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F90 EL CREDO 9


Y SEPULTADO.

LA CONVERSION ES LA RESURRECCIÓN DEL ESPÍRITU.  

Jesús llevó su Amor a empurpurarse con su Sangre sobre la cima del Calvario y ahí Esplende, para recordarnos que fuimos hechos para el Cielo.

Y relampaguea para llamarnos a Sí.

Para volver a grabar el Nombre Santo de Jesucristo, sobre el altar de nuestro corazón sin Dios y sobre el templo profanado de nuestra mente. Para consagrarlos al Dios Verdadero con un verdadero Culto a Dios.

Hay que amar, alabar, cantar, invocar, bendecir, CREER en el Nombre Bendito de Jesús.

EL ARREPENTIMIENTO ES EL DOLOR DE HABER CAUSADO DAÑO.

“Yo Soy el Señor Dios Tuyo.” Pareciera que el dedo de Dios haya escrito esta sentencia en todo lo creado.

El pecador trata de ahogar este grito de la conciencia.

Pero siempre llega el momento en que en medio de la ebriedad y del placer. En el ajetreo del trabajo, en el reposo de la noche, en el paseo solitario, en el vacío de Dios, le reprocha:

‘Sufres porque has convertido en dios a esta CARNE que ávido besas; a este ORO que avaro acumulas;  a este ODIO que carcome tu existencia, con el ansia de Venganza.’ Dios es Paz. El que quiere recuperarla, debe escombrar la mente, el corazón, la carne; de todo lo que NO es paz y causa turbación.

El Pecado es una Maldición.

El arrepentimiento quita el Anatema cuando es sincero.

Cada hombre debe examinarse con sinceridad y entonces sabe en dónde ha errado.

De Dios nadie puede hacer Burla. El alma que se acerca a Él con humildad, obtiene su Perdón.

NO HAY ARREPENTIMIENTO

MIENTRAS DURE EL DESEO

POR EL OBJETO POR EL QUE PECAMOS.

1-tentacion

Dios NO perdona a quién NO se arrepiente,…

Porque es necesario limpiar el corazón para obtener gracias…

Y las excusas NO se pueden perdonar.

EL MAL NO BASTA NO HACERLO.

TAMBIÉN ES NECESARIO NO DESEAR HACERLO.

Por eso Jesús dijo: “Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió con ella adulterio en su corazón.” (El poder de nuestros deseos en el Bién o en el Mal, ES INFINITO)

Porque el Pecado a los ojos de Dios es un delito realizado.

Cuando hay deleite alimentando pensamientos de adulterio, se es adúltero; de homicidio, homicida; de traición, traidor; etc.

1tentacion-

Jesús vino para salvar a los pecadores y cada alma que se arrepiente y se convierte; es una Justificación para la tremenda humillación a que se sometió el Infinito, al tomar forma humana.

Porque en la Llama del arrepentimiento, el alma se ofrece Amando a la Flama del Amor Divino, que la absuelve y la absorbe dentro de Sí Mismo.

El hombre es débil y cuando peca por lo sorpresivo de los ataques de Satanás, Dios le perdona si surge en él un arrepentimiento sincero y la voluntad de no pecar más.

Porque quién es realmente fiel y ama a Dios, NO se doblega a las pasiones, NI lo quema el Fuego de Satanás, ya que el pecado le repugna.

Y cuando amamos a Dios con todo nuestro ser, NO pecamos. Porque el Pecado es un dolor que se da a Dios.

Quién ama verdaderamente NO quiere lastimar jamás al amado, ni con el más mínimo dolor.

Para el pecador Arrepentirse significa abandonar su vida de pecado y volverse hacia Dios por el camino de la Oración y la Penitencia.

Los pecadores SON los muertos del espíritu.

Y cuando el hombre atiende el llamado de Dios y se arrepiente, se verifica el Milagro anunciado por Jesús.

Y los que escuchan y atienden su llamada…

 Se levantan de su tumba espiritual y resucitan a la verdadera Vida.NO hacer el Mal NO es suficiente para escapar del Infierno.

El poder de Dios arranca de la esclavitud del pecado, pero el arrepentimiento debe llevar a la conversión.

Es decir, al deseo continuo de Conocer, Amar y Pertenecer cada vez más a Dios; buscando hacer siempre la Voluntad Divina.

Y el Reino de Dios llega al corazón que acepta la Ley que vino de los Cielos a través del Evangelio de Jesús, porque al practicarla el hombre se convierte en ciudadano del Reino.

LA CONVERSIÓN DEBE VIVIRSE TODOS LOS DIAS

1Last_Supper

Para el cristiano, convertirse significa despertarse cada día, con el deseo ferviente de ser mejor que el día anterior…

De pertenecer más a Dios y amarle cada vez más, limando las imperfecciones. Tratando de conquistar con el heroísmo y la voluntad, estratos más elevados de la perfección.

Conquistando la salvación con todas las potencias y poniendo en juego todos los dones recibidos de la Gracia de Dios.

LA RESURRECCIÓN MORAL Y ESPIRITUAL.1jesushealsLa salvación se encuentra en el Evangelio. Aceptando todas sus verdades espirituales, practicando una auténtica caridad.

NO se puede conciliar el Reino de Dios, con el Reino de Satanás.

NO es posible dar gusto al mismo tiempo a la carne y al espíritu. Es indispensable el escoger.

Él se ha dado a Sí Mismo dejando el Seno del Padre, para hablar a los hombres.

Se ha humillado Él, Dios; a morir como un malhechor, para lavar nuestro corazón y volverlo capaz de acoger a Dios.

Él ha dado el Paráclito para que fuese Maestro en el conocimiento de su Doctrina de Caridad, pureza, bondad, humildad.

1sacredheart

Jesús Llama:

 “¡Venid! Mis brazos están abiertos. Mi boca tiene besos de perdón y mi Corazón tiene Tesoros de Amor. Dejad las riquezas injustas y venid a Mí, Soy la Riqueza Verdadera.

Dejad los goces indignos y venid a Mí, Gozo Verdadero. Yo Soy el Dios de la Paz. Todo Dolor en Mí se calma. Todo peso se vuelve ligero.

Venid. Dejad aquello que mata y que muere. Aquello que hace daño. Aquello que quiere el Mal. Ayudadme a rechazar al infierno en el Infierno y a abriros el Cielo.

Venid a Mí que os amo.

Ayudadme con vuestra voluntad…

La quiero para actuar.

No porque YO la necesite, sino porque es necesaria para vosotros, para merecer el Reino.

YO puedo darles TODO si venís a mi Corazón y NO de manera humana, sino sobrehumana, eterna, inefablemente dulce.

NO les digo que no conoceréis el Dolor,

Lo he conocido Yo que Soy Dios.

Pero les digo:

Tu dolor se volverá suave si lo sufres sobre mi Corazón.  

En MÍ todo Dolor en Mí se calma”

1sacred-heart-of-jesus-2

El llamado a la conversión, es el Llamado a la Vida…

A la Resurrección del espíritu.

Y esto solo puede suceder aquí en la Tierra, en este momento,

Mediante un milagro de gracia.

Solo aquí, en nuestro único día.

La Respuesta la tenemos nosotros con nuestra voluntad.1Dragon%20de%20la%20Muerte_800

El que lo ama de verdad, se libera de las cadenas del Error y del Pecado y le da el ‘Sí’.

Hay que dar el primer paso y decir a Jesús:

Señor Jesús. Vengo a Ti.’

Y a Satanás:

‘Aléjate de mí. Yo NO te pertenezco’.

PREPARACIÓN A LA MUERTE.

La muerte es inevitable. Entró en el mundo como consecuencia inmediata del Pecado.

Nadie ama la muerte, sobretodo sí es dolorosa, sí es prematura e inmerecida. Nadie la ama.

Y sin embargo, todos debemos morir.

Por eso se debe mirar a la muerte con la misma serenidad, con que se mira todo lo que debe terminar.

Si pedimos a Dios poder amarla, avanzaremos velozmente en el camino de la perfección.

Dios desea estar con sus creaturas y las creaturas debieran desear estar con Él.1MUERTE-DESPRENDIMIENTO DEL ALMA

            La Contemplación de la Muerte es Escuela de Vida.

Si vivimos con santidad, la muerte se convierte en esto:

Separación temporal del cuerpo, del espíritu; para después resucitar triunfalmente para siempre, reunidos y felices en Dios.

Todos nacemos desnudos. Todos morimos y somos destinados a la corrupción. Como se nace, reyes o pordioseros, así se muere.

Es solo la envoltura superficial de lo ostentoso, lo que permite una diferencia entre uno y otro.

