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133 VIAJE HACIA EL PERDÓN


133 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

La velada contnúa su relato a María… 

Desde la ventana ya había oído palabras y había visto un aspecto que habían conmovido mi corazón.

Pero, Madre; te juro que no fue la carne la que me movió hacia tu Jesús.

Lo que El me reveló fue la causa de que me acercara al umbral de la puerta…

Desafiando las burlas del vulgo, para decirle: “Entra” 

Fue el alma, esa alma que hasta entonces no sabía que tenía.

Me dijo: “Mi Nombre quiere decir Salvador. Salvo a quien tiene buena voluntad de ser salvado.

Salvo enseñando a ser puros, a querer el dolor por el honor, a querer el Bien a toda costa.

Yo soy Aquel que busca a los perdidos,   

Aquel que da la Vida; soyPureza y Verdad”.

Me dijo que yo también tenía un alma, pero que 1a había matado con mi modo de vivir.    

No obstante, no me maldijo ni se burló de mí.

¡Y no puso en mí sus ojos un solo momento!

Es el primer hombre que no me ha comido con su ávida mirada, porque llevo conmigo la tremenda maldición de atraer al hombre…

Me dijo que quien lo busca lo encuentra, porque está donde hay necesidad de médico, medicinas.

Y se marchó. Pero sus palabras quedaron aquí y aquí han permanecido.

Yo me decía: “Su Nombre quiere decir Salvador”,    

Como queriendo empezar a curarme. 

De su visita me habían quedado sus palabras y sus amigos, los pastores.  

Mi primer paso fue darles a los pastores limosna y pedirles oraciones…

Luego… me escapé…

Fue una fuga santa: huí del pecado yendo en busca del Salvador…

Busqué, busqué, segura de que lo encontraría porque así me lo había prometido.

Me mandaron a donde un hombre de nombre Juan, creyendo que era Él, pero no era.

Posteriormente, un hebreo me indicó el camino de Agua Especiosa.

Vivía de la venta del oro que tenía, que era mucho.

Durante los meses en que viví errante tuve que mantener cubierto mi rostro para que no me atrapasen de nuevo.

 Y porque además Áglae realmente estaba sepultada bajo ese velo;

había muerto la vieja Áglae, quedaba sólo esa alma suya herida y desangrada que iba en busca de su médico.

Muchas veces tuve que huir de la sensualidad del varón, que me perseguía a pesar de estar tan oculta bajo mis vestiduras.

Incluso uno de los amigos de tu Hijo…

En Agua Especiosa vivía como un animal.

Vivía pobre pero feliz.

Ni el rocío ni el río me limpiaron como sus palabras.

¡Oh, ni una sola perdí!

Una vez perdonó a un asesino. Oí sus palabras y estuve a punto de decirle: “¡Perdóname también a mí!”.

Otra vez habló de la inocencia perdida.

¡Oh, qué llanto de nostalgia! Otra vez curó a un leproso…

Y estuve por gritar: “¡Límpiame a mí de mi pecado…!”.

Otra vez curó a un demente romano… Y lloré…

Y mandó que me dijeran que las patrias pasan pero el Cielo permanece.

Una noche de tormenta me ofreció la casa…

Y se preocupó de que el encargado me diera posada…

A través de un niño, me dijo: “No llores”…

¡Oh, qué bondad la suya!  

¡Qué miseria la mía!:

Tan grandes ambas, que no me atreví a portar mi miseria a sus pies, a pesar de que uno de los suyos, de noche…

Me instruyera acerca de la infinita misericordia de tu Hijo.

Luego, mi Salvador se fue, insidiado por quienes veían pecado en el deseo de un alma renacida…

Lo esperé…

Pero lo esperaba también la venganza de aquellos que son aun mucho más indignos que yo de mirarlo.

Porque yo he pecado como pagana contra mí misma, pero ellos pecan, conociendo ya a Dios, contra el Hijo de Dios…

Y me maltrataron.

Pero me hirieron más sus acusaciones que las piedras.

Hirieron más ellos mi alma que mi carne, hundiéndola en la desesperación.

¡Oh, qué tremenda lucha conmigo misma!

Andrajosa, sangrante, herida, febril, ya sin Médico, sin techo ni pan, miré hacia atrás, miré al futuro…

El pasado me decía: “Vuelve”…

El presente: “Mátate”;..

El futuro: “Ten esperanza”. 

He tenido esperanza.

No me he quitado la vi-da…

Lo haría, eso sí, si Él me rechazara, porque no quiero volver a ser lo que era.

A duras penas llegué a un pueblo pidiendo asilo.

Me reconocieron.

Tuve que salir huyendo como un animal…

Y he tenido que seguir huyendo de todos los lugares, perseguida siempre.

Siempre ultrajada, siempre maldecida, porque quería ser honesta.

Y porque se esfumaban las esperanzas de quienes por medio de mí, querían asestar sus golpes contra tu Hijo.

Subí hasta Galilea siguiendo el curso del río y vine hasta aquí…

Tú no estabas… Fui a Cafarnaúm: acababas de partir.

Pero me vio un anciano, uno de sus enemigos…

Y me habló de mí como prueba evidente contra Él, Tu Hijo.

Y dado que yo lloraba y no reaccionaba,

me dijo: “Todo podría cambiar para ti si quisieras ser mi amante y mi cómplice para acusar al Rabí nazareno.

Bastaría con que dijeras, ante mis amigos, que Él era tu amante…”.

Huí como quien ve abrirse una mata florida al desenroscarse una serpiente.

Y comprendí que ya no podía ir a postrarme a sus pies.

Por eso vengo a ti.

Aquí estoy: pisotéame; soy sólo fango.

Aquí me tienes: aléjame de tu presencia, porque soy pecadora.

Dime mi nombre: meretriz.

Estoy dispuesta a aceptar todo lo que me digas o hagas.

, ten piedad, Madre; toma mi pobre alma sucia y llévala a El.

Cierto es que poner en tus manos mi lujuria es delito…

Pero son el único lugar en que estará protegida del mundo, que la quiere para sí…

Y se hará penitente.

Dime cómo he de comportarme. Dime qué tengo que hacer.

Dime cuál es el medio que debo seguir para dejar de ser Aglae.

¿Qué debo amputarme?

¿Qué debo arrancarme para dejar de ser pecado, seducción, para no tener que temer ni a mí misma ni al hombre?

¿Tengo que arrancarme los ojos? ¿Tengo que quemarme los labios? ¿Tengo que cortarme la lengua?

Ojos, labios, lengua… me han servido en el mal. 

No quiero ya más el mal; estoy dispuesta a sacrificarlos para castigarme a mí y a ellos mismos.

¿0 quieres que me ampute estas concupiscentes caderas que me han impulsado a depravados amores?

¿O que me arranque estas vísceras insaciables, de las que siempre temo un nuevo despertar?

Dime, dime, ¿Cuál es la vía para olvidarse de que se es hembra…

¿Y para hacérselo olvidar a los demás?

María está estremecida. Llora, sufre…

Pero el único signo de su dolor son las lágrimas que caen sobre la arrepentida.

-Quiero morir perdonada.

Quiero morir sin otro recuerdo sino el del Salvador.

Quiero morir con su Sabiduría como amiga…

¡Y no puedo acercarme a Él, porque el mundo nos acecha, a mí y a Él, para acusarnos…».

Áglae llora, tirada en el suelo como un trapo.

María se pone en pie y casi jadeando,

susurra:

–     ¡Qué difícil es ser redentores!

Áglae, que lo ha oído, intuyendo el movimiento de María, dice quejumbrosamente:

–     ¿Ves cómo tú también sientes repulsa?

Me marcho. Todo está perdido.

–     No, hija, no está perdido todo.

Ahora empieza todo para ti. Escúchame, alma abatida:

No gimo por ti, sino por este mundo cruel.

No te dejo marcharte; te acojo, pobre golondrina lanzada contra mis paredes por la ventisca.

Te llevaré a donde Jesús y Él te señalará el camino de tu redención…

–     Ya no tengo esperanza…

El mundo tiene razón, no puedo ser perdonada.

–     No te puede perdonar el mundo, pero sí Dios.

Déjame que te hable en nombre del supremo Amor, que me ha dado un Hijo para que yo lo dé al mundo.

Que me ha sacado de la feliz ignorancia de mi virginidad consagrada, para que el mundo tuviera el Perdón.

Y me ha sacado sangre, pero no en el parto sino del corazón, al revelarme que mi Hijo es la Gran Víctima.

Mírame, hija.

En este corazón hay una gran herida, que me punza desde hace más de treinta años.

Que se abre cada vez más y me consume. ¿Sabes cuál es su nombre?

–     Dolor.

–     No. Amor.

El amor es lo que abre mis venas para hacer que no esté solo el Hijo en su acto salvador.   

Es el amor lo que me da fuego para que yo purifique a quienes no se atreven a ir a mi Hijo.

El amor hace brotar lágrimas con que lavar a los pecadores.

Tú querías mis caricias; te doy mis lágrimas, que te hacen ya blanca para poder mirar a mi Señor. 

El llanto de Aglae se ha vuelto desgarrador…

Y María la corrige:

–     ¡No llores de ese modo!

No eres la única pecadora que se acerca al Señor y se despide de Él ya redimida; otras hubo y otras habrá.

¿Dudas, acaso, de que Él te pueda perdonar?  

¿No ves en todo lo que te ha ocurrido un misterioso designio de la Bondad Divina?

¿Quién te condujo a Judea?

¿Y a la casa de Juan?

¿Quién te movió a asomarte a la ventana aquella mañana?

¿Quién encendió en ti una luz para ilustrarte sus palabras?

¿Quién te dio la capacidad de entender que la caridad, unida a la oración del favorecido, obtienen auxilio divino?

¿Quién te dio fuerzas para huir de la casa de Samay?

¿Quién, de perseverar los primeros días hasta su llegada?

¿Quién te puso en su camino?

¿Quién te capacitó para vivir como una penitente a fin de que se fuera purificando tu alma?

¿Quién ha hecho en ti alma de mártir, de creyente, de mujer perseverante, de mujer pura?…

Sí, no menees la cabeza.

¿Piensas, acaso, que sólo es puro quien no ha conocido la sensualidad?

¿O piensas que el alma no puede jamás volver a ser virgen y bella?

¡Hija, créeme que entre mi pureza, toda ella gracia del Señor!

¡Y tu heroica ascensión, rehaciendo el camino, hacia la cima de tu pureza perdida, es mayor la tuya!

Tú la construyes, contra el apetito de los sentidos, la necesidad y el hábito.

En mí es dote natural, como respirar.

Tú debes cercenar tu pensamiento, los sentimientos, la carne; para no recordar, para no desear, para no secundar; yo…

¿Puede, acaso, una criaturita de pocas horas desear la carne?

¿Tiene mérito por no hacerlo? Pues así yo.

Yo no conozco esa trágica hambre que ha hecho de la humanidad una víctima.

No conozco sino la santísima hambre de Dios… 

 tú, sin embargo, ésta no la conocías.

Y has conseguido aprenderla… 

Y has domado la otra, trágica y horrenda; por amor a Dios, que ahora es tu único amor.

¡Sonríe, hija de la Misericordia divina! ¡Mi Hijo está haciendo en ti lo que te dijo en Hebrón. Ya lo ha hecho.

Estás ya salvada, porque has tenido buena voluntad de salvarte, porque has aprendido la pureza, el dolor, el Bien.

Tu alma ha renacido.

Sí, necesitas su palabra, que te diga en nombre de Dios: “Estás perdonada”.

Eso yo no lo puedo decir, pero ya desde ahora te doy mi beso como promesa, como principio de perdón…

¡Oh, Espíritu Eterno, un poco de ti siempre está en tu María! 

¡Deja que Ella te infunda, Espíritu santificador, sobre esta criatura que llora y espera!

¡Por nuestro Hijo, Oh Dios de amor, salva a ésta que de Dios espera salvación!

¡Que la Gracia, de que dijo el ángel Dios me ha colmado, se pose milagrosamente sobre esta mujer…!

¡Y la mantenga hasta que Jesús, el Salvador bendito, el supremo Sacerdote, la absuelva en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu!…

Es de noche, hija. Estás cansada.

Tus vestidos, hechos jirones.

Ven. Descansa.

Mañana te pondrás en camino…

Te enviaré a una familia de personas honradas, porque aquí ya vienen demasiados.

Te daré un vestido en todo igual al mío.

Parecerás una hebrea.

Yo veré a mi Hijo en Judea, no antes, porque la Pascua se aproxima y para el novilunio de Abril estaremos en Betania; así que le hablaré de ti.

Ve a casa de Simón el Zelote.

Allí me encontrarás y te conduciré a Él.

Áglae sigue llorando, pero ahora con paz.

Está sentada en el suelo.

También María se ha sentado de nuevo.

Y Áglae deposita su cabeza sobre las rodillas de María y le besa la mano…

Luego susurra quejumbrosa:

–     Me reconocerán…

–     ¡Oh, no! No temas.

Tu vestido era demasiado conocido. 

Yo te prepararé para este viaje tuyo hacia el Perdón; serás como la virgen preparada para su boda:

Distinta y desconocida para la muchedumbre que ignora el rito. Ven.

Tengo una pequeña habitación al lado de la mía.

En ella se alojan santos y peregrinos deseosos de ir a Dios; te hospedará también a ti.

Aglae hace ademán de querer recoger el manto y el velo.

Pero María la detiene:

–     Deja. Son los vestidos de la pobre Áglae extraviada, que ya no existe…

Y  ni siquiera debe quedar de ella el vestido: ha experimentado demasiado odio…

Y tanto daño hace el odio cuanto el pecado.

Salen al oscuro huerto.

Entran en el cuarto de José.

María enciende una lamparilla que hay encima de una repisa.   

Acaricia una vez más a la arrepentida, cierra la puerta.

Y con su triple llamita, se hace luz para ver a dónde puede llevar el manto desgarrado de Áglae,

para que ningún visitante lo vea al día siguiente.  

17 LA OBEDIENCIA DE MARÍA


17 CONOCER A DIOS, ES EMPEZAR A AMARLO

Dice María:

Su presunción la pierde. La presunción es ya levadura de soberbia.

En el árbol encuentra al Seductor, el cual, a su inexperiencia, a su tan hermosa y virgen inexperiencia, a esa inexperiencia que no supo tutelar, le canta la canción de la mentira:

“¿Tú crees que aquí hay mal? No. Dios te lo ha dicho porque quiere teneros bajo la esclavitud de su poder. ¿Creéis que sois reyes? No tenéis ni siquiera la libertad de las fieras.

Ellas tienen concedido el amarse con amor verdadero, vosotros no. A las fieras se les ha concedido el ser creadoras como Dios.

Ellas engendrarán hijos y verán a su gusto crecer la familia, vosotros no. A vosotros os ha sido negado este contento.

¿En razón de qué, pues, que seáis hombre y mujer, para tener que vivir de ese modo?

Sed dioses. ¿No sabéis qué alegría supone el ser dos en una sola carne creadora de una tercera, de muchas otras terceras!

No creáis en las promesas de Dios acerca del gozo de una descendencia viendo a vuestros hijos crearse nuevas familias, dejando por ellas padre y madre. Os ha dado un simulacro de vida.

La verdadera vida está en conocer las leyes de la vida. Entonces seréis como dioses y podréis decirle a Dios: ‘Somos tus iguales'”.

Y la seducción continuó, porque no hubo voluntad de interrumpirla, sino, más bien, de continuarla, y de conocer aquello que no le pertenecía al hombre.

He aquí pues que el árbol prohibido vino a ser, para la raza, realmente mortal, porque de sus ramos pendía el fruto del amargo saber que venía de Satanás;

y la mujer vino a ser hembra, y, con la levadura del conocimiento satánico en el corazón, fue a Adán a corromperlo.

Humillada así la carne, corrompida la parte moral, degradado el espíritu, conocieron el dolor y la muerte: del espíritu privado de la Gracia; de la carne privada de la inmortalidad.

Y la herida de Eva engendró el sufrimiento, que no se calmará hasta la extinción de la última pareja de la tierra.

Yo recorrí en sentido inverso el camino de los dos pecadores.

Obedecí. Obedecí en todos los modos.

Dios me había pedido ser virgen. Obedecí. Habiendo amado la virginidad, que me hacía pura como la primera de las mujeres antes de conocer a Satanás,

Dios me pidió ser esposa. Obedecí, llevando al matrimonio a la pureza que tuvo, a ese grado de pureza que Dios tenía en su pensamiento cuando creó a los dos Primeros.

Convencida de mi destino de soledad en el matrimonio y de desprecio del prójimo por mi esterilidad santa, ahora Dios me pedía ser Madre. Obedecí. 

Creí que ello era posible y que esa palabra venía de Dios, porque la paz iba entrando en mí al oírla. No pensé: “Lo he merecido”.

No me dije a mí misma: “Ahora el mundo me admirará, porque soy semejante a Dios dando ser a la carne de Dios”. No. Me anonadé en la humildad.

La alegría brotó de mi corazón como un tallo de rosa florecida.

Pero enseguida se adornó de punzantes espinas y quedó abrazada por la maraña del dolor, como esas ramas envueltas en campanillas de enredadera.

El dolor del dolor de mi esposo: ésta era la angustia dentro de mi gozo.

El dolor del dolor de mi Hijo: éstas eran las espinas de mi gozo.

Eva quiso el disfrute, el triunfo, la libertad: yo acepté el dolor, el anonadamiento, la esclavitud.

Renuncié a mi vida tranquila, a la estima de mi esposo, a la propia libertad. No me quedé con nada.

Me hice la Esclava de Dios en la carne, en la parte moral, en el espíritu, confíándome a Él, no sólo respecto a la concepción virginal, sino también a la defensa de mi honor,

a la consolación de mi esposo, al medio con que conducirlo a él también a la sublimación del matrimonio, de manera que los dos fuéramos quienes devolvieran al hombre y a la mujer la dignidad perdida.

