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166 EXAMEN Y REVELACIÓN


166 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Al día siguiente, por la ruta cada vez más atestada de Jerusalén, un fuerte aguacero que cayó por la noche, ha dejado los caminos lodosos;

pero en cambio se ha llevado el polvo y el aire está muy limpio.

Los campos parecen jardines muy bien cuidados.

En la comitiva apostolica todos andan aprisa porque están muy descansados y porque el niño con sus sandalias nuevas, puede caminar mejor.

Y ahora que ya ha cobrado confianza, platica con todos y es conmovedor ver cómo este grupo de hombres, la mayoría sin hijos,

muestran un cariño paternal y lleno de cuidados, por el discípulo más pequeño de Jesús.

El hombre de Endor hace beber un huevo crudo al niño y le corta ramitas de hierbas silvestres.

Y se las da para calmarle la sed y que no tenga necesidad de beber mucha agua.

También le hace ver y contemplar los panoramas, para que no piense en el cansancio.

El antiguo pedagogo de Cintium, al que arruinó la maldad humana; vuelve a la vida por este niño que es una miseria como él.

Los amigos de la desgracia y de la amargura, se hinchan con una sonrisa de bondad.

Yabé no tiene ya el aspecto lastimero; trae sus sandalias nuevas y en su cara hay menos tristeza.

Ya le quitaron el aspecto salvaje de la vida de bestezuela, que por tantos meses llevó.

Y se ve muy limpiecito en medio de su pobreza.

También Juan de Endor es otro.

Su cara ha perdido la dureza y ahora es seria, pero sin infundir miedo.

Y estas dos piltrafas humanas que volvieron a la vida por la Bondad de Jesús, corresponden con amor por Él. 

Como un río que se va enriqueciendo cada vez más por nuevos afluentes, así la vía que conduce de Siquem a Jerusalén se va haciendo cada vez más espesa de gente,

en la medida en que los distintos pueblos, van aportando por los caminos secundarios, los fieles que van hacia la Ciudad santa;

ello ayuda bastante a Pedro a tener distraído al niño, que pasa sin darse cuenta, muy cerca de las colinas de su tierra natal,

bajo  cuyo terraplen deslizado, están sepultados sus padres. 

Los viajeros han dejado a su izquierda a Silo, enhiesta en la cumbre de su monte.

Tras largo camino interrumpen ahora su marcha, para descansar y comer.

Se detienen en un vasto y verde valle, que tiene un arroyo con murmullo de aguas puras y cristalinas.

Luego reanudan la marcha.

Atraviesan un monte calcáreo bastante pelado, sobre el cual incide sin misericordia el sol.

Luego empiezan a bajar  a través de una serie de viñedos que festonean las escarpadas de estos montes calcáreos soleados en sus cimas.

Pedro sonríe con perspicacia y hace una seña a Jesús, que también sonríe.

El niño no se da cuenta de nada, centrado como está en escuchar a Juan de Endor, que le está hablando de otras tierras que ha visto, en las que se dan uvas muy dulces;

las cuales, a pesar de serlo, no sirven tanto para vino, cuanto para dulces mejores que las tortas de miel.

Entonces llegan a una nueva subida, muy empinada…

La comitiva ha dejado el camino principal, polvoriento y lleno de gente y prefieren tomar este atajo boscoso.

Llegados a la cima, se ve ya claramente en la lejanía resplandecer un mar luminoso, suspendido sobre una conglomeración blanca:

que son un conjunto de esplendorosas casas encaladas.

Jesús llama a Yabé:

–    Ven. ¿Ves aquel punto de oro?

Es la Casa del Señor.

Allí vas a jurar obediencia a la Ley. ¿Pero la conoces bien?

Yabé contesta:

–   Mi mamá me hablaba de ella y mi padre me enseñaba los Mandamientos.

Sé leer. Y…

Tú dices que abrirás las Puertas de los Cielos.

¿No están cerradas por el Gran Pecado?

Mi mamá me decía que nadie podía entrar, hasta que no hubiese llegado el Perdón…

Y que los justos lo esperaban en el Limbo.  

–    Así es.

Pero luego iré al Padre, después de haber predicado la Palabra de Dios y… de haber obtenido el Perdón.

Entonces bajaré a llamar a todos los justos.

–   ¿Y estará mi mamá con ellos?

–   Claro. Ella y tu padre.

–   ¡Oh! ¡Cuánto te quiero!

Y el niño lo abraza y lo besa emocionado.  

Jesús agrega

–   Ahora prosigamos a la Ciudad Santa a donde llegaremos mañana por la tarde.

¿Por qué tanta prisa? ¿Me lo puedes decir?

¿No sería lo mismo llegar pasado mañana?

–  No.

No sería lo mismo.

Porque mañana es la preparación de la Pascua y después del crepúsculo no se puede caminar más de 1,200 metros, porque ha empezado el sábado su descanso.

–   Luego, ¿Debemos de estar ociosos el sábado?

–   No. 

Se ruega al Altísimo Señor.

–  ¿Cómo se llama?

–  Adonai.

Pero sólo los santos pueden decir su Nombre.

–  También los niños buenos.

Dímelo si lo sabes.

–   Yeové.

–   ¡Ah, sí!

¿Y qué mandó?

–   Mandó santificar el sábado:

‘Trabajarás durante seis días, pero descansarás el séptimo.

2. y dio por concluida Dios en el séptimo día la labor que había hecho, y cesó en el día séptimo de toda la labor que hiciera. 3. Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó; porque en él cesó Dios de toda la obra creadora que Dios había hecho. Génesis 2

Y descansarás porque así lo hice Yo, después de la Creación.’

–  ¿Cómo?

¿Descansó el Señor? ¿Se había cansado de Crear? ¿Y propiamente creó Él?

¿Cómo lo sabes?

Yo sé que Dios nunca se cansa.

–   No se había cansado porque Dios no camina y no mueve los brazos.

Pero lo hizo para enseñar a Adán y a nosotros.

Y para tener un día en que pensemos en Él.

Él creó todo. Es verdad. Lo dice el Libro del Señor. 

–    ¿Escribió Él el Libro?

–   No.

Pero es la verdad.

Y hay que creerlo para no ir con el Demonio.

–   Me dijiste que Dios no camina.

Que no mueve los brazos. ¿Entonces cómo creó? ¿Cómo Es? ¿Una estatua?

–   NO, No es un ídolo.

Es Dios. Y Dios es… Dios es… Déjame pensar y acordarme cómo me decía mi mamá

Y mejor que ella: aquel hombre que iba en tu Nombre a encontrar a los pobres de Esdrelón…

Mi mamá me decía, para hacerme entender a Dios:

‘Dios es como mi amor por ti. No tiene cuerpo y con todo existe.’

Y aquel hombre, con una sonrisa dulce, decía:

“Dios es un Espíritu Eterno. Uno y Trino. Y la Segunda Persona ha tomado carne, por amor nuestro; por nosotros los pobres…

Y su Nombre… ¡Oh, Señor mío!… Ahora que me acuerdo…

 ¡ERES TÚ!

Y el niño sorprendido; se arroja en tierra y adora a Jesús…

Todos corren, creyendo que se ha caído..

Pero Jesús les hace una seña con su dedo en los labios.

Y luego dice:

–   Levántate Yabé.

Los niños no deben tener miedo de Mí.

El niño levanta con veneración profunda su cabeza y mira a Jesús con otros ojos.

Un poco atemorizado.

Jesús le sonríe…

Y le tiende la mano diciendo:

–   Eres un sabio, pequeño israelita.

Continuemos nuestra investigación. Ahora que me has reconocido, ¿Sabes si se habla de Mí en el Libro?

–   ¡Oh! ¡Claro, Señor!

Desde el principio hasta ahora. Él habla sólo de Ti. Tú Eres el Salvador Prometido.

Ahora entiendo por qué abrirás las Puertas del Limbo.

¡Oh, Señor! ¡Señor! ¿Y me quieres mucho?

–   Sí, Yabé.

–   Ya no me digas Yabé.

Dame un nombre que quiera decir que me amas; que me has salvado…

–    Escogeré el nombre junto con mi Madre.

¿Está bien

–   Pero que quiera significar esto.

Y me llamaré así desde el día en que me convierta en hijo de la Ley.

–   Desde aquel día así te llamarás.

Se detienen en un valle pequeño, fresco y abundante en aguas, para tomar sus alimentos.

Yabé ha quedado medio atolondrado con la revelación y come en silencio.

Con respeto profundo, acepta cualquier pedazo de pan que le ofrece Jesús.

Pero poco a poco, vuelve a su antigua manera de ser.

Sobre todo, después de haber jugado con Juan; mientras los demás descansan en la verde hierba.

Regresa a Jesús, junto con Juan que es todo sonrisas y los tres forman un círculo.

Jesús dice:

–    No me dijiste quién habla de Mí, en el Libro.   

–    Los profetas, Señor.

¡Oh!… me decía mi papá que eras el Cordero… ¡Oh!… Ahora comprendo.

El Cordero de Moisés… ¡Tú Eres la Pascua!…

Pero… el Mesías… ¡Será inmolado!… 

Su voz se quiebra y cuando está a punto de llorar.   

Jesús le pregunta:

–   Por ahora basta.

Oye… ¿Sabes los Mandamientos?

–   Sí, Señor.

Creo que los sé. Los repetía en el bosque, para no olvidarlos y para oír las palabras de mi mamá y de mi papá.

Pero no lloro más; porque ahora te tengo.

Juan se abraza a Jesús sonriendo:

–   ¡Son mis mismas palabras!

–   Todos los niños de corazón, hablan igual.

Sí, porque sus palabras provienen de una única sabiduría.

Bien, tenemos que ponernos en camino para llegar muy pronto a Berot. 

Juan llama a los compañeros y se reanuda la marcha hasta Berot, a través de una llanura no muy cultivada,

aunque tampoco completamente yerma como estaba el montecillo que salvaron después de Silo.  

La gente aumenta y el tiempo se pone amenazador.  

Jesús dice:

–     Aligeremos el paso, hay demasiados peregrinos… 

Tomarán al asalto los alojamientos y no quiero que caigáis enfermos.

Más tarde, antes de llegar a Jerusalén, el cielo está lluvioso…

Y Pedro lleva al niño sobre su espalda, cubierto con su manto.

A Pedro le gusta chapotear en las charcas.

Judas está nervioso y refunfuña:

–   ¿Podrías dejar de hacer eso?

Está nervioso por el agua que viene del cielo y rebota contra el suelo salpicando los vestidos.

Y esto lo ha dejado totalmente empapado, arruinando su cuidadosa apariencia y el agua le escurre por todas partes.

Juan de Endor clava su único ojo en el hermoso, gallardo y remilgado Judas,

y responde:

–   ¡Eh!

¡Hay tantas cosas que no se deberían de hacer!

–   ¿Qué quieres decir?

–   Quiero decir que es inútil desear que los elementos nos respeten y sean delicados con nosotros…

Cuando nosotros no lo somos con nuestros semejantes.

Y en cosas que no son dos gotas de agua o salpicaduras de lodo.

–     Cierto.

Pero a mí me gusta andar bien presentado y entrar en la ciudad bien vestido y limpio.

Tengo muchas amistades y además de alta categoría.

–     Pues estáte atento a no caer.

–   ¿Me estás provocando?

–   ¡No, no! ¡Oh, nooo!

Pero es que soy veterano, como maestro… y como alumno.

Llevo toda mi vida aprendiendo.

Primero aprendí a vegetar, luego observé la vida, después conocí la amargura de la vida.

Ejercité una justicia inútil, la del “solo” contra Dios y contra la sociedad:

Dios me castigó con el remordimiento; la sociedad, con las cadenas.

Con lo cual, el ajusticiado, en el fondo, fui yo.

Finalmente ahora he aprendido, estoy aprendiendo a “vivir”.

Así que por mi condición de maestro y de alumno…

Comprendes que naturalmente me vienen ganas de repetir las lecciones

–   Pero yo soy el apóstol.

–   Y yo soy un desgraciado.

Ya lo sé y no debería atrevermea enseñarte a ti.

Pero mira, nunca se sabe lo que puede uno ser el día de mañana.

Tenía la idea de que moriría como un hombre honrado y un maestro respetado en Chipre.

Y me convertí en un homicida y un presidiario condenado a cadena perpetua.

Cuando levanté el puñal para vengarme, cuando arrastraba las cadenas odiando al universo;

si me hubieran dicho que sería discípulo del Santo, habría pensado que no estaban bien de la cabeza.

pues habría dudado de su estado mental.

Por eso quién sabe, a lo mejor puedo darte alguna lección buena a ti que eres apóstol.

Por mi experiencia no por santidad, que esto último ni siquiera me pasa por la mente.

Y sin embargo… lo ves.

–     Tiene razón ese romano al llamarte Diógenes.

–     Bien… sí.

Pero Diógenes buscaba al hombre y no lo encontró.

Yo sin embargo más afortunado que él, encontré sí, primero una serpiente donde creía que estaba la mujer…

Y un cuco donde veía al hombre que creí un amigo.  

Pero luego tras haber vagado muchos años, ya enloquecido por este conocimiento, he encontrado al Hombre, al Santo.

–     Yo no conozco otra sabiduría sino la de Israel.

–     Si es así, ya tienes con qué salvarte.

Pero ahora tienes también la ciencia o mejor, la sabiduría de Dios.

–     Es lo mismo.

–     ¡No, no!

Sería como comparar un día neblinoso con uno lleno de sol.

–     En definitiva, ¿Quieres darme lecciones?

Pues yo no me siento con ganas de ello.

–     ¡Déjame hablar!

Al principio, hablaba a los niños: se distraían.

Luego a los espectros: me maldecían.

Después a los pollos: eran mucho mejores que los dos primeros grupos, mucho mejores.

Ahora hablo conmigo mismo, porque todavía no puedo hablar con Dios.

¿Por qué quieres impedírmelo?

Tengo la vista reducida a la mitad, la vida quebrada por el esfuerzo hecho en las mina.

El corazón enfermo desde hace muchos años:

Deja al menos, que mi mente no se vuelva estéril.

–     Jesús es Dios.

–     Lo sé.

Lo creo más que tú, porque yo he renacido por obra suya, tú no.

Pero, aunque Él sea el Bueno, es siempre Él, o sea, Dios.

Y ese pobre desgraciado que soy yo no se atreve a tratarlo con la familiaridad con que tú lo tratas.

Le habla mi alma, pero los labios no se atreven…

El alma… y creo que Él siente cómo llora de amor agradecido y penitente. 

El alma que me imagino que la oye gritar de gratitud y de amor penitente.

Jesús interviene:

–   Es verdad, Juan.

Yo oigo tu alma. 

Judas enrojece de vergüenza.

El hombre de Endor de alegría.

Jesús agrega:

–    Oigo tu alma, es verdad.

Escucho el trabajo de tu inteligencia. Has hablado bien.

Cuando en Mí llegues a formarte, te ayudará mucho el haber sido maestro y alumno estudioso. Habla.

Habla también contigo mismo.

Judas advierte con aspereza:

–    Maestro, hace poco me dijiste que era malo hablar con el propio ‘yo’

–    Es verdad que lo dije.

Pero la razón es que tú, murmurabas con tu propio ‘yo’.

Este hombre no murmura, medita. Y con un fin bueno. Eso no hace daño.

La posesión demoníaca perfecta NO PUEDE reverenciar a Dios, porque Satanás lo odia y a sus instrumentos, es lo que les trasmite…

Judas replica de mal humor:

–    En resumidas cuentas, ¡Siempre estoy equivocado!

Jesús dice con calma:

–    No.

Lo que tienes es tedio y desasosiego en el corazón.

Considera que no siempre puede haber cielo sereno. Los campesinos desean la lluvia y también es caridad orar para que llueva.

También ella es caridad.

Pero mira, se ve un bonito arco iris, que describe su curva desde Atarot hasta Ramá.

Hemos sobrepasado Atarot, la triste hoz ha quedado atrás.

Aquí ya todo está cultivado y ríe bajoeste sol que rasga las nubes.

Cuando lleguemos a Rama estaremos a treinta y seis estadios de Jerusalén.  

Los esclavos de la Lujuria, SON ADORADORES DE ASMODEO…

Aparecerá de nuevo ante nuestra vista tras ese collado, que señala el lugar del horrendo acto de lujuria cometido por los guibeítas.

Tremenda cosa es que la carne haga presa…

No siempre puedes estar tranquilo. Cuando la carne muerde, es cosa horrible Judas…  

Con el carisma de la lectura de los corazones, Jesús le está diciendo lo que lo atormenta y el por qué de su ansiedad… 

Judas no responde.

Se retira chapoteando con coraje en los charcos.

Bartolomé pregunta:

–   ¿Qué le pasa hoy a ése?

–    Cállate.

Que Simón de Jonás no te oiga. Evitemos altercados y no envenenemos a Simón.

Está tan contento con su niño.

–     Es verdad, Maestro.

Pero no está bien. Se lo diré.

–   Es joven, Nathanael.

También tú lo fuiste…

–    Sí.

Pero no debe faltarte al respeto.

Sin querer ha levantado la voz,

y Pedro oye:

–    ¿Qué pasó?

¿Quién te faltó al respeto? ¿El nuevo discípulo?

Y mira a Juan de Endor que discretamente se había retirado al comprender que Jesús corregía al apóstol…

Y  ahora está hablando con Santiago de Alfeo y Simón Zelote.

Jesús niega:

–   ¡Ni pensarlo!

Es respetuoso como una doncella.

–   ¡Ah, bien! Porque si no…

¡Eh! Su único ojo estaba en peligro.  Entonces…

Pedro mueve la cabeza afirmando:

–   ¡Entonces fue Judas! ¿Verdad?…

Jesús dice:

–   Oye Simón,

¿No podrías mejor ocuparte de tu pequeño?

Me lo quitaste y ahora quieres intervenir en una conversación amigable entre Bartolomé y yo.

¿No te parece que quieres hacer muchas cosas?

Jesús, con una sonrisa tranquila mira a Pedro que queda dudoso sobre lo que tiene que hacer…  

La tranquilidad con que sonríe Jesús es tanta, que Pedro siente vacilar su juicio.

Pedro mira a Bartolomé.

Pero éste levanta su cara aquilina hacia el cielo.

Y Pedro comprende que no hay nada que hacer y siente que se desvanece su sospecha.

La vista de la Ciudad ya cercana, visible en toda la belleza de sus colinas, olivares, casas…

Y especialmente del Templo.

Esta vista, que debía ser siempre fuente de emoción y de orgullo para los israelitas, acaba de distraerlo del todo.

Cuando llegan a la ciudad…

Todos, en un arroyuelo cercano se asean y se componen los vestidos.

Bajan las túnicas, pues las habían abolsado, se lavan los pies llenos de barro en un riachuelo de aguas claras.

Se arreglan el pelo, se cubren con sus mantos.

Y lo mismo hace Jesús.

La entrada en Jerusalén es lo más importante en la vida hebrea.

Presentarse ante estos muros en tiempo de fiesta era como presentarse ante un soberano.

La Ciudad santa era la “verdadera” reina de los israelitas; esto aparece con claridad este año que en esta vía consular, lo manifiestan las turbas y su comportamiento:

Los componentes de las distintas familias se disponen según un orden.

Las mujeres por su parte solas, los hombres en otro grupo, los niños entre ambos.

Pero todos serios y al mismo tiempo, tranquilos.

Algunos doblan el manto más usado y sacan otro nuevo de los fardos de viaje, se cambian las sandalias y  el paso se hace solemne, ya hierático. 

En cada grupo hay un solista que da el tono, se cantan himnos: los antiguos, gloriosos himnos de David…

Y la gente se mira con más bondad en los ojos, como más tiernos ahora que han visto la Casa de Dios.

Mirando a esta Casa santa, enorme cubo de mármol coronado por las cúpulas de oro, colocado como una perla en el centro del recinto majestuoso del Templo.

La comitiva apostólica se forma así:

Delante con el niño en medio, Jesús y Pedro.

