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26 RECEPCIÓN EN BELÉN


26 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Más tarde…

La noche cubre la tierra. La luna ilumina con su claridad.

Los ruiseñores cantan entre las ramas de los olivos. Un río cercano es como una cinta de plata melodiosa.

De los prados segados se levanta el olor del heno. Algún mugido. Algún balido…

Y estrellas… estrellas y más estrellas.

En campo lleno de estrellas en el manto del cielo, que parece una sombrilla de piedras preciosas, sobre las colinas de Belén.

Siguen caminando hasta…

Judas dice:

–        Pero aquí son ruinas… ¿A dónde nos llevas? La ciudad está más allá.

Jesús contesta:

–        Lo sé. Ven. Sigue el río, detrás de Mí. Unos pocos pasos más y después…

Después te ofreceré la habitación del Rey de Israel.

Judas encoge los hombros y calla.

Llegan a un montón de casas en ruinas. Restos de habitaciones.

Una cueva entre dos hendiduras de una gran muralla.

Jesús pregunta:

–    ¿Tenéis yesca?

Simón saca de su alforja una lamparita y se la da.

Jesús avanza hasta la entrada y levantando la lamparita,

Dice:

–      Entrad. Ésta es la alcoba en donde nació el Rey de Israel.

Judas está espantado…

Y pregunta:

–      ¿Juegas, Maestro? Esta es una cueva.

De veras que yo aquí no me quedo. Me repugna. Está húmeda, fría, apestosa, llena de escorpiones, tal vez de serpientes…

Jesús dice:

–      Y con todo, amigos. Aquí, el veinticinco de las Encenias. De la Virgen nació Jesús, el Emmanuel; el Verbo de Dios hecho carne por amor del hombre.

Yo que les estoy hablando. Entonces como ahora, el mundo fue sordo a las voces del Cielo que le hablaban al corazón. Y rechazó a mi Madre. Y aquí…

No, Judas. No apartes con disgusto tus ojos de esos murciélagos que andan revoloteando.

De esas lagartijas, de esas telarañas. No levantes con desdén tu hermosa y recamada vestidura, para que no roce el suelo cubierto por el  excremento de animales.

Esos murciélagos descienden de los que fueron los primeros juguetes que miraban los ojos del Niño a quién cantaban los ángeles el ‘Gloria’,

Que escucharon los pastores que estaban ebrios solamente de alegría extática; de la verdadera alegría.

Esas lagartijas color esmeralda, fueron los primeros colores que hirieron mi pupila, junto con el blanco vestido y el rostro de mi Madre.

Esas telarañas fueron el baldaquín de mi cuna real. Ese suelo…

¡Oh! Lo santificaron los pies de Ella; la santa, la gran santa, la Pura, la inviolada,

La Doncella Deípara, la que tenía que dar a  Luz.

La que por obra de Dios dio a luz sin intervención humana.

Ella, la sin Mancha; ha hollado este suelo.

Tú puedes pisarlo y a través de las plantas de tus pies, quiera Dios que suba a tu corazón, la Pureza que Ella derramó…

Simón se ha arrodillado.

Juan va derecho al pesebre y apoyando la cabeza sobre la madera, llora.

Judas está aterrado…piensa…

Recuerda las Profecías…

Reflexiona…

Finalmente se deja vencer por la emoción…

Y olvidando su hermosa vestidura. Se arroja al suelo.

Toma la orla de la túnica de Jesús, la besa y se golpea el pecho diciendo:

–       Maestro Bueno, ¡Ten misericordia de la ceguera de tu siervo! Mi soberbia cae…

Te veo cual Eres. No el rey que yo pensaba. Sino el Príncipe Eterno, el Padre del Siglo Futuro. El Rey de la Paz.

¡Piedad, Señor mío y Dios mío! ¡Piedad!

Jesús lo mira con infinita compasión y dice:

–        Sí. ¡Toda mi piedad! Ahora dormiremos en donde durmieron el Infante y la Virgen.

Allí donde Juan ha tomado el lugar de mi Madre en adoración…

Aquí, en donde Simón parece mi padre adoptivo.

O si os parece, os platicaré de aquella noche…

Judas exclama:

–       ¡Oh! ¡Sí, Maestro! Háblanos de tu florecimiento a la vida.

Simón confirma:

–        Para que sea perla de luz en nuestros corazones y para que lo podamos contar al mundo.

Juan dice sonriendo y llorando:

–        Y venerar a tu Madre, no solo porque es tu madre, sino por ser…

¡Oh! ¡La Virgen!

Jesús los invita:

–        Venid al heno. Escuchad.

Y Jesús empieza a hablar de la Noche de su Nacimiento…

–        Cuando ya mi Madre estaba próxima a dar a luz, llegó por orden de César Augusto, el bando que publicó su delegado imperial Publio Sulpicio Quirino.

En Palestina el gobernador era Senzio Saturnino. El bando era para hacer el censo de todos los habitantes del imperio.

Los súbditos tenían que ir a su lugar de origen para inscribirse en los registros del imperio.

José, el esposo de mi Madre y Ella, obedecieron.

Salieron de Nazareth, para venir a Belén, cuna de la estirpe real.

Era invierno y estaba haciendo mucho frío…

Todos escuchan muy atentos.

La mañana siguiente al amanecer…

Son las primeras horas de una luminosa mañana de verano.

El cielo toma unas pinceladas de rosa en algunas finas nubecitas que parecen deshiladuras de gasa perdidas en una alfombra de raso turquino.

Hay todo un cantar de pájaros, ya ebrios de luz: gorriones, mirlos, petirrojos silban, gorjean, riñen por un tallito, por una larva, por una ramita que llevarse al nido, por una larva para llenar el buche.

Por una ramita que les sirva como dormitorio.

Las golondrinas se lanzan como saetas, desde el cielo al pequeño riachuelo para mojarse el pecho de nieve, coloreado en su ápice de óxido.

Y tomada la frescura de la ola, atrapada la mosquita que aún duerme colgada de un tierno tallo, se vuelven hacia arriba con un rapidísimo zigzag, como el destello de una hoja bruñida, chillando alegres.

Dos aguzanieves, vestidas de seda cenicienta, pasean graciosas como dos damiselas a lo largo de la orilla del riachuelo,

manteniendo bien alta la larga cola adornada de velludillos negros; se miran en el agua, se ven hermosas.

Continúan su paseo mientras un mirlo, verdadero pilluelo del bosque, les hace burla y los silba por detrás con su largo pico amarillo.

Dentro de un tupido manzano silvestre, que se yergue solitario junto a las ruinas, una ruiseñora llama insistentemente a su compañero.

Y se calla sólo cuando lo ve llegar con una larga larva que se retuerce oprimida por el fino pico.

Dos palomas zuranas, que probablemente huyeron de algún palomar ciudadano y que han elegido vivir libremente entre las grietas del torreón derruido,

se entregan canturreando a sus manifestaciones de afecto: él seductor, pudorosa ella.

Jesús, con los brazos cruzados, contempla a todos estos los pajarillos que cantan, charlan, pelean, vuelan, se cortejan.

Alimentan a sus polluelos, se bañan, juegan…

Y sonríe al ver a sus criaturas tan alegres.

Simón pregunta detrás de Él:

–      ¿Tan temprano, Maestro?

Jesús contesta:

–       Sí. ¿Todavía están durmiendo los otros?

–       Todavía.

–       Son jóvenes. Yo me bañé en el río. El agua está fresca y despeja la mente.

–       Ahora sigo yo.

Mientras Simón se baña y luego se viste;

asoman la cabeza Judas y Juan.

Los dos saludan y preguntan:

–        Dios te guarde, Maestro.

–        ¿Estamos retrasados?

Jesús les contesta amoroso:

–        No. Apenas amanece. Pero apresurémonos, porque ya nos vamos.

Los dos se asean y se visten.

Cuando están listos, Jesús arranca unas florecillas que han brotado entre las piedras.

Las guarda en una cajita de madera mientras dice:

–    Se las llevaré a mi Madre. Le gustarán. ¡Vámonos!

Judas pregunta:

–       ¿A dónde, Maestro?

–        A Belén.

–       ¿De veras? A mí me parece que no nos sopla buen aire…

–        No importa. Iremos a donde bajaron los Magos y donde me encontraron a Mí.

–        Si es así, Maestro. Perdona y permite que organice yo. En Belén en el albergue, seré yo el que hable y pregunte.

En Judea no hay mucho cariño para los galileos y mucho menos aquí. Tú y Juan parecéis galileos por los vestidos tan sencillos y luego… ¡Esos cabellos!

¿Por qué os gusta tenerlos tan largos?… Simón y yo os daremos nuestro manto y vosotros nos daréis el vuestro.

Simón, dale el tuyo a Juan.

Y yo al Maestro. –mientras habla, hace lo que dice- Así… así… ¿Ves?

Al punto parecéis un poco más judíos.

Ahora, esto…- lo cubre con el capucho.

Se lo acomoda en las mejillas, para ocultar sus largos cabellos rubios.

Luego hace lo mismo con Juan.

Judas admira su obra:

–       ¡Ah! ¡Ahora está mejor! ¡Tengo el sentido práctico!

Jesús recomienda:

–        Sí. Es cierto, Judas. Tienes el sentido práctico, no hay duda. Pero procura que no exceda al otro sentido.

–       ¿A cuál, Maestro?

–        Al sentido espiritual.

–        Lo haré. Pero en ciertos casos es mejor comportarse como políticos, más que como diplomáticos.

Jesús pregunta perplejo:

–        ¿Qué quieres decir con eso?

Judas explica conciliador:

–        Escucha. No te enojes. Es por tu bien. No me desmientas si digo algunas cosas que no son tan verdaderas.

–        ¿Qué quieres dar a entender? ¿Por qué mentir? Yo Soy la Verdad y no amo la mentira. Ni en Mí, ni en los míos.

–        Pero… es que sólo diré medias mentiras ‘convenientes’. O más bien, verdades a medias.

Por otra parte, seré yo el que hable. En el fondo, habrá un poco de verdad.

Mentira más, mentira menos…

–         Pero, Judas. ¿Por qué engañar?

–         No te preocupes, Maestro. El mundo se gobierna con mentiras. Algunas veces son necesarias.

Bueno, para contentarte, diré que venimos de lejos y que somos judíos. Esto es verdad en un 75%

Y tú, Juan. ¡No abras para nada la boca! Nos delatarías.

Juan dice:

–         No diré nada.

Judas advierte:

–         Si las cosas salen bien… aunque no estoy tan seguro; diremos lo que falta.

No lo espero. Soy astuto y las tomo al vuelo.

Jesús advierte:

–         Ya lo veo, Judas. Y me gustaría que fueras más sencillo.

Judas toma una actitud despreocupada y dice:

–         Ser así,  sirve para muy poco. En tu grupo seré yo el que tome las misiones difíciles. Déjame que yo me las arregle.

Jesús no lo desea mucho, pero cede.

Empiezan a caminar y rodean las ruinas. 

Encuentran un grupo de camellos y dromedarios.

Entran en Belén.

Van a la plaza. Es día de mercado y está llena de gente.

Y llegan al albergue.

Por el portón abierto sale una hilera de asnos cargados con mercancías.

Judas es el primero en entrar.

Adopta una pose arrogante y mira altanero a su alrededor.

Agarra a un mozo bajito, sucio, andrajoso.

Y le grita:

–      ¡Mozo! ¡El patrón! ¡Pronto!

¡Muévete rápido que no estoy acostumbrado a esperar!

El muchacho por ir rápido, tira la escoba.

Jesús exclama:

–      ¡Pero, Judas! ¡Qué modales!

Judas responde sin abandonar su postura:

–      Por favor, Maestro. No digas nada. Déjame que yo me las entienda. Nos deben creer ricos y de ciudad.

El patrón viene corriendo y se deshace en inclinaciones delante de Judas que se ve muy majestuoso con su rica vestidura de color oro pálido.

Con rayas y franjas de diferentes colores y el manto rojo acerino de Jesús.

Judas habla con altivez:

–      Nosotros venimos de lejos. Somos judíos de la comunidad asiática.

Señala a Jesús y agrega:

–     Este betlemita de nacimiento busca a sus queridos amigos de aquí.

Y nosotros junto con Él venimos desde Jerusalén, donde hemos adorado al Altísimo en su Casa. ¿Puedes darnos informes?

El hombre contesta obsequioso:

–     Señor, estoy para servirte. Ordena.

–     Necesitamos noticias de muchos. Buscamos a Anna, la mujer que habitaba aquí frente al albergue.

–     ¡Oh! ¡Desgraciada! No encontrarás a Anna sino en el Seno de Abraham y a sus hijos con ella.

–     ¿Muerta? ¿Por qué?

–     ¿No sabéis nada de la masacre de Herodes?

¡Todo el mundo habló de él y hasta César lo declaró: ‘Cerdo que se alimenta de sangre’ ¡Bah!

¡Oh, qué he dicho! ¡No me denuncies! ¿Eres en realidad judío?

–      He aquí la señal de mi tribu.

Le muestra un símbolo bordado en su vestido….

Y continúa:

–       Así pues, habla.

–       A Anna la mataron los soldados de Herodes, con todos sus hijos, menos una.

–      ¿Pero por qué?… ¡Era muy buena!

–      ¿La conociste?

Judas apenas tiene 23 años de edad y se le notan.

Pero no se desconcierta en lo más mínimo.

Y miente descaradamente:

–       ¡Vamos que sí!

El hombre hace un gesto evadiendo.

Y responde:

–      La mataron porque dio hospitalidad a los que se decían ser padre y madre del Mesías… pero mejor vayamos a aquella habitación.

Las paredes tienen oídos. Y hablar de ciertas cosas, es peligroso.

Los pasa a una habitación pequeña y se sientan sobre un diván.

El hombre continúa:

–      ¡Ea! ¡He tenido buen olfato! No por nada soy hospedero. Tengo la malicia en la sangre. En este negocio hay que usarla porque conoces mucha gente.

Yo no los quise. Hubiera podido encontrarles un rincón. Pero sólo eran unos galileos pobres y desconocidos. ¡He! ¡A Ezequias no se le engaña!

Luego, luego se notaba que eran diferentes. Aquella mujer tenía algo que me hacía rechazarla.

Anna era más inocente que una ovejilla. Y los hospedó un tiempo, ya con el niño.

Decían que era el Mesías. ¡Oh! ¡Cuánto dinero gané en aquellos días! ¡Qué censo, ni qué nada! Venían aún aquellos que no tenían nada a qué venir.

Durante meses vinieron muchos de tierras lejanas. ¡Qué ganancias tuve!

Finalmente vinieron tres reyes poderosos.

Tres Magos… ¡Qué sé yo! Tenían un cortejo que no acababa nunca.

Me rentaron todas las habitaciones y me compraron con oro tanto heno, como para todo un mes.

Y al día siguiente se fueron, dejándolo todo.

¡Oh! Yo solo puedo hablar bien del Mesías verdadero o falso que haya sido. Me permitió ganar dinero por montones.

Yo no he tenido ningún desastre. Ni siquiera muertos, porque apenas me había casado. ¡Pero a los demás!…

–     Queremos ver los lugares de la matanza.

–    ¿Los lugares?… pero eso ocurrió en todas las casas. Fueron muchísimos muertos. Venid conmigo.

Suben por una escalera hasta una gran terraza.

Desde lo alto se ven grandes terrenos y toda Belén extendida como un abanico abierto sobre sus colinas.

–     ¿Veis aquellas ruinas?

Allí ardieron también las casas, porque los padres defendieron a sus hijos con las armas.

¿Veis aquello que parece un pozo cubierto de hierba?…

Son los restos de la sinagoga. Fue quemada junto con el arquisinagogo que aseguraba que aquel era el Mesías.

La quemaron los que enloquecieron por el dolor en la masacre de sus hijos.

Allá…

¿Veis aquellos sepulcros? Son los de las víctimas.

Todos eran unos niños inocentes.

También los padres y las madres de ellos.

¿Veis aquel tanque de agua?

El agua se volvió roja, después de que los sicarios lavaron sus armas y sus manos en ella.

Allá está el río.

También enrojeció con la sangre que recogía de las cloacas.

Y allí, exactamente frente a mí. Está lo único que queda de Anna.

Jesús está llorando.

El hospedero le pregunta:

–      ¿La conocías mucho?

Judas le responde:

–       Era como una hermana para su Madre.

se vuelve hacia Jesús y le pregunta:

–      ¿O no es así, amigo mío?

Jesús contesta:

–       Sí.

El hospedero dice:

–       Lo comprendo.

Y se queda pensativo.

Jesús se acerca a Judas y le dice algo en voz queda.

Judas dice al hospedero:

–     Mi amigo quiere ir a aquellas ruinas.

–     ¡Que vaya! ¡Pertenecen a todos!

Se van y el hospedero queda desilusionado, pues no le piden hospedaje.

Atraviesan la plaza y suben por la escalera, que es lo único que está en pie.

Al subir, Jesús dice:

–     Por aquí, mi Madre me hizo saludar a los Magos y por aquí bajamos para ir a Egipto.

Hay gente que los mira a los cuatro en las ruinas y uno pregunta:

–     ¿Parientes de la muerta?

El hospedero contesta:

–      Amigos.

Una mujer grita:

–       Por lo menos vosotros no hagáis daño a la muerta, como lo hicieron sus enemigos mientras vivía y después escaparon ilesos.

Jesús está de pie sobre el balconcillo, de espaldas al pequeño muro.

Detrás de Él no hay nada.

Esto hace que el sol al iluminarlo, resalta más su vestidura de lino blanquísimo, con el manto multicolor de Judas, cayéndole por la espalda.

Atrás, al fondo de lo que fuera el jardín de Anna y que ahora es una ruina llena de arbustos.

Jesús extiende los brazos…

Y Judas que ve el gesto, dice con angustia:

–     ¡Oh, no!… ¡No hables! ¡Sé prudente!

Pero Jesús llena la plaza con su potente voz:

–      ¡Hombres de Judá y de Belén, escuchadme! ¡Oídme vosotras, mujeres de la sagrada tierra de Belén!

¡Oíd a uno que viene de David. Que ha sufrido persecuciones. Que se honra con hablaros y lo hace para darles luz y consuelo!

¡Escuchadme!

La multitud deja de hablar, de pelear, de comprar y se amontona.

Dicen varios al mismo tiempo:

–         Es un rabí.

–         Ciertamente que viene de Jerusalén.

–       ¿Quién es?

–        ¡Qué hermoso es!

–        ¡Qué voz tiene!

–        ¡Qué ademanes!

–        ¡Y es de descendencia de David!

–        ¡Entonces es nuestro!

–        ¡Oigamos! ¡Oigamos!

Y todos se acercan a la escalera que ahora sirve de púlpito.

Jesús dice:

–        De lejanas tierras he venido a  venerar la tumba de Raquel.

He escuchado el bramido de dolor de Jacob, en el dolor de los esposos viudos que están sin mujer porque el dolor las mató…

Lloro junto con vosotros. Pero oíd, hermanos de la tierra mía.

Belén, tierra bendita, la más pequeña entre las ciudades de Judá, pero la mayor ante los ojos de Dios y del linaje humano…

Al principio todos quedan admirados con su sabiduría.

Pero a lo largo del discurso, al mencionar al Salvador y después a las profecías y a la Madre de Él,

Empiezan a dar indicios de agitación.

Judas suplica:

–       ¡Calla, Maestro! ¡Por favor, vámonos!

Pero Jesús no le hace caso y continúa:

–        …al Mesías que salvó la Gracia de Dios Padre de los tiranos, para conservarlo para el pueblo, para la salvación del mismo y…

Lo interrumpe una que mujer grita.

Se abre el vestido y  mostrando una teta mutilada sin el pezón,

dice:

–       ¡Aquí! ¡Aquí en esta teta me degollaron a mi primogénito!

¡La espada le partió la cara, junto con mi pezón! ¡Oh! ¡Eliseo, mío!

El último grito es histérico.

Y empieza la gritería y el tumulto.

–     ¿Y yo?…

–     ¿Y yo? He ahí mi palacio: tres tumbas en una que el padre vigila. Marido e hijos juntos.

–      Si existe el Salvador que me devuelva a mis hijos, a mi esposo y que me salve de la desesperación.

–      ¡Qué me salve Belcebú!

–      ¡A nuestros hijos! ¡A nuestros hijos!

–      ¡A nuestros maridos y padres!

–      ¡Qué nos los devuelva si existe!

Jesús agita los brazos para imponer silencio.

Luego dice:

–      Hermanos de la misma tierra. Gustoso devolvería también la carne, es decir, los hijos.

Pero Yo os digo: sed buenos. Resignaos. Perdonad. Esperad y alegraos con la esperanza.

Regocijaos con la seguridad de que pronto volveréis a tener a vuestros hijos; ángeles en el Cielo, porque el Mesías va a abrir pronto la Puerta del Cielo.

Y si fuereis justos, la muerte será vida que viene y amor que regresa…

Un hombre grita:

–       ¡Ah!… ¡Así que Tú eres el Mesías!…

–       ¡En el Nombre de Dios! ¡Dilo!

Jesús baja los brazos con un ademán dulce y calmado, que parece un abrazo,

Y contesta:

–       Lo Soy.

Esto es como un detonante.

–      ¡Lárgate!

–      ¡Lárgate!…

–       Entonces…

–       ¡Tú tienes la culpa!

Vuela una piedra entre silbidos e insultos.

Judas tiene un bello gesto…

¡Si así hubiera sido siempre!

Se interpone ante el Maestro, con el manto desplegado.

Enfrenta a la multitud enfurecida.

Y sin miedo alguno recibe todas las pedradas.

La sangre le corre por las heridas… pero él parece no advertirlo.

Y dice a Juan y a Simón:

–      ¡Llevaos a Jesús a aquel bosque! ¡Yo iré después! ¡Id, en nombre del Cielo!

Se vuelve hacia la multitud y les grita:

–      ¡Perros rabiosos! ¡Soy sacerdote del Templo! ¡Y al Templo y a Roma os denunciaré!

Todos se paralizan por un momento, por el miedo.

Pero luego retoman las piedras.

¡Y se las arrojan sin ninguna compasión!

Judas las recibe impávido…

Es imposible no pensar:

¡Qué formidable apóstol hubiera sido, si siempre se hubiera mantenido así!

¡Y con injurias responde a las maldiciones que le lanzan!

Aún más. Coge al vuelo una piedra y la revierte contra la cabeza de un viejillo que grazna como garza desplumada.

Y como tratan de atacar la escalerilla.

Rápido toma una rama seca que está tirada en el suelo y le da vueltas sin piedad, azotando espaldas cabezas y manos,

hasta que los soldados acuden y se abren paso con  sus lanzas.

Uno de ellos le pregunta:

–        ¿Quién eres y porqué esta riña?

Judas se sacude la tierra y dice con displicencia:

–        Un judío asaltado por estos plebeyos.

Estaba conmigo un rabí a quién los sacerdotes conocen. ÉL hablaba a estos perros. Pero se han desencadenado y nos atacaron.

–        ¿Quién eres?

–        Judas de Keriot. Pertenecía al Templo, pero ahora soy discípulo del Rabí, Jesús de Galilea.

Soy amigo de Simón el fariseo; de Yocana el saduceo; de Sadoc, el gran escriba; de José de Arimatea, consejero del Sanedrín.

Y todo esto puedes comprobarlo con Eleazar ben Annás, el gran amigo del Procónsul.

–       Lo verificaré. ¿A dónde  vas?

–       Con mi amigo a Keriot y después a Jerusalén.

–       Vete tranquilo. Te cuidaremos la espalda.

Judas da al soldado unas monedas.

Debe ser cosa ilícita pero usual, porque el soldado las toma, saluda y sonríe.

Judas salta…

Y se va brincando y corriendo a campo traviesa, hasta llegar a donde están sus compañeros.

Jesús le pregunta preocupado:

–       ¿Estás muy herido?

Judas contesta alegremente:

–       No es gran cosa, Maestro. Y… ¡Fue por Ti!

Pero también yo me defendí. Aunque creo que estoy todo manchado.

Juan dice:

–        Aquí hay un arroyito.

Y moja un pedazo de tela y limpia la mejilla de Judas al tiempo que le dice:

–        Tienes sangre en la cara.

Jesús agrega:

–        Me desagrada, Judas… Pero mira que decir también a ellos que era judío, según tu sentido práctico…

–        Pero eres judío por nacimiento…  Son unos brutos.

Espero que te habrás convencido Maestro y que no insistirás…

–       ¡Oh, no! No por miedo. Sino porque ahora es inútil. Cuando no se nos quiere, no se maldice y lo mejor es retirarse; rogando por las multitudes que mueren de hambre y que no ven el Pan.

Vámonos por este camino retirado…

Creo que por aquí se puede llegar a Hebrón…

Pastores sí que encontraremos…

Judas se sobresalta y pregunta:

–        ¿Para qué nos den otra apedreada?

–         ¡No! Para decirles “Yo Soy”

Judas levanta los brazos y exclama:

–        ¡Ah! Está perfecto. ¡Diles que eres Dios!

