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LA TIERRA DEL TEQUILA 1


Dentro de la sociedad mexica, los jóvenes del pueblo o hijos de la nobleza tenían algo en común: La Educación.

NO importando el estrato social, los tenochcas iniciaban desde muy temprano sus actividades en las instituciones, que les asignarían un rol a desempeñar, desde los artesanos hasta los gobernantes, de la gran urbe de México – Tenochtitlan.

Cuando los primeros españoles llegaron a nuestro país a principios del siglo XVI , la cultura mexica dominaba gran parte del territorio.

Este hecho no solo se debía a una casualidad, sino que fue la culminación de un largo proceso de desarrollo, que involucró todos los ámbitos de aquella admirable sociedad.

Los mexicas que habían llegado al Valle de México en calidad de errantes y lograron construir uno de los estados más impresionantes de la Historia Universal. Para hacerlo siguieron una serie de pasos que hoy podemos rastrear:

Se dieron a la tarea de ser mejores: aprendieron, asimilaron, crearon y refinaron; las técnicas científicas, artísticas, militares, arquitectónicas, religiosas y educativas, que heredaron de los Toltecas.  Por su profunda entrega religiosa, perfeccionaron las enseñanzas y destacaron de una manera increíble y potencializaron las conductas aprendidas de quienes hasta entonces, habían sido los mejores:

Los Teotihuacanos y los Toltecas.

Los primeros conquistadores que ingresaron a la ciudad de México-Tenochtitlán el 08 de Noviembre de 1519 se toparon con una urbe maravillosa que no solo era impresionante por su ingeniería hidraúlica y su colosal arquitectura que consiguió ser una Venecia Americana,

Sino también por el funcionamiento político, social, religioso y comercial, que la impulsaban.

En aquella urbe reinaba la armonía, la civilidad y el balance. La sociedad mexica logró ascender y dominar su entorno; porque fueron educados con disciplina y para la grandeza.

De ambas cosas se encargaban los padres y los maestros de las rigurosas escuelas mexicas… Para entender conceptos referentes a la educación azteca, es necesario considerar varios puntos:  

Segundo, los niños eran sumamente importantes, extremadamente valiosos y eran considerados un regalo de los dioses.

Al referirse a ellos sus padres les llamaban “mis joyas”  “mis plumas preciosas”  es decir, lo más fino, lo más valioso que tengo.

Se creía que los niños habían sido forjados en lo más alto de los cielos. Igualmente se pensaba que eran intermediarios entre los hombres y algunas deidades.

También eran regeneradores del tiempo cíclico.

Y tenían una participación muy importante, durante las festividades que se realizaban durante la Ceremonia del Fuego Nuevo. 

Porque muchos de ellos eran ofrecidos como sacrificio especial, en el Templo Mayor de la ciudad de México-Tenochtitlan.

El hecho de ofrecerlos en sacrificio significaba el privilegio más especial como padres y como adoradores de sus deidades y suplicaban por una sola cosa: la continuidad y restauración de la vida.

Para convertir a un niño en ciudadano modelo se utilizaban diversas herramientas que iban desde las palabras, los consejos y los ejemplos; hasta severos y a veces muy crueles castigos.

La educación comenzaba desde el momento mismo de su nacimiento y era específica dependiendo de su sexo.

La partera era la encargada de darle la bienvenida a este mundo.

Las primeras palabras que escuchaban los niños mexicas, les recalcaban

Que su principal oficio y su mayor obligación, era dar de comer y beber al Sol, con el cuerpo y con la sangre de los enemigos.

En el caso de los varones, al cuarto día de nacido,  se realizaba una significativa ceremonia:

una parte del cordón umbilical era ofrecido junto con algún objeto del oficio de su padre en el recinto especial que había en Huītzilōpōchco,

Que era donde se consagraban los guerreros a Huitzilopchtli después de egresar del Tepochcalli.

Si era niña, se le hacía una consagración en el altar particular de cada casa a la diosa Toci, se le enterraba junto con un objeto designado por la madre (un utensilio doméstico y una pluma de quetzal)

Y era ofrecido con un himno cómo este:

Nyman no cecemmani oaltemo in tlalticpac

Quioalcui, quioaltemoa in malacatl in tzotzopaztli,

in tanatli, in ixquichcioatlalquitl quioaltemoa…

Luego se esparcían y descendían acá a la tierra

Y buscaban husos para hilar, y lanzaderas para tejer, y petaquillas y

Todas las otras alhajas que son para tejer y labrar… (Jesús Oropeza Hidalgo, Santa Ana de Mis Recuerdos)

Los niños eran un tesoro tan hermoso e invaluable, que la educación empezaba en casa y terminaba en la escuela.

Y lo consideraban tan primordial, porque por medio de la educación preservaban  su identidad, sus raíces, su arraigo y su pertenencia…

Porque la pistola no se saca sin motivo, ni se enfunda sin honor

Sabían perfectamente quienes eran y lo asumían plenamente sobre todo a nivel espiritual.  Y precisamente porque lo sabían, honraban a sus dioses, se gloriaban de su pasado y eran tremendamente responsables.

Adoraban a sus deidades, respetaban a sus mayores y reverenciaban a sus ancianos; recitaban de memoria la “Antigua Regla de Vida” recibida como herencia de sus antepasados.

Y donde estaban contenidas sus tradiciones y costumbres, aquello en lo que siempre creyeron.

Muchos de estos conceptos eran atribuídos a Quetzalcoatl, quién les había enseñado lo bueno y lo útil.

Por ello las mujeres educaban a las hijas, mientras que los varones instruían a los hijos;

De esa manera durante todo el proceso de educación informal que se llevaba en la familia, niños y niñas aprendían las conductas adecuadas y diferentes para cada sexo.

En efecto, podría decirse que en la educación se combinaban los discursos solemnes y las muestras de amor y cariño de padres a hijos, con castigos y reprimendas sumamente rigurosos.

De los tres o cuatro años en adelante, los infantes debían ejecutar tareas sencillas con gran comedimiento y obediencia;

Conforme pasaban los años el trabajo se hacía más complejo y las labores más pesadas.

Así aprendían los niños los oficios del padre, mientras que las jovencitas todas las labores domésticas: asear la casa, preparar los alimentos, hilar las prendas de vestir de la familia, etc.

En un principio, a los niños rebeldes se les amenazaba con una buena azotaina, que se hacía efectiva cuando mostraban desobediencia.Más tarde, ante las actitudes negativas de los infantes y jovencitos,

Los padres les aplicaban dolorosos punzamientos con púas de maguey (preparándolos, de paso, para las futuras prácticas de autosacrificio),

O bien los semiasfixiaban con el humo de chiles quemados.

Por su parte, las adolescentes que mostraban actitudes negativas, como el coqueteo y el gusto por el chisme;

Eran obligadas a barrer de noche fuera de la casa, lo que era considerado como algo peor que recibir una paliza.

Los castigos eran parte de la educación mexica, los regaños llenos de palabras implacables, eran la reprimenda más ligera.

Princesas, donde quiera- ESCARAMUZAS, NO cualquiera

Los rebeldes que no mostraban mejoría eran azotados.

Cuando la conducta inapropiada se intensificaba,

los castigos eran aplicados de acuerdo a la falta cometida.

E iban aumentando en severidad, si no se corregían.

En casos extremos se les cortaba el cabello, lo que los ponía en evidencia durante meses.

Y los castigos eran válidos tanto para los jóvenes del pueblo, como para los hijos de los nobles.

Lo más importante era forjar hombres y mujeres de bien, nobles de corazón y justos de espíritu.

Porque debían mostrar sin hipocresías, la integridad interior que los caracterizaba.

Y mostrar al mundo que los rodeaba, un rostro y un corazón, con nobleza y dignidad.

Porque gracias a estas enseñanzas, los mexicas habían logrado conquistar y dominar, gran parte de su entorno.

La finalidad de las enseñanzas era que aprendieran a servir a su comunidad, mediante un oficio y que dominaran el “Arte de la Guerra.”

Estaban tan seguros de la calidad de la educación recibida, que consideraban que un joven al egresar de estas escuelas, estaba listo para el matrimonio.

Y para encabezar una familia, además de haberse convertido en un formidable guerrero.

Las familias de Tenochtitlan consideraban a sus hijos como una dádiva de los dioses que darían continuidad al linaje,

Colaborarían en las actividades productivas de la familia y aprenderían los más importante:

Honrar y venerar a sus dioses, respetar a sus mayores y servir a su comunidad y a su cultura.Algún día celebrarían su matrimonio, conformando así un nuevo pilar en la organización social del Calpulli.

Era muy importante que al interior de la familia los niños aprendieran que en la generación del Universo, llevada a cabo por los dioses supremos,

Las energías masculina y femenina se habían unido para dar fuerza a la creación de la vida.

Para el pueblo azteca eran primordiales la religión y la guerra, su organización política se centraba en ambos aspectos.

Destacando la figura del Calpulli,

Que era una especie de clan autónomo que tenía una propiedad colectiva, además de tradiciones ancestrales

Y costumbres religiosas muy particulares. Porque incluían las tradiciones familiares ancestrales, ya que se manejaban por linajes.

En cada Calpulli había un jefe por cada veinte familias y otro de mayor rango por cada cien,

Quienes eran las autoridades que vigilaban el correcto funcionamiento de todos los miembros del barrio.

El conjunto de calpullis formaba un Tlatocayotl y en la cúspide de la pirámide político-jurídica,

Se encontraba la figura del Tlatoani gobernante vitalicio, con poder político, judicial, militar y religioso.

En la sociedad mexica la división en los centros de enseñanza, no se trataba de hechos elitistas, ni discriminatorios.

En el Telpochcalli se instruían la gente del pueblo sencilla, los macehuales o macehualtzin;

Que no eran vasallos, ni esclavos, sino guerreros.

De hecho el sustento y la gloria de todo el imperio se debía a ellos.

Si los jóvenes del pueblo asistían a una escuela y los hijos de la nobleza a otra,

Se debía a que estos centros de enseñanza eran tan especializados, que se les educaba para las tareas que desempeñarían en la sociedad.

Por ejemplo el artesano, era preparado para buscar la belleza, en tanto que el gobernante, era para ser justo.

Y un imparcial regente, que representaba todo lo que identificaba a los aztecas como nación.

Sin embargo TODOS por igual recibían un riguroso entrenamiento militar, ya que la vocación mexica era guerrera por excelencia.  En ambas escuelas iniciaban sus actividades en la madrugada y con un baño de agua helada.

Después venía un desayuno muy parco, seguido por clases específicas para las diferentes vocaciones.

Y lecciones generales que todos debían dominar; porque era primordial la preparación religiosa,

Pues todos eran considerados un sacerdote en potencia.

De esta manera memorizaban himnos para los dioses y cantares en los que se recordaban las glorias de sus antepasados.

La manera en que los dioses habían creado el mundo y las historias de ellos mismos, en el linaje al que pertenecían.

La tarea no debió ser sencilla, considerando que el panteón divino de los mexicas, era en extremo abundante y complejo.En el terreno práctico aprendían, practicaban y se especializaban, en el uso de las armas y el combate cuerpo a cuerpo.

Una de de ellas era el Atlatl, un propulsor de lanzadardos o “brazo extendido”,  conocido en diversas regiones del mundo.

Y otra era el Macuahuitl, una especie de espada de madera, con fuertes filos de obsidiana,

Que era manejada con letal maestría y causaba mucho daño.

Sus demás actividades era dar mantenimiento a los templos y trabajar las tierras comunes.

Telpochcalli (en náhuatl ‘casa de los mancebos’), eran centros en los que se educaba a los jóvenes del pueblo,

A partir de los 7 años, para servir a su comunidad y para la guerra.

A diferencia de los nobles que asistían al Calmécac.

Esta división no tenía nada que ver con clasismo o prejuicios llenos de soberbia e ignorancia, como sucede en la actualidad.

Conocidos generalmente como macehualtin, los hijos de los plebeyos, asistían al Telpochcalli.

Estas escuelas para jóvenes se encontraban en cada barrio o Calpulli.

El mundo mexica se caracterizaba por el cuidado que ponían los gobernantes, en el buen funcionamiento de su sistema educativo.

Las escuelas de Tenochtitlan atendían a los jóvenes de acuerdo con su extracción social:

Los hijos de los nobles acudían al Calmécac, institución que se hallaba dentro del recinto ceremonial,

Mientras que los vástagos de los demás pobladores conocidos como macehualtin,

Asistían a las escuelas de jóvenes, llamadas Telpochcalli, que había en cada barrio de la ciudad.

La vida en ambos centros era un entrenamiento muy fuerte,

Porque los ideales eran muy elevados, sus objetivos mistéricos y sus experiencias cosmogónicas, también lo demandaban así. Desde la madrugada comenzaban las extenuantes actividades.

Solían memorizar los himnos con los hechos relevantes de sus ancestros y las alabanzas a sus deidades.

Además de aprender y ejercitarse en el manejo de las armas como el átlatl, instrumento utilizado para lanzar pequeñas lanzas

Y el macuahuitl, la espada de madera con filos de obsidiana.

Los alumnos tenían otras obligaciones, como la de dar mantenimiento a los templos (Teocalli), acarreando los materiales necesarios.

Y trabajando las tierras heredadas de forma colectiva para su sustento.

Especialmente se buscaba su resistencia al dolor mediante prácticas de autosacrificio.

Tortura del tlatoani Cuauhtémoc, para que les entregara a los españoles el Tesoro de Moctezuma

El  gran fracaso de los estudiosos y expertos que en su momento, desde hace medio milenio registraron en diferentes códices,

Fué porque solo interrogaron para conocer la cultura que habían sometido.

Pero NO absorbieron lo trascendental y que forjaba el espíritu de los aztecas.

Y tanto los antiguos como los modernos, fueron incapaces de comprender donde radicaba la grandeza de los pueblos mesoamericanos.

Por eso saqueron las riquezas materiales; porque eso era lo ÚNICO que les importaba…

Llamaron a los conquistados y sometidos, “bárbaros”, cuando la única barbarie existe en quién sólo acepta lo material como idiosincracia.

Y no tiene la menor idea de que existe un mundo espiritual y lleno de energía cósmica a nuestro alrededor.

En la actualidad los ateos “expertos” y eruditos en antropología e historia,Cometen el mismo error tomando como “mitos” lo que su ignorancia crasa y su lerda inteligencia embriagada de soberbia,

NO puede aceptar; porque ha sido nublada por las Tinieblas de Satanás, en todos los ámbitos en que vivimos.

Uno de los más lamentables, es la “erudición voluntaria” y totalmente humana, que se introdujo en la Iglesia y ha arrasado también  con los que debieran vivirlo y combatirlo desde los púlpitos,

Pero al parecer los únicos activos son los masones eclesiásticos y SON los que están destrozando la Iglesia desde su interior. 

Ese espíritu lo absorbieron en el meztizaje, los que amando a México, lo siguen engrandeciendo.

Porque es lo que da la esencia a nuestras ancestrales tradiciones…Y que se refleja en  la trascendencia de nuestro espíritu indomable.

Por eso los aztecas eran extraordinarios practicando su religión y NO FALLABAN,

Porque lo llevan metido en su sangre y eran tan expertos, que esto mismo fue su perdición, cuando se toparon con la brutalidad española.

El momento de la Caída de Tenochtitlan, ya había sido decretado por Dios.

Y esto da una explicación plena a las actitudes del Tlatoani Moctezuma Xocoyotzin,

Que fue TODO menos un cobarde y ESTO LO CONVIRTIÓ, en un frágil obstáculo a la arrogancia española.

Porque para los aztecas, sus fortalezas fueron convertidas en sus debilidades.

También espiritualmente hablando, FUE OTRA BATALLA ÉPICA.

Que Quetzalcoátl y todos sus compinches perdieron,

Cuando la Tierra Azteca fue conquistada de la misma forma como sucedió con Josué,

en el cap. 18 del Deuteronomio.

México Lindo Y Querido

Ana Gabriel

México Lindo y Querido

si muero lejos de ti

que digan que estoy dormido

y que me traigan aquí

Que digan que estoy dormido

y que me traigan aquí México,

lindo y querido Si muero lejos de ti

Voz de la guitarra mía,

al despertar la mañana

quiere cantar su alegría

a mi tierra mexicana

Yo le canto a sus volcanes

a sus praderas y flores

que son como talismanes

del amor de mis amores

México Lindo y Querido

si muero lejos de ti

que digan que estoy dormido

y que me traigan aquí

Que digan que estoy dormido

y que me traigan aquí

México Lindo y Querido

si muero lejos de ti…

Cielito Lindo

Ana Gabriel

¡Ay, ay, ay, ay!, canta y no llores

porque cantando se alegran

cielito lindo los corazones

De la sierra, morena

cielito lindo, vienen bajando

un par de ojitos negros

cielito lindo de contrabando

De la sierra, morena

cielito lindo vienen bajando

un par de ojitos negros

cielito lindo de contrabando¡Ay, ay, ay, ay! canta y no llores

porque cantando se alegran

cielito lindo los corazones

¡Ay, ay, ay, ay! canta y no llores

porque cantando se alegran

cielito lindo los corazones

Ese lunar que tienes,

cielito lindo junto a la boca,

no se lo des a nadie

cielito lindo que a mi me toca

Ese lunar que tienes,

cielito lindo junto a la boca,

no se lo des a nadie

cielito lindo que a mi me toca

¡Ay, ay, ay, ay! canta y no llores

porque cantando se alegran

cielito lindo los corazones

¡Ay, ay, ay, ay! canta y no llores

porque cantando se alegran

cielito lindo los corazones

Canción Mixteca

Patricia Trujano

Que lejos estoy del suelo
Donde he nacido.
Inmensa nostalgia
Invade mi pensamiento.
Y al verme tan solo y triste
Cual hoja el viento.
Quisiera llorar, Quisiera morir
De sentimiento.Oh! tierra del sol
Suspiro por verte.
Ahora que lejos
Yo vivo sin luz.
Sin amor.
Y al verme
Tan solo y triste
Cual hoja el viento
Quisiera llorar, Quisiera morir
De sentimiento.

Que Suerte La Mia

Jose Alfredo Jimenez

Te vas por un momento

Te vas diciendo que vuelves

Que vuelves pronto

A quererme mas

Te vas y yo presiento

Que aqui se acaba todo

Que ya a mi vida, no volveras.

Que triste agonia

Tener que olvidarte

Queriendote asi

Que suerte la mia

Despues de una pena

ERES MÍO, DEL SOMBRERO A LAS ESPUELAS.

Volver a sufrir.

Que triste agonia

Despues de caido

Volver a caer

Que suerte la mia

De estar tan perdido

Y volver a perder.

Amor, amor sagrado

Asi me lo habias jurado

Ante una virgen Ante un altar

Saliste igual que la otra

Juraste muchas cosas

Y al verme herido

Tambien te vas.

Que triste agonía

Tener que olvidarte

Queriendote asi

Ni contigo, ni sin tí, tienen mis penas remedio. CONTIGO porque me matas y SIN TÍ, porque me muero…

Que suerte la mia

Despues de una pena

Volver a sufrir.

Que triste agonia

Despues de caido

Volver a caer

Que suerte la mia

De estar tan perdido

Y volver a perder.

E32 VIVIR MURIENDO


La Ciencia de la Muerte

Dios creó todo, pero la Muerte, NO es obra suya. Dios NO creó la Muerte. Ha sido generada por los esponsales humanos con Satanás.

Adán la generó, antes de generar a su hijo, cuando débil ante la debilidad de la Mujer pecó seducido por ella, bajo el silbido de la Serpiente y las lágrimas de los ángeles.

Pero la pequeña muerte NO es un gran mal, cuando con ella cae como una hoja que ha terminado su ciclo, la carne.

Al contrario, es un bien porque nos regresa a nuestro Origen, en donde un Padre nos Espera…

Y así como NO ha hecho la muerte de la carne, Dios tampoco ha hecho la muerte del espíritu.Al contrario, él mandó al Resucitador Eterno, a su Hijo Jesucristo a darnos la Vida, a los que estábamos muertos.

El milagro de Lázaro, del joven de Naím y de la hija de Jairo, fueron milagros de la pequeña muerte.

De Magdalena, Zaqueo, Dimas, etc. Todos muertos en el espíritu, Jesús hizo vivos en el Señor.

La muerte da gloria a Dios, cuando es aceptada y sufrida con santidad.

La muerte es una voluntad de Dios que se cumple.

También aunque el ejecutor de ella, sea un hombre feroz que se ha vuelto árbitro de los destinos de los demás.

Y por su adhesión a Satanás, se convierte en instrumento para atormentar a sus iguales, asesinando a los mismos y siendo maldito por Dios.

La muerte es siempre la extrema obediencia a Dios, que amenazó con la muerte al hombre por su pecado.

La muerte del cuerpo, es liberación del espíritu.

Nuestra vida en la Tierra no es más que una gestación para nacer a la Luz, a la Vida.

Muchos miran con horror la fosa sepulcro oscuro, donde el cuerpo que se ama con idolatría, vuelve a la verdad de su origen: Lodo.

Fango del cual se suelta una flama, una luz: el alma.

Qué es lo que hace valioso al cuerpo con el espíritu, que es manifestación de Dios y ante el cual la carne es una nada despreciable.

El hombre cuida mucho de los derechos de la carne que es perecedera y mortal.

Y que solo cuando es tenida como esclava del espíritu y NO dueña del espíritu, puede convertirse a su debido tiempo en regia habitante del Reino de los Cielos.

La pequeña muerte es la que nos saca de la tierra y libera nuestro espíritu de la carne.La gran Muerte es la que mata lo inmortal: el espíritu. De la primera se resucita. De la segunda NO se resucita en la eternidad.

Se estará para siempre separado de la Vida, porque Dios es nuestra vida.

Los animales obedeciendo la orden de los instintos saben regularse en la comida, en los connubios, en el escogerse las madrigueras.

Y el hombre con sus continuas desobediencias en el orden natural y sobrenatural, muchas veces se da la primera y la segunda muerte; con abusos en sus placeres y en sus vicios.

Matando también su carne; al manejarlos como si fueran armas esgrimidas en un loco frenesí de autodestrucción, matando su alma.

Buscan la muerte con los errores de la vida. Y la perdición con las obras de sus manos.

Siempre es justa la hora de la muerte, porque es dada por Dios. Él es el Dueño de la vida y de la muerte.

Y si NO son de Él ciertos medios de muerte usados por el hombre por instigación demoníaca; son siempre de Él, las sentencias de muerte dadas por Él,

Para quitar a un alma de un tormento terreno demasiado atroz o para impedir mayores culpas a aquella alma.

La muerte es siempre un calvario, grande o pequeño, pero siempre calvario. Aunque las apariencias indiquen lo contrario. Porque es proporcionada por Dios, a las fuerzas de cada uno de sus hijos.

Fuerzas que Dios aumenta a medida que la muerte que ha destinado para su creatura, es cumplida santamente.

Cuando la hora de la reunión con Dios está más próxima, es más necesario aumentar la Fe, porque en la Hora de la muerte Satanás nunca se cansa de perturbar con sus trampas: Es astuto, feroz, lisonjero y con sonrisas, con cantos, con engaños, aparentes caricias de sus garras.

Tratando de hipnotizar con silbidos repentinos con los que siempre ha buscado doblegarnos; aumenta sus operaciones para arrancarnos del Cielo.

Y es precisamente en esta hora cuando debemos abrazarnos de la Cruz, para que las olas del último huracán satánico no nos sumerjan.

Después viene la Paz Eterna. Hay que tener ánimo.

La Cruz es la fuerza en la Hora de la muerte.

El justo no le teme a la muerte, porque sabe que al obrar el bien tiene la sonrisa de Dios.Para los impíos la muerte es pavorosa. Tienen miedo. Y más miedo todavía cuando sienten que NO han actuado bien o lo han hecho mal del todo.

La boca mentirosa del hombre trata de engañarse a sí mismo, para consolarse y engañar a los demás:

Yo he actuado bien’

Pero la conciencia, que está como un espejo de dos caras bajo su rostro y el Rostro de Dios; acusa al hombre de NO haber obrado bien y de NO obrar para nada bien como lo proclama.

Y es entonces cuando un gran miedo los molesta: el miedo del Juicio de Aquel que todo lo conoce. Y aquí la gran pregunta:

¿Por qué si se le teme tanto como a Juez, NO evitan el tenerlo como tal?

¿Por qué lo rechazan como salvador y NO lo aceptan como Padre?

¿Por qué si lo temen, NO actúan obedeciendo sus Mandatos y NO lo saben escuchar con voz de Padre que guía, hora por hora con mano de amor? Si al menos lo Obedecieran cuando habla con voz de Rey.

Sería obediencia menos premiada, porque es menos dulce a su corazón. ¡Pero sería Obediencia!

Entonces, ¿Por qué NO lo hacen y sin embargo le tienen pavor a la muerte?

La muerte NO se evita y son felices los que llegan a ella vestidos de amor, al encuentro de Aquel que los espera.

Temen a la muerte aquellos que NO conocen el Amor y que NO tienen la conciencia tranquila.

Éstos, cuando por enfermedad, por edad o por cualquier otro motivo, se sienten amenazados por la muerte; se asustan, se afligen o se rebelan.

Intentan por todos los medios y con todas sus fuerzas, escapar de ella.  1MUERTEInútilmente, porque cuando la hora ha sido señalada, ninguna cautela vale para desviar la muerte.

La muerte de los inocentes que mueren sin rencor, es bella como un martirio.

Y como NO tienen la mancha del Odio, también son víctimas que Dios toma como hostias.

Son las flores de hoy, cortadas por el Enemigo de Dios que busca destruir a sus hijos.

Y por el Odio desencadenado con todas sus fuerzas,En el fragor del Infierno de la violencia, en su máximo esplendor.

NO solamente la muerte del pecador es horrible, sino también su vida. 

NO hay que ilusionarse sobre su aspecto exterior, es un maquillaje. Un barniz para cubrir la verdad.

Porque una hora; solamente una hora de la Paz del justo, es incalculablemente más rica en felicidad, que NI la más larga vida de pecado.

Las apariencias indican lo contrario.

Y así como a los ojos del Mundo NO aparecen la riqueza y la alegría de los santos;

Así también se esconde el Abismo de inquietud y de insatisfacción que hay en el corazón del injusto.Y del que como cráter de un volcán en erupción vomita vapores acres, corrosivos y venenosos; que intoxican  a los desventurados, cada vez más.

Tratan de sofocar la inquietud buscando darse todas las satisfacciones que apetecen en su ánimo extraviado

y por lo mismo satisfacciones de Maldad, porque están fermentados en ella.

Los pecadores obstinados e impenitentes, llegan a la perfección del Mal y su muerte es un horror que los hace estallar en la otra vida,

Porque los sumerge en un horror mucho más grande:

LA GRAN MUERTE.

El alma tiene derecho a la Vida Verdadera.

El alma muere cuando se la mantiene separada de Dios.

Hay que nutrirla lo más posible con la Palabra de Dios.

Y solo así saturados de Él, todos los días tendremos vitalidad espiritual, para vencer todas las asechanzas y todas las tentaciones.

La muerte del espíritu se puede constatar a la medida que se pierde la noción del Bien y del Mal.

El alma que se ha sumergido en la impenitencia final, es incapaz de sentir NI siquiera remordimientos

Y SE VUELVE INSENSIBLE AL DAÑO CAUSADO AL PRÓJIMO

La falta de remordimiento es la señal de su decadencia espiritual.El espíritu está muerto cuando NO se tiene la gracia vivificante del Espíritu Santo.

Y ES CONTROLADO POR SATANÁS

Un espíritu muerto, comunica su muerte al alma y de la misma manera que un espíritu vivo, trasmite su vida al alma.

Como la sangre trasmite la vida al cuerpo, así el espíritu proporciona la vida al alma.

¡Hay que vivir! Sólo entonces la muerte no será un fin, sino un pincipio. Un principio de alegría sin medida.

El espíritu es el señor de nuestro ser y cuando está muerto es un esclavo.

Y ésta será la culpa de la que responderemos.El hecho de que el hombre lo atropelle y lo mate, NO le cambia su característica de señor de nuestro ser.

El que deja que el Enemigo mate su espíritu se convierte en cómplice del delito de Deicidio.

Porque a los ojos de Dios, el espíritu es la parte selecta que Él Mismo dio al hombre y permite a Dios convertirnos en Templos Vivos e hijos suyos.

El espíritu es el que volverá a animar la carne, en la hora del Último Juicio.

Resurrección gloriosa del espíritu vivo o tremenda realidad,

para merecer la Segunda Muerte. 1SEGUNDA MUERTEDios NO quiere moradas hechas por mano de hombre.

Él quiere los templos VIVOS que Él hizo con sus propias Manos.

Templos de sangre y de alma.

Templos que la Sangre de Jesús ha revestido de Púrpura Inmortal, Purificando sus preciosos altares.

Esto es lo que Él quiere para reconciliarse con el hombre.

Las tentaciones son inevitables, pero ellas por sí solas NO hacen daño.

Son malas cuando cedemos a ellas.

Nunca serán más fuertes que nosotros, porque el Padre siempre da fuerzas superiores a quién quiere permanecer en el Bién.El Mal está, cuando deseamos ceder al mal y es entonces cuando nosotros mismos saboteamos las fuerzas de Dios con una voluntad perversa, al abandonarnos al beso de la Tentación.

Cuando procedemos así, sometemos al alma a un trance de muerte y de un alma enferma o moribunda, salen aquellos sentimientos que causan asombro.

Y NO debería. En un cuerpo corrupto están los hedores de la muerte y en las almas corruptas, están las manifestaciones de Pecado.

Por eso hay que ser cristianos verdaderos y NO de nombre o de palabra.

El signo de la Cruz debe ser grabado en las fibras vivas de nuestro corazón, NO sobre frontones vacíos. 1Jesus_cruzHay que abrir el corazón al Amor

Para el cristiano, la muerte ha sido destruida con la Muerte de Jesús.

Nuestras culpas han sido anuladas con su Sangre. En anticipo Él nos ha rescatado.

Y el espíritu que es impulsado por el Espíritu Santo, debe dar obediencia y agradecimiento a Dios por los dones del Espíritu Santo

que auxilian al espíritu vivo en el que Él habita y nos convierte en verdaderos hijos de Dios.

 Y por eso hay que imitar en todo a Cristo.

¿Hay sufrimiento?

Hay que reflexionar en quién nos hace sufrir. Veremos que es el hombre. Siempre está el nombre de un hombre, detrás de la causa de nuestro sufrimiento y solo Dios puede aliviarlo.

¿Nos sentimos débiles en el espíritu y mortificados por nuestras caídas?

Examinémonos bien ¿Somos nosotros los que pusimos los medios y NO huimos de nuestros tentadores?

En nuestra alma la culpa ha sido lavada por el Bautismo, pero han quedado los fomes.

Por eso debemos rechazar totalmente las tentaciones y buscar siempre la semejanza y la perfección, tal como lo ordenó el Mandato de Jesús.

Quién espontánea y premeditadamente mata su alma,

termina casi siempre por matar también su cuerpo.Violento contra su alma, se vuelve violento contra su carne.

Y la mata con sus vicios, terminando por suicidarse, como lo hizo Judas.

Quién sin premeditación mata su alma con el pecado mortal, pero poseyendo voluntad de vida, arrepentido busca regeneración y confía en la Misericordia,

NO solo devolverá la vida a su espíritu, sino por la humillación de la caída, disminuirá en soberbia y crecerá en su amor por Dios.

LA CONVERSIÓN ES LA RESURRECCIÓN DEL ESPÍRITU

VIVIR MURIENDO

El que quiere vivir por el espíritu y quiere llevar a otros a que vivan la misma vida,

debe posponer la carne; hasta casi matarla, para cuidar solo del espíritu.

El hombre debe pasar por una autogénesis a una segunda creación.

Volver a crearse y hacer que el espíritu reine hasta llegar a la perfección.

Por eso hay que llorar por las culpas, pero ¡Hay que levantarse!

NO siendo muertos vivos y formar parte en el futuro, de los eternos condenados.

El amor es el factor más potente que Jesús nos da en anticipo, para estimular un cambio.

El hombre es como un niño que aprende a hacerse adulto e independiente de la ayuda de otros, precisamente como lo necesita un incapaz que debe ser ayudado en todo; para crecer, nutrirse caminar.

Y lo auxilia el que ya está formado, habiendo alcanzado la edad perfecta en el cuerpo, en el intelecto, en el espíritu.

Y Jesús hace de ‘madre’ para hacer del hombre ‘infante espiritual’, un adulto de la estirpe selecta,

Un regio sacerdote, una hostia viviente, que continuamente se ofrece a Dios como Cristo, con Cristo, por Cristo; a fin de continuar el Sacrificio Perpetuo que se ha iniciado con Cristo y que terminará hasta el Fin de los Siglos.

Y la leche que nos nutre, es su Caridad.Verdaderamente los hombres han sido redimidos por el Amor,

antes que por la Sangre y que la Muerte del Hijo de Dios.

Y es su Amor el que da la madurez necesaria, para que el alma aprenda a ser vino y hostia, consagrados a su Amor.

El hombre es un ser que solo delante del holocausto, se rinde.

Jesús obtuvo su triunfo, después de la Muerte. Y lo mismo es para sus discípulos.

Para ser harina de hostias, es necesario saberse despojar de todas las impurezas por el Amor.Ninguna otra cosa como el Amor, es absoluta en operar esta depuración de la personalidad, para volverla apta para vivir en el Cielo.

Pero después de tanto dolor, toda la amargura que se vive por amor a nuestro Rey, la encontraremos convertida en dulzura.

Todas las heridas con las que seamos afligidos, serán gemas eternas. ¡Todo el dolor será júbilo!

El tiempo pasa y todo instante pasa. Solo queda Dios y con Él, su Eternidad.

Cuando se piensa en esto, se anhela el Dolor como el aire para respirar.1VIDLa uva es más dulce, cuanto más madura es y más madura es, cuanto más sol agarra.

El dueño de la viña no cosecha su uva para hacerla vino, si no está bien madurada.

Y para que madure: la poda de modo que el sol pueda descender y circular entre racimo y racimo.

Y hacer de los granillos ásperos y verdes, otras tantas perlas de líquido azucarado.

En el otoño, después de tanto sol y tanta podadura, las uvas están bellas y ya son útiles al hombre.

Dios es el Sol y las almas-víctimas, la viña donde debe formar el Vino Eterno.

Dios es el Sol y el Viñador. Las circunda y las inunda con sus rayos.

1 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. 2 El Padre corta todos los sarmientos unidos a mí que no dan fruto y poda los que dan fruto, para que den más fruto. Jesús no dice que él es la cepa o el tronco de la planta, dice que es la Vid, incluyendo también los sarmientos y el fruto. La poda es la labor constante y amorosa del Padre. La limpieza, el crecimiento, el cuidado de la planta, necesita la poda. El VIñador poda los brotes de soberbia, de egoísmo, de rutina, de insolidaridad… Poda, con esmero y cariño, todo lo que impide dar fruto. Sus cuidados siempre están dirigidos a ayudarnos a dar más y mejores frutos.

Y los mortifica para que sean verdaderos sarmientos cargados de fruta y NO vanos zarcillos que NO sirven a nadie.

Es necesario que el Sol y el Viñador los trabajen a su completo placer en las almas.

Y ellas deben imitar a los racimos que no hacen voces de protesta, ni hacen resistencia al Sol y al Viñador.

Sino al contrario, se dejan abrir para recibir los rayos cálidos. Se dejan medicar con líquidos apropiados.

Se dejan acomodar sin reacción alguna. Y así se hacen siempre más grandes y dulces. Un verdadero prodigio de jugos y de belleza.

También las almas deben desear el sol y la obra del Eterno Viñador, cuanto más se acerca para ellas la hora de la Divina Vendimia

NO están destinadas al Místico Lagar, los racimos reacios y enfermos que NO han querido volverse maduros, sanos y dulces.

Y que se han escondido, para NO ser curados.

Los que son dignos de la Vendimia, son los racimos que NO han tenido miedo de ser podados y medicados. Y que dócilmente se han sacrificado en sus gustos por Dios.

Cuando la Vendimia se avecina, las almas-víctimas deben aumentar sus esfuerzos, para absorber cuanto más puedan de Dios.

Él los convertirá en Licor de Vida Eterna. Deben secundar su generosidad, para secundar las Obras de Jesús.

Él quiere hacer de ellos, racimos dignos de ser puestos a los pies del Trono de Dios.

Almas-víctimas. Los corredentores tienen el deber de salvar primeramente a sus familias.Y Jesús tiene con ellos los mismos cuidados que el Viñador tiene con las plantas haraganas.

Aunque ahora no sepan darnos las gracias, cuando lleguen a la Vida las darán; porque la Luz les ilumina horizontes que su humanidad les vela.

Y con éstas promesas no hay que llorar, sino continuar orando, llorando y sufriendo por ellos, en los brazos de Jesús que son más dulces que aquellos de todas las madres.

Jesús nos devolverá los seres que hemos amado, en un Reino donde la triste muerte de la tierra NO tiene acceso y donde la horrible muerte del espíritu, ya no es posible.

Las promesas de Jesús secan las lágrimas, cuando desciende esta esperanza que es fe y bendición. La separación es penosa, pero cuando sabemos que NO ES TOTAL, el dolor disminuye.VIVIR MURIENDO ES MORIR AMANDO 

Y morir amando es seguir el camino de la Cruz. Es amar el calvario, el dolor, el sacrificio, hasta el martirio Total.

MORIR AMANDO

Amar Es morir. Amar totalmente, es morir totalmente.

Para el que ama, la muerte deja de ser Destrucción para volverse Construcción.

El que muere construye, reedifica.

1Camino_de_cruZ

EL CAMINO DE LA CRUZ

El que ama se dona totalmente, con una generosidad absoluta, porque lo único que desea, es la felicidad del ser amado y su completo bienestar.

Para el alma-víctima que llega a amar a Dios con un amor total, la muerte es la Ofrenda con la cual agradece todos los dones recibidos de Aquel que murió por ella primero y obtener la sonrisa y el beso de Jesús, es la máxima de las recompensas.

EL CAMINO DE LA CRUZ  

El Amor fue el sacerdote del Calvario.

El Amor es el sacerdote del místico altar donde se realiza la inmolación total, para morir por el Dios Único y Trino, al cual ha llegado a amar de tal forma, que la muerte no solo ha perdido su horror, sino que se ha convertido en una imperiosa necesidad,Con la cual puede abrazar a su Dios, al probarle de esta manera, como Él es más importante que su propia vida y NO puede ahogar el grito de su corazón, que clama jubiloso en una triple oblación.

Morir amando es una gloria que solo puede comprender el que la prueba.

Morir amando es rendir el Verdadero Culto a Dios. 

Morir amando solo se puede gozar cuando se ha aprendido la Ciencia de la Muerte y una dulzura inefable envuelve las palabras:

“Sacrifícame Señor mío y Dios mío, porque te adoro sobre todas las cosas…”El Amor de Dios, el hombre lo rechaza con desprecio y en los tiempos actuales, el Amor Vilipendiado de Dios, por Justicia y Respeto de su Perfección, NO puede soportar más las afrentas.

Dios llama una y otra vez por todos los medios, pidiendo que se abran los corazones a su Amor Intensísimo y que se hagan víctimas, aceptando ser consumidos, para darle alivio al Amor.

Advierte que es la Hoguera de un Holocausto lo que ofrece; pero que NO huyan de Él, los que NO se han vendido a Satanás.

Ninguno, por más pequeño y mezquino que sea por su estado de pecado debe creerse rechazado por Él. Eso es Misericordia.

Y de las almas más miserables, puede y quiere hacer, estrellas fulgidísimas para su Cielo. Y repite su amoroso llamado:

“YO TE AMO TAL COMO ERES, EN ESTE MOMENTO.”

            NO importa los pecados que hayas cometido. Ya los he pagado Yo en la Cruz. En Ella y con los brazos abiertos, te estoy diciendo cuanto te amo.

Te estoy esperando. Arrepiéntete y conviértete. SOY TU PADRE Y TE AMO.

 Quiero darte consuelo y alivio. Venid a Mí, todos. Pobres, manchados, débiles y los haré reyes. Dadme vuestra miseria, Yo la cubriré con mi Grandeza.

Dadme vuestras tinieblas y Yo os daré mi Luz. Vuestras imperfecciones y Yo os daré mi Perfección. Vuestro egoísmo y Yo lo cubriré con mi Bondad.  

¡Venid! Entrad en mi Amor y dejadlo entrar en vosotros. Soy el Pastor que se fatiga hasta la muerte por la oveja perdida y por ella Yo he dado mi Sangre.

¡Oh, mis corderitos! No teman si muchos harapos y manchas hay en vuestros vestidos y heridas en vuestra alma.

Abrid solo el corazón y aspirad mi Amor. Seréis justos para con Dios y para con vosotros mismos, porque daréis consuelo a Dios y a vosotros, salvación.

¡Venid! Generosos que me amáis ya. Arrastrando a los hermanos que titubean todavía.

Si en todos pido que me permitan entrar, es para dar alivio al Amor Rechazado.A vosotras amadísimas almas-víctimas, pido de daros totalmente a Mí.

Seréis destruidos sobre la Tierra por mi Amor vehemente, pero recreados de una gloria tan alta, como vosotros NO lo podéis concebir.

¡Qué fulgor tendrán las almas que acogieron el Amor de Dios, hasta ser consumidas por Él!

Tendrán el Fulgor mismo de mi Amor que quedará en ellas:

Fuego y Gema eterna de Divinísimo Esplendor. 

N252 EL MISTERIO DE LA MUERTE 1


27 de Marzo de 2019

Habla Nuestro Señor Jesucristo 
Dicen las Escrituras: “Si Jesucristo no hubiera resucitado, vana sería nuestra Fé.” Yo, con éste hecho os demostré, nuevamente y para siempre, el Poder de Dios.

Durante Mi Vida Pública hice innumerables milagros y de entre ellos, resucité a varios muertos; así vencí a la muerte en varias ocasiones. Y coroné Mi Triunfo Personal al volver a la vida al Tercer Día de Mi Muerte.

Yo Soy un Dios de Vida que bajé a servir a Mi Padre trayéndoos Su Plan de Vida. Vida para el Mundo y para recordaros la forma de vida que se tiene en el Cielo.

Yo Soy un Dios de Vida que NO deja caído ni al muerto de cuerpo, ni al muerto espiritual. Este hecho es mucho más importante y lo debéis reflexionar profundamente.

La Muerte Espiritual os va a producir muerte eterna; en cambio la muerte física, sólo os marca el fin del tiempo permitido por vuestro Dios para servirle en la Tierra. 

Jesús la experimentó cuando convertido en Pecado, fue separado de Dios, por eso sudó sangre en la Agonía del Getsemaní

La muerte espiritual puede existir y de hecho existe, en personas físicamente vivas; pero los pecados graves causados contra el Amor de vuestro Dios, causan la muerte a vuestra alma.

Os volvéis cadáveres nauseabundos caminando por el Mundo. Estas son palabras fuertes, pero si las meditáis, las comprenderéis mejor.

Un cadáver hiede a los pocos días de muerto el individuo y nadie se le acerca. Una persona que vive en pecado mortal, que sólo produce mal, que sus acciones son causa de problemas y de maldad hiede en vida,

Nadie se le quiere acercar, porque saben que al tener contacto con tal persona, sólo se puede recibir mal, ataque, calumnia o aún la muerte.

Por ellos, Yo también os dije: “Yo vine a rescatar al pecador, para que se convierta y viva”. Al rescatar al pecador le doy la oportunidad de enmendar el camino errado que tuvo y le doy la oportunidad de empezar una nueva vida en la Gracia,Vida que en muchos casos va o producir, también, nueva vida a otros muchos que estaban como él, al volverse ejemplo de virtud y aliento para apoyar a otros de sus hermanos caídos en la lucha contra el Mal.

Yo Soy vuestro Dios y NO puedo dejar a un alma caída en la lucha. Os dije en un Mensaje anterior, que la Tierra es un campo de batalla en donde las almas, envueltas por un cuerpo, vienen a luchar por su Dios,

Para vencer, con Mi Amor el odio, la maldad, la muerte que produce el pecado y que el Maligno ha diseminado por todo el Mundo, para destruir a todos Mis hijos y a la Creación completa.

Un alma donada a su Dios, vale muchísimo porque es parte de Mí y vosotros debéis aprender a ver en el alma caída, la ayuda real que necesita.

Pero como NI vosotros mismos habéis crecido mucho espiritualmente, sólo alcanzáis a ver el cuerpo caído, la envoltura que usáis en la Tierra, para comunicaros unos a otros en forma física.  Debéis aprender a comunicaros unos a otros a nivel espiritual, esto es, viendo por las necesidades espirituales de vuestros hermanos, Intercediendo ante Mí para que se les concedan los Dones necesarios,

Para que puedan estar más preparados para poder vencer las fuerzas del Mal y para que puedan dejar Mi Tesoro sobre la Tierra, Mi Amor entre los vuestros.

Yo vine a vencer al Mundo y a pesar de los múltiples ataques que tuve de parte del Maligno; a veces en forma directa, a veces a través de personas que se dejaron conducir por él, YO LA VENCÍ.

Todos vosotros sois muy pequeños para poder vencer a las terribles fuerzas del Mal por sí solos, por ello Yo os vine a mostrar el Camino que os iba a dar el Conocimiento y la Luz; para poder vencer en la batalla y salir  victoriosos en vuestra misión por la Tierra.

Vosotros NO pertenecéis al Mundo, pero el mundo, como imán poderosísimo, os trata de atraer hacia él. Cuando NO vivís vida de Oración, que es alimento del alma, ésta se debilita, y sucumbe al alimento del cuerpo, que son los vicios y pasiones desordenadas.

Y así os va venciendo el Mal y os va atando fuertemente a las cosas inservibles para vuestra alma, para llevaros a la perdición eterna.

Yo vencí al Mundo y os traje la Verdad. La Verdad de Mi Padre, la Verdad que se vive en el Cielo, la Verdad que os hace libres y llenos de Luz, a pesar de vivir rodeados de Tinieblas y Mentira.

Aquellos que se acercan a Mí, encuentran la Verdad y con ella, NO sólo vencen en forma personal al Mundo y a sus asechanzas; sino que ayudan como hermanos que sois, a los más necesitados a servirse de ésa Verdad y con ella ganar el Cielo, vuestro Hogar.

Yo Vencí al Mundo y a su pecado y les dí nueva vida aún a los más pecadores que se acercaron a Mí, a pedir con humildad Mi ayuda y así poder volver a ver Mi Luz.   Podréis recordar cómo Yo les decía a los “enfermos” que se acercaban a Mí a pedir por su salud física, Yo NO les decía tú mano o tú pié, o tu cuerpo, etc. queden curados; Yo les decía generalmente: “tus pecados te son perdonados”.

Se extrañaban, pero es una realidad de cómo el pecado del alma puede afectar al cuerpo físico de vosotros.

Entonces al quedar el alma sin pecado, sin maldad, sin presiones del Maligno, el cuerpo físico sufría una transformación favorable

Y como el alma es una parte de Mi propio Ser, ella tiene la facultad como os lo prometí, de producir milagros.

Y el primer milagro que se realiza al estar en estado de gracia, o sea, en íntima unión Conmigo, es sobre su propio cuerpo.

Jesús resucita al hijo de la viuda de Naím

Yo le dije a Mis Apóstoles: Aquél que esté Conmigo, Me siga y lleve Mis Enseñanzas a sus hermanos, podrá hacer las mismas cosas que Me visteis hacer y las hará aún mayores.

El Milagro es una fuerza divina que ayuda a restaurar lo que está dañado, tanto espiritual como físicamente. Todos vosotros, como hijos de un solo Dios Nuestro Padre, tenéis el derecho de usar de éste Bien Divino, para ayudar a vuestros hermanos.

NO es exclusivo de algunas almas, es propiedad de todos vosotros, pero para lograr llevar a cabo un Milagro, se necesita saber hacerlo y para ello, primeramente se necesita vivir bajo Nuestra Divina Voluntad.

Los Dones que concedemos NO son para juego o para que seáis alabados por vuestros hermanos, sino que se os conceden para servir, como Yo os serví cuando pasé Mi Tiempo sobre la Tierra.

Al vivir bajo la Divina Voluntad de Mi Padre, os convertís en otros Cristos, hermanos Míos y así inmediatamente os ponéis al servicio de vuestros hermanos, para servirles con los regalos gratuitos que Mi Santo Espíritu os concede.El Milagro es una acción de amor puro, sale de vuestro corazón sincero y mueve a Mi Corazón para que salga de él la fuerza vivificante que lo producirá.

Al ver la necesidad de vuestros hermanos, vosotros tomáis como propia ésa necesidad, Me la ponéis a Mis Pies y con sincero amor y con una Fé crecida en la confianza en vuestro Dios,

sabiendo que lo que Le pidáis en Mi Nombre, nada se os negará, así obtendréis la bendición del milagro para vuestros hermanos.

El Milagro así visto, SE VUELVE UNA HERRAMIENTA DE AMOR entre vosotros.

Podéis y debéis hacer milagros para defender a vuestros hermanos contra el Maligno durante vuestra lucha en la Tierra.

ORACIÓN + FE = MILAGROS

Deberéis usar del Milagro para acrecentar la Fe perdida en el alma raquítica de vuestros hermanos, que se han dejado llevar por los bienes del mundo.

Deberéis usar del Milagro para reforzar a los “gladiadores” que os están protegiendo, a todos vosotros, miembros de Mi Iglesia y que están  “dando la cara” a todo el Mundo, para proteger y mantener Mis Leyes y Mis Decretos inmutables, a pesar de los ataques fortísimos del Maligno y sus secuaces.

Deberéis usar del Milagro para salvar a las almas de las cadenas del Maligno, librándolas de las ataduras que las denigran como hijas de Dios.

Entre estas ataduras se encuentran los vicios, las pasiones desordenadas, vida de pecado y de corrupción, en sí mismos y contra otros.

Deberéis usar del Milagro contra las fuerzas del Mal cuando se han posesionado de las almas.

Preguntamos primero “Señor, ¿Qué quieres que haga” Y LO OBEDECEMOS

Deberéis usar del Milagro para ayudar a las almas a regresar triunfantes al Reino de los Cielos.

Como véis, el milagro es un elemento esencial de Mis hijos, para restaurar Mi Reino. No seréis vosotros los autores de él, Yo seré el Autor y el Productor del milagro, pero vuestro sincero amor por vuestros hermanos, por verlos caídos en desgracia espiritual, es lo que va a moverMe a producirlo.

Ya os he dicho muchas veces que la vida de oración es importantísima, porque al vivir según Yo viví sobre la Tierra entre vuestros hermanos, os vais  dando cuenta de sus necesidades…

Y con la Oración y el Milagro podremos restaurar sus almas y así lograr el cambio tan necesario para la Redención definitiva de la Tierra.

El mayor gozo que podréis dar a un alma, es la de dejarla en posibilidad de alcanzar el premio eterno. Orad y ved por las necesidades de vuestros hermanos, necesidades espirituales, que cuando están afectadas puede alterar a su propio cuerpo y a las almas de otras muchísimas personas más.

DETENED CON LA ORACIÓN, EL AYUNO Y EL MILAGRO

LA ACCIÓN DE STANÁS ENTRE VOSOTROS

Yo Vencí al Mundo, Yo vencí a la Muerte, Yo vencí a Satanás y como hermanos Míos y Dios vuestro, al vivir unidos Conmigo, podreMos seguir haciéndolo.

Creced en la Fé y en la confianza a través de la Oración y de la Eucaristía yNADA NI NADIE OS DETENDRÁN EN LA DIFUSIÓN DE MI REINO DE AMOR

Yo Soy un Dios de Vida y Yo os vine a mostrar la Luz; quién Conmigo está, vive Mí Vida y NO muere nunca.

¿Quiénes son realmente los difuntos?

Todos aquellos que están separados de la Vida, que Soy Yo, ésos son realmente los que están muertos.

Os he dicho que tengáis respeto por vuestros seres queridos que ya han llegado a Mí, y NO sólo os pido respeto por ellos, sino que os pido que confiéis en su Intercesión; porque aquél que ha vivido en Mí, NO puede morir y vive eternamente en Mí.Las almas que han bajado para servirMe, que lo han hecho lo mejor posible, que Me han ayudado a devolverle vida a las almas muertas o sea, las apartadas de Mis Leyes y de Mí Amor y al final regresan a Mí, son almas que vivirán junto Conmigo eternamente.

Vosotros, en el transcurso de vuestra vida sobre la Tierra, conocéis a multitud de hermanos vuestros y vuestro corazón os enseña a distinguir entre aquellos que están Conmigo y los que están contra Mí.

Vosotros, como hijos Míos y corredentores Conmigo, debéis incrementar vuestra Oración y vuestra ayuda a servirMe en la redención de ésas almas que caminan por la Tierra sin rumbo fijo.

O con la firme idea de destruir Mí Obra de Amor entre los hombres,  al haberse vuelto instrumentos del Mal.

Ellos sí serán difuntos para la Vida Eterna. Viven muertos a Mí Gracia, NO la buscan NI les interesa servirMe. Ellos Sí causan gran tristeza a Mí Corazón, porque NO valoran todo lo que en ellas he puesto y además, Me quitan muchas, muchas almas y las orillan a la Muerte Eterna.

Ellos Sí necesitan de una gran ayuda de vuestra parte.

Un alma que ha tratado de vivir siempre Conmigo, han hecho lo mejor posible, primero, tratando de vivirMe en su corazón y luego, al darse cuenta del tesoro que llevan dentro Me transmiten a los demás, a través de sus buenos tratos, de su buen ejemplo de vida, de sus buenas obras

Y al final con su muerte ejemplar, esas son almas que encuentran fácilmente, Vida Eterna al regresar a Mí, porque se vuelven además, ejemplo de vida para otras almas y arrastran a muchas más a su salvación.

Recordad que las almas que a Mí llegan, se vuelven grandes intercesoras vuestras, máxime si vosotros ayudásteis en su salvación.Estas almas buenas han sido vida en la Tierra y lo siguen siendo aquí en el Cielo, puesto que siguen orando e intercediendo por la salvación de todos vosotros.

Recordad la parábola del muchacho al que llamé a que Me siguiera y él Me contestó: “permíteme ir a enterrar a mi padre y luego te seguiré”, a lo que Yo le contesté: “Dejad que los muertos entierren a sus muertos”.

Con esto Yo les quería y les quiero enseñar que hay almas tan separadas de Mí, que para ellos el hombre está vivo mientras se mueve y respira.

Y que si se les acaban los signos vitales, hasta ahí llegó su vida y NO reconocen que haya una vida real y bella después de la muerte.

Este tipo de gente también se encuentran muertos, porque NO han sabido transcender espiritualmente aún en vida, no han escuchado Mis Palabras y si lo han hecho, NO las han sabido poner en práctica, porque NO las han llevado a su corazón.  Pobres de ellos, que se mantienen ciegos y enseñan ésa ceguera a muchos.

Son almas que se han apegado al mundo y a sus cosas y se apegan a tal grado que veneran al cadáver y NO confían NI aprecian en lo que realmente vale en vosotros, el alma que os concedí.

Este día debería de ser llamado, Día Glorioso de las Almas que Triunfaron y vuestra alma se debe de llenar de un gozo santo, de un gozo fraterno, al saber que tenéis un Dios Bondadosísimo que premia a las almas fieles con la Vida Eterna, con vida en Mí Presencia.

Este día, en vez de ir a los cementerios con caras largas y vuestros ojos llenos de lágrimas, deberíais ir con alegría sublime y con cantos de júbilo, para celebrar a vuestros hermanos que ya llegaron a Mí, ante su Dios y que ya están gozando de las bondades de Mí Corazón.Os vuelvo a pedir, sí, haced penitencia y mucha oración por las almas muertas, por las almas que estando separadas de Mí y de Mí Amor, están muertas a la Gracia…

Y están llevando a muchos más a la Muerte Eterna, por su mal ejemplo y por sus ideas erróneas, por NO permanecer bajo la moción de Mí Santo Espíritu.

Orad incesantemente por ellas para que vuelvan a la Vida.

Por ellas, sí llenad vuestros ojos de lágrimas y vuestro corazón de compasión; porque si la Muerte los encuentra en tal estado, será su alma una gran pérdida para el Cielo y eso provocará un gran dolor a Mí Corazón.

Que éste día sea de gozo inmenso para los que están vivos a Mí Gracias y que confían en lo que les he enseñado. Y que NO sólo éste día vuestro corazón se vuelque en amor e intercesión por los que están obrando mal, que por haberse vuelto instrumentos del Mal, Me están quitando muchas almas del regreso a la Casa Paterna.

Gracias Mis pequeños, gracias y manteneos en Nuestra Familia, Familia que ve por sus hermanos en una forma desinteresada, honesta y amorosa.

Os vuelvo a repetir esto nuevamente, esto que en múltiples profecías se os dieron desde antiguo y que ya os alcanzaron,

Sí, ¡Ya estáis viviendo ahora ésas profecías! Id a los Libros Sagrados, leed y ACTUAD lo ahí revelado y NO TEMÁIS, DIOS ESTA CON VOSOTROS.Confiad en vuestro Dios, confiad en Mí, que Yo vencí al Pecado, a la Muerte y al Maligno.

Uníos a Mí y la Prueba será fácil de pasar, Yo os iré indicando qué hacer, si en Mí confiáis.

Hijitos y hermanos Míos, aprended y tratad de ser UNO Conmigo, como Nosotros somos UNO en Nuestra Santísima Trinidad y al permitirNos vivir plenamente en vosotros, eduqueMos, prediqueMos, deMos buen ejemplo,

VivaMos por la salvación de vuestros hermanos y muraMos por su salvación eterna- Y así a vuestro regreso, sigaMos unidos eternamente en un solo Amor.

Mi Madre os protege, os guarda y os llena de Su Amor y de Sus Bendiciones

Yo os Bendigo en el Santo Nombre de Nuestro Padre, en el de Mí Amor Redentor y en el del Amor de Vida de Mí Santo Espíritu.

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LAS TRES NOTICIAS


A todos nuestros hermanitos mexicanos:

Desde el inicio de este período Cuaresmal  nuestro ABBA nos puso a preparar un trabajo muy importante, que se ha ido desarrollando paulatinamente y desde el Lunes 18 de este mes de Marzo tomó su formato completo y final.

Queremos aclararles que ha sido una experiencia impactante, que nos ha dejado pasmados y a mí en lo personal me dejó sin aliento.

Y todavía estamos tratando de asimilar lo que el Cielo nos ha revelado y no solamente a nosotros, sino a través de los profetas con los que el Espíritu Santo nos está Guiando y que se encuentran repartidos en diferentes países, alrededor del Mundo.

Y en los que TODOS coinciden, además de que ciertas profecías y revelaciones, las ESTAMOS VIENDO CUMPLIRSE ante nuestros ojos espirituales y nos han dejado SIN PALABRAS… Es nuestra obligación de Amor ADVERTIRLES a todos los habitantes de la Gran Nación Mexicana, lo que ya está sucediendo para que SE PREPAREN y NO permitan que el MIEDO nos paralice.

Y emprendamos una estrategia  de Oración tan Formidable, como las circunstancias lo requieren…

En el post que titulamos “QUÉ PASÓ ANOCHE” tal vez no se dieron cuenta o no se han atrevido a deshacerse del Respeto Humano que es una parálisis que nos impide reaccionar y desafiar  “el qué dirán”  para testimoniar las experiencias sobrenaturales o “pequeñas golosinas” con que nos alegra nuestra vida el maravilloso Amor de nuestro ABBA.

Ese post lo debieron llenar ustedes, con las experiencias que vivieron. Nosotros vivimos las nuestras y las compartimos en nuestro grupo de Oración. No las publicamos aquí, porque se trata de ver el crecimiento espiritual que como comunidad estamos teniendo…

Ahora vamos a tener otra interacción.

Esperamos que esta vez si participen, porque es algo que atañe particularmente a México como nación y a todos los cristianos como comunidad de Fe y de Amor.

De hecho el trabajo que debemos publicar contiene Tres Noticias y el Orden en su publicación dependerá de la elección que nos comuniquen.

UNA ES EXCELENTE…

OTRA ES MUY MALA…

Y LA TERCERA ES NO SOLO PEOR, SINO BASTANTE PÉSIMA…

¿Cuál QUIEREN PRIMERO?

A92 LA SANTA MISA 2


18 de Marzo de 2019

Hijitos Míos, Soy vuestro Dios Jesús, Dios Encarnado que he venido a llevar a cabo la Obra de la Redención; enseñándoos el Pensamiento de Nuestro Padre Dios y viviendo en su Voluntad.

Mi Padre, vuestro Padre, dio al pueblo judío Sus Leyes y Decretos y así el pueblo escogido podía vivir más dé acuerdo a la “mentalidad divina de su Dios”, que al seguir éstas regIas, podían vivir como verdaderos hijos de su Dios.

Viviendo en el Amor y compartiéndolo NO sólo entre ellos, sino siendo ejemplo de Él ante todos los pueblos con los que tenían contacto.

Os he explicado que el Amor verdadero es la vida, que debe dar vida a vuestra alma y que los preceptos que Mi Padre os dio en el Sinaí, son los preceptos de todo un Dios que desea que cumplan todos aquellos de deseen pertenecer a Nuestra Familia Real.

El Mal se introdujo en el Mundo, por el Pecado de Adán y Eva y con él entró la muerte y todos los pecados que afectan a la vida en la gracia del alma.Mi Enemigo, al que vine a poner en evidencia ante todos vosotros y al que ataqué y vencí con el Amor Verdadero, siempre ha querido destruir la Obra de Mi Padre y para ello, en las diferentes épocas de la Humanidad, ha ideado la forma de destruiros, primeramente en la Fe y en la confianza en vuestro Dios.

Y posteriormente a la Naturaleza entera, causando desastres “naturales”, epidemias, etc., por lo que os quiero nuevamente, prevenir de sus ataques, tanto para vuestra alma, como para vuestro cuerpo.

Yo vine a ponerlo en evidencia y lo ataqué venciéndolo y los que vivieron en Mi época en la Tierra, claramente vieron el resultado de Mi Presencia y de Mis Ordenes, al obligarle a dejar libres a las almas por él atacadas.

El Mal nunca va a dejar de atacar a la Obra de Mi Padre, tanto a las almas como todo lo creado, hasta el Juicio Final. Pero tenéis Mi Fuerza y Mi Poder para vencerlo fácilmente, siempre y cuando viváis según los Mandamientos que Mi Padre os dió.

La vida del ser humano se desenvuelve un “campo de batalla”, que es la Tierra, y todos vosotros estáis expuestos a su ataque. Esto, Os lo dije claramente cuando os expresé que el Demonio es el Príncipe de este Mundo.El trata de mantener el odio, la perversión, el ataque la Obra de Nuestro Padre  y la muerte de las almas al llevarlas al pecado  mortal.

El sabe que cada alma que baja a la Tierra trae consigo un grandísimo deseo de derramar amor entre las almas que ya viven en ella, para vencerlo.

Y de ahí que sus ataques se vuelvan más fuertes contra aquellas almas fervorosas, buenas y santas, puesto que son un peligro para destruir su reino.

Mientras más busquéis la Verdad y el Amor que os vine a predicar, más ataques tendréis del Maligno.

Este ataque puede ser espiritual cuando os lo da directamente a vuestra mente y a vuestro corazón. O a través de personas a veces muy allegadas a vosotros y que al NO vivir una vida de piedad y de orden espiritual, se vuelven instrumentos del Mal.Y así podréis tener ataques de vuestros padres, hermanos, amigos o aún de “ministros” de Mi propia Iglesia.

De aquí que hoy os quiero prevenir de los ataques que supuestos ministros de Mi Iglesia, provocan en las almas de los fieles.

Para que os deis perfecta cuanta de sus ataques, primeramente deberéis vivir en estado de gracia, ésto es sin pecados mortales en vuestra alma.

Luego, deberéis vivir de acuerdo a Mis Enseñanzas, para que con ellas en vuestro corazón, podáis comparar aquellas que ellos prediquen.

Además, debéis pedir a Mi Santo Espíritu el Don del Discernimiento para que con su ayuda podáis daros cuenta en donde las Trampas del Maligno se encuentran, porque su sutileza es tan aguda que a veces os hace ver cosas malas como buenas.  Por último, también deberéis pedir a Mi Santo Espíritu el Don de Humildad y del Amor para que sean vuestro escudo contra la soberbia, arma preferida por el Demonio y aquella que normalmente vence a las almas.

La pauta para conocer si un ministro pertenece a Mi Iglesia y es un verdadero hijo Mío, os la dará su vida; la cual irá en concordancia con los Mandamientos de Mi Padre y con el ejemplo vivo de Mis Enseñanzas, que Yo os dí en la Tierra.

Todo aquél que no lleve a cabo “al pié de la letra” lo que del Cielo se os dio, NO merece ser Mi Ministro, Mi otro Yo, quien debe ser ejemplo para todos vosotros.

Todos aquellos que causan mal físico o espiritual en los fieles, NO son ministros Míos, son instrumentos del Mal para crear confusión y así apartaros de Mi Verdadera Iglesia.

Todo aquél que predique falsas doctrinas o nuevas ideologías argumentando estar basados en Mi Ley; si NO siguen Mis Preceptos NO son cabeza de Mi Iglesia.   Son error para Ella, porque su predicación la basan en la soberbia, en las conveniencias humanas y materiales, antes que ver por Mis Intereses Divinos.

Mi predicación la basé para la salvación de las ALMAS, no de los cuerpos. Yo vine a traer vida a las almas que deambulan por este Mundo sin pastor. Les traje la LUZ para iluminar su camino. Les vine a enseñar a VIVIR la vida que se vive en el Cielo, vida de Amor entre todas las almas.

Todo aquél que aparte a Mis fieles de Mis Decretos y Enseñanzas, NO es digno de llamarse ministro de Mi Iglesia.

Os vengo nuevamente a prevenir que la Serpiente Infernal se ha introducido desde hace mucho tiempo, en Mi Iglesia.

Y ahora su ataque se volverá más fuerte.

Aún dentro del mismo Vaticano, el Mal vive atacando a su verdadera cabeza, la santa cabeza de Mi Iglesia en la persona de Mi amado hijo Benedicto XVI y después de haber logrado su “renuncia”, La presión continúa sobre mi Vicario reinante: el Papa Francisco.

El vive una eterna agonía soportando la cruz del Sufrimiento, siendo, atacado por supuestos obispos y cardenales, por “teólogos” desviados de las verdades del Amor, por fieles corruptos que solo desean vivir en la inmundicia del pecado.

Pidiéndole que acepte leyes que destruyan la vida, aún desde sus inicios dentro del vientre materno y otras abominaciones que se vivieron en los pueblos destruidos por la gravedad de sus pecados: Sodoma y Gomorra.

Sí hijitos Míos, os quiero prevenir, de los ataques de éstos supuestos ministros Míos introducidos en Mi Santuario, que con su mal ejemplo y sus desviaciones morales y espirituales, os hacen creer que son verdaderos guías Míos…

Y lo único que desea el Maligno a través de ellos, es causar escándalo para que vosotros os retiréis de Mi Iglesia al ver su mal ejemplo.Desgraciadamente a vosotros os gusta generalizar en todo y así habláis en plural, incluyendo a buenos y a malos ministros Míos,

Que salen afectados por vuestra crítica al hablar de un ministro y con vuestra crítica mal fundada, afectáis el honor de buenos sacerdotes y provocáis la disidencia en los fieles.

Por otro lado, cuando os encontráis con verdaderos Ministros Míos, como vuestra conveniencia humana ya se acostumbró a malas enseñanzas y a un mal ejemplo de otros malos ministros, ya NO aceptáis sus palabras NI su ejemplo; porque se os hace difícil hacer las cosas bien y hasta los atacáis creyéndolos obsoletos o anticuados.

Ahora en una gran mayoría de vosotros, aceptáis más a los malos ministros “modernistas que sí os entienden”, porque os aceptan el Aborto, Anticonceptivos y a hasta les permiten a “parejas” divorciadas vueltas a unir y en flagrante adulterio les permiten recibir Mi Cuerpo Eucarístico.

O a aquellos ministros que alegran vuestros oídos, al escucharles sus abominables sermones anunciándoles un Jesús guerrillero.  Un Jesús que vino primero a alimentar cuerpos, señalándoos las injusticias sociales y después de llenarles el estómago ya se les puede dar el Alimento del alma.

O a un Jesús que ya no es tan “Severo” y que ya acepta teologías extrañas al gusto de la gente.

¡NO, Hijitos Míos! el Mal se ha introducido a Mi Iglesia y si queréis que ella permanezca como debe ser, pura, santa y verdadera,

Vosotros deberéis luchar por mantener Mis Leyes, Mis Decretos y Mis Enseñanzas en base en la Oración, en la búsqueda de la Verdad en la Sagrada Biblia y apartándose de las malas influencias de los malos ministros.

Vuestra vida eterna y la de los vuestros dependen de ello.Este es el Tiempo de la lucha entre la Mujer, Mi Madre Santísima y la Serpiente Infernal.

Mi Madre está reuniendo a Mi Rebaño, a Mi verdadero rebaño, que está defendiendo Mi Vida y Mis Enseñanzas aún a costa de su propia vida.

Vosotros Mis hijitos, ¿De qué lado estáis ahora?

¿De las conveniencias humanas y del deterioro moral y espiritual? o ¿Del lado del Amor y de la Verdad de vuestro Dios? “O estáis Conmigo o estáis contra Mí”, NO hay más.

Amáis más a un ser querido cuando lo conocéis mejor y esto se dá cuando lo procuráis ‘seguido’ y así conocéis sus palabras, sus reacciones, observáis su ejemplo de vida ante los demás.

Lo mismo sucede Conmigo.  Para que NO os puedan desviar con falsas enseñanzas, debéis conocerMe mejor a través de las Sagradas Escrituras, a través de libros de santos en donde ellos, al querer parecerse a Mí, su Dios y Guía perfecto, alcanzaron una vida santa y ejemplar, etc.

BuscadMe y Me encontraréis y aprenderéis a amarMe, a respetarMe, a defenderMe de los malos ministros y de los malos fieles de Mi Iglesia.

La Purificación del Mundo y de Mi Iglesia ya se está dando. NO perdáis más el tiempo hijitos Míos. Vuestra Vida Eterna depende de vuestro cambio inmediato de vida y NO sólo para proteger vuestra alma,

Sino la de muchísimos de vuestros hermanos en todo el Mundo, que han caído en las garras del Demonio, con sus mentiras y su mal ejemplo, transmitidos por falsos guías de Mi Iglesia.

Os vuelvo a repetir, conocédMe mejor, para que podáis ser protegidos por la Verdad y podáis hacerle frente a la Mentira, a pesar de que “os convenga”. Esta conveniencia al Mal y las malas enseñanzas, sólo os llevarán a la muerte eterna, pero recordad que Yo os he venido a salvar con la Verdad y con el Amor.

Sí, Mis pequeños, al hablaros del camino ancho y del camino angosto que os lleva hacia Mí, el camino ancho se refiere precisamente a toda ésa falsedad espiritual, a todos esos caminos falsos que, en lugar de llevaros hacia la interiorización del Amor de vuestro Dios,

Hacia el camino de la Verdad, hacia el camino de Justicia, hacia el camino del crecimiento espiritual…

Os lleva a todo lo contrario, a ésa humanización, a ése desprendimiento de lo espiritual con lo humano, dejáis a un lado lo espiritual, para dejar crecer lo humano.

Crecéis en lo fácil de la vida del hombre, los modernismos, todo aquello que se ajusta a vuestra vida humana lo aceptáis fácilmente y a ello os está llevando el Mal, a hacer de Mi Vida una vida fácil, una vida de cambio, una vida amoldada a vuestros gustos humanos. Mis pequeños, la Ley de Dios es muy diferente a todo esto. Al daros Yo el Camino angosto, las enseñanzas para elevaros hacia la perfección espiritual, era para que vosotros pudierais luchar contra todas éstas insidias del Mal,

Os estaba Yo abriendo los ojos ante todo aquello en donde el Mal os pueda acomodar vuestra vida para hacerla más fácil, más llevadera; hacer que vuestros pecados se vean normales y ya NO sintáis ése remordimiento que os lleva a la perfección.

Al hacer permisiva vuestra vida humana, vuestra concupiscencia, ya NO sentís ése dolor por vuestros pecados, eso solamente os va llevando a la mediocridad espiritual de la que os hemos hablado.

Mis pequeños, aún Mi propia Vida sobre la Tierra fue difícil, atacada. Blasfemias tuve, dolores tuve, persecución tuve y todo ello, para venir a enseñaros el camino, el Camino de la Cruz que os va a llevar a la Gloria.

Ahora Mis pequeños, se le mostró a la vidente en Fátima cómo caían las hojas del árbol, ejemplificando con ello  la caída de almas al Infierno y al Purgatorio, porque YA NO HAY almas santas que quieran buscar ésa perfección espiritual.  Ciertamente la vida del espíritu es difícil, pero con ello lograréis grandes cosas durante vuestra vida y NO solamente es para vosotros ésa perfección, ésa perfección os debe llevar a dar el buen ejemplo, a dar vida a vuestros hermanos a través del ejemplo, primeramente,

Luego a través de la palabra, a través de vuestra vida interior, a eso estáis llamados y obligados en el Amor, a dar ejemplo de ser otros Cristos; a dar vida, pero vida real, vida perfecta, vida Divina.

Sois hijos de un Dios Verdadero de Un solo Dios, del Único Dios.

Yo vine a mostraros ése Dios Verdadero, ésa Perfección que todos debéis seguir.

Pero el hombre, aceptando los modernismos actuales, trata de evitar todo trabajo, llevar al Cruz, evitar los dolores que os puedan propiciar vuestros hermanos a través de las burlas, de las ofensas de las blasfemias. 

NO, Mis pequeños, si habéis tomado vuestra Cruz por seguirMe, deberéis aguantar eso y más, pero Yo os daré la Fuerza y la Sabiduría para lograrlo. Seguid adelante Mis pequeños, porque estos, ciertamente como se os ha dicho, son tiempos de Confusión.

Pero es causado porque el hombre ha aceptado ése modernismo, esa fragilidad espiritual que os va llevando a la vida fácil, a la vida relajada y por eso el hombre ya no quiere luchar por las Verdades de su Dios, por las Verdades de su Salvador.

Seguid adelante, Mis pequeños, aunque cueste; pero sabéis de antemano que el Premio será grande, porque si vuestra Cruz es grande, el premio será de esa misma forma. Yo estaré con vosotros, padeceréis ahora, pero gozaréis inmensamente en lo futuro.

Yo os Bendigo, en el Santísimo Nombre de Mi Padre, en Mi Santísimo Nombre, Redentor vuestro y en el Santísimo Nombre del Dios Amor. Luz y Verdad del Mundo.

Gracias, Mis pequeños. Os bendigo en Nombre de Mi Santo Padre, Señor y Creador de todas las cosas, en Mi Nombre, Vuestro Jesús y Redentor y en Nombre de Mi Santo Espíritu de Amor.  

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UN PLAN DIVINO Y PERFECTO 4


En un bello atardecer de verano, María pasea despacio bajo el emparrado que cubre la terraza, llevando del brazo a su prima Isabel.

El aire está saturado con el aroma de las rosas y las abejas revolotean sobre las flores del jardín y del huerto.

Las dos conversan, mientras arrojan alimento a los palomos.

María pregunta:

–    ¿Pero por qué estás así tan triste? Dios te ha dado la alegría de ser madre y no te la quitará ahora que rebosas de ella. El pequeño Juan recibirá los besos de su madre y Zacarías tendrá todos los cuidados de su fiel esposa, hasta una edad muy avanzada.