Detrás de ellos Simón, Judas de Keriot y Juan; luego Andrés con Santiago de Zebedeo.

Y  entre ellos obligado por Andrés, Juan de Endor.

En la cuarta fila, los dos primos del Señor con Mateo.

Los últimos: Tomás, Felipe y Bartolomé.

Aquí es Jesús quien entona el canto.

Y lo hace con esa potente y preciosa Voz suya,

con un ligero tono de barítono que se armoniza con las vibraciones de tenor para hacerlas aún más preciosas.

Responden Judas tenor puro; Juan, de voz límpida propia de su muy joven edad.

Y las dos voces de barítono de los primos de Jesús,

Tomás  es muy bajo: un barítono tan profundo, que casi no se le puede catalogar como tal.

Los demás, dotados de voces menos hermosas acompañan entonados, pero en forma menos perceptible al coro lleno de los más virtuosos.

Los salmos son los ya conocidos, llamados graduales.

El pequeño Yabés – voz de ángel entre las recias de los hombres – canta muy bien porque lo conoce el salmo 122:

«Estoy alegre porque me han dicho: “Iremos a la casa lel Señor”».

Y verdaderamente su carita, tan triste pocos días antes, es todo un esplendor de alegría.

Ya están cerca de los muros, ya se ve la Puerta de los Peces y las calles están desbordantes de personas jubilosas.

Enseguida entrtan al Templo, para una primera oración.

Luego, la paz en la paz del Getsemaní, la cena y el descanso.

El viaje hacia Jerusalén ha terminado.

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154 EL LOBO FERÓZ


154 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Pedro no vuelve hasta la mañana siguiente.

El regreso es más sereno que la partida, porque no ha encontrado sino buena acogida en Cafarnaúm.

Y en la ciudad ya no están ni Elí ni Joaquín.  

Pedro dice: 

–     Deben ser ellos los del complot. 

He preguntado a unos amigos que cuándo se habían marchado.

Y he comprendido que habían ido a visitar al Bautista como penitentes y no habían vuelto.

Y creo que no volverán tan pronto, ahora que he dicho que estaban presentes durante el arresto…

Ha producido revuelo este arresto del Bautista.

Y me las ingeniaré para que lo sepan hasta los mosquitos.

Es nuestra mejor arma.

He visto también al fariseo Simón…

Bueno… si es como se me ha presentado, su actitud me parece buena.

Me dijo, remarcando las palabras:

“Aconséjale al Maestro que no siga el curso del Jordán por el valle occidental.

Es más segura la otra parte”.

Y terminó:

“Yo no te he visto, no he hablado contigo. Recuérdalo.

Obra en consecuencia, por el bien mío, tuyo y de todos. Di al Maestro que soy amigo suyo”.

Y miraba hacia arriba, como si estuviera hablándole al viento. 

Siempre – incluso cuando hacen cosas buenas – son falsos y…

Y… bueno, digo “extraños” para que no me reprendas.

Eso sí… fui a dar un toquecito al centurión…

Así… diciendo: “¿Está bien tu siervo?”.

Y habiéndome sido confirmado, respondí:

–    “¡Menos mal! Pues estáte atento a tenerlo sano, porque están al acecho del Maestro.

Ya han tomado prisionero a Juan el Bautista…”.

El romano lo ha cazado al vuelo. ¡Es sagaz!

Me respondió:

–   Dondequiera que haya una enseña, estará protegido.

Y habrá quien recuerde a los israelitas que bajo el signo de Roma no se permiten complots, so pena de muerte o cárcel”.

Son paganos… pero lo habría besado.

¡Me gusta la gente que comprende y que hace! Así que podemos ir.  

Jesús dice: 

–     Vamos.

Pero no hacía falta todo esto.

–     ¡Hacía falta, hacía falta!

Jesús se despide de la hospitalaria familia que lo ha acogido

Así como también del neodiscípulo, al cual parece que le ha dado instrucciones.

De nuevo están solos el Maestro y sus apóstoles.

Van andando por la campiña fresca, por un camino que ha tomado Jesús.

No sin estupor de Pedro, que quería tomar otro distinto:

–     Nos alejamos del lago…

–     Llegaremos de todas formas a tiempo, para lo que debo hacer.

Los apóstoles ya no hablan más.

Se dirigen hacia un pequeño poblado, un puñado de casas perdido en la campiña.

Se oye un vivo cascabeleo de rebaños que van a pacer a los montes.

Habiéndose detenido Jesús para dejar pasar a un rebaño numeroso…

Los pastores se lo señalan unos a otros y se reúnen en grupo.

Se consultan unos a otros, pero no se atreven a más.

Es Jesús quien elimina irresoluciones e incertidumbres atravesando el rebaño.

Que se ha detenido a pacer en el abundante pasto. 

Va derecho a acariciar a un pastorcito.

Que está en el centro de la lanuda aglomeración de ovejas y balidos.

Le pregunta: 

–     ¿Son tuyas?

Bien sabe Jesús que no son del niño,

pero lo que quiere es que hable.

–     No, Señor; estoy con aquéllos.

Los rebaños son de muchos dueños.

Nos hemos unido por los bandidos.

–     ¿Cómo te llamas?

–     Zacarías, hijo de Isaac.

Pero mi padre se murió.

Yo sirvo porque somos pobres y mi madre tiene a otros tres más pequeños que yo.

–     ¿Hace mucho tiempo que murió?

–     Tres años, Señor…

Y desde entonces no he vuelto a reír porque mi madre llora continuamente…

Y yo ya no tengo a nadie que me acaricie…

Soy el primogénito, y la muerte de mi padre, siendo todavía un niño, me ha hecho hombre…

No debo llorar, sino ganar… Pero, ¡Qué difícil es!

Efectivamente, descienden ahora también las lágrimas por esa carita demasiado seria para su edad.

Entretanto, los pastores se han acercado.

Y también los apóstoles.

Un grupo de hombres en medio de un bullir de ovejas.

–     Tienes padre, Zacarías.

Tienes un Padre santo en el Cielo y te ama siempre, si eres bueno.

Y tu padre no te ha dejado de querer, porque está con Abraham, en su seno.

Debes creerlo y por esta fe, debes ser cada vez mejor.

Jesús habla con dulzura mientras acaricia al niño.

Uno de los pastores, intrépido,

pregunta:

–     Eres el Mesías, ¿No es verdad?

–     Sí, lo soy.

¿De qué me conoces?

–     Sé que estás por Palestina y que pronuncias palabras santas.

Por esto te reconozco.

–     ¿Vais lejos?

–     A las montañas altas…

Llega el calor… ¿No nos vas a hablar?

Allá en las cimas, donde estamos, hablan sólo los vientos.

Y algunas veces el lobo haciendo una carnicería, como en el caso del padre de Zacarías.

Hemos estado deseando verte todo el invierno, pero no te hemos encontrado nunca.

–     Venid conmigo a la sombra de esa arboleda.

Voy a hablaros.

Jesús va a la cabeza, llevando de la mano al pastorcillo.

Acaricia con la mano libre a las corderas, que balando, levantan el morro.

Los pastores reúnen el rebaño a la sombra del soto maderable.

Y mientras las ovejas se acueclan y rumian o pacen y se restriegan contra los troncos,

Jesús habla.

–     Habéis dicho: “Allá en las cimas, donde estamos, hablan sólo el viento.

Y algunas veces el lobo haciendo una carnicería.

Lo mismo que sucede allá en las cimas sucede en los corazones por obra de Dios, del hombre y de Satanás.

Por tanto, allá arriba podéis tener lo mismo que tendríais en cualquier parte.

¿Tenéis suficiente conocimiento de la Ley como para saber sus Diez Mandamientos?

¿Tú también, niño? ¿Sí?

Pues entonces ya sabéis suficiente.

Si practicáis fielmente cuanto Dios ha mandado, seréis santos.

No os quejéis de estar lejos del mundo, porque ello os preserva de mucha corrupción.

Dios no está lejos de vosotros, sino más cerca, en esa soledad donde habla su Voz en el viento que Él ha creado.

O en las hierbas y las aguas… más cerca que no entre los hombres.

Este rebaño os enseña una gran virtud, es más, muchas grandes virtudes:

Es manso y obediente.

Se conforma con poco y agradece lo que tiene.

Sabe amar a quien lo cuida y reconocer a quien lo quiere.

Haced vosotros lo mismo, diciendo:

“Dios es nuestro Padre; nosotros, sus ovejas. Su ojo vela por nosotros. Nos tutela.

Nos concede no lo que es fuente de vicio, sino lo que es necesario para la vida”.

Y mantened lejos de vuestro corazón al lobo, que representa a los hombres malos.

Que tal vez os instigan y seducen a malas acciones por orden de Satanás.

Y al mismo Satanás, que os tienta para que pequéis y así despedazaros.

Vigilad. Vosotros, pastores, conocéis las costumbres del lobo.

Tan astuto es él como sencillas e inocentes son las ovejas.

Primero observa desde lo alto las costumbres del rebaño…

Luego se acerca despacio, deslizándose entre los matorrales.

Para no llamar la atención, permanece inmóvil en posiciones pétreas:

¿No parece, acaso, un bloque de piedra que ha rodado hacia abajo para caer entre las matas?

Pero luego, una vez que se ha asegurado de que nadie vigila, salta y apresa con sus dientes.

Lo mismo hace Satanás:

Os vigila para conocer vuestros puntos flacos…

Merodea alrededor de vosotros, parece inocuo, ausente, atento a otras cosas.

Cuando en realidad os está vigilando.

Luego de repente, salta para arrastraros al pecado…

Y alguna vez lo consigue.

Pero tenéis cerca a un médico y a un ser compasivo:

Dios y vuestro ángel.

Si os habéis herido, si habéis enfermado, no os separéis de ellos… 

Antes bien, llorando, elevad a ellos vuestro grito de ayuda.

Dios perdona al arrepentido, vuestro ángel está dispuesto a suplicar por vosotros y con vosotros a Dios.

Amaos entre vosotros y amad a este niño.

Todos os debéis sentir un poco padres de este huérfano.

Que la presencia de un niño entre vosotros modere vuestras acciones,

con el freno santo del respeto hacia los niños.

Y que vuestra presencia a su lado supla lo que la muerte le ha arrebatado.

Hay que amar al prójimo.

Este niño es el prójimo que Dios os confía de manera especial.

Educadlo bueno y creyente, honesto y sin vicios.

Vale mucho más que una de estas ovejas.

Pues bien, si cuidáis de ellas porque son del patrono y os castigaría si las dejaseis morir.

¡Cuánto mayor habrá de ser vuestro cuidado…

Para con esta alma que Dios os confía por Él mismo y por el difunto padre!

Muy triste es su condición de huérfano, no la agravéis aprovechándoos de su tierna edad…

Y de su orfandad para avasallarlo.

Pensad que Dios ve las acciones y las lágrimas de todos los hombres… 

Y todo lo tiene en cuenta para premiar y castigar.

Y tú, niño, recuerda que nunca estás solo.

Dios te ve, y también el espíritu de tu padre.

Cuando algo te turbe y te proponga hacer el mal, di: “No, no quiero la eterna orfandad”.

Huérfano para siempre serías, en efecto, si condenaras tu corazón con el pecado.

Sed buenos.

Yo os bendigo para que todo el bien os acompañe.

Si siguiéramos el mismo camino, continuaría hablando todavía mucho.

Pero el sol ya va estando alto y tenéis que partir.

Y Yo también:

Vosotros, a resguardar de este fuego a las ovejas.

Yo, a apartar de otro fuego más tremendo a algunos corazones.

Orad para que vean en Mí al Pastor.

Adiós, Zacarías. Sé bueno.

Paz a vosotros.

Jesús besa al pastorcito y da su bendición.

Y mientras el rebaño se encamina lentamente, Él lo sigue con la mirada.

Para volver luego a su camino.  

Judas pregunta: 

–     Has hablado de apartar a los corazones de otro fuego…

¿A dónde vamos? 

–     Por el momento a aquel sitio con más sombra, donde está aquel riachuelo.

Comeremos allí.

Luego sabréis a dónde vamos.

138 SOBRE EL JURAMENTO


138 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Sigue el discurso de la Montaña.

El mismo lugar, la misma hora, la misma muchedumbre. 

Aunque quizás haya más gente:

Porque hay muchos incluso donde empiezan los senderos que conducen al valle.

El romano no está.

Jesús habla:

–     Uno de los errores que comete fácilmente el hombre es la falta de honestidad, incluso consigo mismo.

Dado que el hombre difícilmente es sincero y honesto, por propia iniciativa se ha puesto un bocado para sentirse obligado a ir por el camino elegido.

Pero he aquí que él mismo, cual indómito caballo, pronto descoloca el bocado, para hacer lo que más cómodo le resultare,

sin pensar en la reprensión que pudiera recibir de Dios, de los hombres o de su propia conciencia.

Este bocado es el juramento.

Pero entre los hombres honestos no es necesario el juramento.

Y Dios, de por sí, no os lo ha enseñado.

Antes al contrario, ha encargado deciros, sin más: “No pronuncies falso testimonio”.

El hombre debería ser franco. No debería tener necesidad de ninguna otra cosa aparte de la fidelidad a su palabra.

El Deuteronomio, a propósito de los votos – incluso de los votos que provienen de un corazón que se supone fundido con Dios por sentimiento de necesidad o gratitud -, dice:

“Debes mantener la palabra salida una vez de tus labios, cumpliendo lo que has prometido al Señor tu Dios, todo lo que de propia voluntad y con tu propia boca has dicho”.

Siempre se habla de palabra dada, sólo de palabra dada, sólo la palabra.

Pues bien, quien siente necesidad de jurar denota que se siente inseguro de sí mismo y del concepto que el prójimo pueda tener de él.

De la misma forma que quien hace jurar testifica su desconfianza acerca de la sinceridad y honestidad de quien jura. 

Así, como podéis ver, esta costumbre del juramento es una consecuencia de la deshonestidad moral del hombre.

Es, además, una vergüenza para el hombre, doble vergüenza porque el hombre no es ni siquiera fiel al juramento, que ya de por sí es cosa vergonzosa.

Y burlándose de Dios con la misma ligereza con que se burla del prójimo, acaba perjurando con pasmosa ligereza y tranquilidad.

¿Podrá haber criatura más abyecta que el perjuro?

¡Éste, usando a menudo una fórmula sagrada, llamando por tanto a ser cómplice y garante a Dios…

O invocando a los seres más amados (el padre, la madre, la esposa, los hijos, los propios difuntos, la propia vida con sus más preciosos órganos…) 

como apoyo de su falso testimonio, induce a su prójimo a creerle, con lo cual le engaña.

Un hombre así es sacrílego, ladrón, traidor, homicida.

¿De quién? Pues de Dios, porque mezcla la Verdad con la infamia de su mentira y malignamente, se burla de Dios.

Y lo desafía diciendo: “Caiga tu mano sobre mí, desmiénteme, si puedes.

estás allí, yo aquí, y me río”.  

¡Ah!, ¡bien! ¡Reíos, reíos, embusteros, vosotros que os burláis!..

Que día llegará en que no reiréis, cuando Aquel en cuyas manos todo poder ha sido depositado aparezca ante vosotros con terrible majestad y sólo con su aspecto os haga temblar.

Bastarán sus miradas para fulminaros, antes de que su Voz os precipite en vuestro destino eterno marcándoos con su maldición.

Un hombre así es un ladrón, porque se apropia de una estima inmerecida.

El prójimo, impresionado por su juramento, le otorga esta estima.

Y la Serpiente se engalana con ella fingiéndose lo que no es.

Es además un traidor, porque con el juramento está prometiendo algo que no tiene intención de mantener.

Es un homicida, porque mata el honor de un semejante, arrebatándole con el juramento falso la estima del prójimo…

O la propia alma, pues el perjuro es un abyecto pecador ante los ojos de Dios, que ven la verdad aunque ningún otro la viera.  

A Dios no se le engaña ni con falsas palabras ni con hipócritas acciones.

Él ve, no pierde de vista, ni por un instante, a cada uno de los seres humanos,

y no existe fortaleza amurallada o profunda bodega donde no pueda penetrar su mirada.

Incluso en vuestro interior – esa propia fortaleza dentro de la que todo hombre tiene su corazón – entra Dios, y os juzga NO por lo que juráis sino por lo que hacéis.

Por ello sustituyo la orden dada a los antiguos:

“No perjures; antes al contrario, mantén tus juramentos”

(cuando el juramento recibió plena vigencia para poner freno a la mentira y a la facilidad de faltar a la palabra dada).

La sustituyo por otra y os digo: “No juréis nunca”.

No juréis por el Cielo, que es trono de Dios, ni por la Tierra, que es escabel para sus pies,

ni por Jerusalén y su Templo, que son ciudad del gran Rey y la Casa del Señor nuestro Dios.

No juréis ni por las tumbas de los difuntos ni por sus espíritus: las tumbas están llenas de restos de lo que en el hombre es inferior y común con los animales;

en cuanto a los espíritus, dejadlos en su morada.   

Si son espíritus de justos, que ya viven en estado de precognición de Dios, no hagáis que sufran y se horroricen. Aunque sea precognición, o sea, conocimiento parcial

(porque hasta el momento de la Redención no poseerán a Dios en su plenitud de esplendor), no pueden no sufrir al veros pecadores.

Si no son justos, no aumentéis su tormento al recordar su pecado por el vuestro. Dejadlos, dejad a los muertos:

a los santos, en la paz; a los no santos, en sus penas. No arrebatéis nada a los primeros, no añadáis nada a los segundos.

¿Por qué apelar a los difuntos? No pueden hablar: los santos, porque su caridad lo impide – deberían desmentiros demasiadas veces–;

los réprobos, porque el Infierno no abre sus puertas, y ellos no abren sus bocas sino para maldecir, y toda voz suya queda sofocada por el odio de Satanás y de los demonios, pues los réprobos son demonios.

No juréis ni por la cabeza del propio padre, ni de vuestra madre o esposa, ni por la cabeza de vuestros inocentes hijos; no tenéis derecho a hacerlo.

¿Son, acaso, moneda o mercancía; firma sobre papel?

Pues son más y menos que esto.  

Son sangre y carne de tu sangre, ¡Oh, hombre!; pero también son criaturas libres. 

Y no puedes usarlas como esclavas para que avalen un testimonio falso tuyo.

Al mismo tiempo, son menos que una firma tuya, porque tú eres inteligente, libre y adulto,

no una persona bajo interdicto o un niño que no sabe lo que hace y que debe ser representado por sus padres.

Tú eres tú: un hombre dotado de razón, por tanto responsable de tus acciones.    

Y debes actuar autónomamente, poniendo como aval de tus acciones y palabras tu honradez y sinceridad, la estima que tú has sabido suscitar en el prójimo;

no la honestidad y sinceridad de los padres o la estima que ellos han sabido suscitar.

¿Los padres son responsables de los hijos? Sí, pero sólo mientras son menores de edad; después, cada uno es responsable de sí mismo.

No siempre nacen justos de justos, o siempre un hombre santo está casado con una mujer santa.

¿Y entonces, por qué usar como base de garantía la justicia del cónyuge?

Del mismo modo, de un pecador pueden nacer hijos santos.

Mientras son inocentes, son todos santos.

¿Y entonces, por qué invocar a una persona pura para un acto vuestro impuro, cual es el juramento que ya con antelación se piensa violar?  

Ni siquiera por vuestra cabeza juréis, ni por vuestros ojos, o la lengua o las manos.

No tenéis derecho a hacerlo.

Todo cuanto tenéis es de Dios; vosotros no sois sino los custodios temporales de ello, administradores de los tesoros morales o materiales que Dios os ha concedido.

¿Por qué hacer uso, entonces, de lo que no os pertenece?

¿Podéis, acaso, añadir un cabello a vuestra cabeza, o cambiar su color?

¿Por qué, si no podéis hacerlo, usáis la vista, la palabra, la libertad de los miembros, para respaldar un juramento?

