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42 JESÚS PERDIDO Y…


42 CONOCER A DIOS, ES EMPEZAR A AMARLO

La disputa de Jesús con los doctores en el Templo.

La angustia de la Madre y la respuesta del Hijo.

Veo a Jesús. Es ya un adolescente.

Lleva una túnica blanca que le llega hasta los pies; me parece que es de lino.

Encima se coloca, formando elegantes pliegues, una prenda rectangular de un color rojo pálido.

Lleva la cabeza descubierta.

Los cabellos, de una coloración más intensa que cuando lo vi de niño, le llegan hasta la mitad de las orejas.

Es un muchacho de complexión fuerte, muy alto para su edad (muy tierna aún, como refleja el rostro).

Me mira y me sonríe tendiendo las manos hacia Mí.

Su sonrisa de todas formas se asemeja ya a la que le veo de adulto: dulce y más bien seria.

Está solo.

Está apoyado en un murete de una callecita toda en subidas y bajadas, pedregosa y con una zanja que está aproximadamente en su centro.

Y que en tiempo de lluvia se transforma en arroyuelo; ahora, como el día está sereno, está seca.

Me da la impresión de estarme acercando yo también al murete y de estar mirando alrededor y hacia abajo, como está haciendo Jesús.

Veo un grupo de casas; es un grupo desordenado: unas son altas, otras, bajas; van en todos los sentidos.

Parece — haciendo una comparación muy pobre pero muy válida — un puñado de cantos blancos esparcidos sobre un terreno oscuro.

Las calles, las callejas, son como venas en medio de esa blancura.

Ora aquí, ora allá, hay árboles que descuellan por detrás de las tapias; muchos de ellos están en flor, .

Muchos otros están ya cubiertos de hojas nuevas: debe ser primavera.

A la izquierda respecto a mí que estoy mirando, se alza una voluminosa construcción, compuesta de tres niveles de terrazas cubiertas de construcciones.

Y torres y patios y pórticos;

En el centro se eleva una riquísima edificación, más alta, majestuosa, con cúpulas redondeadas, esplendorosas bajo el sol.

Como si estuvieran recubiertas de metal, cobre u oro.

El conjunto está rodeado por una muralla almenada (almenas de esta forma: M, como si fuera una fortaleza).

Una torre de mayor altura que las otras, horcada en su base sobre una vía más bien estrecha y en subida, cual severo centinela, domina netamente el vasto conjunto.

Jesús observa fijamente ese lugar.

Luego se vuelve otra vez, apoya de nuevo la espalda sobre el murete, como antes.

Y dirige su mirada hacia una pequeña colina que está frente al conjunto del Templo.

El collado sufre el asalto de las casas sólo hasta su base, luego aparece virgen.

Veo que una calle termina en ese lugar, con un arco tras el cual sólo hay un camino pavimentado con piedras cuadrangulares, irregulares y mal unidas.

No son demasiado grandes, no son como las piedras de las calzadas consulares romanas; parecen más bien las típicas piedras de las antiguas aceras de Viareggio (no sé si existen todavía),

pero colocadas sin conexión: un camino de mala muerte.

El rostro de Jesús toma un aspecto tan serio, que yo fijo mi atención buscando en este collado la causa de esta melancolía.

Pero no encuentro nada de especial; es una elevación del terreno, desnuda, nada más.

Eso sí, cuando me vuelvo, he perdido a Jesús; ya no está ahí.

Y me quedo adormilada con esta visión.

Cuando me despierto, con el recuerdo en mi corazón de lo que he visto, recobradas un poco las fuerzas y en paz, porque todos están durmiendo…

Me encuentro en un lugar que nunca antes había visto.

En él hay patios y fuentes, pórticos y casas (más bien pabellones, porque tienen más las características de pabellones que de casas).

Hay una gran muchedumbre de gente vestida al viejo uso hebreo. 

Y mucho griterío.

Me miro a mi alrededor y al hacerlo, me doy cuenta de que estoy dentro de esa construcción que Jesús estaba mirando…

Efectivamente, veo la muralla almenada que circunda el conjunto.

Y la torre centinela,

Y la imponente obra de fábrica que se yergue en el centro, pegando a la cual hay pórticos, muy bellos y amplios.

Y bajo éstos, multitud de personas ocupadas, quiénes en una cosa, quienes en otra.

Comprendo que se trata del recinto del Templo de Jerusalén.

Veo fariseos, con sus largas vestiduras ondeantes, sacerdotes vestidos de lino y con una placa de precioso material en la parte superior del pecho y de la frente.   

Y con otros reflejos brillantes esparcidos aquí o allá por los distintos indumentos, muy amplios y blancos, ceñidos a la cintura con un cinturón también de material precioso.

Luego veo a otros menos engalanados, pero que de todas formas deben pertenecer también a la casta sacerdotal.

Y que están rodeados de discípulos más jóvenes que ellos.

Comprendo que se trata de los doctores de la Ley.

Entre todos estos personajes me encuentro como perdida, porque no sé qué pinto yo ahí.

Me acerco al grupo de los doctores, donde ha comenzado una disputa teológica.

Mucha gente hace lo mismo. 

Entre los “doctores” hay un grupo capitaneado por uno llamado Gamaliel y por otro, viejo y casi ciego, que apoya a Gamaliel en la disputa.

Oigo que le llaman Hil.lel (pongo la hache porque oigo una aspiración al principio del nombre), y creo que es un maestro o pariente de Gamaliel:

Lo deduzco de la confidencia y al mismo tiempo respeto con que éste lo trata.

El grupo de Gamaliel es de mentalidad más abierta, mientras que el otro grupo, que es el más numeroso está dirigido por uno llamado Siammai…

Y adolece de esa intransigencia llena de resentimiento.

Y retrógrada, tan claramente descrita por el Evangelio.

Gamaliel, rodeado de un nutrido grupo de discípulos, hábil de la venida del Mesías…

Y apoyándose en la profecía de Daniel, sostiene que el Mesías debe haber nacido ya, puesto que ya han pasado unos diez años desde que se cumplieron las setenta semanas profetizadas…

Contando desde que fue publicado el decreto de reconstrucción del Templo.

Siammai le plantea batalla afirmando que, si bien es cierto que el Templo fue reconstruido, no es menos cierto que la esclavitud de Israel ha aumentado.

Y que la paz que debía haber traído Aquél que los Profetas llamaban “Príncipe de la paz” está bien lejos de ser una realidad en el mundo.  

Y especialmente en Jerusalén, oprimida bajo el peso de un enemigo que osa extender su dominio hasta incluso dentro del recinto del Templo… 

Controlado por la Torre Antonia, que está llena de legionarios romanos, dispuestos a aplacar con la espada cualquier tumulto de independencia patria.

La disputa, llena de cavilosidades, está destinada a durar.

Cada uno de los maestros hace su alarde de erudición, no tanto para vencer a su rival, cuanto para atraerse la admiración de los que escuchan.   

Este propósito es evidente.

Del interior del nutrido grupo de fíeles se oye una tierna voz de niño:

–     Gamaliel tiene razón.

Movimiento en la gente y en el grupo de doctores…

Buscan al que acaba de interrumpir.  

De todas formas, no hace falta buscarlo, Él no se esconde.

Antes bien, se abre paso entre la gente y se acerca al grupo de los “rabíes”.

Reconozco en Él a mi Jesús adolescente.

Se le ve seguro y franco.

Y sus ojos centellean llenos de inteligencia. 

Entonces le preguntan:

–    ¿Quién eres? 

–     Un hijo de Israel que ha venido a cumplir con lo que la Ley ordena.

Gusta esta respuesta intrépida y segura.

Y obtiene sonrisas de aprobación y de benevolencia.

Despierta interés el pequeño israelita.

–    ¿Cómo te llamas?

–     Jesús de Nazaret.

Y aquí acaba la benevolencia del grupo de Siammai.

Sin embargo, Gamaliel, más benigno, prosigue el diálogo junto con Hil.lel.

Es más, es Gamaliel el que con deferencia, le dice al anciano:

–     Pregúntale alguna cosa al niño.

Hil.lel pregunta:

–     ¿En qué basas tu seguridad? 

(Encabezo las respuestas con los nombres para abreviar y para que sea más claro)

Jesús:

–     En la profecía, que no puede errar respecto a la época. Y en los signos que la acompañaron cuando llegó el tiempo de su cumplimiento.

Cierto es que César nos domina.

Pero el mundo gozaba de gran paz y estaba muy tranquila Palestina cuando se cumplieron las setenta semanas.

Tanto es así que le fue posible a César ordenar el censo en sus dominios; no habría podido hacerlo si hubiera habido guerra en el Imperio o revueltas en Palestina.

De la misma forma que se cumplió ese tiempo, ahora se está cumpliendo ese otro de las sesenta y dos más una desde la terminación del Templo, para que el Mesías sea ungido.

Y se cumpla lo que conlleva la profecía para el pueblo que no lo quiso

¿Podéis dudarlo? No recordáis que la estrella fue vista por los Sabios de Oriente y que fue a detenerse justo en el cielo de Belén de Judá?

¿Y que las profecías y las visiones, desde Jacob en adelante, indican ese lugar como el destinado a recibir el nacimiento del Mesías, hijo del hijo del hijo de Jacob, a través de David, que era de Belén?

¿No os acordáis de Balaam? “Una estrella nacerá de Jacob”.

Los Sabios de Oriente, cuya pureza y Fe abría sus propios ojos y sus propios oídos, vieron la Estrella y comprendieron su Nombre: “Mesías”.   

Y vinieron a adorar a la Luz que había descendido al mundo.

Siammai, con mirada maligna:

–    ¿Dices que el Mesías nació cuando la Estrella, en Belén Efratá?

Jesús:

–     Yo lo digo.

Siammai:

–     Entonces ya no existe.

¿No sabes, niño, que Herodes mandó matar a todos los nacidos de mujer de un día a dos años de edad, de Belén y de los alrededores?

Tú, Tú que sabes tan bien la Escritura, debes saber también que “un grito se ha oído en lo alto…

Es Raquel que está llorando por sus hijos”.

Los valles y las alturas de Belén, que recogieron el llanto de la agonizante Raquel, se llenaron de llanto revivido por las madres ante sus hijos asesinados.

Entre ellas estaba, sin duda, también la Madre del Mesías.

Jesús:

–     Te equivocas, anciano.

El llanto de Raquel hízose himno, pues donde ella había dado a luz al “hijo de su dolor”, la nueva Raquel dio al mundo al Benjamín del Padre celestial, Hijo de su derecha,

Aquel que ha sido destinado para congregar al pueblo de Dios bajo su cetro y liberarlo de la más terrible de las esclavitudes.

Siammai:

–     ¿Y cómo, si lo mataron?

Jesús:

–     ¿No has leído de Elías que fue raptado por el carro de fuego?

¿Y no va a haber podido salvar el Señor Dios a su Emmanuel para que fuera Mesías de su pueblo?

Él, que separó el mar ante Moisés para que Israel pasase sin mojarse hacia su tierra,

¿No va a haber podido mandar a sus ángeles a librar a su Hijo, a su Cristo, de la crueldad del hombre?

En verdad os digo; el Cristo vive y está entre vosotros.

Y cuando llegue su hora se manifestará en su potencia

La voz de Jesús, al decir estas palabras que he subrayado, resuena en un modo que llena el espacio.

Sus ojos centellean aún más,.

Y con un gesto de dominio y de promesa, tiende el brazo y la mano derecha… 

Y luego los baja, como para jurar.

Es todavía un niño, pero ya tiene la solemnidad de un hombre.

Hil.lel:

–     Niño, ¿Quién te ha enseñado estas palabras?

Jesús:

–     El Espíritu de Dios.

Yo no tengo maestro humano. Ésta es la Palabra del Señor que os habla a través de mis labios.

Hil.lel:

–     Ven aquí entre nosotros, que quiero verte de cerca.

¡Oh niño!, Para que mi esperanza se reavive en contacto con tu Fe y mi alma se ilumine con el sol de la tuya.

Y lo sientan a Jesús en un asiento alto y sin respaldo, entre Gamaliel e Hil.lel.

Y le entregan unos rollos para que los lea y los explique.

Es un examen en toda regla.

La muchedumbre se agolpa atenta.

La voz infantil de Jesús lee:

–     “Consuélate, pueblo mío. Hablad al corazón de Jerusalén, consoladla porque su esclavitud ha terminado… 

Voz de uno que grita en el desierto: preparad los caminos del Señor… Entonces se manifestará la gloria del Señor…”

Siammai:

–     Como puedes ver, nazareno, aquí se habla de una esclavitud ya terminada.

Y nosotros somos ahora más esclavos que nunca. Aquí se habla de un precursor. ¿Dónde está? Tú desvarías.

Jesús:

–     Yo te digo que tú y los que son como tú, más que los demás, necesitáis escuchar la llamada del Precursor.

Si no, no verás la gloria del Señor, ni comprenderás la palabra de Dios, porque las bajezas, las soberbias, las dobleces, te obstaculizarán ver y oír.

Siammai:

–     ¿Así le hablas a un maestro?

Jesús:

–     Así hablo y así hablaré hasta la muerte.

Porque por encima de mi propio beneficio está el interés del Señor y el amor a la Verdad, de la cual soy Hijo.

Y además te digo, rabí, que la esclavitud de que habla el Profeta, que es de la que Yo hablo; no es la que crees, como tampoco la regalidad será la que tú piensas.

Antes bien, por mérito del Mesías, el hombre será liberado de la esclavitud del Mal que lo separa de Dios.   

Y la señal del Cristo, liberados los espíritus de todo yugo, hechos súbditos del Reino eterno, signará a éstos.

Todas las naciones inclinarán su cabeza, ¡Oh, estirpe de David!, ante el Vástago de ti nacido, árbol ahora que extiende sus ramas sobre toda la Tierra y se levanta hacia el Cielo.

Y en el Cielo y en la Tierra, toda boca glorificará su Nombre y doblará su rodilla ante el Ungido de Dios, ante el Príncipe de la Paz, el Caudillo.  

Ante Aquel que, tomando de Sí mismo, embriagará a toda alma cansada y saciará toda alma hambrienta: el Santo que estipulará una alianza entre la Tierra y el Cielo. 

No como la que fue estipulada con los Padres de Israel cuando los sacó de Egipto (siguiendo considerándolos de todas formas siervos).   

Sino imprimiendo la paternidad celeste en el espíritu de los hombres, con la Gracia de nuevo infundida por los méritos del Redentor, por el cual todos los hombres buenos conocerán al Señor…

Y el Santuario de Dios no volverá a ser derruido y hollado.

Siammai:

–     ¡Pero, niño, no blasfemes!

Acuérdate de Daniel, que dice que, cuando hayan matado al Cristo, el Templo y la Ciudad serán destruidos por un pueblo y por un caudillo venidero.

¡Y tú sostienes que el Santuario de Dios no volverá a ser derribado! ¡Respeta a los Profetas!

Jesús:

–     En verdad te digo que hay Uno que está por encima de los Profetas. Y tú no lo conoces, ni lo conocerás, porque te falta el deseo de ello.

Y has de saber que todo cuanto he dicho es verdad.

No conocerá ya la muerte el Santuario verdadero.

Al igual que su Santificador, resucitará para vida eterna y al final de los días del mundo, vivirá en el Cielo.

Hil.lel:

–     Préstame atención, niño.

Ageo dice: “… Vendrá el Deseado de las gentes…

Grande será entonces la gloria de esta casa, y de esta última más que de la primera”. ¿Crees que se refiere al Santuario de que Tú hablas?

Jesús:

–     Sí, maestro.

Esto es lo que quiere decir. Tu rectitud te conduce hacia la Luz.

Y Yo te digo que, una vez consumado el Sacrificio del Cristo, recibirás paz porque eres un israelita sin malicia.

Gamaliel:

–     Dime, Jesús: ¿Cómo puede esperarse la paz de que hablan los Profetas, si tenemos en cuenta que este pueblo ha de sufrir la devastación de la guerra?

Habla y dame luz también a mí.

Jesús:

–     ¿No recuerdas, maestro, que quienes estuvieron presentes la noche del nacimiento del Cristo dijeron que las formaciones angélicas cantaron: “Paz a los hombres de buena voluntad”?

Ahora bien, este pueblo no tiene buena voluntad.

Y no gozará de paz; no reconocerá a su Rey, al Justo, al Salvador; porque lo espera como rey con poder humano, mientras que es Rey del espíritu.

Y no lo amará, puesto que el Cristo predicará lo que no le gusta a este pueblo.

Los enemigos, los que llevan carros y caballos, no serán subyugados por el Cristo…

Sí los del alma, los que doblegan para infernal dominio el corazón del hombre, creado por el Señor.

Y no es ésta la victoria que de El espera Israel.

Tu Rey vendrá, Jerusalén, sobre “la asna y el pollino”…

O sea, los justos de Israel y los gentiles.

Mas Yo os digo que el pollino le será más fiel a Él…,

Y precediendo a la asna, le crecerá en el camino de la Verdad y de la Vida.

Israel, por su voluntad, perderá la paz.

Y sufrirá en sí, durante siglos, aquello mismo que hará sufrir a su Rey al convertirlo en el Rey de Dolor de que habla Isaías.

Siammai:

–     Tu boca tiene al mismo tiempo sabor de leche y de blasfemia, nazareno.

Responde: ¿Dónde está el Precursor? ¿Cuándo lo tuvimos?

Jesús:

–     Él ya es una realidad.

¿No dice Malaquías: “Yo envío a mi ángel para que prepare delante de mí el camino; enseguida vendrá a su Templo el Dominador que buscáis y el Ángel del Testamento, anhelado por vosotros”?

Luego entonces el Precursor precede inmediatamente al Cristo.

Él es ya una realidad, como también lo es el Cristo.

Si transcurrieran años entre quien prepara los caminos al Señor y el Cristo, todos los caminos volverían a llenarse de obstáculos y a hacerse retortijados.

Esto lo sabe Dios y ha previsto que el Precursor preceda en una hora sólo al Maestro.

Cuando veáis al Precursor, podréis decir: “Comienza la Misión del Cristo”.

Y a ti te digo que el Cristo abrirá muchos ojos y muchos oídos cuando venga a estos caminos.   

Mas no vendrá a los tuyos, ni a los de los que son como tú. Vosotros le daréis muerte por la Vida que os trae.

Pero cuando más alto que este Templo, más alto que el Tabernáculo que está dentro del Santo de los Santos, más alto que la Gloria que está sostenida por los Querubines…

El Redentor ocupe su trono y su altar…

De sus numerosísimas heridas fluirán: maldición para los deicidas; vida para los gentiles.

Porque Él, ¡Oh, maestro insipiente!,…

No es, lo repito, Rey de un reino humano, sino de un Reino espiritual.

Y sus súbditos serán únicamente aquellos que por su amor sepan renovarse en el espíritu…

Y como Jonás, nacer una segunda vez, en tierras nuevas, ‘las de Dios”,

a través de la generación espiritual que tendrá lugar por Cristo, el cual dará a la Humanidad la Vida verdadera.

Siammai y sus seguidores:

–     ¡Este nazareno es Satanás!

Hil.lel y los suyos:

–     No. Este niño es un Profeta de Dios.

Quédate conmigo, Niño; así mi ancianidad transfundirá lo que sabe en tu saber… 

Y Tú serás Maestro del pueblo de Dios.

Jesús:

–     En verdad te digo que si muchos fueran como tú, Israel sanaría; mas la hora mía no ha llegado.

A mí me hablan las voces del Cielo.

Y debo recogerlas en la soledad hasta que llegue mi Hora.

Entonces hablaré, con los labios y con la sangre, a Jerusalén: 

Y correré la misma suerte que corrieron los Profetas, a quienes Jerusalén misma lapidó y les quitó la vida.

Pero sobre mi ser está el del Señor Dios, al cual Yo me someto como siervo fiel, para hacer de mí escabel de su gloria…

En espera de que Él haga del mundo escabel para los píes del Cristo.

Esperadme en mi Hora.

Estas piedras oirán de nuevo mi Voz y trepidarán cuando diga mis últimas palabras.

Bienaventurados los que hayan oído a Dios en esa Voz y crean en Él a través de ella.

El Cristo les dará ese Reino que vuestro egoísmo sueña humano y que, sin embargo, es celeste.   

Y por el cual Yo digo: “Aquí tienes a tu siervo, Señor, que ha venido a hacer tu voluntad. Consúmala, porque ardo en deseos de cumplirla”.

Y con la imagen de Jesús con su rostro inflamado de ardor espiritual elevado al cielo, con los brazos abiertos, erguido entre los atónitos doctores.  

La visión termina. 

86 “NO TENTARÁS AL SEÑOR, TU DIOS”


86 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Es un día frío de invierno. Hace sol y viento; el cielo está sereno, uniforme, sin el más mínimo vestigio de nubes.

Apenas está amaneciendo. Hay todavía una fina capa de escarcha, que esparce un polvo diamantífero sobre el suelo y sobre las hierbas.

Vienen hacia la casa tres hombres, que caminan con la seguridad de quien sabe a dónde dirigirse.

Llegando ven a Juan, que en ese momento atraviesa el patio cargado con unos cántaros de agua sacados del pozo, y lo llaman.

Juan se vuelve, deja las ánforas y dice:

–      ¿Vosotros aquí? ¡Bienvenidos!

El Maestro se alegrará al veros. Venid. Venid, antes de que llegue la gente. ¡Ahora viene mucha!…

Son los tres pastores discípulos de Juan Bautista: Simeón, Juan y Matías se van contentos detrás del apóstol. 

Cuando entran en la casa, van hasta la cocina, donde arde alegre un gran fuego de leña menuda, que expande un agradable olor a bosque y a laurel quemado.

Y  Juan dice:

–      Maestro, han venido tres amigos. Mira… 

Jesús los saluda:

–     Paz a vosotros, amigos míos. ¿Cómo es que venís a verme? ¿Le ha sucedido alguna desgracia al Bautista?

Simeón contesta:

–     No, Maestro. Hemos venido con permiso suyo.

Te envía saludos y dice que encomiendes a Dios, al león perseguido por los arqueros.

No se hace ilusiones respecto a su suerte futura, aunque por ahora sigue libre.

Está contento porque sabe que tienes muchos fieles, incluidos los que antes eran suyos.

Maestro… nosotros también lo deseamos vivamente, pero… no queremos abandonarlo ahora que lo persiguen. Compréndenos… 

Jesús afirma:

–     No sólo eso, sino que os bendigo por ello.

El Bautista merece todo respeto y amor.

Matías confirma:

–     Sí. Así es. El Bautista es grande y cada vez resalta más su figura.

Se parece al agave, que poco antes de morir produce el gran candelabro de la septiforme flor, lo ondea y perfuma.

Así es él. Y siempre dice: “Mi único deseo es volver a verlo…”. Verte a ti.

Nosotros hemos recogido este grito de su alma y te lo hemos venido a traer sin decírselo.

Otro pastor agrega: 

–     Él es “el Penitente”, “el Abstinente”. Su santo deseo de verte y de oírte lo consume.

Yo soy Tobías, ahora Matías. Creo que el arcángel dado a Tobiolo no sería distinto del Bautista; todo en él es sabiduría.

–     ¿Quién ha dicho que no lo volveré a ver?…

Pero, ¿Habéis venido sólo para esto? Es penoso caminar durante esta estación.

Hoy hace un tiempo sereno pero, hasta hace sólo tres días, ¡Cuánta lluvia por los caminos!

El pastor Juan explica:

–     No hemos venido sólo por esto.

Hace unos días vino Doras, el fariseo, a purificarse, pero el Bautista le negó el rito diciendo:

“No llega el agua a donde hay una costra tan grande de pecado. Uno sólo te puede perdonar: el Mesías”.

Entonces él dijo: “Iré a verlo. Quiero curarme. Creo que este mal es su maleficio”.

Y el Bautista lo arrojó de su presencia como lo habría hecho con Satanás.

Él, al irse, vio a Juan, lo conocía desde que Juan visitaba a Jonás, con quien estaba algo emparentado.

Y le dijo que venía, que todos iban, que había venido Manahén y hasta incluso venían los ‘lameculos’. “Agua Especiosa – decía – está llena de ilusos.

Ahora, si me cura y me retira la maldición de mis tierras, que están como excavadas por máquinas de guerra, por ejércitos de topos y gusanos.

Y una tropa de plagas que horadan los granos sembrados y roen las raíces de los árboles frutales y de las vides…

Y no hay nada que los detenga, me haré amigo suyo. Si no… ¡Ay de Él!”.

Nosotros le respondimos:

–       ¿Y vas con esta disposición de ánimo?”.

Y él respondió:

–       Pero ¿Quién cree en ese satanás?

Además, lo mismo que convive con las meretrices puede hacer alianza conmigo”.

Nosotros queríamos venir a decírtelo, para que pudieras saber a qué atenerte con Doras.

Jesús responde:

–     Ya está todo resuelto.

Los tres responden simultáneamente:

–     ¿Ya?

–     ¡Ah, es verdad!, Que él tiene carros y caballos y nosotros sólo las piernas.

–     ¿Cuándo ha venido?

–     Ayer.

–     ¿Y qué ha ocurrido?

–     Esto: que si queréis ocuparos de Doras podéis ir al duelo a su casa de Jerusalén.

Lo están preparando para la sepultura.

–     ¿Muerto?

–     Muerto. Aquí. Pero no hablemos de él.

–     Sí, Maestro… Sólo… dinos una cosa. ¿Es verdad cuanto dijo de Manahén?

–     Sí. ¿Os desagrada?

–     No, no…, nos alegra.

¡Cuánto le hemos hablado de ti en Maqueronte!

–     Y, ¿Qué otra cosa puede querer el apóstol sino que sea amado el Maestro?

–     Es lo que Juan quiere, y, con él, nosotros.

–     Hablas bien, Matías; la sabiduría está contigo.

–     Y… yo no lo creo, pero ahora la hemos visto…

Vino también a nosotros buscándote a Tí antes de los Tabernáculos.

Y le dijimos: “Quien tú buscas no está aquí, pero estará pronto en Jerusalén para los Tabernáculos”.

Eso le dijimos, porque el Bautista nos había dicho:

“¿Veis a esa pecadora?: es una costra de inmundicia; pero lleva dentro una llama a la que hay que alimentar.

Así, se avivará de tal modo que surgirá impetuosamente de debajo de la costra y todo arderá. Caerá la inmundicia y quedará sólo la llama”.

–     Eso dijo. Pero…

¿Es verdad que duerme aquí, como han venido a decirnos dos influyentes escribas?

Jesús rebate:

–     No.

Está en uno de los establos del capataz, a más de un estadio de aquí.

–     ¡Lenguas de infierno! ¿Has oído? ¡Y ellos!…

–     Dejadlos que hablen.