Pero lo esencial, el ser humano, no deja de ser carne muerta.

Despojos cuyo destino final es la destrucción.

NO es así lo incorruptible: el alma.

1Cerca-de-la-muerte

EN LA HORA DE LA MUERTE

LA Cruz de la Muerte es la última cruz del hombre y tiene dos brazos:

Uno es la Cruz de Jesús y el otro el nombre de María.

Entonces la muerte sucede  en la paz de los liberados también, de la cercanía de Satanás…

Porque estas son las dos cosas que el Maldito NO soporta.

Todos vamos a morir y esto nunca hay que olvidarlo, si queremos salir victoriosos de la extrema Insidia que nos Odia Infinitamente.

El grito que salva porque NUNCA se le invoca inútilmente, es el Nombre de Jesús.  

El vela en espera de ser llamado…

Y acude pronto, pues ante el Nombre de Jesús…

Tiemblan de Alegría los Cielos y de Terror los Abismos.

Y SE OBRAN LOS MILAGROS…

Sólo los hijos desamorados e imprudentes esperan el último momento, para Llamarlo.

Satanás vela para apoderarse de las almas, como un Ladrón que ataca de repente.

El Mundo está lleno de muertes repentinas y es uno de los productos de nuestra manera de existir.

Hemos multiplicado los placeres y la muerte. El saber y la muerte.

Hay que luchar para que el sol quemante de nuestra carnalidad, NO nos vuelva irreconocibles a los ojos de Dios y repelentes ante Él.

Hay que Vencer, pidiéndole a Dios que nos ayude en nuestra voluntad de ser buenos y con un ferviente deseo de complacerlo.

A Él le basta con esto. Quién hace esto, hace todo.

Porque Dios es nuestro Refugio contra Satanás que trata de impedírnoslo.

_1ngel_de_la_muerte__

Por eso hay que arder en el Amor de Dios. El Pecado nos ha enfermado.

Jesús vino por los enfermos y los pecadores. Las fiebres pueden conocer sus caricias. Nuestros sudores, su Sudario. Nuestras agonías, sus brazos para sostenernos. Nuestras angustias, su Palabra.

Y la carne, fiera enloquecida cuando se pierde se encuentra la Vida. Los que están enfermos  por haber traicionado la Ley de Dios y servido a la carne, pueden encontrar alivio, Jesús NO se cansa de salvar.

Él es el Único que sufre y vela con nosotros. Sonríe a nuestras esperanzas y en canto el Padre que lo quiere, las convierte en realidad.

Para los que tienen el decreto de muerte, Él toma a los que tiemblan frente al Misterio de la Muerte y que lo Llaman.

1lamuerte

Él trasforma las Tinieblas en Luz, el Dolor en Alegría y nos toma de la mano.

Él Conoce la Muerte. La ha conocido antes que nosotros.

Él sabe que es solo un instante y que Dios aturde los sentidos sobrenaturalmente, para NO dejar al alma sola en la lucha extrema.

Hay que confiar y mirarlo solo a Él.

Y cuando Él está con nosotros y su Amor y su Sangre nos cubren… YA NO hay miedo para el encuentro con Dios.

Y así se gana el Combate Final.

DRAGON DE LA MUERTE

DRAGON DE LA MUERTE

VIVIR MURIENDO

El que quiere vivir por el espíritu y quiere llevar a otros a que vivan la misma vida, debe posponer la carne; casi matarla, para cuidar solo del espíritu.

El hombre debe pasar por una autogénesis, a una segunda creación.

Volver a crearse y hacer que el espíritu reine hasta llegar a la perfección.

Por eso hay que llorar por las culpas, pero ¡Hay que levantarse!…

No siendo muertos vivos y formar parte en el futuro, de los eternos condenados.

El amor es el factor más potente que Jesús nos da en anticipo, para estimular un cambio. El hombre es como un niño que aprende a hacerse adulto. E independiente de la ayuda de otros, precisamente como lo necesita un incapaz que debe ser ayudado en todo para crecer, nutrirse caminar…

Y lo auxilia el que ya está formado, habiendo alcanzado la edad perfecta en el cuerpo, en el intelecto, en el espíritu.

Y Jesús hace de ‘madre’ para hacer del hombre ‘infante espiritual’, un adulto de la estirpe selecta, un regio sacerdote, una hostia viviente…

Que continuamente se ofrece a Dios como Cristo, con Cristo, por Cristo, a fin de continuar el Sacrificio Perpetuo que se ha iniciado con Cristo y que terminará hasta el Fin de los Siglos.

Y la leche que nos nutre, es su Caridad.

Verdaderamente los hombres han sido redimidos por el Amor, antes que por la Sangre y que la Muerte del Hijo de Dios.

Y es su Amor el que da la madurez necesaria, para que el alma aprenda a ser Vino y Hostia, consagrados a su Amor.

El hombre es un ser que solo delante del holocausto, se rinde. Jesús obtuvo su triunfo, después de la Muerte. Y lo mismo es para sus discípulos.

Para ser harina de hostias, es necesario saberse despojar de todas las impurezas por el Amor. Ninguna otra cosa como el Amor, es absoluta en operar esta depuración de la personalidad, para volverla apta para vivir en el Cielo.

Pero después de tanto dolor, toda la amargura que se vive por amor a nuestro Rey, la encontraremos convertida en dulzura.

Todas las heridas con las que seamos afligidos, serán gemas eternas. ¡Todo el dolor será júbilo! El tiempo pasa y todo instante pasa. Solo queda Dios y con Él, su Eternidad.

Cuando se piensa en esto, se anhela el Dolor como el aire para respirar.

La uva es más dulce, cuanto más madura es y más madura es, cuanto más sol agarra.

El dueño de la viña no cosecha su uva para hacerla vino, si no está bien madurada.

Y para que madure. La poda de modo que el sol pueda descender y circular entre racimo y racimo. Y hacer de los granillos ásperos y verdes, otras tantas perlas de líquido azucarado.

En el otoño, después de tanto sol y tanta podadura, las uvas están bellas y útiles al hombre. Dios es el Sol y las almas-víctimas, la viña donde debe formar el Vino Eterno.

Dios es el Sol y el Viñador. Las circunda y las inunda con sus rayos. Y los mortifica para que sean verdaderos sarmientos cargados de fruta y no vanos zarcillos que no sirven a nadie.

Es necesario que el Sol y el Viñador los trabajen a su completo placer en las almas.Y ellas deben imitar a los racimos que no hacen voces de protesta, ni hacen resistencia al Sol y al Viñador.

Sino al contrario, se dejan abrir para recibir los rayos cálidos.

Se dejan medicar con líquidos apropiados. Se dejan acomodar sin reacción alguna.

Y así se hacen siempre más grandes y dulces. Un verdadero prodigio de jugos y de belleza.

También las almas deben desear el sol y la obra del Eterno Viñador, cuanto más se acerca para ellas la hora de la Divina Vendimia.  NO están destinadas al Místico Lagar los racimos reacios y enfermos que NO han querido volverse maduros, sanos y dulces.

Y que se han escondido, para NO ser curados.

Los que son dignos de la Vendimia, son los racimos que NO han tenido miedo de ser podados y medicados.

Y que dócilmente se han sacrificado en sus gustos por Dios.   Cuando la Vendimia se avecina, las almas-víctimas deben aumentar sus esfuerzos, para absorber cuanto más puedan de Dios. Él los convertirá en Licor de Vida Eterna.

Deben secundar su generosidad, para secundar las Obras de Jesús. Él quiere hacer de ellos, racimos dignos de ser puestos a los pies del Trono de Dios.

ALMAS -VÍCTIMAS 

Los Corredentores tienen el deber de salvar primeramente a sus familias.

Y Jesús tiene con ellos los mismos cuidados que el Viñador tiene con las plantas haraganas.

Aunque ahora NO sepan darnos las gracias, cuando lleguen a la Vida las darán; porque la Luz les ilumina horizontes que su humanidad les vela.Y con éstas promesas no hay que llorar, sino continuar orando, llorando y sufriendo por ellos, en los brazos de Jesús que son más dulces que aquellos de todas las madres.

Jesús nos devolverá los seres que hemos amado, en un Reino donde la triste muerte de la tierra no tiene acceso y donde la horrible muerte del espíritu, ya no es posible.

Las promesas de Jesús secan las lágrimas, cuando desciende esta esperanza que es fe y bendición. La separación es penosa, pero cuando sabemos que no es total, el dolor disminuye.

Vivir muriendo, es morir amando.

Y morir amando es seguir el camino de la Cruz. Es amar el calvario, el dolor, el sacrificio, hasta el martirio Total.

1Camino_de_cruZ

EL CAMINO DE LA CRUZ

MORIR AMANDO.

Amar Es morir. Amar totalmente, es morir totalmente.

Para el que ama, la muerte deja de ser Destrucción para volverse Construcción.

El que muere construye, reedifica. El que ama se dona totalmente, con una generosidad absoluta, porque lo único que desea, es la felicidad del ser amado y su completo bienestar.

Para el alma-víctima que llega a amar a Dios con un amor total, la muerte es la Ofrenda con la cual agradece todos los dones recibidos de Aquel que murió por ella primero…

Y obtener la sonrisa y el beso de Jesús, es la máxima de las recompensas.

El Amor fue el sacerdote del Calvario.

Porque somos los “otros” CRISTOS…

El Amor es el sacerdote del místico altar donde se realiza la inmolación total, para morir por el Dios Único y Trino, al cual ha llegado a amar de tal forma, que la muerte no solo ha perdido su horror…

Sino que se ha convertido en una imperiosa necesidad, con la cual puede abrazar a su Dios, al probarle de esta manera, como Él es más importante que su propia vida y no puede ahogar el grito de su corazón, que clama jubiloso en una triple oblación.

Morir amando es una gloria que solo puede comprender el que la prueba.

Morir amando es rendir el Verdadero Culto a Dios.

Morir amando solo se puede gozar cuando se ha aprendido la Ciencia de la Muerte y una dulzura inefable envuelve las palabras:

“Sacrifícame Señor mío y Dios mío, porque te adoro sobre todas las cosas…”

El Amor de Dios, el hombre lo rechaza con desprecio y en los tiempos actuales, el Amor Vilipendiado de Dios, por Justicia y Respeto de su Perfección, NO puede soportar más las afrentas.

Dios llama una y otra vez por todos los medios, pidiendo que se abran los corazones a su Amor Intensísimo y que se hagan víctimas, aceptando ser consumidos, para darle alivio al Amor.Advierte que ES la hoguera de un holocausto lo que ofrece; pero que NO huyan de Él, los que no se han vendido a Satanás.

Ninguno, por más pequeño y mezquino que sea por su estado de pecado, debe creerse rechazado por Él. Eso es Misericordia.

Y de las almas más miserables, puede y quiere hacer, estrellas fulgidísimas para su Cielo.

Y repite su amoroso llamado:

1JESS_-~cor

“YO TE AMO TAL COMO ERES, EN ESTE MOMENTO.”

            No importa los pecados que hayas cometido. Ya los he pagado Yo en la Cruz. En Ella y con los brazos abiertos, te estoy diciendo cuanto te amo. Te estoy esperando. Arrepiéntete y conviértete. SOY TU PADRE Y TE AMO.

 Quiero darte consuelo y alivio. Venid a Mí, todos. Pobres, manchados, débiles y los haré reyes. Dadme vuestra miseria, Yo la cubriré con mi Grandeza. Dadme vuestras tinieblas y Yo os daré mi Luz. Vuestras imperfecciones y Yo os daré mi Perfección. Vuestro egoísmo y Yo lo cubriré con mi Bondad.

¡Venid! Entrad en mi Amor y dejadlo entrar en vosotros. Soy el Pastor que se fatiga hasta la muerte por la oveja perdida y por ella Yo he dado mi Sangre.

1bp

¡Oh, mis corderitos! No teman si muchos harapos y manchas hay en vuestros vestidos y heridas en vuestra alma. Abrid solo el corazón y aspirad mi Amor.

Seréis justos para con Dios y para con vosotros mismos, porque daréis consuelo a Dios y a vosotros, salvación.

¡Venid! Generosos que me amáis ya. Arrastrando a los hermanos que titubean todavía.

Si en todos pido que me permitan entrar, es para dar alivio al Amor Rechazado.

1amor rechazado

LOS PRIMEROS CORREDENTORES…

A vosotras amadísimas almas-víctimas, pido de daros totalmente a Mí.

Seréis destruidos sobre la Tierra por mi Amor vehemente, pero recreados de una gloria tan alta, como ustedes NO lo pueden concebir.

¡Qué fulgor tendrán las almas que acogieron el Amor de Dios, hasta ser consumidas por Él! Tendrán el Fulgor mismo de mi Amor que quedará en ellas:

Fuego y Gema eterna de Divinísimo Esplendor.

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA,CONOCELA

16.- CIENCIA DE LA MUERTE II


1RESURRECCION

LA CONVERSION ES LA RESURRECCIÓN DEL ESPÍRITU.  

Jesús llevó su Amor a empurpurarse con su Sangre sobre la cima del Calvario y ahí esplende, para recordarnos que fuimos hechos para el Cielo. Y relampaguea para llamarnos a Sí. Para volver a grabar el Nombre Santo de Jesucristo, sobre el altar de nuestro corazón sin Dios y sobre el templo profanado de nuestra mente. Para consagrarlos al Dios Verdadero con un verdadero culto a Dios.

Hay que amar, alabar, cantar, invocar, bendecir, CREER en el Nombre Bendito de Jesús.

EL ARREPENTIMIENTO ES EL DOLOR DE HABER CAUSADO DAÑO.

“Yo Soy el Señor Dios Tuyo.” Pareciera que el dedo de Dios haya escrito esta sentencia en todo lo creado.

El pecador trata de ahogar este grito de la conciencia. Pero siempre llega el momento en que en medio de la ebriedad y del placer. En el ajetreo del trabajo, en el reposo de la noche, en el paseo solitario, en el vacío de Dios, le reprocha: Sufres porque has convertido en dios a esta carne que ávido besas; este oro que avaro acumulas; este odio que carcome tu existencia, con el ansia de venganza.’

1asmodeo

Dios es Paz. El que quiere recuperarla, debe escombrar la mente, el corazón, la carne; de todo lo que no es paz y causa turbación. El Pecado es una Maldición.

El arrepentimiento quita el anatema cuando es sincero. Cada hombre debe examinarse con sinceridad y entonces sabe en dónde ha errado. De Dios nadie puede hacer burla. El alma que se acerca a Él con humildad, obtiene su Perdón.

NO HAY ARREPENTIMIENTO MIENTRAS DURE EL DESEO POR EL OBJETO POR EL QUE PECAMOS.

1-tentacion

Dios no perdona a quién no se arrepiente, porque es necesario limpiar el corazón para obtener gracias y las excusas no se pueden perdonar.

EL MAL NO BASTA NO HACERLO. TAMBIÉN ES NECESARIO NO DESEAR HACERLO.

Por eso Jesús dijo: “Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió con ella adulterio en su corazón.” Porque el pecado a los ojos de Dios es un delito realizado, cuando hay deleite alimentando pensamientos de adulterio, se es adúltero; de homicidio, homicida; de traición, traidor; etc.

1tentacion-

Jesús vino para salvar a los pecadores y cada alma que se arrepiente y se convierte; es una justificación para la tremenda humillación a que se sometió el Infinito al tomar forma humana. Porque en la llama del arrepentimiento, el alma se ofrece amando a la Flama del Amor Divino, que la absuelve y la absorbe dentro de Sí Mismo.

El hombre es débil y cuando peca por lo sorpresivo de los ataques de Satanás, Dios le perdona si surge en él un arrepentimiento sincero y la voluntad de no pecar más. Porque quién es realmente fiel y ama a Dios, no se doblega a las pasiones, ni lo quema el fuego de Satanás, ya que el pecado le repugna.

Y cuando amamos a Dios con todo nuestro ser, no pecamos. Porque el pecado es un dolor que se da a Dios. Quién ama verdaderamente no quiere lastimar jamás al amado, ni con el más mínimo dolor.

Para el pecador arrepentirse significa abandonar su vida de pecado y volverse hacia Dios por el camino de la Oración y la Penitencia.

1arrepentimiento1

Los pecadores son los muertos del espíritu y cuando el hombre atiende el llamado de Dios y se arrepiente, se verifica el milagro anunciado por Jesús. Y los que escuchan y atienden su llamada, se levantan de su tumba espiritual y resucitan a la verdadera Vida.

No hacer el Mal no es suficiente para escapar del Infierno.

El poder de Dios arranca de la esclavitud del pecado, pero el arrepentimiento debe llevar a la conversión. Es decir, al deseo continuo de conocer, amar y pertenecer, cada vez más a Dios; buscando hacer siempre la Voluntad Divina.

Y el Reino de Dios llega al corazón que acepta la Ley que vino de los Cielos a través del Evangelio de Jesús, porque al practicarla el hombre se convierte en ciudadano del Reino. LA CONVERSIÓN DEBE VIVIRSE TODOS LOS DIAS.

1Last_Supper

Para el cristiano, convertirse significa despertarse cada día, con el deseo ferviente de ser mejor que el día anterior, de pertenecer más a Dios y amarle cada vez más, limando las imperfecciones. Tratando de conquistar con el heroísmo y la voluntad, estratos más elevados de la perfección. Conquistando la salvación con todas las potencias y poniendo en juego todos los dones recibidos de la Gracia de Dios.

LA RESURRECCIÓN MORAL Y ESPIRITUAL.

1jesusheals

La salvación se encuentra en el Evangelio. Aceptando todas sus verdades espirituales, practicando una auténtica caridad. No se puede conciliar el Reino de Dios, con el Reino de Satanás. No es posible dar gusto al mismo tiempo a la carne y al espíritu. Es indispensable el escoger.

Él se ha dado a Sí Mismo dejando el seno del Padre, para hablar a los hombres. Se ha humillado Él, Dios; a morir como un malhechor, para lavar nuestro corazón y volverlo capaz de acoger a Dios. Él ha dado el Paráclito para que fuese Maestro en el conocimiento de su Doctrina de Caridad, pureza, bondad, humildad.

1sacredheart

Jesús llama:

 “¡Venid! Mis brazos están abiertos. Mi boca tiene besos de perdón y mi Corazón tiene Tesoros de Amor. Dejad las riquezas injustas y venid a Mí, Soy la Riqueza Verdadera. Dejad los goces indignos y venid a Mí, Gozo Verdadero. Yo Soy el Dios de la Paz. Todo Dolor en Mí se calma. Todo peso se vuelve ligero.

Venid. Dejad aquello que mata y que muere. Aquello que hace daño. Aquello que quiere el Mal. Ayudadme a rechazar al infierno en el Infierno y a abriros el Cielo.

Venid a Mí que os amo. Ayudadme con vuestra voluntad. La quiero para actuar. No porque yo la necesite, sino porque es necesaria para vosotros, para merecer el Reino. Yo puedo darles todo si venís a mi Corazón y no de manera humana, sino sobrehumana, eterna, inefablemente dulce.

No les digo que no conoceréis el Dolor, lo he conocido Yo que Soy Dios. Pero les digo: tu dolor se volverá suave si lo sufres sobre mi Corazón. Todo dolor en Mí se calma”

1sacred-heart-of-jesus-2

El llamado a la conversión, es el llamado a la Vida, a la resurrección del espíritu. Y esto solo puede suceder aquí en la Tierra, en este momento, mediante un milagro de gracia. Solo aquí, en nuestro único día. La respuesta la tenemos nosotros con nuestra voluntad.

1Dragon%20de%20la%20Muerte_800

El que lo ama de verdad, se libera de las cadenas del Error y del Pecado y le da el ‘Sí’. Hay que dar el primer paso y decir a Jesús: ‘Señor. Vengo a Ti.’ Y a Satanás: ‘Aléjate de mí. Yo no te pertenezco’.

PREPARACIÓN A LA MUERTE.

La muerte es inevitable. Entró en el mundo como consecuencia inmediata del Pecado. Nadie ama la muerte, sobretodo sí es dolorosa, sí es prematura e inmerecida. Nadie la ama. Y sin embargo, todos debemos morir. Por eso se debe mirar a la muerte con la misma serenidad, con que se mira todo lo que debe terminar.

Si pedimos a Dios poder amarla, avanzaremos velozmente en el camino de la perfección. Dios desea estar con sus creaturas y las creaturas debieran desear estar con Él.

1MUERTE-DESPRENDIMIENTO DEL ALMA

            La contemplación de la Muerte es Escuela de Vida.

Si vivimos con santidad, la muerte se convierte en esto: separación temporal del cuerpo, del espíritu, para después resucitar triunfalmente para siempre, reunidos y felices en Dios.

Todos nacemos desnudos. Todos morimos y somos destinados a la corrupción. Como se nace, reyes o pordioseros, así se muere. Es solo la envoltura superficial de lo ostentoso, lo que permite una diferencia entre uno y otro.

Pero lo esencial, el ser humano, no deja de ser carne muerta. Despojos cuyo destino final es la destrucción. No es así lo incorruptible: el alma.

1Cerca-de-la-muerte

EN LA HORA DE LA MUERTE.

LA Cruz de la muerte es la última cruz del hombre y tiene dos brazos. Uno es la Cruz de Jesús y el otro el nombre de María.

Entonces la muerte sucede  en la paz de los liberados también de la cercanía de Satanás, porque estas son las dos cosas que el maldito no soporta.

Todos vamos a morir y esto nunca hay que olvidarlo, si queremos salir victoriosos de la extrema insidia que nos odia infinitamente.

El grito que salva porque nunca se le invoca inútilmente, es el Nombre de Jesús. El vela en espera de ser llamado y acude pronto, pues ante el Nombre de Jesús, tiemblan de alegría los Cielos y de terror los Abismos. Y se obran los milagros…

Sólo los hijos desamorados e imprudentes esperan el último momento, para llamarlo. Satanás vela para apoderarse de las almas, como un ladrón que ataca de repente. El mundo está lleno de muertes repentinas y es uno de los productos de nuestra manera de existir. Hemos multiplicado los placeres y la muerte. El saber y la muerte.

Hay que luchar para que el sol quemante de nuestra carnalidad, no nos vuelva irreconocibles a los ojos de Dios y repelentes ante Él.

Hay que vencer, pidiéndole a Dios que nos ayude en nuestra voluntad de ser buenos y con un ferviente deseo de complacerlo. A Él le basta con esto. Quién hace esto, hace todo. Porque Dios es nuestro refugio contra Satanás que trata de impedírnoslo.

_1ngel_de_la_muerte__

Por eso hay que arder en el amor de Dios. El pecado nos ha enfermado. Jesús vino por los enfermos y los pecadores. Las fiebres pueden conocer sus caricias. Nuestros sudores, su Sudario. Nuestras agonías, sus brazos para sostenernos. Nuestras angustias, su Palabra. Y la carne, fiera enloquecida; cuando se pierde se encuentra la Vida. Los que están enfermos  por haber traicionado la Ley de Dios y servido a la carne, pueden encontrar alivio, Jesús no se cansa de salvar. Él es el único que sufre y vela con nosotros. Sonríe a nuestras esperanzas y en canto el Padre lo quiere, las convierte en realidad. Para los que tienen el decreto de muerte, Él toma a los que tiemblan frente al Misterio de la Muerte y que lo llaman.

1lamuerte

Él trasforma las tinieblas en Luz, el dolor en alegría y nos toma de la mano. Él conoce la muerte. La ha conocido antes que nosotros. Él sabe que es solo un instante y que Dios aturde los sentidos sobrenaturalmente, para no dejar al alma sola en la lucha extrema. Hay que confiar y mirarlo solo a Él. Y cuando Él está con nosotros y su Amor y su Sangre nos cubren, ya no hay miedo para el encuentro con Dios. Y así se gana el Combate Final.

DRAGON DE LA MUERTE

DRAGON DE LA MUERTE

VIVIR MURIENDO.

El que quiere vivir por el espíritu y quiere llevar a otros a que vivan la misma vida, debe posponer la carne; casi matarla, para cuidar solo del espíritu. El hombre debe pasar por una autogénesis a una segunda creación. Volver a crearse y hacer que el espíritu reine hasta llegar a la perfección. Por eso hay que llorar por las culpas, pero ¡Hay que levantarse! No siendo muertos vivos y formar parte en el futuro, de los eternos condenados.

El amor es el factor más potente que Jesús nos da en anticipo, para estimular un cambio. El hombre es como un niño que aprende a hacerse adulto e independiente de la ayuda de otros, precisamente como lo necesita un incapaz que debe ser ayudado en todo; para crecer, nutrirse caminar y lo auxilia el que ya está formado, habiendo alcanzado la edad perfecta en el cuerpo, en el intelecto, en el espíritu.

Y Jesús hace de ‘madre’ para hacer del hombre ‘infante espiritual’, un adulto de la estirpe selecta, un regio sacerdote, una hostia viviente, que continuamente se ofrece a Dios como Cristo, con Cristo, por Cristo, a fin de continuar el Sacrificio Perpetuo que se ha iniciado con Cristo y que terminará hasta el Fin de los Siglos.

Y la leche que nos nutre, es su Caridad. Verdaderamente los hombres han sido redimidos por el Amor, antes que por la Sangre y que la Muerte del Hijo de Dios. Y es su Amor el que da la madurez necesaria, para que el alma aprenda a ser vino y hostia, consagrados a su Amor.

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El hombre es un ser que solo delante del holocausto, se rinde. Jesús obtuvo su triunfo, después de la Muerte. Y lo mismo es para sus discípulos. Para ser harina de hostias, es necesario saberse despojar de todas las impurezas por el Amor. Ninguna otra cosa como el Amor, es absoluta en operar esta depuración de la personalidad, para volverla apta para vivir en el Cielo.

Pero después de tanto dolor, toda la amargura que se vive por amor a nuestro Rey, la encontraremos convertida en dulzura. Todas las heridas con las que seamos afligidos, serán gemas eternas. ¡Todo el dolor será júbilo! El tiempo pasa y todo instante pasa. Solo queda Dios y con Él, su Eternidad. Cuando se piensa en esto, se anhela el Dolor como el aire para respirar.

La uva es más dulce, cuanto más madura es y más madura es, cuanto más sol agarra. El dueño de la viña no cosecha su uva para hacerla vino, si no está bien madurada.

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Y para que madure. La poda de modo que el sol pueda descender y circular entre racimo y racimo. Y hacer de los granillos ásperos y verdes, otras tantas perlas de líquido azucarado. En el otoño, después de tanto sol y tanta podadura, las uvas están bellas y útiles al hombre. Dios es el Sol y las almas-víctimas, la viña donde debe formar el Vino Eterno.

Dios es el Sol y el Viñador. Las circunda y las inunda con sus rayos. Y los mortifica para que sean verdaderos sarmientos cargados de fruta y no vanos zarcillos que no sirven a nadie. Es necesario que el Sol y el Viñador los trabajen a su completo placer en las almas.

Y ellas deben imitar a los racimos que no hacen voces de protesta, ni hacen resistencia al Sol y al Viñador. Sino al contrario, se dejan abrir para recibir los rayos cálidos. Se dejan medicar con líquidos apropiados. Se dejan acomodar sin reacción alguna. Y así se hacen siempre más grandes y dulces. Un verdadero prodigio de jugos y de belleza.

También las almas deben desear el sol y la obra del Eterno Viñador, cuanto más se acerca para ellas la hora de la Divina Vendimia.

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No están destinadas al Místico Lagar, los racimos reacios y enfermos que no han querido volverse maduros, sanos y dulces. Y que se han escondido, para no ser curados. Los que son dignos de la Vendimia, son los racimos que no han tenido miedo de ser podados y medicados. Y que dócilmente se han sacrificado en sus gustos por Dios.

Cuando la Vendimia se avecina, las almas-víctimas deben aumentar sus esfuerzos, para absorber cuanto más puedan de Dios. Él los convertirá en Licor de Vida Eterna. Deben secundar su generosidad, para secundar las Obras de Jesús. Él quiere hacer de ellos, racimos dignos de ser puestos a los pies del Trono de Dios.

Almas-víctimas. Los corredentores tienen el deber de salvar primeramente a sus familias. Y Jesús tiene con ellos los mismos cuidados que el Viñador tiene con las plantas haraganas. Aunque ahora no sepan darnos las gracias, cuando lleguen a la Vida las darán, porque la Luz les ilumina horizontes que su humanidad les vela.

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Y con éstas promesas no hay que llorar, sino continuar orando, llorando y sufriendo por ellos, en los brazos de Jesús que son más dulces que aquellos de todas las madres.

Jesús nos devolverá los seres que hemos amado, en un Reino donde la triste muerte de la tierra no tiene acceso y donde la horrible muerte del espíritu, ya no es posible.

Las promesas de Jesús secan las lágrimas, cuando desciende esta esperanza que es fe y bendición. La separación es penosa, pero cuando sabemos que no es total, el dolor disminuye.

Vivir muriendo, es morir amando. Y morir amando es seguir el camino de la Cruz. Es amar el calvario, el dolor, el sacrificio, hasta el martirio Total.

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MORIR AMANDO.

Amar Es morir. Amar totalmente, es morir totalmente. Para el que ama, la muerte deja de ser Destrucción para volverse Construcción. El que muere construye, reedifica. El que ama se dona totalmente, con una generosidad absoluta, porque lo único que desea, es la felicidad del ser amado y su completo bienestar.

Para el alma-víctima que llega a amar a Dios con un amor total, la muerte es la ofrenda con la cual agradece todos los dones recibidos de Aquel que murió por ella primero y obtener la sonrisa y el beso de Jesús, es la máxima de las recompensas.

EL CAMINO DE LA CRUZ

EL CAMINO DE LA CRUZ

El Amor fue el sacerdote del Calvario. El Amor es el sacerdote del místico altar donde se realiza la inmolación total, para morir por el Dios Único y Trino, al cual ha llegado a amar de tal forma, que la muerte no solo ha perdido su horror, sino que se ha convertido en una imperiosa necesidad, con la cual puede abrazar a su Dios, al probarle de esta manera, como Él es más importante que su propia vida y no puede ahogar el grito de su corazón, que clama jubiloso en una triple oblación.

Morir amando es una gloria que solo puede comprender el que la prueba. Morir amando es rendir el Verdadero Culto a Dios. Morir amando solo se puede gozar cuando se ha aprendido la Ciencia de la Muerte y una dulzura inefable envuelve las palabras: “Sacrifícame Señor mío y Dios mío, porque te adoro sobre todas las cosas…”

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El Amor de Dios, el hombre lo rechaza con desprecio y en los tiempos actuales, el Amor Vilipendiado de Dios, por Justicia y Respeto de su Perfección, no puede soportar más las afrentas.

Dios llama una y otra vez por todos los medios, pidiendo que se abran los corazones a su Amor Intensísimo y que se hagan víctimas, aceptando ser consumidos, para darle alivio al Amor. Advierte que es la hoguera de un holocausto lo que ofrece; pero que no huyan de Él, los que no se han vendido a Satanás.

Ninguno, por más pequeño y mezquino que sea por su estado de pecado debe creerse rechazado por Él. Eso es Misericordia.

Y de las almas más miserables, puede y quiere hacer, estrellas fulgidísimas para su Cielo. Y repite su amoroso llamado:

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“YO TE AMO TAL COMO ERES, EN ESTE MOMENTO.”

            No importa los pecados que hayas cometido. Ya los he pagado Yo en la Cruz. En Ella y con los brazos abiertos, te estoy diciendo cuanto te amo. Te estoy esperando. Arrepiéntete y conviértete. SOY TU PADRE Y TE AMO.

 Quiero darte consuelo y alivio. Venid a Mí, todos. Pobres, manchados, débiles y los haré reyes. Dadme vuestra miseria, Yo la cubriré con mi Grandeza. Dadme vuestras tinieblas y Yo os daré mi Luz. Vuestras imperfecciones y Yo os daré mi Perfección. Vuestro egoísmo y Yo lo cubriré con mi Bondad.

¡Venid! Entrad en mi Amor y dejadlo entrar en vosotros. Soy el Pastor que se fatiga hasta la muerte por la oveja perdida y por ella Yo he dado mi Sangre.

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¡Oh, mis corderitos! No teman si muchos harapos y manchas hay en vuestros vestidos y heridas en vuestra alma. Abrid solo el corazón y aspirad mi Amor. Seréis justos para con Dios y para con vosotros mismos, porque daréis consuelo a Dios y a vosotros, salvación.

¡Venid! Generosos que me amáis ya. Arrastrando a los hermanos que titubean todavía. Si en todos pido que me permitan entrar, es para dar alivio al Amor Rechazado.

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A vosotras amadísimas almas-víctimas, pido de daros totalmente a Mí. Seréis destruidos sobre la Tierra por mi Amor vehemente, pero recreados de una gloria tan alta, como ustedes no lo pueden concebir. ¡Qué fulgor tendrán las almas que acogieron el Amor de Dios, hasta ser consumidas por Él! Tendrán el Fulgor mismo de mi Amor que quedará en ellas: Fuego y Gema eterna de Divinísimo Esplendor.  

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HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA,CONOCELA

 

130.- LA ESPADA DE JUDAS


Apenas amanece y en la casita de Nazareth, Judas de Keriot está llamando a la puerta.

Dos Nazaretanos que van a sus viñas lo ven y comentan:

–                       Es un discípulo. Con seguridad busca a Jesús de José.

–                       Es inútil. Ayer por la tarde se fue. Yo mismo lo vi. Se lo voy a decir…

–                       ¡Déjalo! Es Judas de Keriot. Es un antipático…

–                       Puede ser que muchos de nosotros estemos equivocados respecto a Jesús y que hagamos hasta mal. Pero ese, el año pasado causó mucho mal entre nosotros. Tal vez nosotros logremos convertirnos; pero él…

–                       ¡Qué! ¿Cómo lo sabes?

–                       Fue una tarde en la casa del sinagogo. Y yo estaba allí. Fui tan necio que le creí todo. Ahora, ¡Ya no! Ya no falto más…

–                       Tal vez él mismo se dio cuenta que cometió un pecado y…

Sus voces se pierden en la distancia.

Judas vuelve a llamar a la puerta contra la cual se ha recargado… Y como para evitar ser visto y reconocido. Pero nadie abre. Judas se siente incómodo y da vuelta por atrás de la casa, por el huerto. Se asoma por encima de la valla del jardín y lo único que ve son los palomos.

Piensa qué hacer y habla consigo mismo:

–                       ¿Qué también se habrá ido Ella? Pero la hubiera visto. Ayer por la tarde oí su voz…  Tal vez se fue a dormir a la casa de su cuñada. ¡Uff! Y ella es como una mosca pegada…  Regresaron juntas y quiero hablar sólo con Ella, sin que esté esa vieja. Es una lenguaraz y me hará reproches…

Y no quiero oírla. Es astuta como todas las viejas de puebl… No aceptará fácilmente mis excusas y se lo hará notar a esta tonta paloma de su cuñada. Estoy seguro que a Ella sí puedo hacerla dar vueltas como quiera. Es lenta como una oveja…  Y debo reparar lo que sucedió en Tiberíades. Porque si Ella habla… ¿Habrá dicho algo? ¿Se habrá callado? Si habló… va a ser más difícil arreglar las cosas.

Pero tal vez no ha hablado… Confunde la virtud con la estupidez. Es igualita a su Hijo… ¡Oh! Tengo la cabeza que me da vueltas. Debo dejar de beber. Y… ¡Bueno! El dinero es una tentación y yo soy un potranco encerrado durante mucho tiempo… ¡Ya son dos años de abstenerme de todo!…

Elquías dice bien. ¡Claro! Todo es lícito con tal de ponerlo en el trono

Pero, ¿Y si Él no quiere? Si Él no triunfa, todos terminaremos como los seguidores de Judas el Galileo. Tal vez lo mejor sería separarme… Porque en realidad no sé si lo que quieren sea cosa buena. No puedo confiar en ellos. Desde hace tiempo han cambiado mucho. No quisiera… ¡Horror!… ¡Qué me conviertan en el instrumento para dañar a Jesús!

Mejor me separo. Pero es muy amargo haber soñado en un reino y volver a ser ¿Qué?…  Nada… pero es mejor ser nada que… Él siempre anda diciendo: ‘El que cometerá el Gran Pecado’ ¡Ay de mí! Ciertamente no seré yo. ¡Yo!..

¿Yo? Antes me lanzo al lago. Será mejor que me vaya lejos. Iré a ver a mi madre y haré que me dé plata. Porque no puedo ir a pedir a los sinedristas dinero para irme lejos. Me ayudan porque esperan que los ayude a salir de la incertidumbre… Una vez que Jesús sea rey, estaremos de fiesta. Todas las multitudes están con nosotros.

Herodes, ¿A quién le importa? Ni los romanos, ni el pueblo. Todos lo odian. Y… Y… Eleazar de Annás dice que su padre está dispuesto a coronarlo como rey. ¡Y aunque quiera renunciar no podrá quitarse el carácter sagrado! En el fondo yo me estoy comportando como ese administrador astuto de su parábola y aprovecho los medios injustos para…

Hago esto por causa mía; pero también por Él. Sin embargo debo tratar de persuadirlo. ¡Qué maravilloso sería!.. Sí. Creo que esto es lo mejor. Decir todo francamente al Maestro… Ojala que María no le haya hablado de lo de Tiberíades. ¡Oh! Si no hubiera ido a ver a esa mujer… No me hubiera encontrado con María…  ¡Maldita mujer!

Pero, ¿A qué fue María a Tiberíades?…  ¡Necio! Debí haberme ido a Ippo a buscar mujeres…  Pero, ¿Para qué me engaño? Fui a entrevistarme con los poderosos de Israel para gozar de la vida, pues tengo dinero. Pero qué pronto se termina la plata. Dentro de poco no tendré más… ¡Ja, ja! Les contaré otro cuento y me volverán a dar…

Alfeo de Sara está a unos treinta metros de donde está Judas y le grita:

–                       ¡Oh, Judas! ¿Estás loco? Hace tiempo que te estoy observando desde el olivo. Gesticulas y hablas contigo mismo. ¿Te hizo mal el sol de Tamúz?

Al oírlo, Judas da un salto, voltea y lo descubre tras las ramas de un olivo.

Masculla furioso:

–                       ¡Qué te parta un rayo!… ¡Maldito pueblo de espías!  -pero con una sonrisa dulce, grita-  No. Estoy preocupado porque María no abre… ¿No estará enferma? Hace rato que estoy llamando…

Alfeo de Sara informa:

–                       ¿María? Está en casa de una viejecita que está agonizando.

–                       Tengo que hablar con Ella.

–                       Espera. Bajo y se lo voy a decir.

Y baja de prisa y parte a la carrera.

Judas reniega furioso:

–                       ¡Nada me sale bien!… ¡Nada más falta que venga con la otra!

Y lanza una letanía de injurias contra Nazareth, contra los nazarenos, contra María de Alfeo, contra la caridad de la Virgen y hasta contra la moribunda… Todavía no acaba cuando la puerta que comunica el comedor con el huerto se abre y en el dintel aparece María, con el rostro muy pálido.

Al mismo tiempo, ambos dicen:

–            ¡Judas!

–            ¡María!

Te voy a abrir la puerta. Alfeo solo me dijo que alguien quería verme y vine corriendo. Tanto más que la anciana ya no me necesita. Ha terminado su sufrimiento por un hijo malo…

Judas, mientras María habla, corre por la vereda y regresa a la entrada de la casa.

María abre y lo saluda:

–                       La paz sea contigo, Judas de Keriot. Entra.

Judas contesta:

–                       La paz sea contigo, María.

Judas titubea.

María está bondadosa pero seria y dice.

–                       Ayer por la noche, un hijo destruyó el corazón de su madre… Vinieron a buscar a Jesús, pero Él ya no estaba. También a ti te lo digo, Él no está. Llegaste tarde.

–                       Sé que no está.

–                       ¿Cómo lo sabes si apenas acabas de llegar?

–                       Madre, quiero ser franco contigo, que eres buena. Desde ayer estoy aquí…

–                       ¿Y por qué no viniste? Tus compañeros dejaron de venir tan solo un sábado.

–                       Lo sé. Fui a Cafarnaúm y no los encontré.

–                       No mientas, Judas. Te aseguro que no estuviste en Cafarnaúm. Bartolomé estuvo siempre allí y no te vio. Ayer vino él solo. Y tú desde ayer estabas aquí… ¿Por qué mientes, Judas? ¿No sabes que la mentira es el primer paso hacia el robo y hacia el homicidio?

La pobre Esther ha muerto por el dolor que le infligió Samuel con su conducta. ¿Quieres imitarlo tú que eres apóstol del Señor? ¿Quieres hacer morir a tu madre de dolor?

El regaño ha sido en voz baja, lenta. Pero, ¡Cómo duele!…

Judas no sabe qué replicar. Se sienta de golpe con la cabeza entre las manos.

María lo mira y dice:

–                       ¿Y bien? ¿Para qué quieres verme? Mientras cuidaba de la pobre Esther, rogaba por tu mamá… Y por ti. Porque los dos me causan compasión y por motivos diferentes.

–                       Si es así, perdóname.

–                       No te tengo coraje.

–                       ¿Cómo? ¿Ni siquiera por aquella mañana en Tiberíades? ¿Sabes? Estaba yo así porque la noche anterior las romanas me habían tratado mal. Como a un loco… Como a un traidor para con el Maestro.

Es la verdad, lo confieso. Hice mal en haber hablado a Claudia. Me confié en su palabra…  Pero lo hago por una cosa buena. Entristecí al Maestro. Él no me lo ha dicho; pero sé que sabe que hablé con Claudia. Seguro que fue Juana la que se lo dijo. Juana nunca me ha podido ver. Y las romanas me dieron un gran pesar. Para olvidarlo me embriagué…

María dice con un leve toque de ironía:

–                       Entonces Jesús, por todos los dolores que paladea, debería embriagarse cada noche…

–                       ¿Se lo dijiste?

–                       Yo no aumento la amargura del cáliz de mi Hijo, con noticias de nuevas defecciones, caídas, pecados, asechanzas… No dije nada y no lo diré…

Judas cae de rodillas tratando de besar la mano de María…

Pero Ella se hace a un lado y muestra claramente que no quiere ser tocada.

Judas exclama:

–                       ¡Gracias Madre! Me has salvado. Por eso vine… Y para que de algún modo me presentes ante el Maestro sin que me regañe, ni avergüence.

–                       Hubiera bastado con que fueras a Cafarnaúm y te hubieras venido con los otros. Y así nada hubiera pasado. Era lo más sencillo.

–                       Tienes razón. Pero los otros no son buenos y me espían para reprenderme y acusarme.

–                       No ofendas a tus hermanos, Judas. ¡Basta de pecar! Tú la has hecho de espía acá en Nazareth, en la patria del Mesías. Tú…

Judas la interrumpe:

–                       ¿Cuándo? ¿El año pasado? ¡Mira como son…! Tergiversaron mis palabras. Pero créeme yo…

–                       Yo no sé qué dijiste y que hiciste el año pasado. Me refiero a ayer. Tú estuviste desde ayer aquí y sabes que Jesús se ha ido. Así pues indagaste y no en casas amigas. Porque si lo hubieras hecho, me lo hubieran venido a decir… Tú indagaste con los enemigos de mi Jesús, ¿Qué nombre le das a esto? 

No lo diré yo. Debes decírtelo tú mismo. ¿Por qué lo hiciste? No quiero saberlo. Tan solo te digo esto: Muchas espadas se clavarán en mi corazón, una y otra vez, sin compasión alguna. Por quienes atormentan a mi Jesús y lo odian. Pero una será la tuya y jamás se me arrancará.

Porque el recuerdo que guardo de ti Judas, que no quieres salvarte, que te arruinas a ti mismo. Que me causas miedo, no por mí sino por tu alma; jamás se arrancará de mi corazón. Una me la clavó el justo Simeón, cuando llevaba sobre mi pecho a mi Niño, a mi santo corderito…

La otra... La otra eres tú. La punta de tu espada ya me tortura el corazón… Y esperas clavar completamente tu espada de verdugo en el corazón de quién no ha hecho más que ofrecerte amor.  Pero soy una necia al pretender que me compadezcas. Tú que no tienes compasión de tu propia madre…  O dicho más claro: con un solo golpe atravesarás mi corazón y el suyo, hijo desventurado a quien las oraciones de dos madres no salvan…

Las lágrimas corren por las mejillas de la Virgen y caen en el suelo…

Ella continúa:

–                       ¿No tienes nada que decirme, Judas? ¿No logras encontrar en ti la fuerza de un propósito bueno? ¡Oh, Judas! ¡Judas!..  Dime: ¿Estás contento con la vida que llevas?…

Silencio.

–                       Examínate, Judas. Sé humilde y ante todo sincero contigo mismo. Y luego con Dios. Para que vayas a Él con el fardo de piedras que arranques de tu corazón y que le digas: ‘Mira. He arrancado estas lozas por amor tuyo’

Judas suspira y dice:

–                       No tengo el valor de descubrirme ante Jesús.

María declara:

–                       No tienes humildad para hacerlo.

–                       Es verdad. Ayúdame.

–                       Ve a esperarlo humildemente a Cafarnaúm.

–                       Podrías…

–                       No puedo hacer otra cosa diferente de la que hace mi Hijo: tener misericordia. No soy yo quién enseña a Jesús. Es Jesús quien enseña a su discípula.

–                       Tú eres su Madre.

–                       Sí, en mi corazón… Pero por derecho suyo, Él es mi maestro. No soy ni más, ni menos que todas las otras discípulas.

–                       Eres perfecta.

–                       Él es Perfectísimo.

Judas guarda silencio. Piensa…

Luego pregunta:

–                       ¿A dónde fue el Maestro?

María contesta:

–                       A Belén de Galilea.

–                       ¿Y luego?

–                       No lo sé.

–                       Pero, ¿Regresa aquí?

–                       Sí.

–                       ¿Cuándo?

–                       No lo sé.

–                       ¡No me lo quieres decir!

–                       No puedo decir lo que no sé… Hace dos años que lo sigues. ¿Puedes afirmar que siga siempre un itinerario fijo?  ¿Cuántas veces la voluntad de los hombres lo obligan a cambiar de rumbo?

–                       Tienes razón. Me voy a Cafarnaúm.

–                       Hace mucho calor para que te vayas ahorita. Quédate. Eres un peregrino y Él dijo que las discípulas debemos cuidar de ellos.

–                       Mi vida te desagrada.

–                       El que no quieras curarte es lo que me causa dolor. Sólo eso. Quítate el manto. ¿Dónde dormiste?

–                       No he dormido. Esperé el alba para hablar contigo.

–                       Entonces debes estar cansado. En el taller están las camas en que durmieron Simón y Tomás. Es un lugar tranquilo y todavía hace fresco. Vete a dormir mientras te preparo de comer.

Judas se va sin replicar.

Y María sin descansar, después de haber pasado la noche en vela, va a la cocina a poner el fuego y al huerto a arrancar las verduras. Lágrimas silenciosas se deslizan por sus mejillas, mientras trabaja diligente…

Días después…

Las barcas atracan en Tiberíades en una mañana borrascosa. El lago está agitado y grisáceo, igual que los nubarrones que anuncian la tempestad inminente.

Pedro mira al cielo, mira al lago y ordena a los trabajadores que pongan a salvo las barcas.

Jesús dice a Zelote y a Tadeo:

–                       Id a preguntar al portero de Juana y Cusa. Si alguno de los nuestros, nos ha ido a buscar. Espero aquí.

Jesús se queda solo, apoyado contra el muro de un jardín, a donde llega el retumbar del ventarrón que sacude las copas de los árboles y arranca bramidos al lago, llenando el aire con su estrépito.

Un hombre alto que camina un poco inclinado para defenderse del viento, viene envuelto en su manto que se agarra en la garganta con la mano. Viene del centro del poblado y al levantar su rostro, para dejar pasar un grupo de borricos que vienen del mercado, ve a Jesús que viene al otro extremo de la calle. Se apresura a llegar junto a él.

Es Judas de Keriot que dice:

–                       ¡Oh, Maestro! Vengo de la casa de Juana. Estuve en Cafarnaúm, buscándote, pero no había nadie. Esperé unos días y regresé aquí…

Jesús lo mira con sus ojos penetrantes y detiene esta avalancha de palabras:

–                       La paz sea contigo.

–                       ¡Es verdad! Ni siquiera te había saludado. La paz sea contigo, Maestro. Pero Tú siempre tienes esta paz.

–                       ¿Y tú no?

–                       Yo soy un hombre, Maestro.

–                       El hombre justo, tiene la paz. Solo el culpable se encuentra turbado.  ¿Lo estás tú?

–                       ¿Yo?… ¡No, no, Maestro! Al menos… Bueno… Si tengo que decir la verdad, el estar separado de Ti, no me hacía feliz… Pero esto no quiere decir que no tuviese paz. Era nostalgia por ti, porque te quiero… Pero la paz es otra cosa, ¿No es verdad?

–                       Sí. Es otra cosa. Las separaciones no destruyen la paz del corazón. Si el corazón del que se ha separado no hace cosas que causarían dolor al amado, si lo supiese.

–                       Pero los ausentes no saben. A menos que haya quién les informe…

Jesús lo mira y se queda callado.

Judas pregunta:

–                       ¿Estás solo, Maestro?

–                       Espero a los que envíe a casa de Juana a ver si ya llegó mi Madre de Nazareth.

–                       ¿Tu Madre? ¿La mandaste llamar?

–                       Sí. Estaré con Ella en Cafarnaúm durante todo el mes. Voy a ir en barca a  los poblados de la ribera. Debe haber muchos discípulos.

–                       Sí. Muchos… -Judas ha perdido su locuacidad. Está pensativo.

Jesús pregunta:

–                       ¿No tienes nada que decirme, Judas? Estamos los dos solos… ¿No te pasó nada en este tiempo de separación, que creas que tienes necesidad de decir a tu Jesús?

Y en su voz hay mucha dulzura, como para ayudar al discípulo a decir la verdad. Y lo hace de tal modo, que trasmite todo su amor misericordioso.

