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BIENAVENTURADOS LOS POBRES DE ESPIRITU


La importancia de este artículo es muy relevante, por los Acontecimientos que YA se ciernen sobre nosotros.

La mayoría de la gente que intuye la Esencia del Cristianismo le huye, porque NO quiere sufrir. El Hedonismo se ha vuelto su meta y NO quieren saber nada de Dolor.

Pero aquí hay un grave problema:

Por el hecho de que NO queramos reconocer que Australia ES un continente que existe, va a dejar de existir.

Por el hecho de que DECIDAMOS NEGAR A DIOS Y A SUS VERDADES, van a dejar de existir.

El Infierno Existe, igual que Australia. Satanás existe, Igual que Dios.

Toda la Creación existe Y VIVE, porque Dios la Hizo…

Y lo más problemático para el hombre actual: está regida por Leyes de Amor, igual al Amor que la Creó.

Satanás está determinado a exterminar el Cristianismo y especialmente a la Iglesia Católica.

El Mundo NO quiere saber nada de sufrimiento, porque está enfocado en el Egoísmo y el Placer.

Pero el hecho de que digas: DIOS NO EXISTE, NO lo mata.

Aunque sus Leyes NO te importen…  TE RIGEN, al igual que a todas las creaturas en todo el Universo.  

El hecho de que te niegues a reconocer la Cruz con la que fuimos salvados y que también te niegues a cargarla, al pertenecer al Mundo que Dios Creó, estás sometido a sus Leyes y Preceptos… TE GUSTE O NO.

Desde el momento en que el Hombre ASESINÓ A DIOS, clavándolo en un madero y le proporcionó el amarguísimo cáliz que lo hizo SUDAR SANGRE…

Selló su propio destino.  

La Humanidad atea y pecadora, creyente o NO. Deberá cargar su propia Cruz y caminar su propio Calvario, le guste o NO.

Porque cometió el error de Imponérselo a su Creador y por Ley de amor y de Justicia, vivirá lo MISMO QUE DIÓ.

ESO ES LO QUE PADECEN EN EL INFIERNO Y EN EL PURGATORIO LAS ALMAS…

Pero sin paliativos y sin Dios.

Los que de vosotros aprendáis a manejar el cuerpo espiritual con TODAS sus potencias sin perder el piso, enfrentaréis la Verdad y NO podréis dejar de postraros agradeciendo la Infinita Bondad Divina.

Puedes elegir como ancestro a un simio o un elefante… Ese es TU Problema.

La realidad es UNA:  Somos hijos de Dios y nuestro deber de amor es arrodillarnos y dar gracias por todo lo que tenemos, ADMINISTRÁNDOLO porque NO nos pertenece…

Al Mundo le guste o NO, beberá y Vivirá:

EL CALVARIO COMPLETO DE JESÚS…

En las Catástrofes que Dios PERMITIRÁ, los hombres veremos desaparecer nuestros ídolos materiales.

Y veremos a nuestros piés, DERRIBADO al Dios Dinero y a todos nuestros apegos materiales…

Si NO sabemos actuar con prudencia y sabiduría renegaremos…

Pero si estamos templados con la Sabiduría del Espíritu Santo, lograremos responder como Job:

Y TRANSMITEREMOS A NUESTRO ALREDEDOR ESTA VERDAD.

Los Primeros cristianos lo comprendieron y lo Testimoniaron…

Y LAS ACTAS MARTIRIALES LO COMPRUEBAN…

¿CÓMO LO HICIERON Y LO SIGUEN HACIENDO MILES DE CRISTIANOS EN EL MEDIO ORIENTE?

Para desgracia de Satanás y sus esbirros, MILES DE CRISTIANOS VERDADEROS

SON HÉROES QUE ESTÁN SIGUIENDO

LAS ENSANGRENTADAS HUELLAS DE JESÚS

Y ESTÁN DEJANDO UN CAMINO LUMINOSO… 

EL MUNDO DEBERÁ aprender a vivir sin dioses materiales…

Y cuando éstos desaparecen ¿Qué te queda?

Para nuestra desgracia, esto solo lo aprenderemos en la práctica. Sobre la marcha…

Después de un terremoto o un desastre natural…

¿Cuál es tu balance? ¿Hay algo de qué dar gracias?

¿Tienes la vida?

Y cuando lo único que tienes es a Dios…

¡Sómos las creaturas más dichosísimas sobre la tierra! Porque lo tenemos TODO.

Que el Mundo quiera o No, tiene que mirar Y ACEPTAR O RECHAZAR…

Los acontecimientos y la Naturaleza nos van a enseñar lo que significa la Verdadera Pobreza de Espíritu…

En la Puerta del Cielo, están acelerando la preparación de los catecúmenos.

Regina habla a un grupo de más de quinientos.

Su voz argentina resuena hasta el último rincón de aquel salón:

LA RIQUEZA.

Dios creó el oro y lo dejó en las entrañas de la Tierra, porque quería que fuese útil al hombre con sus sales y para que sirviese de adorno para sus templos.

lingotes-de-oro

Pero Satanás ha mordido el corazón del hombre y le inyectó la maldita hambre del oro y la sed de poder.

Arrastrándolo con esto a los sentimientos más abyectos.

Y sembrando mucho mal con su fascinante e inútil esplendor, de este metal que no tiene la culpa.

La mujer por tenerlo se hace coqueta y se entrega a la lujuria…

El hombre por su causa se hace ladrón, usurpador y homicida.

Duro para con su prójimo y para consigo mismo, porque despoja a su alma de su verdadera herencia, para proporcionarse algo efímero.

Y se pierde por unas pocas piedras relumbrosas que a la hora de la muerte tiene que abandonar.

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El hombre se desvela más por el oro, que por otras cosas. Los avaros y los codiciosos se ríen que hay un premio y un castigo, para las acciones que se realizan durante la vida.

No reflexionan que por este pecado pierden la Protección de Dios, la Vida Eterna, la alegría. Y que a cambio, lo único que obtienen son remordimientos, maldiciones en el corazón; miedo de estar acompañados, miedo a los castigos humanos.

Miedo que Satanás les inyecta, para no dejarlos disfrutar lo que con sus delitos y su amor al dinero, perjudicaron al prójimo.

avaricia y pobreza

Pues lo que se obtiene con delito, se convierte en maldición. Los espera un fin terrible a los que a este punto llevan sus crímenes. Un fin terrible porque es eterno.

La otra vida no es el abismo muerto y sin recuerdos del pasado vivido.

La otra vida es gloria para los justos; espera paciente para los que penan; tormento terrible para los que esperan en la certeza de una maldición eterna. El ansia por las riquezas los hunde en tan tenebroso destino.

No solo se es rico de dinero. Quién logra despojarse de todas las vanidades y se afana por poseer la verdadera sabiduría, logrando desprenderse de los tentáculos de las pobres posesiones terrenas, emprende el vuelo de las elevadas cumbres espirituales.

Jesús dijo que no se puede servir a Dios y al dios dinero, ¡Porque la raíz de todos los males es el afán del dinero y algunos por dejarse dominar por él, se extravían en la Fe y se atormentan con muchos dolores!

Hay otros todavía más duros. No trabajan pero hacen trabajar.

Y acumulan riquezas con el sudor de los demás.

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DESPILFARRO, Ferraris abandonados en Dubai

Despilfarran los bienes maliciosamente y fertilizan con el sudor ajeno.

Los que obran así, tienen su hora terrena de triunfo, pero atraen sobre sí la Justicia Divina que vengará a los oprimidos.

Los viciosos no pueden vivir en la pobreza. La codicia empuja al robo.

dios dinero

El avaro nunca está satisfecho y siempre desea más.

El dinero es la cosa más peligrosa sobre la Tierra. Porque muy pocos saben hacer uso de él.

No sirve sino para la materia, el crimen y el Infierno. Muy raras veces el hombre lo emplea para el bien.

Es muy raro encontrar a un rico que no sea injusto y es más fácil desarrollar las virtudes en medio de la pobreza.

El dinero o las mercancías obtenidas con la injusticia, no enriquecen ni sacian.

amor riqueza y maldad
La amargura de la perversidad humana, crea odio en los miserables, contra los poderosos.

La fiebre satánica de los delirios por las riquezas, conducen a ricos y pobres a su destrucción.

El rico que vive para su dinero, el ídolo más infame de su espíritu en ruinas.

Y el pobre que vive odiando al que envidia y le desea toda clase de  males.

No basta no hacer el Mal. Es menester no desearlo, para no acarrearse daño espiritual.

La ambición, la gloria y el poder, son como una burbuja de agua sucia, en la superficie de un desagüe de lavadero: iridiscente pero sucia.

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Una sola cosa es necesaria: poseer la sabiduría aún a costa de la vida. La pobreza es un freno en el pecar.

Entre ustedes, los que sean ricos no deben ser altaneros, ni poner su esperanza en lo inseguro de las riquezas. Sino en Dios que nos provee espléndidamente de todo, para que lo disfrutemos, para que practiquen el bien y que se enriquezcan de buenas obras.

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Den con generosidad y con liberalidad. De esta forma, estarán atesorando para el futuro, un excelente fondo con el que podrán adquirir la vida verdadera. Porque donde está tu tesoro, está tu corazón”

Tanto en el bueno como en el malvado, el corazón (o sea, el impulso vital de todas nuestras acciones) está donde está el tesoro que más se quiere.

Cuando se ama a Dios sobre todas las cosas, Él se vuelve el tesoro más precioso y se hace todo por llegar a poseerlo.

Las obras de caridad materiales y espirituales

Los que tienen la obligación de enseñar la sabiduría a los pobres con su conducta, son los ricos que despojados del afecto por las riquezas materiales, compran para sí el Reino por medio de las Obras de Misericordia para los pequeños y despreciados: los menos afortunados, despojándolos de su abatimiento.

La miseria, al mismo tiempo que envilece al hombre, lo lleva a que pierda la Fe en la providencia que es necesaria, para resistir las pruebas de la vida.

El despego de las riquezas es una escalera que lleva a poseer las riquezas eternas.

Dios no descuida al que deja todo por la verdadera Riqueza y Felicidad:

La de servir a Dios hasta la muerte.

Las cosas que tenemos NO nos pertenecen. Porque Dios nos las concede para administrarlas por un pequeño espacio de tiempo.

Los hombres son los administradores de las migajas de la Gran Creación, pero el Verdadero Dueño es el Padre de los vivientes.

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Los ricos son solo los depositarios de estas riquezas que Dios les ha concedido con el fin de que sean distribuidores de ellas para con quien sufre.

Es un honor que Dios hace al hacerlos partícipes de su providencia a favor de los pobres, enfermos, viudas, huérfanos.

Dios no hizo llover comida, vestidos, etc. Sobre el camino de los pobres, porque entonces quitaría al rico el mérito de la caridad para con sus hermanos.

No todos los ricos pueden ser doctos, pero sí pueden ser buenos.

Pobre es quién le falta lo necesario para vivir.

Todos pueden compartir lo que tienen con el que muere de cansancio, de hambre, de frío.

miseria pobreza extrema

No deben olvidar que en cada ser humano, hay un Cristo pobre o crucificado, que espera la misericordia del que posee más.  

LA POBREZA.

LA POBREZA ES UNA REINA VESTIDA DE HARAPOS.

A la vista espanta a la naturaleza, pero el que se abraza a ella, disfruta de la paz y la alegría que solamente Dios puede dar.

Porque a unas manos vacías las llena el Señor, al cual le agrada dar al que no tiene y reconoce que lo que tiene es de Él y se lo devuelve.

Los que tienen la pobreza material, la llevan con toda clase de molestias.

La Providencia existe y los ricos del mundo son sus ministros, porque Dios les concede el honor de ser el único medio para hacer que las riquezas no sean un peligro.

El que logra ver a Cristo que sufre en los necesitados, hace de las riquezas la moneda con la que compra el Cielo.

Los pobres están en Dios. Por eso Jesús quiso nacer pobre y permaneció pobre, a pesar de los ríos de dinero que los óbolos de los ricos le ofrendaron, porque los pobres le aman con todas sus fuerzas.

Los ricos tienen muchas cosas. Los pobres tienen solo a Dios.

Los ricos tienen amigos. Los pobres están solos.

Los ricos tienen muchas consolaciones, los pobres carecen de ellas.

Los ricos tienen diversiones. Los pobres no tienen más que trabajo.

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A los ricos se les facilita todo con dinero.

Los pobres tienen además el miedo a la enfermedad y a la carestía, porque es su fin la muerte y la indigencia.

Pero tienen a Dios que es su Amigo y su Consolador. El que los distrae de su penosa vida actual, con esperanzas celestiales.

El rico poco se acerca a Dios, porque piensa que nada le hace falta y todo lo puede con su riqueza.

La pobreza hace al alma humilde al decir: ‘Padre, socórrenos con tu Misericordia.’

Los pobres conservan en su corazón, las joyas de la palabra de Dios: son su Tesoro, su única riqueza y la cuidan como tal.

CIELO REINO CELESTIAL

En el Cielo, muchos asientos los ocuparán los que en la Tierra fueron despreciados como nada y pisoteados como polvo.

La Buena Nueva está destinada principalmente a los pobres, para que tengan un consuelo sobrenatural en la esperanza de una vida gloriosa, después de soportar la triste jornada de la vida humana.

LA POBREZA DE ESPIRITU

Las cosas que hacen rico al hombre son: el oro como riqueza material y los afectos como riqueza moral.

Los bienes hacen acaudalada una vida.

En los afectos se cuentan los lazos de sangre o por matrimonio. Las amistades, la capacidad intelectual, los cargos públicos.

“Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.”

Para ser un pobre de espíritu, es necesario poseer la libertad de las riquezas.

Es decir: ser un rico pobre. Estar satisfecho con lo que se tiene, sin envidiar a nadie, ni codiciar nada.

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Porque aún el más miserable pordiosero, puede ser pecaminosamente rico en espíritu, por la desmoderada afición a algo o a alguien, convirtiéndolo en pecado.

Porque incluso el amor puede llegar a ser un mal, cuando convertimos en ídolos a la persona amada.

La santa Pobreza de espíritu se despoja de todo, para poder conquistar más libremente a Dios, que es la Suprema Riqueza.

El pobre de espíritu si es rico en bienes materiales, no peca porque tenga dinero, ya que lo emplea para ser santo. Todos le aman y lo bendicen porque es como los oasis en los desiertos que salvan la vida. Sin avaricia alguna dan con alegría, para aliviar la desesperación de los demás.

Si es pobre, se alegra en su pobreza. Come su pan con la alegría del que desconoce el ansia por el dinero y duerme tranquilamente sin pesadillas. Descansado se levanta a su trabajo, que se le hace más llevadero, porque lo lleva a cabo sin ambición ni envidia.

El que llega a la verdadera sabiduría, no busca lo mejor para el cuerpo que perece, sino más bien le da lo peor. Reservando todos los derechos para el espíritu.

Porque Dios NO confía las verdaderas riquezas a quién en la Prueba Terrena, mostró NO saber usar las riquezas materiales.

La Pobreza de espíritu es una de las verdades menos comprendidas.

Para la superficialidad humana, los que se burlan creyéndose sabios piensan que es una estupidez.

El alma entregada a Dios, sabe como guardar el equilibrio justo y pone el espíritu como rey de cuanto hay en el hombre. Con todas sus dotes físicas y morales, sujetas como siervas a este rey.

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Cuando el hombre no es espiritual, ni está entregado a Dios, sobrevienen las idolatrías y las esclavas se convierten en reinas, quitan de su trono al espíritu y producen una anarquía que lleva a la ruina y a la destrucción.

La Pobreza de espíritu consiste en tener esa libertad soberana, de todas las cosas que son la delicia del hombre y por las que se llega al impune delito material y moral que frecuentemente escapa a la ley humana.

Y que hace numerosas víctimas que tienen consecuencias trágicas, para la inmensa mayoría de los que lo sufren.

EL POBRE DE ESPIRITU DEJA DE SER ESCLAVO DE LAS RIQUEZAS.