Los buenos no creen en sus palabras, sino en mis obras.

–     Esto lo dice también Juan.

Hace unos días, algunos discípulos suyos, nosotros presentes, le han dicho:

“Rabí, Aquel que estaba contigo al otro lado del Jordán, del que tú diste testimonio, ahora bautiza. Y todos van a Él; te vas a quedar sin fieles”.

A lo que Juan respondió:

–     ¡Dichoso mi oído, que oye esta noticia!

¡No sabéis qué alegría me dais! Sabed que el hombre no puede tomar nada si no le es dado del Cielo.

Vosotros podéis testificar que he dicho: `Yo no soy el Cristo, si no el que ha sido enviado delante para prepararle el camino’.

El hombre justo no se apropia de un nombre ajeno.

Y aunque otro hombre quisiera alabarle diciéndole: “eres ése”, es decir: el Santo, él responde: “No, realmente no es así; yo soy su siervo”.

Y de todas formas se alegra mucho de ello, porque dice:

“Se ve que me asemejo a Él un poco, si el hombre me puede confundir con Él”.

Y, ¿Qué desea la persona que ama sino parecerse a su amado? Sólo la esposa goza del esposo.

El paraninfo no podría gozar de ella, porque sería una inmoralidad y un hurto.

Pero el amigo del novio, que está cerca de él y escucha su palabra llena de júbilo nupcial, siente una alegría tan viva que podría compararse a la que hace dichosa a la virgen casada con él,

la cual en aquella palabra comienza ya a degustar la miel de las palabras nupciales. Esta es mi alegría, y es completa.

¿Y qué hace el amigo del novio, habiéndole servido durante meses y habiéndolo conducido a la esposa a casa?

Se retira y desaparece.

¡Así hago yo! ¡Así hago yo! Uno sólo queda, el esposo con la esposa: el Hombre con la Humanidad.

¡Oh, qué palabra más profunda! Es necesario que Él crezca y que yo merme.

Quien del Cielo viene está por encima de todos.

Patriarcas y Profetas desaparecen a su llegada, porque Él es como el Sol, que todo lo ilumina y su luz es tan viva que los astros y planetas sin luz se visten de ella.

Y los que aún no están apagados quedan anulados en el supremo esplendor del Sol.

Esto sucede porque Él viene del Cielo, mientras que los Patriarcas y los Profetas irán al Cielo, pero no vienen del Cielo.

Quien viene del Cielo es superior a todos.

Y anuncia lo que ha visto y oído. Pero ninguno de entre los que no tienden al Cielo, renegando de Dios por ello, podrá aceptar su testimonio.

Quien acepta el testimonio del que ha bajado del Cielo, con este acto suyo de creer, imprime un sello a su Fe en que Dios es verdadero y no una fábula exenta de verdad.

Y escucha a la Verdad porque su ánimo está deseoso de ella.

Porque Aquél a quien Dios ha enviado pronuncia palabras de Dios, pues Dios le da el Espíritu con plenitud,

Y el Espíritu dice: “Aquí estoy. Tómame; que quiero estar contigo, delicia de nuestro amor”.

Porque el Padre ama al Hijo sin medida y todas las cosas las ha puesto en su mano.

Por eso quien cree en el Hijo tiene la vida eterna; mas quien se niega a creer en el Hijo no verá la Vida.

Y la cólera de Dios permanecerá en él y sobre él”.

Matiás concluye:

–     Esto dijo. Estas palabras me las he grabado en mi mente para transmitírtelas.

–     Te lo agradezco y te alabo por ello.

El Profeta último de Israel no es Aquel que del Cielo baja;

Pero, por haber recibido el beneficio de los dones divinos ya desde el vientre de su madre, vosotros no lo sabéis

Por eso Yo os lo digo ahora: es el que más se acerca al Cielo.

Los tres dicen al mismo tiempo:

–     ¿Cómo?

–     ¿Cómo? ¡Háblanos!

–      Él dice de sí mismo: “Yo soy el pecador”.

Los tres pastores se muestran ansiosos de saber, así como también los discípulos.

Jesús explica:

–     Cuando la Madre me llevaba, de Mí-Dios estando encinta,

Fue a servir, porque es la Humilde y Amorosa, a la madre de Juan: prima suya por parte de madre, que había quedado embarazada en su vejez.

Ya el Bautista tenía su alma, porque estaba en el séptimo (tenía su alma, porque estaba en el séptimo mes de su formación.

Esta afirmación no excluye el que el alma sea infundida desde el primer instante de la concepción.

La primera persona en reconocer a Jesús “¡FUE UN NIÑO NO NACIDO!”

Lo que parece más bien, es que Jesús quiere rechazar la opinión de que el individuo reciba su alma en el momento del nacimiento…

O incluso, después de haber nacido, mes de su formación.

Y este brote de hombre, dentro del seno materno, saltó de alegría al oír la voz de la Esposa de Dios.

También en esto fue Precursor; precedió a los redimidos, porque de seno a seno se efundió la Gracia…

Y penetró.

Y cayó la Culpa original del alma del niño.

Por ello Yo digo que sobre la faz de la Tierra tres son los posesores de la Sabiduría, del mismo modo que en el Cielo Tres son los que son Sabiduría:

El Verbo, la Madre, el Precursor, en la Tierra; el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo, en el Cielo.

Simeón afirma:

–     Nuestro corazón está henchido de estupor…

Casi como cuando se nos dijo: “Ha nacido el Mesías…”. Porque Tú eras la profundidad abisal de la misericordia y nuestro Juan lo es de la humildad.

–     Y mi Madre, de la pureza, de la gracia, de la caridad, de la obediencia, de la humildad, de toda virtud que sea de Dios y que Dios infunda a sus santos.

Santiago de Zebedeo dice:

–     Maestro, hay mucha gente.

Jesús los invita:

–     Vamos. Venid también vosotros.

Es muchísima la gente.

Jesús toma su lugar y saluda diciendo:

–      La Paz sea con vosotros.

Está sonriente como pocas veces.

La gente cuchichea y lo señala con gestos.

Hay mucha curiosidad en el ambiente.

Y Jesús empieza a hablar:

“No tentarás al Señor tu Dios”, está escrito.

Demasiadas veces se olvida este Mandamiento.

Se tienta a Dios cuando se le quiere imponer nuestra voluntad.

Se tienta a Dios cuando imprudentemente se actúa contra las reglas de la Ley, que es santa y perfecta y en su lado espiritual, el principal.

Se ocupa y se preocupa, también, de la carne que Dios ha creado.

Se tienta a Dios cuando, habiendo sido perdonados por Él, se vuelve a pecar.

Uno tienta a Dios cuando, habiendo recibido de Él un beneficio que pretendía ser un bien para sí, algo que le moviera hacia Dios, lo transforma en un daño.

Dios no es objeto de risa ni de burla.

Demasiadas veces sucede esto.

Ayer habéis presenciado el castigo que espera a quienes pretenden mofarse de Dios.

El eterno Dios, lleno de compasión con quien se arrepiente; se muestra por el contrario,

lleno de severidad con el impenitente que en manera alguna se modifica a sí mismo.

Vosotros venís a Mí para oír la palabra de Dios. Venís para obtener un milagro. Venís para obtener el perdón.

Y el Padre os da palabra, milagro y perdón.

Y Yo no echo de menos el Cielo, porque puedo daros milagros y perdón. Y puedo haceros conocer a Dios.

Ese hombre cayó ayer fulminado, como Nadab y Abiú, por el Fuego de la divina indignación.

De todas formas, absteneos de juzgarlo.

Que lo que ha sucedido, que ha sido un nuevo milagro, solamente os haga meditar acerca de cómo hay que actuar para tener a Dios como amigo.

Él quería el agua penitencial, pero sin espíritu sobrenatural; la quería por espíritu humano:

como una práctica mágica que le curase la enfermedad y lo liberase de la desventura.

El cuerpo y la cosecha: éstos eran sus fines, no su pobre alma, que no tenía valor para él. Lo valioso para él era la vida y el dinero.

Yo digo: “El corazón está donde está el tesoro, y el tesoro donde el corazón.

Por tanto, el tesoro está en el corazón”.

Él en el corazón tenía la sed de vivir y de tener mucho dinero. ¿Cómo obtenerlo?: Como fuera; incluso con el delito.

Pues bien, pedir así el bautismo ¿No era reírse de Dios y tentarlo?

Habría bastado el arrepentimiento sincero por su larga vida de pecado para proporcionarle una santa muerte.

Y lo justo en esta tierra.

Pero él era el impenitente. No habiendo amado nunca a nadie aparte de sí mismo, llegó a no amarse ni siquiera a sí mismo.

Porque el ODIO mata incluso el amor animal egoísta del hombre hacia sí mismo.

El llanto del arrepentimiento sincero habría debido ser su agua lustral. De la misma forma, para todos vosotros que estáis escuchando; porque sin pecado no hay nadie…

Y todos, por tanto, tenéis necesidad de esta agua que, exprimida por el corazón mismo, desciende y lava, da de nuevo la virginidad a quien ha sido profanado,

Levanta al abatido, da nuevo vigor a quien la culpa ha dejado exangüe.

Ese hombre se preocupaba sólo de la miseria de la tierra, cuando en realidad sólo una miseria debe apesadumbrar al hombre:

La eterna miseria de perder a Dios.

Ese hombre no dejaba de hacer las ofrendas rituales, mas no sabía ofrecer a Dios un sacrificio de espíritu;

es decir, alejarse del pecado, hacer penitencia, pedir con los hechos el perdón.

Una hipócrita ofrenda de riquezas mal adquiridas es como invitarle a Dios a que se haga cómplice de las malas acciones del hombre.

¿Es posible que esto suceda?

¿No es reírse de Dios el pretenderlo? Dios arroja de su presencia a quien dice: “he aquí que sacrifico”

y se consume internamente por continuar su pecado.

¿Ayuda, acaso, el ayuno corporal cuando el alma no ayuna del pecado?

Que la muerte de este hombre, que ha acontecido aquí, os haga meditar sobre las condiciones necesarias para gozar del aprecio de Dios.

Ahora, en su rico palacio, los familiares y las plañideras hacen duelo ante los restos mortales que dentro de poco serán conducidos al sepulcro.

¡Oh, verdadero duelo y verdaderos restos mortales!

¡Nada más que unos restos mortales! Nada más que un desconsolado duelo…

Porque el alma, precedente e irremisiblemente muerta, se verá para siempre separada de aquellos que amó por parentela y afinidad de ideas.

Aunque una misma morada los una eternamente, el ODIO que allí reina los dividirá.

Es así que entonces la muerte es verdadera separación.

Mejor sería que, en vez de los demás, fuese el propio hombre quien, teniendo muerta el alma, llorase por sí mismo; de modo que, por ese llanto de contrito y humilde corazón, le devolviera al alma la vida con el perdón de Dios.

Idos, sin odio ni comentarios, nada más que con humildad; como Yo que no con odio sino por justicia, he hablado de él.

La vida y la muerte son maestras para bien vivir y bien morir.

Y para conquistar la Vida sin muerte. La paz sea con vosotros.

No hay ni enfermos ni milagros.

y Pedro les dice a los tres discípulos del Bautista:

–       Lo siento por vosotros.

Y ellos contestan:

–     No es necesario.

Nosotros creemos sin ver.

Hemos tenido el milagro de su Natividad, que nos ha hecho creyentes.

Y ahora tenemos su palabra, que confirma nuestra Fe. Sólo pedimos servirle hasta el Cielo, como Jonás, hermano nuestro.

30 UN SUEÑO EQUIVOCADO


30 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Pareciera que el nudo más angosto de las montañas de Judea, se encuentra entre Hebrón y Yuttá.

Porque  en este valle  que se despliega ante vastos horizontes en los que emergen montes aislados, que ya no forman una cadena, hay diversas plantaciones de cereales distribuidas en terrenos muy bien cuidados:  

Cebada, centeno y también bonitos viñedos en las partes más soleadas. Más arriba, lindos bosques de pinos, abetos y otros árboles de maderas preciosas.

Por un camino ondulante llegan a un pequeño poblado, Jesús y tres de sus apóstoles.

Judas está verdaderamente exaltado…

Y dice:

–    Éste es un suburbio de Keriot. Te ruego que vengas a mi casa de campo. Mi madre te espera allí. Después iremos a Keriot.  

Jesús replica:

–    Como quieras, Judas; pero también podíamos habernos quedado aquí para conocer a tu madre.

–   ¡Oh, no! Es un barracón. Mi madre viene en tiempo de cosecha, pero después vuelve a Keriot. ¿No quieres que mi ciudad te vea? ¿No quieres traer aquí tu Luz? 

–    Si que quiero, Judas, pero ya sabes que no me detengo a considerar la humildad del lugar que me hospeda.

–    Pero hoy eres mi invitado…

Y Judas sabe ser hospitalario.

Caminan todavía unos metros entre casas pequeñas esparcidas por el campo.

Mujeres y hombres, avisados por los niños, se asoman. Está muy claro que se ha despertado la curiosidad.

Judas ha lanzado un grito de reclamo.

Y dice:

–    He aquí mi pobre casa. Perdona su pobreza.

La casa no es ninguna barraca: es un cubo de un solo piso pero amplio y bien cuidado, dentro de un terreno tupido y floreciente de árboles frutales.

Un camino privado muy limpio, va desde la calzada a la casa.

–   ¿Me permites que me adelante, Maestro?

–    Como quieras.

Judas se adelanta.

Simón dice:

–    Maestro, Judas ha preparado algo grande. Antes lo sospechaba, pero ahora estoy seguro. Tú dices: ‘Espíritu, espíritu, espíritu…’ Pero él no lo entiende así.

Jamás te entenderá, pues solo piensa en lo material. O lo hará muy tarde… -corrige finalmente para no mortificar  a Jesús.

Jesús suspira y calla.

Llegan a una bella casa que está en medio de un jardín frondoso y muy bien cultivado. 

Judas sale con una mujer que tiene alrededor de cuarenta años.

Es muy alta y muy hermosa.

Inmediatamente se nota que es de ella, de quién Judas ha heredado su belleza y su cabello castaño oscuro, abundante y ondulado.

Sus ojos son iguales y diferentes.

Tienen el mismo color gris oscuro; pero los de ella, tienen una mirada suave y más bien triste; mientras que los de Judas, son imperiosos y astutos.

Cuando llegan ante Jesús, ella se postra como una verdadera súbdita y dice:

–   Te saludo, Rey de Israel. Haz el favor de que tu sierva te dé hospitalidad.

Jesús la mira con amor y dice:

–   La paz sea contigo, mujer. Y Dios sea contigo y con tu hijo.

Ella contesta con una voz que es más bien un suspiro, que una respuesta:

–   ¡Oh sí, con mi hijo!…

Jesús la toma por los antebrazos diciendo:

–    Levántate madre. También yo tengo una madre y no puedo permitir que me bese los pies.

En nombre de mi madre te beso, mujer. Es tu hermana en el amor… -y añade enigmáticamente- … y en el destino doloroso de madre de los señalados.

Judas pregunta un poco inquieto:

–    ¿Qué es lo que quieres decir, Mesías?

Pero Jesús no le responde. Está abrazando cariñosamente a la mujer, a la que ha levantado del suelo y a quién besa en las mejillas.

Y luego, con ella de la mano; camina hacia la casa.

Entran en una habitación fresca y adornada con festones. Sobre las mesas hay bebidas y frutas frescas.

Ella hace una señal a la sierva y ésta trae agua y toallas.

La madre de Judas trata de quitar las sandalias a Jesús, para lavarle los pies llenos de polvo. 

Pero Jesús se opone diciendo:

–    No, madre. La madre es una criatura muy santa.  Sobre todo cuando es honrada y buena como tú lo eres; para permitir que lo hagas como si fueras una esclava.

Ella voltea y mira fijamente a Judas, con una mirada extraña…

Y luego se va.

Mientras tanto Jesús se ha refrescado y cuando está a punto de ponerse las sandalias…

La mujer regresa con un par nuevo y dice:

–    Aquí están éstas, Mesías nuestro. Creo que las hice bien… Tal y como las quería Judas. Él me dijo: ‘Un poco más grandes que las mías, pero igual de anchas’

Jesús mira a Judas con un mudo reproche y pregunta:

–   ¿Por qué, Judas?

Judas responde:

–   ¿No quieres permitirme que te haga un regalo? ¿Acaso no eres mi Rey y mi Dios?

–   Sí, Judas. Pero no debías haber causado tantas molestias a tu madre. Tú sabes como  Soy Yo…

–   Lo sé. Eres Santo. Pero también debes aparecer como un Rey Santo.

Así es como debe ser. El mundo en el que nos movemos está compuesto de tontos.

A nueve de cada diez, les importan mucho las apariencias y es necesario imponerse con la presencia.

Porque esto es muy importante… Yo lo sé.

Jesús calla y se amarra las sandalias de fina piel roja, que van desde el empeine hasta las pantorrillas.  Son mucho más hermosas, exquisitas y elegantes; que las sencillas sandalias de obrero que usa Jesús.

Son semejantes a las de Judas, que parecen unos mocasines a los que apenas si se les ve algo del pie.

Entonces la madre de Judas, le entrega una túnica nueva diciendo:

–   También el vestido Rey mío. Lo tenía preparado para mi Judas.

Pero él te lo regala. Es de lino; fresco y nuevo. Por favor, permite que una madre te vista, como si fueses su hijo.

Jesús vuelve a mirar a Judas, pero no contradice. Se suelta en el cuello la cinta y cae la amplia túnica. Quedándose solamente con la túnica corta.

La mujer le pone el vestido nuevo y le ofrece un cinturón que es una faja muy rica, recamada con hilos de oro; de la que sale un cordón, que termina con muchos hilos.

Es indudable que los elegantes vestidos frescos y limpios de polvo, son muy confortables. Pero Jesús no parece muy contento…

Los demás también se han aseado

Y Judas; como el anfitrión perfecto, invita:

–   Ven Maestro. Son de mi pobre huerto. Éste es el jugo de manzanas que mi madre prepara. –le alarga un vaso de cristal labrado exquisitamente.

Y agrega:     

–   Tú Simón, tal vez te guste más, este vino blanco. Toma. Lo elaboramos en mi viñedo. Y tú Juan, ¿Igual que el maestro?

Juan asiente con la cabeza.

Judas está feliz, mostrando sus hermosos vasos y en lo más profundo de su corazón, se regodea con la oportunidad de presumir que lo que posee, no sólo es lo mejor de lo mejor…

Sino que sólo un sacerdote, descendiente de la clase sacerdotal; es decir, la élite del Pueblo de Israel; tiene la riqueza y la clase para honrar a Dios.

La madre habla poco. Mira una y otra vez a su Judas.

Pero mira mucho más a Jesús. 

Y cuando Él antes de comer; le ofrece la fruta más hermosa y jugosa: un durazno muy grande y de un color que manifiesta su punto óptimo, para ser ingerido;

Mientras le dice:

–     Primero es la madre.

Una lágrima como una perla, asoma a sus ojos.

Judas pregunta:

–   ¿Mamá; todo lo demás está listo?

Ella contesta titubeante:

–   Sí, hijo mío. Creo que todo lo he hecho bien. Yo he vivido siempre aquí… Y no sé…  no conozco las costumbres de los reyes.

Jesús interviene interrogante:

–    ¿A qué costumbres te refieres, mujer? ¿A qué reyes?  Pero… ¿Qué has hecho, Judas?

Judas contesta a la defensiva:

–    Pero… ¿Acaso no eres Tú, el Rey Prometido a Israel? Es hora de que el mundo te salude como a tal.

Lo que debe suceder, tiene que ser por vez primera aquí en mi ciudad y en mi casa. Yo te venero como a tal.

Por el amor que me tienes, respeto tu Nombre de Mesías, de Rey. El Nombre que los profetas te dieron por orden Yeove. Y por favor no me desmientas.

Jesús se dirige a todos:

–    Mujer… Amigos, permítanme un momento. Debo hablar con Judas. Debo darle órdenes precisas.

Su Voz es una orden perentoria.

La madre y los discípulos se retiran. 

Y Luego, volviéndose hacia el discípulo que conoce perfectamente su identidad..,

Lo cuestiona con severidad:

–     Judas, ¿Qué has hecho? ¿Hasta ahora me has entendido tan poco? ¿Por qué me has rebajado hasta el punto de hacerme tan solo un poderoso de la tierra?

¿Aún mucho más: a uno que se esfuerza en ser poderoso?

¿No entiendes que es una ofensa a mi misión y hasta un obstáculo?

Sí. No digas que no: OBSTÁCULO. Israel está sujeto a Roma.

Tú sabes lo que ha sucedido cuando alguien con apariencia de cabecilla, ha querido levantarse contra Roma y crea sospechas de fomentar una guerra de liberación.

Has oído justamente en estos días, como se ensañaron contra un Niño, tan solo porque se pensó que fuese un futuro Rey, según el mundo.

¡Y tú!…  ¡Tú! ¡Oh, Judas!…  ¡Pero qué es lo que esperas de un poder mío, humano!  ¿Qué esperas?… 

¡Te he dado tiempo para que pensaras! Y decidieras.

Te hablé muy francamente desde la primera vez. Te he rechazado, porque sabía…  Porque sé. Sí. Porque sé… 

Porque lo leo y veo, lo que hay en ti.

¿Por qué quieres seguirme, si no quieres ser como Yo quiero? Vete, Judas. No te hagas daño y no me lo hagas… ¡Vete!…  Es lo mejor para ti.

No eres un obrero apto para esta obra… Es muy superior a ti.

En ti hay mucha soberbia. Concupiscencia con sus tres ramas. Autosuficiencia.

Tú misma madre debe tener miedo de ti. Tienes inclinación hacia la mentira. ¡No! Así no debe ser el que me siga…

Judas, Yo no te odio. No te maldigo y tan solo te digo con el dolor del que ve que no se puede cambiar al que ama…

Tan solo te digo: ‘Vete por tu camino. Ábrete camino en el mundo, que es el lugar que tú quieres:

Pero No te quedes conmigo’ 

¡Mi camino! ¡Mi Palacio! ¡Oh, cuánta aflicción hay en ellos! ¿Sabes en donde seré Rey? ¿Sabes cuándo seré proclamado Rey?…

¡Cuando sea levantado en un madero infame y tendré mi Sangre por púrpura!

¡Por corona un tejido de espinas; por bandera un cartelón de burla! Por trompetas, tambores, organillos y cítaras, que saluden al proclamado Rey: ¡Blasfemias de todo un pueblo!

De mi Pueblo, que no habrá entendido nada.

¿Y sabes por obra de quién todo esto? De uno que no me habrá entendido, QUE NO HABRÁ ENTENDIDO NADA.

Corazón de bronce hueco en el que la soberbia, la sensualidad y la avaricia, para entonces ya habrán destilado sus humores y éstos habrán engendrado una maraña de serpientes que servirán como cadena para mí y…

Y MALDICIÓN PARA ÉL. Los demás no conocen tan claramente mi suerte. Y te ruego que no lo digas. Que esto quede entre tú y Yo. 

Por otra parte es un regaño…  Y tú callarás por no decir: ‘Me regañaron¿Has entendido, Judas?

Judas está muy colorado. De pié ante Jesús, está avergonzado, con la cabeza baja.

Se deja caer y llora con la cabeza pegada a las rodillas de Jesús.

Suplica:

–    Maestro, te amo. No me rechaces. Soy un necio. Sí, soy soberbio… pero no me apartes de Ti. No, Maestro. Será la última vez que falto. Tienes razón. No he reflexionado.

Pero también en este error, hay amor. Quise proporcionarte mucho honor. Y que los demás te lo diesen porque te amo. ¡Ea, pues; Maestro! Yo estoy a tus rodillas.

Me has dicho que serás para mí un padre y te pido perdón. Te pido que me hagas un adulto santo. No me despidas, Jesús.

Jesús, Jesús, Jesús… No todo es maldad en mí. ¿Lo ves?… Por Ti he dejado todo y he venido.

Tú vales más que los honores y victorias que obtenía yo, cuando servía a otros. Tú en realidad Eres el amor del pobre e infeliz Judas; que querría darte tan solo alegrías y que en cambio te da dolores…  

Jesús está fatigado, por un tremendo cansancio espiritual… 

Es indispensable mirar este diálogo con el Carisma de Discernimiento…

Y lo interrumpe:

–    Basta, Judas. Una vez más, te perdono… Te perdono esperando… esperando que en el futuro me comprendas.

Una sombra pasa por la mirada de Judas y aparece el verdadero motivo de su insistencia:

Pero Judas se obstina y sin querer revela el verdadero motivo por el que no quiere ser expulsado del grupo apostólico:

–   Sí, Maestro, sí. Ahora ya no quieras en modo alguno, desmentirme. Pues esto haría de mí, una burla.

Todo Keriot sabe que he venido con el descendiente de David; el Rey de Israel… Y esta ciudad mía se ha preparado para recibirte.

Pensé que hacía bien. Quise presentarte de tal forma, que todos te temieran y te obedecieran.

También Simón y Juan…

Y a través  de ellos trasmitir a los demás… cómo se equivocan al tratarte como un igual.

Ahora…  también mi madre será objeto de burla, por ser la madre de un hijo mentiroso y loco.

Por ella, Señor mío, te suplico… Y te juro que yo…

Jesús lo interrumpe:

–   No jures por Mí. Jura por ti mismo, si puedes; para no pecar más en este sentido.

Por tu madre y por los ciudadanos, no me marcharé. Levántate…

–                 ¿Qué dirás a los demás?

–                 La verdad.

–                 ¡Nooooo!

–                 La Verdad. Ya te he dado órdenes para hoy. Siempre existe la manera de decir la Verdad con caridad… Llama a tu madre y a los demás.

Jesús está severo y no sonríe.

 

7 EL “SIGNO” DE LA GUERRA


 7 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Juan llama a la puerta de la casa donde hospedan a Jesús.

Se asoma una mujer y viendo quién es, avisa a Jesús.

Se saludan con un gesto de paz.

Jesús dice:

–        Has venido solícito, Juan.

–        He venido a comunicarte que Simón Pedro te ruega que pases por Betsaida. He hablado de Tí a muchos…

No hemos pescado esta noche; orado sí, como sabemos hacerlo; renunciando con ello al lucro porque… el sábado todavía no había terminado.

Luego esta mañana, hemos ido por las calles hablando de Tí. Hay gente que quisiera oírte… ¿Vienes, Maestro?

Jesús responde:

–        Voy. Aunque debiera ir a Nazaret antes que a Jerusalén.

–        Pedro te llevará desde Betsaida a Tiberíades, con su barca. Llegarás incluso antes.

–        Vamos, entonces.

Jesús coge manto y bolsa. Pero Juan le toma esta última.

Y después de saludar a la dueña de casa, se marchan.

Llegando a la salida del pueblo comienzan el viaje hacia Betsaida, donde los esperan a la entrada, Pedro, Andrés y Santiago y con ellos algunas mujeres.

Jesús los saluda:   

–         La paz sea con vosotros. Aquí me tenéis.

–         Gracias, Maestro, en nombre nuestro y de los que esperan. No es sábado, pero ¿No les vas a hablar a los que esperan tus palabras?

–         Sí, Pedro. Lo haré. En tu casa.

Pedro se muestra jubiloso:

–          Ven entonces: ésta es mi mujer, ésta es la madre de Juan, éstas son amigas de ellas. Pero también te esperan otros parientes y amigos nuestros.

–          Diles que partiré esta noche y que antes les hablaré. Cuando salimos de Cafarnaúm se estaba poniendo el sol, los he visto llegar a Betsaida por la mañana.  

Pedro solicita:

–          Maestro… te ruego que te quedes una noche en mi casa. Es largo el camino hacia Jerusalén, aunque te lo abrevie hasta Tiberíades con mi barca. Mi casa es pobre, pero honesta y amiga. Quédate con nosotros esta noche.

Jesús mira a Pedro y a todos los demás que esperan. Los mira escrutador.

Sonríe y dice:

 –          Sí.

Nueva alegría de Pedro.

Algunos miran desde las puertas y se hacen señas.

Un hombre llama por el nombre a Santiago y le habla en voz baja señalando a Jesús.

Santiago asiente y el hombre va a hablar aparte con otros que están parados en un cruce de caminos.

Entran en la casa de Pedro.

Una cocina amplia y humosa. En un rincón, redes, sogas y cestas para pesca; en medio, el hogar ancho y bajo, por ahora apagado.

Por las dos puertas, una frente a otra, se ve el camino y el huerto pequeño, con la higuera y la vid.

Más allá del camino, el celeste ondear del lago. Más allá del huerto, la pared oscura de otra casa.

Pedro dice:

– Te ofrezco cuanto tengo, Maestro, y de la forma que sé hacerlo…

Jesús responde:

– No podrías ni mejor ni más, porque me lo ofreces con amor.

Le dan a Jesús agua para refrescarse y luego pan y aceitunas.

Jesús come un poco, en realidad para que vean que lo acepta y luego con un gesto de agradecimiento, indica que no quiere más.

Unos niños curiosean desde el huerto y el camino.

Pedro mira severamente a estos niños impetuosos, para que no se acerquen.

Jesús sonríe y dice:

–         Déjalos.

–         Maestro, ¿Quieres descansar? Ahí está mi habitación, allá la de Andrés. Elige. No haremos ruido mientras estés reposando.

–        ¿Tienes una terraza?

–         Sí. Y la vid, aunque esté todavía casi sin hojas, da un poco de sombra.

–         Llévame a la terraza. Prefiero descansar arriba. Pensaré y oraré. 

–         Como quieras. Ven.

Desde el huertecillo, una pequeña escalera sube hasta el tejado, que es una terraza rodeada por una pared baja.

También aquí hay redes y sogas. ¡Cuánta luz de cielo y cuánto azul de lago!

Jesús se sienta en un taburete con la espalda apoyada en el murete.

Pedro trata de ingeniárselas extendiendo una vela por encima y al lado de la vid, para hacer un sitio donde poder uno resguardarse del sol.

Se siente brisa y silencio.

Jesús se deleita en ello.

–         Yo me voy, Maestro.

–         Vete. Tú y Juan id a decir que a la hora de la puesta del Sol hablaré aquí.

Jesús se queda solo y Ora durante mucho tiempo.

 Aparte de dos parejas de palomas que van y vienen desde los nidos y un trinar de gorriones, no hay ruido o ser vivo alrededor de Jesús orante.

Las horas pasan calmas y serenas.

Después Jesús se levanta, da alguna vuelta por la terraza, mira al lago.

Mira y sonríe a unos niños que juegan en la calle y que le sonríen.

Mira a la calle, hacia la placita que está a unos cien metros de la casa. Luego baja.

Se asoma a la cocina:

 –        Mujer, voy a pasear por la orilla.

Sale y efectivamente va a la orilla, con los niños.

Les pregunta:

–        ¿Qué hacéis?

–        Queríamos jugar a la guerra. Pero él no quiere y entonces se juega a la pesca.

El “él” que no quiere es un niño, ya un hombrecito de constitución menuda, pero de rostro muy luminoso.

Quizás sabe que siendo grácil como es, se llevaría palos de los demás haciendo “la guerra” y por ello sostiene la paz.

Pero Jesús aprovecha la ocasión para hablarles a esos niños:

–         Él tiene razón. La guerra es pena impuesta por Dios para castigo de los hombres. Y Signo de que el hombre ha venido a menos en su condición de verdadero hijo de Dios. 

Cuando el Altísimo creó el mundo, hizo todas las cosas:

El Sol, el mar, las estrellas, los ríos, las plantas, los animales, pero no hizo las armas.

Creó al hombre y le dio OJOS para que tuviera miradas de amor; BOCA para pronunciar palabras de amor; OÍDOS para oírlas, MANOS, para socorrer y acariciar; PIÉS para correr con rapidez hacia el hermano necesitado.

Y CORAZÓN CAPAZ DE AMAR.

 Dio al hombre inteligencia, palabra, afectos, gustos. Pero no le dio el Odio. ¿Por qué?

Porque el hombre, criatura de Dios, debía ser amor, como Amor es Dios.

Si el hombre hubiera permanecido TAL como criatura, habría permanecido en el amor. Y la familia humana no habría conocido guerra ni muerte.

El niño, con su lógica infantil, insiste:

–         Pero él no quiere hacer la guerra porque pierde siempre.

Jesús sonríe y dice:

–         No se debe no querer lo que a nosotros nos lesiona porque nos lesione. Se debe no querer una cosa cuando lesiona a todos. Si uno dice: “No quiero esto porque me produce una pérdida“, es egoísta.

 Sin embargo, el buen hijo de Dios dice:

“Hermanos, yo sé que vencería, pero os digo: no hagamos esto porque significaría un daño para vosotros”.

¡Cómo ha comprendido éste el precepto principal!

¿Quién me lo sabe decir?

En coro, las once bocas dicen:

–          Amarás a tu Dios con todo tu ser y a tu prójimo como a tí mismo”.

–          ¡Sois unos niños excelentes! ¿Vais todos al colegio?

–          Sí.

–          ¿Quién es el más listo?

–          Él (es el niño grácil que no quiere jugar a la guerra).

–          ¿Cómo te llamas?

–          Joel.

–          ¡Gran nombre! Joel habla así: “… el débil diga: “¡Soy fuerte!”. Pero ¿Fuerte en qué? En la Ley del Dios verdadero, para estar entre los que Él en el valle de la Decisión juzgará como santos suyos.

Mas el JUICIO está próximo: NO en el valle de la Decisión, sino en el Monte de la Redención.

Allí, entre Sol y Luna oscurecidos de horror y estrellas temblando llanto de piedad, serán discernidos los hijos de la Luz de los hijos de las Tinieblas.

Y todo Israel sabrá que su Dios ha venido.

Dichosos los que lo hayan reconocido:

Recibirán en su corazón miel, leche y aguas claras y las espinas se les transformarán en eternas rosas.

¿Quién de vosotros quiere estar entre aquéllos a los que Dios juzgue santos?.

–           ¡Yo!

–           ¡Yo!

–           ¡Yo!.

–           ¿Amaréis entonces al Mesías?

Y el coro de voces infantiles responde:

–           ¡Sí!

–           ¡Sí!

–           ¡A Tí!

–           ¡A Tí!

–           ¡Te amamos a Tí!

–           ¡Sabemos quién eres!

–           Lo han dicho Simón y Santiago y también nuestras madres.

–          ¡Llévanos contigo!.

–           En verdad os tomaré conmigo si sois buenos. Nunca más, palabras feas. Nunca más, abusos. Nunca más, riñas. Nunca más, malas respuestas a los padres.

Oración, Estudio, Trabajo, Obediencia.

Y Yo os amaré y os acompañaré en vuestro camino. 

 

Los niños están todos en círculo alrededor de Jesús.

Parece una corola policroma ceñida en torno a un largo pistilo azul oscuro.

Un hombre bastante anciano se ha acercado, curioso.

Jesús se vuelve para acariciar a un niño que le está tirando del vestido y lo ve.

La VISIÓN ESPIRITUAL, entra en acción…

Detiene en él intensamente su mirada.

El anciano se limita a saludar ruborizándose.

Jesús lo llama:

 –       Felipe, ¡Ven! ¡Sígueme!

El hombre responde:

– Sí, Maestro.

Jesús bendice a los niños y al lado de Felipe vuelve a casa. Se sientan en el huertecillo.

Jesús le pregunta:

–         ¿Quieres ser mi discípulo?

–         Lo quiero. Y no oso esperar serlo.

–         Yo te he Llamado.

–         Lo soy entonces. Heme aquí.

–         ¿Tenías conocimiento de mí?

–         Me ha hablado de ti Andrés. Me ha dicho: “Aquel por quien tú suspirabas ha venido“. Porque Andrés sabía que yo suspiraba por el Mesías.

–         No queda frustrada tu espera. Él está delante de ti. 

Jesús se transfigura ante el hombre lo ha anhelado tanto.

O sea, que permite que Felipe vislumbre la DIVINIDAD oculta en Él.

Felipe exclama emocionado:

–         ¡Mi Maestro y mi Dios!

–         Eres un israelita de recta intención. Por esto me manifiesto a ti. Otro amigo tuyo como tú, sincero israelita espera.

Ve a decirle: “Hemos encontrado a Jesús de Nazaret, hijo de José, de la estirpe de David, aquel de quien hablaron Moisés y los profetas”. ¡Ve!   

Jesús se queda solo hasta que vuelve Felipe con Nathanael – Bartolomé.

Jesús lo saluda:

–         He aquí un verdadero israelita en quien no hay engaño. La paz sea contigo, Nathanael.

–        ¿Cómo me conoces?

–          Antes de que Felipe fuera a llamarte, te he visto debajo de la higuera.

Usando los ojos con la mirada espiritual.

Nathanael exclama:

–          ¡Maestro, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel!

–          ¿Porque he dicho que te he visto pensando debajo de la higuera, crees? Cosas mucho más grandes que éstas verás.

 En verdad os digo que los Cielos están abiertos y vosotros por la Fe, veréis a los ángeles bajar y subir sobre el Hijo del Hombre: Yo, quien te está hablando. 

 –          ¡Maestro! ¡Yo no soy digno de tanto favor!

–           Cree en mí y serás digno del Cielo. ¿Quieres creer?

–           Quiero, Maestro.

Mientras tanto en la terraza, que está llena de gente.  Otras personas están en el huertecillo de Pedro.

Luego Jesús llega.

Y saluda diciendo: 

–      Paz a los hombres de buena voluntad. Paz y bendición a sus casas, mujeres y niños. La Gracia y la Luz de Dios reinen en ellas y en los corazones que las habitan.

Deseabais oírme. La Palabra habla. Habla a los honestos con alegría, habla a los deshonestos con dolor, habla a los santos y a los puros con gozo, habla a los pecadores con piedad. No se niega.

Ha venido para derramarse como río que riega tierras necesitadas de agua y que de él reciben alivio de olas y nutrición de limo.

Vosotros queréis saber qué se requiere para ser discípulos de la Palabra de Dios; del Mesías Verbo del Padre, que viene a reunir a Israel para que oiga una vez más las palabras del Decálogo santo e inmutable, y se santifique en ellas.

Para estar limpio, en la medida en que el hombre puede hacerlo de por sí, para la hora de la Redención y del Reino. Mirad.

Yo digo a los sordos, a los ciegos, a los mudos, a los leprosos, a los paralíticos, a los muertos:

“Levantaos, sanad, resucitad, caminad, ábranse en vosotros los ríos de la luz, de la palabra, del sonido, para que podáis ver, oír, hablar de mí”.

Pero más que a los cuerpos, esto se lo digo a vuestros espíritus.

Hombres de buena voluntad, venid a mí sin temor.

Si el espíritu está lesionado, Yo le devuelvo la salud. Si está enfermo, lo curo; Si muerto, lo resucito. Quiero sólo vuestra buena voluntad.

¿Es difícil esto que os pido? No.

No os impongo los cientos de preceptos de los rabinos. Os digo: seguid el Decálogo. La Ley es una e inmutable.

Muchos siglos han pasado desde la hora en que fue promulgada:

Hermosa, pura, fresca, como criatura recién nacida; como rosa recién abierta en el tallo. Simple, sin mancha, ligera de seguir.

Durante los siglos, las culpas y las inclinaciones la han complicado con leyes y más leyes menores, pesos y restricciones, demasiadas cláusulas penosas.

Yo os conduzco de nuevo a la Ley como ésta era cuando el Altísimo la dio.

Pero, os lo ruego por vuestro bien; recibidla con el corazón sincero de los verdaderos israelitas de entonces.

Vosotros susurráis, más en vuestro corazón que con los labios; que la culpa está arriba.

Más que en vosotros, gente humilde. Lo sé.

En el Deuteronomio está dicho todo lo que debe hacerse, y no era necesario más. 

Pero no juzguéis a quien actuó no para sí, sino para los demás. Vosotros haced lo que Dios dice.

Y sobre todo, esforzaos en ser perfectos en los dos preceptos principales.

Si amáis a Dios con todo vuestro ser, NO PECARÉIS. no pecaréis,

PORQUE EL PECADO PRODUCE DOLOR A DIOS

QUIEN AMA NO QUIERE CAUSAR DOLOR.

Si amáis al prójimo como a vosotros mismos;

Sólo podréis ser hijos respetuosos para con los padres, esposos fieles a los consortes, hombres honestos en las transacciones.

Sin violencias para con los enemigos, sinceros a la hora de testificar sin Envidia de quien posee, sin deseos de Lujuria hacia la mujer del prójimo.

No queriendo hacer a los demás lo que No querríais que se os hiciera a vosotros,

NO robaréis, NO mataréis, NO calumniaréis,

NO entraréis como los cucos en el nido de los demás.

Pero incluso os digo: “Portad a Perfección vuestra Obediencia a los Dos Preceptos de Amor:

Amad también a vuestros Enemigos”.

¡Oh, si sabéis amar como Él, cómo os amará el Altísimo, que ama al hombre transformado en Enemigo suyo por la culpa original y por los pecados individuales.

Hasta el punto de enviarle el Redentor, el Cordero que es su Hijo, Yo, quien os está hablando, el Mesías, prometido para redimiros de toda culpa!

 

AMAD. El amor sea para vosotros escalera por la cual hechos ángeles, subáis (como vio Jacob) hasta el Cielo, oyendo al Padre decir a todos y a cada uno:

“Yo seré tu Protector dondequiera que vayas.

Y te traeré de nuevo a este lugar: al Cielo, al Reino Eterno”.

La Paz esté con vosotros.

La gente manifiesta su conmovida aprobación y se va lentamente.

Se quedan Pedro, Andrés, Santiago, Juan, Felipe y Bartolomé.

Pedro pregunta:

–          ¿Te vas mañana, Maestro?

Jesús replica:

–          Mañana al amanecer, si no te desagrada.

–          Desagradarme el que te vayas sí, pero la hora “NO“; es incluso propicia.

–          ¿Vas a ir a pescar?

–          Esta noche, cuando salga la Luna.

–          Has hecho bien Simón Pedro, en no pescar durante la pasada noche. Todavía no había terminado el sábado.

Nehemías en sus reformas, quiso que en Judá se respetara el Sábado.

Ahora también demasiada gente en sábado, prensa en los lagares.

Transporta haces: carga vino y fruta. 

Y vende y compra pescado y corderos.

Tenéis seis días para esto.

El sábado es del Señor.

Sólo una cosa podéis hacer en sábado:

El bien a vuestro prójimo, pero sin ningún tipo de afán de lucro. Quien viola por lucro el sábado sólo puede obtener de Dios el Castigo.

¿Gana algo?: Lo perderá con creces en los otros seis días. ¿No lo gana?: se ha esforzado en vano el cuerpo, no concediéndole ese reposo que la Inteligencia ha establecido para él,

airándose el espíritu por haber trabajado inútilmente, llegando incluso a proferir imprecaciones.

Sin embargo, el día de Dios debe transcurrirse con el corazón unido a Dios en dulce oración de amor. Hay que ser fieles en todo.

–          Pero… los escribas y doctores, que son tan severos con nosotros… No trabajan durante el sábado. Ni siquiera le dan al prójimo un pan por evitar el trabajo de dárselo…

Y sin embargo, fían préstamos abusivos aun en sábado, ¿Se puede hacer esto en sábado porque no sea trabajo material?

–          No. Nunca. Ni durante el sábado ni durante los otros días. Quien presta abusivamente es deshonesto y cruel.

–          Los escribas y fariseos, entonces…

–          Simón no juzgues. Tú no lo hagas.

–          Pero tengo ojos para ver…

–          ¿Sólo el mal está ante nuestros ojos, Simón?.

–          No, Maestro.

–          Entonces, ¿Por qué mirar sólo el mal?

–          Tienes razón, Maestro.

–          Entonces mañana al amanecer partiré con Juan».

–          Maestro…

–          Simón, ¿Qué te sucede?

–          Maestro… ¿Vas a Jerusalén?

–          Ya lo sabes.

–          Yo también voy a Jerusalén para la Pascua… y también Andrés y Santiago….

–          ¿Y entonces?… Quieres decir que desearías venir conmigo ¿No? ¿Y la pesca? ¿Y la ganancia? Me has dicho que te gusta tener dinero y Yo me ausentaré durante muchos días.

Primero voy donde mi Madre y a Jerusalén a la vuelta. Me quedaré allí predicando. ¿Cómo te las arreglarás?…

Pedro se muestra dudoso, vacilante…

Pero al final se decide:

–          Por mí… voy contigo. ¡Te prefiero a ti antes que al dinero!

Andrés:

–          Yo también voy.

Santiago:

–          También yo.

Bartolomé:

–          Y nosotros también, ¿verdad, Felipe?

Jesús los invita:

–          Venid, pues. Me serviréis de ayuda.

Pedro se emociona ante la idea:

–          ¡Oh!… ¿En qué te podemos ayudar?

–          Os lo diré. Para actuar bien sólo tendréis que hacer cuanto os diga. El obediente siempre actúa bien. Ahora oraremos y luego cada uno irá a realizar sus cometidos.

–          ¿Y Tú, Maestro?

–          Oraré más. Soy la Luz del mundo, pero también soy el Hijo del hombre. Por ello siempre tengo que beber de la Luz para ser el Hombre que redime al hombre. Oremos.

Jesús ora: 

“Quien reposa en la ayuda del Altísimo vivirá bajo la protección del Dios del Cielo. Dirá al Señor: “Tú eres mi protector, mi refugio. Es mi Dios, en Él está mi esperanza. Él me libró del lazo de los cazadores y de las palabras agresivas… (Salmo 91)

5 EL “SIGNO” DE LA GUERRA


 5 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Juan llama a la puerta de la casa donde hospedan a Jesús.

Se asoma una mujer y viendo quién es, avisa a Jesús.

Se saludan con un gesto de paz.

Jesús dice:

–        Has venido solícito, Juan.

–        He venido a comunicarte que Simón Pedro te ruega que pases por Betsaida. He hablado de Tí a muchos…

No hemos pescado esta noche; orado sí, como sabemos hacerlo; renunciando con ello al lucro porque… el sábado todavía no había terminado.

Luego esta mañana, hemos ido por las calles hablando de Tí. Hay gente que quisiera oírte… ¿Vienes, Maestro?

Jesús responde:

–        Voy. Aunque debiera ir a Nazaret antes que a Jerusalén.

–        Pedro te llevará desde Betsaida a Tiberíades, con su barca. Llegarás incluso antes.

–        Vamos, entonces.

Jesús coge manto y bolsa. Pero Juan le toma esta última.

Y después de saludar a la dueña de casa, se marchan.

Llegando a la salida del pueblo comienzan el viaje hacia Betsaida, donde los esperan a la entrada, Pedro, Andrés y Santiago y con ellos algunas mujeres.

Jesús los saluda:   

–         La paz sea con vosotros. Aquí me tenéis.

–         Gracias, Maestro, en nombre nuestro y de los que esperan. No es sábado, pero ¿No les vas a hablar a los que esperan tus palabras?

–         Sí, Pedro. Lo haré. En tu casa.

Pedro se muestra jubiloso:

–          Ven entonces: ésta es mi mujer, ésta es la madre de Juan, éstas son amigas de ellas. Pero también te esperan otros parientes y amigos nuestros.

–          Diles que partiré esta noche y que antes les hablaré. Cuando salimos de Cafarnaúm se estaba poniendo el sol, los he visto llegar a Betsaida por la mañana.  

Pedro solicita:

–          Maestro… te ruego que te quedes una noche en mi casa. Es largo el camino hacia Jerusalén, aunque te lo abrevie hasta Tiberíades con mi barca. Mi casa es pobre, pero honesta y amiga. Quédate con nosotros esta noche.

Jesús mira a Pedro y a todos los demás que esperan. Los mira escrutador.

Sonríe y dice:

 –          Sí.

Nueva alegría de Pedro.

Algunos miran desde las puertas y se hacen señas.

Un hombre llama por el nombre a Santiago y le habla en voz baja señalando a Jesús.

Santiago asiente y el hombre va a hablar aparte con otros que están parados en un cruce de caminos.

Entran en la casa de Pedro.

Una cocina amplia y humosa. En un rincón, redes, sogas y cestas para pesca; en medio, el hogar ancho y bajo, por ahora apagado.

Por las dos puertas, una frente a otra, se ve el camino y el huerto pequeño, con la higuera y la vid.

Más allá del camino, el celeste ondear del lago. Más allá del huerto, la pared oscura de otra casa.

Pedro dice:

– Te ofrezco cuanto tengo, Maestro, y de la forma que sé hacerlo…

Jesús responde:

– No podrías ni mejor ni más, porque me lo ofreces con amor.

Le dan a Jesús agua para refrescarse y luego pan y aceitunas.

Jesús come un poco, en realidad para que vean que lo acepta y luego con un gesto de agradecimiento, indica que no quiere más.

Unos niños curiosean desde el huerto y el camino.

Pedro mira severamente a estos niños impetuosos, para que no se acerquen.

Jesús sonríe y dice:

–         Déjalos.

–         Maestro, ¿Quieres descansar? Ahí está mi habitación, allá la de Andrés. Elige. No haremos ruido mientras estés reposando.

–        ¿Tienes una terraza?

–         Sí. Y la vid, aunque esté todavía casi sin hojas, da un poco de sombra.

–         Llévame a la terraza. Prefiero descansar arriba. Pensaré y oraré. 

–         Como quieras. Ven.

Desde el huertecillo, una pequeña escalera sube hasta el tejado, que es una terraza rodeada por una pared baja.

También aquí hay redes y sogas. ¡Cuánta luz de cielo y cuánto azul de lago!

Jesús se sienta en un taburete con la espalda apoyada en el murete.

Pedro trata de ingeniárselas extendiendo una vela por encima y al lado de la vid, para hacer un sitio donde poder uno resguardarse del sol.

Se siente brisa y silencio.

Jesús se deleita en ello.

–         Yo me voy, Maestro.

–         Vete. Tú y Juan id a decir que a la hora de la puesta del Sol hablaré aquí.

Jesús se queda solo y Ora durante mucho tiempo.

 Aparte de dos parejas de palomas que van y vienen desde los nidos y un trinar de gorriones, no hay ruido o ser vivo alrededor de Jesús orante.

Las horas pasan calmas y serenas.

Después Jesús se levanta, da alguna vuelta por la terraza, mira al lago.

Mira y sonríe a unos niños que juegan en la calle y que le sonríen.

Mira a la calle, hacia la placita que está a unos cien metros de la casa. Luego baja.

Se asoma a la cocina:

 –        Mujer, voy a pasear por la orilla.

Sale y efectivamente va a la orilla, con los niños.

Les pregunta:

–        ¿Qué hacéis?

–        Queríamos jugar a la guerra. Pero él no quiere y entonces se juega a la pesca.

El “él” que no quiere es un niño, ya un hombrecito de constitución menuda, pero de rostro muy luminoso.

Quizás sabe que siendo grácil como es, se llevaría palos de los demás haciendo “la guerra” y por ello sostiene la paz.

Pero Jesús aprovecha la ocasión para hablarles a esos niños:

–         Él tiene razón. La guerra es pena impuesta por Dios para castigo de los hombres. Y Signo de que el hombre ha venido a menos en su condición de verdadero hijo de Dios. 

Cuando el Altísimo creó el mundo, hizo todas las cosas:

El Sol, el mar, las estrellas, los ríos, las plantas, los animales, pero no hizo las armas.

Creó al hombre y le dio OJOS para que tuviera miradas de amor; BOCA para pronunciar palabras de amor; OÍDOS para oírlas, MANOS, para socorrer y acariciar; PIÉS para correr con rapidez hacia el hermano necesitado.

Y CORAZÓN CAPAZ DE AMAR.

 Dio al hombre inteligencia, palabra, afectos, gustos. Pero no le dio el Odio. ¿Por qué?

Porque el hombre, criatura de Dios, debía ser amor, como Amor es Dios.

Si el hombre hubiera permanecido TAL como criatura, habría permanecido en el amor. Y la familia humana no habría conocido guerra ni muerte.

El niño, con su lógica infantil, insiste:

–         Pero él no quiere hacer la guerra porque pierde siempre.

Jesús sonríe y dice:

–         No se debe no querer lo que a nosotros nos lesiona porque nos lesione. Se debe no querer una cosa cuando lesiona a todos. Si uno dice: “No quiero esto porque me produce una pérdida“, es egoísta.

 Sin embargo, el buen hijo de Dios dice:

“Hermanos, yo sé que vencería, pero os digo: no hagamos esto porque significaría un daño para vosotros”.

¡Cómo ha comprendido éste el precepto principal!

¿Quién me lo sabe decir?

En coro, las once bocas dicen:

–          Amarás a tu Dios con todo tu ser y a tu prójimo como a tí mismo”.

–          ¡Sois unos niños excelentes! ¿Vais todos al colegio?

–          Sí.

–          ¿Quién es el más listo?

–          Él (es el niño grácil que no quiere jugar a la guerra).

–          ¿Cómo te llamas?

–          Joel.

–          ¡Gran nombre! Joel habla así: “… el débil diga: “¡Soy fuerte!”. Pero ¿Fuerte en qué? En la Ley del Dios verdadero, para estar entre los que Él en el valle de la Decisión juzgará como santos suyos.

