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275 JORNADA APOSTOLICA


275 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Es ya plena noche cuando Jesús vuelve a casa.

Entra en el huerto sin hacer ruido.

Se asoma un momento a la oscura  cocina; la ve vacía.

Se asoma a las dos habitaciones donde están las esteras y las camas: también están vacías.

El único indicio de que los apóstoles hayan regresado es la ropa cambiada amontonada en el suelo.

La casa está tan silenciosa, que parece deshabitada.

Jesús, haciendo menos ruido que una sombra, sube la pequeña escalera

-candor en el candor de la Luna llena- y llega a la terraza.

La atraviesa.

Parece un espectro moviéndose sin hacer ruido, un luminoso espectro.

En la incandescencia blanca de la Luna parece estilizarse, alzarse aún más.

Levanta con la mano la cortina que cubre la puerta de la habitación de arriba

que (estaba corrida desde cuando los discípulos de Juan habían entrado en la habitación con Jesús).

Dentro, sentados acá o allá, en grupos, están los apóstoles con los discípulos de Juan,

con Manahén.

Y también Margziam, que está dormido, reclinada su cabeza en las rodillas de Pedro.

La Luna se encarga de iluminar la habitación entrando con sus flujos fosfóricos por las ventanas abiertas.

Ninguno habla. 

Y ninguno duerme; aparte del niño, sentado en el suelo sobre una estera.

Jesús entra despacio.

El primero que lo ve es Tomás.

Que exclama sobresaltado:

–      ¡Oh, Maestro!

Todos los demás también reaccionan.

Pedro, en su ímpetu, hace ademán de levantarse repentinamente,

pero se acuerda del niño y se levanta suavemente,

apoyando la morena cabeza de Margziam donde estaba sentado,

de forma que es el último en acercarse al Maestro.

Jesús mientras está respondiendo, con voz cansada como de quien ha sufrido mucho,

a Juan, Santiago y Andrés, que le están expresando su dolor.

Jesús dice:
–       Lo comprendo.

Pero solamente el que no cree debe sentirse desolado por una muerte.

No nosotros, que sabemos y creemos.

Juan ya no está separado de nosotros; antes lo estaba.

Es más, antes nos separaba: o conmigo o con él.

Ahora ya no es así;

donde está él estoy Yo, junto a mí está él.

Pedro introduce su cabeza entrecana entre las cabezas juveniles.
Jesús lo ve, 

Y pregunta:
–        ¿También has llorado tú, Simón de Jonás?

Y Pedro, con voz más ronca de lo habitual,

responde:
–      Sí, Señor.

Porque yo también había sido de Juan… 

Y además… y además…

¡Y pensar que el viernes pasado lamentaba,

el que la presencia de los fariseos nos fuera a amargar el sábado!

¡Este sí que es un sábado de amargura!

Había traído al niño…

para gozar de un sábado más bonito…

Sin embargo…

–       No desfallezcas, Simón de Jonás.

No hemos perdido a Juan.

Te lo digo también a ti.

Y en cambio tenemos tres discípulos bien formados.

¿Dónde está el niño?

Pedro señala y dice:

–       Está allí, Maestro, durmiendo.

Jesús se inclina hacia la cabecita morena que duerme tranquila.

Y pregunta:

–        Déjalo dormir.

¿Habéis cenado?

–        No, Maestro.

Te esperábamos a Tí y ya estábamos preocupados por la tardanza.

No sabíamos dónde buscarte…

Nos parecía que te habíamos perdido también a Ti.

–       Tenemos todavía tiempo para estar juntos.

¡Vamos, preparad la cena, que luego nos marchamos a otro lugar!

Necesito aislarme, entre amigos. 

Si nos quedamos aquí, mañana estaremos rodeados de personas.

–        Y te juro que no los soportaría.

Especialmente a esos reptiles de las almas fariseas.

¡Y sería grave que se les escapase una sonrisa -aunque fuera una sola-

referida a nosotros, en la sinagoga!– 

      ¡Tranquilo, Simón!…

Pero he calculado también esto.

Por eso he vuelto para tomaros conmigo.  

A la luz de las lamparillas encendidas a ambos lados de la mesa,

se ven mejor las alteraciones de los rostros.

Sólo Jesús se muestra con majestad solemne.

Margziam sonríe en el sueño.  

Pedro explica:

–         El niño comió antes.

Jesús dice: – 

     Entonces es mejor dejarlo dormir.

Y en medio de los suyos ofrece y distribuye la parca comida.

Y se la comen sin ganas.

Pronto termina la cena.

Jesús los anima diciendo:

–       Contadme ahora qué habéis hecho… 

Pedro dice:

-Yo he estado con Felipe por los campos de Betsaida.

Y hemos evangelizado y curado a un niño enfermo.

Felipe, no queriendo tomarse una gloria no suya.

aclara:

–       Verdaderamente ha sido Simón el que lo ha curado.

-¡Oh, Señor!

No sé cómo.

Sé que he orado mucho, con todo mi corazón,

porque me daba pena el enfermito.

Luego lo ungí con el aceite y le he restregado ligeramente con mis rudas manos…

Y  se ha curado.

Cuando le he visto que tomaba color su cara y que abría los ojos,

en pocas palabras que revivía, casi  sentí miedo.

Jesús le pone la mano en la cabeza sin decir nada.

Tomás dice:    

–        Juan ha causado gran asombro al arrojar un demonio.

Pero hablar me ha tocado a mí. 

Mateo agrega:

–        También tu hermano Judas Tadeo lo ha hecho.

Y Santiago de Alfeo:

–       Entonces también Andrés.

Bartolomé dice asombrado:

–       Simón el Zelote ha curado a un leproso.

¡No ha tenido miedo de tocarlo! 

Y luego me ha dicho: “Pero no tengas miedo.

A nosotros no se nos pega ningún mal físico por voluntad de Dios”

Jesús confirma:

–       Bien dices, Simón.

Jesús mirando a Santiago de Zebedeo y a Judas de Keriot,

que están un poco retirados.  

Pregunta:

¿Y vosotros dos?

El primero hablando con los tres discípulos de Juan,.

El segundo solo y mustio, como si estuviera enojado.   

Santiago responde:

–      Yo no he hecho nada

Pero Judas realizó TRES milagros poderosos: un ciego, un paralítico, un endemoniado.

A mí me parecía lunático.

Pero la gente decía eso…  

La acción del Espíritu Santo fluyó con dos objetivos: 

La santidad y la humildad de Santiago pasaron y permitieron la prueba para los dos. 

Se cumplió la órden divina emitida por Jesús y la obediencia realizó los milagros requeridos. 

Santiago fue humilde y no lamentó que los milagros los realizara Judas. 

Pero Dios los hizo gracias a él y para que el apóstol rebelde reflexionara…  

Pero no fue así. 

Por su soberbia indomable, Judas desobedeció y buscó alojamiento del fariseo rico,

para gozar las comodidades a las que se cree con derecho,

porque él es rico y de linaje sacerdotal…

La posesión demoníaca perfecta NO PUEDE reverenciar a Dios, porque Satanás lo odia y a sus instrumentos, es lo que les trasmite…

y deslumbrar con el poder otorgado por Dios.

Pero Satanás está furioso por lo mismo.

Y la posesión demoníaca perfecta que le ofrecen, todos los vicios del apóstol indigno,

trasmiten el odio que lo consume a su instrumento maligno…  

Y esto lo refleja la actitud de Judas….

Pedro dice:

–       ¿Y estás ahí con esa cara habiéndote ayudado Dios tanto?

Judas replica:

–       Yo también sé ser humilde.

Santiago:

–        Luego nos  alojó en su casa un fariseo.

Yo no me sentía a gusto, pero Judas, que es más hábil, le bajó bien los humos.

El primer día era altivo, pero luego..

¿Verdad, Judas?

Judas asiente con la cabeza, sin decir nada.

Jesús dice:   

–       Muy bien.

Y cada vez lo haréis mejor.

La próxima semana estaremos juntos.

Entretanto Simón, ve a preparar las barcas.

También tú, Santiago.

Pedro objeta: 

–       ¿Para todos, Maestro?

No cabremos».

–        ¿No puedes conseguir otra?

–        Se la pediré a mi cuñado, sí.

Voy.

–       Ve.

Y en cuanto hayas terminado vuelve.

Y no des muchas explicaciones.

Los cuatro pescadores se marchan.

Los demás bajan a coger sacos y unos mantos.

Se queda Manahén con Jesús.

El niño sigue durmiendo.

–        Maestro, ¿Vas lejos?

–        Todavía no lo sé…

Ellos están cansados y apenados.

Yo también.

Mi propósito es ir a Tariquea, a la campiña, para aislarnos en paz…

–       Yo tengo el caballo, Maestro.

Pero si me lo permites, voy bordeando el lago.

¿Vas a estar allí mucho?

–       Quizás toda la semana.

No más.

–       Entonces iré. Maestro.

Bendíceme en esta primera despedida.

Y quítame un peso del corazón

–       ¿Cuál, Mannaém?

–       Tengo el remordimiento de haber dejado a Juan.

Quizás, si hubiera estado…

–        No.

Era su hora.

Además él ciertamente se ha alegrado al verte venir donde Mí.

No tengas este peso.

Es más, trata de liberarte pronto y bien del único peso que tienes:

el gusto de ser hombre.

Hazte espíritu, Mannaém.

Puedes hacerlo.

Está en ti la capacidad de serlo.

Adiós, Mannaém.

Mi paz sea contigo.

Pronto nos veremos de nuevo en Judea.

Mannaém se arrodilla y Jesús lo bendice;

luego lo levanta y lo besa.

Vuelven los otros y se saludan recíprocamente, tanto los apóstoles como los discípulos de Juan.

Los últimos en llegar son los pescadores.

Pedro dice:

–       Ya está, Maestro; podemos marcharnos.

–       Bien.

Despedíos de  Mannaém, que se queda aquí hasta la puesta del sol de mañana.

Recoged las provisiones, tomad el agua y vámonos.

Haced poco ruido.

Pedro se agacha para despertar a Margziam.

Pero Jesús objeta:

–       No, deja.

Podría echarse a llorar.

Lo tomaré en mis brazos. 

 Y delicadamente levanta al niño, que refunfuña entre sueños un poco,

pero luego se acomoda instintivamente en los brazos de Jesús.

Todos se despiden de Mannaém que se queda en el umbral.

Y se van por la calle solitaria, bañada por la luna.

Bajan.

En el linde del huerto saludan nuevamente a Mannaém,

Y luego en fila.

Avanzan silenciosos por el camino iluminado por la luz de la luna y van al lago:

Que es un enorme espejo de plata bajo la Luna en su zenit.

Tres gotas rojas sobre el espejo sereno,…

Parecen los tres farolillos de las proas ya metidas en el agua.

Suben y se distribuyen por las barcas.

Los últimos en subir son los pescadores:

Pedro y un mozo ayudante, donde Jesús;

Juan y Andrés en la otra;

Santiago y otro ayudante en la tercera.

Pedro pregunta: 

–       ¿A dónde, Maestro? 

–       A Tariquea.

Donde desembarcamos después del milagro de los gerasenos.

Ahora no habrá pantano.

habrá calma.

Pedro se adentra en el lago.

Y lo siguen también los otros detrás, con las barcas:

tres estelas en una.

Ninguno habla.

Sólo cuando están ya en zona abierta y Cafarnaúm se difumina entre el claror de la luna,

que uniforma todo con su diminuto polvillo de plata,

Pedro, como si le hablara a la caña del timón,

dice:

–        Pues me da gusto.

Mañana nos buscarán, vieja mía.

Y gracias a ti no nos encontrarán.

Bartolomé pregunta:

–        ¿Con quién hablas, Simón?

–         Con la barca.

¿No sabes que para los pescadores es como una esposa?

¡Cuánto he hablado con ella!

¡Más que con Porfiria, Maestro!…

¿Está bien tapado el niño?

De noche hay relente en el lago…

       Sí.

Mira, Simón, ven aquí, que tengo que decirte una cosa…

Pedro pasa la caña del timón al ayudante y va donde Jesús.

–      He dicho Tariquea.

Pero será suficiente estar allí pasado el sábado para saludar de nuevo a Mannaém.

¿No podrías encontrar un sitio cerca de allí donde estar en paz?

–        Maestro…

¿En paz nosotros o también las barcas?

Para las barcas hace falta Tariquea o los puertos de la otra orilla.

Pero si es para nosotros, basta con que te adentres en los bosques del otro lado del Jordán,

Y sólo los animales te descubrirán…

Y quizás algún que otro pescador que esté vigilando las nasas de los peces.

Podemos dejar las barcas en Tariquea, cuando lleguemos al alba;

luego nos echamos a caminar veloces hasta el otro lado del vado.

Se pasa bien en este período.

–        Bien. Así lo haremos…

–       Te da asco también a ti el mundo, ¿eh?

Prefieres los peces y los mosquitos, ¿eh?

Tienes razón.

–       No tengo asco.

No hay que tenerlo.

Lo que pasa es que quiero evitar que arméis alboroto.

Y quiero consolarme en vosotros en estas horas del sábado

–        Maestro mío…

Pedro lo besa en la frente y se retira secándose un lagrimón

que se empeña en rodar por su mejilla  y bajar hacia la barba.

Vuelve a su timón y apunta al sur, con firmeza,

mientras la luz lunar decrece al ponerse el planeta, que desciende

por debajo de la línea de un collado, escondiendo su carota a la vista de los hombres,

pero dejando todavía el cielo blanco de su luz y de plata la orilla oriental del lago;

lo demás, es añil oscuro que apenas si se distingue a la luz del farol de proa.

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260 UNA TRAMPA FARISAICA


260 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Jesús entra en la sinagoga de Cafarnaúm, que lentamente se va llenando de fieles porque es sábado.

Muy grande es el estupor al verlo.

Unos a otros se lo señalan musitando comentarios.

Alguno tira de la túnica a éste o a aquel otro apóstol para preguntar que cuándo han vuelto a la ciudad,

porque nadie sabía que habían llegado.

Pedro responde: 

–       Hemos desembarcado ahora en el “pozo de la higuera”

viniendo de Betsaida, para no dar ni un paso más de lo prescrito, amigo. 

Urías el fariseo, ofendido por ver que un pescador le llama “amigo”,

se marcha con aire de desdén a donde están los suyos, en primera fila.  

Andrés advierte:

–       ¡No los pinches, Simón!

–      ¿Pincharlos?

Me ha preguntado y he respondido, diciendo incluso que hemos evitado caminar por respeto al sábado.

–      Dirán que hemos trabajado con la barca…

–      ¡Al final dirán que hemos trabajado porque hemos respirado!

¡No seas ignorante!

Es la barca la que trabaja, el viento y las olas, no nosotros yendo en barca.

Andrés se queda con la regañina y guarda silencio.

Después de las oraciones preliminares, llega el momento de la lectura de un texto y su explicación.

El jefe de la sinagoga le pide a Jesús que sea Él quien lo haga.

Pero Jesús señala a los fariseos

y dice:

–       Que lo hagan ellos.

No obstante, dado que ellos no lo quieren hacer, debe hablar Él.

Jesús lee el trozo del primer Libro de los Reyes, en que se narra cómo David,

traicionado por los zifitas, fue señalado a Saúl, que estaba en Guibeá.

Devuelve el rollo y empieza a hablar.

–       Violar el precepto de la caridad, de la hospitalidad, de la honradez, siempre es cosa reprobable.

Sin embargo, el hombre no vacila en hacerlo con total indiferencia.

Aquí tenemos un episodio compuesto de dos partes: esta violación y el consiguiente castigo de Dios.

La conducta de los zifitas era artera; la de Saúl no lo era menos:

los primeros, viles intentando ganarse al más fuerte y sacar beneficio de él;

el segundo, vil intentando eliminar al ungido del Señor:

el egoísmo, por tanto, los aunaba

Y, ante la indigna propuesta, el rey falso y pecador de Israel

osa dar una respuesta en que aparece nombrado el Señor:

“Que el Señor os bendiga”.

–      ¡Hacer burla de la justicia de Dios!…

¡Hacerlo habitualmente!…

Demasiadas veces se invoca el Nombre del Señor y su bendición,

como premio o garantía de las maldades del hombre.

Está escrito: “No tomarás el Nombre de Dios en vano”.

¿Podrá haber algo más vano -peor: más malo- que nombrarlo,

para cumplir un delito contra el prójimo?

Pues bien, a pesar de todo, es éste un pecado más común que ningún otro,

cometido con indiferencia incluso por aquellos que ocupan siempre los primeros puestos

en las asambleas del Señor, en las ceremonias y en la enseñanza.

Recordad que es pecaminoso indagar, observar,

prepararlo todo con la finalidad de perjudicar al prójimo;

como también es pecaminoso el hacer que otros indaguen, observen y preparen todo,

para perjudicar al prójimo:

es inducir a los demás al pecado,

tentándolos con recompensas o amenazándolos con represalias.

