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26 RECEPCIÓN EN BELÉN


26 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Más tarde…

La noche cubre la tierra. La luna ilumina con su claridad.

Los ruiseñores cantan entre las ramas de los olivos. Un río cercano es como una cinta de plata melodiosa.

De los prados segados se levanta el olor del heno. Algún mugido. Algún balido…

Y estrellas… estrellas y más estrellas.

En campo lleno de estrellas en el manto del cielo, que parece una sombrilla de piedras preciosas, sobre las colinas de Belén.

Siguen caminando hasta…

Judas dice:

–        Pero aquí son ruinas… ¿A dónde nos llevas? La ciudad está más allá.

Jesús contesta:

–        Lo sé. Ven. Sigue el río, detrás de Mí. Unos pocos pasos más y después…

Después te ofreceré la habitación del Rey de Israel.

Judas encoge los hombros y calla.

Llegan a un montón de casas en ruinas. Restos de habitaciones.

Una cueva entre dos hendiduras de una gran muralla.

Jesús pregunta:

–    ¿Tenéis yesca?

Simón saca de su alforja una lamparita y se la da.

Jesús avanza hasta la entrada y levantando la lamparita,

Dice:

–      Entrad. Ésta es la alcoba en donde nació el Rey de Israel.

Judas está espantado…

Y pregunta:

–      ¿Juegas, Maestro? Esta es una cueva.

De veras que yo aquí no me quedo. Me repugna. Está húmeda, fría, apestosa, llena de escorpiones, tal vez de serpientes…

Jesús dice:

–      Y con todo, amigos. Aquí, el veinticinco de las Encenias. De la Virgen nació Jesús, el Emmanuel; el Verbo de Dios hecho carne por amor del hombre.

Yo que les estoy hablando. Entonces como ahora, el mundo fue sordo a las voces del Cielo que le hablaban al corazón. Y rechazó a mi Madre. Y aquí…

No, Judas. No apartes con disgusto tus ojos de esos murciélagos que andan revoloteando.

De esas lagartijas, de esas telarañas. No levantes con desdén tu hermosa y recamada vestidura, para que no roce el suelo cubierto por el  excremento de animales.

Esos murciélagos descienden de los que fueron los primeros juguetes que miraban los ojos del Niño a quién cantaban los ángeles el ‘Gloria’,

Que escucharon los pastores que estaban ebrios solamente de alegría extática; de la verdadera alegría.

Esas lagartijas color esmeralda, fueron los primeros colores que hirieron mi pupila, junto con el blanco vestido y el rostro de mi Madre.

Esas telarañas fueron el baldaquín de mi cuna real. Ese suelo…

¡Oh! Lo santificaron los pies de Ella; la santa, la gran santa, la Pura, la inviolada,

La Doncella Deípara, la que tenía que dar a  Luz.

La que por obra de Dios dio a luz sin intervención humana.

Ella, la sin Mancha; ha hollado este suelo.

Tú puedes pisarlo y a través de las plantas de tus pies, quiera Dios que suba a tu corazón, la Pureza que Ella derramó…

Simón se ha arrodillado.

Juan va derecho al pesebre y apoyando la cabeza sobre la madera, llora.

Judas está aterrado…piensa…

Recuerda las Profecías…

Reflexiona…

Finalmente se deja vencer por la emoción…

Y olvidando su hermosa vestidura. Se arroja al suelo.

Toma la orla de la túnica de Jesús, la besa y se golpea el pecho diciendo:

–       Maestro Bueno, ¡Ten misericordia de la ceguera de tu siervo! Mi soberbia cae…

Te veo cual Eres. No el rey que yo pensaba. Sino el Príncipe Eterno, el Padre del Siglo Futuro. El Rey de la Paz.

¡Piedad, Señor mío y Dios mío! ¡Piedad!

Jesús lo mira con infinita compasión y dice:

–        Sí. ¡Toda mi piedad! Ahora dormiremos en donde durmieron el Infante y la Virgen.

Allí donde Juan ha tomado el lugar de mi Madre en adoración…

Aquí, en donde Simón parece mi padre adoptivo.

O si os parece, os platicaré de aquella noche…

Judas exclama:

–       ¡Oh! ¡Sí, Maestro! Háblanos de tu florecimiento a la vida.

Simón confirma:

–        Para que sea perla de luz en nuestros corazones y para que lo podamos contar al mundo.

Juan dice sonriendo y llorando:

–        Y venerar a tu Madre, no solo porque es tu madre, sino por ser…

¡Oh! ¡La Virgen!

Jesús los invita:

–        Venid al heno. Escuchad.

Y Jesús empieza a hablar de la Noche de su Nacimiento…

–        Cuando ya mi Madre estaba próxima a dar a luz, llegó por orden de César Augusto, el bando que publicó su delegado imperial Publio Sulpicio Quirino.

En Palestina el gobernador era Senzio Saturnino. El bando era para hacer el censo de todos los habitantes del imperio.

Los súbditos tenían que ir a su lugar de origen para inscribirse en los registros del imperio.

José, el esposo de mi Madre y Ella, obedecieron.

Salieron de Nazareth, para venir a Belén, cuna de la estirpe real.

Era invierno y estaba haciendo mucho frío…

Todos escuchan muy atentos.

La mañana siguiente al amanecer…

Son las primeras horas de una luminosa mañana de verano.

El cielo toma unas pinceladas de rosa en algunas finas nubecitas que parecen deshiladuras de gasa perdidas en una alfombra de raso turquino.

Hay todo un cantar de pájaros, ya ebrios de luz: gorriones, mirlos, petirrojos silban, gorjean, riñen por un tallito, por una larva, por una ramita que llevarse al nido, por una larva para llenar el buche.

Por una ramita que les sirva como dormitorio.

Las golondrinas se lanzan como saetas, desde el cielo al pequeño riachuelo para mojarse el pecho de nieve, coloreado en su ápice de óxido.

Y tomada la frescura de la ola, atrapada la mosquita que aún duerme colgada de un tierno tallo, se vuelven hacia arriba con un rapidísimo zigzag, como el destello de una hoja bruñida, chillando alegres.

Dos aguzanieves, vestidas de seda cenicienta, pasean graciosas como dos damiselas a lo largo de la orilla del riachuelo,

manteniendo bien alta la larga cola adornada de velludillos negros; se miran en el agua, se ven hermosas.

Continúan su paseo mientras un mirlo, verdadero pilluelo del bosque, les hace burla y los silba por detrás con su largo pico amarillo.

Dentro de un tupido manzano silvestre, que se yergue solitario junto a las ruinas, una ruiseñora llama insistentemente a su compañero.

Y se calla sólo cuando lo ve llegar con una larga larva que se retuerce oprimida por el fino pico.

Dos palomas zuranas, que probablemente huyeron de algún palomar ciudadano y que han elegido vivir libremente entre las grietas del torreón derruido,

se entregan canturreando a sus manifestaciones de afecto: él seductor, pudorosa ella.

Jesús, con los brazos cruzados, contempla a todos estos los pajarillos que cantan, charlan, pelean, vuelan, se cortejan.

Alimentan a sus polluelos, se bañan, juegan…

Y sonríe al ver a sus criaturas tan alegres.

Simón pregunta detrás de Él:

–      ¿Tan temprano, Maestro?

Jesús contesta:

–       Sí. ¿Todavía están durmiendo los otros?

–       Todavía.

–       Son jóvenes. Yo me bañé en el río. El agua está fresca y despeja la mente.

–       Ahora sigo yo.

Mientras Simón se baña y luego se viste;

asoman la cabeza Judas y Juan.

Los dos saludan y preguntan:

–        Dios te guarde, Maestro.

–        ¿Estamos retrasados?

Jesús les contesta amoroso:

–        No. Apenas amanece. Pero apresurémonos, porque ya nos vamos.

Los dos se asean y se visten.

Cuando están listos, Jesús arranca unas florecillas que han brotado entre las piedras.

Las guarda en una cajita de madera mientras dice:

–    Se las llevaré a mi Madre. Le gustarán. ¡Vámonos!

Judas pregunta:

–       ¿A dónde, Maestro?

–        A Belén.

–       ¿De veras? A mí me parece que no nos sopla buen aire…

–        No importa. Iremos a donde bajaron los Magos y donde me encontraron a Mí.

–        Si es así, Maestro. Perdona y permite que organice yo. En Belén en el albergue, seré yo el que hable y pregunte.

En Judea no hay mucho cariño para los galileos y mucho menos aquí. Tú y Juan parecéis galileos por los vestidos tan sencillos y luego… ¡Esos cabellos!

¿Por qué os gusta tenerlos tan largos?… Simón y yo os daremos nuestro manto y vosotros nos daréis el vuestro.

Simón, dale el tuyo a Juan.

Y yo al Maestro. –mientras habla, hace lo que dice- Así… así… ¿Ves?

Al punto parecéis un poco más judíos.

Ahora, esto…- lo cubre con el capucho.

Se lo acomoda en las mejillas, para ocultar sus largos cabellos rubios.

Luego hace lo mismo con Juan.

Judas admira su obra:

–       ¡Ah! ¡Ahora está mejor! ¡Tengo el sentido práctico!

Jesús recomienda:

–        Sí. Es cierto, Judas. Tienes el sentido práctico, no hay duda. Pero procura que no exceda al otro sentido.

–       ¿A cuál, Maestro?

–        Al sentido espiritual.

–        Lo haré. Pero en ciertos casos es mejor comportarse como políticos, más que como diplomáticos.

Jesús pregunta perplejo:

–        ¿Qué quieres decir con eso?

Judas explica conciliador:

–        Escucha. No te enojes. Es por tu bien. No me desmientas si digo algunas cosas que no son tan verdaderas.

–        ¿Qué quieres dar a entender? ¿Por qué mentir? Yo Soy la Verdad y no amo la mentira. Ni en Mí, ni en los míos.

–        Pero… es que sólo diré medias mentiras ‘convenientes’. O más bien, verdades a medias.

Por otra parte, seré yo el que hable. En el fondo, habrá un poco de verdad.

Mentira más, mentira menos…

–         Pero, Judas. ¿Por qué engañar?

–         No te preocupes, Maestro. El mundo se gobierna con mentiras. Algunas veces son necesarias.

Bueno, para contentarte, diré que venimos de lejos y que somos judíos. Esto es verdad en un 75%

Y tú, Juan. ¡No abras para nada la boca! Nos delatarías.

Juan dice:

–         No diré nada.

Judas advierte:

–         Si las cosas salen bien… aunque no estoy tan seguro; diremos lo que falta.

No lo espero. Soy astuto y las tomo al vuelo.

Jesús advierte:

–         Ya lo veo, Judas. Y me gustaría que fueras más sencillo.

Judas toma una actitud despreocupada y dice:

–         Ser así,  sirve para muy poco. En tu grupo seré yo el que tome las misiones difíciles. Déjame que yo me las arregle.

Jesús no lo desea mucho, pero cede.

Empiezan a caminar y rodean las ruinas. 

Encuentran un grupo de camellos y dromedarios.

Entran en Belén.

Van a la plaza. Es día de mercado y está llena de gente.

Y llegan al albergue.

Por el portón abierto sale una hilera de asnos cargados con mercancías.

Judas es el primero en entrar.

Adopta una pose arrogante y mira altanero a su alrededor.

Agarra a un mozo bajito, sucio, andrajoso.

Y le grita:

–      ¡Mozo! ¡El patrón! ¡Pronto!

¡Muévete rápido que no estoy acostumbrado a esperar!

El muchacho por ir rápido, tira la escoba.

Jesús exclama:

–      ¡Pero, Judas! ¡Qué modales!

Judas responde sin abandonar su postura:

–      Por favor, Maestro. No digas nada. Déjame que yo me las entienda. Nos deben creer ricos y de ciudad.

El patrón viene corriendo y se deshace en inclinaciones delante de Judas que se ve muy majestuoso con su rica vestidura de color oro pálido.

Con rayas y franjas de diferentes colores y el manto rojo acerino de Jesús.

Judas habla con altivez:

–      Nosotros venimos de lejos. Somos judíos de la comunidad asiática.

Señala a Jesús y agrega:

–     Este betlemita de nacimiento busca a sus queridos amigos de aquí.

Y nosotros junto con Él venimos desde Jerusalén, donde hemos adorado al Altísimo en su Casa. ¿Puedes darnos informes?

El hombre contesta obsequioso:

–     Señor, estoy para servirte. Ordena.

–     Necesitamos noticias de muchos. Buscamos a Anna, la mujer que habitaba aquí frente al albergue.

–     ¡Oh! ¡Desgraciada! No encontrarás a Anna sino en el Seno de Abraham y a sus hijos con ella.

–     ¿Muerta? ¿Por qué?

–     ¿No sabéis nada de la masacre de Herodes?

¡Todo el mundo habló de él y hasta César lo declaró: ‘Cerdo que se alimenta de sangre’ ¡Bah!

¡Oh, qué he dicho! ¡No me denuncies! ¿Eres en realidad judío?

–      He aquí la señal de mi tribu.

Le muestra un símbolo bordado en su vestido….

Y continúa:

–       Así pues, habla.

–       A Anna la mataron los soldados de Herodes, con todos sus hijos, menos una.

–      ¿Pero por qué?… ¡Era muy buena!

–      ¿La conociste?

Judas apenas tiene 23 años de edad y se le notan.

Pero no se desconcierta en lo más mínimo.

Y miente descaradamente:

–       ¡Vamos que sí!

El hombre hace un gesto evadiendo.

Y responde:

–      La mataron porque dio hospitalidad a los que se decían ser padre y madre del Mesías… pero mejor vayamos a aquella habitación.

Las paredes tienen oídos. Y hablar de ciertas cosas, es peligroso.

Los pasa a una habitación pequeña y se sientan sobre un diván.

El hombre continúa:

–      ¡Ea! ¡He tenido buen olfato! No por nada soy hospedero. Tengo la malicia en la sangre. En este negocio hay que usarla porque conoces mucha gente.

Yo no los quise. Hubiera podido encontrarles un rincón. Pero sólo eran unos galileos pobres y desconocidos. ¡He! ¡A Ezequias no se le engaña!

Luego, luego se notaba que eran diferentes. Aquella mujer tenía algo que me hacía rechazarla.

Anna era más inocente que una ovejilla. Y los hospedó un tiempo, ya con el niño.

Decían que era el Mesías. ¡Oh! ¡Cuánto dinero gané en aquellos días! ¡Qué censo, ni qué nada! Venían aún aquellos que no tenían nada a qué venir.

Durante meses vinieron muchos de tierras lejanas. ¡Qué ganancias tuve!

Finalmente vinieron tres reyes poderosos.

Tres Magos… ¡Qué sé yo! Tenían un cortejo que no acababa nunca.

Me rentaron todas las habitaciones y me compraron con oro tanto heno, como para todo un mes.

Y al día siguiente se fueron, dejándolo todo.

¡Oh! Yo solo puedo hablar bien del Mesías verdadero o falso que haya sido. Me permitió ganar dinero por montones.

Yo no he tenido ningún desastre. Ni siquiera muertos, porque apenas me había casado. ¡Pero a los demás!…

–     Queremos ver los lugares de la matanza.

–    ¿Los lugares?… pero eso ocurrió en todas las casas. Fueron muchísimos muertos. Venid conmigo.

Suben por una escalera hasta una gran terraza.

Desde lo alto se ven grandes terrenos y toda Belén extendida como un abanico abierto sobre sus colinas.

–     ¿Veis aquellas ruinas?

Allí ardieron también las casas, porque los padres defendieron a sus hijos con las armas.

¿Veis aquello que parece un pozo cubierto de hierba?…

Son los restos de la sinagoga. Fue quemada junto con el arquisinagogo que aseguraba que aquel era el Mesías.

La quemaron los que enloquecieron por el dolor en la masacre de sus hijos.

Allá…

¿Veis aquellos sepulcros? Son los de las víctimas.

Todos eran unos niños inocentes.

También los padres y las madres de ellos.

¿Veis aquel tanque de agua?

El agua se volvió roja, después de que los sicarios lavaron sus armas y sus manos en ella.

Allá está el río.

También enrojeció con la sangre que recogía de las cloacas.

Y allí, exactamente frente a mí. Está lo único que queda de Anna.

Jesús está llorando.

El hospedero le pregunta:

–      ¿La conocías mucho?

Judas le responde:

–       Era como una hermana para su Madre.

se vuelve hacia Jesús y le pregunta:

–      ¿O no es así, amigo mío?

Jesús contesta:

–       Sí.

El hospedero dice:

–       Lo comprendo.

Y se queda pensativo.

Jesús se acerca a Judas y le dice algo en voz queda.

Judas dice al hospedero:

–     Mi amigo quiere ir a aquellas ruinas.

–     ¡Que vaya! ¡Pertenecen a todos!

Se van y el hospedero queda desilusionado, pues no le piden hospedaje.

Atraviesan la plaza y suben por la escalera, que es lo único que está en pie.

Al subir, Jesús dice:

–     Por aquí, mi Madre me hizo saludar a los Magos y por aquí bajamos para ir a Egipto.

Hay gente que los mira a los cuatro en las ruinas y uno pregunta:

–     ¿Parientes de la muerta?

El hospedero contesta:

–      Amigos.

Una mujer grita:

–       Por lo menos vosotros no hagáis daño a la muerta, como lo hicieron sus enemigos mientras vivía y después escaparon ilesos.

Jesús está de pie sobre el balconcillo, de espaldas al pequeño muro.

Detrás de Él no hay nada.

Esto hace que el sol al iluminarlo, resalta más su vestidura de lino blanquísimo, con el manto multicolor de Judas, cayéndole por la espalda.

Atrás, al fondo de lo que fuera el jardín de Anna y que ahora es una ruina llena de arbustos.

Jesús extiende los brazos…

Y Judas que ve el gesto, dice con angustia:

–     ¡Oh, no!… ¡No hables! ¡Sé prudente!

Pero Jesús llena la plaza con su potente voz:

–      ¡Hombres de Judá y de Belén, escuchadme! ¡Oídme vosotras, mujeres de la sagrada tierra de Belén!

¡Oíd a uno que viene de David. Que ha sufrido persecuciones. Que se honra con hablaros y lo hace para darles luz y consuelo!

¡Escuchadme!

La multitud deja de hablar, de pelear, de comprar y se amontona.

Dicen varios al mismo tiempo:

–         Es un rabí.

–         Ciertamente que viene de Jerusalén.

–       ¿Quién es?

–        ¡Qué hermoso es!

–        ¡Qué voz tiene!

–        ¡Qué ademanes!

–        ¡Y es de descendencia de David!

–        ¡Entonces es nuestro!

–        ¡Oigamos! ¡Oigamos!

Y todos se acercan a la escalera que ahora sirve de púlpito.

Jesús dice:

–        De lejanas tierras he venido a  venerar la tumba de Raquel.

He escuchado el bramido de dolor de Jacob, en el dolor de los esposos viudos que están sin mujer porque el dolor las mató…

Lloro junto con vosotros. Pero oíd, hermanos de la tierra mía.

Belén, tierra bendita, la más pequeña entre las ciudades de Judá, pero la mayor ante los ojos de Dios y del linaje humano…

Al principio todos quedan admirados con su sabiduría.

Pero a lo largo del discurso, al mencionar al Salvador y después a las profecías y a la Madre de Él,

Empiezan a dar indicios de agitación.

Judas suplica:

–       ¡Calla, Maestro! ¡Por favor, vámonos!

Pero Jesús no le hace caso y continúa:

–        …al Mesías que salvó la Gracia de Dios Padre de los tiranos, para conservarlo para el pueblo, para la salvación del mismo y…

Lo interrumpe una que mujer grita.

Se abre el vestido y  mostrando una teta mutilada sin el pezón,

dice:

–       ¡Aquí! ¡Aquí en esta teta me degollaron a mi primogénito!

¡La espada le partió la cara, junto con mi pezón! ¡Oh! ¡Eliseo, mío!

El último grito es histérico.

Y empieza la gritería y el tumulto.

–     ¿Y yo?…

–     ¿Y yo? He ahí mi palacio: tres tumbas en una que el padre vigila. Marido e hijos juntos.

–      Si existe el Salvador que me devuelva a mis hijos, a mi esposo y que me salve de la desesperación.

–      ¡Qué me salve Belcebú!

–      ¡A nuestros hijos! ¡A nuestros hijos!

–      ¡A nuestros maridos y padres!

–      ¡Qué nos los devuelva si existe!

Jesús agita los brazos para imponer silencio.

Luego dice:

–      Hermanos de la misma tierra. Gustoso devolvería también la carne, es decir, los hijos.

Pero Yo os digo: sed buenos. Resignaos. Perdonad. Esperad y alegraos con la esperanza.

Regocijaos con la seguridad de que pronto volveréis a tener a vuestros hijos; ángeles en el Cielo, porque el Mesías va a abrir pronto la Puerta del Cielo.

Y si fuereis justos, la muerte será vida que viene y amor que regresa…

Un hombre grita:

–       ¡Ah!… ¡Así que Tú eres el Mesías!…

–       ¡En el Nombre de Dios! ¡Dilo!

Jesús baja los brazos con un ademán dulce y calmado, que parece un abrazo,

Y contesta:

–       Lo Soy.

Esto es como un detonante.

–      ¡Lárgate!

–      ¡Lárgate!…

–       Entonces…

–       ¡Tú tienes la culpa!

Vuela una piedra entre silbidos e insultos.

Judas tiene un bello gesto…

¡Si así hubiera sido siempre!

Se interpone ante el Maestro, con el manto desplegado.

Enfrenta a la multitud enfurecida.

Y sin miedo alguno recibe todas las pedradas.

La sangre le corre por las heridas… pero él parece no advertirlo.

Y dice a Juan y a Simón:

–      ¡Llevaos a Jesús a aquel bosque! ¡Yo iré después! ¡Id, en nombre del Cielo!

Se vuelve hacia la multitud y les grita:

–      ¡Perros rabiosos! ¡Soy sacerdote del Templo! ¡Y al Templo y a Roma os denunciaré!

Todos se paralizan por un momento, por el miedo.

Pero luego retoman las piedras.

¡Y se las arrojan sin ninguna compasión!

Judas las recibe impávido…

Es imposible no pensar:

¡Qué formidable apóstol hubiera sido, si siempre se hubiera mantenido así!

¡Y con injurias responde a las maldiciones que le lanzan!

Aún más. Coge al vuelo una piedra y la revierte contra la cabeza de un viejillo que grazna como garza desplumada.

Y como tratan de atacar la escalerilla.

Rápido toma una rama seca que está tirada en el suelo y le da vueltas sin piedad, azotando espaldas cabezas y manos,

hasta que los soldados acuden y se abren paso con  sus lanzas.

Uno de ellos le pregunta:

–        ¿Quién eres y porqué esta riña?

Judas se sacude la tierra y dice con displicencia:

–        Un judío asaltado por estos plebeyos.

Estaba conmigo un rabí a quién los sacerdotes conocen. ÉL hablaba a estos perros. Pero se han desencadenado y nos atacaron.

–        ¿Quién eres?

–        Judas de Keriot. Pertenecía al Templo, pero ahora soy discípulo del Rabí, Jesús de Galilea.

Soy amigo de Simón el fariseo; de Yocana el saduceo; de Sadoc, el gran escriba; de José de Arimatea, consejero del Sanedrín.

Y todo esto puedes comprobarlo con Eleazar ben Annás, el gran amigo del Procónsul.

–       Lo verificaré. ¿A dónde  vas?

–       Con mi amigo a Keriot y después a Jerusalén.

–       Vete tranquilo. Te cuidaremos la espalda.

Judas da al soldado unas monedas.

Debe ser cosa ilícita pero usual, porque el soldado las toma, saluda y sonríe.

Judas salta…

Y se va brincando y corriendo a campo traviesa, hasta llegar a donde están sus compañeros.

Jesús le pregunta preocupado:

–       ¿Estás muy herido?

Judas contesta alegremente:

–       No es gran cosa, Maestro. Y… ¡Fue por Ti!

Pero también yo me defendí. Aunque creo que estoy todo manchado.

Juan dice:

–        Aquí hay un arroyito.

Y moja un pedazo de tela y limpia la mejilla de Judas al tiempo que le dice:

–        Tienes sangre en la cara.

Jesús agrega:

–        Me desagrada, Judas… Pero mira que decir también a ellos que era judío, según tu sentido práctico…

–        Pero eres judío por nacimiento…  Son unos brutos.

Espero que te habrás convencido Maestro y que no insistirás…

–       ¡Oh, no! No por miedo. Sino porque ahora es inútil. Cuando no se nos quiere, no se maldice y lo mejor es retirarse; rogando por las multitudes que mueren de hambre y que no ven el Pan.

Vámonos por este camino retirado…

Creo que por aquí se puede llegar a Hebrón…

Pastores sí que encontraremos…

Judas se sobresalta y pregunta:

–        ¿Para qué nos den otra apedreada?

–         ¡No! Para decirles “Yo Soy”

Judas levanta los brazos y exclama:

–        ¡Ah! Está perfecto. ¡Diles que eres Dios!

Entonces sí nos irá peor y ahora sí que nos darán de palos. ¡Hace treinta años que padecen por causa tuya!…

Jesús sencillamente dice:

–        Veremos…

25 CONSECUENCIAS EN BELEN


25 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Jesús encabeza el pequeño grupo que camina en fila india por un sendero pedregoso polvoriento, que el sol del estío ha quemado.

Y está bordeado por la hierba que crece bajo la sombra de los grandes olivos, cargados de aceitunas.

Zelote, Juan y Judas de Keriot, le siguen bajo la sombra de los árboles.

El suelo está cubierto con las florecillas del olivo que cayeron después de la fecundación.

Exactamente en donde el camino da una vuelta en ángulo recto, hay una construcción de forma cúbica, sobre la que está una pequeña cúpula.

Está cerrada como si estuviese abandonada.

Más allá se ve un pequeño poblado con numerosas casitas esparcidas.

Simón exclama:

      ¡Allí está el sepulcro de Raquel!

Judas pregunta:

–      Entonces ya casi llegamos. ¿Entramos en la ciudad?

Jesús dice:

       No, Judas. Primero os enseñaré un lugar…Después entraremos en la ciudad.

Y como todavía hay sol y será una noche con luna casi llena, podremos hablar a la población.

     ¿Querrán oírnos?

Han llegado al antiguo sepulcro pintado de blanco.

Jesús se detiene a beber agua, en un pozo cercano.

Una mujer que ha venido a sacar agua, le ofrece,

y Jesús le pregunta:

–      ¿Eres de Belén?

La mujer contesta:

–      Sí. Pero ahora en tiempo de cosecha, estoy con mi marido en este lugar, para cuidar del huerto y los frutos que han nacido. ¿Tú eres Galileo?

–     Nací en Belén; pero vivo en Nazareth de Galilea.

–    ¿También Tú eres perseguido? La familia.

    Pero ¿Por qué dices “tú también”? ¿Hay muchos perseguidos entre los betlemitas?

–    ¿No lo sabes? ¿Cuántos años tienes?

–     Treinta.

–     Si es así…Naciste exactamente cuándo… ¡Oh! ¡Qué desgracia! Pero, ¿Por qué nació Él aquí?

–    ¿Quién?

–     Aquel que era llamado el Salvador. ¡Maldición a esos estúpidos borrachos de cerveza que vieron ángeles en las nubes!

Oyeron voces celestiales en los balidos y rebuznos.

Y en medio de su embriaguez, confundieron a tres miserables con los más santos de la tierra.

¡Malditos sean ellos!… y ¡Quién les creyó!

–      Pero con todas tus maldiciones no explicas lo que sucedió. ¿Por qué maldices?

–      Porque… Óyeme, primero dime: ¿A dónde vas?

–     A Belén. Debo saludar a viejos amigos y llevarles el saludo de mi Madre.

Pero antes necesito saber muchas cosas; porque nosotros los de la familia, hace muchos años que estamos ausentes.

Dejamos la ciudad cuando Yo tenía unos cuantos meses…

–     Antes de la desgracia. Si no te repugna la casa de un campesino, ven con nosotros a compartir el pan y la sal, Tú y tus compañeros.

Hablaremos durante la cena y os daré hospedaje hasta mañana.

Tengo una casa muy pequeña, pero en el pajar hay mucho heno amontonado.

La noche es cálida y serena, creo que podrás dormir.

–      Que el Señor de Israel pague tu hospitalidad. Con gusto voy a tu casa.

–      El peregrino siempre trae bendiciones consigo, vamos.

Pero antes todavía debo echar seis cántaros de agua en las verduras que acaban de nacer.

–      Yo te ayudo.

–      No. Tú eres un señor. Lo dice tu modo de obrar.

      Soy un obrero, mujer,-señala a Juan- y éste es pescador.

Éstos son judíos, hombres de una casta superior. Yo no

Y al decir esto toma el cántaro que estaba junto al brocal del pozo y lo baja.

Los demás preguntan a la mujer:

–       Decidnos donde está la hortaliza.

–       Muéstranosla y la regaremos.

Ella los mira con agradecimiento:

–       Dios os bendiga. Tengo los riñones destrozados con tanto trabajo. Venid…

Y mientras Jesús llena su cántaro.

Los otros tres se van con ella.

Después regresan con dos cántaros vacíos. Los llenan y se van.

Y así lo hacen unas diez veces.

Judas está sonriente y feliz.

Su bello rostro se ilumina al decir:

–      No termina de bendecirnos. Hemos arrojado tanta agua en la hortaliza, que por lo menos dos días, la tierra estará húmeda, Maestro.

Pero… ¿Sabes?… creo que no somos gratos.

Jesús lo mira y pregunta:

–      ¿Por qué lo dices, Judas?

–       Porque se la trae contra el Mesías.

Le dije: “No blasfemes. ¿Acaso no sabes que el Mesías es la mayor gracia para el pueblo de Dios?

Yeové lo prometió a Israel y ¿Tú lo odias?”

Y ella me respondió: “No lo odio a Él.

Sino al que los pastores borrachos y los malditos Magos de Oriente, llamaron Mesías”

Y… puesto que Eres Tú…

–      No importa. Sé que he sido puesto para prueba y contradicción de muchos. ¿Le dijiste Quién Soy Yo?

–      No. No soy un tonto. Quise librar tu espalda y la nuestra.

–      Hiciste bien.

No por las espaldas, sino porque Yo deseo manifestarMe cuando lo considere conveniente. Continuemos…

Después de otros tres cántaros, la mujer los guía hasta una casa que está en medio de la huerta y donde su esposo la está esperando.

Jesús saluda:

–       La paz sea en esta casa.

El hombre responde:

–      Quienquiera que Tú seas, la bendición sea contigo y con los tuyos. Entra.

Y les lleva un lavamanos para que los cuatro se refresquen y se limpien.

Después se sientan a la mesa.

El anfitrión dice:

–      Os agradezco lo que hicieron a nombre de mi mujer. Nunca había tratado a los galileos. Me habían dicho que eran vulgares y buscapleitos.

Pero vosotros habéis sido gentiles y buenos. ¡Estabais ya cansados y trabajasteis tanto! ¿Habéis venido de muy lejos?

Jesús contesta:

–      De Jerusalén.

El hombre se vuelve hacia su esposa y le dice:

–      Mujer. Trae la comida.

Mirando a sus invitados agrega:

–      No tengo más que pan y verduras. Aceitunas y queso. Sólo soy un campesino.

Jesús, sonriendo con dulzura responde:

–      Yo tampoco soy un señor. Soy un carpintero.

–     ¿Tú? ¿Con esos modales?

La mujer interviene:

–      El huésped es de Belén, te lo dije.

Y si los suyos son perseguidos, tal vez habrán sido ricos e instruidos; como Josué de Ur y los otros… ¡Pobres desgraciados!

Jesús interroga:

–      ¿Eran familias betlemitas?

El campesino se asombra:

–      ¿Cómo?… si eres de Belén, ¿No sabes quiénes eran?

La mujer contesta:

–      Se fue antes de la matanza.

El hombre dice:

–      ¡Ah! Comprendo.

De otro modo, nadie hubiera quedado. ¿No has regresado allá?

–      No.

–      ¡Qué desgracia! Encontrarás a muy pocos de los que quieres saludar. Muchos fueron asesinados.

Muchos huyeron. Muchos fueron dispersos y muchos desaparecieron.

Y no se sabe si en el desierto o fueron arrojados a la cárcel, para castigarlos por su rebelión. Más…

¿Quién hubiera podido permanecer inerte; cuando fueron degollados tantos inocentes? ¡No!

¡No es justo que sigan viviendo David y Elías! ¡Mientras tantos inocentes fueron asesinados!

Jesús indaga:

–      ¿Quiénes son esos dos? ¿Y qué fue lo que hicieron?

Massacre of the Innocents, the gothic sculpture in Chartres cathedral

–       En la matanza que hizo Herodes, más de treinta infantes en la ciudad y otros tantos en la campiña; fueron asesinados. Y casi todos eran varones.

Porque en medio de la furia, de la oscuridad, de la confusión; esos crueles hombres arrancaron de las cunas, de los lechos maternos y de las casa que asaltaron, hasta a las niñitas…

Y  las mataron como los arqueros matan a las gacelas que están mamando la leche de su madre. Y bien… ¿Todo esto por qué?…

Porque un grupo de pastores que para no helarse de frío en lo más crudo del invierno; habían bebido mucha cerveza.

Empezaron a delirar diciendo que habían visto ángeles; habían oído cantos celestiales y recibido de ellos indicaciones para encontrar al Mesías…

Y nos dijeron a todos nosotros los de Belén: “Venid y adorad al Mesías, que acaba de nacer” ¡Imagínate! ¡El Mesías en una cueva!

Pero debo reconocer que en realidad todos estábamos ebrios. Hasta yo que en ese entonces era sólo un jovencillo y mi mujer era una niña.

Porque todos creímos y fuimos a ver en una pobre mujer galilea, a la Virgen que da a luz; la misma de la que hablaron los Profetas.

Pero ¡Si estaba con un vulgar galileo, que ciertamente era su marido! Entonces…

¿Cómo podía ser la Virgen?

 

En resumidas cuentas, ¡Creímos!…

Regalos, adoraciones. Los hogares se abrían para hospedarlos…

¡Oh! ¡Pobre Anna! Perdió los bienes, la vida y también a los hijos de su hija mayor; que fue la única que se salvó, porque estaba en Jerusalén.

Perdieron los bienes, porque la casa la quemaron y todo el sembradío fue destruido por órdenes de Herodes.

 

Hasta hoy es un campo desierto, en el que pacen los animales.

Jesús pregunta:

–     ¿Toda la culpa es de los pastores?

El campesino contesta:

–     ¡No! También de tres brujos que vinieron del reino de Satanás. tal vez eran compadres de los otros tres…

¡Y nosotros tan estúpidos que nos sentimos tan honrados!

¡Y el Arquisinagogo! Lo matamos porque juró que las profecías se cumplían exactamente con las palabras de los pastores y  de los Magos.

–     Entonces, ¿Toda la culpa fue de los pastores y de los Magos?

–     No, Galileo. También fue culpa nuestra, nuestra credulidad. ¡Tanto que esperábamos al Mesías! Siglos de espera.

Muchas desilusiones sufridas en los últimos tiempos a causa de los falsos Mesías. Uno era galileo como Tú. Otro se llamaba Teoda.

¡Mentirosos! ¡Ellos Mesías! ¡No eran más que aventureros rapaces en busca de fortuna!

Debía de habernos servido la lección, para que abriésemos los ojos. Por el contrario…

–     Y entonces, ¿Por qué maldecís solamente a los pastores y a los Magos?

Si también vosotros os juzgáis tontos; deberíais de maldeciros a vosotros mismos. La maldición no la permite el mandamiento del amor.

¿Estáis seguros de estar en lo justo? ¡No podría haber sido cierto que los pastores y los Magos hubiesen dicho la verdad que Dios Mismo les reveló!

¿Por qué debe pensarse que fuesen mentirosos?

–     Porque no se habían cumplido los años de la Profecía.

Después lo reflexionamos.

Después que la sangre que enrojeció los tanques de agua y los ríos, nos abrió los ojos del discernimiento.

Con una gran paz, Jesús dice:

–      Y el Altísimo; llevado por un gran amor por su Pueblo; ¿No habría podido anticipar la venida del Salvador?

¿En qué apoyaron los Magos su dicho? Me has dicho que vinieron del Oriente…

–      En sus cálculos sobre una nueva estrella.

–     ¿Y acaso no está dicho: Una estrella nacerá de Jacob y una vara se alzará de Israel?

¿No es Jacob el gran patriarca que vivió en esta tierra de Belén, a la que quiso como a la pupila de sus ojos, porque en ella murió su amada Raquel?…

Y no acaso por boca del profeta, Dios dijo: Brotará un retoño de la raíz de Jesé y saldrá una flor de esta raíz. Isaí, padre de David, nació acá.

El retoño que está en el tronco fue cortado a raíz, con la usurpación de los tiranos. ¿No es acaso la “Virgen” que dará a luz a un niñito sin intervención de hombre, de otro modo no sería virgen, sino por la Voluntad Divina? 

¿Y por esto será el Emmanuel; el Hijo de Dios que será Dios y llevará a Dios al Pueblo como su Nombre lo dice?

¿Y acaso la Profecía no dice que será anunciada a los pueblos de las tinieblas?

¿Esto es a los paganos, con una luz grande; como la estrella que vieron los Magos; la gran luz de las dos profecías: la de Balam y de Isaías?

Hasta la misma matanza que hizo Herodes, ¿Acaso no está profetizada?:

Se ha oído un gran lamento allá arriba…Es Raquel que llora a sus hijos.”

Jesús continúa:

–     Estaba indicado que los huesos de Raquel llorarían lágrimas en su sepulcro de Efratá; cuando a causa del Salvador, hubiera venido la recompensa al Pueblo Santo.

Lágrimas que después se cambiarían en sonrisa celestial, como el arco iris que se forma con las últimas gotas del temporal y que parece decir: ¡Ea! ¡Ahora todo está sereno!

El campesino, no muy convencido, cuestiona:

–    Eres muy docto. ¿Eres Rabí?

–    ¡Sí!

–    Lo creo. Hay luz y verdad en tus palabras.

Sin embargo… todavía hay muchas heridas que manan sangre en esta tierra de Belén, a causa del verdadero o falso Mesías. Nunca le aconsejaría a Él que viniese para acá.

La tierra lo rechazaría como se rechaza a un bastardo, por el que mueren los hijos verdaderos.

Pero, si era Él… murió con los otros degollados.

–     ¿Dónde viven ahora Leví y Elías?

El hombre se pone en guardia y sospecha:

–     ¿Los conoces?

–     No conozco su rostro. Pero… son unos desgraciados y siempre tengo compasión por los infelices.

Quiero ir a verlos.

–     ¡Humm! Serás el primero después de seis lustros.

Aún son pastores y están al servicio de un rico herodiano de Jerusalén que se apoderó de muchos bienes de los que murieron. ¡Siempre hay alguien que gana!

Los encontrarás con los ganados que cuidan, por las vertientes que van a Hebrón.

Pero, te daré un consejo: que los betlemitas no te vean hablar con ellos. Te iría muy mal.

Los soportamos, porque está el herodiano. Si no fuera por eso…

–     Sí. Está el odio. ¿Por qué odiar?

–     Porque es justo. Porque nos hicieron mucho daño.

–     Ellos creyeron hacer un bien.

–     Pero hicieron daño. Y el daño lo tenemos.

Debimos haberlos matado, como ellos mataron con su torpeza. Pero todos estábamos como intoxicados.

Ahora mismo los mataríamos si no estuviera en medio su patrón.

–     Hombre, Yo te lo digo. No hay que odiar. No hay que desear el mal. Aquí no hay culpa. Dilo a los betlemitas:

‘Cuando haya caído el odio de vuestros corazones, veréis al Mesías.

Entonces lo conoceréis porque Él vive. Él ya no estaba cuando sucedió la matanza.

Yo te lo digo: no fue culpa de los pastores, ni de los Magos el que haya sucedido esa desgracia.

Fue Satanás. El Mesías ha nacido aquí.

Ha venido a traer la Luz a la tierra de sus padres. Hijo de Madre Virgen de la estirpe de David, en las ruinas de la Casa de David.

Ha abierto al mundo el torrente de gracias eternas. Ha mostrado la vida al hombre…

El campesino se levanta y señalando la puerta, grita:

–    ¡Largo! ¡Largo de aquí! ¡Sal de aquí Tú, secuaz del falso Mesías! ¡Tú lo defiendes!…

Judas se pone de pie, violento e iracundo.

Toma del brazo al campesino y lo sacude,

al tiempo que dice amenazante:

–     Cálmate, hombre. Soy judío y tengo amigos poderosos. Puedo hacer que te arrepientas del insulto. 

El hombre se atemoriza.

Pero insiste:

–     ¡No! ¡No! ¡Fuera de aquí! No quiero pleitos con los betlemitas. Ni con Roma. Ni con Herodes. ¡Idos de aquí, malditos!…

Jesús siente su corazón destrozado.

Interviene diciendo:

–     Vámonos, Judas. No reacciones. Dejémosle con su rencor. Dios no entra donde hay ira. ¡Vámonos!

Judas amenaza:

–     Sí. Vámonos. Pero me las pagarán.

–     No digas nada. Están ciegos… Y habrá tantos a lo largo de mi camino…

Salen detrás de Simón.

Afuera, detrás de la esquina del pajar, encuentran a la mujer,

que toda contrita les dice:

–      Perdona a mi marido, Señor. –le da unos huevos- Mira, ten. Están frescos. Es lo único que tengo.

Perdónanos. ¿Dónde dormirás hoy?

Jesús los toma y la tranquiliza:

–       No te preocupes. Sé a dónde ir. Tranquilízate en tu buen corazón. Adiós.

Caminan unos metros en silencio.

Después, Judas explota:

–       ¡Es el colmo! ¡Pero Tú…no hacerte adorar! ¿Por qué no hiciste que ese puerco blasfemo besara el lodo?…

¡A tierra! ¡Arrojado al polvo por haberte faltado a Ti! ¡Al Mesías!… ¡Oh! ¡Yo lo hubiera hecho!

¡Los rebeldes tienen  que ser castigados con fuego milagroso! ¡Eso es lo único que los persuade!

–       ¡Oh! ¡Cuántas veces habré de oír lo mismo! ¡Si debiese convertir en cenizas a todo el que me ofenda!… No, Judas. He venido para crear; no para destruir.

–                     Lo que Tú digas. Pero mientras tanto, otros te destruyen.

Jesús no contesta.

Judas está tan furioso, que no comprende en absoluto lo que considera una pasividad inexplicable, pero que es la mansedumbre característica del Hombre-Dios.

Y siguen avanzando en silencio, por el camino bordeado de huertos y olivos cargados de aceitunas.

Más tarde, Simón pregunta:

–     ¿A dónde vamos ahora, Maestro?

–     Venid conmigo. Conozco un lugar…

Judas lo interrumpe todavía más irritado:

–      Pero si nunca has estado aquí desde que huiste. ¿Cómo es que lo conoces?

–      Lo conozco. No es hermoso. Pero estuve una vez ahí.

No es en Belén. Es afuera. Un poco, nada más… Vamos por acá…

Jesús toma la delantera.

Le siguen Simón, Judas y por último, Juan.

En el silencio interrumpido por el roce de las sandalias contra las piedrecillas del camino, se percibe un llanto.

Jesús pregunta volteándose:

–      ¿Quién llora?

Judas contesta:

–       Es Juan. Está atemorizado.

Juan protesta:

–       No. No tengo miedo. Ya tenía la mano en el cuchillo que pende de mi cintura…

Pero me acordé de tu ‘no matar’. Perdona, siempre lo dices.

Judas le pregunta:

–       Entonces ¿Por qué lloras?

–       Porque sufro al ver que el mundo no ama a Jesús. No lo reconoce y no quiere reconocerlo.

¡Oh, qué dolor! Es algo así como si con espinas de fuego me restregasen el corazón. Como si hubiera visto pisoteada mi madre y escupida la cara de mi padre. Todavía peor.

Como si hubiera visto a los caballos romanos profanar el Templo y comer en el Arca Santa y descansar en el lugar donde está el Santo de los Santos.

Jesús lo consuela:

–      No llores, Juan mío. Repetirás lo mismo una y otra vez: Él era la Luz que vino a brillar en las tinieblas, pero las tinieblas no lo comprendieron.

Vino al mundo que Él había hecho, pero el mundo no lo conoció. Vino a su ciudad, a su casa; pero los suyos no lo recibieron.

Juan redobla su llanto.

Y Jesús le pide:   

–        ¡Oh! ¡No llores así!

Juan obedece y suspira:

–        Esto no sucede en Galilea.

Judas, confirma:

–        Pero… ni siquiera en Judea. Jerusalén es la capital y hace tres días que te lanzaban hosannas a Ti, el Mesías.

Aquí, lugar de pastores burdos, campesinos y hortelanos; no se puede tomar como punto de partida.

Los Galileos…

Jesús ordena:

–      Basta, Judas. No conviene perder la calma. Estoy tranquilo. También estadlo vosotros.

Judas, ven aquí. Debo hablarte…

Judas va hacia donde está Jesús,

que le dice:

–     Toma la bolsa. Te encargarás de los gastos de mañana.

Judas pregunta:

–     ¿Y ahora en donde nos albergaremos?

Jesús sonríe y calla.

Dando media vuelta empieza a caminar y todos lo siguen.

24 RECEPCIÓN EN BELÉN


24 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Más tarde…

La noche cubre la tierra. La luna ilumina con su claridad.

Los ruiseñores cantan entre las ramas de los olivos. Un río cercano es como una cinta de plata melodiosa.

De los prados segados se levanta el olor del heno. Algún mugido. Algún balido…

Y estrellas… estrellas y más estrellas.

En campo lleno de estrellas en el manto del cielo, que parece una sombrilla de piedras preciosas, sobre las colinas de Belén.

Siguen caminando hasta…

Judas dice:

–        Pero aquí son ruinas… ¿A dónde nos llevas? La ciudad está más allá.

Jesús contesta:

–        Lo sé. Ven. Sigue el río, detrás de Mí. Unos pocos pasos más y después…

Después te ofreceré la habitación del Rey de Israel.

Judas encoge los hombros y calla.

Llegan a un montón de casas en ruinas. Restos de habitaciones.

Una cueva entre dos hendiduras de una gran muralla.

Jesús pregunta:

–    ¿Tenéis yesca?

Simón saca de su alforja una lamparita y se la da.

Jesús avanza hasta la entrada y levantando la lamparita,

Dice:

–      Entrad. Ésta es la alcoba en donde nació el Rey de Israel.

Judas está espantado…

Y pregunta:

–      ¿Juegas, Maestro? Esta es una cueva.

De veras que yo aquí no me quedo. Me repugna. Está húmeda, fría, apestosa, llena de escorpiones, tal vez de serpientes…

Jesús dice:

–      Y con todo, amigos. Aquí, el veinticinco de las Encenias. De la Virgen nació Jesús, el Emmanuel; el Verbo de Dios hecho carne por amor del hombre.

Yo que les estoy hablando. Entonces como ahora, el mundo fue sordo a las voces del Cielo que le hablaban al corazón. Y rechazó a mi Madre. Y aquí…

No, Judas. No apartes con disgusto tus ojos de esos murciélagos que andan revoloteando.

De esas lagartijas, de esas telarañas. No levantes con desdén tu hermosa y recamada vestidura, para que no roce el suelo cubierto por el  excremento de animales.

Esos murciélagos descienden de los que fueron los primeros juguetes que miraban los ojos del Niño a quién cantaban los ángeles el ‘Gloria’,

Que escucharon los pastores que estaban ebrios solamente de alegría extática; de la verdadera alegría.

Esas lagartijas color esmeralda, fueron los primeros colores que hirieron mi pupila, junto con el blanco vestido y el rostro de mi Madre.

Esas telarañas fueron el baldaquín de mi cuna real. Ese suelo…

¡Oh! Lo santificaron los pies de Ella; la santa, la gran santa, la Pura, la inviolada,

La Doncella Deípara, la que tenía que dar a  Luz.

La que por obra de Dios dio a luz sin intervención humana.

Ella, la sin Mancha; ha hollado este suelo.

Tú puedes pisarlo y a través de las plantas de tus pies, quiera Dios que suba a tu corazón, la Pureza que Ella derramó…

Simón se ha arrodillado.

Juan va derecho al pesebre y apoyando la cabeza sobre la madera, llora.

Judas está aterrado…piensa…

Recuerda las Profecías…

Reflexiona…

Finalmente se deja vencer por la emoción…

Y olvidando su hermosa vestidura. Se arroja al suelo.

Toma la orla de la túnica de Jesús, la besa y se golpea el pecho diciendo:

–       Maestro Bueno, ¡Ten misericordia de la ceguera de tu siervo! Mi soberbia cae…

Te veo cual Eres. No el rey que yo pensaba. Sino el Príncipe Eterno, el Padre del Siglo Futuro. El Rey de la Paz.

¡Piedad, Señor mío y Dios mío! ¡Piedad!

Jesús lo mira con infinita compasión y dice:

–        Sí. ¡Toda mi piedad! Ahora dormiremos en donde durmieron el Infante y la Virgen.

Allí donde Juan ha tomado el lugar de mi Madre en adoración…

Aquí, en donde Simón parece mi padre adoptivo.

O si os parece, os platicaré de aquella noche…

Judas exclama:

–       ¡Oh! ¡Sí, Maestro! Háblanos de tu florecimiento a la vida.

Simón confirma:

–        Para que sea perla de luz en nuestros corazones y para que lo podamos contar al mundo.

Juan dice sonriendo y llorando:

–        Y venerar a tu Madre, no solo porque es tu madre, sino por ser…

¡Oh! ¡La Virgen!

Jesús los invita:

–        Venid al heno. Escuchad.

Y Jesús empieza a hablar de la Noche de su Nacimiento…

–        Cuando ya mi Madre estaba próxima a dar a luz, llegó por orden de César Augusto, el bando que publicó su delegado imperial Publio Sulpicio Quirino.

En Palestina el gobernador era Senzio Saturnino. El bando era para hacer el censo de todos los habitantes del imperio.

Los súbditos tenían que ir a su lugar de origen para inscribirse en los registros del imperio.

José, el esposo de mi Madre y Ella, obedecieron.

Salieron de Nazareth, para venir a Belén, cuna de la estirpe real.

Era invierno y estaba haciendo mucho frío…

Todos escuchan muy atentos.

La mañana siguiente al amanecer…

Son las primeras horas de una luminosa mañana de verano.

El cielo toma unas pinceladas de rosa en algunas finas nubecitas que parecen deshiladuras de gasa perdidas en una alfombra de raso turquino.

Hay todo un cantar de pájaros, ya ebrios de luz: gorriones, mirlos, petirrojos silban, gorjean, riñen por un tallito, por una larva, por una ramita que llevarse al nido, por una larva para llenar el buche.

Por una ramita que les sirva como dormitorio.

Las golondrinas se lanzan como saetas, desde el cielo al pequeño riachuelo para mojarse el pecho de nieve, coloreado en su ápice de óxido.

Y tomada la frescura de la ola, atrapada la mosquita que aún duerme colgada de un tierno tallo, se vuelven hacia arriba con un rapidísimo zigzag, como el destello de una hoja bruñida, chillando alegres.

Dos aguzanieves, vestidas de seda cenicienta, pasean graciosas como dos damiselas a lo largo de la orilla del riachuelo,

manteniendo bien alta la larga cola adornada de velludillos negros; se miran en el agua, se ven hermosas.

Continúan su paseo mientras un mirlo, verdadero pilluelo del bosque, les hace burla y los silba por detrás con su largo pico amarillo.

Dentro de un tupido manzano silvestre, que se yergue solitario junto a las ruinas, una ruiseñora llama insistentemente a su compañero.

Y se calla sólo cuando lo ve llegar con una larga larva que se retuerce oprimida por el fino pico.

Dos palomas zuranas, que probablemente huyeron de algún palomar ciudadano y que han elegido vivir libremente entre las grietas del torreón derruido,

se entregan canturreando a sus manifestaciones de afecto: él seductor, pudorosa ella.

Jesús, con los brazos cruzados, contempla a todos estos los pajarillos que cantan, charlan, pelean, vuelan, se cortejan.

Alimentan a sus polluelos, se bañan, juegan…

Y sonríe al ver a sus criaturas tan alegres.

Simón pregunta detrás de Él:

–      ¿Tan temprano, Maestro?

Jesús contesta:

–       Sí. ¿Todavía están durmiendo los otros?

–       Todavía.

–       Son jóvenes. Yo me bañé en el río. El agua está fresca y despeja la mente.

–       Ahora sigo yo.

Mientras Simón se baña y luego se viste;

asoman la cabeza Judas y Juan.

Los dos saludan y preguntan:

–        Dios te guarde, Maestro.

–        ¿Estamos retrasados?

Jesús les contesta amoroso:

–        No. Apenas amanece. Pero apresurémonos, porque ya nos vamos.

Los dos se asean y se visten.

Cuando están listos, Jesús arranca unas florecillas que han brotado entre las piedras.

Las guarda en una cajita de madera mientras dice:

–    Se las llevaré a mi Madre. Le gustarán. ¡Vámonos!

Judas pregunta:

–       ¿A dónde, Maestro?

–        A Belén.

–       ¿De veras? A mí me parece que no nos sopla buen aire…

–        No importa. Iremos a donde bajaron los Magos y donde me encontraron a Mí.

–        Si es así, Maestro. Perdona y permite que organice yo. En Belén en el albergue, seré yo el que hable y pregunte.

En Judea no hay mucho cariño para los galileos y mucho menos aquí. Tú y Juan parecéis galileos por los vestidos tan sencillos y luego… ¡Esos cabellos!

¿Por qué os gusta tenerlos tan largos?… Simón y yo os daremos nuestro manto y vosotros nos daréis el vuestro.

Simón, dale el tuyo a Juan.

Y yo al Maestro. –mientras habla, hace lo que dice- Así… así… ¿Ves?

Al punto parecéis un poco más judíos.

Ahora, esto…- lo cubre con el capucho.

Se lo acomoda en las mejillas, para ocultar sus largos cabellos rubios.

Luego hace lo mismo con Juan.

Judas admira su obra:

–       ¡Ah! ¡Ahora está mejor! ¡Tengo el sentido práctico!

Jesús recomienda:

–        Sí. Es cierto, Judas. Tienes el sentido práctico, no hay duda. Pero procura que no exceda al otro sentido.

–       ¿A cuál, Maestro?

–        Al sentido espiritual.

–        Lo haré. Pero en ciertos casos es mejor comportarse como políticos, más que como diplomáticos.

Jesús pregunta perplejo:

–        ¿Qué quieres decir con eso?

Judas explica conciliador:

–        Escucha. No te enojes. Es por tu bien. No me desmientas si digo algunas cosas que no son tan verdaderas.

–        ¿Qué quieres dar a entender? ¿Por qué mentir? Yo Soy la Verdad y no amo la mentira. Ni en Mí, ni en los míos.

–        Pero… es que sólo diré medias mentiras ‘convenientes’. O más bien, verdades a medias.

Por otra parte, seré yo el que hable. En el fondo, habrá un poco de verdad.

Mentira más, mentira menos…

–         Pero, Judas. ¿Por qué engañar?

–         No te preocupes, Maestro. El mundo se gobierna con mentiras. Algunas veces son necesarias.

Bueno, para contentarte, diré que venimos de lejos y que somos judíos. Esto es verdad en un 75%

Y tú, Juan. ¡No abras para nada la boca! Nos delatarías.

Juan dice:

–         No diré nada.

Judas advierte:

–         Si las cosas salen bien… aunque no estoy tan seguro; diremos lo que falta.

No lo espero. Soy astuto y las tomo al vuelo.

Jesús advierte:

–         Ya lo veo, Judas. Y me gustaría que fueras más sencillo.

Judas toma una actitud despreocupada y dice:

–         Ser así,  sirve para muy poco. En tu grupo seré yo el que tome las misiones difíciles. Déjame que yo me las arregle.

Jesús no lo desea mucho, pero cede.

Empiezan a caminar y rodean las ruinas. 

Encuentran un grupo de camellos y dromedarios.

Entran en Belén.

Van a la plaza. Es día de mercado y está llena de gente.

Y llegan al albergue.

Por el portón abierto sale una hilera de asnos cargados con mercancías.

Judas es el primero en entrar.

Adopta una pose arrogante y mira altanero a su alrededor.

Agarra a un mozo bajito, sucio, andrajoso.

Y le grita:

–      ¡Mozo! ¡El patrón! ¡Pronto!

¡Muévete rápido que no estoy acostumbrado a esperar!

El muchacho por ir rápido, tira la escoba.

Jesús exclama:

–      ¡Pero, Judas! ¡Qué modales!

Judas responde sin abandonar su postura:

–      Por favor, Maestro. No digas nada. Déjame que yo me las entienda. Nos deben creer ricos y de ciudad.

El patrón viene corriendo y se deshace en inclinaciones delante de Judas que se ve muy majestuoso con su rica vestidura de color oro pálido.

Con rayas y franjas de diferentes colores y el manto rojo acerino de Jesús.

Judas habla con altivez:

–      Nosotros venimos de lejos. Somos judíos de la comunidad asiática.

Señala a Jesús y agrega:

–     Este betlemita de nacimiento busca a sus queridos amigos de aquí.

Y nosotros junto con Él venimos desde Jerusalén, donde hemos adorado al Altísimo en su Casa. ¿Puedes darnos informes?

El hombre contesta obsequioso:

–     Señor, estoy para servirte. Ordena.

–     Necesitamos noticias de muchos. Buscamos a Anna, la mujer que habitaba aquí frente al albergue.

–     ¡Oh! ¡Desgraciada! No encontrarás a Anna sino en el Seno de Abraham y a sus hijos con ella.

–     ¿Muerta? ¿Por qué?

–     ¿No sabéis nada de la masacre de Herodes?

¡Todo el mundo habló de él y hasta César lo declaró: ‘Cerdo que se alimenta de sangre’ ¡Bah!

¡Oh, qué he dicho! ¡No me denuncies! ¿Eres en realidad judío?

–      He aquí la señal de mi tribu.

Le muestra un símbolo bordado en su vestido….

Y continúa:

–       Así pues, habla.

–       A Anna la mataron los soldados de Herodes, con todos sus hijos, menos una.

–      ¿Pero por qué?… ¡Era muy buena!

–      ¿La conociste?

Judas apenas tiene 23 años de edad y se le notan.

Pero no se desconcierta en lo más mínimo.

Y miente descaradamente:

–       ¡Vamos que sí!

El hombre hace un gesto evadiendo.

Y responde:

–      La mataron porque dio hospitalidad a los que se decían ser padre y madre del Mesías… pero mejor vayamos a aquella habitación.

Las paredes tienen oídos. Y hablar de ciertas cosas, es peligroso.

Los pasa a una habitación pequeña y se sientan sobre un diván.

El hombre continúa:

–      ¡Ea! ¡He tenido buen olfato! No por nada soy hospedero. Tengo la malicia en la sangre. En este negocio hay que usarla porque conoces mucha gente.

Yo no los quise. Hubiera podido encontrarles un rincón. Pero sólo eran unos galileos pobres y desconocidos. ¡He! ¡A Ezequias no se le engaña!

Luego, luego se notaba que eran diferentes. Aquella mujer tenía algo que me hacía rechazarla.

Anna era más inocente que una ovejilla. Y los hospedó un tiempo, ya con el niño.

Decían que era el Mesías. ¡Oh! ¡Cuánto dinero gané en aquellos días! ¡Qué censo, ni qué nada! Venían aún aquellos que no tenían nada a qué venir.

Durante meses vinieron muchos de tierras lejanas. ¡Qué ganancias tuve!

Finalmente vinieron tres reyes poderosos.

Tres Magos… ¡Qué sé yo! Tenían un cortejo que no acababa nunca.

Me rentaron todas las habitaciones y me compraron con oro tanto heno, como para todo un mes.

Y al día siguiente se fueron, dejándolo todo.

¡Oh! Yo solo puedo hablar bien del Mesías verdadero o falso que haya sido. Me permitió ganar dinero por montones.

Yo no he tenido ningún desastre. Ni siquiera muertos, porque apenas me había casado. ¡Pero a los demás!…

–     Queremos ver los lugares de la matanza.

–    ¿Los lugares?… pero eso ocurrió en todas las casas. Fueron muchísimos muertos. Venid conmigo.

Suben por una escalera hasta una gran terraza.

Desde lo alto se ven grandes terrenos y toda Belén extendida como un abanico abierto sobre sus colinas.

–     ¿Veis aquellas ruinas?

Allí ardieron también las casas, porque los padres defendieron a sus hijos con las armas.

¿Veis aquello que parece un pozo cubierto de hierba?…

Son los restos de la sinagoga. Fue quemada junto con el arquisinagogo que aseguraba que aquel era el Mesías.

La quemaron los que enloquecieron por el dolor en la masacre de sus hijos.

Allá…

¿Veis aquellos sepulcros? Son los de las víctimas.

Todos eran unos niños inocentes.

También los padres y las madres de ellos.

¿Veis aquel tanque de agua?

El agua se volvió roja, después de que los sicarios lavaron sus armas y sus manos en ella.

Allá está el río.

También enrojeció con la sangre que recogía de las cloacas.

Y allí, exactamente frente a mí. Está lo único que queda de Anna.

Jesús está llorando.

El hospedero le pregunta:

–      ¿La conocías mucho?

Judas le responde:

–       Era como una hermana para su Madre.

se vuelve hacia Jesús y le pregunta:

–      ¿O no es así, amigo mío?

Jesús contesta:

–       Sí.

El hospedero dice:

–       Lo comprendo.

Y se queda pensativo.

Jesús se acerca a Judas y le dice algo en voz queda.

Judas dice al hospedero:

–     Mi amigo quiere ir a aquellas ruinas.

–     ¡Que vaya! ¡Pertenecen a todos!

Se van y el hospedero queda desilusionado, pues no le piden hospedaje.

Atraviesan la plaza y suben por la escalera, que es lo único que está en pie.

Al subir, Jesús dice:

–     Por aquí, mi Madre me hizo saludar a los Magos y por aquí bajamos para ir a Egipto.

Hay gente que los mira a los cuatro en las ruinas y uno pregunta:

–     ¿Parientes de la muerta?

El hospedero contesta:

–      Amigos.

Una mujer grita:

–       Por lo menos vosotros no hagáis daño a la muerta, como lo hicieron sus enemigos mientras vivía y después escaparon ilesos.

Jesús está de pie sobre el balconcillo, de espaldas al pequeño muro.

Detrás de Él no hay nada.

Esto hace que el sol al iluminarlo, resalta más su vestidura de lino blanquísimo, con el manto multicolor de Judas, cayéndole por la espalda.

Atrás, al fondo de lo que fuera el jardín de Anna y que ahora es una ruina llena de arbustos.

Jesús extiende los brazos…

Y Judas que ve el gesto, dice con angustia:

–     ¡Oh, no!… ¡No hables! ¡Sé prudente!

Pero Jesús llena la plaza con su potente voz:

–      ¡Hombres de Judá y de Belén, escuchadme! ¡Oídme vosotras, mujeres de la sagrada tierra de Belén!

¡Oíd a uno que viene de David. Que ha sufrido persecuciones. Que se honra con hablaros y lo hace para darles luz y consuelo!

¡Escuchadme!

La multitud deja de hablar, de pelear, de comprar y se amontona.

Dicen varios al mismo tiempo:

–         Es un rabí.

–         Ciertamente que viene de Jerusalén.

–       ¿Quién es?

–        ¡Qué hermoso es!

–        ¡Qué voz tiene!

–        ¡Qué ademanes!

–        ¡Y es de descendencia de David!

–        ¡Entonces es nuestro!

–        ¡Oigamos! ¡Oigamos!

Y todos se acercan a la escalera que ahora sirve de púlpito.

Jesús dice:

–        De lejanas tierras he venido a  venerar la tumba de Raquel.

He escuchado el bramido de dolor de Jacob, en el dolor de los esposos viudos que están sin mujer porque el dolor las mató…

Lloro junto con vosotros. Pero oíd, hermanos de la tierra mía.

Belén, tierra bendita, la más pequeña entre las ciudades de Judá, pero la mayor ante los ojos de Dios y del linaje humano…

Al principio todos quedan admirados con su sabiduría.

Pero a lo largo del discurso, al mencionar al Salvador y después a las profecías y a la Madre de Él,

Empiezan a dar indicios de agitación.

Judas suplica:

–       ¡Calla, Maestro! ¡Por favor, vámonos!

Pero Jesús no le hace caso y continúa:

–        …al Mesías que salvó la Gracia de Dios Padre de los tiranos, para conservarlo para el pueblo, para la salvación del mismo y…

Lo interrumpe una que mujer grita.

Se abre el vestido y  mostrando una teta mutilada sin el pezón,

dice:

–       ¡Aquí! ¡Aquí en esta teta me degollaron a mi primogénito!

¡La espada le partió la cara, junto con mi pezón! ¡Oh! ¡Eliseo, mío!

El último grito es histérico.

Y empieza la gritería y el tumulto.

–     ¿Y yo?…

–     ¿Y yo? He ahí mi palacio: tres tumbas en una que el padre vigila. Marido e hijos juntos.

–      Si existe el Salvador que me devuelva a mis hijos, a mi esposo y que me salve de la desesperación.

–      ¡Qué me salve Belcebú!

–      ¡A nuestros hijos! ¡A nuestros hijos!

–      ¡A nuestros maridos y padres!

–      ¡Qué nos los devuelva si existe!

Jesús agita los brazos para imponer silencio.

Luego dice:

–      Hermanos de la misma tierra. Gustoso devolvería también la carne, es decir, los hijos.

Pero Yo os digo: sed buenos. Resignaos. Perdonad. Esperad y alegraos con la esperanza.

Regocijaos con la seguridad de que pronto volveréis a tener a vuestros hijos; ángeles en el Cielo, porque el Mesías va a abrir pronto la Puerta del Cielo.

Y si fuereis justos, la muerte será vida que viene y amor que regresa…

Un hombre grita:

–       ¡Ah!… ¡Así que Tú eres el Mesías!…

–       ¡En el Nombre de Dios! ¡Dilo!

Jesús baja los brazos con un ademán dulce y calmado, que parece un abrazo,

Y contesta:

–       Lo Soy.

Esto es como un detonante.

–      ¡Lárgate!

–      ¡Lárgate!…

–       Entonces…

–       ¡Tú tienes la culpa!

Vuela una piedra entre silbidos e insultos.

Judas tiene un bello gesto…

¡Si así hubiera sido siempre!

Se interpone ante el Maestro, con el manto desplegado.

Enfrenta a la multitud enfurecida.

Y sin miedo alguno recibe todas las pedradas.

La sangre le corre por las heridas… pero él parece no advertirlo.

Y dice a Juan y a Simón:

–      ¡Llevaos a Jesús a aquel bosque! ¡Yo iré después! ¡Id, en nombre del Cielo!

Se vuelve hacia la multitud y les grita:

–      ¡Perros rabiosos! ¡Soy sacerdote del Templo! ¡Y al Templo y a Roma os denunciaré!

Todos se paralizan por un momento, por el miedo.

Pero luego retoman las piedras.

¡Y se las arrojan sin ninguna compasión!

Judas las recibe impávido…

Es imposible no pensar:

¡Qué formidable apóstol hubiera sido, si siempre se hubiera mantenido así!

¡Y con injurias responde a las maldiciones que le lanzan!

Aún más. Coge al vuelo una piedra y la revierte contra la cabeza de un viejillo que grazna como garza desplumada.

Y como tratan de atacar la escalerilla.

Rápido toma una rama seca que está tirada en el suelo y le da vueltas sin piedad, azotando espaldas cabezas y manos,

hasta que los soldados acuden y se abren paso con  sus lanzas.

Uno de ellos le pregunta:

–        ¿Quién eres y porqué esta riña?

Judas se sacude la tierra y dice con displicencia:

–        Un judío asaltado por estos plebeyos.

Estaba conmigo un rabí a quién los sacerdotes conocen. ÉL hablaba a estos perros. Pero se han desencadenado y nos atacaron.

–        ¿Quién eres?

–        Judas de Keriot. Pertenecía al Templo, pero ahora soy discípulo del Rabí, Jesús de Galilea.

Soy amigo de Simón el fariseo; de Yocana el saduceo; de Sadoc, el gran escriba; de José de Arimatea, consejero del Sanedrín.

Y todo esto puedes comprobarlo con Eleazar ben Annás, el gran amigo del Procónsul.

–       Lo verificaré. ¿A dónde  vas?

–       Con mi amigo a Keriot y después a Jerusalén.

–       Vete tranquilo. Te cuidaremos la espalda.

Judas da al soldado unas monedas.

Debe ser cosa ilícita pero usual, porque el soldado las toma, saluda y sonríe.

Judas salta…

Y se va brincando y corriendo a campo traviesa, hasta llegar a donde están sus compañeros.

Jesús le pregunta preocupado:

–       ¿Estás muy herido?

Judas contesta alegremente:

–       No es gran cosa, Maestro. Y… ¡Fue por Ti!

Pero también yo me defendí. Aunque creo que estoy todo manchado.

Juan dice:

–        Aquí hay un arroyito.

Y moja un pedazo de tela y limpia la mejilla de Judas al tiempo que le dice:

–        Tienes sangre en la cara.

Jesús agrega:

–        Me desagrada, Judas… Pero mira que decir también a ellos que era judío, según tu sentido práctico…

–        Pero eres judío por nacimiento…  Son unos brutos.

Espero que te habrás convencido Maestro y que no insistirás…

–       ¡Oh, no! No por miedo. Sino porque ahora es inútil. Cuando no se nos quiere, no se maldice y lo mejor es retirarse; rogando por las multitudes que mueren de hambre y que no ven el Pan.

Vámonos por este camino retirado…

Creo que por aquí se puede llegar a Hebrón…

Pastores sí que encontraremos…

Judas se sobresalta y pregunta:

–        ¿Para qué nos den otra apedreada?

–         ¡No! Para decirles “Yo Soy”

Judas levanta los brazos y exclama:

–        ¡Ah! Está perfecto. ¡Diles que eres Dios!

Entonces sí nos irá peor y ahora sí que nos darán de palos. ¡Hace treinta años que padecen por causa tuya!…

Jesús sencillamente dice:

–        Veremos…

23 CONSECUENCIAS EN BELEN


22 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Jesús encabeza el pequeño grupo que camina en fila india por un sendero pedregoso polvoriento, que el sol del estío ha quemado.

Y está bordeado por la hierba que crece bajo la sombra de los grandes olivos, cargados de aceitunas.

Zelote, Juan y Judas de Keriot, le siguen bajo la sombra de los árboles.

El suelo está cubierto con las florecillas del olivo que cayeron después de la fecundación.

Exactamente en donde el camino da una vuelta en ángulo recto, hay una construcción de forma cúbica, sobre la que está una pequeña cúpula.

Está cerrada como si estuviese abandonada.

Más allá se ve un pequeño poblado con numerosas casitas esparcidas.

Simón exclama:

      ¡Allí está el sepulcro de Raquel!

Judas pregunta:

–      Entonces ya casi llegamos. ¿Entramos en la ciudad?

Jesús dice:

       No, Judas. Primero os enseñaré un lugar…Después entraremos en la ciudad.

Y como todavía hay sol y será una noche con luna casi llena, podremos hablar a la población.

     ¿Querrán oírnos?

Han llegado al antiguo sepulcro pintado de blanco.

Jesús se detiene a beber agua, en un pozo cercano.

Una mujer que ha venido a sacar agua, le ofrece,

y Jesús le pregunta:

–      ¿Eres de Belén?

La mujer contesta:

–      Sí. Pero ahora en tiempo de cosecha, estoy con mi marido en este lugar, para cuidar del huerto y los frutos que han nacido. ¿Tú eres Galileo?

–     Nací en Belén; pero vivo en Nazareth de Galilea.

–    ¿También Tú eres perseguido? La familia.

    Pero ¿Por qué dices “tú también”? ¿Hay muchos perseguidos entre los betlemitas?

–    ¿No lo sabes? ¿Cuántos años tienes?

–     Treinta.

–     Si es así…Naciste exactamente cuándo… ¡Oh! ¡Qué desgracia! Pero, ¿Por qué nació Él aquí?

–    ¿Quién?

–     Aquel que era llamado el Salvador. ¡Maldición a esos estúpidos borrachos de cerveza que vieron ángeles en las nubes!

Oyeron voces celestiales en los balidos y rebuznos.

Y en medio de su embriaguez, confundieron a tres miserables con los más santos de la tierra.

¡Malditos sean ellos!… y ¡Quién les creyó!

–      Pero con todas tus maldiciones no explicas lo que sucedió. ¿Por qué maldices?

–      Porque… Óyeme, primero dime: ¿A dónde vas?

–     A Belén. Debo saludar a viejos amigos y llevarles el saludo de mi Madre.

Pero antes necesito saber muchas cosas; porque nosotros los de la familia, hace muchos años que estamos ausentes.

Dejamos la ciudad cuando Yo tenía unos cuantos meses…

–     Antes de la desgracia. Si no te repugna la casa de un campesino, ven con nosotros a compartir el pan y la sal, Tú y tus compañeros.

Hablaremos durante la cena y os daré hospedaje hasta mañana.

Tengo una casa muy pequeña, pero en el pajar hay mucho heno amontonado.

La noche es cálida y serena, creo que podrás dormir.

–      Que el Señor de Israel pague tu hospitalidad. Con gusto voy a tu casa.

–      El peregrino siempre trae bendiciones consigo, vamos.

Pero antes todavía debo echar seis cántaros de agua en las verduras que acaban de nacer.

–      Yo te ayudo.

–      No. Tú eres un señor. Lo dice tu modo de obrar.

      Soy un obrero, mujer,-señala a Juan- y éste es pescador.

Éstos son judíos, hombres de una casta superior. Yo no

Y al decir esto toma el cántaro que estaba junto al brocal del pozo y lo baja.

Los demás preguntan a la mujer:

–       Decidnos donde está la hortaliza.

–       Muéstranosla y la regaremos.

Ella los mira con agradecimiento:

–       Dios os bendiga. Tengo los riñones destrozados con tanto trabajo. Venid…

Y mientras Jesús llena su cántaro.

Los otros tres se van con ella.

Después regresan con dos cántaros vacíos. Los llenan y se van.

Y así lo hacen unas diez veces.

Judas está sonriente y feliz.

Su bello rostro se ilumina al decir:

–      No termina de bendecirnos. Hemos arrojado tanta agua en la hortaliza, que por lo menos dos días, la tierra estará húmeda, Maestro.

Pero… ¿Sabes?… creo que no somos gratos.

Jesús lo mira y pregunta:

–      ¿Por qué lo dices, Judas?

–       Porque se la trae contra el Mesías.

Le dije: “No blasfemes. ¿Acaso no sabes que el Mesías es la mayor gracia para el pueblo de Dios?

Yeové lo prometió a Israel y ¿Tú lo odias?”

Y ella me respondió: “No lo odio a Él.

Sino al que los pastores borrachos y los malditos Magos de Oriente, llamaron Mesías”

Y… puesto que Eres Tú…

–      No importa. Sé que he sido puesto para prueba y contradicción de muchos. ¿Le dijiste Quién Soy Yo?

–      No. No soy un tonto. Quise librar tu espalda y la nuestra.

–      Hiciste bien.

No por las espaldas, sino porque Yo deseo manifestarMe cuando lo considere conveniente. Continuemos…

Después de otros tres cántaros, la mujer los guía hasta una casa que está en medio de la huerta y donde su esposo la está esperando.

Jesús saluda:

–       La paz sea en esta casa.

El hombre responde:

–      Quienquiera que Tú seas, la bendición sea contigo y con los tuyos. Entra.

Y les lleva un lavamanos para que los cuatro se refresquen y se limpien.

Después se sientan a la mesa.

El anfitrión dice:

–      Os agradezco lo que hicieron a nombre de mi mujer. Nunca había tratado a los galileos. Me habían dicho que eran vulgares y buscapleitos.

Pero vosotros habéis sido gentiles y buenos. ¡Estabais ya cansados y trabajasteis tanto! ¿Habéis venido de muy lejos?

Jesús contesta:

–      De Jerusalén.

El hombre se vuelve hacia su esposa y le dice:

–      Mujer. Trae la comida.

Mirando a sus invitados agrega:

–      No tengo más que pan y verduras. Aceitunas y queso. Sólo soy un campesino.

Jesús, sonriendo con dulzura responde:

–      Yo tampoco soy un señor. Soy un carpintero.

–     ¿Tú? ¿Con esos modales?

La mujer interviene:

–      El huésped es de Belén, te lo dije.

Y si los suyos son perseguidos, tal vez habrán sido ricos e instruidos; como Josué de Ur y los otros… ¡Pobres desgraciados!

Jesús interroga:

–      ¿Eran familias betlemitas?

El campesino se asombra:

–      ¿Cómo?… si eres de Belén, ¿No sabes quiénes eran?

La mujer contesta:

–      Se fue antes de la matanza.

El hombre dice:

–      ¡Ah! Comprendo.

De otro modo, nadie hubiera quedado. ¿No has regresado allá?

–      No.

–      ¡Qué desgracia! Encontrarás a muy pocos de los que quieres saludar. Muchos fueron asesinados.

Muchos huyeron. Muchos fueron dispersos y muchos desaparecieron.

Y no se sabe si en el desierto o fueron arrojados a la cárcel, para castigarlos por su rebelión. Más…

¿Quién hubiera podido permanecer inerte; cuando fueron degollados tantos inocentes? ¡No!

¡No es justo que sigan viviendo David y Elías! ¡Mientras tantos inocentes fueron asesinados!

Jesús indaga:

–      ¿Quiénes son esos dos? ¿Y qué fue lo que hicieron?

Massacre of the Innocents, the gothic sculpture in Chartres cathedral

–       En la matanza que hizo Herodes, más de treinta infantes en la ciudad y otros tantos en la campiña; fueron asesinados. Y casi todos eran varones.

Porque en medio de la furia, de la oscuridad, de la confusión; esos crueles hombres arrancaron de las cunas, de los lechos maternos y de las casa que asaltaron, hasta a las niñitas…

Y  las mataron como los arqueros matan a las gacelas que están mamando la leche de su madre. Y bien… ¿Todo esto por qué?…

Porque un grupo de pastores que para no helarse de frío en lo más crudo del invierno; habían bebido mucha cerveza.

Empezaron a delirar diciendo que habían visto ángeles; habían oído cantos celestiales y recibido de ellos indicaciones para encontrar al Mesías…

Y nos dijeron a todos nosotros los de Belén: “Venid y adorad al Mesías, que acaba de nacer” ¡Imagínate! ¡El Mesías en una cueva!

Pero debo reconocer que en realidad todos estábamos ebrios. Hasta yo que en ese entonces era sólo un jovencillo y mi mujer era una niña.

Porque todos creímos y fuimos a ver en una pobre mujer galilea, a la Virgen que da a luz; la misma de la que hablaron los Profetas.

Pero ¡Si estaba con un vulgar galileo, que ciertamente era su marido! Entonces…

¿Cómo podía ser la Virgen?

 

En resumidas cuentas, ¡Creímos!…

Regalos, adoraciones. Los hogares se abrían para hospedarlos…

¡Oh! ¡Pobre Anna! Perdió los bienes, la vida y también a los hijos de su hija mayor; que fue la única que se salvó, porque estaba en Jerusalén.

Perdieron los bienes, porque la casa la quemaron y todo el sembradío fue destruido por órdenes de Herodes.

 

Hasta hoy es un campo desierto, en el que pacen los animales.

Jesús pregunta:

–     ¿Toda la culpa es de los pastores?

El campesino contesta:

–     ¡No! También de tres brujos que vinieron del reino de Satanás. tal vez eran compadres de los otros tres…

¡Y nosotros tan estúpidos que nos sentimos tan honrados!

¡Y el Arquisinagogo! Lo matamos porque juró que las profecías se cumplían exactamente con las palabras de los pastores y  de los Magos.

–     Entonces, ¿Toda la culpa fue de los pastores y de los Magos?

–     No, Galileo. También fue culpa nuestra, nuestra credulidad. ¡Tanto que esperábamos al Mesías! Siglos de espera.

Muchas desilusiones sufridas en los últimos tiempos a causa de los falsos Mesías. Uno era galileo como Tú. Otro se llamaba Teoda.

¡Mentirosos! ¡Ellos Mesías! ¡No eran más que aventureros rapaces en busca de fortuna!

Debía de habernos servido la lección, para que abriésemos los ojos. Por el contrario…

–     Y entonces, ¿Por qué maldecís solamente a los pastores y a los Magos?

Si también vosotros os juzgáis tontos; deberíais de maldeciros a vosotros mismos. La maldición no la permite el mandamiento del amor.

¿Estáis seguros de estar en lo justo? ¡No podría haber sido cierto que los pastores y los Magos hubiesen dicho la verdad que Dios Mismo les reveló!

¿Por qué debe pensarse que fuesen mentirosos?

–     Porque no se habían cumplido los años de la Profecía.

Después lo reflexionamos.

Después que la sangre que enrojeció los tanques de agua y los ríos, nos abrió los ojos del discernimiento.

Con una gran paz, Jesús dice:

–      Y el Altísimo; llevado por un gran amor por su Pueblo; ¿No habría podido anticipar la venida del Salvador?

¿En qué apoyaron los Magos su dicho? Me has dicho que vinieron del Oriente…

–      En sus cálculos sobre una nueva estrella.

–     ¿Y acaso no está dicho: Una estrella nacerá de Jacob y una vara se alzará de Israel?

¿No es Jacob el gran patriarca que vivió en esta tierra de Belén, a la que quiso como a la pupila de sus ojos, porque en ella murió su amada Raquel?…

Y no acaso por boca del profeta, Dios dijo: Brotará un retoño de la raíz de Jesé y saldrá una flor de esta raíz. Isaí, padre de David, nació acá.

El retoño que está en el tronco fue cortado a raíz, con la usurpación de los tiranos. ¿No es acaso la “Virgen” que dará a luz a un niñito sin intervención de hombre, de otro modo no sería virgen, sino por la Voluntad Divina? 

¿Y por esto será el Emmanuel; el Hijo de Dios que será Dios y llevará a Dios al Pueblo como su Nombre lo dice?

¿Y acaso la Profecía no dice que será anunciada a los pueblos de las tinieblas?

¿Esto es a los paganos, con una luz grande; como la estrella que vieron los Magos; la gran luz de las dos profecías: la de Balam y de Isaías?

Hasta la misma matanza que hizo Herodes, ¿Acaso no está profetizada?:

Se ha oído un gran lamento allá arriba…Es Raquel que llora a sus hijos.”

Jesús continúa:

–     Estaba indicado que los huesos de Raquel llorarían lágrimas en su sepulcro de Efratá; cuando a causa del Salvador, hubiera venido la recompensa al Pueblo Santo.

Lágrimas que después se cambiarían en sonrisa celestial, como el arco iris que se forma con las últimas gotas del temporal y que parece decir: ¡Ea! ¡Ahora todo está sereno!

El campesino, no muy convencido, cuestiona:

–    Eres muy docto. ¿Eres Rabí?

–    ¡Sí!

–    Lo creo. Hay luz y verdad en tus palabras.

Sin embargo… todavía hay muchas heridas que manan sangre en esta tierra de Belén, a causa del verdadero o falso Mesías. Nunca le aconsejaría a Él que viniese para acá.

La tierra lo rechazaría como se rechaza a un bastardo, por el que mueren los hijos verdaderos.

Pero, si era Él… murió con los otros degollados.

–     ¿Dónde viven ahora Leví y Elías?

El hombre se pone en guardia y sospecha:

–     ¿Los conoces?

–     No conozco su rostro. Pero… son unos desgraciados y siempre tengo compasión por los infelices.

Quiero ir a verlos.

–     ¡Humm! Serás el primero después de seis lustros.

Aún son pastores y están al servicio de un rico herodiano de Jerusalén que se apoderó de muchos bienes de los que murieron. ¡Siempre hay alguien que gana!

Los encontrarás con los ganados que cuidan, por las vertientes que van a Hebrón.

Pero, te daré un consejo: que los betlemitas no te vean hablar con ellos. Te iría muy mal.

Los soportamos, porque está el herodiano. Si no fuera por eso…

–     Sí. Está el odio. ¿Por qué odiar?

–     Porque es justo. Porque nos hicieron mucho daño.

–     Ellos creyeron hacer un bien.

–     Pero hicieron daño. Y el daño lo tenemos.

Debimos haberlos matado, como ellos mataron con su torpeza. Pero todos estábamos como intoxicados.

Ahora mismo los mataríamos si no estuviera en medio su patrón.

–     Hombre, Yo te lo digo. No hay que odiar. No hay que desear el mal. Aquí no hay culpa. Dilo a los betlemitas:

‘Cuando haya caído el odio de vuestros corazones, veréis al Mesías.

Entonces lo conoceréis porque Él vive. Él ya no estaba cuando sucedió la matanza.

Yo te lo digo: no fue culpa de los pastores, ni de los Magos el que haya sucedido esa desgracia.

Fue Satanás. El Mesías ha nacido aquí.

Ha venido a traer la Luz a la tierra de sus padres. Hijo de Madre Virgen de la estirpe de David, en las ruinas de la Casa de David.

Ha abierto al mundo el torrente de gracias eternas. Ha mostrado la vida al hombre…

El campesino se levanta y señalando la puerta, grita:

–    ¡Largo! ¡Largo de aquí! ¡Sal de aquí Tú, secuaz del falso Mesías! ¡Tú lo defiendes!…

Judas se pone de pie, violento e iracundo.

Toma del brazo al campesino y lo sacude,

al tiempo que dice amenazante:

–     Cálmate, hombre. Soy judío y tengo amigos poderosos. Puedo hacer que te arrepientas del insulto. 

El hombre se atemoriza.

Pero insiste:

–     ¡No! ¡No! ¡Fuera de aquí! No quiero pleitos con los betlemitas. Ni con Roma. Ni con Herodes. ¡Idos de aquí, malditos!…

Jesús siente su corazón destrozado.

Interviene diciendo:

–     Vámonos, Judas. No reacciones. Dejémosle con su rencor. Dios no entra donde hay ira. ¡Vámonos!

Judas amenaza:

–     Sí. Vámonos. Pero me las pagarán.

–     No digas nada. Están ciegos… Y habrá tantos a lo largo de mi camino…

Salen detrás de Simón.

Afuera, detrás de la esquina del pajar, encuentran a la mujer,

que toda contrita les dice:

–      Perdona a mi marido, Señor. –le da unos huevos- Mira, ten. Están frescos. Es lo único que tengo.

Perdónanos. ¿Dónde dormirás hoy?

Jesús los toma y la tranquiliza:

–       No te preocupes. Sé a dónde ir. Tranquilízate en tu buen corazón. Adiós.

Caminan unos metros en silencio.

Después, Judas explota:

–       ¡Es el colmo! ¡Pero Tú…no hacerte adorar! ¿Por qué no hiciste que ese puerco blasfemo besara el lodo?…

¡A tierra! ¡Arrojado al polvo por haberte faltado a Ti! ¡Al Mesías!… ¡Oh! ¡Yo lo hubiera hecho!

¡Los rebeldes tienen  que ser castigados con fuego milagroso! ¡Eso es lo único que los persuade!

–       ¡Oh! ¡Cuántas veces habré de oír lo mismo! ¡Si debiese convertir en cenizas a todo el que me ofenda!… No, Judas. He venido para crear; no para destruir.

–                     Lo que Tú digas. Pero mientras tanto, otros te destruyen.

Jesús no contesta.

Judas está tan furioso, que no comprende en absoluto lo que considera una pasividad inexplicable, pero que es la mansedumbre característica del Hombre-Dios.

Y siguen avanzando en silencio, por el camino bordeado de huertos y olivos cargados de aceitunas.

Más tarde, Simón pregunta:

–     ¿A dónde vamos ahora, Maestro?

–     Venid conmigo. Conozco un lugar…

Judas lo interrumpe todavía más irritado:

–      Pero si nunca has estado aquí desde que huiste. ¿Cómo es que lo conoces?

–      Lo conozco. No es hermoso. Pero estuve una vez ahí.

No es en Belén. Es afuera. Un poco, nada más… Vamos por acá…

Jesús toma la delantera.

Le siguen Simón, Judas y por último, Juan.

En el silencio interrumpido por el roce de las sandalias contra las piedrecillas del camino, se percibe un llanto.

Jesús pregunta volteándose:

–      ¿Quién llora?

Judas contesta:

–       Es Juan. Está atemorizado.

Juan protesta:

–       No. No tengo miedo. Ya tenía la mano en el cuchillo que pende de mi cintura…

Pero me acordé de tu ‘no matar’. Perdona, siempre lo dices.

Judas le pregunta:

–       Entonces ¿Por qué lloras?

–       Porque sufro al ver que el mundo no ama a Jesús. No lo reconoce y no quiere reconocerlo.

¡Oh, qué dolor! Es algo así como si con espinas de fuego me restregasen el corazón. Como si hubiera visto pisoteada mi madre y escupida la cara de mi padre. Todavía peor.

Como si hubiera visto a los caballos romanos profanar el Templo y comer en el Arca Santa y descansar en el lugar donde está el Santo de los Santos.

Jesús lo consuela:

–      No llores, Juan mío. Repetirás lo mismo una y otra vez: Él era la Luz que vino a brillar en las tinieblas, pero las tinieblas no lo comprendieron.

Vino al mundo que Él había hecho, pero el mundo no lo conoció. Vino a su ciudad, a su casa; pero los suyos no lo recibieron.

Juan redobla su llanto.

Y Jesús le pide:   

–        ¡Oh! ¡No llores así!

Juan obedece y suspira:

–        Esto no sucede en Galilea.

Judas, confirma:

–        Pero… ni siquiera en Judea. Jerusalén es la capital y hace tres días que te lanzaban hosannas a Ti, el Mesías.

Aquí, lugar de pastores burdos, campesinos y hortelanos; no se puede tomar como punto de partida.

Los Galileos…

Jesús ordena:

–      Basta, Judas. No conviene perder la calma. Estoy tranquilo. También estadlo vosotros.

Judas, ven aquí. Debo hablarte…

Judas va hacia donde está Jesús,

que le dice:

–     Toma la bolsa. Te encargarás de los gastos de mañana.

Judas pregunta:

–     ¿Y ahora en donde nos albergaremos?

Jesús sonríe y calla.

Dando media vuelta empieza a caminar y todos lo siguen.

M4 EL PECADO Y… 2


MI APRENDIZAJE SOBRE EL PECADO

Deuteronomio 18 – Biblia de Jerusalen

Amonestación contra costumbres paganas

9. Cuando hayas entrado en la tierra que Yahveh tu Dios te da, no aprenderás a cometer abominaciones como las de esas naciones.

10. No ha de haber en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, que practique adivinación, astrología, hechicería o magia,

11. ningún encantador ni consultor de espectros o adivinos, ni evocador de muertos.

12. Porque todo el que hace estas cosas es una abominación para Yahveh tu Dios y por causa de estas abominaciones desaloja Yahveh tu Dios a esas naciones delante de ti.

13. Has de ser íntegro con Yahveh tu Dios.

14. Porque esas naciones que vas a desalojar escuchan a astrólogos y adivinos, pero a ti Yahveh tu Dios no te permite semejante cosa.

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Éxodo 20 – Biblia de Jerusalen

Los Diez Mandamientos

1. Entonces pronunció Dios todas estas palabras diciendo:

2. «Yo, Yahveh, soy tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre.

3. No habrá para ti otros dioses delante de mí.

4. No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra.

5. No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian,

6. y tengo misericordia por millares con los que me aman y guardan mis mandamientos.

7. No tomarás en falso el nombre de Yahveh, tu Dios; porque Yahveh no dejará sin castigo a quien toma su nombre en falso.

8. Recuerda el día del sábado para santificarlo.

9. Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos,

10. pero el día séptimo es día de descanso para Yahveh, tu Dios. No harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el forastero que habita en tu ciudad.

11. Pues en seis días hizo Yahveh el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contienen, y el séptimo descansó; por eso bendijo Yahveh el día del sábado y lo hizo sagrado.

12. Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que Yahveh, tu Dios, te va a dar.

13. No matarás.

14. No cometerás adulterio.

15. No robarás.

16. No darás testimonio falso contra tu prójimo.

17. No codiciarás la casa de tu prójimo, ni codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo.»

EL PECADO ORIGINAL PROVOCÓ LA MUERTE DIOS…

Durante los siguientes tres años, estos dos pasajes bíblicos adquirieron su plena relevancia, en el ministerio al cual había sido llamada.

Durante ese tiempo mi aprendizaje fue intensivo y en los años posteriores, aunque de manera más esporádica, nunca dejaron de presentárseme estos singulares combates.

Al año siguiente de mi conversión, conocí al que sería mi director espiritual por casi catorce años y su oración, su sabiduría y su santidad; me guiaron en el escabroso sendero por el que me llevaba la Voluntad Divina.

En la parroquia a la que pertenecía, él ayudaba al párroco con las misas matutinas y presidía las asambleas de oración que los lunes de cada semana seguían después de la Misa de 7pm. y supervisaba los diferentes ministerios y los grupos de evangelización que se habían formado.

En todo ese tiempo, el ministerio de sanación y liberación era conducido por Jesús a través de mi indigna persona.

Y de esta forma asistí a más de quinientas liberaciones.

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Lo que había aprendido en la casa de Alfonso era esto:

La confesión frecuente y la Eucaristía diaria, además del Rosario meditado con lecturas bíblicas, rezado en grupo por los demás…

Y con maravillosas alabanzas, cantadas con fervor y adoración a la Santísima Trinidad, a María y al Espíritu Santo; eran el baluarte de nuestro grupo de guerreros oradores por la Liberación.

Siempre cuando había oportunidad, le preguntábamos al Señor en cada caso en particular; que era lo que ÉL quería hacer y Él nos señalaba con instrucciones precisas, cuantos días de ayuno y oración requeríamos y nos mostraba la estrategia a seguir.

Porque cada liberación era única, así como cada persona era diferente; como únicas y diferentes eran también las almas que requerían nuestra ayuda y distintos los pecados cometidos…

Así como los espíritus que estaban atormentando a los individuos.

LA INFESTACIÓN SATÁNICA

Nuestras batallas más duras y más llenas de espectacularidad, eran contra las posesiones por los pecados de idolatría y el espíritu de Lujuria.

Llegué a presenciar combates que en comparación, lo sucedido con David era como un juego de niños.

Y varias veces los que terminábamos experimentando algo similar a los efectos especiales de la película Matrix, éramos los guerreros que tratábamos de liberar al que sufría la esclavitud por el Maligno.

Lo más penoso, eran las venganzas.

Porque el Infierno es experto en desquitarse de lo que considera agravios insultantes… Y más infligidos por una ‘perra y estúpida mujercilla’, como me llamaban a mí.

Porque como machistas, son maestros y nadie los supera.

Yo aprendí a lidiar con todo eso y le entregaba todos los inconvenientes que surgían, al Señor.

Pero en una ocasión en que fue especialmente dolorosa y terrible la venganza que tuve que soportar…

Como la paciencia no es mi atributo principal, renegué y me porté como toda una mocosa majadera, en el apogeo de su berrinche.

Le reclamé a Jesús:

–          ¿Por qué tengo que hacer el trabajo de tus obispos? Yo no tengo la culpa que ellos no quieran sufrir, ni boxear…

O andar de toreros espontáneos con las huestes de horrorosos diablos, que pululan por todas partes, atormentando a los que no quieren entender las consecuencias de sus pecados.

Jesús me miró tan, pero TAN TRISTE…

Que yo me sentí como el microbio más patético y despreciable que pudiera existir.

Y sentí tanto arrepentimiento que me postré llorando, le pedí perdón y le prometí que ya no me volvería a portar mal con Él.

Qué siempre cumpliría con mi ministerio, en donde quiera y como fuera; tan sólo por hacerlo feliz a ÉL.

Pero me sentía tan desconsolada, que le dije a Jesús:

–      Señor. ¿Por qué no les abres a todos, los ojos espirituales; para que contemplen la realidad de su situación con respecto al pecado?

Y Él me contestó muy serio:

–      ¿Quieres que se mueran de un infarto?

Su Infinito Amor y su Infinita Paciencia, también nos protege de nosotros mismos.

Pero mientras tanto le destrozamos su Sacratísimo Corazón, con todas nuestras estúpidas frivolidades.

Recuerdo que en una ocasión, la lucha era totalmente feroz en una liberación muy especial; para la cual Jesús nos había prevenido de manera muy particular y donde había demonios muy poderosos por el incesto, la perversión y el satanismo juntos.

En aquellos días, Jesús todavía no me había prohibido usar pantalones, que era una de mis prendas favoritas.

Y yo, ya había adquirido experiencia y la voz ya no me temblaba, cuando de apabullar a Satanás se trataba.

 Y si alguien ajeno hubiese entrado a nuestro recinto de combates, hubiera visto como la que  parecía suspendida del techo era yo…

Pues era sostenida alrededor de mi cuerpo por una mano invisible y horrorosa que abarcaba casi toda mi cintura, que en aquel entonces medía alrededor de 66 cm.

La intención era estrellarme contra el piso, mientras todos mis compañeros tenían su propio combate particular; pues llegó un momento en que no había nadie que pusiera almohadones debajo de mí.

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Y el esclavizado por las huestes infernales, parecía estar dormido tranquilamente, sobre la colchoneta que teníamos en la estancia.

Con una serenidad que sólo el Espíritu Santo es capaz de proporcionar, le grité a Lucifer:

–          ¿Vas a matarme? ¿Ya le pediste permiso a Jesús, Señor de la Vida y de la Muerte? Porque te advierto que te voy  a costar muy cara. Y el castigo que ya te dieron, no será nada comparado con el que te voy a proporcionar yo.

¨¡POR LA SANGRE PRECIOSÍSIMA DE JESUCRISTO LES ORDENO:
¡¡¡SI NO SE LARGAN TODOS EN ESTE MISMO INSTANTE, LAMENTARÁN EL DÍA QUE ENTRARON A POSEER A ESE HIJO DE DIOS!!!

¡¡¡¿Entendieron?!!! ¿O quieren que se los explique con palitos y bolitas? Anda, ¡LÁNZAME! ¿Crees que te tengo miedo? ¡Mira!… -Y comencé a cantar  el Magníficat con un gozo inefable…

Más o menos a la mitad del Himno, todo quedó suspendido como por encanto.

Y se hizo un silencio sepulcral.

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De repente me descendieron del techo con una suavidad muy delicada. (Como soy ciega y sorda espiritual, no estoy segura. Ahora que lo pienso, tal vez fue mi Ángel de la Guarda)

Y cuando todo terminó, todos parecíamos boxeadores de peso mosca que hubieran luchado quince rounds con un gigantón de peso completo.

Hacer feliz al Señor era lo único que me importaba y el costo era lo de menos.

Esa vez duré tres días en cama, hasta con fiebre; pero todos estábamos muy contentos.

La única huella extraordinaria de lo que había pasado, fue una quemadura con la forma de una mano gigantesca, que por el frente mostraba la silueta perfecta de un pulgar alargado con una uña tremenda.

El Maligno me había levantado más de tres metros en el aire como si fuera una muñeca de trapo…

Y alrededor de mi costado se veía la palma y casi toda la parte central y baja de mi espalda, mostraba cuatro dedos enormes que se llenaron de un montón de pequeñas ampollas que parecían burbujas. (Como los empaques que protegen los electrónicos cuando los compramos)

Mi hermana me curó con la pomada amarilla que se utiliza para las quemaduras y los siguientes quince días, tuve que dormir cuidadosamente recostada sobre el lado que no había sido lastimado, hasta que mi lesión sanó.

Lo más extraño, es que mi blusa de seda blanca que me gustaba tanto, ¡Estaba intacta!

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Con cada liberación, siempre aprendía una nueva lección sobre las consecuencias de nuestra ligereza en el pecar.

Combatir con Satanás era magistral y en cada ocasión aumentaba nuestro adiestramiento y el caudal de conocimientos que nos hacía comprender más el sufrimiento humano…

Y nuestra participación directa e involuntaria por nuestra ignorancia, con los pecados que todos cometemos.

Y que sin la extraordinaria capacitación que yo estaba recibiendo de manera tan insólita, jamás hubiera comprendido y asimilado en toda su pavorosa dimensión:

La terrible realidad de lo que significa verdaderamente el Pecado y lo que se esconde detrás de él.

No hay pecados triviales. Por eso Jesús insiste tanto en que seamos santos y perfectos.

El pecado nos deforma y nos enferma, también físicamente.

Aparte de separarnos de Dios y permitir a Satanás que ejerza un dominio completo sobre nuestros pensamientos y nuestros sentimientos.

Terminando con un control tiránico e implacable, sobre nuestra conducta.Si todos los hombres reflexionaran en esto, se vaciarían los gimnasios y se llenarían las iglesias.  Porque es mucho más importante la belleza y la salud del alma, que la del cuerpo.

A éste se lo comerán los gusanos, pues estamos sujetos a la corrupción de la tumba.

Pero las del alma, nos acompañarán por toda la Eternidad y regenerarlas en el Más Allá, está mucho más que complicado.

Y ES AQUÍ Y AHORA, MIENTRAS ESTAMOS ENCARNADOS; CUANDO PODEMOS EJERCITARLAS.

Pero el materialismo imperante nos ha vuelto ciegos a todo esto. Y la gran apostasía nos impide reconocer estas verdades.

Por ejemplo el odio y la falta de perdón, son los causantes directos de casi todas las formas de cáncer.

Cada enfermedad tiene su raíz en el pecado correspondiente. Y así podría seguir con una lista interminable…

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Nómbrenme un pecadillo que para ustedes pueda ser aparentemente insignificante y yo les relataré una historia vivida en nuestras evangelizaciones.

Puedo contarles innumerables vivencias reales; algunas con desarrollos tragicómicos, que les ilustrarían de innumerables y maravillosas maneras, todo lo que estoy tratando de exponerles.

Yo casi lloro de impotencia, cada que escucho a un sacerdote decir:

–      ‘Las verdaderas posesiones son muy raras. Hay que hacer un estudio muy minucioso y luego determinar el tratamiento psicológico o psiquiátrico que se debe aplicar al paciente.’

Y esto lo han  dicho también, algunos teólogos reconocidos a nivel mundial.

Cuando los oigo decir esto pienso:

“este pobre iluso, jamás se ha topado con Satanás en su pavorosa realidad. Sólo lo proclama por su conocimiento intelectual y su formación teológica…

Tal vez habrá visto las muestras de los pobres esclavizados y una que otra manifestación sobrenatural…Pero, ¡No lo conoce nadita! Porque si lo conociera, ¡Jamás diría eso!

También la infestación satánica me enseñó, por qué en el Antiguo Testamento los judíos tenían tantas ceremonias para purificarse.

Por ejemplo, cuando los leprosos eran curados o cuando alguien agonizaba y por cualquier motivo tenían que tocar al muerto; entonces tenían que subir al Templo de Jerusalén y hacer sus ritos especiales, porque se habían contaminado.

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En una liberación muy especial, se me aclaró el misterio.

La lepra infestaba al cuerpo por los pecados de impureza; así como sucede ahora, con las ETS y la plaga del Sida.

Y también comprendí que los pecados cometidos por el difunto, eran espíritus vivos que se metían en el alma del pobre mortal, que estaba auxiliando al que había fallecido.

Porque antes del Sacramento del Bautismo, por causa del Pecado Original; Satanás tenía acceso total a cualquiera de las almas que quería infestar.

Ya que el Sacramento del Bautismo, funciona como una coraza protectora, contra todos los ataques infernales; a menos que la resquebrajemos, con nuestra ligereza en el pecar.

Por eso me encuentro totalmente pasmada, con los que quieren ‘Modernizar la Iglesia’.

Me encantaría saber la respuesta de los que a ultranza y contra lo que sea, quieren que; por ejemplo el Adulterio de un segundo matrimonio, sea aceptado y los contrayentes no estén excluidos de la comunidad eclesial…

Y RECIBAN LA COMUNIÓN, porque ellos anhelan y tienen derecho a alimentarse del Manjar de Nuestro Dios Sacramentado.

¡¡¡Por Dios!!!

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¿Y qué piensan hacer con la CATERVA DE DEMONIOS generados por todos los pecados derivados de esta situación particular?

¿A dónde se van a ir o cómo los piensan expulsar o en qué los van a convertir? ‘¿Hay alguien que quiera explicarme esto?

Porque una cosa es muy clara, ellos (Los espíritus demoníacos) por su propia voluntad, no van a abandonar la presa humana que les sirve de casa.

El Antiguo Testamento, especifica claramente todas las situaciones que podían contaminar el alma y los rituales a seguir para limpiarla.

Si esto sucedía con los pobres hebreos que eran el Pueblo Elegido, imaginen por un momento lo que pasa en nuestra actualidad con los cristianos light

que acomodan la Sagrada Escritura a su conveniencia y cometen ‘pecados comprensibles’ dada su situación muy particular.

Y con los tibios que están reacios a comprometerse; pues no quieren complicarse la vida, como les sucede a los pobres ‘loquitos y delirantes carismáticos del Espíritu santo’…

 Porque piensan que con una rodilla doblada ante el altar del paganismo, pueden vivir cómodamente sin perder nada de lo que es más preciado para ellos.

Y sin renunciar al egoísmo placentero que les permite disfrutar de la Fe que ya se fabricaron y que nada les exige.

Y con la otra rodilla doblada ante el altar del Santísimo, ya se ganaron un Cielo que un Dios amoroso y comprensivo no les puede negar, porque asisten religiosamente a Misa los domingos y…

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¿¡Para que meterse en complicados fanatismos!? ¡Qué por cierto hacen lucir bastante mal a los pobres chiflados carismáticos, que están determinados a embrollar la vida de los demás; sólo porque no comparten sus trastornadas ideas!

LA VIDA ES CORTA Y HAY QUE GOZARLA…

Que al fin y al cabo, cuando sea el momento  preciso, ellos pedirán perdón por sus pecados y ¡Asunto solucionado! Fueron más astutos que nadie, se pasaron de listos y ya se sienten capaces de  enseñarle el Padre Nuestro al señor  Cura… ¿O NO?

Lamentablemente solo la estupidez de los soberbios puede presumir así.

Lucifer les demostrará en el Abismo Pavoroso del Infierno, las fallas de todos sus ‘comodísimos’ argumentos.

Y para los modernísimos  ateos y satanistas: los pobres ilusos y estúpidos cristianos, no somos más que una caterva de idiotizados seguidores de un pobre perdedor…

Que también terminamos siendo perdedores.

 Y dicen: Allá ellos con sus ideas extravagantes, porque en la New Age están todas las verdaderas respuestas… Y en… etc, etc, etc.

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Y de esta magnífica forma, los que hemos descubierto la Verdad contenida en Jesucristo, que ahora más que nunca mantiene su vigencia,

Y que está teniendo el más poderoso cumplimiento de todo lo que contiene el Libro del Apocalipsis; terminamos aislados completamente…

¡Hasta dentro del círculo interior de nuestra propia familia!

Nuestra angustia aumenta porque ninguno de los que amamos, está dispuesto a hacernos el menor caso y siempre, casi salen huyendo cuando nosotros empezamos a hablar de Dios…

PARA ENTENDER MEJOR TODO ESTO

¿Se han fijado que en todos los pasajes del Evangelio donde Jesús sana a un enfermo o libera a un endemoniado, termina exhortándole: ‘Vete y no peques más’?

¿Y que en los diferentes exorcismos realizados por Jesús y narrados por los Evangelistas, también el Maestro Divino hace una clara distinción entre demonios y ‘espíritus inmundos’.?

Bueno, pues la diferencia es la siguiente:

Los demonios son los ángeles creados por Dios que pecaron, perdieron la batalla con San Miguel y sus legiones y fueron sentenciados y castigados por Dios.

Fueron arrojados del Cielo, hasta los Abismos del Infierno, que fue creado por su causa.

Son los ‘ángeles caídos’ que ahora andan sueltos entre nosotros; aumentando el botín de almas incautas e irresponsables, a las que están arrastrando consigo hasta el Reino Maldito de Satanás.

LOS ‘ESPÍRITUS INMUNDOS‘ DEL EVANGELIO

SON NUESTROS PECADOS

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Los ‘espíritus inmundos’ los generamos nosotros con nuestros pecados realizados sin arrepentimiento y con lo que consideramos ‘defectillos’ que no tienen mayor importancia y que nos esforzamos muy poco para erradicar.

Por ejemplo la falta de perdón y la amnesia repentina que nos ataca cuando rezamos el Padre Nuestro y nos topamos con la frase: ‘Perdona nuestras ofensas, COMO nosotros perdonamos…

Esa incómoda palabrita, contiene la clave de toda nuestra relación con Dios…

Cuando Dios nos creó, lo hizo pensando en un templo vivo para que lo contuviera a Él.

Con el Pecado, Satanás le robó su templo viviente del Espíritu Santo y… ¡Adivinen en templo de quién nos convirtió!

Por eso es tan indispensable la CONVERSIÓN. Y por eso el Cielo insiste tanto en ello.

También es otra de las poderosas razones, por la que castiga tan duramente la idolatría…

Y son tantos los católicos ‘creyentes’ que saliendo de Misa se van a las clases yoga, a las sesiones curativas del reiki y la acupuntura, a sus clases de artes marciales o de meditación cristiana yogística, etc.

Y decoran su casa con los principios del feng shui y las hermosas esculturas de las hadas, los dioses paganos como los budas panzones  para la buena fortuna…

O las esculturas griegas y romanas, que sólo tienen para ‘admirar el arte clásico’.

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Y tantas creaturas hermosas y fantásticas que en razón de un arte decorativo, ni siquiera imaginan el imán que significan para lo Maligno

y lo que verdaderamente constituye el no deshacerse de todas estas posesiones.

Trataré de explicárselos más claramente haciéndoles una comparación con la gestación de un bebé humano.

Cuando el diablo nos pone una tentación, nosotros con nuestra voluntad decidimos si vamos a convertirla en un  pecado.

Y cuando la ejecutamos, es algo muy similar al coito de un hombre con una mujer.

En el apareamiento humano, si las condiciones han sido las favorables, se realiza la concepción de lo que primero es un diminuto embrión y culmina con el desarrollo de un ser completo y perfecto, después de nueve meses de gestación: un bebé.

¡El milagro de la vida! Realizado por el ejercicio de la procreación humana.

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Cuando ejecutamos el pecado, en nuestro cuerpo espiritual que tiene iguales y MÁS PODEROSAS potencias que el cuerpo físico y en esto no hay distinción sobre si somos masculinos o femeninos;

TAMBIÉN GENERAMOS UN NUEVO SER.

Y en este caso con la falta de arrepentimiento y el abuso repetido de un pecado consentido y deseado por el placer amargo que produce:

el ‘ESPÍRITU INMUNDO’ que hemos engendrado, continúa creciendo hasta convertirse en un monstruo gigantesco,

que termina dominándonos por completo con un vicio que no podemos refrenar y esclavizándonos en nuevas aberraciones.

¿¡Pavoroso!?…

Yo que los conocí de diversas formas, me da escalofrío sólo de pensarlo.

EL PECADO ES UN SER VIVO Y MALIGNO

QUE ESTÁ ADHERIDO A NOSOTROS,

DENTRO DE NUESTRA ALMA

Y del que solo podemos desprenderlo con la poderosa vivencia de la CONVERSIÓN.

Pues, sólo EL PODER DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE JESÚS puede arrancarnos de su tóxica influencia.

24LA PRECIOSA SANGRE DE CRISTO

 El Sacramento del Bautismo y de la Reconciliación, pueden liberarnos, para recibir la acción sanadora del Espíritu Santo en todo nuestro ser…

Mientras estamos vivos y encarnados en esta tierra.

Ya que espiritualmente, cuando no hay arrepentimiento, somos como la medusa de la mitología griega:

Nuestro corazón es un nido de pavorosas serpientes,

QUE SEGUIRÁN VIVAS Y NOS PROCLAMAN ACUSÁNDONOS,

como pertenencia exclusiva de Satanás, sin que Dios pueda hacer nada para reclamarnos como posesión suya.

Esto puede aclararnos un poco, el aumento de la MALDAD que nos rodea y que cada vez devora nuestra sociedad con formas más siniestras de pecar.

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Hace veinte años, pasé un período intensivo de seis meses, en los que tuve experiencias todavía más increíbles, pero de las que sólo les sintetizaré esto:

Después de la separación muy dolorosa que hubo entre mi esposo y yo, por la última de sus novias. Yo pasé una temporada con una de mis hermanas, que vivía en lo que entonces todavía era una ranchería, anexa al aeropuerto de la ciudad de Guadalajara.

Estaban la tropa de todos mis sobrinos y sus parientes y amigos que no rebasaban los diez años.

Para no hacérselos largo, terminé formando un grupito de niños a los que estaba evangelizando en el salón de la Iglesia.

Yo estaba muy feliz, por tres razones:

1.- Era la primera vez que daba catequesis evangelizadora para chiquitos y pensé que ya iba a disfrutar unas vacaciones de mis correrías en el Ring Celestial.

2.- Pensé que por fin iba a descansar de las sorpresas.

Porque como me sucedió la primera vez: todos mis encontronazos con Satanás, eran como los espontáneos de las corridas de toros, todo sucedía de improviso y en el momento más inesperado.

Haciendo una analogía, porque no se me ocurre otra: de repente me encontraba vestida de torero y enfrente de una bestia fenomenal.TOROS- SEMANA GRANDE DE BILBAO

¿Qué se puede hacer? El Padre Tiberio me lo había dicho claramente:

‘Dios te favoreció con ese carisma y debes trabajarlo. No busques ese tipo de oraciones; pero tampoco las niegues. Deja que Jesús obre, como a Él le plazca. Sólo comunícamelo y yo ofreceré las misas y las oraciones por ti.’

3.- Por algo Jesús amaba tanto a los niños.

Ellos no se entrampan en inquisiciones incrédulas y razonamientos escépticos. Aceptan todo y se abrieron a Jesús con una confianza maravillosa…

Y Dios se manifestaba a ellos de forma increíble.

Con estas angelicales criaturitas, todo iba a salir perfecto y sin sobresaltos.

¡Tremenda equivocación! Aquí también mi dolor fue atroz.

En una ocasión, estábamos hablando del perdón y una chiquita de ¡Nueve años! Se convulsionó delante de todo mi grupo y yo me quedé aterrada.

Por primera vez no sabía qué hacer. Mi clase de doctrina se había convertido de pronto en lo que tanto temía.

Pero los niños ejercitaron los dones que el Espíritu Santo les había regalado.

Y yo aprendí otra lección, en mi larga carrera evangelizadora.

Lo que sucedía era que esta pequeñina, había quedado huérfana de su madre a los cuatro años  y desde entonces, tenía cinco años soportando que tanto su padre como su abuelo paterno,

la usaran como a una mujer adulta; desfogando en ella todos sus más bestiales instintos.

Y habían profanado su inocencia de forma brutal.

La infestación diabólica también se produce a través de la violación, (por eso tantas violaciones terminan en locura y suicidio)

Y los diablos que los perversos le trasmitieron, se manifestaron espantosamente.

Afortunadamente Jesús salvó la situación y mi equipo de exorcistas fue toda la tropa infantil, que enfrentó todo con una lógica increíble…

Uno de los niños me dijo:

–          Oye Rosita, el diablo está muy enojado porque Jesús está con nosotros, ¿Verdad?

 Y todos los demás corearon:

–      ¡¡¡SÍ!!! Se enojó muchísimo y por eso tumbó a Daniela.

Punto final.

Ya no hubo preguntas.

Otro día, un espíritu de femineidad se manifestó abiertamente a través de un pequeñín de cinco años, que además de ser sacudido; hizo una demostración de amaneramiento homosexual, verdaderamente pasmoso.

Y esta es una gran revelación para los que no comprenden la homosexualidad infantil; pues DEBERÍAN REVISAR SU CONCIENCIA, en lugar de juzgar y condenar a los pobrecitos homosexuales. (¿Recuerdan Éxodo 20, 5?)

 Y mi equipo de pequeños exorcistas, que con los diferentes dones recibidos comprendió lo que sucedía, la lógica infantil llegó a la misma conclusión.

Habían visto al diablo cuando lo perturbó.

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Después de un cuidadoso interrogatorio, me enteré que a los pequeñines, las visiones les eran mostradas en caricaturas.

Y así veían todas las diabluras de Satanás, en una forma comprensible y sin que los aterrorizara.

Pues así como no podemos ver a Dios como realmente es, sin morir de la impresión; lo mismo sucede con su Arcángel Caído.

Y a cada ser humano le concede verlo, en la proporción de su resistencia y según la misión que deba realizar.

Las únicas personas que lo han conocido en todo su majestuoso horror, tengo entendido que fueron María Valtorta y Sor Faustina Kowalska.

Esta vez, terminado el episodio; los chiquillos oraron como si nada nos hubiera interrumpido y todo continuó con absoluta normalidad.

Me maravillaba que los niños aceptaran con más sencillez y sin espantarse, lo que hubiera escandalizado a un adulto.

En esta ocasión, la razón era por herencia: su abuela era una de las brujas no oficiales y reconocidas del pueblo. (Recuerden Éxodo 20, 5)

Lo más triste fue constatar que en mi grupo que ya había crecido hasta casi noventa participantes, el 80% de los niños, había sufrido algún tipo de agresión sexual y abuso físico.

También aprendí las muchas maneras en que podemos infectarnos espiritualmente, con infestaciones espirituales más espeluznantes que el Sida y el Ébola, principalmente a través del desenfreno sexual.

EN EL MOMENTO DEL APAREAMIENTO, los demonios cambian de casa.

Y si por ejemplo hay un marido o una esposa novel que cediendo a una tentación, deciden echarse una ‘canita al aire’ de la que nadie se va enterar, pues han tomado todas las precauciones.

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Si el incauto que jamás ha pecado con la idolatría, se une a alguien que realiza trabajos de amarres amorosos, magia blanca, brujería o practica la adivinación por medio del tarot y ha tenido por simple curiosidad, una unión homosexual…

Después del devaneo amoroso, no va a comprender la fascinación que repentinamente siente por una sexualidad gay oculta en el closet o peor todavía, por el Ocultismo.

Y tampoco puede resistir a un impulso nuevo y desconocido,  que lo arrastra a pecados más nefandos todavía.

¿EMPIEZAN A CAPTAR LA IDEA?…

Pero narrarles todo esto ahora, no lo soportarían. Primero digieran todo esto.

Después por influencia de los niños, acudieron también los padres y se abrió otro grupo de evangelización para ellos. Pero esa es otra historia…

Cuando todo esto sucedía, mis hijos eran pequeños y sólo escuchaban el teléfono descompuesto de los rumores y comentarios que todas estas cosas suscitaban en la familia y con las cuales mi madre, estaba en absoluto desacuerdo.

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Para concluir,  recientemente mis hijos me han llevado a las últimas producciones cinematográficas sobre el tema y me preguntaron:

–     “Oye mamá. ¿Los exorcismos que tú viviste se parecen a esto?

Y se quedaron pasmados cuando les contesté:

–     “El exorcista, el Exorcismo de Emily Rose, el Conjuro y el Rito; son como una sola película ingenua de animados de Walt Disney, frente a las cosas que me ha tocado presenciar. Si se las contara todas, difícilmente las creerían.” 

Si ustedes amados hermanitos en Cristo, estuviesen en mi lugar y le hubieran propinado a Satanás, las soberanas palizas que ambos nos dimos mutuamente; pero en las que Mi Virgencita Adorable, mi amoroso Papá José y mi incomparable San Miguel Arcángel; siempre lo hicieron huir derrotado,

teniendo que soltar a sus presas a pesar de todas sus estratagemas…

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Si hubiesen palpado como yo su odio mortal y hubiesen soportado sus criminales agresiones físicas y espirituales, que casi me costaron la vida en diversas ocasiones…

Díganme:

¿Estarían dispuestos a descuidarse con los más ‘mínimos pecados veniales’ para que él pudiese atraparlos finalmente y vengarse a placer de todas las injurias que por vuestra culpa considerara haber recibido?

Medítenlo… 

Sin Jesús, soy la persona más cobarde de la Tierra y casi me desmayo de terror, de sólo imaginarlo…

Y ¡No estoy dispuesta a ser atrapada por él, ni con la puntita de la más pequeña de sus espeluznantes garras!

Lo conozco muy bien y sé de lo que es capaz.

Por eso nadie me saca del Corazón Inmaculado de María Santísima y del Sacratísimo Corazón de Jesús.

Sagrados Corazones de Jesús, María y José

Resguardadita desde allí, estoy dispuesta a volver a vivir todas las experiencias aterradoras y espeluznantes que ya viví tantas veces.

Fortalecida por el Amor de Mi Señor… ¡Veremos de qué cuero salen más correas!

Después de todo lo que Jesús me ha enseñado y me ha llevado a vivir… He comprendido que emprender el camino de la santidad, es la única alternativa.

Otra cosa que comprendí, es que el Sacramento de la Reconciliación, es un poderoso ministerio de sanación interior y de liberación, sencillamente maravilloso.

Ese poder celestial otorgado solamente a los sacerdotes funciona de una forma increíble, aún de manos del sacerdote más pecador.

¡Así de maravilloso es nuestro Dios!

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Si tuviesen visión espiritual, verían como los espíritus inmundos salen disparados como balas, en cuanto el bendito sacerdote dice: ‘Ego te absolvo…’

Y formarían una valla inexpugnable para proteger a nuestros poderosos, benditos y santos sacerdotes, que sólo por haberse consagrado a Dios, son los trofeos favoritos de Satanás.

Y deben sostener unas guerras titánicas, tan solo por mantenerse fieles al Señor.

No se le pueden pedir peras al olmo. A pesar de todos mis esfuerzos, soy solamente una aprendiz de santa. Pero busqué una solución y la encontré como anillo al dedo:

En mis oraciones, le he pedido a Jesús que el pecado me duela físicamente, cómo una advertencia para irme a confesar inmediatamente.

Y me lo ha concedido.

También le he suplicado al Padre Celestial, que me preste de su Santidad, cuando le entrego mi absoluta miseria.

Es la única manera de cumplir el requisito de ‘Sed perfectos como mi Padre Celestial es Perfecto.’

Ayúdame a amar a mi enemigo

N58 PECADO Y LIBERACIÓN


Debido a las importantísimas Enseñanzas que vamos a recibir en los artículos que N S Jesucristo quiere impartirnos en los próximos días, repetimos este post.

Para que lo meditemos y reflexionemos en lo que estamos haciendo en nuestra vida diaria…

Deuteronomio 18 – Biblia de Jerusalen

Amonestación contra costumbres paganas

9. Cuando hayas entrado en la tierra que Yahveh tu Dios te da, no aprenderás a cometer abominaciones como las de esas naciones.

10. No ha de haber en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, que practique adivinación, astrología, hechicería o magia,

11. ningún encantador ni consultor de espectros o adivinos, ni evocador de muertos.

12. Porque todo el que hace estas cosas es una abominación para Yahveh tu Dios y por causa de estas abominaciones desaloja Yahveh tu Dios a esas naciones delante de ti.

13. Has de ser íntegro con Yahveh tu Dios.

14. Porque esas naciones que vas a desalojar escuchan a astrólogos y adivinos, pero a ti Yahveh tu Dios no te permite semejante cosa.

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Éxodo 20 – Biblia de Jerusalen

Los Diez Mandamientos

1. Entonces pronunció Dios todas estas palabras diciendo:

2. «Yo, Yahveh, soy tu Dios, que te he sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre.

3. No habrá para ti otros dioses delante de mí.

4. No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra.

5. No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian,

6. y tengo misericordia por millares con los que me aman y guardan mis mandamientos.

7. No tomarás en falso el nombre de Yahveh, tu Dios; porque Yahveh no dejará sin castigo a quien toma su nombre en falso.

8. Recuerda el día del sábado para santificarlo.

9. Seis días trabajarás y harás todos tus trabajos,

10. pero el día séptimo es día de descanso para Yahveh, tu Dios. No harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el forastero que habita en tu ciudad.

11. Pues en seis días hizo Yahveh el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contienen, y el séptimo descansó; por eso bendijo Yahveh el día del sábado y lo hizo sagrado.

12. Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que Yahveh, tu Dios, te va a dar.

13. No matarás.

14. No cometerás adulterio.

15. No robarás.

16. No darás testimonio falso contra tu prójimo.

17. No codiciarás la casa de tu prójimo, ni codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo.»

EL PECADO ORIGINAL PROVOCÓ LA MUERTE DIOS…

MI APRENDIZAJE SOBRE EL PECADO

Durante los siguientes tres años, estos dos pasajes bíblicos adquirieron su plena relevancia, en el ministerio al cual había sido llamada.

Durante ese tiempo mi aprendizaje fue intensivo y en los años posteriores, aunque de manera más esporádica, nunca dejaron de presentárseme estos singulares combates.

Al año siguiente de mi conversión, conocí al que sería mi director espiritual por casi catorce años y su oración, su sabiduría y su santidad; me guiaron en el escabroso sendero por el que me llevaba la Voluntad Divina.

En la parroquia a la que pertenecía, él ayudaba al párroco con las misas matutinas y presidía las asambleas de oración que los lunes de cada semana seguían después de la Misa de 7pm. en el Templo de Nuestra Señora de los Dolores.

También supervisaba los diferentes ministerios y los grupos de evangelización que se habían formado.

En todo ese tiempo, el ministerio de sanación y liberación era conducido por Jesús a través de mi indigna persona. Y asistí a más de quinientas liberaciones.

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Lo que había aprendido en la casa de Alfonso era esto:

La confesión frecuente y la Eucaristía diaria, además del Rosario meditado con lecturas bíblicas, rezado en grupo por los demás y con maravillosas alabanzas, cantadas con fervor y adoración a la Santísima Trinidad, a María y al Espíritu Santo; eran el baluarte de nuestro grupo de guerreros oradores por la Liberación.

Siempre cuando había oportunidad, le preguntábamos al Señor en cada caso en particular; que era lo que ÉL quería hacer y Él nos señalaba con instrucciones precisas, cuantos días de ayuno y oración requeríamos y nos mostraba la estrategia a seguir.

Porque cada liberación era única, así como cada persona era diferente; como únicas y diferentes eran también las almas que requerían nuestra ayuda y distintos los pecados cometidos y los espíritus que estaban atormentando a los individuos.

Nuestras batallas más duras y más llenas de espectacularidad, eran contra las posesiones por los pecados de idolatría y el espíritu de Lujuria.

Llegué a presenciar combates que en comparación, lo sucedido con David era como un juego de niños.

Y varias veces los que terminábamos experimentando algo similar a los efectos especiales de la película Matrix, éramos los guerreros que tratábamos de liberar al que sufría la esclavitud por el Maligno.

Lo más penoso, eran las venganzas. Porque el Infierno es experto en desquitarse de lo que considera agravios insultantes…

Y más infligidos por una ‘perra y estúpida mujercilla’, como me llamaban a mí. Porque como machistas, son maestros y nadie los supera.

Yo aprendí a lidiar con todo eso y le entregaba todos los inconvenientes que surgían, al Señor.

Pero en una ocasión en que fue especialmente dolorosa y terrible la venganza que tuve que soportar…

Como la paciencia no es mi atributo principal, renegué y me porté como toda una mocosa majadera, en el apogeo de su berrinche.Le-dernier-exorcisme-Daniel-Stamm-critique-film-horreur-epouvante1Le reclamé a Jesús:

–          ¿Por qué tengo que hacer el trabajo de tus obispos? Yo no tengo la culpa que ellos no quieran sufrir, ni boxear…

O andar de toreros espontáneos con las huestes de horrorosos diablos, que pululan por todas partes, atormentando a los que no quieren entender las consecuencias de sus pecados.

Jesús me miró tan, pero TAN TRISTE…

Que yo me sentí como el microbio más patético y despreciable que pudiera existir.

Y sentí tanto arrepentimiento, que me postré llorando, le pedí perdón y le prometí que ya no me volvería a portar mal con Él.

Qué siempre cumpliría con mi ministerio, en donde quiera y como fuera; tan sólo por hacerlo feliz a ÉL.

Pero me sentía tan desconsolada, que le dije a Jesús:

–      Señor. ¿Por qué no les abres a todos, los ojos espirituales; para que contemplen la realidad de su situación con respecto al pecado?

Y Él me contestó muy serio:

–      ¿Quieres que se mueran de un infarto?

Su Infinito Amor y su Infinita Paciencia, también nos protege de nosotros mismos.

Pero mientras tanto le destrozamos su Sacratísimo Corazón, con todas nuestras estúpidas frivolidades.

Recuerdo que en una ocasión, la lucha era totalmente feroz en una liberación muy especial; para la cual Jesús nos había prevenido de manera muy particular y donde había demonios muy poderosos por el incesto, la perversión y el satanismo juntos.

En aquellos días, Jesús todavía no me había prohibido usar pantalones, que era una de mis prendas favoritas. Y yo, ya había adquirido experiencia y la voz ya no me temblaba, cuando de apabullar a Satanás se trataba.

 Y si alguien ajeno hubiese entrado a nuestro recinto de combates, hubiera visto como la que  parecía suspendida del techo era yo…

Pues era sostenida alrededor de mi cuerpo por una mano invisible y horrorosa que abarcaba casi toda mi cintura, que en aquel entonces medía alrededor de 66 cm.

La intención era estrellarme contra el piso, mientras todos mis compañeros tenían su propio combate particular; pues llegó un momento en que no había nadie que pusiera almohadones debajo de mí.

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Y el esclavizado por las huestes infernales, parecía estar dormido tranquilamente, sobre la colchoneta que teníamos en la estancia.

Con una serenidad que sólo el Espíritu Santo es capaz de proporcionar, le grité a Lucifer:

–          ¿Vas a matarme? ¿Ya le pediste permiso a Jesús, Señor de la Vida y de la Muerte? Porque te advierto que te voy  a costar muy cara. Y el castigo que ya te dieron, no será nada comparado con el que te voy a proporcionar yo.

POR LA SANGRE PRECIOSÍSIMA DE JESUCRISTO LES ORDENO:

¡SI NO SE LARGAN TODOS EN ESTE MISMO INSTANTE, LAMENTARÁN EL DÍA QUE ENTRARON A POSEER A ESE HIJO DE DIOS!

¡¡¡¿Entendieron?!!! ¿O quieren que se los explique con palitos y bolitas? Anda, ¡LÁNZAME! ¿Crees que te tengo miedo? ¡Mira!… -Y comencé a cantar  el Magníficat con un gozo inefable…

Más o menos a la mitad del Himno, todo quedó suspendido como por encanto.

Y se hizo un silencio sepulcral.

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De repente me descendieron del techo con una suavidad muy delicada. (Como soy ciega y sorda espiritual, no estoy segura. Ahora que lo pienso, tal vez fue mi Ángel de la Guarda)

Y cuando todo terminó, todos parecíamos boxeadores de peso mosca que hubieran luchado quince rounds con un gigantón de peso completo.

Hacer feliz al Señor era lo único que me importaba y el costo era lo de menos.

Esa vez duré tres días en cama, hasta con fiebre; pero todos estábamos muy contentos.

La única huella extraordinaria de lo que había pasado, fue una quemadura con la forma de una mano gigantesca, que por el frente mostraba la silueta perfecta de un pulgar alargado con una uña tremenda.

Y alrededor de mi costado se veía la palma y casi toda la parte central y baja de mi espalda, mostraba cuatro dedos enormes que se llenaron de un montón de pequeñas ampollas que parecían burbujas. (Como los empaques que protegen los electrónicos cuando los compramos)

Mi hermana me curó con la pomada amarilla que se utiliza para las quemaduras y los siguientes quince días, tuve que dormir cuidadosamente recostada sobre el lado que no había sido lastimado, hasta que mi lesión sanó.

Lo más extraño, es que mi blusa de seda blanca que me gustaba tanto, ¡Estaba intacta!

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Con cada liberación, siempre aprendía una nueva lección sobre las consecuencias de nuestra ligereza en el pecar.

Combatir con Satanás era magistral y en cada ocasión aumentaba nuestro adiestramiento y el caudal de conocimientos que nos hacía comprender más el sufrimiento humano y nuestra participación directa e involuntaria por nuestra ignorancia, con los pecados que todos cometemos.

Y que sin la extraordinaria capacitación que yo estaba recibiendo de manera tan insólita, jamás hubiera comprendido y asimilado en toda su pavorosa dimensión:

la terrible realidad de lo que significa verdaderamente el Pecado y lo que se esconde detrás de él.

No hay pecados triviales. Por eso Jesús insiste tanto en que seamos santos y perfectos.

El pecado nos deforma y nos enferma, también físicamente.

Aparte de separarnos de Dios y permitir a Satanás que ejerza un dominio completo sobre nuestros pensamientos y nuestros sentimientos.

Terminando con un control tiránico e implacable, sobre nuestra conducta.Si todos los hombres reflexionaran en esto, se vaciarían los gimnasios y se llenarían las iglesias.  Porque es mucho más importante la belleza y la salud del alma, que la del cuerpo.

A éste se lo comerán los gusanos, pues estamos sujetos a la corrupción de la tumba.

Pero las del alma, nos acompañarán por toda la Eternidad y regenerarlas en el Más Allá, está mucho más que complicado.

Y ES AQUÍ Y AHORA, MIENTRAS ESTAMOS ENCARNADOS; CUANDO PODEMOS EJERCITARLAS.

Pero el materialismo imperante nos ha vuelto ciegos a todo esto. Y la gran apostasía nos impide reconocer estas verdades.

Por ejemplo el odio y la falta de perdón, son los causantes directos de casi todas las formas de cáncer.

Cada enfermedad tiene su raíz en el pecado correspondiente. Y así podría seguir con una lista interminable…

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Nómbrenme un pecadillo que para ustedes pueda ser aparentemente insignificante y yo les relataré una historia vivida en nuestras evangelizaciones.

Puedo contarles innumerables vivencias reales; algunas con desarrollos tragicómicos, que les ilustrarían de innumerables y maravillosas maneras, todo lo que estoy tratando de exponerles.

Yo casi lloro de impotencia, cada que escucho a un sacerdote decir: ‘Las verdaderas posesiones son muy raras. Hay que hacer un estudio muy minucioso y luego determinar el tratamiento psicológico o psiquiátrico que se debe aplicar al paciente.’

Y esto lo han  dicho también, algunos teólogos reconocidos a nivel mundial.

Cuando los oigo decir esto pienso:

“este pobre iluso, jamás se ha topado con Satanás en su pavorosa realidad. Sólo lo proclama por su conocimiento intelectual y su formación teológica…Tal vez habrá visto las muestras de los pobres esclavizados y una que otra manifestación sobrenatural…Pero, ¡No lo conoce nadita! Porque si lo conociera, ¡Jamás diría eso!

También la infestación satánica me enseñó, por qué en el Antiguo Testamento los judíos tenían tantas ceremonias para purificarse.

Por ejemplo, cuando los leprosos eran curados o cuando alguien agonizaba y por cualquier motivo tenían que tocar al muerto; entonces tenían que subir al Templo de Jerusalén y hacer sus ritos especiales, porque se habían contaminado.

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En una liberación muy especial, se me aclaró el misterio.

La lepra infestaba al cuerpo por los pecados de impureza; así como sucede ahora, con las ETS y la plaga del Sida.

Y también comprendí que los pecados cometidos por el difunto, eran espíritus vivos que se metían en el alma del pobre mortal, que estaba auxiliando al que había fallecido.

Porque antes del Sacramento del Bautismo, por causa del Pecado Original; Satanás tenía acceso total a cualquiera de las almas que quería infestar.

Ya que el Sacramento del Bautismo, funciona como una coraza protectora, contra todos los ataques infernales; a menos que la resquebrajemos, con nuestra ligereza en el pecar.

Por eso me encuentro totalmente pasmada, con los que quieren ‘Modernizar la Iglesia’.

Me encantaría saber la respuesta de los que a ultranza y contra lo que sea, quieren que; por ejemplo el Adulterio de un segundo matrimonio, sea aceptado y los contrayentes no estén excluidos de la comunidad eclesial…

Y RECIBAN LA COMUNIÓN, porque ellos anhelan y tienen derecho a alimentarse del Manjar de Nuestro Dios Sacramentado.

¡¡¡Por Dios!!!

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¿Y qué piensan hacer con la CATERVA DE DEMONIOS generados por todos los pecados derivados de esta situación particular?

¿A dónde se van a ir o cómo los piensan expulsar o en qué los van a convertir? ‘¿Hay alguien que quiera explicarme esto?

Porque una cosa es muy clara, ellos (Los espíritus demoníacos) por su propia voluntad, no van a abandonar la presa humana que les sirve de casa.

El Antiguo Testamento, especifica claramente todas las situaciones que podían contaminar el alma y los rituales a seguir para limpiarla.

Si esto sucedía con los pobres hebreos que eran el Pueblo Elegido, imaginen por un momento lo que pasa en nuestra actualidad con los cristianos light

que acomodan la Sagrada Escritura a su conveniencia y cometen ‘pecados comprensibles’ dada su situación muy particular.

Y con los tibios que están reacios a comprometerse; pues no quieren complicarse la vida, como les sucede a los pobres ‘loquitos y delirantes carismáticos del Espíritu santo’…

 Porque piensan que con una rodilla doblada ante el altar del paganismo, pueden vivir cómodamente sin perder nada de lo que es más preciado para ellos.

Y sin renunciar al egoísmo placentero que les permite disfrutar de la Fe que ya se fabricaron y que nada les exige.

Y con la otra rodilla doblada ante el altar del Santísimo, ya se ganaron un Cielo que un Dios amoroso y comprensivo no les puede negar, porque asisten religiosamente a Misa los domingos y…

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¿¡Para que meterse en complicados fanatismos!? ¡Qué por cierto hacen lucir bastante mal a los pobres chiflados carismáticos, que están determinados a embrollar la vida de los demás; sólo porque no comparten sus trastornadas ideas!

LA VIDA ES CORTA Y HAY QUE GOZARLA…

Que al fin y al cabo, cuando sea el momento  preciso, ellos pedirán perdón por sus pecados y ¡Asunto solucionado! Fueron más astutos que nadie, se pasaron de listos y ya se sienten capaces de  enseñarle el Padre Nuestro al señor  Cura… ¿O NO?

Lamentablemente solo la estupidez de los soberbios puede presumir así.

Lucifer les demostrará en el Abismo Pavoroso del Infierno, las fallas de todos sus ‘comodísimos’ argumentos.

Y para los modernísimos  ateos y satanistas: los pobres ilusos y estúpidos cristianos, no somos más que una caterva de idiotizados seguidores de un pobre perdedor… Que también terminamos siendo perdedores.

 Y dicen: Allá ellos con sus ideas extravagantes, porque en la New Age están todas las verdaderas respuestas… Y en… etc, etc, etc.

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Y de esta magnífica forma, los que hemos descubierto la Verdad contenida en Jesucristo, que ahora más que nunca mantiene su vigencia,

Y que está teniendo el más poderoso cumplimiento de todo lo que contiene el Libro del Apocalipsis; terminamos aislados completamente…

¡Hasta dentro del círculo interior de nuestra propia familia!

Nuestra angustia aumenta porque ninguno de los que amamos, está dispuesto a hacernos el menor caso y siempre, casi salen huyendo cuando nosotros empezamos a hablar de Dios…

PARA ENTENDER MEJOR TODO ESTO

¿Se han fijado que en todos los pasajes del Evangelio donde Jesús sana a un enfermo o libera a un endemoniado, termina exhortándole: ‘Vete y no peques más’?

¿Y que en los diferentes exorcismos realizados por Jesús y narrados por los Evangelistas, también el Maestro Divino hace una clara distinción entre demonios y ‘espíritus inmundos’.?

Bueno, pues la diferencia es la siguiente:

Los demonios son los ángeles creados por Dios que pecaron, perdieron la batalla con San Miguel y sus legiones y fueron sentenciados y castigados por Dios.

Fueron arrojados del Cielo, hasta los Abismos del Infierno, que fue creado por su causa.

Son los ‘ángeles caídos’ que ahora andan sueltos entre nosotros; aumentando el botín de almas incautas e irresponsables, a las que están arrastrando consigo hasta el Reino Maldito de Satanás.

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Los ‘espíritus inmundos’ los generamos nosotros con nuestros pecados realizados sin arrepentimiento y con lo que consideramos ‘defectillos’ que no tienen mayor importancia y que nos esforzamos muy poco para erradicar.

Por ejemplo la falta de perdón y la amnesia repentina que nos ataca cuando rezamos el Padre Nuestro y nos topamos con la frase: ‘Perdona nuestras ofensas, COMO nosotros perdonamos…

Esa incómoda palabrita, contiene la clave de toda nuestra relación con Dios…

Cuando Dios nos creó, lo hizo pensando en un templo vivo para que lo contuviera a Él.

Con el Pecado, Satanás le robó su templo viviente del Espíritu Santo y… ¡Adivinen en templo de quién nos convirtió!

Por eso es tan indispensable la CONVERSIÓN. Y por eso el Cielo insiste tanto en ello. También es otra de las poderosas razones, por la que castiga tan duramente la idolatría…

Y son tantos los católicos ‘creyentes’ que saliendo de Misa se van a las clases yoga, a las sesiones curativas del reiki y la acupuntura, a sus clases de artes marciales o de meditación cristiana yogística, etc.

Y decoran su casa con los principios del feng shui y las hermosas esculturas de las hadas, los dioses paganos como los budas panzones  para la buena fortuna o las esculturas griegas y romanas, que sólo tienen para ‘admirar el arte clásico’.

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Y tantas creaturas hermosas y fantásticas que en razón de un arte decorativo, ni siquiera imaginan el imán que significan para lo Maligno y lo que verdaderamente constituye el no deshacerse de todas estas posesiones.

Trataré de explicárselos más claramente haciéndoles una comparación con la gestación de un bebé humano.

Cuando el diablo nos pone una tentación, nosotros con nuestra voluntad decidimos si vamos a convertirla en un  pecado.

Y cuando la ejecutamos, es algo muy similar al coito de un hombre con una mujer.

En el apareamiento humano, si las condiciones han sido las favorables, se realiza la concepción de lo que primero es un diminuto embrión y culmina con el desarrollo de un ser completo y perfecto, después de nueve meses de gestación: un bebé.

¡El milagro de la vida! Realizado por el ejercicio de la procreación humana.

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Cuando ejecutamos el pecado, en nuestro cuerpo espiritual que tiene iguales y MÁS PODEROSAS potencias que el cuerpo físico y en esto no hay distinción sobre si somos masculinos o femeninos;

TAMBIÉN GENERAMOS UN NUEVO SER.

Y en este caso con la falta de arrepentimiento y el abuso repetido de un pecado consentido y deseado por el placer amargo que produce:

el ‘ESPÍRITU INMUNDO’ que hemos engendrado, continúa creciendo hasta convertirse en un monstruo gigantesco, que termina dominándonos por completo con un vicio que no podemos refrenar y esclavizándonos en nuevas aberraciones.

¿¡Pavoroso!?…  Yo que los conocí de diversas formas, me da escalofrío sólo de pensarlo.

El pecado es un ser vivo y maligno que está adherido a nosotros, dentro de nuestra alma y del que solo podemos desprenderlo con la poderosa vivencia de la CONVERSIÓN.

Pues, sólo EL PODER DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE JESÚS puede arrancarnos de su tóxica influencia.

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 El Sacramento del Bautismo y de la Reconciliación, pueden liberarnos, para recibir la acción sanadora del Espíritu Santo en todo nuestro ser…

Mientras estamos vivos y encarnados en esta tierra.

Ya que espiritualmente, cuando no hay arrepentimiento, somos como la medusa de la mitología griega:

nuestro corazón es un nido de pavorosas serpientes, que seguirán vivas y nos proclaman acusándonos, como pertenencia exclusiva de Satanás, sin que Dios pueda hacer nada para reclamarnos como posesión suya.

Esto puede aclararnos un poco, el aumento de la MALDAD que nos rodea y que cada vez devora nuestra sociedad con formas más siniestras de pecar.

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Hace veinte años, pasé un período intensivo de seis meses, en los que tuve experiencias todavía más increíbles, pero de las que sólo les sintetizaré esto:

Después de la separación muy dolorosa que hubo entre mi esposo y yo, por la última de sus novias. Yo pasé una temporada con una de mis hermanas, que vivía en lo que entonces todavía era una ranchería, anexa al aeropuerto de la ciudad de Guadalajara.

Estaban la tropa de todos mis sobrinos y sus parientes y amigos que no rebasaban los diez años.

Para no hacérselos largo, terminé formando un grupito de niños a los que estaba evangelizando en el salón de la Iglesia.

Yo estaba muy feliz, por tres razones:

1.- Era la primera vez que daba catequesis evangelizadora para chiquitos y pensé que ya iba a disfrutar unas vacaciones de mis correrías en el Ring Celestial.

2.- Pensé que por fin iba a descansar de las sorpresas.

Porque como me sucedió la primera vez: todos mis encontronazos con Satanás, eran como los espontáneos de las corridas de toros, todo sucedía de improviso y en el momento más inesperado.

Haciendo una analogía, porque no se me ocurre otra: de repente me encontraba vestida de torero y enfrente de una bestia fenomenal.TOROS- SEMANA GRANDE DE BILBAO

¿Qué se puede hacer? El Padre Tiberio me lo había dicho claramente:

Dios te favoreció con ese carisma y debes trabajarlo. No busques ese tipo de oraciones; pero tampoco las niegues. Deja que Jesús obre, como a Él le plazca. Sólo comunícamelo y yo ofreceré las misas y las oraciones por ti.’

3.- Por algo Jesús amaba tanto a los niños.

Ellos no se entrampan en inquisiciones incrédulas y razonamientos escépticos. Aceptan todo y se abrieron a Jesús con una confianza maravillosa…

Y Dios se manifestaba a ellos de forma increíble.

Con estas angelicales criaturitas, todo iba a salir perfecto y sin sobresaltos.

¡Tremenda equivocación! Aquí también mi dolor fue atroz.

En una ocasión, estábamos hablando del perdón y una chiquita de ¡Nueve años! Se convulsionó delante de todo mi grupo y yo me quedé aterrada.

Por primera vez no sabía qué hacer. Mi clase de doctrina se había convertido de pronto en lo que tanto temía.

Pero los niños ejercitaron los dones que el Espíritu Santo les había regalado.

Y yo aprendí otra lección, en mi larga carrera evangelizadora.

Lo que sucedía era que esta pequeñina, había quedado huérfana de su madre a los cuatro años  y desde entonces,

tenía cinco años soportando que tanto su padre como su abuelo paterno, la usaran como a una mujer adulta; desfogando en ella todos sus más bestiales instintos.

Y habían profanado su inocencia de forma brutal.

La infestación diabólica también se produce a través de la violación, (por eso tantas violaciones terminan en locura y suicidio)

Y los diablos que los perversos le trasmitieron, se manifestaron espantosamente.

Afortunadamente Jesús salvó la situación y mi equipo de exorcistas fue toda la tropa infantil, que enfrentó todo con una lógica increíble…

Uno de los niños me dijo:

–          Oye Rosita, el diablo está muy enojado porque Jesús está con nosotros, ¿Verdad?

 Y todos los demás corearon:

–      ¡¡¡SÍ!!! Se enojó muchísimo y por eso tumbó a Daniela.

Punto final.

Ya no hubo preguntas.

Otro día, un espíritu de femineidad se manifestó abiertamente a través de un pequeñín de cinco años, que además de ser sacudido; hizo una demostración de amaneramiento homosexual, verdaderamente pasmoso.

Y esta es una gran revelación para los que no comprenden la homosexualidad infantil; pues DEBERÍAN REVISAR SU CONCIENCIA, en lugar de juzgar y condenar a los pobrecitos homosexuales. (¿Recuerdan Éxodo 20, 5?)

 Y mi equipo de pequeños exorcistas, que con los diferentes dones recibidos comprendió lo que sucedía, la lógica infantil llegó a la misma conclusión.

Habían visto al diablo cuando lo perturbó.

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Después de un cuidadoso interrogatorio, me enteré que a los pequeñines, las visiones les eran mostradas en caricaturas.

Y así veían todas las diabluras de Satanás, en una forma comprensible y sin que los aterrorizara.

Pues así como no podemos ver a Dios como realmente es, sin morir de la impresión; lo mismo sucede con su Arcángel Caído.

Y a cada ser humano le concede verlo, en la proporción de su resistencia y según la misión que deba realizar.

Las únicas personas que lo han conocido en todo su majestuoso horror, tengo entendido que fueron María Valtorta y Sor Faustina Kowalska.

Esta vez, terminado el episodio; los chiquillos oraron como si nada nos hubiera interrumpido y todo continuó con absoluta normalidad.

Me maravillaba que los niños aceptaran con más sencillez y sin espantarse, lo que hubiera escandalizado a un adulto.

En esta ocasión, la razón era por herencia: su abuela era una de las brujas no oficiales y reconocidas del pueblo. (Recuerden Éxodo 20, 5)

Lo más triste fue constatar que en mi grupo que ya había crecido hasta casi noventa participantes, el 80% de los niños, había sufrido algún tipo de agresión sexual y abuso físico.

También aprendí las muchas maneras en que podemos infectarnos espiritualmente, con infestaciones espirituales más espeluznantes que el Sida y el Ébola, principalmente a través del desenfreno sexual.

EN EL MOMENTO DEL APAREAMIENTO, los demonios cambian de casa y si por ejemplo hay un marido o una esposa novel que cediendo a una tentación, deciden echarse una ‘canita al aire’ de la que nadie se va enterar, pues han tomado todas las precauciones.

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Si el incauto que jamás ha pecado con la idolatría, se une a alguien que realiza trabajos de amarres amorosos, magia blanca, brujería o practica la adivinación por medio del tarot y ha tenido por simple curiosidad, una unión homosexual…

Después del devaneo amoroso, no va a comprender la fascinación que repentinamente siente por una sexualidad gay oculta en el closet o peor todavía, por el Ocultismo.

Y tampoco puede resistir a un impulso nuevo y desconocido,  que lo arrastra a pecados más nefandos todavía. ¿Empiezan a captar la idea?…

Pero narrarles todo esto ahora, no lo soportarían. Primero digieran todo esto.

Después por influencia de los niños, acudieron también los padres y se abrió otro grupo de evangelización para ellos. Pero esa es otra historia…

Cuando todo esto sucedía, mis hijos eran pequeños y sólo escuchaban el teléfono descompuesto de los rumores y comentarios que todas estas cosas suscitaban en la familia y con las cuales mi madre, estaba en absoluto desacuerdo.

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Para concluir,  recientemente mis hijos me han llevado a las últimas producciones cinematográficas sobre el tema y me preguntaron:

–     “Oye mamá. ¿Los exorcismos que tú viviste se parecen a esto?

Y se quedaron pasmados cuando les contesté:

–     “El exorcista, el Exorcismo de Emily Rose, el Conjuro y el Rito; son como una sola película ingenua de animados de Walt Disney, frente a las cosas que me ha tocado presenciar. Si se las contara todas, difícilmente las creerían.” 

Si ustedes amados hermanitos en Cristo, estuviesen en mi lugar y le hubieran propinado a Satanás, las soberanas palizas que ambos nos dimos mutuamente;

pero en las que Mi Virgencita Adorable, mi amoroso Papá José y mi incomparable San Miguel Arcángel; siempre lo hicieron huir derrotado, teniendo que soltar a sus presas a pesar de todas sus estratagemas…

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Si hubiesen palpado como yo su odio mortal y hubiesen soportado sus criminales agresiones físicas y espirituales, que casi me costaron la vida en diversas ocasiones… Díganme:

¿Estarían dispuestos a descuidarse con los más ‘mínimos pecados veniales’ para que él pudiese atraparlos finalmente y vengarse a placer de todas las injurias que por vuestra culpa considerara haber recibido?

Medítenlo… 

Sin Jesús, soy la persona más cobarde de la Tierra y casi me desmayo de terror, de sólo imaginarlo y ¡No estoy dispuesta a ser atrapada por él, ni con la puntita de la más pequeña de sus espeluznantes garras!

Lo conozco muy bien y sé de lo que es capaz.

Por eso nadie me saca del Corazón Inmaculado de María Santísima y del Sacratísimo Corazón de Jesús.

Sagrados Corazones de Jesús, María y José

Resguardadita desde allí, estoy dispuesta a volver a vivir todas las experiencias aterradoras y espeluznantes que ya viví tantas veces.

Fortalecida por el Amor de Mi Señor, ¡Veremos de qué cuero salen más correas!

Después de todo lo que Jesús me ha enseñado y me ha llevado a vivir… He comprendido que emprender el camino de la santidad, es la única alternativa.

Otra cosa que comprendí, es que el Sacramento de la Reconciliación, es un poderoso ministerio de sanación interior y de liberación, sencillamente maravilloso.

Ese poder celestial otorgado solamente a los sacerdotes funciona de una forma increíble, aún de manos del sacerdote más pecador.

¡Así de maravilloso es nuestro Dios!

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Si tuviesen visión espiritual, verían como los espíritus inmundos salen disparados como balas, en cuanto el bendito sacerdote dice: ‘Ego te absolvo…’

Y formarían una valla inexpugnable para proteger a nuestros poderosos, benditos y santos sacerdotes, que sólo por haberse consagrado a Dios, son los trofeos favoritos de Satanás.

Y deben sostener unas guerras titánicas, tan solo por mantenerse fieles al Señor.

No se le pueden pedir peras al olmo. A pesar de todos mis esfuerzos, soy solamente una aprendiz de santa. Pero busqué una solución y la encontré como anillo al dedo:

En mis oraciones, le he pedido a Jesús que el pecado me duela físicamente, cómo una advertencia para irme a confesar inmediatamente. Y me lo ha concedido.

También le he suplicado al Padre Celestial, que me preste de su Santidad, cuando le entrego mi absoluta miseria.

Es la única manera de cumplir el requisito de ‘Sed perfectos como mi Padre Celestial es Perfecto.’

Ayúdame a amar a mi enemigo

P278 SÚPLICA PATERNAL


09 de Junio de 2019

Habla Dios Padre 
Hijitos Míos, os mentiría si os dijera  que las cosas se van a componer de repente.

No, Mis pequeños, habéis alimentado una Fuerza tremenda la cual, en vez de agradecéroslo, os desea destruir aún peor.

El Demonio existe y le habéis dado ahora ésta tremenda fuerza, por la forma en que venís viviendo de mucho tiempo hasta ahora.

No habéis escuchado Mi Clamor a través de los siglos en donde Yo os pedía volver a Mi y a Mis Leyes,

Las cuáles, si las hubieseis cumplido, le hubierais quitado fuerza al Mal, pero no ha sido así; desoísteis Mis ruegos.

Desoísteis  Mis advertencias y no obrasteis con sabiduría ni prudencia.Y por ello el Mal fue creciendo hasta llegarse a constituir el Monstruo que ahora estáis viviendo.

Su poder ahora es tremendo, es ahora la Bestia poderosa de la que se habla en el Apocalipsis y que el mundo actual adora.

Leed en las Escrituras como el Demonio empieza actuar  con la forma de serpiente en el Génesis y termina siendo en el Apocalipsis  como un enorme Dragón de 7 cabezas,

¡Ésta es la fuerza que le habéis dado, Mis pequeños!

Pudisteis haber detenido su poderío  si hubierais vivido Mis Leyes y Preceptos, pero los despreciasteis.

Pudisteis  haber construido el Reino de Dios en la Tierra y en vez de ello, le levantasteis un castillo al Maligno.Pudisteis  haber cultivado Mi Amor y así vivir en paz y con Mis Bendiciones Infinitas y preferisteis cultivar el Odio y las bajas pasiones,

¿Qué pasará ahora?

Jugasteis  con fuerzas tremendas. Fuisteis como el científico que construyó el Frankestein, el cual después al tener vida, se volvió contra su constructor y lo mató.

Estáis ahora viviendo los minutos anteriores en los cuales,  el Monstruo Satanás,

Se va a volver contra los que lo alimentaron y le dieron ése descomunal poder, va hacia TODOS VOSOTROS.

¡DETENED VUESTRO PASO! ¡MEDITAD!OBSERVAD DETENIDAMENTE. QUITAD DE VUESTROS OJOS ESE VELO

QUE OS ESTA CAUSANDO CEGUERA Y MENTIRA ESPIRITUAL

¡Y VED LOS ACONTECIMIENTOS REALES QUE ESTÁIS VIVIENDO!

La gente adulta dice:

Antiguamente se podía dejar las puertas de las casas y de los coches abiertos y no había ningún peligro.

Antiguamente se vivía más respeto entre la juventud y no había tantos divorcios entre los adultos.

Antiguamente se vivía más la moral y las buenas costumbres  en las familias y en la sociedad. Antiguamente se oraba más en familia y trataban de vivir un tiempo dedicado a Mí, vuestro Dios.

Antiguamente… Antiguamente…, etc. O sea que en lugar de haber ido mejorando como creéis, habéis ido empeorando y no os queréis dar cuenta.

Como os dije y os repito para que meditéis la gravedad del momento,

EL DRAGÓN ESTÁ POR DAR SU COLETAZO FINAL

Y SI NO OS VOLVÉIS A MÍ Y A MIS LEYES,

ÉSTE VA A SER TREMENDO,MUY DESTRUCTIVO, AVASALLADOR

La Destrucción irá de lo espiritual a lo material. Esto es, al destruir la espiritualidad de las almas, se sobrevendrá inevitablemente, la destrucción de todo lo creado.

Sólo en vosotros está el remedio, Yo no puedo actuar si no Me lo pedís y sólo os podré escuchar si vuestro corazón vive el Amor y lo desea dar a los demás.

La situación actual es muy grave,  Mis pequeños. Yo, como Padre vuestro, os tengo que hacer ver los Engaños que el Mal está urdiendo contra vosotros.

Os tengo que prevenir porque os amo, porque sois la perfección de Mi Obra de Creación y por eso el Maligno os ataca más, por Envidia a vosotros.

Pero Yo no os puedo obligar a reaccionar, esto debe venir de lo profundo de vuestro corazón.  Me duele y mucho, el que os estéis comportando así entre hermanos contra de Mí, vuestro Dios; porque habéis puesto en práctica los consejos de Mi Enemigo,

Pero a pesar de ello, os busco y os quiero salvar.

  Mi Amor es infinitamente más poderoso que el Mal que él despliega.

Estáis dejando de usar una fuerza poderosísima para vencerle y para volver todo a la normalidad –Mi Reino entre vosotros-, pero no la queréis usar.

¿Necesitáis que el verdugo os siga golpeando hasta que casi desfallezcáis para que volteéis hacia Mí?

La respuesta está en vosotros. Mientras más os tardéis y sigáis viviendo la vida actual que lleváis, el Maligno seguirá creciendo en poder; preparando su coartada final, la cual no va a ser nada agradable para vosotros.

¡VOLVED A LA ORACIÓN!

VOLVED AL ESTADO DE GRACIA.

VOLVED A LOS SACRAMENTOS

E INMEDIATAMENTE VEREIS EL CAMBIO, OS LO PROMETO!

  Yo os Bendigo en Mi Santo Nombre, en el de Mi Hijo y en el del Amor de Mi Santo Espíritu.EL INFIERNO REVELADO POR JESÚS 

“Una vez te hice ver al Monstruo de los abismos. Hoy te hablaré de su reino. No puedo tenerte siempre en el paraíso.

Recuerda que tú tienes la misión de evocar en los hermanos las verdades que han olvidado demasiado.

Pues en este olvido que en realidad ES DESPRECIO POR LAS VERDADES ETERNAS,

Por lo tanto, escribe esta página dolorosa. Luego tendrás consuelo. Es viernes por la noche.

Mientras escribes, mira a tu Jesús, que murió en la Cruz, entre tormentos tales que pueden compararse a los del Infierno,Y QUE QUISO ESA MUERTE

PARA SALVAR A LOS HOMBRES DE LA MUERTE

Los hombres de vuestro tiempo ya no creen en la existencia del Infierno.

Se han construido un más allá según el propio deseo, de tal modo que sea menos aterrador para su conciencia, merecedora de grandes castigos.

Como son discípulos relativamente fieles del Espíritu del Mal, saben que su conciencia retrocedería ante ciertas fechorías, si de verdad creyeran en el Infierno tal como lo enseña la Fe.

Saben que si cometieran esa fechoría, su conciencia volvería en sí misma y por el remordimiento, llegarían a arrepentirse.Por el miedo llegarían a arrepentirse y arrepintiéndose, encontrarían el camino para volver a Mí.

Su maldad, que les enseña Satanás -del que son siervos o esclavos, según su adhesión a los deseos e instigaciones del Maligno-, NO admite estos retrocesos y estos regresos.

Por eso, anula la creencia en el Infierno tal como es y construye otro -si es que se decide a hacerlo- que no es más que una pausa, para tomar impulso hacia nuevas elevaciones futuras.

E insiste en esta opinión hasta creer sacrílegamente que el mayor pecador de la Humanidad puede redimirse y llegar a Mí a través de fases sucesivas.

Hablo de Judas, el hijo predilecto de Satanás.

El Ladrón, tal como está escrito en el Evangelio; el que era concupiscente y ansioso de gloria humana, como Yo le defino.El Iscariote que, por la sed insaciable de la triple concupiscencia, se convirtió en mercante del Hijo de Dios y que me entregó a los verdugos por treinta monedas y la señal de un beso:

Un valor monetario irrisorio y un valor afectivo infinito.

No; si él fue el sacrílego por excelencia, Yo no lo soy. Si él fue el injusto por excelencia, Yo no lo soy. Si él fue quien con desprecio derramó mi Sangre, Yo no lo soy.

Perdonar a Judas sería un sacrilegio hacia mi Divinidad, que Traicionó.

Sería una injusticia hacia todos los demás hombres que en todo caso, son menos culpables que él y que aún así, son castigados por sus pecados;

Sería despreciar mi Sangre y sería en fin, faltar a mis Leyes.Yo, Dios Uno y Trino, he dicho que lo que está destinado al Infierno, quedará en él eternamente, porque de esa Muerte no se surge a una nueva resurrección.

He dicho que ese Fuego es Eterno y que acogerá a todos los que cometieron escándalos e iniquidades.

Y no creáis que esto dure hasta el momento del fin del mundo. No; al contrario.

Tras la tremenda reseña, esa morada de llanto y de tormento se hará más despiadada, porque el infernal solaz que aún se concede a sus huéspedes

Poder dañar a los vivos y ver precipitar en el Abismo a nuevos condenados, ya no será posible

Y la puerta del abominable reino de Satanás será remachada y clausurada por mis ángeles para siempre, PARA SIEMPRE. Será ése un SIEMPRE cuyo número de años no tiene número;

Un siempre tan ilimitado que, si los granillos de arena de todos los océanos de la Tierra se convirtieran en años, formarían menos de un día del mismo.

De esta inconmensurable Eternidad mía, hecha de luz y gloria en las alturas para los benditos; de tinieblas y horror en el Abismo para los malditos.

Te he dicho que el Purgatorio es Fuego de Amor. Y que el Infierno es Fuego de Rigor.

El Purgatorio es un lugar en el cual expiáis la carencia de amor hacia el Señor Dios vuestro, mientras pensáis en Dios,

cuya Esencia brilló ante vosotros en el instante del juicio particular y despertó en vosotros un incolmable deseo de poseerla.A través del amor conquistáis el Amor y por niveles de caridad cada vez más viva,

laváis vuestras vestiduras hasta hacerlas cándidas y brillantes para entrar en el Reino de la Luz, cuyos fulgores te hice ver días atrás.

El Infierno es un lugar en el cual el pensamiento de Dios, el recuerdo del Dios entrevisto en el juicio particular

NO es como para los que están en el Purgatorio, deseo santo, nostalgia dolorida más plena de Esperanza, esperanza colma de serena espera.

De segura paz, que será perfecta cuando llegue a convertirse en conquista de Dios,

Pero que ya va dando al espíritu que purga sus faltas, una jubilosa actividad purgativa porque cada pena, cada instante de pena, le acerca a Dios, su único amor.  En cambio en el Infierno, el recuerdo de Dios es remordimiento, es resquemor, es tormento, es ODIO.

Odio hacia Satanás, Odio hacia los hombres, Odio hacia sí mismos.

Tras haber adorado en la vida a Satanás en vez que a Mí, ahora que le poseen y ven su verdadero aspecto, que ya no se oculta bajo la hechicera sonrisa de la carne,

bajo el brillante refulgir del oro, bajo el poderoso signo de la supremacía,

AHORA LE ODIAN PORQUE ES LA CAUSA DE SU TORMENTO

Tras haber adorado a los hombres -olvidando su dignidad de hijos de Dios- hasta llegar a ser asesinos, ladrones, estafadores, mercaderes de inmundicias por ellos,Ahora que se encuentran con esos patrones por los que mataron, robaron, estafaron, vendieron el propio honor y el honor de tantas criaturas infelices, débiles, indefensas -que convirtieron en instrumento de la Lujuria,

un vicio que las bestias no conocen, pues es atributo del hombre envenenado por Satanás-, ahora, les Odian porque son la causa de su tormento.

Tras haber adorado a sí mismos otorgando todas las satisfacciones a la carne, a la sangre, a los siete apetitos de su carne y de su sangre

y haber pisoteado la Ley de Dios y la ley de la moralidad, ahora se odian porque ven que son la causa de su tormento.

La palabra “ODIO” tapiza ese reino inconmensurable; ruge en esas llamas; brama en las risotadas de los demonios; solloza y aúlla en los lamentos de los condenados;

Suena, suena y suena como una eterna campana que toca a rebato; retumba como un eterno cuerno pregonero de muerte.Colma todos los recovecos de esa cárcel; es por sí misma, tormento.

Porque cada sonido suyo renueva el recuerdo del Amor perdido para siempre, el remordimiento de haber querido perderlo, la desazón de no poder volver a verlo jamás.

Entre esas llamas, el alma muerta, a igual que los cuerpos arrojados a la hoguera o en un horno crematorio,

se retuerce y grita como si la animara de nuevo una energía vital y se despierta para comprender su error.

Y muere y renace a cada instante en medio de atroces sufrimientos,

porque el remordimiento la mata con una maldición y la muerte la vuelve a la vida para padecer un nuevo tormento.El Delito de haber traicionado a Dios en el tiempo terrenal, está integralmente frente al alma en la Eternidad.

El Error de haber rechazado a Dios en el tiempo terrenal, está presente integralmente para atormentarla, en la Eternidad.

En el Fuego, las llamas simulan los espectros de lo que adoraron en la vida terrena,

por medio de candentes pinceladas, las pasiones se presentan con las más apetitosas apariencias y vociferan. Vociferan su memento:

“Quisiste el fuego de las pasiones. Experimenta ahora el Fuego encendido por Dios, cuyo santo Fuego escarneciste”.

A Fuego corresponde fuego. En el Paraíso es fuego de amor perfecto. En el Purgatorio es fuego de amor Purificador.En el Infierno es fuego de Amor Ultrajado.

Dado que los electos amaron a la perfección, el Amor se da a ellos en su Perfección.

dado que los que están en el Purgatorio amaron débilmente, el Amor se hace llama para llevarles a la Perfección.

DADO QUE LOS MALDITOS ARDIERON EN TODOS LOS FUEGOS

MENOS QUE EN EL FUEGO DE DIOS

 El Fuego de la Ira de Dios les abrasa por la Eternidad. Y en ese fuego hay hielo.¡OH, NO PODÉIS IMAGINAR LO QUE ES EL INFIERNO!

Tomad fuego, llamas, hielo, aguas desbordantes, hambre, sueño, sed, heridas, enfermedades, plagas, muerte, es decir, todo lo que atormenta al hombre en la tierra,

Haced una única suma y multiplicadla millones de veces.Tendréis sólo una sombra de esa tremenda Verdad.

Al calor abrasador se mezcla el hielo sideral. Los condenados ardieron en todos los fuegos humanos y tuvieron únicamente hielo espiritual para con el Señor su Dios.

Y el hielo les espera para congelarles una vez que el fuego les haya sazonado como a los pescados puestos a asar en la brasa.¡Será debatirse en ese horror tenebroso en el que solamente se ilumina, por el reflejo del espíritu abrasado, el nombre del Pecado que les ha clavado en dicho Horror!

Será encontrar apoyo, en medio de ese revuelo de espíritus que se odian y se dañan recíprocamente, sólo en la desesperación que les enloquece y cada vez más les hace malditos.

Será nutrirse de esa desesperación, apoyarse en ella, matarse con ella.

Está dicho:

LA MUERTE NUTRIRÁ A LA MUERTE.

LA DESESPERACIÓN ES MUERTE

Y NUTRIRÁ A ESTOS MUERTOS ETERNAMENTEEn el Juicio Particular, la mirada de Jesús,

¡Qué fulgor es el relámpago de ofendido y doloroso enojo, cuando debe rechazar a los eternos impenitentes!

¡Qué terrible confusión experimenta el alma al comprender en un instante, el tremendo error que cometió!

Está delante de sí toda su vida, con los pecados que han matado su espíritu…

El espíritu no conoce más que una muerte de la que no se resucita.

Y el hombre impenitente contempla sin arrepentimiento lo que ha hecho: las gravísimas ofensas; las gracias recibidas; las oportunidades despreciadas; etc.

Puede ver simultáneamente la Luz Purísima del Altísimo y el cadáver putrefacto, deforme y asqueroso, del alma muerta por el pecado.Está ante el Bien perdido, que fue odiado como Enemigo.  Escarnecido o burlado. Negado como inútil e ilusorio… Quiso perderlo.

No quiere sentir remordimiento y mira con orgullo al que sigue rechazando, por la ausencia absoluta de Amor.

Jesús permanece callado y el alma por sí misma se aparta de Él;

Siendo precipitada por el mismo deseo de lanzarse y desaparecer de la vista de Dios; para poder maldecirle y odiarle.

Satanás la arrastra consigo hasta el Abismo tenebroso del Infierno.

Los Condenados forman parte del Infierno y no desean a Dios.El rechazo por Él los mantiene congelados en lo que voluntaria y libremente eligieron.

¿EN QUÉ CONSISTE LA CONDENACIÓN?

Todo lo creado por Dios ha sido hecho por Amor, con Amor, para amar en el Amor. Todos los seres creados por Dios, para ser felices deben amar.

A todo Condenado incluido Lucifer, Dios se retira de ellos y con Él, pierden la capacidad de amar.

Pero no les quita la necesidad de ser amados.

Y este es el tormento de todos los Condenados:

¡Querer amar y no poder hacerlo!  ¡Ansiar desesperadamente a Dios sabiéndole perdido para siempre!

¡Comprender que no se volverá a tenerlo jamás, después de haberlo conocido plenamente en el Juicio Particular! 

Y esto por toda la Eternidad.

EL INFIERNO ES EL FUEGO DEL RIGOR DE DIOS

El Purgatorio es fuego de amor. Y el Infierno es fuego de rigor.

El Purgatorio es el lugar en el cual pensando en Dios, cuya Esencia fue vista en el instante del juicio particular y despertó en el alma el insaciable deseo de poseerla.  Entonces se expían las faltas de amor por el Señor, Dios nuestro. A través del amor se conquista el Amor.

Y por  grados de Caridad cada vez más encendidos, se lavan las vestiduras hasta hacerlas cándidas y brillantes para entrar en el Reino de la Luz.

Si el Purgatorio es Fuego de Amor; el Infierno es Fuego de Rigor.

El Infierno es el Lugar en el cual el pensamiento de Dios, el recuerdo de Dios visto en el Juicio Particular, no es como para los Purgantes: santo deseo y nostalgia afligida; pero plena de esperanza.

Esperanza plena de tranquila espera; de segura paz que alcanzará la perfección cuando haya conquistado a Dios.

Pero que ya va dando al espíritu que purga sus faltas, una jubilosa actividad purgativa; porque cada pena, cada instante de pena, le acerca más a Dios, su único amor.

El Infierno es el Reino Maldito en el que todos los espíritus se odian y se dañan mutuamente, presas de la desesperación.

El recuerdo de Dios es remordimiento, es aversión, es condenación y odio.

Abismo de Tinieblas y de Odio:

Odio hacia Dios; Odio hacia Satanás; Odio hacia los hombres; Odio hacia sí mismos.

ODIO HACIA DIOS

Los condenados se agitan en la rabia del Bien Perdido.Y el alma tanto menos descanso siente  en su terrible tortura, cuanto más impíos fueron.

Con Dolores solo comparables a los de Jesús en el Viernes Santo, el dolor más grande es la sed de maldecir al Creador.

El alma imposibilitada para amar, se ve forzada a odiarle.

Y cuanto más lo maldice, más aumenta esa sed.

EL HAMBRE DE AMAR LAS CONSUME

El pensamiento de Dios y su recuerdo, es remordimiento y cólera, condenación y odio.

Imposibilitados para alabarlo, lo blasfeman y lo maldicen.ODIO HACIA SATANÁS

Que los tortura en todas las formas, porque es su mísero botín, el que ha puesto a su alcance el poder desfogar el Odio que lo consume contra Aquel que Odia sobre todas las cosas: los condenados.

Ellos ven la cruel realidad de su obstinada torpeza que los convirtió en sus esclavos por toda la Eternidad.

Después de haber adorado a Satanás en la vida, en lugar de a Dios;

ahora que lo poseen y lo ven en su verdadero aspecto, que ya no está velado bajo el encanto sonriente de la carne;

bajo el deslumbrante brillo del oro; bajo el poderoso signo de la supremacía;

AHORA LO ODIAN PORQUE ES LA CAUSA DE SU TORMENTO. ODIO HACIA LOS HOMBRES.

Impulsado por la Envidia que los hace aborrecerlos y desear dañar a los vivientes. Gritando de alegría al ver precipitarse a nuevos condenados en el tenebroso horror de su Reino de Odio.

Odio hacia los causantes de haber caído en aquel Abismo, propiciando las ocasiones que los hicieron pecar tan gravemente, para merecer semejante castigo.

Después de haber olvidado su dignidad de hijos de Dios; adorando a los hombres hasta hacerse asesinos, ladrones, estafadores, mercaderes de inmundicias, por ellos.

Encuentran además que sus amos por los cuales han matado, robado, estafado, vendido su propio honor y el honor de tantos infelices, débiles, indefensos.

Haciéndose instrumentos de vicios que las bestias no conocen… por la Lujuria, atributo del hombre envenenado por Satanás.Sin poseer ya un cuerpo físico, se sienten arder en todos los fuegos de las pasiones humanas y sus miembros son torturados con más fuerza que si lo tuvieran;

súper sensibles a sus necesidades, sin encontrar ningún alivio a su suplicio, porque son atizados por los Demonios a los que sirvió en vida.

Ahora los odian por ser la causa de su tormento.

ODIO HACIA SÍ MISMOS.

Por el recuerdo de los pecados cometidos que los impulsa a acusarse y a maldecirse al tenerlos siempre presentes;

así como las oportunidades rechazadas para obtener la Salvación.Después de haberse adorado a sí mismos; dando a la carne, a la sangre, a los siete apetitos de su ‘yo’ todas las satisfacciones;

pisoteando la Ley de Dios y de la moralidad; ahora se odian por ser la causa de su tormento.

ODIO Y DOLOR ETERNOS.

Llanto desesperado que hace rechinar los dientes de rabia. El alma muerta cruje en las llamas del Amor Agraviado, como aquellos cuerpos lanzados en una hoguera o un horno crematorio.

Se retuerce y chirría como animada por un nuevo movimiento vital y se despierta para comprender su error.

Y muere y renace a cada momento con sufrimientos atroces; porque el remordimiento la mata en una blasfemia y la muerte la vuelve a revivir para un nuevo tormento.Todo el Delito de haber traicionado a Dios, en el tiempo y en la Eternidad, está para su tormento presente y hace que su tortura sea más terrible.

El Fuego del Infierno es de tal naturaleza, que un solo reflejo del mismo, emanado por un condenado, puede hacer que arda un tronco, se derritan los metales o haya una combustión instantánea.

La palabra ODIO, tapiza y palpita aquel reino inmenso; ruge en aquellas llamas; brama en las risotadas de los Demonios; solloza y aúlla en los lamentos de los condenados.

Que es por sí misma un eterno suplicio, porque cada sonido suyo renueva el recuerdo del Amor Perdido para siempre;

Y el remordimiento de haberlo querido perder y la  aflicción de no volverlo a ver nunca más. El alma muerta entre aquellas llamas, como los cuerpos arrojados a la hoguera o en un horno crematorio, se contorsiona y grita como si estuviera animada por una energía vital y se despierta para comprender su error.

Y muere y renace constantemente en medio de sufrimientos atroces; porque el remordimiento la mata con una blasfemia y la muerte la vuelve  a la vida para padecer un nuevo tormento.

Todo el delito de haber traicionado a Dios en el tiempo terrenal, está frente al alma en la eternidad.

Todo el error de haber rechazado a Dios en el tiempo, está presente para su tormento por toda la eternidad.

En el Fuego, las llamas simulan fantasmas de lo que adoraron en vida.

Las pasiones se colorean en incandescentes pinceladas con los más apetitosos aspectos y rechinando, vociferan su recordatorio“Has querido el fuego de las pasiones. Ahora tienes el Fuego Encendido por Dios, de cuyo Santo Fuego te has burlado.”

Fuego responde a fuego. En el Paraíso es Fuego de Amor Perfecto.

En el Purgatorio es Fuego de Amor Purificador. En el Infierno es Fuego de Amor Ofendido.

Porque los elegidos amaron a la perfección, el Amor se dona a ellos en su Perfección.

Porque los Purgantes amaron tibiamente, el Amor se hace Flama, para llevarlos a la perfección.

Porque los malditos ardieron en todos los fuegos menos en el de Dios, el Fuego de la Ira de Dios, los arde en eterno.Así como no es posible describir el Paraíso con palabras humanas, así tampoco es posible describir el Infierno con palabras humanas.

Hay que tomar todo cuanto es tormento del hombre sobre la Tierra: fuego, llamas, hielo, aguas que sumergen, hambre, sed, heridas, sueño, enfermedades, llagas, muerte y sumarlos,

multiplicados millones de veces, con la tercera potencia aritmética. No tendremos más que un esbozo de aquella tremenda verdad. 

En el ardor insoportable estará mezclado el hielo sideral.

Los condenados ardieron en todos los fuegos humanos, teniendo únicamente hielo espiritual para el Señor su Dios.

Y el Hielo los espera para congelarlos después que el Fuego los haya sazonado como a los pescados puestos a asar sobre las brasas.

Tormento en el tormento es este pasar del ardor que derrite al hielo que congela.

A todos estos tormentos hay que añadir,  EL TORMENTO SUPREMO:

LA CRUZ Y EL CALVARIO

La Cruz y el Calvario aceptados con amor en la Tierra, hacen que el Dolor sea mitigado por Jesús que convertido en el Divino Cireneo, los va dosificando conforme el alma lo soporta.

Y su Amor hace que sean tan dulces, que el Dolor se llega a amar y se desea y se pide con amoroso anhelo.

De esta forma el tormento se convierte en una gloria. Una alegría que es tormento y un tormento que es alegría.

La Cruz y el Calvario que se rehuyó en la Tierra, porque tibiamente se amó; se deben sufrir en el Purgatorio, con toda la crudeza del alma separada de Dios y la anhelante espera. Es un dolor cuyo tormento es el pensamiento de cuán preferible hubiese sido  sufrir en la Tierra todos los sufrimientos posibles, pero apoyados en Dios.

Aquí el Dolor solamente lo mitigan las oraciones y los sufragios de la Iglesia Militante.

El tormento es esperanza y anhelante espera, mientras aprenden solos a amar y alcanzan la perfección.

La Cruz y el Calvario en el Infierno; son una réplica exacta y completa, del vivido por Jesús.

Y sin Él, el Infinito Dolor de la Condenación Eterna.

Así como como los justos en el Cielo van aumentando su perfección en la santidad y en el Amor;

CRUCIFICADOS Y ODIANDO. Es mejor ser corredentores y tener de Cireneo a Jesús. Aprender a Amar en la Tierra, nos ahorra mucho sufrimiento…

En el Infierno,  los condenados van aumentando su perfección en la Iniquidad y el Odio.

El alma es un cuerpo espiritual, con una sensibilidad más perfecta aún que el cuerpo físico.

Y este no es un lenguaje metafórico, porque las almas gravadas con las culpas cometidas; tienen una sensibilidad más grande, que la carne a la cual revistieron.

VOSOTROS NO SABÉIS Y NO CREÉIS…

MÁS EN VERDAD OS DIGO QUE OS CONVENDRÍA MÁS

SOPORTAR TODOS LOS TORMENTOS DE MIS MÁRTIRES QUE UNA SOLA HORA DE ESAS TORTURAS INFERNALES

La Oscuridad será el tercer tormento. Oscuridad material y oscuridad espiritual. ¡Estar para siempre en las Tinieblas, después de haber visto la Luz que es el Paraíso!

¡Y estar en el abrazo de las Tinieblas; después de haber visto la Luz y el Amor que es Dios!

¡Combatir en aquel horror tenebroso que solamente se ilumina con el reflejo del espíritu ardiente y al nombre del pecado por el cual fueron confinados en aquel Horror!

¡No encontrar apoyo en este revuelo de espíritus que se odian y perjudican recíprocamente; fortaleciéndose sólo en la Desesperación que los enloquece y cada vez les hace más y más malditos!

Nutrirse de ella, apoyarse en ella, matarse con ella.Lo he dicho: la muerte nutrirá a la Muerte. La Desesperación es muerte y alimentará a estos muertos por toda la eternidad.

Y ved que os lo digo Yo que he creado ese Lugar, para los Ángeles Rebeldes.

Cuando descendí a él, PARA SACAR DEL LIMBO a los que esperaban mi Venida, sentí horror de ese Horror.

Yo Dios, lo sentí… Yo Mismo…

Y si no hubiera sido porque lo que ha hecho Dios es inmutable por ser perfecto, habría intentado hacerlo menos atroz,

porque Yo soy el Amor y ese lugar horroroso produjo un infinito dolor en Mí; por lo que significa para las almas que se han equivocado y eligieron no amarme…

¡Y vosotros queréis ir allí!¡Oh hijos, reflexionad sobre esto que os digo!

A los enfermos se les da una amarga medicina; a los cancerosos se les cauteriza y cercena el mal. Ésta es para vosotros, enfermos y cancerosos, medicina y cauterio de cirujano.

No la rechacéis. Usadla para sanaros.

La vida no dura estos pocos días terrenos. La vida comienza cuando os parece que termina y ya no acaba más.

Haced que para vosotros la vida se deslice donde la luz y el júbilo de Dios embellecen la eternidad

y NO donde Satanás es el eterno Torturador”.

29. Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna.

30. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna.(Mateo 5, 29 y 30)

D84 ¿EXISTE UNA TRAGEDIA MAYOR? 2


RESPUESTA DIVINA

Abril 29 de 2019

Habla Dios Padre

LLORÁIS POR UN MONUMENTO

Pero NO lloráis por lo que representa y lo que guarda, que es Mi Presencia Divina y el Amor a Mi Hija, la Siempre Virgen María.

Hijitos Míos, ciertamente Me duele la destrucción de estas obras de arte, en donde Yo a través de Mi Santo Espíritu, le di al hombre la capacidad de construir estas bellezas para alabar Mi Presencia en el Santísimo Sacramento.

Me duele, pero más Me duele cuando el hombre ha perdido Mi Presencia en su corazón.

Sabéis perfectamente, que lo exterior en vosotros, lo que es vuestro cuerpo y también el exterior de las Iglesias que protegen Mi Presencia, pueden ser destruidas; pero Mi Esencia Divina, que es Mi Presencia en vosotros, es lo que debe permanecer.Mi Amor, Mis Enseñanzas, Mi Vida, lo que Yo os he compartido a través de Mi Hijo y lo que tenéis en el Antiguo Testamento que Yo le dicté al hombre, está en vuestro interior y eso es lo que debe mantenerse.

NO llorar el exterior, sino llorar vuestro interior.

Pero, ¿Cuántos de vosotros realmente, lloráis el interior del hombre?

Estáis viendo la destrucción espiritual en una gran parte de la Humanidad y

¿Quién llora ese Dolor que Me causáis? Lloráis por ésta destrucción, de ésta construcción maravillosa, creada para honraMe y honrar a Mi Hija, la Siempre Virgen María,

Pero ¿Cuántos, realmente, Me tenéis en vuestro corazón?

¿Cuántos realmente Me vivís y Me transmitís a vuestros hermanos?

Eso es más grave, Mis pequeños, la destrucción espiritual que os ha causado Satanás a lo largo del tiempo.

Muchos, muchos de vosotros ya NO estáis Conmigo, os habéis apartado de Mis Verdades, de Mi Amor.

Ya NO seguís Mis Leyes, NO las respetáis, NO os tratáis como verdaderos hermanos.

Al leer la Biblia no es simplemente para informarnos, la intención debe ser transformarnos. Colosenses 3, 12

Ya NO seguís las directrices que Yo os he marcado en el Antiguo Testamento y luego en el Nuevo, a través de Mi Hijo; Mi Hijo llevando Mi Presencia entre vosotros.

Os he pedido amor y ¿Qué he recibido de vosotros?

Todo lo contrario, odio, maldad, separación; ya no os amáis los unos a los otros, como Nosotros, en Nuestra Santísima Trinidad os amaMos.

Ya NO buscáis por el bien de vuestro hermano, más bien, lo atacáis y hasta le quitáis lo que tiene.

Ya NO le lleváis a crecer espiritualmente, todo lo contrario; lo lleváis a conocer novedades que os llevan a una separación total,Y muchas de ellas, la gran mayoría, novedades creadas por Satanás, para separaros de Mí.

¿Por qué NO lloráis todo esto, Mis pequeños?

Llorad, porque los Tiempos se acercan y NO Me tenéis a Mí en vuestro corazón,

Vuestra alma NO está en el mejor estado para presentarse ante Mí, al final de vuestra existencia.

Lloráis por un monumento, pero NO lloráis por lo que representa,

Y lo que guarda, que es Mi Presencia Divina y el Amor a Mi Hija, la Siempre Virgen María.

 No lloráis por lo que vale realmente vuestra vida, lloráis por lo superfluo.

Muchos de vosotros, estáis a momentos de condenación y NO lloráis por el mal que os vais a ganar y por el mal que Me causáis a Mí, al ver vuestra condenación eterna.

Veis cómo vuestros valores están tergiversados, os habéis vuelto materialistas, NO estáis buscando la esencia real, que os va a salvar,

Porque primeramente, debéis vivir con Mi Esencia Divina entre los hombres, que es Mi Amor y esa Esencia Divina, también, os va a salvar eternamente.  

¿Cuánto realmente hacéis por agradarMe, por alabarMe? ¿Cuánto hacéis vosotros realmente, por ganar el Reino de los Cielos?

Llorad eso, Mis pequeños. Llorad vuestra separación que lleváis en vuestro corazón, porque Yo NO estoy en vuestro corazón.

Y llorad ahora y procurad darle a vuestra alma, esa vida espiritual que necesita,

Que vuestras lágrimas de ahora, os lleven a reparar por vuestros pecados, a vivir en estado de Gracia,

Para que podáis vivir Conmigo eternamente,PORQUE SI MORÍS EN EL ESTADO EN QUE ESTÁIS AHORA,

 SÍ, ciertamente lloraréis eternamente pero en el Infierno.

Son Palabras fuertes Mis pequeños, pero son realidades espirituales que os he anunciado por mucho tiempo,

Que existen, pero NO le queréis hacer caso a esta realidad espiritual, que vuestra alma tiene que padecer.

NO le estáis dando alimento real a vuestra alma, NO la estáis preparando para que pueda regresar a Mí eternamente.Llorad por vuestra negligencia, llorad vuestros errores, llorad porque NO estáis Conmigo,

Pero, LLORAD FUERTE Mis pequeños, ¡AHORA!

Y VOLVED A MÍ, para que de vuestro llanto nazca vuestro arrepentimiento y la entrada al Infierno NO se dé, además de que sería bueno para vuestra salvación.

Que vuestras lágrimas ahora, os ayuden a alcanzar la Vida Eterna cambiando de vida, volviéndoos hacia Mí.

Y viviendo el Verdadero Amor que debéis vivir, que es unidos a Mí perfectamente.

NO HAGÁIS INÚTIL MI DON DE LA VIDA Y LA REDENCIÓN DE MI HIJO

ESPERO QUE RECAPACITÉIS CON ESTO QUE OS DIGO

Yo os Bendigo en Mí Santo Nombre, en el de Mí Hijo y en el del Santo Espíritu de Amor.

Mí Hija, la Siempre Virgen María, os lleva en Su Corazón y os protege bajo Su manto.

Yo os Bendigo ahora y por siempre, en MÍ Santo Nombre, en el de Mí Hijo,
Salvador vuestro y en el del Espírítu de Amor y Vivificador.

http://diospadresemanifiesta.com/

PROFECÍAS Y REVELACIONES

MENSAJE DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO

16 DE ENERO DEL 2017

¡Cuánto padecerán los tibios!, Serán tomados por la mentira del Mal y serán presa fácil de Satanás.

Satanás no ignora las apetencias de cada uno y con estas les llamará. El hombre en su interior desea en todo instante lo que no posee y el Mal lo sabe. Sean prevenidos, Amado Pueblo Mío.

Oren, hijos Míos, oren por Venezuela.

Oren, hijos Míos, Mis Templos son devastados.

Oren hijos Míos para que se proclame el Quinto Dogma Mariano (*).

Pueblo Mío, amen a Mi Madre, Ella conduce a Mi Pueblo.

Les bendigo, con Amor Eterno. Su Jesús

(*) Quinto Dogma Mariano: María Abogada, Corredentora y Medianera de todas las gracias.

DIÁLOGO ENTRE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

20 DE JUNIO DEL 2015

Luz de María:

Madre, la Humanidad NO desea escuchar nada relacionado a la Purificación…

María Santísima:

Diles, hija mía que yo no amenazo al hombre, le alerto sobre la conducta, el mal uso del libre albedrío y las consecuencias de ello.

Cuanto les alerto es por pedido de Mi Hijo hacia el hombre que vive dominado por el secularismo y el pecado en todas sus formas, por los bienes materiales y sobre todo, vive en un total abandono y desprecio hacia Mi Hijo, hacia Mí y hacia todo lo que les recuerde la Fe del Pueblo fiel a Mi Hijo.

La Fe desaparece aceleradamente…

En ocasiones lo que expresa el hombre es una leve curiosidad que le lleva a desear ser partícipe de la popularidad de la mayoría, pero desconoce la profundidad del ser Verdadero Cristiano.

EN ESTE INSTANTE LOS APÓSTOLES DE LOS ÚLTIMOS TIEMPOS DEBEN UNIRSE

EN EL SACRATÍSIMO CORAZÓN DE MI HIJO Y EN MI CORAZÓN INMACULADO,

SIENDO TESTIMONIOS DEL AMOR QUE REINA EN SUS CORAZONES.

La incomprensión es la causa de que en este preciso instante las divisiones sean mayores y Mis hijos se ataquen entre sí.

El Maligno, opresor de las almas, conoce bien la encomienda dada a los Apóstoles de los Últimos Tiempos, por esa razón ataca la perseverancia y la Fe de estos y crea confusión para destruirles con todas las armas que tenga en sus manos.

No le será fácil al hombre mantenerse en la Fe ante el crisol ardiente y mirando a sus hermanos sometidos a todo lo que no es Voluntad de Mi Hijo, siendo incontables las ofensas a la Casa Paterna e incontables las pérdidas de vidas humanas.

YO LES ANUNCIO, LES ADVIERTO Y LES MANTENGO ANTE LA VERDAD DEL INSTANTE

Si ustedes continúan sin escuchar y envueltos en el mar tormentoso del pecado, se perderán; más NO porque no se les haya anunciado a lo que se están enfrentando.

Si pierden la Vida Eterna es porque son hijos de la desobediencia y abusan de la Misericordia de Dios que NO desampara a Sus hijos.

En este instante la mayoría tiene con qué alimentarse, pero ignoran que en un corto tiempo no tendrán con qué alimentarse, ya que la hambruna se generalizará.

La alteración de las semillas en laboratorios será la causante de la malformación en las cosechas, debido a la contaminación que será visible sobre los alimentos en su mayoría y a gran escala.

El hambre llevará al hombre a dar muerte a sus hermanos, el caos llegará sin anuncios, las rebeliones no cesarán, al contrario, aumentarán en todos los países.

El caos no detendrá a los que están vacíos de Mi Hijo, sino se fortalecerán. Los Libros Sagrados y todos aquellos que traten de la Palabra Divina, serán quemados por quienes, entregados al Anticristo, le obedezcan para no dejar vestigios del amor del hombre hacia su Dios.

Los Templos serán destruidos y quemados, y sobre sus cenizas colocarán esculturas del Demonio.

Por esto les llamo para que se conviertan, y no nieguen que el hombre, al desear superar a Dios, se está autodestruyendo, mofándose de Mis Llamados y desobedeciendo la Voluntad Divina de la que Soy Portadora.

Luz de María:

Madre, el hombre piensa que así como se le ha alertado antes sobre todo esto, aún falta mucho para que los anuncios se cumplan.

María Santísima:

Diles hija Mía:

Los tiempos pasaron a instantes y el instante se ha alterado, el cumplimiento lo miran, pero lo niegan por temor a tener que decidirse a vivir en la Voluntad Divina.

Como en los Tiempos de Noé, le ofendieron y se burlaron de él, habiéndose dado Signos que fueron anticipados para que esa generación cambiara. NO cambió y…

¿Qué les sucedió?

Las economías caídas, se ahogarán en las lágrimas de los hombres con esperanzas desaparecidas. El Pueblo de Mi Hijo gime, los dolores de parto serán mayores e inimaginables.

No se asombren ni entren en pánico, busquen Nuestro refugio y ahí serán libres.

30 DE JUNIO DEL 2015

¿Esperan al Anticristo?, ¿Han escuchado sobre el Anticristo?…

Le esperan con temor los que mantienen aún la consciencia de la Tribulación que caerá sobre Mis hijos…

Le esperan con incredulidad los que NO acatan la Palabra Divina y NO olvidan lo mundano…

Hijitos, existen grandes organizaciones secretas que controlan el mundo, al que llevan aprisa hacia un gobierno único, que será la clave de la entrada del Anticristo.

Hijos, el Anticristo se encuentra en la Tierra, gestando su plan de derribar por el suelo al hombre para que ahí se revuelva con el fango del pecado contra la Trinidad Sacrosanta.  El Anticristo ha firmado pactos, se ha posesionado de dinero, armas, tecnología de primera, instituciones, religiones y de la voluntad de los hombres que le han cedido el lugar.

El Anticristo se encuentra en medio de ustedes.

Se ha apoderado de las riendas del mundo y en este instante mantiene el control de la Humanidad en la economía, en la alimentación, en la política, en el control de la población…

Y manipula las palabras de la Sagrada Escritura, para que la política desvíe al hombre del camino correcto que Mi Hijo les legó.

Viven la más grave revolución moral que jamás se haya vivido en la historia de la Humanidad, los gobiernos han decidido por sí mismos el libertinaje y la desviación del ser humano,

Lo que generará una Gran Persecución en contra de Mis hijos, de parte una Humanidad desaforada, descontrolada, sin Dios, con una Fe decadente que silenciará a la Iglesia de Mi Hijo.

MARIONETAS DEL MAL

Amados Míos, ¡Tanto les he llamado a la conversión y cuánto se han burlado de Mí! En este instante se encuentran ante lo que han negado: la toma del poder del Anticristo sobre el mundo.

Los que preparan la llegada del Anticristo son quienes se encuentran tras la inmoralidad y la desestabilidad económica, social y política para crear el caos.

Y así dominar el ámbito necesario para presentar al Anticristo al mundo.

ÉSTE CULMINARÁ LUCHANDO CONTRA LOS HIJOS DE DIOS

Amados de Mi Corazón Inmaculado:

El hombre no puede vivir sin su Creador, ya que caerá en el Mal, si no se arrepiente firmemente y se convierte.

Esta generación beberá el cáliz amargo de su propia voluntad mal empleada, rebelándose contra su Dios.

Amados, un hecho estremecerá la Iglesia de Mi Hijo, el terror llegará a Roma a tomar lo que no es de su propiedad.

Ampárense unos a otros, hijos, que así como se mantiene convulsa la Humanidad, así a la vez el Demonio atacará con mayor fuerza a mis hijos.Quien más lejos se mantenga de lo mundano, más preparado se encontrará para enfrentar lo más Cruel de la Prueba.

El que busca lo mundano, en lo mundano perecerá.

Ustedes deben ser como aquellos que no van con la corriente del mundo, sino que ustedes tienen que caminar al contrario del mundo para que marquen la diferencia.

La Tierra continuará estremeciéndose, no se distraigan, hijos; la Tierra como si fuera hueca, se hundirá en varios países.

NO se alejen de Mi Hijo, ya que quien se aleja, se expone a caer y no levantarse.

Todos pasan por la tentación, pero no se quedan en ella, porque el Amor de Mi Hijo les ha marcado el Camino.

Comentario del Instrumento

Hermanos:

El hombre le facilita al Demonio la tentación y ha decaído a pasos acelerados, encontrándose en este instante ante la mayor hecatombe moral de su historia.  El Mal se apresura para instaurar al Anticristo y el bien es retirado aceleradamente. Los Templos son destruidos, los cristianos perseguidos y martirizados sin que una voz se levante con fuerza solicitando protección para esos hermanos que sufren.

El Pueblo que camina por el Valle de Lágrimas, ese es el Pueblo de Dios… No es de extrañarse que la Naturaleza encuentre en el hombre un ser que no es acorde a la Creación de Dios.

El Demonio, ya no espera, ya se adentró en el Pueblo de Dios, pues mira a un Pueblo caduco, por lo que se apresta para instaurar un Nuevo Orden Mundial, que es la gran estrategia del Anticristo.

Inició con la idea de la globalización y luego ha ganado terreno, todo con el objetivo de darle el poder al Anticristo.

11 DE OCTUBRE DEL 2016

Amados Míos, en este instante la confusión toma las riendas de cantidad de Mis hijos, siendo llevados por el camino equivocado.La Persecución de Mis hijos aumenta conforme el hombre se aleja de Mi Hijo y lo olvida para tomar al Demonio como su dios.

Las diferencias de clases sociales son causa de grandes levantamientos, las luchas por este motivo no se hacen esperar, la sobrepoblación advierte grandes cambios económicos que llevan a la sociedad a perder la paz en todo aspecto, el temor es exhalado constantemente ante la violencia y el terrorismo.

Los Templos pasarán de ser Casas de oración y adoración, a ser lugares temidos por Mis hijos ante la violencia, que cada instante se levanta ante la creciente ola de adeptos a Satanás.

Mis hijos predilectos y fieles a Mi Hijo serán flagelados por usar el hábito, la muerte les rondará constantemente al no ceder ante las amenazas de los que se unen a las hordas del Mal.

NO se alejen del Alimento Eucarístico, cada uno de ustedes es templo del Espíritu Santo,Y por lo tanto, es protegido por Legiones Angélicas, por ello manténganse en el camino recto que les conduce a la salvación del alma.

4 DE JUNIO DEL 2017

Amados hijos de Mi Corazón Inmaculado, la Maldad recorre la Tierra sembrando el pánico en la Humanidad.

Algunos son conscientes de ello, pero gran parte de Mis hijos no lo son y el vacío por cuanto padecen sus hermanos, se llega a hacer visible en la indiferencia con que miran los acontecimientos de este instante.

Bien saben que este es el Instante en que el Mal se ha propuesto mantener en zozobra a la Humanidad, iniciando con las grandes potencias y luego esparciéndose por toda la Tierra.

Quienes mantienen el poder sobre la Humanidad son los responsables de los actos de terror en donde se pierden vidas humanas y Mis hijos se mantienen con gran temor.

Niños orando en una iglesia devastada de Siria

Estos hombres y mujeres han decidido continuar su Persecución sobre la Iglesia de Mi Hijo para que esta se minimice, hasta que lleguen a cerrar los Templos por temor a que Mis sacerdotes y Mis hijos pierdan la vida.

Esto para algunos parece lejano, pero deben abrir los ojos y mirar la realidad.

Este es el plan de la masonería, de los illuminati a los que pertenecen los que mantienen el poder sobre la Humanidad.

Amados hijos de Mi Corazón Inmaculado, la Humanidad padece en manos del terrorismo,Padece en manos del mismo hombre, padece ante la negación constante a la que someten a Mi Hijo en cada obra o acto contrarios a la Voluntad Divina.

La convulsión en que han sumergido a la Humanidad, no es otra sino el avance del Anticristo y sus secuaces que han llegado ante el hombre con antelación para que reine el caos.

El estado actual de la Humanidad delata la cercanía del Maligno opresor de la Humanidad.

NO sean ciegos. ¡DESPIERTEN!

https://www.revelacionesmarianas.com/

MEDITACION SEGUNDA HORA


DUELO MORTAL

Jesús regresa a su peñasco.

Camina más lento, más encorvado, por el sendero del olivar.

Su dolor y sufrimiento han aumentado, porque Dios se ha retirado y los amigos duermen. 

El silbo de Satanás y la voz de la vida ratifican: “Te sacrificas para nada. Los hombres no te amarán por tu sacrificio. Los hombres no entienden”. 

Se arrodilla apoyando los brazos en la roca que no es lisa y en su mitad tiene un hueco, como si se lo hubiesen hecho a propósito.

Este hueco está lleno de pequeñas florecillas blancas que son diminutos lirios del valle…

Jesús apoya sus manos cerca de las florecitas que le rozan las mejillas, pues apoya la cabeza entre las manos juntas y ora.

Pasado un poco de tiempo siente el frescor de las pequeñas y blancas corolas, alza la cabeza…

Las mira, las acaricia y les dice:

–           ¡También estáis vosotras!… Vosotras sois puras. Me dais consuelo. Había también estas flores en el huerto de Mamá… Le  gustan…01 (2)

Ella las quería, porque decía:

“Cuando era pequeña, decía mi padre: “Eres una azucena diminuta toda llena de rocío celeste”…

¡Oh, mi Madre! ¡Oh, Mamá!… ¡Madre! ¡Oh, Madre mía!… –Y prorrumpe en llanto.

Con la cabeza reclinada sobre las manos unidas, un poco apoyado en los calcañares, lo estremecen los sollozos  mientras dice con las manos apretadas una contra la otra:

–           También en Belén… Y te las llevé, Mamá. ¿Pero éstas quién te las llevará?…

Y se sumerge en la meditación…

minutos más tarde… Debe ser muy angustioso lo que medita porque se abate completamente.

Luego se sobresalta al oír la risa malvada y escalofriante, tan engañosa como los modales y desplantes soberbios, de la inconfundible figura de Satanás.

Que empieza su segundo y virulento asalto…

Y la tremenda lucha da comienzo.

La ponzoña ha sido inoculada.

Por eso es necesario luchar contra sus efectos y contra las oleadas que se precipitan, cada vez más vehementes y aceleradas, del nuevo veneno de la palabra satánica que se derrama sobre nosotros.1serpiente-infernalSatanás que es experto en controlar todos los sentimientos en los hombres que le pertenecen, tambien intenta hacerlo en los hombres que se le resisten…

A Jesús, como una gran marejada lo abruman, sus tristezas de hombre

Todas las pasiones del hombre se han levantado como serpientes encolerizadas silbando sus derechos de existir y Él las tiene que sofocar una a una, para subir libremente a su Calvario.

En el sentido filosófico, las pasiones buenas Jesús Hombre las tiene como todos los hombres justos.

Pero también las pasiones buenas pueden convertirse en enemigas en determinados momentos,

Cuando con su voz forman una cadena de durísimo, fortísimo, anudadísimo acero, para impedirnos cumplir la voluntad de Dios.

Y en esto estriba la magistral exposición de lo que sucede a continuación…

¡La Madre! ¡Oh amor de Madre! ¡Invocado amor inclinado sobre su dolor!

¡Amor que ha rehusado para no hacerla morir con su dolor! ¡Amor de su Madre!

Unidos como están, Él sabe que Ella está sintiendo cada sollozo,

Porque cada vez que la llama con cada una de sus invocaciones; éstas atraviesan el espacio y penetran espiritualmente hasta el aposento en donde Ella está orando.Pero en esta noche no hay éxtasis en la Oración de María.

Ella también está padeciendo el Abandono del Padre y lo único que tiene es un dolorosísimo tormento en el alma.

Jesús lo sabe porque Él también siente como Ella, el inmenso sufrimiento de su Madre Santísima.

Y está luchando por no llamarla, para no hacerle llegar el Lamento de su hijo, que le aumenta su tormento…

¡Oh, Madre Mártir que también inicia su pasión, totalmente solitaria…

¡Al igual como Él está solitario en la noche de este Jueves Pascual!

El hijo que muere entre los brazos de su madre no muere: se adormece acunado por un arrullo de besos que continúan los ángeles, hasta el momento en que la visión de Dios quita de la memoria del hijo el deseo de su madre.

Pero Jesús tiene que morir entre los brazos de los verdugos y en un patíbulo…

Y cerrar los ojos y los oídos al griterío de maldiciones y gestos amenazantes que está contemplando en un tiempo futuro, que se ha hecho presente.

Jesús trata de ahogar el grito que brota desde lo más profundo de su corazón, pero no lo consigue y piensa…

ESTE ES UN ATAQUE MENTAL PERFECTAMENTE CALCULADO

Una de las estrategias letales de Lucifer, cuando no hemos discernido su  presencia perversa…

¡Cuánto te amo, Madre mía Benditísima! ¡Cuánto te amo sobre todo en esta Hora tan amarga del Getsemaní!

Todo el amor que te había dado y que me habías dado durante treinta y tres años de vida, están ante Mí y sostienen su causa y me implora que tenga piedad de ellos…

 Recordándome cada uno de tus besos, cada uno de tus cuidados, las gotitas de leche que me habías dado; mis pequeños pies  fríos de niño pobre en el hueco tibio de tus manos,

las canciones de tu boca, la ligereza de tus dedos entre mis abundantes rizos, y tus sonrisas…

Y tu mirada, tus palabras, tus silencios, tu paso de paloma que posa sus rosados pies en el suelo y sobre los pétalos de las flores, pero tiene ya las alas entreabiertas, preparadas para el vuelo…

Y ni siquiera hace que se plieguen los tallos, de tan ligero que es su caminar, porque Tú estás en la Tierra para mi alegría,

¡Oh Madre! pero siempre tienes las alas trémulas de Cielo,

¡Oh santa, santa, santa y enamorada!

Todas las lágrimas que ya te había costado y todas las que ahora fluyen de tus ojos

y las que manarán en los tres días sucesivos; las oigo caer como lluvia de lamento.

¡Oh las lágrimas de mi Madre!

Pero ¿Quién puede ver llorar, oír llorar a su madre y no tener presente mientras le dure la vida, el tormento de aquel llanto?He tenido que anular, sofocar el amor humano por ti Madre y pisotear tu amor y mi amor para caminar por la vía de la Voluntad de Dios.

¡Y empezó a torturarlo la Nostalgia de la tranquila casa santificada por tantas oraciones de los justos, convertida en  Templo por haber acogido los esponsales de Dios!

¡Convertida en Cielo por haber hospedado entre sus paredes a la Trinidad encerrada en el alma del Cristo Dios!

está solo. ¡Solo! ¡Solo! 

La Tierra y el Cielo no tienen ya habitantes para Él. Es el Hombre cargado con los pecados del mundo y por ello odiado por Dios. Tiene que pagar para redimirse y volver a ser Amado.

Es el Hombre cargado de la Bondad del Cielo y por eso odiado por los hombres a los que la Bondad repugna.

Tiene que ser matado como castigo por ser bueno.

Y también las honestas alegrías del trabajo cumplido para obtener el pan de cada día, incluso para Él Mismo antes, para después dar el pan espiritual a los hombres,se han puesto delante de Él para decirle: “¿Por qué nos dejas?”.

El estruendo crece.

Ya no hay sonido de flauta en sordina, ya no quedan caricias ni ungüentos.

Es clangor de instrumentos a todo volumen: es un golpe, una puñalada, una llama que ahoga y arde.

Y en la llama, Lucifer haciendo que la vida pase ante su mirada espiritual.

Ya había pasado antes con su aspecto resignado de algo sacrificado.

Ahora vuelve con vestido de reina prepotente y dice: “¡Adórame! ¡Soy yo quien reina! Éstos son mis dones.

Todo lo que tienes es mío. Los dones que te he dado y aún te daré otros más hermosos si me eres fiel”.

Lucifer continúa:

–    Sé Rey y Dios. ¿No tienes armas? ¿Ni milicias? ¿Ni riquezas?

Ya te dije una vez que un resto de amor, el poco que me puede haber quedado del tesoro de amor que era mi vida angélica, hay en mí por Ti que eres bueno.

Te amo, mi Señor, y te quiero servir.

Trató luego de halagarlo y atormentó su alma con el recuerdo de su Madre y sus sufrimientos…

Pero vida y afectos no deben volverse enemigos. Nunca. Si tales llegan a ser, hay que romperlos.

Con un esfuerzo supremo, Jesús los ha roto, uno a uno.

Ya había roto la agitación humana de desprecio hacia el Traidor.

Y un nervio de su Corazón se había lacerado en el esfuerzo…

Esta meditación se ha convertido en un martirio insoportable…

Lucifer dice con sarcasmo:

–     ¿Realmente crees que lo que hiciste hoy, de entregarte como alimento a los hombres, hará que ellos cambien? Así como te recibió el Traidor, así te recibirán tus cristianos en el futuro.

Si piensas que tus Sacramentos serán sagrados, mira lo que harán contigo…

Y le muestra a los cristianos masones, comulgando con la mano…masones comulgando en la manoVas a morir por ellos, ¿Crees que les importará?

Llegará un momento en que tu Iglesia será mía. Tus Sacramentos serán míos.

Volverán a venderte tus ministros y tus ‘creyentes’…

igual que te vendieron ahora, por comodidades y placeres…

Tus cristianos será a mí a quien rendirán culto en su corazón y yo reinaré porque ellos me obedecerán a mí.

No les importarás Tú, ni tampoco tus mandamientos; porque serán un estorbo para la vida que quieren tener:

Odiarán. Serán malvados y crueles a un grado que ni siquiera los reconocerás.

Todos tus amadísimos ‘hijitos’ Ni siquiera tendrán Fe para aceptarte.

Y adornarán tu vida con sus propias perversiones…

BLASFEMIA TOTAL

Y entonces dime, ¿A quién habrás salvado? 

Ellos renegarán de Ti. Me venderán a mí su alma por nada…

Porque yo los saciaré de lo que ellos anhelan.

Yo haré que se olviden de Ti de tal forma, que su manera de vivir, será un escándalo…  

La Magdalena que me arrebataste, será una cándida paloma en comparación.

¡Qué pena! ¡Verdaderamente tu muerte será inútil!

¿Qué harás cuando yo me corone Pontífice de tu Iglesia?

¿Qué harás cuando me veas reinar y sea adorado por todos los hombres?

Todos tus obispos me servirán a mí…

¿Qué harás cuando vuelvan a venderte los nuevos Judas que yo te seguiré suscitando?

Jesús sigue callado y levanta su rostro hacia el Cielo.

A la luz de la luna que cae perpendicular sobre su rostro, se le ve cansadísimo y martirizado por un dolor infinito.

Su mirada carece de fulgor y su boca tiene un pliegue de tristeza y angustia indescriptibles.

Su cara está bañada de llanto…

Se levanta y camina hacia delante y hacia atrás, murmurando una plegaria ardiente y silenciosa.

Sufre intensamente. Llora, suplica, levantando sus ojos al Cielo.

Gesticula. Pasa sus manos sobre sus ojos, sobre sus mejillas, con movimientos mecánicos y agitados, que muestran que se encuentra en una atroz angustia.

Llama a los apóstoles.

Gesticula en dirección a Jerusalén. Vuelve a levantar los ojos hacia el Cielo, como para implorar ayuda.

Se quita el manto, como si tuviese calor.

Lo mira… lo besa. Llora… Se lo pone otra vez.

Está dentro de un suplicio. Tiene un gran desasosiego físico.

Es una pena muy dolorosa contemplarlo con  el rostro descompuesto…  Ir y venir.

Levantar los brazos. Retorcerse las manos, llorar y abatirse…

 Luego se detiene y sus ojos no miran sino su tortura y todo contribuye a esta tortura, a aumentarla…

Hasta el manto tejido por su Madre…

Lo besa y dice:

–        ¡Perdón, Mamá! ¡Perdón!

Parece como si se lo pidiera al paño hilado y tejido por el amor materno… Vuelve a ponérselo.

Está lleno de congoja. Quiere orar para superarla. Pero con la oración vuelven los recuerdos, los temores, las dudas, las añoranzas…

Es un alud de nombres… ciudades… personas… hechos… en un recuento muy  rápido y entrecortado.

Quiere orar para vencerlo. Pero con la Oración vuelven los recuerdos, las aprehensiones, las dudas, las lamentaciones…

Es una avalancha de nombres… de ciudades… de personas… de hechos… de sucesos. Velozmente pasa de una cosa a la otra.

Es su vida evangélica que pasa ante su vista…

Y le trae el recuerdo de Judas el Traidor…

Junto con todos los sufrimientos que pasó junto a él en sus tres años de Maestro, tratando de convertirlo y salvarlo…

Tratando de proteger el secreto de su vida incorregible del conocimiento de sus demás apóstoles;

para que no echase a perder el crecimiento espiritual de sus compañeros y arruinase su trabajo pastoral…

Pero todos sus esfuerzos fueron inútiles…

Judas ama desenfrenadamente tres cosas: el dinero, las mujeres y el poder.

Creyó en Jesús como Mesías, pero al sentirse defraudado en lo que esperaba: ser el ministro de un poderoso rey terrenal;

POSESION DEMONIACA PERFECTA

Volcó sobre Él todo su odio y lo único que deseó fue vengarse.  Por eso lo traicionó.

Jesús ha tenido  que compartir el pan con su Caín y sonreírle como a un amigo, para que los demás no se diesen cuenta y así evitar un crimen.

Y el puñal de la traición se remolinea en su corazón destrozado…

Es tanta su angustia, que para vencerla grita en voz alta los nombres de Pedro , de Juan y Santiago…

Y dice:

–     ¡Ahora vendrán! ¡Son muy leales!…

Pero ellos NO vienen…

Y Lucifer no concede tregua, al contrario…

Satanás aprovechó el recuerdo y añadió su veneno en la herida:

–          El apóstol que más has amado y todos los que al igual que él, TE TRAICIONARÁN Y ME SERVIRÁN A MÍ. ¡MIRA!

Cuando tu Iglesia sea mía, estos serán tus ministros… ¿De qué servirá tu divino sacrificio para ellos?

Los hombres no merecen, ni tu amor ni tu sacrificio… ¿Por qué no reflexionas, accedes y me dices que Sí?

Yo te estoy ofreciendo TODO…

Todo lo que Adán me entregó, te lo devolveré… ¡Ni siquiera él, que te conocía, supo ser agradecido con tu herencia!

Cuando los conductores de tu nuevo Pueblo Cristiano hayan olvidado el sacrificio, la oracion y la penitencia; me apoderaré de tu Sede de Pedro y Roma perderá la Fe…  

Y  Tu Sacrificio Perpetuo será profanado por tus propios sacerdotes.

Toda tu Jerarquía me pertenecerá…

Y yo seré adorado en tu lugar…  

Y dime entonces, ¿A quién salvarás?

NO HAY NECESIDAD DE QUE CONOZCAS LA MUERTE TAN CRUEL QUE VOY A DARTE…

¡Mira, esto es lo que te espera!

023mirada-agonizante

Satanás continúa:

–     ¿Lo ves? Te han dejado solo. ¿Llamas al Eterno?… ¡Está lejos!

Lo que deberías hacer es gozar de la vida, sin ocuparte de hombres ingratos. Eres joven.

Puedes vivir rico, feliz, amado…

Vivir para tu Madre. Para no hacerla sufrir.

Vivir para llevar a Dios a través de un largo apostolado, a muchísimos hombres.

Los cuales si mueres ahora, pronto te olvidarán.

Mientras que si eres un Maestro que enseñes, no por tres años, sino por lustros y lustros; ellos terminarán por absorber completamente tu Doctrina.

Yo te quiero ayudar. Y mis ángeles en lugar de combatirte, te ayudarán a seducir a los hombres.

¿Acaso no ves que los ángeles de Dios no vienen en tu ayuda?

Después Dios te perdonará, al ver las multitudes de creyentes que le llevarás… Y cuántos hombres se salvarán al creer en ti.

Y además, te evitarás sufrir una muerte tan atroz.  1jcruz

También en el desierto lo había tentado con poner a Dios a prueba con la imprudencia.

Pero Lucifer no ha terminado:

–     ¿Te niegas a escucharme?

Te has cubierto con todos los pecados del Mundo y esto me permite acercarme a Ti y hacer contigo lo que yo quiera…

Eres mi Dios, pero ahorita sólo Eres un hombre pecador y yo soy superior a Ti.

Estás dispuesto a Sacrificarte y ¿Para qué?…

Mira lo que los hombres harán cuando la Iglesia que vas a fundar con tu sacrificio, también sea mía.

Ellos me adorarán a mí con un sacrificio nuevo sobre el altar de Moloch, que será ejecutado aun por tus mismos sacerdotes y en un número tan colosal que ni los mismos hombres estarán conscientes de su magnitud.

Y a ti te odiarán y rechazarán con el mismo desprecio que el Don de la vida.

Mira como estarás de afligido,

¡Mira! Te niegas a oírme, pero ¡Mírate, Dios del Sinaí!…aborto

Jesús no contesta nada.

Es tanta la congoja, que vuelve a gritar los nombres de sus apóstoles para vencerla:

–           ¡Pedro!…  ¡Juan!…  ¡Santiago!…

Y se dice:

–          Ahora vendrán. ¡Ellos son muy fieles!

Pero “ellos” no vienen.

Y Jesus vuelve a su Oración…

Aunque Jesús intenta rechazarla,

La voz de Lucifer penetra, perturbando la Oración:

–       “Mira…  Aún NO has muerto y ya te han abandonado.

Mira… Has ayudado y eres odiado.

Lo ves. Ni siquiera el mismo Dios te socorre.

Si Dios no te ama  y eres su Hijo,

¿Cómo puedes esperar que los hombres te agradezcan tu sacrificio?

¿Sabes lo que se merecen?

La Venganza, no el Amor como Tú crees.

Véngate, ¡Oh Cristo!, de todos estos necios, de todos estos crueles.

Véngate. Atácales con un milagro que les fulmine.

Muéstrate cómo eres: Dios.

El Dios Terrible del Sinaí. 

El Dios tremendo que me ha fulminado y que arrojó a Adán fuera del Paraíso.

Hasta ahora has dicho tan sólo palabras de bondad.

Tus escasos reproches siempre eran demasiado dulces para estas bestias que tienen la piel más espesa que el cuero del hipopótamo.

Tu mirada curaba, tus palabras salvaban, ¿Pero a quién le interesa escucharlas? Sólo sabes amar.

Odia y reinarás. El odio tiene curvadas las espaldas bajo su azote y pasa triunfante sobre estas filas de bestias serviles.

Las aplasta. Y están felices de serlo. No son más que sádicos…

Y la tortura es la única caricia que aprecian y que recuerdan.

Jesús ya no solo está angustiado, parece aterrorizado, porque está viendo algo que no puede soportar…

Cierra los ojos. Aspira profundo y…Luego se vuelve a oír su voz, que aún es firme:

–      Abbá. Para Ti todo es posible. Aparta de Mí esta copa. Pero NO. No se haga lo que Yo quiero; sino lo que quieras Tú.

El espíritu superó la Tentación Moral. El alma venció sus pasiones.

Con la Oración y la voluntad, ha vuelto a vencer.

Su espíritu se sobrepuso a la tentación  moral.

Está muy agitado y se va veloz hacia donde están Pedro y los dos hermanos…

Los encuentra profundamente dormidos, alrededor de pequeños tizones que ya están casi por consumirse y dan un chispazo rojizo entre la ceniza de la hoguera.

Jesús exclama angustiado:

–          ¡Pedro! ¡Os he llamado tres veces! ¿Pero qué hacéis? ¿Dormís todavía? ¡Pero no sentís cuánto sufro!

Orad.

Que la carne no venza, en ninguno. Que no os venza. El espíritu está pronto, pero la carne es débil. Ayudadme…

Los tres tardan más en despertarse.

Al final lo logran con los ojos henchidos, se incorporan lentamente, piden perdón.

Y balbucean unas disculpas.

Se levantan.

Pedro dice en tono bajo:

–      ¡Pues fíjate!… ¡No nos ha sucedido nunca esto! Debe haber sido ese vino, sin duda. Era fuerte.

Y también este fresco. Nos hemos tapado para no sentirlo (en efecto, se habían tapado hasta la cabeza incluso, con los mantos)

Y hemos dejado de ver el fuego y hemos dejado de tener frío y bueno, pues el sueño ha venido.

Santiago está muy apenado:

–      ¿Dices que has llamado? Es curioso, no me parecía dormir tan profundamente… ¡Eh! Juan.

Busquemos ramas de árboles. Hay que movernos. Se nos pasará.

No te preocupes, Maestro. Que de ahora en adelante… estaremos de pie. –y lanzan hojas secas en las brasas.

Y arroja a las brasas un puñado de hojas secas, soplando hasta que la llama se levanta e  ilumina la pobre faz de Jesús, cubierta con una infinita tristeza…

Toda la luminosidad de ese rostro ha quedado diluida en un cansancio mortal…

1fogata-

Los tres están tan cargados de sueño que van de un lado a otro con los ojos semicerrados.

Pedro sopla para que la llama prenda otra vez y la alimenta con ramas secas de espino que ha traído Juan y un tronco de enebro que trajo Santiago desde un montón más lejano y lo ha echado al fuego.

Y la llama se levanta alegre, iluminando la cara de Jesús.

Una faz tan triste que no es posible mirarlo sin sentir compasión…

Y sin llorar con Él.

Ante aquel resplandor, Jesús implora:

–      Me encuentro en una angustia que me mata. ¡Oh, sí! ¡Mi alma siente una tristeza mortal! ¡Amigos!… ¡Amigos! ¡Amigos!

Y  su aspecto refleja una terrible agonía.

Todos prometen:

–       Pero ahora vamos a orar en voz alta y no se va a repetir esto.

Jesús ruega:

–      Sí. Orad y velad. También para vosotros, lo necesitáis.

Ya  es el de un moribundo que muere en el más angustioso y desolado de los abandonos.Cada palabra parece brotar con un acceso de llanto…

Pero los tres están somnolientos y se mueven con pasos inciertos; con los ojos semicerrados, tanto que parecen casi ebrios… Y están durmiéndose aun de pie y delante de Él.

Para valorar la amistad,  ha llamado “amigos” a sus apóstoles y ha apreciado tanto este afecto que en la hora del dolor ha pedido a los tres más queridos que estuviesen cerca de Él en el Getsemaní.

Les ha rogado que velaran y oraran con Él, por Él…

Y al verles incapaces de hacerlo ha sufrido tanto que se ha debilitado aún más; siendo por ello más susceptible a las seducciones satánicas. 

Una palabrasi hubiera podido intercambiar al menos una palabra con amigos solícitos y comprensivos de su estado, NO habría llegado a desangrarse antes de la tortura, en la lucha titánica por repeler a Satanás.

Jesús los mira… Y comprende…  No los mortifica con reproches.

Menea la cabeza, suspira y  regresa hacia su peñasco.

Avanza despacio por el oscuro sendero del olivar muy desconsolado, doliente, envejecido. Sus ojos siguen muy abiertos, pero parecen empañados.  Su boca refleja un rictus de su cansancio.

Vuelve a su piedra, aún más lento y encorvado.

R145 DESDE EL TEPEYAC


Diciembre 12 de 2018

Una mirada divina que cambió la historia mexicana

Los ojos de Guadalupe constituyen uno de los grandes enigmas para la ciencia, como han constatado los estudios del ingeniero José Aste Tönsmann, del Centro de Estudios Guadalupanos de México.

Este graduado en ingeniería en sistemas ambientales por la Universidad de Cornell estudió durante más de veinte años la imagen impresa de la Virgen en ese tosco tejido hecho con fibras de maguey de Juan Diego, el indígena que recibió las apariciones que cambiarían decisivamente la historia de México.

Si bien sus dimensiones son microscópicas, el iris y las pupilas de los ojos de la imagen tienen impresa al menos la imagen sumamente detallada de trece personajes.

Las mismas personas están presentes tanto en el ojo izquierdo como en el derecho, con diferentes proporciones, al igual que sucede en los ojos de un ser humano que refleja los objetos que tiene en frente.

El reflejo transmitido por los ojos de la Virgen de Guadalupe es la escena en la que Juan Diego mostraba al obispo fray Juan de Zumárraga y a los presentes en la estancia el manto con la misteriosa imagen. Era el 9 de diciembre de 1531.

Estudio digital     

La técnica que utilizó para su estudio el ingeniero Aste Tönsmann, nacido en Perú, es la del proceso digital de imágenes usado por los satélites y por las sondas espaciales para transmitir informaciones visivas. El científico, de hecho, ha trabajado durante años en IBM en procesamiento digital de imágenes.

No es pintura

Según las conclusiones del estudio, reveladas por Aste Tönsmann, nos encontramos ante una imagen “que no ha sido pintada con mano de hombre”.

Ya en el siglo XVIII varios científicos realizaron pruebas científicas que mostraban cómo era imposible pintar una imagen así en un tejido de esa textura. De hecho, con el pasar del tiempo, las fibras del “ayate” o “tilma” que utilizaban los indios se degradan. Normalmente no deberían durar más de veinte años. Sin embargo, la imagen está impresa desde hace casi 500 años.

Sin colorantes naturales

Richard Kuhn premio Nobel de Química, recordó Aste Tönsmann, hizo análisis químicos en los que se pudo constatar que la imagen no tiene colorantes naturales, ni animales ni mucho menos minerales. Dado que en aquella época no existían los colorantes sintéticos, la imagen, desde este punto de vista, es inexplicable.

No es de extrañar la gran devoción por la Virgen de Guadalupe

Preguntas sin respuesta

En 1979 los estadounidenses Philip Callahan y Jody B. Smith estudiaron la imagen con rayos infrarrojos y descubrieron con sorpresa que no había huella de pintura y que el tejido no había sido tratado con ningún tipo de técnica.

Aste Tönsmann, se preguntaba: “¿Cómo es posible explicar esta imagen y su consistencia en el tiempo sin colores y con un tejido que no ha sido tratado?

Es más, ¿cómo es posible que, a pesar de que no haya pintura, los colores mantengan su luminosidad y brillantez?”.

El ingeniero peruano explicaba que “Cahallan y Smith han mostrado cómo la imagen cambia ligeramente de color según el ángulo de visión, un fenómeno que se conoce con el término de iridiscencia, una técnica que no se puede reproducir con manos humanas”.

Infrarrojo de la Virgen de Guadalupe

El investigador comenzó a desarrollar su estudio en 1979. Agrandó los iris de los ojos de la Virgen hasta alcanzar una escala 2.500 veces superior al tamaño real y a través de procedimientos matemáticos y ópticos, logró identificar todos los personajes impresos en los ojos de la Virgen.

En los ojos de la Virgen –revela– se encuentran reflejados los testigos del milagro guadalupano, el momento en que Juan Diego mostraba el ayate al obispo. Los ojos de la Virgen tienen así el reflejo que hubiera quedado impreso en los ojos de cualquier persona en esa posición.

Te invitamos a descubrir lo que se esconde detrás de los misterios de Guadalupe a través de esta visita virtual e inédita (hasta ahora) a la Basílica de la Morenita.

Con unos veinte millones de peregrinos anuales, Guadalupe tiene más del doble de visitantes que los santuarios marianos más conocidos.

El templo más visitado de la cristiandad no es ni la Basílica de San Pedro en el Vaticano, ni ninguna de las imponentes catedrales europeas que han marcado la historia de occidente.

El primado corresponde a la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, con unos veinte millones de peregrinos anuales, más del doble de visitantes que los santuarios marianos más conocidos.

La importancia de Guadalupe es tal que quien desconoce la historia de este templo y su mensaje no puede comprender la historia de México e incluso del mismo continente americano.¿Cómo es posible que haya sucedido algo así?

La historia comienza tras la conquista de México, en manos de Hernán Cortés, en diciembre de 1531, cuando, según cuenta la tradición guadalupana, la misma Virgen se apareció a uno de los primeros cristianos aztecas, el indígena Juan Diego Cuauhtlatoatzin, hoy declarado santo.

Fue a inicios del mes de diciembre de 1532 cuando Juan Diego escuchó por primera vez, en el cerro del Tepeyac, una voz que le llamaba por su nombre mientras iba de camino a Misa.

Al llegar a la cumbre del cerro, cuenta la tradición, vio a una Señora de una belleza sobrenatural, “vestida de sol”, quien le pidió construir en el cerro un templo.

Para “mostrar y prodigar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa a todos los moradores de esta tierra y a todos los que me invoquen y en mí confíen”.

Juan Diego fue a hablar con el obispo, Juan de Zumárraga pero, según relata la crónica guadalupana, éste no le creyó.

Tras numerosas y a veces dramáticas dificultades Juan Diego recibió, como cuenta la tradición, la Virgen se le volvió a aparecer para pedirle que subiera a la cumbre del cerro, donde encontró un rosal en flor (más propio de Castilla que de México).

Cortó tantas rosas como pudo y las recogió en su tilma, el manto típico de los indígenas,para llevárselas al obispo, a modo de prueba.  Al reunirse con Zumárraga, Juan Diego abrió la tilma para mostrarle las flores. Cuando las rosas cayeron al piso, la tradición cuenta que en la tilma estaba ya impresa la imagen de la Virgen de Guadalupe que hoy se venera en la Basílica.

Convencido, el obispo llevó la imagen a la Iglesia Mayor y construyó una ermita en el lugar que había señalado Juan Diego, donde posteriormente se construiría la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, construida entre 1695 y 1709.

La inestabilidad del terreno y los frecuentes terremotos que caracterizan a México pusieron en peligro el templo. Motivo por el cual entre  1974 y 1976, se construyó la moderna Basílica, que acoge la imagen de María.

Tras las apariciones de María, la evangelización de México, hasta ese momento muy complicada para los misioneros europeos, cambió radicalmente.

En el rostro de María, impreso en la tilma, los mexicanos encontraron su identidad y consuelo en medio de los sufrimientos de la conquista.

Es la faz de una joven mestiza, una anticipación, pues en aquel momento todavía no había mestizos de esa edad en México.

María mostraba así cómo asumía el dolor de miles de niños, los primeros de una nueva raza, rechazados entonces tanto por los indios como por los conquistadores.El manto azul de la Virgen, salpicado de estrellas, es la “Tilma de Turquesa” con que se revestían los grandes señores aztecas e indica la nobleza y la importancia del portador.

Los rayos del sol circundan totalmente a la Guadalupana como para indicar que ella es su aurora. Esta joven doncella mexicana está embarazada de pocos meses…

Así lo indican el lazo negro que ajusta su cintura, el ligero abultamiento debajo de éste y la intensidad de los resplandores solares que aumenta a la altura del vientre.

Su pie está apoyado sobre una luna negra, (símbolo del mal para los mexicanos) y el ángel que la sostiene con gesto severo, lleva abiertas sus alas de águila.

De este modo, en la simbología indígena, la Virgen de Guadalupe se presentó ante sus hijos comoLA MADRE DEL CREADOR Y CONSERVADOR DE TODO EL UNIVERSO; que viene a su pueblo porque quiere acogerlos a todos, indios y españoles, con un mismo amor de Madre.

En estos casi quinientos años de historia los mexicanos han sentido como dirigidas a su corazón las palabras que pronunció María de Guadalupe a Juan Diego…

Y QUE AHORA LAS HACE EXTENSIVAS A TODOS LOS PUEBLOS DE LA TIERRA:

“¿No estoy aquí yo, que soy tu Madre?

¿No estás bajo mi sombra y resguardo?

¿No soy yo la fuente de tu alegría?¿No estás en el hueco de mi Manto, en donde se cruzan mis brazos?

¿Tienes necesidad de alguna otra cosa?”.

Habla la Santísima Virgen de Guadalupe

Hijitos Míos, pueblo Mío, pueblo de México, Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María. Pueblo que Me ama, pueblo que Me sigue, pueblo escogido, en quien he derramado Mi  Amor.

Pueblo escogido por Nuestro Dios, para mostrar Sus Bendiciones, Su Amor y para que seáis guías, en lo futuro, de lo que un pueblo escogido por Dios, debe ser. Pueblo atribulado, pueblo sufriente, pueblo fiel.

Mucho habéis sufrido, ciertamente, se os ha acrisolado, habéis sido atacados en múltiples formas y en diferentes tiempos; pero seguís fieles y eso ha agradado a Nuestro Dios y Señor.  Vuestro pueblo será purificado, será eliminada la maldad que os ha venido atacando desde tiempo atrás. Satanás será vencido, NO sufriréis más y el amor que tenéis en vuestro corazón, se potencializará.

Seréis pueblo ejemplo ante el Mundo de cómo se Le debe amar a Nuestro Dios y a Mí, vuestra Madre.

Nuestro Padre, Nuestro Dios, es Sabio y os ha escogido para el bien del Mundo, mientras, satanás ha llevado al Mundo a las tinieblas, a lo material y ha ido eliminando lo espiritual.

Vosotros os mantenéis fieles, lo espiritual es lo más valioso del alma y en vosotros, eso os salvará de todos los ataques que habéis tenido y tendréis de Satanás.

 Os han tratado de quitar la Fe y el amor hacia Nosotros, pero su tiempo terminó, vuestro amor, la unión que tendréis, los vencerá.

La historia de México que quisieron ocultar…

Sois un pueblo que al sufrir, se une. Y ésa unión os dará una fuerza tremenda contra las Fuerzas de Satanás.

Manteneos como hermanos, porque lo sois ante los Ojos de Nuestro Dios. Manteneos unidos en la Santísima Trinidad de Nuestro Dios.

Manteneos bajo Mi Amparo, bajo Mi Manto, que Yo os llevaré por caminos seguros y, sobre todo, de Triunfo contra las fuerzas de Satanás y NO TEMÁIS.

 Mis pequeños, la Maldad será vencida, el amor que habéis anidado en vuestro corazón, dará mucho fruto.

Sois un pueblo fiel, seréis un pueblo santo, seréis ejemplo para las naciones de cómo se debe mantener la Fe y el Amor en Quien os ha escogido para ser el pueblo ejemplo de todas las naciones.

REINA DE MÉXICO Y EMPERATRIZ DE AMÉRICA

Soy vuestra Madre, la Siempre Virgen María de Guadalupe, estoy con vosotros y venceremos, Mis pequeños. Gracias por vuestro amor y sobre todo, por permanecer fieles a Mí, vuestra Madre Santísima de Guadalupe.

Gracias, Mis pequeños.

Habla Dios Padre

Hijitos Míos, ¿Puede acaso un alma estar triste, cuando Yo estoy en ella?

Mis pequeños, un alma, estando ante Mi Presencia, irradia alegría, paz, amor. Yo quiero que vosotros seáis alegres, seáis sencillos, humildes, pero que la alegría sea para vosotros un distintivo.

Porque a pesar de las condiciones y situaciones que viviréis, al estar Yo con vosotros, deberéis irradiar Mi Presencia y os vuelvo a repetir, ¿Puede acaso un alma, estar triste o atribulada cuando Yo Vivo en ella?

PORQUE CANTANDO SE ALEGRAN, CIELITO LINDO, LOS CORAZONES

Vosotros deberéis llevar la alegría a vuestros  hermanos, esté como esté el ambiente. Vosotros, al estar Conmigo, deberéis vivir como un éxtasis de amor… Y de hecho, lo viven aquellos que están Conmigo.

Las almas que les rodean, saben que tiene algo diferente ésa persona que Yo he escogido, ésa alma que camina entre vosotros.

Debéis vivir así, Mis pequeños, en un continuo éxtasis y ése éxtasis os llevará a una alegría inmensa. Trabajaréis con la alegría e irradiaréis paz y amor a vuestros hermanos; habrá tribulación contra vosotros, como la tuvieron los primeros cristianos.

Ellos, eran gente especial, se les conocía porque vivían alegres, unidos, amorosos con todos los demás.

Estos son los tiempos en que se cerrará un paréntesis en la historia de la Humanidad, el Pecado Original lo abrió, se ha vivido la maldad; ha caído el hombre a niveles infrahumanos, mucho mal se ha desatado en todo el Mundo y en el Universo entero. Pocos, muy pocos han luchado contra ésa maldad y serán preservados por ello mismo, porque NO la dejasteis entrar en vosotros y si entró, inmediatamente hicisteis todo lo posible para volver al estado de Gracia.

Los escogidos vivirán el goce Celestial aun viviendo sobre la Tierra, ése es Mi regalo Mis pequeños, para las almas que fueron fieles, que escogieron la mejor parte. Perseverad, falta poco, Mis pequeños y Yo estaré con vosotros, para que éste último paso.

El paso decisivo para vuestra felicidad en la Tierra y de la felicidad eterna sea seguro, un paso en donde se os probará todavía un poco más. Yo quiero almas fieles, almas en las cuales pueda confiar plenamente, para derramar Mis Bendiciones, Mis Carismas, Mi Amor.

Estáis ya en el camino, NO claudiquéis, seguid adelante y escuchad Mi Santo Espíritu que habita en vosotros. Os amo, Mis pequeños, seguid adelante.

Hijitos Míos, seguís siendo niños, pero hay de niños a niños. Niños que buscan el bien y niños maleados, que han sido llevados hacia el Mal. Ser niño ante Mi Presencia, es una garantía de salvación y el niño obediente, el niño estudioso, el niño que lleva ya una meta precisa en mente, que ciertamente predestinado está para cierta misión o trabajo, son niños a los que Yo amo inmensamente

Cómo quisiera, Mis pequeños, que mantuvierais vuestra inocencia, vuestro amor de pequeñitos hacia Mí, hacia vuestra Madre, la Siempre Virgen María y sobre todo, hacia vuestros hermanos.

¡Cuánto ejemplo os dan los santos! Y ese es el amor que Yo quiero en vosotros.

Ciertamente Satanás, ha atacado fuertemente a la familia, ha sacado a la familia del bien, de la Fe, del amor y ahora, los niños NO tienen un sustento fuerte espiritual qué transmitir y en el cuál vivir, que eso es lo más importante.

Y por eso estáis viendo tanto mal a vuestro alrededor, porque Satanás ha destruido a los niños en su inocencia, en su espiritualidad, en el amor de convivencia, que se aprende precisamente, desde que son pequeñitos.Todo esto será purificado, Mis pequeños, todo volverá hacia el Amor, de esto deberéis aprender para que NO se vuelva a repetir.

El Amor todo lo hace crecer, todo lo purifica, todo lo santifica. Vuestra vida debe ser Mi Vida, Yo Soy el Amor en Perfección y vosotros deberéis tomar de Mí para vivir Mi Vida, para transmitir Mi Vida y hacer Vida en donde estéis.

Os repito, Mi Vida es Amor, TODO, todo lo creado responde al Amor.

Cuando vosotros sois tratados con amor, cambiáis. Podéis estar enojados y queriendo agredir a todos los que se acerquen a vosotros, pero si se os trata con amor, inmediatamente cambiáis,

Vuestra agresión cae a los suelos, porque en lugar de ser agredidos como vosotros agredisteis, se os recibió con amor. Y eso es lo que Yo hacía a través de Mi Hijo en la Tierra.Los fariseos, escribas, la gente mala que se había satanizado, atacaban a Mi Hijo y Él los recibía con Amor, en ése momento los desarmaba, NO podían seguir agrediéndoLo.

Así debéis actuar vosotros, Mis pequeños, vivir en el Amor y al vivir en el Amor, todo lo que vosotros digáis, penséis, actuéis, será en el Amor, porque lo que lleváis en vuestro corazón, lo daréis en diferentes formas, por eso deberéis manteneros siempre unidos a Mí, que Soy el Amor.

Sois Mis instrumentos en la Tierra, sois Mis hijos y Yo Me debo de manifestar a través de vosotros.

Vuestro Mundo tiene que cambiar a través de vuestra actuación, Me debéis dejar actuar a Mí a través de vosotros, para que vuestros hermanos Me conozcan y para que vosotros hagáis un ambiente de amor.

Vuestra vida debe ser amor, recordadlo, Mis pequeños, llevad Mi Amor y cambiaréis a este Mundo que Satanás ha afectado con su Odio y su Maldad, el Amor vencerá pero a través de vosotros.Gracias, Mis pequeños.

    Habla Nuestro Señor Jesucristo

Hijitos Míos, Yo Jesús vuestro Salvador, cuando mandé a Mis apóstoles a Evangelizar, les di poder sobre las fuerzas del Mal, les di poder para hacer milagros, les di poder en diferentes formas y ellos se alegraron de que iban a poder vencer a Satanás.

Y Yo les dije “que se alegraran mejor, porque sus nombres estaban en el Libro de la Vida” y ahora, os lo repito a vosotros Mis pequeños, los que habéis sido escogidos para estos tiempos para la gran lucha espiritual que se dará.

Ciertamente se os darán capacidades espirituales superiores, según hayáis sido escogidos para una u otra misión: Sabiduría, Amor, Fe, eso es lo que deberéis pedir, que de hecho, os conozco y os lo daré, Mis pequeños.

Pero quiero que vosotros lo meditéis y Le pidáis a Mi Santo Espíritu que os haga reflexionar sobre lo que vosotros pediríais.La lucha será en lo espiritual, principalmente, que ciertamente, se reflejará también en lo físico; pero a Satanás se le vence con la fuerza espiritual, ¿Qué pediríais cada uno de vosotros? meditad en esta pregunta, Mis pequeños. 

Lo que quiero es que reflexionéis y al hacerlo, eso os llevará a que os deis cuenta que lo material no es lo importante en la vida del hombre, sino que es lo espiritual lo que os atrae hacia Mí.

Lo que os hace vivir correctamente durante vuestra existencia sobre la Tierra y, principalmente, es lo que os da la vida eterna.

Por eso le dije a los apóstoles, que estuvieran contentos que sus nombres ya estaban en el Libro de la Vida.

¿Vosotros pensáis así? ¿Creéis que vuestros nombres están en el Libro de la Vida? ¿Os habéis volcado más hacia lo espiritual que hacia lo material? ¿Me habéis buscado a Mí, antes que buscar lo material?

Si es así, vuestro nombre está en el Libro de la Vida y eso os debe de alegrar.

Pedid la Guía Santa, Sabia de Mi Santo Espíritu, para que podáis llevar a cabo vuestra misión. Os repito, os conozco perfectamente a cada uno de vosotros y cada uno de vosotros lleva una misión específica.

Pero, a la vez, os uniréis en momentos también, en que Yo os pediré que lo hagáis, para que, unidos, potencialicéis la fuerza espiritual para vencer, en tal o cual situación, a las Fuerzas de Satanás.

Ciertamente, Satanás también tiene su ejército, Satanás también tiene a los suyos y los ha preparado.

Y así, como con vosotros, que Yo trabajaré a través de vosotros, Satanás también trabajará a través de ellos, de vuestros hermanos que han sido escogidos para destruir lo que es Mío y todo lo que viene de Mí.  Os he ido preparando para que sepáis perfectamente que él será vencido por Mi Fuerza y ayudado por vuestra voluntad, así que NO temáis, pero, CONFIAD, confiad plenamente en Mí, vuestro Dios, el Triunfo está próximo.

Hijitos Míos, cuando bajé Yo a la Tierra, la ley que imperaba era la ley del Talión, el ojo por ojo, el diente por diente. NO era el Amor el que habitaba en el corazón de los hombres.

La maldad a donde los había llevado Satanás era la lucha entre hermanos, el aprovecharse los unos de los otros, destruir, en una palabra.

La ley del talión: si tú me haces daño, yo te lo voy a hacer también. Aparentemente, suena justo, pero Yo bajé a la Tierra para mostraros que NO lo era.

Cuando vosotros recibís un mal y actuáis con el ojo por ojo, diente por diente, os lleva a la venganza y os pregunto: ¿La venganza es buena? ¿La venganza os va a llevar a la paz?, ¿La venganza os va a producir amor?NO, ¿Verdad? La venganza solamente va a crear odio, maldad, no va a haber paz y os la pasaréis meditando en cómo regresar la maldad que recibisteis.

Y así, la venganza imperará y nunca habrá paz entre vosotros.

En cambio, cuando, al recibir un mal, vosotros perdonáis, en ése momento pierde fuerza satanás, pierde fuerza la maldad y empieza a imperar Mi Amor entre vosotros.

Habéis tenido ya dos guerras grandes, para estos tiempos actuales, ¿cómo han quedado los pueblos después de ello?

Aún después de tantos años que han pasado de ésas guerras, seguís recordando los ataques, la maldad, el odio.

¿Veis, cómo, prácticamente, habéis vivido lo que os enseño? Veis cómo la Venganza no os ha llevado a la paz, porque NO se ha sabido perdonar.

Satanás os quiere llevar nuevamente a ello. A través de los gobernantes de las naciones, que se han vendido a las fuerzas de Satanás, a sus mentiras, a su maldad.

Os quiere llevar nuevamente a que luchéis entre hermanos y así acrecentar el odio, la maldad que ha sembrado por todos lados.

Si pertenecéis a Satanás, ciertamente avivaréis ésa idea que está implantando en la mente y en el corazón de vuestros dirigentes mundiales el de producir otra nueva guerra, para que se destruyan entre hermanos.

He ido preparando a los hombres de buena Fe, a los que quieren estar Conmigo, a los que quieren mantener Mi Vida, que es el Amor entre los hombres.

“¡VIVA CRISTO REY! LA GUERRA “CRISTERA” (1926 – 1929) ocultada y silenciada en la Historia de México…

Para que a través de vuestras oraciones y de vuestra intercesión, no se dé esto a donde os quiere llevar Satanás, que ciertamente NO lo va a lograr.

Os debéis seguir preparando en oración y en vida de Amor y como os dije anteriormente, que se note entre los hombres, que vosotros Me pertenecéis, que viváis en el Amor.

Que transmitáis el Amor, que os mantengáis en el Amor internamente y sobre todo, que haya paz y alegría entre vosotros.

Y la Tremenda SEÑAL, plasmada en una sencilla tilma de fibra de maguey, que tiene medio milenio de existencia y  QUE FULGURA EN LA BASÍLICA DEL TEPEYAC,..

Os bendecimos en Nuestro Santo Nombre, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Que la Paz y el Amor estén siempre con vosotros y los vuestros

Y que la compañía y la veneración a Vuestra Madre Celestial os alcance la Vida Eterna.

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