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UN EXORCISTA PRIVILEGIADO 2


En nuestra Misa de Consagración, habíamos renunciado a todo: al Pecado y a sus consecuencias.

Renovamos las promesas de nuestro Bautismo y ofrecimos nuestra vida a Dios, para que fuese Cristo-céntrica.

Nos consagramos al Inmaculado Corazón de María y al Sacratísimo Corazón de Jesús.

Y salimos del retiro decididos a vivir el Evangelio, con Dios como nuestra máxima prioridad.

Sin que yo me diera cuenta, Jesús había tomado el control de mi vida

y empecé un sendero espiritual tan extraordinario, como incomprensible…

Pero los caminos de Dios, no son nuestros caminos.

Pasaron seis meses y quedé integrada en una comunidad de oración carismática,

que tenía una familia que estaba totalmente entregada al servicio de Dios.

Todos los días había reuniones de oración, con distintos servicios.

Los más jóvenes evangelizaban y dirigían a los grupos de niños o menores de 17 años.

El matrimonio mayor dirigía a los adultos;

la señora pastoreaba a las mujeres y el padre a los varones.

La Eucaristía era diaria y nos esforzábamos por mantenernos en gracia.

Los martes, nos reuníamos todos;

después de rezar el Rosario hacíamos Oración Comunitaria y de Alabanza.

Leíamos la Biblia y aprendíamos a conocer y a amar a Nuestro Señor Único y Trino.

Todo esto no tiene nada de extraordinario, para cualquiera recién convertido

o para aquel que se mantiene practicando verdaderamente la Fe Católica.

Yo me sentía muy feliz.

Mi vida había cambiado completamente y Jesús se convirtió en el centro de ella,

desde aquella tarde en la plaza de toros.

Estaba enamorándome de un Dios Vivo que me estaba revelando cosas maravillosas

y le daba sentido a todo lo que me sucedía.

Por primera vez en mucho tiempo, volví a tener muchas ilusiones y agradecimiento,

por todos los dones que había recibido en mi vida:

mis niños, mi matrimonio tan desdichado; pero que era el bastión de mi familia.

Mi trabajo que era gratificante en muchos sentidos;

además era joven y estaba saludable.

enamorada de Dios

Conocí a Jesús y nada se comparaba con eso.

Todas mis desgracias habían quedado atrás…

Y por primera vez sentía que la pasión de estar enamorada verdaderamente,

me embriagaba completamente…

Y lo más maravilloso: ¡Podía amarlo sin cometer adulterio!

Porque Amar a Dios, es una experiencia sublime.

De esta forma transcurrió el tiempo…

Y un martes que estábamos rezando el Rosario en la sala donde eran las reuniones,

la dueña de la casa se acercó y me dijo que fuera con ella a la cocina.

A todos los demás les dijo que siguieran rezando el Rosario con más fervor

y cantaran muchas alabanzas a la Virgen María.

Y que no pararan de orar hasta que ella les dijera.

Que si era necesario, repitieran el Rosario hasta completar los Quince Misterios. 

(Sólo eran 15, porque empezaba la década de los años 1980)

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Yo la miré sorprendida; pero no comprendí la urgencia, hasta que en la cocina,

ella me dijo:

–      Esto es muy inusual;

pero Jesús le ordenó a Alfonso… que te integres al grupo que está orando con ellos.

Uno de los muchachos va a venir por ti.

Yo voy a regresar a seguir invocando y alabando a nuestra Madrecita.

–          Está bien. – contesté sin comprender nada.

Ella regresó al salón de Oración…

Y yo me quedé mirando el jardín que se podía contemplar desde la ventana.

Y esperé.

Esa misma tarde al llegar, había visto que por la puerta del jardín trasero, habían introducido a

alguien que al parecer estaba enfermo y que era sostenido por dos de los hijos mayores de Alfonso.

Pero para mí no fue algo extraño;

porque sabía que en el grupo también se hacían oraciones de sanación;

mientras los del grupo orábamos el Rosario.

Lo que no sabía, es que las enfermedades y el pecado tienen una relación tan estrecha;

que el ministerio de Sanación y el de Liberación, no pueden ser separados.

Tampoco sabía en qué consiste exactamente una Oración de Liberación,

pero estaba a punto de descubrirlo a la manera de Jesús de Nazareth.

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Entre todas mis ideas preconcebidas,

yo estaba firmemente convencida de que el diablo era un mito medieval y el infierno estaba en esta tierra.

Bastaba con mirar alrededor y ver cuán infernalmente desdichada era la vida de muchas personas.

Y… ¡Con la cantidad de cosas que estaban sucediendo también en nuestra sociedad!

Definitivamente era bastante escéptica con las historias de aparecidos y todas esas tonterías,

que les fascinaban a los que les gustan los cuentos de horror.

Años atrás había visto la película del Exorcista.

Y la consideraba una buena película de terror, pero nada más.

Yo, ni un millón de años hubiera admitido que los posesos fueran algo más,

que pobres desquiciados con fallas psicológicas, mentales y cerebrales;

que debían ser atendidas  por los especialistas de la medicina y la psiquiatría.

Era muy analítica con todas las cosas y racionalizaba todo.

Aunque había descubierto que Dios era una Realidad de ensueño;

con únicamente argumentos y aunque el Evangelio lo decía;

nadie me hubiera convencido nunca,

de que Satanás también estaba vivo y activo en el mundo actual.

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¿¡Cómo!?…

Eso de los hechizos y embrujamientos eran sólo para los ignorantes y descerebrados,

que creían en eso.

Yo me consideraba una mujer inteligente y racional.

Pero una vez más, en mi vida; mi mundo y mi mentalidad; estaban a punto de cambiar…

Era una casa muy grande de dos plantas y muchas recámaras.

En la más alejada de la planta baja y que estaba separada del resto de la casa, por un enorme jardín,

se habían reunido Alfonso y sus cuatro hijos mayores, que incluso eran más grandes que yo…

Además de otros cuatro varones que luego supe que eran familiares y amigos, del grupo de oración.

El más jovencito del grupo, (tenía 17 años) vino por mí,

y me dijo:

–          Rosita no te preocupes.

Veas lo que veas y oigas lo que oigas, no te asustes.

Sólo obedece las indicaciones de mi papá.

(Yo seguí sin entender nada)

Este extraño preámbulo, no me preparó para lo que encontré,

al cruzar el umbral de aquella habitación…

Mientras tanto ese mismo martes, para David las cosas también estaban a punto de cambiar.

Ese mediodía; el hijo mayor de Alfonso, había ido a una diligencia a Casa Cornelio,

el centro medular de la Renovación Carismática.

y que se encuentra a un costado del Colegio Anáhuac en la colonia Chapalita,

acompañado de tres de los muchachos del grupo de Oración.

Cuando terminaron, venían de regreso por la av. López Mateos y cuando iban a llegar,

al semáforo que está justo en la esquina del Templo de la Santa Cruz,

Jesús le dijo al que venía manejando:

Cuando cruces esa calle, oríllate y estaciónate allí.’ (Le señaló el Lugar)

Acostumbrados a obedecer de inmediato, las indicaciones divinas en el grupo de Oración,

nadie hizo preguntas y quedaron justo, junto al templo.

No habían pasado ni cinco minutos, cuando con el cambio de señales…

los automóviles que venían por la calle Manuel Acuña dieron vuelta;

en un Grand Marquiz último modelo, venía manejándolo David…

Y se topó cara a cara, con los muchachos;

Inexplicablemente, también se orilló y se detuvo a saludarlos.

Entonces Jesús tomó al hijo de Alfonso.

David pudo verlo y constatarlo,

porque ya se le habían abierto los ojos y los oídos espirituales en la plaza de toros..

Y le dijo en primera persona a David:

–     Dale tu portafolio a tu compañero.

Y regresa aquí Conmigo.

Sin replicar, David obedeció de inmediato.

Dirigiéndose al hombre joven que estaba sentado en el asiento del copiloto,

le entregó el maletín que llevaba y se despidió arrojándole también las llaves del lujoso automóvil,

mientras le decía:

–     Termina tú el trabajo.

Esto se acabó para mí.

Diles que ya no cuenten conmigo.

Regresó, caminando velóz…

Mientras los muchachos ya le habían hecho un lugar enmedio, en el asiento trasero.

Y en cuanto David entró al auto, se desmayó.

Cuando llegaron a la casa y que fue cuando yo los vi entrar,

a los pocos minutos empezamos el rezo del Santo Rosario como lo hacíamos siempre.

Mientras tanto en el ring de los combates celestiales,

(La habitación que les estaba describiendo anteriormente)

empezó la lucha para liberarlo.

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Se manifestaron todos los espíritus, que no se los voy a enumerar,

porque tendría que decirles los pecados de David y eso no me está permitido.

Solo les voy a decir los principales, porque armaron un circo fenomenal:

Homicidio, Odio, Venganza, Destrucción, Violencia, etc, etc, etc.

Cuando el combate estaba en su punto álgido;

se manifestó la Tríada Infernal: Lucifer, Satanás y Belzebú.

En el grupo, esto nunca había sucedido…

Que se presentara la élite corporativa suprema del Infierno.

Y de momento, todos quedaron sorprendidos.

Lucifer dijo triunfante:

–          Ya paren esta farsa.

Este perro inmundo es mío y no me lo podrán quitar;

porque primero los mato a todos.

He venido por él y no me iré sin él.

Ha sido mío desde siempre y nadie me lo puede quitar. NADIE.

Tengo demasiadas pruebas de su adhesión a mí…

Y hay muchas almas, por las vidas truncadas por él en mi reino,

que me permiten poseerlo y reclamarlo.

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Díganle a ESE, (Jesucristo) que esta vez, no me ganará.

Como todos tenían visión y profecía, yo no sé cómo lo verían;

porque el Rey del Averno suele ser verdaderamente Pavoroso.

Por un momento todos se quedaron congelados;

mientras después de toda la refriega, David estaba suspendido horizontalmente,

como a dos metros sobre el piso.

Entonces Jesús le dijo a Alfonso:

Entre las jóvenes mujeres que están rezando el Rosario, está mi hija Rosa María.

Llámala, ella hará que se vayan.

Rosa María, (O sea yo) estaba del todo ignorante de todas éstas espeluznantes experiencias,

porque sólo había desempacado unos cuantos carismas que le regalara Jesús.

Entre ellos el Amor, la Oración, el don de ciencia infusa y por supuesto, la FE.

Cuando fui advertida de que viera lo que viera y oyera lo que oyera, no me asustara;

lejos estaba de imaginar lo que iba a ocurrir, al cruzar aquella puerta…

Literalmente me quedé paralizada…

Y con la boca abierta por el asombro más absoluto.

¡No podía creer lo que estaba mirando!

Como si lo que sucedía fuera lo más ordinario del mundo;

y como si alguien hubiera tocado el botón de pause,

detuvieron unos segundos sus movimientos…

Y todos me miraron con una cálida sonrisa de bienvenida.

Alfonso me miró con sus ojos dulces y bonachones,

y me dijo:

–    Bienvenida Rosita.

Jesús quiere que dirijas esto. Anda…

Sin que pudiera salir un sonido de mi garganta, pensé:

‘¡¡¡ Q U EEÉ !!!

¿Qué yo dirija, qué cosa…?’

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Y mis ojos miraban estupefactos a un hombre levitando horizontalmente,

casi dos metros en el aire,

mientras otros dos hombres colocaban gruesos almohadones sobre el piso;

y otros cuatro trataban de  sujetarlo por las extremidades.

El jovencito que me había conducido, traía un recipiente con Agua Bendita,

y estaba listo para aspergiarla.

Alfonso sostenía la Biblia abierta…

Y me volvió a invitar:

–     Expúlsalo.

Ordénale que se vaya y que deje libre a este hijo de Dios.

El hombre que levitaba tenía vuelta la cabeza hacia la pared y convulsionaba en el aire.

Cuando logré comprender lo que se me estaba pidiendo…

sentí como si mis piernas se hubiesen vuelto de gelatina.

Pero traté de obedecer.

Y con un hilo de voz tembloroso por el susto,

logré articular:

–      En el Nombre de Jesús,

te ordeno que salgas de este hombre que no te pertenece.

Exactamente igual que en la película del Exorcista,

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aquel rostro humano dio un giro sobrenatural…

y con una voz cavernosa y aterradora:,

me gritó:

–   ¡¿Quién eres tú, miserable perra humana…

para ordenarme a mí, si yo soy un Ángel?!

A estas alturas mis piernas se habían vuelto de chicle…

Y no me derrumbé, porque creo que Dios me sostuvo.

Aquella cara contorsionada por un odio sobrenatural,

no me impidió reconocer al hermoso David, mi compañero de Evangelización.

Y su voz grave y armoniosa, definitivamente no era la suya.

Ahora estaba cargada por una fuerza misteriosa y escalofriante;

que fue como una bofetada en pleno rostro.

Me volví a mirar con desamparo a Alfonso,

y le pregunté angustiada:

–      ‘¿Qué le contesto?’

Alfonso era un gran profeta…

Y Jesús lo tomó contestándome en primera Persona:

‘Dile que eres hija de Dios redimida con mi Sangre.

Y por mi autoridad te tiene que obedecer.’

(En este preciso momento, fue cuando desenvolví el carisma del Discernimiento)

mis ovejas conocen mi Voz

Era la primera vez que veía el don de profecía en esta modalidad;

pero reconocí de inmediato que era Mi Señor el que me estaba hablando.

Y también comprendí, que Dios no estaba jugando…

Y que el momento era muy grave.

Eran demasiadas emociones para contabilizarlas todas.

Me limité a obedecer…

Y logré decir con una voz un poco más segura, las palabras que me habían sido dictadas.

En respuesta, la contorsión aumentó.

En un segundo, seis hombres luchaban para contener a uno solo.

Sólo el más jovencito oraba en lenguas, aspergiando el agua bendita;

recibiendo en respuesta con una rabia infinita:

‘Detente maldito. ¡Me estás quemando!’

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Y Alfonso leía serenamente y con fuerza, el capítulo 14 del profeta Isaías.

Entonces comprendí que los almohadones eran para que David no se lastimara…

Y ellos no estaban luchando contra él; intentaban protegerlo de sí mismo,

pues Lucifer estaba decidido a matarlo.

Recordando al dulce joven que había dado testimonio en la parroquia salesiana,

me sentí invadida por una fuerza guerrera,

y le grité:

–          ¡¡¡ B a s t a !!!

¡En el Nombre de Jesús Y CON LA AUTORIDAD DE SU SANGRE PRECIOSA,

¡TE ORDENO! que salgas inmediatamente de él!

¡LARGO DE AQUÍ!

Él pertenece a Jesús,

y tú no tienes nada con nosotros.

SEÑOR Y DADOR DE VIDA

(Esto yo no lo hice sola, porque no lo sabía.

Creo que el Espíritu Santo, me estaba graduando como exorcista de diablos,

y las palabras y la fuerza con las que salieron,

me sorprendieron a mí misma)

Lucifer me miró con unos ojos llenos de una rabia que no olvidaré jamás,

y me gritó:

–          ¡Eso crees!

Me voy.

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Pero volveremos a encontrarnos y me las pagarás…

Recitó una serie de amenazas y blasfemias cada una más pavorosa que la anterior.

Y envolviéndonos en una nube sulfurosa;

salió haciendo restallar un trueno tan fuerte…

que fue como si un rayo hubiese caído en la habitación.

David se desplomó.

Y hubiese sufrido un severo golpe, si no hubiera sido por los ocho hombres,

que lo recibieron en el aire como si hubiese sido un balón de futbol americano,

lanzado desde lejos.

Y los almohadones que amortiguaron y en los que lo depositaron con suavidad.

El insólito episodio terminó, cuando David dando un gran suspiro,

abrió sus grandes ojos claros,

y preguntó:

–    ¿Qué pasó?

Después que me detuve a hablar con ustedes en el semáforo de la av. López Mateos,

ya no sé qué sucedió…

Había vuelto a ser el joven risueño que yo conocía.

Hicimos una oración de Acción de Gracias…

Y después del intercambio de impresiones sobre lo que había sido una experiencia impresionante,

David nos dijo:

–     Esto que les voy a platicar, es altamente confidencial.

Después de la Evangelización, he estado luchando mucho para romper con todo mi pasado…

Y no puedo.

Me han cercado por todos lados y de la Mafia gangsteril de la FEG me dijeron,

que solo se sale con los pies por delante.

El que entra, se queda para siempre.

Aunque estuve evitándolo mucho tiempo, ya no pude…

Y esta mañana tuve una entrevista con un alto dirigente del Gobierno Federal.

Me dieron una encomienda, respecto a un próximo candidato a…¿?

Ya traía la paga, las armas y el plan…

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(¿?) Se quedó asombrado, porque son varios millones de dólares lo que le entregué.

Sólo era cuestión de ejecutar el plan.

Le había estado orando al Señor que no quería hacerlo,

¿Pero cómo podía evitarlo?

Me doblego o me matan…

Y también van a matar a mi esposa…

Por eso cuando los vi y vi a Jesús que era ÉL dándome la instrucción,

agarré el valor y ya vieron lo que sucedió…

El epílogo de esta historia, es que David fue a la Cd. de México a hablar con su jefe: ‘El Pelacuas’.

Jesús le había dicho que confiara en Él y que hiciera las cosas correctamente.

Cuando se entrevistó con el Pelacuas, le platicó todo:

su conversión, la bala fugitiva, la Oración de Liberación…

Ya que lo único que deseaba, era poder seguir las Huellas de Jesús…

Y que ya no lo molestaran.

El Pelacuas, (Pueden buscarlo así en la red y verán su tremenda historia)

Le contestó que nadie había salido de la organización, más que con los pies por delante y en un ataúd;

pero que estaba bien.

Que le admiraba el coraje para enfrentarlo y salirle con semejante embajada.

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Los de la FEG eran los que habían pagado los gastos médicos carísimos, en el Hospital Santa María Chapalita,

y él estaba enterado de todos los detalles.

Pero verlo frente a él y tener los pantalones para defender lo que creía, eran otra cosa.

Que tan solo por eso, había ganado su respeto;

y daría órdenes, para que nadie se metiera con él.

Pero si se enteraba que andaba de ‘bocón’ ya sabía lo que le esperaba a los traidores.

Sé que el ‘Pelacuas’ ya murió.

Lo asesinaron en la Cd. De México.

Y por eso me animé a escribirlo todo.

http://www.eldiariodecoahuila.com.mx/notas/2012/4/19/quien-mato-pelacuas-289012.asp

ISLAS MARÍAS

Reclusorio de las Islas Marías en el Pacífico mexicano.

Las últimas noticias que tuve de David, son que él y su esposa habían tenido una niña.

Que él andaba evangelizando en las cárceles…

Y que había pasado una temporada en las Islas Marías,

donde seguía siendo un apóstol poderoso entre los presos.

Y cuando alguien se le ponía ‘al brinco’ lo enfrentaba con su propio pasado,

y les preguntaba:

“¡Órale cabrón!

Piensa por un momento y dime como mafioso, ¿Te puedes comparar conmigo?

¿Alguna vez alguien te pagó fortunas por tus delitos de rufián de quinta?

Porque yo renuncié a todo eso…

Y por eso estoy aquí…”

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Y los dejaba con la boca abierta, con su increíble testimonio.

Ya había ganado muchas almas para Jesús.

También supe que Satanás intentó matarlo muchas veces,

por medio de atentados con los mismos asesinos recluidos;

porque le quitaba las almas de criminales empedernidos y que ya los tenía seguritos en el Infierno.

Pero David no desistía…

Esos mismos atentados concluyeron en historias milagrosos, que confirmaban a cada paso;

los increíbles portentos del Espíritu Santo…

Y Jesús lo protegió de muchísimas cosas.

Y de esta forma recorrió, los más importantes centros penitenciarios de la República Mexicana.

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Pero volviendo al día de la Liberación de David,

después de una oración de alabanza y acción de Gracias por el favor recibido,

todos nos reintegramos a nuestras ocupaciones diarias.

Y a partir de aquel día, quedé integrada al Ministerio de Liberación;

donde aprendí todo lo necesario para mi ministerio en la sanación y la liberación;

que ministraba en aquella bendita casa los viernes…

Y donde fui testigo de muchos milagros maravillosos del Amor de Jesús.

275 JORNADA APOSTOLICA


275 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Es ya plena noche cuando Jesús vuelve a casa.

Entra en el huerto sin hacer ruido.

Se asoma un momento a la oscura  cocina; la ve vacía.

Se asoma a las dos habitaciones donde están las esteras y las camas: también están vacías.

El único indicio de que los apóstoles hayan regresado es la ropa cambiada amontonada en el suelo.

La casa está tan silenciosa, que parece deshabitada.

Jesús, haciendo menos ruido que una sombra, sube la pequeña escalera

-candor en el candor de la Luna llena- y llega a la terraza.

La atraviesa.

Parece un espectro moviéndose sin hacer ruido, un luminoso espectro.

En la incandescencia blanca de la Luna parece estilizarse, alzarse aún más.

Levanta con la mano la cortina que cubre la puerta de la habitación de arriba

que (estaba corrida desde cuando los discípulos de Juan habían entrado en la habitación con Jesús).

Dentro, sentados acá o allá, en grupos, están los apóstoles con los discípulos de Juan,

con Manahén.

Y también Margziam, que está dormido, reclinada su cabeza en las rodillas de Pedro.

La Luna se encarga de iluminar la habitación entrando con sus flujos fosfóricos por las ventanas abiertas.

Ninguno habla. 

Y ninguno duerme; aparte del niño, sentado en el suelo sobre una estera.

Jesús entra despacio.

El primero que lo ve es Tomás.

Que exclama sobresaltado:

–      ¡Oh, Maestro!

Todos los demás también reaccionan.

Pedro, en su ímpetu, hace ademán de levantarse repentinamente,

pero se acuerda del niño y se levanta suavemente,

apoyando la morena cabeza de Margziam donde estaba sentado,

de forma que es el último en acercarse al Maestro.

Jesús mientras está respondiendo, con voz cansada como de quien ha sufrido mucho,

a Juan, Santiago y Andrés, que le están expresando su dolor.

Jesús dice:
–       Lo comprendo.

Pero solamente el que no cree debe sentirse desolado por una muerte.

No nosotros, que sabemos y creemos.

Juan ya no está separado de nosotros; antes lo estaba.

Es más, antes nos separaba: o conmigo o con él.

Ahora ya no es así;

donde está él estoy Yo, junto a mí está él.

Pedro introduce su cabeza entrecana entre las cabezas juveniles.
Jesús lo ve, 

Y pregunta:
–        ¿También has llorado tú, Simón de Jonás?

Y Pedro, con voz más ronca de lo habitual,

responde:
–      Sí, Señor.

Porque yo también había sido de Juan… 

Y además… y además…

¡Y pensar que el viernes pasado lamentaba,

el que la presencia de los fariseos nos fuera a amargar el sábado!

¡Este sí que es un sábado de amargura!

Había traído al niño…

para gozar de un sábado más bonito…

Sin embargo…

–       No desfallezcas, Simón de Jonás.

No hemos perdido a Juan.

Te lo digo también a ti.

Y en cambio tenemos tres discípulos bien formados.

¿Dónde está el niño?

Pedro señala y dice:

–       Está allí, Maestro, durmiendo.

Jesús se inclina hacia la cabecita morena que duerme tranquila.

Y pregunta:

–        Déjalo dormir.

¿Habéis cenado?

–        No, Maestro.

Te esperábamos a Tí y ya estábamos preocupados por la tardanza.

No sabíamos dónde buscarte…

Nos parecía que te habíamos perdido también a Ti.

–       Tenemos todavía tiempo para estar juntos.

¡Vamos, preparad la cena, que luego nos marchamos a otro lugar!

Necesito aislarme, entre amigos. 

Si nos quedamos aquí, mañana estaremos rodeados de personas.

–        Y te juro que no los soportaría.

Especialmente a esos reptiles de las almas fariseas.

¡Y sería grave que se les escapase una sonrisa -aunque fuera una sola-

referida a nosotros, en la sinagoga!– 

      ¡Tranquilo, Simón!…

Pero he calculado también esto.

Por eso he vuelto para tomaros conmigo.  

A la luz de las lamparillas encendidas a ambos lados de la mesa,

se ven mejor las alteraciones de los rostros.

Sólo Jesús se muestra con majestad solemne.

Margziam sonríe en el sueño.  

Pedro explica:

–         El niño comió antes.

Jesús dice: – 

     Entonces es mejor dejarlo dormir.

Y en medio de los suyos ofrece y distribuye la parca comida.

Y se la comen sin ganas.

Pronto termina la cena.

Jesús los anima diciendo:

–       Contadme ahora qué habéis hecho… 

Pedro dice:

-Yo he estado con Felipe por los campos de Betsaida.

Y hemos evangelizado y curado a un niño enfermo.

Felipe, no queriendo tomarse una gloria no suya.

aclara:

–       Verdaderamente ha sido Simón el que lo ha curado.

-¡Oh, Señor!

No sé cómo.

Sé que he orado mucho, con todo mi corazón,

porque me daba pena el enfermito.