Os advierto de que es pecado;

de que una conducta semejante es egoísmo y odio.

Sabéis que el odio y el egoísmo son los enemigos del amor.

Os lo advierto porque me preocupo de vuestras almas;

porque os amo; porque no quiero que estéis en pecado;

porque no quiero que Dios os castigue, como le sucedió a Saúl;

el cual, mientras perseguía a David para atraparlo y matarlo,

vio su tierra hollada por los filisteos.

En verdad, esto le sucederá siempre a aquel que perjudica a su prójimo.

Su victoria durará cuanto la hierba del prado

crecerá pronto, y pronto se secará y será triturada por el pie indiferente de los que pasan.

Sin embargo, la buena conducta, la vida honrada,

parece como si tuviera dificultad en nacer y consolidarse,

pero, una vez formada como hábito de vida, se hace árbol robusto y frondoso

que no será descuajado por el torbellino ni abrasado por la canícula;

en verdad, quien es fiel a la Ley, verdaderamente fiel,

se hace árbol poderoso que no será combado por las pasiones

ni quemado por el fuego de Satanás.

He dicho.

Si alguien quiere decir algo más, que lo diga.  

Urías pregunta: 

–      Lo que te preguntamos es si has hablado para nosotros los fariseos.

Jesús responde:

–      ¿Acaso está llena de fariseos la sinagoga?

Sois cuatro, la gente son muchas personas.

La palabra es para todos.

–       La alusión, de todas formas, es muy clara.

–       ¡Verdaderamente no se ha visto nunca que un indiciado,

denunciado sólo por un parangón se acuse a sí mismo!

Y sin embargo, vosotros lo hacéis.

¿Por qué os acusáis si Yo no os acuso?

¿Tenéis conciencia de actuar como he dicho?

Yo no lo sé.

De todas formas, si fuera así, cambiad.

Porque el hombre es débil y puede pecar, pero Dios lo perdona

si surge en él el arrepentimiento sincero y el deseo de no volver a pecar

Ahora bien, persistir en el mal es doble pecado.

Y sin perdón.

–       No tenemos este pecado.

–       Pues entonces no os aflijáis por mis palabras.

El incidente queda zanjado.

Los himnos llenan la sinagoga.

Luego parece que está para disolverse la asamblea sin más incidentes.

Pero, he aquí que el fariseo Joaquín detecta la presencia de un hombre entre la masa de la gente. 

Y con la mirada lo llama y con gestos, le obliga a pasar a la primera fila.

Es un hombre de unos cincuenta años, tiene un brazo atrofiado,

mucho más pequeño que el otro;

también la mano, porque la atrofia ha destruido los músculos.

Jesús lo ve y ve también todo el montaje que han hecho para que lo viera.

En su rostro se dibuja un gesto de disgusto y compasión;

es una expresión casi instantánea, pero muy clara.

No obstante, no desvía el golpe, sino que afronta con firmeza la situación.  

Jesús ordena al hombre: 

–      Ven aquí al centro.

Una vez que lo tiene delante, se vuelve a los fariseos,

y dice:

–       ¿Por qué me tentáis?

¿No acabo de hablar contra la insidia y el odio?

¿No acabáis de decir: “No tenemos este pecado”?

¿No respondéis?

Responded al menos a esto:

¿Es lícito hacer el bien o el mal en día de sábado?

¿Es lícito salvar o quitar la vida?

¿No respondéis?

Responderé por vosotros, en presencia de todos los ciudadanos;

los cuales juzgarán mejor que vosotros porque son sencillos y no tienen odio ni soberbia.

No es lícito hacer ningún trabajo en día de sábado.

Pero, de la misma forma que es lícito orar, también es lícito hacer el bien;

porque el bien es Oración, mayor que los himnos y salmos que hemos cantado.

Sin embargo, ni en día de sábado ni los otros días es lícito hacer el mal.

Y vosotros habéis hecho el mal, trajinando para poder tener hoy aquí a este hombre,

que ni siquiera es de Cafarnaúm, que le habéis hecho venir desde hace dos días,

porque sabíais que Yo estaba en Betsaida e intuíais que vendría a mi ciudad.

Lo habéis hecho para ver cómo acusarme.

Actuando así, cometéis también otro pecado:

el de matar vuestra alma en vez de salvarla.

Por mi parte, os perdono.

Respecto a este hombre, no defraudaré su esperanza.

Porque le habéis hecho venir diciéndole que lo iba a curar,

mientras que lo que queríais era ponerme una trampa.

A él no se le puede culpar, porque ha venido aquí con la única intención de quedar curado.

Pues bien, así sea.

Hombre: extiende tu mano y ve en paz.

El hombre obedece y su brazo queda sano, con su mano igual que la otra.

La usa enseguida para coger la orla del manto de Jesús besarla,

y decir:

–       Tú sabes que desconocía la verdadera intención de éstos.

Si la hubiera conocido, no habría venido;

hubiera preferido quedarme con la mano seca, antes que servir contra Ti.

Por tanto, no te enojes conmigo.

–       Ve en paz, hombre.

Yo sé la verdad.

Respecto a ti, no siento sino benevolencia.

La gente sale comentando estas cosas.

El último en salir es Jesús con los once apóstoles.

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224 DESTRUYENDO EL RESPETO HUMANO


224 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Mucha gente pasea en el malecón, cuando la barca de Pedro atraca en el pequeño puerto de Tiberíades.

En cuanto la barca se detiene, algunos de los que estaban paseando cerca del espigón;

se acercan enseguida para averiguar quién ha llegado.

Hay personas de todas las condiciones sociales y nacionalidades.

Por esto, las largas vestiduras hebreas de los más variados colores;

las melenas y las barbas majestuosas de los israelitas;

se mezclan con las vestiduras de lana cándida, más cortas y sin mangas;

además de los rostros rasurados y cabelleras cortas de los romanos.

Hay muchas cortesanas entre los romanos y los griegos;

que no titubean en mostrar sus amores en público.

Y algunos llaman por su nombre a varios israelitas,

entre los que no faltan los poderosos Fariseos con sus vestiduras lujosas llenas de franjas.

También se distinguen los vestidos aún más cortos, que cubren los cuerpos esbeltos y perfectos, de los griegos;

que parece hubieran asimilado hasta en las poses, el arte de su lejana nación.

Pues son como estatuas de dioses, que hubieran bajado a la tierra en cuerpos de hombres:

envueltos en artísticas túnicas.

Rostros clásicos y armoniosos, bajo melenas ensortijadas y perfumadas,

brazos cargados de pulseras, que destellan al ejecutar estudiados ademanes.

Entremezcladas destacan muchas cortesanas;

porque ni los romanos ni los helenos, vacilan en mostrar públicamente sus amores;

en las plazas y caminos.

Los palestinos sin embargo se abstienen de esto último;

aunque luego dentro de sus lujosas casas;

practiquen alegremente el amor libre, con mujeres públicas

Esto se ve claramente porque las cortesanas, a pesar de las miradas amenazadoras de los interpelados,

llaman familiarmente por el nombre propio a no pocos hebreos; 

entre los que no falta un engalanado fariseo.

Jesús se dirige resuelto hacia el centro de la ciudad;

donde se reúnen los patricios y los mercaderes ricos, de las costas de todos los rincones del imperio

Los portales de las termas están llenos de gente elegante;

que discute cual es su atleta favorito en el disco o en la lucha grecorromana.

También charlan de modas, banquetes, concertando citas en sus palacios de mármol;

llenos de arte, esculturas y un mundo inundado de cosas bellas.

Y es precisamente que Jesús va decidido, hacia el lugar en donde la gente más distinguida

y elegante, acostumbra congregarse.   

El círculo más selecto de la gente patricia privilegiada…

De los conquistadores romanos, los educados griegos y alguno que otro cortesano de Herodes,

Además de ricos mercaderes de la costa fenicia, hacia la parte de Sidón y Tiro;

porque están hablando de esas ciudades, de intercambios mercantiles y de barcos.

Los pórticos exteriores de las termas están llenos de esta gente muy rica, elegante y ociosa;

que utiliza su tiempo discutiendo de temas variados;

algunos bastante frívolos y muy banales;

como el discóbolo favorito o el atleta más ágil, lleno de destreza y armónico, de la lucha greco-romana.

O simplemente están distraídos, hablando de modas y banquetes…

Concertando citas para alegres excursiones;

invitando a las más hermosas cortesanas o a las damas que salen perfumadas;

ricamente ataviadas y enrizadas de las termas.

También aluden sus residencias llenas de obras de arte; 

citando escultores famosos y otros personajes;

para afluir a este centro de Tiberíades, marmóreo y artístico como un salón.

Naturalmente, el paso del grupo suscita una gran curiosidad,

que se hace incluso morbosa, cuando hay quien reconoce a Jesús;

porque lo había visto en Cesárea.  

Y todos empiezan a cruzar opiniones, según lo que saben de ÉL,..

El clímax de la espectación alcanza su cúlmen cuando…

Hay  quien cree reconocer a la Magdalena, a pesar de que camine envuelta en su manto…

Con el velo blanco muy caído sobre la frente y las mejillas, de tal manera;

que muy poco se puede ver de su cara, que lleva muy inclinada.

Caminando igual que las demás mujeres hebreas, pudorosas, humildes y modestas.

Y ella va velada, con la cabeza tan baja, que es prácticamente irreconocible…

Un romano dice: 

–     Es el Nazareno que curó a la hija de Valeria.

Y otro romano responde: 

–     Me gustaría ver un milagro.  

Otros agregan:  

–     Yo querría oírle hablar.

–     Dicen que es un gran filósofo.

–     ¿Le decimos que hable? – propone un griego.

Varios lo disuaden: 

–     No te entrometas, Teodato.

–     Predica nubes.

–     Le habría gustado al trágico para una sátira – responde otro griego.

Otro patricio observa burlón: 

–     Cálmate, Aristóbulo.

–     Parece que ahora ha bajado de las nubes y camina en tierra firme.

Y alguien pregunta:

–     ¿No ves que va acompañado de mujeres jóvenes y bellas? 

–     Parece tener éxito con ellas… 

ahora mismo va siguiéndolo, todo un séquito.  

Y las admiran sin disimulo….

Es entonces cuando un griego la reconoce,

y exclama:

–     ¡Pero si aquella es María de Mágdala! 

–      ¡Quéee…!  

–     ¡¿María de Teófilo, no puede ser…?!

Y luego llama:

–     ¡Lucio! ¡Cornelio! ¡Tito!

¡Ved allí a María!

Los aludidos contestan al mismo tiempo:

–    ¡No es ella!  

—    ¡¿María de Teófilo, no es así….!?

–   ¿María ataviada de ese modo?

–   ¿Estás borracho, Ulises?

Ulises afirma:

–    Es ella.

Te lo apuesto.

A mí no puede engañarme, aunque se haya disfrazado así…  

–    ¡Verifiquémoslo!

Otro grupo de patricios señalándola,

 debaten:

–      ¿Ya vieron a María de Teófilo?

–    ¡Oye, mirad a María, está ahí!

–   ¿¡Has perdido la razón?

–   ¡Sí, es María! 

Varios discrepan: 

–     ¡No hombre no!

–     ¡No, no es ella!

–     ¿¡María así!?

–     ¡Te hizo daño el vino de ayer!

–    ¡NO! ¡Aún sigue ebrio!  

–    ¡Claro que es María de Teófilo!

–     ¡Te digo que es ella!

—    No, no es ella.

–    ¡No me puedo equivocar, a pesar de que vaya tan cubierta! 

–    ¡Veremos!

Romanos y griegos se precipitan en masa detrás del grupo apostólico,

que está atravesando al sesgo, la enorme plaza llena de gente, de estatuas, pórticos y fuentes.

En donde paulatinamente va engrosando el grupo de curiosos, que discuten la identidad; 

del personaje velado que se ha convertido en el centro de la discusión…

Y que camina en silencio, en medio del grupo de hebreos que forma el séquito;

como si estuvieran azorados, detrás de Jesús…  

Hay también un grupo de mujeres que se unen a estos curiosos.

Precisamente una de ellas, es la que se apresura a ponerse casi debajo de la cara de María;

para verla mejor y…

Al comprobar que es ella y no otra;

se paraliza y queda de piedra. 

Otra que siguió a la primera,

le pregunta:

–    « ¿Por qué estás disfrazada así?»

Y ríe burlona.

Otra más que la siguió,

y se ha quedado estupefacta al comprobar que es ella.

cuestiona pasmada: 

–   ¡¿Qué haces en esas trazas?!

Y su pregunta llena de sarcasmo,

explota en una sonora carcajada….  

Que se une a otras llenas de admiración e incredulidad.

Y rechiflan, rasgando el aire de la la imponente plaza de Tiberíades…

María se detiene.

Se yergue.

Levanta su mano y echando el velo hacia atrás;

descubre su hermoso rostro;

con su impactante belleza natural. 

¡Ya no queda ninguna duda!

Con su porte de señora poderosa;

su voz desafiante rasga el aire….

Cuando declara victoriosa: 

–     SOY YO.

¡Sí, soy yo! 

¡ ¡ ¡ SOY YO ! ! !

La primera mujer, que sólo había enmudecido por su asombro total,

le dice:  

–    ¡Eso está mal!

No te envilezcas a ti misma.

Magdalena replica:

–     Hasta ayer he sido vil, Silvia.

De ahora en adelante ya no.  

La determinación que vibra en sus palabras, certifica que…

Ha vuelto a ser la María de Mágdala dominadora…

Poderosa sobre todo lo despreciable y dueña de sí misma.

Completamente dueña ya de sus impresiones; 

que expresa con su espléndida voz y con resplandores en sus preciosos ojos

–     Soy yo.

¡ ¡ ¡  S Í  ! ! !

Y me quito el velo para que no penséis que me avergüenzo de estar con estos santos.

La mujer dice:

–    ¡Oh! ¡Ah!…  

 ¡María con los santos!

Le contesta un coro de reprobación: 

–     ¡Oh!….

¡También se volvió santa!

–    ¡María ahora va con los santos!

–    ¡Pero mujer, estás equivocada!

     ¡Ven, estos viven muertos, déjalos!

–    ¡No te degrades a ti misma!   

María contesta desafiante: 

–     Hasta ahora he vivido degradada.  

¡Pero eso se acabó…!

Varios del grupo de patricios,

exclaman RUIDOSAMENTE: 

–     ¿Estás loca?

–     ¡¿Te volviste fanática religiosa?!

–     ¿Es un capricho?

–    O ¡¡¿Preferiste cambiar de estrategia, para conquistarlo?!! 

–     ¡Eres una mujer muy hermosa! 

–     ¡Tú no necesitas esto! 

–     ¡¿Tampoco vas a desperdiciar la vida con estupideces?!  

¿ O sí…!

Y el coro masculino apoya: 

–     ¡Bella es la vida!

–    ¡Y muy corta para disfrutarla!

Un joven moreno, de cara zorruna, pero no obstante muy apuesto.

le dice:

–    Ven, que sabré estar por encima de todos, en hacerte feliz….

Y otro romano que le hace señales con ojos muy expresivos;

señalando adelante al Maestro, que ya se ha alejado de ellos; 

burlonamente la invita:

–      Mejor ven conmigo.

Soy más hermoso y más alegre, que aquella plañidera con bigotes;

que hace amarga la vida… 

Y la convierte en un funeral.  

¡¡¡La vida es muy corta y la desperdicias con estupideces!!!

Y un aluvión de críticas irrepetibles; 

envuelve a María, como si fuera una marejada…

El clamor que se escucha por todas partes de la plaza,

es como el rumor creciente del aluvión inesperado; 

bajando por el torrente, sobre una escarpada pendiente….

Sus antiguos compañeros de disipación,

le insisten:

–     ¡La vida es hermosa!

–     Un triunfo.   

–     Una orgía de placeres.

–     Ven.

Sabré ser mejor que todos, para hacerte feliz.

Cuando otro más audáz, intenta tocarla,

ella se aparta diciendo:

–     ¡Retírate Lucio!

¡No me toques!…  

El hombre que anteriormente fuese uno de los favoritos,

la mira pasmado e incrédulo…. 

Entonces el grupo masculino, se convierte en una jauría de acosadores…

El griego la invita: 

–    ¡Vámos María!

Todos juntos, la hemos pasado estupendamente…  

Otro más: 

–     ¿Te atreverás a negarlo?  

El romano Tito: 

–   ¿De verdad estás dispuesta a no disfrutar;

lo que sabes muy bien que no podemos rechazar? 

El herodiano: 

–    ¡Nuestra vida es la Fiesta y la alegría! 

