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MI PROJIMO 2


Había comenzado ya la Cuaresma.

El Jueves muy temprano desperté oyendo carcajadas y mucha algarabía, en la terraza del huerto que estaba, justo debajo del balcón de mi habitación.

Así que me levante, me aseé y decidí averiguar el motivo de la fiesta. Cuando pasé por la cocina, me enteré que mi madre había llegado de visita…

Y por ese motivo, habían decidido servir el almuerzo en la terraza que estaba llena de equipales y servía para las comidas informales.

Cuando llegué, estaba toda la familia reunida…

Y un escalofrío me recorrió, al ver el entrecejo fruncido de mi madre, que era lo que más temía. 

Era evidente que estaba bastante contrariada y para variar, yo era el motivo de su disgusto. 

Suspiré resignada y me dispuse  a que me llovieran los reproches.

La saludé con un beso y tomé el asiento que más alejado estaba de ella.

De esta forma quedé en medio de dos de mis cuñados; los que NO disimulaban para nada, la tremenda diversión que estaban disfrutando…

Desde que me convertí y por la manera en que Jesús me guiaba para hacer su Voluntad, mi madre estaba muy resentida de lo que llamaba mi rebeldía para obedecerla…

Y que echaba por la borda, la esmerada educación que me había dado.

En realidad su malestar comenzó cuando Jesús me convirtió en su apóstol y me llevó a misionar a las iglesias que estaban en el selecto grupo social al que pertenecíamos.

Los problemas de incredulidad, recrudecían la resistencia a la aceptación del Evangelio como Jesús me lo estaba enseñando…

Y yo lo estaba conociendo y testimoniando ahora.  

En las pruebas y el dolor alaba a Dios, no importa cuán difícil sea lo que estás pasando… ALABA A DIOS, Él te dará su bendición…

Jesús me había dicho:

“Te he traído a estas parroquias, para que les enseñes a conocerMe a los más pobres entre los pobres; porque lo Único que poseen es dinero y mucha soberbia.” 

Y mientras Satanás hacía talco mi prestigio y destruía mi ego…

Yo intentaba obedecer la Voluntad de Dios, en medio de las constantes pruebas que me estaban acrisolando.

Porque al Dolor lo había convertido en un maestro… Y es bien sabido que lo que NO te mata, te fortalece.

Para mi madre, esto era imposible de entender y sólo veía las actitudes autodestructivas mías (así lo consideraba ella)

Y con las que estaba consumando un suicidio social.

“Cuando la desesperación me quiere arrollar, a veces tiro la toalla al piso, Dios la toma y la coloca en mis manos. Y me dice: NO OLVIDES QUE ESTA LUCHA ES DE LOS DOS…”

Ella NO entendía que al enamorarme de Dios, mi vida ya giraba en torno a Él.

Era lo más importante de mi vida y ya NO tomaba en cuenta para nada, lo que el Mundo pudiera pensar de mí.  

Y esto había sido una penosa confrontación con las ideas que mi madre tenía sobre la forma que debíamos llevar la religión…

Cómo la habían llevado los españoles a nuestro país y  se había practicado por siglos. SIN CARISMAS ESCANDALOSOS, por favor

Después que yo conocí a Dios en la Renovación Carismática; cuando viví la Unción del Bautismo del Espíritu Santo y experimenté mi propio pentecostés…

Cambió mi vida…

Y mi madre estaba convencida que también la religión, yo la había revolucionado por completo…

Afirmando en muchos la idea de que me había vuelto loca de remate.

Pero el hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura; y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.

Y ni modo. Si por amar a Jesús tenía que soportar el estigma de la Locura de la Cruz, (1 Cor. 2,14) decidí que ESE sería el menor de mis problemas.

A la Única Persona que me importaba agradar era a la Santísima Trinidad…

Y mientras yo estuviera satisfecha con mi propia opinión de mí misma, eché al cubo de la basura todo lo demás. 

Así estaban las cosas, aquel primer Jueves de Cuaresma…

Apenas había empezado a probar el desayuno, cuando ella me preguntó:

–     ¿Fuiste a tomar ceniza o también la Cuaresma la vas a modificar con tus locuras?

Traté de apaciguarla:

–          Mamá por favor…

Su ceño se frunció más y prosiguió implacable:

–        Digo esto, porque ya que me ha sido imposible convertirte en una verdadera dama…

Ahora también me entero que eres la Cantinflas’ con faldas del Reino Celestial y has perdido por completo toda compostura…

Me atraganté con el chocolate y pensé angustiada: ¿A qué se refiere?

Mi desconcierto era tan patético, que otro de mis cuñados vino en mi auxilio.

Y le dijo a mi sobrina Aracely, que estaba sentada junto a mi madre:

–    Hijita, platícale a tu tía lo que nos estabas contando a nosotros…

Un nuevo escalofrío me estremeció de pies a cabeza. ¡Oh NO!

A pesar de todos mis esfuerzos, mi madre siempre se enteraba de todo lo relacionado conmigo…

Y pensé aterrorizada en lo que diría, después de mi última aventura con Jesús…

“Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios…”

Y cuánta más limpieza que la inocencia infantil…

La niña destellaba el regocijo en su precioso rostro, mientras empezó a detallar la experiencia que había vivido…

Y mi sobrinita de cinco años, dividió su relato en Dos Películas sobrenaturales.

La primera la disfrutó en el salón de juegos, donde refirió a los diablos con la rosa en la boca y que no podían hablar.

También describió a los que salieron huyendo después…

Que estaban como electrocutados y parecía que hubieran salido del remolino de una licuadora. Caminaban como ebrios y estaban bastante maltratados. (Fueron a los que obligué a que entraran en mí)

Y fue en ese preciso momento que una de mis hermanas, la anfitriona y que participaba en el grupo de la parroquia, bautizó a esa oración como la de la Aspiradora…

Porque dijo que exactamente así era como funcionaba.

Con su lenguaje infantil y lleno de inocencia, Aracely enseguida relató como todos los Demonios tomaron la determinación de ir a quejarse contra mí, hasta el Cielo…

Para que Dios corrigiese todo…  Y me pusiese en mi lugar.

Mi otro cuñado de los que estaban junto a mí,  

concluyó:

–          ¡Pobres diablos!

Quien te viera cuñadita, convertida en el Azote del Infierno. Ya decía yo que a ti hay que tratarte con mucho cuidado.

NO sólo eres estupenda jinete, también sabes manejar a quién Nadie se atrevería a enfrentar… 

Y todos agregaron sus propios comentarios, bromeando y divirtiéndose a mis costillas.

Mi madre se limitó a decir:

–          ¿De verdad NO sientes miedo por tanto atrevimiento?

Traté de educarte para ser una gran dama y lo acabaste de arruinar ahora, con tus desvaríos de ninja vengadora con Satanás.

La miré con desconsuelo y NO respondí.

Porque viéndolo fríamente, NI siquiera yo lo comprendía.

Entretanto, mi sobrinita continúo con lo que había vivido como un sueño la noche anterior.

Era la segunda película.  Esa la describió en el Cielo y lo hizo de esta manera:

Que el Cielo es una ciudad bellísima y hay un estadio muy grande.

Que también hay un castillo hermosísimo y tiene unas oficinas donde Dios trabaja, moldeando los destinos de cada ser humano.

Que por un lado del Cielo hay un túnel de cristal transparente, por donde entran los que van a presentarle peticiones o quejas al Señor. 

Y cómo yo también veía con el Don de Ciencia Infusa, lo que ella con su lenguaje infantil describía, supe claramente lo que trataba de decir…

Y pude complementar perfectamente lo que le faltaba…

Que unos soldados vestidos como generales de un ejército (oficiales nazis),

van y presentan quejas contra los cristianos que oran y ayunan… Puntualizando sus fallas en kas peticiones que presentan…

Porque les están causando demasiados estragos.

Que el Padre Celestial preside los juicios contra ellos… Y dicta las sentencias.

En esos juicios, hay muy poquita gente.

 

 

 

 

Pero luego hubo un alboroto muy grande…

 

 

 

 

Y todos estaban avisando que me iban a enjuiciar a mí y se llenó el estadio.

Que parece que NO es la primera vez que me enjuician…

Y me he convertido en un personaje muy popular. (Tal vez por esto lo de Cantinflas con faldas)

Por el túnel transparente iban todos los diablos vestidos como participantes del Carnaval…

Y provocaron la admiración y las risas de todos, especialmente los niños.

Los ángeles trataban de disimular su diversión y su asombro. Y se obligaron a NO reirse.

Y que algunos habitantes del Cielo exclamaron: ¡Cuánta Imaginación!  

Que todos los niños se revolcaban de risa y nadie quería perderse mi juicio.

Que había un tribunal como se ve en las series de televisión…

Y que la Virgen María, Jesús y mi Ángel de la Guarda eran mis abogados defensores.

Que el Juez era el Padre Celestial, tiene una imponente Majestad y una Personalidad tan impactante,

que nos doblega en una reverencia automática y una adoración absoluta.

Todos los demás estábamos muy serios y espectantes…

Un detalle que llamaba mucho la atención, era que yo parecía una niña muy pequeña;

porque me veía como en mi fotografía de la primera comunión. (Tenía 7 años)

Y el Juicio comenzó.

Lucifer era el Fiscal…

Aunque estaba vestido con una falda hawuiana…

Se comportó con su soberbia de siempre.

Empezó diciendo que estaba muy agraviado porque yo había violado el Mandamiento del Amor y NO lo respetaba como mi prójimo.

Que había cometido abuso de la autoridad y había hecho uso excesivo del Poder, en su perjuicio.

Además había sido muy prepotente al humillarlo de tan tremenda forma.

Estaba enojadísimo y le dijo al Padre Celestial:

–          “¡Mira cómo nos dejó! ¡Quítanos esto!”

Y Aracely describía con lujo de detalles las vestimentas que lucían y lo graciosos que se veían.

Mientras esto sucedía al imaginarlos… 

Todos estaban desternillados de risa.

Era una verdadera fiesta de carcajadas a mis costillas…

Y hasta en mi madre sorprendí el destello de una sonrisa.

Mientras  tanto yo me encogí en el equipal y deseaba que la tierra me tragara.

El Padre Celestial me preguntó que si tenía algo qué alegar en mi defensa…

No pronuncié una palabra.

Entonces intervino la Virgen, luego Jesús, mi ángel de la Guarda y también el Espíritu Santo habló en mi defensa.

Yo permanecí en silencio y muy atenta. No había en mí, el menor rastro de miedo o de culpabilidad.

Satanás manifestó todos sus argumentos y solicitó la pena máxima, por mis trasgresiones a todos los Mandamientos del Amor… 

El Padre Celestial me miró con infinita ternura, pero NO abandonó su seriedad y tampoco me reprochó nada.

Al final, el Padre Celestial les dijo que Él NO podía hacer nada, porque yo había decretado que solamente yo podía revertirles el castigo. 

Además cuando pidieron permiso para zarandearnos, Él les advirtió que se atuvieran a las consecuencias… 

Porque Él me conocía y sabía que yo no me iba a quedar de brazos cruzados.

Pero que ellos hicieron caso omiso a esa advertencia.

Así que NO había nada que hacer, hasta que yo misma decidiera una resolución adversa.

Al contrario de lo que pudiera esperarse, esta sentencia me llenó de angustia y mi inquietud aumentó.

ORGULLO GAY

Los Demonios NO podían creer lo que había sucedido.

Protestaron ruidosamente, pero el Padre Celestial disolvió la Asamblea…

Y ellos tuvieron que irse, más enojados todavía.

Quedaron como yo los había dejado y… 

 Mientras regresaban por el túnel, en el Cielo había una gran algarabía…

Los ángeles empezaron a cantar y el Cielo se llenó de Alabanzas…

En mi familia había comentarios diversos y todos los expresaban según su sentir.

Yo ya NO los oía.

Cuando el relato de la niña terminó, yo me sentía muy incómoda.  Ni siquiera había desayunado.

Mi sobrinita me preguntó:

–      Tía, ¿Qué vas a hacer con tu prójimo?

” MI PRÓJIMO”…

Sentí como un puñetazo en el estómago y respondí apurada:

–      Después te lo digo corazón, ahorita NO lo sé…

Me levanté casi sin haber tocado el delicioso platillo; pues no pude comer una de mis comidas favoritas: chilaquiles con pollo y frijoles refritos.

Llevé mi plato a la cocina y me retiré a mi recámara.

Estuve varias horas pensando en todo lo que había sucedido…

La mirada del Padre Celestial era la que más me avergonzaba, porque yo lo adoro.

Lamentaba mi deplorable carácter y sentí en mi corazón que esta vez, había hecho algo verdaderamente mezquino.

Me urgía hablar con Jesús.

Me arrodillé y empecé mi Oración Personal.

Jesús se presentó dulce y maravilloso como siempre…

Y yo le relaté todo, como si Él no supiera nada.

Finalmente le pregunté:

–       Señor, ¿Todas esas acusaciones tenían fundamento?

¿Realmente violé todo lo que me acusaron?

30. = y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, = con toda tu mente y = con todas tus fuerzas. = 31. El segundo es: = Amarás a tu prójimo como a ti mismo. = No existe otro mandamiento mayor que éstos.» Marcos 12

Jesús suspiró y dijo:

–      Sí. Lo hiciste.

Y yo me defendí argumentando Defensa Propia:

–        Pero él se lo buscó.

Se lo advertí muchas veces y NO me hizo caso. Además estuvo abusando de su fuerza y quería matarnos.

¿Cómo se atreve a acusarme si él es el Culpable de todas las desgracias de la humanidad? Alega ser mi prójimo…

¿Y las violaciones que él comete contra nosotros, NO cuentan?

Sentí como el Amor Infinito de Jesús me invadía y me rodeaba, mientras me contestaba con una gran dulzura;

–         La Justicia de Dios equilibra todo.

Nadie puede ejercerla por sí mismo

Ustedes sólo deben obedecer el Supremo Mandamiento del Amor y estar dentro de la Voluntad de Nuestra Santísima Trinidad.

Suspiré con enorme desaliento. Esto NO contribuyó a que me sintiera mejor.

Sentía en mi pecho un profundo dolor que me ahogaba…

NO podía concebir en donde había fallado…

Pero había una sola verdad: yo me sentía muy mal…   Y la más miserable de todas las creaturas.

Si el Padre Celestial al que yo amaba tanto, NO me había reprochado nada…

¿Por qué me sentía tan mal?

Aunque NO había pronunciado una palabra…

Jesús me dijo:

–       Cuando actuaste contra el Amor, te heriste a ti misma…

Grandioso, era una aclaración, pero eso NO mejoraba el asunto.

Revisé mentalmente todo lo que había sucedido y recordé algunas enseñanzas que había recibido.

Pensé: “Por eso Jesús dice que todo lo hagamos en el bien.

El simple deseo o la expresión de malos pensamientos hacia los demás, se convierten en realidad

porque la Presencia de Dios en nosotros, les da un PODER descomunal.”

“Por eso Satanás influye tanto en que siempre estemos llenos de rencor, de sentirnos superiores y de Odio,

PARA QUE MALDIGAMOS Y BLASFEMEMOS.”

Cuando actuamos así, nos convertimos en Generadores de Maldad.

Entonces Jesús me introdujo en su Corazón e hizo que viera mi última confrontación con Satanás a través de Él.

Era como David y Goliath, pero al revés…

Yo era Goliath e hice con Satanás un puré de papas.

Y de manera increíble sentí una inmensa compasión por Satanás.

Estuve contemplando el Infinito Sufrimiento que lo invade por haber perdido a Dios… 

y ESO es lo que lo impulsa a actuar con un Odio mortal contra nosotros.

Nos tiene una Envidia Feróz, porque nosotros SÍ tenemos la Promesa de regresar al Cielo. 

Y por eso emplea todos sus recursos, para IMPEDIR que lo logremos.

Al mismo tiempo pude ver mi Gran Pecado contra el Amor en esta situación tan particular, cuando estaba cumpliendo mi misión de apóstol…

Mientras yo creía que NO me había apartado del Bien.

Recuerdo que reflexioné:

“Grandioso. ¿Entonces NADIE…?  ¿Quién puede ser santo delante de Dios?” 

 Suspiré con desaliento y una vez más acepté mi realidad:

“Soy una pecadora en rehabilitación, que la mayoría de las veces por mis actitudes, estoy en el suelo caída.”

“PERO DIOS ME AMA ASÍ COMO SOY.”

Y esta verdad me dio fuerzas para continuar por el Sendero que Dios me había marcado…

Nunca olvidar esto, me ha ayudado a seguir caminando por El Camino de la Cruz.

En aquel momento, sólo le pregunté a Jesús:

–        ¿Y ahora qué hago?

Jesús me miró cómo sólo Él puede hacerlo, cuando espera algo grande de nosotros…Y contestó:

–         Piensa…

Tú SABES lo que deberías hacer…

Yo suspiré y dije:

–         Está bien mi Señor. Después que lo haga te llamaré…

Todo estaba condicionado al Amor al Prójimo, al que había violentado.

Estuve meditándolo un par de horas y finalmente tomé una resolución.

Prendí mi cirio pascual, recé mi Rosario a la Virgen María y las Oraciones de mi devoción diaria, además de mi devoción particular a la Preciosísima Sangre.

Y luego hice la invocación que jamás pensé que algún día haría:

Invoqué tres veces a Satanás.  

Se presentó renuente y altanero.

Me preguntó:

–       ¿Qué Quieres?

Le contesté muy seria y sin altivéz:

–          Pedirte perdón.

Levantó su rostro con un gran desplante de arrogancia,

me miró con una airada expresión de sorprendido desprecio por mi atrevimiento, que lo obligó a presentarse ante mí…

Y replicó con una gran furia contenida:

–          Sabes que NO puedo dártelo.

Yo le respondí calmadamente y poniendo énfasis en la primera frase:

–         ESE, ES TU PROBLEMA.

Sabes que yo te estoy hablando sin soberbia. Lamento mucho haberte lastimado con mi prepotencia y con mi ira.

En este momento te quito todo el castigo que te infligí. Ya NO QUIERO ser causante de tu sufrimiento…

Él me miraba con sorpresa y sin disimular su asombro…

Y yo proseguí:

–        Y junto contigo, se lo quito a Todos los de tus Huestes Infernales.

Pero TE ADVIERTO una cosa…

Soy mujer y por lo tanto muy poco predecible.

Al hacer esto NO significa que te estoy presentando bandera blanca de rendición y tampoco significa que eres intocable e invencible…

El Amor que siento por mi Señor y mi Dios, me ha hecho reflexionar y…Esto NO es una Tregua. 

Te lo advierto: Voy a ser tu peor Contrincante.

Si te vuelves a atravesar en mi camino y NO estoy en uno de mis mejores momentos, NO te garantizo que NO te cause algo peor.” 

Se paralizó completamente, por lo que consideró una audacia inconcebible y que su rostro delató sin que pudiera evitarlo.

Entonces fue mi turno de mostrarme con la dignidad que tomaba mi madre, cuando de ejercer la autoridad ancestral de la familia lo requería…

Y levantando la barbilla le dije muy solemne:

–     Las mujeres somos hormonales, ¿Sabes?

Y yo NO tengo problemas de orgullo para pedir perdón.  

Lo único que puedo asegurarte, es que cada que te metas conmigo, te voy a hacer llorar.

Y ya puedes juntarte con los demás hombres en la cantina, a llorar por las penas causadas por una mujer, porque una cosa SI te prometo:

VOY A SER TU MÁS GRANDE PESADILLA.

Y ya lárgate. Ésta entrevista ha terminado.”

Sin esperar respuesta, le dí la espalda, me acerqué a la estatuilla de la Virgen de Guadalupe que señoreaba en mi habitación…

Y elevando los brazos  empecé a alabar a la Virgencita.

Luego me postré en el piso, ante el crucifijo de la Santísima Trinidad; le pedí perdón al Señor por las faltas que cometí también contra Él…

Y proseguí con mi vida cotidiana.

Desde aquel día, tomé la determinación de que para jamás equivocarme otra vez, en cualquier situación y bajo cualquier circunstancia, la pregunta más sabia, SIEMPRE es:

“Y ahora mi Señor, ¿CUÁL ES TU VOLUNTAD? ¿QUÉ ES LO QUE QUIERES QUE HAGA?

Y Obedecerlo inmediatamente…

Conociendo la capacidad y el poder de las Fuerzas Malignas, estoy plenamente consciente de que sin la Protección Divina, no estaría relatando esto.

Porque nuestras pruebas jamás son superiores a nuestra capacidad para soportarlas…

Increíblemente despues de cada batalla, mi voluntad se fortalece más, en seguir combatiendo hasta la muerte.

El camino de la Cruz es una guerra continua para pertenecer a Dios y siempre ofrezco todos mis sufrimientos unidos a los de Jesús en el Calvario, porque estoy amando mi propio calvario…

Y sólo pido fuerzas para no claudicar. 

Los consuelos divinos, son el mejor paliativo y Dios nunca nos abandona, sobre todo cuando Él toma el control de nuestra vida.

Y lo dejamos que Él sea, el que lo hace todo por nosotros. 

Las aparentes derrotas Dios las convierte en aplastantes victorias.

Porque al ser Generadores de Amor, es cuando alegramos el Corazón de nuestro Padre.

Ahora ya tengo muy claro, lo que quiso decir Jesús con eso de que las batallas con Él se ganan perdiendo. 

Cuando podemos paladear la dicha de gozar la Presencia y el Amor del Señor Único y Trino;

Las incomodidades y molestias que provoca Satanás, vale la pena soportarlas. 

Cuando nacemos, venimos sin nada…

Y cuando morimos debemos dejarlas.

Lo importante es prepararnos para ese momento crucial...

Y que NO estemos apegados a nada…

Y DEJÁNDOLO TODO, LE SIGUIERON

P OCASO DE LA HUMANIDAD


Noviembre 9 de 2020

Habla Nuestro Señor Jesucristo

Hijitos Míos, el mayor acto de Misericordia hecho por vosotros, como parte de vuestra purificación, es el Perdón, Mis pequeños.

Mi Padre ciertamente, aparta del Paraíso Terrenal a Adán y a Eva, su Pecado es grave;

pero los perdona y promete que a la descendencia de ellos los va a levantar con la Redención.

Cuando Pedro Me preguntó que cuántas veces tenía el hombre que perdonar y añadió: “¿Siete veces?”

“No”, le dije: “Hasta setenta veces siete”, refiriéndoMe a que debiera ser indefinido, que fuera siempre.

Si Mi Padre no os hubiera perdonado, ¡Imaginad en dónde estaríais ahora!, sufriendo por el pecado tan grave de vuestros Primeros Padres.

Al decir “indefinidamente” eso es lo que habéis venido teniendo a lo largo de la historia humana, Mis pequeños.

Primeramente, con el pueblo judío, ¡Cuántas veces no los perdoné!

A pesar de todas las tonterías que hacían, sus traiciones, sus olvidos, sus blasfemias, el olvidarse de Mí y llegar hasta a adorar ídolos.

Ciertamente, cuando Yo Me alejaba de ellos, entendían su error y pedían perdón, los perdonaba y seguían adelante.

Bajo Yo a la Tierra a darMe por los hombres, pero Me di para levantaros, para regresaros a la dignidad de hijos de Dios,

y este es un acto de Misericordia inmenso en donde se os concede el perdón de vuestros pecados.

¡Cuántas veces no tuve Yo que perdonar a lo largo de Mi Vida pública! A todos aquellos que Me atacaban, a aquellos que Me daban la espalda, a aquellos que Me blasfemaban.

Y  luego en Mi Pasión tan dolorosa, y no tanto por los dolores en Mi Cuerpo sino los dolores en Mi Espíritu, Espíritu Divino, delicado.

Y por ser tan delicado, cualquier pecado vuestro, aun los más pequeños que vosotros creéis que son pecados pequeños, son graves,

porque en Mi Divinidad todo se hace inmenso, precisamente por Mi Santidad, y sigo perdonando los pecados de los hombres.

Me sigo dando continuamente por vosotros, se sigue repitiendo Mi Vida, Mi Pasión, Mi Muerte, Mi Resurrección día a día Y OS SIGO PERDONANDO

Porque todos vosotros pecáis también, quizá hasta setenta veces siete al día en pensamientos, en palabras, en obras, en olvidos, en omisiones.

 No os dais cuenta de ello pero en vuestro juicio personal, cuando lleguéis ante Mí, os daréis cuenta de tantas ofensas que Me causasteis a lo largo de vuestra existencia.

Todas las veces que en humildad y aceptando vuestros errores, recurristeis al Sacramento de la Confesión, fueron perdonados vuestros pecados,

Mi Misericordia nuevamente actuando sobre vosotros para regresaros a la dignidad de hijos de Dios.

Hay un nuevo renacer del hombre, espiritualmente hablando, después de cada confesión,

y os sigo perdonando a lo largo de toda vuestra existencia, setenta veces siete, o sea, indefinidamente.

Soy vuestro Dios y os repito, es un acto de Misericordia inmenso el hecho que Yo os perdone y os devuelva nuevamente al estado de Gracia.

Y no Me canso de hacerlo Mis pequeños, porque os amo, ¡Os amamos en Nuestra Santísima Trinidad!

Y vosotros, ¿Qué hacéis? ¿Sabéis perdonar a vuestros hermanos en esa forma, como Yo os he enseñado, como os estoy explicando, como quiero que lo hagáis?

Perdonáis, ¿PERO CON RENCOR?, no habéis perdonado ahí, Mis pequeños.

Perdonáis, ¿PERO NUNCA OLVIDÁIS? No estáis perdonando de corazón.

Perdonáis, PERO NO TE VUELVO A HABLAR, ¿Acaso eso es un perdón absoluto?

¿Quiénes sois vosotros para juzgar en esa forma?

Ciertamente, la santidad a  la que quiero que lleguéis no la habéis buscado y os falta mucho para encontrarla, os falta misericordia para con vuestros hermanos.

Ciertamente, decís que os duele lo que os hicieron,

PERO MÁS OS VA A DOLER

EL TENER QUE PASAR MUCHO TIEMPO

En el Purgatorio tenemos que APRENDER a AMAR HASTA ALCANZAR LA SANTIDAD, completamente SOLOS, sin la ayuda Divina…

EN EL PURGATORIO

PARA QUE APRENDÁIS A PERDONAR Y A OLVIDAR

como Yo lo he hecho a lo largo de vuestra existencia y sin guardar ningún tipo de rencor ni apartarMe de vosotros ni apartar Mi Gracia de vosotros,

porque bien podría hacerlo, diciendo: “Me dañasteis y ya no os voy a cuidar, ya no os voy a regalar Mis Bendiciones, Mis cuidados, Mi Amor”.

Podría hacerlo, porque el daño que le hacéis a Mi Sacratísimo Corazón es inmenso, es grave, es muy doloroso, os lo merecéis.

Si Yo os pudiera hablar en la forma en que vosotros habláis, y sabéis que lo que Me hacéis es grave, es doloroso, pero no respondo como vosotros respondéis,

como Satanás actúa, porque él quiere que vosotros no lleguéis a altos grados de Virtud, que a eso os va a llevar precisamente a la santidad de vida, para que alcancéis rápidamente el Reino de los Cielos.

Mientras más defectuosos estéis en grados de Virtud, menos fácil os va a ser alcanzar el Reino de los Cielos.

En el Purgatorio sufrimos el Getsemaní y el Calvario SIN PALIATIVOS, TAL COMO LO SUFRIÓ JESÚS, por nuestra NEGATIVA TERRENAL a cooperar en La Redención

Son cosas en las que vosotros no pensáis, pero es una realidad, Mis pequeños.

Se os ha explicado que las almas que entran al Reino de los Cielos es porque ya aprendieron a amar como Yo os amo, en un grado absoluto, sin tener rencores, recelos ni envidias, odios,

PORQUE ENTONCES ESTARÍAN GUARDANDO

TODAS ESAS MALDADES EN SU CORAZÓN,

Y UN ALMA ASÍ, LLENA DE MALDADES,

RENCORES, DE RECUERDOS MALSANOS,

NO PUEDE ENTRAR AL REINO DE LOS CIELOS

PORQUE ESTÁ VIVIENDO TODAVÍA

COMO SATANÁS QUIERE QUE VIVA.

Debéis llegar a la plenitud de la Gracia, que esas fueron Mis Enseñanzas, y entonces alcanzaréis un alto grado en el Reino de los Cielos.

Ciertamente, el dolor que os causan vuestros hermanos, que ciertamente están tomados por Satanás, porque aquel que causa un dolor no está tomado por Nosotros,

porque no está produciendo Amor, está produciendo dolor; esos actos, esos ataques a vosotros os duelen y ¿Qué acaso los pecados que cometéis contra Mí no Me duelen?  En eso no pensáis tampoco.

Y cuando cometéis un pecado grave, un pecado que os separa totalmente de Nuestra Gracia, ¿Creéis que no Nos duele a Nuestra Santísima Trinidad?

Debéis pensar más Mis pequeños, en vuestra propia purificación, en vuestra santificación,

Y PARA ESO TENÉIS QUE OLVIDAROS DE VOSOTROS MISMOS

Debéis dejar que Yo tome vuestra vida y así os enseñe a vivir en la Virtud y en el Amor; que os enseñe a producir Amor y a olvidar el dolor que se os causa con los ataques que tenéis de Satanás.

Tenéis que aprender a vivir en la misericordia y no en la maldad a donde os lleva Satanás.

Debéis de dar ejemplo de vida espiritual en alto grado, y para eso debéis pedir ayuda a Nuestra Santísima Trinidad; para que se os llame hijos de Dios.

A esos estáis llamados, Mis pequeños, a que se os llame hijos de Dios.

 ¿Sentís en estos momentos que podéis ser llamados así? ¿Sabéis realmente amar a vuestros hermanos?

¿SABÉIS REALMENTE PERDONAR A VUESTROS HERMANOS?

¿SABÉIS REALMENTE OLVIDAR RENCORES?

¿Y RENCORES PASADOS DE AÑOS Y AÑOS ATRÁS?

ESO OS HACE MUCHO DAÑO

Dejad que Mi Santo Espíritu os lleve a la perfección santífica.

Debéis ser santos, Mis pequeños, debéis buscar la perfección, debéis vivir en el amor pleno que se os ha enseñado y que vosotros podéis obtener;

pero para eso debéis dejar que Nosotros, en Nuestra Divina Voluntad, vivaMos plenamente y actueMos plenamente en vosotros.

Vosotros, por vosotros mismos, no lograréis alcanzar la santidad a la que estáis llamados, empezando con el que no sabéis perdonar.

Os amaMos de una forma Infinita. Fuisteis creados por Nuestro Amor y os amaMos así, con un Amor inmenso, y quereMos vuestra perfección. 

Dejaos, pues, moldear por Nosotros para que alcancéis la perfección y os repito, para que seáis llamados hijos de Dios;

que seáis ejemplo entre vuestros hermanos, un ejemplo que puedan seguir ellos para que también alcancen su santificación.

Visión: Veo muchas cruces, muchas cruces sin personas en ellas; como la Cruz de Nuestro Señor, pero sin personas. Es un atardecer, casi oscureciendo:

Mis pequeños, es el Atardecer de la Humanidad, es su ocaso.

Yo estaba clavado en la Cruz y con Mi Muerte, los malvados creyeron que con eso terminaban conMigo, pero no pudieron.

Estoy en la Cruz, Muerto. He sido Ofrecido por Mi Padre, por la salvación de todos vosotros.

Se oscureció en aquel tiempo, pero Resucité y éste es el ocaso ahora de la humanidad. 

Vienen las Tinieblas, viene la aparente muerte de esta generación que, ciertamente en su mayoría, desaparecerá; pero resucitará como Yo Resucité

y vendrá una nueva Luz, una Luz que disipa las Tinieblas del Mal y dará una nueva vida a los escogidos.

Todo será un nuevo renacer después de haber pasado por los dolores de la Purificación.

Yo Me di por vosotros, tomé vuestros pecados. Yo fui Ofrecido como cordero en el sacrificio,

Mi Sangre os purificó y ha dado nueva vida a aquellos que han aceptado el seguirMe, el vivir en Mí, pero sobre todo, a aquellos que con Fe esperaron el momento profetizado de Mi Resurrección.

Nuevamente la Fe entra en juego, Mis pequeños.

Son un poco más de 2,000 años desde que os profeticé Mi Regreso.

Han pasado varias generaciones, algunas se han mantenido en Fe esperando lo Prometido, otros se han cansado de esperar porque su Fe ha sido débil.

Para aquellos que Me aman, para aquellos que Me buscan, para aquellos que quieren estar conMigo eternamente.

Ciertamente, han sido un poco más de 2,000 años de pruebas para así estar seguro de escoger a aquellos que permanecen en una Fe a prueba de todo.

Sois los escogidos para una nueva generación y sois premiados porque Me amáis, porque Me buscáis, porque crecéis con lo que Yo os he dado

Y porque habéis puesto en práctica Mis Enseñanzas, Mis pequeños, y habéis ayudado a vuestro prójimo a ser tocados también por Mi Amor. 

En eso se centra toda Mi Evangelización, en el Amor, pero hay muchos que buscan más que el Amor, que el verdadero Amor que Yo os traje a la Tierra; buscan vivir para el mundo, llenarse del mundo y hacen a un lado a sus hermanos.

Cuando os he pedido que os améis los unos a los otros, es el vivir como Yo os enseñé, ya que en ningún momento salieron de Mí Palabras o muestras en las cuales se viera que Yo odiara a aquellos que estaban junto a Mí

o que produjera revueltas, que peleara por cualquier cosa, que le faltara el respeto a los demás. 

Os di Ejemplo de lo que debe ser un seguidor Mío y no está fuera del alcance de vosotros, es el amor que os debéis tener los unos a los otros para mantener la armonía, la paz, el amor entre todos vosotros.

21. Porque habrá entonces una gran = tribulación, cual no la hubo = desde el principio del mundo = hasta el presente = ni volverá a haberla.
22. Y si aquellos días no se abreviasen, no se salvaría nadie; pero en atención a los elegidos se abreviarán aquellos días.

¿Qué habéis hecho, Mis pequeños? Habéis desperdiciado tanto y ahora os estáis ganando por ello un dolor inmenso, un dolor que Yo también tendré que soportar porque os amo. 

El dolor de Mi Pasión que Me llevó a la muerte, en donde ciertamente Yo Me ofrecía para la salvación de todos, resultó ser para la salvación de una minoría y todo por la dureza del corazón del hombre

Satanás Me ha quitado a muchos hermanos vuestros, los ha apartado del verdadero Amor y de la eterna Sabiduría.

Fuisteis creados para ser un ejemplo santo entre vuestros hermanos y ¿Qué habéis hecho con todo lo que Yo os dejé, Mis pequeños?

Habéis tirado a la basura el gran tesoro, más valioso que el oro y piedras preciosas por las cuales os peleáis.

Os he dejado Ejemplo y Palabras de Vida que os llevarán a un gozo eterno, y vosotros habéis preferido gemas que solamente brillan, pero no valen nada.

Satanás os ha cegado totalmente, ha puesto un velo de mentira alrededor vuestro, no os permite ver la Verdad que os traje ni crecer en la Sabiduría Divina que se os dio, y todo eso por vuestro error.

Vuestro desprecio os va a traer un dolor inmenso; pudisteis haber vivido sin ese dolor si hubierais, primeramente, agradecido Mi Donación por vosotros y luego seguido Mis Enseñanzas y Ejemplo. 

No es venganza, porque Yo no vivo así ni pago de esa forma a los que Me han hecho a un lado, es simplemente el apartar Mi Amor y Mis Bendiciones de vosotros porque no las apreciáis ni las deseáis.

Y de esa forma, quedáis totalmente a merced del Enemigo, Satanás, y él se encarga de daros el castigo que os merecéis. 

Él perdió todo, todo lo que tenía por un error también como el vuestro.

Y también vosotros perderéis todo y no por un error de una sola vez, como le pasó a él.

Sino porque muchas veces Me hicisteis a un lado, despreciasteis muchas veces toda Mi donación y Mi Sabiduría y en ningún momento recapacitasteis sobre vuestro error.

Ahora el Dolor lo tendréis vosotros, porque eso os lo ganasteis por falta de sabiduría.

Vosotros, Mis pequeños, los que estáis conMigo, los que sí habéis tomado en cuenta y agradecido todo lo que Yo os di y lo que he hecho por vosotros, muy pronto tendréis ya vuestro premio. 

Todavía tendréis que padecer vuestra purificación, como ya os he dicho, PERO SERÁ MUY SOPORTABLE Y BENÉFICA

Y Me la agradeceréis, para pasar limpios a los Nuevos Cielos y Nuevas Tierras creadas para vosotros, el Resto Fiel.

Manteneos siempre atentos, alertas a las señales que Yo os daré.

Y aprended a escuchar lo que internamente os diré, manteniéndoos en Oración profunda.

Reconoceréis Mi Voz, sabréis que Soy Yo, vuestro Dios, vuestro Salvador, el que os está hablando y que os indicaré caminos y lugares seguros a dónde ir.

Os he prometido que no seréis tocados por la Maldad de Satanás, pero os repito, tendréis que padecer algún tipo de sufrimiento que soportaréis con alegría, porque sabréis que eso os llevará a gozar del premio prometido.

Que todo esto que os digo, Mis pequeños, los que estáis conMigo, os traiga una alegría inmensa, pero también compartid Mi tristeza por tantas almas que se perderán,

que no supieron apreciar todo lo que se hizo por todos vosotros y que despreciaron tantos regalos que se os dieron para que gozarais vuestra vida sobre la Tierra, sirviéndoMe a Mí, vuestro Dios, en Mi Santísima Trinidad.

Os bendigo, Mis pequeños, y os envío a Mi Santo Espíritu para que os dé la Luz de la Sabiduría, para que podáis tomar decisiones correctas en estos momentos que vendrán,

que para vosotros serán para bien, pero para muchos de vuestros hermanos, para su castigo.

Visión: Veo a Dios Nuestro Señor, del cuello para arriba. Él está viendo hacia arriba, trae la Corona de espinas puesta y dice: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”.

¡Cuánta maldad! ¡Cuánto desamor hay entre los hombres! ¡Cuánta mentira! ¡Cuánta falsedad!

La Verdad y la mentira han tenido su lucha continua desde la caída de vuestros Primeros Padres; a partir de ahí, Satanás ha llevado al hombre hacia el error, hacia la mentira, hacia la falsedad.

Desde ese tiempo estáis viendo cómo aparentemente, el Mal triunfa y el Bien sufre, por eso es la eterna lucha y el hombre, difícilmente, escoge la Verdad para vivir en ella.

Yo os vine a traer la Verdad que se vive en el Reino de los Cielos y Me costó la Vida, porque el hombre ha preferido a Satanás y Satanás os engaña de múltiples formas.

El vivir en la Verdad también os causa conflictos, pero producís luz, producís santidad, producís amor verdadero, producís vida santa, y los que están junto a vosotros se llenan de esa luz y de esas virtudes que emanan de la Verdad.

 Por eso, el Resto Fiel de estos tiempos es pequeño, porque Mi Padre ha escogido del rebaño por el cual sufrí, a los mejores para empezar un nuevo tiempo;

quienes vivirán en la Verdad que reina en los Cielos y que pocos tomaron aquí en la Tierra, para hacerla vida también.

Me di por vosotros y por eso Le pedí a Mi Padre: “Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen”, porque fueron movidos por la mentira de los fariseos, de los escribas.

Son tiempos ya de recolectar el trigo y la cizaña.

Tiempo se os dio para que buscarais la Verdad, la guardarais en vuestro corazón como el tesoro más preciado y la transmitierais; ése es el buen trigo que se ha escogido para iniciar los Nuevos Tiempos. 

La cizaña, que creció junto al trigo y la atacaba constantemente, será amarrada y echada al fuego, al Fuego Eterno, porque ese es su lugar,

Os alegraréis cuando seáis llevados por Mis Ángeles a lugares de protección para que la Maldad de Satanás no os tome ni os quiera destruir.

Hijitos y hermanos Míos, aprended y tratad de ser UNO Conmigo, como Nosotros somos UNO en Nuestra Santísima Trinidad.

Y al permitirNos vivir plenamente en vosotros, eduqueMos, prediqueMos, deMos buen ejemplo, vivaMos por la salvación de vuestros hermanos y muraMos por su salvación eterna.

Y así a vuestro regreso, sigamos unidos eternamente en un solo Amor.

Yo os bendigo en el Santo Nombre de Mí Padre, en el de Mí Amor Redentor y en el del Amor de Vida de Mí Santo Espíritu.

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95 LA HIPOCRESÍA FARISAICA


95 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Cuando Jesús, subida la última pendiente, llega al páramo, ve Betania, toda esplendorosa bajo un sol de Diciembre que quita tristeza a los campos desnudos.

Y hace menos oscura la fronda de los cipreses, chaparros y algarrobos que crecen aquí o allá y parecen cortesanos en ademán de saludar a alguna que otra palma altísima verdaderamente regia, que se eleva solitaria en los jardines más bellos.

Y es que Betania no ostenta sólo la bonita casa de Lázaro, sino también otras moradas de ricos habitantes de Jerusalén, que prefieren vivir aquí, cerca de sus bienes.

Ya que sus villas,de voluminosa y bella arquitectura, con jardines bien cuidados, destacan sobre el conjunto de las casitas de los aldeanos.

Produce una extraña sensación ver en un terreno ondulado todavía alguna palma evocadora del Oriente, con su tallo esbelto y el penacho duro y rumoroso de sus hojas, tras cuyo verde jade instintivamente, se busca la inacabable amarillez del desierto.

Aquí sin embargo, el fondo es de olivos verde y plata y de campos arados con  trigo y de esqueléticos conjuntos de árboles frutales de troncos oscuros y de ramajes enmarañados.

Y ve también enseguida a un servidor de Lázaro puesto de centinela.

Éste saluda con gran reverencia y pide permiso para llevar a los señores la noticia de su llegada; obtenido el permiso, se marcha presuroso.

Entretanto, del campo y de la misma ciudad, acuden a saludar al Rabí y tras un seto de laurel, que circunda con su verde perfumado una hermosa casa, se asoma una joven mujer que ciertamente, no es israelita.

Su peplo y su estola larga hasta formar una pequeña cola amplia, de suave lana blanquísima a la que da viveza una greca bordada de intensos colores en que destacan brillantes hilos de oro, ceñida a la cintura por un cinturón igual que la franja.

Y su tocado, una redecilla de oro que mantiene un complicado peinado: por delante, del todo hecho de pequeños bucles; luego liso, para terminar en un moño grande sobre la nuca, la delatan que es griega o romana.

Con curiosidad, incitada por los gritos cantarines de las mujeres y los gritos de júbilo de los hombres, luego sonríe despreciativamente al ver que se dirigen hacia un pobre hombre…

Que carece hasta de un burro en que ir montado y que camina rodeado de un grupo de personas como él, que despiertan aún menos interés.

Se encoge de hombros y con un gesto de aburrimiento se aleja, seguida como si fueran perros, de un grupo de aves zancudas variopintas entre las que hay blancas ibis y multicolores flamencos.

No faltan dos zancudas del color del fuego con una coronita trémula sobre la cabeza que parece de plata, único candor de su espléndido plumaje de llama dorada.

Jesús la mira un instante, luego continúa escuchando a un anciano que querría no padecer la debilidad que padece en las piernas.

Jesús le acaricia y le exhorta a tener paciencia; que dentro de poco vendrá la primavera y con el buen sol de abril se sentirá más fuerte.

Entonces llega Maximino, que precede en unos metros a Lázaro.

–     Maestro… me ha dicho Simón que… que Tú vas a su casa… Le va a dar pena a Lázaro… pero es comprensible…

–    Hablaremos de ello luego. ¡Oh, amigo mío!

Jesús se acerca rápido a Lázaro, el cual parece sentirse violento y lo besa en la mejilla.

Entretanto han llegado a una callejuela que conduce a una casita situada entre otros huertos de árboles frutales y el de Lázaro.

Lázaro pregunta:

–     Entonces, ¿Estás decidido a ir donde Simón?

Jesús responde:

–     Sí, amigo mío.

Traigo conmigo a todos los discípulos y lo prefiero así…

Lázaro encaja mal esta determinación, pero no replica.

Sólo se vuelve a la pequeña aglomeración de gente que los sigue…

Y dice:

–     Marchaos. El Maestro necesita descansar.

Todos, oídas estas palabras hacen una reverencia y se marchan, mientras Jesús se despide de ellos con su dulce:

–     «Paz a vosotros. Os avisaré de cuándo voy a predicar».

–     Maestro – dice Lázaro ahora que están solos, adelantados respecto a los discípulos, los cuales, algunos metros más atrás, están hablando con Maximino.

… Maestro… Marta está llorando desconsoladamente; por esta razón no ha venido. Luego sí vendrá. Yo lloro sólo en mi corazón.

Pero hay que reconocer que es justo. Si hubiéramos pensado que ella venía…

pero no viene nunca en las fiestas… ¿Es que, acaso, ha venido alguna vez?… Yo digo: precisamente hoy tenía que traerla aquí el demonio.

–     ¿El demonio?

Y, ¿Por qué no su ángel por mandato de Dios? De todas formas créeme, aunque ella no estuviera, Yo habría ido a casa de Simón.

–     ¿Por qué, mi Señor? ¿No te dio paz mi casa?

–     Tanta paz que después de Nazaret, es el lugar que más estimo.

Y ahora, respóndeme: ¿Por qué tu misiva de que dejara Agua Especiosa? Por la asechanza que se avecina, ¿No es así?

Pues entonces Yo vengo a las tierras de Lázaro, pero no pongo a Lázaro en la situación de que lo insulten en su casa.

¿Piensas que te respetarían? Para pisotearme a Mí, pasarían incluso por encima del Arca Santa…

Déjame hacerlo como pienso, por ahora al menos. Más tarde iré. Y además, nada me impide comer en tu casa, como nada impide que tú vengas a donde me alojo Yo.

Deja que se diga: “Está en casa de un discípulo suyo”.

–     ¿Y yo no lo soy?

–     Tú eres el amigo.

Es más que discípulo para el corazón, es distinto para donde hay malicia. Déjame hacer las cosas como he pensado. Lázaro, esta casa es tuya…

Pero no es tu casa, la bonita y rica casa del hijo de Teófilo. Y para los pedantes, eso cuenta mucho.

–     Eso es lo que dices… pero es porque… es por ella… eso es.

Yo estaba ya casi decidido a perdonar… pero si ella es causa de que Tú te apartes, ¡Vive Dios que la odiaré!

–     Y me perderás del todo.

Depón este pensamiento enseguida o ahora mismo me pierdes… Aquí viene Marta. Paz a ti, mi dulce hospedera.

–     ¡Oh, Señor!

Marta, de rodillas, llora.

Se ha bajado el velo, que lleva sobre el tocado hecho en forma de diadema, para no mostrar mucho su llanto a los extraños; pero a Jesús no piensa ocultárselo.

–      ¿Por qué este llanto?

¡Verdaderamente estás desperdiciando estas lágrimas! Hay muchos motivos para llorar y para hacer de las lágrimas un objeto precioso.

Pero, ¡Llorar por este motivo!… ¡Oh! ¡Marta! ¡Parece como si ya no supieras Quién Soy Yo! Del hombre como sabes, no tengo más que lo que se ve; el corazón es divino y palpita como divino.

¡Vamos, levántate y entra en casa!… Y a ella… Dejadla. Aunque viniera a burlarse de mí, dejadla os digo. No es ella.

Es el que la posee quien la hace instrumento de turbamiento. Pero aquí hay Uno que es más fuerte que su amo. Ahora la lucha es entre él y Yo, directamente.

Vosotros orad, perdonad, tened paciencia y creed. Y nada más.

Entran en la casita que es una pequeña casa cuadrada rodeada de un pórtico que la hace más extensa.

Dentro hay cuatro habitaciones divididas por un pasillo en forma de cruz.

Una escalera exterior  conduce a la parte alta del pequeño pórtico, que por tanto, aquí es una terraza, que da acceso a una vastísima estancia de las mismas dimensiones que la casa.

En el pasado estaba destinada para las provisiones, ahora está enteramente libre y limpia, absolutamente vacía.

Simón, que está al lado de su anciano criado  llamado José , hace los honores de la casa.

Y dice:

–     Aquí se podría hablar a la gente o si no, comer… Como Tú quieras.

–     Ahora veremos.

Entretanto, ve a decirles a los demás que después de la comida la gente puede venir. No defraudaré a la gente buena de este lugar.

–     ¿Dónde digo que vayan?

–     Que vengan aquí.

El día está templado. El sitio está resguardado de los vientos. Los árboles frutales, desnudos como están, no sufrirán daño si la gente viene.

Hablaré aquí, desde la terraza. Ve.

Se quedan solos Lázaro y Jesús.

Marta, de nuevo la “buena hospedera” al tener que ocuparse de atender a tantas personas, trabaja abajo con los criados y con los mismos apóstoles, disponiendo lo necesario para las mesas y para el descanso.

Jesús pone un brazo sobre los hombros a Lázaro y lo conduce fuera de la sala, a pasear por la terraza que rodea la casa,  bañada con el sol que calienta algo el día.

Y desde arriba, observa el trabajo de los criados y de los discípulos.  Le sonríe a Marta, la cual va de aquí para allá y levanta su rostro serio sí, pero ya menos turbado.

Mira también el bonito panorama que rodea al lugar y nombra con Lázaro distintas localidades y personas…

Para terminar preguntando a quemarropa:

–     Entonces, la muerte de Doras fue como agitar una vara dentro del nido de serpientes, ¿No?

–     Maestro, me ha contado Nicodemo que la sesión del Sanedrín fue de una violencia nunca vista.

–     ¿Qué le he hecho al Sanedrín para que se inquiete?

Doras se murió por sí mismo, ante los ojos de todo un pueblo; la ira lo mató. Yo no permití que se actuara irrespetuosamente con el cadáver. Por tanto…

–     Tú tienes razón.

Pero ellos… Están locos de miedo. Y.. ¿Sabes que han dicho que hay que pillarte en pecado para poderte matar?

–     ¡Entonces, quédate tranquilo!

¡Van a tener que esperar hasta la Hora de Dios!

–     ¡Pero, Jesús! ¿Sabes de quién se habla?

¿Sabes de qué son capaces fariseos y escribas? ¿Sabes qué alma tiene Anás? ¿Sabes quién es su segundo? ¿Sabes?…

Pero, ¿Qué estoy diciendo? ¡Tú sabes! Por tanto, es inútil que te diga que se inventarán el pecado para poderte acusar.

–     Ya lo han encontrado.

Ya he hecho más de lo que necesitan. He hablado a romanos, he hablado a pecadoras… Sí, a pecadoras, Lázaro.

Una – no me mires tan asustado – … una viene siempre a oírme y ha recibido de tu capataz alojamiento en una cuadra, a petición mía, porque, para estar cerca de Mí, se había establecido en una pocilga…

Lázaro es la estatua del estupor.

Ha quedado inmóvil. Mira a Jesús tan pasmado, como si estuviera ante una persona asombrosa y totalmente extraña.

Jesús lo zarandea un poco, sonriendo.

Y le pregunta:

–     ¿Has visto a Satanás?

–     No… La Misericordia he visto.

Pero… pero yo sí lo entiendo. Sin embargo ellos, los del Consejo, No. Y dicen que es pecado.

¡Entonces es verdad! Yo creía… Pero ¿Qué has hecho?

–     Mi deber, mi derecho y mi deseo:

Tratar de redimir a un espíritu caído. Esto te hará ver por tanto, que tu hermana no será el primer cieno que voy a conocer, ni el primero hacia el que me voy a inclinar; como tampoco será el último.

En el cieno Yo quiero sembrar flores y hacerlas nacer: las flores del bien.

–     ¡Oh! ¡Dios! ¡Dios mío!…

Pero… ¡Oh!, Maestro mío, Tú tienes razón. Estás en tu derecho, es tu deber y es tu deseo; pero, las hienas no lo comprenden.

Son carroña tan fétida, que no sienten el olor, no pueden sentir el olor de las azucenas.

Y hasta en donde éstas germinan ellos, esas carroñas poderosas, sienten olor de pecado; no comprenden que proviene de su sentina…

Te lo ruego, no permanezcas largo tiempo en un lugar; muévete, cambia continuamente de sitio para no darles la posibilidad de encontrarte.

Sé como un fuego nocturno que danza sobre los tallos de las flores, veloz, inaprensible, de paso desconcertante. Hazlo; no por cobardía,

sino por amor al mundo, que necesita que Tú vivas para ser santificado. La corrupción aumenta; contraponle la santificación… ¡La corrupción!…

¿Has visto a la nueva habitante de Betania? Es una romana casada con un judío. Él es observante, pero ella es idólatra y al no poder vivir tranquilamente en Jerusalén,

porque debido a sus animales, surgieron disputas con los vecinos, se ha venido aquí. Llena de animales, para nosotros impuros, está su casa. Y… la más impura es ella, porque vive burlándose de nosotros y con licencias que…

Yo no puedo criticar porque… Pero sí digo que, mientras que no se pone pie en mi casa porque está María, que pesa con su pecado sobre toda la familia, a casa de esa mujer sí que van.

Pero es que claro, le ha caído en gracia a Poncio Pilato y vive sin su marido. Él, en Jerusalén; ella, aquí. Así fingen, él y ellos, no profanarse viniendo y no constatar que se profanan.

¡Hipocresía! Viven metidos en la hipocresía hasta el cuello; ¡No tardarán en perecer ahogados en ella!

El sábado es el día en que celebran el festín,..

¡Y entre ellos hay también miembros del Consejo! Un hijo de Anás es el más asiduo.

–     La he visto. Sí.

Déjala que haga lo que quiera y a ellos también.

Cuando un médico prepara un fármaco, mezcla los productos… y el agua parece como si se contaminase, porque agita la mezcla y el agua se enturbia.

Pero luego las partes muertas se depositan, el agua recupera su limpidez, a pesar de estar saturada de la sustancia de esos productos saludables. Esto mismo sucede ahora.

Todo se mezcla y Yo trabajo con todos. Luego, las partes muertas se depositarán y serán arrojadas afuera.

Y las otras, vivas, permanecerán activas en el gran mar del pueblo de Jesucristo.

Bajemos. Nos llaman…

90 EL MISERERE DIVINO


90 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Ha terminado la Enseñanza del Decálogo y el primer año de una accidentada Jornada Apostólica, en la vida pública del Mesías. 

Cada día se intensifica el iniciar de un crudo invierno y Jesús decide hacer una pausa, para la Fiesta de las Encenias. 

Desde su particular púlpito, habla a su nutrido grupo de oyentes:

–      Hijos míos en el Señor…

La Fiesta de la Purificación está ya a las puertas y a ella Yo, Luz del mundo, os envío preparados con lo mínimo necesario para celebrarla bien.

La primera lámpara de la Fiesta, que podrá daros llama para todas las otras;

porque verdaderamente estúpido, sería quien pretendiera encender muchas lámparas no teniendo cómo encender la primera;

Y aún más estúpido sería quien pretendiese empezar su santificación partiendo de las cosas más arduas,

relegando lo que constituye la base del edificio inmutable de la perfección:

el DECÁLOGO. 

TEMPLO DE SALOMÓN

Se lee en los Macabeos que Judas, con los suyos, habiendo recuperado, con la protección del Señor, el Templo y la Ciudad,

destruyó los altares levantados a los dioses extranjeros, así como los edificios de culto y purificó el Templo.

Luego erigió otro altar y con el pedernal produjo fuego, y ofreció los sacrificios; quemó incienso, puso las lámparas y los panes de la proposición.

Y enseguida, postrados todos en tierra, le suplicaron al Señor que no permitiera que volvieran a pecar.

O que, si por propia debilidad, cayeran de nuevo en el pecado, los tratara con divina misericordia.

Esto sucedía el veinticinco del mes de Kisléu.

Consideremos esta narración y apliquémosla a nosotros mismos.

En efecto, toda palabra de la historia de Israel, siendo palabra de pueblo elegido, tiene un significado espiritual.

La vida es siempre enseñanza.

La vida de Israel es enseñanza, no sólo para el tiempo terreno, sino también para la conquista de la eternidad.

“Destruyeron los altares y los templos paganos”.

Ésta es la primera operación, la que os he indicado que hagáis al nombraros a los dioses individuales que substituyen al Dios verdadero:

Las idolatrías del sentido, del oro, del orgullo.

Los vicios capitales que conducen a la profanación y muerte del alma y del cuerpo. Y al castigo de Dios.

Yo no os he aplastado con esas innumerables fórmulas que al presente agobian a los fieles.

Y que se muestran como baluarte ante la verdadera Ley, oprimida, tapada bajo cúmulos y cúmulos de prohibiciones, que son completamente externas.

Tales prohibiciones, con su atosigamiento, llevan al fiel a perder de vista la coherente, clara, santa Voz del Señor que dice:

“NO blasfemes, NO seas idólatra, NO profanes las fiestas, NO deshonres a los padres, NO mates, NO cometas fornicación, NO robes, NO mientas, NO envidies las cosas ajenas, NO desees la mujer que a otro pertenece”.

Diez NOES; ni uno más.

Y son las diez columnas del templo del alma.

En lo alto resplandece el oro del Precepto Santo entre los santos: “Ama a tu Dios, ama a tu prójimo”

Es el remate del templo, es la protección de los cimientos, es la gloria del constructor.

MANDAMIENTOS, TEMPLO Y FUSION

Sin el amor, uno no podría prestar obediencia a las diez reglas y caerían las columnas, todas o alguna.

Y el templo se derrumbaría total o parcialmente; en todo caso, estaría destruido, inadecuado ya para acoger al Santísimo.

Haced lo que os he dicho, derribando las tres concupiscencias, dándole un nombre claro a vuestro vicio; como claro es Dios al deciros: “No hagas esto o aquello”.

Es inútil entrar en sutilezas acerca de las formas.

Quien tiene un amor más fuerte que el que da a Dios, cualquiera que fuera este amor, es un idólatra.

Quien nombra a Dios, profesándose su siervo y luego lo desobedece, es un rebelde.

Quien por avaricia trabaja en Sábado es un profanador, un desconfiado y presuntuoso.

Quien niega una ayuda a sus padres aduciendo pretextos, aunque diga que se trata de obras dadas a Dios, está contra Dios;

que ha puesto a los padres y a las madres como figura suya sobre la Tierra.

Quien mata es siempre asesino.

Los esclavos de la Lujuria, SON ADORADORES DE ASMODEO…

Quien fornica es siempre lujurioso.

Quien roba es siempre un ladrón.

Quien miente es siempre una persona vil.

Quien desea para sí lo que no es suyo es siempre un glotón que padece la más abominable de las hambres.

Quien profana un tálamo es siempre un inmundo.

Es así. Y os recuerdo que después de la erección del becerro de oro vino la Ira del Señor.

Después de la idolatría de Salomón, el cisma que dividió y debilitó a Israel.

Después del helenismo aceptado, bien acogido e introducido, por judíos indignos bajo Antíoco Epifanes;

vinieron nuestras actuales desventuras de espíritu, de fortuna y de nacionalidad.

Os recuerdo que Nabal y Abiú, falsos siervos de Dios, fueron castigados por Yeohveh.

Os recuerdo que no era santo el maná del sábado.

Os recuerdo a Cam y a Absalón.

Os recuerdo el pecado de David contra Urías y el de Absalón contra Amnón.

Os recuerdo como acabaron Absalón y Amnón.

Os recuerdo la suerte de Heliodoro, ladrón, y de Simón y Menelao.

Os recuerdo el innoble final de los dos regidores embusteros que habían testificado falsamente de Susana.

Y podría seguir sin hallar límite a los ejemplos.

‘Mas, volvamos a los Macabeos. “Y purificaron el Templo.” No basta decir: “Destruyo”. Hay que decir: “Purifico”.

Os he dicho cómo se purifica el hombre: con el arrepentimiento humilde y sincero.

No hay pecado que Dios no perdone, si el pecador está realmente arrepentido.  

21. El hijo le dijo: “Padre, pequé contra el Cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.”

Tened Fe en la Bondad divina.

Si pudierais llegar a comprender lo que es esta Bondad, aunque tuvierais todos los pecados del mundo, no huiríais de Dios; todo lo contrario.

Correríais a echaros a sus pies, porque sólo el Bonísimo puede perdonar lo que el hombre no perdona.

“Y erigieron otro altar.” No pretendáis engaño con el Señor. No seáis falsos en vuestro actuar.

No mezcléis a Dios con Satanás; tendríais un altar vacío: el de Dios.

Porque es inútil erigir un altar nuevo si quedan aunque sólo sea restos del otro.

O Dios o el ídolo; ELEGID. 

“E hicieron brotar el fuego con la piedra y la yesca”.

Piedra es la firme voluntad de ser de Dios; yesca es el deseo de cancelar del Corazón de Dios durante el resto de la vida, hasta el recuerdo de vuestro pecado.

He aquí que entonces se hace surgir el fuego: el AMOR. 

Señor, enciende mi corazón en el FUEGO de tu AMOR ARDIENTE y ayúdame a AMAR, como Tú Quieres que lo haga…

Porque el hijo que trata con toda una vida honesta, de reconfortar al padre ofendido…

¿Qué hace sino amar al padre, deseando que esté contento de su hijo, antes lágrima y ahora alegría?

En este estado podéis ofrecer los sacrificios, quemar los inciensos, poner las lámparas y los panes: no le desagradarán a Dios los sacrificios;

Gratas le serán las oraciones; el altar estará verdaderamente iluminado, rico del alimento de vuestra ofrenda diaria.

Podréis orar diciendo: “Sé Protector nuestro” porque Él será con vosotros amigo.

Pero su misericordia no ha esperado a que pidierais piedad.

Se ha adelantado a vuestro deseo, os ha enviado la Misericordia para deciros: “Tened esperanza, Yo os lo digo: Dios os perdona. Venid al Señor”.

Ya hay un altar en medio de vosotros: el nuevo altar. De él manan ríos de luz y de perdón; como aceite se expanden, medican, refuerzan.

Creed en la Palabra que de aquél proviene. Llorad conmigo vuestros pecados.

Como el levita que dirige el coro, Yo oriento vuestras voces a Dios…

Y no será rechazado vuestro gemido si está unido a mi Voz.

Con vosotros me aniquilo, Hermano para los hombres en la carne; para el Padre, Hijo en el espíritu y digo por vosotros, con vosotros:

“Desde este profundo abismo donde Yo-Humanidad he caído, grito a Tí, Señor.

Escucha la voz de quien se mira y suspira, no cierres tu oído a mis palabras.

Verme me supone horror. ¡Soy un horror incluso para mis ojos!

¡Qué será para los tuyos!

No prestes atención a mis culpas, Señor; porque si lo haces no podré resistir en tu Presencia.

Usa por el contrario, conmigo tu Misericordia.

Tú lo has dicho: `Yo soy Misericordia’. Yo creo en tu Palabra.

Mi alma, herida y abatida, confía en Tí, en tu promesa.

Y desde el alba hasta la noche, desde la juventud hasta la ancianidad, esperaré en Tí”.

Culpable de homicidio y adulterio, reprobado por Dios, bien obtiene David perdón, tras haber gritado al Señor:

“Ten piedad, no por consideración a mí, sino por el honor de tu misericordia, que es infinita. Cancela por ella mi pecado.

No hay agua que pueda lavar mi corazón sino la que se toma en las aguas profundas de tu santa Bondad.

Lávame con ella de la iniquidad mía y purifícame de mi inmundicia.

No niego que he pecado. Antes bien, confieso mi delito; cual testigo acusador la culpa está siempre ante mí.

He ofendido al hombre en el prójimo y en mí mismo; más me duelo sobre todo, de haber pecado contra Tí.

Dígate esto que reconozco que eres Justo en tus palabras y temo tu Juicio, que triunfa sobre toda potencia humana.

Considera no obstante, ¡Oh Eterno!, que en culpa nací y pecadora fue la que me concibió y que aun así,

Tú me has amado hasta el punto de llegar a develarme tu sabiduría.

Y a dármela como maestra para que fuera comprendiendo los misterios de tus sublimes verdades.

Y si tanto has hecho ¡Debo tener miedo de Tí? NO. No temo.

Aspérjame con la amargura del dolor y quedaré purificado; lávame con el llanto y seré como nieve alpina.

Hazme oír tu voz y exultará tu siervo humillado, porque tu voz es alegría y gozo aun cuando reprende.

Vuelve tu rostro hacia mis pecados. Tu mirada borrará mis iniquidades.

Satanás y mi débil humanidad me han profanado el corazón que me diste.

Créame un nuevo corazón que sea puro y destruye lo que de corrupción hay en las entrañas de tu siervo, para que en él reine sólo un espíritu recto.

No me arrojes de tu Presencia, no me prives de tu amistad, porque sólo la salud que de Tí viene es alegría para mi alma.

Y tu espíritu soberano es consuelo del humillado.

Haz que yo venga a ser aquel que mezclado entre los hombres vaya diciendo:

“Observad lo bueno que es el Señor. Id por sus caminos y os sentiréis benditos como yo me siento; yo, aborto del hombre.

Pero que vuelvo a ser ahora hijo de Dios por la gracia que renace en mí”.

Y a Tí se convertirán los impíos. La sangre y la carne hierven y gritan en mí. Libérame de ellas,

¡Oh Señor! salvación de mi alma y yo cantaré tus alabanzas.

Estaba en la ignorancia, mas ahora he comprendido. Tú no deseas un sacrificio de carneros, sino el holocausto de un corazón contrito.

Un corazón contrito y humillado te es más grato que los borregos y carneros, porque Tú para Tí nos has creado.

Y quieres que esto lo tengamos presente y te restituyamos lo que es tuyo.

Séme benigno por tu gran bondad y edifica de nuevo mí y tu Jerusalén:

La de un espíritu purificado y perdonado sobre el que se pueda ofrecer el sacrificio, la oblación y el holocausto por el pecado…

Como acción de gracias y como alabanza.

Todo nuevo día mío sea una hostia de santidad consumada en tu altar para que ascienda junto al olor de mi amor hasta ti”.

‘Venid. Vayamos al Señor. Yo, delante; vosotros, detrás. Vayamos a las aguas de salud, vayamos a los pastos santos, vayamos a las tierras de Dios.

Olvidad el pasado. Sonreídle al futuro.

No penséis en el fango, mirad más bien a las estrellas.

No digáis: “Soy tiniebla”; decid: “Dios es Luz”.

Yo he venido a anunciaros la paz, a manifestar a los mansos la Buena Nueva.

A asistir a aquellos cuyo corazón se siente aplastado bajo el peso de demasiadas cosas,

A predicar la libertad a todos los esclavos, los primeros de todos, los de Satanás.

A liberar de las concupiscencias a los prisioneros.

Yo os digo: ha llegado el Año de Gracia.

No lloréis vosotros, los que padecéis la tristeza de quien se siente pecador; no vertáis lágrimas, lejanos del Reino de Dios.

Yo sustituyo la ceniza por el oro, las lágrimas por el óleo.

Os visto de fiesta para presentaros al Señor y decir: “Éstas son las ovejas que Tú me enviaste a buscar.

He acudido a ellas, las he reunido, las he contado.

He buscado a las dispersas y te las he traído librándolas de nubarrones y densas brumas.

Las he tomado de entre todos los pueblos, las he reunido de todas las regiones para conducirlas a la Tierra que no es ya tierra…

Y que Tú has preparado para ellas,

¡Oh Padre Santo! para llevarlas hasta las cimas paradisíacas de tus montes óptimos, donde todo es luz y belleza.

A lo largo de los arroyos de las celestes Bienaventuranzas, donde se sacian de Tí los espíritus que Tú amas.

He ido a buscar también a las heridas, he curado a las que tenían alguna fractura, he confortado a las débiles, no he descuidado ni una sola.

He cargado sobre mis hombros, como un yugo de amor, a la más descuartizada por causa de los ávidos lobos de los sentidos…

Y te la deposito a tus pies, Padre Benigno y Santo, porque ella no puede ya seguir caminando.

Ignora tus palabras, es una pobre alma perseguida por los remordimientos y los hombres.

Es un espíritu doliente, un espíritu que tiembla, es como una ola empujada y rechazada por el flujo del mar contra el litoral.

Viene con el deseo, la rechaza el conocimiento de sí misma… Ábrele tu seno, Padre todo Amor, para que en él encuentre paz, esta criatura descarriada…

Dile: “¡Ven!’. Dile: `Eres mía’. Tuvo un sinnúmero de dueños, pero está nauseada y asustada de ello.

Dice: “Todo patrón es un sucio esbirro”.

Haz que pueda decir: “¡Este Rey mío me ha proporcionado la alegría de ser prendida!’.

No sabe qué es el amor.

Mas si Tú la acoges sabrá qué es este Amor Celeste que es el amor nupcial entre Dios y el espíritu humano…

Y como un pájaro liberado de las jaulas de los hombres crueles, subirá…

Subirá cada vez más alto hasta Tí, hasta el Cielo; hasta la alegría, hasta la gloria, cantando:

“He encontrado a Aquel que yo buscaba. Mi corazón no tiene ningún otro deseo. En Tí me poso y me regocijo Señor Eterno, por los siglos de los siglos bendito”‘.

Podéis iros.

Con espíritu nuevo celebrad la fiesta de la Purificación.

Y que la Luz de Dios se encienda en vosotros.

Jesús ha estado arrollador en el cierre de su discurso.

Un rostro luminoso de ojos radiantes, una sonrisa y unas notas que son de una dulzura no conocida, han… casi extasiado a la gente.

Que no se mueve hasta que Él repite: «Podéis iros. La paz sea con vosotros».

Entonces empiezan a marcharse los peregrinos hablando con gran viveza entre sí…