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151 EL DIOS INMANENTE


151 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Estamos de nuevo en la cocina de la casa de Pedro.

La cena debe haber sido abundante, como se deduce de los platos  con los restos de pescado y carne, de quesos, de diversos tipos de fruta seca y pasas.

De bollos de miel amontonados sobre una especie de aparador y de las ánforas y copas que están todavía encima de la mesa.

La mujer de Pedro trabajó con mucho esmero y amor para que su marido se sintiera feliz y satisfecho.

Y todo se refleja en el banquete servido al colegio apostólico. 

Ahora, cansada pero contenta, está en su rincon mientras escucha lo que dice su marido y los demás.

Está mirando a su Simón con gran amor y admiración, pues para ella es un gran hombre, al que ahora lo escucha expresarse muy diferente, cuando le oye hablar con palabras nuevas.

Con esa boca que antes no hablaba sino de barcas, redes, pescado y dinero, parpadea incluso como deslumbrada por una luz demasiado intensa. 

Pedro esta noche, sea por la alegría de tener a su mesa a Jesús y haber disfrutado las exquisiteces que su Porfiria les preparó,

está verdaderamente inspirado:

Se revela en él, el futuro Pedro predicando a las muchedumbres en Roma.

No sé qué observación de uno de los compañeros ha originado la respuesta escultórica de Pedro,

que dice:

–     Les sucederá como a los constructores de la torre de Babel.

Su misma soberbia provocará la destrucción de sus teorías y morirán aplastados.

Andrés objeta a su hermano:

–     Pero Dios es Misericordia.

Impedirá que se derrumben para darles tiempo de arrepentirse.

–     ¡Que te crees tú eso!

Coronarán su soberbia con la calumnia y la persecución. Ya lo veo venir. Nos perseguirán, cual testigos odiosos, para disgregarnos.

Y, por su ataque insidioso contra la Verdad, Dios tomará venganza y perecerán. 

Tomás pregunta:

–     ¿Tendremos la fuerza suficiente para resistir?

Pedro señala a Jesús y dice:

–     Por mí mismo no la tendría, pero confío en Él.

Jesús está escuchando y guarda silencio, con la cabeza un poco inclinada como para tener escondida la expresión de su rostro.  

Mateo dice:

–     Yo pienso que Dios no nos someterá a pruebas superiores a nuestras fuerzas.

Santiago de Alfeo concluye:

–     O que, cuando menos, aumentará las fuerzas proporcionalmente a la magnitud de las pruebas.   

Simón Zelote agrega:

–     Ya lo está haciendo.

Yo era rico y poderoso. Si Dios no me hubiera querido conservar para un fin suyo, yo me habría hundido en la desesperación cuando estaba leproso y me perseguían.

Me habría ensañado conmigo mismo… Y sin embargo, en medio del abatimiento completo en que me encontraba, recibí de lo alto una riqueza nueva que nunca antes había poseído,

la riqueza de una persuasión: “Dios existe”. Antes… Dios… Sí… era creyente, era un fiel israelita… pero era una fe de formalismos.

Y me parecía que el premio a esta fe fuera siempre inferior a mis virtudes.

Me permitía polemizar con Dios porque me sentía todavía algo sobre la faz de la tierra. Simón Pedro tiene razón.

Yo también estaba construyendo una torre de Babel con las autoalabanzas y las satisfacciones a mi yo.

Cuando se me vino todo encima y quedé, como un gusano, aplastado por el peso de toda esta inutilidad humana, dejé de polemizar con Dios…

Para pasar a hacerlo conmigo mismo, con mi loco yo-mismo…

Y acabé de demolerlo. Y, a medida que lo hacía, abriendo paso a lo que yo creo que es el Dios inmanente en nuestro ser de terrestres, obtenía una fuerza, una riqueza, nueva:

La certeza de que no estaba solo y de que Dios velaba por el hombre vencido por el hombre y por el mal. 

Judas cuestiona un poco severamente:

–     ¿Para ti qué es Dios?

¿Esto que has dicho: “el Dios inmanente en nuestro ser de terrestres”? ¿Qué quieres decir con eso?

No te comprendo… Y además me parece una herejía.

A Dios lo conocemos a través de la Ley y los Profetas. Y no hay otro Dios.    

Zelote responde:

–     Si aquí estuviera Juan, te lo diría mejor que yo.

De todas formas, te lo diré como sé. Es verdad que a Dios lo conocemos a través de la Ley y los Profetas.

Pero, ¿En qué lo conocemos?, ¿Cómo?…

Tadeo interviene inmediatamente:

–     Poco y mal.

Los Profetas que nos lo describieron… lo conocían.

Pero nosotros tenemos de Él la idea confusa filtrada a través de todo un montón de estorbos acumulados por las sectas… 

Judas objeta indignado:

–     ¿Sectas?

¿Qué palabras son ésas? Nosotros no tenemos sectas. Nosotros somos los hijos de la Ley… Todos.   

Tadeo lo rebate:

–     Los hijos de las leyes.

No de la Ley. Hay una ligera diferencia del singular al plural.

Pero en realidad ello significa que ya no somos hijos de lo que Dios nos ha dado sino de lo que nosotros hemos creado.

Judas de Keriot confirma:

–     Las leyes han nacido de la Ley.  

Tadeo replica:

–     También las enfermedades nacen de nuestro cuerpo.

Y no me vas a decir ahora que son cosas buenas. Y bueno, dejadme saber lo que es el Dios inmanente de Simón Zelote.

Judas no puede replicar a esta observación de Judas de Alfeo…

Simón Zelote dice:

–    Nuestros sentidos necesitan siempre un término para aferrar una idea.

Cada uno de nosotros – me refiero a nosotros creyentes – cree, claro está, por la misma fe, en el Altísimo, Señor y Creador, eterno Dios que está en el Cielo.

Pero todos necesitamos algo más que esta fe desnuda, virgen incorpórea, adecuada y suficiente para los ángeles, que ven y aman a Dios espiritualmente,

compartiendo con Él la naturaleza espiritual y teniendo la capacidad de ver a Dios.

Nosotros necesitamos crearnos una “figura” de Dios, figura que está hecha de las cualidades esenciales que ponemos en Dios para dar un nombre a su perfección absoluta, infinita. CIELO

Cuanto más se concentra el alma más alcanza la exactitud en el conocimiento de Dios. Pues bien, lo que yo digo es esto: el Dios inmanente.

No soy un filósofo. Quizás haya aplicado mal la palabra.

Lo que quiero decir en definitiva, es que para mí el Dios inmanente es el hecho de sentir, de percibir, a Dios en nuestro espíritu.

Y sentirlo y percibirlo no ya como una idea abstracta, sino como real Presencia que da fortaleza y paz nuevas.  

Judas de Keriot, con un tinte de ironía,

cuestiona:

–     De acuerdo.

Pero, en definitiva, ¿Cómo lo sentías? ¿Qué diferencia hay entre sentir por fe y sentir por inmanencia? –

Pedro interviene:

–     Dios es seguridad, muchacho.

Cuando lo sientes como dice Simón, con esa palabra cuyo espíritu comprendo aunque no la entienda como tal palabra.

Y créeme, nuestro mal consiste en entender sólo la letra y no el espíritu de las palabras de Dios.

Quiere decir que logras aferrar no sólo el concepto de la majestad terrible, sino de la paternidad dulcísima de Dios.

Quiere decir que sientes que, aunque todo el mundo te juzgara y condenara injustamente.

Uno sólo, El, el Eterno, que te es padre, no te juzga sino que te absuelve y te consuela.

Quiere decir que sientes que, aunque todo el mundo te odiase, sentirías en ti la Presencia de un Amor más grande que todo el mundo.

Quiere decir que, segregado de los demás, en una cárcel o en un desierto, sentirías siempre que Uno te habla y te dice: “Sé santo para ser como tu Padre”.

Quiere decir que por el amor verdadero a este Padre Dios – que por fin uno llega a sentir tal – se acepta, se obra, se toma o se deja, sin medidas humanas.

Pensando sólo en devolver amor por amor, en copiar lo más posible a Dios en las propias acciones.  

Judas sentencia:

–     ¡Eres soberbio!

¡Copiar a Dios! No te es concedido. 

Pedro replica:

–    No es soberbia.

El amor lleva a la obediencia.

Copiar a Dios me parece también una forma de obediencia porque Dios dice que nos ha hecho a su imagen y semejanza.

–     Nos ha hecho.

Nosotros no debemos ir más arriba.

–     ¡Mira chico, eres un desdichado si piensas así!

Olvidas que caímos y que Dios nos quiere volver a elevar a lo que éramos.

Jesús toma la palabra:

–     Más todavía, Pedro, Judas…

Y vosotros todos, más todavía.

La perfección de Adán era susceptible de aumento mediante el amor que le habría conducido a una imagen progresivamente más exacta de su Creador.

Adán, sin la mancha del pecado, habría sido un tersísimo espejo de Dios.

Por esto digo: “Sed perfectos como perfecto es el Padre que está en los Cielos”. Como el Padre, por tanto, como Dios.

Pedro ha hablado muy bien y Simón también.

Os ruego que recordéis las palabras de ambos y que las apliquéis a vuestras almas. 

Falta poco para que la mujer de Pedro se desmaye de la alegría,  al ver alabar de este modo a su marido.   

Llora en su velo, serena y dichosa.

Pedro se pone tan colorado, que da la impresión de que le esté viniendo un ataque apopléjico.

Permanece mudo durante unos momentos…

Y luego dice:

–     Bueno, pues entonces dame el premio.

La parábola de esta mañana…

También los otros se unen a Pedro diciendo:

–     Sí. Lo has prometido.

Las parábolas sirven para hacer comprender la comparación, pero nosotros comprendemos que su espíritu supera la comparación.

–     ¿Por qué les hablas en parábolas?

–     Porque a ellos no se les concede entender más de lo que explico.

A vosotros se os tiene que dar mucho más, porque vosotros mis apóstoles, debéis conocer el misterio.

Por tanto, se os concede entender los misterios del Reino de los Cielos.

Por esto os digo: “Preguntad, si no comprendéis el espíritu de la parábola”.

Vosotros dais todo, y todo se os debe dar, para que a vuestra vez podáis dar todo.

Vosotros dais todo a Dios: afectos, tiempo, intereses, libertad, vida.

Y Dios os da todo, para compensaros y haceros capaces de dar todo en nombre de Dios a quienes vienen después de vosotros.

De este modo, a quien ha dado le será dado y con abundancia.

Pero, a quien sólo ha dado parcialmente o no ha dado en absoluto, le será incluso quitado lo que tenga.

Les hablo en parábolas para que viendo vean sólo lo que les ilumina su voluntad de seguir a Dios; para que oyendo – con la misma voluntad de adhesión – oigan y comprendan.

¡Vosotros veis! Muchos oyen mi palabra, pocos se adhieren a Dios; es incompleta la buena voluntad de sus espíritus.

En ellos se cumple la profecía de Isaías:

“Oiréis con los oídos pero no comprenderéis, miraréis con los ojos pero no veréis”.

Porque este pueblo tiene un corazón insensible; sus oídos son duros y han cerrado los ojos para no oír y para no ver.

Para no comprender con el corazón y no convertirse para que los cure.

¡Pero, dichosos vosotros por vuestros ojos que ven, por vuestros oídos que oyen, por vuestra buena voluntad!

En verdad os digo que muchos profetas y justos desearon ver lo que vosotros veis y no lo vieron y oír lo que vosotros oís pero no lo oyeron.  

92 EL APÓSTOL TÍMIDO


92 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Agua Especiosa sin peregrinos…

Produce una extraña sensación verla así, sin signos de que alguien haya acampado o al menos, consumido su comida en la era o bajo el cobertizo.

Sólo limpieza y orden hoy, sin ninguna de esas señales que dejan los rastros en una fuerte confluencia de gente.

Los discípulos ocupan su tiempo en trabajos manuales:

Unos, trenzando mimbres para hacer nuevas trampas para los peces; otros, ocupados en pequeños trabajos de desmonte del terreno…

Y de canalización del agua de los tejados para que no se estanque en la era.

Jesús está en pie en un prado, echando migas de pan a los gorriones.

Hasta donde alcanza la vista, no hay ni un ser viviente, a pesar de que el día esté sereno. 

Andrés ha terminado una tarea encomendada y se dirige hacia Jesús.

Lo saluda:

–     Paz a ti, Maestro.

–     Y a ti, Andrés.

Ven aquí un poco conmigo. Tú puedes estar con los pajarillos. Eres como ellos.

¿Te das cuenta?: cuando ellos saben que quien se les acerca los quiere, pierden el miedo.

Mira lo confiados que son y seguros y alegres. Primero estaban casi junto a mis pies, ahora estás tú y están alerta…

Mira, mira… mira ese gorrión, es más audaz y se está acercando, ha comprendido que no hay ningún peligro. 

Y detrás de él vienen los otros. ¿Ves cómo comen?

¿No es igual que para nosotros, que somos hijos del Padre? Él nos sacia de su amor.

Y cuando estamos seguros de ser amados y de que nos ha invitado a su amistad, ¿Por qué tener miedo de Él y de nosotros?

Su amistad debe hacernos audaces incluso entre los hombres.

Cree esto: sólo el malhechor debe tener miedo de sus semejantes; no el justo, como tú eres.

Andrés se ha puesto colorado y no habla.

Jesús lo aacerca hacia sí y dice sonriendo:

–      Habría que uniros a ti y a Simón en un mismo néctar, diluiros y luego daros de nuevo forma.

Seríais perfectos. Con todo… si te dijera que, a pesar de ser tan distinto al principio, serás perfectamente igual a Pedro al final de tu misión, ¿Lo creerías?

–     Si Tú lo dices, es cierto.

Ni siquiera me pregunto cómo podrá ser, porque todo lo que Tú dices es verdad.

Me alegraré de ser como Simón, mi hermano, porque es un hombre justo y te hace feliz. ¡Simón vale!

Me siento muy contento de que sea una persona que vale. Valiente, fuerte. ¡Bueno, también los demás!…

–     ¿Y tú, no?

–     ¿Yo?… Tú eres el único que puede estar contento de mí…

–     Y darme cuenta de que trabajas silenciosamente y con más profundidad que los otros.

Porque en los Doce hay quien llama la atención en forma proporcionada a su trabajo, hay quien la llama mucho más de cuanto trabaja.

Y hay quien sólo trabaja, sin llamar la atención; un trabajo humilde, activo, ignorado… los otros pueden creer que éste no hace nada.

Mas Aquel que ve, sabe las cosas.

Existen estas diferencias porque aún no sois perfectos y existirán siempre entre los futuros discípulos, entre aquellos que vengan después de vosotros.

Hasta el momento en que el ángel proclame con voz de trueno: “El tiempo ha terminado”.

Siempre habrá ministros del Cristo en que estarán nivelados lo que hacen y la atracción hacia ellos de las miradas del mundo: los maestros.

Y existirán por desgracia, aquellos que serán sólo rumor y gesto externos, sólo externos, los falsos pastores de poses histriónicas…

¿Sacerdotes? NO. Mimos, nada más. No es el gesto el que hace al sacerdote, y tampoco el hábito.

No hacen al sacerdote ni su cultura terrena, ni las relaciones influyentes de este mundo; es su alma. Un alma tan grande que anule la carne.

Todo espíritu mi sacerdote… así le sueño, así serán mis santos sacerdotes.

El espíritu no tiene voz, ni pose de trágico; es inconsistente porque es espiritual y por tanto, no puede llevar peplos o máscaras.

Es lo que es: espíritu, llama, luz, amor; habla a los espíritus, habla con la castidad de las miradas, de los hechos, de las palabras, de las obras.

El hombre mira, y ve a un semejante suyo. Pero, más allá de la carne y por encima de ella, ¿Qué ve?:

Algo que le hace detenerse en su caminar apresurado, meditar y concluir: “Este hombre, semejante a mí, tiene de hombre sólo el aspecto; el alma es de ángel”.

Y, si se trata de un incrédulo, concluirá: “Por él creo que hay un Dios y un Cielo” y si es lujurioso, dice: “Éste, igual a mí, tiene ojos de Cielo; freno mi sentido para no profanarlos”.

Si se trata de un avaro, decidirá: “Por el ejemplo de éste, que no tiene apego a las riquezas, yo ceso de ser avaro”

Si es un iracundo, una persona violenta, en presencia del manso se vuelve un ser más sereno. Todo esto puede hacer un sacerdote santo.

Y créelo, siempre existirán, entre los sacerdotes santos, los que sepan incluso morir por amor a Dios y al prójimo.

Y hacerlo tan silenciosamente, después de haber ejercitado la perfección durante toda la vida también silenciosamente, que el mundo ni siquiera se dé cuenta de ellos.

Pero, si el mundo no acaba siendo enteramente un lupanar y un lugar de idolatría; será por éstos, los héroes del silencio y de la laboriosidad fiel.

Y tendrán tu sonrisa, pura y tímida.

Porque siempre habrá Andreses… ¡Por gracia de Dios por suerte para el mundo, los habrá.

Andrés está ruborizado y asombrado.

Y balbucea:

–     Yo no creía merecer estas palabras…

No había hecho nada para suscitarlas…

–     Me has ayudado a llevar hacia Dios a un corazón.

Y es el segundo que conduces hacia la Luz».

–     ¿Por qué ha hablado! ¡Me había prometido…!

–     Nadie ha hablado.

Pero Yo sé las cosas. Cuando los compañeros duermen cansados; tres son los que están en vela en Agua Especiosa:

El apóstol de silencioso y activo amor hacia los hermanos pecadores.

La criatura a la que su alma aguijonea hacia la salvación… Y el Salvador que ora y vela, que espera y tiene esperanza…

Mi esperanza es ésta: que un alma encuentre su salud… Gracias, Andrés. Sigue así. Bendito seas por ello.

–     ¡Maestro!…

Pero no digas nada a los otros… A solas, hablándole a una leprosa en una playa desierta, hablándole aquí a una mujer cuyo rostro no veo, algo sé hacer.

Pero, si los otros lo saben, especialmente Simón y quiere venir… yo ya no sé hacer nada…

No vengas ni siquiera Tú… porque me avergüenzo de hablar delante de Tí.

–     No iré contigo.

Jesús no irá, pero el Espíritu de Dios ha ido siempre contigo. Vamos a casa. Nos están llamando para la comida.

Y todo cesa entre Jesús y el manso discípulo.

N175 PARÁBOLA DE LAS MINAS


dio padre ensu tronoHijitos Míos, hoy os quiero hablar sobre Mis Santos Sentimientos. Yo, vuestro Dios y padre de TODOS vosotros, Soy muy sensible, el más Sensible. Mis Sentimientos de Amor, Mis Sentimientos de dolor, Mis Sentimientos de Salvación, Mis Sentimientos de Vida Nueva en cada uno de vosotros.

Es Mí Vida misma en cada uno de vosotros, Mis Sentimientos, Mí Sensibilidad en cada uno de vosotros. Si vosotros pudiérais dejarMe actuar plenamente en vuestras vidas, veríais todo vuestro entorno de manera muy diferente. Todo se ve muy diferente visto a través de los Ojos del Amor.

La Sensibilidad de vuestro Dios lo obliga a vivir y a darse a Su creatura. Soy Yo mismo el que Me Doy a cada uno de vosotros en todos los momentos de vuestra vida. Mí Sensibilidad está al pendiente de hasta vuestras pequeñas cosas.

AMOR MUNDO DESAPEGO

Mí Sensibilidad os prepara el camino a la perfección. Mí Sensibilidad os guía a encontrarMe y así, a encontrar el camino seguro a la Eternidad en el Amor.

Mí Sensibilidad sólo puede actuar en el bien, porque Yo Soy el Bien Supremo. Mí Sensibilidad os aconseja a tomar el mejor camino siempre, ya que al final de él, encontraréis el regalo prometido.

Mí Sensibilidad os asegura el perdón de vuestras faltas, cuando os acercáis a Mí con corazón contrito, ya que Yo conozco vuestra pequeñez y os comprendo. Y alivio vuestras preocupaciones de culpa hacia Mí. No hay padre más comprensivo sobre la Tierra que Yo, vuestro Padre del Cielo.

Mí sensibilidad acepta un pequeñísimo acto de bondad vuestro, hecho a un semejante o dado a Mí con todo vuestro corazón, como si Me diérais un grandísimo regalo. Mí Sensibilidad hace que todo lo vuestro se multiplique, se aumente en forma descomunal, cuando es vuestro corazón, es vuestro sincero amor, el que actúa.

No os imagináis pequeños Míos, lo que Yo Vuestro Padre puedo hacer con vuestras pequeñas obras buenas, realizadas con un sincero y humilde corazón.

Vosotros decís a veces, es tan poco lo que puedo darle a Mí Dios, es tan poco lo que puedo hacer por mí prójimo. Yo os digo, si vuestro bien va unido sinceramente a vuestro corazón y va dirigido directamente a agradarMe a Mí, vuestra obra se vuelve inmensa.

Mí Hija la Siempre Virgen María, recibe todas vuestras pequeñas obras, las purifica, las engrandece y Me las presenta como grandes obras, como si fueran realizadas por Mis propias Manos Amorosas.

 Tenéis un gran poder sobre Vuestro Dios. El don del amor sincero puesto en vuestras oraciones y en vuestros actos. Estas obras van siempre dirigidas perfectamente a Mí Corazón siempre ávido, siempre deseoso de recibir cariñitos de sus hijos, a los que tanto amo.

No os imagináis hijitos Míos, como gozo de ésas caricias que hacéis a Mí, Vuestro Padre. Me hacen olvidar tanto mal que recibo de vuestros hermanos que se han olvidado de Mí o que Me han vuelto la espalda.

Cuánto bien os hacéis vosotros mismos con éstos actos de amor a vuestro Dios, ya que cuando Yo recibo vuestras pequeñas acciones llenas de amor, Yo respondo con Mí Amor Omnipotente a vosotros, a TODOS vosotros.

Toda la humanidad recibe de Mis Bendiciones porque Yo por Mí sensibilidad, no puedo limitarMe a unos cuantos. A TODOS OS AMO y todos recibís, aunque no hayáis hecho méritos, Bendiciones por los méritos y por el amor de otros hacia Mí.

 Deseo que os déis plena cuenta de que vosotros, los que NO estáis Comigo; estáis recibiendo por la ayuda de vuestros hermanos. Si a pesar de que os portáis mal Conmigo y que os merecíais perder todo y aún lo tenéis, NO es por casualidad o porque “sóis muy listos y que hacéis cosas que Yo NO pueda ver”.

Estáis recibiendo porque Mí Amor Sensibilísimo, se reparte a buenos y a malos por la acción de unos cuantos.

Ahora preguntáos sinceramente… ¿Qué pasaría si todos vosotros Me tomárais en cuenta, sabiendo que Yo pago así y que vivieráis según Mis Preceptos de Amor con total libertad en donar todos vuestros actos, adornados con humildad y amor a vuestro Dios, sabiendo que con ello Me agradaréis sobremanera?

Al multiplicar vuestros actos amorosos hacia Mí, Vuestro Dios y Señor…

Y hacia vuestros hermanos, viéndoMe a Mí en ellos; las Bendiciones que toda la humanidad recibiría, serían tremendas, fortísimas, inconmensurables… Y ¿Qué pasaría con ello?

Vosotros os imagináis ya ahora la respuesta. TODO CAMBIARÍA… Y así el Amor viviría fácilmente y plenamente entre vosotros.

Vosotros mismos PODÉIS DESTRUIR TODAS LAS FUERZAS DEL MAL y todo lo que os aqueja actualmente, al actuar en la absoluta bondad de vuestro corazón hacia Vuestro Dios y hacia vuestros hermanos.

Vosotros tenéis ahora la respuesta y el remedio para terminar con todo lo que os aqueja y todo aquello que es devastador para vuestras almas y para vuestro Mundo.

Vosotros tenéis la respuesta ahora, para preparar Mí Segunda Venida, Mí Reino de Amor entre vosotros. Si empezáis a actuar ya desde ahora con humildad y sincero corazón, unidos todos como verdaderos hijos de Familia que tenéis un único fin verdadero: la Salvación Eterna.

Vuestro Gozo en el tenerMe entre vosotros, se puede acelerar. Todo depende de vosotros. Es una Realidad, es una Promesa real ya anunciada en las Sagradas Escrituras desde hace muchos siglos. Ahora Mí Advenimiento puede ser acelerado por vosotros, por vuestras pruebas de amor, por vuestra donación a Mí, en plena libertad y en plena humildad.

Recordad que vuestra pronta Donación realizará el Cambio hijitos Míos. Cuando erais pequeños o jóvenes, cuando todo el mundo se os abría para investigarlo, cuando ya teníais capacidades para moveros de un lado a otro en lo individual, vosotros buscabais lo que os interesaba.

Investigabais, ibais de un lado a otro porque era un interés grande que teníais, queríais cumplirlo y conocer más de ello. Poníais todo vuestro empeño en lograr hasta en lo más insignificante la situación de vuestra vida, lo que significaba, lo que queríais encontrar.

Buscabais por todos lados, preguntabais, comprabais libros, os instruíais para conocer más sobre el tema que necesitabais conocer, porque os interesaba mucho y así es la juventud. Tenéis mucha necesidad de abriros paso en el Mundo, pero lo hacéis en forma natural. Porque al NO conocer lo que se os va dando a lo largo de la vida, lo queréis conocer todo de golpe.

A lo que Me quiero centrar Mis pequeños, es que ésa euforia por conocer más dentro de vuestros intereses particulares, ahora debierais pasarlo hacia lo Mío, crecer más en el Conocimiento de Mi Palabra. Buscar más sobre la Sabiduría que Yo os he dado, buscar más en vuestro interior cómo ser mejores y alcanzar la perfección.

Buscar en todos los libros que tenéis, pero sobre todo en las Sagradas Escrituras, la forma en que vosotros os debéis perfeccionar.

La Perfección os va a llevar a la santidad, a donde os he pedido que lleguéis, pero debéis Buscarla. Y por eso os he puesto el ejemplo de la juventud, que gasta todas sus energías para encontrar lo que quiere conocer más profundamente.

Vosotros, si realmente Me amáis; debéis poner todo vuestro empeño para lograr ConocerMe. Y si vosotros buscáis, Yo Me haré Presente, Me conoceréis y Me amaréis más, porque nadie puede amar a quien NO conoce, pero Yo quiero que deis vosotros el primer paso, que es ése deseo de búsqueda.

Que luchéis por encontrar más sobre Mí, más sobre Mi Hijo, más sobre la Luz del Santo Espíritu de Dios, más sobre Mi Hija, más sobre todo aquello que os llena en lo espiritual… Y así, después de que vosotros hayáis buscado y hayáis puesto tiempo en vuestra búsqueda y mucho interés sobre todo, Yo Me haré Presente.

Vosotros conoceréis Mi Presencia en el paso de vuestra vida y es cuando seréis fuertemente Bendecidos por Mi Gracia, porque Yo gratifico a las almas grandemente, cuando ellas Me están buscando, cuando ellas quieren estar Conmigo.

Cuando ellas quieren ser otro Cristo sobre la Tierra, cuando voluntariamente se quieran apartar del Mal. Cuando por amor, quieran donarse a Mí y servirMe a Mí, vuestro Dios. Es el amor el que todo lo mueve y… EL QUE TODO LO ALCANZA.

Si vosotros amáis, estad seguros de que Mi Amor os alcanzará y os llenará. Así es como gozaréis plenamente vuestra Misión sobre la Tierra. Os sentiréis acompañados por Mí vuestro Dios y realizaréis día a día, vuestra misión que tengáis, con un mejor desempeño.

Pero sobre todo, con un gran amor hacia Mí, de querer hacer todas las cosas que hacéis día a día con el mejor gusto para agradarMe. Porque ciertamente Yo, vuestro Dios, Quien todo lo tiene, quien en Sí, NO necesita nada, Me hacéis inmensamente Feliz cuando Me ofrecéis vuestros detallitos de amor.

Así como el niño. Vuestros hijos, que apenas empiezan a entrar a los primeros estudios por ser pequeñitos, NO saben hacer gran cosa, pero los guían sus maestras. Os regalan cosas pequeñitas y os las dan con amor.

Para ellos es una gran cosa, les tomó tiempo y todo ése tiempo lo pasaron pensando que ése iba a ser un regalo para vosotros, porque aman a sus padres y saben que lo que están haciendo les va a agradar, porque lo darán de todo corazón.

Ciertamente, NO están pensando toda ésta lógica. Ellos, simplemente harán lo que tienen qué hacer por guía de sus maestros… Y os darán lo que ellos hicieron y vosotros lo gozaréis.

Tenéis pues a Mi Hija, la siempre Virgen María, vuestra Maestra, Madre y Guía para cada uno de vosotros. Dejad que Ella os guíe en éstos momentos de la Humanidad. Dejaos mover por Ella y por Sus intenciones, que Sus intenciones son para llevaros al Triunfo definitivo sobre la Maldad.

Pero vosotros tenéis que hacer vuestra parte, que es vuestra Donación a los deseos de Mi Hija. Dejad que Ella os lleve por ésos caminos de perfección. Pero sobre todo, Ella sabe cómo agradarMe y os va a dar la oportunidad a vosotros de que al atender a Su guía, Me vais a hacer feliz a Mí, vuestro Dios.

Os agradezco tanto Mis pequeños, que seáis dóciles al Amor que se ha derramado en vuestro corazón y que todavía tengo que satisfacerlo. Dejaos Mis pequeños que Yo vuestro Dios, tome ya el Primer lugar en vuestra vida y que Me la dejéis mover.

Pero ahora en Mi Divina Voluntad y NO en vuestra voluntad que falla tanto, porque es humana.

Os quiero consentir, Mis pequeños. Y os quiero dar una nueva vida, una vida Celestial. Pero DejadMe actuar en vosotros, os lo pido.

Por eso os voy a hablar nuevamente sobre la Parábola de los Talentos, pero con otro enfoque.

Cada uno de vosotros tenéis en lo humano, dones particulares. Que ésos os sirven para que vosotros trabajéis y llevéis el sustento a vuestro hogar, ya sea que viváis solos o acompañados. Pero os he dado a cada uno la forma para que podáis obtener el Alimento para el cuerpo.

Os he dado capacidades intelectuales, para que os sirváis de ellas. Para que vosotros tengáis lo necesario del Mundo y también para que ayudéis a vuestros hermanos y que eso os va a ayudar a crecer en Caridad hacia ellos, ayudándoles en lo económico, en lo espiritual o en lo intelectual.

Se os ha encomendado una misión en lo humano y la debéis llevar a cabo lo mejor posible. Cuando vosotros tenéis un trabajo, debéis hacerlo lo mejor posible para complacer a vuestro jefe, porque él os va a pagar por vuestro trabajo.

Si vosotros lo hacéis bien, estaréis vosotros felices con lo que hicisteis y también le daréis contento a vuestro jefe, porque eso le va a ayudar también a que él gane ése sustento que necesita, porque él se está apoyando en vosotros.

Es muy importante lo que os voy a decir, Mis pequeños. Porque a veces confundís una cosa con otra. Debéis llevar a cabo vuestro trabajo de la Tierra lo mejor posible con honradez, con amor, dándoos perfectamente en lo que estáis haciendo.

Porque estáis vosotros cumpliendo con un Deber en el Mundo… Y cuando vosotros hacéis vuestro trabajo lo mejor posible sea lo que fuere, se os va a agradecer y hasta se os va a poner de ejemplo ante vuestros hermanos.

Cuando esto sucede Mis pequeños, que sois el ejemplo ante pocos o ante muchos de vuestros hermanos alrededor de la Tierra. Vosotros por un lado estáis satisfechos con lo que hicisteis y el que os dio el trabajo también. Éste reconocimiento público es bueno, siempre y cuando NO caigáis en la soberbia.

El hecho de que hagáis lo que tenéis qué hacer con beneplácito, os va a acarrear grandes cosas, os va a abrir caminos, os va a ayudar a vuestra vida de relación humana y profesional. Esto es una parte…

Y la parte importante viene ahora Mis pequeños, cuando Mi Hijo os explica acerca de lo que se os dio y los TALENTOS, que eran uno, dos o tres.

Los primeros, los que recibieron más, hicieron rendir ésos talentos. Al que se le dio tres, devolvió tres. Al que se le dio dos, devolvió dos. Al que se le dio uno, tuvo miedo y lo escondió. NO QUISO APROVECHAR NI SIQUIERA ESE TALENTO, para salir adelante en su vida.

Vosotros, al dar vuestro máximo en vuestra vida profesional o en lo que estéis haciendo y lo estáis haciendo bien; tuvisteis ése reconocimiento, digamos en lo poco. Porque es en lo terreno. Pero porque lo hicisteis bien y fuisteis acrisolados.

Yo os voy a dar mucho en lo espiritual, una tarea grande que tendréis que hacer, ya directamente para Mí, para vuestro Dios y esto es muy grande y es muy bello y debéis entenderlo así, Mis pequeños. Porque aquel que pone todo su empeño en lo humano, también lo pondrá en lo espiritual, cuando Yo se lo pida.

No falló en lo humano, hizo todo lo posible por hacer su trabajo perfecto y también lo hará en lo espiritual, cuando Yo se lo pida.

Si le di tres en lo material, en lo humano, también le daré tres o más en lo espiritual, porque confío en ésa alma. Sé que es un alma trabajadora, sé que es un alma que sabe hacer su trabajo lo mejor posible, que pone todo su empeño, que es un alma que sabe administrar lo que se le da y lo hace bien, que acepta los compromisos y los saca adelante.

Esas son las almas que Yo quiero Mis pequeños, para Mi Nuevo Reino. Almas confiables, almas seguras, almas en las cuales Yo puedo dejar obligaciones que sé que van a cumplir, para el Bien de sus hermanos y para Gloria Mía.

Espero hayáis entendido lo que os he explicado, Mis pequeños, ya que ésa es la perfección que quiero de vosotros en todo sentido, en lo humano y en lo espiritual. Os he llamado para que Me sigáis, como Mi Hijo llamó a los discípulos y apóstoles.

Ahora os estoy llamando Yo, vuestro Dios y vuestro Padre, para que Me ayudéis en la perfección, en el amor de vuestro Mundo. NO todos vuestros hermanos entienden esto, NO todos quieren la perfección, NO todos quieren halagarMe; pero por eso, confío en vosotros.

Porque Me seguís, porque estáis Conmigo, porque Me buscáis y así es como Yo después de acrisolaros, Me puedo derramar grandemente en vosotros, porque sé que daréis el ciento por uno, el setenta, el cincuenta… Pero daréis mucho, Mis pequeños.

 Estáis entrando en ésa etapa en que se van a ir juntado los Cielos con la Tierra y por eso debéis ser preparados para estos momentos, para que podáis estar seguros y conscientes de que estáis trabajando para Mí, vuestro Dios.

Recordad que Satanás es un Arcángel poderoso, muy por encima de vuestras capacidades y su Engaño es muy grande. Si él logró engañar a vuestros Primeros Padres, que estaban muy, muy preparados y cayeron, estaban Conmigo y cayeron; vosotros ya dañados por el Pecado Original, si Yo permitiera que Satanás utilizara su fuerza entera contra vosotros, os destrozaría y NO lo puedo permitir.

Por eso, también, las fuerzas angelicales buenas, las que están Conmigo, os están protegiendo de ésas fuerzas angelicales malas que están en contra de Mi Obra.

Como os dije, tenéis que ser preparados para que podáis Discernir éstos momentos que estáis padeciendo y que vais a padecer.

Las fuerzas angelicales del Bien os están defendiendo y están luchando para que el mal NO se implante como se quiere implantar perfectamente sobre la Tierra.

Esto es a nivel angelical, ciertamente. Tenéis el apoyo total Mío en Mi Santísima Trinidad, de Mi Hija la Siempre Virgen María, del Señor San José que os protege también en vuestro hogar, protege la Iglesia de Mi Hijo. Tenéis las almas ya santificantes que os dan fuerza con su Oración, que os protegen con ella, que os cubren con su amor.

Tenéis las almas purgantes, que están con vosotros, que conocen perfectamente el Dolor que se vive en la Tierra, pero que también conocen cómo luchar para salir adelante. Son almas que están en Transición, que se están purificando, que lucharon por su salvación; pero solamente hay que limpiarles defectos humanos, de los cuales NO se pudieron deshacer.

Pero son almas ya salvadas y que conocen bien la tarea de la Tierra y vosotros que sois las almas militantes, que estáis buscando el deseo de Mi Hijo de que Mi Amor se implante en la Tierra; estáis en plena lucha y que en ningún momento debe haber soberbia de vuestra parte, porque de ahí se tomaría fácilmente Satanás para venceros.

Humildad, pequeñez y necesidad plena de Mí, vuestro Dios. Así deberéis manteneros en todo momento mientras estéis sobre la Tierra. NO sois nada sin Mí y NO podréis lograr nada de bueno sin Mi asistencia y Mi Guía. Estando Conmigo, tenéis los Poderes del Cielo a vuestro favor, que son infinitamente más poderosos que los poderes del Mal.

Si escogéis por el mal camino, os puedo decir desde ahora que tenéis un porcentaje muy alto de vuestra muerte eterna. Y digo un porcentaje muy alto, porque la Oración de vuestros hermanos, aún os puede salvar a pesar de vuestro error.

El Amor hace milagros, Mis pequeños. El Amor puede convertir aún a almas casi satanizadas. El Amor os lleva a la perfección, que es ése logro del alma humana. Alcanzar la perfección en su vida, para llegar santificados al Reino de los Cielos.

Mi Reino es vuestro, vuestro lugar os está esperando, estáis en la recta final. Habéis llevado toda una vida de gozos y sufrimientos, NO desperdiciéis ya el último momento de vuestra existencia.

Pero va a ser difícil, os lo he dicho, pero si estáis Conmigo, si os unís a Mi Santísima Trinidad, que éste es el tiempo de Mi Santísima Trinidad, venceréis y llegaréis a Mí, para que os consienta eternamente.

No volteéis a ver a Satanás y a sus obras, NO dejéis que en el último momento de vuestra existencia, os pueda vencer. Y esto solamente lo lograréis, viviendo en la Gracia, que es ésa unión íntima de corazones.

Vuestro corazón con el Mío, bien unidos, nunca os vencerá Satanás.

Recordad, sin Mí NO sóis nada, Conmigo tendréis el gozo eterno. Yo os amo infinitamente, como sólo Yo sensiblemente, con la Omnipotencia de un Dios y Padre Vuestro, os puede amar.  Os Bendigo y recibid Mis Bendiciones para que sigáis adelante buscando vuestra perfección y que Me halaguéis con vuestra misión sobre la Tierra.

 Reflexionad y aceptad que Mí Santo Espíritu de Amor os guíe hacia la Verdad y a la Luz Verdadera de Mí Camino al Reino Celestial.

Os amo y Bendigo en Mí Santo Nombre en el de Mí Hijo Jesucristo y en el del Paráclito de Amor. Recibid todo el Amor de Mí Hija la Siempre Virgen María.

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N147 PRODIGIOS SATÁNICOS


PADREHijitos Míos, os he dicho que vosotros fuisteis creados para el Bien y aún todo aquello que os traerá un mal y que Yo permita en vuestra vida, éste se traducirá en un Bien de alguna forma.

Yo Soy un Padre amoroso, Yo Soy el Protector de vuestra alma. Yo Soy vuestro Protector cuando realmente os dejáis proteger, porque como os he dicho, Yo no os puedo forzar. Si queréis ser protegidos os Protegeré. Os guiaré, os cuidaré. Avanzaréis, creceréis, seréis educados y Me lo agradeceréis, Mis pequeños.

Si realmente queréis contar Conmigo en todo momento, creceréis mucho Mis pequeños. Pero si vosotros queréis caminar solos, queréis hacer vuestra voluntad y no la Mía, muchos tropezones daréis. Caeréis continuamente y muchas heridas tendréis, porque el hombre que camina sin su Dios, camina a ciegas. Vosotros no sabéis lo que caminaréis, Yo sí.

CAMINO

Así pues Mis pequeños, manteneos junto a Mí. TomadMe la Mano, dejadMe que Yo os guíe, que Yo os lleve a la Perfección. Sí, Yo quiero vuestra perfección. Ya no quiero que seáis solamente buenos, quiero que seáis perfectos, porque os voy a dar un Reino donde todo es perfecto.

Ciertamente habéis ido creciendo en etapas, no os fui presionando. Subisteis primeramente de la Maldad, en los tiempos pasados. Luego os fui pidiendo poco a poco, para que os dierais cuenta de cómo debierais vivir a través de los Mandamientos.

Enseguida os he mandado a Mi Hijo, para que ya fuerais viendo con un Maestro. Con un Maestro Divino, cómo debíais comportaros. Por eso, después de haber tenido al mejor Maestro que un alma puede tener, ahora es cuando os puedo pedir la Perfección.

PRIMER MANDAMIENTO

Tuvisteis primero los Mandamientos para ser buenos. Después tuvisteis la Presencia de Mi Hijo para ser perfectos. Se os ha dado un Tiempo para que buscarais ésa Perfección… Pero por lo visto no entendisteis la lección y por eso los tiempos están así.

Habéis despreciado al Maestro, habéis hecho a un lado las lecciones. Quisisteis volver nuevamente a lo vuestro. Quisisteis nuevamente saliros de las Leyes, de los Mandamientos, de las Ordenes… De todo aquello que os iba a llevar por el buen camino y de la superación. Pero no quisisteis entender. Eso lo podéis ver claramente, Mis pequeños.

Si vosotros mismos, a vuestros hermanos los castigáis por lo que hacen cuando se salen de las leyes y causan daño; eso es lo que os sobrevendrá a vosotros. Tenéis que comprenderlo y lo agradeceréis.

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Si realmente sois humildes, entenderéis que os habéis hecho a vosotros mismos un grave daño y a Mí, vuestro Padre y vuestro Dios, UN GRAN DAÑO. Un gran daño a Mi Corazón, a todo lo que he hecho por vosotros. A todo aquello que se hizo por vosotros… A tal grado de Sacrificar a Mi Único Hijo por vosotros y ni aún así entendisteis.

Ahora es Mi Tiempo. NO es venganza Mis pequeños. Ahora el Padre tiene que entrar en acción, para no perder al hijo. Cuando un padre ve que el hijo se puede perder por andar en malos caminos, tiene que detenerlo a tiempo para que no muera o tenga graves problemas o graves accidentes…

Ya éste es el momento en que debo deteneros. Ya llegó el momento Mis pequeños, en que viene vuestro Juicio, ver cómo habéis tomado todo lo que se os dio.

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Se os dio un Mundo para que lo cuidarais… Se os dio una sociedad de hermanos para que crecierais juntos, avanzarais y alcanzarais santidad. Se os dio la oportunidad de unir el Cielo con la Tierra, tuvisteis tantas y tantas cosas y preferisteis hacer pactos con el Enemigo.

Me traicionasteis a Mí, vuestro Dios. Yo que os he dado todo, que he cuidado de vosotros, que he cuidado vuestra vida, que os he provisto de todo, en lo material y en lo espiritual y hacéis pacto con aquél que solamente os quiere dañar.

Os ha quitado todo. Produce guerras, destroza vuestro corazón, destroza vuestra alma, os destroza espiritualmente.

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¿Por qué, Mis pequeños?, ¿Por qué Me hacéis esto a Mí, vuestro Dios, que Me he dado por completo por vosotros?

Meditadlo y veréis que no os estoy mintiendo ni estoy inventando nada, es una realidad que estáis viviendo y es una realidad en la que Me habéis tratado más como enemigo que como vuestro Padre.

Mis pequeños, aceptad lo que se os venga de Purificación, os lo habéis ganado, aceptadlo de corazón, con la cabeza baja. Humildemente, porque os merecéis el castigo. Lloraréis, pero Yo como Padre Bondadoso, estaré ahí para enjugar vuestras lágrimas. Os acompañaré en vuestro llanto. Os levantaré cuando ya hayáis entendido la lección. 

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Y cuando Yo escuche de vuestros labios y de vuestro corazón el deseo de recuperar todo lo bueno que no quisisteis tomar, que desdeñasteis… Ahí estaré, Mis pequeños. Yo nunca abandono al hijo y menos a aquel que arrepentido, vendrá a Mí a pedir perdón por su mal proceder.

Sed honestos, sed humildes y Me ganaréis nuevamente. Caminaréis nuevamente Conmigo, con vuestro Dios. Yo Seré vuestro Padre, vosotros seréis Mis hijos, Yo seré vuestro Guía y os protegeré de todo peligro. Os daré lo mejor de Mi Casa, la mejor comida, la mejor bebida, el mejor cuidado; pero debéis entender que no podréis entrar a vuestro Hogar, hasta que no estéis purificados.

Ahora estáis sucios, habéis manchado vuestra alma, vuestro corazón y vuestra mente. Debéis purificaros, aceptad pues con humildad el castigo de purificación y ofrecedlo de corazón.

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Mi Hijo sufrió peores cosas por vosotros. Ofreced el sufrimiento que tendréis, que no será tan fuerte como el que Mi Hijo llevó por vosotros.

 No perdáis la paz en vuestro corazón. Por eso os pedía que no os involucrarais en los acontecimientos, porque eso os iba a ir quitando la paz en vuestro corazón y sería más difícil después discernir, entre los males espirituales y los males de la Tierra.

Sois tan distraídos, os dejáis llevar por tantas cosas Mis pequeños, que no os concentráis en lo que verdaderamente vale para vuestra vida y para la de vuestros hermanos. Debéis ir a lo profundo, no quedaros nada más en lo superficial.

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Ver lo que realmente afecta a un alma, ver lo que realmente la puede llevar a la condenación o a la salvación eternas. Eso es lo que sí vale y es a donde que quiero llevar y quiero que entendáis, Mis pequeños.

Debéis pedir ésa vida íntima, ése discernimiento santo y sabio, para que podáis entender lo que Yo quiero que entendáis, para que podáis mover almas hacia la salvación y no solamente con vuestras palabras, sino con vuestro ejemplo.

Que cuando os vean, Mis pequeños, vuestro ejemplo sea santo. Yo estaré en vosotros y por el simple hecho de que os vean, sentirán ése impulso de santidad y ése deseo de conversión. Sabéis que existe ésta Gracia y la han tenido hermanos vuestros. PedídMela, que Yo os la daré.

Porque muchos, quizá no tendrán la oportunidad de estar con vosotros en lo personal, pero os podrán ver a lo lejos o podrán veros de alguna forma. Por el simple hecho de poder veros, les podrá ayudar a su conversión.

Mis pequeños, que la Oración, vuestra oración sea continua, sea íntima, sea universal, sea poderosa. Que estéis continuamente Conmigo, con vuestro Dios. Sois muy pequeños y distraídos y vuestra Oración es muy distraída, pero al ofrecerMe vuestra vida, al estar unidos Yo  puedo hacer que vuestros actos pequeñitos se vuelvan poderosísimos.

Uníos, uníos, uníos a la Vida de Mi Hijo, Él os conoce perfectamente como humanos. Como Humano que Él también fue y Es, por eso os comprende. Un Dios Verdadero, un Hombre Verdadero está con vosotros; os toma de la mano, comprende vuestros errores y os levanta.

Vuestras caídas no deben ser largas, Mis pequeños. Inmediatamente reconoced vuestro error y pedid ayuda para levantaros. Mi Amor es demasiado grande para veros enlodados, cubiertos de estiércol, en donde os quiere ver Satanás.

Un padre no puede ver al hijo así, caído, abatido, vencido, anulado. Un padre hará todo lo posible por levantar al hijo, darle dignidad de hijo. Yo estoy con vosotros para ello, Mis pequeños, Yo no os quiero ver vencidos, ¡Levantaos!, Sois Mis hijos y eso no lo soporta Satanás, por eso os quiere ver vencidos a todos vosotros.

Destruidos, llenos de pecado, con deseo de que ya no os podáis levantar, para llevaros con él eternamente. No fuisteis creados para ello Mis pequeños, vosotros sí tenéis la oportunidad del arrepentimiento; él no quiso tomar ésta oportunidad por su soberbia.

No seáis soberbios como él, para que no os perdáis eternamente. Tenéis la Gracia, el arrepentimiento. Pedid la humildad, cultivadla y estaréis salvados.

Entended ésta lección Mis pequeños, venid Conmigo os amo, os amo Mis pequeños.

Habéis perdido la confianza en Mí, vuestro Dios. Satanás os ha llevado por tantos caminos fáciles, por tantos caminos en los cuales veis sus “milagros”, sus “portentos”, sus “bendiciones” tan fáciles de obtener, que habéis escogido sus caminos.

Me estoy refiriendo a lo que es la brujería, satanismo y todas ésas corrientes en las cuales vosotros buscáis y él os cumple rápidamente con tal de obtener también rápidamente, vuestra alma con él.

Os gana fácilmente. Vosotros creéis que hay bondad atrás de todo ello. Vosotros creéis que os está respondiendo para agradeceros el que estéis con él y que tendréis sus favores por largo tiempo. Que tendréis todo lo de éste  mundo, prescindiendo de Mí y pronto os dais cuenta de lo que perdéis por confiar en él.

Empezáis a tener problemas graves, tribulaciones de las cuales veis difícil una respuesta. Se os hace todo tan problemático, porque él es Inteligente que aún lo que hacéis él os hace enloquecer, os llena de problemas. Lo que antes fue fácil de obtener, después se os hace difícil salir de ello.

Os encierra en un laberinto imposible de salvar. Así es Satanás. Os engaña, os atrae, os muestra primeramente la manzana jugosa, sabrosa al paladar y después conocéis el veneno. Os duele, os destroza, os mata. Muchos han caído en sus mentiras y seguís, seguís cayendo en sus trampas…

Y todo porque no queréis seguir lo que Yo os pido: una vida recta, una vida en la virtud, una vida santa, una vida en el Amor. ¿Por qué se os hace tan difícil esto Mis pequeños, si el seguirlo os va a traer bienestar; os va a traer paz a vuestro corazón, os va atraer paz y seguridad en todo lo que andéis?

Satanás siempre va a ser Traicionero. Os va a coquetear, él os conoce muy bien, él sabe qué es lo que más os gusta y por ahí os va a atraer y os dará aromas finos, sabores bellos y agradables, miradas exquisitas.

Todo va a ser agradable para vuestros sentidos. Os va a fascinar y así, cuando estéis ya en ésa fascinación que poco tiempo os durará, os cortará la cuerda y caeréis al Abismo de donde difícilmente saldréis; así es Satanás.

Venid a Mí, Mis pequeños. Os he dicho en las Escrituras que el que tiene que venir Conmigo deberá tomar su cruz; que Me siga, pero Yo le ayudaré. Mi Puerta es angosta, la de Satanás es ancha. Conmigo trabajaréis, con él será fácil obtener todo en un principio.

Al final del camino, Conmigo gozaréis, tendréis paz, reiréis, os alegraréis en el Reino de los Cielos. Y con él, al final tendréis todo lo contrario: lloraréis amargamente, veréis la desilusión. Lo que tanto os prometió, no lo cumple Mis pequeños; él es tramposo y mentiroso, no cumple.

Solamente os atrae, os hace caer, os pone en contra Mía y ya que ve que Me traicionasteis, que estáis en mal Conmigo; os abandona y os sentís abandonados por Mí y por él. Os sentís totalmente solos, abatidos, muertos a la Gracia en una palabra.

Pero aún así Mis pequeños, tenéis Mi Bendición, tenéis Mi Perdón, tenéis Mi Misericordia. Cuando os sintáis así, a pesar de vuestra traición acudid a Mí. GRITADME  y allí estaré Yo, en un momento Llegaré, os tomaré de la mano y os salvaré.

Confiad en Mí Mis pequeños. Confiad, porque Yo nunca os abandonaré. Os he dicho que el Mal divide, ésa es una de sus tácticas, porque sabe que en la unión radica vuestra fuerza. Así como en la Trinidad Nosotros estamos unidos, vosotros debéis estar unidos a Nosotros.

Ésa es vuestra posición en éstos tiempos, unir y aprender cómo se une en el Amor, no en la crítica. En la Oración, no en la crítica. En la intercesión, no en la crítica. Sí, Mis pequeños, la crítica generalmente os va a llevar a la destrucción del hermano.

Ciertamente no estaréis a gusto con el pensar, con el actuar, con algún o algunos de vuestros hermanos alrededor del mundo. Pero vuestra posición, como hijos Míos y colaboradores del Reino. Colaboradores de Mi Hijo en la Redención; co-redentores de Mi Hijo que no despreció a ninguna alma, ni criticó a ninguna alma, vuestra posición es salvar.

El Demonio os lleva a ello Mis pequeños, a la crítica que destruye, a la crítica que hace que vuestro corazón se llene de ideas malsanas, a la crítica que os lleva a matar a vuestros hermanos mentalmente o de corazón. Y se os dijo en las Escrituras a través de Mi Hijo, que aquello que el corazón desea ya es un pecado.

 Porque es un deseo que sale del interior y ése deseo aunque todavía no es acto realizado, ya va en vías del acto, por el pensamiento.

Os quiero llevar a la perfección, entendedlo Mis pequeños. Todos, todos vosotros mientras estéis en la Tierra, aún los más malos de vuestros hermanos; por Mi Gracia y por Mi Amor, pueden salvarse.

Sabéis que existen los Milagros, porque Mi Amor es Excelso, es Misericordioso y por un Milagro pueden darse mucho más conversiones, que por lo contrario, ¿Qué pasaría de realizarse lo que vuestro corazón, afectado por la crítica malsana, quisiera?

Así pues Mis pequeños, desead que en vuestro corazón siempre haya benevolencia para  con vuestros hermanos, aún con los más mal portados.

El Amor lo puede todo, por eso os pido nuevamente que los acontecimientos no os desvíen del camino, no endurezcan vuestro corazón, no os lleven a pensamientos malsanos.

Que en todo momento confiéis en Mí vuestro Dios, porque Yo puedo modificar o cancelar los acontecimientos cuando realmente los deseos buenos salen de corazones santos, corazones que se han volcado a Mi Voluntad.

Corazones en los cuales Yo puedo descansar y confiar, porque se han vuelto otros Cristos que están en la Tierra salvando almas. Que están viendo realmente por la salvación de sus hermanos.

 Que están buscando la salvación de sus hermanos y no están esperando el momento de la venganza o de la muerte del hermano, para gozar aunque sea internamente de su desaparición porque le molesta su presencia aquí en la Tierra.

Sed compasivos y misericordiosos. Vosotros no conocéis la historia de vuestros hermanos, los dolores que pudieron haber padecido de pequeños, una educación malsana, amistades equivocadas, no podéis juzgar la vida de vuestros hermanos.

Os vuelvo a repetir, vuestra posición es de Cristos salvadores. Espero entendáis esto, Mis pequeños. El Amor os perfeccionará, hacedle caso a Mi Amor en vuestro corazón, porque si os llenáis de venganza y de rencor, Mi Corazón y Mi Amor no estarán reinando en vuestro interior.

  Soy Padre de todos vosotros. Todos vosotros habéis recibido la misma oportunidad de venir a Mí, vuestro Dios. En algún tiempo de vuestra vida, en algún momento de vuestra existencia Yo estaba ahí. Os llamaba, os llamé y os sigo llamando…

Pero Me enfrenté a corazones cerrados, oídos sordos, bocas blasfemas, a mentiras graves, historias absurdas que el mismo hombre construye. Tanto mal hacía Mi Presencia y a Mi llamado. Yo insistía y Me hacían a un lado.

Todos tuvisteis la oportunidad de llegar a Mí, de tomar de Mí Mis Bendiciones. Tomar de Mí, Mi Amor, Sabiduría Santa, vida grandiosa para el alma.

Y Me seguisteis haciendo a un lado de vuestra vida. No os quisisteis acercar a Mí y ser ésas almas perfectas que Yo necesito para que Mi Reino se dé sobre la Tierra y ¿Qué quisisteis hacer, Mis pequeños?

Más que caminar solos, sin Mi guía amorosa y Sabia. ¿Qué os habéis ganado? Lo que estáis viviendo: hambre espiritual que no sabéis saciar, destrucción de cuerpos y almas, vida satánica entre vosotros, eso es lo que estáis viviendo Mis pequeños.

Es una realidad. No estáis viviendo en paz, no hay armonía santa entre vosotros, no hay amor fraterno, NO Soy Yo el primero en vuestra vida. Sois vosotros mismos, vuestros bienes. Lucháis por tener más, más y más…

Y ése cúmulo de bienes materiales os traen preocupación y temor, porque otros os los arrebatan y os causan males por los bienes que vosotros adquiristeis; bienes del mundo, pero nada espiritual. Y cuando vienen los problemas graves, no sabéis a quién acudir, porque Yo no estoy en vuestra vida.

Vuestros mismos padres ya no os enseñaron a confiar en Mí. No Me conocéis y por ello mismo no acudís a Mí, porque no sabéis de Mi Amor y de Mi Omnipotencia Divina. No sabéis que Yo lo puedo todo y que puedo destruir el Mal si os acercáis a Mí, que Soy el Bien Supremo.

Todo esto os lo habéis ganado por vivir solamente para vuestro bienestar material y habéis sacado al Verdadero Bien, al que debisteis haber alimentado, que es el Amor en vuestro corazón.

Ya no amáis a vuestros hermanos, ya no os dais a vuestros hermanos. Os habéis vuelto egoístas y malos, ya no compartís con el corazón, de vuestros bienes con vuestros hermanos. Solamente vivís para vosotros mismos y el mismo Satanás os ataca quitándoos vuestros bienes, para que no viváis en paz. Una paz artificial que os dan los bienes de la Tierra.  

Cuando realmente Me tenéis a Mí en vuestro corazón, viene una Paz verdadera, una Paz Divina, una Paz que sobrepasa a cualquier situación que podáis vivir en la Tierra.

Cuando estáis Conmigo adquirís una fuerza inmensa, con la cual podéis luchar o aún aceptar todo aquello que os venga de repente y os quite vuestra estabilidad emocional.

Cuando estáis Conmigo aprendéis a aceptar los acontecimientos que os rodean y que suceden en vuestra vida. Los aceptáis, porque aceptáis Mi Voluntad en vuestra vida y seguís en Paz.

Pero cuando no Me tenéis en vuestro corazón, ni aceptáis ni perdonáis. Y así, vuestra estabilidad emocional y digo emocional, porque no la tenéis espiritual, queda alterada. Todo a vuestro alrededor se vuelve un caos y vosotros mismos no podéis encontrar el por qué de todo ello y os desesperáis.

Cuando estáis Conmigo, Mi Paz queda en vuestro corazón, pase lo que pase. Sabiendo que si Yo lo he permitido, siempre será para vuestro bien. Pero cuando no Me tenéis en vuestro corazón no confiáis en Mí, vuestro Dios.

Lucháis con todas vuestras fuerzas humanas y seguís perdiendo más y más. Y quizá hasta podáis enloquecer, porque no encontraréis salida y resolución a vuestros problemas. Todo se vuelve una vorágine.

Sufrís y vuestro sufrimiento se va haciendo cada vez mayor y mayor. Veis que los que están a vuestro alrededor no os apoyan y si os apoyan, solamente será para poder quitaros de los bienes que adquiristeis, por los cuales sufristeis por adquirirlos y ahora sufrís, porque os los están quitando.

Ved la diferencia entre aquellas almas que Me buscan, que según vosotros pierden su tiempo porque Me buscan a Mí vuestro Dios. Y vosotros os creéis muy listos e inteligentes porque estáis atesorando bienes de la Tierra y no perdéis vuestro tiempo en buscarMe a Mí, vuestro Dios.

Tarde os dais cuenta de que estabais en el error. Tarde os digo, porque mientras aquellos que Me buscaron viven en paz y en armonía, viven envueltos de Amor, son Mis hijos predilectos de estos tiempos; vosotros en cambio, aún a pesar de estar rodeados de lujo, dinero, bienes materiales, no tenéis paz en vuestro corazón.

Existen temores grandes en vuestro interior. No tenéis vida real. Sufrís de todo. Sufrís, hasta pensando en quien os va a quitar vuestros bienes terrenales.

Por eso os digo nuevamente Mis pequeños, se os quitará todo para que os quedéis solamente con vuestra alma ante Mi Presencia. Os quiero llevar a vuestro interior. Os quiero llevar hacia donde es realmente la persona, vuestra alma es lo que vale en vosotros.

Habéis puesto demasiado valor en vuestro exterior, en vuestro cuerpo, en vuestras posesiones. Y vuestra alma ha sufrido vejaciones, no la habéis alimentado, no ha crecido porque la habéis hecho a un lado.

Por eso vosotros los que NO habéis entendido Mi Palabra a través de Mi Hijo, Mis Enseñanzas. NO habéis atendido a Mis llamados de Amor y de conversión. Se os quitará todo, para que recapacitéis con la ayuda de Mi Santo Espíritu.

Y así encontréis vuestro verdadero valor. Que lo teníais todo el tiempo en vuestro interior, el tesoro grandísimo que es vuestra alma y todos los dones que pueda poseer, cuando Me son pedidos.

Ahora sí atenderéis a Mi llamado, cuando empecéis a daros cuenta de qué es lo que os quería robar Satanás, al llevaros al error, a la maldad, a buscar solamente los bienes del mundo, las posesiones inútiles de la Tierra.

Cuando os deis cuenta de ello Mis pequeños, es cuando empezaréis a entender Mi Amor hacia vosotros. Cuánto os he cuidado, por cuanto tiempo he visto por vosotros y vosotros, ni os enterabais ni os importaba Mi Presencia real en vuestra vida.

Agradeced pues, Mis pequeños, que se os quitara aquello que os está causando un lastre en vuestra vida. Un lastre para que pudierais crecer, un lastre para que pudierais santificaros, un lastre para que pudierais llegar hasta Mí y llamarMe “Padre”.

Espero Mis pequeños, que entendáis todo esto. Que pidáis el discernimiento santo, para que entendáis por qué tendréis sufrimiento, por qué tendréis falta de todo lo material; pero tendréis en abundancia los Bienes espirituales.

Este será tiempo para que recuperéis vuestra dignidad de hijos de Dios. Éste será tiempo para que la familia nuevamente se una. Éste será tiempo para que llaméis nuevamente a vuestros hermanos del Cielo, de la Tierra, del Purgatorio; para que os unáis como verdadera Familia y os ayudéis los unos a los otros.

Cuando os llenéis nuevamente de los Bienes Celestiales, cuando les deis su verdadero valor. Cuando los busquéis como vuestro único alimento para crecer en la dignidad en la que fuisteis creados, entonces se os devolverá lo material.

Mientras tanto, os pido Yo vuestro Dios que vayáis sacando de vuestra vida todo aquello que os aleja de Mí, porque así el cambio que Yo enviaré a la Tierra, será menos doloroso.

Y sobre todo, porque al pedirMe el cambio en vuestra vida ya habréis entendido la finalidad de vuestra existencia como seres humanos y como hijos predilectos de éstos tiempos, que sois todos vosotros.

Y a vosotros, hijos Míos que habéis entendido desde un principio, que escuchasteis Mi llamado y lo seguisteis con facilidad, con amor. Que buscasteis siempre estar más cerca de Mí, que soportasteis el peso de las calumnias, blasfemias y mofas de vuestros hermanos…

Sois Mis Cristos, sois Mis hijos predilectos, sois vosotros los que iréis adelante, guiando el Rebaño y sobre quienes Me apoyaré para hacer grandes obras en toda la Tierra.  

Poco se os dio y vosotros lo multiplicasteis. Ahora mucho se os dará, porque confío en vosotros. Mucho conoceréis de Mí y así como quisisteis saber más, ahora seréis consentidos de Mi Amor y de Mi Sabiduría Santa. Conoceréis grandes secretos del Amor, grandes milagros obraréis en Mi Santo Nombre…

Protegeréis a vuestros hermanos, porque Mi Poder se dará plenamente en vosotros. Porque se os probó en la confianza y vosotros salisteis bien librados. Sois Mis hijos predilectos, gozad Conmigo Mis pequeños, por todo lo que Yo haré en vosotros para vuestro propio Bien y para el de vuestros hermanos.

Yo Soy un Dios Justo y Bondadoso. Aquél que Me ha buscado recibirá más, porque puso empeño en buscarMe a Mí y todo lo que viene de Mí.

Aquél que no Me buscó y no le importé a lo largo de su vida, podrá recibir su salvación si así Me lo pide, pero NO son almas en las que pueda Yo confiar.

Vosotros los elegidos de Mi Corazón, pedidMe. PedidMe lo que queráis para el Bien de Mi Reino, para vuestro propio Bien espiritual, para el Bien de vuestros hermanos. Porque ya para estas alturas, Mi Corazón reina en vuestro interior.

Ciertamente, en muchos casos he tenido que quitar mucho de vuestro interior para purificarlo, pero así lo aceptasteis y os lo agradezco. Para otros fue más fácil el cambio, porque Me aceptasteis como niños y no tuve que sacar casi nada de vuestro interior que impidiera el desarrollo de Mi Gracia en vosotros mismos.

El caso es que os disteis, Me regalasteis vuestro ser, Me regalasteis vuestra voluntad. Luchasteis contra vosotros mismos por apartaros del mundo y de todo aquello que os pudiera apartar de Mí. Benditos seáis Mis pequeños, sois hijos de Mi Corazón y Mi Amor pleno está en vuestro interior.

Vosotros seréis llamados verdaderamente hijos Míos y Mis Bendiciones se derramarán abundantemente en vosotros. Yo estaré con vosotros en éstos momentos difíciles, pero salvíficos. Me ayudaréis grandemente para éste cambio que se tiene que dar y os lo agradezco.

Ciertamente habéis sido preparados, sin embargo todavía podríais claudicar por la intensidad de los acontecimientos. Pero no os preocupéis, Mis pequeños. Cuando estéis en lo álgido del Problema, de la Persecución o de lo que os toque vivir…

Siempre acudid a Mí. PedidMe lo que necesitéis y os lo daré, Mis pequeños. Venceréis en Mi Santo Nombre y ejemplo daréis a vuestros hermanos.

Recibid Mis Bendiciones, recibid Mi Amor, recibid Mi Presencia Divina en vuestro ser y gozadMe. GozadMe Mis pequeños y llevad vuestro gozo a vuestros hermanos. Yo os Bendigo en Mi Santísima Trinidad.

Os Bendigo, Mis pequeños. Os Bendigo y no temáis, que vuestro Dios está con vosotros. Gracias, Mis pequeños.

Yo os bendigo en Mí Santo Nombre Creador, el de Mí Hijo Salvador y en el de Mí Santo Espíritu Consolador.

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