Y no admite a nadie avinagrado…

Cornelio dice zalamero: 

–    El deleite que proporciona…

¿También piensas rechazarlo?

María se yergue más aún;  

con sus ojos relampagueantes de determinación…

Defendiéndose con una dignidad, que yacía dormida, olvidada…

exclamando con fuerza irrebatible:   

–     ¡Y me produce náuseas!

El griego replica con ironía: 

–     ¡Hasta hace poco era tu vida, eh! 

Un herodiano con una risita maliciosa,

se burla: 

–     ¡Ahora…!

¡Nos quiere demostrar que es como una virgen!  

María responde decidida: 

–     Habéis dicho bien.

La vida que lleváis es una orgía…

Y de las más vergonzosas.

¡ T e n g o  A S C O  d e  e l l a !

Ulises le reclama con ironía:

–      ¡Oh, oh!

Hasta hace poco, también era tu vida.

El herodiano se burla,

repitiendo:

–    ¡Es que ahora la hace de virgen pudorosa!

¡Una excelente fantasía, para un juego diferente…!

Con enorme sarcasmo,

Cornelio replica:

–      ¡Hechas a perder a los santos!

Y Tito:

–     Tu Nazareno va a perder la aureola contigo.

¡Ven con nosotros!

Los romanos insisten: 

–     ¡Tú desacreditas a los santos!

–    ¡No pretenderás ser una vestal..!

–    Ven con nosotros. nos divertiremos como nunca…- insiste el griego.

María se yergue más desafiante,

Y exclamando:

–      ¡Mejor hagamos algo distinto!

¡Venid vosotros a seguirlo conmigo!

La respuesta es un coro de risotadas y burlas.

Sólo un anciano romano muy serio, que viste una toga consular,

exclama:

–     ¡Respetad a esa mujer!    

Pero nadie le hace caso

Magdalena rebate:

–     ¡Vámos!

Mejor venid vosotros conmigo detrás de Él.

Dejad de ser bestias y tratad por lo menos de buscar, alcanzar a ser hombres.

Le responde un coro de carcajadas y de burlas.

El mismo viejo romano interviene en su favor,

y les reclama:

–      Respetad a una mujer.

Ella es libre de hacer lo que quiera.

Yo la defiendo.   

Y el coro de burlas cambia de objetivo: 

–     ¡El demagogo!

–    ¡Mira lo que dice! 

–    ¡A Crispo se le contagió la locura!  

Cornelio le pregunta:

–     ¿Te hizo daño el vino de anoche?

Varios apoyan:

–    ¡Solo tú faltabas!

–    ¡El Demagogo tedioso!

–     ¡Oídlo!

Tito responde:

–     ¡No!

Lo que pasa es que está hipocondríaco, porque le duele la espalda. 

Ulises aconseja:

–      Vete con el Nazareno para que te la rasque.

El anciano romano replica fastidiado: 

–     ¡No!….

Voy…

Pero para que me quite el fango que he cogido al contacto con vosotros.

Varios lo rodean y un coro de carcajadas le responde: 

–   ¡Oh, Crispo!

–    A los sesenta años te hemos corrompido.   

–    ¡¿También buscarás cambiar de vida?!  

–     ¡Creo que ya padece demencia senil! 

Mas el hombre al que han llamado Crispo, no se preocupa de que se burlen de él

Pues ya no les hace caso y se apresura a ir detrás de Magdalena.

Que está tratando de alcanzar al Maestro, que ya se ha detenido a la sombra de un hermoso edificio;

que se extiende en forma de exedra, sobre los lados de la plaza.

Donde Jesús ya está batallando con un escriba que le reprocha haber venido a Tiberíades…  

Y… con esa compañía.

Jesús pregunta: 

–     ¿Y tú?

¿Por qué estás aquí?

Esto respecto al hecho de estar en Tiberíades.

Te digo además, que es en Tiberíades precisamente;

donde también hay almas a las que es necesario salvar.

Y más que en otros lugares…

Le reafirma Jesús. 

El escriba le apostrofa: 

–     No se les puede salvar:

Son gentiles, paganos, pecadores.  

Jesús responde firme y dulcemente: 

–     He venido para los pecadores.

Para dar a conocer al Dios verdadero.

A todos.

También para ti he venido.

El escriba dice altanero:

–     No tengo necesidad de maestros.

¡Ni de redentores!

Soy puro y docto.

–     ¡Si al menos lo fueras como para conocer tu estado!

–     ¡Y Tú como para saber cuánto te comprometes…!

¡Con la compañía de una meretriz!

–     Te perdono.

También en su nombre.

Ella con su humildad, anula su pecado;

tú por tu soberbia, aumentas al doble tus culpas.  

–     No tengo culpas.

–     Tienes la culpa capital:

No tienes amor.

El escriba dice:

–     ¡Raca! 

Se voltea y le da la espalda.  

Magdalena se angustia…

Y exclama: 

–     ¡Por mi culpa, Maestro!

Y al ver la palidez de María Virgen,

dice llorando:

–    «Perdóname.

Hago que insulten a tu Hijo.

 ¡Me retiraré!…  

Y cuando trata de hacer el intento para irse….

Jesús dice con autoridad:

–     ¡NO!

Tú te quedas donde estás.

Lo quiero…

Y hay en sus ojos relampagueantes, una majestad que infunde miedo.

Que lo vuelve irresistible  a la mirada.

Y luego, con dulzura y más suavemente,  

Jesús repite: 

–     «Tu te quedas donde estás

Y si alguno no te soporta a su lado;

será él y sólo él, quien se marchará…

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217 PARÁBOLA DEL TESORO


217 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

En el camino que desde el lago Merón va hacia Galilea;

Jesús va acompañado por Simón Zelote y Bartolomé.

Llegan a un punto donde esperan a los demás, junto a un torrente que aunque esté reducido a un arroyo muy pequeño;

alimenta una arboleda de frondosos árboles.

Los otros están llegando desde dos partes distintas.

Es un día tórrido.

Y después de haber predicado por los campos en distintos lugares, mucha gente ha seguido a los tres grupos,

encaminando a los enfermos hacia el grupo de Jesús y reservándose predicar sobre Él a los sanos.

Hay muchos que han sido agraciados con milagros y forman ahora un grupo feliz, sentado entre los árboles;

su alegría es tal, que no sienten siquiera el cansancio producido por el calor, el polvo, la luz cegadora;

Mientras que todas estas cosas hacen sufrir y no poco, a los demás.

Cuando el grupo capitaneado por Judas Tadeo llega -es el primero- adonde Jesús,

se manifiesta evidente el cansancio de todos los que lo forman y de los que vienen detrás.

El último es el grupo capitaneado por Pedro; vienen en él muchos de Corazaín y Betsaida.

Pedro lanza un gran suspiro y dice:

–     Hemos hecho lo que estaba previsto, Maestro.

Pero haría falta ser muchos grupos…

Ya ves… andar mucho no se puede, por el calor.

¿Qué hacemos, entonces?

El mundo parece ensancharse más, cuantas más cosas tenemos que hacer;

porque los pueblos se desperdigan y se alargan las distancias.

No me había percatado nunca de que fuera tan grande Galilea.

Estamos sólo en un rincón de ella, realmente en un rincón…

Y no logramos evangelizarla, de tan grande como es y de tantas necesidades…

Y  tanto deseo de Tí como hay…

Tadeo le responde:

–     No es que el mundo crezca, Simón.

Lo que crece es el conocimiento de nuestro Maestro.

Santiago de Zebedeo, agrega:

–     Sí, es verdad.

Mira cuánta gente.

Algunos nos siguen desde esta mañana.

Durante las horas de calor, nos hemos refugiado en un bosque.

Pero incluso ahora, que se acerca el atardecer, es un sufrimiento el caminar.

Y estos pobrecillos están mucho más lejos de casa que nosotros.

No sé cómo nos las vamos a arreglar, si sigue aumentando todo a este ritmo…

Tratando de consolar,

Andrés comenta:

–     En Octubre vendrán también los pastores.

Pedro protesta:

–     ¡Sí! ¡Ya!

Pastores, discípulos… ¡Maravillosos!

Pero son útiles sólo para decir:

“Jesús es el Salvador. Está allí”.

Nada más –

Zelote:

–     Al menos la gente sabrá dónde encontrarlo.

Ahora, sin embargo… nosotros venimos aquí y ellos corren aquí;

mientras ellos vienen aquí, nosotros vamos allá.

Y ellos tienen que correr detrás de nosotros…

Y con niños y enfermos no es muy cómodo.

Jesús habla:

–     Tienes razón, Simón-Pedro.

También siento Yo compasión de estas almas y de estas turbas.

Para muchos el no encontrarme en un momento dado, puede ser causa irreparable de desventura.

Observad qué cansados están y cuán desorientados se sienten, los que no poseen aún la certeza de mi Verdad.

Y cuán hambrientos los que han gustado mi Palabra y ya no saben estar sin ella.

Y ninguna otra palabra los satisface.

Semejan a ovejas sin pastor, que vagan no encontrando a alguien que las guíe y lleve a pastar.

Yo les seré próvido.

Pero vosotros tenéis que ayudarme, con todas vuestras fuerzas espirituales, morales y físicas.

Dejaréis de formar grupos numerosos;

debéis saber ir de dos en dos.

Mandaremos en parejas a los discípulos mejores.

La mies es verdaderamente mucha.

En verano os prepararé para esta gran misión.

Para Tammuz contaremos con Isaac, que vendrá con los mejores discípulos y os prepararé.

De todas formas, no seréis todavía suficientes; porque la mies es verdaderamente mucha y los obreros pocos.

Rogad pues al Dueño de la tierra, que envíe muchos obreros a su mies.

Santiago de Alfeo responde:

–     Sí, mi Señor.

Pero ello no modificará mucho la situación de éstos que te buscan.

Tadeo pregunta:

–     ¿Por qué, hermano?

–     Porque buscan no sólo doctrina y palabra de Vida.

Sino también remedio a sus flaquezas, a sus enfermedades;

a toda tara de su parte inferior o superior, causada por la vida o por Satanás.

Santiago se vuelve hacia Jesús:

–   Y esto sólo Tú lo puedes hacer, porque en Tí está el Poder.

Jesús responde:

–    Los que son una sola cosa conmigo llegarán a hacer lo que Yo hago.

Y los pobres recibirán ayuda en todas sus miserias.

Pero aún no tenéis en vosotros lo necesario para esto.

Esforzaos en superaros a vosotros mismos, en aplastar vuestra humanidad para que triunfe el espíritu.

No asimiléis sólo mi palabra sino también su espíritu.

O sea, santificaos por ella…

Entonces todo lo podréis.

Mas ahora vamos a manifestarles mi Palabra, dado que no quieren marcharse sin que Yo les dé la palabra de Dios.

Luego volveremos a Cafarnaúm.

También allí habrá quien nos esté esperando…  

Tomás pregunta:

–     Señor, pero…

¿Es verdad que María de Magdala, te ha pedido perdón en casa de Simón el fariseo?

–     Es verdad, Tomás.

Felipe cuestiona:

–     ¿Y se lo diste?

–     Se lo he dado.

Bartolomé exclama:

–     Pero…

¡Has hecho mal, ¿No?!

–     ¿Por qué?

Era un arrepentimiento sincero y merecía perdón.

Judas dice con tono de reproche:

–     Pero no debías darlo en esa casa, públicamente…

–     No veo en qué he errado.

–     En esto:

Tú sabes quiénes son los fariseos, cuántas argucias tienen en su cabeza;

cómo te vigilan; cómo te calumnian, cómo te odian.

Tenías uno de ellos, en Cafarnaúm, que era amigo tuyo: Simón.

Y llamas a su casa a una prostituta para profanar la casa y escandalizar al amigo Simón.

–     No la llamé Yo.

Vino ella.

No era una prostituta; era una mujer arrepentida.

Todo esto cambia mucho la cosa.

Si antes no sentían asco de estar a su lado;

si no han sentido nunca asco de desearla, incluso en mi Presencia.

tampoco ahora que ella ya no es sólo una carne, sino un alma;

deben sentirlo por verla entrar para arrodillarse a mis pies y llorar acusándose.

Humillándose con su pública, humilde confesión, totalmente presente en su llanto.

La casa de Simón fariseo ha recibido santificación por un milagro grande: la  resurrección de un alma.

En la plaza de Cafarnaúm, hace cinco días, me preguntaba:

“¿Has hecho sólo ese milagro?”, y me respondía por su cuenta: “¡No, claro!”.

Porque había deseado mucho ver uno.

Pues se lo he dado.

Lo he elegido para testigo, paraninfo, de estos esponsales del alma con la Gracia.

Debería sentirse orgulloso.

Judas:

–     Pues sin embargo, está escandalizado.

Quizás has perdido un amigo.

–     He encontrado un alma.

Merece la pena perder la amistad de un hombre, su pobre amistad de hombre;

con tal de devolver a un alma la amistad con Dios.

–     Es inútil.

Contigo no se puede mantener humana reflexión.

¡Estamos en la tierra, Maestro! Recuérdalo.

Aquí mandan las leyes y las ideas de la tierra.

Tú actúas con el método del Cielo, te mueves en el Cielo que tienes en tu corazón, ves todo a través de luces de Cielo.

¡Pobre Maestro mío!

¡Cuán divinamente inepto eres para vivir entre nosotros los perversos!

Judas de Keriot lo abraza, maravillado y desolado al mismo tiempo.

Y finaliza:

–    Y me duele el que te crees tantos enemigos, por demasiada perfección.

Jesús argumenta:

–     No te duela, Judas.

Está escrito que debe ser así.

Pero, ¿Cómo sabes que Simón se siente ofendido?

–     No ha dicho que se sienta ofendido.

Pero a mí y a Tomás, nos ha dado a entender que aquello no se debía haber hecho;

no debías haberla invitado a su casa, donde sólo entran personas honestas.

Pedro advierte:

–     ¡Bueno, Eh….!

¡Sobre la honestidad de los que van a casa de Simón mejor no seguir!

Y Mateo:

–    Yo podría decir que el sudor de las prostitutas ha goteado en repetidas ocasiones;

en los suelos, en las mesas y…

En otros sitios, de la casa de Simón el fariseo.

Judas rebate:

–     Pero no públicamente.

Pedro:

–     No.

Con hipocresía para esconderlo.

–     Pues cambia la cosa.

–     Cambia también la entrada de una prostituta que entra para decir:

“Dejo mi pecado infame”, respecto a la de una que entra para decir: “Aquí me tienes para cumplir el pecado juntos”.

Todos coinciden:

–    Mateo tiene razón.

–     Sí, tiene razón.

Pero ellos no piensan como nosotros.

Y es necesario llegar a un acuerdo con ellos, adaptarse a ellos para tenerlos como amigos.

Jesús objeta imperioso:

–     Eso nunca, Judas.

En la verdad, en la honestidad, en la conducta moral, no hay ni adaptaciones ni acuerdos.

Y, además, Yo sé que he actuado bien y para el bien.

Y basta.

Vamos a despedir a estas personas cansadas.

Y se acerca a los que, diseminados bajo los árboles, miran en dirección a Él con ansia de oírlo.

–     Paz a todos vosotros…

Que, salvando estadios y soportando el intenso sol, habéis venido a oír la Buena Nueva.

En verdad os digo que estáis empezando a entender realmente lo que es el Reino de Dios.

Y también cuán valioso es poseerlo y cuán dichoso pertenecer a él.

De forma que cualquier tipo de esfuerzo pierde para vosotros ese valor que para otros tiene;

porque el espíritu impera en vosotros y dice a la carne:

“Regocíjate si te oprimo, porque lo hago por tu bienaventuranza.

Cuando te reúnas conmigo, después de la resurrección final,

me amarás por todo cuanto te subyugué y verás en mí a tu segundo salvador”.

¿No habla así vuestro espíritu?

–     ¡Sí, sí que habla así!

Al presente, basáis vuestro comportamiento en la enseñanza de mis lejanas parábolas;

pero ahora os voy a ofrecer otras luces para que os enamoréis cada vez más;

de este Reino de valor inconmensurable que os espera.

Escuchad:

Un hombre, que había ido a un campo por casualidad a buscar mantillo para llevarlo a su huerta,

al excavar fatigosamente en la tierra dura, debajo de algún estrato, se encuentra un filón de metal precioso.

¿Qué hace entonces aquel hombre?

Vuelve a tapar con tierra lo que ha encontrado.

No le importa tener que trabajar más, porque el descubrimiento compensa la fatiga.

Luego va a su casa, empieza a juntar todos sus bienes en dinero y en objetos…

Y estos últimos los vende para sacar mucho dinero.

Cuando logra juntar todo, se presenta al dueño del campo y le dice:

“Me gusta tu campo. ¿Cuánto quieres por vendérmelo?”.

“No, no lo vendo” responde el otro.

Mas el hombre ofrece sumas cada vez más fuertes, exageradas en relación al valor del campo…

Y termina convenciendo al dueño, que piensa: “¡Este hombre es un loco!

Bien, pues, dado que está loco, me aprovecho.

Tomo la suma que me ofrece.

No es engaño porque es él quien me la quiere dar.

Con el dinero me compraré al menos otros tres campos y de mayor calidad”.

Y vende, convencido de haber cerrado un espléndido trato.

Sin embargo, es el otro el que cierra un espléndido trato,

porque se priva de objetos que puede robar el ladrón o que puede perder

O que se consumirán, pero se procura un tesoro que por ser verdadero, natural, es inagotable.

Le compensa, por tanto, el haber sacrificado todo lo que tenía por esta compra;

se queda durante algo de tiempo sólo con la propiedad del campo;

pero en realidad posee para siempre el tesoro que allí se esconde.

Vosotros habéis entendido esto y hacéis como el hombre de la parábola.

Dejáis las efímeras riquezas para poseer el Reino de los Cielos.

Se las vendéis a los necios del mundo; se las cedéis y aceptáis el escarnio del mundo;

que juzga estúpido vuestro modo de actuar.

Actuad así, siempre así, y vuestro Padre que está en los Cielos jubiloso,

un día os dará vuestro lugar en el Reino.

Volved a vuestras casas antes de que llegue el sábado.

En el día del Señor, pensad en la parábola del tesoro del Reino celeste.

La paz sea con vosotros.

La gente se dispersa lentamente, por los caminos y senderos de la campiña.

Mientras Jesús se dirige a Cafarnaúm en la tarde que declina.

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195 LAS ESPIGAS DEL SÁBADO


195 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Una llanura martilleada por el sol, que encandece los cereales maduros y extrae de ellos un olor que ya recuerda al pan.

Huele a sol, a ropa lavada, a mieses en sazón… a verano.

El lugar es todavía el mismo, pero el sol se muestra menos implacable porque se encamina al ocaso.

Todos abandonan el paraje donde descansaron, mientras Jesús le dió a simón Zelote, la parábola sobre el diente de león. 

Reemprenden la caminata… 

Después de caminar un buen trecho…

Señalando a lo lejos,

Jesús dice:

–    disciEs necesario llegar hasta aquella casa.

Cuando llegan, piden pan y alivio. con la posibilidad de descanso…

Pero el guarda los rechaza bruscamente, con dureza. 

Jesús responde:

–    ¿Por qué faltáis a la caridad?

El tiempo del talión ya ha quedado atrás.  

Pero los apóstoles, cansados y hambrientos, manifiestan su frustración y su enojo de forma menos llena de virtud… 

Y exclaman:   

–     ¡Raza de filisteos!

–     ¡Víboras!

–    Son todos iguales!

–    Han nacido de esa cepa y dan frutos envenenados. 

 –   ¡Que recibáis lo mismo que dais!

Después del portazo que selló como respuesta al enojo de los judíos. 

Todos se retiran frustrados…

Jesús trata de confortar,

y dice: 

–     Caminemos.

Todavía no ha oscurecido y no os estáis muriendo de hambre.

Un poco de sacrificio, para que estas almas lleguen a sentir hambre de Mí.

Pero los discípulos, con el corazón inflamado más por el despecho y por el hambre insoportable, aguijoneada por Satanás…

Cansados avanzan hasta un campo lleno de espigas maduras. 

Entran hasta el centro de una de las parcelas cultivadas y se ponen a recoger espigas.

Las cortan, las desgranan sobren las palmas de las manos y empiezan a comerse los granos, con verdadero gusto.  

Pedro grita:  

–     ¡Están sabrosas, Maestro!…  

¿No quieres unas?

Además tienen doble sabor…

Me comería todo el campo. 

También voy a guardar unas para Tí.

Los otros, que van caminando entre los zurcos, cortando las espigas y comiendo con gusto.

Lo apoyan contentos: 

–    ¡Tienes razón!

–    ¡Así se arrepentirían de no habernos dado ni un pan! 

Cuando han tomado lo suficiente para saciar su hambre…

Empiezan a salirse de la parcela, para reanudar su travesía por las tierras fenicias.

Jesús va solo por el camino polvoriento.

Unos cinco o seis metros más atrás le siguen Simón Zelote y Bartolomé, pero van hablando entre sí.

Luego se integran los demás.

Jesús continúa adelante, seguido por los suyos que vienen desgranando espigas y comiendo alegremente.

Y al llegar a la encrucijada se topan con un grupo de fariseos ceñudos, que vienen del poblado de donde los arrojaron.

Jesús los saluda cordial y sonriente:

–   La paz sea con vosotros.

En lugar de responder el saludo, el más viejo levanta la barbilla de su rostro arrogante, 

Y le pregunta: 

–   ¿Quién eres?

–   Jesús de Nazareth.

Otro fariseo dice:

–   Se los dije…

 ¿Veis que es Él?

El primero vuelve a hablar:

–     ¡Ah!…

¡Así que Tú eres el famoso Jesús de Nazareth!

¿Cómo es posible que te encuentres aquí?

–    Porque también aquí hay almas que salvar.

–    Para eso bastamos nosotros.

Sabemos salvar las nuestras y las de los que dependen de nosotros.

–   Si es así.

Hacéis bien.

Pero Yo he sido enviado para evangelizar y salvar.

Varios exclaman al mismo tiempo:

–    ¡Oh!

–    ¡Mandado!

–    ¡Mandado!

–   ¿Y quién nos lo prueba?

El más viejo dice con desprecio:

–    Ciertamente, ¡No tus obras!

Jesús pregunta:

–   ¿Por qué hablas así?

No te importa tu vida?

–   ¡Ah! ¡Entendido!

Tú eres el que da muerte a los que no te adoran.

Entonces vas a matar a toda la clase sacerdotal: a los fariseos, los escribas, saduceos…

Y a todos los demás porque no te adoran, ni jamás te adorarán. 

¿No puedes entender?

Nosotros los elegidos de Israel jamás te adoraremos y ni siquiera te amaremos.

–   No os fuerzo a amarme.

Os digo: Adorad a Dios porque…

El viejecillo lo interrumpe furioso:

–    En otras palabras a Ti, porque Eres Dios.

¿No es verdad? 

Nosotros no somos los piojosos campesinos galileos, ni los estúpidos de Judá que vienen en pos de Ti, olvidando a nuestros rabíes…

Jesús contesta con mansedumbre:

–   No te inquietes hombre.

No pido nada. Cumplo con mi misión.

Enseño a amar a Dios y vuelvo a repetir el Decálogo, porque ha sido olvidado.

Y lo peor de todo: se aplica mal..

Quiero dar la vida eterna.

No auguro la muerte corporal, ni mucho menos la espiritual.

La vida que te pregunté si no tenías interés en perder, es la de tu alma. 

Porque Yo amo tu alma, aun cuando ella no me ame. 

Y me duele ver que le matas, con ofender al Señor, despreciando a su Mesías.

Al fariseo parece darle una convulsión de furia…

Porque se agita violentamente, se descompone rasgando sus vestiduras y se arranca las franjas.

Se quita el turbante y se revuelve los cabellos…

Mientras grita:

–    ¡Oíd!

¡Me dice esto a mí, Jonatás de Uziel, descendiente directo de Simón el Justo!

¡Yo, ofender al Señor!

No sé qué me detiene para no maldecirte, pero…

Jesús dice tranquilo:

–    El miedo. 

¡Hazlo! No serás convertido en cenizas.

A su tiempo lo serás y entonces me llamarás.

Pero entre tú y Yo habrá en ese entonces un arroyo purpúreo: Mi Sangre…

–   ¡Está bien!

Pero mientras tanto, Tú que te llamas santo…

¿Por qué permites ciertas cosas?

Tú que te llamas Maestro,

¿Por qué no instruyes primero a tus discípulos antes que a los demás?…

Míralos detrás de Ti, con el instrumento del pecado en sus manos…

¿Los ves?

Han cortado espigas y es Sábado.

Han cortado espigas que no son suyas.

Han violado el Sábado y han robado.

Pedro responde:

–    Tenían hambre.

Pedimos pan en el poblado a donde llegamos ayer tarde.

Pedimos alojamiento y comida y nos arrojaron.

Caminamos lo permitido.

Y luego nos detuvimos, cómo lo marca la Ley, a beber agua del río.

Cuando llegó el crepúsculo, fuimos a aquella casa y nos despidieron.

Ved que teníamos voluntad de obedecer la Ley. 

El viejo fariseo lo mira cual si fuera una pulga…

Y replica furioso: 

–    Pero no lo hicisteis.

¡No es lícito hacer en Sábado obras manuales!

Y jamás es lícito tomar lo que es de otros.

Yo y mis amigos estamos escandalizados.

Jesús pregunta:

–    ¿No habéis leído jamás, cómo David tomó los panes sagrados de la proposición, para alimentarse y alimentar a sus compañeros?

Los panes sagrados eran de Dios.

Estaban en su casa, reservados por orden eterna para los sacerdotes.

Y sin embargo David los tomó y los comió en sábado;

él a quién no era lícito comérselos.

Y con todo, no se le imputó como pecado, porque Dios continuó amándolo aun después de esta acción.

¿Cómo puedes llamarnos pecadores, si recogemos del suelo las espigas crecidas que también son de los pájaros?

¿Y cómo puedes prohibir que se alimenten de ellas, los hombres hijos del padre?

Les pidieron esos panes, no se los tomaron sin haberlos pedido.

Y esto cambia de aspecto.

Y Dios si se lo imputó como pecado, porque lo castigó duramente…

Un fariseo objeta: 

–     Pero no por esto.

Fue por la lujuria, por el censo, no por…  

El más viejo sentencia: 

–  ¡Oh! ¡Basta!

¡No es lícito!

Y… no es lícito.

No tenéis derecho de hacerlo y no lo haréis.

Largaos.

No os queremos en nuestras tierras.

Nos os necesitamos y ya no sabemos qué hacer con vosotros.

Jesús responde con mansedumbre: 

–    Está bien.

Nos iremos.

–   ¡Largo!

–   No os condeno.

Os perdono.

Pediré al Padre que os perdone; porque quiero misericordia y no castigo.

Pero sabed que el sábado fue hecho para el hombre y no el hombre para el sábado.

Y que el Hijo del hombre, es el Señor también del Sábado. Adiós.

Y volviéndose a sus discípulos:

Jesús dice:

–    Venid.

Vamos a buscar un lecho entre la arena que ya está cerca.

Tendremos como compañeras las estrellas y nos dará alivio el rocío.

Dios que envió el maná a Israel, proveerá a alimentarnos también;

porque somos pobres y fieles a Él.

La noche ya baja con sus velos color violeta y encuentran unos nopales.

Sobre sus pencas llenas de espinas, hay tunas casi maduras.

Espinándose, se dan un dulce banquete, pues la fruta es deliciosa.

Y de esta forma van acercándose a las dunas.

De lejos llega el rumor de las olas del mar.

Jesús dice:

–     Quedémonos aquí.

La arena es suave y acogedora.

Mañana entraremos en Ascalón.

Y todos cansados se acuestan junto a una alta duna.

100 UN LLAMADO


100 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Jesús ha ido a dar las gracias, al administrador de las posesiones de Lázaro en Aguas Especiosas y a despedirse. 

El hombre le dice:

–      Señor, yo no he hecho sino cumplir con mi deber ante Dios, ante mi jefe y ante la honestidad de conciencia.

He estado atento a esa mujer durante este tiempo en que ha sido huésped mía, y siempre la he visto honesta. Habrá sido una pecadora.

Bien. Ahora no lo es. ¿Por qué razón tengo yo que indagar sobre un pasado que ella misma ha tachado para anularlo?

Yo tengo hijos en edad joven y no feos. Pues bien, no ha mostrado nunca su rostro, realmente muy hermoso, ni ha hecho oír su palabra.

Puedo decir que conocí el tono de su voz de plata, cuando gritó a causa de las heridas.

De hecho ella lo poco que pedía, siempre a mí o a mi mujer, lo susurraba tras su velo.

Y tan bajo que casi no se entendía.

Date cuenta de lo prudente que fue: cuando temió que su presencia pudiera ser causa de algún perjuicio, se marchó…

Yo le había prometido protección y ayuda. Y sin embargo, ella no quiso aprovecharlo. ¡No, así no se comportan las mujeres perdidas!

Yo rogaré por ella, como ha pedido; incluso sin este recuerdo. 

Y alarga hacia Jesús un valioso brazalete, cuajado de piedras preciosas…

Mientras agrega:  

–   Tenlo, Señor.

Empléalo como limosna para bien suyo. Dándola Tú, ciertamente, recibirá a cambio paz.

Ha sido el encargado quien ha hablado a Jesús y lo ha hecho respetuosamente.

Es un hombre todavía joven y de buena apariencia. rostro honesto y cuerpo recio.

Detrás de él hay seis galanes, jóvenes, parecidos al padre, seis rostros de aspecto franco e inteligente.

También está su esposa, una mujercita grácil y todo dulzura, que escucha a su marido como escucharía a un dios, asintiendo continuamente con la cabeza.

Jesús recibe el brazalete de oro y se lo pasa a Pedro diciendo:

–      Para los pobres.

Luego se dirige al encargado en estos términos:

–      No todos tienen tu rectitud en Israel.

Tú eres sabio, porque distingues el bien del mal y sigues el bien sin sopesar la utilidad humana que el cumplirlo pueda comportar.

En nombre del eterno Padre, te bendigo a ti, a tus hijos, a tu esposa y tu casa.

Manteneos siempre en esta disposición de espíritu y el Señor estará siempre con vosotros, y tendréis la vida eterna.

Yo ahora parto. Pero no quiere decir que no nos volvamos a ver nunca. Yo volveré… Y vosotros podréis siempre llegaros hasta Mí.

Por todo lo que habéis hecho por Mí y por esa pobre criatura, Dios os dé su paz.

El encargado, los hijos y por último, la mujer, se arrodillan y besan los pies de Jesús…  

El cual, tras un último gesto de bendición, se aleja con sus discípulos, dirigiéndose hacia el pueblo.  

Felipe pregunta:

–     ¿Y si están todavía esos granujas? 

Tadeo responde:

–     A nadie se le puede impedir que vaya por los caminos de la Tierra.

–     No.  Pero nosotros para ellos somos “anatema”.

–     ¡Déjalos, hombre! ¿Te preocupa?

Pedro refunfuña entre dientes:

–     Yo no me preocupo sino porque el Maestro no quiere violencia. Y ellos, que lo saben, se aprovechan…

Sin duda, piensa que Jesús, que está hablando con Simón y con el Iscariote, no está oyendo.

Pero sí ha oído y se vuelve, mitad severo, mitad sonriente…

Y dice:

–     ¿Tú crees que Yo vencería haciendo violencia?

Esto es un pobre sistema humano que sirve por un tiempo, para victorias de los hombres. 

¿Cuánto tiempo dura la opresión? Hasta que no produzca en los que la sufren, reacciones que al unirse, engendren una violencia mayor, que abate el atropello que existía antes.

No quiero un reino temporal. Quiero un Reino Eterno: el Reino de los Cielos. ¿Cuantas veces os lo he dicho? ¿Cuántas os lo deberé decir?

¿No lo entenderéis jamás? Sí. Vendrá el momento cuando lo entenderéis.

Pedro dice:

–      ¿Cuándo, Señor mío?

Tengo prisa por entender para ser menos ignorante.

–     ¿Cuándo? Cuando seáis triturados como el trigo entre las piedras del dolor y del arrepentimiento.

Podríais, es más, deberíais, entender antes. Pero para ello, deberíais quebrantar vuestra humanidad y dejar libre al espíritu…

Y no sabéis todavía, haceros esta violencia. Pero entenderéis… entenderéis.

Entonces entenderéis también cómo no podía hacer uso de la violencia, que es un medio humano, para instaurar el Reino de los Cielos: el Reino del espíritu.

Pero, mientras esto se cumple, no tengáis miedo.

Esos hombres que os preocupan no nos harán nada. Les basta con haberme arrojado.

Tomás advierte:

–      ¿No era más fácil mandar un recado al sinagogo para que viniese a la casa del administrador o que nos esperase en el camino principal?

–     ¡Oh! ¡Qué prudente estás hoy, Tomás mío!

Era más fácil pero no sería justo. Él ha demostrado heroísmo por Mí y se le injurió en su hogar por causa mía.

Es justo que Yo vaya a consolarlo a su casa.

Tomás se encoge de hombros y ya no habla más.

Ya se ve el pueblo, vasto pero de aspecto marcadamente rural, con casas entre huertos, que ahora están desnudos y con muchos apriscos.

Debe ser un lugar apto para el pastoreo, porque se oye por todas partes, un denso balar de rebaños que van a los pastos de la llanura o que vienen de ellos.

Tiene el consabido cruce de caminos con la plaza y su fuente en el centro en el lugar donde aquéllos confluyen.

Y ahí está la casa del jefe de la sinagoga.

Abre una mujer anciana con claros signos de llanto en su rostro.

No obstante, al ver al Señor experimenta un sentimiento de alegría y profiriendo palabras de bendición, se postra.

Jesús le dice:

–     Levántate, madre.

He venido para deciros adiós. ¿Dónde está tu hijo?

Ella señala una habitación en el fondo de la casa. 

Y dice:

–     Está allí…

 ¿Has venido a consolarlo? Yo no soy capaz…

–     Entonces, ¿Está afligido por algo?

¿Le duele el haberme defendido?

–     No, Señor.

Pero siente un escrúpulo. Bueno, Tú lo escucharás. Lo llamo.

–     No. Voy Yo. 

Y se vuelve hacia los discípulos diciendo:

Vosotros esperad aquí. Vamos, mujer.

Jesús recorre los pocos metros del vestíbulo, empuja la puerta, entra en la habitación.

Se acerca despacio a un hombre que está sentado, inclinado hacia el suelo, absorto en una dolorosa meditación.

Jesús lo saluda:

–     Paz a tí, Timoneo.

–     ¡Señor! ¡Tú!

–     Yo. ¿Por qué tan triste?

–     Señor… Yo… me han dicho que he pecado.

Me han dicho que soy anatema. Yo me examino… y no creo que lo sea. Pero ellos son los santos de Israel y yo el pobre jefe de la sinagoga.

Sin duda tienen razón. Yo ahora no me atrevo a levantar la mirada hacia el rostro airado de Dios, a pesar de que me sería muy necesario en este momento.

Yo le servía con verdadero amor. Trataba de darlo a conocer.

Ahora quedaré privado de este bien, porque el Sanedrín me ha maldecido. 

–      Pero, ¿Cuál es el dolor?

¿El de dejar de ser el jefe de la sinagoga? o ¿El de quedar imposibilitado para hablar de Dios?

–     Es precisamente esto, Maestro, lo que me produce dolor.

Supongo que cuando dices que si me duele el no ser jefe de la sinagoga te refieres a las ganancias y a los honores que ello conlleva.

Eso no me preocupa. Sólo tengo a mi madre. Ella es nativa de Aera y allí tiene una pequeña casa. Techo y sustento, para ella, hay.

Para mí… yo soy joven. Trabajaré. Pero ya jamás osaré hablar de Dios, pues he pecado.

–     ¿Por qué has pecado?

–     Dicen que soy cómplice del…

¡Señor…, no me hagas decirlo…!

–      No. Yo lo digo. Bueno, ni siquiera lo digo.

Yo y tú conocemos sus acusaciones. Y Yo y tú sabemos que no son ciertas. Por tanto, tú no has pecado. Yo te lo digo.

–       Entonces, ¿Puedo todavía levantar la mirada hacia el Omnipotente?

¿Todavía puedo…?

–      ¿Qué, hijo?

Jesús es todo dulzura mientras se inclina hacia el hombre, que se ha detenido bruscamente, como con miedo. 

Lo que sucede, es que ante los ojos de Timoneo, Jesús ha sufrido una transformación espiritual…

A través del velo de su Carne, El Padre Celestial se está manifestando con su propia Persona, en la persona de Jesús y mira a Timoneo con infinita ternura…

El afligido hombre, ha servido con fidelidad en la sinagoga al Dios Trino al que ama sobre todas las cosas y Jesús es el Tabernáculo Viviente y purísimo, que le está concediendo un privilegio extraordinario…

Mirando a Jesús casi aterrorizado, al hombre le cuesta trabajo asimilar que a través de Jesús, pueda entrever la Presencia de…

Pero Jesús se lo confirma diciendo: 

–      ¿Qué? Mi Padre busca tu mirada, la quiere.

Y Yo quiero tu corazón y tu pensamiento. Sí, el Sanedrín descargará su mano sobre ti; Yo abro los brazos y digo: “Ven”.

¿Quieres ser un discípulo mío? Yo veo en ti todo lo necesario para ser un obrero del Dueño eterno.

Ven a mi viña….

–      ¿Lo dices en serio, Maestro?

Madre… ¿Estás oyendo? ¡Yo me siento feliz, madre! Yo… bendigo este sufrimiento porque me ha procurado este gozo tan inmenso. 

¡Celebrémoslo a lo grande, madre! Luego me iré con el Maestro y tú volverás a tu casa.

Voy enseguida, Señor mío; Tú, que me has librado de todo temor y dolor. Y también del miedo a Dios.

Jesús objeta:

–      No. Esperarás la palabra del Sanedrín, con corazón sereno y sin rencor.

Quédate en en tu puesto, mientras se te permita que sigas. Luego te juntarás conmigo en Nazaret o en Cafarnaúm.

Adiós. La paz sea contigo y con tu madre.

–     ¿No te vas a quedar un tiempo en mi casa?

–      No. Iré a casa de tu madre.

–      Es pueblo poco fiel.

–      Le enseñaré la fidelidad.

Adiós, madre. ¿Te sientes feliz ahora?

Jesús la acaricia, como hace siempre con las mujeres ancianas, a las cuales les da casi siempre el nombre de “madre”.

La mujer llora ahora, pero de felicidad…

–       Feliz, Señor. Había criado y educado a un varón para el Señor.

El Señor me lo toma como siervo de su Mesías. Bendito sea por ello el Señor. Bendito seas Tú que eres su Mesías.

Bendita sea la hora en que has venido aquí. Bendito sea mi hijo, que ha sido llamado a tu servicio.

–       Bendita sea la madre santa como Ana de Elcana.

La paz sea con vosotros.

Jesús sale, seguido de madre e hijo.

Se junta con sus discípulos, saluda una vez más y luego inicia el regreso hacia la Galilea.

99 EXPULSADO DE TIERRA SANTA


99 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Jesús atraviesa junto a sus apóstoles los campos llanos de Agua Especiosa.

El día está lluvioso, el lugar desierto.

Debe ser aproximadamente mediodía, porque el simulacro de sol que de vez en cuando sale de detrás del telón gris de las nubes, cae perpendicularmente.

Jesús está hablando con Judas y lo manda al poblado,  para hacer las compras más urgentes.

Cuando se queda solo se le acerca Andrés, que tímido como siempre, dice en tono bajo:

–     ¿Puedo decirte una cosa, Maestro?

Jesús responde:

–     Sí. Ven adelante conmigo.

Y alarga el paso seguido por el apóstol, adelantándose unos metros respecto a los demás.

–     La mujer ya no está, Maestro – dice Andrés apenado.

Y explica:

–     Le han pegado y ha huido, iba herida y sangrando.

El encargado la ha visto. Me he adelantado, diciendo que iba a ver si nos habían tendido alguna insidia, pero la verdad es que quería ir a verla enseguida.

¡Tenía una gran esperanza de conducirla a la Luz! ¡He orado mucho estos días por ello!… Ahora ha huido. Se perderá. Si supiera dónde está, iría…

Esto no se lo diría a los otros, pero a Tí sí te lo digo porque me comprendes. Tú sabes que esta búsqueda no está dictada por el sentido, sino que se justifica sólo por el deseo

¡Tan grande que se hace tormento!  de poner a salvo a una hermana mía…

–     Lo sé, Andrés.

Y te digo: Aun habiendo sucedido las cosas así, tu deseo se cumplirá.

Nunca se pierde la oración realizada en ese sentido. Dios la usa. Ella se salvará.

–     Si eres Tú quien lo dice… ¡Mi dolor se mitiga!

–     ¿No quisieras saber qué es de ella?

¿No te importa ni siquiera el no ser tú el que la conduzca a Mí? ¿No preguntas cómo lo hará? 

Jesús sonríe dulcemente, con todo un brillar de luz en sus pupilas azules inclinadas hacia el apóstol, que va caminando a su lado.

Es una de esas sonrisas y de esas miradas que constituyen uno de los secretos de Jesús para conquistar los corazones.

Andrés, con sus dulces ojos castaños, lo mira…

Y dice:

–      Me basta con saber que viene a Tí.

Luego, yo u otro, ¿Qué importancia tiene? ¿Cómo lo hará? Esto Tú ya lo sabes, no es necesario que yo lo sepa.

Tú lo has asegurado, ya tengo todo. Y me siento feliz.

Jesús le pasa el brazo por los hombros de su tímido apóstol y lo estrecha contra Sí, con un abrazo afectuoso, que hace entrar en éxtasis al buen Andrés.

Y teniéndolo así, habla:

–      Éste es el don del verdadero apóstol.

Mira amigo mío, tu vida y la de los apóstoles futuros será siempre así. En alguna ocasión seréis conscientes de ser los “salvadores”,

Pero la mayoría de las veces salvaréis sin ser conscientes de haber salvado a las personas que más querríais salvar.

Sólo en el Cielo veréis que os salen al encuentro o que suben al Reino eterno, vuestros salvados.

Y por cada uno de los salvados aumentará vuestro júbilo de bienaventurados.

En alguna ocasión lo sabréis ya desde la Tierra. Son los contentos que os doy para infundiros un vigor aún mayor para nuevas conquistas.

Pero, ¡Dichoso aquel sacerdote que no tenga necesidad de estos incentivos para cumplir su propio deber!

¡Dichoso aquel que no se abate por no ver triunfos y dice: “Ya no hago nada más, puesto que no encuentro una satisfacción”

Pastoreando al rebaño de Nicaragua, enmedio de la Persecución…

La satisfacción apostólica, en cuanto único incentivo para el trabajo, muestra una no formación apostólica, rebaja el apostolado, que es una cosa espiritual, al nivel de un común trabajo humano.

Jamás debe uno caer en la idolatría del ministerio.

No sois vosotros los que tienen que ser adorados, sino el Señor Dios vuestro.

A Él sólo la gloria de los salvados.

A vosotros os corresponde la obra de salvación, dejando para el tiempo del Cielo la gloria de haber sido “salvadores”.

Pero me decías que el capataz la había visto. Cuéntame.

–      Tres días después de habernos marchado, vinieron unos fariseos a buscarte.

Naturalmente, no nos encontraron.

Recorrieron el pueblo y las casas de los campos como si estuvieran vivamente interesados en Tí; pero ninguno lo creyó.

Se albergaron en la posada, obligando con soberbia a desalojarla a todos los huéspedes, porque decían que no querían contactos con extranjeros desconocidos, que podían incluso profanarlos.  

Y todos los días iban a la casa. Pasados algunos días encontraron a esa pobrecilla, que iba siempre allí porque quizás esperaba encontrarte y conseguir su paz.

La hicieron huir, siguiéndola hasta su refugio en el establo del encargado.

No la agredieron inmediatamente, dado que el encargado y sus hijos habían salido armados de garrotes.

Pero luego por la tarde, cuando ella salió de nuevo, volvieron. Y venían con otros.

Y cuando la mujer fue a la fuente empezaron a apedrearla, llamándola “meretriz” y señalándola para que sufriera el vituperio de las gentes del pueblo.

Y dado que ella se echó a correr queriendo huir, la alcanzaron, le pegaron, le arrancaron el velo y el manto para que todos la vieran.

Y siguieron pegándole, tratando de imponerse con su autoridad al arquisinagogo, para que la maldijera y fuera así lapidada.

Y para que te maldijera a Tí, que la habías traído al pueblo.

Pero él no quiso hacerlo y ahora está esperando el anatema del Sanedrín.

El encargado la arrancó de las manos de esos canallas y la socorrió.

Pero por la noche, ella se marchó dejando un brazalete con una palabra escrita sobre una tira de pergamino. Había escrito: “Gracias. Ruega por mí”.

El encargado dice que es joven y que es bellísima, aunque esté muy pálida y muy delgada.

La ha buscado por los campos, porque estaba malherida, pero no la ha encontrado.

Y no se explica cómo haya podido alejarse mucho. Quizás haya muerto así, en algún lugar… Y no se haya salvado…

–     No.

–     ¿No?

¿No ha muerto, o no se ha perdido?

–     La voluntad de redención es ya absolución.

Aunque hubiera muerto estaría perdonada, porque ha buscado la Verdad, poniendo bajo sus propios pies el Error.

Pero no ha muerto. Está subiendo las primeras pendientes del monte de la redención. Yo la veo…

Encorvada bajo el peso de su llanto de arrepentimiento.

Ahora bien, el llanto la fortalece cada vez más, mientras que, por el contrario, el peso va decreciendo. Yo la veo.

Va hacia el sol. Una vez que haya subido toda la pendiente, se encontrará en la gloria del Sol-Dios.

Está subiendo… ayúdala orando.

–     ¡Oh…, mi Señor!

Andrés se siente casi aterrorizado por el hecho de poder ayudar a un alma en su santificación.

Jesús sonríe con mayor dulzura aún.

Y dice: 

–      Habrá que abrir los brazos y el corazón al arquisinagogo, que sufre la persecución.

E ir a bendecir a ese buen encargado. Vamos donde los compañeros, a decírselo a ellos.

Pero, mientras recorren en sentido inverso el camino andado para unirse a los otros diez.

Los cuales, habiendo comprendido que Andrés estaba en coloquio secreto con el Maestro, se habían detenido aparte. 

Entonces llega corriendo Judas.

Viene muy rápido, con su manto ondeando a sus espaldas, haciendo además un verdadero carrusel de gestos con los brazos,

de modo que parece una mariposa gigantesca en veloz vuelo por el prado.

Pedro pregunta:

–      Pero ¿Qué le pasa? ¿Se ha vuelto loco?

Sin dar tiempo a que nadie le responda, Judas ya cerca, con el aliento entrecortado.

Y dice a gritos:

–      ¡Detente, Maestro!

Escúchame antes de ir a la casa… Están al acecho. ¡Qué ruines!… –

Sigue corriendo… ya ha llegado.

Finalmente explica:

–     ¡Maestro, ya no se puede ir allí!

Los fariseos están en el pueblo y todos los días van a la casa. Te esperan con malas intenciones.

Despiden a quienes vienen buscándote. Los aterrorizan con horribles anatemas.

Habrá que resignarse. Aquí te perseguirían y tu obra quedaría anulada…

Uno de ellos me ha visto y me ha agredido. Un feo viejo narigudo que me conoce, porque es uno de los escribas del Templo.

¡También hay escribas!, Me ha agredido, apresándome con sus garras e insultándome con su voz de halcón.

Mientras no pasaba de insultarme a mí y de arañarme. ¡Mira! dice, mostrando una muñeca y una mejilla  decoradas con claras marcas de uñas.

–    Lo he dejado, que lo hiciera sin defenderme.

Pero cuando te ha profanado con su baba, lo he agarrado por el cuello…

Jesús grita:

–     ¡Judas! 

–     No, Maestro.

No lo he ahogado. Solamente le he impedido que blasfemara contra Tí.

Luego lo he dejado marcharse. Ahora está allí medio muerto de miedo por el peligro que ha corrido…

Pero nosotros nos vamos, te lo ruego. ¡Total, ya nadie podría venir a Tí!…

Los apóstoles intervienen:

–     ¡Maestro!

–     ¡Es horrible!

–     ¡Judas tiene razón!

–     ¡Están al acecho como hienas!

–     ¡Fuego del cielo que caíste sobre Sodoma! ¿Por qué no vuelves?

–     Sí señor, ¡Así se hace, muchacho!

¡Lástima que no haya estado también yo; te habría ayudado!

Judas confirma:

–     ¡Oh…. Pedro!

Si hubieras estado tú, ese halconzuelo hubiera perdido para siempre las plumas y la voz.

–     ¡Hombre!

Lo que no entiendo es cómo has podido quedarte a mitad.

–     ¡Bah!…

Una luz repentina en la mente, el pensamiento venido vete a saber de qué cavidad del corazón: “El Maestro condena la violencia” Y me detuve.

Lo cual me ha supuesto un choque interior más profundo aún que el que recibí al pegarme con la pared contra la que me había tirado el escriba cuando me agredió.

Me quedé con los nervios deshechos… Hasta el punto de que después no hubiera tenido ya fuerza para ensañarme con él.

¡Qué esfuerzo supone vencerse!…

–     ¡Sí señor, Judas, magnífico!

¿Verdad, Maestro? ¿Qué piensas de esto?

Pedro está tan contento de lo que ha hecho Judas, que no ve cómo Jesús ha pasado de tener el luminoso rostro de antes,

a mostrar una cara severa que le oscurece la mirada y le comprime la boca, pareciendo ésta hacerse más delgada.

La abre para decir:

–      Yo digo que estoy más disgustado por vuestro modo de pensar que por la conducta de los judíos.

Ellos son unos desdichados que están en las tinieblas.

Vosotros, teniendo la Luz, sois duros, vengativos, murmuradores, violentos. Sóis de los que aprueban como ellos, un acto brutal.

Os digo que me estáis dando la prueba de que seguís siendo los que erais cuando me visteis por primera vez y esto me duele.

Respecto a los fariseos, sabed que Jesucristo no huye. Vosotros retiraos. Yo los afrontaré. No soy un mezquino.

Una vez que haya hablado con ellos sin haber podido persuadirlos, me retiraré.

No debe decirse que Yo no haya tratado por todos los medios de atraerlos hacia Mí.

Ellos también son hijos de Abraham. Yo cumplo con mi deber enteramente.

Es preciso que la causa de su condena sea únicamente su mala voluntad y no una falta de dedicación mía hacia ellos.

Y Jesús camina hacia la casa, que muestra su bajo tejado tras una fila de árboles deshojados.

Los apóstoles lo siguen cabizcaídos, hablando bajo entre sí.

Ya están en la casa.

Tomás vuelve a hacerse cargo de su oficio…

Entran en silencio en la cocina y se ponen manos a la obra con el hogar de la chimenea.

Jesús se sume en su pensamiento.

Van a empezar a comer, cuando un grupo de personas se presenta en la puerta.

Judas dice muy bajito:

–      Ahí están.

Jesús se levanta inmediatamente y va hacia ellos.

Su aspecto impone tanto que, por un instante, el grupito se arredra; pero el saludo de Jesús les permite volver a sentirse seguros:

–      La paz sea con vosotros. ¿Qué queréis?

Entonces estos hombres viles creen que pueden atreverse a todo.

Y arrogantemente, con tono impositivo, dicen:

–      En nombre de la Ley santa, te ordenamos dejar este lugar.

A Tí, perturbador de las conciencias, violador de la Ley, corruptor de las tranquilas ciudades de Judá.

¿No temes el castigo del Cielo, Tú, burdo imitador del Justo que bautiza en el Jordán,? ¿Tú, que proteges a las meretrices?

¡Fuera de la tierra santa de Judá! Que tu hálito, desde aquí, no traspase el recinto de la Ciudad sagrada.

Jesús responde con calma:

–     Yo no hago nada malo.

Enseño como rabí, curo como taumaturgo, arrojo los demonios como exorcista.

Estas categorías,  queridas por Dios, existen también en Judá.

Y Dios exige respeto y veneración hacia ellas por parte vuestra.

No pido veneración.

Pido sólo que se me deje hacer el bien a aquellos que padecen alguna enfermedad en la carne, en la mente o en el espíritu.

¿Por qué me lo prohibís?

–     Eres un poseso. Vete.

–     El insulto no es una respuesta.

Os he preguntado por qué me lo prohibís, mientras que a los otros se lo permitís.

–     Porque eres un poseso y arrojas demonios y haces milagros con la ayuda de los demonios.

–     ¿Y vuestros exorcistas, entonces? ¿Con la ayuda de quién lo hacen?

–     Con su vida santa. Tú eres un pecador.

Para aumentar tu potencia te sirves de las pecadoras, porque en este contubernio se aumenta la posesión de la fuerza demoníaca.

Nuestra santidad ha purificado la zona de esa mujer, cómplice tuya.

Pero no permitimos que sigas aquí como reclamo de otras mujeres.

Pedro inquiere:

–     Pero ¿Es vuestra casa ésta?

Que ha venido junto al Maestro con aspecto poco halagador.

–      No es nuestra casa.

Pero todo Judá y todo Israel están en las manos santas de los puros de Israel.

Judas se ha acercado a la puerta:

–     ¡0 sea, vosotros!…- y concluye con una risotada burlona.

Luego pregunta:

–      ¿Y el otro amigo vuestro dónde está?

¿Temblando todavía? ¡Desvergonzados, marchaos de aquí! Y enseguida, si no os haré arrepentiros de…

Jesús ordena:

–      Silencio, Judas.

Y tú, Pedro, vuelve a tu puesto.

¡Oíd vosotros, fariseos y escribas, por vuestro bien, por piedad hacia vuestra alma, os ruego que no combatáis contra el Verbo de Dios.

Venid a Mí. Yo no os odio. Comprendo vuestra mentalidad y deseo ser indulgente con ella.

Pero quiero conduciros a una mentalidad nueva, santa, capaz de santificaros y de daros el Cielo.

Pero ¿Es que acaso creéis que he venido para ir contra vosotros? ¡Oh no!

Yo he venido para salvaros, para esto he venido. Os tomo en mi corazón. Os pido amor y entendimiento.

Precisamente por el hecho de que sois los que más sabéis en Israel, debéis comprender la verdad más que los demás. Sed alma, no cuerpo.

¿Queréis que os lo suplique de rodillas?

Lo que está en juego, vuestra alma tiene tal valor, que Yo me metería bajo las plantas de vuestros pies, para conquistarla para el Cielo,

con la seguridad de que el Padre no consideraría errónea esta humillación mía. ¡Hablad! ¡Estoy esperando una palabra!

–      Maldición, decimos.

Jesús concluye:

–      Bien. Dicho queda.

Podéis marcharos. Yo también me iré de aquí.

Y Jesús, volviéndose, regresa al sitio de antes. Inclina la cabeza sobre la mesa y llora.

Bartolomé cierra la puerta para que ninguno de estos hombres crueles que lo han insultado…

Y que se marchan profiriendo amenazas y blasfemias contra el Cristo, vea este llanto.

Un largo silencio.

Luego Santiago de Alfeo acaricia la cabeza de su Jesús.

Y dice:

–       No llores.

Nosotros te queremos, incluso por ellos.

Jesús levanta el rostro y dice:

–      No lloro por Mí.

Lloro por ellos, porque sordos como son a toda llamada, procuran su propia muerte».

Santiago de Zebedeo pregunta:

–     ¿Qué vamos a hacer ahora, Señor? 

–     Iremos a Galilea.

Mañana por la mañana saldremos.

–     ¿No hoy, Señor?

–     No.

Tengo que saludar a las personas buenas de este lugar. Vosotros vendréis conmigo.

A IGLESIA INFILTRADA 1


CUMPLIMIENTO

Cómo es la Infiltración del Demonio en la Iglesia en los Tiempos Finales

Probablemente estemos viviendo en los días de una de las pérdidas de Fe más grandes de la historia.

Laicos individuales, grupos o parroquias, denominaciones enteras, se están apartando de las enseñanzas de Jesús.

Y aun así se siguen llamando cristianos.

Algunos ni se dan cuenta que están abandonando la Fe.

Vemos denominaciones cristianas enteras que por ejemplo, abogan por el aborto y ordenan pastores homosexuales militantes.

Y las encuestas nos muestran que una abultada cantidad de católicos son pro aborto y pro redefinición del matrimonio,

a pesar de la expresa condena por el Catecismo de la Iglesia Católica.

Y ni que decir de la cada vez más extendida idea de que Satanás no existe, así como tampoco el Infierno.

La deriva está llevando a estas denominaciones, grupos y personas cada vez más lejos de la verdadera Fe bíblica.

Y les hacen la guerra a quienes permanecen fieles uniéndose a los enemigos declarados del cristianismo.

Pero es particularmente peligroso cuando estos lobos se disfrazan de ovejas y hacen esfuerzos dentro de las iglesias para desviarlas.

¿Qué debemos hacer al respecto?

‍Dios nos dio libre albedrío.

Podemos seguir taxativamente lo que nos dice la Biblia o tratar de amoldarla paulatinamente al mundo.

‍Es nuestra decisión y nuestra conciencia y hay varias bibliotecas al respecto.

 LA INFILTRACIÓN DEL ENEMIGO

Jesús informó a sus discípulos que el Reino de los Cielos (su presencia en la tierra a través de la iglesia) sería infiltrada por los enemigos de Dios (ver Mateo 13:24-30,36-43).

Profetizó que mientras todo el mundo durmiera, un enemigo (el diablo) vendría a sembrar cizaña entre el trigo.

El trigo (es decir, los creyentes) y malezas (hijos del maligno) crecerían juntos en el mundo.

En el fin del mundo, Jesús enviará a sus ángeles para recoger las hierbas para quemar y para cosechar el trigo.

Él lo expresa de esta manera:

“El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los que causa el pecado y todos los que hacen el mal” (Mateo 13:41).

Jesús advirtió de una época en que

“muchos se apartarán de la fe” y “muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos” (Mateo 24:10-11).

Hemos visto esta profecía cumplida en varias ocasiones a lo largo de la historia.

Y sin embargo, lo que vemos que sucede hoy en la Iglesia no tiene parangón con lo que se había visto antes.

Aspectos del final de “Gran Apostasía” se hablan en Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21.

En Hechos 20:29-31, después de amonestar a los presbíteros de la iglesia de Efeso sobre vigilar el rebaño puesto bajo su cuidado por Dios, San Pablo nos advierte:

“Yo sé que después de mi partida, vendrán lobos feroces entre vosotros y no perdonarán al rebaño.

Y de vosotros mismos se levantarán algunos que enseñarán falsedades para arrastrar a los discípulos tras ellos.

Así que estad en guardia.

Recuerden que durante tres años no he cesado de amonestar a cada uno día y noche con lágrimas.”

La Biblia nos advierte de un día, en que el mundo llegará a ser tan corrupto que incluso los llamados “creyentes” podrán desaparecer.

Separándose de los verdaderos cristianos mostrarán que no son de ellos (ver 1 Juan 2:19).

Vemos estas Escrituras cumpliéndose hoy.

En la medida que denominaciones, líderes y creyentes usan al Señor para servirse a sí mismos y al reino de las Tinieblas.

APOSTASÍA ANTES Y AHORA

No era extraño que en la iglesia primitiva hubiera cizaña entre el trigo.

En 1 Timoteo 1:19-20, vemos el caso de Himeneo y Alejandro, a quienes dice Pablo que había “naufragado su fe” al rechazar la fe y la buena conciencia.

Pablo les entrega a Satanás,

“para que aprendan a no blasfemar” y más adelante advierte:

“Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios” (1 Timoteo 4:01). .

Luego dice:

Porque vendrá tiempo cuando no aceptarán la sana doctrina, sino que, llevados por sus propios deseos, se rodearán de una gran cantidad de maestros que les dirán lo que quieren oír.

Ellos apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las mitos” (2 Tim. 4:3-4).

En los primeros siglos de la iglesia, podemos ver que la profecía de Pablo actuó en los judaizantes, arrianos y los gnósticos que continuamente sangraron la iglesia.

En cierto modo, eran las herramientas de poda en la mano del diablo, sirviendo a los propósitos de Dios.

En siglos más recientes, hemos visto que la apostasía en curso a través del surgimiento de diversos cultos evangélicos, así como los Mormones y los Testigos de Jehová.

Hoy, sin embargo, vemos la apostasía que tiene lugar principalmente dentro de las estructuras de las propias iglesias protestantes, ortodoxas y católica romana.

Cuando Dios comienza a someter a la iglesia visible a una mirada más intensa y santa, partes de ella se desintegran en polvo.‍

Las malezas de Satanás están siendo expuestas y sólo tienen el poder, el dinero y la pretensión de mentiras para perpetuar su farsa.

Vemos líderes dentro seminarios cristianos, denominaciones e iglesias que pretenden ser siervos de Dios, sin embargo niegan deliberadamente la palabra clara de la verdad que se encuentra en las Escrituras.

Sin embargo, millones de personas permanecen en las iglesias, y no hacen nada para corregir la situación.

Lo que es peor, siguen financiando la apostasía continúa con sus diezmos y ofrendas y son engañados como castigo por su colusión.

En 2 Tesalonicenses 2, leemos los comentarios de Pablo acerca de una “rebelión” y de cómo están los que “[rechazan] amar la verdad” y quienes se “[deleitan] en la maldad”.

Pablo los ve como colaboradores o agentes del reino de las tinieblas.

En 2 Corintios 11 habla de ellos como que enseñan “otro Jesús” y transmiten un espíritu diferente del evangelico.

En los versículos 13-15, escribe:

“Estos hombres son falsos apóstoles, obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo.

Y no es maravilla, porque el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.

No es de extrañar, entonces, que sus ministros se disfracen como ministros de justicia.

Su fin será conforme a sus obras”.

En 2 Timoteo 3:1-7, Pablo habla de los “últimos días” de nuevo.

Y dice que se caracterizan por la existencia de aquellos que son “amadores de sí mismos” y “amantes de los deleites más que de Dios”.

Él dice que “[tendrán] una forma de piedad, pero [negarán] su poder” [el de Dios].

En la medida que Satanás, a través de su apariencia de luz, extiende la oscuridad más intensa en toda la Tierra, Dios está al mismo tiempo aumentando la intensidad de su Luz.

La hipocresía, el compromiso, la inmoralidad que Él vio que es adoptada por su pueblo, ya no es capaz de soportar la refinación de su luz.

Y sus devotos están cambiando aún más flagrantemente para el reino que sostiene a las tinieblas – la sinagoga de Satanás (ver Apocalipsis 2:09, 3:9).

LA IGLESIA DE JUDAS

Lo que estamos viendo en nuestros días es el surgimiento de la “Iglesia de Judas”.

Judas Iscariote, el que traicionó a Cristo, era más que un individuo.

Él era un estereotipo.

Su vida y sus acciones representan un patrón que se ha repetido a lo largo de historia de la iglesia y que finalmente ha culminado en nuestros días como la Gran Apostasía.

Judas era alguien que fingía ser un fiel seguidor de Cristo, sin embargo, le robó al que él llamaba el Señor, llegando a ser un traidor (véase Juan 12:4-6, Lucas 6:16).

De manera similar, la iglesia de Judas roba a Dios y a su pueblo en forma material y espiritual.‍

Y al final se vuelve traidora al Señor y lleva a todos a la perdición (ver Mat. 23:15).

Al igual que Judas Iscariote, los líderes de esta apostasía pretenden compartir el pan de nuestro Señor.

Y se ponen trajes para disfrazar su unión con Baal, llevan las túnicas blancas instituidas por Dios en el Sinaí para reflejar la santa vocación del sacerdote (ver Éxodo 28:39-43; Lev 16:04).

Con declaraciones de amor por Cristo que le han de entregar, por así decirlo, con un beso, vendiendo su alma por el poder, el prestigio y piezas de plata.

EL FUTURO DE LA IGLESIA

Debido a su duplicidad en curso, llegó un tiempo en que Satanás entró en Judas, el cual salió a traicionar al Señor (Lucas 22:1-6).

Es por eso que hay denominaciones que han estado viviendo en el compromiso de apoyo al asesinato de niños en el vientre de sus madres, ordenando a sabiendas homosexuales practicantes y adúlteros.

Y renunciando a la Palabra de Dios como su guía infalible para la Fe y la doctrina, y enseñando a otros a hacer lo mismo.

Cuando ves la Abominación en el lugar santo, ya es demasiado tarde.

En otras palabras, cuando ves desplegada la apostasía en la mayoría de los líderes dentro de una denominación, Satanás ya ha ganado mucho terreno para que la comunidad sea salvada.

Lamentablemente, las noticias nos traen que muchas iglesias, denominaciones y grupos parroquiales son culpables de apostasía.

La Iglesia Judas se puede encontrar en todas partes y bajo cualquier pretexto.

¿Cómo respondemos?

Miramos hacia otro lado y fingimos como si no pasara nada, o  exponemos la oscuridad y declaramos la verdad de la Palabra de Dios.

El pastor anglicano y escritor John RW Stott escribió:

Nuestro Señor y sus apóstoles no se encogen cuando es necesario la tarea de denunciar y derribar las falsas enseñanzas.

Desagradable e incluso peligroso es esto, pero no podemos conscientemente evitar la misma tarea para nosotros mismos.

De hecho, en la iglesia de hoy, devastada por muchos lobos rapaces, hay una gran necesidad de buenos y fieles pastores, que no sólo alimentarán a las ovejas, sino derrotarán a los lobos”.

San Pio X

LA SÍNTESIS DE TODAS LAS APOSTASÍAS: EL MODERNISMO

Muchos se preguntan ¿Por qué existen hoy día tantos errores dentro de la Iglesia?

Existen “católicos” que apoyan el aborto y las uniones homosexuales, entre otros errores y horrores morales.

Existen quiénes convierten la misa en una reunión social, una cena conmemorativa.

Existen quienes han reformado los mismos rituales, quitando subrepticiamente todo el sentido de lo sobrenatural y de lo sacro.

Errores todos estos, provenientes y derivados de la actitud y fe modernistas y liberales.

Lo que hoy llamaríamos “catolicismo liberal” o simplemente “progresismo religioso”, con sus diferentes matices pero que en esencia son impulsados por la filosofía del modernismo.

En muy resumidas palabras, el modernismo es aquel error filosófico que intenta transformar a la Iglesia (y a todas sus creencias) en algo subjetivo desligándola a esta misma de toda trascendencia.

Aquí seguimos un consistente resumen realizado por el sacerdote dominico Jean-Dominique, de lo que ha creído siempre la Iglesia y de lo que cree el modernismo, para ilustrar a quienes no han sido informados.

¿QUÉ ES EL MODERNISMO?

Los juicios del magisterio de la Iglesia contra el modernismo son de una vehemencia impresionante.

La doctrina es calificada como: “veneno de error”, “monstruosidad”, “plaga terrible”, “resumidero de todas las herejías”, que “conduce al panteísmo” y a “la destrucción de la religión”, etc..

“Tenemos que luchar contra hábiles enemigos”, afirma el Papa San Pío X“contra un género muy pernicioso de hombres, los modernistas traman la ruina de la Iglesia”.

Estos adversarios están embargados de una “sed de novedades, una habilidad nueva y con frecuencia pérfida son enemigos que se ocultan en el seno y en el corazón mismo de la Iglesia los peores enemigos de la Iglesia”.

Así, los modernistas son tanto más de temer cuanto que

“su insidiosa táctica consiste en no presentar jamás sus doctrinas metódicamente y en con­junto”.

¿POR QUÉ TAMAÑA CONDE­NA?

El término “modernista” nos provee ya una indica­ción.

‍“Moderno” significa aquello que pertenece o convie­ne al tiempo presente o a una época relativamente re­ciente.

En consecuencia, el modernismo consiste en la tendencia a conciliar la exégesis cristiana con los presu­puestos de la crítica histórica y la filosofía moderna.

El modernismo quiere adaptarse al gusto del día; no quiere quedar al margen de la sociedad.

La Igle­sia —dicen— debe adaptarse a las costumbres y a la ma­nera de pensar de la época, las cuales nacieron de una fi­losofía racionalista y subjetivista.

Por decirlo de alguna manera, el modernista que­rrá hacer un maridaje entre la fe tradicional y las nove­dades salidas del Protestantismo y de la Revolución Francesa.

Lejos de subordinar el pensamiento humano a las exigencias de la fe, pide a la Iglesia que tome la filosofía contem­poránea tal como ella es.

Es probable que se conserve el lenguaje tradicio­nal, pero se le dará un sentido nuevo.

El modernismo, en consecuencia, aparece a primera vista como una pretensión de poner al día a la Iglesia, en el sentido de una adopción sincera de los datos de la fi­losofía reinante.

Una consecuencia inmediata es el ecumenismo.

Da­do que el hombre fabrica su religión y que es el maestro de su aproximación a Dios, será suficiente que cada uno siga su conciencia, que practique su propio culto.

Fuente: Foros de la Virgen María

95 LA HIPOCRESÍA FARISAICA


95 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Cuando Jesús, subida la última pendiente, llega al páramo, ve Betania, toda esplendorosa bajo un sol de Diciembre que quita tristeza a los campos desnudos.

Y hace menos oscura la fronda de los cipreses, chaparros y algarrobos que crecen aquí o allá y parecen cortesanos en ademán de saludar a alguna que otra palma altísima verdaderamente regia, que se eleva solitaria en los jardines más bellos.

Y es que Betania no ostenta sólo la bonita casa de Lázaro, sino también otras moradas de ricos habitantes de Jerusalén, que prefieren vivir aquí, cerca de sus bienes.

Ya que sus villas,de voluminosa y bella arquitectura, con jardines bien cuidados, destacan sobre el conjunto de las casitas de los aldeanos.

Produce una extraña sensación ver en un terreno ondulado todavía alguna palma evocadora del Oriente, con su tallo esbelto y el penacho duro y rumoroso de sus hojas, tras cuyo verde jade instintivamente, se busca la inacabable amarillez del desierto.

Aquí sin embargo, el fondo es de olivos verde y plata y de campos arados con  trigo y de esqueléticos conjuntos de árboles frutales de troncos oscuros y de ramajes enmarañados.

Y ve también enseguida a un servidor de Lázaro puesto de centinela.

Éste saluda con gran reverencia y pide permiso para llevar a los señores la noticia de su llegada; obtenido el permiso, se marcha presuroso.

Entretanto, del campo y de la misma ciudad, acuden a saludar al Rabí y tras un seto de laurel, que circunda con su verde perfumado una hermosa casa, se asoma una joven mujer que ciertamente, no es israelita.

Su peplo y su estola larga hasta formar una pequeña cola amplia, de suave lana blanquísima a la que da viveza una greca bordada de intensos colores en que destacan brillantes hilos de oro, ceñida a la cintura por un cinturón igual que la franja.

Y su tocado, una redecilla de oro que mantiene un complicado peinado: por delante, del todo hecho de pequeños bucles; luego liso, para terminar en un moño grande sobre la nuca, la delatan que es griega o romana.

Con curiosidad, incitada por los gritos cantarines de las mujeres y los gritos de júbilo de los hombres, luego sonríe despreciativamente al ver que se dirigen hacia un pobre hombre…

Que carece hasta de un burro en que ir montado y que camina rodeado de un grupo de personas como él, que despiertan aún menos interés.

Se encoge de hombros y con un gesto de aburrimiento se aleja, seguida como si fueran perros, de un grupo de aves zancudas variopintas entre las que hay blancas ibis y multicolores flamencos.

No faltan dos zancudas del color del fuego con una coronita trémula sobre la cabeza que parece de plata, único candor de su espléndido plumaje de llama dorada.

Jesús la mira un instante, luego continúa escuchando a un anciano que querría no padecer la debilidad que padece en las piernas.

Jesús le acaricia y le exhorta a tener paciencia; que dentro de poco vendrá la primavera y con el buen sol de abril se sentirá más fuerte.

Entonces llega Maximino, que precede en unos metros a Lázaro.

–     Maestro… me ha dicho Simón que… que Tú vas a su casa… Le va a dar pena a Lázaro… pero es comprensible…

–    Hablaremos de ello luego. ¡Oh, amigo mío!

Jesús se acerca rápido a Lázaro, el cual parece sentirse violento y lo besa en la mejilla.

Entretanto han llegado a una callejuela que conduce a una casita situada entre otros huertos de árboles frutales y el de Lázaro.

Lázaro pregunta:

–     Entonces, ¿Estás decidido a ir donde Simón?

Jesús responde:

–     Sí, amigo mío.

Traigo conmigo a todos los discípulos y lo prefiero así…

Lázaro encaja mal esta determinación, pero no replica.

Sólo se vuelve a la pequeña aglomeración de gente que los sigue…

Y dice:

–     Marchaos. El Maestro necesita descansar.

Todos, oídas estas palabras hacen una reverencia y se marchan, mientras Jesús se despide de ellos con su dulce:

–     «Paz a vosotros. Os avisaré de cuándo voy a predicar».

–     Maestro – dice Lázaro ahora que están solos, adelantados respecto a los discípulos, los cuales, algunos metros más atrás, están hablando con Maximino.

… Maestro… Marta está llorando desconsoladamente; por esta razón no ha venido. Luego sí vendrá. Yo lloro sólo en mi corazón.

Pero hay que reconocer que es justo. Si hubiéramos pensado que ella venía…

pero no viene nunca en las fiestas… ¿Es que, acaso, ha venido alguna vez?… Yo digo: precisamente hoy tenía que traerla aquí el demonio.

–     ¿El demonio?

Y, ¿Por qué no su ángel por mandato de Dios? De todas formas créeme, aunque ella no estuviera, Yo habría ido a casa de Simón.

–     ¿Por qué, mi Señor? ¿No te dio paz mi casa?

–     Tanta paz que después de Nazaret, es el lugar que más estimo.

Y ahora, respóndeme: ¿Por qué tu misiva de que dejara Agua Especiosa? Por la asechanza que se avecina, ¿No es así?

Pues entonces Yo vengo a las tierras de Lázaro, pero no pongo a Lázaro en la situación de que lo insulten en su casa.

¿Piensas que te respetarían? Para pisotearme a Mí, pasarían incluso por encima del Arca Santa…

Déjame hacerlo como pienso, por ahora al menos. Más tarde iré. Y además, nada me impide comer en tu casa, como nada impide que tú vengas a donde me alojo Yo.

Deja que se diga: “Está en casa de un discípulo suyo”.

–     ¿Y yo no lo soy?

–     Tú eres el amigo.

Es más que discípulo para el corazón, es distinto para donde hay malicia. Déjame hacer las cosas como he pensado. Lázaro, esta casa es tuya…

Pero no es tu casa, la bonita y rica casa del hijo de Teófilo. Y para los pedantes, eso cuenta mucho.

–     Eso es lo que dices… pero es porque… es por ella… eso es.

Yo estaba ya casi decidido a perdonar… pero si ella es causa de que Tú te apartes, ¡Vive Dios que la odiaré!

–     Y me perderás del todo.

Depón este pensamiento enseguida o ahora mismo me pierdes… Aquí viene Marta. Paz a ti, mi dulce hospedera.

–     ¡Oh, Señor!

Marta, de rodillas, llora.

Se ha bajado el velo, que lleva sobre el tocado hecho en forma de diadema, para no mostrar mucho su llanto a los extraños; pero a Jesús no piensa ocultárselo.

–      ¿Por qué este llanto?

¡Verdaderamente estás desperdiciando estas lágrimas! Hay muchos motivos para llorar y para hacer de las lágrimas un objeto precioso.

Pero, ¡Llorar por este motivo!… ¡Oh! ¡Marta! ¡Parece como si ya no supieras Quién Soy Yo! Del hombre como sabes, no tengo más que lo que se ve; el corazón es divino y palpita como divino.

¡Vamos, levántate y entra en casa!… Y a ella… Dejadla. Aunque viniera a burlarse de mí, dejadla os digo. No es ella.

Es el que la posee quien la hace instrumento de turbamiento. Pero aquí hay Uno que es más fuerte que su amo. Ahora la lucha es entre él y Yo, directamente.

Vosotros orad, perdonad, tened paciencia y creed. Y nada más.

Entran en la casita que es una pequeña casa cuadrada rodeada de un pórtico que la hace más extensa.

Dentro hay cuatro habitaciones divididas por un pasillo en forma de cruz.

Una escalera exterior  conduce a la parte alta del pequeño pórtico, que por tanto, aquí es una terraza, que da acceso a una vastísima estancia de las mismas dimensiones que la casa.

En el pasado estaba destinada para las provisiones, ahora está enteramente libre y limpia, absolutamente vacía.

Simón, que está al lado de su anciano criado  llamado José , hace los honores de la casa.

Y dice:

–     Aquí se podría hablar a la gente o si no, comer… Como Tú quieras.

–     Ahora veremos.

Entretanto, ve a decirles a los demás que después de la comida la gente puede venir. No defraudaré a la gente buena de este lugar.

–     ¿Dónde digo que vayan?

–     Que vengan aquí.

El día está templado. El sitio está resguardado de los vientos. Los árboles frutales, desnudos como están, no sufrirán daño si la gente viene.

Hablaré aquí, desde la terraza. Ve.

Se quedan solos Lázaro y Jesús.

Marta, de nuevo la “buena hospedera” al tener que ocuparse de atender a tantas personas, trabaja abajo con los criados y con los mismos apóstoles, disponiendo lo necesario para las mesas y para el descanso.

Jesús pone un brazo sobre los hombros a Lázaro y lo conduce fuera de la sala, a pasear por la terraza que rodea la casa,  bañada con el sol que calienta algo el día.

Y desde arriba, observa el trabajo de los criados y de los discípulos.  Le sonríe a Marta, la cual va de aquí para allá y levanta su rostro serio sí, pero ya menos turbado.

Mira también el bonito panorama que rodea al lugar y nombra con Lázaro distintas localidades y personas…

Para terminar preguntando a quemarropa:

–     Entonces, la muerte de Doras fue como agitar una vara dentro del nido de serpientes, ¿No?

–     Maestro, me ha contado Nicodemo que la sesión del Sanedrín fue de una violencia nunca vista.

–     ¿Qué le he hecho al Sanedrín para que se inquiete?

Doras se murió por sí mismo, ante los ojos de todo un pueblo; la ira lo mató. Yo no permití que se actuara irrespetuosamente con el cadáver. Por tanto…

–     Tú tienes razón.

Pero ellos… Están locos de miedo. Y.. ¿Sabes que han dicho que hay que pillarte en pecado para poderte matar?

–     ¡Entonces, quédate tranquilo!

¡Van a tener que esperar hasta la Hora de Dios!

–     ¡Pero, Jesús! ¿Sabes de quién se habla?

¿Sabes de qué son capaces fariseos y escribas? ¿Sabes qué alma tiene Anás? ¿Sabes quién es su segundo? ¿Sabes?…

Pero, ¿Qué estoy diciendo? ¡Tú sabes! Por tanto, es inútil que te diga que se inventarán el pecado para poderte acusar.

–     Ya lo han encontrado.

Ya he hecho más de lo que necesitan. He hablado a romanos, he hablado a pecadoras… Sí, a pecadoras, Lázaro.

Una – no me mires tan asustado – … una viene siempre a oírme y ha recibido de tu capataz alojamiento en una cuadra, a petición mía, porque, para estar cerca de Mí, se había establecido en una pocilga…

Lázaro es la estatua del estupor.

Ha quedado inmóvil. Mira a Jesús tan pasmado, como si estuviera ante una persona asombrosa y totalmente extraña.

Jesús lo zarandea un poco, sonriendo.

Y le pregunta:

–     ¿Has visto a Satanás?

–     No… La Misericordia he visto.

Pero… pero yo sí lo entiendo. Sin embargo ellos, los del Consejo, No. Y dicen que es pecado.

¡Entonces es verdad! Yo creía… Pero ¿Qué has hecho?

–     Mi deber, mi derecho y mi deseo:

Tratar de redimir a un espíritu caído. Esto te hará ver por tanto, que tu hermana no será el primer cieno que voy a conocer, ni el primero hacia el que me voy a inclinar; como tampoco será el último.

En el cieno Yo quiero sembrar flores y hacerlas nacer: las flores del bien.

–     ¡Oh! ¡Dios! ¡Dios mío!…

Pero… ¡Oh!, Maestro mío, Tú tienes razón. Estás en tu derecho, es tu deber y es tu deseo; pero, las hienas no lo comprenden.

Son carroña tan fétida, que no sienten el olor, no pueden sentir el olor de las azucenas.

Y hasta en donde éstas germinan ellos, esas carroñas poderosas, sienten olor de pecado; no comprenden que proviene de su sentina…

Te lo ruego, no permanezcas largo tiempo en un lugar; muévete, cambia continuamente de sitio para no darles la posibilidad de encontrarte.

Sé como un fuego nocturno que danza sobre los tallos de las flores, veloz, inaprensible, de paso desconcertante. Hazlo; no por cobardía,

sino por amor al mundo, que necesita que Tú vivas para ser santificado. La corrupción aumenta; contraponle la santificación… ¡La corrupción!…

¿Has visto a la nueva habitante de Betania? Es una romana casada con un judío. Él es observante, pero ella es idólatra y al no poder vivir tranquilamente en Jerusalén,

porque debido a sus animales, surgieron disputas con los vecinos, se ha venido aquí. Llena de animales, para nosotros impuros, está su casa. Y… la más impura es ella, porque vive burlándose de nosotros y con licencias que…

Yo no puedo criticar porque… Pero sí digo que, mientras que no se pone pie en mi casa porque está María, que pesa con su pecado sobre toda la familia, a casa de esa mujer sí que van.

Pero es que claro, le ha caído en gracia a Poncio Pilato y vive sin su marido. Él, en Jerusalén; ella, aquí. Así fingen, él y ellos, no profanarse viniendo y no constatar que se profanan.

¡Hipocresía! Viven metidos en la hipocresía hasta el cuello; ¡No tardarán en perecer ahogados en ella!

El sábado es el día en que celebran el festín,..

¡Y entre ellos hay también miembros del Consejo! Un hijo de Anás es el más asiduo.

–     La he visto. Sí.

Déjala que haga lo que quiera y a ellos también.

Cuando un médico prepara un fármaco, mezcla los productos… y el agua parece como si se contaminase, porque agita la mezcla y el agua se enturbia.

Pero luego las partes muertas se depositan, el agua recupera su limpidez, a pesar de estar saturada de la sustancia de esos productos saludables. Esto mismo sucede ahora.

Todo se mezcla y Yo trabajo con todos. Luego, las partes muertas se depositarán y serán arrojadas afuera.

Y las otras, vivas, permanecerán activas en el gran mar del pueblo de Jesucristo.

Bajemos. Nos llaman…

D EL GOBIERNO INVISIBLE 3


Dentro del marco de la pandemia mundial que estamos viviendo (y que fuera anunciada en estas revelaciones) nos encontramos frente a grandes cambios que llevarán a la humanidad hacia un nuevo orden, amparado bajo el justificativo de la salud por las organizaciones mundiales…

Como consecuencia de esta delicada situación sanitaria, vemos el comienzo del desplome de la economía mundial, la que será determinante en la consolidación de esta ingeniería social planificada en las sombras de las más altas y secretas esferas de poder mundial.

La conjunción de varios factores críticos ha llegado, el cumplimiento de las profecías son una realidad que nos urge a una preparación en todos los órdenes de la vida, porque ya no será igual.

Profecías sobre el NUEVO ORDEN MUNDIAL, leer…

23. El habló así: «La cuarta bestia será un cuarto reino que habrá en la tierra, diferente de todos los reinos. Devorará toda la tierra, la aplastará y la pulverizará.
24. Y los diez cuernos: de este reino saldrán diez reyes, y otro saldrá después de ellos; será diferente de los primeros y derribará a tres reyes;
25. proferirá palabras contra el Altísimo y pondrá a prueba a los santos del Altísimo. Tratará de cambiar los tiempos y la ley, y los santos serán entregados en sus manos por un tiempo y tiempos y medio tiempo.
26. Pero el tribunal se sentará, y el dominio le será quitado, para ser destruido y aniquilado definitivamente.  Daniel 7

PROFECÍAS Y REVELACIONES

NUEVO ORDEN MUNDIAL

GOBIERNO ÚNICO, MONEDA ÚNICA, RELIGIÓN ÚNICA

SAN MIGUEL ARCÁNGEL

31.05.2019

La humanidad en su letargo ayuda a que el mal se acreciente y que este avance a pasos agigantados por toda la Tierra,

apresurando la llegada del Nuevo Orden Mundial.

12.10.2019

La humanidad es como un corcel que corre hacia donde le obligan.

El gobierno único mundial ejerce su poder en secreto sobre los hombres, girando instrucciones solapadas desde las instituciones y organismos que fueron creados con un buen fin,

pero como la mente humana desea ejercer el dominio sobre cuanto puede, así lo hace en este instante de la humanidad.

10.12.2019

La humanidad es probada, sumamente probada, en especial en la Fe sobre la que el hombre de Dios cree en un Solo y Único Dios; para que luego ya sin Fe, acepte pertenecer a una religión única.

En lo social: para que la humanidad pierda su identidad.

En lo político: para que la humanidad se una a las ideologías que lidera el Demonio y atropellan a los hombres con crueldad, sin compasión.

En lo económico: porque Satanás sabe bien que el hombre cuando se siente desestabilizado económicamente, es capaz de todo y olvida el bien.

19. Sabemos que somos de Dios y que el mundo entero yace en poder del Maligno.

EL ESCENARIO HA SIDO CUIDADOSAMENTE DISEÑADO

Y EL PUEBLO DE DIOS CEDIÓ A LOS CAPRICHOS DEL MAL,

POCO A POCO. 

YA SABRÁN QUE MIS PALABRAS NO SON EN VANO.

POR ELLO

¡APELE CADA UNO A LA MISERICORDIA DIVINA Y ARREPIÉNTANSE PROFUNDAMENTE, YA!

16.02.2020

¡Manténganse atentos!, la partida del Defensor del verdadero Magisterio de la Casa de Dios causará gran dolor al Pueblo de Dios,

lo que festejarán quienes le miran como un obstáculo para llevar hacia la religión única al Pueblo de Dios.

REINA DE LOS PROFETAS

 LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

07.11.2009

Hacen caso omiso a Mis llamados, e ignoran deliberadamente que están viviendo “sólo” el inicio del cumplimiento de todo cuanto les he anunciado,

Buscan una explicación más para huir de la realidad.

Permanecen sordos a la Palabra que el Cielo les envía, se burlan de cuanto es Dios,  lo desprecian, hasta desean hacerlo desaparecer.

Esto no es, sino el producto del deseo de poder de quienes están preparando un gobierno único,

una moneda única, mediante lo cual someterán a la humanidad para entregarla en manos del Anticristo,

¡Que esto no les haga retroceder¡ no caminan solos, mantengan la Fe!

13.05.2012

Amados Míos, no continúen renunciando a Mis llamados, esto es parte de la dolorosa realidad de la humanidad,

enrumbada al dominio de los poderosos y a la dolorosa lucha por un gobierno único.

29.10.2013

Amados Míos, detrás de la aparente paz y aparentes esfuerzos de paz se esconde el gobierno único que establecerán los poderosos del mundo.

Con el establecimiento del gobierno único, la humanidad en general se encontrará a merced de los caprichos de los altos gobernantes

y por ende se establecerá la moneda única y una sola religión.

16.06.2014

Mentes poderosas alrededor del mundo, planean el destino de la humanidad.

Las monedas serán un recuerdo, ante una caída económica establecerán un gobierno único.

 MANTENGAN LA FE EN ESTOS INSTANTES,

RECIBAN A MI HIJO EN LA SAGRADA EUCARISTÍA

Y SEAN PORTADORES DE ESPERANZA. 

Con el Santo Rosario Meditamos TODA LA VIDA de Jesús y el Amor del Padre, que lo envió para salvarnos… LE ARREBATAMOS LAS ALMAS A SATANÁS Y VENCEMOS EN TODAS LAS BATALLAS

CONFÍEN EN MI HIJO Y OREN PARA LOGRAR LA UNIDAD DE TODOS,

sólo en la unidad de Mis hijos crecerá la Verdad y despertarán ante esta amenaza.

29.09.2014

EL ANTICRISTO NO ES UNA INVENCIÓN,

ES EL ENGENDRO DE SATANÁS

Y ustedes esperan que reprenda con dureza, que él luche abiertamente contra la Iglesia de Mi Hijo para reconocerle,

esperan esto porque no conocen el ardid preparado por él mismo y sus secuaces:

todos aquellos que unidos le preparan un trono, un gobierno único, una moneda única, una religión única, un mandato único.

Ugobierno que será flagelo del Cuerpo Místico de Mi Hijo, al cual miraré con tristeza reducido a un pequeño número de almas.

MAITREYA

Cuanto les manifiesto hoy, será desarrollado en silencio para que la humanidad no le culpe, sino le mire como a un salvador.

31.01.2015

Ustedes, hijos, NO SE ACERQUEN A LA NEW AGE, propiciada para instaurar un gobierno único y eliminar la religión que Mi Hijo instituyó.

10.02.2015

EL HOMBRE DEJARÁ LA VERDADERA FE

POR IDEOLOGÍAS O PRÁCTICAS QUE LE LLEVARÁN HACIA EL MAL,

DOMINANDO LA MENTE CON LA FALSEDAD,

CAMINO A UNA RELIGIÓN ÚNICA

QUE EXIGIRÁN LOS DESPIADADOS SEGUIDORES

DEL ANTICRISTO.

MAITREYA

30.06.2015

Hijitos, existen grandes organizaciones secretas que controlan el mundo,

al que llevan aprisa hacia un gobierno único, que será la clave de la entrada del Anticristo.

21.09.2015

Hijos, no vayan por otros caminos, miren de frente la Verdad que les ocultan,

es necesario que la economía caiga para que quienes deciden en este instante sobre la humanidad,

TOMEN LAS RIENDAS TOTALMENTE

PARA AGILIZAR EL PROYECTO DEL MAL,

UNIFICAR LOS PODERES EN TODO EL MUNDO

Y ASÍ TOMAR CONTROL DE TODA LA HUMANIDAD,

Mediante una moneda única, un gobierno único y una religión única, bajo el pretexto de eliminar fronteras, esas que el mismo hombre creó.

MAITREYA

28.02.2016

Amados hijos,  no atesoren tesoros en la Tierra que éstos caerán dentro de poco y se mirarán vacíos.

Atesoren, conozcan, adéntrense en el Conocimiento de Mi Hijo.

La economía cae y se levantará la moneda única para toda la humanidad.

07.10.2016

La unidad de pensamiento en quienes abastecen a esta generación con alimentos, medicamentos, vestuario, implementos tecnológicos y demás,

es condicionarles para que se conformen con la creación de un único gobierno, que regirá al mundo bajo una moneda única.

Y la instauración de una religión única.

Esta religión única eliminará la religión que Mi Hijo instauró.

Esa cruz me pertenece Señor, ¡Crucifícame Jesús, porque te adoro sobre todas las cosas! Y ayúdame a Amar, haciendo Tu Voluntad y no la mía…´´

25.11.2016

EL PUEBLO DE MI HIJO NO DISIMULA EL PECADO

NI PACTA CON EL DEMONIO,

A SABIENDAS DE QUE LOS INTERESES MALVADOS

LLEVAN A LA HUMANIDAD,

A LA DECLARACIÓN DE UNA RELIGIÓN ÚNICA

QUE ADORARÁ A SATANÁS

30.11.2016

Amados hijos de Mi Corazón Inmaculado, Me duelo por Mis hijos que Me desprecian, no porque desprecien las Palabras de esta Madre,

SINO QUE AL DESPRECIARME

andando de tu mano…

Y NO TOMAR DE MI MANO EL CAMINO CORRECTO,

ESA DESIGNACIÓN PARA SER INTERCESORA Y CONDUCTORA

HACIA LA SALVACIÓN ETERNA,

ES IMPEDIDA POR USTEDES MISMOS.

Buscan caminos equivocados y esos caminos más cortos,

son precisamente los que les conducen hacia la religión única en donde el rey es el IMPOSTOR

13.05.2017

El anticristo no decrece, sino crece por medio de grandes conspiraciones, a través de la mentira y de compromisos

a los que se han adherido voluntariamente grupos poderosos del mundo a favor de la instauración de un gobierno único,

el cual perseguirá al Pueblo de Mi Hijo con la finalidad de tomar posesión de lo que es propiedad de Dios.

24.05.2017

YA LES HE MENCIONADO EL DEVENIR DE LA HUMANIDAD,

AUN ASÍ, CONTINÚAN ENSIMISMADOS EN USTEDES MISMOS,

Y NO CAMBIAN SUS PRIORIDADES.

 La humanidad presa de su propio devenir, vivirá la dureza de la opresión de las naciones que se han preparado para combatir a los hijos de Dios

CON LA FINALIDAD DE INSTAURAR UNA RELIGIÓN

EN DONDE DIOS NO EXISTA,

SINO EL LIBRE ALBEDRÍO PERMITIRÁ

QUE CADA CRIATURA HUMANA DENTRO DE ESA RELIGIÓN ÚNICA

VIVA SEGÚN SU CONCIENCIA, …

precisamente porque el hombre de este instante no le da uso a la conciencia sino actúa por imitación y por obstinación

19.09.2019

Las novedades de una moneda única proliferan en las altas esferas políticas,

dominadas por sectores de la humanidad que mantienen el control de la humanidad,

incrustando intereses oscuros en todas las naciones a las que de una u otra forma dominan.

29.02.2020

Miren el avance del comunismo y la opresión en que sumergen a los pueblos quienes no se declaran abiertamente comunistas.

OPRESIÓN A FAVOR DE UN GOBIERNO ÚNICO,

DE UNA RELIGIÓN ÚNICA, DE UNA MONEDA ÚNICA,

DE UNA ENSEÑANZA ÚNICA

A FAVOR DE LA MUERTE DEL CUERPO Y DEL ALMA.

26.07.2015

Amados, la solución a las penumbras en que vive el hombre actual, no serán mejoradas con un “Nuevo Orden Mundial”…

Hijos, tengan certeza de que esta imposición será la temible Persecución contra el Pueblo de Mi Hijo, no sólo la persecución religiosa,

sino permitirán que el poder de destrucción de la energía nuclear sea una constante amenaza en todo conflicto.

01.09.2015

Hijos, la crisis que han vivido en el aspecto económico no ha concluido, ésta se acentuará más, creando un caos y un desequilibrio jamás visto.

El amo de la humanidad caerá y el hombre sin dinero, pierde el control de sus actos llegando a ser irreconocible.

Éste será el instante en que el Mal ofrecerá formar un gobierno único como salvación para el hombre,

instante aprovechado a la vez para ejecutar actos terroristas de gran envergadura y sumergir al hombre en la lucha por la supervivencia.

28.01.2016

ESTE NO ES UN INSTANTE CUALQUIERA,

ES EL INSTANTE DE LOS INSTANTES EN QUE DIEZ NACIONES

SERÁN LAS QUE TOMARÁN EL PODER EN LA TIERRA

Y SUS DIEZ LÍDERES SERÁN LOS QUE REPRESENTEN

DANIEL 7, 7

AL NUEVO ORDEN MUNDIAL.

07.05.2018

MIS HIJOS EN EL CONTINUO PROSEGUIR DE SUS AFANES, SIN MIRAR A SU ALREDEDOR,

NO HAN LOGRADO CONCIENTIZAR

EN EL NÚCLEO DE LO QUE LES HA LLEVADO COMO HUMANIDAD

A ESTE INSTANTE TAN DIFÍCIL Y DE CONFUSIÓN.

Amados hijos, han vivido atropelladamente,

mientras mentes poderosas se aprovecharon del descuido de esta generación, para apoderarse del obrar y actuar humano.

Algunos de ustedes lo saben, otros no lo imaginan y otros, sabiéndolo, lo niegan.

La Humanidad es conducida por un grupo de creaturas humanas que dictan paso a paso el acontecer mundial…

Poco a poco fueron injertando en la humanidad una novedosa forma de vivir, dentro de una generación llevada a gustar de lo prohibido, transgrediendo toda ley, norma y valor.

En Mis Apariciones por todo el mundo, les llamé a que miraran el rumbo que estaba tomando la Humanidad y Me desobedecieron.

Y en Mis Llamados, les fui alertando sobre un poder que, con objetivos determinados,

estaba conduciendo al hombre y le llevaba hacia lo que es en este instante,

en que ha llegado a dominar al hombre en todos los aspectos de la vida,

a través del poder económico, mediante el cual ha sujetado a su antojo el obrar y actuar de la humanidad.

El Orden Mundial mantiene el dominio de la humanidad en todos los aspectos, aun en aquellos que ni siquiera imaginan.

Ante Mis Anuncios de la llegada de un Anticristo y el poder que le preparaba la llegada,

el hombre con una idea encapsulada, esperó y espera ver ante sí mismo la aparición del Anticristo.

Sin percibirlo permitieron que ese poder se adentrara en la humanidad en general y POR MEDIO DE SUS TENTÁCULOS:

Se posesionara de todo lo que el hombre necesita para continuar su paso por la vida…

Se posesionara de toda innovación para hacer del hombre un esclavo de la tecnología mal empleada…

Se posesionara de la mente del hombre a través del cine, de la televisión y de algunos medios escritos…

El subconsciente está controlado por la emoción, no por la razón..

Se posesionara de la mente del hombre deformando la educación hasta hacerla inadecuada e inmoral.

Por medio de las modas ha logrado incitar a la desviación sexual y a través de algunas llamadas religiones modernistas…

AMADOS HIJOS MÍOS, SE ENCUENTRAN SOMETIDOS SIN DESEARLO,

SOMETIDOS AL PODER DEL ORDEN MUNDIAL. SIN DESEARLO,

PERO SE HAN ACOSTUMBRADO A TRAVÉS DE LO COTIDIANO

Y LA MENTE.. 

El pensamiento mira lo indebido como un ideal a alcanzar.

La psiquis del hombre se ha endurecido ante el bien y se ha abierto poco a poco hacia el Mal,

vivo en un país donde los estudiantes somos terroristas y los malandros, héroes de la patria.

hasta que en este instante ve el mal, lo indebido, como algo natural y correcto.

El Orden Mundial se levantó con la acogida del género humano que en este instante se encuentra bajo la opresión de este.

HAN LLEGADO A GUSTAR

CONSCIENTEMENTE DE LO QUE LES INJERTARON

Y ALGUNOS QUE NO AMAN EL DON DE LA VIDA,

SE REGOCIJAN AL SER SEGUIDORES DEL MAL

HASTA LLEGAR A PACTAR CON EL DEMONIO,

Pacto con Lucifer a cambio de poder, dinero y fama… O de venganzas insatisfechas….

ENTREGÁNDOLE EL ALMA

08.11.2018

Amados Míos, la humanidad se afianza en la economía,

por ello para el Orden Mundial es imprescindible desestabilizar a la humanidad mediante la caída de la economía.

La constante inseguridad en la economía mundial, es parte del plan de quienes dictan el rumbo de los países.

Esta inseguridad ha llevado crecimiento a naciones, que solapadamente se preparan para estremecer al mundo, invadiéndole inesperadamente.

28.01.2020

Hijos Míos, la sujeción de los gobiernos hacia el Nuevo Orden Mundial no les toma en cuenta a ustedes, al contrario, la orden es contra la humanidad.

https://www.revelacionesmarianas.com/nuevo%20orden%20mundial.html