Muerte por lapidación

Abracé la voluntad del Señor por mí, por mi esposo, por mi Hijo. 

Dije “sí” por los tres, segura como estaba de que Dios no faltaría a su promesa de socorrerme en mi dolor de esposa que se ve juzgada culpable,

en mi dolor de madre que ve que engendra para entregar a su Hijo al dolor.

“Sí” dije. Sí, y basta. Ese “sí” ha anulado el “no” que Eva opuso al mandato divino.

“Sí, Señor, como Tú quieras. Conoceré lo que Tú quieras. Viviré como Tú quieras. Estaré gozosa si Tú lo quieres. Sufriré por lo que Tú quieras.

Sí, siempre sí, mi Señor, desde el momento en que tu rayo me hizo Madre hasta el momento en que me llamaste a ti.

Sí, siempre sí. Todas las voces de la carne, todas las pasiones de lo moral, bajo el peso de este sí mío perpetuo.

Y encima, como encima de un pedestal de diamante, mi espíritu, al cual le faltan las alas para volar a ti, pero es señor de todo el yo, domado y siervo tuyo, siervo en la alegría, siervo en el dolor.

¡Sonríe, oh Dios! ¡Alégrate! La culpa ha sido vencida, cancelada, destruida; yace bajo mi talón, ha sido lavada en mi llanto, destruida por mi obediencia.

De mi seno nacerá el Árbol nuevo que dará el Fruto que conocerá todo el Mal por haberlo padecido en sí y dará todo el Bien.

A éste sí podrán acercarse los hombres, y yo me sentiré feliz de que cojan de él, aunque no piensen que de mí nace.

Con tal de que el hombre se salve y Dios sea amado, hágase de su esclava lo mismo que de la base de terreno en que un árbol crece: escalón para subir”.

María, hay que saber ser siempre escalón para que los demás suban a Dios. Si nos pisan, no importa, con tal de que logren ir a la Cruz.

Es el nuevo árbol que posee el fruto del conocimiento del Bien y del Mal, porque le dice al hombre lo que está mal y lo que está bien, para que sepa elegir y vivir;

y sabe, al mismo tiempo, hacer de sí elixir para curar a los que se han intoxicado con el mal que quisieron gustar.

Nuestro corazón bajo los pies de los hombres, con tal de que el número de los redimidos crezca y que la Sangre de mi Jesús no sea derramada sin fruto.

Este es el destino de las esclavas de Dios.

Mas luego mereceremos recibir en nuestro seno la Hostia santa, y, a los pies de la Cruz, embebida en su Sangre y en nuestro llanto, decir:

“He aquí, oh Padre, la Hostia inmaculada que te ofrecemos para salud del mundo. Míranos, oh Padre, fundidas con Ella, y por sus méritos infinitos danos tu bendición”.

Y yo te doy una caricia. Descansa, hija (María Valtorta). El Señor está contigo.

Dice Jesús:

–     Las palabras de mi Madre deberían disolver cualquier vacilación de pensamiento, incluso en los más atrapados por las fórmulas.

Había dicho: “metafórico árbol”; ahora diré: “simbólico árbol”. Quizás así entenderéis mejor.

Su símbolo es claro: de cómo los dos hijos de Dios actuasen respecto a él, se comprendería la medida de su tendencia al Bien y al Mal.

Cual agua regia que prueba el oro, cual balanza del orfebre que pesa los quilates del oro, ese árbol; que vino a ser una “misión” a causa del mandato divino respecto a él, dio la medida de la pureza del metal de Adán y de Eva.

Llega ya a mis oídos vuestra objeción: “¿No fue excesiva la condena y pueril el medio que condujo a ella?”.

No lo fue. Una desobediencia actualmente en vosotros, que sois sus herederos, es menos grave de lo que lo fue en ellos.

Vosotros estáis redimidos por Mí, pero el veneno de Satanás, como ciertos morbos que no desaparecen nunca totalmente de la sangre, está siempre pronto para reactivarse.

Ellos, los dos progenitores, eran posesores de la Gracia sin haber tenido nunca el más mínimo contacto con la Desgracia.

Por tanto, eran más fuertes, estaban más respaldados por esa Gracia que generaba inocencia y amor.

Infinito era el don que Dios les había dado; mucho más grave, por tanto, su caída poseyendo ese don.

También el fruto ofrecido, y comido, era simbólico.

Al igual que Satanás tuvo que ser expulsado del Cielo, Adan y Eva tuvieron que ser expulsados del Edén; porque Dios ya NO PODÍA CONFIAR en sus hijos…

Era el fruto de una experiencia voluntariamente llevada a cabo por instigación satánica contra el imperativo de Dios.

Yo no les había prohibido a los hombres el amor.

Quería únicamente que se amaran sin malicia; de la misma forma que Yo los amaba con mi santidad, ellos habrían de amarse en santidad de afectos, de afectos limpios de toda libídine.

No se debe olvidar que la Gracia es foco de luz, y, que quien la posee conoce aquello que es útil y bueno conocer.

La Llena de Gracia conoció todo, porque la Sabiduría la instruía (la Sabiduría, que es Gracia), y supo guiarse a sí misma santamente.

Eva conocía, por tanto, aquello que le era bueno conocer; no más de eso. Porque es inútil conocer lo que no es bueno.

No tuvo fe en las palabras de Dios y no fue fiel a su promesa de obediencia.

Prestó fe a Satanás, infringió la promesa, quiso conocer lo no bueno, lo amó sin remordimiento, transformó en cosa corrompida, envilecida, ese amor que Yo había otorgado tan santo.

Ángel caído, se revolcó en barro y paja, mientras que podía haber corrido dichosa entre las flores del Paraíso Terrenal y ver florecer a su alrededor la prole, de la misma forma que un árbol se cubre de flores sin combar su copa y meterla en el pantano.

No seáis como esos niños estúpidos de que hablo en el Evangelio, los cuales oían cantar y se tapaban los oídos, oían tocar y no bailaban, oían llorar y querían reír.

No seáis mezquinos ni negadores. Aceptad la Luz, aceptadla sin malicia, sin testarudez, sin ironía o incredulidad. Y ya basta sobre esto.

Para que entendáis cuánto debéis sentiros agradecidos a Aquel qué murió para levantaros y orientaros de nuevo al Cielo y para vencer la concupiscencia de Satanás,

he querido hablaros, en este tiempo de preparación a la Pascua, de este primer eslabón de la cadena con que el Verbo del Padre, el Cordero Divino, fue llevado a la muerte, al matadero.

Os he querido hablar de ello porque al presente el noventa por ciento de vosotros está, como Eva, intoxicado por el hálito y por la palabra de Lucifer, y no vivís para amaros sino para saciaros de sensualidad,

no vivís para el Cielo sino para el barro; ya no sois criaturas dotadas de alma y razón, sino perros sin alma y sin razón.

Habéis matado el alma, habéis depravado la razón.

En verdad os digo que las bestias, en sus amores, son más honestas que vosotros.

16 LA DESOBEDIENCIA DE EVA


16  CONOCER A DIOS, ES EMPEZAR A AMARLO

La desobediencia de Eva y la obediencia de María.

Dice Jesús:

“¿No se lee en el Génesis que Dios hizo al hombre dominador de todo lo que había sobre la tierra, es decir, de todo excepto de Dios y de sus ángeles ministros?

¿No se lee que hizo a la mujer como compañera del hombre en la alegría y en el dominio sobre todos los seres vivos? ¿No se lee que de todo podían comer excepto del árbol de la ciencia del Bien y del Mal?

¿Por qué? ¿Cuál es el sentido que subyace en las palabras “para que domine”; cuál, en el árbol de la ciencia del Bien y del Mal?

¿Os habéis preguntado alguna vez esto, vosotros, que os hacéis tantas preguntas inútiles y que no sabéis preguntarle nunca a vuestra alma acerca de las celestes verdades?

Vuestra alma, si estuviera viva, os las manifestaría.

Esa alma que, cuando está en gracia, es como una flor entre las manos de vuestro ángel;

esa alma que, cuando está en gracia, es como una flor besada por el sol y asperjada por el rocío, besada y asperjada por el Espíritu Santo, que le da calor y la ilumina, que la riega y la adorna de celestes luces.

¡Cuántas verdades os manifestaría vuestra alma, si supierais conversar con ella, si la amarais como a quien os proporciona la semejanza con Dios, que es Espíritu, como espíritu es vuestra alma!

¡Qué gran amiga tendríais, si amarais a vuestra alma en vez de odiarla hasta matarla!

¡Qué grande, sublime amiga con quien hablar de cosas celestes; vosotros que tenéis tanta avidez de hablar y os destruís los unos a los otros con amistades que, aun no siendo indignas (alguna vez lo son),

sí son casi siempre inútiles, y se os transforman en un bullicio vano o nocivo de palabras y sólo palabras, todas terrenas!

MANDAMIENTOS, TEMPLO Y FUSION

¿No dije Yo: “Quien me ama observará mi palabra y el Padre mío le amará e iremos a él y haremos morada en él”?

El alma que está en gracia posee el amor y, poseyéndolo, posee a Dios, o sea, al Padre que la conserva, al Hijo que la instruye, al Espíritu que la ilumina.

Posee, por tanto, el Conocimiento, la Ciencia, la Sabiduría. Posee la Luz. Imaginaos, pues, qué conversaciones más sublimes podría establecer con vosotros vuestra alma,

que son las conversaciones que han llenado los silencios de las cárceles, los silencios de las celdas, los silencios del yermo, los silencios de las habitaciones de los enfermos santos;

las que han confortado a los presos que en la cárcel esperaban el martirio, a los cenobitas, que habían elegido el claustro en pos de la Verdad,

a los eremitas, que anhelaban conocer anticipadamente a Dios, a los enfermos, para que soportaran o, mejor dicho, amaran su cruz.

Si supierais preguntar a vuestra alma, ella os diría que el significado verdadero, exacto, vasto cuanto la creación, de la palabra “domine” es éste:

“Para que el hombre domine todo: sus tres estratos (el inferior, animal; el estrato intermedio, moral; el estrato superior, espiritual), y oriente los tres hacia un único fin: poseer a Dios”.

Poseerlo mereciéndolo con este férreo dominio que tiene sujetas todas las fuerzas del yo haciéndolas esclavas de esta única finalidad: merecer poseer a Dios.

Vuestra alma os diría que Dios había prohibido el conocimiento del Bien y del Mal, porque el Bien lo había donado con generosidad y gratuitamente a sus criaturas,

EL ALMA LO SABE sin haberlo visto o estudiado en ninguna parte; porque el Espíritu Santo proporciona UN CONOCIMIENTO DIVINO que es compartido por Dios y para nosotros representa además un GOZO incomparable…

y el Mal no quería que lo conocierais, porque es un fruto dulce al paladar, pero que, una vez que baja con su jugo a la sangre, ocasiona una fiebre que mata y produce ardiente sequedad en la garganta,

por lo cual, cuanto más se bebe de su jugo traidor, más sed de él se tiene. Vuestra objeción será: “¿Y por qué lo ha puesto?”.

¿Por qué! El Mal es una fuerza que ha nacido sola, como ciertos males monstruosos en el más sano de los cuerpos.

Lucifer era un ángel, el más hermoso de los ángeles. Espíritu perfecto. Sólo Dios era superior a él.

Pues bien, con todo, en su ser luminoso nació un vapor de soberbia, y Lucifer no lo dispersó, sino que, por el contrario, lo condensó dándole vida en su interior.

De esta incubación nació el Mal. Este ya existía antes del hombre.

Dios había arrojado fuera del Paraíso al Incubador maldito del Mal, al que ensuciaba el Paraíso.

Pero ha seguido siendo y es el eterno Incubador del Mal, y, no pudiendo seguir ensuciando el Paraíso, ha ensuciado la Tierra.

Ese metafórico árbol pone en evidencia esta verdad.

Dios había dicho al hombre y a la mujer: “Conoced todas las leyes y los misterios de la creación. Pero no pretendáis usurparme el derecho de ser el Creador del hombre. 

Para propagar la estirpe humana bastará el amor mío que circulará por vosotros, y, sin libídine sensual, sólo por latido de caridad, dará vida a los nuevos hombres como Adán de la estirpe.

Todo os lo doy; sólo me reservo este misterio de la formación del hombre”.

Satanás quiso quitarle al hombre esta virginidad intelectual y, con su lengua serpentina, hechizó y halagó miembros y ojos de Eva, suscitando en ellos reflejos y sutilezas que antes no tenían,

porque no estaban intoxicados de Malicia.

Ella “vio”, y, viendo, quiso probar. Había sido despertada la carne.

¡Ah, si hubiera llamado a Dios¡ Si hubiera corrido a decirle: “¡Padre, estoy enferma; la Serpiente me ha halagado y me siento turbada!”.

El Padre la habría purificado, la habría curado con su aliento, pues lo mismo que le había infundido la vida podía infundirle de nuevo la inocencia, quitándole el recuerdo del tóxico serpentino,

es más, introduciendo en ella una repugnancia hacia la Serpiente (como les sucede a los que han sufrido una enfermedad, que, una vez curados, sienten hacia ella una instintiva repugnancia).

Pero no, Eva no va al Padre, Eva vuelve donde la Serpiente. Esa sensación le es dulce.

“Viendo que el fruto del árbol se podía comer y que era bonito y de aspecto agradable, lo cogió y comió de él”. Y “comprendió”.

Ya la malicia había penetrado y le mordía las entrañas. Vio con ojos nuevos y oyó con oídos nuevos los usos y la voz de las bestias; y los deseó febrilmente.

Inició sola el pecado. Lo consumó con su compañero. Por eso sobre la mujer pesa una condena mayor.

Por ella el hombre se hizo rebelde a Dios, y por ella conoció la lujuria y la muerte. Por ella perdió el dominio sobre sus tres reinos:

el del espíritu, porque permitió que el espíritu desobedeciera a Dios; el de lo moral, porque permitió que las pasiones le sometieran a su señorío; el de la carne, porque la rebajó a las leyes instintivas de las bestias.

“La Serpiente me ha seducido” dice Eva. “La mujer me ha ofrecido el fruto y yo he comido de él” dice Adán.

Y el triple, desenfrenado apetito, desde entonces, tiene entre sus garras los tres reinos del hombre.

Sólo la Gracia logra aflojar la presa de este monstruo despiadado; y, si vive, si está vivísima, si la voluntad del hijo fiel la mantiene cada vez más viva, llega incluso a estrangular al monstruo.

Ya no habrá nada que temer: ni a los tiranos internos (o sea, la carne y las pasiones), ni a los tiranos externos (el mundo y los que en el mundo tienen poder), ni a las persecuciones, ni a la muerte.

Es como dice el apóstol Pablo: “Nada de esto yo temo, y no considero ya mía mi vida, con tal de cumplir mi misión y llevar a cabo el ministerio recibido del Señor Jesús para dar testimonio del Evangelio de la Gracia de Dios”».

Dice María (la Virgen):

“Gozoso, pues efectivamente, cuando comprendí la misión a que Dios me llamaba, mi corazón se llenó de gozo.

Y mi corazón se abrió como una azucena en capullo y vertió la sangre que habría de ser terreno para la Semilla del Señor. 

Alegría de ser madre. Me había consagrado a Dios desde mi más tierna edad, porque la luz del Altísimo me había iluminado acerca de la causa del mal del mundo;

yo deseé, por lo que de mí dependía, borrar de mí la huella de Satanás.

No sabía que no tenía mancha. No podía pensarlo. El solo hecho de pensarlo habría sido presunción y soberbia, porque habiendo nacido de padre y madre humanos,

no me era lícito pensar que justamente yo era la Elegida para ser la Sin Mancha.

El Espíritu de Dios me había instruido acerca del dolor del Padre ante la corrupción de Eva, que había aceptado degradarse, siendo una criatura de gracia, a un nivel de criatura inferior.

Yo tenía la intención de suavizar ese dolor, poniendo de nuevo mi carne en la situación de pureza angélica, conservándome intacta de pensamientos, deseos y contactos humanos.

Sólo para Él sería mi latido de amor; sólo para El, mi ser.

No había en mí sed camal, pero sí sentía el sacrificio de no ser madre.

La maternidad, exenta de lo que ahora la humilla, le había sido concedida por el Padre creador también a Eva.

¡Dulce y pura maternidad sin el peso del sentido! ¡Yo la experimenté!

¡Cuán grande la pérdida de Eva, renunciando a esta riqueza! Mayor que la pérdida de la inmortalidad.

No, no creáis que es una exageración.

Mi Jesús, y con Él yo, su Madre, conocimos la languidez de la muerte.

Yo, el dulce languidecer de quien, cansado, se duerme; Él, ese languidecer atroz de quien muere por haber sido condenado.

A nosotros, pues, también nos vino la muerte.

Sin embargo, la maternidad exenta de cualquier tipo de violación me vino solamente a mí, la nueva Eva,

para que yo pudiera manifestarle al mundo cuan dulce era el destino de la mujer, llamada a ser madre sin el dolor de la carne.

El deseo de esta pura maternidad, siendo, como es, la gloria de la mujer, podía estar, y estaba, en la Virgen toda de Dios. 

Añadid a vuestra consideración el honor en que era tenida la mujer madre en el pueblo israelita.

Y comprenderéis mejor la naturaleza del sacrificio cumplido al consagrarme a esta privación.

Ahora a su sierva el eterno Bueno le ofrecía este don, sin privarme del candor de que yo me había vestido para ser flor en su Trono.

Por ello exultaba, con el doble gozo de ser madre de un hombre y de ser Madre de Dios. Alegría porque a través de mí se restablecía la paz entre el Cielo y la Tierra.

¡Oh… haber deseado esta paz por amor a Dios y por amor al prójimo, y saber que por medio de mí, pobre esclava del Poderoso, aquélla venía al mundo!