Si no se despoja de ellas y de toda comodidad, sabe usarlas con frugalidad, que es un doble sacrificio y se vuelve pródigo con los pobres. El que comprende las palabras:

‘Haceos amigos con las riquezas injustas’ convierte en su siervo al dinero.

Lo que de otra manera lo conduciría a la lujuria, la prepotencia y la falta de caridad, lo hace que le sirva para allanarle el camino al Cielo.

Camino tapizado con mortificaciones y obras de misericordia para ayudar a sus semejantes; reparando y curando las numerosas injusticias que se llevan a cabo en un mundo que carece de amor y se encuentra plagado de injusticias sociales.

¿Cuántas veces hace esto el generoso que aunque no nade en las riquezas, es capaz de sacrificar ‘sus dos céntimos’, para aliviar una necesidad?

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Son ‘Pobres de espíritu’ los que perdiendo lo mucho o lo poco que poseen, saben conservar la paz y la esperanza… y no maldicen, ni odian a nadie. No reniegan de Dios, ni se rebelan contra los hombres.

Pobreza de espíritu es también la humildad que no se hincha y no se ensoberbece proclamándose ‘superhombre’, sino que reconocen el Don de Dios y le agradece por su misericordia al haberlo otorgado.

Conservan la sencillez y admiran al Espíritu, verdadero Autor de la Sabiduría.

EL DUEÑO Y CREADOR DEL UNIVERSO, TUVO QUE USAR EL VELO DE SU MADRE, PARA CUBRIR SU DESNUDEZ...

EL DUEÑO Y CREADOR DEL UNIVERSO, tuvo que usar el velo de su Madre, para cubrir su desnudez…

Es también generosidad que sabe despojarse aún de los afectos más legítimos y a veces de la misma vida: las riquezas más estimadas por el hombre, para seguir a Dios.

Saben ser mártires para ser generosos en el sentido más completo, porque su espíritu sabe hacerse pobre, para ser rico con la única riqueza eterna: Dios.

Las riquezas se deben amar como un don de la Providencia Divina. Pero nunca se deben amar por sobre el Dador de ellas y de su Voluntad.

Saber desprenderse de ellas y NO maldecir a Dios, si alguien las arrebata.

Zaqueo es la figura evangélica que comprendió perfectamente esto y supo dar su justo valor a la riqueza, para hacerse pobre de espíritu.

El alma que empieza a crecer en el Amor, corta todos los tentáculos que la esclavizan a la tierra.

Y al hacer de Dios su tesoro, el poder de la recta intención hace germinar el deseo justo que empuja a un mayor conocimiento del Bien…

Y a buscar a Dios continuamente, para alcanzarlo con un arrepentimiento sincero y justo, que le da el valor a la renuncia.

Ser pobre de espíritu no es ser estúpido y bobo.

El estafador tal vez se considere muy listo, abusando del que le pone la otra mejilla y le entrega también el manto.

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DEIFICACION

Pero el cristiano que lo hace, es porque comprende que el espíritu está sobre la inteligencia: es el rey de todo cuanto hay en el hombre.

Se está ejerciendo ya la santa Pobreza de Espíritu, cuando somos capaces de conformarnos con lo que poseemos y nos sentimos muy dichosos y afortunados porque nuestra riqueza infinita es Dios.

Y ES cuando podemos sentir la maravillosa libertad que se encierra en las siguientes palabras:  Yo necesito poco para vivir mi existencia. Y lo poco que necesito, lo necesito poco…”

Todas las dotes físicas y morales le deben estar sujetas y ser siervas de este rey.

La criatura filialmente entregada a Dios, sabe tener las cosas en su punto justo, destruyendo todas las idolatrías.

DIAMANTES DE SANGRE

El hombre entiende la pobreza como la falta de dinero, de tierras, de palacios, de joyas.

Son cosas que ama y que le cuesta sacrificio renunciar a ellas y dolor al perderlas.

Pero por una vocación de amor, también sabe despojarse de ellas.

Cuantas mujeres no dejan todo para mantener al esposo o al amante y lo que es peor… Continúan con ellos, por una vocación de amor humano.

Otros, por una idea lo dejan todo: soldados, científicos, políticos, dirigentes de nuevas doctrinas sociales, más o menos justas.

Y se inmolan todos los días por su ideal, vendiendo la vida por la belleza de un ideal y haciéndose pobres por alcanzar ese ideal.

Así también los seguidores de Jesús.

Saben renunciar a las riquezas de la vida, ofreciéndosela a Él, por su amor y por el prójimo. Renuncia mucho más grande  que aquella de las riquezas materiales.

La gente del mundo se afana y se aflige por proveerse de objetos que no pueden gozar.

Para practicar la Pobreza de espíritu, se deben desprender de todos los bienes; dando a los familiares lo que les pertenece y lo propio para hacer caridad.

Se debe sacrificar la riqueza de los afectos. Es el oro más puro y valioso que cualquier otro: saber renunciar a la familia, por amor a Dios.

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Es fabricar perlas eternas con llanto…

Y rubíes con la sangre que mana por la herida del corazón que es desgarrado, por la separación del padre, de la esposa y de los hijos.

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EL DESPOJO TOTAL DE LA POBREZA 

El despojo total de la pobreza se efectúa en ‘NO TENER’

Y es similar del ‘NO PERTENECERSE’.

El que decide ser pobre dice: “Me doy. Me entrego. Me vacío. Me nulifico. Todo lo entrego. De todo me despojo: entrego todas las personas, todos los afectos.

Devuelvo al Señor todo cuanto de Él he recibido, con todos sus dones y sus gracias: te doy mi cuerpo, mi alma, mi vida, mis sentidos, mis potencias, mis sentimientos, mis esperanzas, mi inteligencia, mi espíritu y todo mi ser.

Con todas sus palpitaciones hasta mi eternidad.

Esto es el Despojo de la Pobreza.

En el desprecio de todo adorno y comodidad, hasta llegar a despreciarse a sí mismo, desnudándose de todo olor mundano y vistiéndose solo de Jesús.

Es así como cada día se encuentran más las verdaderas riquezas y se hallan los encantos de la pobreza.

La pobreza y la Obediencia tienen el aroma de lo divino.

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El alma unida a Dios, es muy rica con las riquezas y los tesoros que Él siempre tiene consigo. Pero es totalmente pobre y vacía en sí misma.

Es decir: todo lo tiene, sin tenerlo.

Y se queda con su pobreza, aunque esté vestida de perlas.

Porque los pobres de espíritu son los que devuelven los dones al dador de ellos. Los que se renuncian totalmente y mueren a su propia voluntad, para vivir solamente de la Voluntad Divina.

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Al alma creada que se da, se le da a ella un Dios Increado, proporcionándole una dicha desconocida por el mundo.

Dios dio al hombre los afectos humanos buenos, para que sean un alivio que lo levante en medio de las fatigas de la vida.

Muchas raíces están trabadas en el ser humano y deben ser separadas.

Y a veces, definitivamente cortadas.

ven y sigueme

Dios llama y pasa. Con libertad espiritual se viene al servicio de Dios.

Nada debe impedir a quién se entrega.

Dios es tan exigente, como es infinitamente generoso en premiar.

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El hombre debe amar a sus seres queridos con el amor perfecto que se obtiene a través del amor a Dios, que sublima todos los amores.

Cuando le amamos a Él sobre todas las cosas, le pertenecemos por entero.

Y Él tiene derecho de posesión total: por Creación y por Redención.

Nadie es más grande  que Él, en tener derecho sobre los afectos.

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Abraham dispuesto a sacrificar a su hijo

Al cumplir la Voluntad divina con perfección, implica hasta el sacrificio total de cualquier querer o voz de sangre y de afecto.

La riqueza de los afectos, es la que está más ligada al espíritu y arrancarla causa más dolor, que rasgarse la carne.

Los afectos son una riqueza casi viva. Sin embargo por amor a Dios, es necesario dejarlos también a ellos, porque por ese mismo dolor, se expía para salvarlos.

Dios no condena los afectos. Él los ha bendecido con la Ley y los Sacramentos, pero deben ser dejados sobre la Tierra, para conquistar el Cielo, que es la morada verdadera.

Todo cuanto Dios ha creado para el hombre, debe mirarse a través de la lente celestial. Cuanto Dios ha dado debe ser tomado con reconocimiento, pero devuelto con prontitud a su requerimiento.

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Cuando el hombre muere, deja todo lo terrenal, incluyendo a los seres queridos.

Y queda totalmente solo frente a Dios, para enfrentar el destino que Él mismo se procuró.

El que decide ser discípulo y dejarlo todo, debe ‘morir’ a las cosas de la Tierra en una muerte mística, pero real.

Es una experiencia desgarradora.

Pero igualmente el alma se queda totalmente sola ante Dios y ‘vive muriendo’.

Haciendo solamente su Voluntad, en la misión que todavía debe cumplir en los días que le es concedido vivir, en el resto de su jornada terrena.

Dios no destruye la riqueza afectiva. La levanta de la Tierra para trasplantarla en el Cielo.

Allá serán reconstruidas eternamente las santas convivencias familiares, las amistades, toda aquella forma de afecto honesto y bendito que Jesús quiso para Sí Mismo y que sabe que preciosas son.

Pero nunca serán más preciosas que Dios y que la vida Eterna.

El amor de la sangre nunca debe hacernos salir del camino de la justicia. Porque sobre Dios NO hay nadie.

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Los lazos de sangre se subliman porque con nuestras lágrimas, damos a nuestros familiares la ayuda definitiva para atraerlos hacia el Cielo y hacia Dios, por el camino del sacrificio de los afectos.

Renunciar a la riqueza de un afecto por seguir la voluntad de Dios sin pesares humanos, es la Perfección de la Renuncia aconsejada al joven del Evangelio.

Dios no destruye los lazos familiares. Él los santifica y enseña a amarlos con un amor sobrenatural. Y ¿Cuál amor más alto que tener caridad por las almas enfermas de nuestros familiares?

Se recibe mucha ingratitud; pero también ésta es necesaria para que trabaje el amor que las redime. Y los de casa son los primeros.

No hay que llorar por la carne y la sangre que sufren, al sentir que a quién engendramos, nos rechazan. Nuestro sufrimiento trabaja más que cualquier otra cosa a favor de nuestra alma y la de ellos.

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No hay que formarse remordimientos por haber querido ser más de Dios, que de nuestra familia. Porque más que ella es Dios.

Así podemos sentir como nuestros amores se van transformando y se han concentrado en uno solo: Dios.

Con nuestro sufrimiento desgarrador engendramos hijos para Dios.

El alma-victima prueba todos los suplicios: el de la renuncia a los afectos, a las comodidades, a los intereses.

Satanás arrebata todo.

Después vendrá algo mucho más grande y que ciñe con una corona inmortal. Hay que ser como columnas y permanecer firmes y fieles.

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Nunca se debe mirar a lo que hemos dejado para seguir a Jesús.

El pasado, los afectos y todo lo que se abandona para caminar por el Camino de la Cruz, son un peligroso lastre que puede arrollarnos en la rebeldía, si volvemos la vista y el dolor nos desgarra.

Así no se puede trabajar en ningún apostolado.

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Porque todas estas cosas impiden que el fuego del amor se encienda en nuestro espíritu y son un estorbo para cumplir la misión.

Se debe vigilar porque el corazón viva en una sumisión completa a la Voluntad de Dios que se manifiesta en la suerte que vivimos.

Soportando pacientemente, sin permitir al pensamiento la libertad de un juicio que no sea benévolo con Él.

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En otras palabras: no se debe reflexionar en el estado que se tiene, para que no haya rebeliones que matan el amor.

Y Dios dará la fortaleza como Don del Espíritu Santo, que es la renuncia a los que se ama.

La riqueza más grande que el oro y más preciosa que la misma existencia, es la riqueza intelectual: el propio pensamiento.

Los escritores lo donan a las muchedumbres, más ellos lo hacen elástico para acomodarlo a su público. Pero lo hacen por lucro y su verdadero pensamiento no lo dicen nunca.

Dicen aquello que sirve para su tesis, pero su intimidad la guardan celosamente en lo más profundo de su mente; porque son pensamientos de dolor, por penas íntimas o reproches de la conciencia, que es la lejana voz de Dios.

Y esta es la renuncia más grande: la renuncia a la propia manera de pensar, para adquirir la de Dios.

Arrodillando la razón en amorosa sumisión a la Voluntad Divina.

Regina calla…

Ella no sabe cuán pronto deberá dar el más grandioso y estremecedor testimonio de todo cuanto acaba de enseñar… 

Una de las cosas que más asombraron al mundo pagano y hacían nuevos y siempre más numerosos prosélitos para la Iglesia; era la calma, la serenidad, la fortaleza de los mártires, durante la hora del martirio.

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Solo de Dios puede venir esta inmutable y serena paz.

Pero el martirio del corazón no es menos atroz que el de la carne. Y solo Dios puede comunicar a los desgarrados del corazón, el heroísmo de una resignación que es verdaderamente la cuarta frase del ‘Pater’ vivida con toda la carne y con toda el alma, la inteligencia y el espíritu.

El mundo ciego cambiará esta calma heroica, don del Espíritu Santo, por indiferencia y desamor.

El mundo ensucia todo cuanto toca.

Pero lo sucio no penetra en un bloque de diamante. Se posa encima y después cae con la más pequeña lluvia.

Hay que dejar que los ciegos del mundo no vean.

Los demás para los cuales el Espíritu es Luz, leen el Nombre de Dios en el coraje del mártir y…

¿QUÉ LES RECUERDA ESTO?

Masacre cristiana en siria

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA,CONÓCELA

73.- POBREZA DE ESPÍRITU


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En la Puerta del Cielo, están acelerando la preparación de los catecúmenos.

Regina habla a un grupo de más de quinientos.

Su voz argentina resuena hasta el último rincón de aquel salón:

LA RIQUEZA.

Dios creó el oro y lo dejó en las entrañas de la Tierra, porque quería que fuese útil al hombre con sus sales y para que sirviese de adorno para sus templos.

lingotes-de-oro

Pero Satanás ha mordido el corazón del hombre y le inyectó la maldita hambre del oro y la sed de poder.

Arrastrándolo con esto a los sentimientos más abyectos.

Y sembrando mucho mal con su fascinante e inútil esplendor, de este metal que no tiene la culpa.

La mujer por tenerlo se hace coqueta y se entrega a la lujuria…

El hombre por su causa se hace ladrón, usurpador y homicida.

Duro para con su prójimo y para consigo mismo, porque despoja a su alma de su verdadera herencia, para proporcionarse algo efímero.

Y se pierde por unas pocas piedras relumbrosas que a la hora de la muerte tiene que abandonar.

000joyas

El hombre se desvela más por el oro, que por otras cosas. Los avaros y los codiciosos se ríen que hay un premio y un castigo, para las acciones que se realizan durante la vida.

No reflexionan que por este pecado pierden la Protección de Dios, la Vida Eterna, la alegría. Y que a cambio, lo único que obtienen son remordimientos, maldiciones en el corazón; miedo de estar acompañados, miedo a los castigos humanos.

Miedo que Satanás les inyecta, para no dejarlos disfrutar lo que con sus delitos y su amor al dinero, perjudicaron al prójimo.

avaricia y pobreza

Pues lo que se obtiene con delito, se convierte en maldición. Los espera un fin terrible a los que a este punto llevan sus crímenes. Un fin terrible porque es eterno.

La otra vida no es el abismo muerto y sin recuerdos del pasado vivido.

La otra vida es gloria para los justos; espera paciente para los que penan; tormento terrible para los que esperan en la certeza de una maldición eterna. El ansia por las riquezas los hunde en tan tenebroso destino.

No solo se es rico de dinero. Quién logra despojarse de todas las vanidades y se afana por poseer la verdadera sabiduría, logrando desprenderse de los tentáculos de las pobres posesiones terrenas, emprende el vuelo de las elevadas cumbres espirituales.

Jesús dijo que no se puede servir a Dios y al dios dinero, ¡Porque la raíz de todos los males es el afán del dinero y algunos por dejarse dominar por él, se extravían en la Fe y se atormentan con muchos dolores!

Hay otros todavía más duros. No trabajan pero hacen trabajar.

Y acumulan riquezas con el sudor de los demás.

despilfarro-ferrari-autos-de-lujo-abandonados-en-dubai-2

DESPILFARRO, Ferraris abandonados en Dubai

Despilfarran los bienes maliciosamente y fertilizan con el sudor ajeno.

Los que obran así, tienen su hora terrena de triunfo, pero atraen sobre sí la Justicia Divina que vengará a los oprimidos.

Los viciosos no pueden vivir en la pobreza. La codicia empuja al robo.

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El avaro nunca está satisfecho y siempre desea más.

El dinero es la cosa más peligrosa sobre la Tierra. Porque muy pocos saben hacer uso de él.

No sirve sino para la materia, el crimen y el Infierno. Muy raras veces el hombre lo emplea para el bien.

Es muy raro encontrar a un rico que no sea injusto y es más fácil desarrollar las virtudes en medio de la pobreza.

El dinero o las mercancías obtenidas con la injusticia, no enriquecen ni sacian.

amor riqueza y maldad
La amargura de la perversidad humana, crea odio en los miserables, contra los poderosos.

La fiebre satánica de los delirios por las riquezas, conducen a ricos y pobres a su destrucción.

El rico que vive para su dinero, el ídolo más infame de su espíritu en ruinas.

Y el pobre que vive odiando al que envidia y le desea toda clase de  males.

No basta no hacer el Mal. Es menester no desearlo, para no acarrearse daño espiritual.

La ambición, la gloria y el poder, son como una burbuja de agua sucia, en la superficie de un desagüe de lavadero: iridiscente pero sucia.

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Una sola cosa es necesaria: poseer la sabiduría aún a costa de la vida. La pobreza es un freno en el pecar.

Entre ustedes, los que sean ricos no deben ser altaneros, ni poner su esperanza en lo inseguro de las riquezas. Sino en Dios que nos provee espléndidamente de todo, para que lo disfrutemos, para que practiquen el bien y que se enriquezcan de buenas obras.

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Den con generosidad y con liberalidad. De esta forma, estarán atesorando para el futuro, un excelente fondo con el que podrán adquirir la vida verdadera. Porque donde está tu tesoro, está tu corazón”

Tanto en el bueno como en el malvado, el corazón (o sea, el impulso vital de todas nuestras acciones) está donde está el tesoro que más se quiere.

Cuando se ama a Dios sobre todas las cosas, Él se vuelve el tesoro más precioso y se hace todo por llegar a poseerlo.

Las obras de caridad materiales y espirituales

Los que tienen la obligación de enseñar la sabiduría a los pobres con su conducta, son los ricos que despojados del afecto por las riquezas materiales, compran para sí el Reino por medio de las Obras de Misericordia para los pequeños y despreciados: los menos afortunados, despojándolos de su abatimiento.

La miseria, al mismo tiempo que envilece al hombre, lo lleva a que pierda la Fe en la providencia que es necesaria, para resistir las pruebas de la vida.

El despego de las riquezas es una escalera que lleva a poseer las riquezas eternas.

Dios no descuida al que deja todo por la verdadera Riqueza y Felicidad:

La de servir a Dios hasta la muerte.

Las cosas que tenemos NO nos pertenecen. Porque Dios nos las concede para administrarlas por un pequeño espacio de tiempo.

Los hombres son los administradores de las migajas de la Gran Creación, pero el Verdadero Dueño es el Padre de los vivientes.

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Los ricos son solo los depositarios de estas riquezas que Dios les ha concedido con el fin de que sean distribuidores de ellas para con quien sufre.

Es un honor que Dios hace al hacerlos partícipes de su providencia a favor de los pobres, enfermos, viudas, huérfanos.

Dios no hizo llover comida, vestidos, etc. Sobre el camino de los pobres, porque entonces quitaría al rico el mérito de la caridad para con sus hermanos.

No todos los ricos pueden ser doctos, pero sí pueden ser buenos.

Pobre es quién le falta lo necesario para vivir.

Todos pueden compartir lo que tienen con el que muere de cansancio, de hambre, de frío.

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No deben olvidar que en cada ser humano, hay un Cristo pobre o crucificado, que espera la misericordia del que posee más.  

LA POBREZA.

LA POBREZA ES UNA REINA VESTIDA DE HARAPOS.

A la vista espanta a la naturaleza, pero el que se abraza a ella, disfruta de la paz y la alegría que solamente Dios puede dar.

Porque a unas manos vacías las llena el Señor, al cual le agrada dar al que no tiene y reconoce que lo que tiene es de Él y se lo devuelve.

Los que tienen la pobreza material, la llevan con toda clase de molestias.

La Providencia existe y los ricos del mundo son sus ministros, porque Dios les concede el honor de ser el único medio para hacer que las riquezas no sean un peligro.

El que logra ver a Cristo que sufre en los necesitados, hace de las riquezas la moneda con la que compra el Cielo.

Los pobres están en Dios. Por eso Jesús quiso nacer pobre y permaneció pobre, a pesar de los ríos de dinero que los óbolos de los ricos le ofrendaron, porque los pobres le aman con todas sus fuerzas.

Los ricos tienen muchas cosas. Los pobres tienen solo a Dios.

Los ricos tienen amigos. Los pobres están solos.

Los ricos tienen muchas consolaciones, los pobres carecen de ellas.

Los ricos tienen diversiones. Los pobres no tienen más que trabajo.

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A los ricos se les facilita todo con dinero.

Los pobres tienen además el miedo a la enfermedad y a la carestía, porque es su fin la muerte y la indigencia.

Pero tienen a Dios que es su Amigo y su Consolador. El que los distrae de su penosa vida actual, con esperanzas celestiales.

El rico poco se acerca a Dios, porque piensa que nada le hace falta y todo lo puede con su riqueza.

La pobreza hace al alma humilde al decir: ‘Padre, socórrenos con tu Misericordia.’

Los pobres conservan en su corazón, las joyas de la palabra de Dios: son su Tesoro, su única riqueza y la cuidan como tal.

CIELO REINO CELESTIAL

En el Cielo, muchos asientos los ocuparán los que en la Tierra fueron despreciados como nada y pisoteados como polvo.

La Buena Nueva está destinada principalmente a los pobres, para que tengan un consuelo sobrenatural en la esperanza de una vida gloriosa, después de soportar la triste jornada de la vida humana.

LA POBREZA DE ESPIRITU

Las cosas que hacen rico al hombre son: el oro como riqueza material y los afectos como riqueza moral.

Los bienes hacen acaudalada una vida.

En los afectos se cuentan los lazos de sangre o por matrimonio. Las amistades, la capacidad intelectual, los cargos públicos.

“Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.”

Para ser un pobre de espíritu, es necesario poseer la libertad de las riquezas.

Es decir: ser un rico pobre. Estar satisfecho con lo que se tiene, sin envidiar a nadie, ni codiciar nada.

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Porque aún el más miserable pordiosero, puede ser pecaminosamente rico en espíritu, por la desmoderada afición a algo o a alguien, convirtiéndolo en pecado.

Porque incluso el amor puede llegar a ser un mal, cuando convertimos en ídolos a la persona amada.

La santa Pobreza de espíritu se despoja de todo, para poder conquistar más libremente a Dios, que es la Suprema Riqueza.

El pobre de espíritu si es rico en bienes materiales, no peca porque tenga dinero, ya que lo emplea para ser santo. Todos le aman y lo bendicen porque es como los oasis en los desiertos que salvan la vida. Sin avaricia alguna dan con alegría, para aliviar la desesperación de los demás.

Si es pobre, se alegra en su pobreza. Come su pan con la alegría del que desconoce el ansia por el dinero y duerme tranquilamente sin pesadillas. Descansado se levanta a su trabajo, que se le hace más llevadero, porque lo lleva a cabo sin ambición ni envidia.

El que llega a la verdadera sabiduría, no busca lo mejor para el cuerpo que perece, sino más bien le da lo peor. Reservando todos los derechos para el espíritu.

Porque Dios NO confía las verdaderas riquezas a quién en la Prueba Terrena, mostró NO saber usar las riquezas materiales.

La Pobreza de espíritu es una de las verdades menos comprendidas.

Para la superficialidad humana, los que se burlan creyéndose sabios piensan que es una estupidez.

El alma entregada a Dios, sabe como guardar el equilibrio justo y pone el espíritu como rey de cuanto hay en el hombre. Con todas sus dotes físicas y morales, sujetas como siervas a este rey.

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Cuando el hombre no es espiritual, ni está entregado a Dios, sobrevienen las idolatrías y las esclavas se convierten en reinas, quitan de su trono al espíritu y producen una anarquía que lleva a la ruina y a la destrucción.

La Pobreza de espíritu consiste en tener esa libertad soberana, de todas las cosas que son la delicia del hombre y por las que se llega al impune delito material y moral que frecuentemente escapa a la ley humana.

Y que hace numerosas víctimas que tienen consecuencias trágicas, para la inmensa mayoría de los que lo sufren.

EL POBRE DE ESPIRITU DEJA DE SER ESCLAVO DE LAS RIQUEZAS.

Si no se despoja de ellas y de toda comodidad, sabe usarlas con frugalidad, que es un doble sacrificio y se vuelve pródigo con los pobres. El que comprende las palabras:

‘Haceos amigos con las riquezas injustas’ convierte en su siervo al dinero.

Lo que de otra manera lo conduciría a la lujuria, la prepotencia y la falta de caridad, lo hace que le sirva para allanarle el camino al Cielo.

Camino tapizado con mortificaciones y obras de misericordia para ayudar a sus semejantes; reparando y curando las numerosas injusticias que se llevan a cabo en un mundo que carece de amor y se encuentra plagado de injusticias sociales.

¿Cuántas veces hace esto el generoso que aunque no nade en las riquezas, es capaz de sacrificar ‘sus dos céntimos’, para aliviar una necesidad?

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Son ‘Pobres de espíritu’ los que perdiendo lo mucho o lo poco que poseen, saben conservar la paz y la esperanza… y no maldicen, ni odian a nadie. No reniegan de Dios, ni se rebelan contra los hombres.

Pobreza de espíritu es también la humildad que no se hincha y no se ensoberbece proclamándose ‘superhombre’, sino que reconocen el Don de Dios y le agradece por su misericordia al haberlo otorgado.

Conservan la sencillez y admiran al Espíritu, verdadero Autor de la Sabiduría.

EL DUEÑO Y CREADOR DEL UNIVERSO, TUVO QUE USAR EL VELO DE SU MADRE, PARA CUBRIR SU DESNUDEZ...

EL DUEÑO Y CREADOR DEL UNIVERSO, tuvo que usar el velo de su Madre, para cubrir su desnudez…

Es también generosidad que sabe despojarse aún de los afectos más legítimos y a veces de la misma vida: las riquezas más estimadas por el hombre, para seguir a Dios.

Saben ser mártires para ser generosos en el sentido más completo, porque su espíritu sabe hacerse pobre, para ser rico con la única riqueza eterna: Dios.

Las riquezas se deben amar como un don de la Providencia Divina. Pero nunca se deben amar por sobre el Dador de ellas y de su Voluntad.

Saber desprenderse de ellas y NO maldecir a Dios, si alguien las arrebata.

Zaqueo es la figura evangélica que comprendió perfectamente esto y supo dar su justo valor a la riqueza, para hacerse pobre de espíritu.

El alma que empieza a crecer en el Amor, corta todos los tentáculos que la esclavizan a la tierra.

Y al hacer de Dios su tesoro, el poder de la recta intención hace germinar el deseo justo que empuja a un mayor conocimiento del Bien…

Y a buscar a Dios continuamente, para alcanzarlo con un arrepentimiento sincero y justo, que le da el valor a la renuncia.

Ser pobre de espíritu no es ser estúpido y bobo.

El estafador tal vez se considere muy listo, abusando del que le pone la otra mejilla y le entrega también el manto.

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Pero el cristiano que lo hace, es porque comprende que el espíritu está sobre la inteligencia: es el rey de todo cuanto hay en el hombre.

Se está ejerciendo ya la santa Pobreza de Espíritu, cuando somos capaces de conformarnos con lo que poseemos y nos sentimos muy dichosos y afortunados porque nuestra riqueza infinita es Dios.

Y ES cuando podemos sentir la maravillosa libertad que se encierra en las siguientes palabras:  Yo necesito poco para vivir mi existencia. Y lo poco que necesito, lo necesito poco…”

Todas las dotes físicas y morales le deben estar sujetas y ser siervas de este rey.

La criatura filialmente entregada a Dios, sabe tener las cosas en su punto justo, destruyendo todas las idolatrías.

DIAMANTES DE SANGRE

El hombre entiende la pobreza como la falta de dinero, de tierras, de palacios, de joyas.

Son cosas que ama y que le cuesta sacrificio renunciar a ellas y dolor al perderlas.

Pero por una vocación de amor, también sabe despojarse de ellas.

Cuantas mujeres no dejan todo para mantener al esposo o al amante y lo que es peor… Continúan con ellos, por una vocación de amor humano.

Otros, por una idea lo dejan todo: soldados, científicos, políticos, dirigentes de nuevas doctrinas sociales, más o menos justas.

Y se inmolan todos los días por su ideal, vendiendo la vida por la belleza de un ideal y haciéndose pobres por alcanzar ese ideal.

Así también los seguidores de Jesús.

Saben renunciar a las riquezas de la vida, ofreciéndosela a Él, por su amor y por el prójimo. Renuncia mucho más grande  que aquella de las riquezas materiales.

La gente del mundo se afana y se aflige por proveerse de objetos que no pueden gozar.

Para practicar la Pobreza de espíritu, se deben desprender de todos los bienes; dando a los familiares lo que les pertenece y lo propio para hacer caridad.

Se debe sacrificar la riqueza de los afectos. Es el oro más puro y valioso que cualquier otro: saber renunciar a la familia, por amor a Dios.

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Es fabricar perlas eternas con llanto…

Y rubíes con la sangre que mana por la herida del corazón que es desgarrado, por la separación del padre, de la esposa y de los hijos.

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EL DESPOJO TOTAL DE LA POBREZA 

El despojo total de la pobreza se efectúa en ‘NO TENER’

Y es similar del ‘NO PERTENECERSE’.

El que decide ser pobre dice: “Me doy. Me entrego. Me vacío. Me nulifico. Todo lo entrego. De todo me despojo: entrego todas las personas, todos los afectos.

Devuelvo al Señor todo cuanto de Él he recibido, con todos sus dones y sus gracias: te doy mi cuerpo, mi alma, mi vida, mis sentidos, mis potencias, mis sentimientos, mis esperanzas, mi inteligencia, mi espíritu y todo mi ser.

Con todas sus palpitaciones hasta mi eternidad.

Esto es el Despojo de la Pobreza.

En el desprecio de todo adorno y comodidad, hasta llegar a despreciarse a sí mismo, desnudándose de todo olor mundano y vistiéndose solo de Jesús.

Es así como cada día se encuentran más las verdaderas riquezas y se hallan los encantos de la pobreza.

La pobreza y la Obediencia tienen el aroma de lo divino.

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El alma unida a Dios, es muy rica con las riquezas y los tesoros que Él siempre tiene consigo. Pero es totalmente pobre y vacía en sí misma.

Es decir: todo lo tiene, sin tenerlo.

Y se queda con su pobreza, aunque esté vestida de perlas.

Porque los pobres de espíritu son los que devuelven los dones al dador de ellos. Los que se renuncian totalmente y mueren a su propia voluntad, para vivir solamente de la Voluntad Divina.

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Al alma creada que se da, se le da a ella un Dios Increado, proporcionándole una dicha desconocida por el mundo.

Dios dio al hombre los afectos humanos buenos, para que sean un alivio que lo levante en medio de las fatigas de la vida.

Muchas raíces están trabadas en el ser humano y deben ser separadas.

Y a veces, definitivamente cortadas.

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Dios llama y pasa. Con libertad espiritual se viene al servicio de Dios.

Nada debe impedir a quién se entrega.

Dios es tan exigente, como es infinitamente generoso en premiar.

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El hombre debe amar a sus seres queridos con el amor perfecto que se obtiene a través del amor a Dios, que sublima todos los amores.

Cuando le amamos a Él sobre todas las cosas, le pertenecemos por entero.

Y Él tiene derecho de posesión total: por Creación y por Redención.

Nadie es más grande  que Él, en tener derecho sobre los afectos.

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Abraham dispuesto a sacrificar a su hijo

Al cumplir la Voluntad divina con perfección, implica hasta el sacrificio total de cualquier querer o voz de sangre y de afecto.

La riqueza de los afectos, es la que está más ligada al espíritu y arrancarla causa más dolor, que rasgarse la carne.

Los afectos son una riqueza casi viva. Sin embargo por amor a Dios, es necesario dejarlos también a ellos, porque por ese mismo dolor, se expía para salvarlos.

Dios no condena los afectos. Él los ha bendecido con la Ley y los Sacramentos, pero deben ser dejados sobre la Tierra, para conquistar el Cielo, que es la morada verdadera.

Todo cuanto Dios ha creado para el hombre, debe mirarse a través de la lente celestial. Cuanto Dios ha dado debe ser tomado con reconocimiento, pero devuelto con prontitud a su requerimiento.

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Cuando el hombre muere, deja todo lo terrenal, incluyendo a los seres queridos.

Y queda totalmente solo frente a Dios, para enfrentar el destino que Él mismo se procuró.

El que decide ser discípulo y dejarlo todo, debe ‘morir’ a las cosas de la Tierra en una muerte mística, pero real.

Es una experiencia desgarradora.

Pero igualmente el alma se queda totalmente sola ante Dios y ‘vive muriendo’.

Haciendo solamente su Voluntad, en la misión que todavía debe cumplir en los días que le es concedido vivir, en el resto de su jornada terrena.

Dios no destruye la riqueza afectiva. La levanta de la Tierra para trasplantarla en el Cielo.

Allá serán reconstruidas eternamente las santas convivencias familiares, las amistades, toda aquella forma de afecto honesto y bendito que Jesús quiso para Sí Mismo y que sabe que preciosas son.

Pero nunca serán más preciosas que Dios y que la vida Eterna.

El amor de la sangre nunca debe hacernos salir del camino de la justicia. Porque sobre Dios NO hay nadie.

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Los lazos de sangre se subliman porque con nuestras lágrimas, damos a nuestros familiares la ayuda definitiva para atraerlos hacia el Cielo y hacia Dios, por el camino del sacrificio de los afectos.

Renunciar a la riqueza de un afecto por seguir la voluntad de Dios sin pesares humanos, es la Perfección de la Renuncia aconsejada al joven del Evangelio.

Dios no destruye los lazos familiares. Él los santifica y enseña a amarlos con un amor sobrenatural. Y ¿Cuál amor más alto que tener caridad por las almas enfermas de nuestros familiares?

Se recibe mucha ingratitud; pero también ésta es necesaria para que trabaje el amor que las redime. Y los de casa son los primeros.

No hay que llorar por la carne y la sangre que sufren, al sentir que a quién engendramos, nos rechazan. Nuestro sufrimiento trabaja más que cualquier otra cosa a favor de nuestra alma y la de ellos.

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No hay que formarse remordimientos por haber querido ser más de Dios, que de nuestra familia. Porque más que ella es Dios.

Así podemos sentir como nuestros amores se van transformando y se han concentrado en uno solo: Dios.

Con nuestro sufrimiento desgarrador engendramos hijos para Dios.

El alma-victima prueba todos los suplicios: el de la renuncia a los afectos, a las comodidades, a los intereses.

Satanás arrebata todo.

Después vendrá algo mucho más grande y que ciñe con una corona inmortal. Hay que ser como columnas y permanecer firmes y fieles.

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Nunca se debe mirar a lo que hemos dejado para seguir a Jesús.

El pasado, los afectos y todo lo que se abandona para caminar por el Camino de la Cruz, son un peligroso lastre que puede arrollarnos en la rebeldía, si volvemos la vista y el dolor nos desgarra.

Así no se puede trabajar en ningún apostolado.

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Porque todas estas cosas impiden que el fuego del amor se encienda en nuestro espíritu y son un estorbo para cumplir la misión.

Se debe vigilar porque el corazón viva en una sumisión completa a la Voluntad de Dios que se manifiesta en la suerte que vivimos.

Soportando pacientemente, sin permitir al pensamiento la libertad de un juicio que no sea benévolo con Él.

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En otras palabras: no se debe reflexionar en el estado que se tiene, para que no haya rebeliones que matan el amor.

Y Dios dará la fortaleza como Don del Espíritu Santo, que es la renuncia a los que se ama.

La riqueza más grande que el oro y más preciosa que la misma existencia, es la riqueza intelectual: el propio pensamiento.

Los escritores lo donan a las muchedumbres, más ellos lo hacen elástico para acomodarlo a su público. Pero lo hacen por lucro y su verdadero pensamiento no lo dicen nunca.

Dicen aquello que sirve para su tesis, pero su intimidad la guardan celosamente en lo más profundo de su mente; porque son pensamientos de dolor, por penas íntimas o reproches de la conciencia, que es la lejana voz de Dios.

Y esta es la renuncia más grande: la renuncia a la propia manera de pensar, para adquirir la de Dios.

Arrodillando la razón en amorosa sumisión a la Voluntad Divina.

Regina calla…

Ella no sabe cuán pronto deberá dar el más grandioso y estremecedor testimonio de todo cuanto acaba de enseñar… 

Una de las cosas que más asombraron al mundo pagano y hacían nuevos y siempre más numerosos prosélitos para la Iglesia; era la calma, la serenidad, la fortaleza de los mártires, durante la hora del martirio.

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Solo de Dios puede venir esta inmutable y serena paz.

Pero el martirio del corazón no es menos atroz que el de la carne. Y solo Dios puede comunicar a los desgarrados del corazón, el heroísmo de una resignación que es verdaderamente la cuarta frase del ‘Pater’ vivida con toda la carne y con toda el alma, la inteligencia y el espíritu.

El mundo ciego cambiará esta calma heroica, don del Espíritu Santo, por indiferencia y desamor.

El mundo ensucia todo cuanto toca.

Pero lo sucio no penetra en un bloque de diamante. Se posa encima y después cae con la más pequeña lluvia.

Hay que dejar que los ciegos del mundo no vean.

Los demás para los cuales el Espíritu es Luz, leen el Nombre de Dios en el coraje del mártir y…

¿QUÉ LES RECUERDA ESTO?

Masacre cristiana en siria

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA,CONÓCELA

69.- LA VIDA Y LA EXISTENCIA


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En la Puerta del Cielo se escucha la voz clara y potente.

Es el anciano Pontífice, que dice:

“El hombre cae en un error al considerar lo que es la vida y lo que es la muerte. Una cosa es la vida y otra la existencia. La existencia comienza al nacer: se alimenta, respira, se mueve y obra. Se considera la muerte como la cesación de todos estos impulsos y al despojo que es enterrado en un sepulcro.

La vida empieza cuando el alma es creada en Dios y baja a habitar una carne. Y tiene fin, cuando el Pecado la mata.

El hombre era la perfección de lo creado. Tenía de ángel, el alma y de Dios el hálito divino: el espíritu.

Del animal, la perfecta belleza en todas sus partes: la física y material. Y las pasiones en lo moral. No hay criatura igual.

Era el Rey de la Tierra. La Gracia de Dios estaba en él y poseía las magníficas potencias e los instintos, totalmente sometidos a la soberanía del espíritu.

Su muerte debía ser un dulce sueño sobre la Tierra, con un despertar bienaventurado como rey, con el Padre, en el Cielo.

El hombre existe teniendo la imagen de hombre. Pero cuando mata la vida en el alma, se convierte en un sepulcro ambulante, en el que se pudre la vida…

El alma muere a su destino celestial, pero sobrevive a su Castigo.  Los hombres se arruinan por las cosas terrenas. Se condenan, se matan, se perjudican en miles de formas, por cosas caducas que no valen la pena, pero que son grandes solamente ante el pequeño pensamiento terrenal que valora lo terreno.

La muerte es una desgracia por cuanto al dolor que causa la separación de un ser querido.

Pero la muerte es el Misterio que revela nuestro origen y la vida es el escenario que esconde este misterio.

Un escenario vacío en el cual, cada quién traza lo que quiere.

El justo no se acerca a la muerte, cuando vive auténticamente la Doctrina Cristiana y lleva dentro de sí, la Divinidad trasmitida por Jesús.

Se quita a la muerte su horror, cuando se hace de la vida una moneda para conquistar la Vida Eterna.

El hombre fue creado para el Cielo. Ésta que vivimos sobre la Tierra, es la jornada mortal.

Ésta es solamente la formación de nuestro ser futuro de ‘Vivientes Eternos’: La existencia humana es la gestación que nos forma para darnos a luz, en el Reino de la Luz.

Jesús nos ama tal como somos. Él solo espera nuestro arrepentimiento.

Y su Amor misericordioso sigue resucitando a los muertos, mientras todavía hay tiempo. Todo el que invoca el Nombre de Jesús con Fe, humildad y amor, Él acude inmediatamente porque es El Salvador.

La muerte es un justo decreto que pesa sobre todos los mortales y NO debe ser motivo de angustia, más que para los que no creen y están cargados de culpas.

En el Cielo no cuentan los años vividos, sino la intensidad y el modo como se vivieron.

La existencia, es la vida terrenal.

LA VIDA TERRENAL ES PRUEBA

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La vida terrenal es destierro del Cielo y es una prueba con relación a la eternidad.

La existencia: la vida en el tiempo, por más larga que sea es menos que un instante.

Así como la tierra es menos que un punto invisible en el espacio, con relación al Universo.

Cualquier golpe por duro que sea, es una prueba para darnos una enseñanza.

No se puede pretender vivir sin respirar el aire, aunque esté contaminado. No se puede pretender superar la Prueba de la vida humana, sin sufrir todas sus consecuencias; que son inevitables desde que el hombre se rebeló contra Dios.

En realidad, todo lo que circunda al hombre en la tierra es una continua llamada, ya sea de la vida o de la muerte. El hombre es la más perfecta e importante de todas las criaturas. Y solo en él hay cosas que no hay en las demás criaturas que lo rodean:

1°- LA ASPIRACIÓN A LA INMORTALIDAD.

La muerte le repugna y no quisiera morir…

Esta repugnancia no se encuentra en los seres inferiores, ¿Por qué?

Porque el hombre fue creado con plenitud de vida. Y la muerte no es sino consecuencia de su rebelión a Dios.

Esto es un hecho transitorio que el hombre lleno de Gracia intuye y cree… Intuición que es transformada en FE.

Fe que hace huir todo temor y muchas veces, verdadero terror de quién oscurecido por la concepción materialista de la vida, NO ve más allá de la tumba, más que el Abismo pavoroso de la NADA.

Éstos suelen decir: ‘Más allá de la tumba, hay solo silencio…’

2°- LA ASPIRACIÓN A LA FELICIDAD.

Este deseo de felicidad es vivo y ardiente en el ser humano…

La busca por doquier. Tanto, que la experiencia de todas las generaciones que le han precedido, no es suficiente para convencerlo de que la felicidad para la que ha sido creado, no la puede encontrar en la tierra.

En vano los hombres la buscan en la tierra, porque el hombre ha sido creado para una felicidad que ninguna cosa terrena puede dar. Y esa hambre insaciable, es de felicidad celestial…

Es la felicidad eterna de la que se siente anhelo.

Es la felicidad de poseer a Dios: LA PLENITUD DE ADORACIÓN SACIADA TOTALMENTE.

El Amor y la alegría poseídos en tal forma, que en la tierra no es posible tenerlos sin morir, como consecuencia de la limitada capacidad humana.

3°- LA NECESIDAD DE LA PAZ.

El hombre busca la Paz.

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Necesidad que no puede ser satisfecha en la Tierra, porque esta Paz que él anhela, NO existe en nadie igual a él o alrededor de él.

La Bondad y la Paz, son uno de los principales atributos de Dios.

Jesús es el Príncipe de la Paz. Él ha traído la Paz…

Y si nosotros NO tenemos Paz, es por la perversidad humana, que prefiere el Mal al Bien; el delito a la santidad; la sangre al espíritu.

Dios es Paz.

La paz es un consuelo sobrenatural en la tierra.

La Paz es el Mismo Dios.

PRINCIPE DE PAZ

Y es una de las cosas más bellas que puede experimentar el alma.

Y por eso Él nos enseñó a saludar a los cristianos, con el saludo con que Él Mismo saludaba… “ Que la Paz del Señor esté contigo..”

Dios es Luz, Dios es Paz, porque Dios es Amor.

Cuando NO amamos, NO podemos sentir su Paz.

Y la vida es una prueba personal en la que la criatura deberá rendir cuentas de sus personales actos.

Toda criatura humana deberá responder ante Dios de lo que hizo con el Don de la Vida.

Porque la muerte no interrumpe o destruye la vida. Continúa activa en el más allá, tanto en el Bien como en el Mal.

Para los elegidos, la perfecciona…

Sucede como el forastero que llega a otra ciudad para él desconocida.

Y pasea por las calles distraído por las grandes novedades que va encontrando. Y los problemas de su vida, vuelven a su memoria. Así es para el que llega al Paraíso.000las-tierras-prometidas-del-eden-perdido-el-paraisoNo es que inicie una nueva vida, sino que recuerda las cosas de su vida terrena y las ve bajo una luz totalmente diferente y con un perfil nitidísimo.

Por esto mismo, el interés por las cosas terrenas se ve totalmente modificado por la nueva situación.

Afectos e intereses son vistos con el Conocimiento Total.

La realidad de los acontecimientos humanos adquieren toda su pavorosa visión.

Bastaría con que solo por un instante, todos los hombres en su camino por la tierra pudieran tener una visión del Mundo como es visto desde allá; para que se verificara un cambio radical en las amargas y tristísimas realidades que todos viven…

Pero esto no puede ser posible. Porque la vida en la Tierra es prueba.

Y ya NO sería Prueba si sucediera algo así.

LA FE PERDERIA SU RAZÓN DE SER.

SOLO DANDO EL PASO DE FE, ¡APRENDEMOS A VOLAR!

SOLO DANDO EL PASO DE FE, ¡APRENDEMOS A VOLAR!

El orden de la vida humana es que a una carne se funda un espíritu, para volver al hombre igual a Dios, el Cual no es carne, sino Espíritu.

No animal, sino sobrenatural. Cuando la carne muere, en el anochecer de su vida terrenal; es despojada de su revestimiento para desaparecer en la nada de la cual fue extraída.

Y el espíritu retorna a su origen para continuar su vida, según como la haya elegido el hombre en su destino eterno:

Feliz y dichoso, si está vivo.

Condenado, si está muerto por haber hecho de la carne su reina; en lugar de hacer de Dios, el Señor y la vida de su espíritu.

LA VIDA ES PRUEBA.

¿En qué consiste esta Prueba?

Está dividida en tres partes:

1°- Es Prueba de Fe.

En la aprobación y recepción de la fe.

Sin la fe, es imposible agradar a Dios. Por esto; si NO se cree, NO hay salvación.

CREER ES LA CLAVE DE TODO

CREER firmemente en las verdades y misterios revelados. CREER en la Autoridad de Dios Revelador.

CREER en las Palabras del Verbo de Dios.

CREER en la Ley que NO cambia y NO puede cambiar nunca.

Y a la que nadie puede desfigurar, mutilar o alterar. Sin provocar la Ira y el Castigo Divinos.

CREER en los Sacramentos de salvación contenidos en la Iglesia…

CRUZ SALVACION

2°- Prueba de Humildad y de Obediencia.

Exigidas por la Omnipotencia Divina.

Consiste en que el hombre reconozca que Dios es Supremo Señor y Dueño de Todo y de todos.

Y que a Él se le debe completa sumisión.

Plena y absoluta Obediencia a su Voluntad y a su Ley.

HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR

HE AQUÍ LA ESCLAVA DEL SEÑOR

3°- Prueba de AMOR.

Es exigida por la Misericordia Divina y en ella se encierra TODO.

Correspondiendo Al Infinito Amor de Dios, amándolo con todas las potencias de nuestro ser.

Aceptamos la racionabilidad y cumplimos perfectamente las primeras dos partes.

Los cristianos en el Bautismo, recibimos la Gracia santificante: la Fe, la Esperanza y la Caridad. Virtudes inseparables e indivisibles.

Y con el Amor, LA CAPACIDAD DE AMAR.

Y consiguientemente:

LA DE SERVIR Y OBEDECER.

Amando A Dios con todas las fuerzas, NO es posible dejarse influenciar por la vanidad, la falsedad, los espejismos, las lisonjas y las insidias del Mundo.

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Este amor da la claridad para ver, como la vida humana es como una flor que se abre por la noche y se marchita al día siguiente.

El Amor nos atrae y nos mueve hacia Él y Él se mueve hacia nosotros.

Del encuentro surgen efectos maravillosos y estupendos para el que decide amarlo y para las almas.

Hay que amarlo hasta consumirnos por Él…

Igual que Él se ha consumido por nosotros.

ÉSTA ES LA UNICA

Y MARAVILLOSA RAZÓN

DE NUESTRA EXISTENCIA Y DE NUESTRA VIDA.

Esta es la razón por la que hemos recibido el Don de la Existencia y Satanás NO lo soporta.

Por eso distorsiona la Misión y busca por todos los medios destrozar este propósito en todas las almas.

Dios ha creado al hombre libre y dotado de inteligencia, para poder discernir el Bien del Mal.

Ha dado una voluntad soberana para que conociendo el Bien, se determine a Él como finalidad suprema de su vida.

Dios no puede coartar la Libertad, porque así nos convertiría en seres inferiores a los brutos…

Porque en las leyes que los rigen, también los ha creado libres.

Los ciegos y los sordos voluntarios, comprenderán esto cuando sea demasiado tarde.

POR ESO HAY QUE IMITAR A CRISTO

Ninguno fue más probado que Él.

Ninguno como Él conoció la soledad, la incomprensión, el abandono. Desde aquellos celestes a los humanos.

Ninguno padeció TODOS los dolores de toda especie, desde que abrió los ojos en la Gruta de Belén.

Dolores que fueron aumentando en amargura e intensidad…

Pero Él nunca reprochó al Padre por este Océano de Dolor que lo circundaba.

Cuando la vida Terrenal es considerada y valorada como ‘PRUEBA’ de Fidelidad a la Fe; Fidelidad a la Ley y Fidelidad al Amor…

La conclusión de esta Prueba, es el Juicio de Dios. Del que NADIE al igual que de la Muerte, puede escapar.

LA VIDA ES UN DON.

La vida siempre es de Dios.

Él la ha dado y el hombre lo olvida con facilidad. Y se olvida de Agradecerlo.

La Hora Terrenal es solo un instante frente a la Eternidad.

Y sobre esto quiere hacernos reflexionar la enfermedad…

Y hacia este fin debe dirigirse la Vida, después de recuperar la salud…

Hay que ocuparse de dar a lo que NO muere, una jornada de Paz.

Si se reflexionara en esto, cuantas presas perdería el Infierno…

Pero por costumbre se hace mal uso de la salud que Él concede y de los años que agrega a la existencia para este fin…

La deshonestidad NO consiste solamente en robar, mentir y perjudicar al prójimo.

Es deshonestidad defraudar a Dios, de aquel respeto amoroso, que es deber del hombre hacia su Creador.

Es deshonestidad usar sus dones para actos malvados.

Todos sus dones y especialmente el Don de la Vida.

Se  hace mal uso de la vida que el Padre ha dado. Se hace mal uso del Cuerpo en el cual alienta el alma.

Templo reservado a Dios en el cual reside la mente que debería ser dirigida a comprender la Ley de Dios.

Así como el corazón debería ser ocupado en Amarla y Practicarla.

LA VIDA ES UNA GUERRA

Satanás es la cabeza de sus pérfidas y malvadas legiones.

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Habiendo perdido su desafío lanzado contra Dios, juró desde lo más íntimo de su ser, Odio y Guerra a Dios y a la Obra de sus manos…

Después de haber ganado su primera gran batalla contra los Primeros Padres, la primera de una Gran Guerra sin cuartel.

Batalla que aún está en curso y que NO terminará hasta el fin de la vida del último hombre, en el Fin de los Tiempos.

Esta Guerra conducida con riqueza de inteligencia y de potencia, era del todo desproporcionada; pues entre la naturaleza angélica y la naturaleza humana, hay una gran disparidad de fuerzas y de inteligencia.

Esto haría que la naturaleza humana, estuviera por siempre sometida a una extremadamente bárbara tiranía y sin la más mínima esperanza de resistencia alguna, ni en el Tiempo, ni en la Eternidad.

Toda la Humanidad se había hecho culpable porque potencialmente, TODA estaba en Adán y Eva.

Y los hombres en lo personal, tanto en el Tiempo como en la Eternidad, habrían debido sufrir atrozmente por una Culpa de la que personalmente, NO eran responsables.

Y esto Repugnó a la Infinita Justicia Divina.

Y por eso, Ella decretó el Misterio de la Encarnación y Redención Humana.

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Dios es un Padre Amorosísimo…

Y cuando la jornada terrena del hombre fue convertida por Satanás en una lucha cruel…

Para que esta Gran Guerra NO fuera dispareja y el hombre NO estuviese solo, Dios puso a su lado a un ángel suyo.

Un Ángel Guardián. Siempre dispuesto y listo para intervenir cada vez que le sea solicitado.

Desgraciadamente la incredulidad hará que muy pocos recurran a él.

¡Cuántas veces el Ángel Custodio está obligado a la pasividad casi absoluta, a causa de esta incredulidad!

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Y cuantas veces se ven obligados a retirarse, para NOasistir a la ruina que el hombre hace de sí mismo.

Dios como Padre Bueno y Amoroso, prepara a sus hijos para que emprendan este largo, tremendamente difícil viaje.

Y en nuestro camino por la Tierra, avisando con anticipación las dificultades que el viaje conlleva y los peligros y obstáculos que encontraremos.

Estas advertencias son precisamente porque Él no quiere que perezcamos, bajo las ruinas con las que Satanás sepulta todo lo que toca.

La Tierra está envuelta en una marea de delitos, de blasfemias, de desobediencias a la Ley de Dios y el hombre naufraga en ella…

Los grandes y los pequeños cometen los mismos pecados…

Y esta es la Hora de la Potestad de las Tinieblas, que el hombre espontáneamente ha querido.

Demasiada sangre se esparce sobre la Tierra por quienes han perdidohasta la noción más elemental del Bien y del Mal…

Y son marionetas en manos de Satanás, deslumbrando y extraviando a los débiles.

Los tiranos gobiernan y es su tiranía de la que se sirve el Demonio para angustiar a sus súbditos, llevándolos a desconfiar sobre todo de Dios.

Y los impíos más hostiles se vuelven acusando a Dios y dándole a Él el rencor que debe ser dado a quién ha ocasionado tanto mal:

Satanás y las pasiones malvadas que provoca en los que NO se cuidan…

Los frutos del rechazo de Dios, pueden verse en todo su trágico aspecto.

Y mientras los hombres se deleitan con su hechizante sabor que los lleva a la desesperación y a la muerte, después de haberlos hecho desvariar en el miedo del mañana que los hace enloquecer…

Si se pudiese ver toda la verdad sobre el futuro que se aproxima, ningún hombre que NO esté sostenido por Satanás resistiría.

Por eso hay que apoyarnos en Jesús.

Los hombres pierden a Dios por su culpa y porque así lo quieren…

Cuando la Gracia muere, se pierde a Dios. Y es la Desolación.

Y los pecadores muertos a la Gracia, NO SON felices. Parece que lo sean, pero no es así.

Y esta Humanidad que fue creada por Amor, salvada por el Amor, pero que se ha vendido al Odio, por eso no puede ser feliz.

La falta de amor, es la principal causa de su desdicha.

El Odio rechaza al Amor. Dios es amor. La felicidad está basada en la Paz. Y ésta se encuentra solo en Dios.

¡Trágica y dramática responsabilidad del hombre, que durante su peregrinación terrena, se encuentra siempre en la alternativa de escoger!…

Pues ésta es verdaderamente nuestra Prueba. La lucha interior que necesariamente debemos sostener, es la razón de nuestra presencia en la Tierra. ¿A quién le daremos la victoria?… 

La decisión es personal e irrevocable…

Por eso la vida es una guerra de todos los días, para poder pertenecer a Dios.

Hay que luchar como soldados bien armados y seguir luchando con Dios como nuestro Comandante Supremo.

Las batallas parciales no tienen ninguna importancia, SI NO SE GANA LA GUERRA HASTA EL COMBATE FINAL.

El Enemigo es UNO, con muchas caras: el demonio, la carne, el mundo y el dinero.

Cualquier golpe por duro que sea, es solo una prueba. Satanás golpea para distorsionarla misión y el propósito aparente es dejarnos destrozados.

Hay que refugiarse en el Inmaculado Corazón de María y recordar que es solo una Prueba que fortalecerá la virtud…

Jesús ha mostrado como debe ser usada la vida.

Él ha explicado como somos Templos de Dios y como quiere vivir en nosotros.

Pues Él ama vivir en el hombre, más que en templos de piedra y mármol.

IMITAR AL MAESTRO ES EL SECRETO QUE SALVA

Quién quiere seguir a Jesús, no debe tener ansia de la vida, ni miedo por la vida.

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Y Jesús enseñará como se conquista la Vida Eterna y cómo hay que vencer a Satanás, en cada una de las trampas que nos tiende.

VIVIR   MURIENDO

La vida nace de la muerte.

La muerte de la carne, NO es la muerte material del cuerpo.

Lo que debe morir, es lo animal y satánico infectado en el hombre a través de sus idolatrías.

Y esto no muere mientras la carne está satisfecha y haya en el hombre mentira, orgullo, ira, soberbia, gula, avaricia, envidia y pereza.

Hay que morir diariamente en el sentido metafórico, porque el ‘yo’ humano, no está sino quebrado. Y esto no es muerte, es vida…

El espíritu debe triunfar sobre la muerte de lo ‘humano’ y esto es motivo de júbilo.

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La Infinita Misericordia de Dios provee todas las ayudas, para que el espíritu permanezca vencedor con la asistencia del Espíritu Santo.

La vida como Don de Dios, le pertenece solo a Él.

Con la existencia nos ha hecho nacer y nos conserva vivos.

En la vida espiritual, con la Gracia y los Sacramentos, Él da la Vida para convertirnos y hacer de ella un instrumento de recreación del alma y de supercreación en la Deificación del espíritu.

Todo esto sucede cuando la usamos para servirlo.

Todos deberían estar ansiosos de servir a Dios, para volverse dignos de acoger en sí, la infusión vital del Consolador que viene con todos sus dones, pero quiere por trono un espíritu preparado y deseoso de Él.

El mundo rechaza a este Espíritu que hace a los hombres buenos.

Jesús es la Vida. ¡Cuanta Vida hay en Él y da Él! Vida Verdadera. Vida Santa. Vida Eterna. Vida Jubilosa. Con su Palabra, que es la Palabra del Padre y Amor del Espíritu.

Jesús obra para librar a las almas de la Perdición y con su Amor, cancela nuestros pecados, esperando en nosotros. ¿Qué debemos hacer?

Devolverle el amor por el Amor que recibimos de Él y convertirnos en ‘vivientes’

¿QUÉ ES ESTAR VIVOS?

Ser ‘vivientes’ o estar vivos, no quiere decir ser de este mundo: quiere decir pertenecer totalmente al Señor.

Quiere decir poseer la Gracia y tener derecho al Cielo.

‘Vivo’ no es el que respira, come y duerme con el alma muerta: éste es un despojo putrefacto ya próximo a caer, como la rama podrida de una higuera, en la fosa cuyo fondo es el Infierno.

Vivo es aquel que aunque esté agonizante en la carne, porque ‘vive muriendo’ POSEE LA VIDA…

Y ‘muere amando’ porque prefiere perderlo TODO, antes que perder a Dios.

Y su única preocupación es: mantenerse vivo, perseverando en no perder a Dios, que es la Vida.

Porque para ser verdadero hijo de Dios es necesario tener el alma y el espíritu ‘vivos’

Dios arde en el deseo de hacer felices a sus hijos. Él quiere abrazarlos y enjugar su llanto. Él quiere saciar el hambre y la sed del corazón, de nuestras almas y de nuestros espíritus.

Él siempre está cercano porque sabe que sus hijos sin Él, son infelices. Él espera encerrado en un poco de Pan, para asumir una forma visible a nuestra pesantez material.

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Él desciende del Cielo como un dulce Tesoro, para mantener la Vida en sus hijos; para consolarlos; para sostenerlos y para nutrirlos; cumpliendo el deseo del Padre, que quiere salvar al Género Humano.

Él ha dado su Sangre Santísima, para fortalecernos espiritualmente.

El que se alimenta de Ella y la invoca, se convierte en ‘vencedor’.

Estar vivos en el Señor, es la experiencia más grande en belleza, en alegría, en duración, en esplendor, en libertad y vitalidad.

Usar los sentidos espirituales, guiados por el Espíritu Santo, ES UNA EXPERIENCIA SUBLIME.

‘Vivos’ en Dios Uno y Trino. Vivos en la Eternidad.

Los que lo experimentan comprenden que es mejor sufrir aquí en la Tierra, que en ninguna otra parte…

Y aman la Cruz como el más excelso de los tronos.

Con el ‘alma viva’, SE CONVERSA, CON EL DIOS VIVO Y VERDADERO. El Espíritu santo, obra este prodigio…

El alma en Gracia posee el Amor. Y poseyendo el amor, posee a Dios: el Padre que la conserva. El Hijo que la amaestra. Y el Espíritu Santo que la ilumina. Y así se posee el Conocimiento, la Ciencia, la Sabiduría y la Luz.

Y de esta manera,  la Oración se convierte en el Núcleo Vital de nuestra existencia.

DON DE PROFECIA

Porque ya NO rezamos. Conversamos y sentimos la inefable Ternura de nuestro Abba Santísimo…

Su Palabra desciende a nutrir las almas que se entregan a Él.

Y Jesús es el sacerdote y Guía de los que lo buscan.

Y ellos no perecen en esa búsqueda de la Verdad, en las que muchos se pierden porque se niegan a creer y a amar el Evangelio.

Los ‘vivientes’ del espíritu saben que lo único necesario es:

VIVIR SU PALABRA. CAMINAR SIGUIENDO SU PALABRA.

EL NÚCLEO DE LA VIDA DEL ALMA ES: EL EVANGELIO.

¿CÓMO VIVIR LA VIDA VERDADERA?

Es necesario seguir el Camino del Espíritu, con firmeza y con calma. Ninguna ansia, ningún miedo.

Hay que orar, escuchar, meditar, sufrir, trabajar, reposar siempre con el alma desposándose con Dios…

Él es un Huésped Perfecto.

Sabe conversar y sabe callar, según ve si el que lo hospeda está en condiciones de poderlo o no, escuchar.

Jesús es muy dulce al instruir.

Amorosamente firme al mandar algo.

Perfectamente amorosísimo al consolar.

Y Fortalece nuestras almas, de acuerdo al crecimiento y a las pruebas.

SAGRADO CORAZON DE JESUS EN VOS CONFIO

HAY QUE CONFIAR EN ÉL, CIEGAMENTE

Por cuanto más el alma pueda amarlo, siempre es una medida minúscula, respecto a cuanto nos ama Él.

Dios llama para despertar a las almas y que ellas lo acojan. Se muestra afanoso para que lo conozcan y les pide el corazón, para hospedarse en él. Porque el corazón es el más bello Tabernáculo para Él.

Y el alma se estremece de alegría cuando Dios se le acerca y palpita de amor, derritiéndose de dulzura y de arrepentimiento.

Cuando esto sucede, hay que secundar el impulso del alma, dejando toda diligencia por la carne. Hay que poner nuestra carne soberbia de rodillas y amar nuestra alma, dándole la vida con la conversión, que es la Resurrección espiritual.

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TRANSFIGURACIÓN

Dios quiere que en la Resurrección Final, también nuestros cuerpos esplendan de Luz y de Belleza sobrenatural y eterna.

Acoger la Vida Divina quiere decir potenciar la propia vida del hombre a obras sobrenaturales.

Y si el alma sabe consagrarse y conservarse llena de Gracia, tal como queda después de que recibe los Sacramentos del Bautismo y de la Confirmación, esta alma es solo un poco inferior a Dios… Y con esto está dicho todo.

Porque poseer la Gracia y nacer, crecer y robustecer el espíritu, nos convierte en dioses, porque la Gracia deifica.

Y esto es lo que Jesús quiere, porque entonces querría decir: que su Sacrificio ha sido coronado por la victoria y realmente Él ha arrancado su imperio al Maligno, relegándolo a su Infierno, porque ya no hay corazones que lo acojan.

Lo sepultaría en su Reino Maldito, sellándolo con una piedra y poniendo sobre ella el Trono de María, su Vencedora…

Para vivir la Vida de la Gracia, primero es necesario nacer de nuevo.

Renunciar a nuestra vida de Pecado y a Satanás, con sus obras de destrucción y de muerte. Y decidirnos a conquistar el Amor y el Reino del Amor.

INMORTALIDAD

Y el Premio justifica el heroísmo…

Las almas que se quieren dar todas al Amor, siempre caen en el desprecio de los demás.

A las almas llamadas a exhalar Amor, les son quitadas todas las cosas de la vida y les son dadas todas las soledades y también las necesidades. Además de luchar con los obstáculos de otros quereres que intentan impedir al espíritu, que se entregue a su Dios.

Pero el verdadero amante NO toma en cuenta lo primero y NO se asusta con lo segundo.

Y pone sobre todo lo que es su necesidad vital:

AMAR A SU DIOS SOBRE TODA LAS COSAS…

Pedro calla. En el aire resuena vibrante, la enseñanza de ese día…

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HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA,CONÓCELA

48.- EL DETONANTE


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En la villa de Marco Aurelio en Anzio, el obispo Ethan  sigue con la instrucción, hablando de la Pobreza de Espíritu.

Después Acacio enseña la necesidad del Sacrificio, la Obediencia, la Penitencia y la Oración; más todas las cosas que son necesarias  para VIVIR MURIENDO.

Unos días después la doctrina finaliza cuando el obispo Leonardo habla de la Persecución y  dice:

–           Cuando deseen el Martirio para compartir la suerte de nuestro Redentor, entonces estarán listos para recibir el Bautismo.

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Marco Aurelio mira a Margarita, la hermana mayor de Alexandra…

Y recuerda lo que Ethan le dijo a Petronio sobre las mujeres paganas.

Al ver a esta hermosa virgen cristiana que también ha sido su maestra…

Piensa en Popea Sabina, que abandonó a dos maridos por Nerón, en la lasciva Camila y en Julia Mesalina…

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Y glorifica a Dios desde el fondo de su corazón, por esta Doctrina Santa de la cual brotan mujeres virtuosas como lirios primaverales…

Y bendice a Dios por haberle dado a Alexandra, junto con la maravillosa seguridad de que ella nunca lo engañará, ni lo traicionará.

Pasó el tiempo y llegó el día del Bautismo de Marco Aurelio.

Cuando estuvo sumergido en el agua…

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El Espíritu Santo le dijo:

“Pase lo que pase, ten Fe y Confianza. Comprobarás cuanto te amo…”

En la fiesta que siguió a este acontecimiento; Leonardo, todavía con sus vestiduras y su jerarquía de obispo, se acerca a Sofía y le dice:

–           La Cruz ha vencido Sofía. Tú has sido mi maestra y no mi esposa… Tú me has liberado del mal, para llevarme a la Vida. Cuando el espíritu tenebroso que adoraba me confesó su impotencia, lo comprendí, pues me dijo: Ella vence por la Cruz y mi poder es nulo frente a ella. Su Dios Crucificado es más poderoso que todo el Infierno junto.

Él me ha vencido muchas veces y siempre me vencerá. QUIEN CREE EN EL, ESTÁ A SALVO DE TODA INSIDIA. Solo quién en Él no cree y desprecia la Cruz, cae en nuestro poder y perece en nuestro Fuego.

Yo no quise ir a aquel fuego y quise conocer el Fuego del amor de Dios que te hace tan hermosa y tan pura. Tan poderosa y tan santa. Tú eres la madre del alma mía.

Y puesto que eres como mi madre, en esta hora te ruego: nutre mi debilidad con tu fuerza, virgen pura; para que juntos vayamos a Dios.

Sofía se arrodilla ante él y le dice:

–          Tú ahora eres mi Obispo, hermano mío. En el Nombre de Cristo nuestro Señor, absuélveme de todas mis culpas; para que más pura que los lirios, yo te preceda en la Gloria.

–           Yo te Bendigo. No te absuelvo, porque no hay pecado en ti. Y tú perdona a tu hermano por todas las insidias que te tendió. Ruega por mí. Por todos los errores que cometí, para que Dios me guíe. Ya lo sabes Nos espera el Martirio. 

Sofía sonríe y le dice dulcemente:

–           Con tu sangre y tu amor presente se lava todo rastro de errores pasados. Vayamos juntos a unir nuestro sacrificio al del Señor. Seremos hostias y estoy feliz de verte convertido en campeón. Tu palio, tu tonsura y nuestro amor por nuestro Dios, unirán nuestra sangre a la del Cordero, en el momento que Dios ha predeterminado.

Daremos el combate final y venceremos otra vez, porque la Cruz está grabada en nuestro corazón y nuestra alma está crucificada en la Voluntad de nuestro Señor. ¿Ya sabes Leonardo mío, cuando saldremos para Antioquia?

El obispo contesta:

–           Marco Aurelio ya está bautizado. Nuestro trabajo aquí, está terminado. Se quedarán Junías y Margarita, a seguir instruyendo a los que quieran. Los demás seguiremos nuestro camino. En Antioquia tenemos que prepararlos a todos.

Estoy muy contento. Te amo más que antes, virgen bella. Y refulges como una estrella en mi mente y en mi corazón, porque tú me has traído a la Luz.  Te llevo dentro de mí, pero ahora con el amor santo que nuestro Señor me ha dado para amarte… Joya preciosa mía.

Sofía inclina la cabeza ruborizada y feliz…

El sol corre hacia su ocaso, bañando de luz las olas del mar en Anzio…

En el palacio de Nerón, Petronio obtiene nuevos triunfos sobre los demás cortesanos que con él se disputan el favor del César.

La política es muy impredecible… La influencia de Tigelino ha decaído totalmente. Dentro de los palacios que en el mar azul reflejan sus fachadas, Nerón lleva una vida llena de fantasías helénicas.

Durante todo el día, el César y sus allegados declaman versos. Discurren acerca de su estructura y sus bellezas. Se recrean con sus giros elegantes.

Conversan sobre música. Y alaban el genio griego que ha venido a embellecer la vida.

Y por todo esto Petronio,  de un refinamiento incomparable, superior  al de todos los demás cortesanos; elocuente, sutil, lleno de ingenio y buen gusto; hace que el César prefiera siempre su compañía…

Nerón comparte sus opiniones, le pide consejo sobre la composición poética y le manifiesta una amistad y un favoritismo muy marcado.

Todo esto demuestra ante los demás cortesanos, que la influencia de Petronio ha alcanzado un triunfo supremo y que la amistad con el César, está más firme que nunca.

Y hasta los que antaño mostraron su antipatía al exquisito epicúreo, empiezan ahora a agruparse a su alrededor y a competir por su favor.

Más de uno se alegró sinceramente de la preponderancia de Petronio, que es un hombre justo en sus juicios y recibe con escéptica sonrisa las adulaciones de sus enemigos de la víspera.

Pero como no es vengativo y nunca ha empleado su poder en arruinar a los demás; pues aun cuando ha tenido la oportunidad de destruir al mismo Tigelino; solo se ha contentado con ridiculizarlo y hacer más patente su vulgaridad y su torpeza.

En Roma el Senado respira aliviado, pues ya hace tres meses que no se ha expedido ninguna sentencia de muerte.

Y todos prefieren a un Nerón que busque el refinamiento en la elegancia y cultura de Petronio, un César extremadamente sibarita; a un tirano embrutecido por la crueldad e influenciado por Tigelino.

Pues cuando se le presenta la ocasión de hacer a un lado a hombres a los que considera peligrosos por cualquier pretexto o simplemente porque le son antipáticos… Aprovecha la oportunidad para saquear propiedades, fallar juicios políticos, dar espectáculos sorprendentes por su pompa y mal gusto, que dan la ocasión de satisfacer los monstruosos caprichos del César.

Tigelino es un hábil maestro que está dispuesto a todo y es cuando se hace indispensable…

Entre él y Haloto realizan las más crueles canalladas de la brutalidad de Nerón.

El mismo Tigelino se siente desconcertado y empieza a vacilar de si ya debiera darse por vencido, pues el César ha repetido en varias ocasiones que en toda Roma y entre todos sus cortesanos, solo hay dos espíritus capaces de comprenderse, porque son verdaderamente helénicos: él y Petronio.

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La admirable habilidad del Árbitro se evidencia a cada paso y el César solo confía en él para sus juicios sobre su arte, que es lo único que le importa.

Y Petronio con su indiferencia habitual parece no dar importancia a su posición. Como de costumbre, se muestra indolente, escéptico y lleno de ingenio.

Con frecuencia produce en quienes le rodean, la impresión de ser un hombre que se burla de sí mismo, de ellos, del César y del mundo entero.

Hay momentos en que se atreve a criticar al mismo Nerón en su presencia, dejando a los demás pasmados; pensando que ha llegado demasiado lejos y está preparando su propia ruina.

Pero con su astucia insuperable, da un giro inesperado y magistral; transformando la crítica de tal forma, que redunda definitivamente en su provecho y se convierte en una alabanza. Por esto, Nerón lo estima cada día más.

En esos torneos de sutileza e ingenio, llena de admiración a los augustanos presentes y los deja convencidos de que no hay dificultad de la que él no sepa salir airoso y vencedor.

Una semana después de que Marco Aurelio regresara de Roma, el César leyó a su círculo de íntimos, algunos extractos de su canto al Incendio de Troya.

Terminada la lectura y los ruidosos transportes de admiración de los oyentes.

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Petronio, a quién el César interrogó con la mirada, respondió:

–           Malos versos. Buenos solos para el fuego.

Los presentes sintieron que el terror les paralizó el corazón.

Jamás en toda su vida, había escuchado Nerón de ningún hombre, una sentencia semejante.

Séneca está expectante y asombrado.

El rostro de Tigelino irradia felicidad…

Pero Marco Aurelio palideció… Pensando que su tío, a quién jamás lo había visto ebrio, se había embriagado esta vez por completo o ha perdido la razón.

Nerón sin embargo, preguntó con voz melosa; en la cual temblaba una inflexión de vanidad más o menos hondamente herida:

–           ¿Qué defectos les encuentras?

Petronio dijo firme:

–          No les creas. – encarándose con él y señalando a los presentes- Esos nada comprenden. Me preguntas que defectos hay en tus versos. Si deseas escuchar la verdad, voy a decírtela.

Tus versos serían dignos de Virgilio o de Ovidio. Del mismo Homero tal vez; más no dignos de ti. Pues tú eres más grande que ellos.

El incendio que describes no arde lo suficiente. Tu fuego no quema lo bastante.

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No escuches las lisonjas de Marcial. Si él hubiera escrito esos versos, yo le declararía un genio. Pero en tu caso es diferente. ¿Y sabes por qué?

Porque tú puedes hacer cosas mejores. De una persona tan privilegiada por los dioses como tú, es justo esperar más. Ya no seas perezoso…

Prefieres dormir después de la comida, en vez de trabajar. Tú eres capaz de producir una obra superior a cuantas haya conocido el Orbe entero hasta nuestros días. Y por esto te digo en tu presencia: ¡Escribe mejor!

Petronio dijo estas palabras con aire negligente y en el que a la vez se confunden la burla y el reproche…

Más por los ojos del césar pasó como una ligera niebla de alegría y satisfacción.

Luego dijo:

–           Los dioses me han dotado de un poco de talento, pero me han concedido también algo más valioso: un amigo leal y un crítico justiciero. Único hombre capaz de decirme la verdad en mi presencia. – y extendiendo la gorda mano cubierta de vello rojizo hasta un candelabro que estaba cerca,  intentó quemar el pergamino.

Pero Petronio se apoderó de él antes de que la llama lo tocase y dijo:

–           ¡No, no! Aun así como están, pertenecen a la humanidad. Déjamelos.

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Nerón contestó abrazándolo:

–          Permite entonces que te los mande en un cilindro. –Y agregó- Verdaderamente tienes razón. Mi incendio de Troya no arde bastante y mi fuego no quema lo suficiente. Les falta pasión. Pero ya estaba satisfecho con llegar a la altura de Homero. Siempre me he visto cohibido por una especie de timidez y una apreciación modesta de mis facultades.

Pero tú me has abierto los ojos. ¿Y sabes por qué es cierto lo que afirmas? Cuando un escultor talla la estatua de un dios, busca siempre un modelo. Y yo nunca lo tuve. Jamás he visto el incendio de un pueblo y es por eso que a mi descripción le falta veracidad. 

–           Por lo cual te digo que solo un gran artista, es capaz de comprender esto.

Nerón se quedó reflexionando y después de un rato dijo:

–           Contéstame una pregunta Petronio. ¿Sientes tú el incendio de Troya?

–          ¡Qué si lo siento! No, a fe mía. ¡Por Zeus! Y te diré por qué razón. Troya no hubiese sido destruida, si Prometeo no hubiese dado el fuego a los hombres y si los griegos no hubieran hecho la guerra a Príamo.

Y Esquilo no habría escrito su Prometeo, de no existir el fuego. Así como sin la Guerra de Troya, Homero no habría escrito la Ilíada. Creo pues preferible, la existencia de Prometeo y de la Ilíada a la conservación de una ciudad pequeña y despreciable, en la cual estaría hoy un magistrado que te estaría fastidiando con las quejas de su administración.

El César dijo:

–          Esto es lo que se llama hablar razonablemente. Por el arte y la poesía, no solo es lícito, sino es justo y necesario sacrificarlo todo. ¡Dichosos los Aqueos que suministraron a Homero, el tema substancial de la Ilíada! Y ¡Dichoso Príamo que pudo contemplar la destrucción de su pueblo natal! En cuanto a mí… jamás he visto una ciudad envuelta en llamas.

A estas palabras siguió un denso silencio…

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Después de unos minutos, se escuchó la voz insinuante de Tigelino:

–          Si ya te lo he dicho César: ordena y pondré fuego a Anzio. O bien… Si no quieres la destrucción de estos palacios y casas de campo, puedo ordenar que incendien los bosques de Ostia o edificar para ti en los montes Albanos, una ciudad de madera a la cual tú mismo pondrás fuego. ¿Esto es lo que deseas?

Nerón contestó desdeñoso:

–           ¿He de ponerme a contemplar el incendio de unas cuantas barracas de madera? Estás perdiendo el criterio y la iniciativa Tigelino. Y veo además que no atribuyes gran valor a mi talento, ni al mérito de mi incendio de Troya, si juzgas que cualquier sacrificio, está a mayor altura que él.

Esta respuesta dejó a Tigelino confundido…

Pero Nerón, como si deseara cambiar de tema, dijo después de unos momentos:

–           Está terminando el verano. ¡Qué malos olores ha de haber ahorita en Roma! Y sin embargo es necesario que volvamos allá, para asistir a las fiestas estivales.

Tigelino conoce demasiado bien a Nerón, para no comprender la sugerencia…

Después de un lapso apropiado, Tigelino replicó:

–           ¡Oh, César! Cuando se hayan retirado los augustanos, permite que hable contigo un momento a solas…

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONÓCELA

73.- POBREZA DE ESPÍRITU


En la Puerta del Cielo, están acelerando la preparación de los catecúmenos. Regina habla a un grupo de más de quinientos. Su voz argentina resuena hasta el último rincón de aquel salón:

LA RIQUEZA.

Dios creó el oro y lo dejó en las entrañas de la Tierra, porque quería que fuese útil al hombre con sus sales y para que sirviese de adorno para sus templos. Pero Satanás ha mordido el corazón del hombre y le inyectó la maldita hambre del oro y la sed de poder. Arrastrándolo con esto a los sentimientos más abyectos. Y sembrando mucho mal con su fascinante e inútil esplendor, de este metal que no tiene la culpa.

La mujer por tenerlo se hace coqueta y se entrega a la lujuria… El hombre por su causa se hace ladrón, usurpador y homicida. Duro para con su prójimo y para consigo mismo, porque despoja a su alma de su verdadera herencia, para proporcionarse algo efímero. Y se pierde por unas pocas piedras relumbrosas que a la hora de la muerte tiene que abandonar.

El hombre se desvela más por el oro, que por otras cosas. Los avaros y los codiciosos se ríen que hay un premio y un castigo, para las acciones que se realizan durante la vida. No reflexionan que por este pecado pierden la protección de Dios, la Vida Eterna, la alegría y que a cambio, lo único que obtienen son remordimientos, maldiciones en el corazón; miedo de estar acompañados, miedo a los castigos humanos. Miedo que Satanás les inyecta, para no dejarlos disfrutar lo que con sus delitos y su amor al dinero, perjudicaron al prójimo.

Pues lo que se obtiene con delito, se convierte en maldición. Los espera un fin terrible a los que a este punto llevan sus crímenes. Un fin terrible porque es eterno.

La otra vida no es el abismo muerto y sin recuerdos del pasado vivido. La otra vida es gloria para los justos; espera paciente para los que penan; tormento terrible para los que esperan en la certeza de una maldición eterna. El ansia por las riquezas los hunde en tan tenebroso destino.

No solo se es rico de dinero. Quién logra despojarse de todas las vanidades y se afana por poseer la verdadera sabiduría, logrando desprenderse de los tentáculos de las pobres posesiones terrenas, emprende el vuelo de las elevadas cumbres espirituales.

Jesús dijo que no se puede servir a Dios y al dios dinero, ¡Porque la raíz de todos los males es el afán del dinero y algunos por dejarse dominar por él, se extravían en la Fe y se atormentan con muchos dolores!

Hay otros todavía más duros. No trabajan pero hacen trabajar. Y acumulan riquezas con el sudor de los demás. Despilfarran los bienes maliciosamente y fertilizan con el sudor ajeno. Los que obran así, tienen su hora terrena de triunfo, pero atraen sobre sí la Justicia Divina que vengará a los oprimidos.

Los viciosos no pueden vivir en la pobreza. La codicia empuja al robo. El avaro nunca está satisfecho y siempre desea más. El dinero es la cosa más peligrosa sobre la Tierra. Porque muy pocos saben hacer uso de él. No sirve sino para la materia, el crimen y el Infierno. Muy raras veces el hombre lo emplea para el bien.

Es muy raro encontrar a un rico que no sea injusto y es más fácil desarrollar las virtudes en medio de la pobreza. El dinero o las mercancías obtenidas con la injusticia, no enriquecen ni sacian. La amargura de la perversidad humana crea odio en los miserables contra los poderosos.

La fiebre satánica de los delirios por las riquezas, conducen a ricos y pobres a su destrucción. El rico que vive para su dinero, el ídolo más infame de su espíritu en ruinas. Y el pobre que vive odiando al que envidia y le desea toda clase de  males. No basta no hacer el Mal. Es menester no desearlo, para no acarrearse daño espiritual.

La vida, la gloria y el poder, son como una burbuja de agua sucia, en la superficie de un desagüe de lavadero: iridiscente pero sucia. Una sola cosa es necesaria: poseer la sabiduría aún a costa de la vida. La pobreza es un freno en el pecar.

Entre ustedes, los que sean ricos, no deben ser altaneros, ni poner su esperanza en lo inseguro de las riquezas; sino en Dios que nos provee espléndidamente de todo, para que lo disfrutemos, para que practiquen el bien y que se enriquezcan de buenas obras.

Den con generosidad y con liberalidad, de esta forma, estarán atesorando para el futuro, un excelente fondo con el que podrán adquirir la vida verdadera. Porque donde está tu tesoro, está tu corazón”

Tanto en el bueno como en el malvado, el corazón (o sea, el impulso vital de todas nuestras acciones) está donde está el tesoro que más se quiere. Cuando se ama a Dios sobre todas las cosas, Él se vuelve el tesoro más precioso y se hace todo por llegar a poseerlo.

Los que tienen la obligación de enseñar la sabiduría a los pobres con su conducta, son los ricos que despojados del afecto por las riquezas materiales, compran para sí el Reino por medio de las Obras de Misericordia para los pequeños y despreciados: los menos afortunados, despojándolos de su abatimiento. La miseria, al mismo tiempo que envilece al hombre, lo lleva a que pierda la Fe en la providencia que es necesaria, para resistir las pruebas de la vida.

El despego de las riquezas es una escalera que lleva a poseer las riquezas eternas. Dios no descuida al que deja todo por la verdadera riqueza y felicidad: la de servir a Dios hasta la muerte. Las cosas que tenemos no nos pertenecen. Porque Dios nos las concede para administrarlas por un pequeño espacio de tiempo.

Los hombres son los administradores de las migajas de la Gran Creación, pero el Verdadero Dueño es el Padre de los vivientes.

Los ricos son solo los depositarios de estas riquezas que Dios les ha concedido con el fin de que sean distribuidores de ellas para con quien sufre. Es un honor que Dios hace al hacerlos partícipes de su providencia a favor de los pobres, enfermos, viudas, huérfanos. Dios no hizo llover comida, vestidos, etc. Sobre el camino de los pobres, porque entonces quitaría al rico el mérito de la caridad para con sus hermanos.

No todos los ricos pueden ser doctos, pero sí pueden ser buenos. Pobre es quién le falta lo necesario para vivir. Todos pueden compartir lo que tienen con el que muere de cansancio, de hambre, de frío. No deben olvidar que en cada ser humano, hay un Cristo pobre o crucificado, que espera la misericordia del que posee más.  

LA POBREZA.

LA POBREZA ES UNA REINA VESTIDA DE HARAPOS. A la vista espanta a la naturaleza, pero el que se abraza a ella, disfruta de la paz y la alegría que solamente Dios puede dar. Porque a unas manos vacías las llena el Señor, al cual le agrada dar al que no tiene y reconoce que lo que tiene es de Él y se lo devuelve.

Los que tienen la pobreza material, la llevan con toda clase de molestias. La Providencia existe y los ricos del mundo son sus ministros porque Dios les concede el honor de ser el único medio para hacer que las riquezas no sean un peligro.

El que logra ver a Cristo que sufre en los necesitados, hace de las riquezas la moneda con la que compra el Cielo.

Los pobres están en Dios. Por eso Jesús quiso nacer pobre y permaneció pobre, a pesar de los ríos de dinero que los óbolos de los ricos le ofrendaron, porque los pobres le aman con todas sus fuerzas. Los ricos tienen muchas cosas. Los pobres tienen solo a Dios. Los ricos tienen amigos. Los pobres están solos. Los ricos tienen muchas consolaciones, los pobres carecen de ellas. Los ricos tienen diversiones. Los pobres no tienen más que trabajo. A los ricos se les facilita todo con dinero.

Los pobres tienen además el miedo a la enfermedad y a la carestía, porque es su fin la muerte y la indigencia. Pero tienen a Dios que es su Amigo y su Consolador. El que los distrae de su penosa vida actual, con esperanzas celestiales.

El rico poco se acerca a Dios, porque piensa que nada le hace falta y todo lo puede con su riqueza. La pobreza hace al alma humilde al decir: ‘Padre, socórrenos con tu Misericordia.’

Los pobres conservan en su corazón, las joyas de la palabra de Dios: son su Tesoro, su única riqueza y la cuidan como tal. En el Cielo, muchos asientos los ocuparán los que en la Tierra fueron despreciados como nada y pisoteados como polvo.

La Buena Nueva está destinada principalmente a los pobres, para que tengan un consuelo sobrenatural en la esperanza de una vida gloriosa, después de soportar la triste jornada de la vida humana.

LA POBREZA DE ESPIRITU.

Las cosas que hacen rico al hombre son: el oro como riqueza material y los afectos como riqueza moral. Los bienes hacen acaudalada una vida. En los afectos se cuentan los lazos de sangre o por matrimonio; las amistades, la capacidad intelectual, los cargos públicos.

“Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.”

Para ser un pobre de espíritu, es necesario poseer la libertad de las riquezas. Es decir: ser un rico pobre. Estar satisfecho con lo que se tiene, sin envidiar a nadie, ni codiciar nada.

Porque aún el más miserable pordiosero puede ser pecaminosamente rico en espíritu, por la desmoderada afición a algo o a alguien, convirtiéndolo en pecado.

Porque incluso el amor puede llegar a ser un mal, cuando convertimos en ídolos a la persona amada.

La santa Pobreza de espíritu se despoja de todo, para poder conquistar más libremente a Dios, que es la Suprema Riqueza.

El pobre de espíritu si es rico en bienes materiales, no peca porque tenga dinero, ya que lo emplea para ser santo. Todos le aman y lo bendicen porque es como los oasis en los desiertos que salvan la vida. Sin avaricia alguna dan con alegría, para aliviar la desesperación de los demás.

Si es pobre, se alegra en su pobreza. Come su pan con la alegría del que desconoce el ansia por el dinero y duerme tranquilamente sin pesadillas. Descansado se levanta a su trabajo, que se le hace más llevadero, porque lo lleva a cabo sin ambición ni envidia.

El que llega a la verdadera sabiduría, no busca lo mejor para el cuerpo que perece, sino más bien le da lo peor. Reservando todos los derechos para el espíritu. Porque Dios no confía las verdaderas riquezas a quién en la Prueba Terrena, mostró no saber usar las riquezas materiales.

La Pobreza de espíritu es una de las verdades menos comprendidas. Para la superficialidad humana, los que se burlan creyéndose sabios piensan que es una estupidez. El alma entregada a Dios, sabe como guardar el equilibrio justo y pone el espíritu como rey de cuanto hay en el hombre. Con todas sus dotes físicas y morales, sujetas como siervas a este rey.

Cuando el hombre no es espiritual, ni está entregado a Dios, sobrevienen las idolatrías y las esclavas se convierten en reinas, quitan de su trono al espíritu y producen una anarquía que lleva a la ruina y a la destrucción.

La Pobreza de espíritu consiste en tener esa libertad soberana de todas las cosas que son la delicia del hombre y por las que se llega al impune delito material y moral que frecuentemente escapa a la ley humana y que hace numerosas víctimas que tienen consecuencias trágicas, para la inmensa mayoría de los que lo sufren.

EL POBRE DE ESPIRITU DEJA DE SER ESCLAVO DE LAS RIQUEZAS.

Si no se despoja de ellas y de toda comodidad, sabe usarlas con frugalidad, que es un doble sacrificio y se vuelve pródigo con los pobres. El que comprende las palabras:

‘Haceos amigos con las riquezas injustas’ convierte en su siervo al dinero.

Lo que de otra manera lo conduciría a la lujuria, la prepotencia y la falta de caridad, lo hace que le sirva para allanarle el camino al Cielo. Camino tapizado con mortificaciones y obras de misericordia para ayudar a sus semejantes; reparando y curando las numerosas injusticias que se llevan a cabo en un mundo que carece de amor y se encuentra plagado de injusticias sociales.

¿Cuántas veces hace esto el generoso que aunque no nade en las riquezas, es capaz de sacrificar ‘sus dos céntimos’, para aliviar una necesidad?

Son ‘Pobres de espíritu’ los que perdiendo lo mucho o lo poco que poseen, saben conservar la paz y la esperanza y no maldicen, ni odian a nadie. No reniegan de Dios, ni se rebelan contra los hombres.

Pobreza de espíritu es también la humildad que no se hincha y no se ensoberbece proclamándose ‘superhombre’, sino que reconocen el Don de Dios y le agradece por su misericordia al haberlo otorgado. Conservan la sencillez y admiran al Espíritu, verdadero Autor de la Sabiduría.

Es también generosidad que sabe despojarse aún de los afectos más legítimos y a veces de la misma vida; las riquezas más estimadas por el hombre, para seguir a Dios. Saben ser mártires para ser generosos en el sentido más completo, porque su espíritu sabe hacerse pobre, para ser rico con la única riqueza eterna: Dios.

Las riquezas se deben amar como un don de la Providencia Divina. Pero nunca se deben amar por sobre el Dador de ellas y de su Voluntad. Saber desprenderse de ellas y no maldecir a Dios, si alguien las arrebata.

Zaqueo es la figura evangélica que comprendió perfectamente esto y supo dar su justo valor a la riqueza, para hacerse pobre de espíritu. El alma que empieza a crecer en el Amor, corta todos los tentáculos que la esclavizan a la tierra.

Y al hacer de Dios su tesoro, el poder de la recta intención, hace germinar el deseo justo que empuja a un mayor conocimiento del Bien y a buscar a Dios continuamente para alcanzarlo con un arrepentimiento sincero y justo que le da el valor a la renuncia.

Ser pobre de espíritu no es ser estúpido y bobo. El estafador tal vez se considere muy listo, abusando del que le pone la otra mejilla y le entrega también el manto. Pero el cristiano que lo hace, es porque comprende que el espíritu está sobre la inteligencia: es el rey de todo cuanto hay en el hombre.

Se está ejerciendo ya la santa Pobreza de Espíritu, cuando somos capaces de conformarnos con lo que poseemos y nos sentimos muy dichosos y afortunados porque nuestra riqueza infinita es Dios. Y cuando podemos sentir la maravillosa libertad que se encierra en las siguientes palabras:  Yo necesito poco para vivir mi existencia y lo poco que necesito, lo necesito poco…”

Todas las dotes físicas y morales le deben estar sujetas y ser siervas de este rey. La criatura filialmente entregada a Dios, sabe tener las cosas en su punto justo, destruyendo todas las idolatrías.

El hombre entiende la pobreza como la falta de dinero, de tierras, de palacios, de joyas. Son cosas que ama y que le cuesta sacrificio renunciar a ellas y dolor al perderlas. Pero por una vocación de amor, también sabe despojarse de ellas.

Cuantas mujeres no dejan todo para mantener al esposo o al amante y lo que es peor… Continúan con ellos, por una vocación de amor humano. Otros, por una idea lo dejan todo: soldados, científicos, políticos, dirigentes de nuevas doctrinas sociales, más o menos justas. Y se inmolan todos los días por su ideal, vendiendo la vida por la belleza de un ideal y haciéndose pobres por alcanzar ese ideal.

Así también los seguidores de Jesús. Saben renunciar a las riquezas de la vida, ofreciéndosela a Él, por su amor y por el prójimo. Renuncia mucho más grande  que aquella de las riquezas materiales.

La gente del mundo se afana y se aflige por proveerse de objetos que no pueden gozar. Para practicar la Pobreza de espíritu, se deben desprender de todos los bienes; dando a los familiares lo que les pertenece y lo propio para hacer caridad.

Se debe sacrificar la riqueza de los afectos. Es el oro más puro y valioso que cualquier otro: saber renunciar a la familia, por amor a Dios. Es fabricar perlas con llanto y rubíes con la sangre que mana por la herida del corazón que es desgarrado por la separación del padre, de la esposa y de los hijos.

EL DESPOJO TOTAL DE LA POBREZA. 

El despojo total de la pobreza se efectúa en ‘NO TENER’ y es similar del ‘NO PERTENECERSE’.

El que decide ser pobre dice: “Me doy. Me entrego. Me vacío. Me nulifico. Todo lo entrego. De todo me despojo: entrego todas las personas, todos los afectos. Devuelvo al Señor todo cuanto de Él he recibido, con todos sus dones y sus gracias: te doy mi cuerpo, mi alma, mi vida, mis sentidos, mis potencias, mis sentimientos, mis esperanzas, mi inteligencia, mi espíritu y todo mi ser. Con todas sus palpitaciones hasta mi eternidad.’

