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81 ¡NO FORNICARÁS!


81 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Me dice Jesús:

 “Ten paciencia, alma mía, por este doble esfuerzo. Es tiempo de sufrimiento. ¿Sabes lo cansado que estaba los últimos días? Ya ves. Al andar me apoyo en Juan, en Pedro, en Simón y también en Judas…

Sí. ¡Yo, que emanaba milagro con sólo rozar con mis vestiduras, no pude cambiar aquel corazón! Déjame que me apoye en tí, pequeño Juan. (Llamaba así Jesús, como seudónimo a María Valtorta)

¡Y AHORA NOS ESTÁ LLAMANDO ASÍ, A NOSOTROS, los que estamos leyendo estas enseñanzas!

Para volver a decir las palabras ya dichas en los últimos días a esos obstinados obtusos sobre quienes el anuncio de mi tormento resbalaba y no penetraba.

Y deja también que el Maestro hable de sus horas de predicación en la triste llanura del Agua Especiosa.

Y te bendeciré dos veces: por tu esfuerzo y por tu piedad. Llevo la cuenta de tus esfuerzos, recojo tus lágrimas.

Los esfuerzos por amor a los hermanos, recibirán la recompensa de aquellos que se consumen, por dar a conocer a Dios a los hombres.

Tus lágrimas por mi sufrimiento de la última semana recibirán como premio el beso de Dios, Uno y Trino.

Escribe y recibe mi Bendición.

EL SEXTO MANDAMIENTO

Jesús está en pie, encima de un cúmulo de tablas, levantadas a manera de tribuna, en el pesebre del establo.

Y desde allí habla con voz poderosa, para que lo oigan tanto los que están dentro de la estancia, como los que se encuentran bajo el cobertizo e incluso en la era, encharcada por la lluvia.

Cubiertos con sus mantos oscuros y de lana en bruto, sobre la cual resbala el agua, todos parecen frailes.

En la estancia están los más débiles; bajo el cobertizo, las mujeres; en el patio bajo la lluvia los fuertes, la mayoría hombres.

Pedro va y viene, descalzo y sólo con la prenda corta, cubierto con un lienzo que se ha puesto sobre la cabeza; pero no pierde el buen humor,

a pesar de que tenga que ir chapoteando en el agua y se esté duchando sin desearlo.

Con él están Juan, Andrés y Santiago.

Están trayendo de la otra estancia con precaución, a unos enfermos. Guiando a unos ciegos y haciendo de apoyo a algunos tullidos.

Jesús aguarda con paciencia a que todos hayan terminado de acomodarse.

Y sólo le duele el que los cuatro discípulos estén empapados, como esponjas dentro de un cubo.

Ante su preocupación, Pedro dice:

–     ¡Nada, nada! Somos madera empecinada.

No te preocupes. Nos bautizamos otra vez y el bautizador es Dios mismo.  

Cuando por fin todos están en sus respectivos lugares y Pedro estima que puede ir a ponerse ropa seca.

Así lo hace, como también los otros tres.

Pero, vuelto donde el Maestro, ve sobresalir por la esquina del cobertizo el manto gris de la mujer velada.

Y se dirige hacia ella sin pensar que para hacerlo tiene que volver a cruzar el patio en diagonal bajo el chaparrón…

Y que otra vez se va a mojar.

Sin pensar en los charcos que salpican hasta la rodilla al chocar tan fuerte en ellos el chubasco de agua.

La agarra de uno de los codos, sin retirar el manto y la arrastra hasta la pared de la estancia, resguardada del agua.

Y  luego se planta a su lado, duro e inmóvil como un centinela.

Jesús ha visto la escena y ha sonreído inclinando la cabeza, para celar la luminosidad de su sonrisa.

Ahora empieza a hablar:

     “No digáis, vosotros, los que habéis venido con regularidad, que no hablo con orden y que salto alguno de los Diez Mandamientos.

Vosotros oís, Yo veo; vosotros escucháis, Yo aplico mi palabra a los dolores y a las llagas que veo en vosotros. Yo soy el Médico.

Un médico va primero a los más enfermos, a los que están más cerca de la muerte. Luego se vuelve a los menos graves. Yo también hago así.

Hoy digo: “No forniquéis”.

No dirijáis a vuestro alrededor la mirada tratando de leer en el rostro de uno la palabra: “lujurioso”.

Tened recíproca caridad. ¿Os gustaría que alguien la leyera en vosotros?

No. Pues entonces no queráis leerla en el ojo turbado de quien está a vuestro lado; en su frente que se avergüenza y se inclina hacia el suelo.

Además… ¡Oh!, decidme especialmente vosotros, hombres.

¿Quién de entre vosotros no ha hincado nunca los dientes en el pan de ceniza y estiércol de la satisfacción sexual?

¿Acaso es lujuria sólo la que os lleva a estar durante una hora entre brazos meretricios?

¿No es acaso lujuria también, la profanación del connubio con la esposa al eludir las consecuencias de éste, que queda reducido por tanto, a una recíproca satisfacción del sentido, a un vicio legalizado?

Matrimonio quiere decir procreación… Y el acto quiere decir y debe ser fecundación.

Sin ello es inmoralidad.

No se debe del tálamo hacer un lupanar.

Y en lupanar se transforma si se ensucia de libídine y no se consagra con maternidades.

La Tierra no rechaza la semilla, la acoge y de ella forma una planta. La semilla no huye de la gleba una vez depositada.

Por el contrario, en seguida echa raíz y se agarra para crecer y dar una espiga: la criatura vegetal nacida del connubio entre gleba y semilla.

El hombre es la semilla, la mujer es la tierra, la espiga es el hijo.

Negarse a producir la espiga y desaprovechar la fuerza, para vicio, es culpa.

Es meretricio cometido en el lecho nupcial, pero en nada distinto del otro.

Es más, agravado por la desobediencia al Mandamiento que dice: “Sed una sola carne y multiplicaos en los hijos”.

Por tanto ved, mujeres voluntariamente estériles, esposas legales y honestas no a los ojos de Dios, sino del mundo…

Cómo a pesar de ello, vosotras podéis ser prostitutas y fornicar igual.

Aunque seáis sólo de vuestro marido, porque no vais hacia la maternidad; sino al placer, demasiado y demasiado frecuentemente.

¿Y no os paráis a pensar que el placer es un tóxico que, aspirado por una boca, cualquiera que fuere: contagia, produce quemazón, cual fuego que creyendo consumirse?

¿Traspasa devorador, cada vez más insaciable, los límites del hogar, dejando acre sabor de ceniza bajo la lengua y desagrado?

¿Y náusea y desprecio de sí y del compañero de placer?

Porque cuando la conciencia se despierta – y lo hace entre dos momentos febriles – no puede dejar de nacer este desprecio de sí…

rebajados como quedan uno y otro, a un nivel incluso inferior al de los animales.

Nota del traductor, (un sacerdote) con respecto a este tema:

la Iglesia admite la paternidad responsable, o sea, que cuando ya se es generoso en hijos, se pueden adoptar determinadas medidas para no concebir.

Pero que no sean medios artificiales como anticonceptivos, preservativos, etc.

Sino recursos naturales, como el de la regulación natura basada en los días infértiles de la mujer, etc.

Asimismo, el placer sexual únicamente como simple demostración de amor y desahogo pasional, dentro del matrimonio, es lícito.

Siempre y cuando se tengan en cuenta estas dos medidas antes mencionadas: ser generosos en hijos y no usar medios anticonceptivos artificiales.

Jesús continúa:

“NO FORNICARÁS”, está escrito.

Es fornicación gran parte de las acciones carnales del hombre, ni siquiera toco la cuestión de esas uniones inconcebibles, que son como una pesadilla…

Y que el Levítico condena con estas palabras:

TRIPLE SACRILEGIO: Como consagrado, como heredero del Padre y como hombre…

“Hombre, no te acercarás al hombre como si fuera una mujer”

Y también: “No te unirás a bestia alguna para no contaminarte con ella.

Y así hará la mujer.

Y no se unirá a ninguna bestia, porque es infamia” -.

Bien… he hecho alusión al deber de los esposos respecto al matrimonio; el cual deja de ser santo cuando por malicia, viene a ser infecundo.

Y ahora voy a hablar de la fornicación en sentido propio entre hombre y mujer:

Por recíproco vicio o por obtener dinero o regalos.

El cuerpo humano es un magnífico templo que encierra en sí un altar.

EL SEXTO MANDAMIENTO DE LA LEY DE DIOS

En ese altar debería estar Dios. Pero Dios no está donde hay corrupción.

Por tanto, el cuerpo del impuro tiene su altar desconsagrado y sin Dios.

Como quien se revuelca, ebrio, en el lodo y en el vómito de la propia ebriedad…

El hombre, en la bestialidad de la fornicación, se rebaja a sí mismo, viniendo a ser menos que un gusano o que el animal más inmundo.

Decidme – si entre vosotros hay alguno que se haya depravado a sí mismo hasta el punto de comerciar con su cuerpo, como se hace con cereales o animales…

¿Qué beneficio os ha reportado?

Poneos, poneos vuestro corazón en la mano… observadlo.

Preguntadle, escuchadlo, ved sus heridas, sus estremecimientos de dolor.

Y luego decidme, respondedme:

¿Tan dulce era ese fruto, que compensara este dolor de un corazón nacido puro…

FORZADO POR VOSOTROS A VIVIR EN UN CUERPO IMPURO?

¿A latir, para dar vida y calor a la lujuria, a irse consumiendo en el vicio?

Decidme:

¿Sois tan depravadas que no lloráis secretamente sintiendo una voz de niño que llama: “mamá” y pensando en vuestra madre…  

¡Oh mujeres de placer que habéis huido de casa u os han echado de ella;

para que el fruto podrido no destruyera con el exudado de su putridez, a los demás hermanos! 

¿Pensando en vuestra madre, muerta quizás por el dolor de tener que decirse a sí misma:

“He dado a luz a una persona que ha sido motivo de oprobio”?

¿Pero es que no sentís que se os parte el corazón cuando veis a un anciano cuyas canas le dan un porte solemne…?

¿Al pensar que sobre las de vuestro padre habéis derramado el deshonor, como barro tomado a manos llenas…?

¿Y junto con el deshonor ha tenido que recibir,  el menosprecio de su tierra natal?

¿Porque todos los que luchan por su perfección espiritual, conocen su desgracia, PERO NO LO COMPADECEN;

Cuando un niño no es amado, como lo que es: UN DON DIVINO para ser custodiado y que deberemos regresar al Creador, convertido en OTRO CORREDENTOR…

pues Juzgan que no supo educar a quién ha llenado de oprobio a TODA la familia?

¿Pero es que no sentís que se os retuercen las entrañas de doliente añoranza al ver la felicidad de una esposa?

¿O la inocencia de una virgen, teniendo que decir: “Yo he renunciado a todo esto… y nunca más volveré a poseerlo”?

¿Pero es que no sentís como si la vergüenza os arrancara la piel de la cara, al ver la mirada, voraz o llena de desprecio, de los hombres?

¿Pero es que no sentís vuestra miseria cuando tenéis sed de un beso de niño y ya no os atrevéis a decir: “Dámelo”…?

¡¿Porque habéis matado vidas en su comienzo?!

Vidas que habéis rechazado como peso fastidioso e inútil carga, vidas arrancadas del mismo árbol que las había concebido, arrojadas para estiércol.

Vidas que ahora os gritan: “¡Asesinas!”

¿Pero es que no teméis sobre todo, al Juez que os ha creado y que os espera para preguntaros y deciros:

“¿Qué has hecho de ti misma?

¿Para eso acaso, te di la vida? Pululante nido de gusanos, ¿Cómo te atreves a estar en mi Presencia?

Tuviste todo lo que para ti era dios: EL PLACER. 

¡Ve al lugar de maldición sin término”!

¿Quién llora? ¿Ninguno? ¿Decís: “ninguno”?

Pues mi alma va hacia otra alma que llora. ¿Para qué va hacia ella? ¿Para lanzarle el anatema por ser meretriz?

¡NO! Porque siento piedad por su alma.

Todo en Mí es repulsa hacia su sucio cuerpo, sudado por el esfuerzo lascivo.

¡Pero su alma…! ¡Oh! ¡Padre! ¡Padre!

¡También por esta alma Yo me he encarnado y he dejado el Cielo para ser su Redentor y el de muchas almas hermanas suyas!

¿Por qué debo no recoger a esta oveja que va descarriada y llevarla al redil?

Limpiarla, unirla al rebaño, sacarla a pastar,

Y darle un amor que sea perfecto como sólo el mío lo puede ser…

Tan distinto de los que tuvieron hasta ahora para ella nombre de amor y no eran sino odio.

Tan piadoso, completo, delicado, que ella ya no llore por el tiempo pasado o lo haga sólo para decir:

“Demasiados días he perdido lejos de ti, eterna Belleza.

¿Quién me restituirá el tiempo perdido?

¿Cómo gustar en lo poco que me queda cuanto habría gustado si hubiera sido siempre pura?

A pesar de ello, no llores, alma pisoteada por toda la libídine del mundo.

Escucha: eres un trapo asquerosamente sucio, pero puedes volver a ser una flor.

Eres un estercolero, pero puedes ser un jardín; eres un animal inmundo, pero puedes volver a ser un ángel.

Un día lo fuiste; danzabas en los prados floridos, rosa entre las rosas, fresca como ellas…

Y despedías fragancia de virginidad;

cantabas, serena, tus canciones de niña y luego corrías a donde tu madre, a donde tu padre,

y les decías: “Vosotros sois mis amores”.

Y el invisible guardián que tienen todas las criaturas al lado sonreía ante tu alma blanca-azul…

¿Y luego? ¿Por qué?

¡¿Por qué te has arrancado esas alas de pequeño inocente?!

¿Por qué has pisoteado un corazón de padre y de madre, para correr hacia otros corazones inciertos?

¿Por qué has consignado tu voz pura a embusteras frases de pasión?

¿Por qué has quebrado el tallo de la rosa y te has profanado a ti misma?

Arrepiéntete, hija de Dios.

El arrepentimiento renueva. El arrepentimiento purifica. El arrepentimiento sublima.

¿El hombre no te puede perdonar? ¿Ni siquiera tu padre podría ya hacerlo?

Bueno, pues Dios puede, porque la bondad de Dios no es comparable a la bondad humana.

21. El hijo le dijo: “Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.”

Y su Misericordia es infinitamente más grande que la humana miseria.

Hónrate a ti misma haciendo, con una vida honesta, digna de honor a tu alma. Justifícate ante Dios no volviendo a pecar contra tu alma.

Hazte un nombre nuevo ante Dios. Eso es lo que tiene valor.

¿Eres vicio? Sé honestidad, sé sacrificio, sé la mártir de tu arrepentimiento.

Bien supiste martirizar tu corazón, para hacer gozar a la carne.

Sabe ahora martirizar la carne, para darle a tu corazón una eterna paz.

Ve. Marchad todos, cada uno con su peso y con su pensamiento, y meditad.

 Dios espera a todos y no rechaza a ninguno que se arrepienta.

¿Que el Señor os dé su luz para conocer vuestra alma! ¡Adiós!

Muchos se marchan en dirección al pueblo.

Otros entran en la habitación.

52 EL LLAMADO DE MATEO


52 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Está haciendo mucho calor. El mercado ha terminado y en la plaza vacía, hay unos cuantos ociosos y unos niños que juegan.

Jesús, en medio de sus apóstoles, llega del lago a la plaza.

Acaricia a los niños que corren a su encuentro y le platican sus confidencias. Una niña muestra un golpe que le sangra en la frente y de ello acusa al hermanito.

Jesús dice:

–      ¿Por qué has herido así a tu hermanita? ¡No está bien!

El niño se mortifica y contesta:

–      No lo hice a propósito. Quería tumbar aquellos higos y tomé un bastón. Era muy pesado y se me cayó sobre ella. Cogía higos también para ella.

Jesús le pregunta:

–     ¿Es verdad, Juana?

Entre hipos la niña contesta:

–      Es verdad.

–      Entonces puedes ver que tu hermano no te quiso hacer daño.

Quería hacerte feliz. Ahora, al punto haced las paces y daos un beso. Los buenos hermanitos y también los buenos niños, jamás deben saber lo que es el rencor. ¡Ea, pues!

Los dos niños se besan con lágrimas.

Los dos lloran juntos. Ella porque le duele el golpe. Y él porque le pesa haber causado ese dolor.

Jesús sonríe al ver ese beso lleno de lagrimones.

Y dice:

–     ¡Y ahora, porque veo que sois buenos, Yo os cortaré los higos!

Como es muy alto extiende el brazo y sin esfuerzo alguno, los corta y se los da.

Acude una mujer:

–     Juana. Tobías. ¿Para qué molestáis al Maestro? ¡Oh, Señor! Perdona…

Jesús dice:

–     Mujer. Se trataba de hacer las paces.

Y las hice con el objeto mismo que provocó la guerra: los higos. A los niños les gustan los higos dulces y a Mí… me gustan los corazones dulces e inocentes. Me quitan mucha amargura.

La mujer señala a unos fariseos:

–      Maestro, son los señores esos, los que no te aman.

Pero nosotros, el pueblo; te queremos mucho. Ellos son pocos. Y nosotros muchos…

–     Lo sé, mujer. Gracias por tu consuelo. La paz sea contigo.

¡Adiós, Juana! ¡Adiós, Tobías! Sed buenos. No se porten mal. Y ya no se peleen. ¿Lo recordarán?

Los dos niños responden juntos:

–           Sí.

–           Sí, Jesús.

Jesús sonriente, al empezar a caminar, dice a sus discípulos:

–     Ahora que con la ayuda de los higos, los cielos se han despejado de las nubes que había. Vámonos a… ¿A dónde queréis ir?

Ellos no saben y mencionan diferentes lugares.

Pero Jesús mueve la cabeza sonriendo.

Pedro dice:

–     Yo renuncio. A menos que Tú no lo digas… hoy tengo ideas negras.

Tú no viste; pero cuando desembarcamos, estaba ahí Elí, el fariseo. ¡Más verde que lo acostumbrado! ¡Y nos miraba en una forma, que…!

Jesús dice:

–    ¡Dejadlo que mire!

Judas exclama:

–    ¡Eh! No hay remedio. ¡Pero te aseguro Maestro, que para hacer las paces con ese, no bastan los higos!

–    ¿Qué fue lo que dije a la mamá de Tobías? ‘He hecho las paces con el objeto mismo de la guerra’

Y trataré de hacer las paces al volver a ver a los principales de Cafarnaúm, que según ellos les he ofendido. De este modo se contentarán. Probablemente no lo lograré; porque falta en ellos la voluntad de hacer las paces.

Cuando llegan a la plaza, Jesús va directo al banco de la alcabala,…

Y donde Mateo está haciendo sus cuentas y verificando el dinero que subdivide en categorías y lo pone en bolsitas de diversos colores.

Luego las coloca en una caja fuerte de hierro, que dos esclavos transportan a otro lugar.

Apenas si levanta la cabeza para ver al que se había retrasado en pagar.

Mientras tanto, Pedro jala de una manga a Jesús:

–     No tenemos nada que pagar, Maestro. ¿Qué haces?

Jesús no le hace caso.

Mira atentamente a Mateo, que se ha puesto de pie al punto, en actitud reverente.

Le da una segunda mirada que traspasa.

No es la del Juez severo de otras veces.

Es una mirada de llamamiento, de amor, que lo envuelve totalmente.

Mateo se sonroja completamente. No sabe qué hacer, ni qué decir.

Cuando Dios te quiere, TE BUSCA,  te sigue, te persigue y te consigue…

Majestuosamente, Jesús ordena:

–      Mateo, hijo de Alfeo, ha llegado la hora. ¡Ven!… ¡Sígueme!

Totalmente asombrado, Mateo responde:

–    ¿Yo?… ¡Maestro! ¡Señor! ¿Pero sabes quién soy? Lo digo por Ti. No por mí…

–     Ven y sígueme; Mateo, hijo de Alfeo. –repite Jesús con voz más dulce.

–    ¡Oh! ¿Cómo es posible que yo haya alcanzado favor ante Dios?… ¿Yo?… ¿Yo?…

–     Mateo, hijo de Alfeo. He leído en tu corazón. Ven. Sígueme.

La tercera invitación es una caricia….

–           ¡Oh! ¡Al punto, Señor!

Y Mateo, con lágrimas en los ojos…

Sale por detrás del banco sin preocuparse siquiera por recoger las monedas esparcidas sobre él. No pide la caja fuerte, ni le importa nada más.

Camina hacia el Maestro diciendo:

–     ¿A dónde vamos, Señor? ¿A dónde me llevas?

–     A tu casa. ¿Quieres dar hospedaje al Hijo del Hombre?

–     ¡Oh! Pero…pero… ¿Qué dirán los que te odian?

–     Yo escucho lo que se dice en los Cielos y es: ‘¡Gloria a Dios por un pecador que se salva!

Y el Padre dice: ‘Para siempre la Misericordia se levantará en los Cielos y se derramará sobre la Tierra. Porque con un Amor Eterno. Con un Amor Perfecto, te amo. Y por eso, también contigo uso de Misericordia…”

Ven. Y que al venir a tí; además de santificar tu corazón; santifique también tu casa…’

–    La tengo ya purificada por una esperanza que tenía en el alma. ¡Pero cómo podía creer que se convertiría en realidad! ¡Oh! ¡Yo con tus santos!…

Y mira a los discípulos.

–    Sí. Con mis amigos. Venid. Os uno y sed hermanos.

Los discípulos están tan estupefactos, que no saben qué decir.

Detrás de Jesús y de Mateo, caminan por la plaza que está completamente desierta.

Siguen por una calle estrecha que arde bajo un sol abrasador. No hay ser viviente alguno en las calles. Tan solo polvo y sol.

Entran en una casa muy hermosa, con un portón que se abre hacia fuera.

Un hermoso atrio está lleno de sombra y frescura. Llegan a un pórtico ancho que hay en el jardín.

Y Mateo dice:

–    ¡Entra, Maestro mío! –luego ordena a los siervos-  ¡Traed agua y de beber!

Los criados obedecen al instante.

Mateo sale a dar órdenes, mientras Jesús y los suyos se refrescan.

Regresa y dice:

–           Ahora, ven, Maestro. La sala está fresca.

Ahora vendrán mis amigos. ¡Oh! ¡Quiero hacer una gran fiesta! Es mi regeneración. ¡Es tan maravilloso!… ¡Esta es la verdadera circuncisión! Me has circundado el corazón con tu amor. ¡Maestro, será la última fiesta!

Ya no habrá más fiestas para el publicano Mateo. No más fiestas mundanas. Sólo la fiesta interna de haber sido redimido y de servirte a Ti. De ser amado por Ti.

¡Cuánto he llorado! No sabía cómo hacer… Quería ir…pero… ¿Cómo ir a Ti? A Ti, Santo… ¿Con mi alma sucia?

Jesús declara:

–    Tú la lavabas con el arrepentimiento y la caridad. Para Mí y para el prójimo.

Jesús se vuelve hacia sus discípulos y llama…

–     Pedro; ven aquí.

Pedro que todavía no ha hablado, pues sigue tan asombrado, da un paso adelante.

Los dos hombres, casi de la misma edad; de estatura baja y robustos; están frente a frente.

Y Jesús ante ellos, los mira con una gran sonrisa.

Luego dice:

–     Pedro. Me has preguntado muchas veces quién era el desconocido de las bolsas que llevaba Santiago. Míralo. Lo tienes enfrente.

Pedro exclama:

–    ¿Quién? ¡Este, lad…! ¡Oh, perdona Mateo! Pero…

¡Quién lo hubiera pensado! Y exactamente tú. Nuestra desesperación por la usura, ¿Qué fueses capaz de arrancarte cada semana, un pedazo de corazón, al dar ese rico óbolo?

Mateo apenado, inclina la cabeza y dice:

–      Lo sé. Injustamente os tasé.

Pero mirad. Me arrodillo ante todos vosotros y os digo: ¡No me arrojéis! Él me ha acogido. No seáis más severos que Él.

Pedro, que está junto a Mateo; lo levanta de un golpe.

En peso, ruda, pero cariñosamente.

Y dice:

–    ¡Ea! ¡Ea! ¡Ni a mí, ni a todos los demás!

A Él, pídele perdón. A nosotros… ¡Ea! Todos hemos sido ladrones, igual que tú… ¡Oh! ¡Lo dije!  ¡Maldita lengua! Pero soy así.

Lo que pienso, lo digo. Lo que tengo en el corazón; lo tengo en los labios… Y besa a Mateo en las mejillas.

Los otros también lo hacen con más o menos cariño.

Andrés lo hace con reserva, debido a su timidez.

Judas de Keriot se muestra frío. Parece como si abrazara a un montón de serpientes, pues apenas si lo toca.

Se oye un rumor en la entrada y Mateo sale.

Entonces Judas de Keriot se acerca a Jesús.

Está escandalizado  y dice:

–    Pero, Maestro. Me parece que esto no es prudente. Ya te empezaron a acusar los fariseos de aquí.

Y Tú… ¡Un publicano entre los tuyos! ¡Primero una prostituta y luego un publicano! ¿Acaso has determinado arruinarte? Si es así… ¡Dilo, que…!

Pedro interviene irónico:

–    Que nosotros desfilamos. ¿Es así?

Judas le contesta con altanería:

–    ¿Y quién está hablando contigo?

–     Sé que no estás hablando conmigo.

Pero yo por el contrario; hablo con tu alma de refinado señorito. Con tu purísima alma. Con tu sabia alma. Sé que tú, miembro del Templo; sientes el hedor del pecado en nosotros; pobres, que no pertenecemos al Templo.

Sé que tú, judío perfecto; amalgama de fariseo, saduceo y herodiano. Medio escriba y migaja de esenio. ¿Quieres otras palabras nobles?…

Te sientes mal entre nosotros. Como una alosa cualquiera en una red de pescados sin valor. Pero ¿Qué quieres qué hagamos? Él nos tomó y nosotros nos quedamos.

Si te sientes mal, vete tú. Respiraremos mejor todos. También Él.

Cómo puedes ver; está descontento de mí y de ti. De mí; porque falto a la paciencia y también a la caridad. Pero más de ti; que no entiendes nada.

Con todo tu tejido de nobles atributos y que no tienes ni caridad, ni humildad, ni respeto. No tienes nada, muchacho.

Solo un gran humillo… y quiera Dios que ese humo, no sea nocivo.

Jesús, de pie. Disgustado, con los brazos cruzados, la boca cerrada y los ojos duros; ha dejado que hable Pedro.

Después le dice:

–    ¿Ya terminaste, Pedro? ¿También tú has purificado tu corazón de la levadura que había dentro?

Has hecho bien. Hoy es Pascua de Ácimos para un hijo de Abraham. El llamado del Mesías es como la sangre del cordero sobre vuestras almas.

Y donde está, no bajará más la culpa. No bajará si el que la recibe le es  fiel. Mi llamado es liberación. Y se le festeja con diversas clases de levadura.

A Judas, no le dice nada.

Pedro, mortificado; guarda silencio.

Y Jesús agrega:

–    Mateo regresa con amigos.

No les enseñemos otra cosa que no sea virtud. Quien no pueda soportar esto, váyase. No seáis iguales a los fariseos: que oprimen con preceptos y son los primeros en no observarlos.

Mateo vuelve a entrar con dos romanos y empieza el banquete.

Jesús está en medio, entre Pedro y Mateo.

Hablan de muchas cosas. Y Jesús, con paciencia explica a Ticio y a Cayo, lo que desean. Hay muchas quejas contra los fariseos que los desprecian…

Y Jesús responde a todas sus inquietudes.

Dice:

–    Pues bien. Venid a quien no os desprecia. Y luego obrad en tal forma, que al menos los buenos, no os puedan despreciar.

Cayo dice:

–    Tú eres bueno; pero eres solo.

Jesús  objeta, señalando a sus discípulos:

–    No. Estos son como Yo.

Y además, está el Padre, que ama a quien se arrepiente y quiere volver a su amistad.

21. El hijo le dijo: “Padre, pequé contra el cielo y ante ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo.”

Si al hombre le faltase todo, pero tuviese al Padre, ¿No sería la alegría del hombre la más completa?

De esta forma se va desarrollando la conversación.

Y el banquete ha llegado a los postres; cuando un criado hace señas al dueño de la casa y luego le dice algo en voz baja.

Entonces Mateo dice a Jesús:

–    Maestro. Elí, Simón y Joaquín, piden permiso para entrar y hablarte. ¿Quieres verlos?

Jesús contesta:

–    ¡Claro que sí!

–     Pero… mis amigos son gentiles.

–      Y ellos vienen a ver exactamente esto.

Que los vean. De nada serviría esconderlo. No serviría para el bien, porque la malicia aumentará el hecho, hasta llegar a decir que también había prostitutas. Que entren.

Mateo inclina la cabeza.

Los tres fariseos entran.

Miran alrededor con una sonrisa proterva y están a punto de hablar.

Pero Jesús, que se ha levantado y va a su encuentro junto con Mateo.

Mientras pone una mano en la espalda de Mateo, les dice:

–    ¡Oh! ¡Hijos verdaderos de Israel! Os saludo y os doy una gran noticia, que ciertamente alegrará vuestros corazones perfectos de israelitas.

Los cuales quieren como él, que todos los corazones observen la Ley, para dar Gloria a Dios. Pues bien; Mateo, hijo de Alfeo; desde hoy no es más el pecador; el escándalo de Cafarnaúm.

Una oveja roñosa de Israel ha sido curada. ¡Alegraos!

Después se curarán otras ovejas pecadoras en vuestra ciudad; de cuya santidad os interesáis mucho y también serán gratas y santas ante…? ¡Eh Señor. Mateo deja todo para servir a Dios.

¡Dad el beso de paz al israelita extraviado que torna al seno de Abraham!

El fariseo Simón, dice con desprecio y sarcasmo:

–    ¿Y torna con los publicanos en estrepitoso banquete?

¡Oh! ¡De verdad que se trata de una conversión favorable! Elí. Mira. Ahí está ese Josías, el procurador de mujeres.

Elí responde:

–    También está Simón; hijo de Isaac el adúltero.

–    Y aquel es Azharías: el cantinero en cuyo casino, los romanos y los judíos juegan a los dados; pelean, se emborrachan y van en busca de mujeres.

El fariseo Joaquín, dice:

–    Pero, Maestro. ¿Sabes al menos quienes son esos?

Jesús contesta amable:

–     Lo sé.

Elí dice:

–     ¿Y vosotros? Vosotros de Cafarnaúm. Vosotros, discípulos. ¿Por qué lo habéis tolerado?

¡Me admiras, Simón de Jonás!

Pedro se queda callado.

Simón inquiere, escandalizado:

–    ¡Tú, Felipe, que aquí todos conocen!

¡Tú, verdadero israelita! ¿Cómo es posible que tú hayas permitido que tu Maestro comparta la comida con publicanos y pecadores?

Felipe los mira sin turbarse, pero también guarda silencio.

Joaquín:

–     ¡Ya no hay más vergüenza en Israel!

Los tres están escandalizadísimos.

Y lo manifiestan con una andanada de frases condenatorias.

Jesús interviene:

–     Dejad en paz a mis discípulos. Solamente Yo lo quise.

Simón dice con sarcasmo:

–    ¡Eh! ¡Bien! Se comprende.

¡Cuando se quiere hacer santos a otros y uno no lo es; se cae pronto en errores que son imperdonables!

–    ¡Y cuando de educa a los discípulos en la falta de respeto!

¡Todavía me está quemando la risa irreverente que me hizo ese judío del Templo! ¡A mí! ¡A Elí el fariseo! No se puede hacer otra cosa que faltar al respeto a la   Ley.

Se enseña lo que se sabe.

Jesús responde con firmeza:

–    Te equivocas Elí. Os equivocáis todos.

Se enseña lo que se sabe, es verdad. Y Yo que sé la Ley, la enseño a quien no la sabe: a los pecadores. Vosotros… os conozco dueños de vuestra alma.

Los pecadores no lo son. Busco y busco su alma. Se las vuelvo a dar, para que a su vez me la traigan. Tal como está: enferma, herida, sucia.

Y Yo la curo y la limpio. Para esto he venido. Los pecadores son los que tienen necesidad del Salvador. Y vengo a salvarlos. Comprendedme. No me odiéis sin razón.

Jesús es dulce, persuasivo, humilde.

Pero ellos son como tres cardos espinosos. Y salen muy enojados.

Judas de Keriot murmura impotente:

–    Se fueron. Ahora nos criticarán por todas partes.

Jesús dice:

–    ¡Dejad que lo hagan!

Procura solo que el Padre, no tenga nada que criticarte. No te apenes, Mateo. Ni vosotros, amigos suyos. La conciencia nos dice: ‘No hagáis el Mal.’ Y eso es más que suficiente.

Y Jesús vuelve a sentarse en su lugar…

21 PRIMERA PREDICACIÓN EN EL TEMPLO


21 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Jesús entra con Judas a su lado, en el recinto del Templo; pasa la primera terraza se detiene en un pórtico que rodea un amplio patio embaldosado con mármoles de colores distintos.

El lugar es muy bonito y está lleno de gente.

Jesús mira a su alrededor y ve un sitio que le gusta.

Pero antes de dirigirse a él, dice a Judas:

–          Llámame al responsable de este lugar. Debo presentarme para que no se diga que falto a las costumbres y al respeto.

Judas replica:

–          Maestro, Tú estás por encima de las costumbres. Nadie tiene más derecho que Tú a hablar en la Casa de Dios; Tú, su Mesías.

–          Yo eso lo sé y tú también lo sabes, pero ellos no. No he venido para escandalizar, como tampoco para enseñar a violar la Ley o las costumbres.

Antes bien, he venido justamente para enseñar respeto, humildad y obediencia; para hacer desaparecer los escándalos.

Por ello quiero pedir el permiso para hablar en nombre de Dios, haciéndome reconocer digno de ello por el responsable del lugar.

–           La otra vez no lo hiciste.

–           La otra vez me abrasaba el celo de la Casa de Dios, profanada por demasiadas cosas.

La otra vez Yo era el Hijo del Padre, el Heredero que en nombre del Padre y por amor de su Casa actuaba con la majestad que me es propia y que está por encima de magistrados y sacerdotes.

 Ahora soy el Maestro de Israel, y le enseño a Israel también esto.

Y además, Judas, ¿Tú crees que el discípulo es más que su Maestro?

–            No, Jesús.

–           ¿Y tú quién eres? ¿Y quién soy Yo?

–            Tú, el Maestro; yo, el discípulo.

–            Y entonces, si reconoces que son así las cosas, ¿Por qué quieres enseñar a tu Maestro? Ve y obedece. Yo obedezco a mi Padre, tú obedece a tu Maestro.

Condición primera del Hijo de Dios es ésta: obedecer sin discutir, pensando que el Padre sólo puede dar órdenes santas.

Condición primera del discípulo es obedecer a su Maestro, pensando que el Maestro sabe y sólo puede dar órdenes justas.

–              Es verdad. Perdona. Obedezco.

–              Perdono. Ve. Escucha, Judas, esta otra cosa: acuérdate de esto, recuérdalo siempre.

–             ¿Obedecer? Sí.

–             No. Recuerda que Yo fui respetuoso y humilde para con el Templo; para con el Templo, o sea, con las clases poderosas. Ve.

Judas lo mira pensativo, interrogativamente…

Pero no se atreve a preguntar nada más, y se va meditabundo.

Vuelve con un personaje solemnemente vestido.

–              Este es, Maestro, el magistrado.

–              La paz sea contigo. Solicito enseñar, entre los rabíes de Israel, a Israel.

–             ¿Eres rabí?

–            Lo soy.

–            ¿Quién fue tu maestro?

–            El Espíritu de Dios, que me habla con su sabiduría y me ilumina cada una de las palabras de los Textos Santos.

–           ¿Eres más que Hil.lel, Tú, que sin maestro afirmas que sabes toda doctrina? ¿Cómo puede uno formarse si no hay uno que le forme?

–           Como se formó David, pastorcito ignorante que llegó a ser rey poderoso y sabio por voluntad del Señor.

–           Tu nombre.

–           Jesús de José de Jacob, de la estirpe de David, y de María de Joaquín, de la estirpe de David y de Ana de Aarón.

María, la Virgen que casó en el Templo, porque era huérfana, el Sumo Sacerdote, según la ley de Israel.

–           ¿Quién lo prueba?

–           Todavía debe haber aquí levitas que se acuerden de ese hecho, coetáneos de Zacarías de la clase de Abías, pariente mío. Pregúntaselo a ellos, si dudas de mi sinceridad.

–            Te creo. ¿Pero quién me prueba que sepas enseñar?

–            Escúchame y podrás juzgar por ti mismo.

–            Si quieres puedes enseñar… Pero… ¿No eres nazareno?

–            Nací en Belén de Judá en tiempos del censo ordenado por el César. Proscritos a causa de disposiciones injustas, los hijos de David están por todas partes. Pero la estirpe es de Judá.

–            Ya sabes… los fariseos… toda Judea… respecto a Galilea…

–            Lo sé. No temas. En Belén vi la luz por primera vez, en Belén Efratá de donde viene mi estirpe; si ahora vivo en Galilea es sólo para que se cumpla lo que está escrito…

El magistrado se aleja unos metros acudiendo a una llamada.

Judas pregunta:

–            ¿Por qué no has dicho que eres el Mesías?

–            Mis palabras lo dirán.

–            ¿Qué es lo que está escrito y debe cumplirse?

–             La reunión de todo Israel bajo la enseñanza de la palabra del Cristo. Yo soy el Pastor de que hablan los Profetas y vengo a reunir a las ovejas de todas las regiones, a curar a las enfermas, a conducir al pasto bueno a las errantes.

Para mí no hay Judea o Galilea, Decápolis o Idumea. Sólo hay una cosa: el Amor que mira con un único ojo y une en un único abrazo para salvar…

Se le ve inspirado a Jesús. ¡Tanto sonríe a su sueño, que parece emanar destellos! Judas lo observa admirado.

Entre tanto, algunas personas curiosas, se han acercado a los dos, cuyo aspecto imponente y distinto en ambos, atrae e impresiona.

Jesús baja la mirada.

Sonríe a esta pequeña multitud con esa sonrisa suya cuya dulzura ningún pintor podrá nunca reflejar fidedignamente y ningún creyente que no la haya visto puede imaginar.

Y dice:

–          Venid, si os sentís deseosos de palabras eternas.

Se dirige hacia un arco del pórtico; bajo él, apoyado en una columna, empieza a hablar.

Toma como punto de partida lo que sucedió por la mañana.

–          Esta mañana, entrando en Sión, he visto que por pocos denarios dos hijos de Abraham estaban dispuestos a matarse.

Habría podido maldecirlos en nombre de Dios, porque Dios dice: “No matarás” y también afirma que quien no obedece a su ley será maldito.

Pero he tenido piedad de su ignorancia respecto al espíritu de la Ley y me he limitado a impedir el homicidio, para que puedan arrepentirse, conocer a Dios, servirle obedientemente, amando no sólo a quien los ama, sino también a los enemigos.

Sí, Israel. Un nuevo día surge para ti. Más luminoso se hace el precepto del amor. ¿Acaso empieza el año con el nebuloso Etanim, o con el triste Kisléu de jornadas más breves que un sueño y noches tan largas como una desgracia?

No, el año comienza con el florido, luminoso, alegre Nisán, cuando todo ríe y el corazón del hombre, aun el más pobre y triste, se abre a la esperanza;

porque llega el verano, la cosecha, el sol, la fruta; cuando dulce es dormir, incluso en un prado florecido, con las estrellas como candil; cuando es fácil alimentarse porque todo terrón produce hierba o fruto para el hambre del hombre.

Mira, Israel. Ha terminado el invierno, tiempo de espera. Ahora toca la alegría de la promesa que se cumple. El Pan y el Vino pronto se ofrecerán para saciar tu hambre. El Sol está entre vosotros.

Todo, ante este Sol, adquiere un respiro más dulce y amplio, incluso el precepto de nuestra Ley, el primero, el más santo entre los preceptos santos: ‘Ama a tu Dios y ama a tu prójimo”.

En el marco de la luz relativa que hasta ahora te ha sido concedida, se te dijo — no habrías podido hacer más, porque sobre ti pesaba todavía la cólera de Dios por la culpa de Adán de falta de amor — se te dijo:

‘Ama a los que te aman y odia a tu enemigo”.

 Pero era tu enemigo no sólo quien traspasaba las fronteras de tu patria, sino también el que te había faltado en privado, o que te parecía que hubiera faltado.

Si le pedimos a ABBA que su Presencia en nosotros ACTÚE, PARA AMAR A NUESTROS ENEMIGOS, ¡Seremos testigos de un portentoso Milagro, que nos ayudará a CRECER en el amor!

Así que el odio anidaba en todos los corazones, porque ¿Quién es el hombre que, queriendo o sin querer, no ofende al hermano? y ¿Quién el que llega a la vejez sin que le hayan ofendido?

Yo os digo: amad incluso a quien os ofende. Hacedlo pensando que Adán fue un prevaricador respecto a Dios y que por Adán todo hombre lo es y que no hay ninguno que pueda decir: “Yo no he ofendido a Dios”.

Y sin embargo, Dios perdona no una sola vez, sino muchas, muchísimas, muchísimas veces. Y es prueba de ello la permanencia del hombre sobre la tierra.

Perdonad pues, como Dios perdona. Y, si no podéis hacerlo por amor hacia el hermano que os ha perjudicado,

hacedlo por amor a Dios, que os da pan y vida, que os tutela en las necesidades terrenas y ha orientado todo lo que sucede a procuraros la eterna paz en su seno.

Esta es la Ley nueva, la Ley de la primavera de Dios, del tiempo florecido de la Gracia que se ha hecho presente entre los hombres, del tiempo que os dará el Fruto sin igual que os abrirá las puertas del Cielo.

La voz que hablaba en el desierto no se oye, pero NO ESTÁ MUDA.

Habla todavía a Dios en favor de Israel y le habla todavía en el corazón a todo israelita recto.

Y dice: después de haberos enseñado: a hacer penitencia para preparar los caminos al Señor que viene; a tener caridad dando lo superfluo a quien no tiene ni siquiera lo necesario; a ser honestos no causando extorsiones o maltratando a nadie.

Jesús, Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Os dice: “El Cordero de Dios, quien quita los pecados del mundo, quien os bautizará con el fuego del Espíritu Santo está entre vosotros; El limpiará su era, recogerá su trigo”.

Sabed reconocer a Aquel que el Precursor os indica. Sus sufrimientos se elevan a Dios para procuraros luz. Ved.

Ábranse vuestros ojos espirituales. Conoceréis la Luz que viene.

Yo recojo la voz del Profeta que anuncia al Mesías y con el poder que me viene del Padre, la amplifico y añado mi poder.

Y os llamo a la verdad de la Ley. Preparad vuestros corazones a la gracia de la Redención cercana.

El Redentor está entre vosotros. Dichosos los dignos de ser redimidos por haber tenido buena voluntad.

La paz sea con vosotros.

Uno pregunta:

–          Hablas con tanta veneración del Bautista, que se diría que eres discípulo suyo. ¿Es así?

Jesús contesta:

–          Él me bautizó en las orillas del Jordán antes de que lo apresaran. Le venero porque él es santo a los ojos de Dios. En verdad os digo que entre los hijos de Abraham no hay ninguno que lo supere en gracia.

Desde su venida hasta su muerte, los ojos de Dios se habrán posado sin motivo de enojo sobre este bendito.

–          ¿Él te confirmó lo relativo al Mesías?

–           Su palabra, que no miente, señaló el Mesías vivo a los presentes.

–           ¿Dónde? ¿Cuándo?

–           Cuando llegó el momento de señalarlo.

Judas se siente en el deber de decir a diestra y siniestra:

–            El Mesías es el que os está hablando. Yo os lo testifico, yo que lo conozco y soy su primer discípulo.

–            ¡Él!… ¡Oh!…

La gente, atemorizada, se echa un poco hacia atrás.

Pero Jesús se muestra tan dulce, que vuelven a acercarse. 

Judas continúa con su proclama:

–             Pedidle algún milagro. Es poderoso. Cura. Lee los corazones. Da respuesta a todos los porqués. 

Uno solicita:

–             Intercede por mí, que estoy enfermo. El ojo derecho está muerto, el izquierdo se está secando..

–             Maestro.

–             Judas.  

Jesús, que estaba acariciando a una niña pequeña, se vuelve.

–            Maestro, este hombre está casi ciego y quiere ver. Le he dicho que Tú puedes curarlo.

–            Puedo para quien tiene fe.  

Jesús se vuelve hacia el enfermo y le pregunta:

.            Hombre, ¿Tienes fe?

–           Yo creo en el Dios de Israel. Vengo aquí para meterme en Bethesda, pero siempre hay uno que me precede.

–           ¿Puedes creer en Mí?

–            Si creo en el ángel de la piscina, ¿No voy a creer en Tí, de quien tu discípulo dice que eres el Mesías?

Jesús sonríe.

Se moja el dedo con saliva y roza apenas el ojo enfermo.

Luego pregunta:

–            ¿Qué ves?

–            Veo las cosas sin la niebla de antes. Y el otro, ¿No me lo curas?

Jesús sonríe de nuevo.

Vuelve a hacer lo mismo, esta vez con el ojo ciego.

–            ¿Qué ves? – le pregunta, levantando del párpado caído la yema del dedo.

–            ¡Ah, Señor de Israel, veo tan bien como cuando de niño corría por los prados! ¡Bendito Tú, eternamente!

El hombre llora postrado a los pies de Jesús.

–            Ve. Sé bueno ahora por gratitud hacia Dios.

Un levita, que había llegado cuando estaba concluyéndose el milagro…

Pregunta:

–             ¿Con qué facultad haces estas cosas?

–             ¿Tú me lo preguntas? Te lo diré, si me respondes a una pregunta. Según tu parecer, ¿Es más grande un profeta que profetiza al Mesías o el Mesías mismo?

–             ¡Qué pregunta! El Mesías es el más grande: ¡es el Redentor que el Altísimo ha prometido!

–             Entonces, ¿Por qué los profetas hicieron milagros? ¿Con qué facultad?

–             Con la facultad que Dios les daba para probar a las multitudes que Él estaba con ellos.

–             Pues bien, con esa misma facultad Yo hago milagros. Dios está conmigo, Yo estoy con Él. Yo les pruebo a las multitudes que es así y que el Mesías bien puede, con mayor razón y en mayor medida, lo que podían los profetas.

El levita se marcha pensativo y todo termina.

19 PRIMERA PREDICACIÓN EN EL TEMPLO


19 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Jesús entra con Judas a su lado, en el recinto del Templo; pasa la primera terraza se detiene en un pórtico que rodea un amplio patio embaldosado con mármoles de colores distintos.

El lugar es muy bonito y está lleno de gente.

Jesús mira a su alrededor y ve un sitio que le gusta.

Pero antes de dirigirse a él, dice a Judas:

–          Llámame al responsable de este lugar. Debo presentarme para que no se diga que falto a las costumbres y al respeto.

Judas replica:

–          Maestro, Tú estás por encima de las costumbres. Nadie tiene más derecho que Tú a hablar en la Casa de Dios; Tú, su Mesías.

–          Yo eso lo sé y tú también lo sabes, pero ellos no. No he venido para escandalizar, como tampoco para enseñar a violar la Ley o las costumbres.

Antes bien, he venido justamente para enseñar respeto, humildad y obediencia; para hacer desaparecer los escándalos.

Por ello quiero pedir el permiso para hablar en nombre de Dios, haciéndome reconocer digno de ello por el responsable del lugar.

–           La otra vez no lo hiciste.

–           La otra vez me abrasaba el celo de la Casa de Dios, profanada por demasiadas cosas.

La otra vez Yo era el Hijo del Padre, el Heredero que en nombre del Padre y por amor de su Casa actuaba con la majestad que me es propia y que está por encima de magistrados y sacerdotes.

 Ahora soy el Maestro de Israel, y le enseño a Israel también esto.

Y además, Judas, ¿Tú crees que el discípulo es más que su Maestro?

–            No, Jesús.

–           ¿Y tú quién eres? ¿Y quién soy Yo?

–            Tú, el Maestro; yo, el discípulo.

–            Y entonces, si reconoces que son así las cosas, ¿Por qué quieres enseñar a tu Maestro? Ve y obedece. Yo obedezco a mi Padre, tú obedece a tu Maestro.

Condición primera del Hijo de Dios es ésta: obedecer sin discutir, pensando que el Padre sólo puede dar órdenes santas.

Condición primera del discípulo es obedecer a su Maestro, pensando que el Maestro sabe y sólo puede dar órdenes justas.

–              Es verdad. Perdona. Obedezco.

–              Perdono. Ve. Escucha, Judas, esta otra cosa: acuérdate de esto, recuérdalo siempre.

–             ¿Obedecer? Sí.

–             No. Recuerda que Yo fui respetuoso y humilde para con el Templo; para con el Templo, o sea, con las clases poderosas. Ve.

Judas lo mira pensativo, interrogativamente…

Pero no se atreve a preguntar nada más, y se va meditabundo.

Vuelve con un personaje solemnemente vestido.

–              Este es, Maestro, el magistrado.

–              La paz sea contigo. Solicito enseñar, entre los rabíes de Israel, a Israel.

–             ¿Eres rabí?

–            Lo soy.

–            ¿Quién fue tu maestro?

–            El Espíritu de Dios, que me habla con su sabiduría y me ilumina cada una de las palabras de los Textos Santos.

–           ¿Eres más que Hil.lel, Tú, que sin maestro afirmas que sabes toda doctrina? ¿Cómo puede uno formarse si no hay uno que le forme?

–           Como se formó David, pastorcito ignorante que llegó a ser rey poderoso y sabio por voluntad del Señor.

–           Tu nombre.

–           Jesús de José de Jacob, de la estirpe de David, y de María de Joaquín, de la estirpe de David y de Ana de Aarón.

María, la Virgen que casó en el Templo, porque era huérfana, el Sumo Sacerdote, según la ley de Israel.

–           ¿Quién lo prueba?

–           Todavía debe haber aquí levitas que se acuerden de ese hecho, coetáneos de Zacarías de la clase de Abías, pariente mío. Pregúntaselo a ellos, si dudas de mi sinceridad.

–            Te creo. ¿Pero quién me prueba que sepas enseñar?

–            Escúchame y podrás juzgar por ti mismo.

–            Si quieres puedes enseñar… Pero… ¿No eres nazareno?

–            Nací en Belén de Judá en tiempos del censo ordenado por el César. Proscritos a causa de disposiciones injustas, los hijos de David están por todas partes. Pero la estirpe es de Judá.

–            Ya sabes… los fariseos… toda Judea… respecto a Galilea…

–            Lo sé. No temas. En Belén vi la luz por primera vez, en Belén Efratá de donde viene mi estirpe; si ahora vivo en Galilea es sólo para que se cumpla lo que está escrito…

El magistrado se aleja unos metros acudiendo a una llamada.

Judas pregunta:

–            ¿Por qué no has dicho que eres el Mesías?

–            Mis palabras lo dirán.

–            ¿Qué es lo que está escrito y debe cumplirse?

–             La reunión de todo Israel bajo la enseñanza de la palabra del Cristo. Yo soy el Pastor de que hablan los Profetas y vengo a reunir a las ovejas de todas las regiones, a curar a las enfermas, a conducir al pasto bueno a las errantes.

Para mí no hay Judea o Galilea, Decápolis o Idumea. Sólo hay una cosa: el Amor que mira con un único ojo y une en un único abrazo para salvar…

Se le ve inspirado a Jesús. ¡Tanto sonríe a su sueño, que parece emanar destellos! Judas lo observa admirado.

Entre tanto, algunas personas curiosas, se han acercado a los dos, cuyo aspecto imponente y distinto en ambos, atrae e impresiona.

Jesús baja la mirada.

Sonríe a esta pequeña multitud con esa sonrisa suya cuya dulzura ningún pintor podrá nunca reflejar fidedignamente y ningún creyente que no la haya visto puede imaginar.

Y dice:

–          Venid, si os sentís deseosos de palabras eternas.

Se dirige hacia un arco del pórtico; bajo él, apoyado en una columna, empieza a hablar.

Toma como punto de partida lo que sucedió por la mañana.

–          Esta mañana, entrando en Sión, he visto que por pocos denarios dos hijos de Abraham estaban dispuestos a matarse.

Habría podido maldecirlos en nombre de Dios, porque Dios dice: “No matarás” y también afirma que quien no obedece a su ley será maldito.

Pero he tenido piedad de su ignorancia respecto al espíritu de la Ley y me he limitado a impedir el homicidio, para que puedan arrepentirse, conocer a Dios, servirle obedientemente, amando no sólo a quien los ama, sino también a los enemigos.

Sí, Israel. Un nuevo día surge para ti. Más luminoso se hace el precepto del amor. ¿Acaso empieza el año con el nebuloso Etanim, o con el triste Kisléu de jornadas más breves que un sueño y noches tan largas como una desgracia?

No, el año comienza con el florido, luminoso, alegre Nisán, cuando todo ríe y el corazón del hombre, aun el más pobre y triste, se abre a la esperanza;

porque llega el verano, la cosecha, el sol, la fruta; cuando dulce es dormir, incluso en un prado florecido, con las estrellas como candil; cuando es fácil alimentarse porque todo terrón produce hierba o fruto para el hambre del hombre.

Mira, Israel. Ha terminado el invierno, tiempo de espera. Ahora toca la alegría de la promesa que se cumple. El Pan y el Vino pronto se ofrecerán para saciar tu hambre. El Sol está entre vosotros.

Todo, ante este Sol, adquiere un respiro más dulce y amplio, incluso el precepto de nuestra Ley, el primero, el más santo entre los preceptos santos: ‘Ama a tu Dios y ama a tu prójimo”.

En el marco de la luz relativa que hasta ahora te ha sido concedida, se te dijo — no habrías podido hacer más, porque sobre ti pesaba todavía la cólera de Dios por la culpa de Adán de falta de amor — se te dijo:

‘Ama a los que te aman y odia a tu enemigo”.

 Pero era tu enemigo no sólo quien traspasaba las fronteras de tu patria, sino también el que te había faltado en privado, o que te parecía que hubiera faltado.

Si le pedimos a ABBA que su Presencia en nosotros ACTÚE, PARA AMAR A NUESTROS ENEMIGOS, ¡Seremos testigos de un portentoso Milagro, que nos ayudará a CRECER en el amor!

Así que el odio anidaba en todos los corazones, porque ¿Quién es el hombre que, queriendo o sin querer, no ofende al hermano? y ¿Quién el que llega a la vejez sin que le hayan ofendido?

Yo os digo: amad incluso a quien os ofende. Hacedlo pensando que Adán fue un prevaricador respecto a Dios y que por Adán todo hombre lo es y que no hay ninguno que pueda decir: “Yo no he ofendido a Dios”.

Y sin embargo, Dios perdona no una sola vez, sino muchas, muchísimas, muchísimas veces. Y es prueba de ello la permanencia del hombre sobre la tierra.

Perdonad pues, como Dios perdona. Y, si no podéis hacerlo por amor hacia el hermano que os ha perjudicado,

hacedlo por amor a Dios, que os da pan y vida, que os tutela en las necesidades terrenas y ha orientado todo lo que sucede a procuraros la eterna paz en su seno.

Esta es la Ley nueva, la Ley de la primavera de Dios, del tiempo florecido de la Gracia que se ha hecho presente entre los hombres, del tiempo que os dará el Fruto sin igual que os abrirá las puertas del Cielo.

La voz que hablaba en el desierto no se oye, pero NO ESTÁ MUDA.

Habla todavía a Dios en favor de Israel y le habla todavía en el corazón a todo israelita recto.

Y dice: después de haberos enseñado: a hacer penitencia para preparar los caminos al Señor que viene; a tener caridad dando lo superfluo a quien no tiene ni siquiera lo necesario; a ser honestos no causando extorsiones o maltratando a nadie.

Jesús, Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Os dice: “El Cordero de Dios, quien quita los pecados del mundo, quien os bautizará con el fuego del Espíritu Santo está entre vosotros; El limpiará su era, recogerá su trigo”.

Sabed reconocer a Aquel que el Precursor os indica. Sus sufrimientos se elevan a Dios para procuraros luz. Ved.

Ábranse vuestros ojos espirituales. Conoceréis la Luz que viene.

Yo recojo la voz del Profeta que anuncia al Mesías y con el poder que me viene del Padre, la amplifico y añado mi poder.

Y os llamo a la verdad de la Ley. Preparad vuestros corazones a la gracia de la Redención cercana.

El Redentor está entre vosotros. Dichosos los dignos de ser redimidos por haber tenido buena voluntad.

La paz sea con vosotros.

Uno pregunta:

–          Hablas con tanta veneración del Bautista, que se diría que eres discípulo suyo. ¿Es así?

Jesús contesta:

–          Él me bautizó en las orillas del Jordán antes de que lo apresaran. Le venero porque él es santo a los ojos de Dios. En verdad os digo que entre los hijos de Abraham no hay ninguno que lo supere en gracia.

Desde su venida hasta su muerte, los ojos de Dios se habrán posado sin motivo de enojo sobre este bendito.

–          ¿Él te confirmó lo relativo al Mesías?

–           Su palabra, que no miente, señaló el Mesías vivo a los presentes.

–           ¿Dónde? ¿Cuándo?

–           Cuando llegó el momento de señalarlo.

Judas se siente en el deber de decir a diestra y siniestra:

–            El Mesías es el que os está hablando. Yo os lo testifico, yo que lo conozco y soy su primer discípulo.

–            ¡Él!… ¡Oh!…

La gente, atemorizada, se echa un poco hacia atrás.

Pero Jesús se muestra tan dulce, que vuelven a acercarse. 

Judas continúa con su proclama:

–             Pedidle algún milagro. Es poderoso. Cura. Lee los corazones. Da respuesta a todos los porqués. 

Uno solicita:

–             Intercede por mí, que estoy enfermo. El ojo derecho está muerto, el izquierdo se está secando..

–             Maestro.

–             Judas.  

Jesús, que estaba acariciando a una niña pequeña, se vuelve.

–            Maestro, este hombre está casi ciego y quiere ver. Le he dicho que Tú puedes curarlo.

–            Puedo para quien tiene fe.  

Jesús se vuelve hacia el enfermo y le pregunta:

.            Hombre, ¿Tienes fe?

–           Yo creo en el Dios de Israel. Vengo aquí para meterme en Bethesda, pero siempre hay uno que me precede.

–           ¿Puedes creer en Mí?

–            Si creo en el ángel de la piscina, ¿No voy a creer en Tí, de quien tu discípulo dice que eres el Mesías?

Jesús sonríe.

Se moja el dedo con saliva y roza apenas el ojo enfermo.

Luego pregunta:

–            ¿Qué ves?

–            Veo las cosas sin la niebla de antes. Y el otro, ¿No me lo curas?

Jesús sonríe de nuevo.

Vuelve a hacer lo mismo, esta vez con el ojo ciego.

–            ¿Qué ves? – le pregunta, levantando del párpado caído la yema del dedo.

–            ¡Ah, Señor de Israel, veo tan bien como cuando de niño corría por los prados! ¡Bendito Tú, eternamente!

El hombre llora postrado a los pies de Jesús.

–            Ve. Sé bueno ahora por gratitud hacia Dios.

Un levita, que había llegado cuando estaba concluyéndose el milagro…

Pregunta:

–             ¿Con qué facultad haces estas cosas?

–             ¿Tú me lo preguntas? Te lo diré, si me respondes a una pregunta. Según tu parecer, ¿Es más grande un profeta que profetiza al Mesías o el Mesías mismo?

–             ¡Qué pregunta! El Mesías es el más grande: ¡es el Redentor que el Altísimo ha prometido!

–             Entonces, ¿Por qué los profetas hicieron milagros? ¿Con qué facultad?

–             Con la facultad que Dios les daba para probar a las multitudes que Él estaba con ellos.

–             Pues bien, con esa misma facultad Yo hago milagros. Dios está conmigo, Yo estoy con Él. Yo les pruebo a las multitudes que es así y que el Mesías bien puede, con mayor razón y en mayor medida, lo que podían los profetas.

El levita se marcha pensativo y todo termina.

TIERRA DE VOLCANES


Había sido una semana llena de descubrimientos.

El Espíritu Santo nos estaba llenando de conocimientos nuevos y mirábamos todo lo que estaba sucediendo, bajo la Luz con que Dios iluminaba todos los acontecimientos.

Y todo era asombroso. Terroríficamente asombroso.

Vivir así, además de emocionante, es bastante enriquecedor.

Porque se mezclan la inmensa alegría de la Presencia Divina, junto con el dolor que envuelve mirar al desnudo las acciones de Satanás y la impotencia de que la mayoría de la gente ignora todo esto y no hace NADA; ni siquiera quiere CONOCER, para defenderse.

Estábamos trabajando en la tarea que el Espíritu Santo nos había asignado, cuando recibí en mi computadora, la última notificación de uno de los noticiarios que nos mantienen informados de lo que sucede en el mundo.

México registra casi 60 temblores en 12 horas tras la fuerte explosión de Popocatépetl

Publicado: 19 mar 2019 19:41 GMT

El mayor número de movimientos telúricos se sintió en el sur del país.

Cambia Semáforo en amarillo a Fase 3

El titular del noticiario se leía escueto y sentí como si hubiera recibido un puñetazo en el estómago y me faltara el aliento.

Entonces pensé:

“Bueno hace medio milenio éramos el Ombligo de la Luna (es lo que significa México en náhuatl), ahora con cinco placas tectónicas bajo nuestros pies, somos el Ombligo de la Tierra y cuando todas decidan moverse y cambiar la fisonomía del planeta, seremos el Ombligo de la Nueva Creación…

Mientras esto sucede, no cabe duda que los mexicanos seremos los adoradores más apasionados de todo el Universo… Pues con todo lo que la Tribulación implica sobre nosotros, no va a quedar espacio para los ateos.

Tenemos que aprender a MORIR y a vivir cada día como si fuese el último, pero ¿Quién será capaz de comprender esto?

Y recordé un mensaje que Abba le había dicho tiempo atrás a JV:  

Septiembre 23 de 2017

No quisieron entender con Mis Palabras

Hoy en la mañana, estando en Misa, a la hora del rezo del Padre Nuestro, veo a Dios Padre y le digo:

 “Padre, no quieren entender, les he transmitido lo que me has dicho y no quieren hacer caso”,

Y en seguida me responde:

“No quisieron entender con Mis Palabras que les diste, ahora tendrán que entender con las Obras” (o sea, con los DESASTRES que se vendrán).

Yo seguí absorta con mis pensamientos:

Ya no se trata de si quieren creer y convertirse, entonces nos arrodillaremos por el pánico o tendrán que sostener sus ideas apóstatas en el Infierno.

Todos tendremos que bailar al son con que nos toquen  los volcanes y los terremotos. Y todos los sucesos con los que la Naturaleza decida zarandearnos…”

¡Verdaderamente grandioso y luego…!

Entonces Jesús le dijo al Padre Celestial:

–      ¿Ya viste lo que está pensando tu hija?

Desde que me convertí por medio de la Renovación Carismática y aprendí a Orar, me acostumbré a estar en contacto con el Cielo en una comunicación constante.

Aprendí a tratar a Dios, como una Persona independiente de mí, pero que me acompaña constantemente porque forma parte de mi ser,  igual que cualquier otro miembro de mi cuerpo.  Así que lo invito a todo lo que hago y siempre que le informo algo, lo hago como si Él no supiera nada, aunque ÉL lo sabe TODO.

Me enseñó a vivir en el mundo, pero sin pertenecer a él. A convivir en el mundo, manteniéndome lejos de ser atrapada por sus corrientes y sus ideas. No ha sido fácil, pero sí es posible.

De esta forma me ha educado, transformado mi forma de pensar  y en los años que tengo de conocerlo, ÉL ES una parte tan intrínseca, que ya no sé cómo viviría sin ÉL. Más bien me cuestiono, cómo pude vivir sin ÉL los primeros 28 años de mi vida.

Así que cuando vaMos de vacaciones, de compras, de paseo, de visita, a las convivencias sociales, al cine, a trabajar, a investigar e inclusive una vez que fuiMos a ver la película ‘El Secreto en la Montaña’. Y observaMos en la pantalla del cine, el desarrollo de un trágico y romántico melodrama de un amor homosexual, la disfruté junto con Jesús y recibí una tremenda lección de amor, con los comentarios mentales que Él me hizo sobre la película.

Cómo soy la única en mi familia que me convertí  totalmente, mis acciones y relaciones familiares son completamente mundanas, pero de una manera muy particular.

Como mi prioridad fundamental es Dios, lo demás lo he manejado de acuerdo a ello y persevero en que nada, ni nadie, me distraigan de ese objetivo.

Soy templo viviente del Espíritu Santo y el estar plenamente consciente de esta Presencia dentro de mi ser, me ayuda tremendamente a  vencer las tentaciones, porque he comprendido plenamente que cuando pecamos; también OBLIGAMOS a Dios, a ser Testigo  y partícipe involuntario de nuestras fechorías.

Al explicarles todo esto, entenderán mejor lo que me sucedió aquel Martes 19 de Marzo.

México registra casi 60 temblores en 12 horas tras la fuerte explosión de Popocatépetl

Yo seguía el maratónico  correr de mis pensamientos, cuando el Padre Celestial me detuvo en seco,

al preguntarme con mucha dulzura:

–     ¿Hay algo que quieras compartirMe?

Dí un gran suspiro, señalando la pantalla de la computadora, con la noticia que me había inquietado, le dije:

–     Abba  casi todos los seres que amo son tibios o incrédulos… Si trato de advertirles no solo no me creerán; van a burlarse con más ganas de mí y no habré conseguido NADA, más que algunos blasfemen y eso no lo soportaré.

Conozco lo que sucederá con mi hermoso país y lloro por ello. Pero no puedo hacer nada contra la INCREDULIDAD que encadena a la mayoría de los que pudiéramos hacer algo.

Yo estaba preocupada por la ciudad de México y no le dejo en mis oraciones. ¿Pero qué quieres que sienta cuando me entero que estoy viviendo en el estado más vulnerable de todo el país?

Y no sólo eso…

Mi hermosa ciudad en la que vivo, tiene en su área conurbada SIETE volcanes dormidos y algunos de los que amo,  están al alcance de cualquiera de ellos.  Todos en mi familia, escogieron vivir en bosques, cañadas, miradores, colinas y lagunas maravillosas…

Y TODOS Y CADA UNO ha construido su casa junto a un volcán dormido.

Esto, que en su momento constituyó un privilegio, ahora se ha convertido en una terrible amenaza.

Pero esto que yo acabo de enterarme, pocos lo saben y NADIE LO COMPRENDE.

Además, ¿A DÓNDE PODEMOS IRNOS, SI TODO EL PAÍS ES TIERRA DE VOLCANES?

Soy la loca de la casa y si trato de advertirles no voy a conseguir nada…

Tú vas a aprovechar los delirios maníacos de Satanás, para transformar nuestro planeta y algunos conocerán la gloria de la Nueva Creación y a otros los tomarás en cada embestida de Satanás…

Pero nadie conocemos, cual será nuestro destino: ser tomados o dejados, sólo Tú lo sabes…

ÉL me preguntó:

–    ¿Te preocupa?

Yo le contesté con honestidad:

–     En realidad no. Cualquiera que sea tu Voluntad con respecto a mí, yo la acepto. Llevarme o dejarme, haz lo que quieras conmigo. Lo único que te pido, es que me ayudes a no perderme. Yo no quiero estar con Satanás, ni ahora, ni nunca.

Y tampoco quiero dejarle a ninguno de los de mi familia que  él piensa que ya le pertenecen.  Y Tú sabes porqué…Los sollozos me ahogaron.

Sentí como el Amor Infinito del Padre Celestial me rodeó y me inundó, como si me abrazara y me dijo:

–   Y….

Yo continué en medio de mis sollozos:

–    Yo no quiero que les suceda nada. Sé que somos culpables de atraer tu Justicia. Y nos merecemos todo lo que viene sobre nosotros.  Sé que nosotros le hemos dado mucho poder a Satanás con nuestra maldad y falta de perdón.

Pero NO QUIERO QUE NADIE SE PIERDA.  En el último terremoto a mí se me olvidó el Magnificat y terminé hablándote como lo hago normalmente.

TODOS los demás olvidaron el Padre Nuestro y algunos terminaron mezclándolo con palabrotas. Muchos sólo te invocaban: ¡Dios Mío!

Cuando hay pánico, surge nuestro verdadero ‘yo’ y los ateos desaparecen.

Creo que es el momento más difícil y peligroso para siquiera pensar en volvernos hacia Ti.  Pero en instantes así, ¿Qué nos puede garantizar un regreso seguro a tus brazos?

Sobre todo cuando la emergencia por sobrevivir, hace que se nulifique todo lo demás. Por eso Satanás provoca todo con mayor  premura.

Y sentí el dolor como una oleada que me envolvió y agudizó mi angustia.Entonces, al mismo tiempo que sentí cómo la fortaleza del Padre me invadía y fue como si una fuerza interna fortaleciera todo mi esqueleto y me ayudara a sostenerme, oí su Voz dulce y llena de ternura:

–   ¿Ya olvidaste el Poder de la Intercesión?

Como un relámpago acudieron una avalancha de recuerdos y  recordé cómo fue la lección de esa enseñanza en particular…

Logré musitar con agradecimiento y FE:

–        ¡Oh Abba! Es cierto. Aunque sea como un último recurso, podemos arrebatarle las almas a Satanás.

Y me postré dando gracias y alabanzas.

Mientras recordaba lo sucedido un par de años después de mi conversión.

Todo había comenzado cuando era una adolescente demasiado ingenua.

Yo tenía catorce años y hubo una gran fiesta en la hacienda de mis abuelos, estaban celebrando la boda de una de mis primas y fue un acontecimiento lleno de regocijo que reunió a la numerosa parentela que era nuestra enorme familia.

El jolgorio era manifiesto y las viandas abundantes, al igual que el tequila.Hacía rato que había terminado la hora de la comida, ya era avanzada la tarde, cuando yo entré a la casa y fui a la biblioteca de mi abuelo.

El día había sido muy ajetreado y me recosté en el diván que había junto al gran ventanal que daba hacia un balcón, en el que  se apreciaba uno de los rincones favoritos del huerto, al que mi abuelo le tenía un cariño muy especial.

Había tomado un libro y casi me quedo dormida, cuando de repente me encontré entre los brazos de un hombre que me besaba con gran pasión y era evidente que había tomado bastante, porque se mezclaba el olor del tequila, con el de una agradable loción varonil.

Mi sorpresa fue mayúscula cuando descubrí  la identidad de mi atracador, mientras luchaba por escapar de sus apasionados arrebatos que me tenían tan confundida, como descontrolada.

¡Caramba! ¿Qué estaba sucediendo?

Este hombre era uno de mis tíos favoritos. Mayor que yo 17 años, lo quería muchísimo y además había sido el sacerdote que celebró el matrimonio de mi prima.

Ahora yo me afanaba por liberarme de sus fuertes brazos y de sus manos, que habían desgarrado mi blusa en su intento por desnudarme.

Aún no comprendo cómo fue que conseguí escapar de él con mi integridad femenina intacta, pero con el alma hecha pedazos por un desengaño brutal.Salí huyendo hacia mi recámara, que estaba en el piso superior y para mi gran fortuna, no hubo testigos del desgraciado incidente, pues todos estaban afuera, disfrutando de la fiesta.

Guardé un mutismo absoluto y jamás compartí con nadie mi terrible experiencia.

Pero yo cambié y me convertí, en la ‘oveja negra’ de la familia.

Todos estaban escandalizados por mi fobia hacia lo religioso y porque no entendían mi rebeldía, pues solamente asistía a Misa en las bodas, los bautizos y los funerales.

En mi absurdo resentimiento, también arrasé con Dios y nunca dí explicaciones a nadie por mi comportamiento.

Esto en una familia que era muy prolífica en vocaciones religiosas y con un catolicismo a ultranza, que movía todas las áreas de la ancestral vida familiar, era no sólo revolucionario, sino totalmente incomprensible.

Todos estaban convencidos que Satanás me había arrancado la FE y yo era un caso perdido de ateísmo enigmático.

A mi tío lo aborrecí, con la misma fuerza con que lo amaba, porque nunca dejé de amarlo.  Después de mi conversión en la plaza de toros, empecé a sentir la ‘URGENCIA’ de perdonarlo y de hacerlo partícipe de la experiencia tan maravillosa con la que Dios había cambiado mi vida.

La cosa llegó a tal punto, que un día decidí ir a visitarlo al pueblo donde laboraba cómo párroco y preparé todo, sin decirle a nadie del plan que puse en práctica.

Llamé a la oficina y avisé, para que mi suplente se hiciera cargo de mis tareas.

Encargué a mis hijos con una de mis hermanas y le pedí a mi esposo que me prestara el automóvil nuevo, que apenas tenía dos meses que lo habíamos comprado.

Él me dio las llaves diciendo:

–    Te lo presto con la condición de que me lo devuelvas lavadito y reluciente.

Y salí de mi casa cómo lo hacía todas las mañanas a las 8.00 am, pero en lugar de ir a mi trabajo, enfilé rumbo a la vía corta a la Cd. De México.   Eran casi la 13.00 hs cuando antes de llegar a Querétaro, tomé la desviación que me llevaría hasta el poblado donde estaba mi tío y después de saludarlo, él me miraba totalmente pasmado; porque se habían cumplido 14 años de que yo no le dirigía la palabra.

Me invitó a comer y charlamos sobre la familia.

Después de la sobremesa, le dije que tenía que tratar un asunto muy importante y me invitó a pasar a la notaría de la parroquia.

Cuando nos quedamos solos, le relaté mi conversión en la plaza de toros y lo que había significado el descubrimiento, de que Jesús es Verdaderamente un Dios Vivo y Resucitado.

También le manifesté toda la furia, que su falta de respeto había despertado en mi corazón…

Y le dije que la razón de mi visita, era porque quería otorgarle mi perdón; porque el Dios del que me había enamorado no podía vivir en un corazón que guardase resentimientos.

Él me miró, pero no dijo una palabra.

Pensé que tal vez el viaje, había sido totalmente inútil.

Entonces miré mi reloj y dije:

–     ‘Tío, ya casi son las cuatro de la tarde y yo tengo que estar en Guadalajara, a más tardar a las 19.30hs. Por favor discúlpeme pero otro día lo visitaré con más calma.’

Me levanté del sillón que había ocupado para platicar frente a él.

Había llevado conmigo los tres libros del Padre Octavio Michellini:

Confidencias de Jesús a un Sacerdote. Y sacándolos de mi bolso, los deposité sobre su escritorio y me dí la vuelta para salir. 

Él continuaba sentado, sin moverse del lugar que había elegido frente a mí.

Al llegar a la puerta, oí su voz que me dijo:

–   ‘Rosa, espera. Ora por mí y ruégale en tus oraciones; para que ÉL también tenga piedad…’

Yo me regresé y poniendo mis manos sobre su cabeza, oré en voz alta por él.

Cuando terminé, pude ver las lágrimas que descendían por sus mejillas.

Recordé cuando Jesús tocó mi corazón y también las lágrimas lavaron mi arrepentimiento.

Lo bendije y lo besé en la frente.

Entonces me despedí apresurada y salí corriendo para subirme en el auto y regresarme.

Estaba contenta y a la vez preocupada.

Tanto, que ¡Olvidé ponerme el cinturón de seguridad!

En 1981, los carros no eran ‘chismosos’ cómo los de ahora.

Y con este garrafal descuido emprendí el camino de regreso.

Así que prendí nuevamente mi grabadora y puse mis casettes de alabanzas.

Venía preocupada, porque no quería dar ninguna explicación a nadie y esto solo sería posible si lograba llegar  a tiempo.

Recorrí el camino de regreso lo más veloz que podía.  Así llegué a un tramo de la carretera, que tiene una particularidad:

Entre Atotonilco y Tototlán Jal., hay una recta muy larga, donde se pueden mirar los vehículos a la distancia, como si fueran juguetitos.

Allí pisé el acelerador hasta el fondo y sólo veía como la aguja del velocímetro, rebotaba sobre los 200 kms.

En mi vida había manejado a esa velocidad y con mi flamante automóvil nuevo, de un precioso color jade, me parecía que volaba.

Delante de mí en mi propio carril, vi a lo lejos un automóvil rojo oscuro…

Y cómo del lado contrario no venía nadie, me preparé para rebasarlo, sin disminuir la velocidad.

Como veía el camino despejado para mí, en ningún momento hice ningún movimiento de absolutamente nada.

Y de repente, sentí como si me hubieran sujetado suavemente entre el pecho y la espalda.

Mi grabadora y todo lo que traía suelto, salieron volando contra el parabrisas y el tablero…Y vi cruzar delante de mí, a un enorme y bellísimo corcel negro,

Que se perdió galopando entre el sembradío de maíz que ya tenía las milpas altas y que estaba del otro lado de la carretera.

Yo no entendía que había pasado.

Y fue entonces cuando miré, parado justo a unos cinco metros frente a mí, el carro tinto que había visto antes y que había decidido rebasar.

Y observé como el chofer tenía los brazos levantados, como esperando el inminente choque.

Lo que pasó fue que la aparición del caballo fue tan repentina, (No sé a qué velocidad iría) Que él SI frenó de golpe y el carro se le coleó, haciendo que se metiera en mi carril…

Y quedando justo, para que yo lo chocara por detrás.

Cómo yo traía mucha prisa, me preparé para sacarle la vuelta y fue cuando me percaté…

¡Que yo seguía pisando el acelerador!

NO HABÍA HECHO NINGÚN MOVIMIENTO DE ABSOLUTAMENTE NADA.

NO había movido la palanca de velocidades y mi auto estaba detenido, como si estuviera en neutral.  Hice todas las maniobras para poner primera y arrancar, rodee al otro auto y le hice un ademán de saludo al chofer.

Fue cuando pude ver que tenía una cara de terror absoluto y su semblante estaba más verde que mi carro.

No sé cómo estuvo, pero el trayecto que por la mañana me tomó cinco horas, eran exactamente las 7.30 pm cuando estaba pagando la caseta de entrada, de la autopista en Guadalajara.

Llegué a mi casa y lavé el carro.

Cuando recogí mis cosas del interior, pude ver que la grabadora estaba quebrada, pero el parabrisas estaba intacto.

Todas mis cosas se habían salido de mi bolso y se habían desparramado por todos lados.

Mientras las recogí y las regresé a mi bolso, pensaba que si los sucesos hubieran seguido su curso normal, me hubieran levantado de la carretera con una espátula.

Y un escalofrío me recorrió de pies a cabeza.

Fui por mis hijos, les dí de cenar y los arropé en su cama.  Me dí una ducha y mientras me miraba en el espejo del lavabo, empecé a asimilar lo que había pasado…

Y me enfermé del estómago.

Apenas me había puesto mi pijama, cuando llegó mi marido y me dijo:

–     ‘Qué bien mujercita. Así si te presto el auto, las veces que quieras.’

Yo me entregué en las manos de Dios, porque no tenía la menor idea de lo que iba a contestarle, cuando se fijara en el velocímetro y me preguntara por los más de 800 km que le agregué al kilometraje.

Afortunadamente nunca me dijo nada.

Al día siguiente, me encontré con una de mis hermanas en la casa de mi madre y buscando hablarme a solas me dijo:

–   ‘Puedes explicarme que andabas haciendo ayer por la tarde. Porque Jesús me puso a orar por ti por más de tres horas. Y me dio una visión.

Te ví en la carretera de México y una Legión de Ángeles, te estuvieron cuidando por todo el trayecto, hasta tu casa.

Yo pensé: ‘¿En qué lío se habrá metido ahora mi hermana, que ya armó una revolución en el Cielo y necesita un ejército de guardaespaldas.?’  Como lo sucedido con mi tío era mi gran secreto, no estaba dispuesta a dar ninguna explicación y me zafé como pude, diciéndole que después le contaría.

Pero las cosas no eran tan simples.

La siguiente vez que fui con mi grupo de Oración, Alfonso me preguntó:

–     ´Rosita. El lunes como a las 4.00pm Jesús nos quitó a todos de lo que estábamos haciendo y nos puso a orar por ti, con una urgencia como nunca nos había pasado.

Y nos dijo que cuando vinieras, tú nos platicarías el motivo. Rezamos dos Rosarios completos de 15 Misterios y seguimos intercediendo casi hasta las 8.00pm.

Lo más extraño, es que como a las 18.00 pm,  yo ví a Satanás parado sobre un camino, abarcándolo de lado a lado y con una espada lista, para destruirte.’

Después de concluir su relato, todos me miraban expectantes, esperando la explicación que les aclararía, el porqué de una intercesión tan urgente.

Fue entonces que me dí cuenta que mi viaje super-secreto había dejado de serlo y yo debía glorificar a Dios dando testimonio de lo que había pasado; así que les conté todo.

Alfonso dijo:

–    Con razón estaba tan furioso contra ti. No sólo le arrancaste el alma de un sacerdote; sino el de TODA la Comunidad que él pastorea.  Esa noche cuando oré, le di las gracias al Señor por su Protección y por su Amor tan patentes.

Y en la Biblia me salió el Salmo 91, del cual jamás podré olvidar los versículos 11 y 12:

Salmos, 91

  1. El que mora en el secreto de Elyón pasa la noche a la sombra de Sadday,
  2. diciendo a Yahveh: «¡Mi refugio y fortaleza, mi Dios, en quien confío!»
  3. Que él te libra de la red del cazador, de la peste funesta;
  4. con sus plumas te cubre, y bajo sus alas tienes un refugio: escudo y armadura es su verdad.
  5. No temerás el terror de la noche, ni la saeta que de día vuela,
  6. ni la peste que avanza en las tinieblas, ni el azote que devasta a mediodía.
  7. Aunque a tu lado caigan mil y diez mil a tu diestra, a ti no ha de alcanzarte.
  8. Basta con que mires con tus ojos, verás el galardón de los impíos,
  9. tú que dices: «¡Mi refugio es Yahveh!», y tomas a Elyón por defensa.
  10. No ha de alcanzarte el mal, ni la plaga se acercará a tu tienda;
  11. que él dará orden sobre ti a sus ángeles de guardarte en todos tus caminos.
  12. Te llevarán ellos en sus manos, para que en piedra no tropiece tu pie;
  13. pisarás sobre el león y la víbora, hollarás al leoncillo y al dragón.
  14. Pues él se abraza a mí, yo he de librarle; le exaltaré, pues conoce mi nombre.
  15. Me llamará y le responderé; estaré a su lado en la desgracia, le libraré y le glorificaré.
  16. Hartura le daré de largos días, y haré que vea mi salvación.

Todo esto me devolvió los bríos y le dije a ABBA:

–      Abba, a todos tus hijos a los que llames cuando sucedan los terremotos y las explosiones de los volcanes, yo te los entrego cubiertos con la Sangre de Nuestro Señor Jesucristo.

Dales la Gracia del arrepentimiento y la conversión, para que mueran deseando tu Presencia Santísima. Perdónales sus pecados y permite que alcancen tu Misericordia y tu Salvación.

Y te lo suplico, no tomes en cuenta las blasfemias que su pánico les dicte. Recíbelos como a tus hijos pródigos y ayúdame a seguir perseverante en todas las pruebas de esta Purificación.

TE ADORO Y TE AMO SOBRE TODAS LAS COSAS, AYÚDAME A DEMOSTRÁRTELO.  

R146 TRIDUO NAVIDEÑO


EJERCITANDO EL DON DEL AMOR 

17 DE DICIEMBRE DEL 2018 

Amados hijos de Mi Corazón Inmaculado:

Acercándose la conmemoración del Nacimiento de Mi Hijo, deseo que mis hijos se unan en un solo corazón con un propósito unánime y así en una fuerza espiritual mayor.

La unidad del Pueblo de Dios es indispensable en este instante, el conocimiento es necesario: el conocimiento de sí mismos con sus miserias.

Y a la vez es necesario el conocimiento de la Palabra Divina para que NO sean confundidos.

Necesitan dejar de lado las excusas con que llegan ante Mi Hijo para NO sentir culpa ante la negligencia en los desapegos de lo mundano. Amados hijos, el camino es largo en este casi eterno instante…

Como Madre sé que la Fe en cada uno se encuentra creciendo mediante la levadura del amor a Mi Hijo, en medio de la espera, próxima a su final.

La Casa del Padre mira cómo Sus hijos continúan sin atender, por ello es que dentro de ese infinito de dios, participan del Alimento Eucarístico para que cada uno de ustedes entre en comunión con la Verdad Infinita del Amor Divino

Y en él, logren adentrarse no solo en la espera sin tiempo, sino únicamente en la espera de la Verdad.

Como criaturas humanas, esperan en ocasiones con paciencia y en otras con impaciencia, el cumplimiento de cuanto Mi Hijo y Yo les hemos revelado.Las preguntas sobreabundan, la curiosidad en algunos llega a ser mala consejera, la búsqueda de algo más les lleva a caminos equivocados y todo cuanto necesitan se encuentra en el interior de cada uno.

El corazón debe saber amar la espera en Fe y la Fe en la espera. Por ello, para que la espera NO les lleve a desesperar, deben ser apóstoles que laboran continuamente, sin detenerse, llevando el bien al prójimo.

La criatura humana carece de tanto amor que no le reconoce…

El ser agradecido es algo del pasado que el hombre ha olvidado, la ambición ha acaparado mentes, sentimientos, anhelos, aspiraciones, valores y el hombre se ha dormido dentro del vacío interior.

Ante esto vengo a pedirles a ustedes, hijos de mi Corazón, que junto a nosotros, en ese Pesebre, Sagrario de amor, se adentren en la mirada de mi Pequeño Niño…

Y SE PERMITAN SER TOCADOS POR EL QUE VA A NACER Y AÚN NO HABLA,

PERO SIN HABLAR, ES PALABRA ETERNA.

Por ello el adentrarse en el Pesebre, en donde nace Mi Hijo, es adentrarse en la humildad del que conoce y reconoce, pero no es soberbio ni acepta adulaciones; sabiendo que el alma se hincha y de humilde, es fácil que el hombre pase a poseer la soberbia.

En el Pesebre todo cobra sentido espiritual: cada trozo de madera, cada trozo de paja, cada piedra, cada rayo de luz que penetra, cada planta que crece en medio de las piedras, todo trasciende de un presente en donde Mi Hijo es alimentado por Mí.Para que, en el futuro, ÉL SEA EL PAN DIVINO BAJADO DEL CIELO,

DELEITE DE LOS ÁNGELES Y ALIMENTO DEL ALMA.

Se mira tan frágil Mi Niño, que José teme tenerlo en sus brazos y será con el pasar de los años que José le enseñará a trabajar la madera,

Que luego llegará a ser el Madero Santo en donde se entrega por toda la Humanidad.

El que es adorado en este instante, pasará a ser despreciado como en este instante.Nace en el anonimato y muere frente a quienes le condenan para la salvación del género humano.

El Pesebre es misterio de humildad y grandeza, de Rey a siervo y de siervo a Rey por los siglos de los siglos.

Amados hijos de Mi Corazón Inmaculado:

ESTE 22, 23 Y 24 DE DICIEMBRE

DESEO QUE USTEDES SE ADENTRENEN EL MISTERIO DEL AMOR DIVINO QUE UNE A TODOS LOS HOMBRES

Y EN UN SOLO CORAZÓN, ESOS DÍAS A LAS 3 DE LA TARDE DE CADA PAÍS,

OFREZCAN 15 MINUTOS DE SILENCIO INTERIOR

EN EL QUE RECAPACITARÁN EN SU OBRAR Y ACTUAR.

Luego, el día 22 de Diciembre:Saldrán en busca de algún o algunos hambrientos y ofrecerán alimento físico, junto a la frase escrita:

“Jesús va a nacer y te ama”

El día 23 de diciembre:

Luego del silencio y del mirarse a la luz de la verdad, en nombre de Mi Hijo, irán en busca de algún privado de libertad y le harán llegar un alimento especial, junto a la frase escrita: 

” Jesús va a nacer y te necesita”

El día 24 de diciembre:

Luego del silencio y mirarse sin vendas ni máscaras:

   Si deben pedir perdón

a algún hermano lo harán de corazón, de lo contrario, NO lo hagan.Si han sentido envidia hacia un hermano, si han rechazado a un hermano y se encuentran preparados para ello; salgan en busca de ese hermano y  díganle que le aman. (1)  

Luego, vayan en busca de esos inocentes que se encuentren despojados de todo. Y ofrézcanle un abrigo, ese que a Mi Hijo le fue negado.

Ustedes den un abrigo, cobija o alimento a algún o algunos niños y díganles que Mi Hijo Jesús y esta Madre les amamos.

Y denles un beso, ese que los pastores le dieron a Mi Hijo, para que reparen las traiciones con que la Humanidad ofende a Mi Hijo.

Para ESTE TRIDUO, les ruego prepararse espiritualmente y reconciliarse con la Casa del Padre. Asistir a la Eucaristía quienes así lo puedan y quienes deseen.   Ante la Trinidad Sacrosanta, hagan el firme compromiso de luchar con todas las fuerzas, potencias y sentidos, para cambiar y renacer en un hombre nuevo por y para siempre.

A LAS 12 DE LA NOCHE DE CADA PAÍS,

Y ENTRÉGUENSE A ÉL COMO SUS HIJOS OBEDIENTES

Y SUS FIELES SERVIDORES.

Amados hijos de Mi Corazón Inmaculado, que esta Navidad NO sea una más en medio de compromisos olvidando a Mi Hijo.

Adorado Niño Jesús que en el pesebre guardas silencio,
mirando con el Amor Divino a quien te llega a adorar.
Vengo a suplicarte que mi memoria no opaque mis errores,
mi mente no sea recipiente del mal, sino sea luz que destierre tinieblas.
No deseo brillar, sino que brilles Tú con Tu Amor en mi vida y en toda la Humanidad. Amén. 

Les mantengo en Mi Vientre, como Madre de la Humanidad, por disposición Divina les doy Mi Mano para sostenerles.

Mi Amor en ustedes…

Mamá María

(1) La historia completa empieza un post antes, pero para que comprendan la importancia de este paso les dejo este link…¿POR QUÉ DEBEMOS PEDIR PERDÓN?

https://www.revelacionesmarianas.com/

P271 EL ERROR PRIMIGENIO


16 de Diciembre de 2018

Hijitos Míos, os quiero hacer una comparación entre los tiempos antiguos y los tiempos que estáis viviendo.

Mis pequeños, vuestros Primeros Padres Adán y Eva, fueron creados santos, con capacidades inconmensurables; tenían potenciales increíbles, bellísimos, porque todo lo que Yo creo es así, perfecto.

Ellos teniendo todo eso, teniendo Mi Presencia Viva en su vida, en su corazón; teniendo todos los regalos de la Creación, Me negaron, se apartaron de Mí con su libre albedrío y perdieron todo.

De tener una inteligencia sin par, capacidades que aún vosotros ahora ni siquiera conocéis, que vendrá el tiempo en que conoceréis; sabiduría excelsa, inteligencia envidiable; tenían tanto, Mis pequeños y todo eso lo perdieron por su Pecado.

Como os he dicho CAYERON, cayeron a lo más bajo y ellos fueron los primeros hombres de la edad de piedra, como decís vosotros. Quedaron primitivos, o sea, se quedaron sin nada.

Negaron Mi Poder, Mis Capacidades, Mi Amor, como NO lo quisieron, porque se acercaron al Mal, perdieron todo y quedaron afectados por el Mal.

Satanás, siempre os quitará, nunca os dará. Aparentemente, él os conquista dándoos cosas materiales que os convienen; pero tan pronto puede, ya que os tiene entre sus garras y que ya NO os podéis soltar de él,

Os arranca lo que él mismo os dio y os deja peor que en un principio, cuando pedíais su ayuda.

Entended que él nunca os va a ayudar, él siempre os tratará de destruir, porque sois Mis hijos y él os tiene Envidia. Os conquista con lo que vosotros queréis, pero luego os quita ése gusto y os destroza.La explicación viene porque en la actualidad vosotros tuvisteis nuevamente acceso al Cielo, como lo tenían vuestros Primeros Padres…

Y esto es gracias a Mi Hijo, a través de Su Evangelización, a través de Su Ejemplo y de Su Vida, Él os trajo el Cielo nuevamente para que lo conocierais.

Tuvisteis acceso al Conocimiento Celestial, se os dio para que empezarais a crecer, se os abrieron las puertas nuevamente de los Cielos…

Y sobre todo, las Puertas de la Gracia que se habían cerrado por el Pecado de vuestros Primeros Padres.

Nuevamente pudisteis saborear las mieles del Cielo, el hombre volvió a tener a su Dios entre ellos. Sí, vuestros Primeros Padres convivían Conmigo, convivían, platicaban y agradecían.Con la Venida de Mi Hijo a la Tierra, volvisteis a tener ésa oportunidad, vivir nuevamente con vuestro Dios, convivir con Él, obtener de Él Sus bendiciones,

Como podéis leer en las Escrituras todo el Bien que Él iba repartiendo entre los hombres y que sigue repartiendo a todos aquellos que con Fe y con Amor se acercan a Mi Hijo.

Pero nuevamente el hombre cae, desperdiciando la Gracia de tener una vez más a vuestro Dios entre vosotros. Caéis en el error satánico nuevamente, os dejáis embaucar por sus Mentiras, os dejáis seducir por su Maldad.

Preferís lo que él os da, lo que él os promete, volvéis a caer y os separáis de Mí.

¿Qué les pasó a vuestros Primeros Padres? Perdieron todo, porque negaron la Vida, la Verdadera Vida, Mi Amor, Mis Enseñanzas y ahora estáis volviendo exactamente a lo mismo.

Los ‘poderes’ paranormales, son la nueva trampa que engancha al satanismo…

Os digo esto para que recapacitéis y veáis el futuro que se os avecina ya, si os mantenéis ahí perderéis todo y nuevamente caeréis, si seguís en el camino errado que habéis tomado.

Todo está regido por una Ley, Mis pequeños y es la Ley del Amor. Si vosotros NO lo aceptáis para vosotros, se os quita, porque el Amor solamente puede vivir en los corazones que lo buscan y lo alimentan.

Pero si vosotros NO estáis en condición de aceptar Mi Amor y Mis Leyes, si NO queréis cuidar de todo ello, porque también os pertenece porque sois Mis hijos, se os quitará.

Y cuando Mi Amor NO es aceptado, lo material y lo espiritual, se apartan de vosotros y sufrís.

Estáis viviendo momentos difíciles porque os estáis dando cuenta que están haciendo a un lado Mi Presencia, Mi Vida entre los hombres; esto ha sido gradual, están dejando a la Humanidad sin su Dios y estáis cayendo, lo estáis viendo.Estáis sufriendo en vuestra economía, en vuestra salud, estáis sufriendo con los cambios del clima, estáis sufriendo con los ataques satánicos a través de vuestros hermanos; de vuestros mismos hermanos, como Caín, que se dejaron mover por el Mal.

Esta es la comparación que quiero que meditéis, estáis sufriendo lo que ya se ha dado a lo largo de la historia, cuando el hombre se separa de su Dios.

Estáis nuevamente como en ésos momentos, en que si os mantenéis tercos a apartarMe de vuestra vida, tanto en lo personal, como en lo social, sufriréis las consecuencias,

Quedaréis a merced de aquél que solamente quiere vuestro mal, que os quiere destruir, que os quiere quitar las posibilidades de adquirir Mis riquezas y Mi Amor.

Quedaréis totalmente en sus manos y sufriréis muchísimo, Mis pequeños. Yo NO quiero vuestro mal, Yo os quiero para el Bien; pero vosotros como niños groseros, os apartáis de Mis Brazos y corréis a hacer vuestra voluntad.Yo os prevengo, Mis pequeños, RECORDAD QUE EL MAL YO NO OS LO ENVÍO, vosotros vais directamente a buscarlo y sufriréis sus consecuencias.

Os apartáis del Bien para vivir en el Mal y el mal nunca es agradable.

Os digo todo esto para que entendáis que estáis a momentos de perder todo lo bueno que Yo os puedo dar y estaréis en manos de Aquel que os va a destruir. Os amo Mis pequeños, espero recapacitéis a tiempo.

Porque Hijitos Míos, vuestros Primeros Padres pactaron con Satanás y él los destruyó; fue el primer mal ejemplo que tuvo la Humanidad del trato del hombre con el Mal.

Por éste Pecado, a lo largo de la historia, algunos hombres han seguido pactando con él y esto se sigue dando hasta vuestros días.Estáis viviendo una vida de maldad, de pactos con vuestro Enemigo, con Nuestro Enemigo familiar, porque vosotros sois Mis hijos.

Yo Soy vuestro Padre y lo que vosotros pactáis con el Enemigo, Me afecta a Mí como familia, como vuestro Padre y afecta a vuestros hermanos y a vuestros descendientes.

Seguís viendo la maldad a vuestro alrededor porque el hombre NO quiere entender que debe estar Conmigo para recibir Mis Bendiciones.

Tenéis la posibilidad de obtener de Mí Bendiciones inconmensurables, infinitas; pero éstas se dan cuando vosotros hacéis vuestro esfuerzo de vivir bajo Mis Leyes, bajo Mi Amor, en Mi confianza plena y con una Fe a toda prueba.

Todo eso os lo pido, Mis pequeños y os lo exijo. Y que ciertamente no podríais manteneros así, si no fuera por Mi Gracia, que también os la regalo cuando queréis estar Conmigo.  Os he dicho que EL BIEN Y EL MAL SON POTENCIAS GRANDÍSIMAS a vuestro entender y a vuestro poder; NO tenéis el entendimiento real de lo que esto significa, pero debéis creer en Mí, vuestro Dios.

Ciertamente, como os he dicho, el Bien es un Poder Infinito, el Mal, ciertamente es poderoso; pero es finito y está supeditado a Mis Ordenes y a Mi Poder, NO puede actuar en totalidad y en toda su capacidad, porque Mi Bien lo detiene.

En cambio, el Bien es Infinito y NO se detiene y da muchos frutos, cuando el alma lo toma y vive en él.

Estando Conmigo, estando con Mi Amor, tenéis capacidades infinitas como os he dicho; porque, como Yo Soy Infinito, os comparto de ello.

Solamente se detiene éste Amor, con Sus capacidades, cuando vosotros pactáis con el Mal, cuando Me hacéis a un lado, cuando preferís la maldad en vuestro corazón y NO Mi Bien Supremo.  Ved, Mis pequeños, cómo caéis fácilmente en el Error; la Envidia de Satanás os pone muchas tentaciones para que vosotros caigáis del Bien que os pertenece y que os mováis en el Mal que os aprisiona y os destruye.

El Bien que os pertenece, os lleva en total libertad y hacia una inmensidad de conocimiento y de capacidades que ahora NO comprendéis, pero que estáis todos llamados a ellas.

Esa es la Envidia de Satanás, que él perdió, igual que vuestros Primeros Padres, ésas capacidades de crecimiento.

Crecimiento infinito, porque Yo iba a llevar a vuestros Primeros Padres a un crecimiento infinito.

Yo siempre voy regalando cosas nuevas a Mis creaturas, porque como Soy Infinito, sigo inventando maravillas para el hombre, porque os Amo.Nunca, nunca alcanzaréis a recibir todas, todas Mis Bondades; porque siempre estaré creando más para consentiros, gozaréis en una forma inimaginable y siempre más y más, porque os Amo.

Si estáis Conmigo, gozaréis de todo lo Mío, si pactáis con el Enemigo, perderéis, tanto vuestro bien actual, como el Bien futuro que os tengo a cada uno de vosotros.

Ciertamente ahora tenéis la Gracia del arrepentimiento y del perdón de vuestros pecados a través del Sacramento y la penitencia y podéis reanudar el camino de la Gracia. Pero lo detenéis Mis pequeños, por vuestro libre albedrío.

Caminad pues, por el camino de la Gracia y veréis Mis Bondades, que ni siquiera os imagináis.

Os quiero consentir, Mis pequeños, os hablo tanto de esto porque os amo tanto y un padre que ama, quiere lo mejor para sus hijos.Os quiero ver saludables, santos, bellísimos. Las capacidades del alma son inmensas, os he dado un gran regalo: la vida.

Así pues, Mis pequeños, dejadMe, dejadMe que Yo Me derrame perfectamente en vosotros, para que gocéis infinitamente de Mis regalos,

Yo lo único que os pido es que os mantengáis bajo Mis Leyes y bajo Mi Amor, todo lo demás, vendrá por añadidura.

Os Amo y Os espero al final del camino, a las puertas de Mí Reino Celestial, ya de Nuevo en Nuestro Mundo. Ahí estaré como Padre Amoroso os estrecharé junto a Mí Corazón, para gozar en vosotros Mí Amor.

Os amo y deseo sólo vuestro bien.

Yo os Bendigo en Mi Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo(Veo a nuestros Primeros Padres, Adán y a Eva. Veo a Eva sentada, sollozando y Adán a su derecha, de pié) 

Habla nuestra Madre Eva

Hijitos míos, ciertamente como os ha dicho nuestro Padre, tuvimos mucho, mucho mis pequeños, descendientes nuestros, descendientes en carne.

Pero pedimos perdón, porque cortamos con el espíritu, el espíritu vivificador, el espíritu que nos daba vida, el espíritu que nos mantenía en amor íntimo con nuestro Padre y Dios.

¡Cuánto Amor vivíamos con Él! ¡Cuántas bellezas! ¡Todo fue creado para nosotros y para vosotros y en un error fatal os infectamos hijos míos, descendientes nuestros!

Es así como el hombre no se fija en los errores que comete, cómo van a afectar a generaciones futuras.

Los errores que se van cometiendo en una familia, pueden afectar a varias generaciones.

Son errores fatales y vosotros lo veis en algunas familias, que por un pecado grave, ya sea un asesinato, un robo, un mal que se cometa entre vosotros, cómo va a afectando a las generaciones futuras, porque quedan señalados ante los hombres.El apellido queda afectado, se os reconoce y se os recuerda por ese apellido por el mal que vuestro antepasado cometió, al grado de que muchos prefieren cambiarse de nombre para no seguir siendo afectados por ése recuerdo malo de un antecesor.

Lo mismo sucedió con nuestro Pecado, os hemos afectado a todos vosotros, nuestra penitencia nos ha costado muchísimo, nuestro dolor es inmenso.

Cómo nuestro Pecado siendo tan grave, que en ésos momentos ni imaginábamos, afectó el Plan Divino.

Tanto bien que tenía pensado nuestro Dios para toda la humanidad, para todos nuestros descendientes y nuestro error, nuestra falta de visión; pero sobre todo, nuestra falta de amor hacia nuestro Dios afectó todo.

Ciertamente, en Su Misericordia Infinita, manda a Su Hijo para reparar nuestro error, pero aún así, nuestro Pecado os sigue afectando.  Seguimos viendo a nuestra descendencia y vemos cómo hay ramas buenas, ramas malas, frutos podridos, frutos excelsos; se sigue dando de todo, cuando pudo todo haber sido bellísimo.

Nos pesa tanto haber coartado toda esa belleza, toda esa riqueza de nuestro Padre y Dios, porque Él es todo Amor, es todo Perfección y nosotros preferimos hacer nuestra voluntad.

Nosotros, aunque teníamos grandes capacidades, pero nunca lo perfectas que tiene nuestro Dios; caímos por nuestra debilidad, pero sobre todo, por nuestra falta de amor.

El Amor mis pequeños, es tan importante en la vida del hombre, el Amor lo crea todo, el Amor lo perdona todo; que estando en el Verdadero Amor, quedáis protegidos perfectamente contra las fuerzas del mal.

Nosotros quisimos hacer nuestra voluntad apartándonos del Verdadero Amor, el que venía directamente de nuestro Dios y Creador.  Quisimos ser creadores, quisimos hacer de nuestra vida una vida aparte del Plan que nos tenía trazado nuestro Dios y Creador.

El hombre, cuando se separa de las Leyes que nuestro Dios ha propuesto, cae irremediablemente, como caímos nosotros.

El hombre nunca va a ser capaz de tener esa inmensidad de Sabiduría que tiene nuestro Dios.

Cuando el hombre en humildad, se atiene como niño pequeñito a la Sabiduría Divina, todo fluye, todo es bello, todo es santo.

Solamente la santidad puede fluir a través de ésas almas pequeñitas, humildes y ésa sabiduría, ésa santidad, ése amor que fluyen a través de ellos, los hace grandes entre los hombres.

Alma de niña, con corazón de Fuego…

Ahí tenéis a la Santísima Virgen María, la más grande entre todas las mujeres, la más Pequeñita, porque así lo quería Ella. Por Su gran humildad lo reconocía así, por la Sabiduría Divina en Ella.

Esa Sabiduría Santa que se implantó en Su Ser, la llevó a la grandiosidad. Ella, en Su humildad, reparó nuestro Pecado.

Nosotros, que habíamos sido creados grandes, inmensos; la soberbia nos destronó, nos hizo caer, destruyó la perfección de nuestro Dios en nosotros.

¡Cuánto teníamos, mis pequeños! ¡Cuánto teníamos! ¡Cuántas cosas bellas puede hacer nuestro Dios en el ser, cuando éste se suelta totalmente a Su Amor!,

¡Cuánta la tontería del hombre al sentirse grandes y separarse de la Sabiduría Divina! Mis pequeños, NUESTRO CORAZÓN TODAVÍA ESTÁ SUFRIENDO ÉSE DOLOR, somos vuestros Padres, vuestros Primeros Padres y os aconsejamos que os mantengáis en el Amor de nuestro Dios y Creador, en Su Sabiduría Infinita, porque Él es todo Amor.

Él es todo Dulzura, Él es todo Protección y Su Amor hace que las almas crezcan infinitamente.

No busquéis cosas de la Tierra, cosas del mundo, buscad lo excelso, que es el Amor Infinito de nuestro Padre, de nuestro Dios, de nuestro Creador.

Recibid nuestro amor, Mis pequeños y nuestra disculpa, porque nosotros atrajimos el Mal a la Creación y vosotros estáis padeciendo nuestro Error.

Orad, orad para que pronto venga la Gracia nuevamente, la Gracia prometida de nuestro Dios y podamos nuevamente convivir nosotros con vosotros en el Amor Infinito de nuestro Dios.ESTÁIS ANTE LOS ALBORES DEL NUEVO REINO, del Nuevo Paraíso, yo soy la Madre del Género Humano, soy vuestra madre Eva.

He venido mis pequeños, TOTALMENTE ARREPENTIDA por el mal que os he causado.

Sois de nuestro linaje, grandes maravillas, grandes portentos nos dio Nuestro Dios. El confió en nosotros.

Grandes bellezas vimos en el Principio, las maravillas de la Creación las pudimos gozar, las vivimos, Nuestro Dios, el Creador estaba con nosotros, estaba en nosotros, vimos la vida del Principio.

¡Cuántas bellezas! ¡Cuánto Amor! Bellezas infinitas que aún vosotros mis pequeños, descendientes nuestros, NO os podéis imaginar. Vivíamos una dicha Celestial.  Ciertamente, nuestra hechura nos daba también esa inocencia, de ahí se aprovechó el Mal.

Pero especialmente yo, quise más, NO supe apreciar los portentos de la Creación que se nos dieron en totalidad, nada se nos ocultó.

Fue un momento de flaqueza, un momento que ha costado muchas almas, MUCHO DOLOR, dolor a Nuestro Padre.

Os seguimos amando, el Amor NO se ha apartado de nuestro ser.

Se nos ha dado la Gracia de estar con cada uno de vosotros; COMO PADRES DEL GÉNERO HUMANO OS SEGUIMOS CUIDANDO

Oramos tanto por vosotros para que NO caigáis en el pecado, que fue separación, Dolor hacia Nuestro Dios.

Mis pequeños, ¡Cuánto dolor seguimos teniendo! Porque vosotros seguís sufriendo por nuestra causa.

Vosotros podéis reparar, PODÉIS AYUDARNOS a entrar nuevamente a esa Pureza, a esa Santidad con nuestro Dios.

Recordad cómo en una familia se puede reparar por los antepasados;

Necesitamos de vosotros esa reparación.

Y ese perdón que salga de vuestro corazón sincero, amoroso, ese Perdón hacia nosotros.

Gran dolor les hemos causado a todas las generaciones, vosotros podrías estar en una dicha eterna y os quitamos todo aquello.¡PERDÓN, PERDÓN PIDO A TODOS VOSOTROS!

(Ellos tienen mucho poder e influencia, para protegernos del Maligno, porque lo conocen muy bien.

Para los que hemos tenido la gracia de conocerlo y combatirlo; podemos entender perfectamente el tremendo poder que desplegó, para engañarlos y hacerlos caer…

NO hay que olvidar que es un Arcángel poderoso y traicionero.¡Y eso que aún NO ha desplegado todas las facetas de su portentosa Maldad y Destrucción…!

Perdonar a nuestros primeros padres, nos puede servir de iniciación en esta bendita práctica del Amor Perfecto, sobre todo cuando recordamos de qué maneras tan patéticas, también nosotros le hemos fallado a nuestro ABBA…

Cuando oremos el santo Rosario, podemos declarar nuestro perdón y nuestra bendición a Adán y Eva y obtendremos incalculables Gracias y Bendiciones de nuestro ABBA para nosotros y para toda la Humanidad…)

¡PERDÓN PIDO EN NOMBRE DE MI ESPOSO ADÁN!

¡POR TANTO DOLOR QUE LE HEMOS CAUSADO A NUESTRO DIOS!

Espero comprendan Mis pequeños, el DOLOR QUE YO COMO MADRE llevo en mi corazón,¡Perdón, perdón nuevamente!

Acercaos a nosotros que os podemos levantar…

Os podemos dar fuerza para que NO caigáis nuevamente en garras de nuestro Enemigo.

Y NO le causemos más dolor Al que Es todo Bondad:

 a Nuestro Amor Infinito, Nuestro Dios, Nuestro Creador.¡Amad, amad, como NO pudimos amar! Sois de nuestra Familia todos vosotros.¡Amaos, amaos, amaos Mis pequeños!

Ahora podemos ver todo lo que Nuestro Dios y Creador tenía para cada uno de vosotros y de nosotros.

LUCHAD, LUCHAD FUERTEMENTE CONTRA LAS FUERZAS DEL MAL,

ÉL QUIERE SEGUIR DESTRUYENDO EL LINAJE ESCOGIDOVolved a los pasos, a los primeros pasos de la Creación: ¡El Amor!

¡Todo debe ser Amor! ¡Todo estaba santificado en el Amor!

¡Santificaos, mis pequeños, en el Amor!

GRACIAS, gracias mis pequeños, gracias, porque habéis escogido el buen camino. Estamos con vosotros, oramos por vosotros, os apoyamos, ahora ya vivimos en Familia.

Gracias, os amamos. Os amamos infinitamente con ese Amor de Nuestro Dios.

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N217 EL NIÑO INTERIOR


MAYO O1 DE 2018 – 3:15 P.M

LLAMADO URGENTE DE JESÚS SACRAMENTADO A SU PUEBLO FIEL

Mi Paz sea con vosotros, Hijos míos.

Este Mundo está en poder de las Tinieblas, mis Hijos fieles están padeciendo los ataques del Maligno y sus emisarios del Mal.

Mi Pueblo ha comenzado a caminar por el Desierto de la Purificación; todos los Demonios de la carne andan sueltos y muchas almas se van a perder por los ataques de estas entidades malignas.Vuestra mente es un campo de batalla, por eso debéis de protegerla con la Oración, especialmente con la Oración Combativa:

Atando y encadenando en mi Nombre, todo pensamiento cautivo que quiera robaros la Paz.

Hijos míos, cerrad con el Perdón, la Confesión, el Ayuno, la Oración y la Penitencia…Toda puerta espiritual que tengáis abierta; para que ningún Demonio de la carne pueda haceros perder.

Orad por Sanación Interior…

PERDONANDO DE CORAZÓN  a todos aquellos que os hayan hecho daño a lo largo de vuestra existencia…Y pidiendo perdón a todos aquellos que hayáis ofendido.  Solo con el PERDÓN, se pueden cerrar las llagas del alma que están abiertas.

Solo PERDONANDO Y PERDONANDOOS, podréis sanaros interiormente.

Rebaño Mío, toda falta de perdón se aloja en el subconsciente.Y con el tiempo se convierte en resentimiento.

El resentimiento arraigado se convierte en Odio y el odio en Amargura.

Todos estos son Demonios de falta de perdón…

Que mortificarán la mente de aquellos que se resisten a perdonar.Los traumas, inseguridades, temores, depresiones, ansiedades, nerviosismos y demás problemas mentales, son el producto de la falta de perdón. 

 Toda raíz de Amargura es carencia de Amor y Perdón.

Orad por vuestro niño(a) interior que hay dentro de vosotros…Si sufrió traumas en la infancia por maltrato físico o sicológico. Abusos o carencia de amor.

Os digo esto hijos míos, porque la inmensa mayoría de los problemas sicológicos de los adultos, tienen su raíz en la infancia por traumas ocasionados por maltratos o abusos.

Si el niño(a) que hay dentro de vosotros está traumatizado, mortificará la mente del adulto…

Y lo hará padecer depresiones y temores.Orad pues mis pequeños por sanación interior del niño(a) que hay dentro de vosotros.

Para que podáis tener paz en vuestra mente, cuerpo y espíritu…

Y así ningún demonio mental pueda perturbar vuestro equilibrio.Venid a mis Sagrarios y pedidme que sane vuestro niño(a) interior…

Maltratados o Abusados y Gustoso lo Haré…

Si vosotros abrís vuestro corazón al Perdón y os dejáis inundar por la Fuerza de mi Amor que os hará libres…

Yo soy el Perfecto Amor y en el Amor NO hay Temor.Acercaos a Mí, NO tengáis miedo.

Desgarrad vuestro corazón y abridlo al Perdón.

Y os aseguro que todos vuestros Miedos, Temores, Inseguridades, Depresiones y Traumas, desaparecerán y NO volverán a perturbar la Paz de vuestra alma.

Os espero mis pequeños, NO tardéis…Bañaos en la Fuente del Perdón, Amor y Misericordia y quedaréis limpios.

Mi Paz os dejo, mi Paz os doy.

Arrepentíos y convertíos, porque el Reino de Dios está cerca.Vuestro Maestro, Jesús Sacramentado

Dad a conocer mis mensajes hijos míos, a toda la humanidad.

http://www.mensajesdelbuenpastorenoc.org/mensajesrecientes.html

F111 LA ORACIÓN: DIÁLOGO CON DIOS


En la Puerta del Cielo, la argentina voz de Diana resuena en las murallas del salón, donde los catecúmenos escuchan atentos la lección de ese día:

“Para una clara Comunicación con Dios y que nos garantice una Respuesta, es necesario reunir los elementos indispensables:

La primera condición para la Oración, es la Gracia.

LA GRACIA.

            El Pecado es la barrera con la que Satanás aparta al hombre de Dios y le impide que goce de Él. El arrepentimiento sincero nos lava y purifica junto con la Sangre preciosa y Divina.

Y dispone nuestra alma para recibir el Perdón de Dios y junto con él, su Misericordia que nos devuelve la Gracia.

Poseer en el alma la Luz, la Fuerza, la Sabiduría de Dios que comunica esa semejanza intelectual con Él y es el signo inconfundible de la Filiación con Él. La Gracia es el Don sublime que hace que Dios habite en el alma y que el alma esté ‘viva’.

Es entonces también cuando las oraciones son ‘vivas’ y la Gracia crece, florece, tiene raíces profundas y se eleva como árbol de Vida Eterna.

La Gracia es la Vida del espíritu y el alma lavada con la Sangre de Jesús ha sido perdonada y ésta, al abandonarse al Amor…

Es como un águila que se eleva, porque el secreto de la Fortaleza y de la formación espiritual, es la meditación amorosa.

Cuando se aprende a orar con la Meditación de la Oración Mental y se avanza hasta llegar a la plena comunicación del Amor con la Profecía, el alma ya no tiene obstáculos en el conocimiento de Dios.

Porque la Oración es la comunicación del alma con Dios, de la que se sale vigorizado y con el deseo de pertenecerle más. Y dispuestos a entregarnos más plenamente.

Es un don de intercambio: Dios lo concede al Hombre y el hombre lo da a Dios. Por medio de la Oración, Dios se va revelando como Es… Y el alma aprende a conocerlo y a amarlo siempre más.

LA HUMILDAD.

“Aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón”

Jesús sabía que en esta imitación está la Clave de la Felicidad en la Tierra y en el Cielo. Los hombres tenemos las ruinas que tenemos, porque NO somos mansos ni somos humildes. NI en las familias, NI en las ocupaciones, NI en el vasto ámbito de las naciones. Soberbia e Ira dominan a los hombres y generan todos los delitos.

La Presencia de Dios es un acto de su Bondad. El deseo de amor de un Dios de estar con su creatura y cuando la creatura NO lo traiciona, Dios NO se aleja. En ciertos casos y por especiales respuestas del alma, esta comunicación se vuelve muy sensible.

Pero hay del alma que gozando de la Presencia de Dios, cae en el pecado de soberbia; porque la perdería súbitamente, pues Dios NO está en donde hay soberbia.

Entre más grande es la humildad de la creatura, más a ella desciende Dios.

HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR

María tuvo a Dios en SÍ, NO solo espiritualmente; sino como Carne Viva, porque alcanzó el vértice de la humildad santa.

La humildad en la Oración es indispensable si se quiere obtener algo. Dios mira con amor al hijo que inclina ante su Grandeza y Majestad, reconociendo Quién es Él y al mismo tiempo consciente de su propia miseria y debilidad.

El alma ‘viva’, ‘ve’ al Dios Vivo.

Y entre más lo conoce más lo ama y más anonadada se siente ante su Infinita Bondad. Y un profundo agradecimiento inunda el corazón, al esperar la respuesta de la única pregunta que los labios formulan cada vez con más frecuencia y ante TODAS las circunstancias:

‘Padre ¿Qué quieres que haga?’

LA OBEDIENCIA.

            Es la prueba de la humildad y la Fe. Son el escollo donde la soberbia se cae y se hunde. La Obediencia es la piedra donde el orgullo se estrella, porque rinde a los pies del Omnipotente el juicio del hombre, para abrazar solamente la Voluntad Divina.

Al obedecer a Dios se contempla la Gloria de Dios y se presencian los milagros más increíbles. La docilidad interior es indispensable y NO hay sumisión verdadera, hasta que no hay alegría en su cumplimiento.

Esto es el cimiento de muchas virtudes y el recipiente de muchas gracias. El Espíritu Santo la busca para comunicarle sus santas inspiraciones, porque solo el que la tiene, lo escucha y las practica.

El alma dócil, escala el Cielo sin comprenderlo y asciende sin sentirlo, a la sombra y en comunicación con el Paráclito, que la lleva por los caminos del espíritu, con una Obediencia ciega.

Es la virtud que se deja moldear suavemente, como el barro en manos del Divino Alfarero. Es el tesoro de las gracias.

Jesús y María, fueron obedientes por excelencia. Este es el secreto de la Oración de  Poder.

La Perfección de la Obediencia consiste en seguir prontamente las inspiraciones del Espíritu Santo y practicarlas. Cada vez que se escucha esa voz interior que NO hace ruido, hay que atenderla.

El alma sabe distinguir perfectamente cuando habla. La Obediencia del espíritu es mortificación y humillación. Al obedecer la Voluntad de Dios, se perfeccionan las virtudes internas.

La Obediencia interna perfecta clava las almas en la Cruz y hace que vivan crucificadas: Es la Renuncia Total de la Voluntad, que se inmola por amor a Dios y sacrifica el cuerpo, los sentidos, los afectos y todos los movimientos del espíritu, para obedecer solamente las inspiraciones del Espíritu Santo.

Esta es la Obediencia ciega, pronta y amorosa, que encuentra la verdadera e incomparable Felicidad, en el absoluto despojo de sí misma.

La sumisión no es real, hasta que NO se disfruta adaptándose y alabándolo, en todas las circunstancias.

LA CARIDAD.

            El Espíritu Santo se comunica por medio de ella, porque es la Esencia misma de Dios y la vida del alma. La Caridad sobrenaturaliza todas las virtudes y las acciones del hombre.

Y es el pulso que late en el espíritu y le da vitalidad. El Dolor es el trono de la Caridad y su perfección está en la Inmolación. Dios se da y las almas se dan.

Dios se crucificó por los hombres y ellas se crucifican con Él.

Esta Caridad es la que une al Cielo con la Tierra y la Oración alcanza dimensiones cósmicas, porque la Caridad es el Amor comunicativo.

El Dolor Divinizado por Jesús, es el que conquista al Amor. Por esto, los más sacrificados son los que más aman. Sin la Caridad NO hay Fusión.

La Caridad sabe amar y perdonar a los enemigos.

La última Oración del mártir, debe ser siempre por los verdugos; para que alcancen la salvación. La última de los santos, por sus Opresores, para que lleguen a la Caridad.

LA GENEROSIDAD.

            El que cierra su oído al clamor del pobre, él también gritará y NO será escuchado. La dureza de corazón en el Desprendimiento y la Generosidad, cierran las puertas de los Cielos para la Oración.

Dios NO tolera la avaricia, tanto material como espiritual.

Los avaros son soberbios y envidiosos. La Dureza de Corazón es refractaria al amor divino y a la Bondad. La vida del que la lleva consigo es muy triste y desgraciada, porque carece del pronto placer de hacer el bien.

Son corazones fríos e infelices que se mantienen alejados de la Caridad, llevando una existencia vana y culpable. Son corazones metalizados que lo único que desean es atesorar.

Insaciables y desenfrenados, NO CORRESPONDEN  a las inspiraciones divinas y mueren ciegos y sordos a su pecado.

La santidad NO está en las visiones, éxtasis y revelaciones. La santidad consiste en la pureza y el sacrificio generoso y constante de una voluntad abandonada totalmente en la Voluntad de Dios.

Hay que conformarse siempre con lo que el Espíritu Santo quiere dar… Y así NO nos equivocamos.

Considerándonos siempre indignos de sus dones.

LA PUREZA.

            La Pureza es el reflejo de Dios. Y donde está la Pureza está la santidad. Es solo en las almas puras en donde se encuentra la Luz del Espíritu Santo.

La INOCENCIA consiste en la limpieza total del alma.

Los limpios de corazón sienten el contacto divino y son los que escuchan la Voz de Dios. Lo entienden, lo aman, lo consuelan y se gozan con sus ternuras y sus sonrisas.

El vicio que más aleja de Dios, es la impureza; porque a través de la impureza entra la Incredulidad, que ofusca los corazones, quita la esperanza y destruye la Caridad.

Ninguna alma que NO es pura puede conocer a Dios y mucho menos amarlo, porque el Espíritu Santo, abomina la Impureza.

La Lujuria es el vicio con cual Satanás está llenando los Infiernos.

Y por eso promueve la sensualidad que hace su nido en los corazones soberbios, para que NO puedan acoger a Dios.

El cuerpo es el Templo Vivo del Espíritu Santo y tiene que tener una pureza total, el que quiera acogerlo y poseerlo.

EL PERDON.

            Los que perdonan son la réplica más acabada de Dios, porque Él perdona y sigue perdonando.

Cuando el hombre aprende a amar y a perdonar, comienza a hacerse espiritual.

Todo se le perdonará a quién haya perdonado todo.

El que perdona atrae el Corazón de Dios y NO hay hombre que NO necesite ser perdonado por Él.

Dios es un Dios de Amor y NO puede vivir en un corazón que Odia.

Jesús bajó a la Tierra a enseñar al hombre a  amar y a perdonar.

El corazón que se crucifica, NO guarda rencor y sabe amar de verdad.

El Odio es Pecado y el pecado cierra las puertas del Cielo a la Oración y hace que no suba. Y Dios NO puede escuchar a un corazón que no perdona. Porque nadie puede ser perdonado si NO se arrepiente y NO perdona.

El Perdón es la Venganza de Dios y también es la venganza de los que aprenden a amar como Él enseñó.

LA SINCERIDAD.

            Este es otro requisito indispensable en la verdadera Oración.

Los hipócritas ostentan apariencias de piedad y en el interior de sus familias son culpables ante Dios y ante el prójimo. Buscan la estima y los honores mundanos.

Quieren decir a los demás: ‘Pueden confiar en mí. Vean que soy un santo. Lo comprueba mi forma de orar’

Semejante actitud es una Blasfemia. Los soberbios, los falsos y los mentirosos, oran así.

La verdadera Oración brota del corazón a los labios y surge en el trabajo, en los negocios, en el descanso, en la fatiga, en el dolor y en la alegría, porque sale con todo el ser, al impulso del corazón que ama a Dios y se revela en todas sus acciones.

El alma recuerda que es la creatura y con amor reverencial se pone en la Presencia de su Creador que se le revela en todo y en todas las circunstancias.

La ternura amorosa del Padre se encuentra a cada paso del día.

Y se acaban las coincidencias.

EL ABANDONO.

            La Oración sostiene al alma en la Prueba y la provee de una fuerza nueva en la inteligencia y en el corazón. Es la Fuerza que no viene de un estudio humano, sino de un completo abandono en Dios.

Los que dan más, son los que más se olvidan de sí mismos. Es cosa muy penosa y difícil, pero indispensable si se quiere avanzar por este camino.

Pablo lo practicó y nos lo enseñó con su ejemplo:

Ahora voy a Jerusalén atado por el Espíritu, sin saber lo que me sucederá allá… Solamente que en cada ciudad el Espíritu Santo me da a conocer que me esperan prisiones y tribulaciones… pero de ninguna manera me preocupo por mi vida, con tal de terminar mi misión y cumplir el ministerio que he recibido del Señor Jesús, de anunciar el Evangelio de la Gracia de Dios”

Ciertamente el abandono de Pablo, brilla esplendorosamente en este abandono en Dios.

Porque olvidarse de sí mismo es olvidar NO solo el pasado, sino la personalidad limitada. Olvidarnos totalmente quienes somos en nuestra existencia terrenal. Como si ya hubiésemos sido muertos y enterrados en una tumba. Totalmente desaparecidos para el mundo.

Y pensar solamente en lo que Dios quiere de nosotros, viviendo para hacer exclusivamente su Voluntad.

Cuando el hombre muere, su espíritu deja todo lo terrenal y queda solo frente a Dios, con su alma muerta o viva, según su voluntad lo determinó en la prueba terrenal.

Al quedar frente al Misterio que es Dios, el Mundo a su vez muere para él y debe vivir su Vida Eterna de acuerdo a su propia autosentencia.

Cuando en la existencia terrena encontramos a Dios y NO desdeñamos su Llamado, sucede lo mismo. La vida deja de pertenecernos y en una Prueba muy dolorosa, aprendemos a vivir exclusivamente para Dios.

Uniéndonos de tal manera con Él, que se experimenta en la Tierra el Paraíso y ya no hay nada que temer. NADA. La luz de Dios resplandece cuando el alma se sumerge en el mar de la Oración y la Caridad.

LA CONFIANZA.

            Dios Padre conoce las necesidades del hombre, pero a Él le agrada la Confianza del alma que se le acerca como un niño a contarle sus confidencias, para enriquecer una relación de amor, que es el verdadero objetivo de la Oración…

Y que al exponerle sus necesidades, le pide ayuda.

Confiar lo más íntimo y que causa rubor y vergüenza. Confiarle ‘Todo’ Al que lo es TODO, es increíblemente productivo. Porque Dios NO se escandaliza NI murmura, NI mucho menos falta a la Caridad.

Él sabe comprender y aconsejar. ÉL NOS AMA MUCHÍSIMO. Y su Amor está presente en todas nuestras súplicas…

Y elimina los obstáculos para nuestra santificación.

Perdonar para ser perdonados. El perdón de Dios trae la Paz. Estar vigilantes teniendo cuidado y Oración, para ser fuertes y tener la ayuda de Dios, aunada a una voluntad firme de NO pecar.

Después de una grande confianza en la Justicia del Padre y en su Amor. Porque todo cambia en nuestro interior, después de sumergirnos en la Oración.

El gozo inefable de hablar con Dios, hace que el Dolor sea soportable y el corazón se alimenta con la fuerza de un león para enfrentarse al Mundo y a todo, después de habernos unido completamente al Padre en la soledad y en la Oración.

LA ORACIÓN LO ES TODO.

Es un diálogo franco, animado, lleno de confianza, recogido, sereno, claro, íntimo. La Oración confiada puede cambiar el Castigo en Bendición.

La plegaria dirigida la Padre para que en su Misericordia ayude, toca el Corazón de Dios y agiliza su intervención. La súplica ardiente hace que Satanás NO pueda objetar nada a la intervención Divina.

Y esperar contra toda esperanza. ORANDO SIEMPRE CONFIADAMENTE.

Cuando se tiene una Fe Perfecta y una Confianza Perfecta, nacida de la oración y de la Bondad del Señor, Se podrán obtener los más portentosos milagros.

 PORQUE LA FE, LA ORACIÓN Y LA CONFIANZA,

SON LA LLAVE DE LOS MILAGROS.

EL AMOR.

Hay que recordar que una verdadera palpitación de amor, que salga como Nube de Incienso de las Llamas de nuestro corazón enamorado de Dios, tiene para Él un valor infinitamente más grande, que miles de ceremonias hechas con corazón tibio o frío.

Hay que atraer su Misericordia con nuestro amor. Ella es grande y activa con quién lo ama. El Cordero se ha Inmolado por nosotros y nos cubre como una ola que pasa y lava nuestras almas, dejándolas sin mancha.

Y SU AMOR CONTESTA NUESTRAS ORACIONES INMEDIATAMENTE.

LA ENTREGA.

DIOS LLAMA Y PASA. Puede que mañana no esté el corazón dispuesto y tampoco encontremos la Invitación de Dios.

Dios es tan exigente, como es infinitamente generoso en premiar.

El que quiere ser discípulo es necesario que abrace la Cruz y lo siga.

La vida del cristiano NO ES  una vida tapizada de pétalos. Es absoluta en sus exigencias.

Es como las rosas: son preciosas, fragantes, perfumadas, pero duran poco y lo que queda son solo espinas.

A través de la Oración, los consuelos de Dios son maravillosos y nos fortalecen siempre, hasta llegar al final del camino. Pero la Cruz es dolor y espinas…

Y NO HAY OTRO CAMINO.

Muchas raíces están trabadas en el ser humano. Hay que separarlas o cortarlas. Solo con la libertad espiritual se viene al servicio de Dios. NADA DEBE IMPEDIR LA ENTREGA.

Cuando el alma se entrega a Dios con todas las poderosas energías de su ser y doblega su temperamento, dirigiéndolas hacia la perfección. El apasionado y poderoso absolutismo, se arrojan sin titubeos por este camino.

Se aprovecha la experiencia en el Mal, para ser poderosos en el Bien y se emplean los mismos sistemas que se empleaban para entregarse toda al pecado…

Ahora se entrega toda a Dios.

Es entonces cuando se pone en práctica el Mandamiento más importante: Amar a Dios sobre todas las cosas, con todas las potencias del ser y al prójimo como a nosotros mismos.

Nadie que haya puesto la mano en el arado para arar los campos de los corazones y esparcir la semilla de la Doctrina de Dios, puede volverse atrás para mirar lo que ha dejado y lo ha perdido.

Lo que podría haber tenido si hubiera seguido por otro camino menos extraordinario, que el de ser elegidos.

Quién obra así NO está adaptado al Reino de Dios. Hay que valorarnos, decidirnos y luego entregarnos.

Entregarnos sin reservas, sin miedos, sin reticencias…

EN LA ENTREGA TOTAL PARA UN AMOR TOTAL.

LA PREPARACIÓN…

El alma debe ser pobre con la Pobreza de espíritu. Desnuda, pobre y vacía. Que viva solo de Él, por Él y para Él.

Hambrienta: Solo Él calma la sed de Justicia del alma hambrienta de lo sobrenatural con la Posesión y la Comunicación de la misma Divinidad.

Sedienta: El Hambre de Dios solo puede ser calmada bebiendo de la Fuente del Agua Viva de Jesús. El Espíritu Santo es el Único Consolador.

El Dolor es el compañero indispensable de la Oración.

En él se encuentra su completo desarrollo y se fortalece ejercitando el sacrificio, la mortificación y la Penitencia. La Oración es la Fuente de la Gracia, ella llega hasta el Corazón de Dios y escala alturas inconcebibles al entendimiento humano.

En todos los tiempos y las ocasiones se puede orar. El alma puede hacerlo saltando todos los obstáculos y NO conoce las limitaciones. Aún en medio de la más ruidosa reunión y sin que los demás lo adviertan, al realizar todas las tareas cotidianas, continúa con sus coloquios con el Dios que habita en su interior.

La Oración es la voz armoniosa del alma pura que atraviesa los Cielos y llega hasta el Trono de Dios.

En ella va la amorosa flecha que traspasa el Corazón del Amado. Esta Oración nunca regresa vacía, sino llena de gracias y favores.

El secreto del alma que NO quiere perder a su amor, es permanecer siempre fija con todas sus potencias en Dios, a través de la Oración.

LA  FE.

            Es la luz oscura que arrastra al hombre hacia su Dios, por medio de la humildad. Es indispensable para la salvación y es la prueba que Dios exige al entendimiento humano y la orgullosa inteligencia del hombre.

La Fe es Luz para los humildes y Tinieblas para los soberbios. La Fe desata las manos del Omnipotente y aplaca la Justicia Divina.

La Fe arranca gracias al Eterno. Es un lazo de luz que une la Tierra con el Cielo y un lazo de Unión que pone en comunicación al alma con Dios.

LA Fe es el fundamento de la perfección.

LA INFANCIA ESPIRITUAL.

            Jesús dijo: Yo os lo aseguro, el que NO recibe el Reino de Dios como niño, no entrará en él. El niño es humilde, confiado, acepta ‘que no sabe’ con simplicidad.

Los niños son amables, curiosos y reciben con admiración y llaneza, todas las enseñanzas.

Observarlos como aman y creen en Dios, por la Inocencia que los caracteriza, es una lección de sabiduría. Hacen lo que se les enseña y no se ensoberbecen por lo que hacen. Aprenden y practican lo que aprenden.

Los niños, cuando cometen una pequeña falta ¡Con cuanta humildad la confiesan! NO buscan excusas. Saben que Dios lo sabe. Creen. Les apena haber causado un dolor a Dios.

Arrepentidos, piden perdón de su falta y ofrecen sinceramente, NO volver a faltar. Aman con sencillez  y siempre son sinceros.

Todas las cualidades de los niños son indispensables para la Oración auténtica, porque la característica principal del alma orante, debe ser siempre la docilidad interior y la Obediencia total.

Dios no desperdicia sus palabras, en donde NO hay intención de Obedecerlas.

            Cuando el alma sabe alcanzar la amorosa ciencia de saber permanecer fija en Dios, unida a Dios con todas sus potencias; todos los actos que produce son actos de amor y raptada por el amor, alcanza la santidad, casi sin darse cuenta.

Y aunque esté durmiendo sigue amando, porque la carne se adormece y se despierta con el nombre santo en los labios y con el pensamiento puesto en Él,

¡Maravilloso connubio del alma con Dios! Ni el más apasionado amor humano da la embriaguez que se experimenta, cuando el alma está verdaderamente enamorada de Dios.

El que ha probado los dos amores sabe que NO existe. Es como comparar el licor más barato, con el más exquisito de los vinos. El deleite es diferente, aunque la embriaguez sea parecida. Y cuando se conoce lo excelente, NO es posible conformarse con menos.

Para conocer este éxtasis, no debe haber nada que se interponga entre el alma y Dios  para formar con Él una unidad perfecta.

Para llegar a tener el corazón vacío de humanos intereses, hay que pasar por un crisol amarguísimo, pero la recompensa vale por todos los sacrificios y todas las renuncias.

Lo que vale la pena siempre tiene un precio alto.

Dios lo vale TODO.

Y cuando el alma se enamora de Él, es verdaderamente imposible vivir sin Él.

Cuando Él se convierte en la razón de vivir, la vida se convierte en una apasionada y maravillosa aventura, en la que el alma se la pasa entre el Cielo y el Infierno.

Satanás es el Villano que trata deponerle fin a la más increíble historia de Amor. Los que NO saben defenderlo… Lo pierden.

EL PROBLEMA DE LAS ORACIONES NO CONTESTADAS.

Es necesario acercarse a Dios con los labios y el alma encendidos de verdadera caridad. Entonces los obstáculos que Satanás interpone para impedir el auxilio divino, son anulados, porque Dios ES el Vencedor Eterno.

Por eso es necesario reunir los requisitos para que la Oración pueda ser efectiva. Esta es una verdad dolorosa y aterradora. 

El hombre mismo es el que da las armas al Maligno, para impedir la intervención de Dios.

La Oración Poderosa necesita de la Justicia. Las Plegarias NO son atendidas principalmente por dos motivos: la Injusticia y el Amor.

LA INJUSTICIA.

Dios NO escucha nuestra oración si tenemos afectos desordenados que están desplazando a Dios del primer lugar en nuestro corazón. Tampoco si somos injustos y duros de corazón con los pobres, con los servidores y los familiares.

EL  AMOR.

Dios nos ama con un Amor Infinito y Eterno. Siempre, cuando nosotros iniciamos nuestra oración, la Gracia del Señor desciende sobre nosotros.

El Eterno nos atiende al instante cuando con un corazón humilde, amoroso, confiado, con sacrificio y constancia, le imploramos piedad, pan, consuelo, ciencia, dirección, ayuda, protección y fortaleza.

Todo esto y más, da Dios con su Infinito Amor, cuando nos volvemos a Él.

Y si no siempre somos atendidos porque Él se niega a acceder a nuestra petición, NO debemos pensar que nuestra Oración vaya a quedar sin respuesta.

A cambio de algo negado por una Inteligencia que todo lo conoce, recibimos otros dones de los que NO nos damos cuenta inmediatamente, ni los agradecemos.

Más tarde o más temprano debemos mostrar nuestro agradecimiento y reconocimiento a esta Bondad infinitamente Inteligente, que cuida de nosotros.

Porque Él, que todo lo sabe. NO concede aquello que nos proporcionaría la felicidad de un instante y Dolor para el resto de nuestra vida terrena y que puede ser causa de pena en la otra vida, por el mal uso que se puede dar a la dádiva divina.

El Amor de Dios siempre nos protege, hasta de nosotros mismos.

LA ORACIÓN HECHA CON FE VERDADERA Y AMOR VERDADERO,

 SIEMPRE OBTIENE.

CUANDO UNA ORACIÓN QUEDA SIN RESPUESTA, hay que revisar que NO esté viciada en la petición o en la Fe. A veces Dios explica por qué NO la concede. Sí es en la Fe, NI siquiera ha llegado al Cielo.

Dios quiere que todos sus hijos sean tan suyos que todas sus santas demandas está dispuesto a atenderlas continuamente.

No siempre concederá las cosas solicitadas, pero sustituirá el don negado por otros cien consuelos más grandes todavía, porque Él arde con el deseo de hacernos felices, de poder estrecharnos contra su Corazón y enjugarnos el Llanto.

Él es el Único que da Bien, Paz y Amor Verdadero y Eterno.

Si somos cristianos inmaduros, constantemente pediremos cosas que NO nos convienen.

Conforme vayamos creciendo espiritualmente, también aprenderemos a Orar.  Afortunadamente para nosotros, Jesús es un Maestro con mucha paciencia y le encanta enseñarnos cuando hay buena voluntad.

Invocar la protección de María Santísima y la Sangre de Jesús antes de ponernos a Orar, elimina TODAS las interferencias con las que Satanás trata de Obstaculizar nuestra Oración y las respuestas de Dios, cuyo Amor quisiera entretenerse en amorosos coloquios, con todos sus hijos.

SOLO EL PECADO APARTA DE DIOS Y HACE NULAS LAS ORACIONES.

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, CONOCELA

MI PRÓJIMO


Hace más de tres décadas que conocí al Señor y hasta años recientes, en la Evangelización del Padre Celestial, aprendí que antes de encarnarnos vivíamos en el Cielo y que nada en nuestra vida sucede por casualidad.

Esto último resulta totalmente cierto, cuando contemplo mi vida en retrospectiva y sobre todo ahora, que estoy dando testimonio de lo que ha significado para mí el Conocer y amar a Dios; el Buscarlo y Encontrarlo.

Y sobre todo, el Seguirlo por los escabrosos senderos que Él eligió para llevarme y ahora Trasmitirlo, a quienes Él desea que aprendan las lecciones que ya me dió a mí.

Para hacer más comprensible esta particular aventura que les estoy narrando ahora, tengo que relatarles algunos detalles de un suceso que me aconteció un año antes de mi conversión:

Como mi matrimonio había sido calculado en base al interés material y mi vida estaba plagada de violencia intrafamiliar, mentiras e infidelidades; después de una serie de sucesos desafortunados, un día tuve una severa crisis de ansiedad y terminé internada en un hospital psiquiátrico.Duré tres semanas ahí, con una vigilancia muy estrecha y mientras tomaba medicamentos. Mi pregunta más dolorosa fue siempre:

¿Por qué? ¿Cómo era que había terminado en aquel lugar?

Toda esa experiencia merecería un relato aparte, pero eso no es lo que importa ahora.

Porque unos días antes de que me dieran de alta, tuve una entrevista con el eminente psiquiatra que estaba a cargo de mi caso y cuando le pregunté:

–      Doctor, ¿Estoy loca?

Él se rió y me contestó:

–      Si alguna duda me quedaba, ud. acaba de despejarla. Tiene un juicio perfecto. Los locos jamás se hacen ese cuestionamiento. El único problema que ud. tiene, es un marido avaricioso y totalmente falto de moral.

Y mi mundo acabó de hacerse pedazos con la revelación de que él había intentado sobornar al médico para que yo fuese declarada una incompetente mental…

Para así obtener el control total de los bienes matrimoniales y poder divorciarse de mí haciendo todo lo que quería, sin que nada se le interpusiese.

Curiosamente cuando salí del hospital, hubo un libro que estaba haciendo furor y que cuando lei la sinopsis NO pude resistir el deseo de comprarlo; aunque permaneció en mi biblioteca cuatro años sin abrir, porque sentía mucho miedo de leerlo.

Ese libro se llama  “Los Renglones Torcidos de Dios” y lo escribió el español Torcuato Luca de Tena.Cuando lo leí después, constaté y comparé algunas experiencias que tuve…

Y comprendí plenamente porqué Jesús permitió que viviera aquellas tres semanas tan dolorosas.

Ciertamente ahora le doy gracias. Porque pude comprender muchísimas cosas que nos agobian en el mundo actual…

Y sobre todo aprendí, que aquel hospital psiquiátrico al igual que muchos otros, solo eran el Pabellón de Torturas de Satanás…

Y los enfermos tenían las diferentes manifestaciones de los posesos por él.

Pero regresando a las consecuencias de mi temeraria Oración que les describí, en el post anterior

Había comenzado ya la Cuaresma.

El Jueves muy temprano desperté oyendo carcajadas y mucha algarabía, en la terraza del huerto que estaba, justo debajo del balcón de mi habitación.

Así que me levante, me aseé y decidí averiguar el motivo de la fiesta. Cuando pasé por la cocina, me enteré que mi madre había llegado de visita…

Y por ese motivo, habían decidido servir el almuerzo en la terraza que estaba llena de equipales y servía para las comidas informales.

Cuando llegué, estaba toda la familia reunida…

Y un escalofrío me recorrió, al ver el entrecejo fruncido de mi madre, que era lo que más temía. Era evidente que estaba bastante contrariada y para variar, yo era el motivo de su disgusto. 

Suspiré resignada y me dispuse  a que me llovieran los reproches.

La saludé con un beso y tomé el asiento que más alejado estaba de ella.

De esta forma quedé en medio de dos de mis cuñados; los que NO disimulaban para nada, la tremenda diversión que estaban disfrutando…

Desde que me convertí y por la manera en que Jesús me guiaba para hacer su Voluntad, mi madre estaba muy resentida de lo que llamaba mi rebeldía para obedecerla… Y que echaba por la borda, la esmerada educación que me había dado.

En realidad su malestar comenzó cuando Jesús me convirtió en su apóstol y me llevó a misionar a las iglesias que estaban en el selecto grupo social al que pertenecíamos.

Los problemas de incredulidad, recrudecían la resistencia a la aceptación del Evangelio como Jesús me lo estaba enseñando…

Y yo lo estaba conociendo y testimoniando ahora.  Jesús me había dicho:

“Te he traído a estas parroquias, para que les enseñes a conocerMelos más pobres entre los pobres; porque lo Único que poseen es dinero y mucha soberbia.” 

Y mientras Satanás hacía talco mi prestigio y destruía mi ego…

Yo intentaba obedecer la Voluntad de Dios, en medio de las constantes pruebas que me estaban acrisolando.

Mi estadía en el manicomio, lo único que había hecho era fortalecer mi autoestima y mi personalidad desafiante…

Porque al Dolor lo había convertido en un maestro… Y es bien sabido que lo que NO te mata, te fortalece.

Para mi madre, esto era imposible de entender y sólo veía las actitudes autodestructivas mías (así lo consideraba)

Y con las que estaba consumando un suicidio social.Ella NO entendía que al enamorarme de Dios, mi vida ya giraba en torno a Él.

Era lo más importante de mi vida y ya NO tomaba en cuenta para nada, lo que el Mundo pudiera pensar de mí.  

Y esto había sido una penosa confrontación con las ideas que mi madre tenía sobre la forma que debíamos llevar la religión, (Cómo la habían llevado los españoles a nuestro país y  se había practicado por siglos. SIN CARISMAS ESCANDALOSOS, por favor)

Después que yo conocí a Dios en la Renovación Carismática; cuando viví la Unción del Bautismo del Espíritu Santo y experimenté mi propio pentecostés…

Cambió mi vida…

Y mi madre estaba convencida que también la religión, yo la había revolucionado por completo…

Afirmando en muchos la idea de que me había vuelto loca de remate.

Y ni modo. Si por amar a Jesús tenía que soportar el estigma de la Locura de la Cruz, (1 Cor. 1,23) decidí que ese sería el menor de mis problemas.

A la Única Persona que me importaba agradar era a la Santísima Trinidad… Y mientras yo estuviera satisfecha con mi propia opinión de mí misma, eché al cubo de la basura todo lo demás. 

Así estaban las cosas, aquel primer Jueves de Cuaresma…

Apenas había empezado a probar el desayuno, cuando ella me preguntó:

–          ¿Fuiste a tomar ceniza o también la Cuaresma la vas a modificar con tus locuras?

Traté de apaciguarla:

–          Mamá por favor…

Su ceño se frunció más y prosiguió implacable:

–        Digo esto, porque ya que me ha sido imposible convertirte en una verdadera dama… Ahora también me entero que eres la Cantinflas’ con faldas del Reino Celestial y has perdido por completo toda compostura…

Me atraganté con el chocolate y pensé angustiada: ¿A qué se refiere?

Mi desconcierto era tan patético, que uno de mis cuñados vino en mi auxilio y le dijo a mi sobrina Aracely que estaba sentada junto a mi madre:

–          Hijita, platícale a tu tía lo que nos estabas contando a nosotros…

Un nuevo escalofrío me estremeció de pies a cabeza. ¡Oh NO! A pesar de todos mis esfuerzos, mi madre siempre se enteraba de todo lo relacionado conmigo y pensé aterrorizada en lo que diría, después de mi última aventura con Jesús…

“Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios…”Y cuánta más limpieza que la inocencia infantil…

La niña destellaba el regocijo en su precioso rostro, mientras empezó a detallar la experiencia que había vivido…

Y mi sobrinita de cinco años, dividió su relato en Dos Películas sobrenaturales.

La primera la disfrutó en el salón de juegos, donde refirió a los diablos con la rosa en la boca y que no podían hablar.

También describió a los que salieron huyendo después… Que estaban como electrocutados y parecía que hubieran salido del remolino de una licuadora. Caminaban como ebrios y estaban bastante maltratados. (Fueron a los que obligué a que entraran en mí)

Y fue en ese preciso momento, que una de mis hermanas bautizó a esa oración como la de la Aspiradora…

Porque dijo que exactamente así era como funcionaba.

Con su lenguaje infantil y lleno de inocencia, Aracely enseguida relató como todos los Demonios tomaron la determinación de ir a quejarse contra mí hasta el Cielo, para que Dios corrigiese todo…  Y me pusiese en mi lugar.

Mi otro cuñado concluyó:

–          ¡Pobres diablos! Quien te viera cuñadita, convertida en el Azote del Infierno. Ya decía yo que a ti hay que tratarte con mucho cuidado. NO sólo eres estupenda jinete, también sabes manejar a quién Nadie se atrevería a enfrentar… Y todos agregaron sus propios comentarios, bromeando y divirtiéndose a mis costillas.

Mi madre se limitó a decir:

–          ¿De verdad NO sientes miedo por tanto atrevimiento? Traté de educarte para ser una gran dama y lo acabaste de arruinar ahora, con tus desvaríos de ninja vengadora con Satanás.

La miré con desconsuelo y NO respondí.

Porque viéndolo fríamente, NI siquiera yo lo comprendía.

Entretanto, mi sobrinita continúo con lo que había vivido como un sueño la noche anterior.

Era la segunda película.  Esa la describió en el Cielo y lo hizo de esta manera:

Que el Cielo es una ciudad bellísima y hay un estadio muy grande.

Que también hay un castillo hermosísimo y tiene unas oficinas donde Dios trabaja, moldeando los destinos de cada ser humano.

Que por un lado del Cielo hay un túnel de cristal transparente, por donde entran los que van a presentarle peticiones o quejas al Señor.  (Y cómo yo también veía con el Don de Ciencia Infusa, lo que ella con su lenguaje infantil describía, supe claramente lo que trataba de decir)

Y pude complementar perfectamente lo que le faltaba…Que unos soldados vestidos como generales de un ejército (oficiales nazis), van y presentan quejas contra los cristianos que oran y ayunan, porque les están causando demasiados estragos.

Que el Padre Celestial preside los juicios contra ellos… Y dicta las sentencias.

En esos juicios hay muy poquita gente.

Pero luego hubo un alboroto muy grande…

Y todos estaban avisando que me iban a enjuiciar a mí y se llenó el estadio.

Que parece que NO es la primera vez que me enjuician…

Y me he convertido en un personaje muy popular. (Tal vez por esto lo de Cantinflas con faldas)Por el túnel transparente iban todos los diablos vestidos como participantes del Carnaval y provocaron la admiración y las risas de todos, especialmente los niños.

Los ángeles trataban de disimular su diversión y su asombro. Y se obligaron a NO reirse.

Y que algunos habitantes del Cielo exclamaron: ¡Cuánta Imaginación!  

Que todos los niños se revolcaban de risa y nadie quería perderse mi juicio.

Que había un tribunal como se ve en las series de televisión y que la Virgen María, Jesús y mi Ángel de la Guarda eran mis abogados defensores.Que el Juez era el Padre Celestial, tiene una imponente Majestad y una Personalidad tan impactante, que nos doblega en una reverencia automática y una adoración absoluta.

Todos los demás estábamos muy serios Y espectantes…

Un detalle que llamaba mucho la atención, era que yo parecía una niña muy pequeña; porque me veía como en mi fotografía de la primera comunión. (Tenía 7 años)

Y el Juicio comenzó.

Lucifer era el Fiscal…

Aunque estaba vestido con una falda hawuiana… Se comportó con su soberbia de siempre.

Empezó diciendo que estaba muy agraviado porque yo había violado el Mandamiento del Amor y NO lo respetaba como mi prójimo.

Que había cometido abuso de la autoridad y había hecho uso excesivo del Poder, en su perjuicio.

Además había sido muy prepotente al humillarlo de tan tremenda forma.

Estaba enojadísimo y le dijo al Padre Celestial:

–          “¡Mira cómo nos dejó! ¡Quítanos esto!”Y Aracely describía con lujo de detalles las vestimentas que lucían y lo graciosos que se veían.

Mientras esto sucedía al imaginarlos…  Todos estaban desternillados de risa.

Y hasta en mi madre sorprendí el destello de una sonrisa.

Mientras  tanto yo me encogí en el equipal y deseaba que la tierra me tragara.

El Padre Celestial me preguntó que si tenía algo qué alegar en mi defensa…

No pronuncié una palabra.

Entonces intervino la Virgen, luego Jesús, mi ángel de la Guarda y también el Espíritu Santo habló en mi defensa.

Yo permanecí en silencio y muy atenta. No había en mí, el menor rastro de miedo o de culpabilidad.

Satanás manifestó todos sus argumentos y solicitó la pena máxima, por mis trasgresiones a todos los Mandamientos del Amor… El Padre Celestial me miró con infinita ternura, pero NO abandonó su seriedad y tampoco me reprochó nada.

Al final, el Padre Celestial les dijo que Él NO podía hacer nada, porque yo había decretado que solamente yo podía revertirles el castigo. 

Además cuando pidieron permiso para zarandearnos, Él les advirtió que se atuvieran a las consecuencias… Porque Él me conocía y sabía que yo no me iba a quedar de brazos cruzados.

Pero que ellos hicieron caso omiso a esa advertencia. Así que NO había nada que hacer, hasta que yo misma decidiera una resolución adversa.

Al contrario de lo que pudiera esperarse, esta sentencia me llenó de angustia y mi inquietud aumentó.

ORGULLO GAY

Los Demonios NO podían creer lo que había sucedido.

Protestaron ruidosamente, pero el Padre Celestial disolvió la Asamblea…

Y ellos tuvieron que irse, más enojados todavía.

Quedaron como yo los había dejado y… 

 Mientras regresaban por el túnel, en el Cielo había una gran algarabía…

Los ángeles empezaron a cantar y el Cielo se llenó de Alabanzas…

En mi familia había comentarios diversos y todos los expresaban según su sentir.

Yo ya NO los oía.Cuando el relato de la niña terminó, yo me sentía muy incómoda.  Ni siquiera había desayunado.

Mi sobrinita me preguntó:

–      Tía, ¿Qué vas a hacer con tu prójimo?

” MI PRÓJIMO”…

Sentí como un puñetazo en el estómago y respondí apurada:

–      Después te lo digo corazón, ahorita NO lo sé…

Me levanté casi sin haber tocado el delicioso platillo; pues no pude comer una de mis comidas favoritas: chilaquiles con pollo y frijoles refritos.

Llevé mi plato a la cocina y me retiré a mi recámara.

Estuve varias horas pensando en todo lo que había sucedido…

La mirada del Padre Celestial era la que más me avergonzaba, porque yo lo adoro. Lamentaba mi deplorable carácter y sentí en mi corazón que esta vez, había hecho algo verdaderamente mezquino.

Me urgía hablar con Jesús.

Me arrodillé y empecé mi Oración Personal.

Jesús se presentó dulce y maravilloso como siempre…

Y yo le relaté todo, como si Él no supiera nada.

Finalmente le pregunté:

–       Señor, ¿Todas esas acusaciones tenían fundamento? ¿Realmente violé todo lo que me acusaron?

EL MANDAMIENTO MÁS GRANDE…

Jesús suspiró y dijo:

–      Sí. Lo hiciste.

Y yo me defendí argumentando Defensa Propia:

–        Pero él se lo buscó. Se lo advertí muchas veces y NO me hizo caso. Además estuvo abusando de su fuerza y quería matarnos. ¿Cómo se atreve a acusarme si él es el Culpable de todas las desgracias de la humanidad? Alega ser mi prójimo… ¿Y las violaciones que él comete contra nosotros, NO cuentan?

Sentí como el Amor Infinito de Jesús me invadía y me rodeaba, mientras me contestaba con una gran dulzura;

–         La Justicia de Dios equilibra todo. Nadie puede ejercerla por sí mismoUstedes sólo deben obedecer el Supremo Mandamiento del Amor y estar dentro de la Voluntad de Nuestra Santísima Trinidad.

Suspiré con enorme desaliento. Esto NO contribuyó a que me sintiera mejor. Sentía en mi pecho un profundo dolor que me ahogaba…

NO podía concebir en donde había fallado…

Pero había una sola verdad: yo me sentía muy mal…   Y la más miserable de todas las creaturas.

Si el Padre Celestial al que yo amaba tanto, NO me había reprochado nada…

¿Por qué me sentía tan mal?Aunque NO había pronunciado una palabra…

Jesús me dijo:

–       Cuando actuaste contra el Amor, te heriste a ti misma…

Grandioso, era una aclaración, pero eso NO mejoraba el asunto.

Revisé mentalmente todo lo que había sucedido y recordé algunas enseñanzas que había recibido.

Pensé: “Por eso Jesús dice que todo lo hagamos en el bien. El simple deseo o la expresión de malos pensamientos hacia los demás, se convierten en realidad porque la Presencia de Dios en nosotros, les da un PODER descomunal.”

“Por eso Satanás influye tanto en que siempre estemos llenos de rencor, de sentirnos superiores y de Odio, PARA QUE MALDIGAMOS Y BLASFEMEMOS.”

Cuando actuamos así, nos convertimos en Generadores de Maldad.Entonces Jesús me introdujo en su Corazón e hizo que viera mi última confrontación con Satanás a través de Él. Era como David y Goliath, pero al revés…

Yo era Goliath e hice con Satanás un puré de papas.

Y de manera increíble sentí una inmensa compasión por Satanás.

Estuve contemplando el Infinito Sufrimiento que lo invade por haber perdido a Dios y ESO es lo que lo impulsa a actuar con un Odio mortal contra nosotros.

Nos tiene una Envidia Feróz, porque nosotros SÍ tenemos la Promesa de regresar al Cielo. Y por eso emplea todos sus recursos, para IMPEDIR que lo logremos.

Al mismo tiempo pude ver mi Gran Pecado contra el Amor en esta situación tan particular, cuando estaba cumpliendo mi misión de apóstol…

Mientras yo creía que NO me había apartado del Bien.

Recuerdo que reflexioné:

“Grandioso. ¿Entonces NADIE…?  ¿Quién puede ser santo delante de Dios?”  Suspiré con desaliento y una vez más acepté mi realidad:

“Soy una pecadora en rehabilitación, que la mayoría de las veces por mis actitudes, estoy en el suelo caída.”

“PERO DIOS ME AMA ASÍ COMO SOY.”

Y esta verdad me dio fuerzas para continuar por el Sendero que Dios me había marcado…

Nunca olvidar esto, me ha ayudado a seguir caminando por El Camino de la Cruz.

En aquel momento, sólo le pregunté a Jesús:

–        ¿Y ahora qué hago?

Jesús me miró cómo sólo Él puede hacerlo, cuando espera algo grande de nosotros…Y contestó:

–         Piensa. Tú SABES lo que deberías hacer…

Yo suspiré y dije:

–         Está bien mi Señor. Después que lo haga te llamaré…

Todo estaba condicionado al Amor al Prójimo, al que había violentado.

Estuve meditándolo un par de horas y finalmente tomé una resolución.

Prendí mi cirio pascual, recé mi Rosario a la Virgen María y las Oraciones de mi devoción diaria, además de mi devoción particular a la Preciosísima Sangre.

Y luego hice la invocación que jamás pensé que algún día haría:

Invoqué tres veces a Satanás.  Se presentó renuente y altanero.

Me preguntó:

–       ¿Qué Quieres?

Le contesté muy seria y sin altivéz:

–          Pedirte perdón.

Levantó su rostro con un gran desplante de arrogancia, me miró con una airada expresión de sorprendido desprecio por mi atrevimiento, que lo obligó presentarse ante mí…

Y replicó con una gran furia contenida:

–          Sabes que NO puedo dártelo.

Yo le respondí calmadamente y poniendo énfasis en la primera frase:

–         ESE, ES TU PROBLEMA. Sabes que yo te estoy hablando sin soberbia. Lamento mucho haberte lastimado con mi prepotencia y con mi ira. En este momento te quito todo el Castigo que te infligí. Ya NO QUIERO ser causante de tu sufrimiento…

Él me miraba con sorpresa y sin disimular su asombro…

Y yo proseguí:

–        Y junto contigo, se lo quito a Todos los de tus Huestes Infernales. Pero TE ADVIERTO una cosa…

Soy mujer y por lo tanto muy poco predecible.Al hacer esto NO significa que te estoy presentando bandera blanca de rendición y tampoco significa que eres intocable e invencible…

El Amor que siento por mi Señor y mi Dios, me ha hecho reflexionar y…Esto NO es una Tregua. Te lo advierto: Voy a ser tu peor Contrincante.

Si te vuelves a atravesar en mi camino y NO estoy estoy en mis mejores momentos, NO te garantizo que NO te cause algo peor.” 

Se paralizó completamente, por lo que consideró una audacia inconcebible y que su rostro delató sin que pudiera evitarlo.

Entonces fue mi turno de mostrarme con la dignidad que tomaba mi madre, cuando de ejercer la autoridad ancestral de la familia lo requería…

Y levantando la barbilla le dije muy solemne:

–     Las mujeres somos hormonales, ¿Sabes? Y yo NO tengo problemas de orgullo para pedir perdón.  

Lo único que puedo asegurarte, es que cada que te metas conmigo, te voy a hacer llorar.Y ya puedes juntarte con los demás hombres en la cantina, a llorar por las penas causadas por una mujer, porque una cosa SI te prometo:

VOY A SER TU MÁS GRANDE PESADILLA.

Y ya lárgate. Ésta entrevista ha terminado.”

Sin esperar respuesta, le dí la espalda, me acerqué a la estatuilla de la Virgen de Guadalupe que señoreaba en mi habitación y levantando los brazos… Empecé a alabar a la Virgencita.

Luego me postré en el piso, ante el crucifijo de la Santísima Trinidad; le pedí perdón al Señor por las faltas que cometí también contra Él…

Y proseguí con mi vida cotidiana.

Desde aquel día, tomé la determinación de que para jamás equivocarme otra vez, en cualquier situación y bajo cualquier circunstancia, la pregunta más sabia, SIEMPRE es:

“Y ahora mi Señor, ¿CUÁL ES TU VOLUNTAD? ¿QUÉ ES LO QUE QUIERES QUE HAGA?Y Obedecerlo inmediatamente…

Estos artículos debieron ser publicados a principios del mes de Octubre de este año que agoniza.

Porque había que trasmitirles algunas enseñanzas sobre el Halloween.  Pero últimamente Satanás ha utilizado para atacarme, a sus esbirros humanos. Todos los angélicos parecen haberse esfumado. 

Está usando a los humanos, para esconder su Cobardía y su Odio Mortal. Porque los UTILIZA como escudos y como armas. Si me defiendo a la manera usual, estaré atacando a mis hermanos satanistas y violaría el Mandamiento del Amor. 

Igualmente si los ataco directamente, con las mismas armas que utilizan ellos…

Y esto es lo que Satanás desearía.

Con la mitad de mi vida lidiando con él, también he aprendido a conocerlo un poco… Tal vez piensa que de esta forma me anula, al usarlos como escudos y como armas simultáneamente.

 También en el Mundo Físico actúa igual…   

El Estado Islámico es la proyección humana, de su perversión y su crueldad. Esta estrategia la usa para consumar la confrontación y aumentar el Odio, con el que destruye a los seres humanos a los que desprecia tanto…

Y así lastima al Dios que de otra manera, le es imposible alcanzar. 

Hice una Oración Especial el 23 de Octubre y en la Noche de Halloween…

Me visitaron algunos espíritus humanos y me dieron una paliza, que casi me mandó al hospital.

Esto para mí, fue la Señal de que lo que pedí, para el Infierno fue devastador. Porque la agresión física es el máximo despliegue de la impotencia satánica.

Después de terminado el episodio que me dejó bastante maltrecha, le pregunté a mi Ángel de la Guarda:

–       ¿ Y puedo saber en dónde estabas tú?

Él me respondió:

–       ¡¡Defendiéndote!!

Conociendo la capacidad y el poder de las Fuerzas Malignas, estoy plenamente consciente de que sin la Protección Divina, no estaría relatando esto.

Porque nuestras pruebas jamás son superiores a nuestra capacidad para soportarlas…

Me fracturaron algunas costillas, me dejaron como si un auto me hubiese atropellado y arrastrado un centenar de metros sobre el pavimento.

Durante tres semanas, una de mis hermanas fué mi enfermera, ayudándome en muchas cosas por las que no podía valerme por mí misma.

Han pasado cinco semanas desde el ataque y ya casi me recuperé, aunque NO por completo… 

Con todos estos combates, lo único que he aprendido, es que la Soberbia también deja sordos y ciegos a quienes la padecen…

Pues Satanás me preguntó que si estaba dispuesta a rendirme.

Y yo le contesté:

–       “El que te portes como cualquier macho cobarde, haciendo uso de la fuerza física para amedrentarme, lo único que me demuestra es que la impotencia, también puede volver idiotas a los genios. ¡Mátame! Yo no te tengo miedo. Será interesante descubrir cómo tus lágrimas, serán el mejor monumento para mi último aliento de vida.

Me postraste en esta cama y espera a ver como mi respuesta en este round, te demostrará cómo TAMBIÉN ACABAS DE PERDERLO…”

Increíblemente despues de cada batalla, mi voluntad se fortalece más, en seguir combatiendo hasta la muerte.

Y soy tan implacable como él: sólo pienso en darle una paliza que le demuestre, cómo mi Señor Único y Trino lo Vence una y otra vez…  Mi respuesta en esta ocasión, fue que uní todos mis sufrimientos a los de Jesús en el Calvario y los ofrecí por las almas de los satanistas.

También los consagré al Inmaculado Corazón de María… para que fuesen salvados.

De esta forma mi aparente derrota, Dios la convirtió en una aplastante victoria. Porque sé que eso es lo que más destruye los planes de Lucifer.

Y ahora estoy segura que NO voy a sentirme mal, por haber hecho algo mezquino. Pues estoy en concordancia con los planes de mi Señor Único y Trino.

Porque al ser Generadores de Amor, es cuando alegramos el Corazón de nuestro Padre.

Ahora ya tengo muy claro, lo que quiso decir Jesús con eso de que las batallas con Él se ganan perdiendo. 

Me sentí muy feliz al constatar que Dios había escuchado mi Oración.

La Reacción de Satanás fué mi mejor indicativo.

Esto me llenó de felicidad y me reanimó, para seguir con mi Batalla.

Cuando podemos paladear la dicha de gozar la Presencia y el Amor del Señor Único y Trino;

Las incomodidades y molestias que provoca Satanás, vale la pena soportarlas. Así que hermanitos amados, los convoco a que NO PIERDAN A JESÚS por las posesiones materiales. Yo las gocé todas. No valen la pena. 

Cuando nacemos, venimos sin nada…

Y cuando morimos debemos dejarlas.

Lo importante es prepararnos para ese momento crucial...

Y que NO estemos apegados a nada…