Entonces sí nos irá peor y ahora sí que nos darán de palos. ¡Hace treinta años que padecen por causa tuya!…

Jesús sencillamente dice:

–        Veremos…

22 EL SUICIDIO


22 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Jesús y Judas salen del Templo después de haber estado orando en el lugar más cercano al Santo, concedido a los israelitas varones.

Judas quisiera seguir con Jesús, pero este deseo encuentra oposición en el Maestro.

–          Judas, quiero estar solo en las horas nocturnas. Durante la noche, mi espíritu toma del Padre su alimento. Oración, meditación y soledad, me son más necesarias que el alimento material.

Quien quiere vivir para el espíritu y conducir a otros a vivir la misma vida, debe posponer la carne, diría casi: matarla en sus desafueros, para ocuparse completamente del espíritu.

Todos Judas, también tú, si quieres verdaderamente ser de Dios, o sea, de lo sobrenatural.

–           Pero, Maestro, nosotros somos todavía de la tierra. ¿Cómo podemos desatender la carne poniendo toda nuestra solicitud en el espíritu? Lo que dices, ¿No está en antítesis con el mandato de Dios: “No matarás”?

¿En esto no está también incluido el no matarse? Si la vida es don de Dios, ¿Debemos o no amarla?».

–          Voy a responderte como no respondería a una persona sencilla, a la cual es suficiente elevarle la mirada del alma, o de la mente, a esferas sobrenaturales, para poder llevárnosla en vuelo a los reinos del espíritu.

Tú no eres una persona sencilla. Te has formado en ambientes que te han afinado… pero que al mismo tiempo, te han contaminado con sus sutilezas y con sus doctrinas.

 ¿Tienes presente a Salomón, Judas? Era sabio, el más sabio de aquellos tiempos. ¿Recuerdas lo que dijo, después de haber conocido todo el saber?: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad.

Temer a Dios y observar sus mandamientos: esto es todo el hombre”.

Ahora Yo te digo que hay que saber tomar de los alimentos sustento, pero no veneno. Y si se ve que un alimento nos es nocivo (porque se producen reacciones en nosotros por las cuales ese alimento es nefasto, siendo más fuerte que nuestros humores buenos, los cuales lo podrían neutralizar)

es necesario dejar de tomar ese alimento, aunque sea apetitoso al gusto. Mejor pan, sin más, y agua de la fuente, que no los platos rebuscados de la mesa del rey que tienen especias que alteran y envenenan.

–          ¿Qué debo dejar, Maestro?

–           Todo aquello que sabes que te turba. Porque Dios es Paz, y si te quieres encaminar por el sendero de Dios debes liberar tu mente, tu corazón y tu carne, de todo lo que no es paz, de todo lo que conlleva turbación.

Sé que es difícil reformarse a sí mismo, pero Yo estoy aquí para ayudarte a hacerlo. Estoy aquí para ayudar al hombre a ser de nuevo hijo de Dios, a volver a formarse como por una segunda creación, una autogénesis querida por él mismo.

Pero deja que te responda a cuanto preguntabas, para que no digas que no has salido del error por culpa mía. Es verdad que matarse es igual que matar.

La vida es don de Dios, ya sea la propia o la ajena, y sólo a Dios, que la ha otorgado, le está reservado el poder de quitarla. Quien se mata confiesa su soberbia, y Dios odia la soberbia.

–         ¿La soberbia, confiesa? Yo diría la desesperación.

–         ¿Y qué es la desesperación sino soberbia? Considera esto, Judas: ¿Por qué uno pierde la esperanza?:

O porque las desventuras se ensañan con él y quiere vencerlas por sí solo, sin ser capaz de tanto; o bien porque es culpable y juzga de sí mismo que Dios no lo puede perdonar.

Tanto en el primero como en el segundo caso, ¿No es reina la soberbia? El hombre que quiere por sí solo resolver las cosas carece de la humildad de tender la mano al Padre diciéndole: “Yo no puedo, pero Tú sí puedes. Ayúdame, porque espero todo, todo lo estoy esperando, de Ti”.

El otro hombre, el que dice: “Dios no puede perdonarme”, lo hace porque midiendo a Dios con el patrón de sí mismo sabe que otra persona, ofendida como él ha ofendido, no podría perdonarlo.

O sea, también aquí hay soberbia.

El humilde siente compasión y perdona aunque sufra por la ofensa recibida.

El soberbio no perdona. Es además soberbio porque no sabe bajar la cabeza y decir: “Padre, he pecado, perdona a tu pobre hijo culpable”.

¿O es que no sabes, Judas, que el Padre está dispuesto a disculpar todo, si se pide perdón con corazón sincero y contrito, con corazón humilde y deseoso de resucitar al bien?

–           Pero ciertos delitos no deben perdonarse, no pueden ser perdonados.

–           Eso lo dices tú. Y hasta será verdad, si el hombre así lo quiere. Pero, en verdad, ¡Oh!, en verdad te digo que incluso después del Delito de los delitos, si el culpable corriera a los pies del Padre; se llama Padre por esto, Judas,

Y es Padre de perfección infinita. Y llorando, le suplicara que lo perdonase, ofreciéndose a la expiación, pero sin desesperación, el Padre le daría el modo de expiar para merecerse el perdón y salvar el espíritu.

–           Entonces dices que los hombres que la Escritura cita, y que se mataron, hicieron mal.

–           No es lícito hacer violencia a nadie, y tampoco uno a sí mismo. Hicieron mal. Conociendo relativamente el bien, habrán obtenido de Dios, en ciertos casos, misericordia.

Pero a partir de que el Verbo haya aclarado toda verdad y haya dado fuerza a los espíritus con su Espíritu, desde entonces, ya no le será concedido el perdón a quien muera desesperado.

Ni en el instante del juicio particular, ni, después de siglos de Gehena, en el Juicio Final, ni nunca. ¿Es dureza de Dios? No: justicia.

Dios dirá: “Tú, criatura dotada de razón y de sobrenatural ciencia, creada libre por Mí, decidiste seguir el sendero elegido por ti.

Y dijiste: ‘Dios no me perdona. Estoy separado para siempre de Él, Juzgo que debo aplicarme por mi mismo justicia por mi delito.

Dejo la vida para huir de los remordimientos’, sin pensar que ya no habrías sentido remordimientos si hubieras venido a mi seno paterno. Recibe eso mismo que has juzgado. No violento la libertad que te he dado”.

Esto le dirá el Eterno al suicida.

Piénsalo, Judas. La vida es un don, y hay que amarla. ¿Y qué don es? Don santo. Así que ha de ser amada santamente. La vida dura mientras la carne resiste.

Luego empieza la Vida grande, la eterna Vida: de beatitud para los justos, de maldición para los no justos. La vida, ¿Es fin o es medio? Es medio. Sirve para el fin, que es la Eternidad.

Pues démosle entonces a la vida aquello que le haga falta para durar y servir al espíritu en su conquista:

Continencia de la carne en todos sus apetitos, en todos.

Continencia de la mente en todos sus deseos, en todos.

Continencia del corazón en todas las pasiones que saben a humano.

Sea, por el contrario, ilimitado el impulso hacia las pasiones celestes: amor a Dios y al prójimo, voluntad de servir a Dios y al prójimo, obediencia a la Palabra divina, heroísmo en el bien y en la virtud.

Yo te he respondido, Judas. ¿Estás convencido? ¿Te basta la explicación?

Sé siempre sincero y, si no sabes todavía bastante, pregunta; estoy aquí para ser Maestro.

–          He comprendido y me basta. Pero… es muy difícil llevar a la práctica lo que he comprendido.

Tú puedes porque eres santo. Pero yo… Soy un hombre, joven, lleno de vitalidad…

–         He venido para los hombres, Judas, no para los ángeles, que no tienen necesidad de maestro.

Los ángeles ven a Dios, viven en su Paraíso, no ignoran las pasiones de los hombres; porque la Inteligencia que es su Vida, los hace conocedores de todo, incluso a aquellos que no son custodios de un hombre.

Pero siendo espirituales, sólo pueden tener un pecado, como uno de ellos lo tuvo y arrastró consigo a los menos fuertes en la caridad: la soberbia;

flecha que afeó a Lucifer, el más hermoso de los arcángeles, e hizo de él el monstruo horripilante del Abismo.

No he venido para los ángeles (los cuales, después de la caída de Lucifer, se horrorizan incluso ante el espectro de un pensamiento de orgullo), sino que he venido para los hombres, para hacer de los hombres ángeles.

El hombre era la perfección de la creación. Tenía del ángel el espíritu, del animal la completa belleza en todas sus partes animales y morales; no había criatura que le igualara.

Era el rey de la Tierra, como Dios es el Rey del Cielo, y un día, el día en que él se hubiera dormido por última vez en la Tierra, iba a ser rey, con el Padre, en el Cielo.

Satanás ha arrancado las alas al ángel – hombre y, en su lugar, ha puesto garras de fiera y avidez de inmundicia y ha hecho de él un ser al que cuadra más el nombre de hombre – demonio, que el de hombre a secas.

Yo quiero borrar la deformación causada por Satanás, anular el hambre corrompida de la carne contaminada, devolverle las alas al hombre, llevarlo de nuevo a ser rey, coheredero del Padre y del Reino celeste.

Sé que el hombre, si quiere quererlo, puede llevar a cabo cuanto digo, para volver a ser rey y ángel. No os diría cosas que no pudierais hacer.  

Yo no soy uno de esos oradores que predican doctrinas imposibles. He tomado verdadera carne para poder saber, por experiencia de carne, cuáles son las tentaciones del hombre.

–          ¿Y los pecados?

–           Todos pueden ser tentados; pecador, sólo quien quiere serlo.

–          ¿No has pecado nunca, Jesús?

–          Nunca he querido pecar. Y ello no porque sea el Hijo del Padre, sino que es que lo he querido y lo querré, para mostrarle al hombre que el Hijo del hombre no pecó porque no quiso pecar y que el hombre, si no quiere, puede no pecar.

–          ¿Has sido tentado alguna vez?

–          Tengo treinta años, Judas, y no he vivido en una cueva de un monte, sino entre los hombres. Y aunque hubiera estado en el lugar más solitario de la Tierra ¿Tú crees que no habrían venido las tentaciones?

Todo lo tenemos en torno a nosotros: el bien y el mal. Todo lo llevamos con nosotros. Sobre el bien sopla el hálito de Dios y lo aviva como a turíbulo de gratos y sagrados inciensos.

Sobre el mal sopla Satanás y, encendiéndolo, lo transforma en hoguera de feroz lengua. Mas la voluntad atenta y la oración constante son húmeda arena sobre la llamarada de infierno: la sofocan y la extinguen.

–          Pero, si no has pecado jamás, ¿cómo puedes emitir tu juicio sobre los pecadores?   

–          Soy hombre y soy el Hijo de Dios. Cuanto podría ignorar como hombre, y juzgarlo mal, lo conozco y juzgo como Hijo de Dios.

Y, además… Judas, respóndeme a esta pregunta: uno que tiene hambre ¿sufre más cuando dice: “ahora me siento a la mesa”, o cuando dice “no hay comida para mí”?

–          Sufre más en el segundo caso, porque sólo el saberse privado del alimento le trae a la memoria el olor de las viandas, y las vísceras se retuercen de deseo.

–          Exacto: la tentación es mordiente como este deseo, Judas. Satanás lo hace más agudo, exacto y seductor que cualquier acto cumplido.

Además, el acto satisface, y alguna vez nausea, mientras que la tentación no desaparece, sino que, como árbol podado, echa ramas cada vez más vigorosas.

–          ¿Y no has cedido nunca?

–          No he cedido nunca.

–          ¿Cómo lo has conseguido?

–          He dicho: “Padre, no me dejes caer en la tentación”.

–          ¿Cómo? ¿Tú, Mesías, Tú, que obras milagros, has solicitado la ayuda del Padre?

–           No sólo la ayuda: le he pedido que no me deje caer en la tentación. ¿Tú crees que, porque Yo sea Yo, puedo prescindir del Padre? ¡Oh, no!

 En verdad te digo que el Padre le concede todo al Hijo, pero también el Hijo recibe todo del Padre. Y te digo que todo lo que se le pida al Padre en mi nombre será concedido.

“Más ya estamos cerca del Get Sammi, donde vivo.

 Ya se ven sus primeros olivos al otro lado de las murallas. Tú estás más allá de Tofet. Ya cae la noche. No te conviene subir hasta allá.

Nos veremos de nuevo mañana en el mismo lugar. Adiós. La paz sea contigo.

–           Paz a ti también, Maestro… Pero quisiera decirte aún una cosa. Te acompaño hasta el Cedrón, luego me vuelvo para atrás. ¿Por qué estás en ese lugar tan humilde? Ya sabes… la gente da importancia a muchas cosas.

¿No conoces en la ciudad a nadie que tenga una buena casa? Yo, si quieres, puedo llevarte donde algunos amigos. Te acogerán por amistad hacia mí.

Serían moradas más dignas de ti.

–          ¿Tú crees? Yo no lo creo. Lo digno y lo indigno están en todas las clases sociales. Y, no por carecer de caridad, sino para no faltar a la justicia, te digo que lo indigno (y maliciosamente indigno) se halla frecuentemente entre los grandes.

No hace falta ser poderoso para ser bueno, como tampoco sirve el ser poderoso para ocultar la acción pecaminosa a los ojos de Dios. Todo debe invertirse bajo mi Signo: no será grande el poderoso, sino el humilde y santo.

–          Pero, para ser respetado, para imponerse…

–         ¿Es respetado Herodes? Y César, ¿es respetado? No. Los labios y los corazones los soportan y maldicen.

Créeme, Judas, sobre los buenos, o incluso sobre los que están deseosos de bondad, sabré imponerme más con la modestia que con la grandiosidad.

–          Pero entonces… ¿Vas a despreciar siempre a los poderosos? ¡Te buscarás enemigos! Yo pensaba hablar de ti a muchos que conozco y que tienen un nombre…

–          No voy a despreciar a nadie. Iré tanto a los pobres como a los ricos, a los esclavos como a los reyes, a los puros como a los pecadores.

Pero si bien he de quedar agradecido a quien proporcione pan y techo a mis fatigas (cualesquiera que sean ese techo y ese alimento), verdad es que daré siempre preferencia a lo humilde;

los grandes tienen ya muchas satisfacciones, los pobres no tienen más que la recta conciencia, un amor fiel, e hijos, y el verse escuchados por la mayoría de ellos.

Yo siempre prestaré atención a los pobres, a los afligidos y a los pecadores. Te agradezco el buen deseo, pero déjame en este lugar de paz y oración. Ve, y que Dios te inspire lo recto.

Jesús deja al discípulo y se interna entre los olivos.

24 RECEPCIÓN EN BELÉN


24 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Más tarde…

La noche cubre la tierra. La luna ilumina con su claridad.

Los ruiseñores cantan entre las ramas de los olivos. Un río cercano es como una cinta de plata melodiosa.

De los prados segados se levanta el olor del heno. Algún mugido. Algún balido…

Y estrellas… estrellas y más estrellas.

En campo lleno de estrellas en el manto del cielo, que parece una sombrilla de piedras preciosas, sobre las colinas de Belén.

Siguen caminando hasta…

Judas dice:

–        Pero aquí son ruinas… ¿A dónde nos llevas? La ciudad está más allá.

Jesús contesta:

–        Lo sé. Ven. Sigue el río, detrás de Mí. Unos pocos pasos más y después…

Después te ofreceré la habitación del Rey de Israel.

Judas encoge los hombros y calla.

Llegan a un montón de casas en ruinas. Restos de habitaciones.

Una cueva entre dos hendiduras de una gran muralla.

Jesús pregunta:

–    ¿Tenéis yesca?

Simón saca de su alforja una lamparita y se la da.

Jesús avanza hasta la entrada y levantando la lamparita,

Dice:

–      Entrad. Ésta es la alcoba en donde nació el Rey de Israel.

Judas está espantado…

Y pregunta:

–      ¿Juegas, Maestro? Esta es una cueva.

De veras que yo aquí no me quedo. Me repugna. Está húmeda, fría, apestosa, llena de escorpiones, tal vez de serpientes…

Jesús dice:

–      Y con todo, amigos. Aquí, el veinticinco de las Encenias. De la Virgen nació Jesús, el Emmanuel; el Verbo de Dios hecho carne por amor del hombre.

Yo que les estoy hablando. Entonces como ahora, el mundo fue sordo a las voces del Cielo que le hablaban al corazón. Y rechazó a mi Madre. Y aquí…

No, Judas. No apartes con disgusto tus ojos de esos murciélagos que andan revoloteando.

De esas lagartijas, de esas telarañas. No levantes con desdén tu hermosa y recamada vestidura, para que no roce el suelo cubierto por el  excremento de animales.

Esos murciélagos descienden de los que fueron los primeros juguetes que miraban los ojos del Niño a quién cantaban los ángeles el ‘Gloria’,

Que escucharon los pastores que estaban ebrios solamente de alegría extática; de la verdadera alegría.

Esas lagartijas color esmeralda, fueron los primeros colores que hirieron mi pupila, junto con el blanco vestido y el rostro de mi Madre.

Esas telarañas fueron el baldaquín de mi cuna real. Ese suelo…

¡Oh! Lo santificaron los pies de Ella; la santa, la gran santa, la Pura, la inviolada,

La Doncella Deípara, la que tenía que dar a  Luz.

La que por obra de Dios dio a luz sin intervención humana.

Ella, la sin Mancha; ha hollado este suelo.

Tú puedes pisarlo y a través de las plantas de tus pies, quiera Dios que suba a tu corazón, la Pureza que Ella derramó…

Simón se ha arrodillado.

Juan va derecho al pesebre y apoyando la cabeza sobre la madera, llora.

Judas está aterrado…piensa…

Recuerda las Profecías…

Reflexiona…

Finalmente se deja vencer por la emoción…

Y olvidando su hermosa vestidura. Se arroja al suelo.

Toma la orla de la túnica de Jesús, la besa y se golpea el pecho diciendo:

–       Maestro Bueno, ¡Ten misericordia de la ceguera de tu siervo! Mi soberbia cae…

Te veo cual Eres. No el rey que yo pensaba. Sino el Príncipe Eterno, el Padre del Siglo Futuro. El Rey de la Paz.

¡Piedad, Señor mío y Dios mío! ¡Piedad!

Jesús lo mira con infinita compasión y dice:

–        Sí. ¡Toda mi piedad! Ahora dormiremos en donde durmieron el Infante y la Virgen.

Allí donde Juan ha tomado el lugar de mi Madre en adoración…

Aquí, en donde Simón parece mi padre adoptivo.

O si os parece, os platicaré de aquella noche…

Judas exclama:

–       ¡Oh! ¡Sí, Maestro! Háblanos de tu florecimiento a la vida.

Simón confirma:

–        Para que sea perla de luz en nuestros corazones y para que lo podamos contar al mundo.

Juan dice sonriendo y llorando:

–        Y venerar a tu Madre, no solo porque es tu madre, sino por ser…

¡Oh! ¡La Virgen!

Jesús los invita:

–        Venid al heno. Escuchad.

Y Jesús empieza a hablar de la Noche de su Nacimiento…

–        Cuando ya mi Madre estaba próxima a dar a luz, llegó por orden de César Augusto, el bando que publicó su delegado imperial Publio Sulpicio Quirino.

En Palestina el gobernador era Senzio Saturnino. El bando era para hacer el censo de todos los habitantes del imperio.

Los súbditos tenían que ir a su lugar de origen para inscribirse en los registros del imperio.

José, el esposo de mi Madre y Ella, obedecieron.

Salieron de Nazareth, para venir a Belén, cuna de la estirpe real.

Era invierno y estaba haciendo mucho frío…

Todos escuchan muy atentos.

La mañana siguiente al amanecer…

Son las primeras horas de una luminosa mañana de verano.

El cielo toma unas pinceladas de rosa en algunas finas nubecitas que parecen deshiladuras de gasa perdidas en una alfombra de raso turquino.

Hay todo un cantar de pájaros, ya ebrios de luz: gorriones, mirlos, petirrojos silban, gorjean, riñen por un tallito, por una larva, por una ramita que llevarse al nido, por una larva para llenar el buche.

Por una ramita que les sirva como dormitorio.

Las golondrinas se lanzan como saetas, desde el cielo al pequeño riachuelo para mojarse el pecho de nieve, coloreado en su ápice de óxido.

Y tomada la frescura de la ola, atrapada la mosquita que aún duerme colgada de un tierno tallo, se vuelven hacia arriba con un rapidísimo zigzag, como el destello de una hoja bruñida, chillando alegres.

Dos aguzanieves, vestidas de seda cenicienta, pasean graciosas como dos damiselas a lo largo de la orilla del riachuelo,

manteniendo bien alta la larga cola adornada de velludillos negros; se miran en el agua, se ven hermosas.

Continúan su paseo mientras un mirlo, verdadero pilluelo del bosque, les hace burla y los silba por detrás con su largo pico amarillo.

Dentro de un tupido manzano silvestre, que se yergue solitario junto a las ruinas, una ruiseñora llama insistentemente a su compañero.

Y se calla sólo cuando lo ve llegar con una larga larva que se retuerce oprimida por el fino pico.

Dos palomas zuranas, que probablemente huyeron de algún palomar ciudadano y que han elegido vivir libremente entre las grietas del torreón derruido,

se entregan canturreando a sus manifestaciones de afecto: él seductor, pudorosa ella.

Jesús, con los brazos cruzados, contempla a todos estos los pajarillos que cantan, charlan, pelean, vuelan, se cortejan.

Alimentan a sus polluelos, se bañan, juegan…

Y sonríe al ver a sus criaturas tan alegres.

Simón pregunta detrás de Él:

–      ¿Tan temprano, Maestro?

Jesús contesta:

–       Sí. ¿Todavía están durmiendo los otros?

–       Todavía.

–       Son jóvenes. Yo me bañé en el río. El agua está fresca y despeja la mente.

–       Ahora sigo yo.

Mientras Simón se baña y luego se viste;

asoman la cabeza Judas y Juan.

Los dos saludan y preguntan:

–        Dios te guarde, Maestro.

–        ¿Estamos retrasados?

Jesús les contesta amoroso:

–        No. Apenas amanece. Pero apresurémonos, porque ya nos vamos.

Los dos se asean y se visten.

Cuando están listos, Jesús arranca unas florecillas que han brotado entre las piedras.

Las guarda en una cajita de madera mientras dice:

–    Se las llevaré a mi Madre. Le gustarán. ¡Vámonos!

Judas pregunta:

–       ¿A dónde, Maestro?

–        A Belén.

–       ¿De veras? A mí me parece que no nos sopla buen aire…

–        No importa. Iremos a donde bajaron los Magos y donde me encontraron a Mí.

–        Si es así, Maestro. Perdona y permite que organice yo. En Belén en el albergue, seré yo el que hable y pregunte.

En Judea no hay mucho cariño para los galileos y mucho menos aquí. Tú y Juan parecéis galileos por los vestidos tan sencillos y luego… ¡Esos cabellos!

¿Por qué os gusta tenerlos tan largos?… Simón y yo os daremos nuestro manto y vosotros nos daréis el vuestro.

Simón, dale el tuyo a Juan.

Y yo al Maestro. –mientras habla, hace lo que dice- Así… así… ¿Ves?

Al punto parecéis un poco más judíos.

Ahora, esto…- lo cubre con el capucho.

Se lo acomoda en las mejillas, para ocultar sus largos cabellos rubios.

Luego hace lo mismo con Juan.

Judas admira su obra:

–       ¡Ah! ¡Ahora está mejor! ¡Tengo el sentido práctico!

Jesús recomienda:

–        Sí. Es cierto, Judas. Tienes el sentido práctico, no hay duda. Pero procura que no exceda al otro sentido.

–       ¿A cuál, Maestro?

–        Al sentido espiritual.

–        Lo haré. Pero en ciertos casos es mejor comportarse como políticos, más que como diplomáticos.

Jesús pregunta perplejo:

–        ¿Qué quieres decir con eso?

Judas explica conciliador:

–        Escucha. No te enojes. Es por tu bien. No me desmientas si digo algunas cosas que no son tan verdaderas.

–        ¿Qué quieres dar a entender? ¿Por qué mentir? Yo Soy la Verdad y no amo la mentira. Ni en Mí, ni en los míos.

–        Pero… es que sólo diré medias mentiras ‘convenientes’. O más bien, verdades a medias.

Por otra parte, seré yo el que hable. En el fondo, habrá un poco de verdad.

Mentira más, mentira menos…

–         Pero, Judas. ¿Por qué engañar?

–         No te preocupes, Maestro. El mundo se gobierna con mentiras. Algunas veces son necesarias.

Bueno, para contentarte, diré que venimos de lejos y que somos judíos. Esto es verdad en un 75%

Y tú, Juan. ¡No abras para nada la boca! Nos delatarías.

Juan dice:

–         No diré nada.

Judas advierte:

–         Si las cosas salen bien… aunque no estoy tan seguro; diremos lo que falta.

No lo espero. Soy astuto y las tomo al vuelo.

Jesús advierte:

–         Ya lo veo, Judas. Y me gustaría que fueras más sencillo.

Judas toma una actitud despreocupada y dice:

–         Ser así,  sirve para muy poco. En tu grupo seré yo el que tome las misiones difíciles. Déjame que yo me las arregle.

Jesús no lo desea mucho, pero cede.

Empiezan a caminar y rodean las ruinas. 

Encuentran un grupo de camellos y dromedarios.

Entran en Belén.

Van a la plaza. Es día de mercado y está llena de gente.

Y llegan al albergue.

Por el portón abierto sale una hilera de asnos cargados con mercancías.

Judas es el primero en entrar.

Adopta una pose arrogante y mira altanero a su alrededor.

Agarra a un mozo bajito, sucio, andrajoso.

Y le grita:

–      ¡Mozo! ¡El patrón! ¡Pronto!

¡Muévete rápido que no estoy acostumbrado a esperar!

El muchacho por ir rápido, tira la escoba.

Jesús exclama:

–      ¡Pero, Judas! ¡Qué modales!

Judas responde sin abandonar su postura:

–      Por favor, Maestro. No digas nada. Déjame que yo me las entienda. Nos deben creer ricos y de ciudad.

El patrón viene corriendo y se deshace en inclinaciones delante de Judas que se ve muy majestuoso con su rica vestidura de color oro pálido.

Con rayas y franjas de diferentes colores y el manto rojo acerino de Jesús.

Judas habla con altivez:

–      Nosotros venimos de lejos. Somos judíos de la comunidad asiática.

Señala a Jesús y agrega:

–     Este betlemita de nacimiento busca a sus queridos amigos de aquí.

Y nosotros junto con Él venimos desde Jerusalén, donde hemos adorado al Altísimo en su Casa. ¿Puedes darnos informes?

El hombre contesta obsequioso:

–     Señor, estoy para servirte. Ordena.

–     Necesitamos noticias de muchos. Buscamos a Anna, la mujer que habitaba aquí frente al albergue.

–     ¡Oh! ¡Desgraciada! No encontrarás a Anna sino en el Seno de Abraham y a sus hijos con ella.

–     ¿Muerta? ¿Por qué?

–     ¿No sabéis nada de la masacre de Herodes?

¡Todo el mundo habló de él y hasta César lo declaró: ‘Cerdo que se alimenta de sangre’ ¡Bah!

¡Oh, qué he dicho! ¡No me denuncies! ¿Eres en realidad judío?

–      He aquí la señal de mi tribu.

Le muestra un símbolo bordado en su vestido….

Y continúa:

–       Así pues, habla.

–       A Anna la mataron los soldados de Herodes, con todos sus hijos, menos una.

–      ¿Pero por qué?… ¡Era muy buena!

–      ¿La conociste?

Judas apenas tiene 23 años de edad y se le notan.

Pero no se desconcierta en lo más mínimo.

Y miente descaradamente:

–       ¡Vamos que sí!

El hombre hace un gesto evadiendo.

Y responde:

–      La mataron porque dio hospitalidad a los que se decían ser padre y madre del Mesías… pero mejor vayamos a aquella habitación.

Las paredes tienen oídos. Y hablar de ciertas cosas, es peligroso.

Los pasa a una habitación pequeña y se sientan sobre un diván.

El hombre continúa:

–      ¡Ea! ¡He tenido buen olfato! No por nada soy hospedero. Tengo la malicia en la sangre. En este negocio hay que usarla porque conoces mucha gente.

Yo no los quise. Hubiera podido encontrarles un rincón. Pero sólo eran unos galileos pobres y desconocidos. ¡He! ¡A Ezequias no se le engaña!

Luego, luego se notaba que eran diferentes. Aquella mujer tenía algo que me hacía rechazarla.

Anna era más inocente que una ovejilla. Y los hospedó un tiempo, ya con el niño.

Decían que era el Mesías. ¡Oh! ¡Cuánto dinero gané en aquellos días! ¡Qué censo, ni qué nada! Venían aún aquellos que no tenían nada a qué venir.

Durante meses vinieron muchos de tierras lejanas. ¡Qué ganancias tuve!

Finalmente vinieron tres reyes poderosos.

Tres Magos… ¡Qué sé yo! Tenían un cortejo que no acababa nunca.

Me rentaron todas las habitaciones y me compraron con oro tanto heno, como para todo un mes.

Y al día siguiente se fueron, dejándolo todo.

¡Oh! Yo solo puedo hablar bien del Mesías verdadero o falso que haya sido. Me permitió ganar dinero por montones.

Yo no he tenido ningún desastre. Ni siquiera muertos, porque apenas me había casado. ¡Pero a los demás!…

–     Queremos ver los lugares de la matanza.

–    ¿Los lugares?… pero eso ocurrió en todas las casas. Fueron muchísimos muertos. Venid conmigo.

Suben por una escalera hasta una gran terraza.

Desde lo alto se ven grandes terrenos y toda Belén extendida como un abanico abierto sobre sus colinas.

–     ¿Veis aquellas ruinas?

Allí ardieron también las casas, porque los padres defendieron a sus hijos con las armas.

¿Veis aquello que parece un pozo cubierto de hierba?…

Son los restos de la sinagoga. Fue quemada junto con el arquisinagogo que aseguraba que aquel era el Mesías.

La quemaron los que enloquecieron por el dolor en la masacre de sus hijos.

Allá…

¿Veis aquellos sepulcros? Son los de las víctimas.

Todos eran unos niños inocentes.

También los padres y las madres de ellos.

¿Veis aquel tanque de agua?

El agua se volvió roja, después de que los sicarios lavaron sus armas y sus manos en ella.

Allá está el río.

También enrojeció con la sangre que recogía de las cloacas.

Y allí, exactamente frente a mí. Está lo único que queda de Anna.

Jesús está llorando.

El hospedero le pregunta:

–      ¿La conocías mucho?

Judas le responde:

–       Era como una hermana para su Madre.

se vuelve hacia Jesús y le pregunta:

–      ¿O no es así, amigo mío?

Jesús contesta:

–       Sí.

El hospedero dice:

–       Lo comprendo.

Y se queda pensativo.

Jesús se acerca a Judas y le dice algo en voz queda.

Judas dice al hospedero:

–     Mi amigo quiere ir a aquellas ruinas.

–     ¡Que vaya! ¡Pertenecen a todos!

Se van y el hospedero queda desilusionado, pues no le piden hospedaje.

Atraviesan la plaza y suben por la escalera, que es lo único que está en pie.

Al subir, Jesús dice:

–     Por aquí, mi Madre me hizo saludar a los Magos y por aquí bajamos para ir a Egipto.

Hay gente que los mira a los cuatro en las ruinas y uno pregunta:

–     ¿Parientes de la muerta?

El hospedero contesta:

–      Amigos.

Una mujer grita:

–       Por lo menos vosotros no hagáis daño a la muerta, como lo hicieron sus enemigos mientras vivía y después escaparon ilesos.

Jesús está de pie sobre el balconcillo, de espaldas al pequeño muro.

Detrás de Él no hay nada.

Esto hace que el sol al iluminarlo, resalta más su vestidura de lino blanquísimo, con el manto multicolor de Judas, cayéndole por la espalda.

Atrás, al fondo de lo que fuera el jardín de Anna y que ahora es una ruina llena de arbustos.

Jesús extiende los brazos…

Y Judas que ve el gesto, dice con angustia:

–     ¡Oh, no!… ¡No hables! ¡Sé prudente!

Pero Jesús llena la plaza con su potente voz:

–      ¡Hombres de Judá y de Belén, escuchadme! ¡Oídme vosotras, mujeres de la sagrada tierra de Belén!

¡Oíd a uno que viene de David. Que ha sufrido persecuciones. Que se honra con hablaros y lo hace para darles luz y consuelo!

¡Escuchadme!

La multitud deja de hablar, de pelear, de comprar y se amontona.

Dicen varios al mismo tiempo:

–         Es un rabí.

–         Ciertamente que viene de Jerusalén.

–       ¿Quién es?

–        ¡Qué hermoso es!

–        ¡Qué voz tiene!

–        ¡Qué ademanes!

–        ¡Y es de descendencia de David!

–        ¡Entonces es nuestro!

–        ¡Oigamos! ¡Oigamos!

Y todos se acercan a la escalera que ahora sirve de púlpito.

Jesús dice:

–        De lejanas tierras he venido a  venerar la tumba de Raquel.

He escuchado el bramido de dolor de Jacob, en el dolor de los esposos viudos que están sin mujer porque el dolor las mató…

Lloro junto con vosotros. Pero oíd, hermanos de la tierra mía.

Belén, tierra bendita, la más pequeña entre las ciudades de Judá, pero la mayor ante los ojos de Dios y del linaje humano…

Al principio todos quedan admirados con su sabiduría.

Pero a lo largo del discurso, al mencionar al Salvador y después a las profecías y a la Madre de Él,

Empiezan a dar indicios de agitación.

Judas suplica:

–       ¡Calla, Maestro! ¡Por favor, vámonos!

Pero Jesús no le hace caso y continúa:

–        …al Mesías que salvó la Gracia de Dios Padre de los tiranos, para conservarlo para el pueblo, para la salvación del mismo y…

Lo interrumpe una que mujer grita.

Se abre el vestido y  mostrando una teta mutilada sin el pezón,

dice:

–       ¡Aquí! ¡Aquí en esta teta me degollaron a mi primogénito!

¡La espada le partió la cara, junto con mi pezón! ¡Oh! ¡Eliseo, mío!

El último grito es histérico.

Y empieza la gritería y el tumulto.

–     ¿Y yo?…

–     ¿Y yo? He ahí mi palacio: tres tumbas en una que el padre vigila. Marido e hijos juntos.

–      Si existe el Salvador que me devuelva a mis hijos, a mi esposo y que me salve de la desesperación.

–      ¡Qué me salve Belcebú!

–      ¡A nuestros hijos! ¡A nuestros hijos!

–      ¡A nuestros maridos y padres!

–      ¡Qué nos los devuelva si existe!

Jesús agita los brazos para imponer silencio.

Luego dice:

–      Hermanos de la misma tierra. Gustoso devolvería también la carne, es decir, los hijos.

Pero Yo os digo: sed buenos. Resignaos. Perdonad. Esperad y alegraos con la esperanza.

Regocijaos con la seguridad de que pronto volveréis a tener a vuestros hijos; ángeles en el Cielo, porque el Mesías va a abrir pronto la Puerta del Cielo.

Y si fuereis justos, la muerte será vida que viene y amor que regresa…

Un hombre grita:

–       ¡Ah!… ¡Así que Tú eres el Mesías!…

–       ¡En el Nombre de Dios! ¡Dilo!

Jesús baja los brazos con un ademán dulce y calmado, que parece un abrazo,

Y contesta:

–       Lo Soy.

Esto es como un detonante.

–      ¡Lárgate!

–      ¡Lárgate!…

–       Entonces…

–       ¡Tú tienes la culpa!

Vuela una piedra entre silbidos e insultos.

Judas tiene un bello gesto…

¡Si así hubiera sido siempre!

Se interpone ante el Maestro, con el manto desplegado.

Enfrenta a la multitud enfurecida.

Y sin miedo alguno recibe todas las pedradas.

La sangre le corre por las heridas… pero él parece no advertirlo.

Y dice a Juan y a Simón:

–      ¡Llevaos a Jesús a aquel bosque! ¡Yo iré después! ¡Id, en nombre del Cielo!

Se vuelve hacia la multitud y les grita:

–      ¡Perros rabiosos! ¡Soy sacerdote del Templo! ¡Y al Templo y a Roma os denunciaré!

Todos se paralizan por un momento, por el miedo.

Pero luego retoman las piedras.

¡Y se las arrojan sin ninguna compasión!

Judas las recibe impávido…

Es imposible no pensar:

¡Qué formidable apóstol hubiera sido, si siempre se hubiera mantenido así!

¡Y con injurias responde a las maldiciones que le lanzan!

Aún más. Coge al vuelo una piedra y la revierte contra la cabeza de un viejillo que grazna como garza desplumada.

Y como tratan de atacar la escalerilla.

Rápido toma una rama seca que está tirada en el suelo y le da vueltas sin piedad, azotando espaldas cabezas y manos,

hasta que los soldados acuden y se abren paso con  sus lanzas.

Uno de ellos le pregunta:

–        ¿Quién eres y porqué esta riña?

Judas se sacude la tierra y dice con displicencia:

–        Un judío asaltado por estos plebeyos.

Estaba conmigo un rabí a quién los sacerdotes conocen. ÉL hablaba a estos perros. Pero se han desencadenado y nos atacaron.

–        ¿Quién eres?

–        Judas de Keriot. Pertenecía al Templo, pero ahora soy discípulo del Rabí, Jesús de Galilea.

Soy amigo de Simón el fariseo; de Yocana el saduceo; de Sadoc, el gran escriba; de José de Arimatea, consejero del Sanedrín.

Y todo esto puedes comprobarlo con Eleazar ben Annás, el gran amigo del Procónsul.

–       Lo verificaré. ¿A dónde  vas?

–       Con mi amigo a Keriot y después a Jerusalén.

–       Vete tranquilo. Te cuidaremos la espalda.

Judas da al soldado unas monedas.

Debe ser cosa ilícita pero usual, porque el soldado las toma, saluda y sonríe.

Judas salta…

Y se va brincando y corriendo a campo traviesa, hasta llegar a donde están sus compañeros.

Jesús le pregunta preocupado:

–       ¿Estás muy herido?

Judas contesta alegremente:

–       No es gran cosa, Maestro. Y… ¡Fue por Ti!

Pero también yo me defendí. Aunque creo que estoy todo manchado.

Juan dice:

–        Aquí hay un arroyito.

Y moja un pedazo de tela y limpia la mejilla de Judas al tiempo que le dice:

–        Tienes sangre en la cara.

Jesús agrega:

–        Me desagrada, Judas… Pero mira que decir también a ellos que era judío, según tu sentido práctico…

–        Pero eres judío por nacimiento…  Son unos brutos.

Espero que te habrás convencido Maestro y que no insistirás…

–       ¡Oh, no! No por miedo. Sino porque ahora es inútil. Cuando no se nos quiere, no se maldice y lo mejor es retirarse; rogando por las multitudes que mueren de hambre y que no ven el Pan.

Vámonos por este camino retirado…

Creo que por aquí se puede llegar a Hebrón…

Pastores sí que encontraremos…

Judas se sobresalta y pregunta:

–        ¿Para qué nos den otra apedreada?

–         ¡No! Para decirles “Yo Soy”

Judas levanta los brazos y exclama:

–        ¡Ah! Está perfecto. ¡Diles que eres Dios!

Entonces sí nos irá peor y ahora sí que nos darán de palos. ¡Hace treinta años que padecen por causa tuya!…

Jesús sencillamente dice:

–        Veremos…

20 EL SUICIDIO


20 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Jesús y Judas salen del Templo después de haber estado orando en el lugar más cercano al Santo, concedido a los israelitas varones.

Judas quisiera seguir con Jesús, pero este deseo encuentra oposición en el Maestro.

–          Judas, quiero estar solo en las horas nocturnas. Durante la noche, mi espíritu toma del Padre su alimento. Oración, meditación y soledad, me son más necesarias que el alimento material.

Quien quiere vivir para el espíritu y conducir a otros a vivir la misma vida, debe posponer la carne, diría casi: matarla en sus desafueros, para ocuparse completamente del espíritu.

Todos Judas, también tú, si quieres verdaderamente ser de Dios, o sea, de lo sobrenatural.

–           Pero, Maestro, nosotros somos todavía de la tierra. ¿Cómo podemos desatender la carne poniendo toda nuestra solicitud en el espíritu? Lo que dices, ¿No está en antítesis con el mandato de Dios: “No matarás”?

¿En esto no está también incluido el no matarse? Si la vida es don de Dios, ¿Debemos o no amarla?».

–          Voy a responderte como no respondería a una persona sencilla, a la cual es suficiente elevarle la mirada del alma, o de la mente, a esferas sobrenaturales, para poder llevárnosla en vuelo a los reinos del espíritu.

Tú no eres una persona sencilla. Te has formado en ambientes que te han afinado… pero que al mismo tiempo, te han contaminado con sus sutilezas y con sus doctrinas.

 ¿Tienes presente a Salomón, Judas? Era sabio, el más sabio de aquellos tiempos. ¿Recuerdas lo que dijo, después de haber conocido todo el saber?: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad.

Temer a Dios y observar sus mandamientos: esto es todo el hombre”.

Ahora Yo te digo que hay que saber tomar de los alimentos sustento, pero no veneno. Y si se ve que un alimento nos es nocivo (porque se producen reacciones en nosotros por las cuales ese alimento es nefasto, siendo más fuerte que nuestros humores buenos, los cuales lo podrían neutralizar)

es necesario dejar de tomar ese alimento, aunque sea apetitoso al gusto. Mejor pan, sin más, y agua de la fuente, que no los platos rebuscados de la mesa del rey que tienen especias que alteran y envenenan.

–          ¿Qué debo dejar, Maestro?

–           Todo aquello que sabes que te turba. Porque Dios es Paz, y si te quieres encaminar por el sendero de Dios debes liberar tu mente, tu corazón y tu carne, de todo lo que no es paz, de todo lo que conlleva turbación.

Sé que es difícil reformarse a sí mismo, pero Yo estoy aquí para ayudarte a hacerlo. Estoy aquí para ayudar al hombre a ser de nuevo hijo de Dios, a volver a formarse como por una segunda creación, una autogénesis querida por él mismo.

Pero deja que te responda a cuanto preguntabas, para que no digas que no has salido del error por culpa mía. Es verdad que matarse es igual que matar.

La vida es don de Dios, ya sea la propia o la ajena, y sólo a Dios, que la ha otorgado, le está reservado el poder de quitarla. Quien se mata confiesa su soberbia, y Dios odia la soberbia.

–         ¿La soberbia, confiesa? Yo diría la desesperación.

–         ¿Y qué es la desesperación sino soberbia? Considera esto, Judas: ¿Por qué uno pierde la esperanza?:

O porque las desventuras se ensañan con él y quiere vencerlas por sí solo, sin ser capaz de tanto; o bien porque es culpable y juzga de sí mismo que Dios no lo puede perdonar.

Tanto en el primero como en el segundo caso, ¿No es reina la soberbia? El hombre que quiere por sí solo resolver las cosas carece de la humildad de tender la mano al Padre diciéndole: “Yo no puedo, pero Tú sí puedes. Ayúdame, porque espero todo, todo lo estoy esperando, de Ti”.

El otro hombre, el que dice: “Dios no puede perdonarme”, lo hace porque midiendo a Dios con el patrón de sí mismo sabe que otra persona, ofendida como él ha ofendido, no podría perdonarlo.

O sea, también aquí hay soberbia.

El humilde siente compasión y perdona aunque sufra por la ofensa recibida.

El soberbio no perdona. Es además soberbio porque no sabe bajar la cabeza y decir: “Padre, he pecado, perdona a tu pobre hijo culpable”.

¿O es que no sabes, Judas, que el Padre está dispuesto a disculpar todo, si se pide perdón con corazón sincero y contrito, con corazón humilde y deseoso de resucitar al bien?

–           Pero ciertos delitos no deben perdonarse, no pueden ser perdonados.

–           Eso lo dices tú. Y hasta será verdad, si el hombre así lo quiere. Pero, en verdad, ¡Oh!, en verdad te digo que incluso después del Delito de los delitos, si el culpable corriera a los pies del Padre; se llama Padre por esto, Judas,

Y es Padre de perfección infinita. Y llorando, le suplicara que lo perdonase, ofreciéndose a la expiación, pero sin desesperación, el Padre le daría el modo de expiar para merecerse el perdón y salvar el espíritu.

–           Entonces dices que los hombres que la Escritura cita, y que se mataron, hicieron mal.

–           No es lícito hacer violencia a nadie, y tampoco uno a sí mismo. Hicieron mal. Conociendo relativamente el bien, habrán obtenido de Dios, en ciertos casos, misericordia.

Pero a partir de que el Verbo haya aclarado toda verdad y haya dado fuerza a los espíritus con su Espíritu, desde entonces, ya no le será concedido el perdón a quien muera desesperado.

Ni en el instante del juicio particular, ni, después de siglos de Gehena, en el Juicio Final, ni nunca. ¿Es dureza de Dios? No: justicia.

Dios dirá: “Tú, criatura dotada de razón y de sobrenatural ciencia, creada libre por Mí, decidiste seguir el sendero elegido por ti.

Y dijiste: ‘Dios no me perdona. Estoy separado para siempre de Él, Juzgo que debo aplicarme por mi mismo justicia por mi delito.

Dejo la vida para huir de los remordimientos’, sin pensar que ya no habrías sentido remordimientos si hubieras venido a mi seno paterno. Recibe eso mismo que has juzgado. No violento la libertad que te he dado”.

Esto le dirá el Eterno al suicida.

Piénsalo, Judas. La vida es un don, y hay que amarla. ¿Y qué don es? Don santo. Así que ha de ser amada santamente. La vida dura mientras la carne resiste.

Luego empieza la Vida grande, la eterna Vida: de beatitud para los justos, de maldición para los no justos. La vida, ¿Es fin o es medio? Es medio. Sirve para el fin, que es la Eternidad.

Pues démosle entonces a la vida aquello que le haga falta para durar y servir al espíritu en su conquista:

Continencia de la carne en todos sus apetitos, en todos.

Continencia de la mente en todos sus deseos, en todos.

Continencia del corazón en todas las pasiones que saben a humano.

Sea, por el contrario, ilimitado el impulso hacia las pasiones celestes: amor a Dios y al prójimo, voluntad de servir a Dios y al prójimo, obediencia a la Palabra divina, heroísmo en el bien y en la virtud.

Yo te he respondido, Judas. ¿Estás convencido? ¿Te basta la explicación?

Sé siempre sincero y, si no sabes todavía bastante, pregunta; estoy aquí para ser Maestro.

–          He comprendido y me basta. Pero… es muy difícil llevar a la práctica lo que he comprendido.

Tú puedes porque eres santo. Pero yo… Soy un hombre, joven, lleno de vitalidad…

–         He venido para los hombres, Judas, no para los ángeles, que no tienen necesidad de maestro.

Los ángeles ven a Dios, viven en su Paraíso, no ignoran las pasiones de los hombres; porque la Inteligencia que es su Vida, los hace conocedores de todo, incluso a aquellos que no son custodios de un hombre.

Pero siendo espirituales, sólo pueden tener un pecado, como uno de ellos lo tuvo y arrastró consigo a los menos fuertes en la caridad: la soberbia;

flecha que afeó a Lucifer, el más hermoso de los arcángeles, e hizo de él el monstruo horripilante del Abismo.

No he venido para los ángeles (los cuales, después de la caída de Lucifer, se horrorizan incluso ante el espectro de un pensamiento de orgullo), sino que he venido para los hombres, para hacer de los hombres ángeles.

El hombre era la perfección de la creación. Tenía del ángel el espíritu, del animal la completa belleza en todas sus partes animales y morales; no había criatura que le igualara.

Era el rey de la Tierra, como Dios es el Rey del Cielo, y un día, el día en que él se hubiera dormido por última vez en la Tierra, iba a ser rey, con el Padre, en el Cielo.

Satanás ha arrancado las alas al ángel – hombre y, en su lugar, ha puesto garras de fiera y avidez de inmundicia y ha hecho de él un ser al que cuadra más el nombre de hombre – demonio, que el de hombre a secas.

Yo quiero borrar la deformación causada por Satanás, anular el hambre corrompida de la carne contaminada, devolverle las alas al hombre, llevarlo de nuevo a ser rey, coheredero del Padre y del Reino celeste.

Sé que el hombre, si quiere quererlo, puede llevar a cabo cuanto digo, para volver a ser rey y ángel. No os diría cosas que no pudierais hacer.  

Yo no soy uno de esos oradores que predican doctrinas imposibles. He tomado verdadera carne para poder saber, por experiencia de carne, cuáles son las tentaciones del hombre.

–          ¿Y los pecados?

–           Todos pueden ser tentados; pecador, sólo quien quiere serlo.

–          ¿No has pecado nunca, Jesús?

–          Nunca he querido pecar. Y ello no porque sea el Hijo del Padre, sino que es que lo he querido y lo querré, para mostrarle al hombre que el Hijo del hombre no pecó porque no quiso pecar y que el hombre, si no quiere, puede no pecar.

–          ¿Has sido tentado alguna vez?

–          Tengo treinta años, Judas, y no he vivido en una cueva de un monte, sino entre los hombres. Y aunque hubiera estado en el lugar más solitario de la Tierra ¿Tú crees que no habrían venido las tentaciones?

Todo lo tenemos en torno a nosotros: el bien y el mal. Todo lo llevamos con nosotros. Sobre el bien sopla el hálito de Dios y lo aviva como a turíbulo de gratos y sagrados inciensos.

Sobre el mal sopla Satanás y, encendiéndolo, lo transforma en hoguera de feroz lengua. Mas la voluntad atenta y la oración constante son húmeda arena sobre la llamarada de infierno: la sofocan y la extinguen.

–          Pero, si no has pecado jamás, ¿cómo puedes emitir tu juicio sobre los pecadores?   

–          Soy hombre y soy el Hijo de Dios. Cuanto podría ignorar como hombre, y juzgarlo mal, lo conozco y juzgo como Hijo de Dios.

Y, además… Judas, respóndeme a esta pregunta: uno que tiene hambre ¿sufre más cuando dice: “ahora me siento a la mesa”, o cuando dice “no hay comida para mí”?

–          Sufre más en el segundo caso, porque sólo el saberse privado del alimento le trae a la memoria el olor de las viandas, y las vísceras se retuercen de deseo.

–          Exacto: la tentación es mordiente como este deseo, Judas. Satanás lo hace más agudo, exacto y seductor que cualquier acto cumplido.

Además, el acto satisface, y alguna vez nausea, mientras que la tentación no desaparece, sino que, como árbol podado, echa ramas cada vez más vigorosas.

–          ¿Y no has cedido nunca?

–          No he cedido nunca.

–          ¿Cómo lo has conseguido?

–          He dicho: “Padre, no me dejes caer en la tentación”.

–          ¿Cómo? ¿Tú, Mesías, Tú, que obras milagros, has solicitado la ayuda del Padre?

–           No sólo la ayuda: le he pedido que no me deje caer en la tentación. ¿Tú crees que, porque Yo sea Yo, puedo prescindir del Padre? ¡Oh, no!

 En verdad te digo que el Padre le concede todo al Hijo, pero también el Hijo recibe todo del Padre. Y te digo que todo lo que se le pida al Padre en mi nombre será concedido.

“Más ya estamos cerca del Get Sammi, donde vivo.

 Ya se ven sus primeros olivos al otro lado de las murallas. Tú estás más allá de Tofet. Ya cae la noche. No te conviene subir hasta allá.

Nos veremos de nuevo mañana en el mismo lugar. Adiós. La paz sea contigo.

–           Paz a ti también, Maestro… Pero quisiera decirte aún una cosa. Te acompaño hasta el Cedrón, luego me vuelvo para atrás. ¿Por qué estás en ese lugar tan humilde? Ya sabes… la gente da importancia a muchas cosas.

¿No conoces en la ciudad a nadie que tenga una buena casa? Yo, si quieres, puedo llevarte donde algunos amigos. Te acogerán por amistad hacia mí.

Serían moradas más dignas de ti.

–          ¿Tú crees? Yo no lo creo. Lo digno y lo indigno están en todas las clases sociales. Y, no por carecer de caridad, sino para no faltar a la justicia, te digo que lo indigno (y maliciosamente indigno) se halla frecuentemente entre los grandes.

No hace falta ser poderoso para ser bueno, como tampoco sirve el ser poderoso para ocultar la acción pecaminosa a los ojos de Dios. Todo debe invertirse bajo mi Signo: no será grande el poderoso, sino el humilde y santo.

–          Pero, para ser respetado, para imponerse…

–         ¿Es respetado Herodes? Y César, ¿es respetado? No. Los labios y los corazones los soportan y maldicen.

Créeme, Judas, sobre los buenos, o incluso sobre los que están deseosos de bondad, sabré imponerme más con la modestia que con la grandiosidad.

–          Pero entonces… ¿Vas a despreciar siempre a los poderosos? ¡Te buscarás enemigos! Yo pensaba hablar de ti a muchos que conozco y que tienen un nombre…

–          No voy a despreciar a nadie. Iré tanto a los pobres como a los ricos, a los esclavos como a los reyes, a los puros como a los pecadores.

Pero si bien he de quedar agradecido a quien proporcione pan y techo a mis fatigas (cualesquiera que sean ese techo y ese alimento), verdad es que daré siempre preferencia a lo humilde;

los grandes tienen ya muchas satisfacciones, los pobres no tienen más que la recta conciencia, un amor fiel, e hijos, y el verse escuchados por la mayoría de ellos.

Yo siempre prestaré atención a los pobres, a los afligidos y a los pecadores. Te agradezco el buen deseo, pero déjame en este lugar de paz y oración. Ve, y que Dios te inspire lo recto.

Jesús deja al discípulo y se interna entre los olivos.

¡AYUDADME, PEQUEÑITOS!


Junio 25 de 2020

Habla Dios Padre

Hijitos Míos, pequeños Míos, os he dicho que así como el cuerpo necesita alimento para crecer, para mantenerse sano, para desarrollarse y para poder ser alguien en la vida dando frutos, lo mismo sucede con las almas.

Las almas también se tienen que alimentar para que crezcan y den fruto.

Esta humanidad perversa, muy similar al pueblo escogido, se ha alejado de su Dios.

Os llamo de diferentes formas, trato de llamar vuestra atención, para que os deis cuenta del error en el que vivís.

Yo os trato de proteger contra las fuerzas del Mal y vosotros os escabullís, ya no tenéis confianza en vuestro Dios.

Sois como un adolescente que se cree fuerte, capaz de moverse solo por el mundo y hasta que no comete graves errores, se da cuenta que necesitaba la guía paterna o materna.

Sois todavía ese pueblo inmaduro como niño, como adolescente, traviesos, groseros.

Pueblo inmaduro que no quiere crecer en la virtud, que no quiere crecer en la vida.

Quiere ser consentido, pero no crecer ni dar lo que debe de dar el hijo agradecido.

Queréis seguir siendo consentidos, pero viviendo en el pecado, viviendo a espaldas de vuestro Dios y esto no puede ser, Mis pequeños.

Y no lo digo por Mí, porque Yo Soy el Perfecto; lo digo por vosotros que necesitáis crecer, que necesitáis desarrollaros;

que necesitáis ser adultos en la Gracia y en el Amor que Yo os quiero dar.

Mis pequeños, cuando el alma realmente CRECE y aprende a AMAR, como Mi Hijo os enseñó,

es cuando ya estáis aprendiendo realmente a llevar a cabo vuestra MISIÓN, es cuando realmente estáis viendo lo que debe de ser vuestra vida sobre la Tierra.

Se dice fácil y lo oís continuamente, -que debéis AMAR-, pero para vosotros esa palabra ya casi no significa lo que debe de significar para Mí.

O son amoríos ligeros, pecaminosos. O es amor en el que dais lo mínimo, porque os distraéis y no queréis dar en total donación.

Siempre mantenéis reserva para vosotros mismos, no os soltáis completamente a vuestro Dios y a vuestros hermanos.

Siempre con esa reserva en la que os protegéis tontamente, porque no sabéis daros en totalidad, como Yo Me doy en totalidad por vosotros.

No habéis aprendido a desprenderos, ni aún de las cosas bellas que Yo os doy.

No habéis aprendido todavía Mis pequeños, que cuando vosotros os negáis a vosotros mismos

ES CUANDO YO ENTRO PERFECTAMENTE EN EL ALMA

Y AL PERDER VUESTRO “YO”, ME ENCONTRÁIS A MÍ

Y ENTONCES ES CUANDO HABITO YO PLENAMENTE

EN CADA UNO DE VOSOTROS.

El olvidaros de sí mismos, os va a traer un bien infinitamente superior: el tenerMe a Mí, vuestro Dios.

Entended esto Mis pequeños, ya no actuéis como niños distraídos, como niños inmaduros, como niños que no se percatan de la realidad espiritual que debéis vivir.

Sed maduros ya en Mis enseñanzas, en Mi Vida y sobre todo en los frutos que debéis dar a vuestros hermanos.

Por eso el mundo en el que habitáis es un mundo de TIBIEZA, porque no podéis dar mucho, porque no tenéis mucho en vuestro corazón.

Os mantenéis con el mínimo necesario, tibios, inmaduros, mediocres y no queréis llegar a esa perfección a la que habéis sido llamados.

Sois Mis hijos, Yo Soy el Perfecto y Yo no puedo permitir la mediocridad en los Míos.

El niño consentido no lucha por temor a la caída, por temor al dolor y se conforma con lo mínimo.

Las almas que valen, las almas valientes, son las que se llevan el Premio, son siempre las que tienen más, porque han arriesgado todo.

Y el Premio es infinitamente superior a lo que arriesgaron.

Yo no Soy un Dios de mediocres, Yo no Soy un Dios para aceptar la mediocridad de sus hijos.

Esa cruz me pertenece Señor, ¡Crucifícame Jesús, porque te adoro sobre todas las cosas! Y ayúdame a Amar, haciendo Tu Voluntad y no la mía…´´

Creced ya Mis pequeños, os da flojera, no queréis trabajar para vuestra propia perfección; es egoísmo, es falta de caridad, no hay amor en vuestro corazón.

Porque no queréis tomar el compromiso de ser perfectos, porque después deberéis dar a vuestros hermanos lo que de Mí aprendisteis.

Os acompaño durante vuestra vida.

VENID A MÍ

YA NO OS APARTÉIS

TOMAD DE MÍ TODO LO QUE NECESITÉIS PARA VOSOTROS MISMOS,

PARA VUESTROS HERMANOS,

Cuando oraba, levitaba y quedaba absorto totalmente. A veces el mismo virrey que iba a consultarlo, aunque Martín era de pocos estudios, tenía que aguardar mucho rato a la puerta de su celda, esperando a que terminara el éxtasis. Tenía el don, para leer corazones y siempre daba el consejo preciso. Podía predecir la vida propia y la ajena, incluido el momento de la muerte.

PARA QUE MADURÉIS, PARA QUE DEIS MUCHO FRUTO.

Arrepentíos de vuestro pasado y Yo lo olvidaré de inmediato.

Deseo hombres nuevos, Vida Nueva en vuestro interior; pero ese es el compromiso que cada uno de vosotros deberá hacer Conmigo, vuestro Dios.

Dejad ya vuestros temores, el sentir que perderéis mucho, que arriesgáis mucho al dejar que vuestro Dios actúe en vosotros.

No es así Mis pequeños, os lo he dicho dadMe, dadMe todo vuestro ser, toda vuestra voluntad, todas vuestras capacidades, todas vuestras riquezas.

DejadMe a Mí actuar en vosotros y así Yo os satisfaré, os daré todo y haré hombres nuevos,

almas nuevas que gozarán Mi Presencia activa en su corazón.

DadMe, dadMe, que Yo os daré al ciento por uno.

Quitad vuestro lastre de vuestra espalda que no os deja caminar, que no os deja volar hacia esa perfección y dejad que Mi Santidad, Mi Perfección os invada.

Porque os he dicho que cada uno de vosotros tenéis una misión única y esta es diferente a todas las de vuestros hermanos.

No debéis envidiar lo que otros tengan, vuestros ojos deben estar puestos solamente en Mí.

Vais conociendo vuestra misión a lo largo de vuestra existencia, algunos la conocerán antes, porque así es vuestra misión y otros la conocerán después.

Y es muy importante Mis pequeños esto que os he dicho, porque vuestros ojos deben de estar puestos en Mí.

¿Qué estáis haciendo para servirMe, a Mí?

Romanos 12, 6-8 1 Corintios 12, 8-10 1 de Corintios 12, 28-30 Efesios 4, 11-12

Si vosotros os la pasáis envidiando lo que tienen vuestros hermanos, o los dones que Yo os he concedido para llevar a cabo vuestra misión.

O si tienen más o menos bienes del mundo, eso no os debe importar a vosotros.

Vosotros sois únicos para Mí, vuestra misión es única y es muy importante que la llevéis a cabo como Yo os la he pedido.

Y eso es lo único que os debe importar a vosotros, cumplir conMigo, cumplir con lo que Yo os he pedido.

Imaginad que tenéis dentro de un cuarto riquezas inmensas y es una puerta muy fuerte que nadie la puede abrir y ésta, solamente se puede abrir con una llave.

Y ESA LLAVE LA TENÉIS ALGUNO DE VOSOTROS.Es un trabajo sencillo, pero importantísimo, esas riquezas están ahí y nadie las puede tocar, si el encargado no abre ésa puerta con la Llave, que se le ha pedido proteger.

Otros, tendrán misiones aparentemente más importantes; ir a luchar por defender Mi Iglesia.

Serán personajes fuertes, robustos, que a primera vista os impresionen por su fuerza, por sus capacidades;

en cambio el primer personaje es pequeñito, aparentemente insignificante, porque nada más tiene que cuidar ésa Llave.

El pequeño podrá envidiar al fornido que está haciendo grandes cosas.

Entended esto que os estoy diciendo, Mis pequeños.

Martín seguía los modelos de santidad de Santo Domingo de Guzmán, San José, santa Catalina de Siena y San Vicente Ferrer. Y mantenía entrevistas sobrenaturales con Santa Rosa de Lima y San Juan Macías, que también estaban recluídos en  sus conventos.

Cada uno de vosotros fuisteis creados para la misión que tenéis que llevar a cabo.

El fornido, ese valeroso soldado no tiene la Llave y no puede sacar esas riquezas de ése cuarto, porque no tiene la Llave, la tiene el pequeño.

Y el pequeño, si es puesto en el campo de batalla, no podrá quizá ni levantar el arma que se le dé.

Entonces no queráis tomar la vida de otros, tratar de ser quien no sois ante Mis Ojos.

TODOS VOSOTROS SOIS IMPORTANTES

PORQUE OS HE DADO UNA MISIÓN PARTICULAR PARA SERVIRME,

 ASÍ QUE NO ENVIDIES LO QUE TIENEN LOS DEMÁS

 LLEVAD A CABO VUESTRA MISIÓN LO MEJOR POSIBLE

 CON LOS CUIDADOS MÁS DELICADOS QUE ME PODÁIS DAR

Y CON UN DESEO GRANDE DE SERVIRME.

Aprended de esta lección Mis pequeños y os repito, no veáis a vuestro alrededor.

VedMe a Mí a Mis Ojos, durante toda vuestra existencia, y dadMe cuenta de la misión que os concedí a cada uno de vosotros, en lo particular.

Yo, vuestro Padre y vuestro Dios, os he dado un regalo inmenso: el alma.

Mis pequeños, es parte de Mí vuestra alma, Soy Yo en vosotros.

 Como dicen las escrituras, el ALMA está guardada en una vasija de barro; sois tierra, como lo sabéis.

7. Entonces Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente. GÉNESIS 2, 7

Barro al que Yo le di vida y de ahí salieron vuestros primeros padres.

El barro ahora se queda en la tierra, se queda en el barro, se une al barro de la tierra; pero el ALMA, el ALMA CRECE y así debe ser vuestra alma en este tiempo.

Creced, CRECED Mis pequeños; recordad que de todo mal, Yo siempre saco un bien y estos son momentos de crecimiento espiritual.

No penséis en el barro, no penséis en vuestro exterior, que éste se quedará aquí en la Tierra.

PENSAD EN VUESTRA ALMA QUE ES PARTE MÍA

Y YO SOY OMNIPOTENTE,

Y LAS ALMAS QUE SE ACERCAN A MÍ

ADQUIEREN ESA OMNIPOTENCIA

Ciertamente, vuestra vasija de barro no permite que la omnipotencia de vuestra alma se desarrolle; porque vuestra alma todavía está envuelta en el pecado,

Pero cuando se libere, entenderéis la Potencia que llevabais en vuestro interior.

En estos momentos dejad que vuestra Fe os haga entender esto.

Tenéis un gran regalo que Yo os di, pero con vuestra Oración podéis hacer grandes cosas; porque la Omnipotencia de Mi Ser, que vive en vosotros, puede realizar grandes prodigios.

Porque es el amor, Mi Amor, el que los va a realizar para el bien de vosotros y de vuestros hermanos.

Veis cómo de un mal Yo siempre saco un bien. 

OS REÚNO Y VUESTRA POTENCIA DE ORACIÓN

SOR MARIA DE JESUS DE ÁGREDA, oraba y ayunaba. Y desde su celda le decía a Jesús: “Señor, ayer el jefe de los sioux nos torturó hasta matarnos ¿Crees que ahora sí se den por vencidos y accedan a escucharnos? Hoy que regresemos dices que también estaremos con los cherokees y los cheyennes; entonces  también el Espíritu Santo tendrá que multiplicar los rosarios, porque ya aumentaron las mujeres que me están enseñando a bordar, mientras rezamos…”

UNIDA A MI AMOR, QUE ESTÁ EN VOSOTROS

PUEDE REALIZAR GRANDES PRODIGIOS

GRANDES MILAGROS

PEDID PARA QUE MI AMOR SE EXTIENDA POR TODOS LADOS,

PARA QUE LAS SOMBRAS SE DISIPEN

 Para que la maldad de los hombres se vuelva paz, amor, armonía…

Y vuelva a ser éste el Paraíso que Yo creé para vuestros primeros padres y que vosotros, como descendientes de ellos, tenéis derecho a vivir en ese Paraíso.

Cuerpo incorrupto de la Dama de azul de los Llanos, Sor Maria de Jesús de Ágreda, (2 de abril de 1602 – 24 de mayo de 1665), abadesa del convento.

Pero pedídmeLo de corazón, pedidLe a Mi Omnipotencia en vosotros, que se realice ese milagro de amor,

que volváis a ese tiempo de Alegría y de una Paz infinita que solamente podéis obtener estando en Mí, vuestro Señor y vuestro Dios.

No escatiméis, NO DUDÉIS, utilizad pues esa Potencia de Amor, para que podáis ayudar a vuestros hermanos y os podáis ayudar a vosotros mismos. 

PEDIDME UN AUMENTO DE FE EN VOSOTROS,

UNA CONFIANZA PLENA Y UNA SABIDURÍA INFINITA

PARA QUE PODÁIS VOSOTROS UTILIZARLA EN AYUDAR,

EN SER LOS CRISTOS DE ESTE MUNDO,

EN SER LOS CRISTOS DE ESTE MOMENTO,

EN DEJARME VIVIR PLENAMENTE ENTRE TODOS VOSOTROS 

Satanás, satanás está vencido y todavía os molestará más; pero esa Potencia de Amor que lleváis en vuestro interior y unidos todos en esa intención, podéis vencerlo.

No dudéis, Mis pequeños, no dudéis.

Porque mucha compasión debe haber en vuestro corazón hacia vuestros hermanos que se encuentran en el Mal, ante vuestros hermanos que viven en el error,

especialmente en éstos momentos de Purificación, en los cuales veréis que son destruidos algunos lugares, como se destruyó Sodoma y Gomorra.

Donde el Mal habitaba, donde el Mal se difundía, donde el Mal era vida de todos los días.

Que nunca salga de vuestra boca ni de vuestro pensamiento, la frase “se lo merecían”, 

porque vosotros no conocéis el corazón de vuestros hermanos, no conocéis su historia, no conocéis su ambiente.

A TRAVÉS DE LA COMPASIÓN, LA CARIDAD FLORECERÁ EN VOSOTROS

Y así, podréis ayudar mucho más en el amor hacia vuestros hermanos en compasión, que en la crítica destructiva, malsana, que os lleva a degradaros espiritualmente.

En la Compasión, vosotros levantaréis almas, ayudaréis, aún a pesar del pecado que tengan.

Recordad que Mi Compasión hacia vosotros, os levantó y os está llevando a éstos niveles bellos espirituales que estáis viviendo.

Si Yo he tenido Compasión de vosotros; vosotros, por haber ya crecido en virtud la debéis tener para vuestros hermanos.

ORACIÓN + FE = MILAGROS

No critiquéis, AMAD, haréis mejor trabajo para Mi Corazón en ésta forma que criticando, porque al criticar caeréis en soberbia, en vanidad,  y caeréis peor que ellos.

Os amo, Mis pequeños y os quiero perfectos, como Yo Soy Perfecto, por eso os guío, os enseño.

Me tomo Mi tiempo para dároslo, para estar con vosotros, para llevaros a ésas alturas que no os imagináis que existan.

Aquél que se acerca a Mí, Fuente de Vida y de Amor, de Pureza, de Santidad, de Omnipotencia y Divinidad, podrá obtener de Mí grandes cosas, grandes regalos, si se acerca a Mí pequeñito, amoroso, sediento, humilde.

Venid a Mí, os necesito a todos y especialmente a aquellos por los que Mi Hijo bajó: a los más enfermitos, a los más necesitados, a los muertos espiritualmente.

Es vuestra hora, es vuestro tiempo, el de levantar a vuestros hermanos, en el daros por vuestros hermanos.

 ¿Puede acaso, la hoja de un árbol, luchar contra una corriente y detenerla? NO, Mis pequeños.

Yo Soy ésa Corriente que inunda, que está ya entre vosotros.

Vosotros, pequeñas hojitas de árbol, si tenéis la sabiduría os dejaréis llevar por Mi Corriente, por Mi Sabiduría, por Mi Amor,

pero todos aquellos que traten de oponerse a toda ésa Fuerza tremenda que voy suscitando ya entre vosotros,

se dañarán, caerán y no podrán hacer el bien debido.

La Sabiduría os indicará cómo deberéis dejaros guiar por Mí, por ésa Fuerza tremenda, Divina, que se tiene ya que implantar en los corazones,

QUE TIENE QUE MODIFICAR A LA TIERRA ENTERA,

QUE TIENE QUE TRAER LAS BELLEZAS DEL CIELO NUEVAMENTE,

Se le atribuye el don de la bilocacion. Sin salir de Lima, fue visto en México, en África, en China y en Japón, animando a los misioneros que se encontraban en dificultad o curando enfermos. Mientras permanecía encerrado en su celda, lo vieron llegar junto a la cama de ciertos moribundos a consolarlos o curarlos. Muchos lo vieron entrar y salir de recintos, estando las puertas cerradas. En ocasiones salía del convento, a atender a un enfermo grave y volvía luego a entrar sin tener llave de la puerta y sin que nadie le abriera. Preguntado cómo lo hacía, siempre respondía: ‘yo tengo mis modos de entrar y salir.’

PARA QUE LAS PODÁIS VIVIR

Aquellos que están en Mi Contra, aquellos que no Me favorecen con su estado de vida, aquellos que se oponen a Mí y a Mis enseñanzas, tendrán que caer.

Serán arrollados por Mi Fuerza, se dañarán; porque no podrán luchar contra Mí vuestro Dios, vuestro Padre, vuestro Creador.

Anunciadles Mis pequeños que el Cielo se acerca a la Tierra, que la vida cambiará para bien del hombre, que todo será renovado en Pureza y Santidad.

Que las almas crecerán, porque se dejarán llevar por ésta Corriente Divina, que ya está llegando al Mundo, con Fuerza arrolladora,

que irá purificando a todos los pueblos de la Tierra y que saneará de todo pecado a las almas.

Dejaos llevar por Mí, dejad que Yo os lleve como brisa suave, como riachuelo; que os va cuidando, que os va consintiendo.

De los relatos que se guardan de sus milagros, se deduce que Fray Martín de Porres no les daba mayor importancia. Al imponer silencio acerca de ellos, lo hacía con joviales bromas, llenas de donaire y humildad. En su vida los milagros, formaban parte de algo natural y cotidiano.

DejadMe, Mis pequeños, hacer Mi obra en vosotros, confiad en Mí, vuestro Dios, que de Mi solamente sale Belleza, Santidad, crecimiento espiritual, una vida desconocida que aún no habéis sentido ni vivido.

Confiad en Mí vuestro Dios, que os transformaré y haré de vosotros nuevas almas, que gozaréis de los bienes del Cielo aquí en la Tierra.

Gozad y vivid alegres, a pesar de que lo que esté a vuestro alrededor traiga infelicidad a muchos.

Confiad en Mí vuestro Dios, que Yo estaré con todos aquellos que se dejen llevar libremente por Mis deseos amorosos.

Confiad en que tendréis un nuevo Hogar, muy superior al que estáis acostumbrados ahora.

Os prometo grandes cosas, y Yo cumplo, Mis pequeños, porque tengo el Poder para hacerlo.

Confiad y ya vivid desde ahora agradecidos a ésta gran promesa que os hago.

Ya que si he invertido Mi tiempo, Mis enseñanzas, Mi guía amorosa en vosotros, en cada uno de vosotros; vosotros deberéis perseverar, aún a pesar de que todo se vea obscuro a vuestro alrededor.

Ésa perseverancia santa, os hará alcanzar vuestra meta.

Ciertamente pronto se vendrá la Obscuridad, obscuridad espiritual a la Tierra.

La perseverancia os abrirá el camino, junto con la Fortaleza.

Deberéis estar atentos Mis pequeños cuando se vaya dando todo esto, para que vosotros podáis ayudar a vuestros hermanos para que no caigan en ésa negligencia,

en ése temor, en ésa tibieza, en ésa negación que destruye al hombre, a su alma, a su espiritualidad.

Deberéis perseverar, porque ya Me conocéis; porque sabéis cómo actúa el Amor entre los hombres, cómo puede levantar aún a aquél que está prácticamente muerto a la Gracia.

Porque el Espíritu de Dios NO NOS HACE COBARDES, al contrario, NOS DA PODER para amar a los demás y nos fortalece para que podamos vivir, una buena vida cristiana, 2Tim 1-7

Es ahí en donde se obra el Milagro en la Fe, en la Perseverancia, en la Fortaleza, en la lucha fiel que tendréis que padecer en éstos tiempos de gran prueba.

EL MILAGRO SE DARÁ ENTRE VOSOTROS,

VOSOTROS DEBERÉIS PROCURARLO Y PEDIRLO,

PARA EL BIEN DE VUESTROS HERMANOS

LA HUMILDAD OS AYUDARÁ

A QUE EL MILAGRO SE DÉ FÁCILMENTE

Mis pequeños, estáis acostumbrados que el Milagro, solamente grandes almas lo pueden lograr.

¿Acaso creéis que éstas almas no eran pecadoras? ¿Qué no tenían defectos y debilidades?

¡Claro que los tenían, Mis pequeños! Pero lo que hacía el Milagro a pesar de su debilidad, de su pecado, ES EL AMOR.

El amor por sus hermanos, la necesidad que veían en sus hermanos y que el amor en su corazón,

movió a Mi Corazón, para lograr ésa ayuda, tanto espiritual, como material o física hacia sus hermanos.

ESTÁIS OBLIGADOS MIS PEQUEÑOS AL MILAGRO

PORQUE EL MILAGRO SALVARÁ A MUCHAS ALMAS

Y ASÍ ES COMO MUCHOS DE VOSOTROS

AYUDARÉIS A VUESTROS HERMANOS A VOLVER A MÍ,

A TRAVÉS DE MI PODER EN VOSOTROS.

YO TRABAJANDO A TRAVÉS DE CADA UNO DE VOSOTROS,

PRODUCIRÉ ÉSOS MILAGROS DE VIDA,

Ésos Milagros de Amor, ésos Milagros que modificarán a la Tierra entera, por vuestro deseo sincero de Amar y de amarMe.

Que mi Paz y mi Amor queden con vosotros.

Yo os bendigo en Mi Santo Nombre, en el de Mi Hijo Jesucristo, en el de Mi Santo Espíritu de Amor y en el Nombre de Mi Hija Santísima, la Siempre Virgen María, Madre del Redentor y Madre vuestra por siempre.

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EL CARISMA DE SANACIÓN 1


IMITAR AL MAESTRO, ES EL EJEMPLO QUE SALVA

En la casa de Cafarnaúm, se preparan para el Sábado.

Mateo, que cojea todavía, recibe a los compañeros.

Les brinda agua y frutas frescas. Les pregunta sobre las misiones.

Pedro arruga la nariz al ver que hay fariseos vagabundeando cerca de la casa.

Y dice:

–        Tienen ganas de amargarnos el Sábado. Quisiera ir al encuentro del Maestro y decirle que se vaya a Betsaida, para que éstos se queden con un palmo de narices.

Andrés le pregunta:

–      ¿Y crees que el Maestro lo haría?

Y Mateo observa:

–       Además… En la habitación de abajo está el pobre infeliz que lo espera.

Pedro insiste:

–       Podríamos llevarlo en la barca a Betsaida y yo o cualquier otro ir al encuentro del Maestro, que hoy regresa de Corozaím.

Como Felipe tiene a su familia en Betsaida y nada le daría más gusto, dice entusiasmado:

–      Pues vamos…

Pedro agrega:

–       ¡Tanto más que estáis viendo cómo han reforzado la guardia con escribas! Vamos sin perder tiempo. Vosotros con el enfermo, pasáis por el huerto y salís por atrás de la casa.

Yo llevo la barca hasta el pozo de la higuera y Santiago hará lo mismo. Simón Zelote y los hermanos de Jesús, irán al encuentro del Maestro.

Judas de Keriot grita:

–        ¡Yo no voy con el endemoniado!

–       ¿Por qué? ¿Tienes miedo de que se te pegue el demonio?

–        No me hagas enojar, Simón de Jonás. Dije que no voy y no voy.

–        Ve con los primos al encuentro de Jesús.

–         No.

–         ¡Uf! Ven en la barca.

–         No.

–         En resumidas cuentas… ¿Qué es lo que quieres? Eres siempre el de los obstáculos…

–        Quiero quedarme en donde estoy. No temo a nadie y no me escapo. Por otra parte, el Maestro no estaría contento con ello.

Sería causa para otro sermón de reproche y no me lo quiero merecer por vuestra culpa. Id vosotros. Yo me quedaré a informar…

Pedro grita:

–        ¡Así no! Todos o nadie.

Zelote, que estaba mirando hacia el camino, dice muy serio:

–        Entonces nadie. Porque el Maestro ya está aquí. Vedlo que se acerca.

Pedro disgustado, rezonga entre la barba y va a encontrar a Jesús con los demás.

Y después de los saludos le dicen del endemoniado ciego y mudo que con los familiares le esperan desde hace mucho tiempo.

Mateo explica:

–          Está como inerte. Se echó sobre unos sacos vacíos y de allí no se ha movido. Los familiares tienen confianza en Ti. Ven a tomar algo y luego lo curarás.

Jesús objeta:

–          No. Voy al punto donde está él. ¿En dónde?

–          En la habitación de abajo, cerca del horno. Allí lo puse junto con sus familiares. Porque hay muchos fariseos y también escribas que parecen estar al asecho.

Pedro refunfuña:

–         Es cierto. Y sería mejor no darles gusto.

Jesús pregunta:

–        ¿No está Judas de Simón?

Pedro vuelve a rezongar:

–         Se quedó en casa. Siempre hace lo que otros no hacen.

Jesús lo mira pero no reprende.

Se apresura a ir a la casa. Saluda a Judas, que parece muy ocupado en acomodar los trastes.

Jesús dice:

–          Sacad al enfermo.

Un fariseo extraño a Cafarnaúm, replica:

–        No es un enfermo. Es un endemoniado.

–        Es siempre una enfermedad del espíritu…

–        Le ha impedido el ver y el hablar.

–        La posesión es siempre una enfermedad del espíritu, que se extiende a los miembros y a los órganos. Si me hubieses dejado terminar; hubieras sabido que me refería a esto.

También la fiebre está en la sangre cuando uno se enferma. Y luego, a través de la sangre, ataca las diferentes partes del cuerpo. 

Por eso para usar del Carisma de Sanación con éxito, debemos averiguar DÓNDE está el problema.

Ahora hay muchos enfermos, con la POSESIÓN DIABÓLICA PERFECTA, como la de Judas. 

El fariseo no puede replicar más y se calla.

Llevan al endemoniado ante Jesús.

Se ve inerte y aniquilado.

La gente se agolpa, junto con los notables de Cafarnaúm, los fariseos, escribas, Jairo y un centurión romano, con otros gentiles.

Cuando “vemos” cuales son los demonios autores del tormento y con el Don de ciencia infusa, también conocemos cómo entraron…

Haciendo el ademán de imperio, Jesús ordena:

–        ¡En Nombre de Dios, deja las pupilas y la lengua de éste! Lo quiero. Sal de ésta criatura. Ya no te es lícito tenerla. ¡Largo!

El milagro se desenvuelve con un grito de rabia del demonio…

Y termina con uno de alegría del liberado que exclama:

–        ¡Hijo de David! ¡Hijo de  David! ¡Santo Rey!

Jesús comisiona a los apóstoles
14. Por último, estando a la mesa los once discípulos, se les apareció y les echó en cara su incredulidad y su dureza de corazón, por no haber creído a quienes le habían visto resucitado.
15. Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación.
16. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará.
17. Estas son las señales que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas,
18. agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien.»
La ascensión
19. Con esto, el Señor Jesús, después de hablarles, fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios.
20. Ellos salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban.

Un escriba pregunta:

–       ¿Cómo supo que fue Él quien lo curó?

Otro fariseo contesta:

–       ¡Si todo es una comedia!

–       ¡Esta gente ha sido pagada para representarla! –contesta uno más alzando los hombros.

Jairo el sinagogo replica:

–      ¿Quién le pagó? ¿Se puede saber?

–       Tú también.

–       ¿Con qué fin?

–       Para hacer célebre Cafarnaúm.

–       No envilezcas tu inteligencia, diciendo estupideces. Y tu lengua, ensuciándola con mentiras. Sabes que no es verdad. Y deberías comprender que estás repitiendo una sandez.

Lo que sucedió aquí, ha sucedido en muchas partes de Israel. ¿Habrá siempre quién pague?

Yo no sabía que la plebe fuese tan rica, pues es la única que ama al Maestro.

–        Tú eres el sinagogo y lo amas.

–        Allí está Mannaém, el hermano de Herodes. En Bethania está Lázaro, el hijo de Teófilo.

–       Ellos no pertenecen a la plebe.

–       Pero ellos y yo somos honestos. No engañamos a nadie y menos en asuntos de creencia. No nos lo permitimos, pues tememos a Dios y a Él le agrada la honestidad.

Los fariseos le dan la espalda a Jairo y atacan a los familiares del curado:

–        ¿Quién os dijo que viniesen aquí?

–         Muchos que fueron sanados.

–         ¿Qué os dieron?

–        ¿Darnos? La seguridad de que Él lo sanaría.

–        ¿Pero de veras estaba enfermo?

–         ¡Oh, cabezas fraudulentas! ¿Pensáis que todo esto fue una pantomima? Si no nos creéis vayan a Gadara y preguntad por la desgracia de Anna de Ismael.

Se arma una discusión entre los que creen y  los que no creen.

Un escriba dice desdeñoso:

–       Pero no aumentéis el fanatismo del pueblo con vuestras afirmaciones.

–       ¿Y qué es entonces, según vosotros?

–       ¡Un Belzebú!

Varios gritan al mismo tiempo:

–       ¡Lenguas de víboras!

–       ¡Queréis quitarnos la alegría del Mesías!

–       ¡Blasfemos!

–       ¡Usureros!

–       ¡Ruina nuestra!…

Y se enciende más la disputa.

Jesús que había ido a la casa a beber un poco de agua, se asoma al umbral a tiempo para oír la necia acusación farisea:

–        Este es un Belcebú, porque los demonios lo obedecen. 

–        El gran Belcebú, su padre le ayuda y es con su poder que arroja a los demonios.

Jesús se acerca derecho y severo; pero tranquilo. Se detiene frente al grupo de escribas y fariseos.

Los mira agudamente y les dice:

–         Aún en la tierra vemos que un reino dividido en partidos contrarios, se debilita internamente…

Y en un larguísimo discurso habla de la astucia y la maldad de Satanás que vive para ‘robar, dañar, mentir, ofender, meter confusión, destruir…’

Del pecado contra el Espíritu Santo y de la posesión diabólica. 

NUESTRA MISIÓN ESTÁ PRIMERO

Casi ha terminado cuando dicen a Jesús:

–         Maestro, están tu Mamá y tus hermanos.

–         Da orden de que se aleje la gente, para que puedan acercarse a Ti, pues tienen una razón importante que los obligó a venir a buscarte.

21. Otro de los discípulos le dijo: «Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre.» 22. Dícele Jesús: «Sígueme, y deja que los muertos entierren a sus muertos.» MATEO 8

Jesús levanta su cabeza y ve el rostro angustiado de María que lucha por no llorar, mientras que José de Alfeo, le habla irritado con gestos enérgicos.

Y la cara de Simón, claramente afligida y disgustada…

Pero Jesús no sonríe y no da ninguna orden.

Deja a la Afligida en su dolor y a sus primos, donde están.

Mira a la multitud y responde a los apóstoles que están cerca y que tratan de hacer valer la sangre sobre el deber.

Solamente dice:

–       ¿Quién es mi madre? ¿Quiénes son mis hermanos?

Gira los ojos. Hay severidad en su rostro, que palidece por la violencia que debe hacerse a Sí Mismo, para colocar el deber sobre el afecto y la sangre.

Y lograr negar su unión con su Madre, para servir al Padre.

Señala con un largo ademán a la multitud que se aprieta a su alrededor.

–      He aquí mi madre. He aquí a mis hermanos. Los que hacen la voluntad de Dios, son mis hermanos y hermanas, son mi madre. No tengo otros.

Los míos serán esto si cumplen la Voluntad Divina y con mayor perfección que cualquier otro;

en hacer la voluntad de Dios hasta el sacrificio total de cualquier otro querer o voz de sangre y de afectos.

La multitud ruge como un mar agitado por el viento.

Estaban al acecho por si curaba en Sábado.

Los escribas son los primeros en huir diciendo:

–        ¡Es un demonio! ¡Reniega hasta de su sangre!

Los parientes, hermanos de Judas Tadeo y Santiago de Alfeo, se adelantan:

–        ¡Es un loco!

–        ¡Tortura hasta a su madre!

Los apóstoles:

–       En verdad que en esta palabra concentra todo el heroísmo.

La multitud dice:

–       ¡Cómo nos ama!

A duras penas, María con José y Simón, se abren paso.

María toda dulzura. José, todo rabia. Simón, todo turbado.

Llegan hasta Jesús.

José al punto lo ataca:

–        Eres un loco. Ofendes a todos. No respetas ni siquiera a tu Madre. Pero ahora estoy aquí y te lo impediré. ¿Es verdad que vas de acá para allá como trabajador?

Si es verdad, ¿Por qué no trabajas en tu carpintería, para alimentar a tu Madre?

¿Por qué mientes diciendo que tu trabajo es la predicación? Ocioso e ingrato que eres; si luego vas a buscar en casa ajena un trabajo remunerado. ¡Responde!

Jesús se vuelve.

Toma de la mano al niño, lo levanta sosteniéndolo por las axilas y dice:

–        Mi trabajo fue para dar de comer a este inocente y a su familia. Y persuadirles de que Dios es Bueno. Se predicó a Corozaím la humildad y la caridad.

Y no sólo a Corozaím, sino también a ti José, hermano injusto. Te perdono porque sé que la sierpe te mordió. 

Con el Don de DISCERNIMIENTO, Jesús SABE lo que Satanás hizo a través de Judas y ahora TAMBIÉN TRATA DE IMPEDIR  que realice su MISIÓN.

Te perdono a ti también, Simón inconstante. A mi Madre no tengo nada que perdonar, ni Ella a Mí, porque juzga con justicia. Que el mundo haga lo que quiera.

Yo hago lo que Dios quiere. Y con la bendición del Padre y mi Madre soy más feliz; que si todo mundo me aclamase como Rey suyo.

Satanás siempre NOS ATACA o nos obstaculiza con lo que más amamos.

Ven Madre, no llores. Ellos no saben lo que hacen. Perdónalos.

María dice:

–        ¡Oh, Hijo! ¡Yo sé! Tú sabes. No hay nada que decir…

–         No hay otra cosa qué decir, más que: ‘Idos en paz.’

Jesús bendice a la multitud y tomando de la mano a María, sube la escalera…

 

LA CIENCIA DE LA MUERTE 2


1RESURRECCION

LA CONVERSION ES LA RESURRECCIÓN DEL ESPÍRITU  

Jesús llevó su Amor a empurpurarse con su Sangre sobre la cima del Calvario y ahí esplende, para recordarnos que fuimos hechos para el Cielo.

Y relampaguea para llamarnos a Sí. Para volver a grabar el Nombre Santo de Jesucristo, sobre el altar de nuestro corazón sin Dios y sobre el templo profanado de nuestra mente.

Para consagrarlos al Dios Verdadero con un verdadero culto a Dios.

Hay que amar, alabar, cantar, invocar, bendecir, CREER en el Nombre Bendito de Jesús.

EL ARREPENTIMIENTO ES EL DOLOR DE HABER CAUSADO DAÑO.

“Yo Soy el Señor Dios Tuyo.”

Pareciera que el dedo de Dios haya escrito esta sentencia en todo lo creado.

El pecador trata de ahogar este grito de la conciencia.

Pero siempre llega el momento en que en medio de la ebriedad y del placer. En el ajetreo del trabajo, en el reposo de la noche, en el paseo solitario, en el vacío de Dios, le reprocha:

Sufres porque has convertido en dios a esta carne que ávido besas; este oro que avaro acumulas; este odio que carcome tu existencia, con el ansia de venganza.

Dios es Paz.

El que quiere recuperarla, debe escombrar la mente, el corazón, la carne; de todo lo que no es paz y causa turbación.

EL PECADO ES UNA MALDICIÓN, que atrae la Justicia Divina. 

El arrepentimiento quita el anatema cuando es sincero.

Cada hombre debe examinarse con sinceridad y entonces sabe en dónde ha errado.

De Dios nadie puede hacer burla.

El alma que se acerca a Él con humildad, obtiene su Perdón.

NO HAY ARREPENTIMIENTO

Tropezar no es malo, encariñarse con la piedra, SÍ.

MIENTRAS DURE EL DESEO POR EL OBJETO POR EL QUE PECAMOS.

Dios no perdona a quién no se arrepiente, porque es necesario limpiar el corazón para obtener gracias…

Y las excusas no se pueden perdonar.

EL MAL NO BASTA NO HACERLO.

TAMBIÉN ES NECESARIO NO DESEAR HACERLO.

Por eso Jesús dijo: “Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió con ella adulterio en su corazón.”

Porque el pecado a los ojos de Dios es un delito realizado, cuando hay deleite alimentando pensamientos de adulterio, se es adúltero;

De homicidio, homicida; de traición, traidor; etc.

Jesús vino para salvar a los pecadores y cada alma que se arrepiente y se convierte; es una justificación para la tremenda humillación a que se sometió el Infinito al tomar forma humana.

Porque en la llama del arrepentimiento, el alma se ofrece amando a la Flama del Amor Divino, que la absuelve y la absorbe dentro de Sí Mismo.

El hombre es débil y cuando peca por lo sorpresivo de los ataques de Satanás, Dios le perdona si surge en él un arrepentimiento sincero y la voluntad de no pecar más.

PORQUE QUIÉN ES REALMENTE FIEL Y AMA A DIOS, NO SE DOBLEGA A LAS PASIONES,

NI LO QUEMA EL FUEGO DE SATANÁS,

YA QUE EL PECADO LE REPUGNA.

Y cuando amamos a Dios con todo nuestro ser, no pecamos.

Porque el pecado es un dolor que se da a Dios.

Quién ama verdaderamente no quiere lastimar jamás al Amado, ni con el más mínimo dolor.

Para el pecador arrepentirse significa abandonar su vida de pecado,

Postrado ante la Cruz en la que has muerto y a la que yo también te he condenado. Sólo puedo decirte hoy que lo siento, que te amo y te pido perdón por mis errores y te pido perdón por mis pecados. Perdóname Señor, HOY ME ARREPIENTO, Perdóname Padre mío por mi maldad, perdóname Señor, por mis errores, perdóname señor por mis pecados. PERDÓNAME SEÑOR, HOY ME ARREPIENTO, PERDÓNAME MI DIOS, CRUCIFICADO.

Y volverse hacia Dios por el camino de la Oración y la Penitencia.

Los pecadores son los muertos del espíritu y cuando el hombre atiende el llamado de Dios y se arrepiente, se verifica el milagro anunciado por Jesús.

Y los que escuchan y atienden su llamada, se levantan de su tumba espiritual y resucitan a la verdadera Vida.

NO HACER EL MAL, NO ES SUFICIENTE PARA ESCAPAR DEL INFIERNO.

El poder de Dios arranca de la esclavitud del pecado, pero el arrepentimiento debe llevar a la conversión.

Es decir, al deseo continuo de conocer, amar y pertenecer, cada vez más a Dios; buscando hacer siempre la Voluntad Divina.

Y el Reino de Dios llega al corazón que acepta la Ley que vino de los Cielos a través del Evangelio de Jesús, porque al practicarla el hombre se convierte en ciudadano del Reino.

LA CONVERSIÓN DEBE VIVIRSE TODOS LOS DIAS.

Para el cristiano, convertirse significa despertarse cada día, con el deseo ferviente de ser mejor que el día anterior,

de pertenecer más a Dios y amarle cada vez más, limando las imperfecciones.

Tratando de conquistar con el heroísmo y la voluntad, estratos más elevados de la perfección.

Conquistando la salvación con todas las potencias y poniendo en juego todos los dones recibidos de la Gracia de Dios.

LA RESURRECCIÓN MORAL Y ESPIRITUAL.

La salvación se encuentra en el Evangelio.

Aceptando todas sus verdades espirituales, practicando una auténtica caridad.

No se puede conciliar el Reino de Dios, con el Reino de Satanás.

No es posible dar gusto al mismo tiempo a la carne y al espíritu.

ES INDISPENSABLE EL ESCOGER. 

Él se ha dado a Sí Mismo dejando el seno del Padre, para hablar a los hombres.

Se ha humillado Él, Dios; a morir como un malhechor, para lavar nuestro corazón y volverlo capaz de acoger a Dios.

Él ha dado el Paráclito para que fuese Maestro en el conocimiento de su Doctrina de Caridad, pureza, bondad, humildad.

JESÚS LLAMA: 

 “¡Venid! Mis brazos están abiertos. Mi boca tiene besos de perdón y mi Corazón tiene Tesoros de Amor. Dejad las riquezas injustas y venid a Mí, Soy la Riqueza Verdadera.

Dejad los goces indignos y venid a Mí, Gozo Verdadero. Yo Soy el Dios de la Paz. Todo Dolor en Mí se calma. Todo peso se vuelve ligero.

Venid. Dejad aquello que mata y que muere. Aquello que hace daño. Aquello que quiere el Mal. Ayudadme a rechazar al infierno en el Infierno y a abriros el Cielo.

Venid a Mí que os amo. Ayudadme con vuestra voluntad. La quiero para actuar. No porque yo la necesite, sino porque es necesaria para vosotros, para merecer el Reino.

Yo puedo darles todo si venís a mi Corazón y no de manera humana, sino sobrehumana, eterna, inefablemente dulce.

No les digo que no conoceréis el Dolor, lo he conocido Yo que Soy Dios.

Pero les digo:

tu dolor se volverá suave si lo sufres sobre mi Corazón. Todo dolor en Mí se calma”

El llamado a la conversión, es el llamado a la Vida, a la resurrección del espíritu.

Y esto solo puede suceder aquí en la Tierra, en este momento, mediante un milagro de gracia.

Solo aquí, en nuestro único día.

La respuesta la tenemos nosotros con nuestra voluntad.

EL QUE LO AMA DE VERDAD Y QUIERE AMARLO SIEMPRE MÁS

SE LIBERA DE LAS CADENAS DEL ERROR Y DEL PECADO Y LE DA EL ‘’.

HAY QUE DAR EL PRIMER PASO Y DECIR A JESÚS: ‘SEÑOR. VENGO A TI.’

Y A SATANÁS: ‘ALÉJATE DE MÍ. YO NO TE PERTENEZCO’.

PREPARACIÓN A LA MUERTE

La muerte es inevitable. Entró en el mundo como consecuencia inmediata del Pecado. Nadie ama la muerte, sobretodo sí es dolorosa, sí es prematura e inmerecida. Nadie la ama.

Y sin embargo, todos debemos morir. Por eso se debe mirar a la muerte con la misma serenidad, con que se mira todo lo que debe terminar.

Si pedimos a Dios poder amarla, avanzaremos velozmente en el camino de la perfección.

Dios desea estar con sus creaturas y las creaturas debieran desear estar con Él.

            La contemplación de la Muerte es Escuela de Vida.

Si vivimos con santidad, la muerte se convierte en esto:

Separación temporal del cuerpo, del espíritu, para después resucitar triunfalmente para siempre, reunidos y felices en Dios.

Todos nacemos desnudos. Todos morimos y somos destinados a la corrupción.

Como se nace, reyes o pordioseros, así se muere. Es solo la envoltura superficial de lo ostentoso, lo que permite una diferencia entre uno y otro.

Pero lo esencial, el ser humano, no deja de ser carne muerta.

Despojos cuyo destino final es la destrucción. No es así lo incorruptible: el alma.

EN LA HORA DE LA MUERTE

La Cruz de la muerte es la última cruz del hombre y tiene dos brazos. Uno es la Cruz de Jesús y el otro el nombre de María.

Entonces la muerte sucede  en la paz de los liberados también de la cercanía de Satanás, porque estas son las dos cosas que el maldito no soporta.

Todos vamos a morir y esto nunca hay que olvidarlo, si queremos salir victoriosos de la extrema insidia que nos odia infinitamente.

El grito que salva porque nunca se le invoca inútilmente, es el Nombre de Jesús.

El vela en espera de ser llamado y acude pronto, pues ante el Nombre de Jesús, tiemblan de alegría los Cielos y de terror los Abismos.

Y SE OBRAN LOS MILAGROS… 

Sólo los hijos desamorados e imprudentes esperan el último momento, para llamarlo.

Satanás vela para apoderarse de las almas, como un ladrón que ataca de repente.

 

El mundo está lleno de muertes repentinas y es uno de los productos de nuestra manera de existir.

Hemos multiplicado los placeres y la muerte. El saber y la muerte.

Hay que luchar para que el sol quemante de nuestra carnalidad, no nos vuelva irreconocibles a los ojos de Dios y repelentes ante Él.

Hay que vencer, pidiéndole a Dios que nos ayude en nuestra voluntad de ser buenos y con un ferviente deseo de complacerlo. A Él le basta con esto.

Quién hace esto, hace todo. Porque Dios es nuestro refugio contra Satanás que trata de impedírnoslo.

Por eso hay que arder en el amor de Dios. El pecado nos ha enfermado.

Jesús vino por los enfermos y los pecadores.

Las fiebres pueden conocer sus caricias. Nuestros sudores, su Sudario. Nuestras agonías, sus brazos para sostenernos. Nuestras angustias, su Palabra.

Y la carne, fiera enloquecida; cuando se pierde se encuentra la Vida.

Los que están enfermos  por haber traicionado la Ley de Dios y servido a la carne, pueden encontrar alivio, Jesús no se cansa de salvar.

Él es el único que sufre y vela con nosotros. Sonríe a nuestras esperanzas y en canto el Padre lo quiere, las convierte en realidad.

Para los que tienen el decreto de muerte, Él toma a los que tiemblan frente al Misterio de la Muerte y que lo llaman.

Él trasforma las tinieblas en Luz, el dolor en alegría y nos toma de la mano.

Él conoce la muerte. La ha conocido antes que nosotros.

Él sabe que es solo un instante y que Dios aturde los sentidos sobrenaturalmente, para no dejar al alma sola en la lucha extrema.

Hay que confiar y mirarlo solo a Él.

Y cuando Él está con nosotros y su Amor y su Sangre nos cubren, ya no hay miedo para el encuentro con Dios.

Y así se gana el Combate Final.

VIVIR MURIENDO

El que quiere vivir por el espíritu y quiere llevar a otros a que vivan la misma vida, debe posponer la carne; casi matarla, para cuidar solo del espíritu.

El hombre debe pasar por una autogénesis a una segunda creación. Volver a crearse y hacer que el espíritu reine hasta llegar a la perfección.

Por eso hay que llorar por las culpas, pero ¡Hay que levantarse!

No siendo muertos vivos y formar parte en el futuro, de los eternos condenados.

El amor es el factor más potente que Jesús nos da en anticipo, para estimular un cambio.

El hombre es como un niño que aprende a hacerse adulto e independiente de la ayuda de otros, precisamente como lo necesita un incapaz que debe ser ayudado en todo;

para crecer, nutrirse caminar y lo auxilia el que ya está formado, habiendo alcanzado la edad perfecta en el cuerpo, en el intelecto, en el espíritu.

Y Jesús hace de ‘madre’ para hacer del hombre ‘infante espiritual’, un adulto de la estirpe selecta, un regio sacerdote, una hostia viviente, que continuamente se ofrece a Dios como Cristo, con Cristo, por Cristo,

a fin de continuar el Sacrificio Perpetuo que se ha iniciado con Cristo y que terminará hasta el Fin de los Siglos.

Y la leche que nos nutre, es su Caridad.

Verdaderamente los hombres han sido redimidos por el Amor, antes que por la Sangre y que la Muerte del Hijo de Dios.

Y es su Amor el que da la madurez necesaria, para que el alma aprenda a ser vino y hostia, consagrados a su Amor.

El hombre es un ser que solo delante del holocausto, se rinde. Jesús obtuvo su triunfo, después de la Muerte.

Y lo mismo es para sus discípulos.

Para ser harina de hostias, es necesario saberse despojar de todas las impurezas por el Amor.

Ninguna otra cosa como el Amor, es absoluta en operar esta depuración de la personalidad, para volverla apta para vivir en el Cielo.

Pero después de tanto dolor, toda la amargura que se vive por amor a nuestro Rey, la encontraremos convertida en dulzura.

ALMAS VÍCTIMAS Y CORREDENTORAS

Todas las heridas con las que seamos afligidos, serán gemas eternas. ¡Todo el dolor será júbilo!

El tiempo pasa y todo instante pasa. Solo queda Dios y con Él, su Eternidad.

Cuando se piensa en esto, se anhela el Dolor como el aire para respirar.

La uva es más dulce, cuanto más madura es y más madura es, cuanto más sol agarra.

El dueño de la viña no cosecha su uva para hacerla vino, si no está bien madurada.

Y para que madure. La poda de modo que el sol pueda descender y circular entre racimo y racimo.

Y hacer de los granillos ásperos y verdes, otras tantas perlas de líquido azucarado.

En el otoño, después de tanto sol y tanta podadura, las uvas están bellas y útiles al hombre.

Dios es el Sol y las almas-víctimas, la viña donde debe formar el Vino Eterno.

Dios es el Sol y el Viñador.

Las circunda y las inunda con sus rayos.

Y los mortifica para que sean verdaderos sarmientos cargados de fruta y no vanos zarcillos que no sirven a nadie.

Es necesario que el Sol y el Viñador los trabajen a su completo placer en las almas.

Y ellas deben imitar a los racimos que no hacen voces de protesta, ni hacen resistencia al Sol y al Viñador.

Sino al contrario, se dejan abrir para recibir los rayos cálidos.

Se dejan medicar con líquidos apropiados.

Se dejan acomodar sin reacción alguna. Y así se hacen siempre más grandes y dulces.

Un verdadero prodigio de jugos y de belleza.

También las almas deben desear el sol y la obra del Eterno Viñador,

cuanto más se acerca para ellas la hora de la Divina Vendimia.

No están destinadas al Místico Lagar, los racimos reacios y enfermos que no han querido volverse maduros, sanos y dulces.

Y que se han escondido, para no ser curados.

Los que son dignos de la Vendimia, son los racimos que no han tenido miedo de ser podados y medicados.

Y que dócilmente se han sacrificado en sus gustos por Dios.

Cuando la Vendimia se avecina, las almas-víctimas deben aumentar sus esfuerzos, para absorber cuanto más puedan de Dios.

ÉL LOS CONVERTIRÁ EN LICOR DE VIDA ETERNA.

Deben secundar su generosidad, para secundar las Obras de Jesús.

Él quiere hacer de ellos, racimos dignos de ser puestos a los pies del Trono de Dios.

ALMAS – VÍCTIMAS.

Los CORREDENTORES tienen el deber de salvar primeramente a sus familias.

Y Jesús tiene con ellos los mismos cuidados que el Viñador tiene con las plantas haraganas.

Aunque ahora no sepan darnos las gracias, cuando lleguen a la Vida las darán,

porque la Luz les ilumina horizontes que su humanidad les vela.

Y con éstas promesas no hay que llorar, sino continuar orando, llorando y sufriendo por ellos,

en los brazos de Jesús que son más dulces que aquellos de todas las madres.

Jesús nos devolverá los seres que hemos amado, en un Reino donde la triste muerte de la Tierra no tiene acceso y donde la horrible muerte del espíritu, ya no es posible.

Las promesas de Jesús secan las lágrimas, cuando desciende esta esperanza que es Fe y bendición.

La separación es penosa, pero cuando sabemos que no es total, el dolor disminuye.

Vivir muriendo, es morir amando.

Y morir amando es seguir el camino de la Cruz.

Es amar el Calvario, el Dolor, el Sacrificio, hasta el martirio Total.

MORIR AMANDO

Amar Es morir. Amar totalmente, es morir totalmente.

Para el que ama, la muerte deja de ser Destrucción para volverse Construcción.

El que muere construye, reedifica.

El que ama se dona totalmente, con una generosidad absoluta; porque lo único que desea, es la felicidad del ser amado y su completo bienestar.

PARA EL ALMA-VÍCTIMA QUE LLEGA A AMAR A DIOS CON UN AMOR TOTAL,

LA MUERTE ES LA OFRENDA CON LA CUAL AGRADECE TODOS LOS DONES RECIBIDOS

de Aquel que murió por ella primero y obtener la sonrisa y el beso de Jesús, es la máxima de las recompensas.

ALMAS VÍCTIMAS Y CORREDENTORAS

El Amor fue el sacerdote del Calvario.

El Amor es el sacerdote del místico altar donde se realiza la inmolación total, para morir por el Dios Único y Trino,

al cual ha llegado a amar de tal forma, que la muerte no solo ha perdido su horror, sino que se ha convertido en una imperiosa necesidad, con la cual puede abrazar a su Dios,

al probarle de esta manera, como Él es más importante que su propia vida y no puede ahogar el grito de su corazón, que clama jubiloso en una triple oblación.

Morir amando es una gloria que solo puede comprender el que la prueba.

Morir amando es rendir el Verdadero Culto a Dios.

Morir amando solo se puede gozar cuando se ha aprendido la Ciencia de la Muerte y una dulzura inefable envuelve las palabras:

“Sacrifícame Señor mío y Dios mío, porque te adoro sobre todas las cosas…”

ALMAS VÍCTIMAS Y CORREDENTORAS

El Amor de Dios, el hombre lo rechaza con desprecio y en los tiempos actuales, el Amor Vilipendiado de Dios, por Justicia y Respeto de su Perfección, no puede soportar más las afrentas.

Dios llama una y otra vez por todos los medios, pidiendo que se abran los corazones a su Amor Intensísimo y que se hagan víctimas, aceptando ser consumidos, para darle alivio al Amor.

Advierte que es la hoguera de un holocausto lo que ofrece;

pero que NO HUYAN de él, los que no se han vendido a Satanás.

NINGUNO, por más pequeño y mezquino que sea por su estado de pecado debe creerse rechazado por Él.

Eso es Misericordia.

Y de las almas más miserables, puede y quiere hacer, estrellas fulgidísimas para su Cielo.

Y repite su amoroso llamado:

“YO TE AMO TAL COMO ERES, EN ESTE MOMENTO.”

            No importa los pecados que hayas cometido. Ya los he pagado Yo en la Cruz. En Ella y con los brazos abiertos, te estoy diciendo cuanto te amo.

Te estoy esperando. Arrepiéntete y conviértete. SOY TU PADRE Y TE AMO.

 Quiero darte consuelo y alivio. Venid a Mí, todos. Pobres, manchados, débiles y los haré reyes. Dadme vuestra miseria, Yo la cubriré con mi Grandeza.

Dadme vuestras tinieblas y Yo os daré mi Luz. Vuestras imperfecciones y Yo os daré mi Perfección. Vuestro egoísmo y Yo lo cubriré con mi Bondad.

¡Venid! Entrad en mi Amor y dejadlo entrar en vosotros.

Soy el Pastor que se fatiga hasta la muerte por la oveja perdida y por ella Yo he dado mi Sangre.

¡Oh, mis corderitos! No teman si muchos harapos y manchas hay en vuestros vestidos y heridas en vuestra alma.

Abrid solo el corazón y aspirad mi Amor.

Seréis justos para con Dios y para con vosotros mismos, porque daréis consuelo a Dios y a vosotros, salvación.

¡Venid! Generosos que me amáis ya. Arrastrando a los hermanos que titubean todavía.

Si en todos pido que me permitan entrar,

es para dar alivio al Amor Rechazado.

A vosotras amadísimas almas-víctimas, pido de daros totalmente a Mí.

Seréis destruidos sobre la Tierra por mi Amor vehemente, pero recreados de una gloria tan alta, como ustedes no lo pueden concebir.

¡QUÉ FULGOR TENDRÁN LAS ALMAS QUE ACOGIERON EL AMOR DE DIOS,

HASTA SER CONSUMIDAS POR ÉL!

Tendrán el Fulgor mismo de mi Amor que quedará en ellas:

Fuego y Gema eterna de Divinísimo Esplendor.  

ORACIÓN PARA AÑO NUEVO


Diciembre 30 de 2019

Habla la Santísima Virgen María

Dice J.V: Veo a la Santísima Virgen vestida con su vestido rosa y con manto azul y veo que es inmensa, está parada sobre el Mundo y está pisando a la serpiente.

Hijitos Míos, Satanás ha tomado el poder mundial, su influencia maligna cae sobre todos los pueblos de la Tierra; por eso veis toda la maldad que se está dando en todas las naciones, ninguna se salva de su influencia, de su Maldad.

Los errores se dan por todos lados, a todos niveles, aún dentro de la misma Iglesia; en las familias, en la sociedad, ya NO HAY suficiente Oración de los hombres para combatir esta Maldad.

Pero sabed Mis pequeños, que estos son Mis tiempos, es el tiempo que Nuestro Padre Dios, Me ha dado para aplastar la cabeza de esta Serpiente Infernal,

Aunque ciertamente, tendréis que sufrir por un tiempo para purgar las ofensas que Le habéis infringido al Corazón de Mi Hijo. Y por los dolores también, que les habéis infringido al Padre y a Mi Esposo, el Espíritu Santo.

Ciertamente, la Maldad de Satanás llegó a todos vosotros, sin embargo la gran mayoría de vosotros, no le pusisteis  una barrera para proteger vuestra alma contra su influencia,

Y preferisteis vivir en el mal y hacer a un lado el Bien que os vino a Enseñar Mi Hijo.

Por eso, deberéis purgar por un tiempo lo que vosotros causasteis, que no se hubiera dado si vosotros hubierais seguido lo que Mi Hijo os dio.

Ciertamente Satanás será vencido y después de eso, de ese dolor que tendréis, he de pisarle la cabeza y será encadenado, para que no haya ya, esa influencia mala sobre vosotros.

E inmediatamente Mi Esposo, el Santo Espíritu de Dios, iluminará toda la Tierra.

Iluminará a aquellos que hayan sido escogidos para iniciar una nueva generación, ese será el Resto Fiel, los que sí entendisteis todo esto que se os explicó y además, pusisteis de vuestra parte para no dejaros influir por la Maldad de Satanás.

La purificación dejará a este Resto Fiel, limpio de toda Maldad, preparados para gozar de los regalos que Nuestro Padre Dios tiene preparados para este Resto Fiel.

Estos verdaderos hijos que sufrieron la Tribulación, que fueron purificados y que se mantuvieron fieles, será un gran regalo todo lo que vendrá para este Resto Fiel, pero más que nada,

El regalo más grande, va a ser la renovación que tendréis en cuerpo y alma, los que seréis escogidos; porque así os renovará mi Esposo, el Santo Espíritu de Dios.

Mantened en vuestra mente este regalo, manteneos alegres, porque muchos de vosotros sabéis ya, que seréis escogidos, porque ya estáis marcados, sabéis en vuestro interior, cómo vuestro Dios os ama.

Os pido Mis pequeños, que oréis intensamente por las almas,

POR LA SALVACIÓN DE TANTAS ALMAS QUE SERÁN ELIMINADAS DE LA TIERRA,

QUE NO SUPIERON SER FIELES A LAS ENSEÑANZAS

DE TODO UN DIOS QUE VINO A SALVAROS

Es muy doloroso ver cómo el hombre no reacciona, se os da tanto, se os mima tanto, y vosotros, con corazón duro y altanero, os ponéis en contra de vuestro Dios, que tanto os ama.

Hacéis a un lado tantas Enseñanzas y tanto Amor que se derrama sobre vosotros y vosotros no reaccionáis y solamente reaccionáis cuando el castigo ya está sobre vosotros, pero ya es demasiado tarde.

El Resto Fiel se ha ganado su puesto, porque ha tenido una vida entregada a Nuestro Dios y Señor.  

“Señor: Yo cubro con la Sangre Preciosísima a TODAS las almas que están siendo llamadas a tu Tribunal Divino, para que las alcance tu Misericordia y gocen en Tu Gloria de su futuro Eterno…”

Os pido, de cualquier manera, Mis pequeños, que insistáis en la oración, para salvar a tantas almas como podáis, que,

aunque no quedaran para los Nuevos Tiempos, puedan ser salvadas

Y así, deis una alegría grande a Nuestro Dios, en Su Santísima Trinidad y sobre todo,

para que Mi Hijo no se sienta decepcionado de haberse dado por todos y solo algunos hayan aprovechado todo el Bien que os dejó.

Os amo, Mis pequeños, insistid en la Oración sobre todo, en el rezo del Santo Rosario; os repito:

ESTE ES MI TIEMPO,

EL TIEMPO EN QUE LA MUJER

VENDRÁ A APLASTARLE LA CABEZA A LA SERPIENTE,

Estad Conmigo, ayudadMe con vuestra oración;

sobre todo, insistiéndoLe a Nuestro Dios y Señor,

que los tiempos se acorten, para que termine esta influencia satánica sobre todos vosotros.

Con tu Rosario Madrecita, convertido en la Red Divina de la salvación, te entrego con cada Ave María, LAS ALMAS DE…

Los ataques de Satanás son un magnífico motivo para decir:

Padre Santísimo TE ENTREGO TODO LO QUE SIENTO… (en unos cuantos minutos el DOLOR se vuelve soportable y casi desaparece)

Y…

Madrecita, uno mis lágrimas a las tuyas Y POR CADA UNA TE OFREZCO…” Y con la red divina oramos por paises enteros.

El noticiero es la mejor fuente de inspiración, para la Intercesión.

Y aún llorando, le decimos al Adversario: “Anda, vuelve a golpearme y veremos a quién le va peor…”  

Sírvanse con la cuchara grande y no oren solamente por una sola alma… 

Os pido que vuestra Oración no cese en ningún momento, estáis viendo Acontecimientos ya fuertes de la Purificación. El mismo sol os está afectando y está afectando a la Tierra.

Desde hace tiempo os pedí, Mis pequeños, que observarais al sol, porque en él se iban a dar muchos cambios que os irían afectando.

Yo, como Madre vuestra, estaré con vosotros en todo momento.

En Mis Apariciones, alrededor del Mundo, Nuestro Padre y Nuestro Dios, Me permitió irles anunciando de algunos Acontecimientos que padeceréis.

MUCHOS DE VOSOTROS LOS HABÉIS TOMADO EN CUENTA Y EN SERIO,

PERO MUCHOS MÁS, NO LES HAN HECHO CASO

Y NO SE ESTÁN PREPARANDO

La Gracia de Nuestro Dios, permite que éstos acontecimientos se vayan dando poco a poco, para que la humanidad vaya reaccionando y os vayáis dando cuenta que ya éstos se están saliendo de la “normalidad”, de la que luego habláis.

Los mismos científicos, asombrados están, porque ya no siguen parámetros humanos, ya no tienen con qué comparar lo pasado con lo presente y esto lo está permitiendo Nuestro Dios y Señor,

PARA QUE OS DEIS CUENTA DE QUE YA LO QUE SE ESTÁ DANDO Y SE DARÁ,

NO VIENE DE LOS CAMBIOS NORMALES DE LA TIERRA O DEL UNIVERSO ENTERO,

SINO QUE YA ES OBRA DIRECTA DE NUESTRO DIOS

Y DE LAS FUERZAS SATÁNICAS QUE OS QUIEREN DESTRUIR

Nuestro Dios, os estará protegiendo y Yo Misma, estaré con vosotros también, para guiaros y para que sepáis qué hacer en estos momentos de Purificación

Que como os dijo Nuestro Padre y Nuestro Dios, serán para vuestro Bien, aun a pesar de que os duela lo que vendrá.

Mis pequeños,

UNÍOS EN GRUPOS DE ORACIÓN,

PORQUE LA ORACIÓN CONJUNTA, SIEMPRE SERÁ MÁS PODEROSA QUE LA INDIVIDUAL

Apoyaos los unos a los otros, tanto en lo material como en lo espiritual y ved todo lo que sucederá, como algo positivo.

Porque se os ha dicho ya, que se os cambiará de casa, tendréis un Nuevo Hogar y será muy bello.

VUESTRO SUFRIMIENTO, EN ALGUNOS SERÁ GRANDE

Y EN OTROS, MENOS FUERTE;

DEPENDIENDO DE VUESTROS PECADOS Y DE VUESTRA ESPIRITUALIDAD

ESA ES LA JUSTICIA DIVINA,

ÉSE ES EL AMOR DE NUESTRO PADRE Y CREADOR

Empezaréis a vivir una nueva época y, así como el parto de una mujer que al principio duele, cuando nace el bebé, se terminan las lágrimas y empieza la alegría

y no solamente empieza la alegría por ver nacido el bebé, sino porque empiezan muchas expectativas, ¡Grandes expectativas!

Conoceréis grandes cosas que nuestro Dios os regalará y asombrados y alegres estaréis de tener todo ello;

es como el regalo nuevo que se le da al niño en su cumpleaños, recibe tantos regalos en un momento de fiesta, que no sabe cuál abrir primero, y así estaréis vosotros.

Tantos regalos tendréis de parte de vuestro Dios, que vuestra alegría será inmensa.

Agradeceréis de corazón a Nuestro Dios y os alegraréis, infinitamente, de haber sido obedientes y fieles a Su Amor y a Sus Leyes.

¡Cuánta tristeza Me causan vuestros hermanos!, que no tienen Fe a todo lo que se os dice y se os pide,

que por estar de parte de Satanás, tratan de hacer a un lado o de distorsionar Nuestras Palabras Santas, para engañar a vuestros hermanos, haciéndoles creer que son mentiras.

¡Pobres almas de vuestros hermanos!, que así como los escribas y fariseos, que asesinaron a Mi Hijo y que han creado mentira tras mentira, a través de todos éstos años, posteriores a la Muerte y Resurrección de Mi Hijo,

quieren seguir haciéndolo con la humanidad. Ellos son seguidores de Satanás, y Satanás es pura mentira.

ORAD POR LAS ALMAS DE VUESTROS HERMANOS QUE DUDAN,

PORQUE ELLAS TODAVÍA PUEDEN SER RESCATABLES;

AQUELLAS QUE YA SE HAN SOLTADO TOTALMENTE A LA MALDAD DE SATANÁS,

DIFÍCILMENTE REGRESARÁN A LA VERDAD.

Alegraos pues, vosotros, los que habéis creído, los que a pesar de todas las mentiras y maldades de Satanás, a vuestro alrededor, os habéis querido mantener en la Verdad porque estáis bien cimentados en ella.

Manteneos así, Mis pequeños, inamovibles en la tormenta, la Luz de la Verdad os guía y el Amor os unirá eternamente.

Amaos los unos a los otros, os pidió Mi Hijo y os lo repito Yo, vuestra Madre: amaos los unos a los otros.

Gracias, Mis pequeños

Mí Dios y Señor, Padre de todo lo creado, os bendiga; que Mí Hijo, bendición de Mí Dios y Señor, a Mí Corazón y a Mí Vientre Virginal, os bendiga y que Mí Esposo, el Santo Espíritu del Amor, la Sabiduría, la Palabra, el Amor, también os bendiga.

Y recibíd, también de Mí, Vuestra Madre Celestial, Mis Bendiciones y Mí Ternura y preparád vuestra voluntad a una libre donación para ser guiados al triunfo de la Verdad y del Amor.

Amadísimo Padre Celestial:

“Tú que eres infinitamente Bueno, infinitamente Poderoso, infinitamente Misericordioso, escucha la Oración que te presento a través del Inmaculado Corazón de María Santísima y por la Sangre Preciosísima de Jesús:

Señor hoy quiero pedirte perdón. Perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por la palabra inútil y el amor desperdiciado.

Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho. Perdón por vivir sin entusiasmo y por la Oración que poco a poco fui aplazando y que hasta ahora vengo a presentarte. También por la apatía en buscarte y en amarte.

Y por la tibieza en servirte. Por mis pecados de omisión, por todos mis olvidos, descuidos y silencios nuevamente te pido perdón.

Señor, Dios, Dueño del tiempo y de la Eternidad, tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro. Al terminar este año, quiero darte gracias por todo aquello que recibí de TI.

Gracias porque aunque no tengo mucho, Tú no dejaste que me faltara NADA y hasta recibí pequeños regalos para consentirme, aparte de los grandes dones que sostuvieron mi vida.

Gracias por tu Paciencia, cuando tardé en darme cuenta que fué Satanás el que estaba haciéndome tropezar y me enganché en sus tramposas insidias, con los seres que más amo en la vida, después de Tí.

Así como la torpeza en percatarme que tanto la soberbia como el respeto humano, son como aves fénix que no mueren y nos atrapan, cuando menos lo esperamos, para tratar de alejarnos de Tí.

Gracias por esas alertas con qué el Espíritu Santo, son como un semáforo que nos detienen y nos hacen reflexionar. Y vemos claramente las acciones del Enemigo a través de las personas y tu Amor en nuestro corazón, nos fortalece y nos ayuda a PERDONAR.

Gracias por la vida y el amor; por el mar y la vida que contiene, por las flores, el aire y el sol. Por todas las maravillas con qué dotaste el Universo y la Creación entera.

Por la belleza que aún podemos contemplar, a pesar de la terrible destrucción que nosotros hemos propiciado, con nuestra indiferencia, avaricia e irresponsabilidad.

Gracias por tu infinito Amor, que nos protege y nos defiende, cuando más lo necesitamos. Por la alegría y el dolor; por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser.

Y por las pruebas que nos doblegan y lloramos el ganar perdiendo; pero aceptando con amor tu Voluntad. ¡Por favor ABBA, ayúdanos a CRECER!

¡ENAMÓRAME DE TÍ! Ayúdame a vivir tu Evangelio, como Tú lo predicaste y a dar testimonio, como nuestra Madrecita Santísima.

Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que pude realizar, las cosas que pasaron por mis manos y lo que con ellas pude construir.

Te presento y te entrego a las personas que a lo largo de estos meses amé; las amistades nuevas y los antiguos amores, los más cercanos a mí y los que estén más lejos; los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar; con los que compartí la vida, el trabajo, el dolor y la alegría.

Mañana iniciamos un nuevo año, un instante fugáz en Tu Eternidad; pero doce meses angustiantes que sólo nuestra Fe y nuestra Esperanza en Tí, nos dan el aliento para recibir y para entregar.

Al detenernos una pausa en nuestra vida, ante el nuevo calendario aún sin estrenar, te presento todos estos días, que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.

Viviré cada día como si fuera el último y de antemano te digo cuando llegue a su final mi jornada terrena:

“EN TUS MANOS ABBA SANTÍSIMO, ENCOMIENDO MI ESPÍRITU…”

“!TÓMAME SEÑOR Y HAZ LO QUE QUIERAS Y TENGAS QUE HACER!

Te entrego en sacrificio mi libre albedrío y ANIQUILO mi voluntad, dentro de la Tuya. ¡Por favor ayúdame a hacértelo efectivo y dame las fuerzas para destruir mi ‘yo enemigo’!

Ayúdanos a cumplir nuestra Misión, para alegrar tu Sacratísimo Corazón y reparar el mar de amarguras con que te lo inundamos y destrozamos, con nuestra maldad y nuestra perversión.

Te entrego mi absoluta miseria y te suplico me prestes de tu Santidad, para que me des nueva Vida y sea tu Amor, Tu Bondad y todo lo que impulsa tu Corazón, palpitando en el mío.

TE AMO, DAME MÁS AMOR PARA AMARTE MÁS.

DAME ADORACIÓN, PARA ADORARTE ETERNAMENTE.

DAME SABIDURÍA Y DISCERNIMIENTO, PARA GUIAR MIS PASOS SIN OFENDERTE

DAME JESÚS, TU HEROÍSMO; PARA SER UN GUERRERO@ VENCEDOR@

TE ENTREGO MI COBARDÍA Y MI TIBIEZA,

DAME MADRECITA SANTA, TU INTREPIDÉZ SANTÍSIMA,

QUE MANTIENE A LA SERPIENTE, BAJO TUS PIÉS

DAME ESPÍRITU SANTO, LO QUE ME HACE FALTA PARA SER CORREDENTOR@

Y DARTE TODAS LAS ALMAS QUE DEBÍ DARTE ANTES, CUANDO NO CONOCÍA MI MISIÓN

ABBA, DAME LOS CARISMAS QUE NECESITO, JUNTO CON LA FE PARA USARLOS

Y CON TU ESPADA CORTA LAS CADENAS QUE ME ATAN, PARA RESCATAR A MIS HERMANOS Y DEVOLVÉRTELOS

Y PASAR EN LA ‘BATALLA DEL ARMAGEDÓN’, DE LA RETAGUARDIA AL FRENTE

SIN PENSAR, NI TEMER NINGÚN DAÑO SANGRIENTO O LA MISMA MUERTE,

PORQUE YA ESTOY CUBIERTO@ Y PROTEGIDO@ CON LA SANGRE PRECIOSÍSIMA DE MI REDENTOR.

A95 ¡A LOS NUEVOS JUDAS! 1


Noviembre 11 de 2019

Habla Nuestro Señor Jesucristo

Hijitos Míos, ¿Ni aún viendo lo que estáis viendo a vuestro alrededor, os arrodilláis? Por muchos años os he estado advirtiendo de todas estas situaciones que se os iban a venir, esto es parte de vuestra purificación.

ES el sufrimiento que debéis padecer para purificar vuestra alma de todos los pecados, de toda la maldad que la humanidad ha cometido contra Mi Sacratísimo Corazón, contra Mi Amor, contra Mis Leyes.

Os vuelvo a recordar, Mis pequeños, que esto es solamente el Principio, muchos de vuestros hermanos están sufriendo ya dolores indecibles, pérdidas materiales y aún de seres queridos.

TODAVÍA FALTAN MOMENTOS DE GRAN TRIBULACIÓN MUNDIAL,

DE GRAN DOLOR, DE GRANDES PENAS QUE PODÉIS AMINORAR CON VUESTRA CONVERSIÓN,

Con vuestro arrepentimiento, con regresar a Mí, vuestro Dios, arrepentidos de vuestros pecados y con un firme propósito de mejora.

Por muchos años os he advertido todo esto,

SATANÁS ESTÁ MANIPULANDO LAS FUERZAS DE LA NATURALEZA EN VUESTRA CONTRA

 Y vosotros lo tomáis como algo natural, cuando estáis viendo que dichas destrucciones mundiales se salen de la normalidad.

¿Por qué NO entendéis, Mis pequeños? ¿Por qué NO entendéis que es vuestro pecado y vuestro abandono a Mis Leyes, a Mis Decretos, a Mis Mandatos, lo que os causa todo esto?

Os repito, todavía faltan momentos muy difíciles, en donde se escucharán vuestras lágrimas, y no sollozos; sino gritos desesperados, porque perderéis lo que tanto habéis buscado, que es lo material.

No buscasteis lo espiritual, que era lo que os iba a defender de éstos ataques de Satanás.

Así como él afecta la Naturaleza en vuestra contra, Yo, vuestro Dios, os la he dado para que os alimentara y os protegiera.

Ahí veis la DIFERENCIA, cuando la Naturaleza se pone en vuestra contra y es destructiva y mala para todos vosotros.

En cambio, cuando estáis Conmigo y alegráis Mi Corazón, la Naturaleza os provee de todo, os cuida, os alimenta, os protege.

Ved la diferencia Mis pequeños, para que realmente, os deis cuenta quién está en vuestra contra Y NO SOY YO, VUESTRO DIOS;

para que no blasfeméis Mi Santo Nombre con lo que está pasando y ME ECHÉIS LA CULPA por vuestros descuidos, por vuestras obligaciones, que Me debéis a Mí, vuestro Dios y Creador.

Todo se irá incrementando, todo será cada vez más destructivo contra vosotros, Mis pequeños.

Ya sabéis cómo poder detener todo esto o AMINORARLO.

Si os volvéis a Mí, Yo tendré Misericordia sobre vosotros; si Me seguís rechazando, estáis rechazando también Mi protección y

SATANÁS LIBREMENTE PODRÁ DESTROZAROS

¿TIENES LIBRE ALBEDRÍO? ¡DISFRÚTALO! Pero entérate que TODOS tus actos tienen CONSECUENCIAS… Buenas o malas. LUEGO NO CULPES A OTROS, de los excesos de tu supuesta libertad,,, ¡SÉ UN ADULTO EN EL ESPÍRITU!

Vosotros escogéis, SOIS LIBRES, os he dado la Libertad; si queréis seguir sufriendo, vosotros escogeréis servir a Satanás.

SI QUERÉIS PROTECCIÓN, CARIÑO, AMOR DE PARTE MÍA,

DEBERÉIS VOLVER A MIS LEYES, A MIS PRECEPTOS, A MI AMOR

¡Oh! ¡Necedad humana, no aprendéis vosotros, Mis pequeños!

En la antigüedad, el hombre  ME RETÓ construyendo la Torre de Babel, creyendo que con eso se iban a salvar de otro Diluvio.

Vuestra necedad hace que caigáis en errores graves.

No entendéis que a Mí Me ganáis cuando estáis Conmigo, cumpliendo con vuestras obligaciones que tenéis, ante Mí, como Dios y Creador.

Yo Soy sencillo, Soy un Dios de Amor, Yo no impongo, Yo aconsejo, os guío y os doy libertad. 

Si estáis Conmigo, si venís a Mí alegres, contentos, serviciales, Yo os lleno de Bendiciones, porque Mi Amor os cubre, os llena, porque Yo Me lleno de alegría hacia las almas que están cumpliendo con lo que Yo les mando.

No imagináis, Mis pequeños, cómo gozo al ver las almas buenas, las almas dadivosas con sus hermanos, las almas que han entendido que debéis vivir en el amor, como verdaderos hermanos, hijos de una Familia Celestial.

Cuando os comportáis con benevolencia hacia vuestro prójimo, les deseáis lo mejor y les buscáis lo mejor para su vida y para su crecimiento espiritual, Yo Me derramo en Bendiciones, os consiento, os doy siempre más.

Pero aquellos necios, que buscan solamente PROTEGERSE DE MI IRA DIVINA, NO están viendo Mi Corazón; NO están viendo Mi Amor, NO lo buscan…

Y ven en Mí, solamente un Dios de terror, un Dios vengativo, un Dios destructivo.

¡NO, MIS PEQUEÑOS!

YO NO SOY MÁS ÉSE DIOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO

Que Me presenté así, ante toda ésa gente de corazón duro, corazón malo, corazón egoísta, corazón destructivo y por eso os envié a Mi Hijo, para que conocierais, y en Persona,

MI VERDADERO SER, QUE SOY AMOR

 Mi Hijo, le dijo a la gente de ése tiempo, “EL QUE ME VE A MÍ, VE AL PADRE”

Y ÉSE SOY YO

Dios de Misericordia, Dios de Perdón, Dios de Amor, Dios Benevolente, que os aliento para que os arrepintáis de vuestra mala vida

Y al hacerlo, os acerquéis a Mí y recibáis todas las Bendiciones que cada alma debe recibir, para que deis mucho fruto y para que podáis volver a vuestro lugar en el Reino de los Cielos.

Esta gente necia, ha hecho sus torres de Babel. Ciertamente, ya no son sobre la Tierra, son debajo de la tierra, ¡Qué necedad!, ¡Qué necedad! No necesitáis esconderos, No necesitáis luchar contra Mí.

Aquél que Me busca en el Amor, ME ENCUENTRA Y SE LLENA DE PAZ. Todos estos hermanos vuestros, que Me retan, haciendo todas estas Torres de Babel subterráneas,

NO confían en Mi Amor, NO están llenos de Mi Amor, creen poderse zafar de Mí, de Mi Ira Divina, de Mi Justa Justicia.

Ciertamente,

SON HERMANOS VUESTROS QUE NO SOLAMENTE OS ESTÁN HACIENDO DAÑO A VOSOTROS,

 SON JEFES DE PUEBLOS Y NACIONES,

Que se han aprovechado de sus pueblos, de su gente, se han llenado de vuestras riquezas…

Y ASÍ, COMO SE QUEDARÁN ENTERRADAS ÉSAS RIQUEZAS,

QUEDARÁN SEPULTADOS ELLOS MISMOS,

HAN CONSTRUIDO SUS PROPIAS TUMBAS.

 ¡Pobres hermanos vuestros, necios, tontos, que NO quisieron aprender a amar! Vivieron en las Tinieblas, porque se volvieron Instrumentos de Satanás y las Tinieblas los recibirán.

Mientras, que vosotros, que habéis escogido la Luz, Luz tendréis. Mi Luz os dará una Verdadera Vida en el tiempo por venir, después de que paséis la Gran Tribulación.

Lo que ha sido Obscuro, no podrá estar ante la Luz, Mi Luz, limpiará el Universo entero. Vosotros, los que hayáis escogido vivir en la Luz, grandes gozos tendréis, porque Yo estaré con vosotros.

UNA NUEVA GENERACIÓN DE HIJOS MÍOS, LLENOS DE MI LUZ

LLENARÁ LA TIERRA Y EL UNIVERSO ENTERO

Conviviréis los unos con los otros, Mi Santo Nombre se alabará por todo el Universo; vuestros corazones gozosos estarán, porque Yo estaré con vosotros.

Llenaos desde ahora Mis pequeños de éste Gozo Divino; porque vosotros sabéis que estáis Conmigo y Yo estoy con vosotros.

Hijitos Míos,

ÉSTOS MOMENTOS QUE ESTÁIS PASANDO Y LOS QUE HAN DE PASAR,

SON DE REPARACIÓN.. 

Y tomadlo así Mis pequeños…

NO OS LOS ENVÍO YO,

LO PERMITO Y LO LIMITO,

Porque Satanás quisiera destruiros con todos éstos ataques de la Naturaleza que él mismo está manipulando…

por eso estáis viendo, que se salen de total normalidad. Pero de cualquier manera Mis pequeños, lo permito para vuestro bien.

Mucho Mal Me habéis causado, mucho Dolor habéis causado a Mi Tiernísimo y Amorosísimo Corazón. Muchos pecados habéis cometido como Humanidad y en lo personal Mis pequeños,

ésta es vuestra Oportunidad de reparar, tanto por vuestros hermanos como por vosotros mismos.

Ya os había dicho Mis pequeños, que éstos Desastres que se están dando y se darán, son para hermanaros, para que vosotros os ayudéis los unos a los otros.

Poco harán los gobiernos por ayudaros, la ayuda vendrá de unos a otros, entre hermanos y esto hará que vuestro corazón se llene de amor.

Tuvisteis mucho cuando estabais en calma, cuando no había nada en vuestra contra.

En Octubre de 2018, durante el gobierno masónico del PRI, la TITULAR DE LA SECRETARÍA DE BIENESTAR SOCIAL, la que debía de estar a cargo de los desprotegidos, por los Desastres Naturales en la Republica Mexicana y proveer de AYUDA a los más necesitados de ella…

 Tras el paso del huracán Wila niega la ayuda y EJECUTA “LA ESTAFA MAESTRA”  privando de sus beneficios a los que les correspondían, por deber de estado y Derecho Constitucional… Compromete su dignidad y su responsabilidad ante TODOS los mexicanos,,,

“Os aprovechabais los unos de los otros, NO hay amor entre hermanos; es más, os atacáis para quitaros los bienes, para aprovecharos de vuestros hermanos.

Os había dicho que esto iba a suceder para que fuerais perdiendo todo aquello en lo cual vosotros mismos perdíais el tiempo:

Que era el llenaros de bienes que solamente os iban a evitar subir rápidamente al Reino de los Cielos, que iban a ser lastre.

Y lo estáis viendo ahora, cómo en segundos se pierden los bienes materiales y queda lo espiritual, la ayuda entre hermanos.

Eso es más valioso Mis pequeños, porque eso es lo que va a ayudaros a entrar al Reino de los Cielos, el amor que produzcáis por vuestros hermanos necesitados.

Mis pequeños, todo esto va ayudar para la Segunda Venida de Mi Hijo sobre la Tierra.

Esto que estáis viendo, estos Desastres se volverán alegría; porque produciréis Amor y cuando la Tierra se llene de Amor por causa de un mal, con el que Satanás os quiso destruir y que Yo lo vuelvo en un Bien,

PREPARARÁ VUESTRO CORAZÓN PARA RECIBIR A MI HIJO EN SU SEGUNDA VENIDA

Así que alegraos Mis pequeños, porque lo que estáis viendo como Mal, será un Instrumento de Bien.

SATANÁS NUNCA GANA. 

 Yo vuelvo bueno, lo malo que él quiera producir contra vosotros.

Alegraos pues, porque el Tiempo de Gran Alegría se acerca; el Tiempo en que Mi Hijo vendrá a reinar entre vosotros, se acerca.

ASÍ QUE, SEGUID PRODUCIENDO TODO EL AMOR QUE PODÁIS

EN ESTOS TIEMPOS DE TRIBULACIÓN.

El amor vencerá y esto es seguro, Mis pequeños; porque Yo Soy vuestro Dios y Satanás NO PUEDE contra Mi Amor.

NO puede contra todo lo bello que Yo he puesto en vuestro corazón, porque cuando vosotros os movéis en el Amor, os estáis moviendo de acuerdo a Mi Voluntad y Satanás no puede contra Mi Voluntad.

Así que tened esto en vuestra mente y en vuestro corazón, alegraos, porque el tiempo está próximo de vuestra gran Liberación.

El bueno será siempre libre, aunque sea esclavo. El malo será siempre esclavo, aunque sea rey.

Hijitos Míos, Soy vuestro Dios. ¡Ay! de aquellos que han buscado la Maldad atacando Mi Amor, atacando Mis Leyes, atacando lo que viene de Mí.

PORQUE A MUCHOS DE VOSOTROS, MÁS OS VALIERA NO HABER NACIDO

Atacasteis lo que a Mí Me dolía tanto, atacasteis a los pequeños, atacasteis a los débiles, a los pobres, a los que buscaban lo Mío y Mi Bien, buscasteis la Maldad y la maldad os aplastará.

Os creísteis grandes entre los hombres, os sentisteis poderosos, queríais que os reverenciaran vuestros hermanos y lo lograsteis.

 ¡Pobres de vosotros!, Mucho dolor tendréis en el reino del castigo que no se terminará nunca para vosotros.

Maldad buscasteis y quisisteis con ella destrozar a vuestros hermanos.

Ellos oraban por vosotros y vosotros no quisisteis reaccionar, vosotros mismos buscasteis vuestra Destrucción y lo lograsteis.  

Satanás estaba con vosotros, le escuchasteis a él y os llevó a vuestra destrucción eterna.

Quisisteis destruir lo más grande que os dejé en la Tierra: Mi Iglesia, Mi Palabra, el Alimento Divino, del cual os debíais alimentar todos vosotros, para que crecierais a niveles altísimos de espiritualidad.

Quisisteis destruir lo Divino, ¡Qué tontos sois, Mis pequeños! ¡Qué tontos!, en lugar de aprovechar el Alimento Divino, lo pisoteasteis, lo ultrajasteis,

¡POBRES ALMAS SACRÍLEGAS!

MI SANGRE, QUE PISOTEASTEIS, ¡OS CONDENARÁ!

Mi Iglesia, el regalo más grande, también ultrajada. 

En ella, traiciones, maldad, asesinatos, muerte, Yo no puse la Iglesia entre vosotros para que la tratarais así, era ejemplo para todos vosotros y la utilizasteis como arma de escándalo, para que muchos perdieran la Fe.

¡Ay! de vosotros, altos prelados de Mi Iglesia, que utilizasteis los puestos altos, no para dar buen ejemplo y enseñanza, sino para ser causa de escándalo y de destrucción espiritual a las ovejas que debierais guiar y ayudar a crecer.

 En lugar de buscar el bien, os aprovechabais de vuestro puesto, para aprovecharos de los inocentes, de los pequeños, de los indefensos, a lo largo del tiempo, desde que ésta fue fundada por Mi Hijo.

Ciertamente, Satanás siempre quiso destruir Mi Iglesia e introdujo personajes destructivos, como los que tenéis ahora, pero la Promesa de Mi Hijo, es que ésta va a perdurar hasta el fin del Mundo, pero

¡Pobres de aquellos que la Ultrajaron!,

son ésas almas que más les valiera no haber nacido porque su mal ejemplo, destruyó la espiritualidad de muchas buenas almas.

Ningún alma mala quedará impune, conozco vuestros corazones, conozco vuestras acciones y, aunque os escondáis en las profundidades,

Mi Justicia Divina os alcanzará.

Mucha maldad se ha desatado y en eso, la gran mayoría de la Humanidad ha contribuido a que ella creciera.

Y en lugar de orar, de respetar Mis Leyes, de producir amor, preferisteis darle gozo a vuestro cuerpo, a vuestras pasiones y hacer a un lado Mi Amor.

Ahora estáis viendo las consecuencias y aún así no os arrepentís. Muchas oportunidades le he dado al género humano para que repare y reconstruya,

pero no, se han desviado, como el pueblo antiguo, pueblo escogido de Mi Corazón y que Me traicionó, como ahora lo estáis haciendo, la gran mayoría de vosotros, por no decir todos, en mayor o en menor grado,

Por eso, aceptad, como Penitencia, lo que estáis padeciendo y padeceréis, os lo merecéis y vosotros mismos lo sabéis.

Llorad vuestros pecados, llorad vuestra maldad, arrodillaos y, quizá, eso os ayude a que Yo tenga Misericordia de vosotros y disminuya los dolores que os merecéis.

Prácticamente nadie puede elevar sus ojos hacia Mí y verMe con mirada pura, santa, sin pecado, sin falta grave,

Sois pecadores y la gran mayoría de vosotros no habéis buscado la santidad de vida que os haría bellos ante Mis Ojos, agradables a Mi Mirada.

Os amo, Mis pequeños, os amo demasiado, pero mucho mal Me habéis causado y ésta es la hora de Mi Justa Justicia.

Llorad vuestros pecados, haced Penitencia, para que obtengáis Mi Misericordia.

Vuestro Dios os ama infinitamente, ¡Agradecédselo!
Yo os bendigo en el Santísimo Nombre de Mi Padre. En Mi Santísimo Nombre y en el Santísimo Nombre de Mi Santo Espíritu.

http://diospadresemanifiesta.com/

P281 LOS OTROS CRISTOS


Septiembre 09 de 2019

Habla Dios Padre

Hijitos Míos, hoy os quiero hablar de la Gracia tan grande que debéis pedir y que para ella vinisteis a la Tierra a servirMe y es la Gracia de llegar a ser otros Cristos.

Esta Gracia es la sublimación de cada alma que baja a la Tierra, es la misión y la vida, por excelencia, que debe tener cada alma, porque así se vive en el Cielo y Mi Reino Celestial se debe de vivir en la misma forma,

transmitiendo a Mi Hijo en cualquiera de Sus facetas o virtudes, viviendo, realmente, el Amor Celestial como El se los manifestó en todas Sus Obras.

La Vida de Mi Hijo se debe manifestar en cada una de las almas que bajan a la Tierra.

Cada alma baja impregnada de Mi Amor, amor que se debe ir desarrollando, primero, con la ayuda y guía de los padres que os ha tocado tener

Y posteriormente, con la ayuda interna que cada uno de vosotros deberá escuchar en su interior,

Para que sea Mi Santo Espíritu el que os lleve a crecer y consumar el amor infinito que Yo puse en cada uno de vosotros para el crecimiento y redención del género humano.

Yo os conozco perfectamente a cada uno de vosotros. Yo os guío a cada uno de vosotros en forma particular.

Ninguno es igual a otro y todos necesitáis unos de otros para vuestro buen desarrollo y desenvolvimiento humano y espiritual.

Yo os creé limitado manteniendo esas necesidades en vosotros y en vuestro prójimo, para que así vivierais en santa humildad,

apreciando con ella que sin la ayuda de vuestros hermanos, no podríais subsistir, ni humanamente ni espiritualmente, por las enseñanzas que transmito a algunos de vosotros.

He puesto Mi Conocimiento parcialmente en cada uno de vosotros para que, con necesidad humilde os acercarais los unos a los otros,

Pero en vez de aceptar con humildad vuestras limitaciones y así pedirlas, os ensoberbecéis con lo que tenéis, que es ilimitado y no permitís que aflore de cada uno de vosotros vuestra humildad

Y preferís comprar y a veces con altanería y desprecio, los bienes que vuestro prójimo os puede dar para completar lo que necesitáis.

Sólo Mi Hijo ha bajado sin tener la limitación de las Gracias Divinas y teniéndolas todas,

las puso a vuestra disposición para que de ellas os sirvierais para vuestro crecimiento espiritual, para vuestro crecimiento en el Amor.

Se quiso humillar haciéndose pequeño y pobre y así enseñaros que hasta El mismo necesitaba de Su prójimo para subsistir humanamente.

Aceptó la ayuda de ricos y pobres y así también, de los desprecios de ricos y pobres.

Tuvo que trabajar de carpintero, para que con Su trabajo ayudara a otros y con la remuneración de Su trabajo ayudara a Su Familia para la subsistencia diaria.

Quiso aceptar todos los acontecimientos que a diario se Le presentaron y que ahora se os presentan a cada uno de vosotros, tanto humanos como espirituales.

Quiso tomar una a una todas las situaciones de la vida para así irlas purificando, santificando y que ellas así se volvieran ocasiones de vida,

de crecimiento espiritual, de ocasión de sacrificio y para intercesión por todas las almas y de todos los tiempos.

Os quiso dar ejemplo de aceptación a Mi Voluntad al permanecer oculto, llevando vida normal como de cualquier ciudadano,

Vida “aparentemente” sin importancia, haciendo cosas normales “sin importancia” para la sociedad

Pero fue una Vida Oculta obediente y vasta para la salvación de todos vosotros, porque El permanecía en Mi en todo momento.

Quiso pasar desapercibido 30 años, como muchos de vosotros pasáis, quizá, toda vuestra vida, bien desapercibidos para el mundo,

pero viviendo profundamente para Mi, haciendo Mi Voluntad.

Quiso santificar cada trabajo, cada vida, ordinaria o importante, cada momento.

En Su Vida Pública trató a gente de todos niveles sociales y económicos y se hizo uno en cada uno de ellos, menos en los soberbios y en el pecado,

pero sí comprendiendo a los pecadores y ayudándolos a salir del abismo, a veces tan profundo en el cuál habían caído por su pecado,

que los mismos conciudadanos deploraban y castigaban, a veces, hasta mortalmente los que así procedían, como en el caso de la mujer adúltera que iba a ser lapidada.

Mi Hijo bajó a llevar salvación en la caridad y en la comprensión por conocer vuestra pequeñez y vuestra debilidad.

Os mostró cómo El mismo fue tentado por el Maligno y le hizo saber como Su tarea en la tierra dependía de Mi, Su Padre,

y de ésta forma tomaba fuerza extraordinaria para vencerlo fácilmente en todas las ocasiones en las que se le presentó.

Cuando arrojaba a los demonios, éstos Lo ponían en evidencia ante el pueblo dándoles a conocer que El era el Mesías, el Hijo de Dios Altísimo y El en lugar de envanecerse, los hacía callar.

La Humildad ante todo, Mi Hijo, Dios en Mi Mismo, el Humilde por excelencia, el Verbo hecho carne, el Amor vivo entre vosotros.

El os enseñó, a través de la vida con Sus discípulos, Mis necesidades de salvación, viviendo y enseñando Mi Sabiduría

y a la vez acompañada con prodigios grandísimos venciendo, hasta lo humanamente imposible, la muerte.

El os enseñó que viviendo Su Vida, Sus enseñanzas, siempre viéndoMe a Mi primero y a Mi Voluntad, podrían lograr todo.

Así se lo confió a Sus discípulos y les dijo: “Id y predicad a todas las naciones y aquellos que Me sigan podrán hacer las mismas cosas que Me han visto hacer y las harán aún mayores.

Este es un privilegio que Mi Hijo os ha dejado y es para todos aquellos que realmente quieran seguir la Vida Divina de Mi Ser Infinito.

Vosotros conocéis la vida de los discípulos cuando, bajando el Espíritu Santo en Pentecostés, los confirma como los verdaderos seguidores de Su Palabra y de Sus Obras.

Vosotros conocéis la predicación de cada uno de ellos y los prodigios que realizaban porque se volvieron otros Cristos.

Vosotros conocéis la vida de los santos de vuestra historia que, sin llegar muchos de ellos a tener una vida de tanto trabajo y tanta donación como la tuvo Mi Hijo y luego Sus discípulos,

han podido también hacer prodigios grandísimos gracias al volverse otros Cristos en alguna de Sus Virtudes.

Vosotros, Mis hijitos, sois limitados, no podéis tener todas las virtudes de Mi Hijo, pero cada uno de vosotros debe desarrollar la que Mi Santo Espíritu os ha otorgado,

haciéndola crecer en humildad, en el servicio desinteresado para con vuestros hermanos, pero interesado en hacer Mi Voluntad.

Esa virtud o virtudes os llevarán a vuestra santificación y ayudaréis a la santificación de muchos de los vuestros al lograr, como muchos lo han logrado,

hacer de la virtud ó el don que poseen, por Mi Gracia, actos heroicos de amor.

Es una misión sublime a la que todos vosotros estáis llamados y que para ello bajasteis a servirMe, la de ser otros Cristos

y poner todos vuestros dones y virtudes al servicio Mío y al de vuestros hermanos, para su salvación eterna.

No bajasteis para hacer vida en lo material efímero y egoísta, sino en los bienes espirituales, que os darán vida eterna y amor infinito por parte de vuestro Dios.

Podéis ser ama de casa ó renombrado cirujano, podéis ser uno de Mis hijos que limpia vuestras calles o encumbrado magnate, etc.

ninguno de vosotros está completo en dones ni en virtudes, porque así lo he querido, para que os deis cuenta de que todos necesitáis de todos

y todos necesitáis de Mi.

NO lo he hecho por egoísmo, lo he hecho para bien vuestro, para que al daros cuenta de vuestras limitaciones,

os cuidarais los unos a los otros, creciendo en amor y en servicio mutuo y para el buen desarrollo de vuestro Mundo.

Entended hijitos Míos, que hasta que no os deis perfecta cuenta de que si no vivís como Mi Hijo os enseñó, hasta que no os volváis otros Cristos según los dones obtenidos en cada uno de vosotros,

MI Reino no se podrá dar sobre la Tierra.

Vosotros deberéis daros cuenta de que debéis cambiar personalmente, aceptando vuestras limitaciones con humildad;

al veros limitados y humildes Me pediréis que Yo venga a vivir libremente en vosotros y así es como se dará el cambio favorable,

cambio que ya muchos ansían y así terminar con la maldad que ahora cubre a vuestro mundo.

Dejad que la luz, Mi Luz, que habita en vosotros, aflore y empiece a encender corazones.

Que vuestro trato de amor hacia los demás deje vivir a Mi Hijo en vuestros actos diarios y por consiguiente, se empiece a destruir el odio y la maldad que ahora vive entre vosotros.

Dad luz de amor, Mi Presencia Viva en vosotros, a vuestros semejantes

Y AYUDADME A HACER NACER NUEVOS CRISTOS,

Después de permitir que en vosotros sea El el que os habite.

TraedMe almas, levantad pecadores con vuestra comprensión y ayuda espiritual, como Mi Hijo lo hacía.

Preparad Mi Reino entre vosotros apartando miedos y egoísmo personal.

¿Acaso le teméis a la luz del día? ¿Acaso le teméis al Amor sincero y verdadero?

¿Acaso no queréis caminar por vuestras calles con confianza y alegría al existir paz y amor entre vuestros semejantes?

¿Acaso no queréis tener trato directo con vuestro Dios y Señor?

¿Acaso no queréis vivir vida de amor fraternal desinteresado en bienes materiales e interesado en el crecimiento de las potencialidades espirituales que Yo os dí?

“Vosotros podréis lograr todo lo que Me visteis hacer y lo haréis mayor cuando, por fin, queráis venir en pos de Mi”,

Os dijo Mi Hijo Jesucristo y lo respaldo Yo, Su Padre y Dios vuestro.

Haced la prueba y Me veréis en los resultados.

Actuad con amor verdadero y desinteresado para con vuestra persona, sólo viéndome a Mi y a los intereses de superación espiritual que deis a vuestros hermanos y os aseguro que podréis lograr todo.

Yo os bendigo en Mi Santísimo Nombre, en el del Amor Redentor de Mi Hijo y en el del Amor y Vivificador de Mi Santo Espíritu.

Acudid a la guía materna de vuestra Madre Santísima para que os lleve a alcanzar la plenitud del Amor y de Mi Hijo Amado.

Y PARA QUE ENTENDÁIS PLENAMENTE ESTA ENSEÑANZA.

Mirad cómo la aprendieron los primeros cristianos, con Mi Sabiduría que mi Apóstol Pablo PREDICÁBAMOS, al ser Portador de Mi Presencia y un dócil Instrumento,

ASÍ INSTRUÍMOS a los romanos que serían mis testigos, en el Coliseum convertido por Satanás en el que sería el más portentoso Altar, para el sacrificio de mis preciosas Almas Víctimas… 

En la Iglesia de la santa Cruz, que es el salón porticado en el jardín de la Puerta del Cielo,

Pablo de Tarso está hablando a una multitud de cristianos, de todas las edades:

“Así pues hermanos míos, os ruego encarecidamente por la misericordia que Dios les ha manifestado, los exhorto a que se ofrezcan ustedes mismos como una ofrenda viva.

OFRECED VUESTROS CUERPOS COMO UNA OSTIA O VÍCTIMA VIVA,

SANTA Y AGRADABLE A DIOS.

PORQUE EN ESTO CONSISTE EL VERDADERO CULTO.

No se dejen transformar por los criterios de este mundo, sino más bien renovad vuestros espíritus y dejen que una nueva manera de pensar los transforme internamente,

Para que sepan distinguir cual es la Voluntad de Dios a fin de acertar que es lo bueno, lo más agradable, lo perfecto, que Dios quiere de vosotros.

SACRIFICIO VIVIENTE   =    CULTO VERDADERO

Los sacrificios eran la base y la forma de la religión antigua. Todo se impetraba y todo se expiaba mediante sacrificios.

Con el sacrificio se intentaba honrar a Dios o aplacarlo, agradecerle por una victoria o sanación.Era la época del sacrificio material, porque no había otro rito, ni otro modo manifiesto, para honrar al eterno y conseguir su ayuda.

La Ley de los libros mosaicos, dice como las hostias de los sacrificios y las oblaciones de flor de harina, aceite, incienso, deben tener sal, pero no levadura, ni miel.

Y deben ser tostadas y trituradas, antes de ser ofrecidas y siempre rociadas de aceite unidas al incienso.

La Ley también dice que de  aquellos que pertenecían a la estirpe de Aarón, la estirpe sacerdotal;

estaban excluidos del sacerdocio, los que tenían cualquier defecto físico o enfermedad incurable.

Cuerpo perfecto de construcción y de salud, debía ser el oficiante delante del Creador del hombre.

El Altísimo que había dado al hombre perfección de miembros, de sentidos, de sentimientos

Y para el Cual, el ver la enfermedad y la deformidad que eran el testimonio de la Rebelión del Hombre y del desprecio de Satanás a la obra más preciosa para Dios y por lo mismo también eran desprecio a Dios.

La Benignidad de Dios había indicado la forma de expiar los pecados.

Todos menos uno: el Pecado Original. Éste solo podía ser lavado por una Víctima Perfecta y no existía en la Tierra.

El hombre no había sido instruido por el Verbo Encarnado y faltaba la Víctima Santa para el Sacrificio Perpetuo y Perfecto.

Sintiendo la necesidad de adorar al Dios Verdadero, le hacía oferta de los dones que Él Mismo había dado al hombre.

Recogía los animales y los frutos de la tierra y los consumía en el fuego para que realmente fueran sacrificados.

Pero ¿Eran Sacrificio Viviente?

NO.

Eran sacrificios de animales y productos vegetales.

Ya muertos los primeros y arrancados de la tierra que los nutría, los segundos.

No eran víctimas ‘vivas’ consumiéndose a sí mismas, para honrar a Dios.

Y muy relativo era el sacrificio, aunque fuesen animales de mucho valor material. sacrificio azteca

En las religiones idolátricas Satanás enseñó a los hombres a adorarlo con sacrificios humanos.

Para el Dios Verdadero se le daba honor y reparación, con la inmolación de los animales que substituían sobre el altar, al verdadero Culpable.

Sacrificio relativo e imperfecto.

Antes del Cristo Cordero, Inmolado para expiar las culpas humanas y aplacar la Ira Divina,

NUNCA un hombre había sido sacrificado al Dios Verdadero, para darle honor y reparación perfecta.

Para que el espíritu del hombre fuese recreado en Gracia y reintegrado a su dignidad de hijo de Dios y coheredero del Cielo,

Para que la Justicia Divina fuera aplacada y el Mal Vencido, se necesitaba una Víctima Perfecta.

UNA VÍCTIMA ÚNICA QUE SIENDO DIOS

COMO EL DIOS OFENDIDO,

PAGASE DE DIOS A DIOS, EL RESCATE DEL HOMBRE,

COMO HOMBRE SANTÍSIMO

Y EXPIASE POR EL HOMBRE PECADOR

Sólo el Hombre-Dios podía aplacar a Dios y redimir al hombre, siendo Verdadero Dios y Verdadero Hombre.

Y EL VERBO SE HIZO CARNE

Jesús se hizo Hombre y Jesús fue Inmolado.

Pero su Sacrificio no fue consumado sobre su carne muerta,

SINO EN UN CUERPO VIVO,

SOBRE EL CUAL FUERON ARROJADOS TODOS LOS TORMENTOS Y EXPIADAS TODAS LAS CULPAS,

POR LAS CUALES EL INOCENTE FUERA GRAVADO, PARA CONSUMIRLAS TODAS.

1Cristo Sindonico

SACRIFICIO TOTAL

Del espíritu del Cristo, probado por el Abandono del Padre, para reparar la Culpa de Adán, culpable de haber abandonado a Dios y a su Ley.

Del Intelecto Perfecto del Hijo del Hombre, para redimir la soberbia de Adán.

De la Carne Inocente del Cordero de Dios, para reparar la Lujuria de Adán.

Y para que el mundo siempre pecador, tuviese siempre una víctima perfecta, adelantó la Inmolación del Cristo y Pontífice Eterno,

CONSTITUYENDO EL SACRIFICIO PERPETUO:

EL EUCARÍSTICO

En el cual está todavía y siempre, Cristo en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad.

Y es consumado y ofrecido en todos los altares de la Tierra…

SACRIFICIO PERPETUO Y SACRIFICIO VIVIENTE

El Nuevo Sacrificio de la Religión Perfecta.

Pero al sacrificio viviente que se consuma sobre los altares, el hombre debe unir su propio e individual sacrificio.

Sacrificio que incluye la parte carnal, moral y espiritual.

Enfermedades, pobreza, trabajo extenuante, por la parte material.

Injusticias, calumnias, incomprensiones, por la parte moral.

Persecuciones por parte de los hombres o abandono de Dios para probar la fidelidad de su siervo, por la parte espiritual.

Y todavía más: fidelidad a la Ley conservando castos, justos y amorosos, los cuerpos, los pensamientos, los sentimientos y los espíritus.

PORQUE ESTO,

MÁS QUE LOS RITOS EXTERIORES,

ES LO QUE CONSTITUYE EL VERDADERO CULTO A DIOS

No la forma solamente, sino la sustancia del Culto a Dios.

Y la sustancia es dada del renovarse.

La sustancia del culto a Dios  es dada por un continuo, fatigoso y a veces muy doloroso ascenso hacia la perfección,

para hacer la voluntad de Dios y poder llegar a ser santos y subir a la morada del Padre en la Eternidad.

Esta renovación, esta transformación, este ascenso a la Perfección, se hace con la voluntad humana unida al Espíritu del Hijo, dócil a las inspiraciones del Espíritu Santo,

de tal forma que con todos sus dones activos, se va haciendo todo lo que Dios propone hacer, en el modo como Dios lo propone, en la medida en que Dios lo señala.

Un continuo renovarse, espiritual y moralmente, para hacerse una humanidad nueva, alcanzando la Fusión Total con Dios, hasta poder decir:

“A FIN DE VIVIR PARA DIOS, ESTOY CRUCIFICADO CON CRISTO.

Y AHORA NO VIVO YO, SINO QUE ES CRISTO QUIEN VIVE EN MÍ.”

La Palabra de Dios es levadura que hace fermentar la harina pura, la Harina de Hostias, para que esa harina con su perfección, sea levadura en la Gran Masa.

Cuando el ama  de casa quiere hacer su pan, no toma la harina impura llena de salvado.

Sino toma la harina más pura, la baña de agua y la pone a fermentar para que la levadura la levante y la convierta en un delicioso pan.

Es necesario que las Hostias, en un espiritual Sacrificio,

VENGAN Y SE PONGAN A SÍ MISMAS

“CRUCIFICAME SEÑOR MIO Y DIOS MIO, PORQUE TE ADORO SOBRE TODAS LAS COSAS…”

SOBRE EL ALTAR DEL SACRIFICIO

Dios les pide expiación, reparación, perfección de Caridad, a las víctimas que son las columnas de la Iglesia que sostienen el Templo de Dios

Y que son las estrellas que señalan el Camino que termina en el Corazón de Cristo.

Soldados del Dios Verdadero. Atletas de la Religión Santa.

Sacerdotes y víctimas del tiempo nuevo, que deben salarse con la sal de la voluntad heroica, la cual tuesta y cauteriza, pero fortifica las partes débiles.

ELLAS DEBEN TOSTARSE Y TRITURARSE

EN EL FUEGO DE LA CARIDAD

Y EN LA MUELA DE LA MORTIFICACIÓN,

PARA CONVERTIRSE EN HARINA DE HOSTIAS.

‘Flor de Harina’ rociándose con la santa unción de las virtudes y olorosas por el abundante incienso de la Adoración,

Ofreciéndose, inmolándose, diciendo las perpetuas palabras de Cristo:

“Aquí estoy Padre, para hacer tu Voluntad y no la mía.”

La infamia de la Tierra es tanta, que sube con fuerza sacrílega hasta los Cielos con la fetidez del Infierno.

Hay que purificar la Inmensa Catedral del Creador, para que Dios pueda todavía mirarla con Piedad que salva.

Y es una bendición ser elegidos.

Es un privilegio de Dios, esta función de

Hostias, ‘Redentores’, Continuadores, Completadores de la Pasión de Cristo.

Porque: LAS ALMAS-HOSTIAS-VICTIMAS,

VIVEN LA CRUCIFIXIÓN TOTAL.

El alma que se ofrece a sí misma en una oblación perfecta y crucifica su voluntad, para hacer exclusivamente la Voluntad de Dios.

Y decide amar lo que Dios Ama y hacer lo que Dios hizo:

VIVIR MURIENDO Y MORIR AMANDO 

Obedeciendo con una obediencia perfecta.

IMITANDO A JESÚS EN TODO.

Él Mismo personalmente, enseña a caminar paso a paso, siguiendo sus huellas ensangrentadas, por el Camino de la Cruz…

LA CRUCIFIXIÓN MORAL.

ES PRECISO MATAR EL ‘YO’ Y RENUNCIAR A TODO.

Se crucifican los afectos, aún los más legítimos y se abraza totalmente ‘la locura de la Cruz’.

Se mata el respeto humano aceptando el desprecio del mundo.

Y deja de interesar la etiqueta que con burlas y escarnios, se debe soportar: ‘locos y endemoniados’.

Lo único que importa es lo que se es a los ojos de Dios.

Y Él es el que, al cáliz de la amargura que el mundo hace tan cruel, le infunde su divina dulzura.

Recordar al Maestro al que juzgaron igual, es el pensamiento que fortalece y ayuda.

El alma se vuelve profeta y apóstol y corre la misma suerte.

El amor por su Dios le aporta:

la PERSECUCIÓN. 

LA CRUCIFIXIÓN FÍSICA

En enfermedades permitidas por Dios, el cuerpo se destruye en lenta agonía que sirve para expiación y redención.

Se crucifica la carne con todas sus apetencias y naturales inclinaciones.

Se doblegan todos los instintos en una sumisión absoluta al espíritu.

Con la ayuda de Jesús, que vive en el interior, el alma logra el total dominio y se obliga a vivir los mandamientos del Evangelio.

La carne gime, pero el espíritu triunfa.

EN UNA CRUCIFIXIÓN AUTÉNTICA

EL CUERPO SUFRE LOS DOLORES FÍSICOS QUE SUFRIÓ JESÚS

En la medida en que Él Mismo con ternura paternal, va imprimiendo su semejanza en el alma que ha sellado como suya y conforme el alma lo va soportando…

Y su semejanza de ‘Redentor’ va siendo grabada con divina precisión.

Las manos y los pies duelen y los clavos se sienten; al igual que las espinas y los azotes de la flagelación.

Hay un dolor soportable, junto con un gozo muy intenso.

Cuando se ha avanzado tanto que Jesús deja que se experimente su dolorosísima agonía,

La Misericordia Divina ayuda a nuestra debilidad y

HACE QUE SEA POSIBLE AMAR EL DOLOR Y EL SUFRIMIENTO

SANTA RITA DE CASIA

En casos excepcionales, esta crucifixión sale al exterior y los estigmas se vuelven visibles.

Por lo general, las almas víctimas no quieren que nadie sepa su secreto

Y pasan inadvertidas en medio del mundo, llevando silenciosamente su martirio interior.

Las almas hostias mueren sobre la Cruz, con el martirio del Amor Total  

A esta crucifixión completa contribuyen:

LOS HOMBRES

Que dominados por el mundo no pueden comprender al que vive estas realidades espirituales.

La incomprensión y la soledad se vuelven compañeras inseparables del alma- víctima.

Lo único que la sostiene y la compensa de todas sus amarguras:

es Dios y su amor.

SATANAS

Que en una permisión divina, fustiga con todo su odio y su furia, al que se ha convertido en su mortal enemigo.

En esta batalla, Satanás utiliza a los hombres dominados por él…

Y LOS CONVIERTE EN FLAGELOS HUMANOS

El hombre es el más cruel enemigo del hombre.

Y los primeros enemigos son los propios familiares,

LAS BATALLAS DE LAS VÍCTIMAS SE DESARROLLAN

ENTRE EL PARAÍSO Y EL INFIERNO

El alma se debate en un mar que le lleva oleadas de dolor, de amargura, de angustia, en la oscuridad y la incertidumbre.

De las que solo es rescatada, por la Infinita Bondad de Dios, que vuelve a llenarla de paz y alegría.

Con sus lágrimas y oraciones obtienen gracias de Dios y Él las conforta para que esperen más bendiciones.

Es la Hora de Satanás.

Y las víctimas llevan al culmen su sacrificio hasta el tormento de la Hora Nona.

LOS CRISTIANOS MARTIRIZADOS POR EL ESTADO ISLÁMICO…

Y si es necesario derraman también su sangre en un martirio cruento.

Y permanecen fieles en aquel océano de desolación.

Y dicen junto con Él:

¡Dios mío!… ¡Dios mío!… Llenando de plegarias el Cielo, hasta que el Padre Celestial sienta fundirse en Piedad su Indignación y su Justicia sea aplacada. Una vez más.

DIOS MISMO

Los pecadores muertos a la Gracia no son felices.

Parece que lo sean, pero no es así. Y aunque los momentos de ebriedad por los placeres, no los dejan comprender su estado;

no faltan nunca las horas en las que un reclamo de la vida, les hace sentir su condición de separados de Dios.

Y es entonces la Desolación. Aquella tortura que Dios hace gustar a sus predilectos, para que sean como su Verbo: ‘salvadores’

En la hora crucial, el tormento de los tormentos: LA AUSENCIA DE DIOS.

Dios prepara a su atleta espiritual y en cierta manera lo prueba contra Sí Mismo.

El alma prueba su fidelidad en lo que pareciera el Abandono del que es su propia vida. ¡El Abandono de Dios!

ES EL HORROR MÁS GRANDE DE LA MUERTE

Y si es horrorosa para aquellos para quienes es únicamente ‘prueba’, es demoledor para las almas víctimas, para las que se convierte en una desgarradora realidad.

Porque ellas deben abrevar este cáliz, para perpetuar la Obra Redentora y salvar a los hombres que perecen en la desesperación.

CUANDO ESTO SUCEDE,

SATANÁS ATACA CON PEOR FEROCIDAD Y ATROZ TORMENTO

El alma libra un mortal combate en el que habrá un solo vencedor.

El Espíritu Santo es la única y suficiente Fuerza que sostiene la voluntad para que sobrevenga la victoria.

Y el dolor es compensado con las gracias sobrenaturales, con las cuales Dios consuela a su amada.

El alma de las víctimas que perseveran, jamás se pierde.

 Son los verdaderos adoradores en espíritu y en verdad.

Son las esposas-reinas del Esposo-Rey.

Las que conocen sus secretos y guardan una intimidad y una unión tan completa, que el Amado les imprime su Imagen en una semejanza perfecta.

Y el alma sabe que Dios está encima de ella, Invisible pero Presente.

Está protegida, por más que se crea sola, cuando le tocan las desolaciones.

El amor nunca falta sobre las agonías y los sacrificios, de quienes trabajan por la Gloria de Dios y la Redención de las almas.

EL CRISTIANO VERDADERO, SIEMPRE ES UN ALMA VICTIMA.

Todos los cristiano auténticos, son Hostias-vivientes.

Liberados de la esclavitud del pecado; sostenidos por la Gracia, ya no deben conocer la muerte del espíritu, si voluntariamente no se hacen siervos de la Culpa.  

Y Dios le ha dado alas a los espíritus liberándolos de las cadenas para que volasen muy alto al encuentro de Aquel que siguieron, conquistados por Jesucristo y por su Doctrina.

Los predestinados a la Gloria son los que no permanecieron sordos a su llamada, ni se detuvieron para seguirlo.

Y con heroísmo emprendieron el camino de la perfección.

No desfallecieron o desconsolaron, ni cuando el amor de predilección del Señor, fue una secuela de pruebas y de penas.

Y no se creyeron menos amados por ello.

Al contrario, supieron convertir las aparentes derrotas, en aplastantes victorias…

Pablo calla…

Un gran silencio se extiende por todo el lugar.

Todos los cristianos meditan en sus palabras. Y se podría oír el zumbido de una mosca.

De pronto, Pablo siente un ligero tirón a su túnica por detrás y voltea.

Hay dos niños y los reconoce: son Cástulo y Fabio.

Pablo se inclina y mira de cerca la hermosa carita llena de inocencia y gravedad.

Los grandes ojos azules de uno y castaños del otro. Los cabellos rizados y oscuros.

Y la túnica blanca con una franja roja en los bordes.niño romano cástulo

Los dos niños están tomados de la mano. Tienen alrededor de seis años.

Los grandes y hermosos ojos azules de Cástulo parecen hacerse más grandes cuando miran a Pablo con mucha seriedad y con su vocecilla infantil, pregunta:

–           ¿Eso que dijiste es solo para los grandes?

Pablo parece reflexionar y responde con gravedad como si estuviera con un adulto:

–           No. Pero ¿Has comprendido de lo que hablé?

–           Sí. –Resuena la vocecita decidida- Fabio y yo queremos ser hostias.

–           Veamos… ¿Qué entendiste de lo que dije?

–          Que Dios me quiere tanto, que quiso morir por mí. Y que si yo lo amo a Él, también debo morir por Él.

Que no tengo por qué preocuparme, porque Satanás estará muy enojado…  Pero si me hace la guerra le va a ir muy mal, porque Dios me protegerá siempre y me va a llevar al Cielo.

–           Es un compromiso muy serio. ¿Comprendes que si lo haces, Dios te lo tomará y tú deberás cumplir?

Cástulo parece elevarse y dice muy firme:

–           Sí.

Fabio confirma a su vez:

–           Yo quiero ser hostia.

Cástulo insiste:

–           Yo amo a Jesús y quiero ser hostia. ¿Dime cómo lo hago?

–           Pues, deberán decírselo a Jesús… Vamos a orar.

Y Pablo se arrodilla frente a la Cruz, junto con los dos niños que oran en voz alta…

Y cada uno hace su ofrenda viviente…

En todas las caras se dibuja una sonrisa.

Cástulo resumió en unas cuantas frases, la enseñanza de ese día.

Y todos recordaron porqué Jesús ama tanto a los niños.

Diana también recordó su propia ofrenda cuando era niña…

Con aquellos ejemplos ¿Quién puede mostrarse cobarde?