Mas el JUICIO está próximo: NO en el valle de la Decisión, sino en el Monte de la Redención.

Allí, entre Sol y Luna oscurecidos de horror y estrellas temblando llanto de piedad, serán discernidos los hijos de la Luz de los hijos de las Tinieblas.

Y todo Israel sabrá que su Dios ha venido.

Dichosos los que lo hayan reconocido:

Recibirán en su corazón miel, leche y aguas claras y las espinas se les transformarán en eternas rosas.

¿Quién de vosotros quiere estar entre aquéllos a los que Dios juzgue santos?.

–           ¡Yo!

–           ¡Yo!

–           ¡Yo!.

–           ¿Amaréis entonces al Mesías?

Y el coro de voces infantiles responde:

–           ¡Sí!

–           ¡Sí!

–           ¡A Tí!

–           ¡A Tí!

–           ¡Te amamos a Tí!

–           ¡Sabemos quién eres!

–           Lo han dicho Simón y Santiago y también nuestras madres.

–          ¡Llévanos contigo!.

–           En verdad os tomaré conmigo si sois buenos. Nunca más, palabras feas. Nunca más, abusos. Nunca más, riñas. Nunca más, malas respuestas a los padres.

Oración, Estudio, Trabajo, Obediencia.

Y Yo os amaré y os acompañaré en vuestro camino. 

 

Los niños están todos en círculo alrededor de Jesús.

Parece una corola policroma ceñida en torno a un largo pistilo azul oscuro.

Un hombre bastante anciano se ha acercado, curioso.

Jesús se vuelve para acariciar a un niño que le está tirando del vestido y lo ve.

La VISIÓN ESPIRITUAL, entra en acción…

Detiene en él intensamente su mirada.

El anciano se limita a saludar ruborizándose.

Jesús lo llama:

 –       Felipe, ¡Ven! ¡Sígueme!

El hombre responde:

– Sí, Maestro.

Jesús bendice a los niños y al lado de Felipe vuelve a casa. Se sientan en el huertecillo.

Jesús le pregunta:

–         ¿Quieres ser mi discípulo?

–         Lo quiero. Y no oso esperar serlo.

–         Yo te he Llamado.

–         Lo soy entonces. Heme aquí.

–         ¿Tenías conocimiento de mí?

–         Me ha hablado de ti Andrés. Me ha dicho: “Aquel por quien tú suspirabas ha venido“. Porque Andrés sabía que yo suspiraba por el Mesías.

–         No queda frustrada tu espera. Él está delante de ti. 

Jesús se transfigura ante el hombre lo ha anhelado tanto.

O sea, que permite que Felipe vislumbre la DIVINIDAD oculta en Él.

Felipe exclama emocionado:

–         ¡Mi Maestro y mi Dios!

–         Eres un israelita de recta intención. Por esto me manifiesto a ti. Otro amigo tuyo como tú, sincero israelita espera.

Ve a decirle: “Hemos encontrado a Jesús de Nazaret, hijo de José, de la estirpe de David, aquel de quien hablaron Moisés y los profetas”. ¡Ve!   

Jesús se queda solo hasta que vuelve Felipe con Nathanael – Bartolomé.

Jesús lo saluda:

–         He aquí un verdadero israelita en quien no hay engaño. La paz sea contigo, Nathanael.

–        ¿Cómo me conoces?

–          Antes de que Felipe fuera a llamarte, te he visto debajo de la higuera.

Usando los ojos con la mirada espiritual.

Nathanael exclama:

–          ¡Maestro, Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel!

–          ¿Porque he dicho que te he visto pensando debajo de la higuera, crees? Cosas mucho más grandes que éstas verás.

 En verdad os digo que los Cielos están abiertos y vosotros por la Fe, veréis a los ángeles bajar y subir sobre el Hijo del Hombre: Yo, quien te está hablando. 

 –          ¡Maestro! ¡Yo no soy digno de tanto favor!

–           Cree en mí y serás digno del Cielo. ¿Quieres creer?

–           Quiero, Maestro.

Mientras tanto en la terraza, que está llena de gente.  Otras personas están en el huertecillo de Pedro.

Luego Jesús llega.

Y saluda diciendo: 

–      Paz a los hombres de buena voluntad. Paz y bendición a sus casas, mujeres y niños. La Gracia y la Luz de Dios reinen en ellas y en los corazones que las habitan.

Deseabais oírme. La Palabra habla. Habla a los honestos con alegría, habla a los deshonestos con dolor, habla a los santos y a los puros con gozo, habla a los pecadores con piedad. No se niega.

Ha venido para derramarse como río que riega tierras necesitadas de agua y que de él reciben alivio de olas y nutrición de limo.

Vosotros queréis saber qué se requiere para ser discípulos de la Palabra de Dios; del Mesías Verbo del Padre, que viene a reunir a Israel para que oiga una vez más las palabras del Decálogo santo e inmutable, y se santifique en ellas.

Para estar limpio, en la medida en que el hombre puede hacerlo de por sí, para la hora de la Redención y del Reino. Mirad.

Yo digo a los sordos, a los ciegos, a los mudos, a los leprosos, a los paralíticos, a los muertos:

“Levantaos, sanad, resucitad, caminad, ábranse en vosotros los ríos de la luz, de la palabra, del sonido, para que podáis ver, oír, hablar de mí”.

Pero más que a los cuerpos, esto se lo digo a vuestros espíritus.

Hombres de buena voluntad, venid a mí sin temor.

Si el espíritu está lesionado, Yo le devuelvo la salud. Si está enfermo, lo curo; Si muerto, lo resucito. Quiero sólo vuestra buena voluntad.

¿Es difícil esto que os pido? No.

No os impongo los cientos de preceptos de los rabinos. Os digo: seguid el Decálogo. La Ley es una e inmutable.

Muchos siglos han pasado desde la hora en que fue promulgada:

Hermosa, pura, fresca, como criatura recién nacida; como rosa recién abierta en el tallo. Simple, sin mancha, ligera de seguir.

Durante los siglos, las culpas y las inclinaciones la han complicado con leyes y más leyes menores, pesos y restricciones, demasiadas cláusulas penosas.

Yo os conduzco de nuevo a la Ley como ésta era cuando el Altísimo la dio.

Pero, os lo ruego por vuestro bien; recibidla con el corazón sincero de los verdaderos israelitas de entonces.

Vosotros susurráis, más en vuestro corazón que con los labios; que la culpa está arriba.

Más que en vosotros, gente humilde. Lo sé.

En el Deuteronomio está dicho todo lo que debe hacerse, y no era necesario más. 

Pero no juzguéis a quien actuó no para sí, sino para los demás. Vosotros haced lo que Dios dice.

Y sobre todo, esforzaos en ser perfectos en los dos preceptos principales.

Si amáis a Dios con todo vuestro ser, NO PECARÉIS. no pecaréis,

PORQUE EL PECADO PRODUCE DOLOR A DIOS

QUIEN AMA NO QUIERE CAUSAR DOLOR.

Si amáis al prójimo como a vosotros mismos;

Sólo podréis ser hijos respetuosos para con los padres, esposos fieles a los consortes, hombres honestos en las transacciones.

Sin violencias para con los enemigos, sinceros a la hora de testificar sin Envidia de quien posee, sin deseos de Lujuria hacia la mujer del prójimo.

No queriendo hacer a los demás lo que No querríais que se os hiciera a vosotros,

NO robaréis, NO mataréis, NO calumniaréis,

NO entraréis como los cucos en el nido de los demás.

Pero incluso os digo: “Portad a Perfección vuestra Obediencia a los Dos Preceptos de Amor:

Amad también a vuestros Enemigos”.

¡Oh, si sabéis amar como Él, cómo os amará el Altísimo, que ama al hombre transformado en Enemigo suyo por la culpa original y por los pecados individuales.

Hasta el punto de enviarle el Redentor, el Cordero que es su Hijo, Yo, quien os está hablando, el Mesías, prometido para redimiros de toda culpa!

 

AMAD. El amor sea para vosotros escalera por la cual hechos ángeles, subáis (como vio Jacob) hasta el Cielo, oyendo al Padre decir a todos y a cada uno:

“Yo seré tu Protector dondequiera que vayas.

Y te traeré de nuevo a este lugar: al Cielo, al Reino Eterno”.

La Paz esté con vosotros.

La gente manifiesta su conmovida aprobación y se va lentamente.

Se quedan Pedro, Andrés, Santiago, Juan, Felipe y Bartolomé.

Pedro pregunta:

–          ¿Te vas mañana, Maestro?

Jesús replica:

–          Mañana al amanecer, si no te desagrada.

–          Desagradarme el que te vayas sí, pero la hora “NO“; es incluso propicia.

–          ¿Vas a ir a pescar?

–          Esta noche, cuando salga la Luna.

–          Has hecho bien Simón Pedro, en no pescar durante la pasada noche. Todavía no había terminado el sábado.

 

Nehemías en sus reformas, quiso que en Judá se respetara el Sábado.

Ahora también demasiada gente en sábado, prensa en los lagares.

Transporta haces: carga vino y fruta. 

Y vende y compra pescado y corderos.

Tenéis seis días para esto.

El sábado es del Señor.

Sólo una cosa podéis hacer en sábado:

El bien a vuestro prójimo, pero sin ningún tipo de afán de lucro. Quien viola por lucro el sábado sólo puede obtener de Dios el Castigo.

¿Gana algo?: Lo perderá con creces en los otros seis días. ¿No lo gana?: se ha esforzado en vano el cuerpo, no concediéndole ese reposo que la Inteligencia ha establecido para él,

airándose el espíritu por haber trabajado inútilmente, llegando incluso a proferir imprecaciones.

Sin embargo, el día de Dios debe transcurrirse con el corazón unido a Dios en dulce oración de amor. Hay que ser fieles en todo.

–          Pero… los escribas y doctores, que son tan severos con nosotros… No trabajan durante el sábado. Ni siquiera le dan al prójimo un pan por evitar el trabajo de dárselo…

Y sin embargo, fían préstamos abusivos aun en sábado, ¿Se puede hacer esto en sábado porque no sea trabajo material?

–          No. Nunca. Ni durante el sábado ni durante los otros días. Quien presta abusivamente es deshonesto y cruel.

–          Los escribas y fariseos, entonces…

–          Simón no juzgues. Tú no lo hagas.

–          Pero tengo ojos para ver…

–          ¿Sólo el mal está ante nuestros ojos, Simón?.

–          No, Maestro.

–          Entonces, ¿Por qué mirar sólo el mal?

–          Tienes razón, Maestro.

–          Entonces mañana al amanecer partiré con Juan».

–          Maestro…

–          Simón, ¿Qué te sucede?

–          Maestro… ¿Vas a Jerusalén?

–          Ya lo sabes.

–          Yo también voy a Jerusalén para la Pascua… y también Andrés y Santiago….

–          ¿Y entonces?… Quieres decir que desearías venir conmigo ¿No? ¿Y la pesca? ¿Y la ganancia? Me has dicho que te gusta tener dinero y Yo me ausentaré durante muchos días.

Primero voy donde mi Madre y a Jerusalén a la vuelta. Me quedaré allí predicando. ¿Cómo te las arreglarás?…

Pedro se muestra dudoso, vacilante…

Pero al final se decide:

–          Por mí… voy contigo. ¡Te prefiero a ti antes que al dinero!

Andrés:

–          Yo también voy.

Santiago:

–          También yo.

Bartolomé:

–          Y nosotros también, ¿verdad, Felipe?

Jesús los invita:

–          Venid, pues. Me serviréis de ayuda.

Pedro se emociona ante la idea:

–          ¡Oh!… ¿En qué te podemos ayudar?

–          Os lo diré. Para actuar bien sólo tendréis que hacer cuanto os diga. El obediente siempre actúa bien. Ahora oraremos y luego cada uno irá a realizar sus cometidos.

–          ¿Y Tú, Maestro?

–          Oraré más. Soy la Luz del mundo, pero también soy el Hijo del hombre. Por ello siempre tengo que beber de la Luz para ser el Hombre que redime al hombre. Oremos.

Jesús ora: 

“Quien reposa en la ayuda del Altísimo vivirá bajo la protección del Dios del Cielo. Dirá al Señor: “Tú eres mi protector, mi refugio. Es mi Dios, en Él está mi esperanza. Él me libró del lazo de los cazadores y de las palabras agresivas… (Salmo 91)

43.- LA PERSECUCION


imperio-romano-formacao-caracteristicas-crise-e-a-pax-romanaEn el cubiculum de un lujoso palacio, furioso da vueltas  como un león enjaulado y con el rostro descompuesto por la ira, Narciso Haloto.

Había ido a buscar a Celina y en su casa le dijeron que había emprendido un viaje del que tardaría muchas semanas en regresar. Y no…  NO sabían en donde se encontraba ahora.

La esquiva y hermosa virgen le ha colmado la paciencia.

A pesar de su pesquisa no ha logrado dar con su paradero y no comprende como ella se atreve a rechazarlo de esa manera…  Pues él desciende de una poderosa familia en Roma, acaudalada y con ilustre linaje. Sus antepasados han sido cónsules y militares muy prestigiados…

Aún ahora su padre es el favorito de Nerón… Y ellos no están acostumbrados a implorar los favores de nadie.

Haloto es el prototipo de su sangre y esta hermosa joven le ha herido más que nada en su vanidad…  Y más que amor que un día creyera sentir por ella, se ha levantado en él la obstinación del jugador que está acostumbrado a ganar.

Desde siempre ha obtenido lo que quiere y no conoce  las contrariedades, ni la derrota. Y NO pasa siquiera por su mente la posibilidad, de que ésta vez no pueda conseguir su objetivo.

En el ejército, la disciplina militar había puesto límites a su voluntad; pero al mismo tiempo le había afirmado en que toda orden debe ser obedecida. Y él ha sido un hombre implacable en ese sentido.

Su prolongada permanencia en el Oriente, donde la gente es sumisa y habituada a la obediencia de los esclavos, le ha confirmado en su ánimo de no ser contrariado jamás. Ni siquiera en el más mínimo de sus deseos.

ESCLAVA

¿Quién se cree Celina que es, para tratarlo como a un liberto y no tan solo rechazarlo; sino largarse sin dejarle noticias de su paradero? Piensa en esto y su rostro palidece de cólera y se goza por anticipado, en lo que la humillará…

Se vengará de todos los agravios sufridos. La atormentará a su antojo, como si fuera una esclava. Y empieza a deleitarse con el pensamiento de las rojas huellas del látigo, marcando sus carnes sonrosadas…

Quiere verla suplicándole que tenga piedad de ella.

Su obsesión por Celina le ha hecho ser un amo más cruel y despiadado. Sus esclavos y hasta sus libertos se acercan a él temblando.

Y él disfruta viendo el terror en sus miradas. Y como ahora caen sobre ellos inmerecidos castigos, tan despiadados como injustificables; empezaron secretamente a odiarle, tanto como le temían.

Narciso descarga en ellos sus venganzas, ya que no puede alcanzar a la fugitiva causante de su pésimo estado de ánimo.

Se ha propuesto usar todos los medios a su alcance para obtenerla y cuando esto suceda… ¡Celina se enterará de quién es él! ¡Vaya que lo sabrá!…

La sangre le hierve de ira.

El es un Haloto y le demostrará lo peligroso que es tratar de ignorarlos o burlarse de ellos, como ella se ha atrevido a hacerlo con él.

Mientras tanto en la Puerta del Cielo, están acelerando la instrucción de los catecúmenos…

Y Celina está en uno de los salones, hablando a más de un centenar de personas:

LA PERSECUCIÓN

Es la Guerra contra Dios.

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No son necesarios las grandes persecuciones o los grandes cismas, para luchar contra Cristo. También está la pequeña íntima lucha de cada alma; contra la Ley de Dios.

O la velada, astuta, estatal lucha de cada país, contra la Roma Católica. Contra la Voz de Jesús que habla y reclama a los hombres la Ley de honestidad, del deber, del amor.

Son luchas contra Cristo.

Los escribas, los fariseos y los sacerdotes del Templo de Jerusalén, se opusieron siempre a las verdades de Jesús. Las odiaron y las combatieron por todos los medios; porque estaban llenos de soberbia y de envidia.

Y su odio fue atizado por Satanás, hasta encontrar su desfogue implacable en la Cruz.

 

El rey Herodes ordenó el Genocidio de Belén, por miedo y por envidia de las profecías que vio cumplirse en las palabras de los Reyes Magos. Miedo y envidia que movió al Sanedrín contra Jesús.

¿Por qué?

POR EL PODER

Jesús, como Dios Todopoderoso fundó una Iglesia cuyo uno de sus grandes caudales es: EL PODER.

Tesoro que la hace bella, potente, perfecta. Única en el mundo por sus innumerables tesoros espirituales, donados por el Todopoderoso. Ninguna sociedad existente en el Universo, dispone del Poder del que dispone la Iglesia.

Las Potencias del Infierno, gozan de un poder superior al humano, debido a su naturaleza angélica superior a la naturaleza humana. Pero no en la medida que ellos se esfuerzan en hacer creer.

El poder del que ellos disponen es extranatural, NO sobrenatural. Nacido principalmente de la ignorancia de sus adeptos, a los que han convertido en profanadores de los Misterios de Dios.

Pero el Poder concedido a la Iglesia de Jesucristo, SI es un poder sobrenatural. Infinitamente superior al concedido a los ángeles. Poder Divino que cuando es ejercido dentro de la Voluntad de Dios y en amoroso seguimiento a sus designios; es una fuerza devastadora para Lucifer.

Esto lo sabe muy bien el Archí-enemigo de Dios y de los hombres.

Y por eso su principal estrategia es provocar la crisis de Fe, demoliendo las convicciones principalmente en la Jerarquía; para NEUTRALIZAR ESTA FUERZA  y hacer que se desperdicien las riquezas que fueron fruto de la Sangre de Jesús. Y de esta manera dejar anulados a los que son sus mortales enemigos.

EL PODER ESTA EN LA FE

Y cuando es usada la Fe Verdadera en todos los Sacramentos, él es un Adversario Aniquilado. Por eso trata de ensombrecer a la Iglesia. Que a los ojos humanos le puede restar resplandor; pero en la realidad NO se ha disminuido en Ella nada de su valor, ni de su potencia.

Una Iglesia ‘Viva’ en su parte divina y sobrenatural, ya hubiera acabado con el terror que Satanás ejerce en el mundo, por medio de los corazones entregados a él.

Satanás sabe cuán débil es la naturaleza humana, con la embriaguez del poder terrenal.

Por eso una de las Tentaciones en el Desierto, fue precisamente ésta. Y como NO logró que Jesús consintiera, buscó la manera de obligarlo, haciendo que lo proclamaran rey. Pero Jesús huyó.

Las riquezas y el poder son las dos cadenas más poderosas, para perder al espíritu.

Muchos se han extraviado lejos de la Fe y se han torturado a sí mismos con un sinnúmero de tormentos, por entregarse a ellas.

Su avidez por poseerlas los han precipitado en la Condenación Eterna, después de haber sido flagelo para otros y de olvidar completamente el sentido de la Vida y de la Doctrina Cristiana.

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La Confusión entre poder terrenal y poder espiritual en los corazones, provoca los errores y las herejías en el interior.

Y la Persecución provocada por el odio irracional en el exterior.

La Persecución sanguinaria y violenta, es el punto que delimita claramente las relaciones entre la política y la religión, porque pone de manifiesto la eterna batalla del poder por el Poder; en la terrible guerra espiritual, entre Jesucristo y Lucifer.

Mi Reino no es de este mundo’.

Estas palabras son la clave para no perder la brújula en el camino para llegar a Dios.

El cristiano verdadero sabe quién persigue a Quién y por qué.

También está consciente de su propia Identidad. Y por eso es temido y más odiado por su Adversario.

El cristiano verdadero sabe vencer; aún cuando a los ojos del mundo, pareciera vencido. El cristiano verdadero dirige su propio combate. Y el Enemigo, debe aceptar las reglas. Los que NO ‘ven’, NO comprenden.

Si su alma estuviese viva, verían como son regios los vencedores. Y como las ‘víctimas’ son los verdaderos dioses que se han liberado de la esclavitud del Mal y se yerguen ante él victoriosos. Satanás mira impotente como sus ataques solo los hacen crecer más.

Los destruye aparentemente, en lo único que puede alcanzarlos: lo material y terrenal. Pero con esto está contribuyendo a la Obra de Dios: deificar al alma para que sea verdadera hija de Dios.

Pero un Padre no da solamente amor y semejanza a los hijos. Da también sus riquezas y su herencia. No hay victoria sin lucha. Y no puede tenerse el vestido adornado, ni palma de gloria, sin el Dolor y sin la Cruz; los medios por los cuales Jesús fue exaltado por el Padre, después de la Suprema Humillación y Obediencia.

Para ser coherederos del Reino Celestial del cual el Cordero de Dios, el Verbo Encarnado, ES el Rey de reyes y Señor de señores; debemos también desear ser coherederos en su parte de Dolor, de inmolación, de humillación y de obediencia. Porque solo así se podrá junto con Él, Victorioso y Glorioso, ser glorificados.

Breve, siempre breve será la Prueba terrena respecto a la Eternidad. Relativos, siempre relativos el sufrimiento y la cruz, respecto al gozo celestial e infinito, como todas las cosas que vienen de Dios.

No hay que desconsolarse por las persecuciones, vejaciones, opresiones, calumnias, escarnios, que vienen de quienes son utilizados por Satanás, para tratar de destruirnos.

Porque Cristo es perseguido en sus hijos.

Ni la espada, ni los tormentos pueden separar de Cristo a los que lo aman de verdad.

Nada es tan poderoso como la persecución a una idea o a una religión, para hacerle aumentar su potencia. Lo mismo pasa con Cristo: de la larga persecución moral y la feroz persecución final, obtendrá el sello de Gloria Imperecedero por el cual reina y reinará como el Santo de los santos.

Entonces todas las cosas serán restauradas, tal y como Dios las había concebido antes de crearlas.

La Iglesia en plena coherencia Divina y humana, debe en su calidad de Maestra y Guía, dirigir a los hombres hacia los ilimitados horizontes de la Eternidad Divina.

Renovarse o perecer. Ser la Fiel Esposa de Cristo, que conquistará el mundo con el Amor. Tener a la Iglesia aceptada y conocida solo en su parte humana y culpablemente ignorada en su parte Divina y sobrenatural; Ha hecho que Satanás crea su loca ilusión de haber acabado con Ella, como un día hizo con la Cabeza.

Las fuerzas del Infierno  no la podrán vencer. Estas palabras de Jesús, son la promesa de Dios a una Iglesia que NO podrá ser destruida. Porque Él NO lo va a permitir. Porque ha sido establecida como Faro del Mundo.

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EL MESIAS PERSEGUIDO.

“Cuando el mundo los odie, recuerden que primero que a ustedes me odió a Mí. No sería lo mismo si ustedes fueran del mundo, pues el mundo ama lo que es suyo…”

Jesús no envileció su Divinidad al asumir figura humana. Su Amor Perfectísimo Divinizó a la Humanidad; que llevada por la libre voluntad del hombre, nos hace semejantes a la Perfección de Dios, que es Amor Puro, Libre, Perfecto.

Jesús no quiso diferenciarse del hombre, para llevarlo hasta donde Él está. Y unidos en Él, ser tentados y vencedores, para ser dioses en el Reino Celestial.

Cuanto más crece el hombre en perfección, más se ve asaltado por las fuerzas del Mal. Más en el hombre saturado de Dios, los asaltos no son muerte sino vida. Tampoco envilecimiento, sino gloria.

El hombre no ha cambiado y Satanás tampoco. Quitando el miedo y la ignorancia, el alma unida a Dios puede alcanzar la perfección, porque en la entrega llega la Fusión y es Dios Mismo el que libra los combates. La vida es una guerra de todos los días y las víctimas se purifican en la hoguera de las tentaciones.

El alma víctima, es el mártir que llega a ser dios por el esfuerzo constante de las victorias conseguidas en la vida terrena. Si el alma ya fuese dios, no tendría que esforzarse en serlo. El Amor la invita a divinizarla mediante el Amor. En esto consiste la perfección.

El que descubre a Dios y lo busca para amarlo; comienza a hablar un lenguaje nuevo y diferente, que NO puede ser comprendido por los que pertenecen al mundo.

El cristiano siempre será perseguido e incomprendido. Más incomprendido mientras más avanza en el camino de la Cruz.

LA SEÑAL DEFINITIVA DE QUE JESÚS ES DIOS…  

ES EL ODIO CON EL QUE TRATAN DE DESTRUIRLO TODO EL INFIERNO Y TODO EL MUNDO.

Odio mortal dirigido contra ÉL y contra todos los que lo representan.

Dios es Amor. Jesús es el Amor Encarnado. Cuanto más se ha demostrado la sobrenatural realidad de su Divinidad y de su Palabra, más Odiado es. Satanás creyó vencerlo matándolo a Él y matando a los primeros cristianos, así como ahora nos quiere matar a nosotros.

Aún sigue creyendo que exterminando la Iglesia, acabará con la Doctrina Cristiana. Por eso debemos estar preparados. El Espíritu Santo nos ha prevenido que ha pedido permiso para cribarnos y se le ha permitido hacer proyectos orgullosos para actuar como quiera durante cuarenta y dos meses, antes del regreso de Jesús para instaurar su Reino en la Tierra.

Se le concedió hacer la guerra a los santos y vencerlos. Y tiene poder sobre todo pueblo, raza y nación. El que tenga oídos escuche y comprenda:

Quién está destinado a la cárcel, irá a la cárcel.

Quién está destinado a muerte de espada, perecerá por la espada.

Para los santos es la hora de la Perseverancia y la FE.

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PERSEGUIR A UNA DOCTRINA NO SIRVE MAS QUE PARA AUMENTAR SU PODER. Sobre todo si es auténtica en las verdades que enseña.

Cada gota de sangre de los que sean martirizados y cada lágrima de los santos que sean aplastados, será semilla de cristianos y hará que el catolicismo se extienda por todo el planeta. Porque Satanás no cambia y tampoco cambia sus métodos.

Como trató a Jesús y a los primeros cristianos, tratará a los actuales. Y así seguirá mientras haya un alma que deba probar su fidelidad a Dios. De los gobernantes parten las más crueles masacres.

Las lacras del Mal imperante penetran y se extienden en el espíritu del hombre, quiera o no quiera, porque no quieren que el espíritu se vuelva a Dios y a su Ley.

Estallan el rencor y la envidia de los hijos de Satanás, en las persecuciones feroces; cuando botando la máscara humana que cubre su cabeza de serpiente infernal, se manifiesta abiertamente y combate a los hijos de la luz.

Los espíritus que no están vivos y nutridos de amor y de Evangelio. No pueden resistir y permanecer fieles, por eso le temen a las persecuciones y al martirio. Y terminan por renegar de Dios, pues carecen del Amor y la fortaleza suficientes para vencer.

Los hombres son los instrumentos que Satanás mueve para golpear a la Iglesia. Satanás sabe que los tiempos apremian y que ésta es la lucha decisiva que anticipará la venida de Cristo.

Satanás es el capitán de este ejército que se inició en el Sanedrín entre las castas de los fariseos, de los escribas. Que encontraron su alférez en Judas y que culminará con el Reino del Anticristo.

El cual al torrente de Gracia contrapondrá un torrente de ferocidad y de sangre, en el cual triturará y desaparecerá a todos los cristianos; donde muy pocos caerán como víctimas santas, invocando a Cristo.

PORQUE DECIRSE CRISTIANO, NO QUIERE DECIR SERLO.  No es el recibir el rito del Bautismo y acercarse a los Sacramentos con el espíritu muerto, lo que lo constituye.

Ser cristiano quiere decir ser como Cristo lo ha dicho que se debe ser y como el Evangelio lo repite. El querer adaptar el Evangelio a una vida sin conversión, es una patética confesión de miseria espiritual.

00BIBLIA-VIDA-TESTIMONIO-TIBIEZAEl Evangelio debe ser vivido de manera integral. Y el Anticristo nos obligará a ser perfectos, porque su diabólica ferocidad estará completada con la moderna tecnología para torturar.

El que no quiera perderse deberá aprender a ser un héroe.

LA PERSECUCIÓN ES LA SUERTE DE LOS SANTOS

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El hijo de un doctor, quiere ser doctor. El hijo de un artista, quiere ser artista. Los que creen que han surgido de una tribu de simios, corren el peligro de convertirse en bestias.

Los que sienten que fueron creados por Dios y lo aman como Padre, NO hay duda de que intentarán volverse como Él. Y cuando llegue el Tiempo del Sufrimiento por ser cristianos…

DESDE AHORA DEBEN DECIDIR

SI ESTARÁN LISTOS PARA ENFRENTAR ESE DÍA,

CON DIGNIDAD Y VALOR. 

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Satanás asecha con grandes grandezas a los que desean el Cielo, más que a los demás. Quién busca las grandezas del mundo, no puede entrar al Reino de los Cielos.

Judas de Keriot, es el ejemplo perfecto de esto. Porque la grandeza del mundo está en oposición a la Ley de Dios. La Grandeza del Mundo casi siempre se consigue con medios ilícitos, que para prevalecer sobre el prójimo; con la injusticia lo convierten en peldaño y lo aplastan para poder sobresalir.

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El Mundo seduce con el espejismo del éxito y del triunfo.

Cristo triunfa en lo que es considerado como pérdida y derrota.

Solo el que sabe querer resistir con todas sus fuerzas, triunfa sobre las seducciones. Y a éstos, Satanás les hace una guerra despiadada y continua.

Todos los que siguen al Dios verdadero, PADECEN PERSECUCIÓN.

Todos los que lo predican, terminan con la suerte de los profetas: ODIADOS.

A Juan Bautista lo odiaron por su severidad. Y por decir la Verdad, terminó decapitado.

A Jesús lo odiaron por su Bondad. Y por decir la Verdad, terminó crucificado.

Los dos predicaban a Dios. La Penitencia y el Amor atraen al Odio. Satanás inculca el Odio en los corazones y es generador de tragedias.

Cuando el Espíritu Santo se acerca a las almas y éstas comienzan a responder a su llamado, los hombres se dividen en dos ramas: los que aman y los que odian al que está llevando el Reino de Dios a los corazones.

Desafortunadamente siempre es más grande la cantidad de los odiadores que de los convertidos. Satanás sabe que las almas reconocen a Dios. Y se convierten al ser consoladas y curadas por Él. Presiente su derrota en los corazones y su Odio y su Furia no tienen límites.

Entonces ataca con toda su rabia a los que se atreven a desafiarlo arrebatándole sus presas y vuelve furiosos a los que le pertenecen, comunicándoles su Odio Infernal.

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Quien da hospedaje al Infierno, es quién odia a los pequeños cristos.

Satanás es tan astuto que convierte a  los hombres sin que se den cuenta, en marionetas a las cuales maneja como quiere, a través de los hilos de sus malos sentimientos y sus pasiones. Y sin que ellos lo adviertan, hecha mano de todos sus recursos para atacar al perseguido y dañarlo por todos los medios posibles.

Los santos del Cielo traen una corona adornada con las perlas de su llanto y de su dolor. Algunos han sido martirizados hasta la sangre, por las vejaciones de Satanás y sus aliados.

En la Tierra recibieron el extraordinario consuelo de la Ternura de Dios que alivia el Dolor de sus hijos, que los Fortalece para llevar la amarguísima Cruz del Odio y sobrellevar las persecuciones solapadas, astutas y terribles que para poderlas vencer, debieron prepararse en la Escuela del Sufrimiento.

Para ser vencedores de Satanás que a la carne había hecho corrupta. Vencedores de los sentidos que en ellos se agitan por herencia del pecado y azuzada por Satanás.

Todos los santos son mártires. Porque para ser santos debieron superar las persecuciones y permanecer fieles. ¡Gloria a quién vence!

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NIÑOS CRISTIANOS ANTES DE SER QUEMADOS VIVOS

Satanás es el eterno azuzador de los hombres. Cuando persigue a un justo, aprovecha todas las oportunidades para abatirlo y destruirlo. Y endereza todas sus armas para herir en la Misión y en los afectos…

Porque en unos la Presencia de la Gracia en los justos, produce un terror humano que no tiene razón de existir y en otros es un reproche que no pueden soportar. En estos casos es mejor soportar y vencer; sin soberbias y sin desesperaciones.

Esta hora siempre tiene su razón de ser y es buena. No hay que sucumbir al miedo. Durante estas horas, Dios NO ABANDONA, sino que sostiene al que es fiel. NO podrán soportar las persecuciones los que no tengan como rey al espíritu.

Todo esto sucede porque Satanás ha robado la fuerza para amar a Dios y la capacidad para hacer el bien. El Odio más grande de Satanás está dirigido contra Dios y contra su hijo: el hombre que lo ama hasta imprimir  en sí su Imagen. Él y solo Él existe en su corazón. Su amor está mezclado con llanto y dolor y purificado del rencor y del cansancio.

Las almas víctimas saben qué cosa quiere decir ser desamadas, rechazadas, ofendidas, no reconocidas, traicionadas y atormentadas con un sufrimiento que llega a enfermarlas. Calumniadas y tratadas como desquiciadas y obsesas.

En todos los medios en que se desenvuelven, son perseguidas por causa del Nombre de Jesús, el Amado de su Corazón y por su fidelidad en el espíritu. Y ellas entregan su amor y su dolor, su tribulación y su desolación.

Y Dios no las deja solas, porque Él necesita de estas penas. Un poco de Getsemani por su Amor. Ellas han extinguido el deseo de ser amadas y comprendidas y esto las hace arder en un fuego que refleja el Cielo y el Rostro de Dios.

Las burlas, los escarnios, los obstáculos, las trampas encaminadas a entorpecer su misión, las luchas espirituales, las tentaciones y las derrotas; aunadas a que al verse arrojadas de todos lados, llenándolas de dolor y de desaliento; tratando de derrotarlas con la tristeza y la impotencia y llevarlos a la  duda y la desesperación.

Todos sus repetidos y feroces asaltos, están destinados a destruir la Obra de Jesús y a conseguir a como dé lugar volver a atrapar al alma que se le ha escapado.

Cada santo tiene su traidor. Se le debe perdonar más a él que a cualquier otro. Se debe buscar por todos los medios, que reconozcan sus yerros. Un perdón con lágrimas amorosas, puede conseguir que un corazón arrepentido sea rescatado de las garras de Satanás. El perdón sana. El perdón salva.

Los ataques imprevistos de Satanás, provocan que los hombres sean sus instrumentos para flagelar a otros… Si no se pierde de vista esto, se puede intentar todo para ayudar al hermano caído, que de otra manera NO podría levantarse.

Uno de los desalientos más dolorosos, es comprobar que aquellos a los que se ha hecho un beneficio, pagan con la ingratitud y la traición. Y pasándose al bando de los acusadores, calumnian sin la menor consideración.

Esta Arma: LA TRAICIÓN, Satanás la esgrime con singular maestría. Porque sabe los efectos devastadores que causa al comprobar la ingratitud de los que también se ama.

Para NO ser vencidos por el Desaliento, baste recordar que a Jesús lo crucificaron, los mismos que recibieron los beneficios de sus milagros. Los hosannas mentirosos del Domingo de Ramos, fueron los mismos que pidieron el ‘crucifige’ del Viernes Santo.

Los perdones a las traiciones, adornan de piedras preciosas las coronas de los mártires del Amor. Dios ve. Dios juzga.

EL LIBRO DE LA VIDA

Y Dios premia y castiga de acuerdo a su Infinita Perfección. Los ultrajes y las calumnias, son la tinta con la cual quedan inscritos los nombres de los elegidos en el Libro de la Vida.

Los santos están esparcidos sobre la tierra, para que los hombres sacien su hambre sobrenatural a través de Dios. Pero el hombre desprecia esta ayuda divina y por instigación satánica los persigue con odio infernal.

El hombre cae en la noche de su ignorancia y pierde cada vez más el deleite de lo Celestial. Envenenado como está por el sabor engañoso del Pecado, aumenta el Odio que instintivamente siente por el que percibe que es superior a él.

Entonces, la única protección que les queda es: LA ORACIÓN.

No hay más que recordar lo que le pasó a Jesús en su vida terrena, para no lamentarse jamás y para ser fuertes en el espíritu, al ver en todo al Mesías. Los secretos de Dios deben guardarse.

Satanás es constante en vigilar y obrar. Y bastante persistente en atormentar a los elegidos. Hay que tener mucha prudencia y paciencia. Cuando se llega a amar a los perseguidores y a los Judas, el alma crece en virtud y perfección.

Cada santo tiene su traidor. El que le hace nido en su corazón a la duda, deja de orar y dejando de orar, se aleja de Dios. Entonces la incredulidad se apodera del alma, por las trampas que pone para destruir la Obra de Dios.

Es un mal muy grande no rechazarlo. El enemigo al que no se expulsa, termina por adueñarse del lugar. Porque pone trampas, levanta sus trincheras y dirige sus ataques para matar el espíritu y apoderarse del alma de una manera aún más fuerte.

A los que NO rechazan al invasor con las armas de la Fe, la Caridad, la Esperanza; su situación llega a ser peor que antes de convertirse.

Las almas de los débiles y descuidados son tomadas como base para torturar a los justos. Le dan cabida al Infierno con sus bajas pasiones y terminan atormentando al Mesías que vive dentro de la ‘víctima’ y que a su vez debe repetir la Pasión de su Redentor.

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¿CÓMO SE DEBE ACTUAR EN UNA PERSECUCIÓN?

Jesús nos enseñó como vivir y como morir: Él practicó todo lo que enseñó.

Practicó la Pobreza siendo pobre. La Continencia, siendo casto. La Templanza, siendo moderado. La Justicia, siendo justo. El Perdón, perdonando. A Redimir, redimiendo. A Obedecer, obedeciendo la más terrible de las órdenes: Morir por Amor.

Perdonó y amó a los enemigos,  desde el Patíbulo donde lo crucificaron. Perdonó y amó a sus asesinos, orando por ellos desde la Cruz donde moría. Él es el ejemplo a seguir.

Cuando se recibe un insulto y una agresión, es muy importante mantener la serenidad y la calma. Enfrentar al agresor con dignidad y recordar que ésta es la suerte de los elegidos. Porque cuando el corazón se llena de Ira, se anula la Doctrina del amor y del Perdón.

La amargura y la violencia abren el camino al Pecado. Y entonces sí que es una derrota para el cristiano, haber caído en el juego de Satanás.

La alegría de saber que se está haciendo la Voluntad del Padre Celestial, inunda al alma que sabe alegrarse de ser perseguida por su amor a la Justicia. Y la única tristeza, muy dolorosa por cierto, es la compasión hacia las almas que rechazan la Vida.

perdon-mandamientoEl que mantiene la calma, sigue respetando al agresor. Y entonces Dios intervendrá preguntando con mansedumbre: “¿Porqué me odias? ¿Porqué me persigues? ¿Qué mal te he hecho? ¿Porqué estás enojado y tienes esa crueldad conmigo?

En lugar de los desprecios y de corresponder al insulto con Ira, hay que tener humildad y amor. Porque no importa lo que ellos sean. Importa lo que nosotros somos.

Los cristianos hemos sido elegidos para el Reino de los Cielos y NO para el Mundo. La debilidad humana debe ser vencida por la fortaleza del espíritu. Y la tentación de corresponder con la tentación de no amar, con la falta de perdón; puede convertir al cristiano en un ser igual al que lo está agrediendo con Odio y entonces sí que la Venganza de Satanás estará completa. Porque el Odio engendra Odio y Destrucción.

Y si se recibe la ofensa de ser arrojados, burlados, perseguidos, con paz; se logran conversiones con la predicación más bella: el silencio de la verdadera virtud.

Este es el heroísmo que el mundo NO puede concebir por inexplicable y lo llama locura. Los enemigos del cristiano y a los que Satanás utiliza con refinada crueldad, para herir más dolorosamente donde más daño puede hacer, son los de la propia familia.

Cuando los elegidos están en la Gracia de Dios, son fortalecidos con la Fe, la Esperanza y la Caridad. Y es Dios Quién les ayuda a ser fuertes en las persecuciones. Cuando Dios está con nosotros, ¿Quién puede vencernos?

No nos debemos dejar sorprender por el miedo, ni por la soberbia. Si somos humildes y nos mantenemos fieles a Él, sabemos que sin Él, nada podemos; Pero si confiamos en su ayuda, siempre estará con nosotros.

El Mal no puede nada contra el hombre que quiere ser justo. Sufre, queda herido, pero goza de libertad y vida. Y vencerá en todos los combates que se sucederán continuamente. En todos los combates mientras dure la vida.

Porque si el hombre se despoja de su ‘yo’ y se espiritualiza con un espíritu fundido en Dios; ni las torturas, ni los suplicios, ni las heridas, ni las hogueras pueden ya causar daño. Son impotentes para destruir, porque Dios nos cubre como un escudo y vence al Opresor. Y la Paz envuelve al perseguido. Porque Dios es Paz.

A Jesús lo acusaron de alborotapueblos y Roma lo condenó a morir. Todo el que lo sigue debe sentirse feliz de padecer las mismas aflicciones que Cristo. El que verdaderamente ama, sabe que éste es un privilegio de parte de Dios.

No hay que dejarse intimidar por los enemigos. Este es un signo seguro de que ellos van a su ruina y ustedes a su salvación. En los momentos en que nos toca padecer los sufrimientos de Cristo con mayor intensidad; de Cristo nos viene también el Consuelo y la Fuerza suficientes para soportar los sufrimientos y vencer en la Prueba.

En esta Primera Gran Persecución, ustedes eran paganos demasiado carnales para el Evangelio y sin embargo, si estáis bien preparados; sabréis seguir adelante hasta dar el testimonio final: el Testimonio de la Sangre: el Martirio.

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HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, CONÓCELA

21.- LA MAGNA OBRA DE LA REDENCION I


jardin volksgarten-600x399Mientras tanto en la Puerta del Cielo…

Leonardo, Adrián, Diego y los demás catecúmenos; escuchan atentos a una bella matrona romana. Alta, de cabellos oscuros, aspecto distinguido, de mediana edad; muy parecida a Fabiola. Su nombre es Plautina.

Su voz resuena clara como una campana, al exponer la Tercera Lección de la Doctrina Cristiana:

LA MAGNA OBRA DE LA REDENCIÓN

“Satanás penetró en el Edén para robarle al hombre, todo lo que Dios le había dado. Y no solo lo despojó de su riquísima herencia, también le mató el espíritu. Y le dio mortales heridas al alma corrompiendo el intelecto, la voluntad, los sentimientos, los instintos, suscitando apetitos culpables, destruyendo la Inocencia y la Gracia, afligiendo al Creador.

El Pecado dejó al hombre obtuso en la inteligencia del discernir el Bien y el Mal y en la Integridad. Como un humo se le había ofuscado la Verdad conocida.

Decaído de hijo adoptivo de Dios al grado de animal razonable, el hombre sentía por instinto que ‘matar’ era malo. Que corromperse en libídines obscenas debía estar mal. Pero no sabía distinguir hasta qué punto era mal el matar y cual la lujuria más abyecta a Dios.

Entonces Dios, después de haber castigado con el Diluvio, dio las primeras normas para ser menos violentos. Llamó a Sí a Moisés y le dio el Decálogo que reúne la Piedad y el Castigo.

DIEZ MANDAMIENTOS

Piedad para los débiles y castigo para los burladores que cumplen el Mal con todo conocimiento de causa. El Decálogo con su parte positiva: ‘Harás’. Y negativa: ‘No harás’ crea el Pecado con todas sus consecuencias.

Porque se peca cuando se quiere transgredir y el hombre después de la Ley, ya no tiene más la excusa de decir: ‘No sabía que era pecado.’

El Decálogo es Piedad, Castigo y Prueba. Como prueba era el Árbol que estaba en medio del Edén. Sin prueba no se puede aquilatar la cordura del hombre. Pero sobre los Diez Mandamientos de la Ley Perfecta, está la Perfección de la Ley, con los Dos Mandamientos del amor, dados por el Verbo Docente. Triple Amor a Dios: Amor del corazón, del alma, de la mente.

Porque Adán pecó con el corazón, (concupiscencia de la carne); con el alma, (concupiscencia del espíritu) con la mente, (concupiscencia de la razón); saliéndose del orden por abusar de los dones recibidos y ofendiendo a Dios con los mismos dones que había recibido de Él, para que el hombre pudiera asemejársele y serle causa de gloria.

Con las cosas que pecaron, debió ser reparado el Pecado, cancelada la ofensa y restablecido el orden violado.

Y EL VERBO SE HIZO CARNE PARA HACER ESTO.

REINA DEL CIELO Y MADRE DE DIOS

Y para restituirnos la Gracia y la Verdad en medida plena, rebosante, inagotable.

Con cuanto pecó el primer hombre, el Hombre-Dios repara.

Y el Amor Encarnado y el Amor Virginal, los dos ofrecidos voluntariamente. Totalmente. Y consumados para que Dios fuese consolado y el hombre salvado.

La muerte de Abel hizo añicos el orgullo de Adán y las escorias expertas de Eva, en el más atroz alumbramiento a las tinieblas.

La muerte de Cristo hizo añicos el Pecado y mostró a la Humanidad el alumbramiento a la Gracia.

Por un solo hombre, el hombre conoció la muerte. Por el Hombre solo, el hombre conoce la Vida. Por Adán, la Humanidad ha heredado la Culpa y sus consecuencias. Por Jesús, Hijo de Dios y de María, la Humanidad hereda nuevamente la Gracia y sus consecuencias.

Todos eran pecadores al menos del pecado hereditario. Ser justos era una grave fatiga, porque la Gracia no estaba en los espíritus. El Templo era un nombre. Los ritos, una representación mímica. La invisible Presencia del Santo de los santos no era creída más que por los simples. Los pequeños entre el Pueblo que tenía el nombre de santo.

Todavía los sacerdotes y rabíes enseñaban que Dios estaba en el Templo: magnífico en su gloria, parlante a sus ministros.

Y es en esta hora que Jesús ha venido.

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El Advenimiento de la hora de la Misericordia.

Pero no era solamente Hora de la Misericordia. Era también de Justicia. Justicia para Israel que ya no merecía más, ser el Pueblo de Dios. Otro pueblo debía ser elegido en su lugar: El Pueblo Cristiano.

El fin del Templo había llegado. La Ley Nueva, perfección de la antigua, se imponía; predicada a los hombres directamente por Dios. La Caridad de Dios se mostró en toda su plenitud a los hombres.

Dios es Infinitamente Bueno, Amoroso, Sabio, Paciente. Por estas perfecciones, Él dispuso al Redentor antes de que fuese el Pecado. Él ha puesto al alcance de todos el Cielo.

Y el Cielo es una conquista larga, muy dura, cierta. Solo para aquellos que perseveran en la buena voluntad, hasta el término de la existencia. Dios tiene todo Poder. Y Dios ha tenido misericordia. Y su alegría es comunicarse a los espíritus que anhelan al Dios Desconocido. Que no rechazan al Dios Ignorado que desean conocer.

Él ha amado a sus criaturas hasta dejar el Cielo por ellas.

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REDIMIR = RESCATAR. Volver a comprar lo que antes se vendió o empeñó.

MESIAS   =  REDENTOR.

Si en una balanza se mete un peso desproporcionado al peso equilibrador, la balanza se inclina hacia un lado. Pero si se restablece el equilibrio, las dos partes de la balanza quedan alineadas.

Por el delito de uno, muchos perecieron. La balanza de Dios estaba solamente inclinada hacia la parte de la Justicia. Pero por el Sacrificio de Cristo, la Gracia y la Vida son dadas a todos los que creen en Jesús.

Y de esta manera el equilibrio no solo es restablecido, sino que dado el sacrificio del Hombre-Dios es de un valor infinito e infinitos los méritos del Cristo-Salvador. La balanza de Dios se inclina ahora hacia la Misericordia.

Y Misericordia y Perdón rebosan del plato colmado de la Sangre Divina, que fluye para la salud del mundo. Tanta fluye, cuanto más abundante es el Pecado. Para que la Gracia abundando venciese al Pecado. Y la Vida venza a la Muerte, muriendo para dar la Vida a los espíritus inmortales de los hombres. La Vida, o lo que es lo mismo: el Reino de Dios dentro de los hombres.

EL MISTERIO DE LA ENCARNACIÓN DEL VERBO

Pareciese que Jerusalén fuese la más adecuada para el nacimiento del Rey de los Judíos. Pero…

Jerusalén ya no era santa. Llevaba aquel nombre, pero la corrupción llenaba todos sus estratos, porque aunque Dios le había colmado de bienes, había rechazado el más necesario: “El bien de la posesión de Dios.”

Y el Don que hubiera hecho grande a Jerusalén, le fue quitado.

Ni el Nacimiento, ni la Muerte de Cristo tuvieron lugar dentro de sus muros; sino solo el delito de la Condena de Cristo. Contra la cual también las piedras se rebelaron: rompiéndose en su muerte y sacudiéndose obedientes al Querer de Dios y después, cuando Jerusalén fue arrasada…

Verdaderamente solo quién ama con todo su ser, puede conocer el inefable Misterio que es la Encarnación del Verbo…

Siendo María la más santa de las criaturas que había habido en la tierra, emanaba la santidad como un astro encendido del que se escapan etéreos rayos de sobrenatural potencia.

Y Sacerdotisa regia y purísima fue la virgen ardiente de la caridad más pura y fuerte que criatura nacida de hombre, nunca tendrá.

Ella aceptó el ofrecimiento. Y el “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí como su Palabra quiere…” fue  el ‘sea la Luz’ de la recreación del hombre, a hijo de Dios y heredero del Reino de los Cielos.

Dios se acercó a los hombres a través de Jesús. Y se hizo hombre para que el hombre pudiera conocerLo y contemplarLe sin temor.

CRISTO. Aquel que diviniza la materia, la glorifica y restituye a Adán a su dignidad original. Cristo reconstruye lo que estaba destruido. El cordero que revirginiza al hombre en la Inocencia y en la Gracia. Por su Caridad Humano-Divina, puede todo.

Pero Él, Perfección, no se ha limitado a enseñar que no hay amor más grande que el de aquel que muere por sus amigos. Él ha muerto. Éste es también el precepto implícito que con su ejemplo, Jesús ha dado.

DIOS QUERIA PERDONAR AL HOMBRE.

Porque lo amaba. Quería devolverle la Inmortalidad, la Posesión del Cielo.

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Y prometió en el momento de la sentencia del castigo: “Yo pondré enemistades entre tú y la Mujer. Y entre su raza y la descendencia suya, Ella quebrantará tu cabeza y andarás asechando su calcañal.”

María nació sin la mancha del Pecado Original y amó como criatura alguna, jamás amará. María no conoció el Pecado y por eso es la Vencedora de Satanás.

Cristo viene de la Hora Perfecta. Los siglos la trasmitieron con voz siempre más clara, con pormenores más precisos. La Voz Divina, promesa de un Mesías Redentor y de la Mujer sin concupiscencia, que castigará al Prevaricador, alumbrando al Vencedor del Pecado y de la Muerte.

María: Pacífico Puente, que reúne Cielo y Tierra. La Eva Santa y Verdadera Madre generadora de Vida,  de la Humanidad. La Amadísima que con su sola Presencia obtiene misericordia para los pecadores. Su amor perfecto. Su perfecta obediencia. Sacrificio de olor suave que aplaca la ira del Señor.

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Arcoíris de Paz. La Corredentora es el dulce astro que resplandece a la Presencia de Dios, para recordarles que Él ha prometido Misericordia a los hombres. Y ha dado a su Hijo para que los hombres tengan Perdón.

El arco iris después del Diluvio fue visto solo por los justos que permanecieron vivos sobre la tierra; pero María en un sobreabundar de misericordia, será vista por muchos que justos no son.

Y su voz, su perfume, sus prodigios, son para justos y pecadores. Y felices aquellos que entre éstos últimos; se conviertan a la justicia, a la fe en Cristo, el cual es salvación.

EL AMOR DE DIOS

El amor de un Padre que sacrifica a su Verdadero Único Hijo, para salvar la vida de sus hijos adoptivos. Y de este amor es del que ha amado Dios. Ha sacrificado a su Unigénito, para salvar a la Humanidad Culpable.

Y Jesús dejó la libertad y la pureza que son la atmósfera del Cielo, privándose de ellos y descendiendo a la cárcel humana; para ayudar al hombre al que ama. Los redimidos por Cristo conocen todo el amor de Dios.

Y Cristo es este amor infinito que Él Mismo ha revelado con su Persona, con su Palabra, con su Ejemplo y sus acciones. Jesús es Verbo y Carne. Con el Verbo instruye. Con la Carne, Redime.

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JESÚS ES EL MESIAS

Jesucristo tenía la voluntad libre. Como Dios Y como Hombre. Jesús no prevaricó. No abusó de ésta, su libre voluntad potente, para escapar de la Muerte en la Cruz. Si lo hubiera hecho, hubiera sido más Rebelde que Lucifer. Pero Cristo nunca fue rebelde.

Ninguna cosa, ni siquiera la natural repugnancia humana al suplicio, lo hizo tal. Porque sobre su Voluntad Libre, estaba y puso, la Voluntad del Padre. Y Él, el Perfectísimo Hijo Divino, de Naturaleza igual a la del Padre; no sacó ventaja.

Sino que con reverencial amor, siempre dijo al que lo había generado: Hágase tu Voluntad’ Y Bondadoso y Obediente, ofrece y rinde sus poderes, para ser arrastrado al Sacrificio. Su voluntad libre la usó para ser Perfecto como Hombre, así como era Perfecto como Dios. 

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Dios no puede pecar siendo la Perfección. Pero su Segunda Naturaleza como Hombre, estuvo sujeta a tentaciones. Y las tentaciones son los medios para pecar, si no son rechazadas. Y duras tentaciones fueron lanzadas contra el Hombre.

Todo el Odio contra Él. Todo el Rencor, el Miedo, la Envidia del Infierno y de los hombres, contra Él. Contra el Fuerte al que sentían Vencedor, aunque tuviera la mansedumbre de un cordero.

Pero Jesús no quiso pecar. Hay que dar el reconocimiento a su Fortaleza. No pecó porque no quiso pecar. Y también por su Perfección en la Justicia contra todas las insidias y los eventos, Él ha confirmado ser el hijo de Dios.

Y la Justicia consiste en practicar el amor con heroísmo de santidad. La santidad de Jesús lo ha convertido en el Santo de los santos, porque como Hombre fue el Héroe que quiso ser: ‘Amen como Yo los he amado’.

Obedecer es el precepto que nos convierte en Cristianos.

JESÚS ES EL REDENTOR  

El Hijo de del Hombre fue entregado en manos de los hombres, porque es el Hijo de Dios, pero también es el Redentor del Hombre. Y no hay Redención sin sufrimiento.

Él soportó el sufrimiento en la Carne y en la Sangre, para reparar los pecados de la carne y de la sangre. En lo Moral, para reparar los pecados de la Inteligencia y de las Pasiones. En lo espiritual, para reparar las culpas del corazón. Por todo esto, fue completa.

Y Jesús tomó sobre Sí, todas nuestras miserias y todos nuestros pecados. Los pasados, los presentes y los futuros…

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 Como si hubiese sido sumergido en un estercolero pútrido, quedó Jesús ante los Ojos del Padre y de Él se horrorizó el Altísimo; porque en ese momento al tomar sobre Sí todos los pecados del mundo acumulados en los siglos, se convirtió en el Pecado y en el Hombre Culpable.

Un diluvio de culpas sobre la Tierra, desde su principio hasta su fin. Un diluvio de maldiciones sobre el Culpable. Sobre la Hostia del Pecado.

Jesús sudó sangre por la agonía de ser el Maldito. Su corazón se trituró con el conocimiento de que en aquella Hora, no era el Verbo de Dios. Era solamente el Hombre. El Hombre Culpable.

Y todos los pecados los ha descontado sobre su Cuerpo Santísimo. Y para que el hombre volviera a revestirse en su alma, de la vestidura de bodas; Él se ha revestido de llagas, moretones, sangre, heridas que traspasaron su Cuerpo.

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La Ira de Dios se abatió sobre Él. La Ira por nuestros infinitos pecados, desde el primer pecado hasta el último que será cometido. Y la Justicia ha clavado toda culpa en su Cuerpo Inocente.

Como ciervo perseguido por una turba de arqueros, Él ha sido perseguido por las flechas de Dios, para que toda culpa fuese expiada con su Sangre.

Con las torturas de su cuerpo mortal, extrajo la Maldad de toda la estirpe humana y empapado con su Sangre, nos lavó las culpas de la carne. Por esto fue aprehendido en Jerusalén.

Entregado a los sacerdotes, escribas y fariseos, que lo llevaron a los gentiles para que lo escarnecieran. Después de haber sido abofeteado, insultado, herido, escupido y arrastrado por las calles de Jerusalén como un harapo inmundo.

Y los gentiles, después de haberlo flagelado y coronado de espinas, lo condenaron a morir en una cruz con una muerte infame, como un vulgar malhechor.

El pueblo que lo había honrado con los hosannas el Domingo de Ramos, pidió su muerte y en su lugar, pidió el indulto de un asesino.

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Y Dios lo permitió. Porque es el Cordero de Dios que expía por los pecados del mundo. Cargó sobre Sí con todas las culpas y con todos los dolores, para que el hombre fuese sanado. Más tarde llegó la Gloria, pero antes fue el Dolor. Más tarde llegó el derecho a juzgar, pero antes estuvo el deber de expiar.

En medio de un mar de Angustia, de un océano de Dolor; en el que su Madre y las almas-víctimas comparten, murió en un Patíbulo y tres días después por su Voluntad Divina, Resucitó.

Volvió a la Vida Eterna y Gloriosa como Hombre. Y volvió a la plenitud de ser Dios, con el Padre y el Espíritu Santo, después de haber padecido toda clase de afrentas y de ver su corazón atravesado por la Mentira y el Odio.

Entonces fue constituido Fundador del Nuevo Templo, en el que se encuentra la Fuente Santísima del Espíritu Septiforme. Pero antes Jesucristo fue la Víctima Inmolada que purificó la Casa de Dios.

La pareja Jesús-María es la destinada a anular todo lo que hicieron Adán-Eva y devolvieron al linaje humano al punto en que fue creado: reyes ricos en gracias y dones para una regeneración completa. Perfectos en Obediencia, en Amor y en Santidad.

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Por una infidelidad de la Mujer, el género humano conoció el Pecado, el Dolor y la Muerte. Por la fidelidad de la Madre Santísima, la Virgen Inmaculada, el género humano ha obtenido la regeneración a la Gracia. Y por Ella, el Perdón; la Alegría Pura y la Vida.

Esta Gracia si bien no anula todas las consecuencias del Pecado Original, y que son el Dolor, la Muerte y los estímulos restantes para dar pena, miedo y batalla. Ayuda fuertemente a soportar el dolor presente con la esperanza del Cielo.

Ayuda a afrontar el miedo de morir, con el conocimiento de la Misericordia Divina. Ayuda a rehacer y domar los estímulos, con las ayudas sobrenaturales por los méritos de Cristo y los Sacramentos instituidos por Él.

Adán quedó mutilado de la Gracia y de la Vida sobrenatural, de la Inocencia, Integridad, Inmunidad, Inmortalidad y Ciencia. Y como cabeza de toda la Familia Humana, ha trasmitido su penosa herencia a todos sus descendientes.

Pero la Humanidad ha sido más afortunada. Por medio de Jesús-Salvador-Redentor, ha obtenido la curación.

Más todavía, la ‘recreación’ en la Gracia: la vida del alma. Y por los sacramentos por Él instituidos, las virtudes que éstos infunden.

Los dones del Espíritu Santo han obtenido también los medios para crecer siempre más en perfección, hasta alcanzar el culmen con la ‘supercreación’ que es la santidad.

Pero ni siquiera el sacrificio del Hombre-Dios que ha restituido la capacidad de amar, conocer y servir a Dios en esta vida y poseerlo con júbilo en la otra. Ha cancelado las cicatrices de las grandes heridas que el hombre se infirió voluntariamente.

Y especialmente de la Triple Concupiscencia que está siempre pronta a rehacerse llaga, si el espíritu no vigila teniendo sujetas las malas pasiones.

El hombre regenerado hijo de Dios por medio de Jesús, conoce esto que Adán no conocía. Conoce a cual inmensidad llega el Amor del Padre, que da a su Unigénito para cancelar con su Sangre, el decreto de condena de la Humanidad decaída por su Progenitor.

Nada de cuanto hay en la Creación debe estar privado de incentivos o de consecuencias buenas.

El mundo odió a Jesús sin motivo alguno. Cuando pensó destruirlo, hizo que el hombre regresara a Dios. La aparente victoria de Satanás, fue su verdadera derrota.

EL PRIMOGÉNITO

Jesús es el ‘Primogénito entre los muertos’ siguiendo el orden divino y humano.

Primogénito siguiendo el orden humano, porque Hijo por parte de Madre de Adán, que nació como debieron nacer todos los hijos de los creados por Dios: con procreación privada de Lujuria y de Dolor.

Por eso se le llama Hijo del Hombre, pues Él fue por línea humana el Hijo Primogénito (vivo en la Gracia) de Adán.

Primogénito del Padre siguiendo el orden divino, porque es el Hijo del Padre Celestial. Generado por Él y NO CREADO por Él. Generar quiere decir producir una vida. Crear quiere decir formar. El artista puede crear una obra; pero solo un padre y una madre, pueden generar una vida.

Nada impedía al Verbo de Dios aparecer entre los hombres, materializando su espíritu como un hombre adulto y amaestrar en la perfección de la Ley, repitiendo un prodigio que ya había realizado antes. (Génesis 18, 1-3)

Pero para la Justicia era necesario un Sacrificio.

Y Él quiso volverse un pequeño germen que madura en un seno de mujer. Y después, un pequeñín que llora y se amamanta para vivir. Pasando por todas las etapas de la vida: niño, adolescente, joven, hombre, al igual que cualquier nacido de mujer.

Y en el nacer y en el morir, fue igual a todos los hombres. Él, Dios; no quiso ser diferente de nosotros, puesto que por amor quiso convertirse en Hombre.

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Las únicas diferencias estuvieron en su Perfección Humana y Espiritual, porque Él quiso conservarlas tales. Y en su Pasión que completó de manera tremenda: en el cuerpo, en la mente, en el corazón y en el espíritu, como ninguna criatura lo padeció.

Y Él para Sí lo quiso, aun siendo el Eterno Inocente, que ningún castigo merecía. Jesucristo amó tanto al hombre, hasta el extremo de odiarse a Sí Mismo y derramó toda su Sangre por nosotros.

Y para salvar al hombre, tomó un alma y descendió del Cielo, al seno de la Inmaculada.

El amor materno cuando es justo, es el amor más completo, más perfecto. El más alto de los amores de la Tierra. Para María no era solamente el amor de la madre que ama a la criatura que se forma en ella y que es el fruto del amor de dos criaturas.

María amaba a Dios en su Hijo, que había venido a Ella para hacerse Hombre en su carne. Miraba su vientre inviolado y veía que era la Custodia Viviente de Dios Vivo en Ella.

Sentía palpitar el otro corazón y sabía que era el Corazón de Dios, hecho Carne.

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El Corazón de Jesús fue formado por el Espíritu Santo, generador de la Humanidad Santísima del Verbo: Dios conteniéndose a Sí Mismo, en la Perfección de la Perfección de Jesucristo.

El Corazón de Jesucristo formado por los Fuegos de la Caridad y los Lirios de la Purísima, testimonio del sublime aniquilamiento del Verbo, para que se perfeccione a Sí Mismo como Hombre, en la Caridad. ¿Habrá un Trono, un Altar, un Templo, más sagrado y más suyo que éste? Definitivamente, NO.

Él vino para perfeccionar la Ley y volverla clara con sus enseñanzas y practicable con su ejemplo. Él vino y tanto ha amado el Bien y rechazado el Mal, que aceptó morir para que el Bien triunfase en el mundo y en los corazones.

Y el Mal fuese vencido por la Sangre Divina.

Y con su sacrificio y su Redención obtuvo que los santos que NO REHÚSAN SEGUIRLO por el Camino de la Cruz, compartan con Él, la Gloria de la Resurrección. El Apóstol Juan fue el primero en comprender lo que había en el Corazón de Jesús.

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Todos los santos son frutos de ese Corazón, del amor por ese Corazón. A los que no se separan de Él, Él los lleva al Cielo como una parte de Sí Mismo.

Jesús con su Muerte destruyó nuestra muerte y nuestras culpas las anuló con su Sangre. Él nos ha rescatado del Mal. Él lo ha dejado impotente para perjudicarnos en la vida futura, clavando nuestros males en la Cruz y filtrando nuestro espíritu a través de Él, para darnos la sanidad.

Y a cada alma en particular deificarla. Y al alcanzar la perfección, compartir con ella la gloria de la Resurrección. 

Y la dulce voz de Jesús nos dice:

“Venid, mis brazos están abiertos. Sobre la Cruz me dolía el tenerlos clavados solamente porque no podía estrecharlos en torno a vosotros y bendecirlos. Pero ahora soy libre de atraerlos a mi Corazón. Mi boca tiene besos de Perdón y mi corazón tiene tesoros de Amor.

Dejad las riquezas injustas y venid a Mí, Riqueza Verdadera. Dejad los goces indignos y venid a Mí, Gozo Verdadero. ¡Cómo os sentiréis alegres, de una espiritual felicidad, si confiáis en Mí! Yo soy el Dios de la Paz. De Mí brotan todas las gracias.

Todo dolor en Mí se calma. Todo peso se vuelve ligero. Todos vuestros actos cumplidos en mi Nombre, se revisten de mi Belleza. Yo puedo daros todo si venís a mi Corazón y no de manera humana, sino sobrehumana, eterna, inefablemente dulce. No les digo que no conoceréis el Dolor. Lo he conocido Yo que Soy Dios. Pero les digo su dolor se volverá suave si lo sufres sobre mi Corazón…

Venid, dejad aquello que muere. Aquello que hace daño. Aquello que quiere el Mal. Venid a Mí que os amo. A Mí que sé dar las cosas que no perjudican y no mueren. Ayudadme con vuestra voluntad. La quiero para actuar no porque Yo la necesite. Sino porque es necesaria para vosotros, para merecer el Reino.

Venid. Ayudadme a rechazar al Infierno en el Infierno y a abriros el Cielo.

Yo comencé a consumar mi Sacrificio para vencer a Satanás, al Mundo y a la Carne, a partir del primer acto de mi Voluntad contra las voces de la carne, del mundo y de su Rey Tenebroso.

Morí a Mí Mismo para haceros vivir con mi ejemplo y morí sobre la Cruz para daros la Vida. Destinado a ser vuestro Pontífice Misericordioso, debía por experiencia propia conocer a la perfección las luchas del hombre y permanecer fiel delante de Dios a fin de enseñaros a permanecer fieles.

Recordadlo: YO TE AMO TAL COMO ERES EN ESTE MOMENTO…”

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONÓCELA  

P140 LA LOCURA INAUDITA


PADRE TRINIDADsabaothMayo 26 de 2016

No desperdiciéis ni un segundo, los Acontecimientos pronto llegarán

Bendecid, hijitos Míos, Mi Santo Nombre. Bendecid Mi Presencia en vosotros. Bendecid todo lo que os rodea, porque Yo os lo he dado. Bendecid aquello que veis y aquello que no veis. Bendecid los espacios, bendecid los planetas, Bendecid la vegetación, Bendecid aquello que está bajo las aguas, que vive; aquello que está en los aires, que vive también.

Gozad Mis pequeños, la Creación. Gozad aquello que todavía no conocéis, pero que pronto veréis y conoceréis. Gozad Mi Presencia en vosotros. Gozad Mi Conocimiento en vosotros. Gozad Mi Sabiduría Santa y Divina. Gozad a Mi Hija, la Siempre Virgen María. Gozad la Presencia de Mi Hijo y lo que hizo por vosotros. Gozad Mi Santo Espíritu que os Enseña y os prepara para el gran momento de la Unión.

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GozadMe Mis pequeños, porque Soy vuestro Dios, que Soy todo Amor. Y porque vosotros habéis sido creados para vivir en el Amor y eso es vivir en Mí, para Mí, por Mí. Gozad Mis pequeños, todo lo que habéis vivido, gozad lo que viviréis todavía.

¡Cuánto Amor, Mis pequeños! ¡Cuánto Amor os doy, que hasta os envuelvo en Mi Amor! Preparad vuestra alma Mis pequeños, para que Mi Amor esté en vosotros ya desde ahora. Para que Mi Amor encienda vuestro corazón. Que ése Fuego Divino vaya quemando todo aquello que no Me pertenece y que está en vosotros.

Habéis sido llamados por Mí vuestro Dios, para vivirMe y gozarMe eternamente. Gozad el que Yo os haya escogido. Gozad ya desde ahora los momentos sublimes del Encuentro. Gozad Mi Vida, lo que os he dado y lo que vendrá, que será todavía superior.

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Gozad, gozad Mis pequeños, lo que aún no conocéis. Porque de Mí, sólo pueden venir grandes sorpresas, grandes regalos porque Soy Omnipotente. Siempre aumentaré vuestro gozo, porque Soy así con las almas: las amo, las consiento y sobre todo, cuando responden a Mi Amor y Me aman más.

Más consiento más a ésas almas que saben reconocerMe como su Dios y Creador y que saben gozar Mi Amor en todos los momentos de su existencia, aún en los momentos difíciles.

Mi Amor está en vosotros cuidándoos, guiándoos, protegiéndoos. En ningún momento Mi Amor se separa de vosotros. Sois Míos, Yo busco a los Míos, os persigo hasta que os alcanzo y os lleno de Mi Amor.

almas predestinadas

Gracias Mis pequeños, por amarme. Gracias Mis pequeños, por buscarme. Gracias Mis pequeños, por confiar en Mí, vuestro Dios.

Mis pequeños, todos estos años de preparación han sido principalmente, para sensibilizar vuestro corazón.

Satanás, aprovechando todo lo que os rodea a la gran mayoría de vosotros y de todos vuestros hermanos, os ha causado endurecimiento de corazón. Y os ha llevado a que ya no os tratéis como verdaderos hermanos. Que no os tratéis con cariño, con amor, con respeto, buscando el Bien de vuestros hermanos.

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En estos tiempos, os tratáis como enemigos. No veis por el hermano, le teméis; porque sabéis que sus corazones han cambiado.

A vosotros os tomé, os cuidé, os instruí y cambió vuestro corazón. Vuestro corazón no debe ser ya como cualquiera de los de vuestros hermanos. Tiene que estar ya sensibilizado para que los cuidéis a ellos, como Yo vuestro Dios, os cuido a vosotros.

Cuando veis, ahora a un hermano en necesidad o atacado, sufriente, enfermo, ya no pasáis de largo. Quizá no podáis hacer mucho por él, pero vuestro corazón se mueve en compasión para pedir por sus necesidades. Y quizá una palabrita de aliento le diréis, para que se sienta mejor.

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Os he ido moviendo en vuestro ser, para que empecéis a vivir lo que se vive en el Reino de los Cielos, que es la hermandad Celestial. Que os tratéis como verdaderos hijos Míos, como hermanos, como debéis ser, ya desde ahora.

Tenéis vuestra Familia en el Reino de los Cielos, os lo he dicho. El Amor en el Reino de los Cielos, es un Amor total; no hay reservas, es donación de unos para con los otros, es crecimiento. De lo que tenéis unos lo compartís con los otros y así os vais mejorando, vais creciendo en todos sentidos.

 Porque como os dije, Mi Vida es como la savia de las plantas, os doy vida y ésa vida se va difundiendo hacia unos y hacia otros. Y vosotros, en el Reino de los Cielos, no podéis detener el correr de ésa Savia Divina.

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Por eso os he ido preparando, para que ésa Sabia Divina ya os haya empezado a mover… Y vosotros la podáis transmitir a vuestros hermanos, para irlos preparando a regresar al Reino de los Cielos.

Como os he dicho, no todos vuestros hermanos aquí en la Tierra, se condenarán… Pero no todos sirven como semillero para los Nuevos Tiempos. Sobre ésas almas quiero que trabajéis, quiero que les transmitáis Mi Vida, directa o indirectamente. Y esto es, a través de vuestras oraciones, vuestra intercesión, que es vida también.

“Amaos los unos a los otros”, os pidió Mi Hijo. Ahora, no los conocéis; pero sabéis que existen y que necesitan de Mi Ayuda… Pero muchos de ellos no saben ni siquiera orar, ni dirigirse a Mí y por eso estáis vosotros ya preparados, instruidos; para que Me traigáis a ésas almas de regreso.

INTERCESION

No quiero que llegue la Purificación y que ésas almas no estén protegidas por Mi Gracia, que la obtendrán por vuestra Oración e Intercesión.

Os he dicho que será como está en las Sagradas Escrituras: el Día del Señor vendrá como el rayo y arrasará a las almas. Y si no están protegidas por vuestra Oración, por vuestra intercesión, ésas almas se perderán.

Esta es vuestra Misión más importante en estos momentos:

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 Proteger a las almas que no Me conocen, que no están preparadas para el Bien morir. 

No desperdiciéis ni un segundo, Mis pequeños. El Tiempo ya está sobre vosotros. 

LOS ACONTECIMIENTOS PRONTO LLEGARÁN… 

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En menos tiempo de lo que os imagináis.

Preparaos vosotros mismos. Y preparaos espiritualmente con la ayuda de Mi Santo Espíritu, para que salvéis a vuestros hermanos con vuestra Oración, con vuestra donación, con vuestros buenos deseos; como os he ido preparando y que debéis estar poniendo en práctica ya.

Estos momentos que vais a vivir Mis pequeños, serán un Parte-aguas en la Historia de la humanidad: pero sobre todo, de la Cristiandad.

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Cuando llega Mi Hijo, como Parte-aguas, quedó marcado en la Historia: el antes de Cristo y después de Cristo. Estos momentos serán otro Parte-aguas, os he anunciado antes.

Ya os tocó vivirlo y debéis agradecerlo, porque veréis grandes cosas. Viviréis lo que no os imagináis. Como los mismos judíos, de aquél tiempo: vivieron y no se imaginaron que iban a vivir con la Presencia de Mi Hijo.

Vivieron Su Nacimiento, Su crecimiento, Su Donación, Su Muerte y Resurrección. 

viacrucis animado

Vosotros veréis caer al Mal. Veréis cómo será aplastado Satanás por Mi Hija, La Siempre Virgen María.

La Sencilla, La Pura, La Santa e Inmaculada, La Pequeña, La Obediente, La Hermosa, La Santa Hija de Dios. Fuerte en los momentos de la Prueba y ahora…

LA TRIUNFADORA…

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 Porque VENCERÁ a las Fuerzas Malignas. Y vosotros, triunfantes también, con Ella.

Se esperan grandes momentos para vosotros. Los escogidos, gozaréis estos momentos de Historia, donde veréis caer como os dije, la Maldad de Satanás y veréis revivir en pleno, Mi Amor, Mi Bondad  hacia todos vosotros, los que quedéis.

Un nuevo Amanecer tendréis… EL NUEVO AMANECER DE LA HUMANIDAD, de las almas escogidas.

Jesus amanecer

La Tribulación pasará y como un viento fortísimo, se llevará todo lo que no será purificado; para darle lugar al Nuevo Mundo, purificado para las almas escogidas.

Veréis estos grandes Milagros, como vio grandes Milagros el pueblo que salió de Egipto.

Mi Presencia en la Historia, siempre ha sido fortísima cuando os quiero mostrar Mis Potencias Divinas. El pueblo judío había sido escogido para vivir grandes momentos y que fueran ejemplo para todas las generaciones. A pesar de vivir ésos portentos Divinos, Satanás se metió en su mente y en su corazón y no Me dieron Mi lugar.  

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DIVISIÓN Y PASO DEL MAR ROJO

Mi Hijo lo padeció en Su Presencia Viva entre vosotros. Lo padeció en Su Cuerpo, lo padeció en Su Corazón…

¡SER DIOS! ¡SER EL CREADOR! ¡SER MI HIJO!…

Y

¡SER RECHAZADO POR LOS HOMBRES!

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¡ESTE ES MI HIJO… !

¡Cuánta ceguera! ¡Cuánta maldad puede guardar el hombre en su corazón!

¡A tal grado de despreciar a su Dios, aún teniéndolo frente a él!  

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Vosotros Me tenéis en vuestro corazón. Ciertamente Me defendéis, porque ya habéis sido preparados por Mi Amor. Pero aún en estos tiempos, hay muchos hermanos vuestros que Me desprecian. Desprecian Mis Palabras, Mi Sabiduría, Mi Amor, Mis Cuidados Divinos.

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Vosotros, los que Me amáis…

 ¡PEDIDME!…  Un corazón más grande. Un amor inmenso…

 Para que Me deis, lo que vuestros hermanos que no Me aman, no Me dan. 

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Reparad por aquellos que Me desprecian, que Me blasfeman, que Me quieren sacar de su corazón.

Reparad, porque Satanás se introdujo en ellos y Me hace ver ante ellos como un ser repulsivo, como él realmente es y que Yo no lo Soy.

Os he creado en la perfección y para que produzcáis obras perfectas… Pero no respondéis la gran mayoría de vosotros… Por eso, serán eliminadas tantas almas, porque no aprendieron a responder con amor a Mi Amor.

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Reparad por el tiempo perdido de vuestra vida, cuando estabais alejados de Mí. O cuando pecabais gravemente y no era Yo el Dueño de vuestro corazón; sino que en ésos momentos, era Satanás el dueño de vuestro corazón.

Llorad vuestros pecados. PedidLe a Mi Santo Espíritu que os dé ésa Gracia… De llorar vuestros pecados desde lo más profundo de vuestro corazón.

Y de esta forma, se vaya purificando vuestro corazón perfectamente junto con vuestro pasado, el pasado de vuestra vida que no Me perteneció. 

EL TIEMPO

Cuando os deis plena cuenta del Daño que Le hicisteis a Mi Corazón cuando pecabais o cuando os alejasteis de Mí y no Me procurabais… Cuando vivisteis para Satanás y no queríais vivir en la perfección del Amor…  Reparad. Reparad, reparad y Yo en Mi Misericordia Infinita, os acercaré a Mi Corazón… 

 Vuestro corazón estará llorando vuestros pecados pasados…. Y Yo enjugaré vuestras lágrimas… Y así, purificados quedaréis para el Nuevo Mundo que os Daré.

Es una Gracia muy grande que os concedo a vosotros, los que Me amáis de corazón, el poder llorar vuestros pecados. 

miserere-arrepentimiento

Os haré recordar cómo Me dañasteis, pero os Perdonaré. Porque os amo y no recordaré nunca más cómo Me dañasteis…. 

 Sino gozaré la alegría que viviréis cuando os lleve a vivir los Nuevos Cielos y las Nuevas Tierras. Cuando os vea gozar en un éxtasis de amor… Y ésa Nueva Vida en la que viviréis cuando os vea correr, gritar de alegría, como niños. Alegraréis Mi Corazón y el pasado quedará olvidado…

 Tanto para Mí, como para vosotros. Gozo ya ésos momentos, en que os veré nuevamente como niños… Niños sencillos, alegres, viviendo cubiertos de Mi Amor, llenos de vivacidad. ¡Cuánta alegría Me dais Mis pequeños, cuando os comportáis como verdaderos hijos Míos! ¡Os amo! ¡Os amo, Mis pequeños!…  

Padre-Nuestro

Vivid alegres, contentos Conmigo… Por lo que os doy y que os daré eternamente. DadMe todo vuestro ser. ¡Cuánta alegría Me dais, cuando vivís para Mí!

El Universo entero quedará Purificado, porque es Mi Creación. Porque así lo dicen las Escrituras: “Toda la Creación quedó afectada por el Pecado Original”…   Y toda la Creación es todo aquello visible e invisible todavía, para vuestros ojos y para vuestras capacidades de entendimiento.

La Creación incluye Muchos Mundos… Todo ése Conocimiento se perdió por el Pecado Original…

GardenOfEden

Yo les había dado a vuestros Primeros Padres el Conocimiento Infuso…  El Conocimiento de todo lo Creado. El Conocimiento de todo lo visible e invisible… Yo no escondí nada de lo que Creé y que vuestros Padres conocieron.

La vida, está en todo lo Creado. Vosotros no conocéis todavía, la Vida que tiene toda la Creación.

Habláis de objetos inanimados y esto no es así, Mis pequeños. Aún aquello que vosotros creéis inanimado, Tiene Vida, pero es diferente a lo que vuestras capacidades disminuidas por el Pecado Original, pueden comprender. Por eso, este renacer de vida que se os dará.

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Cuando todo sea purificado, será como un velo que se os quite de vuestros ojos y de vuestras capacidades intelectivas. Conoceréis lo que Yo creé para consentiros. Vosotros, descendientes de vuestros Primeros Padres, Adán y Eva; empezaréis en esta Nueva Generación a gozar; poco a poco, de todo lo Creado en el Universo entero.

Por eso, tendréis que ser transfigurados. Como os he dicho: para que podáis ir en cuerpo y alma, a lugares que para estos momentos de vuestra historia y de vuestras capacidades, son imposibles de alcanzar.

Entenderéis infinidad de cosas que ahora están veladas para vuestra inteligencia. Mi Sabiduría Divina os irá enseñando y reeducando, como cuando un alma vive en Mí y para Mí….

VIAJES EN EL TIEMPO

 Yo le voy compartiendo de Mi Sabiduría Divina y las almas empiezan a gozar infinitamente cuando empiezan a conocer lo que en estos momentos, no conocéis ni comprendéis. Nuevos colores, nuevos sonidos, nuevas texturas. Soy vuestro Dios y Yo puedo Crear infinidad de cosas, que ahora vuestras capacidades, no pueden comprender.

Entended Mis pequeños, que os quiero consentir… Que quiero que gocéis de la Creación, como la gozaron vuestros Primeros Padres.

Ciertamente, no conoceréis toda la Creación de Lleno… Pero iréis avanzando de acuerdo al Amor que Me deis, a vuestros agradecimientos y al deseo profundo de vuestro corazón de servirMe en el Amor, como hijos Míos que sois.

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Dejaos mover por Mi Gracia y os daré de regreso, dones inmensos que gozaréis…

 ¡Tengo tanto que daros, que ardo en deseos que termine ya ésta Purificación, para empezar a consentiros!

Soy un Dios de Amor, que ama inmensamente a Sus creaturas.  

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Os he dicho que todavía no comprendéis verdaderamente, Mi Amor. Y que hasta podríais creer que es exagerado Mi Amor…

Pero, cuando empecéis a gozarlo… Entenderéis lo que es Mi Amor para con vosotros, Mis creaturas.

Mi Amor no es una exageración, así es Mi Amor de Grande, Omnipotente, Inmenso, Inconmensurable…. Y lo doy a quienes amo que sois vosotros, los que respondéis a las bellezas de Mi Amor. Simplemente dejaos consentir, porque os amo.

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Yo os Bendigo, Mis pequeños. Os llevo en Mi Corazón. Amaos los unos a los otros, os lo pidió Mi Hijo. Bendecid estos momentos en vuestra vida y agradecedMelos…

Son momentos de Gloria. Os amo, os amo, Mis pequeños. Y dejadMe ser vuestro Dios en vuestra vida, en total libertad. Os amo, Mis pequeños…

Gracias y os bendigo en Mi Santo Nombre y en Mi Santísima Trinidad…

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N130 PUEBLO DE PROFETAS


cristo reyHijitos Míos Soy Jesucristo, vuestro Salvador. Yo he abierto Mis Carnes por vosotros. He donado Mi Corazón. Di hasta la última gota de Mi Sangre por vosotros. Me di por completo para que pudierais tener paso a la Gloria.

Mis pequeños, Me duele mucho el pecado del hombre, pero más el abandono en el que Me tenéis.

Mientras estuve sobre la Tierra, cada segundo era para vosotros, para vuestra salvación, para vuestra vida, para la misión de cada uno de vosotros. Mi Oración no cesaba de día y noche, Mi donación era completa por vosotros, Mi Vida, desde antes de venir, ya estaba donada a Mi Padre por vosotros. 

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Os conozco perfectamente a cada uno de vosotros, a cada uno de vuestros hermanos en todos los tiempos. Ya estabais en Mi Pensamiento, ya estabais en Mi Corazón en todo momento. Sabiendo Yo las necesidades del hombre, vuestras imperfecciones, vuestra pequeñez, vuestro pecado; Me donaba en cada segundo de Mi Vida por vuestra salvación.

 Pero sobre todo, para que regresarais a Mí. Que rompierais ése vínculo maligno en el cual vuestros Primeros Padres se introdujeron, al negar la Divina Voluntad de Mi Padre en su vida.

Ellos se alejaron de Él, no quisieron obedecerle más. Prefirieron otros caminos, creyéndose autosuficientes… Y cometieron el Gran Error de romper ésa relación Divina y cayeron.

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Vosotros estáis padeciendo ése error humano y debéis regresar a ésa unión Divina con Mi Padre y para eso fui enviado, Mis pequeños, para que aprendierais cómo hacerlo. Os he dejado Mis Enseñanzas, las tenéis al alcance de vuestra mano. Pero solamente debéis poner vuestra voluntad en buscar y en hacer lo que os he dejado con amor y con mucho gusto, no obligados.

Debéis poner vuestro empeño en apartaros de todo aquello que rompe el vínculo Divino con vuestro Dios.

Yo he venido a ayudaros a que os acerquéis a Mi Padre, que es vuestro Padre. Pero tenéis que poner todo vuestro empeño para apartar de vuestra vida todo aquello que daña ése acercamiento del hombre para con su Padre, que es vuestro Dios. No os podéis acercar a Él con vuestras vestiduras rotas y sucias, que así es como os deja el pecado.

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Cuando ponéis de vuestra parte para luchar contra vuestro propio “yo”, que es vuestra propia maldad, negligencia, cobardía, flojera y tantos otros vicios y maldades que tenéis, a los cuales tenéis que eliminar de vuestra vida; cuando empezáis a hacerlo y Me pedís ayuda para que lo logréis, ahí estaré Yo, vuestro Hermano y vuestro Salvador.

Ciertamente no podéis solos en ésta tarea tan fuerte que es la de eliminar lo malo de vuestra vida, porque Satanás continuamente os está acechando y quiere vuestra destrucción eterna. Cuando ve un alma que trata de buscar la Luz, seguirla y no dejarla, los ataques son más fuertes. Y por eso es que debéis pedir la perseverancia, Virtud grande para aquellos que buscan la perfección.

No debéis claudicar en el camino, aún a pesar de los ataques de Satanás, que se verán acentuados cuando tratéis de buscar ésa Luz que os asegurará vuestro futuro Divino y el de muchos de vuestros hermanos. Estáis llamados a la Divinidad en el Reino de los Cielos.

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No sois Divinos, estáis buscando la Divinidad que os santificará. Estáis Conmigo, tenéis Mi Vida, tenéis Mi Ejemplo, tenéis Mi Fuerza para vencer los ataques de Satanás. No os apartéis de Mí, no os apartéis de Mi Madre, éstos son los momentos del Triunfo de los Sagrados Corazones, de la Verdadera Vida que se va a dar sobre la Tierra.

Es el Amor de Mi Madre que tanto ha intercedido por vosotros, que ha detenido Mi Mano Justiciera para que no caiga ya sobre vosotros. Ella ha detenido el tiempo de la Gran Prueba, agradecédselo, pero no puede pasar más.

Es breve ya el tiempo en que Mi Mano Justiciera caerá sobre la Tierra, pero vosotros, los que estáis Conmigo, que ya habéis logrado vencer en vosotros la maldad satánica, seréis protegidos. Eso tenedlo por seguro, no se puede dejar de tomar en cuenta tanta lucha que hicisteis en lo particular, para salir adelante…

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 Y además para ayudar a tantos hermanos vuestros que están en el Mal y que les ayudasteis con vuestra oración, con vuestra donación, sacrificios y penitencias, como Yo Mismo las llevé a cabo para ayudaros a vosotros en vuestra salvación.

Yo os lo dije, el que quiera venir en pos de Mí, que tome su cruz y tendrá que padecer lo mismo que Yo, vuestro Maestro, padecí por vosotros.

Ahora estáis ayudando a vuestros hermanos y estaréis sufriendo lo mismo, ciertamente en menor grado de lo que Yo sufrí, pero también tendréis el Gozo de regresar al Padre, a vuestro Padre, a vuestro Dios y Creador… Y ése será vuestro regalo y Me lo agradeceréis Mis pequeños, porque tomasteis Mis enseñanzas y las hicisteis vuestras.

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Venid pues y caminaremos juntos. No estáis solos, no estáis abandonados, tenéis la protección del Cielo en estos momentos fuertes de Tribulación. Haced lo que tenéis qué hacer, como Yo lo hice por vosotros.

 Yo, vuestro Hermano Jesucristo, estoy con vosotros. Vosotros sabéis Mis pequeños porque os lo he explicado, que fue el grupo de los fariseos y escribas, los que urdieron todo este plan para destruirme; porque venía Yo a señalarlos, venía a castigarlos, venía a mostrarles su pecado y su maldad ante su propio pueblo.

Pero lejos de arrepentirse, su soberbia creció y con ello, su maldad hacia Mí, vuestro Dios. El Mesías, que venía a Su pueblo, el Hijo de Dios entre los hombres.

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No supieron apreciar Mi Presencia entre ellos y esto, ¿Por qué, Mis pequeños? Porque ya no había vida espiritual en su corazón, en sus pensamientos. Su carnalidad y su materialidad habían crecido a tal grado, que no había cabida de lo espiritual en ellos. Todo era dinero, pasión, desorden, vicio…

 Su vida era un caos y lo podéis constatar en las Escrituras, cómo se aprovechaban de su mismo pueblo en lo económico, con las doncellas, con el robo descarado contra su mismo pueblo; amparados, según ellos con las Escrituras.

Ahora es el tiempo en que tendrán que reconocer la Maldad que causaron, porque si hubieran aceptado Mi Presencia en la Tierra como Mesías, Me hubieran apoyado.

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Si su corazón se hubiera humillado y hubieran aprovechado Mis Enseñanzas, ellos las estarían difundiendo con un gozo grande del Cielo; porque sería realmente ése pueblo escogido, Pueblo de Profetas, pueblo transmisor de Mis Verdades y de Mi Amor…

 Pero negaron todo ello y trataron de destruir Mi Obra.

Este será el tiempo de su derrota, Me verán de frente, conocerán su Pecado y su Maldad.

AVISO

No querrán verMe, porque saben que Soy el Hijo de Dios.

Momentos graves se acercan para aquellos que se han mantenido así traicionándoMe, atacando lo Mío. Atacando Mi Amor entre los pueblos y en el corazón de los hombres. Su Maldad les traerá su castigo, si no se arrepienten a tiempo. Su maldad ha afectado a todos los pueblos de la Tierra y esto ya no puede seguir así. Se han aliado a Satanás y también él tendrá otro castigo frente a los hombres, nuevamente será humillado ante todos vosotros.

Tiempos duros estáis viviendo, pero tiempos bellos nacerán para todos aquellos que guardan en su corazón ésa Esperanza a Mi Promesa. Y la veréis Mis pequeños, porque habéis orado para ello. La Maldad será borrada de la Tierra, junto con aquellos que no la quieran borrar de su corazón.

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Son Tiempos de Cambio. Tiempos benéficos y tiempos de dolor eterno para los traidores a Mi Palabra y a Mi Amor. No aceptaron las Leyes y Preceptos que se os dieron. Conocerán su error y sus equivocaciones. Sus planes serán frustrados cuando sientan que ya vencieron junto con Satanás.

Cuando sintáis que prácticamente todo está perdido Mis pequeños, estad seguros que el cambio se acerca y vuestras lágrimas serán enjugadas y la sonrisa aparecerá nuevamente en vuestros labios. Será el renacer de la Humanidad, Mi Triunfo sobre la Maldad.

Lo gozaréis vosotros que luchasteis también por él, a través de vuestra oración y de vuestros actos. Os compartiré Mi Alegría, porque sois Mis hermanos y juntos gozaremos las bellezas de este Nuevo Amanecer.

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Por eso os pido no estéis tristes. Os he dicho que vuestra liberación y vuestro triunfo se acerca. Esperadlo con ansia y alegría, porque estaréis junto Conmigo, con vuestro Hermano, vuestro Salvador.

Os amo, Mis pequeños y tomadMe de la Mano. Son los últimos momentos ya, el Gozo está cerca. No os fijéis en el Dolor, apretaos a la Cruz, como Yo Me apreté a la Mía, sabiendo que con esto venía vuestra liberación y vuestra cruz ya la estáis padeciendo. OfrecédMela y gozad ya Conmigo el Triunfo que se acerca, que ya está con vosotros, porque vosotros estáis Conmigo.

Hijitos Míos, os pido que os mantengáis siempre unidos a Mí, Yo he venido a la Tierra para salvaros y Mi Vida sobre la Tierra siempre estuvo unida en Oración a vuestra vida y a vuestra misión.

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Satanás, se ha Liberado porque vosotros ya no le detenéis por la Oración que debiera salir de vuestro corazón, de vuestra vida en la virtud y en el amor. Al estar Liberado Me atacará fuertemente en vosotros y en todo lo que es Mío; así como lo hicieran en ése tiempo en Mi Crucifixión.

Con eso quisieron deshacerse de Mí y luego con  la Persecución contra todos aquellos que seguían Mis Enseñanzas… Pero no pudieron terminar con ellos.

En este tiempo tendréis algo similar. Satanás seguirá atacando Mi Nombre, Mi Presencia en el mundo y en vuestros corazones. Tratará de eliminar hasta Mi Santo Nombre en todos los pueblos de la Tierra.

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Tampoco querrá que se hable de Mi Madre, de Mi Padre ni que busquéis la vida espiritual, con la cual vosotros crecéis hacia Mí. Pero aunque fueron atacados todos aquellos que Me siguieron, que Me buscaban, que estaban convencidos de Mi Divinidad y de Mi Amor…

 Y no pudieron terminar con Mi Presencia en ellos.

En estos tiempos, aunque seáis atacados; tampoco se podrá eliminar Mi Presencia en el corazón de vosotros y de los que estéis Conmigo.

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Yo estaré con vosotros en todo momento, os lo aseguro. Os aconsejaré, os guiaré, os ayudaré a perseverar. Palabras santas y sabias saldrán de vuestros labios, contra aquellos que os ataquen. No levantaréis vuestra mano contra aquellos que os perseguirán y que hasta querrán quitaros la vida.

Vuestra oración y vuestra donación serán vuestras armas grandes contra ellos; porque es el Amor el que hará el cambio mundial, como fue Mi Amor el que hizo el cambio en ése tiempo.

Mi Amor implantado en los corazones, nunca será vencido. El Nuevo Pueblo que surgirá tendrá un gran Poder Divino, porque Yo estaré con ellos y lo que salga de ellos, será lo Mío. Seréis Mis instrumentos de este tiempo y así Venceremos toda la Maldad de Satanás en todo el Mundo. 

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Muchos más son aquellos que Me atacan y que no quieren estar Conmigo. Pocos son los que aceptaron Mi llamado. Pero al estar Conmigo Mi Poder, Mi Omnipotencia vencerá la Maldad de todos los demás.

Un gran cambio se acerca y será benéfico para los que estáis Conmigo y Dolor para los que no han querido entender. Tuvieron su oportunidad y la desperdiciaron. Mucho dolor causaron durante su vida en el mundo… Ahora el Dolor será para ellos Eternamente.

No os alegréis con esto, Mis pequeños, al contrario. Orad por ellos, para que su dolor no sea tan grande eternamente.

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En todo momento quiero Caridad y Amor saliendo de vuestros corazones. No quiero Odio, ni deseos de Maldad. Quiero amor saliendo siempre de vuestros corazones.

Sois Mis hermanos, sois Mi Presencia en este tiempo. Derramad Mi Amor, como si estuvierais viviendo en Mi tiempo.

Hijitos Míos, si se os ha dicho que los que están Conmigo los que Me siguen, los que Me aman hablan de lo que tiene su corazón; ¿Por qué Me falláis, Mis pequeños, cuando más  necesito que habléis para que podáis compartir a ciertos hermanos vuestros, lo que Yo os he enseñado?

LEY DEL AMOR Y EL PERDÓN

LEY DEL AMOR Y EL PERDÓN

Mis apóstoles iban y enseñaban a todos. Yo Mismo enseñaba a todos, no importando su situación económica-social… Yo vine a darMe por todos vosotros, no podéis ser elitistas, Mis pequeños. No podéis solamente dar Mi Palabra y Mi Ejemplo a los que vosotros queréis…

 Debéis llevar a cabo vuestra misión para con todos.  Y ciertamente, a veces es difícil hablar de lo Mío a ciertos hermanos vuestros.

Desgraciadamente en vuestra mentalidad humana, vosotros os imagináis ciertas cosas y eso es lo que hace que vosotros NO  lleguéis a todos vuestros hermanos. Porque creéis que van a reaccionar negativamente, cuando vosotros empecéis a hablarles de Mí…

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 Pero vosotros no os imagináis cuántas almas están tan necesitadas de Mí y vosotros estáis negándoles ésa oportunidad cuando estáis con ellos; creyendo que ellos van a actuar en forma negativa contra vosotros. Y a veces os lleváis tantas sorpresas…  Ya que cuando realmente Me obedecéis y les habláis de Mí y de Mi Amor, ellos tienen un cambio tremendo y os lo agradecen.

 Pero es porque vosotros hicisteis Mi Voluntad y no la vuestra. Vosotros os vencisteis a vosotros mismos, dejando que Yo trabajara a través de vosotros…. Y no que vosotros, por vuestro temor o vuestros pensamientos negativos; no quisisteis trabajar para servirMe, sirviéndoles a ellos.

Si realmente estáis Conmigo, debéis hablar a diestra y siniestra. Llevando Mi Amor y llevando conversión a todos aquellos que Yo os ponga en vuestro camino. 

APOSTOLADO

Sabéis que nada se da por casualidad y que Yo pondré las oportunidades a vuestro alrededor para que vosotros Me sirváis, ayudando a vuestros hermanos a crecer en Mi Amor y en sus necesidades de salvación.

Mis pequeños, no temáis a lo que pueda suceder, Yo estaré con vosotros. NO DUDÉIS en lo que podéis hacer para con vuestros hermanos, que Yo os daré las palabras sabias para mover corazones. Ciertamente puede suceder que un alma que necesitaba oír de Mi Amor, oír de Mi Bien y vosotros no le ayudasteis, quizá se pueda perder; porque vosotros no quisisteis ayudarles, porque no quisisteis vosotros venceros a vosotros mismos.

El vencerse a sí mismo es muy importante, Mis pequeños. Porque cuando vosotros os vencéis a vosotros mismos, ya no estáis actuando bajo vuestra voluntad, Yo entro en vosotros, actúo a través de vosotros. Las palabras que salen de vosotros ya no son las vuestras, sino las Mías…

EL ESPÍRITU DEL SEÑOR ESTÁ SOBRE MÍ...

EL ESPÍRITU DEL SEÑOR ESTÁ SOBRE MÍ…

 Mis Palabras tocarán corazones y vosotros mismos os daréis cuenta de que no eran palabras vuestras, sino Mías.

Y cuando esto suceda Mis pequeños, os debéis alegrar inmensamente; porque es cuando ya os volveréis verdaderos conductos del Cielo. Seréis portavoces Míos y vosotros al igual que ellos gozaréis, porque sentiréis Mi Presencia en vosotros y vuestros hermanos sentirán Mi Presencia en vosotros….

 Y así, todos gozáis con Mi Presencia en todo vuestro ser.

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No limitéis pues Mi Obra, Mis pequeños. Ciertamente sois instrumentos frágiles, pequeños, inseguros de vosotros mismos, impuros también, incapaces en muchas formas; pero cuando Yo actúo, Maravillas se hacen, Mis pequeños…

 Y vosotros lo sabéis, los que ya habéis tenido experiencias Mías, ayudando a vuestros hermanos. Por eso os pido nuevamente, no limitéis Mi Obra a través de vosotros. Sentíos siempre pequeños incapaces, para que sea Mi Fuerza la que entre perfectamente en vosotros….

 Porque si empieza a entrar la Soberbia dentro de vuestro corazón, limitaréis Mi Obra en vosotros. Esto entendedlo muy bien, Mis pequeños. Sed sencillos, para que Mi Poder, Mi Gloria, Mi Amor, Mi Sabiduría Divina; pueda actuar en vosotros y salir a través de vosotros.

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 Soy vuestro Hermano Jesucristo. Yo vine a salvaros, a dejar la Vida que Nuestro Padre Me dio para vosotros, Mi Vida, que debe ser vuestra Vida.

Satanás, en estos momentos de la Humanidad, en estos tiempos de Tribulación; quiere borrar Mi Santo Nombre de todos los corazones, de todas las mentes y lo ha ido haciendo.

 Y vosotros, muchos de vosotros os habéis percatado de ello. Cómo se ha ido introduciendo en la sociedad, en las familias y aún en Mi Iglesia…  Y cómo poco a poco ha ido destruyendo todo lo que viene de Mí y os ha dado otras opciones a seguir, quitandoMe a Mí y haciéndoMe a un lado para que no acudáis a Mí.

RESPETO HUMANO

Vosotros los que estáis Conmigo, si Me amáis, luchad. Luchad contra todo esto, que cada vez más se va volviendo como una ola inmensa y va destruyendo lo bueno que queda en los corazones.

Hay tantos hermanos vuestros que les da vergüenza hablar de Mí o nombrarMe en reuniones sociales. Os da vergüenza que sepan otros que aún asistís a la Santa Misa, que recibís los Sacramentos, que rezáis.

¡Oh!, Mis pequeños, cuánto ha trabajado Satanás para sacarMe del corazón de muchos de vosotros y de vuestros hermanos… Y vosotros no hacéis gran cosa, ni en vuestra familia ni con vuestros amigos ni en la sociedad. Vais dejando que se siga proyectando toda esta Maldad y no la detenéis, cuando menos con vuestra oración.

GOTA DE SANGRE

 Pidiendo que Mi Amor, Mi Sangre Preciosa cubra a aquellas almas que son atacadas…  Y que no les arranque Satanás todas las bellezas que traje para vosotros.  

En las Escrituras se os dice que aquél que Me niegue en la Tierra, también lo negaré en el Cielo y son Palabras difíciles, Mis pequeños; ciertamente son muy duras, pero vosotros no estáis cuidando los bienes de todo un Dios que se dio por vosotros. Ahí se nota que no Me amáis como debierais amarMe, porque no Me estáis defendiendo ante los hombres…

 Y aquél que no Me defienda ante los hombres, Yo no le puedo dar cabida en el Reino de los Cielos, puesto que si no Me estáis amando, ¿Para qué vais a entrar al Reino de los Cielos, donde se Me ama plenamente?

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Cuidad Mi Santo Nombre en vuestro corazón y en el corazón de vuestros hermanos, para que las Puertas del Cielo estén abiertas para vosotros y para todos aquellos por los cuales vosotros oráis o convertís. Tened cuidado Mis pequeños, porque si no hay amor en vuestro corazón, no podréis entrar en el Reino del Amor.

Una de las cosas que más le molesta a Satanás, es Mi Nacimiento. El que Yo haya venido al mundo y el que Yo haya traído la Luz que fuera disipando las Tinieblas que él había sembrado por doquier.

Soy la Luz del Mundo y os vine a enseñar cómo debíais transmitirla también vosotros. Os vine a regalar Mi Luz, para que vosotros también fuerais Luz en las tinieblas que os rodean.

AMOR luz

Por todos lados hay Tinieblas, Mis pequeños, por todos lados hay maldad. Pero Mi Luz, que es Mi Amor, que son Mis Gracias y Bendiciones, pueden acabar fácilmente con la Maldad de Satanás. Él ataca a todos los que están en la Luz.

Pero tarde o temprano la Luz se dará, porque él ya no podrá atacar tanta Luz, que irá quitándole poder. Es por eso Mis pequeños, que os debéis volver Luz en estos tiempos.

Ya os ha ido quitando la devoción y el amor a Mi Santo Nombre, a Mi Santa Presencia entre vosotros. Muchos de vuestros hermanos no han tenido ni lo básico de una educación espiritual, que se les da desde pequeños a todos vosotros. Es una tristeza Mis pequeños que éstos niños y muchos jóvenes o adultos, no hayan tenido una vida espiritual que los fuera protegiendo a lo largo de su vida.

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Las almas necesitan alimento, todas las almas necesitan crecer, como también crece el cuerpo. Vosotros, cubrís vuestro cuerpo para protegeros de las inclemencias, os alimentáis para que estéis sanos, os protegéis de muchas formas contra las enfermedades. Y vuestra alma, ¿Qué recibe, Mis pequeños, si estáis tan alejados de Mí?

¡Tantas y tantas almas que están raquíticas, que están débiles, que no tienen cómo protegerse contra los ataques de Satanás y caen! Caen fácilmente ante los errores que él os pone continuamente.

Ahora imaginad qué pasará con todas las mentiras, falsedades que se vendrán pronto, para querer borrar Mi Santa Presencia y Mi Santo Nombre en todo el mundo. Si no habéis tenido una instrucción espiritual que os proteja, sucumbiréis fácilmente a sus artimañas, a sus mentiras. E iréis por caminos equivocados, que os podrán llevar a la condenación eterna.

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Vosotros Mis pequeños los que estáis Conmigo,  orad por vuestros hermanos que no tienen ésa protección espiritual. Pero vuestra oración e intercesión, se las dará. Son vuestros hermanos, sois Familia y debéis protegerlos.

Porque si hay amor en vuestro corazón y compasión por éstas almas débiles, debéis cuidarlas, debéis protegerlas, debéis reforzarlas, para que no caigan en manos del Enemigo. Es tiempo de Caridad y tiempo del Amor que se debe dar en todos los corazones.

