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202 EL SECRETO DE JUAN


202 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Pasada Yabnia, las colinas, en dirección oeste-este respecto a la estrella polar, aumentan de altura;.

Más lejos se ven montañas que se yerguen cada vez más altas, más altas en la lejanía.   

Bajo la última claridad de la tarde, se dibujan los yugos verdes y violetas de las montañas de Judea.

El día ha declinado rápidamente, como sucede en los lugares meridionales.

De la orgía de rojo del ocaso, en menos de una hora se ha pasado al primer titilar de estrellas.

Parece imposible que la lumbrarada solar se haya apagado tan rápidamente.

Anulando el color sangre del cielo con una veladura, cada vez más densa, de amatista sanguíneo.

Y luego un malva que va palideciendo y haciéndose cada vez más transparente…

Para dejar entrever un cielo irreal no azul, sino verde pálido que poco después se ensombrece.

Para adquirir un color glauco como de avena nueva, preludio del añil que reinará en la noche. 

Recamándose de diamantes, como un manto regio.

Y las primeras estrellas sonríen ya por el oriente, junto a un cuarto de luna creciente.

La tierra exulta cada vez más, con hilaridad verdaderamente paradisíaca, bajo la luz de los astros y en el silencio de los hombres.

Ahora cantan las cosas que no pecan::

Los ruiseñores; las aguas con su arpegio; el follaje con su frufrú; los grillos lisonjeros.  

Los sapos, que hacen acompañamiento de oboe cantando al rocío.

Quizás cantan también arriba las estrellas (ellas están más cerca de los ángeles que nosotros)…

El calor ardiente se va desvaneciendo en el aire de la noche húmeda de rocío

¡Qué grato a la hierba, al hombre, a los animales!

Juan ha ido a buscar a los  apóstoles a Yabnia y vuelve con ellos…

Jesús los ha estado esperando al pie de una colina.  

Judas de Keriot le entrega unas bolsas con monedas y Jesús le da instrucciones sobre cómo repartirlas.

Detrás de Él está Juan, que tiene el macho cabrío y que guarda silencio,

entre Simón Zelote y Bartolomé,..

Que hablan de Yabnia, donde han demostrado su coraje Andrés y Felipe. 

Más atrás todavía, en grupo les siguen todos los demás.

Es un grupo vocinglero, que está haciendo un resumen de las aventuras corridas en tierras filisteas.

Y que muestra claramente su alegría por el ya próximo regreso a Judea para Pentecostés.

Felipe, muy cansado ya de la rápida marcha sobre arenas abrasadoras…    

Pregunta

–    Pero, ¿Vamos a ir inmediatamente?  

Eso ha dicho el Maestro.

Santiago de Alfeo responde: 

–    Ya lo has oído.   

Santiago de Zebedeo agrega: 

–    Mi hermano lo sabe, sin duda.

Pero parece como ido. Lo que han hecho durante estos cinco días es un misterio.

Pedro dice

–     Sí.

No aguanto más la curiosidad…

Al menos como premio por la… purga que hemos pasado en Yabnia.

Cinco días en que uno tenía que estar atento a cada una de las palabras que pronunciaba.

A cada mirada y a cada paso que daba, para no verse metido en un apuro.

Mateo está contento, 

y dice:  

–     Pero nos ha salido bien.

Ya empezamos a saber.

Felipe comenta: 

–     La verdad…

Yo me he echado a temblar dos o tres veces.

¡Ese bendito muchacho de Judas de Simón!…

¿Pero es que no va a aprender nunca a moderar sus maneras?

Andrés trata de justificarlo: 

–    Cuando sea viejo.

De todas formas, pensemos que lo hace con buen fin.

Ya oíste; el mismo Maestro lo ha dicho.

Lo hace por celo… 

Pedro exclama: 

–     ¡Venga hombre!

El Maestro ha dicho eso porque es la Bondad y la Prudencia, pero no creo que lo apruebe.

Tadeo objeta:   

–     Él no miente. 

–     No, mentir no.

Pero sabe dar a sus respuestas toda la prudencia que nosotros no sabemos dar.

Y dice la verdad sin hacer sangrar el corazón de ninguno.

Sin despertar resentimientos, sin dar pie a censuras.

¡Claro! ¡El es Él! – suspira Pedro.

Sigue una tregua de silencio mientras van caminando bajo la claridad cada vez más nítida de la luna.

Luego Pedro mia a Santiago de Zebedeo,

y le dice:

–     Mira a ver, llama a Juan.

No sé por qué no quiere estar con nosotros».

Tomás responde: 

–    Yo te lo puedo decir.

Porque sabe que si está con nosotros lo vamos a ahogar con nuestro deseo de saber.

Felipe confirma: 

–    ¡Claro!

Por eso va con los dos más prudentes y sabios.

Pedro insiste: 

–     Bueno, de todas maneras.

¡Anda, Santiago, inténtalo!» 

Entonces Santiago condescendiente, llama a Juan, tres veces.

Pero éste no oye o hace como que no oye.

El que se vuelve es Bartolomé.

Y Santiago le dice:

–     Di a mi hermano que venga.       

Y luego dice a Pedro:

–     «De todas formas no creo que averigüemos nada».

Juan, obediente, va donde ellos inmediatamente.

Y pregunta:

–     ¿Qué queréis?

Su hermano contesta: 

–     Saber si de aquí se va directamente a Judea.

–     Eso es lo que ha dicho el Maestro.

No quería casi retroceder desde Ecrón.

Quería mandarme a mí por vosotros, pero al final ha preferido venir hasta las últimas pendientes… 

Total, también por aquí se va a Judea.

–    ¿Hacia Modín?

–    Hacia Modín.

Tomás objeta: 

–    Es camino de malhechores…

Ya que esperan a las caravanas para asaltarlas; es inseguro.

–    Pero… ¡Yendo con Él!…

¡Nada se le resiste!…».

Juan levanta hacia el cielo un rostro extasiado quién sabe en qué recuerdos y sonríe.

Todos los presentes lo observan…

Y Pedro dice:

–    Juan, …

¿Tienes esa expresión porque estás leyendo una historia feliz en el cielo estrellado?

–     ¿Yo? No…

–     ¡Venga, hombre!

Hasta las piedras ven que estás lejos del mundo. Dinos lo que te ha sucedido en Ecrón.

–     Nada, Simón, nada.

Te lo aseguro.

Si hubiera sucedido algo penoso, no estaría contento.

–     No penoso, todo lo contrario…

¡Venga! ¡Habla!

–     ¡Pero si no tengo nada que contar que no haya dicho ya Él!

Han sido buenos.

´Propios de personas asombradas por los milagros.

Eso es todo.

Es exactamente como ha dicho Él. 

Pedro mueve la cabeza,

y dice: 

–     No…

No, no sabes mentir.

Eres limpio como agua de manantial.

No. Cambias de color.

Te conozco desde que eras niño. Jamás podrás mentir…

Por incapacidad de tu corazón, de tu pensamiento, de tu lengua…

Y hasta de tu piel, que cambia de color.

Por eso te quiero tanto y te he querido siempre mucho.

¡Venga, hombre, ven aquí, con tu viejo Simón de Jonás, con tu amigo!

¿Te acuerdas de cuando eras niño? Yo era ya un hombre.

¿Te acuerdas con qué mimo te trataba?

Querías oírme contar historias y querías barcas de corcho, “que no naufragaban nunca” – decías.

Y que te servían para ir lejos…

Como ahora, que te vas lejos y dejas en la orilla al pobre Simón.

Y tu barca no naufragará jamás.

Se aleja colmada de flores, como las que echabas a navegar de niño en Betsaida.

Para que el río las llevara al lago y se marcharan lejos.

¿Te acuerdas?

Juan, yo te quiero.

Todos te queremos.

Eres nuestra vela, nuestra barca que no naufraga; navegamos siguiendo tu estela.

¿Por qué no nos hablas del prodigio de Ecrón?

Pedro mientras hablaba tenía ceñida con un brazo la cintura de Juan;

el cual trata de eludir la pregunta,

diciendo:

–    Y tú, que eres la cabeza…

¿Por qué no hablas a las muchedumbres con esta intensidad persuasiva que usas conmigo?

Ellas necesitan que se las convenza, no yo.

–    Porque contigo me siento a mis anchas.

Yo te quiero a ti, a las muchedumbres no las conozco – dice Pedro como justificación.

–    Y no las amas.

Ése es tu error. Ámalas aunque no las conozcas.

Dite a ti mismo: “Son de nuestro Padre”.

Verás como te parecerá conocerlas y las amarás.

Ve en cada uno de los que componen esas muchedumbres a otro Juan…

–    ¡Parece fácil!

Como si tú niño eterno, pudieras ser intercambiado con las áspides o los puercoespines.

–     ¡Yo soy como todos!

Santiago de Zebedeo.

le contesta: 

–    No, hermano, no eres como todos.

Nosotros, excepto quizás Bartolomé, Andrés y el Zelote..

Habríamos dicho ya hasta a la hierba lo que nos hubiera sucedido que nos hiciera dichosos.

Tú sin embargo, guardas silencio.

Pero a mí, que soy tu hermano mayor, debes decírmelo.

Soy para ti como un padre.   

–     El Padre es Dios, el Hermano es Jesús, la Madre es María…

Santiago se inquieta y levanta la voz: 

–    ¿De forma que la sangre para ti ya no cuenta nada?

–     No te alteres.

Yo bendigo la sangre y el seno que me formaron: padre y madre.

Y te bendigo a ti, hermano de mi misma sangre.

Pero, a los primeros porque me han engendrado y sustentado para darme la posibilidad de seguir al Maestro, y a ti porque lo sigues.

A nuestra madre, desde que es discípula, la amo de dos formas: como hijo, con la carne y la sangre.

Y como condiscípulo suyo, con el espíritu.

¡Qué alegría estar unidos en el amor a Él!…

Jesús, al oír la voz nerviosa de Santiago, ha volteado a mirarlos. 

Y las últimas palabras lo iluminan acerca de la cuestión. 

Y dice. 

–    Dejad tranquilo a Juan.

Es inútil que lo atormentéis, tiene muchos puntos en común con mi Madre, no hablará.

Todos suplican; 

–     Pues entonces dilo Tú, Maestro.

–    Bien.

Mirad, he llevado conmigo a Juan porque era el más adecuado para lo que quería hacer.

A mí me ha servido de ayuda y él se ha perfeccionado.

Eso es.

Pedro, Santiago el hermano de Juan, Tomás y Judas Iscariote se miran.

Y desilusionados, tuercen un poco la boca.

Judas no se limita a quedar desilusionado,

y dice:

—     ¿Por qué perfeccionarlo a él si ya es el mejor?

Jesús le responde:

–    Tú dijiste:

“Cada uno tiene su modo, y lo usa”.

Yo tengo el mío. Juan el suyo, muy parecido al mío.

El mío no puede perfeccionarse, el suyo sí

Y esto es lo que quiero, porque es justo que sea así.

Así que por este motivo lo he tomado conmigo.

Necesitaba a uno que tuviera ese modo y ese corazón suyos.

Por tanto, ni malos humores ni curiosidad.

Vamos a Modín.

La noche está serena, fresca y luminosa.

Caminaremos mientras haya luna, luego dormiremos hasta el alba.

Llevaré a los dos Judas a venerar las tumbas de los Macabeos, cuyo nombre glorioso llevan.

Judas se alegra mucho y dice: 

–    ¿Solos contigo?

–    No.

Con todos

Pero la visita a la tumba de los Macabeos es para vosotros, para que los sepáis imitar sobrenaturalmente…

con luchas y victorias en un campo enteramente espiritual.

MISIONERA INTERCONTINENTAL


La Impresionante Monja que Evangelizó a los Indios Bilocándose

La historia de la «Dama de azul» o «monja azul» es el misterio más grande de los últimos siglos. 

Una religiosa española del siglo XVI, que nunca puso un pie físicamente fuera de las paredes del convento de las Pobres Clarisas de Agreda, en la provincia de Soria.

Y sin embargo hay enorme cantidad de testimonios de su evangelización a los indígenas en Arizona, Nuevo México y Texas, de 1620 a 1631. 

Estatua de sor Maria de Agreda como se le aparecía a los indios

Instruyó a varias tribus indias en la fe católica y les dijo cómo encontrar la Misión Franciscana para pedir a los sacerdotes que fueran a bautizar a su gente. 

Su nombre era Sor María de Jesús de Agreda.

LA AUTENTICIDAD DE SUS VISITAS

La autenticidad del milagro de sus más de 500 visitas -bilocadas – al sur de Estados Unidos, fue cuidadosamente examinado y documentado por las autoridades de la Iglesia del momento, que no quisieron creer al principio.

También fue examinada cuidadosamente dos veces por la Inquisición en los años 1635 y 1650.

La comprobación de que las visitas estaban sucediendo estalló cuando los indios Jumanos – del territorio de Nuevo México – informaron en 1630, que una dama de azul los visitaba y les enseñaba la fe católica.

La iglesia de la Misión Isleta Pueblo de San Antonio en Nuevo México

Los indios viajaron a la misión de los franciscanos en la misión de Isleta, para decir que una mujer vestida de azul les había enviado a pedir el Bautismo.

Ante esto, fueron enviados frailes misioneros en una misión exploratoria al campo Jumano (aproximadamente 450 kilómetros al este de Santa Fe)

Y encontraron que los Jumanos y otras tribus circundantes ya conocían los rudimentos de la Fe. 

Todos reportaron el mismo fenómeno de una dama de azul que los visitaba.

A Fray Alonso de Benevides, Inquisidor y Superior de la Colonia de Nuevo México, se le encargó la misión de una investigación a fondo.

Hizo un informe detallado y lo entregó al Rey de España y al Superior español franciscano.

Cuando fue a entregar el informe en España, visitó a la Madre María de Agreda en su convento, quien le confirmó las bilocaciones.

En 1689, 24 años después de la muerte de María de Jesús, el explorador español Alonso de León realizó su cuarta expedición al territorio de Texas.

En su carta al virrey, escribió que algunos de los indios Tejas que conoció;

ya estaban parcialmente instruidos en la fe católica, debido a las visitas de la dama azul a sus antepasados. 

“Realizan muchos ritos cristianos.

Y el jefe indio pidió a los misioneros que les instruyeran, diciendo que hace muchos años una mujer fue para instruirlos, pero que no había estado allí por mucho tiempo”.

Los líderes de la expedición distribuyeron ropa a los indios. 

Y su jefe pidió un pedazo de paño azul para una mortaja para enterrar a su madre cuando muriera.

Fray Massanet escribe:

«Le dije que otro paño sería mejor.

Y él dijo que no quería ningún otro color que el azul. 

Pregunté entonces qué misterio tenía el color azul.

Y el jefe dijo que les gustaba mucho el azul, sobre todo para ropa de enterramiento;

porque en tiempos pasados ??una mujer muy hermosa los visitó allí.

La que descendía de las alturas, estaba vestida de azul y deseaban ser como ella”

Una quinta expedición en 1699 a los indios de Arizona, fue el escrita en un libro por el capitán Mateo Mange,

sobre su viaje con los sacerdotes jesuitas Eusebio Francisco Kino y Adamo Gil.

Cuando hablaban con indios muy viejos, estos les dijeron que podían recordar que cuando eran niños,

una hermosa mujer blanca, vestida de blanco, marrón y azul, con un paño que cubría su cabeza, había llegado a su tierra. 

Comencemos por saber quién era esta mujer. 

HISTORIA DE LA VIDA DE SOR MARÍA DE JESÚS DE AGREDA

Nació el 2 de abril de 1602 en la ciudad de Agreda, de la provincia de Soria en el norte de España

Hija de Francisco Coronel y Catalina de Arana, una familia de noble linaje, pero no muy ricos.

La pareja piadosa tuvo 11 hijos, pero sólo cuatro vivieron hasta la edad adulta: Francisco, José, María y Jerónima.

Los hijos – y también sus padres – terminarían siendo todos religiosos, miembros de la comunidad de San Francisco de Asís.

Su padre descendía de un converso judío que había servido como principal recaudador de impuestos de los Reyes Católicos, Fernando e Isabel.

Desde el principio, Sor María la cuarta hija de Francisco y Catalina, parecía predestinada al misticismo.

Cuando tenía dos años, sospechaban que podría estar dotada de un extraño regalo;

porque tenía una capacidad rara de razonar, con una increíble sabiduría. 

Cuando llegó a los cuatro, pensaron que debía estar escuchando voces de Dios porque hablaba y jugaba con compañeros invisibles…

Cuando tenía seis años comenzaron a pensar en su hija María como «diferente».

Pero rechazaron aceptar las explicaciones de María, porque no podían oír las voces ni ver a sus interlocutores invisibles; 

así que la disciplinaron duramente.

Porque además rechazaba la noble vida de la familia.

Sin embargo a los ocho años, María anunció a sus padres que había prometido permanecer casta y que deseaba ser religiosa. 

Cuatro años después, finalmente obtuvo la aprobación de sus padres. 

Iba a entrar en el convento de Santa Ana de las Hermanas de Teresa, en la cercana ciudad de Tarazona.

Pero en el ínterin, su madre tuvo una visión.

Oyó una voz misteriosa que le ordena a ella y a su familia, que convirtieran su castillo en un convento para las Clarisas de la Orden Franciscana.

Que donaran sus posesiones a los pobres y abandonaran su noble vida familiar por la Iglesia.

Ella, María y su otra hija debían entrar en un convento. 

Y su marido debía entrar en un monasterio, como sus dos hijos ya lo habían hecho. 

Creyendo que el mandamiento venía directamente de Dios, la familia Coronel obedeció.

Fue así que María entraría en el nuevo Convento Franciscano de la Inmaculada Concepción en Ágreda.

Varios años más tarde, los Coronel completaron la conversión de su castillo en un convento, cedieron sus posesiones a los pobres y su padre se refugió en la orden de San Francisco.

Monjas de la comunidad de Agreda

A los 17 años María Coronel se vistió con el sencillo hábito azul y gris, de monja franciscana.

Y se convirtió en la Hermana María de Jesús de Agreda.

Un hecho importante sucedió el año 1620, cuando Sor María Jesús de 18 años, se arrodilló para rezar en la capilla. 

Mientras cantaba su rostro palideció, empezó a balancearse y se hundió en la inconsciencia.

Un mendigo, aparentemente observándola subrepticiamente, afirmó que una brillante luz azul la envolvió y que su cuerpo se levantó y flotó a varios pies del suelo. 

Sor María había experimentado su primer trance.

Cuando la hermana María se elevó a alturas extremas de piedad y misticismo, obtuvo el desprecio y la burla de su abadesa y de las otras monjas. 

Su salud comenzó a deteriorarse por la persecución de sus compañeras en el convento.

En su mente comenzó a ver espectros de imágenes fantasmagóricas de animales salvajes.

Y se retiró para orar en privado, tratando de purgar sus demonios. En algún momento durante este período, ella comenzó a preocuparse profundamente por los pueblos nativos de la Nueva España…

Por su ignorancia de Dios, de la Iglesia y la pérdida eterna de sus almas.

La Superiora convocó al Provincial de Burgos, Fray Anthorn de Villacre, para realizar un examen eclesiástico.

Él interrogó a la hermana María y concluyó al final de la entrevista, que la hermana María no era ni tonta ni loca;

sino que había alcanzado un verdadero estado trascendente de espiritualidad.

Todas en el convento cambiaron su actitud hacia ella, al punto que fue elevada a la posición de abadesa en 1627, a la edad de 25 años;

lo que requirió una dispensa especial,

por el Papa Urbano VIII debido a su juventud.

El Rey Felipe IV tuvo frecuente correspondencia con María de Agreda, la que duró más de 20 años hasta su muerte el 29 de marzo de 1665.

Las más de 600 cartas que sobreviven, revelan la gran confianza que el Monarca español colocó en la abadesa enclaustrada.

También escribió cartas a los Papas, Reyes, generales de órdenes religiosas, obispos, nobles y toda clase de personas en la Iglesia y la sociedad.

Rey Felipe y Sor Maria de Agreda

EL DESCUBRIMIENTO DE LAS BILOCACIONES POR BOCA DE LOS INDIOS

En 1598 los frailes franciscanos que acompañaban a los exploradores y colonos españoles, comenzaron a establecer una cadena de misiones;

para trabajar con los indios Pueblo y otras tribus, en la inestable Colonia de Nuevo México.

En 1623, Fray Alonso de Benavides llegó de México a la Misión de Santa Fe como el primer Superior de las Misiones Franciscanas de Nuevo México y el primer Comisario de la Inquisición para la Colonia.

El Arzobispo ordenó al P. Benavides hacer una investigación cuidadosa, sobre lo que decían los indios de una mujer vestida de azul que los visitaba y los instruía en la fe.

El arzobispo pidió que él investigara si las tribus Tejas, Chillescas, Jumanos y Caburcos,

ya tenían “algún conocimiento de la Fe y de qué manera y con qué medios Nuestro Señor se había manifestado.” 

En el verano de 1629, una delegación de 50 Jumanos llegó a Isleta, una misión de indios Pueblo cerca de Albuquerque hoy día,

pidiendo a los sacerdotes que fueran a bautizar a su pueblo. 

Los Jumanos eran una tribu todavía sin catequizar, que cazaban en una amplia área en las llanuras al este de Nuevo México.

Los Jumanos y Caburcos ya tenían algún conocimiento de la Fe… ¿Cómo era posible?

El P. Juan de Salas, superior de Isleta, un misionero muy respetado,

manifestó que cada año los indios le hablaban de una mujer vestida de azul que los había enviado.

Pero la historia fue descartada como imposible.

Viajar de Isleta a las llanuras orientales era una caminata larga y peligrosa:

Más de 450 kilómetros a través de las tierras hostiles de los Apache.

En ese momento, los misioneros carecían de los sacerdotes y de los soldados necesarios para hacer el viaje

y establecer un nuevo puesto de avanzada, por lo que la misión a los Jumanos se retrasó. 

Fray Benavides, que había recibido instrucciones específicas, estaba muy interesado en saber más.

Decidió ir con el Padre De Salas a Isleta para interrogar a los indios sobre cómo habían llegado a tener conocimiento de la Fe.

Convento Concepcionista de Agreda

En su Memorial entregado al Papa Urbano VIII, informó los resultados de su investigación:

«Llamamos a los Jumanos y les pedimos su razón para venir todos los años a pedir el bautismo con tanta insistencia. 

Al ver un retrato de la Madre Luisa del monasterio, dijeron:

‘Una mujer vestida de un modo parecido a ella viene a nosotros siempre predicando, pero su rostro no es viejo como este, sino joven y hermoso’. 

Preguntados por qué no se lo habían dicho esto antes, ellos respondieron:

‘Porque usted no preguntó y pensamos que ella estaba aquí también.’” 

Al final los frailes fueron a visitar a los Jumanos.

Y cuando se acercaron al campamento de la tribu, vieron con asombro una procesión de hombres, mujeres y niños que venían a su encuentro.

A su cabeza llevaban dos cruces adornadas con guirnaldas de flores. 

Y con mucho respeto los indios besaron los crucifijos que llevaban los franciscanos alrededor del cuello.

Los franciscanos supieron por los indios, que la misma monja les había enseñado cómo debían salir en procesión para recibirlos.

Y ella les había ayudado a decorar las cruces, según escribió el P. Benavides en su Memorial.

Muchos de los indios inmediatamente comenzaron a clamar para ser bautizados.

Antes de que se fueran, el P. Juan de Salas les dijo, que hasta que llegaran los nuevos misioneros,

«Debían acudir todos los días a orar ante una Cruz que habían montado en un pedestal».

Pero el Jefe los de Jumanos rogó a los sacerdotes que curaran a los enfermos…

«porque vosotros sois sacerdotes de Dios y podéis hacer mucho con esa santa cruz».

Así los enfermos, que eran unos 200, fueron reunidos.

Los sacerdotes hicieron el Signo de la Cruz sobre ellos, leyeron el Evangelio según San Lucas e invocaron a Nuestra Señora y a San Francisco.

Y Dios hizo un milagro.

Todos los enfermos sanaron. 

FRAY BENAVIDES VA A VISITAR A MARIA DE AGREDA

Cuando Fray Benavides fue a entregar el informe en España, también fue a visitar a Sor María de Jesús en su convento de Ágreda.

Éste preguntó al pasar:

«¿Alguien aquí sabe algo acerca de una hermana que está en Nueva España enseñando el cristianismo a los indios?

Y la Hermana María, dijo:

“Sí, soy yo”.

Pero, Madre Superiora -objetaron-, nunca has estado fuera de Castilla, ni has estado fuera de los muros de tu convento desde que tomaste tus votos. 

No en cuerpo -dijo-, pero sí en espíritu”. 

Benavides le preguntó dónde aprendió a hablar todas las lenguas indias. 

“No lo hice”, dijo. «Simplemente les hablé y Dios nos ha hecho entendernos unos a otros». 

Así la Hermana María le dio descripciones detalladas de la ropa y las costumbres de las tribus que ella enseñó.

Lo que ella, como monja enclaustrada, no podría haber sabido.

Ella le dio nombres de tribus y de individuos específicos, en las tribus que él encontró que eran exactos.

María de Agreda dijo además que desde que era niña, había sido inspirada a orar por los indios de la Nueva España.

Nuestro Señor comenzó a mostrarle claramente en visiones a aquellas provincias que Él deseaba convertir. 

En una de estas visiones, Nuestro Señor señaló a los indios de Nuevo México.

LOS RAPTOS Y BILOCACIONES

Casi diariamente mientras oraba, Sor María de Jesús se elevaba en espíritu hacia el reino, en éxtasis.

Sus viajes místicos la llevaron a la Presencia del mismo Dios.

Y Dios le ordenó llevar su mensaje a los pueblos originarios de la Nueva España.

Veía hombres y mujeres de piel de bronce, en el vasto desierto del suroeste de los Estados Unidos.

Que usaban huesos y dientes de los animales, para fabricar armas.

«Sus comidas eran primitivas y para alumbrarse utilizaban antorchas de madera».

María de Jesús realizó más de 500 visitas espirituales a los indios, dos o tres veces al día. 

Ella les instruyó en los fundamentos de la Fe, curaba a los enfermos y ganaba conversos.

Les instó a contactar a frailes franciscanos en las misiones de los pueblos del Río Grande y a solicitar la construcción de nuevas misiones para otras tribus.

En su informe Dijo el padre Benavides

«María de Jesús tiene un hermoso rostro muy blanco, aunque rosado, con grandes ojos negros.

Su hábito es el mismo que nuestro hábito.

Está hecho de un grueso saco gris que se lleva junto a la piel, sin ninguna otra túnica, falda o enaguas.

Sobre este hábito gris viene el de saco blanco grueso, con un escapulario del mismo material.

Y la cuerda de nuestro padre, San Francisco.

Su manto es un pesado saco azul y el velo negro.

Sobre el escapulario hay un rosario.

Las monjas del convento no usan sandalias ni ningún otro calzado excepto unas tablas atadas a sus pies o unas sandalias de cáñamo”

María no siempre fue bien recibida en sus excursiones. 

Varias veces, sufrió tortura y fue dejada por muerta por los indios, provocados a la violencia por los chamanes (los brujos indios).

Pero para el asombro de los indios, ella volvía…

Y esta y otras maravillas ayudaron a persuadirlos que estaba predicando la verdad.

¿Cómo ocurrieron estos misteriosos transportes a América? 

Cuando a la Madre María de Jesús se le preguntó si se había ido físicamente o en espíritu, dijo que no lo sabía.

Lo que sabía era que veía esas tierras y tribus diferentes.

Sentía el cambio en el clima y la temperatura.

Experimentó dolor cuando los indios se volvieron contra ella y la persiguieron.

En una ocasión ella distribuyó rosarios entre los indios. 

Y de hecho, tenía varios rosarios con ella en su celda; pero más tarde saliendo de su estado místico, ya no los encontró.

Estaba segura de que su trabajo en Nuevo México entre los indios no era una ilusión.

En su humildad, afirmó repetidamente que estaba inclinada a creer que un Ángel pasaba con su fisonomía parecida a la de ella, para catequizar a los indios.

Esta no fue la opinión de los Prelados que la examinaban.

Estaban convencidos de que ella era transportada corporalmente, por lo que claramente se manifestaban los testigos.

Satisfecho con la espiritualidad de la abadesa, el P. Benevides confirmó la opinión de su confesor;

afirmando que creía que la llevaban corporalmente a Nuevo México y Texas, donde catequizó a los indios. 

Ella además, describió otros reinos de indios que aún no habían sido descubiertos

Cuerpo incorrupto de María de Jesús de Agreda

DESPUES DE SU MUERTE

Fallece a los 63 años de edad, el 24 de mayo de 1665.

Ocho años después de su muerte, María de Jesús de Agreda fue declarada Venerable por el Papa Clemente X, por su práctica de virtudes heroicas.

Sin embargo pronto aparecieron obstáculos a su beatificación en forma de objeciones a la doctrina marial en la Ciudad Mística de Dios, publicada cinco años después de su muerte y recibida con gran entusiasmo en España.

El Santo Oficio censuró el libro y lo incluyó en el Índice de Libros Prohibidos.

Sin embargo, por orden de Inocencio XI, el decreto de condena fue retirado tres meses más tarde, después de que se demostró que una mala traducción francesa era la base de la censura.

Pero el incidente tuvo una influencia negativa en su causa de beatificación.

Además del fuerte énfasis para definir a Nuestra Señora como Corredentora y Co-mediadora escrito en su libro La Ciudad de Dios,

lo que está en desacuerdo con las doctrinas ecuménicas del Concilio Vaticano II.

Hoy, más de tres siglos después de su muerte, el cuerpo de Sor María de Jesús se encuentra en una pequeña cripta en su convento de Agreda. 

En 1909 su ataúd fue abierto por primera vez después de su muerte en 1665.

Su cuerpo fue encontrado incorrupto.

En 1989, se realizó otra cuidadosa investigación científica de su cuerpo.

El médico español Andreas Medina informó que:

«Lo que me sorprendió sobre este caso es que cuando comparamos el estado del cuerpo, como se describió en el informe médico de 1909,

con cómo apareció en 1989, nos dimos cuenta de que no se había deteriorado en absoluto en los últimos ochenta años«.

Fuente: Foros de la Virgen María

UN LIBRO FASCINANTE


Padre Pío contra Satanás’:

Una lectura apasionante, sobre el combate que libró el santo de Pietrelcina contra el demonio

Por INFOVATICANA | 26 diciembre, 2018

A lo largo de su vida, el Padre Pío libró una batalla continua y durísima contra Satanás, que se sirvió de todo instrumento,

ordinario y extraordinario, para atacar a quien evidentemente consideraba un combatiente temible.

En las páginas de su libro Padre Pío contra Satanásel periodista Marco Tosatti reconstruye esta batalla a

través de relatos, biografías, testimonios y la inédita Positio, el monumental dossier de documentos que sirvió de base para la canonización.

También a través de las cartas que el Padre Pío envió a sus superiores y directores espirituales, que le mandaron escribir con detalle lo que le sucedía.

Durante su estancia en Venafro, el monje santo escribió:  

“Estas tentaciones son realmente terribles, porque el demonio ataca completamente el espíritu de los que se elevan en el amor de Dios

y lo agita de un modo tan violento que, si no se recibe una ayuda especial del Señor, se podría sucumbir.

Sobre todo cuando el demonio, para conseguir más fácilmente la victoria, se muestra bajo la forma de una mujer malvada, desnuda…

Y empuja con violencia al alma para hacerla sucumbir y caer en la tentación.

Al principio se me apareció bajo la forma de un gato negro y feo.

La segunda vez bajo la forma de unas jovencitas desnudas que bailaban lascivamente.

La tercera vez, sin aparecerse, me escupían en la cara.

La cuarta vez, sin aparecerse, me atormentaban con ruidos ensordecedores (…)”

El historiador Fernando Paz recomienda este libro que recoge el relato del combate que mantuvo el Padre Pío a lo largo de su vida, desde muy temprana edad.

Una lectura verdaderamente apasionante y también reconfortante, como fue la misma vida del Padre Pío.

El demonio existe y su papel activo no pertenece al pasado ni puede ser recluido en los espacios de la fantasía popular. 

El diablo en efecto, continúa  induciendo hoy día al hombre  justo, al pecado.

Por tal razón la actitud del discípulo de Cristo frente a Satanás tiene que ser de vigilancia y de lucha.

Y no de indiferencia.

La mentalidad de nuestro tiempo desaforadamente, ha relegado la figura del diablo a la mitología y en el folclore.

El Baudelaire afirmó justamente, que la obra maestra de Satanás en la era moderna, es de hacernos creer que no existe.

Por consiguiente no es fácil imaginar que el Diablo haya dado prueba de su existencia, aún cuando ha sido obligado a afrontar al Padre Pío en “ásperos combates”.

Tales batallas, tal como es reconocido en la correspondencia epistolar del venerable fraile, en sus directorios espirituales, fueron reales combates, siendo   la última con sangre.

Uno de los primeros contactos que el Padre Pío ha tenido con el Príncipe del Mal, remonta al año de 1906 cuando Padre Pío vivió en el convento de Sant  ‘Elia a Pianisi.

Una noche de verano no logró dormirse por el bochorno sofocante.

De la habitación vecina le llegó el ruido de los pasos de un hombre.

“El Pobre fraile Anastasio no puede dormir como yo” pensó el Padre Pío.

“Quiero llamarlo, al menos para hablar un poco”.

Fuè a la ventana y llamó el compañero, pero la voz  se le quedó en  la garganta:

Al observar que sobre el alféizar de la ventana vecina se asomó un monstruoso perro.

Así el mismo Padre Pío contó:

“Por la puerta con terror; vi entrar un gran perro, de cuya boca salió mucho humo.

Caí sobre la cama y oí que dijo: “es él, es él”

Mientras estuve en aquella posición, vi aquel animal que saltó sobre el alféizar de la ventana.

El rezo del Santo Rosario es azote para los demonios, que huyen en desbandada, cuando es rezado con FE, pues tiembla el Infierno y no resisten el arma poderosísima que es el Santo Rosario ORADO con fe y amor…

Y luego de esto se lanzó sobre el techo del frente y  desapareció…

Las tentaciones de Satanás que quisieron hacer caer al padre Pío, se manifestaron de modos diversos.

El Padre Agostino nos confirmó que Satanás apareció bajo las formas más variadas:

“bajo forma de jovencitas desnudas que bailaron; en forma de crucifijo;

bajo forma de un joven amigo de los frailes;

bajo forma del Padre Espiritual o del Padre Provincial;

de aquel del Papa Pío X y del Ángel de la guarda;

de San Francesco;

de Maria Santísima,

pero también en sus semblantes horribles, con un ejército de espíritus infernales.

A veces no hubo ninguna aparición pero el pobre Padre fue golpeado hasta salirle sangre,

atormentado con ruidos ensordecedores, lleno de escupitajos etc.  

Él logró librarse de estas agresiones invocando el nombre de Jesús,

Las luchas entre el Padre Pío y Satanás se agriaron cuando el  Padre Pío liberó a los poseídos.

Más de una vez – el Padre Tarcisio contó de Cervinara – antes de  salir del cuerpo de un poseído, el Malvado ha gritado:

“Padre Pío nos das más molestias tú que San Michele”.

Y también: “Padre Pío, no nos arranques las almas y “no  te molestaremos”

Pero veamos cómo el mismo Padre Pío describe en las cartas mandadas a sus directorios espirituales, los asaltos de Satanás.

Carta al padre Agostino, del 18 de enero de 1912:

“… Barba Azul no  quiere ser derrotado.

Él ha venido a mí asumiendo casi todas las formas.

Desde hace varios días, me viene a visitar, junto con otros de sus espíritus infernales armados de bastones y piedras.

Lo peor es que ellos, vienen con sus semblantes.

Tal vez cuántas veces, me ha sacado de la cama y me ha arrastrado por la habitación.

¡Pero paciencia!

Jesús, la Mamá, el angelito, San José  y el padre San Francisco siempre están conmigo.”

(PADRE PIO DA PIETRELCINA: Epistolario I° (1910-1922) a cura di Melchiorre da Pobladura e Alessandro da Ripabottoni – Edizioni “Padre Pio da Pietrelcina” Convento S.Maria delle Grazie San Giovanni Rotondo – FG

La carta a Agostino del 5 de noviembre de 1912: 

Estimado Padre”, ésta también es su segunda carta a través de la concesión de Dios.

Y ha seguido el mismo destino de  la   anterior.

Yo estoy seguro de que el Padre Evangelista ya le ha informado sobre la nueva guerra que los apóstatas impuros están haciendo en mí.

Padre mío, ellos no pueden ganar y hacer a su voluntad por mi constancia. 

Yo le informo sobre sus trampas, ya que sé  a lo que les gustaría inducirme, privándome de sus sugerencias. 

 Yo encuentro en sus cartas mi único  consuelo; pero para glorificar  a Dios y para su confusión yo los llevaré.

Yo no puedo explicarle, a usted cómo ellos están pegándome.

A veces yo pienso que me voy a morir.

El sábado  yo pensé que ellos realmente quisieron matarme, yo no hallaba a qué santo  pedirle  ayuda.  

Yo me dirigí a mi ángel de la guarda, suplicándole ayuda, quien me hizo esperar largo tiempo.

Y finalmente, él voló  alrededor de mí y con su voz angélica  cantó los himnos de alabanza a Dios.

Entonces una de esas escenas usuales pasó.

Yo le reñí severamente, porque él me había hecho esperar tanto por su ayuda, a pesar de que lo había llamado urgentemente..

Y por  castigo, yo no quise mirarlo a la cara, yo quería que él recibiera más que un castigo de mí, yo quise huirle…

Pero él pobre me localizó llorando, él me tomó hasta que yo lo mirara, yo lo miré fijamente en la cara y vì que él lo sentía.”

(PADRE PIO DA PIETRELCINA: Epistolario I° (1910-1922) a cura di Melchiorre da Pobladura e Alessandro da Ripabottoni – Edizioni “Padre Pio da Pietrelcina” Convento S.Maria delle Grazie San Giovanni Rotondo – FG

La carta al Padre Agostino  del 18 de noviembre de 1912…..

“El enemigo no quiere dejarme solo, me pega continuamente.

Él intenta envenenar mi vida con sus trampas infernales.

Él se molesta  mucho porque yo le cuento estas cosas.

Él me hace pensar en no decirle, los hechos que pasan con él.

Él me dice que lo narre a las visitas buenas que yo recibo; de hecho él dice que le gustan sólo estas historias. 

 El pastor ha estado informado de la batalla que yo tengo con estos demonios y con  referencia a sus cartas;

él  me sugirió que yo vaya a su oficina a abrir las cartas.

Pero en cuanto yo abrí la carta, junto con el pastor, encontramos que la carta estaba sucia de tinta.

¿Era la venganza del  diablo? Yo no puedo creer, que usted me ha enviado la carta sucia;

porque usted sabe que yo no puedo ver bien.

Al principio nosotros no pudimos leer la carta, pero después de poner el Crucifijo en la carta;

nosotros tuvimos éxito leyéndola, aun cuando nosotros no  éramos capaces de leer en letras pequeñas… “

(PADRE PIO DA PIETRELCINA: Epistolario I° (1910-1922) a cura di Melchiorre da Pobladura e Alessandro da Ripabottoni – Edizioni “Padre Pio da Pietrelcina” Convento S.Maria delle Grazie San Giovanni Rotondo – FG

La carta al Padre Agostino del 13 de febrero,  de 1913,

“Ahora, que veintidós días han pasado, desde que Jesús permitió a los diablos para descargar su enojo sobre mí.

Mi Padre, en mi cuerpo todo se machuca de las palizas que yo he recibido en el presente por nuestros enemigos.

En varias oportunidades, ellos me han quitado incluso mi camisa  y  me han golpeado de  una manera brutal”…

(PADRE PIO DA PIETRELCINA: Epistolario I° (1910-1922) a cura di Melchiorre da Pobladura e Alessandro da Ripabottoni – Edizioni “Padre Pio da Pietrelcina” Convento S.Maria delle Grazie San Giovanni Rotondo – FG

La carta al Padre Benedetto de fecha  18 de marzo de 1913

“Estos diablos no dejan de pegarme, mientras  que también me tumban de la cama.

¡Ellos igualmente me quitan mi camisa, para pegarme!

Pero ahora ellos no me asustan ya. Jesús me ama.

Él me levanta a menudo y me pone en la cama”

(PADRE PIO DA PIETRELCINA: Epistolario I° (1910-1922) a cura di Melchiorre da Pobladura e Alessandro da Ripabottoni – Edizioni “Padre Pio da Pietrelcina” Convento S.Maria delle Grazie San Giovanni Rotondo – FG

Satanás fue más allá de todos los límites de provocación,  con el Padre Pío; hasta le dice que él era un penitente.

Éste es el testimonio del Padre Pío:

“Un día, mientras yo estaba oyendo las confesiones, un hombre vino al confesionario dónde yo estaba.

Él era alto, guapo, me vistió con algo de refinamiento y era amable y cortés.

Comenzó a confesar sus pecados; los cuales, eran de cada tipo: contra Dios, contra el hombre y contra las morales.

 ¡Todos los pecados eran molestos! 

Yo estaba desorientado, por todos los pecados que él me dijo…

Yo respondí. Yo le citaba la Palabra de Dios, el ejemplo de la Iglesia, las morales de los Santos;

pero el penitente enigmático se opuso a mi palabras, justificando con habilidad extrema y cortesía, todo  tipo de pecado.

Él vació todas las acciones pecadoras y él intentó hacer normal, natural y humanamente comprensible, todas sus acciones pecadoras.  

Y esto no solamente para los pecados que eran repugnante contra Dios, Nuestra Señora y los Santos;

él fuè  Rotundo sobre la argumentación;

pero que pecados  morales tan sucios y ásperos.

Las respuestas que él me dio con la delgadez experimentada y malicia me sorprendieron.

Yo me pregunté: ¿Quién es él? ¿De qué mundo viene él?

Y yo intenté mirarlo bien, leer algo en su cara.

Al mismo tiempo concentré mis oídos a cada palabra, para darle el juicio correcto  que merecían.

Pero de repente; a través de una luz vívida, radiante e interior yo reconocí claramente quién era él.

Con autoridad divina yo le dije: diga…….”Viva Jesús por siempre” “Viva María eternamente”

En cuanto yo pronuncié estos nombres dulces y poderosos…

Satanás desapareció al instante en un goteo de fuego, mientras dejaba  un hedor insoportable”

Don Pierino es sacerdote y uno de los hijos espirituales del padre Pío que estaban al mismo tiempo presentes.

Fr. Pierino cuenta la historia:

“Un día, el Padre Pío estaba en el confesionario, detrás de las cortinas.

Las cortinas del confesionario no estaban cerradas totalmente y yo tuve la oportunidad de mirar al Padre Pío.

Los hombres, mientras miraban los registros se apartaron, todos en una sola fila.

Del lugar dónde yo estaba yo leía el Breviario, intentando siempre mirar al Padre.

Por la puerta de la iglesia pequeña, entró un hombre.

Él era guapo, con los ojos pequeños y negros, pelo canoso, con una chaqueta oscura y los pantalones  bien arreglados.

Yo no quise distraerme y seguí recitando el breviario; pero una voz interior me dijo: “¡Detente y mira!”.

Yo miraba al  Padre Pío. 

 Ese hombre,  simplemente se detuvo delante del confesionario, después de que el penitente anterior se marchó.

Él desapareció rápidamente entre las cortinas, mientras estaba de pie,  delante del Padre Pío. 

 Entonces yo no vi más al hombre cabello oscuro.

Algunos minutos después, el hombre se hundió en el suelo con sus piernas ensanchadas.

En la silla en el confesionario, de pronto ya no vì al Padre Pío y en su lugar vì a Jesús;

pero Jesús  era rubio, joven y guapo y  miró fijamente  al hombre, quien tuvo por tumba al suelo.

Entonces de nuevo logré ver al Padre Pío que surgió  otra vez.

Él volvió para tomar su asiento  en su  mismo lugar y su apariencia emergió de la de  de Jesús.

Ahora podía ver claramente al Padre Pío.  

Yo oí su voz inmediatamente: “¡Dense prisa!”

¡Nadie notó este acontecimiento!

Todos continuamos de nuevo en lo que estábamos”

180 PARÁBOLA DEL BANQUETE


180 IMITAR A JESÚS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Y en efecto incansable – mientras el sol y el recuerdo del arrebol de la tarde desaparecen y se levanta el primer canto de grillos inseguro y solitario –

Jesús va adentrándose en un prado segado recientemente, en que la languideciente hierba crea una alfombra de penetrante y suave fragancia.

Le siguen los apóstoles, las Marías, Marta y Lázaro con los de su casa – entre los sirvientes veo a 1os dos que en el Monte de las Bienaventuranzas hallaron consuelo para sus días: el anciano y la mujer -,

Isaac con los discípulos, y… yo diría que toda Betania.

Jesús se detiene para bendecir al patriarca; éste le besa la mano llorando y acariciando al niño, que va al lado de Jesús;

al niño le dice:

–     ¡Dichoso tú, que lo puedes seguir siempre!

¡Escúchame, hijo: sé bueno; gran ventura la tuya, gran ventura; sobre tu cabeza pende una corona!… ¡Dichoso tú!

Una vez que han terminado todos de colocarse,

Jesús empieza e hablar.

–     Ahora que se han marchado estos pobres amigos necesitados con mucho consuelo en la esperanza,

o mejor, en la certeza, de que basta conocer poco para ser admitidos en el Reino de Dios,

en la certeza de que basta un mínimo de verdad sobre cuyo fundamento trabaje la buena voluntad,

me dirijo a vosotros, mucho menos infelices que ellos, porque os encontráis en condiciones materiales mucho mejores y, además, recibís más ayuda del Verbo

mi amor va a ellos sólo con el pensamiento; aquí, a vosotros, mi amor os llega también con mi palabra.

Por tanto, tanto en la tierra como en el Cielo, recibiréis un trato más riguroso, pues a quien más se le dio más se le ha de pedir.

Mínimo es el bien de que estos pobres amigos que están regresando a su galera pueden disponer;

por el contrario, su dolor es máximo ¿Qué se les puede dar sino promesas de bien?

Cualquier carga sería superflua, pues os digo en verdad que de por sí su vida es penitencia y santidad y nada más se les debe imponer.

En verdad os digo también que, como verdaderas vírgenes sensatas, ellos no dejarán que sus lámparas se apaguen antes de la hora de su llamada.

No, no la dejarán apagarse; esta luz es todo el bien que poseen y no pueden dejar que se apague.

En verdad os digo que, como Yo estoy en el Padre, así los pobres están en Dios.

Por esto, Yo, Verbo del Padre, he querido nacer y permanecer pobre.

Los ricos poseen muchas cosas; los pobres, sólo a Dios.

Los ricos tienen amigos, los pobres están solos.

Los ricos tienen muchas consolaciones, los pobres no.

Los ricos se divierten, los pobres sólo trabajan.

Todo es fácil para los ricos, por su dinero.

Los pobres tienen, además, la cruz del temor a las enfermedades y a las carestías, pues significarían para ellos hambre y muerte.

Mas los pobres poseen a Dios.

Dios, amigo suyo, Consolador suyo;

É1 los distrae de su penoso presente con esperanzas celestiales;

a El se le puede decir (y ellos saben decirlo, lo dicen precisamente por ser pobres y humildes y estar solos):

“Padre, socórrenos con tu misericordia”

Esto lo estoy diciendo aquí, en esta tierra, que es de Lázaro, amigo mío y de Dios a pesar de que sea muy rico.

Puede parecer extraño.

Lázaro es la excepción de los ricos.

Lázaro ha alcanzado esa virtud, dificilísima de encontrar en la tierra y aún más difícil de practicarse por enseñanza ajena,

que es la virtud de la libertad respecto a las riquezas.

Lázaro es un hombre justo,

No se ofende, no se puede ofender porque sabe que es el rico-pobre, por lo cual mi crítica celada no le toca.

Lázaro es justo y reconoce que en el mundo de los grandes sucede como Yo digo.

Por lo cual afirmo:

en verdad, en verdad os digo que es mucho más fácil que esté en Dios un pobre que un rico,

y os digo que en el Cielo del Padre mío y vuestro, muchos asientos serán ocupados por aquellos que en la tierra sufrieron,

cual polvo que se pisa, el desprecio, por ser los más pequeños.

Los pobres guardan en su corazón las perlas de las palabras de Dios; son su único tesoro.

Quien no tiene más que un bien lo custodia

el que tiene muchos se aburre, se distrae, es soberbio y sensual.

Así, este último no admira con ojos humildes y enamorados el tesoro ofrecido por Dios;

lo confunde con otros tesoros – las riquezas de la tierra -, valiosos sólo en apariencia, y piensa:

“¡Si escucho a éste, que es semejante a mí en cuanto a la carne, será por condescendencia!”.

Y hace insensible, con los sabores fuertes de la sensualidad, su capacidad de distinguir el sabor de lo sobrenatural:

sabores fuertes… cargados de especias para confundir su hedor y su sabor a cosa podrida…

Escuchad, y entenderéis mejor cómo los cuidados de este mundo, las riquezas, la crápula, impiden entrar en el Reino de los Cielos.

Un rey celebraba las nupcias de su hijo. ¡Imaginaos qué fiesta habría en palacio!

Era su único hijo, que, llegado a la plena edad, se casaba con su amada. El padre y rey quiso que todo fuera alegría en torno a la de su amado hijo, que por fin se casaba con su elegida.

lo preparó con tiempo, cuidando de todos los detalles, para que resultase espléndido y digno de las bodas del hijo del rey.

Envió a los siervos, también con suficiente tiempo, para decir a los amigos, a los aliados y a los grandes del reino,

que habían sido fijadas las nupcias para esa fecha, por la tarde,

y que estaban invitados; que vinieran para dar un digno marco a la figura del hijo del rey.

Pero… ni amigos, ni aliados, ni grandes del reino aceptaron la invitación.

Entonces el rey, dudando de que los primeros siervos hubieran referido las cosas correctamente, envió a otros siervos,

para que insistieran con estas palabras:

“¡Os rogamos que vengáis! Todo está preparado. La sala está aparejada, hemos traído de los más distintos lugares vinos preciados,

en las cocinas están amontonados bueyes y animales cebados en espera de ser guisados,

las esclavas ya están amasando la harina para hacer dulces, o machacando en los morteros las almendras para hacer

finísimas gollerías enriquecidas con los más exóticos aromas.

Las mejores bailarinas y los mejores músicos han sido ya contratados para la fiesta.

Venid, pues, para no hacer vano tanto aparato”.

Pero los amigos, los aliados y los grandes del reino o rechazaron la invitación, o dijeron: “Tenemos otros quehaceres”,

o fingieron aceptar la invitación pero luego fueron a sus cosas (quién al campo, quién a sus ocupaciones, quién a cosas menos nobles).

–     Porque el siervo del rey insistía:

“No le niegues al rey esto, pues te podría causar algún mal” –

Incluso hubo quien, molesto por tanta insistencia, mató al siervo para hacerlo callar.

Los siervos volvieron y refirieron al rey todo.

El rey se encendió de cólera y mandó a su ejército para castigar a los asesinos de sus siervos y a los que habían despreciado su invitación;

se reservó premiar a los que habían prometido que irían.

Pero llegada la tarde de la fiesta, a la hora establecida, no vino ninguno.

E1 rey, indignado, llamó a los siervos y dijo:

“No ha de suceder que mi hijo no tenga a nadie que le celebre en esta tarde de sus nupcias.

El banquete está preparado.

Los invitados no son dignos de él.

A pesar de todo, el banquete nupcial de mi hijo ha de celebrarse.

Id pues, a las plazas y a los caminos, colocaos en los cruces, parad a los que pasan,

congregad a los que veáisociosos; traedlos aquí; que la sala se llene de gente festiva”.

Y fueron los siervos, y recorrieron los caminos, se diseminaron por las plazas, por los cruces,

y reunieron a todos los que encontraron:

buenos o malos, ricos o pobres, y los condujeron a la morada real (previamente les habían procurado los medios

Los guiaron hasta la sala, y la sala se llenó, como el rey quería, de gente festiva.

Mas he aquí que, habiendo entrado el rey en la sala, para ver si ya podía empezar la fiesta,

vio a uno que, a pesar de las facilidades que le dieron los siervos de ir bien presentado, no llevaba vestido de bodas.

Le preguntó: “¿Cómo es que has entrado aquí sin el vestido de bodas?”.

Este no supo qué responder, porque, en efecto, no tenía nada que lo pudiera disculpar.

Entonces el rey llamó a los siervos y les dijo:

“Tomad a éste, atadlo de pies y manos y arrojadlo fuera de mi casa, a las tinieblas y al lodo helador:

ahí llorará y le rechinarán los dientes, como ha merecido por su ingratitud y por la ofensa que me ha infligido, 

más que a mí a mi hijo, al entrar con vestido pobre y sucio en la sala del banquete,

donde no debe entrar nada que no sea digno de la sala y de mi hijo”.

Como podéis ver, los cuidados de este mundo, la avaricia, la sensualidad, la crueldad,

provocan la ira del rey y hacen que jamás estos hijos de las preocupaciones vuelvan a entrar en la casa del Rey.

Podéis también ver cómo entre los llamados, por amor al hijo, hay quien recibe castigo.

¡Cuántos, hoy día, en esta tierra a la que Dios ha enviado a su Verbo! Dios verdaderamente ha invitado, a través de sus siervos.

Y los seguirá invitando, cada vez más impelentemente a medida que se va acercando la hora de mi Desposorio -, a amigos, a aliados, a los grandes de su pueblo.

Mas no responderán a la invitación, porque son falsos aliados, falsos amigos, grandes sólo de nombre pues son mezquinos.”  

Jesús va elevando cada vez más la voz.

A la luz del fuego que ha sido encendido entre Él y los que le escuchan,

para iluminar esta noche en que todavía falta la Luna, que está en fase menguante –

Sus ojos lanzan destellos de luz como si fueran dos zafiros relucientes.

Sí, son mezquinos.

Ya se ve por qué no comprenden el deber y el honor que supone la adhesión a la invitación del Rey.

Soberbia, dureza, lujuria crean un baluarte en torno a su corazón. Siendo malos, me odian a mí, a mí, y por eso no quieren venir a mis bodas.

No quieren venir. Prefieren unirse a la sucia política, al dinero (más sucio todavía), a la sensualidad (sucísima).

Prefieren el cálculo astuto, la conjura, la ratera conjura, la celada, el delito.

Yo condeno todo esto en nombre de Dios. Se odia por tanto la voz que habla y la misma fiesta, objeto de la invitación.

En este pueblo han de ser identificados los que matan a los siervos de Dios (los profetas, siervos hasta este momento; mis

discípulos, siervos de hoy en adelante), aquí están; y también los que, pretendiendo burlarse de Dios, dicen: “Sí. Iremos”,

pensando para sus adentros: “^Ni soñarlo!”.

Todo esto es una realidad en Israel.

Y el Rey del Cielo, para que su Hijo goce de un digno aderezo de bodas, dispondrá que vayan a los cruces de camino

para congregar a todos aquellos que no son amigos o grandes o aliados sino simplemente pueblo que pasa.

La convocatoria ha comenzado ya, de mi propia mano, de mi mano de Hijo y siervo de Dios.

Indiscriminadamente vendrán…

De hecho ya han venido.

Yo los ayudo a asearse y engalanarse para la fiesta de bodas.

¡Ah, pero habrá, para desgracia propia, quien se aproveche indignamente de esta magnificencia de Dios,

que le ofrece perfumes y vestiduras regias para que pueda aparecer como en realidad no es, o sea, rico y noble.

Y se aproveche para seducir, para obtener una ganancia…!

¡Oh, individuo de alma torva, atrapado por el repugnante pulpo de todos los vicios…!

Éste sustraerá perfumes y vestidos para obtener una ilícita ganancia, para usarlos no en las bodas del Hijo sino en sus bodas con Satanás.

Sí, esto sucederá.

En efecto, muchos son los llamados, mas pocos los que por saber perseverar en la llamada, alcanzan la elección. 

Pero también sucederá que estas hienas, que prefieren la carroña al alimento fresco, serán arrojados como castigo, fuera de la sala del Banquete,

A las tinieblas y al fango de un lodazal eterno en que Satanás emite su horrible risa estridente por cada triunfo sobre un alma.

Y en que resuena eterno, el llanto desesperado de los mentecatos que siguieron al Delito en vez de seguir a la Bondad que los había llamado.  

Alzaos. Vamos a descansar.

Os bendigo a todos, habitantes de Betania.

Os bendigo y os doy mi paz.

Te bendigo a ti especialmente Lázaro, amigo mío.

Y a ti Marta. Bendigo a mis discípulos, a los primeros y a los nuevos.

Yo los envío por el mundo, a invitar para las bodas del Rey.

Arrodillaos, que voy a bendeciros a todos.

Pedro, di 1a Oración que os he enseñado, dila aquí, a mi lado.

En pie, porque así debe decirla quien ha sido destinado por Dios para ello.

Toda la asamblea se arrodilla sobre la hierba.

En pie sólo están Jesús, con su vestidura de lino, alto, bellísimo…

Y Pedro, vestido de marrón oscuro encendido de emoción, casi tembloroso…

Recitando la Oración con esa voz suya un poco ronca, lentamente por miedo a equivocarse:

«Padre nuestro…»

Cuando la sublime oración termina…

Margziam arrodillado justo delante de María, que le mantiene unidas sus manitas, mira con una sonrisa de ángel a Jesús,

y dice bajo:

–     ¡Mira Madre, qué hermoso es tu Hijo!

Y también mi padre, ¡Qué gallardo’ Parece estar en el Cielo…  

Piensa un ´pcco y agrega:

–     ¿Estará aquí mi madre viendo?

María susurra:

–     Sí, tesoro, está aquí…

Está aprendiendo la Oración…

Y María le da un beso.

–      ¿Y yo?

¿La voy a aprender?

–     Ella te la susurrará en el alma mientras duermes,.

Y yo te la repetiré de día. 

El niño echa hacia atrás su cabecita morena y la apoya en el pecho de María,…

Y se queda así mientras Jesús lleva a cabo la siempre solemne bendición mosaica.

Acabado el gesto, todos se ponen en pie y se marcha cada uno a su casa.

Sólo Lázaro sigue todavía a Jesús.

Luego entra con Él en la casa de Simón, para estar un rato más en su compañía.

179 LAS DIEZ VÍRGENES


179 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Jesús está hablando a una mediana muchedumbre que se ha reunido en el huerto de la casa grande de Lázaro en Bethania.

Todos los habitantes de la casa de Lázaro, los campesinos de Yocana, los del grupo de Isacc el pastor y muchos otros discípulos.

También los que habitan la casa de Simón Zelote, incluidos los apóstoles, las Marías y Martha…

Todas las mujeres y muchos lugareños de la región, sumados a los siervos y los campesinos, rodean al Maestro, escuchando muy atentos lo que les está hablando…

Margziam está sentado justo frente a Jesús y no se pierde ni una palabra…

Al parecer el discurso ha debido empezar poco antes, porque sigue llegando gente…

Dice Jesús:

-…Por este temor que tan vivo siento en muchos, es por lo que hoy quiero proponeros una dulce parábola.

Dulce para los hombres de buena voluntad, amarga para los otros.

De de todas formas, estos últimos disponen del modo de abolir esa amargura:

transformarse en hombres de buena voluntad. pues, si así lo hacen, cesará el reproche que la parábola suscita en la conciencia.

El Reino de los Cielos es la casa del desposorio que Dios celebra con las almas: el momento de entrada en aquél se identifica con el día de la boda.

Pues bien, escuchad.

Entre nosotros es costumbre que las doncellas sigan en cortejo al novio cuando va a la casa nupcial, para conducirlo entre luces y cantos, adonde vivirá con su dulce novia.

El cortejo entonces, deja la casa de la novia.

Ésta, velada llena de emoción, se dirige acompañada del novio, como verdadera reina a su lugar: 

a una casa que no es suya, pero que lo será desde el momento en que se haga una sola carne con su esposo.

El cortejo, en su mayoría compuesto por amigas de la novia, corre a recibir a esta pareja feliz, para rodearlos de una aureola de luces.

Pues bien, en un pueblo se celebró una boda.

Mientras los novios, con los parientes y amigos, lo festejaban en casa de la novia, diez vírgenes se dirigieron al lugar establecido:

El vestíbulo de la casa del novio, para estar preparadas a salir al encuentro de éste cuando llegase a sus oídos el lejano toque de címbalos,

anunciador de que los novios ya habrían dejado la casa de la novia para ir hacia la del novio.

Pero… el banquete se prolongaba en la casa de la ceremonia nupcial…

Y llegó la noche.

Como sabéis, las vírgenes mantienen continuamente encendidas las lámparas para no perder tiempo en el momento señalado.

Ahora bien, de estas diez vírgenes, todas con sus lámparas bien encendidas y resplandecientes, había cinco sensatas y cinco necias.

Las sensatas, llenas de prudencia, se habían proveído de pequeños recipientes llenos de aceite,

para poder alimentar las lámparas por si la espera se hubiera alargado más de lo previsible. 

Las necias se habían limitado a llenar bien las lamparitas.

Y pasaron las horas…

La espera estuvo animada de alegres conversaciones, agudezas, relatos;

pero llegó un momento en que ya no supieron más cosas que decir ni que hacer.

Aburridas o simplemente cansadas, las diez jóvenes se sentaron más cómodamente, con sus lámparas encendidas, muy cerca de ellas,.

Y poco a poco se fueron quedando dormidas.

A media noche se oyó un grito: “¡Está llegando el novio, salid a su encuentro!”.

Ante esto, las diez jóvenes se pusieron en pie, cogieron sus velos y las guirnaldas,

se arreglaron y sin pérdida de tiempo, fueron por las lámparas a la repisa en que las habían dejado:

Cinco de ellas ya languidecían: la mecha, sin aceite que la alimentase, consumida toda, despedía relumbros cada vez más débiles y humo. 

Y amenazaba con apagarse al mínimo movimiento del aire.

Las otras cinco lámparas,por el contrario, alimentadas por las vírgenes prudentes antes de entregarse al sueño, mantenían vivas sus llamas…

Y más se avivaron aún porque añadieron aceite nuevo al vasito de la lámpara.

Entonces las vírgenes necias suplicaron:

“¡Dadnos un poco de vuestro aceite, porque si no, las lámparas se nos van a  apagar con solo moverlas; las vuestras lucen ya bien!…”

. Mas las prudentes respondieron:

`Afuera sopla el viento de la noche, desciende denso rocío; nunca es suficiente el aceite para alimentar una llama fuerte, capaz de resistir el viento y el relente.

Si os damos una parte, también vacilará nuestra luz.

¡Sería muy triste un cortejo de vírgenes sin el titileo de las lamparillas!

Id corriendo a donde el proveedor más cercano; suplicadle, llamad a su puerta, haced que se levante de la cama para daros aceite”.

Y corriendo y tropezando, angustiadas siguieron el consejo de sus compañeras;

ajando los velos, manchándose los vestidos, perdiendo las guirnaldas.

He aquí que, mientras éstas iban a comprar el aceite, apareció en el fondo del camino la figura del novio, que venía con la novia.

Entonces las cinco vírgenes que tenían las lámparas encendidas, corrieron a su encuentro;

circundados por ellas, los novios entraron en la casa para la conclusión de la ceremonia

El acompañamiento de la novia por parte de las vírgenes hasta el aposento nupcial.

Entraron los novios en la casa y la puerta fue cerrada:

Quien estaba fuera, afuera se quedó.

Esto les pasó a las cinco vírgenes necias, las cuales regresaron con el aceite

pero se encontraron con la puerta cerrada: fue inútil que golpearan hasta herirse las manos y gimiendo:

“¡Señor, señor, ábrenos! Somos del cortejo de la boda; somos las vírgenes propiciatorias, elegidas para dar honor y buena fortuna a tu tálamo”.

El novio, desde la parte alta de la casa, dejando un momento solos a los invitados más íntimos, de los que se estaba despidiendo  mientras la novia entraba en la cámara nupcial, dijo:

“En verdad os digo que no os conozco. No sé quiénes sois. No he visto vuestros rostros jubilosos alrededor de mi amada. Sois usurpadoras. Quedaos pues, fuera de la casa de la boda”.

Y las cinco necias se marcharon llorando por los caminos oscuros, con sus lámparas que ya no le hacían falta, con sus vestiduras  ajadas, los velos rasgados, las guirnaldas deshechas, o incluso sin guirnaldas…

Escuchad ahora el significado contenido en la parábola.

A1 principio os he dicho que el Reino de los Cielos es la casa del desposorio que Dios celebra con las almas.

Todos los fieles están llamados al desposorio celeste, porque Dios ama a todos sus hijos:

Para unos antes, para otros después, se presenta el momento del desposorio;

Y el hecho de haber llegado a él es gran ventura

Escuchad lo que os digo ahora. No ignoráis que las jóvenes consideran un honor y una suerte el ser llamadas para formar el cortejo de la novia.

Apliquemos a nuestro caso concreto los personajes; veréis como entenderéis mejor.

El Esposo es Dios; la esposa el alma de un justo a la que, habiendo cumplido el período de su noviazgo en la casa del Padre.

Es decir, velando por la doctrina de Dios, obedeciéndola y viviendo según la justicia, acompañan a la casa del Novio para celebrar el matrimonio.

Las vírgenes del cortejo son las almas de los fieles, que siguiendo el ejemplo de la novia…

Haber sido elegida por su Prometido por sus virtudes…  

Es signo de que era un ejemplo vivo de santidad y tratan de alcanzar este mismo honor santificándose.

Su vestido es blanco, está limpio, lozano; blancos son sus velos; están coronadas de flores.

Llevan lámparas encendidas en sus manos. Las lámparas están muy limpias;

su mecha, embebida del más puro aceite, para que no despida mal olor.

Su vestido es blanco:

La justicia, cuando se practica firmemente, da vestido blanco que – pronto – un día se hará blanquísimo…

Sin el más lejano recuerdo de mancha alguna, de una blancura supranatural, angélica.

Su vestido está limpio: 

Es necesario tener con la humildad, siempre limpio el vestido.

Es muy fácil empañar la pureza del corazón.

Quien no tiene corazón limpio no puede ver a Dios.

La humildad es como agua que lava.

Quien es humilde, su ojo no está empañado por el humo del orgullo  y se da cuenta enseguida de que ha manchado su vestido…

Y corre hacia su Señor diciendo:

“He privado de pureza a mi corazón. Lloro para purificarme. A tus pies lloro.

¡Sol mío, da blancura con tu benigno perdón, con tu amor paterno, a este vestido mío!”.

Un vestido lozano.

¡Ah, la lozanía del corazón!:

Los niños la tienen por don de Dios;.

Los justos, por don de Dios y por su propia voluntad.

Los santos, por don de Dios y por la voluntad llevada al heroísmo…

¿Y los pecadores, que tienen el alma lacerada, quemada, envenenada, sucia?,

¿No podrán volver a tener jamás un vestido lozano?

No, no, sí que pueden.

Ya desde el momento en que se miran con repulsa, empiezan a tener esta lozanía. 

La aumentan cuando deciden cambiar de vida

La perfeccionan cuando con la penitencia, se lavan, se desintoxican, se medican, reconstituyen su pobre alma.

Con la ayuda de Dios – que no niega su santo auxilio a quien se lo pide – con su propia superheroica voluntad…

Su trabajo es doble, triple, o séxtuplo, pues en ellos no se trata de tutelar lo que tienen,

Sino de reconstruir lo que ellos mismos han echado por tierra…

Y con penitencia incansable, implacable, respecto a ese ‘yo’ que fue pecador, los pecadores restituyen la lozanía infantil a su alma,

Preciosa ahora por su experiencia, que los hace maestros de otros que son como eran ellos, es decir, pecadores.

Velos blancos.

¡Es la humildad! Tengo dicho: “Cuando oréis o hagáis penitencia, que el mundo no se percate de ello”.

En los libros sapienciales está escrito: “No se debe revelar el secreto del Rey”.

La humildad es ese velo cándido y protector que recubre el bien que hacemos y el bien que Dios nos concede.

No se gloríe – necia gloria humana – el corazón por el amor de privilegio concedido por Dios:

Inmediatamente le sería arrebatado el don;

Cante más bien, internamente a su Dios:

“Mi alma te ensalza, Señor… porque has vuelto tu mirada a la pequeñez de tu sierva”».

Jesús interrumpe brevemente su discurso y fija su mirada en su Madre, que muy ruborizada bajo su velo, se inclina mucho…

Como si quisiera ordenar los cabellos del niño, que está sentado a sus pies.

En realidad lo que quiere es ocultar la emoción que siente a causa de su recuerdo..

Coronada de flores.

El alma debe trenzarse diariamente su propia guirnalda de actos virtuosos, porque en presencia del Altísimo no debe haber nada ajado, ni se puede tener aspecto desaliñado.

Diariamente, he dicho.

El alma, efectivamente, no sabe cuándo Dios-Esposo puede aparecer para decir: “Ven”.

Así que no puede uno cansarse jamás de renovar la corona. No tengáis miedo.

Las flores marchitan pero las de las coronas de virtudes no marchitan.

El ángel de Dios que todo hombre tiene a su lado, recoge a diario estas guirnaldas y las lleva al Cielo:

Allí harán de trono al nuevo bienaventurado cuando como esposa en la casa nupcial, entre.

Tienen las lámparas encendidas.

Para honrar a su Esposo y como luz para el camino. ¡Qué fúlgida es la Fe, qué dulce amiga!

Su llama es radiante como una estrella, risueña por la seguridad que le da su certidumbre; hace luminoso incluso al instrumento que la sujeta.

La carne del hombre alimentado de Fe, incluso la carne parece ya en este mundo, hacerse más luminosa y espiritual, . 

inmune a una depauperación precoz; porque quien cree se apoya en las palabras y 1os mandamientos de Dios que es su fin,. 

Para alcanzarlo se mantiene lejos de todo tipo de corrupción y no sufre turbaciones, miedos, remordimientos;

ni se ve obligado a recordar sus mentiras o a esconder sus malas acciones.

Y se conserva en la lozanía y juventud de la hermosa incorrupción del santo.

Su carne, su sangre, su mente, su corazón están limpios de toda lujuria, para contener así el aceite de la fe, para lucir sin producir humo.

La voluntad constante nutrirá siempre esta luz.

La vida de cada día, con sus desilusiones, constataciones, contactos, tentaciones, roces, tiende a reducir la Fe…

¡Esto no debe suceder! Id cada día a la fuente del óleo suave, sapiencial, de Dios.

Mas la lámpara escasamente alimentada puede apagarse con el más ligero viento o por el relente denso de la noche.

La Noche…

La Hora de las Tinieblas, del pecado, de la tentación, les llega a todos:

Es la noche, para el alma.

Pero, si ésta está henchida de Fe la llama no podrá ser apagada por el viento del mundo o por la calina de las sensualidades.

En fin, vigilancia, vigilancia, vigilancia.

Aquel que imprudente, se confía diciendo: “Dios llegará antes de que me quede sin luz”. 

O quien se induce a sí mismo a dormir antes que a velar…

¡Además duerme sin aquello que necesitaría para estar listo inmediatamente a la primera llamada!

O aquel que espera al último momento para procurarse el aceite de la Fe o la mecha fuerte de la buena voluntad…

Incurren en el peligro de quedarse fuera cuando llegue el Esposo.

Velad por tanto con prudencia, constancia, pureza, confianza;

para estar siempre preparados cuando llame Dios, porque en realidad no sabéis cuándo vendrá Él.

Queridos discípulos míos, no quiero induciros a temblar ante Dios; antes bien, quiero promover en vosotros la Fe en su bondad.

Tanto los que os quedáis como los que os marcháis, pensad que si hacéis lo que hicieron las vírgenes sensatas, seréi llamados no solamente a formar el cortejo del Esposo,

sino que – como en el caso de la joven Ester, que fue nombrada reina en sustitución de Vastí – seréis escogidos y elegidos como esposas,

pues el Esposo “habrá encontrado en vosotros toda gracia y la mayor complacencia”.

A los que os marcháis os bendigo; llevad en vosotros estas palabras mías, transmitídselas a vuestros compañeros.

La paz del Señor esté siempre con vosotros.

Jesús se acerca a los campesinos para reiterarles su saludo.

Juan de Endor le susurra:

–     Maestro, ya está aquí Judas…

–     No importa.

Acompáñalos al carro y haz lo que te he indicado.

La asamblea se disuelve lentamente.

Jesús despide y bendice una vez más a los campesinos y regresa hacia la casa…

Muchos hablan con Lázaro…

El cual ha visto al Maestro que se encamina hacia donde él está,

y le dice:

–     Maestro, los corazones de Betania quieren oír todavía tu palabra;

háblanos antes de marcharte.  

Jesús responde: 

–     Declina el día, pero el ambiente está tranquilo y sereno…

Si queréis reuniros en los prados recientemente segados, os hablaré antes de marcharme de esta ciudad amiga.

O si no, mañana al alba.

Sí, ha llegado la hora de despedirnos. 

Todos exclaman:

–    ¡Oh, Ya!

–     ¡Luego!

–    ¡Esta noche! 

–     Como queráis.

Ahora retiraos.

A la mitad de la primera vigilia os hablaré…

177 PARÁBOLA DE LOS TEMPLOS


rza la177 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

La fe y el alma, explicadas a los paganos con la parábola de los templos

En la paz del sábado, Jesús está descansando junto a un campo de lino todo florecido, propiedad de Lázaro.

Parece que estuviera sumergido en el alto lino. Sentado en un caballón, se absorbe en sus pensamientos.

Con Él no hay sino alguna silenciosa mariposa o alguna rumorosa lagartija, que lo mira con sus ojitos de azabache, levantando su cabecita triangular de garganta clara y palpitante.

Nada más.

En la tarde caliente, calla hasta el más mínimo soplo de viento por entre los altos tallos.

De lejos en el jardín de Lázaro, llega la canción de una mujer y con ella los alegres gritos de Margziam, que está jugando con alguien.

Casi no hay viento  y se escuchan una, dos, tres voces gritando…

llamándolo:

–     ¡Maestro! 

 –    ¡Jesús!

Jesús sale bruscamente de su ensimismamiento, se sacude y se levanta.

Aunque el lino está ya crecido y es muy alto. 

Jesús es más alto y parte de su figura emerge, en el mar verde y azul del lino.

 Simón Zelote grita:  

–    ¡Ahí está, Juan! 

Y Juan, a su vez:

–     ¡Madre, el Maestro está aquí, en el lino!

Mientras Jesús se acerca al sendero que conduce a la casa, llega María.  

Jesús pregunta: 

–     ¿Qué quieres, Mamá?

María responde: 

–     Hijo mío, han llegado unos gentiles, con algunas mujeres.

Dicen que han sabido por Juana que estabas aquí… Y que durante todos estos días te han esperado junto a la Torre Antonia…

–     ¡Ah, ya sé!

Muy bien. Voy al momento. ¿En dónde están?

–   En el jardín de la casa de Lázaro.

A él lo quieren los romanos. Les dijo que entrasen con sus carros, para no escandalizar a nadie.

–     Está bien, Madre.

Son soldados y damas romanas, lo sé.

–   ¿Y para qué te quieren?

–     Lo que muchos en Israel no quieren: Luz.

–     ¿Cómo creen en ti?

¿Qué te creen: Dios, quizás?

–     A su manera, sí.

Para ellos  más que para nosotros, es fácil aceptar la idea de la encarnación de un dios en carne mortal.

–     Entonces ya creen en tu fe…

–     Todavía no, Mamá.

Primero debo demoler la suya. Por el momento soy para ellos un hombre sabio, un filósofo, como ellos dicen.

De todas formas, tanto ese deseo de conocer doctrinas filosóficas,

como su tendencia a creer posible la encarnación de un dios, me ayudan mucho a conducirlos a la verdadera Fe.

Créeme que son más simples en su modo de pensar que muchos de Israel.

–     Pero, ¿Serán sinceros?

Se dice que Juan el Bautista…

–     No.

Si de ellos hubiera dependido. Juan estaría libre y seguro.

Dejan tranquilos a todos, con tal de que no sean rebeldes.

Es más, te diré que con ellos el hecho de ser profeta, usan la palabra “filósofo”

porque la altura propia de la sabiduría sobrenatural, es igualmente filosofía para ellos.

Es una garantía de que te respetarán. No estés preocupada, Mamá, que el mal no me vendrá por esa vía…

–     Pero los fariseos..

Si llegan a saberlo, ¿Que dirán de Lázaro?

Tú… eres Tú y debes manifestar la Palabra al mundo.

¡Pero Lázaro… ya de por sí lo ofenden mucho…!

–     Pero es intocable.

Saben que Roma lo protege.

–     Te dejo, Hijo mío.

Aquí está Maximino que te llevará adonde los gentiles.

Y María que había caminado al lado de Jesús durante todo este tiempo,

ahora se retira ligera. y se encamina hacia la casa de Simón Zelote.

Jesús por su parte, entra por una puertecita de hierro abierta en el muro que rodea el jardín,

en una parte alejada, en que ya no es jardín sino un enorme huerto,

cerca del lugar que en un futuro no muy lejano, será enterrado Lázaro.

Ahora está allí Lázaro sólo y nadie más. 

Y dice: 

–     Maestro, he tomado la iniciativa de acogerlos en mi casa…

–     Has hecho bien.

¿Dónde están?

–     Allá, a la sombra de aquellos bojes y laureles.

Como puedes observar, están a no menos de quinientos pasos de la casa.

–     Bien, bien, bueno…

¡La Luz descienda sobre todos vosotros!

El tribuno Publio Quintilisno está vestido de paisano, 

y saluda:

–     ¡Salve, Maestro! 

Las damas se ponen en pie para saludar a Jesús (son Plautina. Valeria y Lidia. Y otra, anciana.

Están todas vestidas con mucha sencillez y nada de sus acostumbrados lujos. 

Plautina dice: 

–     Hemos venido porque queríamos oírte hablar.  

Publio agrega:

–    No has venido nunca.

Estaba de guardia cuando llegaste, pero no te he visto nunca.  

Jesús inquiere:  

–     Yo tampoco he visto nunca en la Puerta de los Peces a un soldado amigo mío.

Se llama Alejandro…

–     ¿Alejandro?

No sé exactamente si es él, pero sé que hace un tiempo tuvimos que quitar, para calmar a los judíos, a un soldado acusado de… haber hablado de Tí

Ahora está en Antioquía.

Quizás vuelva. ¡Caray, qué molestos son esos… los que quieren mandar incluso ahora, que están sometidos!

Y no hay más remedio que moverse con maña para no provocar cosas graves…

Nos hacen la vida difícil, créelo…

Sin embargo, Tú eres bueno y sabio. ¿Nos hablas?

Quizás pronto tenga que irme de Palestina, quisiera llevarme conmigo algo tuyo que recordar.  

Jesús, sonriendo dice: 

–     Os hablaré, sí.

No decepciono nunca a nadie. ¿Qué es lo que queréis saber?

Y Publio Quintiliano asiste a su primera lección que lo convertirá en el cristiano…

Que formará una familia cristiana y que dará testimonio con su sangre; ante la ferocidad de Nerón…

El tribuno imperial mira a las damas con ademán interrogativo…  

Valeria dice: 

–     Lo que Tú quieras, Maestro.

Plautina se pone de nuevo en pie y dice:

–     He pensado mucho…

Debería conocer muchas cosas… todo, para poder juzgar.

No obstante, si se puede preguntar, yo querría saber cómo se construye una fe, la tuya por ejemplo.

Y sobre un terreno que dices que está privado de verdadera fe.

Dices que nuestras creencias son vanas. Si es así nos quedamos vacíos. ¿Cómo se puede… tener?

–     Tomaré como ejemplo una cosa que vosotros tenéis: los templos.

Vuestros edificios sagrados, verdaderamente bonitos, cuya única imperfección es el hecho de estar dedicados a la Nada

y os pueden enseñar cómo se puede alcanzar una fe y dónde colocarla.

Observad: ¿Dónde los construís?, ¿Qué lugar se prefiere para construirlos?, ¿Cómo los construís?

El lugar, generalmente, es espacioso, abierto, elevado; para este fin incluso se derriba lo que estorba o aprisiona.

Y si no es un lugar elevado, se construye sobre un estereóbato más elevado del común de tres gradas,

que se usa para los templos que ya de por sí se alzan en un elevación natural.

Están rodeados de muros sagrados, por lo general, y formados por columnatas y pórticos.

Dentro están los árboles consagrados a los dioses, hay fuentes y altares, estatuas y estelas.

Generalmente les precede el propileo, pasado el cual se yergue el altar en que se elevan las preces al numen;

frente a éste, está el lugar del sacrificio, porque el sacrificio precede a la oración.

Muchas veces, especialmente en los templos más grandiosos,

el peristilo los rodea con una guirnalda de preciosos mármoles.

En su interior está el vestíbulo anterior, externo o interno respecto al peristilo, la celda del numen, el vestíbulo posterior…

Mármoles, estatuas, frontones, acroteras, tímpanos, perfectamente acicalados, de gran valor, perfectamente decorados,

hacen del templo un edificio nobilísimo para todos, incluso para el ojo más inculto. ¿No es así?

Plautina confirma con tono de alabanza: 

–     Así es, Maestro.

Los has visto y estudiado muy bien.

Quintiliano exclama: 

–     ¡Pero si nos consta que no ha salido nunca de Palestina!

–     Nunca he salido para ir a Roma o a Atenas.

Pero no ignoro la arquitectura de Grecia ni la de Roma. En el genio del hombre que decoró el Partenón Yo estaba presente…

Porque Yo estoy dondequiera que haya vida y manifestación de vida.

Dondequiera que un sabio piense, un escultor esculpa, un poeta componga,

una madre cante curvada hacia una cuna, un hombre trabaje los surcos, un médico luche contra las enfermedades…

Un ser vivo respire, un animal viva, un árbol vegete, allí estoy Yo, junto a Aquel de quien procedo.

En el estruendo del terremoto o el fragor de los rayos, en la luz de las estrellas o en el curso de las mareas, en el vuelo del águila y en el zumbido del mosquito,

Yo estoy presente con el Creador altísimo.

Quintiliano pregunta:

–     ¿Entonces… Tú… Tú sabes todo?

¿Conoces tanto el pensamiento como las obras humanas?

–     Yo sé.

Los romanos se miran estupefactos.

Se produce un largo silencio.

Luego, tímidamente,

Valeria solicita:

–     Expón tu pensamiento Maestro, para que sepamos qué debemos hacer.

–     Sí.

La Fe se construye como se construyen esos templos de que os sentís tan orgullosos: 

Se hace espacio al templo, se libera la zona de alrededor, se eleva el templo.  

Plautina pregunta: 

–     Pero, ¿Y el templo para colocar la fe, esta deidad verdadera, dónde está?

–     Plautina, la Fe no es deidad; es una virtud.

En la Fe verdadera no hay deidades; sólo hay un único y verdadero Dios.

–     ¿Entonces… Él está allá arriba, solo, en su Olimpo?

¿Y qué hace si está solo?

–     Se basta a Sí Mismo, aunque se ocupa de todas las cosas de la Creación.

He dicho que hasta en el zumbido del mosquito Dios está presente. No se aburre, no lo pongas en duda.

No es un pobre hombre, dueño de un inmenso imperio en que se siente odiado y vive temblando.

Él es el Amor y vive amando. Su Vida es Amor continuo. Se basta a Sí Mismo porque es infinito y potentísimo; es la Perfección.

Y tantas son las cosas creadas, las cuales viven porque Él continuamente lo quiere, que no tiene tiempo de aburrirse.

El aburrimiento es fruto del ocio y del vicio.

En el Cielo del verdadero Dios, no hay ocio ni vicio.

Pronto tendrá, además de los ángeles que ahora le sirven, un pueblo de justos que en Él exultarán.

Y este pueblo irá creciendo cada vez más por los que en el futuro creerán en el verdadero Dios.  

Lidia pregunta: 

–     ¿Los ángeles son los genios? 

–     No.

Son seres espirituales, como lo es Dios, que los ha creado.

–     ¿Y los genios qué son entonces?

–     Como vosotros los imagináis son una falsedad.

Como los imagináis vosotros no existen.

Lo que sucede es que, por esa instintiva necesidad del hombre de buscar la verdad,

también vosotros habéis sentido que el hombre no es sólo carne y que una realidad inmortal está unida a su cuerpo perecedero.

El hombre busca la verdad aguijoneado por el alma, que vive y está presente también en los paganos,

aunque atribulada porque en ellos su deseo está ahogado,

porque se siente hambrienta en su nostalgia del Dios verdadero, que sólo ella recuerda,

en ese cuerpo en que vive, gobernado por una mente pagana.

Y también las ciudades y las naciones posean una realidad inmortal.

Por eso creéis, sentís la necesidad de creer, en los “genios”;

y os dais el genio individual, el de la familia, el de la ciudad, el de las naciones.

Así, tenéis el “genio de Roma”, el “genio del emperador”… y los adoráis como divinidades menores.

Entrad en la verdadera Fe: conoceréis a vuestro ángel, seréis amigos de él y lo veneraréis,

aunque sin adorarlo, porque sólo a Dios se le adora.

Publio Quintiliano pregunta: 

–     Has dicho:

“Aguijón del alma, viva y presente también en los paganos, atribulada en ellos porque su deseo está frustrado”.

Pero, ¿De quién procede el alma?

–  De Dios.

Él es el Creador.

–     ¿Pero no nacemos de mujer, por unión con el hombre?

Nuestros dioses también han sido engendrados de la misma manera.

–     Vuestros dioses no son reales:

Son los fantasmas de vuestro pensamiento, que tiene necesidad de creer.

En efecto, esta necesidad es más imperiosa que la de respirar.

Aun quien dice que no cree, CREE, en algo cree; el simple hecho de decir “no creo en Dios” presupone otra fe,

puede ser fe en sí mismo, en su propia, soberbia mente.

Creer, se cree siempre.

Es como el pensamiento.

Si decís “no quiero pensar” o “no creo en Dios”, con el simple hecho de decir estas dos frases,

manifestáis vuestro pensamiento de no querer pensar, o de no querer creer en Aquel que sabéis que existe.

Y acerca del hombre, para ser exactos en la expresión del concepto, debéis decir:

“El hombre es engendrado, como todos los animales, por unión de macho y hembra, de varón y mujer.

Pero el alma o sea, lo que diferencia al animal-hombre del animal-bruto, viene de Dios,

que la crea cada vez que un hombre es concebido en un seno.

Y la inserta en esa carne que si no, sería solamente animal”.

Quintiliano observa con tono irónico; 

–     ¿Y nosotros, que somos paganos, la tenemos? Según lo que dicen tus connacionales no lo parece…

En el momento de la unión del óvulo con el espermatozoide, el Alma y el Espíritu Santo, forman una fusion completa… Y comienza el MILAGRO de la Vida…

–     Todo nacido de mujer la tiene. 

Plautina pregunta: 

–     Pero Tú dices que el pecado la mata.

¿Cómo es que entonces en nosotros, pecadores, está viva?

–     Vosotros no pecáis en la fe, pues creéis que estáis en la Verdad.

Cuando conozcáis la Verdad, si persistís en el error, cometeréis pecado.

De la misma forma, muchas cosas que para los israelitas son pecado, para vosotros no lo son,

porque ninguna ley divina os lo prohíbe.

Existe pecado cuando uno, a sabiendas, se rebela contra el mandato de Dios y dice:

“Sé que lo que hago está mal, pero lo quiero hacer de todas formas”.

Dios es justo. No puede castigar a quien hace el mal creyendo que está haciendo el bien.

El Día del Juicio ante el Tribunal de Cristo, seremos recompensados. O nuestras obras serán quemadas como la paja. Tal vez recibamos alguna recompensa, QUIZÁS NINGUNA.

Castiga a quien habiendo tenido cómo conocer el Bien y el Mal, elige este último y en él persiste.

–     ¿Entonces el alma está en nosotros, viva y presente?

–     Sí.

–     ¿Atribulada?

¿Pero estás seguro de que se acuerda de Dios? No nos acordamos del seno que nos crió, no podríamos describirlo internamente.

El alma, si no he entendido mal, es engendrada espiritualmente por Dios.

¿Podrá acordarse de esto último, si el cuerpo no recuerda su larga permanencia en el seno materno?

–     El alma no es animal, Plautina; el embrión, sí.

El alma es, a semejanza de Dios, eterna y espiritual;

eterna desde el momento en que es creada; sin embargo, Dios es el perfectísimo Eterno y por tanto, no tiene principio en el tiempo, como tampoco tendrá fin.

El alma, lúcida, inteligente, espiritual, obra de Dios, recuerda

Y SUFRE, sufre porque desea a Dios, al verdadero Dios de que procede…

Y tiene hambre de Dios: por eso aguijonea al cuerpo, torpe en lo que se refiere a tratar de acercarse a Dios.

–     Entonces, ¿Tenemos un alma exactamente igual que la de los israelitas que llamáis “justos”?.

–     No, Plautina.

Cambia según a lo que te refieras.

Si te refieres al origen y naturaleza, es exactamente igual que la de nuestros santos.

Si te refieres a la formación, entonces te digo que es distinta.

Si te refieres a la perfección que alcanza antes de la muerte, entonces la diversidad puede ser absoluta.

No obstante, esto no sucede sólo con vosotros, paganos: un hijo de este pueblo puede también ser absolutamente distinto de un santo en la vida futura.

El alma sufre tres fases:

La primera es de creación; la segunda, de nueva creación; la tercera, de perfección.

La primera es común a todos los hombres.

La segunda es propia de los justos que con su voluntad llevan a su alma hacia un renacimiento más lleno, uniendo sus buenas acciones a la bondad de la obra de Dios 

edifican, por tanto, un alma que ya es espiritualmente más perfecta que la primera: son así, eslabón entre la primera y la tercera.

Ésta, la tercera, es propia de los beatos o santos si lo preferís,

los cuales han superado en miles de grados a su alma inicial, adecuada sólo al hombre.

Y han hecho de ella una cosa que puede descansar en Dios.

–     ¿Y cuál es el modo de dar espacio, libertad y elevación al alma

–     Derribando las cosas inútiles que tenéis en vuestro yo:  liberándolo de todas las ideas erradas;.

Construyendo, con los fragmentos resultantes de la demolición, la elevación para el templo soberano.

Se ha de conducir al alma cada vez más arriba subiendo los tres peldaños.

¡Oh, a vosotros, romanos, os gustan los símbolos! Ved los tres peldaños a la luz del símbolo. Os pueden decir sus nombres:

Penitencia, Paciencia, Constancia.

O: Humildad, Pureza, Justicia.

O: Sabiduría, Generosidad, Misericordia.

Virtudes teologales : FE; ESPERANZA y CARIDAD

O en fin, el trinomio espléndido: Fe, Esperanza, Caridad.

Fijaos qué simbolizan los muros que, ornamentados y al mismo tiempo resistentes, rodean el área del templo.

Es necesario saber circundar al alma, reina del cuerpo, templo del Espíritu eterno, con una barrera que la defienda, sin quitarle la luz.

Y no agobiarla con la visión de cosas inmundas.

Sea muralla segura y cincelada con el deseo del amor para, quitando las esquirlas de lo que es inferior, la carne y la sangre,

formar lo superior, el espíritu.

Cincelar con la voluntad: eliminar aristas, desportilladuras, manchas, vetas de debilidad, del mármol de nuestro yo,  para que sea perfecto en torno al alma.

A1 mismo tiempo, hacer de la muralla que habrá de proteger al templo, misericordioso refugio para los desdichados que no conocen lo que es Caridad.

¿Y los pórticos?: la expansión del amor, la piedad, el deseo de que otros vayan a Dios; son semejantes a amorosos brazos que se extienden para amparar la cuna de un huérfano.

En el interior del recinto están, como ofrenda al Creador, los más bellos y olorosos árboles.

Sembrad en el terreno que antes estaba desnudo.

Cultivad luego estos árboles, que son las virtudes de todo tipo, segundo círculo protector, vivo y florido, en torno al sagrario.

Y entre los árboles, entre las virtudes, las fuentes que son también amor, purificación, antes de acercarse al propileo,

junto al cual, antes de subir al altar, se debe cumplir el sacrificio de la carnalidad, vaciarse de toda lujuria.

Luego, continuar más adentro, hasta el altar, para depositar la ofrenda…

Y seguir, atravesando el vestíbulo, hasta la celda de Dios. ¿Qué será esta morada?:

Copiosidad de riquezas espirituales, porque nunca es demasiado como marco para Dios.

¿Habéis comprendido esto? Me habéis pedido que os explique cómo se construye la Fe.

Os he dicho: “Según el método con que se elevan los templos”.

Como podéis observar, es así. ¿Alguna otra cosa más?

–     No, Maestro.

Creo que Flavia ha escrito lo que has dicho

Claudia lo quiere saber. ¿Has escrito?

Mientras pasa las tablas enceradas, la mujer dice: 

–     Fielmente. 

Plautina dice:

–     Las tendremos para poderlo leer otras veces.

–     Es cera.

Se borra. Escribidlo en vuestros corazones y no se borrará.

–     Maestro, están ocupados por una serie de templos inútiles, contra los cuales, sí lanzamos tu Palabra para demolerlos..

Plautina lanza un ptofundo suspiro,

y agrega:

–     Pero es un trabajo largo…

Acuérdate de nosotros en tu Cielo…

–     Marchaos con la seguridad de que lo haré.

La historia del Tribuno Imperial Publio Quintilianos está relatada en el libro Enfrentando a Nerón

Os dejo. Sabed que vuestra visita me ha sido grata. Adiós,

Publio Quintiliano. Acuérdate de Jesús de Nazaret.

Las damas se despiden y son las primeras en marcharse;

luego pensativo, se marcha Quintiliano.

Jesús los mira mientras se van en compañía de Maximino, que los acompaña hasta sus carros.  

Y sonrie con un amor infinito…

Pues está lanzando su mirada a través del tiempo y …

Lázaro pregunta: 

–    ¿Por qué sonríes, Maestro? 

–    Estoy viendo a los futuros vencedores de mi Iglesia Niña…

¡Me siento muy feliz!

Y vuelve a abstraerse en algo que lo hace mover la cabeza…

Lázaro vuelve a preguntar:

–    ¿Qué piensas, Maestro? 

–     Que hay muchos infelices en el mundo.

Lázaro ve alejarse a los romanos y piensa en las palabras de Jesús…

Luego dice:

–     Y yo soy uno de ellos.

–     ¿Por qué, amigo mío?

–     Porque todos vienen a Tí, pero María no.

Será que su miseria es mayor, ¿No?

Jesús lo mira y sonríe.

–     ¡Sonríes otra vez!

¿No te duele que María sea inconvertible y que yo sufra!

Marta no ha dejado de llorar desde la tarde del lunes. ¿Quién era aquella mujer?

¿Sabes que durante todo el día tuvimos la esperanza de que fuera ella?

–     Sonrío porque eres un niño impaciente…

Y porque pienso que malgastáis energías y lágrimas; si hubiera sido ella, habría ido inmediatamente a decíroslo

–     ¿Entonces?…

No era ella!».

–     ¡Lázaro! 

–    Tienes razón.

¡Paciencia!, ¡Más paciencia!… Mira, Maestro, las joyas que me diste para venderlas: aquí está el dinero que me han dado por ellas, para los pobres.

Eran muy bonitas. de mujer–     ¡Eran de “esa” mujer.

–     Lo había imaginado.

¡Ah, si hubieran sido de María…! ¡Pero ella… pero ella!… ¡Mi Señor, pierdo la esperanza!…

Jesús lo abraza y guarda silencio durante unos momentos.

Luego dice:

–     Te ruego que no hables a nadie de esas joyas.

Esa mujer debe desaparecer de admiraciones y apetitos, como una nube trasportada por el viento sin que quede rastro de ella en el cielo.

–     Puedes estar tranquilo, Maestro…

A cambio tráeme a María, a nuestra pobre María…

–     La paz descienda sobre ti, Lázaro.

Haré lo que he prometido.  

172 LA PRIMERA ERMITAÑA


172 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Jesús vuelve solo, a casa de Simón Zelote.

La tarde cae, apacible y serena después de tanto sol.

Jesús se asoma a la puerta de la cocina, saluda…

Y sube a meditar a la habitación de arriba, que ya está preparada para la cena.

El Señor no parece muy contento.

Suspira bastante y pasea de un lado para otro por la sala, lanzando de vez en cuando una mirada hacia las tierras de los alrededores,

visibles desde las muchas puertas de esta amplia habitación, que es un cubo construido encima del piso bajo.

Sale también a pasear por la terraza, dando la vuelta a toda la casa.

Y se queda inmóvil, en el lado posterior, mirando a Juan de Endor,

el cual, amablemente, está sacando agua de un pozo para ofrecérsela a Salomé, que está muy atareada.

Mira, menea la cabeza y suspira.

La potencia de su mirada despierta la atención de Juan, que se vuelve a mirar,

y pregunta:

–     Maestro, ¿Me quieres para algo?

–     No, sólo te miraba. 

Salomé dice:

–     Juan es bueno.

Me ayuda. Dios le recompensará también esa ayuda.

Jesús, después de estas palabras, entra de nuevo en la habitación y se sienta.

Está tan absorto, que no advierte el rumor de muchas voces y numerosos pasos en el pasillo de entrada.

Y luego una pisada ligera que sube la escalerita exterior y se acerca a la sala.

Sólo cuando María lo llama, levanta la cabeza.

–     Hijo, ha llegado a Jerusalén Susana. 

Y ha venido inmediatamente acompañando a Áglae.

¿Quieres escucharla ahora que estamos solos?

Jesús dice:

–     Sí, Madre.

Enseguida. Y que no suba nadie hasta que haya terminado todo; lo cual espero que sea antes del regreso de los demás.

Te ruego que vigiles para que no haya curiosidades indiscretas… en ninguno…

Y especialmente por lo que se refiere a Judas de Simón.

–     Vigilaré con esmero…

María sale.

Y vuelve poco después trayendo de la mano a Áglae, que ya no está arrebozada en su grueso manto gris y en su velo  que le cubría el rostro.

Ya no lleva las sandalias altas, con su complicado sistema de hebillas y correas.

Ahora está transformada; parece en todo una hebrea, con sus sandalias bajas y lisas, simplísimas como las de María.

Con su túnica azul oscura y el manto encima formando elegantes pliegues.

Con un velo blanco colocado como lo usan las mujeres hebreas de clase llana:

sencillamente sobre la cabeza y con uno de los extremos echado hacia atrás, de forma que cubre el rostro pero no del todo.

Este atavïo, como lo usan una infinidad de mujeres y el hecho de estar en un grupo de galileos, la han protegido a Áglae de ser reconocida.

Entra con la cabeza baja. A cada paso que da se ruboriza más. Si María no tirase delicadamente de ella hacia Jesús, lo más seguro es que se habría arrodillado en el umbral de la puerta. 

Cuando llegan hasta donde está Jesús,

María la presenta: 

–     Mira Hijo…

Aquí está la mujer que desde hace tanto tiempo te está buscando. Escúchala…

Y se retira, corriendo las cortinas para cubrir los arcos de las puertas, que están abiertas de par en par.

Y cierra la puerta más cercana a la escalera.

Áglae deja a un lado el fardo que llevaba cargado a la espalda, se arrodilla a los pies de Jesús…

Y rompe a llorar impetuosamente.

Se curva hasta el suelo y sigue llorando con la cabeza apoyada sobre los brazos cruzados.  

Jesús le dice:

–     No llores de ese modo.

Ya no es momento de llanto. Sí debías haberlo hecho cuando estabas enemistada con Dios; no ahora, que lo amas y te ama.

Pero Áglae sigue llorando…

–     ¿No crees que es así?

La voz se abre paso entre los sollozos:

–     Lo amo, es verdad.

Como sé hacerlo, como puedo…

Pero, a pesar de que yo sepa y crea que Dios es Bondad, no puedo atreverme a esperar recibir su amor. He pecado demasiado…

Un día quizás lo tendré, pero todavía me queda mucho que llorar… Por ahora estoy sola en mi amor. Estoy sola…

No es la desesperada soledad de estos años. Es una soledad llena de deseo de Dios y,por tanto, ya no es soledad desesperada…

Pero es tan triste, tan triste…

–     Áglae, ¡Qué mal conoces todavía al Señor!

Este deseo que tienes de Él te es prueba de que Dios responde a tu amor, es amigo tuyo, te llama, te invita, le interesas.

Dios es incapaz de permanecer inerte ante el deseo de una criatura, porque ese deseo lo ha encendido Él – Creador y Señor de toda criatura, en ese corazón.

Y lo ha encendido Él porque ha amado con privilegiado amor a esa alma que ahora lo anhela.

El deseo de Dios siempre precede al deseo de la criatura, porque Él es el Perfectísimo y por tanto, su Amor es mucho más diligente e intenso que el de la criatura.

–     Pero, ¿Cómo puede amar Dios mi fango?

–     No trates de entender con tu inteligencia.

Es una inmensidad de Misericordia, incomprensible para la mente humana.

Pero lo que no puede ser comprendido por la inteligencia del hombre, lo comprende la inteligencia del amor, el amor del espíritu.

Éste comprende y entra seguramente en el misterio de Dios y en el de las relaciones del alma con Dios. Entra, Yo te lo digo.

Entra, porque Dios lo quiere.

–     ¡Oh, Salvador mío!

Pero entonces… ¿Estoy realmente perdonada? ¿Me ama verdaderamente Dios? ¿Debo creerlo?

–     ¿Te he mentido alguna vez?

–     ¡Oh, no, Señor!

Todo lo que me dijiste en Hebrón se ha cumplido.

Me has salvado, como dice tu Nombre.

Yo era una pobre alma perdida y Tú me has buscado.

Llevaba mi propia alma muerta y Tú me la has devuelto a la vida.

Me dijiste que si te buscaba te encontraría. Y fue verdad.

Me dijiste que estás dondequiera que el hombre tenga necesidad de un médico y de medicinas.

Y es verdad.

Todo le que le dijiste a la pobre Áglae, desde las palabras de aquella mañana de Junio hasta las otras de Agua Especiosa…

–     Debes creer entonces, también en éstas.

–     ¡Sí! ¡Creo!

¡Creo! ¡Pero, dime: “Yo te perdono”!

–     Yo te perdono en nombre de Dios y de Jesús.

–     Gracias…

Y.. ¿Ahora qué tengo que hacer?

Dime, Salvador mío, ¿Qué tengo que hacer para obtener la Vida eterna?

Los hombres se corrompen sólo con mirarme…

No puedo vivir temblando continuamente por el miedo a ser descubierta y asediada…

Durante el viaje que he hecho para venir aquí, me he sentido temblar a cada mirada de hombre…

No quiero ni pecar ni hacer pecar.

Indícame el camino que debo seguir; el que sea, que lo seguiré.

Como puedes ver, soy fuerte incluso en la penuria…

Si por excesiva penuria encontrase la muerte, no por ello tendría miedo:

La llamaré “amiga mía” porque me alejará de los peligros de este mundo y para siempre.

Habla, Salvador mío.

–     Ve a un lugar desierto.

–     ¿A dónde, Señor?

–     A donde quieras.

A donde te conduzca tu espíritu.

–     ¿Será capaz de tanto mi espíritu apenas formado?

–     Sí, porque Dios te guía.

–     ¿Y quién me va a hablar en lo sucesivo de Dios?

–     Por ahora, tu alma resucitada.

–     ¿Te volveré a ver?

–     No en este mundo.

Pero dentro de poco te redimiré del todo y entonces visitaré tu espíritu, para prepararte a la ascensión hacia Dios.

–     ¿Cómo se producirá mi completa redención si no te voy a volver a ver?

¿Cómo me la vas a dar?

–     Muriendo por todos los pecadores».

–     ¡Oh,… morir!…

¡No, Tú no!

–     Para daros la Vida debo darme la muerte.

Por esto he venido en cuerpo humano. No llores…

Vendrás conmigo pronto después de nuestro sacrificio.

–     ¡Mi Señor!

¿Voy a morir yo también por ti?

–     Sí; pero de otra forma…

Hora a hora morirá tu carne por deseo de tu voluntad. Hace ya casi un año que está muriendo.

Cuando haya muerto del todo, te llamaré.

–     ¿Tendré la fuerza suficiente para destruir mi carne culpable?

–     En la soledad donde estarás…

Y donde Satanás, en la medida en que tú vayas siendo cada vez más del Cielo, te atacará también cada vez más, rencoroso y violento. 

 Encontrarás a un apóstol mío, primero pecador, luego redimido.

–     Entonces no es aquel hombre bendito que me hablaba de Tí, ¿No?

Demasiado honesto es como para haber sido pecador.

–     No es él, es otro.

Irá a ti en su momento. Entonces te hablará de lo que ahora no puedes conocer. Ve en paz.

Y que la bendición de Dios te acompañe.

Áglae ha estado de rodillas durante todo el tiempo, se curva para besar los pies del Señor.

No se atreve a más.

Luego coge su fardo y lo vuelca:

Caen al suelo unos vestidos sencillos, un saquito pequeño que suena al chocar contra el suelo y un frasco de un delicado alabastro rosa.

Áglae vuelve a meter los vestidos en el fardo, recoge del suelo el saquito,

y dice:

–     Esto es para tus pobres.

Es el resto de mis joyas. Sólo me he reservado algunas monedas como viático…

Aunque no me lo hubieras dicho, ya tenía pensado irme lejos.

Y esto es para ti. No es tan suave como el perfume de tu santidad, pero es lo mejor que puede dar la tierra.

Aunque me servía para hacer lo peor… Que Dios me conceda perfumar al menos como esto en tu presencia en el Cielo…

Y quitando el tapón precioso del frasco, esparce su contenido por el suelo.

La preciosa esencia impregna las baldosas, subiendo a oleadas un penetrante olor a rosas.

Áglae retira el frasco vacío.

–     Como recuerdo de este momento…

Luego se inclina una vez más a besar los pies de Jesús.

Se levanta y se retira caminando hacia atrás.

Sale y cierra la puerta…

Se oye su paso alejándose en dirección a la escalera.

Y su voz, que intercambia unas pocas palabras con María.

Luego el ruido de las sandalias contra los escalones… y nada más.

De Áglae sólo queda a los pies de Jesús, el saquito.

Y por toda la sala, el intensísimo aroma que esparció el amor de su ovejita arrepentida.

Jesús se pone de pie…

Recoge el saquito y se lo lleva al pecho.

Va Hacia uno de los arcos que da hacia el camino…

Y sonríe al ver a la mujer sola, alejándose con su manto hebreo, en dirección a Belén.

Hace un gesto de bendición…

Luego va a la terraza y desde allí llama a su Madre.

María sube ágilmente la escalera.

Y dice: 

–    La has hecho feliz, Hijo mío.

Se ha marchado con fortaleza y paz.

–     Sí, Madre.

Mándame el primero a Andrés, cuando regrese.

Pasa un tiempo y se oyen las voces de los apóstoles, que vuelven conversando entre sí…

Andrés va donde Jesús:

–     ¿Maestro, me has llamado?

–     Sí. Ven.

Ninguno lo va a saber, pero a ti es de justicia decírtelo Andrés.

Gracias en nombre de Dios y de un alma.

–     ¿Gracias?…

¿Por qué?

–     ¿Hueles este perfume?

Es el recuerdo de la Velada. Ha venido. Está salvada.

Andrés se pone colorado como una fresa, se derrumba de rodillas y no encuentra ni una palabra…

Por fin dice:

–     Ahora estoy contento. 

¡Bendito sea el Señor!

–     Sí. Levántate.

No les digas a los demás que ha estado aquí.

–     Guardaré silencio, Señor.

–     Ahora puedes marcharte.

Escucha… ¿Está todavía Judas de Simón?

La boca habla de lo que está lleno el corazón y en la posesión demoníaca perfecta, Satanás SIEMPRE se manifiesta…

–     Sí, ha querido acompañarnos…

Diciendo… muchas mentiras. ¿Por qué actúa así, Señor?

–     Porque es un muchacho consentido.

Dime la verdad: ¿Habéis reñido?

–     No.

Mi hermano está demasiado contento con su hijo como para tener ganas de discutir.

Los demás… ya sabes… son más prudentes.

Pero eso sí, en nuestro interior estamos todos molestos. De todas formas, después de la cena se vuelve a marchar…

Otros amigos… dice. ¡Oh y también como desprecia a las meretrices!…

La posesión demoníaca perfecta NO PUEDE OCULTAR su esencia: la presunción, la mentira y la soberbia…

–     Tranquilo.

Andrés, creo que tú también te debes sentir feliz esta tarde…

–     Sí, Maestro.

Yo también tengo mi invisible pero tierna paternidad. Hasta luego…

Andrés se va…

Pasa todavía otro rato más y suben en grupo los apóstoles con el niño y Juan de Endor.

Los siguen las mujeres con las viandas y las candelas.

Por último, Lázaro y Simón.

Nada más entrar en la sala exclaman:

–     ¡Ah,… entonces provenía de aquí!

Y olfatean el ambiente impregnado de perfume de rosas; saturado a pesar de que las puertas estén abiertas de par en par. 

Y varios preguntan:

 –     Pero, ¿Quién ha perfumado de este modo esta habitación?

–     ¿Marta, quizás?

Lázaro responde:

–     Mi hermana no se ha movido de casa hoy después de la comida. 

Pedro entra y bromea diciendo:

–     ¿Y quién ha sido entonces?

¿Algún sátrapa asirio? 

Jesús contesta con seriedad:

–     El amor de una redimida.  

Judas replica enfadado:

–     Podía haberse ahorrado esta inútil ostentosidad de redención…

Y haber dado el coste a los pobres.

Son muchos y saben que nosotros damos. Yo no tengo ya ni un céntimo.

Y tenemos que comprar el cordero, alquilar la sala para el Cenáculo y…  

Lázaro dice:

–     Pero si os he ofrecido yo todo…

–     No es justo.

Pierde su belleza el rito. La Ley dice: “Tomarás el cordero para ti y para tu casa”. No dice: “Aceptarás el cordero”.

Bartolomé se vuelve como movido por un resorte, abre la boca, pero… la cierra.

Pedro se pone carmesí por el esfuerzo de guardar silencio.

Pero Simón Zelote, que está en su casa, siente que puede hablar…

Y dice:

–     Eso son sutilezas rabínicas…

Te ruego que las olvides y que eso sí, guardes respeto a mi amigo Lázaro.  

Pedro no habla, pero ¡Sí!

explota:

–     ¡Sí señor, Simón!

Me parece además, que nos olvidamos demasiado de que el Maestro es el único que tiene derecho a enseñar…

Pedro dice ese “nos olvidamos” haciendo un esfuerzo heroico por no decir

“Judas se olvida”. 

Y Judas admite:

–     Es verdad…

Pero… es que estoy nervioso. Perdona, Maestro.

–     Sí.

Y también te respondo.: La gratitud es una gran virtud.

Yo le estoy agradecido a Lázaro. Como también esta mujer redimida me ha dado las gracias.

Derramo sobre Lázaro el perfume de mi bendición, incluso por aquellos de entre mis apóstoles, que no lo saben hacer.

Yo, que soy cabeza de todos vosotros.

Esta mujer ha derramado a mis pies el perfume de la alegría por su redención. Ha reconocido al Rey y a Él ha venido,

antes que otros muchos, sobre quienes el Rey ha derramado mucho más amor que no sobre ella. Dejadla actuar libremente y no la critiquéis.

No podrá estar presente en el momento que me aclamen, como tampoco en el momento de mi unción Ya lleva sobre sus espaldas su cruz.

Pedro, has preguntado que si había venido aquí un sátrapa asirio. Pues bien, en verdad te digo que ni siquiera el incienso de los Magos, tan puro y precioso como era…

Igualaba en suavidad y valor a éste.

La esencia está diluida en el llanto; por eso es tan penetrante:

La humildad sostiene al amor y lo hace perfecto.

Sentémonos a la mesa, amigos…

Con el ofrecimiento de la comida, la visión concluye.

POLVO ERES…


 Hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás…

Miércoles de Ceniza Cuaresma 2021

Febrero 17 2021

Habla Dios Padre

Hijitos Míos, vosotros fuisteis creados en una dignidad muy alta, muy grande, inmensa.

Yo, vuestro Padre y vuestro Dios, os creé después de haber creado todo lo que os rodea y puse a vuestros Primeros Padres como los reyes de la Creación.

En las Escrituras también se os dice que fuisteis creados ligeramente inferiores a los Ángeles;

de ésa dignidad angelical que Me rodea, que Me adora, que Me alaba, que Me agradece, que Me ama.

Vosotros creados ligeramente más pequeñitos que los ángeles.

Mis pequeños, daos cuenta de ésta dignidad tan alta, tan grande que tenéis cada uno de vosotros.

EL PECADO OS DENIGRÓ

Para eso mandé a Mi Hijo, para que os enseñara el camino para que regresarais a ésa dignidad, a ése regalo tan grande que hice para vosotros.

OS HICE GRANDES ANTE LA CREACIÓN ENTERA

Y muchos de vosotros. os habéis denigrado hasta quedar peor que animales.

 Ésa no es la dignidad que Yo quiero del hombre, no es la dignidad que Yo quiero de cada uno de vosotros,

YO OS QUIERO COMO HIJOS MÍOS

Y PRÍNCIPES CELESTIALES DEBÉIS SER

PORQUE YO SOY EL REY CELESTIAL

Debéis buscar con ahínco, con sacrificio, con amor, con trabajo, regresar a ésa dignidad de hijos Míos,

DE REYES DE LA CREACIÓN

NO debéis quedaros en donde estáis, Mis pequeños; debéis vencer el pecado y toda la maldad que os rodea.

Al daros por EJEMPLO a Mi Hijo para hacer Sus obras, al tratar de buscar Su perfección, es cuando alcanzáis la dignidad alta en la que debéis estar: Mis pequeños.

VOSOTROS SÓIS MIS PRÍNCIPES CELESTIALES,

OS HE DADO MI SEMEJANZA

Y POR ESO OS EXIJO LA SANTIDAD

PORQUE YO SOY EL SANTO DE LOS SANTOS

Cuando alguien abofeteó al padre Vianney, el respondió: “Amigo, la otra mejilla va a tener celos…”

Todos vuestros actos buenos, todas las obras buenas, aún vuestros pensamientos buenos, vuestra buena educación hacia los demás, el respeto hacia vuestros hermanos,

las delicadezas que tengáis hacia con ellos, ése amor que debéis tener hacia ellos, como si Me estuvierais amando a Mí.

Ésa ayuda que deis a los demás para crecer espiritualmente, todo lo bueno que hagáis por vuestros hermanos,

OS VA DIGNIFICANDO, os va regresando a ésas alturas a las que Yo quiero que estéis, Mis pequeños.

Vida grande en el Amor, vida grande en la perfección, vida grande en la Virtud, por eso os insisto tanto, Mis pequeños,

en que a través del Amor y de la Virtud podréis regresar a ésa dignidad en la que fueron creados vuestros Primeros Padres.

Sois reyes de la Creación y así debéis manteneros, ésa dignidad que os confiere Mi Amor os hace cuidadores de todo lo Creado, debéis respetar lo que Yo Creé para vosotros.

Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la Tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres y al polvo volverás…

Eso es lo que hace un rey, cuida de lo que se le ha confiado y para que vosotros vayáis creciendo hacia ésa alta dignidad debéis ir respetando toda Mi Creación y especialmente a vuestros hermanos.

No podríais llamaros JUSTOS, BUENOS Y SANTOS, que ésa es la dignidad a la que estáis llamados,

Si no  usáis de la virtud y del Amor, primeramente hacia vuestros hermanos y después a todo lo creado.

El rey ama a sus súbditos, ama a todos aquéllos que están a su alrededor, cuida de los bienes de ellos y de los propios.

Mi Hijo, que os enseñó todo esto:

Él, teniendo la Dignidad de Rey, de Dios;

Al ser maltratado, Él pudo haber tomado de Su Poder y destruir toda ésa maldad con la que le estaban atacando…

Y destruir a todos aquellos que lo estaban maltratando…

Y NO LO HIZO POR RESPETO, POR AMOR, POR VIVIR EN LA VIRRTUD. 

Ésa es la categoría de un Rey, tener respeto por los demás, esperando su conversión, esperando a que se den cuenta de su mal obrar…

34. Jesús decía: «Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen.» Se repartieron sus vestidos, echándolos a suertes.

ESPERANDO EL ARREPENTIMIENTO,

 Para que regresen nuevamente a la DIGNIDAD de hijos de Dios y HERMANOS de Cristo Jesús.

Mis pequeños, debéis ayudar a vuestros hermanos a CRECER,  

NO destruirlos, no hacerlos a un lado como si fueran basura, de la cual os podéis deshacer y aún quemar.

 ¡NO! MIS PEQUEÑOS

Al vivir como verdaderos hijos Míos, deberéis buscar la virtud, el respeto y el crecimiento de todos los que os rodean.

Sois un pueblo, sois Mi pueblo y os quiero a todos reunidos cerca de Mí.

ESTOY CON VOSOTROS Y CONMIGO TODO EL CIELO

ENTENDEDLO

Yo, como Padre Dios os acompaño, también Mi Hija, la Siempre Virgen María, QUE ÉSTOS SON SUS TIEMPOS os está acompañando.

Os envío Mi Santo Espíritu continuamente, pero no abrís vuestro corazón para recibirLo.

Mi Hijo Jesucristo, obedeciendo Mis Órdenes, os ha dado todo para una vida feliz, para una vida llena de Bendiciones,

AUNQUE LOS DOLORES SE PRESENTEN INEVITABLEMENTE,

ÉSTOS DEBEN SER TOMADOS COMO LO QUE SON:

BENDICIONES DE PARTE MÍA.

Soy vuestro Dios y todo será renovado en Mi Amor, porque no os quiero ver así, vencidos, agobiados por una carga y no buena, sino por una carga que Satanás os ha impuesto.

¿Acaso creéis, Mis pequeños, que Me da gusto veros así, abatidos, vencidos, sin afán de lucha, de crecimiento en vida espiritual ni de vida en Amor, por Mí y por vuestros hermanos?

Mi Creación, en un Principio, fue Bella, Perfecta, Santa, Gloriosa y ahora veo lo que queda de ésa Mi Creación

Por nuestro pecado de AVARICIA…

Y VOLTEO MI CARA PORQUE ¡CUÁNTA TRISTEZA ME DÁIS!  

Ciertamente, os ayudo y os trato de levantar para salvaros; pero vosotros ya no queréis ni voltear hacia Mí,

NO levantáis vuestra cara para buscarMe, para pedir ayuda de parte Mía y que Yo os socorra y os saque de esa vida que ahora lleváis, que os debería de avergonzar.

Y ESTÁIS ASÍ PORQUE ESCOGÍSTEIS OTROS DIOSES A QUIENES ADORAR…

Me disteis la espalda y veos ahora, ¿Acaso esos dioses que escogisteis os han llevado hacia el Bien?

VERGÜENZA OS DEBIERA DAR EL HABERME DADO LA ESPALDA

PORQUE AHORA ESTÁIS VENCIDOS POR AQUEL

A QUIEN PREFERISTEIS ADORAR.

Todavía tenéis vida, todavía os podéis ARREPENTIR, todavía podéis regresar a Mí.

¿Qué nombre tiene lo que ocupa mis pensamientos la mayor parte del tiempo? Es el nombre de mi ídolo…

Os envío Mi Santo Espíritu, para que reflexionéis, para que os lleve por caminos de Sabiduría, para que cambiéis de vida,

para que os deis cuenta que Mi Amor todo lo perdona, siempre y cuando os apartéis del mal que dejasteis entrar en vuestro corazón.

Llenaos de Mi Amor, obedeced Mis Leyes, amaos los unos a los otros, regresad al buen Libro, repasad la Sabiduría Santa que ahí se encuentra, que así, venceréis a aquél que os ha llevado al estado en el que estáis.

AHORA SÓIS ALMAS VENCIDAS POR EL MAL

PERO ESTÁIS VIVOS TODAVÍA

 Y si os acercáis a Mí, que Soy Fuente de Vida, os puedo levantar y podéis acabar con Aque os ha llevado a esta vida de fatalidad.

Soy un Dios de Amor, os perdono si, realmente, llegáis a Mí arrepentidos.

Os levanto para que volváis a ser Mis hijos, la Herencia es vuestra, pero NECESITÁIS LUCHAR POR ELLA para que podáis hacerla vuestra, nuevamente.

El cristiano debe tener identidad de realeza con corazón de siervo. Y EL CORAJE DE UN GUERRERO…

El Cielo es vuestro Hogar, todo puede cambiar para todos vosotros, pero deberéis regresar a Mí, sí, ciertamente, arrepentidos, con vuestra cara cabizbaja, arrepentidos de haberMe dado la espalda, haberMe traicionado, por haberMe, hasta blasfemado

PERO, SI VUESTRO ARREPENTIMIENTO ES DE CORAZÓN,

SERÉIS PERDONADOS Y SERÉIS TOMADOS NUEVAMENTE COMO HIJOS MÍOS,

CAMBIARÉ VUESTRAS VESTIDURAS Y OS PONDRÉ EL ANILLO AL DEDO

Y ASÍ VENCERÉIS A SATANÁS. 

Volveréis a ser hijos del Padre, llenos de Mi Amor, solo necesito vuestro arrepentimiento de corazón, hijos Míos.

¿Querréis, nuevamente, volver a Mí? Vosotros decidiréis vuestro destino, Conmigo, el Cielo, con satanás, la perdición eterna. 

 Varias veces os he dicho que la conversión se debe de dar por el amor y no por el temor, pero si por el temor regresan a Mí, es válido.

Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la Tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás

Mis Caminos de Conversión son muchos, como muchas facetas tiene Mi Amor.

Se podría decir que Yo Me acomodo a cada alma con tal de obtener vuestra respuesta afirmativa a Mi Gracia.

Debéis entender que hay almas que nacieron en hogares en donde se vivía una agradable espiritualidad, de donde muchos de vosotros provenís,

Pero hay muchos otros que provienen de hogares en donde casi nunca se Me nombró y también hay muchos otros en los cuales, hasta se Me atacó.

Precisamente por ello Yo, el Misericordioso Dios del Universo, no puedo dejar sin oportunidad de salvación a ningún alma.

Todos vosotros sois Mis hijos y todos habéis dejado un lugar vacío en Mi Hogar, que es también vuestro Hogar y sólo cada uno de vosotros puede llenar ese lugar.

Aún no conocéis Mi Amor Infinito, pero Me conocéis a través de Mi Hijo Jesucristo, quién os vino a dar Mi Amor y Mis Enseñanzas personalmente.

Tened muy presente que Mi Amor es infinitamente superior al temor que produce el mal, pero hay tantas almas en el Mundo que ya están cansadas de escuchar Mis Palabras de Amor.

Y Yo, al permitirle al mal que actúe, ésas almas, al entrar en pánico, al ver y sentir el resultado que provoca el alejarse de Mí, vuelven a acordarse de Mí, de Mi Amor, de Mi protección.

Así Yo aprovecho para acoger nuevamente a todas esas almas que se acercan como niñitos espantados por los truenos de la tormenta.

Como os dije, hay muchos de Mis hijos, hermanos vuestros, que no nacieron en hogares con excelente ó buena espiritualidad,

por lo que os pido a todos vosotros, Mis más allegados, que tengáis un lugar especial en vuestro corazón para pedir, acudir y tratar de salvar a ésas almas tibias ó vacías de Mi Amor.

En una buena familia, tanto los padres como los hermanos, están continuamente viendo por los intereses de cada uno de los miembros de ella.

Si alguno cae en desgracia, no importando qué clase de desgracia, se unen los demás hermanos, hacen consejo familiar y resuelven como ayudar al hermano necesitado.

Eso es lo que os pido ahora, cuando los tiempos se van tornando más difíciles.

Muchos de vuestros hermanos están cayendo en desgracia, no solo económica sino también espiritual.

Desgraciadamente muchos de ellos, al haber tenido de todo y hasta de sobra anteriormente, se vuelven contra Mí, como si Yo fuera el causante de su mal,

SIN RECORDAR TODO EL MAL QUE CAUSARON ANTERIORMENTE

Muchos de vosotros, al poseer de más, en lugar de agradecérMelo; primeramente, hacen mal uso de ellos…

Desprecian al hermano pobre, lo humillan, se sienten autosuficientes y lo peor de todo es que se olvidan de Mí.

De ésta forma los bienes materiales, para muchos, se vuelven medio de pecado, instrumento de mal y condenación eterna.

12 Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas. MATEO 7

Yo, vuestro Padre al ver ésto os trato de ayudar, quito de vuestra vida lo que os está causando la posibilidad de una perdición eterna a vuestra alma…

Y os doy un tiempo de reflexión para que os deis cuenta el camino errado que llevabais.

Os he dicho que Yo no produzco el mal, sino que el mal que se produce en vuestro corazón, tarde o temprano se le regresa al mismo.

Igualmente sucede con lo bueno que sembrásteis: tarde ó temprano lo gozáis.

Debéis apoyar a vuestros hermanos necesitados y en desgracia, para que Mi Amor se manifieste a través de cada uno de vosotros…

Y así la humanidad se dé plena cuenta de que no os olvido y que sigo actuando en el Mundo entero a través de los que pertenecen a Mi Familia Divina.

Mis hijitos, Mis pequeños, el TIEMPO ES DURO, el TIEMPO ES CRUE; pero el Amor todo lo vence, porque Yo Soy el Todopoderoso, el Omnipotente.

Si Mi Hijo Jesucristo os mostró la forma de vencer al Mal, al volveros otros Cristos, como tantas veces os lo he pedido,

Si cómo la gran mayoría vives al día, tendrás que practicar los Carismas y aprender a usar las matemáticas divinas...

podréis hacer lo mismo y así todos unidos, pequeños Cristos con Mi Hijo Jesucristo, podréis restaurar el Amor y la Paz que este Mundo tanto necesita.

Tenéis Mi Fuerza, tenéis Mi Amor, tenéis Mi Apoyo, TENÉIS MI PODER

PARA HACER LOS MILAGROS Y LAS MARAVILLAS

Como semáforos metereológicos, espero que no nos hayamos tardado demasiado en marcar el alto a éste huracán… 

QUE HIZO MI HIJO EN LA TIERRA

Lo único que necesitáis para lograrlo es vuestro arrepentimiento, vuestra humildad, vuestra pequeñez y el estar perfectamente unidos a Mi Voluntad de Amor.

Al estar unidos a Mi Voluntad y a Mi Amor, sentiréis y viviréis las necesidades y los pecados de vuestros hermanos y ése Dolor que Yo siento y que os compartiré, hará que oréis y os deis por ellos para salvar su alma.

Porque ¿Hasta cuándo queréis entender que vuestra mala vida os está llevando a vuestra propia destrucción?

VED A VUESTRO ALREDEDOR,

VED CÓMO VUESTRO MUNDO SE CONVULSIONA,

VED VUESTRA ECONOMÍA CÓMO SE CAE,

VED CÓMO LAS ENFERMEDADES AVANZAN

Y CADA VEZ MÁS GRAVES,

Ved cómo el hombre ya se ha individualizado y ya no actúa con amor, como verdaderos hermanos que debierais ser.

Os tengo que estar recordando el panorama tan obscuro que tenéis a vuestro alrededor para que entendáis que vais por caminos errados.

Satanás os ha puesto un velo, a través del cual no podéis distinguir ya lo bueno y lo malo.

Ciertamente vuestro Dios, Mi Santo Espíritu de Amor, que habita en vosotros, continuamente os está dando la Luz para que entendáis que vuestros caminos son errados si vivís en el pecado.

Y os concede las Gracias necesarias cuando ya os habéis dado cuenta y estáis luchando para encontrar la Verdad y Mi Luz que os guiarán por caminos seguros, aunque a veces difíciles.

PORQUE SATANÁS ATACA A TODO AQUEL

QUE QUIERE ENCONTRAR LA LUZ Y VIVIR EN EL AMOR

¿Por qué esperáis a encontrarMe en las malas, cuando todo se vuelva ya caótico a vuestro alrededor y en vuestra vida y vengáis a Mí buscando ayuda?

Ciertamente los necios tendrán ése momento, que de cualquier manera servirá para su salvación y Yo los atraeré hacia Mí, como Padre amoroso que Soy, dándoles el perdón de sus pecados por su arrepentimiento de corazón.

Pero Mis pequeños, ¿Por qué no Me buscáis en el bien, cuando vuestra vida todavía va por caminos seguros, cuando vuestra vida no se ha vuelto caótica y estáis viviendo aún en el Bien?

Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás…

Buscad la perfección de vuestros actos, para que vuestros hermanos aprendan de vosotros, de vuestro ejemplo, para que vean que todavía Vivo Yo, vuestro Dios, entre los hombres.

Y que si a ellos les está yendo bien, aún a pesar de que todo es caótico a vuestro alrededor, es porque Me tienen a Mí en su corazón y en su vida, Yo Soy el Primero en su vida. 

Y TODO LO QUE HACEN ELLOS

ES DIRIGIDO A MÍ, VUESTRO DIOS…

Yo les procuro el Bien, porque ellos han tratado de poner Mi Bien primeramente en su vida.

Cuando buscáis el Bien, Bien tendréis, si vivís en el mal, el mal os ahogará, os triturará, os destruirá.

Os repito Mis pequeños, ¿Por qué esperar a buscarMe en el mal, cuando podéis todavía encontrarMe en el Bien?,

Os amo tanto Mis pequeños, os amo más que un padre o una madre de la Tierra.

Os busco, os llamo, pero vosotros tenéis otros intereses, intereses terrenos, pecaminosos ó alejados de Mí, vuestro Dios, de Mi Gracia, del Amor.

Y no alcanzáis a obtener los beneficios que Yo, como vuestro Padre y Dios derramo sobre aquellas almas que viven en Mí y para Mí.

“Apenas estoy aprendiendo a caminar sobre el agua, pero esperen a que domine esta materia y no me verán ni el polvo…”

Desperdiciáis tanto Mis pequeños, Yo que tanto os quiero dar, que Soy un Padre que sobreabunda en Gracias para dárselas a Sus pequeños…

Y vosotros las desperdiciáis, NO las queréis tomar, porque estáis distraídos, VIVÍS EN EL MUNDO…

Pecando ó viviendo simplemente para cosas que no os van a dar nada bueno para vuestra vida futura.

Decís que vivís sin hacer el mal hacia los demás…

Y ya con esto creéis que vuestra vida está hecha y que con eso os ganaréis Mi Reino.

Ciertamente no hacéis el mal, pero ¿Estáis haciendo el Bien?,

¿Estáis llevando a cabo vuestra misión, para la cual bajasteis a la Tierra?,

¿Estáis viviendo para servirMe para la salvación de vuestros hermanos?,

¿Estáis llevando salvación para las almas atribuladas?,

¿Estáis viviendo Mi Misericordia con vuestros hermanos?

10. ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre está en mí? Las palabras que os digo, no las digo por mi cuenta; el Padre que permanece en mí es el que realiza las obras.
11. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Al menos, creedlo por las obras.
12. En verdad, en verdad os digo: el que crea en Mí, hará él también las obras que yo hago, y hará mayores aún, porque yo voy al Padre.
13. Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.

¿Estáis dándole Mi Benevolencia a vuestros hermanos necesitados?. 

¡No!, simplemente os apartáis del mundo, de vuestros hermanos,

NO les hacéis el mal, porque no estáis con ellos, vosotros mismos os habéis apartado para ni siquiera tocarlos.

Mucha soberbia hay en vuestro corazón, os falta tanta humildad para reconocer que necesitáis vivir, 

¡!, Mis pequeños, VIVIR PARA VER POR VUESTROS HERMANOS

Mis Gracias muchas veces NO SE PUEDEN DERRAMAR, porque Yo necesito de INSTRUMENTOS que las llevan a sus hermanos.

Sí, cada uno de vosotros es un instrumento con el cual Me valgo para que vuestros hermanos obtengan Mis bendiciones…

SÓIS INSTRUMENTOS DE AMOR

SÓIS INSTRUMENTOS DE VIDA

Muchos hermanos vuestros alcanzan la salvación eterna porque hubo un hermano caritativo que les hizo ver la Luz, que les habló de Mí y de Mi Amor…

La CONVERSIÓN, es la RESURRECCIÓN ESPIRITUAL

Y que gracias al llevarles Mi Presencia, se arrepintieron a tiempo, y alcanzaron su salvación eterna.

Ésta es vuestra principal obra sobre la Tierra, SER INSTRUMENTOS Míos entre vuestros hermanos.

Así como Mi Hijo iba derramando Bendiciones, Amor, Misericordia, Perdón, conviviendo entre los hombres, vosotros estáis llamados a lo mismo, no estáis llamados a apartaros de la sociedad,

A vivir como ermitaños sin hacer el mal a vuestros hermanos, pero tampoco sin hacerles en Bien que tanto necesitan.

Pertenecéis a Mi Familia, a la Familia Celestial, estáis llamados para regresar a vuestro Hogar eterno en el Reino de los Cielos,

¿PODRÉIS LOGRARLO MIS PEQUEÑITOS’

¿Podréis lograrlo en estos Tiempos en los cuales os habéis olvidado tanto de Mí?

Gracias hijo Mío por interceder por todos tus hermanos de esta generación, (se dirige a J V) de esta humanidad; intercedes con Mi Amor que he puesto en tu corazón,.

PERO OS SIGO DANDO MUCHO A TODOS VOSOTROS

“Quién me abrirá en esta Cuaresma?”

 Muchas oportunidades tuvieron de conversión y no las aprovecharon. Y OS SIGO LLAMANDO

Yo Soy vuestro Dios y Soy todo Amor.

Yo os doy infinidad de oportunidades de conversión para que regreséis al buen camino, para que regreséis y entendáis la misión que le conferí a cada uno de vosotros. 

El hecho de que se venga esta Purificación, no es de venganza, Mis pequeños.

ES AMOR y es de amor hacia aquellos que entendieron su misión, que Me han amado, que Me han respetado.

Demasiadas oportunidades se os dieron para volver a Mí, OS ENVIÉ A MI HIJO, os enseñó a amarMe y a respetarMe, pero pocos,

MUY POCOS QUISIERON ENTENDER.

Os envié a Mi Hija, la Siempre Virgen María, para que estuviera también entre vosotros…

En Sus Apariciones en todo el mundo y lo mismo sucedió, pocos, MUY POCOS reaccionaron ante Su Amor, que es Mi Amor.

Veis Mis pequeños, cómo el Mal sigue cundiendo por todas partes, prácticamente no veis Mi Bien entre vosotros.

El Mal es como un cáncer que va infectando a las almas buenas, aun a las almas escogidas.

 Y por eso no puedo permitir que siga este mal infectando a almas buenas escogidas por Mí, vuestro Dios.

Ciertamente, cuando se ama duele…

DUELE MUCHO LA SEPARACIÓN

Estas almas infectadas por el mal y que no quisieron venir a Mí para aliviarlas, para quitarles ese mal, tendrán que ser apartadas de las almas buenas y eso Me duele, porque las amo.

Os amo a todos con un amor que no entendéis, Mis pequeños.

Os creé para amaros y para que vosotros Me amarais, pero no respondéis a Mis llamados, no respondéis a Mi Amor, no respondéis a Mis advertencias.

No respondéis ya ni ante los acontecimientos que estáis viendo a vuestro alrededor,

Que anuncian males muy fuertes contra vosotros.

¡Oh, humanidad ciega, sorda! ¡Oh, humanidad que no sabéis amar a vuestro Dios!

Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la Tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás

¡Oh, humanidad que no sabéis arrepentiros de vuestros pecados!

¡Oh, humanidad perversa, porque seguís sacrificando a Mi Hijo!

¡Oh, humanidad en donde el amor fraterno ya no existe y satanás os sigue separando unos de los otros y no reaccionáis ante sus mentiras y maldad!

¡Oh, humanidad que no os unís en oración y en penitencia para destruir el mal que os rodea!

Ya no os unís como fuerza poderosa, teniéndoMe a Mí en medio de vosotros para destruir esta maldad que os aplasta.

¿NO OS DAIS CUENTA CÓMO SATANÁS OS SEPARA

PARA QUE NO TENGÁIS ESA FUERZA DE ORACIÓN

Y SE LE PUEDA APLASTAR A ÉL Y A LOS SUYOS

Y SU MAL YA NO DE DISEMINE ENTRE VOSOTROS?

¡Que ciegos estáis! No hay sabiduría en vosotros, ya no pensáis ni actuáis correctamente.

Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás…

Os dejáis llevar por conveniencias personales y no respetáis Mis Leyes, que os llevan hacia la santidad de vida.

¡Oh, humanidad perversa que atacáis Mi Amor con vuestro pecado y no hay arrepentimiento de vuestras faltas, ni Me dais la oportunidad de levantaros cuando agobiados por el pecado estáis!

Vuestra maldad ha llegado a niveles insoportables para el Cielo. Mucho se os dio y todo se os quitará, permanecerán las almas fieles, permanecerán porque Mi Amor las protegerá y bendecidas serán. 

Almas buenas, almas llenas de fe que luchasteis contra toda esta adversidad que os rodea, Mi protección y Mi Amor está sobre vosotras, sois bendecidas, sois cuidadas por Mí, vuestro Dios, y nada ni nadie os tocará.

Un nuevo mundo tendréis y Mi Amor en pleno gozareis.

Vosotras entendisteis, sufristeis, porque Me protegisteis del mal que os rodeaba y ante ese mal que os quería separar de Mí; ese mal quedará encadenado y gozaréis, un tiempo largo, Mi Amor en pleno, en vosotras.

Grandes acontecimientos se vendrán sobre la Tierra y sobre el Universo entero; creeréis que todo se acaba, mas no será así, el mal será erradicado y el Bien prevalecerá.

Almas fieles, almas santas seréis. Me derramaré en bendiciones sobre vosotros, gozaréis grandemente Mi predilección Divina porque sufristeis mucho por protegerMe contra el mal que os rodeaba;

sois almas mártires y a las almas mártires las premio grandemente.

Gozad ya desde ahora Mis promesas, Mis pequeñas almas, Mis pequeñas almas que grandes serán en estos tiempos por venir. Mi Amor os rodea,

El Amor de Dios nos restaura y nuestro corazón aprende a amar con heroismo practicando el PERDÓN…

Mi Amor os alimenta, Mi Amor inflama vuestro corazón.

Este nuevo amor que tendréis en vosotras, será inmenso y lo gozaréis grandemente y seréis llamadas “El nuevo Pueblo del Amor”,

Por tanto Amor que derramaré sobre vosotras almas fieles, almas buenas, almas consentidas de Mi Corazón.

Como veis Mis pequeños, Mi Amor siempre triunfa, el Mal está siendo aplastado por el Bien que he puesto en almas escogidas.

El Mal que ahora se manifiesta ante todos vosotros, que os asusta, que os da miedo.  

Ese mismo Mal quedará aplastado ante vuestros ojos y gozaréis…

GOZARÉIS inmensamente Mi Triunfo sobre el mal que os asechó, que destruyó a muchas almas, que hizo que muchas se condenaran.

Orad Mis pequeños, por las almas que serán eliminadas, para que NO sean condenadas todas ellas.

Mucho Amor os he dado y he puesto en vuestro corazón, utilizadlo para el bien en estos Últimos Tiempos y para que crezca más en vosotras.

Para que entréis a los Nuevos Cielos y nuevas Tierras con un corazón inflamado de Amor, por el bien que habéis dejado, salvando a muchos hermanos vuestros,

que NO pudieron dar este paso hacia los Cielos nuevos y Tierras nuevas, pero que,

TUVIERON TODAVÍA UN RASTRO DE AMOR EN SU CORAZÓN

Que no haya maldad en vuestro corazón Mis pequeños, ningún signo de maldad; que todo sea bondad, reparación, sacrificio y amor para que venga el cambio pronto y que tanto añoráis.

Venid Mis pequeños, venid a Mí, seguid tomando de Mi Amor, seguid bebiendo de esta Fuente inagotable de amor, que es Mi Corazón Divino.

Soy vuestro Dios, Soy vuestro Creador y puedo daros a vosotras almas buenas, almas santas, grandes Dones y Bendiciones, para que Me gocéis en extremo.

Abrid vuestro corazón, dadMe vuestra voluntad, dejadMe mover vuestra vida, para que empecéis a vivir plenamente Mi Vida en vosotros.

 Y ciertamente el Cielo tendréis en vosotros, al Yo VIVIR PLENAMENTE en vuestro corazón. 

AMAD A VUESROS HERMANOS CON MI AMOR

Y TODO SERÁ TRANSFORMADO

AyudadMe Mis pequeños a reunir el Rebaño, vuestra disposición la agradeceré.

PedidMe lo que necesitéis, porque todos necesitáis de algo para lograr la perfección a la que habéis sido llamados.

Manteneos en ésa humildad del saber que estáis necesitados de Mi y así os haré grandes, la humildad os hará grandes.

Confío en vosotros, Mis pequeños, Uníos a Mí, a Nuestras necesidades de Familia y juntos levantemos al Mundo caído en el error.

Os amo, Mis pequeños, cuidad vuestra alma y cuidad la de vuestros hermanos.

MEDITAD MIS PEQUEÑOS,

Hasta que vuelvas a la Tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás…

TODO ESTO QUE OS HE DICHO,

PORQUE EL TIEMPO YA SE ACABÓ…

¿os dará suficiente tiempo para vuestra conversión, antes que el Día del Señor llegue a vosotros?

Os amo, Mis pequeños, os amo mucho, arrepentíos a tiempo y recibid Mis Bendiciones que tanto necesitáis y que están dispuestas ya para llenaros y que alcancéis la perfección a través de ellas.

Yo os bendigo en Mi Santo Nombre, en el de Mi Hijo y en el del Amor de Mi santo Espíritu.

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EL COMBATE ESPIRITUAL 2


6. San Patricio de Irlanda

Era de origen romano-bretón. Su padre Calpurnio era diácono y oficial del ejército romano; su madre era familia de San Martín de Tours; su abuelo había sido sacerdote.

Alrededor del año 403, a la edad de 16 años cayó prisionero de piratas junto con otros jóvenes, para ser vendido como esclavo a un pagano del norte de Irlanda llamado Milcho. (Que era un sacerdote druida)

Lo sirvió cuidando ovejas. Trató de huir varias veces, sin éxito.

La Divina Providencia aprovechó este tiempo de esclavitud, de rudo trabajo y sufrimiento, para espiritualizarlo.

Preparándolo para el futuro, pues en sus propias palabras dice que:

“aún no conocía al verdadero Dios”, queriendo decir que había vivido indiferente ante la religión y se preocupaba más por las cosas del mundo… 

Con familiares santos, educación católica completa y una TIBIEZA espiritual escalofriante… 

No hay qué olvidar que Dios permite las pruebas para nuestro bien y durante ese período, Patricio conoció perfectamente las costumbres y la cultura religiosa de las personas a las que servía… 

Y del pueblo que lo rodeaba… 

En ese período de esclavitud lo más importante, como él lo dice:

“oraba de continuo durante las horas del día…

Y fue así como el amor de Dios y el temor ante su grandeza, crecieron más dentro de mí, al tiempo que se afirmaba mi fe y mi espíritu se conmovía y se inquietaba,

de suerte que me sentía impulsado a hacer hasta cien oraciones en el día y por la noche otras tantas.

Con este fin, permanecía solo en los bosques y en las montañas. Y si acaso me quedaba dormido, desde antes de que despuntara el alba me despertaba para orar.

En tiempos de neviscas y de heladas, de niebla y de lluvias.

Por entonces estaba contento, porque lejos de sentir en mi la tibieza que ahora suele embargarme, el espíritu hervía en mi interior”.

Después de seis años en tierra de Irlanda y de haber rezado mucho a Dios para que le iluminara sobre su futuro;

Una noche soñó que una voz le mandaba salir huyendo y llegar hasta el mar, donde un barco lo iba a recibir.

Huyendo, caminó más de 300 kilómetros para llegar a la costa.

Encontró el barco, pero el capitán se negaba rotundamente a transportarlo. Sus reiteradas peticiones para que le dejasen viajar gratis fueron siempre rechazadas.

Hasta que al fin, después de mucho orar con fervor, el capitán accedió a llevarlo hasta Francia.

La travesía fue aventurada y peligrosa. Después de tres días de tormenta en el mar, tocaron tierra en un lugar deshabitado de la costa.

Caminaron un mes sin encontrar a nadie y hasta las provisiones se agotaron.

Patricio narra esa aventura diciendo:

“llegó el día en que el capitán de la nave, angustiado por nuestra situación, me instaba a pedir el auxilio del cielo.

Y me decía: ‘¿Cómo es que nos sucede esto, cristiano? Dijiste que tu Dios era grande y todopoderoso.

¿Por qué entonces no le diriges una plegaria por nosotros, que estamos amenazados de morir por hambre? Tal vez no volvamos a ver a un ser humano…’

A aquellas súplicas yo respondí francamente:

‘Poned toda vuestra confianza y volved vuestros corazones al Señor mi Dios, para quien nada es imposible, a fin de que en este día os envíe vuestro alimento en abundancia

y también para los siguientes del viaje, hasta que estéis satisfechos puesto que Él tiene de sobra en todas partes’.

Fue entonces cuando vimos cruzar por el camino una piara de cerdos. Mis compañeros los persiguieron y mataron a muchos. Ahí nos quedamos dos noches.

Y cuando todos estuvieron bien satisfechos y hasta los perros que aún sobrevivían quedaron hartos, reanudamos la caminata.

Después de aquella comilona todos mostraban su agradecimiento a Dios y yo me convertí en un ser muy honorable a sus ojos y desde aquel día tuvimos alimento en abundancia.”

Finalmente llegaron a lugar habitado y así Patricio quedó a salvo a la edad de veintidós años y volvió a su casa.

Con el tiempo durante las vigilias de Patricio en los campos, se reanudaron las visiones que había tenido…

Y a menudo, oía “las voces de los que moran más allá del bosque Foclut, más allá del mar del oeste.

Y así gritaban todas al mismo tiempo, como si salieran de una sola boca, estas palabras:

‘Clamamos a ti, oh joven lleno de virtudes, para que vengas entre nosotros nuevamente’ “.

Eternas gracias deben dársele a Dios, porque al cabo de algunos años el Señor les concedió aquello por lo que clamaban.

Porque Patricio pasó varios años en Francia antes de realizar su trabajo de evangelización en Irlanda.

Sostuvo buenas relaciones personales con el obispo San Germán de Auxerre.

Durante este tiempo le ordenaron sacerdote.

Hizo un viaje a Roma y el Papa Celestino I fue quien le envió a Irlanda con una misión especial…

Ya que su primer enviado Paladio nunca logró cumplir, porque a los doce meses de haber partido murió en el norte de Britania.

Para realizar esa misión encomendada por el Pontífice, San Germán de Auxerre consagró obispo a Patricio.

Se afirma que a su arribo a tierras irlandesas, San Patricio permaneció una temporada en Ulster, donde fundó el monasterio de Saúl. 

Y con la energía que lo caracterizaba se propuso la tarea de conquistar el favor del “Gran Rey” Laoghaire, que vivía con su corte en Tara, de la región de Meath.

Utilizaba un lenguaje sencillo al evangelizar.

Por ejemplo, para explicarles acerca de la Santísima Trinidad, les presentaba la hoja del trébol, diciéndoles que así como esas tres hojitas forman una sola verdadera hoja,

así las tres personas divinas, Padre, Hijo y Espíritu Santo, forman un solo Dios verdadero.

Todos lo escuchaban con gusto, porque el pueblo lo que deseaba era entender.

Trabajó en el norte, en la región de Slemish, con un esfuerzo heroico en las tierras donde había estado cautivo y  donde Patricio cuidaba el ganado y oraba a Dios cuando era un joven esclavo.

Una anécdota relata que cuando el amo se enteró del regreso de Patricio convertido en venerado predicador, se puso tan furioso que prendió fuego a su propia casa, pereciendo en medio de las llamas.

San Patricio y sus enemigos

Sus acérrimos opositores fueron los DRUIDAS, sacerdotes y representantes de los dioses paganos.

También sufrió mucho a manos de los herejes pelagianos, que para arruinar su obra recurrieron inclusive a la calumnia.

Para defenderse, Patricio escribió su Confessio.

Por fortuna poseemos una colección bastante nutrida de esos escritos, que nos muestra algo de él mismo, como sentía y actuaba.

Circulaba entre los paganos un extraño vaticinio, una profecía respecto al santo, que Muirchu su historiador nos transmite textualmente así:

“Cabeza de azuela (referencia a la forma aplanada de la cabeza tonsurada) vendrá con sus seguidores de cabezas chatas.

Y su casa (casulla o casuela, es decir casa pequeña) tendrá un agujero para que saque su cabeza.

Desde su mesa clamará contra la impiedad hacia el oriente de su casa. Y todos sus familiares responderán, Amén, Amén”.

Por lo tanto cuando sucedan todas estas cosas, nuestro reino que es un reinado de idolatría, se derrumbará”.

En la evangelización, San Patricio puso mucha atención en la conversión de los jefes, aunque parece ser que el mismo rey Laoghaire no se convirtió al cristianismo, pero si varios miembros de su familia.

Consiguió el amparo de muchos jefes poderosos, en medio de muchas dificultades y constantes peligros, incluso el riesgo de perder la vida (más de cinco veces) en su trato con aquellos bárbaros.

Pero se notaba que había una intervención milagrosa de Dios que lo libraba de la muerte todas las veces que los enemigos de la religión trataban de matarlo.

En un incidente que ocurrió en misión su cochero Odhran, insistió en reemplazar al santo en el manejo de los caballos que tiraban del coche,

por consiguiente fue Odhram quien recibió el golpe mortal de una lanza que estaba destinada a quitarle la vida a San Patricio.

No obstante los contratiempos, el trabajo de la evangelización de Irlanda, siguieron firmes.

En varios sitios de Irlanda, construyó abadías, que después llegaron a ser famosas y alrededor de ellas nacieron las futuras ciudades.

En Leitrim, al norte de Tara, derribó al ídolo de Crom Cruach y fue uno de los lugares donde edificó una de las iglesias cristianas. En la región de Connaught, realizó cosas notables.

En la población de Tirechan se conservó para la posteridad la historia de la conversión de Ethne y Fedelm, hijas del rey Laoghaire.

También existen las narraciones de las heroicas predicaciones de San Patricio en Ulster, en Leinster y en Munster.

Por su santidad, manifiesta en su carácter su lenguaje sencillo al evangelizar.

Y por el don de hacer milagros, San Patricio logró muchas victorias sobre sus oponentes paganos y hechiceros.

Ese triunfo le sirvió para que los pobladores de Irlanda se abrieran a la predicación del cristianismo.

De hecho hacen referencias en los textos del Senchus Mor (el antiguo código de las leyes irlandesas)

a cierto acuerdo concertado en Tara entre los paganos y el santo y su discípulo San Benigno (Benen).

Dicen esos libros que “Patricio convocó a los hombres del Erin para que se reunieran todos en un sitio a fin de conferenciar con él.

Cuando estuvieron reunidos, se les predicó el Evangelio de Cristo para que todos lo escucharan.

Y sucedió que, en cuanto los hombres del Erin escucharon el Evangelio y conocieron como este daba frutos en el gran poder de Patricio, demostrado desde su arribo…

Y al ver al rey Laoghaire y a sus druidas asombrados por las grandes maravillas y los milagros que obraba, todos se inclinaron para mostrar su obediencia a la voluntad de Dios y a Patricio”.

Hay muchos relatos que en la actualidad han rebajado a SIMPLES LEYEMDAS MÍTICAS Y FANTASÍAS, en el afán de exterminar el cristianismo, para consolidar la religión única del Anticristo…

Sobre las CONFRONTACIONES de San Patricio con los magos druidas…  (ESTO ES MUY IMPORTANTE)

Porque los hijos de las Tinieblas nos confrontarán a los guerreros de la Luz,

sacerdote druida

¡EXACTAMENTE IGUAL Y CON MÁS PODER!  en un duelo mortal, en cuanto se consolide el Imperio del Maligno… 

Dicen que un Sábado Santo, cuando nuestro santo encendió el Fuego Pascual, se lanzaron con toda su furia a apagarlo, pero por más que trataron no lo lograron.

Entonces uno de ellos exclamó:

“El fuego de la religión que Patricio ha encendido, se extenderá por toda la isla”. Y se alejaron.

La frase del mago se ha cumplido; la religión católica se extendió de tal manera por toda Irlanda, que hoy sigue siendo un país católico, iluminado por la luz de la religión de Cristo que a su vez ha dado muchos misioneros a la Iglesia. 

Y al igual que México, ya sprobó leyes impulsadas por los esbirros del Anticristo…

7. San Juan María Bautista Vianney: “Lo hace porque yo convierto muchas almas para el buen Dios”

El Santo Cura de Ars nació en Francia en el año 1786.

Fue un gran predicador, hacía muchas mortificaciones y a veces comía solamente papas, fue un hombre de oración y caridad.

Pero la principal labor del Cura de Ars fue la dirección de almas.

No llevaba mucho tiempo en Ars cuando la gente empezó a acudir a él de otras parroquias, luego de lugares distantes, más tarde de todas partes de Francia, y finalmente de otros países.

Ya en 1835, su obispo le prohibió asistir a los retiros anuales del clero diocesano porque “las almas le esperaban allí”.

Durante los últimos diez años de su vida, pasó de dieciséis a dieciocho horas diarias en el confesionario.

Su consejo era buscado por obispos, sacerdotes, religiosos, jóvenes y mujeres con dudas sobre su vocación, pecadores, personas con toda clase de dificultades y enfermos. 

En 1855, el número de peregrinos había alcanzado los veinte mil al año. 

Debido a su fructífera labor pastoral se le nombró patrón de los sacerdotes. 

DONES Y MILAGROS  EXTRAORDINARIOS

En primer lugar, la obtención de dinero para sus limosnas y alimento para sus huérfanos-

En segundo lugar, conocimiento sobrenatural del pasado y del futuro.

En tercer lugar, curación de enfermos, especialmente niños.

El mayor milagro de todos fue su vida.

Practicó la mortificación desde su primera juventud y durante cuarenta años su alimentación y su descanso fueron insuficientes humanamente hablando, para mantener su vida. 

Aun así, trabajaba incesantemente, con inagotable humildad, amabilidad, paciencia y buen humor, hasta que tuvo más de setenta y tres años.

Su cuerpo permanece incorrupto en la iglesia de Ars

San Agustín decía que: “el demonio es como un perro encadenado que no puede morder”. Y  esto lo pudo comprobar el Santo cura de Ars de forma irrefutable…

Sin embargo, aunque la acción del demonio es limitada, algunas veces Dios suelta un poco la cuerda que lo encadena, para dar alguna lección específica, que fortalezca nuestro crecimiento espiritual. 

Muchos Santos fueron testigos de esto, especialmente el santo cura de Ars, San Juan María Bautista Vianney.

Se sabe que él siendo cura de Ars, comenzó a oír ruidos inquietantes en su habitación, por las noches cuando iba a dormir.

En un principio pensó que se trataba de roedores, pero poco a poco se dio cuenta de que era obra del Demonio.

El ruido que salía de la habitación era tal, que muchos se compadecían del sacerdote exclamando:

“Pobre santo hombre, ¡No es posible descansar así!… ¿Cómo puede vivir en medio de este horrendo barullo?”.

Una noche el mismo demonio se presentó desafiante ante Vianney diciendo:

“¡Vianney, Vianney, despierta, dormilón! ¡No eres más que un pobre cura comedor de papas!”

Esto lo decía burlándose de las austeras comidas del sacerdote.

Con la intención de atormentarle más, el demonio cubrió la habitación con una sombra oscura y maloliente, zarandeó su cama y lo tomó de los pies para arrastrarlo varios metros.

Lejos de inmutarse, el santo cura de Ars respondió:

Ya sé que no quieres que duerma porque mañana me espera una larga jornada de confesiones, pero quiero decirte que me das verdadera lástima:

la gran mayoría de los que asistan a la Santa Misa de mañana se arrepentirán de sus pecados mediante el Sacramento de la Reconciliación. 

Y si continúan con su vida de buenos cristianos, se irán al Cielo. En cambio tú me das una gran pena, porque ya estás condenado y no tienes remedio ¡Pobrecillo de ti!”

El demonio se fue furioso dando un sonoro portazo, así que San Juan María Vianney volvió a su cama, rezó tranquilo y se durmó. 

LA RAZÓN POR LA QUE EL SANTO CURA DE ARS

FUE UNO DE LOS SANTOS MÁS ODIADOS POR SATANÁS 

¡Este santo es increíble!

El demonio odia a todos los santos porque muestran que el camino de la salvación es posible para todos los hombres, pero al santo Cura de Ars lo odió especialmente MUCHO más que a otros; PORQUE LO TEMÍA. 

Los ataques del demonio al Cura de Ars

San Juan María Bautista Vianney fue un sacerdote de la parroquia Ars, un poblado cercano a Lyon, en Francia.

Allí llevaba una vida en extremo austera y su alimento principal (al menos por largo tiempo) fueron las patatas.

Son célebres los asaltos con tentaciones y persecuciones que sufría a manos del diablo, para hacerlo renunciar a su actividad pastoral.

Quizás los más conocidos son los ataques nocturnos que sufría para despertarlo y no dejarlo descansar.

Los acosos tomaban diferentes formas.

A veces, el Maligno lo molestaba como una bandada de murciélagos que infestaban la habitación.

Otras como una multitud de ratas que recorrían su cuerpo y cubrían su cama totalmente. 

Muchas veces era jalado por los pies hacia el suelo, dejándolo caer con violencia.

Y padecía todo tipo de ruidos estruendosos y  molestos.

Semejante empeño en desmoralizar a este santo tenía sus razones.

Santo confesor

La principal razón por la que el demonio atacaba al santo Cura de Ars era que, como santo confesor, salvaba cientos de almas para Cristo.

San Juan María Vianney ejerció este Sacramento de modo eminente -pues ocupaba la mayor parte de su actividad pastoral y ejemplar – por el extraordinario don que Dios le concedió para la confesión.

En verdad, el Espíritu Santo obró grandes cosas a través de este humilde párroco de pueblo.

Se dice que varios testigos veían luces sobrenaturales alrededor de su persona, que levitaba y que realizó varios milagros.

Además, recibió un don especial para expulsar demonios de los posesos.

En una ocasión. alguien le dió una bofetada a San Juan María Vianney, él solo dijo por respuesta: “Amigo, la otra mejilla va a tener celos”.

Tan grande fue su vocación por convertir a los hombres, que Dios le ayudaba con el Don de Discernimiento de espíritu y la lectura de los corazones… 

Por esta gracia, el Cura de Ars podía conocer los secretos de las almas y no había pecado que no conociera de quienes acudían a la confesión.

Por este don, además de su inquebrantable voluntad para oír confesiones, hasta los pecadores más tenaces se reconciliaban con Cristo cuando concurrían a su parroquia.

Dios le permitía conocer quienes eran los que más necesitaban el Sacramento y “POR QUÉ” y así él los llamaba a confesarse sin hacer fila.

Hacia el final de su vida, por lo menos los últimos diez años, los peregrinos que buscaban la reconciliación a través del Cura de Ars, debían esperar ¡Hasta sesenta horas!

Lo que más le molestaba el Demonio

En una ocasión el demonio le dijo a través de un poseso:

“Tú me haces sufrir. Si hubiera tres como tú en la tierra, mi reino sería destruido. Tú me has quitado más de 80.000 almas”.

Por esta labor de confesor incansable y las gracias que Dios dispensaba a través de este gran santo, san Juan María Vianney, fue constantemente asediado por el Maligno.

El santo reconocía cómo los ataques estaban vinculados a su trabajo pastoral y menciona lo qué hacía para combatirlos:

“Me vuelvo a Dios, hago la señal de la cruz y digo algunas palabras de desprecio al demonio.

Por lo demás, he advertido que el estruendo es mucho mayor y los asaltos se multiplican, cuando al día siguiente ha de venir algún gran pecador”.

Con cierto humor el santo Cura de Ars decía:

“El Garras es muy torpe, él mismo me anuncia la llegada de grandes pecadores”.

¡Qué importante es el sacramento de la confesión! Ahora ya sabemos porque el santo Cura de Ars es el patrono de los sacerdotes.

ATACADO POR LAS FUERZAS DEL INFIERNO

Era de esperarse que un triunfo tan grande de la misión, así como la santidad del instrumento que Dios usó con este fin, atrajese la furia del Infierno.

El enemigo no podía soportar las innumerables conversiones de los penitentes y resentido de que esas almas fueran arrebatadas de su poder.

Y trató por todos los medios que Dios le permitió, para disuadir a don Juan María Vianney de su extraordinario amor por los pecadores…

Pero su Fe en nuestro Señor lo selló y lo mantuvo firme, como un muro de defensa.

Por un periodo de 35 años el santo Cura de Ars fue asaltado y molestado de una manera física y tangible, por el demonio.

La ocupación ordinaria del demonio permitida por Dios hacia nosotros, es la TENTACIÓN… 

Pero el demonio también puede asechar a las almas de diversas maneras.

Con el ASEDIO:

a) Acción extraordinaria del demonio, cuando busca aterrorizar por medio de apariciones  o por medio de ruidos inexplicables…b)

La Obsesión: va más allá.

Puede ser externa cuando el demonio actúa en los sentidos externos del cuerpo y de forma física.

O interna cuando influencia nuestra alma y acciona nuestro cuerpo espiritual y los sentidos espirituales…

c) Posesión: cuando el demonio toma control de todo el organismo.

El Cura de Ars sufrió de la primera: asedio.

Los ataques del demonio comenzaron en el invierno de 1824.

De 1824 a 1858 por un período de unos treinta y cinco años, el Cura de Ars era presa de obsesiones externas del Maligno.

Las luchas de don Vianney con el diablo ayudaron a hacer más viva y desinteresada su caridad. 

El pobre hombre sentía cada noche que rasgaban la ropa de su cama, para descubrir a la mañana siguiente que efectivamente alguien le había dejado sólo jirones. 

Esta mala broma duró un tiempo y puesto que él no era un tonto, decidió no prestarle apenas prestaba atención a estas cosas extraordinarias.

Ruidos horribles y gritos estrepitosos se oían fuera de la puerta del presbíterio, viniendo aparentemente del pequeño jardín de enfrente.

Al principio el Padre Vianney pensó que eran salteadores que venían a robar.

Y a la siguiente noche le pidió a un señor que se quedase con él.

Después de medianoche se comenzó a escuchar estentóreos ruidos y golpes contra la puerta de enfrente, parecía como si varios carros pesados estuviesen siendo arrastrados por los cuartos.

El señor André buscó su pistola y miró por la ventana; pero no vio nada, solo la luz de la luna.

Decía: “por 15 minutos la casa retembló y mis piernas también”. Y nunca más quiso quedarse en la casa.

Esto sucedía casi todas las noches.

Aún ocurría cuando el santo cura ¡No estaba en el pueblo!

El santo sacerdote pasó su vida en una continua batalla con el pecado a través de su trabajo en el confesionario.

Enmedio del silencio de la noche, podía oir gritando y golpeando a muchos murciélagos en la entrada del patio de la casa parroquial.

También escuchaba como rabiosos rugidos de fieras; de truenos de tormenta; hojas de cuchillos que chirriaban de manera exasperante o como si hubiera el tráfico de muchos carruajes tirados por caballos.   

Estas confrontaciones con el Demonio llegaron a convertirse en una pelea de verdad…

Y para soportarla, el santo no tenía otro recurso que su paciencia y sus oraciones.

Cuando su confesor le preguntó cómo repelía estos ataques, él respondió: 

“A veces apelo al buen Señor, hago la señal de la cruz y dirijo unas palabras de desprecio hacia el diablo.

Por otra parte, me di cuenta de que el ruido era más fuerte y los ataques más insistentes, cuando al día siguiente, debía acercarme a algún gran pecador .

 Confió a Mons. Mermod, uno de sus amigos y penitentes más fieles: 

.    “Al principio, tenía miedo.

Yo no sabía lo que era, pero ahora estoy feliz: porque eso quiere decir que la pesca del día siguiente será siempre excelente.

El diablo me ha molestado mucho esta noche, mañana habrá una gran cantidad de personas y muchas conversiones…

Entonces, me quedaba en mi pobre colchón, tratando de descansar.

Cuando estaba a punto de dormirme, de repente fui sacudido, arrancado de mi sueño por los gritos de recuerdos sombríos, por golpes tremendos.

Era como si un martillo irrumpiera a través de la puerta de la rectoría.

Inmediatamente, sin que se moviera el picaporte de la puerta, el Cura de Ars se daba cuenta con horror, que tenía muy cerca de sí al demonio.

“Yo no le impedia entrar, dijo don Vianney entre broma y molesto, pero él igual entraba»
Sillas volcadas, sacudían la habitación, junto con muebles pesados…

Y me gritaban con voz aterradora: 

 ¡Vianney Vianney! Mangiapatate! Ah! Que no estás muerto todavía! Un día voy a tenerte!

O bien, emitía gritos de animales, imitando a los gruñidos de un oso, el llanto de un perro o gatos en pelea… 

Y se arrojaba en las cubiertas de la cama, agitándolas furiosamente.

También el diablo imitaba el sonido de un martillo sobre unos clavos contra el suelo y atado un barril con aros de hierro; tocaba un tambor en la mesa o la chimenea, cantando con una voz aguda.

Y el Cura en repetidas ocasiones sintió una mano mostruosa y enorme, que le tocó la cara o ratones que corrían por todo su cuerpo.

Una noche oyó un ruido como de un enjambre de abejas;

se levantó, encendió la vela, hizo a un lado las cortinas para ahuyentarlos, pero no vio nada.

Varias veces el diablo lo jaló, para arrojarlo de la cama con mucha fuerza…

En el dormitorio, al sentir el vuelo de los murciélagos que bordeaban las vigas sucias, se agarraba a los cubrecamas.

O en el suelo por horas, podía escuchar el golpeteo continuo y exasperante de un rebaño de ovejas.

En la sala, en el comedor, retumbaba el galope de un caballo que se elevaba hasta el techo y luego hacia abajo, con sus cuatro patas, en el suelo.

Estas farsas del infierno fastidiaban mucho al pobre cura de Ars, pero no pudieron derribarlo.

Alrededor de 1820, don Vianney había llevado desde la iglesia hasta la rectoría un viejo lienzo, que representaba la Anunciación.

El cuadro fue colgado en una pared de la escalera.

Entonces diablo se ventiló en esa imagen cubriendola de suciedad.

Hubo que sacarla de allí.

Margherita Vianney, una noche mientras pasaba por la rectoría, oyó al Cura de Ars salir de la habitación antes que nadie e ir a la iglesia. 

Y dijo: 

“Unos minutos más tarde estalló cerca de mi cama un ruido violento, como si cinco o seis hombres hubieran golpeado con fuertes golpes en la mesa o en el gabinete.

Y sentï mucho miedo.

Me levanté y encendí una lámpara, pero vi que todo estaba perfectamente en orden.  

Por lo tanto regresé a mi lecho, pero tan pronto como yo estuve en la cama, se repetía el mismo ruido.

la humiladad y el santo rosario

Me vestí a toda prisa y me dirigí a la iglesia.

Cuando mi hermano llegó a casa, le dije lo que había sucedido y me dijo que era el Demonio.

“Hija mía, no debes temer: es el gruñón. Él no puede hacerte daño. En cuanto a mí, siempre me atormenta de la manera más desquiciada posible.

A veces me agarra de los pies y me arrastra por el cuarto.

Lo hace porque yo convierto muchas almas para el buen Dios”.

El demonio hacía ruidos durante horas, similares a rompimiento de cristales, silbidos y relinchos.

“Que a veces incluso se oye un viento muy violento.

Otras veces me agarra por los pies y me arrastra por toda la habitación”

Un día en 1838, Dionigi Chaland, Bouligneux, un joven estudiante de filosofía, fue admitido en la cámara del Cura de Ars.

A mediados de la confesión, hubo un levantamiento general que sacudió la habitación, incluso el reclinatorio se sacudió como todo lo demás. Se asustó muchísimo.

El cura lo sujetaba por el brazo tratando de tranquilizarlo y le dijo: “No es nada, dijo, es sólo el diablo.”

Cuerpo incorrupto del santo cura de Ars

Era el 23 de febrero de 1857.

Esa mañana don Vianney había comenzado a confesar.

Unos minutos antes de las siete, las personas que pasaron por la vicaría vieron llamas que salían de la habitación del cura.

Corrieron a avisarle cuando se encontraba por el confesionario para ir a celebrar la misa.

El cura le entregó la llave, para que fueran a apagarlo y respondió con calma:   

–       “El Gruñón está furioso. Al no poder atrapar al pájaro le prende fuego a su jaula”

Las obsesiones diabólicas disminuyen en número e intensidad, más el Santo envejeció.

El espíritu de la oscuridad, incapaz de disminuir el valor del alma heroica, desalentado, renunció a la lucha; o 

O Dios dispuso que esta vida tan hermosa, tan pura, tan tranquila en apariencia, a pesar de la evidencia interna, se llenara de una profunda paz.

Desde 1855 hasta su muerte, don Vianney ya no fue tan atormentado por el diablo durante la noche.

El sueño seguía siendo muy difícil, aunque se detuvieron los ataques, lo cogió una tos persistente, que era suficiente para mantenerlo despierto.

Esto no le impide, sin embargo, su rendimiento sin fin para el ministerio de la confesión.

“Mientras yo pueda dormir una hora o media hora durante el día, dijo, me gustaría comenzar mi trabajo.”

Esta hora o esta media hora, se la pasaba en su habitación, justo después del almuerzo.

Acostado en el colchón, tratando de conciliar el sueño, pero incluso estos breves momentos el demonio aprovechaba, a veces para molestarlo.

Por último, el Maligno nunca regresó, y estaba seguro de que don Vianney veía con pesar un alejamiento “como compañero”

Ni siquiera le preocupaba en su agonía, lo que en cambio hizo con otros Santos.

Incluso antes de terminar su prueba terrenal, el Cura de Ars había infligido una derrota final de Satanás.

10 enseñanzas del cura de Ars tras sus combates con el demonio

Verifique:

  1. No imagine que exista un lugar en la tierra donde podamos escapar de la lucha contra el demonio; si tenemos la gracia de Dios, que nunca nos es negada, podemos siempre triunfar.
  2. Como el buen soldado no tiene miedo del combate, así el buen cristiano no debe tener miedo de la tentación. Todos los soldados son buenos en el campamento, pero es en el campo de batalla que se ve la diferencia entre corajudos y cobardes.
  3. El demonio tienta solamente las almas que quieren salir del pecado y aquellas que están en estado de gracia. Las otras ya le pertenecen, no precisa tentarlas.
  4. Una santa se quejó a Jesús después de la tentación, preguntándole: «¿dónde estabas, mi Jesús adorable, durante esta horrible tempestad?» A lo que Él le respondió: «Yo estaba bien en medio de su corazón, encantado en verla luchar».
  5. Un cristiano debe siempre estar listo para el combate. Como en tiempo de guerra, tiene siempre centinelas aquí y allí para ver si el enemigo se aproxima. De la misma manera, debemos estar atentos para ver si el enemigo no está preparándonos trampas y, si él viene a tomarnos de sorpresa…
  6. Tres cosas son absolutamente necesarias contra la tentación: la oración, para aclararnos; los sacramentos, para fortalecernos; y la vigilancia para preservarnos..
  7. Con nuestros instintos la lucha es raramente de igual a igual: o nuestros instintos nos gobiernan o nosotros gobernamos nuestros instintos.¡Qué triste es dejarse llevar por los instintos! Un cristiano es un noble; él debe, como un gran señor, mandar en sus vasallos.
  8. Nuestro ángel de la guarda está siempre a nuestro lado, con la pluma en la mano, para escribir nuestras victorias. Precisamos decir todas las mañanas: «Vamos, mi alma, trabajemos para ganar el Cielo».
  9. El demonio deja bien tranquilo a los malos cristianos; nadie se preocupa con ellos, mas contra aquellos que hacen el bien él suscita mil calumnias, mil ofensas.
  10. La señal de la cruz es temida por el demonio porque es por la Cruz que escapamos de él. Es preciso hacer la señal de la cruz con mucho respeto. Comenzamos por la cabeza: es el principal, la creación, el Padre; después el corazón: el amor, la vida, la redención, el Hijo; por último, los hombros: la fuerza, el Espíritu Santo. Todo nos recuerda la cruz. Nosotros mismos estamos hechos en forma de cruz.

EL COMBATE ESPIRITUAL 1


COMBATES PERSONALES CONTRA EL DEMONIO

“Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las asechanzas del demonio.

Porque nuestra lucha no es contra los enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio”. (Efesios.6, 11-12)

“Sed sobrios y estén vigilantes, porque su enemigo, el diablo, ronda como león rugiente buscando a quién devorar”. (1 Pedro 5.8)

1.-  San Antonio Abad, el Grande: “El león rugía, deseando atacar”

En su juventud, Antonio, que era egipcio e hijo de acaudalados campesinos, se sintió conmovido por las palabras de Jesús, que le llegaron en el marco de una celebración eucarística: “Si quieres ser perfecto, ve y vende todo lo que tienes y dalo a los pobres…”.

Así lo hizo el rico heredero, reservando sólo parte para una hermana, a la que entregó, parece, al cuidado de unas vírgenes consagradas.

En su busca de soledad y persiguiendo el desarrollo de su experiencia, fue uno de los primeros monjes en retirarse al desierto para vivir entregado al ayuno y la oración.

Pasó casi toda su vida, la cual fue larga (ciento cinco años, 251-356), en la soledad de los desiertos de Egipto.

En su retiro en Pispir fue invadido por visiones demoníacas relatadas en su Vie (Vida) por Atanasio de Alejandría (hacia el 360), difundidas en Occidente a través de la La Légende dorée (La leyenda dorada) de Jaques de Voragine (entre 1250 y 1280)

Y conocidas con el nombre de “Tentaciones”.

Es el “padre de los monjes”, el patrón de los mercaderes de cerdos y de los carniceros, de los tejedores de paños (de los sayales), protector del fuego de San Antonio (de los quemados) y de la peste, conservador de la especie porcina.

También es el patrón de los sepultureros porque con noventa años enterró al ermitaño Pablo en el desierto – dos leones cavaron la tumba con sus patas.

La piedad popular le confunde a menudo con San Antonio de Padua (1195-1231), invocado para encontrar los objetos perdidos.

 La Iglesia conoce su historia gracias a su biógrafo San Atanasio.

Cuando la gente visitaba a San Antonio en las ruinas donde vivía escuchaba tumulto, muchas voces y el choque de armas.

También veían que durante la noche aparecían bestias salvajes y que el santo combatía contra ellas mediante la oración.

En una ocasión, cuando tenía 35 años, San Antonio decidió pasar la noche solo en una tumba abandonada.

Allí un grupo de demonios apareció y lo hirieron.

Los arañazos del demonio le impidieron levantarse del suelo.

El ermitaño comentaba que el dolor causado por esa tortura demoniaca no se comparaba a ninguna herida causada por el hombre.

Al día siguiente, un amigo suyo lo encontró y lo llevó al pueblo más cercano para curarlo. Sin embargo, cuando el santo recuperó el sentido le pidió a su amigo que lo llevara de regreso a la tumba.

Al dejarlo, San Antonio gritó: “aquí estoy, yo Antonio. No huiré de tus latigazos y ningún dolor ni tormento me separará del amor de Cristo”.

San Atanasio relata que los demonios regresaron y ocurrió lo siguiente:

Resonó un estruendo semejante a un terremoto, que sacudió todo el lugar y los demonios salieron de las cuatro paredes en formas monstruosas de bestias y reptiles.

Así el lugar se llenó de leones, osos, leopardos, toros, serpientes, áspides, escorpiones y lobos.

El león rugía, deseando atacar; el toro se preparaba para embestir con sus cuernos; la serpiente se arrastraba buscando un punto de ataque y el lobo gruñía rodeándolo.

Todos estos sonidos eran aterradores.

Aunque San Antonio jadeaba de dolor, enfrentó a los demonios diciendo:

“si ustedes tuviesen algún poder, habría bastado que solo uno de ustedes viniera, pero como Dios los hizo débiles, ustedes quieren aterrorizarme con su gran número. 

Y la prueba de su debilidad es que han tomado la forma de bestias brutas”.

“Si son capaces y si han recibido un poder en mi contra, atáquenme de una vez. Pero si no son capaces, ¿Por qué me perturban en vano?

Porque mi fe en Dios es mi refugio y la muralla que me pone a salvo de ustedes”.

De repente, el techo se abrió y una luz brillante iluminó la tumba.

Los demonios desaparecieron y los dolores cesaron.

Al darse cuenta de que Dios lo había salvado, Antonio oró: “¿Dónde estabas? ¿Por qué no te apareciste desde el principio y me libraste de los dolores?”.

A estas preguntas, Dios respondió:

“Antonio, yo estaba allí, pero esperé para verte pelear. Como has perseverado en la lucha, y no has caído, siempre estaré dispuesto a socorrerte y haré famoso tu nombre en todas parte”.

Luego de escuchar las palabras de su Señor, el monje se levantó y oró.

Entonces recibió tanta fuerza que sintió que tenía más poder en su cuerpo que antes.

2- San Jerónimo.

(Tréveris, hacia 340 – Milán, 397) Padre y doctor de la Iglesia Católica.

Junto con San Jerónimo de Estridón y San Agustín de Hipona, San Ambrosio de Milán conforma el grupo de Padres de la Iglesia que constituyen la «edad de oro» de la patrística.

Fue funcionario del Imperio romano, gobernador de Liguria y Emilia (370) y arzobispo de Milán.

Recibió el bautismo, la ordenación y la consagración en 374 y se dedicó al estudio de la teología y de las humanidades; su obras tienen un marcado carácter pastoral.

Creó nuevas formas litúrgicas, promovió el culto a las reliquias en Occidente y convirtió y bautizó a San Agustín. Su festividad se celebra el 7 de diciembre.

Jerónimo dispuso irse al desierto a hacer penitencia por sus pecados (especialmente por su sensualidad que era muy fuerte, y por su terrible mal genio y su gran orgullo).

Pero allá aunque rezaba mucho, ayunaba y pasaba noches sin dormir, no consiguió la paz.

Se dio cuenta de que su temperamento no era para vivir en la soledad de un desierto deshabitado, sin tratar con nadie.

El mismo en una carta cuenta cómo fueron las tentaciones que sufrió en el desierto (y esta experiencia puede servirnos de consuelo a nosotros cuando nos vengan horas de violentos ataques de los enemigos del alma).

San Francisco de Sales recomendaba leer esta página de nuestro santo porque es bellísima y provechosa. Dice así:

“En el desierto salvaje y árido, quemado por un sol tan despiadado y abrasador, que asusta hasta a los que han vivido allá toda la vida, mi imaginación hacía que me pareciera estar en medio de las fiestas mundanas de Roma.

En aquel destierro al que por temor al Infierno yo me condené voluntariamente, sin más compañía que los escorpiones y las bestias salvajes, muchas veces me imaginaba estar en los bailes de Roma contemplando a las bailarinas.

Mi rostro estaba pálido por tanto ayunar y sin embargo los malos deseos me atormentaban noche y día.

Mi alimentación era miserable y desabrida y cualquier alimento cocinado me habría parecido un manjar exquisito.

Y no obstante las tentaciones de la carne me seguían atormentando.

Tenía el cuerpo frío por tanto aguantar hambre y sed, mi carne estaba seca y la piel casi se me pegaba a los huesos.

Pasaba las noches orando y haciendo penitencia y muchas veces estuve orando desde el anochecer hasta el amanecer.

Y aunque todo esto hacía, las pasiones seguían atacándome sin cesar.

Hasta que al fin, sintiéndome impotente ante tan grandes enemigos, me arrodillé llorando ante Jesús crucificado, bañé con mis lágrimas sus pies clavados y le supliqué que tuviera compasión de mí.

Y ayudándome el Señor con su poder y misericordia, pude resultar vencedor de tan espantosos ataques de los enemigos del alma.

Y yo me pregunto: si esto sucedió a uno que estaba totalmente dedicado a la oración y a la penitencia,

¿Qué no les sucederá a quienes viven dedicados a comer, beber, bailar y darle a su carne todos los gustos sensuales que pide?”.

3. Santa Teresa de Ávila: “Sus cuernos estaban alrededor del cuello del sacerdote mientras celebraba misa”

Esta reconocida doctora de la Iglesia y mística tuvo muchas visiones espirituales. En medio de sus oraciones y meditaciones, el demonio se le aparecía.

El día en que Santa Teresa de Ávila venció al demonio con el poder del Agua Bendita Final del formulario

Santa Teresa de Ávila / Crédito: Wikimedia Commons

Santa Teresa de Ávila fue una religiosa, mística y Doctora de la Iglesia del siglo XVI que en sus memorias relató:

“que no hay nada como el agua bendita para hacer huir a los demonios y evitar que regresen”.

Lo que no es tan conocido son las experiencias que la llevaron a esa conclusión, que ella describe en su autobiografía “El libro de la vida”.

“Una forma abominable”, escribía, “su boca era horrenda”. “No tenía sombra sino que estaba cubierto por llamas de fuego”.

También el demonio le causaba fuertes dolores corporales.

En una ocasión la atormentó durante cinco horas mientras estaba en oración con sus hermanas.

La santa permaneció firme para no asustarlas.

Un día “vio con los ojos del alma a dos diablos que tenían sus cuernos alrededor del cuello del sacerdote mientras celebraba misa”.

Incluso para ella, estas visiones eran extrañas. “Rara vez lo he visto en forma corporal, a menudo no veo su apariencia física, pero sé que está allí.

¿Cuáles eran sus armas contra las fuerzas del mal?

La oración, la humildad y -muy interesante- el agua bendita. Santa Teresa decía que esta última era un arma eficaz.

Una vez estaba en un oratorio y el demonio se le apareció al lado izquierdo.

Le dijo que por ahora se había librado de sus manos pero que él la capturaría de nuevo.

“En la cruz está la vida y el consuelo”

Ella se asustó y se santiguó.

Sin embargo, Satanás continuó perturbándola y Teresa tomó un frasco de agua bendita y derramó el agua sobre él. Luego de ese día nunca más volvió.

“Estaba una vez en un oratorio y se me apareció hacia el lado izquierdo una abominable figura.

Le miré especialmente la boca, porque me habló y la tenía espantosa.

Parecía que le salía una gran llama del cuerpo, que estaba toda clara, sin sombra.

Me dijo espantosamente que bien me había librado de sus manos, mas que él me tornaría a ellas”, reveló la santa al inicio del capítulo 31 de su obra.

Entonces, asustada, trató de espantarlo con el signo de la cruz.

El demonio la abandonó, pero regresó rápidamente.

Esto sucedió varias veces hasta que recordó que había agua bendita cerca:

“Dos veces me sucedió esto. Yo no sabía qué hacer. Tenía allí agua bendita y lo eché a aquella parte y nunca más retornó”.

En otro momento, Santa Teresa contó que el demonio estuvo cinco horas atormentándola “con tan terribles dolores y desasosiego interior y exterior, que no sabía si podía soportar más.

Las que estaban conmigo estaban espantadas y no sabían qué hacer ni yo cómo valerme”.

La santa admitió que solo encontró alivio después de pedir agua bendita y arrojarla al lugar donde vio a un demonio cerca.

Es en la explicación de este hecho que se da a conocer su cita más famosa.

“Tras muchas ocasiones, tengo la experiencia de que no hay nada como el agua bendita para hacer huir a los demonios y evitar que regresen.

De la cruz también huyen, mas vuelven. Debe ser grande la virtud del agua bendita”, señaló.

Más tarde, aseguró que conoció la consolación del alma luego de tomar el agua, que le generó “como un deleite interior” que la confortaba.

“Esto no es un antojo, ni cosa que me ha acaecido sola una vez, sino muchas.

Y he mirado con gran advertencia. Digamos, es como si uno tuviese mucho calor y sed, y luego bebiese un jarro de agua fría…

Y sintiera un gran alivio. Considero que es una gran cosa todo lo que está ordenado por la Iglesia.

Y me conforta mucho ver que tengan tanta fuerza aquellas palabras, que así se pongan en el agua, para que sea tan grande la diferencia con lo que no es bendito”, continuó.

Santa Teresa de Ávila cuenta muchas otras historias sobre el poder del agua bendita en el resto del capítulo.

Puede leerlas AQUÍ.

4. Santo Padre Pío: “Estos demonios nunca dejan de golpearme”

Fue un sacerdote italiano que nació a fines del siglo XIX y murió en 1968. Aunque realizó muchos milagros y recibió los estigmas, el Padre Pío también sufrió ataques frecuentes del demonio.

Según el P. Gabriele Amorth, famoso exorcista de la diócesis de Roma, “la gran y constante lucha en la vida del santo fue contra los enemigos de Dios y las almas, quienes trataron de capturar su alma”.

Desde su juventud el Padre Pío tuvo visiones celestiales, pero también sufrió ataques infernales. El P. Amorth explica:

“El diablo se le aparecía en la forma de un gato negro o como algún otro animal repugnante. Con estas apariencias intentaba llenarlo de terror.

En otras ocasiones, el demonio tomaba la forma de chicas jóvenes, desnudas y provocativas, que realizaban danzas obscenas, para atentar contra su castidad.

Sin embargo, el Padre Pío sintió el peligro cuando Satanás trató de engañarlo fingiendo ser su director espiritual…

O tomando la forma de Jesús, la Virgen o San Francisco”.

Esta última táctica, cuando el diablo tomaba la forma de alguien bueno y santo, fue un problema.  

Hasta que el Don del Discwenimiento del Espíritu Santo, lo ayudó a distinguirlas y combatir cuando del Infierno se trataba. 

Satanás también lo hería físicamente.

El sacerdote describió estos dolores en una carta a un hermano, que era su confidente:

“Estos demonios nunca dejan de golpearme y me tumban de la cama… 

¡Incluso rasgan mis vestiduras para azotarme! Pero ya no me asustan, porque Jesús me ama y él siempre me levanta y me coloca de vuelta en mi cama”.

El Padre Pío es el testimonio de que si la persona está cerca a Dios no hay que temer a los demonios.

5. Santa Gemma Galgani: “Sus garras brutales”

Esta santa italiana fue una mística que tuvo experiencias espirituales maravillosas.

LA PRIMERA SANTA DEL SIGLO XX

Gema Galgani La joven que desconcertó a los científicos

Santa Gema tenía una relación muy particular con su ángel de la guarda, que siempre le acompañaba y le protegía, e incluso muchas veces le servía de “cartero”, llevando sus cartas al P. Germán.

Se asegura que también tenía el don de leer los corazones y que en varias ocasiones le dijo a varios religiosos que abandonarían la religión…

Cosa que sucedió más tarde, confirmando este don de su corazón.

Su Ángel de la Guarda y el combate contra el Enemigo

Hay una anécdota muy preciosa que le sucedió a Santa Gema en la casa Giannini.

En el comedor de la casa hay un crucifijo grande al que toda la familia tenía gran devoción.

También Gema en muchas ocasiones le hacía pequeñas “visitas”, orando frente a Él.

Un día, al tiempo que Gema preparaba la mesa, alzó los ojos hacia su Jesús y le dijo que tenía hambre y sed de Él.

Siente ansias de dar un beso a la imagen, pero no alcanza porque estaba alta. Jesús le sale al encuentro.

Desprendiendo un brazo de la cruz, la atrae, la abraza muy estrechamente, permitiéndole apagar su sed en la fuente viva de su costado abierto.

Jesús dijo cierto día a Gema: “Prepárate, pues el Demonio será quien dé la última mano a la obra que en ti deseo ejecutar”.

Y estas palabras del Señor se cumplieron al pie de la letra.

El demonio detestaba a Gema; le daba golpes, la tentaba contra la pureza con pensamientos e imágenes sugestivas y grotescas.

Trataba de impedir que comulgase e incluso llegó a aparecérsele bajo la apariencia del mismo Jesús.

Por todos los medios trataba de privarla de dirección espiritual, insinuándole cosas malas acerca de sus confesores, o haciéndose pasar por ellos.

Era una guerra constante y continua que duró hasta su misma muerte.

Era de esperar esta guerra de parte del demonio, ya que serían muchas las almas que se beneficiarían de los sufrimientos y oraciones de Santa Gema.

Y más aún, ella solo quería conformarse con la voluntad de Dios para su vida.

Esto hacía que el demonio se revolcara de rabia, porque no podía vencerla.

Tanta era la rabia que sentía hacia la pureza de Santa Gema que un día la tentó visiblemente, de tal modo que, no pudiendo huir de él, hizo la señal de la Cruz y se arrojó en un pozo de agua helada en el jardín.

Su ángel la sacó y la felicitó por su gran amor a la pureza, por su valentía y por su triunfo.

En otra ocasión, cuando la santa, por orden del P. Germán, escribía su vida:

“dándose cuenta el demonio del fruto que podía hacer (el libro de su vida), se lo robó gritando: ‘¡Guerra, guerra a tu Padre!, tu escrito está en mis manos’.

Y se relamía y se revolcaba en el suelo de la satisfacción.”

El P. Germán, enterado por una carta de Gema, se fue al sepulcro de San Gabriel de la Dolorosa y allí, leyó los exorcismos, ordenando al demonio que devolviese el manuscrito a su lugar.

El demonio lo devolvió todo chamuscado, aunque perfectamente legible; como se conserva todavía hoy en el Convento de los Pasionistas de Roma, produciendo honda impresión en cuantos lo ven.

Escribe la santa:

“El demonio me hace sufrir mucho, pero siempre terminan por vencerle Jesús y María, o bien el Ángel o San Pablo de la Cruz o el hermano Gabriel; siempre son estos tres.”

“¡Si viera cómo escapa tan luego como se presenta alguno de ellos!..”

Más adelante, al despedirse por última vez del Padre Germán, el demonio no reconoció límites, su bestialidad durante siete largos meses.

Perturbaba su imaginación con horribles fantasmas con el fin de producirle estados de ansiedad, tristeza, amargura y temor, que la indujeran a la desesperación.

Le decía muchas veces: “Ahí tienes lo que has conseguido con tus fatigas en el servicio de Dios”:

Y le presentaba tales figuras contra la pureza, que escribió al P. Germán: “Padre mío, pídale a Jesús que me cambie esta cruz por cualquier otra.

Haga desde ahí los exorcismos para que este perverso se vaya o mande a su ángel para que lo ahuyente”.

Viendo que con tentaciones no podía vencerla, empezó a maltratarla con los golpes más brutales y en forma de bestias feroces, que amenazaban despedazarla.

Dirigiéndose entonces a María Santísima, le decía:

“Madre mía; me encuentro bajo el poder del demonio que quiere arrancarme de las manos de Jesús. Ruéguele por mí. ¡Viva Jesús!”.

Jesús y María, complacidos al ver como luchaba, le enviaban a San Pablo de la Cruz o a San Gabriel para animarla.

El mismo Jesús le dijo:

“Hija mía; humíllate bajo mi mano poderosa y lucha, que tu lucha te conducirá a la victoria”.

En una carta dirigida a un sacerdote escribió:

“durante dos días, luego de recibir la Santa Comunión, Jesús me ha dicho: “Hija mía, muy pronto el diablo desatará una guerra contra ti”.

Estas palabras resuenan en mi corazón constantemente. Ore por mí por favor”.

Ella se dio cuenta de que la oración era la mejor defensa contra los ataques del demonio.

En venganza, Satanás le infringía fuertes dolores de cabeza para impedir que duerma.

Sin embargo, pese a las fatigas Gemma perseveró en la Oración:

“Cuantos esfuerzos hace ese miserable para que yo no ore. Ayer trató de matarme…

Y habría tenido éxito si Jesús no hubiese venido a salvarme.

Estaba asustada y mantuve la imagen de Cristo en mi mente”.

Una vez, mientras la santa escribía una carta, el diablo le arrebató la pluma de las manos, rasgó el papel y la tiró de la silla, agarrándola de los cabellos con la violencia de sus “garras brutales”.

Ella describe otro ataque en uno de sus escritos:

“el demonio se presentó ante mí como una gigante y me decía: ‘Para ti ya no hay esperanza de salvación. ¡Estás en mis manos!’

Yo le respondí que Dios es misericordioso y por tanto no temo nada.

Entonces me golpeó en la cabeza y me dijo: ‘¡Maldita seas!’, y luego desapareció”.

“Cuando volví a mi habitación para descansar, lo encontré.

De nuevo comenzó a golpearme con una cuerda anudada y me gritaba que yo era débil.

Le dije que no y me golpeó tan fuerte, que caí de cabeza al suelo. En un momento se me vino a la mente invocar a Jesús:

“Padre eterno, en nombre de la preciosísima sangre de Jesús, ¡Líbrame!”.

“No recuerdo bien qué pasó. La bestia me arrastró de mi cama y golpeó mi cabeza con tal fuerza que todavía me duele.

Perdí el sentido y yací en el suelo hasta que desperté. ¡Gracias a Dios!”

A pesar de los ataques, Santa Gemma siempre tuvo fe en Jesús.

Incluso utilizaba el humor contra Satanás.

Una vez escribió a un sacerdote: “tenías que verlo, cuando huía haciendo muecas, ¡Te habrías muerto de la risa! ¡Es tan feo!…

Pero Jesús me dijo que no le tenga miedo”.

5. Santa Catalina de Siena

Catalina Benincasa nació en la ciudad de Siena, Italia, el 25 de marzo de 1347.

Hija número 23 de Jacobo y Lapa Benincasa, desde niña se destacó por su inteligencia y religiosidad.

Los biógrafos señalan que su primera visión, su voto de virginidad y el pueril intento de hacerse eremita los manifestó entre los 6 y 8 años.

Su madre se oponía a sus deseos de vida de piedad e intentó por todos los medios que eligiera la vida matrimonial.

Aprovechando una enfermedad que le produce su paso de la niñez a la edad adulta,

consigue que su madre realice las gestiones necesarias para que la admitan en la Tercera Orden de Penitencia de Santo Domingo.

Supo armonizar su vida seglar y activa con largas horas de oración y como no siempre podía estar retirada en una habitación o celda,

imaginó y logró llevar esa habitación y celda consigo, dentro de su corazón:

No perdió el recogimiento interior y la intención de agradarle a Dios en medio de las gestiones que tuvo que llevar a cabo en el mundo.

 En medio de una vida dura y difícil, por su salud y por su pobreza, su espíritu no se quebranta ni material ni moral ni espiritualmente.

 Los ayunos, éxtasis y otras manifestaciones no ordinarias que padecía, eran discutidos y puestos en duda por muchos que pretendían desautorizarlas.

El socorro al prójimo, a la comunidad cristiana y a la jerarquía eclesiástica no brota de su corazón bondadoso, sino de su amor al Señor.

 Sus escritos, dictados a sus discípulos porque no sabía escribir, son una muestra palpable de su reflexión.

En su libro “El Diálogo” expone la relación de Dios con el hombre.

Asimismo, Santa Catalina desarrolla la doctrina del “puente”: Cristo como mediador entre Dios y los hombres.

Falleció en Roma el 29 de abril de 1380, a los 33 años de edad.

El 4 de octubre de 1970 es proclamada doctora de la Iglesia por Su Santidad el Papa Pablo VI, junto con Santa Teresa de Avila.

Fueron las primeras mujeres proclamadas doctoras de la Iglesia. 

Cuidado con la «Trampa del Diablo» que Dios mostró a santa Catalina de Siena

 
“Cuando te fijes en las faltas de una persona, piensa: Hoy es tu turno, mañana será mío, a menos que la Gracia Divina me sostenga”

Sin aprobar de ninguna manera el comportamiento pecaminoso, Jesús nos desafía a examinar si nuestros corazones están llenos de compasión por aquellos cuyas vidas no son perfectas:

 ¿Tenemos un deseo sin fin de mostrar misericordia? ¿O somos rápidos en criticar y condenar?

Santa Catalina de Siena fue confrontada una vez por Dios acerca de un «pecado oculto» que tenía:

El pecado de juzgar a la gente. Solía ​​pensar que tenía un don para leer la naturaleza humana y notar las faltas de otras personas, especialmente las faltas de los sacerdotes.

Pero, un día, Dios le señaló que las percepciones que estaba recibiendo acerca de las debilidades de otras personas no venían de él: venían del diablo.

Ella comprendió entonces, que esto era «la Trampa del Diablo«.

El diablo nos permite ver las faltas del otro para que, en lugar de querer ayudar, comencemos a juzgar sus almas y condenarlas.

Catalina lo admitió a Dios, diciendo:

«Me diste … medicina contra una enfermedad oculta que no había reconocido, enseñándome que nunca puedo juzgar a ninguna persona. …

Porque yo, ciego y débil como estaba de esta enfermedad, a menudo he juzgado a otros bajo el pretexto de trabajar por tu honor y su salvación«.

Si nos enfrentamos a la verdad acerca de nosotros mismos.

Y experimentamos nuestras propias luchas diarias con el pecado, es menos probable que nos establezcamos en el juicio sobre otros.

Si verdaderamente reconocemos cuánto necesitamos la misericordia de Dios, si experimentamos su perdón y su poder sanador en nuestras propias vidas…

Entonces nuestros corazones serán mucho más compasivos cuando encontremos las faltas de otras personas.

Si hemos experimentado lo paciente y gentil que es Dios con nuestras debilidades, entonces vamos a ser más misericordiosos con los demás.

Es por eso que santa Catalina aprendió que cuando nos fijamos en las faltas de una persona, debemos decirnos:

«Hoy es tu turno; mañana será mío, a menos que la gracia divina me sostenga«.

Pero si tendemos a responder a las faltas de los demás con la condena y no la compasión, puede ser porque nosotros mismos tenemos un serio problema moral.

Podría ser porque no hemos llegado a un acuerdo con nuestras propias debilidades y pecados y experimentado la misericordia de Dios.