Luego lo ungí con el aceite y le he restregado ligeramente con mis rudas manos…

Y  se ha curado.

Cuando le he visto que tomaba color su cara y que abría los ojos,

en pocas palabras que revivía, casi  sentí miedo.

Jesús le pone la mano en la cabeza sin decir nada.

Tomás dice:    

–        Juan ha causado gran asombro al arrojar un demonio.

Pero hablar me ha tocado a mí. 

Mateo agrega:

–        También tu hermano Judas Tadeo lo ha hecho.

Y Santiago de Alfeo:

–       Entonces también Andrés.

Bartolomé dice asombrado:

–       Simón el Zelote ha curado a un leproso.

¡No ha tenido miedo de tocarlo! 

Y luego me ha dicho: “Pero no tengas miedo.

A nosotros no se nos pega ningún mal físico por voluntad de Dios”

Jesús confirma:

–       Bien dices, Simón.

Jesús mirando a Santiago de Zebedeo y a Judas de Keriot,

que están un poco retirados.  

Pregunta:

¿Y vosotros dos?

El primero hablando con los tres discípulos de Juan,.

El segundo solo y mustio, como si estuviera enojado.   

Santiago responde:

–      Yo no he hecho nada

Pero Judas realizó TRES milagros poderosos: un ciego, un paralítico, un endemoniado.

A mí me parecía lunático.

Pero la gente decía eso…  

La acción del Espíritu Santo fluyó con dos objetivos: 

La santidad y la humildad de Santiago pasaron y permitieron la prueba para los dos. 

Se cumplió la órden divina emitida por Jesús y la obediencia realizó los milagros requeridos. 

Santiago fue humilde y no lamentó que los milagros los realizara Judas. 

Pero Dios los hizo gracias a él y para que el apóstol rebelde reflexionara…  

Pero no fue así. 

Por su soberbia indomable, Judas desobedeció y buscó alojamiento del fariseo rico,

para gozar las comodidades a las que se cree con derecho,

porque él es rico y de linaje sacerdotal…

La posesión demoníaca perfecta NO PUEDE reverenciar a Dios, porque Satanás lo odia y a sus instrumentos, es lo que les trasmite…

y deslumbrar con el poder otorgado por Dios.

Pero Satanás está furioso por lo mismo.

Y la posesión demoníaca perfecta que le ofrecen, todos los vicios del apóstol indigno,

trasmiten el odio que lo consume a su instrumento maligno…  

Y esto lo refleja la actitud de Judas….

Pedro dice:

–       ¿Y estás ahí con esa cara habiéndote ayudado Dios tanto?

Judas replica:

–       Yo también sé ser humilde.

Santiago:

–        Luego nos  alojó en su casa un fariseo.

Yo no me sentía a gusto, pero Judas, que es más hábil, le bajó bien los humos.

El primer día era altivo, pero luego..

¿Verdad, Judas?

Judas asiente con la cabeza, sin decir nada.

Jesús dice:   

–       Muy bien.

Y cada vez lo haréis mejor.

La próxima semana estaremos juntos.

Entretanto Simón, ve a preparar las barcas.

También tú, Santiago.

Pedro objeta: 

–       ¿Para todos, Maestro?

No cabremos».

–        ¿No puedes conseguir otra?

–        Se la pediré a mi cuñado, sí.

Voy.

–       Ve.

Y en cuanto hayas terminado vuelve.

Y no des muchas explicaciones.

Los cuatro pescadores se marchan.

Los demás bajan a coger sacos y unos mantos.

Se queda Manahén con Jesús.

El niño sigue durmiendo.

–        Maestro, ¿Vas lejos?

–        Todavía no lo sé…

Ellos están cansados y apenados.

Yo también.

Mi propósito es ir a Tariquea, a la campiña, para aislarnos en paz…

–       Yo tengo el caballo, Maestro.

Pero si me lo permites, voy bordeando el lago.

¿Vas a estar allí mucho?

–       Quizás toda la semana.

No más.

–       Entonces iré. Maestro.

Bendíceme en esta primera despedida.

Y quítame un peso del corazón

–       ¿Cuál, Mannaém?

–       Tengo el remordimiento de haber dejado a Juan.

Quizás, si hubiera estado…

–        No.

Era su hora.

Además él ciertamente se ha alegrado al verte venir donde Mí.

No tengas este peso.

Es más, trata de liberarte pronto y bien del único peso que tienes:

el gusto de ser hombre.

Hazte espíritu, Mannaém.

Puedes hacerlo.

Está en ti la capacidad de serlo.

Adiós, Mannaém.

Mi paz sea contigo.

Pronto nos veremos de nuevo en Judea.

Mannaém se arrodilla y Jesús lo bendice;

luego lo levanta y lo besa.

Vuelven los otros y se saludan recíprocamente, tanto los apóstoles como los discípulos de Juan.

Los últimos en llegar son los pescadores.

Pedro dice:

–       Ya está, Maestro; podemos marcharnos.

–       Bien.

Despedíos de  Mannaém, que se queda aquí hasta la puesta del sol de mañana.

Recoged las provisiones, tomad el agua y vámonos.

Haced poco ruido.

Pedro se agacha para despertar a Margziam.

Pero Jesús objeta:

–       No, deja.

Podría echarse a llorar.

Lo tomaré en mis brazos. 

 Y delicadamente levanta al niño, que refunfuña entre sueños un poco,

pero luego se acomoda instintivamente en los brazos de Jesús.

Todos se despiden de Mannaém que se queda en el umbral.

Y se van por la calle solitaria, bañada por la luna.

Bajan.

En el linde del huerto saludan nuevamente a Mannaém,

Y luego en fila.

Avanzan silenciosos por el camino iluminado por la luz de la luna y van al lago:

Que es un enorme espejo de plata bajo la Luna en su zenit.

Tres gotas rojas sobre el espejo sereno,…

Parecen los tres farolillos de las proas ya metidas en el agua.

Suben y se distribuyen por las barcas.

Los últimos en subir son los pescadores:

Pedro y un mozo ayudante, donde Jesús;

Juan y Andrés en la otra;

Santiago y otro ayudante en la tercera.

Pedro pregunta: 

–       ¿A dónde, Maestro? 

–       A Tariquea.

Donde desembarcamos después del milagro de los gerasenos.

Ahora no habrá pantano.

habrá calma.

Pedro se adentra en el lago.

Y lo siguen también los otros detrás, con las barcas:

tres estelas en una.

Ninguno habla.

Sólo cuando están ya en zona abierta y Cafarnaúm se difumina entre el claror de la luna,

que uniforma todo con su diminuto polvillo de plata,

Pedro, como si le hablara a la caña del timón,

dice:

–        Pues me da gusto.

Mañana nos buscarán, vieja mía.

Y gracias a ti no nos encontrarán.

Bartolomé pregunta:

–        ¿Con quién hablas, Simón?

–         Con la barca.

¿No sabes que para los pescadores es como una esposa?

¡Cuánto he hablado con ella!

¡Más que con Porfiria, Maestro!…

¿Está bien tapado el niño?

De noche hay relente en el lago…

       Sí.

Mira, Simón, ven aquí, que tengo que decirte una cosa…

Pedro pasa la caña del timón al ayudante y va donde Jesús.

–      He dicho Tariquea.

Pero será suficiente estar allí pasado el sábado para saludar de nuevo a Mannaém.

¿No podrías encontrar un sitio cerca de allí donde estar en paz?

–        Maestro…

¿En paz nosotros o también las barcas?

Para las barcas hace falta Tariquea o los puertos de la otra orilla.

Pero si es para nosotros, basta con que te adentres en los bosques del otro lado del Jordán,

Y sólo los animales te descubrirán…

Y quizás algún que otro pescador que esté vigilando las nasas de los peces.

Podemos dejar las barcas en Tariquea, cuando lleguemos al alba;

luego nos echamos a caminar veloces hasta el otro lado del vado.

Se pasa bien en este período.

–        Bien. Así lo haremos…

–       Te da asco también a ti el mundo, ¿eh?

Prefieres los peces y los mosquitos, ¿eh?

Tienes razón.

–       No tengo asco.

No hay que tenerlo.

Lo que pasa es que quiero evitar que arméis alboroto.

Y quiero consolarme en vosotros en estas horas del sábado

–        Maestro mío…

Pedro lo besa en la frente y se retira secándose un lagrimón

que se empeña en rodar por su mejilla  y bajar hacia la barba.

Vuelve a su timón y apunta al sur, con firmeza,

mientras la luz lunar decrece al ponerse el planeta, que desciende

por debajo de la línea de un collado, escondiendo su carota a la vista de los hombres,

pero dejando todavía el cielo blanco de su luz y de plata la orilla oriental del lago;

lo demás, es añil oscuro que apenas si se distingue a la luz del farol de proa.

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258 EL DEPREDADOR


258 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Por un terreno ondulante de colinas en que serpentea el camino que conduce a Nazaret,

aprovechando las sombras de las matas de olivos y de distintos árboles frutales

diseminadas por esta región cultivada y fértil,

Jesús regresa hacia su ciudad.

Cuando llega al cruce con el camino de Tolemaida, se detiene,

y dice:

–       Detengámonos aquí.

En esta casa, donde ya he estado otras veces.

Vamos a reponer fuerzas.

Así, mientras el Sol recorre su camino, estaremos juntos antes de separarnos de nuevo:

nosotros iremos hacia Tolemaida;

mi Madre y María, a Nazaret;

Juan con Hermasteo, a Sicaminón.

Van atravesando un olivar, en dirección a una casa de campesinos, ancha y baja,

adornada con la indefectible higuera,

enguirnaldada con los festones de una parra, que extiende sus ramas escalera arriba

y luego por la terraza.  

Jesús saluda: 

–     Paz a vosotros.

Aquí estoy nuevamente.

Un hombre anciano que en ese momento estaba cruzando el patio, con una brazada de haces de leña. 

Le responde: 

–      Ven, Maestro.

Tu presencia siempre es bien recibida

Dios te dé esa misma paz, a ti y a los tuyos.

Luego llama:

–     « ¡Sara!

¡Sara! Está aquí el Maestro con sus discípulos.

¡Añade harina a tu pan!».

Sale de una habitación una mujer, toda blanca de harina, pues la estaba cribando.

Y tiene en la mano todavía la criba con el moyuelo.

Se arrodilla sonriendo, delante de Jesús.

–       Paz a ti, mujer.

He traído conmigo a mi Madre, como te había prometido.

Es ésta. Y ésta es su cuñada, madre de Santiago y Judas.

¿Dónde están Dina y Felipe?

La mujer saluda a las dos Marías,

y luego responde:

–       Dina ha tenido ayer a su tercera hija.

Estamos un poco tristes, porque no se nos concede un nieto.

De todas formas, contentos.

¿No es verdad, Matatías?

–      Sí, porque es una niña muy linda.

Y en todo caso lleva nuestra misma sangre.

Te la daremos a conocer. Felipe ha ido a buscar a Ana y a Noemí a casa de sus padres.

Volverá pronto.

La mujer vuelve a su pan mientras el hombre, después de colocar en el horno los haces de leña,

se preocupa de los recién llegados

Les procura sillas.

Y les ofrece leche acabada de ordeñar para los que la desean.

O para el que lo prefiere, fruta y aceitunas.

La habitación de la planta baja es muy espaciosa, abierta por el frente y la trasera de la casa,

con sus dos puertas situadas a la sombra de la grande higuera y de un alto seto cubierto de flores estrelladas,

una especie de girasoles por la forma, pero de corola no tan gigantesca- es fresca y umbría.

Una luz esmeraldina entra en la espaciosa estancia:

dando gran alivio a los ojos fatigados a causa del exceso de sol.

Hay bancos y mesas en esta espaciosa habitación, que es donde las mujeres hilan y tejen.

Y los hombres arreglan los aperos de labranza o guardan las reservas de harina y fruta,

a juzgar por las viguetas llenas de ganchos y a lo largo de las paredes,

las tablas apoyadas en gruesas repisas, además de los largos arquibancos.

Colgados en las paredes encaladas,

hay esponjosos copos de lino o cáñamo que parecen trenzas despeinadas.

Y un trozo de tela rojo fuego, extendido encima de un telar que ha quedado destapado,

parece alegrar toda la habitación con su color alegre y pomposo.

Vuelve la dueña de la casa, que ha terminado de elaborar el pan y pregunta a los peregrinos,

si quieren ver a la recién nacida.

Jesús responde:

–      La voy a bendecir, ciertamente.

María, por su parte, se levanta,

y dice:

–      Voy a saludar a la madre.

Salen todas las mujeres.  

Bartolomé, que se le ve muy cansado,

dice:  

–      Se está bien aquí»

Pedro también medio adormilado, 

confirma: 

–      Sí. Hay sombra y silencio.

Al final nos dormiremos.  

Jesús dice: 

–      Dentro de tres días estaremos…

Y bastante tiempo, en nuestras casas.

Descansaréis, porque evangelizaréis en los aledaños.

–       ¿Y Tú?

–       En general no me moveré de Cafarnaúm;

salvo algunas veces que estaré en Betania.

Evangelizaré a los que vengan.

Luego, para la luna de Tisrí, de nuevo a caminar.

Y todos los días, acabada la jornada, seguiré mejorándoos…

Jesús calla, porque al mirarlos, ve que el sueño hace inútiles sus palabras.

Sonríe meneando la cabeza,

mientras observa a este grupo de personas vencidas por el cansancio,

que en posturas más o menos cómodas duermen con verdaderas ganas.

El silencio de la casa y la solana son completos.

Parece un lugar encantado.

Jesús sale a la puerta cercana al seto de las flores y mira, a través de sus ramas

a las suaves colinas galileas, grises todas por los olivos inmóviles.

Un ligero rumor de pasos y un gritito débil de recién nacido, suenan por encima de su cabeza.

Jesús levanta la cara y sonríe a su Madre, que está bajando;

llevando en sus brazos un bulto blanco del que sobresalen tres cositas rosáceas:

una cabecita y dos manitas gesticulantes.

–       ¡Mira, Jesús, qué niña tan bonita!

Se asemeja un poco a ti cuando tenías un día.

Eras tan rubio, que se hubiera dicho que no tenías pelo,

a no ser porque ya destacaba formando leves rizos,

como un copo de nube; respecto al color, eras también así, como una rosa.

Y… mira, mira, está abriendo los ojitos y busca el pecho;

mira, con esta sombra, tiene tus ojos azul oscuros…

¡Tesoro! ¡No tengo leche, pequeñita, rosita, tortolita mía!

Y la niña, acunada por la Virgen, calma su vagido, hace arrullos, como una tortolita y se duerme.

Al ver a su Madre acunando a la niña con la cara apoyada en la cabecita rubia.

Jesús pregunta: 

–      Mamá, ¿Hacías lo mismo conmigo? 

–      Sí, Hijo.

Te decía “corderito mío”.

¿Es bonita, verdad?

–      Muy bonita.

Y robusta.

¡Bien contenta puede estar la madre!

Confirma Jesús, que está también encorvado, observando el sueño de la inocente.

–       Pues no está contenta…

El marido está enfadado porque todos los hijos son niñas.

-Es verdad que con las tierras que tenemos son mejores los niños.

Sara la dueña de la casa, que acaba de llegar, suspira profundamente,

diciendo: 

–      Pero nuestra hija no tiene la culpa…

Jesús dice con seguridad: 

–      Son jóvenes.

Que se amen.

Y tendrán también niños. 

La mujer se turba y murmura: 

–      Ahí está Felipe…

Pondrá ceño… 

Y más fuerte, dice:

–      ¡Felipe, está aquí el Rabí de Nazaret!

El hombre dice: 

–      Me alegro mucho de verlo.

La paz sea contigo, Maestro.

–      Y contigo, Felipe.

He visto a tu bonita niña.

Es más, todavía la estoy mirando porque verdaderamente despierta admiración.

Dios te bendice con hijos bellos, sanos y buenos.

Debes sentirte muy agradecido a Él…

¿No respondes?

Pareces preocupado…

–       ¡Esperaba un niño!  

Jesús pregunta con tono severo: 

–      No querrás decirme ya que eres injusto,

¿Acusando a esta inocente de ser niña, no?

¿Y, menos aún, que eres duro con tu mujer, no? 

Felipe exclama resentido:

–      ¡Yo quería un niño, por el Señor y por mí!

–     ¿Y piensas obtenerlo siendo injusto y rebelde?

¿Has leído acaso, el pensamiento de Dios?

¿Eres más que El, como para decirle: “Haz esto, que es lo justo”?

Señalando a Susana, Jesús agrega: 

Esta mujer por ejemplo, es discípula mía y  no tiene hijos.

Y, a pesar de todo, me dice:

“Bendigo esta esterilidad que me pone alas para seguirte”.

Y ésta, madre de cuatro varones, desea que dejen de ser suyos los cuatro.

¿Verdad, Susana y María?

Ellas responden asintiendo. 

Y Jesús continúa: 

¿Las oyes?

¿Y tú, casado desde hace pocos años con una mujer fecunda,

bendecido con tres capullos de rosa que piden tu amor, estás enfadado?

¿Con quién?

¿Por qué?

¿No quieres decirlo?

Pues lo digo Yo: porque eres un egoísta.

Corta enseguida tu resentimiento.

Abre tus brazos a esta criatura nacida de ti y ámala.

¡Vamos!

¡Tómala en tus brazos!

Y Jesús coge el pequeño amasijo de ropa y se lo pone al joven padre en los brazos.

Jesús añade:

–     «Ve donde tu mujer, que está llorando.

Dile que la quieres.

Si no, Dios verdaderamente no te dará jamás un varón.

Te lo aseguro. ¡Ve!…

El hombre sube a la habitación donde está su esposa.  

La suegra susurra: 

–     ¡Gracias, Maestro!

Se le veía muy cruel desde ayer…

Pasan unos minutos y el hombre vuelve.

Dice:

–     Lo he hecho, Señor.

La mujer te da las gracias.

Dice que te pregunte el nombre de la pequeñuela, porque…

Porque yo le había destinado un nombre demasiado feo…

Por mi injusto odio…

–      Llámala María.

Ha bebido el llanto amargo junto con su primera gota de leche,

también amarga por tu dureza.

Puede llamarse María.

Y María la amará, ¿Verdad, Madre?

–      Sí, pobre criatura.

¡Tan bonita como es!

Será, sin duda, buena.

–      Será una estrellita del Cielo.

Regresan al gran salón donde los apóstoles se han quedado dormidos,

rendidos por el cansancio.

Menos Judas de Keriot, que parece revolverse sobre ascuas.

Y da la impresión de estar muy preocupado.  

Jesús pregunta: 

–      ¿Me necesitas para algo, Judas? 

–      No, Maestro;

pero no logro dormir.

Quisiera salir un poco.

–       ¿Quién te lo prohíbe?

Yo también salgo.

Iré a aquel colladito que está en la sombra…

Voy a descansar haciendo Oración.

¿Quieres venir conmigo?

–       No, Maestro.

Te molestaría, porque no estoy en condiciones de orar.

Estoy muy inquieto.

Tal vez…

Quizás no me siento bien y por eso estoy inquieto…

–      Quédate entonces.

No obligo a nadie.

Hasta pronto…

Adiós, mujeres.

Madre, cuando se despierte Juan de Endor, dile que vaya a verme, que vaya solo.

–      Sí, Hijo.

La paz sea contigo.

Jesús sale.

María y Susana se detienen a mirar la tela que está encima del telar.

María se sienta y pone las manos en su regazo, con la cabeza un poco baja;

quizás está orando también.

María de Alfeo pronto se cansa de mirar el trabajo del telar, se sienta en el rincón más oscuro

y se queda pronto dormida.

Susana juzga conveniente hacer lo mismo.

Quedan despiertos María y Judas.

Judas deambula un rato por el huerto.

Luego se sienta en una banca de piedra, que está junto al emparrado.

En el portal, María está recogida en sí, meditando;

mientras los demás duermen.

Judas la mira con los ojos muy abiertos.

Y una fugaz expresión de malvada hipocresía y de crueldad, se asoma a su mirada.

Es como un destello que pronto se pierde..

Tiene una belleza repulsiva. 

Hay en él una emanación de maldad, que casi se materializara.

La Virgen está absorta, totalmente alejada del mundo…

Ella, toda recogida en sí misma, meditando sin hacer caso de lo que la rodea. 

Judas mirándola fijamente con una expresión artera, con los ojos bien abiertos,

destellando una inteligencia que no es de este mundo…

Es cómo mirar a Lucifer, maquinando una estrategia de ataque…

Finalmente se levanta y se acerca a Ella sin hacer ruido.

Y al verlo es inevitable pensar que a pesar de su indiscutible belleza varonil,

parece la imagen depredadora de un felino o una serpiente mortal, acercándose a su presa.

Su personalidad es repulsiva porque emana tanta maldad,

que lo hace ver artero y cruel hasta en su paso…

La llama en voz baja:

–      ¡María!  

Ella pregunta con bondad:

–      ¿Qué quieres de mí, Judas?

Mientras lo mira con sus ojos dulcísimos.

–      Quisiera hablar contigo…

–      Habla. Te escucho.

–      Aquí no…

No quisiera que me oyeran…

¿Te importa salir un poco?

También afuera hay sombra…

–      Bien, vamos.

De todas formas, como ves, aquí están todos dormidos…

Podías hablar también aquí.

Pero se levanta y sale antes que Judas.

Y se pone junto al alto seto de flores

–      ¿Qué quieres de mí, Judas? – vuelve a preguntar.

Mientras fija agudamente su mirada en el apóstol.

El cual se turba un poco y muestra dificultad en encontrar las palabras…

María pregunta solícita: 

–     ¿Te sientes mal?

¿Has hecho algo malo y no sabes cómo decirlo?

¿Te ves a las puertas de hacer algo malo y te pesa confesar que te sientes tentado?

Habla, hijo.

De la misma forma que cuidé tu carne cuando enfermaste, cuidaré tu alma.

Dime lo que te turba y si puedo, te tranquilizaré.

Si no puedo sola, se lo diré a Jesús

Aunque hubieras pecado mucho, te perdonará si pido perdón para ti.

La verdad es que también Él te perdonaría enseguida..

Pero quizás ante Él, que es el Maestro, te avergüenzas.

Yo soy una madre…

No infundo sentimiento de vergüenza…

Judas confirma: 

–      Sí, no haces sentir vergüenza porque eres madre y además muy buena.

Eres verdaderamente la paz entre nosotros.

Yo… yo me siento muy turbado.

Tengo un pésimo carácter, María.

No sé lo que tengo en la sangre y en el corazón…

De vez en cuando no sé dominarlos…

En esos momentos, haría las cosas más extrañas…

Y las peores cosas, más perversas».

–      ¿No logras resistir al que te tienta ni siquiera al lado de Jesús?

–       No.

Créeme que sufro por ello.

Pero es así.

Soy un desdichado.

–      Oraré por ti, Judas.

–      No es suficiente.

–      Pondré a orar a los demás.

Sin decir por quién es la oración que solicito.

–       No es suficiente.

–       Pondré a orar a los niños.

A mi casa vienen muchos.

Vienen a mi huerto, como pajarillos en busca de trigo.

El trigo son las caricias y las palabras que les doy

Hablo de Dios…

Y ellos inocentes, prefieren esto antes que los juegos y las fábulas.

La Oración de los niños es grata al Señor.

–      ¡Nunca tanto como la tuya!

Pero… no, no es suficiente.

–      Le diré a Jesús que pida por ti al Padre».

–      Tampoco es suficiente

–       ¡Pero, si más ya no hay!

La Oración de Jesús vence incluso a los demonios…

–       Sí.

Pero Jesús no oraría siempre y yo volvería a ser yo…

Jesús lo dice siempre, un día se irá.

Tengo que preocuparme de cuando me falte Él.

Jesús ahora nos quiere enviar a evangelizar

Me da miedo ir a sembrar la palabra de Dios

La posesión demoníaca perfecta controla totalmente, por medio de los pecados convertidos en vicio que no se pueden dejar

acompañado por este enemigo mío que soy yo mismo.

Quisiera estar ya formado para este momento.

–       Pero, hijo mío;

si ni siquiera puede hacerlo Jesús, ¿Quién va a poder?

–      ¡Tú, Madre!

Déjame estar un poco de tiempo contigo.

Si han estado contigo paganos y meretrices, yo también puedo.

Si no quieres que esté en tu casa por la noche,

iré a dormir a casa de Alfeo o María de Cleofás, pero pasaré el día contigo y los niños.

Las veces pasadas he tratado de actuar solo y he empeorado las cosas.

Si voy a Jerusalén, tengo demasiados amigos malos.

Y en las condiciones en que me encuentro cuando se apodera de mí esto,

soy un juguete en sus manos…

Si voy a otra ciudad, es igual.

La tentación del camino se enciende en mí, además de la que ya tengo.

Si voy a Keriot a casa de mi madre, me esclaviza la soberbia.

Si voy a un lugar solitario, el silencio me tortura con las voces de Satanás.

Pero… en tu casa… ¡Oh!…

¡Contigo presiento que será distinto!…

¡Déjame que vaya!

¡Dile a Jesús que me lo conceda!

¿Quieres que me pierda?

¿Tienes miedo de mí?

Me miras con la mirada de una gacela herida,

sin fuerzas para seguir huyendo de sus perseguidores.

No, no te causaré ningún daño.

Yo también tengo una madre, y..

Y  te quiero más que a ella.

¡María, ten piedad de un pecador!

Judas se echa realmente a llorar a los pies de María,

diciendo: 

–      Mira, lloro a tus pies…

Si me rechazas, puede significar mi muerte espiritual…

Ella lo mira con una mirada de piedad, angustia y de miedo; está palidísima.

No obstante, da un paso hacia delante, porque estaba casi hundida en el seto,

para alejarse de Judas que se le estaba acercando demasiado.

Y pone una mano en el pelo moreno del Iscariote.

María lo tranquiliza: 

–     ¡Calla!

¡Que no te oigan!

Hablaré con Jesús.

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247 PEDRO Y SU PARÁBOLA


247 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Y de nuevo en camino, volviendo hacia el este, en dirección a los campos.

Ahora los apóstoles y los dos discípulos están con María Cleofás (María de Alfeo) y con Susana.

Caminan algunos metros detrás de Jesús;

que va con su Madre y las dos hermanas de Lázaro.

concentrados en una animada conversación…

Los apóstoles por el contrario, avanzan callados y no  hablan: parecen cansados o deprimidos.

No les llama la atención ni siquiera la belleza de los campos, que lucen verdaderamente espléndidos:

con sus leves ondulaciones arrojadas a la llanura,

como si fueran cojines verdes a los pies de un rey gigante;

con sus collados de poca altura, esparcidos acá o allá,

anunciadores de las cadenas del Carmelo y de Samaria.

Tanto en la llanura, la reina del lugar;

como en el decorado de sus pequeñas colinas y ondulaciones,

se ve todo un florecer de hierba y madurar de fruta. 

Pues es la famosa llanura de Sarón, tan celebrada en las Sagradas Escrituras. 

Evidentemente abunda el agua en este lugar, porque a pesar de la región y el período del año,

está demasiado pujante como para no tener copiosidad de agua.

Comprendo ahora por qué la Sagrada Escritura,

menciona tantas veces con entusiasmo la llanura de Sarón.

Pero los apóstoles no comparten de ninguna manera este entusiasmo,

y caminan como si estuvieran un poco malhumorados:

son los únicos de malhumor en este día sereno y en esta hermosa y rica comarca.

Muy bien conservada, la vía consular, con su cinta blanca, corta esta campiña fertilísima.

Y dado que es temprano;

todavía es fácil encontrarse con campesinos cargados de productos del campo,

o viajeros que van a Cesárea.

Uno, que alcanza con una recua de asnos cargados de sacos a los apóstoles.

Y los obliga a apartarse para dejar paso a la caravana asnal;

pregunta con arrogancia:

–      ¿El Kisón está aquí?

Tomás responde secamente: 

–      Más atrás.    

Y barbota entre dientes: « ¡Idiota ignorante!».

Felipe responde:

–      ¡Es un samaritano!

¡Ya está dicho todo! 

Vuelven a sumergirse en el silencio.

Después de avanzar otro trecho, así, como si estuviera terminando una conversación interna,

Pedro dice:

–      ¡Para lo que ha servido!

¡Pues sí que valía la pena recorrer tanto camino!…

Santiago de Zebedeo confirma: 

–       ¡Sí, eso!

¿Para qué hemos ido a Cesárea si luego no ha dicho una palabra?

Yo pensaba que es que quería hacer algún milagro sorprendente, para convencer a los romanos.

Sin embargo… 

Tomás: 

–      Nos ha expuesto en la picota y nada más. 

Y Judas echa leña al fuego:

–      Y nos ha hecho sufrir.

A Él le gustan las ofensas y piensa que nos gustan también a nosotros.  

Simón Zelote con mesura, 

observa: 

–      La verdad…

Es que quien ha sufrido más en este caso, ha sido María de Teófilo.   

Judas responde exasperado: 

–       ¡María! ¡María!

¿Es que ahora es el centro del universo, María?

Sólo sufre ella, sólo ella es heroica, sólo se la debe formar a ella.

¡De haberlo sabido hubiera sido ladrón y homicida!.

Para ser luego objeto de tantas atenciones. 

Santiago de Alfeo: 

–      Verdaderamente la otra vez que vinimos a Cesárea;

que hizo un milagro y evangelizó… 

Lo torturamos con nuestros descontentos por haberlo hecho.  

Juan replica muy serio: 

–      Es que no sabemos lo que queremos…

Hace una cosa y rezongamos;

hace lo contrario y rezongamos. Somos imperfectos. 

Judas de Keriot con sorna, 

dice: 

–       ¡Ya habló el otro sabio!

Una cosa es cierta: hace tiempo que no se hace nada provechoso.  

Tadeo: 

–       ¿Nada, Judas?

¿Y esa griega…! 

¿Hermasteo, Abel y María y…? 

Obsesionado por la idea de un triunfo terreno,

Judas replica fastidiado: 

–       No será con estas nulidades…

Con los que El fundará su Reino

–       Judas…

Te ruego que no juzgues las obras de mi Hermano.

Es una ridícula pretensión.

Un niño que quiere juzgar a su maestro, por no decir:

“Una nulidad que quiere ponerse en alto.”

Judas Tadeo, e1 cual, aunque tiene en común el nombre;

también tiene una indomable antipatía hacia su homónimo.

Judas responde con arrogancia,

y un gran sarcasmo: 

–       Te agradezco que te hayas limitado a llamarme niño.

Verdaderamente, después de haber vivido en el Templo,

creía que se me consideraba al menos mayor de edad. 

 Andrés suspira profundamente,

y dice: 

–      ¡Qué gravosas se hacen estas discusiones! 

Mateo comenta: 

–       ¡Verdaderamente!

En vez de unirnos a medida que vamos viviendo más tiempo juntos… 

Nos separamos.

¡Y pensar que en Sicaminón dijo que teníamos que estar unidos al rebaño!…

¿Cómo lo vamos a estar, si ya entre pastores no lo estamos? –

Judas: 

–       ¿Entonces no se debe hablar?

¿Jamás expresar nuestro pensamiento?

¡No creo que seamos esclavos!…

Zelote dice con severidad: 

–       No, Judas,

No somos esclavos.

Pero sí somos indignos de seguirle, porque no lo comprendemos.   

–       Yo lo comprendo maravillosamente.

-No. No lo comprendes.

Y contigo no lo comprenden en mayor o menor grado todos los que lo critican.

Comprender es obedecer sin discutir;

por estar persuadidos de la santidad de quien va a la cabeza.

–       ¡Ah, te refieres a comprender su santidad…

¡Yo decía sus palabras!

Su santidad no se pone en duda, ni se podría poner…  

Se apresura a decir Judas de Keriot.  

Mateo: 

–      ¿Y puedes separar ésta de aquéllas?

Un santo será siempre posesor de la Sabiduría y sus palabras serán sabias.

–       Eso es verdad.

Pero algunos actos suyos son perjudiciales.

Admito que por exceso de santidad, claro.

Pero el mundo no es santo.

Y E1 se busca complicaciones.

Ahora, por ejemplo, este filisteo y esta griega.

¿Crees que nos van a beneficiar?

Hermasteo dice compungido: 

–       Si voy a causar algún perjuicio, me marcho

Había venido con la idea de darle honor y de hacer algo correcto.

Santiago de Alfeo, le responde: 

–       Si te marcharas por este motivo, le causarías un dolor.

–      Daré a entender que he cambiado de idea.

Voy a saludarlo y…

Me marcho.

Pedro reacciona inmediatamente:

–     ¡No, no!

Tú no te marchas.

No es justo que, por nerviosismos ajenos, el Maestro pierda un discípulo bueno.

Con displicencia evidente,

Judas dice: 

–       Pues si se quiere ir por tan poca cosa…

Es señal de que no está seguro de lo que quiere;

por tanto, déjalo que se marche

Pedro pierde la paciencia:

–       Le prometí…

Cuando me dio a Margziam, que sería paterno con todos.

Y siento faltar a la promesa.

Pero es que me obligas.

Hermasteo está aquí y aquí se quedará.

¿Sabes lo que tengo que decirte?

Que eres tú quien perturba las voluntades de los demás y las hace vacilar.

Divides y creas desorden, eso es lo que haces.

¡Y deberías avergonzarte!

–       ¿Qué eres?

¿El protector de los…?

–       ¡Sí, señor!

Tú lo has dicho.

Sé a lo que te refieres…  

El apasionado Pedro, comienza una diatriba contra Judas, que todos aprueban en silencio-

Y Pedro se lanza sin control: 

“Protector de la Velada, protector de Juan de Endor, protector de Hermasteo; 

protector de aquella esclava, protector de todos los que encuentra Jesús;

aunque no sean los espléndidos ejemplares excelsos del Templo;

los elementos construidos con la sagrada argamasa y las telarañas del Templo.

Los pabilos con olor a cera de las lámparas del Templo.

Los… como tú, en definitiva; para hacer más clara la parábola;

porque, si el Templo es mucho -a menos que yo me haya vuelto imbécil-

el Maestro es más que el Templo y tú le faltas…

Pedro grita tanto,

que Jesús se detiene y se vuelve,

Y hace ademán de dejar a las mujeres y regresar atrás

Juan  se preocupa: 

–       ¡Lo ha oído!

¡Ahora se va a entristecer!

Tomás dice apresurado: 

–       No, Maestro.

No vengas.

Discutíamos… para matar el aburrimiento del camino.

Pero Jesús se detiene y espera a que lleguen donde Él.

Cuando lo alcanzan,

les pregunta: 

–       ¿De qué discutíais?

¿Os voy a tener que decir otra vez, que las mujeres os preceden?

La dulce corrección toca el corazón de todos.

Callan y agachan la cabeza.

Jesús prosigue:

–       ¡Amigos, amigos!

¡No seáis objeto de escándalo para los que están naciendo ahora a la Luz!

¡No sabéis que una imperfección vuestra!

¿Perjudica a la redención de un pagano o de un pecador;

más que todos los errores del paganismo?

Ninguno responde.

Porque no saben qué decir para justificarse o para no acusar.

Y la marcha continúa.

Junto a un puente de un torrente seco, está parado el carro de las hermanas de Lázaro.

Los dos caballos pastan la abundante hierba de las márgenes del torrente…

Que ha estado seco desde hace poco; por tanto, tiene las orillas bien nutridas de hierba.

Maximino el sirviente de Marta y otro hombre que es el conductor del carro,

están en el margen guijarroso.

Y las mujeres dentro del carro, completamente cubierto por un tupido toldo,

hecho con pieles curtidas, que caen, a manera de gruesas cortinas, hasta el suelo del carro.

Las mujeres discípulas aceleran el paso en dirección a él.

Maximino es el primero que las ve, avisa a la nodriza.

El conductor se apresura a llevar los caballos a las varas.

Entretanto, Maximino va corriendo hacia sus señoras..

Y les hace una reverencia muy pronunciada.

La anciana nodriza, una mujer de buen tipo y tez aceitunada, de aspecto agradable;

baja presurosa y se dirige hacia sus amas.

Pero María de Mágdala le dice algo…

Y ella va inmediatamente donde la Virgen,

diciendo:

–       Perdona…

Pero es que siento una alegría tan grande de verla, que sólo la veo a ella.

Ven, bendita

El sol quema.

Dentro del carro hay sombra.

Y suben todas en espera de los hombres, que vienen muy retrasados.

Porque el sol arde como si el infierno estuviera abierto.

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174 EL APÓSTOL REBELDE


174 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Es la vigilia de la Pascua, Jesús espera a que regrese Pedro que ha llevado el cordero pascual al sacrificio.

Está Él solo, con los discípulos y Jesús le habla a Margziam de Salomón…

Entonces Judas atraviesa el gran patio, con un grupo de jóvenes de su edad.

Habla con grandes gesto y ademanes de un hombre muy importante.

Su manto se mueve continuamente y se lo compone con presuntuosos movimientos de sabio.

Es tan exagerada su pomposidad, que ni siquiera Cicerón habrá hecho tanto alarde, cuando pronunciaba sus discursos…

Tadeo exclama:

–    ¡Miren! ¡Allá está Judas!…

Felipe observa:

–    Está con un grupo de ‘saforim’ (escribas)

Tomás dice:

–    Voy a oír lo que está diciendo.

Tomás se va; uniendo la acción a la palabra.  

Y lo hace tan rápido, que Jesús no tiene tiempo de decir su acostumbrado ‘No’…

¡Y Jesús!… ¡Ay, el rostro de Jesús!…  

¡Oh! ¡Qué rostro tiene Jesús!…

De verdadero sufrimiento y de juicio muy severo…

Marziam, que lo ha estado mirando atento a Jesús desde el principio, mientras le hablaba del gran rey de Israel, con un tinte de tristeza y su dulzura…

Nota el repentino cambio y se espanta.

Toma la mano de Jesús y la sacude para volver a atraer su atención

Y le dice:

–    ¡No mires!

¡No mi-res!… mírame a mí. Yo sí te quiero mucho.

Tomás logra acercarse a Judas, sin que éste lo vea y lo sigue por algunos metros.

Al oír lo que está diciendo…

Suelta una retumbante exclamación:

–    ¡Bravo rabí!

Que hace voltear a muchos a mirarlo.

La posesión demoníaca perfecta no tolera ninguna crítica, ni acepta sus errores…

Especialmente a Judas que se pone pálido de rabia.

Y Tomás aplaude con burla…

Agregando con sorna:

–    ¡Pero cuántos maestros espléndidos tiene Israel!

¡Te felicito, nueva lumbrera de sabiduría!¡Eres extraordinario para imitar!

Judas aumenta su aire orgulloso, como si fuera un gran doctor de Israel,

Y dice despectivo:

–   No soy una piedra, sino una esponja.

¡Y absorbo! Y cuando lo exige el deseo de los que tienen hambre de sabiduría; entonces me exprimo para darme a todos con los jugos de la vida.

Tomás reprime su deseo de lanzar una carcajada…

Y también el impulso de sorda ira que experimenta por un instante, en su carácter bonachón.

Se limita a decir:

–    Se diría que eres un eco fiel.

Pero el eco, para subsistir, debe estar cerca de la Voz; de otro modo muere, amigo.

Y tú, me parece que te estás alejando de ella.

Él está allí. ¿No vienes?

La posesión demoníaca perfecta se siente superior y merecedor de la pleitesía de los demás…

Judas se pone de todos los colores.

Con esa cara suya rencorosa y repugnante de sus momentos peores…

Por un instante, su cara; como en uno de sus peores momentos; refleja una ira diabólica y es repugnante.

Pero inmediatamente se domina…

Y se despide:

–     Adiós, amigos.

Y volviéndose hacia su compañero apóstol,

declara:

–    Aquí estoy contigo Tomás, querido amigo mío.

Vamos inmediatamente con el Maestro. No sabía que estaba en el Templo.

Si lo hubiera sabido, lo hubiera buscado.

Y pasa el brazo por los hombros a Tomás, como si experimentara por él un cariño muy grande.

La posesión demoníaca perfecta es HIPÓCRITA y manipuladora…

Y empiezan a caminar.

Tomás, complaciente pero nada tonto; no se deja engatusar por estas palabras.

Y con algo de ironía le pregunta:

–    ¿Cómo?

¿No sabes que es Pascua?

¿Crees que el Maestro no sea fiel a la Ley?

Judas dice con altanería:

–   ¡Oh! ¡No se trata de eso!

El año pasado se mostraba. Hablaba… me acuerdo que exactamente en este día, me atrajo precisamente por su energía de Rey.

Ahora parece que se hubiera apagado y hubiera perdido su fuerza…

¿No te parece?

–     A mí no.

Me parece más bien como que alguien perdió crédito.

–     En su misión.

Lo dices bien.

La posesión demoníaca perfecta no reconoce, cualidades superiores en los demás…

–     No.

Entiendes mal.

Ha perdido confianza en los hombres. Y tú eres uno de los que ha contribuido a ello.

¡Deberías avergonzarte!

Tomás está serio y su última frase suena como una bofetada.

Ya no ríe Tomás, está muy serio con una expresión sombría y su última frase suena como una bofetada.

La soberbia de Judas siente su reprensión como un latigazo.

Y responde amenazador:

–     ¡Ten cuidado con lo que dices!

–     ¡Y tú ten cuidado con lo que haces!

Somos dos judíos sin testigos y por eso hablo. Y te repito: ¡Deberías avergonzarte!

Y ahora cállate. No te quieras dar baños de santo, no seas trágico, ni te pongas a lloriquear…

Porque de otro modo, hablo fuerte y delante de todos.

Ahí están el Maestro y los compañeros. ¡Pórtate bién!

Cuando llegan al grupo

La posesión demoníaca perfecta NO PUEDE reverenciar a Dios, porque Satanás lo odia y a sus instrumentos, es lo que les trasmite…

Judas saluda:

–     Paz a ti, Maestro…

Jesús responde con cortesía y severidad:

–     Paz a ti, Judas de Simón.

–     Es un placer encontrarte aquí…

Tengo algo que decirte…

–     Habla.

Judas mira nervioso a su alrededor…

Y dice titubeante:

–     Mira, es que…

Quería decirte… ¿No puedo decírtelo aparte?

–     Estás entre tus compañeros.

–    Pero yo quisiera hablarte solo a Ti.

–    En Bethania estoy a solas con quién quiere y me busca.

Pero tú no lo haces. Tratas de evitarme.Me huyes.

La posesión demoníaca perfecta es un juez implacable con los demás, NO ADMITE LAS CRÍTICAS y su mayor preocupación es lo que puedan pensar los demás…Viven obsesionados con la imagen…

–    No, Maestro.

No puedes afirmarlo.

El rostro de Jesús aumenta su severidad,

al cuestionar:

–     ¿Por qué ayer has ofendido a Simón?

¿Y con él a Mí? ¿Y con nosotros a José de Arimatea y a los compañeros? ¿Y a mi Madre y a las otras mujeres?

Con cada frase aumenta la dureza y restallan como latigazos.

Judas pone cara de inocencia,

al contestar:

–     ¿Yooo?

¡Pero si no os vi!

–     No quisiste vernos.

¿Por qué no viniste, como habíamos convenido, para bendecir al Señor por un inocente que iba a ser acogido en el seno de la Ley?

¡Responde! ¿No sentiste ni siquiera la necesidad de avisar de que no ibas a venir?

El reclamo es totalmente divino y los que contemplan la escena, realmente no desearían conocer sobre sí, (incluída yo) la faceta de Jesús, como un Juez muy Severo…

A lo lejos se ve a Pedro venir de regreso con su cordero degollado, sin las vísceras y envuelto en su piel

Margziam lo ve y grita:

–     ¡Ahí viene mi padre!

¡Oh! Y con él vienen Miqueas y los demás.

¿Puedo ir a su encuentro para oír lo que dicen de mi anciano padre?

Jesús lo acaricia y le dice con mucha dulzura:

–     Ve, hijo.

Tocando a Juan de Endor en un hombro, le pide:

–    Por favor, acompáñalo y…

Entretenlo un poco».

Su rostro y su voz vuelven al punto en que estaba con Judas.

De nuevo se dirige a él con una gran autoridad en su Voz:

Nosotros con el Don del Discernimiento funcionando en todo su esplendor, comprendemos que…

Es cuando se advierte que El que está cuestionando a través de Jesús… ¡Es el mismísimo Padre Celestial!

Y ABBA está  bastante molesto…

–   ¡Responde, pues!

¡Te estoy esperando!

La posesión demoníaca perfecta es tan egoísta, que no puede ser empática. Tiene tendencias sociópatas y lo que menos le importa es rendir cuentas a nadie de sus actos… La soberbia es su impulso vital. 

Una sombra pasa por la mirada de Judas…

Por un momento Judas se encoge,

y balbucea…

–    Me surgió repentinamente…

Luego aspira profundo, se recupera pronto,

y agrega con descaro:

–     Maestro, un encuentro inesperado…

Que no podía menos que… me pudo mucho… pero…

Jesús lo interrumpe:

–    Pero, ¿No había en todo Jerusalén, alguien que pudiese notificarnos tu excusa…?

¡Admitiendo que la tuvieras!…

Y ya de por sí esto era reprobable.

Te recuerdo que hace poco un hombre dejó de ir a enterrar a su padre por seguirme.

Y que estos hermanos míos dejaron en medio de maldiciones, la casa paterna, por seguirme.

Que Simón, Tomás, Andrés, Santiago, Juan, Felipe y Nathanael, dejaron su familia.

Simón Cananeo su riqueza, para dármela y Mateo su vida pecaminosa, por seguirme.

Así podría enumerarte cien más.

Hay quién abandona su vida, la vida misma, por seguirme en el Reino de los Cielos.

Y podría continuar con otros cien nombres.

Hay quien deja la vida, la misma vida para seguirme hasta el Reino de los Cielos.

Pero ya que no eres generoso; procura ser por lo menos educado y tener elegancia.

No tienes caridad; pero al menos sé caballeroso.

Imita, ya que te gustan tanto; a los fariseos falsos que me traicionan…

Que nos traicionan, pero que lo hacen mostrándose educados.

Tu obligación era no comprometerte para estar con nosotros.

Para no ofender a Pedro, al que ordeno que todos respetéis.

¡Si al menos hubieras avisado!

Por un momento, Judas siente un escalofrío de terror.

La posesión demoníaca perfecta transforma el MIEDO en ODIO y deseo de aplastar lo que le incomoda. Por eso aumenta su crueldad y su desprecio…

Pero una extraña fuerza interna llena de rebeldía, hace que permanezca inmutable…

Y dice con la mayor desfachatez:

–    He faltado.

Pero ahora venía con intenciones de buscarte para decirte, que siempre por la misma razón, mañana no podré venir. ¿Sabes?

Tengo amigos de mi padre y me…   

Jesús lo para en seco:

–    ¡Basta!

Vete con ellos. ¡Adiós!

–   ¡Maestro!

¿Estás enojado conmigo? Me dijiste que serías como mi padre… Soy un joven atolondrado; pero un padre perdona…

–   Te perdono, sí.

Pero vete.

No hagas esperar más a los amigos de tu padre.

Así como Yo no hago esperar a los amigos del santo Jonás.

–    ¿Cuándo partirás de Bethania?

–     Al fin de los Azimos. Adiós.

Jesús le da la espalda y da unos cuantos pasos.

Judas se va, rápido.

22. Pero Samuel dijo: ¿Acaso se complace Yahveh en los holocaustos y sacrificios como en la obediencia a la palabra de Yahveh? Mejor es obedecer que sacrificar, mejor la docilidad que la grasa de los carneros.
23. Como pecado de hechicería es la rebeldía, crimen de terafim la contumacia.1 Samuel 15

Todos están asombrados…

 Y boquiabiertos…

Acaban de presenciar una confrontación abierta con Satanás, ¡Y Nadike lo percibió!

Jesús se vuelve y va hacia los campesinos, que están encantados ante el cambio que ven en Margziam.

Camina unos pasos, pero se detiene al oír la observación que hace su apóstol….

Tomás exclama:

–    ¡Por Yeové!

Quería verte con la energía de un Rey… ¡Y te ha visto…!

La otra mitad de la frase que Tomás calla es:

‘Con la majestad de Dios’…   

Entonces Jesús les pide:

–     Os ruego que olvidéis todos este incidente…

De la misma forma que Yo me esfuerzo en olvidarlo. Y os ordeno que guardéis silencio ante Simón de Jonás, Juan de Endor y el pequeño.

Por motivos que vuestra inteligencia puede comprender, no conviene causarles a ninguno de los tres, aflicción, ni escándalo.

Y silencio también en Betania ante las mujeres. Que está entre ellas mi Madre, recordadlo.

NO está bien causar y NO vamos a darle dolor ni escándalo a nadie…

Os ordeno que no digáis nada a nadie. 

Todos dicen:

–   ¡Lo haremos!

Puedes estar tranquilo, Maestro», haremos de todo para reparar esto».

Y para consolarte.

–     ¡Gracias!…

Cuando se encuentran los dos grupos,

y Jesús dice:

–    ¡Oh, paz a todos vosotros!

Isaac os ha encontrado Me alegro. Gozad en paz vuestra Pascua.

Cada uno de mis pastores será un buen hermano para vosotros.

Isaac, antes de que se marchen tráemelos. Quiero bendecirlos otra vez.

¿Os habéis fijado, el niño?

–     ¡Maestro, qué bien está!

¡Ya está más lozano! Se lo diremos al anciano. ¡Qué contento se va a poner!

Y señalando a Pedro…

Agrega:

–    Este justo nos ha dicho que ahora Yabés es su hijo…

¡Un hecho providencial! Lo vamos a contar todo, todo.

Margziam dice:

–     También que soy hijo de la Ley.

Que me siento feliz y que me acuerdo siempre de él. Que no llore ni por mí ni por mi mamá, porque la tengo a mi lado.

Y también a él como un ángel…

Y la tendrá siempre y en la hora de la muerte.

Si Jesús ha abierto para entonces las puertas del Cielo…

Pues entonces mi mamá, más linda que un ángel, saldrá al encuentro del anciano padre y lo conducirá a Jesús.

Lo ha dicho Él.

¿Se lo vais a decir? ¿Lo vais a saber decir bien?

–     Sí, Yabés.

–     No. Ahora soy Margziam.

Me ha puesto este nombre la Madre del Señor. Es como si se dijera su nombre. Me quiere mucho.

Me mete Ella en la cama todas las noches y me hace decir las mismas oraciones que hacía decir a su Hijo.

Por las mañanas me despierta con un beso, luego me viste. Me enseña muchas cosas…

¡Él también, eh!…

Entran dentro tan suavemente, que se aprenden sin trabajo. ¡Mi Maestro!

El niño se abraza a Jesús con tal adoración de acto y de expresión que se conmueve todo el que lo ve.

Jesús confirma:

–     Sí.

Diréis todo esto, y también que no pierda la esperanza el anciano: este ángel pide por él y Yo lo bendigo.

También os bendigo a vosotros.

Idos. La paz sea con vosotros.

Los grupos se separan y se van cada uno por su lado.

158 LOS DOS GERASENOS


158 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Jesús, cortado el lago en dirección noroeste-sudeste, manifiesta a Pedro su vivo interés porque desembarque en Ippo.

Pedro obedece sin discutir, descendiendo con la barca hasta la embocadura de un riachuelo que ahora,  porque es primavera y también debido al reciente temporal, fluye lleno y fragoroso.

Desemboca este curso de agua en el lago, por una hoz escabrosa y llena de escollos, como es toda la costa en este punto.

Los mozos aseguran las barcas – hay uno por cada barca – y reciben la orden de esperar hasta la tarde para volver a Cafarnaúm.  

Pedro aconseja: 

–     Y haceos los despistados con quien quiera indagar.

 A quien os pregunte dónde está el Maestro respondedle sin vacilar: “No lo sé”; a quien quiera saber hacia dónde se dirige, lo mismo.

Además es verdad, no lo sabéis.

Se separan.

Jesús emprende la ascensión de un escarpado sendero que trepa por el acantilado casi a pico.

Los apóstoles lo siguen por la penosa senda hasta alcanzar la cima…

Que acaba en un rellano poblado de encinas, bajo las cuales pacen muchos cerdos.

Bartolomé exclama:

–     ¡Estos fétidos animales no nos dejan pasar! 

Jesús con serenidad, responde: 

–     No.

No nos obstaculizan el paso, hay espacio para todos.  

Por su parte los porquerizos viendo a israelitas, tratan de reunir a los cerdos bajo las encinas para dejar libre el sendero.

Los apóstoles pasan, haciendo mil muecas de desagrado…

Entre las porquerías que van dejando estos animales que hozan con abundancia, buscando siempre aumento de gordura. 

Jesús pasa sin hacer tanto teatro.

Y dice a los encargados de la piara:

–     Que Dios os pague vuestra amabilidad.

Los porquerizos, gente pobre y sólo poco menos sucia que sus cerdos.

Aunque eso sí, infinitamente más delgados…

Lo miran perplejos y se ponen a cuchichear entre sí.

Uno dice:

–     A lo mejor no es israelita.

A lo cual los otros contestan:

–     ¿No ves las franjas de la túnica?

El grupo apostólico se une, ahora que pueden continuar el camino juntos, por una vereda bastante ancha.

El panorama es precioso.

Está elevado sólo unas pocas decenas de metros respecto al lago.

Suficiente de todas formas, para poder dominar toda la extensión del agua y las ciudades diseminadas a lo largo de sus márgenes.

Tiberíades resplandece con sus bonitas construcciones, frente al lugar donde están los apóstoles.

Abajo al pie del acantilado basáltico, la breve playa parece un cojín selvático.

Mientras que en la orilla opuesta, desde Tiberíades hasta la entrada del Jordán, se ve una llanura

más bien vasta y pantanosa debido a las aguas del río, que dan la impresión de encontrar dificultad para reanudar su curso después de la pausa en el sereno lago.

Pero es muy abundante en todo tipo de hierbas y matas propias de los lugares ricos en agua.

Y tan poblada de aves acuáticas de irisados colores, como veteadas de gemas, que se contempla ese lugar cual si se tratase de un jardín.

Las aves, que están entre las tupidas hierbas y en los cañizares se elevan, vuelan sobre el lago y hunden sus cuerpos en las aguas para arrebatarles un pez.

Se elevan de nuevo, más esplendorosas aún por el agua que ha reavivado los colores de sus plumas…

Y regresan hacia la florida llanura donde el viento juguetea revolviendo los colores.

Aquí es distinto: una faja de bosques de altísimas encinas, bajo las cuales la hierba crece verde esmeralda y blanda.

Acabada ésta, hay una hondonada.

Después el monte vuelve a ascender en un empinado promontorio rocoso escalonado, en cuyos rellanos las casas están encostradas.

Es como si el monte formase una única cosa con las paredes, prestando sus cavernas como viviendas; mitad ciudad troglodita, mitad ciudad común. 

Es original con esta graduada ascensión en terrazas, que hace que el techo de las casas de la terraza inmediatamente anterior,

esté a la altura del bajo de las casas del rellano superior.

Por los lados en que el monte es más empinado, hasta el punto de impedir cualquier tipo de construcción, hay cavernas y brechas profundas…

Y veredas escarpadas que descienden hacia el valle y que en tiempo de aguaceros deben transformarse en caprichosos torrentes.

Peñascos de todo tipo, que han rodado por efecto de los aluviones, forman un caótico pedestal en la base de este monte tan abrupto y agreste.   

Simón Zelote pregunta:   

–     ¿No es aquello Gamala? 

Jesús responde: 

–     Sí, es Gamala.

¿La conoces? 

–     Pasé ahí una noche ya muy lejana cuando era un fugitivo…

Luego vino la lepra y ya no salí de los sepulcros.  

Pedro pregunta:   

–     ¿Hasta aquí te persiguieron?

–     Venía de la Siria.

Adonde me había encaminado buscando protección.

Pero… fui descubierto y tuve que huir hacia estas tierras para evitar ser capturado.

Luego, lentamente, siempre bajo amenaza, fui descendiendo hasta el desierto de Tecua.

Y desde allí ya leproso, hasta el valle de los Muertos.

La lepra me salvaba de mis enemigos…

Judas pregunta: 

–     ¿Éstos son paganos, verdad? 

–     Casi todos.

Hay pocos hebreos, mercaderes. Y luego un sincretismo de creencias. Y también falta completa de creencia…

Pero no trataron mal al fugitivo.   

Varios exclaman: 

–     ¿Lugares de bandidos? 

–      ¡Qué complicaciones! 

Juan, que todavía está impresionado por la captura de Juan el Bautista,

dice: 

–     Sí. 

 Pero hay más bandidos al otro lado, creedlo.  

Su hermano Santiago de Zebedeo, concluye: 

–     En el otro lado hay bandidos también entre los que llevan el nombre de justos. 

Y portan vestimenta sagrada…

Jesús toma la palabra:

–     Y no obstante…

Los tratamos sin estremecernos, mientras que aquí habéis vuelto la cabeza cuando habéis tenido que pasar al lado de unos animales.

–     Son impuros.

–     Mucho más lo es el pecador.

Éstos son animales han sido creados así y no se les debe culpar por ello.

Sin embargo, el hombre es responsable de ser impuro por el pecado.   

Nota: la impureza implica contaminación espiritual.

O sea, el alma puede ser invadida por espíritus satánicos… 

El pecado genera al ESPÍRITU INMUNDO. El Espíritu inmundo es POSESIÓN DIABÓLICA…

Y esto explica las reticencias apostólicas… 

Felipe pregunta: 

–     ¿Y entonces por qué nos han sido clasificados como impuros? 

–     Ya he aludido a ello en una ocasión.

Hay razón sobrenatural y razón natural de este orden.

La primera consiste en enseñar al pueblo elegido a saber vivir teniendo presente su elección y la dignidad del hombre…

Incluso en una acción tan común como es comer.

(Yo le pregunté a Jesús: ¿Por qué la religión hebraica prohibe la carne de cerdo?…

Que es tan común en la gastronomía mexicana.  

Y Él me respondió: “Su grasa exacerba la libídine del cuerpo humano…”

Para mí fue suficiente…)

El salvaje se alimenta de todo, le basta con llenarse el vientre.

El pagano, aunque no sea un salvaje, come también todo, sin pensar que comer exageradamente fomenta vicios y tendencias que rebajan al ser humano.

Es más, los paganos persiguen este frenesí de placer que para ellos es casi una religión.

Los más instruidos de entre vosotros tienen noticia de fiestas obscenas, en honor de sus dioses, que degeneran en una orgía de libídine.

El hijo del pueblo de Dios debe saber contenerse.

Y en obediencia y prudencia, perfeccionarse a sí mismo; teniendo presentes su origen y su fin: Dios y el Cielo.

La razón natural es el no estimular la sangre con alimentos que conducen a ardores indignos del hombre, al cual no se le niega el amor carnal…

Pero debe templarlo siempre con el frescor del alma orientada al Cielo.

Hacer por tanto, amor – no sensualidad – de ese sentimiento que une al hombre a su compañera, en quien debe ver la congénere y no la hembra.

Los pobres brutos, sin embargo, no son culpables de ser puercos, ni de los efectos que su carne pueden a la larga producir en la sangre… 

Y menos culpa todavía tienen los hombres que cuidan de los cerdos.

Si son honestos, ¿Qué diferencia habrá, en la otra vida, entre ellos y el escriba que está concentrado en sus libros y que por desgracia, no aprende en ellos la bondad?

En verdad os digo que veremos a porquerizos entre los justos y a escribas entre los injustos. Pero…

Judas grita: 

–    ¡Avalancha!

Se separan todos de la ladera del monte porque están rodando y rebotando pendiente abajo piedras y tierra…

Y miran en torno a sí perplejos.

–     ¡Allí!, ¡Allí!.

¡Mirad allí! Dos… completamente desnudos…

Vienen hacia aquí gesticulando.

Locos…  

Jesús responde: 

–     O endemoniados. 

Jesús se dirige a judas de Keriot, que ha sido el primero en ver a los dos posesos, que vienen directo hacia ellos.  

Tal vez salieron de alguna caverna del monte.

Y vienen gritando.

Uno de ellos, el que más corre, se lanza hacia Jesús… 

Parece un pajarraco extraño desplumado, pues mucho corre y mucho bracea… 

En vez de brazos parece tener alas.

Se desploma a los pies de Jesús,

gritando:

–     ¿Has venido aquí, Amo del mundo?

¿Qué tengo que ver contigo, Jesús, Hijo de Dios altísimo?

¿Ha llegado ya la hora de nuestro castigo?

¿Por qué has venido antes de tiempo a atormentarnos?

El otro endemoniado, bien porque tenga impedida la capacidad de hablar, bien porque esté poseído por un demonio que lo hace lento… 

Lo único que hace es echarse de bruces contra el suelo y llorar bajo.

Para luego sentado, quedarse como inerte, sólo jugando con las piedras y con sus pies descalzos.

El demonio sigue hablando por boca del primero, que se retuerce en el suelo en un paroxismo de terror.

Parece como si quisiera oponerse y no pudiera hacer otra cosa más que adorar…

Atraído y repelido al mismo tiempo por el poder de Jesús.

Grita:

–     ¡Te conjuro en nombre de Dios, no me atormentes más!

¡Déjame marcharme!  

Jesús ordena: 

–     Sí. Pero fuera de éste.

Espíritu impuro, sal de éstos. Di tu nombre.

–     Legión es mi nombre, porque somos muchos.

Tenemos poseídos a éstos desde hace años.

Con sus miembros deshacemos lazos y rompemos cadenas.

Y no hay fuerza humana que los pueda tener sujetos.  

Siembran el terror por causa nuestra. De ellos nos servimos para que contra TÍ se blasfeme.

En ellos nos vengamos de tu maldición.

Rebajamos al hombre a un nivel inferior al de las fieras, para escarnecerte.

No hay lobo, chacal, hiena, buitre o vampiro, que se pueda equiparar a los que están poseídos por nosotros.

Pero, no nos eches. ¡El Infierno es demasiado horrendo!… 

La Voz divina, ordena tajante:  

–     ¡Salid!

¡En el Nombre de Jesús, salid!

Jesús habla con voz de trueno, sus ojos centellean.  

Los demonios suplican: 

–     Déjanos al menos, entrar en esa piara que has visto antes.  

–     Id.

Con un alarido bestial los demonios se separan de los dos desgraciados.

Y entre un repentino remolino de viento que hace cimbrearse a las encinas como si fueran tallos herbáceos…

Caen sobre la enorme piara de cerdos, los cuales, emitiendo chillidos verdaderamente demoníacos,

empiezan a correr por entre las encinas como posesos.

Se chocan unos contra otros, se hieren.

Se muerden y alcanzando el borde del gran acantilado.

No teniendo ya más amparo que el agua del fondo, se arrojan al lago.

Mientras los porquerizos, trastornados y desolados, gritan aterrorizados.

Los animales a centenares, en una sucesión de golpes sordos, zambullen su cuerpo en las aguas serenas.

Y las rompen en multitud de borbollones de espumas.

Se hunden, vuelven a emerger, mostrando ora los redondeados vientres,

ora los morros puntiagudos en cuyos ojos se lee el terror… 

Para acabar ahogándose.

Los pastores, gritando, se echan a correr hacia la ciudad. 

Los apóstoles, que han ido al lugar del desastre, vuelven,

y dicen:

–     ¡Ni uno se ha salvado!

¡Les has procurado un triste servicio!

Jesús, sereno, responde:

–     Es mejor que perezcan dos mil cerdos que no un solo hombre.

Dadles un vestido a éstos. No pueden estar así.

El Zelote abre un saco y ofrece uno de sus atavíos.

Tomás da el otro.

Los dos hombres están todavía un poco atónitos,

como si se acabaran de despertar de un sueño muy molesto lleno de pesadillas. 

jesús dice: 

–     Dadles algo de comer.

Que vuelvan a vivir como hombres.

Y mientras los dos hombres comen el pan y las aceitunas que les han ofrecido y beben de la botija de Pedro…

Jesús los observa.  

Por fin hablan.

Y uno de ellos le dice: 

–     ¿Quién eres? 

El Maestro responde: 

–     Jesús de Nazaret.  

El otro contesta: 

–     No te conocemos.

–     Vuestra alma me ha reconocido.

Ahora levantaos y marchad a vuestras casas.  

El primero dice:  

–     Creo que hemos sufrido mucho, pero no recuerdo bien.

¿Quién es éste? 

Y señala a su compañero. 

–     No lo sé.

Estaba contigo.

–     ¿Quién eres?

¿Por qué estás aquí?

El que era como mudo, que todavía es el más inactivo,

dice:

–     Me llamo Demetrio.

¿Aquí está Sidón?

–     Sidón está en la costa.

Aquí estás al otro lado del lago de Galilea.

–     ¿Y por qué estoy aquí?

Ninguno le puede dar una respuesta.

En ese momento está llegando un grupo de personas seguidas por los pastores.

La gente parece asustada y curiosa.

Y su estupor aumenta al ver a los dos hombres vestidos y en orden.  

Los reconocen: 

–     ¡Aquél es Marcos de Josías!…

–     ¡Y aquél es el hijo del mercader pagano! …

–     Y Aquél es el que los ha curado. 

Los custodios de los animales agregan: 

–    Por Él han muerto nuestros cerdos,.

Porque han enloquecido al entrar en ellos los demonios.  

Los lugareños suplican: 

–     Señor, reconocemos que eres poderoso.

Pero ya nos has perjudicado demasiado; nos has hecho un daño de muchos talentos.

Te rogamos que te marches, no vaya a ser que por tu poder se derrumbe el monte y se hunda en el lago.

VETE… 

Jesús responde:  

–     Me voy.

Yo no me impongo a nadie.

Jesús, sin rebatir, regresa por el mismo camino por el que había venido.

Le sigue, al final de la fila de los apóstoles, el endemoniado que hablaba.

Detrás, a distancia, muchos habitantes de la ciudad para asegurarse de que se marcha.

Salvan en sentido inverso el pronunciado declive del sendero.

Regresan a la hoz del torrente, donde están las barcas.

Los habitantes de la ciudad permanecen todavía en el borde de la cima del promontorio, mirando.

El hombre liberado baja detrás de Jesús.

Los mozos de las barcas están aterrados:

Han visto la lluvia de cerdos en el lago y todavía contemplan los cuerpos que emergen…

Cada vez más y cada vez más hinchados, con las redondeadas panzas al aire y las cortas patitas tiesas, como cuatro estacas clavadas en una voluminosa vejiga sebosa. 

Y preguntan: 

–     Pero, ¿Qué ha pasado? 

Pedro contesta: 

–     Ya os lo contaremos.

Ahora soltad amarras y vámonos… ¿A dónde, Señor?

Jesús indica: 

–     Al golfo de Tariquea.

El hombre que los ha seguido, viéndolos subir a las barcas,

suplica:

–     Tómame contigo, Señor.  

Jesús objeta: 

–     No. Ve a tu casa.

Los tuyos tienen derecho a tenerte. Háblales de las grandes cosas que te ha hecho el Señor y de cómo ha tenido piedad de ti.

Esta zona tiene necesidad de creer. Enciende la llama de la fe en señal de agradecimiento al Señor. Ve.

Adiós.

–     Dame al menos la fuerza de tu bendición.

Para que el demonio no se vuelva a apoderar de mí.

–     No temas.

Si tú no quieres, no vendrá. De todas formas, te bendigo. Ve en paz.

Las barcas se separan de la orilla en dirección este-oeste.

Sólo entonces, cuando aquéllas hienden las olas sembradas de víctimas porcinas.

Los habitantes de la ciudad que no ha recibido al Señor se retiran del borde de la cima y se marchan.

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M4 EL PECADO Y… 2


MI APRENDIZAJE SOBRE EL PECADO

Deuteronomio 18 – Biblia de Jerusalen

Amonestación contra costumbres paganas

9. Cuando hayas entrado en la tierra que Yahveh tu Dios te da, no aprenderás a cometer abominaciones como las de esas naciones.

10. No ha de haber en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, que practique adivinación, astrología, hechicería o magia,

11. ningún encantador ni consultor de espectros o adivinos, ni evocador de muertos.

12. Porque todo el que hace estas cosas es una abominación para Yahveh tu Dios y por causa de estas abominaciones desaloja Yahveh tu Dios a esas naciones delante de ti.

13. Has de ser íntegro con Yahveh tu Dios.

14. Porque esas naciones que vas a desalojar escuchan a astrólogos y adivinos, pero a ti Yahveh tu Dios no te permite semejante cosa.

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Éxodo 20 – Biblia de Jerusalen

Los Diez Mandamientos

1. Entonces pronunció Dios todas estas palabras diciendo:

2. «Yo, Yahveh, soy tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre.

3. No habrá para ti otros dioses delante de mí.

4. No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra.

5. No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian,

6. y tengo misericordia por millares con los que me aman y guardan mis mandamientos.

7. No tomarás en falso el nombre de Yahveh, tu Dios; porque Yahveh no dejará sin castigo a quien toma su nombre en falso.

8. Recuerda el día del sábado para santificarlo.

9. Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos,

10. pero el día séptimo es día de descanso para Yahveh, tu Dios. No harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el forastero que habita en tu ciudad.

11. Pues en seis días hizo Yahveh el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contienen, y el séptimo descansó; por eso bendijo Yahveh el día del sábado y lo hizo sagrado.

12. Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que Yahveh, tu Dios, te va a dar.

13. No matarás.

14. No cometerás adulterio.

15. No robarás.

16. No darás testimonio falso contra tu prójimo.

17. No codiciarás la casa de tu prójimo, ni codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo.»

EL PECADO ORIGINAL PROVOCÓ LA MUERTE DIOS…

Durante los siguientes tres años, estos dos pasajes bíblicos adquirieron su plena relevancia, en el ministerio al cual había sido llamada.

Durante ese tiempo mi aprendizaje fue intensivo y en los años posteriores, aunque de manera más esporádica, nunca dejaron de presentárseme estos singulares combates.

Al año siguiente de mi conversión, conocí al que sería mi director espiritual por casi catorce años y su oración, su sabiduría y su santidad; me guiaron en el escabroso sendero por el que me llevaba la Voluntad Divina.

En la parroquia a la que pertenecía, él ayudaba al párroco con las misas matutinas y presidía las asambleas de oración que los lunes de cada semana seguían después de la Misa de 7pm. y supervisaba los diferentes ministerios y los grupos de evangelización que se habían formado.

En todo ese tiempo, el ministerio de sanación y liberación era conducido por Jesús a través de mi indigna persona.

Y de esta forma asistí a más de quinientas liberaciones.

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Lo que había aprendido en la casa de Alfonso era esto:

La confesión frecuente y la Eucaristía diaria, además del Rosario meditado con lecturas bíblicas, rezado en grupo por los demás…

Y con maravillosas alabanzas, cantadas con fervor y adoración a la Santísima Trinidad, a María y al Espíritu Santo; eran el baluarte de nuestro grupo de guerreros oradores por la Liberación.

Siempre cuando había oportunidad, le preguntábamos al Señor en cada caso en particular; que era lo que ÉL quería hacer y Él nos señalaba con instrucciones precisas, cuantos días de ayuno y oración requeríamos y nos mostraba la estrategia a seguir.

Porque cada liberación era única, así como cada persona era diferente; como únicas y diferentes eran también las almas que requerían nuestra ayuda y distintos los pecados cometidos…

Así como los espíritus que estaban atormentando a los individuos.

LA INFESTACIÓN SATÁNICA

Nuestras batallas más duras y más llenas de espectacularidad, eran contra las posesiones por los pecados de idolatría y el espíritu de Lujuria.

Llegué a presenciar combates que en comparación, lo sucedido con David era como un juego de niños.

Y varias veces los que terminábamos experimentando algo similar a los efectos especiales de la película Matrix, éramos los guerreros que tratábamos de liberar al que sufría la esclavitud por el Maligno.

Lo más penoso, eran las venganzas.

Porque el Infierno es experto en desquitarse de lo que considera agravios insultantes… Y más infligidos por una ‘perra y estúpida mujercilla’, como me llamaban a mí.

Porque como machistas, son maestros y nadie los supera.

Yo aprendí a lidiar con todo eso y le entregaba todos los inconvenientes que surgían, al Señor.

Pero en una ocasión en que fue especialmente dolorosa y terrible la venganza que tuve que soportar…

Como la paciencia no es mi atributo principal, renegué y me porté como toda una mocosa majadera, en el apogeo de su berrinche.

Le reclamé a Jesús:

–          ¿Por qué tengo que hacer el trabajo de tus obispos? Yo no tengo la culpa que ellos no quieran sufrir, ni boxear…

O andar de toreros espontáneos con las huestes de horrorosos diablos, que pululan por todas partes, atormentando a los que no quieren entender las consecuencias de sus pecados.

Jesús me miró tan, pero TAN TRISTE…

Que yo me sentí como el microbio más patético y despreciable que pudiera existir.

Y sentí tanto arrepentimiento que me postré llorando, le pedí perdón y le prometí que ya no me volvería a portar mal con Él.

Qué siempre cumpliría con mi ministerio, en donde quiera y como fuera; tan sólo por hacerlo feliz a ÉL.

Pero me sentía tan desconsolada, que le dije a Jesús:

–      Señor. ¿Por qué no les abres a todos, los ojos espirituales; para que contemplen la realidad de su situación con respecto al pecado?

Y Él me contestó muy serio:

–      ¿Quieres que se mueran de un infarto?

Su Infinito Amor y su Infinita Paciencia, también nos protege de nosotros mismos.

Pero mientras tanto le destrozamos su Sacratísimo Corazón, con todas nuestras estúpidas frivolidades.

Recuerdo que en una ocasión, la lucha era totalmente feroz en una liberación muy especial; para la cual Jesús nos había prevenido de manera muy particular y donde había demonios muy poderosos por el incesto, la perversión y el satanismo juntos.

En aquellos días, Jesús todavía no me había prohibido usar pantalones, que era una de mis prendas favoritas.

Y yo, ya había adquirido experiencia y la voz ya no me temblaba, cuando de apabullar a Satanás se trataba.

 Y si alguien ajeno hubiese entrado a nuestro recinto de combates, hubiera visto como la que  parecía suspendida del techo era yo…

Pues era sostenida alrededor de mi cuerpo por una mano invisible y horrorosa que abarcaba casi toda mi cintura, que en aquel entonces medía alrededor de 66 cm.

La intención era estrellarme contra el piso, mientras todos mis compañeros tenían su propio combate particular; pues llegó un momento en que no había nadie que pusiera almohadones debajo de mí.

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Y el esclavizado por las huestes infernales, parecía estar dormido tranquilamente, sobre la colchoneta que teníamos en la estancia.

Con una serenidad que sólo el Espíritu Santo es capaz de proporcionar, le grité a Lucifer:

–          ¿Vas a matarme? ¿Ya le pediste permiso a Jesús, Señor de la Vida y de la Muerte? Porque te advierto que te voy  a costar muy cara. Y el castigo que ya te dieron, no será nada comparado con el que te voy a proporcionar yo.

¨¡POR LA SANGRE PRECIOSÍSIMA DE JESUCRISTO LES ORDENO:
¡¡¡SI NO SE LARGAN TODOS EN ESTE MISMO INSTANTE, LAMENTARÁN EL DÍA QUE ENTRARON A POSEER A ESE HIJO DE DIOS!!!

¡¡¡¿Entendieron?!!! ¿O quieren que se los explique con palitos y bolitas? Anda, ¡LÁNZAME! ¿Crees que te tengo miedo? ¡Mira!… -Y comencé a cantar  el Magníficat con un gozo inefable…

Más o menos a la mitad del Himno, todo quedó suspendido como por encanto.

Y se hizo un silencio sepulcral.

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De repente me descendieron del techo con una suavidad muy delicada. (Como soy ciega y sorda espiritual, no estoy segura. Ahora que lo pienso, tal vez fue mi Ángel de la Guarda)

Y cuando todo terminó, todos parecíamos boxeadores de peso mosca que hubieran luchado quince rounds con un gigantón de peso completo.

Hacer feliz al Señor era lo único que me importaba y el costo era lo de menos.

Esa vez duré tres días en cama, hasta con fiebre; pero todos estábamos muy contentos.

La única huella extraordinaria de lo que había pasado, fue una quemadura con la forma de una mano gigantesca, que por el frente mostraba la silueta perfecta de un pulgar alargado con una uña tremenda.

El Maligno me había levantado más de tres metros en el aire como si fuera una muñeca de trapo…

Y alrededor de mi costado se veía la palma y casi toda la parte central y baja de mi espalda, mostraba cuatro dedos enormes que se llenaron de un montón de pequeñas ampollas que parecían burbujas. (Como los empaques que protegen los electrónicos cuando los compramos)

Mi hermana me curó con la pomada amarilla que se utiliza para las quemaduras y los siguientes quince días, tuve que dormir cuidadosamente recostada sobre el lado que no había sido lastimado, hasta que mi lesión sanó.

Lo más extraño, es que mi blusa de seda blanca que me gustaba tanto, ¡Estaba intacta!

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Con cada liberación, siempre aprendía una nueva lección sobre las consecuencias de nuestra ligereza en el pecar.

Combatir con Satanás era magistral y en cada ocasión aumentaba nuestro adiestramiento y el caudal de conocimientos que nos hacía comprender más el sufrimiento humano…

Y nuestra participación directa e involuntaria por nuestra ignorancia, con los pecados que todos cometemos.

Y que sin la extraordinaria capacitación que yo estaba recibiendo de manera tan insólita, jamás hubiera comprendido y asimilado en toda su pavorosa dimensión:

La terrible realidad de lo que significa verdaderamente el Pecado y lo que se esconde detrás de él.

No hay pecados triviales. Por eso Jesús insiste tanto en que seamos santos y perfectos.

El pecado nos deforma y nos enferma, también físicamente.

Aparte de separarnos de Dios y permitir a Satanás que ejerza un dominio completo sobre nuestros pensamientos y nuestros sentimientos.

Terminando con un control tiránico e implacable, sobre nuestra conducta.Si todos los hombres reflexionaran en esto, se vaciarían los gimnasios y se llenarían las iglesias.  Porque es mucho más importante la belleza y la salud del alma, que la del cuerpo.

A éste se lo comerán los gusanos, pues estamos sujetos a la corrupción de la tumba.

Pero las del alma, nos acompañarán por toda la Eternidad y regenerarlas en el Más Allá, está mucho más que complicado.

Y ES AQUÍ Y AHORA, MIENTRAS ESTAMOS ENCARNADOS; CUANDO PODEMOS EJERCITARLAS.

Pero el materialismo imperante nos ha vuelto ciegos a todo esto. Y la gran apostasía nos impide reconocer estas verdades.

Por ejemplo el odio y la falta de perdón, son los causantes directos de casi todas las formas de cáncer.

Cada enfermedad tiene su raíz en el pecado correspondiente. Y así podría seguir con una lista interminable…

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Nómbrenme un pecadillo que para ustedes pueda ser aparentemente insignificante y yo les relataré una historia vivida en nuestras evangelizaciones.

Puedo contarles innumerables vivencias reales; algunas con desarrollos tragicómicos, que les ilustrarían de innumerables y maravillosas maneras, todo lo que estoy tratando de exponerles.

Yo casi lloro de impotencia, cada que escucho a un sacerdote decir:

–      ‘Las verdaderas posesiones son muy raras. Hay que hacer un estudio muy minucioso y luego determinar el tratamiento psicológico o psiquiátrico que se debe aplicar al paciente.’

Y esto lo han  dicho también, algunos teólogos reconocidos a nivel mundial.

Cuando los oigo decir esto pienso:

“este pobre iluso, jamás se ha topado con Satanás en su pavorosa realidad. Sólo lo proclama por su conocimiento intelectual y su formación teológica…

Tal vez habrá visto las muestras de los pobres esclavizados y una que otra manifestación sobrenatural…Pero, ¡No lo conoce nadita! Porque si lo conociera, ¡Jamás diría eso!

También la infestación satánica me enseñó, por qué en el Antiguo Testamento los judíos tenían tantas ceremonias para purificarse.

Por ejemplo, cuando los leprosos eran curados o cuando alguien agonizaba y por cualquier motivo tenían que tocar al muerto; entonces tenían que subir al Templo de Jerusalén y hacer sus ritos especiales, porque se habían contaminado.

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En una liberación muy especial, se me aclaró el misterio.

La lepra infestaba al cuerpo por los pecados de impureza; así como sucede ahora, con las ETS y la plaga del Sida.

Y también comprendí que los pecados cometidos por el difunto, eran espíritus vivos que se metían en el alma del pobre mortal, que estaba auxiliando al que había fallecido.

Porque antes del Sacramento del Bautismo, por causa del Pecado Original; Satanás tenía acceso total a cualquiera de las almas que quería infestar.

Ya que el Sacramento del Bautismo, funciona como una coraza protectora, contra todos los ataques infernales; a menos que la resquebrajemos, con nuestra ligereza en el pecar.

Por eso me encuentro totalmente pasmada, con los que quieren ‘Modernizar la Iglesia’.

Me encantaría saber la respuesta de los que a ultranza y contra lo que sea, quieren que; por ejemplo el Adulterio de un segundo matrimonio, sea aceptado y los contrayentes no estén excluidos de la comunidad eclesial…

Y RECIBAN LA COMUNIÓN, porque ellos anhelan y tienen derecho a alimentarse del Manjar de Nuestro Dios Sacramentado.

¡¡¡Por Dios!!!

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¿Y qué piensan hacer con la CATERVA DE DEMONIOS generados por todos los pecados derivados de esta situación particular?

¿A dónde se van a ir o cómo los piensan expulsar o en qué los van a convertir? ‘¿Hay alguien que quiera explicarme esto?

Porque una cosa es muy clara, ellos (Los espíritus demoníacos) por su propia voluntad, no van a abandonar la presa humana que les sirve de casa.

El Antiguo Testamento, especifica claramente todas las situaciones que podían contaminar el alma y los rituales a seguir para limpiarla.

Si esto sucedía con los pobres hebreos que eran el Pueblo Elegido, imaginen por un momento lo que pasa en nuestra actualidad con los cristianos light

que acomodan la Sagrada Escritura a su conveniencia y cometen ‘pecados comprensibles’ dada su situación muy particular.

Y con los tibios que están reacios a comprometerse; pues no quieren complicarse la vida, como les sucede a los pobres ‘loquitos y delirantes carismáticos del Espíritu santo’…

 Porque piensan que con una rodilla doblada ante el altar del paganismo, pueden vivir cómodamente sin perder nada de lo que es más preciado para ellos.

Y sin renunciar al egoísmo placentero que les permite disfrutar de la Fe que ya se fabricaron y que nada les exige.

Y con la otra rodilla doblada ante el altar del Santísimo, ya se ganaron un Cielo que un Dios amoroso y comprensivo no les puede negar, porque asisten religiosamente a Misa los domingos y…

muerte espiritual

¿¡Para que meterse en complicados fanatismos!? ¡Qué por cierto hacen lucir bastante mal a los pobres chiflados carismáticos, que están determinados a embrollar la vida de los demás; sólo porque no comparten sus trastornadas ideas!

LA VIDA ES CORTA Y HAY QUE GOZARLA…

Que al fin y al cabo, cuando sea el momento  preciso, ellos pedirán perdón por sus pecados y ¡Asunto solucionado! Fueron más astutos que nadie, se pasaron de listos y ya se sienten capaces de  enseñarle el Padre Nuestro al señor  Cura… ¿O NO?

Lamentablemente solo la estupidez de los soberbios puede presumir así.

Lucifer les demostrará en el Abismo Pavoroso del Infierno, las fallas de todos sus ‘comodísimos’ argumentos.

Y para los modernísimos  ateos y satanistas: los pobres ilusos y estúpidos cristianos, no somos más que una caterva de idiotizados seguidores de un pobre perdedor…

Que también terminamos siendo perdedores.

 Y dicen: Allá ellos con sus ideas extravagantes, porque en la New Age están todas las verdaderas respuestas… Y en… etc, etc, etc.

new age

Y de esta magnífica forma, los que hemos descubierto la Verdad contenida en Jesucristo, que ahora más que nunca mantiene su vigencia,

Y que está teniendo el más poderoso cumplimiento de todo lo que contiene el Libro del Apocalipsis; terminamos aislados completamente…

¡Hasta dentro del círculo interior de nuestra propia familia!

Nuestra angustia aumenta porque ninguno de los que amamos, está dispuesto a hacernos el menor caso y siempre, casi salen huyendo cuando nosotros empezamos a hablar de Dios…

PARA ENTENDER MEJOR TODO ESTO

¿Se han fijado que en todos los pasajes del Evangelio donde Jesús sana a un enfermo o libera a un endemoniado, termina exhortándole: ‘Vete y no peques más’?

¿Y que en los diferentes exorcismos realizados por Jesús y narrados por los Evangelistas, también el Maestro Divino hace una clara distinción entre demonios y ‘espíritus inmundos’.?

Bueno, pues la diferencia es la siguiente:

Los demonios son los ángeles creados por Dios que pecaron, perdieron la batalla con San Miguel y sus legiones y fueron sentenciados y castigados por Dios.

Fueron arrojados del Cielo, hasta los Abismos del Infierno, que fue creado por su causa.

Son los ‘ángeles caídos’ que ahora andan sueltos entre nosotros; aumentando el botín de almas incautas e irresponsables, a las que están arrastrando consigo hasta el Reino Maldito de Satanás.

LOS ‘ESPÍRITUS INMUNDOS‘ DEL EVANGELIO

SON NUESTROS PECADOS

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Los ‘espíritus inmundos’ los generamos nosotros con nuestros pecados realizados sin arrepentimiento y con lo que consideramos ‘defectillos’ que no tienen mayor importancia y que nos esforzamos muy poco para erradicar.

Por ejemplo la falta de perdón y la amnesia repentina que nos ataca cuando rezamos el Padre Nuestro y nos topamos con la frase: ‘Perdona nuestras ofensas, COMO nosotros perdonamos…

Esa incómoda palabrita, contiene la clave de toda nuestra relación con Dios…

Cuando Dios nos creó, lo hizo pensando en un templo vivo para que lo contuviera a Él.

Con el Pecado, Satanás le robó su templo viviente del Espíritu Santo y… ¡Adivinen en templo de quién nos convirtió!

Por eso es tan indispensable la CONVERSIÓN. Y por eso el Cielo insiste tanto en ello.

También es otra de las poderosas razones, por la que castiga tan duramente la idolatría…

Y son tantos los católicos ‘creyentes’ que saliendo de Misa se van a las clases yoga, a las sesiones curativas del reiki y la acupuntura, a sus clases de artes marciales o de meditación cristiana yogística, etc.

Y decoran su casa con los principios del feng shui y las hermosas esculturas de las hadas, los dioses paganos como los budas panzones  para la buena fortuna…

O las esculturas griegas y romanas, que sólo tienen para ‘admirar el arte clásico’.

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Y tantas creaturas hermosas y fantásticas que en razón de un arte decorativo, ni siquiera imaginan el imán que significan para lo Maligno

y lo que verdaderamente constituye el no deshacerse de todas estas posesiones.

Trataré de explicárselos más claramente haciéndoles una comparación con la gestación de un bebé humano.

Cuando el diablo nos pone una tentación, nosotros con nuestra voluntad decidimos si vamos a convertirla en un  pecado.

Y cuando la ejecutamos, es algo muy similar al coito de un hombre con una mujer.

En el apareamiento humano, si las condiciones han sido las favorables, se realiza la concepción de lo que primero es un diminuto embrión y culmina con el desarrollo de un ser completo y perfecto, después de nueve meses de gestación: un bebé.

¡El milagro de la vida! Realizado por el ejercicio de la procreación humana.

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Cuando ejecutamos el pecado, en nuestro cuerpo espiritual que tiene iguales y MÁS PODEROSAS potencias que el cuerpo físico y en esto no hay distinción sobre si somos masculinos o femeninos;

TAMBIÉN GENERAMOS UN NUEVO SER.

Y en este caso con la falta de arrepentimiento y el abuso repetido de un pecado consentido y deseado por el placer amargo que produce:

el ‘ESPÍRITU INMUNDO’ que hemos engendrado, continúa creciendo hasta convertirse en un monstruo gigantesco,

que termina dominándonos por completo con un vicio que no podemos refrenar y esclavizándonos en nuevas aberraciones.

¿¡Pavoroso!?…

Yo que los conocí de diversas formas, me da escalofrío sólo de pensarlo.

EL PECADO ES UN SER VIVO Y MALIGNO

QUE ESTÁ ADHERIDO A NOSOTROS,

DENTRO DE NUESTRA ALMA

Y del que solo podemos desprenderlo con la poderosa vivencia de la CONVERSIÓN.

Pues, sólo EL PODER DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE JESÚS puede arrancarnos de su tóxica influencia.

24LA PRECIOSA SANGRE DE CRISTO

 El Sacramento del Bautismo y de la Reconciliación, pueden liberarnos, para recibir la acción sanadora del Espíritu Santo en todo nuestro ser…

Mientras estamos vivos y encarnados en esta tierra.

Ya que espiritualmente, cuando no hay arrepentimiento, somos como la medusa de la mitología griega:

Nuestro corazón es un nido de pavorosas serpientes,

QUE SEGUIRÁN VIVAS Y NOS PROCLAMAN ACUSÁNDONOS,

como pertenencia exclusiva de Satanás, sin que Dios pueda hacer nada para reclamarnos como posesión suya.

Esto puede aclararnos un poco, el aumento de la MALDAD que nos rodea y que cada vez devora nuestra sociedad con formas más siniestras de pecar.

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Hace veinte años, pasé un período intensivo de seis meses, en los que tuve experiencias todavía más increíbles, pero de las que sólo les sintetizaré esto:

Después de la separación muy dolorosa que hubo entre mi esposo y yo, por la última de sus novias. Yo pasé una temporada con una de mis hermanas, que vivía en lo que entonces todavía era una ranchería, anexa al aeropuerto de la ciudad de Guadalajara.

Estaban la tropa de todos mis sobrinos y sus parientes y amigos que no rebasaban los diez años.

Para no hacérselos largo, terminé formando un grupito de niños a los que estaba evangelizando en el salón de la Iglesia.

Yo estaba muy feliz, por tres razones:

1.- Era la primera vez que daba catequesis evangelizadora para chiquitos y pensé que ya iba a disfrutar unas vacaciones de mis correrías en el Ring Celestial.

2.- Pensé que por fin iba a descansar de las sorpresas.

Porque como me sucedió la primera vez: todos mis encontronazos con Satanás, eran como los espontáneos de las corridas de toros, todo sucedía de improviso y en el momento más inesperado.

Haciendo una analogía, porque no se me ocurre otra: de repente me encontraba vestida de torero y enfrente de una bestia fenomenal.TOROS- SEMANA GRANDE DE BILBAO

¿Qué se puede hacer? El Padre Tiberio me lo había dicho claramente:

‘Dios te favoreció con ese carisma y debes trabajarlo. No busques ese tipo de oraciones; pero tampoco las niegues. Deja que Jesús obre, como a Él le plazca. Sólo comunícamelo y yo ofreceré las misas y las oraciones por ti.’

3.- Por algo Jesús amaba tanto a los niños.

Ellos no se entrampan en inquisiciones incrédulas y razonamientos escépticos. Aceptan todo y se abrieron a Jesús con una confianza maravillosa…

Y Dios se manifestaba a ellos de forma increíble.

Con estas angelicales criaturitas, todo iba a salir perfecto y sin sobresaltos.

¡Tremenda equivocación! Aquí también mi dolor fue atroz.

En una ocasión, estábamos hablando del perdón y una chiquita de ¡Nueve años! Se convulsionó delante de todo mi grupo y yo me quedé aterrada.

Por primera vez no sabía qué hacer. Mi clase de doctrina se había convertido de pronto en lo que tanto temía.

Pero los niños ejercitaron los dones que el Espíritu Santo les había regalado.

Y yo aprendí otra lección, en mi larga carrera evangelizadora.

Lo que sucedía era que esta pequeñina, había quedado huérfana de su madre a los cuatro años  y desde entonces, tenía cinco años soportando que tanto su padre como su abuelo paterno,

la usaran como a una mujer adulta; desfogando en ella todos sus más bestiales instintos.

Y habían profanado su inocencia de forma brutal.

La infestación diabólica también se produce a través de la violación, (por eso tantas violaciones terminan en locura y suicidio)

Y los diablos que los perversos le trasmitieron, se manifestaron espantosamente.

Afortunadamente Jesús salvó la situación y mi equipo de exorcistas fue toda la tropa infantil, que enfrentó todo con una lógica increíble…

Uno de los niños me dijo:

–          Oye Rosita, el diablo está muy enojado porque Jesús está con nosotros, ¿Verdad?

 Y todos los demás corearon:

–      ¡¡¡SÍ!!! Se enojó muchísimo y por eso tumbó a Daniela.

Punto final.

Ya no hubo preguntas.

Otro día, un espíritu de femineidad se manifestó abiertamente a través de un pequeñín de cinco años, que además de ser sacudido; hizo una demostración de amaneramiento homosexual, verdaderamente pasmoso.

Y esta es una gran revelación para los que no comprenden la homosexualidad infantil; pues DEBERÍAN REVISAR SU CONCIENCIA, en lugar de juzgar y condenar a los pobrecitos homosexuales. (¿Recuerdan Éxodo 20, 5?)

 Y mi equipo de pequeños exorcistas, que con los diferentes dones recibidos comprendió lo que sucedía, la lógica infantil llegó a la misma conclusión.

Habían visto al diablo cuando lo perturbó.

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Después de un cuidadoso interrogatorio, me enteré que a los pequeñines, las visiones les eran mostradas en caricaturas.

Y así veían todas las diabluras de Satanás, en una forma comprensible y sin que los aterrorizara.

Pues así como no podemos ver a Dios como realmente es, sin morir de la impresión; lo mismo sucede con su Arcángel Caído.

Y a cada ser humano le concede verlo, en la proporción de su resistencia y según la misión que deba realizar.

Las únicas personas que lo han conocido en todo su majestuoso horror, tengo entendido que fueron María Valtorta y Sor Faustina Kowalska.

Esta vez, terminado el episodio; los chiquillos oraron como si nada nos hubiera interrumpido y todo continuó con absoluta normalidad.

Me maravillaba que los niños aceptaran con más sencillez y sin espantarse, lo que hubiera escandalizado a un adulto.

En esta ocasión, la razón era por herencia: su abuela era una de las brujas no oficiales y reconocidas del pueblo. (Recuerden Éxodo 20, 5)

Lo más triste fue constatar que en mi grupo que ya había crecido hasta casi noventa participantes, el 80% de los niños, había sufrido algún tipo de agresión sexual y abuso físico.

También aprendí las muchas maneras en que podemos infectarnos espiritualmente, con infestaciones espirituales más espeluznantes que el Sida y el Ébola, principalmente a través del desenfreno sexual.

EN EL MOMENTO DEL APAREAMIENTO, los demonios cambian de casa.

Y si por ejemplo hay un marido o una esposa novel que cediendo a una tentación, deciden echarse una ‘canita al aire’ de la que nadie se va enterar, pues han tomado todas las precauciones.

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Si el incauto que jamás ha pecado con la idolatría, se une a alguien que realiza trabajos de amarres amorosos, magia blanca, brujería o practica la adivinación por medio del tarot y ha tenido por simple curiosidad, una unión homosexual…

Después del devaneo amoroso, no va a comprender la fascinación que repentinamente siente por una sexualidad gay oculta en el closet o peor todavía, por el Ocultismo.

Y tampoco puede resistir a un impulso nuevo y desconocido,  que lo arrastra a pecados más nefandos todavía.

¿EMPIEZAN A CAPTAR LA IDEA?…

Pero narrarles todo esto ahora, no lo soportarían. Primero digieran todo esto.

Después por influencia de los niños, acudieron también los padres y se abrió otro grupo de evangelización para ellos. Pero esa es otra historia…

Cuando todo esto sucedía, mis hijos eran pequeños y sólo escuchaban el teléfono descompuesto de los rumores y comentarios que todas estas cosas suscitaban en la familia y con las cuales mi madre, estaba en absoluto desacuerdo.

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Para concluir,  recientemente mis hijos me han llevado a las últimas producciones cinematográficas sobre el tema y me preguntaron:

–     “Oye mamá. ¿Los exorcismos que tú viviste se parecen a esto?

Y se quedaron pasmados cuando les contesté:

–     “El exorcista, el Exorcismo de Emily Rose, el Conjuro y el Rito; son como una sola película ingenua de animados de Walt Disney, frente a las cosas que me ha tocado presenciar. Si se las contara todas, difícilmente las creerían.” 

Si ustedes amados hermanitos en Cristo, estuviesen en mi lugar y le hubieran propinado a Satanás, las soberanas palizas que ambos nos dimos mutuamente; pero en las que Mi Virgencita Adorable, mi amoroso Papá José y mi incomparable San Miguel Arcángel; siempre lo hicieron huir derrotado,

teniendo que soltar a sus presas a pesar de todas sus estratagemas…

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Si hubiesen palpado como yo su odio mortal y hubiesen soportado sus criminales agresiones físicas y espirituales, que casi me costaron la vida en diversas ocasiones…

Díganme:

¿Estarían dispuestos a descuidarse con los más ‘mínimos pecados veniales’ para que él pudiese atraparlos finalmente y vengarse a placer de todas las injurias que por vuestra culpa considerara haber recibido?

Medítenlo… 

Sin Jesús, soy la persona más cobarde de la Tierra y casi me desmayo de terror, de sólo imaginarlo…

Y ¡No estoy dispuesta a ser atrapada por él, ni con la puntita de la más pequeña de sus espeluznantes garras!

Lo conozco muy bien y sé de lo que es capaz.

Por eso nadie me saca del Corazón Inmaculado de María Santísima y del Sacratísimo Corazón de Jesús.

Sagrados Corazones de Jesús, María y José

Resguardadita desde allí, estoy dispuesta a volver a vivir todas las experiencias aterradoras y espeluznantes que ya viví tantas veces.

Fortalecida por el Amor de Mi Señor… ¡Veremos de qué cuero salen más correas!

Después de todo lo que Jesús me ha enseñado y me ha llevado a vivir… He comprendido que emprender el camino de la santidad, es la única alternativa.

Otra cosa que comprendí, es que el Sacramento de la Reconciliación, es un poderoso ministerio de sanación interior y de liberación, sencillamente maravilloso.

Ese poder celestial otorgado solamente a los sacerdotes funciona de una forma increíble, aún de manos del sacerdote más pecador.

¡Así de maravilloso es nuestro Dios!

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Si tuviesen visión espiritual, verían como los espíritus inmundos salen disparados como balas, en cuanto el bendito sacerdote dice: ‘Ego te absolvo…’

Y formarían una valla inexpugnable para proteger a nuestros poderosos, benditos y santos sacerdotes, que sólo por haberse consagrado a Dios, son los trofeos favoritos de Satanás.

Y deben sostener unas guerras titánicas, tan solo por mantenerse fieles al Señor.

No se le pueden pedir peras al olmo. A pesar de todos mis esfuerzos, soy solamente una aprendiz de santa. Pero busqué una solución y la encontré como anillo al dedo:

En mis oraciones, le he pedido a Jesús que el pecado me duela físicamente, cómo una advertencia para irme a confesar inmediatamente.

Y me lo ha concedido.

También le he suplicado al Padre Celestial, que me preste de su Santidad, cuando le entrego mi absoluta miseria.

Es la única manera de cumplir el requisito de ‘Sed perfectos como mi Padre Celestial es Perfecto.’

Ayúdame a amar a mi enemigo

M4 EL PECADO Y… 1


Estamos repitiendo la enseñanza de este testimonio, para que entendamos claramente lo que nos espera en el Tercer Nivel del Purgatorio, si NO NOS CONVERTIMOS antes de la llegada del Aviso.

Y también comprendamos ¿POR QUÉ EN EL NIVEL MÁS BAJO DEL PURGATORIO NO LLEGAN LAS ORACIONES?

Y REFLEXIONEMOS lo que verdaderamente ESTÁ SUCEDIENDO EN ESTE LUGAR ESPECÍFICO DEL PURGATORIO.  

Y sobre todo, ¡¡¡Cuán equivocados están algunos exorcistas, respecto a las posesiones diabólicas!!! 

Y amadísimos hermanitos, ¡¡¡ANTES DE QUE LES ACONTEZCA UN ATAQUE DE PÁNICO, POR LO QUE ABBA VA A REVELARNOS EN LOS PRÓXIMOS POST!!!

Recordemos que Su Amor Infinito nos está protegiendo y fortaleciendo interiormente y mantengámos la calma, sobre todo cuando vayamos a recibir los sacramentos de la Confesión y la Comunión…

Para comprender plenamente lo IMPORTANTÍSIMO QUE ES LA CONVERSIÓN y para ayudarnos a reflexionar seriamente en el tremendo peligro que significa la TIBIEZA y el modernísimo CRISTIANISMO LIGTH…

Voy a compartirles dos testimonios que espero que al menos los pongan a pensar en la manera cómo están viviendo su religiosidad cristiana y apliquen las reformas necesarias, si quieren hacer más perfecta su unión con Dios.

Por la IGNORANCIA ESPIRITUAL, de la que adolecemos la inmensa mayoría de las personas; no comprendemos plenamente la inmensa TRAGEDIA que significa el Pecado.

Para darnos una idea, basta meditar con verdadera contemplación los Misterios Dolorosos del Rosario y horrorizarnos con el Infinito Sufrimiento de nuestro Redentor.

En 1980, yo tenía 28 años; un día de otoño hubo un congreso carismático y el padre Emiliano Tardiff era uno de los conferencistas, Dios en su Infinita Bondad tocó mi corazón y me convertí.

Después de mi conversión en la plaza de toros, el Señor me llevó a un curso de Evangelización de un mes; éramos 356 catecúmenos y desde el momento en que llegamos el sacerdote que nos recibió, nos advirtió que no podíamos faltar a ninguna plática; porque el que lo hiciera no recibiría la imposición de manos.

Había un pastorcito para cada dos bancas y todas nuestras dudas nos las aclaraban ellos.

Fue un adoctrinamiento completo desde el conocimiento más primario de la Doctrina Cristiana.

En la banca que estaba adelante de mí, había un joven como de unos 23 años que luego se casó con la joven que lo acompañaba y que se llamaba David.

Durante la  segunda semana, un viernes y un sábado; David ya no fue al seminario y luego volví a verlo el lunes siguiente, con un parche negro en uno de sus ojos azules, que le hacía lucir como si fuera un pirata;

él explicó que el sacerdote le había dado permiso para faltar, por razones médicas.

Conforme avanzábamos en el conocimiento de nuestra religión, iban creciendo mis expectativas con respecto al Dios Maravilloso que estaba descubriendo y me iba enamorando más de Él.

Hasta que llegó el día más esperado de mi vida.

Finalizamos el retiro y en la misa de consagración en la que el obispo, además de los sacerdotes que nos habían evangelizado, nos impusieron las manos en la cabeza y recibimos el Bautismo en el Espíritu Santo.

Yo miraba fascinada el despliegue asombroso de los dones bellísimos del Espíritu Santo, en un maravilloso Pentecostés, que se volvía a realizar en aquella tarde de finales de Enero.

Veía a mi alrededor, como unos hablaban y cantaban en lenguas; otros profetizaban o describían visiones celestiales; otros más, interpretaban lo que se hablaba en lenguas…

Y muchos lloraban de felicidad por la Presencia Tangible de Dios, en aquella fiesta celestial.

Todos alababan y bendecían y el obispo se mostraba muy satisfecho.

Cuando llegó mi turno, primero el sacerdote y después el obispo, pusieron sus manos en mi cabeza y oraron por mí…

Y yo… NADA.

No tuve ninguna manifestación extraordinaria de absolutamente nada. En mi interior, yo me sentía muy decepcionada.

Lentamente regresé a mi lugar, me senté y sin poder evitarlo comencé a llorar en silencio.

Aunque trataba de pasar inadvertida y que nadie se diera cuenta de lo que me sucedía, no pude refrenar las lágrimas que brotaban de mis ojos y que casi me ahogaban.

Aunque con mi pequeño manto de encaje casi cubrí todo mi rostro, mi pastorcita me había seguido; se sentó junto a mí, me abrazó y me preguntó qué sucedía…

Me sentí como una niña que hubiera sido invitada a una gran fiesta infantil, todos disfrutaron de un banquete maravilloso y recibieron muchos regalos. Menos yo.

Con voz entrecortada por el llanto le contesté:

–       Teresita, Jesús no me quiere. A mí no me regaló nada.

Ella sonrió y dijo:

–          No digas eso. A ti te dio regalos más preciosos que los que son aparatosos.

–          Pero yo esperaba verlo o cuando menos oírlo.

–          Muchos que reciben esos carismas, pronto se olvidan de ÉL o son incapaces de seguirlo por el Camino de la Cruz.

–          No. A mí no me dieron nada. Creo que soy la única de todo el grupo que tiene las manos vacías. ¡Mira a todos los demás!

Mi pastorcita tenía visión y profecía, además de muchos otros dones y me dijo:

–          Tienes el don de la Fe.

Yo seguía desilusionada y nada me consolaba.

Y contesté con mi franqueza de siempre:

–          ¿Eso para qué me sirve? ¿Acaso no todos la tenemos? Por eso venimos aquí.

–          La que Dios te acaba de dar, la vas a necesitar mucho en tu ministerio. Los dones que recibiste no pueden verse; pero son los más importantes de todos.

También te darán muchos otros carismas con los cuales vas a servir poderosamente al Señor. Ahorita no puedes comprenderlo. Pero algún día lo harás…

Ven vamos a orar al Sagrario, para dar Gracias.

No muy convencida la acompañé y oramos.

En ese momento no tenía la más remota idea de que cada uno de esos maravillosos ‘dones’, eran los ‘Talentos’ de la parábola y que teníamos una gran responsabilidad sobre cada uno de ellos.

EL MILAGRO DE DAVID

Álvaro Ramírez dijo en una ocasión:

“La FEG ha dado para todo”. Cierto. En 64 años de vida ha servido para hacer grilla estudiantil, tener diputados y pistoleros, defender al sistema político mexicano, protestar contra Vietnam, reivindicar el nacionalismo, pero también el socialismo científico, solicitar precios bajos en los boletos del pasaje urbano,

secuestrar y reprimir, hacer negocios chuecos, pelearse a muerte entre los mismos compañeros y tener dos víboras con dos cabezas: una dentro de la UdeG (Universidad de Guadalajara) y otra fuera.

UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA

UNIVERSIDAD DE GUADALAJARA

Y fue entonces cuando la FEG, (Federación de Estudiantes de Guadalajara) empezó una guerra sucia contra la naciente y opositora FER, (Federación de Estudiantes Revolucionarios) que convirtió nuestra bella ciudad, en un campo de batalla donde estallaban balaceras, un día sí y el otro también, en los lugares más inesperados.

En una de esas balaceras, David fué herido por una esquirla en la cabeza y tuvo que ser operado. Dios lo sanó de una manera milagrosa, de otra bala que quedó alojada muy cerca del corazón y constituyó una emocionante experiencia, que no estaba planeada y a la que llamamos “La bala fugitiva”.

Después de este breve preámbulo, volvamos al día cuando lloré porque según yo, había salido con las manos vacías de dones celestiales.

Al terminar la ceremonia y la santa Misa de Acción de Gracias, tuvieron lugar los testimonios.

Y el párroco de la Iglesia, tomó el micrófono y dijo:

–          ¿Recuerdan cuando les dije que el que faltara a una plática, ya no iba a recibir la imposición de manos? Bueno, pues un día se me acercó un joven que me dijo: Padre, pasado mañana me operan del cerebro y yo quiero pedirle permiso de faltar el Viernes y el Sábado. El Lunes me presentaré de nuevo, si Ud. Me lo permite.’

Yo pensé, “este cuate está loco, ¿Cómo va a venir después de dos días de haber sido operado del cerebro?” Para no hacer polémica, lo autoricé.

¡Y grande fue mi sorpresa cuando lo ví el lunes con su parche en el ojo, muy dispuesto a seguir con la evangelización! Ahora se queda con ustedes David…N, para contarles como le fue.

Entonces al costado del altar, donde se leen las lecturas; subió mi compañerito de la banca de adelante y muy sonriente con su parche de pirata, empezó así:

–          Hermanos, primero déjenme contarles la historia de mi conversión. –y las lágrimas empezaron a correr por sus mejillas- Desde hace varios años, mi mamá era muy devota del Espíritu Santo. En la casa tenía un grupo de Oración de carismáticos y cada semana se reunían para orar.

Le encantaba la música y tocaba varios instrumentos; cuando tocaba el piano, ella compuso un canto que se escucha en todas las misas y dice: ‘Entre tus manos, está mi vida Señor…’ ¿Lo conocen? Bueno, pues mi santa madre lo compuso.

Soy integrante de la FEG y voy a hablarles con mi léxico antiguo.

Mi mamá estaba con todos sus beatos, cucarachas de iglesia embelesados con sus cantos religiosos que me molestaban tanto y luego llegaba yo quemando llanta…

Y entraba a la casa como una tromba, diciendo Abran paso, bola de…!”#$%&/ No me estorben.’ Seguido por mis amigos, que eran igual que yo.

Mi mamá se ponía de todos colores, pero no me decía nada; sólo se le llenaban sus ojos de lágrimas.

Se apartaban todos asustados aunque ya me conocían y nadie hablaba una palabra.

Yo entraba hasta la habitación donde teníamos las armas y salía con mis compinches armados hasta los dientes, a hacer lo que teníamos que hacer.

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Imagínense el contraste, después que yo me iba ellos seguían orando y mi madre nunca se cansó de repetirme con dulzura: ‘Hijo, recapacita. Está en juego tu salvación. Mira…’

Aunque trataba de no faltarle al respeto, ¡Cómo me fastidiaba su insistencia! Lograba zafarme como podía y siempre que quería hablarme de Dios, yo salía huyendo.

Pero un día se enfermó y se puso muy grave. Cuando estaba agonizando, yo me incliné sobre su lecho y ¡Cómo me arrepentí de todo lo que yo le había hecho!

Pero para mi desgracia o mi bendición en este caso, era más terca que yo.

Y me tiró de pechito:

–          David, de esto ya no me voy a levantar. El Señor me está esperando. Si me amas, quiero que me jures delante de Dios, que vas a ir al Congreso de Septiembre en la plaza de toros.

Mira este es tu boleto. Ya te lo compré. ¡Júramelo niño mío, júramelo! Es lo único que me detiene para ya descansar en paz. David, ¿Me lo juras?…

Hermanos, díganme ¿Cómo se le niega algo a una madre, en un momento así? Aunque yo no tenía ni la más remota intención de cumplirlo, se lo juré. Y ella partió para siempre.

Cuando llegó la fatídica fecha, yo estaba renuente y le daba vueltas al boleto con ganas de tirarlo a la basura.

Pero algo muy fuerte me detenía y finalmente me decidí: “Voy a ir. Entro a la plaza y me salgo como bala. Yo creo que con eso ya cumplí… Y me voy a olvidar de todas estas chingaderas…”

Y como lo pensé lo hice. Llegué, entregué el boleto, entré a la plaza y estaba llena hasta el tope. Oí los cantos y me senté más o menos a la mitad del graderío.

Y cuando oí los cantos, me acordé de mi mamá y de todas las cosas que ella me decía y que yo no quería oír.

Y dije: ‘Bueno. Me quedo un poquito más.’ Me quedé mirando la arena y las graderías… ¡Caray! Está más lleno que cuando hay corridas…’

Entonces cuando menos lo esperaba, la gente había desaparecido, como si una nube la hubiera cubierto…

Y pensé: ¡Diablos! Ya estoy imaginando cosas. Estos chiflados ya me contagiaron de sus delirios’

Pero en ese mismo instante, ví a una persona delante de mí. Y cómo yo estaba sentado y agachado; sólo le veía los pies y la parte baja de una túnica blanquísima.

Observé y ví que a pesar de que traía unas sencillas sandalias, se podía mirar los agujeros de dos llagas rojas y brillantes, como si las acabaran de abrir.

Empecé a levantar la mirada muy despacio y solamente llegué hasta la cintura, porque ya no pude seguir…

Mi cabeza me estallaba…

¡No puede ser que yo esté mirando a…! ¡OH NO! ¡Esto no es posible! ¡Porque yo…! ¡Porque yo soy…! ¡Yo soy…! ¡Oh, No! ¡Yo soy…!

Y una Voz hermosísima y llena de dulzura completó lo que yo tenía atorado en la garganta…

Mientras me extendía dos manos varoniles que también tenían dos llagas impresionantes…

Y en los dedos fulguraban dos argollas matrimoniales de fino oro.

A estas alturas, la voz de David era un ronco sollozo entrecortado que sin vergüenza alguna, continuó mientras seguía llorando:

Era Jesús de Nazareth.

Y me dijo firmemente y con ternura:

–      ERES UN ASESINO. Lo sé. Pero también eres mi hijo y aún así, TE AMO. Y TODOS TUS PECADOS YA LOS PAGUÉ EN LA CRUZ. Estoy aquí, ante ti; por las oraciones y los sufrimientos de tu madre.

Yo no fui capaz de levantar el rostro y nunca le miré la cara. Sentía una vergüenza que me es imposible describírselas.

Entonces Él, extendió la mano derecha hacia mí y me ofreció la argolla que pareció más deslumbrante todavía, mientras me decía:

–     Si tú me aceptas esta Alianza, se hará efectiva la Redención que pagué por ti. Y vendrás a mi Reino donde ya se encuentra tu madre Conmigo.

Lo único que pude hacer fue extender mi mano izquierda, mientras Jesús me deslizaba la alianza en mi dedo anular y luego Él se ponía la otra en su dedo anular.

Se despidió diciéndome:

–     ‘Ve al sacerdote y confiésate. Y esta Alianza es un Pacto de Amor entre tú y Yo’.

Cuando desapareció, ya no pude controlar mis lágrimas.

A pesar de que todos los sacerdotes que estaban confesando afuera y alrededor de la plaza de toros, tenían unas colas enormes para oír confesiones, no sé como encontré uno que se estaba desocupando y duré confesándome ¡Cuatro horas!

DESTINOS ENTRELAZADOS

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En nuestra Misa de Consagración, habíamos renunciado a todo: al Pecado y a sus consecuencias.

Renovamos las promesas de nuestro Bautismo y ofrecimos nuestra vida a Dios, para que fuese Cristocéntrica.

Nos consagramos al Inmaculado Corazón de María y al Sacratísimo Corazón de Jesús.

Y salimos del retiro decididos a vivir el Evangelio, con Dios como nuestra máxima prioridad.

Sin que yo me diera cuenta, Jesús había tomado el control de mi vida y empecé un sendero espiritual tan extraordinario como incomprensible…

Pero los caminos de Dios, no son nuestros caminos.

Pasaron seis meses y quedé integrada en una comunidad de oración carismática, que tenía una familia que estaba totalmente entregada al servicio de Dios.

Todos los días había servicios.

Los más jóvenes evangelizaban y dirigían a los grupos de niños o menores de 17 años.

El matrimonio mayor dirigía a los adultos y la señora pastoreaba a las señoras y el padre a los varones.

La Eucaristía era diaria y nos esforzábamos por mantenernos en gracia.

Los martes, nos reuníamos todos. Después de rezar el Rosario hacíamos Oración Comunitaria y de Alabanza. Leíamos la Biblia y aprendíamos a conocer y a amar a Nuestro Señor Único y Trino.

Todo esto no tiene nada de extraordinario para cualquiera recién convertido o para aquel que se mantiene practicando verdaderamente la Fe Católica.

Yo me sentía muy feliz.

Mi vida había cambiado completamente y Jesús se convirtió en el centro de ella, desde aquella tarde en la plaza de toros.

Estaba enamorándome de un Dios Vivo que me estaba revelando cosas maravillosas y le daba sentido a todo lo que me sucedía.

Por primera vez en mucho tiempo, volví a tener muchas ilusiones y agradecimiento por todos los dones que había recibido en mi vida:

mis niños, mi matrimonio tan desdichado; pero que era el bastión de mi familia. Mi trabajo que era gratificante en muchos sentidos, además era joven y estaba saludable.

Conocí a Jesús y nada se comparaba con eso.

Todas mis desgracias habían quedado atrás… Y por primera vez sentía que la pasión de estar enamorada verdaderamente, me embriagaba completamente…

enamorada de Dios

Y lo más maravilloso: ¡Podía amarlo sin cometer adulterio! Porque Amar a Dios, es una experiencia sublime.

De esta forma transcurrió el tiempo y un martes que estábamos rezando el Rosario en la sala donde eran las reuniones, la dueña de la casa se acercó y me dijo que fuera con ella a la cocina.

A todos los demás les dijo que siguieran rezando el Rosario con más fervor y cantaran muchas alabanzas a la Virgen María.

Y que no pararan de orar hasta que ella les dijera. Que si era necesario, repitieran el Rosario hasta completar los Quince Misterios.

Yo la miré sorprendida; pero no comprendí la urgencia, hasta que en la cocina ella me dijo:

–          Esto es muy inusual; pero Jesús le ordenó a Alfonso… que te integres al grupo que está orando con ellos. Uno de los muchachos va a venir por ti. Yo voy a regresar a seguir invocando y alabando a nuestra Madrecita.

–          Está bien. – contesté sin comprender nada.

Me quedé mirando el jardín que se podía contemplar desde la ventana. Y esperé…

CÓMO APRENDÍ LO QUE VERDADERAMENTE ES EL PECADO 

Esa misma tarde al llegar, había visto que por la puerta del jardín trasero habían introducido a alguien que al parecer estaba enfermo y que era sostenido por dos de los hijos de Alfonso.

Pero para mí no fue algo extraño; porque sabía que en el grupo también se hacían oraciones de sanación.

Lo que no sabía, es que las enfermedades y el pecado tienen una relación tan estrecha; que el ministerio de Sanación y el de Liberación, no pueden ser separados.

Tampoco sabía en qué consiste exactamente una Oración de Liberación…

Pero estaba a punto de descubrirlo a la manera de Jesús de Nazareth.

¿¡Cómo!?… Eso de los hechizos y embrujamientos eran sólo para los ignorantes y descerebrados que creían en eso. Yo me consideraba una mujer inteligente y racional.

Pero una vez más, en mi vida; mi mundo y mi mentalidad estaban a punto de cambiar

Era una casa muy grande de dos plantas y muchas recámaras.

En la más alejada de la planta baja y que estaba separada del resto de la casa por un enorme jardín, se habían reunido Alfonso y sus cuatro hijos mayores, además de otros cuatro varones que luego supe que eran familiares y amigos del grupo de oración.

El más jovencito del grupo vino por mí y me dijo:

–          Rosita no te preocupes. Veas lo que veas y oigas lo que oigas, no te asustes. Sólo obedece las indicaciones de mi papá.

Este extraño preámbulo, no me preparó para lo que encontré al cruzar el umbral de aquella habitación…

Mientras tanto ese mismo martes, para David las cosas también estaban a punto de cambiar.

Ese mediodía; el hijo mayor de Alfonso, había ido a una diligencia a Casa Cornelio, el centro medular de la Renovación Carismática y que se encuentra a un costado del Colegio Anáhuac en la colonia Chapalita, acompañado de tres de los jóvenes del grupo de oración.

Cuando terminaron, venían de regreso por la av. López Mateos y cuando iban a llegar al semáforo que está justo en la esquina del Templo de la Santa Cruz…

Jesús le dijo al que venía manejando:

–     ‘Cuando cruces esa calle, oríllate y estaciónate allí.’

Acostumbrados a obedecer en el grupo de Oración, nadie hizo preguntas y quedaron justo, junto al templo.

No habían pasado ni cinco minutos, cuando con el cambio de señales y los automóviles que venían por la calle Manuel Acuña dieron vuelta.

En un Grand Marquiz último modelo, venía manejándolo David y se topó cara a cara con los jóvenes. Inexplicablemente, también se orilló y se detuvo a saludarlos.

Entonces Jesús tomó al hijo de Alfonso y le dijo en primera persona a David:

–           Dale tu portafolio a tu compañero y regresa aquí Conmigo.

Sin replicar, David obedeció de inmediato.

Dirigiéndose al hombre joven que estaba sentado en el asiento del copiloto, le entregó el maletín y se despidió arrojándole también las llaves del lujoso automóvil, mientras le decía:

–          Termina tú el trabajo. Esto se acabó para mí. Diles que ya no cuenten conmigo.

Regresó y los muchachos ya le habían hecho un lugar enmedio, en el asiento trasero.

Y en cuanto David entró al auto, se desmayó.

Cuando llegaron a la casa y que fue cuando yo los vi entrar, a los pocos minutos empezamos el rezo del Santo Rosario como lo hacíamos siempre.

Mientras tanto en el ring de los combates celestiales, (La habitación que les estaba describiendo anteriormente) empezó la lucha para liberarlo.

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Se manifestaron todos los espíritus que no se los voy a enumerar, porque tendría que decirles los pecados de David y eso no me está permitido.

Solo les voy a decir los principales y que armaron un circo fenomenal: Homicidio, Odio, Venganza, Destrucción, Violencia, etc, etc, etc.

Cuando el combate estaba en su punto álgido, se manifestó la Tríada Infernal: Lucifer, Satanás y Belzebú.

En el grupo, esto nunca había sucedido, que se presentara la élite corporativa suprema del Infierno.

Y de momento, todos quedaron sorprendidos.

Lucifer dijo triunfante:

–          Ya paren esta farsa. Este perro inmundo es mío y no me lo podrán quitar, porque primero los mato a todos. He venido por él y no me iré sin él. Ha sido mío desde siempre y nadie me lo puede quitar. NADIE.

Tengo demasiadas pruebas de su adhesión a mí y hay muchas almas, por las vidas truncadas por él en mi reino, que me permiten poseerlo y reclamarlo. Díganle a ESE, (Jesucristo) que esta vez no me ganará.

Como todos tenían visión y profecía, yo no sé cómo lo verían; porque el Rey del Averno suele ser verdaderamente Pavoroso.

Por un momento todos se quedaron congelados, mientras después de toda la refriega, David estaba suspendido horizontalmente, como a dos metros sobre el piso.

Entonces Jesús le dijo a Alfonso:

–     ‘Entre las jóvenes mujeres que están rezando el Rosario, está mi hija Rosa María. Llámala, ella hará que se vayan

Rosa María, (o sea yo) estaba del todo ignorante de todas éstas espeluznantes experiencias y sólo había desempacado unos cuantos carismas que le regalara Jesús:

Entre ellos el Amor, la Oración, el Don de Ciencia Infusa y por supuesto, la FE.

Cuando fui advertida de que viera lo que viera y oyera lo que oyera, no me asustara; lejos estaba de imaginar lo que iba a ocurrir, al cruzar aquella puerta…

Literalmente me quedé paralizada y con la boca abierta por el asombro más absoluto.

¡No podía creer lo que estaba mirando!

Como si lo que sucedía fuera lo más ordinario del mundo y como si alguien hubiera tocado el botón de pause, detuvieron un segundo sus movimientos…

Y todos me miraron con una cálida sonrisa de bienvenida.

Alfonso me miró con sus ojos dulces y bonachones y me dijo:

–          Bienvenida Rosita. Jesús quiere que dirijas esto. Anda…

Sin que pudiera salir un sonido de mi garganta, pensé: ¡¡¡QUÉ!!!…   ¿Qué yo dirija qué cosa…?’

Y mis ojos miraban estupefactos a un hombre levitando horizontalmente casi dos metros en el aire, mientras otros dos hombres colocaban gruesos almohadones sobre el piso y otros cuatro trataban de  sujetarlo por las extremidades.

El jovencito que me había conducido, traía un recipiente con Agua Bendita y estaba listo para aspergiarla.

Alfonso sostenía la Biblia abierta y me volvió a invitar:

–          Expúlsalo. Ordénale que se vaya y que deje libre a este hijo de Dios.

El hombre que levitaba tenía vuelta la cabeza hacia la pared y convulsionaba en el aire.

Cuando logré comprender lo que se me estaba pidiendo, sentí como si mis piernas se hubiesen vuelto de gelatina.

Pero traté de obedecer.

Y con un hilo de voz tembloroso por el susto, logré articular:

–          En el Nombre de Jesús te ordeno que salgas de este hombre que no te pertenece.

Exactamente igual que en la película del Exorcista, aquel rostro humano dio un giro sobrenatural y me gritó con una voz cavernosa y aterradora:

–          ¡¡¡¿Quién eres tú, miserable perra humana para ordenarme a mí; si yo SOY un Ángel?!!!

A estas alturas, mis piernas se habían vuelto de chicle y no me derrumbé, porque creo que Dios me sostuvo.

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Aquella cara contorsionada por un odio sobrenatural, no me impidió reconocer al hermoso David, mi compañero de evangelización.

Y su voz grave y armoniosa, definitivamente no era la suya.

Ahora estaba cargada por una Fuerza misteriosa y escalofriante, que fue como una bofetada en pleno rostro.

Me volví a mirar con desamparo a Alfonso y le pregunté angustiada:

–      ‘¿Qué le contesto?’

Alfonso era un gran profeta y Jesús lo tomó contestándome en primera Persona:

–       ‘Dile que eres hija de Dios redimida con mi Sangre. Y por MI AUTORIDAD, TE TIENE QUE OBEDECER.’

(En este momento fue cuando desenvolví el carisma del Discernimiento)

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Era la primera vez que veía el don de profecía en esta modalidad, pero reconocí de inmediato que Era Mi Señor el que me estaba hablando.

También comprendí que Dios no estaba jugando y que el momento era muy grave.

Eran demasiadas emociones para contabilizarlas todas.

Me limité a obedecer y logré decir con una voz un poco más segura, las palabras que me habían sido dictadas.

En respuesta, la contorsión aumentó.

En un segundo, seis hombres luchaban para contener a uno solo.

Sólo el más jovencito oraba en lenguas, aspergiando el agua bendita; recibiendo en respuesta con una rabia infinita:

–       ‘Detente maldito. ¡Me estás quemando!’

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Y Alfonso leía serenamente y con fuerza, el capítulo 14 del profeta Isaías.

Entonces comprendí que los almohadones eran para que David no se lastimara y ellos NO estaban luchando contra él…

Intentaban protegerlo de sí mismo, pues Lucifer estaba decidido a matarlo.

Recordando al dulce joven que había dado testimonio en la parroquia salesiana, me sentí invadida por una fuerza guerrera y le grité:

–          ¡¡¡BASTA!!! ¡En el Nombre de Jesús Y CON LA AUTORIDAD DE SU SANGRE PRECIOSA, TE ORDENO que salgas inmediatamente de él!

¡¡¡LARGO DE AQUÍ!!! Él pertenece a Jesús y tú no tienes nada con nosotros.

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Esto yo no lo hice sola, porque no lo sabía.

Creo que el Espíritu Santo, me estaba graduando como exorcista de diablos.

 Y las palabras y la fuerza con las que salieron, me sorprendieron a mí misma.

Lucifer me miró con unos ojos centelleantes de una rabia que no olvidaré jamás…

18984723_jpg-r_640_600-b_1_D6D6D6-f_jpg-q_x-xxyxxY me gritó:

–          ¡Eso crees! Me voy. Pero volveremos a encontrarnos y me las pagarás… –  recitó una serie de amenazas y blasfemias, cada una más pavorosa que la anterior.

Y envolviéndonos en una nube sulfurosa, salió haciendo restallar un trueno tan fuerte; que fue como si un rayo hubiese caído en la habitación.

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David se desplomó.

Y hubiese sufrido un severo golpe, si no hubiera sido por los ocho hombres que lo recibieron en el aire como si hubiese sido un balón de futbol americano lanzado desde lejos…

Y la colchoneta en la que lo depositaron con suavidad.

El insólito episodio terminó cuando David dando un gran suspiro, abrió sus grandes ojos claros y preguntó:

–          ¿Qué pasó? Después que me detuve a hablar con ustedes en el semáforo de la av. López Mateos ya no sé qué sucedió…

Había vuelto a ser, el joven risueño que yo conocía.

Hicimos una oración de Acción de Gracias…

Y después del intercambio de impresiones sobre lo que había sido una experiencia sobrecogedora,

David nos dijo:

–          Esto que les voy a platicar, es altamente confidencial. Después de la Evangelización, he estado luchando mucho para romper con todo mi pasado y no puedo. Me han cercado por todos lados… 

Y de la mafia gangsteril de la FEG me dijeron, que solo se sale con los pies por delante. El que entra, se queda para siempre.

Aunque estuve evitándolo mucho tiempo, ya no pude… Estuve orando muy angustiado.

Y esta mañana tuve una entrevista con un alto dirigente del Gobierno Federal y me dieron una encomienda, respecto a un próximo candidato a… Ya traía la paga, las armas y el Plan… (¿?) Se quedó asombrado, porque son varios millones de dólares lo que le entregué.

Sólo era cuestión de ejecutarlo. Le había estado orando al Señor que NO QUERÍA HACERLO, ¿Pero cómo podía evitarlo?  Me doblego o me matan.

Y también van a matar a mi esposa…

Por eso cuando los vi y vi a Jesús que era ÉL dándome la instrucción, agarré el valor y ya vieron lo que sucedió…

El epílogo de esta historia, es que David fue a la Cd. de México a hablar con su jefe: ‘El Pelacuas’.

Jesús le había dicho que confiara en Él y que hiciera las cosas correctamente.

Cuando se entrevistó con el Pelacuas, le platicó todo: su conversión, la bala fugitiva, la liberación. Y que lo único que deseaba, era poder seguir las Huellas de Jesús y que ya no lo molestaran.

El Pelacuas, (Pueden buscarlo así en la red y verán su tremenda historia) Le contestó que nadie había salido de la organización, más que con los pies por delante y en un ataúd; pero que estaba bien.

Que le admiraba el coraje para enfrentarlo y salirle con semejante embajada.

Los de la FEG eran los que habían pagado los gastos médicos carísimos, en el Hospital Santa María Chapalita y él estaba enterado de todos los detalles.

Pero verlo frente a él y tener los pantalones PARA DEFENDER LO QUE CREÍA, eran otra cosa. Que tan solo por eso, había ganado su respeto… Y daría órdenes, para que nadie se metiera con él.

Pero si se enteraba que andaba de ‘bocón’…  ya sabía lo que le esperaba a los traidores.

Sé que el ‘Pelacuas’ ya murió. Lo asesinaron en la Cd. De México.

ISLAS MARÍAS

ISLAS MARÍAS

Las últimas noticias que tuve de David, son que él y su esposa habían tenido una niña. Que él andaba evangelizando en las cárceles y que había pasado una temporada en las Islas Marías, donde seguía siendo un apóstol poderoso entre los presos.

Pero volviendo al día de la Liberación de David…

Después de una oración de alabanza y acción de Gracias por el favor recibido, todos nos reintegramos a nuestras ocupaciones diarias.

Y a partir de aquel día, quedé integrada al Ministerio de Liberación que ministraba en aquella bendita casa los viernes…

Y donde fui testigo de muchos milagros maravillosos del Amor de Jesús.

N58 PECADO Y LIBERACIÓN


Debido a las importantísimas Enseñanzas que vamos a recibir en los artículos que N S Jesucristo quiere impartirnos en los próximos días, repetimos este post.

Para que lo meditemos y reflexionemos en lo que estamos haciendo en nuestra vida diaria…

Deuteronomio 18 – Biblia de Jerusalen

Amonestación contra costumbres paganas

9. Cuando hayas entrado en la tierra que Yahveh tu Dios te da, no aprenderás a cometer abominaciones como las de esas naciones.

10. No ha de haber en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, que practique adivinación, astrología, hechicería o magia,

11. ningún encantador ni consultor de espectros o adivinos, ni evocador de muertos.

12. Porque todo el que hace estas cosas es una abominación para Yahveh tu Dios y por causa de estas abominaciones desaloja Yahveh tu Dios a esas naciones delante de ti.

13. Has de ser íntegro con Yahveh tu Dios.

14. Porque esas naciones que vas a desalojar escuchan a astrólogos y adivinos, pero a ti Yahveh tu Dios no te permite semejante cosa.

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Éxodo 20 – Biblia de Jerusalen

Los Diez Mandamientos

1. Entonces pronunció Dios todas estas palabras diciendo:

2. «Yo, Yahveh, soy tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre.

3. No habrá para ti otros dioses delante de mí.

4. No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra.

5. No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian,

6. y tengo misericordia por millares con los que me aman y guardan mis mandamientos.

7. No tomarás en falso el nombre de Yahveh, tu Dios; porque Yahveh no dejará sin castigo a quien toma su nombre en falso.

8. Recuerda el día del sábado para santificarlo.

9. Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos,

10. pero el día séptimo es día de descanso para Yahveh, tu Dios. No harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el forastero que habita en tu ciudad.

11. Pues en seis días hizo Yahveh el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contienen, y el séptimo descansó; por eso bendijo Yahveh el día del sábado y lo hizo sagrado.

12. Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que Yahveh, tu Dios, te va a dar.

13. No matarás.

14. No cometerás adulterio.

15. No robarás.

16. No darás testimonio falso contra tu prójimo.

17. No codiciarás la casa de tu prójimo, ni codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo.»

EL PECADO ORIGINAL PROVOCÓ LA MUERTE DIOS…

MI APRENDIZAJE SOBRE EL PECADO

Durante los siguientes tres años, estos dos pasajes bíblicos adquirieron su plena relevancia, en el ministerio al cual había sido llamada.

Durante ese tiempo mi aprendizaje fue intensivo y en los años posteriores, aunque de manera más esporádica, nunca dejaron de presentárseme estos singulares combates.

Al año siguiente de mi conversión, conocí al que sería mi director espiritual por casi catorce años y su oración, su sabiduría y su santidad; me guiaron en el escabroso sendero por el que me llevaba la Voluntad Divina.

En la parroquia a la que pertenecía, él ayudaba al párroco con las misas matutinas y presidía las asambleas de oración que los lunes de cada semana seguían después de la Misa de 7pm. en el Templo de Nuestra Señora de los Dolores.

También supervisaba los diferentes ministerios y los grupos de evangelización que se habían formado.

En todo ese tiempo, el ministerio de sanación y liberación era conducido por Jesús a través de mi indigna persona. Y asistí a más de quinientas liberaciones.

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Lo que había aprendido en la casa de Alfonso era esto:

La confesión frecuente y la Eucaristía diaria, además del Rosario meditado con lecturas bíblicas, rezado en grupo por los demás y con maravillosas alabanzas, cantadas con fervor y adoración a la Santísima Trinidad, a María y al Espíritu Santo; eran el baluarte de nuestro grupo de guerreros oradores por la Liberación.

Siempre cuando había oportunidad, le preguntábamos al Señor en cada caso en particular; que era lo que ÉL quería hacer y Él nos señalaba con instrucciones precisas, cuantos días de ayuno y oración requeríamos y nos mostraba la estrategia a seguir.

Porque cada liberación era única, así como cada persona era diferente; como únicas y diferentes eran también las almas que requerían nuestra ayuda y distintos los pecados cometidos y los espíritus que estaban atormentando a los individuos.

Nuestras batallas más duras y más llenas de espectacularidad, eran contra las posesiones por los pecados de idolatría y el espíritu de Lujuria.

Llegué a presenciar combates que en comparación, lo sucedido con David era como un juego de niños.

Y varias veces los que terminábamos experimentando algo similar a los efectos especiales de la película Matrix, éramos los guerreros que tratábamos de liberar al que sufría la esclavitud por el Maligno.

Lo más penoso, eran las venganzas. Porque el Infierno es experto en desquitarse de lo que considera agravios insultantes…

Y más infligidos por una ‘perra y estúpida mujercilla’, como me llamaban a mí. Porque como machistas, son maestros y nadie los supera.

Yo aprendí a lidiar con todo eso y le entregaba todos los inconvenientes que surgían, al Señor.

Pero en una ocasión en que fue especialmente dolorosa y terrible la venganza que tuve que soportar…

Como la paciencia no es mi atributo principal, renegué y me porté como toda una mocosa majadera, en el apogeo de su berrinche.Le-dernier-exorcisme-Daniel-Stamm-critique-film-horreur-epouvante1Le reclamé a Jesús:

–          ¿Por qué tengo que hacer el trabajo de tus obispos? Yo no tengo la culpa que ellos no quieran sufrir, ni boxear…

O andar de toreros espontáneos con las huestes de horrorosos diablos, que pululan por todas partes, atormentando a los que no quieren entender las consecuencias de sus pecados.

Jesús me miró tan, pero TAN TRISTE…

Que yo me sentí como el microbio más patético y despreciable que pudiera existir.

Y sentí tanto arrepentimiento, que me postré llorando, le pedí perdón y le prometí que ya no me volvería a portar mal con Él.

Qué siempre cumpliría con mi ministerio, en donde quiera y como fuera; tan sólo por hacerlo feliz a ÉL.

Pero me sentía tan desconsolada, que le dije a Jesús:

–      Señor. ¿Por qué no les abres a todos, los ojos espirituales; para que contemplen la realidad de su situación con respecto al pecado?

Y Él me contestó muy serio:

–      ¿Quieres que se mueran de un infarto?

Su Infinito Amor y su Infinita Paciencia, también nos protege de nosotros mismos.

Pero mientras tanto le destrozamos su Sacratísimo Corazón, con todas nuestras estúpidas frivolidades.

Recuerdo que en una ocasión, la lucha era totalmente feroz en una liberación muy especial; para la cual Jesús nos había prevenido de manera muy particular y donde había demonios muy poderosos por el incesto, la perversión y el satanismo juntos.

En aquellos días, Jesús todavía no me había prohibido usar pantalones, que era una de mis prendas favoritas. Y yo, ya había adquirido experiencia y la voz ya no me temblaba, cuando de apabullar a Satanás se trataba.

 Y si alguien ajeno hubiese entrado a nuestro recinto de combates, hubiera visto como la que  parecía suspendida del techo era yo…

Pues era sostenida alrededor de mi cuerpo por una mano invisible y horrorosa que abarcaba casi toda mi cintura, que en aquel entonces medía alrededor de 66 cm.

La intención era estrellarme contra el piso, mientras todos mis compañeros tenían su propio combate particular; pues llegó un momento en que no había nadie que pusiera almohadones debajo de mí.

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Y el esclavizado por las huestes infernales, parecía estar dormido tranquilamente, sobre la colchoneta que teníamos en la estancia.

Con una serenidad que sólo el Espíritu Santo es capaz de proporcionar, le grité a Lucifer:

–          ¿Vas a matarme? ¿Ya le pediste permiso a Jesús, Señor de la Vida y de la Muerte? Porque te advierto que te voy  a costar muy cara. Y el castigo que ya te dieron, no será nada comparado con el que te voy a proporcionar yo.

POR LA SANGRE PRECIOSÍSIMA DE JESUCRISTO LES ORDENO:

¡SI NO SE LARGAN TODOS EN ESTE MISMO INSTANTE, LAMENTARÁN EL DÍA QUE ENTRARON A POSEER A ESE HIJO DE DIOS!

¡¡¡¿Entendieron?!!! ¿O quieren que se los explique con palitos y bolitas? Anda, ¡LÁNZAME! ¿Crees que te tengo miedo? ¡Mira!… -Y comencé a cantar  el Magníficat con un gozo inefable…

Más o menos a la mitad del Himno, todo quedó suspendido como por encanto.

Y se hizo un silencio sepulcral.

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De repente me descendieron del techo con una suavidad muy delicada. (Como soy ciega y sorda espiritual, no estoy segura. Ahora que lo pienso, tal vez fue mi Ángel de la Guarda)

Y cuando todo terminó, todos parecíamos boxeadores de peso mosca que hubieran luchado quince rounds con un gigantón de peso completo.

Hacer feliz al Señor era lo único que me importaba y el costo era lo de menos.

Esa vez duré tres días en cama, hasta con fiebre; pero todos estábamos muy contentos.

La única huella extraordinaria de lo que había pasado, fue una quemadura con la forma de una mano gigantesca, que por el frente mostraba la silueta perfecta de un pulgar alargado con una uña tremenda.

Y alrededor de mi costado se veía la palma y casi toda la parte central y baja de mi espalda, mostraba cuatro dedos enormes que se llenaron de un montón de pequeñas ampollas que parecían burbujas. (Como los empaques que protegen los electrónicos cuando los compramos)

Mi hermana me curó con la pomada amarilla que se utiliza para las quemaduras y los siguientes quince días, tuve que dormir cuidadosamente recostada sobre el lado que no había sido lastimado, hasta que mi lesión sanó.

Lo más extraño, es que mi blusa de seda blanca que me gustaba tanto, ¡Estaba intacta!

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Con cada liberación, siempre aprendía una nueva lección sobre las consecuencias de nuestra ligereza en el pecar.

Combatir con Satanás era magistral y en cada ocasión aumentaba nuestro adiestramiento y el caudal de conocimientos que nos hacía comprender más el sufrimiento humano y nuestra participación directa e involuntaria por nuestra ignorancia, con los pecados que todos cometemos.

Y que sin la extraordinaria capacitación que yo estaba recibiendo de manera tan insólita, jamás hubiera comprendido y asimilado en toda su pavorosa dimensión:

la terrible realidad de lo que significa verdaderamente el Pecado y lo que se esconde detrás de él.

No hay pecados triviales. Por eso Jesús insiste tanto en que seamos santos y perfectos.

El pecado nos deforma y nos enferma, también físicamente.

Aparte de separarnos de Dios y permitir a Satanás que ejerza un dominio completo sobre nuestros pensamientos y nuestros sentimientos.

Terminando con un control tiránico e implacable, sobre nuestra conducta.Si todos los hombres reflexionaran en esto, se vaciarían los gimnasios y se llenarían las iglesias.  Porque es mucho más importante la belleza y la salud del alma, que la del cuerpo.

A éste se lo comerán los gusanos, pues estamos sujetos a la corrupción de la tumba.

Pero las del alma, nos acompañarán por toda la Eternidad y regenerarlas en el Más Allá, está mucho más que complicado.

Y ES AQUÍ Y AHORA, MIENTRAS ESTAMOS ENCARNADOS; CUANDO PODEMOS EJERCITARLAS.

Pero el materialismo imperante nos ha vuelto ciegos a todo esto. Y la gran apostasía nos impide reconocer estas verdades.

Por ejemplo el odio y la falta de perdón, son los causantes directos de casi todas las formas de cáncer.

Cada enfermedad tiene su raíz en el pecado correspondiente. Y así podría seguir con una lista interminable…

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Nómbrenme un pecadillo que para ustedes pueda ser aparentemente insignificante y yo les relataré una historia vivida en nuestras evangelizaciones.

Puedo contarles innumerables vivencias reales; algunas con desarrollos tragicómicos, que les ilustrarían de innumerables y maravillosas maneras, todo lo que estoy tratando de exponerles.

Yo casi lloro de impotencia, cada que escucho a un sacerdote decir: ‘Las verdaderas posesiones son muy raras. Hay que hacer un estudio muy minucioso y luego determinar el tratamiento psicológico o psiquiátrico que se debe aplicar al paciente.’

Y esto lo han  dicho también, algunos teólogos reconocidos a nivel mundial.

Cuando los oigo decir esto pienso:

“este pobre iluso, jamás se ha topado con Satanás en su pavorosa realidad. Sólo lo proclama por su conocimiento intelectual y su formación teológica…Tal vez habrá visto las muestras de los pobres esclavizados y una que otra manifestación sobrenatural…Pero, ¡No lo conoce nadita! Porque si lo conociera, ¡Jamás diría eso!

También la infestación satánica me enseñó, por qué en el Antiguo Testamento los judíos tenían tantas ceremonias para purificarse.

Por ejemplo, cuando los leprosos eran curados o cuando alguien agonizaba y por cualquier motivo tenían que tocar al muerto; entonces tenían que subir al Templo de Jerusalén y hacer sus ritos especiales, porque se habían contaminado.

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En una liberación muy especial, se me aclaró el misterio.

La lepra infestaba al cuerpo por los pecados de impureza; así como sucede ahora, con las ETS y la plaga del Sida.

Y también comprendí que los pecados cometidos por el difunto, eran espíritus vivos que se metían en el alma del pobre mortal, que estaba auxiliando al que había fallecido.

Porque antes del Sacramento del Bautismo, por causa del Pecado Original; Satanás tenía acceso total a cualquiera de las almas que quería infestar.

Ya que el Sacramento del Bautismo, funciona como una coraza protectora, contra todos los ataques infernales; a menos que la resquebrajemos, con nuestra ligereza en el pecar.

Por eso me encuentro totalmente pasmada, con los que quieren ‘Modernizar la Iglesia’.

Me encantaría saber la respuesta de los que a ultranza y contra lo que sea, quieren que; por ejemplo el Adulterio de un segundo matrimonio, sea aceptado y los contrayentes no estén excluidos de la comunidad eclesial…

Y RECIBAN LA COMUNIÓN, porque ellos anhelan y tienen derecho a alimentarse del Manjar de Nuestro Dios Sacramentado.

¡¡¡Por Dios!!!

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¿Y qué piensan hacer con la CATERVA DE DEMONIOS generados por todos los pecados derivados de esta situación particular?

¿A dónde se van a ir o cómo los piensan expulsar o en qué los van a convertir? ‘¿Hay alguien que quiera explicarme esto?

Porque una cosa es muy clara, ellos (Los espíritus demoníacos) por su propia voluntad, no van a abandonar la presa humana que les sirve de casa.

El Antiguo Testamento, especifica claramente todas las situaciones que podían contaminar el alma y los rituales a seguir para limpiarla.

Si esto sucedía con los pobres hebreos que eran el Pueblo Elegido, imaginen por un momento lo que pasa en nuestra actualidad con los cristianos light

que acomodan la Sagrada Escritura a su conveniencia y cometen ‘pecados comprensibles’ dada su situación muy particular.

Y con los tibios que están reacios a comprometerse; pues no quieren complicarse la vida, como les sucede a los pobres ‘loquitos y delirantes carismáticos del Espíritu santo’…

 Porque piensan que con una rodilla doblada ante el altar del paganismo, pueden vivir cómodamente sin perder nada de lo que es más preciado para ellos.

Y sin renunciar al egoísmo placentero que les permite disfrutar de la Fe que ya se fabricaron y que nada les exige.

Y con la otra rodilla doblada ante el altar del Santísimo, ya se ganaron un Cielo que un Dios amoroso y comprensivo no les puede negar, porque asisten religiosamente a Misa los domingos y…

muerte espiritual

¿¡Para que meterse en complicados fanatismos!? ¡Qué por cierto hacen lucir bastante mal a los pobres chiflados carismáticos, que están determinados a embrollar la vida de los demás; sólo porque no comparten sus trastornadas ideas!

LA VIDA ES CORTA Y HAY QUE GOZARLA…

Que al fin y al cabo, cuando sea el momento  preciso, ellos pedirán perdón por sus pecados y ¡Asunto solucionado! Fueron más astutos que nadie, se pasaron de listos y ya se sienten capaces de  enseñarle el Padre Nuestro al señor  Cura… ¿O NO?

Lamentablemente solo la estupidez de los soberbios puede presumir así.

Lucifer les demostrará en el Abismo Pavoroso del Infierno, las fallas de todos sus ‘comodísimos’ argumentos.

Y para los modernísimos  ateos y satanistas: los pobres ilusos y estúpidos cristianos, no somos más que una caterva de idiotizados seguidores de un pobre perdedor… Que también terminamos siendo perdedores.

 Y dicen: Allá ellos con sus ideas extravagantes, porque en la New Age están todas las verdaderas respuestas… Y en… etc, etc, etc.

new age

Y de esta magnífica forma, los que hemos descubierto la Verdad contenida en Jesucristo, que ahora más que nunca mantiene su vigencia,

Y que está teniendo el más poderoso cumplimiento de todo lo que contiene el Libro del Apocalipsis; terminamos aislados completamente…

¡Hasta dentro del círculo interior de nuestra propia familia!

Nuestra angustia aumenta porque ninguno de los que amamos, está dispuesto a hacernos el menor caso y siempre, casi salen huyendo cuando nosotros empezamos a hablar de Dios…

PARA ENTENDER MEJOR TODO ESTO

¿Se han fijado que en todos los pasajes del Evangelio donde Jesús sana a un enfermo o libera a un endemoniado, termina exhortándole: ‘Vete y no peques más’?

¿Y que en los diferentes exorcismos realizados por Jesús y narrados por los Evangelistas, también el Maestro Divino hace una clara distinción entre demonios y ‘espíritus inmundos’.?

Bueno, pues la diferencia es la siguiente:

Los demonios son los ángeles creados por Dios que pecaron, perdieron la batalla con San Miguel y sus legiones y fueron sentenciados y castigados por Dios.

Fueron arrojados del Cielo, hasta los Abismos del Infierno, que fue creado por su causa.

Son los ‘ángeles caídos’ que ahora andan sueltos entre nosotros; aumentando el botín de almas incautas e irresponsables, a las que están arrastrando consigo hasta el Reino Maldito de Satanás.

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Los ‘espíritus inmundos’ los generamos nosotros con nuestros pecados realizados sin arrepentimiento y con lo que consideramos ‘defectillos’ que no tienen mayor importancia y que nos esforzamos muy poco para erradicar.

Por ejemplo la falta de perdón y la amnesia repentina que nos ataca cuando rezamos el Padre Nuestro y nos topamos con la frase: ‘Perdona nuestras ofensas, COMO nosotros perdonamos…

Esa incómoda palabrita, contiene la clave de toda nuestra relación con Dios…

Cuando Dios nos creó, lo hizo pensando en un templo vivo para que lo contuviera a Él.

Con el Pecado, Satanás le robó su templo viviente del Espíritu Santo y… ¡Adivinen en templo de quién nos convirtió!

Por eso es tan indispensable la CONVERSIÓN. Y por eso el Cielo insiste tanto en ello. También es otra de las poderosas razones, por la que castiga tan duramente la idolatría…

Y son tantos los católicos ‘creyentes’ que saliendo de Misa se van a las clases yoga, a las sesiones curativas del reiki y la acupuntura, a sus clases de artes marciales o de meditación cristiana yogística, etc.

Y decoran su casa con los principios del feng shui y las hermosas esculturas de las hadas, los dioses paganos como los budas panzones  para la buena fortuna o las esculturas griegas y romanas, que sólo tienen para ‘admirar el arte clásico’.

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Y tantas creaturas hermosas y fantásticas que en razón de un arte decorativo, ni siquiera imaginan el imán que significan para lo Maligno y lo que verdaderamente constituye el no deshacerse de todas estas posesiones.

Trataré de explicárselos más claramente haciéndoles una comparación con la gestación de un bebé humano.

Cuando el diablo nos pone una tentación, nosotros con nuestra voluntad decidimos si vamos a convertirla en un  pecado.

Y cuando la ejecutamos, es algo muy similar al coito de un hombre con una mujer.

En el apareamiento humano, si las condiciones han sido las favorables, se realiza la concepción de lo que primero es un diminuto embrión y culmina con el desarrollo de un ser completo y perfecto, después de nueve meses de gestación: un bebé.

¡El milagro de la vida! Realizado por el ejercicio de la procreación humana.

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Cuando ejecutamos el pecado, en nuestro cuerpo espiritual que tiene iguales y MÁS PODEROSAS potencias que el cuerpo físico y en esto no hay distinción sobre si somos masculinos o femeninos;

TAMBIÉN GENERAMOS UN NUEVO SER.

Y en este caso con la falta de arrepentimiento y el abuso repetido de un pecado consentido y deseado por el placer amargo que produce:

el ‘ESPÍRITU INMUNDO’ que hemos engendrado, continúa creciendo hasta convertirse en un monstruo gigantesco, que termina dominándonos por completo con un vicio que no podemos refrenar y esclavizándonos en nuevas aberraciones.

¿¡Pavoroso!?…  Yo que los conocí de diversas formas, me da escalofrío sólo de pensarlo.

El pecado es un ser vivo y maligno que está adherido a nosotros, dentro de nuestra alma y del que solo podemos desprenderlo con la poderosa vivencia de la CONVERSIÓN.

Pues, sólo EL PODER DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE JESÚS puede arrancarnos de su tóxica influencia.

24LA PRECIOSA SANGRE DE CRISTO

 El Sacramento del Bautismo y de la Reconciliación, pueden liberarnos, para recibir la acción sanadora del Espíritu Santo en todo nuestro ser…

Mientras estamos vivos y encarnados en esta tierra.

Ya que espiritualmente, cuando no hay arrepentimiento, somos como la medusa de la mitología griega:

nuestro corazón es un nido de pavorosas serpientes, que seguirán vivas y nos proclaman acusándonos, como pertenencia exclusiva de Satanás, sin que Dios pueda hacer nada para reclamarnos como posesión suya.

Esto puede aclararnos un poco, el aumento de la MALDAD que nos rodea y que cada vez devora nuestra sociedad con formas más siniestras de pecar.

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Hace veinte años, pasé un período intensivo de seis meses, en los que tuve experiencias todavía más increíbles, pero de las que sólo les sintetizaré esto:

Después de la separación muy dolorosa que hubo entre mi esposo y yo, por la última de sus novias. Yo pasé una temporada con una de mis hermanas, que vivía en lo que entonces todavía era una ranchería, anexa al aeropuerto de la ciudad de Guadalajara.

Estaban la tropa de todos mis sobrinos y sus parientes y amigos que no rebasaban los diez años.

Para no hacérselos largo, terminé formando un grupito de niños a los que estaba evangelizando en el salón de la Iglesia.

Yo estaba muy feliz, por tres razones:

1.- Era la primera vez que daba catequesis evangelizadora para chiquitos y pensé que ya iba a disfrutar unas vacaciones de mis correrías en el Ring Celestial.

2.- Pensé que por fin iba a descansar de las sorpresas.

Porque como me sucedió la primera vez: todos mis encontronazos con Satanás, eran como los espontáneos de las corridas de toros, todo sucedía de improviso y en el momento más inesperado.

Haciendo una analogía, porque no se me ocurre otra: de repente me encontraba vestida de torero y enfrente de una bestia fenomenal.TOROS- SEMANA GRANDE DE BILBAO

¿Qué se puede hacer? El Padre Tiberio me lo había dicho claramente:

Dios te favoreció con ese carisma y debes trabajarlo. No busques ese tipo de oraciones; pero tampoco las niegues. Deja que Jesús obre, como a Él le plazca. Sólo comunícamelo y yo ofreceré las misas y las oraciones por ti.’

3.- Por algo Jesús amaba tanto a los niños.

Ellos no se entrampan en inquisiciones incrédulas y razonamientos escépticos. Aceptan todo y se abrieron a Jesús con una confianza maravillosa…

Y Dios se manifestaba a ellos de forma increíble.

Con estas angelicales criaturitas, todo iba a salir perfecto y sin sobresaltos.

¡Tremenda equivocación! Aquí también mi dolor fue atroz.

En una ocasión, estábamos hablando del perdón y una chiquita de ¡Nueve años! Se convulsionó delante de todo mi grupo y yo me quedé aterrada.

Por primera vez no sabía qué hacer. Mi clase de doctrina se había convertido de pronto en lo que tanto temía.

Pero los niños ejercitaron los dones que el Espíritu Santo les había regalado.

Y yo aprendí otra lección, en mi larga carrera evangelizadora.

Lo que sucedía era que esta pequeñina, había quedado huérfana de su madre a los cuatro años  y desde entonces,

tenía cinco años soportando que tanto su padre como su abuelo paterno, la usaran como a una mujer adulta; desfogando en ella todos sus más bestiales instintos.

Y habían profanado su inocencia de forma brutal.

La infestación diabólica también se produce a través de la violación, (por eso tantas violaciones terminan en locura y suicidio)

Y los diablos que los perversos le trasmitieron, se manifestaron espantosamente.

Afortunadamente Jesús salvó la situación y mi equipo de exorcistas fue toda la tropa infantil, que enfrentó todo con una lógica increíble…

Uno de los niños me dijo:

–          Oye Rosita, el diablo está muy enojado porque Jesús está con nosotros, ¿Verdad?

 Y todos los demás corearon:

–      ¡¡¡SÍ!!! Se enojó muchísimo y por eso tumbó a Daniela.

Punto final.

Ya no hubo preguntas.

Otro día, un espíritu de femineidad se manifestó abiertamente a través de un pequeñín de cinco años, que además de ser sacudido; hizo una demostración de amaneramiento homosexual, verdaderamente pasmoso.

Y esta es una gran revelación para los que no comprenden la homosexualidad infantil; pues DEBERÍAN REVISAR SU CONCIENCIA, en lugar de juzgar y condenar a los pobrecitos homosexuales. (¿Recuerdan Éxodo 20, 5?)

 Y mi equipo de pequeños exorcistas, que con los diferentes dones recibidos comprendió lo que sucedía, la lógica infantil llegó a la misma conclusión.

Habían visto al diablo cuando lo perturbó.

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Después de un cuidadoso interrogatorio, me enteré que a los pequeñines, las visiones les eran mostradas en caricaturas.

Y así veían todas las diabluras de Satanás, en una forma comprensible y sin que los aterrorizara.

Pues así como no podemos ver a Dios como realmente es, sin morir de la impresión; lo mismo sucede con su Arcángel Caído.

Y a cada ser humano le concede verlo, en la proporción de su resistencia y según la misión que deba realizar.

Las únicas personas que lo han conocido en todo su majestuoso horror, tengo entendido que fueron María Valtorta y Sor Faustina Kowalska.

Esta vez, terminado el episodio; los chiquillos oraron como si nada nos hubiera interrumpido y todo continuó con absoluta normalidad.

Me maravillaba que los niños aceptaran con más sencillez y sin espantarse, lo que hubiera escandalizado a un adulto.

En esta ocasión, la razón era por herencia: su abuela era una de las brujas no oficiales y reconocidas del pueblo. (Recuerden Éxodo 20, 5)

Lo más triste fue constatar que en mi grupo que ya había crecido hasta casi noventa participantes, el 80% de los niños, había sufrido algún tipo de agresión sexual y abuso físico.

También aprendí las muchas maneras en que podemos infectarnos espiritualmente, con infestaciones espirituales más espeluznantes que el Sida y el Ébola, principalmente a través del desenfreno sexual.

EN EL MOMENTO DEL APAREAMIENTO, los demonios cambian de casa y si por ejemplo hay un marido o una esposa novel que cediendo a una tentación, deciden echarse una ‘canita al aire’ de la que nadie se va enterar, pues han tomado todas las precauciones.

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Si el incauto que jamás ha pecado con la idolatría, se une a alguien que realiza trabajos de amarres amorosos, magia blanca, brujería o practica la adivinación por medio del tarot y ha tenido por simple curiosidad, una unión homosexual…

Después del devaneo amoroso, no va a comprender la fascinación que repentinamente siente por una sexualidad gay oculta en el closet o peor todavía, por el Ocultismo.

Y tampoco puede resistir a un impulso nuevo y desconocido,  que lo arrastra a pecados más nefandos todavía. ¿Empiezan a captar la idea?…

Pero narrarles todo esto ahora, no lo soportarían. Primero digieran todo esto.

Después por influencia de los niños, acudieron también los padres y se abrió otro grupo de evangelización para ellos. Pero esa es otra historia…

Cuando todo esto sucedía, mis hijos eran pequeños y sólo escuchaban el teléfono descompuesto de los rumores y comentarios que todas estas cosas suscitaban en la familia y con las cuales mi madre, estaba en absoluto desacuerdo.

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Para concluir,  recientemente mis hijos me han llevado a las últimas producciones cinematográficas sobre el tema y me preguntaron:

–     “Oye mamá. ¿Los exorcismos que tú viviste se parecen a esto?

Y se quedaron pasmados cuando les contesté:

–     “El exorcista, el Exorcismo de Emily Rose, el Conjuro y el Rito; son como una sola película ingenua de animados de Walt Disney, frente a las cosas que me ha tocado presenciar. Si se las contara todas, difícilmente las creerían.” 

Si ustedes amados hermanitos en Cristo, estuviesen en mi lugar y le hubieran propinado a Satanás, las soberanas palizas que ambos nos dimos mutuamente;

pero en las que Mi Virgencita Adorable, mi amoroso Papá José y mi incomparable San Miguel Arcángel; siempre lo hicieron huir derrotado, teniendo que soltar a sus presas a pesar de todas sus estratagemas…

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Si hubiesen palpado como yo su odio mortal y hubiesen soportado sus criminales agresiones físicas y espirituales, que casi me costaron la vida en diversas ocasiones… Díganme:

¿Estarían dispuestos a descuidarse con los más ‘mínimos pecados veniales’ para que él pudiese atraparlos finalmente y vengarse a placer de todas las injurias que por vuestra culpa considerara haber recibido?

Medítenlo… 

Sin Jesús, soy la persona más cobarde de la Tierra y casi me desmayo de terror, de sólo imaginarlo y ¡No estoy dispuesta a ser atrapada por él, ni con la puntita de la más pequeña de sus espeluznantes garras!

Lo conozco muy bien y sé de lo que es capaz.

Por eso nadie me saca del Corazón Inmaculado de María Santísima y del Sacratísimo Corazón de Jesús.

Sagrados Corazones de Jesús, María y José

Resguardadita desde allí, estoy dispuesta a volver a vivir todas las experiencias aterradoras y espeluznantes que ya viví tantas veces.

Fortalecida por el Amor de Mi Señor, ¡Veremos de qué cuero salen más correas!

Después de todo lo que Jesús me ha enseñado y me ha llevado a vivir… He comprendido que emprender el camino de la santidad, es la única alternativa.

Otra cosa que comprendí, es que el Sacramento de la Reconciliación, es un poderoso ministerio de sanación interior y de liberación, sencillamente maravilloso.

Ese poder celestial otorgado solamente a los sacerdotes funciona de una forma increíble, aún de manos del sacerdote más pecador.

¡Así de maravilloso es nuestro Dios!

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Si tuviesen visión espiritual, verían como los espíritus inmundos salen disparados como balas, en cuanto el bendito sacerdote dice: ‘Ego te absolvo…’

Y formarían una valla inexpugnable para proteger a nuestros poderosos, benditos y santos sacerdotes, que sólo por haberse consagrado a Dios, son los trofeos favoritos de Satanás.

Y deben sostener unas guerras titánicas, tan solo por mantenerse fieles al Señor.

No se le pueden pedir peras al olmo. A pesar de todos mis esfuerzos, soy solamente una aprendiz de santa. Pero busqué una solución y la encontré como anillo al dedo:

En mis oraciones, le he pedido a Jesús que el pecado me duela físicamente, cómo una advertencia para irme a confesar inmediatamente. Y me lo ha concedido.

También le he suplicado al Padre Celestial, que me preste de su Santidad, cuando le entrego mi absoluta miseria.

Es la única manera de cumplir el requisito de ‘Sed perfectos como mi Padre Celestial es Perfecto.’

Ayúdame a amar a mi enemigo

N237 EXORCISMO MAGNO 1


En la Pascua de 2013, en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco fue protagonista de una polémica imposición de manos  investigada por los periodistas…

Que puso al descubierto una terrible historia, que vincula los crímenes de los narcos en México, con el aborto.

Y que justificaría luego un Exorcismo Magno realizado al país México, en el mes de Mayo de 2015.

Para los medios de comunicación, todo comenzó con el encuentro del Papa y el mexicano Ángel que se ha convertido en los últimos días en el endemoniado más famoso del mundo.Todo, después de que diera la vuelta al planeta un vídeo rodado el pasado domingo, por las cámaras del centro televisivo vaticano, en el que se ve como el Papa Francisco le impone las manos sobre la cabeza con energía, en un gesto que muchos especialistas -y la propia cadena de la conferencia episcopal italiana- no han dudado en calificar como un exorcismo.

   –     “Santidad, esta persona necesita su bendición. Le han visto 10 exorcistas, le han hecho más de 30 exorcismos y los demonios que lleva dentro no quieren salir.”

Ángel agregó:

  –      Mis condiciones de salud no me permiten trabajar.

El padre Juan Rivas, el sacerdote mexicano que ha acompañado a Ángel en su encuentro con Francisco, asegura a Crónica que fue con esas palabras exactas con las que presentó al Papa a Ángel.

El Papa saludó a Ángel, éste le besó el anillo pontificio y en ese momento cayó en trance.

El Papa entonces le puso las manos en la cabeza y en ese momento se escuchó un alarido terrible, como el rugido de un león. Todos los que estaban allí lo escuchamos perfectamente.El Papa, por supuesto lo oyó, los encargados de su seguridad así como una niña que había a nuestro lado.

Pero a pesar de ese rugido espantoso, el Papa no se dejó impresionar y siguió adelante con su oración, como si ya antes hubiera afrontado situaciones similares.

“Te conjuro, Satán, enemigo de la humana salvación, que reconozcas la justicia y la bondad de Dios Padre, el cual condenó con justo juicio tu soberbia y envidia”.

Así comienza la fórmula imperativa del exorcismo, una frase que Ángel V. ha escuchado en numerosas ocasiones.

Este hombre de mirada lánguida y afligida y maneras suaves -al menos mientras no cae en uno de sus trances- es mexicano, procede del estado de Michoacán, tiene 43 años, dos hijos y cuatro demonios metidos en su interior.Cuatro demonios que -dice- le atormentan desde hace 14 años y de los que no han conseguido librarle ninguno de los más de una decena de exorcistas que le han examinado en los últimos años…

Incluidos algunos de los más reputados especialistas en combatir al maligno como el padre Gabriele Amorth, exorcista de la diócesis de Roma desde hace 26 años y autor de más de 160.000 exorcismos.

Todos ellos se muestran convencidos de que el de Ángel es un caso incontestable de posesión diabólica. “No me cabe ninguna duda”, asegura a Crónica el padre Amorth.

Ángel asiente con lentitud.

Dice que se encuentra mejor, que el rezo del Papa le ha hecho mucho bien. La prueba es que se presenta a la cita con Crónica andando por su propio pie, mientras que al encuentro con el Pontífice acudió en silla de ruedas.

“Pero aún tengo los demonios dentro, no se han ido”, explica este hombre que asegura que sabe perfectamente el momento preciso en el que el Maligno entró en su cuerpo.

  P –     ¿Cuándo y cómo se apoderó de usted el Diablo?

R –      Fue en 1999, un día que regresaba en un autobús desde México DF a mi localidad natal, en Michoacán. Sentí que una energía entraba en el autobús. No la vi con los ojos, pero la percibí.

Noté que se aproximaba a mí y que se colocaba enfrente de mí. Y de pronto, sentí como una estaca que se me clavaba en el pecho y luego poco a poco, la sensación de que se me iban abriendo las costillas.

Ángel estaba convencido de que aquello era un ataque al corazón y de que iba a morir. Pero no murió. A partir de ese momento su salud se fue deteriorando.

Todo lo que comía lo vomitaba. Sentía pinchazos en todo mi cuerpo, como si lo tuviera repleto de agujas. Hasta las sábanas me hacían daño. Empecé a no poder caminar. Cada día respiraba con mayor dificultad.

No podía dormir y cuando lo conseguía tenía unas pesadillas espantosas relacionadas con el Mal.

Y empezó a tener trances en los que blasfemaba y hablaba en lenguas desconocidas.

Los médicos no eran capaces de explicar lo que le ocurría a ese hombre de 30 años que hasta entonces había sido un dechado de salud. Le hicieron radiografías, análisis, pruebas…

Pero no daban con la causa de mis problemas. Estaba tan mal que un día fue a visitar un primo suyo sacerdote, para confesarse y que le diera la extrema unción.

“En total me han dado ya cuatro veces los santos óleos”, cuenta. Pero no sólo no murió, sino que ese sacramento le alivió un poco de sus penalidades, notó una mejoría.Ángel empezó a rezar con devoción al Señor de la Misericordia, cuya estampita le había llevado su primo. Siempre ha sido católico, siempre ha ido a misa los domingos, pero dice que no rezaba bastante.

Empezó a sentirse un poco mejor y en agradecimiento, llevó una imagen del Señor de la Misericordia a la Iglesia de San Agustín en Morelia, la capital del estado de Michoacán.

Notó cierto alivio, pero seguía teniendo recaídas y seguía sin entender que le ocurría. Hasta que un día asistió en Morelia a la conferencia de un sacerdote ucraniano.

La persona que le acompañaba y le hacía de traductor era un médico que había convivido con el Padre Pío, el santo de los estigmas.

Le conté lo que me ocurría, lo mal que me sentía. Él me puso en el pecho una reliquia del padre Pío y en ese momento vi una luz especial que me rodeaba, sentí una gran paz.

Pero al mismo tiempo, noté algo que empezaba a arañarme dentro de mí. Ese algo me tiró al suelo y comenzó a manifestarse. Yo no podía hacer nada, esa presencia era más fuerte que yo, me dominaba.

Era 2004. Después de cinco años sin entender lo que le ocurría, sin saber lo que le pasaba, Ángel recibió un nuevo diagnóstico: estaba poseído por el diablo.

Ese mismo día le practicaron también su primer exorcismo.

  P  –     ¿Cómo reaccionó ante la idea de estar endemoniado?

R –      Me dio muchísimo miedo. Y también me sentí muy sucio al pensar que dentro de mí había un ser maléfico. Mi familia reaccionó al principio con incredulidad y de hecho, entre mis hermanos hay algunos que aún siguen siendo escépticos, que creen que lo que tengo es fruto de un desequilibrio psicológico.

Sé que hay mucha gente en todos los países del mundo que está pasando por eso mismo. Gente que se siente incomprendida por su familia, por sus amigos y en ocasiones hasta por la propia Iglesia, porque no en todas las diócesis hay exorcistas.

También porque hay sacerdotes que no creen en la posesión diabólica, que consideran que se trata de problemas psiquiátricos. Hay muchos poseídos que terminan en manicomios y se mueren sin saber lo que les pasa.

Es para tratar de ayudarles por lo que he decidido conceder esta entrevista, la primera que doy en mi vida.A partir de ese momento, Ángel empezó a buscar desesperadamente exorcistas, a tratar de encontrar a alguien capaz de extirparle los Demonios.

Primero busco ayuda con uno en México DF, que le practicó cuatro o cinco exorcismos.

En uno de ellos ese sacerdote le preguntó al demonio que cómo había entrado dentro de mí y éste le dijo que había sido por un maleficio que me hizo una persona.

Ese exorcista fue trasladado a otra parroquia y Ángel pasó a otro, que tampoco logró librarle de sus demonios.

Alguien le recomendó entonces que viera al padre José Antonio Fortea, el más famoso exorcista español. El primer encuentro tuvo lugar hace ya tres años en México, donde Fortea conoció a Ángel y a su familia y le asesoró.

Y el segundo hace pocos días en Roma, donde el sacerdote oscense, se encontraba terminando su tesis doctoral sobre demonología.La posesión que al parecer sufre Ángel ha convertido en una pesadilla la vida de este hombre licenciado en Mercadotecnia por la Universidad de Guadalajara y que tenía su propia empresa de publicidad.

“Hace un año la tuve que cerrar, mis condiciones de salud no me permiten trabajar. Para poder mantener a mi familia he tenido que vender mi casa y otro apartamento que teníamos.

Ahora vivimos en una casa que nos ha prestado mi suegra. Por suerte, no estoy en dificultades económicas, con la venta de las dos casas nos llega para vivir.

Pero quiero hacer una vida normal. Sobre todo por mi esposa y mis hijos, de 6 y 11 años. Por suerte mis dos niños nunca me han visto en trance. Pero saben que estoy enfermo”, dice entre lágrimas.

Los últimos ocho meses han sido de terror. No podía salir de casa de lo mal que me encontraba. Estaba tan grave que una vez más me dieron la extremaunción.

Y una noche tuvo un sueño:Vi al Papa Francisco vestido de rojo, rezando, con un incensario en la mano y rodeado de obispos y cardenales. No le di importancia, pero cuando me levanté encendí la televisión y vi una misa del Papa, vestido de rojo y con un incensario en la mano, rodeado de obispos y cardenales.

Y me pasó por la cabeza una idea: ¿Tendré que ir a Roma? Además, en esa época estaba leyendo el libro del padre Amorth, El último exorcista, en el que se dice que tanto Benedicto XVI como Juan Pablo II habían realizado exorcismos y oraciones liberatorias a poseídos.

Ángel cuenta que dudó mucho sobre si debía viajar o no a Roma. Estaba muy mal, tenía miedo de morir lejos de mis hijos, de mi familia, dice.

Le pidió a Juan Rivas, un sacerdote mexicano que conoció hace dos años, que le acompañara. Y el pasado día 7, los dos se plantaron en la Ciudad Eterna.

Después de tratar en tres ocasiones de saludar al Papa sin éxito, el domingo pasado la Divina Providencia nos ayudó y conseguimos por fin encontrarle y que dijera una oración, cuenta Juan Rivas.El padre Amorth vio a Ángel al día siguiente de su encuentro con el Papa, el martes pasado y declaró:

No hay duda de que está poseído, asegura a Crónica este especialista que a sus 88 años, ha realizado unos 160.000 exorcismos y que considera que Ángel padece un tipo de posesión muy especial: la posesión con mensaje.

NO sólo estaría endemoniado, sino sostiene él, el Diablo que lo habita se vería obligado por Dios a transmitir un mensaje.

“Es un buen chico, ha sido elegido por el Señor para mandar un Mensaje al Clero Mexicano y decirle a los obispos que tienen que hacer un acto en reparación por la horrenda ley del aborto aprobada en Ciudad de México en 2007…Y que supone un ultraje a la Virgen.

Hasta que NO lo hagan, Ángel no será liberado.

Ángel ha recurrido en los últimos años a distintos exorcistas. Pero sin lograr resultados.

Hay momentos en que parece que los demonios van a salir. Los noto en la boca, medio fuera, siento que se me hincha el cuello. Pero no se van.

El Vaticano minimizó el incidente con el portavoz Padre Federico Lombardi dijo que el Papa no tenía la intención de realizar un exorcismo , sino una oración de una persona que sufre ».

Pero el padre Amorth insiste en la “oración” era un ritual de exorcismo.

Él le dijo al periódico: “El sacerdote dijo a Francisco: Mira, esto es un hombre joven que está poseído por el diablo”.

Y el Papa lo bendijo y oró por él, una oracion de liberación, que era un exorcismo real y adecuado.