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8.- LA SINFONIA DE LA CREACION


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En la Puerta del Cielo, Víctor admira aquella regia mansión tan  magníficamente bella y en la cual todas las fuentes están decoradas con figuras de niños, delfines, pescados, palomas, ciervos, etc. En ninguna parte hay estatuas de dioses.

Y aunque la decoración es muy rica, variada y hermosa; tampoco hay escenas lúbricas, ni de faunos o ninfas.

Leonardo por su parte, está concentrado en sus propios pensamientos, mientras su mirada vaga absorta contemplando todo lo que le rodea.

Diego y Adrián conversan con Ariadna junto a una fuente.

Los dos ríen felices y entusiasmados, mientras ella los mira entre seria y divertida.

Curiosa pregunta:

–          ¿Quién de los dos mandó a Marte?

Adrián se ruboriza:

–          Yo. Pero no sirvió de nada. Tampoco cuando su comandante general Lucifer, se ofreció a hacerlo personalmente, funcionó. Estaba muy enojado y ahora sabemos por qué…

Ariadna siente un escalofrío al recordar lo que la hizo sufrir y también sus amenazas al dejarla antes de huir…

Ella sabe que su hora de la muerte depende de Jesús y eso es lo importante. Confía en Él y en su Amor. Por ahora lo único que importa es que ha ganado las almas de sus astutos atormentadores y poder entregárselas a Jesús es suficiente recompensa.

Adrián agrega:

–          Evidentemente, el incomparable Apolo tampoco logró nada…

Ariadna contesta:

–          Ellos son potestades y principados, no dioses. Nosotros los conocemos como ángeles caídos y no pueden medirse con su Creador.

–          ¿Entonces son solo creaturas?

–          Así es. Pero rebeldes a Dios. Dominan a quien no los conoce y a quién no ama a Jesús, ni lo reconoce como Dios.

Diego dice:

–           Tratamos de conquistarte con hechizos y sortilegios y  siempre fracasamos. Ahora comprendemos porqué. Jesucristo el Crucificado es el más Poderoso y venció siempre a los demonios y a nuestras artes mágicas.

Adrián suplica:

–           Ariadna, te hemos perdido a ti, pero queremos ganar a Dios. Queremos ser cristianos para servirlo  y adorarlo sólo a Él.

Diego agrega:

–           Pedro dijo que tú nos enseñarías lo que es el alma…

Ariadna mueve la cabeza asintiendo y su sonrisa se vuelve luminosa.

Diego y Adrián la miran fascinados.

Leonardo está curioso y sorprendido. Ahora va a conocer los secretos de la religión por la cual Sofía se le resiste tanto…

Cuando todos están cómodamente  instalados, la voz de Ariadna llega a los oídos que la escuchan con expectación:

“La Sinfonía de la Creación”

YAHVE  (Yeové) significa: YO SOY.

En el verdadero contexto de la palabra hebrea, tiene un significado más amplio: el que ES, siendo; Crea, creando; Existe, existiendo. En una palabra que expresa movimiento continuo e infinito.

El ES el que está en el trono de su Reino Celestial, en donde los ángeles le sirven. Y vive rodeado de los justos que forman la Gran Familia de los Hijos de Dios. Él, es el Padre Celestial. El Altísimo Señor del Universo. El Santísimo Creador.

“En el principio creó Dios el cielo y la tierra… Y el Espíritu del Señor se movía sobre las aguas.”

Estas son las primeras palabras de la maravillosa Historia de la Creación.

Ya era Dios. Siempre Él Fue. Y por su SER podía crear de la nada, el todo; del desorden, el orden; de lo informe, lo completo; lo formado con leyes de sabiduría potentísima. Del Caos, surge el Universo.

De los vapores cargados de moléculas confusas; de la anarquía de los elementos creó el cielo y la tierra. Y poco a poco las sucesivas obras de la Creación, que fueron cada vez más portentosas. Del caos que se separa y ordena; partes sólidas con partes sólidas para formar el planeta Tierra. Partes húmedas con partes húmedas para formar sucesivamente los mares, los lagos, los ríos y los arroyos a la luz. La primera de las cosas no solo ordenada con elementos ya existentes en el Caos; sino creada con poder propio, de la nada.

Y poco a poco, las sucesivas obras de la Creación se cumplieron. El Espíritu del Señor se movía sobre ellas con sus leyes y providencias.

Del Caos, Dios creó el Universo, ordenando las caóticas materias y los elementos, en aquella perfección de  mundos que han durado millones de siglos. Cuando se observa meditando, lo creado; se puede ver como la Creación es igual a una escala ascendente; en un canto que sube siempre más; de nota a nota, hasta tocar la nota perfecta y sublime. Como es igual a un generarse de vidas cada vez más completas y perfectas, hasta alcanzar  la perfección total.

De las primeras moléculas sólidas, de los vapores y fuegos desordenados que eran la nebulosa primitiva, se formaron la tierra y las aguas. Cuando el Creador creó la tierra, la sacó de la Nada. Reuniendo el gas del éter ya creado y revolviendo el firmamento, en una masa que rotando se solidificó como avalancha meteórica, que crecía siempre más; alrededor de un núcleo primitivo, con la fuerza centrípeta.

La tierra formándose así; en su recorrido de proyectiles nebulares que se solidifican a través de los espacios, debía por fuerza arrebatar a esas emanaciones, los elementos provenientes de otras fuentes.

Los cuales quedaron encerrados en ella bajo la forma de fuegos volcánicos, azufres, aguas minerales diversas, las cuales afloran a la superficie testimoniando su existencia y misterios…

¡Cuántas fuerzas buenas ignora todavía el hombre y que conocería si tuviera la humildad necesaria para reconocer al Creador Eterno!

Tres Días para preparar la tierra para ser habitada. Y en el tercer Día, la vistió de hierba y plantas, para que pudiera recibir semillas y hacerlas vegetales útiles. Entonces sobre la tierra, en la cual ya había luz, agua, aire; encendió la fuente de calor y con el sol perfeccionó la luz. Con las estrellas y la luna que regula las mareas y las ondas de los vientos y las aguas celestes; la tierra está lista para recibir a los animales.

Dios Creador es ilimitado en su poder. Dios Creador, es Perfecto en su crear. Dios Creador es Previdente en su crear.  Hizo diversidad en las especies vegetales, no solamente de las que tienen frutos. Y ha unido las plantas de deleite, las flores, las plantas medicinales y con diferentes utilidades para el ser humano.

Hizo las diferentes especies de animales, no solo las que son fáciles de domesticar. Sino también las que en su vida salvaje son útiles a la limpieza del campo. Inclusive la maldita serpiente cargada de veneno y de gran utilidad, porque este veneno cura algunas de las más penosas enfermedades.

Y todas estas especies obedecen a la razón para la que fueron creadas, al orden que les fue dado. Desde el sol hasta el mosquito, no hay ninguno que diga: “yo quiero hacer lo que me parezca”. Y con su vida ordenada el fin para el que fueron creados, cantan loas y reflejan la gloria de su Creador. Por lo tanto en los animales está ya representado y perfeccionado, lo que se encuentra en los reinos inferiores: los minerales y los vegetales.

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“Y vio Dios que lo hecho estaba bueno.”

Dios creó el Universo para el deleite del hombre y lo llama a través de la grandeza que reflejan las obras de Dios.

Por último en la tierra, completada de todos los bienes, creó al hombre y lo colocó como rey de cuanto había hecho.

“Y vio Dios que lo que había hecho, era muy bueno

Un artista no se siente complacido hasta que contempla su obra maestra.

En la escala ascendente, la nota se hace más alta y pura. Más completa, más magníficamente divina. HE AQUÍ AL HOMBRE.

El hombre en el cual están los tres reinos precedentes.-privado de linfa el primero; de movimiento, el segundo; de razón, el tercero.- y adjunto el cuarto reino: aquel de la criatura razonable; dotado de palabra, de inteligencia y de razón. Razón que regula los instintos. Inteligencia que abre los pensamientos a comprensiones y visiones que son infinitamente superiores a aquellas que se dan a los animales: capacidad de pensar en un bien material.

Palabra que lo hace capaz de expresar sus necesidades y sus afectos; entendiendo a aquellos de sus iguales. Y sobre todo, de alabar a Dios su Creador y orar. O de evangelizar al que lo ignora. En el hombre están el reino mineral, el vegetal, el animal, el humano y perfección de perfecciones: el espiritual.

He aquí la escala que del desorden del Caos, sube al orden sobrenatural, pasando por el natural. He aquí a la criatura en la cual están reunidos y en síntesis, todos los elementos y caracteres de las otras creaciones; reunidas y perfeccionadas.

A la criatura hecha de fango; o sea, con el polvo en el cual están desmenuzadas las sales minerales en el elemento agua. Dotado de calor (elemento fuego) y de respiración (elemento aire) De vista natural e intelectual (elemento luz) De sangre, humores, glándulas y órganos reproductores (linfa) de instintos, pensamientos, movimientos, libertad, voluntad, Dios infunde su “soplo o espíritu de vida.”

Cuando Dios creó al primer hombre, infundió en él más que la vida de la materia hasta entonces inanimada, también la vida del espíritu. De otra manera no habría podido decir que lo había hecho a imagen y semejanza suya. El hombre fue creado a imagen y semejanza.

Y une en sí y en perfecta armonía: cuerpo, alma y espíritu. Lo creó inmortal para que viviera una sola vez. El orden en la vida humana es éste: que un cuerpo se una a un espíritu para volver al hombre en similitud con Dios; el cual no es carne, sino Espíritu. No animal, sino sobrenatural. Cada hombre y cada obra tienen su sello diferente: Dios jamás se repite. Cada hombre es único.

Por eso los ángeles tienen diferentes habilidades y competencias: unos son custodios, otros heraldos y otros, serafines adorantes. Cada uno tiene su función. El Creador proveyendo el resguardo de la Humanidad; su mente santísima la diversificó por el bien de la tierra y según las necesidades, dotó a cada hombre de las habilidades necesarias según las circunstancias.

Y le dio el ingenio para que creara a su vez. Por eso es la diferencia de caracteres y de temperamentos.

Para el Creador, su obra Maestra fue el hombre. Y su mayor satisfacción, el fin para el que lo creó. Cuando la mente divina concibió la idea de crear al hombre, su amor pensó en la criatura humana como un dios, hijo de Dios. Y el Padre en verdad puso el sello de su Paternidad en su hijo: en el espíritu.

La capacidad de conocer y amar a Dios tanto en esta como en la otra vida. Así pues creo al hombre compuesto de dos sustancias: una material llamada cuerpo, creada inicialmente en el lodo y procreada subsiguientemente con la carne y la sangre del hombre. La otra inmaterial: compuesta por el alma y el espíritu.

Sin el alma el hombre sería una criatura animal guiada por los instintos y las facultades naturales. Y sin el cuerpo el hombre sería una criatura espiritual, con dotes sobrenaturales de inteligencia, voluntad y gracia, igual que los ángeles.

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Dios a esta Obra Maestra representada por el hombre, en el cual se encuentran unidas las dos criaturas: la animal y la espiritual, formando una sola unidad. Le dio su imagen y semejanza en sus pensamientos, en sus afectos, en sus actos, en sus impulsos, en sus deseos y sentimientos.

El Sexto Día fue creado el Hombre. Verdadero anillo de conjunción entre la Tierra y el Cielo. Verdadero punto de unión entre el mundo espiritual y el material. El ser en el cual la materia es tabernáculo del espíritu. El ser en el cual el espíritu anima la materia, no solo por la vida limitada y mortal; sino por la vida inmortal después de la resurrección final.

El hombre, la criatura en la cual habita el Espíritu Creador. El hombre, la maravilla de la potencia de Dios, al que infunde parte de Sí Mismo Infinito. El polvo elevado a  la potencia de Hombre y Mujer.

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Y unidos a ellos la Gracia, que eleva la potencia del hombre-animal, a la potencia de la vida y condición de criatura sobrenatural deificándola, convirtiéndola en hijo de Dios por participación de naturaleza.

Haciéndolo capaz de entrar en relación directa con Él. Disponiéndolo a comprender al Incomprensible. Haciéndole posible y lícito amar a Aquel a quién sin su Divino Don, no podría el hombre por su sola capacidad, ni siquiera desear amar.

El hombre, hecho triángulo que apoya la base (la materia) sobre la tierra de la que fue extraído y que tiende con sus facultades intelectuales, a ascender al conocimiento de Aquel al que se asemeja y toca con su vértice (el espíritu del Espíritu, la parte electa del alma) EL CIELO; perdiéndose en la contemplación de Dios Caridad, accesible por la unión con Dios y lo deifica.

EL CUERPO.

El cuerpo humano es una obra maestra que compendia las artes y las ciencias. El Divino Escultor proyectó en él, una maravilla arquitectónica y un prodigio de ingeniería, que contiene el más portentoso laboratorio químico y el más asombroso y perfecto conjunto de armonía, belleza y funcionalidad. Creado originalmente inmortal, fue destinado a ser un Templo Viviente para que Dios lo habitase. Lavado por el Bautismo convierte al hombre en Templo del Espíritu Santo.

La belleza es un atributo de Dios y fue uno de los dones que dio a los progenitores. Los cuerpos humanos creados por Dios, eran perfectamente hermosos y reflejaban la perfección del que los había creado. Dios es un Espíritu Purísimo. Y el hombre testimoniaba con la perfección de  un cuerpo armónico y bellísimo, vasos vivos para contener el Espíritu del cual provenían.

El cuerpo humano profanado y corrupto no puede contener al Espíritu de Dios y es invadido por Satanás. Cuando Satanás toma posesión, inocula la corrupción en todas sus formas. Y el hombre satanizado es un demonio con todos los desenfrenos de su amo. Un Satanás que va contra la Ley divina y humana. Que viola hasta las normas más elementales del vivir como hombres racionales.

El cuerpo es solamente la vestidura del alma y por el pecado ha quedado sujeto a la corrupción, a la muerte, a la enfermedad, al dolor.

EL ALMA Y EL ESPIRITU.

“El Altísimo no habita en templos hechos por la mano del hombre.”

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Estas palabras fueron dichas por el Templo de Salomón, la más suntuosa casa que el hombre haya elevado en honor de Dios. Porque Dios Mismo al crear al hombre, se hizo con infinita potencia una morada digna de Sí, en el espíritu del hijo fiel; espíritu que es una partícula de Sí Mismo.

El espíritu del hombre vivo por la Gracia, convertido en Templo del Espíritu Santo, cierra el círculo del amor: Dios conteniéndose a Sí Mismo.

El alma es el cofre, el arca santa, el nutriente que contiene al espíritu que es la gema salida de la Mano de Dios, de los infinitos tesoros de su YO para ponerla dentro de la criatura; signo innegable del origen divino del hombre, que certifica su filiación con su Creador.

Como la sangre en las venas, está el espíritu en el interior del alma. Y así como la sangre da vida al cuerpo para vivir la jornada terrena; así el espíritu da la vida al alma, para vivir los días que no tienen fin.

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El alma espiritual es la que diferencia al hombre de los animales. Y ésta viene de Dios y todas sus potencias tienden hacia Él. Dios es Luz y es el Padre de la Luz y de las luces. A la tierra, su primera criatura, concede y dona la Luz.

Así como al hombre, perfección de la Creación y última de las Seis Obras de las seis jornadas divinas; después de las cuales Dios reposó, concede el atributo que lo hace a Él semejante: el espíritu inmortal. Libre, el hálito suyo divino, infuso en la materia para que sea animado por Dios y tenga derecho al Cielo y a la morada del Padre.

El cuerpo del hombre es animado por el soplo de Dios. Por esto en todo hombre y en cada hombre, se extiende y penetra el Espíritu de Dios con derecho de Rey y con su amor de Padre Creador.

Porque ¿En donde reposa Dios? En el espíritu de los justos. ¿Qué es el espíritu? Es la parte superior del alma humana. ¿Cuándo deja de ser trono de Dios? Cuando la concupiscencia la trastorna…

¿Cómo estamos hechos?

LA PERFECCION DE ADAN.

La perfección de la obra regia de Dios en Adán y en la cual Dios puso su inteligencia creadora, estaba en su espíritu. El semen de Adán si Adán hubiese sabido permanecer Rey cual Dios lo hizo, hubiera sido un semen de perpetua perfección.

El espíritu es el Tabernáculo de Dios. El hombre fue creado para ser un templo viviente para que Dios lo habitase. Para el espíritu no hay limitaciones, no hay obstáculos, no hay límites, no hay privaciones, no hay necesidades.

Él es poderoso, libre, instantáneo y como está formado de luz, cuando se une a la Luz, está pleno de Sabiduría Divina. (Esto explica porque a los incultos, Dios los convierte en doctos sin haber estudiado)

El altar del espíritu es el corazón. Y el sagrario es el punto en el cual  Dios puso en el hombre la necesidad de adoración. Y esta adoración se alimenta de amor y de necesidad de amar. Dios hizo este altar precioso y sagrado. Lo hizo para estar formado del amor y de la unión con Él.

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Y de la generosidad en el amor incorruptible a las acciones perjudiciales de los sentidos, de las tentaciones, de las insidias, de las tres carcomas del alma. Porque el amor generoso y la unión con Él, hacen a las fibras del corazón incorruptible a las acciones disgregadoras que vienen del exterior.

Por eso el hombre ha hecho a este órgano, sede de los sentimientos y trono y asilo de las pasiones predominantes. Y éstas se custodian con cada latido del corazón. Y en el fondo la gema que esplende, amigable y santa o flameantemente engañosa y malvada: su tesoro es el sentimiento que la domina.

El altar original perfumaba con su amor la santidad de Dios y cantaba su armonía, amándolo y adorándolo sobre todas las cosas porque en todas las cosas estaba el sello innegable del Amor Divino, que las había hecho perfectas y maravillosas para el gozo de su criatura. El amor es el término de la perfección humana: el Amor Total.

El amor es una fuerza absoluta y el alimento de la vida. El amor es el culto de adoración a Dios, porque el que crece en el amor, crece en perfección.

El hombre está obligado a conocer a Dios por gratitud y por respeto a su propia inteligencia. Y su propia naturaleza le exige la necesidad de amar, porque  aquel que ama es nacido de Dios y por la caridad es semejante a Dios.

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El Sexto Día fue creado el hombre siguiendo el fin para el que fue creado: amar y servir a su Señor durante la vida terrena, conocerlo en su Verdad y después gozar de Él para siempre en la Vida Eterna.

Fue creado el único hombre del cual debía venir toda la Humanidad y del cual fue tomada la mujer, compañera del hombre y para el hombre, con el cual poblará la tierra, reinando sobre todas las criaturas inferiores.

Fue creado el Único Hombre, aquel que como padre habría trasmitido a sus descendientes todo cuanto había recibido: vida, sentidos, aptitudes materiales; así como inmunidad a todo sufrimiento, razón, intelecto, ciencia, integridad, sabiduría, inmortalidad y el Don de dones: la Gracia.

El hombre era un semidiós por la Gracia y por la Fe. Cuando el hombre se despertó de su primer sueño y encontró a su lado a la compañera, sintió que la felicidad que Dios le había dado era completa. Era ya tan grande desde antes.

Todo en Adán y en torno a Adán fue hecho para que él gozase de una felicidad completa, sana, santa y la delicia; o sea, el Edén no era solamente en torno, sino también adentro de Adán.

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Lo circundaba un jardín pleno de bellezas vegetales, animales y minerales. Pero dentro de él, un jardín pleno de bellezas espirituales, florecía con virtudes de todo género, prontas a madurarse en frutos de santidad perfecta; perteneciente a la ciencia apropiada a su estado y que los hacía aptos para la vida sobrenatural, la Gracia.

Como criatura física, gozaba de esto que veía: la belleza de un mundo virgen, testimonio salido del querer de Dios. Gozaba de esto que podía: su señorío sobre las criaturas inferiores. Todo había sido hecho por Dios para el servicio del Hombre: desde el sol hasta los insectos, para que todo le fuese una delicia.

Como criatura sobrenatural gozaba, -un éxtasis radiante y suavísimo- de la compañía de la Esencia de Dios: el Amor. De los raptos de amor entre el Infinito que se donaba y la criatura que lo amaba adorándolo.

El Génesis encubre esta facultad y este comunicarse con Dios en la frase: “Habiendo oído la Voz de Dios que se paseaba en el fresco de la brisa de la tarde.”

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Por cuanto el Padre había dado a sus hijos una ciencia proporcionada a su estado, aun así, Él Mismo los instruía. Porque Infinito es el Amor de Dios y después de haber dado, anhela nuevamente dar y tanto más da, en cuanto más la criatura desea serle hija. Dios se da siempre a aquel que a Él se le da generosamente.

Cuando el hombre se despertó y vio a la mujer, su igual y su complemento; sintió que su felicidad de criatura era total, teniendo el todo humano en plenitud y el todo sobrehumano colmado por el amor dado al amor del hombre.

EL ALMA.

¿Cómo es? ¿Cuáles son sus atributos?

Los Progenitores, además de la Gracia Santificante y la Inocencia, tuvieron en su creación otros dones de su Creador.

La Inmortalidad: atributo divino.

La Inmunidad: de todo dolor y miseria.

La Integridad: la perfecta sujeción de los sentidos a la razón.

La Razón: Es más grande que el instinto.

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La Ciencia: ilumina el saber y regula el amor, sujetándolo al orden hacia las criaturas y hacia Dios. Adán estaba formado de carne más que de espíritu. Pero no era carnal en cuanto a que sobre la materia, señoreaban el espíritu y la razón. Y el espíritu inocente y pleno de Gracia, tenía semejanza admirable con su Creador y por lo tanto era inteligente y sabía comprender.

La Libertad: majestad dominante sobre el ‘yo’.

La inteligencia: perfecta e iluminada por la Caridad. Plena de sabiduría y de ciencia divina. Dios dio al hombre la inteligencia unida a la libertad de pensamiento.

¿Qué es el pensamiento? Es al alma de la palabra. La facultad de comprender y conocer expresando las ideas y comunicarlas a los demás, es una cualidad humana. Los pensamientos brotan en la profundidad de la mente y esto es lo que distingue al hombre de los brutos, en los cuales los movimientos mentales se limitan a los más rudimentarios para vivir.

El hombre piensa  y del pensamiento nacen obras de arte, de genio, de belleza. El hombre piensa  y en este su pensar tiene un íntimo amigo que le sirve de compañía en su soledad. El pensamiento del hombre viaja, espiritual como es, por todo el Universo. Se sumerge en los recuerdos y emerge en la previsión de los tiempos futuros.

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Estudia, contempla y medita, las admirables obras de Dios en la Creación. Reflexiona los misterios de los hombres. Cada hombre es un misterio encerrado en su vestidura mortal. Luminoso u oscuro según sea su ánimo, santo o satánico. Misterio solo conocido por Dios para el que no hay nada oculto.

Y de la contemplación de las cosas y de los hombres, sube a la contemplación de Dios. Como el águila que cada vez más alto asciende hacia el sol, así el pensamiento humano puede elevarse y sumergirse en la luminosidad de Dios, después de haber meditado en la capacidad humana.

En la Inmensidad divina después de haber reflexionado en la relatividad humana. En la eternidad divina, después de haber contemplado la efímera temporalidad humana. La Perfección, después de haber mirado sin soberbia que ciega, la imperfección humana.

La Mente: humana es perfecta e imperfectísima. Iluminada por Dios es perfecta. Sin Él cae en el error.

La Razón: debe estar motivada por la bondad. Solo así las acciones humanas obtienen frutos de santidad. Y la razón si es humilde cae de rodillas en obsequio del Dios Infinito e Incomprendible, que solo se vuelve accesible a través de la FE. Solo la fe ilumina la ciencia y la ayuda a comprender.

El conocimiento de la Esencia de Dios se encuentra en la sabiduría. Y la sabiduría se encuentra en el luminoso y ardiente centro que es la Caridad. Porque fe es religión y la religión permite a la criatura inteligente pero limitada, comprender al Perfecto e Infinito.

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La Memoria: el hombre fue creado para amar y adorar a Dios. Y sufre porque desea a Dios. Y este sufrimiento lo provoca el vacío interior que existe en el hombre que vive alejado de Él. Porque hay en el hombre un ansia de creer que es más grande que su necesidad de respirar.

Por eso tiene hambre de Dios y experimenta una necesidad instintiva de buscar la Verdad, que se convierte en un acicate doloroso, porque el hombre se engaña voluntariamente en su deseo, se crea ídolos para aliviar su necesidad espiritual y el alma recuerda a Dios con nostalgia por el momento en que fue creada.

Instante fugaz frente a Él, pero que produce un sello indeleble en lo más íntimo de su ser. Su recuerdo se vuelve borroso porque el cuerpo que habita y al que gobierna una mente pagana, llena de ídolos, vive una vida que la enferma y con su espíritu muerto, su sufrimiento aumenta. Porque ella sabe que su cuerpo es perecedero y está unido a algo que es inmortal.

El hombre se pierde en marasmos filosóficos y aún quién dice que no cree en nada, en alguna cosa cree. El que afirma “No creo en Dios” presupone otra fe. Tal vez en sí mismo o en su inteligencia soberbia. Es como el pensamiento “no quiero pensar”, por el hecho de expresarlo, está manifestando que está pensando.

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La Voluntad: de los atributos del alma, si la voluntad no es usada con sagacidad para manejar la inteligencia, ésta se vuelve como las medicinas peligrosas: en lugar de sanar matan. La voluntad es la soberana del alma. Dios la respeta y da las fuerzas necesarias para ‘una buena voluntad’ con las virtudes que la hacen inclinarse hacia Él. Pero “No querer ser esclavo del mal”, debe salir del hombre.

La Libertad de Arbitrio: el libre albedrío es el regalo más grande que Dios otorgó a la inteligencia humana. Dios ama a los hombres y les concede la libertad de arbitrio, para que por ella se perfeccionen en la virtud y se hagan más semejantes a Él.

Cuando el libre albedrío no está sostenido por el amor, la voluntad se debilita, muere poco a poco porque el libre albedrío se ha dejado seducir y se hace esclavo del Mal. Dios lo hizo libre y el hombre lo convierte en esclavo de las pasiones. El Demonio, el Mundo, la Carne, en un libre albedrío desordenado conducen al Egoísmo desenfrenado que da la muerte al espíritu.

La inteligencia del egoísta queda obnubilada para Dios y sus verdades. La soberbia ensombrece con su humo al egoísta y le ofusca la Verdad. Comienza el proceso de los ‘¿Por qué?’ de estos se pasa a la duda. A la separación no solo de Dios y la confianza en Él, sino también de su justicia, del temor de Dios y de su castigo.

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Este es el motivo por el cual se explica, porqué tan fácilmente se peca. La mala voluntad en el pecar, es lo único que Dios, NO perdona.

Cuando el alma posee un libre albedrío que vive dentro del orden, en obediencia hacia Dios y siendo heroicamente fiel al Bien, el hombre se eleva y el alma se deifica al tomar la semejanza con Dios. Cuando es el Mal el que lo embrutece; esta semejanza es casi borrada totalmente y la degradación espiritual es tal, que se hace semejante al Demonio. Todo está en la voluntad con que se hace cada acción, ya sea virtuosa o pecaminosa. Porque ES la voluntad la que da valor a nuestros actos. 

QUERER ARREPENTIRSE.   QUERER CONVERTIRSE.    QUERER OBEDECER. QUERER VENCER.   QUERER PERDONAR.  QUERER AMAR.

LEY DEL AMOR Y EL PERDÓN

LEY DEL AMOR Y EL PERDÓN

QUERER SER FIEL. QUERER TRIUNFAR SOBRE SÍ MISMOS Y SOBRE EL MAL.   QUERER SER HÉROES. QUERER.    QUERER.   QUERER.

El que NO se quiere salvar teniendo los medios…

 ES PORQUE QUIERE CONDENARSE.

Hasta el último momento, Dios respeta el libre albedrío y la voluntad, reina y soberana del alma. También la voluntad es el factor fundamental en la RECREACIÓN DEL ALMA. Toda la Creación natural y sobrenatural, es obra del amor. Todas las providencias, las leyes físicas, morales, espirituales, son obras del Amor.

El Intelecto:

Es capaz de distinguir lo que está bien y lo que está mal. Y amaestra sobre el cómo y el porqué, se puede y se debe querer hacer el bien y no querer hacer el mal.

La Conciencia: su voz podría llamarse la Voz del Mismo Dios, hablando en el interior del hombre. Es otra ayuda no-solo en empujar la voluntad a acciones buenas y en detener la misma para acciones malvadas. Sino en hacer que surja el arrepentimiento y empujar a la reparación de un mal cometido, para que el hombre vuelva a encontrarse en Gracia de Dios, cuando la ha perdido pecando.

LA Intuición: es una ayuda que Dios da a la inteligencia debilitada en la comprensión. La lucidez de la inteligencia ayuda poderosamente a recibir y comprender las enseñanzas que la Ciencia Eterna, en las lecciones que Dios quiere que sean guía y consuelo en la hora que vivimos, para que el mundo no se embrutezca totalmente, pues las palabras de la justicia no son más que sonidos que repercuten en las orejas y a veces ni siquiera se perciben: no se hacen alimento de Vida.

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Dios crea las almas por amor. Y para que ellas puedan alcanzarLe y poseerLe, después de haberse esforzado en amarLe y conocerLe, las ha llenado de dones. El alma viene de Dios y todas sus potencias físicas, morales y espirituales tienden hacia Él.

El alma originalmente dada al hombre se  recrea y se supera en grados inimaginables, a través de  grandes sufrimientos y tribulaciones, haciéndola apta para reposar en Dios. El espíritu vivo se funde en Dios y el alma se convierte en Templo Viviente del Espíritu Santo, porque Dios vive en ellas y las funde con Él.

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Y es de suma importancia para el alma que quiere avanzar en la vía del Cielo, ser robusta y tener todas sus potencias firmes en Dios. Cuando esto sucede el alma está segura. Cuando las potencias del espíritu están fijas en Él, ninguna fuerza la puede quitar de ahí.

El alma viva tiene tal repugnancia al mal, porque Jesús está en ella y el alma percibe lo que siente Él. El mérito del alma es uno solo: aquel de su buena voluntad de querer tenerlo a Él y aferrarse a Él. Todo otro pensamiento sería soberbia y vanidad espiritual.

Las almas que están fijas en Dios, no deben tener nunca miedo a nada. Solo a pecar.

EL ESPÍRITU

El espíritu es un Templo. El ángel custodio de cada criatura, adora en la misma, al Dios que la habita si está en Gracia del Señor.

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El espíritu es un Rey. La infinita misericordia del Dios Único y Trino, ha dado a nuestro espíritu todas las ayudas para permanecer dominador. Los sentimientos pueden ser domados, entregándolos a Dios y pidiéndole que nos llene de su Amor. Es el alma lo que da al hombre el derecho a decir: “Padre mío…”

Cuanto más el alma es hija de Dios, tanto más pronta se siente para seguir  los consejos del Espíritu Santo.  El alma hija de Dios toma de su Padre esta característica divina: la solicitud pronta y alegre de hacer todo aquello que es bien.

La medida de la filiación alcanzada, la da la prontitud con la que el alma secunda las divinas inspiraciones, sin pararse a considerar lo que ellas puedan exigir de esfuerzo por parte de la criatura humana; ni del peligro que hayan de suponer para el individuo carnal.

Y el alma espiritual es la que distingue al hombre de los animales y lo hace dios sobre todos los otros seres creados: dios-rey que domina y somete; comprende, instruye, provee y lo hace dios por su origen y destino futuros.

Es el alma aquella que iluminada por su divino origen, sabe, quiere, puede con fuerza ya semidivina. Fuerza que Dios potentemente sostiene y ayuda, cuanto más el alma se eleva en la justicia y el hombre se diviniza con una vida de justicia. 

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HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA

P117 SINFÓNICA CELESTIAL


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Hijitos Míos, Soy vuestro Dios Espíritu Santo. Dios Padre os ha dado Vida, Dios Hijo os dio Vida con Su Sangre. Yo, vuestro Dios Espíritu Santo os vengo a dar Vida, Vida nueva en el Amor. En la Santísima Trinidad, Nosotros os damos Vida. Debéis Mis pequeños buscar ésa Vida, que es de lo que debéis alimentaros.

Vuestras capacidades están bloqueadas por el Pecado Original. No os dais cuenta de lo que es un alma, de lo que es un ser como vosotros, pero un ser purificado, un ser santificado. Y ahora estáis en ése proceso Mis pequeños, de dejar como decía vuestro Dios Jesucristo, dejar el hombre viejo y vais a entrar ahora hacia el hombre santificado.

 Para alcanzar ésa santificación, ése estado de Vida supremo del hombre, deberéis desarraigaros de todo aquello que os ha separado de vuestro Dios. De la maldad que habéis dejado entrar en vuestro corazón y que no puede convivir con todo lo bello y grande que viene de Nosotros, de Nuestra Santísima Trinidad.

trinidad

 Somos respetuosos del pensar del hombre y si vosotros escogéis que viva en vuestro interior el Mal, no hay cabida para el Bien, no hay cabida para Nosotros, para vuestro Dios.

El hombre mismo debe desear de corazón que Nuestras Potencias penetren en vosotros, que os purifiquen y que os lleven a ésa santificación, que debéis vosotros desear con todo vuestro corazón. Porque no es posible que el hombre escoja vivir en la mediocridad o en la maldad, cuando tiene ésa opción Divina de dejar que Nosotros vivamos plenamente en vuestro ser y así, se dé el Reino de Dios sobre la Tierra.

 Y esto debe venir de vuestro deseo, desde lo más profundo de vuestro corazón y de ésa lucha fuerte que debéis tener cada uno de vosotros de no permitir el paso del Mal a vuestro interior. Habéis sido muy consecuentes con el Mal, habéis dejado que él viviera en vosotros y jugabais tontamente con la vida espiritual.

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Llevabais una vida mediocre, a veces viviendo en el bien, buscando el bien, porque el alma a eso añora; pero vuestra voluntad le impedía a vuestra alma volar hacia Nosotros. Vosotros mismos, con vuestra voluntad ya sucia, maleada, corrupta, impedíais a vuestra alma volar hacia su santidad.

El alma fue creada para vivir en la santidad. El alma, aún de aquél que vive en el mal, añora y busca lo espiritual; porque el alma quiere vivir con su Dios. Pero es vuestra voluntad entendedlo, vuestro libre albedrío, el que detiene que vuestra alma vuele hacia su perfección, que crezca hacia lo Divino.

Debéis entender esto, Mis pequeños y debéis luchar contra vuestra mediocridad, contra vuestra propia voluntad, que está afectada por el pecado.

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Por eso Yo, vuestro Dios Espíritu Santo, he bajado y estoy entre vosotros. LlamadMe y acudiré inmediatamente hacia vosotros. Estáis viendo maldad a vuestro alrededor, pero Yo Me estoy moviendo rápidamente entre vosotros.

El Cielo no os deja abandonados, Soy vuestro Dios y quiero la recuperación y perfección de vuestra alma. Y os repito, para eso ya estoy entre vosotros, porque así Me lo ha pedido vuestro Padre Dios.

Vosotros debéis poner de vuestra parte, en ésa lucha continua contra vuestro “yo”, para que Yo Me pueda manifestar plenamente en vosotros. Yo no puedo entrar a un alma que está sucia, que le permite libremente al Mal y al Pecado vivir en su interior.

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Debéis sacar todo lo malo que existe en vosotros, para que Yo pueda reinar plenamente en vuestro interior y de esta forma, llevaros hacia vuestra perfección, que es la santidad de vida. Debéis respetar Mi Presencia Divina en vosotros y debéis luchar por mantenerMe en vuestro interior; porque tan pronto coqueteáis con el Mal, Yo no puedo convivir con él, no puedo convivir con Satanás.

LlamadMe pues, Mis pequeños. DeseadMe de corazón que Yo Viva en vuestro interior y ahí estaré pronto, para vuestra purificación y vuestra santificación. Y juntos, vuestra voluntad y Mi Divinidad, lucharemos por vuestra santidad.

Dejad que vuestra alma se libere ya de las ataduras del Mal, dejad que vuele hacia donde tiene que volar, que es hacia Nuestra Santísima Trinidad. Y dejad que goce plenamente ya de la vida espiritual a la que todos vosotros estáis llamados,  porque mucho se ha hecho por salvaros.

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Mis pequeños, Yo vuestro Dios Amor, el Espíritu Santo Quién habita en cada uno de vosotros, quisiera encontrar corazones libres. Corazones dispuestos a amar, corazones que no se hayan vendido al Mal, corazones que no se encuentren absortos por los bienes de la Tierra.

“El Espíritu del Señor esté sobre todos vosotros”, exclamó Jesús desde el Cielo en el Cenáculo de Pentecostés, al enviarMe a la Santísima Virgen María y a los Apóstoles.

Mi Amor siempre busca corazones en donde pueda vivir y sobre todo, crecer. La desgracia de la humanidad actual es la de la APATIA.

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Ya no queréis dar más, no deseáis mover un dedo por el prójimo, no actuáis según Yo os instruyo en vuestro corazón, tenéis miedo y flojera de vivir según el Amor desea.

Cuando fui derramado por Jesús sobre los Apóstoles en el Cenáculo, Yo les iba a potencializar lo que ya tenían, lo que Jesús Mismo les había enseñado; pero que no lo querían dar por temor, por falta de Fé y de confianza.

Pentecostés para ellos fue la fuerza que los impulsó a darse por los demás. Fue la fuerza profunda que hacía aflorar las Enseñanzas de su Dios, era la sabiduría que los habitaba y que ahora les daba el deseo vehemente de darla a conocer a sus hermanos.

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Pentecostés fue el inicio de Mi Obra Apostólica en Mi Iglesia, en la Iglesia incipiente que Yo guiaría y alimentaría por todos los siglos por venir.

Pentecostés es el ejemplo que debe tomar y seguir todo aquél que se considere hijo de Dios y seguidor de las Enseñanzas de Jesús.

Pentecostés es la Fuerza que debe tomar el cristiano para enfrentarse a toda adversidad, sabiendo con certeza de que es su mismo Dios el que lo habita y que lo hace llevar ejemplo y palabra divina a sus hermanos.

NIÑO Todo lo puedo en Cristo que me fortalece

Como os decía, la desgracia de la gran mayoría de los que os decís cristianos, es la pasividad y el temor a darse y a mostrarse como lo que son.

Mi Iglesia está dormida, Mi Iglesia parece morir, Mi Iglesia se derrumba ante la podredumbre que el Enemigo suscita en los corazones.

Aún Mis mismos consagrados han entrado a ésta pasividad. No Me dejan actuar en ellos y hasta ponen en duda ó niegan el que Yo Me pueda expresar a través de Mis más pequeños escogidos en estos momentos.

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¡Entended que Yo estoy vivo! ¡Soy vuestro Dios Espíritu Santo que mantiene viva a la Iglesia y a Sus Enseñanzas, las que os dió vuestro Dios Encarnado, Jesucristo!

Él mismo os lo dijo: La Iglesia, Mis Enseñanzas, prevalecerán hasta el fin de los siglos. Y ésa tarea recayó perfectamente en Mí, el Dios Amor, el Dios Instructor.

Yo hablo, he hablado y hablaré a través de pequeñas creaturas que se vuelven portadores de la voluntad de vuestro Dios. Yo, a través de ellos mantengo la estabilidad de la Iglesia y la actualidad de la Palabra dada por Jesús.

AMOR ESPIRITU SANTO

Pentecostés es para todos aquellos que desean unirse perfectamente a la Voluntad de su Dios. Es para todos aquellos que desean seguir haciendo crecer la Iglesia en la cuál nacieron y la quieren seguir viendo viva y activa.

Es para todos aquellos que desean compartir un sólo amor y un solo corazón con todos sus hermanos.

Pentecostés es el Amor que une, no importa lengua, sexo, condición social ó raza.

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Pentecostés es la Vida de la Iglesia que debe caminar por la calle, que debe vivir en la familia, que debe ser ejemplo en donde se esté. Yo Soy vuestro Dios Amor y deseo que vuestro corazón se abra para que Me pueda derramar en cada uno de vosotros y así os pueda conceder todos Mis dones.

Hijitos Míos, pronto la humanidad recibirá Mi Don. Yo, vuestro Dios Espíritu Santo transformaré a la humanidad entera. Conoceréis Mi Sabiduría, conoceréis el Amor Divino, viviréis como verdaderos hermanos, haréis familia, familia santa y la humanidad podrá ponerse en contacto con el Cielo.

Conoceréis las bondades de la Santísima Trinidad, las bondades que Nuestro Padre Dios ha creado para todos vosotros.

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El hombre, en la presencia de Adán y Eva, apenas conocieron el principio de las bondades; pero Nuestro Amor Infinito, tiene grandes cosas para los escogidos. Ya Pablo lo decía: ni el ojo vio ni el oído oyó lo que Dios tiene preparado para las almas”, las almas justas, las almas santas, que sois todos vosotros; que vivís en Fe, vivís en Pureza y vivís bajo el Amor.

Nuestro Amor es Infinito, Nuestras capacidades son Infinitas. No podéis entender lo que significa “Infinito”, porque vosotros sois finitos en vuestro cuerpo y os impide todavía entender lo Infinito, en donde vivirá el alma.

Vuestra Fe, tiene que estar totalmente donada a Nosotros. Muchas cosas no entendéis porque sois pequeños. Yo, vuestro Dios Espíritu Santo os iré educando… O más bien podría deciros os iré reeducando y así todo aquello malo que entró en vuestro corazón y en vuestra mente, será eliminado, purificado, santificado.

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Mis pequeños, esperad bellezas infinitas que Nosotros en Nuestra Trinidad, para con todos vosotros; el Reino del Amor os está esperando y está a las puertas.

Pero vosotros todavía no estáis preparados para pasar ésas Puertas, por eso necesitamos vuestra donación total, absoluta; para que ésa transformación que Yo logre en cada uno de vosotros, os dé las capacidades para que podáis gozar lo que os daremos.

Sois demasiados pequeños ahora y no podríais entender los regalos infinitos que se os darán. Un niño pequeño no puede entender lo que una maquinaria grande puede producir. Así estáis vosotros ahora, es demasiado bello y demasiado grande lo que se os dará y con las capacidades actuales no podríais entender la maquinaria del Amor que se os va a dar.

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Sed sencillos, humildes, ved vuestra alma, ved la necesidad que tiene de transformación. Dadnos vuestra alma, Nosotros lograremos el cambio.

Jesucristo, Hijo del Dios Verdadero, os vino a enseñar el camino que debéis seguir. Tenéis los secretos totalmente a vuestra disposición, los secretos que otros quieren ver en lo obscuro y que dicen ser que pertenecen solamente para algunos, ésos no vienen de Nosotros.

Lo Nuestro se da abiertamente, para que todas las almas lo tomen, lo gocen. Están al alcance de todos, no hay imposibles para tomarnos, para gozar de Nuestras enseñanzas, no hay secretos en el Reino de los Cielos.

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Vuestro Dios, Cristo Jesús, os pidió ser pequeños, ser como niños, para que entendierais los misterios del Cielo, porque solamente los pequeños pueden entender los misterios.

Cuando ellos los ven, los palpan, saben qué sencillo es el Amor de vuestro Dios, no hay dificultad para un alma pequeña para conocer los Misterios Divinos.

Solamente los soberbios, los engreídos, los que buscan los poderes ocultos, los que buscan los poderes de la Tierra, no pueden entender la sencillez. Es demasiado elevado para ellos, porque se han elevado en soberbia y la soberbia no se da en el Reino de los Cielos.

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Sed sencillos, pequeñitos, porque infinidad de Bendiciones están por derramarse sobre todas aquellas almas que sean como niños. Os pido que no tratéis de entender nada, que no busquéis libros con explicaciones ocultas que no vienen de Nosotros, que no son Sabiduría Divina.

Sed sencillos para que Yo pueda entrar en vuestro corazón y os cambie todo vuestro interior y así, podáis entrar en el Rebaño Elegido.

Es tanto, tanto lo que se os dará; gozaréis tanto Mis pequeños, que toda una Eternidad no será suficiente para que podáis agradecer a vuestro Dios Sus Bondades.

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Bajaré con un Fuego que abrazará todo, que quemará todo aquello que no sea bueno y haré con Mi Fuego, que aquello que debiera haber sido santo por siempre pero que el Pecado afectó, florezca.

Conoceréis la santidad que estaba a vuestro alrededor y no la tomasteis, porque el Pecado os engañaba y no os permitía vivir ésa realidad espiritual que la teníais a la mano, pero no la tomabais.

Ciertamente la santidad es un compromiso, un compromiso con vuestro Dios y Creador. La santidad es la vida en perfección, pero no es buscar la santidad por la santidad, sino la santidad por el Amor. Porque la santidad os lleva a ése gozo infinito que es Nuestra Esencia en Nuestra Trinidad: el Amor.

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En eso se resume la santidad, Mis pequeños: en amar. En amarNos primeramente a Nosotros, por ser vuestra Vida, por ser Quien os creó, por ser Quien os instruye.

El Amor da vida a todo y todo se mueve en el Amor. TODO, todo fue creado en Amor, para que en vuestro amor, el que Nosotros pusimos en vuestro ser; se congratulara, gozara, agradeciera. La espiritualidad del Universo, goza en el Amor.

En estos momentos todo está afectado por el Pecado Original. Cuando todo sea liberado, cuando todo sea purificado Mis pequeños, gozaréis inmensamente lo que es el Amor Universal, lo que es el Amor de la Creación.

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Vuestros sentidos gozarán uno a uno las perfecciones del Amor de la Creación. Vuestro tacto gozará la suavidad del Amor de la Creación en cada cosa que toquéis… Gozaréis tanto, que al momento en que vuestro tacto sienta la suavidad de lo que estáis tocando, llegaréis a una sublimación espiritual.

Lo mismo sucederá con vuestro gusto, con vuestro olfato, con la vista, con los sonidos. No os imagináis la Belleza de los sonidos del Universo, de los olores que nunca habéis percibido, de los sabores que no conocéis todavía.

Yo, vuestro Dios Espíritu Santo, os transformaré y gozaréis la plenitud de los dones que Dios Padre pensó daros… Y de hecho, dio a vuestro Primeros Padres, pero los perdieron. Sois nada en comparación a la perfección de la Creación del Principio. Toda la Creación tiene música, TODO canta al Amor.

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 Abrid vuestra mente, abrid vuestro corazón, Soy vuestro Dios Espíritu Santo. Estoy entre vosotros, estoy entre toda la humanidad… Conozco vuestro interior, conozco vuestra creación, conozco vuestro pasado, vuestro presente y vuestro futuro. Estoy aquí Mis pequeños, para llevar a ésta generación al Cambio. Al cambio favorable, al cambio definitivo, al cambio en el Amor.

El Mal que se introdujo en el corazón del hombre, porque así lo preferisteis Mis pequeños, tiene que ser erradicado. Es ése el veneno que os va destruyendo. Es como ése ácido que va disolviendo lo bueno.

Mis pequeños, estáis todavía en tiempo. Tiempo muy corto, pero podéis vivir el cambio. Cambio favorable, cambio bello, cambio hacia la Luz de vuestro Dios. Fuisteis creados para ello, para vivir en la Luz. En la Luz Divina, alimentados dentro de ésta Luz Divina que sale de la Trinidad Sacrosanta.

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Yo os conozco, no hay nada que podáis esconder que Yo no conozca, pues vivo en vuestro interior. DEJADME, dejadMe obrar en cada uno de vosotros. Soltaos, dejad todo atrás.

Vosotros os sentís dueños, vosotros os sentís guías, vosotros os sentís que los demás dependen de vosotros y estáis en un error. Vosotros no sois creadores, vosotros no sois guías, vosotros no sois providentes. Es la Trinidad Sacrosanta la que tiene ésa tarea, vosotros sois siervos. Vosotros sois hijos, vosotros sois Instrumentos de Amor. Sí, sois creaturas creadas en el Amor.

Que no sea la soberbia la que impida vuestro cambio… Que os sintáis necesarios y por eso no os dejéis mover por Nuestra Divina Voluntad.

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Dejad todo atrás, que hay un futuro inmenso y bellísimo por delante. Mucho todavía tenéis que hacer, mucho todavía tenéis que vivir, recordad que el alma es eterna y el Amor es dinámico y vosotros estáis llamados al Amor, a amar y ser amados.

Con esto os hago entender que tenéis Vida Eterna, en la cual vosotros os tenéis que dejar mover por la Trinidad Sacrosanta. Toda vida viene de Nosotros; todo Poder, Gloria, Gozo, es Nuestro y se os da a vosotros.

Cuando vosotros en vuestra soberbia tonta e infantil, os sentís necesarios; impedís el crecimiento espiritual hacia donde os queremos llevar. Entended que habéis sido creados para el Amor y el Amor no tiene límites… Pero vosotros los ponéis. Impedís que Mi Gracia os transforme y os lleve hacia ésa infinitud, hacia donde estáis llamados.

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No pongáis límites Mis pequeños, dejad vuestra humanidad. DejadNos a Nosotros vuestro Dios, moveros hacia el infinito bello, hacia donde estáis llamados.

Dejad que el Amor os transforme, porque el Amor transforma todo y el Amor mueve al Universo entero. Entrad al Universo. Entrad a ésa Voluntad Divina, que seáis uno con Nuestra Voluntad Divina.

Dejaos mover en la libertad; soltaos os repito, soltaos. Sed libres, dejad que vuestra alma venga hasta Nosotros. Es un Regalo Infinito que se os da y que la gran mayoría de las almas no entiende ni quieren ser preparadas para ello.

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Habéis sido escogidos, aceptad el regalo, pero NO se os presionará. NO TEMÁIS, vuestro Dios os ama infinitamente, sois llamados al Gozo Divino, podéis tomarlo ó dejarlo, es vuestro libre albedrío. Os llamo al Amor Infinito, vosotros escogéis…

Orad y esperad. El Tiempo SE HA TERMINADO y la Gran Tribulación está sobre vosotros. Orad y ayudad a vuestros hermanos a REGRESAR a la Casa Paterna. Os Amo, Mis pequeños.

Yo os bendigo en el Amor de Mi Padre, en el Amor vivido por el Hijo y por Mi Amor infundido en los corazones.ESP-SANTO-TRINIDAD En20Dios20estC3A120la20fuerza20y20e

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8.- LA SINFONIA DE LA CREACION


En la Puerta del Cielo, Víctor admira aquella regia mansión tan  magníficamente bella y en la cual todas las fuentes están decoradas con figuras de niños, delfines, pescados, palomas, ciervos, etc. En ninguna parte hay estatuas de dioses. Y aunque la decoración es muy rica, variada y hermosa; tampoco hay escenas lúbricas, ni de faunos o ninfas.

Leonardo por su parte, está concentrado en sus propios pensamientos, mientras su mirada vaga absorta contemplando todo lo que le rodea.

Diego y Adrián conversan con Ariadna junto a una fuente. Los dos ríen felices y entusiasmados, mientras ella los mira entre seria y divertida.

Curiosa pregunta:

–          ¿Quién de los dos mandó a Marte?

Adrián se ruboriza:

–          Yo. Pero no sirvió de nada. Tampoco cuando su comandante general, Lucifer se ofreció a hacerlo personalmente, funcionó. Estaba muy enojado y ahora sabemos por qué…

Ariadna siente un escalofrío al recordar lo que la hizo sufrir y también sus amenazas al dejarla antes de huir… “Recuérdalo, miserable perra humana. Tu suerte estará en mis manos cuando llegue la hora.”

Ella sabe que su hora de la muerte depende de Jesús y eso es lo importante. Confía en Él y en su Amor. Por ahora lo único que importa es que ha ganado las almas de sus astutos atormentadores y poder entregárselas a Jesús es suficiente recompensa.

Adrián agrega:

–          Evidentemente, el incomparable Apolo tampoco logró nada…

Ariadna contesta:

–          Ellos son potestades y principados, no dioses. Nosotros los conocemos como ángeles caídos y no pueden medirse con su Creador.

–          ¿Entonces son solo creaturas?

–          Así es. Pero rebeldes a Dios. Dominan a quien no los conoce y a quién no ama a Jesús, ni lo reconoce como Dios.

Diego dice:

–           Tratamos de conquistarte con hechizos y sortilegios y  siempre fracasamos. Ahora comprendemos porqué. Jesucristo el Crucificado es el más poderoso y venció siempre a los demonios y a nuestras artes mágicas.

Adrián suplica:

–           Ariadna, te hemos perdido a ti, pero queremos ganar a Dios. Queremos ser cristianos para servirlo  y adorarlo sólo a Él.

Diego agrega:

–           Pedro dijo que tú nos enseñarías lo que es el alma…

Ariadna mueve la cabeza asintiendo y su sonrisa se vuelve luminosa.

Diego y Adrián la miran fascinados.

Leonardo está curioso y sorprendido. Ahora va a conocer los secretos de la religión por la cual Sofía se le resiste tanto…

Cuando todos están cómodamente  instalados, la voz de Ariadna llega a los oídos que la escuchan con expectación:

“La Sinfonía de la Creación”

YAHVE  (Yeové) significa: YO SOY.

En el verdadero contexto de la palabra hebrea, tiene un significado más amplio: el que ES, siendo; Crea, creando; Existe, existiendo. En una palabra que expresa movimiento continuo e infinito.

El ES el que está en el trono de su Reino Celestial, en donde los ángeles le sirven. Y vive rodeado de los justos que forman la Gran Familia de los Hijos de Dios. Él, es el Padre Celestial. El Altísimo Señor del Universo. El Santísimo Creador.

“En el principio creó Dios el cielo y la tierra… Y el Espíritu del Señor se movía sobre las aguas.”

Estas son las primeras palabras de la maravillosa Historia de la Creación.

Ya era Dios. Siempre Él Fue. Y por su SER podía crear de la nada, el todo; del desorden, el orden; de lo informe, lo completo; lo formado con leyes de sabiduría potentísima. Del Caos, surge el Universo.

De los vapores cargados de moléculas confusas; de la anarquía de los elementos creó el cielo y la tierra. Y poco a poco las sucesivas obras de la Creación, que fueron cada vez más portentosas. Del caos que se separa y ordena; partes sólidas con partes sólidas para formar el planeta Tierra. Partes húmedas con partes húmedas para formar sucesivamente los mares, los lagos, los ríos y los arroyos a la luz. La primera de las cosas no solo ordenada con elementos ya existentes en el Caos; sino creada con poder propio, de la nada.

Y poco a poco, las sucesivas obras de la Creación se cumplieron. El Espíritu del Señor se movía sobre ellas con sus leyes y providencias.

Del Caos, Dios creó el Universo, ordenando las caóticas materias y los elementos, en aquella perfección de  mundos que han durado millones de siglos. Cuando se observa meditando, lo creado; se puede ver como la Creación es igual a una escala ascendente; en un canto que sube siempre más; de nota a nota, hasta tocar la nota perfecta y sublime. Como es igual a un generarse de vidas cada vez más completas y perfectas, hasta alcanzar  la perfección total.

De las primeras moléculas sólidas, de los vapores y fuegos desordenados que eran la nebulosa primitiva, se formaron la tierra y las aguas. Cuando el Creador creó la tierra, la sacó de la Nada. Reuniendo el gas del éter ya creado y revolviendo el firmamento, en una masa que rotando se solidificó como avalancha meteórica, que crecía siempre más; alrededor de un núcleo primitivo, con la fuerza centrípeta. La tierra formándose así; en su recorrido de proyectiles nebulares que se solidifican a través de los espacios, debía por fuerza arrebatar a esas emanaciones, los elementos provenientes de otras fuentes. Los cuales quedaron encerrados en ella bajo la forma de fuegos volcánicos, azufres, aguas minerales diversas, las cuales afloran a la superficie testimoniando su existencia y misterios

¡Cuántas fuerzas buenas ignora todavía el hombre y que conocería si tuviera la humildad necesaria para reconocer al Creador Eterno!

Tres Días para preparar la tierra para ser habitada. Y en el tercer Día, la vistió de hierba y plantas, para que pudiera recibir semillas y hacerlas vegetales útiles. Entonces sobre la tierra, en la cual ya había luz, agua, aire; encendió la fuente de calor y con el sol perfeccionó la luz. Con las estrellas y la luna que regula las mareas y las ondas de los vientos y las aguas celestes; la tierra está lista para recibir a los animales.

Dios Creador es ilimitado en su poder. Dios Creador, es Perfecto en su crear. Dios Creador es Previdente en su crear.  Hizo diversidad en las especies vegetales, no solamente de las que tienen frutos. Y ha unido las plantas de deleite, las flores, las plantas medicinales y con diferentes utilidades para el ser humano.

Hizo las diferentes especies de animales, no solo las que son fáciles de domesticar. Sino también las que en su vida salvaje son útiles a la limpieza del campo. Inclusive la maldita serpiente cargada de veneno y de gran utilidad, porque este veneno cura algunas de las más penosas enfermedades.

Y todas estas especies obedecen a la razón para la que fueron creadas, al orden que les fue dado. Desde el sol hasta el mosquito, no hay ninguno que diga: “yo quiero hacer lo que me parezca”. Y con su vida ordenada el fin para el que fueron creados, cantan loas y reflejan la gloria de su Creador. Por lo tanto en los animales está ya representado y perfeccionado, lo que se encuentra en los reinos inferiores: los minerales y los vegetales.

“Y vio Dios que lo hecho estaba bueno.”

Dios creó el Universo para el deleite del hombre y lo llama a través de la grandeza que reflejan las obras de Dios.

Por último en la tierra, completada de todos los bienes, creó al hombre y lo colocó como rey de cuanto había hecho.

“Y vio Dios que lo que había hecho, era muy bueno

Un artista no se siente complacido hasta que contempla su obra maestra.

En la escala ascendente, la nota se hace más alta y pura. Más completa, más magníficamente divina. HE AQUÍ AL HOMBRE.

El hombre en el cual están los tres reinos precedentes.-privado de linfa el primero; de movimiento, el segundo; de razón, el tercero.- y adjunto el cuarto reino: aquel de la criatura razonable; dotado de palabra, de inteligencia y de razón. Razón que regula los instintos. Inteligencia que abre los pensamientos a comprensiones y visiones que son infinitamente superiores a aquellas que se dan a los animales: capacidad de pensar en un bien material. Palabra que lo hace capaz de expresar sus necesidades y sus afectos; entendiendo a aquellos de sus iguales. Y sobre todo, de alabar a Dios su Creador y orar. O de evangelizar al que lo ignora. En el hombre están el reino mineral, el vegetal, el animal, el humano y perfección de perfecciones: el espiritual.

He aquí la escala que del desorden del Caos, sube al orden sobrenatural, pasando por el natural. He aquí a la criatura en la cual están reunidos y en síntesis, todos los elementos y caracteres de las otras creaciones; reunidas y perfeccionadas. A la criatura hecha de fango; o sea, con el polvo en el cual están desmenuzadas las sales minerales en el elemento agua. Dotado de calor (elemento fuego) y de respiración (elemento aire) De vista natural e intelectual (elemento luz) De sangre, humores, glándulas y órganos reproductores (linfa) de instintos, pensamientos, movimientos, libertad, voluntad, Dios infunde su “soplo o espíritu de vida.”

Cuando Dios creó al primer hombre, infundió en él más que la vida de la materia hasta entonces inanimada, también la vida del espíritu. De otra manera no habría podido decir que lo había hecho a imagen y semejanza suya. El hombre fue creado a imagen y semejanza. Y une en sí y en perfecta armonía: cuerpo, alma y espíritu. Lo creó inmortal para que viviera una sola vez. El orden en la vida humana es éste: que un cuerpo se una a un espíritu para volver al hombre en similitud con Dios; el cual no es carne, sino Espíritu. No animal, sino sobrenatural. Cada hombre y cada obra tienen su sello diferente: Dios jamás se repite. Cada hombre es único.

Por eso los ángeles tienen diferentes habilidades y competencias: unos son custodios, otros heraldos y otros, serafines adorantes. Cada uno tiene su función. El Creador proveyendo el resguardo de la Humanidad; su mente santísima la diversificó por el bien de la tierra y según las necesidades, dotó a cada hombre de las habilidades necesarias según las circunstancias. Y le dio el ingenio para que creara a su vez. Por eso es la diferencia de caracteres y de temperamentos.

Para el Creador, su obra Maestra fue el hombre. Y su mayor satisfacción, el fin para el que lo creó. Cuando la mente divina concibió la idea de crear al hombre, su amor pensó en la criatura humana como un dios, hijo de Dios. Y el Padre en verdad puso el sello de su Paternidad en su hijo: en el espíritu. La capacidad de conocer y amar a Dios tanto en esta como en la otra vida. Así pues creo al hombre compuesto de dos sustancias: una material llamada cuerpo, creada inicialmente en el lodo y procreada subsiguientemente con la carne y la sangre del hombre. La otra inmaterial: compuesta por el alma y el espíritu.

Sin el alma el hombre sería una criatura animal guiada por los instintos y las facultades naturales. Y sin el cuerpo el hombre sería una criatura espiritual, con dotes sobrenaturales de inteligencia, voluntad y gracia, igual que los ángeles. Dios a esta Obra Maestra representada por el hombre, en el cual se encuentran unidas las dos criaturas: la animal y la espiritual, formando una sola unidad. Le dio su imagen y semejanza en sus pensamientos, en sus afectos, en sus actos, en sus impulsos, en sus deseos y sentimientos.

El Sexto Día fue creado el Hombre. Verdadero anillo de conjunción entre la Tierra y el Cielo. Verdadero punto de unión entre el mundo espiritual y el material. El ser en el cual la materia es tabernáculo del espíritu. El ser en el cual el espíritu anima la materia, no solo por la vida limitada y mortal; sino por la vida inmortal después de la resurrección final. El hombre, la criatura en la cual habita el Espíritu Creador. El hombre. La maravilla de la potencia de Dios, al que infunde parte de Sí Mismo Infinito. El polvo elevado a  la potencia de Hombre y Mujer. Y unidos a ellos la Gracia, que eleva la potencia del hombre-animal, a la potencia de la vida y condición de criatura sobrenatural deificándola, convirtiéndola en hijo de Dios por participación de naturaleza. Haciéndolo capaz de entrar en relación directa con Él. Disponiéndolo a comprender al Incomprensible. Haciéndole posible y lícito amar a Aquel a quién sin su Divino Don, no podría el hombre por su sola capacidad, ni siquiera desear amar.

El hombre, hecho triángulo que apoya la base (la materia) sobre la tierra de la que fue extraído y que tiende con sus facultades intelectuales, a ascender al conocimiento de Aquel al que se asemeja y toca con su vértice (el espíritu del Espíritu, la parte electa del alma) EL CIELO; perdiéndose en la contemplación de Dios Caridad, accesible por la unión con Dios y lo deifica.

EL CUERPO.

El cuerpo humano es una obra maestra que compendia las artes y las ciencias. El Divino Escultor proyectó en él, una maravilla arquitectónica y un prodigio de ingeniería, que contiene el más portentoso laboratorio químico y el más asombroso y perfecto conjunto de armonía, belleza y funcionalidad. Creado originalmente inmortal, fue destinado a ser un Templo Viviente para que Dios lo habitase. Lavado por el Bautismo convierte al hombre en Templo del Espíritu Santo.

La belleza es un atributo de Dios y fue uno de los dones que dio a los progenitores. Los cuerpos humanos creados por Dios, eran perfectamente hermosos y reflejaban la perfección del que los había creado. Dios es un Espíritu Purísimo. Y el hombre testimoniaba con la perfección de  un cuerpo armónico y bellísimo, vasos vivos para contener el Espíritu del cual provenían.

El cuerpo humano profanado y corrupto no puede contener al Espíritu de Dios y es invadido por Satanás. Cuando Satanás toma posesión, inocula la corrupción en todas sus formas. Y el hombre satanizado es un demonio con todos los desenfrenos de su amo. Un Satanás que va contra la Ley divina y humana. Que viola hasta las normas más elementales del vivir como hombres racionales.

El cuerpo es solamente la vestidura del alma y por el pecado ha quedado sujeto a la corrupción, a la muerte, a la enfermedad, al dolor.

EL ALMA Y EL ESPIRITU.

“El Altísimo no habita en templos hechos por la mano del hombre.”

Estas palabras fueron dichas por el Templo de Salomón, la más suntuosa casa que el hombre haya elevado en honor de Dios. Porque Dios Mismo al crear al hombre, se hizo con infinita potencia una morada digna de Sí, en el espíritu del hijo fiel; espíritu que es una partícula de Sí Mismo. El espíritu del hombre vivo por la Gracia, convertido en Templo del Espíritu Santo, cierra el círculo del amor: Dios conteniéndose a Sí Mismo.

El alma es el cofre, el arca santa, el nutriente que contiene al espíritu que es la gema salida de la Mano de Dios, de los infinitos tesoros de su YO para ponerla dentro de la criatura; signo innegable del origen divino del hombre, que certifica su filiación con su Creador. Como la sangre en las venas, está el espíritu en el interior del alma. Y así como la sangre da vida al cuerpo para vivir la jornada terrena; así el espíritu da la vida al alma, para vivir los días que no tienen fin.

El alma espiritual es la que diferencia al hombre de los animales. Y ésta viene de Dios y todas sus potencias tienden hacia Él. Dios es Luz y es el Padre de la Luz y de las luces. A la tierra, su primera criatura, concede y dona la luz. Así como al hombre, perfección de la Creación y última de las Seis Obras de las seis jornadas divinas; después de las cuales Dios reposó, concede el atributo que lo hace a Él semejante: el espíritu inmortal. Libre, el hálito suyo divino, infuso en la materia para que sea animado por Dios y tenga derecho al Cielo y a la morada del Padre.

El cuerpo del hombre es animado por el soplo de Dios. Por esto en todo hombre y en cada hombre, se extiende y penetra el Espíritu de Dios con derecho de Rey y con su amor de Padre Creador. Porque ¿En donde reposa Dios? En el espíritu de los justos. ¿Qué es el espíritu? Es la parte superior del alma humana. ¿Cuándo deja de ser trono de Dios? Cuando la concupiscencia la trastorna…

¿Cómo estamos hechos?

LA PERFECCION DE ADAN.

La perfección de la obra regia de Dios en Adán y en la cual Dios puso su inteligencia creadora, estaba en su espíritu. El semen de Adán si Adán hubiese sabido permanecer Rey cual Dios lo hizo, hubiera sido un semen de perpetua perfección.

El espíritu es el Tabernáculo de Dios. El hombre fue creado para ser un templo viviente para que Dios lo habitase. Para el espíritu no hay limitaciones, no hay obstáculos, no hay límites, no hay privaciones, no hay necesidades. Él es poderoso, libre, instantáneo y como está formado de luz, cuando se une a la Luz, está pleno de Sabiduría Divina. (Esto explica porque a los incultos, Dios los convierte en doctos sin haber estudiado)

El altar del espíritu es el corazón. Y el sagrario es el punto en el cual  Dios puso en el hombre la necesidad de adoración. Y esta adoración se alimenta de amor y de necesidad de amar. Dios hizo este altar precioso y sagrado. Lo hizo para estar formado del amor y de la unión con Él. Y de la generosidad en el amor incorruptible a las acciones perjudiciales de los sentidos, de las tentaciones, de las insidias, de las tres carcomas del alma. Porque el amor generoso y la unión con Él, hacen a las fibras del corazón incorruptible a las acciones disgregadoras que vienen del exterior.

Por eso el hombre ha hecho a este órgano, sede de los sentimientos y trono y asilo de las pasiones predominantes. Y éstas se custodian con cada latido del corazón. Y en el fondo la gema que esplende, amigable y santa o flameantemente engañosa y malvada: su tesoro es el sentimiento que la domina. El altar original perfumaba con su amor la santidad de Dios y cantaba su armonía, amándolo y adorándolo sobre todas las cosas porque en todas las cosas estaba el sello innegable del Amor Divino, que las había hecho perfectas y maravillosas para el gozo de su criatura. El amor es el término de la perfección humana: el Amor Total.

El amor es una fuerza absoluta y el alimento de la vida. El amor es el culto de adoración a Dios, porque el que crece en el amor, crece en perfección. El hombre está obligado a conocer a Dios por gratitud y por respeto a su propia inteligencia. Y su propia naturaleza le exige la necesidad de amar, porque  aquel que ama es nacido de Dios y por la caridad es semejante a Dios.

El Sexto Día fue creado el hombre siguiendo el fin para el que fue creado: amar y servir a su Señor durante la vida terrena, conocerlo en su Verdad y después gozar de Él para siempre en la Vida Eterna. Fue creado el único hombre del cual debía venir toda la Humanidad y del cual fue tomada la mujer, compañera del hombre y para el hombre, con el cual poblará la tierra, reinando sobre todas las criaturas inferiores.

Fue creado el Único Hombre, aquel que como padre habría trasmitido a sus descendientes todo cuanto había recibido: vida, sentidos, aptitudes materiales; así como inmunidad a todo sufrimiento, razón, intelecto, ciencia, integridad, sabiduría, inmortalidad y el Don de dones: la Gracia.

El hombre era un semidiós por la Gracia y por la Fe. Cuando el hombre se despertó de su primer sueño y encontró a su lado a la compañera, sintió que la felicidad que Dios le había dado era completa. Era ya tan grande desde antes. Todo en Adán y en torno a Adán fue hecho para que él gozase de una felicidad completa, sana, santa y la delicia; o sea, el Edén no era solamente en torno, sino también adentro de Adán. Lo circundaba un jardín pleno de bellezas vegetales, animales y minerales. Pero dentro de él, un jardín pleno de bellezas espirituales, florecía con virtudes de todo género, prontas a madurarse en frutos de santidad perfecta; perteneciente a la ciencia apropiada a su estado y que los hacía aptos para la vida sobrenatural, la Gracia.

Como criatura física, gozaba de esto que veía: la belleza de un mundo virgen, testimonio salido del querer de Dios. Gozaba de esto que podía: su señorío sobre las criaturas inferiores. Todo había sido hecho por Dios para el servicio del Hombre: desde el sol hasta los insectos, para que todo le fuese una delicia.

Como criatura sobrenatural gozaba, -un éxtasis radiante y suavísimo- de la compañía de la Esencia de Dios: el Amor. De los raptos de amor entre el Infinito que se donaba y la criatura que lo amaba adorándolo. El Génesis encubre esta facultad y este comunicarse con Dios en la frase: “Habiendo oído la Voz de Dios que se paseaba en el fresco de la brisa de la tarde.”

Por cuanto el Padre había dado a sus hijos una ciencia proporcionada a su estado, aun así, Él Mismo los instruía. Porque Infinito es el Amor de Dios y después de haber dado, anhela nuevamente dar y tanto más da, en cuanto más la criatura desea serle hija. Dios se da siempre a aquel que a Él se le da generosamente.

Cuando el hombre se despertó y vio a la mujer, su igual y su complemento; sintió que su felicidad de criatura era total, teniendo el todo humano en plenitud y el todo sobrehumano colmado por el amor dado al amor del hombre.

EL ALMA.

¿Cómo es? ¿Cuáles son sus atributos?

Los Progenitores, además de la Gracia Santificante y la Inocencia, tuvieron en su creación otros dones de su Creador.

La Inmortalidad: atributo divino.

La Inmunidad: de todo dolor y miseria.

La Integridad: la perfecta sujeción de los sentidos a la razón.

La Razón: Es más grande que el instinto.

La Ciencia: ilumina el saber y regula el amor, sujetándolo al orden hacia las criaturas y hacia Dios. Adán estaba formado de carne más que de espíritu. Pero no era carnal en cuanto a que sobre la materia, señoreaban el espíritu y la razón. Y el espíritu inocente y pleno de Gracia, tenía semejanza admirable con su Creador y por lo tanto era inteligente y sabía comprender.

La Libertad: majestad dominante sobre el ‘yo’.

La inteligencia: perfecta e iluminada por la Caridad. Plena de sabiduría y de ciencia divina. Dios dio al hombre la inteligencia unida a la libertad de pensamiento.

¿Qué es el pensamiento? Es al alma de la palabra. La facultad de comprender y conocer expresando las ideas y comunicarlas a los demás, es una cualidad humana. Los pensamientos brotan en la profundidad de la mente y esto es lo que distingue al hombre de los brutos, en los cuales los movimientos mentales se limitan a los más rudimentarios para vivir. El hombre piensa  y del pensamiento nacen obras de arte, de genio, de belleza. El hombre piensa  y en este su pensar tiene un íntimo amigo que le sirve de compañía en su soledad. El pensamiento del hombre viaja, espiritual como es, por todo el Universo. Se sumerge en los recuerdos y emerge en la previsión de los tiempos futuros.

Estudia, contempla y medita, las admirables obras de Dios en la Creación. Reflexiona los misterios de los hombres. Cada hombre es un misterio encerrado en su vestidura mortal. Luminoso u oscuro según sea su ánimo, santo o satánico. Misterio solo conocido por Dios para el que no hay nada oculto. Y de la contemplación de las cosas y de los hombres, sube a la contemplación de Dios. Como el águila que cada vez más alto asciende hacia el sol, así el pensamiento humano puede elevarse y sumergirse en la luminosidad de Dios, después de haber meditado en la capacidad humana. En la Inmensidad divina después de haber reflexionado en la relatividad humana. En la eternidad divina, después de haber contemplado la efímera temporalidad humana. La Perfección, después de haber mirado sin soberbia que ciega, la imperfección humana.

La Mente: humana es perfecta e imperfectísima. Iluminada por Dios es perfecta. Sin Él cae en el error.

La Razón: debe estar motivada por la bondad. Solo así las acciones humanas obtienen frutos de santidad. Y la razón si es humilde cae de rodillas en obsequio del Dios Infinito e Incomprendible, que solo se vuelve accesible a través de la FE. Solo la fe ilumina la ciencia y la ayuda a comprender. El conocimiento de la Esencia de Dios se encuentra en la sabiduría. Y la sabiduría se encuentra en el luminoso y ardiente centro que es la Caridad. Porque fe es religión y la religión permite a la criatura inteligente pero limitada, comprender al Perfecto e Infinito.

La Memoria: el hombre fue creado para amar y adorar a Dios. Y sufre porque desea a Dios. Y este sufrimiento lo provoca el vacío interior que existe en el hombre que vive alejado de Él. Porque hay en el hombre un ansia de creer que es más grande que su necesidad de respirar. Por eso tiene hambre de Dios y experimenta una necesidad instintiva de buscar la Verdad, que se convierte en un acicate doloroso, porque el hombre se engaña voluntariamente en su deseo, se crea ídolos para aliviar su necesidad espiritual y el alma recuerda a Dios con nostalgia por el momento en que fue creada. Instante fugaz frente a Él, pero que produce un sello indeleble en lo más íntimo de su ser. Su recuerdo se vuelve borroso porque el cuerpo que habita y al que gobierna una mente pagana, llena de ídolos, vive una vida que la enferma y con su espíritu muerto, su sufrimiento aumenta. Porque ella sabe que su cuerpo es perecedero y está unido a algo que es inmortal.

El hombre se pierde en marasmos filosóficos y aún quién dice que no cree en nada, en alguna cosa cree. El que afirma “No creo en Dios” presupone otra fe. Tal vez en sí mismo o en su inteligencia soberbia. Es como el pensamiento “no quiero pensar”, por el hecho de expresarlo, está manifestando que está pensando.

La Voluntad: de los atributos del alma, si la voluntad no es usada con sagacidad para manejar la inteligencia, ésta se vuelve como las medicinas peligrosas: en lugar de sanar matan. La voluntad es la soberana del alma. Dios la respeta y da las fuerzas necesarias para ‘una buena voluntad’ con las virtudes que la hacen inclinarse hacia Él. Pero “No querer ser esclavo del mal”, debe salir del hombre.

La Libertad de Arbitrio: el libre albedrío es el regalo más grande que Dios otorgó a la inteligencia humana. Dios ama a los hombres y les concede la libertad de arbitrio, para que por ella se perfeccionen en la virtud y se hagan más semejantes a Él.

Cuando el libre albedrío no está sostenido por el amor, la voluntad se debilita, muere, poco a poco porque el libre albedrío se ha dejado seducir y se hace esclavo del mal. Dios lo hizo libre y el hombre lo convierte en esclavo de las pasiones. El demonio, el mundo, la carne, en un libre albedrío desordenado, conducen al egoísmo desenfrenado que da la muerte al espíritu. La inteligencia del egoísta queda obnubilada para Dios y sus verdades. La soberbia ensombrece con su humo al egoísta y le ofusca la Verdad. Comienza el proceso de los ‘¿Por qué?’ de estos se pasa a la duda. A la separación no solo de Dios y la confianza en Él, sino también de su justicia, del temor de Dios y de su castigo.

Este es el motivo por el cual se explica, porqué tan fácilmente se peca. La mala voluntad en el pecar, es lo único que Dios, no perdona.

Cuando el alma posee un libre albedrío que vive dentro del orden, en obediencia hacia Dios y siendo heroicamente fiel al Bien, el hombre se eleva y el alma se deifica al tomar la semejanza con Dios. Cuando es el Mal el que lo embrutece; esta semejanza es casi borrada totalmente y la degradación espiritual es tal, que se hace semejante al Demonio. Todo está en la voluntad con que se hace cada acción, ya sea virtuosa o pecaminosa. Porque es la voluntad la que da valor a nuestros actos. 

QUERER ARREPENTIRSE.   QUERER CONVERTIRSE.    QUERER OBEDECER.

QUERER VENCER.   QUERER PERDONAR.  QUERER AMAR.   QUERER SER FIEL.

QUERER TRIUNFAR SOBRE SÍ MISMOS Y SOBRE EL MAL.   QUERER SER HEROES.

QUERER.    QUERER.   QUERER.

El que no se quiere salvar teniendo los medios…

 ES PORQUE QUIERE CONDENARSE.

Hasta el último momento, Dios respeta el libre albedrío y la voluntad, reina y soberana del alma. También la voluntad es el factor fundamental en la RECREACIÓN DEL ALMA. Toda la Creación natural y sobrenatural, es obra del amor. Todas las providencias, las leyes físicas, morales, espirituales, son obras del Amor.

El Intelecto:

Es capaz de distinguir lo que está bien y lo que está mal. Y amaestra sobre el cómo y el porqué, se puede y se debe querer hacer el bien y no querer hacer el mal.

La Conciencia: su voz podría llamarse la Voz del Mismo Dios, hablando en el interior del hombre. Es otra ayuda no-solo en empujar la voluntad a acciones buenas y en detener la misma para acciones malvadas. Sino en hacer que surja el arrepentimiento y empujar a la reparación de un mal cometido, para que el hombre vuelva a encontrarse en Gracia de Dios, cuando la ha perdido pecando.

LA Intuición: es una ayuda que Dios da a la inteligencia debilitada en la comprensión. La lucidez de la inteligencia ayuda poderosamente a recibir y comprender las enseñanzas que la Ciencia Eterna, en las lecciones que Dios quiere que sean guía y consuelo en la hora que vivimos, para que el mundo no se embrutezca totalmente, pues las palabras de la justicia no son más que sonidos que repercuten en las orejas y a veces ni siquiera se perciben: no se hacen alimento de Vida.

Dios crea las almas por amor. Y para que ellas puedan alcanzarle y poseerle, después de haberse esforzado en amarle y conocerle, las ha llenado de dones. El alma viene de Dios y todas sus potencias físicas, morales y espirituales tienden hacia Él. El alma originalmente dada al hombre se  recrea y se supera en grados inimaginables, a través de  grandes sufrimientos y tribulaciones, haciéndola apta para reposar en Dios. El espíritu vivo se funde en Dios y el alma se convierte en Templo Viviente del Espíritu Santo, porque Dios vive en ellas y las funde con Él.

Y es de suma importancia para el alma que quiere avanzar en la vía del Cielo, ser robusta y tener todas sus potencias firmes en Dios. Cuando esto sucede el alma está segura. Cuando las potencias del espíritu están fijas en Él, ninguna fuerza la puede quitar de ahí. El alma viva tiene tal repugnancia al mal, porque Jesús está en ella y el alma percibe lo que siente Él. El mérito del alma es uno solo: aquel de su buena voluntad de querer tenerlo a Él y aferrarse a Él. Todo otro pensamiento sería soberbia y vanidad espiritual. Las almas que están fijas en Dios, no deben tener nunca miedo a nada. Solo a pecar.

EL ESPIRITU.

El espíritu es un Templo. El ángel custodio de cada criatura, adora en la misma, al Dios que la habita si está en Gracia del Señor.

El espíritu es un Rey. La infinita misericordia del Dios Único y Trino, ha dado a nuestro espíritu todas las ayudas para permanecer dominador. Los sentimientos pueden ser domados, entregándolos a Dios y pidiéndole que nos llene de su Amor. Es el alma lo que da al hombre el derecho a decir: “Padre mío…”

Cuanto más el alma es hija de Dios, tanto más pronta se siente para seguir  los consejos del Espíritu Santo.  El alma hija de Dios toma de su Padre esta característica divina: la solicitud pronta y alegre de hacer todo aquello que es bien. La medida de la filiación alcanzada, la da la prontitud con la que el alma secunda las divinas inspiraciones, sin pararse a considerar lo que ellas puedan exigir de esfuerzo por parte de la criatura humana; ni del peligro que hayan de suponer para el individuo carnal.

Y el alma espiritual es la que distingue al hombre de los animales y lo hace dios sobre todos los otros seres creados: dios-rey que domina y somete; comprende, instruye, provee y lo hace dios por su origen y destino futuros.

Es el alma aquella que iluminada por su divino origen, sabe, quiere, puede con fuerza ya semidivina. Fuerza que Dios potentemente sostiene y ayuda, cuanto más el alma se eleva en la justicia y el hombre se diviniza con una vida de justicia. 

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA