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F93 EL CREDO 12


SUBIÓ A LOS CIELOS

El Cielo es nuestro verdadero Hogar. Donde está nuestra verdadera Familia. Lo preside nuestro Padre Santísimo: la  Santísima Trinidad.

Tres Divinas Personas y un solo Dios Verdadero. Están rodeados por  los verdaderos hijos de la Luz. Y los más cercanos son los mártires, los que compartieron con Jesús su martirio en la Tierra, por la Persecución que soportaron a causa de su fidelidad a sus enseñanzas y a la misión a la que NO renunciaron a pesar de todas las pruebas que los acrisolaron, en la vida mortal que les tocó vivir, junto con los Patriarcas y los Apóstoles.

Son los bienaventurados en Cristo, el ejército de los marcados con la Sangre del Cordero. Una multitud que es Luz; una Luz que es canto, un canto que es adoración, una adoración que es beatitud.

A la izquierda están las filas de los confesores. A la derecha, la de los vírgenes que están junto con los mártires, pues el martirio devuelve la virginidad al alma, como si apenas hubiese sido creada. Todos visten de blanco, al igual que Jesús y María. Los atavíos de paño diamantino emanan Luz, al igual que los cuerpos y los rostros espiritualizados, que son jóvenes, bellos y perfectos.

Únicamente Jesús y María poseen un cuerpo de carne y espíritu vivo, palpitante, perfecto; sensible al tacto y al contacto, porque son cuerpos divinos y manifiestan la promesa de lo que serán los cuerpos humanos con la Resurrección de la Carne, con una edad joven y perfecta, plena de belleza.

Todos entonan un Aleluya que es incomparable en potencia y a la vez suave como una caricia. Y a cada ¡Hosanna! de la multitud, todo ríe y resplandece con más vivacidad.

Llegará la hora en que los muertos espirituales oigan la Voz del Hijo de Dios que proclama: “Así como el Padre resucita a los muertos y les devuelve la vida, así también el Hijo del Hombre la devuelve a quien quiere…” 

Y los que la oigan y que hicieron en bien, resucitarán para la Vida Eterna; más los que hicieron el mal, resucitarán para la Muerte Eterna.   Por eso el que ES ciencia y verdad, repite, insiste y jura que existe una sola y única vida de la carne y una única vida del espíritu. Esta vida se vive en una única jornada humana… NO EXISTE LA REENCARNACIÓN.

Y ésta es la única oportunidad que puede concedernos la resurrección del espíritu, por medio de la Conversión, pues cuando se insiste en permanecer muerto, lo único que queda es la Muerte Segunda en el Infierno.

¿QUÉ HACEN LAS ALMAS EN EL CIELO? ¿QUÉ ES EL CIELO?

El Cielo está más allá de la comprensión humana.

Una y otra vez oímos hablar de su belleza.

Una y otra vez oímos decir que aquellos que llegaron al Cielo están en un estado de completa satisfacción.

La Biblia habla muy poco del Cielo. Pero podemos aventurar más cosas a través de lo que han dicho quienes han tenido experiencias cercanas a la muerte…  

La Biblia, la tradición y las experiencias cercanas a la muerte coinciden que los habitantes del cielo están en el más alto nivel de bienestar.

Son consumidos por el Amor que va más allá de cualquier amor que alguna vez sintieron.

Ellos son felices. Son más que felices.

La alegría que sienten es un estado normal y constante.

No hay más dolor. No hay más sufrimiento. No hay más preocupación por el cuerpo.

No hay más preocupación por el dinero. Ya no hay necesidad de ropa o habitación y no hay más soledad.

En el cielo las almas aman con un amor desconocido en la esclavitud de la vida terrenal y se unen a los que les han precedido.

Y una cosa importante, quienes están allí no permanecen sin hacer nada – como podrían suponer algunos- interpretando literalmente que en nuestra vida eterna estaremos en la adoración permanente de Dios.Sino que algunos “viajeros” han visto a legiones de personas ocupadas investigando y trabajando, absortos en proyectos que parecían importantes.

¿QUÉ DICEN LOS VIDENTES ACERCA DEL CIELO?

Videntes de Medjugorje describen un gran espacio con una luz brillante que nunca se desvanece.

Una luz que no se refleja en los objetos sino que se irradia de ellos

No es como nada de la tierra.

También están los colores. El brillo, la textura y la variabilidad de los colores están más allá de colores tierra.

El color más hermoso de la tierra, el más increíble azul, no es más que una sombra de azul celestial.

Todo en la tierra es una mera sombra.

Las personas a menudo son vistas por los videntes llevando túnicas de color rosa, gris o amarillo, y esta es también la forma en que lo describen quienes tuvieron una experiencia cercana a la muerte: trajes que no son realmente de este mundo, descriptos como color pastel.

Hay música. Hay música celestial. 

Tampoco ella es como nada en la tierra. La música es de un coro real de ángeles y es una música hermosa, calmante y exaltante, un sonido que alaba a Dios constantemente.

Hay aromas exquisitos. Los olores están también más allá de la tierra.

QUE ES LO QUE HAY PARA VER EN EL CIELO

Hay magníficos valles, laderas, altiplanos, interminables praderas.
No hay desiertos.
Un lugar amplio y noble – la corona del mundo, y luego los más grandes, campos de hierba.
Hierbas de oro, flores azules, flores en dos pies de tallos, varas de oro, animales fantásticos (pero no mosquitos), pérgolas de vides.
Numerosas aves, mariposas enormes, animales que no son de la tierra, nuevas formas de vida.

Todos comparten la belleza.

“Los árboles, arbustos y flores eran perfectos.
No tenían hojas secas en ningún lugar.
La vegetación no se puede dañar.
.
No era sólo la belleza de las flores individuales lo que impresionaba, sino la forma en que se organizaba en los jardines y la forma en que se complementaban entre sí en color y tamaño”

“Una brizna de hierba arrancada de la “tierra”, comienza a crecer de nuevo cuando se deja caer hacia abajo”.

¿Fantasía? Incluso médicos describen esto con sus propios pinceles sobre el más allá. 

No hay muerte. No hay ramas u hojas muertas.

Algunos ven árboles frutales, otros grandes bosques de robles y olmos y árboles que no son familiares para los ojos terrenales. Todos imponentes y simétricos, acentuando la luz. “El tiempo no parecía importar“, dijo.

Otro hay que cita:

”Me sentí como si tuviera todo el tiempo del mundo para pasear por el camino y disfrutar de la sensación de paz y serenidad”.

Esa atmósfera etérea es la preparación para aún mayores realidades más altas.

El viaje es impresionante.

“Los que mueren van a diferentes estados o lugares y no se ven el uno al otro todo el tiempo”, dijo una niña llamada Daisy Dryden que ‘murió’ cuando niña ”pero todo lo bueno se encuentra en el estado de bienaventuranza”

LOS NIVELES DEL CIELO

Si hay muchas maneras de existir en el Infierno y el Purgatorio, también hay muchos niveles en el Cielo.

Podemos suponer que la Virgen se encuentra en la parte superior (que es por eso que no es inmediatamente prevalente en muchos episodios de este tipo).

Ella se encuentra en los niveles más altos.

Un hombre de Louisiana escribió acerca de un grave ataque al corazón – tan grave que los médicos tuvieron que inducir un coma y cuando lo hicieron, sus órganos se cerraron.  “Fui despertado no en este mundo”, dijo, “sino cara a cara con la Virgen que me dijo que NO era mi tiempo.”

Dónde está Ella, donde está Cristo, están también los más altos órdenes de ángeles.

LOS PAISAJES DEL CIELO

Otra persona, un médico cristiano llamado Richard Eby, se encontró con “un magnífico blanco, flores de cuatro pétalos” y música celestial que era muy diferente de todo lo que sabemos.

“En un abrir y cerrar descubrí por qué”, dijo.
“No tenía ritmo, venía de todas partes.
Me di cuenta de que mi vestido blanco, además emitía luz blanca y pura. Y cantaba en voz baja, igual que mi cuerpo, las flores, los árboles, las colinas, y cielo”
 (véase 1 Crónicas 16 :31-33)

Cuando el Dr. Eby le preguntó por qué la música no tenía ritmo, se le dijo que era porque en el cielo no hay tiempo para dividir en golpes.

El médico también registró un aroma delicado (una exquisita fragancia que nos recuerda el “olor de santidad”) y encontró que su cuerpo era transparente y auto-luminoso – sin peso y nebuloso.

Su túnica de seda se sentía rara.

El paisaje, “Se extendía por millas colina abajo de cielos despejados de un color nuevo para mí, de una luz de oro blanco iridiscente” escribió en un libro sobre su experiencia con Jesús.

“Árboles de hoja perenne perfectas cubrían las colinas que se elevaban desde el fondo del valle alfombrado de flores.

Los árboles parecían un poco al árbol de la vida, pero eran demasiado majestuosos y perfectos para ser terrenales”.

Dijo que la hierba, “crecía densa y sin una sola hoja rota.”

Esto es muy similar a una descripción antigua que dio el Papa Gregorio el Grande hace muchos siglos de un hombre llamado Esteban, que después de cruzar “el puente” se encontró con:

“prados deliciosos alfombrados con hierba verde y flores perfumadas.
Las praderas parecían ser lugares de encuentro para las personas vestidas de blanco.
Tal olor agradable llenaba el aire, al punto que el dulce aroma por sí era suficiente para satisfacer a los habitantes que paseaban allí.

En ese lugar cada uno tenía su propia vivienda independiente, llena de luz magnífica”

Hay cielos y lagos azules y una panoplia de flores mixtas, todo en oro o plata.

Las personas se ven muy, muy felices, porque el cielo está lleno de luz inmensa y todo el mundo lleva una sonrisa constante. Cuando hay edificios, no parecen tener barreras o muros. Hay lo que parece mármol, pero no de piedra real. No lo podemos imaginar en términos físicos.

Hay paisajes pero no son físicos. Son límites. Todo parece como diamantes y estrellas y en Medjugorje hubo descripciones similares.

El Cielo se describe como un lugar donde la gente siempre estaba cantando con los ángeles flotando por encima y la alegría en los rostros, de tal manera que va más allá de la representación.

La gente en el Cielo conoce la plenitud absoluta, dijo la vidente de Medjugorje Vicka.

“Los árboles, los prados, el cielo son totalmente diferentes a cualquier cosa en la tierra”,agregó la vidente Mirjana Soldo.

“Y la luz es mucho más brillante. El cielo es hermoso más allá de cualquier comparación posible con nada de lo que conocemos en la tierra.

(Las personas) estaban caminando en un hermoso parque. Ellos lo tienen todo. Ellos no necesitan ni quieren nada. Están totalmente satisfechos”

LAS REUNIONES CON LOS SERES QUERIDOS

Y luego están las reuniones con sus seres queridos.

“Vi a mi abuela a quien nunca había conocido”, dijo una mujer de Louisiana que tuvo una experiencia cercana a la muerte.

“Ella murió mucho antes de que yo naciera. Ella estaba sonriendo. Recuerdo que decía el Rosario. Nunca la había conocido, pero yo sabía que era ella.

Había algunos edificios. Todo era de oro y plata y joyas. Todo irradiaba. Y el olor ¡Oh! Todo estaba en una hermosa niebla.

No hay manera de que usted no vaya a querer estar delante de Dios, incluso con un poco de imperfección.

El Cielo es tan hermoso que no se desea ensuciar con cualquier cosa en su alma.

Había personas que cuidaban a los bebés en un lugar como una nursery. Usted sabe quiénes son, pero no se parecen a usted o a mí.”  “Me acuerdo que la Santísima Madre estaba allí y ella es absolutamente hermosa”, agregó esta mujer.
“Siempre pensé que era insignificante, pero ella me conocía. Había oído todas mis oraciones.
Y Cristo me mostró a los ángeles que me había enviado cuando yo necesitaba a alguien”

La gente en el cielo canta.

Tienen trabajo que hacer. No sé lo que estaban haciendo, pero todos estaban muy ocupados y todos eran muy felices. 

Todo el mundo estaba vestido de lo mismo, algo largo, blanco, rosa, azul , como túnicas.

Todos ellos parecían de la misma edad, en sus veinte o treinta años. Allí estaba mi abuela, que se veía muy joven y radiante. 

Vi un poco del trono de Dios. No se me permitió ver a Dios y sé por qué. No voy a ser capaz hasta que me juzgue un día.

Si la pequeña parte del trono que vi es una indicación del tamaño de Dios mismo, Él es enorm.

Y los ángeles que vi arrodillados allí alabando y cantándole a él eran enormes, y yo sólo podía ver una pequeña parte minúscula de la silla”.

COMO VIVE LA GENTE ALLÍ

“Pequeños caminos bordeados de flores llevan a los hogares individuales y las casas parecen ser pequeñas y ocupadas por miembros de la familia”, dijeron Lundahl y Widdison. O las familias ocupan regiones enteras. ¿Un día de campo celestial?

No hay la necesidad de alimentos como en la realidad física, pero aquellos en el Cielo pueden optar por “comer”, si así lo desean.

”Me sentí simplemente maravillosa”, dijo una mujer cuya muerte ocurrió en 1960.

”No sentí ningún dolor. 

Me sentí como un observador, flotando entre dos mundos, uno que conocía bien y otro que yo no sabía que existía. 

Con el tiempo, parecía que el techo estaba pavimentado con nubes azules y blancas, y el aire parecía salpicado de polvo de oro.

Llegaba a ser muy brillante”

LA ACTIVIDAD DE LA GENTE ALLÍ

Hay un paisaje pero luego, de manera espectacular, puede estar lo que parece una ciudad o serie de ciudades.  

Aquí es donde algunos han visto el lugar de balance.

Es donde otros han visto lo que parecía ser enormes bibliotecas – tan vastas como “sin fin” (como todos los edificios de Washington juntos, en palabras de uno)

Uno quien lo experimentó, llamado Dr. George Ritchie describió que la biblioteca que él veía como “del tamaño de toda la Universidad de Richmond”.
Donde él miraba en habitaciones llenas hasta el techo con documentos “en pergamino, arcilla, cuero, metal, papel”

El pensamiento vino a él (como a otras personas que han visto un lugar similar) que “los libros importantes del universo” se reunieron aquí.

Durante su experiencia el psiquiatra entró en otro “edificio” que parecía tener un ambiente silencioso y se sorprendió al ver a la gente en un pasillo.

”No podría decir si eran hombres o mujeres, jóvenes o viejos, porque todos estaban cubiertos de la cabeza a los pies con capas con capucha que me hicieron pensar vagamente en los monjes”, escribió.

”Pero el ambiente del lugar no era para nada como me imagino un monasterio. Era más como un centro de estudio enorme, tarareando con la emoción del gran descubrimiento”

Todo el mundo que pasaba en los pasillos anchos y en las escaleras curvas parecía atrapado en alguna actividad totalmente absorbente, no se intercambiaban muchas palabras entre ellos.

Y sin embargo, no se sentía hostilidad entre estos seres, en lugar de un distanciamiento había una concentración total.

Cualquier otra cosa que estas personas podrían hacer, parecía completa y supremamente altruista – absortos en algún propósito vasto, más allá de sí mismos.

A través de las puertas abiertas vislumbré enormes salas llenas de equipos complejos.

En varias de las habitaciones figuras encapuchadas se inclinaban sobre gráficos y diagramas complejos, o se sentaban a los mandos de elaboradas consolas con parpadeantes luces.

Yo me enorgullecía un poco sobre los inicios de una educación científica, en la universidad me había especializado en química y en biología, estudié física y cálculo.

Pero si esas eran actividades científicas de algún tipo, estaban mucho más allá de cualquier cosa que yo sabía, que ni siquiera podía adivinar en qué campo se encontraban.

De alguna manera sentí que algún vasto experimento estaba siendo perseguido, tal vez docenas y docenas de tales experimentos”

“Los ojos de la fe nos permiten ver que las ciudades celestiales y terrenales interpenetrarse y están intrínsecamente ordenadas entre sí, ya que ambas pertenecen a Dios Padre, que está ‘sobre todos, por todos y en todos’” dijo Benedicto XVI dijo en una academia pontificia.

Otros han visto almas ocupadas con tareas que no pudieron determinar.

Fuentes:

http://www.spiritdaily.org/heavenvision.htm

128.- FLOR DE HARINA


Pedro dice:

–                       Maestro, debemos llegar al poblado lo más pronto posible.

Los apóstoles preguntan:

–                       ¿Por qué? Todavía falta tiempo para el crepúsculo.

Pedro declara:

–                       No estoy pensando ni en el crepúsculo, ni en el sábado. Pienso en que no pasará ni una hora, antes de que azote una furiosa tempestad. ¿Veis aquellas nubes negras? Y… ¿Estas blancas de acá?… Un viento alto empuja a éstas. Uno inferior a aquellas que están preñadas de granizo… Cuando choquen con las blancas cargadas de rayos, sentiréis la música que tocarán. ¡Ea, pronto!  Soy pescador y leo en los cielos…

Jesús es el primero en obedecer y corren hacia las casas de la llanura…

En el puente encuentran a Judas que grita:

–                       ¡Maestro mío! ¡Cuánto he sufrido sin Ti! ¡Bendito sea Dios que premió mi constancia en esperarte aquí! ¿Qué tal te fue en Cesárea?

–                       La paz sea contigo, Judas.  –responde lacónicamente Jesús.- Hablaremos después. Vente que la tempestad se nos echa encima…

Y después del chaparrón que duró casi toda la noche, al día siguiente la atmósfera está diáfana y la tierra empapada.

Las últimas gotas de agua que quedaron prendidas entre el follaje o suspendidas en los zarcillos que brillan como diamantes puestos al sol. Las frutas lavadas lucen sus colores esplendorosos.

Pedro dice pisando fuerte:

–                       ¡Qué bien se camina hoy!

Tadeo agrega:

–                       ¡Mira qué hermoso está el Cielo!

Zelote añade:

–                       ¡Y esas manzanas! ¡Mira ese racimo que no entiendo cómo no se cae! ¡Parecen cubiertas de cera!

Y alegres caminan contemplando la belleza de la cosas. Hasta que Tadeo al que sigue Tomás y luego los demás; entona un Salmo en el que se celebran las glorias de la Creación.

Jesús sonríe al oírlos cantar contentos. Y une su hermosa voz de tenor al coro. Pero Iscariote, mientras los demás siguen cantando, se le acerca…

Judas dice:

–                       Maestro, mientras van distraídos y ocupados con su canto, dime ¿Qué hiciste en Cesárea? Todavía no me lo has contado… Y es la primera oportunidad que tenemos de hablar juntos. No pude preguntarte antes…

Jesús contesta:

–                       ¿Te interesa mucho?… En Cesárea hice lo que hago siempre: hablar del Reino de Dios y de la Ley…

–                       ¿A quién?

–                       A los ciudadanos. En los mercados…

–                       ¿A los romanos no? ¿Es verdad que no los viste?

–                       Pero, ¿Cómo es posible estar en Cesárea, sede del Procónsul y no ver romanos?

A Judas le es imposible disimular su ansiedad y pregunta:

–                       Lo sé… Quiero decir, ¿Les hablaste a ellos?

–                       Repito: ¿Te interesa mucho?

–                       No, Maestro. Es una simple curiosidad.

–                       Pues bien. Hablé a las romanas.

–                       También a Claudia, ¿Qué te dijo?

–                       Nada, porque no fue. Pero me hizo entender que no desea que se sepa que tiene contacto con nosotros…  

Jesús recalca mucho lo que ha dicho…

Y observa la cara de Judas que por más desvergonzado que sea, cambia de color. Primero se pone rojo y luego cenizo.

Pero se recupera pronto:

–                       ¿No quiere? ¿No piensa más en Ti? ¡Es una loca!

Jesús rebate:

–                       No. No es una loca. Es una mujer equilibrada. Sabe distinguir y reconocer su deber de romana y su deber para consigo misma. Y si a sí misma, a su corazón, procura luz y tranquilidad viniendo a la Luz y a la Pureza; pues es una criatura que instintivamente busca la Verdad y no se conforma con la mentira del paganismo. No quiere por otra parte, causar daño a su patria con ideas nocivas que podrían serlo, si se cree que ella está a favor de un posible competidor de Roma…

–                       ¡Oh! ¡Pero Tú eres rey del espíritu!…

–                       Pero hay entre vosotros quién sabiéndolo, no quiere aceptarlo. ¿Puedes negarlo?

Judas se pone rojo y luego pálido. No puede mentir.

–                       No pero el demasiado amor que…

Jesús puntualiza:

–                       Con mayor razón quién no me conoce. Esto es Roma; puede tener miedo de Mí, como de un competidor. Claudia obra rectamente para con Dios y para con su patria. Yo admiro los espíritus fieles y justos que no son tercos. Querría que mis apóstoles mereciesen la alabanza que tributo a la pagana.

Judas no sabe qué decir. Está por separarse del Maestro, pero la curiosidad lo aguijonea un poco más. Más que curiosidad, el deseo de saber hasta qué punto sabe el Maestro…

–                       ¿Me buscaron?

–                       Ni a ti, ni a ningún apóstol.

–                       ¿Entonces de qué hablaron?

–                       De la vida. De su poeta Virgilio.

–                       Pero, ¿Por qué hablasteis de eso? ¿Qué tenía que ver? Charlas inútiles…

–                       No. Me sirvió para hacerles ver que el hombre casto, tiene una inteligencia luminosa y un corazón honesto. Cosa interesante no solo para ellas…

–                       Tienes razón. No te quito más el tiempo, Maestro.  –y parte a la carrera para alcanzar a los demás…

Jesús camina despacio y se une a ellos. Al divisar un lugar en que hay cuatro caminos, Jesús se detiene y dice:

–                       Separémonos. Vengan conmigo Tomás, Simón y mis hermanos. Los otros vayan al lago y allá espérenme.

Judas dice:

–                       Gracias, maestro. No me atrevía a pedírtelo. Te me has adelantado. Estoy muy cansado y me quedaré en Tiberíades, si Tú me lo permites…

Santiago de Zebedeo añade:

–                       En casa de un amigo…

Judas abre tamaños ojos, pero no protesta nada.

Jesús contesta:

–                       Me basta con que el sábado estés en Cafarnaúm, con tus compañeros. Venid para que os de el beso de despedida a vosotros que no venís conmigo…

Los besa cariñosamente, dando a cada uno un consejo en voz baja…

Jesús los bendice y todos se despiden, tomando cada quién su camino…

Tres días después…

En Nazareth, han llegado a la casa de María. Cuando se abre la puerta y se deja ver el dulce rostro de la Virgen…

Jesús abre sus brazos para estrecharla y exclama:

–                       ¡Mamá!

María contesta dichosísima:

–                       ¡Hijo mío, Bendito! ¡Entra! ¡Y la paz y el amor esté contigo!

–                       ¡Y también con mi Mamá y con la casa y con quién en ella esté!   -dice Jesús entrando con sus cuatro apóstoles.

María de Alfeo y Mirta con Noemí, están haciendo el pan y lavando la ropa.

–                       Allí está vuestra madre.  –dice María a Judas Tadeo y a Santiago, señalándoles a María de Alfeo; después de haber saludado a los apóstoles, que se retiran discretamente, para dejar solos a la Madre y al Hijo.

–                       Heme aquí de nuevo Mamá. Estaremos juntos por un poco de tiempo… ¡Qué dulce es regresar a la casa y sobre todo a dónde estás, después de haber estado entre los hombres!…

–                       Que siempre te conocen más y por haberte conocido, se dividen en dos ramas: la de los que te aman. Y la de los que te odian. Y la rama más gruesa es esta última…

–                       El Mal presiente que va a ser derrotado y está furioso… Y vuelve a otros furiosos. ¿Cómo está la niña?

–                       Un poco mejor. Estuvo a punto de morir. Pero las palabras que repetía en medio de su delirio corresponden en cierta forma, a las que dice ahora que ya no está. Estaríamos mintiendo si asegurásemos que no hemos reconstruido su historia… ¡Infeliz!

–                       Es cierto. Pero la Providencia veló por ella.

–                       ¿Y ahora?

–                       Ahora… Áurea no me pertenece. Su alma es mía… Su cuerpo es de Valeria. Por ahora permanecerá aquí, mientras olvida.

–                       Mirta la quiere.

–                       Lo sé… Pero no tengo el permiso de la romana, para obrar con todo derecho sobre ella. Cuando ella la busque…

–                       Iré en tu lugar, Hijo mío. No está bien que vayas Tú… Deja que lo haga tu Mamá. A nosotras las mujeres; seres de ningún valor en Israel, no se nos observa tanto si hablamos con los gentiles.

Tu Mamá es desconocida para el mundo. Nadie se fijará en la campesina hebrea que envuelta en su manto, va por las calles de Tiberíades y llama a la puerta de una dama romana…

–                       Podrías ir a la casa de Juana y hablar allí con la dama.

–                       Así lo haré Hijo mío y que tu corazón descanse. Estás muy afligido, Jesús mío. Lo comprendo. ¡Y cuánto quisiera hacer por Ti!…

–                       ¡Oh, que si lo haces Mamá! Gracias por todo lo que haces.

–                       ¡Oh! Es muy poco lo que te ayudo, Hijo mío, porque no logro alcanzar que te amen. No logro darte alegría… Cuando se te permite gozar de ella un poco. ¿Yo que soy? Una pobrecita discípula…

–                       ¡Mamá! ¡Mamá! ¡No digas eso! Mis fuerzas nacen de tus oraciones. Mi corazón descansa pensando en ti. Y ahora encuentra consuelo al apoyar mi cabeza sobre tu corazón… ¡Oh, Mamita hermosa!

Jesús está sentado sobre la banca de la pared y atrae a Sí a su Madre. Que le acaricia los cabellos con suavidad…

Después de un momento de filial intimidad, sale con su Madre al huerto. Saluda a las discípulas en el dintel de la habitación donde está Áurea y…

Jesús pregunta:

–                       ¿Está durmiendo la niña?

María de Alfeo contesta:

–                       Sí. La fiebre la consume y la debilita. Si sigue así, morirá. Su cuerpo no puede resistir y su memoria se ve turbada con los recuerdos.

Mirta afirma:

–                       Sí. Y no reacciona. Porque dice que quiere morir, para ya no ver más romanos…

Noemí dice:

–                       Es un dolor para nosotros que ya la amamos…

Jesús dice:

–                       No temáis.

Y dirigiéndose a la habitación,  levanta la cortina. Mira a la niña que delira por la fiebre, en su lecho de enferma.

Con voz llena de piedad, dice:

–            ¡Áurea! ¡Ven! ¡Aquí está tu Salvador!

Áurea se sienta sobre el lecho, lo ve y con un grito baja hacia la puerta, se postra a sus pies diciendo:

–                       ¡Señor! ¡Ahora sí que me has librado!

–                       ¡Está curada! ¿Lo veis? No podía morir, porque antes tenía que conocer la Verdad.  –y a ella le dice- levántate y vive tranquila.

Le pone la mano sobre la cabeza. Áurea está sana y parece un ángel, con sus ojos brillantes y la alegría que irradia…

Jesús dice:

–            ¡Hasta pronto! Os dejamos en vuestros quehaceres…

Y Jesús se retira al taller, seguido por sus cuatro apóstoles.

Más tarde… el brasero del taller está prendido y el olor a cola que hierve en un recipiente se mezcla con la del aserrín y el de las virutas que caen sobre el suelo.

Jesús trabaja con ahínco, sirviéndose de la sierra y del cepillo, para confeccionar patas de silla, cajones y reparar la artesa, uno de los telares de María, dos taburetes, la escalera del huerto, un pequeño baúl y la puerta del horno, que parece que la royeron en su base los ratones. Jesús trabaja en reparar lo que el tiempo y el uso han acabado.

Tomás por su parte, con su equipo de pequeños instrumentos de orfebre. En una mesa, trabaja hábilmente en unas láminas de plata.

El golpe de su martillito sobre el punzón, saca sonidos argentinos y complementa el ruido que hace Jesús al trabajar la madera. Cuando no habla, se pone a chiflar quedito, levanta sus ojos y piensa. Se queda absorto mirando las paredes ahumadas del taller de carpintería.

Jesús lo nota y dice:

–                       ¿Estás sacando inspiración de esa pared negra, Tomás? El largo trabajo de un justo la dejó así. Pero no entiendo que inspiración pueda tener para un orfebre…

Tomás contesta:

–                       El orfebre es un poeta que trasmite al metal, las bellezas de la naturaleza. Pero nuestra obra artística y bella, no se compara con la tuya, humilde y santa. Porque la nuestra sirva para la vanidad de los ricos; mientras que la tuya sirve para la santidad del hogar y utilidad de los pobres.

–                       Dices bien, Tomás.  –dice Zelote, asomándose al dintel de la puerta que da al huerto y trae un bote con pintura en la mano.

Jesús y Tomás lo miran sonrientes.

–                       ¡Claro que digo bien! Pero quiero que por lo menos una vez, el trabajo de un orfebre sirva para adornar algo muy santo…

–                       ¿Cuál? ¿Qué?

–                       Es un secreto… Tanto he amado esta idea, que desde que estuvimos en Roma. Siempre traigo conmigo un pequeño equipo de orfebre, en espera del momento preciso… ¿Y tú trabajo Simón?

–                       ¡Oh! Yo no soy un buen artífice como tú. Es la primera vez que tomo la brocha en la mano y las brochadas no están parejas, aunque pongo toda mi buena voluntad. He dado la primera mano y te aseguro que mi impericia tiene muerta de risa a Áurea… Me siento feliz de que vuelve a nacer a la vida y es lo que se necesita para borrar el pasado. Y que se convierta en un nuevo ser para Ti, Maestro…

Tomás advierte:

–                       Pero tal vez Valeria no quiera cederla.

Zelote exclama:

–                       ¡Qué le importa a ella tenerla o no tenerla! Si la tuviese sería solo para dejarla perdida en el mundo. Y lo mejor es que la niña se salve. Sobre todo en su alma. ¿No es verdad, Maestro?

Jesús contesta:

–                       Así es. Hay que rogar mucho para lograrlo. La criatura es sencilla y buena. Si se le educa en la verdad podría llegar a servir mucho. Instintivamente se dirige a la Luz.

Tomás dice:

–                       Como no tiene consuelos en la tierra, busca los el Cielo. ¡Pobrecita! Si llego a ser digno de predicarte alguna vez, tendré un amor especial por los esclavos. ¡Pobres infelices!…

Jesús confirma:

–                       Lo harás bien, Tomás.

Zelote pregunta:

–                       Está bien. ¿Pero cómo te acercarás a ellos?

–                       ¡Oh! Seré orfebre para las damas… Y maestro para sus esclavos. Un orfebre entra en las casas o a la suya llegan los ricos. Y trabajaré dos metales: el de la tierra para los ricos. El del espíritu para los esclavos.

–                       Dios te bendiga por estas ideas. Persevera en ellas.-dice Jesús.

–                       Sí, Maestro.

Zelote invita:

–                       Ven conmigo, Maestro. A ver mí trabajo.

Jesús dejas sus instrumentos y sale con él. Llegan a la escalera del huerto y enseña a Zelote como debe pintarla para que le quede bien.

–                       ¡Así! ¡Así!  -Jesús, inclinado al pie de la escalera, habla y trabaja al mismo tiempo…

Tomás deja sus punzones y se acerca a escuchar, pues Jesús habla de la parábola de la madera barnizada, comparándola con el alma y las virtudes que la hacen bella…

Al final Zelote exclama:

–                       ¡Qué parábola tan hermosa  nos has dicho! Quiero escribirla para dársela a Marziam.

Áurea reclama con un grito:

–                       ¡Y también para mí!  – hace unos minutos está descalza en el umbral que da al huerto.

Jesús pregunta:

–                       ¡Áurea! ¿Estabas escuchando?

–                       Te escuché. ¡Es muy bello! ¿Hice mal?

–                       No.

–                       Tu Mamá me mandó a decirte que dentro de poco es la hora de comer y ya van a sacar el pan del horno. Aprendí a hacerlo… ¡Qué bello! También he aprendido a blanquear la tela. Y en ambos casos tu Mamá me ha recitado hermosas parábolas.

–                       ¿Ah, sí? ¿Qué dijo?

–                       Que soy como harina todavía con tamiz. Pero tú bondad me limpia y tu Gracia trabaja en mí. Tu apostolado me forma, tu amor me cuece. Y así de una harina sucia, mezclada con otros elementos. Si te dejo que Tú trabajes en mí, terminaré por ser harina de ofrenda y pan de sacrificio, buena para el altar.

Y que en la tela que antes era oscura, llena de aceite y tosca; después de que se le echo tanta hierba borit. Después de restregarse, se ha limpiado y se vuelve suave. El sol enviarás sus rayos y quedará blanca… Y dijo que pasará lo mismo conmigo, si dejo que el sol de Dios con sus rayos y acepto que me limpie. Que me sujete a mortificaciones para llegar a ser digna del Rey de reyes. De ti, mi Señor. ¡Qué cosas tan hermosas estoy aprendiendo! Parece un sueño… ¡Todo es hermoso aquí!… ¡No me despaches, Señor!

–                       ¿No te irías gustosa con Mirtha y Noemí?

–                       Preferiría estar aquí. Pero, también con ellas. Pero no con los romanos. Con los romanos no,  Señor.

–                       Ruega, niña. ¿Has aprendido la Oración?

–                       ¡Oh, sí! Es tan hermoso decir: ‘¡Padre mío…!’ Y pensar en el Cielo. Pero la Voluntad de Dios me causa un poco de miedo. Porque no sé qué es lo que Dios quiere. Y no sé si Dios desea lo que yo quiero…

–                       Dios quiere tu bien…

–                       ¡Ah, sí! Tú lo dices y ya no tengo miedo. Presiento que me quedaré en Israel para conocer siempre más a este Padre mío. Y ser la primera discípula de Galilea. ¡Oh, Señor mío!

–                       Tu fe, porque es buena, será escuchada. Vamos.

La niña se va con María y se oyen sus risas… María le habla con mucha dulzura. Tomás dice:

–                       La niña aprende pronto.

Jesús contesta:

–                       Es buena y tiene voluntad.

Zelote agrega:

–                       Y tu Mamá, ¡Es una Maestra irresistible! Ni siquiera Satanás se atrevería a resistirla…

Jesús suspira y no dice nada.

–                       ¿Por qué suspiras así, Maestro? ¿No estuve en lo cierto?

–                       Sí. Pero hay ciertos hombres que son más resistentes que Satanás; el cual por lo menos huye de la presencia de María. Hay hombres que estando cerca de Ella y aunque Ella les enseña, no cambian su ser en algo bueno.

Y entran en la casa…

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA