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31.- LA PUREZA Y LOS ÁNGELES


En los siguientes días…

Fernanda enseñó el misterio que hace posible el ver y oír a Dios: EL VALOR DE LA PUREZA 

      LA PUREZA

            La Pureza es el reflejo de Dios. En donde hay pureza, está el reflejo de Dios, es decir, la Santidad. La Cruz es el asilo, la muralla, la fortaleza de la Pureza. Por eso Jesús, que es la Pureza misma, se clavó en ella, para comunicarnos esta virtud celestial. Está escrito: Felices los de corazón puro, porque ellos verán a Dios” 

En las almas puras está la luz del Espíritu Santo. La Pureza tiene tal valor, que un seno de creatura pudo contener al Incontenible. Porque María Inmaculada tiene la Pureza más absoluta que puede tener una creatura de Dios.

La Inocencia es una virtud que arrastra al alma hacia Dios y atrae a Dios hacia el alma que la posee. La inocencia consiste en la limpieza total del alma. El alma pura es inocente. El alma purificada recupera la inocencia; no de una manera completa, pero sí en la medida necesaria, para continuar en el camino de la ascensión.

La inocencia se conserva entre las espinas y se aja entre el placer y la comodidad.

Desgraciadamente llegará un día, cuando el reino del Mal esté instaurado; en que los niños en su gran mayoría, no tendrán inocencia; la perversión del mundo y la malicia, la profanarán de manera brutal.

Dios ama la inocencia y los hombres no la comprenden. La inocencia está unida al candor y en el candor está la sabiduría. Los corazones puros y crucificados, respiran en el candor y el dolor, que son las azucenas del espíritu. Ellos aplacan la Justicia de Dios, porque en ellos descansa  la Misericordia Divina.

Ser puros no quiere decir ser vírgenes. Hay padres y madres que son puros. Y vírgenes que no lo son. Porque aunque conservan la virginidad del cuerpo, son abominables en su interior. La virginidad es inviolabilidad física y también debiera serlo espiritual.

La virginidad perfecta se recupera con el martirio; porque el martirio revirginiza el alma, como si apenas hubiese salido de las manos del Creador.

De la Pureza nace la limpieza de corazón y se desarrolla con la Penitencia. En ella se estrellan los asaltos del Enemigo y es el mejor centinela para mantener el alma alerta. Y bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios. Dios NO se manifiesta a los impuros. Los limpios de corazón ‘ven’ a Dios. La Pureza y la Penitencia abren los ojos del espíritu.

Los limpios de corazón pueden verlo NO solo en la eternidad, sino también aquí en el tiempo de la jornada terrena, con todos los medios que Jesús utiliza para comunicarse y estar siempre con el alma que lo ama.

Y ese contracto es tan real y tan verdadero, que podemos verlo y escucharlo, como lo hacéis ahora conmigo.

Y Él nos ayuda a mantener nuestra voluntad fundida en la voluntad de Dios. Entendemos sus sonrisas y nos gozamos con sus ternuras. Enjugamos sus lágrimas y le amamos hasta el sacrificio. Tenemos los oídos dispuestos y nuestra alegría es Obedecerlo, pues nuestra voluntad debe estar pronta a subir tanto al Tabor, como al Calvario.

La castidad es fruto del Espíritu Santo. La Pureza es la castidad que perdura en medio de las contingencias de la vida. En todas.

Es puro el que NO practica y secunda la libídine y los apetitos de la carne. Es puro el que NO encuentra deleite en los pensamientos, conversaciones o espectáculos licenciosos. Dios nunca se niega a quien por un amor sobrenatural, sabe arrancar de sí, todas las costumbres inveteradas del hombre viejo, para renacer a la pureza de la infancia.

Dios nunca se niega a quien sabe creer y vencer a la carne y las tentaciones. Y Él Mismo da la victoria a quién cree y es puro de corazón.

Alcanzar la revirginización del alma, a través del renacer y permanecer en Jesús debe ser la meta. No basta estar bautizados para estar vivos espiritualmente. Es vital e indispensable permanecer unidos a Dios de una manera real.

En lucha constante contra el Demonio y la carne. Jesús nunca nos deja solos en esta batalla. Es así como alcanzamos la verdadera paz; que debe ser nuestro estado continuo y natural.

Al mundo decaído, la virginidad le parece manía y la castidad es reputada como debilidad y mutilación represiva… La impureza siempre lleva a la triple concupiscencia: orgullo, codicia y sensualidad.

 A las almas mancilladas por la corrupción, esto les provoca impulsos de risa.

LA PUREZA DE LA MENTE.

La soberbia no es grandeza sino hinchazón. Y lo que está hinchado parece grande pero no está sano. (San Agustín)

Con el pensamiento se debe buscar y hacer solamente la voluntad de Dios. La inteligencia debe ofrecerse toda, para recibir la Luz de la Sabiduría. No se debe manchar con los apegos humanos a nuestra propia manera de pensar. La razón debe ser doblegada con la Fe y la Humildad, para no oscurecer la Verdad, con el error.

Satanás es experto en manipular la imaginación para convertirla en la peor enemiga del hombre. Porque cuando se apodera de ella, su arma favorita es la DUDA… que es el primer paso para la desesperación y la rebelión.

Y por eso él pone todo su empeño en seducir al hombre con el orgullo, para corromper la pureza de la mente. Porque ésta es indispensable para recibir con humildad la Palabra de Dios y vivirla.

Después de corromper la castidad de pensamiento, enciende en el corazón  una tremenda hoguera de pasiones que convierten al cuerpo en un amo implacable. Y cuando se llega a este punto, es imposible mantener la castidad.

Y solo el que es casto de mente, puede mantenerse íntegro y fuerte en la Fe, caminando sin daño por los escabrosos senderos de este mundo corrompido y entregado a Satanás.

LA PUREZA DEL ALMA

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El alma se vuelve impura cuando está oscurecida por la más leve sombra de pecado. Un pecado venial mínimo, desfigura su candor y aleja al Espíritu Santo. Sin pureza del alma, es imposible mantener la pureza del corazón que es indispensable para tener a Dios.

LA PUREZA DEL CUERPO.

En el mundo de hoy es muy difícil mantener la castidad, especialmente por todos los errores difundidos y aceptados que desvirtúan y hunden en el caos los valores morales y espirituales. El que se sostiene en las virtudes humanas para mantenerse casto, se traga amargamente su derrota; ante el júbilo incontenible de Satanás, que es el amo virtual absoluto.

Hacia donde quiera que el hombre vuelva su mirada, el Enemigo tiene tendidas sus trampas que hacen casi imposible mantener la castidad. Solo un superhéroe puede hacerlo. Felizmente la solución es la más sencilla del mundo y solo requiere de rodillas fuertes.

El que se mantiene unido en Oración a Dios y Quiere ser Templo vivo de su Espíritu, le basta con pedírselo al Padre. Para que Él Mismo venga a dominar el envase de nuestro cuerpo, para que siga siendo Templo suyo. Y sólo Su Poder puede mantenerlo íntegro.

Cuando Dios toma el control de la situación, vemos con aterradora realidad, el objeto de los planes siniestros de Satanás. Los cuerpos humanos los vemos a través de los ojos de Dios. Y admiramos su belleza, la perfección y el amor increíble del Creador, celebrando la obra de sus manos.

Las pasiones se mantienen a raya. Y la libídine que fue despertada con la fuerza de un volcán, es derretida como el helado que un niño olvidara bajo el ardiente sol. La Tentación es vencida por el Único que puede hacerlo.

Y sólo queda soportar la venganza de un Demonio frustrado y enfurecido que recurre a la descarada agresión, cuando todos sus ardides le han fallado. El que lo conoce bien y NO le tiene miedo, sabe arreglárselas con él y aprende a soportarlo, como se soportan los molestos mosquitos del verano: forman parte del paisaje.

El alma bautizada y consagrada es alma sacerdotal. Y el alma sacerdotal vive en un cuerpo crucificado en el que se marcan invisiblemente los estigmas de la Pasión.

La crucifixión espiritual nos crucifica al mundo y a sus seducciones. No es fácil. Pero tampoco es imposible. El que quiere, puede. Y las cosas que valen la pena, cuestan más. Dios lo vale todo y por eso hay que pagarlo todo. 

El destino del cuerpo no es el sepulcro donde será depositado para que se corrompa, sino el Paraíso; donde entrará resucitado, para vivir para siempre. Y el que verdaderamente desea tener un cuerpo bellísimo y sano, lo crucifica en el tiempo; para disfrutarlo inmortal en la Eternidad…

Sólo la Eucaristía y la Oración, hacen que sea posible mantener la Pureza.

LA PUREZA DE CORAZÓN

La Lujuria del corazón es la ambición de las riquezas y del poder.

Y por ella se cometen los peores crímenes…

El corazón es el altar del espíritu y fue formado para recibir el amor de Dios y para devolverlo e irradiarlo. La Pureza de corazón nos hace capaces de amar con el amor sobrenatural y divino.

Todo apego desordenado a nosotros mismos o a las creaturas, ofusca la pureza interior. Se debe amar a Dios y a las almas por amor a Él. El que NO ama a dios, NO PUEDE amar al prójimo.

Sólo el que ama a Dios por sobre todas las cosas, recibe el amor sobrenatural y perfecto, para amar a los hermanos con un amor puro y verdadero que busca su verdadero bien. Sólo el que es puro de corazón puede abrirse a una gran capacidad de amor y vivir plenamente la virtud de la Caridad.

Porque los puros de corazón son los únicos que pueden ver a Dios. Y en su Luz abarcar y amar a todos los hombres. La Pureza Y la Caridad son tan poderosas, que permiten entender, recordar y transmitir sin errores, la Palabra de Dios.

Dios no se comunica con quien no tiene Pureza de corazón; conservada desde el nacimiento o mantenida con un constante trabajo de penitencia y de amor, sustancias espirituales que devuelven al alma a aquella cándida frescura que atrae la mirada de Dios y obtiene su Palabra.

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Dios quiso manifestarse a los hombres en una forma nueva y completa, que se inició con la Redención y en el seno purísimo de la Virgen Perfecta.

Al que se crucifica con Jesús, la Santísima Trinidad desciende con sus perfecciones y habita en el alma con sus Tres Personas, manifestando sus características:

El Padre Celestial, siendo Creador nuevamente de la creatura, igual que en el Sexto Día y hace del alma una verdadera hija; digna, a su perfecta semejanza.

El Hijo y Redentor enseñando por Misterios de Gracia sus verdades y su Sabiduría.

E Espíritu Santo, apareciendo entre los hombres en un nuevo Pentecostés y siendo el Consolador que enseña a amar. Y en nupcias espirituales, une al alma con Dios.

Viviendo en un mundo corrupto hay que aprender a vivir en el Cielo, rompiendo totalmente los nexos con el Pecado y respirando solamente a través de Dios. De esta manera, Dios está Vivo y Activo en el alma que se le entrega, haciendo posible que el alma guste desde esta tierra, de los goces celestiales reservados a los que aman a Dios.

Es por eso que Satanás impulsa al hombre a los pecados contra la Pureza, porque a través de la IMPUREZA  entra la INCREDULIDAD. Y el cuerpo profanado no puede acoger al Espíritu Santo. Los impuros tienen los oídos cerrados a las voces celestiales.

La Palabra de Dios NO necesita de erudiciones humanas para ser comprendida; sino de Pureza de ánimo y de amor. Los portadores de Dios se visten con la misma vestidura del Hijo: la Pureza.

Pureza de carne, doble pureza de corazón y triple Pureza de pensamiento. Las almas no tienen necesidad de ciencia, sino de Luz. Y sólo la Pureza atrae a Dios.

