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UN PLAN DIVINO Y PERFECTO 2


Dice Jesús:

Dios Uno y Trino lo sabe todo. Para Él no existe nada que le sea desconocido. La razón por la que perpetuó la raza del linaje humano, aun cuando en la primera prueba se hizo digna de perecer; la razón del Perdón que habéis alcanzado; es porque Él quería tener el consuelo y la alegría de tener a María para que lo amase.

¡Oh! Poseerla a Ella. ¡Vale la pena que el hombre fuese creado, dejar que viviese y decretar su perdón; tan solo para tener a la Virgen Hermosa, a la Virgen santa, a la Virgen Inmaculada, a la Virgen siempre amorosa, a la Hija Amada, a la Madre Purísima, a la Esposa Amante!

Dios quiso poner en el Universo que había creado de la nada, un rey que por naturaleza de la materia, estuviese sobre todas las creaturas hechas como él.

Un rey que por naturaleza del espíritu, fuese poco menos que divino unido por la Gracia, como lo fue al principio de sus inocentes días.

Pero la Mente Suprema que conoce todos los sucesos, sabía que el heredero del Padre cometería contra sí mismo el delito de matarse para la Gracia y el latrocinio de privarse del Cielo.

Judas pregunta:

–      ¿Por qué entonces lo creó?

Jesús contesta:

–      ¿Habríais preferido no existir?

¿Acaso no vale la pena haber vivido aun en medio de esta pobre y desnuda vida que habéis hecho más dura con vuestra maldad, para conocer y admirar la infinita Belleza que la mano de Dios sembró en el Universo?

El cielo y los astros; la tierra  y todas las especies animales y vegetales, el mar y cuanto contiene es para vosotros. Dios los creó para que los gozáceis. Merece la pena vivir, para ver la magnífica obra de Dios y comprender su poder que os la da.

La eterna Bondad de Dios previó los medios para borrar la Culpa antes de crear al hombre. Y la Virgen fue creada en el pensamiento sublime de Dios.

Todas las cosas fueron creadas por Mí, Hijo Predilecto del Padre. Yo debía ser Hombre además de Dios. Hombre para salvar al hombre. Hombre para sublimarlo y llevarlo al Cielo, muchos siglos antes de la hora.

Porque el hombre en quién habita el espíritu, es la obra maestra de Dios y para ella fue hecho el Cielo.

Para ser Hombre tenía necesidad de una Madre. Para ser Dios, tengo necesidad de que el Padre sea Dios. Entonces Dios se creó la Esposa:  Estrella de Perfección.

Al hombre y a la mujer que Satanás corrompió, Dios quiso oponer un Hombre nacido de una Mujer a la que Dios Mismo había sublimado hasta el punto de que pudiese concebir sin conocer mortal alguno.

Flor que engendra una Flor sin necesidad de simiente, sino por el contacto de un solo beso del Sol en el cáliz inviolable del Lirio-María.

¡La Venganza de Dios!

Ruge Satanás mientras Ella nace. ¡Esta pequeñita te ha vencido!

Antes de que fueses el Rebelde, el Tortuoso, el Corruptor; eras ya el Vencido y Ella, tu Vencedora. Miles de ejércitos nada pueden contra tu poder y sin embargo estás vencido.

Su nombre, su mirada, su pureza; son fulgores y lanzas que te traspasan y te encierran en tu cueva del Infierno, ¡Oh, Maldito! Qué quitaste a Dios la alegría de ser padre de TODOS los hombres que creó…

Jesús continúa el relato de sus abuelos…

Joaquín y Anna, junto con Zacarías e Isabel se dirigen hacia el Templo para la ceremonia de la Purificación. Anna lleva en los brazos a la niña María, envuelta en una manta de lana ligera y suave.

Isabel dice:

–           Me recuerdas el día que te casaste. Era yo una jovencilla entonces y te veías muy bella y muy felíz.

Anna contesta:

–           Ahora lo soy más.  Me puse el mismo vestido para este acto. Siempre lo guardé para estos momentos… y ya había perdido las esperanzas de ponérmelo para venir aquí.

–           El Señor te ama mucho… –dice Isabel con un gran suspiro.

–           Por esto le entrego lo que más amo: esta florecita mía.

–           ¿Cómo vas a hacer para arrancártela del corazón, cuando llegue la hora?

–           Recordando que no la tenía y que Dios me la regaló. Seré entonces más feliz que ahora.Cuando esté en el Templo me diré a mí misma: ‘Ora cerca del Tabernáculo. Ora al Dios de Israel y pide también por su mamá.’ Y me sentiré tranquila.

Y todavía  tendré más gozo cuando diga: “Es toda suya. Cuando estos dos viejos felices que la consiguieron no vivan ya, el Eterno será para ella su Padre.” Créeme estoy convencida de que esta pequeñita no es nuestra.

No podía hacer otra cosa… Él me la puso en mi seno; regalo divino para enjugar mi llanto y consolar nuestras  esperanzas y plegarias.

Por esto es suya y nosotros sólo somos sus felices guardianes… ¡Y por esto sea bendito!

Cuando entran en el Templo, Zacarías se separa del grupo y se va a los recintos de los sacerdotes. Desaparece detrás de un arco que conduce a un enorme patio rodeado de pórticos muy bien labrados, de mármol, bronce y oro.

Los demás se van a través de diversas terrazas, hasta la Puerta de Nicanor. Cuando llegan, ya los están esperando Zacarías, una virgen del Templo y otro sacerdote.Entregan las ofrendas: tortas de harina, dos palomos en su jaula de mimbre y grandes monedas de plata.

Anna da a Isabel a la niña, mientras Joaquín entra llevando consigo a un hermoso cordero que bala mientras es entregado para que lo degüellen.

Anna es rociada con el agua lustral y luego es llamada para que se acerque a la ara del sacrificio.

Después del sacrificio, Anna está ya purificada.

Zacarías dice algo a su colega y éste sonriente, asiente con un gesto. Luego se acerca al grupo y se congratula con los padres por su alegría y por su fidelidad a las promesas.

Toma el segundo cordero, la harina y las tortas… Y llama a la mujer que los acompañó…

Luego se acerca al grupo y dice:

–    ¿Esta es la hija consagrada al Señor? La bendición de Él esté con Ella y con vosotros. Esta mujer es Anna de Fanuel, de la tribu de Aser, será una de sus maestras.

Y volviéndose a ella, agrega:

–      Se ofrece esta pequeñita al Templo, como hostia de alabanza. Tú serás su maestra y bajo tu cuidado santo crecerá.  Ana de Fanuel, acaricia a la bebita y Anna dice:

–     Quisiera presentar mi ofrenda e ir a donde ví la Luz el año pasado.

Van hasta el lugar donde oran las mujeres y que está más cercano al Santo de los santos.

Por la puerta abierta, miran al interior semioscuro, del que salen dulces cánticos y brillan lámparas que esparcen su luz sobre todos los lirios, flores y niñas.

María se ha quedado como extasiada y aunque es una bebé, mira y sonríe al oir el canto.

Anna la besa y dice:

–     Dentro de tres años, también estarás aquí Lirio mío.

Anna de Fanuel dice:

–     Parece como si comprendiese. ¡Es una niña muy hermosa! La amaré como si hubiese salido de mi vientre. Te lo prometo Anna. Todos los años que Dios me lo permita.

Zacarías dice:

–     Lo harás mujer. La recibirás entre las niñas consagradas. Yo también estaré aquí. Quiero estar ese día para decirle que ruegue por nosotros desde el primer momento…

Y mira a Isabel que comprende y suspira… Pues tienen el mismo problema de infertilidad.  Tres años después…

La niña María camina en medio de sus padres, que se esfuerzan en sonreir y ocultar sus lágrimas.

Caminan muy despacio, como si quisieran que el Templo estuviese mucho más lejos todavía.

Cuando se encuentran con Isabel y Zacarías…

El sacerdote saluda:

–     A los justos la paz del Señor.

Joaquín dice con voz temblorosa:

–     Sí. Obténnos paz, porque nuestras entrañas tiemblan al hacer la ofrenda; como las de nuestro padre Abraham mientras subía al monte con Isaac.–     Tened valor. Anna la profetisa cuidará de esta flor de David y Aarón. En estos días, es el único lirio que David tenga de su estirpe santa en el Templo y se le cuidará como perla de reyes.

Aun cuando el tiempo ya se acerca y las madres deberían consagrar a sus hijas, porque de una virgen de la estirpe nacerá el Mesías; por un debilitamiento de la fe hay muy pocas vírgenes y de la estirpe real, ninguna.

Es verdad que aun faltan seis lustros… Pero esperemos que María sea la primera de muchas de la estirpe de David, ante el Velo sagrado.

Luego Zacarías los conduce hasta la terraza grande, a los pies del ancho cubo de mármol, coronado con oro.

Cada cúpula, como una media naranja al revés, brilla con la luz del sol que ya está en su zenit. Un sonido de trompetas de plata anuncia al pomposo cortejo que con nubes de incienso, rodean la presencia del Sumo Sacerdote.

Las enormes puertas de bronce y oro se abren y un anciano de aspecto muy majestuoso, con sus riquísimas vestiduras que resplandecen el oro a la luz del sol y que lo hacen más imponente todavía, avanza  hasta el borde de la grandiosa escalinata.

El Sumo Sacerdote mira a la pequeña María y sonríe. Levanta los brazos en forma de plegaria y todos inclinan la cabeza.

Luego hace una señal, llamando a la niña…

María se separa de sus padres y empieza a subir lenta y majestuosamente. Parece como si fuera extasiada, pues lleva en su rostro una sonrisa luminosa…

Cuando llega hasta el Sumo Sacerdote, se arrodilla y éste le pone las manos sobre la cabeza.

La víctima es aceptada.

María se levanta y el Sacerdote le pone la mano derecha sobre su espalda, para conducirla a la puerta donde la esperan un grupo de niñas y sus maestras…

Antes de hacerla entrar le pregunta:

–           María de la estirpe de David, ¿Conoces tu promesa?

Una argentina voz infantil resuena firme:

–           Sí. Dirigir a Dios mi corazón desde el amanecer y estar atenta a lo que quiera el Señor. Orando continuamente ante el Altísimo.–           Entra, pues. Camina en mi presencia y sé perfecta.

Y María entra. La penumbra la absorbe en medio del grupo de las vírgenes, seguida por los levitas.

El Sumo Sacerdote vuelve a entrar seguido de todo su séquito sacerdotal y las puertas se cierran.

En medio de los sonoros ruidos de los goznes, se escucha el sollozo de dos ancianos en un solo grito:

–           ¡María! ¡Hija!

Luego, haciendo fuerza a su corazón desgarrado:

–           Demos gloria la Señor que la recibe en su casa y la conduce por su camino.

Nueve años después…

María está en su estancia, bordando una vestidura sacerdotal y orando…

Llega Anna de Fanuel:

–           María, ¿Nunca te cansas de orar?

–           La oración sería suficiente. Pero yo hablo con Dios. Lo siento dentro de mí. Dentro de la doble cortina está el Santo de los santos.  Y nadie fuera del Sumo Sacerdote, puede entrar al Propiciatorio, donde descansa la Gloria del Señor.

La ley secular de Israel exige de cada joven que sea una esposa y una madre. Pero yo he consagrado a Dios mi virginidad, porque quiero ser sólo para Él. Soy virgen y siempre lo seré…

–           No puedes actuar sobre la Ley.

–            Desde que mis padres murieron, lo único que tengo y que quiero, es a Dios.

Cuando pienso en ellos, pienso que también están esperando junto con los Patriarcas y trato de apresurar con mi sacrificio, la llegada del Mesías, para que les abra las Puertas del Cielo.

La maternidad es una fuerza muy poderosa en mi corazón. Pero por eso mismo la he entregado y deseo que mi amor, encuentre un eco en el Señor.

Cuando llegue la hora, diré a mi esposo mi secreto… Y él lo aceptará…–       Pero María, ¿Qué palabras le dirás para persuadirlo? En cambio del amor de un hombre, tendrás en contra la Ley y la vida.

–       Tendré conmigo a Dios… Dios iluminará el corazón de mi esposo… Al leer a Daniel, comprendí el sentido de las palabras arcanas.

Las setenta semanas serán acortadas por las oraciones de los justos… La hora que oirá llorar al nacido de una Virgen está muy cerca. Yo he pedido a Dios que me diga ¿Dónde está la mujer que dará a luz al Hijo de Dios y al Mesías de su pueblo?

Descalza caminaría por la tierra y nada me impediría llegar hasta Ella para decirle: ‘Tómame como tu esclava y permíteme vivir bajo tu techo. Cuidaré tus ganados; daré vueltas a la piedra de tu molino, ponme donde quieras, haré lo que quieras, pero acógeme.

Lavaré los pañales de tu Hijo y seré tu sierva y la de Él… Pero permíteme escuchar su Voz.  ¡Oh! La Voz del Mesías Niño y el eco de su risa…

–      ¡Vaya que estás enamorada del Mesías! Pero yo he venido a otra cosa… María, el Sumo Sacerdote te llama…

–      ¡Oh! Voy inmediatamente…

Atraviesan varios pórticos y patios y llegan hasta un suntuoso salón donde la esperan.

María hace una profunda inclinación en la entrada…

El sumo sacerdote le dice:

–       Adelante María. No tengas miedo.

María avanza lentamente y con una majestad innata.

El Pontífice la mira atentamente y dice a Zacarías:

–      ¡Cómo se reconoce en ella la estirpe de David!

Se vuelve hacia Ella y añade:

–      Hija, conozco tu carácter y tu bondad. Sé que la Voz de Dios murmura en tu corazón las más dulces palabras. Sé que eres la Flor del Templo de Dios y que un tercer querubín está ante el Tabernáculo, desde que estás aquí.

Quisiera que tu perfume continuase subiendo con el incienso de cada día; pero la Ley dice otra cosa.

Ya no eres una niña, te has convertido en una mujer. Y toda mujer israelita debe casarse, para poder presentar su hijo varón al Señor. Tendrás que seguir la prescripción de la Ley. No tengas miedo. No te sonrojes. No olvido tu realeza.

La Ley te protege, pues prescribe que el varón tome por esposa a una de su estirpe. Pero aunque no lo prescribiese, yo lo haría; para no corromper tu sangre real.

¿Conoces a alguien de tu estirpe María, que pueda ser tu esposo?

María levanta su rostro completamente ruborizado y dice:

–      A nadie.

Zacarías interviene:

–      No puede conocer a nadie, porque entró cuando era muy pequeña. Y la estirpe de David se encuentra muy mal y dispersa, para poder formar de nuevo la palma real.

–      Entonces que Dios escoja.

Las lágrimas que habían sido contenidas, brotan y bañan sus mejillas.   

María manda una mirada suplicante a su maestra.

Anna de Fanuel dice:

–     María se ha prometido al Señor, para gloria de Él y salvación de Israel. No era más que una niñita desde que ya había hecho esta promesa…

El Pontífice pregunta:

–      Y ¿Por esto lloras? O porque no quieres obedecer la Ley.

María contesta:

–     Por esto… no por otra cosa. Yo te obedezco sacerdote de Dios. Pero dime qué debo hacer. Ya no tengo padre, ni madre. Tú eres mi guía.

–     Dios te dará el esposo. Y será un santo porque pones tu confianza en Dios. A él le dirás la promesa que hiciste.

–    ¿Y la aceptará?

–     Así lo espero.  Ruega hija, para que él pueda comprender tu corazón. Vete ahora, qué Dios siempre te acompañe.

María se retira con Anna y Zacarías se queda con el Sumo Sacerdote.

Un mes después…

En un rico salón del Templo, están reunidos muchos hombres elegantemente engalanados, de diversas edades, apariencias y variadas clases sociales.En el ángulo más alejado, está José. Tiene treinta años, cabellos y barba castaños, muy bien arreglados y unos bellos ojos oscuros, amables y alegres como ahora, cuando sonríe al hombre que está junto a él, platicando animadamente.

Entra un grupo de jóvenes levitas y se coloca entre la puerta y una mesa larga que está junto a la pared.

La curiosidad aumenta, cuando una mano separa la cortina y entra un levita que trae en sus manos un manojo de ramas secas, en las que sobresale una que tiene una flor.

El levita las deposita con cuidado sobre la mesa.

Un murmullo recorre  la sala. Todos alargan sus cuellos y tratan de mirar.

José ni siquiera se mueve y cuando su interlocutor le dice algo, hace una señal; como si dijese: “No. Eso es imposible…”

Y luego se oye el sonido de las trompetas de plata.

Rodeado de otros ancianos, entra el Sumo Pontífice y todos se inclinan profundamente.

Se dirige hacia la mesa y luego dice:

–           Oídme vosotros de la estirpe de David. Os habéis reunido por orden mía. El Señor ha hablado, ¡Sea Bendito! Un rayo de su gloria ha descendido y como sol de primavera, ha dado vida a un ramo seco, que ha florecido milagrosamente, en el último día de las Encenias.

Mientras que todavía no se disuelve la nieve, Dios ha hablado, haciéndose tutor y padre de la virgen de David. Doncella santa, gloria del Templo y de su estirpe; dando a conocer el nombre del esposo que el Eterno quiere darle.

Este debe ser un hombre muy justo para que el Señor lo haya elegido para cuidar de su Virgen a quién Él ama tanto y esto hace que desaparezca toda preocupación sobre su destino.

Al que Dios señaló, confiamos completamente a la Virgen, sobre la que está la bendición de Dios y nuestra.

El nombre del esposo es José de Jacob betlemita; de la tribu de David; carpintero en Nazareth de Galilea.

José, ven acá. El Sumo sacerdote te lo ordena.

Hay un gran ruido, cabezas que se vuelven, caras llenas de desilusión o de alivio…

José se ha ruborizado y avanza todo turbado.Saluda reverente al Pontífice y éste dice:

–    Acercaos todos y ved el nombre escrito sobre la rama. Tome cada uno la suya, para que esté seguro de que no hay engaño.

Todos obedecen, miran la rama que sostiene el Sumo Sacerdote y cada quien toma la suya propia.

Todos miran a José y el hombre con el que estaba platicando, le dice:

–    Te lo dije José. ¡Quien menos se siente seguro, es quién vence la partida!

El Pontífice entrega a José su rama florecida y poniéndole la mano sobre la espalda le dice:

–     No es rica y lo sabes, la esposa que Dios te entrega.

Pero tiene toda clase de virtudes. Procura hacerte siempre más digno de Ella. No hay flor en Israel, más pura y bella que tu esposa.

Salid todos ahora. Quédate José.

Y tú Zacarías pariente de Ella, tráela.

Cuando se quedan a solas…El Sumo Sacerdote le dice:

–     María tiene que decirte su promesa. Ayuda a su timidez. Sé bueno con Ella que es tan buena.

José responde cortés:

–     Pondré lo que soy a su servicio y nada me pesará si se trata de Ella. Puedes estar seguro.

María entra con Zacarías y Anna de Fanuel.

El Pontífice la llama:

–     Ven María. Mira al esposo que Dios te destina. Es José de Nazareth. Volverás a tu ciudad. Ahora os dejo.

El Señor os guarde y os bendiga; os muestre su Rostro y tenga misericordia de vosotros siempre. Vuelva su Rostro a vosotros y os conceda la paz.

Zacarías sale con el Pontífice. Anna se congratula con José y también sale.

Los dos prometidos quedan uno frente al otro.

María está totalmente ruborizada y con la cabeza inclinada.

José igual; pero se sobrepone y finalmente encuentra las palabras.

Con una gran sonrisa le dice:

–    Te saludo María. Te conocí cuando eras una niña pequeñita… Fui amigo de tu padre y tengo un sobrino de mi hermano Alfeo a quién amaba tu madre… su pequeño amiguito que ahora tiene dieciocho años.

Tú no nos conoces porque te entregaron al Templo muy pequeña, pero en Nazareth todos te quieren mucho y recuerdan que tu nacimiento fue un milagro del Señor, que hizo florecer a una flor estéril…Yo recuerdo la tarde en que naciste, porque hubo un gran aguacero que salvó la campiña y un arcoíris tan bello y magnífico, como no ha vuelto a haber…

Alegraste a tu padre, porque eras la flor que había venido del Cielo y murió hablando de su María, tan hermosa, tan buena y tan llena de sabiduría… Porque desde muy pequeña estabas llena de gracia.

Tu madre, con sus canciones llenaba toda tu casa y parecía una alondra en primavera cuando te llevaba en su vientre y después cuando te arrullaba en sus brazos.

Yo tenía dieciocho años y te hice la cuna. Tenía rosas grabadas, porque tu madre así la quiso. Tal vez todavía esté en tu casa. Eran mis primeros trabajos…

¡Quién me hubiera dicho que ibas a ser mi esposa!.. Enterré a tu padre y le lloré con corazón sincero, porque fue un buen maestro en mi vida…

María ha ido levantando poco a poco el rostro y cobrando confianza al oír que José le habla de este modo.

Y cuando oye lo de la cuna, una leve sonrisa se dibuja en sus labios.

Y cuando José le dice lo de su padre, le extiende la mano y dice con gran timidez:

–     Gracias.

José toma entre sus fuertes manos de carpintero, la pequeña y delicada y la acaricia con afecto.

Al ver que María no dice nada más, él continúa:

–     En tu casa  falta la parte que fue derribada por orden consular, para hacer del sendero una vía por la que pasasen los carros de Roma.

Y el campo que te quedó, está un poco descuidado, porque hace tres años que ya no hay nadie que los cuide. Pero si tú me lo permites, yo me haré cargo de ellos….

–     Muchas gracias, José. Pero tú tienes tus trabajos…

–     Trabajaré en tu huerto en las primeras horas del día y para la primavera espero que todo esté en orden, para que estés contenta. Mira, -le entrega la rama florecida- Esta rama de almendro, es del árbol que está frente a tu casa.Jamás esperé ser yo el elegido, porque soy nazareo, (consagrado a Dios)  Y sólo vine por obedecer las órdenes del sacerdote… Yo no pensaba casarme.

Ahora te digo que ésta es una flor de tu jardín. Tenlo, María. Con él te entrego mi corazón, que cómo este almendro ahora ha florecido para el Señor y para ti, esposa mía.

María toma el ramo. Está conmovida. Mira a José con más seguridad y su mirada se volvió radiante cuando lo escuchó decir: ‘Soy nazareo’

Toma valor y dice:

–     También yo soy toda de Dios, José. No sé si el sumo Sacerdote te lo haya dicho…

–     Sólo me dijo que eres buena y pura. Y que tienes que decirme una promesa tuya y que fuese bueno contigo. Habla María. Tu José quiere hacerte feliz en todo lo que desees.

No te amo con la carne, te amo con mi espíritu, santa doncella que Dios me entrega. Ve en mí a un padre y aun hermano, además de esposo. Y como a padre confíate y como a hermano, tenme confianza. –     Desde mi niñez me consagré al Señor. Sé que esto no se hace en Israel; pero oía en mi corazón una voz que me pedía mi virginidad como sacrificio de amor, para que venga el Mesías. ¡Hace tanto tiempo que Israel lo espera!… ¡Y por esto no es mucho renunciar a la alegría de ser madre!

José la mira detenidamente, como si quisiera leer en su corazón…

Después le toma las dos manitas que sostienen la rama de almendro y dice:

–     Y yo uniré mi sacrificio al tuyo y amaremos mucho al Eterno con nuestra castidad, para que Él envíe lo más pronto posible a la tierra al Salvador y nos permita ver su Luz resplandecer en el mundo.

María, vamos a tu casa y juremos amarnos como los ángeles lo hacen entre sí. ¿Cuándo debo venir por ti?

–     Cuando quieras José.

–     Entonces vendré en cuanto termine de arreglar tu casa, para recibirte. Ven María. Vamos a decirle al Altísimo nuestra promesa y cómo lo Bendecimos.

María se deja conducir dócilmente y los dos van a orar.

Dos meses después, se celebra el contrato de las bodas y el Pontífice sella el compromiso.

Los nuevos comprometidos esposos salen del Templo y José lleva a María a su casa de Nazareth.  Sin levantar el sello de Dios; él, el casto; llevó su castidad hasta el heroísmo angélico, para custodiar el Arca Viva de Dios que ha recibido en tutela y que tendrá que devolver a Dios, pura como la recibió.

Cuando llegan a Nazareth…

Van en un carruaje, acompañados por toda la familia de José y el sacerdote Zacarías con su familia.

José señala con la fusta la casita que está en la falda de la colina y que tiene un extenso huerto y un pequeño olivar.

Y dice:

–      Allá está tu casa, María.

Y cuando llegan al dintel, el carruaje se detiene y toda la comitiva de la familia de José les dan la bienvenida.

Ya tienen todo preparado para finalizar las bodas.María se quita el velo y el manto y José le muestra los arreglos que hizo a la casa, el huerto y el jardín.

Y dice:

–     No hay manantial… Pero espero traer el agua para acá. Trabajaré en las tardes de verano, cuando venga a verte…

Alfeo pregunta muy extrañado:

–    Pero ¡Cómo hermano!…  ¿No vais a casaros ahora?

José responde:

–    No. María quiere hilar telas, lo único que falta a todo el ajuar. Yo la apoyo. Es todavía muy joven y no importa si esperamos uno o dos años; mientras tanto Ella se acostumbra al hogar…

–    ¡Claro! Siempre has sido un poco diferente a los demás y sigues siéndolo. Primero estabas decidido a no casarte y ahora…

No sé quién no tendría prisa por tener a una mujer en la flor de la primavera como lo está María y tú pones de por medio…

José sonríe y dice con elegancia:

–     Alegría largamente esperada; alegría mucho mejor gozada…

Su hermano se encoge de hombros y pregunta:

–    ¿Y entonces cuando pensáis celebrar las bodas?–    Cuando María tenga dieciséis años. Después de la Fiesta de los Tabernáculos. Las tardes de invierno serán agradabilísimas para los nuevos esposos…

Y nuevamente sonríe mirando a María. Es una sonrisa delicada y de inteligencia mutua.

Luego continúa:

–    En este cuarto grande que da al monte si te parece, aquí pondré mi taller cuando venga. Es junto a la casa, pero no dentro de ella.

Así no molestaré a nadie con mis ruidos. Pero María, si piensas de otro modo…

–    No José. Está muy bien así.

Vuelven a entrar en la casa y prenden  las lámparas.

José dice a todos sus parientes:

–    María está cansada. Vámonos todos y dejémosla descansar.

Todos se despiden y José al último, después de hablar con Zacarías.

Dice a María:

–    Tu primo te deja a Isabel por un tiempo. ¿Quieres? De mi parte sí. Para que te ayude a convertirte en una perfecta mujer de hogar.

Vendré por las tardes a acomodarte y a todo lo que tú necesites. Ella te podrá ayudar a comprar lana y todo lo que te haga falta. Yo pagaré todos los gastos. Acuérdate que prometiste recurrir a mí para cualquier cosa.

Adiós María. Duerme la primera noche en tu casa como dueña y señora. Y que el ángel del Señor te guarde. Que el Señor esté siempre contigo. Hasta pronto…

–     Hasta pronto José. Qué también tú estés bajo las alas del Ángel de Dios. En lo que pueda te pagaré tu amor con el mío.

Y José se despide de los primos y se va, conversando alegremente con los suyos…

 

¿QUÉ ES UN ALMA VÍCTIMA?


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EL VERDADERO CULTO A LA SANTÍSIMA TRINIDAD

En la Iglesia de la santa Cruz, que es el salón porticado en el jardín de la Puerta del Cielo, Pablo de Tarso está hablando a una multitud de cristianos, de todas las edades:

“Así pues hermanos míos, os ruego encarecidamente por la misericordia que Dios les ha manifestado, los exhorto a que se ofrezcan ustedes mismos como una ofrenda viva. Ofreced vuestros cuerpos como una ostia o víctima viva, santa y agradable a Dios. Porque en esto consiste el Verdadero Culto.

No se dejen transformar por los criterios de este mundo, sino más bien renovad vuestros espíritus y dejen que una nueva manera de pensar los transforme internamente, para que sepan distinguir cual es la Voluntad de Dios a fin de acertar que es lo bueno, lo más agradable, lo perfecto, que Dios quiere de vosotros.

SACRIFICIO VIVIENTE   =    CULTO VERDADERO.

Los sacrificios eran la base y la forma de la religión antigua. Todo se impetraba y todo se expiaba mediante sacrificios. Con el sacrificio se intentaba honrar a Dios o aplacarlo, agradecerle por una victoria o sanación.

Era la época del sacrificio material, porque no había otro rito, ni otro modo manifiesto, para honrar al eterno y conseguir su ayuda.

La Ley de los libros mosaicos, dice como las hostias de los sacrificios y las oblaciones de flor de harina, aceite, incienso, deben tener sal, pero no levadura, ni miel. Y deben ser tostadas y trituradas, antes de ser ofrecidas y siempre rociadas de aceite unidas al incienso.

La Ley también dice que de  aquellos que pertenecían a la estirpe de Aarón, la estirpe sacerdotal; estaban excluidos del sacerdocio, los que tenían cualquier defecto físico o enfermedad incurable.

Cuerpo perfecto de construcción y de salud, debía ser el oficiante delante del Creador del hombre.

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El Altísimo que había dado al hombre perfección de miembros, de sentidos, de sentimientos y para el Cual, el ver la enfermedad y la deformidad que eran el testimonio de la Rebelión del Hombre y del desprecio de Satanás a la obra más preciosa para Dios y por lo mismo también eran desprecio a Dios.

La Benignidad de Dios había indicado la forma de expiar los pecados. Todos menos uno: el Pecado Original. Éste solo podía ser lavado por una Víctima Perfecta y no existía en la Tierra. El hombre no había sido instruido por el Verbo Encarnado y faltaba la Víctima Santa para el Sacrificio Perpetuo y Perfecto.

Sintiendo la necesidad de adorar al Dios Verdadero, le hacía oferta de los dones que Él Mismo había dado al hombre. Recogía los animales y los frutos de la tierra y los consumía en el fuego para que realmente fueran sacrificados.

Pero ¿Eran Sacrificio Viviente? NO.

Eran sacrificios de animales y productos vegetales. Ya muertos los primeros y arrancados de la tierra que los nutría, los segundos.

No eran víctimas ‘vivas’ consumiéndose a sí mismas, para honrar a Dios. Y muy relativo era el sacrificio, aunque fuesen animales de mucho valor material.

sacrificio azteca

En las religiones idolátricas Satanás enseñó a los hombres a adorarlo con sacrificios humanos.

Para el Dios Verdadero se le daba honor y reparación, con la inmolación de los animales que substituían sobre el altar, al verdadero Culpable. Sacrificio relativo e imperfecto.

Antes del Cristo Cordero, Inmolado para expiar las culpas humanas y aplacar la Ira Divina, nunca un hombre había sido sacrificado al Dios Verdadero, para darle honor y reparación perfecta.

Para que el espíritu del hombre fuese recreado en Gracia y reintegrado a su dignidad de hijo de Dios y coheredero del Cielo, para que la Justicia Divina fuera aplacada y el Mal Vencido, se necesitaba una Víctima Perfecta.

Una Víctima Única que siendo Dios como el Dios Ofendido, pagase de Dios a Dios, el rescate del Hombre, como Hombre Santísimo y expiase por el hombre pecador.

Sólo el Hombre-Dios podía aplacar a Dios y redimir al hombre, siendo Verdadero Dios y Verdadero Hombre.

Y EL VERBO SE HIZO CARNE.

Jesús se hizo Hombre y Jesús fue Inmolado. Pero su sacrificio no fue consumado sobre su carne muerta, sino en un Cuerpo Vivo, sobre el cual fueron arrojados todos los tormentos y expiadas todas las culpas, por las cuales el Inocente fuera gravado, para consumirlas todas.

1Cristo Sindonico

SACRIFICIO TOTAL.

Del espíritu del Cristo, probado por el Abandono del Padre, para reparar la Culpa de Adán, culpable de haber abandonado a Dios y a su Ley.

Del Intelecto Perfecto del Hijo del Hombre, para redimir la soberbia de Adán. De la Carne Inocente del Cordero de Dios, para reparar la Lujuria de Adán.

Y para que el mundo siempre pecador, tuviese siempre una víctima perfecta, adelantó la Inmolación del Cristo y Pontífice Eterno, constituyendo el Sacrificio Perpetuo: el Eucarístico.

En el cual está todavía y siempre, Cristo en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Y es consumado y ofrecido en todos los altares de la Tierra…

SACRIFICIO PERPETUO Y SACRIFICIO VIVIENTE 1Cristo%20SacerdoteEl Nuevo Sacrificio de la Religión Perfecta.

Pero al sacrificio viviente que se consuma sobre los altares, el hombre debe unir su propio e individual sacrificio. Sacrificio que incluye la parte carnal, moral y espiritual.

Enfermedades, pobreza, trabajo extenuante, por la parte material.

Injusticias, calumnias, incomprensiones, por la parte moral.

Persecuciones por parte de los hombres o abandono de Dios para probar la fidelidad de su siervo, por la parte espiritual.

Y todavía más: fidelidad a la Ley conservando castos, justos y amorosos, los cuerpos, los pensamientos, los sentimientos y los espíritus. Porque esto, más que los ritos exteriores, es lo que constituye el verdadero Culto A Dios. 

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No la forma solamente, sino la sustancia del Culto a Dios. Y la sustancia es dada del renovarse. La sustancia del culto a Dios  es dada por un continuo, fatigoso y a veces muy doloroso ascenso hacia la perfección, para hacer la voluntad de Dios y poder llegar a ser santos y subir a la morada del Padre en la Eternidad.

Esta renovación, esta transformación, este ascenso a la Perfección, se hace con la voluntad humana unida al Espíritu del Hijo, dócil a las inspiraciones del Espíritu Santo, de tal forma que con todos sus dones activos, se va haciendo todo lo que Dios propone hacer, en el modo como Dios lo propone, en la medida en que Dios lo señala.

Un continuo renovarse, espiritual y moralmente, para hacerse una humanidad nueva, alcanzando la Fusión Total con Dios, hasta poder decir: “A fin de vivir para Dios, estoy crucificado con Cristo. Y ahora no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí.”

La Palabra de Dios es levadura que hace fermentar la harina pura, la Harina de Hostias, para que esa harina con su perfección, sea levadura en la Gran Masa.

Cuando el ama  de casa quiere hacer su pan, no toma la harina impura llena de salvado. Sino toma la harina más pura, la baña de agua y la pone a fermentar para que la levadura la levante y la convierta en un delicioso pan.

Es necesario que las hostias, en un espiritual sacrificio, vengan y se pongan a sí mismas sobre el Altar del Sacrificio.

Dios les pide expiación, reparación, perfección de Caridad, a las víctimas que son las columnas de la Iglesia que sostienen el Templo de Dios y que son las estrellas que señalan el Camino que termina en el Corazón de Cristo.

Soldados del Dios Verdadero. Atletas de la Religión Santa. Sacerdotes y víctimas del tiempo nuevo, que deben salarse con la sal de la voluntad heroica, la cual tuesta y cauteriza, pero fortifica las partes débiles. Ellas deben tostarse y triturarse en el Fuego de la Caridad y en la muela de la mortificación, para convertirse en Harina de Hostias.

‘Flor de Harina’ rociándose con la santa unción de las virtudes y olorosas por el abundante incienso de la Adoración, ofreciéndose, inmolándose, diciendo las perpetuas palabras de Cristo:

“Aquí estoy Padre, para hacer tu Voluntad y no la mía.”

La infamia de la Tierra es tanta, que sube con fuerza sacrílega hasta los Cielos con la fetidez del Infierno. Hay que purificar la Inmensa Catedral del Creador, para que Dios pueda todavía mirarla con Piedad que salva. Y es una bendición ser elegidos.

Es un privilegio de Dios, esta función de hostias, ‘redentores’, continuadores, completadores de la Pasión de Cristo.

Porque: LAS ALMAS-HOSTIAS-VICTIMAS, VIVEN LA CRUCIFIXIÓN TOTAL.

El alma que se ofrece a sí misma en una oblación perfecta y crucifica su voluntad, para hacer exclusivamente la Voluntad de Dios. Y decide amar lo que Dios Ama y hacer lo que Dios hizo:

VIVIR MURIENDO Y MORIR AMANDO. 

Obedeciendo con una obediencia perfecta. IMITANDO A JESÚS EN TODO. Él Mismo personalmente, enseña a caminar paso a paso, siguiendo sus huellas ensangrentadas, por el Camino de la Cruz…

LA CRUCIFIXIÓN MORAL.

ES PRECISO MATAR EL ‘YO’ Y RENUNCIAR A TODO.

Se crucifican los afectos, aún los más legítimos y se abraza totalmente ‘la locura de la Cruz’. Se mata el respeto humano aceptando el desprecio del mundo.

Y deja de interesar la etiqueta que con burlas y escarnios, se debe soportar: ‘locos y endemoniados’.

Lo único que importa es lo que se es a los ojos de Dios. Y Él es el que, al cáliz de la amargura que el mundo hace tan cruel, le infunde su divina dulzura. Recordar al Maestro al que juzgaron igual, es el pensamiento que fortalece y ayuda.

El alma se vuelve profeta y apóstol y corre la misma suerte. El amor por su Dios le aporta: la PERSECUCIÓN. 

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LA CRUCIFIXIÓN FÍSICA

En enfermedades permitidas por Dios, el cuerpo se destruye en lenta agonía que sirve para expiación y redención.

Se crucifica la carne con todas sus apetencias y naturales inclinaciones. Se doblegan todos los instintos en una sumisión absoluta al espíritu. Con la ayuda de Jesús, que vive en el interior, el alma logra el total dominio y se obliga a vivir los mandamientos del Evangelio. La carne gime, pero el espíritu triunfa.

En una crucifixión auténtica, el cuerpo sufre los dolores físicos que sufrió Jesús, en la medida en que Él Mismo con ternura paternal, va imprimiendo su semejanza en el alma que ha sellado como suya y conforme el alma lo va soportando…

Y su semejanza de ‘Redentor’ va siendo grabada con divina precisión.

Las manos y los pies duelen y los clavos se sienten; al igual que las espinas y los azotes de la flagelación. Hay un dolor soportable, junto con un gozo muy intenso.

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Cuando se ha avanzado tanto que Jesús deja que se experimente su dolorosísima agonía, la Misericordia Divina ayuda a nuestra debilidad y hace que sea posible amar el Dolor y el Sufrimiento.

En casos excepcionales, esta crucifixión sale al exterior y los estigmas se vuelven visibles.

Por lo general, las almas víctimas no quieren que nadie sepa su secreto y pasan inadvertidas en medio del mundo, llevando silenciosamente su martirio interior.

Las almas hostias mueren sobre la Cruz, con el martirio del Amor Total. 

A esta crucifixión completa contribuyen:

LOS HOMBRES.

Que dominados por el mundo no pueden comprender al que vive estas realidades espirituales.

La incomprensión y la soledad se vuelven compañeras inseparables del alma- víctima.

Lo único que la sostiene y la compensa de todas sus amarguras: es Dios y su amor.

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SATANAS.

Que en una permisión divina, fustiga con todo su odio y su furia al que se ha convertido en su mortal enemigo.

En esta batalla, Satanás utiliza a los hombres dominados por él y los convierte en flagelos humanos.

El hombre es el más cruel enemigo del hombre. Y los primeros enemigos son los propios familiares, las batallas de las víctimas se desarrollan entre el Paraíso y el Infierno.

El alma se debate en un mar que le lleva oleadas de dolor, de amargura, de angustia, en la oscuridad y la incertidumbre. De las que solo es rescatada, por la Infinita Bondad de Dios, que vuelve a llenarla de paz y alegría. Con sus lágrimas y oraciones obtienen gracias de Dios y Él las conforta para que esperen más bendiciones.

Es la Hora de Satanás. Y las víctimas llevan al culmen su sacrificio hasta el tormento de la Hora Nona. Y si es necesario derraman también su sangre en un martirio cruento. Y permanecen fieles en aquel océano de desolación.

Y dicen junto con Él:

¡Dios mío!… ¡Dios mío!… Llenando de plegarias el Cielo, hasta que el Padre Celestial sienta fundirse en Piedad su Indignación y su Justicia sea aplacada. Una vez más.

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DIOS MISMO

Los pecadores muertos a la Gracia no son felices. Parece que lo sean, pero no es así. Y aunque los momentos de ebriedad por los placeres, no los dejan comprender su estado; no faltan nunca las horas en las que un reclamo de la vida, les hace sentir su condición de separados de Dios.

Y es entonces la Desolación. Aquella tortura que Dios hace gustar a sus predilectos, para que sean como su Verbo: ‘salvadores’

En la hora crucial, el tormento de los tormentos: LA AUSENCIA DE DIOS.

Dios prepara a su atleta espiritual y en cierta manera lo prueba contra Sí Mismo.

El alma prueba su fidelidad en lo que pareciera el Abandono del que es su propia vida. ¡El Abandono de Dios! ES EL HORROR MÁS GRANDE DE LA MUERTE.

Y si es horrorosa para aquellos para quienes es únicamente ‘prueba’, es demoledor para las almas víctimas, para las que se convierte en una desgarradora realidad.

Porque ellas deben abrevar este cáliz, para perpetuar la Obra Redentora y salvar a los hombres que perecen en la desesperación.

Cuando esto sucede, Satanás ataca con peor ferocidad y atroz tormento. El alma libra un mortal combate en el que habrá un solo vencedor. El Espíritu Santo es la única y suficiente Fuerza que sostiene la voluntad para que sobrevenga la victoria.

Y el dolor es compensado con las gracias sobrenaturales, con las cuales Dios consuela a su amada. El alma de las víctimas que perseveran, jamás se pierde.

 Son los verdaderos adoradores en espíritu y en verdad. Son las esposas-reinas del Esposo-Rey. Las que conocen sus secretos y guardan una intimidad y una unión tan completa, que el Amado les imprime su Imagen en una semejanza perfecta.

Y el alma sabe que Dios está encima de ella, Invisible pero Presente. Está protegida, por más que se crea sola, cuando le tocan las desolaciones. El amor nunca falta sobre las agonías y los sacrificios, de quienes trabajan por la Gloria de Dios y la Redención de las almas.

EL CRISTIANO VERDADERO, SIEMPRE ES UN ALMA VICTIMA.

Todos los cristiano auténticos, son hostias-vivientes.

Liberados de la esclavitud del pecado; sostenidos por la Gracia, ya no deben conocer la muerte del espíritu, si voluntariamente no se hacen siervos de la Culpa.

Y Dios le ha dado alas a los espíritus liberándolos de las cadenas para que volasen muy alto al encuentro de Aquel que siguieron  conquistados por Jesucristo y por su Doctrina.

Los predestinados a la Gloria son los que no permanecieron sordos a su llamada, ni se detuvieron para seguirlo. Y con heroísmo emprendieron el camino de la perfección.

No desfallecieron o desconsolaron, ni cuando el amor de predilección del Señor, fue una secuela de pruebas y de penas. Y no se creyeron menos amados por ello. Al contrario, supieron convertir las aparentes derrotas, en aplastantes victorias…

Pablo calla…

Un gran silencio se extiende por todo el lugar.

Todos los cristianos meditan en sus palabras. Y se podría oír el zumbido de una mosca.

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De pronto, Pablo siente un ligero tirón a su túnica por detrás y voltea.

Hay dos niños y los reconoce: son Cástulo y Fabio.

Pablo se inclina y mira de cerca la hermosa carita llena de inocencia y gravedad.

Los grandes ojos azules de uno y castaños del otro. Los cabellos rizados y oscuros.

Y la túnica blanca con una franja roja en los bordes.

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Los dos niños están tomados de la mano. Tienen alrededor de seis años.

Los grandes y hermosos ojos azules de Cástulo parecen hacerse más grandes cuando miran a Pablo con mucha seriedad y con su vocecilla infantil, pregunta:

–           ¿Eso que dijiste es solo para los grandes?

Pablo parece reflexionar y responde con gravedad como si estuviera con un adulto:

–           No. Pero ¿Has comprendido de lo que hablé?

–           Sí. –Resuena la vocecita decidida- Fabio y yo queremos ser hostias.

–           Veamos… ¿Qué entendiste de lo que dije?

–          Que Dios me quiere tanto, que quiso morir por mí. Y que si yo lo amo a Él, también debo morir por Él.

Que no tengo por qué preocuparme, porque Satanás estará muy enojado…  Pero si me hace la guerra le va a ir muy mal, porque Dios me protegerá siempre y me va a llevar al Cielo.

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–           Es un compromiso muy serio. ¿Comprendes que si lo haces, Dios te lo tomará y tú deberás cumplir?

Cástulo parece elevarse y dice muy firme:

–           Sí.

Fabio confirma a su vez:

–           Yo quiero ser hostia.

Cástulo insiste:

–           Yo amo a Jesús y quiero ser hostia. ¿Dime cómo lo hago?

–           Pues, deberán decírselo a Jesús… Vamos a orar.

Y Pablo se arrodilla frente a la Cruz, junto con los dos niños que oran en voz alta…

Y cada uno hace su ofrenda viviente…

En todas las caras se dibuja una sonrisa.

Cástulo resumió en unas cuantas frases, la enseñanza de ese día.

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Y todos recordaron porqué Jesús ama tanto a los niños.

Diana también recordó su propia ofrenda cuando era niña…

Con aquellos ejemplos ¿Quién puede mostrarse cobarde?

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HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONÓCELA

70.- LAS PEQUEÑAS HOSTIAS


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Los mártires saludan y se despiden de los que se quedan…

Gael, un jovencito se arrodilla para recibir la bendición de Mía, su madre.

Después ella le dice con un suspiro:

–           Bendito tú que ascenderás con la corona del doble martirio… Bendíceme ahora tú a mí….

Gael se toca una de las heridas producidas por el zarpazo de un tigre y con su sangre hace lo mismo que Emma, una niña como de diez años que con su sangre como si fuera un crisma, marca una crucecita en la frente de Jennifer, su madre. A la que deja para marchar alegremente a la hoguera.

Nathan, abraza a los dos compañeros de armas.

Y les dice:

–           Alegraos conmigo, voy a la conquista de un Reino eterno… Ojalá decidierais uniros a mí en la Fe y conozcáis la verdadera dicha de morir amando.

Jeffrey un anciano, besa a su hija moribunda y se aleja decidido.

Todos antes de salir obtienen la bendición del sacerdote Jonathan.

PASILLO CIRCO COLISEO

Los pasos que van a la muerte se alejan por el corredor…

Los que han sido comisionados para escoltar a los prisioneros, preguntan a los dos soldados:

–           ¿Os quedáis aquí vosotros?

Ellos contestan:

–           Sí.

–        Nos quedamos.

–           ¿Por qué? Es… peligroso.

–           Esta gente corrompe a los ciudadanos fieles.

Ambos soldados se encogen de hombros.

Y los intendentes se van, al mismo tiempo que penetran los fosores con sus camillas para llevar afuera a los muertos.

Se produce un poco de confusión, porque junto con los fosores han entrado también los parientes de los muertos y los moribundos, produciéndose lágrimas y adioses que se cruzan unos y otros.

Los dos soldados aprovechan esta circunstancia para decirle a un niño:

–           ¿Cómo te llamas?

–           Kevin.

–           Fíngete muerto y te pondremos a salvo.

Kevin los mira con una infantil severidad…

Y les dice:

–           ¿Traicionaríais vosotros al emperador poniéndoos a salvo mientras él puso su confianza en vosotros para su gloria?

LEGIONARIOS-romanosLos dos militares contestan al mismo tiempo:

–           ¡Niño!…

–           ¡Ciertamente que no!

–           Pues tampoco traiciono yo a mi Dios, que murió por mí en la Cruz.

Los dos soldados se miran verdaderamente estupefactos…

Y se preguntan:

–           ¿Pero quién les infunde tanta fortaleza?

Y después, con el codo apoyado en la pared para sostenerse la cabeza, continúan observando meditabundos…

Regresan los intendentes con esclavos y camillas…

CIRCO intendente

Uno comenta:

–           Aún son pocos para la hoguera. A ver…

El otro levanta la voz y pregunta:

–    ¿Quienes son los menos heridos que puedan sentarse?

¡Los menos heridos!…

Quién más, quién menos, todos están agonizando y ya no pueden sentarse…

Pero las voces suplican:

–           ¡Yo!

–           ¡Yo!

–           ¡Yo! Con tal de que me llevéis…

Escogen otros once…

Louanne, una joven que fue triturada por la boa, suspira:

–           ¡Dichosos de vosotros!

pantera

Samantha, otra que agoniza después del ataque de una pantera y ve alejarse a otra que estaba junto a ella y con la que una leona solo jugó…

Haciendo un esfuerzo le dice fuerte:

–           ¡Ruega por mí, Rosalía!

Marlon, un jovencito  que fue destrozado por un leopardo y ve que suben a la camilla a otro que perdió brazos y piernas entre las mandíbulas de un tigre y…

Con amor le dice:

–           ¡Adiós, Christopher!

Jerónimo dice, besando a Matilda:

–           ¡Madre, acuérdate de mí!

–           ¡Nos encontraremos en el Cielo!

Y corre jubiloso hacia la salida.

grandesgatos1 LEONES

Mariana se despide de Lorenzo, un joven que agoniza por el ataque de un león:

–           ¡Hijo mío, cuando estés en el Cielo, llama pronto a mi alma!

Carolina le dice a Ian:

–           ¡Esposo mío, que la muerte te sea dulce!…

Y sale feliz al encuentro con el fuego…

Se entrecruzan los saludos y las despedidas.

Y los intendentes se llevan las camillas…

El sacerdote Jonathan, que se encuentra lívido y a punto de morir, hace acopio de todas sus fuerzas para decir:

–           Sostengamos a los mártires con nuestra plegaria y ofrezcamos el doble dolor de los miembros y del corazón que se ve excluido del martirio, por ellos. Pater Noster…

Apenas ha concluido la Oración sublime, cuando llega Mauricio corriendo jadeante…

Y al ver a los dos soldados se para en seco y contiene el grito que ya estaba a punto de salir de sus labios.

LEGIONARIOS dos-soldados

Los dos legionarios le dicen:

–          Puedes hablar, hombre; que no te traicionaremos.

–           Nosotros, soldados de Roma, pretendemos ser soldados de Cristo.

Jonathan exclama:

–           La sangre de los mártires fecunda la gleba.

Y dirigiéndose a Mauricio, le pregunta:

–          ¿Traes los Misterios?

Mauricio responde:

–           Sí. He podido dárselos a los otros, momentos antes de que se los lleven a la hoguera. ¡Helos aquí!

Los soldados contemplan admirados la bolsa púrpura que el otro extrae de su seno.

Jonathan grita:

–           ¡Soldados! Vosotros que os preguntáis dónde encontramos la fortaleza: ¡Aquí la tenéis!

¡Éste es el Pan de los fuertes! ¡Éste es el Dios que entra a vivir en nosotros! Este…

Lo interrumpe el grito de Grace, anhelante ante los espasmos del ahogo final:

–           ¡Pronto! ¡Pronto, padre que me muero!… Dame a Jesús… Y moriré feliz…

Jonathan se apresura a partir el Pan para dárselo a la jovencita, que después de recibirlo se recoge quieta, cerrando los ojos.

Fabio suplica:

–           A mí también… Y después llamad a los criados del Circo. Yo quiero morir en la hoguera... –borbollea un niño como de seis años, que tiene la espalda lacerada y rasgada la mejilla desde la sien hasta el cuello que sangra abundantemente…

Jonathan pregunta:

–           ¿Puedes tragar?

–           ¡Puedo! ¡Puedo!… No me he movido, ni hablado para no morir… Antes de recibir la Eucaristía. La esperaba… Ahora…

El sacerdote le da una miguita del Pan Consagrado, que el niño trata de tragar sin conseguirlo…

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Uno de los soldados se inclina compasivo y le sostiene la cabeza.

Mientras el otro, habiendo encontrado en un rincón un ánfora que contiene todavía un poco de agua, procura ayudarlo a tragar, instilándole el agua en los labios, gota a gota.

Mientras tanto Jonathan parte las Especies que distribuye a los que tiene cerca y después, les suplica a los soldados que lo transporten para distribuir la Eucaristía a los moribundos…

Ellos le llevan con mucho cuidado con todos los que están esperando ansiosos la Eucaristía y observan asombrados, la transformacion en aquellos rostros sufrientes, que se llenan de alegría y de una gran Paz.

Pues reciben las Especies con mucha Reverencia y Adoración. ¡Y esto sucede con todos los mártires, sin excepción!

Por último, el heroíco sacerdote hace que le vuelvan a poner en el lugar donde estaba…

Y con mucho amor y agradecimiento les dice:

–           Que nuestro Señor Jesucristo os recompense por vuestra piedad.

El pequeño Fabio que se esforzaba por tragar las Especies, sufre un ahogo y se agita…

Uno de los soldados lo toma compadecido entre sus brazos.

Más al hacerlo, un borbotón de sangre, brota de la herida del cuello, bañándole la lóriga reluciente.

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Niños cristianos, antes de ser quemados vivos por el Estado islámico.

–           ¡Mamá! ¡El Cielo! Señor… Jesús… –el cuerpecito se abandona y el niño expira.

Los soldados exclaman:

–           ¡Ha muerto!

–           ¡Y sonríe!…

–           ¡Paz al pequeño Fabio! –dice Jonathan, que va palideciendo siempre más.

–           ¡Paz! –suspiran los moribundos.

Los dos soldados hablan entre sí…

Después, uno de ellos dice:

–           Sacerdote del Dios Verdadero, termina tu vida admitiéndonos en tu milicia.

Jonathan responde fatigosamente:

–           No en la mía… sino en la de Jesucristo… Más… no es posible… porque antes… hay que ser… catecúmenos.

Ellos objetan:

–           No. Porque sabemos que en caso de muerte, se puede administrar el Bautismo.

El anciano jadea:

–           Vosotros… estáis… sanos…

Los dos replican:

–           Nosotros estamos a punto de morir, porque… Con un Dios como el vuestro, que os hace santos.

–           ¿A qué continuar sirviendo a un hombre corrompido?…  Nosotros queremos la gloria de Dios. Bautízanos.

–           Yo soy Fabio como el pequeño mártir y mi compañero es Nathan, como nuestro glorioso compañero de armas…

Y enseguida volaremos a la hoguera. ¿Qué valor puede tener la vida del Mundo, una vez que hemos comprendido vuestra vida?

El sacerdote suspira y dice:

–           Ya no hay agua… ni líquido alguno… – Jonathan se queda quieto y pensativo, como si oyera una voz interior.

Y luego, formando un hueco con su mano trémula, recoge la sangre que gotea de su atroz herida y ordena:

–          ¡Arrodillaos!… Fabio, yo te bautizo en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo… Nathan, yo te bautizo, en el Nombre del Padre. Del Hijo y del Espíritu Santo… El Señor esté con vosotros… Para la Vida… Eterna… Amén…

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Al decir estas palabras…  los ha aspergeado con su sangre.

Cuando la Oración termina, el sacerdote también ha terminado su misión de sufrimiento y su vida… Ha muerto.

Los dos soldados lo contemplan…

Luego observan por algún tiempo a los que van muriendo lentamente…

Serenos y sonrientes en medio de su agonía. Arrebatados por el éxtasis Eucarístico.

Luego Nathan el mayor, dice al otro:

–           Vamos Fabio… ¡No esperemos ni un momento más!

Nathan contesta radiante:

–            ¡Con tales ejemplos, es segura la Vida! ¡Vamos a morir por Cristo!

Y marchan veloces por el corredor, al encuentro del martirio y de la gloria.

Cuando llegan a donde están los otros cristianos reunidos para ser conducidos a la hoguera…

También ellos reciben de manos del diácono Máximo, el Pan de los ángeles y experimentan por primera vez, la sensación sublime de tener a Dios dentro de sí.

Nathan oye la confesión de Fe de sus antiguos camaradas y su sonrisa se vuelve más radiante al exclamar:

–           ¡Alabado sea Jesucristo! Los tres vamos a pelear el Combate Final…

En la estancia que acaban de abandonar, los gemidos se van haciendo cada vez más tenues y escasos…

En el circo, todos los espectadores guardan silencio y escuchan atentos porque Nerón está cantando su Troyada…

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Simultáneamente, en otro vasto salón en los subterráneos del Circo, donde la luz entra a duras penas por dos pequeñas aberturas al nivel del suelo y que sirven para que también entre el aire.

Están los prisioneros cristianos que han traído de las cárceles para completar el espectáculo.

Son personas de todas las edades y condiciones sociales. El lenguaje es pronunciado con variación de estilos, según sean patricios o esclavos. Y mezclado al latín vulgar, se oye el griego, español, tracio, etc.

Pero si diferentes son los trajes y los acentos; los espíritus son iguales y están unidos por la Caridad.

Ellos se aman sin distinción de raza o de nación. Se aman y buscan servir y ser de ayuda, unos para otros.

Los patricios de ricos vestidos, cuidan de los pobres, vestidos humildemente. Los más fuertes ceden los puestos más secos o menos incómodos, a los más débiles.

Y los abrigan con sus vestidos y togas, permaneciendo ellos con la túnica corta que cubre el pudor.

Usan togas y mantos para hacer con ellos colchones, almohadas o para cubrir a los enfermos que tiemblan por la fiebre. O están heridos por las torturas.

Los más sanos cuidan a los más enfermos, dándoles de beber con amor un poco de agua o vendando las heridas con pedazos de tela arrancados a sus vestidos… Curando los miembros dislocados y lacerados. Mojando las frentes, ardientes por la fiebre.

Y de vez en cuando, entonan en un canto suave: el Pater Noster y los salmos que hablan de amor y de esperanza…

Un niño gime en la semioscuridad y el canto se suspende…

Dimitry pregunta:

–           ¿Quién llora?

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Stanislao,  contesta:

–           Es Cástulo. La fiebre y la quemadura no lo dejan descansar. Tiene sed y no puede beber, porque el agua lastima sus labios quemados por el fuego.

Georgiana, una patricia de aspecto imponente y voz suave, dice:

–           Aquí hay una madre que ya no puede darle la leche a su pequeño.

El sacerdote Pawel ordena:

–           Lleven a Cástulo con  Plautina.

Se levanta Stefan, un fornido hombre moreno y lleva con gran cuidado entre los brazos al niño de siete años, que está vestido con una tuniquita recamada de finas grecas, sucia y manchada de sangre.

Plautina se sienta en una piedra adosada a la muralla, que el anciano Matthew le cede…

Y se acomoda de tal forma que el niño pueda estar cómodo en sus brazos.

Luego dice al portador del pequeño mártir:

–           Dámelo Stefan. Y que Dios te lo recompense.

Cuando Stefan lo deposita con mucho cuidado, queda al descubierto el rostro totalmente quemado del pobre niño martirizado.

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Cástulo es el hermoso chicuelo que consolara a Marco Aurelio en el Tullianum y después que lo suspendieran sobre las parrillas en el Circo,  ahora se ve monstruoso…

Sólo unos pocos cabellos quedan detrás de la cabeza. Adelante, la piel ha desaparecido por el fuego. No más frente, ni mejillas, ni nariz. Toda la carne es una viva tumefacción. Parece  como si la hubiera corroído un ácido.

En el lugar de los ojos están dos llagas horripilantes y los labios son otra llaga que forma un agujero deforme. Este es el resultado de haberlo tenido inclinado sobre las llamas, únicamente con el rostro; porque la quemadura termina bajo el mentón…

Plautina se abre la túnica y hablando con el amor de una verdadera madre, se exprime su redonda mama llena de leche y hace destilar las gotas sobre los labios del pequeño que no puede sonreír, pero que le acaricia la mano para mostrarle su alivio.

Y luego, después de haberlo saciado; hace caer más leche sobre el pobrecito rostro, para medicarlo como si fuera un bálsamo.  Es sangre de madre convertida en alimento y que da el amor por otra, que ha perdido a su hijo…

Plautina los ha perdido a todos… sus siete hijos y su esposo murieron martirizados en la arena, prácticamente repartidos en todas las formas de suplicio. A ella no la tocaron las fieras, porque ya se habían hartado…

El niño no gime más. Refrescado, calmado su sufrimiento y arrullado por la mujer, se adormece respirando afanosamente.

la piedad

Plautina parece una madre dolorosa, tanto por la postura, como por la expresión. Mira al pequeño como si fuese verdaderamente su criatura y las lágrimas ruedan por sus mejillas.

Gira la cabeza hacia atrás, para impedir que caigan sobre aquella carita que está totalmente quemada.

El canto se reanuda, dulce y melancólico…

Killian, otro sacerdote;  interrumpe en el fondo de aquel lugar…

Y con voz sonora dice:

–           Nos acaban de avisar que Fabio ha muerto. Oremos…

Todos dicen el ‘Pater Noster’…

Cuando terminan;  el anciano Joao exclama:

–           ¡Fabio es feliz!  Él  ya ve a Cristo…

Antonio le contesta:

–           Nosotros también lo veremos Joao e iremos a Él con la doble corona: la de la Fe y la del martirio. Seremos como renacidos sin sombra de mancha, porque los pecados de nuestra vida pasada serán lavados también con nuestra sangre.

Pecamos mucho, nosotros que fuimos paganos por largos años. Y es muy grande que a nosotros venga el júbilo del martirio, para hacernos nuevos y dignos del Reino.

Otra voz muy conocida, retumba:

–           ¡Paz a vosotros, hermanos!

Muchas voces contestan:

–           ¡Pablo! ¡Pablo! ¡Bendito seas!

Mucho movimiento sobreviene entre la multitud. Sólo Plautina se queda inmóvil, con su preciosa carga sobre su regazo.

–           ¡Paz a vosotros! –repite el apóstol.

Y se mete hasta el centro…

Luego dice:

– He venido a vosotros con Artyom y Alexander, para traerles la Vida.

Hugo pregunta:

–           ¿Y el Pontífice?

Pablo contesta:

–           Él les manda su saludo y su bendición. Está vivo por ahora… él quería venir; pero Joaquín, William y Amine, nos avisaron que lo están buscando y es conocido por los guardias. Por eso vengo yo, que soy menos notorio y ciudadano romano.

A él debemos protegerlo en las Catacumbas. Hermanos, ¿Qué nuevas me tenéis?

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Adam contesta:

–           Fabio ha muerto.

Noha agrega.

–           Cástulo ha sufrido el primer martirio.

Sienna dice:

–           Jade ha sido conducida a la tortura.

Johanna  informa:

–           A Franco y a Aidan los han transportado con Lars y sus hijos… No sabemos a dónde…

Pablo responde:

–           Oremos por ellos. Vivos o muertos, que Cristo dé a todos su paz…

Y Pablo, con los brazos abiertos en Cruz, ora. Está vestido como un siervo, con una vestidura corta, oscura y con un pequeño manto con capucha, que para orar, se ha echado para atrás.

A su espalda están Artyom y Alexander, vestidos como él. Son muy jóvenes.

Terminada la Oración, Pablo dice:

–           ¿Dónde está Cástulo?

Noha responde:

–           En el regazo de Plautina, allá en el fondo.

Pablo aparta a la multitud y se acerca al grupo. Se inclina y observa…  Bendice al niño y a la mujer.

El niño despertó con los gritos que saludaron al Apóstol y levanta una manita, buscando tocar a Pablo, el cual la toma entre las suyas y le habla con dulzura:

–           Cástulo ¿Me escuchas?

El niño responde con fatiga:

–           Sí.

–           Sé, fuerte, Cástulo. Jesús está contigo.

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Cástulo se lamenta:

–           ¡Oh! ¿Por qué no me lo habéis dado? ¡Ahora ya no puedo más! –y una lágrima brota entre aquellas llagas.

Pablo lo consuela:

–           No llores, Cástulo. ¿Puedes ingerir aunque solo sea un pedacito? ¿Sí?… ¡Bien! Te daré el Cuerpo del Señor.

Después iré con tu mamá a decirle que Cástulo es una flor del Cielo. ¿Qué debo decir de tu parte a tu mamá?

–           Que soy feliz. Que he encontrado una mamá que me da su leche. Que los ojos ya no hacen más mal. ¿No es mentira decirlo, verdad? Es para consolar a la mamá. Y porque yo estoy viendo el Paraíso y el lugar suyo y el mío, mejor que si tuviera los ojos todavía vivos.

Dile que el fuego no hace daño, cuando los ángeles están con nosotros. Y que no tenga miedo, ni por ella ni por mí. El Salvador le dará fuerza. ¡Jesús es tan Bueno!

–           ¡Bravo, Cástulo! Le diré a tu mamá tus palabras. Dios ayuda siempre. ¡Oh, hermanos! ¡Y lo veis!

Este es un niño. Tiene la edad en que no se puede soportar un pequeño malestar. Y vosotros lo veis y lo habéis escuchado. Él está en Paz. Él está dispuesto a sufrirlo todo, aún después de haber padecido tanto, para ir hacia Aquel que él ama y que lo ama.

Porque es uno de aquellos que Él amaba: un niño…

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Y éste es un héroe de la Fe. Tomen el coraje de este pequeño, hermanos. Ustedes saben que yo me hago pasar junto con éstos como sepulturero, para poder recoger cuantos más cuerpos podamos y depositarlos en suelo santo.

Por eso vivo junto a los tribunales y veo cómo viven los presos en el Circo y observo todo. Y me consuelo al pensar que yo también en mi hora, cuando Dios la reclame, seré por Él sostenido, como los santos que nos han precedido.

Hoy regresé de llevar al cementerio a Fátima, hija de Florián y de Valeria. No tenía más que catorce años y ustedes saben que estaba débil de salud. Con todo, ayer fue una gigante frente a los tiranos. El despecho de Nerón la torturó de muchas formas: lanzada, suspendida, estirada, desgarrada. Y siempre sanaba por Obra de Dios y siempre resistió a todas las amenazas.

Ahora ella está en la Paz. ¡Valor hermanos! También a ella la nutrí con el Pan Celestial. Y con el sabor de aquel Pan, ella caminó a su último martirio. Ahora os daré también a vosotros aquel Pan, para que sea día de fiesta sobrenatural para vosotros. El Circo os espera…

¡Y NO TEMÁIS! En las fieras y en las serpientes ustedes verán apariencias paradisíacas, porque Dios cumplirá para vosotros este milagro. Las fauces y las roscas les parecerán abrazos de amor. Las llamas, rocío matinal. Los rugidos y los silbidos serán voces celestiales…

Y como Cástulo, veréis el Paraíso, que ya desciende para recogerlos en su felicidad.

Todos los cristianos menos Plautina, se han arrodillado y cantan…

Mientras ellos cantan, han entrado también unos soldados romanos y los carceleros que al mismo tiempo que participan, montan guardia para que no entren personas enemigas.

tribunos

Y el canto se eleva, dulce y armonioso:

Como anhela la cierva

Estar junto al arroyo

Así mi alma desea, señor Jesús

Estar contigo.

Sediento estoy de Dios

Del Dios que me da la Vida

¿Cuándo iré a contemplar

El Rostro de mi Señor?

Lágrimas son mi pan

Noche y día

Cuando oigo que me dicen:

¿Dónde quedó tu Dios?

Yo me acuerdo y mi alma

Dentro de mí, se muere

Por ir hasta tu Templo

A tu casa, mi Señor y  Dios.

¿Qué te abate alma mía?

¿Por qué gimes en mí?

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Pon tu confianza en Dios, que aún le cantaré

A Jesús. A mi Dios Salvador.

Pablo se prepara para el Rito y dice a Cástulo:

–           Tú serás nuestro altar ¿Puedes detener el cáliz sobre tu pecho?

–           Sí.

Extiende un lino sobre el cuerpecito del niño y sobre el lino apoya el cáliz y el pan. Y la Misa es celebrada para los mártires, por Pablo y los dos sacerdotes que lo acompañan.

El lino palpita sobre el pecho de Cástulo, el cual por orden de Pablo, tiene entre sus dedos la base del cáliz, para que no se caiga…

Cuando Pablo hace la consagración, un temblor de sonrisa se dibuja sobre el rostro llagado del pequeñín y después la cabeza cae con una pesadez de muerte.

Plautina se estremece pero se domina…

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Pablo prosigue como si no notase nada. Pero cuando toma la hostia para darle al pequeño mártir, un fragmento…

Plautina le dice:

–           Está muerto.

Pablo se paraliza por un momento y luego le da a ella, el fragmento destinado al niño que ha permanecido con los deditos cerrados alrededor de la base del cáliz, en la última contracción.

Y ellos le tienen que desprender para poder tomar el cáliz y darlo a los demás.

Después de distribuida la Comunión, la Misa termina.

Pablo se despoja de los vestidos y pone todo lo que ocupó en la Misa, en una bolsa que lleva bajo el manto.

Después declara:

–           Paz al mártir de Cristo. Paz a Cástulo santo.

Y todos responden:

–           Paz.

Pablo dice:

–           Ahora lo llevaré a otro lugar. Denme un manto para envolverlo. Lo llevaré sin esperar la noche. Al anochecer vendremos por Fabio.

Las pequeñas hostias que se consagraron juntas, han partido juntos al cielo también… Pero a éste lo llevaré como a un niño dormido. Adormecido en el Señor.

21Centurion-corona

Jack, uno de los soldados da su clámide y allí depositan a Cástulo.

Lo envuelven y Pablo lo toma en brazos, como si fuera un padre que lleva a otro lugar a su hijito dormido…  Con la cabeza sobre la espalda paterna.

Pablo se despide:

–           Hermanos, la Paz sea con vosotros y acuérdense de mí, cuando estéis en el Reino…

Y se va bendiciendo…

Un poco después, llegan los intendentes del Circo, para llevarlos a completar el espectáculo de aquella noche en que a los ojos del mundo, es el triunfo de la Hora de las Tinieblas…

legionarios tres-soldados

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, CONÓCELA

68.- EL SEGUNDO MARTIRIO…


coliseo

El anciano Jonathan desventrado ha hablado con una voz tan fuerte, tan segura y resonante, que un sano no lo haría así.

Y ha trasfundido a todos, su espíritu heroico; de tal suerte que un cántico dulce, se eleva de aquellas criaturas destrozadas…

En Jesús puse toda mi esperanza

Él se inclinó hacia mí

Y escuchó mi clamor

Y me sostuvo con su Amor.

Yo te amo, Señor Jesús, mi fuerza

El Señor es mi Roca, mi fortaleza

Y mi Libertador. ¡Oh, Dios! ¡Roca en que me refugio!

Mi Escudo,  mi Fuerza y mi Salvación.

Invoqué al Señor, tan digno de alabanza

Y me salvó de mis enemigos.

angel muerte

La muerte me asechaba,

Los tormentos de Belial me asustaban,

Los lazos del lugar oscuro me rodeaban

Y delante de mí, prepararon trampas mortales.

En mi angustia clamé al Señor Jesús

Invoqué a mi Dios y desde su Templo oyó mi voz

Llegó mi clamor a sus oídos.

Venceré, porque Él está conmigo

Venceré, porque Jesús conmigo está.

Venceré, vencerás, venceremos

En el Nombre Santísimo de Dios…

Una voz interrumpe el canto, al preguntar desde el corredor:

–           ¿Dónde está mi mujer?

Clhoe le contesta con júbilo:

–           ¡Fernando! ¡Esposo mío! ¡El niño está vivo! Te lo he salvado. Has llegado a tiempo, porque yo muero.

¡Toma a nuestro pequeño Bryan!

El hombre se adelanta, se inclina, abraza a su esposa moribunda…

Recibe al niño de la mano temblorosa que se lo da y sus dos bocas que tan santamente se amaron, se unen por última vez en el beso conjunto, que estampan sobre la cabecita del inocente.

Con un último esfuerzo exclama:

–           Jonathan, bendíceme… muero…

Tal pareciera que la esposa hubiera detenido a propósito la vida, hasta la llegada del esposo. Ahora se deja caer con un estertor, entre los brazos del marido, al cual susurra:

–           Vete, vete… por el niño… A Laur… -la muerte trunca la palabra.

Jonathan dice:

–           Paz para Chloe.

Todos responden:

–           Paz.

El marido contempla a sus pies:

Desangrada y desgarrada a la que fuera su mujer… Una joven hermosa y delicada.

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Las lágrimas que se desprenden de sus ojos, caen sobre el rostro de la muerta…

Y con voz temblorosa y llena de amor, se despide:

–           ¡Acuérdate de mí, fiel esposa mía!…

Y dirigiéndose a su anciano suegro, le dice:

–         Paúl, la llevaré a la viña de Álvaro. Enrique y Rodrigo  están aquí afuera con la camilla…

Paúl pregunta:

–           ¿Os dejan pasar?

Fernando responde:

–           Sí. El que aún tenga parientes entre los que están vivos, podrá recibir sepultura…

–           ¿Con dinero?

–           Y también sin él. Todo el que quiere puede venir a recoger a los muertos y a saludar a los que están vivos.

Con esto esperan que a la vista de los mártires, amedrentar a los que aún estamos libres, persuadiéndolos a no hacerse cristianos y que con nuestras palabras… Os ablanden a vosotros.

El que no tenga parientes irá a parar al Carnario. Con todo, nuestros diáconos buscarán por la noche los restos…

Axel pregunta:

–           ¿Se está preparando acaso el nuevo martirio?

Fernando contesta:

–           Sí. Para esto dejan pasar a los parientes. Y por esto también, hay que sepultar a los mártires por la noche. Ellos serán el objeto del espectáculo…

James, un joven poco herido, pregunta:

–           ¿Así tan tarde? ¿Qué espectáculo puede haber por la noche?

Madeleine pregunta sorprendida:

–           Sí. ¿Qué espectáculo?

Y Rowena, una mujer joven a quién un tigre le arrancó el brazo izquierdo, exclama:

–           ¡La hoguera! … ¡Oh!…

La fuerte voz de Jonathan responde:

–           Para los que esperan en el Señor, las llamas serán como el rocío dulce de la aurora. Recordad a los mancebos de los que habla Daniel.

Ellos pasearon cantando entre las llamas. ¡La llama es hermosa! ¡Purifica! ¡Y viste de luz!

Nada de inmundas fieras, de lúbricas serpientes, ni de miradas impúdicas a los cuerpos de las vírgenes.

¡Las llamas! Si algo de culpa queda aún en nosotros, que la llama de la hoguera venga a ser como el Fuego del Purgatorio…

Y varios cristianos confirman:

–           ¡Oh! Podremos…

–           Sí. Un breve purgatorio y después revestidos de Luz, vayamos a Dios. A Dios que es Luz, iremos nosotros.

Fortaleced vuestros corazones que querían ser luz para el mundo pagano…

–           ¿Lo lograremos?…

–           Que el fuego de las hogueras llegue a ser el inicio de la luz que nosotros habremos de proporcionar a este mundo de tinieblas. Y…

Y en eso se perciben pasos fuertes; herrados, en el corredor.

marco aurelio CENTURION

Dos soldados preguntan al aparecer en la estancia:

–           Nathan. ¿Vives aún?

El joven sin ojos responde:

–           Sí, compañeros. Vivo. Y es para hablaros de Dios…

Venid, porque yo no puedo ir a donde estáis vosotros, ya que no veré más la luz. Estoy ciego…

Los dos exclaman al verlo:

–           ¡¡Infeliz!!

Pero Nathan objeta:

–           ¡No! ¡Feliz!… Yo soy feliz. Al no ver ya las inmundicias del mundo. No entrando por mis pupilas las lisonjas de la carne y del oro, ya no me podrán tentar.

En las tinieblas de la ceguera temporal, estoy viendo ya la Luz. ¡Veo a Dios!…

Los dos legionarios exclaman alarmados:

–           Pero, ¡¿No sabes qué dentro de poco vas a ser quemado?!… 
antorcha humana

–           ¡¿No sabes que porque te amamos hemos pedido verte?!…

–           ¡Por qué?…

–           ¡Para hacer que huyeras, si aún estabas vivo!..

Nathan exclama asombrado:

–           ¿Huir? ¿Tanto me odiáis qué queréis arrebatarme el Cielo? No erais así en las mil batallas que sostuvimos juntos, codo con codo, por el emperador. Entonces nos estimulábamos a ser héroes y ahora vosotros…

Mientras yo me bato por un Emperador Eterno, Infinito de Poder, ¿Me aconsejáis una vileza? ¿La hoguera…?

Y ¿No habría muerto gustoso entre las llamas, durante los asaltos a una ciudad enemiga con tal de servir al emperador y a Roma?

A un hombre igual que yo y a una ciudad que ahora existe y mañana, no.

Y ahora que estoy dando el asalto al Enemigo más verdadero, para servir a Dios y a la Ciudad Eterna, en la que reinaré con mi Señor Jesucristo, ¿Queréis que yo tema a las llamas?…

Ambos soldados se miran desconcertados…

Jonathan habla de nuevo:

–           El mártir es el único héroe. Su heroísmo es eterno. Su heroísmo es santo. A nadie perjudica con su heroísmo.

No emula a los estoicos con áridos estoicismos; ni a los crueles, con violencias inútiles y nefandas. No se apodera de tesoros, ni usurpa poderes, sino que da.

Da de lo suyo: sus riquezas… sus fuerzas… su vida… Es el generoso que se despoja de todo para darlo.

Imitadle. Siervos ignorantes de un hombre cruel que os envía a matar y a encontraros con la muerte…

enfrentamiento-batalla

Félix dice:

–           La muerte es la que te espera a ti.

Jonathan responde con firmeza:

–           No. La Vida me espera… Pasad a la vida. A servir a la Vida y a servir a Dios. Por ventura, una vez pasada la embriaguez de la batalla, cuando en el campo se da la señal de silencio. ¿Habéis sentido vosotros alguna vez el gozo, qué veis rebosar en vuestro compañero? NO.

Sin cansancio, nostalgia, temor de la muerte. Náuseas de sangre y de violencias… Aquí… ¡Mirad!

Aquí se muere y se canta ¡Aquí se muere y se sonríe! Porque nosotros NO moriremos sino que viviremos.

Nosotros NO conocemos la muerte, sino la Vida, al Señor Jesús… -lo interrumpen nuevos pasos marciales en el corredor.

Entran una vez más aquellos dos hombres musculosos que vinieron al principio con las antorchas…

Con ellos están otros dos senadores con togas muy elegantes…

tigelino

Y los augustanos Tigelino y Haloto, su principal coordinador en los juegos…

Las antorchas humean al tenerlas elevadas los dos primeros, mientras los augustanos se inclinan a observar los cuerpos…

Y los otros dos los siguen en silencio…

Haloto dice:

–           Muerto…

Tigelino agrega:

–           Éste también…

–           Ésta agoniza…

–           El niño ya está frío…

–           El viejo morirá en breve…

–           ¿Ésta?…

–           La serpiente le ha fracturado las costillas. Fíjate como ya tiene espuma roja en los labios…

Y así continúan caminando, examinando y cambiando impresiones entre ellos…

Haloto opina:

–           Yo diría que los dejásemos morir aquí.

Tigelino dice tajante:

–           ¡No! El Juego ya está fijado y el César también espera esto…

El intendente del circo dice preocupado:

–           ¿Bastará con los de las otras cárceles? Son demasiado pocos…

Bruno no ha sabido regular las cantidades. Demasiados a los leones y pocos en exceso para las hogueras.

Tigelino confirma:

–           Así es. ¿Qué hacemos?…

El otro augustano piensa y murmura:

–           Espera…

haloto

Haloto se coloca en medio de la estancia y dice:

–           El que de vosotros se encuentre menos herido, que se ponga de pie…

Se levantan unas veinte personas.

–           ¿Podéis caminar y valeros por sí mismos?

–           Si, podemos.

Los perplejos testigos involuntarios de esta escena replican:

–           Tú estás ciego. –le dicen sus compañeros a Nathan.

Nathan contesta serenamente:

–           Pero me pueden guiar. No me privéis de la hoguera, pues pienso que estáis ideando eso…

Haloto está conmocionado…

Pero confirma:

–           Efectivamente…  ¿Y quieres la hoguera?

–           La quiero como una gracia. Soy un soldado fiel. Mirad las cicatrices de mis miembros, como premio de mi prolongado y fiel servicio al emperador. Por favor, os lo suplico; concededme la hoguera.

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Los augustanos lo miran sorprendidos…

Y en el juzgado más insólito, Tigelino dice agriamente:

–           Si tanto amas al emperador ¿Por qué le traicionas?

Nathan replica:

–           No traiciono al emperador, ni al imperio, puesto que no cometo actos contra su salud, sino que sirvo al Dios Verdadero que es el Hombre-Dios y el Único digno de ser servido hasta la muerte.

El indiciado ha hablado…

Satanás NO ha terminado.

Y para su impotencia desesperada.

El que se ha convertido en juez implacable dictamina la sentencia, que culmina el sacrificio ofrecido...

Tigelino, con voz estentórea, ordena:

–           Que sea cómo quieres…  ¡Vamos!…

Haloto confirma:

–           ¡Vosotros los que podéis caminar, salid de aquí! Esperad junto a las salidas. Ahí se os darán nuevas ropas.

Y todos se dirigen hacia el lugar indicado…

Detrás de ellos, un intendente del Circo le dice a otro:

–           Ronaldo, con semejantes corazones, son inútiles los tormentos. Te lo digo yo:

Con ellos lo único que hacemos, es cubrirnos de crueldad sin finalidad alguna…

Su compañero replica disculpándose:

–           Tal vez es verdad, Emiliano. Pero el divino César…

Las voces se pierden al alejarse…

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HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, CONÓCELA

38.- EL VERDADERO CULTO A DIOS


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En la Iglesia de la santa Cruz, que es el salón porticado en el jardín de la Puerta del Cielo, Pablo de Tarso está hablando a una multitud de cristianos, de todas las edades:

“Así pues hermanos míos, os ruego encarecidamente por la misericordia que Dios les ha manifestado, los exhorto a que se ofrezcan ustedes mismos como una ofrenda viva. Ofreced vuestros cuerpos como una ostia o víctima viva, santa y agradable a Dios. Porque en esto consiste el Verdadero Culto.

No se dejen transformar por los criterios de este mundo, sino más bien renovad vuestros espíritus y dejen que una nueva manera de pensar los transforme internamente, para que sepan distinguir cual es la Voluntad de Dios a fin de acertar que es lo bueno, lo más agradable, lo perfecto, que Dios quiere de vosotros.

SACRIFICIO VIVIENTE   =    CULTO VERDADERO.

Los sacrificios eran la base y la forma de la religión antigua. Todo se impetraba y todo se expiaba mediante sacrificios. Con el sacrificio se intentaba honrar a Dios o aplacarlo, agradecerle por una victoria o sanación.

Era la época del sacrificio material, porque no había otro rito, ni otro modo manifiesto, para honrar al eterno y conseguir su ayuda.

La Ley de los libros mosaicos, dice como las hostias de los sacrificios y las oblaciones de flor de harina, aceite, incienso, deben tener sal, pero no levadura, ni miel. Y deben ser tostadas y trituradas, antes de ser ofrecidas y siempre rociadas de aceite unidas al incienso.

La Ley también dice que de  aquellos que pertenecían a la estirpe de Aarón, la estirpe sacerdotal; estaban excluidos del sacerdocio, los que tenían cualquier defecto físico o enfermedad incurable.

Cuerpo perfecto de construcción y de salud, debía ser el oficiante delante del Creador del hombre.

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El Altísimo que había dado al hombre perfección de miembros, de sentidos, de sentimientos y para el Cual, el ver la enfermedad y la deformidad que eran el testimonio de la Rebelión del Hombre y del desprecio de Satanás a la obra más preciosa para Dios y por lo mismo también eran desprecio a Dios.

La Benignidad de Dios había indicado la forma de expiar los pecados. Todos menos uno: el Pecado Original. Éste solo podía ser lavado por una Víctima Perfecta y no existía en la Tierra. El hombre no había sido instruido por el Verbo Encarnado y faltaba la Víctima Santa para el Sacrificio Perpetuo y Perfecto.

Sintiendo la necesidad de adorar al Dios Verdadero, le hacía oferta de los dones que Él Mismo había dado al hombre. Recogía los animales y los frutos de la tierra y los consumía en el fuego para que realmente fueran sacrificados.

Pero ¿Eran Sacrificio Viviente? NO.

Eran sacrificios de animales y productos vegetales. Ya muertos los primeros y arrancados de la tierra que los nutría, los segundos.

No eran víctimas ‘vivas’ consumiéndose a sí mismas, para honrar a Dios. Y muy relativo era el sacrificio, aunque fuesen animales de mucho valor material.

sacrificio azteca

En las religiones idolátricas Satanás enseñó a los hombres a adorarlo con sacrificios humanos.

Para el Dios Verdadero se le daba honor y reparación, con la inmolación de los animales que substituían sobre el altar, al verdadero Culpable. Sacrificio relativo e imperfecto.

Antes del Cristo Cordero, Inmolado para expiar las culpas humanas y aplacar la Ira Divina, nunca un hombre había sido sacrificado al Dios Verdadero, para darle honor y reparación perfecta.

Para que el espíritu del hombre fuese recreado en Gracia y reintegrado a su dignidad de hijo de Dios y coheredero del Cielo, para que la Justicia Divina fuera aplacada y el Mal Vencido, se necesitaba una Víctima Perfecta.

Una Víctima Única que siendo Dios como el Dios Ofendido, pagase de Dios a Dios, el rescate del Hombre, como Hombre Santísimo y expiase por el hombre pecador.

Sólo el Hombre-Dios podía aplacar a Dios y redimir al hombre, siendo Verdadero Dios y Verdadero Hombre.

Y EL VERBO SE HIZO CARNE.

Jesús se hizo Hombre y Jesús fue Inmolado. Pero su sacrificio no fue consumado sobre su carne muerta, sino en un Cuerpo Vivo, sobre el cual fueron arrojados todos los tormentos y expiadas todas las culpas, por las cuales el Inocente fuera gravado, para consumirlas todas.

1Cristo Sindonico

SACRIFICIO TOTAL.

Del espíritu del Cristo, probado por el Abandono del Padre, para reparar la Culpa de Adán, culpable de haber abandonado a Dios y a su Ley.

Del Intelecto Perfecto del Hijo del Hombre, para redimir la soberbia de Adán. De la Carne Inocente del Cordero de Dios, para reparar la Lujuria de Adán.

Y para que el mundo siempre pecador, tuviese siempre una víctima perfecta, adelantó la Inmolación del Cristo y Pontífice Eterno, constituyendo el Sacrificio Perpetuo: el Eucarístico.

En el cual está todavía y siempre, Cristo en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Y es consumado y ofrecido en todos los altares de la Tierra…

SACRIFICIO PERPETUO Y SACRIFICIO VIVIENTE 1Cristo%20SacerdoteEl Nuevo Sacrificio de la Religión Perfecta.

Pero al sacrificio viviente que se consuma sobre los altares, el hombre debe unir su propio e individual sacrificio. Sacrificio que incluye la parte carnal, moral y espiritual.

Enfermedades, pobreza, trabajo extenuante, por la parte material.

Injusticias, calumnias, incomprensiones, por la parte moral.

Persecuciones por parte de los hombres o abandono de Dios para probar la fidelidad de su siervo, por la parte espiritual.

Y todavía más: fidelidad a la Ley conservando castos, justos y amorosos, los cuerpos, los pensamientos, los sentimientos y los espíritus. Porque esto, más que los ritos exteriores, es lo que constituye el verdadero Culto A Dios. 

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No la forma solamente, sino la sustancia del Culto a Dios. Y la sustancia es dada del renovarse. La sustancia del culto a Dios  es dada por un continuo, fatigoso y a veces muy doloroso ascenso hacia la perfección, para hacer la voluntad de Dios y poder llegar a ser santos y subir a la morada del Padre en la Eternidad.

Esta renovación, esta transformación, este ascenso a la Perfección, se hace con la voluntad humana unida al Espíritu del Hijo, dócil a las inspiraciones del Espíritu Santo, de tal forma que con todos sus dones activos, se va haciendo todo lo que Dios propone hacer, en el modo como Dios lo propone, en la medida en que Dios lo señala.

Un continuo renovarse, espiritual y moralmente, para hacerse una humanidad nueva, alcanzando la Fusión Total con Dios, hasta poder decir: “A fin de vivir para Dios, estoy crucificado con Cristo. Y ahora no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí.”

La Palabra de Dios es levadura que hace fermentar la harina pura, la Harina de Hostias, para que esa harina con su perfección, sea levadura en la Gran Masa.

Cuando el ama  de casa quiere hacer su pan, no toma la harina impura llena de salvado. Sino toma la harina más pura, la baña de agua y la pone a fermentar para que la levadura la levante y la convierta en un delicioso pan.

Es necesario que las hostias, en un espiritual sacrificio, vengan y se pongan a sí mismas sobre el Altar del Sacrificio.

Dios les pide expiación, reparación, perfección de Caridad, a las víctimas que son las columnas de la Iglesia que sostienen el Templo de Dios y que son las estrellas que señalan el Camino que termina en el Corazón de Cristo.

Soldados del Dios Verdadero. Atletas de la Religión Santa. Sacerdotes y víctimas del tiempo nuevo, que deben salarse con la sal de la voluntad heroica, la cual tuesta y cauteriza, pero fortifica las partes débiles. Ellas deben tostarse y triturarse en el Fuego de la Caridad y en la muela de la mortificación, para convertirse en Harina de Hostias.

‘Flor de Harina’ rociándose con la santa unción de las virtudes y olorosas por el abundante incienso de la Adoración, ofreciéndose, inmolándose, diciendo las perpetuas palabras de Cristo:

“Aquí estoy Padre, para hacer tu Voluntad y no la mía.”

La infamia de la Tierra es tanta, que sube con fuerza sacrílega hasta los Cielos con la fetidez del Infierno. Hay que purificar la Inmensa Catedral del Creador, para que Dios pueda todavía mirarla con Piedad que salva. Y es una bendición ser elegidos.

Es un privilegio de Dios, esta función de hostias, ‘redentores’, continuadores, completadores de la Pasión de Cristo.

Porque: LAS ALMAS-HOSTIAS-VICTIMAS, VIVEN LA CRUCIFIXIÓN TOTAL.

El alma que se ofrece a sí misma en una oblación perfecta y crucifica su voluntad, para hacer exclusivamente la Voluntad de Dios. Y decide amar lo que Dios Ama y hacer lo que Dios hizo:

VIVIR MURIENDO Y MORIR AMANDO. 

Obedeciendo con una obediencia perfecta. IMITANDO A JESÚS EN TODO. Él Mismo personalmente, enseña a caminar paso a paso, siguiendo sus huellas ensangrentadas, por el Camino de la Cruz…

LA CRUCIFIXIÓN MORAL.

ES PRECISO MATAR EL ‘YO’ Y RENUNCIAR A TODO.

Se crucifican los afectos, aún los más legítimos y se abraza totalmente ‘la locura de la Cruz’. Se mata el respeto humano aceptando el desprecio del mundo.

Y deja de interesar la etiqueta que con burlas y escarnios, se debe soportar: ‘locos y endemoniados’.

Lo único que importa es lo que se es a los ojos de Dios. Y Él es el que, al cáliz de la amargura que el mundo hace tan cruel, le infunde su divina dulzura. Recordar al Maestro al que juzgaron igual, es el pensamiento que fortalece y ayuda.

El alma se vuelve profeta y apóstol y corre la misma suerte. El amor por su Dios le aporta: la PERSECUCIÓN. 

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LA CRUCIFIXIÓN FÍSICA

En enfermedades permitidas por Dios, el cuerpo se destruye en lenta agonía que sirve para expiación y redención.

Se crucifica la carne con todas sus apetencias y naturales inclinaciones. Se doblegan todos los instintos en una sumisión absoluta al espíritu. Con la ayuda de Jesús, que vive en el interior, el alma logra el total dominio y se obliga a vivir los mandamientos del Evangelio. La carne gime, pero el espíritu triunfa.

En una crucifixión auténtica, el cuerpo sufre los dolores físicos que sufrió Jesús, en la medida en que Él Mismo con ternura paternal, va imprimiendo su semejanza en el alma que ha sellado como suya y conforme el alma lo va soportando…

Y su semejanza de ‘Redentor’ va siendo grabada con divina precisión.

Las manos y los pies duelen y los clavos se sienten; al igual que las espinas y los azotes de la flagelación. Hay un dolor soportable, junto con un gozo muy intenso.

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Cuando se ha avanzado tanto que Jesús deja que se experimente su dolorosísima agonía, la Misericordia Divina ayuda a nuestra debilidad y hace que sea posible amar el Dolor y el Sufrimiento.

En casos excepcionales, esta crucifixión sale al exterior y los estigmas se vuelven visibles.

Por lo general, las almas víctimas no quieren que nadie sepa su secreto y pasan inadvertidas en medio del mundo, llevando silenciosamente su martirio interior.

Las almas hostias mueren sobre la Cruz, con el martirio del Amor Total. 

A esta crucifixión completa contribuyen:

LOS HOMBRES.

Que dominados por el mundo no pueden comprender al que vive estas realidades espirituales.

La incomprensión y la soledad se vuelven compañeras inseparables del alma- víctima.

Lo único que la sostiene y la compensa de todas sus amarguras: es Dios y su amor.

hijos de maria apocalipsis

SATANAS.

Que en una permisión divina, fustiga con todo su odio y su furia al que se ha convertido en su mortal enemigo.

En esta batalla, Satanás utiliza a los hombres dominados por él y los convierte en flagelos humanos.

El hombre es el más cruel enemigo del hombre. Y los primeros enemigos son los propios familiares, las batallas de las víctimas se desarrollan entre el Paraíso y el Infierno.

El alma se debate en un mar que le lleva oleadas de dolor, de amargura, de angustia, en la oscuridad y la incertidumbre. De las que solo es rescatada, por la Infinita Bondad de Dios, que vuelve a llenarla de paz y alegría. Con sus lágrimas y oraciones obtienen gracias de Dios y Él las conforta para que esperen más bendiciones.

Es la Hora de Satanás. Y las víctimas llevan al culmen su sacrificio hasta el tormento de la Hora Nona. Y si es necesario derraman también su sangre en un martirio cruento. Y permanecen fieles en aquel océano de desolación.

Y dicen junto con Él:

¡Dios mío!… ¡Dios mío!… Llenando de plegarias el Cielo, hasta que el Padre Celestial sienta fundirse en Piedad su Indignación y su Justicia sea aplacada. Una vez más.

hijos de la luz

DIOS MISMO

Los pecadores muertos a la Gracia no son felices. Parece que lo sean, pero no es así. Y aunque los momentos de ebriedad por los placeres, no los dejan comprender su estado; no faltan nunca las horas en las que un reclamo de la vida, les hace sentir su condición de separados de Dios.

Y es entonces la Desolación. Aquella tortura que Dios hace gustar a sus predilectos, para que sean como su Verbo: ‘salvadores’

En la hora crucial, el tormento de los tormentos: LA AUSENCIA DE DIOS.

Dios prepara a su atleta espiritual y en cierta manera lo prueba contra Sí Mismo.

El alma prueba su fidelidad en lo que pareciera el Abandono del que es su propia vida. ¡El Abandono de Dios! ES EL HORROR MÁS GRANDE DE LA MUERTE.

Y si es horrorosa para aquellos para quienes es únicamente ‘prueba’, es demoledor para las almas víctimas, para las que se convierte en una desgarradora realidad.

Porque ellas deben abrevar este cáliz, para perpetuar la Obra Redentora y salvar a los hombres que perecen en la desesperación.

Cuando esto sucede, Satanás ataca con peor ferocidad y atroz tormento. El alma libra un mortal combate en el que habrá un solo vencedor. El Espíritu Santo es la única y suficiente Fuerza que sostiene la voluntad para que sobrevenga la victoria.

Y el dolor es compensado con las gracias sobrenaturales, con las cuales Dios consuela a su amada. El alma de las víctimas que perseveran, jamás se pierde.

 Son los verdaderos adoradores en espíritu y en verdad. Son las esposas-reinas del Esposo-Rey. Las que conocen sus secretos y guardan una intimidad y una unión tan completa, que el Amado les imprime su Imagen en una semejanza perfecta.

Y el alma sabe que Dios está encima de ella, Invisible pero Presente. Está protegida, por más que se crea sola, cuando le tocan las desolaciones. El amor nunca falta sobre las agonías y los sacrificios, de quienes trabajan por la Gloria de Dios y la Redención de las almas.

EL CRISTIANO VERDADERO, SIEMPRE ES UN ALMA VICTIMA.

Todos los cristiano auténticos, son hostias-vivientes.

Liberados de la esclavitud del pecado; sostenidos por la Gracia, ya no deben conocer la muerte del espíritu, si voluntariamente no se hacen siervos de la Culpa.

Y Dios le ha dado alas a los espíritus liberándolos de las cadenas para que volasen muy alto al encuentro de Aquel que siguieron  conquistados por Jesucristo y por su Doctrina.

Los predestinados a la Gloria son los que no permanecieron sordos a su llamada, ni se detuvieron para seguirlo. Y con heroísmo emprendieron el camino de la perfección.

No desfallecieron o desconsolaron, ni cuando el amor de predilección del Señor, fue una secuela de pruebas y de penas. Y no se creyeron menos amados por ello. Al contrario, supieron convertir las aparentes derrotas, en aplastantes victorias…

Pablo calla…

Un gran silencio se extiende por todo el lugar.

Todos los cristianos meditan en sus palabras. Y se podría oír el zumbido de una mosca.

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De pronto, Pablo siente un ligero tirón a su túnica por detrás y voltea.

Hay dos niños y los reconoce: son Cástulo y Fabio.

Pablo se inclina y mira de cerca la hermosa carita llena de inocencia y gravedad.

Los grandes ojos azules de uno y castaños del otro. Los cabellos rizados y oscuros.

Y la túnica blanca con una franja roja en los bordes.

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Los dos niños están tomados de la mano. Tienen alrededor de seis años.

Los grandes y hermosos ojos azules de Cástulo parecen hacerse más grandes cuando miran a Pablo con mucha seriedad y con su vocecilla infantil, pregunta:

–           ¿Eso que dijiste es solo para los grandes?

Pablo parece reflexionar y responde con gravedad como si estuviera con un adulto:

–           No. Pero ¿Has comprendido de lo que hablé?

–           Sí. –Resuena la vocecita decidida- Fabio y yo queremos ser hostias.

–           Veamos… ¿Qué entendiste de lo que dije?

–          Que Dios me quiere tanto, que quiso morir por mí. Y que si yo lo amo a Él, también debo morir por Él.

Que no tengo por qué preocuparme, porque Satanás estará muy enojado…  Pero si me hace la guerra le va a ir muy mal, porque Dios me protegerá siempre y me va a llevar al Cielo.

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–           Es un compromiso muy serio. ¿Comprendes que si lo haces, Dios te lo tomará y tú deberás cumplir?

Cástulo parece elevarse y dice muy firme:

–           Sí.

Fabio confirma a su vez:

–           Yo quiero ser hostia.

Cástulo insiste:

–           Yo amo a Jesús y quiero ser hostia. ¿Dime cómo lo hago?

–           Pues, deberán decírselo a Jesús… Vamos a orar.

Y Pablo se arrodilla frente a la Cruz, junto con los dos niños que oran en voz alta…

Y cada uno hace su ofrenda viviente…

En todas las caras se dibuja una sonrisa.

Cástulo resumió en unas cuantas frases, la enseñanza de ese día.

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Y todos recordaron porqué Jesús ama tanto a los niños.

Diana también recordó su propia ofrenda cuando era niña…

Con aquellos ejemplos ¿Quién puede mostrarse cobarde?

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HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONÓCELA

F40 LAS PEQUEÑAS HOSTIAS


LA ENTREGA

Los mártires saludan y se despiden de los que se quedan…

Gael, un jovencito se arrodilla para recibir la bendición de Mía, su madre. Después ella le dice con un suspiro:

–           Bendito tú que ascenderás con la corona del doble martirio… Bendíceme ahora tú a mí….

Gael se toca una de las heridas producidas por el zarpazo de un tigre y con su sangre hace lo mismo que Emma, una niña como de diez años que con su sangre como si fuera un crisma, marca una crucecita en la frente de Jennifer, su madre; a la que deja para marchar alegremente a la hoguera.

Nathan, abraza a los dos compañeros de armas. Y les dice:

–           Alegraos conmigo, voy a la conquista de un Reino eterno… Ojalá decidierais uniros a mí en la Fe y conozcáis la verdadera dicha de morir amando.

Jeffrey un anciano, besa a su hija moribunda y se aleja decidido.

Todos antes de salir obtienen la bendición del sacerdote Jonathan.

Los pasos que van a la muerte se alejan por el corredor…

Los que han sido comisionados para escoltar a los prisioneros, preguntan a los dos soldados:

–           ¿Os quedáis aquí vosotros?

Ellos contestan:

–           Sí. Nos quedamos.

–           ¿Por qué? Es… peligroso. Esta gente corrompe a los ciudadanos fieles.

Ambos soldados se encogen de hombros.

Y los intendentes se van, al mismo tiempo que penetran los fosores con sus camillas para llevar afuera a los muertos.

MARTIRIO Y MUERTE DE FABIO Y DE CÁSTULO

Se produce un poco de confusión, porque junto con los fosores, han entrado también los parientes de los muertos y los moribundos, produciéndose lágrimas y adioses que se cruzan unos y otros.

Los dos soldados aprovechan esta circunstancia para decirle a un niño:

–           ¿Cómo te llamas?

–           Kevin.

–           Fíngete muerto y te pondremos a salvo.

Kevin los mira con una infantil severidad y les dice:

–           ¿Traicionaríais vosotros al emperador poniéndoos a salvo mientras él puso su confianza en vosotros para su gloria?

Los dos militares contestan al mismo tiempo:

–           ¡Niño!…

–           Ciertamente que no.

–           Pues tampoco traiciono yo a mi Dios, que murió por mí en la Cruz.

Los dos soldados se miran verdaderamente estupefactos y se preguntan:

–           ¿Pero quién les infunde tanta fortaleza?

Y después, con el codo apoyado en la pared, para sostenerse la cabeza, continúan observando meditabundos…

Regresan los intendentes con esclavos y camillas y dicen:

–           Aún son pocos para la hoguera. A ver… los menos heridos que puedan sentarse.

¡Los menos heridos!…

Quién más, quién menos, todos están agonizando y ya no pueden sentarse, pero las voces suplican:

–           ¡Yo!

–           ¡Yo!

–           ¡Yo! Con tal de que me llevéis…

Escogen otros once…

Louanne, una joven que fue triturada por la boa, suspira:

–           ¡Dichosos de vosotros!

Samantha; otra que agoniza después del ataque de una pantera le dice a otra que estaba junto a ella y con la que una leona solo jugó:

–           ¡Ruega por mí, Rosalía!

Marlon, un jovencito  dice a otro que destrozó un leopardo:

–           ¡Adiós, Christopher!

Jerónimo dice, besando a Matilda:

–           ¡Madre, acuérdate de mí!

–           ¡Nos encontraremos en el Cielo!

Y corre jubiloso hacia la salida.

Mariana se despide de Lorenzo, un joven que agoniza por el ataque de un león:

–           ¡Hijo mío, cuando estés en el Cielo, llama pronto a mi alma!

Carolina le dice a Ian:

–           ¡Esposo mío, que la muerte te sea dulce!…

Y sale feliz al encuentro con el fuego…

Se entrecruzan los saludos y las despedidas.

Y los intendentes se llevan las camillas…

El sacerdote Jonathan, que se encuentra lívido y a punto de morir, hace acopio de todas sus fuerzas para decir:

–           Sostengamos a los mártires con nuestra plegaria y ofrezcamos el doble dolor de los miembros y del corazón que se ve excluido del martirio, por ellos. Pater Noster…

Apenas ha concluido la Oración sublime, cuando llega Mauricio corriendo jadeante y al ver a los dos soldados se para en seco y contiene el grito que ya estaba a punto de salir de sus labios.

Los dos legionarios le dicen:

–          Puedes hablar, hombre; que no te traicionaremos.

–           Nosotros, soldados de Roma, pretendemos ser soldados de Cristo.

Jonathan exclama:

–           La sangre de los mártires fecunda la gleba.-Y dirigiéndose a Mauricio, le pregunta-¿Traes los Misterios?

Mauricio responde:

–           Sí. He podido dárselos a los otros, momentos antes de que se los lleven a la hoguera. ¡Helos aquí!

Los soldados contemplan admirados la bolsa púrpura que el otro extrae de su seno.

Jonathan grita:

–           ¡Soldados! Vosotros que os preguntáis dónde encontramos la fortaleza: ¡Aquí la tenéis! ¡Éste es el Pan de los fuertes! ¡Éste es el Dios que entra a vivir en nosotros! Este…

Lo interrumpe el grito de Grace, anhelante ante los espasmos del ahogo final:

–           ¡Pronto! ¡Pronto, padre que me muero!… Dame a Jesús… Y moriré feliz…

Jonathan se apresura a partir el Pan, para dárselo a la jovencita, que después de recibirlo se recoge quieta, cerrando los ojos.

Fabio suplica:

–           A mí también… Y después llamad a los criados del Circo. Yo quiero morir en la hoguera... –borbollea un niño como de seis años, que tiene la espalda lacerada y rasgada la mejilla desde la sien hasta el cuello que sangra abundantemente…

Jonathan pregunta:

–           ¿Puedes tragar?

–           ¡Puedo! ¡Puedo!… No me he movido, ni hablado para no morir… Antes de recibir la Eucaristía. La esperaba… Ahora…

El sacerdote le da una miguita del Pan Consagrado, que el niño trata de tragar sin conseguirlo…

Uno de los soldados se inclina compasivo y le sostiene la cabeza. Mientras el otro, habiendo encontrado en un rincón un ánfora que contiene todavía un poco de agua, procura ayudarlo a tragar, instilándole el agua en los labios, gota a gota.

Mientras tanto Jonathan parte las Especies que distribuye a los que tiene cerca y después, les suplica a los soldados que lo transporten para distribuir la Eucaristía a los moribundos…

Por último, hace que le vuelvan a poner en el lugar donde estaba y dice:

–           Que nuestro Señor Jesucristo os recompense por vuestra piedad.

El pequeño Fabio que se esforzaba por tragar las Especies, sufre un ahogo y se agita…

Uno de los soldados lo toma compadecido entre sus brazos, más al hacerlo, un borbotón de sangre, brota de la herida del cuello, bañándole la lóriga reluciente.

–           ¡Mamá! ¡El Cielo! Señor… Jesús… –el cuerpecito se abandona y el niño expira.

Los soldados exclaman:

–           ¡Ha muerto!

–           ¡Y sonríe!…

–           ¡Paz al pequeño Fabio! –dice Jonathan, que va palideciendo siempre más.

–           ¡Paz! –suspiran los moribundos.

Los dos soldados hablan entre sí…

Después, uno de ellos dice:

–           Sacerdote del Dios Verdadero, termina tu vida admitiéndonos en tu milicia.

Jonathan responde fatigosamente:

–           No en la mía… sino en la de Jesucristo… Más… no es posible… porque antes… hay que ser… catecúmenos.

Ellos objetan:

–           No. Porque sabemos que en caso de muerte, se puede administrar el Bautismo.

El anciano jadea:

–           Vosotros… estáis… sanos…

Los dos replican:

–           Nosotros estamos a punto de morir, porque… Con un Dios como el vuestro, que os hace santos, ¿A qué continuar sirviendo a un hombre corrompido?…  Nosotros queremos la gloria de Dios. Bautízanos. Yo soy Fabio como el pequeño mártir y mi compañero es Nathan, como nuestro glorioso compañero de armas…  Y enseguida volaremos a la hoguera. ¿Qué valor puede tener la vida del mundo, una vez que hemos comprendido vuestra vida?

El sacerdote suspira y dice:

–           Ya no hay agua… ni líquido alguno… –Jonathan se queda quieto y pensativo, como si oyera una voz interior. Y luego, formando un hueco con su mano trémula, recoge la sangre que gotea de su atroz herida y ordena- ¡Arrodillaos!… Fabio, yo te bautizo en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo… Nathan, yo te bautizo, en el Nombre del Padre. Del Hijo y del Espíritu Santo… El Señor esté con vosotros… Para la Vida… Eterna… Amén…

Al decir estas palabras…  los ha aspergeado con su sangre.

Cuando la Oración termina, el sacerdote también ha terminado su misión de sufrimiento y su vida… Ha muerto.

Los dos soldados lo contemplan… Luego observan por algún tiempo a los que van muriendo lentamente… serenos y sonrientes en medio de su agonía… Arrebatados por el éxtasis Eucarístico.

Luego Nathan el mayor, dice al otro:

–           Vamos Fabio… ¡No esperemos ni un momento más! ¡Con tales ejemplos, es segura la Vida! ¡Vamos a morir por Cristo!

Y marchan veloces por el corredor, al encuentro del martirio y de la gloria.  Cuando llegan a donde están los otros cristianos reunidos para ser conducidos a la hoguera, también ellos reciben de manos del diácono Máximo, el Pan de los ángeles y experimentan por primera vez, la sensación sublime de tener a Dios dentro de sí.

Nathan oye la confesión de Fe de sus antiguos camaradas y su sonrisa se vuelve más radiante al exclamar:

–           ¡Alabado sea Jesucristo! Vamos a pelear el Combate Final…

En la estancia que acaban de abandonar, los gemidos se van haciendo cada vez más tenues y escasos…

En el circo, todos los espectadores guardan silencio y escuchan atentos porque Nerón está cantando su Troyada…

Simultáneamente, en otro vasto salón en los subterráneos del Circo, donde la luz entra a duras penas por dos pequeñas aberturas al nivel del suelo y que sirven para que también entre el aire. Están los prisioneros cristianos que han traído de las cárceles para completar el espectáculo.

Son personas de todas las edades y condiciones sociales. El lenguaje es pronunciado con variación de estilos, según sean patricios o esclavos. Y mezclado al latín vulgar, se oye el griego, español, tracio, etc.

Pero si diferentes son los trajes y los acentos; los espíritus son iguales y están unidos por la Caridad. Ellos se aman sin distinción de raza o de nación. Se aman y buscan servir y ser de ayuda, unos para otros.

Los patricios de ricos vestidos, cuidan de los pobres, vestidos humildemente. Los más fuertes ceden los puestos más secos o menos incómodos, a los más débiles. Y los abrigan con sus vestidos y togas, permaneciendo ellos con la túnica corta que cubre el pudor.  Usan togas y mantos para hacer con ellos colchones, almohadas o para cubrir a los enfermos que tiemblan por la fiebre, o están heridos por las torturas.

Los más sanos cuidan a los más enfermos, dándoles de beber con amor un poco de agua o vendando las heridas con pedazos de tela arrancados a sus vestidos… Curando los miembros dislocados y lacerados. Mojando las frentes, ardientes por la fiebre. Y de vez en cuando, entonan en un canto suave, el Pater Noster y los salmos que hablan de amor y de esperanza…

Un niño gime en la semioscuridad y el canto se suspende…

Dimitry pregunta:

–           ¿Quién llora?

Stanislao,  contesta:

–           Es Cástulo. La fiebre y la quemadura no lo dejan descansar. Tiene sed y no puede beber, porque el agua lastima sus labios quemados por el fuego.

Georgiana, una patricia de aspecto imponente y voz suave, dice:

–           Aquí hay una madre que ya no puede darle la leche a su pequeño.

El sacerdote Pawel ordena:

–           Lleven a Cástulo con  Plautina.

Se levanta Stefan, un fornido hombre moreno y lleva con gran cuidado entre los brazos al niño de siete años, que está vestido con una tuniquita recamada de finas grecas, sucia y manchada de sangre.

Plautina se sienta en una piedra adosada a la muralla, que el anciano Matthew le cede…  Y se acomoda de tal forma que el niño pueda estar cómodo en sus brazos. Luego dice al portador del pequeño mártir:

–           Dámelo Stefan. Y que Dios te lo recompense.

Cuando Stefan lo deposita con mucho cuidado, queda al descubierto el rostro totalmente quemado del pobre niño martirizado. Cástulo es el hermoso chicuelo que consolara a Marco Aurelio en el Tullianum y después que lo suspendieran sobre las parrillas en el Circo,  ahora se ve monstruoso…

Sólo unos pocos cabellos quedan detrás de la cabeza. Adelante, la piel ha desaparecido por el fuego. No más frente, ni mejillas, ni nariz. Toda la carne es una viva tumefacción. Parece  como si la hubiera corroído un ácido. En el lugar de los ojos están dos llagas horripilantes y los labios son otra llaga que forma un agujero deforme. Este es el resultado de haberlo tenido inclinado sobre las llamas, únicamente con el rostro; porque la quemadura termina bajo el mentón…

Plautina se abre la túnica y hablando con el amor de una verdadera madre, se exprime su redonda mama llena de leche y hace destilar las gotas sobre los labios del pequeño que no puede sonreír, pero que le acaricia la mano para mostrarle su alivio.

Y luego, después de haberlo saciado; hace caer más leche sobre el pobrecito rostro, para medicarlo como si fuera un bálsamo.  Es sangre de madre convertida en alimento y que da el amor por otra, que ha perdido a su hijo…

Plautina los ha perdido a todos… sus siete hijos y su esposo murieron martirizados en la arena, prácticamente repartidos en todas las formas de suplicio. A ella no la tocaron las fieras, porque ya se habían hartado…

El niño no gime más. Refrescado, calmado su sufrimiento y arrullado por la mujer, se adormece respirando afanosamente. Plautina parece una madre dolorosa, tanto por la postura, como por la expresión. Mira al pequeño como si fuese verdaderamente su criatura y las lágrimas ruedan por sus mejillas. Gira la cabeza hacia atrás, para impedir que caigan sobre aquella carita que está totalmente quemada.

El canto se reanuda, dulce y melancólico…

La voz de Killian, otro sacerdote;  interrumpe en el fondo de aquel lugar…

–           Nos acaban de avisar que Fabio ha muerto. Oremos…

Todos dicen el ‘Pater Noster’…

Cuando terminan;  el anciano Joao exclama:

–           ¡Fabio es feliz!  Él  ya ve a Cristo…

Antonio le contesta:

–           Nosotros también lo veremos Joao e iremos a Él con la doble corona: la de la Fe y la del martirio. Seremos como renacidos sin sombra de mancha, porque los pecados de nuestra vida pasada serán lavados también con nuestra sangre. Pecamos mucho, nosotros que fuimos paganos por largos años. Y es muy grande que a nosotros venga el júbilo del martirio, para hacernos nuevos y dignos del Reino.

Otra voz muy conocida, retumba:

–           ¡Paz a vosotros, hermanos!

Muchas voces contestan:

–           ¡Pablo! ¡Pablo! ¡Bendito seas!

Mucho movimiento sobreviene entre la multitud. Sólo Plautina se queda inmóvil, con su preciosa carga sobre su regazo.

–           ¡Paz a vosotros! –repite el apóstol. Y se mete hasta el centro- He venido a vosotros con Artyom y Alexander, para traerles la Vida.

Hugo pregunta:

–           ¿Y el Pontífice?

Pablo contesta:

–           Él les manda su saludo y su bendición. Está vivo por ahora… él quería venir; pero Joaquín, William y Amine, nos avisaron que lo están buscando y es conocido por los guardias. Por eso vengo yo, que soy menos notorio y ciudadano romano. A él debemos protegerlo en las Catacumbas. Hermanos, ¿Qué nuevas me tenéis?

Adam contesta:

–           Fabio ha muerto.

Noha agrega.

–           Cástulo ha sufrido el primer martirio.

Sienna dice:

–           Jade ha sido conducida a la tortura.

Johanna  informa:

–           A Franco y a Aidan los han transportado con Lars y sus hijos… No sabemos a dónde…

Pablo responde:

–           Oremos por ellos. Vivos o muertos, que Cristo dé a todos su paz…

Y Pablo, con los brazos abiertos en Cruz, ora. Está vestido como un siervo, con una vestidura corta, oscura y con un pequeño manto con capucha, que para orar, se ha echado para atrás. A su espalda están Artyom y Alexander, vestidos como él. Son muy jóvenes. Terminada la Oración, Pablo dice:

–           ¿Dónde está Cástulo?

Noha responde:

–           En el regazo de Plautina, allá en el fondo.

Pablo aparta a la multitud y se acerca al grupo. Se inclina y observa…  Bendice al niño y a la mujer. El niño despertó con los gritos que saludaron al Apóstol y levanta una manita, buscando tocar a Pablo, el cual la toma entre las suyas y le habla con dulzura:

–           Cástulo ¿Me escuchas?

El niño responde con fatiga:

–           Sí.

–           Sé, fuerte, Cástulo. Jesús está contigo.

Cástulo se lamenta:

–           ¡Oh! ¿Por qué no me lo habéis dado? ¡Ahora ya no puedo más! –y una lágrima brota entre aquellas llagas.

Pablo lo consuela:

–           No llores, Cástulo. ¿Puedes ingerir aunque solo sea un pedacito? ¿Sí?… ¡Bien! Te daré el Cuerpo del Señor. Después iré con tu mamá a decirle que Cástulo es una flor del Cielo. ¿Qué debo decir de tu parte a tu mamá?

–           Que soy feliz. Que he encontrado una mamá que me da su leche. Que los ojos ya no hacen más mal. ¿No es mentira decirlo, verdad? Es para consolar a la mamá. Y que yo estoy viendo el Paraíso y el lugar suyo y el mío, mejor que si tuviera los ojos todavía vivos. Dile que el fuego no hace daño, cuando los ángeles están con nosotros. Y que no tenga miedo, ni por ella ni por mí. El Salvador le dará fuerza. ¡Jesús es tan Bueno!

–           ¡Bravo, Cástulo! Le diré a tu mamá tus palabras. Dios ayuda siempre. ¡Oh, hermanos! ¡Y lo veis! Este es un niño. Tiene la edad en que no se puede soportar un pequeño malestar. Y vosotros lo veis y lo habéis escuchado. Él está en paz. Él está dispuesto a sufrirlo todo, aún después de haber padecido tanto, para ir hacia Aquel que él ama y que lo ama. Porque es uno de aquellos que Él amaba: un niño…

Y éste es un héroe de la Fe. Tomen el coraje de este pequeño, hermanos. Ustedes saben que yo me hago pasar junto con éstos como sepulturero, para poder recoger cuantos más cuerpos podamos y depositarlos en suelo santo. Por eso vivo junto a los tribunales y veo cómo viven los presos en el Circo y observo todo. Y me consuelo al pensar que yo también en mi hora, cuando Dios la reclame, seré por Él sostenido, como los santos que nos han precedido.

Hoy regresé de llevar al cementerio a Fátima, hija de Florián y de Valeria, no tenía más que catorce años y ustedes saben que estaba débil de salud. Con todo, ayer fue una gigante frente a los tiranos. El despecho de Nerón la torturó de muchas formas: lanzada, suspendida, estirada, desgarrada. Y siempre sanaba por Obra de Dios y siempre resistió a todas las amenazas. Ahora ella está en la Paz. ¡Valor hermanos! También a ella la nutrí con el Pan Celestial. Y con el sabor de aquel Pan, ella caminó a su último martirio. Ahora os daré también a vosotros aquel Pan, para que sea día de fiesta sobrenatural para vosotros. El Circo os espera… ¡Y NO TEMÁIS! En las fieras y en las serpientes ustedes verán apariencias paradisíacas, porque Dios cumplirá para vosotros este milagro. Las fauces y las roscas les parecerán abrazos de amor. Las llamas, rocío matinal. Los rugidos y los silbidos serán voces celestiales y como Cástulo, veréis el Paraíso, que ya desciende para recogerlos en su felicidad.

Todos los cristianos menos Plautina, se han arrodillado y cantan…

Mientras ellos cantan, han entrado también unos soldados romanos y los carceleros que al mismo tiempo que participan, montan guardia para que no entren personas enemigas. Y el canto se eleva, dulce y armonioso:

Como anhela la cierva

Estar junto al arroyo

Así mi alma desea, señor Jesús

Estar contigo.

Sediento estoy de Dios

Del Dios que me da la Vida

¿Cuándo iré a contemplar

El Rostro de mi Señor?

Lágrimas son mi pan

Noche y día

Cuando oigo que me dicen:

¿Dónde quedó tu Dios?

Yo me acuerdo y mi alma

Dentro de mí, se muere

Por ir hasta tu Templo

A tu casa, mi Señor y  Dios.

¿Qué te abate alma mía?

¿Por qué gimes en mí?

Pon tu confianza en Dios, que aún le cantaré

A Jesús. A mi Dios Salvador.

Pablo se prepara para el Rito y dice a Cástulo:

–           Tú serás nuestro altar ¿Puedes detener el cáliz sobre tu pecho?

–           Sí.

Extiende un lino sobre el cuerpecito del niño y sobre el lino apoya el cáliz y el pan. Y la Misa es celebrada para los mártires, por Pablo y los dos sacerdotes que lo acompañan. El lino palpita sobre el pecho de Cástulo, el cual por orden de Pablo, tiene entre sus dedos la base del cáliz, para que no se caiga…

Cuando Pablo hace la consagración, un temblor de sonrisa se dibuja sobre el rostro llagado del pequeñín y después la cabeza cae con una pesadez de muerte.

Plautina se estremece pero se domina…

Pablo prosigue como si no notase nada. Pero cuando toma la hostia para darle al pequeño mártir, un fragmento…

Plautina le dice:

–           Está muerto.

Pablo se paraliza por un momento y luego le da a ella, el fragmento destinado al niño que ha permanecido con los deditos cerrados alrededor de la base del cáliz, en la última contracción.

Y ellos le tienen que desprender para poder tomar el cáliz y darlo a los demás. Después de distribuida la Comunión, la Misa termina.

Pablo se despoja de los vestidos y pone todo lo que ocupó en la Misa, en una bolsa que lleva bajo el manto.

Después declara:

–           Paz al mártir de Cristo. Paz a Cástulo santo.

Y todos responden:

–           Paz.

Pablo dice:

–           Ahora lo llevaré a otro lugar. Denme un manto para envolverlo. Lo llevaré sin esperar la noche. Al anochecer vendremos por Fabio. Las pequeñas hostias que se consagraron juntas, han partido juntos al cielo también… Pero a éste lo llevaré como a un niño dormido. Adormecido en el Señor.

Jack, uno de los soldados da su clámide y allí depositan a Cástulo. Lo envuelven y Pablo lo toma en brazos, como si fuera un padre que lleva a otro lugar a su hijito dormido…  Con la cabeza sobre la espalda paterna.

Pablo se despide:

–           Hermanos, la Paz sea con vosotros y acuérdense de mí, cuando estéis en el Reino…

Y se va bendiciendo…

Un poco después, llegan los intendentes del Circo, para llevarlos a completar el espectáculo de aquella noche en que a los ojos del mundo, es el triunfo de la Hora de las Tinieblas…

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, CONOCELA

F38 EL VERDADERO CULTO A DIOS


En la Iglesia de la santa Cruz, que es el salón porticado en el jardín de la Puerta del Cielo, Pablo de Tarso está hablando a una multitud de cristianos, de todas las edades:

“Así pues hermanos míos, os ruego encarecidamente por la misericordia que Dios les ha manifestado, los exhorto a que se ofrezcan ustedes mismos como una ofrenda viva. Ofreced vuestros cuerpos como una ostia o víctima viva, santa y agradable a Dios. Porque en esto consiste el Verdadero Culto.

No se dejen transformar por los criterios de este mundo, sino más bien renovad vuestros espíritus y dejen que una nueva manera de pensar los transforme internamente, para que sepan distinguir cual es la Voluntad de Dios a fin de acertar que es lo bueno, lo más agradable, lo perfecto, que Dios quiere de vosotros.

SACRIFICIO VIVIENTE   =    CULTO VERDADERO.

Los sacrificios eran la base y la forma de la religión antigua. Todo se impetraba y todo se expiaba mediante sacrificios. Con el sacrificio se intentaba honrar a Dios o aplacarlo, agradecerle por una victoria o sanación. Era la época del sacrificio material, porque no había otro rito, ni otro modo manifiesto, para honrar al eterno y conseguir su ayuda.

La Ley de los libros mosaicos, dice como las hostias de los sacrificios y las oblaciones de flor de harina, aceite, incienso, deben tener sal, pero no levadura, ni miel. Y deben ser tostadas y trituradas, antes de ser ofrecidas y siempre rociadas de aceite unidas al incienso. La Ley también dice que de  aquellos que pertenecían a la estirpe de Aarón, la estirpe sacerdotal; estaban excluidos del sacerdocio, los que tenían cualquier defecto físico o enfermedad incurable. Cuerpo perfecto de construcción y de salud, debía ser el oficiante delante del Creador del hombre.

El Altísimo que había dado al hombre perfección de miembros, de sentidos, de sentimientos y para el Cual, el ver la enfermedad y la deformidad que eran el testimonio de la Rebelión del Hombre y del desprecio de Satanás a la obra más preciosa para Dios y por lo mismo también eran desprecio a Dios. La Benignidad de Dios había indicado la forma de expiar los pecados. Todos menos uno: el Pecado Original. Éste solo podía ser lavado por una Víctima Perfecta y no existía en la Tierra. El hombre no había sido instruido por el Verbo Encarnado y faltaba la Víctima Santa para el Sacrificio Perpetuo y Perfecto. Sintiendo la necesidad de adorar al Dios Verdadero, le hacía oferta de los dones que Él Mismo había dado al hombre. Recogía los animales y los frutos de la tierra y los consumía en el fuego para que realmente fueran sacrificados.

Pero ¿Eran Sacrificio Viviente? NO.

Eran sacrificios de animales y productos vegetales. Ya muertos los primeros y arrancados de la tierra que los nutría, los segundos.

No eran víctimas ‘vivas’ consumiéndose a sí mismas, para honrar a Dios. Y muy relativo era el sacrificio, aunque fuesen animales de mucho valor material.

En las religiones idolátricas Satanás enseñó a los hombres a adorarlo con sacrificios humanos. Para el Dios Verdadero se le daba honor y reparación, con la inmolación de los animales que substituían sobre el altar, al verdadero Culpable. Sacrificio relativo e imperfecto. Antes del Cristo Cordero, Inmolado para expiar las culpas humanas y aplacar la Ira Divina, nunca un hombre había sido sacrificado al Dios Verdadero, para darle honor y reparación perfecta.

Para que el espíritu del hombre fuese recreado en Gracia y reintegrado a su dignidad de hijo de Dios y coheredero del Cielo, para que la Justicia Divina fuera aplacada y el Mal Vencido, se necesitaba una Víctima Perfecta. Una Víctima Única que siendo Dios como el Dios Ofendido, pagase de Dios a Dios, el rescate del Hombre, como Hombre Santísimo y expiase por el hombre pecador.

Sólo el Hombre-Dios podía aplacar a Dios y redimir al hombre, siendo Verdadero Dios y Verdadero Hombre. Y EL VERBO SE HIZO CARNE. Jesús se hizo Hombre y Jesús fue Inmolado. Pero su sacrificio no fue consumado sobre su carne muerta, sino en un Cuerpo Vivo, sobre el cual fueron arrojados todos los tormentos y expiadas todas las culpas, por las cuales el Inocente fuera gravado, para consumirlas todas.

SACRIFICIO TOTAL.

Del espíritu del Cristo, probado por el Abandono del Padre, para reparar la Culpa de Adán, culpable de haber abandonado a Dios y a su Ley.

Del Intelecto Perfecto del Hijo del Hombre, para redimir la soberbia de Adán. De la Carne Inocente del Cordero de Dios, para reparar la Lujuria de Adán. Y para que el mundo siempre pecador, tuviese siempre una víctima perfecta, adelantó la Inmolación del Cristo y Pontífice Eterno, constituyendo el Sacrificio Perpetuo: el Eucarístico.

En el cual está todavía y siempre, Cristo en Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad. Y es consumado y ofrecido en todos los altares de la Tierra…

SACRIFICIO PERPETUO Y SACRIFICIO VIVIENTE

El Nuevo Sacrificio de la Religión Perfecta.

Pero al sacrificio viviente que se consuma sobre los altares, el hombre debe unir su propio e individual sacrificio. Sacrificio que incluye la parte carnal, moral y espiritual.

Enfermedades, pobreza, trabajo extenuante, por la parte material.

Injusticias, calumnias, incomprensiones, por la parte moral.

Persecuciones por parte de los hombres o abandono de Dios para probar la fidelidad de su siervo, por la parte espiritual.

Y todavía más: fidelidad a la Ley conservando castos, justos y amorosos, los cuerpos, los pensamientos, los sentimientos y los espíritus. Porque esto, más que los ritos exteriores, es lo que constituye el verdadero Culto A Dios.

No la forma solamente, sino la sustancia del Culto a Dios. Y la sustancia es dada del renovarse. La sustancia del culto a Dios  es dada por un continuo, fatigoso y a veces muy doloroso ascenso hacia la perfección, para hacer la voluntad de Dios y poder llegar a ser santos y subir a la morada del Padre en la Eternidad. Esta renovación, esta transformación, este ascenso a la Perfección, se hace con la voluntad humana unida al Espíritu del Hijo, dócil a las inspiraciones del Espíritu Santo, de tal forma que con todos sus dones activos, se va haciendo todo lo que Dios propone hacer, en el modo como Dios lo propone, en la medida en que Dios lo señala. Un continuo renovarse, espiritual y moralmente, para hacerse una humanidad nueva, alcanzando la Fusión Total con Dios, hasta poder decir: “A fin de vivir para Dios, estoy crucificado con Cristo. Y ahora no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí.”

La Palabra de Dios es levadura que hace fermentar la harina pura, la Harina de Hostias, para que esa harina con su perfección, sea levadura en la Gran Masa. Cuando el ama  de casa quiere hacer su pan, no toma la harina impura llena de salvado. Sino toma la harina más pura, la baña de agua y la pone a fermentar para que la levadura la levante y la convierta en un delicioso pan.

Es necesario que las hostias, en un espiritual sacrificio, vengan y se pongan a sí mismas sobre el Altar del Sacrificio. Dios les pide expiación, reparación, perfección de Caridad, a las víctimas que son las columnas de la Iglesia que sostienen el Templo de Dios y que son las estrellas que señalan el Camino que termina en el Corazón de Cristo.

Soldados del Dios Verdadero. Atletas de la Religión Santa. Sacerdotes y víctimas del tiempo nuevo, que deben salarse con la sal de la voluntad heroica, la cual tuesta y cauteriza, pero fortifica las partes débiles. Ellas deben tostarse y triturarse en el Fuego de la Caridad y en la muela de la mortificación, para convertirse en Harina de Hostias. ‘Flor de Harina’ rociándose con la santa unción de las virtudes y olorosas por el abundante incienso de la Adoración, ofreciéndose, inmolándose, diciendo las perpetuas palabras de Cristo:

“Aquí estoy Padre, para hacer tu Voluntad y no la mía.”

La infamia de la Tierra es tanta, que sube con fuerza sacrílega hasta los Cielos con la fetidez del Infierno. Hay que purificar la Inmensa Catedral del Creador, para que Dios pueda todavía mirarla con Piedad que salva. Y es una bendición ser elegidos. Es un privilegio de Dios, esta función de hostias, ‘redentores’, continuadores, completadores de la Pasión de Cristo. Porque: LAS ALMAS-HOSTIAS-VICTIMAS, VIVEN LA CRUCIFIXIÓN TOTAL.

El alma que se ofrece a sí misma en una oblación perfecta y crucifica su voluntad, para hacer exclusivamente la Voluntad de Dios. Y decide amar lo que Dios Ama y hacer lo que Dios hizo: vivir muriendo y morir amando. Obedeciendo con una obediencia perfecta. IMITANDO A JESÚS EN TODO. Él Mismo personalmente, enseña a caminar paso a paso, siguiendo sus huellas ensangrentadas, por el Camino de la Cruz…

LA CRUCIFIXIÓN MORAL.

ES PRECISO MATAR EL ‘YO’ Y RENUNCIAR A TODO.

Se crucifican los afectos, aún los más legítimos y se abraza totalmente ‘la locura de la Cruz’. Se mata el respeto humano aceptando el desprecio del mundo. Y deja de interesar la etiqueta que con burlas y escarnios, se debe soportar: ‘locos y endemoniados’. Lo único que importa es lo que se es a los ojos de Dios. Y Él es el que, al cáliz de la amargura que el mundo hace tan cruel, le infunde su divina dulzura. Recordar al Maestro al que juzgaron igual, es el pensamiento que fortalece y ayuda. El alma se vuelve profeta y apóstol y corre la misma suerte. El amor por su Dios le aporta: la persecución.

LA CRUCIFIXIÓN FÍSICA.

En enfermedades permitidas por Dios, el cuerpo se destruye en lenta agonía que sirve para expiación y redención. Se crucifica la carne con todas sus apetencias y naturales inclinaciones. Se doblegan todos los instintos en una sumisión absoluta al espíritu. Con la ayuda de Jesús, que vive en el interior, el alma logra el total dominio y se obliga a vivir los mandamientos del Evangelio. La carne gime, pero el espíritu triunfa.

En una crucifixión autentica, el cuerpo sufre los dolores físicos que sufrió Jesús, en la medida en que Él Mismo con ternura paternal, va imprimiendo su semejanza en el alma que ha sellado como suya y conforme el alma lo va soportando…

Y su semejanza de ‘Redentor’ va siendo grabada con divina precisión. Las manos y los pies duelen y los clavos se sienten; al igual que las espinas y los azotes de la flagelación. Hay un dolor soportable, junto con un gozo muy intenso.

Cuando se ha avanzado tanto que Jesús deja que se experimente su dolorosísima agonía, la Misericordia Divina ayuda a nuestra debilidad y hace que sea posible amar el Dolor y el Sufrimiento.

En casos excepcionales, esta crucifixión sale al exterior y los estigmas se vuelven visibles. Por lo general, las almas víctimas no quieren que nadie sepa su secreto y pasan inadvertidas en medio del mundo, llevando silenciosamente su martirio interior.

Las almas hostias mueren sobre la Cruz, con el martirio del Amor Total. 

A esta crucifixión completa contribuyen:

LOS HOMBRES.

Que dominados por el mundo no pueden comprender al que vive estas realidades espirituales. La incomprensión y la soledad se vuelven compañeras inseparables del alma- víctima. Lo único que la sostiene y la compensa de todas sus amarguras: es Dios y su amor.

SATANAS.

Que en una permisión divina, fustiga con todo su odio y su furia al que se ha convertido en su mortal enemigo. En esta batalla, Satanás utiliza a los hombres dominados por él y los convierte en flagelos humanos. El hombre es el más cruel enemigo del hombre. Y los primeros enemigos son los propios familiares, las batallas de las víctimas se desarrollan entre el Paraíso y el Infierno.

El alma se debate en un mar que le lleva oleadas de dolor, de amargura, de angustia, en la oscuridad y la incertidumbre. De las que solo es rescatada, por la Infinita Bondad de Dios, que vuelve a llenarla de paz y alegría. Con sus lágrimas y oraciones obtienen gracias de Dios y Él las conforta para que esperen más bendiciones.

Es la Hora de Satanás. Y las víctimas llevan al culmen su sacrificio hasta el tormento de la Hora Nona. Y si es necesario derraman también su sangre en un martirio cruento. Y permanecen fieles en aquel océano de desolación. Y dicen junto con Él:

¡Dios mío!… ¡Dios mío!… Llenando de plegarias el Cielo, hasta que el Padre Celestial sienta fundirse en Piedad su Indignación y su Justicia sea aplacada. Una vez más.

DIOS MISMO

Los pecadores muertos a la Gracia no son felices. Parece que lo sean, pero no es así. Y aunque los momentos de ebriedad por los placeres, no los dejan comprender su estado; no faltan nunca las horas en las que un reclamo de la vida, les hace sentir su condición de separados de Dios. Y es entonces la Desolación. Aquella tortura que Dios hace gustar a sus predilectos, para que sean como su Verbo: ‘salvadores’

En la hora crucial, el tormento de los tormentos: LA AUSENCIA DE DIOS.

Dios prepara a su atleta espiritual y en cierta manera lo prueba contra Sí Mismo. El alma prueba su fidelidad en lo que pareciera el Abandono del que es su propia vida. ¡El Abandono de Dios! ES EL HORROR MÁS GRANDE DE LA MUERTE.

Y si es horrorosa para aquellos para quienes es únicamente ‘prueba’, es demoledor para las almas víctimas, para las que se convierte en una desgarradora realidad.  Porque ellas deben abrevar este cáliz, para perpetuar la Obra Redentora y salvar a los hombres que perecen en la desesperación.

Cuando esto sucede, Satanás ataca con peor ferocidad y atroz tormento. El alma libra un mortal combate en el que habrá un solo vencedor. El Espíritu Santo es la única y suficiente Fuerza que sostiene la voluntad para que sobrevenga la victoria. Y el dolor es compensado con las gracias sobrenaturales, con las cuales Dios consuela a su amada. El alma de las víctimas que perseveran, jamás se pierde.

 Son los verdaderos adoradores en espíritu y en verdad. Son las esposas-reinas del Esposo-Rey. Las que conocen sus secretos y guardan una intimidad y una unión tan completa, que el Amado les imprime su Imagen en una semejanza perfecta. Y el alma sabe que Dios está encima de ella, Invisible pero Presente. Está protegida, por más que se crea sola, cuando le tocan las desolaciones. El amor nunca falta sobre las agonías y los sacrificios, de quienes trabajan por la Gloria de Dios y la Redención de las almas.

EL CRISTIANO VERDADERO, SIEMPRE ES UN ALMA VICTIMA.

Todos los cristiano auténticos, son hostias-vivientes. Liberados de la esclavitud del pecado; sostenidos por la Gracia, ya no deben conocer la muerte del espíritu, si voluntariamente no se hacen siervos de la Culpa. Y Dios le ha dado alas a los espíritus liberándolos de las cadenas para que volasen muy alto al encuentro de Aquel que siguieron  conquistados por Jesucristo y por su Doctrina.

Los predestinados a la Gloria son los que no permanecieron sordos a su llamada, ni se detuvieron para seguirlo. Y con heroísmo emprendieron el camino de la perfección. No desfallecieron o desconsolaron, ni cuando el amor de predilección del Señor, fue una secuela de pruebas y de penas. Y no se creyeron menos amados por ello. Al contrario, supieron convertir las aparentes derrotas, en aplastantes victorias…

Pablo calla…

Un gran silencio se extiende por todo el lugar. Todos los cristianos meditan en sus palabras. Y se podría oír el zumbido de una abeja.

De pronto, Pablo siente un ligero tirón a su túnica por detrás y voltea.

Hay dos niños y los reconoce: son Cástulo y Fabio.

Pablo se inclina y mira de cerca la hermosa carita llena de inocencia y gravedad. Los grandes ojos azules de uno y castaños del otro. Los cabellos rizados y oscuros. Y la túnica blanca con una franja roja en los bordes.

Los dos niños están tomados de la mano. Tienen alrededor de seis años. Los grandes y hermosos ojos azules de Cástulo parecen hacerse más grandes cuando miran a Pablo con mucha seriedad y con su vocecilla infantil, pregunta:

–           ¿Eso que dijiste es solo para los grandes?

Pablo parece reflexionar y responde con gravedad como si estuviera con un adulto:

–           No. Pero ¿Has comprendido de lo que hablé?

–           Sí. –Resuena la vocecita decidida- Fabio y yo queremos ser hostias.

–           Veamos… ¿Qué entendiste de lo que dije?

–          Que Dios me quiere tanto, que quiso morir por mí. Y que si yo lo amo a Él, también debo morir por Él. Que no tengo por qué preocuparme, porque Satanás estará muy enojado… Pero si me hace la guerra le va a ir muy mal, porque Dios me protegerá siempre y me va a llevar al Cielo.

–           Es un compromiso muy serio. ¿Comprendes que si lo haces, Dios te lo tomará y tú deberás cumplir?

Cástulo parece elevarse y dice muy firme:

–           Sí.

            Fabio confirma a su vez: 

–           Yo quiero ser hostia.

Cástulo insiste:

–           Yo amo a Jesús y quiero ser hostia. ¿Dime cómo lo hago?

–           Pues, deberán decírselo a Jesús… Vamos a orar.

Y Pablo se arrodilla frente a la Cruz, junto con los dos niños que oran en voz alta y cada uno hace su ofrenda viviente…

En todas las caras se dibuja una sonrisa.

Cástulo resumió en unas cuantas frases, la enseñanza de ese día. Y todos recordaron porqué Jesús ama tanto a los niños.

Diana también recordó su propia ofrenda cuando era niña…

Con aquellos ejemplos ¿Quién puede mostrarse cobarde?

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA

A37 SACRIFICIO DIVINO


Jesús CrucificadoHijitos Míos, estoy en la Cruz. Estoy clavado en la Cruz. Sufro. Y no solamente por los dolores en el cuerpo; sufro, por vuestros pecados. Pero también Me da alegría ver como Mi Sufrimiento, no fue en vano.

Veo las almas buenas alrededor del mundo, almas buenas que van a creer en Mí, almas buenas que van a luchar y hasta dar su vida por defender lo que Yo os estoy dando hasta este momento: hasta Mi última Gota de Sangre. Mi Muerte, pero también Mi Resurrección.

Estas almas buenas Me dan mucha alegría, a pesar de este dolor tan grande que tantas y tantas almas, en verdad Me están causando y Me causarán.

adoración amor te amo niño cruz

Es mucho el Dolor y mucha la alegría, es Mi Vida, Mi Vida por vosotros. Cuando lleguéis al Reino de los Cielos, entenderéis lo que esto significa: que todo un Dios, Yo vuestro Hermano, Cristo Jesús, Me dé por vosotros.

Vosotros en la Tierra apreciáis la amistad de un amigo; apreciáis mucho, cuando ese amigo os ayuda con detalles grandes y bellos. Se da en lo económico, se da hasta en su persona por ayudaros, defendiéndoos frente a un ataque.

Tantas y tantas formas en las que responde un amigo. Y vosotros apreciáis mucho esa amistad.

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Habéis menospreciado Mi Donación como Dios, hacia vosotros, Yo Soy más que el mejor amigo que tengáis en la Tierra; sobrepaso sus cuidados, su respuesta en todo lo que haya hecho en vuestra vida.

Soy vuestro Dios y os conozco desde antes de que bajarais a la Tierra. Me di por cada uno de vosotros. He gozado vuestros momentos bellos. He sufrido cuando habéis sufrido dolores físicos, morales, espirituales.

 Pero así como las alegrías en Mi Ser son inmensas, infinitas porque Soy el Infinito; también Mis Dolores, los que Me causáis, son Dolores inmensos, infinitos. Os agradezco Mis pequeños, los que estáis Conmigo, las alegrías que Me dais, porque sigo sufriendo aquí en la Cruz por vosotros.

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Vosotros estáis pensando en Mí y eso aminora los Dolores de Mi Sufrimiento, de Mi Donación. Y sobretodo, los ataques tan fuertes de los escribas y fariseos que querían terminar con Mi Vida a toda costa.

Sí, ciertamente todavía hay escribas y fariseos entre vosotros. Y no Me refiero exclusivamente a los del pueblo judío, sino de todos los pueblos que Me quieren borrar nuevamente, de la faz de la Tierra.

Os gusta hacer vuestra voluntad y Me hacéis a un lado, os creéis sabios y perfectos y no es así. Queréis hacer vuestra propia vida y os dejáis guiar en vuestro libre albedrio, por la ley humana. Pero sin virtudes, sin valores; simplemente lo que vuestro instinto os marque.

alma

No os dais cuenta que tenéis un alma. Que El Espíritu Santo habita en vosotros, que no podéis ser animales. Sois Mis hermanos, sois creaturas de Dios. Vuestra dignidad es inmensamente más alta que la de cualquier animal, no os podéis dejar llevar solamente por vuestros instintos.

Tenéis un alma que debe tender a Mí y debe moderar vuestros actos. Ciertamente tenéis instintos, pero también tenéis virtudes, que eso no lo tienen los animales, ni otras creaturas creadas. Vosotros sois los reyes de la Creación, porque el Creador Vive en vosotros.

Yo Me he dado por vosotros, para levantaros nuevamente a esa dignidad en la que fuisteis creados.

josias rey

Ciertamente el Pecado Original os llevó a niveles bajísimos y esto es para que os deis cuenta hasta dónde puede caer un alma, cuando se aparta de Nosotros, de Nuestra Santísima Trinidad.

Ciertamente os animalizáis, cuando dais la espalda a Nuestra Gracia, a Nuestro Bien. Vuestra dignidad es muy grande y debéis respetarla. La debéis buscar, os debéis dejar guiar por Nuestra Gracia, por Nuestra Presencia en vosotros y con ella os debéis santificar.

Un animal no puede hacer nada de esto, la santidad es solamente para el hombre. Dejaos guiar plenamente por Nosotros, en Nuestra Santísima Trinidad, porque siempre os dareMos lo mejor. Y sobre todo, os dareMos los dones que nadie os puede dar, dones que solamente Nosotros los podemos crear y regalar a cada uno de vosotros.

satanás amenaza

Esto le da mucha envidia a Satanás, perdió todo con su Traición. Y en forma similar llevó a vuestros Primeros Padres, a que se apartaran de Mí. Cortaron la Savia Divina que los alimentaba. Satanás hizo lo mismo y por envidia, él los llevo hacia la separación de Mí.

Actualmente Mis pequeños, vosotros ya tenéis una Evangelización de un poco más de 2000 años. Una Evangelización Divina. Cuando nacisteis ya había Luz en el Mundo: Mi Luz Divina, que se debió haber transmitido de generación en generación, desde que llegué a la Tierra a daros esta Vida Divina; para que hicierais de vuestro Mundo, un Cielo.

 Pero Satanás os siguió atacando y preferisteis manteneros en el Mal. Preferisteis seguir viviendo bajo vuestros instintos animales e hicisteis a un lado la dignidad Divina.

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Una dignidad que tiene vuestra alma y que debe estar perfectamente conectada a Mí vuestro Dios, en Mi Santísima Trinidad.

  Habéis desperdiciado oportunidades inmensas, infinitas; vuestro mundo está en decadencia, cuando debiera ser ya una Joya que iluminara los Cielos del Universo.

La Tierra recibió a su Creador. La Tierra recibió Educación Divina. La Tierra vivió los Milagros de su Redentor. la Tierra fue purificada con la Sangre de su Dios, ¿Qué más podría pedir una persona, una creatura, una Creación?

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Yo Soy El Todo, Soy vuestro Dios y la Tierra fue escogida para algo grande. Teníais ya la Luz para que el Universo entero volteara a veros y la desperdiciasteis.

Tuvisteis la Luz y preferisteis las Tinieblas, por eso os repito: estoy aquí en la Cruz, viendo la Obscuridad a donde la gran mayoría de vosotros habitantes de la Tierra, habéis llevado Mi Gracia, Mis Enseñanzas, Mi Presencia.

 Porque preferisteis al que ES toda Maldad, Odio, Desamor, Guerra, Destrucción y Me Duele… Me duele mucho que la gran mayoría os dejéis guiar por el que os quiere destruir.

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Y aquí Me tenéis abandonado en la Cruz, sufriendo por vosotros, llamándoos nuevamente a que regreséis a Mí.

Me ofrezco día a día, en las Misas Me doy por vosotros… Y son tan pocos los que escuchan Mis lamentos. Lamentos de Amor que os quieren volver a la santidad de vida y ganar lo que os prometí os daría, en Mi Predicación Terrena.

Ciertamente hay alegría en Mi Corazón al ver a las pocas almas que Me aman, que Me buscan, que oran Conmigo, que aprenden de Mí, que Me comparten sus alegrías y tristezas. Aquellas almas son las que ven en Mí, su Luz y su Guía. Aquellas almas que sufren, cuando sienten vacío en su corazón cuando las pongo a prueba; para así ver y comprobar que realmente, Me queréis.

lágrimas ysufrimiento redentor

Las pruebo con una soledad Divina y cuando veo que el alma se desespera, que no sabe qué hacer al no sentirMe en su corazón, Me hace llorar de felicidad… Porque es cuando veo que el alma Me ama, que no puede apagar su sed, si no Me tiene a Mí su Dios, su Creador, su Salvador.

¡Benditas estas almas que Me dan alegría!, Las consiento en la Tierra y las consentiré inmensamente en el Reino de los Cielos, por esa alegría tan grande que Me dais; de sentirMe necesario para vuestra vida, para vuestra misión, para vuestro gozo, mientras estáis en la Tierra.

Hijitos Míos, los primeros cristianos llevaban consigo Mi Gracia y Mi Amor en sus corazones y era tal el aprecio de estas Gracias, que se les había otorgado, que les infundía una gran alegría. Y se les conocía así entre el pueblo, por la gran alegría de los cristianos. 

martirio

 Y ya fuera que estuvieran reunidos gozando en sus grupos de oración, en su vida de todos los días, como cuando se les perseguía y se les asesinaba por ser seguidores Míos, la alegría siempre permanecía en ellos. Ciertamente tenían momentos difíciles cuando se les torturaba, cuando se les perseguía…

PERO ELLOS SE MANTENÍAN EN CONTACTO CONMIGO A TRAVÉS DE LA ORACIÓN

martires-cristianos

Y MI PRESENCIA LES DABA LA FORTALEZA NECESARIA PARA SUFRIRLO TODO

CON AMOR Y CON PAZ EN SU CORAZÓN.

DÉJAME QUE TE AYUDE HERMANO

DÉJAME QUE TE AYUDE HERMANO

ENMEDIO DE LOS TORMENTOS SE AFERRABAN A MÍ, se calmaban y la alegría volvía a ellos.

Estando en las cárceles, los cantos se escuchaban desde lejos y la Presencia de Mi Santo Espíritu, los llenaba de una alegría inmensa, de una alegría Santa que se contagiaba.

Y así iban hacia el suplicio llenos de Paz, sabiendo que Yo los recibiría inmediatamente, al momento en que terminara su martirio y empezara una nueva vida Conmigo en el Cielo.

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Cuando un alma está Conmigo, pase lo que pase, la alegría y la paz siempre estarán con ella. Y os lo pido Mis pequeños, en estos tiempos; que pase lo que pase, lo aceptéis como Regalo de Dios, porque nada sucede por casualidad y sin permiso de nuestra Santísima Trinidad.

Tendréis momentos difíciles y la alegría y la paz deberá reinar en vosotros. Tendréis momentos buenos y la alegría y la paz deberá también estar con vosotros.

Ciertamente es más difícil estar felices en los momentos de martirio, de persecución, de desastre, de muerte; pero la paz y la felicidad, la alegría que debe haber en vosotros; siempre mostrará a vuestros hermanos que Yo Habito perfectamente en vuestro ser.

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Y eso es lo que quiero que mostréis a vuestros hermanos, que Yo Cristo Jesús, sigo habitando entre los hombres. Sigo habitando en los que son Mis discípulos y sigo habitando en aquellos que Me abrieron su corazón de par en par, para que Yo Reinara en ellos.

Ciertamente, estoy en vosotros. Pero muchas almas no me permiten Reinar en su ser y acaban sacándoMe de su corazón. Sigo reinando y reinaré en aquellas almas que Me invitan, que Me buscan. Aunque las ponga a prueba, no descansan hasta que Yo habito perfectamente en ellas.

A veces, Me hago difícil de encontrar y ahí veo realmente cuánto vale el alma a la que estoy poniendo a prueba: si es un alma que lucha hasta encontrarMe, si es un alma que no se deja vencer por las pruebas, hasta que Yo ya vivo plenamente en ella.

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O veo si es un alma tibia, que lucha en un principio, pero se da por vencida después o las almas que por último, Me cierran las puertas de su corazón, de su vida, de sus intereses. Almas que no luchan por la gran riqueza que pueden obtener al encontrarMe.

Yo Soy el Tesoro más grande que puede existir y aquel que Me encuentra y que Me deja habitar en él, se vuelve inmensamente feliz, BuscadMe Mis pequeños.

Aunque os ponga pruebas difíciles, Yo estoy siempre junto a vosotros; Me escondo para probaros, pero nunca Me aparto de vosotros. Pase lo que pase, quiero estar seguro de vuestro amor. Quiero estar seguro que realmente Me amáis y que sin Mí no podéis vivir.

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Quiero estar seguro que estaré con vosotros toda vuestra existencia. No os canséis en la búsqueda, Yo os recompensaré infinitamente cuando Me encontréis y cuando no Me dejéis ya, salir de vuestro corazón.

Quiero Ser vuestro Prisionero, quiero estar siempre en vuestro corazón bajo llave, con vuestras cadenas de amor. No dejéis que Me salga de vuestro ser, no Me cambiéis por otros intereses mundanos y a veces, hasta pecaminosos.

No encontraréis nada, ni a nadie, que se pueda equiparar Conmigo. Os repito, Soy el gran Tesoro. Si realmente Me amáis, no Me perdáis, gozad de Mis Bendiciones, de Mi amor, de Mi compañía, de Mis Milagros, de Mi Paz y de Mi Amor. Soy vuestro TODO, no Me cambiéis por lo que no vale.

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 Yo Me vine a dar por vosotros, Mi Donación fue por la salvación de las almas y de todos los tiempos. No todas las almas  se salvarán pero no por Mi Nombre, no por Mi Juicio; sino porque ellos mismos escogieron a quién servir. Ciertamente, no fue a Mí, vuestro Dios, ellos hicieron ya su propio juicio y escogieron seguir al Mal.

Me duele Mis pequeños, porque Mi Sangre se derramó por todos. Y especialmente, por los grandes pecadores. Pero ni aun así, escogieron la Verdad, ni escogieron el Amor, ni escogieron servir a su Dios y su Salvador. Tontamente, escogieron servir a su Enemigo, a aquél que con mentira los engañó; porque aun sabiendo la Verdad, se mantuvieron en su juicio falso.

Yo no vine para condenar, Yo vine para salvar a todas las almas. Las almas que se condenan, se condenan porque ellos se han condenado a sí mismos. Escogen el apartarse de Mí, prefieren vivir en la Maldad. Satanás los lleva a aborrecer Mi Santo Nombre.

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Mucho Dolor Me causan estas almas, porque no tienen idea de lo que es sufrir eternamente.

Mis pequeños, orad por estas almas; para que no hagan tanto daño a vuestros hermanos y a vosotros mismos. Que Mi Sangre Preciosa, que se dio por ellos les cubra; para que Satanás no las manipule y os hagan más daño con sus malos juicios y con su servicio a Satanás.

Mi Sangre Preciosa es protectora de las almas, con Ella os debéis cubrir continuamente, Mi Sangre Preciosa os purifica de vuestras faltas y Mi Amor os vivifica y os lleva a un crecimiento alto en el Amor.

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Mi Amor os debe llenar completamente y esto os debe llevar a la perfección de vuestros actos, para que así alcancéis la santidad a la cual estáis llamados. Estos son tiempos de santidad, porque son tiempos difíciles y de gran ataque espiritual por parte de vuestro Enemigo, protegeos y proteged a los vuestros.

Que vuestro día, sea día de oración. No importa lo que estéis haciendo, ofrecedMe todos vuestros actos por la salvación de las almas y el ofrecimiento de lo que estéis haciendo, esto es Oración porque estareMos unidos. Mi Vida, fue de plena oración al Padre. Unidos a Mí Mis pequeños, alcanzaréis la plenitud, porque Yo Soy la Plenitud y la Perfección.

No os apartéis de Mí en ningún momento. Y menos en estos momentos que serán de Gran Prueba espiritual para toda la Humanidad y el Universo entero. Me tenéis a Mí, vuestro Salvador y Redentor. Tenéis a Mi Madre, vuestra intercesora y La que ha de luchar y vencer a Satanás en estos tiempos.

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Este es Su momento. Uníos a Ella, para que asegure vuestra salvación eterna y vuestro triunfo en vuestra misión, que se os ha encomendado a cada uno de vosotros. Buscad la salvación, buscad vuestra perfección y Yo estaré junto a vosotros.

JV. dice: Veo la Cruz vacía, ya no está Nuestro Señor en la Cruz. Nubarrones sobre ella, el viento las mueve rápido, todo está solo.

Mis pequeños, Me han bajado de la Cruz, todo está desolado, ya no estoy entre los hombres. Os he dejado un Legado de Sabiduría Celestial, que pocos aprovecharon en ése momento. Hay una gran desolación, los corazones están abatidos, no saben si hicieron el bien o el mal: gritaban primero ¡Aleluyas! y después, ¡Crucifícale!

CRUZ VACÍA

Esto es lo que hace el hombre. A ratos Me abren su corazón y poco tiempo después, Me traicionan y Me sacan de su corazón y prefieren vivir en pecado. Así es el corazón del hombre, no busca mantenerse en el Bien.

Otros luchan y van logrando vivir más tiempo en el Bien y en la virtud y así, sus vestiduras se empiezan a blanquear, caminan entre los hombres y se ven diferentes. Las vestiduras de la gran mayoría de los que les rodean están grisáceas, sucias y no ponen mucho de su parte para limpiar esas vestiduras, que son su alma.

Otras almas van entendiendo lo que es vivir realmente unidas a Mí vuestro Dios, vuestro Jesús, que se dio por vosotros y que os dejó la Sabiduría Divina para caminar entre la mentira, entre la maldad y no ensuciarse con todo ello. Estas almas van limpiando todavía más sus vestiduras y ante los Ojos del Cielo, estas almas se ven más relucientes entre los hombres.

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Son pocas las que se ven así; una por aquí, otra por allá. Y mientras más os acercáis a la perfección de vuestra vida espiritual, vuestras vestiduras se vuelven más puras, más bellas, brillan. Y se acercan al final de su existencia, de su misión y cuando llegan a Mí, solamente les queda un toque para llegar a la perfección total.

Pero qué alegría Me dan estas almas, que pusieron todo de su parte, para alcanzar esa pureza, ya desde la Tierra.

Quiero que vosotros seáis así, Mis pequeños. Me tenéis a Mí vuestro Dios, que caminé en la Tierra entre los hombres. Os conozco, sé de vuestros defectos y de vuestras cualidades; pero no Me meto en vuestra vida, hasta que vosotros Me lo pedís. 

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Y cuando Me dais libertad de acción para llevaros a la perfección, ¡Qué alegría Me dais!, Voy eliminando de vosotros todo aquello que no os deja crecer, que no os purifica, que os detiene para llegar a esos altos grados de perfección, a donde Yo quiero que lleguéis.

PedidMe Mis pequeños, que actúe en vuestra vida, dejadMe Ser ese Artista que haga Su obra perfecta en vosotros.

El escultor, el pintor, se enorgullecen de sus obras, cuando las consideran perfectas, Yo quiero Ser el que os perfeccione, vosotros gozaréis inmensamente y Yo también porque seréis obras perfectas, salidas de Mis Manos Divinas.

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Cuando lleguéis al Reino de los Cielos, comprenderéis todo esto y gozaréis inmensamente el que os hayáis dejado mover por Mí. A vosotros os gusta lo bello. Sobre todo, cuando ya habéis crecido espiritualmente.

A Mí también Me gusta y más, cuando es la perfección en vosotros, Mis hijos. A eso fuisteis llamados, a ser perfectos, como Mi Padre y vuestro Padre Es Perfecto, dejadMe terminar Mi Obra en vosotros.

Ciertamente hijitos Míos, este es el Tiempo de Mi Retorno a la Tierra. Pero a una Tierra que Me recibirá con los brazos abiertos. Una Tierra en que los hombres que la habiten en ése momento, alabarán Mi Santo Nombre. Me buscarán, gritarán Aleluyas; se amarán como nunca antes se han amado, con un amor fraterno y Celestial.

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Regresaré entre Aleluyas del Cielo y de la tierra. Se unirán los Cielos, se unirá la Tierra y se sentirá el Amor entre los dos. Habitantes del Cielo y de la Tierra gozarán el verse, gozarán el verMe.

Estos acontecimientos que estáis padeciendo, prepararán el corazón del hombre a amarse los unos a los otros, como os pedí cuando subí a los Cielos. No miréis la dureza de los acontecimientos, porque ciertamente os los merecéis.

Vuestro corazón se ha apartado de Mi Corazón y son pocos los que Me buscan y luchan por tenerMe en su corazón. Y  habéis sido acrisolados en el Amor por preservar Mi Nombre entre los hombres, Mi Amor en los corazones y la Esperanza de Mi Retorno.

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Tendréis la dicha, los que seréis escogidos para empezar un Nuevo Mundo, el VerMe llegar entre nubes y con Mis ángeles cantando, las trompetas sonando y los coros angelicales gozando, gozando Mi Triunfo y Mi Regreso.

Mi Triunfo, entre los hombres que lucharon por Mi Retorno, por su Fe. Su Fe será recompensada al verMe bajar y convivir entre los hombres. ¡Cuánto gozo tendréis, Mis pequeños! ¡Cuanto Amor derramaré entre las almas escogidas, que vivirán ésos momentos! Será el encuentro Divino con las almas escogidas: el Cielo, uniéndose con la Tierra.

Que ése sólo momento, lo tengáis muy presente en vuestra mente y en vuestro corazón: Yo con los hombres, el Cielo unido a la Tierra. Todo Luz, todo alegría, todo Paz, todo Amor. La Tierra, recibiendo a su Salvador.

LA SEGUNDA VENIDA DE JESUS

Alegría infinita tendrán ésos iniciadores del Nuevo Reino del Amor en la Tierra. Manteneos en ésa esperanza que se realizará, os lo aseguro.

Aceptad las pruebas que vengan en breve… Y agradeced Mis pequeños con todo vuestro corazón, el haber sido escogidos para estos momentos de la Historia: para ver el Regreso de vuestro Dios, entre vosotros.

Os bendigo Mis pequeños y agradezco vuestra Fe, vuestra confianza y vuestro amor hacia Mí vuestro Dios, vuestro Salvador, vuestro Redentor.

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Que Mi Amor os cubra, os proteja y os llene de Bendiciones para que vayáis preparando el camino de regreso a vuestro Dios y Salvador entre los hombres.

Yo os bendigo en Nombre de Mi Padre, en Mi Santo Nombre y en el del Amor de Mi Santo Espíritu.

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N118 TRAICIÓN, PASIÓN Y REDENCIÓN


REY Sagrado%20Corazón%20de%20jesús%203Son tan pocas las almas que realmente Me quieren. Es tan poco el deseo de salvación que escucho en vuestros corazones. Es tan débil la vida espiritual que ahora se vive en Mí Iglesia, que Me hace derramar nuevamente lágrimas y sudor de sangre, como en el Huerto de los Olivos.

El Mundo vive ahora su Noche Espiritual, como Yo la viví en Mí Pasión. Aún los Míos dormían, aún los Míos Me negaron, aún los Míos Me abandonaron. Pocas fueron las almas piadosas que Me acompañaron todo el tiempo y aún al patíbulo.

Cuanta Oración se necesita, cuántas buenas obras se requieren, cuánto amor falta entre todos vosotros, para lograr nuevamente vuestra salvación.

ORACION EN GETSEMANI

Hijitos Míos, ¿Acaso no os dáis cuenta que lo qué sucede a vuestro alrededor, es nuevamente Mí Traición y Mí Pasión Dolorosa?

Yo os dije: “Estas cosas de Mí Reino se les dejarán ver a los sencillos y humildes de corazón.” Tratad de introduciros a Mí Corazón, a Mís Intereses de Amor y Salvación, a Mí Vida de Donación y todo fue con una Divina finalidad: ¡Vuestra Salvación!

Durante toda Mí Vida sobre la Tierra Yo me dí en totalidad. No había momento durante el día o la noche en que Yo no Me estuviera ofreciendo por vuestra salvación.

JESUS-ORANDO

Mí finalidad al estar entre vosotros era y sigue siendo, daros Vida Eterna; con Mí Ejemplo, con Mís Enseñanzas, con Mís Sacrificios, con Mí Sagrada Eucaristía y con Mí Sacrificio Final en la Cruz Bendita.

Todo hablaba de Salvación en Mí, para vosotros. Os enseñé el camino perfecto para llegar a Mí y es el de vuestra completa donación en pensamiento y en obras a Vuestro Dios y Señor. Yo os dije: “No todo el que Me diga, Señor, Señor, se salvará.”

Es muy fácil decir: “Mí Jesús ya murió por mí, ya estoy salvado.” 

CARGAR-CON-LA-PROPIA-CRUZ1 No es así, hijitos Míos. Yo necesito ahora de vuestras obras, de vuestro ejemplo de ser hijos y hermanos Míos. Yo necesito de donación total de vuestras vidas. También os dije: “Que aquél que Me siguiera, SE NEGARA A SÍ MISMO, tomara su cruz y Me siguiera.”

Con ello quise decir que vosotros mismos tenéis que practicar las mismas obras que Yo hice. Tenéis que ser dinámicos. Yo no tenía casi momentos de descanso y aún esos momentos eran ofrecidos a Mí Padre.

No podéis ser sólo contemplativos, la contemplación de Mí Vida y de Mís Obras, necesariamente os tienen que llevarlos a vivirlas en vosotros.

AMOR Y SERVIR

No podéis manteneros en la retaguardia. Tenéis que dar siempre un paso al frente y mostrarMe ante los demás. Si os hacéis llamar hijos Míos tendréis que hacer Mís Obras en vosotros.

Es Mí Vida en vosotros lo que realmente vale, lo que os debe alentar el seguir adelante en ésta vida que se os ha concedido para servir al Padre y para ser correndentores Conmigo.

¡Esto es lo que sóis, correndentores! ¿No es grandísimo el honor que se os ha concedido?

NO LO DUDES. ¡JESÚS SERÁ TU CIRENEO!

NO LO DUDES. ¡JESÚS SERÁ TU CIRENEO!

Recapacitad y reflexionad en éste excelso regalo que se os ha otorgado. No temáis a éstas palabras, puesto que inmediatamente recordáis con ellas todos Mís Sufrimientos. Yo padecí tan fuertes dolores que ningún ser humano los hubiera resistido.

Vuestra corredención Conmigo consiste en aceptar vuestros sufrimientos, vuestras alegrías, vuestra vida diaria, sea lo que sea, os llegue lo que os llegue.

Aceptádlo todo con alegría, sabiendo con toda verdad que en vuestras vidas no existen las casualidades y que todo aquello que os llega a vuestras vidas, Dios Padre lo ha permitido…

NIÑO Todo lo puedo en Cristo que me fortalece

 Y Él no permite que os sucedan cosas que vosotros no podáis resistir. Vosotros os imagináis que lo que debéis ofrecerme sean siempre vuestros dolores y penas. ¡No hijitos Míos! Yo también tuve muchas alegrías durante Mí Vida con vosotros y ellas también eran fuente de salvación.

TODO…Todo, absolutamente todo lo que sucede en vuestras vidas está guiado y protegido por las Manos Amorosísimas de Mí Padre, NADA se escapa a Su Mirada. Su Providencia todo lo controla y de ésta manera también controla el Mal con que Mí Enemigo os ataca, pero tenéis siempre Nuestra Protección Amorosa.

Os digo éstas cosas para que dejéis de blasfemar o enojaros contra Mí Padre por las cosas negativas que acaecen en vuestras vidas. 

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Ya os lo he dicho antes, el Mal NO puede salir de Nosotros, sale de Nuestro Enemigo y Nosotros lo controlamos para que su maldad no destruya completamente las obras buenas que han salido de las Manos Creadoras de Mí Padre.

Entended bien éstos Misterios del Cielo.

Cuando os va realmente mal en vuestras vidas, es cuando vosotros os habéis apartado de Nuestros Preceptos, de Nuestra Ley y de Nuestro Amor. Os vendéis a Nuestro Enemigo, os conviene estar con él y aceptáis todas sus proposiciones.

Tentacion

Aceptáis las cosas del mundo que se os ofrecen, sin importaros el daño que podéis causar a vuestros semejantes. Esto os lo digo para representar todos los niveles sociales y puestos que tengáis cada uno de vosotros. Cuando es vuestra soberbia la que manda en vuestras vidas.

Cuando es el desamor a vuestros hermanos lo que impera y sólo os van a acarrear mal futuro, es cuando os habéis apartado de Nosotros y tendréis que padecer lo que el resultado de vuestras obras reclamará.

No hijitos Míos, NO Soy Yo el creador del Mal, es vuestra propia negación a Mí Bien. Muchas oportunidades os damos para vuestra salvación, no las desperdiciéis.

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No esperéis a que ésta Noche Espiritual se haga más obscura y esto de penderá de el cambio real y verdadero que cada uno de vosotros haga en su corazón.

No vean a los demás. No critiquen las obras de los demás. No vean el mal que los demás hacen. Vean primero vuestro propio actuar, vuestra propia vida comparada ante la Mía, vuestro amor hacía Mí y hacía los demás.

Cuando vosotros mismos empecéis a cambiar, cuando sea vuestro propio ser el que se vivifique en Mí Gracia; ésta fluirá a través vuestro y se unirá a la de los demás. Y así, poco a poco, las Tinieblas de vuestras vidas y de la noche espiritual del Mundo, se disiparán.

TINIEBLAS Y LUZ

Pero todo tiene que empezar con la luz que logréis producir, primero, en vosotros mismos.

No exijáis nada a los demás, ¡Exíjanse vosotros a vosotros mismos!

 Yo bajé a la Tierra a serviros, a darMe completamente por vuestra salvación y aún a pesar del dolor, de la traición, de las maldades que Me hacían continuamente Mis enemigos, Me volvería a dar por cada uno de vosotros. No os imagináis cómo os amaMos, Mis pequeños.

padre amor paterno

Mi Padre, vuestro Padre… Me concedió esta Gracia, el de bajar a salvaros. Lo más cercano que vosotros podáis vivir y entender, de Nuestro Amor por vosotros aquí en la Tierra, es la donación de un padre por sus hijos, pero hablo de aquellos que realmente aman a sus hijos.

Es un dolor muy fuerte cuando hay la pérdida del hijo, especialmente cuando el hijo vive en la maldad y causando problemas a su alrededor.  El hijo siempre será el hijo para los padres y es una unión espiritual muy fuerte… Y se sufre mucho.

Ahora imaginad eso, multiplicado por millones de veces, por cada una de las almas: del pasado, del presente y del futuro… Y Yo Me di por todos y CADA UNO de vosotros. 

MIRADA AGONIZANTE

Ciertamente sólo Yo vuestro Dios, podía soportar ése DOLOR INFINITO de Sufrimiento, de Muerte, de Traición y no estoy hablando solamente de Judas, el que Me traicionó entre los apóstoles.

Estoy hablando de la traición de infinidad de almas: del presente, del pasado y del futuro; que no iban, que no van a cambiar hacia el Bien y ni siquiera tendrán un agradecimiento por Mi Donación a ellos.

Mi Donación fue real por cada uno de vosotros… Me di por miles de millones de almas.

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El hombre, es el que acepta y agradece o desprecia y traiciona Mi Donación. Pero Mi Donación se dio y Sufrí, aceptaran o no… Y eso DUELE mucho Mis pequeños. Pero, duele más cuando a pesar de haber hecho todo esto por cada uno de vosotros, TODAVÍA recibo la Traición de infinidad de almas y la falta de agradecimiento de haberMe dado por vosotros.

TODOS vosotros Me seguís traicionando en mayor o en menor grado, porque seguís cometiendo pecados graves o no tan graves. Pero son pecados y estos son traiciones a Mi Amor. 

Por eso se os ha dado la Gracia, que al pedirla, dejaréis de atormentar Mi Sacratísimo Corazón. Y esto es, cuando se os dijo que pidierais la transfiguración de cuerpo y alma. 

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Los apóstoles fueron transfigurados para iniciar su misión Mundial. PORQUE ME AMABAN y comprendían plenamente lo que significa el Pecado, (son espíritus vivos y malvados, generados por nuestra mala voluntad) en ellos difícilmente se daba un pecado grave.

Siendo humanos, ciertamente seguís pecando, pero cuando más os acercáis a la perfección en la Gracia, difícilmente se peca gravemente. Por eso, vosotros los que sabéis amarMe o estáis buscando el amarMe más, pedid vuestra transfiguración.

Para que os acerquéis mucho más a Mi Corazón, para que entendáis todo este Misterio de Amor, para que Me acompañéis en esta Cuaresma y viváis junto Conmigo, todos los dolores, traiciones, Mi Muerte y Resurrección.

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Pero, TAMBIÉN LA ALEGRÍA DE LA SALVACIÓN DE INFINIDAD DE ALMAS que respondieron positivamente, Me apoyaron, Me apoyan y Me apoyarán en Mi Donación… Y sobre todo, Me agradecerán o Me han agradecido Mi Donación y vuestra salvación eterna.

No os imagináis Mis pequeños, el gusto que Me da y el ALIVIO que recibo en Mi Corazón, cuando un alma se acerca a Mí, se une Conmigo y con el Amor de Fusión, trata de comprenderMe y Me consuela. Porque son mucho más las almas que no agradecen, que se han olvidado de Mí y que no saben el valor de Mi Donación para su salvación eterna. Para una gran mayoría no les importa y para algunas, no existo ni les interesa el que Yo Me haya dado por ellas.

¡Qué tristeza, Mis pequeños, Ser vuestro Dios y vuestro Creador, en Mi Santísima Trinidad!… ¡TANTO QUE LAS NECESITO! !Y no hay nunca un recuerdo, un agradecimiento; ni siquiera una sonrisa para Mí, vuestro Dios!

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Por eso Me acerco cada vez más a las almas que Me aman, para aquellas en las cuales puedo confiar, en las que puedo descansar en su corazón; en aquellas que aceptan de corazón lo que les pido, aunque sea difícil y doloroso para su vida; pero Me dan sus sufrimientos, su amor, su cariño para Aliviar Mis Penas y Dolores.

Os he dicho que Yo Vivo en un eterno presente para vosotros y Me podéis acompañar en todos los momentos de Mi Vida aquí en la Tierra, podeMos compartir, alegrías, tristezas, dolores, triunfos.

Vivid más continuamente Conmigo, Mis pequeños y especialmente más en estos momentos que vendrán de Cambio Universal; mientras más os unáis a Mí, menos doloroso va a ser vuestro cambio.

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Vosotros que os habéis acercado a Mí, ¿Cómo os podré olvidar Yo, en vuestros momentos difíciles y dolorosos? Os he dicho que tomaré vuestros dolores… pero quiero que Seamos Uno en todo.

Si vosotros Me acompañáis o Me habéis acompañado alguna vez en Mi Pasión, en Mi Vida, ¿Cómo no voy a estar Yo agradecido y os abandone en los momentos que vendrán de Tribulación para toda la humanidad y en el Universo entero?

Estad seguros que estaré con vosotros, como vosotros estáis Conmigo, continuamente pensando en Mí y acompañándoMe en Mis momentos difíciles. TeneMos que ser un solo Corazón, Mi Amor con vuestro amor, Mi Corazón en vuestro corazón y así, mutuamente Nos apoyareMos.

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Soy  vuestro Dios, Soy vuestro Salvador, pero necesito de vuestra compañía, porque también Soy Hombre. AcompañadMe, dadMe valor con vuestras palabras. DadMe ánimos por aquellos que no Me los dan, porque Me han traicionado; porque se han olvidado de Mí, porque no Me buscan, porque no Vivo en sus vidas.

Os quiero ver en todo momento en Mi Vida; repasad Mi Vida, desde Mi Nacimiento hasta Mi Resurrección, hasta Mi Ascensión. Así como Me acompañéis y viváis Conmigo continuamente en vuestro pensamiento y en vuestro corazón; así estaré Yo también, animándoos en estos momentos.

Acompañándoos, dándoos ánimo para seguir adelante… Y así, vuestros momentos difíciles tendrán un Consuelo Divino de parte Mía, de parte de vuestro Dios, de parte de vuestro Salvador. SigaMos unidos, Mis pequeños, siendo Uno para el Otro.

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SANGRE PRECIOSÍSIMA DE MI SEÑOR JESUCRISTO: FORTALECE, CONSUELA Y ALIVIA EL SUFRIMIENTO, EN EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Hijitos Míos, hace tiempo os expliqué que teníais que cambiar de la espiritualidad infantil a la espiritualidad adulta, esto se da en la madurez del espíritu en vosotros.

En la espiritualidad infantil, vosotros os veis a vosotros mismos, así como sucede con los niños pequeños, no conocen más mundo que ellos mismos, piden y exigen a los padres que les den todo: tiempo, alimentos, jugar con ellos, total atención para ellos: piden, piden, piden.

En la espiritualidad madura, en la espiritualidad adulta, aprendéis a dar. Y es cuando el hombre tiene que decir: “Aquí estoy Padre, ¿En qué te puedo servir?” Estos son tiempos de servicio Mis pequeños, ya debéis olvidar ésa espiritualidad infantil.

anunciaamaria

HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR, HÁGASE EN MÍ SEGÚN SU PALABRA

 A los que he escogido para estos momentos, para cuidar a sus hermanos; debéis vivir plenamente en ésa espiritualidad madura, adulta.

Os he pedido que intercedáis por ellos, que intercedáis por vuestros hermanos continuamente, que ya no os veáis a vosotros mismos. Y de hecho, ya no necesitáis veros a vosotros mismos, porque Yo estoy Presente en vosotros.

Si os veis a vosotros mismos,  debéis de verMe a Mí. Y si Me veis a Mí, vuestro Dios en vosotros; os debéis dar a vuestros hermanos, como Yo Me di por ellos y por vosotros también y en todos los tiempos.

VOLUNTAD

La espiritualidad adulta, es la donación de uno hacia los demás, es el ver primero por el bienestar de vuestros hermanos y no por vuestro propio bienestar. Es el darse completamente por el hermano, por sus necesidades físicas, materiales, espirituales. Es el ser Yo, vuestro Jesús; en vosotros, para el bien de vuestros hermanos.

Os he dicho que sois Mi resto fiel, que sois los Cristos de este tiempo y estoy confiando en vosotros para la salvación de vuestros hermanos. Si realmente habéis llegado a ésa espiritualidad adulta, madura, os debéis estar dando cuenta de vuestra responsabilidad; pero también debéis agradecerMe con todo vuestro corazón, con todo vuestro ser, el haber sido escogidos para vivirMe en estos tiempos y para salvar, con vuestra donación a infinidad de hermanos vuestros.

Es una tarea muy bella, sublime. Salvar un alma es lo más grande que un ser puede hacer por otro. Sois hermanos, sois Familia y salvarMe a un hermano vuestro, os acarrea infinidad de Bendiciones.

amor resucitador

Levantar a un alma muerta en el pecado, en la maldad y regresárMela convertida y con deseo de salvación, no os imagináis el gozo que Me dais y el gozo que recibe el Cielo.

Hay muchas ovejas perdidas a vuestro alrededor, así como Yo; sois el Pastor que va cuidando de las ovejas, necesito muchas ovejas de regreso al Redil, Mis pequeños.

PedídMe lo que necesitéis: capacidades espirituales, salud física, Sabiduría Divina, lo que Mi Santo Espíritu os indique en vuestro corazón, pedídMelo, Yo no puedo negarle Mis Dones, Mis Regalos a aquellas almas que están trabajando para la salvación de Mis hermanos, que son vuestros hermanos.

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No escatiméis, no pidáis poco, os he dicho que exageréis en vuestro pedimento, conozco el poder de Satanás sobre vosotros y sé que necesitáis dones fuertes, desarrollados; para que vosotros podáis vencer a las Fuerzas de satanás y así devolverMe a las almas que necesitan de salvación.

¡SalvadMe almas, Mis pequeños, las necesito, las amo!

Hijitos Míos, os he hablado otras veces de lo que es un Milagro. El Milagro es una petición muy profunda de vuestro corazón a Mi Corazón y Yo no puedo negarMe, porque es vuestro corazón el que lo está pidiendo profundamente, para el bien de un hermano vuestro.

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Eso debiera ser la vida del hombre: un milagro, vuestra vida debiera ser un milagro continuo, que es la unión íntima de vuestro ser, de vuestro corazón, con el Mío. Si vosotros os dais cuenta, la vida de las almas santas que conocéis, son almas que no viven, prácticamente, en el Mundo, están distraídas del Mundo; porque están en íntimo contacto Conmigo, con vuestro Dios y Señor.

Para estas almas, el milagro es lo normal en su vida, porque están Conmigo, Me están viendo, viven la profundidad de Mi Amor y lo comparten con sus hermanos. El milagro que se produce, es un acto de Amor, de aquellas almas que viven profundamente Mi Amor; simplemente, lo están transmitiendo a sus hermanos.

Yo Soy Todo Amor y por eso, las personas que se acercaban a Mí, cuando estuve entre los hombres, con sólo tocarMe, tocaban Mi Amor, recibían una efusión de Amor y obtenían el Milagro.

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Ciertamente, la Fe influye tremendamente, para recibir el milagro. Fe y Amor, una combinación perfecta para vivir íntimamente Conmigo.

Todo esto os lo he pedido continuamente. Ciertamente, el ya estar Conmigo, el vivir en oración, es Fe y Amor al mismo tiempo.

Estáis llamados, Mis pequeños, a producir milagros, ahora preguntaos ¿Por qué no habéis hecho los milagros que vuestros hermanos necesitan a través vuestro? ¿Os falta Fe u os falta amor o ambas cosas?

FE

Meditadlo en vuestro corazón y con humildad y arrodillados, pedidMe lo que necesitéis. Debéis ser ejemplo ante el Mundo de que Yo habito en vosotros. Es el resultado de tener vida en Mí, es la vida espiritual, que deberéis dar a vuestros hermanos, acompañado por los milagros que produzcáis por Mi Poder Divino.

Cuando entendáis esto, perfectamente y lo viváis, es cuando entenderéis por qué os he repetido tanto que sois los apóstoles de estos tiempos. Mis apóstoles vivían plenamente ésa Fe y ése amor que tanto os pido.

Sé que sois débiles y pequeños, pero también os he repetido muchas veces que debéis ponerMe vuestra pequeñez y vuestra falta de Fe a Mis Pies, para que Yo os transfigure, para que crezcáis a los niveles a los cuales Yo quiero que viváis ya en estos tiempos y que empecéis ya a dar ése ejemplo vivo de que Yo estoy con vosotros y que vosotros Me pertenecéis.

00DibujosBiblicosPedro

Actuad ya Mis pequeños, el tiempo corre. La Purificación está encima y deberéis estar preparados para ayudar a infinidad de vuestros hermanos a regresar a Mí. Confío en vosotros, SOLTAOS a Mi Gracia, sed humildes y así Me derramaré más fácilmente sobre vuestra alma y sobre vuestro corazón.

Sois Míos, traedMe a muchos más de vuestros hermanos, para que también sean Míos. Porque es mucha la maldad que os rodea y Satanás os lleva a la mentira, a la duda, a la falsedad y por eso vuestra falta de Fe. Sois pequeños en la Fe, tan necesaria para vosotros.

Mis mismos apóstoles, aún a pesar de que Me veían hacer los Milagros, dudaban. Estuvieron tres años Conmigo y aún al final, dudaron. Fue Mi Santo Espíritu el que tuvo que bajar hacia ellos, por intercesión de Mi Madre, la Siempre Virgen María, para que les afirmara en Fe.

PAZ-EN-TORMENTA

San Pedro, Me pidió poder caminar sobre las aguas cuando Yo Me acercaba a la barca y Me vieron caminar sobre ellas, lo pudo hacer unos momentos, la Fe le faltó y se hundió. Prácticamente TODOS, todos ellos en algún momento, Me fallaron en Fe y eso que estuvieron Conmigo, con el Maestro, con su Dios.

Por eso, en las Escrituras también se os dice que benditos aquellos que sin haberMe visto, creen. Y ésas bendiciones son para vosotros. Ciertamente, no he estado con vosotros como estuve con Mis apóstoles y con Mis discípulos; pero creéis, también vuestra Fe es débil, pero creéis.

PedidMe pues, la efusión de Mi Santo Espíritu, para que os afirme en Fe, para que os dé una Fe a prueba de todo.  

fe y confianza

Y de esta forma, tengáis también la valentía de un amor muy grande por vuestros hermanos para llevarMe a ellos. Tenéis una tarea grande, como la que tuvieron Mis apóstoles y discípulos cuando los mandé a Evangelizar el Mundo entero.

Ciertamente, Mis apóstoles, tuvieron una tarea mayor y mayores fueron las bendiciones que derramé sobre ellos. Vosotros sois Mis apóstoles de estos tiempos y si realmente queréis trabajar para Mí, vuestro Dios, pedidMe lo que les di a Mis primeros apóstoles. 

Para vosotros ha pasado mucho tiempo entre ellos y vosotros, para Mí no. Porque Yo no estoy en el tiempo, así que podéis pedirMe lo que ellos tuvieron como si fuera el momento ahora, cuando recibieron a Mi Santo Espíritu en Pentecostés. PedidMe vuestro Pentecostés personal, para que Me podáis servir ayudando a vuestros hermanos en su conversión.

ESPIRITU SANTO

Es una tarea ardua, pero muy bella. Los apóstoles gozaban en su predicación, gozaban haciendo milagros, gozaban transformando vidas, gozaban derrotando a Satanás, gozaban teniéndoMe a Mí junto a ellos.

Entrad pues, en ése gozo, que os tengo reservado a cada uno de vosotros. Compartid Mi Amor y Mi Reino con todos vuestros hermanos. Dejadles gozar lo que vosotros ya estáis gozando al conocer todo lo que os he dado. Ellos llevaron un tiempo de preparación y vosotros también lo habéis tenido.

Seguid pues Mi Obra de Redención y traedMe muchas almas.

amor evangelizador

Acudid a Nuestra Fuente de Vida y Amor que os puede proveer de todo lo que podáis necesitar para ése cambio en vuestras vidas y en vuestro corazón. El Amor todo lo puede, acudid a Él y no quedaréis defraudados.

Os amo con el Amor que Me concedió Dios Padre y con el Amor que Nos une el Espíritu Santo y os bendigo con el Santo Deseo de que ésta Bendición sea la chispa que encienda vuestra luz interior para producir vuestro verdadero y eterno cambio.

Yo os amo infinitamente y os bendigo, en el Nombre de Mí Padre Eterno, en Mí Nombre, Vuestro Salvador Glorioso y en el del Amor Derramado y Purificador del Espíritu Santo.

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N62 LA HORA DEL GETSEMANÍ IV


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(LLAMADOS ANGUSTIOSOS)

Oración Inicial

Señor Jesucristo, a través de la historia. Tú nos conduces de regreso al Padre Todopoderoso. Te damos gracias y apreciamos Tu amor. Recordamos, con dolor en el corazón, nuestra debilidad, nuestros pecados y todo Tu sufrimiento en esta noble tarea.

¿Cómo aminorar Tu sufrimiento? Ayúdanos a hacerlo, Te lo pedimos. Haremos lo que sea necesario, si Tú así lo quieres. Muéstranos Tu amor si esa es Tu Voluntad.

Hacemos esta oración, en el nombre de Nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina con el Padre, en unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre Eterno, te ofrezco todas las Heridas de Tu amadísimo Hijo Jesucristo, los dolores y agonías de Su Sacratísimo Corazón y Su Preciosísima Sangre que brotó de todas Sus Heridas, en reparación por mis pecados y los pecados del mundo entero. Amén. (3 veces)

Misa

CREDO in Deum Patrem omnipotentem, Creatorem caeli et terrae. Et in Iesum Christum, Filium eius unicum, Dominum nostrum, qui conceptus est de Spiritu Sancto, natus ex Maria Virgine, passus sub Pontio Pilato, crucifixus, mortuus, et sepultus, descendit ad inferos, tertia die resurrexit a mortuis, ascendit ad caelos, sedet ad dexteram Dei Patris omnipotentis, inde venturus est iudicare vivos et mortuos. Credo in Spiritum Sanctum, sanctam Ecclesiam catholicam, sanctorum communionem, remissionem peccatorum, carnis resurrectionem, vitam aeternam. Amen.

PRIMER LLAMADO ANGUSTIOSO:

“¿Dónde estás Hijo Mío? ¡Tu Señor te busca…! ¡Ven a Mi! ven, ¡Acércate más, y escucha Mi angustioso llamado! Hijo Mío… había una vez un Hombre que tenía muchas ovejas… las cuidaba y pastoreaba bien. Cuando tenían sed, las conducía a un manantial de agua fresca, para que pudieran satisfacer su sed. No permitía que pasaran hambre. Las llevaba a verdes praderas. Ellas comían y engordaban y se fortalecían. El hombre fortificó la tierra donde pastaban, para que ningún lobo entrara y dañara al rebaño.

Un día, las ovejas planearon una rebelión y a la fuerza escaparon del campo y se adentraron en el bosque. Allí, fueron capturadas por animales salvajes. Eran como esclavas sin esperanza. Sus cuerpos y sangre eran utilizados para festivales y sacrificios a sus dioses.

NIÑO ENFERMO EN EL TEMPLO DE ESCULAPIO

NIÑO ENFERMO EN EL TEMPLO DE ESCULAPIO

A pesar de todo esto, el Hombre no se olvidó de su rebaño. Envió a sus sirvientes, y a todos los mataron. Por último, envió a Su Hijo, quien al fin ganó la batalla. El Hijo del hombre, condujo al rebaño día y noche a través del desierto. En este caminar, surgieron muchas dificultades, que no podían soportar. Se quejaron al Hijo del Hombre, profirieron toda clase de palabras crueles contra El y finalmente lo mataron.

Hijo… ¿Qué piensas que hará el Padre del Hijo del Hombre cuando se entere de la muerte de Su Hijo?

Hijo… ustedes son el rebaño. Mi Padre es el dueño del rebaño, quien envió muchos profetas a Su pueblo que vivió en un desierto terrible. Yo soy el Hijo, a quien ustedes persiguieron y mataron. ¿Qué les he hecho?

A pesar de todos vuestros pecados, Mi Padre aún los está llamando para que regresen a El. Pero ustedes no prestan atención a Su llamado. ¡Regresa! ¡Oh Israel, Pueblo Mío!” Hagan reparación por sus pecados y los pecados que el mundo entero comete contra Mi Padre y contra Mi Preciosa Sangre. ¡Yo Soy el Agonizante Jesucristo!

(Silencio)

Oración: Dios mío, Dios mío… yo creo firmemente con todo mi corazón… espero y confío sinceramente en Ti. Solamente a Ti adoraré por siempre. Con verdadero arrepentimiento y amor, me postro a Tus Pies; Te pido perdón por aquellos que no creen y no quieren creer, por aquellos que no Te adoran y no quieren adorarte y por aquellos que Te crucificaron y Te están crucificando diariamente.

Querido Jesús, yo te consolaré durante toda mi vida. Amén

arrepentimiento

Acto de Contrición

Oh mi Dios, yo me arrepiento de todo corazón por haber pecado contra Ti, por ser Tú tan bueno. Con la ayuda de Tu gracia, no pecaré nuevamente. Amén.

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et  Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen.

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen (3v)

Señor nuestro Jesucristo agonizante, Tú sufriste y pagaste por nosotros Que se haga Tu voluntad en la tierra. Aplaca el fuego de Tu cólera, oh Señor… Perdón porque hemos pecado… No pecaremos nunca más. Jesús Sacramentado perdónanos, te rogamos, oh Señor.

EL VERBO SE HIZO CARNE

EL VERBO SE HIZO CARNE

Oración a La Santísima Trinidad

Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Te ofrezco la Palabra hecha carne, Jesucristo, su carne cubierta de Heridas y Sangre, su agonía en el huerto, su flagelación, su coronación de espinas, el repudio que sufrió, su condena, su crucifixión y muerte, en unión con todos los sufrimientos de Tu Santa Iglesia y la sangre de los mártires, en reparación por mis pecados y los pecados del mundo entero. Amén.

Oración Agonizante

Jesús Agonizante, yo te ofrezco mi corazón para unirlo a Tu Corazón Agonizante y compartir Tu agonía. Jesús yo deseo permanecer en agonía Contigo, a fin de apresurar Tu glorioso Reino de Paz. Amén

SEGUNDO LLAMADO ANGUSTIOSO:

“Hijo Mío, acércate a Mi, escucha Mi angustioso llamado. Por amor a ti, ofrezco Mi Cuerpo como Sacrificio Vivo, Pan de vida para todos los hombres. Mi Sangre, preciosa bebida, bebida de los Ángeles del cielo, entregada con amor a los hombres.

Hijo Mío… Permanezco por ti en el Sacramento del Amor… Esperando pacientemente por ti en el Tabernáculo, donde estoy prisionero por ti.

Tú, raras veces te acercas a Mi, porque no te acuerdas de Mi, que estoy prisionero por ti.

Hijo Mío… Mi agonía es grande cuando veo la frialdad, la indiferencia y la negligencia con que te acercas a la Santa Trinidad, cuya Presencia llena el Santuario Santo.

13eucaristia01

Yo estoy aquí hijo Mío… Yo estoy aquí en plenitud. Teme la Presencia de tu Dios. Acércate con respeto y reverencia. Hijo Mío… ¿Sabes tú lo que sufro cuando entro en el santuario de tu corazón a través de la Sagrada Comunión?

Tus pecados me amarran y me flagelan sin misericordia. En tu corazón no hay nadie que Me consuele. Luego de haberme flagelado insensiblemente, Me arrastras fuera, y cierras con llave la puerta de tu corazón con iniquidad. Esto es lo que Me haces con tu vida de pecado.

Yo soy el Pan de Vida para todos los hombres que me reciben en estado de santidad. Vengo a darles vida, no muerte. Limpia las iniquidades de tu corazón. Ábreme la puerta de tu corazón.

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Hijo, haz de tu corazón un tabernáculo de consuelo para Mi… que Yo viva en tu santuario de una Comunión a la otra. ¡Acógeme, hazme sentir Bienvenido! ¡Hijo Mío!… Todos los que Me acogen, acogen a Mi Padre y al Espíritu Santo que viven en Mí.

Todos los que Me rechazan, ¡Rechazan a la Santísima Trinidad! Hijo… aún cuando otros Me rechacen, haz de tu corazón un tabernáculo de consuelo para Mi. Yo soy Jesucristo Agonizante, llamándote para que regreses.”

(Silencio)

Oración: Dios mío, Dios mío… yo creo firmemente con todo mi corazón… espero y confío sinceramente en Ti. Solamente a Ti adoraré por siempre. Con verdadero arrepentimiento y amor, me postro a Tus Pies; Te pido perdón por aquellos que no creen y no quieren creer, por aquellos que no Te adoran y no quieren adorarte y por aquellos que Te crucificaron y Te están crucificando diariamente. Querido Jesús, yo te consolaré durante toda mi vida. Amén

arrepentido

Acto de Contrición

Oh mi Dios, yo me arrepiento de todo corazón por haber pecado contra Ti, por ser Tú tan bueno. Con la ayuda de Tu gracia, no pecaré nuevamente. Amén.

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et  Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen.

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen (3v)

Señor nuestro Jesucristo agonizante, Tú sufriste y pagaste por nosotros. Que se haga Tu voluntad en la tierra. Aplaca el fuego de Tu cólera, oh Señor… Perdón porque hemos pecado… No pecaremos nunca más. Jesús Sacramentado perdónanos, te rogamos, oh Señor.

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Oración a La Santísima Trinidad

Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Te ofrezco la Palabra hecha Carne, Jesucristo, su carne cubierta de Heridas y Sangre, su agonía en el huerto, su flagelación, su coronación de espinas, el repudio que sufrió, su condena, su crucifixión y muerte, en unión con todos los sufrimientos de Tu Santa Iglesia y la sangre de los mártires, en reparación por mis pecados y los pecados del mundo entero. Amén.

Oración Agonizante

Jesús Agonizante, yo te ofrezco mi corazón para unirlo a Tu Corazón Agonizante y compartir Tu agonía. Jesús yo deseo permanecer en agonía Contigo, a fin de apresurar Tu glorioso Reino de Paz. Amén

TERCER LLAMADO ANGUSTIOSO:

“Hijo Mío… Yo estoy en tu corazón, un Getsemaní solitario, donde estoy velando y nadie viene a velar Conmigo ni siquiera por una hora. Tú prefieres ir tras la posesión de bienes terrenos, aún a riesgo de tu perdición, dejándome sufrir solo.

El Enemigo se aproxima rápidamente… Está ganando terreno a fin de ganar muchas almas, mientras tú duermes. Hijo, ¿No puedes levantarte y velar Conmigo siquiera una hora?

Yo estoy en el santuario de tu alma, un Getsemaní solitario, esperando que vengas. Muchas almas, muchas almas van al infierno a causa de los pecados de la carne.

adulterio

Hijo, mira como tú conduces muchas almas a la perdición a través de tu forma de vestir. Yo soy Aquel a quien tú expones desnudo públicamente. Hijo… consuélame.

Hijo, ten misericordia de Mí ¡Nunca debe un hombre imitar a una mujer! ¡Nunca debe una mujer imitar a un hombre!

modelo andrógino

Sé tal como Yo te hice, hijo; sé tal como Yo te hice. Te digo, aléjate de esta moda mundana. Ese es el plan del Enemigo: destruir el templo del Espíritu Santo que es tu cuerpo. Vive una vida modesta.

Mi hijo amado, porque te amo y deseo que me muestres amor, te suplico me ofrezcas todo tu ser, que lo guardes para Mí y solamente para Mí. Que él me glorifique siempre, que me consuele siempre. No hago este llamado al mundo, sino a ti a quien amo. Ofrécemelo ofrécelo para salvación. Yo soy Jesucristo Agonizante, ¡Llamándote para que regreses!”

  moda

(Silencio)

Oración: Dios mío, Dios mío… yo creo firmemente con todo mi corazón… espero y confío sinceramente en Ti. Solamente a Ti adoraré por siempre. Con verdadero arrepentimiento y amor, me postro a Tus Pies; Te pido perdón por aquellos que no creen y no quieren creer, por aquellos que no Te adoran y no quieren adorarte y por aquellos que Te crucificaron y Te están crucificando diariamente.

Querido Jesús, yo te consolaré durante toda mi vida. Amén

12arrepentimiento

Acto de Contrición

Oh mi Dios, yo me arrepiento de todo corazón por haber pecado contra Ti, por ser Tú tan bueno. Con la ayuda de Tu gracia, no pecaré nuevamente. Amén.

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen.

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen  (3v)

Señor nuestro Jesucristo agonizante, Tú sufriste y pagaste por nosotros. Que se haga Tu Voluntad en la tierra. Aplaca el fuego de Tu cólera, oh Señor… Perdón porque hemos pecado… No pecaremos nunca más. Jesús Sacramentado perdónanos, te rogamos, oh Señor.

11AGONIA~1

Oración a La Santísima Trinidad

Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Te ofrezco la Palabra hecha Carne, Jesucristo, su carne cubierta de Heridas y Sangre, su agonía en el huerto, su flagelación, su coronación de espinas, el repudio que sufrió, su condena, su crucifixión y muerte, en unión con todos los sufrimientos de Tu Santa Iglesia y la sangre de los mártires, en reparación por mis pecados y los pecados del mundo entero. Amén.

Oración Agonizante

Jesús Agonizante, yo te ofrezco mi corazón para unirlo a Tu Corazón Agonizante y compartir Tu agonía. Jesús yo deseo permanecer en agonía Contigo, a fin de apresurar Tu glorioso Reino de Paz. Amén

CUARTO LLAMADO ANGUSTIOSO:

“Hijo Mío. ¿Es así como traicionas a tu Señor y Salvador? Solamente por el dinero mundano y perecedero, escogiste traicionar a tu Señor y entregarme a esos hombres crueles para que Me crucificaran.

judas-monedas

Hijo, te estás convirtiendo en el Judas de este último tiempo. ¡Cuán terrible será todo para aquellos que traicionan al Hijo del Hombre y lo entregan a hombres pecadores para ser crucificado! Mira cuán lamentablemente van a la eternidad a sufrir por siempre.

Aún entre los sacerdotes de Mi Corazón, hay muchos Judas que prefieren los bienes terrenales a cambio de su Señor, Quien está en agonía. Esto me causa mucho dolor, hijo Mío; porque están haciendo de la casa de Mi Padre un mercado. Mi Padre está grandemente molesto. Miren bien, cómo ustedes me están sacando de Mi Santo Templo.

Hijo, ¿Deseas la Presencia de tu Dios? Ofréceme tu vida. Yo Soy Aquel a quien ustedes están traicionando solamente por cosas terrenales Hijo… Ya que todas esas cosas por las que estás trabajando serán destruidas por el fuego… ¿Por qué estás trabajando en vano?

23El dios del dinero y del mercado-Mamon

Regresa a Mí, hijo Mío… ten misericordia de Quien vino a salvarte. Que Mis sacerdotes regresen a Mi. Yo soy Jesucristo Agonizante quien los ama, ¡Llamándoles para que regresen!’,

(Silencio)

Oración: Dios mío, Dios mío… yo creo firmemente con todo mi corazón… Espero y confío sinceramente en Ti. Solamente a Ti adoraré por siempre. Con verdadero arrepentimiento y amor, me postro a Tus Pies; Te pido perdón por aquellos que no creen y no quieren creer, por aquellos que no Te adoran y no quieren adorarte y por aquellos que Te crucificaron y Te están crucificando diariamente. Querido Jesús, yo te consolaré durante toda mi vida. Amén

El gran arrepentimiento

Acto de Contrición

Oh mi Dios, yo me arrepiento de todo corazón por haber pecado contra Ti, por ser Tú tan bueno. Con la ayuda de Tu gracia, no pecaré nuevamente. Amén.

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et  Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen.

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen (3v)

Señor nuestro Jesucristo agonizante, Tú sufriste y pagaste por nosotros Que se haga Tu Voluntad en la tierra. Aplaca el fuego de Tu cólera, oh Señor… Perdón porque hemos pecado… No pecaremos nunca más. Jesús Sacramentado perdónanos, te rogamos, oh Señor.

agonía

Oración a La Santísima Trinidad

Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Te ofrezco la Palabra hecha Carne, Jesucristo, su carne cubierta de Heridas y Sangre, su agonía en el huerto, su flagelación, su coronación de espinas, el repudio que sufrió, su condena, su crucifixión y muerte, en unión con todos los sufrimientos de Tu Santa Iglesia y la sangre de los mártires, en reparación por mis pecados y los pecados del mundo entero. Amén.

Oración Agonizante

Jesús Agonizante, yo te ofrezco mi corazón para unirlo a Tu Corazón Agonizante y compartir Tu agonía. Jesús yo deseo permanecer en agonía Contigo, a fin de apresurar Tu glorioso Reino de Paz. Amén

QUINTO LLAMADO ANGUSTIOSO:

“Hijo Mío…. ¿Cuándo terminarán los tormentos de Mi flagelación, causados por tus pecados y los del mundo? ¿Por qué Me están flagelando, y al mismo tiempo coronándome de espinas? Y diciendo: “Déjenme pecar… Ya iré después a confesarme“. Yo soy el Agonizante Jesús, a Quien tú constantemente torturas.

Hijo… ¿Acaso te di el Sacramento de la Penitencia, para que te convirtieras en un pozo de iniquidad?

Ése es el Sacramento de Mi Amor. Él abre el océano de la Misericordia Divina. Mi Sangre y Agua Preciosas, que brotaron para salvar y lavar tu iniquidad, para que vayas y no peques más.

LÁVAME CON TU SANGRE

Hijo… Retira la corona de espinas, ten misericordia de Mí, no Me flageles más. Ama a tu Dios, tu Creador. No te hagas falsos dioses de ninguna creatura. Solo a tu Dios temerás y adorarás. No pronuncies el nombre de tu Dios en vano.

Hijo… Recuerda guardar el día obligatorio, santo. Haz respetar Mi Nombre en este mundo corrupto. Haz todas estas cosas, para aminorar los dolores de Mi agonía.

Ofrece todos tus desengaños, pruebas y persecuciones en reparación por tus pecados, y los del mundo entero. Yo soy el Agonizante Jesucristo, ¡llamándote para que regreses!”

(Silencio)

Oración:

Dios mío, Dios mío… yo creo firmemente con todo mi corazón… espero y confío sinceramente en Ti. Solamente a Ti adoraré por siempre. Con verdadero arrepentimiento y amor, me postro a Tus Pies; Te pido perdón por aquellos que no creen y no quieren creer, por aquellos que no Te adoran y no quieren adorarte y por aquellos que Te crucificaron y Te están crucificando diariamente. Querido Jesús, yo te consolaré durante toda mi vida. Amén

arrepentimiento genuino

Acto de Contrición

Oh mi Dios, yo me arrepiento de todo corazón por haber pecado contra Ti, por ser Tú tan bueno. Con la ayuda de Tu gracia, no pecaré nuevamente. Amén.

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen.

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen  (3v)

Señor nuestro Jesucristo agonizante, Tú sufriste y pagaste por nosotros Que se haga Tu voluntad en la tierra. Aplaca el fuego de Tu cólera, Oh Señor… Perdón porque hemos pecado… No pecaremos nunca más. Jesús Sacramentado perdónanos, te rogamos, oh Señor.

14cristo-crucificado-10

Oración a La Santísima Trinidad

Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Te ofrezco la Palabra hecha Carne, Jesucristo, su carne cubierta de Heridas y Sangre, su agonía en el huerto, su flagelación, su coronación de espinas, el repudio que sufrió, su condena, su crucifixión y muerte, en unión con todos los sufrimientos de Tu Santa Iglesia y la sangre de los mártires, en reparación por mis pecados y los pecados del mundo entero. Amén.

Oración Agonizante

Jesús Agonizante, yo te ofrezco mi corazón para unirlo a Tu Corazón Agonizante y compartir Tu agonía. Jesús yo deseo permanecer en agonía Contigo, a fin de apresurar Tu glorioso Reino de Paz. Amén

SEXTO LLAMADO ANGUSTIOSO:

“Hijo Mío… acércate a Mi, y escucha Mi angustioso llamado. Diariamente ando buscando quien Me consuele, y no encuentro a nadie. Mira Mi rostro agonizante.

¿Dónde está la Verónica de estos tiempos? ¿Dónde está para que Me limpie el rostro y Me consuele? ¿Acaso se ha unido a la multitud gritando: ¡Crucifícalo, crucifícalo!?

crucify him mob

Se han olvidado que Yo soy su Mesías, que los sacó de Egipto, que los alimentó con el maná celestial y los acogió bajo Sus alas en seco y ardiente desierto. Me has rechazado y ya no hay nadie que me ayude.

Hijo… así es como tú abandonas tu cruz y te alejas del camino del Calvario, dejándome sufrir solo.

En verdad te digo, hijo Mío… No hay otro camino que te conduzca a la tierra prometida, que el camino de la santa cruz. Carga con tu cruz y sígueme todos los días de tu vida.

Ayúdame a cargar todas estas cruces que han sido rechazadas, que Mi pueblo ha abandonado para que Yo las lleve. Hijo… vive tu vida de consagración. Carga tu cruz, y sígueme. Yo soy Jesucristo Agonizante, ¡Que te llamo para que regreses!”

carguemos la cruz

(Silencio)

Oración:

Dios mío, Dios mío… yo creo firmemente con todo mi corazón… espero y confío sinceramente en Ti. Solamente a Ti adoraré por siempre. Con verdadero arrepentimiento y amor, me postro a Tus Pies; Te pido perdón por aquellos que no creen y no quieren creer, por aquellos que no Te adoran y no quieren adorarte y por aquellos que Te crucificaron y Te están crucificando diariamente. Querido Jesús, yo te consolaré durante toda mi vida. Amén

arrepnetimiento

Acto de Contrición

Oh mi Dios, yo me arrepiento de todo corazón por haber pecado contra Ti, por ser Tú tan bueno. Con la ayuda de Tu gracia, no pecaré nuevamente. Amén.

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Dea Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen.

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen (3v)

Señor nuestro Jesucristo agonizante, Tú sufriste y pagaste por nosotros Que se haga Tu Voluntad en la tierra. Aplaca el fuego de Tu cólera, oh Señor… Perdón porque hemos pecado… No pecaremos nunca más. Jesús Sacramentado perdónanos, te rogamos, oh Señor.

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Oración a La Santísima Trinidad

Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Te ofrezco la Palabra hecha Carne, Jesucristo, su carne cubierta de Heridas y Sangre, su agonía en el huerto, su flagelación, su coronación de espinas, el repudio que sufrió, su condena, su crucifixión y muerte, en unión con todos los sufrimientos de Tu Santa Iglesia y la sangre de los mártires, en reparación por mis pecados y los pecados del mundo entero. Amén.

Oración Agonizante

Jesús Agonizante, yo te ofrezco mi corazón para unirlo a Tu Corazón Agonizante y compartir Tu agonía. Jesús yo deseo permanecer en agonía Contigo, a fin de apresurar Tu glorioso Reino de Paz. Amén

SÉPTIMO LLAMADO ANGUSTIOSO:

“Hijo Mío, mira cómo tus pecados me han clavado en la Cruz. Estoy Sangrando por Amor a ti. Estoy sudando por amor a ti. Estoy sediento de amor por este mundo necesitado. Ninguno de ustedes desea consolarme. Más bien me ofrecen vinagre para calmar Mi sed. Todos ustedes se mantienen alejados, se burlan y Me critican.

hiel y vinagre

Hijo Mío, mira como hablas falsedades de tu prójimo. En vez de orar por Mi Santa Iglesia, continúan criticándola. Yo soy Jesucristo Agonizante, a quien ustedes critican. La Iglesia es Mi Cuerpo, al que están crucificando.

Hijo mío… Párate al píe de mí Santa Cruz y ofréceme junto con Mi Madre, el mundo entero. Yo lo aceptaré y lo ofreceré a Mi Padre. Ellos serán Sus hijos, y obedecerán Sus mandatos.

La Ira del Padre Eterno se aplacará. Mis Santas Llagas serán sanadas. Entonces Mi Reino vendrá sobre la tierra.

Hijo… Has de crucificarte por Mí y Conmigo, en la Santa Cruz de la Salvación. Esto es lo que más necesito de ti, en reparación por tus pecados y los pecados del mundo entero. Hijo, Yo no he pedido esto al mundo, sino a ti, porque Te amo y deseo que me demuestres tu amor.

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Yo te prometo que atraeré a ti y a todos los hombres hacia Mí, a través de ti. ¡Acepta Mi llamado angustioso, Oh amado hijo! Yo ofreceré todos tus sacrificios a Dios para que sean aceptables, en reparación por tus pecados y los del mundo entero.

Al final, el mundo entero vivirá en Mí, Conmigo y para Mí. Mi Sagrado Costado se abrirá para ser el refugio de todos los hombres. Sacarán Agua viva, de la Fuente de la vida que brota de Mi Sagrado Costado.

0rios de agua viva

Hijo, que se haga Mi voluntad en la tierra. Que se haga Mi voluntad en ti. Sufre por Mí, y Conmigo. Muere por Mí y vive en Mí. Yo soy Jesucristo Agonizante, te amo. Yo los bendigo a todos”.

(Silencio)

Oración 1: Dios mío, Dios mío… Yo creo firmemente con todo mi corazón… Espero y confío sinceramente en Ti. Solamente a Ti adoraré por siempre. Con verdadero arrepentimiento y amor, me postro a Tus Pies. Te pido perdón por aquellos que no creen y no quieren creer, por aquellos que no Te adoran y no quieren adorarte y por aquellos que Te crucificaron y Te están crucificando diariamente. Querido Jesús, yo te consolaré durante toda mi vida. Amén

arrepentimiento1

Acto de Contrición

Oh mi Dios, yo me arrepiento de todo corazón por haber pecado contra Ti, por ser Tú tan bueno. Con la ayuda de Tu gracia, no pecaré nuevamente. Amén.

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen.

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen

Señor nuestro Jesucristo agonizante, Tú sufriste y pagaste por nosotros Que se haga Tu Voluntad en la tierra. Aplaca el fuego de Tu cólera, oh Señor… Perdón porque hemos pecado… No pecaremos nunca más. Jesús Sacramentado perdónanos, te rogamos, oh Señor.

Oración a La Santísima Trinidad

Oh Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Te ofrezco la Palabra hecha Carne, Jesucristo, su carne cubierta de Heridas y Sangre, su agonía en el huerto, su flagelación, su coronación de espinas, el repudio que sufrió, su condena, su crucifixión y muerte, en unión con todos los sufrimientos de Tu Santa Iglesia y la sangre de los mártires, en reparación por mis pecados y los pecados del mundo entero. Amén.

agonizante

Oración Agonizante

Jesús Agonizante, yo te ofrezco mi corazón para unirlo a Tu Corazón Agonizante y compartir Tu agonía. Jesús yo deseo permanecer en agonía Contigo, a fin de apresurar Tu glorioso Reino de Paz. Amén

(Inclinando la cabeza)

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen (7 v)

PROMESAS DE NUESTRO SEÑOR A LOS QUE RECEN Ó ESCUCHEN LAS ORACIONES DE REPARACIÓN (LLAMADOS ANGUSTIOSOS)

1. Hijos, cada vez que las Oraciones de Reparación se recen con amor, Yo prometo convertir a 12 de los más empedernidos pecadores en el mundo.

2. Yo permitiré que Mi Sangre Preciosa se derrame sobre cada alma que escuche decir estas Oraciones. Su amor por Mí crecerá.

3. Yo perdonaré los pecados de la nación que se vuelva a Mí a través de estas Oraciones.

4. Ellos no sufrirán el peso de la condena debida por sus pecados.

(Por favor, envíe testimonios de favores recibidos a través de esta Devoción al apostolado en Nigeria)

ORACIÓN DE REPARACIÓN POR LA CORONA DE ESPINAS

(Dada a Bernabé por Santa Cecilia el 14 de Julio de 2000)

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Himno

Estoy solo, estoy abandonado, Me han dejado con la corona de espinas que penetran Mi cabeza y Mi pueblo me ha abandonado. Amados Míos, ¿Dónde estáis? Esta corona de espinas ha penetrado Mi alma. Retiren las espinas, tengan misericordia de Mí. Por amor a vosotros morí en la Cruz con la corona de espinas. Estoy nuevamente viviendo con las espinas. Yo soy el Agonizante Jesucristo.

Oración: ¡Mi amado Jesucristo Agonizante, Hijo del Altísimo! Me postro a Tus pies en medio de mi nada. Recuerdo todas mis ofensas hacia Ti. Te ruego, Señor, ten misericordia de mí. Mis pecados Te han mantenido en agonía por estos miles de años. Te contemplo aún vivo, colgado en la Cruz, con esa terrible corona de espinas, la sangre bañando Tu rostro, y las espinas punzando Tu Santa Faz. Me arrepiento por ese regalo que te di: la corona de espinas. Deseo quitarte la corona de espinas y ofrecerte con amor una corona de oro.

(Besando la corona y apretándola contra su corazón

MARITIRIO STA CECILIA

Santa Cecilia oró así:)

Mi Jesús, yo laceré Tu Sagrada Cabeza con una corona de espinas, Ten misericordia de mi y perdona al mundo. Mi Jesús, que sufres místicamente el dolor y la agonía de mi terrible corona de espinas en Tu Sagrado Corazón, Ten misericordia de mí y perdona al mundo. Mi Jesús, que sufres la ignominia de mi terrible corona de espinas, Ten misericordia de mí y perdona al mundo. (Apretando la corona de espinas contra su cabeza, Santa Cecilia besó los pies de Jesucristo Agonizante en la Cruz y oró:)

Mi Agonizante Jesús, recuerdo como yo golpeé Tu Sagrada Cabeza con una varilla de hierro, para que Te penetraran aún más las espinas en Tu cerebro. Sentiste un dolor como si fuera un rayo que estremeciera todo Tu Cuerpo virginal. ¡Oh cuánto te ha hecho sufrir mi maldad! Cuando medito en Tu terrible caminar hacia el Calvario, lloro amargamente porque mi maldad colocó esa corona de espinas en Tu Sagrada Cabeza, sede de la Divina Sabiduría. Te veo cayéndote bajo el peso de la Cruz, que hacía que las espinas penetraran más profundamente en Tu Cabeza. Me veo arrastrándote y golpeándote la Cabeza con una vara. ¡No hubiera querido ser yo quien hizo todo esto a mi amado Salvador!

Mi Jesús, te he tratado cruelmente, perdóname, perdóname, perdona a Tu pueblo. Haré todo lo que pueda para retirar esas espinas, cambiando de vida de ahora en adelante. Mi maldad mantuvo la corona de espinas en Tu Cabeza hasta Tu muerte, para que así no pudieras tener ni un poco de alivio en Tu Pasión. ¡Señor, ten misericordia de mí! ¡Cristo, ten misericordia de mi maldad!

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Contemplo Tu Sagrada Cabeza recostada sobre el regazo de Tu Madre dolorosa estando ya muerto. Puedo ver las manos de Juan el amado, de María Magdalena y de Tu Madre dolorosa desprendiendo, con lágrimas de amor, la corona de espinas de Tu Sagrada Cabeza. Desearía ser uno de ellos, para retirar la corona y ofrecerte a cambio una corona de oro, como muestra de mi amor hacia Ti.

(Sosteniendo la corona de espinas y meditando en silencio, Santa Cecilia oró así:) Te ofrezco todo mi ser y te prometo cargar mi cruz tras de Ti, con alegría y amor, todos los días de mi vida.

Recibe los méritos de mis sufrimientos y persecuciones, los cuales te prometo aceptar con amor, en reparación por mis pecados, y los pecados del mundo entero. Queridísimo Jesús Agonizante, con este humilde ofrecimiento, deseo retirar la corona de espinas que te coloqué y ofrecerte una corona de oro. Recibe con amor, esta corona de oro que te ofrezco. Amén

Padre eterno, te he ofendido gravemente al lacerar la Sagrada Cabeza de Tu Hijo Unigénito, a quien tanto amas. Ten misericordia de mí. Perdóname y perdona al mundo. Amén (tres veces).

corona imperial

PROMESAS DE NUESTRO SEÑOR A QUIENES RECEN DEVOTAMENTE LAS ORACIONES DE REPARACIÓN POR LA CORONA DE ESPINAS

1. Yo sanaré las heridas de los corazones de aquellos que adoren Mi Sagrada Cabeza a través de esta Corona.

2. Yo consolaré a los que Me consuelen con estas oraciones.

3. Yo derramaré el océano de la Divina Misericordia sobre aquellos que adoren las Heridas de Mi Sagrada Cabeza a través del rezo de estas oraciones.

4. Todos los que adoren la Preciosísima Sangre de Mi Sagrada Cabeza a través de esta Corona, recibirán la gracia de la Divina Sabiduría.

5. Yo protegeré sus cinco sentidos.

6. Cuando toquen esta Corona con amor, Yo permitiré que una gota de Mi Sangre caiga sobre sus cabezas.

7. Yo renovaré el amor de cualquier pecador arrepentido que adore misericordiosamente Mi Sagrada Cabeza con esta Corona.

8. Siempre hay un rocío de Mi Preciosísima Sangre donde quiera que estén estas espinas. No estoy lejos, estoy cerca.

9. Yo coronaré las cabezas de los que adoren las Sagradas Heridas y la Sangre de Mi Sagrada Cabeza, a través de esta Corona, con una corona de victoria.

10. Yo prometo mostrar Mi Sagrada Cabeza un día antes de su muerte, a todos los que amen su Corona y adoren Mi Sagrada Cabeza por medio de ella, de manera que tengan perfecto conocimiento de sus pecados y se arrepientan.

11. El 15 de Septiembre de 2001, Nuestra Madre dijo que Ella le había pedido a Su Hijo Jesús, bendecir la Corona de Espinas con poder sanador.

sangre preciosísima

LAS ORACIONES MÍSTICAS DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

(Estas oraciones, reveladas por Nuestro Señor, como Sus peticiones a Su Padre Celestial durante su Pasión, fueron dictadas por El a Bernabé, para que las recemos diariamente)

ORACIÓN PARA VENCER A SATANÁS Y SUS AGENTES

(5 Julio, 1998)

“No deben temer por los numerosos agentes del enemigo. Hijos, simplemente ofrezcan las Llagas, dolores, y la Sangre de Mí mano izquierda por su caída; los verán desaparecer como cenizas”

¡Todos ustedes, gran número de enemigos de la Santa Muerte de mi Señor Jesucristo en la Cruz del Calvario, Príncipe de las tinieblas y de la iniquidad, Padre de los mentirosos! Yo me apoyo en la muerte de mi Señor Jesucristo y ofrezco Sus dolores, Llagas y la Preciosa Sangre de Su mano izquierda al Padre Eterno, por vuestra caída, destrucción y castigo. ¡Sangre Preciosa de mi Señor Jesucristo, reina en mí y en las vidas de todos los hombres! Amén

El Buen Pastor Oracion Rosario

ORACIÓN PARA LA PROTECCIÓN Y UNIDAD DEL REBAÑO

(6 Julio, 1998)

Padre Eterno, yo te ofrezco todas las Llagas, dolores, y la Preciosa Sangre de los Sagrados Pies de Tu Hijo, Nuestro Señor y Maestro, por todos Tus hijos que están vagando como ovejas sin pastor por este bosque tenebroso. Protégelos de los depredadores salvajes y dales la paz para que sean uno, y unidos lo mismo que el clavo unió los Pies de mi Señor y Salvador Jesucristo. ¡Preciosa Sangre de Jesucristo, reina por siempre! Amén

ORACIÓN PARA REFUGIARSE EN EL SAGRADO COSTADO DE JESUCRISTO

(7 Julio, 1998)

¡Oh Padre Amado, Dios de Abraham, Isaac y Jacob, que protegiste a los antiguos israelitas bajo Tus santas alas, en la aridez del frío y en el cálido desierto; te ofrezco la santa muerte de mi Maestro y Salvador Jesucristo por la protección de Tu pueblo, que está disperso por todo el mundo. Que la Sangre y el Agua nos laven y fortalezcan, nos guarden y purifiquen para que encontremos refugio en el Sagrado Costado de Tu Hijo, que está abierto para todos los hombres. ¡Sagrado Costado de Jesucristo, sé mi refugio seguro! Amén

maldiciones ancestrales

ORACIÓN PARA LIBERACIÓN DE MALDICIONES ANCESTRALES

(8 Julio, 1998)

¡Padre Eterno, Tu eres el único Dios inmortal, Dios que es Amor, Misericordia y Bondad! Mira a Tu Unigénito Hijo, Jesucristo, y ten misericordia. Yo te ofrezco el dolor de Su Flagelación en la columna, Sus Llagas y Sangre, por todo Tu pueblo que está bajo el peso de la maldición, debido a los pecados de sus ancestros, y su desobediencia rompiendo la alianza que habían hecho Contigo.

Libéranos a través de la Flagelación de Tu Hijo, sánanos a través de Sus Llagas, y sálvanos a través de Su Sangre Preciosa. ¡Sangre Preciosa de Jesucristo, libéranos de la maldición! ¡Santas Llagas de Jesucristo, sanen nuestras heridas! ¡Por Tu flagelación, séllanos! Amén.

ORACIÓN PARA CONSERVAR LA FE

(9 Julio, 1998)

¡Omnipotente y Omnisciente Dios, Dios de Elías y los profetas, mira la Sagrada Cabeza de Tu Unigénito Hijo y ten misericordia! Levántate y salva a Tu pueblo. Te ofrezco toda la vergüenza, el dolor, las Llagas y la Preciosa Sangre de la Sagrada Cabeza de Tu Hijo, por todos Tus hijos que están viviendo estos tiempos peligrosos. Fortalece nuestra fe por la burla que hicieron a Tu Hijo Jesucristo y sálvanos a través de la Preciosa Sangre de Su Sagrada Cabeza. Que a través del sufrimiento de Tu Hijo Jesucristo, aprendamos a sufrir en Ti, y a morir en Ti. Amén. ¡Santas torturas de Jesucristo, aumenten nuestra fe! Amén

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ORACIÓN PARA LA MANIFESTACIÓN DE LA DIVINA VOLUNTAD

(10 Julio, 1998)

Padre Eterno, Tu eres el Creador y Autor de la vida. Tú amas el mundo que creaste. Es por esto que enviaste a Tu Hijo único, a redimir el mundo, a fin de que viniera a nosotros Tu Reino. Mira a Tu Hijo y levántate de Tu Trono. Levanta Tu Mano derecha y salva a Tu pueblo. Yo te ofrezco todos los sufrimientos, los dolores y la muerte de Tu Hijo Unigénito a quién Tú amas, por Tu triunfo y reinado sobre la tierra. Que a través de la Preciosa Sangre de Tu Hijo, hagas una nueva alianza, y traigas a todos Tus hijos a Tu Santa Voluntad. Amén. ¡Preciosa Sangre de Jesucristo, reina por siempre! ¡Agonizante Jesucristo, venga a nosotros Tu Reino. AMÉN

ORACIÓN PARA SOBRELLEVAR EL CASTIGO VENIDERO

(13 Julio, 1998)

Padre Amado y Misericordioso, Tu deseo es que todos los hombres se salven. Mira bondadosamente a Tu Hijo escarnecido y condenado por los hombres, que sufrió tantas torturas, y sigue sufriendo por los pecados de Tu pueblo. Mira lo que el pecado ha hecho a Tu Hijo Unigénito. Te ofrezco todas las torturas, dolores, repudio y vergüenza que sufrió Tu Hijo Jesucristo, para que todos los que estamos viviendo en estos días de maldad, tengamos la fe necesaria para sobrellevar las pruebas, y paciencia para soportar las torturas. Que a través de los sufrimientos de Tu Hijo único, podamos luchar hasta el fin. Amén ¡Que las torturas de Nuestro Señor aumenten nuestra fe! ¡Preciosa Sangre de Jesucristo, sálvanos!

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ORACIÓN POR LOS QUE HAN ABANDONADO LA FE

(22 Julio, 1998)

Eterno y Amado Padre, mira bondadosamente a Tu Hijo Unigénito. Mira la pesada Cruz que prepararon para Tu Hijo, y ten misericordia de Tu pueblo. Yo te ofrezco todos los dolores, sufrimientos y la Sangre Preciosa de Tu Hijo Jesucristo, Emmanuel, por toda la gente que ha abandonado su fe, y por los que la abandonarán en las colinas y valles de este mundo. Que por las caídas que sufrió Tu Hijo bajo la Cruz, tengan la fortaleza de levantarse nuevamente, y permanecer firmes en la verdadera fe. A través del océano de Su Sangre Preciosa derramada bajo la Cruz por las calles de Jerusalén, fortalece a todos los que desean hacer Tu Voluntad. Amén.

¡Sangre Preciosa de Jesucristo, fortalece nuestras almas débiles!

ORACIÓN PARA PEDIR EL REINO DE GLORIA SOBRE LA TIERRA

(27 Julio, 1998)

¡Oh Amado y Misericordioso Padre, que todo lo sabes y eres Todopoderoso, el Alfa y Omega, el Padre Eterno que creó todas las cosas! Tu naturaleza te impide desamparar a Tus hijos. Mira bondadosamente a Tu Hijo Unigénito Jesucristo que vino a salvar a los hombres y a traer Tu Reino a la tierra. Te ofrecemos todas las agonías, torturas, dolores y la Sangre Preciosa de Tu Hijo Jesucristo, con el fin de vencer a todos los enemigos de la Santa Cruz de Salvación, el Anticristo y el Dragón Rojo que están luchando contra la Verdad ahora y al final de este tiempo. Que a través de la Preciosa Sangre de Nuestro Redentor, y por Su último aliento sobre la tierra, desaparezcan como espuma expuesta al sol, para que Tu Reino venga pronto sobre la tierra. Amén. ¡Preciosa Sangre de Jesucristo, venga a nosotros Tu Reino!

ASMODEO

ORACIÓN CONTRA LOS PECADOS DE LA CARNE

(28 Julio, 1998)

Padre Santo y Misericordioso, Tu Hijo Unigénito está desnudo a la vista de todos los hombres, para que Tu pueblo conozca y tema Tu Santa Ley. Acepta mi humilde oración por todo Tu pueblo que vive en iniquidad, fornicación y adulterio, para que a través de la vergüenza y la desgracia que soportó Tu Hijo único, toques sus vidas, para que se conviertan y se salven. Que ellos, a través de la Sangre Preciosa de Tu Hijo Jesucristo, la cual te suplico caiga sobre sus cabezas, se conviertan y salven, y a través de Su vergüenza se arrepientan. Amén

ORACIÓN PARA BAUTIZAR A LOS BEBES ABORTADOS

(29 Julio, 1998)

Padre Celestial, Tu amor es eterno. Por Tu amor infinito, salvaste al mundo a través de Tu Hijo Unigénito Jesucristo. Mira a Tu único Hijo sobre la Cruz, sangrando sin cesar, por el amor a Su pueblo, y perdónanos. Purifica y bautiza a los niños abortados con la Preciosa Sangre y Agua que brotó del Sagrado Costado de Tu Hijo, que colgaba muerto en la Cruz para salvarlos, en el Nombre del Padre, del Hijo, y del Espíritu Santo. Que a través de la santa muerte de Jesucristo, ellos reciban la vida eterna, por Sus Llagas sean sanados, y por Su Sangre Preciosa sean liberados. Que se regocijen junto a los Santos en el Cielo. Amén

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ORACIÓN DE REPARACIÓN

(2 de Julio, 1999)

Padre Eterno, te ofrezco todas las Heridas de Tu amadísimo Hijo Jesucristo, los dolores y agonías de Su Sacratísimo Corazón, y Su Preciosísima Sangre que brotó de todas Sus Heridas, en reparación por mis pecados y los pecados del mundo entero Amén (3 veces)

PODEROSA INVOCACIÓN PARA PEDIR PROTECCIÓN

(7 de Julio, 1997)

¡Adoración! ¡Adoración! ¡Adoración!

¡A Ti oh arma poderosa!

¡Adoración! ¡Adoración! ¡Adoración!

¡A Tu Sangre Preciosa!

Misericordioso Jesucristo Agonizante, derrama Tu Sangre Preciosa sobre las almas. Satisface nuestra sed y vence al enemigo. Amén.

Poderosa Sangre de Salvación, combate al enemigo. (3 veces)

(Esta invocación también ha sido recomendada por Nuestro Señor, para decirla al final del exorcismo del Papa León XIII, el cual Nuestro Señor ha ordenado sea dicho diariamente en nuestros hogares en estos tiempos del mal)

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JACULATORIAS

(28 de Abril, 1997)

¡Preciosa Sangre y Agua del Sagrado Corazón de Jesucristo! Te adoramos, ¡Sálvanos y purifícanos! Amén

(28 de Julio, 1997)

¡Preciosa Sangre y Agua del Sagrado Costado de Jesucristo!  ¡Purifica la Iglesia, lávanos, límpianos!

ORACIÓN PARA QUE EL NUEVO ISRAEL RECONOZCA EL VALOR DEL PRECIÓ DE SU REDENCIÓN

(20 de Julio, 2001)  (Eclesiástico 36, 1-17)  Por favor, rezar diariamente.

Ten piedad de nosotros, Señor, Dios del mundo, y mira: derrama Tu temor por todas las naciones. Levanta Tu mano contra las naciones paganas, para que vean Tu poder. Así como a sus ojos Te has mostrado Santo castigándonos, así también ante nosotros, muéstrate poderoso en contra de ellos. Que te reconozcan como nosotros lo hemos hecho y sepan que no hay otro Dios más que Tú, Señor.

Renueva los prodigios y haz otros milagros, manifiesta el poder de Tu mano y de Tu brazo. Despierta Tu furor y derrama Tu cólera, destruye al Adversario y aplasta al Enemigo. Apresura el tiempo de Tu visita, recuerda Tu juramento, para que podamos celebrar Tus grandes hechos. Que los opresores de Tu pueblo vayan a la ruina y que Tu fuego vengador devore a sus sobrevivientes. Quebranta la cabeza de los jefes extranjeros que dicen: “¡No hay más que nosotros!” Reúne a todas las tribus de Jacob, devuélveles su herencia como al principio.

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Señor, ten piedad del pueblo que lleva Tu nombre, de Israel, del que hiciste Tu primogénito. Ten compasión de la ciudad santa de Jerusalén, lugar de Tu reposo.

Llena a Sión de la fama de Tus milagros, y a Tu pueblo de Tu gloria. Confirma Tus promesas a Tus primeros hijos, cumple las profecías hechas en Tu nombre. Premia a los que en Ti esperan, que Tus profetas sean hallados verídicos. Escucha Señor, la oración de Tus servidores, confirmando la bendición de Aarón a Tu pueblo, y que todos en la tierra reconozcan que Tú eres el Señor, el Dios Eterno.

¡Preciosa Sangre de Jesucristo, purifica la Iglesia, lávanos, límpianos! (3 veces)

PATER NOSTER, qui es in caelis, sanctificetur nomen tuum. Adveniat regnum tuum. Fiat voluntas tua, sicut in caelo et in terra. Panem nostrum quotidianum da nobis hodie, et dimitte nobis debita nostra sicut et nos dimittimus debitoribus nostris. Et ne nos inducas in tentationem, sed libera nos a malo. Amen.

AVE MARIA, gratia plena, Dominus tecum. Benedicta tu in mulieribus, et benedictus fructus ventris tui, Iesus. Sancta Maria, Mater Dei et Mater Nostra, ora pro nobis peccatoribus, nunc, et in hora mortis nostrae. Amen. (3v)

GLORIA Patri, et Filio, et Spiritui Sancto. Sicut erat in principio, et nunc, et semper, et in saecula saeculorum. Amen (3v)

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COMUNIÓN ESPIRITUAL

Oh Sangre de Jesucristo yo te adoro en tu eucarística presencia en el altar. Yo creo en tu poder y dulzura, penetra en mi alma y purifícala, en mi corazón e inflámalo.

Preciosa Sangre de Jesús realmente presente en la Sagrada Hostia, alumbra mi inteligencia, toma posesión de mi mente, circula siempre por mis venas, que todos mis sentidos sean marcados con tu divina unción, que mi corazón palpite sólo por tu gloria y que mis labios te alaben por siempre. Amén. (3v)

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ORACIÓN FINAL

Divina Sangre de Jesús! LLÉNANOS DE AMOR Y DE ADORACIÓN POR DIOS. LÁVANOS Y PURIFICANOS DE NUESTRA MALDAD. SANA LAS HERIDAS DEL SACRATISIMO CORAZON DE JESUS Y CONSUELA AL PADRE CELESTIAL. DANOS LA VIDA ETERNA Y LA PERFECCION DE LA SANTIDAD. AMEN

Bendito y Alabado sea Mi Jesús Sacramentado, en el Cielo y en la Tierra Vuestro Nombre sea Alabado. [Tres veces.]

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