No desafiéis a Dios; podría cogeros la palabra y secar vuestros ojos como puede secar también vuestros huertos y arboledas. 

O arrancaros los hijos como puede arrebataros la casa, para recordaros que Él es el Señor y vosotros los súbditos.

Y que incurre en maldición aquel que se idolatra hasta el punto de considerarse a sí mismo más que Dios al desafiarlo mi mintiendo.

Decid: “si’> “SÍ”; “no”, “NO”. Nada más.

Si hay más es que os lo ha sugerido el Maligno; y además para reírse de vosotros, pues no podréis retener todo y caeréis, por tanto, en mentira.

Y seréis objeto de las burlas de los demás y conocidos por embusteros.

Sinceridad, hijos, en la palabra y en la Oración.

38 EL PEQUEÑO CARPINTERO


38 CONOCER A DIOS, ES EMPEZAR A AMARLO

Primera lección de trabajo a Jesús.

21 de Marzo de 1944.

Que se sujetó a la regla de la edad. 

Veo aparecer, dulce como un rayo de sol en día lluvioso, a mi Jesús, pequeñuelo de unos cinco años aproximadamente,

todo rubio y todo lindo con un sencillo vestidito azul celeste que le llega hasta la mitad de sus bien contorneados muslos.

Está jugando con la tierra en el pequeño huerto.

Está haciendo montoncillos de tierra.

Y plantando encima ramitas, como si fueran bosques en miniatura; con piedritas marca los senderos.

Luego intenta hacer un pequeño lago en la base de sus minúsculas colinas.

Para ello coge un fondo de alguna pieza vieja de loza y lo entierra, hasta el borde.Luego lo llena de agua con una botija que zambulle en un pilón usado como lavadero o para regar el huerto.

Pero lo único que consigue es mojarse el vestido, sobre todo las mangas.

El agua se sale del plato desportillado y tal vez, rajado.

Y… el lago se seca.

José ha salido a la puerta y silencioso, se queda un tiempo mirando todo ese trabajo que está haciendo el Niño.

Y sonríe.

En efecto, es un espectáculo que hace sonreír de alegría.

Luego, para impedir que Jesús se moje más, le llama.

Jesús se vuelve sonriendo.

Y viendo a José, corre hacia él con sus bracitos tendidos hacia adelante

José, con el borde de su vestidura corta de trabajo, le seca las manitas llenas de tierra y se las besa.

Y comienza un dulce diálogo entre los dos.

Jesús explica su trabajo y su juego, así como las dificultades que había encontrado para llevarlo a cabo.

Quería hacer un lago como el de Genesaret. (por ello supongo que le han hablado de él o que lo han llevado a verlo).

Quería hacerlo en pequeño, como entretenimiento.

Aquí estaba Tiberíades, allí Magdala, allí Cafarnaúm.

Esta era la vía que llevaba, pasando por Caná, a Nazaret.

Quería botar al lago unas barquitas — estas hojas son barcas — e ir a la otra orilla.

Pero, el agua se sale…

José observa y se interesa, tomándolo todo con seriedad.

Luego propone hacer él “mañana” un pequeño lago, no con el plato desportillado, sino con un pequeño recipiente de madera, bien estucado y empecinado…

en el que Jesús podrá botar verdaderas barquitas de madera que José le va a enseñar a hacer.

Y agrega:

–   Precisamente en este momento te voy a enseñar unas pequeñas herramientas de trabajo, que he preparado par tí…

Ven, vamos al taller…

El amor de José lo ha hecho para Él; para que pueda aprender sin mayor esfuerzo, a usarlas.  

Jesús con una sonrisa, 

Dice:

–    Así te podré ayudar!

José responde:

–     Así me podrás ayudar.

Y te harás un hábil carpintero. Ven a verlas. Y entran en el taller.

José le muestra un pequeño martillo, una sierra pequeña, unos minúsculos destornilladores, una garlopa como de juguete…

Un banco adecuado a la estatura del pequeño Jesús.

–     ¿Ves cómo se sierra?

Se apoya este pedazo de madera así. Se coge la sierra así.

Y con cuidado de no ir a los dedos, se sierra.

Prueba tú…

Y empieza la lección.

Y Jesús, rojo del esfuerzo y apretando los labios, sierra con cuidado.

Y luego alisa la tablita con la garlopa.

Y a pesar de que esté no poco torcida, le parece bonita

Y José le alaba y le enseña a trabajar, con paciencia y amor.

María regresa — estaba fuera de casa —, se asoma a la puerta y mira.

Ninguno de los dos la ve porque están vueltos de espaldas.

La Madre sonríe al ver el interés con que Jesús usa la garlopa…

Y el afecto con que José le enseña.

Pero Jesús debe sentir esa sonrisa.

Se vuelve.

Ve a su Mamá y corre hacia Ella con su tablita medio cepillada y se la enseña.

María observa con admiración y se inclina hacia Jesús para darle un beso.

Le pone en orden los ricitos despeinados, le seca el sudor de su cara acalorada…

Y afectuosa, le escucha cuando Jesús le promete que le va a hacer una banquetita para que trabaje más cómoda.

José, erguido junto al minúsculo banco, apoyada su mano en uno de los lados, mira y sonríe.

He presenciado la primera lección de trabajo a mi Jesús.

Y toda la paz de esta Familia santa está en mí.  

Dice Jesús: 

Te he confortado, alma mía, con una visión de mi niñez.

Feliz dentro de su pobreza por haber estado rodeada del afecto de dos santos mayores, cuales el mundo no tiene ninguno.

Se dice que José fue el padre nutricio mío.

¡Cierto es que si bien no pudo como hombre, darme la leche con que me nutrió María…

sí se quebrantó a sí mismo trabajando, para darme pan y confortación!

 ¡Y tuvo una dulzura de sentimientos de verdadera madre!

De él aprendí — y jamás alumno alguno tuvo un maestro mejor — todo aquello que hace del niño un hombre.

Un hombre, además, que ha de ganarse el pan.

Si bien mi inteligencia de Hijo de Dios era perfecta, hay que reflexionar y creer que Yo no quise saltarme sin más la regla de la edad.

Por eso, humillando mi perfección intelectiva de Dios hasta el nivel de una perfección intelectiva humana…

me sujeté a tener como maestro a un hombre…

A tener necesidad de un maestro.

Y el hecho de haber aprendido con rapidez y buena voluntad, no me quita el mérito de haberme sujetado a un hombre,

como tampoco le quita a este hombre justo el de haber sido él, quien nutrió mi pequeña mente con las nociones necesarias para la vida.

Esas gratas horas pasadas al lado de José (quien, como a través de un juego, me puso en condiciones de ser capaz de trabajar)

esas horas, no las olvido ni siquiera ahora que estoy en el Cielo.

Y cuando miro a mi padre putativo, veo nuevamente el huertecito y el humoso taller.

Y me parece ver a mi Madre asomándose, con esa sonrisa suya que hacía de oro el lugar y dichosos a nosotros.

¡Cuánto deberían las familias aprender de estos esposos perfectos, que se amaron como ningunos otros lo hicieran!

José era la cabeza.

Clara e indiscutible era su autoridad familiar.

Ante ella se plegaba reverente la de la Esposa y Madre de Dios.

A ella se sujetaba el Hijo de Dios.

Todo lo que José decidía, bien hecho estaba.

Sin discusiones, sin obstinaciones, sin resistencia alguna.

¡Y a pesar de ello, cuánta humildad tuvo!

Jamás abusó de su poder, jamás dictaminó cosa alguna contra todo canon, simplemente por ser el jefe.

La Esposa era su dulce consejera.

Y aunque Ella, en su profunda humildad, se considerase la sierva de su consorte,

éste extraía, de su sabiduría de Llena de Gracia, la luz para conducirse en todo lo que acaecía.

Y Yo así fui creciendo, cual flor protegida por dos vigorosos árboles,

entre estos dos amores que se entrelazaban por encima de Mí para protegerMe y amarMe.

NO.

Mientras la edad me hizo ignorar el mundo, Yo no sentí nostalgia del Paraíso.

Presentes estaban Dios Padre y el Divino Espíritu, pues María estaba llena de Ellos.

Y los ángeles allí moraban, porque nada les hacía alejarse de esa casa.

Y hasta podría decir que uno de ellos se había revestido de carne y era José,

alma angélica liberada del peso de la carne, dedicada sólo a servir a Dios y a su causa.

Y a amarlo como le aman los serafines.

¡Oh, la mirada de José!:

Pacífica y pura como la de una estrella ajena a toda concupiscencia terrena.

Era nuestro descanso y nuestra fuerza.

Hay muchos que piensan que Yo no sufrí humanamente cuando la muerte apagó esa mirada de santo, esa mirada celadora presente en nuestra casa.

Si bien, siendo Dios — y, como tal, conociendo la feliz ventura de José — no me apenó su partida (que tras breve estancia en el Limbo le había de abrir el Cielo),

Como Hombre sí lloré en esa casa privada de su amorosa presencia.

Lloré por el amigo desaparecido.

¿Y es que, acaso, no debía haber llorado por este santo mío, en cuyo pecho, de pequeño, yo había dormido?

¿Y del cual había recibido amor durante tantos años?

Finalmente, pongo ante la consideración de los padres, cómo sin contar con una erudición pedagógica,

José supo hacer de Mí un hábil artesano.

Apenas llegado Yo a la edad que me permitía manejar las herramientas, no dejándome saborear la ociosidad, me encaminó al trabajo,

Y se sirvió sobre todo de mi amor por María, para estimularme a trabajar…

Hacer aquellos objetos que le fueran útiles a Mamá.

Y así se inculcaba el debido respeto que todo hijo debería tener hacia su madre.

Y sobre este respetuoso y amoroso fulcro, apoyaba la formación del futuro carpintero.

¿Dónde están ahora las familias en que a los pequeños se les haga amar el trabajo como medio para realizar algo grato a los padres?

Los hijos, actualmente, son los déspotas de la casa.

Se desarrollan indiferentes, duros, mezquinos para con sus padres, a quienes consideran a su servicio, como si fueran sus esclavos.

No los aman.

Y de ellos reciben a su vez poco amor.

En efecto, al mismo tiempo que hacéis de vuestros hijos unos déspotas caprichosos…

Os separáis de ellos desentendiéndoos vergonzosamente.

Padres del siglo veinte (ya veintiuno), vuestros hijos son de todos menos vuestros:

Son de la nodriza, de la institutriz, del colegio, si sois ricos.

De los compañeros, de la calle, de las escuelas, si sois pobres.

No son vuestros.

Vosotras, madres, los generáis, nada más; vosotros, padres hacéis lo mismo.

Y sin embargo, un hijo no es sólo carne; es mente, es corazón, es espíritu.

Creed pues, que nadie tiene más deber y derecho que un padre y una madre, de formar esta mente, este corazón, este espíritu.

La familia existe, debe existir.

No hay teoría o progreso alguno que pueda válidamente, demoler esta verdad, sin provocar un desastre.

Una institución familiar desmoronada, sólo puede dar futuros hombres y mujeres,

cada vez más depravados; causa a su vez de calamidades crecientes.

En verdad os digo que sería preferible que no os casarais más,

que no engendrarais más sobre esta tierra,

lugar de tener estas familias menos unidas que un clan de monos.

Estas familias que no son escuela de virtud, de trabajo, de amor, de religión..

Sino un caos en que todos viven autónomamente, como engranajes desengranados, que al final terminan por romperse.

Seguid, seguid destruyendo.

Ya estáis viendo y sufriendo los frutos de vuestra acción quebrantadora,

de la forma más santa de la vida social.

Seguid, seguid, si queréis.

Pero luego no os quejéis de que este mundo sea cada vez más infernal,

morada de monstruos devoradores de familias y naciones.

¿Así lo queréis? Pues sea así…”

Esto lo dije en 1944…

¿Qué diré ahora, en 2021, con tantísima corrupción, con tantísimos devaneos y divorcios en los matrimonios,

que ya ni siquiera se casan sino que se juntan como los animales,?

¡Y encima en uniones brutales de hombres con hombres y de mujeres con mujeres!

Queriendo incluso adoptar hijos, en estas uniones abominables ante los ojos de Dios.

¿Para qué…?

¿Para que éstos vivan la corrupción desde pequeños?…

87 EL NOVENO MANDAMIENTO


87 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

El día sereno y sin viento, ha traído a muchísima gente.

Jesús se abre paso entre un verdadero pequeño pueblo que lo llama desde todas partes.

Uno le enseña sus heridas, otro le enumera sus desventuras, un tercero se limita a decir: «Ten piedad de mí».

Hay también quien le presenta a su propio hijito para que lo bendiga.

Jesús ha llegado casi a su puesto cuando, del sendero que lleva al río, sube un lamento conmovedor:

–      ¡Hijo de David, ten piedad de este pobre infeliz tuyo!

Jesús se vuelve en esa dirección, como también la gente y los discípulos…

Pero unos tupidos matorrales de bojes esconden a la persona que ha proferido esta súplica.

–     ¿Quién eres? Ven.

–     No puedo.

Estoy contaminado. Debo ir donde el sacerdote para que me cancelen del mundo.

He pecado y me ha brotado la lepra en el cuerpo. ¡Espero en ti!

La muchedumbre se alborota:

–     ¡Un leproso! 

–      ¡Un leproso!

–     ¡Maldito! 

    ¡Lapidémoslo! 

Jesús hace un gesto que impone silencio e inmovilidad.

Y dice:

–     No está más contaminado que quien está en pecado.

A los ojos de Dios, es todavía más inmundo el pecador impenitente que el leproso arrepentido.

Quien sea capaz de creer, que venga conmigo.

Algunos curiosos, además de los discípulos, siguen a Jesús.

Los demás, aun deseando ir, se quedan donde están.

Jesús va hasta más allá de la casa y del sendero, hacia los matorrales de bojes.

Y cómo si obedeciera un llamado interno…

Luego se detiene y le ordena al leproso que se deje ver.

Sale un hombre muy joven, apenas mayor que Juan. 

Bigote y barba tenues cubren apenas su rostro: es un rostro aún fresco y lleno.

Tiene los ojos enrojecidos por el llanto.

Un gran grito de entre un grupo de mujeres enteramente tapadas, pues ya lloraban en el patio de la casa al pasar Jesús.

Y su llanto había aumentado por las amenazas de la muchedumbre.

Y la mujer le saluda:

–      ¡Hijo mío!…

La mujer cae sin fuerzas en los brazos de otra, que se apresura a sostenerla.

Jesús solo, sigue avanzando hacia el desdichado.

Y le pregunta:

–      Eres muy joven.

¿Cómo es que estás leproso?

El joven baja los ojos, se enciende de rubor su rostro, balbucea… y no se atreve a más.

Jesús repite la pregunta.

El joven dice algo en forma más nítida, pero sólo se entienden las palabras:

–      …Mi padre… fui… y pecamos… no sólo yo… 

Jesús habla severo:

–     Allí está tu madre, esperando y llorando.

En el Cielo está Dios, que sabe lo sucedido, aquí estoy Yo, que también lo sé.

Pero necesito tu humillación para tener piedad. Habla.

Gime la madre, que se ha hecho gran violencia a sí misma, para llegar hasta donde Jesús.

Y que ahora de rodillas, teniendo en una mano la orla del manto de Jesús,

tiende la otra hacia su hijo mostrando su pobre rostro bañado por las lágrimas.

La madre suplica:

–     Habla, hijo.

Ten piedad de las entrañas que te llevaron. – 

Jesús le pone la mano sobre la cabeza.

–     Habla -vuelve a decir. 

El joven con la vista baja, habla fuerte y claro:

–     Soy el primogénito y ayudo a mi padre en los negocios.

Él me ha mandado a Jericó muchas veces para hablar con sus clientes, y… y uno… uno tenía una mujer joven y hermosa… Me… me gustó.

Fui más allá de donde debía… Le gusté… Nos deseamos y… pecamos en ausencia del marido…

No sé cómo sucedió, porque ella estaba sana. Sí. No sólo yo estaba sano y la quise… ella también estaba sana y me quiso.

No sé si… si además de a mí amó antes a otros y se había contagiado…

Lo que sí sé, es que ella se marchitó en poco tiempo y que ahora está en los sepulcros muriendo en vida… Y yo… y yo…

¡Mamá!, tú lo has visto, es poca cosa, pero dicen que es lepra… y… moriré de lepra. ¿Cuándo?… Se acabó la vida, la casa… y tú, mamá…

¡Oh, mamá, te veo y no te puedo besar!… Hoy vienen a descoserme los vestidos y a arrojarme de casa… del pueblo…

Es peor que si hubiera muerto; ni siquiera tendré el llanto de mi madre sobre mi cadáver…

El joven llora.

La madre está tan estremecida por los sollozos que parece un árbol zarandeado por el viento.

La gente hace diversos comentarios, dictados por sentimientos opuestos.

Jesús está apenado.

Y dice:

–      Y mientras pecabas ¿No pensabas en tu madre?

¿Estabas tan enajenado que no te acordabas de que tenías una madre en la Tierra y un Dios en el Cielo?

Si no te hubiera aparecido la lepra, ¿Te habrías acordado alguna vez de que habías ofendido a Dios y al prójimo?

¿Qué has hecho de tu alma? ¿Qué has hecho de tu juventud?

–     Fui tentado…

–     ¿Eres acaso un niño, para no saber que era un fruto maldito?

Merecerías morir sin piedad».

–     ¡Oh! ¡Piedad! Sólo Tú puedes…

–     No Yo, Dios. Y si aquí juras no pecar más.

–     Lo juro. Lo juro.

¡Sálvame, Señor! Dispongo sólo de pocas horas antes de la condena.

¡Mamá!… ¡Mamá, ayúdame con tu llanto!… ¡Oh…, madre mía!

La mujer ya no tiene ni siquiera voz.

Lo único que hace es agarrarse a las piernas de Jesús y levantar su cara con los ojos dilatados por el dolor:

una cara de tragedia como de quien se está ahogando y sabe que ése es el último apoyo que lo sujeta y que puede salvarlo.

Jesús la mira. Le sonríe compasivo…

Y declara:

–      Levántate, madre.

Tu hijo está curado; pero por ti, no por él.

La mujer todavía no cree; le parece que así a distancia, no puede haber quedado curado. 

Y hace signos de disentimiento entre continuos sollozos.

Jesús mirando al joven le ordena:

–      Hombre, quítate la túnica del pecho, donde tenías la mancha; para consolar a tu madre.

El joven se baja el vestido, apareciendo desnudo ante los ojos de todos.

No tiene sino una piel uniforme y lisa, de un joven fuerte y bien formado. 

Jesús se inclina para levantar a la mujer, diciendo:

–      Mira, madre…

Este movimiento sirve también para contenerla cuando su amor de madre y el hecho de ver el milagro, la hubiera lanzado contra su hijo sin esperar a su purificación.

Sintiéndose impedida para ir a donde la impulsa su amor materno, se abandona en el pecho de Jesús, a quien besa en un verdadero delirio de alegría.

Llora, ríe, besa, bendice…

Y Jesús la acaricia con piedad.

Luego le dice al muchacho:

–      Ve al sacerdote, y acuérdate de que Dios te ha curado por tu madre y para que seas justo en el futuro. Ve.

El muchacho bendice al Salvador y se marcha.

A distancia, le siguen su madre y las otras mujeres que estaban con ella.

La muchedumbre grita jubilosa.

Jesús vuelve a su tarima improvisada.

Y habla:

–      Este joven también había olvidado que hay un Dios que ordena honestidad de costumbres.

Había olvidado que está prohibido hacerse dioses al margen de Dios.

Había olvidado que debía santificar su sábado, como he enseñado; había olvidado que existe el respeto amoroso a la madre.

Había olvidado que no se debe fornicar, ni robar, ni ser falso, ni desear la mujer del prójimo…

Ni matarse uno a sí mismo o la propia alma, ni cometer adulterio.

EL NOVENO MANDAMIENTO DE LA LEY DE DIOS

Había olvidado todo y ya veis cuál había sido su castigo.