Hijitos Míos, la Iglesia sois todos vosotros, Soy vuestro Hermano Jesucristo y Yo la inicié.

la última cena

Os he dado las bases, escogí a Mis apóstoles, la inicié con mucha tribulación. Y a lo largo de los siglos, la tribulación ha seguido; pero también Mi Promesa de que Mi Iglesia, a pesar de todos los ataques de Satanás, iba a prevalecer hasta el Fin del Mundo.

Mi Iglesia son Mis Enseñanzas. Mi Iglesia, es Mi Ejemplo. Mi Iglesia, es el Amor de todo un Dios que se vino a dar en totalidad por el bien de Mi Pueblo y de todas las generaciones futuras.

Mi Iglesia está en vuestro interior, Mis pequeños. Y vosotros si la mantenéis ahí, enseñando a los vuestros lo que Yo os vine a dar, LA IGLESIA SE MANTENDRÁ.

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Mi Iglesia se encuentra aquí en la Tierra y el Príncipe de éste mundo la está atacando, como os ataca a cada uno de vosotros. Todo aquello que sea Mío, que venga de Mí, que produzca vida, que produzca amor, que pueda destruir al reino de Satanás; será atacado por él y por los suyos.

Vosotros deberéis mantener Mi Iglesia. Deberéis seguir transmitiendo lo que Yo os vine a dar y eso os va a asegurar el triunfo que os abrirá las Puertas a vuestra Gloria eterna.

Ciertamente Satanás va comprando a muchos de vuestros hermanos y aún a muchos de Mis consagrados, que en lugar de mantenerse en el camino verdadero, se han dejado llevar también por el Mal. Pero Mi Iglesia se sigue manteniendo también, en el corazón y en la vida de muchos, muchos de Mis consagrados.

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No os dejéis llevar por lo que se dice. Manteneos en oración, ayudando con vuestra oración, con vuestro ejemplo, a que Mi Iglesia siga viva en vosotros y así permanecerá hasta el fin del mundo. Yo voy guiando a Mi Iglesia.

O sea, Yo os voy guiando a cada uno de vosotros que lleváis en vuestro corazón Mis Verdades, Mi Amor y la salvación de las almas. Yo os bendigo, como Padre, como Hermano, como Amor y vida y os dejo Mi Paz y Fé profundas en vuestro corazón.

Yo os amo infinitamente y os bendigo, en el Nombre de Mí Padre Eterno, en Mí Nombre, Vuestro Salvador Glorioso y en el del Amor Derramado y Purificador del Espíritu Santo.

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F26 CRUZ Y CRUCIFIXIÓN


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Hijitos Míos, os voy a hablar hoy sobre la Cruz.

Muchos de Mís hijos y no sólo los de Mí Redil, sino los que viven apartados de él, no les gusta ver Mí Presencia en la Cruz. Prefieren y así lo dicen, recordar al Jesús haciendo milagros… al Jesús Victorioso, al Jesús Niño o al Jesús Vivo entre los hombres. Se espantan de Mí Presencia en la Cruz.

Vuestros Primeros Padres, al aceptar las proposiciones del Enemigo y al ponerse en contra del Amor y Voluntad de Mí Padre; aceptan actuar para él, lo escuchan y caen en el principio del Mal.

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De una sola vez caen hasta el fondo del Pecado. Porque todo lo tuvieron y lo obtenían de la Fuente Preciosa del Amor.

Al aceptar lo que el Maligno les proponía, caen en las tinieblas y a la obscuridad del pecado.

Es a través de ellos que el pecado entra al Mundo. Es a través de ellos que se cierran las Puertas del Cielo. Es a través de ellos que el Mal se posesiona y ataca la Obra de Mí Padre en la Creación.

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Y todas las fuerzas del Bien quedan atadas por las del Mal. El Dolor entra en el Mundo. El sufrimiento y el hambre; las pestes y la guerra, son consecuencia del Pecado Original.

Mí Padre no creó éstos yugos para el hombre y Su Creación. El demonio los impuso sobre los hombres a causa de la Traición que realizaron vuestros primeros Padres a Dios Amor, a Dios Creador.

La maldad se adueñó de lo que era la Obra Santa de Mí Padre. El Pecado había sido gravísimo; fue la aceptación total del Mal, a la negación voluntaria del Bien. ¡Pobres de Mís hijos que habían sido creados para el bien eterno!

Pisando na serpente - Nossa Senhora da Graças

Pero Mí Padre, siempre buscando vuestra salvación y vuestro bien; promete al incipiente género humano en la figura de Adán y Eva, que la salvación y restauración vendrá en un tiempo futuro. Promete también a ellos, que la Serpiente del Mal será aplastada por La Mujer: Mí Madre.

El hombre tiene que pagar su penitencia y así pasan muchos siglos en los que la Mano Amorosa de Mí Padre nunca se apartó de ellos, ni de sus descendientes.

Pero por causa del Pecado y sus consecuencias, ellos mismos las sufrirán en carne propia a través de los siglos y vendrán guerras, hambre, muerte, destrucción, enfermedades y lo peor: injusticias contra los que Mí Padre enviaba para guiarlos en el camino de la Luz y la Verdad.

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Obviamente el que se había adueñado de éste mundo, reconocía en aquéllos profetas, las bondades de Mí Eterno Padre. Y moviendo las voluntades humanas tan apartadas de la virtud, conseguía deshacerse de los enviados del Cielo.

Pero aún así, Sus Palabras a través de Sus Profetas, lograban ir guiando a Su Pueblo por el buen camino.

Por fin llego Yo a la historia del hombre. Mí Presencia Viva anunciada por los Profetas, por fin se realizaba…

MADRE NUESTRA

UNA VIRGEN DARA A LUZ

Y así llegué Yo para guiar Personalmente a Mí Pueblo a la Salvación Eterna.

Pero, ¿Qué sucede?…

Mi Enemigo, percatándose de Mí Presencia sobre la Tierra; consigue deshacerse de Mí a través de convencer a los mismos sacerdotes Míos, a los de Mí Pueblo; a que me claven en una cruz… muerte que se destinaba a los peores criminales de ése tiempo.

9El Mesias

Pero, ¿QUÉ SIGNIFICA EN EL TRANSFONDO ÉSA CRUZ?

Esa cruz, que para los habitantes de ése tiempo significaba la peor muerte, SE VUELVE VIDA PARA TODOS.

Se vuelve nuevamente, Luz en el Camino. Se vuelve Llave Sagrada que abre las Puertas del Cielo.

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SE VUELVE LA DONACIÓN DEL AMOR DE VUESTRO DIOS, PARA LOS HOMBRES,

¿Por qué?… Os preguntaréis. Yo tenía que vencer al Mal con sus mismas armas.

Por él entra la Muerte al mundo y Yo con Mí Resurrección, vuelvo vida ése aparente crimen en la cruz.

Se vuelve símbolo de Vida, al donar toda Mí Sangre para la Salvación del género humano.

JESÚS SANGRE

Porque es gracias a Mí Sangre Preciosa derramada hasta la última gota; que se alcanza la sanación de las almas y de los cuerpos.

Es a través de Mís Sufrimientos atroces, que restauro el sufrimiento infringido en el Paraíso, a Mí Padre Celestial.

Es a través de la Humillación a todo un Dios, que destruyo la soberbia de Mí Enemigo.

Es a través de Mí Pobreza aparente y humana; que destruyo el poder y las riquezas de maldad con las que Mí enemigo había contaminado al Mundo.

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Es a través de Mí Sufrimiento en la Pasión,

EN DONDE TOMO CADA PASO PECADOR DEL HOMBRE SOBRE EL MUNDO

Para ir derramando Mí Sangre gota a gota, sobre ésas huellas del Mal. Y levantando al hombre y restaurando su alma, ante la Presencia de Mí Padre.

13GOTA DE SANGRE

Es en sí, la Cruz la que marca Mí Triunfo sobre las fuerzas del Mal, que se habían posesionado de cuerpos y almas… Y de la Creación de Mí Padre.

Al ser levantado, quedo Yo como el Triunfador sobre todo el mundo y sus pecados.

Es Mí Triunfo Divino, en donde las fuerzas del Mal ya no podrán en lo futuro, tener injerencia sobre los que serán Míos y para el Reino Eterno.

Es a través de Mí Presencia Sufriente en la Cruz, en donde Yo voy a enjugar las lágrimas y sufrimientos de Mís Hijos.

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Es en la Cruz, Fuente de Mí Gracia y de Mí Amor hacia vosotros; a la que se acercarán todos aquellos que desearán en lo futuro unirse a Mí Vida de Salvación, para todos sus hermanos.

Como véis hijitos Míos, Mí Sufrimiento en la Cruz, se vuelve Vida y Alegría para Mí Padre y para vosotros.

No es un Cristo Sufriente, ES UN TRIUNFO ALEGRE.

Jesús Crucificado

Mí Corazón, por fín lograba el anhelo de Mí Padre… Por fin se restauraba el Reino de Dios sobre la Tierra. Por fín podía Vuestro Dios, vivir nuevamente entre vosotros.

Mí Cuerpo sufría un Sufrimiento Divino y Restaurador. Mí Alma y Mí Espíritu os daban nueva Vida en el Amor.

No es la Cruz la representación de Mí fracaso, como así Me quisieran ver Mís enemigos.

Es y debe ser para los Míos, la representación de vuestro triunfo

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del Amor Excelso de Vuestro Dios al darse a Sí Mismo en Mí Presencia Divina para restauraros la Vida Divina que vive en vosotros.

Es Mí Cruz, el símbolo excelso del Amor Donado y Triunfante sobre las fuerzas del Mal.

En resumen: ES MÍ CRUZ, LA PUERTA DE ENTRADA AL PARAÍSO.

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Ved hijos Míos, es Mí Cruz vuestra salvación y el Amor de Mí Padre hacia vosotros. Ved el Triunfo de Vuestro Dios sobre las Fuerzas del Mal; las cuales ya no podrán vencer… JAMÁS.

Unid vuestras vidas, vuestras alegrías y sufrimientos a Mís Alegrías y Sufrimientos que tuve en la Cruz… Y salvemos juntos muchas almas.

Devolvamos vida nueva, a aquellos que han muerto por el pecado y sus pasiones. Devolvamos amor y confianza a aquellos que ven en Mí Cruz, sólo el fin de Mí Presencia sobre la Tierra y no el Principio del Reino Eterno.

crucifijo

Vivamos unidos a la Alegría de Mí Padre… Porque así con Mí Cruz, le he devuelto a Sus hijos amantísimos, que sóis todos vosotros.

¡Regocíjense Conmigo, con Mí Triunfo y Mí Alegría, en Nuestro Padre Dios!

¡Regocíjense Conmigo, con Mi Abandono a Dios Padre por vuestra Redención!

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La gran mayoría de vosotros os imagináis que La Redención por todo Mi pueblo se realizó solamente en los últimos tres años de Mi Vida Pública, en Mi Vida de enseñanza.

No hijitos Míos,

VUESTRA REDENCIÓN SE LLEVÓ A CABO DESDE MI CONCEPCIÓN EN EL VIENTRE DE MI MADRE: la Santísima Virgen María.

MADRE DE DIOS

Desde ése preciso momento Mi Abandono a Mi Padre fue total.

Yo tenía que crecer como vosotros. Sufrir penas y privaciones como vosotros. Rechazos y dolores como vosotros. Muerte como vosotros.

¿De qué hubiera servido una redención como la que esperaban los Fariseos?

Ellos esperaban a un Juez poderoso, adulto; que llegara a exterminar al pueblo romano, quienes los tenían sojuzgados.

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Mi función hubiera sido sólo de Libertador, usando sólo la fuerza humana y exterminando de la misma forma como todos los pueblos lo hacían y los actuales lo siguen haciendo.

Hubiera pasado a la Historia como el gran libertador del pueblo judío, lo cuál sólo significaba fuerza, poder e inteligencia para la guerra.

¡El Mesías! El Esperado, el Hijo de Dios, tenía que ser como Su Padre ¡Lleno de virtudes¡ Lleno de Gracia, lleno de Amor, lleno de HUMILDAD.

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Acatando la voluntad de Mi Padre, Me humillé. Me hice como vosotros. COMO SOIS VOSOTROS, menos en el pecado. Para que fuera realmente un ejemplo a seguir… ya que de una u otra forma con Mi Ejemplo, vuestras vidas se ven asemejadas a la Mía.

De la otra forma no. Como guerrero y libertador sólo sería ejemplo para unos cuantos, un muy limitado número de hombres, hombres de armas.

Yo crecí en perfecto abandono a Mi Padre, aceptando la “cárcel” de Mi Cuerpo, el cuál no debía mostrar Mi verdadera identidad como Dios.

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Solamente cuando “Me perdí” de la caravana en Mi Niñez y Me encontraron Mis padres, enseñando a los sacerdotes en el Templo; fue la única vez que mostré Mi identidad como Dios, por Mi Sabiduría y por la respuesta que dí a Mis padres al decirles: ‘¿Por qué Me buscaban, acaso no saben que tengo que hacer las cosas de Mi Padre?’

Palabras que no comprendieron de inmediato, pero que después entendieron muy bien. Después de esto se Me ordena una vida normal y oculta, con sus cruces de cada día.

Con las delicias de los Amores que Mi Padre Celestial Me daba todos los días; con la vida de oración continua y profunda que llevaba con El, pidiéndole en todo momento por vuestra salvación y para todos vuestros hermanos de todos los tiempos.

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Yo veía a cada uno de vosotros reflejados en la gente de ése tiempo. No creáis que porque Mi Venida fue hace 2000 años, la condición humana ha cambiado.

No hijitos Míos. Las causas del pecado son las mismas. Lo refinado en el pecar ahora en vuestro tiempo, es peor.

El Demonio ha utilizado las mismas tretas y mentiras para hacer caer al género humano en el pecado, desde que se le quitó la Gracia que tenía… POR SU PECADO. Y SE VOLVIÓ MALO.

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El ya no puede crear formas nuevas para hacer caer al género humano, porque por su pecado ya quedó limitado para siempre.

Les puede dar otra cara, otra presentación; pero la esencia del pecado es la misma. Por eso Yo os levantaba de vuestros pecados, ya desde hace 2000 años.

Mi Abandono al Padre fue siempre total. Y la única vez que Le dije algo diferente; fue cuando en Mi Pasión Dolorosa en el Huerto de los Olivos, Le digo: Si es posible aparte de Mi éste Cáliz, pero no se haga Mi Voluntad sino la Tuya”.

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Yo veía los atroces sufrimientos que iba a pasar, en los tormentos recibidos por los verdugos. Verdugos que eran presa del mismo Demonio y que se Vengaban de su Dios, haciéndolo sufrir como Hombre.

Pero mi Dolor más grande era que Mi Redención que duró 33 años; no los 3 que siempre os imagináis, no iba a servir para muchas almas.

Mi Redención para muchos de Mis hijos, iba a quedar totalmente fuera de los intereses de su vida. El haber venido a la Tierra para salvarlos. O EL NO HABER VENIDO, para ellos les iba a dar igual…

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¡Cuánta ingratitud! Os creéis dioses, cuando apenas sois pequeñas creaturitas, tratando de empezar a caminar. ¡Pobres hijitos Míos!

TREINTA Y TRES AÑOS SUFRÍ POR VOSOTROS.

Y muchos de vosotros os quejáis de los dolores, ofensas, malos tratos y desprecios que se os dan en vuestras vidas; en vuestra misión que tenéis para salvar almas, por las que bajasteis a la Tierra.

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Actualmente vuestra Tierra es un desierto y campo de batalla, en donde el Mal se va posesionando cada vez más de Mi Obra de Creación y de la vida de Amor que Yo puse en cada uno de vosotros. El Malo os quiere destruir porque sois Míos.

Cómo Me quiso destruir a través de los verdugos que Me azotaron y Me rebajaron a piltrafa humana.

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MI FUERZA RESIDE EN LO ESPIRITUAL Y LA VUESTRA, TAMBIÉN.

Podrán destruir el cuerpo, pero no el alma; si realmente estáis Conmigo, como Yo lo estaba con Mi Padre.

De ésta forma vuestro “real cuerpo” que es el alma; resucitará gloriosa después de que hayáis aceptado y llevado a cabo con amor y abandono, vuestra misión.

La misión que a cada uno de vosotros se os designó, para salvar una o millares de almas.

apostolado

No os deis por vencidos, hijitos Míos. El mal se revuelca en Odio por destruir Mi Obra…

Y NO PUEDE NADA, contra aquellos, que permaneciendo en Mí y en Mi Madre; serán la nueva estirpe del Nuevo Pueblo de Dios en la Tierra.

Acercaos a Mí en vuestras tribulaciones y en vuestras cruces. Y sabed que Yo ya antes sufrí por vosotros y conozco vuestro dolor y vuestras debilidades. Y sólo Yo os puedo comprender perfectamente, porque os conozco desde antes de que nacierais.

mundo agonizante

Mi Vida de Amor y de abandono se va dando perfectamente en aquellas almas que se confían a Mí. Y que toman de Mí la fuerza necesaria para seguir adelante.

Aún cuando sintáis que vuestras fuerzas os abandonan y queráis apartar vuestra cruz de sufrimiento… Recordad Mi subida al Monte Calvario, cuando Yo llevaba la Cruz a cuestas. Mi debilidad era extrema, puesto que había perdido muchísima sangre por la flagelación.

Estaba en ayunas y no Me habían dejado dormir en toda la noche los verdugos. Porque se la pasaron dañándoMe físicamente en forma brutal, de una u otra forma.

NEGACIÓN DE PEDRO

La fiebre por la infección tan grande ocasionada por las heridas de la flagelación, era muy alta…

Y aún así tomé Mi Cruz… La abracé con cariño ya que por ella, por Mi muerte en ella; YO os iba a poder dar vida a todos vosotros.

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Con esto os quiero dar a entender, Mis hijitos; que no reneguéis a la Cruz que cada uno de vosotros tenéis.

Vuestro sufrimiento se acrecienta según vuestro grado de olvido a Mi Voluntad. A la Voluntad del Padre… Ó se disminuye cuando os abandonáis a Mi Voluntad y tomáis de Mí, Fuerza y Vida Divina para vencer vuestras flaquezas humanas.

TOMANDO LA CRUZ

No os agobiéis más hijitos Míos, en vuestro abandono. En el aceptar Mi Voluntad y en el interceder y ofrecer con amor verdadero vuestros dolores y sufrimientos espirituales, por aquellos que os causan un mal, encontraréis vuestra paz interior.

Porque entonces estaréis verdaderamente actuando como Yo, vuestro Hermano Mayor que os dio la Luz, el Camino a seguir y la vida Eterna… Gracias al aceptar con amor, el Abandono a la Voluntad de Nuestro Padre Dios.

Venid todos a Mí, corderitos Míos. Que Yo os preparo los pastos verdes y reconfortantes de Mi Reino de Paz, que recibiréis por haberos hecho uno Conmigo.

 RECIBIENDO LA CRUZ

Ahora os quiero hablar e instruir, sobre lo que es el vivir la vida en un solo corazón.

Fuisteis creados por el Amor de un solo corazón, el de Mi Padre. Vinisteis para servir a un solo corazón, el de Mi Padre. Vinisteis a traer el amor que se desarrolla en un solo corazón, el de Mi Padre.

La vida que tenéis se la debéis a Mi Padre y así debe ser dada de vuelta. Debéis daros a Él como El continuamente se da a vosotros.

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Yo vine a servirLe. Mi Vida transcurrió en una total entrega y Donación.

Mi Vida se desarrollaba solamente para Sus Intereses y así se lo hice notar a Mis Padres de la Tierra, cuando después de tres días perdido, Me encuentran en el Templo platicando con los ancianos sacerdotes, “Yo vine a hacer las cosas de Mi Padre”. Yo vine a enseñaros lo que El Me indicó que os dijera, aceptando en todo momento Su Voluntad.

Entre Mi Madre Santísima y Yo, se desarrollaba un vínculo misterioso y santo. Ella conocía Mis Intenciones. Ella conocía Mi Misión. Ella apoyaba Mis Decisiones. Ella Me apoyaba en la oración. Su Vida era de continua donación a Su Hijo, a Su Dios.

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Toda Su Vida era donación, oración, sacrificio llevado siempre en lo más íntimo de Su Corazón. Nuestros dos corazones nunca se apartaron de la Voluntad de Nuestro Padre y Creador.

Ella conocía perfectamente lo que yo iba a vivir, a padecer… Y CÓMO IBA A MORIR

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Y conocía también, Mi Gran Triunfo sobre la maldad y la muerte. Y no se separaba de Mí. Éramos dos corazones en uno y el Nuestro, uno en el de Nuestro Padre Dios.

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Tentaciones, las tuvimos y nunca nos separamos de la Voluntad de Mi Padre.

Quise mostraros que Yo podía caminar por el mundo sin caer en sus pasiones, ni en sus pecados, ni en sus distracciones; a veces aparentemente buenas, pero que os separan del vivir la vida en Nuestro Dios.

Yo pedí a Mi Padre por vosotros durante toda Mi Vida, tanto en la oculta como en la pública. Siempre estuvisteis en Mi Pensamiento y en Mi Corazón; porque también así es la forma en la que estáis con Mi Padre, en Su Pensamiento y en Su Amor.

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Yo también Le pedí a Mi Padre por vuestra misión y los acercaba a Su Corazón diciéndoLe: “Padre te pido por ellos, para que seamos uno como Tú y Yo somos Uno”. Yo ya os unía a Su Voluntad y a Su Querer.

Yo ya os estaba dando la fortaleza y las virtudes de antemano para que las tomarais y de ella os alimentarais y así cumplierais, unidos a Nosotros, con vuestra misión de amor y donación que cada uno de vosotros tenéis para con vuestro Padre Celestial.

Vinisteis igual que Yo, a servir y vuestros semejantes, para transmitirles la Vida de Gracia y de Amor que Mi Padre puso en el alma de cada uno de vosotros.

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Sois prolongación del Corazón de Mi Padre, como lo Soy Yo. Sois vida de Amor, porque fuisteis creados por el Amor de Su Corazón.

Vuestra misión es grande, es inmensa, a los Ojos de Mi Padre y Míos. En cada uno de vosotros Yo trato de vivir, cuando así Me lo permitís. Y cuando Me lo permitís, es cuando nos volvemos un solo corazón en Mi Padre.

Porque, si hacéis una sola Voluntad Conmigo, vuestro Salvador; Yo hago un solo Corazón, una sola Voluntad con vosotros. Y como Yo vivo unido perfectamente, al Corazón y a la Voluntad de Mi Padre; por consecuencia os volvéis un solo corazón con Mi Padre.

PADRE CREADOR

Hijitos Míos, ¿Os dais ahora cuenta de la importancia TAN GRANDE que os reviste el de saberos servidores e hijos de Mi Padre?

¿El de saber que vuestra estancia sobre la Tierra es una misión de amor, igual que la Mía y que eso os concede el vivir en un solo corazón y en una sola voluntad con Mi Padre?

¿Ahora os dais cuenta que al vivir así unidos; tendréis derecho al gozo eterno? ¿A un gozo inmenso de gloria, si lográis llevar a cabo y terminar vuestra misión sobre la Tierra de una manera amorosa y santa como Yo la llevé cuando pasé Mi Vida humana entre vosotros?

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La vida en unión. La vida en un solo corazón al servicio del Amor, sólo os va a traer felicidad actual y eterna. Y aunque en la actual, las espinas y las piedras del camino no las vais a poder eliminar…

SÍ, EN CAMBIO, SE VOLVERÁN MÁS LLEVADERAS….

Y aún más, se volverán causa de una mayor santificación al unirlas a Mis Méritos, como os lo he enseñado.

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La vida en un sólo corazón debe significar en vuestras vidas, el buscar primero Mis Intereses de salvación, de propagación de Mis Verdades y de Mi Amor entre todos los vuestros.

La finalidad de ésta Intención Divina es la de restaurar el mundo caído en el pecado. Es la de restaurar la Obra de Amor que Dios Nuestro Padre, creó para dar gozo eterno a Sus hijos, que sóis todos vosotros.

El necesita de vuestra entrega. El necesita de vuestra libre donación para ser tomados como instrumentos entre Sus Divinas Manos…

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Y así a través de cada uno de vosotros, ir reestructurando lo que el Pecado dañó.

SOIS CORREDENTORES CONMIGO…

Sois Vida Divina cuando os dejáis mover por las Intenciones de Mi Padre, para ir restaurando lo perdido en las almas por causa del pecado.

Sois camino de perfección cuando aprendéis a ser ejemplo de amor al permitirMe ser otros Cristos en vosotros mismos.

NO LO DUDES. ¡JESÚS SERÁ TU CIRENEO!

NO LO DUDES. ¡JESÚS SERÁ TU CIRENEO!

Y así, Yo mismo vuelvo a sanar corazones, a resucitar muertos de alma y cuerpo, a dar vida eterna a todos vuestros hermanos a través vuestro; a través de vuestro libre olvido a vuestras humanas intenciones y de la unión de voluntades con vuestro Creador y Redentor.

Daos cuenta que el vivir en la Unión de Corazones va a producir felicidad a vuestro Dios; porque El ahora vivirá el paraíso perdido por vuestros Primeros Padres, en vuestros corazones.

Volverá a hacer en el corazón de cada uno de vosotros, Su Paraíso Terrenal. Y así se podrá tener nuevamente, el Reino de Dios en la Tierra.

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O sea, el Reino de Dios en cada uno de Sus hijos que vivan sobre la Tierra; porque vivirán en una sola Voluntad; sumergidos en las intenciones de un solo Corazón, el de Mi Padre.

Hijitos Míos, que vuestras intenciones ya no sean las vuestras. Que vuestro vivir ya no sea el vuestro. Que vuestro caminar ya no sea el vuestro. Que vuestra entrega a los demás ya no sea la vuestra.

Que vuestra presencia sobre la Tierra ya no sea la vuestra. Que vuestra vida TODA, sea la de Mi Padre en vosotros y así seáis como Yo; vida unida íntimamente en un sólo corazón, en una sola voluntad: “Padre, Te pido que ya todos ellos sean uno, como Tú y Yo somos Uno”.

ESPOSA DEL ESPIRITU SANTO

Os envío a Mi Santo Espíritu, por intercesión y gracia de Mi Madre la Siempre Virgen María. Para que os dé luz. La Luz Verdadera, para guiaros por el camino de las Verdades de Mi Padre y de las que Yo os enseñé, que son las de El.

Sed uno Conmigo, para ser Uno con Mi Padre.

Yo os bendigo en el Nombre Santísimo de Mi Padre, en Mi Santísimo Nombre y en el del Espíritu de Amor y Sabiduría. Que Mi Santa Madre, Corazón Santísimo unido al Mío, en perfecta donación, os atraiga al Mío y os volvamos todos Uno como lo Soy con Mi Padre.

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