 El alma que NO es pura no puede conocer a Dios y mucho menos amarlo. Su Voz jamás penetra en los oídos que Satanás ha dispuesto para escucharlo a él.

La sensualidad hace su nido en los corazones soberbios y la malicia se infiltra en todas las potencias y en cada uno de los sentidos, haciendo que la lujuria sea como un pulpo con poderosos tentáculos que le impiden al hombre moverse hacia el Cielo. Matando la Fe y destruyendo la Esperanza y la Caridad. 

El germen del mal nace con el hombre, Pero Jesús ha puesto a nuestro alcance toda clase de gracias para combatirlo. Sólo el hombre culpable, en vez de huir del pecado, se abraza de él, apartándose de Dios con todo conocimiento y voluntad; tratando de justificarse de mil maneras y queriendo engañarse a sí mismo con la mayor herejía que Satanás le hace tragarse para perderlo: Dios es Amor y solo Misericordia, si ha dado la vida por nosotros, Él no permitirá que el alma se pierda…

Se olvidan completamente que Dios es también Justicia.

El Infierno se está llenando de sensuales que ya no pueden corregir sus errores, porque la sensualidad es el complemento de todos los vicios.

Con la sal se preservan las carnes de la corrupción…

  LOS ÁNGELES  

Para las almas vivas, es un glorioso espectáculo y muy consolador, el ver que a la multitud de Demonios que rodean a la inmensa mayoría de los seres humanos, para atormentarlos; también está la portentosa y bellísima presencia de los ángeles, tan llena de Luz y sonriendo tan sobrenaturalmente, que aun siendo sonrisa pueden atemorizar.

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Caminan con soltura y majestad. Son jóvenes de ambos sexos. Hermosísimos y vestidos regiamente, con sus vestiduras que parecen tejidas de diamantes y con colores desconocidos en la tierra.

Sus voces de resonancias celestiales, dan paz, fortaleza y consuelo, haciendo vibrar el aire con sus armonías. Y cuando deben volar hacia el Empíreo, abren sus alas nacaradas, de perlas, de llamas, de luz verdeja. Y suben raudos, cantando los hosannas de Belén.

Los ángeles mucho más que nosotros, reflejan la imagen de Dios. Y como son espirituales, son invisibles y están junto a nosotros en gran número. Y no nos damos cuenta si ellos no lo quieren. Esta característica hace muy activa su labor en relación a nosotros. Y cuando se trata de ángeles negros, su actividad es mucho mayor, incesante e incansable.

Los ángeles tienen diversidad de Tareas:

Algunos son centinelas y servidores de Palacio en el Cielo. Otros trabajan activamente en el Reino de Dios y para los hijos de Dios. Otros son custodios del hombre. Otros son anunciadores. Y otros más, serafines adorantes.

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Los ángeles NO pueden sufrir por su Dios para aumentar su gloria; ni por su prójimo para obtenerles el bien. Sólo pueden materializarse cuando Dios se los permite. Y los negros, cuando los hombres los hombres los invocan.

Ellos son los amigos de las almas fieles. También son guerreros. En tiempos de Job, el Cielo no estaba poblado más que por los ángeles. Los justos esperaban en el Limbo a Cristo, para volverse ciudadanos del Cielo.

Pero ahora están unidos a ellos, las oraciones de los santos del Cielo y de la Tierra. En una guerra que no es de los pueblos, sino de Satanás contra Dios; los ángeles por el sacrificio de los buenos, luchan para impedir a los Demonios que acaben con la raza humana, dándole la muerte espiritual.

batalla-espiritualCada Oración desata un terrible combate.

La Sangre de Jesús no deja de efundirse sobre la Tierra y resplandece testimonio de amor, como un rocío sobre las almas. Los ángeles de cada creyente entrelazan vuelos entre el Cielo y la Tierra, para recoger de los tesoros divinos y llevarlos a cada uno de sus custodiados.

Y ruegan por todas las creaturas, para que adoren al Dios Verdadero.

Adoran jubilando los ángeles de los justos, unidos a las almas de los mismos, que anticipan desde la Tierra la adoración que será eterna.

Adoran esperando los ángeles de aquellos que cristianos no son, a la espera de poder volverse sus custodios en el Signo de la Cruz.

Adoran llorando, los ángeles de los pecadores que han dejado de ser hijos de Dios. Y llorando todavía, suplican la Sangre para que con su virtud redima aquellos corazones.

Adoran finalmente los ángeles de las Iglesias esparcidas sobre la Tierra, llevando a Dios la Sangre elevada en cada Misa en Memorial de Jesús.

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La Sangre desciende y la Sangre sube con ritmo incesante.

Y la Sangre derramada en las misas es tomada por los ángeles y llevada al Empíreo, de donde regresará con Gracias y Bendiciones para los hombres.

LA MISION DEL ÁNGEL CUSTODIO

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Los hombres llaman del Cielo a las almas creadas. Y Dios, al recto amor que se une para dar a la Tierra y al Cielo un nuevo ciudadano; envía a la Tierra a sus ángeles, que están prontos para volverse custodios de la nueva creatura.

Los dos momentos más dulces en la misión del Ángel Custodio son: Uno cuando la Caridad les dice: ‘Desciende, que ha sido engendrado un nuevo hombre y tú lo debes custodiar como perla que me pertenece’

Y dos, cuando pueden subir con ellos al Cielo. Y éste es más dulce que el primero. Los demás momentos felices, los constituyen las victorias de sus custodiados sobre el mundo, la carne, el demonio.

Pero ¡Cómo tiemblan por nuestra fragilidad, cuando nos toman bajo su custodia! ¡Y como palpitan siempre de gozo, después de cada una de las victorias, porque el Enemigo del Bien está siempre al asecho, tratando de destruir lo que el espíritu construye!

Por eso resulta plenamente gozoso el momento en el que entran con ellas en el Cielo, ya que nada podrá destruir lo que ya ha sido cumplido.

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Su alegría más grande es custodiar a un alma viva, porque entonces están adorantes, postrados ante Dios, que palpita en ellas.

Y les resulta dulce responder a quien los interroga sobre el mundo sobrenatural y proporcionarles consuelos a las almas más queridas por Dios y atormentadas por los hombres…

Los ángeles custodios son amorosos, activos, sabios. Están para guiar, guiar e instruir a nuestras almas. Ese buen compañero jamás falta a su deber, ni siquiera cuando el hombre peca y lo disgusta.

Más cuando después el hombre vive en la Gracia del Señor y por Él se afana y le sirve con todas sus fuerzas; entonces sucede lo que le pasó a Jesús, después de la Tentación en el desierto: Los ángeles le sirven’

El Ángel Custodio de Jesús luchó con Él en aquella hora y una vez alcanzada la victoria, llamó a sus hermanos para sostener las fuerzas del Victorioso.

Ellos nos aman y permanecen siempre al lado del custodiado ya sea éste un santo o un pecador. Desde la infusión del alma en la carne, hasta su separación de la misma, permanecen junto a la creatura que el Altísimo les confió.

Por eso hay que ver con los ojos de la Fe, al Ángel Custodio que está al lado de todo hombre y obrar siempre tomando esto en cuenta. Ellos serán nuestros testigos en el Juicio Particular.

La misión del Ángel Custodio no siempre termina con la muerte del custodiado.

Cesa como es lógico, a la muerte del pecador impenitente y esto, con sumo dolor por parte del Ángel Custodio del que no se arrepiente.

Y se transforma en alegría gozosa y eterna, a la muerte de un santo de la Tierra que pasa al Paraíso, sin detenerse en el Purgatorio.

Pero continúa protegiendo con su intercesión al alma que tenía confiada y que de la Tierra pasan al Purgatorio para expiar y purificarse.

Entonces ellos oran caritativamente por las almas ante el trono de Dios; hasta que termina su purgación y pueden llevarlas al Cielo.

Los Ángeles Caídos

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Cuando Dios creó a su Arcángel Predilecto, el Cielo entero enmudeció de admiración. Dios quiso a su lado a este maravilloso arcángel, cuando realizó la Creación del Universo.

El más bello de todos los ángeles, espíritu perfecto inferior solamente a Dios, fue llenado de dones: segundo en belleza de todo cuanto existe, una inteligencia privilegiada y poder. Fue puesto al mando de la tercera parte de los Ejércitos Celestiales.

Dirigía los coros angélicos. Y como intermediario entre Dios y los hombres, le fue dado el título de Dominador de las Naciones. En las misiones destinadas a los hombres, él hubiera sido el ejecutor del querer divino y por eso se llamó:

LUCIFER = PORTADOR DE LA LUZ.

En los ángeles también hay Libertad de Arbitrio. En el orden perfecto del Universo, Lucifer abusó de su libertad. En su ser luminoso nació un vapor de soberbia, que él no dispersó: al verse en Dios.

Al verse a sí mismo y compararse con sus compañeros, porque Dios le envolvía con su Luz y se gozaba en el esplendor de su arcángel. Y porque los ángeles le veneraban como el espejo más acabado de Dios, se maravilló. Debía admirar solamente a Dios.

Más en todas las criaturas, se encuentran presentes todas las fuerzas buenas y malas que luchan entre sí, hasta que una de las dos partes vence para proporcionar bien o mal, del mismo modo que en la atmósfera se encuentran todos los elementos gaseosos por ser necesarios y es la manera de usarlos la que determina que sean buenos o nocivos.

Lucifer no era santo hasta el punto de ser todo amor. La medida del amor, Lucifer no quiso completarla y no rechazó la complacencia de sí mismo, que ocupaba en él un espacio en el que no podía haber amor.

De haber sido todo amor, no habría habido sitio en él para la soberbia, a la que también es justo llamar: desorden del entendimiento. Vapor de soberbia que él no dispersó. Al contrario: lo condensó y lo cobijó. Y de esta incubación, nació el Mal.

Lucifer desarrolló la soberbia, la cultivó, la aumentó e hizo de ella, arma y seducción.

Dios había creado a un ministro glorioso y bellísimo.

Y la libre voluntad del ángel creó a SATANAS   =   ADVERSARIO.

La soberbia es la palanca que derriba los espíritus y los arranca de Dios. Lucifer quiso más de lo que era y de lo que tenía. Él, que ya era tanto; quiso todo.

Y ésta fue la brecha por donde entró ruinosa, su depravación. Siendo ella la causa de que no pudiera comprender ni aceptar al CRISTO-AMOR, compendio del Infinito, Único y Trino Amor.

Y se negó a servir.

Al conocer las futuras maravillas de Dios, quiso ponerse él en su lugar. Con su mente turbada se vio a sí mismo al frente de los hombres futuros, adorado por ellos como poder supremo.

Y conociendo el secreto de Dios y sus designios, decidió que él podía terminar lo que Dios había comenzado y apoderarse del reino que sería la herencia de Jesús. Sedujo a los menos reflexivos de entre sus compañeros, distrayéndolos de la contemplación de Dios como Suprema Belleza.

Y se Rebeló contra Dios.

Lucifer estaba feliz de ser la creatura más maravillosa de la Creación y se sentía seguro de que nadie podría superarlo. Pero cuando Dios hizo su Obra Maestra, creando al hombre a Su Propia Semejanza, su envidia explotó.

Tan celoso estaba, que juró luchar hasta el último día, a fin de volver al hombre contra su Creación. Juramento que ha cumplido puntualmente… La gran Obra de la Creación se encuentra agónica, destruida por el hombre y la Obra Maestra: el hombre, se encuentra a punto del exterminio.

Los demás ángeles que estaban bajo su mando y que fueron débiles en el amor y la fidelidad hacia Dios, también se rebelaron. Y así quedó orquestado el primer golpe de estado de la Historia.

Así se consumó, el PECADO DE LOS ÁNGELES.

Y partir de ese momento, fue su nombre: SATÁN.

Nombre dado por Dios, al Adversario. Al Enemigo Implacable en que se convirtió, el que fuera el más grande de todos los ángeles.

Y una Gran Batalla estalló en el Cielo. Batalla de inteligencia y de voluntad, combatida en la Presencia de Dios y que determinó para la Eternidad, el futuro destino de los ángeles y de los hombres. Fue un hecho histórico de importancia primaria, que incluyó Cielo y Tierra, pues la Historia de la Humanidad está atada y condicionada, a este acontecimiento.

Y Lucifer y los demás soberbios y desobedientes, fueron arrojados para siempre del Paraíso Celestial, por San Miguel Arcángel y sus ángeles.

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Cuando los derrotados fueron castigados, Dios los congeló en su rebeldía y les quitó la capacidad de amar, (Dios se retiró de ellos para siempre) pero no la necesidad de ser amados. Y ésta se convirtió en ira.

El amor y la belleza, (atributos de Dios) les fueron quitados y de esta forma quedaron convertidos en Demonios horrorosos.

El gran amor que los animaba se convirtió en Odio y fueron precipitados en el Infierno para ser devorados por la concupiscencia del espíritu… en el Fuego del Rigor de Dios.

“Satanás se disfraza de ángel de luz…”  (2 Corintios 11: 13, 14,15)

La palabra de Dios es una espada de doble filo que tiene la gracia sobrenatural de ser verdad en el tiempo y en la eternidad. San Pablo escribió esto en la carta para los corintios de hace dos milenios y por los problemas que estaba enfrentando esa iglesia en particular. 000mundo maligno

En los últimos mensajes de Jesús, el Señor  habla de un falso cristo y una falsa iglesia fomentada por Satanás, hasta el punto de volver realidad las proféticas palabras de San Juan: “El mundo entero yace en poder del Inicuo” (I Juan 5:19)

Satanás no cambia sus métodos, ni sus estrategias y tácticas. A Eva, le disfrazó su verdadera naturaleza y propósitos y ahora hace exactamente lo mismo al extender su influencia, para extraviar a todos los habitantes de la tierra.

A los pueblos de la antigüedad los deslumbró con sus poderes angélicos y los tronos y las potestades se presentaron como “dioses” aterrorizándolos y exigiendo en sus cultos, los sacrificios humanos para satisfacer su ansia de poder y adoración de parte de los hombres.

Actualmente, él y todas sus legiones angélicas,  forman las huestes del Ejército del Anticristo y en esta época satánica, en que predomina la apostasía, el materialismo y la incredulidad, ahora se manifiestan a los hombres como espíritus guías o extraterrestres en todas las falsas doctrinas inventadas por él para  alejar al hombre de Dios.

Según el libro de Enoc, las hijas de Adán eran muy hermosas y tomaron de ellas las que les gustaron. Esta es una explicación a toda la cosmogonía universal de las distintas civilizaciones que nos narran las aventuras de los dioses con las mujeres mortales.

Y ahora siguen haciendo exactamente lo mismo…

Para todas estas experiencias, los ufólogos tienen excelentes historias…..

Su mayor anhelo era apoderarse del Vaticano.  La Tercera Parte del Secreto de Fátima, advertía del siniestro complot para apoderarse de la Sede de Pedro. Por eso siguió siendo secreto y sus agentes no permitieron que fuese hecho público.

Ahora lo unico que les falta es remover el último obstáculo: Benedicto XVI. (Esto ya se cumplió, porque la publicación original de este artículo fue el 26 de Marzo de 2012)

Y en una maniobra digna del que fuera el más poderoso de los Arcángeles,  ya consiguieron engañar a algunos consagrados para que lo apoyen en su esfuerzo por extraviar a la Iglesia de Jesús  y sus agentes también aparentan ser ministros de justicia.

Están secuestrando a la Iglesia de Roma, para modernizarla aparentando ser santos, modernizando a Dios y poniendo la ‘santidad’ al alcance de la depravación del mundo actual; con las reformas necesarias que conculcarán Los Diez Mandamientos y la doctrina original de Jesús.

Con este colosal engaño, arrastrarán las almas de los mismos elegidos que no hayan tenido la precaución de pedir discernimiento al Espíritu Santo, las hundirán en la apostasía mundial y por una equivocada decisión, serán arrojadas junto con él,  hasta el Abismo tenebroso del Infierno.

Pues este es realidad, su único y verdadero objetivo: arrebatarle las almas a Dios, para apenar el Corazón del Padre y hacer que los hijos tan odiados, sean tan infelices como él y compartan con él su mismo tormento; en el Infierno que fue creado por Dios, para Satanás y sus ángeles rebeldes.

Dios no quiere la muerte del pecador, pero es la voluntad humana la que decreta su propia sentencia y Dios acepta la decisión de sus hijos…  

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Y casi lo ha logrado totalmente, pues está por estallar el Cisma en la Iglesia católica que hará a sus cardenales rebelarse contra la autoridad del Papa Benedicto XVI, haciendo un maligno complot para desterrarlo de la sede de San Pedro.

No hay que olvidar que también Judas le hizo un gran servicio a Caifás, al entregar a Jesús por el ‘bien’ del Templo de Jerusalén. Y de esta manera Satanás lo mató y perdió la guerra contra Dios.

Y tanto en sus manifestaciones esotéricas, como en sus complots con los verdaderos miembros de la Iglesia, utiliza su disfraz favorito: “Ángel de luz”….

De esta manera está teniendo cumplimiento, la Profecía de Daniel y el Apocalipsis de San Juan…

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONÓCELA

192.- SACRIFICIO DE AMOR


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Es un amanecer glorioso, en el que parece que toda la primavera cantara en los árboles, las flores, los pájaros y los olivos que cubren el monte por el que avanza el grupo apostólico para entrar a Jerusalén.

Llegan a una casa y Jesús entra bendiciendo a sus moradores que lo saludan con alegría. Hay ruido de cascabeles y panderetas.

Isaac entra y se postra ante su Señor y le dice que ya cumplió su encargo.

Jesús sale y señala al asno sobre el que nadie ha montado hasta ahora.

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Los peregrinos ricos extienden sobre el lomo del animal sus ricos mantos y uno dobla su rodilla, para que se apoye el Señor y monte.

Pedro camina del lado del Maestro e Isaac del otro lado, llevando las riendas del aún no domado animal, que sin embargo avanza calmadamente como si estuviera  acostumbrado. No patea, ni se espanta con las flores, ni con las ramas de olivo y las palmas que se agitan a su alrededor. Que se tiran al suelo como alfombra, ni con el alegre sonar de cascabeles y los gritos llenos de alegría…Que son cada vez más fuertes…

Gritos clamorosos de:

–                       ¡Hosanna al Hijo de David!

–                       ¡Bendito sea el que viene en el Nombre del Señor!

–                       ¡Hosanna en lo más alto de los Cielos!

–                       ¡Santo, Santo, Santo es el Señor!

–                       ¡Llenos están el Cielo y la Tierra de su Gloria!

–                       ¡Hosanna en el Cielo!

–                        ¡Bendito es el que viene en el Nombre del Señor!

–                       ¡Hosanna en el Cielo!

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Avanzar desde Betfagé, por entre calles estrechas y torcidas, no es fácil. Cuando salen del suburbio, el cortejo se ordena y no falta quién arroja su manto al suelo como si fuera una alfombra y muchos lo imitan. El centro de la calle se convierte una cinta multicolor; llena de ramas floridas de olivos, flores y hojas de palma. Resuenan los gritos en honor al Rey de Israel; del Hijo de David, de su Reino.

En la Puerta de las Ovejas los soldados de la guardia al escuchar el alboroto, salen a ver lo que pasa…

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No es ninguna sedición. Se apoyan en sus lanzas y se hacen a un lado entre admirados y burlones, ante el extraño cortejo de este Rey que viene montado sobre un asno. Un Rey hermoso como un Dios. Humilde como el más pobre de los hombres. Bueno y cariñoso… A quién rodean mujeres y niños…

Y hombres desarmados que gritan:

–                       ¡Paz! ¡Paz!

Antes de entrar en la ciudad, Jesús se detiene a la altura de los sepulcros de los leprosos de Inón y de Siloán. Se alza y levanta sus brazos gritando en dirección de aquellas pendientes rocosas, donde caras y cuerpos terroríficos, se asoman al oírlo.

Jesús grita:

–                       ¡Quién tenga Fe en Mí, pronuncie mi Nombre y alcance por medio de Él, la salud!

Bendice. Y continúa su camino…

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Luego dice a Judas de Keriot:

–                       Comprarás alimentos para los leprosos y con Simón, los traerás antes de que anochezca.

El cortejo entra en la ciudad, por la Puerta de Siloán y como un torrente se desparrama por sus calles. Pasa por el barrio de Ofel en el que cada terraza se ha convertido en una pequeña plaza llena de gente que grita hosannas y que arroja flores y perfumes hacia el Maestro.

El grito de la multitud parece aumentar y tomar fuerzas como si saliese de una bocina; porque los numerosos arcos de que está llena Jerusalén, la amplifican en un grito continuo…

Como el bramido del mar que va y viene, se rompe contra los arrecifes y las playas; para ser recogida por otra que lo multiplica…

–                       ¡Scialem, scialem melchitl! (Paz, paz oh Rey)

En un grito continuo, que se repite y sube y baja, como las olas. Es impresionante y aturde…

Un grupo de jóvenes trae copas de cobre con carbones encendidos e incienso de los que suben espirales de humo y ellos echan más incienso y resinas olorosas una y otra vez, mientras el grito continúa…

1incensario

¡Incienso, perfumes, gritos, palmas, flores, vestidos, colores, hosannas!… ¡Alabanzas y más alabanzas!… Es una euforia colectiva y adorante que aturde y pareciera dejar a uno atolondrado… Jesús avanza triunfante, rodeado por un pueblo que lo ama y lo aclama adorándolo como al Mesías: el Dios Encarnado y Rey del Universo…

1entr-triunfal

Por desgracia también están sus acérrimos enemigos y… ¡Esto es excedente para quién ya está demasiado celoso de Dios y de su Mesías!

Los fariseos gritan llenos de ira:

–                       ¡Haz que se callen esos locos!

–                       ¡Sólo a Dios se le lanzan hosannas!

–                       ¡Diles que se callen!

Jesús responde dulcemente:

–                       Aunque Yo se los mandase y me obedecieran, las piedras gritarían los prodigios del Verbo de Dios.

1Domingo de ramos

Se dirigen hacia la casa de Analía. La terraza está adornada con las hojas nuevas de la vid. Analía está en el centro de un grupo de jovencitas vestidas de blanco, coronadas de rosas blancas y ramos de convalarias…

1convallaria_majalis

Que como novias enamoradas, lanzan las blancas flores al paso de Jesús.

1domingo-de_ramos

Por un momento Jesús detiene al asno, levanta su mano para bendecir a las primicias de ese grupo, que lo ama hasta el punto de renunciar a cualquier otro amor terreno.

1-corona-de-rosas-rojas-

Analía arroja una corona y grita:

–                       ¡He contemplado tu triunfo, Señor Mío!

1corona

Toma mi vida para tu glorificación universal. ¡Jesús!…  –es un saludo lleno de amor.

Mary Magdalene leaving the house feasting 1857 by Dante Gabriel Rossetti 1828-1882

Su grito es apagado por el  por el clamor de la gente que no se detiene. Es un río de entusiasmo de un pueblo delirante.

El cortejo sigue en dirección al Templo.

Más adelante se oye el grito de un hombre que trata de abrirse paso:

–                       Dejadme pasar. Una jovencita ha muerto repentinamente. Su madre quiere ver al Maestro. ¡Dejadme pasar! ¡Él ya la había salvado!

1angel_muerte

La gente lo deja pasar y cuando llega hasta Jesús, le dice:

–                       Maestro. La hija de Elisa ha muerto. Te saludó con aquel grito y luego cayó hacia atrás, diciendo: ‘¡Soy feliz’!  Y expiró. Su corazón se rompió de gozo al verte triunfante. Su madre me pidió que te llamara.

Jesús responde:

–                       No ha muerto. Ha caído una flor… Y los ángeles de Dios la recogieron, para llevarla al Seno de Abraham. Pronto el lirio de la tierra se abrirá feliz en el Paraíso, olvidando para siempre el horror del mundo.

1-lirio-blanco

Oye; dí a Elisa que no llore por la suerte de su hija. Dile que es una gran gracia de Dios y que dentro de seis días lo comprenderá. Bienaventurada ella, limpia de cuerpo y de alma, porque pronto verá a Dios. Murió de amor. De éxtasis, de gozo infinito. ¡Dichosa muerte!

Muchos no se han dado cuenta de lo que sucede y el cortejo sigue adelante. Da vuelta  a la muralla y llega hasta el Templo.

1jentr_ramos

Jesús baja del asno y con su vestido de color púrpura, entra majestuoso. Voltea hacia un grupo de fariseos y de escribas que lo miran desde el portal en el primer patio, donde ruge el acostumbrado griterío de cambistas y de vendedores de palomos y de corderos.

Al ver a Jesús, todos los compradores corren a su encuentro y solo se quedan los mercaderes.

En su bellísimo Rostro aparece la Ira.

Va al centro del Patio y grita:

–                       ¡Largo de la Casa de mi Padre! Este lugar no es para la usura, ni para el mercado. Está escrito: “Mi Casa será llamada, Casa de Oración…” ¿Cuántas veces diré que este lugar no debe tratarse como un lugar de Inmundicia; sino de Oración?

Los vendedores y cambistas recuerdan lo sucedido la última vez… Y se apresuran a obedecerlo.

1j_exp_mercaderes

Jesús mira a los del Templo, que obedientes a las órdenes del Pontífice, no chistan…

Jesús va hacia los portales donde están reunidos todos los enfermos, que lo invocan a gritos.

Y les dice:

–                       ¿Qué queréis de Mí?

Se desborda un torrente de peticiones de salud y de bendición.

–                       ¡Creemos en Ti, Hijo de Dios!

Jesús responde:

–                       ¡Dios os escuche! Levantaos y dad gracias al Señor.

Jesús extiende sus manos y sana a todos los enfermos.

Se miran… y sanos, prorrumpen en gritos de júbilo que se mezclan con los gritos de los niños…

1curando en el templo

Es un coro glorioso:

–                       ¡Gloria!

–                       ¡Gloria al Hijo de David!

–                       ¡Hosanna a Jesús de Nazareth!

–                       ¡Rey de Reyes y Señor de señores!

Algunos Fariseos, con fingida deferencia, le gritan:

–                       Maestro.

–                       ¿Estás oyendo?…

–                       ¡Estos niños dicen lo que no debe decirse!

–                       ¡Repréndelos!

–                       ¡Diles que se callen!

Jesús contesta:

–                       ¿Y por qué? ¿Acaso el Rey profeta; el rey de mi estirpe no ha dicho: “De la boca de los niños y de los que están mamando; has hecho que brotase una alabanza completa; para llenar de confusión a tus enemigos”?

1 niños_alabanzas

Y se dirige al Atrio de los Israelitas, para orar…

Luego que termina sale y se dirige hacia el Monte de los Olivos.

Los apóstoles están muy contentos.

El triunfo les ha dado confianza y han olvidado el peligro…

El Cedrón arrastra sus aguas con un rumor cantarín, al que une el canto de los pájaros y el de un par de ruiseñores.

La brisa suave, mueve las hojas de los árboles y acaricia los rostros alegres. Están muy sordos al aviso divino. Los hosannas han borrado TODO lo que Jesús les ha dicho de su memoria…

Felipe pregunta:

–                       ¿A dónde vamos ahora?

Jesús responde:

–                       Al campamento de los galileos. Quiero saludarlos.

Tadeo sugiere:

–                       Podrías hacerlo mañana.

–                       Lo mejor es hacer pronto lo que se puede. Vamos a donde están los galileos.

Iscariote pregunta:

–                       ¿Y esta noche? ¿Dónde dormiremos? ¿En la ciudad? ¿En qué lugar? ¿Dónde está tu Madre? ¿O en la casa de Juana?

Jesús contesta incierto:

–                       No sé. Ciertamente no en la ciudad. Tal vez en una tienda galilea…

–                       ¿Por qué?

–                       Porque soy Galileo y amo a mi región. Vamos.

1tiendas_galileos

Y suben hacia dónde están los galileos acampados sobre el Monte de los Olivos, en dirección a Bethania. Sus tiendas brillan bajo el tibio sol de Abril.

Más tarde, en el anochecer del Domingo de Ramos.  Jesús está con los suyos en la quietud el huerto de los olivos. No hace frío. Todos están sentados en el pasto y sobre unos peñascos.

Jesús dice:

–                       Después del triunfo de esta mañana vuestro corazón ha cambiado. ¿Qué puedo decir? A lo humano entrasteis a la ciudad llenos de miedo, por las palabras que os había dicho. Temíais que dentro de los muros pudiesen atacaros y haceros prisioneros.

¿Os he engañado alguna vez? Desde el principio os hablé de persecución y de muerte. Y cuando alguno de vosotros, por exceso de admiración quiso verme como un pobre rey humano, al punto corregí el error y les dije: Yo soy rey del espíritu. Ofrezco privaciones, sacrificios y dolores. No otra cosa. Acá en la tierra no poseo otra cosa. Pero después de mi muerte y de la vuestra, si permaneciereis en mi Fe, os daré un Reino Eterno: el de los Cielos.

¿Os dije acaso algo diferente? Os imaginabais que era fácil seguirme  y os negabais a creer que a quién obraba tan portentosos milagros, al Hijo de Dios, alguien pudiese tocarlo. Tan robusta era vuestra fe humana en mi poder, que llegasteis a no creer en mis palabras diciendo: ‘No puedo creer que sea aprisionado, apresado y matado. El hombre nunca podrá tocarlo. Quien obra milagros, puede hacer otro en su favor.’

1_milagro_mas_ grande

No uno, sino muchos haré todavía; entre los cuales hay dos que sobrepasan a toda imaginación humana. Sólo los que crean en el Señor podrán admitirlos. Los demás…

En los siglos venideros dirán: ¡Imposible! También después de la muerte, seré objeto de contradicción. 

1regreso-al-cielo

     En una dulce mañana de primavera, desde un monte anuncié las Bienaventuranzas y a éstas añado otra: “Bienaventurados los que creen sin ver” ¡Bienaventurados los que creerán sin haber visto con sus ojos corporales! Serán en tal forma santos, que estando aún en la tierra verán ya a Dios. Al Dios escondido en el Misterio del Amor.

Pero después de tres años que estáis conmigo, no habéis llegado todavía a esta Fe. Creéis sólo en lo que veis. Así esta mañana, os dijisteis: ‘Él sigue triunfando y nosotros con Él. Israel lo ama.’ Y como pajarillos a los que les volviesen a nacer las plumas que se les habían caído, habéis levantado el vuelo ebrios de alegría…  Confiados y sin esa preocupación que mis palabras os habían creado en el corazón.

Nos os engañéis por lo que ha pasado esta mañana. Yo soy el Condenado coronado de rosas.

1misterio_rosario

¡Las rosas!… ¿Cuánto duran? ¿Qué queda de ellas cuando se les han caído los pétalos perfumados? Espinas… Espinas.

1rosa-espinas

Isaías lo dijo, Yo seré santificación para vosotros y con vosotros para el mundo. Pero también seré piedra de escándalo, de tropiezo, de lazo y de ruina para Israel y para la tierra.

1cristo

Santificaré a los que tengan buena voluntad. Y haré caer y reduciré a pedazos a los que mala, la tuvieren.

Los ángeles dijeron: “Paz a los hombres de buena voluntad.” Apenas había nacido ¡Oh, tierra! Tu Salvador…  Ahora va a la muerte tu Redentor. Pero para tener paz esto es, santificación y gloria, hay que tener buena voluntad.  Inútil es mi nacimiento. Inútil mi muerte, para los que no tienen esta buena voluntad.

Muchísimos caerán contra Mí, que he sido puesto como columna se sostén y no como trampa. Caerán por estar ebrios de soberbia, de lujuria, de avaricia. Y serán atrapados en las redes de sus pecados y entregados a Satanás.

1Bestia

 Grabad estas palabras en vuestros corazones. Conservadlas cuidadosamente, para los futuros discípulos. Vamos. La Piedra se levanta. Otro paso hacia arriba, hacia adelante. Hacia el Monte… Debe brillar sobre la cima, porque es Sol, Luz. El Verdadero Templo debe ser contemplado por el mundo entero.

1templo-verdadero

Yo mismo lo edifico con la Piedra Viva de mi Carne Inmolada. Yo soy el cimiento y la cúspide…

Satanás… Judas, vámonos. Y acuérdate que no queda mucho tiempo. Y en la noche del Jueves debe ser entregado el Cordero… 

1agnus_dei

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA

31.- LA PUREZA Y LOS ÁNGELES


En los siguientes días…

Fernanda enseñó el misterio que hace posible el ver y oír a Dios: EL VALOR DE LA PUREZA 

      LA PUREZA

            La Pureza es el reflejo de Dios. En donde hay pureza, está el reflejo de Dios, es decir, la Santidad. La Cruz es el asilo, la muralla, la fortaleza de la Pureza. Por eso Jesús, que es la Pureza misma, se clavó en ella, para comunicarnos esta virtud celestial. Está escrito: Felices los de corazón puro, porque ellos verán a Dios” 

En las almas puras está la luz del Espíritu Santo. La Pureza tiene tal valor, que un seno de creatura pudo contener al Incontenible. Porque María Inmaculada tiene la Pureza más absoluta que puede tener una creatura de Dios.

La Inocencia es una virtud que arrastra al alma hacia Dios y atrae a Dios hacia el alma que la posee. La inocencia consiste en la limpieza total del alma. El alma pura es inocente. El alma purificada recupera la inocencia; no de una manera completa; pero sí en la medida necesaria, para continuar en el camino de la ascensión. La inocencia se conserva entre las espinas y se aja entre el placer y la comodidad.

Desgraciadamente llegará un día, cuando el reino del Mal esté instaurado; en que los niños en su gran mayoría, no tendrán inocencia; la perversión del mundo y la malicia, la profanarán de manera brutal.

Dios ama la inocencia y los hombres no la comprenden. La inocencia está unida al candor y en el candor está la sabiduría. Los corazones puros y crucificados, respiran en el candor y el dolor, que son las azucenas del espíritu. Ellos aplacan la Justicia de Dios, porque en ellos descansa  la Misericordia Divina.

Ser puros no quiere decir ser vírgenes. Hay padres y madres que son puros. Y vírgenes que no lo son. Porque aunque conservan la virginidad del cuerpo, son abominables en su interior. La virginidad es inviolabilidad física y también debiera serlo espiritual.

La virginidad perfecta se recupera con el martirio; porque el martirio revirginiza el alma, como si apenas hubiese salido de las manos del Creador.

De la Pureza nace la limpieza de corazón y se desarrolla con la Penitencia. En ella se estrellan los asaltos del Enemigo y es el mejor centinela para mantener el alma alerta. Y bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios. Dios no se manifiesta a los impuros. Los limpios de corazón ‘ven’ a Dios. La Pureza y la Penitencia abren los ojos del espíritu.

Los limpios de corazón pueden verlo no solo en la eternidad, sino también aquí; en el tiempo de la jornada terrena, con todos los medios que Jesús utiliza para comunicarse y estar siempre con el alma que lo ama.

Y ese contracto es tan real y tan verdadero, que podemos verlo y escucharlo, como lo hacéis ahora conmigo.

Y Él nos ayuda a mantener nuestra voluntad fundida en la voluntad de Dios. Entendemos sus sonrisas y nos gozamos con sus ternuras. Enjugamos sus lágrimas y le amamos hasta el sacrificio. Tenemos los oídos dispuestos y nuestra alegría es obedecerlo, pues nuestra voluntad debe estar pronta a subir tanto al Tabor, como al Calvario.

La castidad es fruto del Espíritu Santo. La Pureza es la castidad que perdura en medio de las contingencias de la vida. En todas.

Es puro el que no practica y secunda la libídine y los apetitos de la carne. Es puro el que no encuentra deleite en los pensamientos, conversaciones o espectáculos licenciosos. Dios nunca se niega a quien por un amor sobrenatural, sabe arrancar de sí, todas las costumbres inveteradas del hombre viejo; para renacer a la pureza de la infancia. Dios nunca se niega a quien sabe creer y vencer a la carne y las tentaciones. Y Él Mismo da la victoria a quién cree y es puro de corazón.

Alcanzar la revirginización del alma, a través del renacer y permanecer en Jesús debe ser la meta. No basta estar bautizados para estar vivos espiritualmente. Es vital e indispensable permanecer unidos a Dios de una manera real. En lucha constante contra el Demonio y la carne. Jesús nunca nos deja solos en esta batalla. Es así como alcanzamos la verdadera paz; que debe ser nuestro estado continuo y natural.

Al mundo decaído, la virginidad le parece manía y la castidad es reputada como debilidad y mutilación represiva… La impureza siempre lleva a la triple concupiscencia: orgullo, codicia y sensualidad.

 A las almas mancilladas por la corrupción, esto les provoca impulsos de risa.

LA PUREZA DE LA MENTE.

La soberbia no es grandeza sino hinchazón; y lo que está hinchado parece grande pero no está sano. (San Agustín)

Con el pensamiento se debe buscar y hacer solamente la voluntad de Dios. La inteligencia debe ofrecerse toda, para recibir la Luz de la Sabiduría. No se debe manchar con los apegos humanos a nuestra propia manera de pensar. La razón debe ser doblegada con la Fe y la Humildad, para no oscurecer la Verdad, con el error.

Satanás es experto en manipular la imaginación para convertirla en la peor enemiga del hombre. Porque cuando se apodera de ella, su arma favorita es la DUDA; que es el primer paso para la desesperación y la rebelión. Y por eso él pone todo su empeño en seducir al hombre con el orgullo, para corromper la pureza de la mente. Porque ésta es indispensable para recibir con humildad la Palabra de Dios y vivirla. Después de corromper la castidad de pensamiento, enciende en el corazón  una tremenda hoguera de pasiones que convierten al cuerpo en un amo implacable. Y cuando se llega a este punto, es imposible mantener la castidad.

Y solo el que es casto de mente, puede mantenerse íntegro y fuerte en la Fe, caminando sin daño por los escabrosos senderos de este mundo corrompido y entregado a Satanás.

LA PUREZA DEL ALMA

El alma se vuelve impura cuando está oscurecida por la más leve sombra de pecado. Un pecado venial mínimo, desfigura su candor y aleja al Espíritu Santo. Sin pureza del alma, es imposible mantener la pureza del corazón que es indispensable para tener a Dios.

LA PUREZA DEL CUERPO.

            En el mundo de hoy es muy difícil mantener la castidad, especialmente por todos los errores difundidos y aceptados que desvirtúan y hunden en el caos los valores morales y espirituales. El que se sostiene en las virtudes humanas para mantenerse casto, se traga amargamente su derrota; ante el júbilo incontenible de Satanás, que es el amo virtual absoluto.

Hacia donde quiera que el hombre vuelva su mirada, el Enemigo tiene tendidas sus trampas que hacen casi imposible mantener la castidad. Solo un superhéroe puede hacerlo. Felizmente la solución es la más sencilla del mundo y solo requiere de rodillas fuertes. El que se mantiene unido en Oración a Dios y Quiere ser Templo vivo de su Espíritu, le basta con pedírselo al Padre. Para que Él Mismo venga a dominar el envase de nuestro cuerpo, para que siga siendo Templo suyo. Y sólo Su Poder puede mantenerlo íntegro.

Cuando Dios toma el control de la situación, vemos con aterradora realidad, el objeto de los planes siniestros de Satanás. Los cuerpos humanos los vemos a través de los ojos de Dios. Y admiramos su belleza, la perfección y el amor increíble del Creador, celebrando la obra de sus manos.

Las pasiones se mantienen a raya. Y la libídine que fue despertada con la fuerza de un volcán, es derretida como el helado que un niño olvidara bajo el ardiente sol. La Tentación es vencida por el Único que puede hacerlo. Y sólo queda soportar la venganza de un demonio frustrado y enfurecido que recurre a la descarada agresión, cuando todos sus ardides le han fallado. El que lo conoce bien y no le tiene miedo, sabe arreglárselas con él y aprende a soportarlo, como se soportan los molestos mosquitos del verano: forman parte del paisaje.

El alma bautizada y consagrada es alma sacerdotal. Y el alma sacerdotal vive en un cuerpo crucificado en el que se marcan invisiblemente los estigmas de la Pasión. La crucifixión espiritual nos crucifica al mundo y a sus seducciones. No es fácil. Pero tampoco es imposible. El que quiere, puede. Y las cosas que valen la pena, cuestan más. Dios lo vale todo y por eso hay que pagarlo todo. 

El destino del cuerpo no es el sepulcro donde será depositado para que se corrompa, sino el Paraíso; donde entrará resucitado, para vivir para siempre. Y el que verdaderamente desea tener un cuerpo bellísimo y sano, lo crucifica en el tiempo; para disfrutarlo inmortal en la Eternidad…

Sólo la Eucaristía y la Oración, hacen que sea posible mantener la Pureza.

LA PUREZA DE CORAZÓN

La Lujuria del corazón es la ambición de las riquezas y del poder.

            Y por ella se cometen los peores crímenes…

El corazón es el altar del espíritu y fue formado para recibir el amor de Dios y para devolverlo e irradiarlo. La Pureza de corazón nos hace capaces de amar con el amor sobrenatural y divino.

                        Todo apego desordenado a nosotros mismos o a las creaturas, ofusca la pureza interior. Se debe amar a Dios y a las almas por amor a Él. El que no ama a dios, no puede amar al prójimo. Sólo el que ama a Dios por sobre todas las cosas, recibe el amor sobrenatural y perfecto, para amar a los hermanos con un amor puro y verdadero que busca su verdadero bien. Sólo el que es puro de corazón puede abrirse a una gran capacidad de amor y vivir plenamente la virtud de la Caridad. Porque los puros de corazón son los únicos que pueden ver a Dios. Y en su Luz abarcar y amar a todos los hombres. La Pureza Y la Caridad son tan poderosas, que permiten entender, recordar y transmitir sin errores, la Palabra de Dios.

Dios no se comunica con quien no tiene Pureza de corazón; conservada desde el nacimiento o mantenida con un constante trabajo de penitencia y de amor, sustancias espirituales que devuelven al alma a aquella cándida frescura que atrae la mirada de Dios y obtiene su Palabra.

Dios quiso manifestarse a los hombres en una forma nueva y completa, que se inició con la Redención y en el seno purísimo de la Virgen Perfecta. Al que se crucifica con Jesús, la Santísima Trinidad desciende con sus perfecciones y habita en el alma con sus Tres Personas, manifestando sus características:

El Padre Celestial, siendo Creador nuevamente de la creatura, igual que en el Sexto Día y hace del alma una verdadera hija; digna, a su perfecta semejanza.

El Hijo y Redentor enseñando por Misterios de Gracia sus verdades y su Sabiduría.

E Espíritu Santo, apareciendo entre los hombres en un nuevo Pentecostés y siendo el Consolador que enseña a amar. Y en nupcias espirituales, une al alma con Dios.

Viviendo en un mundo corrupto hay que aprender a vivir en el Cielo, rompiendo totalmente los nexos con el Pecado y respirando solamente a través de Dios. De esta manera, Dios está Vivo y Activo en el alma que se le entrega, haciendo posible que el alma guste desde esta tierra, de los goces celestiales reservados a los que aman a Dios.

Es por eso que Satanás impulsa al hombre a los pecados contra la Pureza, porque a través de la impureza entra la incredulidad. Y el cuerpo profanado no puede acoger al Espíritu Santo. Los impuros tienen los oídos cerrados a las voces celestiales.

La Palabra de Dios no necesita de erudiciones humanas para ser comprendida; sino de Pureza de ánimo y de amor. Los portadores de Dios se visten con la misma vestidura del Hijo: la Pureza.

Pureza de carne, doble pureza de corazón y triple Pureza de pensamiento. Las almas no tienen necesidad de ciencia, sino de Luz. Y sólo la Pureza atrae a Dios.

 El alma que no es pura no puede conocer a Dios y mucho menos amarlo. Su Voz jamás penetra en los oídos que Satanás ha dispuesto para escucharlo a él. La sensualidad hace su nido en los corazones soberbios y la malicia se infiltra en todas las potencias y en cada uno de los sentidos, haciendo que la lujuria sea como un pulpo con poderosos tentáculos que le impiden al hombre moverse hacia el Cielo. Matando la Fe y destruyendo la Esperanza y la Caridad.

El germen del mal nace con el hombre, Pero Jesús ha puesto a nuestro alcance toda clase de gracias para combatirlo. Sólo el hombre culpable, en vez de huir del pecado, se abraza de él, apartándose de Dios con todo conocimiento y voluntad; tratando de justificarse de mil maneras y queriendo engañarse a sí mismo con la mayor herejía que Satanás le hace tragarse para perderlo: “Dios es Amor y solo Misericordia, si ha dado la vida por nosotros, Él no permitirá que el alma se pierda…

Se olvidan completamente que Dios es también Justicia.

El Infierno se está llenando de sensuales que ya no pueden corregir sus errores, porque la sensualidad es el complemento de todos los vicios.

Con la sal se preservan las carnes de la corrupción…

  LOS ÁNGELES  

Para las almas vivas, es un glorioso espectáculo y muy consolador, el ver que a la multitud de demonios que rodean a la inmensa mayoría de los seres humanos, para atormentarlos; también está la portentosa y bellísima presencia de los ángeles, tan llena de Luz y sonriendo tan sobrenaturalmente, que aun siendo sonrisa pueden atemorizar.

Caminan con soltura y majestad. Son jóvenes de ambos sexos. Hermosísimos y vestidos regiamente, con sus vestiduras que parecen tejidas de diamantes y con colores desconocidos en la tierra.

Sus voces de resonancias celestiales, dan paz, fortaleza y consuelo; haciendo vibrar el aire con sus armonías. Y cuando deben volar hacia el Empíreo, abren sus alas nacaradas, de perlas, de llamas, de luz verdeja. Y suben raudos, cantando los hosannas de Belén.

Los ángeles mucho más que nosotros, reflejan la imagen de Dios. Y como son espirituales, son invisibles y están junto a nosotros en gran número. Y no nos damos cuenta si ellos no lo quieren. Esta característica hace muy activa su labor en relación a nosotros. Y cuando se trata de ángeles negros, su actividad es mucho mayor, incesante e incansable.

Los ángeles tienen diversidad de Tareas:

Algunos son centinelas y servidores de Palacio en el Cielo. Otros trabajan activamente en el Reino de Dios y para los hijos de Dios. Otros son custodios del hombre. Otros son anunciadores. Y otros más, serafines adorantes.

Los ángeles no pueden sufrir por su Dios para aumentar su gloria; ni por su prójimo para obtenerles el bien. Sólo pueden materializarse cuando Dios se los permite. Y los negros, cuando los hombres los hombres los invocan.

Ellos son los amigos de las almas fieles. También son guerreros. En tiempos de Job, el Cielo no estaba poblado más que por los ángeles. Los justos esperaban en el Limbo a Cristo, para volverse ciudadanos del Cielo. Pero ahora están unidos a ellos, las oraciones de los santos del Cielo y de la Tierra. En una guerra que no es de los pueblos, sino de Satanás contra Dios; los ángeles por el sacrificio de los buenos, luchan para impedir a los demonios que acaben con la raza humana, dándole la muerte espiritual. Cada Oración desata un terrible combate.

La Sangre de Jesús no deja de efundirse sobre la Tierra y resplandece testimonio de amor, como un rocío sobre las almas. Los ángeles de cada creyente entrelazan vuelos entre el Cielo y la Tierra, para recoger de los tesoros divinos y llevarlos a cada uno de sus custodiados. Y ruegan por todas las creaturas, para que adoren al Dios Verdadero.

Adoran jubilando los ángeles de los justos, unidos a las almas de los mismos, que anticipan desde la tierra la adoración que será eterna.

Adoran esperando los ángeles de aquellos que cristianos no son, a la espera de poder volverse sus custodios en el Signo de la Cruz.

Adoran llorando, los ángeles de los pecadores que han dejado de ser hijos de Dios. Y llorando todavía, suplican la Sangre para que con su virtud redima aquellos corazones.

Adoran finalmente los ángeles de las Iglesias esparcidas sobre la Tierra, llevando a Dios la Sangre elevada en cada Misa en Memorial de Jesús.

La Sangre desciende y la Sangre sube con ritmo incesante. Y la Sangre derramada en las misas es tomada por los ángeles y llevada al Empíreo, de donde regresará con Gracias y Bendiciones para los hombres.

LA MISION DEL ÁNGEL CUSTODIO

Los hombres llaman del Cielo a las almas creadas. Y Dios, al recto amor que se une para dar a la Tierra y al Cielo un nuevo ciudadano; envía a la Tierra a sus ángeles, que están prontos para volverse custodios de la nueva creatura.

Los dos momentos más dulces en la misión del Ángel Custodio son: Uno cuando la Caridad les dice: ‘Desciende, que ha sido engendrado un nuevo hombre y tú lo debes custodiar como perla que me pertenece’ Y dos, cuando pueden subir con ellos al Cielo. Y éste es más dulce que el primero. Los demás momentos felices, los constituyen las victorias de sus custodiados sobre el mundo, la carne, el demonio.

Pero ¡Cómo tiemblan por nuestra fragilidad, cuando nos toman bajo su custodia! ¡Y como palpitan siempre de gozo, después de cada una de las victorias, porque el Enemigo del Bien está siempre al asecho, tratando de destruir lo que el espíritu construye! Por eso resulta plenamente gozoso el momento en el que entran con ellas en el Cielo, ya que nada podrá destruir lo que ya ha sido cumplido.

Su alegría más grande es custodiar a un alma viva, porque entonces están adorantes, postrados ante Dios, que palpita en ellas. Y les resulta dulce responder a quien los interroga sobre el mundo sobrenatural y proporcionarles consuelos a las almas más queridas por Dios y atormentadas por los hombres…

Los ángeles custodios son amorosos, activos, sabios. Están para guiar, guiar e instruir a nuestras almas. Ese buen compañero jamás falta a su deber, ni siquiera cuando el hombre peca y lo disgusta. Más cuando después el hombre vive en la Gracia del Señor y por Él se afana y le sirve con todas sus fuerzas; entonces sucede lo que le pasó a Jesús, después de la Tentación en el desierto: Los ángeles le sirven’

El Ángel Custodio de Jesús luchó con Él en aquella hora y una vez alcanzada la victoria, llamó a sus hermanos para sostener las fuerzas del Victorioso.

Ellos nos aman y permanecen siempre al lado del custodiado ya sea éste un santo o un pecador. Desde la infusión del alma en la carne, hasta su separación de la misma, permanecen junto a la creatura que el Altísimo les confió. Por eso hay que ver con los ojos de la Fe, al Ángel Custodio que está al lado de todo hombre y obrar siempre tomando esto en cuenta. Ellos serán nuestros testigos en el Juicio Particular.

La misión del Ángel Custodio no siempre termina con la muerte del custodiado.

Cesa como es lógico, a la muerte del pecador impenitente y esto, con sumo dolor por parte del Ángel Custodio del que no se arrepiente.

Y se transforma en alegría gozosa y eterna, a la muerte de un santo de la Tierra que pasa al Paraíso, sin detenerse en el Purgatorio.

Pero continúa protegiendo con su intercesión al alma que tenía confiada y que de la Tierra pasan al Purgatorio para expiar y purificarse. Entonces ellos oran caritativamente por las almas ante el trono de Dios; hasta que termina su purgación y pueden llevarlas al Cielo.

Los Ángeles Caídos

Cuando Dios creó a su Arcángel Predilecto, el Cielo entero enmudeció de admiración. Dios quiso a su lado a este maravilloso arcángel, cuando realizó la Creación del Universo. El más bello de todos los ángeles, espíritu perfecto inferior solamente a Dios, fue llenado de dones: segundo en belleza de todo cuanto existe, una inteligencia privilegiada y poder. Fue puesto al mando de la tercera parte de los Ejércitos Celestiales. Dirigía los coros angélicos. Y como intermediario entre Dios y los hombres, le fue dado el título de Dominador de las Naciones. En las misiones destinadas a los hombres, él hubiera sido el ejecutor del querer divino y por eso se llamó:

LUCIFER = PORTADOR DE LA LUZ.

En los ángeles también hay Libertad de Arbitrio. En el orden perfecto del Universo, Lucifer abusó de su libertad. En su ser luminoso nació un vapor de soberbia, que él no dispersó: al verse en Dios. Al verse a sí mismo y compararse con sus compañeros, porque Dios le envolvía con su Luz y se gozaba en el esplendor de su arcángel. Y porque los ángeles le veneraban como el espejo más acabado de Dios, se maravilló. Debía admirar solamente a Dios.

Más en todas las criaturas, se encuentran presentes todas las fuerzas buenas y malas que luchan entre sí, hasta que una de las dos partes vence para proporcionar bien o mal, del mismo modo que en la atmósfera se encuentran todos los elementos gaseosos por ser necesarios y es la manera de usarlos la que determina que sean buenos o nocivos.

Lucifer no era santo hasta el punto de ser todo amor. La medida del amor, Lucifer no quiso completarla y no rechazó la complacencia de sí mismo, que ocupaba en él un espacio en el que no podía haber amor. De haber sido todo amor, no habría habido sitio en él para la soberbia, a la que también es justo llamar: desorden del entendimiento. Vapor de soberbia que él no dispersó. Al contrario: lo condensó y lo cobijó. Y de esta incubación, nació el Mal.

Lucifer desarrolló la soberbia, la cultivó, la aumentó e hizo de ella, arma y seducción. Dios había creado a un ministro glorioso y bellísimo. Y la libre voluntad del ángel creó a SATANAS   =   ADVERSARIO.

La soberbia es la palanca que derriba los espíritus y los arranca de Dios. Lucifer quiso más de lo que era y de lo que tenía. Él, que ya era tanto; quiso todo. Y ésta fue la brecha por donde entró ruinosa, su depravación. Siendo ella la causa de que no pudiera comprender ni aceptar al CRISTO-AMOR, compendio del Infinito, Único y Trino Amor.

Y se negó a servir.

Al conocer las futuras maravillas de Dios, quiso ponerse él en su lugar. Con su mente turbada se vio a sí mismo al frente de los hombres futuros, adorado por ellos como poder supremo. Y conociendo el secreto de Dios y sus designios, decidió que él podía terminar lo que Dios había comenzado y apoderarse del reino que sería la herencia de Jesús. Sedujo a los menos reflexivos de entre sus compañeros, distrayéndolos de la contemplación de Dios como Suprema Belleza.

Y se rebeló contra Dios.

Lucifer estaba feliz de ser la creatura más maravillosa de la Creación y se sentía seguro de que nadie podría superarlo. Pero cuando Dios hizo su Obra Maestra, creando al hombre a Su Propia Semejanza, su envidia explotó. Tan celoso estaba, que juró luchar hasta el último día, a fin de volver al hombre contra su Creación. Juramento que ha cumplido puntualmente. La gran Obra de la Creación se encuentra agónica, destruida por el hombre y la Obra Maestra, el hombre, se encuentra a punto del exterminio.

Los demás ángeles que estaban bajo su mando y que fueron débiles en el amor y la fidelidad hacia Dios, también se rebelaron. Y así quedó orquestado el primer golpe de estado de la Historia.

Así se consumó, el PECADO DE LOS ÁNGELES.

Y partir de ese momento, fue su nombre: SATÁN.

Nombre dado por Dios, al Adversario. Al Enemigo Implacable en que se convirtió, el que fuera el más grande de todos los ángeles. Y una Gran Batalla estalló en el Cielo. Batalla de inteligencia y de voluntad, combatida en la Presencia de Dios y que determinó para la Eternidad, el futuro destino de los ángeles y de los hombres. Fue un hecho histórico de importancia primaria, que incluyó Cielo y Tierra, pues la Historia de la Humanidad está atada y condicionada, a este acontecimiento.

Y Lucifer y los demás soberbios y desobedientes, fueron arrojados para siempre del Paraíso Celestial, por San Miguel Arcángel y sus ángeles. Cuando los derrotados fueron castigados, Dios los congeló en su rebeldía y les quitó la capacidad de amar, (Dios se retiró de ellos para siempre) pero no la necesidad de ser amados. Y ésta se convirtió en ira. El amor y la belleza, (atributos de Dios) les fueron quitados y de esta forma quedaron convertidos en demonios horrorosos. El gran amor que los animaba se convirtió en Odio y fueron precipitados en el Infierno para ser devorados por la concupiscencia del espíritu… en el Fuego del Rigor de Dios.

“Satanás se disfraza de ángel de luz…”  (2 Corintios 11: 13, 14,15)

13 ‘Porque esos tales son unos falsos apóstoles, unos trabajadores engañosos, que se disfrazan de apóstoles de Cristo. 14 Y nada tiene de extraño: que el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz. 15 Por tanto, no es mucho que sus ministros se disfracen  también de ministros de justicia. Pero su fin será conforme a sus obras.’

La palabra de Dios es una espada de doble filo que tiene la gracia sobrenatural de ser verdad en el tiempo y en la eternidad. San Pablo escribió esto en la carta para los corintios de hace dos milenios y por los problemas que estaba enfrentando esa iglesia en particular.

En los últimos mensajes de Jesús, el Señor  habla de un falso cristo y una falsa iglesia fomentada por Satanás, hasta el punto de volver realidad las proféticas palabras de San Juan: “El mundo entero yace en poder del Inicuo” (I Juan 5:19)

Satanás no cambia sus métodos, ni sus estrategias y tácticas. A Eva, le disfrazó su verdadera naturaleza y propósitos y ahora hace exactamente lo mismo al extender su influencia, para extraviar a todos los habitantes de la tierra.

A los pueblos de la antigüedad los deslumbró con sus poderes angélicos y los tronos y las potestades se presentaron como “dioses” aterrorizándolos y exigiendo en sus cultos, los sacrificios humanos para satisfacer su ansia de poder y adoración de parte de los hombres.

Actualmente, él y todas sus legiones angélicas,  forman las huestes del Ejército del Anticristo y en esta época satánica, en que predomina la apostasía, el materialismo y la incredulidad, ahora se manifiestan a los hombres como espíritus guías o extraterrestres en todas las falsas doctrinas inventadas por él para  alejar al hombre de Dios.

Según el libro de Enoc, las hijas de Adán eran muy hermosas y tomaron de ellas las que les gustaron. Esta es una explicación a toda la cosmogonía universal de las distintas civilizaciones que nos narran las aventuras de los dioses con las mujeres mortales.

Y ahora siguen haciendo exactamente lo mismo…

Para todas estas experiencias, los ufólogos tienen excelentes historias…..

Su mayor anhelo era apoderarse del Vaticano.  La Tercera Parte del Secreto de Fátima, advertía del siniestro complot para apoderarse de la Sede de Pedro. Por eso siguió siendo secreto y sus agentes no permitieron que fuese hecho público.

Ahora lo unico que les falta es remover el último obstáculo: Benedicto XVI.

Y en una maniobra digna del que fuera el más poderoso de los Arcángeles,  ya consiguieron engañar a algunos consagrados para que lo apoyen en su esfuerzo por extraviar a la Iglesia de Jesús  y sus agentes también aparentan ser ministros de justicia.

Están secuestrando a la Iglesia de Roma, para modernizarla aparentando ser santos, modernizando a Dios y poniendo la ‘santidad’ al alcance de la depravación del mundo actual; con las reformas necesarias que conculcarán Los Diez Mandamientos y la doctrina original de Jesús.

Con este colosal engaño, arrastrarán las almas de los mismos elegidos que no hayan tenido la precaución de pedir discernimiento al Espíritu Santo, las hundirán en la apostasía mundial y por una equivocada decisión, serán arrojadas junto con él,  hasta el Abismo tenebroso del Infierno.

Pues este es realidad, su único y verdadero objetivo: arrebatarle las almas a Dios, para apenar el Corazón del Padre y hacer que los hijos tan odiados, sean tan infelices como él y compartan con él su mismo tormento; en el Infierno que fue creado por Dios, para Satanás y sus ángeles rebeldes.

Dios no quiere la muerte del pecador, pero es la voluntad humana la que decreta su propia sentencia y Dios acepta la decisión de sus hijos…  

Y casi lo ha logrado totalmente, pues está por estallar el Cisma en la Iglesia católica que hará a sus cardenales rebelarse contra la autoridad del Papa Benedicto XVI, haciendo un maligno complot para desterrarlo de la sede de San Pedro.

No hay que olvidar que también Judas le hizo un gran servicio a Caifás, al entregar a Jesús por el ‘bien’ del Templo de Jerusalén. Y de esta manera Satanás lo mató y perdió la guerra contra Dios.

Y tanto en sus manifestaciones esotéricas, como en sus complots con los verdaderos miembros de la Iglesia, utiliza su disfraz favorito: “Ángel de luz”….

De esta manera está teniendo cumplimiento, la Profecía de Daniel y el Apocalipsis de San Juan…

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA

 

30. – UN MILAGRO PARA FERNANDA


Marco Aurelio se quedó sorprendido con el amor que se tienen y la gentileza con la que se tratan todos los miembros de esta casa, en la que lo incluyeron a él. El vino medicado para el dolor que le recetara Mauro, hizo su efecto y se quedó dormido. Lo despertó un himno extraño que se escucha a través de la ventana y que fue creciendo en intensidad; pero que se oye muy hermoso, porque es un canto de alegría y de triunfo.

Marco Aurelio nunca había escuchado un canto parecido, tan solemne y a la vez tan conmovedor. Por unos minutos, se deleita con él y luego de un rato comprende que son alabanzas a su Dios, entonadas por una multitud. Y alcanzó a distinguir expresiones como:

“Cristo Vive” “Cristo Reina” “Resucitó”  y “Él está aquí”

Esas voces parecen estarlo invocando.

Marco Aurelio ha visitado muchos templos de la más variada estructura, cuando estuvo en Asia; en Egipto y en la misma Roma, ha visto muchos rituales. Pero esto es distinto a cualquier cosa que conociera antes.  Aquí hay y se siente algo que no puede explicarse…

Ignora lo que hay  tras la ventana. Tal vez sea un pórtico o un patio. Cuando se levante, lo averiguará. Por ahora solo escucha que a su Dios lo invocan¡Y lo llaman Padre!… ¡Y lo más extraordinario es que en sus súplicas hay confianza y la ternura de los hijos hacia su padre!

El patricio escuchó con más atención… ¡Lo más asombroso es que aquellas gentes no solo le rinden homenaje a Dios! ¡También lo aman con todo su ser! Marco Aurelio está atónito y fascinado, pues jamás había visto nada semejante… ¡Un Dios al que no solo se le reverencia y se le respeta, sino que se le ama con una adoración absoluta! 

En los otros santuarios, la gente acude en demanda de ayuda o por miedo. Pero los dioses no son respetados y mucho menos amados. ¡Aquí lo aman y lo adoran! Esto es una experiencia tan única y tan especial. Se siente atraído…Siente su espíritu contagiado por… ¡No sabe por qué…! ¡Pero es una sensación nueva y extraña que a partir de este momento desea ardientemente poseer..!. ¿Por qué será que hasta el aire se siente diferente?…

Enseguida oye que dicen: ¡Pedro! ¡Pedro!, con gran amor y reverencia.

Luego sigue un gran silencio. Y después escucha una voz clara y solemne, que se dirige a todos los ahí reunidos…

Mientras tanto…

En la Puerta del Cielo la Santa Misa ha comenzado. Eduardo el obispo celebrante, se prepara a hacer su Homilía del Evangelio que ha leído el joven diácono Daniel, sobre la Parábola de las vírgenes necias y las prudentes. Camina hacia el púlpito y todos los cristianos lo miran reverentes y expectantes…

El obispo habla así:

“Precisamente de las vírgenes. Esta parábola se refiere a todas las almas. Porque los méritos de la Sangre del Salvador y la Gracia, revirginiza las almas y las hacen como niñas en espera del Esposo.

Sonrían viejos decrépitos. Alzad el rostro, patricios que hasta ayer estuvieron inmersos en el pantano del paganismo corrupto. Miren sin más pesar vuestro cándido mirar de niñas, madres y esposas. No sois en el alma diferentes de estos lirios, entre los cuales transita el Cordero y que ahora hacen una corona en su altar. Vuestra alma tiene la belleza de la virgen a la que ningún beso ha desflorado, cuando reconocéis y permanecéis en Cristo, Señor Nuestro.

Su Presencia la hace más cándida que el alba sobre una montaña cubierta de nieve, al alma que estaba sucia y negra por los vicios más abyectos. El arrepentimiento la limpia. La voluntad la depura. Pero el Amor de nuestro Santo Salvador. Amor que viene de su Sangre que grita con Voz de Amor, le devuelve la virginidad perfecta.

No es aquella que tuvieron en el alba de vuestra vida humana. Sino la que tenía el padre de todos: Adán. Aquella que tenía la madre de todos: Eva. Antes de que Satanás pasara pervirtiendo sobre su Inocencia angélica; el Don divino que los vestía de Gracia, a los ojos de Dios y del Universo.

¡OH, santa virginidad de la vida cristiana! Baño de sangre de un Dios que los hace nuevos y puros, como el Hombre y la Mujer recién salidos de las manos del Altísimo. Segundo nacimiento en vuestra vida, preludio de aquel tercer nacimiento que les dará el Cielo, cuando ustedes suban a la señal de Dios, cándidos por la Fe o púrpuras por el martirio. Bellos como ángeles y dignos de ver y de seguir a Jesucristo, Hijo de Dios y Salvador Nuestro.

Pero hoy, más que a las almas revirginizadas por la Gracia, me dirijo a aquellas encerradas en un cuerpo virgen: a las vírgenes sabias que han comprendido la invitación de amor de Nuestro Señor y las palabras del evangelio. Y quieren seguir para siempre al Cordero, entre las escuadras de aquellos que no conocieron contaminación y que entonan eternamente en los Cielos, el cántico que ninguno puede decir, sino aquellos que son vírgenes por amor de Dios. Y hablo a los fuertes en la Fe, en la Esperanza, en la Caridad, que se alimentan ahora de la Carne Inmaculada del Verbo y se fortifican con su Sangre como de Vino Celestial, para ser fuertes en su empresa.

Una entre vosotros se levantará de este altar para caminar al encuentro de un destino cuyo nombre puede ser ‘muerte’. Y ella va confiada en Dios, no en la fe común a todos los cristianos, sino en una FE todavía más perfecta que no se limita a creer por sí misma. A creer en la Protección divina por sí misma, sino cree también por los demás. Y espera traer a este altar a aquel que mañana será a los ojos del mundo, su esposo. Pero a los ojos de Dios, el hermano suyo predilectísimo. Doble virginidad del cuerpo y del alma. Perfecta virginidad que se siente segura de su fuerza, al punto de no temer violación. De no temer a la ira de un esposo desilusionado. De no temer a la debilidad de los sentidos. De no temer a las amenazas. De no temer desilusionarse en sus esperanzas. De no tener miedo a la casi certeza del martirio.

Levántate y sonríe a tu verdadero Esposo, casta virgen de Cristo que vas al encuentro del hombre mirando a Dios y que si vas, es para  llevar al hombre a Dios. Dios te mira y sonríe. Y te sonríe la Virgen que fue Madre. Y los ángeles te hacen una corona. Levántate y ven a refrescarte en la fuente Inmaculada, antes de ir a tu cruz, a tu gloria.

Ven esposa de Cristo. Repite a Él tu canto de amor, bajo estos rollos que te son más preciosos que la cuna de tu nacimiento al mundo y llévalo como un relicario hasta el momento en que el alma lo cantará en el Cielo. Mientras el cuerpo descansará en el último sueño, entre los brazos de ésta que es tu verdadera madre: la Iglesia Apostólica.”

Terminada la homilía del obispo, los cristianos susurran mirando a la escuadra de las vírgenes, más luego guardan silencio y la Misa prosigue.

Al terminar, los cristianos se reúnen alrededor del obispo, para ser bendecidos también particularmente y para despedirse de la virgen consagrada a la cual se ha referido.

¡Fernanda! ¡Fernanda! De los cristianos, unos la saludan con sonrisas; otros, con lágrimas. Algunos le preguntan cómo es posible que se haya decidido por las nupcias terrenas. Otros, que si no teme a la ira del patricio cuando la descubra cristiana. Una virgen le reclama que ella renuncie a la virginidad.

 Y Fernanda dice para responder a todos:

–         Te equivocas Ximena. Yo no estoy renunciando a ninguna virginidad. A Dios le he consagrado tanto mi cuerpo como mi corazón. Y a Él permanezco fiel. Amo a Dios más que a los parientes; pero los amo al grado de no quererlos llevar a la muerte antes de que Dios los llame. Amo a Jesús, Esposo Eterno, más que a cualquier hombre. Pero amo a los hombres tanto, que recurro a este medio, para no perder el alma de Nicolás. El me ama y yo castamente lo amo. Tanto, que quiero tenerlo conmigo en la Luz y en la Verdad. No le temo a su ira. Sé que puede llegar a ser un campeón en nuestra Fe. Espero en el Señor para vencer. Espero en Jesús, para cristianizar a mi esposo terreno. Pero si no venciera en esto, el martirio me será dado y tendré más pronto mi corona. ¡Pero No! –Y levantando su mirada hacia lo alto, exclama- ¡Yo veo tres coronas descender del Cielo! Las dos iguales son todas rojas y de resplandecientes rubíes. La tercera tiene dos hileras de rubíes, alrededor de un gran cordón de perlas purísimas. Esas nos esperan. No teman por mí. El poder del Señor me defenderá. En esta Iglesia nos encontraremos pronto unidos, para saludar al nuevo hermano. Adiós. En Dios…

Todos se retiran hablando entre sí.

