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360 LA AMISTAD DE LOS PODEROSOS


360 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA.

Ahora un tibio sol de invierno templa el aire crudo.

Un muchacho de unos quince años espera con un rústico carro muy desvencijado.

La mujer dice:

–         Sólo tengo esto, Señor.

Pero en todo caso, llegarás antes y con más comodidad.

Jesús se niega:

–         No, mujer.

Conserva fresco tu caballo para venir a casa de Ismael.

Indícame sólo el camino más corto.

El muchacho se pone a su lado y los guía por campos y prados,

van hacia una ondulación del terreno, tras la cual hay una depresión de algunas

hectáreas, bien cultivada, en cuyo centro hay una hermosa casa ancha y baja,

circundada por una faja de jardín bien cultivado.

El jovencito dice:

–        La casa es aquélla, Señor.

«Si no te hago más falta, vuelvo a casa para ayudar a mi madre.

–          Ve.

Y sé siempre un hijo bueno.

Dios está contigo…

Jesús entra en la suntuosa casa de campo de Ismael.

Gran número de siervos acuden al encuentro del Huésped, ciertamente esperado.

Otros van a avisar al amo.

Y éste sale al encuentro de Jesús haciendo profundas reverencias.

Y saludándolo:

–         ¡Bien vienes, Maestro, a mi casa!.

Jesús responde al saludo: 

–        Paz a ti, Ismael ben Fabí.

Deseabas mi Presencia. Vengo.

¿Para qué querías verme

–         Para ser honrado con tu Presencia.

Y para presentarte a mis amigos.

Quiero que lo sean también tuyos.

De la misma forma que deseo que Tú seas amigo mío.

–         Yo soy amigo de todos, Ismael.

–          Lo sé.

Pero, ya sabes…

Conviene tener amistades en las altas esferas.

Y la mía y las de mis amigos son de ésas.

Tú – perdona si te lo digo – pasas por alto demasiado a quienes te pueden apoyar…

–        ¿Y tú eres de ésos?

¿Por qué?

–        Yo soy de ésos.

¿Por qué? Porque te admiro y quiero tenerte como amigo.

–         ¡Amigo

¿Pero sabes, Ismael, el significado que doy Yo a esta palabra?

Para muchos, “amigo” quiere decir “conocido”….

Para otros, “cómplice”; para otros, “siervo”…

Para mí quiere decir “fiel a la Palabra del Padre”.

Quien no es tal no puede ser amigo mío, ni Yo suyo.

–         Pero si quiero tu amistad precisamente porque quiero ser fiel, Maestro.

¿No lo crees?

Mira: ahí llega Eleazar.

Pregúntale cómo te he defendido ante los Ancianos.

Y volviéndose hacia el recién llegado, con ostentosos aspavientps de vestiduras

y grandes movimientos de ceremoniosa ostentación ritual entre sacerdotes,

Ismael ben Fabi dice:

–         Eleazar, te saludo.

Ven, que el Rabí quiere preguntarte una cosa.

Grandes saludos y recíprocas ojeadas indagadoras.

Con la hipocresía farisaica en todo su esplendor…

Los  dos fariseos profesan mutuamente:

–          Di tú, Eleazar, lo que dije del Maestro la última vez que nos reunimos.

–         ¡Oh, un verdadero elogio!

¡Una defensa apasionada!

Ismael habló de TÍ tanto, como del Profeta más grande que haya venido al pueblo

de Israel;

Tanto así Maestro, que sentí apetencia de escucharte.

Recuerdo que dijo que ninguno tenía palabra más profunda que la tuya,

ni atractivo mayor que el tuyo.

Y que si como sabes hablar sabes sujetar la espada:::

No habrá ningún rey más grande que Tú en Israel.

Ismael se va en busca de sus ‘otros poderosos amigos’

dejando a Jesús, con el poderoso hijo de Annás…

Jesús lo mira fijamente, antes de decir muy lentamente…

–        ¡Mi Reino!…

Este Reino no es humano, Eleazar.

–        ¿Pero el Rey de Israel?

Jesús dice muy solemne:

«Ábranse vuestras mentes para comprender el sentido de las palabras arcanas.

Vendrá el Reino del Rey de los reyes.

Pero no en la medida humana.

No respecto a lo perecedero, sino a lo Eterno.

A él se accede no por florida vía de triunfos…

Ni sobre purpúrea alfombra de sangre enemiga;

sino por empinado sendero de sacrificio y por benigna escalera de perdón y amor.

Las victorias contra nosotros mismos nos darán este Reino.

Y quiera Dios que la mayor parte de Israel pueda entenderme.

Mas no será así.

Vosotros pensáis lo que no es.

En mi mano habrá un Cetro puesto por el Pueblo de Israel.

Regio y eterno.

Ningún rey podrá ya arrebatárselo a mi Casa.

Pero muchos en Israel no podrán verlo sin estremecerse de HORROR,,

porque tendrá un nombre atroz para ellos.   (DEICIDIO)  

Eleazar ben Annás, pregunta:

–          ¿No nos crees capaces de seguirte?

–          Si quisierais, podríais.

Pero no queréis.

¿Por qué no queréis? Sois ya ancianos.

La edad debería haceros comprender y ser justos.

Justos incluso con vosotros mismos.

Los jóvenes… podrán errar y luego arrepentirse.

¡Pero vosotros!

La Muerte está siempre muy cerca de los ancianos.

Eleazar, tú estás menos envuelto en las teorías de muchos de tus iguales.

Abre tu corazón a la Luz…

Vuelve Ismael con otros cinco pomposos fariseos…

Anunciando:

–         Venid, pues, adentro.

Y dejado el atrio, lleno de sillas y alfombras, entran en una estancia,

donde se manifiesta una poderosa y ostentosa riqueza….

Traen ánforas y palanganas para las abluciones.

Luego pasan al comedor, muy ricamente preparado.

Ismael ben Fabi anuncia pomposamente:

–         Jesús a mi lado, entre yo y Eleazar.

Y Jesús, que había permanecido en el fondo de la sala, junto a los discípulos,

un poco arredrados y olvidados, debe sentarse en el sitio de honor.

Empieza el banquete, con numerosos servicios de carnes y pescados asados.

Vinos, exquisitos jarabes, o por lo menos aguamieles, pasan una y otra vez.

Todos tratan de hacer hablar a Jesús.

Uno, un viejo todo tembloroso, pregunta con voz bronca de decrépito:

–          Maestro, ¿Es verdad lo que se dice, que pretendes modificar la Ley?

Jesús responde con mucha cortesía:

–          No cambiaré ni una iota a la Ley.

Es más – y Jesús recalca las palabras -, he venido realmente para devolverle su

integridad, como cuando le fue dada a Moisés.  

Un fariseo respijnga.

–           ¿Insinúas que ha sido modificada?

–           De ninguna manera.

Ha sufrido la suerte de todas las cosas excelsas,

que han sido puestas en manos del hombre, nada más.

–          ¿Qué quieres decir?

Especifica.

–          Quiero decir que el hombre, por la antigua soberbia o por el antiguo fomes,

de la triple lujuria, quiso retocar la palabra clara.

E hizo de ella una cosa opresiva para los fieles;

mientras que para los autores de los retoques:

no es más que un cúmulo de frases que…

Bueno, que es para los demás.

–        ¡Pero, Maestro! Nuestros rabíes…

–        ¡Esto es una acusación!

–        ¡No frustres nuestro deseo de favorecerte!…

–        ¡Ah, ya!

¡Tienen razón cuando te llaman rebelde!

–        Silencio!

Jesús es mi invitado.

Que hable libremente.

–        Nuestros rabíes comenzaron su esfuerzo con la santa finalidad de facilitar la

aplicación de la Ley.

Dios mismo dio comienzo a esta escuela cuando a las palabras de los

Diez Mandamientos añadió explicaciones más detalladas.

Para que el hombre no tuviera la excusa de no haber sabido comprender.

Obra santa, pues, la de los maestros que desmenuzan para los pequeñuelos de Dios

el pan que Dios ha dado al espíritu: santa si persigue recto fin.

No siempre fue así.

Y ahora menos que nunca.

Pero, ¿Por qué me queréis hacer hablar, vosotros que os ofendéis si os enumero

las culpas de los poderosos?

–        ¿Culpas?

¿Culpas? ¿No tenemos sino culpas?

–        ¡Quisiera que tuvierais sólo méritos!

–         Pero no los tenemos:

eso es lo que piensas,.

Y tu mirada lo delata.

Jesús, no se logra la amistad de los poderosos criticando.

No reinarás.

No conoces el arte de reinar.

–        No pido reinar a la manera que vosotros creéis.

Ni mendigo amistades.

Quiero amor.

Pero un amor honesto y santo.

Un amor que vaya de Mí a aquellos a quienes amo.

Y que se demuestre usando con los pobres lo que predico que se use:

Misericordia.

Uno dice:

–        Yo, desde que te oí hablar, no he vuelto a prestar con usura.

–        Dios te recompensará.

Otro agrega:

–        El Señor me es testigo de que no he vuelto a pegar a los siervos que merecían

azotes, desde que me refirieron una parábola tuya.

Un tercero añade:

–        ¿Y yo?

¡He dejado en los campos, para los pobres, más de diez moyos de cebada!

Y una lluvia de autoalabanzas continúa como un torrente…-

Los fariseos se alaban excelsamente.

Ismael no ha hablado.

Jesús pregunta:

–        ¿Y tú, Ismael?

–        ¡Oh!¿Yo?

Siempre he usado misericordia.

Sólo debo seguir actuando como siempre.

–        ¡Bien para ti!

Si es realmente así, eres el hombre que no conoce remordimientos.

–        ¡Ciertamente no!

Jesús lo perfora con su mirada de zafiro.

Nota importante:

Se les suplica incluir en sus oraciones a una ovejita que necesita una cirugía ocular,

para no perder la vista.

Y a un corderito, de nuestro grupo de oración, un padre de familia joven,

que necesita una prótesis de cadera, para poder seguir trabajando por ellos.

¡Que Dios N.S. les pague vuestra caridad….!

Y quién de vosotros quiera ayudarnos,

aportando una donación económica; para este propósito,

podrán hacerlo a través de éste link

https://paypal.me/cronicadeunatraicion?locale.x=es_XC

19. que nosotros tenemos como segura y sólida ancla de nuestra alma, y = que penetra hasta más allá del velo, =Hebreos 6

UN EXORCISTA PRIVILEGIADO 3


Después de mi conversión, mi alma estaba sedienta de Dios

y lo buscaba en donde quiera que mi corazón lo presentía.

Cuando recién comenzaba a trabajar en el Ministerio de Sanación y Liberación,

una vez Jesús me dijo:

Pronto aprenderás que Conmigo,

LAS BATALLAS SE GANAN. PERDIENDO…

Cuando estuve viviendo una temporada, en la casa solariega que tenía una de mis hermanas,

en una ranchería cercana al aeropuerto de Guadalajara en México;

Jesús estuvo muy activo…

Con el grupo de Oración de la Renovación Carismática y la dirección del sacerdote del pueblo,

el Señor realizó su ministerio con una libertad casi incomprensible; 

Algo muy parecido a lo que le pasó al Padre Tardif en su ministerio renovado;

después de su sanación en el hospital y cuando regresó a su parroquia.

Cuando estaba estrenando los Carismas y estaba ejerciendo su sacerdocio,

como lo relata en su libro: “Jesús está Vivo”

Ahora que lo reflexiono… 

Jesús me estaba dando un curso intensivo de Evangelización y Apostolado,

para que se acelerara mi crecimiento en los conocimientos que debía adquirir

en el ministerio al que había sido llamada. 

O tal vez la sabiduría del cardenal, fue guiada para que solamente yo fuese supervisada…

En realidad no lo sé.. 

En fín, lo importante eran los frutos.

Y lo real era que había muchísimas conversiones.

Al sr. cura, le sobraba el trabajo, para pastorear las ovejitas que aumentaban su rebaño. 

De hecho nacieron varias vocaciones religiosas y eso era el mayor desafío,

para los que detestaban la renovación carismática… 

Pues Jesús seguía haciendo todo igual;

tal como lo hacia cuando caminaba, por los senderos del antiguo Israel.

Pues los milagros seguían remeciendo los corazones…

Jesús sanaba y seguía aumentando la demanda de los que solicitaban auxilio;

ya que vinieron muchas personas buscando alivio y sanación a múltiples dolencias; 

inclusive de los estados vecinos a Jalisco.

Fue allí que se perfeccionó  nuestro conocimiento sobre la influencia que nuestros pecados le proporcionan a Satanás. 

Las cadenas para esclavizarnos, someternos y destruirnos, de diferentes maneras.

En las evangelizaciones, Jesús medicaba las almas y las instruía.

Luego mandábamos a los conversos a que se reconciliaran con los Sacramentos

y así aumentaba el Rebaño que el Sr. Cura pastoreaba en la parroquia.

Y nosotros siempre aprendíamos algo nuevo.

Las Oraciones de Liberación, las realizábamos;

siguiendo las instrucciones que nos daba Jesús; 

con los diferentes Carismas en acción,

que el Espíritu Santo nos proporcionaba al grupo Juvenil de Oración,

y que constaba de alrededor de 3 adultos y siete jóvenes.

Jesús dirigía a través mío, lo que había qué hacer, 

contando con la asistencia y la ayuda del Cielo entero.

PORQUE CADA EXORCISMO

ERA UN COMBATE,

“Ve y vence. Ve y conquista. Ve y nunca olvides que eres un guerrero de Dios. Habla con autoridad. Camina con seguridad. ERES HIJO DEL REY”

CUERPO A CUERPO

Satanás utilizaba todas las estratagemas para NO soltar a sus presas, 

pero el Espíritu Santo nos ayudaba  a bloquear sus argucias…

Y siempre lo vencíamos.

Una de sus tretas favoritas, era fingir que ya se habían ido…

Y se escondían.

Pero con los Carismas podíamos verlos,

y además conocíamos sus nombres.

Al nombrarlos adquiríamos un poder especial sobre ellos;

y les dábamos órdenes específicas, que NO podían ignorar.

Una cosa que me costaba mucho trabajo entender,

era por qué cada vez aumentaba la dificultad para vencerlo…

Y nuestros combates se habían vuelto, cada vez más arduos y difíciles.

En los últimos enfrentamientos,

NO vacilaba en recurrir a la agresión física, tratando de amedrentarnos.

NO nos obedecía…

Y hacía que las liberaciones fuesen largas,

y sumamente laboriosas.

Yo me había acostumbrado a que Dios debía ser Obedecido de inmediato;

  y a que nuestros oponentes NO debían costarnos tanto trabajo… 

Pero las últimas experiencias, parecían contradecir todo esto…

Yo acababa de sanar de una tremenda quemadura. en casi toda mi espalda, baja..

Y ya estaba otra vez teniendo un combate feroz,

donde mi Oponente parecía haberse fortalecido hasta un grado inimaginable.

Un día estábamos orando por un hombre que había venido desde Nayarit,

y pesaba más de 200 kg.

Él estaba recostado en la cama, mientras los demás orábamos por él.

Los Demonios nos ofrecían una resistencia brutal…

Y hacían gala de su rebeldía profiriendo blasfemias atroces.

Por más que los amenazaba, ellos se burlaban y mostraban su soberanía, sobre aquella alma,

encarándose directamente con Dios y retándolo con bestial crueldad,  

Los espíritus inmundos, eran los más groseros…

El que los capitaneaba a todos, era siempre el demonio,

(ángel caído que dominaba, en oposición, al ángel de la guarda)

enumerando los diversos pecados que les permitían poseerlo. 

Por eso se llama Diablo = acusador.

Se burlaban de Dios diciéndole los diversos motivos por los que el hombre poseso,

se negaba a amarlo.

Y NO le interesaba obedecer sus Mandamientos… 

Entonces provocaba visiones, mostrando porqué le deleitaba tanto el pecado.

Y nosotros éramos testigos de la confrontación entre Dios y Satanás,

por el alma especifica, de este nayarita, por el que estábamos luchando,

¡En una forma real!  

Interacción entre Dios y Satanás sobre Job

Cuando los espíritus inmundos, mostraban su soberanía absoluta…

Yo véia que esto, eran como puñaladas arteras,

remolineadas en el Corazón de Dios…  

Y a continuación mostraban los espíritus inmundos, creados en sus pecados

y el motivo por el que ellos tenían la razón para poseerlo y atormentarlo…

Era un festín sanguinario y despiadado , de brutalidad y escarnio. 

Al mismo tiempo que le recriminaban a Dios,

el que Él no tuviera una sola razón para intervenir e impedirles,

lo que ellos habían determinado hacerle, al sujeto de su posesión.

Esto para mí fue demasiado…

Y con impotencia creciente, pensaba en la forma de callarlos.

Lo único que había en la habitación además del Crucifijo,

era un cuadro de la Virgen de Guadalupe,

donde se miraban las rosas cayendo de la tilma de Juan Diego.De forma impulsiva les grité:

 –   ¡¡¡Ya basta!!!

Cómo NO quieren callarse;

en este momento les pongo en la boca una rosa del Tepeyac…

y convierto sus blasfemias en Bendiciones. 

En el Nombre de Jesús lo digo + y en el Nombre de Jesús lo hago+ Amén

Después de esto hubo un silencio total…

Y seguimos con la Liberación.

Pero Satanás NO había terminado.

Aun no comprendo cómo pasó.

Pero de repente, uno de los jóvenes que estaban orando y participando en la batalla;

de pronto estaba debajo de la cama y empezó a ser aplastado,

por el enorme peso de nuestro rehén, que intentábamos liberar.

Le pedí ayuda a Mamá María y a nuestros ángeles de la guarda;

y de pronto…

Con una sola mano, porque con la otra sosteníamos los rosarios, el Agua Bendita…

Y yo, además la Biblia… 

Levantamos la cama y alguien lo arrastró, sacándolo de la mortal trampa.

Entonces Satanás atrapó a otro de los jóvenes que orábamos… 

Y sacándolo a la terraza de la recámara que estaba en el primer piso, 

literalmente lo mandó volando a través del huerto, hasta el abrevadero de los caballos.

31. «¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha solicitado el poder cribaros como trigo;
32. pero yo he rogado por ti, para que tu Fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos.» Lucas 22

La mitad del grupo salió corriendo hasta la piscina,

donde los caballerangos ejercitaban a los corceles y que era donde Lucifer intentaba ahogarlo.

Yo también salí corriendo…

Y en el salón de juegos, que estaba donde empezaba la escalinata;

para  bajar a la sala principal,

me topé con mi sobrinita de cinco años, que estaba desternillándose de risa.

Ante mi mirada interrogante,

me dijo:

–       ¡Ay tía!…

¡Esto es más divertido que las caricaturas en la televisión!

¡Todos los diablos no pueden hablar.

Y se ven muy simpáticos, con una enorme rosa en la boca!…

Por un segundo me paralicé por la sorpresa…

Pero recordé la emergencia…

Y continué mi carrera hasta las caballerizas,

donde Satanás continuaba en sus intentos por ahogar a Octavio.

Cuando llegué a la piscina, me eché un clavado;

levanté la cabeza de Octavio fuera del agua.

Y  abrazándolo, le grité muy enojada a Lucifer:

–        ¡ALTO!

¿Quién te crees que eres para atacarnos así?

Lárgate de aquí.

Te aseguro que esta vez vas a lamentar el combatir con nosotros…

¡Porque todavía NO me conoces…!

¡Y me conocerás!… 

¡Constatarás que de princesa, sólo tengo los genes!

Porque te juro que te voy a hacer llorar…

Sacamos a nuestro valiente hermanito del agua…

Y en el pasto que rodeaba la piscina…

Oré por Octavio mientras lo reanimaba…

Y Jesús lo volvió a la consciencia totalmente intacto.

Empapados pero felices, regresamos a continuar la Liberación.

Aunque sentía de forma maravillosa,

la Portentosa Presencia de mi Señor Único y Trino,

mi resolución no cambió un ápice y al contrario…

Cuando entramos nuevamente a la casa,

YO NO estaba dispuesta a soportarles más majaderías…

Y me sentía tan furiosa, que decidí mandar por la borda,

todos los buenos modales con que Jesús nos dirigía…

Mala decisión, porque no le pedí permiso....

¡Y SIMPLEMENTE LO HICE!

Entonces surgió la charra que siempre ha habitado en mí.

Y aquí emergió uno de mis mayores defectos:

Cuando estoy enojada, NO reflexiono,

ACTÚO.

Este altanero Arcángel le faltaba al respeto a Dios,

Blasfemaba lo que quería y escarnecía con enorme crueldad al Señor.  

¡Esto me dolía tanto…!

Era UN VALENTÓN COBARDE, al que nadie le había puesto un alto…

Y por eso su Soberbia estaba tan inflada.

Mi sobrinita sin querer, me había dado un dato crucial:

Todo lo que yo decía, se hacía¨

Entonces si mi palabra era tan importante

Estuve deliberando en la forma de doblegar tan grande soberbia… 

Pensé en los miedos que tenían supremacía en la sociedad a la que había pertenecido desde que nací… 

Libre del Respeto humano…

Y que sometían la mayoría de sus comportamientos sociales…

Lo más importante eran las apariencias y el PRESTIGIO ante los demás.

Por eso prevalecían los modales elegantes…

Y todo mundo quería pertenecer a una élite en ascenso.  

Entonces recordé el calendario, que estaba sobre una de las paredes en el cuarto de lavado..

y tenía una bella imagen del Carnaval..

.–     ¡Vaya, vaya…!

(una idea PERVERSA empezó a germinar en mi cabeza)

Por eso en las visiones que teníamos sobre el Infierno,

Satanás siempre andaba elegantísimo y desplegando prepotencia y poder. 

En un par de días más, empezaría la Cuaresma…

Lucifer está tan pagado de Sí mismo,

que TODO lo que se relaciona con él, debe ser impresionante…

Recordé sus desafíos, sus burlas, sus despliegues de poder…

Y sus manifestaciones llenas de deslumbrante magnificencia…

Y también CÓMO SE SIENTE INTOCABLE COMO UN  DIOS. 

Estaba tan enojada con él;

que decidí que era el momento de darle una Lección…

Y que NO la olvidara jamás…

CONCLUÍ…

Bueno, veamos que hace;

al proporcionarle una sopa de su mismo chocolate…

Y actué con la misma resolución que lo hacía;

cuando de sacudirme un poco el extremo rigor de mi madre se trataba:

En casos de necesidad, es mejor pedir perdón que pedir permiso…”

Y esto era una emergencia.

Y cómo los jugadores en la mesa de pókar, cuando apuestan todo…

Ya me la estaba jugando por Jesús en el hombre por el que orábamos…

Habíamos recibido varios ataques, que hubieran podido tener un desenlace fatal…

Al menos con tres de los integrantes del equipo de Liberación.

Sólo me faltaba una cosa…

Uno de los miedos más grandes que los exorcistas tienen,

es que los espíritus del poseso puedan penetrar en ellos…

Y así convertirse en una víctima más;

torturada en venganza, por la Maldad de Satanás.

Pero ese Miedo

ES precisamente la TRAMPA Y EL PELIGRO. 

Cuando tienes a Dios de tu lado, NO HAY  porqué tener miedo.

Y cuando confías en Él,

ES CUANDO VES LOS MAYORES MILAGROS…

Yo le había entregado mi vida entera a Jesús.

Y después de 15 años de choques frontales con el Enemigo;

en los que más o menos había aprendido a conocerlo,

Una idea se había metido en mi mente y estaba cristalizándose más fuerte;

durante los últimos combates.

¿La Muerte?

¿Qué es la muerte para el que espera en Dios?

Sólo es el tránsito para el encuentro definitivo con el Amado.

“yo soy hija del León de la tribu de Judá, y estoy tomando posesión de mi Heredad…

Y decidí jugarme el todo, por el TODO.

Si moría, moriría sirviendo al Dios que adoro sobre todas las cosas.

Viéndolo de esta manera, tenía boleto express para reunirme con ÉL…

Todos estos pensamientos, fueron veloces mientras retornaba con nuestro ‘pacientito’… 

Y mi corazón galopó de alegría…

Cuando íbamos a entrar a la habitación nuevamente, me detuve por un momento,

evalué la situación…

Y resolví acabar de una vez por todas con aquella batalla.

Llevábamos muchas horas luchando;

había atentado contra nuestras vidas dos veces.

Satanás seguía sintiéndose Intocable…

Y yo YA NO estaba dispuesta a prolongar aquello.

Así que agarré a toro por los cuernos  

Y APOSTÉ MI TODO… 

DECIDÍ SER LA GUERRERA SUICIDA,

DEL EJÉRCITO DE JESÚS…  

Yo le gané a Satanás este privilegio…

Gracias Padre por cada marca y cada cicatríz que llevo en mi cuerpo y en mi alma, garantizando que la Lucha no ha sido fácil, pero Tú haz sido mi Fortaleza…

Ya NO iba a dar órdenes y esperar a que fuesen obedecidas…

Cuando entramos en la habitación donde yacía el que estaba siendo liberado,

me dirigí directamente hacia él…

Y poniendo mis manos sobre su cabeza,

DECLARÉ: 

–     “Amadísimo Padre Celestial,

Tú que Eres Infinitamente Bueno, Infinitamente Poderoso, Infinitamente Misericordioso,

escucha la Oración que te presento a través del Inmaculado Corazón de María Santísima

y por la Sangre Preciosísima de Jesús.

Te entrego mi cuerpo, mi alma, mi vida y mi espíritu, por mi hermanito,

(dije el nombre de nuestro enfermito)

Por favor PÁSAME A MÍ, TODO LO QUE HAY EN ÉL…

La vida es breve… Se vive una sola vez. Es necesario ser santos, NO A MEDIAS, sino totalmente, para gloria de la Inmaculada y la mayor gloria de Dios…

Y dale a él, todo lo que me has dado a mí:

Tu Perdón, tu salvación, tu sanación, tu Paz, tu Amor.

Y todas las Gracias que tu Espíritu Santo decida.

Soy Tuya mi Señor y deseo serlo siempre por toda la Eternidad.

Te consagro a… al Corazón Inmaculado de María santísima,

para que sea una ovejita del Rebaño de Jesús. Amén

Y los diablos que acaban de entrar en mí,

no saldrán hasta que yo lo ordene

y deberán hacer junto conmigo TODO lo que yo haga.

Me arrodillé ante la Virgen y recé el Angelus. 

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A Ti, celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día alma, vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía, caer en la tentación…

También la honré con “Bendita sea tu Pureza…”

Cuando terminé, besé los piés de la Guadalupana…

Y les dije a mis nuevos huéspedes:

–         ¡BIENVENIDOS!

¡ALABAREMOS AL DIOS ALTÍSIMO!

¡Y LO HARÁN CADA VEZ QUE YO LO HAGA!

¡ Y CON LA ALABANZA CON QUE YO LO HAGA!

Así que si quieren librarse de esto,

NO tienen otra alternativa que correr a postrarse a los Pies de Cristo Rey

y hacer lo que Él les mande.  

Por lo pronto, vamos a cantar…

Salve Reina de los Cielos y Señora de los ángeles,

Salve Raíz, Salve Puerta, que dió paso a nuestra Luz.

Alégrate Virgen Gloriosa, entre todas la más bella…

Y el Salve Regina sonaba triunfal en todas las gargantas,

incluída la del hombre que había sido sanado y liberado…

Verificamos que la Liberación había sido completa y que nuestro rehén estaba totalmente intacto…

Y pudimos proclamar la victoria total en el Nombre de Jesucristo.

Todos nos consagramos nuevamente a los Sagrados Corazones y…

Después de esto,

le dije a Lucifer:

  –        Lo siento amigo, acabas de perder.

Mi tiempo es demasiado valioso, para desperdiciarlo con tus argucias.

Ya NO quiero escuchar tus soberbios desplantes.

Y conmigo NO funcionan tus trucos.

Este rehén YA NO ES tuyo.

Por si no te diste cuenta, pasé sus espíritus inmundos y tus compinches a mi interior,

tanto si estaban dispuestos a hacerlo, como si no.

Yo NO dejo alternativas.

Acabo de liberarlo de sus pecados y de las cadenas con que lo controlabas.

¡ESTÁ LIBRE!

Creo que te metiste con el alma equivocada;

porque todavía tengo otra gran sorpresa para ti y para TODO tu séquito infernal:

–         Esto es una guerra, NO un juego.

Y porque parece que ustedes olvidan con

Quién

se enfrentan;

es necesario darles un pequeño recordatorio. 

Por esto, en el Nombre de Jesús yo los visto a todos ustedes;

con los mismos ropajes que ataviarán los participantes en el Carnaval de Río de Janeiro. 

Los que han promovido el descaro y la indecencia en la mujer,

vestirán los más diminutos y actuales biquinis…

y NO me importa si son masculinos.

Los que alardean de su elegancia varonil,

llevarán los trajes carnavalescos de la Marcha del Orgullo Gay… 

Y al que se atreva a protestar;

LE GARANTIZO MÁS CREATIVIDAD, con su atuendo personal. 

¡Ustedes se lo Buscaron!

Y esto se aplica a todas las Jerarquías.

¿¿¿  E n t e n d i e r o n  ???…

O ¿Se los explico con manzanas, palitos y bolitas?

¡Y NO se los podrán quitar,

HASTA QUE YO LO DECIDA! Amén 

Ahora sí. ya tienen mi permiso para irse,

Y  más les vale que lo hagan rápido, porque me tienen bastante fastidiada.

Y están en peligro de que decida agregarles, otro pequeño inconveniente para ustedes…

Había sido una jornada de más de doce horas,

plagada de fenómenos extraordinarios;

y que me dejaron a mí, totalmente exhausta.

Y todavía faltaban las Consecuencias de mi impulsivo arrebato…

Cuando terminamos, el grupo se disolvió…

Y yo me dormí como un bebé, después de haber sido bañado…

UN EXORCISTA PRIVILEGIADO 1


Para comprender plenamente lo IMPORTANTÍSIMO QUE ES LA CONVERSIÓN

y para ayudarnos a reflexionar seriamente en el tremendo peligro que significa la TIBIEZA

y el modernísimo, CRISTIANISMO LIGTH;

voy a compartirles dos testimonios que espero que al menos los pongan a pensar

en la manera cómo están viviendo su religiosidad cristiana

y apliquen las reformas necesarias, si quieren hacer más perfecta su unión con Dios.

Por la IGNORANCIA ESPIRITUAL, de la que adolecemos la inmensa mayoría de las personas;

no comprendemos plenamente la inmensa TRAGEDIA que significa el Pecado.

Para darnos una idea, basta meditar con verdadera contemplación…

los Misterios Dolorosos del Rosario

Y horrorizarnos con el Infinito Sufrimiento de nuestro Redentor.

En 1980, yo tenía 28 años; estaba casada y tenía tres niños pequeños, la mayor de cinco años.

Trabajaba en una importante empresa federal, había sido educada en colegio de monjas

y mi familia era ultraconservadora en lo que a la práctica de las ‘buenas costumbres’ se refiere.

Mi madre era terriblemente estricta y yo estaba convencida de ser buena católica,

pues estaba criando a mis hijos en el santo temor de Dios, como me enseñaron a mí.

Si alguien me hubiera dicho que tenía un catolicismo de tradiciones,

pero exento de verdadera FE; no lo hubiera aceptado jamás.

Pero un día de otoño, tuve que enfrentar mi triste realidad; 

en el Congreso de Renovación Carismática que se celebró en la Plaza de Toros de la ciudad donde radico: Guadalajara.

El padre Emiliano Tardiff era uno de los conferencistas,

y para no alargar demasiado esto; sólo les voy a decir que Dios en su Infinita Bondad,

me demostró mi gran error y me convertí.

¿CÓMO APRENDÍ LO QUE VERDADERAMENTE ES EL PECADO? 

Después de mi conversión en la plaza de toros,

el Señor me llevó a un curso de Evangelización de un mes en el Templo de San Luis Gonzaga;

éramos 356 catecúmenos y desde el momento en que llegamos,

el sacerdote nos aclaró que no podíamos faltar a ninguna plática;

porque el que lo hiciera no recibiría la imposición de manos.

Había un pastorcito para cada dos bancas y todas nuestras dudas nos las aclaraban ellos.

Fue un adoctrinamiento completo desde el conocimiento más primario de la Doctrina Cristiana.

En la banca que estaba delante de mí,

había un joven como de unos 23 años con el cabello rubio y rostro de querubín,

que luego se casó con la joven que lo acompañaba y que se llamaba David.

Durante la  segunda semana, un viernes y un sábado; David ya no fue al seminario

y luego volví a verlo el lunes siguiente, con un parche negro en uno de sus ojos azules,

que le hacía lucir como si fuera un pirata;

él explicó que el sacerdote le había dado permiso por razones médicas.

La pastorcita lo recibió y él siguió asistiendo hasta finalizar el curso,

donde después nos daría su portentoso testimonio…

Conforme avanzábamos en el conocimiento de nuestra religión,

iban creciendo mis expectativas con respecto al Dios Maravilloso que estaba descubriendo

y me iba enamorando más de Él.

Hasta que llegó el día más esperado de mi vida.

El día que representaba nuestro Pentecostés personal…

Finalizamos el retiro y en la misa de consagración en la que el obispo,

además de los sacerdotes que nos habían evangelizado,

nos impusieron las manos en la cabeza y recibimos el Bautismo en el Espíritu Santo.

Yo miraba fascinada el despliegue asombroso de los dones bellísimos del Espíritu Santo,

en un maravilloso Pentecostés, que se volvía a realizar en aquella tarde de finales de Enero.

Veía a mi alrededor, como unos hablaban y cantaban en lenguas;

otros profetizaban o describían visiones celestiales;

otros más, interpretaban lo que se hablaba en lenguas…

Y muchos lloraban de felicidad por la Presencia Tangible de Dios, en aquella fiesta celestial.

Todos alababan y bendecían…

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Y el obispo se mostraba muy satisfecho.

Cuando llegó mi turno, primero el sacerdote y después el obispo,

pusieron sus manos en mi cabeza y oraron por mí.

Y yo… NADA.

No tuve ninguna manifestación extraordinaria de absolutamente nada.

En mi interior, yo me sentía muy decepcionada.

Lentamente regresé a mi lugar, me senté y sin poder evitarlo comencé a llorar en silencio.

Aunque trataba de pasar inadvertida y que nadie se diera cuenta de lo que me sucedía,

no pude refrenar las lágrimas que brotaban de mis ojos y que casi me ahogaban.

Aunque con mi pequeño manto de encaje, casi me cubrí todo el rostro,

mi pastorcita me había seguido;

se sentó junto a mí, me abrazó y me preguntó qué sucedía…

Me sentí como una niña que hubiera sido invitada a una gran fiesta;

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todos disfrutaron de un banquete maravilloso y recibieron muchos regalos.

Menos yo.

Con voz entrecortada por el llanto le contesté:

–      Teresita, Jesús no me quiere.

A mí no me regaló nada.

Ella sonrió y dijo:

–          No digas eso.

A ti te dio regalos más preciosos que los que son aparatosos.

–          Pero yo esperaba verlo o cuando menos oírlo.

–          Muchos que reciben esos carismas, pronto se olvidan de Él;

o son incapaces de seguirlo por el Camino de la Cruz.

–       No.

A mí no me dieron nada.

Creo que soy la única en toda esta iglesia, que tiene las manos vacías.

¡Mira a todos los demás!

Mi pastorcita tenía entre sus carismas, visión y profecía, además de muchos otros dones,

Y tal vez haciendo uso de ellos, me dijo:

fe-fanoy me dijo:

–          Tienes el don de la Fe.

Yo seguía desilusionada y nada me consolaba.

Y con mi franqueza de siempre,

le contesté:

–          ¿Eso para qué me sirve?

¿Acaso no todos la tenemos? Por eso venimos aquí.

–          La que Dios te acaba de dar,

la vas a necesitar mucho en tu ministerio.

Los dones que recibiste no pueden verse;

pero son los más importantes de todos.

En el futuro, también te darán muchos otros carismas

con los cuales vas a servir poderosamente al Señor.

Ahorita no puedes comprenderlo.

Pero algún día lo harás…

Ven vamos a orar al Sagrario, para dar Gracias.

No muy convencida la acompañé,

y oramos.

parabola de los talentos

En ese momento no tenía la más remota idea, de que cada uno de esos maravillosos ‘dones’,

eran los ‘Talentos’ de la parábola.

Y que teníamos una gran responsabilidad sobre cada uno de ellos.

Pero esa era una lección que paulatinamente aprendería en el futuro,

al comenzar a caminar por la nueva vida que como templo del Dios Vivo,

empezaría a partir de aquel día…

EL MILAGRO DE DAVID

Álvaro Ramírez dijo en una ocasión: “La FEG ha dado para todo”.

Cierto. En 64 años de vida ha servido para hacer grilla estudiantil, tener diputados y pistoleros,

defender al sistema político mexicano, protestar contra Vietnam;

reivindicar el nacionalismo – pero también el socialismo científico–,

solicitar precios bajos en los boletos del pasaje urbano, secuestrar y reprimir,

hacer negocios chuecos, pelearse a muerte entre los mismos compañeros

y tener dos víboras con dos cabezas:

una dentro de la UdeG (Universidad de Guadalajara) y otra fuera.

Fuente:  http://www.proceso.com.mx/?p=293122

Para entender plenamente la historia de David y si quieren comprender todo,

el link de la Revista Proceso les informa una parte de la historia de Jalisco.

UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA

Universidad de Guadalajara,

Sobre todo en la época en que el presidente mexicano Luis Echeverría Alvarez,

concedió refugio político a cientos de chilenos que fueron rescatados por el gobierno mexicano

con tendencias izquierdistas,

después del golpe de estado contra Salvador Allende.

Y fue entonces cuando la FEG, (Federación de Estudiantes de Guadalajara)

empezó una guerra sucia contra la naciente y opositora FER, (Federación de Estudiantes Revolucionarios)

que convirtió nuestra bella ciudad en un campo de batall;

donde estallaban balaceras, un día sí y el otro también, en los lugares más inesperados.

Después de este breve y necesario preámbulo;

volvamos al día cuando lloré…

porque según yo, había salido con las manos vacías de dones celestiales.

Al terminar la ceremonia y la santa Misa de Acción de Gracias, tuvieron lugar los testimonios.

Y el párroco de la Iglesia, tomó el micrófono,

y dijo:

–       ¿Recuerdan cuando les dije que el que faltara a una plática, ya no iba a recibir la imposición de manos?

Bueno, pues un día se me acercó un joven que me dijo:

Padre, pasado mañana me operan del cerebro y yo quiero pedirle permiso de faltar el Viernes y el Sábado.

El Lunes me presentaré de nuevo, si Ud. Me lo permite.’

Yo pensé, este cuate está loco, ¿Cómo va a venir después de dos días de haber sido operado del cerebro?

Para no hacer polémica, lo autoricé.

¡Y grande fue mi sorpresa cuando lo ví el lunes con su parche en el ojo,

muy dispuesto a seguir con la evangelización!

Ahora se queda con ustedes David…N, para contarles como le fue.

Entonces al costado del altar, donde se leen las lecturas;

subió mi compañerito de la banca de adelante y muy sonriente con su parche de pirata,

empezó así:

–      Hermanos, primero déjenme contarles la historia de mi conversión. –y las lágrimas empezaron a correr por sus mejillas-

Desde hace varios años, mi mamá era muy devota del Espíritu Santo.

En la casa tenía un grupo de Oración de carismáticos y cada semana se reunían para orar.

Le encantaba la música y tocaba varios instrumentos;

cuando tocaba el piano, ella compuso un canto que se escucha en todas las misas y dice:

‘Entre tus manos, está mi vida Señor…’ ¿Lo conocen?

Bueno, pues mi santa madre lo compuso.

Soy integrante de la FEG y voy a hablarles con mi léxico antiguo.

Mi mamá estaba con todos sus beatos, cucarachas de iglesia,

embelesados con sus cantos religiosos que me molestaban tanto…

Y luego llegaba yo quemando llanta…

Y entraba a la casa como una tromba, diciendo ‘Abran paso, bola de…!”#$%&/

No me estorben.’

Seguido por mis amigos, que eran igual que yo.

Mi mamá se ponía de todos colores, pero no me decía nada;

sólo se le llenaban sus ojos de lágrimas.

Se apartaban todos asustados aunque ya me conocían…

Y nadie hablaba una palabra.

Yo entraba hasta la habitación donde teníamos las armas.

Y después salía con mis compinches armados hasta los dientes,

para hacer lo que teníamos que hacer.

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Imagínense el contraste;

después que yo me iba ellos seguían orando…

Y mi madre nunca se cansó de repetirme con dulzura:

Hijo, recapacita. Está en juego tu salvación. Mira…’

Aunque trataba de no faltarle al respeto, ¡Cómo me fastidiaba su insistencia!

Lograba zafarme como podía…

Y siempre que quería hablarme de Dios, yo salía huyendo.

Pero un día se enfermó y se puso muy grave.

Cuando estaba agonizando, yo me incliné sobre su lecho y

¡Cómo me arrepentí de todo lo que yo le había hecho!

Pero para mi desgracia o mi bendición en este caso, era más terca que yo.

Y me tiró de pechito:

–          David, de esto ya no me voy a levantar.

El Señor me está esperando.

Si me amas, quiero que me jures delante de Dios, que vas a ir al Congreso de Septiembre en la plaza de toros.

Mira este es tu boleto. Ya te lo compré.

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¡Júramelo niño mío, júramelo!

Es lo único que me detiene para ya descansar en paz.

David, ¿Me lo juras?…

Hermanos, díganme ¿Cómo se le niega algo a una madre, en un momento así?

Aunque yo no tenía ni la más remota intención de cumplirlo, se lo juré.

Y ella partió para siempre.

Cuando llegó la fatídica fecha, yo estaba renuente…

Y le daba vueltas al boleto con ganas de tirarlo a la basura.

Pero algo muy fuerte me detenía…

Y finalmente me decidí: “Voy a ir.

Entro a la plaza y me salgo como bala. Yo creo que con eso ya cumplí…

Y me voy a olvidar de todas estas chingaderas…”

Y como lo pensé lo hice.

Llegué, entregué el boleto, entré a la plaza y estaba llena hasta el tope.

Oí los cantos y recordé el grupo que cantaba en mi casa, mientras mi madre tocaba el piano…

Pensando en todo esto, me senté más o menos a la mitad del graderío.

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Y cuando oí los cantos, me acordé de mi mamá y de todas las cosas que ella me decía…

y que yo no quería oír.

Entonces dije:

Bueno. Me quedo un poquito más.’

Me quedé mirando la arena y las graderías y dije:

¡Caray! Está más lleno que cuando hay corridas…’

Entonces cuando menos acordé, la gente había desaparecido, como si una nube la hubiera cubierto…

Y pensé: ‘¡Diablos! Ya estoy imaginando cosas.

Estos chiflados ya me contagiaron de sus delirios’

Pero en ese mismo instante, ví a una persona delante de mí.

Y cómo yo estaba sentado y agachado; sólo le veía los pies y la parte baja de una túnica blanquísima.

Observé y ví que a pesar de que traía unas sencillas sandalias,

se podía mirar los agujeros de dos llagas rojas y brillantes, como si las acabaran de abrir.

Empecé a levantar la mirada muy despacio y solamente llegué hasta la cintura,

porque ya no pude seguir…

Mi cabeza me estallaba…

¡No puede ser que yo esté mirando a…!

¡OH NO! ¡Esto no es posible!

¡Porque yo…! ¡Porque yo soy…!

¡Yo soy…!

¡Oh, No!

¡Yo soy…!

61

Y una Voz hermosísima y llena de dulzura,

completó lo que yo tenía atorado en la garganta,

mientras me extendía dos manos varoniles y preciosas,

que también tenían dos llagas impresionantes

y en los dedos fulguraban dos argollas matrimoniales de fino oro.

A estas alturas, la voz de David era un ronco sollozo entrecortado,

que sin vergüenza alguna, continuó mientras seguía llorando:

Era Jesús de Nazareth.

Y me dijo firmemente y con ternura:

–          ERES UN ASESINO.

Lo sé.

Pero también eres mi hijo y aún así, TE AMO.

. Y TODOS TUS PECADOS YA LOS PAGUÉ EN LA CRUZ.

Estoy aquí, ante ti; por las oraciones y los sufrimientos de tu madre.  

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Yo no fui capaz de levantar el rostro y nunca le miré la cara.

Sentía una vergüenza que me es imposible describírselas.

Entonces Él, extendió la mano derecha hacia mí y me ofreció una de las argollas,

que pareció más deslumbrante todavía,

mientras me decía:

Si tú me aceptas esta Alianza, se hará efectiva la Redención que pagué por ti.

Y vendrás a mi Reino donde ya se encuentra tu madre Conmigo.

Lo único que pude hacer fue extender mi mano izquierda;

mientras Jesús me deslizaba la alianza en mi dedo anular…

Y luego Él se ponía la otra en su dedo anular.

Se despidió diciéndome: ‘Ve al sacerdote y confiésate.

Y esta Alianza es un Pacto de Amor entre tú y Yo’

Cuando desapareció, ya no pude controlar mis lágrimas.

A pesar de que todos los sacerdotes que estaban confesando afuera y alrededor de la plaza de toros,

tenían unas colas enormes para oír confesiones, no sé como encontré uno que se estaba desocupando,

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y duré confesándome ¡Cuatro horas!

Cuando el padre me dio la absolución, me sentí ligero como una pluma…

Y disfruté los otros dos días del retiro.

¡Fue una cosa gloriosa, como no la había vivido jamás!

L A   B A L A   F U G I T I V A

Un tiempo después, se dieron las circunstancias para que yo terminara viviendo esta evangelización con todos ustedes.

Pero justamente cuando estaba a punto de venir;

me llamaron para decirme que ya estaba programado todo para la operación que yo necesitaba…

Y que ya tenía un par de años esperando.

Le pedí al Señor que Él me ayudara, porque no quería perderme la evangelización…

Y por eso le pedí permiso al señor cura.

Lo que pasa es que…

¿Se acuerdan de la balacera que hubo afuera de la Facultad de Leyes, donde hubo varios muertos y muchos heridos?

Bueno, pues uno de los heridos era yo.

Tenía una esquirla de bala alojada en el cerebro…

Y otro balazo quedó a un par de mm del corazón ¡Sin tocarlo!

Y los doctores no me habían querido operar,

porque las dos intervenciones eran muy peligrosas…

No querían que me les muriera en el quirófano.

Preferían esperar a ver si la bala se movía un poquito, para que ya no fuera tan peligroso.

Así pasó el tiempo y yo seguía con mi vida normal, salvo unos dolores de cabeza.

Pero después de Navidad no sé qué pasó, que de repente me llamaron,

y dije:

Bueno, si me muero; al menos voy a estar con Jesús… 

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Y voy a ver a mi mamá.’

En el Hospital Santa María Chapalita, el neurocirujano decidió,

que por lo que mostraba la radiografía,

podía operarme sacándome el globo ocular

y a través de la cavidad del ojo, hacer la incisión y extraer la esquirla.

Y así lo hizo.

Luego me volvió a poner el ojo en su lugar y no tengo cicatrices visibles.

Solo tengo que traer este parche y voy a ir la próxima semana, para que me den de alta.

Pero también quiero platicarles otro milagro que me hizo Jesús.

Cuando me tenían anestesiado, todo salió tan bien; que el doctor quiso aprovechar la anestesia,

para sacarme la bala que tenía en el pecho…

Y mandó pedir el aparato de rayos X ambulatorio;

para ver si la bala ya se había movido lo suficiente, para operarme sin peligro.

Pero ¿Qué creen?

En la radiografía no salía nada;

más que la trayectoria cicatrizada en los pulmones…

Y la bala… ¡No estaba!

El doctor se enojó mucho y dijo que las balas no desaparecen así como así.

Y lo que había pasado, era que ese mugrero de aparato, ya se había descompuesto.

Me llevaron dormido hasta la sala de rayos X y la bala tampoco apareció.

Todavía dormido, me llevaron de tour por toda la ciudad…

Y hasta en el Hospital Civil,

hospital civil de Gua

Hospital Civil Fray Antonio Alcalde, en la ciudad de Guadalajara

LA BALA TAMPOCO APARECÍA.

Aquí están las radiografías miren. –Y levantó triunfante un sobre grande y café,

que contenía todos los estudios médicos que le realizaron durante toda la noche,

por todos los hospitales de Guadalajara.

Luego David agregó:

–     No me querían dar de alta.

Pero yo les dije: Jesús es mejor Médico que ustedes y ÉL me sacó la bala.

Ya me voy porque mañana tengo un compromiso muy importante.

Dejen de chingar y mejor pónganse a leer el Evangelio de San Marcos…

Y verán todas las cosas que ÉL SABE HACER.

(Esto se lo oí decir a mi mamá muchas veces:

que si le quitaban al Evangelio de San Marcos los milagros, ¡Se quedaban sin Evangelio!)

San Marcos Evangelista

Por lo pronto yo me quité la bata y me vestí.

Y los doctores estaban tan desconcertados, que ni siquiera intentaron detenerme,

pues sabían muy bien quién era yo.”

La forma tan graciosa como David hablaba y el constatar las maravillas de Jesús,

nuestro Dios Vivo y Resucitado que seguía haciendo tales milagros,

hizo que toda la Iglesia estallara en aplausos y alabanzas para Nuestro Dios Vivo y Poderoso.

273 EL LASTRE DE LA RIQUEZA


273 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Es en la casa de Cafarnaúm, a la sombra de los árboles en el huerto umbrío,

temprano  por la matutina.

Los apóstoles se fueron a predicar.

Jesús cura a unos enfermos, acompañado de Mannaém.

Que ya no lleva ni el precioso cinturón ni la lámina de oro en la frente:

sujeta su túnica un cordón de lana; una cinta de tela, como la prenda que cubre su cabeza.

Jesús tiene descubierta la cabeza, como siempre cuando está en casa. 

Una vez que ha terminado de curar y de consolar a los enfermos,

sube con Manahén a la habitación alta.

Aunque parece que la canícula ha terminado, el sol todavía calienta implacable…

Se dirigen hacia la parte mas sombreada y fresca.

Y se  sientan los dos en la pequeña terraza de la ventana que mira al mont

Mannaém dice:

–       Dentro de poco empezará la vendimia.

Jesús le contesta:

–       Sí.

Luego vendrá la Fiesta de los Tabernáculos…

Y el invierno estará a las puertas.

¿Cuándo piensas partir?

–       ¡Mmm!…

De mi parte no me iría nunca…

Pero pienso en el Bautista.

Herodes es una persona débil.

Si se le sabe influir

Se le puede sugestionar para que haga el bien y si no se hace bueno;

por lo menos que no sea sanguinario.

Desgraciadamente son pocos los que le aconsejan bien.

¡Y esa mujer!… ¡Esa mujer!…

Yo quisiera estar aquí hasta que regresen tus apóstoles.

Aunque mi ascendencia ha disminuido, desde que saben que sigo los senderos del Bien.

Pero no me importa.

Quisiera tener la verdadera valentía, de saber abandonar todo para seguirte completamente,

como aquellos discípulos que estás esperando.

¿Lo lograré alguna vez?

Nosotros que no pertenecemos a la plebe, somos más obstinados para seguirte.

¿Por qué será?

–      Porque los tentáculos de las míseras riquezas os retienen.

–      Conozco a algunos que no son tan ricos, pero sí son doctos o están en camino de serlo.

Y tampoco vienen. 

–       También están retenidos por los tentáculos de las míseras riquezas.

No se es rico sólo de dinero.

Existe también la riqueza del saber.

Pocos llegan a la confesión de Salomón: “Vanidad de vanidades, todo es vanidad”,

considerada de nuevo y ampliada -no tanto materialmente cuanto en profundidad-

en Qohélet.

¿Lo recuerdas?

La ciencia humana es vanidad, porque aumentar sólo el humano saber

“es afán y aflicción de espíritu. 

Y quien multiplica la ciencia multiplica los afanes”.

En verdad te digo que es así.

Como también digo que no sería así, si la ciencia humana estuviera sostenida y refrenada

por la sabiduría sobrenatural y el santo amor a Dios.

El placer es vanidad, porque no dura;

arde y rápido se desvanece dejando tras sí ceniza y vacío.

Los bienes acumulados con distintas habilidades son vanidad, para el hombre que muere,

porque con los bienes no puede evitar la muerte, y los deja a otros.

La mujer, contemplada como hembra y como tal apetecida, es vanidad.

De lo cual se concluye que lo único que no es vanidad es el santo temor de Dios

y la obediencia a sus Mandamientos.

O sea, la sabiduría del hombre, que no es sólo carne,

sino que posee la segunda naturaleza: la espiritual.

Solo el que logra ver la vanidad de todo lo mundano,

logra liberarse de cualquier tentáculo de pobres posesiones

e ir libre al encuentro del Sol.

–      ¡Quiero recordar estas palabras!

¡Cuánto me has dado en estos días

Ahora puedo ir entre la inmundicia de la corte, que les parece brillante solo a los necios.

Que parece poderosa y libre y es solo miseria, cárcel y oscuridad.

Me llevaré un tesoro que me permitirá vivir allí mejor, a la espera de lo superior.

Pero, ¿Llegaré alguna vez a esta meta sublime, que es pertenecerte totalmente?

–       Lo lograrás.

–       ¿Cuándo?

¿El año próximo?

¿Más adelante todavía?

¿O hasta que la ancianidad me haga prudente y sabio?

–        Lo lograrás.

-Llegarás… alcanzando la madurez de espíritu….

Perfección de voluntad y a una decisión perfecta

En el término de unas cuantas horas.

Y al decir esto, Jesús sonríe de una manera enigmática.  

Pues ha lanzado su mirada hacia el futuro y ve el heroísmo del que será capaz su discípulo.

Mannaém lo mira pensativo y escrutador…

Pero no pregunta nada más.

Después de un largo silencio que interrumpe Jesús,

al preguntar:

–        ¿Has estado alguna vez con Lázaro de Bethania?

–         No, Maestro.

Nos hemos encontrado algunas veces.

Puedo decir que no;

que si hubo algún encuentro, no puede llamarse amistad.

Ya sabes.

.

Yo con  Herodes, Herodes contra él…

Por tanto…

–        Ahora Lázaro te mirará más allá de estas cosas.

Te mirará en Dios…

Procura tratarlo como condiscípulo.

–        Lo haré si Tú así lo quieres…

Se oyen voces llenas de alarma en el huerto, que buscan al Maestro.

Preguntan con angustia:

–        ¡El Maestro!

–       ¡El Maestro!

–       ¿Está aquí?

Responde la voz cantarina de la dueña de la casa:

–        Está en la habitación de arriba.

¿Quiénes sois?

¿Estáis enfermos?

—       No. – 

         Somos discípulos de Juan. 

–       Y  queremos ver a Jesús de Nazaret.

Jesús se asoma por la ventana,

y dice:

—      Paz a vosotros…

Ellos levantan la cabeza  y los reconoce,

invitándoles:

–      ¡Oh!

¿Sois vosotros?

¡Venid! ¡Venid!

Sus  pasos apresurados suben por la escalera.

Son los tres pastores: Juan, Matías y Simeón.

Jesús deja la habitación y va a su encuentro a la terraza.

Manahén lo sigue.

Se encuentran justamente en el punto en que la escalera termina en la soleada terraza.

Los tres se arrodillan y besan el suelo.

Mientras Jesús los saluda.

–       La paz sea con vosotros…

Levantan la cabeza y muestran un rostro lleno de dolor.

Ni siquiera viendo a Jesús se sosiegan.

Su grito ahogado por el llanto:

–       ¡Oh, Maestro!

Juan habla en nombre de los demás:

–      Y ahora recógenos, Señor.

Porque somos tu herencia.

Y las lágrimas se deslizan por la cara del discípulo y de sus compañeros.

Jesús y Mannaém dan un solo grito:

–        ¿¡Juan!?

–        ¡Lo mataron…!

La noticia cae como un rayo que paraliza hasta el aire, en un silencio horrorizado.

Cuyo  enorme fragor cubre todos los ruidos del mundo,

a pesar de que haya sido pronunciada en voz muy baja.

Petrifica a quien la dice y a quien la oye.

Y se produce un rato de silencio tan profundo…

Que parece extenderse en su  profunda inmovilidad también en los animales,

las frondas y el aire,

Porque es como si la Tierra entera, para recoger esta palabra y sentir todo su horror,

suspendiera todo ruido  propio.

Queda suspendido el zureo de las palomas, truncada la flauta de un mirlo,

enmudecido el coro de los pajarillos.

Y como si de golpe se le hubiera roto el artilugio, una cigarra detiene su chirrido al improviso,

mientras se detiene el viento que, haciendo frufrú de seda y crujido de palos,

acariciaba las pámpanas y las hojas.

Jesús palidece.

Sus ojos se agrandan.

Vidrian por el llanto que se asoma.

Abre los brazos.

Su voz es más profunda, por el esfuerzo que hace para que sea firme y tranquila.

Y dice:

–       Paz al Mártir de la Justicia y a mi Precursor.

Cierra los ojos y los brazos sobre su pecho.

Su espíritu ora.

Entrando en contacto con el Espíritu de Dios y el de Juan  Bautista.

Mannaém no dice nada, no hace ningún gesto, ni se atreve ni a moverse.

Al revés de Jesús, se  pone colorado y la ira lo invade.

Se pone rígido y paralizado.

Toda su turbación se manifiesta en el movimiento mecánico de la mano derecha,

que sacude el cordón de la túnica y de la izquierda, que instintivamente busca el puñal

Pero no lo encuentra, porque se le olvidó que está desarmado.

Pues para poder ser discípulo del manso, es requisito para estar cerca del Mesías.

Y mueve la cabeza compadeciéndose de su fragilidad

y de sentirse tan impotente. 

Jesús recupera la Majestad Divina que le es habitual.

Y tan solo le queda una profunda tristeza, dulcificada con paz.

Con voz serena dice:

–       Venid.

Me lo contaréis.

De hoy en adelante me pertenecéis.

EVANGELIO DE SAN MARCOS

Capítulo 6

Muerte de Juan el Bautista

14. Se enteró el rey Herodes, pues su nombre se había hecho célebre. Algunos decían: «Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas.»

15. Otros decían: «Es Elías»; otros: «Es un profeta como los demás profetas.»

16. Al enterarse Herodes, dijo: «Aquel Juan, a quien yo decapité, ése ha resucitado.»

17. Es que Herodes era el que había enviado a prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con quien Herodes se había casado.

18. Porque Juan decía a Herodes: «No te está permitido tener la mujer de tu hermano.»

19. Herodías le aborrecía y quería matarle, pero no podía,

20. pues Herodes temía a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía; y al oírle, quedaba muy perplejo, y le escuchaba con gusto.

21. Y llegó el día oportuno, cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea.

22. Entró la hija de la misma Herodías, danzó, y gustó mucho a Herodes y a los comensales. El rey, entonces, dijo a la muchacha: «Pídeme lo que quieras y te lo daré.»

23. Y le juró: «Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino.»

18. Porque Juan decía a Herodes: «No te está permitido tener la mujer de tu hermano.» 19. Herodías le aborrecía y quería matarle, pero no podía, Marcos 6

24. Salió la muchacha y preguntó a su madre: «¿Qué voy a pedir?» Y ella le dijo: «La cabeza de Juan el Bautista.»

25. Entrando al punto apresuradamente adonde estaba el rey, le pidió: «Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista.»

26. El rey se llenó de tristeza, pero no quiso desairarla a causa del juramento y de los comensales.

27. Y al instante mandó el rey a uno de su guardia, con orden de traerle la cabeza de Juan. Se fue y le decapitó en la cárcel

28. y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre.

29. Al enterarse sus discípulos, vinieron a recoger el cadáver y le dieron sepultura.

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226 ¿QUÉ ES LA VERDAD?


226 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Han llegado a los límites de la ciudad de Tiberíades y salen al camino polvoriento, que lleva a Caná.

A los lados hay huertos.

Jesús se adentra en uno y se detiene a la sombra de los árboles de tupido follaje.

Llegan las mujeres.

Y luego el jadeante romano, que realmente ya no puede más.

Se pone un poco separado, a una distancia donde puede escuchar;

no habla, pero mira.

Jesús dice:

–     Mientras descansamos…

Tomemos nuestros alimentos.

Allí está un pozo y cerca un campesino.

Id a pedirle agua.

Van Juan y Tadeo.

Vuelven con una jarra que gotea la fresca agua;

seguidos por el campesino, el cual les ofrece unos espléndidos higos.

Jesús lo bendice:

–     Dios te lo compense en tu salud y en tu cosecha.

El campesino pregunta:

–    Dios te proteja.

¿De veras eres el Mesías?

–    Sí.

–     ¿Eres el Maestro, verdad?

–     Lo soy.

–     ¿Vas a hablar aquí?

–     Nadie lo desea. 

El romano grita:

–     ¡Yo, Maestro!

¡Más que el agua, que tan buena es para quien tiene sed! 

Jesús le pregunta: 

–     ¿Tienes sed?

–     Mucha.

He venido corriendo detrás de Ti, desde la ciudad.

–     No faltan en Tiberíades fuentes de agua fresca.

–    No me comprendas mal, Maestro.

O no finjas no comprenderme.

He venido detrás de Ti, para oírte hablar.

–     ¿Por qué?

–     No sé por qué, ni cómo…

Fue al ver a esa mujer… (Y señala a la Magdalena)

No sé.

Algo me dijo desde mi interior: ‘Aquel Hombre te dará lo que todavía no sabes’ 

Y heme aquí.

Jesús ordena:

–     Dadle agua e higos.

Que el cuerpo cobre fuerzas.

–    ¿Y la inteligencia?

–     La inteligencia cobra fuerzas y refrigerio, en la Verdad.

–     Por esta razón te seguí.

He buscado la verdad en todas partes y encontré corrupción. 

En las mejores doctrinas hay siempre algo que no es bueno.

He llegado hasta el envilecimiento de tener asco de mí mismo y de causarlo;

sin otro futuro que la hora en que vivo.

Le dan al romano los higos, un pan y una botija con agua…

Jesús lo mira de hito en hito, mientras come el pan y los higos que le trajeron los apóstoles.

Pronto termina la comida.

Jesús, permaneciendo sentado, empieza a hablar;

como si estuviera exponiendo una simple lección a sus apóstoles.

Y todos se agrupan a su alrededor.

El campesino también se queda cerca.

–   Hay muchos que buscan la Verdad toda su vida, sin llegar a encontrarla.

Y es porque la buscan donde no está.

Parecen dementes que quieren ver teniendo una coraza de bronce que les tapa los ojos.

Y buscan con aspavientos espasmódicos, tan convulsamente, que se alejan cada vez más de la Verdad.

O la tapan arrojando encima de ella cosas que su propia búsqueda frenética remueve y hace caer.

No puede sucederles sino esto, porque buscan donde la Verdad no puede estar.

Para encontrar la Verdad es necesario unir el intelecto con el amor.

Y mirar las cosas no sólo con ojos sabios, sino también con ojos buenos,

Porque la bondad vale más que la sabiduría.

Quién ama siempre llega a descubrir una huella que lo lleva a la Verdad.

Amar no quiere decir gozar de la carne y por la carne.

Eso no es amor, es sensualidad.

Amor es amar al prójimo, para saber amar a Dios.

Este es el camino que lleva a la Verdad y la verdad es Dios.

Muchos son los que se pasan la vida buscando la Verdad, sin llegar a encontrarla. 

Amor es el afecto de corazón a corazón, de parte superior a parte superior;

por el que en la compañera no se ve esclava, sino la generadora de los hijos, sólo eso.

O sea, la mitad que forma con el hombre un todo que es capaz de crear una vida, varias vidas…

O sea, la compañera que es madre, hermana, hija del hombre;

que es más débil que un recién nacido o más fuerte que un león, según los casos.

Y que como madre, hermana, hija; debe ser amada con respeto confidencial y protector.

Lo que no es cuanto Yo digo, no es amor, es vicio.

No conduce hacia arriba sino hacia abajo.

No a la Luz sino a las Tinieblas, no a las estrellas sino al fango.

Amar a la mujer para saber amar al prójimo, amar al prójimo para saber amar a Dios.

¿Alguien conoce a otro Hombre que HAYA resucitado?

He aquí la vía de la Verdad.

La Verdad está aquí, hombres que la buscáis.

La Verdad es Dios.

La clave para comprender lo cognoscible está aquí.

Doctrina, sin defecto sólo la de Dios.

¿Cómo podrá el hombre dar respuesta a sus porqués, si no tiene a Dios que le responda?

¿Quién podrá descubrir los misterios de la Creación -aun sólo y simplemente éstos – ,

sino el Hacedor supremo que lo ha hecho?

Sólo Dios puede dar respuesta a los misterios de lo creado; porque

¿Cómo se puede comprender el prodigio viviente que es el hombre?

¿El ser en el que se funde la perfección animal, con lo inmortal que es el almapor la que somos dioses?

¿Cómo comprender el prodigio vivo que es el hombre,

ser en que se fusiona perfección animal, con aquella perfección inmortal que es el alma?

Si, dioses somos, si tenemos viva en nosotros el alma.

Todo en la Creación habla de Dios.

Todo explica a Dios.

Todo lo descubre y manifiesta.

Si la ciencia no se apoya en Dios, se convierte en error que envilece.

El saber no es corrupción, si es Religión.

Quién tiene su saber en Dios, no cae;

porque conoce su dignidad;

porque cree en su futuro eterno…

Y Jesús se explaya explicando ampliamente, La Sinfonía de la Creación… cap. 8 de Nerón, el 29 de Octubre de 2016,) (1)

Es decir, libre aquellas culpas que envilecerían incluso al animal…

Y que, no obstante, el hombre cumple y se gloría de cumplir.

A vosotros, buscadores de la Verdad, os digo las palabras de Job:

“Pregunta a los jumentos y te instruirán, a las aves y te lo indicarán.

Habla a la Tierra y ella te responderá, a los peces y te lo darán a conocer”.

Sí, la Tierra, esta tierra que verdece;

esta Tierra florida, esta fruta le va creciendo en los árboles, estas aves que procrean;

estas corrientes de viento que distribuyen las nubes;

este Sol que no yerra su alba desde hace siglos y milenios…

Todo habla de Dios, Todo da explicación de Dios, Todo descubre y revela a Dios.

Si la ciencia no se apoya en Dios viene a ser error.

¡Premio Nobel a la soberbia!… (Y lamento completo por su ceguera voluntaria, para lo espiritual)

Y no eleva; antes bien, degrada.

El saber no es corrupción si es religión.

Quien sabe en Dios no cae, porque siente su dignidad, porque cree en su futuro eterno.

Mas es necesario buscar al Dios real.

No fantasmas, que no son dioses, sino sólo delirios de hombres envueltos en las vendas de la ignorancia espiritual.

Por lo cual no hay traza de sabiduría en sus religiones ni de verdad en sus fes.

Toda edad es buena para venir a la sabiduría.

Es más, siguiendo con Job, se lee:

`Al atardecer te nacerá como una luz meridiana;

cuando te creas acabado, surgirás como la estrella de la mañana.

Te verás lleno de confianza por la esperanza a tí reservada”.

Basta la buena voluntad de encontrar la Verdad.

Y antes o después la Verdad se dejará encontrar.

Pero, una vez hallada, ¡Ay de quien no la siga!

Imitando a los obstinados de Israel, los cuales, teniendo ya en su mano el hilo conductor para encontrar a Dios

con todas las cosas que de Mí afirma el Libro, no quieren someterse a la Verdad.

Y la odian, acumulando en su intelecto y en su corazón, los cúmulos del odio y las fórmulas.

Y no saben que la Tierra, a causa del excesivo peso, se abrirá bajo su paso.

Que se cree victorioso, cuando en realidad no es sino un paso de esclavo de los legalismos,

del rencor, de los egoísmos…

Y se los tragará.

Y caerán al lugar de los culpables conscientes de un paganismo que es más culpable;

que el que algunos pueblos se han dado a sí mismos, para tener una religión con que conducirse.

¡¡¡Una verdad demasiado dolorosa…!!!

Yo, de la misma forma que no rechazo al hijo de Israel que se arrepiente,

no rechazo tampoco a estos idólatras, que creen en aquello que les fue propuesto, para que lo creyeran.

Y que dentro en su interior, gimen:

“¡Dadnos la Verdad!”.

Luego concluye diciendo:

He terminado.

Ahora descansaremos en este lugar verde, si el dueño lo permite.

Al atardecer iremos a Caná».  

Crispo dice; 

–     Señor, te dejo.

Esta misma noche me iré de Tiberíades, pues no quiero profanar la ciencia que me has dado.

Dejo esta tierra.

Me retiraré con mi siervo a las costas de Lucania.

Tengo allá una casa.

Mucho es lo que me has dado.

Comprendo que más no puedes darle al viejo epicúreo.

Pero con lo que me has dado, ya tengo con qué reconstruir mi vida y mi pensamiento.

Y… pide a tu Dios por el viejo Crispo, el único de Tiberíades que te escuchó.

Ruega porque antes del desfiladero de Líbítina pueda volver a escucharte.

Y con la capacidad que espero poder crear en mí, apoyándome sobre la base de tus palabras,

para comprenderte mejor y comprender mejor la Verdad.

Adiós, Maestro».

Y lo saluda a la usanza romana, como saludan los militares a su emperador… 

Pero luego, al pasar junto a las mujeres, que están sentadas un poco aparte,

se inclina ante María de Mágdala.

Diciéndole con admiración y gran respeto:

–     Gracias María.

¡Qué bueno es haberte conocido!

Has dado a tu viejo compañero de festines, el Tesoro buscado.

Si llego a donde ya estás, te lo deberé a tí, hermosa señora….

Adiós.

Y se va.

Magdalena se lleva las manos sobre el corazón, llena de júbilo.

Y con sus brazos cruzados sobre su pecho, con expresión asombrada y radiante.

Avanza de rodillas, sobre la tierra del huerto y se arrastra hasta donde está Jesús. 

Diciendo: 

–    ¡Oh! ¡Señor!

¡Señor, mío! ¡Mi Rabboní!

¿Entonces es verdad que puedo conducir otros al Bien?

¡Oh, mi Señor!

¡Esto es demasiada bondad!

Y postrándose hasta meter su rostro en la hierba, besa los pies de Jesús.

Y los humedece de nuevo con el llanto…

Ahora de agradecimiento.

de la gran enamorada de Mágdala.

 (1)LA SINFONIA DE LA CREACION

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EL TERCER PURGATORIO


Habla Dios Padre

Hijitos Míos, desde que sois pequeñitos, vosotros vais a la escuela, vais creciendo y vais aprendiendo de muchas materias.

Se va aumentando la base del conocimiento que primeramente os dieron vuestros padres, con el que luego vais tomando de la escuela,

de la universidad y luego de que vosotros mismos vais tomando de los libros.

¿Qué pasaría Mis pequeños, si después de tener todo ese conocimiento no hicierais nada?,

¿Qué os quedarais con el conocimiento, que no lo compartieras, que no trabajarais con lo que aprendisteis?

¿Para poder vivir del fruto de ese conocimiento?

Dirían que fue inútil en vuestra vida, que os hubierais llenado de tanto conocimiento;

aunque hubierais hecho una maestría o todavía más, un doctorado, para nada.

Lo mismo sucede en la vida espiritual.

Si vosotros os llenáis de Conocimiento y aún a pesar de que tuvierais por ejemplo, Mi Gracia

y que Yo os transmitiera directamente Conocimiento Divino, Sabiduría Divina,

leyerais infinidad de libros, que os llenarais de gran conocimiento religioso, un gran alimento para el alma;

Conócete, Acéptate, Supérate…” San Agustín de Hipona

si no dierais nada de esto, sería inútil, sería una pérdida de tiempo;

sería estéril vuestra vida espiritual y en vuestra vida humana.  

LA VIDA EN LA TIERRA ES LA OPORTUNIDAD

QUE TENÉIS PARA CONOCERME POR MEDIO DE LA FE

Y APRENDER A AMAR

PRACTICANDO ESE AMOR CON EL AMOR AL PRÓJIMO

Voy a esto, Mis pequeños:

Todo lo que obtenéis de Mí, si no lo ponéis en obras, de nada sirve lo que aprendísteis.

Es una obligación Divina dar a vuestros hermanos lo que Yo os doy,

tanto en las capacidades que vosotros tenéis en lo humano, como en lo espiritual.

Yo os las he regalado, Yo os las di para que vosotros las potencializárais.

Vosotros de ninguna forma podéis obtener capacidades si no habéis nacido con ellas.

Y si nacisteis con ellas, Yo os las di, Mis pequeños;

son Mis regalos para cada uno de vosotros.

Pero si el Conocimiento que se obtiene no se da, os repito:

es estéril vuestra vida y ahí es a donde os quiero llevar:

a las Obras de Misericordia.

Debéis dar el Conocimiento, debéis ayudar a vuestros hermanos, os debéis dar a vuestros hermanos.

Y de ésa forma, empezaréis a hacer dinámico todo Mi Amor y Conocimiento que Yo os doy;

para eso os mandé a Mi Hijo.

Os mandé a Mi Hijo, para que os enseñara todo esto. 

 Él, siendo Mi Hijo y siendo Dios, pudo haberse quedado en el Reino de los Cielos.

Pero Él, con todo ese Conocimiento Divino, os lo dio;

caminó entre los hombres, ahí está lo dinámico, convivió con gente de todos niveles para darse y para dar.

No mandó a ángeles, se pudo haber quedado aquí en el Reino de los Cielos, pudo haberMe pedido eso: 

mandar emisarios, ángeles que enseñaran a los hombres.

Pero Yo le pedí que bajara a la Tierra y que conviviera entre vosotros y ahí entra la primera parte del fruto del Amor, que es la humildad.

Si no tenéis humildad y ésa empieza Conmigo, con vuestro Dios, no sois nada.

El aceptó como Hijo Mío, en Obediencia, en Humildad Divina, convivir entre vosotros.

Todo un Dios inmenso, inconmensurable,

enseñándoos en su propia Persona lo que son las Virtudes, lo que es el Amor.

Aprendisteis del Maestro por excelencia.

Aprendiste de todo un Dios, cómo os debéis comportar.

Hubierais tenido pretexto de alguna forma, si Yo hubiera enviado otro tipo de emisario a enseñar a los hombres.

“Cuando sientas que ya no sirvas para nada, TODAVÍA PUEDES SER SANTO” San Agustín

No tendría la Perfección que tiene Mi Hijo.

Así no tenéis pretexto y por otro lado, tenéis el Conocimiento real y Divino;

en el cual no podéis tener ningún tipo de duda de lo que debéis hacer, para que también podáis ser perfectos.

Aquellos que han buscado ésa vida que dejo Mi Hijo, ésas Enseñanzas que él os dio;

encontraron la santidad, porque además se dieron igual que Él,

recibieron Sabiduría Divina, porque Me la pidieron,

porque Me buscaron,

porque hicieron a un lado el mundo y prefirieron la perla preciosa que Soy Yo, vuestro Dios.

Y al tener ésa perla preciosa, se dieron cuenta del tesoro tan grande y lo compartieron:

y a eso estáis llamados todos vosotros, Mis pequeños.

Podéis alcanzar la santidad y debéis alcanzarla para entrar fácilmente al Reino de los Cielos,

La santidad es hacer siempre con alegría, la VOLUNTAD DE DIOS

porque ningún alma entra al Reino de los Cielos si no es santa.

Os purificáis en la Tierra u os purificáis en el Purgatorio.

Pero tenéis que alcanzar la santidad para estar en el Reino de los Cielos.

Y si seguís el ejemplo de vida de Mi Hijo Jesucristo, es como alcanzareis la santidad en la Tierra.

Y podréis pasar fácilmente al Reino de los Cielos al momento en que Yo os mande llamar;

al final de vuestra vida, de vuestra misión en la Tierra.

Por eso os repito, el Conocimiento que se os da tiene que terminar en obras…

Y así es como alcanzareis fácilmente la santidad de vida.

Hijitos Míos, en las Escrituras, se os habla de que no podéis entrar a la fiesta, o sea, al Reino de los Cielos;

si no estáis bien arreglados, si vuestras ropas no están limpias y puras.

Y por eso, he Creado el Purgatorio; para que vosotros seáis purificados en él.

En el Purgatorio tenemos que APRENDER a AMAR HASTA ALCANZAR LA SANTIDAD, completamente SOLOS, sin la ayuda Divina…

Pero ciertamente, ahí conoceréis todo el daño que Me hicisteis y el que le hicisteis a vuestros hermanos.

Ciertamente tendréis la oportunidad, en el tiempo que Yo decida, para purificaros;

y para que os ganéis la entrada al Reino de los Cielos.

La estancia para algunos, será muy dolorosa;

otros, vivirán en la esperanza, en la alegría de saber que en cualquier momento, estarán Conmigo para siempre.

Mis pequeños, poco os acordáis del sufrimiento de las ánimas del Purgatorio;

poco hacéis para aliviar sus penas.

Si realmente os amarais, como decís que lo hacéis, debierais tener no solamente el alma de vuestros seres queridos;

sino también de todos vuestros hermanos de todo el Mundo, continuamente en vuestros pensamientos…

Y sobre todo, en los momentos en que podéis lograr para ellos, un alivio a sus dolores y penas.

En el Purgatorio sufrimos el Getsemaní y el Calvario SIN PALIATIVOS, TAL COMO LO SUFRIÓ JESÚS, por nuestra NEGATIVA TERRENAL a cooperar en La Redención

Habréis escuchado, una o varias veces, del sufrimiento que tienen las almas allí, en ése lugar de purificación.

Para que entendáis un poco esto, os quiero decir que así como vuestra alma, cuando está en vuestro cuerpo vivo, no puede gozar todo el gozo que Yo le puedo dar;

porque vuestro cuerpo no soportaría tanto gozo.

De igual manera, vuestra alma no podría vivir el sufrimiento de purificación que se sufre en el Purgatorio estando en vuestro cuerpo,

porque moriríais inmediatamente, os estoy hablando a nivel espiritual.

Cuando vuestra alma sale de vuestro cuerpo, vuestras potencias cambian,

se engrandecen, se vuelven también infinitas, porque si vosotros salisteis de Mí,

si Yo os creé a Imagen y Semejanza Mía, vuestra alma es infinita y vuestras potencias también.

Por eso no entendéis perfectamente, cuando os hablo de Amor,

porque estoy hablando de un Amor a nivel espiritual,

con potencias que vuestra mente humana y vuestras capacidades humanas, no pueden ni sentir ni imaginar,

porque vuestro cuerpo limita las potencias del alma.

Así como Mi Amor es el que se debiera manifestar en vosotros con gran potencia;

VUESTRA ALMA CUANDO SE LIBERA DEL CUERPO

ADQUIERE SUS POTENCIAS INFINITAS PARA AMAR

Y SER AMADA

Con la purificación es lo mismo, vuestra alma está libre ya de vuestro cuerpo y está en el Purgatorio.

Las penas, la purificación que tendréis ahí, es a nivel alma,

o sea, con vuestras potencias ya libres y

EL DOLOR ES INMENSO Y TREMENDO 

Os digo esto para que entendáis la gravedad y el dolor tan grande que se vive en el Purgatorio,

donde ciertamente, hay una esperanza de salir de ahí y que también ésa esperanza, ya a ciertos niveles,

va minimizando el dolor del padecimiento de purificación que tenéis.

De igual manera, quiero que entendáis el dolor que se vive en el Infierno.

También es infinito, como os dije, ya que vuestra alma es infinita…

y son dolores que vosotros no imagináis que puedan existir,

porque vuestras capacidades se ven minimizadas por vuestro cuerpo.

Hijitos Míos, os he dicho que son tiempos de mucho dolor.

Me causa mucho dolor el veros que no actuáis como verdaderos hermanos,

que no os cuidáis los unos a los otros, que no veis por el hermano abatido y sufriente,

que no veis por aquel que necesita de vuestra ayuda, tanto material como espiritual.

Y en este sentido Me quiero dirigir ahora hacia vuestras hermanas, las benditas ánimas del Purgatorio. 

Por esa apatía espiritual, ellas están sufriendo más;

Los sufrimientos en el Purgatorio expían nuestros propios pecados, PERO YA NO TIENEN MÉRITOS DE CORREDENCIÓN, porque éstos se terminan con la muerte…

porque ellas van saliendo del Purgatorio gracias a las Misas bien dichas y a vuestras oraciones.

Pero ya no hay mucho ni de lo uno ni de lo otro.

No hay Misas que tengan un valor alto, ni tampoco hay suficientes oraciones,

para que ellas puedan salir pronto del Lugar de Purificación.

Sabéis que el Dolor ahí es tremendo;

pero existe la esperanza de que en algún momento saldrán…

Y que gozarán eternamente en el Reino de los Cielos.

Pero mientras tanto su dolor es tremendo.

Muchos se imaginan que solamente es un paso, un momento en el que se estará en el Purgatorio.

Y en la gran mayoría de los casos, Mis pequeños, NO ES ASÍ. 

Sabed que hay diferentes niveles en el Purgatorio. 

El más bajo está prácticamente tocando el Infierno:

ES EL TERCER PURGATORIO.

Y ahí las almas son todavía tremendas, malas.

Pero, por alguna oración de alguien o por un hecho particular, esas almas se salvaron,

DE MANERA EXCEPCIONAL

Pero necesitan un tiempo más largo de purificación, que aquellas almas que trataron de estar toda su vida conMigo;

pero que no cumplieron totalmente todo lo necesario, para entrar al Reino de los Cielos al momento de su muerte.

La hermandad espiritual debe crecer en vosotros, Mis pequeños. 

Y debéis aprender a ver el dolor en vuestros hermanos y tratar de evitarlo en lo más que podáis;

así mismo tiene que ser con las Benditas ánimas del Purgatorio.

Vuestras oraciones intercediendo por ellas, vuestras misas ofrecidas con todo el amor hacia Mí, vuestro Padre, vuestro Dios;

El Amor aumenta con la Purificación. Cuando aumenta el Amor; disminuye el rigor de la Justicia Ofendida y aumenta el deseo para fundirnos con la Esencia Divina.

CON LA INTENCIÓN DE QUE SE PURIFIQUEN

Y CREZCAN PRONTO EN EL AMOR

SE PURIFIQUEN DE SU MALDAD

Y VAYAN SALIENDO DEL PURGATORIO

Penitencias, ayunos, sacrificios, buenas obras;

todo lo que podáis OFRECER para irle quitando Dolor a esos hermanos vuestros;

son necesarios para que ellas ya puedan gozar eternamente conMigo.

Pero necesitáis ser más conscientes de esta realidad espiritual;

no estarán un momento y ya saldrán.

Son tormentos fuertes según cómo vivieron en su vida.

En el Purgatorio se concientiza el pecado, en lo que fallasteis… 

Y además no solamente el Dolor que Me causasteis;

sino el que causasteis a vuestros hermanos y

TODO LO QUE ESE PECADO

LUEGO VA CAUSANDO ALREDEDOR VUESTRO

LAS CONSECUENCIAS UNIVERSALES

DE LO QUE NI SIQUIERA CONSIDERÁSTEIS FALTAS GRAVES

Toda acción tiene una reacción y a veces no veis esa reacción, que puede ser muy larga; 

que puede afectar a muchísimas almas.

Una palabra o una acción dicha en público que afecte a las almas;

ya con ello afectasteis a muchísimas almas y éstas, a la vez, quizá después lo proclamen a otros hermanos vuestros.

Y aquel que comete una falta así, que cause afectación espiritual a muchas almas;

tendrá que pagar por todo el daño causado a todas esas almas.

Y por eso su tiempo en el Purgatorio será mayor;

si es que llega al Purgatorio y no se pierde eternamente.

Por eso debéis cuidar vuestros pensamientos, vuestras palabras, vuestras obras, vuestras omisiones;

porque para mucha gente a vuestro al rededor, para muchas almas que os están observando;

podéis ser un buen ejemplo y ayudar a muchas almas a crecer en Virtud y en Amor;

pero podéis ser también un mal ejemplo y causar una destrucción espiritual;

A VECES TAN TREMENDA, QUE AFECTARÁ A MUCHAS ALMAS

 que quizá hasta se puedan perder eternamente, por culpa vuestra.

Tenéis que cuidaros, tenéis que cuidar vuestra forma de ser.

Os repito, vuestras palabras, obras, acciones, omisiones;

El Día del Juicio ante el Tribunal de Cristo, seremos recompensados. O nuestras obras serán quemadas como la paja. Tal vez recibamos alguna recompensa, QUIZÁS NINGUNA.

todo esto puede causar un mal a muchas almas y tendréis que responder por ellas

al momento de vuestro juicio.

Reparad, Mis pequeños, reparad por vuestras faltas pasadas; ciertamente perdonadas.

Pero el daño que habréis hecho a otras almas, eso tendrá que ser también purgado.

Cuidad pues Mis pequeños, cuidad vuestra alma y cuidad a vuestros hermanos;

ROGADME PORQUE PRONTO SALGAN DEL PURGATORIO.

Os repito, ahora el tiempo de Purgatorio es más largo, porque hay muy pocas almas que estén orando por ellas.

Son vuestros hermanos, lo que hagáis por ellas, tarde o temprano, también será un bien para vosotros;

porque un alma, que por vuestra intercesión sale del Purgatorio,

ELLA DESDE EL CIELO ME ROGARÁ POR VUESTRA SALIDA DE AHÍ,

Es un bien que os hacéis los unos a los otros.

Cuando obráis en el amor, Mi Amor cae sobre todas las almas y os favorece a todos.

No desperdiciéis toda ocasión que tengáis para ayudar a vuestros hermanos, vivos y difuntos.

Y así iréis procurando con ello que vuestra salida del Purgatorio sea pronta.

Cuando el alma llega al Cielo, a vuestro Hogar, Mi Reino;

también tendréis un gozo, que en éstos momentos no os podéis imaginar.

Ciertamente, he dado a conocer estos gozos y estos sufrimientos a almas que escojo,

pero ni aún ellas os lo pueden explicar.

Ciertamente, son gozos y dolores tremendos, porque los viven a nivel espiritual y por eso no los entendéis.

Quedaos pues con esta explicación, de que vuestra alma fuera de vuestro cuerpo,

tiene gozos y dolores indecibles, inimaginables para vuestras pobres potencias humanas.

Amad y haced todo lo posible por vuestros hermanos que sufren indeciblemente en el Purgatorio

y uníos también a las alegrías tremendas, inimaginables, que vuestros hermanos están gozando en el Reino de los Cielos

y pedidles, a unos, ayuda para no seguir cayendo en faltas y que hagan que vuestra alma tenga que ser purificada más tiempo en el Purgatorio

Y a vuestros hermanos, en el Reino de los Cielos, pedidles que os ayuden a lograr llegar

a donde Yo, vuestro Padre y vuestro Dios, os espero;

para que viváis eternamente Conmigo.

Habla Nuestro Señor Jesucristo

Hijitos Míos, tened una gran devoción por las Benditas Almas del Purgatorio,

en estos tiempos muy necesitadas están;

porque no hay suficientes Misas y oraciones para poderlas sacar del Purgatorio, lo más pronto posible…

Y SUFREN

SUFREN MUCHÍSIMO

Que vuestras oraciones, vuestras Misas, el rezo del Santo Rosario y todo lo que podáis hacer por ellas;

les alcance un alivio pronto en el Reino de los Cielos,

para que puedan salir rápidamente, porque su sufrimiento es muy grande.

Ciertamente un alma en el Purgatorio, saldrá en un determinado tiempo;

pero también, dependiendo del nivel en el que se encuentre.

Hay niveles muy bajos y dolorosos, todavía cercanos al Infierno, en donde el alma sufre mucho;

están también atormentadas no por demonios, pero sí por su propio dolor.

El Purgatorio es un lugar de purificación y arrepentimiento.

Un tiempo de meditación en el cual, el alma se da cuenta de todo el mal que sus pecados causaron.

En el Purgatorio tenemos que APRENDER a AMAR HASTA ALCANZAR LA SANTIDAD, completamente SOLOS, sin la ayuda Divina…

Hay pecados que pueden hacer solamente daño a la persona que los comete;

pero hay pecados que causan mucho mal, porque muchas almas los toman como propios y los repiten.

Por eso, cuando os he pedido ser otros Cristos,

debéis ser almas de ejemplo, para que otras almas tomen el buen ejemplo que vosotros deis.

Y ese buen ejemplo les alcance su salvación eterna.

Pero si sois almas malas, que en lugar de dar un buen ejemplo,

dais un mal ejemplo, vais a causar mucho daño en muchos de vuestros hermanos.

Por eso, hay almas que pasan tanto tiempo en el Purgatorio;

porque afectaron a muchas almas que las vieron hacer tal o cual cosa, que era pecaminosa.

Y que ellos repitieron, causándoles hasta una muerte eterna o también, una estancia larga en el Purgatorio.

Tenéis que pensar en vuestro futuro, Mis pequeños.

Los sufrimientos en el Purgatorio expían nuestros propios pecados, PERO YA NO TIENEN MÉRITOS DE CORREDENCIÓN, porque éstos se terminan con la muerte…

Pero en vuestro futuro eterno, porque debéis cuidar vuestros actos, vuestras palabras, el ejemplo que deis a los demás.

Porque tendréis que pagar también, por lo malo que hagan otras almas, por el mal ejemplo que disteis.

Y que tomaron como propio y repitieron,

DAÑANDO A MUCHOS MÁS.  

Mientras estéis en la Tierra, reparad; haced penitencias, ayunos, por el bien de vuestra alma.

 Porque si por algún tiempo en vuestra vida, disteis mal ejemplo y muchos os vieron y repitieron ese mal ejemplo;

TENSRÉIS QUE PADECER POR VUESTROS PROPIOS PECADOS

Y POR EL MAL QUE HICIERON ESAS ALMAS

POR CAUSA VUESTRA

En cambio, os ganaréis más Gloria, más Amor, más cuidados Divinos;

cuando vuestros actos o vuestras palabras, fueron buenos;

disteis un buen ejemplo y ese buen ejemplo fue tomado también, por hermanos vuestros y lo repitieron.

Y a la vez, otras y muchas almas más lo volvieron a repetir.

Tendréis una corona de Gloria, porque fuisteis verdaderos Cristos enseñando el Bien;

fuisteis apóstoles Míos, porque eso es ser un apóstol,

ES SER OTRA IMAGEN MÍA ENTRE VUESTROS HERMANOS

Seréis muy recompensados por todo ese bien que causáis en otras almas.

Tened cuidado Mis pequeños, con lo que decís y hacéis, que puede ser bueno o malo,

para las almas que estén a vuestro alrededor.

Todo será Juzgado, nada se escapa a Mis Ojos.

Os repito, cuidad vuestro futuro eterno.

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El que en la tierra se ponga la Corona de Espinas… En el Cielo se pondrá la Corona de Gloria…

MI PROJIMO 1


Después de mi conversión, mi alma estaba sedienta de Dios y lo buscaba en donde quiera que mi corazón lo presentía.

Cuando recién comenzaba a trabajar en el Ministerio de Sanación y Liberación, una vez Jesús me dijo:

“Pronto aprenderás que Conmigo, LAS BATALLAS SE GANAN. PERDIENDO…

Cuando estuve viviendo una temporada, en la casa solariega que tenía una de mis hermanas en una ranchería cercana al aeropuerto de Guadalajara en México, Jesús estuvo muy activo…

Con el grupo de Oración de la Renovación Carismática y la dirección del sacerdote del pueblo, el Señor realizó su ministerio, tal como lo hacia cuando caminaba por los senderos del antiguo Israel.

Y llegó un momento en que vinieron muchas personas buscando alivio y sanación a múltiples dolencias.

Fue allí que se perfeccionó  nuestro conocimiento sobre la influencia que nuestros pecados le proporcionan a Satanás. 

Las cadenas para esclavizarnos, someternos y destruirnos, de diferentes maneras.

En las evangelizaciones, Jesús medicaba las almas y las instruía.

Luego mandábamos a los conversos a que se reconciliaran con los Sacramentos y así aumentaba el Rebaño que el Sr. Cura pastoreaba en la parroquia.

Y nosotros siempre aprendíamos algo nuevo.

Las Oraciones de Liberación, las realizábamos siguiendo las instrucciones que nos daba Jesús, con los diferentes Carismas en acción,

que el Espíritu Santo nos proporcionaba al grupo Juvenil de Oración y que constaba de alrededor de 3 adultos y siete jóvenes.

Jesús dirigía a través mío, lo que había qué hacer contando con la asistencia y la ayuda del Cielo entero.

PORQUE CADA EXORCISMO ERA UNA GUERRA

Satanás utilizaba todas las estratagemas para NO soltar a sus presas,  pero el Espíritu Santo nos ayudaba  a bloquear sus argucias y siempre lo vencíamos.

Una de sus tretas favoritas era fingir que ya se habían ido y se escondían. Pero con los Carismas podíamos verlos y además conocíamos sus nombres.

Al nombrarlos adquiríamos un poder especial sobre ellos y les dábamos órdenes específicas, que NO podían ignorar.

Una cosa que me costaba mucho trabajo entender, era porqué cada vez aumentaba la dificultad para vencerlo y nuestros combates eran cada vez más arduos y difíciles.

En los últimos enfrentamientos, NO vacilaba en recurrir a la agresión física, tratando de amedrentarnos.

NO nos obedecía y hacía que las liberaciones fuesen largas y sumamente laboriosas.

Yo me había acostumbrado a que Dios debía ser Obedecido de inmediato  y a que nuestros oponentes NO debían costarnos tanto trabajo…  

Pero las últimas experiencias parecían contradecir todo esto…

Yo acababa de sanar de una tremenda quemadura  y ya estaba otra vez teniendo un combate feroz, donde mi Oponente parecía haberse fortalecido hasta un grado inimaginable.

Un día estábamos orando por un hombre que pesaba más de 200 kg. Él estaba recostado en la cama, mientras los demás orábamos por él.

Los Demonios nos ofrecían una resistencia brutal y hacían gala de su rebeldía profiriendo blasfemias atroces.

Por más que los amenazaba, ellos se burlaban y mostraban su soberanía sobre aquella alma, encarándose directamente con Dios y retándolo con bestial crueldad,

enumerando los diversos pecados que les permitían poseerlo.

Se burlaban de Dios diciéndole los diversos motivos por los él se negaba a amarlo y obedecer sus Mandamientos… 

Y a continuación describían sus pecados y el motivo por el que tenían la razón para atormentarlo…

Al mismo tiempo que le recriminaban a Dios, el que Él no tuviera una sola razón para intervenir e impedirles lo que ellos habían determinado hacerle, al sujeto de su posesión.

Esto para mí fue demasiado… Y con impotencia creciente, pensaba en la forma de callarlos.

Lo único que había en la habitación además del Crucifijo, era un cuadro de la Virgen de Guadalupe donde se miraban las rosas cayendo de la tilma de Juan Diego.De forma impulsiva les grité:

 –   ¡¡¡Ya basta!!!

Cómo NO quieren callarse, en este momento les pongo en la boca una rosa del Tepeyac y convierto sus blasfemias en Bendiciones. 

En el Nombre de Jesús lo digo + y en el Nombre de Jesús lo hago+ Amén

Después de esto hubo un silencio total y seguimos con la Liberación.

Pero Satanás NO había terminado.

Aun no comprendo cómo pasó.

Pero de repente uno de los jóvenes que estaban orando, estaba debajo de la cama y empezó a ser aplastado por el enorme peso de nuestro rehén, que intentábamos liberar.

Le pedí ayuda a Mamá María y a nuestros ángeles de la guarda y de pronto…

Con una sola mano, porque con la otra sosteníamos los rosarios, el Agua Bendita y yo además la Biblia… 

Levantamos la cama y alguien lo arrastró, sacándolo de la mortal trampa.

Entonces Satanás atrapó a otro de los jóvenes que orábamos… 

31. «¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha solicitado el poder cribaros como trigo;
32. pero yo he rogado por ti, para que tu Fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos.» Lucas 22

Y sacándolo a la terraza de la recámara que estaba en el primer piso, literalmente lo mandó volando a través del huerto hasta el abrevadero de los caballos.

La mitad del grupo salió corriendo hasta la piscina, donde los caballerangos ejercitaban a los corceles y que era donde Lucifer intentaba ahogarlo.

Yo también salí corriendo…

Y en el salón de juegos, que estaba donde empezaba la escalinata para  bajar a la sala principal, me topé con mi sobrinita de cinco años que estaba desternillándose de risa.

Ante mi mirada interrogante, me dijo:

–       ¡Ay tía! ¡Esto es más divertido que las caricaturas en la televisión!

¡Todos los diablos no pueden hablar y se ven muy simpáticos con una enorme rosa en la boca!…

Por un segundo me paralicé por la sorpresa…

Pero recordé la emergencia…

Y continué mi carrera hasta las caballerizas, donde Satanás continuaba en sus intentos por ahogar a Octavio.

Cuando llegué a la piscina, me eché un clavado, levanté la cabeza de Octavio fuera del agua.

Y  abrazándolo, le grité muy enojada a Lucifer:

–        ¡ALTO! ¿Quién te crees que eres para atacarnos así?

Lárgate de aquí. Te aseguro que esta vez vas a lamentar el combatir con nosotros…

¡Porque todavía NO me conoces y Me conocerás!… 

¡Constatarás que de princesa, sólo tengo los genes! Porque te juro que te voy a hacer llorar…

Sacamos a nuestro valiente hermanito del agua…

Y en el pasto que rodeaba la piscina…

Oré por Octavio mientras lo reanimaba…

Y Jesús lo volvió a la consciencia totalmente intacto.

Empapados pero felices, regresamos a continuar la Liberación.

Aunque sentía de forma maravillosa, la Portentosa Presencia de mi Señor Único y Trino, mi resolución no cambió un ápice y al contrario…

Cuando entramos nuevamente a la casa, YO NO estaba dispuesta a soportarles más majaderías…

Y me sentía tan furiosa, que decidí mandar por la borda, todos los buenos modales con que Jesús nos dirigía…

Mala decisión, porque no le pedí permiso... ¡Y SIMPLEMENTE LO HICE!

Entonces surgió la charra que siempre ha habitado en mí. Y aquí emergió uno de mis mayores defectos:

Cuando estoy enojada, NO reflexiono, ACTÚO.

Este altanero Arcángel le faltaba al respeto a Dios, Blasfemaba lo que quería y escarnecía con enorme crueldad al Señor.  

¡Esto me dolía tanto…!

Era UN VALENTÓN COBARDE, al que nadie le había puesto un alto y por eso su Soberbia estaba tan inflada.

Mi sobrinita sin querer, me había dado un dato crucial:

Todo lo que yo decía, se hacía¨ Entonces si mi palabra era tan importante

Estuve deliberando en la forma de doblegar tan grande soberbia… 

Pensé en los miedos que tenían supremacía en la sociedad a la que había pertenecido desde que nací…

Y que sometían la mayoría de sus comportamientos sociales…

Lo más importante eran las apariencias y el PRESTIGIO ante los demás.

Por eso prevalecían los modales elegantes y todo mundo quería pertenecer a una élite en ascenso…

–     ¡Vaya, vaya…! (una idea PERVERSA empezó a germinar en mi cabeza)

Por eso en las visiones que teníamos sobre el Infierno, Satanás siempre andaba elegantísimo y desplegando prepotencia y poder. 

Entonces me fijé en un calendario que estaba junto al cuarto de lavado y tenía una bella imagen del Carnaval.

En un par de días  empezaría la Cuaresma…

Lucifer está tan pagado de Sí mismo, que TODO lo que se relaciona con él, debe ser impresionante…

Recordé sus desafíos, sus burlas, sus despliegues de poder y sus manifestaciones llenas de deslumbrante magnificencia…

Y también CÓMO SE SIENTE INTOCABLE COMO UN  DIOS. 

Estaba tan enojada con él, que decidí que era el momento de darle una Lección…

Y que NO la olvidara jamás…

CONCLUÍ…

Bueno, veamos que hace, al proporcionarle una sopa de su mismo chocolate…

Y actué con la misma resolución que lo hacía, cuando de sacudirme un poco el extremo rigor de mi madre se trataba:

En casos de necesidad, es mejor pedir perdón que pedir permiso…” Y esto era una emergencia.

Y cómo los jugadores en la mesa de pókar cuando apuestan todo…

Ya me la estaba jugando por Jesús en el hombre por el que orábamos…

Habíamos recibido varios ataques que hubieran podido tener un desenlace fatal al menos con tres de los integrantes del equipo de Liberación.

Sólo me faltaba una cosa…

Uno de los miedos más grandes que los exorcistas tienen, es que los espíritus del poseso puedan penetrar en ellos…

Y así convertirse en una víctima más, torturada en venganza, por la Maldad de Satanás.

Pero ese Miedo ES precisamente la TRAMPA Y EL PELIGRO. 

Cuando tienes a Dios de tu lado, NO HAY  porqué tener miedo.

Y cuando confías en Él, ES CUANDO VES LOS MAYORES MILAGROS…

Yo le había entregado mi vida entera a Jesús y después de 15 años de choques frontales con el Enemigo en los que más o menos había aprendido a conocerlo,

Una idea se había metido en mi mente y estaba cristalizándose más fuerte, durante los últimos combates.

¿La Muerte? ¿Qué es la muerte para el que espera en Dios?

Sólo es el tránsito para el encuentro definitivo con el Amado.

Y decidí jugarme el todo, por el TODO.

“YO SOY HIJA DEL LEÓN DE LA TRIBU DE JUDÁ, Y ESTOY TOMANDO POSESIÓN DE MI HEREDAD…

Si moría, moriría sirviendo al Dios que adoro sobre todas las cosas. Viéndolo de esta manera, tenía boleto express para reunirme con ÉL…

Todos estos pensamientos, fueron veloces mientras retornaba con nuestro ‘pacientito’… 

Y mi corazón galopó de alegría…

Cuando íbamos a entrar a la habitación nuevamente, me detuve por un momento, evalué la situación…

Y resolví acabar de una vez por todas con aquella batalla.

Llevábamos muchas horas luchando, había atentado contra nuestras vidas dos veces.

Satanás seguía sintiéndose Intocable y yo YA NO estaba dispuesta a prolongar aquello.

Así que agarré a toro por los cuernos  

Y APOSTÉ MI TODO… 

DECIDÍ SER LA GUERRERA SUICIDA DEL EJÉRCITO DE JESÚS…  

Yo le gané a Satanás este privilegio…

Gracias Padre por cada marca y cada cicatríz que llevo en mi cuerpo y en mi alma, garantizando que la Lucha no ha sido fácil, pero Tú haz sido mi Fortaleza…

Ya NO iba a dar órdenes y esperar a que fuesen obedecidas…

Cuando entramos en la habitación donde yacía el que estaba siendo liberado, me dirigí directamente hacia él…

Y poniendo mis manos sobre su cabeza DECLARÉ: 

–     “Amadísimo Padre Celestial, Tú que Eres Infinitamente Bueno, Infinitamente Poderoso, Infinitamente Misericordioso, escucha la Oración que te presento a través del Inmaculado Corazón de María Santísima y por la Sangre Preciosísima de Jesús.

Te entrego mi cuerpo, mi alma, mi vida y mi espíritu, por mi hermanito, (dije el nombre de nuestro enfermito)

Por favor PÁSAME A MÍ, TODO LO QUE HAY EN ÉL…

Y dale a él todo lo que me has dado a mí:

Tu Perdón, tu salvación, tu sanación, tu Paz, tu Amor. Y todas las Gracias que tu Espíritu Santo decida.

Soy Tuya mi Señor y deseo serlo siempre por toda la Eternidad.

Te consagro a… al Corazón Inmaculado de María santísima, para que sea una ovejita del Rebaño de Jesús. Amén

Y los diablos que acaban de entrar en mí, no saldrán hasta que yo lo ordene

y deberán hacer junto conmigo TODO lo que yo haga.

Me arrodillé ante la Virgen y recé el Angelus. 

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A Ti, celestial Princesa, Virgen Sagrada María, yo te ofrezco en este día alma, vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía, caer en la tentación…

También la honré con “Bendita sea tu Pureza…”

Cuando terminé, besé los piés de la Guadalupana y les dije a mis nuevos huéspedes:

–         ¡BIENVENIDOS!

¡ALABAREMOS AL DIOS ALTÍSIMO!

¡Y LO HARÁN CADA VEZ QUE YO LO HAGA!

¡ Y CON LA ALABANZA CON QUE YO LO HAGA!

Así que si quieren librarse de esto, NO tienen otra alternativa que correr a postrarse a los Pies de Cristo Rey y hacer lo que Él les mande.  

Por lo pronto, vamos a cantar…

Salve Reina de los Cielos y Señora de los ángeles, Salve Raíz, Salve Puerta, que dió paso a nuestra Luz. Alégrate Virgen Gloriosa, entre todas la más bella…

Y el Salve Regina sonaba triunfal en todas las gargantas, incluída la del hombre que había sido sanado y liberado…

Verificamos que la Liberación había sido completa y que nuestro rehén estaba totalmente intacto…

Y pudimos proclamar la victoria total en el Nombre de Jesucristo.

Todos nos consagramos nuevamente a los Sagrados Corazones y…

Después de esto le dije a Lucifer:

  –        Lo siento amigo, acabas de perder.

Mi tiempo es demasiado valioso, para desperdiciarlo con tus argucias.

Ya NO quiero escuchar tus soberbios desplantes. Y conmigo NO funcionan tus trucos.

Este rehén YA NO ES tuyo.

Por si no te diste cuenta, pasé sus espíritus inmundos y tus compinches a mi interior, tanto si estaban dispuestos a hacerlo, como si no.

Yo NO dejo alternativas. Acabo de liberarlo de sus pecados y de las cadenas con que lo controlabas.

¡ESTÁ LIBRE!

Creo que te metiste con el alma equivocada, porque todavía tengo una gran sorpresa para ti y para TODO tu séquito infernal:

–         Esto es una guerra, NO un juego.

Y porque parece que ustedes olvidan con

Quién

se enfrentan, es necesario darles un pequeño recordatorio. 

Por esto, en el Nombre de Jesús yo los visto a todos ustedes, con los mismos ropajes que ataviarán los participantes en el Carnaval de Río de Janeiro. 

Los que han promovido el descaro y la indecencia en la mujer, vestirán los más diminutos biquinis y NO me importa si son masculinos.

Los que alardean de su elegancia varonil, llevarán los trajes carnavalescos de la Marcha del Orgullo Gay… 

Y al que se atreva a protestar, LE GARANTIZO MÁS CREATIVIDAD con su atuendo personal. 

Y esto se aplica a todas las Jerarquías.

¿¿¿Entendieron???…

O ¿Se los explico con manzanas, palitos y bolitas?

¡Y NO se los podrán quitar, HASTA QUE YO LO DECIDA! Amén 

Ahora sí. ya tienen mi permiso para irse,

Y  más les vale que lo hagan rápido, porque me tienen bastante fastidiada.

Y están en peligro de que decida agregarles otro pequeño inconveniente para ustedes…

Había sido una jornada de más de doce horas, plagada de fenómenos extraordinarios y que me dejaron a mí, totalmente exhausta.

Y todavía faltaban las Consecuencias de mi impulsivo arrebato…

Cuando terminamos, el grupo se disolvió…

Y yo me dormí como un bebé, después de haber sido bañado…

Mi parábola de los talentos

Fresas con Crema

78 CONTRA LA CORRIENTE


78 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Al día siguiente, en el amanecer lleno de neblina por el frío invernal, Jesús pasea lentamente arriba y abajo a lo largo de la arboleda que bordea la orilla del río.

La niebla se estanca aún entre los cañizares de las márgenes y no hay nadie hasta donde alcanza la vista en las dos orillas del Jordán.

Sólo nieblecilla baja, runrún de agua entre las cañas, rumor de aguas que por las lluvias de los días precedentes, están turbias.

Y algunos reclamos de pájaros, cortos, tristes, como lo son cuando terminada la estación de los amores, las aves están apagadas por el invierno y la escasez del alimento.

Jesús los escucha y parece interesarse mucho en el reclamo de un pajarito que con regularidad de reloj, vuelve su cabecita hacia el Norte y emite un “^chiruit?” quejumbroso,

Y luego vuelve la cabecita hacia el Sur y repite su interrogativo “¿chiruit?” sin respuesta.

 Al fin el pajarito parece haber recibido una respuesta en el “chip” que viene de la otra orilla y emprende el vuelo y se aleja a través del río, con un pequeño grito de alegría.

Jesús hace un gesto como diciendo: “¡Menos mal!”

Y continúa con su paseo.

Se oye el trinar de los pájaros en busca de comida.

Juan llega corriendo a través de los prados, hasta donde está su Maestro,

y pregunta:

–    ¿Te perturbo, Maestro?

Jesús contesta:

–     No. ¿Qué quieres?

Juan anuncia muy contento:

–    Quería decirte… creo que es una noticia que te puede confortar y he venido enseguida; no sólo por ello, sino también para pedirte consejo.

Estaba barriendo nuestras habitaciones y ha venido Judas de Keriot. Me ha dicho: “Te ayudo”.

Yo me he quedado asombrado porque siempre muestra poca disposición, para hacer las cosas de este tipo que se le mandan…

No obstante, me he limitado a decir: “¡Oh, gracias! Así lo haré antes y mejor”.

Él se ha puesto a barrer y hemos terminado pronto.

Entonces ha dicho: “Vamos al bosque. Siempre traen leña los mayores. No es correcto. Vamos nosotros. No soy un experto, pero si me enseñas…”. Y hemos ido. 

Después, mientras estaba yo atando la leña, me dijo:

–    Juan, te quiero decir una cosa…

–     Habla. –le dije pensando que sería una crítica.

Y fue al contrario. Me dijo:

 “Yo y tú somos los más jóvenes. Tendríamos que estar más unidos. Tú tienes casi miedo de mí, y tienes razón, porque no soy bueno. Pero, créeme… no lo hago adrede.

Hay veces que siento la necesidad de ser malo; quizás porque, habiendo sido único, me han enviciado. Y quisiera hacerme bueno. Los mayores – lo sé – no me ven muy bien.

Los primos de Jesús están enfadados porque… sí, les he faltado mucho, como también a su primo. Pero tú eres bueno y paciente.

Tú quiéreme. Hazte idea de que soy un hermano, un hermano malo, sí, pero un  hermano al que hay que querer aunque sea malo.

El mismo Maestro dice que hay que actuar así. Cuando veas que no actúo correctamente, dímelo. Y otra cosa: no me dejes siempre solo.

Cuando vaya al pueblo, ven también tú; así me ayudarás a no hacer el mal. Ayer sufrí mucho. Jesús me habló y yo lo miré.  

En mi estúpido rencor no me miraba ni a mí mismo ni a los demás.

Ayer miré y vi… Tienen razón al decir que Jesús está sufriendo… y siento que parte de la culpa es mía. No quiero seguir teniendo culpa. Ven conmigo.

¿Vas a venir? ¿Me vas a ayudar a ser menos malo?”. Esto ha dicho, y te confieso que me latía el corazón como le late a un gorrión en manos de un muchacho.

Latía de alegría porque me agrada que él se haga bueno. Por Tí me agrada. Y latía un poco de miedo porque… no quisiera volverme como Judas.

Pero luego me he acordado de cuanto me habías dicho el día que tomaste a Judas y he respondido: “Sí, ciertamente te ayudaré; pero yo tengo que obedecer, y si recibo otras órdenes…”.

Pensaba: ahora se lo digo al Maestro y si Él quiere lo hago; si no quiere, que me dé la orden de no alejarme de la casa.

Jesús mira con infinito amor a su Predilecto y le dice:

–     Oye, Juan. Puedes ir.

Pero debes prometerme que si sientes que alguna cosa te turba, me lo dirás. Me has alegrado con esto. Mira, ahí viene Pedro con su pescado. Puedes irte, Juan.

El jovencito se va y Jesús se dirige a Pedro:

–    ¿Buena pesca?

Pedro mueve la cabeza y responde:

–    ¡Hummm! No muy buena… sólo son pescaditos.

Pero todo sirve. Santiago está renegando porque algún animal rompió el lazo y se perdió una red. Le dije: ‘¿Él no debe comer? Ten compasión de un pobre animalito.’

Pero él no lo toma así… -Y Pedro suelta una carcajada.

Jesús dice muy serio:

–     Es lo que Yo digo de uno que es hermano y eso no lo sabéis hacer.

–    ¿Te refieres a Judas?

–     Me refiero a él. Sufre.

Tiene buenos deseos e inclinación perversa. Pero dime un poco tú; experto pescador.

Cuando quisiese ir en barca por el Jordán, para llegar al lago de Nazareth; ¿Cómo debería hacer? ¿Lo lograría?…

–      ¿Desde aquí?… ¡Eh! ¡Sería un trabajo enorme!

Lo lograrías con lanchas planas. Cuesta trabajo, ¿Sabes? ¡Es lejos! Sería necesario medir siempre el fondo.

Tener ojo en la ribera. En los remolinos, en los bosquecillos flotantes en la corriente. ¡Ufff!

La vela en estos casos, estorba y no sirve. Pero, ¿Quieres regresar al lago siguiendo el río?

Ten en cuenta que no le va a uno bien, ir contra la corriente. Es menester dividirse en muchas cosas, si no…

–     Tú lo has dicho.

Cuando alguien es vicioso, para ir al Bien; debe ir contra la corriente. Y no puede lograrlo por sí solo.

Judas es uno de estos. Y vosotros no lo ayudáis. El pobre rema hacia arriba solo y se pega contra el fondo. Da contra remolinos; se mete en los bosquecillos flotantes y cae en una vorágine.

Si quiere medir el fondo, no puede tener al mismo tiempo, el timón y el remo.

¿Por qué se le echa en cara si no avanza? Tenéis piedad de los extraños y de él; vuestro compañero, ¡¿No?!…

¡No es justo! ¿Ves ahí a Juan y a él, que van al poblado a traer pan y verduras? Él ha pedido que por favor no se le deje ir solo.

Se lo pidió a Juan, porque no es tonto y sabe cómo pensáis los viejos de él.

–   ¿Y Tú lo has mandado? ¿Y si Juan también se echa a perder?

Santiago ha llegado con la red que sacó de las varas y escuchó las últimas palabras.

Pregunta:

–   ¿Quién? ¿Mi hermano? ¿Por qué va a echarse a perder?

Jesús contesta:

–   Porque Judas va con él.

–   ¿Desde cuándo?

–   Desde hoy. Yo le di permiso.

–    Si Tú lo permites… Entonces…

–     Aún más bien. Lo aconsejo a todos.

Lo dejáis muy solo. No seáis sólo sus jueces. No es peor que otros. Está muy mal educado desde su infancia.

Santiago dice:

–    Así será.

Si hubiese tenido por padre y madre a Zebedeo y a Salomé, las cosas no serían así. Mis padres son buenos, pero estrictos. Se acuerdan que tienen un derecho y una obligación sobre sus hijos.

–    Dijiste bien hoy hablaré exactamente sobre esto.

Vámonos. Veo que empieza a parecer gente por los prados…

Pedro dice entre animado y fastidiado:

–    No sé cómo vamos a hacer para vivir.

Ya no hay tiempo para comer, orar, descansar… Y la gente aumenta siempre más.

Jesús responde:

–    ¿Te desagrada? Es señal de que todavía hay quién busca a Dios.

–     Sí, Maestro. Pero Tú sufres.

Ayer te quedaste sin comer y esta noche sin más cobija que tu manto. ¡Si lo supiese tu Madre!

–    ¡Bendeciría a Dios que me trae tantos fieles!

Llegan Felipe y Bartolomé diciendo:

–    ¡Oh! ¡Maestro! ¿Qué hacemos?

–    Es una verdadera peregrinación de enfermos, quejosos y pobres que vienen de lejos, sin medios.

Jesús contesta:

–   Compraremos pan.

Los ricos dan limosnas. Las emplearemos en ellos.

Felipe dice:

–   Los días son breves.

El cobertizo está lleno de gente que parece que va a pernoctar. Las noches son húmedas y frías.

–   Tienes razón, Felipe.

Nos estrecharemos en un solo galerón. Podemos hacerlo y arreglaremos los otros, para quienes no puedan regresar a su casa en la misma tarde.

Pedro refunfuña:

–   ¡Entendido!

Dentro de poco tendremos que pedirles permiso a los huéspedes, para cambiarnos de ropa. Nos invadirán en tal forma, que nos arrojarán.

–    Otras fugas verás, Pedro mío…  ¿Qué tiene esa mujer?

Han llegado a la era y Jesús la ve llorando.

Bartolomé contesta:

–     Ayer también estuvo y también lloraba.

Cuando hablabas con Mannaém intentó acercarse a Ti. Pero después se fue. Debe estar en el poblado, porque ha regresado y no parece enferma.

Al pasar junto a ella, Jesús le dice:

–     La paz sea contigo, mujer.

Ella responde en voz baja:

–     Y contigo.

Son por lo menos trescientas personas.

Bajo el cobertizo hay ciegos, cojos, mudos. Uno que no hace más que temblar.

Un jovencillo claramente hidrocéfalo, tomado de la mano por un hombre; no hace más que bufar, babear y sacudir su cabezota con expresión de estúpido.

Una mujer pregunta:

–   ¿El Maestro, cura también los corazones?

Pedro la oye y dice a Jesús:

–    Tal vez es una mujer traicionada.

Mientras Jesús va a donde están los enfermos, Bartolomé y Felipe van a bautizar a muchos peregrinos.

La mujer llora en un rincón sin moverse.

Jesús no niega nadie el milagro.

Llega ante el jovencito y toma entre sus manos su cabezota y con su aliento le infunde la inteligencia.

Todos se agolpan.

También la mujer velada, que perdida entre la multitud; se atreve a acercarse más y se pone junto a la mujer que llora.

Jesús dice al tonto:

–    Quiero en ti la luz de la inteligencia, para abrir paso a la Luz de Dios. Oye, di conmigo: Jesús. Dilo, lo quiero.

El tonto, que antes mugía como una bestia, masculla fatigosamente:

–     ¡Jesiú!

–     Otra vez. –dice Jesús, que continúa teniendo entre sus manos, la cabeza deforme y lo mira fijamente.

–    ¡Jess-sús!

–     ¡Otra vez!

–     ¡Jesús! –dice finalmente.

En sus ojos ya hay una expresión y en su boca se dibuja una sonrisa diferente.

Jesús dice a su padre:

–    Hombre, tuviste fe. Tu hijo está curado.

Pregúntaselo. El Nombre de Jesús es milagro contra las enfermedades y las pasiones.

El hombre pregunta a su hijo:

–    ¿Quién soy yo?

El muchacho contesta:

–     Mi padre.

El hombre lo estrecha contra su pecho y dice:

–    Así nació. Mi mujer murió en el parto.

Y él tenía impedida la mente y el habla. Ahora ved. Tuve fe, sí. Vengo desde Joppe. ¿Qué debo hacer por Ti, Maestro?

–     Ser bueno. También tu hijo. No más.

–    ¡Y amarte! ¡Oh!

¡Vamos a decírselo a tu abuela! Fue ella la que me persuadió a venir. Que sea bendita.

Los dos se van felices.

Del infortunio pasado no queda rastro. Sólo la cabeza grande del muchacho. La expresión del rostro y el habla son normales.

Varios quieren saber y preguntan a Jesús:

–    ¿Se curó por voluntad tuya o por poder de tu Nombre?

–    Por voluntad del Padre, siempre benigno con su Hijo.

También mi Nombre es salvación. Vosotros sabéis que ‘Jesús’ quiere decir Salvador. La salvación es de las almas y de los cuerpos.

Quién dice el Nombre de Jesús con verdadera devoción y Fe; se levanta de las enfermedades y del Pecado.

Porque en cada enfermedad espiritual y física; está la uña de Satanás; el cual produce las enfermedades físicas, para llevar a la rebelión y a la desesperación; al sentir los dolores de la carne.

Y las morales y espirituales para conducir a la condenación eterna.

–     Entonces según Tú, ¿En todas las cosas que afligen al hombre; no es un extraño Belcebú?

–     No es un extraño.

La enfermedad y la muerte entraron por él. E igualmente la corrupción y el delito.

Cuando veáis algún atormentado por una desgracia; recordad que él también sufre por causa de Satanás.

Cuando veáis que alguien es causa de infortunio; pensad que es un instrumento de Satanás.

–    Pero las enfermedades vienen de Dios.

–    Las enfermedades son un desorden del Orden.

Porque Dios creó al hombre sano y perfecto.

El Desorden introducido por Satanás en el orden puesto por Dios; ha traído consigo la enfermedad en el cuerpo y las consecuencias de la misma.

O sea; la muerte y también las herencias funestas.

El hombre heredó de Adán y Eva, la mancha de Origen. Pero no solo esa. La Mancha se extiende cada vez más; comprendiendo las tres ramas del hombre: la carne siempre más viciosa y por lo tanto débil y enferma.

La parte moral, siempre más soberbia y por lo tanto, corrompida.

El espíritu siempre más incrédulo; o sea, cada vez más idólatra.

Por esto es necesario hacer como hice con el jovencito: enseñar el Nombre que ahuyenta a Satanás. grabarlo en la mente y en el corazón.

Ponerlo sobre el ‘yo’, como un sello de propiedad.

–   Pero, ¿Nos posees Tú? ¿Quién Eres que te crees tan gran cosa?

–   ¡Si fuera así! Pero no lo es.

Si os poseyese estaríais ya salvados. Sería mi derecho porque Soy el Salvador. Salvaré a los que tengan fe en Mí.

Uno de los curados que antes usaba muletas y ahora se mueve ágilmente, dice:

–   Yo vengo de parte de Juan el Bautista.

Me dijo: ‘Ve al que habla y bautiza cerca de Efraín y Jericó.  Él tiene el poder de atar y desatar.

Mientras que yo solo puedo decirte que hagas penitencia para hacer tu alma ágil en conseguir la salvación.

Otro pregunta:

–    ¿No siente el bautista que pierde gente?

Y el que acaba de hablar, responde:

–    ¿Sentirlo? A todos nos dice: ‘Id. Id.”

“Yo soy el astro que se oculta. Él es el astro que sube y se queda fijo en su eterno resplandor.”

Para no permanecer en tinieblas, id a Él; la Luz Verdadera; antes de que se pague mi lamparilla.

–    ¡Los fariseos no dicen así!

Están rabiosos y llenos de odio, porque atraes a las multitudes. ¿Lo sabías?

Jesús responde escueto:

–     Lo sabía.

Se desata una disputa sobre la razón y modo de proceder de los fariseos.

Jesús la trunca con un:

–           ¡No critiquéis!  – que no admite réplica.

75 EL PRIMER SEMINARIO


75 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Es un día frío, sereno y nublado y la muchedumbre que espera a Jesús, ha aumentado considerablemente. 

Hay también personas de clases menos comunes. Algunos han venido en burros y ahora están ingiriendo su comida bajo el cobertizo, en cuyos palos han atado sus asnos, en espera del Maestro.

La gente cuchichea; los más doctos dan explicaciones de quién es y por qué el Maestro habla en ese lugar.

En un pequeño grupo, uno pregunta;

–     Pero, ¿Supera a Juan?

–     No. Es distinto. Aquél – yo era de Juan – es el Precursor y es la voz de la justicia; éste es el Mesías, y es la voz de la sabiduría y la misericordia.

Varios se interesan:

–    ¿Cómo lo sabes? 

–     Me lo han dicho tres discípulos del Bautista de los que están siempre con él.

¡Si supierais qué cosas! Ellos lo vieron nacer. Fijaos: nació de la luz. La luz era tan fuerte, que ellos, que eran pastores, abandonaron corriendo el redil, entre el ganado enloquecido de terror. 

Y vieron que toda Belén estaba en llamas.

Luego descendieron del cielo unos ángeles y apagaron el fuego con sus alas y sobre el suelo estaba Él, el Niño nacido de la luz.

Todo el fuego se transformó en una estrella…

Uno objeta:

–     ¡No, hombre, no, no es así!

–     Sí, es así. Me lo ha dicho uno que era mozo de cuadra en Belén cuando yo era niño y que ahora que el Mesías es hombre se gloría de ello.

–     No es así. La estrella vino después.

Vino con aquellos magos de Oriente, aquellos de los que uno era descendiente de Salomón y por tanto, pariente del Mesías, porque Él es de David.

Y David es padre de Salomón y Salomón amó a la reina de Saba porque era hermosa. Y por los regalos que le había traído, tuvo de ella un hijo, que es de Judá a pesar de ser de más allá del Nilo.

Varios contradicen:

–    ¿Pero qué estás diciendo? 

–     ¿Estás loco?

–     No.

–     ¿Pretendes decir que no es cierto que su pariente le trajo los aromas como es costumbre entre reyes, y más aún de esa estirpe?

Otro declara:

–     Yo sé cómo sucedió verdaderamente.

Lo sé porque Isaac es uno de los pastores y es amigo mío, así fue: el Niño nació en un establo de la casa de David. Estaba profetizado…

–    ¿Pero no es de Nazaret?

–    Dejadme hablar.

Nació en Belén porque es de David, y era tiempo de edicto. Los pastores vieron una luz de insuperablebelleza, y el más pequeño, porque era inocente, fue el primero que vio al ángel del Señor,

el cual habló con música de arpa diciendo: “Ha nacido el Salvador. Id y adorad”, y, a continuación, una muchedumbre de ángeles cantó “Gloria a Dios y paz a los hombres buenos”.

Entonces los pastores fueron y vieron a un niñito en un pesebre entre un buey y un asno, y a la Madre y al padre.

Y lo adoraron y luego lo condujeron a casa de una buena mujer. Y el Niño crecía como todos, hermoso, bueno, todo amor.

Luego vinieron los magos del otro lado del Eufrates y más allá  del Nilo, porque habían visto una estrella y reconocido en ella la estrella de Balaam.

Pero el Niño ya podía andar. El rey Herodes ordenó el exterminio por celos de poder. Pero el ángel del Señor había advertido del peligro y los pequeñuelos de Belén murieron, pero no Él, que había huido más allá de Matarea.

Después volvió a Nazaret, a trabajar como carpintero y habiendo llegado a su tiempo, después de haber sido anunciado por el Bautista, primo suyo, ha comenzado la misión y primero ha buscado a sus pastores.

A Isaac lo liberó de una parálisis, después de treinta años de enfermedad.

E Isaac le predica incansablemente. Esto es.

El primero replica disgustado:

–     ¡Pues, no obstante, los tres discípulos del Bautista me han dicho verdaderamente esas palabras!» 

–     Y son verdaderas. Lo que no es verdadero es la descripción del mozo de cuadra.

¿Se gloría? Haría bien en decir a los betlemitas que fueran buenos. Ni en Belén ni en Jerusalén puede predicar.

–     Pero hombre, ¿Cómo piensas que los escribas y fariseos deseen sus palabras?

Esos son víboras y hienas, como los llama el Bautista.

Uno más explica:

–     Yo querría que me curase. ¿Ves?

Tengo una pierna con gangrena. He sufrido lo indecible para venir aquí en burro. Pero lo he buscado en Sión y ya no estaba… 

Otro responde:

–     Lo han amenazado de muerte… 

–     ¡Perros!

–     Sí. ¿De dónde vienes?

–     De Lida.

–     ¡Un largo camino!

Un tercero muy angustiado, confiesa:

–     Yo… yo quisiera expresarle un pecado mío…

Se lo he manifestado al Bautista… pero me ha recriminado de tal modo, que he huido. Creo que ya no podré ser perdonado… 

–     ¿Pues qué es lo que has hecho?

–      Mucho mal. A Él se lo manifestaré.

¿Qué decís? ¿Me maldecirá?

Un anciano de aspecto grave responde:

–      No. Lo he oído hablar en Betsaida.

Casualmente me encontraba allí. ¡Qué palabras! Hablaba de una pecadora.

¡Ah…, casi habría deseado ser ella para merecerlas!… 

En eso gritan muchos:

–     ¡Ahí viene! 

El hombre que se siente culpable, dice:

–     ¡Misericordia! ¡Me da vergüenza! – y trata de huir.  

Al pasar Jesús junto a ellos, dice:

–     ¿A dónde huyes, hijo mío?

¿Tanta negrura tienes en el corazón, que odias la Luz hasta el punto de tener que huir de ella? ¿Has pecado tanto como para tener miedo de mí Perdón?

¿Pero qué pecado puedes haber cometido? Ni aun en el caso de que hubieras matado a Dios deberías tener miedo, si en ti hubiera verdadero arrepentimiento.

¡No llores! O ven, lloremos juntos.

Jesús que, alzando una mano, había hecho que se detuviera el fugitivo, ahora lo tiene estrechado contra sí.

Y dirigiéndose hacia quienes están esperando,

les  dice:

–     Un momento sólo, para aliviar a este corazón. Después estoy con vosotros.

Y se aleja hasta más allá de la casa, chocándo al volver la esquina, contra la mujer velada, que está en su lugar de escucha.

Jesús la mira fijamente un instante, luego continúa una docena de metros más allá y se detiene.

Con mucho amor le pregunta:

–     ¿Qué has hecho, hijo?

El hombre cae de rodillas.

Es un hombre que tiene unos cincuenta años; un rostro quemado por muchas pasiones y devastado por un tormento secreto.

Tiende los brazos y grita:

–     Para gozarme con las mujeres dilapidé toda la herencia paterna, he matado a mi madre y a mi hermano…

Desde entonces no he vuelto a tener paz… Mi alimento… ¡sangre! Mi sueño… ¡pesadillas!… Mi placer…

¡Ah! en el seno de las mujeres, en su gemido de lujuria, sentía el hielo de mi madre muerta y el jadeo agonizante de mi hermano envenenado.

¡Malditas las mujeres de placer! ¡Aspides, medusas, murenas insaciables! ¡Perdición, perdición, mi perdición! 

Jesús dice:

–    No maldigas. Yo no te maldigo…

–    ¿No me maldices?

–    No. ¡Lloro y cargo sobre Mí tu pecado!…

Cuánto pesa! Me quiebra los miembros, pero aun así lo abrazo estrechamente para anularlo por ti…

y a ti te concedo el perdón. Sí. Yo te perdono tu gran pecado.

Extiende Jesús las manos sobre la cabeza del hombre, que está sollozando,

Y ora:

–    Padre, mi Sangre será derramada también por él. Por ahora, llanto y oración. Padre, perdona, porque está arrepentido.

¡Tu Hijo, a cuyo juicio todo ha sido remitido, así lo quiere!…

Permanece así durante unos minutos…

Luego se agacha para levantar al hombre y le dice:

–    La culpa queda perdonada.

Está en ti ahora el expiar, con una vida de penitencia, cuanto queda de tu delito».

–    ¿Dios me ha perdonado?

¿Y mi madre? ¿Y mi hermano?

–    Lo que Dios perdona queda perdonado por todos, quienes sean. Ve y no vuelvas a pecar nunca.

El hombre llora aún con más intensidad y le besa la mano.

Jesús lo deja con su llanto y vuelve hacia la casa.

La mujer velada hace ademán como de ir a su encuentro, mas luego baja la cabeza y no se mueve.

Jesús pasa delante de ella sin mirarla.

Cuando llega al lugar elegido para su magisterio…

Empieza a hablar:

–    Un alma ha vuelto al Señor.

Bendita sea su omnipotencia, que arranca de las circunvoluciones de la serpiente demoníaca a sus almas creadas, y las conduce de nuevo por el camino de los Cielos.

¿Por qué esa alma se había perdido? Porque había perdido de vista la Ley.

Dice el Libro que el Señor se manifestó en la cima del Sinaí con toda su terrible potencia, para, valiéndose también de ella, decir:

“Yo soy Dios. Ésta es mi voluntad. Éstos son los rayos que tengo preparados para aquellos que se muestren rebeldes a la voluntad de Dios”.

Y antes de hablar impuso que nadie del pueblo subiera para contemplar a Aquel que es, y que incluso los sacerdotes se purificasen antes de acercarse al limen de Dios, para no recibir castigo.

Esto fue así porque era tiempo de justicia y de prueba. Los Cielos estaban cerrados como por una losa que cubría el misterio del Cielo y el desdén de Dios.

Y sólo las saetas de la justicia alcanzaban, provenientes de los Cielos, a los hijos culpables.

Mas ahora no es así. Ahora el Justo ha venido a consumar toda justicia y ha llegado el tiempo en que sin rayos y sin límites, la Palabra divina habla al hombre para darle Gracia y Vida.

La primera palabra del Padre y Señor es ésta: “Yo soy el Señor Dios tuyo”.

En todo instante del día la voz de Dios pronuncia esta palabra y su dedo la escribe. ¿Dónde? Por todas partes. Todo lo dice continuamente: desde la hierba a la estrella,

desde el agua al fuego, desde la lana al alimento, desde la luz a las tinieblas, desde el estar sano hasta la enfermedad, desde la riqueza a la pobreza.

Todo dice: “Yo soy el Señor.

Por mí tienes esto. Un pensamiento mío te lo da, otro te lo quita, y no hay fuerza de ejércitos ni de defensas que te pueda preservar de mi voluntad”.

Grita en la voz del viento, canta en la risa del agua, perfuma en la fragancia de la flor, se incide sobre las cúspides de las montañas. Y susurra, habla, llama, grita en las conciencias: “Yo soy el Señor Dios tuyo”.

¡No os olvidéis nunca de ello! No cerréis los ojos, los oídos; no estranguléis la conciencia para no oír esta palabra.

Es inútil, ella es; y llegará el momento en que en la pared de la sala del banquete, o en la agitada ola del mar, o en el labio del niño que ríe,

o en la palidez del anciano que se muere, en la fragante rosa o en la fétida tumba, será escrita por el dedo de fuego de Dios.

Es inútil, llega el momento en que en medio de las embriagueces del vino y del placer, en medio del torbellino de los negocios, durante el descanso de la noche, en un solitario paseo… ella alza su voz y dice: “Yo soy el Señor Dios tuyo”

Y no esta carne que besas ávido, y no este alimento que, glotón, engulles, y no este oro que, avaro, acumulas, y no este lecho sobre el que te solazas.

Y de nada sirve el silencio, o el estar solo, o durmiendo, para hacerla callar.

“Yo soy el Señor Dios tuyo“, el Compañero que no te abandona, el Huésped que no puedes echar. ¿Eres bueno? Pues el huésped y compañero es el Amigo bueno.

¿Eres perverso y culpable? Pues el huésped y compañero pasa a ser el Rey airado, y no concede tregua. Mas no deja, no deja, no deja.

Sólo a los réprobos les es concedido el separarse de Dios. Pero la separación es el tormento insaciable y eterno.

“Yo soy el Señor Dios tuyo”, y añade: “que te saqué de la tierra de Egipto, de la casa de la esclavitud”. ¡Oh, con qué verdad, ahora, realmente lo dice!

¿De qué Egipto, de qué Egipto te saca, hacia la tierra prometida, que no es este lugar, sino el Cielo, el eterno Reino del Señor en que no habrá ya hambre o sed, frío ni muerte, sino que todo rezumará alegría y paz?

¡Y de paz y de alegría, se verá saciado todo espíritu!

De la esclavitud verdadera ahora os saca. He aquí el Libertador. Yo soy. Vengo a romper vuestras cadenas.

Cualquier dominador humano puede conocer la muerte, y por su muerte quedar libres los pueblos esclavos. Pero Satanás no muere. Es eterno.

Y es él el dominador que os ha puesto grilletes para arrastraros hacia donde desea.

El Pecado está en vosotros, y el Pecado es la cadena con que Satanás os tiene cogidos. Yo vengo a romper la cadena.

En nombre del Padre vengo, y por deseo mío. He aquí que por tanto, se cumple la no comprendida promesa: “te saqué de Egipto y de la esclavitud”.

Ahora esto tiene espiritualmente cumplimiento. El Señor Dios vuestro os saca de la tierra del ídolo que sedujo a vuestros progenitores, os arranca de la esclavitud de la Culpa, os reviste de Gracia, os admite en su Reino.

En verdad os digo que quienes vengan a mí podrán, con dulzura de paterna voz, oír al Altísimo decir en su corazón bienaventurado: “Yo soy el Señor Dios tuyo y te traigo hacia mí, libre y feliz”.

Venid. Volved al Señor corazón y rostro, oración y voluntad. La hora de la Gracia ha llegado.

Jesús ha terminado.

Pasa bendiciendo y acariciando a una viejecita y a una niñita morenita y risueña.  

El enfermode gangrena le implora:

–     Cúrame, Maestro. ¡Me aflige un mal grave! 

–     Primero el alma, primero el alma. Haz penitencia…

–     Dame el bautismo como Juan. No puedo ir a él. Estoy enfermo.

–     Ven.

Jesús baja hacia el río que se encuentra después de atravesar dos grandísimos prados y el bosque que lo oculta.

Se descalza, como también lo hace el hombre que hasta allí se ha arrastrado con las muletas.

Descienden a la orilla.

Y Jesús, haciendo copa con las dos manos unidas, esparce el agua sobre la cabeza del hombre, que está dentro del agua hasta la mitad de las espinillas. 

Jesús le ordena:

–     Ahora quítate las vendas.

Mientras vuelve a subir al sendero.

El hombre obedece.

La pierna está curada. La multitud grita su estupor.

Y muchos también gritan:

–     ¡Yo también!

–     ¡Yo también!

–     ¡Yo también el bautismo dado por Ti! 

Jesús, que ya está a medio camino, se vuelve,

y les dice:

–     Mañana. Ahora marchaos y sed buenos. La paz sea con vosotros.

Después de despedirlos, Jesús vuelve a casa, a la cocina que está oscura a pesar de que sean todavía las primeras horas de la tarde.

Los discípulos se aglomeran a su alrededor.

Y Pedro pregunta

–    ¿Ese hombre al que has llevado detrás de la casa, qué tenía?

–     Necesidad de purificación.

–     No ha vuelto, de todas formas, y no estaba entre los que pedían el bautismo.

–     Ha ido a donde lo he mandado.

–    ¿A dónde?

–    A expiar, Pedro.

–    ¿A la cárcel?

–     No. A hacer penitencia por todo el resto.

–    ¿No se purifica entonces con el agua?

–     Es agua también el llanto.

–     Sí, cierto.

Ahora que has hecho el milagro, ¿Qsabe cuántos vendrán!… Eran ya el doble hoy…

–     Sí. Si tuviera Yo que hacer todo, no podría.

Vais a bautizar vosotros. Primero uno cada vez, luego seréis dos, tres, muchos.

Y Yo predicaré y curaré a los enfermos y a los pecadores.

–    ¿Nosotros, bautizar? ¡Oh, yo no soy digno de ello!

¡Quítame, Señor, esta misión! ¡Tengo yo necesidad de ser bautizado!

Pedro se ha puesto de rodillas y está en actitud suplicante.

Pero Jesús se inclina hacia él y dice:

–     Pues tú vas a ser el primero en bautizar. Desde mañana.

–     ¡No, Señor! ¿Cómo puedo hacerlo, si estoy más negro que esa chimenea?

Jesús sonríe ante la sinceridad humilde del apóstol, que se puesto de rodillas contra sus rodillas, sobre las cuales tiene unidas sus gruesas manos de pescador.

Y lo besa en la frente, en el límite de su cabello entrecano que, áspero, se riza:

–     Eso es. Te bautizo con un beso. ¿Estás contento?

–     ¡Cometería inmediatamente otro pecado para recibir otro beso!

–     No, eso no. Nadie se burla de Dios, abusando de sus dones».

Judas dice muy despacio:

–     Y ¿A mí no me das un beso? También yo tengo uno que otro pecado.

Jesús lo mira atentamente.

Su mirada que estaba tan llena de alegría mientras hablaba con Pedro, se nubla con una cansada severidad…

Y dice:

–     Sí… a ti también. Ven.

Yo no actúo injustamente con nadie. Sé bueno, Judas. ¡Si tú quisieras!…

Eres joven. Toda una vida para subir y subir, hasta la perfección de la santidad…»

Y lo besa.

Luego los llama a todos para comunicarles con un beso, el Espíritu Santo:

–    Ahora tú, Simón amigo mío.

Y tú Mateo; mi victoria.

Y tú, sabio Bartolomé. Y tú, Felipe, fiel. Y tú Tomás; el de la pronta voluntad.

Ven. Andrés; el del silencio activo. Y tú, Santiago; el del primer encuentro.

Y ahora tú; alegría de tu Maestro y tú Judas, compañero de infancia y de juventud.

Y tú, Santiago que me recuerdas al Justo; en sus facciones y en su corazón.

Venid todos, todos… Pero, acordaos de que mi amor es mucho, pero es necesaria también vuestra buena voluntad.

Desde mañana daréis un paso más hacia adelante, en vuestra vida de discípulos míos.

Pensad, no obstante, que cada paso hacia adelante es un honra y una obligación.

Pedro dice:

–     Maestro… un día me dijiste a mí, a Juan, a Santiago y a Andrés, que nos enseñarías a orar.

Creo que si orásemos como Tú oras; seremos capaces de ser dignos del trabajo que requieres de nosotros.

–    En aquella ocasión te respondí:

Cuando estéis fuertemente formados, os enseñaré la plegaria sublime; para dejaros mi plegaria.

Pero también ella no tendrá ningún valor, sí se le dice sólo con la boca. Por ahora levantad el alma y la voluntad hacia Dios. La plegaria es un don que Dios concede. Y que el hombre da a Dios.

Judas de Keriot pregnta:

–    ¿Cómo es esto?

¿Todavía no somos dignos de orar? Todo Israel ora… 

–    Sí, Judas.

  Pero puedes ver por sus obras, cómo ora Israel. No quiero hacer de vosotros traidores. Quién ora externamente y por dentro está en contra del Bien; es un Traidor.

Judas piensa…

Y luego dice:

–    ¿Y los milagros? ¿Cuándo nos capacitas para que los hagamos?

Pedro se escandaliza:

–    ¿Milagros? ¿Nosotros?… ¡Misericordia Eterna!… pero muchacho. ¿Estás loco?

Pedro está asustado, fuera de sí y agrega:

–    ¡Y eso que bebemos agua pura! ¿Nosotros, milagros?

Judas reafirma:

–     ¡Él nos lo dijo, en Judea! ¿0 acaso no es verdad?

Jesús responde:

–     Sí, es verdad, lo dije. Y lo haréis.

Pero, mientras en vosotros haya demasiada carne, no tendréis milagros.

Judas declara:

–   ¡Ayunaremos!

–   De nada sirve. Por carne me refiero a las pasiones corrompidas.

La Triple concupiscencia. Y detrás de esta pérfida trinidad, la secuela con sus vicios… iguales a los hijos de una unión lujuriosa bígama.

La soberbia de la inteligencia engendra; con la avidez de la carne y del poder; todo el mal que hay en el hombre y en el mundo.

Judas objeta:

–    Nosotros lo hemos dejado todo por Ti.

–    Pero no a vosotros mismos.

–   ¿Entonces debemos morir? Con tal de estar contigo lo haríamos; yo al menos…

–    No. No pido vuestra muerte material.

Pido que muera en vosotros lo animal y satánico. Y esto no muere, mientras la carne esté satisfecha y haya en vosotros mentira, orgullo, ira, soberbia, gula, avaricia y pereza.

Bartolomé suspira:

–    ¡Somos tan frágiles cerca de Ti que eres tan santo!

El primo Santiago, declara:

–    Y Él siempre fue santo. Lo podemos afirmar.

Juan dice:

–     Él sabe cómo somos. No debemos perder los ánimos.

Lo único que debemos decirle, es: ‘Danos diariamente la fuerza para servirte. Somos débiles y pecadores. Ayúdanos con tu fuerza y tu perdón’.

Dios no nos desilusionará y en su Bondad y Justicia; nos perdonará y purificará de la iniquidad de nuestros pobres corazones.

Jesús se acerca al rincón en donde está el joven apóstol y atrayéndolo hacia Él, dice:

–    Eres bienaventurado, Juan. Porque la verdad habla en tus labios, que tienen perfume de inocencia y sólo besan al adorable Amor – dice Jesús levantándose,

Y atrae hacia su corazón al predilecto, que ha hablado desde el rincón oscuro.

57 EN EL UMBRAL DE LA MUERTE


57 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Y al día siguiente… El amplio taller de carpintería ha sido convertido en dormitorio. Con lechos bajos que han sido colocados junto a las paredes.

Y los discípulos están cenando en el gran banco que sirve de mesa.

Los apóstoles hablan entre sí y con el Maestro.

Judas de Keriot, pregunta:

–    ¿Vas de veras al Líbano?

Jesús responde con firmeza:

–    No prometo nunca, si no voy a cumplir.

Y en este caso lo he prometido dos veces: a los pastores y a la nodriza de Juana de Cusa.

He esperado los cinco días que le había dicho y he añadido aún hoy por prudencia. Pero ahora parto. 

Será un largo camino, aunque usemos la barca hasta Betsaida. No obstante, será para mi corazón motivo de gozo saludar también a Benjamín y a Daniel.

Ya ves qué almas tienen los pastores. ¡Oh!, merece la pena ir a honrarlos; efectivamente, ni siquiera Dios mengua honrando a un siervo suyo, antes bien acrecienta su justicia.

Apenas salga la luna, partiremos. El camino será largo; aun cuando usemos la barca hasta Betsaida. 

–    ¡Con este calor!

¡Apenas comienza el verano!  ¡Mira lo que haces! Lo digo por Ti.

–    Las noches están menos sofocantes.

El sol estará un poco más en León y las tormentas hacen menos abrasador el calor.  Además, os lo repito: no obligo a nadie a venir.

Todo es espontáneo en mí y en torno a mí. Si tenéis otras ocupaciones o si os sentís cansados, quedaos. Nos volveremos a ver después.

–       Eso, Tú lo has dicho.

Yo tendría que ocuparme de asuntos de mi casa. Llega el tiempo de la vendimia y mi madre me había rogado que viera a algunos amigos… Ya sabes que yo soy el hombre de mi casa y cabeza de la familia.

Pedro rezonga:

–       Menos mal que se acuerda de que la madre es siempre la primera después del padre.

Sea que Judas no oiga o no quiera oír, no da señales de comprender lo que ha dicho Pedro.

A quién por otra parte, Jesús refrena con una mirada. Mientras que Santiago de Zebedeo, sentado junto a Pedro, le jala el vestido para hacerlo callar.

Jesús dice:

–    Ve pues, Judas. Comprendo que debes ir. No hay que faltar a la obediencia a la madre.

–    Me voy al punto, si me lo permites. Llegaré a Naím a tiempo para encontrar hospedaje. Adiós, Maestro. Adiós, amigos.

Jesús le dice:

–    Sé amigo de la paz y merece tener a Dios siempre contigo. ¡Adiós!

Todos le saludan con un gesto simultáneo.

No hay ninguna aflicción al verlo partir. Al contrario…

Pedro, para que no se arrepienta, le ayuda a apretar las cintas de su alforja y a ponérsela. Lo acompaña hasta la puerta del huerto y se queda en el umbral para verlo partir.

Y cuando ve que se ha alejado hace un gesto de alegría y de irónico saludo. Y regresa restregándose las manos. No dice nada. Pero ya lo ha dicho todo.

Los que lo vieron, ríen para sus adentros.

Pero Jesús no lo advierte, porque está mirando fijamente  a su primo Santiago, que se ha ruborizado y entristecido, dejando de comer sus aceitunas.

Le pregunta:

–   ¿Qué te pasa?

Santiago de Alfeo contesta:

–    Has dicho: “No se debe desobedecer a la madre…”. ¿Y nosotros entonces?

–   No tengas escrúpulo. Como línea de conducta así es.

Cuando uno no es más que hombre y más que hijo. Pero cuando está uno cerca de otra naturaleza y de otra paternidad, no. 

Ella es más sublime si se le sigue según órdenes y deseos. Judas llegó primero que tú y que Mateo. Pero está muy atrás todavía. 

Es necesario que se forme. Y lo hará muy despacio. Tened caridad con él. ¡Tenla, Pedro! 

Pedro responde:

–    ¡Oh, Maestro! ¡Me es tan difícil con él…!

–    Lo comprendo, pero te digo: ten caridad. Soportar a las personas difíciles es una virtud. ¡Úsala!

–    Sí, Maestro… pero, cuando lo veo tan… tan…

Bien, cállate, Pedro, total… Tú comprendes. Tengo la impresión de ser una vela que está demasiado tirante por el viento… Crujo, me hace crujir este esfuerzo, y se me rompe siempre algo…

Ahora bien, Tú sabes, bueno… no sabes, porque como barquero no vales nada… Por tanto te lo digo yo: si a una vela, por demasiada tensión, se le rompen todas las amarras, te juro que le da un voleo tal al inexperto barquero, que lo atonta…

Bueno, pues yo siento que corro el riesgo de que se me rompan todos los lazos y entonces… Es mejor, sí, que de vez en cuando se vaya él.

Así la vela, faltándole el viento, se calma, y a mí me da tiempo de reforzar las amarras.

Jesús sonríe y mueve la cabeza, compadeciendo al justo y sanguíneo Pedro.

Un estrépito de cascos herrados y un vocerío de chicos llega de fuera.

–      ¡Aquí es! ¡Aquí es! ¡Para, hombre!

De pronto en el umbral de la calle, se asoma el cuerpo negro y sudoroso de un caballo; del que se apea un jinete que se precipita como un bólido y se postra a los pies de Jesús. Los besa con adoración.

Todos lo miran asombrados.

Jesús pregunta:

–           ¿Quién eres? ¿Qué quieres?

El hombre contesta:

–           Soy Jonathán.

Responde un grito de José, que, por estar sentado detrás del alto banco y por lo fulminante de la llegada, no ha podido reconocer al amigo.

El pastor corre hasta el hombre postrado:

–    ¡Tú! ¡Si eres tú!…

–    Sí. Adoro a mi Señor amado.

Treinta años de esperanza ¡Oh, larga espera! que florecen ahora como flor solitaria de agave; y florecen en un instante, en un éxtasis feliz.

Tanto más feliz aún que aquél, lejano. ¡Oh, mi Salvador!

Mujeres, niños y algún hombre, entre los cuales el buen Alfeo de Sara, que tiene todavía un pedazo de pan y queso en la mano, se arremolinan en la entrada y hasta dentro de la espaciosa estancia.

Jesús dice:

–    Levántate Jonathán. Estaba a punto de ir a buscarte. También a Benjamín y a Daniel.

–    Lo sé.

–    Levántate para darte el beso que he dado a tus compañeros.

Jesús se inclina y lo levanta para besarlo. 

Jonathán está muy conmovido:

–     Lo sé. –repite el  viajero robusto; bien parecido y lujosamente vestido- Lo sé.

Con gran emoción continúa:  

Ella tenía razón. No era delirio de agonizante. ¡Oh, Señor Dios! ¡Cómo te ve el alma y cómo te siente cuando Tú la llamas!

¡Oh, no os burléis de un hombre dichoso, vosotros que escucháis! ¡Dichoso y angustiado hasta obtener tu “Voy”! Ya sabes que estaba de viaje con la patrona moribunda.

¡Qué viaje! De Tiberíades a Betsaida fue bueno; pero luego, dejada la barca y tomado un carro, a pesar de haberlo acondicionado lo mejor que podía, fue una tortura. Se viajaba despacio y de noche, pero ella sufría.

En Cesárea de Filipo estuvo a punto de morir por los vómitos de sangre. Nos detuvimos…

A la tercera mañana, hace siete días, me manda llamar. De lo blanca y agotada que estaba, parecía ya muerta. Pero cuando la llamé abrió sus dulces ojos de gacela agonizante y me sonrió.

Me indicó con la manita helada que me inclinase, porque tiene sólo un hilo de voz y me dijo: “Jonatán, llévame a casa; pero inmediatamente”. ¡OBEDECE!

Era tan grande el esfuerzo de su orden, ella que es siempre más dulce que una buena niña, que se le colorearon las mejillas y durante un momento, recobraron el fulgor sus ojos. Continuó diciéndome:

“He soñado con mi casa de Tiberíades. Dentro estaba Uno con rostro de estrella, alto, rubio, con ojos de cielo y una voz más dulce que sonido de arpa. Me decía: “Yo soy la Vida. Ven. Vuelve. Te espero para dártela”. “

Jonathán quiero ir” Yo decía: “¡Pero, patrona!… ¡No puedes! ¡Estás mal! Ahora, cuando estés mejor, veremos”.

Lo consideraba delirio de moribundo. Pero ella se echó a llorar y luego…

Es la primera vez que lo ha dicho en estos seis años que la tengo como patrona. Estaba enojada, se sentó; ella, que no tiene fuerzas para nada. Y luego me dijo: “Siervo, lo quiero. Yo soy tu patrona. ¡OBEDECE!”

Y cayó envuelta en sangre. Creí que moría… Y me dije: “Démosle gusto. ¡Muerte por muerte!…

No sentiré el remordimiento de no haberla complacido al final, después de haber querido hacerlo siempre”.

¡Qué viaje! No quería descansar ella, aparte de las horas entre tercia y sexta. Casi he matado a los caballos para abreviar. Hemos llegado a Tiberíades esta mañana a la hora de nona.

Ester me ha referido… Entonces he entendido que eras Tú quien la había llamado, porque coincidían la hora y el día en que Tú prometías un milagro a Ester y te aparecías al espíritu de mi patrona.

Ha querido proseguir de inmediato y a mí me ha mandado adelante… ¡Oh, Salvador mío! Jesús, Salvador y Mesías nuestro, he venido a rogarte que vengas conmigo.

Jesús responde:   

–     Voy enseguida. La Fe merece premio. Quien me desea me tiene. Vamos.

–     Espera. He arrojado mientras venía una bolsa a un joven, diciendo: “Tres, cinco, los asnos que queráis, si no tenéis caballos; rápido a la casa de Jesús”.

Estarán para llegar. Así abreviaremos. Espero encontrarla cerca de Caná. Si al menos…

–     ¿Qué, Jonathán?

–      Si al menos estuviera viva…

–     Viva está. Pero, aunque estuviese muerta, Yo soy Vida. ‘Aquí está mi Madre.

La Virgen se acerca, seguida por María de Alfeo

Y pregunta:

–     Hijo, ¿Te vas?

–     Sí, Madre. Voy con Jonathán. Ha venido. Sabía que podría dártelo a conocer. Por eso he esperado un día más.

Jonathás cruza las manos sobre el pecho y la saluda inclinándose profundamente. Luego se arrodilla y besa la orla de su vestido, diciendo:

–           Te saludo, Madre de mi Señor.

Alfeo de Sara dice a los curiosos:

–     ¿Qué decís a esto? ¿No deberíamos avergonzarnos de ser sólo nosotros quienes no tenemos Fe?

Un estrépito numeroso de cascos se oye en la calle. Son los borricos. Pareciera que son todos los de Nazaret; y son tantos, que bastarían para un escuadrón.

Mientras Jonatán escoge los mejores y contrata, pagando sin escatimar y toma consigo a dos nazarenos con otros borricos,

por precaución a que algún animal por el camino, pierda las herraduras y para que puedan volver con toda esta rebuznadora recua.

María y la otra María ayudan a cerrar sacos y talegos.

María de Alfeo dice a sus hijos:

–     Dejaré aquí vuestras camas y las acariciaré… Me parecerá estaros acariciando a vosotros.

Sed buenos, dignos de Jesús, hijos… y yo… yo me sentiré feliz…» y mientras dice esto vierte gruesos lagrimones.

María ayuda por su parte a su Jesús y lo acaricia con amor, haciendo mil recomendaciones y encargos para los otros dos pastores libaneses, porque Jesús declara que no volverá hasta encontrarlos.

Se ponen en marcha. Ha caído la tarde y el cuarto creciente de la Luna se alza ahora.

A la cabeza va Jesús con Jonathán; detrás, todos los demás.

Mientras están en la ciudad van al paso, porque la gente se arremolina. Pero en cuanto salen van al trote, en una caravana sonora de cascos y cascabeles.

Jonathán explica:

–     Está en el carro con Ester. ¡Oh, patrona mía! ¡Qué alegría, hacerte feliz!

¡Llevarte a Jesús! ¡Oh, mi Señor! ¡Tenerte aquí, a mi lado! ¡Tenerte!… Tienes justamente el rostro de estrella que ella te ha visto, y eres rubio y con ojos de Cielo. Y tu voz es realmente un sonido de arpa…

¡Oh, pero tu Madre!… ¿La vas a llevar a la patrona un día?

–     Irá la patrona a Ella. Serán amigas.

–     ¿Sí?… Sí, puede serlo. Juana está casada y ha sido madre, pero tiene un alma pura como una virgen. Puede estar junto a María bendita.  

Entonces Jesús vuelve su rostro al escuchar una carcajada fresca de Juan, a la que hacen coro los demás…

Pedro explica:

–    Soy yo, Maestro, el que hago reír. En la barca estoy más seguro que un gato. Pero aquí arriba, ¡Parezco un barril de madera suelto en el puente de una nave, con el viento del sudoeste!

Jesús sonríe y lo anima prometiéndole que pronto terminará el trote.

Pedro contesta:

–    ¡Oh! No importa. Si los muchachos se ríen, no hay nada de malo. ¡Vamos! Vamos a hacer feliz a esa buena mujer.

Después de un rato, otra explosión de risas hace que Jesús voltee una vez más.

Pedro exclama:

–    ¡No! Esto no te lo digo, Maestro. Aunque pensándolo bien… ¿Por qué no? Sí que te lo digo…

Decía yo: ‘Nuestro supremo primer ministro, se roerá las manos cuando sepa que no estuvo cuando tenía que hacerla de pavo real, cerca de la dama’

Todos se ríen.

Y Pedro continúa: 

–     Pero así es. Estoy seguro que si hubiera sabido, no hubiera habido viñedos que cuidar.

Jesús no contradice.

Se recorre rápido el camino sobre estos borriquillos bien nutridos. Con el claro de luna dejan atrás Caná.

Jonathán dice:

–     Si me permites, te precedo. Paro el carro. Los movimientos bruscos la hacen sufrir mucho.

–     Ve, sí.

Jonatán pone el caballo al galope.

Siguen y siguen bajo la luz blanca de la Luna.

Luego aparece la forma oscura de un voluminoso carro cubierto, parado en el borde del camino.

El asno en que va Jesús, instigado por Él, alcanza un pequeño galope sesgado.

Jesús llega al carro. Se apea.

Jonathán anuncia:

–     ¡El Mesías!

La anciana nodriza se arroja del carro al camino, del camino al polvo.

Y suplica:

–     ¡Oh, sálvala! Se está muriendo.

–     Aquí estoy.

Y Jesús sube al carro, donde hay extendido, un considerable número de almohadones y sobre ellos un cuerpo macilento.

Hay un farolito en un ángulo y copas y ánforas. Y una joven criada llorando, está secando el sudor helado de la agonizante.

Jonatán acude con uno de los faroles del carro.

Jesús se inclina hacia la mujer decaída, verdaderamente moribunda.

No hay diferencia entre el candor del vestido de lino y la palidez, incluso ligeramente azulada, de las manos y del rostro esqueléticos.

Sólo las pobladas cejas y las largas pestañas negrísimas proporcionan un color a ese rostro de nieve.

Ni siquiera tiene ya ese rojo infausto de los tísicos en los pómulos descarnados. Los labios, semiabiertos por el respiro dificultoso, son apenas una sombra de un rosa violáceo.

Jesús se arrodilla a su lado y la observa. La nodriza le toma una mano y la llama, pero el alma, ya en los umbrales de la muerte, no oye nada.

Habiendo llegado los discípulos y los dos jóvenes de Nazaret, se agolpan en torno al carro.

Jesús pone una mano sobre la frente de la moribunda, la cual un momento abre los ojos nublados y vagos para volver a cerrarlos luego.

Esther gime:

–     Ya no oye nada – Y llora con más fuerza.

Jesús hace un gesto:

–     Madre, oirá. Ten fe.

Y luego llama:

–     ¡Juana! ¡Juana! ¡Soy Yo! Soy Yo quien te llama. Soy la Vida. Mírame. Juana.

La moribunda abre con una mirada más viva sus grandes ojos negros y mira al rostro que hacia ella se ha inclinado.

Manifiesta un movimiento de alegría y una sonrisa.

Mueve despacio los labios: una palabra que no llega a adquirir sonido.  

Y jesús la interpela:

–     Sí, Yo soy. Has venido y Yo he venido, a salvarte. ¿Puedes creer en mí?

La moribunda asiente con la cabeza.

Toda la vitalidad está concentrada en la mirada así como también toda la palabra, no pudiendo expresarla de otra manera.

–     Pues bien…

Jesús, aunque permanezca de rodillas y con la izquierda sobre la frente de ella, se endereza y toma el aspecto de milagro.

Y dice con autoridad:

–     Pues bien, Yo lo quiero, queda curada, levántate.

Quita la mano y se pone en pie.

Una fracción de minuto y Juana de Cusa, sin ningún tipo de ayuda, se sienta, emite un grito…

Y se arroja a los pies de Jesús gritando con voz fuerte y dichosa:

–     ¡Oh, amarte, toda mi Vida! ¡Para siempre! ¡Tuya! ¡Para siempre tuya!

¡Nodriza! ¡Jonatán! ¡Estoy curada! ¡Rápido! ¡Corred a decírselo a Cusa! ¡Que venga a adorar al Señor!

¡Oh, bendíceme, sigue haciéndolo, sigue, sigue! ¡Oh, mi Salvador!

Llora y ríe besando los indumentos y las manos de Jesús.

–     Te bendigo, sí. ¿Qué más quieres que te haga?

–     Nada, Señor. Sólo quererme y dejar que yo te quiera.

–     ¿Y no querrías un niño?

–     ¡Oh, un niño!…

En tus manos lo dejo, Señor. Yo te abandono todo: mi pasado, mi presente, mi futuro. Te debo todo, todo te doy. Da Tú a tu sierva lo que consideres mejor.

–     Entonces, la vida eterna. Sé feliz. Dios te ama. Yo me marcho. Te bendigo y os bendigo.

–     No, Señor. Quédate un tiempo en mi casa, que ahora es realmente rosal florido. Permíteme que vuelva a ella contigo…

¡Dichosa de mí! –     Voy. Pero tengo a mis discípulos.

–     Mis hermanos, Señor. Juana tendrá, tanto para ellos como para Tí, comida, bebida y todo tipo de refrigerio.¡Concédemelo. 

–     Vamos. Que se regresen los burros, seguidnos a pie.

El camino ya es poco. Iremos lentamente para que podáis seguirnos. Adiós, Ismael y Aser. Despedidme una vez más de mi Madre y de mis amigos.

Los dos nazarenos, estupefactos, parten con sus rebuznadores asnos, mientras el carro emprende el retorno con su carga de alegría, ahora.

Detrás van los discípulos en grupo comentando el hecho.