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F111 LA ORACIÓN: DIÁLOGO CON DIOS


En la Puerta del Cielo, la argentina voz de Diana resuena en las murallas del salón, donde los catecúmenos escuchan atentos la lección de ese día:

“Para una clara Comunicación con Dios y que nos garantice una Respuesta, es necesario reunir los elementos indispensables:

La primera condición para la Oración, es la Gracia.

LA GRACIA.

            El Pecado es la barrera con la que Satanás aparta al hombre de Dios y le impide que goce de Él. El arrepentimiento sincero nos lava y purifica junto con la Sangre preciosa y Divina.

Y dispone nuestra alma para recibir el Perdón de Dios y junto con él, su Misericordia que nos devuelve la Gracia.

Poseer en el alma la Luz, la Fuerza, la Sabiduría de Dios que comunica esa semejanza intelectual con Él y es el signo inconfundible de la Filiación con Él. La Gracia es el Don sublime que hace que Dios habite en el alma y que el alma esté ‘viva’.

Es entonces también cuando las oraciones son ‘vivas’ y la Gracia crece, florece, tiene raíces profundas y se eleva como árbol de Vida Eterna.

La Gracia es la Vida del espíritu y el alma lavada con la Sangre de Jesús ha sido perdonada y ésta, al abandonarse al Amor…

Es como un águila que se eleva, porque el secreto de la Fortaleza y de la formación espiritual, es la meditación amorosa.

Cuando se aprende a orar con la Meditación de la Oración Mental y se avanza hasta llegar a la plena comunicación del Amor con la Profecía, el alma ya no tiene obstáculos en el conocimiento de Dios.

Porque la Oración es la comunicación del alma con Dios, de la que se sale vigorizado y con el deseo de pertenecerle más. Y dispuestos a entregarnos más plenamente.

Es un don de intercambio: Dios lo concede al Hombre y el hombre lo da a Dios. Por medio de la Oración, Dios se va revelando como Es… Y el alma aprende a conocerlo y a amarlo siempre más.

LA HUMILDAD.

“Aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón”

Jesús sabía que en esta imitación está la Clave de la Felicidad en la Tierra y en el Cielo. Los hombres tenemos las ruinas que tenemos, porque NO somos mansos ni somos humildes. NI en las familias, NI en las ocupaciones, NI en el vasto ámbito de las naciones. Soberbia e Ira dominan a los hombres y generan todos los delitos.

La Presencia de Dios es un acto de su Bondad. El deseo de amor de un Dios de estar con su creatura y cuando la creatura NO lo traiciona, Dios NO se aleja. En ciertos casos y por especiales respuestas del alma, esta comunicación se vuelve muy sensible.

Pero hay del alma que gozando de la Presencia de Dios, cae en el pecado de soberbia; porque la perdería súbitamente, pues Dios NO está en donde hay soberbia.

Entre más grande es la humildad de la creatura, más a ella desciende Dios.

HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR

María tuvo a Dios en SÍ, NO solo espiritualmente; sino como Carne Viva, porque alcanzó el vértice de la humildad santa.

La humildad en la Oración es indispensable si se quiere obtener algo. Dios mira con amor al hijo que inclina ante su Grandeza y Majestad, reconociendo Quién es Él y al mismo tiempo consciente de su propia miseria y debilidad.

El alma ‘viva’, ‘ve’ al Dios Vivo.

Y entre más lo conoce más lo ama y más anonadada se siente ante su Infinita Bondad. Y un profundo agradecimiento inunda el corazón, al esperar la respuesta de la única pregunta que los labios formulan cada vez con más frecuencia y ante TODAS las circunstancias:

‘Padre ¿Qué quieres que haga?’

LA OBEDIENCIA.

            Es la prueba de la humildad y la Fe. Son el escollo donde la soberbia se cae y se hunde. La Obediencia es la piedra donde el orgullo se estrella, porque rinde a los pies del Omnipotente el juicio del hombre, para abrazar solamente la Voluntad Divina.

Al obedecer a Dios se contempla la Gloria de Dios y se presencian los milagros más increíbles. La docilidad interior es indispensable y NO hay sumisión verdadera, hasta que no hay alegría en su cumplimiento.

Esto es el cimiento de muchas virtudes y el recipiente de muchas gracias. El Espíritu Santo la busca para comunicarle sus santas inspiraciones, porque solo el que la tiene, lo escucha y las practica.

El alma dócil, escala el Cielo sin comprenderlo y asciende sin sentirlo, a la sombra y en comunicación con el Paráclito, que la lleva por los caminos del espíritu, con una Obediencia ciega.

Es la virtud que se deja moldear suavemente, como el barro en manos del Divino Alfarero. Es el tesoro de las gracias.

Jesús y María, fueron obedientes por excelencia. Este es el secreto de la Oración de  Poder.

La Perfección de la Obediencia consiste en seguir prontamente las inspiraciones del Espíritu Santo y practicarlas. Cada vez que se escucha esa voz interior que NO hace ruido, hay que atenderla.

El alma sabe distinguir perfectamente cuando habla. La Obediencia del espíritu es mortificación y humillación. Al obedecer la Voluntad de Dios, se perfeccionan las virtudes internas.

La Obediencia interna perfecta clava las almas en la Cruz y hace que vivan crucificadas: Es la Renuncia Total de la Voluntad, que se inmola por amor a Dios y sacrifica el cuerpo, los sentidos, los afectos y todos los movimientos del espíritu, para obedecer solamente las inspiraciones del Espíritu Santo.

Esta es la Obediencia ciega, pronta y amorosa, que encuentra la verdadera e incomparable Felicidad, en el absoluto despojo de sí misma.

La sumisión no es real, hasta que NO se disfruta adaptándose y alabándolo, en todas las circunstancias.

LA CARIDAD.

            El Espíritu Santo se comunica por medio de ella, porque es la Esencia misma de Dios y la vida del alma. La Caridad sobrenaturaliza todas las virtudes y las acciones del hombre.

Y es el pulso que late en el espíritu y le da vitalidad. El Dolor es el trono de la Caridad y su perfección está en la Inmolación. Dios se da y las almas se dan.

Dios se crucificó por los hombres y ellas se crucifican con Él.

Esta Caridad es la que une al Cielo con la Tierra y la Oración alcanza dimensiones cósmicas, porque la Caridad es el Amor comunicativo.

El Dolor Divinizado por Jesús, es el que conquista al Amor. Por esto, los más sacrificados son los que más aman. Sin la Caridad NO hay Fusión.

La Caridad sabe amar y perdonar a los enemigos.

La última Oración del mártir, debe ser siempre por los verdugos; para que alcancen la salvación. La última de los santos, por sus Opresores, para que lleguen a la Caridad.

LA GENEROSIDAD.

            El que cierra su oído al clamor del pobre, él también gritará y NO será escuchado. La dureza de corazón en el Desprendimiento y la Generosidad, cierran las puertas de los Cielos para la Oración.

Dios NO tolera la avaricia, tanto material como espiritual.

Los avaros son soberbios y envidiosos. La Dureza de Corazón es refractaria al amor divino y a la Bondad. La vida del que la lleva consigo es muy triste y desgraciada, porque carece del pronto placer de hacer el bien.

Son corazones fríos e infelices que se mantienen alejados de la Caridad, llevando una existencia vana y culpable. Son corazones metalizados que lo único que desean es atesorar.

Insaciables y desenfrenados, NO CORRESPONDEN  a las inspiraciones divinas y mueren ciegos y sordos a su pecado.

La santidad NO está en las visiones, éxtasis y revelaciones. La santidad consiste en la pureza y el sacrificio generoso y constante de una voluntad abandonada totalmente en la Voluntad de Dios.

Hay que conformarse siempre con lo que el Espíritu Santo quiere dar… Y así NO nos equivocamos.

Considerándonos siempre indignos de sus dones.

LA PUREZA.

            La Pureza es el reflejo de Dios. Y donde está la Pureza está la santidad. Es solo en las almas puras en donde se encuentra la Luz del Espíritu Santo.

La INOCENCIA consiste en la limpieza total del alma.

Los limpios de corazón sienten el contacto divino y son los que escuchan la Voz de Dios. Lo entienden, lo aman, lo consuelan y se gozan con sus ternuras y sus sonrisas.

El vicio que más aleja de Dios, es la impureza; porque a través de la impureza entra la Incredulidad, que ofusca los corazones, quita la esperanza y destruye la Caridad.

Ninguna alma que NO es pura puede conocer a Dios y mucho menos amarlo, porque el Espíritu Santo, abomina la Impureza.

La Lujuria es el vicio con cual Satanás está llenando los Infiernos.

Y por eso promueve la sensualidad que hace su nido en los corazones soberbios, para que NO puedan acoger a Dios.

El cuerpo es el Templo Vivo del Espíritu Santo y tiene que tener una pureza total, el que quiera acogerlo y poseerlo.

EL PERDON.

            Los que perdonan son la réplica más acabada de Dios, porque Él perdona y sigue perdonando.

Cuando el hombre aprende a amar y a perdonar, comienza a hacerse espiritual.

Todo se le perdonará a quién haya perdonado todo.

El que perdona atrae el Corazón de Dios y NO hay hombre que NO necesite ser perdonado por Él.

Dios es un Dios de Amor y NO puede vivir en un corazón que Odia.

Jesús bajó a la Tierra a enseñar al hombre a  amar y a perdonar.

El corazón que se crucifica, NO guarda rencor y sabe amar de verdad.

El Odio es Pecado y el pecado cierra las puertas del Cielo a la Oración y hace que no suba. Y Dios NO puede escuchar a un corazón que no perdona. Porque nadie puede ser perdonado si NO se arrepiente y NO perdona.

El Perdón es la Venganza de Dios y también es la venganza de los que aprenden a amar como Él enseñó.

LA SINCERIDAD.

            Este es otro requisito indispensable en la verdadera Oración.

Los hipócritas ostentan apariencias de piedad y en el interior de sus familias son culpables ante Dios y ante el prójimo. Buscan la estima y los honores mundanos.

Quieren decir a los demás: ‘Pueden confiar en mí. Vean que soy un santo. Lo comprueba mi forma de orar’

Semejante actitud es una Blasfemia. Los soberbios, los falsos y los mentirosos, oran así.

La verdadera Oración brota del corazón a los labios y surge en el trabajo, en los negocios, en el descanso, en la fatiga, en el dolor y en la alegría, porque sale con todo el ser, al impulso del corazón que ama a Dios y se revela en todas sus acciones.

El alma recuerda que es la creatura y con amor reverencial se pone en la Presencia de su Creador que se le revela en todo y en todas las circunstancias.

La ternura amorosa del Padre se encuentra a cada paso del día.

Y se acaban las coincidencias.

EL ABANDONO.

            La Oración sostiene al alma en la Prueba y la provee de una fuerza nueva en la inteligencia y en el corazón. Es la Fuerza que no viene de un estudio humano, sino de un completo abandono en Dios.

Los que dan más, son los que más se olvidan de sí mismos. Es cosa muy penosa y difícil, pero indispensable si se quiere avanzar por este camino.

Pablo lo practicó y nos lo enseñó con su ejemplo:

Ahora voy a Jerusalén atado por el Espíritu, sin saber lo que me sucederá allá… Solamente que en cada ciudad el Espíritu Santo me da a conocer que me esperan prisiones y tribulaciones… pero de ninguna manera me preocupo por mi vida, con tal de terminar mi misión y cumplir el ministerio que he recibido del Señor Jesús, de anunciar el Evangelio de la Gracia de Dios”

Ciertamente el abandono de Pablo, brilla esplendorosamente en este abandono en Dios.

Porque olvidarse de sí mismo es olvidar NO solo el pasado, sino la personalidad limitada. Olvidarnos totalmente quienes somos en nuestra existencia terrenal. Como si ya hubiésemos sido muertos y enterrados en una tumba. Totalmente desaparecidos para el mundo.

Y pensar solamente en lo que Dios quiere de nosotros, viviendo para hacer exclusivamente su Voluntad.

Cuando el hombre muere, su espíritu deja todo lo terrenal y queda solo frente a Dios, con su alma muerta o viva, según su voluntad lo determinó en la prueba terrenal.

Al quedar frente al Misterio que es Dios, el Mundo a su vez muere para él y debe vivir su Vida Eterna de acuerdo a su propia autosentencia.

Cuando en la existencia terrena encontramos a Dios y NO desdeñamos su Llamado, sucede lo mismo. La vida deja de pertenecernos y en una Prueba muy dolorosa, aprendemos a vivir exclusivamente para Dios.

Uniéndonos de tal manera con Él, que se experimenta en la Tierra el Paraíso y ya no hay nada que temer. NADA. La luz de Dios resplandece cuando el alma se sumerge en el mar de la Oración y la Caridad.

LA CONFIANZA.

            Dios Padre conoce las necesidades del hombre, pero a Él le agrada la Confianza del alma que se le acerca como un niño a contarle sus confidencias, para enriquecer una relación de amor, que es el verdadero objetivo de la Oración…

Y que al exponerle sus necesidades, le pide ayuda.

Confiar lo más íntimo y que causa rubor y vergüenza. Confiarle ‘Todo’ Al que lo es TODO, es increíblemente productivo. Porque Dios NO se escandaliza NI murmura, NI mucho menos falta a la Caridad.

Él sabe comprender y aconsejar. ÉL NOS AMA MUCHÍSIMO. Y su Amor está presente en todas nuestras súplicas…

Y elimina los obstáculos para nuestra santificación.

Perdonar para ser perdonados. El perdón de Dios trae la Paz. Estar vigilantes teniendo cuidado y Oración, para ser fuertes y tener la ayuda de Dios, aunada a una voluntad firme de NO pecar.

Después de una grande confianza en la Justicia del Padre y en su Amor. Porque todo cambia en nuestro interior, después de sumergirnos en la Oración.

El gozo inefable de hablar con Dios, hace que el Dolor sea soportable y el corazón se alimenta con la fuerza de un león para enfrentarse al Mundo y a todo, después de habernos unido completamente al Padre en la soledad y en la Oración.

LA ORACIÓN LO ES TODO.

Es un diálogo franco, animado, lleno de confianza, recogido, sereno, claro, íntimo. La Oración confiada puede cambiar el Castigo en Bendición.

La plegaria dirigida la Padre para que en su Misericordia ayude, toca el Corazón de Dios y agiliza su intervención. La súplica ardiente hace que Satanás NO pueda objetar nada a la intervención Divina.

Y esperar contra toda esperanza. ORANDO SIEMPRE CONFIADAMENTE.

Cuando se tiene una Fe Perfecta y una Confianza Perfecta, nacida de la oración y de la Bondad del Señor, Se podrán obtener los más portentosos milagros.

 PORQUE LA FE, LA ORACIÓN Y LA CONFIANZA,

SON LA LLAVE DE LOS MILAGROS.

EL AMOR.

Hay que recordar que una verdadera palpitación de amor, que salga como Nube de Incienso de las Llamas de nuestro corazón enamorado de Dios, tiene para Él un valor infinitamente más grande, que miles de ceremonias hechas con corazón tibio o frío.

Hay que atraer su Misericordia con nuestro amor. Ella es grande y activa con quién lo ama. El Cordero se ha Inmolado por nosotros y nos cubre como una ola que pasa y lava nuestras almas, dejándolas sin mancha.

Y SU AMOR CONTESTA NUESTRAS ORACIONES INMEDIATAMENTE.

LA ENTREGA.

DIOS LLAMA Y PASA. Puede que mañana no esté el corazón dispuesto y tampoco encontremos la Invitación de Dios.

Dios es tan exigente, como es infinitamente generoso en premiar.

El que quiere ser discípulo es necesario que abrace la Cruz y lo siga.

La vida del cristiano NO ES  una vida tapizada de pétalos. Es absoluta en sus exigencias.

Es como las rosas: son preciosas, fragantes, perfumadas, pero duran poco y lo que queda son solo espinas.

A través de la Oración, los consuelos de Dios son maravillosos y nos fortalecen siempre, hasta llegar al final del camino. Pero la Cruz es dolor y espinas…

Y NO HAY OTRO CAMINO.

Muchas raíces están trabadas en el ser humano. Hay que separarlas o cortarlas. Solo con la libertad espiritual se viene al servicio de Dios. NADA DEBE IMPEDIR LA ENTREGA.

Cuando el alma se entrega a Dios con todas las poderosas energías de su ser y doblega su temperamento, dirigiéndolas hacia la perfección. El apasionado y poderoso absolutismo, se arrojan sin titubeos por este camino.

Se aprovecha la experiencia en el Mal, para ser poderosos en el Bien y se emplean los mismos sistemas que se empleaban para entregarse toda al pecado…

Ahora se entrega toda a Dios.

Es entonces cuando se pone en práctica el Mandamiento más importante: Amar a Dios sobre todas las cosas, con todas las potencias del ser y al prójimo como a nosotros mismos.

Nadie que haya puesto la mano en el arado para arar los campos de los corazones y esparcir la semilla de la Doctrina de Dios, puede volverse atrás para mirar lo que ha dejado y lo ha perdido.

Lo que podría haber tenido si hubiera seguido por otro camino menos extraordinario, que el de ser elegidos.

Quién obra así NO está adaptado al Reino de Dios. Hay que valorarnos, decidirnos y luego entregarnos.

Entregarnos sin reservas, sin miedos, sin reticencias…

EN LA ENTREGA TOTAL PARA UN AMOR TOTAL.

LA PREPARACIÓN…

El alma debe ser pobre con la Pobreza de espíritu. Desnuda, pobre y vacía. Que viva solo de Él, por Él y para Él.

Hambrienta: Solo Él calma la sed de Justicia del alma hambrienta de lo sobrenatural con la Posesión y la Comunicación de la misma Divinidad.

Sedienta: El Hambre de Dios solo puede ser calmada bebiendo de la Fuente del Agua Viva de Jesús. El Espíritu Santo es el Único Consolador.

El Dolor es el compañero indispensable de la Oración.

En él se encuentra su completo desarrollo y se fortalece ejercitando el sacrificio, la mortificación y la Penitencia. La Oración es la Fuente de la Gracia, ella llega hasta el Corazón de Dios y escala alturas inconcebibles al entendimiento humano.

En todos los tiempos y las ocasiones se puede orar. El alma puede hacerlo saltando todos los obstáculos y NO conoce las limitaciones. Aún en medio de la más ruidosa reunión y sin que los demás lo adviertan, al realizar todas las tareas cotidianas, continúa con sus coloquios con el Dios que habita en su interior.

La Oración es la voz armoniosa del alma pura que atraviesa los Cielos y llega hasta el Trono de Dios.

En ella va la amorosa flecha que traspasa el Corazón del Amado. Esta Oración nunca regresa vacía, sino llena de gracias y favores.

El secreto del alma que NO quiere perder a su amor, es permanecer siempre fija con todas sus potencias en Dios, a través de la Oración.

LA  FE.

            Es la luz oscura que arrastra al hombre hacia su Dios, por medio de la humildad. Es indispensable para la salvación y es la prueba que Dios exige al entendimiento humano y la orgullosa inteligencia del hombre.

La Fe es Luz para los humildes y Tinieblas para los soberbios. La Fe desata las manos del Omnipotente y aplaca la Justicia Divina.

La Fe arranca gracias al Eterno. Es un lazo de luz que une la Tierra con el Cielo y un lazo de Unión que pone en comunicación al alma con Dios.

LA Fe es el fundamento de la perfección.

LA INFANCIA ESPIRITUAL.

            Jesús dijo: Yo os lo aseguro, el que NO recibe el Reino de Dios como niño, no entrará en él. El niño es humilde, confiado, acepta ‘que no sabe’ con simplicidad.

Los niños son amables, curiosos y reciben con admiración y llaneza, todas las enseñanzas.

Observarlos como aman y creen en Dios, por la Inocencia que los caracteriza, es una lección de sabiduría. Hacen lo que se les enseña y no se ensoberbecen por lo que hacen. Aprenden y practican lo que aprenden.

Los niños, cuando cometen una pequeña falta ¡Con cuanta humildad la confiesan! NO buscan excusas. Saben que Dios lo sabe. Creen. Les apena haber causado un dolor a Dios.

Arrepentidos, piden perdón de su falta y ofrecen sinceramente, NO volver a faltar. Aman con sencillez  y siempre son sinceros.

Todas las cualidades de los niños son indispensables para la Oración auténtica, porque la característica principal del alma orante, debe ser siempre la docilidad interior y la Obediencia total.

Dios no desperdicia sus palabras, en donde NO hay intención de Obedecerlas.

            Cuando el alma sabe alcanzar la amorosa ciencia de saber permanecer fija en Dios, unida a Dios con todas sus potencias; todos los actos que produce son actos de amor y raptada por el amor, alcanza la santidad, casi sin darse cuenta.

Y aunque esté durmiendo sigue amando, porque la carne se adormece y se despierta con el nombre santo en los labios y con el pensamiento puesto en Él,

¡Maravilloso connubio del alma con Dios! Ni el más apasionado amor humano da la embriaguez que se experimenta, cuando el alma está verdaderamente enamorada de Dios.

El que ha probado los dos amores sabe que NO existe. Es como comparar el licor más barato, con el más exquisito de los vinos. El deleite es diferente, aunque la embriaguez sea parecida. Y cuando se conoce lo excelente, NO es posible conformarse con menos.

Para conocer este éxtasis, no debe haber nada que se interponga entre el alma y Dios  para formar con Él una unidad perfecta.

Para llegar a tener el corazón vacío de humanos intereses, hay que pasar por un crisol amarguísimo, pero la recompensa vale por todos los sacrificios y todas las renuncias.

Lo que vale la pena siempre tiene un precio alto.

Dios lo vale TODO.

Y cuando el alma se enamora de Él, es verdaderamente imposible vivir sin Él.

Cuando Él se convierte en la razón de vivir, la vida se convierte en una apasionada y maravillosa aventura, en la que el alma se la pasa entre el Cielo y el Infierno.

Satanás es el Villano que trata deponerle fin a la más increíble historia de Amor. Los que NO saben defenderlo… Lo pierden.

EL PROBLEMA DE LAS ORACIONES NO CONTESTADAS.

Es necesario acercarse a Dios con los labios y el alma encendidos de verdadera caridad. Entonces los obstáculos que Satanás interpone para impedir el auxilio divino, son anulados, porque Dios ES el Vencedor Eterno.

Por eso es necesario reunir los requisitos para que la Oración pueda ser efectiva. Esta es una verdad dolorosa y aterradora. 

El hombre mismo es el que da las armas al Maligno, para impedir la intervención de Dios.

La Oración Poderosa necesita de la Justicia. Las Plegarias NO son atendidas principalmente por dos motivos: la Injusticia y el Amor.

LA INJUSTICIA.

Dios NO escucha nuestra oración si tenemos afectos desordenados que están desplazando a Dios del primer lugar en nuestro corazón. Tampoco si somos injustos y duros de corazón con los pobres, con los servidores y los familiares.

EL  AMOR.

Dios nos ama con un Amor Infinito y Eterno. Siempre, cuando nosotros iniciamos nuestra oración, la Gracia del Señor desciende sobre nosotros.

El Eterno nos atiende al instante cuando con un corazón humilde, amoroso, confiado, con sacrificio y constancia, le imploramos piedad, pan, consuelo, ciencia, dirección, ayuda, protección y fortaleza.

Todo esto y más, da Dios con su Infinito Amor, cuando nos volvemos a Él.

Y si no siempre somos atendidos porque Él se niega a acceder a nuestra petición, NO debemos pensar que nuestra Oración vaya a quedar sin respuesta.

A cambio de algo negado por una Inteligencia que todo lo conoce, recibimos otros dones de los que NO nos damos cuenta inmediatamente, ni los agradecemos.

Más tarde o más temprano debemos mostrar nuestro agradecimiento y reconocimiento a esta Bondad infinitamente Inteligente, que cuida de nosotros.

Porque Él, que todo lo sabe. NO concede aquello que nos proporcionaría la felicidad de un instante y Dolor para el resto de nuestra vida terrena y que puede ser causa de pena en la otra vida, por el mal uso que se puede dar a la dádiva divina.

El Amor de Dios siempre nos protege, hasta de nosotros mismos.

LA ORACIÓN HECHA CON FE VERDADERA Y AMOR VERDADERO,

 SIEMPRE OBTIENE.

CUANDO UNA ORACIÓN QUEDA SIN RESPUESTA, hay que revisar que NO esté viciada en la petición o en la Fe. A veces Dios explica por qué NO la concede. Sí es en la Fe, NI siquiera ha llegado al Cielo.

Dios quiere que todos sus hijos sean tan suyos que todas sus santas demandas está dispuesto a atenderlas continuamente.

No siempre concederá las cosas solicitadas, pero sustituirá el don negado por otros cien consuelos más grandes todavía, porque Él arde con el deseo de hacernos felices, de poder estrecharnos contra su Corazón y enjugarnos el Llanto.

Él es el Único que da Bien, Paz y Amor Verdadero y Eterno.

Si somos cristianos inmaduros, constantemente pediremos cosas que NO nos convienen.

Conforme vayamos creciendo espiritualmente, también aprenderemos a Orar.  Afortunadamente para nosotros, Jesús es un Maestro con mucha paciencia y le encanta enseñarnos cuando hay buena voluntad.

Invocar la protección de María Santísima y la Sangre de Jesús antes de ponernos a Orar, elimina TODAS las interferencias con las que Satanás trata de Obstaculizar nuestra Oración y las respuestas de Dios, cuyo Amor quisiera entretenerse en amorosos coloquios, con todos sus hijos.

SOLO EL PECADO APARTA DE DIOS Y HACE NULAS LAS ORACIONES.

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, CONOCELA

59.- ORACIÓN: DIÁLOGO CON DIOS


En la Puerta del Cielo, la argentina voz de Diana resuena en las murallas del salón, donde los catecúmenos escuchan atentos la lección de ese día:

“Para una clara comunicación con Dios y que nos garantice una respuesta, es necesario reunir los elementos indispensables:

La primera condición para la Oración, es la Gracia.

LA GRACIA.

            El Pecado es la barrera con la que Satanás aparta al hombre de Dios y le impide que goce de Él. El arrepentimiento sincero nos lava y purifica junto con la Sangre preciosa y Divina. Y dispone nuestra alma para recibir el Perdón de Dios y junto con él, su Misericordia que nos devuelve la Gracia.

Poseer en el alma la Luz, la Fuerza, la Sabiduría de Dios que comunica esa semejanza intelectual con Él y es el signo inconfundible de la Filiación con Él. La Gracia es el Don sublime que hace que Dios habite en el alma y que el alma esté ‘viva’.

Es entonces también cuando las oraciones son ‘vivas’ y la Gracia crece, florece, tiene raíces profundas y se eleva como árbol de Vida Eterna. La Gracia es la Vida del espíritu y el alma lavada con la Sangre de Jesús ha sido perdonada y ésta, al abandonarse al Amor, es como un águila que se eleva, porque el secreto de la Fortaleza y de la formación espiritual, es la meditación amorosa.

MEDITANDO

Cuando se aprende a orar con la meditación de la Oración Mental y se avanza hasta llegar a la plena comunicación del Amor con la profecía, el alma ya no tiene obstáculos en el conocimiento de Dios.

Porque la Oración es la comunicación del alma con Dios, de la que se sale vigorizado y con el deseo de pertenecerle más. Y dispuestos a entregarnos más plenamente. Es un don de intercambio: Dios lo concede al Hombre y el hombre lo da a Dios.

Por medio de la Oración, Dios se va revelando como Es. Y el alma aprende a conocerlo y a amarlo siempre más.

LA HUMILDAD.

“Aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón”

Jesús sabía que en esta imitación está la clave de la felicidad en la tierra y en el Cielo. Los hombres tenemos las ruinas que tenemos, porque no somos mansos ni somos humildes. Ni en las familias, ni en las ocupaciones, ni en el vasto ámbito de las naciones. Soberbia e ira dominan a los hombres y generan todos los delitos.

La Presencia de Dios es un acto de su Bondad. El deseo de amor de un Dios de estar con su creatura y cuando la creatura no lo traiciona, Dios no se aleja. En ciertos casos y por especiales respuestas del alma, esta comunicación se vuelve muy sensible.

Pero hay del alma que gozando de la Presencia de Dios, cae en el pecado de soberbia, porque la perdería súbitamente, pues Dios no está en donde hay soberbia. Entre más grande es la humildad de la creatura, más a ella desciende Dios. María tuvo a Dios en sí, no solo espiritualmente; sino como Carne Viva, porque alcanzó el vértice de la humildad santa.

La humildad en la Oración es indispensable si se quiere obtener algo. Dios mira con amor al hijo que inclina ante su Grandeza y Majestad, reconociendo Quién es Él y al mismo tiempo consciente de su propia miseria y debilidad. El alma ‘viva’, ‘ve’ al Dios Vivo.

Y entre más lo conoce más lo ama y más anonadada se siente ante su Infinita Bondad. Y un profundo agradecimiento inunda el corazón, al esperar la respuesta de la única pregunta que los labios formulan cada vez con más frecuencia y ante TODAS las circunstancias:

‘Padre ¿Qué quieres que haga?’

LA OBEDIENCIA.

            Es la prueba de la humildad y la Fe. Son el escollo donde la soberbia se cae y se hunde. La Obediencia es la piedra donde el orgullo se estrella, porque rinde a los pies del Omnipotente el juicio del hombre, para abrazar solamente la Voluntad Divina. Al obedecer a Dios se contempla la gloria de Dios y se presencian los milagros más increíbles. La docilidad interior es indispensable y no hay sumisión verdadera, hasta que no hay alegría en su cumplimiento.

Esto es el cimiento de muchas virtudes y el recipiente de muchas gracias. El Espíritu Santo la busca para comunicarle sus santas inspiraciones, porque solo el que la tiene, lo escucha y las practica. El alma dócil, escala el Cielo sin comprenderlo y asciende sin sentirlo, a la sombra y en comunicación con el Paráclito, que la lleva por los caminos del espíritu, con una obediencia ciega.

Es la virtud que se deja moldear suavemente, como el barro en manos del Divino Alfarero. Es el tesoro de las gracias. Jesús y María, fueron obedientes por excelencia. Este es el secreto de la Oración de  Poder.

La perfección de la obediencia consiste en seguir prontamente las inspiraciones del Espíritu Santo y practicarlas. Cada vez que se escucha esa voz interior que no hace ruido, hay que atenderla. El alma sabe distinguir perfectamente cuando habla. La obediencia del espíritu es mortificación y humillación. Al obedecer la Voluntad de Dios, se perfeccionan las virtudes internas.

La Obediencia interna perfecta clava las almas en la Cruz y hace que vivan crucificadas: Es la Renuncia Total de la Voluntad, que se inmola por amor a Dios y sacrifica el cuerpo, los sentidos, los afectos y todos los movimientos del espíritu, para obedecer solamente las inspiraciones del Espíritu Santo.

Esta es la obediencia ciega, pronta y amorosa, que encuentra la verdadera e incomparable felicidad, en el absoluto despojo de sí misma. La sumisión no es real, hasta que no se disfruta adaptándose y alabándolo, en todas las circunstancias.

LA CARIDAD.

            El Espíritu santo se comunica por medio de ella, porque es la Esencia misma de Dios y la vida del alma. La Caridad sobrenaturaliza todas las virtudes y las acciones del hombre. Y es el pulso que late en el espíritu y le da vitalidad. El Dolor es el trono de la Caridad y su perfección está en la Inmolación. Dios se da y las almas se dan.

Dios se crucificó por los hombres y ellas se crucifican con Él. Esta Caridad es la que une al Cielo con la Tierra y la Oración alcanza dimensiones cósmicas, porque la Caridad es el Amor comunicativo.

El Dolor divinizado por Jesús, es el que conquista al Amor. Por esto, los más sacrificados son los que más aman. Sin la Caridad no hay Fusión. La Caridad sabe amar y perdonar a los enemigos.

La última oración del mártir, debe ser siempre por los verdugos, para que alcancen la salvación.

La última de los santos, por sus opresores, para que lleguen a la Caridad.

LA GENEROSIDAD.

AMOR LLAMANDO A LA CARIDAD

            El que cierra su oído al clamor del pobre, él también gritará y no será escuchado. La dureza de corazón en el desprendimiento y la generosidad, cierran las puertas de los Cielos para la Oración.

Dios no tolera la avaricia, tanto material como espiritual. Los avaros son soberbios y envidiosos. La dureza de corazón es refractaria al amor divino y a la Bondad. La vida del que la lleva consigo es muy triste y desgraciada, porque carece del pronto placer de hacer el bien.

Son corazones fríos e infelices que se mantienen alejados de la Caridad, llevando una existencia vana y culpable. Son corazones metalizados que lo único que desean es atesorar. Insaciables y desenfrenados no corresponden a las inspiraciones divinas y mueren ciegos y sordos a su pecado.

La santidad no está en las visiones, éxtasis y revelaciones. La santidad consiste en la pureza y el sacrificio generoso y constante de una voluntad abandonada totalmente en la Voluntad de Dios.

Hay que conformarse siempre con lo que el Espíritu Santo quiere dar y así NO nos equivocamos. Considerándonos siempre indignos de sus dones.

LA PUREZA.

            La Pureza es el reflejo de Dios. Y donde está la Pureza está la santidad. Es solo en las almas puras en donde se encuentra la Luz del Espíritu Santo. La inocencia consiste en la limpieza total del alma. Los limpios de corazón sienten el contacto divino y son los que escuchan la Voz de Dios.

Lo entienden, lo aman, lo consuelan y se gozan con sus ternuras y sus sonrisas.

El vicio que más aleja de Dios, es la impureza; porque a través de la impureza entra la Incredulidad, que ofusca los corazones, quita la esperanza y destruye la Caridad.

Ninguna alma que no es pura puede conocer a Dios y mucho menos amarlo, porque el Espíritu Santo, abomina la impureza.

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La Lujuria es el vicio con cual Satanás está llenando los Infiernos.

Y por eso promueve la sensualidad que hace su nido en los corazones soberbios, para que no puedan acoger a Dios. El cuerpo es el Templo vivo del Espíritu Santo y tiene que tener una pureza total, el que quiera acogerlo y poseerlo.

EL PERDON.

            Los que perdonan son la réplica más acabada de Dios, porque Él perdona y sigue perdonando. Cuando el hombre aprende a amar y a perdonar, comienza a hacerse espiritual.

Todo se le perdonará a quién haya perdonado todo.

El que perdona atrae el Corazón de Dios y no hay hombre que no necesite ser perdonado por Él. Dios es un Dios de Amor y no puede vivir en un corazón que odia.

Jesús bajó a la Tierra a enseñar al hombre a  amar y a perdonar. El corazón que se crucifica, no guarda rencor y sabe amar de verdad. El Odio es Pecado y el pecado cierra las puertas del Cielo a la Oración y hace que no suba.

Y Dios no puede escuchar a un corazón que no perdona. Porque nadie puede ser perdonado si no se arrepiente y no perdona. El Perdón es la venganza de Dios y también es la venganza de los que aprenden a amar como Él enseñó.

LA SINCERIDAD.

            Este es otro requisito indispensable en la verdadera Oración. Los hipócritas ostentan apariencias de piedad y en el interior de sus familias son culpables ante Dios y ante el prójimo.

Buscan la estima y los honores mundanos. Quieren decir a los demás: ‘Pueden confiar en mí. Vean que soy un santo. Lo comprueba mi forma de orar’ Semejante actitud es una blasfemia. Los soberbios, los falsos y los mentirosos, oran así.

La verdadera oración brota del corazón a los labios y surge en el trabajo, en los negocios, en el descanso, en la fatiga, en el dolor y en la alegría, porque sale con todo el ser, al impulso del corazón que ama a Dios y se revela en todas sus acciones.

El alma recuerda que es la creatura y con amor reverencial se pone en la Presencia de su Creador que se le revela en todo y en todas las circunstancias. La ternura amorosa del Padre se encuentra a cada paso del día. Y se acaban las coincidencias.

EL ABANDONO.

            La Oración sostiene al alma en la prueba y la provee de una fuerza nueva en la inteligencia y en el corazón. Es la fuerza que no viene de un estudio humano, sino de un completo abandono en Dios.

Los que dan más, son los que más se olvidan de sí mismos. Es cosa muy penosa y difícil, pero indispensable si se quiere avanzar por este camino.

Pablo lo practicó y nos lo enseñó con su ejemplo: “Ahora voy a Jerusalén atado por el Espíritu, sin saber lo que me sucederá allá. Solamente que en cada ciudad el Espíritu Santo me da a conocer que me esperan prisiones y tribulaciones… pero de ninguna manera me preocupo por mi vida, con tal de terminar mi misión y cumplir el ministerio que he recibido del Señor Jesús, de anunciar el Evangelio de la Gracia de Dios” Ciertamente el abandono de Pablo, brilla esplendorosamente en este abandono en Dios.

Porque olvidarse de sí mismo es olvidar no solo el pasado, sino la personalidad limitada. Olvidarnos totalmente quienes somos en nuestra existencia terrenal. Como si ya hubiésemos sido muertos y enterrados en una tumba. Totalmente desaparecidos para el mundo. Y pensar solamente en lo que Dios quiere de nosotros, viviendo para hacer exclusivamente su Voluntad.

Cuando el hombre muere su espíritu deja todo lo terrenal y queda solo frente a Dios, con su alma muerta o viva, según su voluntad lo determinó en la prueba terrenal.

Al quedar frente al Misterio que es Dios, el Mundo a su vez muere para él y debe vivir su vida eterna de acuerdo a su propia autosentencia. Cuando en la existencia terrena encontramos a Dios y no desdeñamos su llamado sucede lo mismo.

La vida deja de pertenecernos y en una prueba muy dolorosa, aprendemos a vivir exclusivamente para Dios. Uniéndonos de tal manera con Él, que se experimenta en la Tierra el Paraíso y ya no hay nada que temer. NADA.

La luz de Dios resplandece cuando el alma se sumerge en el mar de la Oración y la Caridad.

LA CONFIANZA.

            Dios Padre conoce las necesidades del hombre, pero a Él le agrada la confianza del alma que se le acerca como un niño a contarle sus confidencias, para enriquecer una relación de amor, que es el verdadero objetivo de la Oración y que al exponerle sus necesidades, le pide ayuda.

Confiar lo más íntimo y que causa rubor y vergüenza. Confiarle ‘Todo’ Al que lo es TODO, es increíblemente productivo.

Porque Dios no se escandaliza ni murmura, ni mucho menos falta a la caridad. Él sabe comprender y aconsejar.

ÉL NOS AMA MUCHÍSIMO. Y su Amor está presente en todas nuestras súplicas y elimina los obstáculos para nuestra santificación.

Perdonar para ser perdonados. El perdón de Dios trae la Paz. Estar vigilantes teniendo cuidado y Oración, para ser fuertes y tener la ayuda de Dios, aunada a una voluntad firme de no pecar.

Después de una grande confianza en la Justicia del Padre y en su Amor. Porque todo cambia en nuestro interior, después de sumergirnos en la Oración.

El Gozo inefable de hablar con Dios, hace que el dolor sea soportable y el corazón se alimenta con la fuerza de un león para enfrentarse al Mundo y a todo, después de habernos unido completamente al Padre en la soledad y en la Oración.

LA ORACIÓN LO ES TODO. Es un diálogo franco, animado, lleno de confianza, recogido, sereno, claro, íntimo.

  La Oración confiada puede cambiar el castigo en bendición.

La plegaria dirigida la Padre para que en su misericordia ayude, toca el Corazón de Dios y agiliza su intervención.

La súplica ardiente hace que Satanás no pueda objetar nada a la intervención Divina. Y esperar contra toda esperanza. ORANDO SIEMPRE CONFIADAMENTE.

Cuando se tiene una Fe Perfecta y una Confianza Perfecta, nacida de la oración y de la Bondad del Señor, se podrán obtener los más portentosos milagros.  

PORQUE LA FE, LA ORACIÓN Y LA CONFIANZA, SON LA LLAVE DE LOS MILAGROS.

EL AMOR.

Hay que recordar que una verdadera palpitación de amor, que salga como nube de incienso de las llamas de nuestro corazón enamorado de Dios, tiene para Él un valor infinitamente más grande, que miles de ceremonias hechas con corazón tibio o frío.

Hay que atraer su Misericordia con nuestro amor. Ella es grande y activa con quién lo ama. El Cordero se ha Inmolado por nosotros y nos cubre como una ola que pasa y lava nuestras almas, dejándolas sin mancha.

Y SU AMOR CONTESTA NUESTRAS ORACIONES INMEDIATAMENTE.

LA ENTREGA.

DIOS LLAMA Y PASA. Puede que mañana NO esté el corazón dispuesto y TAMPOCO encontremos la invitación de Dios.

Dios es tan exigente, como es infinitamente generoso en premiar. El que quiere ser discípulo es necesario que abrace la Cruz y lo siga.

La vida del cristiano no es una vida tapizada de pétalos. Es absoluta en sus exigencias.

Es como las rosas: son preciosas, fragantes, perfumadas, pero duran poco y lo que queda son solo espinas.

A través de la Oración, los consuelos de Dios son maravillosos y nos fortalecen siempre, hasta llegar al final del camino. Pero la Cruz es dolor y espinas. Y NO HAY OTRO CAMINO.

Muchas raíces están trabadas en el ser humano. Hay que separarlas o cortarlas. Solo con la libertad espiritual se viene al servicio de Dios. NADA DEBE IMPEDIR LA ENTREGA.

Cuando el alma se entrega a Dios con todas las poderosas energías de su ser y doblega su temperamento, dirigiéndolas hacia la perfección. El apasionado y poderoso absolutismo, se arrojan sin titubeos por este camino.

Se aprovecha la experiencia en el mal, para ser poderosos en el Bien y se emplean los mismos sistemas que se empleaban para entregarse toda al pecado… Ahora se entrega toda a Dios.

Es entonces cuando se pone en práctica el Mandamiento más importante: Amar a Dios sobre todas las cosas, con todas las potencias del ser y al prójimo como a nosotros mismos.

Nadie que haya puesto la mano en el arado para arar los campos de los corazones y esparcir la semilla de la Doctrina de Dios, puede volverse atrás para mirar lo que ha dejado y lo ha perdido.

Lo que podría haber tenido si hubiera seguido por otro camino menos extraordinario que el de ser elegidos. Quién obra así no está adaptado al Reino de Dios. Hay que valorarnos, decidirnos y luego entregarnos.

Entregarnos sin reservas, sin miedos, sin reticencias. EN LA ENTREGA TOTAL PARA UN AMOR TOTAL.

LA PREPARACIÓN.

El alma debe ser pobre con la Pobreza de espíritu. Desnuda, pobre y vacía. Que viva solo de Él, por Él y para Él.

Hambrienta: Solo Él calma la sed de Justicia del alma hambrienta de lo sobrenatural con la posesión y la comunicación de la misma Divinidad.

Sedienta: El Hambre de Dios solo puede ser calmada bebiendo de la Fuente del Agua Viva de Jesús. El Espíritu Santo es el Único Consolador.

El Dolor es el compañero indispensable de la Oración.

En él se encuentra su completo desarrollo y se fortalece ejercitando el sacrificio, la mortificación y la Penitencia. La Oración es la Fuente de la Gracia, ella llega hasta el Corazón de Dios y escala alturas inconcebibles al entendimiento humano.

En todos los tiempos y las ocasiones se puede orar. El alma puede hacerlo saltando todos los obstáculos y NO conoce las limitaciones.

Aún en medio de la más ruidosa reunión y sin que los demás lo adviertan, al realizar todas las tareas cotidianas, continúa con sus coloquios con el Dios que habita en su interior.

La Oración es la voz armoniosa del alma pura que atraviesa los Cielos y llega hasta el Trono de Dios. En ella va la amorosa flecha que traspasa el Corazón del Amado. Esta Oración nunca regresa vacía, sino llena de gracias y favores.

El secreto del alma que no quiere perder a su amor, es permanecer siempre fija con todas sus potencias en Dios, a través de la Oración.

LA  FE.

            Es la luz oscura que arrastra al hombre hacia su Dios, por medio de la humildad. Es indispensable para la salvación y es la prueba que Dios exige al entendimiento humano y la orgullosa inteligencia del hombre.

La Fe es luz para los humildes y tinieblas para los soberbios. La Fe desata las manos del Omnipotente y aplaca la Justicia Divina.

La Fe arranca gracias al Eterno. Es un lazo de luz que une la Tierra con el Cielo y un lazo de unión que pone en comunicación al alma con Dios.

LA Fe es el fundamento de la perfección.

LA INFANCIA ESPIRITUAL.

            Jesús dijo: Yo os lo aseguro, el que no recibe el Reino de Dios como niño, no entrará en él.

El niño es humilde, confiado, acepta ‘que no sabe’ con simplicidad. Los niños son amables, curiosos y reciben con admiración y llaneza, todas las enseñanzas.

Observarlos como aman y creen en Dios, por la inocencia que los caracteriza, es una lección de sabiduría.

Hacen lo que se les enseña y no se ensoberbecen por lo que hacen. Aprenden y practican lo que aprenden.

Los niños, cuando cometen una pequeña falta ¡Con cuanta humildad la confiesan! No buscan excusas.

Saben que Dios lo sabe. Creen. Les apena haber causado un dolor a Dios. Arrepentidos, piden perdón de su falta y ofrecen sinceramente, no volver a faltar. Aman con sencillez  y siempre son sinceros.

Todas las cualidades de los niños son indispensables para la Oración auténtica, porque la característica principal del alma orante, debe ser siempre la docilidad interior y la Obediencia total.

Dios No desperdicia sus Palabras, en donde no hay intención de obedecerlas.

            Cuando el alma sabe alcanzar la amorosa ciencia de saber permanecer fija en Dios, unida a Dios con todas sus potencias; todos los actos que produce son actos de amor y raptada por el amor, alcanza la santidad, casi sin darse cuenta.

Y aunque esté durmiendo sigue amando, porque la carne se adormece y se despierta con el nombre santo en los labios y con el pensamiento puesto en Él, ¡Maravilloso connubio del alma con Dios!

Ni el más apasionado amor humano da la embriaguez que se experimenta, cuando el alma está verdaderamente enamorada de Dios.

El que ha probado los dos amores sabe que no existe paralelo. Es como comparar el licor más barato, con el más exquisito de los vinos. El deleite es diferente, aunque la embriaguez sea parecida. Y cuando se conoce lo excelente, no es posible conformarse con menos.

Para conocer este éxtasis, no debe haber nada que se interponga entre el alma y Dios  para formar con Él una unidad perfecta.

Para llegar a tener el corazón vacío de humanos intereses, hay que pasar por un crisol amarguísimo, pero la recompensa vale por todos los sacrificios y todas las renuncias. Lo que vale la pena siempre tiene un precio alto. Y Dios lo vale TODO.

Y cuando el alma se enamora de Él, es verdaderamente imposible vivir sin Él.

Cuando Él se convierte en la razón de vivir, la vida se convierte en una apasionada y maravillosa aventura, en la que el alma se la pasa entre el Cielo y el Infierno.

Satanás es el villano que trata de ponerle fin a la más increíble historia de Amor.

Los que NO saben defenderlo… LO PIERDEN. 

EL PROBLEMA DE LAS ORACIONES NO CONTESTADAS.

Es necesario acercarse a Dios con los labios y el alma encendidos de verdadera caridad. Entonces los obstáculos que Satanás interpone para impedir el auxilio divino, son anulados, porque Dios es el Vencedor Eterno.

Por eso es necesario reunir los requisitos para que la Oración pueda ser efectiva. Esta es una verdad dolorosa y aterradora.  El hombre mismo es el que da las armas al Maligno, para impedir la intervención de Dios.

La Oración Poderosa necesita de la Justicia. Las plegarias no son atendidas principalmente por dos motivos: la injusticia y el amor.

LA INJUSTICIA.

Dios no escucha nuestra oración si tenemos afectos desordenados que están desplazando a Dios del primer lugar en nuestro corazón. Tampoco si somos injustos y duros de corazón con los pobres, con los servidores y los familiares.

EL  AMOR.

Dios nos ama con un Amor Infinito y Eterno. Siempre, cuando nosotros iniciamos nuestra oración, la Gracia del Señor desciende sobre nosotros.

El Eterno nos atiende al instante cuando con un corazón humilde, amoroso, confiado, con sacrificio y constancia, le imploramos piedad, pan, consuelo, ciencia, dirección, ayuda, protección y fortaleza. Todo esto y más, da Dios con su Infinito Amor, cuando nos volvemos a Él.

Y si no siempre somos atendidos porque Él se niega a acceder a nuestra petición, no debemos pensar que nuestra Oración vaya a quedar sin respuesta.

A cambio de algo negado por una inteligencia que todo lo conoce, recibimos otros dones de los que no nos damos cuenta inmediatamente, ni los agradecemos.

Más tarde o más temprano debemos mostrar nuestro agradecimiento y reconocimiento a esta Bondad infinitamente Inteligente, que cuida de nosotros.

Porque Él, que todo lo sabe; NO CONCEDE aquello que nos proporcionaría la felicidad de un instante y dolor para el resto de nuestra vida terrena y que puede ser causa de pena en la otra vida, por el mal uso que se puede dar a la dádiva divina.

El Amor de Dios siempre nos protege, hasta de nosotros mismos.

LA ORACIÓN HECHA CON FE VERDADERA Y AMOR VERDADERO,  SIEMPRE OBTIENE.

CUANDO UNA ORACIÓN QUEDA SIN RESPUESTA, hay que revisar que no esté viciada en la petición o en la Fe. A veces Dios explica por qué no la concede. Sí es en la Fe, ni siquiera ha llegado al Cielo.

Dios quiere que todos sus hijos sean tan suyos que todas sus santas demandas está dispuesto a atenderlas continuamente.

No siempre concederá las cosas solicitadas, pero sustituirá el don negado por otros cien consuelos más grandes todavía, porque Él arde con el deseo de hacernos felices, de poder estrecharnos contra su Corazón y enjugarnos el llanto. Él es el Único que da bien, paz y amor verdadero y eterno.

Si somos cristianos inmaduros, constantemente pediremos cosas que NO nos convienen.

Conforme vayamos creciendo espiritualmente, también aprenderemos a Orar.

Afortunadamente para nosotros, Jesús es un Maestro con mucha paciencia y le encanta enseñarnos cuando hay buena voluntad.

Invocar la protección de María Santísima y la Sangre de Jesús antes de ponernos a orar, elimina TODAS las interferencias con las que Satanás trata de obstaculizar nuestra oración y las respuestas de Dios, cuyo amor quisiera entretenerse en amorosos coloquios, con todos sus hijos.

SOLO EL PECADO APARTA DE DIOS Y HACE NULAS LAS ORACIONES.

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA,CONÓCELA

N48 EL PODER DE LA ORACIÓN


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7 DE JULIO DEL 2014

DESPUÉS DEL MENSAJE, CRISTO ME COMPARTIÓ:

AMADA MÍA, VEN, TE MOSTRARÉ:

Nuestro Señor Jesucristo se acerca a mí, me toma de la mano y me lleva a lo alto; desde donde pude mirar gran cantidad de criaturas humanas, que vestían como vestimos normalmente.

Me dice Mi Señor:

Vas a mirar de cerca los frutos de quienes viven, obran y actúan en Mi Voluntad, de aquellos que luchan contra el mal, como Yo deseo.

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De los que dicen amarme y actúan en el pecado, en la Oscuridad donde creen que no les puedo mirar.

Miré un gran batallón de criaturas que oraban y yo escuchaba sus oraciones y sentía en mi alma un regocijo.

Me dice nuestro Amado:

ESE REGOCIJO ES LA PROFUNDA DEVOCIÓN

EL AMOR OFRECIDO.

LA DONACIÓN DE ESTAS ALMAS EN EL ACTO DE ORAR.  

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Escucha: No es algo mecánico.

Es el fruto de su amor hacia Mí y hacia sus hermanos.

Las miré invocar con oraciones y ofrendas espirituales a la Madre Santísima y vi como la Madre tomaba en Sus Manos esos actos  y los presentaba ante Jesús Eucaristía

que se mantenía en un altar de una altura inimaginable, rodeado de criaturas Angélicas que permanecían en adoración, levantaban sus rostros e inclinaban la cabeza ante tan Grande Majestad.

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Candelabros hermosos con velas encendidas iluminaban el altar.  

¡Oh Dios Mío y Señor Mío, qué Grande eres!

Nuestra Madre Santísima se acerca al altar y miro altares más pequeños y de variedad de materiales y formas.

Me dice Cristo:

Estos son los altares de los Templos del mundo.

¡QUÉ FELIZ ME HACEN LAS ALMAS QUE SE ACERCAN A RECIBIRME

SACRAMENTO DE LACOMUNION

VERDADERAMENTE CONSCIENTES DE QUE ME RECIBEN A MÍ!

Y

¡QUÉ DOLOR ME CAUSAN LOS QUE POR APARIENCIA SE ACERCAN A RECIBIRME!  

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¡DOBLEMENTE ME OFENDEN!

Miré unos seres luminosos como el sol.

 Sus rostros, verdaderamente angelicales de una belleza sobrenatural

Y cada uno de esos seres acompañaba a la criatura a recibir la Sagrada Comunión…

 Y luego estos hermanos nuestros y compañeros de camino, colocaban sobre las cabezas de las criaturas que habían comulgado debidamente, una gracia especial.

Esta gracia se trasformaba en una corona. En unas cabezas había varias coronas y en otras una. En otras una o dos flores.

corona de flores

Me explicó Cristo que las coronas distinguen a cada criatura en su espiritualidad…

Señaló a una criatura y me dijo:

Esta criatura Me recibe a diario; pero vive una fe muerta.

No vive a plenitud Mi Amor en el prójimo y Me recibe por costumbre;

Y la costumbre mata la entrega y el amor. 

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De cada una de esas almas vi salir un rayo luminoso y cómo estos se unían en uno solo que Cristo lo tomaba en Sus Manos y lo elevaba.

Yo pregunté:

Señor, ¿Hacia dónde va ese rayo tan luminoso?

Él me respondió:

Hacia Mi Padre y va a fortalecer a aquellos hermanos tuyos que necesitan auxilio para crecer en la fe y no consentir el temor, ni los respetos humanos que les detienen para ser voceros de Mi Voluntad.

ES IMPACTANTE EL PODER DE LA ORACIÓN

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Escuché un murmullo y Cristo me dijo:

Este rayo de luz,  son las oraciones realizadas con amor, verdad, paciencia, fe, esperanza y caridad;

llegan hasta donde moran las almas que necesitan de los actos de los hombres en Mi Voluntad; para recibir consuelo y así esperar a que Mi Madre les lleve hacia Mi Morada.

Pero de un momento a otro me sorprendió la cantidad de rayos azules, violetas, verdes, rojos, amarillos, lila, dorados y plateados que salían de esas criaturas que oraban… 

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 Y las miré moviéndose en busca de otras almas.

Me dijo Cristo:

Este es Mi Regocijo. Las criaturas no sólo se mantienen estáticas en la oración, sino son acción; mira cómo esa criatura – y la señaló para que yo la mirara, tan tímida:

Comparte con sus hermanos esas páginas y les pide que las lean, no necesita hablar, sólo actuar.

Esas son las criaturas que provocan esta variedad de luces según su obrar y actuar; pero míralas, ninguna se encuentra en un solo lugar.

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Ese es Mi Pueblo, el que más bendiciones produce; el que no se guarda para sí Mis enseñanzas; sino las comparte con sus hermanos.

Mira a los que luchan por la vida; mira a los que transmiten Mis peticiones a la humanidad; mira a los que no detienen su pensamiento en actos banales; sino actúan para Mí y para el bien de las almas. 

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Un Arcángel, en obediencia a nuestra Madre paso de lado a lado en donde se mantenían esas criaturas que luchaban contra todos los detentes cotidianos para permanecer en el camino correcto; el Arcángel bendecía con un agua celeste a todas esas criaturas.

Pregunté: Mi Señor, ¿qué tiene esa agua de color tan especial?

Y Cristo me respondió:

Fe, amada Mía; Fe,  es el agua de la Fe, para que continúen a pesar de las batallas diarias.

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Apareció otro Arcángel, e incensando a todos exclamaba:

¡Esperanza para todas las criaturas fieles a Mi Rey, esperanza!

De pronto un Arcángel, moviéndose con una luz esplendorosa, casi enceguecedora, que sólo me permitía mirar su silueta, mantenía en su mano una tea y decía: 

La Luz de nuestro Rey ilumine el camino de los fieles y fortalezca a los temerosos, les colme de caridad, ésta que el mal ha llevado a desaparecer del corazón y de la sensibilidad de los hombres.

La caridad es la luz que hace renacer en los corazones la verdad de la entrega de nuestro Rey.

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El Amor sin caridad es una farsa, y la caridad sin Amor es impensable. El Amor y la Caridad son virtudes en donde confluye la Voluntad de la Divinidad.

Mi regocijo, dice el ser Angelical, me lleva a exultar en un cántico de adoración, al mirar lo que sucede durante una oración llevada como Cristo y la Madre esperan de los hombres:

en acto de contrición, con verdadero propósito de enmienda, con fe, obediencia, y disposición, vertiendo todo esto en la práctica hacia los hermanos y abriendo los ojos del prójimo, no sólo los del cuerpo sino los del espíritu, para que no sean engañados.

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Y el ser Angelical de esplendorosa luz pronunció:

¡Ah… si todos los seres humanos actuaran con esta consciencia de este pequeño número y en lugar de perder la vida dedicándose a la crítica y al mal, se propusieran ser mensajeros activos hacia el prójimo!,

¡Qué diferente sería esta humanidad!

Ya me permitirá Mi Rey permanecer más cerca del hombre, junto a nuestra Reina y Madre,

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en los instantes necesarios en los que la fe deba crecer y no disminuir en los seres humanos.

Nuestro Amado me miró fijamente, y me dice:

Mi Pueblo no permanecerá solo, enviaré todo auxilio de Mi Casa. No será presa fácil del Enemigo del alma.

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Amada mía, has vivido lo que logran no sólo las oraciones, sino los actos y obras de las criaturas humanas, cuando éstas son efectuadas con consciencia. Y deseo no sólo compartir el conocimiento; sino compartirlo con el propósito de que cada hombre lleve a otros este conocimiento para que el mal no les encuentre dormidos.

Mis hijos deben ser conscientes de que la disposición es necesaria para que Mi Espíritu actúe en cada uno y derrame los carismas necesarios.

Y cada uno alerte a sus hermanos, ante esta pandemia de poder y de insensibilidad que sobre los débiles y  más necesitados, vierten los que mantienen poder en la Tierra.

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“LA FE SIN OBRAS ESTÁ MUERTA”.

Y ESTE ES EL INSTANTE DE LA ACCIÓN Y LA UNIDAD;

EN ESTE INSTANTE, LA UNIÓN PESA SOBRE LAS ALMAS QUE MÁS CONOCEN.

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QUIEN ES CAUSA DE DESUNIÓN, SERÁ JUZGADO SEVERAMENTE.

Mi Amado me da la orden de compartir con mis hermanos los méritos de la oración correctamente realizada, los méritos de las comuniones ofrecidas con plena consciencia de que se recibe a Cristo vivo y palpitante.

 Y me da la orden de compartir la importancia de ser cada uno de nosotros un vocero que alerte al hermano de cuanto sucede en la humanidad, para que el mal no tome más ventaja ante la ignorancia de Su Pueblo.

Así en obediencia, comparto esta bendita experiencia.

                                                                                                              Luz de María. 

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07 DE JULIO DEL 2014 

Amado Pueblo Mío:

MI AMOR HACIA USTEDES ME OBLIGA A DARLES LA LUZ NECESARIA PARA QUE NO CAMINEN COMO CIEGOS,

CUANDO YO LES DOY MI LUZ PARA ILUMINARLES EL CAMINO HACIA MI CASA.

No se detengan en las Tinieblas, que en este instante son:

el error, el engaño, la mentira y la ignorancia.

Amados, disciernan clamando a Mi Santo Espíritu la sabiduría necesaria para que en este instante no tomen caminos incorrectos.

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Bien saben que la profecía es sujeta a variadas interpretaciones;

Yo  les llamo a no interpretar; sino apegarse a ellas para que no se transformen en un enigma. Sino en un auxilio que les da claridad para que no permanezcan dormidos.

Los signos de los tiempos no son novedad, los he anunciado desde antaño para que los pecadores se conviertan y los convertidos avancen en la fe.

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No se permitan sumergirse en esa anemia espiritual que ha invadido a gran número de almas, viviendo la comodidad de la corriente del mundo esclavizado por los pecados.

Hijos, viven en guerras internas que les llevarán a la Temida Guerra; miran cómo los hombres se levantan contra los hombres, nación contra nación.

No teman;  aún así, no se turben.

Les azotarán las pestes nacidas en los laboratorios de los que dominan al mundo; aún así, no se turben.

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Mi Casa les librará de los dardos venenosos del mal;

LA FE ES NECESARIA, 

AL IGUAL QUE LA OBEDIENCIA A MIS MANDATOS  Y EL AMOR HACIA MÍ.

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El Mal, enemigo solapado de los hombres, mantiene atentos a aquellos que dicen amarme sin amarme de verdad.

Y en su lugar meditan en Mi contra lo que blasfemarán con palabras firmes cuando haya llegado el Anticristo, formando parte del misterio de la Iniquidad.

Será entonces, cuando aquellos que no reconocieron Mis Revelaciones…

CONOCERÁN LA VERDAD y sabrán que Mis Fieles son un pequeño número al que despreciaron.

EL MAL SE HA ENMASCARADO CON EL MODERNISMO, PARA QUE ÉSTE SE PRESENTE COMO UN SIMULACRO DE SANTIDAD

Y así devorar al Cordero, envenenando la mente de cuantos se le acercan. 

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En este instante,

¡Son tantos los que reniegan en Mi contra, solicitando una Iglesia sin dogmas, ni reglas del Espíritu, sin Mandamientos ni Sacramentos, sin dignidad humana! ¡Sin Eucaristía!…

El instante llega con una fuerza arrolladora.

La perversión de las almas es la  confirmación de ello: son los males que en la misma medida la humanidad debe enfrentar, en donde el trigo y la cizaña conviven y los peces buenos y malos se mantienen en la misma red, debido al poder que la humanidad ha conferido a Satanás.

Hijos, la falta de fe de la humanidad Me lacera; ésta adelantará la aparición del que es el Anticristo (1) el que perseguirá a Mi Iglesia

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 y sin saberlo hará a cada uno de Mis fieles más santos al mantenerse en una santa espera.

Amados, han dado poder al comunismo (2), mirándolo como una ideología inofensiva.

Este terrible mal ya ha crecido siendo ya un feroz dragón; manteniendo dominio sobre los hombres y llevando a padecer a los inocentes.

SE MANTIENEN ANTE EL GRAN AVISO,(3)

Y YO ESTOY ANTE CADA UNO DE USTEDES CON MI MISERICORDIA Y MI JUSTICIA.

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Soy Padre y les amo, les alerto por Amor.

Conviértanse, renuncien a lo mundano, aléjense de lo que carcome la inteligencia humana y se apodera de la mente y del pensamiento.

Como la tecnología que ha creado los medios, para que el hombre desde la niñez mire con desprecio el Don de la vida y la violencia impere en cada acto u obra, hasta ser al hombre irreconocible ante Mí.

Amados, les invito a orar por Medio Oriente, la violencia continuará.

Amados hijos, oren por Perú, será estremecido.

Amados, oren por Venezuela, la violencia aumentará.

MI MADRE ES PROTECTORA DE MIS HIJOS, NO DESAMPARA A MI PUEBLO.

SANMIGUEL

Mi Ángel: el Enviado, junto a Mi Madre les protegerán y proclamarán Mi Amor y Mis hijos serán fortalecidos.

AL FINAL,

EL CORAZÓN INMACULADO DE MI MADRE TRIUNFARÁ

reino de los corazones unidos

Y MI VOLUNTAD REINARÁ EN LA TIERRA COMO EN EL CIELO.

Su Jesús.

(1) Revelaciones sobre el anticristo, leer…

(2) Revelaciones y profecías sobre el comunismo, leer…

(3) Revelaciones y profecías sobre el Gran Aviso, leer…

COMENTARIO DEL INSTRUMENTO

Hermanos (as):

No temamos las advertencias Divinas, al contrario; conociendo por adelantado la Palabra de Nuestro Señor, oremos; recibámosle en la Santa Eucaristía, seamos mensajeros de Amor y pidamos al Espíritu Santo discernimiento.

Sabemos que la Madre Santísima es sumamente temible para Satanás y sus secuaces. Nuestra Madre llama a Sus servidores de estos instantes a redoblar esfuerzos y a ser hijos de praxis, en donde la Palabra Divina se dé hacia los hermanos en obras y actos.

SEAMOS ESOS HIJOS QUE OBEDIENTES A CRISTO, FORMEMOS PARTE DE LOS SERVIDORES FIELES DE LA MADRE SANTÍSIMA, A QUIEN SATANÁS LE TEME TANTO. 

15CAMINO ABREVIADO AL CIELO

El Mal redobla los ataques porque sabe que tiene poco tiempo; pero nosotros sabemos que del Cielo llega nuestra  protección, porque somos hijos del Amor y de la Voluntad Divina.

NUESTRA ORACIÓN NO SE PIERDE, NUESTRA FE SE FORTALECE, LA MISERICORDIA DIVINA NOS GUÍA

Y NUESTRA MADRE, JUNTO AL ÁNGEL DEL SEÑOR, NOS RESGUARDARÁN DE TODO MAL.  Amen.

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59.- ORACIÓN: DIÁLOGO CON DIOS


En la Puerta del Cielo, la argentina voz de Diana resuena en las murallas del salón, donde los catecúmenos escuchan atentos la lección de ese día:

“Para una clara comunicación con Dios y que nos garantice una respuesta, es necesario reunir los elementos indispensables:

La primera condición para la Oración, es la Gracia.

LA GRACIA.

            El Pecado es la barrera con la que Satanás aparta al hombre de Dios y le impide que goce de Él. El arrepentimiento sincero nos lava y purifica junto con la Sangre preciosa y Divina. Y dispone nuestra alma para recibir el Perdón de Dios y junto con él, su Misericordia que nos devuelve la Gracia.

Poseer en el alma la Luz, la Fuerza, la Sabiduría de Dios que comunica esa semejanza intelectual con Él y es el signo inconfundible de la Filiación con Él. La Gracia es el Don sublime que hace que Dios habite en el alma y que el alma esté ‘viva’. Es entonces también cuando las oraciones son ‘vivas’ y la Gracia crece, florece, tiene raíces profundas y se eleva como árbol de Vida Eterna. La Gracia es la Vida del espíritu y el alma lavada con la Sangre de Jesús ha sido perdonada y ésta, al abandonarse al Amor, es como un águila que se eleva, porque el secreto de la Fortaleza y de la formación espiritual, es la meditación amorosa.

Cuando se aprende a orar con la meditación de la Oración Mental y se avanza hasta llegar a la plena comunicación del Amor con la profecía, el alma ya no tiene obstáculos en el conocimiento de Dios. Porque la Oración es la comunicación del alma con Dios, de la que se sale vigorizado y con el deseo de pertenecerle más. Y dispuestos a entregarnos más plenamente. Es un don de intercambio: Dios lo concede al Hombre y el hombre lo da a Dios. Por medio de la Oración, Dios se va revelando como Es. Y el alma aprende a conocerlo y a amarlo siempre más.

LA HUMILDAD.

“Aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón”

Jesús sabía que en esta imitación está la clave de la felicidad en la tierra y en el Cielo. Los hombres tenemos las ruinas que tenemos, porque no somos mansos ni somos humildes. Ni en las familias, ni en las ocupaciones, ni en el vasto ámbito de las naciones. Soberbia e ira dominan a los hombres y generan todos los delitos.

La Presencia de Dios es un acto de su Bondad. El deseo de amor de un Dios de estar con su creatura y cuando la creatura no lo traiciona, Dios no se aleja. En ciertos casos y por especiales respuestas del alma, esta comunicación se vuelve muy sensible. Pero hay del alma que gozando de la Presencia de Dios, cae en el pecado de soberbia, porque la perdería súbitamente, pues Dios no está en donde hay soberbia. Entre más grande es la humildad de la creatura, más a ella desciende Dios. María tuvo a Dios en sí, no solo espiritualmente; sino como Carne Viva, porque alcanzó el vértice de la humildad santa.

La humildad en la Oración es indispensable si se quiere obtener algo. Dios mira con amor al hijo que inclina ante su Grandeza y Majestad, reconociendo Quién es Él y al mismo tiempo consciente de su propia miseria y debilidad. El alma ‘viva’, ‘ve’ al Dios Vivo. Y entre más lo conoce más lo ama y más anonadada se siente ante su Infinita Bondad. Y un profundo agradecimiento inunda el corazón, al esperar la respuesta de la única pregunta que los labios formulan cada vez con más frecuencia y ante TODAS las circunstancias:

‘Padre ¿Qué quieres que haga?’

LA OBEDIENCIA.

            Es la prueba de la humildad y la Fe. Son el escollo donde la soberbia se cae y se hunde. La Obediencia es la piedra donde el orgullo se estrella, porque rinde a los pies del Omnipotente el juicio del hombre, para abrazar solamente la Voluntad Divina. Al obedecer a Dios se contempla la gloria de Dios y se presencian los milagros más increíbles. La docilidad interior es indispensable y no hay sumisión verdadera, hasta que no hay alegría en su cumplimiento. Esto es el cimiento de muchas virtudes y el recipiente de muchas gracias. El Espíritu Santo la busca para comunicarle sus santas inspiraciones, porque solo el que la tiene, lo escucha y las practica. El alma dócil, escala el Cielo sin comprenderlo y asciende sin sentirlo, a la sombra y en comunicación con el Paráclito, que la lleva por los caminos del espíritu, con una obediencia ciega. Es la virtud que se deja moldear suavemente, como el barro en manos del Divino Alfarero. Es el tesoro de las gracias. Jesús y María, fueron obedientes por excelencia. Este es el secreto de la Oración de  Poder.

La perfección de la obediencia consiste en seguir prontamente las inspiraciones del Espíritu Santo y practicarlas. Cada vez que se escucha esa voz interior que no hace ruido, hay que atenderla. El alma sabe distinguir perfectamente cuando habla. La obediencia del espíritu es mortificación y humillación. Al obedecer la Voluntad de Dios, se perfeccionan las virtudes internas.

La Obediencia interna perfecta clava las almas en la Cruz y hace que vivan crucificadas: Es la Renuncia Total de la Voluntad, que se inmola por amor a Dios y sacrifica el cuerpo, los sentidos, los afectos y todos los movimientos del espíritu, para obedecer solamente las inspiraciones del Espíritu Santo.

Esta es la obediencia ciega, pronta y amorosa, que encuentra la verdadera e incomparable felicidad, en el absoluto despojo de sí misma. La sumisión no es real, hasta que no se disfruta adaptándose y alabándolo, en todas las circunstancias.

LA CARIDAD.

            El Espíritu santo se comunica por medio de ella, porque es la Esencia misma de Dios y la vida del alma. La Caridad sobrenaturaliza todas las virtudes y las acciones del hombre. Y es el pulso que late en el espíritu y le da vitalidad. El Dolor es el trono de la Caridad y su perfección está en la Inmolación. Dios se da y las almas se dan.

Dios se crucificó por los hombres y ellas se crucifican con Él. Esta Caridad es la que une al Cielo con la Tierra y la Oración alcanza dimensiones cósmicas, porque la Caridad es el Amor comunicativo. El Dolor divinizado por Jesús, es el que conquista al Amor. Por esto, los más sacrificados son los que más aman. Sin la Caridad no hay Fusión. La Caridad sabe amar y perdonar a los enemigos. La última oración del mártir, debe ser siempre por los verdugos, para que alcancen la salvación. La última de los santos, por sus opresores, para que lleguen a la Caridad.

LA GENEROSIDAD.

            El que cierra su oído al clamor del pobre, él también gritará y no será escuchado. La dureza de corazón en el desprendimiento y la generosidad, cierran las puertas de los Cielos para la Oración.

Dios no tolera la avaricia, tanto material como espiritual. Los avaros son soberbios y envidiosos. La dureza de corazón es refractaria al amor divino y a la Bondad. La vida del que la lleva consigo es muy triste y desgraciada, porque carece del pronto placer de hacer el bien. Son corazones fríos e infelices que se mantienen alejados de la Caridad, llevando una existencia vana y culpable. Son corazones metalizados que lo único que desean es atesorar. Insaciables y desenfrenados no corresponden a las inspiraciones divinas y mueren ciegos y sordos a su pecado.

La santidad no está en las visiones, éxtasis y revelaciones. La santidad consiste en la pureza y el sacrificio generoso y constante de una voluntad abandonada totalmente en la Voluntad de Dios. Hay que conformarse siempre con lo que el Espíritu Santo quiere dar y así no nos equivocamos. Considerándonos siempre indignos de sus dones.

LA PUREZA.

            La Pureza es el reflejo de Dios. Y donde está la Pureza está la santidad. Es solo en las almas puras en donde se encuentra la Luz del Espíritu Santo. La inocencia consiste en la limpieza total del alma. Los limpios de corazón sienten el contacto divino y son los que escuchan la Voz de Dios. Lo entienden, lo aman, lo consuelan y se gozan con sus ternuras y sus sonrisas. El vicio que más aleja de Dios, es la impureza; porque a través de la impureza entra la Incredulidad, que ofusca los corazones, quita la esperanza y destruye la Caridad. Ninguna alma que no es pura puede conocer a Dios y mucho menos amarlo, porque el Espíritu Santo, abomina la impureza.

La Lujuria es el vicio con cual Satanás está llenando los Infiernos. Y por eso promueve la sensualidad que hace su nido en los corazones soberbios, para que no puedan acoger a Dios. El cuerpo es el Templo vivo del Espíritu Santo y tiene que tener una pureza total, el que quiera acogerlo y poseerlo.

EL PERDON.

            Los que perdonan son la réplica más acabada de Dios, porque Él perdona y sigue perdonando. Cuando el hombre aprende a amar y a perdonar, comienza a hacerse espiritual. Todo se le perdonará a quién haya perdonado todo. El que perdona atrae el Corazón de Dios y no hay hombre que no necesite ser perdonado por Él. Dios es un Dios de Amor y no puede vivir en un corazón que odia.

Jesús bajó a la Tierra a enseñar al hombre a  amar y a perdonar. El corazón que se crucifica, no guarda rencor y sabe amar de verdad. El Odio es Pecado y el pecado cierra las puertas del Cielo a la Oración y hace que no suba. Y Dios no puede escuchar a un corazón que no perdona. Porque nadie puede ser perdonado si no se arrepiente y no perdona. El Perdón es la venganza de Dios y también es la venganza de los que aprenden a amar como Él enseñó.

LA SINCERIDAD.

            Este es otro requisito indispensable en la verdadera Oración. Los hipócritas ostentan apariencias de piedad y en el interior de sus familias son culpables ante Dios y ante el prójimo. Buscan la estima y los honores mundanos. Quieren decir a los demás: ‘Pueden confiar en mí. Vean que soy un santo. Lo comprueba mi forma de orar’ Semejante actitud es una blasfemia. Los soberbios, los falsos y los mentirosos, oran así.

La verdadera oración brota del corazón a los labios y surge en el trabajo, en los negocios, en el descanso, en la fatiga, en el dolor y en la alegría, porque sale con todo el ser, al impulso del corazón que ama a Dios y se revela en todas sus acciones. El alma recuerda que es la creatura y con amor reverencial se pone en la Presencia de su Creador que se le revela en todo y en todas las circunstancias. La ternura amorosa del Padre se encuentra a cada paso del día. Y se acaban las coincidencias.

EL ABANDONO.

            La Oración sostiene al alma en la prueba y la provee de una fuerza nueva en la inteligencia y en el corazón. Es la fuerza que no viene de un estudio humano, sino de un completo abandono en Dios.

Los que dan más, son los que más se olvidan de sí mismos. Es cosa muy penosa y difícil, pero indispensable si se quiere avanzar por este camino. Pablo lo practicó y nos lo enseñó con su ejemplo: “Ahora voy a Jerusalén atado por el Espíritu, sin saber lo que me sucederá allá. Solamente que en cada ciudad el Espíritu Santo me da a conocer que me esperan prisiones y tribulaciones… pero de ninguna manera me preocupo por mi vida, con tal de terminar mi misión y cumplir el ministerio que he recibido del Señor Jesús, de anunciar el Evangelio de la Gracia de Dios” Ciertamente el abandono de Pablo, brilla esplendorosamente en este abandono den Dios.

Porque olvidarse de sí mismo es olvidar no solo el pasado, sino la personalidad limitada, olvidarnos totalmente quienes somos en nuestra existencia terrenal. Como si ya hubiésemos sido muertos y enterrados en una tumba. Totalmente desaparecidos para el mundo. Y pensar solamente en lo que Dios quiere de nosotros, viviendo para hacer exclusivamente su Voluntad.

Cuando el hombre muere su espíritu deja todo lo terrenal y queda solo frente a Dios, con su alma muerta o viva, según su voluntad lo determinó en la prueba terrenal. Al quedar frente al Misterio que es Dios, el mundo a su vez muere para él y debe vivir su vida eterna de acuerdo a su propia autosentencia. Cuando en la existencia terrena encontramos a Dios y no desdeñamos su llamado sucede lo mismo. La vida deja de pertenecernos y en una prueba muy dolorosa, aprendemos a vivir exclusivamente para Dios. Uniéndonos de tal manera con Él, que se experimenta en la Tierra el Paraíso y ya no hay nada que temer. NADA. La luz de Dios resplandece cuando el alma se sumerge en le mar de la Oración y la Caridad.

LA CONFIANZA.

            Dios Padre conoce las necesidades del hombre, pero a Él le agrada la confianza del alma que se le acerca como un niño a contarle sus confidencias, para enriquecer una relación de amor, que es el verdadero objetivo de la Oración y que al exponerle sus necesidades, le pide ayuda. Confiar lo más íntimo y que causa rubor y vergüenza. Confiarle ‘Todo’ Al que lo es TODO, es increíblemente productivo. Porque Dios no se escandaliza ni murmura, ni mucho menos falta a la caridad. Él sabe comprender y aconsejar. ÉL NOS AMA MUCHÍSIMO. Y su Amor está presente en todas nuestras súplicas y elimina los obstáculos para nuestra santificación.

Perdonar para ser perdonados. El perdón de Dios trae la Paz. Estar vigilantes teniendo cuidado y Oración, para ser fuertes y tener la ayuda de Dios, aunada a una voluntad firme de no pecar. Después de una grande confianza en la Justicia del Padre y en su Amor. Porque todo cambia en nuestro interior, después de sumergirnos en la Oración.

El gozo inefable de hablar con Dios, hace que el dolor sea soportable y el corazón se alimenta con la fuerza de un león para enfrentarse al mundo y a todo, después de habernos unido completamente al Padre en la soledad y en la Oración. LA ORACIÓN LO ES TODO. Es un diálogo franco, animado, lleno de confianza, recogido, sereno, claro, íntimo.

  La Oración confiada puede cambiar el castigo en bendición. La plegaria dirigida la Padre para que en su misericordia ayude, toca el Corazón de Dios y agiliza su intervención. La súplica ardiente hace que Satanás no pueda objetar nada a la intervención Divina. Y esperar contra toda esperanza. ORANDO SIEMPRE CONFIADAMENTE.

Cuando se tiene una Fe Perfecta y una Confianza Perfecta, nacida de la oración y de la Bondad del Señor, se podrán obtener los más portentosos milagros.  PORQUE LA FE, LA ORACIÓN Y LA CONFIANZA, SON LA LLAVE DE LOS MILAGROS.

EL AMOR.

Hay que recordar que una verdadera palpitación de amor, que salga como nube de incienso de las llamas de nuestro corazón enamorado de Dios, tiene para Él un valor infinitamente más grande, que miles de ceremonias hechas con corazón tibio o frío.

Hay que atraer su Misericordia con nuestro amor. Ella es grande y activa con quién lo ama. El Cordero se ha Inmolado por nosotros y nos cubre como una ola que pasa y lava nuestras almas, dejándolas sin mancha. Y SU AMOR CONTESTA NUESTRAS ORACIONES INMEDIATAMENTE.

LA ENTREGA.

DIOS LLAMA Y PASA. Puede que mañana no esté el corazón dispuesto y tampoco encontremos la invitación de Dios.

Dios es tan exigente, como es infinitamente generoso en premiar. El que quiere ser discípulo es necesario que abrace la Cruz y lo siga. La vida del cristiano no es una vida tapizada de pétalos. Es absoluta en sus exigencias.

Es como las rosas: son preciosas, fragantes, perfumadas, pero duran poco y lo que queda son solo espinas. A través de la Oración, los consuelos de Dios son maravillosos y nos fortalecen siempre, hasta llegar al final del camino. Pero la Cruz es dolor y espinas. Y NO HAY OTRO CAMINO.

Muchas raíces están trabadas en el ser humano. Hay que separarlas o cortarlas. Solo con la libertad espiritual se viene al servicio de Dios. NADA DEBE IMPEDIR LA ENTREGA.

Cuando el alma se entrega a Dios con todas las poderosas energías de su ser y doblega su temperamento, dirigiéndolas hacia la perfección. El apasionado y poderoso absolutismo, se arrojan sin titubeos por este camino. Se aprovecha la experiencia en el mal, para ser poderosos en el Bien y se emplean los mismos sistemas que se empleaban para entregarse toda al pecado… Ahora se entrega toda a Dios.

Es entonces cuando se pone en práctica el Mandamiento más importante: Amar a Dios sobre todas las cosas, con todas las potencias del ser y al prójimo como a nosotros mismos. Nadie que haya puesto la mano en el arado para arar los campos de los corazones y esparcir la semilla de la Doctrina de Dios, puede volverse atrás para mirar lo que ha dejado y lo ha perdido. Lo que podría haber tenido si hubiera seguido por otro camino menos extraordinario que el de ser elegidos. Quién obra así no está adaptado al Reino de Dios. Hay que valorarnos, decidirnos y luego entregarnos.

Entregarnos sin reservas, sin miedos, sin reticencias. EN LA ENTREGA TOTAL PARA UN AMOR TOTAL.

LA PREPARACIÓN.

El alma debe ser pobre con la Pobreza de espíritu. Desnuda, pobre y vacía. Que viva solo de Él, por Él y para Él.

Hambrienta: Solo Él calma la sed de Justicia del alma hambrienta de lo sobrenatural con la posesión y la comunicación de la misma Divinidad.

Sedienta: El Hambre de Dios solo puede ser calmada bebiendo de la Fuente del Agua Viva de Jesús. El Espíritu Santo es el Único Consolador.

El Dolor es el compañero indispensable de la Oración.

En él se encuentra su completo desarrollo y se fortalece ejercitando el sacrificio, la mortificación y la Penitencia. La Oración es la Fuente de la Gracia, ella llega hasta el Corazón de Dios y escala alturas inconcebibles al entendimiento humano. En todos los tiempos y las ocasiones se puede orar. El alma puede hacerlo saltando todos los obstáculos y no conoce las limitaciones. Aún en medio de la más ruidosa reunión y sin que los demás lo adviertan, al realizar todas las tareas cotidianas, continúa con sus coloquios con el Dios que habita en su interior.

La Oración es la voz armoniosa del alma pura que atraviesa los Cielos y llega hasta el Trono de Dios. En ella va la amorosa flecha que traspasa el Corazón del Amado. Esta Oración nunca regresa vacía, sino llena de gracias y favores.

El secreto del alma que no quiere perder a su amor, es permanecer siempre fija con todas sus potencias en Dios, a través de la Oración.

LA  FE.

            Es la luz oscura que arrastra al hombre hacia su Dios, por medio de la humildad. Es indispensable para la salvación y es la prueba que Dios exige al entendimiento humano y la orgullosa inteligencia del hombre. La Fe es luz para los humildes y tinieblas para los soberbios. La Fe desata las manos del Omnipotente y aplaca la Justicia Divina. La Fe arranca gracias al Eterno. Es un lazo de luz que une la Tierra con el Cielo y un lazo de unión que pone en comunicación al alma con Dios. LA Fe es el fundamento de la perfección.

LA INFANCIA ESPIRITUAL.

            Jesús dijo: Yo os lo aseguro, el que no recibe el Reino de Dios como niño, no entrará en él. El niño es humilde, confiado, acepta ‘que no sabe’ con simplicidad. Los niños son amables, curiosos y reciben con admiración y llaneza, todas las enseñanzas. Observarlos como aman y creen en Dios, por la inocencia que los caracteriza, es una lección de sabiduría. Hacen lo que se les enseña y no se ensoberbecen por lo que hacen. Aprenden y practican lo que aprenden.

Los niños, cuando cometen una pequeña falta ¡Con cuanta humildad la confiesan! No buscan excusas. Saben que Dios lo sabe. Creen. Les apena haber causado un dolor a Dios. Arrepentidos, piden perdón de su falta y ofrecen sinceramente, no volver a faltar. Aman con sencillez  y siempre son sinceros.

Todas las cualidades de los niños son indispensables para la Oración auténtica, porque la característica principal del alma orante, debe ser siempre la docilidad interior y la Obediencia total. Dios no desperdicia sus palabras, en donde no hay intención de obedecerlas.

            Cuando el alma sabe alcanzar la amorosa ciencia de saber permanecer fija en Dios, unida a Dios con todas sus potencias; todos los actos que produce son actos de amor y raptada por el amor, alcanza la santidad, casi sin darse cuenta. Y aunque esté durmiendo sigue amando, porque la carne se adormece y se despierta con el nombre santo en los labios y con el pensamiento puesto en Él, ¡Maravilloso connubio del alma con Dios! Ni el más apasionado amor humano da la embriaguez que se experimenta, cuando el alma está verdaderamente enamorada de Dios. El que ha probado los dos amores sabe que no existe. Es como comparar el licor más barato, con el más exquisito de los vinos. El deleite es diferente, aunque la embriaguez sea parecida. Y cuando se conoce lo excelente, no es posible conformarse con menos.

Para conocer este éxtasis, no debe haber nada que se interponga entre el alma y Dios  para formar con Él una unidad perfecta. Para llegar a tener el corazón vacío de humanos intereses, hay que pasar por un crisol amarguísimo, pero la recompensa vale por todos los sacrificios y todas las renuncias. Lo que vale la pena siempre tiene un precio alto. Dios lo vale TODO.

Y cuando el alma se enamora de Él, es verdaderamente imposible vivir sin Él. Cuando Él se convierte en la razón de vivir, la vida se convierte en una apasionada y maravillosa aventura, en la que el alma se la pasa entre el Cielo y el Infierno. Satanás es el villano que trata deponerle fin a la más increíble historia de amor. Los que no saben defenderlo… lo pierden.

EL PROBLEMA DE LAS ORACIONES NO CONTESTADAS.

Es necesario acercarse a Dios con los labios y el alma encendidos de verdadera caridad. Entonces los obstáculos que Satanás interpone para impedir el auxilio divino, son anulados, porque Dios es el Vencedor Eterno. Por eso es necesario reunir los requisitos para que la Oración pueda ser efectiva. Esta es una verdad dolorosa y aterradora.  El hombre mismo es el que da las armas al Maligno, para impedir la intervención de Dios.

La Oración Poderosa necesita de la Justicia. Las plegarias no son atendidas principalmente por dos motivos: la injusticia y el amor.

LA INJUSTICIA.

Dios no escucha nuestra oración si tenemos afectos desordenados que están desplazando a Dios del primer lugar en nuestro corazón. Tampoco si somos injustos y duros de corazón con los pobres, con los servidores y los familiares.

EL  AMOR.

Dios nos ama con un Amor Infinito y Eterno. Siempre, cuando nosotros iniciamos nuestra oración, la Gracia del Señor desciende sobre nosotros. El Eterno nos atiende al instante cuando con un corazón humilde, amoroso, confiado, con sacrificio y constancia, le imploramos piedad, pan, consuelo, ciencia, dirección, ayuda, protección y fortaleza. Todo esto y más, da Dios con su Infinito Amor, cuando nos volvemos a Él.

Y si no siempre somos atendidos porque Él se niega a acceder a nuestra petición, no debemos pensar que nuestra Oración vaya a quedar sin respuesta. A cambio de algo negado por una inteligencia que todo lo conoce, recibimos otros dones de los que no nos damos cuenta inmediatamente, ni los agradecemos. Más tarde o más temprano debemos mostrar nuestro agradecimiento y reconocimiento a esta Bondad infinitamente Inteligente, que cuida de nosotros. Porque Él, que todo lo sabe; no concede aquello que nos proporcionaría la felicidad de un instante y dolor para el resto de nuestra vida terrena y que puede ser causa de pena en la otra vida, por el mal uso que se puede dar a la dádiva divina. El Amor de Dios siempre nos protege, hasta de nosotros mismos.

LA ORACIÓN HECHA CON FE VERDADERA Y AMOR VERDADERO,  SIEMPRE OBTIENE.

CUANDO UNA ORACIÓN QUEDA SIN RESPUESTA, hay que revisar que no esté viciada en la petición o en la Fe. A veces Dios explica por qué no la concede. Sí es en la Fe, ni siquiera ha llegado al Cielo.

Dios quiere que todos sus hijos sean tan suyos que todas sus santas demandas está dispuesto a atenderlas continuamente. No siempre concederá las cosas solicitadas, pero sustituirá el don negado por otros cien consuelos más grandes todavía, porque Él arde con el deseo de hacernos felices, de poder estrecharnos contra su Corazón y enjugarnos el llanto. Él es el Único que da bien, paz y amor verdadero y eterno.

Si somos cristianos inmaduros, constantemente pediremos cosas que no nos convienen. Conforme vayamos creciendo espiritualmente, también aprenderemos a Orar.  Afortunadamente para nosotros, Jesús es un Maestro con mucha paciencia y le encanta enseñarnos cuando hay buena voluntad.

Invocar la protección de María Santísima y la Sangre de Jesús antes de ponernos a orar, elimina TODAS las interferencias con las que Satanás trata de obstaculizar nuestra oración y las respuestas de Dios, cuyo amor quisiera entretenerse en amorosos coloquios, con todos sus hijos.

SOLO EL PECADO APARTA DE DIOS Y HACE NULAS LAS ORACIONES.

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, CONOCELA