Al día siguiente Fernanda se prepara para las Bodas.

Se retira a su cubículum y junto con dos doncellas ora fervientemente…

Después la visten y la peinan exquisitamente. Es una novia bellísima. Luego la llevan y se realizan los esponsales con el ritual romano. Enseguida sigue el banquete entre cantos y danzas.

Toda la casa está adornada con gran esplendor y derroche de lujos. Sirven exquisitas viandas y vinos en abundancia. La fiesta se prolonga hasta después del anochecer. En el triclinium principal, Fernanda sonríe al esposo que le habla y la mira con amor. Luego  los dos se levantan para despedir a los invitados.

Fernanda se retira a sus nuevas habitaciones nupciales. Con sus doncellas cristianas, oran juntas por unos momentos y después la ayudan a cambiarse, para recibir al esposo que llegará en cualquier momento…

A una señal entra un cortejo de mujeres enviadas por Nicolás…

Y acompañan a Fernanda a la magnífica cámara nupcial, regiamente decorada. La ayudan a recostarse en un lecho, sostenido por un baldaquín púrpura y cubierto por telas preciosas. Luego la dejan sola.

En cuanto salen las doncellas, Fernanda se levanta y se para en el precioso piso de mármol de colores. Entra Nicolás que la mira perdidamente enamorado y extiende las manos hacia Fernanda.

Ella corresponde a su sonrisa, pero no avanza hacia él.

Se queda de pie en el centro de la estancia. Nicolás se detiene desconcertado, cree que las doncellas no la han servido bien y se vuelve iracundo para llamarlas. Pero Fernanda lo aplaca diciendo que fue ella, la que quiso esperarlo de pie.

Nicolás dice intentando abrazarla:

–           Ven entonces Fernanda mía. Ven. Yo te amo tanto…

Fernanda levanta las manos para detenerlo:

–           Yo también, pero no me toques. No me ofendas con caricias humanas.

–           ¡Pero Fernanda!… ¡Tú eres mi esposa!

–           Soy de Dios, Nicolás. Soy cristiana. Te amo, pero con el alma del Cielo. Soy una virgen consagrada. Tú no has desposado a una mujer, sino una hija de Dios al que los ángeles sirven. Y el ángel de Dios está conmigo para defenderme. No ofendas a la celeste criatura con actos de amor grosero. Te castigaría.

Nicolás está estupefacto…

Primero el asombro lo paraliza, pero después lo domina la ira por sentirse burlado. Su gallarda figura parece hacerse más alta todavía. Su bello rostro varonil, enrojece por la cólera. Es un hombre violento. Desilusionado en lo más bello y legítimo. Con su corazón herido, estremecido le grita:

–           ¡Tú me has traicionado! ¡Tú has jugado conmigo! No creo. No puedo. No quiero creer que tú seas cristiana. Eres demasiado buena, bella e inteligente para pertenecer a esa sucia banda. Pero no…¡Es una broma! ¿Verdad? Tú quieres jugar como una niña. Está bien. Es tu fiesta. Pero la broma es demasiado atroz. ¡Basta! Ven a mí…

Fernanda contesta:

–           Soy cristiana. No bromeo. Me glorío de serlo. Porque serlo quiere decir ser grande en la tierra y en el más allá. Te amo, Nicolás. Te amo tanto, que he venido a ti para llevarte a Dios, para traerte conmigo en Dios.

–           ¡Maldita seas! ¡Loca y perjura! ¿Por qué me has traicionado? ¿No temes mi venganza?…

–           No. Porque sé que eres noble y bueno. Y me amas. No. Porque sé que no te atreverás a condenar sin pruebas de culpa. Y yo no tengo culpa…

–           Tú mientes hablando de los ángeles… ¿Cómo puedo creer esto? Necesito ver. Y si viese…si viese…Te respetaría como a lo más sagrado. Pero por ahora eres mi esposa. No veo nada. Te veo a ti. Y estás sola…

–           Nicolás. ¿Puedes creer que yo mienta? ¿Lo puedes creer precisamente tú que me conoces? Las mentiras son de los abyectos, Nicolás. Cree a cuanto te digo. Si tú quieres ver a mi ángel, cree en mí y lo verás. Cree a quien te ama. Mira, estoy sola contigo. Tú podrías matarme. Yo no tengo miedo, estoy en tus manos. Me podrías denunciar al Prefecto. No tengo miedo. El ángel me defiende de esos riesgos. ¡Oh, si tú lo vieses!

–           ¿Cómo podré verlo?

–           Creyendo en esto que yo creo. Mira, sobre mi corazón está un pequeño rollo. ¿Sabes qué cosa es? Es la Palabra de mi Dios. Dios no miente y Dios ha dicho que no tengamos miedo, nosotros que creemos en Él. Qué áspides y escorpiones serán sin veneno bajo nuestros pies…

–           Pero también se dice que vosotros cometéis crímenes infames y podréis ser condenados a morir…

–           Nicolás. Eso no es cierto. Y no morimos, no. Vivimos eternamente. El Olimpo no existe, el Paraíso, sí. En él no entran los mentirosos y los de las pasiones violentas y brutales. Sino solo los ángeles y los santos en la Luz y en las armonías celestes. ¡Yo lo siento! ¡Yo lo veo! ¡Oh, Luz! ¡Oh, Voz! ¡Oh, Paraíso! ¡Desciende! ¡Desciende y ven a dar esto a tu hijo, a este esposo mío! ¡Tú corona, antes a él, que a mí! A mí el dolor de estar sin su afecto, pero la alegría de verlo amado por Ti, en Ti, antes de venir a mí. ¡Oh, Glorioso Cielo! ¡Oh, Nupcias Eternas! Nicolás, estaremos unidos delante de Dios, esposos y vírgenes con un amor perfecto…

Fernanda está extasiada…

Nicolás la mira, admirado y conmovido:

–           ¿Cómo podré?… ¿Cómo puedo tener esto? Yo soy un patricio romano. Hasta ayer parrandeaba y fui cruel… ¿Cómo puedo ser como tú, ángel de mi vida?

Fernanda replica apasionaamente:

–           Mi Señor ha venido para dar vida a los muertos, a las almas muertas. Renace en Él y serás igual a mí. Leeremos juntos su Palabra y tu esposa será feliz de ser tu maestra. Después te conduciré con el Pontífice Santo. Él te dará la Luz completa y la Gracia. Como ciego al que se le abren las pupilas, tú verás. ¡Oh, ven Nicolás  y oye la Palabra Eterna que me canta en el corazón!

Y Fernanda toma de la mano a su esposo, ahora todo humilde y calmado como un niño. Y se sienta cerca de él sobre dos amplios divanes y comienza a instruir a Nicolás. Fernanda, llena del Espíritu Santo, repite las palabras del Evangelio de San Juan. Le narra el episodio de Nicodemo y el nacimiento en el espíritu…

La voz de Fernanda es como la música de un arpa. Y Nicolás la escucha totalmente absorto. Seducido; con la cabeza apuntalada sobre las manos, posando los codos sobre las rodillas, todavía un poco sospechoso e incrédulo…

Después apoya la cabeza sobre el hombro de su esposa y con los ojos cerrados escucha atentamente la Magna Obra de la Redención.

Y cuando ella se interrumpe suplica:

–           Sigue…sigue…

Fernanda abre el rollo y lee fragmentos del Evangelio de San Mateo y de Lucas. Termina relatando los detalles de la Última Cena, el Lavatorio de pies, la Traición de Judas, los Procesos, la Crucifixión y la Muerte. Y luego…La Resurrección.

Nicolás llora con un llanto silencioso y abundante que le baña las mejillas y resbala hasta la tela finísima de su túnica nupcial. Las lágrimas brotan de sus párpados cerrados.

Fernanda lo ve y sonríe… Pero no manifiesta que lo ha advertido. Cuando termina de leer el episodio de Tomás el Incrédulo, ella calla…

Y se quedan así un largo rato, abstraídos…la una en Dios y el otro, en sí mismo; hasta que Nicolás grita:

–           ¡Creo! ¡Creo, Fernanda! Solo un Dios Verdadero pudo haber dicho tales palabras y amado de aquel modo. Llévame con tu Pontífice, quiero amar esto que tú amas. Quiero esto que tú quieres. Quiero consagrarme a Él, igual que tú. No tengas miedo de mí, Fernanda. Seremos como eso que tú quieres: esposos en Dios y aquí hermanos. ¡Vamos! Yo también quiero ver lo que tú ves y oír lo que tú oyes: al ángel de tu candor.

Y Fernanda radiante se levanta, abre las ventanas, aparta las cortinas y ya está amaneciendo.

La luz de la aurora entra y al voltear hacia Nicolás, lo ve que él también está extasiado…

Iba a arrodillarse y se quedó a la mitad, totalmente pasmado. Una luz blanca como de perlas fundidas en plata, ilumina toda la estancia. En medio de la luz se ve una figura etérea, con aspecto humano. Tiene cara, tiene cuerpo. Su rostro, cabellos y manos, son humanos, pero al mismo tiempo parecen hechos de pura luz…

La voz es una dulce armonía con arpegios celestiales que le dice:

–           No, Nicolás. Solo soy un mensajero de Dios. A Él y solo a Él, hay que dar el culto y la Gloria. Mi nombre es Azarías y soy tu ángel Guardián. Yo velaré para que tú pie no tropiece, hasta que vayas a la Presencia de Dios. Estoy aquí porque has respetado a su virgen-esposa y porque has creído. En el momento oportuno, Él Mismo te hablará, porque ha resucitado y es un Dios Vivo para los que viven. La paz sea con vosotros.

El ángel desaparece y Nicolás voltea a ver a Fernanda sin saber qué hacer, ni qué decir…

Ella lo toma de la mano y lo lleva hacia la ventana abierta, a través de la cual se ve el crepúsculo matutino en todo su esplendor. Abre sus brazos y levanta el rostro hacia el hermoso cielo en el que se ve brillar aún a Venus, el planeta que es una esplendorosa estrella de la mañana. Y que brilla junto a una luna que se diluye lentamente, entre los brillantes rayos de un sol.

Fernanda parece una cruz viviente y luego se persigna comenzando a orar el Padre Nuestro… Invitando a su esposo con la mirada para que lo repita con ella. Ella ora despacio, muy despacio, para que Nicolás pueda seguirla. Y después al finalizar, le hace la señal de la cruz en la frente, sobre el corazón  y lo enseña a persignarse. Y llevándolo siempre de la mano, lo conduce hacia la Luz…

Fernanda estuvo segura en la Fe. En las palabras de Jesús. Y dio un paso muy arriesgado a los ojos de los demás, pero no a los suyos. Sumergida en la Oración, con sus ojos puestos en Dios, vio la sonrisa divina y obtuvo el triple milagro:

Fue preservada de toda violencia.

Fue apóstol de su esposo pagano.

Y fue inmune por el momento a toda denuncia…

Fernanda obtuvo lo que esperaba y no solo consiguió la conversión de Nicolás, sino también la de su cuñado, sus sirvientes y toda su familia…

 

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA