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N68 EL MISTERIO DE LA ENCARNACIÓN


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Habla la Santísima Virgen María,

Hijitos Míos, os voy a hablar de la alegría del momento de la Anunciación. Ciertamente fui preparada por la Santísima Trinidad para ser la Madre del Salvador y se Me dio una Creación especial, Inmaculada, Santa, Bellísima en cuerpo y alma. Fui creada para ser el medio por el cual Mi Hijo, el Salvador, vendría al Mundo. Mi Ser, desde Mi Nacimiento, estaba lleno de Mi Señor. Tantas bellezas, tantas Virtudes en la Llena de Gracia. ¡Cuánto se derramó Mi Señor en Mí! ¡Cuánto Amor! Y tenía que ser Perfecta por Su Gracia; porque de Mí tenía que Nacer el Perfecto: el Santo de los Santos.

Yo, Su Sierva y ahora Su Madre, Le iba a alimentar. Él iba a vivir en Mí.

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Una madre da vida al hijo de sus entrañas pero aquí, era Mi Dios, Mi Creador. El que al Vivir en Mí, Me daba Vida, Me daba Gozo, un Gozo incomparable, bellísimo, Santísimo. Yo Le alimentaba en Su Cuerpo, Él Me alimentaba en Mi Alma, era un éxtasis amoroso: Mi Dios en Mí, Mi Señor, Mi Creador y ahora, el Salvador.

La Promesa del Padre realizándose en Mí, Su Sierva, Su Esclava. ¡Cuánto Amor derramó en Mí, Mi Señor y Mi Dios! ¡Pero qué regalo tan grande! De ser quien Le cuidara, Le alimentara, Le enseñara a ser un Pequeño Niño en el Mundo y ayudarLe a crecer en humildad, para presentarse después ante los hombres como un Dios-Hombre.

Mis pequeños, ésta vida que Me regaló Nuestro Dios, éste éxtasis de Amor es un regalo inmenso; no hay nada comparable. Escoger a ésta Su Sierva, para llevar en Su Vientre al Dios Hecho Hombre.

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¡Cuánto aprendí de Él! ¡Cuánto gocé de Él! ¡Cuánta Vida Me dio! Os quiero compartir éste gozo, Mis pequeños y os quiero preparar también, para que vosotros abráis vuestro corazón, para que Mi Hijo; vuestro Dios y Salvador también pueda Vivir en vosotros.

PedídMelo, Mis pequeños, para que Yo os prepare, para que en éste Aniversario de Su Nacimiento, pueda nacer en vosotros y gocéis los éxtasis de Amor, que Yo vuestra Madre, Maestra y Guía, tuve y sigo recordando con tanto Amor.

Estas delicadezas de Nuestro Dios, son tan grandes, tan delicadas, que uno pasa toda la eternidad agradeciendo a Nuestro Dios y Creador por Sus Bendiciones.

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DejadMe pues que os prepare, para que vosotros siendo Mis hijos, podáis gozar también las bellezas con las que Nuestro Dios os quiere regalar y así empecéis a gozar el Cielo en la Tierra; como Yo lo gocé y lo gozaré en cada uno de vosotros, cuando Mi Hijo se Encarne en vuestro corazón.

Mi Maternidad fue un acto amorosísimo de Nuestro Dios para con todos vosotros. Fui el instrumento sencillo para que con él hiciera grandes obras. ¡Mi Dios tomando a Su pequeña esclava para la Redención del género humano! ¡Cuánta dicha, cuánto Amor! La Inmensidad de Nuestro Dios haciéndose pequeñito para entrar en Mi Vientre Virginal y así comenzar Su Vida de Amor en la Tierra.

Misterio insondable del Amor de Nuestro Padre. Derramamiento excelso de Amor para con todos vosotros.

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En todos y en cada uno de vosotros pensó vuestro Dios vuestro Creador, al enviar a Su Unico Hijo a la Tierra para la Redención. A cada uno de vosotros vio, amó y deseó su salvación con el envío de Su Hijo Jesucristo a la Tierra.

Tenéis un alma que es la misma esencia y vida de Dios. Tenéis el don de la vida como lo tuvo Mi Hijo Jesucristo. Tenéis Sus Enseñanzas de Vida, las cuáles al tomarlas, al vivirlas y al transmitirlas, estaréis prolongando la Vida de Mi Hijo sobre la Tierra.

Hijitos Míos, daos cuenta de la misión tan sublime que tenéis sobre la Tierra, ¡LA DE SER OTROS CRISTOS!

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Ser vida, al ser salvación de almas y cuerpos para con vuestros hermanos. Todos vosotros bajasteis para ello. En todos vosotros ha puesto Su Confianza vuestro Padre y Yo vuestra Madre Santísima, se Me ha dado la Gracia de teneros como Mis hijos y al ser Madre, Soy Guía, Maestra, Protectora e Intercesora; para obteneros de vuestro Padre Celestial, todo lo que necesitáis y necesitaréis de acuerdo a vuestra misión y a vuestra donación. Si os donáis a la perfección, vuestro Padre podrá hacer con vosotros lo que Conmigo hizo, grandes obras.

El Mal conoce vuestra valía y os ataca tanto porque os envidia, porque él negó y atacó a la Gracia de Dios y como NUNCA LA VA A PODER RECUPERAR, no desea que vosotros la ganéis y así os ha atacado desde vuestros Primeros Padres y lo seguirá haciendo hasta el Final; porque estaréis tomando el lugar celestial que él y sus ángeles malos despreciaron.

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Hijitos Míos, que ésta Navidad sea un verdadero tiempo de reflexión, en donde recapacitéis perfectamente sobre vuestra vida. En donde meditéis en qué habéis usado el tiempo que os concedió vuestro Dios para servirLe; para que reflexionéis el momento y el estado actual de vuestra alma ante la Presencia Divina de vuestro Dios y Creador y para que actuéis como los verdaderos hijos de Dios deben actuar.

Dejaos guiar por Mi Corazón de Madre, Esposa e Hija de Nuestro Dios.  Por Su Gracia Yo Me dí en totalidad y Le serví con una total entrega de amor. Vuestro Dios no se merece las sobras de vuestro tiempo. Estáis usando Su Tiempo y sólo os acordáis de El, generalmente en vuestras necesidades y desdichas. El tiempo Le pertenece y se os concedió para la salvación de vuestros hermanos y para dejaros hacer y dejar translucir a Mi Hijo en vosotros.

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Orad, hijitos Míos, orad mucho y entregaos perfectamente a vuestro Padre, quién os ama con un amor tan grande que no podéis ni imaginar… Y por ello os da tantas oportunidades para vuestra salvación.

Reflexionad en éste tiempo de Gracia, por todos sus Favores concedidos y agradecédLe de corazón todo lo que os ha concedido y también pedídLe de corazón, perdón por todo el tiempo desperdiciado y las faltas cometidas a Su Amor Infinito y Misericordioso.

Venid hijitos Míos, acercaos al pesebre y adorad a Mi Pequeñito, A VUESTRO DIOS HECHO HOMBRE y agradecédLe Su Presencia entre vosotros, que se dio y se quedó para vuestro cuidado, para vuestro crecimiento y para salvación de cada uno de vosotros.

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Que el Amor Infinito del Padre, de Mi Hijo y del Espíritu Santo quede con cada uno de vosotros y Mi Amor de Madre os proteja y Me permita llevaros de regreso a la Casa Celestial.

Habla el Niñito Jesús.

Hijitos Míos, hermanos Míos. Imaginad por un momento que vosotros invitáis a muchos niños y personas queridas a vuestra casa, a celebrar vuestro cumpleaños y llegan todos ellos con regalos en las manos y vosotros os emocionáis porque los veis a todos reunidos y traen regalos… Y vosotros estáis contentos porque es vuestro cumpleaños y os imagináis que todos ellos están pensando en vosotros, porque es vuestro cumpleaños.

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Pero de repente se apartan de vosotros, se van a otro lugar y se empiezan a intercambiar ésos regalos. Los regalos no eran para vosotros… Eran para ellos, se los intercambiaron y os dejaron abandonados. Era vuestro cumpleaños, vosotros los invitasteis, vosotros quisisteis que fueran a celebrar con vosotros ésa alegría de cumplir un año más; pero se olvidaron de vosotros. Ellos están gozando de la fiesta, que era vuestra fiesta…

Pero se apartaron e hicieron su propia fiesta y vosotros os quedasteis solos sin ningún regalo. Nadie se acercó a deciros cosas bonitas, a felicitaros por un año más. Os quedáis tristes porque nadie os recuerda y ellos están contentos porque tienen un regalo que les dio algún amigo, algún pariente; pero ése regalo no fue para vosotros.

Soy el Niñito Jesús, Soy vuestro Salvador y así como Niño paso año tras año, viendo cómo se reúnen en torno Mío aparentemente; pero la reunión no es para Mí, es para ellos. Se reúnen con amor fraterno, pero el amor se lo dan entre ellos y no hay nada para Mí.

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Se celebra Mi cumpleaños, es una Fiesta Divina, es una Fiesta del Cielo. Se celebra la Promesa de Mi Padre, de enviar al Salvador para protegeros de Satanás y de todas sus obras; él ya tenía al mundo en tinieblas y Yo vengo como Luz, para alumbrar nuevamente la vida de los hombres y para darles una guía de salvación; pero el Mundo os sigue jalando, os sigue apartando de Mí.

Los seres humanos no Me buscan, no Me recuerdan. Ciertamente, quizá pongan algún Nacimiento por ahí, junto a un árbol inmenso. Un árbol lleno de esferas y de luces, que opaca el recuerdo de la Venida del Salvador a salvar al género humano y para abriros nuevamente las Puertas del Cielo que estaban cerradas por el Pecado Original.

Esto es un acontecimiento Celestial. El Cielo celebra éste acontecimiento tan grande y lo goza inmensamente y lo agradece a Mi Padre, vuestro Padre, vuestro Dios. Y vosotros en una gran mayoría de hogares, Me dejan abandonado y solamente se reúnen en familia; en vuestra familia. Yo no Soy parte de vuestra familia.

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Es triste esto Mis pequeños. Porque mientras el Cielo celebra éste Acontecimiento tan grande, un Acontecimiento Universal; la gran mayoría de las familias ni Me recuerdan. Todo se queda en lo humano, en un intercambio de regalos del Mundo y poco hay de lo espiritual entre ellos.

Os pido Mis pequeños, que vosotros os acordéis aunque sea un momentito en ése día, en que Yo vengo al Mundo a traer Luz, la Luz Divina, la Luz Salvadora en ése día, en que vuestro Salvador, empieza Su Misión para salvar al género humano y para enseñaros nuevamente cómo se debe vivir el Amor que se vive en el Cielo.

Ojalá Me deis, algunos minutitos para que Yo pueda vivir en vuestro corazón aunque sea unos momentos, antes de que Me dejéis abandonado, solo en el Pesebre y os vayáis con los vuestros a hacer una Fiesta en la que no estoy invitado Yo, vuestro Dios.

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Yo Vine al Mundo para mostraros el Amor que se Vive en el Cielo. Yo Soy todo Amor, Soy el reflejo del Padre, de vuestro Creador y vosotros fuisteis creados también, para ser reflejo del Amor de vuestro Dios.

Yo Soy el Amor Encarnado y os di toda una Evangelización para que vivierais el Amor y que el Amor se diera en todos los corazones para que a pesar de la maldad que se vivía y se sigue viviendo, no entrara a vuestro corazón y predominara el Amor entre los hombres; porque al final es el Amor el que vencerá.

Con esto Mis pequeños, os quiero advertir hacia dónde os está queriendo llevar Satanás. Lo estáis viendo a través de los medios de comunicación… Es la maldad, es la destrucción, es la lucha fraterna… Pero si os dais cuenta, está la Venganza atrás de todo ello y es maldad por Maldad.

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Mi Padre os dice: ¿Dónde estaríais todos vosotros si Yo actuara en venganza con lo que Le hicisteis a Mi Hijo y con lo que hacéis de mal todos los días? Si Yo os pagara con la misma moneda, con el mal que tenéis en vuestro corazón, no quedarían almas sobre la Tierra.

Me visteis a Mí vuestro Salvador, caminar en el mundo y a pesar de los ataques que constantemente tenía de aquellos que se habían vendido a Satanás. No los ataqué con la misma moneda, ni aún a Mis Mismos verdugos. Pude haber enviado a legiones de ángeles a destruirlos y no lo hice. Porque entonces toda Mi Evangelización de Amor se hubiera venido para abajo, no hubiera servido para nada.

Estáis rodeados de Maldad en éstos momentos. Satanás se ha entronizado en toda la Tierra.

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Estáis viendo injusticias, estáis viendo muertes, secuestros, maldad fraterna, maldad en muchas formas y en vuestro corazón, ¿Qué es lo que está sucediendo? ¿Hay amor o hay maldad? ¿Estáis perdonando a los que están causando el mal y pedís por ellos, por su conversión… O ¿Estáis pensando cómo contraatacar con otro  mal?

Se os dio el don de la vida para que fuerais ejemplo de amor y de respeto a otra vida humana, a un hermano vuestro que está en el error, que está enfermo de maldad, que ha sido tomado por Satanás pero que vosotros, en lugar de ayudarle orando por él, poniéndolo en Mi Corazón, para que le salve; al contrario lo hundís más, al desear cosas negativas y maldad hacia su persona, hacia su alma.

Y de ésta forma ante Mis Ojos, no sois dignos hijos de Dios, ni almas que merezcan entrar al Reino de los Cielos; porque vuestra alma no está actuando en el Amor, sino en el odio y en la venganza.

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Meditad esto Mis pequeños; porque Satanás os está llevando a eso, a que no seáis dignos hijos de Dios. Porque un alma así, llena de odio y de venganza, no puede entrar al Reino de los Cielos. El ataque de Satanás es muy sutil, se aprovecha de vuestra carnalidad caída en el pecado y no crecida en la virtud.

Por eso hay tantas y tantas almas que se pierden y tantas y tantas más que tienen que pasar mucho tiempo en el Purgatorio, para limpiar ésta sed de maldad y de venganza que ha crecido en vuestro corazón.

Para eso vine Yo, vuestro Dios Encarnado. Para enseñaros cómo se debe de pagar a aquellos que os tratan en el mal. Y es deseando un bien, deseando una conversión, deseándoles su salvación eterna. Sé que eso es difícil para vosotros, caídos en el pecado y con una espiritualidad débil; pero contáis Conmigo, con vuestro Dios y Salvador. Uníos Conmigo, para que Yo os haga crecer en la virtud, para que Yo Me pueda Encarnar en vosotros y para que podáis salvar a infinidad de almas, que ahora son instrumentos de Satanás.

JUAN PABLO II Y ALI AGCA

Yo vine para la salvación de todas las almas y de todos los tiempos, vine para EncarnarMe en todos. Para que éste Mundo sea un Mundo de Amor, para que Yo pueda convivir entre los hombres; pero hombres ya transformados por Mi Gracia, por el Ejemplo que Yo os dejé.

Recordad eso siempre, vosotros solos no podréis alcanzar nunca vuestra salvación. Satanás es muy fuerte para vosotros, pero Yo Soy mucho más fuerte que él. Y si estáis Conmigo, aseguraréis vuestra salvación eterna y la salvación de muchas almas, que para eso vinisteis a la Tierra.

Habla nuestro Señor Jesucristo

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Yo, hijitos Míos, el Rey del Universo; Yo, hijitos Míos, el Salvador; Yo, hijitos Míos, la voz del Padre; Yo, hijitos Míos, el Amor que he venido a salvaros. ¡Oh! Pobre Humanidad, que no entiende que el Camino seguro es el vivir en Mi Corazón.

Todo Un Dios que se hace Hombre para convivir entre los hombres, todo Un Dios que Vive, camina, habla, come, hace Milagros entre los hombres; quienes en lugar de encumbrarlo en sus corazones, lo desprecian, lo abofetean y lo matan.

El mayor Regalo que pudo haber hecho Mi Padre a la humanidad y fue despreciado. Pocos corazones acogieron Mi Venida, Mis enseñanzas, Mi Amor. Pocos corazones apreciaron tal Regalo del Cielo.  El corazón del hombre es tan duro, el pecado ha obscurecido sus mentes, cerrado sus oídos, ha hecho de piedra su corazón.

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Hijitos Míos, son muy pocas las almas de las cuales Yo recibo agradecimiento o amor. Días grandes están por venir, se recuerda el Advenimiento de vuestro Dios y ¿Qué hace el hombre? Sólo intercambio de cosas materiales cuando debieran hacer Gran Fiesta por el recuerdo de la Vida de su Salvador, del Nacimiento de su Salvador aquí en la Tierra.

¡Oh! Mis pequeños, ¡Como se ha endurecido el corazón del hombre! Vivís en lo material, vivís para el mundo. Vuestro corazón, vuestra mente divagan en cosas vacías, necias, malvadas. El corazón del hombre ha sido arrebatado por el Maligno, se vive para la obscuridad, se vive para la maldad.

Se le arrebata al que tiene, se destruye al que posee. El delincuente encuentra su reino y es protegido por los grandes; éstos grandes en su afán de poseer el mundo, aplastan al pequeño; destruyen al que es Mío, manipulan todos los bienes del mundo para aprisionar al débil; vuestra vida se ha vuelto un caos.

El Amor, Mi Amor que todo lo vence se le ha hecho a un lado. Las potencias del hombre ahora son ensalzadas, el más fuerte es el que vence. Se le ve débil al que Me ama, ahora el enfermo de “lepra” es aquel que está Conmigo. Se le aparta, se le persigue, se le destruye.

Los papeles se han cambiado, el que triunfa es el que tiene más maldad en su corazón. Las tinieblas van obscureciendo al mundo; las luces que son los Míos, están siendo apagadas. Pero no vencerán aún. Mi Vida, aunque sea una pequeña flama, casi por extinguirse dará gran luz en el momento preciso, cuando Yo lo indique. Y así, todo volverá a florecer.

La luz purificará, las tinieblas serán vencidas, pero el hombre se tiene que dar cuenta de su error, se tiene que dar cuenta de que las tinieblas lo han llevado a la destrucción espiritual, moral, física. No hay vida si Yo no estoy con el hombre.

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El hombre ahora quiere permanecer en la muerte y Yo le permito ésta libertad a pesar del Dolor de Mi Corazón. Yo no puedo detener al hombre a pesar de que lo Amo tanto, tengo que esperar su arrepentimiento, tengo que esperar a que escoja Mi Amor.

¡Un Dios que se ha dado por completo al hombre y es despreciado de ésta manera! El hombre ha preferido la maldad, la obscuridad, el pecado; antes que a su Dios, antes que al Amor, antes que a la Paz que lo va a llevar a producir Cielo en la Tierra.

Mis pequeños, sois Mis hermanos. Os invito a hacer familia Conmigo, os invito a traer el Cielo, como Yo lo traje a la Tierra, os invito a compartir el Reino que habéis dejado crecer en vuestro corazón y darlo a vuestros hermanos.

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Dad, Mis pequeños lo que Yo os he dado, dad Mis pequeños, ese Amor, esa confianza, esa Vida a vuestros hermanos, hacedles entender y hacedles vivir el Reino, el Reino de vuestro Dios que Yo os vine a traer por mandato del Padre.

Ayudad a vuestros hermanos a entrar por la Puerta Grande, la Puerta de los hijos de Dios.

Ayudadles a vuestros hermanos a comprender las bellezas de Mi Palabra, de Mis Obras, de Mis Milagros. Todo fue dado para vosotros, para todas las generaciones. Vividlas, para que se gocen vuestros hermanos al veros vivir el Reino de vuestro Dios aquí en la Tierra, que seáis emisarios del Amor. Vivid Conmigo éste Tiempo, el Nacimiento de vuestro Dios, la Misericordia Infinita de vuestro Padre hacia los hombres, vivid, vivid Conmigo ésta alegría de estar nuevamente en el Pesebre, de estar ya con vosotros en la Tierra.

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Apreciad el regalo de vuestro Dios, que por generaciones y generaciones se venía anunciando por los Profetas y que por fin se daba en ese momento de la historia. Gozad infinitamente Mi Presencia en estos momentos en los cuales la Promesa se hacía patente en la Tierra.

Agradeced, vosotros mismos y por vuestros hermanos, Mi Venida, la cual anunciaba la Luz nuevamente para el hombre, que anunciaba el vencimiento del Pecado y de la maldad de Satanás. Empezaba ya una época de Amor, de libertad y de Gloria para la humanidad.

Dejad que vuestro corazón se llene de ese gozo infinito que tuvieron los mismos Ángeles al ir a adorarMe en el Pesebre. Acompañad con vuestra mente, con vuestro corazón a esa gente sencilla, a esos pastores que Yo escogí para que fueran los primeros en ver a su Salvador.

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Vosotros, a los que he escogido de entre el mundo, a los sencillos, a los obedientes, a los que han dado su “fiat” de amor, acercaos; venid aquí ante el Pesebre y ved ahí la Obra de vuestro Dios, el Regalo Inmenso, Infinito de vuestro Dios, concederos a Su Propio Hijo.

Por fin llegaba la plenitud de los Tiempos y Yo coronaba esa plenitud, el Regalo de vuestro Dios.

Dejad que Mi Santo Espíritu de Amor os haga entender éste Misterio de Amor, éste Regalo Infinito de vuestro Dios. Apartaos del mundo en éste Tiempo, vivid los gozos del Cielo como Mi Misma Madre los Vivió en total donación a Mi Padre, cuidando a Su Hijo, a Su Dios y a Su Salvador. Os pido que seáis Mi padre, os pido que seáis Mi madre en la Tierra, os pido que seáis Mi familia.

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Sois Mis hermanos, cuidadMe, protegedMe, alimentadMe, llevadMe a todos aquellos que necesiten conocerme; para que también se arrodillen ante Mí con humildad y sencillez y agradezcan a Mi Padre, vuestro Padre y vuestro Dios; Sus Bondades y el Regalo que os dio con Mi presencia en la Tierra. Enamorad a vuestros hermanos con el amor que debe existir en vuestro corazón, con ese santo agradecimiento de Mi Vida entre vosotros.

GozadMe, adoradMe, agradecedMe, que Yo Me sigo dando por cada uno de vosotros, Yo Me sigo ofreciendo por cada uno de vosotros, Yo os sigo educando, Yo velo por cada uno de vosotros, Estoy Vivo entre vosotros y en vosotros; no Me cambiéis por el mundo, no Me cambiéis por un regalo que solamente será un compromiso ante vuestros hermanos.

No olvidéis esta Fiesta Santa, por solamente un intercambio material, de compromiso con vuestros hermanos. Soy Yo vuestro Dios Al que debéis recordar, Soy Yo vuestro Dios el que vine a Salvaros y a daros todos los regalos del Cielo, Soy Yo vuestro Dios el que ahora os da Vida y os la dará eternamente. El compromiso es Conmigo, no con el mundo.

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Gozad, os pido nuevamente. Gozad éste Tiempo, así como lo gozaron todos aquellos que sintieron en su corazón por Obra del Espíritu Santo, Quién Es el que Venía en el Vientre de Su Madre, la Siempre Virgen María. AGRADECED A MI MADRE SU DONACIÓN, Sus Dolores por vosotros. Dejad que Ella os lleve hasta ese Rinconcito, un Rinconcito de la Tierra que fue el Trono de vuestro Dios. Id hacia ese lugar con vuestro corazón, acompañad a Mi Madre, a Mi padre José, acompañadlos en esa adoración de corazón ante su Dios.

Gozad, gozad y ayudad a vuestros hermanos a entender esta Belleza Celestial.

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Veis señales a vuestro alrededor profetizadas, como la maldad del hombre que os está llevando a la destrucción como al pueblo de Sodoma y Gomorra, éstos pueblos que apartaron también el amor de su corazón, estáis así ahora, Mis pequeños, destruyendo el amor y las bondades que se os dieron en vuestro corazón y pedís una señal.

La mayor señal se os dio ya hace más de dos mil años en ese Pesebre: el Salvador con vosotros. Y LA HUMANIDAD LO SIGUE NEGANDO, a pesar de los Milagros que se hicieron. 

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A pesar de las Enseñanzas que os di y sigue pidiendo la humanidad una señal. La señal más grande, la señal más bella, tener a vuestro Dios entre vosotros y el hombre la despreció. Y el hombre la sigue despreciando.

Mis pequeños no busquéis señales, no os distraigáis en las cosas que tienen que pasar, tomad para vuestro corazón la Señal que ya se os dio y esa Señal os abrirá todos los caminos, será Luz en vuestra vida, vuestro Dios con vosotros, la señal de la Salvación del hombre, ésa es la que debéis apreciar, gozar y agradecer.

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Quedo con vosotros Mis pequeños, quedo con el mundo, quedo con todos aquellos que han abierto el corazón a su Dios. Gracias, Mis pequeños.

 

 

N45 CONSAGRACIÓN AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS


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SIMPLEMENTE DECIDME:

Publicado el 27/06/2014 por Y María del Getsemaní

En este Aniversario de Mi Sagrado Corazón* y el contiguo, pero unido en matrimonio indisoluble de amor maternal del Inmaculado Corazón de Mi Santísima Madre**, os regalo esta frase que al ser presentada con devoción, entrega y CONFIANZA al comenzar a orar, simplemente y con fe decidme:

“Señor Jesús: hágase según Tu Amor”

Si Me queréis encargar a alguno, simplemente decidme: “En (nombre de la persona)hágase, Señor, Según Tu amor”. En vosotros mismos ya no Me saturéis con  peticiones e intenciones; simplemente con fe perfecta, con la confianza de un pequeño  en  los Santos Brazos de su Madre Amada que no lo dejarán caer,  y quien sabe lo que es mejor para su hijo de pecho, con esa misma entrega decidMe:

 ”Señor Jesús:  (en esta situación) hágase según tu Amor”

Este Regalo infinito y sencillo os lo doy como fruto de Mi Sacratísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María Santísima.

“Señor Jesús: Hágase según tu Amor“.

Os Bendigo a Cada uno Según Mi Amor en este día por cada uno de vosotros, Mis Hijitos.

No os olvidéis de este regalo que es  tan poderoso que sólo hasta que lo pongáis en constante practica lo podréis aquilatar. Con él y por él comenzaréis a madurar en el Amor. No lo desaprovechéis.

(Habla Nuestra Santísima Madre “Del Inmaculado Corazón”)

Mis chiquitos que han seguido: Al estar en Mi Inmaculado Corazón han llegado al Sacratísimo Corazón de Mi Hijo Amado. Comenzad por esta fracesita sencilla. Y ya no pidáis más que ello, si queréis madurar en la fe.

Haced en todo como Mi Hijo os dice.

“Hágase Mi Señor Jesús según tu Amor”

P.D.

En cuanto a las intenciones al rezar la Coronilla*** dígase con fe, entrega y devoción:

“Mi Señor Jesús: Hágase según tu Amor”

*Viernes 27 de Junio ” Solemnidad de El Sagrado Corazón de Jesús”

ÉSTE ES EL CORAZÓN QUE HA SANGRADO  POR TI Y POR TODA LA HUMANIDAD

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La paz esté contigo. Amada Mía, dime estas palabras en Mi Fiesta: 

Atráeme, Amado mío, tras Tus Pasos, que exhalan un dulce perfume de mirra. Condúceme de la mano hasta Tu Cámara1 Rey mío, donde oiré en privado Tu regia Voz. Ilumina mi rostro con Tu sonrisa, oh Amante de la humanidad. Que Tu mirada de tierno amor, una mirada que supera a todas y que transciende todo sentido, se pose sobre mí.

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Si alguna vez Te fallé, o siquiera un solo instante Te hice levantar una ceja a causa de mi fragilidad, imploro a Tu Sacratísimo Corazón que tenga compasión de mí. Tú tienes el poder sobre la vida y la muerte, y ahora vengo a Ti para hallar mi refugio en Tu Sagrado Corazón, donde se encuentra la Vida y el descanso sempiterno”

Mira, éste es el Corazón que ha sangrado por ti y por toda la humanidad.

Éste es el Corazón del consuelo y de la misericordia. Este es el Corazón que te ha favorecido. Quienquiera que adore este Corazón será cubierto con el velo de la Sabiduría, que embellecerá vuestra alma para entrar, así adornada, en la semejanza de Mí Mismo.

¿Puedes decirme, hija, dónde naciste?

Nací en Tu Sagrado Corazón. 2

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¡Sí! Tú naciste en Mi Sagrado Corazón. Todos los que Me pertenecen han nacido en Mi Corazón. 

¿No has leído: Él clamará hacia Mí: ‘¡Tú eres mi Padre, mi Dios, la Roca de mi salvación!’. Así pues, le haré Mi primogénito, el más elevado de los reyes de la tierra”, puesto que su nobleza le vendrá del Rey de reyes y porque vivirá en las alturas entre los que Yo he deificado por Mi Divinidad. Los reyes de la tierra pertenecen a los elementos de la tierra, pero los que han nacido de Mí, tendrán un dominio superior en el cielo. La gente corriente es un mero soplo de viento. La gente importante, una ilusión. Pon juntas a ambas en la balanza y son un soplo de viento. 3

Por lo tanto, decid a vuestra alma Mis bienamados: “Descansa sólo en Dios, pues Él es la única fuente de tu esperanza”.

Que vuestro corazón exulte y vuestra alma se renueve

porque en estos tiempos estoy derramando Mis gracias sobre la humanidad, como nunca antes en la historia. Ic.

1 El Sagrado Corazón 2 El Espíritu del Señor me dio estas palabras… 3 Sal 62, 9

http://www.tlig.org/spmsg/spm692.html

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CONSAGRACIÓN AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS

ACTO DE CONTRICIÓN

¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estás vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tienes en vuestra Presencia, pidiendo perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, ¡Oh Buen Jesús! haberte ofendido; por ser Vos tan Bueno que no mereces tal ingratitud. Concédenos luz y gracia para meditar tus virtudes y formar según ellas, nuestro pobre corazón. Amén.

DÍA VEINTIOCHO

DEMOS GRACIAS AL SAGRADO CORAZÓN, POR LOS BENEFICIOS RECIBIDOS EN EL ORDEN DE LA NATURALEZA 

 Estos últimos días del mes de Junio los dedicaremos a la acción de gracias. Nada más digno de un corazón noble, que el agradecimiento por los beneficios recibidos y por desgracia nada más olvidado por el común de los cristianos. 

Fijémonos hoy únicamente en lo que debemos a Dios en el orden de la Naturaleza. Dones suyos son esta existencia que tengo y los mil medios con los que su bondad me conserva todos los días y me la embellece. La luz que me alumbra, el pan que me sustenta, el agua que sacia mi sed, el sueño que repara mis fuerzas, la creación entera que me rodea. Todo ha sido puesto a mi disposición para que me sirva, me regale y me ayude a la consecución de mi fin. Si amanece y si anochece, si cambian las estaciones, si da la tierra sus cosechas, si resplandece en el firmamento el sol, si tiene peces el mar, fieras la tierra y aves el aire. Si reinan en todo el orden y la providencia más admirables; por mí lo hizo, por mí lo ordenó Dios en admirable conjunto. 

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¿Hay corazón capaz de entonar al Supremo Hacedor el himno debido a la acción de gracias por tales y tan grandes maravillas? Sí lo hay. En el Sagrado Corazón de Jesús tiene el hombre un medio seguro con que mostrarse agradecido. ¡Oh Supremo Dador de todo bien! ¡Lo que nuestra lengua es incapaz de decirte; lo que nuestro corazón es pequeño para sentir como se debe; por nosotros te lo canta eternamente y te lo satisface con infinito amor e infinitas alabanzas el Sagrado Corazón de Jesús! En Él, por Él… y con Él te seremos eternamente reconocidos. Mira Padre Celestial, el Corazón de tu Hijo. Y mira en Él la satisfacción por todos tus bienes. 

Medítese unos minutos. 

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II 

Los beneficios de Dios no nos han sido hechos una sola vez sino que nos siguen, nos rodean, nos acompañan como luminosa atmósfera de amor en todos los instantes de nuestra vida. No resplandece más fijamente el sol del día cada mañana en el horizonte, de lo que brilla continuamente sobre mí la inefable bondad de Dios. Hasta en los males que en su adorable designio permite su Providencia sobre la tierra, encuentro motivos de agradecimiento. Porque aun dejando de lado el bien último, a cuyo fin todo está infaliblemente ordenado; si con esos males yo me uno, como corresponde a los designios de su soberana voluntad, ¿Cuánta paz y cuánto consuelo derrama su mano sobre cualquiera de mis tribulaciones?

¿No he comprobado muchas veces la verdad de aquélla expresión de que nunca se muestra más Padre Dios que cuando nos flagela la aflicción? Y aun sin eso, ¿No es verdad que la sola consideración de los muchos males de que me libra cada día su bondad, exige de mí un continuo y amoroso reconocimiento? La enfermedad que no tengo, la persecución que no sufro, la privación que no me mortifica, son beneficios negativos, ¿Pero son por eso menos apreciables? ¿Quién sino Dios tiene extendida como un escudo su mano sobre mí para librarme de tantas angustias como aquejan a otros hermanos míos? 

¡Oh Sagrado Corazón! A Ti agradezco tan inestimables beneficios, para que seas ante el Padre Celestial intercesor de este afectuoso agradecimiento mío. Pase por Ti Jesús mío, mi gratitud y adquiera en el encendido fuego de tu Corazón las cualidades que la hagan digna de ser admitida por el Supremo Dispensador de todos los bienes.  

Soy como un niño Dios mío, te digo con un Profeta. Y no sé hablar de Ti como merecen tu bondad y grandeza. Que hablen por mí los armoniosos acentos de gratitud y alabanza que salen eternamente del Corazón de tu Hijo y suplan ellos mi indignidad y cubra mi insuficiencia. 

Medítese, y pídase la gracia particular.

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ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven. 

   ¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén. 

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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DÍA VEINTINUEVE

DEMOS HOY GRACIAS AL SAGRADO CORAZÓN, POR LOS BENEFICIOS RECIBIDOS EN EL ORDEN DE LA GRACIA  Si se ha mostrado pródiga conmigo la mano de Dios en el orden natural, no se lo ha mostrado menos en el orden de la gracia o sea, el de los medios sobrenaturales que me ha concedido por mi justificación y para mi salvación eterna. 

En el centro de su Iglesia me ha hecho nacer como un hermoso jardín que riegan caudalosos ríos y fecundan a todas horas abundantes lluvias. El Bautismo con que me inició en la vida sobrenatural, los demás Sacramentos con que ella me robustece y sustenta, los santos ejemplos que para estímulo mío me hace admirar de continuo en derredor, la voz de sus ministros, la enseñanza de los buenos libros, los secretos toques con los que ahora despierta, aviva o quizá hasta resucita mi corazón, ¿Qué son sino ligera historia de los admirables beneficios con que me va conduciendo su mano desde la cuna hasta la eternidad?

Si fijo mi consideración en lo que ha sido hasta aquí mi vida; si me detengo en reflexionar sobre las causas que en cualquier período de ella han influido en mis determinaciones para que fuera hoy lo que soy, ¿No encuentro en todos mis pasos que soy objeto de una tierna y amorosa solicitud de mi buen Dios? Aquella palabra que me hizo buena impresión, aquella página que me hirió el alma,  aquel ejemplo que me alumbró de repente con vivos resplandores, ¿Quién los disponía y hacía aparecer en mitad de mi camino, sino la Providencia admirable de mi Dios que velaba por mí, como madre por el hijo que lleva en brazos? 

¡Oh Sagrado Corazón de Jesús! A Ti debo el manantial de estas gracias sin medida, que sobre mi mal ha derramado la Divina Misericordia. Tuyas son, porque Tú nos las haz merecido y proporcionado, porque es tuyo el conducto por donde a su vez vuelen al Padre Celestial los afectos de mi pobre corazón. 

Medítese unos minutos. 

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II  

No hay minuto de mi vida en que no tenga algo que agradecer a la infinita bondad y misericordia de mi Dios en orden a la gracia. Más fácil sería contar las estrellas que están el cielo en una noche serena, o las gotas de rocío que caen en una mañana;que contar las ilustraciones superiores con que esclarece Dios constantemente la noche de mi vida, o las gotas de rocío con que ablanda y fecundiza la aridez de mi corazón. La habitual distracción en que vivo y lo limitado de mi inteligencia, no me permiten sondear como quisiera esos misterios de la operación de Dios en mi alma por medio de la gracia multiforme; conocimiento completo de ella no la tendré sino a la luz de la gloria en la eternidad.

Hoy sólo puedo imperfectamente rastrearlos; pero aun así me basta considerar un poco de ellos, para que me confundan su inconmensurable riqueza, su magnífica variedad, su poderosa eficacia. El estudio atento de mí mismo en una sola de mis tentaciones a que haya felizmente resistido, me daría materia para incesantes alabanzas a Dios. ¡Y son tantas en el transcurso del día, del mes, del año, de la vida; son tantas esas crisis por que ha pasado mi salvación eterna, crisis que ha venido a resolver a favor mío una ayuda en quien entonces tal vez ni siquiera pensaba! 

La eternidad misma no me parece bastante para agradecerte dignamente tales muestras de amor de mi buen Dios. Tú puedes, Sagrado Corazón de Jesús, llenar totalmente en mi nombre esta obligación sagrada. A Ti te escojo para que pagues por mí esta deuda de reconocimiento. Toma Tú Jesús mío, los ruegos de mi alma y preséntalos al Eterno Padre en unión del eterno himno de gracias que en gloria suya le canta tu adorable Corazón. 

   Medítese, y pídase la gracia particular.

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ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu Adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven.

¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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DÍA TREINTA 

DEMOS HOY GRACIAS AL SAGRADO CORAZÓN, POR LOS BENEFICIOS QUE ESPERAMOS RECIBIR EN LA GLORIA 

Las misericordias que dispensa el Señor acá en la tierra a sus criaturas, no son más que una pálida sombra de las inefables que reserva para ellas en la eternidad. El cielo será nuestro estado perfecto y allí será realizado el ideal más perfecto de felicidad que pueda imaginarse siquiera ahora el hombre en sus más optimistas ensueños. Será tal nuestra dicha, que ni en la más pequeña proporción le es dado imaginarla a la fantasía humana. Si una gota sola de sus consuelos que derrame hoy el Señor en nuestro corazón basta para que olvide éste sus mayores tristezas y quebrantos, ¿Qué será colmarlo en aquel mar sin fondo de bienaventuranza y de paz?

Si unos destellos de su perfección y belleza ha querido dejar el Autor de lo creado en algunas de sus criaturas y que el arte inspirado por El reproduce en sus obras maestras, así nos eleva y perfecciona el alma, ¿Qué será ver cara a cara a la suprema Belleza y perfección, que abiertamente y sin velos se comunica a sus elegidos? Allí existe la salud sin el menor riesgo de enfermedad o molestia; allí la vida sin la dolorosa perspectiva de una muerte próxima o lejana; allí el amor sin tibieza ni desfallecimiento; allí la fiesta perpetua del alma sin tregua en el regocijo.

El aleluya glorioso que allí se canta no es como acá, mezclado con los gemidos de la persecución o con las voces del combate. Ni se vence allí con fatigas y sudores, sino que se reina pacíficamente. Vivir con lo que significa de más absoluto la palabra vida; gozar con lo que tiene de más puro y embriagador la palabra goce; amar con la mayor plenitud y alcance que es dado concebir en la palabra amor. He aquí lo que me promete Dios; he aquí lo que me reserva. 

¡Gracias, Corazón de Jesús, gloria de los bienaventurados, sol de la felicísima ciudad de Dios! Gracias por esos dones que por Ti esperamos, y que mediante tu gracia y nuestras buenas obras estamos seguros de poseer. 

Medítese unos minutos. 

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II 

 Alma mía, alza los ojos a ese cielo azul repleto de estrellas por la noche y de día radiante de claridad; álzalos y contempla allí tu patria, el dulce hogar de tu padre, la mansión feliz que en breve va a ser tu patrimonio. Esa región maravillosa de paz, de felicidad y eterna bienaventuranza, con sus Ángeles y Santos, con la Reina gloriosa de ellos, María, con la Humanidad resplandeciente de Cristo, con la augusta majestad de la Trinidad Beatísima, todo, todo es para ti. Ensancha tu corazón, dilata lo más que puedas tu imaginación, sé codiciosa hasta donde pueda creerlo tu más exigente anhelo.

Todo excederá tus esperanzas, todo sobrepujará tu ilusión. No bienes perecederos que la muerte arrebata; no amores inconstantes que la edad marchita y la ausencia entibia; no fortuna incierta y veleidosa que a la menor vicisitud se cambia; nada de eso con que prometiéndote el mundo hacerte feliz te hace profundamente desgraciada, nada de eso será tu recompensa. Contempla la grandeza de tu porvenir, lo magnífico de tus esperanzas. Enciéndete en ardor de poseerlas y dale mil gracias al Corazón Divino, que es quien te las ha de proporcionar. 

¡Oh Sagrado Corazón de Jesús! No quiero esperar recibir tus grandiosos dones para mostrarme agradecido. El hijo que sabe que su padre le dará parte de su herencia, no espera darle las gracias cuando ya esté en posesión del patrimonio. No, el testamento en que se le promete, equivale ya para él a un título de posesión. Y esta página la has escrito Tú repetidas veces en tu testamento y en ella me has nombrado infinidad de veces a mí, nada y ceniza, como heredero de tu gloria. ¡Gracias, soberano Señor! Te tributamos las gracias, aquí presentes en este día de tu devoto mes y anhelamos todos los que aquí estamos, reunirnos contigo en el cielo para cantar el gran himno de acción de gracias allí en unión del Padre y del Espíritu Santo, a quien sea toda alabanza, todo honor y toda gloria, por los siglos de los siglos. Amén. 

Medítese, y pídase la gracia particular.

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ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven.

¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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1.- CORAZÓN DE JESÚS, EN VOS CONFÍO

Postrado a  vuestros pies humildemente vengo a pediros dulce Jesús mío,

poderos repetir constantemente ¡Sagrado Corazón en vos confío¡

Si la confianza es prueba de ternura

esta prueba de amor daros ansío

aun cuando esté sumida en la amargura

¡Sagrado Corazón en vos confío¡

En las horas más tristes de  la vida cuando todos me dejen ¡Oh Dios mío¡

y el alma está por penas combatida

¡Sagrado Corazón en vos confío¡

Aunque sienta venir la desconfianza y os obligue a mirarme  con desvío

no será confundida  mi esperanza

¡Sagrado Corazón en vos confío¡

Si en el bautismo que hermoseara mi alma yo os permití ser vuestra y vos ser mío,

clamaré siempre en tempestad o en calma

¡Sagrado Corazón en vos confío¡

Yo siento una confianza de tal suerte que sin ningún temor ¡Oh dueño mío¡

espero repetir hasta la muerte

¡Sagrado Corazón en vos confío¡

¡Sagrado Corazón en vos confío¡

¡Sagrado Corazón en vos confío¡

¡Sagrado Corazón en vos confío¡

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2.- SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS DAME TU BENDICIÓN

Salve, Corazón abierto santa y dulce habitación, adiós Jesús de mi vida dame tu bendición.

Salve Corazón cargado con la Cruz de tu Pasión, adiós Jesús de mi vida dame tu bendición.

Salve, Corazón punzado con tu olvido y traición; adiós amante querido, dueño de mi corazón,

adiós Jesús de mi vida, dame tu bendición.

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3.-  CINCO COSAS HOY TE PIDO SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Mi amado y dulce amigo, cinco cosas hoy te pido con mucha necesidad:

1.-  Paciencia para sufrir.

2.-  Fuerzas para trabajar.

3.-  Valor para resistir las penas que han de venir.

4.-  Lucidez para lo que me ha de mortificar.

5.-  Temperamento sereno para resolver las cosas con santa calma y así tener en el alma perfecta tranquilidad.

Esto voy a suplicarte, Oh mi Jesús adorado,

en este día consagrado para servirte y amarte, mi dulce amigo muy amado. 

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4.- LETANÍAS AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

 R-Señor, misericordia.

Jesucristo, misericordia. R-Señor, misericordia.

Jesucristo, óyenos. R

Jesucristo, escúchanos. R

Dios Padre celestial, Ten piedad de nosotros R

Dios Hijo, Redentor del mundo, R

Dios Espíritu Santo, R

Santísima Trinidad un solo Dios, R

Corazón de Jesús, Hijo del Eterno Padre, R

Corazón de Jesús, Formado por el Espíritu Santo en el Seno de María R

Corazón de Jesús, unido sustancialmente al Verbo, R

Corazón de Jesús, de Majestad infinita R

Corazón de Jesús, santo Templo de Dios R

Corazón de Jesús, Tabernáculo del Altísimo R

Corazón de Jesús, Casa de Dios y Puerta del Cielo R

Corazón de Jesús, horno de encendido amor R

Corazón de Jesús, receptáculo de la justicia y amor R

Corazón de Jesús, lleno de bondad y amor R

Corazón de Jesús, abismo de todas las virtudes R

Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza R

Corazón de Jesús, Rey y centro de toda alabanza R

Corazón de Jesús, en quien están todos los tesoros de sabiduría y ciencia R

Corazón de Jesús, en quien habita la plenitud de la Divinidad R

Corazón de Jesús, en quien el Padre se ha complacido R

Corazón de Jesús, de cuya plenitud todos hemos recibido R

Corazón de Jesús deseo de los collados eternos R

Corazón de Jesús, paciente y de mucha misericordia R

Corazón de Jesús, rico para todos los que lo invocan R

Corazón de Jesús, fuente de vida y santidad R

Corazón de Jesús, propiciación de nuestros pecados R

Corazón de Jesús, saturado de oprobios R

Corazón de Jesús, oprimido por nuestras maldades R

Corazón de Jesús, hecho obediente hasta la muerte R

Corazón de Jesús, traspasado por la lanza R

Corazón de Jesús, fuente de todo consuelo, R

Corazón de Jesús, vida y resurrección nuestra R

Corazón de Jesús, paz y reconciliación nuestra R

Corazón de Jesús, víctima de los pecadores R

Corazón de Jesús, salvación de los que esperan en Ti R

Corazón de Jesús, esperanza de los que en Ti mueren R

Corazón de Jesús, delicia de todos los santos, R

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo. Perdónanos, Señor.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, Escúchanos, Señor.

Cordero de Dios que quitas los pecados del mundo, Ten misericordia de nosotros.

V. Jesús Manso y humilde de corazón,

R. Haz nuestro corazón semejante al tuyo.

Oración: Omnipotente y sempiterno Dios, mira al Corazón de tu muy amado Hijo y a las alabanzas y satisfacciones que te tributa en nombre de los pecadores; concede benigno el perdón a los que invocamos tu misericordia, en el nombre del mismo Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en unión del Espíritu Santo Dios, por todos los siglos de los siglos. R. Amén.

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5.- LLAVES DE VUESTRO SAGRADO CORAZÓN

Divino Corazón de Jesús que me habéis dado las llaves de Vuestro Sagrado Corazón, llaves de oro para abrir las Puertas de Vuestra Mansión de amor. Dadme la Sabiduría para hacer buen uso de ella.

Con las llaves de oro de Vuestro Sacratísimo Corazón me dais en posesión uno de vuestros aposentos, para llegar allí cuando el cansancio haya agotado mis fuerzas, cuando la melancolía sature mi corazón, cuando mi corazón sea herido por el desprecio. Sé que estando dentro de Vuestro Tabernáculo, la tristeza se tornará en alegría, el desánimo se convertirá en vigor y el dolor se cambiará en dulce paz.

Con Vuestras llaves abriré Vuestras compuertas para atraeros a los ciegos, a los sordos, a los cojos y a los lisiados espirituales para que beban de Vuestra Medicina y sean sanados, para que beban de Vuestra Agua Viva y sean saciados.

Divino Corazón de Jesús, fuente de todas las Gracias, con Vuestras llaves de oro me habéis dado una de las mayores Gracias que sois Vos. Amén.

Sagrados Corazones de Jesús, María y José

(Oración Final para el Mes del Sagrado Corazón)

 ¡Oh Jesús! Yo consagro mi corazón , colocadle en el Vuestro, pues sólo en Él quiero vivir y sólo a Él quiero amar; en vuestro Corazón quiero vivir desconocido del mundo y conocido de Vos solo. En este Corazón beberé los ardores del amor que consumirán el mío; en Él encontraré la fuerza., la luz, el calor y el verdadero consuelo. Cuando el mío esté desfallecido, Él me reanimará, cuando inquieto y turbado, Él me tranquilizará.

¡Oh Corazón de Jesús!, haced que mi corazón sea el altar de vuestro amor; que mi lengua publique vuestra bondad, que mis ojos estén siempre clavados en vuestra Llaga; que mi espíritu medite vuestras adorables perfecciones; que mi memoria conserve siempre el precioso recuerdo de vuestras misericordias; que todo en mí exprese mi amor a vuestro Corazón ¡Oh Jesús!, y que mí corazón esté siempre pronto a sacrificarlo todo por Vos.

¡Oh Corazón de María!, el más amable después del de Jesús, el más compasivo, el más misericordioso de todos los corazones; presentad a vuestro Hijo nuestra consagración, nuestro amor, nuestras resoluciones. Él se enternecerá a la vista de tantas miserias y nos librará de ellas; y después de haber sido nuestro refugio y nuestra protectora sobre la tierra, ¡Oh Madre de Jesús! seréis nuestra Reina en el cielo. Amén.

V: ¡Sagrado Corazón de Jesús!

R: ¡En Vos confío!

V: ¡Oh dulce Corazón de María!

R: ¡Sed la salvación mía!

V: ¡Glorioso Patriarca San José!

R: ¡Rogad por nosotros!

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8.- CONSAGRACIÓN DE LA FAMILIA AL SAGRADO CORAZÓN

Corazón Sagrado de Jesús, que has manifestado a Santa Margarita María el deseo de reinar en las familias cristianas; te pedimos que reines siempre en nuestra familia.

Reina en nuestra inteligencia por la sencillez y la firmeza de nuestra fe; reina en nuestros corazones por el amor, que alimentaremos recibiendo con frecuencia la Sagrada Eucaristía.

Dígnate, Divino Corazón de Jesús, presidir nuestras reuniones, bendecir nuestras empresas espirituales y temporales, santificar nuestro trabajo, ahuyentar nuestros pesares, aliviar nuestras penas y llenarnos de tu alegría y de tu paz.

Si alguno de nosotros tuviera la desgracia de ofenderte, recuérdale que eres Bueno y Misericordioso para el pecador arrepentido.

Y cuando llegue la hora en que la muerte venga a cubrirnos de luto, todos; tanto los que partan como los que queden, estaremos sumisos a tus decretos eternos. Nos consolaremos con el pensamiento de que llegará un día en que toda esta familia que te ama y  te adora, reunida en el Cielo, cantará para siempre tu Gloria y tu Amor infinito hacia nosotros.

Sagrado Corazón de Jesús, ten misericordia de nosotros y danos tu Amor y tu Paz.

Mi Sagrado Corazón es tu cielo, creación. Mi Sagrado Corazón que tantos de ustedes niegan y rechazan, es su Cielo, su Paraíso, su Reino, su Herencia, su Lugar de Descanso para la Eternidad. Así pues, acérquense a este Corazón que los ama tanto y Yo derramaré, de Mi Corazón a su corazón; incontables bendiciones para volver su alma tan bella como la primavera, para convertir su alma en una torre de marfil, un cielo sólo para Mí. ¿Cómo puede alguien dudar de Mi Amor?  

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N44 CONSAGRACIÓN AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS


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Durante los próximos treinta días, deberemos hacerlo diariamente con una meditación diferente. Esto nos santificará, nos protegerá y nos fortalecerá. Y junto con el Santo Rosario; nos volverá capaces de responder amorosa y sabiamente a todo lo que se nos viene encima y para que podamos seguir siendo Luz para los que amamos y deseamos ver protegidos en Dios.

ÉSTE ES EL CORAZÓN QUE HA SANGRADO  POR TI Y POR TODA LA HUMANIDAD

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3.08.2001

La paz esté contigo. Amada Mía, dime estas palabras en Mi Fiesta: 

Atráeme, Amado mío, tras Tus Pasos, que exhalan un dulce perfume de mirra. Condúceme de la mano hasta Tu Cámara1 Rey mío, donde oiré en privado Tu regia Voz. Ilumina mi rostro con Tu sonrisa, oh Amante de la humanidad. Que Tu mirada de tierno amor, una mirada que supera a todas y que transciende todo sentido, se pose sobre mí.

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Si alguna vez Te fallé, o siquiera un solo instante Te hice levantar una ceja a causa de mi fragilidad, imploro a Tu Sacratísimo Corazón que tenga compasión de mí. Tú tienes el poder sobre la vida y la muerte, y ahora vengo a Ti para hallar mi refugio en Tu Sagrado Corazón, donde se encuentra la Vida y el descanso sempiterno”

Mira, éste es el Corazón que ha sangrado por ti y por toda la humanidad.

Éste es el Corazón del consuelo y de la misericordia. Este es el Corazón que te ha favorecido. Quienquiera que adore este Corazón será cubierto con el velo de la Sabiduría, que embellecerá vuestra alma para entrar, así adornada, en la semejanza de Mí Mismo.

¿Puedes decirme, hija, dónde naciste?

Nací en Tu Sagrado Corazón. 2

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¡Sí! Tú naciste en Mi Sagrado Corazón. Todos los que Me pertenecen han nacido en Mi Corazón. 

¿No has leído: Él clamará hacia Mí: ‘¡Tú eres mi Padre, mi Dios, la Roca de mi salvación!’. Así pues, le haré Mi primogénito, el más elevado de los reyes de la tierra”, puesto que su nobleza le vendrá del Rey de reyes y porque vivirá en las alturas entre los que Yo he deificado por Mi Divinidad. Los reyes de la tierra pertenecen a los elementos de la tierra, pero los que han nacido de Mí, tendrán un dominio superior en el cielo. La gente corriente es un mero soplo de viento. La gente importante, una ilusión. Pon juntas a ambas en la balanza y son un soplo de viento. 3

Por lo tanto, decid a vuestra alma Mis bienamados: “Descansa sólo en Dios, pues Él es la única fuente de tu esperanza”.

Que vuestro corazón exulte y vuestra alma se renueve

porque en estos tiempos estoy derramando Mis gracias sobre la humanidad, como nunca antes en la historia. Ic.

1 El Sagrado Corazón 2 El Espíritu del Señor me dio estas palabras… 3 Sal 62, 9

http://www.tlig.org/spmsg/spm692.html

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CONSAGRACIÓN AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS

ACTO DE CONTRICIÓN

¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estás vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tienes en vuestra Presencia, pidiendo perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, ¡Oh Buen Jesús! haberte ofendido; por ser Vos tan Bueno que no mereces tal ingratitud. Concédenos luz y gracia para meditar tus virtudes y formar según ellas, nuestro pobre corazón. Amén.

DÍA VEINTICINCO 

PIDAMOS AL SAGRADO CORAZÓN,  POR LOS AGONIZANTES

Miles de almas, pasan cada día de este mundo a la eternidad. Por consiguiente, miles de personas están a todas horas en dolorosa agonía. Y ¿Qué es la agonía? Son los últimos instantes concedidos a aquélla alma antes de presentarse al tribunal. Son las últimas luchas entre

la gracia de Dios y la sugestión del diablo, en aquel corazón que ambos se disputan toda la vida. Son momentos preciosos de los cuales, así puede salir una eternidad feliz, como una eternidad desventurada. Al paso que se le van acabando al cuerpo sus fuerzas; mientras va faltándole al pecho la respiración, a los ojos la luz, a los miembros el calor y el movimiento, va acercándose el alma a aquélla región de la cual no se puede volver atrás.  

   Esto es agonizar, esto es morir. ¡Y miles de hermanos nuestros están cada día, ahora mismo, en este preciso instante; en este trance tan angustioso! Roguemos por ellos hoy y cada día al Sagrado Corazón de Jesús! 

   ¡Oh Corazón Divino, que agonizaste en el Huerto  y en el Calvario! Sé luz y fortaleza de estos hermanos nuestros en su dolorosa agonía. Mira bondadoso a estas almas privadas de todo humano consuelo y que  pendientes entre el Cielo que desean y el Infierno que temen; colocadas entre el tiempo que les huye y la Eternidad que les viene encima, no tienen ya a quien volverse más que a Ti. 

   ¡Corazón agonizante de nuestro divino Salvador! Sé Tú el bálsamo Cordial para esos hermanos nuestros en su angustiosa situación! 

   Medítese unos minutos. 

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II 

   Un día seremos nosotros los que nos hallaremos en agonía. Los que varias veces hemos presenciado en otros, por nosotros pasará y en nosotros lo verán entristecidos nuestros amigos. Dirán que llegó el fin para nosotros, la hora de abandonar este mundo, al que hemos entregado, quizás con demasía, nuestro pobre corazón. 

   ¡Corazón de Jesús! Cuando me falte todo, todo me huya y todo me desampare; Tú no me dejarás. ¡Oh dulce Amigo mío! De Ti espero el mejor consuelo que fortalecerá mi espíritu acongojado y calmará su agitación e inquietud; de Ti aguardo, por medio de los Santos Sacramentos, el último abrazo de paz y reconciliación. 

   Pero entretanto, miles de hermanos nuestros se hallan cada día en estas angustias y te ruego los socorras. Mientras yo descanso, trabajo, rezo o me divierto; esas almas se hallan pendientes en su suerte eterna de este último combate decisivo. ¡Oh amado Corazón de Jesús! Por aquellas tres amarguísimas horas que en el lecho de la Cruz te vieron cielos y tierra agonizante y moribundo; socorre en ese trance a los hijos de tu Corazón 

   Medítese y pídase la gracia particular.

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 ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven. 

   ¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén. 

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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DÍA VEINTISEIS 

PIDAMOS AL SAGRADO CORAZÓN,  POR NUESTROS HERMANOS DEL PURGATORIO 

La iglesia de Dios tiene hijos suyos necesitados aun fuera de este mundo. Y tiene alivio también para estas necesidades de la otra vida. Entre los combates de la presente y el descanso final de la gloria; hay para muchas almas un plazo de expiación en que se purgan culpas todavía no purificadas. O se pagan deudas todavía no satisfechas. Este plazo de expiación, concedido por la Misericordia Divina y exigido por su Justicia, es el Purgatorio. 

   El  buen devoto del Sagrado Corazón de Jesús no puede menos que ser amigo del Purgatorio. Hay allí almas que un día fueron fervorosísimas, que oraron al pie de los mismos altares que nosotros, que sonrieron con las mismas alegrías cristianas y lloraron con idénticos dolores. Aman a Dios, le desean, tienen segura su próxima posesión. Pero esta dicha se les retarda hasta que sea completo el pago de sus atrasos. En sufragio de ellas, Dios admite nuestras oraciones y buenas obras. ¿Quién se las negará?  

   Oh Sagrado Corazón! Hazle sentir al mío un tierno afecto, un vivo interés por el alivio de estas almas hermanas mías, que nada pueden ya para sí y que todo lo esperan de nuestra caridad. Derrama sobre sus penas los tesoros de tu Corazón,y apresura el dulce momento de reunirlas eternamente contigo.  

   Medítese unos minutos. 

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II 

    Es gran misericordia la caridad para con las almas del Purgatorio. Los grandes santos han sido todos en este punto muy fervorosos. La Iglesia nos da el ejemplo mezclando en todos sus rezos y ceremonias el piadoso recuerdo de los difuntos. 

   ¡Es dulcísima la comunicación de nuestros corazones con los de estos hermanos nuestros, por medio de la oración! ¡Es lazo misterioso, que nos permite tener amigos aun más allá de la tumba, y aleja de nosotros la idea de una separación total! 

   ¡Padres, hermanos, amigos, bienhechores! ¡Yo sé que me escuchan en el Corazón de Jesús y que por vía de Él reciben y agradecen mi cariñoso recuerdo! 

   ¡Oh Sagrado Corazón, suavísimo intermediario de estas hermosas confidencias! Da a esas almas la paz que por ellas te piden tus amigos de la tierra; a fin de que un día nos reúnas a todos, en las inefables dulzuras del cielo! Acepta por ellas nuestras oraciones, nuestras limosnas, nuestra Comunión, nuestras mortificaciones, nuestra devoción a Ti. Porque sabemos que te son queridas, las recomendamos a tu compasión. Los méritos de tu vida, Pasión y muerte. El ofrecimiento de tus Llagas que son medicina y las lágrimas de tu Madre; las virtudes de tus Santos; los servicios de tu Iglesia; todo te lo ofrecemos en pago de tales deudas, para que bondadosamente se lo apliques. 

   Medítese y pídase la gracia particular.

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ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu Adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven.

¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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DÍA VEINTISIETE

PIDAMOS AL SAGRADO CORAZÓN,  POR EL AUMENTO DE ESTA DEVOCIÓN EN NOSOTROS Y EN TODO EL MUNDO 

¿Podríamos dejar olvidada esta súplica entre las muchas que acabamos de dirigir estos días al Sacratísimo Corazón de Jesús? ¿Podríamos dejar de interesarnos vivamente en su Presencia, para que cada día sea más y más ardiente en nosotros y en todo el mundo esta devoción? Con esto ejerceremos en favor de los hombres y por su eterna salvación el más fecundo apostolado.

Mira cómo se esfuerzan los mundanos por propagar sus ideas; mira cómo sufren por lograr lo que persiguen y cómo se exponen a diversos contratiempos. ¿Qué podríamos hacer nosotros para extender algo más el amor a Jesús? ¿Qué hemos hecho hasta hoy? ¿Qué nos proponemos hacer en adelante? ¿Qué propósitos pensamos concretar en el ámbito donde nos movemos, entre nuestros amigos o familias o por lo menos en nosotros mismos?

  ¡Oh buen Jesús! Bien quisiera yo extender por todo el mundo y hacer conocer a todos los hombres las riquezas de tu Corazón; pero ya que mis fuerzas son pocas para tan enorme apostolado; te suplico Jesús mío, que seas Tú quien a todos se dé a conocer para que crezca cada día el número de los que te aman y sirven. Sea yo uno de ellos, Rey de las almas; hazme discípulo fiel, amigo fervoroso de tu Sagrado Corazón.  

Medítese unos minutos. 

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II 

  Grandes gracias puede estar seguro de recibir del Sagrado Corazón, el que de veras se dedique a propagar entre sus hermanos y a aumentar en sí mismo esta devoción suya. Oigamos las palabras del Salvador a Santa Margarita en sus revelaciones: “A los que trabajen en extender el culto de mi Sagrado Corazón, les daré abundantemente las gracias necesarias a su estado: pondré paz en sus familias, les consolaré en sus penas, seré su amparo en la vida y en la muerte, bendeciré sus empresas cristianas. A los Religiosos que trabajen en la conversión de los pecadores, les daré fuerzas con que ablandar y mover los corazones más endurecidos. Las casas en que se halle expuesta mi imagen, estarán llenas de mis bendiciones. Los que se dediquen a dar a conocer mi culto, tendrán su nombre escrito en mi corazón y jamás se borrará de él”. 

¡Oh Sagrado Corazón! ¡A quien atentos hemos acudido a  festejar cada día de este devoto mes! Que se cumplan en nosotros, tus amigos, estas tan consoladoras promesas! Aquí nos tienes para renovarte e1 propósito de eterna fidelidad y constancia en tu servicio y en el apostolado de tu Corazón. Reina en nosotros y en nuestras casas, pueblos y ciudades; preside todos nuestros proyectos, anima todos nuestros pensamientos, que se dirijan todos a uno solo: el de promover sin descanso tu gloria. 

¡Oh dulce Jesús! ¡Dichoso quien así viva en Ti, y en Ti muera! Que siempre sea tu Corazón nuestro tesoro en vida para que lo sea también en toda la eternidad; donde juntos te alabemos, gocemos y poseamos para siempre. Amén. 

Medítese, y pídase la gracia particular.

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ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven.

¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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SIMPLEMENTE DECIDME:

Publicado el 27/06/2014 por Y María del Getsemaní

En este Aniversario de Mi Sagrado Corazón* y el contiguo, pero unido en matrimonio indisoluble de amor maternal del Inmaculado Corazón de Mi Santísima Madre**, os regalo esta frase que al ser presentada con devoción, entrega y CONFIANZA al comenzar a orar, simplemente y con fe decidme:

“Señor Jesús: hágase según Tu Amor”

Si Me queréis encargar a alguno, simplemente decidme: “En (nombre de la persona)hágase, Señor, Según Tu amor“. En vosotros mismos ya no Me saturéis con  peticiones e intenciones; simplemente con fe perfecta, con la confianza de un pequeño  en  los Santos Brazos de su Madre Amada que no lo dejarán caer,  y quien sabe lo que es mejor para su hijo de pecho, con esa misma entrega decidMe:

 ”Señor Jesús:  (en esta situación) hágase según tu Amor”

Este Regalo infinito y sencillo os lo doy como fruto de Mi Sacratísimo Corazón y del Corazón Inmaculado de María Santísima.

“Señor Jesús: Hágase según tu Amor“.

Os Bendigo a Cada uno Según Mi Amor en este día por cada uno de vosotros, Mis Hijitos.

No os olvidéis de este regalo que es  tan poderoso que sólo hasta que lo pongáis en constante practica lo podréis aquilatar. Con él y por él comenzaréis a madurar en el Amor. No lo desaprovechéis.

(Habla Nuestra Santísima Madre “Del Inmaculado Corazón”)

Mis chiquitos que han seguido: Al estar en Mi Inmaculado Corazón han llegado al Sacratísimo Corazón de Mi Hijo Amado. Comenzad por esta fracesita sencilla. Y ya no pidáis más que ello, si queréis madurar en la fe.

Haced en todo como Mi Hijo os dice.

“Hágase Mi Señor Jesús según tu Amor”

P.D.

En cuanto a las intenciones al rezar la Coronilla*** dígase con fe, entrega y devoción:

“Mi Señor Jesús: Hágase según tu Amor”

*Viernes 27 de Junio ” Solemnidad de El Sagrado Corazón de Jesús”

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N43 CONSAGRACIÓN AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS


 

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Durante los próximos treinta días, deberemos hacerlo diariamente con una meditación diferente. Esto nos santificará, nos protegerá y nos fortalecerá. Y junto con el Santo Rosario; nos volverá capaces de responder amorosa y sabiamente a todo lo que se nos viene encima y para que podamos seguir siendo Luz para los que amamos y deseamos ver protegidos en Dios.

ÉSTE ES EL CORAZÓN QUE HA SANGRADO  POR TI Y POR TODA LA HUMANIDAD

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3.08.2001

La paz esté contigo. Amada Mía, dime estas palabras en Mi Fiesta: 

Atráeme, Amado mío, tras Tus Pasos, que exhalan un dulce perfume de mirra. Condúceme de la mano hasta Tu Cámara1 Rey mío, donde oiré en privado Tu regia Voz. Ilumina mi rostro con Tu sonrisa, oh Amante de la humanidad. Que Tu mirada de tierno amor, una mirada que supera a todas y que transciende todo sentido, se pose sobre mí.

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Si alguna vez Te fallé, o siquiera un solo instante Te hice levantar una ceja a causa de mi fragilidad, imploro a Tu Sacratísimo Corazón que tenga compasión de mí. Tú tienes el poder sobre la vida y la muerte, y ahora vengo a Ti para hallar mi refugio en Tu Sagrado Corazón, donde se encuentra la Vida y el descanso sempiterno”

Mira, éste es el Corazón que ha sangrado por ti y por toda la humanidad.

Éste es el Corazón del consuelo y de la misericordia. Este es el Corazón que te ha favorecido. Quienquiera que adore este Corazón será cubierto con el velo de la Sabiduría, que embellecerá vuestra alma para entrar, así adornada, en la semejanza de Mí Mismo.

¿Puedes decirme, hija, dónde naciste?

Nací en Tu Sagrado Corazón. 2

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¡Sí! Tú naciste en Mi Sagrado Corazón. Todos los que Me pertenecen han nacido en Mi Corazón. 

¿No has leído: Él clamará hacia Mí: ‘¡Tú eres mi Padre, mi Dios, la Roca de mi salvación!’. Así pues, le haré Mi primogénito, el más elevado de los reyes de la tierra”, puesto que su nobleza le vendrá del Rey de reyes y porque vivirá en las alturas entre los que Yo he deificado por Mi Divinidad. Los reyes de la tierra pertenecen a los elementos de la tierra, pero los que han nacido de Mí, tendrán un dominio superior en el cielo. La gente corriente es un mero soplo de viento. La gente importante, una ilusión. Pon juntas a ambas en la balanza y son un soplo de viento. 3

Por lo tanto, decid a vuestra alma Mis bienamados: “Descansa sólo en Dios, pues Él es la única fuente de tu esperanza”.

Que vuestro corazón exulte y vuestra alma se renueve

porque en estos tiempos estoy derramando Mis gracias sobre la humanidad, como nunca antes en la historia. Ic.

1 El Sagrado Corazón 2 El Espíritu del Señor me dio estas palabras… 3 Sal 62, 9

http://www.tlig.org/spmsg/spm692.html

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CONSAGRACIÓN AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS

ACTO DE CONTRICIÓN

¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estás vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tienes en vuestra Presencia, pidiendo perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, ¡Oh Buen Jesús! haberte ofendido; por ser Vos tan Bueno que no mereces tal ingratitud. Concédenos luz y gracia para meditar tus virtudes y formar según ellas, nuestro pobre corazón. Amén.

DÍA VEINTIDOS

PIDAMOS AL SAGRADO CORAZÓN, POR LA EDUCACIÓN CRISTIANA  DE LOS NIÑOS Y NIÑAS

 Son los niños y las niñas las flores tempranas del jardín de Cristo y la porción predilecta de su amantísimo Corazón. Jesucristo en su vida mortal manifestó por la niñez singular preferencia. Un pasaje del Santo Evangelio nos muestra al Salvador llamando en torno de sí a esas tiernas primicias de su rebaño. Recomendando estas pequeñas ovejitas; prodigándoles dulces agasajos y confiándolas a los cuidados y solicitud de los Apóstoles. La Iglesia, heredera del Divino Maestro, no se muestra menos celosa en esta maternal predilección. 

Pero también el Enemigo muestra decidido empeño en apoderarse de esos corazones y el mundo le secunda. Y muchos padres le favorecen de un modo espantoso en esta obra infernal de robárselos a Dios. ¡El síntoma más pavoroso de nuestros desventurados tiempos es la corrupción de la niñez y el nefasto pecado de algunos consagrados contra ella! Roguemos por los niños, al Sagrado Corazón. 

Salva, ¡Oh buen Jesús! de la Peste del Siglo a estas pobres almas, apenas salidas de las aguas de tu Bautismo y ya enlodadas por la cenagosa corriente de la corrupción. Restaura su Inocencia y conserva en sus corazones la posesión completa que tuviste de ellos cuando por aquel Sacramento los redimiste de las garras de Satanás. ¡Mira, Divino Jesús, cómo están hoy deterioradas y quebrantadas las más bellas flores de tu jardín! 

¡Oh dulce Jesús, bondadoso amigo de los niños y niñas!, Te pedimos hoy con mucho dolor por esas prendas que el Demonio procura robar a tu Corazón. 

Medítese unos minutos. 

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II 

 ¡A quién no entristece ver tan alejadas de Dios a tantas almas tiernas, que debieran ser el bello adorno y la más preciada esperanza del Catolicismo! Unas sumidas en las tinieblas de la infidelidad en países no cristianos, otras entregadas a la educación perversa en escuelas impías; otras, presenciando cada día ejemplos corruptores en aquellos mismos que por el bien, debieran ser su espejo y su luz. ¡Cuántos de esos niños y niñas llevan a la primera Comunión el alma ya embrutecida por el vicio! ¡Cuántos después de esta toma de posesión que realiza en ellos el Hijo de Dios, lo lanzan inmediatamente de su corazón para alzar en él el trono de su Enemigo! ¡Y cuántos quedarán en poder de este Enemigo la mayor parte de la vida y cuántos eternamente! 

¡Oh dulce Corazón de Jesús! Bien merecen estas víctimas de la astucia infernal, las súplicas más fervientes de tus devotos. Te rogamos, por este plantel predilecto que ha de ser mañana tu cosecha. Hazla tuya, líbrala de los lazos que se le tienden, de los falsos maestros, de los malos padres, de las lecturas y distracciones perversas, de los amigos de la perdición. Se Tú el Custodio de su candor, el protector de su Inocencia, el guía de sus pasos, el dulce objeto de sus primeros afectos; atráelos y enamóralos, ríndelos con el suavísimo influjo de tu amor, clava en ellos el sello de tu perpetuo dominio. Y sea este completo en ellos toda la vida, traspase la muerte y dure por toda la eternidad. 

Medítese, y pídase la gracia particular.

 

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ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven. 

   ¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén. 

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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DÍA VEINTITRES

PIDAMOS AL SAGRADO CORAZÓN,  POR LOS INCRÉDULOS Y LOS MALOS CRISTIANOS 

Hay hermanos nuestros creados como nosotros por Dios, redimidos como nosotros por la Sangre Divina, destinados como nosotros para el Reino Eterno y que sin embargo se obstinan en cerrar sus ojos a la Luz de la Verdad y permanecen apartados de la fe, en ciego y voluntario paganismo. Estos son los incrédulos. ¡Cuántos de estos gentiles hay en medio de nuestra sociedad cristiana! ¡Cuántos de nuestros amigos, conocidos y algunos parientes, no tienen de Dios, de su Ley y de sus Misterios, mayor conocimiento que el que tiene un pobre salvaje, para quien es absolutamente desconocida la Cruz! Roguemos al Sagrado Corazón de Jesús por este doloroso estado de tantas almas. 

¡Oh Jesús, Señor Nuestro! ¿Cómo puede ser que veinte siglos después de tu venida, haya aún quien no te conozca? Abre Señor, los ojos a los ciegos del alma, Tú que a tantos iluminaste los del cuerpo en tu vida mortal. Te diremos como aquel ciego del Evangelio: “Señor, ¡Que vea!” Que vean, que sientan, que gocen de la Verdad de tu Ley, de la Ternura de tu Amor, de la eficacia de tus Sacramentos!

Que te conozcan ¡Oh buen Jesús! estas pobres almas, a quienes tiene engañada la idea de que pueden salvarse, con sólo vivir una honradez mundana, siendo que Tú no reconocerás este modo de vivir como digno de Cielo en tu juicio. Rasga Señor, las densas tinieblas en que están envueltos tantos hermanos nuestros y que les impiden ver el espantoso Abismo de la Eternidad que tienen abierto a sus pies. ¡Misericordia por ellos, piadosísimo Jesús! Acepta por ellos, Sagrado Corazón, los humildes ruegos de nuestro rendido corazón. 

 Medítese unos minutos. 

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II 

   Además de los incrédulos están los malos cristianos. Es decir, aquellos que creen de verdad; pero no practican. Tienen fe y no quieren dejar de ser llamados católicos; pero tienen malas costumbres y cometen criminales acciones. ¿Qué les valdrá a ellos su creencia, si no procuran tener una conducta coherente con ella? Sólo les valdrá de mayor responsabilidad en el tribunal de Dios. 

  Te pedimos también Sacratísimo Corazón de Jesús, por esos malos cristianos cuya vida culpable y viciosa; deshonra tu Ley y da ocasión a que se burlen de ella tus enemigos; al paso que es mortal escándalo para los incautos. ¡Oh indigna ingratitud! Creen en Ti Señor; pero no te sirven. Admiten tu Ley, pero la pisotean y afrentan. Temen el Infierno, pero nada hacen por no caer en él. 

   ¡Señor! ¡Despierta con el clamor de tus palabras de advertencia a los que están dormidos! ¡Limpia de las manchas de sus malas acciones a los que tienen la lepra en el alma! ¡Toca con tu inspiración a aquellos que como Lázaros, ya huelen mal por la podredumbre de sus vicios!

Haz brillar tu poder y tu misericordia sobre todos nosotros, para lograr ser lumbreras de santidad y ornamentos de la Iglesia. ¡Sagrado Corazón de Jesús! Por los incrédulos, por los endurecidos pecadores; te pedimos hoy luz, gracia y perdón. 

   Medítese y pídase la gracia particular.

 

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ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu Adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven.

¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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DÍA VEINTICUATRO 

PIDAMOS AL SAGRADO CORAZÓN,  POR LAS OBRAS DE APOSTOLADO 

Pedimos hoy por todos los trabajos encaminados a difundir en nuestra sociedad la influencia de la Iglesia Católica y de sus instituciones contra la acción disolvente y demoledora de tantos que con diversos y numerosos medios pugnan por descristianizar el mundo.

Pertenecen al concepto general de obra de Apostolado todos los ministerios eclesiásticos; pero de un modo muy particular se distinguen con este nombre las obras que ejercen bajo la dirección de la Iglesia los mismos laicos. Las sociedades de caridad, las escuelas y talleres, los periódicos y libros cristianos, las Academias de Juventud católica y asociaciones de católicos y todas las que con este o con aquel nombre, se proponen la reparación de los estragos de nuestros tiempos, la moralización del pueblo, la protección del pobre, o simplemente el ejercicio práctico y sin respeto humano de la Religión.

Todo eso que constituye hoy con diversidad de organización y de medios; pero con maravillosa unidad de pensamiento, el gran cuerpo de ejército de Apostolado seglar.

 Oremos por esta imperiosa necesidad de los tiempos presentes. Oremos por esos hermanos nuestros que luchan incansablemente en estos campos de acción. Oremos para que Dios sostenga sus fuerzas, aumente su fe, dé alcance a sus palabras, los libre de la vacilación y del desaliento de los contratiempos, los corone de consuelos acá y de gloria en el cielo en premio de sus combates. 

¡Oh Sagrado Corazón! Tú eres el jefe de esa espiritual y  generosa milicia, Tú el Nombre de su escudo y el lema de su bandera. Hazlos contigo un solo corazón y una sola alma, valerosos, dignos del todo de la santa causa que defienden y de la celestial recompensa que esperan. 

Medítese unos minutos. 

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II 

  ¡Qué glorioso es ese ejército creyente que, de uno a otro confín del mundo lucha sin descanso por el nombre de Cristo; mezclado, aunque no confundido, con ese otro ejército de error y corrupción que sigue la bandera del Enemigo! ¡Qué grandes combates se libran a todas horas entre los de uno y otro bando por medio del ejercicio de la caridad, de la pluma, de las palabras, del franco y esforzado ejemplo! ¡Qué grato ha de ser a Dios ver alrededor de la Iglesia esos hombres y mujeres que de toda edad, de todo sexo, de toda condición, que trabajan en estas magníficas obras católicas! 

Roguemos al Sagrado Corazón que nuestros corazones latan todos con los divinos latidos del Corazón de Jesús!  Que no nos mueva otro deseo que el de su mayor gloria y la salvación de las almas!  Que no nos engañe el fuego vano de erradas doctrinas que tienden a disminuir la santa intransigencia del dogma católico!

Oh Corazón de Jesús! ¡Que vengamos a templar nuestras almas en Ti, fragua de amor infinito. Que las saquemos de allí enrojecidas en el fuego de tu celo y de tu ardentísima caridad! Fuego viniste a traer a la tierra; ¿Qué quieres Tú, sino que sin cesar se avive? Avívalo Señor, primeramente en nuestros corazones que ya son tuyos y sírvete luego de ellos para las grandiosas empresas de tu santa Religión. 

Medítese y pídase la gracia particular.

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 ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven.

¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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N42 CONSAGRACIÓN AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS


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Durante los próximos treinta días, deberemos hacerlo diariamente con una meditación diferente. Esto nos santificará, nos protegerá y nos fortalecerá. Y junto con el Santo Rosario; nos volverá capaces de responder amorosa y sabiamente a todo lo que se nos viene encima y para que podamos seguir siendo Luz para los que amamos y deseamos ver protegidos en Dios.

ÉSTE ES EL CORAZÓN QUE HA SANGRADO  POR TI Y POR TODA LA HUMANIDAD

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3.08.2001

La paz esté contigo. Amada Mía, dime estas palabras en Mi Fiesta: 

Atráeme, Amado mío, tras Tus Pasos, que exhalan un dulce perfume de mirra. Condúceme de la mano hasta Tu Cámara1 Rey mío, donde oiré en privado Tu regia Voz. Ilumina mi rostro con Tu sonrisa, oh Amante de la humanidad. Que Tu mirada de tierno amor, una mirada que supera a todas y que transciende todo sentido, se pose sobre mí.

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Si alguna vez Te fallé, o siquiera un solo instante Te hice levantar una ceja a causa de mi fragilidad, imploro a Tu Sacratísimo Corazón que tenga compasión de mí. Tú tienes el poder sobre la vida y la muerte, y ahora vengo a Ti para hallar mi refugio en Tu Sagrado Corazón, donde se encuentra la Vida y el descanso sempiterno”

Mira, éste es el Corazón que ha sangrado por ti y por toda la humanidad.

Éste es el Corazón del consuelo y de la misericordia. Este es el Corazón que te ha favorecido. Quienquiera que adore este Corazón será cubierto con el velo de la Sabiduría, que embellecerá vuestra alma para entrar, así adornada, en la semejanza de Mí Mismo.

¿Puedes decirme, hija, dónde naciste?

Nací en Tu Sagrado Corazón. 2

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¡Sí! Tú naciste en Mi Sagrado Corazón. Todos los que Me pertenecen han nacido en Mi Corazón. 

¿No has leído: Él clamará hacia Mí: ‘¡Tú eres mi Padre, mi Dios, la Roca de mi salvación!’. Así pues, le haré Mi primogénito, el más elevado de los reyes de la tierra”, puesto que su nobleza le vendrá del Rey de reyes y porque vivirá en las alturas entre los que Yo he deificado por Mi Divinidad. Los reyes de la tierra pertenecen a los elementos de la tierra, pero los que han nacido de Mí, tendrán un dominio superior en el cielo. La gente corriente es un mero soplo de viento. La gente importante, una ilusión. Pon juntas a ambas en la balanza y son un soplo de viento. 3

Por lo tanto, decid a vuestra alma Mis bienamados: “Descansa sólo en Dios, pues Él es la única fuente de tu esperanza”.

Que vuestro corazón exulte y vuestra alma se renueve

porque en estos tiempos estoy derramando Mis gracias sobre la humanidad, como nunca antes en la historia. Ic.

1 El Sagrado Corazón 2 El Espíritu del Señor me dio estas palabras… 3 Sal 62, 9

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CONSAGRACIÓN AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS

ACTO DE CONTRICIÓN

¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estás vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tienes en vuestra Presencia, pidiendo perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, ¡Oh Buen Jesús! haberte ofendido; por ser Vos tan Bueno que no mereces tal ingratitud. Concédenos luz y gracia para meditar tus virtudes y formar según ellas, nuestro pobre corazón. Amén.

DÍA DIECINUEVE

PIDAMOS AL SAGRADO CORAZÓN, POR NUESTRO SANTO PADRE EL PAPA 

Hemos llegado ya a la última novena de este Mes del Sagrado Corazón. Ya es hora que pensemos en dirigirnos a Él con nuestro fervor, para rogarle en estos últimos días por las necesidades más urgentes de la sociedad humana. Por las nuestras particulares hemos rogado cada día y podemos seguir haciéndolo en el fondo de nuestro corazón. Por estas otras nuestra oración debe ser pública y común, como son ellas públicas y comunes.

Dediquemos el día de hoy a rogar al Sagrado Corazón por nuestro Santo Padre el Romano Pontífice. Y ¿Por qué otro podríamos ofrecer con preferencia nuestra más eficaz oración? Es el Papa el centro de toda la vida católica sobre la faz de la tierra, base de su Edificio, cabeza visible del cuerpo espiritual del cual Cristo es Cabeza Invisible.  

   Es por lo mismo, el objetivo privilegiado de las más violentas iras del Infierno. Alrededor de su trono rugen con furor sin igual todas las tempestades de la impiedad. Muchos despechados, le dirigen brutales amenazas. Otros, pérfidos y capciosos, le tienden astutas asechanzas. 

   ¿Podrá un hijo fiel de la Iglesia dejar solo a su Padre y Pastor en esos duros combates? ¿Podremos no acudir al Sagrado Corazón por esta primera y más urgente necesidad de nuestros días? 

   ¡Oh Sagrado Corazón de Jesús! Cubre con tu escudo de protección  a este Vicario tuyo, el primero de tus hijos; a quien has constituido en la tierra como Padre y Pastor de nuestras almas en lugar de Ti. Asístele, defiéndele, hazlo vencedor en todas sus luchas.

   Medítese unos minutos. 

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II 

   De todos los deberes del buen católico, el deber de rogar por el Papa es, sin duda, el primero y principal. ¿Qué familia hay en la cual los hijos no se crean obligados a prestar toda clase de auxilios al padre de ella? Aquí la gran familia es el Catolicismo y el gran padre de ella es el Romano Pontífice. Nosotros somos sus hijos y los auxilios principales que necesita son los de nuestra fervorosa y constante adhesión. 

   Es cierto que quizá nos hemos portado como extraños o indiferentes. ¿Estamos seguros de haber cumplido siempre la obligación de buenos hijos? No sea que esta apatía nuestra, sea motivo de acusación en el tribunal de Dios. No permanezcamos más en esta frialdad y olvido. 

   ¡Oh Sagrado Corazón de Jesús! Esta quiero que sea mi petición constante en tu presencia: ¡Salva al Papa!

Concede autoridad y fuerza a sus palabras; haz que este mundo indócil respete su voz; haznos sobre todo a nosotros obedientes y sumisos a sus enseñanzas. Que sean confundidos y disipados los quieren el Mal. Que vuelvan en sí los que se han extraviado con doctrinas extrañas; que vuelvan jubilosas al amoroso Pastor las ovejas que se han apartado de su rebaño. 

   ¡Oh Sagrado Corazón de Jesús! Por los méritos de tu Cruz, por el valor infinito de tu Sangre, por los azotes y las espinas de tu Pasión, dale a tu Vicario sobre la tierra lo que por él te pedimos en el día de hoy. 

   Medítese y pídase la gracia particular.

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ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven. 

   ¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén. 

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

SANTA MARGARITA MARIA

DÍA VEINTE 

PIDAMOS AL SAGRADO CORAZÓN,  POR EL CLERO Y LAS ÓRDENES RELIGIOSAS 

Si el Papa es la cabeza del Cuerpo de la Iglesia; el Clero y las Ordenes Religiosas son sus brazos. De ellos se sirve para obrar el bien y promover el servicio de Dios: por esto los sacerdotes y religiosos son tan aborrecidos por la impiedad, que a toda hora anda ella procurando o bien destruirlos o bien corromperlos. Dediquemos hermanos este día de hoy a rogar por tan importante necesidad. 

Pidamos al Sagrado Corazón que encienda y abrase en celo y caridad el alma de sus sacerdotes y religiosos y religiosas, para que por su medio gane cada día terreno el Reino de Dios sobre la tierra y se conquisten nuevas almas para la gloria celestial. Que sea perfecta en ellos la observancia de las leyes eclesiásticas; que brillen en el pueblo por la pureza de las costumbres; por el desinterés; la obediencia; la humildad y el espíritu de sacrificio. 

 ¡Oh Corazón de Jesús! ¡Mira cómo está el mundo y la necesidad que hay de que trabajen buenos obreros en él! ¡Oh Padre de las familias, manda buenos trabajadores a tu Viña. Hazlo Corazón Divino, por tu gloria y por la salvación de tantas almas que has confiado a la dirección de tus ministros.  

 Te lo suplicamos muy especialmente, Sagrado Corazón, en este día de tu devoto Mes. 

 Medítese unos minutos. 

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II 

   Como sean los sacerdotes y las Casas religiosas, tales serán los seglares que viven a su alrededor. ¡Ay del pueblo donde reina hasta en los ministros del santuario, el desorden o siquiera la negligencia! ¡Cuánto debe interesarnos ante el Sagrado Corazón esta necesidad! 

 ¡Oh Corazón Divino! Da celosos pastores a tus ovejas, ardientes anunciadores a tu palabra, fieles dispensadores a tus Sacramentos. Aviva en las almas que en los Institutos religiosos has escogido como especial porción tuya y que más estrechamente te están ligados por medio de los votos. Dales el espíritu de oración, la vida mortificada, el reconocimiento interior, la ejemplar observancia. ¡Señor! Tú has dicho: “Un poco de levadura hace fermentar toda la masa”. Y ¿Quiénes son la levadura de tu pueblo, sino estas almas que Tú has escogido de la masa común de él? Envía santos religiosos, ¡Señor! Envía almas de superior perfección y se transformará el mundo. 

Medítese, y pídase la gracia particular.

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  ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu Adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven.

¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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DÍA VEINTIUNO

PIDAMOS AL SAGRADO CORAZÓN,  POR LA RESTAURACIÓN  DE LA FAMILIA CRISTIANA 

 Dónde el Infierno dirige con más ahínco sus ataques es a la sociedad doméstica. Lograr que desaparezca Jesucristo de la familia, éste es el blanco de sus deseos. Y ¡Cómo se va logrando en muchas partes este deseo de Satanás! Apenas se encuentra ya en algunos lugares, la familia verdaderamente cristiana. Ciertos padres y madres de hoy, parecen haber desterrado la Religión de su hogar según tienen olvidadas allí todas las prácticas de ella. Apenas se reza… Y en familia, apenas se oye en ella el nombre de Dios. Toda la importancia se da al interés, a la vanidad, al lujo exagerado, a las culpables diversiones. 

 ¡Oh Sagrado Corazón de Jesús! Hazte cargo también de esta necesidad y acude a remediarla. Haz tuyos nuevamente nuestros hogares, de donde parece haberte echado el demonio tu Enemigo. Vuelve a reinar ¡Oh Señor! en nuestras casas, como en otros templos consagrados a Ti. Une a tu Divino Corazón los corazones de los padres y de los hijos, que hoy tienen miserablemente divididos la disipación y el egoísmo. ¡Oh Sagrado Corazón! Te pedimos hoy más fervorosamente por esta necesidad, una de las más tristes de nuestros días.  

   Medítese unos minutos. 

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II 

   ¡Qué distinta sería la faz del mundo si volviese a reinar en la familia cristiana el Sagrado Corazón de Jesús! ¡Cómo sería la prudencia de los padres; cómo el respeto de los hijos; cómo la fidelidad de los esposos; cómo el amor de los hermanos!

Cada casa cristiana sería una viva réplica de la Sagrada Familia de Nazareth. 

  Hoy no reina en muchas de ellas Dios; pero reinan en cambio el egoísmo, la desconfianza, la relajación de los vínculos más sagrados. ¡Corazón de Jesús! ¿Es esta la familia cristiana como Tú la quieres? No. Es como la quiere el Demonio, Enemigo de tu nombre y de nuestras almas. Quítale Jesús mío, este señorío a Satanás. Recóbralo Tú para no perderlo ya nunca. Sé Tú mismo en la familia el centro de unión, norma de conducta; den los padres buen ejemplo y sano consejo; muestren los hijos obediencia y docilidad; esmérense todos en el cumplimiento de tu ley y en el respeto a tu Iglesia. 

¡Oh Señor! Sé Tú el verdadero Padre de las familias. De todas éstas acá en la tierra, para que juntas formen un día contigo, la dichosísima Familia del Cielo. 

   Medítese y pídase la gracia particular.

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ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven.

¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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N40 CONSAGRACIÓN AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS


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Durante los próximos treinta días, deberemos hacerlo diariamente con una meditación diferente. Esto nos santificará, nos protegerá y nos fortalecerá. Y junto con el Santo Rosario; nos volverá capaces de responder amorosa y sabiamente a todo lo que se nos viene encima y para que podamos seguir siendo Luz para los que amamos y deseamos ver protegidos en Dios.

ÉSTE ES EL CORAZÓN QUE HA SANGRADO  POR TI Y POR TODA LA HUMANIDAD

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3.08.2001

La paz esté contigo. Amada Mía, dime estas palabras en Mi Fiesta: 

Atráeme, Amado mío, tras Tus Pasos, que exhalan un dulce perfume de mirra. Condúceme de la mano hasta Tu Cámara1 Rey mío, donde oiré en privado Tu regia Voz. Ilumina mi rostro con Tu sonrisa, oh Amante de la humanidad. Que Tu mirada de tierno amor, una mirada que supera a todas y que transciende todo sentido, se pose sobre mí.

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Si alguna vez Te fallé, o siquiera un solo instante Te hice levantar una ceja a causa de mi fragilidad, imploro a Tu Sacratísimo Corazón que tenga compasión de mí. Tú tienes el poder sobre la vida y la muerte, y ahora vengo a Ti para hallar mi refugio en Tu Sagrado Corazón, donde se encuentra la Vida y el descanso sempiterno”

Mira, éste es el Corazón que ha sangrado por ti y por toda la humanidad.

Éste es el Corazón del consuelo y de la misericordia. Este es el Corazón que te ha favorecido. Quienquiera que adore este Corazón será cubierto con el velo de la Sabiduría, que embellecerá vuestra alma para entrar, así adornada, en la semejanza de Mí Mismo.

¿Puedes decirme, hija, dónde naciste?

Nací en Tu Sagrado Corazón. 2

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¡Sí! Tú naciste en Mi Sagrado Corazón. Todos los que Me pertenecen han nacido en Mi Corazón. 

¿No has leído: Él clamará hacia Mí: ‘¡Tú eres mi Padre, mi Dios, la Roca de mi salvación!’. Así pues, le haré Mi primogénito, el más elevado de los reyes de la tierra”, puesto que su nobleza le vendrá del Rey de reyes y porque vivirá en las alturas entre los que Yo he deificado por Mi Divinidad. Los reyes de la tierra pertenecen a los elementos de la tierra, pero los que han nacido de Mí, tendrán un dominio superior en el cielo. La gente corriente es un mero soplo de viento. La gente importante, una ilusión. Pon juntas a ambas en la balanza y son un soplo de viento. 3

Por lo tanto, decid a vuestra alma Mis bienamados: “Descansa sólo en Dios, pues Él es la única fuente de tu esperanza”.

Que vuestro corazón exulte y vuestra alma se renueve

porque en estos tiempos estoy derramando Mis gracias sobre la humanidad, como nunca antes en la historia. Ic.

1 El Sagrado Corazón 2 El Espíritu del Señor me dio estas palabras… 3 Sal 62, 9

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CONSAGRACIÓN AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS

ACTO DE CONTRICIÓN

¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estás vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tienes en vuestra Presencia, pidiendo perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, ¡Oh Buen Jesús! haberte ofendido; por ser Vos tan Bueno que no mereces tal ingratitud. Concédenos luz y gracia para meditar tus virtudes y formar según ellas, nuestro pobre corazón. Amén.

DÍA DIECISEIS

EN EL SAGRADO CORAZÓN: HALLAREMOS LA FUENTE DE LA ALEGRÍA 

 Servid a Dios con alegría, dicen los Libros Santos. Y en efecto, la alegría del corazón ha sido siempre el distintivo de los verdaderos servidores de Dios. Los Santos, en medio de sus más rigurosas austeridades, han sido alegres. Nunca la tristeza fue virtud, sino más bien tentación y peligro para el alma cristiana. 

Pero ¿Dónde encontraremos verdadera alegría? Causas de turbación y tristeza las hallaremos por doquier y parece imposible substraerse a ellas. Vayamos a depositar nuestras congojas en el Corazón de Jesús y encontraremos en Él la fuente de la verdadera alegría. Descarguémonos allí del peso de nuestras inquietudes, por medio de una perfecta aceptación de la santa Voluntad de Dios. No tardaremos en oír resonar en el fondo de nuestro corazón aquellas dulces palabras que tan a menudo dirigía el Salvador a sus discípulos: “¡La paz sea con vosotros!”

¡Oh Jesús mío! Mi alma tiene necesidad de Ti para sacudir el peso abrumador de sus perpetuas tristezas. Tú lo has dicho en otra ocasión: “Alégrate, hijo de Sión, porque está en medio de ti el Santo de Israel”. Dame, ¡Oh Señor!, este don celestial con que favoreces a tus escogidos.

Medítese unos minutos  

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II 

 Todos buscamos la felicidad; pero erramos el camino para encontrarla. El mundo la  promete continuamente, pero bien sabe él que no la puede dar. Sus alegrías son ruidosas y alborotadas; pero ni llenan el corazón, ni duran más que breves momentos. El rostro de los mundanos es casi siempre una máscara alegre, que oculta un corazón devorado por el tedio y el desasosiego… por el remordimiento. El gozo interior es únicamente propiedad de la buena conciencia.

El alma de San Francisco Javier en medio de sus fatigas apostólicas se sentía tan inundada de él, que le obligaba a exclamar: “Basta, Señor, basta”. Cuando nos hallemos tristes, examinemos nuestro corazón y veremos que siempre nace nuestra tristeza de alguna secreta falta de virtud. Por ejemplo: Impaciencia y falta de perdón hacia el prójimo causante de nuestro dolor.  

¡Oh Divino Corazón, que eres en el cielo la alegría de los Ángeles y Santos y en este mundo la de todos tus amigos! Por Ti sonríen alegres en sus tormentos los mártires, en sus penitencias los anacoretas, en sus humillaciones los seguidores de tu santa ley. Por Ti espero conservar el gozo profundo de mi alma, Jesús amantísimo, hasta en las amarguras de mi última agonía. Habla, ¡Oh Dios mío!, a mi alma con aquella voz conmovedora y se estremecerán de júbilo mis entrañas. Y disfrutaré ya en este mundo anticipadamente las alegrías del paraíso.

Medítese, y pídase la gracia particular.

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ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven. 

   ¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén. 

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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DÍA DIECISIETE 

EN EL SAGRADO CORAZÓN:HALLAREMOS LA MÁS EFICAZ PROTECCIÓN 

Rodeados como estamos de enemigos, necesitamos a todas horas un celoso y vigilante protector. Y sobre todo porque son muchos esos enemigos; son poderosos y nos aborrecen de muerte. 

Todo lo que es enemigo de Jesucristo es por consecuencia enemigo de nosotros los cristianos. Tengo pues, enfrente de mí a todo el poder del Infierno y sirvo de blanco a sus ataques, tanto de persecución, como de seducción. El ejército del mal, que inspira invisiblemente Satanás y visiblemente acaudillan los representantes de éste en la tierra, llena el mundo; hay momentos en que ansioso se  pregunta el corazón si no es ya dueño enteramente de él.

Le sirven para la propaganda de sus ideas los medios y la elocuencia; ejecutan sus órdenes muchos gobiernos; le prestan ayuda muchos extraviados con sus talentos. No hay acontecimiento alguno de cuantos presenciamos, que no sea un hecho belicoso en favor o en contra de la causa de Dios… Y por consiguiente que no tenga pública o secreta relación con la suerte eterna de cada uno de sus amigos. Porque así como Dios todo lo ha puesto a mi servicio para salvarme; así todo lo pone en juego el Demonio, mi enemigo; para perderme.

Toda la rabia del Infierno, contra Dios y la descarga contra mí, imagen suya; ya que contra Dios se reconoce impotente. ¡Pobre de mí, hecho de continuo objeto de tan violentas arremetidas! ¿Hay esperanza de salvación para el hombre en medio de tan obstinado empeño para que la pierda? 

   Medítese unos minutos. 

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II 

   Sí, alma mía, tienes un Protector más fuerte que todos tus enemigos y es seguro que nada puede el Infierno entero, contra quien a tal amparo se sepa refugiar. Ampárate al Sagrado Corazón de Jesús. Tómale por escudo y avanza valerosa. Di con seguridad: “El Señor es mi Amparo; no temeré cualquier cosa que pueda hacer contra mí el enemigo. El Señor es mi Defensor; ¿Qué puede atemorizarme? Si se levantan contra mí armados ejércitos, no temerá mi corazón; si se libra contra mi dura batalla, en Él pondré mi confianza”.  

   ¡Sagrado Corazón de Jesús! Mira cómo está mi alma de continuo asediada, víctima de constante persecución, vacilante y próxima a caer en manos de sus enemigos. ¡Dame fuerza, Sagrado Corazón! Están el mundo, el demonio y la carne contra mí. Pero sé que no estoy solo, no, sino Contigo, mi dulce bien, mi único amparo, mi protector y fortaleza. No les temo ya a los enemigos.

Ya se levanten en mi corazón tempestuosas pasiones; ya haga brillar el mundo a mi alrededor sus más poderosos atractivos; ya oiga zumbar sobre mi cabeza el continuo tiroteo de los que persiguen de muerte tanto a Ti, como a tu Iglesia y a tus amigos. A tu lado estoy y no desfalleceré. Caigan a mi derecha mil y diez mil a mi izquierda; no me tocarán a mí los dardos del perseguidor. Clamaré al Señor y me oirá; conmigo estará en el riguroso trance y me sacará a salvo… Y aun con eso mismo me glorificará. 

   Sí, dulce protector mío, bondadosísimo Corazón, en tu poder he puesto tal confianza y sé que no me fallará. 

   Medítese y pídase la gracia particular.

ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu Adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven.

¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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DÍA DIECIOCHO 

EN EL SAGRADO CORAZÓN: HALLAREMOS LA MEJOR HONRA 

Se llaman ilustres y honrados según el mundo, los que obtienen por sus merecimientos o por su fortuna el favor de los personajes famosos y tienen libre entrada y valioso influjo en los palacios de los poderosos. A tales personas se los mira generalmente, con admiración mezclada de secreta envidia: más que por sus riquezas y poderío se les señala por la importancia que rodea su nombre; por el esplendor en que viven sus familias; por la consideración y respeto que les tienen sus conciudadanos… 

Y no obstante, ¡Qué fugaz y pasajera es esta gloria humana, qué fácilmente se cambia en olvido y quizá en espantosa desgracia! Llena está la historia de esas catástrofes de la humana vanidad; más de una vez se han tocado en un mismo día los extremos de la mayor elevación y de la mayor ignominia; el trono ayer y hoy el cadalso. 

   No es tal la gloria y el honor que a sus servidores concede el Sagrado Corazón de Jesús. Los predilectos y favoritos de este generoso Rey no pierden nunca la Gracia Real, si no renuncian a ella espontáneamente con un voluntario apartamiento.

Son admitidos a su más dulce intimidad y poseen cerca de Él la más absoluta influencia. De su recomendación pueden servirse para alcanzar del Padre cuanto les fuera conveniente para sí o para sus hermanos; ni se mostró más blando y generoso con los suyos aquel antiguo José, de lo que con nosotros quiere mostrarse nuestro hermano mayor Jesucristo.

A los que se hayan sometido fielmente a Él en vida, les promete el asiento junto a sí para juzgar al mundo en el supremo tribunal. A los que por suyo le hayan tenido acá entre los hombres, les promete Él reconocerles por suyos ante su Padre Celestial. 

   Medítese unos minutos.  

II 

   Si ambicionas gloria y honores y real preferencia, alma mía, ambiciona ésta que sólo puede darte el Sagrado Corazón. Oye lo que dijo a sus discípulos y en ellos a todos nosotros: “Ya no os llamo siervos; porque el siervo ignora lo que hace su señor; a vosotros os llamo amigos; porque os dí a conocer todo lo que oí de mi Padre”. ¿Qué príncipe de la tierra habló jamás así a un súbdito a quien quisiese honrar? 

   Así lo reconozco, Jesús mío y por esto en adelante no quiero ya otra gloria ni otro honor que los que resultan de servirte a Ti. Guárdense los reyes sus palacios, los notables su codiciado influjo, los poderosos los obsequios con que honran a sus amigos. Ténganse estos engañosos favores, que tan caros se compran y tan fácilmente se pierden. 

   No excitará ya mi codicia el brillo de los lujosos vestidos, de los elevados puestos, del ilustre renombre, de la fama popular incierta y veleidosa.  

   ¡Oh Jesús mío! Quien vive como Tú alcanza el mayor favor: quien puede llamarse tuyo, adquiere el más distinguido título de honor. Ni más deseo, ni quiero pasar por menos. Sea ésta mi principal nobleza. La cruz, la herida de la lanza y la corona de espinas que muestras en tu Corazón: He aquí mis blasones, únicos que me han de dar a conocer en el juicio por servidor de tu palacio. Ambicioso soy, Jesús mío y no me contento con menos que con reinar junto a Ti en la gloria que preparas a tus escogidos. Dame cada día más de esos verdaderos honores, y has que los alcance un día en tu reino celestial. 

   Medítese, y pídase la gracia particular.

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ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven.

¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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N39 CONSAGRACIÓN AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS


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Durante los próximos treinta días, deberemos hacerlo diariamente con una meditación diferente. Esto nos santificará, nos protegerá y nos fortalecerá. Y junto con el Santo Rosario; nos volverá capaces de responder amorosa y sabiamente a todo lo que se nos viene encima y para que podamos seguir siendo Luz para los que amamos y deseamos ver protegidos en Dios.

ÉSTE ES EL CORAZÓN QUE HA SANGRADO  POR TI Y POR TODA LA HUMANIDAD

JESÚS - SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - SacredHeartofJesus-4

3.08.2001

La paz esté contigo. Amada Mía, dime estas palabras en Mi Fiesta: 

Atráeme, Amado mío, tras Tus Pasos, que exhalan un dulce perfume de mirra. Condúceme de la mano hasta Tu Cámara1 Rey mío, donde oiré en privado Tu regia Voz. Ilumina mi rostro con Tu sonrisa, oh Amante de la humanidad. Que Tu mirada de tierno amor, una mirada que supera a todas y que transciende todo sentido, se pose sobre mí.

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Si alguna vez Te fallé, o siquiera un solo instante Te hice levantar una ceja a causa de mi fragilidad, imploro a Tu Sacratísimo Corazón que tenga compasión de mí. Tú tienes el poder sobre la vida y la muerte, y ahora vengo a Ti para hallar mi refugio en Tu Sagrado Corazón, donde se encuentra la Vida y el descanso sempiterno”

Mira, éste es el Corazón que ha sangrado por ti y por toda la humanidad.

Éste es el Corazón del consuelo y de la misericordia. Este es el Corazón que te ha favorecido. Quienquiera que adore este Corazón será cubierto con el velo de la Sabiduría, que embellecerá vuestra alma para entrar, así adornada, en la semejanza de Mí Mismo.

¿Puedes decirme, hija, dónde naciste?

Nací en Tu Sagrado Corazón. 2

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¡Sí! Tú naciste en Mi Sagrado Corazón. Todos los que Me pertenecen han nacido en Mi Corazón. 

¿No has leído: Él clamará hacia Mí: ‘¡Tú eres mi Padre, mi Dios, la Roca de mi salvación!’. Así pues, le haré Mi primogénito, el más elevado de los reyes de la tierra”, puesto que su nobleza le vendrá del Rey de reyes y porque vivirá en las alturas entre los que Yo he deificado por Mi Divinidad. Los reyes de la tierra pertenecen a los elementos de la tierra, pero los que han nacido de Mí, tendrán un dominio superior en el cielo. La gente corriente es un mero soplo de viento. La gente importante, una ilusión. Pon juntas a ambas en la balanza y son un soplo de viento. 3

Por lo tanto, decid a vuestra alma Mis bienamados: “Descansa sólo en Dios, pues Él es la única fuente de tu esperanza”.

Que vuestro corazón exulte y vuestra alma se renueve

porque en estos tiempos estoy derramando Mis gracias sobre la humanidad, como nunca antes en la historia. Ic.

1 El Sagrado Corazón 2 El Espíritu del Señor me dio estas palabras… 3 Sal 62, 9

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CONSAGRACIÓN AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS

ACTO DE CONTRICIÓN

¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estás vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tienes en vuestra Presencia, pidiendo perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, ¡Oh Buen Jesús! haberte ofendido; por ser Vos tan Bueno que no mereces tal ingratitud. Concédenos luz y gracia para meditar tus virtudes y formar según ellas, nuestro pobre corazón. Amén.

DÍA TRECE

EN EL SAGRADO CORAZÓN: HALLAREMOS EL MÁS PRECIADO TESORO 

Se cansan los hombres y se exponen a gravísimos peligros, para adquirirse una fortuna. Atraviesan mares, desafían climas; todo les parece poco, si pueden hacerse con un puñado de oro para pasar mejor esta miserable vida. ¡Cuántos, no obstante, ven defraudadas sus esperanzas! Y aún cuando consigan verse llenos de riquezas, ¿Acaso dan éstas, paz y felicidad a su corazón? Al revés, porque el temor de perderlas o la tristeza de tener que abandonarlas con la muerte, bastan para turbar la alegría de su posesión. 

 Alma mía, no busques con loco afán estas riquezas perecederas. Sea tu mejor riqueza el Sagrado Corazón de Jesús. He aquí un tesoro que sin gran esfuerzo puedes alcanzar. No has de emprender para ganarlo, largos viajes; ni costosos trabajos, ni difíciles industrias, ni luchar con los elementos, ni arriesgar la salud o la existencia. Todo esto lo hacen los hombres por el oro y la plata de este mundo. Nada de esto exige de ti el Sagrado Corazón de Jesús. Le tienes cerca; está a tu mano. Él mismo se te ofrece y convida. Sólo debes querer ser rica, con las riquezas de éste para dejarse poseer con toda seguridad.  

¿Deseas, alma mía, esta brillante fortuna? ¿Te decides a querer ser rica con las riquezas de este Sagrado Corazón? 

Medítese unos minutos.

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 II 

¡Oh vanas riquezas del mundo, que tantas veces han excitado mi codicia! ¡Oh mezquinos tesoros de oro y plata, hechos de lodo y basura, en los cuales suele poner el hombre su corazón! ¿Qué son en comparación de las riquezas. eternas de ese Corazón Divino, tesoro de los bienaventurados y garantía de toda su felicidad? ¡Qué necios son los hombres que se desviven por alcanzarlos, sabiendo que van a morir… y que los han de dejar apenas hayan empezado a poseeros! 

¡Oh Señor, que eres la verdadera riqueza de tus elegidos! No quiero otra cosa que a Ti, ni busco mejor tesoro. Estoy seguro de que si llego a poseerte, ni ladrones, ni adversidades, ni la muerte misma me han de separar de Ti. Los poderosos del mundo tienen suntuosos palacios; a mí me basta un asilo en el Nido Amoroso de tu Corazón. Se cubren con galas y joyas de gran precio; yo sólo quiero para mi alma las joyas de tu gracia. Se gozan ellos en espléndidos banquetes y ruidosas músicas; a mí me basta saborear los inefables consuelos de Tu Amor. 

¡Oh Señor, Riqueza Inagotable! ¡Qué pobre es el corazón que no te posee, aunque posea todos los bienes de la. tierra!  

Medítese y pídase la gracia particular.

Parábola del tesoro escondido (1)

ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven. 

   ¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén. 

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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DÍA CATORCE

  EN EL SAGRADO CORAZÓN: HALLAREMOS LA MÁS FIRME ESPERANZA  

Vanas son las esperanzas del mundo y desgraciado quien fía en ellas. Pasa la juventud, se cambia la fortuna, caen las ilusiones, se entibia la amistad; NADA queda en pie de cuanto parece algunas veces halagar al hombre en su breve paso sobre la tierra. 

   Y sin embargo, el pobre corazón humano necesita algo firme y permanente a que arrimarse; para no caer en los horrores de la desesperación. ¿En qué podrá fijar su esperanza? ¡Ah! Todo se pasa, ha dicho Santa Teresa de Jesús. Todo se pasa, es verdad. Pero Dios no se muda. He aquí, el centro fijo en que podemos colocar nuestras esperanzas los que deseamos colocarlas en algo seguro e inmutable. 

   ¡Oh Corazón Divino de mi amadísimo Jesús! ¡Todo se escapa y desaparece a nuestro amor, dejándonos vacíos y desolados! Sólo Tú permaneces eternamente como faro de luz y norte resplandeciente, para el corazón que te ama. ¡Que me falte todo Dios mío; pero que no me faltes Tú! ¡En Ti pongo mi esperanza y no seré nunca defraudado. 

   Medítese unos minutos. 

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II 

   ¡Oh vida humana llena cada día de tantos y tan crueles desengaños! ¡Oh alma mía, que en tantos objetos has querido cifrar tu felicidad, sin que hayan logrado calmar tus ansias! ¡Oh pobre mortal! que eres como hoja seca que el viento arremolina y agita, buscando en todo la dicha y no hallándola en ninguna de las cosas creadas! 

   ¡Fíjate aquí y detente! Ahonda aquí tus raíces en el amor de tu buen Jesús, Único que puede calmar tu amoroso anhelo, Único que no defraudará tus esperanzas. Pobre barquillo, siempre llevado acá y allá por las olas… y siempre con el Abismo bajo los pies temiendo el naufragio! Echa aquí tus anclas si quieres hallar puerto seguro, donde algo puedas reposar y rehacerte de las fatigas de tu azarosa navegación. ¡Paloma cansada de volar por todas partes, sin hallar donde fijar los pies! Éntra por la abertura de esa Arca, que te espera para ofrecerte asilo seguro contra todas las borrascas. 

   ¡Corazón de Jesús! Sé todo para mí, pues de Ti lo espera todo mi afligido corazón. Promesas seductoras del siglo, que,tantas veces han engañado mi alma, yo las miro por lo que son: polvo, nada. ¿Qué puede prometer quien pone sus esperanzas en el polvo y en la nada? 

   ¡Oh Dios de cielos y tierra! ¡Qué sosegado descanso alcanza el que todo lo espera de Ti y nada fuera de Ti! 

   Medítese, y pídase la gracia particular.

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ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu Adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven.

¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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DÍA QUINCE

EN EL SAGRADO CORAZÓN: HALLAREMOS LA MÁS AMOROSA FORTALEZA 

En nada se conoce tanto la profunda miseria del hombre como en su debilidad. Nuestra alma ha quedado después de la culpa original, tan débil y endeble; que cualquier esfuerzo del Enemigo basta para derribarla, si no tiene al lado una Fuerza Superior que la sostenga. Puede asimismo tan poco para obrar el bien, que cualquier leve dificultad la acobarda y arredra. ¿Quieres ser fuerte en medio de esta debilidad? Acude a buscar la fortaleza en el Sagrado Corazón de Jesús. 

Allí fueron a buscarla los Santos, criaturas débiles y de carne ruin y débil como la nuestra. Y gracias a eso fueron fuertes y obraron maravillas. Recorramos la historia de la Iglesia y veremos a delicadas jóvenes y a pobres ancianos, burlarse de todo el Poder de los enemigos de Cristo. Y hacerse superiores a los halagos, a los tormentos y a la muerte. Los claustros y los desiertos, la vida doméstica y las mismas cortes y campamentos; están llenos de hombres y mujeres que en la flor de su edad y en medio de todas las seducciones, son fuertes para renunciar a todo y seguir a Jesucristo, hasta elevarse a la mayor dignidad. 

¡Alma mía! Nada hicieron ellos que no lo puedas tú, si te procuras los mismos auxilios. 

¿Dónde Se hallan éstos? Acude al Sagrado Corazón. 


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 Medítese unos minutos. 

II 

Eres débil y frágil, alma mía, porque quieres. Sí, porque quieres. ¿Qué disculpa tendría el niño, que no pudiese levantarse del suelo, por no querer alargar su mano a la que le tiende su buena madre? Por eso son frecuentes tus caídas y tropiezos, por eso sientes abatimiento y desconfianza ante la más pequeña dificultad. ¡Quizás para mayor desgracia has presumido algo de tu propio valer y con necia arrogancia has creído poder prescindir de todo amparo!  

 Acude alma mía a Dios, tu ayudador y poderoso auxilio… Y estás salvada. Nada podrán contra ti los más fieros enemigos; nada las más borrascosas pasiones. Sentirás agilidad, ligereza, facilidad para toda obra buena y para todo costoso sacrificio. 

¡Oh Corazón de Jesús, fortaleza de los débiles y caídos! Mi corazón anda de continuo desalentado y acude a Vos para que lo sostengas.

San GermánicoDame la mano Señor, como la diste a tantos que por Ti se levantaron del lodo y subieron a la cumbre de la virtud. Como la diste a Santa Magdalena, a San Pablo, a San Agustín. 

 ¿Qué podría el más valeroso, si Tú lo abandonases? Pero ¿Qué no podrá el más débil si Tú le fortaleces?  ¡Oh Dios mío, fortaleza mía. Hazme fuerte contigo, para contigo reinar eternamente victorioso.

Medítese, y pídase la gracia particular.

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 ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven.

¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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N38 CONSAGRACIÓN AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS


0MI%20CORAZON[3]

Durante los próximos treinta días, deberemos hacerlo diariamente con una meditación diferente. Esto nos santificará, nos protegerá y nos fortalecerá. Y junto con el Santo Rosario; nos volverá capaces de responder amorosa y sabiamente a todo lo que se nos viene encima y para que podamos seguir siendo Luz para los que amamos y deseamos ver protegidos en Dios.

ÉSTE ES EL CORAZÓN QUE HA SANGRADO  POR TI Y POR TODA LA HUMANIDAD

JESÚS - SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS - SacredHeartofJesus-4

3.08.2001

La paz esté contigo. Amada Mía, dime estas palabras en Mi Fiesta: 

Atráeme, Amado mío, tras Tus Pasos, que exhalan un dulce perfume de mirra. Condúceme de la mano hasta Tu Cámara1 Rey mío, donde oiré en privado Tu regia Voz. Ilumina mi rostro con Tu sonrisa, oh Amante de la humanidad. Que Tu mirada de tierno amor, una mirada que supera a todas y que transciende todo sentido, se pose sobre mí.

cristo_providencia

Si alguna vez Te fallé, o siquiera un solo instante Te hice levantar una ceja a causa de mi fragilidad, imploro a Tu Sacratísimo Corazón que tenga compasión de mí. Tú tienes el poder sobre la vida y la muerte, y ahora vengo a Ti para hallar mi refugio en Tu Sagrado Corazón, donde se encuentra la Vida y el descanso sempiterno”

Mira, éste es el Corazón que ha sangrado por ti y por toda la humanidad.

Éste es el Corazón del consuelo y de la misericordia. Este es el Corazón que te ha favorecido. Quienquiera que adore este Corazón será cubierto con el velo de la Sabiduría, que embellecerá vuestra alma para entrar, así adornada, en la semejanza de Mí Mismo.

¿Puedes decirme, hija, dónde naciste?

Nací en Tu Sagrado Corazón. 2

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¡Sí! Tú naciste en Mi Sagrado Corazón. Todos los que Me pertenecen han nacido en Mi Corazón. 

¿No has leído: Él clamará hacia Mí: ‘¡Tú eres mi Padre, mi Dios, la Roca de mi salvación!’. Así pues, le haré Mi primogénito, el más elevado de los reyes de la tierra”, puesto que su nobleza le vendrá del Rey de reyes y porque vivirá en las alturas entre los que Yo he deificado por Mi Divinidad. Los reyes de la tierra pertenecen a los elementos de la tierra, pero los que han nacido de Mí, tendrán un dominio superior en el cielo. La gente corriente es un mero soplo de viento. La gente importante, una ilusión. Pon juntas a ambas en la balanza y son un soplo de viento. 3

Por lo tanto, decid a vuestra alma Mis bienamados: “Descansa sólo en Dios, pues Él es la única fuente de tu esperanza”.

Que vuestro corazón exulte y vuestra alma se renueve

porque en estos tiempos estoy derramando Mis gracias sobre la humanidad, como nunca antes en la historia. Ic.

1 El Sagrado Corazón 2 El Espíritu del Señor me dio estas palabras… 3 Sal 62, 9

http://www.tlig.org/spmsg/spm692.html

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CONSAGRACIÓN AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS

ACTO DE CONTRICIÓN

¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estás vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tienes en vuestra Presencia, pidiendo perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, ¡Oh Buen Jesús! haberte ofendido; por ser Vos tan Bueno que no mereces tal ingratitud. Concédenos luz y gracia para meditar tus virtudes y formar según ellas, nuestro pobre corazón. Amén.

DÍA DIEZ

EN EL SAGRADO CORAZÓN: HALLAREMOS EL MEJOR CONSUELO

El pecado ha hecho de este mundo, que debía ser un paraíso anticipado; un verdadero valle de lágrimas. Las espinas con que a cada paso tropezamos, nos punzan dolorosamente y nos arrancan frecuentes gemidos. Así es que nada necesita tanto el hombre durante esta vida mortal, como de consuelo. Consuelo necesitamos de los contratiempos de la fortuna; en los dolores de la enfermedad, en la pérdida de los que amamos, en las dudas de la conciencia y en todos los momentos de la vida… Y en el muy crítico y angustioso de nuestro último trance.  

   ¿Dónde mejor podemos buscar este consuelo que en el muy dulce y consolador Corazón de Jesús? ¿No han salido de él aquellas tan suaves y amorosas palabras: “Venid a Mí todos los que andáis cansados y agobiados y Yo os aliviaré”?

   ¡Oh buen Jesús! ¡Oh único verdadero Consuelo de los corazones angustiados! ¿A quién iremos sino a Ti, en nuestras horas de amargura y desasosiego? Cuando los intereses mundanos no aprovechan; cuando los amigos se alejan; cuando las fuerzas faltan, ¿A quién acudiremos sino a Ti, Fuente inagotable de todo consuelo?  

   Medítese unos minutos. 

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II 

   Y no obstante alma mía, es Jesús el último a quien acudes en tus horas de tribulación. Primero son para ti los amigos de la tierra, que ese amabilísimo Amigo del cielo. Primero buscas un desahogo en el pasatiempo mundano, que en la dulce intimidad del Sagrario; donde te espera este Misericordiosísimo y compasivo Consolador. 

   Dime, ¿No llevas ya bastantes desengaños? ¿Qué herida de las tuyas o qué dolor te ha calmado el mundo? ¿Qué bálsamo has encontrado en él para endulzar las amarguras de la adversidad? ¿No ves que el mundo no gusta de consolar a los que padecen; sino de adular a los dichosos? ¿Qué vas a buscar tú que padeces, en ese mundo que no te ha de comprender? Sólo hay un asilo seguro para los corazones heridos… Y es el Herido Corazón de Jesús.  

   ¡Oh Señor!, a tu Corazón me acojo yo, como al regazo de una madre amorosa; para que me abrigues en él con tu calor. Y me defiendas y me consueles. Solamente Tú tienes consuelo para nuestro pobre corazón. 

   Alejaos, humanas consolaciones; vanas, inconstantes, mentirosas. Sois como una copa de licor cuyos bordes son dulces; pero en cuyo fondo sólo se beben las heces amargas del desengaño. A Ti Señor, únicamente busco. En tu Corazón entro… Y allí quiero permanecer. ¡Oh Dios de todo consuelo! En Ti y sólo en Ti, espera hallarlo mi desconsolado corazón. 

   Medítese y pídase la gracia particular.

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ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven. 

   ¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén. 

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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DÍA ONCE 

EN EL SAGRADO CORAZÓN: HALLAREMOS EL MÁS FIEL AMIGO

Para nosotros la amistad es una de las más apremiantes exigencias y a la vez, una de las más dulces satisfacciones del corazón humano. Nuestro corazón necesita comunicarse a otro; así en sus alegrías como en sus tristezas. Y esta comunicación afectuosa se llama amistad. 

¿Quieres una amistad verdadera? Ten por amigo al Sagrado Corazón de Jesús. A ningún otro corazón podemos arrimarnos con más cierta seguridad de ser correspondidos. Es Amigo constante que no abandona, si no es primeramente abandonado. No es como los amigos del mundo; que sólo te sirven en la prosperidad y que te olvidan en la aflicción.

La amistad del Corazón de Jesús es firme para los que le aman, hasta la muerte y más allá de la muerte. 

    Él velará como Fiel Amigo junto a tu lecho de agonía. Y será tu fiador en la Presencia del Supremo Juez. Busquemos pues, esta Amistad Única; que no puede resultar mentirosa.

Sí, Jesús mío, admíteme en el número de los amigos de tu Corazón. 

   Medítese unos minutos. 

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II 

   Muchos amigos has tenido alma mía, en este mundo… O muchos por lo menos se te han llamado tales. ¿Lo han sido de veras? ¡Ah! ¡Que nunca lo han sido para ti como promete serlo el Corazón de Jesús! 

   Los amigos del mundo encubren muchas veces bajo halagüeñas palabras, la frialdad o quizás las miras interesadas. Son inconstantes, mudables, egoístas. Los más firmes no pueden resistir a la separación forzosa que impone la muerte. ¿Quién fiará su corazón a tan vanas amistades? 

   No así Tú, Dulcísimo Jesús; amor mío, amigo mío. Y no obstante, ¡Cuán pocos son tus amigos! ¡El mundo tiene concurridos a todas horas sus centros de disipación y de maldades! ¡Y Tú encuentras apenas quien alrededor del Sagrario te haga amorosa compañía! 

  Quiero ser de estos pocos ¡Oh Divino Jesús! Para hacerme digno de tu Amistad. Quiero darte frecuente conversación, ya que tus delicias mayores son tenerlas con nuestras almas. ¡Oh mi Jesús! ¡Oh mi Dios! ¡Oh mi Amigo! Seamos los dos, amigos para siempre… Y no se acabe nunca ni con la muerte, tan dulce amistad. ¡Ayúdame Señor a seguirte!…  

   Medítese y pídase la gracia particular.

LA RESURRECCIÓN NECESITA LA PASIÓN

LA RESURRECCIÓN NECESITA LA PASIÓN

ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu Adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven.

¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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DÍA DOCE 

EN EL SAGRADO CORAZÓN: HALLAREMOS EL MÁS SEGURO MAESTRO

Consideremos hoy bajo este punto de vista el Sagrado Corazón de Jesús. A peso de oro y a costa de largos viajes, buscan los hombres para sí, aventajados maestros… Y tienen por gran honor y gran dicha hacerse discípulos suyos y aprender de sus labios ciencias humanas. A menos costa y con menos fatiga; podemos nosotros encontrar en el Sagrado Corazón de Jesús el más seguro Maestro.  

 Dos clases de lecciones nos da este Divino Preceptor: unas exteriores, por medio de la voz de la Iglesia; otras interiores, por medio de su secreta inspiración. ¿Y qué enseña? Grandes verdades; máximas de vida eterna; consejos de salvación; prudencia toda celestial. Adoctrinados por este Maestro Divino se han visto en la Iglesia de Dios, hombres y mujeres sin letras, admirar y confundir a los sabios. Y dejar a sus descendientes, monumentos de profunda ciencia interior; no adquirida en las escuelas. Sino en el trato y familiaridad con este Sagrado Corazón. 

   ¡Oh Maestro de Verdad! ¡Oh Libro siempre abierto para quien desea penetrar sus secretos! ¡Oh Cátedra Santa, donde ni Moisés ni los profetas, ni los filósofos; sino el Mismo Dios, dicta lecciones de Verdad a los discípulos de su Corazón! 

 Abre Señor el mío; para que reciba dócil tan Divinas Enseñanzas… Y las siga y las practique con toda fidelidad. 

Medítese unos minutos. 

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II 

  ¿A quién has escuchado hasta hoy, alma mía? A maestros de seductoras palabras que te han guiado por caminos de perdición. 

   Han sido tus maestros: el mundo con sus necias máximas. Las pasiones con su maligna sugestión. La vanidad, el amor propio, la ira y demás apetitos desordenados. Estas lecciones he escuchado, Jesús mío… Y estas me han hecho permanecer sordo a los suaves consejos de tu Ley.  

Habla ahora, Señor. Habla, Divino Maestro; que tu fiel discípulo te escucha. Habla a lo íntimo de mi corazón desde las profundidades del tuyo. Que oiga yo tu dulce Voz y aprenda de ella los secretos de la vida eterna, que nadie más me puede enseñar. Sordo quiero ser en adelante a todos los que hasta hoy me han seducido o engañado. 

   ¡Oh Maestro Divino! ¡Admíteme en la Escuela de tu Corazón, de donde han salido tantos y tan aprovechados discípulos! Soy ignorante como un niño, hazte cargo de mi ignorancia. Compadécete de mi cortedad. No quiero por maestro más que a Ti: enséñame Maestro mío, a hacer siempre tu Santa Voluntad. 

   Medítese y pídase la gracia particular.

HOMBRE DE POCA FE

HOMBRE DE POCA FE

ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven.

¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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N37 CONSAGRACIÓN AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS


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Durante los próximos treinta días, deberemos hacerlo diariamente con una meditación diferente. Esto nos santificará, nos protegerá y nos fortalecerá. Y junto con el Santo Rosario; nos volverá capaces de responder amorosa y sabiamente a todo lo que se nos viene encima y para que podamos seguir siendo Luz para los que amamos y deseamos ver protegidos en Dios.

ÉSTE ES EL CORAZÓN QUE HA SANGRADO  POR TI Y POR TODA LA HUMANIDAD

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3.08.2001

La paz esté contigo. Amada Mía, dime estas palabras en Mi Fiesta: 

Atráeme, Amado mío, tras Tus Pasos, que exhalan un dulce perfume de mirra. Condúceme de la mano hasta Tu Cámara1 Rey mío, donde oiré en privado Tu regia Voz. Ilumina mi rostro con Tu sonrisa, oh Amante de la humanidad. Que Tu mirada de tierno amor, una mirada que supera a todas y que transciende todo sentido, se pose sobre mí.

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Si alguna vez Te fallé, o siquiera un solo instante Te hice levantar una ceja a causa de mi fragilidad, imploro a Tu Sacratísimo Corazón que tenga compasión de mí. Tú tienes el poder sobre la vida y la muerte, y ahora vengo a Ti para hallar mi refugio en Tu Sagrado Corazón, donde se encuentra la Vida y el descanso sempiterno”

Mira, éste es el Corazón que ha sangrado por ti y por toda la humanidad.

Éste es el Corazón del consuelo y de la misericordia. Este es el Corazón que te ha favorecido. Quienquiera que adore este Corazón será cubierto con el velo de la Sabiduría, que embellecerá vuestra alma para entrar, así adornada, en la semejanza de Mí Mismo.

¿Puedes decirme, hija, dónde naciste?

Nací en Tu Sagrado Corazón. 2

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¡Sí! Tú naciste en Mi Sagrado Corazón. Todos los que Me pertenecen han nacido en Mi Corazón. 

¿No has leído: Él clamará hacia Mí: ‘¡Tú eres mi Padre, mi Dios, la Roca de mi salvación!’. Así pues, le haré Mi primogénito, el más elevado de los reyes de la tierra”, puesto que su nobleza le vendrá del Rey de reyes y porque vivirá en las alturas entre los que Yo he deificado por Mi Divinidad. Los reyes de la tierra pertenecen a los elementos de la tierra, pero los que han nacido de Mí, tendrán un dominio superior en el cielo. La gente corriente es un mero soplo de viento. La gente importante, una ilusión. Pon juntas a ambas en la balanza y son un soplo de viento. 3

Por lo tanto, decid a vuestra alma Mis bienamados: “Descansa sólo en Dios, pues Él es la única fuente de tu esperanza”.

Que vuestro corazón exulte y vuestra alma se renueve

porque en estos tiempos estoy derramando Mis gracias sobre la humanidad, como nunca antes en la historia. Ic.

1 El Sagrado Corazón 2 El Espíritu del Señor me dio estas palabras… 3 Sal 62, 9

http://www.tlig.org/spmsg/spm692.html

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CONSAGRACIÓN AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS

ACTO DE CONTRICIÓN

¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estás vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tienes en vuestra Presencia, pidiendo perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, ¡Oh Buen Jesús! haberte ofendido; por ser Vos tan Bueno que no mereces tal ingratitud. Concédenos luz y gracia para meditar tus virtudes y formar según ellas, nuestro pobre corazón. Amén.

DÍA SIETE

EL SAGRADO CORAZÓN: MODELO DE CELO

Será hoy objeto de nuestra meditación el celo del Sagrado Corazón de Jesús. Se entiende por celo, un deseo ardiente de la gloria de Dios y de la salvación de las alma. Y una actividad siempre en movimiento para conseguir esos objetivos. ¿Quién podrá debidamente ponderar cuáles fueron este deseo y esta actividad en el Sagrado Corazón de Jesús?

Un solo pensamiento era el suyo, uno solo el que le hacía palpitar noche y día: glorificar al Padre celestial y salvar al mundo. Si predica; si obra milagros; si anda a pie largas jornadas; si toma parte en los banquetes de los pecadores; si se transfigura glorioso en el Tabor o se deja aplastar como un gusano por sus enemigos; si muere por fin o si Resucita.

Todo obedece a un mismo plan. Todo tiene por blanco glorificar a Dios y salvar al hombre. 

El celo por esa empresa le tenía siempre inquieto y extasiado. Y le hacía hablar de sus próximos sufrimientos como de gloriosos triunfos. Al dirigirse a Jerusalén la última vez para ser allí preso y crucificado; se admiraban los discípulos de que llevase el paso más  apresurado que de costumbre.

Era su celo ardiente que le abstraía de Sí, a la realización de sus constantes deseos.

   Medítese unos minutos.

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II

   ¡Cómo contrasta esa actividad ardorosa del Corazón de Jesús con la frialdad ordinaria del mío!

¡Ah! Es verdad. También el mío se mueve, se agita, se acalora, se enciende; pero ¿Es por la gloria de Dios? ¿Es por el bien de mis hermanos? ¿O es al contrario?, ¿Por viles intereses del momento, por sutiles Puntos de honra; por miserables competencias del amor propio? ¡Ah! ¡Que el celo que me devora no es tal vez sino ambición, codicia, vanidad… esto es: el celo del mundo!

   ¿Qué hago en efecto, por la honra divina? ¿Cómo siento sus injurias? ¿Cómo me esfuerzo en evitarlas o siquiera en repararlas? Si estuviesen tan amenazados mis intereses como lo están siempre los de Dios, ¿Estaría tan tranquilo y sosegado como estoy ahora en presencia de la guerra impía que se le hace? ¡Ojalá no sea yo de aquellos mismos que con su flojedad y malos ejemplos, contribuyen a esa deshonra de la Religión y ruina de las almas!

   ¡Oh Señor! Dame una chispa… Sólo una chispa de ese fuego abrasador que consumió tu Corazón. Dámela para que experimente como Tú la pasión de tu celo. Quiero ser Apóstol de tu gloria y de tu Nombre, en la medida que lo permitan mis fuerzas y condición. Con mi conversación, con mi porte exterior, con mi influencia, con mis relaciones, con mi dinero, con mi oración; procuraré trabajar cuanto pueda, para que seas cada día más honrado y glorificado.

Medítese y pídase la gracia particular.

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ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven. 

   ¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén. 

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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DÍA OCHO 

EL SAGRADO CORAZÓN: MODELO DE RECOGIMIENTO   Y MODESTIA 

Qué ves alma cristiana, en la figura exterior de tu Divino Jesús? Ves el retrato más acabado del recogimiento y de la modestia cristiana. Mírale bien y aprende de Él cómo has de ser en tu porte y maneras; si quieres hasta en eso llevar el Sello del Sagrado Corazón. 

   Su voz es quieta y sumisa, sus palabras prudentes y pocas, Su andar grave y mesurado, su mirada recogida y bondadosa.

El semblante de Jesús era tal, que inspiraba sentimientos de virtud a quien lo contemplaba… Y era imposible verlo interiormente mejorado. 

   Sus enemigos nunca pudieron tacharle de ligereza y desenvoltura. Los que sin cesar buscaban atraparle en la palabra, jamás pudieron echarle en rostro una que fuese inconveniente.

Su alegría era tan edificante como su austeridad. Nadie le oyó ruidosas carcajadas, ni le vio desacompasados movimientos. Todo su exterior era el reflejo de orden, paz, igualdad y armonía en su divino interior. 

   Dame a conocer ¡Oh dulce Jesús! los suaves encantos de esta celestial virtud. 

   Medítese unos minutos. 

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II 

   El rostro y los ademanes son el espejo de lo que pasa en el corazón. Por eso llevo retratados en ellos, la disipación y el desorden del mío. 

   ¿Soy cristiano o pagano? ¿Sirvo a Dios o al mundo su enemigo? Nadie creería lo primero, sino más bien lo segundo, oyendo tal vez mis conversaciones, mirando mi modo de vestir, observando mis actitudes. 

   ¿A qué tengo dedicados mis sentidos sino a culpables o por lo menos peligrosas tonterías? ¿Qué ley pongo a mis ojos; para que no tropiecen con mil escollos para la honestidad? ¿Qué freno aplico a mi lengua; para que no hiera la reputación ajena o no se deslice en mil y mil superfluidades? ¿Qué muro he puesto a mis oídos; para que no se vayan tras la curiosidad y mundanos pasatiempos?

¡Ah! Que estos dones que se me han dado para servir con ellos a Dios y al prójimo; sólo los empleo yo para que se me rinda y esclavice el mundo, con todas sus vanidades.  

   ¡Pobre corazón mío abierto así, sin el muro de la modestia a todos los embates del enemigo! ¡Pobre corazón expuesto así por mi culpa; a todas las oleadas de este mar de corrupción! 

   Rodéalo Señor de esta preciosa virtud, como de fortísima muralla; para que sea plaza cerrada e inexpugnable donde sólo entres Tú y nunca jamás tu Enemigo. 

   Medítese, y pídase la gracia particular.

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ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven. 

   ¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén. 

Rezar tres veces:

PATER NOSTERqui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

Sta Margarita Marìa de ALACOQUE

DÍA NUEVE 

EL SAGRADO CORAZÓN: MODELO DE DESPRENDIMIENTO 

 

La virtud que quiere enseñarte hoy alma mía, el Sagrado Corazón de Jesús; es la muy heroica del Desprendimiento.

Tan desprendido de todo lo humano estuvo el Sagrado Corazón; que nada ejercía sobre Él peso, ni influencia alguna; como no fuese la Voluntad de su Padre Celestial. 

   Estuvo desprendido de todo interés material; hasta el punto de nacer privado de todo: en una cueva… Y morir desnudo de todo, en la Cruz. Y en el intermedio de su vida, nunca tuvo cosa que llamase suya. Las limosnas que le daba la piedad de los fieles; las devolvía Él a los pobres o las depositaba en poder de sus discípulos. 

   En cuanto a los afectos de sangre; ninguno de ellos obstaculizó para nada la libertad y desprendimiento del Adorable Corazón de Jesús. Niño aún, deja a su Madre y a San José. Y se separa por tres días de su dulce compañía. Y si éstos se atreven a formular una queja , les dice: “¿No sabéis que a Mí me toca atender primero a las cosas de mi Padre Celestial?”. 

    ¡Oh sublime libertad de espíritu! ¡Oh total desprendimiento de los lazos humanos! ¡Oh soberana independencia del corazón entregado únicamente a Dios! 

   Medítese unos minutos. 

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II 

    No es así ¡Oh Jesús mío! mi pobre corazón, esclavo de tantos señores y atado a tan miserables cadenas, que de todas partes detienen su vuelo hacia Dios. 

   Me ata el amor a los bienes temporales; me ata el ansia por las comodidades de mi persona; me ata el afecto exagerado a los amigos. Mi corazón ha echado tan profundas raíces en esta tierra vil que le rodea, que no sabe vivir sino con ella y por ella. Y así como la planta se nutre y forma de los jugos que bebe del suelo por medio de sus raíces, así mi corazón vive y se nutre sólo de la miseria del mundo por medio de los mil y un afectos que le tienen atado a él. 

  Desarraiga, Jesús mío, mi alma de esta tierra de pecado, donde no crece, ni florece como debiera sólo para Ti. Que yo viva en este mundo sólo corporalmente, pero viva espiritualmente fuera de él. No me llenen afectos humanos a mí, que estoy llamado a poseer un objeto divino. Haz que encuentre amargura y desabrimiento en todo lo que no seas Tú, para que no se pegue mi corazón más que a Ti. 

   Si contigo tan sólo he de reinar eternamente, ¿Cómo soy tan fácil en entregar mi corazón a esas tristes criaturas que tan pronto voy a abandonar? 

   Medítese, y pídase la gracia particular.

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ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven.

¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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N36 CONSAGRACIÓN AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS


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Durante los próximos treinta días, deberemos hacerlo diariamente con una meditación diferente. Esto nos santificará, nos protegerá y nos fortalecerá. Y junto con el Santo Rosario; nos volverá capaces de responder amorosa y sabiamente a todo lo que se nos viene encima y para que podamos seguir siendo Luz para los que amamos y deseamos ver protegidos en Dios.

ÉSTE ES EL CORAZÓN QUE HA SANGRADO  POR TI Y POR TODA LA HUMANIDAD

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3.08.2001

La paz esté contigo. Amada Mía, dime estas palabras en Mi Fiesta: 

Atráeme, Amado mío, tras Tus Pasos, que exhalan un dulce perfume de mirra. Condúceme de la mano hasta Tu Cámara1 Rey mío, donde oiré en privado Tu regia Voz. Ilumina mi rostro con Tu sonrisa, oh Amante de la humanidad. Que Tu mirada de tierno amor, una mirada que supera a todas y que transciende todo sentido, se pose sobre mí.

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Si alguna vez Te fallé, o siquiera un solo instante Te hice levantar una ceja a causa de mi fragilidad, imploro a Tu Sacratísimo Corazón que tenga compasión de mí. Tú tienes el poder sobre la vida y la muerte, y ahora vengo a Ti para hallar mi refugio en Tu Sagrado Corazón, donde se encuentra la Vida y el descanso sempiterno”

Mira, éste es el Corazón que ha sangrado por ti y por toda la humanidad.

Éste es el Corazón del consuelo y de la misericordia. Este es el Corazón que te ha favorecido. Quienquiera que adore este Corazón será cubierto con el velo de la Sabiduría, que embellecerá vuestra alma para entrar, así adornada, en la semejanza de Mí Mismo.

¿Puedes decirme, hija, dónde naciste?

Nací en Tu Sagrado Corazón. 2

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¡Sí! Tú naciste en Mi Sagrado Corazón. Todos los que Me pertenecen han nacido en Mi Corazón. 

¿No has leído: Él clamará hacia Mí: ‘¡Tú eres mi Padre, mi Dios, la Roca de mi salvación!’. Así pues, le haré Mi primogénito, el más elevado de los reyes de la tierra”, puesto que su nobleza le vendrá del Rey de reyes y porque vivirá en las alturas entre los que Yo he deificado por Mi Divinidad. Los reyes de la tierra pertenecen a los elementos de la tierra, pero los que han nacido de Mí, tendrán un dominio superior en el cielo. La gente corriente es un mero soplo de viento. La gente importante, una ilusión. Pon juntas a ambas en la balanza y son un soplo de viento. 3

Por lo tanto, decid a vuestra alma Mis bienamados: “Descansa sólo en Dios, pues Él es la única fuente de tu esperanza”.

Que vuestro corazón exulte y vuestra alma se renueve

porque en estos tiempos estoy derramando Mis gracias sobre la humanidad, como nunca antes en la historia. Ic.

1 El Sagrado Corazón 2 El Espíritu del Señor me dio estas palabras… 3 Sal 62, 9

http://www.tlig.org/spmsg/spm692.html

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CONSAGRACIÓN AL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE JESÚS

ACTO DE CONTRICIÓN

¡Dulcísimo Corazón de Jesús, que en este Divino Sacramento estás vivo e inflamado de amor por nosotros! Aquí nos tienes en vuestra Presencia, pidiendo perdón de nuestras culpas e implorando vuestra misericordia. Nos pesa, ¡Oh Buen Jesús! haberte ofendido; por ser Vos tan Bueno que no mereces tal ingratitud. Concédenos luz y gracia para meditar tus virtudes y formar según ellas, nuestro pobre corazón. Amén.

MEDITACIÓN CORRESPONDIENTE AL

DÍA CUATRO 

EL SAGRADO CORAZÓN: MODELO DE PACIENCIA 

¿Deseas corazón mío, conocer a fondo la inagotable paciencia del Corazón de Jesús? Mírale cómo se dignó manifestarse a su devota Santa Margarita: herido por la lanza, coronado de espinas, clavado en el centro de la cruz. He aquí las insignias del Sagrado Corazón, he aquí su escudo de armas.

Se Diría que sólo para eso vino al mundo, para padecer.

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 ¿Y qué padece? Dolores crudelísimos así en el cuerpo como en el alma. En el cuerpo pobreza, persecución, azotes, bofetadas, espinas, cruz. En el alma perfidias, ingratitud, tristezas, agonías, abandono de los suyos. Tal es la amarga historia de su vida inmolada y mortal.

¿Y cómo padece? Callando, sin soltar la menor queja, sin mostrar iracundo el rostro, sin manifestarse cansado por tanto sufrir. Aun hoy en este Santísimo Sacramento, no es el Sagrario para Él un trono de gloria; sino un Calvario de nuevos e ignorados dolores.

Mira cómo le tratan los hombres. ¡Con qué odio le blasfeman unos! ¡Con qué desprecio le miran otros! ¡Con qué frialdad y negligencia la mayoría! ¡Con qué tibieza los mismos que se dicen amigos suyos! ¡Cuán pocos con verdadero amor!…

¡Pobre Jesús mío, tan sufrido y tan paciente! Enséñale a mi enfermo corazón el secreto de esta heroica paciencia.

Medítese unos minutos.

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II

¡Cuánto me confunde, ¡Oh Buen Jesús, esta consideración! Tú Inocente, no te cansas de padecer por mí; yo criminal, ni un instante me dispongo a padecer por Tí. Se me hace insoportable cualquier pequeña aflicción. La menor de tus espinas, acaba con mi escasa paciencia.

En este destierro, la vida es una lucha constante contra el Maligno, contra nuestra naturaleza caída y esto hace nuestros dolores y sufrimientos más acerbos. También nuestros pecados que atraen tu Divina Justicia, aumentan nuestro padecer. Debemos amar el sufrimiento y ofrecerlo, como siempre lo hiciste Tú.

Seguir tus Huellas Ensangrentadas, me lo aconseja mi propio interés. Me has colocado en este valle de lágrimas, donde desde la cuna hasta la sepultura, me acompaña la tribulación. Quiera o no quiera el hombre, es éste su patrimonio. La salud, la fortuna, las inclemencias del tiempo, la rareza de nuestro carácter, son para nosotros fuentes permanentes de desazones y asperezas. Es necesario sufrir, he aquí la sentencia que desde el nacer traemos escrita sobre la frente. Sufrir con paciencia como Vos, es el único modo de hacer suave y llevadera esta necesidad.

¡Ah! Sufriré, Dios mío. Sufriré contigo y por Ti. Y como Tú quieras y hasta donde Tú quieras. Contemplaré tu Corazón herido y coronado de espinas, para alentarme más a sufrir con paciencia las mías. Alzaré los ojos a ese Cielo que ha de ser mi recompensa; para no desfallecer en los presentes combates. Tú lo has dicho y está escrito: ¡Sólo se va a él por el Camino de la Cruz!

¡Feliz quien la abrace contigo en esta vida, para recoger contigo sus dulces frutos en la eternidad!

Medítese y pídase la gracia particular.

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ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven. 

   ¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén. 

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

6

DÍA CINCO 

EL SAGRADO CORAZÓN: MODELO DE GENEROSIDAD 

Fijemos hoy los ojos del alma en esta especial virtud del Sagrado Corazón. Su generosidad ha sido para con nosotros tan grande, que mayor no puede ya exigirla ni concebirla nuestra imaginación. Todo, todo, hasta a Sí Mismo, nos lo ha dado generosamente el Sagrado Corazón de Jesús. Mientras vivió en carne mortal, se empleó todo en servicio del hombre; por él obró sus milagros, hizo su predicación, se fatigó, sudó, derramó lágrimas y sangre.

Se acercaba la Hora de su Pasión y después de haberse empleado todo por el hombre, inventó un Milagro Especial para poder darse a Sí mismo en su verdadero Cuerpo y Sangre por medio del Santísimo Sacramento.

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   ¿Podría dar otra cosa? Sí, todavía otra cosa. Vio al pie de la cruz a su Madre y aun de Ella se desprendió y nos hizo al morir, generosa entrega. ¿Le quedaba aún algo que dar? Unas pocas gotas de sangre quedaban en su Corazón y ya difunto, permite que se lo rompa un soldado; para que ni éstas dejen de derramarse en provecho nuestro. Aun hoy se nos da a todas horas en nuestros altares. A todos sin distinción, dispuesto siempre a ser generoso hasta con los más ingratos.

De modo que por su inefable generosidad, es nuestra su doctrina, es nuestra su propia Madre, son nuestros su Cuerpo y Sangre, es nuestro su Cielo. Sí, porque después de habérsenos dado por Maestro, por Alimento y por Redención; quiere por toda la eternidad ser Él Mismo y no otro, nuestra recompensa.

¡Oh Generosidad inmensa de tan Generosísimo Corazón!

Medítese unos minutos.

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II

¡Qué distante está de corresponder a esta sublime virtud del Sagrado Corazón de Jesús, mi mezquino corazón! El suyo es todo generosidad; el mío es todo egoísmo. Tal vez sirvo a Dios, es verdad; pero midiendo y escatimando mis servicios, por temor de hacer siempre demasiado. Cuando no me obliga algo bajo precepto de pecado mortal, me basta eso quizá para creerme ya desobligado. Me parece que amo ya lo suficiente cuando no agravio o que soy ya el mejor de los amigos cuando no soy un traidor.

¿Qué hago por quien tanto hizo por mí? Cualquier sacrificio se me hace imposible; cualquier respeto humano basta para detenerme. Y cuando me resuelvo a hacer algo por mi Dios, ¿Es desinteresado mi servicio? ¿Qué haría si no me amenazara Él con el Infierno?  ¡Ah! Tal vez el mismo Cielo no tuviera para mí bastantes atractivos.

¡Oh criatura vil, que sólo sirve por temor o por la paga! ¡Oh! diré con la Imitación: “¿Cuándo habrá alguien, ¡Oh Señor!, que se disponga a servirte gratuitamente?”

Yo he de ser, ¡Jesús mío!, yo he de ser. Seré generoso, ¡Oh buen Jesús!, no me limitaré a lo que manda tu Ley, sino que me extenderé a todo lo que yo sepa que sea de tu mayor agrado. Tómalo todo de mí, ¡Oh buen Jesús!: cuerpo, alma, salud, fuerza, libertad, honra, intereses, vida.

De todo esto te hago ofrenda y en TODO, quiero que seas Tú única y exclusivamente servido.

Medítese y pídase la gracia particular.

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ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu Adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven.

¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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DÍA SEIS

EL SAGRADO CORAZÓN: MODELO DE MANSEDUMBRE 

ADMIRA hoy alma mía, la suma mansedumbre y benignidad de este Adorabilísimo Corazón. Nunca dejó de mostrarse manso y cariñoso; para que en Él aprendieses tú los atractivos de esta celestial virtud. Con este carácter lo habían retratado ya de antemano los Profetas; con este mismo le vieron después y nos lo retrataron los Evangelistas.

Mira cómo trata a los pobres e ignorantes, cómo recibe a los pecadores, cómo acaricia a los niños. Muy contadas veces se pinta el enojo en su rostro, para darte a entender que si la indignación es buena alguna vez; casi siempre son preferibles la suavidad y la mansedumbre.

¡Con qué dulzura tolera la rudeza de sus primeros discípulos! ¡Con qué palabras tan suaves alienta a la Magdalena! ¡Qué acentos tan delicados emplea con el mismo apóstol traidor! ¡Con que Serena Majestad contesta al interrogatorio de Pilatos!

¡Oh benignidad y mansedumbre del Corazón adorable de Jesús! ¿A quién no enamoran y atraen tan suaves ejemplos?

Medítese unos minutos.

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II

No me canso, ¡Oh Señor!, de admirar en Ti esta delicada virtud. Pero ¡ay! ¡Que a mi corazón se le hace siempre duro y difícil el practicarla!

Mis palabras, mi rostro, mis ademanes; traspasan muy a menudo las reglas de la caridad, que Tú me has impuesto en el trato con nuestros hermanos. El disgusto de mi corazón, rebosa frecuentemente en mis labios. Trato a mis superiores con altivez, a mis iguales con indiferencia, a mis inferiores con dureza. En la prosperidad soy altanero y en la aflicción, ceñudo y malhumorado. Confundo muchas veces la viveza del celo, con los arranques del amor propio.

Dame ¡Oh Señor! la dulce caridad y la afectuosa mansedumbre, distintivo de los Santos. Sea igual y suave y serena mi condición, sin arrebatos ni decaimientos; sin ruidosas alegrías, ni enojosos desalientos. Vean mis prójimos en mi rostro, en mis palabras y acciones; la suavísima imagen de tu mansísimo Corazón.

Dame esas bellas cualidades; para ganarte con ellas, almas que en la tierra te sigan y te amen. Y en el Cielo te gocen y glorifiquen por toda la eternidad.

Medítese, y pídase la gracia particular.

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ORACIÓN Y ACTO DE CONSAGRACIÓN

Rendido a tus pies, ¡Oh Jesús mío!, considerando las inefables muestras de Amor que me has dado y las sublimes lecciones que me enseña de continuo tu adorabilísimo Corazón; te pido humildemente la gracia de conocerte, amarte y servirte como fiel discípulo tuyo; para hacerme digno de las gracias y bendiciones que generoso concedes a los que de veras te conocen, aman y sirven.

¡Mira que soy muy pobre, Dulcísimo Jesús! ¡Y necesito de Ti como el mendigo de la limosna que el rico le ha de dar! Mira que soy muy ignorante, ¡Oh Soberano Maestro! ¡Y necesito de tus divinas enseñanzas, para luz y guía de mi ignorancia! ¡Mira que soy muy frágil! ¡Oh Poderosísimo Amparo de los débiles, y caigo a cada paso! ¡Y necesito apoyarme en Ti para no desfallecer! Sé todo para mí, Sagrado Corazón: socorro de mi miseria, luz de mis ojos, báculo de mis pasos, remedio de mis males, auxilio en toda necesidad. De Ti lo espera todo, mi pobre corazón. Tú lo alentaste y convidaste cuando con tan tiernas palabras, dijiste repetidas veces en tu Evangelio: Venid a Mí,… Aprended de Mí… Pedid, llamad…

A las puertas de tu Corazón vengo pues hoy y llamo, y pido, y espero. Del mío te hago, ¡Oh Señor! firme, formal y decidida entrega. Tómalo, y dame en cambio lo que sabes me ha de hacer bueno en la tierra y dichoso en la eternidad. Amén.

Rezar tres veces:

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

En recuerdo de las tres insignias: cruz, corona y herida de la lanza; con que se apareció el Sagrado Corazón a Santa Margarita María Alacoque.

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