Isabel contesta:

–    Eres buena y me consuelas. Estaba ya demasiado vieja para dar a luz a un hijo… Y ahora qué voy a tenerlo, siento miedo.

–    ¡Oh, no! ¡Aquí está Jesús! No hay que tener miedo en donde está Jesús. Mi Niño te quitó todo sufrimiento. Tú lo dijiste, cuando era tan pequeñito como un botón.

Ahora que tiene tres meses en mi vientre, siento palpitar su corazoncito alegrando el mío. Él te librará de todo peligro. Ten fe.

–    La tengo…  pero si muriera, no vayas a dejar al punto a Zacarías. Sé que piensas en tu casa; pero quédate todavía un poco más, para ayudar a mi marido con su dolor…

–    Me quedaré para congratularme con tu alegría y con la de él. Me iré cuando te sientas con fuerzas y contenta. No te intranquilices Isabel. Todo saldrá bien.

Entran lentamente a la casa e Isabel se retira a sus habitaciones, acompañada por el séquito de mujeres que están listas para ayudar en el parto a Isabel.

María va al comedor, donde Zacarías pasea muy preocupado.

Después de orar juntos, María se retira a su habitación, para seguir orando.

El tiempo pasa y al despuntar el alba del día siguiente, mientras Zacarías pasea nervioso, recorriendo de lado a lado el jardín; los gritos de la parturienta se han hecho más agudos.

María está postrada junto a su telar, suplicando al Eterno… Zacarías entra y la ve de esta manera y empieza a llorar.

Es un llanto que lo estremece con sollozos inarticulados, por el castigo sufrido por su incredulidad y que le impide hablar.

María se levanta y lo toma de la mano. Es la jovencita que con palabras maternales, consuela a aquel anciano desolado…

El sol está despuntando en el horizonte y en ese momento, entra una mujer con el feliz anuncio:

–           ¡Ya nació! ¡Eres el padre dichoso de un varoncito!Los dos alaban al Señor y le traen al bebé para que lo bendiga el padre.

Cuarenta y dos días después…

Zacarías, con sus regias vestiduras sacerdotales, se ve muy majestuoso e imponente. Su cara resplandece con la alegría de ser padre y con el honor de presentar a su varón primogénito al Señor. Parece un patriarca.

En el Templo, los guardias lo reciben con honores, igual hacen los sacerdotes.

La ceremonia de presentación del nuevo israelita y la de purificación de la madre es mucho más pomposa que cualquiera, por dos motivos: hacen fiesta por el hijo de un sacerdote y por el milagro de su nacimiento.

Toda la clase sacerdotal está presente y rodean a las personas que asisten.

Cómo María lleva entre sus brazos al pequeño Juan, mientras se dirigen al lugar de la purificación; algunos curiosos hacen sus comentarios…Una mujer dice:

–    No puede ser.  ¿No véis que está encinta? Lleva al recién nacido y Ella ya está gruesa.

Un hombre le contesta:

–    Y con todo, no puede ser sino la madre. La otra está muy anciana.

Otro comenta:

–     Tal vez sea una parienta, pero ¡Es imposible que sea la madre!

Alguien más dice:

–     Sigámoslos y veamos quién tiene razón.

Y su asombro es muy grande cuando ven que la que cumple con el rito de la Purificación es Isabel.

Ofrece su corderito balante como holocausto y sus palomos por el pecado.

Luego Isabel, radiante y orgullosa; recibe de los brazos de María a Juan y lo llevan hacia el Lugar Santo, donde lo presentarán al Señor. Un anciano comenta:

–    ¿No lo sabéis? Es el hijo del sacerdote Zacarías de la estirpe de Aarón. El que se quedó mudo cuando ofrecía el incienso en el Santuario.

Varios agregan:

–      ¿Será su hijo el Mesías que espera Israel?

–       No nació en Belén.

–       Y tampoco de una Virgen.

–       No puede ser el Mesías.

Y los comentarios siguen…

Mientras tanto, termina la ceremonia y hay una fiesta de felicitaciones sobre los padres.   Cuando salen del Templo para emprender el regreso, encuentran a José; al que María le había avisado, para regresar a Nazareth.

Al verlo, el rostro de María se alegra…

Y José la saluda con respeto:

–      La bendición de Dios esté sobre ti, María.

María contesta sonriente:

–     Y sobre ti, José. ¡Alabado sea el Señor que viniste!…  Mira, Zacarías e Isabel están a punto de partir, para llegar a su casa antes de que anochezca.

–    Tu mensaje llegó a Nazareth, cuando estaba realizando algunos trabajos en Caná. En cuanto me enteré me vine. Perdóname por no llegar a tiempo para la ceremonia.

–    No. Tú perdóname por haber estado tanto tiempo lejos de Nazareth. Ahora Isabel ya está más fuerte y no me necesita más.

–    Hiciste bien, mujer.José saluda y conversa con los primos y los felicita por todo.

Admira al vigoroso niño que cuando lo apartan de la tetapara mostrárselo a José, chilla y patalea a todo pulmón.

Todos ríen de sus protestas y la charla se generaliza.

María mira a José con una mezcla de aflicción y de sondeo.

También él la mira.

Y después de algunos minutos se inclina sobre ella y le pregunta:

–           ¿Estás cansada? ¿O te duele algo? Estás pálida  y triste…

–           Lamento separarme de Juanito. Lo quiero mucho. En cuanto nació lo estreché contra mi corazón…

José no pregunta más.

La hora de despedirse ha llegado.

Entran en el mesón donde dejaron encargado el carruaje y el asnillo con el equipaje de María.Las dos primas se abrazan con cariño y María besa una vez más a Juanito antes despedirse de Zacarías.

Luego le pide su bendición.

Al arrodillarse ante el sacerdote, el manto se le resbala de la espalda y bajo el ardiente sol del estío, queda de manifiesto su cuerpo redondeado por la gravidez.

Luego, cuando van a subir sobre sus borriquillos, José le ayuda a María para que suba a la silla y la observa…

Pero no dice ni una palabra. 

¿Quién podrá describir con exactitud el dolor de José, sus pensamientos, la agitación de su alma?…

Como pequeña barca en medio de la borrasca, se encuentra en el centro de una vorágine de ideas contrarias: en un afluir de reflexiones, la una más punzante y dolorosa que las anteriores.

Es un hombre aparentemente traicionado por su mujer. Ve que se derrumba su buen nombre y la estima que el mundo tiene por él. Creyó ver que se le señala con el dedo y se le compadece en Nazareth…

Y también sintió que su cariño y la estima que tiene por María, se desbaratan ante la cruda evidencia del hecho que tiene ante sí…Pero es un hombre justo y valiente. Guarda un heroico silencio…

Y emprenden el regreso a Nazareth y toman el camino principal que va a Galilea.

Tres días después…

En una radiante mañana, María está tejiendo bajo la sombra de un manzano cargadísimo de fruta.

El rocío de la madrugada, todavía cubre las hojas de las flores en el jardín.

Bajo los párpados se ven las ojeras y sus ojos están hinchados de tanto llorar. Sus lágrimas caen sobre su trabajo y en su aflicción suspira, con una gran pena en su corazón.

En el silencio circundante, tan solo se escucha el murmullo del agua que cae en un estanque en el fondo del huerto.

María se estremece al escuchar un golpe en la puerta de la entrada de la casa.

Deja la rueca y el huso y se levanta para ir a abrir.  Aun cuando su vestido blanco es amplio y lo lleva suelto, no logra esconder lo redondo de su vientre.

Cuando abre la puerta, se encuentra frente a José.

Su cara marfileña palidece aun más y lo mira con ojos interrogadoramente tristes.

José la mira con ojos suplicantes…

Ninguno de los dos dice nada.

Por un largo momento, solo se miran.

Luego, es María la que interroga:

–     ¿A esta hora José? ¿Tienes necesidad de algo? ¿Quieres decirme algo? Ven.

José entra y cierra la puerta. Pero no dice nada.

María pregunta:

–     Habla José. ¿En qué te puedo servir? Una voz ronca y ahogada por el llanto contenido, implora:

–     En que me perdones.

José se inclina para arrodillarse…

Pero María, que es siempre reservada en tocarlo, lo toca en el hombro y se lo impide.

María se ruboriza y palidece alternadamente mientras dice:

–     ¿Mi perdón? No tengo nada qué perdonarte, José.

Sólo tengo que darte las gracias por todo lo que hiciste aquí cuando estuve ausente  y por el amor que me das.

José la mira.

Dos gruesas lágrimas asoman en sus ojos oscuros de mirada noble y profunda y ruedan por sus mejillas hasta su barba.

Y dice con la voz entrecortada:

–     Perdón, María. Desconfié de ti. Ahora lo sé. No soy digno de tener un tesoro tan grande.

Falté a la caridad. Te acusé en mi corazón. Te acusé injustamente, porque no te pregunté la verdad.

Falté a la Ley de Dios, porque no te amé como me habría amado a mí mismo…   María responde gentil:

–     ¡Oh, no! ¡En nada has faltado!

–     Sí, María. Si hubiera sido acusado de un crimen semejante, me habría defendido. Tú…

No quería que te defendieses, porque estaba para tomar mis propias decisiones, sin preguntarte cosa alguna. Falté al haber sospechado de ti.

Aun la sola sospecha es ofensa, María. Por el dolor que he sufrido… Tres días de suplicio… Perdóname María.

–      No tengo nada qué perdonarte. Más bien soy yo quién te pido que me perdones por el dolor que te causé….

–     ¡Oh! ¡Sí que fue un dolor! Mira, hoy mismo me dijeron que en las sienes he encanecido. Y me he demacrado como un viejo.

Estos días han sido para mí, más que diez años de vida.

¿Por qué María has sido tan humilde en callar, en no decir a tu esposo tu gloria y permitir que sospechase de ti?José no está arrodillado, pero está tan inclinado que es como si lo estuviese..

Y María le pone su pequeña mano sobre la cabeza y sonríe.

Parece como si lo absolviera.

Y dice:

–     Si no lo hubiera sido de una manera perfecta, no habría merecido concebir al Esperado que viene a cancelar la Culpa de la Soberbia que destruyó al hombre.

Obedecí… Porque Dios me pidió esta obediencia… Mucho me costó… Por ti, por el dolor que sufrirías…

Pero no tenía más alternativa que obedecer… Soy la esclava de Dios… Y los esclavos no discuten las órdenes que reciben.

Las ejecutan, José; aun cuando hagan llorar sangre. – María llora silenciosamente mientras dice esto.

José, inclinado como está; no lo advierte hasta que una lágrima cae al suelo…

Y levanta su cabeza…

Toma las manos de María entre sus manos morenas y fuertes y besa la punta de sus dedos que sobresalen entre las suyas.

Mientras dice con firmeza:

–           Ahora hay que tomar todas las providencias, porque…

José no agrega más, pero mira el cuerpo de María que se ruboriza toda.   Ella se sienta de golpe para controlar su turbación, en un movimiento instintivo por ocultarse a la mirada masculina.

Y José agrega apresurado:

–     Hay que hacerlo cuanto antes… Vendré a vivir contigo.

Cumpliremos con la ceremonia del matrimonio, la semana entrante… ¿Está bien?

–    Todo lo que haces está bien, José. Eres el jefe de la casa y yo tu sierva.

–     No. Yo soy tu siervo.  Soy el siervo bienaventurado de mi Señor que crece en tu seno. Bendita tú eres entre todas las mujeres de Israel. Esta noche avisaré a mis familiares.

Y luego… Cuando esté aquí, trabajaremos para recibirlo…

¡Oh! ¡Cómo podré recibir en mi casa a Dios? ¿En mis brazos a Dios?

Me moriré de alegría… ¡Jamás me atreveré a tocarlo!

–    Lo podrás… Como lo haré yo también por la Gracia de Dios.

–    Pero tú eres Tú. Yo soy un pobre hombre. ¡El último de los hijos de Dios!…

–    Jesús viene por nosotros los pobres, para hacernos ricos en Dios.

Viene a nosotros dos, porque somos los más pobres y reconocemos serlo.

Alégrate José. La estirpe de David tiene al rey esperado y nuestra casa se hace más fastuosa que el palacio de Salomón.Porque aquí estará el Cielo y nosotros compartiremos con Dios el secreto de la Paz que más tarde los hombres conocerán.

Crecerá entre nosotros y nuestros brazos servirán de cuna al Redentor que crecerá. Y nuestras fatigas lo alimentarán y lo cuidarán…

¡Oh, José! ¡Oiremos la Voz de Dios, llamarnos padre y madre! ¡Oh!…

Y María llora con un llanto pleno de alegría.

José, que se ha arrodillado a sus pies, llora con la cabeza escondida entre los pliegues del amplio vestido blanco de María.

Los días pasan y después de la ceremonia del matrimonio, que levanta una ola de comentarios nada caritativos.

Entre todos los que vieron a una novia con las redondeces de una avanzada gestación…Y que los censuraron por no haberlo celebrado cuando estas humillaciones se hubiesen evitado,

José se fue a vivir a la casita de María.

Tres meses después, en pleno invierno, María está trabajando, haciendo el recamado de una fina tela blanca.

Deja su labor porque ya anochece y la luz que entra del huerto es cada vez más opaca.

Se levanta y su vientre, totalmente abultado, no le impide andar con ligereza majestuosa.

Con el donaire y dignidad de una verdadera reina.

Su sonrisa está llena de dulzura y majestad. Su bellísimo rostro ha cambiado.   Ahora ya es una mujer que ha adquirido la perfección de esa belleza que ilumina a las mujeres que esplenden, con la gloria de la maternidad.

José regresa del poblado y María le envía una sonrisa llena de amor.

José le corresponde, pero no puede ocultar un gesto preocupado.

María lo mira con ojos interrogantes y se levanta para tomar el manto que José se está quitando.

Lo dobla y lo pone sobre el arquibanco, mientras José se sienta junto a la mesa. Apoya su codo en ella, muy pensativo.

Y mientras, con la otra mano; con movimientos nerviosos se acomoda y se desacomoda la barba.

María le pregunta:

–    Tienes algo que te atormenta…  ¿Puedo consolarte?

José contesta:

–   Tú siempre me consuelas, María. Pero esta vez, tengo una gran preocupación… Por tí.

–   ¿Por mí José? ¿De qué se trata?

–    Pusieron un Edicto en la puerta de la sinagoga. Se ordena que todos los palestinenses se empadronen.

Y hay que ir a empadronarse al lugar de origen. Nosotros debemos ir a Belén…  –     ¡Oh! –Interrumpe María poniéndose una mano en vientre… Jesús ha saltado de gozo.

José dice:

–     Te molesta,  ¿Verdad? Es duro lo sé.

–     No, José. No es esto. Creo… Pienso en las Sagradas Escrituras. En Raquel, madre de Benjamín y mujer de Jacob de la que nacerá una Estrella…

José completa:

–     El Salvador…  Raquel fue sepultada en Belén, del que está escrito: “Y tú, Belén de Efratá, eres el más pequeño entre los poblados de Judá; pero de ti saldrá el Dominador…”

José se sobresalta y pregunta:

–      ¿Crees… crees que ya llegó el tiempo? ¡Oh! ¿Cómo haremos?

José está asustado y mira a María con ojos llenos de compasión….

Ella lo ve y sonríe.

Y trata de despejar su preocupación:

–      José, el tiempo está ya muy próximo.  Pero el Señor puede abreviarlo, para quitarte esta preocupación. No tengas miedo…

–      ¡Pero el viaje!… Y si das a luz allá, ¿Qué vamos a hacer? No tenemos casa… No conocemos a nadie…–      No tengas miedo… Todo saldrá bien. Confiemos en Dios. Él nos guía… También el Edicto es su voluntad.

¿Qué cosa es el César?…  ¡Un instrumento de su voluntad!…  Desde que el Padre determinó perdonar al hombre, arregló todos los sucesos para que su Mesías naciese en Belén…

Mira que un poderoso que nos domina desde una nación muy lejos de aquí, ahora quiere conocer el número de sus súbditos y nos ordena que vayamos a Belén, para cumplir las Profecías…

No tengas miedo… Dios sabe cómo nos protegerá… Él está con nosotros.

José la mira sorprendido y recupera su sonrisa.

Luego dice con alegría:

–     ¡Bendita tú, sol de mi espíritu! Ya no perdamos tiempo; pues hay que partir lo antes posible…  Y tenemos que regresar pronto, porque aquí todo está preparado para Él… Para Él…  –     Para nuestro hijo, José. Tal lo debe ser a los ojos del mundo, recuérdalo.

El Padre ha rodeado con el Misterio su venida y nosotros no tenemos el derecho de levantar el velo.

Él, Jesús; lo hará por Sí Mismo, cuando llegue la Hora…

–     Tienes razón como siempre, bendita mía. Voy a prepararlo todo para nuestro viaje.

–      Está bien esposo mío. Partiremos cuando  lo dispongas…

Y José se adelanta a preparar los borriquillos…María revela:

–     También mi José tuvo su pasión. Empezó  en Jerusalén cuando vio mi estado. Y duró varios días, lo mismo para él, que para mí.

Espiritualmente no fue menos dolorosa y tan solo porque mi esposo era un Justo, se mantuvo de una forma tan digna y silenciosa, que los siglos apenas si lo han notado.

¡Oh, nuestra primera pasión! ¡Quién puede describir su íntima y silenciosa intensidad!

¡Quién mi dolor al comprobar que el Cielo no me había escuchado todavía, revelando a José el Misterio!

Comprendí que lo ignoraba al verlo tan respetuoso conmigo, como de costumbre. Si hubiera sabido que llevaba en mi seno al Verbo de Dios, hubiera adorado al Verbo encerrado en mí, con actos sólo dignos para Dios.

¿Quién puede describir mi abatimiento que trataba de vencerme y de persuadirme que había esperado en vano en el Señor?

Pienso que fue la rabia de Satanás. Sentí que LA DUDA se levantaba tras de mi espalda y alargaba sus zarpas heladas para apresarme y hacer que no orase.

LA DUDA, que es tan peligrosa y tan letal al corazón.

Letal porque es el primer microbio de la enfermedad mortal que lleva por nombre: DESESPERACIÓN’. Contra la que se debe reaccionar con todas las fuerzas, para que el alma no se pierda, ni se pierda a Dios.

El Dolor de José.

En este punto su santidad brilla más alta que la mía.

Lo digo con afecto de esposa, porque quiero que améis a mi José. A este sabio y prudente hombre. A este hombre paciente y bueno, que está unido al Misterio de la Redención por un desgarrador e indescriptible sufrimiento.

Él os salvó al Salvador a costa de su sacrificio y de su santidad.  Si hubiese sido menos santo, hubiera obrado humanamente denunciándome como adúltera para que fuese lapidada y el hijo de mi pecado muriese conmigo.

Si hubiera sido menos santo, Dios no le hubiera concedido sus luces como guías en semejante prueba.

Pero José era un santo.

Su espíritu limpio vivía en Dios. Su caridad era grande y fuerte.

Y por su caridad os salvó al Salvador cuando no me acusó ante los ancianos y más tarde, cuando con su obediencia nos llevó hasta Egipto.

Breves en número, pero tremendos por su intensidad; fueron los tres días de la pasión de José y mía.

De mi primera pasión, porque comprendía su sufrimiento y no podía consolarlo, porque tenía que obedecer la orden de Dios que me había dicho: “¡No digas nada!”

Cuando llegamos a Nazareth y vi que se iba después de una lacónica despedida, inclinado como si hubiese envejecido de repente.

Y que no vino por las tardes como solía hacerlo; os aseguro hijos, que mi corazón lloró lágrimas de sangre.  Encerrada en mi casa sola, en donde todo me recordaba la Anunciación y la Encarnación.

Y donde todo me recordaba a José, unido a mí con una castidad intachable.

Tuve que hacer frente al desconsuelo, a las insinuaciones de Satanás y esperar, orar…

Y perdonar las sospechas de José y la agitación de su justo desdén.

Porque es menester esperar, orar y perdonar, para obtener que Dios intervenga a nuestro favor.Cuando vinisteis a servir a vuestro Dios aquí a la Tierra, Él se comprometió con vosotros de cuidaros en todo momento…

Y ese “todo momento” NO tiene descanso Mis pequeños, estáis en todo momento en el Pensamiento y en el Corazón de vuestro Dios.

Así que, antes de que volváis a querer decir que vuestro Dios no se acuerda de vosotros; que ciertamente es un error gravísimo, meditéis y calléis.

Y antes que nada, agradeced que vuestro Dios, vuestro Padre, vuestro Creador, que os está cuidando, está velando por vosotros en todo momento.

Llegará un momento en que Lo conoceréis y Lo veréis Cara a cara. conoceréis Su Amor, os daréis cuenta Quién es vuestro Dios y todo lo que recibisteis de Él, desde el momento de vuestra concepción…

Y por qué se os concedió el Don de la vida.

NO seáis ingratos con vuestro Creador, Él es Puro Amor y si algo sucede en vuestra existencia, Él está velando por vosotros, está viendo por vuestro bien, porque Él es Puro Bien.Aceptad de corazón, lo que venga a vuestra vida, es para vuestro bien.

A veces, tendréis que esperar mucho tiempo, a veces poco; pero el final, será bellísimo y lo agradeceréis infinitamente. Todos vosotros a lo largo de vuestra existencia, tendréis pruebas. Algunas, para que os reforcéis en la Fe y en el Amor.

Otras, para que os acerquéis más fuertemente a Su Corazón. Otras más, para que os deis cuenta de que debéis vivir en humildad y en un sometimiento total a la Voluntad de vuestro Dios y Señor.

Yo Soy el Ejemplo Fiel de lo que os sucede. Yo Misma, también fui probada y fue una Prueba muy fuerte.

Una prueba que en cierto momento, merecería a la muerte…

Porque Me tomó el Santo Espíritu y Me dio la Vida en Mi Vientre, de Aquél que fue vuestro Salvador. Vosotros NO estáis en ese momento fuerte, en el que os estéis jugando vuestra vida.

Deuteronomio 22,23 Muerte a la virgen infiel y traidora

Yo, Me estaba jugando la vida, pero acepté la Voluntad de Nuestro Padre, de Nuestro Dios y ved el Regalo que obtuve al final: al Salvador. El Mesías, se desarrolló en Mi Vientre.

¡Qué Alegría, qué Honor! Y todo eso Me lo concedió Nuestro Dios y Señor, porque acepté Su Voluntad sin ponerLe ninguna restricción. Me di en totalidad por Él, Me di en totalidad por vosotros.

Os digo esto Mis pequeños, para que confiéis plenamente en vuestro Dios.

Si vosotros Lo estáis siguiendo, si vosotros creéis en Él firmemente, si vosotros NO tenéis duda de que vuestro Dios os ve, os guía, os consiente, os prueba; pero sobre todo, OS AMA, NO TEMÁIS.

 Simplemente, dejad que Él se manifieste en vosotros, como se Manifestó plenamente en Mí, Su Sierva.

Amad fuertemente a Nuestro Dios. AmadLo podría decir con locura, porque NO HAY ningún amor en la Tierra, que se pueda parecer al Amor que Nos da Nuestro Dios.  ¡Tanto Amor, tanta Dulzura, tanta Delicadeza! Cada uno de vosotros habréis sentido en algún momento de vuestra vida, Su Presencia.

Su trato siempre delicado, sin que os fuerce en ningún momento. OS DA LA LIBERTAD TOTAL, para que escojáis el seguirLe o el traicionarLo y darLe la espalda. O Le dais alegría o Le dais tristeza.

Vosotros mismos ahora, podréis juzgaros. Si estáis recibiendo solamente bienes de parte de Nuestro Dios, ¿Acaso Él se merece que Le paguéis con males, con traición, con grosería, con pecado?…

¿Verdad que NO, Mis pequeños? Si realmente amáis a vuestro Dios, amadLe. AMADLE con todas vuestras fuerzas, con todo vuestro amor.

Dejad que desde el Cielo os ilumine Mi Señor y Mi Dios. PedidLe a la Comunión de los Santos que os ayuden a entender vuestra misión, que os ayuden a llevarla con la mayor perfección posible, como Nuestro Dios y Señor se merece.

Venid a Mí, Mis pequeños. Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María, que también velo continuamente por vosotros. Yo, como Madre vuestra os instruyo, os aconsejo y os explico tantas cosas tan bellas, que vienen de Nuestro Dios y Señor.Venid a Mí y pedidMe Consejo y Me daréis  gran alegría, porque os podré hablar de Mi Señor y Mi Dios y Me daréis esa alegría de transmitiros las Verdades del Cielo, Sus alegrías y el futuro que os espera, tan bello, tan santo, tan puro.

Es tan bello todo lo viene de Nuestro Dios y cada uno de vosotros está llamado a regresar al Reino de los Cielos. 

Fuisteis creados para producir Amor. 
Hacedlo Mis pequeños.

La humanidad necesita del Amor de Nuestro Dios. Necesita conocer también, Su Perdón.

Venid a Mí Mis pequeños, para que os ayude a apreciar las bellezas que os tiene preparadas Nuestro Dios para toda la Eternidad.

DejadMe Mis pequeños, que os enamore del Amor de Nuestro Dios.

DejadMe Mis pequeños, que os lleve hasta la profundidad del Corazón de Mi Hijo. PermitidMe Mis pequeños, que os llene de Mi Amor, que es el Amor de la Trinidad en Mí.Lo que ahora vivís; por un lado es una prueba para vuestra fidelidad hacia el Amor Infinito de Nuestro Dios. Por otro lado, es para engrandecer el Reino de Nuestro Dios y con eso os ganaréis más Gloria en el Reino de los Cielos.

Mientras más hagáis en la Tierra, por que conozcan el Amor y las Verdades enseñadas por Mi Hijo, más grandes seréis en el Reino de los Cielos.

Os he dicho que Nuestro Padre, Nuestro Dios, vela por cada uno de vosotros en todo momento. NO hay segundo que NO esté con vosotros. Os conoce perfectamente.

Tratad pues Mis pequeños, de complacerLe a Quien con todo Amor os creó. ¡Valéis tanto para Él!

Vosotros NO tenéis idea de lo que valéis para vuestro Dios, vuestro Creador.

Cuando Él crea a un ser, le da capacidades que vosotros NO tenéis idea aún, de lo que podéis hacer. Pero primeramente OS PRUEBA, para ver si sois merecedores de todo lo que Él tiene pensado daros.

Todos esos regalos y más, se os van dando a lo largo de vuestra existencia y se incrementarán cuando hayáis cumplido vuestra misión aquí en la Tierra, cuando vuestra alma se libere de vuestro cuerpo.Vuestras potencias espirituales, también se liberarán y os daréis cuenta de todo lo que hizo vuestro Dios y Creador por vosotros. El cuerpo, afectado por el Pecado Original os limita…

Pero ya liberados, gozaréis infinitamente todo lo que tenéis, todo lo que se os ha otorgado…

Pero especialmente el Amor. Por eso, tanto os lo insistió Mi Hijo. Toda Su Evangelización, se resume en ello: el Amor. 

El Amor primeramente hacia vuestro Creador. Luego, el Amor hacia vuestro Salvador. luego el Amor de Mi Santo Esposo, el Espíritu de Amor, que os da las capacidades para amar, para servirLe a vuestro Dios en Su Santísima Trinidad…

Y os da las Potencias del Alma que cada uno recibe primeramente, para cumplir su misión y posteriormente, como regalo eterno por haber cumplido correctamente con lo que se os pidió.

¡Es tanto el Amor que se derrama sobre cada uno de vosotros, que debierais estar agradeciendo día y noche lo que tenéis…!

 ¡Y que con Fe, debéis aceptar.  Agradeced. AGRADECED en todo momento que vuestro Creador, vuestro Dios, NO aparte de vosotros Su Vista NI Sus Bendiciones, ni por un segundo.

Sois Su Creación, sois Su regalo si vivís para Su Bien, si vivís para Su Voluntad. Si vivís para expandir Su Amor sobre la Tierra.

Amaos los unos a los otros, os pidió Mi Hijo y os lo pido Yo ahora, Mis pequeños.

MOMENTOS DIFÍCILES SE VENDRÁN

TENÉIS QUE PREPARAROS

PARA SER MUY VALIENTES Y TREMENDAMENTE INTRÉPIDOS

MI AMADO ESPOSO, EL SEÑOR SAN JOSÉ Y YO

ACABAMOS DE DAROS EL EJEMPLO

Dejaos pues que el Amor Infinito de la Santísima Trinidad, os colmen plenamente. Os transformen y así podáis entender tanto Amor que recibís de vuestro Dios.

Y de esta forma, también sepáis agradecerLe a vuestro Dios, como Él se merece.

Que la Paz de vuestro Dios en Su Santísima Trinidad quede en cada uno de vosotros.

Yo os bendigo en Nombre de  Mi Padre, en Nombre de Mi Hijo, en Nombre de Mi Esposo, el Santo Espíritu de Dios y en Mi Nombre, María, la Sierva del Señor.

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UN PLAN DIVINO Y PERFECTO 3


BASILICA DE LA ANUNCIACION EN NAZARETH

Ha pasado casi un año, desde que María está en su hogar paterno.  La casa santa de sus padres que guarda recuerdos tan queridos…

En la siguiente primavera, Ella está en su habitación. Junto a una de las paredes está la cama.

Junto a la otra pared, hay un anaquel con una lámpara de aceite, rollos de pergamino, una exquisita labor de costura que es un recamado muy elaborado, cuidadosamente doblada.

Junto a la puerta, que está abierta y que da al huerto, tiene una cortina que el viento mueve ligeramente.

María está sentada sobre un banco, tejiendo un lino muy blanco y delicado como la seda.

Sus manos trabajan rápidamente con el huso. Su hermoso rostro juvenil, está levemente inclinado y muestra una sonrisa muy dulce.

Un silencio profundo reina en la casita y en el huerto. Se siente mucha paz y hay mucho orden.

Todo está muy bien arreglado. El ambiente humilde por su apariencia y por sus muebles, tiene algo de austero y majestuoso, por su gran limpieza y el cuidado con el que están dispuestas todas las cosas.En el pequeño jarrón que está junto a la lámpara, hay unos ramos de flores, de durazno y de peral, con sus colores blancos, ligeramente teñidos de rosado.

María empieza a cantar en voz baja y luego levanta más la voz. Es una alabanza que vibra dentro de su habitación de doncella y en la que repercute la palabra: ‘Yehové’ con una entonación que rememora los cantos del Templo.

Deja el huso y el hilo y junta sus manos sobre el pecho, sigue cantando con adoración y su rostro se enciende como si estuviera animado con un hermoso fuego.

En sus ojos brillan las lágrimas y una sonrisa celestial se dibuja en sus labios perfectos.  El canto se torna en plegaria:

“Señor Dios Altísimo, no te demores más en mandar a tu Siervo para que traiga la paz a la tierra. Acelera el tiempo propicio y la virgen pura y fecunda para que venga tu Mesías.

Padre, Padre santo, concédele a tu sierva ofrecer su vida a este fin. Concédeme morir tras haber visto tu Luz y tu Justicia en la Tierra, sabiendo que la Redención se ha cumplido.

¡Oh, Padre Santo, manda a la Tierra el Suspiro de los Profetas! Envía el Redentor a la tierra y que pueda servirlo a tu sierva. Que cuando cese mi día se me abra tu Casa por haber sido abiertas sus puertas por tu Cristo para todos aquellos que en ti hayan esperado.

Ven, ven, Espíritu del Señor. Ven a los fieles tuyos que te esperan. ¡Ven, Príncipe de la Paz!…”.

Y la ardiente petición prosigue.

María está cómo absorta en su alabanza…

De pronto la cortina se mueve, como impulsada por el viento y una luz blanca, como de perlas fundidas, ilumina toda la habitación…

Se materializa lentamente una figura radiante y bellísima. Parece un cuerpo humano que tiene unas formidables alas, pero que emana pura luz.En su rostro admirable se dibuja una sonrisa y el ángel se prosterna ante una María que se pone de pie asustada y se pega hacia la pared.

Una voz dulce, con arpegio celestial le dice:

–     Dios te guarde, ¡María llena de Gracia!

María se estremece y baja la mirada.

Su turbación aumenta al ver al portentoso personaje postrado ante ella, como a un metro de distancia, con las manos cruzadas en el pecho y mirándola con una veneración infinita.

María se ruboriza violentamente y luego palidece.

Su rostro expresa sorpresa y un asombro absoluto y aprieta sus manos sobre su pecho.

El Angel dice:

–     No, no temas. María. El Señor está contigo. Eres bendita entre todas las mujeres.

Pero María tiembla involuntariamente, ante el portentoso ser que continúa arrodillado ante Ella.

El Ángel insiste:

–    ¡No tengas miedo María! Yo soy Gabriel el Ángel de Dios. Mi Señor me ha enviado a ti. No tengas miedo, porque el Señor te ama y porque has hallado gracia ante Dios.

Concebirás ahora y darás a luz a un Hijo, a quién pondrás por nombre “Jesús”. Será grande. Será llamado Hijo del Altísimo y realmente lo será.

El Señor Dios le dará el trono de David su padre y reinará para siempre en la Casa de Jacob. Y su reino no tendrá fin jamás.

Comprende, ¡Oh, santa Virgen! A quien ama el Señor; Hija de Él bendecida, llamada a ser Madre de su Hijo.

Comprende qué Hijo vas a engendrar.María contesta con voz trémula:

–    ¿Cómo puede suceder esto si yo no conozco ningún hombre? ¿Acaso el Señor Dios ya no acepta más la oferta de su sierva? ¿Es que ya no quiere que sea virgen por amor a Él?

–    ¡María! Serás madre no por obra de varón. Eres la Virgen Eterna, la santa de Dios. El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el Poder del Altísimo, te cubrirá con su sombra.

Por esto el que nacerá de ti, será llamado Santo e Hijo de Dios. Todo lo puede nuestro Señor Dios.

Isabel la estéril, en su vejez ha concebido un hijo que será el Profeta de tu Hijo, el que le preparará el camino.

El Señor le ha quitado el oprobio y su memoria permanecerá en el pueblo unido a tu nombre, como el nombre de su hijo al de tu Hijo santo hasta el final de los siglos.

Los pueblos os llamarán bienaventuradas, por la Gracia del Señor que llegó a vosotras y a ti especialmente; que por medio de ti, se derramará sobre ellos.

Isabel se encuentra en su sexto mes de haber concebido y su pesantez la llena de alegría. Y más se regocijará cuando conozca la tuya. Para Dios nada es imposible María, tú la llena de Gracia.

¿Qué debo contestar a mi Señor? No te llenen de confusión las ideas que en ti se levantan. Él cuidará de tus intereses, si pones en Él tu confianza.

¡El mundo, el Cielo y Dios Eterno… esperan tu respuesta!

María cruza sus manos sobre su pecho, se inclina profundamente y dice:

–      He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según su palabra.  

El Espíritu de Dios desciende sobre la doncella que inclinada, acaba de dar su respuesta afirmativa.

El Ángel resplandece de alegría…

Y se postra con adoración…

Luego su luz se va diluyendo, hasta que desaparece y se queda la Virgen sola en un éxtasis sublime…

La cortina ya no se mueve y en la habitación se encierra el Misterio santo.

María revela:

    Desde muy pequeña me había consagrado a Dios y el Espíritu Santo me había mostrado la causa del Mal en el mundo.

Me dijo del dolor del Padre cuando Eva pecó. Cuando se envileció, ella, creatura de gracia, al nivel de una creatura inferior.

Decidí ofrecer a Dios mi pureza y mi amor, para consolarle del dolor de aquella herida y tenía intención de conservar mi cuerpo puro, al conservarme yo pura; en mis pensamientos, deseos y contactos humanos.

Sólo para El reservaba yo el palpitar de mi amor; sólo para Él, la razón de mí ser. Pero si no existía en mí el ardor de la concupiscencia, si existía el sacrificio de no ser madre.

Quise borrar de mí las huellas de Satanás. No sabía que yo no tuviera ningún pecado, ¡Cómo podía imaginarlo siquiera! Nunca pensé que yo era la Doncella de Israel.

Sabía que ya se había cumplido el tiempo del que hablaron los profetas y mi oración más ferviente era poder servir a la Virgen Escogida y así poder ser la esclava del Mesías.

Por eso las palabras del Ángel, estremecieron mi alma de júbilo, cuando comprendí la Misión a que Dios me llamaba:

SER LA MADRE DEL REDENTOR.“HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR.    HÁGASE EN MÍ, SEGÚN TU PALABRA”

Al pronunciar aquellas palabras, felicidad y dolor estrecharon mi corazón, cuando se abrió como un lirio, para proporcionar la sangre que alimentaría en mi seno al Germen del Señor.

Dios me había pedido que fuera virgen.  Obedecí.

Al amar la virginidad que me hacía pura, como la primera mujer antes de conocer a Satanás.

Dios me pidió que fuera esposa. Obedecí.

Poniendo el matrimonio en aquel prístino grado de pureza que existió en el pensamiento de Dios, cuando creó a los primeros seres humanos.

Convencida de ser destinada a vivir sola en el matrimonio y a que los demás despreciasen mi esterilidad santa.

Entonces Dios me pidió que fuese Madre. Obedecí.

Creí que era posible y que esa palabra venía de Dios; porque al oírla, la paz se derramaba dentro de mí.

Y me llené de gozo. Gozo de ser Madre. Gozo porque creí poder hacer feliz a Dios, al arrancar la espina que Eva clavó en su Corazón, al llenarlo de dolor y de amargura con su Desobediencia. ¡Por su soberbia, su lujuria y su incredulidad!YO ANULE EL NO DE EVA, CUANDO DIJE “SI”

Sí. Sí. Sí.  SIEMPRE SÍ A LOS QUERERES DE DIOS.

Volví a subir las etapas por las que Eva bajó.

Eva buscó el Placer, el Triunfo, la Libertad.

Yo acepté el Dolor, el Aniquilamiento, la Esclavitud.

Me convertí en la Esclava de Dios, en el cuerpo, en el alma, en el espíritu. Dije sí para los tres, segura de que Dios cumpliría sus promesas y remediaría las humillaciones de los que murmurarían contra mi estado.

Y así desafié la opinión del mundo y el juicio del esposo.

Mi fuerza era Dios y le confié sin vacilar mi vida, mi honor, mi futuro: todo, sin reserva alguna.

Sabía que ÉL socorrería mi dolor de esposa que se ve tratada como culpable y de Madre que engendra un Hijo para el Patíbulo.Y abracé mi destino con una punzada de dolor que fue creciendo de hora en hora, conforme sentía crecer en mi seno a mi Creatura Divina.

¡Oh, felicidad bendita que invadía toda mi alma, al saber que había arrancado del Corazón de Dios, la amargura de la Desobediencia de Eva!

¡Oh, dicha gloriosa de ser el Puente del Perdón y la Paz, entre Dios y el Hombre!

Cuando cesó el éxtasis que me llenaba de inefable alegría y regresé a la tierra, mi corazón estaba envuelto por las rosas del Amor Divino.

Y el primer pensamiento que me punzó el corazón  y se me clavó como la espina de una rosa, fue el pensar en José.

Yo lo amaba, era mi santo y providente custodio desde que lo quiso Dios, por medio de la palabra de su sacerdote. Desde que me convertí en su prometida, pude conocer y apreciar la santidad de este Justo.

Junto a él había sentido como desaparecía mi soledad de huérfana  y dejé de extrañar mi permanencia en el Templo.

Era tan bueno como el padre que había perdido y cerca de José me sentía segura, era como si él también fuese sacerdote.

Toda duda había desaparecido y sabía que no tenía que temer nada, por parte de José. Más segura que un niño en los brazos de su mamá, así estaba mi virginidad confiada a José.

Y ahora, ¿Cómo iba a decirle que ya era yo Madre?

Buscaba las palabras para darle la noticia y no las encontraba.

No quería enorgullecerme del Don de Dios y no podía de ninguna manera,  justificar mi maternidad sin decir: ‘El Señor me ha amado entre todas las mujeres y a mí su sierva, me ha hecho Madre.’

Tampoco podía engañarlo ocultándole mi estado.Yo oraba al señor y el Espíritu del que estaba llena me dijo:

–      “Cálmate. Déjame que Yo te justificaré ante tu esposo”

¿Cuándo? ¿Cómo? No se lo pregunté. Me confié a Él de una manera absoluta. Jamás el Eterno me había dejado sin su ayuda. Su mano me había sostenido, protegido, guiado hasta aquí y sabía que lo haría, una vez más…

Sabía que Él me defendería y haría resplandecer la verdad.

Aquella noche mi confianza humana llegó a la perfección… Podía hacerlo porque Dios estaba en mí. Porque Dios era mío en mi Hijo. ¡Oh, qué alegría! No por gloria mía…

Ser una sola cosa con Dios; poder amarlo con una total unión y así poder decirle: ‘Tú, Tú que estás en mí, ayúdame a hacer todas las cosas con tu divina perfección.’

Si Él no me hubiera dicho: “Cálmate” Me habría atrevido a poner mi rostro en el suelo y decir a José: ‘El Espíritu ha venido a mí y en mí, está el Germen de Dios’

Y José me habría creído. Porque me quería y porque como todos los que no mienten jamás, no hubiera imaginado que yo mintiese.

Pero obedecí el divino mandato y por largos meses a partir de aquel momento, sentí la primera herida que me sangraba el corazón.

El primer dolor de mi suerte de Corredentora.Esa misma tarde al anochecer, María termina de orar. Su rostro está encendido con una luz que parece como si también la transfigurara. La boca sonríe, pero el llanto brilla en la mirada azul de sus ojos.

Luego se levanta y va hasta la cocina. Prepara  un tazón con leche caliente, pan, verduras y una manzana. Es una cena frugal que come muy despacio.

Oye que tocan a la puerta y va a abrir.

Entra José y la saluda. Él se quita el manto y la acompaña hasta la cocina. Le entrega unos huevos y un par de racimos de uvas.

Ella lo invita a cenar y le sirve un tarro de leche, una manzana, aceitunas y queso.

Y los dos se sientan frente a la mesa.

José le cuenta cómo pasó el día. Le habla de sus sobrinos y le pregunta a Ella como está. La trata con mucho amor y un gran respeto. También le promete traerle unas flores nuevas para su jardín, que un centurión romano le va a traer por un trabajo que le hizo.

Y José dice muy contento:

–    Cuando llegue la luna nueva, las trasplantaré aquí. Tienen hermosos colores y un perfume muy grato.  Las vi el verano pasado, porque solo en verano florecen. Te perfumarán toda la casa. Luego las podaré cuando la luna sea propicia.

María sonríe con dulzura:

–    Muchas gracias José. Eres muy bueno conmigo.

–    Es lo menos que puedo hacer, por la esposa más buena, bella y santa.

–    José, también yo tengo algo qué decirte. Hoy recibí la noticia de que nuestra parienta Isabel, la mujer de Zacarías, está por tener un hijo…

José la mira asombrado y pregunta:

–     ¿A esa edad?

María responde sonriente:

–     ¡A esa edad! Todo lo puede el Señor. Ahora ha querido proporcionar a nuestros parientes, esa alegría.

–    ¿Cómo lo sabes? ¿Estás segura de la noticia?

–    Vino un mensajero. Es uno que no dice mentiras. Quisiera ir a su casa para servirle y decirle que me congratulo con ella, si tú me lo permites…

–     María, tú eres la Señora  y yo el siervo. Todo lo que hagas está bien hecho. ¿Cuándo quieres partir?

–     Lo más pronto posible. Estaré ausente por algunos meses.

–     Y yo contaré los días esperándote. Ve tranquila. Cuidaré de la casa, del huerto y del jardín… Yo te acompañaré.

Y me sentiré más tranquilo si no vas sola por el camino. Después me harás saber cuándo regresas y yo iré por ti.

–     Eres muy bueno José. El Señor te lo pague con bendiciones y aleje de ti el dolor. Es lo que siempre le pido.

–     Avísame cuando estés lista para irnos.

–     Así lo haré.

Y los dos castos esposos se sonríen.

José se levanta, se pone su manto y se despide de María.

María lo ve irse con un suspiro de aflicción, levanta los ojos al Cielo y regresa a su habitación para seguir orando…

La semana siguiente…

Al amanecer, José llega con dos borriquillos y los dos emprenden el camino hacia la campiña, para tomar el camino que lleva hacia Belén.

Al atardecer, entran en el poblado y llegan hasta una de las casas más hermosas. Rodeada por árboles frutales y un extenso huerto-jardín.

José se despide:

–     Tú sabes que urge que regrese. Aquí te dejo María y espero con ansia tu llamado.

María responde:

–     Lo sé. Vete con Dios José. Yo daré tus saludos a los parientes.

Y José monta en el borriquillo del que se ha bajado la Virgen y se va.

María se queda con el otro que está cargado con su baúl y se acerca a la puerta de hierro. Ve un extraño objeto que sirve para llamar y tira de la cuerda; pero lo hace con tanta delicadeza que apenas y se oye.

Entonces una vecina que los ha visto llegar, se acerca y tira de la cuerda con  mucha fuerza varias veces, haciendo sonar el acero con estrépito, mientras dice:

–     Así se hace mujer, si no nunca te van a oír. Ten en cuenta que Isabel ya está vieja y Zacarías también. Y ahora, además de sordo está mudo…  ¿Sabes? Los siervos también son viejos…

Aparece el jardinero llevando en la mano un rastrillo y María entra, mientras le da las gracias a la mujer.

Luego dice al siervo:

–    Soy María, hija de Joaquín y de Anna de Nazareth. Prima de vuestros patrones…  El hombre, mientras hace pasar el asno comenta:

–    ¡Gran felicidad y suma desgracia hay en esta casa! El Cielo ha concedido un hijo a la estéril, ¡El Altísimo sea alabado! Pero Zacarías volvió mudo del Templo de Jerusalén hace ya seis meses. Se hace entender por señas o escribiendo.

¿Has tenido noticia de ello? ¡La patrona tanto que te ha deseado en esta alegría y en este dolor! Siempre habla de ti con Sara y dice: ‘¡Si estuviera aquí conmigo mi pequeña María!  ¡Si hubiera estado todavía en el Templo! ¡Hubiera dicho a Zacarías que la trajese!

Pero el Señor quiso que se casase con José de Nazareth. Sólo Ella puede darme consuelo en esta aflicción y ayudarme a pedir a Dios porque Ella es muy buena. En el Templo todos la extrañan.’ ¡Sarah! ¡Sarah!…  Mi mujer está un poco sorda…

En lugar de Sarah se asoma sobre la escalera que está al lado de la casa, la anciana Isabel. Tiene la cara llena de arrugas, el pelo casi blanco… Es un contraste extraño con su notoria vejez, su estado patente de gravidez, a pesar de la ropa amplia que la cubre.

Se lleva la palma de la mano a la frente, para ver mejor y reconoce a María.

Levanta los varazos al Cielo y exclama:

–    ¡Oh! –con admiración y gozo.

Y baja lo más rápido que puede a encontrarse con María, la doncella amada.

Y ésta cuyos movimientos siempre son moderados, corre como un cervatillo y llega al pie de la escalera, al mismo tiempo que Isabel.

Las dos se abrazan llorando de gozo.

Isabel se separa con un ‘¡Ah!’ lleno de admiración y gozo y tal vez un poco de dolor.

Se pone las manos sobre su vientre abultado. Baja la vista, palidece y se sonroja alternativamente.

María y el siervo extienden sus manos para sostenerla, porque vacila cómo si se sintiese mal.

Pasa como un minuto y luego Isabel, cómo si se hubiese rejuvenecido; se inclina profundamente.

Levanta un rostro radiante, mira a María con una sonrisa de gran veneración y exclama:

–   ¡Bendita tú entre todas las mujeres!… ¡Bendito el Fruto de tu vientre!… ¿Cómo es posible que haya sido digna tu sierva, de que vinieras a mí, tú; la Madre de mi Señor?

Sí. Ante el sonido de tu voz, el niño ha saltado en mi seno jubiloso…

¡Y cuando te abracé, el Espíritu del señor reveló cosas altísimas a mi corazón!

Eres Bienaventurada porque creíste que Dios puede hacer lo que la inteligencia humana cree que no es posible.

Bienaventurada tú, que por tu Fe harás que el Señor cumpla las cosas que te prometió y las que predijo a los Profetas, para estos tiempos.

¡Bendita tú, por la salud que engendras para la estirpe de Jacob!

Bienaventurada tú, porque trajiste la santidad a mi hijo que lo siento moverse y saltar como un cabritillo jubiloso, porque se siente liberado del peso de la culpa.

Llamado a ser el Precursor, santificado desde antes por  la Redención del Santo que se está desarrollando en ti.

María, con dos lágrimas que resbalan como perlas, de sus bellos ojos…  Y que ríen a Isabel que está llena de júbilo, con el rostro y los brazos levantados al cielo,

En la misma actitud que tomará tantas veces su Hijo, exclama:

–    Magnificat  ánima mea Dóminum,
et exsultávit spíritus meus
in Deo salvatóre meo,
quia respéxit humilitátem
ancíllae suae.
Ecce enim ex hoc beátam me dicent
omnes generatiónes,
quia fecit mihi magna,
qui potens est,
et sanctum nomen eius,
et misericórdia eius in progénies
et progénies timéntibus eum.
Fecit poténtiam in bráchio suo,
dispérsit supérbos mente cordis sui;
depósuit poténtes de sede
et exaltávit húmiles,
esuriéntes implévit bonis
et dívites dimísit inánes.
Suscépit Ísrael púerum suum,
recordátus misericórdiae,
sicut locútus est ad patres nostros,
Abraham et sémini
eius in sæcula
Glória Patri, et Filio,
et Spirítui Sancto.
Sicut erat in princípio,
et nunc et semper,
et in sæcula sæculórum. Amen.Al final, en el versículo: “Ha socorrido a Israel, su siervo etc.”, recoge las manos sobre el pecho y se arrodilla muy curvada hacia el suelo adorando a Dios.

El siervo, que prudentemente se había alejado cuando comprobó que Isabel no se sentía mal y que siguió hablando con María; regresa del huerto acompañado de un imponente anciano, que tiene la cabeza y la barba totalmente blancas y con grandes gestos y sonidos guturales, saluda desde lejos a María.

Isabel dice:

–     Viene Zacarías. –y toca por la espalda a María que se ha quedado absorta en su plegaria…

Agrega:

–    Mi Zacarías está mudo. Dios lo castigó por no haber creído. Luego te lo contaré. Ahora espero que Dios lo perdone porque viniste, tú, la Llena de Gracia.

María se yergue y va al encuentro de Zacarías. Se inclina ante él, profundamente hasta la tierra… besando la orla de su blanca vestidura.

Zacarías hace los gestos de bienvenida y todos juntos entran a la casa.

Reciben a María con grandes demostraciones de afecto y le ofrecen leche recién ordeñada y panecillos.

Llevan el cofre de María a la habitación de los huéspedes y María responde a todas las preguntas que Zacarías escribe sobre una tableta encerada.

María es cuestionada sobre José y cómo se encuentra, siendo su prometida.

Es evidente que a Zacarías le es negada toda luz sobrenatural acerca de la gravidez de María y de su condición de Madre del Mesías.

Isabel se acerca a su marido y poniéndole con amor  una mano sobre el hombro; le dice:

–    María también es Madre. Alégrate por su felicidad.  

No añade más. Mira a María y la Virgen también guarda silencio. No le invita a que diga nada más.

Isabel comprende y se calla.

Cuando al día siguiente están a solas, Isabel dice a María:

–           En el Templo, todos te echan de menos y están tristes. En la Fiesta pasada, cuando fui con Zacarías por última vez a Jerusalén, para dar gracias a Dios por haberme dado un hijo; oí de tus maestras estas palabras: “Al Templo parecen faltarle los querubines de la Gloria; desde que la voz de María ya no resuena entre estas paredes.”

María se ruboriza y sonríe…

María revela:

“PORQUE PARA DIOS, NADA ES IMPOSIBLE.”

Esto me dijo el Ángel al referirse al sexto mes de embarazo de mi prima, que había concebido un hijo en su avanzada edad.

Yo solamente comuniqué a José, la necesidad de ir a atender a Isabel en el tiempo que faltaba para el parto y después durante el puerperio.

“Partió apresuradamente…” dice el Evangelio.

Y lo hice porque quería ayudar materialmente a Isabel, mujer valerosa de fe firme y entrega confiada en la Voluntad de Dios; a la que con su don quitó la humillación de la esterilidad; pero a la que al quedar encinta en edad no apropiada, tenía un gran sufrimiento físico.

Dios provee aun en las cosas más pequeñas a quién en ÉL espera.

El don de Dios nos debe hacer siempre mejores y yo no podía ser egoísta. Hice a un lado mis propias labores y me fui a hacer las de Isabel. No me dio miedo no tener tiempo después para preparar la llegada de Jesús.

Sabía que Dios es el Dueño del tiempo y que la caridad nunca retrasa; así como también sabía del grave daño que el egoísmo causa a nuestra alma.

Con grande amor y alegría, acudí presurosa a la casa de mi prima. Dios santificó mi intención y pre santificó al Bautista, pues al saludarnos, al mismo tiempo que se quitaron los sufrimientos físicos a Isabel, quedó llena del Espíritu Santo…

Y los movimientos del bebé, fueron el primer discurso del Precursor, ya que hizo comprender a su santa madre, el Misterio que se encerraba en mí.Dios le descubrió nuestro secreto. Y yo di al Señor la Alabanza que era justo darle, porque no podía negar la Gracia que me había sido concedida: ser la Madre de su Verbo.

Los meses fueron transcurriendo y conversábamos mientras tejíamos.

¡Cuánta paz había en aquella casa!

Si no hubiera venido a mi mente el recuerdo de José y el pensamiento de que mi Niño era el Redentor del Mundo, hubiera sido feliz.

Pero la sombra de la Cruz y el eco fúnebre de las voces de los profetas, me perseguían a través de los siglos y eran un martirio que no se apartaba de mí.

Mi nombre: MARÍA.  (Estrella, pero también Amargura)

Y la amargura se mezclaba en mi corazón, con las dulzuras que Dios vertía en él.

Y fue siempre en aumento hasta la muerte de mi Hijo.

UN PLAN DIVINO Y PERFECTO 2


Dice Jesús:

Dios Uno y Trino lo sabe todo. Para Él no existe nada que le sea desconocido. La razón por la que perpetuó la raza del linaje humano, aun cuando en la primera prueba se hizo digna de perecer; la razón del Perdón que habéis alcanzado; es porque Él quería tener el consuelo y la alegría de tener a María para que lo amase.

¡Oh! Poseerla a Ella. ¡Vale la pena que el hombre fuese creado, dejar que viviese y decretar su perdón; tan solo para tener a la Virgen Hermosa, a la Virgen santa, a la Virgen Inmaculada, a la Virgen siempre amorosa, a la Hija Amada, a la Madre Purísima, a la Esposa Amante!

Dios quiso poner en el Universo que había creado de la nada, un rey que por naturaleza de la materia, estuviese sobre todas las creaturas hechas como él.

Un rey que por naturaleza del espíritu, fuese poco menos que divino unido por la Gracia, como lo fue al principio de sus inocentes días.

Pero la Mente Suprema que conoce todos los sucesos, sabía que el heredero del Padre cometería contra sí mismo el delito de matarse para la Gracia y el latrocinio de privarse del Cielo.

Judas pregunta:

–      ¿Por qué entonces lo creó?

Jesús contesta:

–      ¿Habríais preferido no existir?

¿Acaso no vale la pena haber vivido aun en medio de esta pobre y desnuda vida que habéis hecho más dura con vuestra maldad, para conocer y admirar la infinita Belleza que la mano de Dios sembró en el Universo?

El cielo y los astros; la tierra  y todas las especies animales y vegetales, el mar y cuanto contiene es para vosotros. Dios los creó para que los gozáceis. Merece la pena vivir, para ver la magnífica obra de Dios y comprender su poder que os la da.

La eterna Bondad de Dios previó los medios para borrar la Culpa antes de crear al hombre. Y la Virgen fue creada en el pensamiento sublime de Dios.

Todas las cosas fueron creadas por Mí, Hijo Predilecto del Padre. Yo debía ser Hombre además de Dios. Hombre para salvar al hombre. Hombre para sublimarlo y llevarlo al Cielo, muchos siglos antes de la hora.

Porque el hombre en quién habita el espíritu, es la obra maestra de Dios y para ella fue hecho el Cielo.

Para ser Hombre tenía necesidad de una Madre. Para ser Dios, tengo necesidad de que el Padre sea Dios. Entonces Dios se creó la Esposa:  Estrella de Perfección.

Al hombre y a la mujer que Satanás corrompió, Dios quiso oponer un Hombre nacido de una Mujer a la que Dios Mismo había sublimado hasta el punto de que pudiese concebir sin conocer mortal alguno.

Flor que engendra una Flor sin necesidad de simiente, sino por el contacto de un solo beso del Sol en el cáliz inviolable del Lirio-María.

¡La Venganza de Dios!

Ruge Satanás mientras Ella nace. ¡Esta pequeñita te ha vencido!

Antes de que fueses el Rebelde, el Tortuoso, el Corruptor; eras ya el Vencido y Ella, tu Vencedora. Miles de ejércitos nada pueden contra tu poder y sin embargo estás vencido.

Su nombre, su mirada, su pureza; son fulgores y lanzas que te traspasan y te encierran en tu cueva del Infierno, ¡Oh, Maldito! Qué quitaste a Dios la alegría de ser padre de TODOS los hombres que creó…

Jesús continúa el relato de sus abuelos…

Joaquín y Anna, junto con Zacarías e Isabel se dirigen hacia el Templo para la ceremonia de la Purificación. Anna lleva en los brazos a la niña María, envuelta en una manta de lana ligera y suave.

Isabel dice:

–           Me recuerdas el día que te casaste. Era yo una jovencilla entonces y te veías muy bella y muy felíz.

Anna contesta:

–           Ahora lo soy más.  Me puse el mismo vestido para este acto. Siempre lo guardé para estos momentos… y ya había perdido las esperanzas de ponérmelo para venir aquí.

–           El Señor te ama mucho… –dice Isabel con un gran suspiro.

–           Por esto le entrego lo que más amo: esta florecita mía.

–           ¿Cómo vas a hacer para arrancártela del corazón, cuando llegue la hora?

–           Recordando que no la tenía y que Dios me la regaló. Seré entonces más feliz que ahora.Cuando esté en el Templo me diré a mí misma: ‘Ora cerca del Tabernáculo. Ora al Dios de Israel y pide también por su mamá.’ Y me sentiré tranquila.

Y todavía  tendré más gozo cuando diga: “Es toda suya. Cuando estos dos viejos felices que la consiguieron no vivan ya, el Eterno será para ella su Padre.” Créeme estoy convencida de que esta pequeñita no es nuestra.

No podía hacer otra cosa… Él me la puso en mi seno; regalo divino para enjugar mi llanto y consolar nuestras  esperanzas y plegarias.

Por esto es suya y nosotros sólo somos sus felices guardianes… ¡Y por esto sea bendito!

Cuando entran en el Templo, Zacarías se separa del grupo y se va a los recintos de los sacerdotes. Desaparece detrás de un arco que conduce a un enorme patio rodeado de pórticos muy bien labrados, de mármol, bronce y oro.

Los demás se van a través de diversas terrazas, hasta la Puerta de Nicanor. Cuando llegan, ya los están esperando Zacarías, una virgen del Templo y otro sacerdote.Entregan las ofrendas: tortas de harina, dos palomos en su jaula de mimbre y grandes monedas de plata.

Anna da a Isabel a la niña, mientras Joaquín entra llevando consigo a un hermoso cordero que bala mientras es entregado para que lo degüellen.

Anna es rociada con el agua lustral y luego es llamada para que se acerque a la ara del sacrificio.

Después del sacrificio, Anna está ya purificada.

Zacarías dice algo a su colega y éste sonriente, asiente con un gesto. Luego se acerca al grupo y se congratula con los padres por su alegría y por su fidelidad a las promesas.

Toma el segundo cordero, la harina y las tortas… Y llama a la mujer que los acompañó…

Luego se acerca al grupo y dice:

–    ¿Esta es la hija consagrada al Señor? La bendición de Él esté con Ella y con vosotros. Esta mujer es Anna de Fanuel, de la tribu de Aser, será una de sus maestras.

Y volviéndose a ella, agrega:

–      Se ofrece esta pequeñita al Templo, como hostia de alabanza. Tú serás su maestra y bajo tu cuidado santo crecerá.  Ana de Fanuel, acaricia a la bebita y Anna dice:

–     Quisiera presentar mi ofrenda e ir a donde ví la Luz el año pasado.

Van hasta el lugar donde oran las mujeres y que está más cercano al Santo de los santos.

Por la puerta abierta, miran al interior semioscuro, del que salen dulces cánticos y brillan lámparas que esparcen su luz sobre todos los lirios, flores y niñas.

María se ha quedado como extasiada y aunque es una bebé, mira y sonríe al oir el canto.

Anna la besa y dice:

–     Dentro de tres años, también estarás aquí Lirio mío.

Anna de Fanuel dice:

–     Parece como si comprendiese. ¡Es una niña muy hermosa! La amaré como si hubiese salido de mi vientre. Te lo prometo Anna. Todos los años que Dios me lo permita.

Zacarías dice:

–     Lo harás mujer. La recibirás entre las niñas consagradas. Yo también estaré aquí. Quiero estar ese día para decirle que ruegue por nosotros desde el primer momento…

Y mira a Isabel que comprende y suspira… Pues tienen el mismo problema de infertilidad.  Tres años después…

La niña María camina en medio de sus padres, que se esfuerzan en sonreir y ocultar sus lágrimas.

Caminan muy despacio, como si quisieran que el Templo estuviese mucho más lejos todavía.

Cuando se encuentran con Isabel y Zacarías…

El sacerdote saluda:

–     A los justos la paz del Señor.

Joaquín dice con voz temblorosa:

–     Sí. Obténnos paz, porque nuestras entrañas tiemblan al hacer la ofrenda; como las de nuestro padre Abraham mientras subía al monte con Isaac.–     Tened valor. Anna la profetisa cuidará de esta flor de David y Aarón. En estos días, es el único lirio que David tenga de su estirpe santa en el Templo y se le cuidará como perla de reyes.

Aun cuando el tiempo ya se acerca y las madres deberían consagrar a sus hijas, porque de una virgen de la estirpe nacerá el Mesías; por un debilitamiento de la fe hay muy pocas vírgenes y de la estirpe real, ninguna.

Es verdad que aun faltan seis lustros… Pero esperemos que María sea la primera de muchas de la estirpe de David, ante el Velo sagrado.

Luego Zacarías los conduce hasta la terraza grande, a los pies del ancho cubo de mármol, coronado con oro.

Cada cúpula, como una media naranja al revés, brilla con la luz del sol que ya está en su zenit. Un sonido de trompetas de plata anuncia al pomposo cortejo que con nubes de incienso, rodean la presencia del Sumo Sacerdote.

Las enormes puertas de bronce y oro se abren y un anciano de aspecto muy majestuoso, con sus riquísimas vestiduras que resplandecen el oro a la luz del sol y que lo hacen más imponente todavía, avanza  hasta el borde de la grandiosa escalinata.

El Sumo Sacerdote mira a la pequeña María y sonríe. Levanta los brazos en forma de plegaria y todos inclinan la cabeza.

Luego hace una señal, llamando a la niña…

María se separa de sus padres y empieza a subir lenta y majestuosamente. Parece como si fuera extasiada, pues lleva en su rostro una sonrisa luminosa…

Cuando llega hasta el Sumo Sacerdote, se arrodilla y éste le pone las manos sobre la cabeza.

La víctima es aceptada.

María se levanta y el Sacerdote le pone la mano derecha sobre su espalda, para conducirla a la puerta donde la esperan un grupo de niñas y sus maestras…

Antes de hacerla entrar le pregunta:

–           María de la estirpe de David, ¿Conoces tu promesa?

Una argentina voz infantil resuena firme:

–           Sí. Dirigir a Dios mi corazón desde el amanecer y estar atenta a lo que quiera el Señor. Orando continuamente ante el Altísimo.–           Entra, pues. Camina en mi presencia y sé perfecta.

Y María entra. La penumbra la absorbe en medio del grupo de las vírgenes, seguida por los levitas.

El Sumo Sacerdote vuelve a entrar seguido de todo su séquito sacerdotal y las puertas se cierran.

En medio de los sonoros ruidos de los goznes, se escucha el sollozo de dos ancianos en un solo grito:

–           ¡María! ¡Hija!

Luego, haciendo fuerza a su corazón desgarrado:

–           Demos gloria la Señor que la recibe en su casa y la conduce por su camino.

Nueve años después…

María está en su estancia, bordando una vestidura sacerdotal y orando…

Llega Anna de Fanuel:

–           María, ¿Nunca te cansas de orar?

–           La oración sería suficiente. Pero yo hablo con Dios. Lo siento dentro de mí. Dentro de la doble cortina está el Santo de los santos.  Y nadie fuera del Sumo Sacerdote, puede entrar al Propiciatorio, donde descansa la Gloria del Señor.

La ley secular de Israel exige de cada joven que sea una esposa y una madre. Pero yo he consagrado a Dios mi virginidad, porque quiero ser sólo para Él. Soy virgen y siempre lo seré…

–           No puedes actuar sobre la Ley.

–            Desde que mis padres murieron, lo único que tengo y que quiero, es a Dios.

Cuando pienso en ellos, pienso que también están esperando junto con los Patriarcas y trato de apresurar con mi sacrificio, la llegada del Mesías, para que les abra las Puertas del Cielo.

La maternidad es una fuerza muy poderosa en mi corazón. Pero por eso mismo la he entregado y deseo que mi amor, encuentre un eco en el Señor.

Cuando llegue la hora, diré a mi esposo mi secreto… Y él lo aceptará…–       Pero María, ¿Qué palabras le dirás para persuadirlo? En cambio del amor de un hombre, tendrás en contra la Ley y la vida.

–       Tendré conmigo a Dios… Dios iluminará el corazón de mi esposo… Al leer a Daniel, comprendí el sentido de las palabras arcanas.

Las setenta semanas serán acortadas por las oraciones de los justos… La hora que oirá llorar al nacido de una Virgen está muy cerca. Yo he pedido a Dios que me diga ¿Dónde está la mujer que dará a luz al Hijo de Dios y al Mesías de su pueblo?

Descalza caminaría por la tierra y nada me impediría llegar hasta Ella para decirle: ‘Tómame como tu esclava y permíteme vivir bajo tu techo. Cuidaré tus ganados; daré vueltas a la piedra de tu molino, ponme donde quieras, haré lo que quieras, pero acógeme.

Lavaré los pañales de tu Hijo y seré tu sierva y la de Él… Pero permíteme escuchar su Voz.  ¡Oh! La Voz del Mesías Niño y el eco de su risa…

–      ¡Vaya que estás enamorada del Mesías! Pero yo he venido a otra cosa… María, el Sumo Sacerdote te llama…

–      ¡Oh! Voy inmediatamente…

Atraviesan varios pórticos y patios y llegan hasta un suntuoso salón donde la esperan.

María hace una profunda inclinación en la entrada…

El sumo sacerdote le dice:

–       Adelante María. No tengas miedo.

María avanza lentamente y con una majestad innata.

El Pontífice la mira atentamente y dice a Zacarías:

–      ¡Cómo se reconoce en ella la estirpe de David!

Se vuelve hacia Ella y añade:

–      Hija, conozco tu carácter y tu bondad. Sé que la Voz de Dios murmura en tu corazón las más dulces palabras. Sé que eres la Flor del Templo de Dios y que un tercer querubín está ante el Tabernáculo, desde que estás aquí.

Quisiera que tu perfume continuase subiendo con el incienso de cada día; pero la Ley dice otra cosa.

Ya no eres una niña, te has convertido en una mujer. Y toda mujer israelita debe casarse, para poder presentar su hijo varón al Señor. Tendrás que seguir la prescripción de la Ley. No tengas miedo. No te sonrojes. No olvido tu realeza.

La Ley te protege, pues prescribe que el varón tome por esposa a una de su estirpe. Pero aunque no lo prescribiese, yo lo haría; para no corromper tu sangre real.

¿Conoces a alguien de tu estirpe María, que pueda ser tu esposo?

María levanta su rostro completamente ruborizado y dice:

–      A nadie.

Zacarías interviene:

–      No puede conocer a nadie, porque entró cuando era muy pequeña. Y la estirpe de David se encuentra muy mal y dispersa, para poder formar de nuevo la palma real.

–      Entonces que Dios escoja.

Las lágrimas que habían sido contenidas, brotan y bañan sus mejillas.   

María manda una mirada suplicante a su maestra.

Anna de Fanuel dice:

–     María se ha prometido al Señor, para gloria de Él y salvación de Israel. No era más que una niñita desde que ya había hecho esta promesa…

El Pontífice pregunta:

–      Y ¿Por esto lloras? O porque no quieres obedecer la Ley.

María contesta:

–     Por esto… no por otra cosa. Yo te obedezco sacerdote de Dios. Pero dime qué debo hacer. Ya no tengo padre, ni madre. Tú eres mi guía.

–     Dios te dará el esposo. Y será un santo porque pones tu confianza en Dios. A él le dirás la promesa que hiciste.

–    ¿Y la aceptará?

–     Así lo espero.  Ruega hija, para que él pueda comprender tu corazón. Vete ahora, qué Dios siempre te acompañe.

María se retira con Anna y Zacarías se queda con el Sumo Sacerdote.

Un mes después…

En un rico salón del Templo, están reunidos muchos hombres elegantemente engalanados, de diversas edades, apariencias y variadas clases sociales.En el ángulo más alejado, está José. Tiene treinta años, cabellos y barba castaños, muy bien arreglados y unos bellos ojos oscuros, amables y alegres como ahora, cuando sonríe al hombre que está junto a él, platicando animadamente.

Entra un grupo de jóvenes levitas y se coloca entre la puerta y una mesa larga que está junto a la pared.

La curiosidad aumenta, cuando una mano separa la cortina y entra un levita que trae en sus manos un manojo de ramas secas, en las que sobresale una que tiene una flor.

El levita las deposita con cuidado sobre la mesa.

Un murmullo recorre  la sala. Todos alargan sus cuellos y tratan de mirar.

José ni siquiera se mueve y cuando su interlocutor le dice algo, hace una señal; como si dijese: “No. Eso es imposible…”

Y luego se oye el sonido de las trompetas de plata.

Rodeado de otros ancianos, entra el Sumo Pontífice y todos se inclinan profundamente.

Se dirige hacia la mesa y luego dice:

–           Oídme vosotros de la estirpe de David. Os habéis reunido por orden mía. El Señor ha hablado, ¡Sea Bendito! Un rayo de su gloria ha descendido y como sol de primavera, ha dado vida a un ramo seco, que ha florecido milagrosamente, en el último día de las Encenias.

Mientras que todavía no se disuelve la nieve, Dios ha hablado, haciéndose tutor y padre de la virgen de David. Doncella santa, gloria del Templo y de su estirpe; dando a conocer el nombre del esposo que el Eterno quiere darle.

Este debe ser un hombre muy justo para que el Señor lo haya elegido para cuidar de su Virgen a quién Él ama tanto y esto hace que desaparezca toda preocupación sobre su destino.

Al que Dios señaló, confiamos completamente a la Virgen, sobre la que está la bendición de Dios y nuestra.

El nombre del esposo es José de Jacob betlemita; de la tribu de David; carpintero en Nazareth de Galilea.

José, ven acá. El Sumo sacerdote te lo ordena.

Hay un gran ruido, cabezas que se vuelven, caras llenas de desilusión o de alivio…

José se ha ruborizado y avanza todo turbado.Saluda reverente al Pontífice y éste dice:

–    Acercaos todos y ved el nombre escrito sobre la rama. Tome cada uno la suya, para que esté seguro de que no hay engaño.

Todos obedecen, miran la rama que sostiene el Sumo Sacerdote y cada quien toma la suya propia.

Todos miran a José y el hombre con el que estaba platicando, le dice:

–    Te lo dije José. ¡Quien menos se siente seguro, es quién vence la partida!

El Pontífice entrega a José su rama florecida y poniéndole la mano sobre la espalda le dice:

–     No es rica y lo sabes, la esposa que Dios te entrega.

Pero tiene toda clase de virtudes. Procura hacerte siempre más digno de Ella. No hay flor en Israel, más pura y bella que tu esposa.

Salid todos ahora. Quédate José.

Y tú Zacarías pariente de Ella, tráela.

Cuando se quedan a solas…El Sumo Sacerdote le dice:

–     María tiene que decirte su promesa. Ayuda a su timidez. Sé bueno con Ella que es tan buena.

José responde cortés:

–     Pondré lo que soy a su servicio y nada me pesará si se trata de Ella. Puedes estar seguro.

María entra con Zacarías y Anna de Fanuel.

El Pontífice la llama:

–     Ven María. Mira al esposo que Dios te destina. Es José de Nazareth. Volverás a tu ciudad. Ahora os dejo.

El Señor os guarde y os bendiga; os muestre su Rostro y tenga misericordia de vosotros siempre. Vuelva su Rostro a vosotros y os conceda la paz.

Zacarías sale con el Pontífice. Anna se congratula con José y también sale.

Los dos prometidos quedan uno frente al otro.

María está totalmente ruborizada y con la cabeza inclinada.

José igual; pero se sobrepone y finalmente encuentra las palabras.

Con una gran sonrisa le dice:

–    Te saludo María. Te conocí cuando eras una niña pequeñita… Fui amigo de tu padre y tengo un sobrino de mi hermano Alfeo a quién amaba tu madre… su pequeño amiguito que ahora tiene dieciocho años.

Tú no nos conoces porque te entregaron al Templo muy pequeña, pero en Nazareth todos te quieren mucho y recuerdan que tu nacimiento fue un milagro del Señor, que hizo florecer a una flor estéril…Yo recuerdo la tarde en que naciste, porque hubo un gran aguacero que salvó la campiña y un arcoíris tan bello y magnífico, como no ha vuelto a haber…

Alegraste a tu padre, porque eras la flor que había venido del Cielo y murió hablando de su María, tan hermosa, tan buena y tan llena de sabiduría… Porque desde muy pequeña estabas llena de gracia.

Tu madre, con sus canciones llenaba toda tu casa y parecía una alondra en primavera cuando te llevaba en su vientre y después cuando te arrullaba en sus brazos.

Yo tenía dieciocho años y te hice la cuna. Tenía rosas grabadas, porque tu madre así la quiso. Tal vez todavía esté en tu casa. Eran mis primeros trabajos…

¡Quién me hubiera dicho que ibas a ser mi esposa!.. Enterré a tu padre y le lloré con corazón sincero, porque fue un buen maestro en mi vida…

María ha ido levantando poco a poco el rostro y cobrando confianza al oír que José le habla de este modo.

Y cuando oye lo de la cuna, una leve sonrisa se dibuja en sus labios.

Y cuando José le dice lo de su padre, le extiende la mano y dice con gran timidez:

–     Gracias.

José toma entre sus fuertes manos de carpintero, la pequeña y delicada y la acaricia con afecto.

Al ver que María no dice nada más, él continúa:

–     En tu casa  falta la parte que fue derribada por orden consular, para hacer del sendero una vía por la que pasasen los carros de Roma.

Y el campo que te quedó, está un poco descuidado, porque hace tres años que ya no hay nadie que los cuide. Pero si tú me lo permites, yo me haré cargo de ellos….

–     Muchas gracias, José. Pero tú tienes tus trabajos…

–     Trabajaré en tu huerto en las primeras horas del día y para la primavera espero que todo esté en orden, para que estés contenta. Mira, -le entrega la rama florecida- Esta rama de almendro, es del árbol que está frente a tu casa.Jamás esperé ser yo el elegido, porque soy nazareo, (consagrado a Dios)  Y sólo vine por obedecer las órdenes del sacerdote… Yo no pensaba casarme.

Ahora te digo que ésta es una flor de tu jardín. Tenlo, María. Con él te entrego mi corazón, que cómo este almendro ahora ha florecido para el Señor y para ti, esposa mía.

María toma el ramo. Está conmovida. Mira a José con más seguridad y su mirada se volvió radiante cuando lo escuchó decir: ‘Soy nazareo’

Toma valor y dice:

–     También yo soy toda de Dios, José. No sé si el sumo Sacerdote te lo haya dicho…

–     Sólo me dijo que eres buena y pura. Y que tienes que decirme una promesa tuya y que fuese bueno contigo. Habla María. Tu José quiere hacerte feliz en todo lo que desees.

No te amo con la carne, te amo con mi espíritu, santa doncella que Dios me entrega. Ve en mí a un padre y aun hermano, además de esposo. Y como a padre confíate y como a hermano, tenme confianza. –     Desde mi niñez me consagré al Señor. Sé que esto no se hace en Israel; pero oía en mi corazón una voz que me pedía mi virginidad como sacrificio de amor, para que venga el Mesías. ¡Hace tanto tiempo que Israel lo espera!… ¡Y por esto no es mucho renunciar a la alegría de ser madre!

José la mira detenidamente, como si quisiera leer en su corazón…

Después le toma las dos manitas que sostienen la rama de almendro y dice:

–     Y yo uniré mi sacrificio al tuyo y amaremos mucho al Eterno con nuestra castidad, para que Él envíe lo más pronto posible a la tierra al Salvador y nos permita ver su Luz resplandecer en el mundo.

María, vamos a tu casa y juremos amarnos como los ángeles lo hacen entre sí. ¿Cuándo debo venir por ti?

–     Cuando quieras José.

–     Entonces vendré en cuanto termine de arreglar tu casa, para recibirte. Ven María. Vamos a decirle al Altísimo nuestra promesa y cómo lo Bendecimos.

María se deja conducir dócilmente y los dos van a orar.

Dos meses después, se celebra el contrato de las bodas y el Pontífice sella el compromiso.

Los nuevos comprometidos esposos salen del Templo y José lleva a María a su casa de Nazareth.  Sin levantar el sello de Dios; él, el casto; llevó su castidad hasta el heroísmo angélico, para custodiar el Arca Viva de Dios que ha recibido en tutela y que tendrá que devolver a Dios, pura como la recibió.

Cuando llegan a Nazareth…

Van en un carruaje, acompañados por toda la familia de José y el sacerdote Zacarías con su familia.

José señala con la fusta la casita que está en la falda de la colina y que tiene un extenso huerto y un pequeño olivar.

Y dice:

–      Allá está tu casa, María.

Y cuando llegan al dintel, el carruaje se detiene y toda la comitiva de la familia de José les dan la bienvenida.

Ya tienen todo preparado para finalizar las bodas.María se quita el velo y el manto y José le muestra los arreglos que hizo a la casa, el huerto y el jardín.

Y dice:

–     No hay manantial… Pero espero traer el agua para acá. Trabajaré en las tardes de verano, cuando venga a verte…

Alfeo pregunta muy extrañado:

–    Pero ¡Cómo hermano!…  ¿No vais a casaros ahora?

José responde:

–    No. María quiere hilar telas, lo único que falta a todo el ajuar. Yo la apoyo. Es todavía muy joven y no importa si esperamos uno o dos años; mientras tanto Ella se acostumbra al hogar…

–    ¡Claro! Siempre has sido un poco diferente a los demás y sigues siéndolo. Primero estabas decidido a no casarte y ahora…

No sé quién no tendría prisa por tener a una mujer en la flor de la primavera como lo está María y tú pones de por medio…

José sonríe y dice con elegancia:

–     Alegría largamente esperada; alegría mucho mejor gozada…

Su hermano se encoge de hombros y pregunta:

–    ¿Y entonces cuando pensáis celebrar las bodas?–    Cuando María tenga dieciséis años. Después de la Fiesta de los Tabernáculos. Las tardes de invierno serán agradabilísimas para los nuevos esposos…

Y nuevamente sonríe mirando a María. Es una sonrisa delicada y de inteligencia mutua.

Luego continúa:

–    En este cuarto grande que da al monte si te parece, aquí pondré mi taller cuando venga. Es junto a la casa, pero no dentro de ella.

Así no molestaré a nadie con mis ruidos. Pero María, si piensas de otro modo…

–    No José. Está muy bien así.

Vuelven a entrar en la casa y prenden  las lámparas.

José dice a todos sus parientes:

–    María está cansada. Vámonos todos y dejémosla descansar.

Todos se despiden y José al último, después de hablar con Zacarías.

Dice a María:

–    Tu primo te deja a Isabel por un tiempo. ¿Quieres? De mi parte sí. Para que te ayude a convertirte en una perfecta mujer de hogar.

Vendré por las tardes a acomodarte y a todo lo que tú necesites. Ella te podrá ayudar a comprar lana y todo lo que te haga falta. Yo pagaré todos los gastos. Acuérdate que prometiste recurrir a mí para cualquier cosa.

Adiós María. Duerme la primera noche en tu casa como dueña y señora. Y que el ángel del Señor te guarde. Que el Señor esté siempre contigo. Hasta pronto…

–     Hasta pronto José. Qué también tú estés bajo las alas del Ángel de Dios. En lo que pueda te pagaré tu amor con el mío.

Y José se despide de los primos y se va, conversando alegremente con los suyos…

 

UN PLAN DIVINO Y PERFECTO 1


Salen de Betania a la primera sonrisa de la aurora.

Jesús se dirige a Belén con su Madre, con María de Alfeo y con María Salomé. Les siguen los discípulos.

Marziam encuentra por todas partes motivos para alegrarse: las mariposas que despiertan, los pajaritos que cantan o caminan por el sendero, las flores que resplandecen con las perlas del rocío, la aparición de un rebaño en que hay muchos corderitos que balan.

Pasado el río que está al sur de Betania, que se deshace en espumas, la comitiva se dirige a Belén en medio de dos series de colinas verdes con sus olivares y viñedos, con campos en los que apenas se ven las mieses doradas.

El valle es fresco y el camino bastante bueno.

Simón de Jonás se adelanta, llega al frente grupo y pregunta:

–    ¿De acá se puede ir a Belén? Juan dice que la otra vez fuisteis por otro camino.

Jesús responde:

–   Es verdad. Pero es porque veníamos de Jerusalén. Por acá es más breve. Nos separaremos como habéis decidido, en la tumba de Raquel, que las mujeres quieren ver. Luego nos reuniremos en Betsur donde mi Madre quiere detenerse.

–   Así es… Pero sería muy hermoso que estuviésemos todos… Tu Madre especialmente… Porque finalmente Ella es la Reina de Belén y de la gruta. Y Ella sabe todo muy bien… Si lo oyese de sus labios… sería diferente… Eso es todo.Jesús sonríe al mirar a Simón, que ha insinuado dulcemente su deseo.

Marziam pregunta:

–     ¿Cuál gruta, padre?

Pedro contesta:

–       La gruta en donde nació Jesús.

El niño exclama alborozado:

–       ¡Oh! ¡Qué bien! ¡También yo voy!…

María de Alfeo y Salomé exclaman:

–    ¡Sería muy hermoso en realidad!

–    ¡Oh, sería maravilloso!

María coincide:

–       ¡Muy hermoso! … Sería regresar al pasado… Cuando el mundo te ignoraba, es verdad, pero que no te odiaba todavía… Sería encontrar otra vez el amor de los sencillos que no supieron dudar y amaron con humildad y Fe… Para mí sería lo mismo que quitar este peso de amargura que me taladra el corazón desde que sé que te odian…

Y ponerlo allí, en el lugar en donde naciste… Aun debe quedar ahí la dulzura de tu mirada, de tu respiración, de tu sonrisa vaga, allí… Y me acariciarían el alma que está tan amargada…

María llora quedito, con recuerdos y con tristeza.

Jesús confirma:

–         Si es así iremos, Mamá. Hoy tú eres la Maestra y Yo el niño que aprende.

–         Oh, ¡Hijo! ¡No! Tú siempre eres el Maestro…

–          No, Mamá. Simón de Jonás dijo bien. En la tierra de Belén tú eres la Reina. Es tu primer castillo. María, de la descendencia de David: Guía a este pequeño pueblo a su morada.

Iscariote hace intento de hablar, pero se calla.

Jesús que lo ve y comprende, dice:

–         Si alguien por cansancio o por otra razón no quiere venir, que prosiga hasta Betsur.

Judas piensa y prefiere callarse. No tiene ganas de regresar a ver una cueva llena de estiércol. Pero tampoco desea provocar una disputa.

Y como nadie dice nada, todos prosiguen por el camino del valle que lleva de Jerusalén  a Belén.

Cuando el sol alcanza su cenit, se detienen a la sombra de una arboleda para comer y descansar.

Inmediatamente todos rodean a Jesús y a María y les piden que les relaten la historia de la Encarnación…

Dispuesto a complacer el ansia de sus oyentes,

Dice Jesús:

–      Faltaban tres dias para que finalizara la Fiesta de los Tabernáculos y fuera de los muros de Jerusalén, sobre las colinas y entre los olivos estaban asentadas como siempre, las tiendas de los galileos.

Y una fuerte voz masculina dice:

–     ¡Este mes de octubre es hermoso como pocos lo han sido!

Joaquín, un hombre con su cabeza completamente blanca y unos bondadosos ojos azules como turquesas, asiente con gravedad y agrega :

–     Así es. Parece como si la Naturaleza estuviera dando un anuncio celestial.

De una de las fogatas, regresa Anna…

Es una mujer alta y majestuosa, de cabellos plateados, que tiene alrededor de sesenta años. Sus facciones son armoniosas y sus ojos negros y refulgentes, son muy parecidos a los del Bautista…

Cuando llega junto a Joaquín lo saluda amorosa:

–    Perdona que te haya hecho esperar, Joaquín. Me entretuve con una pobre mujer que tiene seis hijos varones. ¡Figúrate! Y dentro de poco tendrá otro más… – un largo suspiro es el único gesto de su aflicción interior.

También Joaquín suspira…

Trata de consolarla, le pone la mano sobre sus cabellos encanecidos y le dice:

–      Hay que esperar todavía. Dios todo lo puede… Mientras uno viva, el milagro puede suceder; sobre todo cuando se le ama y se nos ama.

Joaquín ha recalcado las últimas palabras.

Anna guarda silencio desconsolada. Y las lágrimas descienden silenciosas a lo largo de sus marfileñas mejillas.

y Joaquín le dice con ternura:

–      ¡No llores Anna! Somos igualmente felices. Al menos yo lo soy, porque te tengo a tì…Anna protesta:

–      También yo lo soy por ti; pero no te he dado ni un hijo… Pienso en qué habré desagradado al Señor, porque me ha secado las entrañas…

–      ¡Oh, mujer! ¿En qué cosa puedes haberlo desagradado, tú que eres tan buena! Vamos a seguir suplicándole al Señor… Puede que te suceda lo que sucedió a Sara… Cómo a Anna, la mujer de Elcana.

Joaquín es un hombre un poco más bajo que su mujer y ve las lágrimas que siguen rodando por las mejillas de su esposa.

Se las enjuga con una caricia llena de ternura y continúa:

–       Sí… Todavía puede suceder así. Por mucho tiempo, Elcana y Anna esperaron y pensaron que Dios ya no los amaba, porque eran estériles. Pero ya ves. En los Cielos de Dios, se preparaba un hijo santo…  Sonríe esposa mía.

Tu llanto me causa más dolor que el que no tengamos hijos… Llevaremos al pequeño Alfeo y haremos que él pida…  Es un inocente de cinco años y Dios aceptará su plegaria junto con la nuestra y nos escuchará…

Anna concede:

–       De acuerdo. Prometeremos al Señor que si nos concede un hijo se lo consagraremos a Él… ¡Oh! Oír qué me llamen ¡Mamá!…Lo vale todo.

La noche está tapizada de estrellas y de antorchas que son cada vez más numerosas en la campiña.  Conforme los peregrinos cenan y se van a dormir, se van apagando poco a poco el murmullo de las conversaciones y algunas luces…

Al día siguiente, Anna arrulla en sus brazos a Alfeo, su pequeño amiguito de la tienda contigua.

Y dice a su esposo:

–      Anoche soñé que el año que viene, vendré a la Ciudad Santa por dos motivos especiales, en vez de por uno…  Uno será la ofrenda al Templo del ser que engendraré… ¡Oh, Joaquín!

Joaquín contesta:

–       Ten paciencia Anna. ¿No oíste algo más?…  ¿No te ha dicho el Señor algo en el corazón?

–       Nadamás…   Fue tan solo un sueño.

–       Mañana es el ultimo dia de Oracion. Se han presentado ya todas las ofrendas. Pero de nuevo las renovaremos y como mejor podamos…  Nos ganaremos a Dios con nuestro amor y fidelidad. Yo siempre pienso que te pasarà como a la mujer de Elcana…

–        Dios te oiga…  Si hubiere alguien que me dijese: “Vete en paz. El Dios de Israel te ha concedido la gracia que le has pedido.”

–        Si. La gracia viene…  Te lo dirà el ser que lata en tu seno, cuando lo sientas vivir. Y serà la voz de un inocente y por lo tanto, la Voz de Dios.

Los justos siempre son sabios, porque son amigos de Dios; viven en su compañía y por lo tanto El los instruye. El que es la Sabiduria infinita. Mis abuelos eran justos y por eso poseían la sabiduría.

Anna la hija de Aaron fue la mujer fuerte de la que habla nuestro abuelo en el libro de los Proverbios. Y Joaquin de la estirpe del rey David, no habia buscado ni la belleza, ni las riquezas, sino la virtud… Y Anna estaba llena de virtudes.

Era la esposa santa  cuyas caricias conservaban el fresco encanto de la primera noche nupcial y envolvían dulcemente su amor. Por esto en su mutua aflicción trataban siempre de consolarse.El Espiritu Santo iluminò estos ‘sueños’ con una promesa de gloria que ni siquiera imaginaban…

La primavera siguiente, los ramos de flores que han sido podados de los arboles del huerto; adornan la casa de una manera muy singular.

Anna está en el telar, tejiendo primores y cantando mientras lleva el compás con su pie… Canta y sonríe.

Con un ritmo alegre y contagioso:

“Gloria al Señor Omnipotente que ha amado a los hijos de David. ¡Gloria al Señor! Su gran bondad desde el cielo me ha visto, la vieja planta ha dado un ramo nuevo ¡Y soy feliz! La esperanza en la Fiesta de las Luces arrojò su semilla y la fragancia de Nisan la ve ahora germinar.

Mi cuerpo cual almendro en primavera, se siente tambien florecer. El siente por las noches que lleva consigo el fruto. En aquella rama hay una rosa. Hay una manzana dulcísima. Hay una estrella brillante. Un pequeñin inocente. Esta la alegria de la casa, del esposo y de la esposa.

Sea alabado mi Dios, mi Señor que tuvo piedad de mi. Su Luz me lo dijo: ‘Una estrella de ti vendrá.’ ¡Gloria! ¡Gloria! ¡El fruto de esta planta, tuyo serà! El Primero y el Ultimo que es santo y puro, cual don recibido del Señor, tuyo sera y por su medio sobre la tierra, vengan la alegria y la paz.

Vuela lanzadera. El hilo es para la tela del ser que nacerà. ¡Nace!…  A Dios llegue gozoso el canto de mi corazòn.

Es un cántico inspirado por el Espiritu Santo, que ha preparado la llegada al mundo de su Esposa Santisima…

La verdadera Arca Viviente de la Nueva Alianza…

Y cuando Anna va a repetir por cuarta vez su cantico, entra Joaquin y dice:

–    ¡Estas contenta Anna! Pareces un pajarillo que se alegra en la primavera. ¡Que clase de canto es ese? Nunca lo habia oído. ¿De donde lo sacaste?

Anna se pone de pie y se dirige hacia su esposo rebosante de alegría. Se ha rejuvenecido y luce mucho más bella.

Ella le contesta amorosísima:

–     De mi corazón, Joaquín.

Joaquín la mira con admiración y adoración mientras le dice:

–       No sabía que fueras poeta.

No parece que sean dos esposos ya muy entrados en la tercera edad. Pues tanto en sus actitudes como en su jovialidad, parecen muy jóvenes.

Joaquín continúa:

–      Desde el huerto te oí cantar y vine a ver. Desde hacía años no escuchaba tu voz de tórtola enamorada. ¿Quieres repetirme ese cántico?

–       Te lo cantaría aunque no me lo pidieses. Los hijos de Israel siempre han puesto en el canto los ímpetus más sinceros de sus esperanzas, de sus alegrías, de sus dolores.  Al canto he encomendado que me diga y que te comunique una gran alegría. Porque nos comunica a los dos algo tan grande, que todavía me parece que es un sueño…

Y empieza nuevamente a cantar…

Y al llegar a las palabras: “Hay una rosa en aquella rama, hay una manzana dulcísima, hay una estrella…” Su hermosa voz de contralto se hace trémula y luego se quiebra.

Con un sollozo de alegría mira a Joaquín y levantando los brazos dice:

–     ¡Soy madre, querido mío!

Joaquín está pasmado y automáticamente abre los brazos y luego los cierra sobre la esposa llena de alegría, que se ha estrechado contra su corazón. En un abrazo casto y lleno de ardiente ternura…

Y un dulce reproche se oye entre los cabellos plateados de Anna:

–     ¿Y por qué no me lo habías dicho?

Brota la dulce confesión:

–     Porque quería estar segura… Pues ya estoy vieja… ¡Soy una anciana y saber qué soy madre!… No podía creer que fuese cierto. Y no quería causarte una desilusión más amarga que todas las demás.

Desde fines de Diciembre, siento que algo se mueve en lo más profundo de mis entrañas y que producen como digo, una nueva rama. Y ahora en esa rama hay un fruto… ¿Comprendes?…

Esta tela que estoy tejiendo, es para el nuevo ser que vendrá…Joaquín pregunta asombrado:

–      ¿No es el hilo que compraste en Jerusalén, en Octubre?

–       ¡Sí! Lo torcí mientras esperaba… Porque el último día mientras oraba en el Templo, lo más cerca que se permite a una mujer acercarse a la Casa de Dios y ya era tarde.

En la sombra que bajaba hasta el Lugar Sagrado, mientras yo imploraba al Señor por su favor; ví que de una de las estrellas preciosas que están a los pies de los querubines, se desprendía una chispa de luz hermosísima, que atravesó el Velo sagrado…

Al mismo tiempo que parecía como si de la otra parte del velo sagrado, de la Gloria misma del Santo de los santos, saliese una llama de fuego dirigida hasta mí.

Y mientras cortaba el aire, cantó con Voz Celestial: “Hágase lo que has pedido…”

Y por esto canto: ‘Una estrella de Tí vendrá’…

–     ¿Qué hijo será el nuestro;  que se muestra como una estrella en el Templo y qué dice: “Yo estoy” en la Fiesta de las Luces?

Joaquín está boquiabierto y no sabe qué contestar.

Anna continúa:

–      ¿Acaso tuviste razón al compararme con Anna de Elcana?  ¡Y cómo llamaremos a nuestro hijo, qué dulce como el canto del arroyo, oigo que me habla en el seno; con su pequeño corazón que palpita como el de una tortolita?

Joaquín recupera la voz:

–       Si es varón lo llamaremos Samuel. Si es mujer, será Estrella. La palabra que ha formado tu canto, para darme esta alegría de que soy padre. Y también la forma que tomó para manifestarse, en medio de la sagrada sombra del Templo…

Anna murmura con una gran alegría:

–       ¡Estrella! Nuestra Estrella porque siento que será una niña. Me parece que caricias tan dulces, no pueden venir sino de una hija amadísima. Porque yo no soy la que la llevo. No me causa ninguna molestia. Es Ella la que me lleva por una senda verde y florida… 

Es como si los santos ángeles me sostuviesen y la tierra estuviese lejos de mí. Es un éxtasis continuo. Las mujeres siempre me han dicho que el perder la virginidad, concebir y el llevar un ser, es doloroso.

Pero yo no siento ningún dolor. Me siento fuerte, joven, lozana. Mucho más que cuando te entregué mi virginidad hace tantos años.

Hija de Dios más que de nosotros, porque nace de un tronco seco. A su madre no causa ninguna molestia; solamente me trae paz y bendición; los frutos de Dios, su verdadero Padre…–      Entonces la llamaremos María. Estrella de nuestro mar, perla, dicha. El nombre de la primera mujer grande de Israel. Pero ésta jamás será infiel al Señor y sólo para Él cantará, porque a Él se le consagra: una hostia desde antes de nacer.

–     Sí. A Él se le consagra. Sea varón o mujer. Después de que haya estado con nosotros tres años, lo entregaremos al Señor. Y también nosotros junto con Ella seremos hostias; para la Gloria de Dios.

Jesús añade:

–      La Sabiduría, después de haberlos iluminado con sueños, descendió… ‘Emanación de la Virtud de Dios. Emanación de la Gloria del Omnipotente’ y se convirtió en Palabra para la estéril.

Yo veía que se acercaba el tiempo para redimir. Yo nieto de Anna, casi cincuenta años después; mediante la palabra obraría milagros en las estériles, en las enfermas, en las poseídas, en las abandonadas…

En todas las miserias de la tierra.

Pero entretanto la alegría de tener una Madre, murmuró palabras arcanas en la sombra del Templo que encerraba las esperanzas de Israel. Del Templo cuya vida tenía las horas contadas…Porque el Nuevo y Verdadero Templo, que no encerraba más las esperanzas de un Pueblo; sino la certeza de un Paraíso, para los pueblos de Toda la Tierra; por los siglos de los siglos, hasta el Fin del Mundo, estaba por venir a la tierra.

Esta Palabra realiza el Milagro de hacer fecundo lo que no era; de darme una Madre que no solo fue lo óptimo, porque nació de dos santos. Qué no tuvo solo un alma buena, como muchos en la Tierra todavía la tienen.

Ni siquiera por haber hecho crecer esta bondad con el poder de su voluntad, ni porque al tener un cuerpo sin mancha; fue la única entre todas las creaturas, que tuvo un espíritu inmaculado.

Cuando Dios proyectó la belleza de esta alma, que sería su Sagrario Viviente y delicia de la Santísima Trinidad. Pensad en cuál sería la belleza con la que adornó a la que creó para ser el alma de la Madre de Dios…Todo el Cielo se alegró cuando el pétalo de rosa empírea, bajó a animar un cuerpo muy diferente de los demás…

Con un Fuego tan poderoso, que la Culpa no pudo contaminarla cuando se encerró en un seno santo.  La Tierra tenía ya su flor, pero no lo sabía.

La flor maravillosa que compendiaba todas las flores. La única y verdadera Flor en la que están todas las virtudes.

La Rosa de Dios estaba desconocida…La más bella de todas las flores, había empezado a florecer para Dios en el secreto del vientre materno; porque mi Madre amó desde que fue concebida.

Pero sólo cuando la vida para ser vino y el olor del mosto azucarado y fuerte, llena las eras y el olfato; perfuma todo en su entorno.

Ella sonrió primero a Dios y luego al mundo, diciendo con una sonrisa plena de inocencia:

Ved que la vid que dará el racimo que será exprimido en la prensa para ser medicina Eterna a vuestros males, ya está entre vosotros…Una calurosa tarde de verano, aunque el huerto está lleno de sombra; el aire quema, ahoga. Las cosechas de trigo ya han sido levantadas y la tierra está reseca por la falta de lluvia.

Joaquín está junto a una hilera de árboles y de olivos cargados de frutos, trabajando con un vigor juvenil junto con otros dos hombres, abriendo pequeñas zanjas en los bordes del campo, para llevar agua la tierra sedienta y a los  grandes sarmientos cargadísimos, donde las abejas rezumban alrededor de las doradas uvas.

Lentamente, Anna llega hasta la sombra del emparrado…

Está en la última etapa de su embarazo.

Joaquín la ve y se apresura a ir a su encuentro:

–     ¡Has venido hasta aquí!

Anna contesta casi sin aliento:

–     La casa está que arde como un horno.

–     Y te hace mal.

–     El único sufrimiento de estas horas antes de que dé a luz, es el sufrimiento de todos: de hombres y de bestias. No te expongas mucho al sol, Joaquín.

–      Desde hace tres días debió haber llovido y los campos se queman. Tenemos suerte de que el manantial esté cercano y hemos abierto zanjas para traer el precioso líquido.

–      Regresemos a casa. Tampoco aquí hay aire fresco y creo que estaremos mejor adentro…

–      ¿Sufres?

–       No. Siento esa gran paz que experimenté en el Templo, cuando se me concedió lo que pedía y que experimenté una vez más, cuando supe que iba a ser madre. Es como un éxtasis.

Un suave adormecimiento del cuerpo, mientras mi alma se alegra. Y no sé por qué, pero desde que tengo esta pacífica alegría, tengo el cántico de Tobías en mi corazón.

Libro de Tobías, cap. 13

No te rías de mí, pero cuando pienso que Dios reedificará en Jerusalén su Tabernáculo y será en lo que está por nacer… No en su Ciudad santa; sino en lo que va a nacer de mí.

Fue una profecía: “Resplandecerás con una Luz brillante. Todos los pueblos de la tierra se postrarán ante ti. Las naciones vendrán trayéndote dones. Adorarán en ti al Señor y tendrán como santa tu tierra; porque dentro de ti invocarán el Gran Nombre.

Serás feliz en tus hijos, porque todos serán benditos y se reunirán junto al Señor, ¡Bienaventurados todos los que te amen y gocen de tu paz!… Y la primera en gozar de Ella soy yo, su madre dichosa…

Anna cambia de color. Se pone colorada como una granada y luego palidece… Lágrimas suaves y dulces, corren por sus mejillas al decir estas palabras.

Luego sonríe llena de alegría y es conducida por un esposo pensativo y silencioso, hasta el umbral de la casa.

Se apresuran a entrar porque un viento fuerte, empuja las nubes a través del firmamento y la llanura se oscurece por un temporal que se acerca…

Un relámpago ha surcado el cielo y el rumor del primer trueno acompaña las primeras gotas que caen sobre la tierra reseca.

Anna se retira a su habitación y Joaquín recibe a los trabajadores que regresan corriendo.De repente se ha desatado una violentísima tempestad, con rayos y nubes preñadas de granizo. Los trabajadores temen por las uvas y las aceitunas.

Y Joaquín por su esposa, que está a punto de dar a luz…

Aunque sus parientas la asisten, él no sabe qué hacer.

Llega el aguacero torrencial, con mucho viento y rayos; pero el granizo se descarga en otras partes. Es verdaderamente una tromba, la que el cielo descarga.

Uno de los trabajadores observa:

–     Parece como si Satanás esté tan furioso, que haya salido del Infierno.

Y los demás comentan:

–      ¡Mira que negras nubes! Miren cómo huele a azufre y cómo se oyen como silbidos que parecen gritos de lamento; gritos que maldicen…–        Si es él; verdaderamente esta noche estará muerto de rabia.

Otro trabajador se ríe y dice:

–       Se le habrá escapado una gran presa o tal vez Miguel le ha arrojado nuevos rayos, que le han quebrado los cuernos y le han cortado la cola.

–       O tal vez un nuevo Fuego lo está haciendo arder de rabia.

Una mujer pasa corriendo con una jofaina y toallas calientes desde la cocina. Y grita:

–        ¡Joaquín! ¡Está por nacer! ¡Todo va bien!  -y desaparece rumbo a la habitación de Anna.

El temporal cesa igual de rápido que cómo empezó.Y después de un relámpago tan fuerte, que arroja contra la pared a los tres hombres… Delante de la casa, en el huerto; queda como recuerdo un hueco negro que despide humo.

Mientras tanto un grito que parece el lamento de una tórtola, se escucha desde la puerta del cuarto de Anna.

En el huerto, un hermoso arcoíris se levanta glorioso y muy ancho, desde la cresta del Hermón, por toda la llanura hasta el horizonte, donde una cordillera impide la vista más allá…

Todos están admirados…

Porque aun cuando el sol todavía no se pone, una estrella brilla como si fuera un gigantesco diamante;  junto a una luna llena que apenas se levanta por el lado contrario. ¡Es un espectáculo increíble!

En ese preciso momento, las mujeres llegan felicísimas a donde está Joaquín, para mostrarle un hermoso bebé color de rosa, envuelto en blancos lienzos.

¡Es María, la Mamá!  ¡La Reina de Belén! Una María pequeñita y con unas facciones tan delicadas, cinceladas por el más portentoso de los artistas: ¡Dios!

Es la Virgen santa e Inmaculada, a la que ningún hombre verá jamás desnuda. Ha heredado de su padre, los ojos azules, los cabellos rubios, la sonrisa, la mirada, los ademanes, el donaire y la estatura.

María no tendrá el aire grandioso de Anna; una palma alta y flexible, que heredará esto a su nieto: Jesús. Así cómo también el tinte marfileño de su piel.

También las mujeres hablan de la tempestad y del prodigio de la luna, de la estrella y del inmenso arcoíris.

Y entran con Joaquín a donde está la madre sonriente y felicísima, para devolverle a su criaturita.

Como los comentarios llegaron hasta la parturienta, Anna sonríe ante sus propios pensamientos y dice:

–       Es la estrella. Su señal está en el cielo…  ¡María. Arco de Paz! ¡María, Estrella mía! ¡María, Luna brillante! ¡María, Perla nuestra!

Una de sus parientas pregunta:

–     ¡¿La llamas María?!

Anna contesta dichosa:

–      ¡Sí! ¡María! Estrella, Perla, Luz, Paz…  

–       Pero también significa “Amargura”… ¿No tienes miedo de pronosticarle desventuras?

–       Dios está con Ella. Es suya desde antes de que existiese. Él la conducirá por sus caminos y toda amargura se cambiará en miel del Paraíso.

Estrecha a la bebita contra su corazón y le dice:

– ¡Ahora eres de tu mamá!… Por un poco de tiempo… ¡Antes de que seas toda de Dios!…

Y Anna se duerme junto con la recién nacida…

EL ALMA Y EL AMOR


Habla Dios Espíritu Santo

Primeramente, partiremos de la base de que las almas se “alimentan” de amor. Como almas, habéis sido creados por Dios que es todo AMOR; para amar y ser amados.

Las almas son asexuadas, o sea, no tienen sexo. Y cuando se encarnaron, aunque tomen cuerpo humano masculino o femenino NO pierde el alma su esencia, son dos entidades diferentes, alma y cuerpo, que ahora formarán al ser.

El alma, ya sea que esté en cuerpo masculino o femenino, sigue necesitando su alimento base, que es el amor.

El amor lo va a recibir por dos vías, la humana y la Divina.

Por la vía humana lo va a buscar a través del trato que tenga con sus congéneres, quienes a su vez también necesitarán amor; por lo tanto para mantener a las almas “bien alimentadas” de su alimento básico; todas las almas deberán dar amor con la esperanza de también recibirlo.NO se puede pensar en la falacia de que un alma, o un ser humano, goce solamente en el dar amor, sin esperar recibir, puesto que toda alma se alimenta de amor.

O por lo contrario, NO se puede mantener una relación sana en la cuál un alma o ser humano, sólo se mantenga en posición de estar recibiendo constantemente de los demás y ésta no ponga de su parte, en lo absoluto,

Al NO actuar recíprocamente. Este tipo de alma a la larga, al mantener esa posición egoísta, se quedará sola y sin alimento base.

La falta de amor para un alma encarnada, puede llevar al ser a infinidad de problemas, unos a nivel espiritual y otros a nivel humano.

Hay infinidad de afectaciones emocionales o físicas en los seres, causadas por la falta de amor; que van desde sencillas a muy complicadas en el ser humano. Entre sencillas pueden partir desde perder el sueño, el apetito, hasta desórdenes emocionales que puedan llevar a la locura o a la muerte a una persona.

Comprobado está que, hasta los bebés se desarrollan mejor cuando reciben amor desde muy pequeñitos, que cuando no lo reciben,

O peor aún, cuando se les desprecia o castiga continuamente. El amor es alimento para el alma, lo cual también se manifiesta en su cuerpo.

El ser puede responder de dos formas a la falta de amor, la primera con su autodestrucción, como, por ejemplo: insomnio, falta de hambre, aislamiento, depresión y aún muerte; ya sea lenta, por falta de deseo por vivir, o rápida, por suicidio.

La segunda forma de responder a la falta de amor es a través del ataque, por envidia, maldad, odio, etc., contra sus semejantes.El alma NO recibe amor, pero ve que sus semejantes sí, viene la envidia, ataca y destruye.

Por ésta causa mucho mal se produce alrededor del hombre, logrando una problemática muy grande afectando a las familias, a la sociedad o a pueblos enteros, llegando a guerras muy destructivas.

Y en la mayoría de los casos, todo causado por la falta de amor entre los hombres.

Corolario:
Si desean tener relaciones bellas y duraderas en el amor, debe haber POR NECESIDAD reciprocidad en el dar y en el recibir amor; pero amor verdadero y auténtico, en el cual veamos por el bien general de nuestro prójimo, agradeciendo siempre el amor recibido.

Pero también con el firme propósito de dar a los demás el amor que necesiten sin actuar nunca en el egoísmo, con complicaciones absurdas que terminan necesariamente en la falta de producción de amor, causando con ello odios y maldad, que dará por resultado pleitos, guerras y muertes. Sin amor NO se desarrolla la vida, NO habrá paz, NO habrá fraternidad entre los seres humanos.

Si se quiere recibir el alimento del alma que es el amor, primero alimentemos a nuestros semejantes, con la firme esperanza de que luego ellos nos habrán de alimentar y así nos desarrollaremos parejos y en paz y armonía.

Habla la Santísima Virgen María

Hijitos Míos, Yo vuestra Madre Santísima; Viví sumergida en esa Omnipotencia, en ésa Omnipresencia, de Nuestro Dios.

Yo Vivía para Mi Dios, Conocía a Mi Dios, Sus Intenciones y Necesidades. Por eso Me mantenía en Oración Profunda; Me mantenía en el silencio, para escuchar la Voz de Mi Dios.

Vida Divina, Vida de Cielo, Vida de Amor, Vida de Enamoramiento.

Esa Pasión del alma nunca encuentra su fin; porque el Ardor que produce el Amor de Nuestro Dios la mantiene siempre sensible a Sus Bondades, a Su Llamamiento.El alma que se enamora del Amor de su Dios, vive en éxtasis, vive, como ustedes dicen, en otro mundo.

Es verdad, en la Tierra se vive en la Tierra, pero el alma se mantiene en el Cielo con su Dios.

Mis pequeños, se os ha pedido esa vida interior, esa vida profunda, el conocimiento de Nuestro Dios que lo tenéis en vuestro corazón.

Apoyaos en Mí, dejadMe que Yo, vuestra Madre, os lleve a conocer en vuestra intimidad a vuestro Dios.

DejadMe que Yo os presente ése Nuevo Mundo que encontraréis en vuestro interior. Para ello os pido que Me acompañéis a esa profundidad en vuestro corazón.

Daos momentitos durante el día, durante la noche, en lo callado del Mundo; tomadMe de la Mano, y dejadMe que Yo os lleve, que os vaya abriendo las puertas, que os vaya revelando los secretos de vuestro corazón,Y así encontréis los Secretos del Corazón de Nuestro Dios en la Trinidad Sacrosanta que Habita en cada uno de vosotros.

Sed dóciles, sed sencillos, simplemente dejaos llevar por vuestra Madre.

Hijitos Míos, entrad primeramente a vuestro corazón, os puede causar temor, os puede dar miedo, porque NO conocéis a dónde vais.

Podéis creer que es un túnel oscuro, frío; pero recordad Mis pequeños, que ese es el paso que debe de dar el hombre, un paso en Fe.

Dejaos conducir, aún a pesar de que NO escuchéis nada, de que NO veáis nada, de que NO sintáis nada confiad, CONFIAD en vuestro Dios, confiad en Mí, vuestra Madre.

Entrad, entrad en la profundidad, sabiendo que después de pasar ése túnel oscuro, frío, que es la humanidad del hombre, su esclavitud en el pecado; encontrará internamente la Luz, la Luz que le dará esa Libertad, ese vuelo. Volará el alma hacia vuestro Dios, la Puerta se le abrirá al hombre que busca a su Dios.

Es un Cielo Inmenso, son Ángeles…, es Luz, es Vida.

El alma se encuentra realmente, en ése Mundo Interior, en ése Reino Divino.

Se encuentra la Libertad que tanto anhela, es Paz, es un abismo de Luz, una Belleza Interior que no se imagina que exista en sí mismo, y vuela y goza y va hacia la Luz que la atrae.

Todo es Luz en el interior, es un Cielo en su interior.

Abandonaos a Mí vuestra Madre, para que os lleve a ese Mundo Interior, a esa Paz Interior, a ese Gozo Divino.Mis hijitos, ya aquí dentro de vuestro corazón, vayamos a buscar la Luz del Padre, estáis en la Luz, estáis gozando la Libertad de vuestro ser en el interior de vuestro Dios.

Vayamos a buscar esa Luz, que es La Divinidad, el Amor de Nuestro Dios en el interior de cada alma.

Dejad que os atraiga Su Amor, que os atraiga Su Paz, volad hacia Él.

Es un espacio infinito, se os abre todo un Universo en vuestro interior.

Ved las estrellas, cuántas hay… ése gozo y esa Paz, VOLAD, dejaos atraer por vuestro Dios que os espera.Ya estáis llegando, Él os espera, Él os llama…,

Presentaos ante vuestro Dios, con toda sencillez como niños, sois luz y estáis ante la Luz…Aquí está Vuestro Dios… Él os extiende Sus Brazos, os manda llamar con Sus Manos, Él os recibe y os da el Beso…, aquí está vuestro Dios…, sois pequeñitos, agradeced a vuestro Dios…

AGRADECED, agradeced a vuestro Dios… gozad con vuestro Padre, PLATICADLE, estáis ante Él en vuestro interior.

Éste es vuestro Mundo Interior, éste es el Universo Interior que tenéis que os ha regalado vuestro Dios, para que estéis con Él, para que gocéis con Él, para que compartáis con Él.

Y así juntos podéis volar, podéis dirigiros a cada una de esas estrellitas que ahora veis.

Acompañad a vuestro Dios, acompañad a vuestro Padre, tomadLe de la Mano, volad, gozad, id con alegría acompañado a vuestro Dios…, Id Mis pequeños, id con Él, Él os espera, Él espera éste encuentro más que vosotros… gozad, gozad.Hijitos Míos, penetrad  a éstas Aguas Límpidas, a éstas Aguas Santas, dejad que toda la mugre, todo lo malsano quede en ellas y salid de éstas Aguas cristalinas puros, santos, ávidos del Amor de Nuestro Dios.

Dejad que éstas Aguas os purifiquen; gozad de éstas Aguas ved, ved lo limpio que están, se puede ver hasta el fondo. Entrad, nadad en ellas, gozad…,

Levantaos ya, creced, creced en el Amor, en la Fe, en ésa Esperanza de saber que vuestro Padre y Dios que os ha Creado, que os ha dado Vida espera por cada uno de vosotros.

Tantos, tantos Regalos que tiene vuestro Dios para cada uno de vosotros, Él es tan Bueno, Él es tan Santo, Él es tan lleno de Vida, Él es La Vida, el Universo entero está a Sus Pies.

Él se da todo por vosotros. Cuánta Paz, cuánto Amor, cuánto crecimiento podréis alcanzar al entrar en Su Interior, en vuestro interior.

Dad a vuestros hermanos ésta Vida, al haber sido llenados vosotros mismos de Ella.

Él os puede satisfacer perfectamente, abrid cada vez más vuestro corazón, para que Sus Bendiciones que son Infinitas penetren como Gracias Nuevas, como cataratas a vuestro interior.

Él se quiere derramar totalmente en cada alma, pero vosotros NO os queréis abrir así en totalidad.

AmadLo, AMADLO cada vez más; conocedLo cada vez más; permitidLe a Mi Esposo que os lleve a ésa Profundidad del Conocimiento de vuestro Dios, y así al Conocerlo gozaréis infinitamente de lo que es El Desconocido Amor de Nuestro Dios…

Es un Mundo de Amor, es un Océano Infinito de Bendiciones y de Gracias, es una Luz Divina que NO permite oscuridad en vuestro ser.  Todo esto en Su Infinidad es para cada uno de vosotros…, Este es el Gozo de la Creación, lo que vuestro Dios Creó para cada uno de vosotros…, éste es el Destino de las almas…,

Éste Gozo Infinito, éste Océano Infinito, éste Espacio Infinito de Amor, volad con vuestro Dios, gozad con vuestro Dios, acompañad a vuestro Dios.

Agradeced a vuestro Dios con todo vuestro corazón por todo lo que Ha Hecho por vosotros, por todas las almas,

Os He traído a vuestro interior, porque Yo como Madre os llevo hasta el Padre, a la Trinidad, por medio de la Trinidad os llevo y vuestro gozo, se vuelve Mi Gozo.

GOZAD, ID A DIOS Mis pequeños, ID con tu Padre, aquí os espero.
¡Cuánto gozo, cuánto regalo! ¡Oh! Mis pequeños, ¡Oh! Mis pequeños,Gracias, gracias, Padre… Gracias por lo que das a cada hijo, Tuyo y Mío, gracias…

Habla Dios Padre

Yo, Vuestro Dios, os he escogido, os he amado desde antes de que fueráis. Yo, Vuestro Padre, os he amado y os he compartido lo más bello que hay en Mí que es Mí Esencia: es Mí Amor.

Ahora, vuestra pequeñez humana NO alcanza a vislumbrar lo que realmente significa la palabra Amor. Vuestros sentidos están opacados, vuestras capacidades están casi inmóviles, vuestros deseos son falsos.

Cuando se dé el nuevo amanecer, cuando vuestras potencialidades espirituales se abran y Yo les pueda dar plenamente la Luz del Amor,

Entonces comprenderéis lo que ésta palabra significa realmente y lo dinámico que resulta ser el Amor Verdadero de Vuestro Dios.

Sí os puedo decir que el Amor, Mí Amor, mueve todo el Universo.

Todo vive en el amor, todo se manifiesta en el amor, todos los misterios están comprendidos en el amor.

Todo vive en el Amor. Entonces, os daréis plena cuanta que si realmente queréis crecer en todos los sentidos, a niveles infinitos, deberéis empezar precisamente con el Amor.

Sin amor, nada se puede dar. El abre las puertas a todo, a las Gracias, a los Dones, a las potencialidades del alma. Es la llave con la cuál todo se enciende.

El que ame en lo profundo y con sinceridad de corazón, NO encuentra ningún obstáculo. El Amor verdadero vence todos los obstáculos. Nada se puede interponer al Amor de Vuestro Dios.

Podrá ser atacado, pero nunca eliminado y del ataque al Amor, resulta un aumento al mismo. El Amor siempre renace, aún de las caídas que sufra por ataques del Mal.

El amor en sí, es vida profunda. Os lo repito nuevamente TODO, absolutamente todo, vive en el amor y por el amor.Mis pequeños, la Humanidad ha fallado precisamente en NO querer vivir para el Amor. Yo Soy el Amor, Yo he querido daros todo lo que Mi Corazón quiere transmitir al hijo.

El Hombre cierra su corazón, ya NO respeta al Padre, ya NO respeta el Amor, ya NO respeta Mis Leyes.

Mi Vida para ellos no existe, ellos solamente quieren gozar lo que es el Mundo, vivir para el Mundo. Quieren gozar lo que el Amor produce, que es Mi Cuidado, es Mi Providencia, son Mis Delicadezas; pero NO quieren el compromiso de amarMe.

Desean Mi Ayuda, desean Mi Providencia, para darle gusto al Mundo. Esto NO es justo, Mis pequeños. Orad, orad para que ésta Humanidad olvidada de su Dios, entienda que Yo el Amor, también Soy muy Sensible a ésa reciprocidad de Su Hijo.

Yo también tengo Corazón, Yo también necesito los detallitos de ternura de Mis hijos, sus palabritas de amor, sus besitos, sus juegos, sus delicias.¿Por qué Me priváis de ello, Mis pequeños? Yo Soy vuestro Padre y así como queréis lo mejor de Mí, Yo también quiero lo mejor de vosotros.

Os pido Mis pequeños, NO os olvidéis de Mí de vuestro Padre y de vuestros detallitos.

Detallitos de amor que salgan de lo más profundo de vuestro corazón.

Reparad y dadMe los vuestros, como si fueran de todo el Mundo, dadMe vuestro corazón.

DádMelo con todo vuestro amor y así ya Me puedo olvidar de lo que vuestros hermanos NO quieren darMe.

Os Amo, Mis pequeños, os Amo, porque encuentro reciprocidad de vuestro corazón.

Y si pudierais darMe más os lo agradecería.También os quiero hablar sobre la Felicidad.

Esta es una Gracia que debéis pedir a menudo, tanto para vosotros mismos como para vuestros hermanos.

La Felicidad es un don de Mí Corazón para con aquellos que se han donado a Mí Voluntad.

La Felicidad llena a las almas dadivosas de amor. La Felicidad es el emblema de todos aquellos que siguen Mís Caminos. La Felicidad la produce la plenitud en Mí Amor.

La máxima Felicidad la alcanzaréis cuando os encontréis en Mí Reino, pero ya desde ahora podéis gozar de ella en cierto grado.

Los que son Míos, NO tienen días buenos ni días malos, porque TODO lo saben ofrecer y lo saben compartir con Mí Corazón. Aceptan Mí Voluntad y Mí Providencia en sus vidas y al así aceptarlo, sus vidas transcurren felices, puesto que saben que el actuar así produce Mí Felicidad.

Realmente, lo que debéis de buscar afanosamente es el hacerMe felíz a Mí, Vuestro Padre.

Yo os he dado todo, os he colmado de bienes espirituales y materiales y os he dado todo lo necesario para ser felices, aún a pesar del Mundo que os rodea.

El que es Mío se desenvuelve libremente y camina libremente aún entre las Tinieblas actuales que cubren al Mundo, porque ellos llevan Mí Luz, llevan Mí Amor, llevan Mí Felicidad por el hecho de saber que están a Mí Servicio Divino.

Si vosotros aceptárais vuestras vidas, vuestras relaciones con vuestros hermanos se harían más provechosas, puesto que Me transmitiríais a Mí a ellos.

Y al así hacerlo, estaríais cumpliendo con vuestra principal función de estar sobre la Tierra, que es la de llevar Mí Amor a los demás y salvarMe almas con vuestra voluntad puesta a Mí Servicio.  Al tomar Yo vuestra voluntad, la uno a la Vida de Mí Hijo y alcanzo grandes Gracias para vuestro recreo espiritual y para vuestra salvación.

La Felicidad era el distintivo de los primeros seguidores de Mí Hijo.

La gente a su alrededor los reconocía por ése don. La gente de éste tiempo debiera también, de tener éste distintivo para que os reconocieran a pesar de vuestro mundo convulso y falso.

La Felicidad Santa sólo la llevan aquellos que Mé miran en todas sus obras, Me ven en todos los acontecimientos de sus vidas y gozan el hacerlo.

Hijitos Míos, pídanMe ésa Felicidad Santa para que Me puedan reconocer en vosotros y así déis presencia viva de Mí Vida en vosotros.

NO temáis a los Acontecimientos que os acechan, Yo Vuestro Padre, con todo Mí Poder y Providencia os estoy protegiendo y estoy guiando por el buen camino.  Vosotros lo sabéis, que el camino para llegar a Mí Reino es escabroso y angosto, pero también sabéis que la Felicidad Eterna que os tengo preparada, NO tiene comparación con nada de lo que actualmente vosotros conocéis.

Mí Omnipotencia lo es también para daros el regalo eterno.

Vale la pena una y mil veces transitar el camino difícil pero seguro de Mí Vida, para que alcancéis para vosotros y para vuestros hermanos la Salvación Eterna en el Amor.

NO despreciéis el dolor que os aqueje en vuestras vidas y acéptenlo con prontitud y felicidad, puesto que Yo lo permito y velo por vuestras vidas y por todo lo que os He puesto alrededor, incluyendo vuestras familias.

La felicidad máxima en vuestro ser, debe ser el de procurarMe felicidad a Mí, Vuestro Dios, a través de vuestras vidas y vuestras acciones con vuestros semejantes, donados con un infinito amor.Vivid el estado de Gracia que os he regalado a través del Sacramento de la Penitencia y coronen ésta felicidad de pureza en vuestra alma, con Mí Presencia Real y Santísima, de la Sagrada Eucaristía.

Reparad en éstos bienes inmensos que os he regalado para que empecéis a vivir en la Tierra la Felicidad que os he creado para resto de vuestras vidas espirituales.

Compartid y ayudad a vuestros semejantes a alcanzar la felicidad, Mí Felicidad. Mi Redil se ensanchará y Yo os bendeciré con grandes regalos de Mí Corazón.

Hijitos Míos Yo, Vuestro Padre Celestial, os he regalado la joya más preciosa de Mí Ser. (EL ALMA) Aprovechádla, cuidádla, hacédla crecer y transmitídla.

Nunca se arrepentirán, ni ante vuestros hermanos y menos ante Mí, por haber vivido, obrado y transmitido Mí Amor a vuestro prójimo.El Amor es Luz en las Tinieblas, el Amor es confianza plena, el Amor es Verdad Pura y Santa, el Amor es guía inconfundible.

Si vosotros os empeñáis en hacer crecer vuestro amor y de transmitirlo, estaréis seguros que iréis sin tropiezos, por el camino verdadero.

Yo, Vuestro Dios y Señor, os espero al final del camino, camino angosto y pedregoso, difícil ciertamente; pero llevadero y alegre, cuando es el Amor el que va acompañando al alma que transite por el.

Os amo y bendigo en Mí Santo Nombre, el Santo Nombre del Amor; en el de Mí Hijo Jesucristo Verbo y Amor Encarnado y en el del Espíritu Santo de Amor, Fuente Viva del Amor y Autor de Todas las Gracias.

Acudid a Vuestra Madre Celestial y a Su Santísimo Esposo, San José; quienes tuvieron la Felicidad Extrema de recibir y cuidar a Mí Hijo sobre la Tierra.

Os amo a todos, os amo, hijitos Míos.

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