Judas argumenta:

–                       ¿Y sabes Tú que yo necesite para algo de tu Palabra? Yo por mi parte no sé de cosa alguna que la merezca. Si lo sabes, habla. Es doloroso para un hombre tener que recordar culpas y defectos y confesarlos a otro…

–                       Yo que te estoy hablando no Soy otro hombre, sino…

–                       Así es. Eres Dios. Lo sé. Por eso ni siquiera es necesario que yo te diga  algo. Tú lo sabes…

–                       Yo no Soy otro hombre, te repito,  sino tu Amigo más cariñoso. No te digo que sea el Maestro, el superior; sino te digo que soy el Amigo…

–                       Es siempre lo mismo. Siempre es penosos rebuscar lo que sucedió en el pasado. y al confesarlo podría uno merecer reproches. Pero no solo reproches,  sino lo que es peor; caer de la estima del amigo que se compadece…

–                       En Nazareth, el último sábado que estuve allá; Simón Pedro dijo a un compañero suyo por inadvertencia, algo que debía guardar como un secreto. No fue una desobediencia voluntaria; ni una injuria, ni se dañaba al prójimo. Pero Simón, hasta que confesó su culpa… ¡Pobre Simón! Lo llamaba culpa. Si en el corazón de mis discípulos hubiese solo esta clase de culpas y mucha, mucha humildad; mucha confianza y un gran amor como lo tiene Pedro, ¡Oh! Debería proclamarse maestro de una multitud de santos.

–                       Y con esto quieres decirme que Pedro es santo y yo no. Es verdad, no soy un santo. Arrójame entonces…

–                       No eres humilde, Judas. La soberbia te lleva a la ruina. Todavía no me conoces…  -Jesús termina con un tono tristísimo.

Judas lo percibe y dice en voz baja:

–                       ¡Perdóname, Maestro!…

–                       Siempre te perdono, pero sé bueno, hijo. ¿Por qué quieres hacerte daño a ti mismo?

Judas llora y se refugia en los brazos de Jesús. Jesús le acaricia los cabellos.

Y con infinita compasión dice:

–                       ¡Pobre Judas! ¡Pobre, pobre Judas que busca la paz en donde no existe! Y busca en otras partes quién pueda comprenderlo…

–                       Es verdad. Tienes razón, Maestro. La paz está aquí, entre tus brazos. Soy un desventurado. Sólo Tú me comprendes y me amas… Solo Tú. Yo soy el necio. ¡Perdóname, Maestro!…

–                       Sé bueno. Sé humilde. Si caes, ven a Mí y te levantaré. Si te sientes tentado, ven a Mí. Te defenderé de ti mismo. De quien te odia. De todo. pero sosiégate… Allá vienen los demás…

Jesús lo besa y Judas se tranquiliza… Pero no confesó sus pecados…

Más tarde todos están sentados en la casa de José, el pescador de Tiberíades. Y después de haber comido…

María dice a Jesús:

–                       Hijo mío una mamá me pidió con insistencia para que Tú que eres el Único que puedes hacerlo, conviertas el corazón de su único hijo. Te lo ruego, escúchame. Porque lo prometí… Perdónalo… Tu Perdón…

Iscariote interrumpe pensando que habla de él:

–                       Ya lo dio, María. Ya hablé con el Maestro.

María aclara:

–                       No me refiero a ti, Judas de Simón. Hablo de Esther de Leví, Nazaretana. Una madre a la que mató la conducta de su hijo. –Y volviéndose hacia su Hijo, agrega- Jesús, murió en la noche que partiste. Te invocaba para que salvaras a Samuel. ¡Pobre mártir de un hijo infame! Ahora que ha muerto, Samuel es presa del remordimiento. Parece un loco. No escucha razones de ninguna clase. Pero Tú Hijo, puedes sanar su inteligencia y su corazón…

Jesús pregunta:

–                       ¿Está arrepentido?

María responde:

–                       ¿Cómo quieres que lo esté, si está desesperado?

–                       Tienes razón. Haber matado a su madre con darle continuos dolores, debe haberlo hecho un desesperado. No en vano se quebranta el primero de los Mandamientos y el de amar al prójimo. Mamá, ¿Cómo quieres que perdone y que Dios conceda paz, al matricida impenitente?

–                       Hijo mío, Esther necesita la paz de la otra vida. Era buena. Sufrió mucho…

–                       Tendrá paz.

–                       No, Jesús. No puede tener paz un corazón de madre, si ve que su hijo no la tiene…

–                       Es justo que se vea privado de ella.

–                       Tienes razón, Hijo. Así es. Pero para la pobre Esther. Sus últimas palabras fueron una súplica para su hijo… Me recomendó que te lo dijese. Jesús, Esther durante su vida, jamás tuvo una alegría, lo sabes muy bien. Dale ésta. Ahora que ha muerto, dásela a su espíritu; que sufre por su hijo. Me recomendó que te lo dijese…

–                       Madre. Yo he tratado de convertir a  Samuel, todas las veces que he estado en Nazareth. Ha sido inútil que le hable porque en él, el amor está apagado.

–                       Lo sé. Pero Esther ofreció su perdón, sus sufrimientos; para que volviese a nacer el Amor en Samuel. Tú y yo sabemos que la caridad de los que han muerto está alerta y cerca de los que dejaron. No se desinteresan y no ignoran lo que sucede, lo que les pasa a los seres queridos que dejaron…

Y Esther todavía puede alegrarse de este amor tardío que le profesa este hijo ingrato, que ahora se siente morir por los remordimientos. ¡Oh, Jesús mío! Yo sé que él te causa asco por el pecado que cometió. ¡Un hijo que odia a su madre! Un monstruo ante tus ojos, Tú que eres todo amor por la tuya y por esto escúchame. Regresemos juntos a Nazareth. No me cuesta nada el camino con tal de salvar un alma. Ninguna cosa me molesta…

–                       Está bien. Ganaste, Mamá… –Jesús se vuelve hacia su apóstol rebelde-  Judas de Simón, llévate a José y ve a Nazareth. Me traerás a Samuel a  Cafarnaúm…

Judas protesta apasionado:

–                       ¡Yo!…  ¿Por qué yo?

–                       Porque no estás cansado. Los otros lo están. Han caminado mucho, mientras tú descansabas…

–                       También yo caminé. Fui a buscarte a Nazareth. Tu Madre es testigo…

–                       Tus compañeros fueron a Nazareth cada sábado y ahora acaban de regresar de un largo recorrido mientras evangelizaban. Vete y no discutas…

–                       Es que… No me quieren en Nazareth. ¿Por qué me mandas a mí?

–                       Tampoco a Mí me quieren y aun así, voy allá. Te repito, vete y no discutas…

–                       Maestro, yo tengo miedo de los dementes.

–                       Samuel es presa de los remordimientos. Y no está loco…

–                       Tu Madre lo acaba de decir.

–                       Y Yo por tercera vez te digo que vayas y no discutas. Esto te servirá para hacerte meditar a qué puede conducir el hacer sufrir a una madre…

–                       ¿Me comparas con Samuel? Mi madre es reina en su casa. Por mi parte no le pido cuentas. Y no soy una carga para mi sostenimiento.

–                       Las mamás no piensan en esas cosas…  Pero el desamor de sus hijos es una piedra que las mata: el que sean malos a los ojos de Dios y de los hombres. Vete, te lo mando.

–                       Voy. ¿Y qué le digo?

–                       Que venga a Cafarnaúm, en donde estaré.

–                       Si no obedeció ni siquiera a su madre. ¿Quieres que me obedezca a mí, ahora que está tan lleno de desesperación?

–                       Y no entiendes todavía que si te mando, señal es de que he logrado algo en el corazón de Samuel. ¿Y qué le he quitado el delirio de su remordimiento que lo empujaba a la desesperación?

Judas ya no discute…

–                       Me voy Maestro. Hasta pronto, María. Hasta pronto, amigos.  –y se va sin muchas ganas.

José le sigue muy contento de que lo hayan escogido para este encargo.

Pedro canturrea entre dientes…

Jesús pregunta:

–                       ¿Qué estás diciendo, Simón de Jonás?

Pedro contesta:

–                       Cantaba yo una vieja canción del lago…

–                       ¿Cuál es?

–                       Esta: ‘Siempre es así. La pesca atrae al agricultor, pero no al pescador’  Y realmente se ha visto que el discípulo, tiene más ganas de pescar que el apóstol…

Muchos se ríen.

Jesús no… Suspira.

Pedro pregunta:

–                       ¿Te causé algún dolor, Maestro?

Jesús dice muy serio:

–                       No. Pero no está bien el criticar.

Tadeo dice:

–                       Es por Judas que ha causado pena a mi hermano.

Jesús contesta:

–                       También tú cállate. Y sobre todo en el fondo de tu corazón

Tomás pregunta incrédulo:

–                       ¿Pero de veras Samuel ha sido digno de un milagro?

–                       Sí.

–                       ¿Entonces para qué viene a Cafarnaúm?

–                       Es necesario. No he curado completamente su corazón. Debe buscar su curación…  Esto es: El Perdón con un santo arrepentimiento. He hecho que volviese a razonar. Le queda a él, hacer lo demás, con su libre voluntad. Bajemos. Vamos entre la gente pobre…

Y se van a los arrabales…

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, CONOCELA