Decir: “Hombres, no lloréis más. Yo traigo conmigo el secreto que os hará felices. No os lo puedo manifestar, porque está sellado en mí, en mi corazón, de la misma forma que el Hijo dentro del intacto seno.

Ya os lo traigo, ya cada hora que pasa está más cercano el momento en que le veréis y sabréis su Nombre santo”!

Alegría de haber hecho feliz a Dios:

alegría del creyente que ve feliz a su Dios. ¡Oh… haber quitado del corazón de Dios la amargura de la desobediencia de Eva, de la soberbia de Eva, de su incredulidad!

Mi Jesús ha explicado con qué culpa se manchó la Pareja primera.

Yo he anulado esa culpa recorriendo en sentido inverso, para ascender, las etapas de su descenso. 

El principio de la Culpa estuvo en la desobediencia:

“No comáis y no toquéis de ese árbol”, había dicho Dios.

Pero el hombre y la mujer, los reyes de la Creación, que podían tocar todo y comer todo excepto aquello, porque Dios quería hacerlos sólo inferiores a los ángeles, no tomaron en consideración ese veto.

El árbol: el medio para probar la obediencia de los hijos.

¿Qué es la obediencia al mandato divino? Es un bien porque Dios no ordena sino el bien.

¿Qué es la desobediencia? Es un mal porque pone al corazón en las disposiciones de rebelión sobre las cuales Satanás puede obrar.

Eva va al árbol, a ese árbol del que vendría: alejándose, su bien; acercándose, su mal. La arrastra a él la curiosidad ingenua de ver qué es lo que podía tener en sí de especial;

la arrastra la imprudencia, que hace que le parezca inútil el mandato divino, dado que ella es fuerte y pura, reina del Edén, donde todo le presta obediencia, donde nada podrá causarle mal alguno.

Su presunción la pierde.

La presunción es ya levadura de soberbia.

GÉNESIS 3, 5


Los primeros padres se convirtieron y arrepintieron gradualmente:

¡Al ir saboreando lo amargo del pecado!

Lo duro del trabajo, los dolores del parto.

Abel asesinado, sangrando, convertido en gusanos…

Los huesos secos, convertidos en ceniza, en polvo…

Dios no había querido burlarse, ¡Sus palabras se realizaban! (Gén. 3,16-19).

Dice Jesús:

Hijitos Míos, recordad Mi Orden, Mi Consejo, cuando subí a los Cielos: “amaos los unos a los otros, como Yo os he amado”.

Muchos de vosotros estáis viendo los desastres que se están dando a nivel mundial, pero también, muchos de vosotros, sois secos de corazón.

Vuestro corazón no produce amor, vuestro corazón no se ha dejado penetrar por el Mío. 

Y muchas veces, permito todos estos desastres o que se sucedan situaciones penosas entre vosotros;

para que pueda surgir ese amor fraterno que, ciertamente, os va a salvar y os va a hacer crecer en Mi Amor.

Es penoso, lo digo así, es penoso que tenga que llegar a estas situaciones de castigo, de dolor, para que muchas almas reaccionen a que os améis los unos a los otros,

cuando debierais, todos, tener vuestro corazón en la mano.

Con esto, queriendo decir que estéis atentos a dar amor a cualquiera que se acerque a vosotros.

Sabéis, porque os lo he dicho, que el Amor es el que mueve a todo el Universo, ahora se os hace, quizá, difícil entender esta frase; pero; 

Mi Padre, vuestro Padre, todo lo creó en el Amor. 

Y todo lo que Él hace, tiene un inicio en el Amor.

Ved cómo Me pidió a Mí Su Hijo, Su Único Hijo, bajar a la Tierra; para alcanzar la salvación de todos vosotros, dándoMe en el Dolor.

Yo bien podría haberLe pedido que fuera de otra forma, que no tuviera que sufrir, que con la sola Evangelización Yo convenciera a todos.

Él Me lo pidió así, dándoMe, y es que el Dolor entró en el momento del Pecado Original, y el Dolor, también, tiene que ser vencido por el Amor.

Todos vosotros habéis vivido el amor y habéis vivido el dolor y sabéis que cuando el amor entra después del dolor, es vencido el dolor y de ahí nace una nueva experiencia, que os hace crecer.

Todo acto de amor produce un crecimiento, una purificación, un beneficio para las almas y para todo lo creado.   

EL AMOR ES LA FUERZA MAS PODEROSA DEL UNIVERSO

Si vosotros consintierais en cuidar vuestros actos diarios y tratarais de que todo lo que saliera de vosotros, en pensamientos, palabras, obras, llevaran amor,

contagiaríais a vuestros hermanos y, de esta forma iríais eliminado tanto mal a vuestro alrededor, un mal que todos tenéis, ciertamente, arraigado en vuestro ser y que produce dolor.

El dolor se puede eliminar con el amor, como Yo lo vencí con Mi Donación por vosotros, vencí a satanás con Mi Amor,

con Mi Sabiduría Divina, a la cual, todos vosotros tenéis acceso y Me lo debéis pedir, porque si queréis actuar, en esta vida, solos, no podréis salir adelante, Satanás os vencerá,

es más inteligente que vosotros. Pero si vosotros tomáis de Mi Sabiduría, que es muy diferente, lo venceréis junto con vuestro amor hacia los demás.

Yo estoy con vosotros, vivo en vuestro corazón, os conozco perfectamente, Mi Santo Espíritu está en vosotros, SoMos Una Sola Persona y os conoceMos perfectamente.

“No hagas a los demás, lo que no quieras que te hagan a tÏ.”

Debéis, pues, tratar, de que todos vuestros actos estén envueltos de amor e iréis viendo el resultado, prácticamente, de inmediato;

Y la principal regla a todo esto, es, no devolver mal cuando recibáis un mal.

También os lo he dicho muchas veces, amor y si no podéis dar en ese momento amor, callaos y vedMe a Mí en ese momento, ved todo Mi Dolor, toda Mi Donación por cada uno de vosotros,

y os podría preguntar, ¿No os mereceríais vosotros, más, ese Dolor que Yo sufrí?,

porque sufrí por vuestros pecados y vosotros sois los que debierais estar sufriendo, no Yo, vuestro Dios, que Soy Puro y Santo,

Yo tomé el lugar de cada uno de vosotros, y os saqué adelante, a la Vista de Mi Padre.

34. Jesús decía: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen.» Se repartieron sus vestidos, echando a suertes. Lucas 23

Así que, en los momentos en que seáis ofendidos, vedMe, porque vosotros debierais estar sufriendo lo que Yo sufrí para vuestra salvación. 

Y cuando la Sabiduría llegue a vuestro interior, aprenderéis a perdonar, aún a aquél que os hizo mucho daño.

El Amor todo lo puede, Mis pequeños, pero deberéis ser lo suficientemente humildes, para reconocer que no os merecéis, plenamente, lo que tenéis,

se os da porque os amaMos, no porque os merezcáis lo que tenéis.

Hijitos Míos, todos vosotros estáis llamados a resucitar conMigo. Vuestra resurrección, Mis pequeños, es el dejar atrás vuestros pecados pasados que os podían haber llevado a la muerte eterna,

y es un cambio de vida el que debéis llevar en vuestra resurrección personal. 

Debéis dejar atrás todo aquello que Me ofende, que Me daña, que Me hace derramar Lágrimas de Dolor, porque veo a vuestras almas destrozadas por el pecado.  

Vosotros, ciertamente, no os dais cuenta de ello, pero desde el Cielo, al ver a las almas que están misionando o que están viviendo nada más por vivir en la Tierra,

se ven como deformadas, no son almas bellas, no son almas que viven en la Gracia, que viven el Amor, Mi Amor en sus vidas.  

Cuando os dije “las que están misionando”, ¡Ojalá todos estuvierais misionando!,

porque hay tantas almas que muertas están en vida y no hacen nada, ni para el bien de sus hermanos ni para el bien de sí mismas;

son almas que han desperdiciado el Don de la vida y han de dar cuenta de ello cuando regresen a Mí.

Mi Resurrección es Gloriosa, Mis pequeños, porque ella marca el haber vencido a la muerte, el haber vencido a satanás, el haber vencido lo que causó el Pecado Original.

Vuestros Primeros Padres tenían todo, tenían la vida, la verdadera Vida en sí mismos, pero erraron porque prefirieron seguir a Satanás.

Y vosotros también erráis muchas veces a lo largo de vuestra existencia.

Y así vais muriendo poco a poco. Muchos se quedan en esa muerte espiritual y no se levantan.

Y NO LES IMPORTA, QUE ES LO PEOR DE TODO.

No fuisteis llamados a la vida para morir durante la misión que debierais haber llevado, .

Fuisteis llamados a la vida, porque se confió en cada uno de vosotros, Mi Padre os dio el Don de la vida; para transmitir más vida a vuestros hermanos.

Vuestra muerte no tendrá resurrección, moriréis eternamente.

¡¡¡¡ÉL VIVE!!!

YO NO MORÍ, ESE ES MI TRIUNFO, MIS PEQUEÑOS,

Y EL TRIUNFO QUE DEBÉIS TENER TAMBIÉN VOSOTROS:

LA RESURRECCIÓN.

 Ciertamente, al morir, la gran mayoría de vosotros tendréis que purificar vuestra alma de vuestros pecados.

Y luego vuestra alma resucitará a la Gloria eterna y ahí tendréis vuestro triunfo personal.

PARA ALGUNOS,

ESE TIEMPO DE ESPERA EN EL PURGATORIO SERÁ LARGO…

En el Purgatorio tenemos que APRENDER a AMAR HASTA ALCANZAR LA SANTIDAD, completamente SOLOS, sin la ayuda Divina…

según vuestros pecados y el comportamiento que tuvisteis en la Tierra: el respeto que Me tuvisteis a Mí, vuestro Dios, el respeto que le tuvisteis a vuestros hermanos.

Para otros, ese paso será rápido, porque tratasteis en vuestra existencia de vivir vida en Mí, vida en Cristo, siendo otros Cristos.

Y de esta forma, saldréis pronto del Purgatorio, porque lograsteis hacer muchos méritos a lo largo de vuestra existencia…

Y ellos os llevarán a una purificación rápida para que alcancéis muy pronto el Reino de los Cielos.

Para muchos de vosotros, todo esto que os explico queda todavía como sin explicación, no entendéis porque no estáis compenetrados en la realidad espiritual.

Muchos todavía creéis que, después de vuestra vida humana al morir, ahí terminará todo y que no hay otra vida después de esta vida terrena.

Hay tantas creencias falsas, a donde os ha llevado Satanás, para que no penséis en una realidad que todas las almas tienen; pero que no todas aprovechan, que es la resurrección de vuestras almas.

Muchos viven por vivir, no hacen grandes méritos, destrozan su alma con el pecado y creen no tener obligaciones espirituales para conMigo, vuestro Dios.

Y así van desperdiciando toda su existencia sin hacer nada bueno, para la salvación de las almas ni para su crecimiento espiritual.

Se os ha repetido tantas veces que seáis otros Cristos, y esto implica trabajo, Mis pequeños, un trabajo espiritual al que todos estáis llamados.

Cuando se os da el Don de la vida, inmediatamente implica trabajo, Mis pequeños,

NO venís a la Tierra a pasar momentos agradables, como todos creéis…

Y los buscáis porque desecháis todo aquello que ofende a vuestros sentidos o a vuestra manera de pensar;

buscáis solamente los placeres que le podéis dar a vuestro cuerpo y a vuestra alma también.

Y despreciáis todo aquello que es trabajo, trabajo espiritual, para alcanzar una vida plena en el Reino de los Cielos.

¡Cuántas, cuántas almas llevan esa mentalidad, de que fueron creadas para gozar en la Tierra!

Hasta ministros de la Iglesia hablan de ello y lo pregonan:

“Si vosotros tenéis algún problema, deshaceos de ello inmediatamente, vosotros vinisteis a gozar en la Tierra, debéis buscarlo, debéis buscar ese gozo.”

Estas son las irrealidades, las Mentiras a donde ha llevado Satanás también a los ministros de Mi Iglesia.

Se olvidan de todo lo que Me costó a Mí salvar vuestras almas; toda Mi Vida fue de trabajo, de oración, de sufrimiento, persecución, blasfemias, alegrías…

Y terminó Mi Vida con una Donación de tormento por el bien de vosotros.

Y todavía, hablan estos ministros, falsos ministros, de que debéis buscar solamente el gozo… 

Y se olvidan de Mis Palabras: “El que quiera seguirMe, que tome su cruz y Me siga”.

¡Cuánta maldad! ¡Cuánto error ha puesto Satanás en los corazones de vosotros en el mundo!

No, no vinisteis a gozar, vinisteis a trabajar para Mí, vuestro Dios.

Y el gozo realmente, sí viene después cuando vuestro trabajo os hace saber que Me disteis un gozo grande al llevar a cabo lo que Yo os pedí.

Ciertamente, las almas buenas sí gozan con su trabajo, pero ese trabajo implica también dolor, implica sufrimiento, implica persecución. 

Si queréis resucitar conMigo, debéis llevar a cabo también lo que Yo hice:

Transmisión de vida espiritual a través de la palabra, a través del ejemplo, a través del amor que deis a vuestros hermanos.

Sabéis cómo gozo un alma que estaba perdida y que, por la intercesión de un alma buena, la regresa al buen camino.  

Así os volvéis salvadores de almas y ese es el camino que debéis seguir.

Y ese es el gozo que será premiado cuando lleguéis al Reino de los Cielos, un gozo que ahora no imagináis.

Y es un gozo grande, Mis pequeños, porque Me estáis dando a Mí, vuestro Dios, un gran gozo y la paga es inmensa,

porque Yo Soy el Infinito, el Omnipotente, Yo Soy el millonario de Amor,

Yo pago NO al ciento por uno sino mucho más que eso; cuando vosotros ayudáis a un alma a recuperar el camino del bien, a ayudarle en su resurrección.

Hay tantas almas muertas a vuestro alrededor, almas que no sienten tener un destino futuro.

Simplemente,viven por vivir; pero ni haciendo el bien ni haciendo el mal a lo largo de su existencia… 

SIMPLEMENTE VIVEN

Y VIVEN SEGÚN SU FORMA DE CREER QUE DEBE SER LA VIDA.

Todos lleváis un bien en vuestro interior, que es Mi Santo Espíritu,

pero también lleváis la marca del Pecado Original que os lleva hacia el Mal, esa es la gran lucha en cada uno de vosotros. 

Ciertamente, algunos aprendéis a detener esa maldad, pero por simple educación o respeto a vuestros hermanos… 

Y DE ESTA FORMA OS VOLVÉIS ALMAS BUENAS ANTE LOS OJOS DE LOS HOMBRES

Pero no lo estáis haciendo como crecimiento espiritual sino para evitaros problemas sociales con los que están a vuestro alrededor, para que os respeten, porque vosotros los estáis respetando.

No viven una interioridad espiritual, viven para evitarse problemas con los que están a su alrededor.

Estas almas necesitan una guía espiritual, que también vosotros podéis darles con la ayuda de Mi Santo Espíritu,

pero hay otras almas que son tremendas, son malas, da miedo tener contacto con ellas,

pero también tienen posibilidad de cambio y ciertamente, vosotros sin Mi ayuda, sin la ayuda de Mi Santo Espíritu, no podréis llegar a tocarles el corazón.

Son almas aisladas porque las almas que están a su alrededor les temen, no quieren tener ningún problema con estas almas y, al ser odiadas, se aíslan y crece su rencor hacia los hombres,

pero cuando sienten el amor de un alma que verdaderamente Me ama, Mi Amor brota de sus palabras, de sus obras,

y toca el corazón de estos hermanos vuestros que, a pesar del tiempo que han vivido, nunca han sentido ese Amor, un Amor diferente que no viene de los hombres,

que viene de Mí, vuestro Dios y a través de vuestros actos, de vuestras palabras, de vuestro deseo de ayudar al hermano caído, lo lleváis a la conversión.

Yo os voy dando, a lo largo de vuestra existencia, muchas oportunidades de ayudar a vuestros hermanos, especialmente cuando os habéis dado a Mí, vuestro Dios. 

Yo os tomo como instrumentos y os agradezco infinitamente lo que hacéis por vuestros hermanos.

Y os repito, seréis gratificados grandemente en el Reino de los Cielos. 

Porque os habéis dado por un hermano, habéis visto su necesidad, estaba muerto y le ayudasteis a resucitar, a poder resucitar a una nueva vida gracias a Mí, vuestro Dios, pero gracias a que sois Mis instrumentos.

17. Dícenle ellos: «No tenemos aquí más que cinco panes y dos peces.»
18. El dijo: «Traédmelos acá.»
19. Y ordenó a la gente reclinarse sobre la hierba; tomó luego los cinco panes y los dos peces, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición y, partiendo los panes, se los dio a los discípulos y los discípulos a la gente.
20. Comieron todos y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes doce canastos llenos.
21. Y los que habían comido eran unos 5.000 hombres, sin contar mujeres y niños.

Mucho, mucho podéis hacer, Mis pequeños, con tantos hermanos vuestros que no Me conocen, pero que sienten que hay algo más…

Y cuando empiezan a vivir esa vida de amor, que sí existe pero que en su entorno no lo han tenido, al momento en que vosotros se lo dais,

estas almas caen fulminadas de amor, viene un enamoramiento intenso ya que nunca han tenido ese toque de Amor que Yo les doy a ellas a través de vosotros.

Sed sencillos, pues, Mis pequeños, dejadMe a Mí actuar a través de vosotros. 

Os he dicho que vosotros tendréis los reconocimientos y los agradecimientos de vuestros hermanos que ayudasteis,

pero bien sabéis vosotros que Soy Yo en vosotros EL que actúa para lograr ese cambio en vuestros hermanos, lo sabéis y lo gozáis.

Sois Mis hijos, sois Mis hermanos, somos familia y todos debeMos ayudarNos a gozar del Reino de los Cielos.

No seáis egoístas, si vosotros estáis conMigo, transmitidles a vuestros hermanos Mi Resurrección.

DadMe almas, Mis pequeños, dadMe almas os lo pedí en la Cruz; TENGO SED DE  ALMAS y vosotros Me tenéis a Mí para alcanzarMe muchas almas para su resurrección.

Recordad esto perfectamente y portaos como verdaderos hijos de Dios y hermanos Míos, sed puros y santos, porque esa es vuestra obligación,

porque deberéis ser perfectos, como Yo, ante Mi Padre, Soy el Perfecto, al haberMe dado totalmente y en Amor, por cada uno de vosotros.

Os amo, Mis pequeños, y busco vuestro amor, también, para mitigar los Dolores que Me causáis por vuestros pecados.

Os Bendigo, y dejad que Mi Santo Espíritu, actúe plenamente en vosotros. Gracias,

Yo, el Hijo del Hombre y vosotros, Mis pequeños, Mis hermanos, os Bendigo: que la Luz del Espíritu Santo, descienda sobre vosotros, os transforme y os lleve a la Perfección de Mi Padre, a la que estáis llamados todos vosotros.

Gracias, Mis pequeños.

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GÉNESIS 3, 4


Diciembre 24 de 2020

Habla Nuestro Señor Jesucristo

Ese metafórico árbol demuestra esta verdad.

Dios había dicho al Hombre y a la Mujer: «…Os doy todo; y únicamente me reservo este Misterio de la Formación del hombre»”.-

Antes de la Culpa todo estaba regulado y basado en el amor. El amor como es ahora, el actual generador de los hijos, entonces no existía. La Malicia no existía y, por tanto, — porque va con ella— tampoco el hambre carnal.

¡Todos los seres lloraron amargamente la inocencia profanada de su reina! ¡Y llanto desolado de la reina ante esa profanación suya, cuya realidad y cuya imposible anulación comprende!

Si los cataclismos y las tinieblas acompañaron la muerte del Inocente, también tinieblas y fuerte tempestad acompañaron a la muerte de la Inocencia y de la Gracia en los corazones de los Primeros Padres.

Eva deseó conocer y se hizo creadora pero no logró ser dueña del árbol de la Vida.-

Pero usando indignamente esta fuerza de bien, la había corrompido transformándola en un acto malo, porque fue producto de la desobediencia a Dios y amalgamado con la malicia y avidez de la carne.

Y de esta forma ella se convirtió en la «madre».

5. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.

Había nacido el Dolor sobre la Tierra.

Y la Providencia de Dios no quiso que fuese eterno;

de forma que os da, después de años de dolor, la alegría de salir del dolor para entrar en la alegría, si sabéis vivir con corazón recto.

Llamo aquí vuestra atención sobre un hecho que escapa casi a todos.

Eva estaba cargada de su pecado.

Y el dolor todavía no había sido sufrido en medida suficiente para disminuir su pecado.

Como un organismo drogado, ella había transmitido a su hijo todo aquello que en ella pululaba.

EL PECADO GENERA AL ESPÍRITU INMUNDO. El Espíritu inmundo es POSESIÓN DIABÓLICA…

Y Caín fue el primer hombre cautivo por una posesión demoníaca perfecta.

Producto del primer Trío diabólico, que el sexo desordenado: Lucifer, Eva y Adán , constituyeron.

El sexo era divino y sagrado y fue el verdadero objetivo, alcanzado perfectamente por Satanás.

Y su hambre de destrucción hizo que también, el primer hombre engendrado en el tálamo que debió haber estado santificado, con la Presencia del verdadero Dueño y Creador.

Y que él robó con la complicidad de Adán y Eva.

Y con su complacencia Y ABSOLUTO CONSENTIMIENTO,

porque la búsqueda del placer era lo más importante y era plenamente satisfecho…

CAÍN Y ABEL

Pues fue de esta manera que, el primer fruto del amor convertido en sensualidad y libertinaje, le fue robado a Dios y perteneció a Satanás,

el que contaminó al hombre con toda la maldad y perversión que en él rebosa.

Y Caín, primer hijo de Eva, nació con un carácter duro, envidioso, iracundo, lujurioso, perverso, muy poco diferente de las bestias en lo relativo al instinto,

MUCHO MÁS ANIMALESCO QUE LAS BESTIAS

EN LO RELATIVO A LO SOBRENATURAL

PORQUE, EN SU YO FEROZ

NEGABA LA REVERENCIA DEBIDA A DIOS,

Ya que a su alma posesa, Satanás le trasmitía toda la maldad, que sus sentimientos llenos de ODIO por haber sido expulsado del Cielo, bullían en su espíritu vengativo. 

El Adversario de Dios, triunfante en la primera embestida contra el hombre; también logró controlar los sentimientos de su primer instrumento… 

Y Caín fue el primer ser humano rebosante de HIPOCRESÍA, pues a los comentarios de sus padres sobre Dios y el haberlos expulsado del Paraíso,  Caín comenzó a mirarlo como a un enemigo,

Y consideraba que le era lícito no rendirle culto sincero.

Satanás le azuzaba a burlarse de Dios. Y quien se burla de Dios no respeta a nadie en el mundo.

Por esto, los que están en contacto con los que se burlan del Eterno conocen la amargura del llanto;

porque no pueden esperar un amor respetuoso en su prole, ni una seguridad del amor fiel en el consorte, ni una certeza de amistad leal en el amigo.  

 Lágrimas y lágrimas corrieron por la cara de Eva por la dureza de su hijo, arrojando así en su corazón el germen del arrepentimiento;

lágrimas y más lágrimas que le obtuvieron que su culpa disminuyese, porque Dios, ante el dolor de quien se arrepiente, perdona.

Y el segundo hijo de Eva alcanzó el alma lavada en el llanto de su madre.

Él fue dulce, respetuoso para con sus padres, entregado a su Señor, cuya omnipotencia veía descender radiante desde Cielo. Abel fue la alegría de la mujer caída.

 Pero el camino del dolor de Eva debía ser largo y penoso, proporcional a su camino en la experiencia pecaminosa:

en éste, encontraba estremecimiento de lujuria; en aquél, estremecimiento de aflicción;

en éste, besos; en aquél sangre; de éste, un hijo; de aquél, la muerte de un hijo, la de su predilecto (predilecto por su bondad).

ABEL LLEGÓ A SER EL INSTRUMENTO DE PURIFICACIÓN PARA LA CULPABLE.

Pero ¡Qué purificación tan dolorosa, que llenó con sus desgarradores gritos la Tierra espantada por el fratricidio!

¡Y que mezcló las lágrimas de una madre con la sangre de un hijo…!

Eva sube por el camino de la expiación.

El arrepentimiento crece según va saboreando las pruebas de su pecado.

QUISO CONOCER EL BIEN Y EL MAL.

Y el recuerdo del bien perdido es para ella como el recuerdo del sol para uno que, al improviso, hubiera quedado cegado.

El Mal está ante ella al contemplar los restos de su hijo asesinado; y a su alrededor, por el vacío creado por el hijo fratricida y fugitivo…

¡Mientras huía perseguido por sus remordimientos aquel que, enemistado con Dios y con su hermano, al que Dios amaba, la había derramado!. .

 “Dijo el Señor a Caín: «¿Por qué andas irritado?» ¿Por qué, si faltas contra Mí, te irritas porque no te miro con ojos benignos?

¡Cuántos caínes hay sobre la Tierra!

Me dan un culto de desprecio, un culto hipócrita; o no me tributan ningún culto, y quieren que los mire con amor y los colme de felicidad.

DIOS ES VUESTRO REY,

NO VUESTRO SIERVO. DIOS ES VUESTRO PADRE.

Y un padre jamás es un esclavo, si se juzga según justicia. Dios es justo. Vosotros no lo sois pero Él sí lo es.

Y no puede menos de castigaros, puesto que os burláis de Él, aun cuando os da, a manos llenas, sus favores con la condición de que le améis aunque sea un poco.

La justicia no conoce dos vías. Una sola es su vía. Esto hacéis, esto recibís.

Si sois buenos, recibís el bien; si malos, recibís el mal.

Y —creedlo— siempre es mucho más el bien que recibís, respecto al mal que deberíais recibir por vuestra manera de vivir, en rebelión contra la Ley Divina.

 Dios dijo: «¿No es verdad que si haces el bien, recibirás el bien y que si haces el mal el pecado se presentará inmediatamente ante tu puerta?»

En efecto, el bien lleva a una constante elevación espiritual y capacita cada vez más para cumplir un bien cada vez mayor, hasta alcanzar la perfección y hacerse santos;

por el contrario, basta ceder al mal para degradarse y alejarse de la perfección

y conocer la servidumbre del  pecado que entra en el corazón y hace bajar a éste, por grados, a una sucesiva y cada vez mayor culpabilidad.

Dios añadió: «Pero tendrás debajo de ti el deseo del pecado, y debes dominarlo»

Sí, Dios no nos hizo esclavos del pecado, las pasiones están debajo de vosotros, no encima de vosotros. Dios os ha dado inteligencia y fuerza para dominaros.

Incluso a los primeros hombres, castigados por el rigor de Dios, les dejó Dios inteligencia y la fuerza moral.

Y, desde que el Redentor ha consumado por vosotros el Sacrificio, tenéis, como ayuda de la inteligencia y fuerza, los ríos de la Gracia y podéis, y debéis, dominar el deseo del Mal.

Debéis hacerlo, con vuestra voluntad fortalecida por la Gracia.

Por esto los ángeles de mi nacimiento cantaron a la tierra: «Paz a los hombres de buena voluntad».

Yo venía para traeros de nuevo la Gracia a los hombres.

Y mediante la unión de la Gracia con vuestra buena voluntad, vendría la Paz a los hombres. La Paz: gloria del Cielo de Dios

El pecado y desesperación (Caín, Judas); el pecado y arrepentimiento (Eva).-

Y Caín dijo a su hermano: «Vamos afuera» Palabras mentirosas cuyo veneno se ocultaba bajo una sonrisa traidora.

 La delincuencia siempre practica la mentira, para con sus víctimas y para con el mundo al que trata de engañar; Y QUISIERA ENGAÑAR INCLUSO A DIOS. Pero Dios lee los corazones.

 «Vamos afuera». Siglos después Judas dijo: «Salve, Maestro», y le besó.

Los dos Caínes escondieron su delito bajo una apariencia inofensiva.

y desahogaron su envidia, su ira, su abusiva violencia y todos sus malvados instintos, descargando todo ello sobre la víctima,

porque no se habían dominado a sí mismos; antes bien, habían hecho esclavo su espíritu del propio yo corrompido.

 EVA ASCIENDE POR EL CAMINO DE LA EXPIACIÓN,

CAÍN DESCIENDE POR EL CAMINO DEL INFIERNO

Y en éste le hunde la desesperación que de él se apodera;

y con la desesperación, último golpe mortal dado a su espíritu ya débil por el crimen, viene el miedo físico, vil, del castigo humano.

EL QUE YA NO PUEDE ACORDARSE DEL CIELO,

ESE HOMBRE DE ALMA MUERTA,

ANIMAL ES QUE SE ESTREMECE POR SU VIDA CORPORAL.

La muerte, ante la que los justos sonríen, porque los lleva a poseer a Dios,

ES TERROR PARA LOS QUE SABEN QUE MORIR

PARA ELLOS SIGNIFICA PASAR PARA SIEMPRE

INFIERNO QUE LLEVAN EN SU CORAZÓN

AL INFIERNO DE SATANÁS.

Y, como alucinados, ven por todas partes venganzas ya prontas para descargarse contra ellos.

Pero sabed —hablo a los justos— sabed que si el remordimiento y la oscuridad de un corazón culpable crean y fomentan las alucinaciones del pecador,

A NADIE LE ES LÍCITO ERIGIRSE COMO JUEZ DE SU HERMANO,

MUCHO MENOS ERIGIRSE COMO JUSTICIERO.

UNO SOLO ES EL JUEZ: DIOS.

Y si la justicia humana ha creado sus propios tribunales, toca a éstos administrar la justicia, y

¡Ay de los que profanen ese nombre de la justicia y juzguen movidos por estímulo pasional propio o por presión de poderes humanos!

¡Maldición para aquel que se haga justiciero privado de un semejante suyo!

¡Maldición aún mayor para el que, movido por frío cálculo humano, envía a su semejante a la muerte o a la cárcel sin haber razón!

 PORQUE SI EL QUE MATA AL QUE MATÓ

RECIBIRÁ UN CASTIGO SIETE VECES MAYOR,

COMO DIJO EL SEÑOR QUE SUCEDERÍA AL QUE MATARA A CAÍN

el que injustamente condene, movido por servidumbre hacia Satanás enmascarado de Autoridad humana, recibirá setenta veces siete el rigor de Dios.

Esto deberíais tener presente sobre todo en esta hora, vosotros que os matáis mutuamente para hacer de los caídos la base de vuestro triunfo,

“La vida humana es sagrada…”

y no sabéis que lo que hacéis es excavar bajo vuestros pies la trampa en que os hundiréis maldecidos por Dios y por los hombres; porque Yo he dicho: «NO MATARÁS».-

Cuando Caín mató a Abel, la boca de su madre profirió las maldiciones que su espíritu, separado de Dios, le inspiraba contra su prójimo más cercano:

contra el hijo de sus entrañas profanadas por Satanás y embrutecidas por el deseo desenfrenado.

Y esa Maldición fue la mancha en el reino de lo moral humano, de la misma forma que el crimen de Caín fue la mancha en el reino de lo animal humano, arrastrado de sus instintos bestiales.

Sangre sobre la Tierra, derramada por mano fraterna.

La primera sangre, que atrae —como imán milenario— toda sangre que, extraída de las venas del hombre, la mano del hombre derrama.

Maldición contra la Tierra, proferida por boca humana.

Como si la Tierra no estuviera ya suficientemente maldecida por causa del hombre rebelde contra su Dios y hubiese necesitado saborear los cardos y las espinas

y la dureza de los terrones del campo, de las sequías, de las granizadas, de las heladas, de los calores;

esa Tierra que había sido creada perfecta, y a la que ayudaban todos los elementos para que fuese una morada cómoda y bella para el hombre, su rey.

María debe anular a Eva. María ve al segundo Caín: a Judas. María sabe que es el Caín de su Jesús, del segundo Abel.

Sabe que la Sangre de este segundo Abel ha sido vendida por ese Caín y ya está siendo derramada. Pero no maldice. Ama y perdona. Ama y llama.

¡Oh, Maternidad de María, mártir!

26. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo.» 27. Luego dice al discípulo: «Ahí tienes a tu madre.» Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa Juan 19

¡Maternidad tan sublime, como esa maternidad tuya virginal y divina!

Esta última ha sido don de Dios, pero la primera, Madre santa, Corredentora, ha sido un don tuyo para ti, porque tú, solo tú supiste, en aquella hora,

con el corazón quebrantado por los azotes que me habían desgarrado mi cuerpo, decir a Judas esas palabras; tú,

solamente tú supiste en aquella hora, mientras sentías ya la cruz partirte el corazón, amar y perdonar. María: la Nueva Eva.

Ella os enseña la nueva religión que lleva al amor hasta el punto de perdonar a quien mata a un hijo.

No seáis como Judas que cierra su corazón ante esta Maestra de Gracia y se desespera diciendo: «Él no me puede perdonar»,

poniendo en duda las palabras de la Madre de la Verdad, y, por lo tanto, mis palabras, que había Yo repetido siempre:

que Yo había venido a salvar y NO a destruir.

Para perdonar a aquel que, arrepentido, viniera a Mí.

María, la nueva Eva, recibió de Dios un nuevo hijo «en lugar de Abel matado por Caín».

Pero no lo tuvo a través de una hora de alegría animal que adormece el dolor bajo el influjo de los vapores de la sensualidad y el cansancio del contentamiento.

Lo tuvo en una hora de dolor total, al pie de un patíbulo, entre los estertores de su Hijo moribundo, entre los improperios de una gentuza Deicida

y en medio de una desolación inmerecida y total, porque Dios ya tampoco la consolaba.

Jesus: ¡No, Satanás no puede alzarse de debajo del calcañar de mi Virgen Madre!.

Aquí solo quiero hablar de uno de los momentos. Y de mi Madre, no mío; de la nueva Eva que ya había rechazado desde sus más tiernos años,

las lisonjas usadas por Satanás para seducirla a morder el fruto.

Y probar aquel sabor que había desquiciado a la compañera de Adán.

La nueva Eva, que no se había limitado a rechazar a Satanás,

sino que le había vencido aplastándole con su voluntad de obediencia, de amor, de castidad tan grandes;

que él, el Maldito, quedó aplastado y subyugado.

¡No, Satanás no puede alzarse de debajo del calcañar de mi Virgen Madre!

Suelta baba, echa espuma, ruge y blasfema.

Pero su baba cae al suelo, su aullido no toca a esa atmósfera que rodea a mi Santa,

que no percibe el hedor ni las risas burlonas diabólicas, que no ve, ni siquiera puede ver, la baba asquerosa de la Serpiente Eterna,

porque las armonías celestiales y los celestiales aromas danzan en torno de Ella enamorados en torno a su bella y santa persona,

y porque sus ojos, más puros que el lirio y más enamorados que los de una tórtola, miran solo a su Eterno Señor de quien es Hija, Madre y Esposa. .

GENESIS 3, 3


Diciembre 19 de 2020

Dice J V:

Con el uso simultáneo de los carismas de profecía. visión y ciencia infusa…

Iba con mi familia manejando para ir a comer, cuando de repente el Espíritu Santo me indica que me va a dar los puntos importantes del Génesis.

El conocimiento es instantáneo y luego sigue la reflexión de Él con uno mismo.

Me dijo: “Te voy a dar los puntos claves del Génesis”.

Acto seguido me indica, “la Biblia dice: Dios puso a Adán y a Eva en el Paraíso Terrenal.”

El Espíritu Santo me explica, esto se refiere a que Adán y Eva eran el paraíso de Dios, puesto que vivían en Su total volun­tad.

Él se recreaba en ellos y ellos en Dios. No se salían de los linea­mientos que Dios les había marcado y ellos eran muy felices. 

Luego me si­gue explicando:

Cuando en el Génesis dice, y Dios puso el árbol del Bien y del mal en medio del Paraíso, se refiere a la voluntad humana.

Ellos po­dían escoger entre el bien y el mal, de hecho tenían que pasar una prueba que Dios Padre luego les pondría.

En donde dice el Génesis: “Y dijo Dios, no tomaréis del fruto prohibido”.

Esto se refiere a que Adán y Eva no estaban unidos en matrimonio.

“Y Dios los creó hombre y mujer”.

El fruto se refiere a los hijos que ellos le iban a dar a Dios para Su Gloria, pero estaba prohibido en esos momentos por no estar casados y porque NO debían tener sexo antes de matrimonio.

Sabiendo esto el demonio (la serpiente), los tienta.

Primero con el pretexto de decirles: ¡Pues es que no son ustedes acaso los reyes de la Creación!

¿Cómo es que los animales del campo, las aves del cielo y los peces del mar pueden procrear y ustedes no?

Entonces la soberbia entra en ellos.

Dios les había dado el conocimiento de todas las leyes del Uni­verso, conocían todo lo creado pero les dijo:

“Yo me reservaré el cono­cimiento de la transmisión de la vida”.

Pero esto lo decía para probarlos.

Entonces se lleva a cabo el Pecado Original, que en sí, realmente es un TRIPLE pecado. 

Primero: deciden ellos hacerle caso al demonio y rompen con Dios.

Esta es una falta muy grave puesto que habían sido creados en un grado muy alto de perfección.

Su inteligencia, sus capacidades físicas y mentales y sus virtudes sobrepasaban por mucho a lo que somos actualmente nosotros,

por los defectos que ahora tenemos por el Pecado Original.

Entonces, para hacer una decisión a ése nivel de decir, vamos a hacer caso a la Serpiente porque queremos conocer lo que Dios no nos quiso decir,

implica el ponerse en contra de Dios, romper con la Voluntad Divina y el cambiar lo mucho que Dios les había concedido ya,

por lo poco que el Demonio les estaba proponiendo.

Primer pecado: ponerse en contra de Dios.

Segundo pecado del pecado original:

La Serpiente los incita a UTILIZAR EL SEXO,

A TOMAR EL DELEITE  QUE SIGNIFICA, HACER EL AMOR

A ACARICIARSE, A DISFRUTARSE MUTUAMENTE 

Y a tornar lo prohibido, COMO UN DERECHO QUE LES PERTENECE

(Si No, ¿Para qué los hizo hombre y mujer?)

Y el tercer pe­cado, es que les engaña a que eso es la procreación, pero no les indica realmente como deben hacer para procrear,

Y esto para ir en contra de la orden que Dios Padre dio al terminar la creación que dijo: “Creced y mul­tiplicaos”.

El demonio SIEMPRE va a estar en contra de las leyes de Dios y para protegernos debemos pedir al Espíritu Santo el don del Discerni­miento para protegernos de sus asechanzas.

También me explicó el Espíritu Santo que cuando una persona comete un pecado mortal, entonces no puede tener crecimiento espiritual. 

Sigue viviendo la persona, pero su alma no crece, está estancada.

Esto también me lo explicó y me dijo:

En la parábola de la vid y el sarmiento Nuestro Señor Jesucristo os lo indica. Si el sarmiento (el alma), se mantiene unido a la vid (la Gracia Divina, la Fuente de Vida),

entonces podrá dar fruto (la uva, que son las buenas acciones). Pero si el sarmiento se separa de la vid (por el pecado mortal), se seca y se arroja al fuego (al Infierno).

De aquí hay dos explicaciones, la primera en la que nos dice que hay a­dultos con almas de niños, porque no han crecido en gracia,

ya que hay muchas personas que hacen su primera Comunión y no vuelven a buscar el alimento Divino posteriormente.

En cambio hay niños con Almas de adultos porque asiduamente acuden a los sacramentos con gran Fe y amor.

Al Demonio eso le paso, de ser el arcángel más bello de la Creación, se pone en contra de Dios por soberbia…

Y al retirarle Dios el Amor, se vuelve horrible, (la Belleza es un atributo  divino)

Y además, ya no tiene crecimiento espiritual, por lo que nos daremos cuenta, con lo que sigue:

QUE LO MISMO QUE LE PROPUSO A ADÁN Y A EVA EN EL PASADO,

POSER RIQUEZAS, FAMA PODER Y PRESTIGIO…

ES LO MISMO QUE NOS PROPONE,

CON MUCHA ASTUCIA, EN ÉSTOS MOMENTOS.

 Para el primer pecado, nos propone falsas ideologías, sectas­ o “nuevas religiones” propuestas principalmente por el movimiento “NEW AGE”

como son: el ecologismo, el panteísmo, el gnosticismo, la pseudo-ciencia, la astrología, la ufología, la psicología transpersonal, el método de control Mental, la dianética, etc.

Dándonos estas “opciones” nos hace crecer nuestro ego para separarnos de Dios.

Para el segundo pecado: las película, revistas, canciones, etc. están llenas de ello -tener sexo antes del matrimonio. 

 Y para el tercer pecado, el de no procrear, con astucia nos ha engañado a través de los medios de comunicación diciendo:

“La familia pequeña vive mejor”, ya somos muchos y no hay suficientes alimentos, etc.  

Y TODO PARA IR EN CONTRA DE LA ORDEN DE DIOS:

“CRECED Y MULTIPLICAOS”.

Dios Padre NUNCA se equivoca, al hombre es al que le falta FE y CONFIANZA en Dios.

 Él puede hacer de un desierto un Vergel y no faltarles nada a aquellos que en Él confían. 

Debemos nuevamente unirnos a Su DIVINA VOLUNTAD.

Visión: Veo unas manos grandes, inmensas, que están juntas y vienen dirigiéndose hacia nosotros.

Hay un cáliz en medio de Sus manos, pero ese cáliz lleva fuego, me llama la atención que sea fuego.

Nos dice Dios Padre: 

Hijitos Míos, al Yo haberles concedido el Sacrificio de Mi Hijo por vosotros, os he regalado el Fuego de Mi Amor.

El Cáliz que Mi Hijo Me pidió que si fuera posible quitarlo, porque Él se daba cuenta del Sufrimiento que tendría, inmediatamente lo acepta por el Fuego de Amor hacia Mí.

Es el Ofrecimiento de Él Mismo hacia Mí, produciendo un Fuego de Amor Infinito, porque ese es el Amor inmenso que os teneMos a vosotros en Nuestra Santísima Trinidad.

Hijitos Míos, mientras no entréis en vuestro corazón, meditéis Mi Palabra, meditéis la Vida de Mi Hijo, que os impregnéis de todas Sus Bondades, Ejemplos, Milagros, 

el Amor que fue concediendo a muchísimos de los habitantes con los que convivió en ese momento,

Y QUE FUE CRECIENDO HASTA HACER DE MIS PRIMEROS CRISTIANOS,

¡LOS MÁS GLORIOSOS CONFESORES!

Hasta que no mostréis interés en conocer más de Mí, vuestro Dios, en Mi Santísima Trinidad, no alcanzaréis la perfección a la que estáis llamados.

Vosotros fuisteis llamados a ser perfectos como Yo Soy Perfecto.

“La eucaristia: mi autopista para ir al Cielo” frase del santo del siglo XXI

Todo fue creado en la perfección y os la di, Mis pequeños, 

para que vosotros gozarais todo lo que tenéis a vuestro alrededor,

porque todo lo que tenéis a vuestro alrededor lleva un grado de perfección, hasta los mismos científicos y hombres sabios, con los que convivís,

no alcanzan todavía a dilucidar toda la perfección con que Yo he hecho cada cosa bella que está a vuestro alrededor.

Vosotros habláis de átomos, moléculas, y que éstas son las que dan forma a todo lo que tenéis a vuestro alrededor,

Los científicos jugando a ser Dios, crean monstruos híbridos humano-animal, en todo el planeta sin ninguna restricción.

PERO EL MISMO HOMBRE, AUN LOS GRANDES CIENTÍFICOS,

NO HA LOGRADO CREAR UN ÁTOMO O UNA MOLÉCULA,

DESARROLLARLA Y CREAR UN SER VIVO,

NI EL MÁS MINÚSCULO QUE VOSOTROS PODÁIS PENSAR,

COMO UNA PEQUEÑA HORMIGA.

Todo lo que tenéis a vuestro alrededor, si realmente quisierais conocer más de ello, de toda Mi Creación,

debierais estar anonadados al daros cuenta de Mi Perfección, de todo lo creado y que se os ha dado para vuestro gozo. 

Podéis empezar simplemente con la perfección de la Creación del hombre, de cada uno de vosotros,

dos células pequeñitas, minúsculas, que se van desarrollando poco a poco, van creciendo, se multiplican y producen un ser humano completo,

con órganos, tejidos, con todo lo que vosotros tenéis y que un ser humano sabio, un científico, no ha podido desarrollar.

Ciertamente, el hombre podrá hacer intentos de creación, pero crear esas pequeñas celulitas, el óvulo, el espermatozoide, que darán forma a todo un ser, no ha podido lograrlo,

 Y así os podéis ir con cada cosa que hay a vuestro alrededor en el reino animal, vegetal, mineral,

TODO lleva una gran perfección, todo está guiado por Mí y todo esto os lo doy, Mis pequeños, para vuestro gozo.

Sed perfectos como Yo, vuestro Padre, Soy Perfecto.

Comienza haciendo lo que es NECESARIO, después lo que es POSIBLE. y de repente ESTARÁS HACIENDO LO IMPOSIBLE

Esa no es una opción de vida para vosotros, porque caeríais también en la soberbia si buscarais la perfección para sobresalir ante vuestros hermanos y creeros mejores que ellos.

 El ser perfecto es una obligación de cada uno de vosotros para servirMe a Mí, vuestro Dios, que Soy el Perfecto.

Y, ¿Por qué os lo pido, Mis pequeños?, os preguntaréis.

Cuando sois perfectos en vuestro pensar, en vuestro hablar, en vuestro hacer, gozáis con lo que sale de vosotros mismos en perfección, no importa a qué os dediquéis,

qué hagáis a vuestro alrededor, con qué ayudéis a vuestros hermanos, qué dones os di para que compartierais con los vuestros.

Cuando realmente tratáis de hacer todo en perfección, gozáis todo lo que hacéis y vuestros hermanos gozan lo que vosotros estáis haciendo,

Y gusto les da lo que vosotros hacéis para ellos y podéis ver toda esa perfección, ese gusto que sale de vosotros en forma perfecta.  

Cuando veis un bello cuadro pintado, una herramienta hecha por el hombre, un instrumento perfecto, delicado.  

Y tantas y tantas cosas que os asombran que salgan de las manos del hombre,

éstas se dan cuando se busca la perfección, que es cuando vosotros Me buscáis a Mí,

Y lo que hagáis será perfecto y será asombroso para vuestros hermanos y servirá para vuestro desarrollo en todos sentidos,

dependiendo de los dones que os haya dado a cada quien para el servicio humano.

Jack Andraka y su descubrimiento contra el cáncer. ¿Las farmacéuticas lo ayudarán?

El hombre, necesariamente y gustosamente, al darse cuenta de lo bello que sale de sus manos,

de sus pensamientos, de sus palabras, de sus acciones o de sus dones,

Me alabará a Mí porque reconocerá que lo perfecto solamente puede venir de Mí

y de esta forma, Mi perfección, que Yo os concedo y que gozáis porque sale de vosotros mismos,

vuelve a Mí en agradecimientos y en alabanzas porque reconocéis que todo eso os lo doy para bien vuestro y para gozo de Mi Reino.

Sed perfectos, pues, Mis pequeños, como Yo Soy Perfecto.

Pedidle a Mi Santo Espíritu en humildad, y con deseos de servirMe y servir a vuestros hermanos, que os alcance la perfección en lo que hagáis y que todo os lleve a gozar lo que salga de vosotros.

Y sobre todo, el agradecerMe todo lo que Yo os doy para que Mi Reino sea lo que Yo pensé para vosotros desde un principio, pero que fue cancelado por el Pecado Original.

Son tiempos ahora de terminar esta pesadilla humana de tanto pecado, de tanta maldad.

Regresaréis, Mis pequeños, el Resto Fiel, a esos momentos de perfección.

Cosas inimaginables y bellas vienen para todos vosotros, los que os habéis mantenido conMigo,

que Me habéis preferido a todas las cosas que hay a vuestro alrededor y que deseáis de corazón venir a Mí y gozar de este nuevo tiempo por venir.  

También os quiero hablar, del sexo.

Cuando a alguien le preguntáis acerca del sexo, inmediatamente lo relacionáis con vuestro cuerpo solamente.

Yo, en Mi Santísima Trinidad, Soy Indivisible con Mí Hijo y con Mí Santo Espíritu.

Vosotros, como creaturas que sóis, también sóis indivisibles, en cuanto a que estáis formados por cuerpo, alma y Espíritu.

No se puede concebir a una creatura pensando que sea pura alma o puro cuerpo, ¡Sóis indivisibles!

Cuando Yo, vuestro Dios, hablo de sexo, Yo os estoy hablando del papel que juega vuestra alma con vuestro cuerpo y los dos bajo la influencia de Mi Santo Espíritu.

Así como la Iglesia, como edificio, se vuelve santa al albergar al Santísimo Sacramento en el Tabernáculo,

vuestro cuerpo se vuelve santísimo al albergar a Mi Santo Espíritu, Tercera Persona de Mi Divinidad.

El cuerpo que os he otorgado para bajar a cumplir vuestra misión, no os pertenece, es Mío y no tenéis derecho a hacer con el lo que os plazca.

El cuerpo es santo, como santo es todo aquello que Yo creo y son vuestras acciones las que hacen pecado lo que Yo creé santo. 

Es el libre albedrío lo único que es vuestro y que Yo mismo respeto, al grado de que no os puedo obligar, siquiera, a vuestra salvación.

Lo que debéis entender es el porqué de vuestro cuerpo.

Ya os expliqué anteriormente, que vuestro cuerpo es tan perfecto, es la Obra Perfecta de Mi Creación, que ni aún vuestros científicos han podido entender perfectamente las funciones del mismo.

Yo puse a Adán y a Eva desnudos en el Paraíso.

Los creé santos y no había malicia en ellos de ninguna índole, la malicia entró después, por causa de Pecado Original.

El cuerpo humano es bellísimo, como bellísimo es todo lo que Yo Creo y cuido y os dí el acto de procreación como regalo de la creatura para con su Dios.

Yo pude haber creado millones de Adanes y millones de Evas y no necesitar de vosotros para la futura población mundial, pero no lo hice así.

Quise daros el regalo de procrear en el AMOR y así cada ser creado iba a ser un regalo para Mi,

para poder seguir llenándoos con almas amorosas que Yo pongo en cada cuerpecito que vosotros procreáis con Mi ayuda.

La procreación es el acto más grande, más sublime que tiene la creatura para con su Dios.

Es un acto SANTO, el cuál debe realizarse bajo la unión bendecida por Mí en el Sacramento del Matrimonio.

Los animalitos en la Naturaleza al unirse, en el apareamiento, siguen instintos que Yo puse en ellos.

Buscan pareja, la cortejan, la ganan y entre los dos hacen su nido, su madriguera, su hogar, en una palabra.

Defienden y respetan ésa familia y la protegen contra los depredadores naturales de cada especie, aún, a veces, a costa de su propia vida.

Decís que la Naturaleza es sabia y así es, porque sabios han sido Mis Decretos y Leyes para que se mantenga la vida animal.

Pero, ¿Qué ha pasado con vosotros, Mis hijos? Vosotros, que debierais dar ejemplo a todo lo creado, vais destruyendo todo lo bello, todo lo santo que Yo os dí.

Ahora os unís libremente, sin buscar Mis Bendiciones, a vuestro acto de AMOR, acto que se ha vuelto o de conveniencia económica o de búsqueda de lo superfluo y carnal.

Ya no buscáis Mis Bendiciones ni Mis Intereses, al darMe nuevos cuerpecitos bendecidos en el Matrimonio,

en los que Yo pueda enviar, orgullosamente, almas a cuerpecitos creados en el amor bendecido en el matrimonio sacramentado.

Os unís peor que bestias y no digo animales, puesto que respetan el instinto que Yo puse en ellos.

Os unís en pecado grave de adulterio destruyendo una o mas familias para lograr, supuestamente, otra unión, la cuál, no sólo no estará bendecida por Mí,

sino que al cabo del tiempo el remordimiento, por haberMe causado un Mal a Mi, a Mis Leyes y a la o las familias abandonadas, no os dejará vivir en paz.

Mi Santo Espíritu que habita en vuestro interior, os reprochará vuestro acto carnal, puesto que en él, prácticamente, no hubo un deseo espiritual basado en Mis Leyes para procrear otra familia.

Hacéis del sexo lo que queréis. Lo pisoteáis, lo alteráis, producís aberraciones antinaturales y todo porque os falta la vida en Gracia.

Sóis nuevamente el pueblo rebelde que guiaba Mí hijo Moisés. Os doy todo lo bueno y os cansáis de ello, busco lo mejor para vosotros y lo despreciáis.

Os doy el goce del acto de procreación como premio a vuestro acto amoroso al ofrecerMe un nuevo ser y esto lo volvéis vicio aberrante a Mis Ojos.

Le habéis hecho caso al Maligno, de gozar el gozo que os dá el acto de procreación,

Los esclavos de la Lujuria, SON ADORADORES DE ASMODEO…

pero sin aceptar la responsabilidad de cuidar del alma que bajará pura, santa y llena de Mí Amor, dentro del cuerpecito que formaréis para ella.

No deseáis ya daros por los demás, principalmente a vuestros hijos, Mis hijos, Mis almas, en ésos cuerpecitos.

Gran cuenta os tomaré por cada alma que no dejasteis bajar o lograrse, a causa de los abortos que produjisteis,

así como de la mala educación y cuidado que tuvisteis con el alma que os dí para ése cuerpecito que creásteis, durante el desarrollo de su vida terrena.

Entended que no se os está dando un hijo a cuidar, SE  OS ESTÁ DANDO UN ALMA, para guiarla, hacerla crecer en el amor y ayudarla a retornar a la Casa de vuestro Padre Dios.

El sexo es la vida santa que une a vuestro Dios con la creatura.

El sexo asegura la vida humana sobre la Tierra y ésta vida queda bendecida, cuando bendecida es la unión de ambos sexos en el Matrimonio.

Yo os creé hombre y mujer para que vosotros, en humildad amorosa, dependierais uno del otro, para que os complementarais, tanto a nivel alma, como a nivel cuerpo.

Nuevamente, entended, no sóis solo cuerpo ni debéis buscar sólo las bellezas del cuerpo en el sexo opuesto.

El alma es un atributo sólo de la creatura humana y ella incluye la inteligencia, la cuál deberéis usar para que con ella busquéis la estabilidad humana y espiritual,que toda creatura necesita en la pareja que tendréis.

Los pequeños que os permito tener, las pequeñas almas que os doy a cuidar, se alimentan especialmente de AMOR y éste es un atributo del alma.

Y por el hecho de poseer alma, una relación amorosa hombre-mujer, siempre resultará en un acto de procreación,

por la necesidad que se produce en el alma de ambos, de ver materializado el amor que los unió.

Vuestra carnalidad y vuestras bajas pasiones han degradado éste acto amoroso.

Ahora se os enseña –con engaño—que lo podéis hacer donde y cuando os plazca.

Que podéis impedir la vida, para no tener responsabilidades.

Que ya no es necesario que estéis unidos bajo el acto sacramental del Matrimonio.

Mi enemigo se burla de Mí y se burla de vosotros.

Habéis caído en sus redes, como vuestros Primeros Padres cayeron.

Vivís en peor depravación que Sodoma y Gomorra.

Hacéis de lo Divino, un acto pecaminoso, bestial y satánico, porque os convertís en hijos de Satán al seguir las obras que él inició con vuestros Primeros Padres y que ahora, vosotros seguís haciendo.

Limitáis Mí Obra de Procreación al impedir venga más vida santa a la Tierra, con los hijos que debierais aceptar en vuestro matrimonio bendecido por Mí, bajo el Sacramento Matrimonial.

Desconfiáis de Mí Poder, de Mí Omnipotencia y de Mí Promesa de proveeros de todo lo necesario para criar a los hijos bendecidos que Me pedís

y no sólo en cuanto a vuestras necesidades humanas, como lo son el vestido, el alimento, la casa, sino en todo lo concerniente a una buena educación espiritual.

Me habéis apartado de la mayoría de los hogares, como Padre, Protector, Guía y Sostén a todo lo que se os presente durante vuestra vida terrena.

Me habéis dejado sólo el papel de proveedor obligado de todo cuanto se os ocurra, sin tener el derecho de recibir siquiera un “gracias” de vuestro corazón.

Os dá vergüenza de hablar a vuestros hijos del sexo, porque vosotros mismos lleváis una vida errónea, de lo que la santidad del mismo os debiera enorgullecer.

Manipuláis, a conveniencia, cómo premio o castigo, la donación de vuestro sexo a vuestra esposa o esposo, por vuestra falta de caridad y por vuestro egoísmo.

Habéis apartado toda espiritualidad en el acto de procreación, ACTO SANTÍSIMO, en donde Yo Soy el principal afectado, para bien o para mal.

Os dá vergüenza vuestra desnudez, cómo vergüenza tuvieron vuestros Primeros Padres, al versa desnudos espiritualmente.

No fue la desnudez física la que los hizo ocultarse de Mí, fue la falta de vida divina que ya no recibieron por causa del pecado cometido, lo que les hizo esconderse. 

Se sintieron desposeídos de la Gracia Divina, la cual antes del Pecado, fluía libremente hacia ellos y de ellos hacía Mí.

El Pecado Original suspendió ésa fluidez de vida y por eso se escondieron, porque supieron que algo grave se había cometido.

Sintieron su desnudez corporal, porque la malicia entró al mundo por causa de ellos y así, ya no se vieron con ojos santos como antes se veían,

sino que ahora se veían en la forma en que ahora vosotros os véis, ojos de impureza, ojos de deseo carnal, ojos de pecado y lujuria.

Hijitos Míos, un gran regalo os he dado en vuestro sexo y en el acto de procreación.

Este don debe llevaros a la santidad y no a vivir en la bestialidad satánica en la cuál muchos de vosotros ahora vivís.

El mundo tiene que ser renovado en Mí Amor y en la Pureza en la cuál todas las cosas fueron creadas.

Fuisteis creados para ser los Reyes de la Creación y ahora os habéis vuelto la vergüenza de ella.

El alma que os dí debiera llevaros a ser el orgullo de la Creación y ahora sóis peor que las bestias.

Acercaos a Mí, Vuestro Dios. Reconoced vuestro mal proceder y vuestro pecado y pedídMe ayuda humilde a los actos pecaminosos y ya sin posible solución humana, que habéis cometido

y Yo, en un acto de Misericordia Omnipotente, os volveré al Redil Eterno.

Necesito vuestro sincero arrepentimiento y vuestro regreso al estado de Gracia en cuanto sea posible.

Producíd AMOR entre los vuestros, aún a pesar del pecado en el que podáis estar viviendo.

Acercad a todos los vuestros a Mí Corazón de Padre y Yo os alcanzaré las Gracias necesarias para vuestra salvación.

Reconozco el mal proceder de muchos de vosotros, pero también quiero reconocer vuestro arrepentimiento sincero para salvaros.

El calvario de mi hijo, TAMBIÉN YO LO SUFRÍ, y por amor a vosotros en mi Sacratísimo Corazón, MORÍ TRES VECES, por Él, por mi hija Maria, la Perfecta Obediente y por mi propio sacrificio…

El Mal nada puede contra Mí Amor, pero éste se puede dar sólo en los corazones arrepentidos y humillados, al daros cuenta del dolor que Me habéis causado. 

Pedíd unos por otros. Daós justos por pecadores, como Yo Me dí para salvaros a todos.

No existen Justos como Yo, que Soy El Justo, pero sí tenéis hermanos llenos de Mí Caridad y de Mí Presencia,

quienes pueden lograr, con su donación amorosa a Mis Intereses, la salvación de aquellos que están prácticamente condenados.

RegaládMe actos amorosos de donación vuestra, con sacrificios, ofrendas propias, ayunos, vida entregada a vuestro Dios, para Yo poder salvar a vuestros hermanos caídos en el pecado.

Todo se puede restaurar con el Amor de Mí Corazón.

Confiad, no os déis por vencidos, uníos a Mis Intereses de Salvación y juntos lograremos lo que no se ha logrado en siglos. El Triunfo de Mí Corazón se tiene que dar, porque el Amor todo lo vence y todo lo purifica.

Dejáos guiar por Mí Santo Espíritu, que os habita y seguid la guía amorosa de Mí Hija, la Siempre Virgen María, modelo de Pureza y Santidad en la creatura humana.

Os bendigo, Mis pequeños y empezad a gozar desde ahora la perfección a la que estáis llamados.

Yo os bendigo en Mí Santísimo Nombre, en el de Mí Hijo, modelo de Gracia y Donación y en el de Mí Santo Espíritu, guía interna que todos lleváis en vuestro corazón.

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GÉNESIS 3, 2


Diciembre 18 2020

Habla nuestro Señor Jesucristo

Los maestros habrán de proporcionar a las gentes el jugo de la Obra. Más ellos, si han de suministrar la miel, tienen que nutrirse con las flores que Yo he dado.

Todo es verdad en la Religión, sólo que a lo largo de los milenios y milenios, algunas verdades fueron dadas y expresadas mediante figuras o símbolos.

Y esto no basta ya para este siglo de racionalismo y positivismo…

¿Y por qué no decirlo? De incredulidad y de duda que penetran hasta en los ministros.

No basta ya. La fabulilla de la manzana, tal como se narra, no convence, no se acepta ni produce aumentos de fe;

antes debilita más bien la fe acerca de la verdad del Pecado Original 

Y por tanto, sobre mi predicación al ser Maestro entre las gentes, sobre la institución divina de la Iglesia, sobre la verdad de los Sacramentos…

Y así podría seguir enumerando todo aquello que haría que tambalease la aceptación de  la cuarta verdad de Fe.

LA PRIMERA VERDAD: la existencia de Dios.

LA SEGUNDA VERDAD: la rebelión de Lucifer.

 Y en consecuencia, la transformación del Arcángel en Demonio, en Satán y por tanto, en espíritu del Mal y de las Tinieblas, opuesto al espíritu del Bien y de la Luz.

LA TERCERA VERDAD: la Creación.

LA CUARTA VERDAD: LA CULPA DE ADÁN.

Vapor de soberbia que no dispersó, sino lo acogió y aumentó Y DECIDIÓ NO SERVIR

El cálculo en su consecuencia divina por Lucifer transformado en Satán, por no adorarme a Mí, Jesucristo, Hijo de Dios, Redentor del Hombre, su Adversario y Vencedor.

La fabulilla de la manzana no satisface ya a las gentes de hoy y sobre todo, a los maestros de hoy, los cuales la enseñan mal al no admitirla su pensamiento.

A la sutil y metódica erosión del racionalismo y demás tendencias de hoy se ha de oponer una abierta, sincera, verosímil y digna versión,

como corresponde a cuanto se relaciona con Dios, que es prueba propuesta por Él a sus creados,

LA ÚNICA VERSIÓN SINCERA Y REAL DEL PRIMER PECADO.

Y así creerán más los maestros que harán creer más a los fieles.

Lo que fue bueno al amanecer de la Humanidad resulta insuficiente y hasta perjudicial en el atardecer de la Humanidad,

 cuando los espíritus se han hecho ya adultos y se encuentran maleados con tantas cosas. ¡Demos luz! Que en la luz está la vida‖.

Adán y Eva, hermanos y esposos, al amarse se miraban con sus ojos inocentes como dos gemelos en una cuna.

Dios había puesto para el hombre al crearle una única necesidad tan sólo:  La del AMOR. 

Amor de hijos hacia su Padre, amor de súbditos para su Rey, amor de creados para su Creador Dios.

Y si el ácido de la Culpa no hubiese corroído las raíces del amor, éste habría crecido potente entre vosotros sin exigencia de fatiga alguna.

Qué digo fatiga, constituiría gozo para vosotros, una necesidad que produce alivio cuando se realiza como es en vosotros el respirar.

Y efectivamente, el AMOR estaba destinado a que fuera la respiración del espíritu del hombre y la sangre del mismo.

 Después vino la Culpa. ¡Oh, la ruina de la Culpa!

Antes de la Culpa todo estaba regulado y basado en el amor.

El amor como es ahora, el actual generador de los hijos, entonces no existía.

La malicia no existía y por tanto, — porque va con ella— tampoco el hambre carnal.

El hombre amaba a la mujer y la mujer al hombre; naturalmente, pero no según la naturaleza como vosotros la entendéis.

Sino según la naturaleza de hijos de Dios, o sea, sobrenaturalmente.

EVA FUE AL ÁRBOL…

EL PECADO ORIGINAL PROVOCÓ LA MUERTE DE DIOS…

Su presunción la llevó a la ruina.

La presunción es el fermento de la soberbia.

En el árbol del conocimiento del Bien y del Mal Eva encontró al Seductor…

Que mentirosamente la indujo a la desobediencia, esto es, a traspasar la orden de Dios …           (Gen.3,1-5)

Esto es, a desear desordenadamente ser semejante a Dios creador en la procreación (soberbia),

por lo tanto a desobedecerlo (desobediencia) comiendo del fruto del árbol del conocimiento del Bien y del Mal:

En el árbol encuentra al Seductor, el cual canta la canción de la mentira:

«¿Piensas que hay aquí algo de mal? No.  

Dios te lo prohibió porque quiere teneros como esclavos de su poder.

¿Creéis ser reyes?

No sois ni siquiera libres como lo es la fiera.

 Ella puede amar con un verdadero amor…

Y ser creadora como Dios…:

la vida verdadera consiste en conocer las leyes de la vida.

“Si quieres, yo te enseño…”

Entonces seréis semejantes a dioses y podréis decir a Dios: ‗Somos tus iguales‘»‖.

Eva, con tal de alcanzar el fin de la prometida y decantada semejanza o igualdad con Dios Creador, por medio de la procreación.

Engañada con tales palabras y cediendo a los halagos del Seductor, no rehúsa los medios:

Por lo tanto traspasa el divino Mandamiento o la divina Prohibición (Gén. 3, 6),

Y se entrega al placer de la glotonería y de la carne.

Por esto, además de soberbia, pecó de desobediencia, glotonería, lujuria:

Dios había dicho al hombre y a la mujer: «Os doy todo, tan sólo me reservo este misterio de la formación del hombre».

Satanás quiso arrebatar esta virginidad intelectual al hombre…

y con su lengua viperina acarició y fascinó los miembros y ojos de Eva,

creando en ella reflejos y excitaciones que antes no tenía,

porque la Malicia no la había envenenado todavía.

Ella « vió». Y al ver quiso probar. 

La carne se había excitado.

 ¡Oh, si hubiera invocado a Dios!… El Padre la habría… curado…

Pero Eva no fue al Padre Volvió sus ojos a la Serpiente.

Era una sensación dulce para ella.

Al ver que el fruto del árbol era bueno para comerse y que era bello y atrayente, lo cortó y se lo comió.

 Y «comprendió».

Ya la Malicia había bajado a morderle las entrañas.

Vió con ojos nuevos y oyó con oídos nuevos, los instintos y las voces de los animales.

Y sintió arder en ella algo raro.

Fue la primera en pecar.

Condujo a su compañero a igual cosa…‖.

Por eso sobre la mujer pesa una mayor condena.

Por Eva el hombre llegó a rebelarse contra Dios y por ella conoció la lujuria y la muerte.

Por ella perdió el dominio sobre sus tres reinos:

El del espíritu, porque permitió que el espíritu desobedeciera a Dios:

El de lo moral, porque permitió que las pasiones se adueñasen de él:

el de la carne, porque le rebajó a las leyes instintivas de las bestias.

 «La serpiente me engañó», dijo Eva

«La mujer me presentó el fruto, y comí de él» dijo Adán

Y el triple, desenfrenado apetito; desde entonces, tiene entre sus garras los tres reinos del hombre‖.

¡Todos los seres lloraron amargamente la inocencia profanada de su reina! 

¡Y llanto desolado de la reina ante esa profanación suya, cuya realidad y cuya imposible anulación comprende!

Eva deseó conocer y SE HIZO CREADORA, pero no logró ser dueña del árbol de la Vida.-

Se lee en el Génesis:

«Entonces Adán, siendo su mujer la madre de todos los vivientes, puso a su mujer el nombre de Eva»

 ¡Oh, sí! La mujer había nacido de la «Varona»

que Dios había formado para que fuera compañera de Adán, sacándola de la costilla del hombre.

Había nacido con su destino doloroso porque había querido nacer.

Porque había querido conocer aquello que Dios le había ocultado,

reservándose la alegría envidiable de darle el gozo de una posteridad, sin la humillación de los sentidos.

La compañera de Adán quiso conocer el Bien que se oculta en el Mal…

Y sobre todo, el Mal que se oculta en el bien, en el bien aparente.

Seducida por Lucifer, deseó ardientemente conocer cosas,

QUE SOLO DIOS PODÍA CONOCER SIN PELIGRO,

Y SE HIZO CREADORA.

 Pero usando indignamente esta fuerza de bien, la había corrompido transformándola en acto malo,

pues que era la desobediencia a Dios y malicia y avidez de la carne.

Ya era ella la «madre».

Amaestrada y seducida por Satanás, por la Serpiente, Eva cayó en un pecado de cuatro ramas:

Soberbia, Desobediencia, Glotonería, Lujuria.

Y ya seducida y hecha discípula del Demonio, se convierte para Adán en maestra y seductora:

El pecado cuádruple que Eva había cometido por instigación diabólica,

Adán lo cometió por instigación de la mujer: 

Y el árbol prohibido se convierte en realidad para el género humano en algo mortal,

porque de sus ramas pende el fruto del saber amargo que proviene de Satanás.

Y LA MUJER SE CONVIERTE EN HEMBRA.  

Y con el fermento del conocimiento satánico en el corazón, va a corromper a Adán…‖

 A consecuencia de este cuádruple pecado (esto es, de soberbia, desobediencia, glotonería, lujuria)

Y PARTICULARMENTE POR CAUSA DEL CUARTO:

LA LUJURIA

 Remate de toda infeliz obra pecaminosa, como cosa que se puede conectar con la culpa de soberbia o desobediencia o glotonería,

pero que se une mejor con la de Lujuria.

Los ojos de Adán y Eva se abren y caen en la cuenta de estar desnudos,

se hacen taparrabos con hojas de higuera y se los ponen (Gén. 3, 7)

Y así pecando, los dos mueren en el espíritu a la Gracia.

 Y en castigo del pecado Dios castiga a los primeros padres y descendientes con la pena de la muerte…

Y la destrucción del cuerpo que se realiza a su tiempo:  

Además castiga a la mujer en su condición de madre y esposa.

Y al hombre en la de trabajar (Gén. 3, 16-19).

Además de condenarlos, los arroja del Paraíso Terrestre …

Y por lo tanto la pérdida de la amistad divina, llegada a este nivel la carne;  corrompido lo moral, degradado lo espiritual,

conocieron el dolor y la muerte del espíritu privado de la Gracia.

Y DE LA CARNE PRIVADA DE LA INMORTALIDAD

Vosotros que os horrorizáis por las ruinas de vuestros palacios, de vuestros templos, de vuestros puentes, de vuestras ciudades.

27. Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó.

Y maldecís de los explosivos que destruyen, pulverizan y dañan todo.

¿No pensáis qué tamaño de ruina causó la Culpa del hombre?

En el hombre, lo obra más perfecta de la Creación, pues fue hecho por la Inteligencia Eterna que, lo diré así:

Os fundió, metal sin escorias, dándoos su misma forma.

Consiguiendo modelaros a su Imagen y Semejanza, tan bellos y puros que se llenó de júbilo el ojo de Dios al contemplar su Obra…

 Y la Tierra cantó con voz altísima por la gloria de ser el planeta que, en los Orígenes del Universo,

alcanzaba a ser el inmenso palacio del rey-hombre, hijo de Dios‖. 

 La Culpa desbarató, en las raíces del hombre, aquel conjunto perfecto.

Y, desaparecido el amor del hombre para con Dios,

desapareció el amor de la Tierra para con el hombre.

Se desencadenó sobre la Tierra la ferocidad entre los seres inferiores, entre éstos y el hombre y…

¡Horror de los horrores!, entre los mismos hombres!

Aquella sangre se caldeó por el odio y se derramó contaminando el altar de la Tierra…

Sobre la que Dios pusiera a sus primeros hombres para que, amándose, le amaran…

Satanás sigue inoculando su veneno… Y por eso, la perversión ha AUMENTADO

Y enseñasen el amor a sus descendientes:

ÚNICO RITO QUE DIOS QUERÍA DE VOSOTROS.

Y he aquí cómo entonces, de la semilla de la Culpa nació una planta:

una planta de amargo fruto y punzantes ramas: EL DOLOR.

Primeramente el dolor sufrido del modo que el hombre lo podía sufrir conforme a su embrionaria espiritualidad contaminada:

un dolor animal hecho de los primeros dolores de la mujer.  Y de las primeras heridas hechas a la carne fraterna,

UN DOLOR FEROZ DE AULLIDOS Y MALDICIONES,

GERMEN SIEMPRE DE NUEVAS VENGANZAS.

Más tarde, al refinarse en su ferocidad, aunque no en su esencia, también evolucionó el dolor haciéndose más complicado:‖

Dos son las necesidades del hombre:

El amor que impide cometer el Mal y el dolor (santificado por Jesús que, al fundirlo con su dolor infinito, dio así méritos al dolor) que lo repara.

Esta es la Ciencia que se ha de aprender: saber amar y saber sufrir”

El conocimiento del Bien y el Mal, envenenó la sabiduría y destruyó el mayor Don que nos estaba reservado… EL SEXO DIVINO Y SAGRADO, enseñado por Dios

La Culpa, más nefasta que la dinamita, trastornó al hombre en sus raíces.

¿Y sabéis dónde se encontraban éstas? En el pensamiento de Dios que hiciera al hombre.

La Culpa desbarató, en las raíces del hombre, aquel conjunto perfecto de carne y espíritu;

de carne, no diferente, en los movimientos del sentido, del espíritu.

del que no era contraria sino más pesada tan solo y en modo alguno enemiga;

de espíritu, NO prisionero y prisionero subyugado en la cárcel de la carne.

 Sino, de espíritu jubiloso dentro de la dócil carne que le guiaba a Dios;

era atraído a Dios al modo de un imán divino, mediante las relaciones de amor entre el Creador:

el Todo y el espíritu:

7. Entonces Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente. GÉNESIS 2, 7

LA PARTÍCULA QUE DE SÍ MISMO, DIOS HABÍA DONADO AL HOMBRE 

 La Culpa desbarató aquél armonioso entorno que puso Dios en derredor de su hijo para que fuese rey y rey feliz.

La herida de Eva engendró el sufrimiento, que no terminará sino hasta cuando muera la última pareja sobre la Tierra.

Si los cataclismos y las tinieblas acompañaron la muerte del Inocente,

 TAMBIÉN TINIEBLAS Y FUERTE TEMPESTAD

ACOMPAÑARON A LA MUERTE DE LA INOCENCIA Y DE LA GRACIA

Cuando nos crucificamos y Dios nos convierte en corredentores, somos pararrayos de la Justicia Divina…

EN LOS CORAZONES DE LOS PRIMEROS PADRES.

Había nacido el Dolor sobre la Tierra.

Y la Providencia de Dios no quiso que fuese eterno;

de forma que os da, después de años de dolor, la alegría de salir del dolor para entrar en la alegría, si sabéis vivir con corazón recto.

 LA LIBERADORA DEL HOMBRE CAÍDO:

LA GRACIA.-

Únicamente la Gracia puede desatar las ligaduras de este monstruo despiadado.

“El celibato NO es una vida sin amor. Es la vida de UN AMOR MÁS GRANDE que el carnal. “

Y si la Gracia vive, si está vivísima, si la voluntad del hijo fiel la mantiene cada vez más viva, llega incluso a estrangular al monstruo. 

Ya no habrá nada que temer: ni a los tiranos internos: o sea, la carne y las pasiones;

ni a los tiranos externos: o sea, el mundo y los que en el mundo tiene poder, ni a las persecuciones ni a la muerte.

Es como dice el Apóstol Pablo: «No temo a ninguna de estas cosas, y ya no considero mía mi vida, con tal de cumplir mi misión

y llevar a cabo el ministerio encargado por el Señor Jesús para dar testimonio del Evangelio de la Gracia de Dios»‖.

No se debe olvidar que la Gracia es Luz. Y que quien la posee, conoce lo que es útil y bueno conocerse.

“Ave María gratia plena…”

La Llena de Gracia conoció todo porque la Sabiduría la instruía (la Sabiduría que es Gracia), y se dejó guiar santamente.

Eva pues, conocía lo que era bueno conocer; no más de eso.

Porque es inútil conocer lo que no es bueno.

No tuvo Fe en la palabra de Dios, y no fue fiel a su promesa de obediencia.

 CREYÓ A SATANÁS, QUEBRANTÓ SU PROMESA,

QUISO CONOCER LO NO BUENO, LO AMÓ SIN REMORDIMIENTO,

TRANSFORMÓ SU AMOR, QUE SE LE HABÍA DADO Y QUE ERA TAN SANTO,

EN UNA COSA CORROMPIDA, A UNA COSA QUE NO VALÍA NADA.

 Ángel caído, se arrastró por el fango y paja,

mientras que podía haber corrido dichosa entre las flores del Paraíso Terrenal y ver florecer a su alrededor su prole,

de la misma forma que un árbol se cubre de flores sin doblegar su copa y meterla en el pantano‖.

El Padre Creador concedió la maternidad también a Eva, libre de todo cuanto ahora la envilece.

Una maternidad dulce y pura sin el lastre de los sentidos…

¡De cuánta riqueza se despojó Eva! ¡Más que de la inmortalidad!…

Pero la maternidad, que dejó a mi Madre intocable,

Ella la nueva Eva, la conoció para que pudiese decir al mundo cuál hubiera sido la dulce suerte de la mujer al dar a luz sin ningún sufrimiento…‖

El Génesis narra el pecado de los primeros padres y el castigo que Dios infligió a ellos y a sus descendientes.

Ha sido sobre todo, mi apóstol S. Pablo (Rom. 5) al establecer un parangón entre Yo vuestro Redentor y Adán, entre el primero y el Segundo Adán

y  teniendo ante sus ojos la Anunciación, compararon a Eva y a María, esto es, a la primera y a la segunda Eva.

GÉNESIS 3, 1


Diciembre 18 2020

Habla la Santísima Virgen María

Hijitos Míos, Soy vuestra Madre Santísima, la Siempre Virgen María, la Madre del Hijo de Dios hecho Hombre para la Redención del género humano.

Hijitos Míos, Soy la Pura, la Santa, la Inmaculada, virtudes con las que Me dotó Nuestro Padre Dios para la Misión que debía desempeñar.  

El Hijo de Dios no podía descender del Cielo y encarnarse de cualquier mujer,

Yo fui preservada del Pecado Original para mantener una situación de pureza, tanto de alma, como de cuerpo,

para que Mi Dios pudiera vivir y desarrollarse sus primeros meses, de un cuerpo y de un alma acorde a Su Categoría de Dios.

Yo fui Tabernáculo purísimo y viviente para albergarlo aquí en la Tierra, Gracia inmensa que recibí de Mi Dios y Señor.

Con ésta introducción os quiero hacer resaltar la importancia que da Nuestro Padre Dios a la Pureza,

virtud, que Nuestro enemigo el Maligno, ataca con toda su furia y procura, de ella, arrancar a todo ser que viene a la Tierra a servir a Mi Señor.

Ya les hemos hablado de ésta virtud tan excelsa, pero ahora quiero profundizar más en ella:

PARA PODER EXPLICAROS

LA DIFERENCIA ENTRE AMOR Y DESEO,

LAS CUALES VAN ÍNTIMAMENTE LIGADAS A LA PUREZA.

El Maligno, con sus múltiples engaños, os ha llevado a una situación de error gravísimo, el cuál daña gravemente el Corazón de Mi Dios.

Os ha hecho creer que vuestro cuerpo -vuestra belleza exterior-, es lo que cuenta…

y de ahí que os lleva a malgastar vuestro tiempo, el tiempo de Dios,

TANTO EN EL TOMAR DEMASIADOS CUIDADOS

PARA MANTENER BELLO VUESTRO EXTERIOR,

COMO EN EL HACER MAL USO DE VUESTRO CUERPO

impidiéndoLe llevar a cabo la Obra de Procreación que Él os ha pedido, para poder seguir mandando almas a la Tierra

para que con Su Amor, en vosotros, podáis vencer a las fuerzas del Mal.

En especial Me dirijo a vosotras, Mis pequeñas hijitas, almas a las que os ha tocado el exterior femenino.

El pudor ya no es parte de vuestra vida.

Creéis que si no mostráis vuestras formas corporales, no podréis atraer al sexo opuesto.

Y de aquí se derivan infinidad de errores que van minando vuestra vida espiritual,

Y desperdiciando el Tiempo de Dios, buscando el cómo mostraros más bellas al mundo.

Vuestra vida se consume en sólo ver por vuestro exterior, en buscar los afeites mejores para resaltar “vuestra belleza”.

Las dietas y los cuidados en los alimentos a consumir, se vuelven toda una ciencia para la gran mayoría de vosotras.

Platicáis de cosas superfluas y pecaminosas y sólo con la finalidad de ser admiradas, consentidas y mostradas como trofeo en manos de vuestro “hombre”.

Buscáis las modas provocativas. Tratáis de asistir a los lugares de perversión aún a pesar de sufrir humillaciones, en ésos antros de vicio y de maldad.

Permitís que vuestro cuerpo sea tratado como cosa, como instrumento de placer humano, con tal de presumir ante las demás mujeres, que vosotras sí sois capaces de “amar”.

Os habéis dejado engañar por el gran engañador, padre de la mentira y del mal, para no llevar a cabo la Obra de Dios en vosotras.

Le negáis a vuestro Padre Dios, la Gracia Divina de la maternidad por no afectar vuestra belleza exterior y para no aceptar “compromisos de ama de casa”

por que os sentís seres libres que podéis hacer de vuestro cuerpo y de vuestra alma, lo que queráis.

En que error tan grande habéis caído, y vuestra falta de espiritualidad no os permite daros cuenta del engaño y en el que ahora vivís.

Vosotras sabéis que vuestro cuerpo no va a durar mucho tiempo con la juventud y lozanía que ahora tenéis.

HABÉIS CAMBIADO EL AMOR POR EL DESEO,

ERROR QUE OS HACE CAER DEL CIELO AL ABISMO,

DE LA VIRTUD AL VICIO.

Os llenáis de joyas y oropel externamente y vaciáis vuestro interior de lo más bello, puro y santo que toda mujer debiera cultivar, el amor.

El amor que dará unidad en la familia, el amor que será como dique de contención contra las fuerzas del Mal

El amor que hará perdurar la especie humana bajo las Leyes y Decretos de vuestro Dios.

Ahora puedo ver una gran cantidad de jovencitas, que al dejarse llevar por el mundo y sus desvíos,

se han vuelto como muñequitas de porcelana, muy bellas por fuera y muy frías y vacías por dentro.

Ya no hay material usable, en la gran mayoría de vosotras, para lograr hacer una familia estable.

Si os llegáis a casar, al enfrentaros a las primeras responsabilidades que se tienen normalmente, al formar una familia, no sabéis cómo resolverlas

y cuando os dais cuenta de que vuestro esposo ya no busca a la “muñequita” solamente,

sino a la mujer y madre para formar una familia,

entonces os sentís que ya no podéis con “el paquete”, ya que preferisteis sólo buscar cómo embelleceros exteriormente, no embellecisteis vuestra alma y sus cualidades

y no acrecentasteis los dones que Dios os dio para poder llevar a cabo vuestra misión de esposa y madre de familia.

Entended, hijitas Mías, que el amor y el deseo son dos situaciones muy diferentes.

El amor es alimento y vida del alma, que une y que hace crecer al alma y a la persona, en su totalidad.

El deseo es una pasión desordenada del cuerpo, desligado totalmente del alma.

Es un apetito animal, es un instinto que debe ser controlado por las fuerzas espirituales propias del ser humano.

Sí a veces os sentís observadas suciamente por un hombre, es porque vuestra forma de vestir, vuestra apariencia, lo incitan a ello.

El no podrá observar más allá de lo que vosotras permitáis.

Si muchas de vosotras sois atacadas en vuestra virginidad, es por vuestra misma culpa, habéis perdido el pudor y el recato.

Si muchas de vosotras sois tomadas como instrumentos de placer por un tiempo y luego apartadas como deshecho,

es por causa de vuestra vaciedad y materialismo.

BUSCÁIS COMPRAR TODO LO POSIBLE

Y LLENAROS DE MONEDAS,

LO CUÁL SÓLO OS AYUDARÁ A GANAR VUESTRA PERDICIÓN ETERNA,

CUANDO PARA CONSEGUIRLAS

“VENDÉIS” VUESTRO EXTERIOR AL MEJOR POSTOR.

YA NO OS RESPETÁIS EN NADA.

Vuestro cuerpo se ha vuelto mercancía y vuestro trato, superfluo y vacío.

Vuestra conversación se ha llenado de palabras obscenas y de temas pecaminosos, vacíos y mundanos.

Ya sois muy pocas de vosotras, Mis pequeñas, en las que el recato y la virtud, aún están presentes.

Sois muy pocos ahora, los que vais con la idea por la vida, de servir a vuestro Dios en la familia y en la continuidad del amor en vuestros pequeños.

Sois muy pocas ahora, Mis pequeñas, que véis primero por los intereses de Mi Señor, que en los vuestros propios.

10. Una mujer completa, ¿Quién la encontrará? Es mucho más valiosa que las perlas. 11. En ella confía el corazón de su marido, y no será sin provecho. 12. Le produce el bien, no el mal, todos los días de su vida. Proverbios 31, 10 -31

Sois muy pocas ahora, Mis pequeñas, las que buscáis hacer familia y proteger los tesoros espirituales de Mi Dios y poderlos transmitir a Sus pequeños, a vuestros hijos.

Sois tan pocas ahora, Mis pequeñas, las que pasáis por el mundo sin contaminaros de sus bajezas y pecados.

La vanidad, la inseguridad personal, por falta de espiritualidad y de Oración; os pierden, os hacen caer fácilmente.

¡Cómo no va a estar este Mundo como ahora está, si vosotras, Mis pequeñas, Mis mujercitas,

las encargadas principales de transmitir los valores en la familia, YA NO LOS POSEÉIS!

El Mundo os ha encadenado a su vaciedad y a su bajeza y ya no deseáis levantar fa vista a vuestro Creador,

porque ya no queréis ser las mujeres “caducas, abnegadas y aburridas de tiempos pasados”.

Ahora os sentís mujeres “modernas”, que podéis hacer lo que queráis con vuestro cuerpo, que tenéis el “derecho” de asesinar,

con los medios anticonceptivos y con el aborto, a los bebés que se estén desarrollando en vuestra vientre.

Yo os digo que ahora el Infierno está lleno de almas, como vosotras, que se sintieron modernas y con derechos para ir en contra de vuestro Dios.

El derecho de dar y quitar la vida sólo corresponde a Vuestro Dios y Creador. 

Y vosotras os estáis tomando una prerrogativa que os está encadenando para la Eternidad en el Abismo Infernal.

El don de la maternidad es una bendición tan grande

que en la antigüedad se le consideraba maldita a la que no podía procrear y era bendita de Dios la que sí podía concebir.

Hijitas Mías, recapacitad, el tiempo es corto y Mi Hijo ha de volver.

 ¿Podríais dar cuentas favorables de vuestra vida a vuestro Dios?

¿Ha sido vuestra vida acorde a la voluntad de vuestro Dios?

¿Habéis dado vida corporal y espiritual al aceptar la maternidad y al observar y transmitir las Leyes y el Amor de vuestro Dios a vuestros hijos?

¿Estáis viviendo en el Mundo, como una verdadera alma hija de Dios, lo debe hacer?

Vinisteis todos vosotros al Mundo a dar ejemplo y vida de Amor Santo y de Virtud.

Y no a destruir la Obra de Dios al volveros cómplices del Mal.

Arrepentíos en éste POQUÍSIMO tiempo que se os ha dado para reflexionar, los que aún tenéis Vida.

PORQUE EL TIEMPO YA NO ES TIEMPO

Y enderezad vuestro camino.

Recordad que de vuestro Dios-Amor podréis obtener todo el perdón necesario

para que después podáis encaminar vuestra vida futura por los caminos de bien que Él mismo ha trazado para cada uno de vosotros.

Atended a los deseos de vuestro Dios y Él atenderá los vuestros para toda la Eternidad.

Vuestro tiempo sobre la Tierra es demasiado corto, comparado con la Eternidad que Él os dará como premio a vuestras buenas acciones y

AL BUEN DESEMPEÑO DE VUESTRA MISIÓN

PROVERBIOS 31, 10-31

Recordad que vinisteis a la Tierra a servir a vuestro Dios,

¡Honor grandísimo que se concede a las almas que Él escoge y todos vosotros, a los que se os dio e! Don de la vida, fuisteis escogidos!

Agradeced a vuestro Dios éste Don tan grande, enmendad vuestra vida y atended a Sus Deseos,

con toda vuestra voluntad y corazón, que Él os recompensará con creces.

Tomad de Mí, hijitas Mías, Mi ejemplo, Mi Guía y Mi Amor por Nuestro Dios,

para que Yo os pueda llevar a la meta final de la mejor manera

y para que Yo pueda obtener un gran premio eterno de Mi Señor, para cada una de vosotras.

EN VOSOTRAS, MIS PEQUEÑAS, ESTÁ PRINCIPALMENTE

VOLVER A RESTAURAR LO PERDIDO

POR EL PECADO ORIGINAL.

Buscad y actuad en la Pureza, en la el Amor Verdadero y así el resto será fácil para la restauración del Re¡no de Dios en la Tierra.

Llenaos de vida interior, para que ésta se refleje en vuestro exterior, para bien de todos.

Sois almas al servicio de vuestro Dios, orad profundamente para que el Maligno no os engañe más.

Daos cuenta de vuestro valer, tanto para la propagación de la vida, cómo de las buenas costumbres hacia todo el género humano.

Sin vosotras Mis pequeñas, la vida de oración, de unión familiar

y de la transmisión de las buenas costumbres de devoción cristiana, no se pueden dar.

¡Valéis mucho más de lo que os imagináis, pero sólo cuando veis hacia vuestro interior,

buscando la Guía Divina y lo engrandecéis hacia vuestro exterior!

¡El tesoro que Dios puso en vuestro interior ES GRANDISIMO, no le desperdiciéis!

Yo os bendigo en el Nombre de Nuestro Padre, en el Nombre de Mi Hijo Jesucristo y en el Nombre de Mi Esposo, el Santo Espíritu de Dios-­Amor.

Y Yo os bendigo en Mi Santo Nombre, de Madre, de Sierva e Hija de Mi Dios y Señor.

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121 LA ADVERTENCIA


121 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

La primavera viste con sus hermosos colores, la orilla florida de Genesaret y todos los árboles frutales de los huertos que adornan las villas campestres y los caseríos de los poblados ribereños. 

Jesús está en el lago, en la barca de Pedro, que va detrás de otras dos barcas: una de ellas normal, de pesca, gemela de la de Pedro.

La otra graciosa, rica, de recreo, la de Juana de Cusa; pero la dueña no va en ella, sino que está a los pies de Jesús en la tosca barca de Pedro.

La primera hermosísima manifestación de la primavera palestina, que esparce sus nubes de almendros en flor y deposita perlas de futuras flores en perales y manzanos, granados, membrilleros…

Todos, todos los más ricos y delicados árboles, en flores y frutos.

Cuando la barca acaricia una determinada zona de la orilla, bajo el sol ya aparecen los millones de capullos que están engrosándose en las ramas en espera de florecer, mientras los pétalos de los almendros precoces

revolotean, cual mariposas, en el aire quieto, hasta posarse sobre las claras olas.

Las orillas, entre los tallitos de hierba nueva que parece seda de un color verde alegre, están rociadas de ojos de oro de ranúnculos, de estrellas radiadas de pequeñas margaritas;

junto a éstas, erguidas sobre su pedúnculo, como reinecitas coronadas, sonríen leves, pacíficas como iris infantiles, las miosotas sutiles, celestes, delicadísimas, que parecen decir “sí, sí” al Sol, al lago, a su hermana hierba,..

Y que se sienten contentas de florecer ante los ojos cerúleos de su Señor.

En este comienzo de primavera, el lago no presenta todavía esa riqueza triunfante de los siguientes meses;

no tiene todavía ese fasto suntuoso, hasta sensual, de los millares de rosales rígidos o trepadores, que forman mata en los jardines o velo en los muros;

de los millares de corimbos de los codesos y de las acacias; de los millares de filas de nardos en flor; de los millares de estrellas enceradas de los agrios; de todo este entremezclarse de colores, de perfumes violentos,

delicados, embriagadores, que se presentan ante el frenesí humano de gozar y lo estimulan; un frenesí que profana, demasiado, este rincón de la Tierra tan puro como es el lago de Tiberíades,

lugar elegido desde el comienzo de los siglos para escenario del mayor número de prodigios de Jesús.

Juana está mirando a Jesús, que está ensimismado en la gracia de su lago galileo. El rostro de ella sonríe repitiendo como espejo fiel la sonrisa de Él.

En las otras barcas van hablando, aquí hay silencio; el único ruido es el rumor sordo de los pies desnudos de Pedro y Andrés, que regulan las maniobras de la barca y el suspiro del agua que la proa va abriendo…

Y que susurra su dolor en los lados de la barca, para después transformarse en risa en la popa, cuando la herida se cierra formando una estela argentina que el sol enciende como polvo diamantino.

Pasado este tiempo, Jesús deja su contemplación. Vuelve su mirada hacia su discípula. Le sonríe.

Le pregunta:

–      Hemos llegado casi, ¿No?

Dirás que tu Maestro es un compañero muy poco afable, no te he dirigido ni una palabra.

Juana responde:

–     Pero las he leído en tu rostro, Maestro.

Y he oído todo lo que decías a las cosas que nos rodean.

–     ¿Y qué es lo que les decía?

–     Amad, sed puras, sed buenas, porque venís de Dios y de su mano nada salió malo o impuro.

–     Has leído bien.

–     Señor mío, las hierbas lo hacen y los animales también.

¿Por qué no lo hace el hombre, que es el más perfecto?   

–     Porque el diente de Satanás ha entrado sólo en el hombre.

Su pretensión ha sido destruir al Creador en su mayor prodigio, en el más semejante a Él.

Juana agacha la cabeza y medita.

Da la impresión de ser una persona que no afronta algo o que vacila entre dos tendencias opuestas.

Jesús la observa.

Al final, levanta la cabeza y dice:

–     Señor, ¿Tendrías inconveniente en conocer a unas amigas mías paganas?

Ya sabes que Cusa es de la Corte y Herodes y Herodías, sobre todo ella, que es la verdadera dueña de la Corte y a cuya voluntad se someten todos los deseos de Herodes, por… moda.

Por mostrarse más refinados que los demás palestinos, para ser protegidos por Roma adorando a Roma y a todo lo romano, se muestran complacientes con los romanos de la casa proconsular y casi nos los imponen.

Verdaderamente debo decir que no son mujeres peores que nosotras; también entre nosotras, en estas orillas, hay algunas que han caído muy bajo.

¿Y de qué podemos hablar, si no hablamos por Herodías?… Cuando perdí a mi criatura y enfermé, fueron muy buenas conmigo.

Además no las había buscado. Luego la amistad ha seguido.  

Pero, si me dices que no es correcto, la disuelvo. ¿No? Gracias, Señor.

Anteayer estaba en casa de una de estas amigas. Por mi parte era una visita de amistad; por parte de Cusa era una visita obligada.

Era una orden del Tetrarca, que.., quisiera volver aquí y que no se siente demasiado seguro, y entonces… quiere estrechar vínculos más interesados con Roma para tener cubiertas las espaldas.

Bueno, incluso… ¿Tú eres pariente del Bautista, verdad?

Bueno, pues te ruego que le digas que no se fíe demasiado, que no abandone nunca las fronteras de Samaria. O mejor, si no siente repulsa, que se oculte allí un tiempo.

La serpiente se acerca al cordero y el cordero tiene mucho de qué temer; de todo.

Que esté atento, Maestro. Que no se sepa que lo he dicho yo, porque significaría el fin de Cusa.

–     No te preocupes, Juana.

Le advertiré al Bautista a través de un medio eficaz, sin que perjudique a nadie.

–     Gracias, Señor. Deseo servirte…

Lo que pasa es que no quisiera que ello creara extorsiones a mi marido. La verdad es que… no siempre voy a poder ir contigo; algunas veces tendré que quedarme en casa porque él así lo desea, y es razonable.

–     Sí, te quedarás, Juana; lo comprendo todo.

No sigas hablando, que no es necesario.

–     Pero, en los momentos de mayor peligro para Ti, ¿Me querrás a tu lado?

–     Sí, Juana, por supuesto.

–     ¡Cuánto peso el tener que decir esto! y

¡Y el hecho mismo de decirlo! Ahora me siento aliviada.

–     Si tienes fe en Mí, vivirás un consuelo continuo.

Pero… me estabas hablando de una amiga tuya romana.

–     Sí. Es amiga íntima de Claudia.

Creo que incluso son parientes. Tendría interés en hablar contigo, por lo menos en escucharte.

Y no sólo es ella. Además, ahora que has curado a la niña de Valeria, la noticia ha llegado a la velocidad del relámpago, su interés es mayor.

La otra noche, en un banquete, había muchas voces a favor y muchas en contra de Tí. Había también algunos herodianos y saduceos, aunque lo negarían sí se lo preguntasen.

Y también mujeres… ricas y… y no honestas.

Estaba, siento decirlo porque sé que eres amigo de su hermano, estaba María de Magdala, con su nuevo amigo y con otra mujer, griega creo, tan licenciosa como ella.

Ya sabes cómo hacen los paganos, ¿No? Las mujeres se sientan a la me-sa con los hombres. Bueno esto es muy… muy… ¡Oh, qué situación más violenta!

Mi amiga, que es una mujer delicada, me eligió como compañero a mi propio marido, lo cual me significó un gran alivio. Pero las otras… Bien, pues se hablaba de Tí, porque impresionó el milagro que hiciste a Faustina.

Los romanos mostraban admiración hacia Tí como un gran médico y mago… Perdona, Señor , pero los herodianos y saduceos escupían veneno contra tu Nombre.

Y María… ¡Qué horror, María!… Empezó con burlas y luego… No, no quiero decirte esto. Estuve llorando toda la noche.

(Lo que Juana calló, es que María de Mágdala dijo que había  convertido en un reto el seducir a Jesús. El hombre que la ha deslumbrado y al que ha deseado como a ningún otro…

Ella dijo que era Apolo que se había encarnado otra vez y que solamente era un hechicero encantador… un hombre bellísimo y muy incitante… Y que finalmente y como hombre, también caería rendido a sus pies…)

–     ¡Déjala! ¡Sanará!

–      ¡No, no, si está sana!

–     En cuanto al cuerpo; lo demás está todo intoxicado. Pero sanará.

–     Si Tú lo dices…

Ya sabes cómo son las romanas… Sus palabras fueron: “No nos asustan las brujerías, ni creemos en fábulas. Queremos juzgar por nosotras mismas”.

Y luego a mí me dijeron: “¿No podríamos oírle hablar?”

–      Diles que al final de la luna de Sabat estaré en tu casa.

–     Se lo diré, Señor.

¿Crees que se acercarán a ti?

–     En ellas hay todo un mundo que rehacer.

Lo primero es derribar, luego edificar. No es imposible. Ahí está tu casa Juana.

Recuerda el jardín y trabaja en ella para tu Maestro como te he dicho.

Adiós, Juana. El Señor sea contigo. Yo te bendigo en su Nombre.

La barca se arrima.

Juana dice en tono de ruego:

–     ¿Entonces no pasas siquiera?

–     Ahora no. Debo reavivar las llamas.

En unos pocos meses de ausencia casi se han apagado. Y el tiempo vuela.

La barca se detiene en el recodo que penetra en el jardín de Cusa.

Unos domésticos acuden para ayudar a su señora a bajar.

La barca de Juana, en donde navegaron Juan, Mateo, Judas y Felipe, la han dejado para subir a la de Pedro , atracada en el embarcadero,

la cual luego se separa lentamente y reanuda su navegación hacia la orilla opuesta.

115 LA PRIMERA DISCÍPULA


115 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Jesús va caminando solo, raudo, por la vía de primer orden que pasa cerca de Nazaret.

Entra en la ciudad y se dirige a su casa.

Cerca ya de ella ve a su Madre, que también se está dirigiendo a la casa, acompañada por su sobrino Simón, que va cargado de haces de ramas secas.

La llama:

–    ¡Mamá!

María se vuelve y exclama:

–    ¡Oh, Hijo mío bendito! 

Y ambos corren al recíproco encuentro.

Simón imita a María y dejados los haces de ramas en el suelo, va hacia su primo y lo saluda cordialmente.

Jesús dice:

–     Mamá mía, aquí estoy. ¿Estás contenta ahora?

María contesta feliz:

–     Mucho, Hijo mío. Pero…

Si sólo por mi súplica lo has hecho, te digo que ni a ti ni a mí nos es lícito seguir los dictámenes de la sangre antes que la misión.

–     No, mamá; he venido también para otras cosas.

–     ¿Es verdad lo que dicen, Hijo mío?

Yo creía, quería creer, que no te odiasen tanto, que se tratase de voces mentirosas…

Las lágrimas se patentizan en la voz y en los ojos de María.

–     No llores, Mamá; no me des este dolor. Necesito tu sonrisa.

–     Sí, Hijo mío, es verdad.

Ves tantos rostros duros de enemigos, que necesitas sonrisas y mucho amor. No obstante, aquí, ¿Ves?, aquí hay quien te ama por todos…

María, apoyándose levemente en su Hijo, quien con el brazo sobre sus hombros, la lleva arrimada a sí.

Camina lentamente hacia la casa, tratando de sonreír para eliminar todo rastro de dolor en el corazón de Jesús.

Simón igualmente, tras haber recogido sus haces de ramas, va caminando al lado de Jesús.

Jesús dice preocupado:

–    Estás pálida, Mamá.

¿Te han causado mucho dolor? ¿Has estado enferma? ¿Has trabajado demasiado?

–     No, Hijo, no.

A mí no me han causado ningún dolor. Mi único padecimiento eras Tú, lejano y no amado. No, no, aquí son todos muy buenos conmigo.

Bueno, ya no me refiero a María y a Alfeo; ya sabes cómo son.

E incluso Simón. Ya ves lo bueno que es… pues siempre así. Ha sido mi socorro durante estos meses.

Es él quien ahora se encarga de traerme la leña. Es muy bueno. Y también José, ¿Sabes? Muchos detalles de amabilidad con su María. 

Jesús se vuelve hacia su primo:

–     Que Dios te bendiga Simón, y también a José.

Os perdono el que todavía no me améis como Mesías. ¡Oh, sí, llegaréis a amarme en cuanto Cristo que soy!

Pero, ¿Cómo podría perdonaros el no amarla a Ella?

Simón responde:

–     Querer a María es un hecho de justicia y significa paz, Jesús.

Pero también te queremos a ti, sólo que… tememos demasiado por ti.

–     Sí. Me queréis humanamente. Alcanzaréis el otro amor.

María dice:

–     Tú también, Hijo mío, estás pálido; y más delgado.

Simón observa:

–     Sí, también lo veo yo.

Pareces como más mayor.

Entran en la casa. Simón deja en su sitio los haces de leña y discretamente, se retira.

–     Hijo, ahora que estamos solos, dime la verdad, toda.

¿Por qué te han expulsado?

María tiene sus manos en los hombros de su Jesús y fija la mirada en su rostro enflaquecido.

Jesús sonríe, con una sonrisa dulce pero cansada.

Y dice:

–     Por tratar de conducir al hombre a la honestidad, a la justicia, a la verdadera religión.

–     Pero, ¿Quién te acusa?, ¿El pueblo?

–     No, Madre; los fariseos y escribas…

Excepto algún que otro justo que hay entre ellos.

–     ¿Qué has hecho para atraerte sus acusaciones?

–     Decir la verdad.

¿No sabes que éste es el mayor error que uno puede cometer ante los hombres?

–     ¿Y qué han podido argüir para justificar sus acusaciones?

–     Embustes. Los que ya sabes y otros.

–     Díselos a tu Madre.

Deposita todo tu dolor en mi pecho.

El pecho de una madre está acostumbrado al dolor y se siente feliz de beberlo hasta la hez, si con ello lo elimina del corazón de su hijo.

Dame tu dolor, Jesús. Ponte aquí, como cuando eras pequeño; deposita toda tu amargura.

Jesús se sienta en una pequeña banqueta a los pies de su Madre y cuenta todo lo acaecido durante los meses pasados en Judea.

Sin rencor, pero sin velo alguno.

María acaricia sus cabellos, con una heroica sonrisa en los labios, que combate contra el brillo de llanto de sus ojos azules.

Jesús habla también de la necesidad de entrar en contacto con mujeres, para redimirlas.

Y de su dolor de no poderlo hacer a causa de la malignidad humana.   

María escucha comprensiva y decide:

–      Hijo, no debes negarme lo que deseo.

A partir de ahora iré contigo cuando Tú te alejes; en cualquier época o estación del año, en cualquier lugar.

Te defenderé de la calumnia. Bastará mi presencia para hacer caer el lodo. Y María vendrá conmigo; lo desea ardientemente.

El corazón de las madres es necesario junto al Santo.

Y también contra el demonio y el mundo.

CONSOLADORA DE LOS AFLIGIDOS