“No desearás la mujer del prójimo” se une a “no cometerás adulterio”,

Porque el deseo precede siempre a la acción.

El hombre es demasiado débil como para poder desear sin llegar después a consumar el deseo.

Y lo que es verdaderamente triste, es que el hombre no sepa hacer lo mismo respecto a los deseos justos.

En el Mal se desea y luego se cumple.

En el bien se desea, para luego detenerse, aunque no se retroceda.

Lo que le he dicho a él os lo digo a todos vosotros, porque el pecado de deseo está tan difundido como las malas hierbas,  que por sí solas se propagan:

¿Sois unos niños como para no saber que esa tentación es venenosa y que hay que huir de ella?

“Fui tentado.” ¡Frase remota!

27. «Habéis oído que se dijo: = No cometerás adulterio. = 28. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Mateo 5

Más, he aquí que tenemos también un remoto ejemplo y por tanto, debería el hombre acordarse de sus consecuencias.

Y debería saber decir: “No”.

En nuestra historia no faltan ejemplos de castos, que permanecieron tales a pesar de todas las seducciones del sexo y a pesar de las amenazas de los violentos.

¿Es un mal la tentación? No lo es; es la obra del Maligno, pero se transforma en gloria para quien la vence.

El marido que va a otros amores es un asesino de su esposa, de sus hijos, de sí mismo.

Quien entra en morada ajena para cometer adulterio es un ladrón, y de los más viles: como el cuco, goza del nido ajeno sin aportar nada.

Quien sustrae la buena fe al amigo es un falsario, porque finge una amistad que en realidad no tiene.

Quien así actúa se deshonra a sí mismo y deshonra a sus padres. ¿Puede, entonces, tener a Dios consigo?

He hecho el milagro por esa pobre madre. Pero me da tanto asco la lujuria, que me siento nauseado.

Vosotros habéis gritado por miedo y repulsa de la lepra. Yo, con mi alma, he gritado a causa de la repugnancia por la lujuria.

Todas las miserias me circundan y por todas ellas Yo soy el Salvador,

pero prefiero tocar a un muerto, a un justo que esté ya descompuesto en la carne suya que fue honesta, mas en paz ya su espíritu,

antes que acercarme a uno que tenga tufo de lujuria.

Soy el Salvador, pero también Soy el Inocente.

Tengan presente esto todos los que vienen aquí o hablan de Mí, proyectando en mi personalidad la levadura de la suya.

Comprendo que vosotros querríais de mí algo distinto, pero no puedo.

La ruina de una juventud apenas formada y demolida por la libídine me ha turbado más que si hubiera tocado la Muerte.

Vamos con los enfermos; no pudiendo, por la nausea que me ahoga, ser la Palabra, seré la Salud de quien espera en Mí.

La paz esté con vosotros.

Efectivamente Jesús está muy pálido y su rostro denota dolor.

No le vuelve la sonrisa sino cuando se agacha hacia unos niños enfermos u otras personas enfermas en sus camillas.

Entonces vuelve a ser Él, especialmente cuando metiendo su dedo en la boca de un mudito de unos diez años le hace decir «Jesús», y luego «mamá».

La gente se marcha muy lentamente.

Jesús se queda paseando bajo el sol que inunda la era, hasta que viene hasta Él, Judas de Keriot.

Que le dice:

–     Maestro, yo no estoy tranquilo… 

Jesús responde:

–     ¿Por qué, Judas?

–     Por los de Jerusalén… Yo los conozco.

Déjame ir allí unos días. No me refiero a que me mandes solo; es más, te ruego que no sea así.

Mándame con Simón y Juan, que fueron muy buenos conmigo durante el primer viaje a Judea.

Uno me frena, el otro me purifica hasta en el pensamiento. ¡No te puedes imaginar lo que significa Juan para mí!:

Es rocío que calma mis ardores, aceite sobre mis aguas agitadas… Créelo.

–     Lo sé.

Por eso, no te debes asombrar de que Yo lo quiera tanto. Es mi paz.

Pero tú también, si eres siempre bueno, serás mi consuelo. Si usas los dones de Dios -y tienes muchos, para el bien.

Como has estado haciendo desde hace algunos días y llegarás a ser un verdadero apóstol.

–     ¿Y me amarás como a Juan?

–     Yo te amo igualmente, Judas; sólo que entonces lo haré sin esfuerzo y dolor.

–     ¿Qué bueno eres, Maestro mío!

–     Ve a Jerusalén, aunque no va a servir para nada.

No quiero contrariar tu deseo de ayudarme. Ahora se lo digo inmediatamente a Simón y a Juan. Vamos.

¿Has visto cómo sufre tu Jesús por ciertas culpas? Son como uno que ha levantado un peso demasiado fuerte.

No me des nunca este dolor. Nunca más…

–     No, Maestro, No.

Te quiero. Tú lo sabes… pero soy débil…

–     El amor fortalece.

Entran en casa y todo termina.

P QUINTO MANDAMIENTO


¡NO MATARAS!

Octubre 19 2020

Habla Dios Padre

Hijitos Míos, os invito a discernir los tiempos actuales, para que no os dejéis engañar, para que veáis que Mis Palabras son Verdaderas

y que hay Amor en Mis Palabras y en Mis intenciones y no confiéis en Aquél que se opuso al Amor,

Satanás, quien se está apoderando fuertemente de éste mundo, de Mi Creación, de vuestras almas.

No permitáis que Satanás enlode vuestra alma y eche a perder vuestra misión aquí en la Tierra, que es inmensamente grande y bella.

Es una misión Divina, es una misión de salvación, es una misión de Amor.

¡Mis pequeños, quiero que REFLEXIONÉIS en algunos aspectos de un Precepto mío, que está siendo mancillado por toda la Humanidad…

¡EL QUINTO MANDAMIENTO:

“NO MATARÁS”! 

¡Caín, fue el primer asesino de la humanidad!

Y de ahí en adelante muchos, muchos hermanos vuestros han caído en lo mismo!

Falta de amor completamente para el hermano, no hay otra palabra, Mis pequeños, y estáis viviendo eso.

Son Leyes del Principio de los Tiempos y las queréis hacer a un lado por ser obsoletas.

¡Qué tontos sois, Mis pequeños!

Cuando os he dado Leyes para que os mantuvieras en el Amor y que todo fuera bello en el Amor.

Si no matáis de obra, matáis de palabra.

“La murmuración en el original significa hablar lepra, las palabras también MATAN.”

Guerras, destrucción, maldad, podredumbre en el corazón del hombre, crítica, envidia, falta de Amor.

No dejáis crecer a vuestros hermanos ni crecéis vosotros y no os queréis dar cuenta de ello; nuevamente, falta de Amor.

Si vivierais en el Amor Verdadero, buscaríais el crecimiento de vuestros hermanos, buscaríais el bien total sobre ellos.

Desearíais que ellos fueran mejores que vosotros, porque Me los ofreceríais como holocausto Divino,

Me los daríais como premio a vuestro esfuerzo y a vuestra humildad.

Pero no, queréis estar siempre sobre vuestros hermanos, no dejáis crecer a aquellos que tienen capacidades superiores a las vuestras.

Y si no podéis destruirlos con la lengua, matándolos con blasfemias, con mentira, los destruís quitándoles la vida.

Vida que solamente puedo tomar Yo, vuestro Dios.

¿Hay Amor en la destrucción?

Por eso estáis encadenados al mundo.

El fango de la maldad, el fango de la muerte espiritual os detiene, detiene vuestro crecimiento espiritual y no os deja crecer.

Y vosotros mismos no dejáis crecer a vuestros hermanos.

No hay humildad en los corazones, os creéis conquistadores y el conquistador destruye a todo aquel que puede estar sobre él mismo.

Y así el mundo se ha vuelto conquistador.

Yo os mando almas, almas que vayan renovando todo, que os vayan dando ésos secretos, ésa Sabiduría Santa para ser mejores.

Mando almas llenas de Amor a la Tierra y vosotros conquistadores, las destruís.

¿Dónde está el Amor?

Para el Quinto Mandamiento: “NO MATARÁS”, el Maligno os ha llevado a destruiros unos a otros de palabra y de obra.

De palabra, como ya antes os he explicado, con la crítica, afectando a la honra de vuestros semejantes.

Y de obra, al matarles cuerpo y alma.

Os habéis vuelto fraticidas, al matar a vuestros hermanos con el mal ejemplo, llevándolos a una vida sin Dios,

a una vida en el pecado, a una vida vacía en los vicios y en las drogas.

Matáis a vuestros hermanos al ser cómplices de aquellos que, convirtiéndose en instrumentos del Mal,

producen muerte moral y espiritual por medio de las revistas ó publicaciones inmorales y pornográficas.

O por medio de programas de televisión o de cine y vosotros permitís que vuestros hijos los vean.

Y por último, quizá sean los que menos hay que están pecando contra éste Mandamiento, sean los asesinos, que por asaltar, matan a sus hermanos.

Por ello os dijo Mi Hijo Jesucristo: “Temed más a aquél que pueda matar vuestra alma”.

Hijitos Míos, os di el Mandamiento de “NO MATARÁS” y os he hablado de que podéis matar el cuerpo y que podéis matar el alma.

En cualquiera de las dos opciones, es un pecado muy grande.

Estáis atentando contra vuestro hermano, estáis destruyendo su cuerpo o su alma o ambos.

No es lícito para vosotros atentar contra vuestro hermano.

Satanás os lleva a ello, y si os dais cuenta, se ha ido incrementando alrededor del Mundo,

porque sabe que esto Me molesta mucho, porque os lleva a ir en contra del Mandamiento  que os dio Mi Hijo, de

“AMAOS LOS UNOS A LOS OTROS, COMO YO OS AMO”

que os amarais como hermanos, que os ayudarais como hermanos.

El ayudaros como hermanos, es el ayudaros a crecer en cuerpo y alma, como los padres también, lo deben hacer con sus hijos.

Cuando tenéis un hijo, lo ayudáis a crecer en cuerpo y alma.

Le dais vida con el alimento del cuerpo, le dais vida con las Enseñanzas espirituales que vosotros habéis aprendido de Mí,

a lo largo de vuestra existencia y a través de vuestros hermanos sacerdotes, vuestros padres, hermanos.

OS INVITO A REPASAR LOS MANDAMIENTOS QUE OS DI,

QUE LOS MEDITÉIS EN VUESTRO CORAZÓN,

A LA LUZ DEL ESPÍRITU SANTO,

PARA QUE VEÁIS LA REALIDAD

QUE ESTÁIS VIVIENDO A VUESTRO ALREDEDOR

.Hijitos Míos, ¿Qué es hacer Mi Voluntad?

Mis pequeños, vosotros habéis nacido cada uno en una familia,

ciertamente hay algunos que no han tenido ésa bendición, pero aquellos que habéis nacido en una familia,

tenéis las reglas de familia, la educación que vuestros padres os han dado, ellos han puesto sus reglas que todas debieran estar basadas en el Amor.

Pero en sí, la voluntad en una familia, primeramente la ponen los padres y ésta se derrama sobre los hijos.

Vosotros habéis absorbido la voluntad de vuestros padres, sus reglas, su educación, sus enseñanzas, eso va marcando vuestra vida.

Para mantener en paz, en armonía vuestro hogar, vosotros aceptasteis la voluntad de vuestros padres.

Cuando se rompe ésa armonía, ésa paz, es cuando queréis hacer vuestra voluntad e introducís dentro de vuestro hogar,

otras enseñanzas que son adversas a lo que vuestros padres quieren en él.

Vosotros, aunque habéis nacido en un hogar terreno, pertenecéis a Mi Familia, la Familia Celestial.

Yo, vuestro Padre y vuestro Dios, os he dado también Mis Reglas, para que podáis seguir Mi Voluntad…

Y éstas están basadas en los Diez Mandamientos que le di a vuestro hermano Moisés.

 Luego Mi Hijo os dio las Enseñanzas que SE VIVEN en Mi Hogar.

Vosotros, al seguir éstas Reglas y Enseñanzas en el amor, estáis haciendo Mi Voluntad.

Si las siguierais y estuvierais amando, estaríais haciendo Mi Voluntad, porque Yo que Soy todo Amor,

Yo no os he impuesto algo que vaya en contra del Amor.

MIS REGLAS, MIS DECRETOS, LAS ENSEÑANZAS DE MI HIJO,

TODO ESTÁ ENVUELTO EN AMOR,

VUESTRO HOGAR CELESTIAL SE RIGE EN EL AMOR.

Ciertamente aquí en el Cielo ya no se vivirá según los Diez Mandamientos,

porque todo se rige en el Amor, en el respeto, en la virtud, el Amor lo abarca todo.

Si vosotros empezáis a vivir en el Amor, ya no necesitaréis los Diez Mandamientos, porque ellos os deben llevar hacia el Amor.

Todo lo que Yo os he dado es Amor, Mis pequeños.

Todo lo que os pido es Amor.

Si realmente en vuestro corazón pensarais en el Amor, vivierais en vuestra vida el Amor, transmitierais el Amor,

ya sería un Cielo tanto para vosotros, como para aquellos que os rodearan.

Eso es lo que necesito de cada uno de vosotros, que viváis el Amor para hacer Mi Voluntad.

Todos estáis llamados a ello, no es obligación, es una necesidad imperiosa para que podáis vivir Mi Hogar,

Mis Leyes y Decretos aquí en la Tierra, para que podáis regresar triunfantes y en familia aquí, a vuestra Familia Celestial.

Hijitos Míos, uno de los pecados más comunes en los que caéis fácilmente, es el pecado de la impureza.

Por el Pecado Original, todo quedó afectado y así vuestro cuerpo, al quedar afectado, tiende a la carne, a los pecados de la carne.

Vuestro cuerpo, así, como toda la Creación, quedó descontrolado.

Cuando vuestra alma está en Mí, y lucha por estar en Mí, controla al cuerpo y sus necesidades,

pero cuando vuestra alma no se encuentra en una estado de pureza, de paz, de amor, cuando NO SOY LO PRIMERO en vuestra vida…

PRIMER MANDAMIENTO

Y le dais primacía al cuerpo, éste os va a llevar a pasiones desordenadas.

Vosotros lucharéis toda vuestra existencia, contra las pasiones de vuestro cuerpo-

Y también, vosotros buscaréis que vuestra alma crezca a niveles de pureza y santidad.

La lucha es continua y Satanás lo sabe.

Y si vosotros os dais cuenta cómo os ataca Satanás, a vuestro alrededor, va a tratar de que vosotros caigáis en el pecado de la impureza.

Cuando el individuo cae en el pecado y se deja vencer por él, su vida espiritual también cae.

Son dos fuerzas extraordinarias, las potencias del cuerpo y las potencias del alma.

 Tenéis todas las armas necesarias para que vosotros podáis vencer a ésa decadencia espiritual, en la que estáis la gran mayoría de vosotros

y a donde os quiere llevar vuestro cuerpo, vuestra carne, a la que no le habéis dado una dirección correcta.

Cuando vosotros Me pedís ayuda y ponéis de vuestra parte, a través de la Oración, del Ayuno, de la Penitencia,

que es la forma de vencer la caída de la carne hacia el pecado,

Yo os ayudo, si queréis crecer en espiritualidad; pero si os dejáis vencer por esta caída natural, por el Pecado Original y vuestra carne os vence,

generalmente caeréis  también, fuertemente en lo espiritual y así, vuestro problema, se va acentuando.

Crece el pecado de la carne y por no estar buscando vuestro crecimiento espiritual, vais cayendo más profundo

“YO soy el rey y mi voluntad y mis deseos es lo ÚNICO QUE IMPORTA…”

y termináis a niveles muy bajos de espiritualidad y a pecados muy graves, que os apartan de Mí.

Satanás lo sabe y os va llevando poco a poco, a que perdáis la espiritualidad,

a través de que vosotros busquéis las desviaciones de la carne.

Ciertamente, vuestro cuerpo busca lo que necesita, pero vosotros lo debéis dominar y Yo os ayudo, cuando vosotros Me lo pedís.

Es una lucha continua, Yo estoy con vosotros, no os dejéis vencer por las tentaciones de Satanás

y no les toméis tanta importancia, porque cuanto más os preocupéis por ello, más fácil os vencerá Satanás.

LAS TENTACIONES SIEMPRE LAS TENDRÉIS

 Llegarán a vuestra vida; simplemente rechazadlas, no os preocupéis.

Poned vuestras preocupaciones en Mi Corazón y Yo os ayudaré a vencerlas.

Ya os dije antes, Satanás no es tan fuerte como lo imagináis,

LO PODÉIS VENCER FÁCILMENTE CON MI GRACIA,

NO OS SEPARÉIS NUNCA DE MÍ Y LO VENCERÉIS 

Vinisteis a la Tierra a sembrar el Bien, y no a enlodaros con el Mal, a donde él os quiere llevar.

Vosotros tenéis una misión bellísima, que es la de transmitir Mi Sabiduría, Mi Amor, Mi Paz,

Mis Palabras a vuestros hermanos para su crecimiento espiritual.

Satanás lo sabe y  no quiere que vosotros salvéis almas;

Pero si vosotros os empezáis a preocupar con sus ataques,

os pondréis nerviosos, os vais a desestabilizar y perderéis vosotros.

Manteneos siempre en la Paz que Yo os doy y la Paz viene con la Fe y con la Confianza hacia Mí y os llenaré de Mi Amor.

 Satanás no puede haceros nada si estáis llenos de Mi Amor.

Seguid adelante Mis pequeños, juntos lo vencereMos, dejad que Mi Sabiduría y Mi Amor crezca en vosotros,

Para el Mandamiento de “No matarás”

DEBÉIS CRECER GRANDEMENTE EN EL AMOR,

EN EL RESPETO AL DON DE LA VIDA

En el respeto a la vida hacia vuestros hermanos, a la ayuda que les debéis dar para su crecimiento espiritual y aún físico.

Todos vosotros tenéis una misión en la Tierra y todos vosotros os complementáis los unos a los otros, pero

¿Cuántas veces realmente ayudáis a vuestros hermanos?

 Se os hace más fácil eliminarlos de vuestra vida, ya sea a través de la crítica; ya sea del ataque verbal.

Y algunas veces, hasta asesinando o ignorándolos.

Os he dicho que Satanás es la Maldad Absoluta y si vosotros le hacéis caso,

estaréis en graves problemas en vuestro Juicio Final ante Mí, vuestro Padre, vuestro Dios.

Soy el Único que puede tomar la vida o que os la puede devolver.

Vosotros, no podéis tomar la vida de vuestros hermanos, ella Me pertenece a Mí. 

Yo os creé y Yo os puedo quitar vuestra vida humana y lo recalco así, humana,

PORQUE LA VIDA ESPIRITUAL NO MUERE,

MUERE EL ESTADO DE GRACIA DE VUESTRA ALMA

Pero vuestra alma, nunca muere. Y Satanás es lo que hace, os quita la vida de la Gracia.

Ciertamente, puede hacer que muráis de alguna forma en vuestro cuerpo,

ya sea a través de una enfermedad, ya sea por el ataque de un hermano vuestr o a través de un accidente.

Hay múltiples formas para que os pueda quitar la vida del cuerpo.

Y esto, en las Escrituras lo tenéis escrito: “no temáis tanto a aquél que pueda matar vuestro cuerpo, sino a aquél que mate vuestra alma”

Ya que la muerte del alma, es la pérdida de vuestro estado de Gracia, que

47. Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo. Más vale que entres con un solo ojo en el Reino de Dios que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna, Marcos 9

AL CAER EN PECADO GRAVE,

VOSOTROS PERDÉIS LA VIDA DE LA GRACIA

Y EL DERECHO A REGRESAR AL REINO DE LOS CIELOS

SI NO OS ARREPENTÍS DE VUESTRO PECADO.

Como os dije observad, deteneos por un momento y ved cómo Satanás os está atacando de múltiples formas,

para que perdáis el estado de Gracia.

Ciertamente, estáis viendo  ataques y muertes por todos lados del Mundo y se van a ir incrementando.

Por eso, os pido que sigáis orando por aquellos que irán muriendo,

para que se puedan arrepentir a tiempo y que la humanidad regrese al estado de Gracia,

 Para que cuando mueran de cualquier forma, esté su alma preparada para regresar a Mí.

Vuestra alma tiene que estar, siempre, en estado de Gracia y no solamente para que podáis trascender al Reino de los Cielos,

sino para que vuestra alma dé mucho fruto.

No es lo mismo un alma enferma, un alma en pecado, un alma llena de maldad, porque le hizo caso a Satanás y de esta forma no da fruto.

A un alma que está en estado de Gracia, que esto quiere decir, que vive en Mi Amor, que dará fruto,

Que Me transmitirá, que ayudará a infinidad de almas en su conversión y en su salvación.

Estas almas, ciertamente, son muy atacadas por Satanás y mientras más os acerquéis a Mí y estéis en estado de Gracia,

Satanás querrá destruiros, querrá matar vuestra alma:

Manteneos en vida espiritual, para que deis mucho fruto.

No temáis a los acontecimientos de la Purificación que puedan matar vuestro cuerpo.

Tarde o temprano os tendréis que despojar de él y vuestra alma volará hacia Mí,

OS DEBE PREOCUPAR MÁS QUE CUANDO LLEGUÉIS A MÍ,

¿EN QUÉ ESTADO ESTARÁ VUESTRA ALMA,

EN VIDA O EN MUERTE?

Vosotros deberéis estar siempre pendientes del estado de vuestra alma, para que la muerte, cuando llegue a vosotros, os dé una bella sorpresa.

 La muerte, es solamente un estado del cuerpo:

en que vuestro cuerpo dejará de vivir, para dejarle una libertad total de vuestra alma.

 Y tomadlo así, Mis pequeños. Vuestro cuerpo, encarcela a vuestra alma, no le permite usar todas las potencias que el alma tiene.

Ya que vuestro cuerpo, ahora afectado por el Pecado Original, impide que vuestra alma utilice todas ésas potencias, con que Yo la he dotado.

Cuando la muerte llega a vosotros, es una alegría si estáis Conmigo.

Y en ése momento, sentiréis la libertad de vuestra alma y veréis las capacidades que tiene.

Y os alegraréis inmensamente de que vuestro cuerpo ya no os aprisiona.

No toméis a la muerte como algo nefasto en vuestra existencia, al contrario,

PEDIDLE A LA MUERTE QUE LLEGUE A VOSOTROS,

PARA QUE PODÁIS GOZAR LAS POTENCIAS DEL ALMA

Ayúdame Señor Jesús a encontrarte, para conocerte y amarte como debo hacerlo en la eternidad

 PERO VUESTRA ALMA

TIENE QUE ESTAR PREPARADA PARA ESTO

Y ella debe estar llena de Vida, en estado de Gracia, llena de Mi Amor…

Y así, podréis gozar inmensamente, el premio que os ganaréis por haberMe servido en la Tierra,

con la misión que Yo le encomiendo a cada uno de vosotros.

Respetad la vida de vuestros hermanos, respetad vuestra propia vida y esperad a que Yo vuestro Dios, que os creé.

Os dé la Gracia de regresar a Mí y os pueda liberar de la cárcel en que ahora estáis en vuestro cuerpo.

Dentro de un tiempo, a aquellas almas del Resto Fiel que queden, les permitiré que su cuerpo ya no sea ésa cárcel que ahora es.

CON SU TRANSFIGURACIÓN,

EL CUERPO TAMBIÉN TENDRÁ POTENCIAS INMENSAS

Que serán un regalo de parte Mía, por haberMe servido y por haber trascendido,

por haber permanecido en Mí, en Fe, en amor y por la transmisión de Mis Enseñanzas.

Los Tiempos que vendrán, serán un regalo inmenso para las almas fieles, para las almas que buscaron su santificación.

Vuestro cuerpo y vuestra alma, tendrán un cambio bellísimo, gozaréis y Me agradeceréis ése cambio,

vendrá vuestra transfiguración y tendréis una nueva vida.

Gozad ya, desde ahora, Mis pequeños, éstas Promesas que os hago y pedídMelas.

Respetad pues, la vida de vuestros hermanos, la vida del cuerpo y la vida del alma,

ayudadles a crecer y pedidMe a Mí, vuestro Padre y vuestro Dios, que os ayude a crecer como lo que sois

y deberéis ser Mis verdaderos hijos en Cristo Jesús, vuestro Hermano, vuestro Dios, vuestro Salvador.

P ¡NO SÓIS DEL MUNDO!


Julio 27 2020

Habla la Santísima Trinidad

¿Cuándo entenderéis, Mis pequeños, que estáis en el mundo, pero que NO pertenecéis al Mundo?

He dado un tiempo de vida y una misión específica a cada uno de vosotros, el tiempo no lo conocéis. 

Vuestra misión os he dicho es el AMAR, amarMe y salvar almas.

¿Habéis llevado bien vuestra misión en vuestra existencia?

Os aferráis demasiado al mundo, a vuestra vida en el mundo, y os repito:

 ¡NO SÓIS DEL MUNDO!

Vinisteis a cumplir una misión, vinisteis a servirMe y el tiempo que tenéis, ése lo conozco Yo. 

Regresaréis y Me daréis cuentas de lo que hicisteis con el tiempo que os concedí y con la misión que os pedí llevarais a cabo.

A lo que llamáis muerte, la cual se puede dar de múltiples formas, es el fin de vuestro tiempo y lo debéis ver así, Mis pequeños.

Lo que debéis temer, cuando estéis ante Mí, es si cumplisteis con la misión que Yo os encomendé.

Los que ya están ante Mí cumplieron un tiempo, pero no necesariamente cumplieron su misión

Y DE ESO SERÉIS JUZGADOS, NO POR EL TIEMPO DE VIDA,

SINO POR LA MISIÓN QUE OS ENCOMENDÉ.. 

La viña, de la que habla la parábola, es el Mundo y estáis vosotros en el mundo, cuidando la viña.

Cuidando que las almas que están a vuestro alrededor, crezcan en vida espiritual para que puedan regresar a Mí, pero con las manos llenas.

Con las manos llenas de buenas obras, que éstas son las almas que ayudasteis vosotros a salvar.

¿Qué habéis hecho con Mi Amor? ¿Tenéis Mi Amor en vuestro corazón o es el mundo el que está en vuestro corazón?

Satanás se encarga de apartaros de vuestra misión, y os vuelvo a repetir nuevamente: 

Estáis en el mundo, PERO NO SÓIS DEL MUNDO, vuestra misión es espiritual y de eso os tomaré cuentas.

¿Estáis esperando el momento de Mi regreso, como las vírgenes prudentes, teniendo la lámpara encendida?

ya que esa lámpara encendida, es Mi Amor en vosotros.

¿Estáis actuando en el bien? ¿Sois mensajeros de Mi Bien? ¿Sois mensajeros de Mi Amor en el mundo?

¿Las almas que están a vuestro alrededor os siguen porque Me ven a Mí en vosotros?

¿Ayudáis a vuestros hermanos a que entiendan cómo debe ser Mi Amor entre vosotros

o ¿Los estáis llevando al mundo porque os habéis vuelto del mundo?

Mis pequeños, hay mucha confusión en vosotros, os aferráis al mundo, os repito:

queréis las cosas del mundo y éstas son temporales, son pasajeras, son sin importancia, no sirven para vuestra salvación,

pero sí os pueden llevar a vuestra destrucción espiritual y a perder vuestra vida eterna en el Reino de los Cielos.

Tenéis que centraros, Mis pequeños,

¿Estáis preparados para llegar a Mí cuando se termine vuestro tiempo? 

No importa cómo llegaréis, si será una enfermedad, si será una catástrofe, si será una muerte natural,

¿Estaréis preparados para presentaros ante Mí y darMe cuentas de vuestra misión bien realizada o mal realizada?

Mis pequeños, preocupaos vosotros los que todavía no estáis llamados, los que estáis todavía en el mundo cumpliendo vuestra misión,

Preocupaos porque, si os mando llamar cuando se termine vuestro tiempo, ¿Qué cuentas Me daréis?

Visión: Veo a Dios Padre sentado en un trono, todo es luz, Él también es Luz. Veo que se le forma una cruz en el pecho y delante de esa cruz, veo al Espíritu Santo.

Estoy viendo a la Santísima Trinidad: Dios Padre en grande, luego la Cruz en el pecho y, enfrente de la Cruz, al Espíritu Santo abriendo las alas.

Hijitos Míos, ciertamente Soy un Dios Severo, pero Justo.

Soy Severo contra todas aquellas almas que se apartaron de Mis Leyes y de Mi Amor, que causaron mucho daño espiritual a sus hermanos;

aquellos que se opusieron a llevar una vida de paz y sobre todo, de crecimiento espiritual.

La ingratitud del hombre es muy grande. ¿Me juzgáis a Mí, vuestro Dios?

¡Me juzgáis a Mí cuando os va mal, cuando tenéis problemas en vuestra existencia, en vuestra sociedad o entre los pueblos!

¡Me juzgáis a Mí, vuestro Dios, que Soy todo Amor, que Mi Misericordia se derrama y se ha ido derramando a lo largo de vuestra existencia y vosotros no respondéis a ella! 

¿No os dais cuenta de que vuestros actos negativos, pecaminosos, contrarios a Mis Leyes, a Mi Amor, son los que causan vuestras desgracias?

Yo mantengo Mi Promesa hecha al pueblo elegido, que ahora sois todos vosotros, porque ellos también fallaron.

 Mi promesa fue: “Yo seré vuestro Dios si cumplís, ¡Sí cumplís!, con Mis Leyes y os mantenéis limpios de corazón, si respetáis Mi Amor y todo lo que venga de Mí”

 Y ¿Qué habéis hecho vosotros?

Queréis hacer vuestra propia vida, vuestras propias leyes; os habéis apartado de lo que Yo os ordené para que tuvierais una vida bendecida por Mí.

Yo no Me aparto del hombre hasta que el hombre, él mismo se aparta de Mí al adorar a cosas, a personas, a todo aquello que antepongan ante Mí, vuestro Dios y Creador.

 Mi Palabra, Mis Promesas son eternas, Yo no os fallo, vosotros sois los que falláis. 

El pecado es obra del hombre, Yo no peco, Soy la Santidad Absoluta.

Vosotros sois los que os apartáis de Mí,

queréis ser consentidos a pesar de que pecáis y Me causáis dolor a Mi Sacratísimo Corazón.

Vuestras obras son abominables a Mis ojos y todavía queréis que Yo os consienta.

Todo lo que estáis padeciendo, y habéis padecido a lo largo de vuestra existencia, es por causa de vuestro pecado.

Os queréis siempre aprovechar de Mi Misericordia y de Mi Benevolencia, pecáis y luego queréis buscar Mi Perdón, que ciertamente os lo doy,

pero en vosotros no hay la promesa de no querer volver a ofenderMe. 

Jugáis con Mi Misericordia y esto no puede seguir así, Mis pequeños.

Ahora tenéis que enfrentar el resultado de vuestros pecados, de vuestra apostasía.

La maldad está siempre a vuestro alrededor, Satanás continuamente os está atacando.

Os preocupáis de lo que sucederá, de lo que vendrá: que si habrá guerras, que si habrá persecuciones, que si habrá dolores fuertes de purificación.

Estáis siempre viendo un futuro de cosas malas que os pueden quitar vuestra alegría diaria.

Estáis ciegos, no hay sabiduría en vosotros.

Diario tenéis que padecer una batalla contra Satanás, diario vuestra alma está en peligro de perderse.

Diario Satanás os lleva a negarMe, a estar en contra Mía. 

¿Qué nombre tiene lo que ocupa mis pensamientos, la mayor parte del tiempo? Es el nombre de mi ídolo…

Vosotros continuamente causáis abominación a Mi Presencia porque os preferís a vosotros mismos, adoráis a otros dioses,

buscáis por todos lados que os vaya bien, no importando si Me dais a Mí la espalda, y ¿todavía así queréis que Yo os consienta?

Ciertamente, siempre os estoy cuidando, porque Soy vuestro Padre, Soy vuestro Dios, mantengo Mi Palabra de cuidaros, de protegeros,

porque sé que satanás, en su maldad, es muy superior a vosotros y os puede destrozar en cualquier momento, pero vosotros no reaccionáis. 

Vuestra lucha como os dije, ES DIARIA.

De día y de noche, Satanás os ataca en todo momento y vosotros solamente estáis esperando dolores futuros cuando los tenéis en todo momento,

Y a Mí Me causáis muchos dolores porque estáis apartándoos de Mi Gracia, estáis pecando contra Mí y de ahí vienen vuestras ingratitudes:

Os veis solamente a vosotros mismos, estáis viendo por vuestras comodidades, estáis viendo que Yo os consienta, que os dé todo lo que necesitáis.

Y vosotros ni siquiera veis por Mí, por Mi Amor.

Hay mucha ingratitud, os repito, de parte vuestra.

Queréis ser amados, sois egoístas, pero no queréis amarMe, porque al ser amado se le respeta, se le busca, se le ama y se le evita todo dolor.

Y ESTO IMPLICA QUE VOSOTROS DEJÉIS VUESTRA VIDA DE PECADO,

Y ESTO NO LO QUERÉIS HACER,

POR ESO ES MI DOLOR CONTRA VOSOTROS,

No trates de ACOMODAR las palabras de Dios a tu vida… TIENES QUÉ ACOMODAR TU VIDA a las Palabras de Dios…

PORQUE YO SIEMPRE VEO POR VOSOTROS,

POR VUESTRO BIEN PARA QUE NO OS FALTE NADA,

Y ME RESPONDÉIS CON DOLOR, CON PECADO,

Y APOSTATANDO DE MÍ, VUESTRO DIOS.

No esperéis los acontecimientos futuros, ¡Ved los acontecimientos diarios que tenéis!

Que esos también os pueden llevar a la Muerte Eterna. 

Diario tenéis que librar una guerra contra Satanás y contra vosotros mismos.

Y NO OS PREPARÁIS PARA ELLO.

¿Cómo os vais a preparar contra una batalla mayor cuando ni siquiera os preparáis para las batallas de todos los días?

Ponéis en juego en todo momento a vuestra alma.

En cualquier momento se puede terminar vuestro tiempo de vida, ¿cómo estará vuestra alma en ese momento? Os repito: 

No esperéis los acontecimientos futuros, no os distraigáis en esa tentación que os pone Satanás, porque son distracciones reales para que no os preparéis en todo momento.

Si no estáis viviendo vida de Gracia, en cualquier momento podéis morir eternamente,

si en esos momentos pido vuestro regreso e inicio vuestro juicio. Meditad esto Mis pequeños,

VIVID EL PRESENTE, VIVID EN ESTADO DE GRACIA, LLENAOS DE MI AMOR,

Y ESTO OS DARÁ LA SEGURIDAD DE GANAR LA VIDA ETERNA.

 Hijitos Míos, os he pedido que seáis perfectos como Mi Padre, vuestro Padre, es Perfecto.

Y en lo primero que debéis ser perfectos Mis pequeños, es en la Fe. 

Cuando vosotros aceptáis que Nuestra Santísima Trinidad es la que os Guía, es la que os Ama, es la que os quiere llevar a la Perfección,

debéis estar plenamente agradecidos y sobre todo, debéis aceptar plenamente Nuestra Voluntad.

Somos Perfectos en el Amor.

Nuestra Santísima Trinidad es Perfecta en el Amor.

Y en el Amor no puede haber Odio, no puede haber Maldad, no puede haber cosas escondidas, Mentiras,

TODO AQUELLO QUE VIVÍS AHORA

Y A LO CUAL DESGRACIADAMENTE

OS HABÉIS ACOSTUMBRADO, MIS PEQUEÑOS

Si queréis vivir en la Verdad y en el Amor, debéis dejaros guiar por Mi Santo Espíritu que vive en vuestro interior.

La maldad que os rodea os lleva por caminos oscuros, por caminos de maldad, por caminos que no os van a dar cosas buenas, ni os van a ayudar a llegar a la perfección a la que estáis llamados.

Ciertamente al vivir en la imperfección Mis pequeños, vosotros debéis aceptar como cuando sois pequeñitos, que se os llame la atención cuando estáis cometiendo un mal.

Y a veces hasta necesitáis ser reprendidos con un castigo para que entendáis que el camino que estáis tomando no es el correcto.

Pero para eso también necesitáis ser perfectos en la Humildad, reconocer que no sois lo que debierais ser ni lo que Nosotros buscaMos en vosotros, que es el ser obedientes, amorosos.

Que cumpláis con los Mandamientos que se os han dado, con las Leyes entregadas a vosotros para que llevéis una vida clara, una vida santa, una vida llena de virtudes y de amor.

Yo os pregunto, ¿Acaso habéis llevado una vida de esta manera?

Dejáis mucho que desear Mis pequeños, no sois esas almas buenas, esas almas santas que buscaMos en vosotros. 

Ciertamente el pecado os ha engañado y os ha llevado por caminos incorrectos,

pero vosotros habéis aceptado en vuestra vida esa maldad, esa mentira, ese desamor entre vosotros.

Y eso os ha causado muchas tribulaciones, como lo que estáis padeciendo en estos momentos.

Todo esto os lo habéis ganado vosotros por haber aceptado la maldad en vuestra vida. 

SATANÁS OS ESTÁ DESTRUYENDO Y YO SE LO HE PERMITIDO

Como un castigo para que volteéis a Mí, vuestro Dios y Me reconozcáis como vuestro Dios.

Que reconozcáis que NO habéis cumplido con los Mandamientos que se os han dado,

Que reconozcáis que habéis dañado Mi Sacratísimo Corazón, que reconozcáis que debéis volver al camino del bien.

Habéis querido hacer vuestra voluntad y en vuestra imperfección caéis fácilmente en el error.

Y es lo que estáis viviendo Mis pequeños, error.

Y esto os ha llevado al caos de vida, al caos en la Naturaleza, al caos en vuestra vida personal, espiritual. 

No Me buscáis, no imploráis Mi Regreso a la Tierra, no buscáis que Mi Santo Espíritu guíe vuestra existencia, guíe vuestros pensamientos, vuestras palabras, vuestras acciones.

No Me llamáis a Mí, vuestro Padre, vuestro Dios, para que os ayude a retomar vuestra existencia; primeramente aceptando vuestro error y pidiendo perdón de corazón por vuestras faltas.

Si verdaderamente sois humildes, debéis aceptar de corazón vuestros errores en todos sentidos:

Principalmente en haberMe hecho a un lado de vuestra existencia, en haber apostatado de la Fe y del Amor que se os han dado,

O ¿Acaso vivís amándoos los unos a los otros como Mi Hijo os pidió?

¿Acaso os ayudáis de corazón como Yo, vuestro Padre, os lo he pedido?

No, Mis pequeños, no lo habéis hecho

Y menos invocáis el Nombre de Mi Hijo, para que os ayude a caminar en esta Tierra,como Él caminó,

dejando una estela de Paz, de Amor, de una Armonía Santa, entre aquellos que sí Le aceptaron y Le siguieron.

Vivís en un caos espiritual y éste se manifiesta en vuestros actos, en vuestros errores a vuestro alrededor, en vuestro trato humano, en vuestra vida conMigo.

Buscáis solamente vuestros gustos, vuestros placeres, como si fuerais todavía niños chiquitos, niños chiquitos que no quieren tener todavía responsabilidades.

Y ¡Ya las tenéis, hijos Míos! ¡Abrid los ojos! Tenéis responsabilidades y primeramente hacia Mí, vuestro Dios.

No sabéis agradecerMe, no sabéis amarMe, no sabéis llevarMe en vuestro corazón;

en cambio, sí habéis dejado entrar en vuestro corazón la maldad de Satanás.

Os aprovecháis de vuestros hermanos, buscáis los momentos en que les podéis quitar algo y si os reprenden, devolvéis con amenazas o castigos el que se os haya llamado la atención.

¿Acaso agradecéis lo que Yo hago por vosotros, llamándoos la atención, reprendiéndoos y aun castigándoos? 

Si fuerais sabios, reconoceríais que os merecéis lo que os está pasando,

Yo NO os lo estoy mandando,

LO ESTOY PERMITIENDO

Es Satanás el que os manda todos estos castigos, porque os apartasteis de Mi Gracia. 

Desde antiguo Yo prometí que os cuidaría de todo mal,

mientras vosotros os mantuvierais cumpliendo Mis Leyes, Mis Mandamientos, si vivierais en Mi Amor,

pero vosotros no habéis cumplido vuestro pacto, que es el aceptar lo que os he pedido.

YO OS HE DICHO QUE HASTA QUE NO OS ARRODILLÉIS Y ME PIDÁIS PERDÓN,

PERO UN PERDÓN QUE SALGA DESDE LO MÁS PROFUNDO DE VUESTRO CORAZÓN,

CON LA INTENCIÓN DE NO VOLVER A OFENDERME,

4. Jonás comenzó a adentrarse en la ciudad, e hizo un día de camino proclamando: «Dentro de cuarenta días Nínive será destruida.»

ES CUANDO TODO CAMBIARÁ A VUESTRO ALREDEDOR.

No os estáis portando como almas maduras, almas buenas, almas santas.

Y por eso tenéis que ser reprendidos, para que a través del Dolor desgraciadamente, podáis entender que vais por mal camino.

Soy vuestro Padre y tengo el derecho de reprenderos, de castigaros, no por maldad.

Sino para hacer que vosotros entendáis que habéis escogido el camino del Mal.

En lugar de seguir el camino del bien que se os ha trazado en diferentes formas, en diferentes momentos. 

Sois esos hijos desobedientes, esos hijos malos que os habéis querido salir de vuestro hogar para hacer vuestra voluntad,

21. El hijo le dijo: “Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.”

Y ojalá regresarais como el hijo pródigo que aceptó sus errores,

que aceptó haber caminado en el mal, que aceptó el haber desperdiciado los bienes que se le dieron y acongojado, humillado, maltratado, regresó con su padre a pedir perdón.

SOIS LOS HIJOS PRÓDIGOS QUE ESPERO REGRESÉIS A MÍ

Y YO, DE TODO CORAZÓN, OS PERDONARÉ,

OS PONDRÉ NUEVAMENTE EL ANILLO DE HIJOS MÍOS EN VUESTRA MANO

Y OS ABRIRÉ LAS PUERTAS DEL PARAÍSO,  AL CUAL PERTENECÉIS.

Ojalá Mis pequeños, entendáis antes de que lo más fuerte de la Purificación llegue a vosotros.

Y no os dé tiempo del arrepentimiento que busco en vosotros y os lleguéis a perder eternamente.

Que Mi Santo Espíritu os bendiga, os proteja, os guíe en Mi Santísima Trinidad.

Os doy la Bendición, Mis pequeños, para que retoméis el camino del Bien y del Amor.

Yo no os estoy castigando, es vuestra necedad y soberbia que el mismo maligno suscita en vosotros, quien os castiga.

Escoged, Mi Paraíso o vuestro mundo actual.

En vosotros está la decisión. De Mí sólo puede salir Bien, Paz, Verdad y Amor.

Os bendigo entrañablemente hijitos Míos de Mi Corazón.

Os Amo y Os espero al final del camino, a las puertas de Mí Reino Celestial, ya de Nuevo en Nuestro Mundo.

Ahí estaré como Padre Amoroso os estrecharé junto a Mí Corazón, para gozar en vosotros Mí Amor.

Os amo y deseo sólo vuestro bien.

Que Mi Santo Espíritu os bendiga, os proteja, os guíe en Mi Santísima Trinidad.

Os doy la Bendición, Mis pequeños, para que retoméis el camino del Bien y del Amor.

Yo os bendigo en Mi Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

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R151 SACRIFICIOS HUMANOS


MAYO 29 2019 12: 15 P.M

Mis amados Hijitos, la Paz de mi Hijo esté con todos vosotros y mi Protección Maternal, os acompañe siempre

Hijitos, Estoy muy triste por el aumento de los Abortos en el mundo.

El libertinaje sexual de los jóvenes, la promiscuidad en las parejas, el adulterio, la corriente satánica del Feminismo

Y todas las demás ideologías contrarias a la Fe y sanas costumbres sociales, morales y espirituales, existentes hoy en el mundo,

es lo que está llevando a la juventud a apartarse de Dios y a hacer correr la sangre de mis inocentes criaturas.

Hijitos, el pecado del aborto hace llorar al Cielo y está llevando a la condenación a miles de jóvenes y parejas.El alma de las parejas que deciden abortar queda negra; lo mismo le pasa al alma del profesional de medicina o persona que lo practique.

Todos son igual de responsables ante Dios por este execrable crimen.

Si no reparan, piden perdón a Dios y se confiesan, corren el riesgo de perderse eternamente cuando lleguen a la Eternidad.

La mujer que aborta hace de su vientre un sepulcro, ennegrece su alma, mancha su conciencia y aleja al Espíritu de Dios, por el tiempo que se demore en confesar, reparar y pedir perdón, por este crimen.

Lo mismo le pasa al hombre, al profesional de la medicina o persona que lo practique; se hacen maldición ante los ojos de Dios;

si los sorprendiera la muerte sin haber reparado, confesado y sin haberle pedido perdón a Dios, corren el riesgo de condenarse.El pecado del aborto abre puertas espirituales para la entrada de Demonios, en aquellos que lo practican.

Los hijos que le nazcan mañana a una madre que ha abortado, se les debe de hacer oración de sanación y liberación en sus vientres,

para que queden libres del espíritu de Aborto y ellos mañana no sigan derramando sangre inocente.

¡Parad madres desalmadas de seguir derramando sangre inocente, porque este pecado os puede llevar a la condenación eterna!

¿Quién sois vosotras para destruir el ciclo de la vida que Dios creó?

Os recuerdo que hay vida desde el mismo momento en que el ovulo es fecundado, toda interrupción que se haga de ella ya es pecado mortal, es ASESINATO. Dejad vuestra promiscuidad sexual hijitos, acordaos que el Sexo sólo lo permite el Cielo para la prolongación de la especie, dentro del Sacramento del Matrimonio con la Bendición de Dios.

Toda relación antes del matrimonio ES FORNICACIÓN y toda relación por fuera del matrimonio ES ADULTERIO.

Estos pecados, son fuertemente castigados por la Justicia Divina, sino no son confesados y reparados.

El pecado del Aborto si no es liberado, se convierte en maldición para las generaciones de las parejas que lo practicaron.

¡Recapacitad mis hijitos rebeldes y no sigáis derramando sangre inocente!

¡Madres abortistas, vuestra conciencia, será vuestro peor juez; mañana cuando lleguéis a la Eternidad, vuestro dolor se acrecentará al ver las criaturas a las cuales les negasteis la vida!Veréis el plan que Dios tenía para ellas y que vosotras interrumpisteis; esa sangre inocente que derramasteis, clamará justicia mañana en la Eternidad.

¡Madres abortistas, reparad y confesad por este execrable crimen, ahora que todavía tenéis Misericordia; para que vuestras almas no se vayan a perder al paso de la Justicia Divina!

Quedad en la Paz de mi Señor.

Vuestra Madre, María Santificadora

Dad a conocer mis mensajes y advocación a toda la Humanidad

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03 Junio de 2019  Hijitos Míos, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María.

Sabéis que Mi Hijo Me pidió que os cuidara a todos vosotros, Él estando en la Cruz, le dijo a Juan “he ahí a tu Madre” y con eso sigue señalando en Juan, a todo el género humano.

Soy vuestra Madre, y os cuido de los ataques de Satanás y os cuido también de vosotros mismos y con esto os quiero decir, que os habéis apartado de la Gracia de Mi Dios, por vuestra propia voluntad.

Se os ha explicado ya, que el Príncipe de este Mundo, Satanás, está por todos lados.

Cuando fue apartado del Cielo, él fue arrojado a la “Tierra”, pero hablando genéricamente, la Tierra, son, realmente, todos los planetas del Universo;

 él fue apartado del Cielo, donde se vive vida espiritual, que es vuestro Hogar real; él cayó a la Tierra, considerando que es un lugar en donde no se vive la Espiritualidad Divina.  Se os ha explicado también, que el poder satánico estaba reprimido en la Tierra, donde habita Satanás, por la vida santa de vuestros Primeros Padres, Adán y Eva, antes de que cometieran el Pecado Original.

Su Error provocó que el poder de Satanás se fuera liberando.

Se os ha explicado que cuando no habían cometido todavía, el Pecado Original, Satanás no podía liberarse para poderlos atacar fuertemente y por eso, está representado en el Génesis por una víbora,

pero tan pronto cometieron el Pecado, el hombre se empezó a apartar de Nuestro Dios y Señor y eso causó que el hombre se fuera apartando de la vida espiritual que todos vosotros debéis vivir y mantener siempre

en unión íntima con la Fuente de Amor y la Fuente de Vida de Nuestro Dios y Señor, en Su Santísima Trinidad.

A lo largo de la historia, y con los engaños de Satanás, haciendo que los gobiernos se fueran apartando de la vida en Dios y luego, afectando también a la misma Iglesia para que se fueran eliminando oraciones y una vida espiritual profunda,

Satanás os empezó a atacar más fuertemente,a tal grado, que en estos tiempos, ya es un Dragón de Siete Cabezas, que significan las Siete Logias Masonas, que os están atacando y quitándoos toda esa vida espiritual,

en la que vosotros debisteis haber vivido y que debisteis haber defendido, primeramente, porque la vida espiritual es la vida en Dios,

y segundo, porque esa vida espiritual os iba a proteger como un capelo contra las fuerzas de Satanás, durante vuestra misión en la Tierra.

Os habéis apartado de esa protección, que os la da el vivir en la Oración, el vivir una vida espiritual profunda, el vivir sirviendo a Nuestro Dios y Señor en Su Santísima Trinidad.

Vosotros mismos habéis permitido ya, que satanás os ataque libremente, casi con toda su fuerza y poder,Y digo casi, porque todavía no se le libera completamente, porque todavía hay almas santas, almas buenas que oran, que le están quitando ese poder total con el que él quisiera destruiros.

Satanás toma su poder principalmente, cuando el hombre que le sirve, le ofrece sacrificios humanos y lo estáis viviendo ahora fuertemente, en todo el mundo.

Se le sigue ofreciendo sangre al que os destruye, al que os quiere matar física y espiritualmente: Satanás.

Nuestro Dios y Señor aprovecha aún la maldad del hombre, para sacar de ahí un bien,

Que es lo que estáis padeciendo ahora, con todas las amenazas que tenéis a vuestro alrededor y que son reales, que las estáis viendo en los pueblos de la Tierra.

Cómo los gobiernos os atacan, os están llevando a la destrucción espiritual humana, destrucción en la familia, destrucción de la vida. Estáis viendo una realidad que os está aplastando y gracias a ello, estáis reaccionando; muchos de vosotros ya estáis volviendo a la Oración, 

que es lo que debisteis haber vivido de siempre, para que todo esto que está sucediendo, no hubiera afectado vuestra misión y vuestra existencia aquí en la Tierra.

Venid a Mí, Mis pequeños y pedidMe que interceda ante Mi Esposo, el Santo Espíritu de Amor, para que descienda sobre todos vosotros,

Para que os haga ver la realidad que estáis viviendo y Le pidáis lo que necesitéis para que podáis vencer a Satanás, quien quiere vuestra destrucción total.

Solamente vosotros, entendiendo todo esto y cambiando vuestra forma de vida, cambiando vuestra forma de ser, en lo espiritual, podréis vencer a Satanás.

Os habéis apartado, os repito, de esa vida espiritual que os puede proteger y os puede sacar adelante; os puede hacer vivir nuevamente, la vida que Nuestro Dios y Señor escogió para vosotros.Lo que estáis viviendo, no es una vida que Dios quiso para vosotros, estáis viviendo una irrealidad espiritual, no estáis viviendo en la realidad que Dios quiere para vosotros;

No estáis viviendo el Amor que os une, no estáis viviendo el Amor que os va a regresar al Reino de los Cielos.

Debéis entender Mis pequeños, que estáis a momentos críticos en vuestra vida y en la Historia de la Humanidad,

y solamente cambiando vosotros, podréis salir adelante y regresar a lo que Nuestro Dios y Señor, siempre quiso de vosotros,

que vivierais en santidad de vida, que vivierais  una espiritualidad alta, grande, preciosa, Divina.

Regresad pues Mis pequeños a los orígenes, a la sencillez, al Amor, a la vida totalmente vuelta hacia vuestro Dios.Servid nuevamente a vuestro Dios, amad, nuevamente a Quien os dio la Vida, a Quien os ha llenado de Bendiciones, de Gracias, de Virtudes.

Regresad a lo que sois, sois hijos de Dios, sois Mis hijos; fuisteis creados para amar y ser amados y no para odiaros y destruiros, como ahora estáis viviendo.

Os amo, Mis pequeños, vuestra decisión y vuestro cambio es lo que os llevará nuevamente, a vivir la Paz y el Amor, que es a donde Nuestro Padre y Nuestro Dios, os llevó desde un Principio.

AgradecedLe lo que ha hecho por vosotros y arrepentíos de corazón por lo que Le habéis hecho al ofenderLe, al haberLe dado la espalda,

al haber destruido la espiritualidad que tenéis en vuestro interior, porque seguisteis al Malo en lugar de vivir la realidad Divina, que todos debéis tener, que es la Vida de Dios en vosotros.

Hijitos Míos, vosotros sois los pequeños hijos de Mi Corazón; todos los que amáis a Mi Hijo, todos los que estáis Conmigo, Todos los que tenéis ese deseo de regresar al Reino de los Cielos, porque ese deseo os lo pone Nuestro Padre, en vuestro corazón,

sois Mis hijos, Mis hijos predilectos, Mis hijos amorosos, Mis hijos que habéis encontrado la Verdad, entre toda la mentira que os rodea.

Mis pequeños, a pesar de que estáis esperando momentos difíciles en vuestros paises, también hay momentos bellísimos que tendréis posteriormente, después de la Purificación tan necesaria para todos vosotros.

Os pido, Mis pequeños, que no llenéis vuestro corazón y vuestra mente de temor por todo lo que se viene;

Recordad que Nuestro Padre, vuestro Padre Dios, siempre va a utilizar esos malos momentos, en los que Satanás os pone a prueba y de ahí, sacar un Bien.

Sabéis que lo que tendréis no es Nuestro Padre, vuestro Dios, el que os está mandando este castigo, que, ciertamente, os lo merecéis, porque os habéis apartado de Su Amor y lo habéis ofendido grandemente.

Sino que es el mismo Satanás el que os está atacando.

Sabéis que donde hay mucha Bendición del Cielo, también hay mucha Maldad de Satanás;

Os está atacando su envidia, os está atacando, porque él no quiere que vosotros, transmitáis el amor que tenéis en vuestro corazón.

Ciertamente, como Madre vuestra, Me tenéis un cariño muy especial y Yo correspondo a ese cariño, Mis pequeños

Y muchos de vosotros hijos Míos, habéis recibido grandes Bendiciones de Nuestro Dios, por intercesión Mía y bien lo sabéis, Mis pequeños.

Pero por otro lado, la Maldad se ha introducido en vuestra sociedad y en vuestros corazones.

Esa, la Maldad de Satanás, que os quiere destruir, que os quiere quitar a vuestro Dios y a Mí, vuestra Madre, de vuestro corazón.Os desvía con otros pensamientos, con otras formas de pensar, para que no Nos deis vuestro amor completo a vuestro Dios y a Mí, vuestra Madre.

Os habéis apartado de la Oración y ALGUNOS DE VOSOTROS  aunque no habéis aceptado LEYES INFAMES como el aborto y más pecados,

En donde se atacan vuestros principios que lleváis en vuestro corazón; pero tampoco hacéis gran cosa por recuperar todo eso.

Sabéis que vuestro poder político es dominante, dictatorial y aunque os manifestéis, os imponen sus ideas satánicas,

Pero por otro lado, también sabéis que la Oración, el rezo del Santo Rosario, como tantas veces os he dicho, produce milagros,

Aunque desgraciadamente, la gran mayoría de vosotros, habéis hecho a un lado esta devoción tan poderosa para estos tiempos;Y por eso, veMos en vuestros corazones esa Tibieza, que está causándoNos mucho daño en Nuestro Corazón y a vosotros, mucho daño en los descendientes QUE TENDRÉIS.

Muchos, muchos bebés, que debieran vivir y hacer crecer a ésta vuestra Patria, han muerto, han sido asesinados por el Aborto y ya vosotros, ni os inmutáis,

NO pedís por ellos y no Me pedís, junto con el Santo Rosario, que Yo intervenga, para que se termine toda esta maldad, todos estos asesinatos.

Vosotros, ahí es en donde sí tenéis la culpa de que estos abortos prosigan, POR VUESTRA TIBIEZA,

Porque ya no os amáis los unos a los otros, como Mi Hijo os lo pidió. Tenéis que poner de vuestra parte, Mis pequeños.

CON TODOS ESTOS ASESINATOS

HABÉIS ATRAÍDO LA JUSTICIA DIVINA

Por eso, la Purificación que se dará en todo el Mundo, principalmente, es por vuestra tibieza.

ya no Nos buscáis, ya no queréis depender del Cielo, creéis que por vuestras capacidades humanas, intelectuales, ya no necesitáis del Cielo y estáis en un error tremendo. 

¿De qué os sirven vuestros estudios, carreras, maestrías y doctorados, si no tenéis a vuestro Dios y a Mí, vuestra Madre, en vuestro corazón?

Esos títulos humanos, lejos de daros el Reino de los Cielos, si los utilizáis mal, os podrán llevar a vuestra perdición eterna.

Manteneos sencillos, humildes, como Mi Juan Dieguito, Mis pequeños.Manteneos siempre necesitados de Nuestro Amor, debéis estar conscientes, como tantas veces os lo heMos dicho, que sin Nuestra Protección, sin Nuestra Guía,

Vosotros fácilmente os perdéis, porque estáis en terrenos de Satanás,

estáis en terrenos del Príncipe de este Mundo, que es Satanás.

Si os unierais en oración, pero en una oración de corazón,

podríais disminuir los dolores de la Purificación inminente que tenéis encima,

YA SOBRE VOSOTROSQue no se va a detener, pero que sí la podréis aminorar. Pero ¿Cuántos entenderéis éste, Mi Consejo de Madre hacia vosotros, Mis hijos?

El Amor purificará todo, así es que, hijitos Míos.

Empezad a vivirlo con mayor magnitud, que no os importe aparecer raros ante el Mundo entero, porque los “raros” llenos del Amor de Dios, serán los que habitarán el Nuevo Mundo por venir,

Donde Cielos Nuevos y Tierra Nueva darán la bienvenida a la Nueva Estirpe del Señor, la Estirpe del Amor.

Yo os Bendigo en el Santo Nombre de Nuestro Padre Dios, en el Santo Nombre de Mi Hijo Jesucristo, en el Santo Nombre de Mi esposo y en Mi Nombre, de Madre vuestra y Sierva del Señor, Mi Dios.

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F115 DOS MANDAMIENTOS


01 de Junio 2019

Habla Dios Padre

Hijitos Míos, Yo ya conocía éstos momentos por los que estáis pasando. Yo ya conocía, cómo Satanás iba a ir eliminando Mis Leyes, Leyes Divinas y Mi Amor Verdadero y Puro del corazón del hombre.

Os ha llevado a una confusión tremenda porque primeramente, os ha separado de Mi Iglesia, de sus Enseñanzas, del Amor que Yo he depositado en Ella.

Al no tener ya en vuestro corazón, en medio de vuestro corazón Mis Leyes, Mis Decretos y Mi Amor; estáis viviendo aunque suene feo decirlo, como animalitos, que se dejan llevar solamente por el instinto,

Ya no respetáis a nada ni a nadie, os dejáis llevar solamente por vuestros gustos, por vuestros deseos, por vuestra decadencia espiritual.

Tomáis a quien sea y lo que sea en el momento en que vuestras necesidades así lo piden.

No respetáis ya la vida de vuestros hermanos, ni a sus posesiones ni a su propia persona. Os creéis dueños de todo y de todos.  Ya no hay respeto por la vida de vuestros hermanos, por la misma Naturaleza, por los animalitos, por toda la vida que Yo he creado.

Os creéis dueños de todo os vuelvo a repetir, cuando lo que tenéis Yo os lo di para que lo cuidarais, NO para que lo destruyerais.

Habéis destruido a vuestra propia persona, ya no tenéis valores ni espirituales ni morales en vuestro ser, en vuestra mente ni en vuestro corazón; nada os detiene, nada os limita,

¿A dónde queréis llegar?, ¿Qué queréis hacer con vuestro propio ser y con el de vuestros hermanos?

Por eso os vuelvo a repetir, os había dado ésos Diez Mandamientos que iban a normar vuestra vida, pero los hicisteis a un lado y Mi Hijo con toda Sabiduría, os dijo que todo estaba encerrado solamente en dos.

DOS MANDAMIENTOS: “Amarás a tu Dios por sobre todas las cosas y a tu prójimo, como a ti mismo”,

NO Me respetáis, ni Me amáis, ni Existo ya en vuestra vida, al Primer Mandamiento que Yo os he dado y que debiera regir al Universo entero, ya no existe en vosotros ni os interesa seguirlo.

Y el segundo, como no os respetáis a vosotros mismos, no hay limitantes, tampoco las tenéis para con vuestros hermanos.

Así vuestra vida se ha destruido, ya no servís como hijos Míos, no estáis siguiendo ninguna Ley,

Estáis viviendo simplemente para vosotros y para vuestras pasiones y gustos, no hay limitantes. Destruís, ya no construís, ya no hay vida en vuestro interior, solo muerte, mentira, falsedad.

Os habéis creado vuestras propias leyes, leyes humanas, que se han dejado llevar por lo que Satanás os ha puesto en vuestro corazón, vida fácil y regalada, en donde os aprovecháis de todos y de todo y aún de vuestro propio ser.La mujer vende su cuerpo, que no le pertenece, es Mío; el hombre compra lo que NO le pertenece y con bienes que tampoco le pertenecen: roba, toma, destruye, asesina, con tal de obtener lo que él quiere,

Porque al no tener Mis Leyes y Decretos en medio de su corazón, ya no hay nada ni nadie que lo pueda detener.

Habéis acallado Mi Voz dentro de vuestro corazón, ya no os sentís culpables por nada, os hacen ver la verdad y no la queréis ver ni seguir, porque está en contra de vuestros principios. Principios afectados por la ponzoña satánica.

Estáis viviendo, como os he dicho, peor que Sodoma y Gomorra, porque ésos pueblos no tuvieron las Leyes que Yo os di, ni tuvieron la Evangelización de Mi Hijo, ellos serán vuestros jueces.

Pueblos destruidos por su maldad ¿Y vosotros qué? ESTÁIS PEOR QUE ELLOS

PRONTO OS ENFRENTARÉIS A VUESTRA REALIDADCONOCERÉIS VUESTRA MALDAD

CONOCERÉIS EL REPUDIO A MIS LEYES Y A MI AMOR

Y ENTONCES, CONOCERÉIS LA PODREDUMBRE DE VUESTRO SER,

Os veréis como cadáveres llenos de gusanos, veréis vuestra realidad ante Mis Ojos. NO quisisteis seguir lo que Yo os daba y que Yo os lo daba con Amor, con una finura Divina y preferisteis seguir a Satanás y sus aberraciones.

Preparaos Mis pequeños, porque PRONTO CONOCERÉIS TODO ESTO

Lloraréis y ojalá ésas lágrimas os hagan recapacitar y entendáis que Yo, vuestro Dios os amo y os quiero de regreso…

Y os quiero firmes nuevamente en Mi Amor y en Mis LeyesQue se dieron para que fuerais santos y libres y no esclavos, como creéis estar cuando seguís lo que Yo os pido.

Amaos los unos a los otros, os dijo Mi Hijo y ésa es la Ley primera, el Amor, el Amor que Yo he dado a los hombres y que no han sabido apreciar.

Amaos, Mis pequeños, como Yo, vuestro Padre y vuestro Dios os amo. Yo vuestro Dios y Creador, he puesto Una Ley en vuestro corazón,

Os he dado Mis Preceptos para que al ser cumplidos, pudiérais vivir en la libertad en la que fuisteis creados y al daros a Mi Único Hijo, os doy al rango de hijos del Padre y coherederos de Mi Reino.

Así como Mi Hijo os explicó en el pasado Mensaje, sobre lo que está sucediendo y sucederá en breve en vuestro Mundo,

Yo ahora os quiero ayudar a que reflexionéis sobre vuestro comportamiento pasado y presente, para que podáis afectar el futuro, con vuestra mejora de vida espiritual.  Yo, vuestro Dios, Dios de todas las generaciones, dí a Mi pueblo escogido, 10 Mandamientos a cumplir; haciéndoles hincapié en que si los llevaban a cabo; Yo, vuestro Dios, su Dios, los consentiría siempre.

Aún desde el principio, Mi pueblo escogido fue terco y falto de Fé para Conmigo, aun a pesar de haberles mostrado Mi Poder con grandes prodigios, con los que los iba guiando y protegiendo de los otros pueblos que los querían destruir.

Les di profetas, les di reyes, los di de las mejores tierras, les di grandes hombres; que fueron muchas veces, ejemplo para los otros pueblos y aún así Me dieron la espalda.

Les di a Mi propio Hijo y burlándose de El, lo mataron.

El Mal ha atacado siempre a Mi Obra y en ella, sin excepción, os encontráis todos vosotros.

Hoy os quiero recordar algunas cosas y a poneros en guardia, para que os deis cuenta como el Demonio os ha atacado durante todo el tiempo de la Creación, desde que hubo vida humana sobre la Tierra.  Yo os dí 10 Mandamientos que, aunque Mi Hijo os dijo que lo ideal sería que se resumieran en dos, os los di para que os comportarais como verdaderos hijos Míos al cumplirlos.

El Maligno ha atacado Mis Mandamientos y los ha ridiculizado ante todos vosotros, por lo cuál vosotros ya ni los tomáis en cuenta y caéis en la soberbia y con ella él os ha tapado los ojos del alma.

Al vivir ciegos espiritualmente, actuáis como seres libertinos, que no queréis aceptar ni seguir ley alguna,

con lo cuál habéis permitido que el pecado se haya implantado fuertemente en el Mundo y sea la causa de que vaya rápidamente a su destrucción total.

Hoy os hablaré solamente de Tres Mandamientos, con el quebrantamiento de los cuales Satanás se apoderado de vuestras almas, de vuestra sociedad y está DESTRUYENDO vuestras vidas.

Para el Quinto Mandamiento:

 “NO MATARÁS”El Maligno os ha llevado a destruiros unos a otros de palabra y de obra.

De palabra como ya antes os he explicado, con la crítica, afectando a la honra de vuestros semejantes. Y de obra, al matarles cuerpo y alma.

Os habéis vuelto fraticidas, al matar a vuestros hermanos con el mal ejemplo, llevándolos a una vida sin Dios, a una vida en el pecado, a una vida vacía en los vicios y en las drogas.

Matáis a vuestros hermanos al ser cómplices de aquellos que, convirtiéndose en instrumentos del Mal, producen muerte moral y espiritual por medio de las revistas o publicaciones inmorales y pornográficas

O por medio de programas de televisión o de cine y vosotros permitís que vuestros hijos los vean.

Y, por último, quizá sean los que menos hay que están pecando contra éste mandamiento, sean los asesinos, que por asaltar, matan a sus hermanos.  Por ello os dijo Mi Hijo Jesucristo: “Temed más a aquél que pueda matar vuestra alma”.

 ¡Mis pequeños, NO MATARÁS! 

¡Caín, el primer asesino de la humanidad y de ahí en adelante, muchos, MUCHÍSIMOS hermanos vuestros han caído en lo mismo!

Falta de amor completamente para el hermano, no hay otra palabra Mis pequeños, y estáis viviendo eso.

Son Leyes del Principio de los Tiempos y las queréis hacer a un lado por ser obsoletas.

¡Qué tontos sois, Mis pequeños! Cuando os he dado Leyes para que os mantuvieras en el Amor y que todo fuera bello en el Amor. Si no matáis de obra, matáis de palabra. Guerras, destrucción, maldad, podredumbre en el corazón del hombre, crítica, envidia, falta de Amor. No dejáis crecer a vuestros hermanos ni crecéis vosotros y no os queréis dar cuenta de ello, nuevamente falta de Amor.

Si vivierais en el Amor Verdadero, buscaríais el crecimiento de vuestros hermanos, buscaríais el bien total sobre ellos, desearíais que ellos fueran mejores que vosotros,

Porque Me los ofrecerías como holocausto Divino, Me los daríais como premio a vuestro esfuerzo y a vuestra humildad.

Pero NO, queréis estar siempre sobre vuestros hermanos, no dejáis crecer a aquellos que tienen capacidades superiores a las vuestras

Y si no podéis destruirlos con la lengua, matándolos con blasfemias, con mentira; los destruís quitándoles la vida, vida que solamente puedo tomar Yo, vuestro Dios.

¿Hay Amor en la destrucción? Por eso estáis encadenados al Mundo.  El fango de la maldad, el fango de la muerte espiritual os detiene, detiene vuestro crecimiento espiritual y no os deja crecer y vosotros mismos no dejáis crecer a vuestros hermanos.

No hay humildad en los corazones, os creéis conquistadores y el conquistador destruye a todo aquel que puede estar sobre él mismo y así el mundo se ha vuelto conquistador.

Yo os mando almas, almas que vayan renovando todo, que os vayan dando ésos secretos, ésa Sabiduría Santa para ser mejores; mando almas llenas de Amor a la Tierra y vosotros, conquistadores, las destruís.
¿Dónde está el Amor?

Hijitos Míos, os di el Mandamiento de “NO MATARÁS” y os he hablado de que podéis matar el cuerpo y que podéis matar el alma, en cualquiera de las dos opciones, es un pecado muy grande.

Estáis atentando contra vuestro hermano, estáis destruyendo su cuerpo o su alma o ambos. No es lícito para vosotros atentar contra vuestro hermano.

Satanás os lleva a ello. Y si os dais cuenta, se ha ido incrementando alrededor del Mundo, porque sabe que esto Me molesta mucho,Porque os lleva a ir en contra del Mandamiento  que os dio Mi Hijo, de “amaos los unos a los otros, como Yo os amo”; que os amarais como hermanos, que os ayudarais como hermanos.

El ayudaros como hermanos, es el ayudaros a crecer en cuerpo y alma, como los padres, también, lo deben hacer con sus hijos.

Cuando tenéis un hijo, lo ayudáis a crecer en cuerpo y alma. Le dais vida con el alimento del cuerpo,

le dais vida con las Enseñanzas espirituales que vosotros habéis aprendido de Mí, a lo largo de vuestra existencia y a través de vuestros hermanos sacerdotes, vuestros padres, hermanos.

Para el Mandamiento de NO MATARÁS, debéis crecer grandemente en el Amor,

En el respeto al Don de la vida, en el respeto a la vida hacia vuestros hermanos, a la ayuda que les debéis dar para su crecimiento espiritual y aún físico.Todos vosotros tenéis una misión en la Tierra y todos vosotros os complementáis los unos a los otros,

Pero ¿Cuántas veces, realmente, ayudáis a vuestros hermanos? Se os hace más fácil eliminarlos de vuestra vida, ya sea a través de la crítica, ya sea del ataque verbal, algunas veces, hasta asesinando o ignorándolos.

Os he dicho que Satanás es la Maldad absoluta y si vosotros le hacéis caso, estaréis en graves problemas en vuestro Juicio Final, ante Mí, vuestro Padre, vuestro Dios.

Soy el Único que puede tomar la vida o que os la puede devolver.

Vosotros, no podéis tomar la vida de vuestros hermanos, ella Me pertenece a Mí.

Yo os creé y Yo os puedo quitar vuestra vida humana y lo recalco así, humana, porque la vida espiritual, no muere,Muere el estado de Gracia de vuestra alma; pero vuestra alma nunca muere. Y Satanás, es lo que hace, os quita la vida de la Gracia.

Ciertamente, puede hacer que muráis de alguna forma en vuestro cuerpo, ya sea a través de una enfermedad, ya sea por el ataque de un hermano vuestro, a través de un accidente. Hay múltiples formas para que os pueda quitar la vida del cuerpo.

Y esto en las Escrituras lo tenéis escrito, “no temáis tanto a aquél que pueda matar vuestro cuerpo, sino a aquél que mate vuestra alma”, ya que la muerte del alma, es la pérdida de vuestro estado de Gracia,

Que al caer en pecado grave, vosotros PERDÉIS la vida de la Gracia y el derecho a regresar al Reino de los Cielos, si no os arrepentís de vuestro pecado.

Como os dije observad, deteneos por un momento y ved cómo Satanás os está atacando de múltiples formas, para que perdáis el estado de Gracia.

Ciertamente estáis viendo  ataques y muertes por todos lados del Mundo y se van a ir incrementando, por eso, os pido que sigáis orando por aquellos que irán muriendo.Para que se puedan arrepentir a tiempo y que la Humanidad regrese al estado de Gracia,

 Para que cuando mueran, de cualquier forma esté su alma preparada para regresar a Mí.

Vuestra alma tiene que estar siempre, en estado de Gracia y no solamente para que podáis trascender al Reino de los Cielos, sino para que vuestra alma dé mucho fruto.

No es lo mismo un alma enferma, un alma en pecado, un alma llena de maldad, porque le hizo caso a Satanás y de esta forma no da fruto,

A un alma que está en estado de Gracia, que esto quiere decir, que vive en Mi Amor, que dará fruto, que Me transmitirá, que ayudará a infinidad de almas en su conversión y en su salvación.

Estas almas, ciertamente, son muy atacadas por Satanás y mientras más os acerquéis a Mí y estéis en estado de Gracia, Satanás querrá destruiros, querrá matar vuestra alma: manteneos en vida espiritual, para que deis mucho fruto.NO temáis a los Acontecimientos de la Purificación que puedan matar vuestro cuerpo, tarde o temprano os tendréis que despojar de él y vuestra alma volará hacia Mí,

 Os debe preocupar más que cuando lleguéis a Mí, ¿En qué estado estará vuestra alma, en vida o en muerte?

Vosotros deberéis estar siempre pendientes del estado de vuestra alma, para que la muerte, cuando llegue a vosotros, os dé una bella sorpresa.

La muerte es solamente un estado del cuerpo, en que vuestro cuerpo dejará de vivir, para dejarle una libertad total de vuestra alma; y tomadlo así, Mis pequeños.

Vuestro cuerpo encarcela a vuestra alma, no le permite usar todas las potencias que el alma tiene, ya que vuestro cuerpo ahora afectado por el Pecado Original, impide que vuestra alma utilice todas ésas potencias, con que Yo la he dotado.

Cuando la muerte llega a vosotros, es una alegría, si estáis Conmigo. Y en ése momento, sentiréis la Libertad de vuestra alma y veréis las capacidades que tiene y os alegraréis inmensamente de que vuestro cuerpo ya no os aprisiona.NO toméis a la muerte como algo nefasto en vuestra existencia, al contrario; pedidle a la Muerte que llegue a vosotros, para que podáis gozar las potencias del alma.

Pero vuestra alma tiene que estar preparada para esto y ella debe estar llena de Vida, en estado de Gracia, llena de Mi Amor

 Y así podréis gozar inmensamente, el premio que os ganaréis por haberMe servido en la Tierra, con la misión que Yo le encomiendo a cada uno de vosotros.

Respetad la vida de vuestros hermanos, respetad vuestra propia vida y esperad a que Yo vuestro Dios, que os creé; os dé la Gracia de regresar a Mí y os pueda liberar de la cárcel en que ahora estáis en vuestro cuerpo.

Dentro de un tiempo, a aquellas almas del Resto Fiel que queden, les permitiré que su cuerpo ya no sea ésa cárcel que ahora es.

El cuerpo también tendrá potencias inmensas, que serán un regalo de parte Mía, por haberMe servido y por haber trascendido; por haber permanecido en Mí, en Fe, en amor y por la transmisión de Mis Enseñanzas.Los Tiempos que vendrán, serán un regalo inmenso para las almas fieles, para las almas que buscaron su santificación.

Vuestro cuerpo y vuestra alma tendrán un cambio bellísimo, gozaréis y Me agradeceréis ése cambio,

vendrá vuestra TRANSFIGURACIÓN y tendréis una nueva vida.

Gozad ya desde ahora Mis pequeños, éstas Promesas que os hago y pedídMelas.

Respetad pues, la vida de vuestros hermanos, la vida del cuerpo y la vida del alma.

Ayudadles a crecer y pedidMe a Mí, vuestro Padre y vuestro Dios; que os ayude a crecer como lo que sois y deberéis ser:Mis verdaderos hijos en Cristo Jesús, vuestro Hermano, vuestro Dios, vuestro Salvador.

Para el Sexto Mandamiento:

 “NO FORNICARÁS NI COMETERÁS ACTOS IMPUROS”

El Maligno os ha llevado a ver con “naturalidad” lo que va en contra de ésto Mi Mandamiento, que afecta a la pureza en la que creé al Primer hombre y a la Primera mujer.

Os hace creer que el amor consiste en el goce sexual simplemente y así os ha engañado en tal forma que ahora lo véis tan “normal” en películas y revistas,

Que aquél que no ha tenido experiencias sexuales pre-matrimoniales, lo consideran raro, enfermo o anticuado.

Ya os he explicado que no os puedo decir como algunos de vosotros os decís, que sois peor que animalitos, ya que ellos siguen un instinto de reproducción para mantener la especie. Ellos no piensan si sea bueno o malo, ellos sólo se guían por el instinto que puse al crearlos.

Vosotros NO, Yo os dí un alma y con ella la inteligencia y demás capacidades que dá el ser racionales.

La reproducción en el ser humano no se dá por instinto sino por AMOR y con él, el respeto a la persona amada y todo esto con fines de PROCREACIÓN para dar alegría a vuestro Dios.

El acto sexual es un acto superfluo y falto de vida, sólo lleva a cabo el goce corpóreo, pero no en el alma, ya que en la gran mayoría de los casos, como ahora lo utilizáis, vais a impedir la vida por medio de los artificios que el Maligno os ha dado para que no prosigáis con Mi Obra Creadora.

NO FORNICARÁS, Mis pequeños, ya no hay pureza y santidad en vuestros actos ni en vuestros pensamientos.

¿A qué os lleva todo esto? A destruir Mi Creación, a no respetar Mi Creación, a no respetar la nueva vida que debierais darMe con amor y bajo Mis Leyes.Libertinaje, libertinaje de sexo, de impureza, os habéis convertido peor que animales. El animal sigue sus instintos y los respeta, vosotros ya no.

Seguís vuestros instintos, porque ya no respetáis las Leyes que os he dado y que puse en vuestro corazón, pero ni aún vuestros instintos respetáis, por eso os digo que ya sois peor que animales.

A eso os ha llevado el Enemigo, a no respetar a vuestro prójimo, a no respetar al sexo opuesto, -en el mejor de los casos-, cuando ahora, vuestro mundo está peor que Sodoma y Gomorra.

Sexo, sexo desenfrenado, Lujuria por todos lados, lujuria en vuestra boca, en vuestra mente, en vuestro corazón y ¿Habláis de amor?

Nuevamente os digo, ¡Qué tontos sois, Mis pequeños, que os dejáis engañar por el Gran Engañador!

Haciendo a un lado Mis Leyes que os llevarían a ésa perfección de vida, que os llevarían a ésa santidad a la cual estáis llamados todos.  Y ¿Qué pasa? Destrucción, muerte, concupiscencia.

¿Y a eso le llamáis amor y Me hacéis a un lado porque no es el Amor que Yo os pido?

Buscáis es el amor sangriento, pecaminoso, amor de los sentidos, que os llevan solamente a la destrucción y a vuestra muerte eterna.

Contra el Noveno Mandamiento:

NO DESEARÁS LA MUJER DE TU PRÓJIMO”,

Es parecido al Sexto Mandamiento, pero ahora peor, puesto que el Maligno contra éste Mandamiento, os hace voltear hacia la mujer casada y al dañarla con la seducción, os lleva a la destrucción de la Familia.La mujer, seducida por el placer sexual o por la seducción al dinero y las cosas materiales, es arrancada del núcleo familiar por hombres sin escrúpulos vendidos al Mal.

La falta en la vivencia de Mis Sacramentos y de la Oración, os debilita, debilita vuestra alma y la hace fácil presa de las pasiones de la carne.

La falta de Oración en la familia os vuelve vulnerables a los ataques destructivos del Mal.

Y así, el mal ejemplo diseminado a través de los medios de comunicación, hace estragos en las familias.

Por querer seguir patrones nefastos transmitidos en los medios de comunicación viniendo de “países desarrollados”, os hacen enlodaros al igual que están ellos.

Cuando tarde recapacitáis del mal en el que caísteis, “por gusto o por conveniencia”, La destrucción familiar se ha dado y desgraciadamente, con repercusión futura en sus miembros.

NO DESEARÉIS LA MUJER DEL PRÓJIMO,

Nuevamente el Mal, el mal en vuestro corazón impureza, falta de santidad, concupiscencia, sexo desenfrenado.

Estáis aceptando en vuestra vida, filosofías que os llevan solamente a eso, al engrandecimiento del sexo, a divinizar al sexo sin procrear.

Yo os di una orden tajante “creced y multiplicaos”, ¡Pero NO!, Impedís el fruto, el fruto que debe dar el amor. ¿Dónde están los frutos de vuestro Amor?

Pero no solamente hablo de vuestros hijos, de las almas, sino de frutos de Amor.Debéis llenar a ésas almitas de Mi Amor, para poder reproducir en ellos la imagen de Mi Hijo, debéis hacer de ésas almitas, almas santas, que agradezcan a su Creador el Don de la vida.

No, Mis pequeños, no hay tampoco Amor ahí, es solamente concupiscencia y lo veis todos los días, os lo muestran en los medios de comunicación y lo tomáis como verdaderas leyes y decretos,

Por eso, sentís que Mis Leyes y Decretos son obsoletos, porque se os dan nuevas leyes y decretos para éstos tiempos, en donde ya no hay cabida para lo Mío, para lo Santo.

Os habéis dejado engañar y ése engaño es para vosotros ley

Hijitos Míos, espero que esta pequeña explicación a Mis Mandamientos, os haga reflexionar sobre cómo el Maligno os está atacando actualmente

Y con ellos os lleve a un cambio de vida en donde busquéis afanosamente los verdaderos valores que deben vivir en el alma de cada uno de vosotros.Tratad de vivir más profundamente en Mí y así el Maligno nada podrá contra vosotros.

 Os he dado capacidades tremendas y éstas especialmente se dan a través de la Oración.

Sí, muchos de vosotros hacéis la oración a un lado, creéis que la fuerza, vuestra fuerza radica en vuestras capacidades musculares; mientras más fuertes sois físicamente, creéis que sois más poderosos y NO, Mis pequeños.

Los más poderosos son los más humildes, los más sencillos, los que se han vencido a sí mismos, aquellos que venciendo su ser, su voluntad, se han dado plenamente a Mí.

Cuando éstas almas, ya no en lo individual, sino en grupo, se unen a orar, su oración es poderosísima.

Os he explicado que vosotros estáis unidos en la Comunión de los Santos, a las almas del Cielo y a las del Purgatorio, vuestra fuerza radica ahí, en vuestra unión con las almas de vuestros hermanos.Ciertamente las fuerzas de Satanás también se unen para poder atacaros y tratar de destruiros y destruir toda Mi Obra de Creación.

La Maldad no se detiene, la maldad es continua y vosotros en la Tierra, que tan distraídos estáis con las cosas del Mundo, gracias a la oración continua de vuestros hermanos, almas del Purgatorio y del Cielo,

Si no fueran por ellos, Mis pequeños y por ésas almas en la Tierra, almas consagradas o almas buenas y santas que también se unen en oración continua, la Humanidad ya estaría destruida por las fuerzas de Satanás.

La Sangre Preciosa de Mi Hijo, que se dio por cada uno de vosotros, que baña a toda la Tierra y que produce frutos, es la que mantiene apartada de vosotros la Maldad que Satanás continuamente está sembrando entre vosotros.

Su Vida, Su Evangelización dejó mucho fruto, que aunque vosotros no lo veis en pleno, está actuando para protegeros a todos vosotros.

Cuando vosotros os apartáis de Mí, vuestro Dios y no tomáis en cuenta todo esto que se ha hecho por vosotros, es cuando las fuerzas de Satanás os pueden atacar, porque no le estáis dando valor a lo que tanto le costó a Mi Hijo y que a Mí Mismo Me dolió.Cuando vosotros reconocéis todo esto que se hizo por vosotros, todas ésas capacidades, todo ése valor de salvación, todo ése valor de Amor; toma vida fuerte y santa que os ayuda a eliminar lo malo que tenéis vosotros mismos y vuestros hermanos.

Os quiero explicar esto, Mis pequeños. Mis capacidades están presentes todo el tiempo, es Mi Providencia Divina sobre todos vosotros; pero es una desgracia que vuestro libre albedrío y en vuestra voluntad, neguéis o hagáis a un lado todo aquello que os quiere ayudar,

En ése momento, no es que pierdan valor Mis capacidades, Mi Amor que se derrama por vosotros; sino que, simplemente no se puede derramar en vosotros, porque vosotros os cerráis a recibir ésas Gracias.

Es como si quisierais darle de comer a fuerzas a alguien y éste cierra su boca fuertemente y lucha para que no lo alimentéis.

Así estáis vosotros, lucháis, cerráis vuestra mente y vuestro corazón a la entrada de Mi Gracia, a la entrada de Mi Amor en vuestro ser; está ahí, en toda Potencia, pero vosotros no queréis recibirla.

Atended a Mi llamado, que continuamente va tocando corazones.

A lo largo de vuestra vida tenéis muchas oportunidades de reconversión o de conversión, cuando no habéis tenido vida, vida espiritual y Mis enseñanzas cuando sois pequeñitos.

Yo ayudo a las almas, cuando éstas se dejan ayudar, cuando hay humildad en su corazón. Cuando se sienten necesitadas, es cuando Yo puedo actuar.

Entrad en humildad Mis pequeños, entrad en humildad, entrad dentro de vuestro corazón, en vuestro ser, ved vuestro aislamiento a Mi Gracia y a Mi AmorY pedidMe de corazón, con corazón humilde, qué necesitáis de Mí y ahí estaré de inmediato, para ayudaros, para daros todo lo que necesitéis, para que podáis vivir de acuerdo a lo que debéis ser:

Hijos Míos, hijos de un Dios Verdadero, hijos del Creador del Universo.

Yo os Bendigo con la Gracia y los Dones de Mi Santo Espíritu y os lavo con la Sangre Preciosa de Mi Hijo Jesucristo, para devolveros vuestra dignidad, la de ser Mis hijos para toda la eternidad.

Yo os Bendigo en Mi Santo y Amoroso Nombre, en el de Mi Hijo, Verbo Encarnado por Quién habéis conocido Mi Pensamiento…

Y en el del Espíritu de Amor, en la moción de los corazones abiertos a Mi Amor…

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R150 LA BESTIA SEMEJANTE A UNA PANTERA


Habla nuestra Madre Santísima

He aquí la Misión que Yo he preparado para el ejército que me he formado en todas partes del mundo con mi Movimiento Sacerdotal Mariano.

Los grandes prodigios que Yo realizo hoy en el desierto en el que me encuentro, son los de transformar completamente la vida de mis pequeños hijos, para que se vuelvan valientes testimonios de Fe y luminosos ejemplos de santidad.

De esta manera, en el silencio y en el escondimiento, cada día preparo mi gran victoria sobre el Dragón con el Triunfo de mi Corazón Inmaculado en el mundo.

El enorme Dragón Rojo en estos años ha logrado conquistar la humanidad con el error del ateísmo teórico o práctico, que ya ha seducido a todas las naciones de la tierra.

De ese modo se ha logrado construir una nueva civilización sin Dios, materialista, egoísta, hedonista, árida y fría; que lleva en sí los gérmenes de la corrupción y de la muerte.

El Señor me ha revestido con su Luz y el Espíritu Santo con su Divina Potencia.Así Yo aparezco como un gran signo en el Cielo, Mujer vestida de Sol, porque tengo la misión de sustraer la Humanidad al dominio del enorme Dragón Rojo.

Y de reconducir a toda ella a la perfecta glorificación de la Santísima Trinidad.

Por eso me formo el ejército de mis más pequeños hijos, en todas partes del mundo, y les pido a ellos que se consagren a mi Corazón Inmaculado.

De ese modo los conduzco a vivir sólo para la Gloria de Dios, por medio de la Fe y de la caridad, y los cultivo, Yo misma, celosamente en mi celestial jardín.

Entonces, cada día Yo me presento ante el trono de mi Señor en acto de profunda adoración, abro la puerta de oro de mi Corazón Inmaculado y ofrezco entre mis brazos a todos estos mis pequeños hijos diciendo:

“Santísima y Divina Trinidad, en el momento de Tu universal negación Yo te presento el homenaje de mi maternal reparación, por medio de todos estos mis pequeños, que cada día formo para tu mayor glorificación.”“De este modo también hoy, el Señor recibe por boca de los pequeños y de los niños de pecho su perfecta alabanza.”

LA BESTIA SEMEJANTE A UNA PANTERA

Ya he formado mi Ejército con aquellos hijos que han acogido mi invitación y han escuchado mi Voz.

Ha llegado el tiempo en el cual mi Corazón Inmaculado debe ser glorificado por la Iglesia y por toda la Humanidad.

Porque en estos tiempos de la Apostasía, de la Purificación y de la Gran Tribulación, mi Corazón Inmaculado es el único refugio y el camino que os conduce al Dios de la salvación y de la paz.

Sobre todo, mi Corazón Inmaculado se vuelve hoy el signo de mi segura victoria en la gran lucha que se combate entre los seguidores del enorme Dragón Rojo y los seguidores de la Mujer vestida del Sol.

En esta terrible lucha sube del mar en ayuda del Dragón, una Bestia semejante a una pantera.Si el Dragón Rojo es el ateísmo marxista, la Bestia Negra es la Masonería.

El Dragón se manifiesta en el vigor de su potencia; la Bestia Negra en cambio, obra en la sombra; se esconde, se oculta, para introducirse por este medio en todas partes.

Tiene las garras de oso y la boca de un león, porque obra por doquier con la astucia y con los medios de comunicación social; es decir, con la propaganda.

Las siete cabezas indican las varias logias masónicas que obran en todas partes de una manera solapada y peligrosa.

Esta Bestia Negra tiene diez cuernos y sobre los cuernos diez diademas, que son signos de dominio y de realeza.

La masonería domina y gobierna en todo el mundo por medio de los diez cuernos.El cuerno, en el mundo bíblico, siempre ha sido un instrumento de amplificación; un modo de hacer escuchar más fuertemente la propia voz, un importante medio de comunicación.

Por eso Dios ha comunicado a su pueblo su Voluntad por medio de diez cuernos que han hecho conocer su Ley:

LOS DIEZ MANDAMIENTOS

Quien los acoge y los observa anda en la vida por el camino de la Divina Voluntad, de la alegría y de la paz.

Quien hace la Voluntad del Padre, acoge la Palabra de su Hijo y participa en la Redención llevada a cabo por Él.

Jesús da a las almas la misma vida divina, a través de la Gracia, que Él ha merecido con sui Sacrificio realizado en el Calvario.La Gracia de la Redención es comunicada por medio de los Siete Sacramentos. Con la gracia se insertan en el alma gérmenes de vida sobrenatural que son las virtudes.

Entre ellas las más importantes son las tres virtudes teologales y las cuatro cardinales: Fe, Esperanza y Caridad; Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza.

Al Sol divino de los siete Dones del Espíritu Santo, estas virtudes germinan, crecen, se desarrollan cada vez más y así conducen a las almas por el camino luminoso del amor y de la santidad.

Objetivo de la Bestia Negra es decir, de la Masonería, es el de combatir de una manera disimulada pero tenaz, para impedir a las almas recorrer este camino, indicado por el Padre y por el Hijo e iluminado por los dones del Espíritu.

En efecto, si el Dragón Rojo obra para llevar a toda la humanidad a prescindir de Dios, a la negación de Dios y para ello difunde el error del ateísmo,

EL OBJETIVO DE LA MASONERÍA NO ES EL DE NEGAR A DIOS,

SINO EL DE BLASFEMARLO.  La Bestia abre la boca para proferir blasfemias contra Dios,

para blasfemar su Nombre y su morada, contra todos aquellos que habitan en el Cielo.

La mayor de las blasfemias es la de NEGAR EL CULTO DEBIDO SÓLO A DIOS

PARA DARLO A LAS CRIATURAS Y AL MISMO SATANÁS.

He aquí por qué en estos tiempos, tras la perversa acción de la masonería, se difunden por doquier las misas negras y el culto satánico.

Además, la masonería obra con todos los medios, para impedir que las almas se salven y de este modo quiere volver inútil la Obra de Redención llevada a cabo por Cristo.

Si el Señor ha comunicado su Ley con los Diez Mandamientos,La masonería difunde por todas partes, con la potencia de sus Diez Cuernos, una ley que es completamente opuesta a la de Dios:

Al Mandamiento del Señor:

–“No tendrás otro Dios más que a Mí”

Aquélla construye otros falsos ídolos, frente a los cuales hoy muchos se postran en adoración.

Al Mandamiento:

–“No tomarás el nombre de Dios en vano”

Aquélla se opone con las blasfemias contra Dios y su Cristo, de muchas maneras engañosas y diabólicas; hasta reducir a una marca comercial indecorosa su Nombre y hacer películas sacrílegas sobre su vida y su Divina Persona.

Al Mandamiento:

–“Santificarás las fiestas”Aquélla transforma el domingo en “week-end”, en el día del deporte, de las competiciones, de los juegos, de las diversiones.

Al Mandamiento:

–“Honrarás a tu padre y a tu madre”

 Aquélla contrapone un modelo nuevo de familia sobre la convivencia incluso de homosexuales.

Al Mandamiento: –“NO MATARÁS”

Aquélla ha logrado hacer legitimar en todas partes el aborto, hacer aceptar la eutanasia y hacer casi desaparecer el respeto debido al valor de la vida humana.

Al Mandamiento:

–“No cometerás actos impuros”Aquélla justifica, exalta y hace propaganda de toda forma de impureza, hasta llegar a la justificación de los actos contra natura.

Al Mandamiento:

–“No robarás”

Ella obra para que se difundan cada vez más los hurtos, la violencia, los secuestros, las rapiñas.

Al Mandamiento:

–“No darás falso testimonio ni mentirás”

 Aquélla obra para que se propague cada vez más la ley del engaño, de la mentira, de la doblez.

Al Mandamiento:

–“No desearás los bienes ajenos y a la mujer de tu prójimo”

Actúa para corromper lo más profundo de la conciencia, engañando la mente y el corazón del hombre.De esta manera, las almas son impulsadas por el camino perverso y malo de la desobediencia a la Ley del Señor, son sumergidas en el pecado y así se les impide recibir el Don de la Gracia y de la Vida de Dios.

A las siete virtudes teologales y cardinales, que son el fruto de vivir en Gracia de Dios;

la masonería opone la difusión de los siete vicios capitales, que son el fruto de vivir habitualmente en estado de pecado.

A la Fe, aquélla opone la soberbia; a la esperanza, la lujuria; a la caridad, la avaricia; a la prudencia, la ira; a la fortaleza, la pereza; a la justicia, la envidia; a la templanza, la gula.

Aquél que llega a ser víctima de los siete vicios capitales es conducido gradualmente a abandonar el culto debido al único Dios,

para darlo a falsas divinidades, que son la personificación misma de todos estos vicios.

EN ESTO CONSISTE LA BLASFEMIA MÁS GRANDE Y HORRIBLE.

He aquí por qué sobre cada cabeza de la Bestia hay escrito un título blasfemo. Cada logia masónica tiene la tarea de hacer adorar una divinidad distinta.

La primera cabeza lleva el título blasfemo de la Soberbia,

que se opone a la virtud de la Fe y conduce a dar culto al dios de la razón humana y del orgullo, de la técnica y del progreso.

La segunda cabeza lleva el título blasfemo de la Lujuria,

que se opone a la virtud de la Esperanza, y lleva a dar culto al dios de la sensualidad y de la impureza.

La tercera cabeza lleva el título blasfemo de la avaricia,que se opone a la virtud de la caridad, y difunde por doquier el culto al dios del dinero.

La cuarta cabeza lleva el título blasfemo de la Ira,

que se opone a la virtud de la prudencia, y conduce a dar culto al dios de la discordia y de la división.

La quinta cabeza lleva el título blasfemo de la acidia (o pereza espiritual),

que se opone a la virtud de la fortaleza, y difunde el culto al ídolo del miedo de la opinión pública y de la explotación del prójimo.

La sexta cabeza lleva el título blasfemo de la Envidia,

que se opone a la virtud de la justicia, y lleva a dar culto al ídolo de la violencia y de la guerra.

La séptima cabeza lleva el título blasfemo de la Gula,

que se opone a la virtud de la templanza, y conduce a dar culto al ídolo tan exaltado del hedonismo, del materialismo, del placer.

El objetivo de las logias masónicas hoy, es el de actuar con gran astucia, para llevar a la Humanidad en todas partes a despreciar la santa Ley de Dios,

a obrar en abierta oposición a los diez Mandamientos,

a sustraer el culto debido al único Dios para darlo a los falsos ídolos, que son exaltados y adorados por un número creciente de hombres:

la razón, la carne, el dinero, la discordia, el dominio, la violencia, el placer.

De esta manera las almas son precipitadas en la tenebrosa esclavitud del mal, del vicio y del pecado,

Y en el momento de la muerte y del juicio de Dios, en el estanque de Fuego Eterno que es el Infierno.

Ahora comprenderéis por qué, en estos tiempos, mi Corazón Inmaculado se convierte en vuestro refugio y en el camino seguro que os lleva a Dios,frente al terrible e insidioso ataque de la Bestia Negra es decir, de la masonería.

En mi Corazón Inmaculado se delinea la táctica usada por vuestra Madre Celeste para contraatacar y vencer la astuta trama usada por la Bestia Negra.

Es por esto que formo a todos mis hijos en la observancia de los Diez Mandamientos de Dios:

A vivir al pie de la letra el Evangelio;

a recibir con frecuencia los Sacramentos, especialmente la Penitencia y la Comunión Eucarística, como auxilios necesarios para vivir en Gracia de Dios.

Para ejercitar de una manera fuerte las virtudes y para andar siempre por el camino del bien, del amor, de la pureza y de la santidad.De ese modo, me sirvo de vosotros, pequeños hijos que os habéis consagrado a Mí, para desenmascarar todas estas insidias disimuladas que la Bestia Negra os tiende y en fin,

ANULAR el gran ataque que la masonería hoy,

ha desencadenado contra Cristo y su Iglesia.

Y al final, sobre todo con su mayor derrota,

aparecerá en todo su esplendor el Triunfo de mi Corazón Inmaculado en el Mundo.”