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59 ESTERILUDAD Y REPUDIO


59 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Jesús se encuentra en esa preciosa ciudad marítima que en el mapa presenta un golfo natural amplio y bien protegido.

Este golfo tiene capacidad para muchos navíos y lo hace aún más seguro un fuerte espigón portuario.

Al parecer es muy usado incluso militarmente porque hay trirremes romanas con soldados a bordo.

En uno están desembarcando tropas para reforzar la guarnición. El puerto se parece un poco a la ciudad portuaria de Nápoles, dominada por los montes vesubianos.

Jesús está sentado dentro de una modesta casa cercana al puerto, donde habitan amigos de Pedro y de Juan, pescadores como ellos.

Y con quienes hablan de la diferencia entre la pesca en el mar de Galilea y en este gran puerto, situado en el gran océano.

Jesús habla con los miembros de la familia que los han hospedado y con otros que han venido a escucharlo. No es, sin embargo, una predicación formal, son palabras sencillas de consejo, de consuelo; como sólo Él puede ofrecer. 

Andrés regresa con los panes que le habían encargado y se acerca ruborizado al maestro, diciendo con  su característica timidéz:

–      Maestro, ¿Podrías venir conmigo? Se… se trata de hacer un poco de bien. Sólo Tú puedes.

Jesús se pone en pie sin preguntar ni siquiera qué bien es ése.

Sin embargo, Pedro pregunta:

–     ¿A dónde lo llevas? Está muy cansado. Es la hora de la cena. Lo pueden esperar mañana.

–     No… Es una cosa que hay que hacer en seguida. Es…

–     ¡Habla, gacela espantada! ¿Pero vosotros creéis que un hombre hecho y derecho debe ser así?… ¡Parece un pez enmarañado en la red!

Andrés se pone todavía más colorado.

Jesús, atrayéndolo hacia sí, lo defiende:

–     A mí me gusta así. Déjalo.

Tu hermano es como agua salubre. Trabaja en lo profundo y sin hacer ruido. Sale de la tierra como un hilo de agua, pero quien se acerca a él queda curado. Vamos, Andrés. 

Pedro contesta decidido:

–     Voy también yo. Quiero ver a dónde te lleva.

Andrés suplica:

–     No, Maestro. Yo y Tú solos. Si hay gente, no se puede… Es cosa de corazones…

–     ¿Qué pasa? ¿Ahora te dedicas a hacer de paraninfo?

Andrés no le responde a su hermano.

Dice a Jesús:

–      Un hombre quiere repudiar a su esposa y… y yo he intervenido, pero no sé hacerlo.

Si hablas Tú… te saldrá bien, porque el hombre no es malo; es… es… él te lo dirá.

Jesús sale con Andrés sin decir nada más.

Pedro permanece un poco en duda.

Luego dice:

–      Yo también voy; quiero al menos ver a dónde van.

Y sale, a pesar de que los otros le digan que no lo haga.

A pesar del rechazo, Pedro se detiene; pero sólo lo suficiente para pasar desapercibido a los que ha decidido perseguir.

Andrés va a torcer por una callecita de aspecto popular. Pedro lo sigue detrás.

Continúan luego por una placita llena de comadres. Y Pedro detrás.

Entran en un portal que es un arco sin puerta y que da a un amplio patio circundado de casitas bajas y pobres. Y Pedro detrás.

 Jesús entra en una de estas casitas con Andrés. Y Pedro se aposta fuera.

Una mujer lo ve y le pregunta:

–     ¿Eres familia de Aava? ¿Y esos dos también? ¿Habéis venido a llevárosla?

Pedro contesta fastidiado:

–     ¡Cállate, cotorra! No me deben ver.

¡Hacer callar a una mujer! Es una cosa difícil. Pedro le lanza una mirada que la fulmina, pero entonces ella va a hablar con otras comadres.

Enseguida el pobre Pedro, se encuentra rodeado por un círculo de mujeres, chicos y hombres; los que sólo por imponerse silencio unos a otros hacen un gran rumor que denuncia su presencia.

Pedro se consume interiormente, se enfada… pero no sirve de nada.  

Del interior de la casa se oye la voz grave, hermosa, serena de Jesús; junto a la voz quebrada de una mujer y a la de un hombre ronca y cortante.

Jesús dice:

–     Si ha sido siempre buena esposa, ¿Por qué repudiarla? ¿Alguna vez te ha faltado?

La mujer gime:

–     No, Maestro, ¡Te lo juro! Lo he querido como a la pupila de mis ojos.

Y el hombre, breve y duro, dice:

–     No, no me ha faltado nada más que en ser estéril y yo quiero hijos. No quiero la maldición Dios sobre mi nombre.

–     Tu mujer no tiene la culpa de serlo.

–     Me echa la culpa, a mí y a los míos, como si hubiera sido una traición…

–     Mujer, sé sincera. ¿Sabías que eras estéril?

–     No. Era y soy en todo como todas.

El médico lo ha dicho también. Pero no logro tener hijos.

–     ¿Ves como no te ha engañado?

Ella también sufre por ello. Responde también tú sinceramente: si ella fuese madre, ¿La repudiarías?

–     No. Lo juro. No tengo motivo para ello.

Sucede que el rabino me lo ha dicho, como también me lo ha dicho el escriba: “La estéril es la maldición de Dios en casa y tú tienes el derecho y el deber de darle libelo de divorcio y no contrariar tu virilidad privándola de hijos”

Yo hago lo que la Ley dice.

Jesús rebate:

–      No. Escucha. La Ley dice: “No cometas adulterio” y tú estás para cometerlo.

El mandamiento inicial es éste y ninguna otra cosa. Y, si, por la dureza de vuestros corazones, Moisés concedió el divorcio, fue para impedir uniones ilícitas y concubinatos odiosos a Dios.

Luego, progresivamente, vuestro vicio trabajó sobre la cláusula de Moisés recabando las malvadas cadenas y las homicidas piedras que sor las condiciones actuales de la mujer,

víctima siempre de vuestro despotismo, de vuestro capricho, de vuestra sordera y ceguera de afectos. Yo te lo digo: No te es lícito hacer lo que pretendes. Tu acto ofende a Dios.

¿Repudió acaso Abraham a Sara? ¿Y Jacob a Raquel? ¿Y Elcana a Ana? ¿Y Manué a su esposa?

¿Conoces al Bautista? ¿Sí? Está bien, ¿No fue estéril su madre hasta la vejez y después dio a luz al santo de Dios, así como también la esposa de Manué dio a luz a Sansón, y Ana de Elcana a Samuel, y Raquel a José, y Sara a Isaac?

Dios premia la continencia del esposo, su piedad hacia la estéril, su fidelidad al desposorio y es un premio celebrado por los siglos,

así como también da sonrisa al llanto de las estériles que ya no lo son ni se encuentran humilladas, sino que se hallan gloriosas regocijándose de ser madres.

No te es lícito ofender el amor de esta mujer. Sé justo y honesto. Dios te premiará más de lo que mereces.

El hombre lo mira asombrado.

Y trata de disculparse:

–      Maestro, sólo Tú hablas así… Yo no sabía.

Había preguntado a loa doctores y me habían dicho: “Hazlo”. Pero no me dijeron ni una palabra respecto a que Dios premie con dones un acto bueno.

Estamos en sus manos… y nos cierran los ojos y el corazón con mano de hierro. No soy malo, Maestro. No te enojes conmigo.

–      No te rechazo.

Me produces más compasión, que esta pobre mujer que está llorando, porque su dolor acabará cuando termine su vida y el tuyo comenzará entonces y para toda la eternidad. Piénsalo.

–     No, no comenzará. No lo quiero. ¿Me juras por el Dios de Abraham que cuanto dices es verdad?

–     Yo soy Verdad y Ciencia. Quien cree en Mí tendrá en Él justicia, sabiduría, amor y paz.

–     Te quiero creer. Sí. Te quiero creer.

No sé… siento en Tí algo que no hay en los demás. Ahora voy al sacerdote y le digo: “Ya no la repudio. Me quedo con ella y sólo le pido a Dios que me ayude a sentir menos el dolor de no tener hijos”.

Aava, no llores. Le diremos al Maestro que vuelva para mantenerme calmado. Y tú… sigue queriéndome.

La mujer llora con más fuerza, por el contraste entre el dolor de antes y la alegría actual.

Jesús, por el contrario, sonríe:

–      No llores. Mírame. Mírame, mujer.

Ella levanta la cabeza. Mira su rostro luminoso con su rostro lagrimoso. 

Jesús los llama:

–      Hombre, ven aquí. Ponte de rodillas junto a tu esposa. 

Cuando los dos han obedecido,

Jesús abre sus brazos y dice con solemnidad:

Ahora yo os bendigo y santifico vuestra unión. Escuchad:

“Señor Dios de nuestros padres, que hiciste a Adán del barro y le diste a Eva como compañera para que poblasen de hombres la tierra educándolos en tu santo temor,

desciende con tu bendición y tu misericordia, abre y fecunda las entrañas que el Enemigo tenía cerradas para portar a un doble pecado de adulterio y de desesperación.

Ten piedad de estos dos hijos, Padre santo, Creador supremo. Hazlos felices y santos.

Ella, fecunda como una vid; él, protector como el olmo que la sujeta.

Desciende, Vida, a dar vida. Desciende, Fuego, a calentar. Desciende, Poderoso, a obrar. ¡Desciende!

Haz que para la fiesta de alabanza por las fecundas mieses del próximo año te ofrezcan su vivo vástago, su primogénito, hijo consagrado a Tí, Eterno, que bendices a quienes esperan en Tí.

Jesús ha orado con voz de trueno, con las manos tendidas sobre las dos cabezas inclinadas.

La gente no se contiene más y se arremolina en torno, con Pedro en primera línea.

Jesús dice:

–     Levantaos. Tened fe y sed santos. 

Los dos reconciliados imploran:

–     ¡No te vayas, Maestro! 

–     No puedo quedarme. Volveré. Bastantes veces.

La multitud grita:

–     ¡No te vayas, no te vayas!

–     ¡Háblanos también a nosotros!

Jesús bendice pero no se detiene. Promete sólo volver pronto.

Y seguido por la pequeña multitud de vecinos, se dirige hacia la casa donde los hospedan.

Por el camino pregunta a Pedro:

–     Hombre curioso, ¿Qué debería hacer contigo?

Pedro contesta:

–     Lo que quieras, pero, ahora ya… yo estuve allí…

Entran en la casa, despiden a la gente, que comenta las palabras que han oído y se ponen a cenar.

Pedro se siente todavía curioso.

–     Maestro, ¿Pero realmente tendrán un hijo?

–     ¿Me has visto alguna vez prometer cosas que no se cumplan?

¿Crees que Yo me permito usar la confianza en el Padre para mentir y provocar desilusiones?

–     No… pero… ¿Podrías hacer esto con todas las esposas?

–     Podría. Pero lo hago sólo donde veo que un hijo puede significar un impulso hacia la santificación. Donde significaría obstáculo, no lo hago.

Pedro se alborota el pelo entrecano y calla.

Entonces entra el pastor José. Está completamente lleno de polvo del camino, como quien hubiera andado mucho. 

Después del beso de saludo, Jesús pregunta:

–     ¿Tú? ¿Por qué? 

José contesta:

–      Tengo cartas para ti.

Tu Madre me las ha dado y una es suya. Aquí están.

Y José entrega tres pequeños rollos de una especie de pergamino fino, atados con una cinta.

La más voluminosa de las cartas está incluso cerrada con un sello, otra tiene sólo el nudo, la tercera muestra un sello roto.

–      Ésta es de tu Madre – dice José, indicando la que tiene el nudo.

Jesús la desenrolla y la lee.

Primero en voz baja, luego alto:

“A mi amado Hijo, paz y bendición. Ha llegado a mí a la hora prima de las calendas de la luna de Elul un enviado de Betania.

Se trata de Isaac, pastor. Le he dado en tu nombre un ósculo de paz y refrigerio como personal agradecimiento.

Me ha traído estas dos cartas que ahora te envío, diciéndome de palabra que el amigo Lázaro de Betania te insta para que condesciendas con lo que te pide.

Amado Jesús, mi bendito Hijo y Señor, yo también tendría dos cosas que pedirte:

Una, recordarte que me prometiste llamar a tu pobre Mamá para instruirla en la Palabra; la segunda, que no vengas a Nazaret sin haber hablado conmigo antes”.

Jesús se detiene bruscamente y se pone de pie, caminando luego hasta encontrarse entre Santiago y Tadeo.

Los abraza estrechamente y termina repitiendo sin leer, las palabras:

–     Alfeo ha vuelto al seno de Abraham la pasada luna llena, con gran duelo de la ciudad…

Los dos hijos lloran sobre el pecho de Jesús, que termina:

…En el último momento te hubiera deseado a su lado, pero Tú estabas lejos. Esto, no obstante, es un consuelo para María, que ve en ello perdón de Dios y debe dar paz también a mis sobrinos”.

¡Habéis oído? Ella lo dice, y Ella sabe lo que dice.

Santiago suplica:

–     Dame la carta.

Jesús se opone:

–     No. Te perjudicaría.

Tadeo dice con un suspiro:

–      ¿Por qué? ¿Qué puede decir que sea más penoso que la muerte de un padre?…

–      Que nos ha maldecido

Jesús refuta:

–      No. No es eso.

Santiago se lamenta:

–      Lo dices… para no traspasar nuestro corazón. Pero es así. 

Jesús le entrega la carta:

–      Lee, entonces.

Y Judas lee:

«Jesús, te ruego, y conmigo María, que no vengas a Nazaret hasta que el duelo no haya terminado. El amor hacia Alfeo hace injustos a los nazarenos respecto a Tí y tu Madre llora por ello.

El buen amigo Alfeo me consuela, y pone calma en el pueblo. Ha tenido mucha resonancia lo que han contado Aser e Ismael de la mujer de Cusa, pero Nazaret es ahora un mar agitado por vientos contrarios.

Te bendigo, Hijo mío y te pido paz y bendición para mi alma. Paz a mis sobrinos. Mamá”.

Los apóstoles hacen comentarios y consuelan a los dos hermanos, que están llorando.

Pedro pregunta:

–   ¿Y esas, no las lees?

Jesús hace un gesto de asentimiento y abre la de Lázaro.

Llama a Simón Zelote. Leen juntos en un ángulo.

Luego abren el otro rollo y lo leen también. Debaten. Enseguida Simón trata de persuadir de algo a Jesús, pero no lo consigue.

Jesús, con los rollos en la mano, se coloca en medio de la estancia y dice:

–   Oíd, amigos. Somos todos una familia y no hay secretos entre nosotros.

Y si tener oculto el mal es piedad, dar a conocer el bien es justicia. Oíd lo que escribe Lázaro de Betania:

“Al Señor Jesús paz y bendición, y paz y salud a mi amigo Simón. He recibido tu carta y como siervo que soy he puesto mi corazón, mi palabra y todos mis medios a tu servicio, para satisfacerte y tener el honor de serte siervo no inútil.

He ido a ver a Doras a su castillo de Judea, a rogarle que me vendiera a su siervo Jonás como Tú deseas. Confieso que si no hubiera sido petición de Simón, amigo fiel paraTí, no habría enfrentado a ese chacal burlón, cruel y funesto.

Pero por Tí, mi Maestro y Amigo, me siento capaz de enfrentar hasta incluso a Satanás. Ello porque pienso que quien trabaja para Tí, te tiene cercano y está por tanto, protegido.

Y ciertamente he recibido ayuda, porque he vencido, contra todas las previsiones. Dura fue la discusión y humillantes las primeras negativas.

Tres veces tuve que agachar la cabeza ante este esbirro con poder. Luego me impuso una espera de días.

Finalmente, la carta; digna de un áspid. Yo casi no me atrevo decirte: “Cede para conseguir el objetivo”, porque él no es digno de tu Presencia; pero no hay otra forma.

He aceptado en tu Nombre y he firmado. Si he hecho mal, repréndeme.

No obstante – créeme – he tratado de servirte lo mejor que podía. Ayer ha venido un discípulo tuyo judío, diciendo que venía en tu Nombre a saber si había alguna noticia que llevarte. Ha dicho llamarse Judas de Keriot.

Sin embargo he preferido esperar a Isaac para entregarle la carta. Y me ha extrañado mucho el que hubieras mandado a otros, sabiendo que todos los sábados viene aquí Isaac, para su reposo sabático.

No tengo más que decirte. Sólo, besándote los pies santos, te ruego conducirlos adonde tu siervo y amigo Lázaro, como prometiste. A Simón, salud. A ti, Maestro y Amigo, un ósculo de paz solicitando tu bendición. Lázaro”. 

Jesús despliega el pergamino que tiene roto el sello, mientras dice:   

–     Y ahora la otra:

“A Lázaro, salud. He decidido. Por que por una suma doble obtendrás a Jonás. Y no pienso cambiar respecto a lo que propongo, por ningún motivo.

Estas son las condiciones:

Quiero que primero Jonás termine la cosecha de este año y su entrega se efectuará al final de la luna de Tisri.

Quiero que venga personalmente a recogerlo Jesús de Nazaret, al cual le pido que entre bajo mi techo, para conocerlo.

Quiero pago inmediato a la vista de contrato en regla.

Adiós. Doras”.  

Pedro grita:

–    ¡Qué peste! Pero, ¿Quién paga?

Quién sabe lo que pide. Y nosotros… ¡Estamos siempre sin un céntimo!

Jesús dice:

–    Simón paga.

Para darme esta alegría a Mí y al pobre Jonás. No adquiere más que un residuo de hombre, que de ninguna manera le prestará servicio; pero adquiere un gran mérito en el Cielo. 

Todos miran asombrados a Simón cananeo:

–    ¿Tú? ¡Oh!

Hasta los hijos de Alfeo salen de su aflicción por el estupor. 

Y Jesús confirma:

–     Él es. Es justo que ello sea conocido. 

Pedro indaga:

–     Sería también justo saber por qué Judas de Keriot ha ido donde Lázaro. ¿Quién lo había enviado? ¿Tú?

Jesús no le responde a Pedro. Se muestra muy serio y pensativo.

Sale de su meditación sólo para decir:

–     Preocupaos de que José cene y repose, luego nos retiraremos a descansar.

Yo prepararé la contestación para Lázaro… ¿Isaac está todavía en Nazaret?

José responde:

–     Me espera.

–     Iremos todos.

–     ¡Noo! Tu Madre dice…

Todos se agitan.

–     Callad. Quiero que sea así.

Mi Madre habla con su corazón de amor. Yo juzgo con mi razón. Prefiero hacer esto mientras no esté Judas y deseo tender la mano amiga a mis primos Simón y José.

Y  también llorar con ellos antes de que termine el duelo. Luego volveremos a Cafarnaúm, a Genesaret. En definitiva al lago, esperando finalice la luna de Tisri. 

Y tomaremos a las Marías con nosotros. Vuestra madre tiene necesidad de amor. Se lo daremos. Y la mía tiene necesidad de paz. Yo soy su paz. 

Pedro indaga:

–     ¿Crees que en Nazaret?…

–      No creo nada.

–      ¡Ah, bueno! Porque si le causasen algún daño o algún dolor… ¡Se las tendrían que ver conmigo! – dice Pedro todo agitado.

Jesús lo acaricia, pero está tan absorto en otros pensamientos que más bien está triste.

Luego va hacia donde Tadeo y Santiago, se pone entre los dos y se sienta, teniéndolos abrazados para consolarlos.

Los demás hablan bajo para no turbar su dolor.

P APÓSTOLES Y SERVIDORES


Septiembre 02_ 2020  

Habla Dios Padre

Hoy hijitos Míos, os quiero hablar sobre lo que debiera ser  primordial en cada alma de Mis hijos: el Don del Servicio.

A cada uno de vosotros se os han dado dones, cualidades, bendiciones.

Cada uno de vosotros es un ser único, con características propias; nadie es igual a otro, en cada uno de vosotros he derramado Mi Santo Espíritu en forma diferente.

Sois similares en algunas cosas pero individuales en otras y de ahí que cada uno de vosotros forméis, junto con Mi Hijo Jesucristo, el Cuerpo Místico de Mi Iglesia, el Cuerpo Místico de Mi Gloria.

EL HECHO DE SER IRREMPLAZABLES OS HACE NECESARIOS, EN CIERTA FORMA,

PARA LLEVAR A CABO MI PLAN DE SALVACIÓN Y REDENCIÓN DEL GÉNERO HUMANO.

Todos los dones que habéis recibido son dones gratuitos y prestados para ser usados para servir a vuestro Dios y a vuestros hermanos.

Los dones para servicio a vuestro Dios son aquellos que he otorgado, primeramente a Mis sacerdotes, Mis consagrados.

En ellos he puesto dones de una finura muy especial, puesto que ellos son los encargados de llevarMe a la Tierra, para que en Mi Presencia real en la Sagrada Eucaristía, puedan tomarMe y vivirMe.

He puesto en ellos DONES ESPECIALES para que puedan conocer mejor a las almas y así, ya sea en la confesión, ya sea en el dar una guía o consejo, Mi Presencia Real se manifieste a través de ellos.

He puesto infinidad de bendiciones en Mis Ministros, para que pueda seguir viviendo Mi Iglesia, la Iglesia de Mi Hijo Jesucristo, a pesar de los ataques de nuestro Enemigo

Y A PESAR DE LOS DEFECTOS HUMANOS, DE TODOS CUÁLES,

AÚN MIS MISMOS CONSAGRADOS, NO ESTÁN EXENTOS DE ELLOS

Ellos así se vuelven vínculo de amor entre Yo, vuestro Dios y vosotros, Mis pequeños.

Ellos llevan una tarea de unión fraterna y de crecimiento, en las enseñanzas de Mi Espíritu.

LUEGO SIGUEN LOS DONES QUE LES HE OTORGADO A TODOS VOSOTROS, MIS HIJITOS

Y ÉSTOS VARÍAN DE ACUERDO AL PLAN QUE TENGO YO

PARA PROSEGUIR MI OBRA DE SALVACIÓN

Todos los dones que os he otorgado son para servir.

Vosotros, cada uno de vosotros, Me pedisteis bajar a la Tierra a servirMe y para ayudarMe en la salvación de todas las almas.

Os he otorgado Mis Dones para fortaleceros en la lucha por llevar Mi Amor entre las Tinieblas en las que vuestro Mundo se encuentra.

Yo he previsto TODO y conozco perfectamente las necesidades que se van presentando con el transcurso de los años y de las necesidades espirituales que se necesitan, para que no seáis absorbidos por las Tinieblas del Mal.

El Maligno conoce perfectamente que en cada uno de vosotros he puesto Mi Vida Espiritual, la cuál tiene que ser compartida para con vuestros hermanos y así salvarlos de sus Garras con las que os quiere ahogar y condenar.

El Maligno usará de todos sus artificios para haceros olvidar vuestra misión en la donación libre que debéis de tener, cada uno de vosotros, para la salvación de vuestros hermanos.

POR VUESTRO LIBRE ALBEDRÍO, VOSOTROS OS CONVERTÍS EN CORREDENTORES

O EN TRAIDORES A MI CAUSA DE SALVACIÓN

Sois libres de usar de todos los dones con los que Yo os he dotado.

Y de ésa Libertad y de la forma de usarlos se desprenderá la prontitud de Mi Llegada, de la Llegada de Mi Reino.

Romanos 12, 6-8 1 Corintios 12, 8-10 1 de Corintios 12, 28-30 Efesios 4, 11-12

Si vosotros pudiérais ver los regalos tan grandes que son los Dones y que he puesto en cada uno de vosotros, no dejaríais de darMe las gracias por ellos.

Son piedras preciosas que brillan intensamente ante Mis Ojos y ante os ojos de todas las almas purificadas que están Conmigo en el Cielo.

CADA DON QUE TENÉIS Y QUE UTILICÉIS PARA SERVIRME EN VUESTROS HERMANOS,

SERÁ VUESTRO DISTINTIVO POR TODA LA ETERNIDAD

Obviamente cada don debe ser utilizado con base en el amor.

Nunca un don que otorgo se ofrece a los demás forzando vuestra voluntad.

Por ejemplo, los que tenéis el don de curación, éste trabaja muchísimo mejor, cuando es el amor el que lo guía.

Se le atribuye el don de la bilocacion. Sin salir de Lima, fue visto en México, en África, en China y en Japón, animando a los misioneros que se encontraban en dificultad o curando enfermos. Mientras permanecía encerrado en su celda, lo vieron llegar junto a la cama de ciertos moribundos a consolarlos o curarlos. Muchos lo vieron entrar y salir de recintos, estando las puertas cerradas. En ocasiones salía del convento, a atender a un enfermo grave y volvía luego a entrar sin tener llave de la puerta y sin que nadie le abriera. Preguntado cómo lo hacía, siempre respondía: ‘yo tengo mis modos de entrar y salir.’

Cuando es el amor el que se interesa en la necesidad que tiene el alma que pide su curación y cuando en ambas partes existe la humildad en alto grado,

en uno, el enfermo, en confiar en que la curación que ¡se pide a un semejante, se va a lograr gracias a que Mi Voluntad se va a hacer patente con la ayuda de Mi hijo que paseé el Don,

quién con humildad e intercediendo por amor a su hermano, va a obtener la gracia que se Me pide, sabiendo que una petición hecha con amor sincero, Yo no la desoigo.

ESTO MISMO ES APLICABLE A TODOS LOS DEMÁS DONES,

SIEMPRE DEBERÉIS ACTUAR CON AMOR Y HUMILDAD.

Como véis, hijitos Míos, Yo os he dado todo lo que necesitáis en vuestra estadía temporal en la Tierra, tanto en lo material como en lo espiritual.

Lo que causa que no todos obtengan lo que necesitáis en lo espiritual y en lo material,

14. ¿Está enfermo alguno entre vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor.
15. Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados. Santiago 5

Es por vuestra falta de Fé y de confianza en Mí, vuestro Padre.

Ya os he explicado que la Fé mueve montañas y las montañas no son otra cosa, que

LOS OBSTÁCULOS QUE VOSOTROS MISMOS OS PONÉIS

PARA NO DEJAR QUE MI VIDA FLUYA LIBREMENTE A TRAVÉS VUESTRO.

Imaginaos todos por un momento, si cada uno de vosotros Me permitiera hacer Mi Voluntad haciéndoos instrumentos fieles de Mi Amor, ¿Qué sucedería?

El Mal y todas sus causas terminarían inmediatamente, porque sería el Amor el que reinaría.

Todos los Dones de Mi Santo Espíritu se lograrían desarrollar a niveles inimaginables, produciendo en todos vosotros un crecimiento inmenso en Sus dones.

Obtendríais una Sabiduría como antes nadie la ha tenido anteriormente.

Entenderíais Mis Misterios y agradeceríais profundamente la forma en que os he consentido desde antes de que fuerais.

Entenderíais Mi Amor para con todos vosotros y vuestra felicidad sería inconmensurable.

Compartiríais vuestros Dones con total libertad y donación, sin esperar más recompensa que la de saberMe contento al veros por fin, viviendo como verdaderos hijos Míos.

TENDRÍAIS VUESTRO CIELO EN LA TIERRA

Vuestro paso de la Tierra al Cielo no sería en ninguna forma, de incertidumbre ni de temor, sino de una santa alegría al saber que cumplisteis perfectamente con vuestra misión.

Os falta Fé hijitos Míos, para que podáis lograr esto.

Estáis retrasando vuestra felicidad por no poner vuestros dones al servicio de los demás, en forma desinteresada y amorosa.

Estáis cegados con las cosas del mundo, cegados por sus Tinieblas, las cuáles cubren las bellezas y maravillas que existen en cada una de vuestras almas.

Estáis cegados a la Gracia de Mi Espíritu que habita en vosotros y que si aprendierais a interiorizaros, encontraríais la Luz de Amor que habita en vosotros.

Al tener ésa vida interior, encontraríais Mi Reino de Luz, de Vida y de Amor y si le permitierais salir, produciríais Luz Divina la cuál destruiría a las Tinieblas que os rodean.

Cada uno de vosotros debe interiorizarse, vivir en comunión con Mi Santo Espíritu, para que El os guíe y os enseñe a usar de Sus Dones,

Dones que ha otorgado a cada uno de vosotros en forma particular y al permitirLe que El trabaje a través vuestro, lograréis así el cambio que tanto necesita el Mundo.

Y no digo vuestro Mundo, ya que los que son realmente Mis Hijos, saben que NO PERTENECEN AL MUNDO, Me pertenecen, pertenecen al Reino de los Cielos.

JUNTOS, VOSOTROS CONMIGO, PODEMOS LOGRAR LA REDENCIÓN DEL MUNDO

Y ASÍ REPARAR JUNTOS,

POR EL PECADO COMETIDO POR VUESTROS PRIMEROS PADRES.

Yo no os puedo forzar a vivir bajo Mi Divina voluntad, os dí libertad, os dí el libre albedrío y éste es el que debe actuar para permitir que Mi Vida fluya libremente a través vuestro.

¡Cambiad hijitos Míos, cambiad!

DETENED EN VOSOTROS TODO AQUELLO QUE IMPIDE

QUE MIS DONES Y VIRTUDES FLUYAN

Romanos 12, 6-8 1 Corintios 12, 8-10 1 de Corintios 12, 28-30 Efesios 4, 11-12

PARA BIEN DE VUESTROS SEMEJANTES.

Volveos fieles instrumentos Míos y si acaso teméis a que os vaya a pedir cosas imposibles de realizar, os equivocáis,

ya que ¿Qué padre ó que madre de la Tierra obliga a sus hijos a hacer cosas en las que los pueda poner en peligro de accidente ó de muerte?

Yo Soy el más sensible y amoroso, Yo Soy El Amor En Pleno, de Mi sólo obtendréis amor infinito

y aún cuando os pidiera vuestra propia vida, vuestros dolores los tomaría Yo y así lo podéis corroborar con la vida de Mis Santos Mártires.

Podéis comprobar como aún en el suplicio o en los momentos en los cuáles deberían sufrir lo indecible, estaban felices, estaban gozosos y algunos hasta bromistas de lo que sus verdugos hacían en sus cuerpos.

Lo estaban, ya que Yo viviendo plenamente en ellos, tomaba sus dolores y les daba al mismo tiempo Mi Gozo infinito en gratitud a su libre donación.

NO TEMÁIS A LOS ACONTECIMIENTOS,

NO DEJÉIS QUE NADA NI NADIE OS QUITE EL GRAN REGALO DE MI PAZ.

No desconfiéis en lo absoluto de Mi Presencia Paternal que os cuidará en todo momento.

Si a ratos sentís abandono, es por vuestra falta de Fé.

Yo nunca abandono a Mis hijos y si acaso sentís el “abandono santo” es para acrisolaros en la Fé y haceros crecer en méritos para consentiros con más regalos cuando lleguéis al Reino de los Cielos.

Aún en el supuesto abandono, estad seguros que Yo os estoy mirando y que esto os baste para que confiéis en Mí. Nunca os dejaré caer, si os volcáis en Mi Divina Voluntad.

También os quiero hablar sobre el Celo por Mi Casa.

Mi Hijo Jesucristo durante Su Vida Pública, os dio muestra de lo que la Iglesia, Mi Templo, el lugar santo en donde Yo habito, junto con El en la Sagrada Eucaristía, debe ser.

Recordaréis cómo con celo santo, corrió a los vendedores del Templo diciéndoles: “Mi Casa es Casa de oración y vosotros la habéis convertido en cueva de ladrones”.

TODOS LOS QUE OS CONSIDERÁIS MIS VERDADEROS HIJOS,

DEBERÉIS TENER ÉSE CELO POR MI CASA, POR MI TEMPLO,

TANTO COMO EDIFICIO MATERIAL,

ASÍ COMO MI TEMPLO EN VUESTRO SER, EN VUESTRO CORAZÓN.

Mi Casa como edificio material, alberga Mi Presencia viva en el Tabernáculo.

Todo el edificio, así, se vuelve santo, porque es Santísimo lo que está albergando.

Vuestra presencia dentro de Mi Templo debe ser de perfecto recato, de perfecta devoción, de perfecta Fé, de perfecto respeto en vuestro vestir y en vuestros modales.

¡Estáis ante la Presencia Santa y Divina de vuestro Dios!

No estáis entrando al mercado, no estáis entrando a un lugar público en el que podáis platicar de vuestros acontecimientos cotidianos o de vuestras experiencias sin valor espiritual con vuestros vecinos ahí reunidos,

ESTÁIS EN UN LUGAR SANTO, PRIVADO,

EN EL QUE ES VUESTRO DIOS, EL QUE OS ESCUCHA,

PORQUE ES MI CORAZÓN ABIERTO EL QUE OS ESTÁ ESPERANDO

PARA ESCUCHAR VUESTROS PENSAMIENTOS AMOROSOS,

VUESTROS DESEOS DE AGRADECIMIENTO, VUESTROS DESEOS DE REPARACIÓN,

VUESTRA COMPAÑÍA EN MI SAGRADA EUCARISTÍA, LA SANTA MISA.

Está Mi Presencia Viva para tener un coloquio secreto entre vuestro corazón y el Mío.

Es Mi divina Presencia entre vosotros, Mis pequeñitos, como en los tiempos antiguos cuando Mi Hijo os llevó Mi Vida y Mi Presencia a través de El Mismo.

Aquí, en Mi Templo, Me volvéis a tener real y verdaderamente entre vosotros.

Yo estoy realmente Presente en la Sagrada Eucaristía, os escucho, os consuelo, comparto con vosotros alegrías y tristezas.

Yo os espero con verdadera ansia y deseos grandes de que os acerquéis con confianza de niños, sin preguntaros nada, simplemente aceptando Mi Presencia ahí, delante de vosotros.

ES ÉSA CONFIANZA DE NIÑO LA QUE MÁS GRACIAS ARRANCA A MI CORAZÓN DESEOSO DE DAR.

Es ésa confianza sincera y llena de Fé la que produce los milagros, es ésa confianza amorosa la que más repara a Mi corazón adolorido por causa de tantos pecados y faltas de Fé que existen actualmente en el Mundo.

El santo celo lo deben de vivir y hacer vivir enseñándolo a sus pequeños y a sus semejantes, pero no sólo con palabras sino con vuestro ejemplo.

Mi Casa es casa de Oración, no de reunión social.

Vosotros, todos, venís a verMe a Mí, a vivir momentos divinos Conmigo, no debéis venir a Mi Casa a platicar con vuestro amigo o pariente, al que tenéis tiempo de no verle.

YO SOY EL PRIMERO Y EL ÚNICO DIOS VERDADERO

En el Sagrario te amo, en el Sagrario te espero, en el Sagrario te aguardo.

Y MI PRESENCIA ES SAGRADA

Me ofendéis cuando entráis a Mi Templo y os ponéis a platicar de vanalidades o a criticar la vestimenta de vuestros semejantes u os ponéis a reír de tonterías.

Si vosotros pudiérais ver cómo los ángeles del cielo suben y bajan continuamente a postrarse en adoración ante los Tabernáculos de la Tierra,

OS DARÍA VERGUENZA VER VUESTRA FRIALDAD Y VUESTRA TIBIEZA

al no saberos comportar dignamente ante Mi Presencia Divina en el Tabernáculo.

Mi Hijo os prometió quedarse con vosotros hasta el fin del Mundo y lo ha cumplido.

¿Por qué vosotros pagáis tan infamemente éste prodigio de Amor?

Cuántos quisieran tener lo que vosotros tenéis y NO lo tienen ni lo tuvieron.

Hijitos Míos, Me merezco todo el respeto posible de parte de Mis sacerdotes y de todos Mis fieles hijitos.

EL AMBIENTE QUE SE DEBE SENTIR DENTRO DE UNA IGLESIA, DENTRO DE UN TEMPLO,

DEBE SER SANTO, LLENO DE VIDA ESPIRITUAL,

LLENO DE RESPETO A VUESTRO DIOS Y A VUESTROS HERMANOS.

Se debe sentir Mi Presencia, al darse el respeto debido dentro del Templo. Mis Iglesias y Templos deben ser lugares santos en los que todos vosotros, Mis pequeños, entren a llenarse de Gracias y Bendiciones

QUE YO, VUESTRO DIOS, DERRAMARÉ SOBRE TODOS VOSOTROS

AL VENIR A MÍ Y QUE CON SINCERO DESEO Y FÉ ABSOLUTA.

ME PIDÁIS LO QUE NECESITÉIS

Yo Soy Fuente de Vida, Yo Soy Fuente, de Amor y a Mi se acercan todos los que Humildemente se reconocen pequeños y necesitados de su Dios.

Además de Mis Templos e Iglesias como construcciones materiales, existe Mi Templo Divino en vuestro ser.

YO realmente habito en vosotros y si en Mi Templo material os pido respeto, presencia y modales dignos para estar frente a vuestro Dios;

lo mismo en lo espiritual os pido, para Mi Templo en vuestro corazón.

MI Presencia Viva se debe transparentar a través de vuestros actos todos, el respeto hacia vuestros semejantes, la ayuda mutua, las conversaciones, vuestra intercesión ante Mí.

17. Y una voz que salía de los cielos decía: «Este es mi Hijo amado, en quien me complazco.» MATEO 3

TODOS DEBERÉIS SER MI HIJO NUEVAMENTE,

QUE CAMINA EN PRESENCIA VUESTRA

Os deberéis preguntar ante cada acontecimiento que se os presente en vuestra vida:

¿Cómo actuaría Mi Jesús aquí, ante éste suceso? ¿Cómo respondería Mi Jesús ante ésta grosería o ante éste ataque de parte de un semejante?

¿Qué ayuda daría mi Jesús ante el necesitado que se me acerque? ¿Qué ejemplo daría Mi Jesús ante hijos, familiares y amigos?

La Vida de Mi Hijo que es la Mía, es la que debe de ahora en adelante, hacerse patente en vuestras vidas.

YA NO debe ser vuestro egoísmo, vuestra soberbia, vuestra vanagloria, vuestra decadencia por el pecado, lo que salga a relucir de un alma que fue creada por Mi en total santidad y amor.

YA ES EL TIEMPO EN QUE DEBERÉIS CRECER

Y DAROS CUENTA DE QUE VUESTRO DIOS

NECESITA DE UN CRECIMIENTO MAYOR EN SUS HIJOS,

DE UNA MADUREZ ESPIRITUAL MÁS ALTA,

PARA PODERLES DAR RESPONSABILIDADES MAYORES

El tiempo que viene es tiempo de vida en el amor hacia Mí y hacia vuestros hermanos.

Debéis prepararos para entrar en una época santa, en una Era del Amor Supremo de vuestro Dios, donde el respeto,

Esa cruz me pertenece Señor, ¡Crucifícame Jesús, porque te adoro sobre todas las cosas! Y ayúdame a Amar, haciendo Tu Voluntad y no la mía…´´

la donación total, libre y soberana de vuestra voluntad, se vuelque a la Voluntad Amorosa de vuestro Dios.

Es la humildad y vuestra sed por Mi Divinidad la que os deberá acercar a Mí.

El alma que se acepta pequeña y sedienta, vendrá a apagar su sed a Mi Fuente Divina, a Mi Corazón abierto de Amor por todos vosotros.

¡SÓIS MÍOS! OS AMO INFINITAMENTE

Y OS NECESITO VOLCADOS PLENAMENTE A MI VOLUNTAD

PARA ASÍ CONSENTIROS Y DAROS LOS REGALOS MÁS GRANDES

QUE AÚN VUESTRAS CAPACIDADES NO ALCANZAN A VISLUMBRAR

Os quiero consentir, hijitos Míos, llevadMe amorosamente en vuestro interior.

TenedMe respeto santo en vuestros pensamientos, platicadMe íntimamente y compartidMe todo lo vuestro.

Todo lo sé, todo lo escucho, pero no es lo mismo que Yo habite como ser solitario en vuestro corazón, al que Yo habite como vuestro amigo, como vuestro Padrecomo vuestra compañía perfecta.

ya que cuando así lo hacéis, Mi gozo se vuelve grandísimo y al compartidMe vuestra vida, YO OS COMPARTO LA MÍA y juntos hacemos un Cielo divino aquí en la Tierra.

Buscad ése celo santo en Mi Templo, en Mis sacerdotes, en vuestros semejantes y en vuestro interior.

Y así Yo Me podré manifestar perfecta y libremente en todos vosotros.

Y, así como Mi Presencia en el Tabernáculo santifica a todo el edificio, Mi Presencia en vosotros, cuando Me dejáis vivir plenamente., también os santifica.

SOR MARIA DE JESUS DE ÁGREDA, oraba y ayunaba. Y desde su celda le decía a Jesús: “Señor, ayer el jefe de los sioux nos torturó hasta matarnos; ¿Crees que ahora sí se den por vencidos y accedan a escucharnos? Hoy que regresemos dices que también estaremos con los cherokees y los cheyennes; entonces  también el Espíritu Santo tendrá que multiplicar los rosarios, porque ya aumentaron las mujeres que me están enseñando a bordar, mientras rezamos…”

GRANDES DONES OS HE OTORGADO A CADA UNO DE VOSOTROS

Y SI LO PUDIÉRAMOS HABLAR EN TÉRMINOS DEL MUNDO

OS DIRÍA QUE NI CON TODAS LAS RIQUEZAS QUE EXISTEN EN VUESTRO MUNDO,

PODRÍAIS PAGAR EL MÁS PEQUEÑO DE LOS DONES CON LOS QUE YO OS PUEDO DOTAR

Son regalos inmensos que Yo he derramado en cada uno de vosotros.

Ponedlos a crecer, viviéndolos en el servicio a vuestros hermanos.

No les saquéis provecho propio porque se os volverían jueces en lugar de bendiciones, al momento de vuestro juicio, al final de vuestra misión.

Sois poseedores de regalos inimaginables y si no los sabéis ver es por vuestra falta de vida interior.

APARTAOS DEL MUNDO Y DE SUS MENTIRAS

VIVID BAJO LA LUZ Y GUÍA DE MI SANTO ESPÍRITU Y LLEVAD EL CIELO, MI REINO,

QUE CADA UNO DE VOSOTROS PASEÉ EN VUESTRO INTERIOR,

A TODOS VUESTROS HERMANOS

Y ASÍ, JUNTO CONMIGO, LOGREMOS LA VIDA DE MI REINO DE AMOR EN LA TIERRA.

Yo os bendigo y pedídMe que os conceda el Don de poder hacer vida interior para que podáis abrir vuestro ser, vuestra voluntad a Mi Voluntad y así Me pueda hacer patente, a través vuestro, con todos vuestros hermanos.

Que Mi Paz y Mi Amor queden con todos vosotros.

Yo os amo y os bendigo en Mi Santo Nombre, en la Presencia Divina y Real de Mi Hijo en la Sagrada Eucaristía y en el Amor que todo perdona y que todo lo une” de Mi Santo Espíritu.

Dejaos guiar por Mi Hija, la Siempre Virgen María, quién aceptó siempre con celo bendito Mi Presencia en Su Vida.

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52 EL LLAMADO DE MATEO


52 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Está haciendo mucho calor. El mercado ha terminado y en la plaza vacía, hay unos cuantos ociosos y unos niños que juegan.

Jesús, en medio de sus apóstoles, llega del lago a la plaza.

Acaricia a los niños que corren a su encuentro y le platican sus confidencias. Una niña muestra un golpe que le sangra en la frente y de ello acusa al hermanito.

Jesús dice:

–      ¿Por qué has herido así a tu hermanita? ¡No está bien!

El niño se mortifica y contesta:

–      No lo hice a propósito. Quería tumbar aquellos higos y tomé un bastón. Era muy pesado y se me cayó sobre ella. Cogía higos también para ella.

Jesús le pregunta:

–     ¿Es verdad, Juana?

Entre hipos la niña contesta:

–      Es verdad.

–      Entonces puedes ver que tu hermano no te quiso hacer daño.

Quería hacerte feliz. Ahora, al punto haced las paces y daos un beso. Los buenos hermanitos y también los buenos niños, jamás deben saber lo que es el rencor. ¡Ea, pues!

Los dos niños se besan con lágrimas.

Los dos lloran juntos. Ella porque le duele el golpe. Y él porque le pesa haber causado ese dolor.

Jesús sonríe al ver ese beso lleno de lagrimones.

Y dice:

–     ¡Y ahora, porque veo que sois buenos, Yo os cortaré los higos!

Como es muy alto extiende el brazo y sin esfuerzo alguno, los corta y se los da.

Acude una mujer:

–     Juana. Tobías. ¿Para qué molestáis al Maestro? ¡Oh, Señor! Perdona…

Jesús dice:

–     Mujer. Se trataba de hacer las paces.

Y las hice con el objeto mismo que provocó la guerra: los higos. A los niños les gustan los higos dulces y a Mí… me gustan los corazones dulces e inocentes. Me quitan mucha amargura.

La mujer señala a unos fariseos:

–      Maestro, son los señores esos, los que no te aman.

Pero nosotros, el pueblo; te queremos mucho. Ellos son pocos. Y nosotros muchos…

–     Lo sé, mujer. Gracias por tu consuelo. La paz sea contigo.

¡Adiós, Juana! ¡Adiós, Tobías! Sed buenos. No se porten mal. Y ya no se peleen. ¿Lo recordarán?

Los dos niños responden juntos:

–           Sí.

–           Sí, Jesús.

Jesús sonriente, al empezar a caminar, dice a sus discípulos:

–     Ahora que con la ayuda de los higos, los cielos se han despejado de las nubes que había. Vámonos a… ¿A dónde queréis ir?

Ellos no saben y mencionan diferentes lugares.

Pero Jesús mueve la cabeza sonriendo.

Pedro dice:

–     Yo renuncio. A menos que Tú no lo digas… hoy tengo ideas negras.

Tú no viste; pero cuando desembarcamos, estaba ahí Elí, el fariseo. ¡Más verde que lo acostumbrado! ¡Y nos miraba en una forma, que…!

Jesús dice:

–    ¡Dejadlo que mire!

Judas exclama:

–    ¡Eh! No hay remedio. ¡Pero te aseguro Maestro, que para hacer las paces con ese, no bastan los higos!

–    ¿Qué fue lo que dije a la mamá de Tobías? ‘He hecho las paces con el objeto mismo de la guerra’

Y trataré de hacer las paces al volver a ver a los principales de Cafarnaúm, que según ellos les he ofendido. De este modo se contentarán. Probablemente no lo lograré; porque falta en ellos la voluntad de hacer las paces.

Cuando llegan a la plaza, Jesús va directo al banco de la alcabala,…

Y donde Mateo está haciendo sus cuentas y verificando el dinero que subdivide en categorías y lo pone en bolsitas de diversos colores.

Luego las coloca en una caja fuerte de hierro, que dos esclavos transportan a otro lugar.

Apenas si levanta la cabeza para ver al que se había retrasado en pagar.

Mientras tanto, Pedro jala de una manga a Jesús:

–     No tenemos nada que pagar, Maestro. ¿Qué haces?

Jesús no le hace caso.

Mira atentamente a Mateo, que se ha puesto de pie al punto, en actitud reverente.

Le da una segunda mirada que traspasa.

No es la del Juez severo de otras veces.

Es una mirada de llamamiento, de amor, que lo envuelve totalmente.

Mateo se sonroja completamente. No sabe qué hacer, ni qué decir.

Cuando Dios te quiere, TE BUSCA,  te sigue, te persigue y te consigue…

Majestuosamente, Jesús ordena:

–      Mateo, hijo de Alfeo, ha llegado la hora. ¡Ven!… ¡Sígueme!

Totalmente asombrado, Mateo responde:

–    ¿Yo?… ¡Maestro! ¡Señor! ¿Pero sabes quién soy? Lo digo por Ti. No por mí…

–     Ven y sígueme; Mateo, hijo de Alfeo. –repite Jesús con voz más dulce.

–    ¡Oh! ¿Cómo es posible que yo haya alcanzado favor ante Dios?… ¿Yo?… ¿Yo?…

–     Mateo, hijo de Alfeo. He leído en tu corazón. Ven. Sígueme.

La tercera invitación es una caricia….

–           ¡Oh! ¡Al punto, Señor!

Y Mateo, con lágrimas en los ojos…

Sale por detrás del banco sin preocuparse siquiera por recoger las monedas esparcidas sobre él. No pide la caja fuerte, ni le importa nada más.

Camina hacia el Maestro diciendo:

–     ¿A dónde vamos, Señor? ¿A dónde me llevas?

–     A tu casa. ¿Quieres dar hospedaje al Hijo del Hombre?

–     ¡Oh! Pero…pero… ¿Qué dirán los que te odian?

–     Yo escucho lo que se dice en los Cielos y es: ‘¡Gloria a Dios por un pecador que se salva!

Y el Padre dice: ‘Para siempre la Misericordia se levantará en los Cielos y se derramará sobre la Tierra. Porque con un Amor Eterno. Con un Amor Perfecto, te amo. Y por eso, también contigo uso de Misericordia…”

Ven. Y que al venir a tí; además de santificar tu corazón; santifique también tu casa…’

–    La tengo ya purificada por una esperanza que tenía en el alma. ¡Pero cómo podía creer que se convertiría en realidad! ¡Oh! ¡Yo con tus santos!…

Y mira a los discípulos.

–    Sí. Con mis amigos. Venid. Os uno y sed hermanos.

Los discípulos están tan estupefactos, que no saben qué decir.

Detrás de Jesús y de Mateo, caminan por la plaza que está completamente desierta.

Siguen por una calle estrecha que arde bajo un sol abrasador. No hay ser viviente alguno en las calles. Tan solo polvo y sol.

Entran en una casa muy hermosa, con un portón que se abre hacia fuera.

Un hermoso atrio está lleno de sombra y frescura. Llegan a un pórtico ancho que hay en el jardín.

Y Mateo dice:

–    ¡Entra, Maestro mío! –luego ordena a los siervos-  ¡Traed agua y de beber!

Los criados obedecen al instante.

Mateo sale a dar órdenes, mientras Jesús y los suyos se refrescan.

Regresa y dice:

–           Ahora, ven, Maestro. La sala está fresca.

Ahora vendrán mis amigos. ¡Oh! ¡Quiero hacer una gran fiesta! Es mi regeneración. ¡Es tan maravilloso!… ¡Esta es la verdadera circuncisión! Me has circundado el corazón con tu amor. ¡Maestro, será la última fiesta!

Ya no habrá más fiestas para el publicano Mateo. No más fiestas mundanas. Sólo la fiesta interna de haber sido redimido y de servirte a Ti. De ser amado por Ti.

¡Cuánto he llorado! No sabía cómo hacer… Quería ir…pero… ¿Cómo ir a Ti? A Ti, Santo… ¿Con mi alma sucia?

Jesús declara:

–    Tú la lavabas con el arrepentimiento y la caridad. Para Mí y para el prójimo.

Jesús se vuelve hacia sus discípulos y llama…

–     Pedro; ven aquí.

Pedro que todavía no ha hablado, pues sigue tan asombrado, da un paso adelante.

Los dos hombres, casi de la misma edad; de estatura baja y robustos; están frente a frente.

Y Jesús ante ellos, los mira con una gran sonrisa.

Luego dice:

–     Pedro. Me has preguntado muchas veces quién era el desconocido de las bolsas que llevaba Santiago. Míralo. Lo tienes enfrente.

Pedro exclama:

–    ¿Quién? ¡Este, lad…! ¡Oh, perdona Mateo! Pero…

¡Quién lo hubiera pensado! Y exactamente tú. Nuestra desesperación por la usura, ¿Qué fueses capaz de arrancarte cada semana, un pedazo de corazón, al dar ese rico óbolo?

Mateo apenado, inclina la cabeza y dice:

–      Lo sé. Injustamente os tasé.

Pero mirad. Me arrodillo ante todos vosotros y os digo: ¡No me arrojéis! Él me ha acogido. No seáis más severos que Él.

Pedro, que está junto a Mateo; lo levanta de un golpe.

En peso, ruda, pero cariñosamente.

Y dice:

–    ¡Ea! ¡Ea! ¡Ni a mí, ni a todos los demás!

A Él, pídele perdón. A nosotros… ¡Ea! Todos hemos sido ladrones, igual que tú… ¡Oh! ¡Lo dije!  ¡Maldita lengua! Pero soy así.

Lo que pienso, lo digo. Lo que tengo en el corazón; lo tengo en los labios… Y besa a Mateo en las mejillas.

Los otros también lo hacen con más o menos cariño.

Andrés lo hace con reserva, debido a su timidez.

Judas de Keriot se muestra frío. Parece como si abrazara a un montón de serpientes, pues apenas si lo toca.

Se oye un rumor en la entrada y Mateo sale.

Entonces Judas de Keriot se acerca a Jesús.

Está escandalizado  y dice:

–    Pero, Maestro. Me parece que esto no es prudente. Ya te empezaron a acusar los fariseos de aquí.

Y Tú… ¡Un publicano entre los tuyos! ¡Primero una prostituta y luego un publicano! ¿Acaso has determinado arruinarte? Si es así… ¡Dilo, que…!

Pedro interviene irónico:

–    Que nosotros desfilamos. ¿Es así?

Judas le contesta con altanería:

–    ¿Y quién está hablando contigo?

–     Sé que no estás hablando conmigo.

Pero yo por el contrario; hablo con tu alma de refinado señorito. Con tu purísima alma. Con tu sabia alma. Sé que tú, miembro del Templo; sientes el hedor del pecado en nosotros; pobres, que no pertenecemos al Templo.

Sé que tú, judío perfecto; amalgama de fariseo, saduceo y herodiano. Medio escriba y migaja de esenio. ¿Quieres otras palabras nobles?…

Te sientes mal entre nosotros. Como una alosa cualquiera en una red de pescados sin valor. Pero ¿Qué quieres qué hagamos? Él nos tomó y nosotros nos quedamos.

Si te sientes mal, vete tú. Respiraremos mejor todos. También Él.

Cómo puedes ver; está descontento de mí y de ti. De mí; porque falto a la paciencia y también a la caridad. Pero más de ti; que no entiendes nada.

Con todo tu tejido de nobles atributos y que no tienes ni caridad, ni humildad, ni respeto. No tienes nada, muchacho.

Solo un gran humillo… y quiera Dios que ese humo, no sea nocivo.

Jesús, de pie. Disgustado, con los brazos cruzados, la boca cerrada y los ojos duros; ha dejado que hable Pedro.

Después le dice:

–    ¿Ya terminaste, Pedro? ¿También tú has purificado tu corazón de la levadura que había dentro?

Has hecho bien. Hoy es Pascua de Ácimos para un hijo de Abraham. El llamado del Mesías es como la sangre del cordero sobre vuestras almas.

Y donde está, no bajará más la culpa. No bajará si el que la recibe le es  fiel. Mi llamado es liberación. Y se le festeja con diversas clases de levadura.

A Judas, no le dice nada.

Pedro, mortificado; guarda silencio.

Y Jesús agrega:

–    Mateo regresa con amigos.

No les enseñemos otra cosa que no sea virtud. Quien no pueda soportar esto, váyase. No seáis iguales a los fariseos: que oprimen con preceptos y son los primeros en no observarlos.

Mateo vuelve a entrar con dos romanos y empieza el banquete.

Jesús está en medio, entre Pedro y Mateo.

Hablan de muchas cosas. Y Jesús, con paciencia explica a Ticio y a Cayo, lo que desean. Hay muchas quejas contra los fariseos que los desprecian…

Y Jesús responde a todas sus inquietudes.

Dice:

–    Pues bien. Venid a quien no os desprecia. Y luego obrad en tal forma, que al menos los buenos, no os puedan despreciar.

Cayo dice:

–    Tú eres bueno; pero eres solo.

Jesús  objeta, señalando a sus discípulos:

–    No. Estos son como Yo.

Y además, está el Padre, que ama a quien se arrepiente y quiere volver a su amistad.

21. El hijo le dijo: “Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.”

Si al hombre le faltase todo, pero tuviese al Padre, ¿No sería la alegría del hombre la más completa?

De esta forma se va desarrollando la conversación.

Y el banquete ha llegado a los postres; cuando un criado hace señas al dueño de la casa y luego le dice algo en voz baja.

Entonces Mateo dice a Jesús:

–    Maestro. Elí, Simón y Joaquín, piden permiso para entrar y hablarte. ¿Quieres verlos?

Jesús contesta:

–    ¡Claro que sí!

–     Pero… mis amigos son gentiles.

–      Y ellos vienen a ver exactamente esto.

Que los vean. De nada serviría esconderlo. No serviría para el bien, porque la malicia aumentará el hecho, hasta llegar a decir que también había prostitutas. Que entren.

Mateo inclina la cabeza.

Los tres fariseos entran.

Miran alrededor con una sonrisa proterva y están a punto de hablar.

Pero Jesús, que se ha levantado y va a su encuentro junto con Mateo.

Mientras pone una mano en la espalda de Mateo, les dice:

–    ¡Oh! ¡Hijos verdaderos de Israel! Os saludo y os doy una gran noticia, que ciertamente alegrará vuestros corazones perfectos de israelitas.

Los cuales quieren como él, que todos los corazones observen la Ley, para dar Gloria a Dios. Pues bien; Mateo, hijo de Alfeo; desde hoy no es más el pecador; el escándalo de Cafarnaúm.

Una oveja roñosa de Israel ha sido curada. ¡Alegraos!

Después se curarán otras ovejas pecadoras en vuestra ciudad; de cuya santidad os interesáis mucho y también serán gratas y santas ante…? ¡Eh Señor. Mateo deja todo para servir a Dios.

¡Dad el beso de paz al israelita extraviado que torna al seno de Abraham!

El fariseo Simón, dice con desprecio y sarcasmo:

–    ¿Y torna con los publicanos en estrepitoso banquete?

¡Oh! ¡De verdad que se trata de una conversión favorable! Elí. Mira. Ahí está ese Josías, el procurador de mujeres.

Elí responde:

–    También está Simón; hijo de Isaac el adúltero.

–    Y aquel es Azharías: el cantinero en cuyo casino, los romanos y los judíos juegan a los dados; pelean, se emborrachan y van en busca de mujeres.

El fariseo Joaquín, dice:

–    Pero, Maestro. ¿Sabes al menos quienes son esos?

Jesús contesta amable:

–     Lo sé.

Elí dice:

–     ¿Y vosotros? Vosotros de Cafarnaúm. Vosotros, discípulos. ¿Por qué lo habéis tolerado?

¡Me admiras, Simón de Jonás!

Pedro se queda callado.

Simón inquiere, escandalizado:

–    ¡Tú, Felipe, que aquí todos conocen!

¡Tú, verdadero israelita! ¿Cómo es posible que tú hayas permitido que tu Maestro comparta la comida con publicanos y pecadores?

Felipe los mira sin turbarse, pero también guarda silencio.

Joaquín:

–     ¡Ya no hay más vergüenza en Israel!

Los tres están escandalizadísimos.

Y lo manifiestan con una andanada de frases condenatorias.

Jesús interviene:

–     Dejad en paz a mis discípulos. Solamente Yo lo quise.

Simón dice con sarcasmo:

–    ¡Eh! ¡Bien! Se comprende.

¡Cuando se quiere hacer santos a otros y uno no lo es; se cae pronto en errores que son imperdonables!

–    ¡Y cuando de educa a los discípulos en la falta de respeto!

¡Todavía me está quemando la risa irreverente que me hizo ese judío del Templo! ¡A mí! ¡A Elí el fariseo! No se puede hacer otra cosa que faltar al respeto a la   Ley.

Se enseña lo que se sabe.

Jesús responde con firmeza:

–    Te equivocas Elí. Os equivocáis todos.

Se enseña lo que se sabe, es verdad. Y Yo que sé la Ley, la enseño a quien no la sabe: a los pecadores. Vosotros… os conozco dueños de vuestra alma.

Los pecadores no lo son. Busco y busco su alma. Se las vuelvo a dar, para que a su vez me la traigan. Tal como está: enferma, herida, sucia.

Y Yo la curo y la limpio. Para esto he venido. Los pecadores son los que tienen necesidad del Salvador. Y vengo a salvarlos. Comprendedme. No me odiéis sin razón.

Jesús es dulce, persuasivo, humilde.

Pero ellos son como tres cardos espinosos. Y salen muy enojados.

Judas de Keriot murmura impotente:

–    Se fueron. Ahora nos criticarán por todas partes.

Jesús dice:

–    ¡Dejad que lo hagan!

Procura solo que el Padre, no tenga nada que criticarte. No te apenes, Mateo. Ni vosotros, amigos suyos. La conciencia nos dice: ‘No hagáis el Mal.’ Y eso es más que suficiente.

Y Jesús vuelve a sentarse en su lugar…

P ¿POR QUÉ EL PURGATORIO?


Agosto 17 2020

Habla Dios Padre

Hijitos Míos, muchas veces os habréis preguntado por qué después de morir, tenéis que pasar por el Purgatorio.

Mis pequeños, bajasteis del Cielo vuestro Hogar, un lugar lleno de bellezas, de Pureza, de Santidad, de Amor, virtudes en extremo.

Vinisteis a la Tierra a servirMe, para que bajarais y enseñarais a vuestros hermanos todo lo que se vive en el Cielo en alto grado.

Vuestros Primeros Padres vivían así, por eso Yo Me recreaba en ellos y os he explicado que, al decir que Yo bajaba a Mi Paraíso Terrenal, era bajar al corazón de Ellos,

que eran ya seres terrenales pero que vivían todo lo que se vive en el Cielo: Pureza, Santidad, Amor, y todo lo que os podáis imaginar en bellezas espirituales.

Vosotros si os compararais con Ellos, si realmente sois honestos con vosotros mismos y os preguntara si sentís que estáis viviendo el máximo de vuestras virtudes, el máximo del amor, el máximo de las bellezas espirituales,

¿Qué me podríais contestar, Mis pequeños?

El Purgatorio es el lugar en donde vais a recobrar la vida espiritual que se vive en el Cielo. 

Al bajar a la Tierra, Satanás os ataca llevándoos al lado contrario, hacia la oscuridad, hacia la maldad, hacia todo aquello que no es virtuoso:

A vicios, muerte, envidias y más, para que perdáis esa Luz Divina con la que bajasteis.

Vosotros os iréis limpiando en el Purgatorio e iréis retomando nuevamente la vida del Cielo. 

Es un lugar en el que ciertamente, habréis de sufrir porque preferisteis muchas veces enlodaros con las cosas del mundo, con la Maldad de Satanás.

Y eso conlleva una penitencia, porque enlodasteis vuestra alma, que es parte Mía, de Mi Ser Divino, pero tenéis una esperanza al estar en el Purgatorio:

Que ese sufrimiento os va a ir llevando a una purificación y que más tarde, os regresará a vuestro hogar del cual salisteis.

Y regresaréis nuevamente viviendo las Virtudes, el Amor, todo lo que se vive en el Cielo en su máximo esplendor.

POR ESO OS HE PEDIDO QUE VOSOTROS VAYÁIS VIVIENDO EL CIELO EN LA TIERRA,

QUE DEJÉIS QUE MI SANTO ESPÍRITU YA OS VAYA CAMBIANDO,

OS VAYA PURIFICANDO, OS VAYA GUIANDO,

HACIA ESA PERFECCIÓN DE VIRTUDES Y DE AMOR

Y DE ESTA FORMA, SÓLO PASÉIS UN BREVE TIEMPO EN EL PURGATORIO

Para que regreséis a vuestro Hogar eterno, a vuestra Vida después de la vida, que es el vivir conMigo, vuestro Dios,

en donde recordaréis y viviréis nuevamente la vida que llevabais antes de bajar a la Tierra a trabajar para Mí, vuestro Dios.

La vida en la Tierra debe ser una vida de Caridad y de Amor al extremo, y por eso el martirio se da cuando os dais en extremo,

ya sea que os deis por amor por Mí, al defender vuestra Fe, u os deis por algún hermano vuestro, por defenderlo, por llevarlo hacia el bien.

La vida en el Amor es una vida de Cielo, y vosotros debéis buscarla en todo momento, por eso es la perfección a la que os he llamado y es la que os puede dar Mi Santo Espíritu que vive en vosotros.

DejadLo a Él guiaros libremente.

Vosotros, cuando sois pequeñitos, os dejáis guiar por vuestros padres, y ellos os van enseñando muchas cosas,

como el ser buenos, virtuosos en la Tierra con vuestros hermanos, con los amiguitos, con todos aquellos con los cuales entablaréis relaciones en lo futuro.

Vosotros le llamáis “buena educación” y eso es lo que Yo quiero en vosotros, una buena educación espiritual

que ciertamente se va a manifestar en vuestros actos, en vuestras palabras hacia los demás y en buenos deseos para su crecimiento espiritual.

Quiero que seáis perfectos, porque solamente así podréis entrar al Reino de los Cielos; un alma no puede entrar imperfecta, con fallas.

Y por eso tenéis que pasar tiempo en el Purgatorio, si es que no pusisteis toda vuestra atención en iros mejorando en vuestra vida terrena.

Sed perfectos como Yo Soy Perfecto, vuestro Padre, se os ha dicho; y es que la perfección os va a llevar a un gozo tremendo en el Reino de los Cielos.

Vosotros vivís en la Tierra en la imperfección del amor, especialmente. Y después con las virtudes, con el trato humano y espiritual, por eso no os podéis vosotros imaginar las bellezas del Cielo,

porque vuestra mente vive también en la imperfección, pero podéis imaginar en algún momento, simplemente cuando os he dicho que lo primero que se vive al llegar al Reino de los Cielos es la Paz.

Y la Paz total, la Paz absoluta, que es la que se vive allá, solamente la da la vida al máximo en todas las Virtudes.

Ya no os tendréis que preocupar por lo que dirán o lo que harán los que están a vuestro alrededor,

porque estaréis viviendo junto a almas que ya alcanzaron también la perfección espiritual.

Por eso es el Cielo, porque son todas las bellezas juntas las cuales debéis vosotros buscar a toda costa, y ya desde ahora en la Tierra.

Tratad pues Mis pequeños, de interiorizaros en estas verdades y pedidMe que Mi Santo Espíritu os vaya llevando a la perfección ya desde ahora,

para que el paso de aquí al Reino de los Cielos sea rápido, sencillo y sobre todo, deseadlo con todo vuestro corazón.

Porque por eso os he pedido la conversión.

El Día del Juicio ante el Tribunal de Cristo, seremos recompensados. O nuestras obras serán quemadas como la paja. Tal vez recibamos alguna recompensa, QUIZÁS NINGUNA.

Ciertamente, muchos Me podréis decir: “Creo, estoy convertido”,

pero, Mis pequeños, una cosa es creer y otra cosa es hacer; tanto vuestra creencia en Mí como los hechos que debieran brotar de vosotros por creer en Mí, dejan mucho que desear.

POR ESO OS HE PEDIDO LA PERFECCIÓN. 

Las almas entran al Cielo en un estado de perfección en el Amor y en el actuar en ese Amor. 

Vosotros estáis llamados a la perfección, como Yo, vuestro Padre y vuestro Dios, Soy Perfecto.

Un padre, una madre en una familia, les gusta tener en su hogar todo en orden.

Y especialmente con los hijos; os gusta que vuestros hijos sean obedientes, sean buenos, sean hombres de bien, trabajadores.

O sea, con todas las Virtudes que vosotros quisierais en una persona, que ciertamente vosotros mismos debéis buscarlas primero,

porque no podéis exigir a los demás lo que vosotros no tenéis en vosotros.

La perfección se va logrando también con la eliminación de toda la maldad que traéis en vosotros,.

Y ESO SE VA REALIZANDO AL VIVIR EN LAS VIRTUDES

Y SOBRE TODO, EN EL AMOR. 

SATANÁS OS ESTÁ ATACANDO CONTINUAMENTE

PARA IMPEDIROS LA ENTRADA AL REINO DE LOS CIELOS;

Ten por cierto que cuanto más crecen los asaltos del Enemigo, tanto más cerca del alma está Dios. Piensa y compenétrate bien de esta verdad cierta y reconfortante.

 Yo le permito que actúe sobre vosotros y no en total libertad, siempre está limitado, porque con el poder satánico que tiene, si os atacara en total libertad y fuerza, OS DESTROZARÍA. 

pero en ese actuar contra vosotros, que Yo permito, es para que de ahí surja un bien, y esto lo debéis entender perfectamente, Mis pequeños, por lo que os voy a decir: 

Todos vosotros, salvo unos cuantos que mueren en una situación especial, como el martirio, TENDRÉIS que pasar por el Purgatorio.

EL PURGATORIO ES UN LUGAR TREMENDO DE PURIFICACIÓN,

CIERTAMENTE TENDRÉIS LA ESPERANZA DE SALIR EN ALGÚN TIEMPO

PARA LLEGAR PURIFICADOS Y SANTIFICADOS AL REINO DE LOS CIELOS,

PERO MIENTRAS TANTO, EN EL PURGATORIO SUFRIRÉIS,

En el Purgatorio tenemos que APRENDER a AMAR HASTA ALCANZAR LA SANTIDAD, completamente SOLOS, sin la ayuda Divina…

A VECES MUCHO, DEPENDIENDO DE VUESTROS PECADOS,

A VECES MENOS, DEPENDIENDO TAMBIÉN

DE LO QUE HAYÁIS LOGRADO EN LA TIERRA PARA EVITAR ESE SUFRIMIENTO

Y EN ESO ME QUIERO CENTRAR EN ESTOS MOMENTOS.

Debéis utilizar todo lo que suceda durante vuestra vida para que lo toméis para reparar vuestros pecados, porque tenéis muchos cada uno de vosotros,

Y tenéis que limpiaros para poder entrar al Reino de los Cielos.

Por eso os he dado la oportunidad de que ofrezcáis todo sufrimiento mientras viváis.

Estos sufrimientos pueden ser los que Yo permita en vosotros, que serán mayores con los que Satanás os ataque,

Porque él en su Maldad, y sabiendo vuestras flaquezas, os va a atacar donde más os duela.

Y ese sufrimiento será mayor que el que vosotros mismos os impongáis como penitencias.

Esto es algo muy importante, Mis pequeños:

AQUEL DOLOR QUE VOSOTROS OS IMPONGÁIS LIBREMENTE PARA OFRECÉRMELO

Cuando nos crucificamos y Dios nos convierte en corredentores, somos pararrayos de la Justicia Divina…

Y QUE LO UNÁIS A LOS MÉRITOS DE MI HIJO,

QUE CON ELLO LE QUITÁIS A ÉL DOLORES,

LOS DOLORES QUE ÉL ACEPTÓ POR VUESTRA SALVACIÓN,

TENDRÁ MÁS MÉRITO REPITO, PORQUE IRÉIS CONTRA VOSOTROS MISMOS.

A nadie, a ninguno de vosotros os gusta sufrir, siempre queréis estar en una situación agradable y óptima, de ahí radica precisamente el mayor valor de vuestra penitencia:

Vais a sacrificar vuestra estabilidad, vuestro gozo diario, vuestra vida sin molestias, a Mí, vuestro Dios; para el bien de las almas, para vuestro propio bien.

Esa molestia o dolor que os impongáis porque es hecho con amor, va a valer muchísimo más que el dolor que Yo permita en vosotros, como lo que está pasando en estos momentos.

No tiene sentido que ellos estén luchando y gastando energías, si los demás NO ENTIENDEN que deben permanecer en casa…

ESTE CONFINAMIENTO AL CUAL OS LLEVAN LOS GOBIERNOS,

ES UN DOLOR QUE VIENE DE FUERA,

QUE NO OS LO ESPERABAIS Y TENÉIS QUE PADECERLO,

Y lo padecéis con coraje, con grosería hacia aquellos que os lo están obligando, y con dolor, porque os quitan vuestra estabilidad, tanto económica como anímica.

Y tenéis que soportarlo a fuerza, pero al decir “a fuerza” quisierais evitarlo a toda costa.

En cambio, la penitencia y el sacrifico propio que os impongáis y aunque sea más pequeño, que lo que estáis padeciendo,

va a valer mucho más para vuestro bien y para todas aquellas almas para quien queráis vosotros ofrecerlo.

Ese es el ejemplo que os dio Mi Hijo Jesucristo: Yo le pedí que se ofreciera por vosotros, por vuestra salvación, por vuestro bien espiritual, temporal y futuro,

Él aceptó Mi Palabra, Él aceptó el Dolor que le imponían, pero fue aceptado.

Él mismo se dio por vosotros, abrazó la Cruz por vuestro Bien y con ese Amor ofrecido, con ese Dolor ofrecido, ganó para todos vosotros vuestra salvación y vuestra entrada nuevamente al Reino de los Cielos.

QUIERO QUE ESTO LO ENTENDÁIS PERFECTAMENTE, MIS PEQUEÑOS,

Y QUE TODO MOMENTO DE VUESTRA EXISTENCIA

SEA OFRECIDO POR VUESTRO BIEN Y POR EL DE VUESTROS HERMANOS

PASADOS, PRESENTES, FUTUROS.

 RECORDAD QUE PARA MÍ, VUESTRO DIOS,

TODO ES UN ETERNO PRESENTE

Y LO QUE VOSOTROS OFREZCÁIS,

CON ELLO LOGRARÉIS EL BIEN PARA MUCHAS ALMAS.

 Vuestros sacrificios, penitencias, unidos a los Méritos de Mi Hijo, valen muchísimo, Mis pequeños;

podéis salvar muchas almas y ayudar a que vuestra propia alma pase por el Purgatorio rápidamente,

porque ya vosotros mismos os estáis purificando con vuestra donación particular

ALMAS VÍCTIMAS Y CORREDENTORAS

al ofrecer vuestros sacrificios, penitencias, por el bien de vuestros hermanos y por vuestro propio bien.

Por eso os pido, Mis pequeños, que aprovechéis estos momentos en los que os está atacando Satanás.

Estas molestias que tenéis en vuestro cuerpo, en vuestra familia, en vuestra economía; tomadlos y abrazad ese sufrimiento que ahora tenéis,

como Mi Hijo abrazó la Cruz por vuestra salvación.

Abrazad estos momentos y los que vendrán con gusto, porque os evitarán mucho dolor, mucho dolor en el Purgatorio.

QUIERO QUE TENGÁIS ESTO BIEN PRESENTE:

EL DOLOR DEL PURGATORIO ES TREMENDO

En el TERCER NIVEL DEL PURGATORIO, SE SUFRE EL CALVARIO DE JESUS CON TODO EL RIGOR DE LA JUSTICIA DIVINA

SOIS MIS HIJOS Y OS AMO INFINITAMENTE

Y LO QUE MENOS QUIERO PARA VOSOTROS ES QUE SUFRÁIS,

POR ESO OS PIDO QUE TOMÉIS ESTOS CONSEJOS QUE OS DOY.

Como os dije, Satanás os ataca y os atacará todavía más fuerte, aprovechad ese ataque de Maldad y sacadle un bien,

tanto para vosotros como para todos vuestros hermanos que aunque no los conocéis, recibirán vuestra donación, también para su propio bien.

YA OS HE DICHO QUE SON TIEMPOS DE MUCHO DOLOR

Y ME CAUSA MUCHO DOLOR EL VEROS

La FE sin obras está muerta

QUE NO ACTUÁIS COMO VERDADEROS HERMANOS,

QUE NO OS CUIDÁIS LOS UNOS A LOS OTROS,

QUE NO VEIS POR EL HERMANO ABATIDO Y SUFRIENTE,

QUE NO VEIS POR AQUEL QUE NECESITA DE VUESTRA AYUDA,

TANTO MATERIAL COMO ESPIRITUAL

Y en este sentido Me quiero dirigir ahora hacia vuestras hermanas, las benditas ánimas del Purgatorio: 

Por esa apatía espiritual ellas están sufriendo más, porque ellas van saliendo del Purgatorio gracias a las Misas bien dichas y a vuestras oraciones,

Los sufrimientos en el Purgatorio expían nuestros propios pecados, PERO YA NO TIENEN MÉRITOS DE CORREDENCIÓN, porque éstos se terminan con la muerte…

Pero ya no hay mucho ni de lo uno ni de lo otro: no hay Misas ya dichas que tengan un valor alto, ni tampoco hay suficientes oraciones para que ellas puedan salir pronto del lugar de purificación.

SABÉIS QUE EL DOLOR AHÍ ES TREMENDO,

PERO EXISTE LA ESPERANZA DE QUE EN ALGÚN MOMENTO SALDRÁN

Y QUE GOZARÁN ETERNAMENTE EN EL REINO DE LOS CIELOS,

PERO MIENTRAS TANTO SU DOLOR ES TREMENDO. 

MUCHOS SE IMAGINAN QUE SOLAMENTE ES UN PASO,

UN MOMENTO EN EL QUE SE ESTARÁ EN EL PURGATORIO,

En el Purgatorio sufrimos el Getsemaní y el Calvario SIN PALIATIVOS, TAL COMO LO SUFRIÓ JESÚS, por nuestra NEGATIVA TERRENAL a cooperar en La Redención

Y EN LA GRAN MAYORÍA DE LOS CASOS MIS PEQUEÑOS, NO ES ASÍ.

Sabed que hay diferentes niveles en el Purgatorio, el más bajo está prácticamente tocando el Infierno y ahí las almas son todavía tremendas, malas;

pero, por alguna oración de alguien o por un hecho particular, esas almas se salvaron, pero necesitan un tiempo más largo de purificación

que aquellas almas que trataron de estar toda su vida conMigo, pero que no cumplieron totalmente todo lo necesario para entrar al Reino de los Cielos al momento de su muerte.

La hermandad espiritual debe crecer en vosotros, Mis pequeños, y debéis aprender a ver el dolor en vuestros hermanos y tratar de evitarlo en lo más que podáis;

así mismo tiene que ser con las Benditas ánimas del Purgatorio, vuestras oraciones intercediendo por ellas, vuestras misas dichas con todo el amor hacia Mí, vuestro Padre, vuestro Dios,

con la intención de que se purifiquen muchas almas y vayan saliendo del Purgatorio.

La pena de Daño en el Purgatorio, ES LA AUSENCIA DE DIOS, el sufrimiento que Jesús experimentó y lo hizo sudar sangre en Getsemaní…

Penitencias, ayunos, sacrificios, buenas obras, todo lo que podáis para irle quitando dolor a esos hermanos vuestros, son necesarios

para que ellas ya puedan gozar eternamente conMigo, pero necesitáis ser más conscientes de esta realidad espiritual,

no estarán un momento y ya saldrán, son tormentos fuertes según cómo vivieron en su vida.

EN EL PURGATORIO SE CONCIENTIZA EL PECADO, EN LO QUE FALLASTEIS,

Y ADEMÁS NO SOLAMENTE EL DOLOR QUE ME CAUSASTEIS,

SINO EL QUE CAUSASTEIS A VUESTROS HERMANOS

Y TODO LO QUE ESE PECADO LUEGO VA CAUSANDO ALREDEDOR VUESTRO.

23. Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que un hermano tuyo tiene algo contra ti,
24. deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda.
25. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel.
26. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.

 TODA ACCIÓN TIENE UNA REACCIÓN

Y A VECES NO VEIS ESA REACCIÓN,

QUE PUEDE SER MUY LARGA, QUE PUEDE AFECTAR A MUCHAS ALMAS.

Una palabra o una acción dicha en público que afecte a las almas, ya con ello afectasteis a muchísimas almas y éstas, a la vez, quizá después lo proclamen a otros hermanos vuestros.

Y aquel que comete una falta así, que cause afectación espiritual a muchas almas, tendrá que pagar por todo el daño causado a todas esas almas.

Y por eso su tiempo en el Purgatorio será mayor, si es que llega al Purgatorio y no se pierde eternamente.

Por eso debéis cuidar vuestros pensamientos, vuestras palabras, vuestras obras, vuestras omisiones, porque para mucha gente a vuestro al rededor,

para muchas almas que os están observando, podéis ser un buen ejemplo y ayudar a muchas almas a crecer en Virtud y en Amor,

pero podéis ser también un mal ejemplo y causar una destrucción espiritual, a veces tan tremenda que afectará a muchas almas y que quizá hasta se puedan perder eternamente por culpa vuestra.

Tenéis que cuidaros, tenéis que cuidar vuestra forma de ser, os repito, vuestras palabras, obras, acciones, omisiones, todo esto puede causar un mal a muchas almas y tendréis que responder por ellas al momento de vuestro juicio.

Reparad, Mis pequeños, reparad por vuestras faltas pasadas, ciertamente perdonadas, pero el daño que habréis hecho a otras almas, eso tendrá que ser también purgado.

 Cuidad pues, Mis pequeños, cuidad vuestra alma y cuidad a vuestros hermanos, rogadMe porque pronto salgan del Purgatorio.

Os repito, ahora el tiempo de Purgatorio ES MÁS LARGO porque hay muy pocas almas que estén orando por ellas.

Son vuestros hermanos, lo que hagáis por ellas, tarde o temprano, también será un bien para vosotros.

Porque un alma, que por vuestra intercesión sale del Purgatorio, ella desde el Cielo Me rogará por vuestra salida de ahí, es un bien que os hacéis los unos a los otros.

Cuando obráis en el amor, Mi Amor cae sobre todas las almas y os favorece a todos.

No desperdiciéis, pues, toda ocasión que tengáis para ayudar a vuestros hermanos, vivos y difuntos, y así iréis procurando con ello que vuestra salida del Purgatorio sea pronta.

Yo os Bendigo en Mi Santo Nombre, en el de Mi Hijo Jesucristo, en el de Mi Santo Espíritu de Amor y en el Nombre de Mi Hija Santísima, la Siempre Virgen María, Madre del Redentor y Madre vuestra por siempre.

 

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P EL CAMPO DE BATALLA


7. Entonces se entabló una batalla en el cielo: = Miguel = y sus Ángeles combatieron con el Dragón. También el Dragón y sus Ángeles combatieron, 8. pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos. 9. Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus Ángeles fueron arrojados con él. Apoc. 12

Agosto 13 2020

Habla Dios Padre

Hijos Míos, Mis pequeños, en vuestro paso por la Tierra debéis tener presente que vuestra misión es algo muy serio para el Cielo.

La Tierra es un campo de batalla. El Cielo es vuestro hogar en donde vivís, del cual vivís Conmigo y gozáis, aún antes de bajar a servirMe.

La Tierra, lugar de la Creación del hombre, sufrió una fuerte caída al cometerse el Pecado Original en ella.

Toda la Tierra, Mí Creación, las almas al encarnarse, TODO LO CREADO, sufrió por tal pecado.

La misión de las almas es la de ayudarMe a conseguir para la Tierra, para Mí Creación, para el hombre, su nivel de perfección en el cuál fue creado.

Para daros a conocer la forma “ideal” de hacerlo, os mandé a Mí Único Hijo, Jesucristo para que os enseñara el camino para lograrlo.

Os dio Mis Leyes y Preceptos de Amor. Os dio Mis Enseñanzas y os dejó su Vida en la Sagrada Eucaristía.

Estamos en Guerra Espiritual y el campo del Enemigo es nuestra mente

Este campo de batalla –Tierra- está ahora bajo el dominio del Príncipe del Mundo, quien os atacará continuamente para que dejéis Mí Amor y Mis Enseñanzas;

además de tratar de haceros caer en la perdición eterna, para que no podáis regresar a Mí Reino, vuestro Hogar.

Las almas sufren caídas, quebrantos, éxitos, durante el tiempo de vida que os concedo.

Cuando se os termina el tiempo de vida que os concedo para servirMe, os mando llamar a cuentas y, como administrador de Mis Bienes, os hago un recuento de vuestra vida.

Y así es cómo en vuestro juicio personal se os dará Vida Eterna con el nivel de gozo que lograsteis, según vuestros méritos.

O se os dará dolor eterno, si en lugar de trabajar para Mí, en la salvación de vuestros hermanos, en su crecimiento y apoyo espiritual en la lucha; os volvisteis instrumentos del Mal y le servisteis para matarlos espiritualmente.

El Purgatorio es el “hospital” de las almas heridas en misión.

Prácticamente ninguna alma llega sana y limpia a Mí Presencia; al final de su vida, todas han sufrido “heridas” y llegan con cicatrices de odios, envidias, rencores, mentiras, caídas mortales de pecados graves…

QUE AUNQUE YA HAN SIDO PERDONADOS SUS PECADOS,

TIENEN QUE PURGAR POR SU MAL PROCEDER.

EL PURGATORIO “SANARÁ” TODAS ESAS HERIDAS QUE EL DEMONIO OS CAUSÓ,

PORQUE VOSOTROS LO PERMITISTEIS EN ALGUNA ETAPA DE VUESTRA VIDA.

Las almas van al Purgatorio a cerrar heridas, a hacer desaparecer cicatrices profundas, a limpiar y restaurar vuestras vestiduras,

para poder entrar a vuestra Casa Eterna como dignos hijos de Rey, quien os recibirá con los brazos abiertos a invitaros al gozo eterno.

 En las Escrituras, se os habla de que no podéis entrar a la fiesta; o sea, al Reino de los Cielos, si no estáis bien arreglados, si vuestras ropas no están limpias y puras.

Y por eso, he Creado el Purgatorio, para que vosotros seáis purificados en él.

PERO TAMBIÉN AHÍ CONOCERÉIS TODO EL DAÑO QUE ME HICÍSTEIS

Y EL QUE LE HICÍSTEIS A VUESTROS HERMANOS

Ciertamente tendréis la oportunidad, en el tiempo que Yo decida, para purificaros y para que os ganéis la entrada al Reino de los Cielos.

La estancia, para algunos, será muy dolorosa; otros, vivirán en la esperanza, en la alegría de saber que en cualquier momento, estarán Conmigo para siempre.

Mis pequeños, poco os acordáis del sufrimiento de las ánimas del Purgatorio, poco hacéis para aliviar sus penas.

En el Purgatorio estamos SOLOS y se sufre LA SENTENCIA EN LA CRUZ DE NUESTROS PROPIOS PECADOS, que merecemos… PROPORCIONADA POR LA JUSTICIA DIVINA

Habréis escuchado una o varias veces, del sufrimiento que tienen las almas allí, en ése lugar de purificación.

Para que entendáis un poco esto, os quiero decir que así como vuestra alma, cuando está en vuestro cuerpo vivo, no puede gozar todo el gozo que Yo le puedo dar, porque vuestro cuerpo no soportaría tanto gozo.

De igual manera, vuestra alma no podría vivir el sufrimiento de purificación que se sufre en el Purgatorio estando en vuestro cuerpo, porque moriríais inmediatamente.

Os estoy hablando a nivel espiritual.

Cuando vuestra alma sale de vuestro cuerpo, vuestras potencias cambian, se engrandecen, se vuelven también infinitas;

porque si vosotros salisteis de Mí, si Yo os creé a Imagen y Semejanza Mía, también vuestra alma es infinita y vuestras potencias también.

POR ESO NO ENTENDÉIS PERFECTAMENTE,

SÍGUEME HASTA EL CALVARIO

CUANDO OS HABLO DE AMOR,

PORQUE ESTOY HABLANDO DE UN AMOR A NIVEL ESPIRITUAL,

CON POTENCIAS QUE VUESTRA MENTE HUMANA

Y VUESTRAS CAPACIDADES HUMANAS,

NO PUEDEN NI SENTIR NI IMAGINAR,

PORQUE VUESTRO CUERPO LIMITA LAS POTENCIAS DEL ALMA.

Cuando vuestra alma está libre ya de vuestro cuerpo y está en el Purgatorio,

En la Tierra el Amor de Jesús DOSIFICA nuestro calvario, Y ÉL ES EL CIRENEO que nos ayuda a recorrer el Camino…

las penas, la purificación que tendréis ahí, es a nivel alma, con vuestras potencias ya libres y el Dolor es inmenso.

Os digo esto para que entendáis la gravedad y el dolor tan grande que se vive en el Purgatorio; donde ciertamente, hay una esperanza de salir de ahí.

Y también ésa esperanza VA CRECIENDO y al llegar a ciertos niveles, va minimizando el dolor del padecimiento de purificación que tenéis.

De igual manera, quiero que entendáis el Dolor que se vive en el Infierno.

También es infinito, ya que vuestra alma es infinita y son dolores que vosotros no imagináis que puedan existir, porque vuestras capacidades se ven minimizadas por vuestro cuerpo.

Y de igual manera, cuando alma llega al Cielo, a vuestro Hogar, Mi Reino, también tendréis un gozo que, en éstos momentos no os podéis imaginar.

Vuestra alma, fuera de vuestro cuerpo, tiene Gozos y Dolores indecibles, inimaginables para vuestras pobres potencias humanas.

La Pena de Daño en el Purgatorio, es LA AUSENCIA DE DIOS, el sufrimiento que Jesús experimentó y lo hizo sudar sangre en Getsemaní…

Amad y haced todo lo posible por vuestros hermanos que sufren indeciblemente en el Purgatorio y uníos también, a las alegrías tremendas, inimaginables, que vuestros hermanos están gozando en el Reino de los Cielos.

Y pedidles a unos, ayuda para no seguir cayendo en faltas y que hagan que vuestra alma tenga que ser purificada más tiempo en el Purgatorio…

Y a vuestros hermanos en el Reino de los Cielos, pedidles que os ayuden a lograr llegar a donde Yo, vuestro Padre y vuestro Dios, os espero, para que viváis eternamente conmigo.

Antes de continuar con el Mensaje, es muy importante haceros esta aclaración…

Cuando Adán pecó, le entregó su persona y su herencia al Maligno y desde entonces Satanás se apoderó de TODO.

Cuando Jesús nos rescató con la Redención, la salvación debemos hacerla efectiva  primero con nuestra conversión y segundo con nuestra adherencia a la Voluntad Divina.

De esta forma la salvación es un ASUNTO PERSONAL E INTRANSFERIBLE y una BATALLA COTIDIANA.

En el INFIERNO, EL REINO DEL ODIO están peor, los demonios desquitan su ODIO, SE SUFRE EL CALVARIO DE JESUS CON TODO EL RIGOR DE LA JUSTICIA DIVINA

Y tampoco Satanás está dispuesto a reconocer su derrota, mientras pueda aumentar su Botín de almas.

El mundo entero yace en poder del Maligno y SATANÁS ES MUY LEGALISTA, nosotros con nuestros pecados le hemos entregado el control sin combate,

Y DIOS NO PUEDE INTERVENIR, si nosotros NO solicitamos la ayuda.

Bajo esta perspectiva lean el Mensaje y mediten la segunda parte del Ave María…

Y CADA UNA DE LAS PALABRAS contenidas en los Rosarios enseñados por el Cielo

Quiero que reflexionéis lo que significa vuestro paso por la Tierra…

Hijos Míos, Mis pequeños, imaginad que vais a una expedición en una selva que no conocéis; vais con varias personas, pero de repente os quedáis admirando algo que os llamó mucho la atención…

Y no os dais cuenta que esa expedición sigue caminando y os habéis apartado de ellos.

Tardáis un rato en daros cuenta que os habéis quedado apartados del grupo, escucháis los rugidos de las fieras a vuestro alrededor, empieza a caer el Sol y se empiezan a hacer tinieblas a vuestro alrededor. 

Los ojos del Señor están sobre los que hacen lo bueno; sus oídos están abiertos a sus gritos de auxilio… Salmo 34, 15-16

Empezáis a gritar desesperadamente para que os ayuden, para que vuelvan a vosotros.

Las fieras siguen rugiendo y estáis esperando que suceda algo feo en vosotros, tenéis un peligro inminente a vuestro alrededor…

Y SEGUÍS GRITANDO DESESPERADAMENTE POR AYUDA… 

Mis pequeños, ESTO ES LA INVOCACIÓN, esto es lo que se llama la invocación, que debéis tener continuamente hacia Mí, vuestro Dios.

Hace tiempo os explicaba cómo es vuestro alrededor espiritual, os dije que si os permitiera ver espiritualmente vuestro alrededor, a vuestra alma, cómo sois atacados continuamente por entidades satánicas, moriríais ipso facto. 

Es una realidad espiritual en la que vivís continuamente, estáis siendo atacados continuamente por esas entidades satánicas que quieren vuestra muerte, vuestra perdición eterna.

CUANDO YO OS HE DADO ESTA MISIÓN DE BAJAR A LA TIERRA A SERVIRME,

CONOZCO PERFECTAMENTE LA REALIDAD ESPIRITUAL A LA QUE VAIS A BAJAR,

CON LA QUE OS VAIS A CONFRONTAR

Y POR ESO OS PONGO VUESTROS ÁNGELES CUSTODIOS, ADEMÁS DE NUESTRA AYUDA,

Y A LO LARGO DE VUESTRA EXISTENCIA VAIS TENIENDO MÁS ATAQUES,

PORQUE OS ESTÁIS ACERCANDO AL FINAL DE VUESTRA EXISTENCIA

Y SATANÁS NO QUIERE, DE NINGUNA FORMA,

QUE VOSOTROS REGRESÉIS AL REINO DE LOS CIELOS.

Vosotros no podéis caminar solos en el mundo, necesitáis Nuestra protección,Necesitáis estar invocando continuamente el Santo Nombre de algún alma del Cielo, de algún ángel, de Mi misma ayuda como Dios, vuestro Padre. 

Al momento en que vosotros invocáis a alguien del Cielo, en ese momento se hace presente para vuestra ayuda, pero respetaMos vuestro libre albedrío; vuestra soberbia os aparta de esa ayuda cuando os creéis autosuficientes.

Ciertamente hay invocaciones buenas, santas, porque aquellos que están con Satanás también invocan su maldad para acrecentar el mal sobre alguien o sobre algunos.

O COMO EN ESTE MOMENTO SOBRE LA HUMANIDAD ENTERA,

CUANDO GRUPOS SATÁNICOS INVOCAN AL ENEMIGO

Y LE OFRECEN SANGRE, COMO LO HAN VENIDO HACIENDO

EN TODA LA HISTORIA DE LA HUMANIDAD.

Quiero que os deis cuenta perfectamente de esto, Mis pequeños, si los malos están invocando a vuestro Enemigo, a Satanás,

¡Vosotros os debéis también preocupar por cuidar vuestra alma y la de los vuestros!

La invocación debe ser continua y por eso, Mi Hija, la Siempre Virgen María, os ha dado el Santo Rosario;

cada Ave María es una invocación para vuestra ayuda y de esta forma, va perdiendo Satanás fuerza, porque le estáis pidiendo a Mi Hija continuamente por vuestra ayuda física y espiritual.

Veis cómo hermanos vuestros se quejan de tanto mal en su vida, en sus relaciones, sobre todo en el amor.

Satanás lucha por quitaros el amor, Mi Amor en vuestro corazón, y del amor que debéis dar a vuestros hermanos.

Estáis viviendo una realidad espiritual, una lucha tremenda de poderes satánicos contra vosotros,

Y TENÉIS MI DEFENSA CONTRA ELLOS,

PERO NO LA PEDÍS

Y OS VA DESTROZANDO POCO A POCO SATANÁS

POR CULPA VUESTRA, POR VUESTRA SOBERBIA,

Porque Me habéis hecho a un lado de vuestra existencia y no imploráis Mi ayuda.

No escucho de vosotros esos gritos angustiosos pidiendo Mi ayuda, ¡Ayuda desesperada! NO estáis invocando Mi Santo Nombre para protegeros de tanto mal.

TENÉIS QUE ESTAR MUY CONSCIENTES DE ESTO, MIS PEQUEÑOS,

Y ESTO SE HA IDO ACRECENTANDO

PORQUE SON MOMENTOS YA LOS ÚLTIMOS DE SATANÁS,

PORQUE SERÁ VENCIDO PRECISAMENTE

POR LA INVOCACIÓN QUE LE ESTÁIS HACIENDO A MI HIJA,

LA SIEMPRE VIRGEN MARÍA, A TRAVÉS DEL SANTO ROSARIO

Y POR ESO, ÉL AUMENTARÁ TODAVÍA MÁS

SU FUERZA DE ATAQUE CONTRA VOSOTROS.

Sancte Michael Archangele, defende nos in proelio, contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium. Imperet illi Deus, supplices deprecamur: tuque, Princeps militiae caelestis, Satanam aliosque spiritus malignos, qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo, divina virtute, in infernum detrude. Amen. San Miguel arcángel, defiéndenos en batalla, sé nuestro amparo contra las maldades y acechanzas del diablo, que Dios le reprenda, es nuestra humilde súplica; y tú, Príncipe de las huestes celestiales, por el poder de Dios, arroja al Infierno a Satanás y a los demás espíritus malignos, que rondan por el mundo buscando la ruina de las almas. Amén.

Invocad más Su Santo Nombre, invocad la Ayuda Divina de Mi Santísima Trinidad, implorad la ayuda también de los Santos Ángeles que están prestos para la batalla.

Invocad la ayuda de todas las almas del Cielo, de las almas del Purgatorio, de la Oración de vuestros hermanos en la Tierra.

LA LUCHA ES MUY FUERTE,

CIERTAMENTE SATANÁS YA ESTÁ VENCIDO,

PERO TAMBIÉN VOSOTROS PODÉIS DISMINUIR SU ATAQUE

Y EL DOLOR QUE PUEDA CAUSAROS.

NO SOLAMENTE EL MUNDO,

SINO EL UNIVERSO ENTERO ESTÁ SUFRIENDO ESTOS DOLORES,

PORQUE CUANDO FUE APARTADO SATANÁS DEL CIELO, CAYÓ A LA TIERRA,

O SEA A TODOS LOS PLANETAS DEL UNIVERSO,

Y ÉSTOS ESTÁN SIENDO AFECTADOS TAMBIÉN POR SU MALDAD.

HABÉIS VENIDO A TRAER LUZ Y DESTRUIR LAS TINIEBLAS

QUE EXISTEN EN VUESTRO MUNDO Y EN EL UNIVERSO ENTERO.

 La luz se va a dar pronto, pero la lucha se va a intensificar.

No dejéis de implorar Mi Santo Nombre, quiero escuchar que pidáis ayuda, que vea que en vosotros hay humildad y necesidad Mía, de vuestro Dios, para ayudaros.

Y presto estaré para hacerlo.

AYUDAD A VUESTROS HERMANOS,

IMPLORAD POR SUS NECESIDADES ESPIRITUALES Y AUN TEMPORALES,

PERO OS REPITO, LA MALDAD DE SATANÁS SE VA A INCREMENTAR

Y NECESITÁIS ESTAR MUY PROTEGIDOS

CONTRA ESA MALDAD QUE SE VA A DESATAR

INVOCAD CONTINUAMENTE NUESTRA AYUDA,

INVOCADME, MIS PEQUEÑOS Y LA RECIBIRÉIS.

Hijitos Míos, cuando Mi Amor penetra fuertemente en un corazón, éste se vuelve fortísimo,

Satanás difícilmente podrá hacer caer a un corazón que ama, pero que ama profundamente.

LA FUERZA QUE OS DA EL AMOR ES INCREÍBLE, ES INMENSA,

PORQUE OS HE DICHO QUE EL AMOR ES LA FUERZA MÁS PODEROSA QUE EXISTE

EN EL UNIVERSO, EN TODO LO CREADO, VISIBLE E INVISIBLE,

Con el Santo Rosario Meditamos TODA LA VIDA de Jesús y el Amor del Padre, que lo envió para salvarnos…

PORQUE EN EL AMOR ESTOY YO PLENAMENTE PRESENTE.

Yo Soy el Amor y aquellos que han abierto su corazón a Mi plenitud, Satanás difícilmente los vencerá,

es como una coraza poderosísima que os protege contra toda la Maldad de Satanás.

Mis pequeños, se os dio el Don de la Vida para que vosotros, al vivir en este mundo temporal, pudierais traer el Amor, Mi Amor aquí a la Tierra, para transmitirlo a vuestros hermanos.

Os he dicho que estáis en un Campo de Batalla, y en un campo de batalla necesitáis una armadura,

Y EL AMOR ES ESA ARMADURA QUE OS PROTEGE

CONTRA TODA MALDAD DE SATANÁS.

El Santo Rosario es mi Honda para vencer…

El Amor os lleva también a una Humildad grande, profunda, y satanás no puede tampoco contra las almas humildes y sencillas donadas totalmente a Mi Voluntad, porque él es todo soberbia, él es todo Maldad. 

SOIS MIS CRISTOS EN ESTOS MOMENTOS DE LA HISTORIA

Y ESTÁIS TOMANDO ESTA TAREA, ESTA MISIÓN IMPORTANTÍSIMA

PARA SALVAR VUESTRO HOGAR TEMPORAL,

PERO AL DECIR “VUESTRO HOGAR TEMPORAL”,

LAS ALMAS QUE ESTÁN VIVIENDO TAMBIÉN ENTRE VOSOTROS,

PUEDEN QUEDAR AFECTADAS POR EL MAL

Cuando estamos crucificicados junto con Cristo, nuestra intercesión ES PODEROSÍSIMA Y DEVASTADORA CONTRA SATANÁS…

O PUEDEN SER ELEVADAS HACIA EL BIEN,

Y ESA ES LA TAREA QUE TENÉIS TODOS VOSOTROS.

Estáis viviendo en vuestro mundo, PERO UN MUNDO QUE FUE AFECTADO POR SATANÁS

QUE DE HECHO, AFECTÓ A TODA LA CREACIÓN,

O SEA, A TODOS LOS MUNDOS QUE EXISTEN.

Ciertamente, cuando vosotros llegáis a la Tierra, llegáis a un mundo adverso a la plenitud que traéis en vuestro corazón, que es Mi Amor.

Con esto os voy explicando la coraza tan fuerte y la protección tan grande que tienen todas las almas para pelear contra la fuerza también inmensa, de Satanás,

pero el hombre tiene el libre albedrío y en un Campo de Batalla así actúan los que pelean, o rechazan el Mal o acaban aliándose con el Mal.

Meditad esto, Mis pequeños, porque es una realidad, es una realidad que vivís todos los días, o estáis atacando a vuestro Enemigo continuamente.

U os estáis aliando con Satanás y de esta forma, destruyendo vuestra misión y la misión que yo os he encomendado para salvar a este mundo, a vuestro hogar temporal.

Estáis viendo la maldad a vuestro alrededor, cómo se va dando cada vez más fuerte y que de hecho, ya os había profetizado que para el Fin de los Tiempos las cloacas se abrirían

y conoceríais la maldad de Satanás, la degradación del hombre al haberse hecho amigo de Satanás.

¿Qué es lo que os ofrece Satanás? Os ofrece el mundo, su mundo, su maldad.

Os ofrece riquezas, riquezas materiales que tontamente os deslumbran y las aceptáis.

Riquezas del mundo, cuando todas las mayores riquezas están en el Reino de los Cielos.

Os ofrece fama, ¿Fama de qué?, de maldad, de impureza, de pecado.

Os he dicho que la Oración es poderosísima cuando os unís a la Comunión de los Santos, cuando vivís en estado de Gracia,

cuando estáis conMigo y cuando dejáis que Mi Amor en vuestro corazón haga su parte. 

Estáis en plena lucha, una lucha tremenda, pero si estáis conMigo ganaréis, venceréis a la Maldad de Satanás.

Haced cosas buenas, Mis pequeños, aunque sea una al día.

Todo lo que hagáis con amor irá destruyendo maldad, la maldad que hay a vuestro alrededor y que puede entrar a vuestro corazón y causaros un gran mal. 

” Se necesitan santos de jeans y zapatillas que se jueguen por su FE y lleven la Luz de Cristo A UNA SOCIEDAD SIN DIOS”

CUANDO OBRÁIS EN EL BIEN,

DIFÍCILMENTE DEJARÉIS QUE ALGO MALO ENTRE A VUESTRO CORAZÓN

Y DE ESTA FORMA, OS IRÉIS PERFECCIONANDO EN EL AMOR

HASTA LLEGAR A LO SUBLIME DEL AMOR, QUE ES LA SANTIDAD.

Sabéis que la Virtud se va logrando poco a poco, no llega de repente, poco a poco vais logrando virtud en vuestra vida.

Y la virtud os va a llevar a un grado máximo, que es la santidad a la que estáis llamados todos,

pero tenéis que empezar a poner todo vuestro empeño en que lo que hagáis, aunque sea pequeño, lo hagáis lo más perfectamente posible.

Comienza haciendo lo que es NECESARIO, después lo que es POSIBLE. y de repente ESTARÁS HACIENDO LO IMPOSIBLE

No os dejéis llevar hacia donde os lleva Satanás, hacia la impureza, hacia la injusticia, hacia la maldad, hacia el pecado en todas sus múltiples manifestaciones.

Sois Mis hijos y Mis hijos tienen que ser ejemplo Mío.

Yo Soy vuestro Dios, el Perfecto, el Santo, el Inmaculado y Mis hijos también deben ser así, por eso existe el Purgatorio.

Para que, después de vuestra misión en la Tierra, os acabéis de purificar, porque ningún alma entra al Reino de los Cielos si no está enteramente sana, limpia, pura, santa.

MIS PEQUEÑOS, ESTÁIS EN EL TIEMPO DE LA SEPARACIÓN DEL TRIGO Y LA CIZAÑA. 

SE HA VENIDO DANDO YA Y LO ESTÁIS VIENDO A VUESTRO ALREDEDOR:

LAS MUERTES AUMENTARÁN,

Esteaccidente‘ Satanás lo provocó y ABBA lo permitió, porque la furia demoníaca está desatada…

¿Y nuestra INTERCESIÓN a cuántos salvó? Recuerden que en la ETERNIDAD, todo es posible…

EL JUICIO SOBRE LOS HOMBRES HA CAÍDO YA SOBRE LA TIERRA,

ESTÁIS SINTIENDO YA UN TEMOR INTERNO QUE NO SABÉIS CÓMO EXPLICAR.

LA HUMANIDAD ENTERA ESTÁ SINTIENDO YA EL JUICIO SOBRE ELLA.

Ciertamente estáis ya sobre ese tiempo, el Tiempo en que se ha de separar el bien del mal, el bien será premiado, el mal será castigado.

Muchas oportunidades tuvisteis de escoger el camino correcto, pero no quisisteis tomarlo, y ahora tendréis que enfrentar vuestro juicio.

NO ESTÁIS EN EL JUICIO FINAL, estáis en el tiempo de la Purificación Universal, porque toda la Creación fue afectada por el Pecado Original de vuestros Primeros Padres. 

Ciertamente estáis viviendo tiempos apocalípticos, lo estáis sintiendo ya.

Los buenos, los que se mantendrán como trigo, están siendo marcados por Mis Ángeles y, ¿Qué es ese signo? ¿Qué es esa marca?

Es la marca de la Redención, es la marca de Mi Hijo, es el signo de la Salvación en la cual Él se dio por vosotros

Y LA HAN GANADO,

AQUELLOS QUE PREFIRIERON EL CAMINO ANGOSTO,

EL CAMINO PEDREGOSO, EL CAMINO DEL SUFRIMIENTO, EL CAMINO DE LA FE.

Muchos fueron llamados y pocos los escogidos.

Esos pocos escogidos son los que tomaron ese camino angosto, pedregoso, de sufrimiento, porque el Príncipe de este mundo los atacó en múltiples formas y no pudo destruir la Fe. 

Estas almas se han mantenido en Fe, en confianza plena en Mí, aceptando lo que Yo les enviaba, y todo esto aceptado con amor. 

Son almas que han vivido martirio cruento e incruento, son almas que han dejado estela entre los hombres, estela pequeña o estela grande, pero dejaron ejemplo patente entre los que les rodeaban. 

Son las almas que Me mantuvieron en vida entre los hombres, almas buenas, ciertamente con errores también por estar afectados por el Pecado Original, pero

ALMAS BUENAS QUE ACEPTABAN SUS ERRORES,

PEDÍAN PERDÓN Y REGRESABAN A MÍ,

PERO SIEMPRE BUSCÁNDOME EN TODO MOMENTO,

FUERA PARA OFRECERME LO BUENO QUE LOGRABAN

A Satanás: ‘Me hiciste caer; pero nomás espérate a que me levante… Y…”

O TAMBIÉN PARA PEDIR PERDÓN POR LOS ERRORES QUE COMETÍAN.

Las almas buenas que han sido tocadas por Mi mano amorosa y así han conseguido ese Sello que verán los Ángeles en el tiempo de la siega, serán tomadas para protegerlas.

Mientras tanto, las almas que no hayan sido marcadas, serán eliminadas, pero no todas caerán en el Abismo, algunas todavía tendrán esa oportunidad del Purgatorio para purificarse.

Me complazco en vosotras, almas buenas, almas que buscasteis el bien, almas que luchasteis contra las Fuerzas del Mal y vencisteis porque Yo estaba con vosotras.

Yo os asesoraba en el Bien, Yo os levantaba cuando caíais, Yo perdonaba vuestros pecados, os daba fuerzas para seguir adelante, os parecíais a Mí,

Y esto hizo que os ganarais esa marca indeleble que os está ganando el pasar a esas Nuevas Tierras que se os darán y que gozaréis inmensamente, Mis pequeños.

MI AMOR ES VUESTRO SIGNO

Y ES VUESTRO DESEO GRANDE EL SERVIRME.

SOIS ALMAS LLENAS DE AMOR,

AUNQUE LA TRIBULACIÓN OS HACE CAER, OS HACE SUFRIR,

OS MANTENÉIS SIEMPRE ENVUELTAS EN MI AMOR,

Y ESO ES LO QUE OS HA HECHO GRANDES A MIS OJOS:

ALMAS ACRISOLADAS EN EL AMOR.

Seguid adelante, Mis pequeños, falta poco ya para que podáis gozar vuestro regalo.

Y os pido sigáis orando por aquellas almas que todavía se pueden salvar.

Yo os Bendigo, Mis pequeños, os envío Mi Santo Espíritu, para que entendáis lo que os he dicho y para que tengáis la Fuerza de rechazar todo aquello que os manda Satanás y que, por vuestras propias fuerzas, no podéis rechazar.

Os amo, Mis pequeños, recibid Mis Bendiciones y transmitidlas a todos los vuestros, a todo el Mundo, al Universo entero.

ORAD, Orad, orad, daos por todos, como Mi Hijo se dio por todos vosotros.

ALMAS VÍCTIMAS Y CORREDENTORAS

Yo os bendigo ahora y por siempre, en Mí Santo Nombre, en el de Mí Hijo, 
Salvador vuestro y en el del Espíritu de Amor y Vivificador.

Mí Santa Hija, la Siempre Virgen Maria, os cuidará y os guiará para aplastar la cabeza de la serpiente del mal. Dejaos llevar por Sus Palabras de Amor y Salvación. Su ternura es excelsa.

Hijitos Míos, ¡Cuánto os amo!

Yo os amo y os bendigo en Mi Santo Nombre, en el de Mi Hijo y en del Amor de Mi Santo Espíritu.

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43.- EL AMOR ENTRE EL SUFRIMIENTO


88 – 43 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Por un senderillo entre campos quemados – sólo rastrojos y grillos – Jesús camina entre Leví y Juan.

Detrás, en grupo, van José, Judas y Simón.

Es de noche y sin embargo, no se siente refrigerio. La tierra es fuego que continúa ardiendo incluso después del incendio del día.

El rocío no puede nada contra este bochorno: tan fuerte es la llamarada que sale de los surcos y de las grietas del suelo, que se seca incluso antes de tocar el suelo.

Todos caminan en silencio, fatigados y acalorados.

Jesús sonríe y pregunta a Leví:

–    ¿Lo encontraremos?

El pastor contesta:

–     Ciertamente. Por este campo guarda la mies y todavía no ha empezado la recolección de frutas.

Los campesinos por eso están ocupados en vigilar los viñedos y los árboles frutales, protegiéndolos de los ladrones. Sobre todo cuando los amos son aborrecidos, como el que tiene Jonás.

Samaría está cercana y cuando ellos pueden… ¡Oh! Con gusto a nosotros los de Israel, nos causan daño. Aunque saben que luego a los criados se les apalea. Pero como nos odian tanto.

–    No tengas rencor, Leví.

–    No. Pero Tú mismo verás como por culpa suya, Jonás fue golpeado hace como cinco años. 

Desde entonces pasa la noche en guardia. El flagelo es un suplicio cruel…

 

–    ¿Todavía nos falta mucho para llegar?

–    No, Maestro.

¿Ves allá donde terminan estos campos y empieza aquel monte oscuro? Allá están las arboledas de Doras, el duro fariseo.

Si me permites, me adelanto para que me oiga Jonás.

–     Ve.

Juan pregunta a Jesús:

–    Pero Señor mío. ¿Así son todos los fariseos? ¡Oh! ¡Yo jamás querría estar a su servicio! Prefiero la barca.

Jesús, un poco serio, pregunta a su vez:

–    ¿Es la barca tu predilecta?

Juan se apresura a contestar:

–    No. ¡Eres Tú! La barca lo era cuando ignoraba que el Amor estaba en la tierra.

Jesús ríe de su vehemencia y dice bromeando:

–    ¿No sabías que en la tierra estaba el Amor? Entonces ¿Cómo naciste, si tu padre no amaba a tu madre?

–     Ese amor es hermoso, pero no me seduce. Tú eres mi amor. Tú eres el Amor sobre la tierra para el pobre Juan.

Jesús lo estrecha contra sí y dice:

–    Deseaba oírtelo decir.

El Amor está ansioso de amor y el hombre da y dará siempre a su avidez imperceptibles gotas, como estas que caen del cielo, tan insignificantes que se consumen, mientras caen, en la ola de calor estival.

Como también las gotas de amor de los hombres se consumirán a mitad de camino, eliminadas por llamaradas de demasiadas cosas.

El corazón seguirá destilándolas, pero los intereses, los amores, los negocios, la avidez… muchas, muchas cosas humanas las harán evaporarse. Y, ¿Qué subirá a Jesús?

¡Oh, demasiado poco! Los restos. De entre todos los latidos humanos, los que queden, los latidos interesados de los humanos para pedir, pedir, pedir mientras la necesidad urge.

Amarme por amor sin mezcla de otra cosa será propiedad de pocos: de los Juanes… Observa una espiga renacida. Es, quizás, una semilla caída durante la cosecha.

Ha sabido nacer, resistir el sol, la sequía, crecer, desarrollar los primeros brotes, echar espiga… Mira: ya está formada. Sólo ella vive en estos campos asolados.

Dentro de poco los granos maduros caerán al suelo rompiendo la lisa cascarilla que los tiene ligados al tallo, y serán caridad para los pajaritos, o, dando el ciento por uno, volverán a nacer una vez más.

Y antes de que el invierno vuelva a traer el arado a los terrones, estarán de nuevo maduros y darán de comer a muchos pájaros, oprimidos por el hambre de las estaciones más tristes…

¿Ves, Juan mío, lo que puede hacer una semilla intrépida? Así serán los pocos que me amen por amor.

Uno sólo servirá para el hambre de muchos, bastará uno para embellecer la zona en que lo único que hay – había – es la fealdad de la nada, uno sólo bastará para crear vida donde antes había muerte.

A él se acercarán los hambrientos, comerán un grano de su laborioso amor y luego, egoístas y disipados, volarán.

Pero incluso sin saberlo ellos ese grano depositará gérmenes vitales en su sangre, en su espíritu… y volverán… Y hoy, y mañana, y al otro, como decía Isaac, los corazones crecerán en el conocimiento del Amor.

El tallo, desnudo, ya no será nada, un hilo de paja quemado, pero su sacrificio ¡Cuánto bien producirá!, su sacrificio ¡Cuánto será premiado!

Jesús – que se había detenido un instante ante una frágil espiga nacida al borde del sendero, en una cuneta que en tiempos de lluvias quizás era una acequia, prosigue su camino.

Juan mientras, lo escucha embelesado.

Los otros, que van hablando entre sí, no se dan cuenta del dulce coloquio.

Llegan al huerto, se detienen, y se reúnen todos.

El calor es tal, que sudan a pesar de no llevar manto. Callan y esperan.

Del follaje espeso apenas iluminado por la luna, emergen dos figuras: destaca la silueta clara de Leví y detrás, otra sombra más oscura.

Leví anuncia:

–      Maestro, aquí está Jonás.

Jesús saluda desde aquí:

–      ¡Recibe mi paz! – aún cuando aún Jonás no ha llegado donde Él.

Pero Jonás no responde, corre a su encuentro y llorando, se arroja a sus pies y los besa.

Cuando puede hablar dice:

–      ¡Cuánto te he esperado! ¡Cuánto!

¡Qué desconsuelo sentir la vida pasar, venir la muerte, y deber decir: “¡Y no lo he visto!“! Y sin embargo, no, no toda la esperanza moría, ni siquiera una vez que estuve a las puertas de la muerte.

Decía: Ella lo dijo: `Vosotros aún le serviréis‘ y Ella no puede haber dicho nada que no sea verdad. Es la Madre del Emmanuel;

por tanto, ninguna tiene consigo a Dios más que Ella, y quien a Dios tiene conoce las cosas de Dios.

Jesús contesta:

–       Levántate. Ella te saluda. Cerca de ti la has tenido y la tienes cerca. Reside en Nazaret.

–      ¡Tú! ¡Ella! ¿En Nazaret? ¡Oh, si lo hubiera sabido…!

De noche, en los fríos meses del hielo, cuando duermen los campos y los malintencionados no pueden perjudicar a los cultivadores, habría ido corriendo a besaros los pies.

Y me habría regresado con mi tesoro de certeza. ¿Por qué no te has manifestado, Señor?

–      Porque no era la hora. Ahora sí. Hay que saber esperar.

Tú lo has dicho: “En los meses del hielo, cuando los campos duermen” y ya han sido sembrados, ¿No es cierto? 

Pues bien, Yo era también como el grano sembrado. Tú me habías visto en el momento de la siembra.

Luego había desaparecido sepultado bajo un silencio obligatorio, para crecer y llegar al tiempo de la cosecha y resplandecer ante los ojos de quien me había visto Recién Nacido.

Y también ante los ojos del mundo. Ese tiempo ha llegado. Ahora el Recién Nacido preparado para ser Pan del mundo.

Y en primer lugar busco a mis fieles, y les digo: “Venid. Saciad vuestra hambre conmigo”.

El hombre lo escucha sonriendo dichoso, mientras dice como para sí, « ¡Oh! ¡Es verdad, vives! ¡Eres Tú, es verdad!

Jesús pregunta:

–    ¿Has estado a punto de morir? ¿Cuándo?

–    Cuando me azotaron a muerte, porque a dos parras mías les habían robado.

¡Mira cuantos cardenales!…

Se baja la túnica y muestra los hombros del todo marcados con heridas estriadas y la espalda, que es como una pintura de cicatrices caprichosas.

Y agrega:

–     Me pegó con un cordel de hierro. Contó los racimos que se habían llevado y revisó donde las uvas fueron arrancadas. Y por cada una, me dio un golpe más… hasta que quedé medio muerto.

Me socorrió María, la joven esposa de un compañero mío. Siempre me ha estimado. Su padre era el encargado antes de mí. Cuando vine aquí le tomé cariño a la niña porque se llamaba María. 

Me cuidó y me curé, aunque hicieron falta meses porque las llagas con el calor habían tomado un aspecto malísimo y daban fiebre fuerte.

Dije al Dios de Israel: “No importa. Permíteme volver a ver a tu Mesías y no me importará este mal; tómalo como sacrificio.

No puedo ofrecerte un sacrificio nunca. Soy siervo de un hombre cruel, Tú lo sabes. Ni siquiera durante la Pascua me permite ir a tu altar. Tómame a mí como hostia. ¡Pero, dame a Jesús!

Jesús le dice.

–      Y el Altísimo ha satisfecho tu deseo. Jonás, ¿Me quieres servir, como ya lo hacen tus compañeros?

–      ¡Oh!, Y ¿Cómo podré hacerlo?

–      Como lo hacen ellos. Leví sabe cómo. Te dirá lo simple que es servirme a mí. Quiero sólo tu buena voluntad.

–      La buena voluntad te la he ofrecido incluso cuando, recién nacido llorabas.

Por ella he superado todo, tanto los momentos de desolación como los odios. Es… que aquí se puede hablar poco.

El patrón una vez me dio de patadas, porque yo insistía diciendo que Tú existías.

Pero cuando él estaba lejos, y con quien podía fiarme, yo narraba el prodigio de aquella noche.

–      Pues entonces ahora narra el prodigio del encuentro conmigo.

Os he encontrado a casi todos… Y todos fieles. ¿No es esto un prodigio? Por el simple hecho de haberme contemplado con Fe y amor os habéis hecho justos ante Dios y ante los hombres.

–      ¡Oh, ahora sí que voy a tener un valor…, un valor…! Ahora sé que vives y puedo decir: “Está allí. ¡Id a Él!…”. Pero ¿Dónde, Señor mío?

–       Por todo Israel.

Hasta Septiembre estaré en Galilea; frecuentemente en Nazaret o Cafarnaúm, allí se me podrá encontrar.

Luego… estaré por todas partes; he venido a reunir a las ovejas de Israel.

–      ¡Ay, Señor mío, te encontrarás muchas cabras! ¡Desconfía de los poderosos de Israel!

–      Si no es la hora, ningún mal me harán. Tú, a los muertos, a los que duermen, a los vivos, diles: “El Mesías está entre nosotros”

–      ¿A los muertos, Señor?

–       A los muertos del espíritu.

Los otros, los justos muertos en el Señor, ya exultan de gozo por la liberación del Limbo, que ya está cercana.

Diles a los muertos que soy la Vida, diles a los que duermen que soy el Sol que sale y saca del sueño, diles a los vivos que soy la Verdad que ellos buscan.

–     ¿Curas también a los enfermos? Leví me ha hablado de Isaac. ¿Sólo para él el milagro, porque es tu pastor, o para todos?

–     A los buenos, el milagro como justo premio; a los menos buenos, para impulsarlos a la verdadera bondad.

A los malvados, también en alguna ocasión, para removerlos de su estado y persuadirlos de que Yo soy y de que Dios está conmigo.

El milagro es un don. El don es para los buenos. Pero, Aquel que es Misericordia y que ve la pesantez humana, no removible sino por un hecho extraordinario,

recurre a esto también para poder decir: “He hecho todo con vosotros y de nada ha servido. Decid entonces vosotros mismos qué más os debo hacer”.

–     Señor, ¿No te da asco entrar en mi casa?

Si me aseguras que no vienen los ladrones a la propiedad, quisiera hospedarte y llamar a los pocos que te conocen a través de mi palabra para reunirlos en torno a Tí.

El patrón nos ha doblegado y quebrado como a tallos despreciables. Sólo nos queda la esperanza de un premio eterno.

Pero si Tú te manifiestas a los corazones oprimidos tendrán nuevo vigor.

–    Voy. No temas por los árboles ni por las viñas. ¿Puedes creer que los ángeles vigilarán fielmente en lugar de ti?

–    ¡Oh! ¡Señor! Yo he visto a tus siervos celestes. Creo. Voy seguro contigo.

¡Benditos estos árboles y estas cepas que poseen viento y canción de alas y voces angélicas! ¡Bendito este sueño que santificas con tu pie! ¡Ven, Señor Jesús!

¡Oíd, árboles y vides, oíd, terrones levantados por el arado: Aquel Nombre que os confié para paz mía, ahora se lo dirijo a Él! ¡Jesús está aquí!

¡Escuchad! ¡Por ramas y sarmientos discurra a borbotones la savia, el Mesías está con nosotros!

Jonás está exultante de alegría. Y los lleva hacia su pobre choza.

Todo termina con estas palabras gozosas.

R EL VALLE DE LÁGRIMAS


Agosto 10 2020

Habla la Santísima Virgen María

Visión: Veo un faro, un faro con luz. Es de noche, hay una gran turbulencia en el mar, las olas altas se mueven de un lado al otro y me dice la Santísima Virgen:

Hijitos Míos, Yo Soy Faro de Salvación.

Estos son tiempos de gran turbulencia espiritual, veis maldad por todos lados.

Veis idolologías erróneas que muchos van aceptando como verdad absoluta y dejan a un lado las Verdades Reales y Divinas de Nuestro Dios en Su Santísima Trinidad.

Estos son tiempos de gran confusión donde Satanás se ha introducido a todos niveles de la educación, de las creencias y la cultura.

Y va haciendo que vosotros perdáis el rumbo de las Verdades que se os han dejado en las Sagradas Escrituras.

Mucho mal hay a vuestro alrededor, ciertamente hay maldad como, por ejemplo, la gente que se dedica al robo, 

pero la maldad mayor es cuando se destruyen las creencias que se os dejaron como camino para llegar al Cielo de regreso.

Hijitos Míos, Yo, como faro de Salvación, os voy tomando, os voy guiando, os voy alumbrando el verdadero camino, voy llevando a las almas de regreso hacia el redil de Mi Hijo.

Es una desgracia Mis pequeños, que el mundo tenga que entrar en una Tribulación tal, como no la ha habido antes, como en Fátima os anuncié, para que muchas almas regresen al Redil de Mi Hijo.

NO ACTUÁIS CON SABIDURÍA,

OS DEJÁIS LLEVAR POR LO PRIMERO QUE MUEVE VUESTRAS EMOCIONES

Y NO CONSTATÁIS, EN LAS SAGRADAS ESCRITURAS,

SI LO QUE ESTÁIS APRENDIENDO ES VERDADERO O FALSO.

Simplemente lo tomáis porque os emocionáis con ese nuevo conocimiento y tarde, a veces muy tarde, os dais cuenta del error tan grave que cometisteis al seguir esas ideologías, generalmente satánicas, que os desviaron del camino de la perfección.  

Yo Soy ese Faro de Salvación que ven los hombres cuando ya prácticamente, todo lo sienten perdido;

entonces aparezco Yo, vuestra Madre, vuestra Madre que cuida siempre a Sus hijos y los lleva ante Su Dios, Mi Hijo, vuestro Salvador. 

Satanás es muy ruin con las almas, cuando toma a una alma y la engaña, la va llevando por caminos oscuros y llega un momento en que ya no puede salir de ahí, porque no sabe cómo y además, no tiene las bases tampoco.

Bases espirituales correctas para salir de ellos y es cuando Me presento Yo, vuestra Madre, para arrebatarle vuestras almas a Satanás y llevaros por un camino que no conocíais y así, podáis regresar a la Verdad de Nuestro Dios.

Nunca os separéis de Mí, Mis pequeños, Soy vuestra Madre, así Me lo pidió Mi Hijo, que cuidara de vosotros en todo momento.

Satanás no tiene corazón, él quiere destruiros, él os tiene una gran envidia, os quiere destruir para que erréis el camino y os condenéis, como él también perdió todo y en el Infierno está.

Orad, orad intensamente, Mis pequeños, y nunca perdáis la confianza en vuestro Dios y en Mí, Mis pequeños. 

Siempre os estareMos cuidando, aunque no Nos veáis, aunque no Nos sintáis, siempre estareMos ahí junto a vosotros esperando que veáis esa Luz Salvadora,

Esa luz que ven los marinos y que al momento en que la ven, la paz llega a ellos porque saben qué rumbo tomar para llegar a la playa.

Soy vuestra Madre, Mis pequeños, no lo olvidéis. 

Os estoy cuidando, pero también poned de vuestra parte para que alcancéis vuestra salvación, recordad que la salvación no se impone, se toma con cariño y agradecimiento.

Cuando en el Salve Regina rezáis esa parte de que estáis en un valle de lágrimas, es una realidad, Mis pequeños,

¡ESTÁIS EN UN VALLE DE LÁGRIMAS!

El Príncipe  de este Mundo, con el pecado con el que hizo que cayeran vuestros Primeros Padres, convirtió el Paraíso, el Mundo, la Creación bellísima que había creado Nuestro Dios para vosotros, en un Valle de Lágrimas.

5. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

Estáis viviendo una irrealidad espiritual, y lo digo así porque Nuestro Padre Dios, Mi Señor y Mi Dios, no creó esto que estáis viviendo, esto se ha dado por causa del pecado.

Estáis viviendo en un Valle de Lágrimas, que es lo que también el hijo pródigo vivió cuando él se separó de su padre, el rey,

cuando se llevó toda su herencia y todo lo que para él era bello antes en el palacio, antes de salir de él, por vivir vida de pecado;

convirtió también su vida en un valle de lágrimas, al grado que sufrió muchísimo al no tener ya lo que tenía en el reino.

Mis pequeños, estáis viviendo con pecados y con maldad a vuestro alrededor.

Lo que estáis viviendo va en contra totalmente de lo que Nuestro Padre, Nuestro Creador, Nuestro Dios, pensó para la Creación;

ESTÁIS VIVIENDO LA MALDAD DE SATANÁS

Y EN CIERTA FORMA VOSOTROS LA HABÉIS ACEPTADO

LA HABÉIS TOMADO COMO MEDIO DE VIDA

Y ESO DESGRACIADAMENTE ES LO QUE CONOCÉIS

Y MANTENÉIS ENTRE VOSOTROS

Estáis viviendo en un valle de lágrimas donde ya no hay virtud, no hay amor entre vosotros, no buscáis el bien entre hermanos

y menos aún buscáis el respeto, el amor, la adoración que se merece Nuestro Dios, Nuestro Creador, el Padre de todo cuanto existe.

Mis pequeños, mucha maldad hay a vuestro alrededor, mucho error ha diseminado Satanás entre los hombres y vosotros podríais levantar todo esto a como era antes si os volvieras a Él,

21. El hijo le dijo: “Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.”

Si realmente cambiarais de forma de ser, de forma de pensar y que fuerais como el hijo pródigo, que os arrepintierais de corazón y que quisierais regresar a Él pidiéndole perdón

Y de esta forma, Nuestro Dios, Nuestro Padre, os recibiría con los brazos abiertos e inmediatamente cambiaría todo.

Recordad a Nínive, cómo siendo una ciudad también de maldad, de error y de pecado, se arrepintieron; hubo un comportamiento sano y santo y todo volvió a la normalidad.

O sea, al estado de Gracia, dejando el pecado, dejando la maldad en la que vivían, que ciertamente no sucedió en Sodoma y Gomorra.

DE ALGUNA FORMA TAMBIÉN TUVIERON ELLOS ALGÚN AVISO DE NUESTRO PADRE DIOS,

PERO NO QUISIERON ENTENDER,

EL PECADO ESTABA DEMASIADO ARRAIGADO EN EL CORAZÓN DEL HOMBRE,

SE MANTUVIERON EN SU PECADO Y FUERON DESTRUIDAS ESAS DOS CIUDADES

Ahora os pregunto, Mis pequeños: ¿Queréis terminar como Sodoma y Gomorra?

¿Queréis ser aniquilados totalmente o queréis ser los hijos pródigos que está esperando Nuestro Padre Dios que seáis todos vosotros?

El Cielo es para vosotros, las Puertas del Cielo están abiertas porque Mi Hijo las abrió por vosotros, con Su Donación, con Su Redención,

pero vosotros no queréis entender, no brota de vosotros ese amor que necesita Nuestro Padre Dios para enternecerse de vosotros, perdonaros, perdonar la culpa que os merecéis por vuestros pecados

y que os absuelva de vuestras faltas, regreséis al bien y recibáis nuevamente Sus Bendiciones.

De vosotros depende, Mis pequeños, que obtengáis las Bendiciones de Nuestro Dios, de vosotros depende.

 Hijitos Míos, el Amor siempre va a uniros, el Amor nunca separa, el Amor soporta mucho, así como Yo he soportado tanto pecado de la humanidad y aún os sigo buscando.

Así es el Amor, Mis pequeños, y así es lo que os pido también a vosotros, que tengáis Amor hacia vuestros hermanos,

que haya un Amor profundo y sincero hacia todos aquellos que os rodean, hacia aquellos que conocéis y los que no conocéis, todos sois una familia y todos necesitáis de Mi Amor.

Nadie puede entrar al Reino de los Cielos si no está purificado y santificado en el Amor que Yo os he dejado. El pecado siempre os va a separar de Mí, Mis pequeños. 

Estáis viviendo momentos de la historia en los que al pecado ya no lo tomáis así como es, vuestro corazón se ha vuelto traicionero contra Mi Amor.

El pecado va royendo, va destruyendo vuestro corazón y vais dejando, cada vez más y más, que éste entre en vuestra vida, en vuestra forma de ser.

Sabéis que hay muchos tipos de pecado, pero hay uno el cual casi no le dais importancia, que es el pecado de omisión y ese va muy fuertemente en contra de la Caridad, contra el Amor.

 El pecado de omisión es aquel en el cual vosotros no os dais por vuestros hermanos, no dais de lo que tenéis, tanto de lo espiritual como de lo material.

ESTOS TIEMPOS VAN A SER TAN GRAVES

QUE VOSOTROS PODRÉIS IR REPARANDO ESE PECADO DE OMISIÓN,

QUE HABÉIS MANTENIDO DURANTE VUESTRA VIDA,

PORQUE VAIS A TENER QUE DAR CON AMOR O CASI POR OBLIGACIÓN

A VUESTROS HERMANOS DE LO QUE TENÉIS, 

(No olviden USAR el Carisma de los Milagros)

Pero eso os va a ir llevando poco a poco hacia la Virtud de compartir el Verdadero Amor a vuestros hermanos y eso es lo que quiere Mi Hijo, Mis pequeños,

1 de Reyes 17, 15

Que vosotros compartáis de lo que tenéis y que hagáis la verdadera familia a la que estáis llamados, que debéis ser cada uno de vosotros, para que os podáis unir fácilmente, cuando dejéis esta Tierra, a la vida del Cielo

 a vuestra familia que os está esperando, y no estoy hablando de la familia que tuvisteis en la Tierra, sino de la Familia Celestial porque en el Cielo todos sois hermanos en Cristo Jesús, Mi Hijo.

ASÍ QUE, MIS PEQUEÑOS, LUCHAD CONTRA ESE PECADO DE OMISIÓN. 

QUE LA CARIDAD SIEMPRE ESTÉ CON VOSOTROS,

QUE DEIS A VUESTROS HERMANOS DE CORAZÓN LO QUE TENGÁIS,

 puede ser un consejo, puede ser una ayuda material, puede ser el amor que muchos, muchos esperan, porque ya casi no hay amor entre los hombres, verdadero amor.

Visión: Cuando íbamos a empezar el Santo Rosario, estaba aquí la Santísima Virgen, Su Presencia era muy fuerte, duró un ratito.

Se veía bellísima, pero duró poquito y luego veo a Dios Nuestro Señor crucificado, que baja al Purgatorio.

Entonces las almas, todas las almas querían como tocarlo, me imagino para que los perdonara y salieran del Purgatorio.

A partir de ahí me hicieron sentir mucho dolor, el dolor que tienen en Su Corazón por tantas almas que se van a perder.

HIJITOS MÍOS, GRANDES,

GRANDES DESASTRES SE ACERCAN PARA TODA LA HUMANIDAD,

GRANDES DESASTRES SE AVECINAN Y LA HUMANIDAD NO ESTÁ PREPARADA PARA SALVARSE

(EMPIEZO A SOLLOZAR)

ESE ES EL DOLOR QUE TENEMOS HIJO MÍO,

QUE TE HEMOS COMPARTIDO.

Nos duele tanto ver este Desastre Espiritual que se aproxima, las almas no están preparadas porque no viven en estado de Gracia,

Y se van a perder millones de almas porque viven en estado de pecado grave (sigo sollozando)

 Es un Gran Dolor el que se aproxima y la humanidad no lo toma en cuenta, no toma en cuenta su estado actual.

Por más que trataMos de que esta humanidad entienda, que esta humanidad se arrepienta, no quiere, ¡NO QUIERE!

Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María, y busco el bien de vuestras almas, como Me lo pidió Mi Hijo, pero no responden, no responden las almas, no quieren regresar a su Hogar Eterno.

¡CUÁNTA MALDAD HAY EN LOS CORAZONES!

¡CUÁNTA INGRATITUD HAY HACIA NUESTRO DIOS Y SEÑOR!

¡CUÁNTA INDOLENCIA HAY HACIA EL SACRIFICIO ETERNO DE MI HIJO!

El terrible SACRILEGIO de la comunión en la mano y dada por los ministros laicos…

¡CUÁNTA TRAICIÓN HAY HACIA SU CUERPO Y SU SANGRE DIVINOS!

¡CUÁNTOS SACRILEGIOS A DIARIO SE LLEVAN A CABO CONTRA EL CUERPO Y SANGRE DE MI HIJO!

¡CONTRA TODO LO QUE ES DIVINO, CONTRA TODO LO QUE VIENE DEL CIELO!

Orad, orad todo el tiempo, Mis pequeños, orad todo el tiempo que podáis, salvad cuantas almas podáis.

Los DESASTRES van a ser tremendos, no va a dar tiempo de que las almas se arrepientan, no están preparadas, ¡No están preparadas para bien morir!

El Cielo Eterno ora junto con vosotros, pero el hombre ha sellado su corazón y mantiene el Mal dentro de él, no permite que el Bien Divino entre a sus corazones y les purifique de sus faltas.

Orad, interceded, ayunad, haced sacrificios, penitencias, por vuestros hermanos; para que su corazón se abra antes del tiempo señalado de las grandes catástrofes y se puedan arrepentir y salvar.  

Cuando estamos crucificicados junto con Cristo, nuestra intercesión ES PODEROSÍSIMA Y DEVASTADORA CONTRA SATANÁS…

Pedid, pedid Mis pequeños al Cielo, que vuestra Oración sea poderosa.

Uníos a la Comunión de los Santos, vivid de ahora en adelante para salvar almas.

¡Cuánto dolor! ¡Cuánto dolor Nos causan estas almas que han cerrado su corazón a la Gracia!

AcompañadMe Mis pequeños a orar, a interceder. Amadlas aunque no las conozcáis, son vuestros hermanos, orad por ellas.

Que la bendición de vuestro Dios quede con vosotros y que la Luz del Espíritu Santo, Mi Esposo, os lleve hacia la unión fraterna con la que debéis llegar al final de vuestra existencia.

Y que debéis dejar aquí también entre vuestros hermanos, ese amor fraterno, filial, un amor profundo como el que os enseñó Mi Hijo.

Yo os bendigo en Nombre de Nuestro Padre Dios, en Nombre de Mi Hijo, el Salvador, en Nombre de Mi Esposo, el Santo Espíritu de Amor y en Mi Nombre, vuestra Madre Santísima, la Siempre Virgen María.

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35 UNA GUERRA DESIGUAL


Hago un llamado URGENTE a todo el mundo católico para que el próximo DOMINGO 9 de Agosto se lleve a cabo una jornada de ayuno y oración a nivel mundial con el rezo del rosario de mi Preciosísima Sangre y con el rezo del Exorcismo de San Miguel, de 12:00 am a 6:00 pm, pidiéndole al Padre Celestial por la protección de mis Templos, Santuarios y Lugares Santos, que están siendo destruidos y profanados por las fuerzas del Mal en este mundo.

35 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Se extiende la hondonada desertica en esta vasta soledad pedregosa.

Es un territorio tan abrasado que ha quedado reducido a polvo amarillento, que de vez en cuando el viento levanta en pequeños remolinos;

que parecen hálito de boca febril por lo seco y calientes que están y que son muy molestos, por el polvo que con ellos penetra en la nariz y en la faringe.

Muy raros se encuentran, algún pequeño matorral espinoso, que ha resistido en aquella desolación: parecen los restos de mechones de cabellos en la cabeza de un calvo.

Arriba, un cielo despiadadamente azul; abajo, el terreno árido; en torno, rocas y silencio. 

Es un lugar totalmente inhóspito en el que sobreviven  escasas plantas espinosas que tienen muy pocas hojas y algunos matorrales. 

Desde el momento en que decidieron quedarse, Judas que no está acostumbrado a sufrir ninguna incomodidad y jamás ha hecho ningún tipo de sacrificio personal, salvo los ayunos prescritos.

Ha sufrido terriblemente el paso de las horas…

Haciendo un recuento de todo lo que dejó atrás y lo que está ahora frente a él, en esta aventura que no está resultando para nada como lo esperaba…. 

Pero Satanás necesita enterarse de TODO lo que está haciendo Jesús. Y como en este apóstol tiene una posesión espiritual completa y perfecta por la soberbia y la maldad con que lo ha envenenado:

Y no está dispuesto a permitir que la comodidad egoísta de Judas, le arrebate la oportunidad inapreciable que obtuvo desde que el Maestro decidió incluirlo en el colegio apostólico.

E imponiendo su tiranía en el corazón del apóstol, la decisión de seguir adelante se fortalece, pues Judas está dispuesto a triunfar a como dé lugar…

Cuatro días después…

El mismo lugar del monte; sólo que ahora es de noche.

Una noche estrellada, con una belleza de cielo nocturno incomparable.

Las constelaciones mayores parecen racimos de diamantes, de claros topacios, de pálidos zafiros, suaves ópalos, tenues rubíes, en un radiante baño de luz.

Que titilan, se encienden y se apagan siempre más hermosas.

De vez en cuando una estrella fugaz raya el cielo y desaparece con rumbo desconocido en el horizonte. 

Los cuatro están sentados en círculo, a la entrada de la cueva.

Los restos de la hoguera ya son sólo un pequeño cúmulo de ardientes brasas, que con sus resplandores derraman su reflejo rojizo sobre los cuatro rostros.

Jesús está diciendo:

–     Sí, nuestra permanencia aquí ha terminado. Ésta. La mía duró cuarenta días…

La otra vez duró cuarenta días. Era todavía invierno en estas alturas y Yo, no tenía alimentos.

Fue un poco más difícil que esta vez. ¿No es así? Sé que habéis sufrido también en este tiempo.  

Lo poco que teníamos y que os daba no era nada, especialmente para el hambre de los jóvenes; era suficiente sólo para impedir que languidecierais.   

El agua, todavía más escasa.

El calor es tórrido durante el día; diréis que no hacía este calor en invierno; pero sí había un viento seco que bajaba quemando los pulmones desde aquella cima.

Y subía desde aquella hondonada cargado de polvo desértico y secaba más aún que este calor estival que se puede aliviar sorbiendo el jugo de estos frutos amargos ya casi maduros.

En cambio entonces el monte sólo proporcionaba viento y yerbas quemadas por el hielo en torno a las raquíticas  acacias.

No os he dado todo porque he reservado para el regreso los últimos panes y el último queso con el último odre…

¡Es hora de irnos!

Yo sé lo que fue el regreso, estando exhausto, en la soledad del desierto…

Recojamos nuestras cosas y pongámonos en camino.

La noche es aún más clara que la que nos condujo aquí. No hay luna, pero el cielo llueve luz. Vamos.  

Recordad este lugar, sabed recordar cómo se preparó Cristo y cómo se preparan los apóstoles, cuál es el modo que enseño de prepararse los apóstoles.

Se ponen en pie.

Simón hurga entre las brasas con una rama. Las reaviva y las extiende con el pie.

Echa encima algunas yerbas secas y en la llama enciende una rama de acacia que mantiene en alto a la entrada de la cueva. 

Mientras Judas y Juan recogen mantos, alforjas y unos pequeños odres de piel, de los que sólo uno está todavía lleno.

Luego apaga la rama contra la roca, carga su fardo y se pone el manto como todos, atándoselo a la cintura para que no moleste al andar.

Bajan sin más palabras uno detrás de otro por un sendero inclinadísimo, espantando a los pequeños animales que están comiendo las pocas yerbas que todavía resisten el sol.

El camino es largo e incómodo. Por fin llegan al llano.

Que sigue siendo arduo porque está lleno de piedras y lascas que se mueven traidoras bajo el pie, hiriéndolo incluso; porque la tierra reducida a polvo, las oculta y no se pueden evitar.

Aquí donde matorrales quemados, espinosos, arañan y dificultan el paso enganchándose en los bajos de las túnicas; pero es un camino más transitable.

Arriba las estrellas están cada vez más fulgurantes y hermosas.

Caminan por horas. 

La llanura es cada vez más estéril y triste.

En algunas grietas pequeñas del terreno, brillan luces fosforescentes, como si fueran brillantes sucios.

Juan se inclina a mirarlas…

Jesús explica:

–     Es la sal del subsuelo; está saturado de sal. Aflora con las aguas de primavera y después se seca. Por eso la vida no resiste aquí.

El mar Oriental, a través de profundas venas, esparce su muerte en muchos kilómetros a la redonda.

Sólo donde manantiales de agua dulce combaten su acción mordiente, es posible encontrar plantas… y también alivio.

Tan solo donde hay fuentecillas de agua dulce que le combaten, es posible encontrar algún refrigerio.

Siguen caminando y se detienen junto a un peñasco cóncavo que da un poco de refugio.

Jesús abre su alforja y dice:

–    Detengámonos aquí. Siéntense. Dentro de poco cantará el gallo.

Hemos caminado desde hace seis horas. Debéis tener hambre, sed y cansancio. 

Tomad. Comed y bebed sentados aquí en torno a mí, mientras os digo todavía otra cosa que vosotros transmitiréis a los amigos y al mundo.

Jesús abre su morral y ha sacado de ella pan y queso, lo corta y lo distribuye. De un odre sirve en un cuenco agua, y también la distribuye.

Judas pregunta:

-¿Tú no comes, Maestro?

-No. Yo os hablo. Oíd.

Hubo una vez un hombre que me preguntó si alguna vez había sido Yo tentado. Si había Yo pecado. Si jamás había Yo caído en tentación.

Y se admiró de que Yo el Mesías, hubiese pedido para resistir y para vencer, la ayuda del Padre, diciendo: “Padre, no me dejes caer en la tentación”».

Jesús continúa relatando su primer encuentro con Satanás y lo hace en voz baja, despacio, como si contase un hecho totalmente ignorado.

Judas baja la cabeza cohibido, como si estuviera molesto.

No es Judas, es Satanás hospedado en Judas que no puede asimilar el que un hombre, creatura muy inferior a él, lo haya vencido…

Pero los otros están tan centrados en mirar a Jesús, que eso les pasa desapercibido.

Jesús continúa:

–      Ahora amigos míos, podéis saber lo que tan solo superficialmente supo aquel hombre. 

Después del bautismo estaba limpio, pero no se está nunca suficientemente limpio respecto al Altísimo.

Y la humildad de decir “soy hombre y pecador” es ya bautismo que limpia al corazón.

Vine aquí. Me había llamado “el Cordero de Dios” aquel que santo y profeta, veía la Verdad y vio bajar al Espíritu sobre el Verbo y ungirle con su crisma de amor…

Mientras la Voz del Padre llenaba los cielos de su sonido diciendo: “He aquí a mi Hijo muy amado en quien me he complacido”.

Tú, Juan, estabas presente cuando el Bautista repitió las palabras…

Después del bautismo, a pesar de estar limpio por naturaleza y limpio por figura, quise “prepararme”.

Y por eso vine aquí.

Sí, Judas. Mírame, que mis ojos te digan lo que aún calla la boca. Mírame, Judas.

Mira a tu Maestro, que no se sintió superior al hombre por ser el Mesías.

Y que sabiendo que era el Hombre, quiso serlo en todo, excepto en condescender al mal. Eso es. Así.

Ahora Judas ha levantado la cara y mira a Jesús, que está frente a él.

Por su mirada pasa una sombra fugaz, antes de posar sus ojos atentos en su Maestro.

Con el Don del Discernimiento a veces Dios nos permite ver LA REALIDAD de lo que está sucediendo y cuando acontece que alguien muy querido nos apuñala el corazón…

O cuando los que nos ODIAN y nos perjudican, con este carisma también ‘vemos‘ QUIÉN ES el que verdaderamente nos atormenta y ¡Es mucho más fácil ejercer el PERDÓN!

La luz de las estrellas hace brillar los ojos de Jesús como si fueran dos estrellas fijas en un pálido rostro.

–     Para prepararse a ser maestro, hay que haber sido discípulo.

Yo, como Dios, sabía todo, con mi inteligencia, incluso, Yo podía comprender las luchas del hombre, por poder intelectivo e intelectualmente.

Pero un día algún pobre amigo mío, algún pobre hijo mío, habría podido decir y decirme: “Tú no sabes qué es ser hombre y tener percepción del sentido y pasiones”.

Habría sido un reproche justo.

Vine allí, a aquel monte, para prepararme no sólo a la misión,  sino también a la tentación. 

¿Veis? Aquí, donde vosotros estáis, Yo fui tentado. ¿Por quién? ¿Por un mortal? No. Demasiado débil habría sido su poder.

Yo fui tentado directamente por Satanás.  

Y he sentido todas las necesidades del que está en el mundo:

He tenido hambre, he sentido sed. He sentido el frío hiriente de la noche del desierto. 

Estaba agotado. Hacía cuarenta días que no probaba alimento. Sentí el cuerpo quebrantado por la falta de descanso en el lecho.

Y por las largas caminatas recorridas en condiciones de debilidad tal, hasta el punto de no poder dar un paso más.

Pero mientras estuve sumergido en la Oración, todo desaparecía con el gozo de hablar con Dios.

Más bien que desaparecer, el dolor se me hacía soportable.

Lo sentía como una molestia de la materia, de quien está en el mundo.

Porque Yo también tengo un cuerpo verdadero y está sujeto a todas las debilidades, igual que todos los cuerpos humanos.

Sí. Del hombre he tomado la primera y la segunda de las tres partes que le constituyen.

Y con el cuerpo, tengo un corazón. 

He tomado la materia con sus exigencias y lo moral con sus pasiones. Y, si por voluntad propia he doblegado en el momento de su nacimiento todas las pasiones no buenas,

He dejado que crecieran poderosas como cedros centenarios, las santas pasiones del amor filial, del amor patrio, de las amistades, del trabajo, de todo lo que es óptimo y santo.

Aquí sentí nostalgia de mi Madre lejana, aquí sentí necesidad de que Ella prodigara sus cuidados a mi fragilidad humana.

Aquí sentí renovarse el dolor de haberme separado de la única que me amaba perfectamente,

Aquí presentí el dolor que me está reservado y el dolor de su dolor; pobre Mamá, se le agotarán las lágrimas de tantas como deberá esparcir por su Hijo y por obra de los hombres.

Aquí sentí el cansancio del héroe y del asceta que en una hora de premonición se hace conocedor de la inutilidad de su esfuerzo…

He llorado la tristeza llamada ‘magia de Satanás’

No es pecado estar tristes si los momentos son dolorosos, es pecado ceder más allá de la tristeza y caer en inercia o desesperación.

Y Satanás enseguida acude cuando ve a uno caído en languidez de espíritu.

Vino. Bajo apariencia de benigno viajero. Toma siempre formas benignas…

Yo tenía hambre… y tenía mis treinta años en la sangre. Me ofreció su ayuda.

En primer lugar me dijo: “Di a estas piedras que se conviertan en pan”.

Pero antes… sí… antes me habló de la mujer… ¡Oh, él sabe hablar de ella, la conoce a fondo!

La corrompió primero, para hacerla su aliada de corrupción.

No soy sólo el Hijo de Dios, soy Jesús, el obrero de Nazaret.

A aquel hombre que me hablaba, preguntándome si conocía tentación y casi me acusaba de ser injustamente beato por no haber pecado, le dije:

“El acto se aplaca en la satisfacción. La tentación no rechazada no cae, sino que se hace más fuerte. Y a ello concurre Satanás azuzándola”.

Rechacé la tentación tanto del hambre de la mujer como del hambre del pan.

Y debéis saber que Satanás me presentaba la primera – y no estaba equivocado, humanamente hablando – como la mejor aliada para afirmarse en el mundo.

La Tentación, no vencida por mi respuesta: “no sólo de sentido vive el hombre”  me habló entonces de mi misión.

Quería seducir al Mesías después de haber tentado al Joven y me incitó a aniquilar a los indignos ministros del Templo con un milagro…

No se rebaja el milagro, llama del Cielo, a hacer de él un montón de lazos mimbreños para coronarse con ellos.

No se tienta a Dios pidiendo milagros para fines humanos.  

Esto quería Satanás. El motivo presentado era el pretexto, la verdad era: “Gloríate de ser el Mesías”; para llevarme a la otra concupiscencia, la del orgullo.

No vencido por mi “No tentarás al Señor tu Dios“, me insidió con la tercera fuerza de su naturaleza: el oro. ¡Oh, el oro!

Gran cosa el pan y mayor aún la mujer, para quien anhela el alimento o el placer; grandísima cosa es para el hombre la aclamación de las multitudes…

Por estas tres cosas, ¡Cuántos delitos se cometen! ¡Ah!, pero el oro… el oro…!

¡Llave que abre, círculo que suelda, es el alfa y el omega de noventa y nueve de cada cien de las acciones humanas!

Por el pan y la mujer, el hombre se hace ladrón; por el poder, homicida incluso; pero por el oro se hace idólatra.

Satanás, el rey del oro, me ofreció su oro a condición de que lo adorase…

Lo traspasé con las palabras eternas: “Adorarás sólo al Señor tu Dios”.

Aquí, aquí sucedió esto.

Jesús se ha puesto en pie.

En el marco de la naturaleza llana que le circunda y de la luz ligeramente fosforescente que llueve de las estrellas, parece más alto que de costumbre.

También los discípulos se levantan.

Jesús sigue hablando, mirando fija e intensamente a Judas,

Mientras continúa:

–      Entonces vinieron los ángeles del Señor…

El Hombre había vencido la triple batalla.

El Hombre sabía qué quería decir ser hombre y había vencido.

Estaba exhausto, la lucha había sido más agotadora que el largo ayuno…

Mas el espíritu descollaba en gran medida… Yo creo que ante este completarme como criatura dotada de cognición se estremecieron los Cielos.

Yo creo que desde ese momento vino a mí el poder de milagros.

Había sido Dios. Yo me había hecho el Hombre.

Ahora, venciendo al animal que estaba unido a la naturaleza del hombre, he aquí que Yo era el Hombre-Dios, lo soy.

Como Dios todo lo puedo, como Hombre todo lo conozco.

Haced también vosotros como Yo si queréis hacer lo que Yo hago. Y hacedlo en memoria mía.

Aquel hombre se maravillaba de que hubiera solicitado la ayuda del Padre. Y de que le hubiera rogado que no me dejara caer en tentación…

Es decir, que no me dejara a merced de la Tentación más allá de mis fuerzas.

Creo que aquel hombre ahora que sabe, ya no se asombrará. Actuad también vosotros así, en memoria mía y para vencer como Yo.

Y no dudéis nunca, viéndome fuerte en todas las tentaciones de la vida, victorioso en las batallas de los cinco sentidos.

Del sentido y del sentimiento, sobre mi naturaleza de verdadero Hombre (la que tengo además de mi naturaleza de Dios). Recordad todo esto.

Os había prometido llevaros a donde hubierais podido conocer al Maestro…

Desde el alba de su día, un alba pura como esta que está naciendo, hasta el mediodía de su vida; aquél del cual me alejé para ir hacia mi humana tarde…

Le dije a uno de vosotros: “Yo también me he preparado”; ahora veis que era verdad.

Os doy las gracias por haberme hecho compañía en este retorno al lugar natal y al lugar penitencial.

Los primeros contactos con el mundo me habían nauseado y desilusionado; es demasiado feo. Ahora mi alma está nutrida de la médula del león:

De la fusión con el Padre en la Oración y en la soledad. 

Puedo volver al mundo para coger de nuevo mi cruz, mi primera cruz de Redentor: la del contacto con el mundo.

Con el mundo en el que demasiado pocas son las almas cuyo nombre es María, cuyo nombre es Juan… Ahora escuchad;

tú especialmente, Juan:

–      Volvemos adonde mi Madre y los amigos. Os ruego que no le habléis a mi Madre de la dureza que han opuesto al amor de su Hijo; sufriría demasiado.

Sufrirá mucho, mucho, mucho… por esta crueldad del hombre… mas no le presentemos ya desde ahora el cáliz: ¡Será muy amargo, cuando le sea dado!

Tan amargo que, como un tóxico, le bajará serpenteando a las entrañas santas y a las venas y se las morderá y le helará el corazón.

¡Oh!, ¡no digáis a mi Madre que Belén y Hebrón me rechazaron como a un perro! ¡Tened piedad de Ella! Tú, Simón, eres anciano y bueno, eres un espíritu de reflexión y sé que no hablarás.

Tú, Judas, eres judío y no hablarás por orgullo regional. Mas tú Juan, tú, galileo y joven, no caigas en el pecado de orgullo, de crítica, de crueldad. Calla.

Más tarde… más tarde a los demás les dirás cuanto ahora te ruego que calles. También a los demás. Hay ya mucho que decir de las cosas del Cristo…

¿Por qué añadir lo que es de Satanás contra el Cristo? Amigos, ¿Me prometéis todo esto?

–      ¡Oh! ¡Maestro! ¡Claro que te lo prometemos, estate seguro!

–      Gracias. Vamos hasta aquel pequeño oasis acariciado por el camino que lleva al río. Allí hay un manantial, una cisterna llena de frescas aguas, sombra y verdura.

Podremos encontrar alimento y descanso hasta el anochecer. A la luz de las estrellas nos llegaremos hasta el río, hasta el vado.

Y esperaremos a José o nos uniremos a él en el caso de que ya haya vuelto. Vamos.

Y se ponen en camino, mientras el primer arrebol en el límite del Oriente dice que un nuevo día nace.

 

34 EL SACRIFICIO


Hago un llamado URGENTE a todo el mundo católico para que el próximo DOMINGO 9 de Agosto se lleve a cabo una jornada de ayuno y oración a nivel mundial con el rezo del rosario de mi Preciosísima Sangre y con el rezo del Exorcismo de San Miguel, de 12:00 am a 6:00 pm, pidiéndole al Padre Celestial por la protección de mis Templos, Santuarios y Lugares Santos, que están siendo destruidos y profanados por las fuerzas del Mal en este mundo.

34 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA
13. Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Juan 16, 13

Habla Dios Espíritu Santo

La Tierra es un altar. Un enorme Altar. 

Fue creada para ser un Altar de Alabanza  Perpetua a su Creador.

Pero el hombre con su Pecado, la ha convertido en un Altar de Expiación.

La Tierra debe como todos los demás astros del Universo, cantar los Salmos a su Creador.

Todos los astros cantan con su voz de luz y movimiento, en los espacios infinitos del Firmamento, las Alabanzas a Dios.

También la Tierra canta el Salmo de las Esferas, como el Cielo con los vientos, con las aguas, con las voces de las plantas y de los animales.

Sobre el Templo de la Tierra solo falta el hombre, que tiene una misión que debiera ser algo más que un deber, una alegría: AMAR A DIOS.

Dar inteligente y voluntariamente, Culto de Amor a Dios, correspondiéndole por el Amor que Él ha dado al hombre, dándole la vida y dándole el Cielo, después de la Vida.

Y la Tierra está llena de Pecado y por eso debe ser Altar de Expiación Perpetua,

De Sacrificio Perpetuo, sobre el cual ardan las hostias que sufren: los inocentes y los santos.

Las almas víctimas que se unen a la Gran Víctima y se inmolan por todos.

Y de esta manera se convierte la injusticia en Redención.

El sudor y el trabajo fertilizan los campos.

El sacrificio de  las víctimas, fertiliza los corazones y los prepara para la salvación.

SER CRISTIANO  =    INMOLACIÓN.

Debemos vivir en el Amor y alcanzar en la Escuela del Sufrimiento, la cima del Sacrificio y la caridad: el Martirio.

Con el ‘callar, aceptar, sufrir y ofrecer’, se vence a Satanás.

Con esto se da muerte al ‘yo’, a la propia voluntad.

El ‘yo’ es orgullo y a Satanás no hay nada que lo irrite más, que un acto de humildad.

Y LA VERGÜENZA DE SER VENCIDO

POR UN HOMBRE INFERIOR A ÉL POR NATURALEZA;

LO EXASPERA Y LO HIERE

Vivir para los hombres o para Dios.

La diferencia la establece la medida del sacrificio de nuestro egoísmo.

La vida cristiana es un perpetuo heroísmo. Porque es una lucha contra el Mundo, el demonio y la Carne.

La libertad que Dios nos concede, no nos permite ser hipócritas:

o con Jesús o contra Él.

Tu corazón se volcará a lo que le dediques: tiempo, dinero. energía.

Si somos de Dios no podemos pactar alianzas con el Enemigo.

El que quiere servir a dos amos, con alguno queda mal.

Y al que se acerca a Satanás, éste lo arrebata sin contemplaciones.

Judas quiso adorar en dos altares y es muy conocido en donde terminó.

El sacrificio que Dios quiere, es el espíritu compungido, obediente, amoroso; porque puede también realizar un sacrificio de Alabanzas, de alegría, de amor y no solo de expiación.

CUANDO LE SACRIFICAMOS NUESTRA VOLUNTAD A SU VOLUNTAD,

HAY QUE INVOCAR LAS LÁGRIMAS DE MARÍA,

QUE NOS VIGORIZAN E INFUNDEN VALOR,

PARA UN MAYOR SACRIFICIO.

El Crecimiento en el Amor aumenta el hambre de sacrificio…

Y el sacrificio más tremendo, se vuelve soportable, cuando se sabe su utilidad.

Entonces sobre las lágrimas florece una sonrisa y sobre la angustia, una seguridad.

El hombre espiritual deja de ser esclavo de los sentidos y siempre tiene en los labios con amorosa resignación, estas palabras:

“No lo que yo quiero, Padre mío. Hágase tu Voluntad.”

¡Padre, SI QUIERES aparta de Mí éste Cáliz! Pero NO SE HAGA MI VOLUNTAD, sino la Tuya!

EL SACRIFICIO ES AMOR OFRENDADO AL AMOR.

La Perfección está compuesta del fruto de incontables sacrificios.

EL SACRIFICIO Y LA PENITENCIA, SON EL CAMINO DE LA SALVACIÓN.

Para ser verdadero cristiano se debe amar y reparar por los que han esterilizado el amor en su corazones.

La forma más elevada del amor es el sacrificio que imita al Amor Supremo: EL AMOR REDENTOR. 

Jesús como Rey del espíritu, solo ofreció privaciones, sacrificios y dolores,

que le serán cambiados en gloria al que persevere hasta el fín y no claudique del Camino del Calvario,

Esa cruz me pertenece Señor, ¡Crucifícame Jesús, porque te adoro sobre todas las cosas! Y ayúdame a Amar, haciendo Tu Voluntad y no la mía…´´

que está sembrado de Dolor y de lágrimas.

NO HAY RESURRECCIÓN SIN CRUCIFIXIÓN.

La victoria está en el sacrificio.

EL SACRIFICIO ES OFRENDA DE AMOR OFRECIDA AL PADRE.

Los dones vienen de Dios. El amor es mérito del hombre. El sacrificio es amor.

Es el que hace esplendoroso el altar del corazón.

El holocausto voluntario perfuma como el Incienso más agradable y es más precioso para Dios, que el perfume de todas las flores de la Tierra.

En el Purgatorio estamos SOLOS y se sufre LA SENTENCIA EN LA CRUZ DE NUESTROS PROPIOS PECADOS, que merecemos… PROPORCIONADA POR LA JUSTICIA DIVINA

Cada renuncia va envuelta con el oro de la Caridad que la ofrece a Dios en un culto verdadero, para que tome valor de Redención y así la Tierra se salvará con el sacrificio.

El Sacrificio es el que abre los oídos del espíritu y es la sangre que lava la lengua que habla de Dios.

Jesús es el Verbo del Padre y su Palabra es lo más sagrado, porque es la que da la Vida Eterna.

No puede ser Profeta de Jesús, el que no se crucifica totalmente con Él y convierte su vida en un sacrificio continuo.

Las almas víctimas están totalmente fusionadas con Dios e igual que Jesús está en el Padre y es uno con Él;

las almas que se inmolan ven realizarse el Misterio de que Dios las trabaje para que sean espejos purísimos en donde se reproduzca la imagen de Jesús Crucificado,

tal y como Él está en la Cruz: coronadas, azotadas, clavadas, desoladas, traspasadas y desamparadas.

En el INFIERNO, EL REINO DEL ODIO están peor, los demonios desquitan su ODIO Y SE SUFRE EL CALVARIO DE JESUS CON TODO EL RIGOR DE LA JUSTICIA DIVINA

En cada uno de estos aspectos se convierten en un retrato viviente, para que el Padre se complazca en ellas y derrame gracias sobre los pecadores.

Como Iglesia, tenemos el deber sagrado de morir por Dios, abandonadas y crucificadas.

En el altar de la Tierra no fue consumada más que la Carne y la Sangre del Hombre-Dios.

En el altar del Cielo son ofrecidas las Hostias vivientes como oblación de suavísimo olor ardiente

sobre el altar del sacrificio de un corazón enamorado de Dios, constituyendo con esto: el Verdadero Culto a Dios.

LA PENITENCIA

Cuando Dios creó al hombre, se hizo un Templo perfecto para Sí Mismo y puso en él sólo una necesidad: la del Amor.

Amor de hijos hacia su Padre. Amor de súbditos para su Rey. Y amor de creaturas para su Creador.

Y si el ácido de la culpa no hubiese corroído las raíces del amor; éste habría crecido potente en nosotros como un gozo;

como una necesidad que produce alivio cuando se realiza, igual que lo es el respirar.

Y el amar se hubiera efectuado sin fatiga, porque el amor es la respiración y la sangre que hace vital al espíritu.

Peor que la ruina y la destrucción que hacen las bombas nucleares en el mundo material; más nefasta fue la Culpa.

Pues trastornó la Obra Maestra de la Creación y desbarató, en la raíz del hombre;

aquel conjunto perfecto de carne dócil al espíritu y aquel armónico contorno que pusiera Dios alrededor de su hijo; para que fuera un rey feliz.Desaparecido el amor del hombre para con Dios; desapareció el Amor de la Tierra para con el hombre.

Se desencadenó la ferocidad entre los seres inferiores; entre éstos y el hombre y…

¡El Horror de los horrores!.. Entre los mismos hombres.

La sangre hirvió a causa del Odio y se derramó contaminando el altar de la Tierra.

Y de la semilla de la Culpa nació una planta de amargo fruto y de punzantes ramas: el Dolor.

El Pecado evolucionó en perversión y ferocidad; haciendo que el Dolor se hiciera más vasto y complicado.

Jesús, el Dios-Hombre. Vino a santificar el Dolor, sufriéndolo por nosotros.

ALMAS VÍCTIMAS Y CORREDENTORAS

Y fundiendo el suyo que es Infinito, con el nuestro; para darle mérito.

Dos son las necesidades primordiales del hombre: el Amor y el Dolor.

El Amor que nos impide cometer el mal. Y el Dolor que lo repara.

Esta es la ciencia que se debe aprender: saber amar y saber sufrir.

El que aprende a dominar el arte de sufrir se convierte en penitente.

SOLO LA PENITENCIA Y EL AMOR PESAN A LOS OJOS DE DIOS;

 

Cuando nos crucificamos y Dios nos convierte en corredentores, somos pararrayos de la Justicia Divina… Y TENEMOS EL PALIATIVO DEL CIELO. EL SUFRIMIENTO SE TORNA GOZO

PARA DETENER LOS ACONTECIMIENTOS Y DESVIARLOS….

PENITENCIA

Su nombre causa horror, pero sus efectos dan frutos preciosos en el campo de las virtudes, porque surge de la humildad y es el fuego que conserva, desarrolla y fortalece las virtudes.

De ella nace el propio desprecio. Se desprende el ansia de padecer y se fortalece el hambre de crucifixión.

La Penitencia atrae a Dios y sirve para expiar y merecer, porque es el arrepentimiento activo.

La expiación por el dolor dado a Dios y un dolor reparador a través de un castigo infligido con objeto de desagraviarlo.

La Penitencia da luz y agilidad de espíritu, porque doma la carnalidad y es el arma más poderosa contra los vicios.

Porque ataca directamente todos los pecados capitales e impide que el alma se hunda en la molicie.

La Penitencia nos arranca del fango y nos dispara en el vuelo hacia el encuentro del Amor.

La Penitencia es un secreto entre el alma y Dios, consumado por amor a Él, a los hermanos y hacia nosotros mismos, para que el espíritu vuelva a ser rey.

Es la muralla que protege la castidad. Desarma la Justicia de Dios y la convierte en Gracias.

Purifica las almas; apaga el fuego del Purgatorio; eleva el alma de la Tierra

Y ES LA COOPERACIÓN A LA REDENCIÓN:

PORQUE LA PENITENCIA Y EL SACRIFICIO,ARRANCAN LAS ALMAS A SATANÁS.

La penitencia es la humillación que le infiltra el hombre a sus bajezas y miserias: trabajar para derribar el ‘yo’.

debe pedir a Dios, a través de una vida de Penitencia que nos lave de tanta humanidad y que nuestro corazón arda, por el celo de Dios y de las almas.

Y que nos convierta en carbones encendidos por la Caridad.

Y si no sabemos imponernos penitencias, hay que aceptar aquella de la vida que no es plena, diciendo: ‘Si esta pena viene de Dios, hágase señor tu Voluntad.’

Si viene de un pobre hermano cautivo: ‘Padre, yo te la ofrezco para que tú lo perdones y él se redima.’

Cuando se hace así, todo es puro y entonces se alcanza la pureza del Corazón que lo convierte en Trono de Dios.

Y aún el más perfecto de los penitentes, arrastra en su sacrificio escorias de imperfecciones humanas, de odios, de egoísmos…

Y Jesús enseñó que por más que ayunemos con la boca; si después no se ayuna con el corazón

dejando de perjudicar con las obras, con las palabras y hasta con el pensamiento, al prójimo; le resulta detestable nuestro ayuno, que da muerte a nuestra alma.

Porque las prácticas sin la caridad, sólo pavimentan el camino para el infierno…

La Penitencia que le agrada a Dios, sólo la conoce Dios.

Es mejor pasar por inmortificados a los ojos del mundo… y de esta manera la practicamos con la pureza de corazón necesaria.

“Bienaventurados los limpios de corazón…”

La Penitencia abre los ojos del espíritu. Los ojos del espíritu ‘ven’ las sublimes visiones y ellas anulan la sensibilidad corporal.

Es lo que nos ayudad a soportar los horrendos suplicios sonriendo.

El éxtasis anula la sensibilidad dolorífica.

Cuando alcanzamos la perfección en el amor, podemos ver con su perfección, la Perfección de Dios sin velos y con una verdadera anulación, lo material desaparece.

La alegría de la visión, suprime la miseria de la carne sensible al sufrimiento. Y empezamos a gozar del Paraíso.

La Penitencia no mata más que lo que va a morir.

No debe haber temor por el cuerpo al que se debe amar poquísimo:

sólo como se ama y se cuida un vestido, que tarde o temprano se vuelve inservible.

Los cilicios y las disciplinas no son las que matan. Los penitentes no mueren de esto.

Mueren por la Caridad que los consume y que arde en ellos como un horno. Porque la hoguera del amor consume más de lo que destruye la austeridad.

La Penitencia purifica el cuerpo y el alma.

El ayuno corporal, purifica los sentidos y es una reparación por los que aman la carne como la cosa más preciosa y solamente buscan la felicidad en los placeres sensuales y materiales.

El ayuno es una tremenda fuerza de oposición contra los males con los que Satanás inunda las almas; porque no solo de pan vive el hombre.

La Penitencia se ejerce con el control de las pasiones y la mortificación de los sentidos, controlando la lengua y guardando silencio exterior e interior.

Huyendo de la murmuración y el descontento; de los chismes y la fácil tentación del juicio y la condena.

La Penitencia es sufrimiento para el cuerpo y luz para el espíritu.

Fortifica la debilidad y alcanza las gracias de Dios.

Con la Penitencia se preparan los caminos y caen las cadenas de la esclavitud y el Pecado.

La Penitencia nos ayuda a vencer las tentaciones y a vencer a Satanás en los corazones que se desea redimir.

PORQUE CIERTOS DEMONIOS SE VENCEN

SÓLO CON LA ORACIÓN Y LA MORTIFICACIÓN

CON LA PENITENCIA SE ENCIENDE EL AMOR EN LOS CORAZONES APAGADOS

Los hombres no saben cuántas lágrimas; cuantos dolores; cuantas penitencias; cuantos sacrificios; son el precio de su existencia.

Creen tener la vida por la madre que los ha engendrado y por el padre que les ha dado el pan.  Esto es verdad, si se calcula con la medida de los brutos que así tienen la vida.

Pero la Verdadera Vida para darles tiempo para convertirse, es obra de las almas víctimas.

Muchos no mueren eternamente por estos héroes para ellos desconocidos, que metiéndose entre los hombres y Dios, con los brazos levantados trasfieren hacia sí mismos; como si fueran un pararrayos, los castigos divinos.

Y les trasfunden un poco de la sangre espiritual, que es sangre de Gracia, que circula en le Gran Cuerpo Místico, a los que están desvanecidos por las enfermedades morales.

Pero todo esto lo hacen a través del tamiz de su yo sacrificado y es como se filtra este bien a los malvados.

La Tierra tiene mucha necesidad de Penitencia, para que los débiles puedan tener fuerzas para resistir a Satanás.

Y aún el más perfecto de los penitentes, arrastra en su sacrificio escorias de imperfecciones humanas, de odios, de egoísmos…

la Penitencia; al tener subyugado al pólipo que lo humano lleva adherido en su fondo; confiere luz y agilidad al espíritu.

La penitencia nos arranca de la carnalidad y nos lanza como bólidos al encuentro del Amor.

La Penitencia debe siempre precederlo todo porque es la que amerita las alegrías.

Toda visión nace de una precedente penitencia y cada penitencia abre el camino para la más alta contemplación.

Sacrificio. Sacrificio. Sacrificio. Debe ser nuestra vida, nuestra fuerza, nuestra gloria.

En la Tierra el Amor de Jesús DOSIFICA nuestro calvario, Y ÉL ES EL CIRENEO que nos ayuda a recorrer el Camino…

Sólo cuando las almas se adormecen en Dios, es cuando dejan de ser hostias, para convertirse en dioses. Su vida es un total sacerdocio.

El Pensamiento del Crucificado, ¡Qué ligeras hace todas las penitencias del cuerpo y los dolores internos!

A Dios se le encuentra en la Cruz y la misión es ser un reflejo de Jesús Crucificado.

Las almas víctimas son los gigantes del Amor.

Expían por amor de los hermanos y esto es amor del prójimo llevado hasta el heroísmo.

Se ofrece al Dios Ofendido al que le brinda consuelo por la ofensa recibida y esto es Amor de Dios llevado hasta el heroísmo.

El Amor es el Sacrificador Eterno.

El que inmoló al Dios hecho Carne y…

27 LOS PRIMEROS ADORADORES


27 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Las alturas se hacen mucho más elevadas y boscosas que las de Belén; suben cada vez más, transformándose en una verdadera cadena montañosa.

Jesús va el primero, proyectando su mirada hacia delante y alrededor, como buscando algo. No habla.

Escucha más las voces del arbolado, que las de los discípulos, que van unos metros detrás de Él, hablando bajo entre sí. 

(Todo en la Creación está vivo, tiene su reflejo en el mundo espiritual y la Naturaleza canta alabanzas al Señor. Y con el alma VIVIENTE y el sentido del Oído espiritual despierto, percibimos el mundo espiritual y podemos comunicarnos con todas las creaturas. La SINTONÍA, es el AMOR. Por eso tanto el profeta Daniel como San Francisco de Asís, entonaron los cánticos de Alabanza)

Una esquila suena lejana, pero el viento porta su campanilleo.

Jesús sonríe.

Se vuelve y dice:

–    Oigo algunas ovejas.

Simón pregunta:

–    ¿Dónde, Maestro?

–     Me parece que hacia aquella colina. Pero el bosque no me deja ver.

Juan, sin decir una palabra se quita la túnica, el manto lo llevan todos en bandolera enrollado, porque tienen calor.

Se queda sólo con la prenda corta y abraza el tronco alto y liso de un fresno.

Y sube…

Sube hasta que puede ver.

Baja rápido y dice:

–    Sí, Maestro. Hay muchos rebaños y tres pastores. Allí, detrás de aquella espesura.

Vuelven a caminar ya seguros.

–   ¿Serán ellos?

–    Preguntaremos, Simón; si no son, nos sabrán decir algo… Se conocen entre ellos.

Avanzan unos cien metros más, luego un amplio pacedero verde, del todo circundado de gruesos árboles añosos.

Se ven muchas ovejas en el prado ondulado, rozando la abundante hierba.

Tres hombres las custodian.

Uno es anciano, ya completamente cano, los otros parecen tener treinta años uno y el otro, unos cuarenta.

Jesús acelera el paso y…

Judas previene:

–    Cuidado, Maestro. Son pastores…

Pero Jesús ni siquiera responde.

Continúa, alto, hermoso, dándole el sol de poniente en el rostro, con su túnica blanca.

Se le ve tan luminoso, que parece un ángel…

Al llegar al lindero del prado, saluda:

–    La paz esté con vosotros, amigos.

Los tres se vuelven sorprendidos.

Silencio.

Luego el anciano pregunta:

–   ¿Quién eres?

–    Uno que te ama.

–    Serías el primero desde hace muchos años. ¿De dónde vienes?

–    De Galilea.

–   ¿De Galilea? ¡Ah!

El hombre lo mira atentamente.             

Los otros dos pastores se acercan y el anciano repite:

–    De Galilea.

Y añade en voz baja como para sí mismo:   

–    También El venía de Galilea…

Y vuelve a cuestionar:

–    ¿De qué lugar, Señor?

Jesús precisa:

–     De Nazaret.

La cara del anciano se ilumina e indaga:

–    ¡Ah! Entonces dime. ¿Ha regresado un Niño, con una mujer de nombre María y un hombre de nombre José, un Niño aún más hermoso que su Madre? ¡Qué flor más encantadora jamás vi en las laderas de Judá!

Un Niño nacido en Belén de Judá, en tiempos del edicto. Un Niño que luego huyó, para gran fortuna del mundo. ¡Un Niño que… yo daría la vida por saber que vive y es ya un hombre!

–   ¿Por qué dices que el que huyera ha sido una gran fortuna para el mundo?

–    Porque Él era el Salvador, el Mesías. Y Herodes lo quería muerto.  Yo no estaba cuando huyó con su padre y su madre…

Cuando tuve noticias de la matanza y volví,  porque yo también tenía hijos (un sollozo) Señor… y mujer (sollozo) y sentía que los habían matado (otro sollozo).

Pero te juro por el Dios de Abraham, que temblaba por Él, más que por mi misma carne.

Luego supe que había huido. Y ni siquiera pude preguntar, ni siquiera pude recoger a mis criaturas degolladas… Me apedreaban como a un leproso, como a un inmundo, como a un asesino… 

Y tuve que huir a los bosques, llevar una vida de lobo… Hasta que encontré a un propietario de ganado.

Oh, pero no es como era Ana!…

Es duro y cruel… Si una oveja se disloca una pata, si el lobo me roba un cordero…

Recibo palos hasta sangrar, me quita mi poca paga o debo trabajar en los bosques para otros.

Hacer algo, pero pagar siempre el triple del valor.

Pero no importa. Siempre le he dicho al Altísimo:

“Que yo pueda ver a tu Mesías. Que al menos pueda saber que vive, y todo lo demás no es nada“.

Señor, te he referido cómo me trataron los de Belén y cómo me trata el patrón. Habría podido devolver mal por mal o hacer el mal robando, para no sufrir a causa del patrón.

Pero sólo he querido perdonar, sufrir, ser honesto, porque los ángeles dijeron:

Gloria a Dios en los Cielos altísimos y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad“.

–    ¿Dijeron eso exactamente?

–     Sí, Señor créelo tú, tú al menos, que eres bueno. Conoce tú al menos y cree, que el Mesías ha nacido. Nadie quiere creerlo ya.

Pero los ángeles no mienten…

Y nosotros no estábamos borrachos como decían.

Éste, (señala al más joven) ¿Ves?, era un niño entonces.

Y fue el primero que vio al ángel. Sólo bebía leche. ¿Puede la leche emborracharlo a uno?

Los ángeles dijeron:

“Hoy en la ciudad de David ha nacido el Salvador que es Cristo, el Señor. Lo reconoceréis por esto: encontraréis a un Niño recostado en un pesebre, envuelto en pañales“.

–     ¿Dijeron eso exactamente? ¿No entendisteis mal? ¿No os equivocáis, después de tanto tiempo?

–     ¡Oh, no! ¿Verdad, Leví? Para no olvidarlo, ya de por sí no habríamos podido, porque eran palabras del Cielo y se escribieron con el fuego del Cielo en nuestros corazones.

 Todas las mañanas, todas las tardes, cuando sale el Sol, cuando brilla la primera estrella,

las recitamos como oración, como bendición, como fuerza y consuelo, con el Nombre de Él y de su Madre.

–     ¡Ah!, ¿Decís: “Cristo”?

–     No, Señor. Decimos: “Gloria a Dios en los Cielos altísimos y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad, por Jesucristo que nació de María en un establo de Belén y que siendo el Salvador del mundo, estaba envuelto en pañales en un pesebre”.

–           Pero, en definitiva, ¿Vosotros a quién buscáis?

–          A Jesucristo, Hijo de María, el Nazareno, el Salvador.

A Jesús se le ilumina el Rostro, al manifestarse a estos tenaces adoradores suyos.

Tenaces, fieles, pacientes.

Y dice: 

–          Soy Yo.

Los tres se arrojan simultáneamente al suelo y besan los pies de Jesús llorando de alegría…

Exclamando:

–          ¡Tú!

–          ¡Oh!

–           ¡Señor, Salvador, Jesús nuestro!

Jesús dice feliz:

–           Levantaos.  

–           Levántate, Elías. Y tú, Leví.  Y tú, que no sé quién eres.

El pastor más joven responde:

–      José. Hijo de José.

Jesús presenta a sus compañeros:

–      Éstos son mis discípulos. Juan es galileo; Simón y Judas, judíos.

Los pastores ya no están rostro en tierra, pero sí todavía de rodillas, echados hacia atrás sobre los calcañares.

Adoran al Salvador, con ojos de amor, labios temblorosos de emoción, rostros pálidos o enrojecidos, de alegría.

Jesús se sienta en la hierba.

–      No, Señor. En la hierba Tú no, Rey de Israel.

–      No os preocupéis, amigos. Soy pobre; un carpintero, para el mundo. Rico sólo de amor para el mundo, y del amor que los buenos me dan.

He venido a estar con vosotros, a partir con vosotros el pan de la noche, a dormir a vuestro lado sobre el heno, a recibir consuelo de vosotros…

–     ¡Oh, consuelo! Somos incultos y estamos perseguidos.

–     Yo también lo estoy.

No obstante, vosotros me dais lo que busco: amor, fe y esperanza que resiste durante años y florece. ¿Veis?

Habéis sabido esperarme, creyendo sin ninguna duda que era Yo. Y Yo he venido.

–     ¡Oh, sí! Has venido. Ahora, aunque muera, ya nada me causa la pena de algo esperado y no obtenido.

–     No. Elías. Tú vivirás hasta después del triunfo del Cristo. Tú, que has visto mi alba, debes ver mi fulgor.

¿Y los otros? Erais doce: Elías, Leví, Samuel, Jonás, Isaac, Tobías, Jonatán, Daniel, Simeón, Juan, José, Benjamín.

Mi Madre me repetía siempre vuestros nombres como los de mis primeros amigos.

Los pastores lo miran emocionados.

–   ¡Oh!

Los pastores están cada vez más conmovidos.

Jesús indaga:

–   ¿Dónde están los demás?

–   El anciano Samuel, muerto de viejo hace veinte años.

A José lo mataron por combatir en la puerta del aprisco, para dar tiempo a su esposa, madre desde hacía pocas horas, de huir con éste; que yo recogí por amor de mi amigo y por…

Para seguir teniendo niños a mi alrededor.

También tomé conmigo a Leví… lo perseguían.

Benjamín es pastor en el Líbano con Daniel.

Simeón, Juan y Tobías, que ahora se hace llamar Matías en recuerdo de su padre, al cual también lo mataron, son discípulos de Juan.

Jonás está en la llanura de Esdrelón, al servicio de un fariseo.

Isaac tiene la espalda hecha cisco, está en la absoluta miseria y solo, está en Yuttá. Le ayudamos como podemos…

Pero estamos todos en la ruina y es como gotas de rocío en un incendio.

Jonatán es ahora siervo de un noble de Herodes.

–   ¿Cómo habéis logrado, especialmente Jonatán, Jonás, Daniel y Benjamín, conseguir estos trabajos?

–   Me acordé de Zacarías, tu pariente… Tu Madre me había enviado a él.

Cuando nos volvimos a juntar en las gargantas de Judea, fugitivos y malditos, los llevé donde Zacarías.

Fue bueno. Nos protegió, nos dio de comer. Nos buscó un patrón como pudo.

Yo ya había recibido del herodiano todo el rebaño de Ana… y me quedé a su servicio…

Cuando el Bautista llegó a la edad madura y empezó a predicar, Simeón, Juan y Tobías se fueron con él.

–     Pero ahora el Bautista está prisionero.

–     Sí. Y ellos vigilan en torno a Maqueronte, con un puñado de ovejas para no levantar sospechas.

Ovejas que les ha dado un hombre rico, discípulo de Juan, tu pariente.

–     Quisiera verlos a todos.

–     Sí, Señor. Iremos a decirles: “Venid, Él vive, Él se acuerda de nosotros y nos ama”.

–     Y os quiere entre sus amigos.

–    Sí, Señor.

–    Pero en primer lugar, iremos adonde Isaac.

Samuel y José ¿Dónde están enterrados?

–    Samuel en Hebrón. Quedó al servicio de Zacarías.

José… no tiene tumba, Señor. Lo quemaron con la casa.

–    Pronto estará en la Gloria, no entre las llamas de los crueles, sino entre las llamas del Señor.

Yo os lo digo: a tí José, hijo de José, te lo digo. Ven, que Yo te bese para decir gracias a tu padre.

Elías pregunta:

–    ¿Y mis hijos?

–    Ángeles, Elías. Ángeles que repetirán el “Gloria” cuando el Salvador sea coronado.

–    ¿Rey?

–     No. Redentor. ¡Oh, cortejo de justos y santos! ¡Y delante las falanges blancas y purpúreas de los párvulos mártires!

Una vez abiertas las puertas del Limbo, subiremos juntos al Reino inmortal.

¡Y luego iréis vosotros y volveréis a encontrar padres, madres e hijos en el Señor! Creed.

–     Sí, Señor.

–    Llamadme Maestro. Llega la noche, nace la primera estrella. Di tu oración antes de la cena.

–    No yo. Tú.

–    Gloria a Dios en los Cielos altísimos y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad que han merecido ver la Luz y servirla. El Salvador se encuentra entre ellos.

El Pastor de la estirpe real está en medio de su rebaño. La Estrella de la mañana ha nacido.

Regocijáos, justos, regocijáos en el Señor! Él, que ha hecho la bóveda de los cielos y los ha sembrado de estrellas,

 Él, que puso como límite de las tierras los mares; Él, que ha creado los vientos y los rocíos, y regulado el curso de las estaciones para dar pan y vino a sus hijos.

Ved cómo ahora os manda un Alimento más elevado: el Pan vivo que baja del Cielo, el Vino de la eterna Vid.

 Venid vosotros, primicias de mis adoradores, venid a conocer al Padre en verdad, para seguirlo en santidad y obtener así eterno premio. 

Jesús ha orado en pie con los brazos extendidos; los discípulos y los pastores están de rodillas.

Después se distribuye pan y una escudilla de leche acabada de ordeñar.

Y dado que son tres los tazones de calabazas vaciadas, primero comen Jesús, Simón y Judas.

Luego Juan, al cual Jesús le pasa su taza, con Leví y José.

Elías come el último.

Las ovejas no pastan más, se reúnen en un gran grupo compacto en espera de ser conducidas a su aprisco.

Los tres pastores las conducen al bosque, debajo de un rústico cobertizo de ramas cercado con cuerdas.

Ellos se ponen a prepararles a Jesús y a los discípulos un lecho de heno.

Se encienden algunos fuegos, para ahuyentar los animales salvajes.

Judas y Juan cansados se echan, y al poco tiempo ya están dormidos.

Simón querría hacerle compañía a Jesús, pero al cabo de un poco él también se queda dormido, sentado en el heno y con la espalda apoyada en un poste.

Permanecen despiertos Jesús y los pastores.

Y hablan:

De José, de María, de la huida a Egipto, del regreso…

Luego, después de estas preguntas de amor, llegan las preguntas más elevadas:

¿Qué hacer para servir a Jesús? ¿Cómo hacerlo ellos, rudos pastores?

 Jesús instruye y explica:

–      Ahora Yo voy por Judea. Los discípulos os tendrán siempre al corriente. Después os llamaré. Entretanto, reuníos.

Que cada uno tenga noticias de los demás y que sepan que Yo estoy en el mundo, como Maestro y Salvador.

 Y como podáis, manifestadlo a otras gentes.

No os prometo que seréis creídos. Yo he recibido escarnio y golpes, vosotros también los recibiréis.

Pero, de la misma forma que habéis sabido ser fuertes y justos en esta espera, sedlo más aún ahora que sois míos.

Mañana iremos hacia Yuttá. Luego a Hebrón.

¿Podéis venir?

–    ¡Oh, sí! Los caminos son de todos y los pastos son de Dios.

Sólo Belén nos está vedada, a causa de un odio injusto.

Los otros pueblos saben todo… pero se conforman con burlarse de nosotros llamándonos borrachos.

Por eso poco podremos hacer aquí.

–    Os llamaré a otro lugar. No os abandonaré.

–    ¿Durante toda la vida?

–     Durante toda mi vida.

–     No. Antes moriré yo, Maestro. Soy viejo.

–    ¿Tú crees? Yo no. Uno de los primeros rostros que vi fue el tuyo, Elías y será uno de los últimos.  Me llevaré conmigo en mi pupila tu rostro desencajado, a causa del dolor por mi muerte.

Pero luego será el tuyo el que lleve en el corazón lo radiante de una mañana triunfal y con él esperarás la muerte…

La muerte: el encuentro eterno con el Jesús que adoraste cuando era pequeñito.

También entonces los ángeles cantarán el Gloria: “por el hombre de buena voluntad”.