Esto es el Despojo de la Pobreza. En el desprecio de todo adorno y comodidad, hasta llegar a despreciarse a sí mismo, desnudándose de todo olor mundano y vistiéndose solo de Jesús. Es así como cada día se encuentran más las verdaderas riquezas y se hallan los encantos de la pobreza.

La pobreza y la Obediencia tienen el aroma de lo divino.

El alma unida a Dios, es muy rica con las riquezas y los tesoros que Él siempre tiene consigo. Pero es totalmente pobre y vacía en sí misma. Es decir: todo lo tiene, sin tenerlo. Y se queda con su pobreza, aunque esté vestida de perlas. Porque los pobres de espíritu son los que devuelven los dones al dador de ellos. Los que se renuncian totalmente y mueren a su propia voluntad, para vivir solamente de la Voluntad Divina.

Al alma creada que se da, se le da a ella un Dios Increado, proporcionándole una dicha desconocida por el mundo.

Dios dio al hombre los afectos humanos buenos, para que sean un alivio que lo levante en medio de las fatigas de la vida. Muchas raíces están trabadas en el ser humano y deben ser separadas. Y a veces, definitivamente cortadas.

Dios llama y pasa. Con libertad espiritual se viene al servicio de Dios.

Nada debe impedir a quién se entrega. Dios es tan exigente, como es infinitamente generoso en premiar. El hombre debe amar a sus seres queridos con el amor perfecto que se obtiene a través del amor a Dios, que sublima todos los amores.

Cuando le amamos a Él sobre todas las cosas, le pertenecemos por entero. Y Él tiene derecho de posesión total: por Creación y por Redención. Nadie es más grande  que Él en tener derecho sobre los afectos.

Al cumplir la Voluntad divina con perfección, implica hasta el sacrificio total de cualquier querer o voz de sangre y de afecto. La riqueza de los afectos, es la que está más ligada al espíritu y arrancarla causa más dolor, que rasgarse la carne.

Los afectos son una riqueza casi viva. Sin embargo, por amor a Dios, es necesario dejarlos también a ellos, porque por ese mismo dolor, se expía para salvarlos. Dios no condena los afectos. Él los ha bendecido con la Ley y los Sacramentos, pero deben ser dejados sobre la Tierra, para conquistar el Cielo, que es la morada verdadera.

Todo cuanto Dios ha creado para el hombre, debe mirarse a través de la lente celestial. Cuanto Dios ha dado debe ser tomado con reconocimiento, pero devuelto con prontitud a su requerimiento.

Cuando el hombre muere, deja todo lo terrenal, incluyendo a los seres queridos y queda totalmente solo frente a Dios, para enfrentar el destino que Él mismo se procuró.

El que decide ser discípulo y dejarlo todo, debe ‘morir’ a las cosas de la Tierra en una muerte mística, pero real. Es una experiencia desgarradora. Pero igualmente el alma se queda totalmente sola ante Dios y ‘vive muriendo’. Haciendo solamente su Voluntad, en la misión que todavía debe cumplir en los días que le es concedido vivir, en el resto de su jornada terrena.

Dios no destruye la riqueza afectiva. La levanta de la Tierra para trasplantarla en el Cielo. Allá serán reconstruidas eternamente las santas convivencias familiares, las amistades, toda aquella forma de afecto honesto y bendito que Jesús quiso para Sí Mismo y que sabe que preciosas son.

Pero nunca serán más preciosas que Dios y que la vida Eterna. El amor de la sangre nunca debe hacernos salir del camino de la justicia. Porque sobre Dios no hay nadie. Los lazos de sangre se subliman porque con nuestras lágrimas, damos a nuestros familiares la ayuda definitiva para atraerlos hacia el Cielo y hacia Dios, por el camino del sacrificio de los afectos.

Renunciar a la riqueza de un afecto por seguir la voluntad de Dios sin pesares humanos, es la perfección de la renuncia aconsejada al joven del Evangelio.

Dios no destruye los lazos familiares. Él los santifica y enseña a amarlos con un amor sobrenatural. Y ¿Cuál amor más alto que tener caridad por las almas enfermas de nuestros familiares? Se recibe mucha ingratitud; pero también ésta es necesaria para que trabaje el amor que las redime. Y los de casa son los primeros.

No hay que llorar por la carne y la sangre que sufren al sentir que a quién engendramos, nos rechazan. Nuestro sufrimiento trabaja más que cualquier otra cosa a favor de nuestra alma y la de ellos.

No hay que formarse remordimientos por haber querido ser más de Dios, que de nuestra familia. Porque más que ella es Dios. Así podemos sentir como nuestros amores se van transformando y se han concentrado en uno solo: Dios.

Con nuestro sufrimiento desgarrador engendramos hijos para Dios.

El alma-victima prueba todos los suplicios: el de la renuncia a los afectos, a las comodidades, a los intereses. Satanás arrebata todo. Después vendrá algo mucho más grande y que ciñe con una corona inmortal. Hay que ser como columnas y permanecer firmes y fieles.

Nunca se debe mirar a lo que hemos dejado para seguir a Jesús. El pasado, los afectos y todo lo que se abandona para caminar por el Camino de la Cruz, son un peligroso lastre que puede arrollarnos en la rebeldía, si volvemos la vista y el dolor nos desgarra. Así no se puede trabajar en ningún apostolado.

Porque todas estas cosas impiden que el fuego del amor se encienda en nuestro espíritu y son un estorbo para cumplir la misión.

Se debe vigilar porque el corazón viva en una sumisión completa a la Voluntad de Dios que se manifiesta en la suerte que vivimos. Soportando pacientemente, sin permitir al pensamiento la libertad de un juicio que no sea benévolo con Él.

En otras palabras: no se debe reflexionar en el estado que se tiene, para que no haya rebeliones que matan el amor. Y Dios dará la fortaleza como Don del Espíritu Santo, que es la renuncia a los que se ama.

La riqueza más grande que el oro y más preciosa que la misma existencia, es la riqueza intelectual: el propio pensamiento. Los escritores lo donan a las muchedumbres, más ellos lo hacen elástico para acomodarlo a su público. Pero lo hacen por lucro y su verdadero pensamiento no lo dicen nunca.

Dicen aquello que sirve para su tesis, pero su intimidad la guardan celosamente en lo más profundo de su mente, porque son pensamientos de dolor, por penas íntimas o reproches de la conciencia, que es la lejana voz de Dios.

Y esta es la renuncia más grande: la renuncia a la propia manera de pensar, para adquirir la de Dios. Arrodillando la razón en amorosa sumisión a la Voluntad Divina.

Regina calla…

Ella no sabe cuán pronto deberá dar el más grandioso y estremecedor testimonio de todo cuanto acaba de enseñar… 

Una de las cosas que más asombraron al mundo pagano y hacían nuevos y siempre más numerosos prosélitos para la Iglesia; era la calma, la serenidad, la fortaleza de los mártires, durante la hora del martirio. Solo de Dios puede venir esta inmutable y serena paz.

Pero el martirio del corazón no es menos atroz que el de la carne. Y solo Dios puede comunicar a los desgarrados del corazón, el heroísmo de una resignación que es verdaderamente la cuarta frase del ‘Pater’ vivida con toda la carne y con toda el alma, la inteligencia y el espíritu.

El mundo ciego cambiará esta calma heroica, don del Espíritu Santo, por indiferencia y desamor.

El mundo ensucia todo cuanto toca. Pero lo sucio no penetra en un bloque de diamante. Se posa encima y después cae con la más pequeña lluvia. Hay que dejar que los ciegos del mundo no vean. Los demás para los cuales el Espíritu es Luz, leen el Nombre de Dios en el coraje del mártir y…

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, CONOCELA

69.- LA VIDA Y LA EXISTENCIA


En la Puerta del Cielo se escucha la voz clara y potente. Es el anciano Pontífice, que dice:

“El hombre cae en un error al considerar lo que es la vida y lo que es la muerte. Una cosa es la vida y otra la existencia. La existencia comienza al nacer: se alimenta, respira, se mueve y obra; se considera la muerte como la cesación de todos estos impulsos y al despojo que es enterrado en un sepulcro.

La vida empieza cuando el alma es creada en Dios y baja a habitar una carne. Y tiene fin, cuando el pecado la mata.

El hombre era la perfección de lo creado. Tenía de ángel, el alma y de Dios el hálito divino: el espíritu. Del animal, la perfecta belleza en todas sus partes: la física y material. Y las pasiones en lo moral. No hay criatura igual. Era el Rey de la Tierra. La Gracia de Dios estaba en él y poseía las magníficas potencias e los instintos, totalmente sometidos a la soberanía del espíritu. Su muerte debía ser un dulce sueño sobre la Tierra, con un despertar bienaventurado como rey, con el Padre, en el Cielo.

El hombre existe teniendo la imagen de hombre. Pero cuando mata la vida en el alma, se convierte en un sepulcro ambulante, en el que se pudre la vida…

El alma muere a su destino celestial, pero sobrevive a su castigo.  Los hombres se arruinan por las cosas terrenas. Se condenan, se matan, se perjudican en miles de formas, por cosas caducas que no valen la pena, pero que son grandes solamente, ante el pequeño pensamiento terrenal que valora lo terreno.

La muerte es una desgracia por cuanto al dolor que causa la separación de un ser querido. Pero la muerte es el Misterio que revela nuestro origen y la vida es el escenario que esconde este misterio. Un escenario vacío en el cual, cada quién traza lo que quiere. El justo no se acerca a la muerte, cuando vive auténticamente la Doctrina Cristiana y lleva dentro de sí, la Divinidad trasmitida por Jesús.

Se quita a la muerte su horror, cuando se hace de la vida una moneda para conquistar la Vida Eterna.

El hombre fue creado para el Cielo. Ésta que vivimos sobre la Tierra, es la jornada mortal. Ésta es solamente la formación de nuestro ser futuro de ‘Vivientes Eternos’: La existencia humana es la gestación que nos forma para darnos a luz, en el Reino de la Luz.

Jesús nos ama tal como somos. Él solo espera nuestro arrepentimiento. Y su Amor misericordioso sigue resucitando a los muertos, mientras todavía hay tiempo. Todo el que invoca el Nombre de Jesús con Fe, humildad y amor, Él acude inmediatamente porque es El Salvador.

La muerte es un justo decreto que pesa sobre todos los mortales y no debe ser motivo de angustia, más que para los que no creen y están cargados de culpas. En el Cielo no cuentan los años vividos, sino la intensidad y el modo como se vivieron.

La existencia, es la vida terrenal.

LA VIDA TERRENAL ES PRUEBA.

La vida terrenal es destierro del Cielo y es una prueba con relación a la eternidad. La existencia: la vida en el tiempo, por más larga que sea es menos que un instante. Así como la tierra es menos que un punto invisible en el espacio, con relación al Universo. Cualquier golpe por duro que sea, es una prueba para darnos una enseñanza.

No se puede pretender vivir sin respirar el aire, aunque esté contaminado. No se puede pretender superar la prueba de la vida humana, sin sufrir todas sus consecuencias; que son inevitables desde que el hombre se rebeló contra Dios.

En realidad, todo lo que circunda al hombre en la tierra es una continua llamada, ya sea de la vida o de la muerte. El hombre es la más perfecta e importante de todas las criaturas. Y solo en él hay cosas que no hay en las demás criaturas que lo rodean:

1°- LA ASPIRACIÓN A LA INMORTALIDAD.

La muerte le repugna y no quisiera morir…

Esta repugnancia no se encuentra en los seres inferiores, ¿Por qué? Porque el hombre fue creado con plenitud de vida. Y la muerte no es sino consecuencia de su rebelión a Dios. Esto es un hecho transitorio que el hombre lleno de Gracia intuye y cree… Intuición que es transformada en FE. Fe que hace huir todo temor y muchas veces, verdadero terror de quién oscurecido por la concepción materialista de la vida, no ve más allá de la tumba, más que el Abismo pavoroso de la NADA. Éstos suelen decir: ‘Más allá de la tumba, hay solo silencio…’

2°- LA ASPIRACIÓN A LA FELICIDAD.

Este deseo de felicidad es vivo y ardiente en el ser humano…

La busca por doquier. Tanto, que la experiencia de todas las generaciones que le han precedido, no es suficiente para convencerlo de que la felicidad para la que ha sido creado, no la puede encontrar en la tierra.

En vano los hombres la buscan en la tierra, porque el hombre ha sido creado para una felicidad que ninguna cosa terrena puede dar. Y esa hambre insaciable, es de felicidad celestial…

Es la felicidad eterna de la que se siente anhelo. Es la felicidad de poseer a Dios: LA PLENITUD DE ADORACIÓN SACIADA TOTALMENTE. El Amor y la alegría poseídos en tal forma, que en la tierra no es posible tenerlos sin morir, como consecuencia de la limitada capacidad humana.

3°- LA NECESIDAD DE LA PAZ.

El hombre busca la Paz. Necesidad que no puede ser satisfecha en la Tierra, porque esta paz que él anhela, no existe en nadie igual a él o alrededor de él. La Bondad y la Paz, son uno de los principales atributos de Dios. Jesús es el Príncipe de la Paz. Él ha traído la Paz…

Y si nosotros no tenemos Paz, es por la perversidad humana, que prefiere el Mal al Bien; el delito a la santidad; la sangre al espíritu. Dios es Paz. La paz es un consuelo sobrenatural en la tierra. La Paz es el Mismo Dios.

Y es una de las cosas más bellas que puede experimentar el alma. Y por eso Él nos enseñó a saludar a los cristianos, con el saludo con que Él Mismo saludaba… “ Que la Paz del Señor esté contigo..”

Dios es Luz, Dios es Paz, porque Dios es Amor. Cuando no amamos, no podemos sentir su Paz.

Y la vida es una prueba personal en la que la criatura deberá rendir cuentas de sus personales actos. Toda criatura humana deberá responder ante Dios de lo que hizo con el Don de la Vida. Porque la muerte no interrumpe o destruye la vida. Continúa activa en el más allá, tanto en el Bien como en el Mal.

Para los elegidos, la perfecciona…

Sucede como el forastero que llega a otra ciudad para él desconocida. Y pasea por las calles distraído por las grandes novedades que va encontrando. Y los problemas de su vida, vuelven a su memoria. Así es para el que llega al Paraíso.

No es que inicie una nueva vida, sino que recuerda las cosas de su vida terrena y las ve, bajo una luz totalmente diferente y con un perfil nitidísimo. Por esto mismo, el interés por las cosas terrenas se ve totalmente modificado por la nueva situación. Afectos e intereses son vistos con el Conocimiento Total.

La realidad de los acontecimientos humanos adquieren toda su pavorosa visión. Bastaría con que solo por un instante, todos los hombres en su camino por la tierra pudieran tener una visión del mundo como es visto desde allá; para que se verificara un cambio radical en las amargas y tristísimas realidades que todos viven…

Pero esto no puede ser posible. Porque la vida en la Tierra es prueba. Y ya no sería prueba si sucediera algo así.

LA FE PERDERIA SU RAZON DE SER.

El orden de la vida humana es que a una carne se funda un espíritu, para volver al hombre igual a Dios, el Cual no es carne, sino Espíritu. No animal, sino sobrenatural. Cuando la carne muere, en el anochecer de su vida terrenal; es despojada de su revestimiento para desaparecer en la nada de la cual fue extraída. Y el espíritu retorna a su origen para continuar su vida, según como la haya elegido el hombre en su destino eterno:

Feliz y dichoso, si está vivo. Condenado, si está muerto por haber hecho de la carne su reina; en lugar de hacer de Dios, el Señor y la vida de su espíritu.

LA VIDA ES PRUEBA.

¿En qué consiste esta Prueba?

Está dividida en tres partes:

1°- Es Prueba de Fe.

En la aprobación y recepción de la fe. Sin la fe, es imposible agradar a Dios. Por esto; si no se cree, no hay salvación. CREER.

Creer firmemente en las verdades y misterios revelados. Creer en la autoridad de Dios Revelador. Creer en las Palabras del Verbo de Dios. Creer en la Ley que no cambia y no puede cambiar nunca. Y a la que nadie puede desfigurar, mutilar o alterar. Sin provocar la Ira y el Castigo Divinos.

Creer en los Sacramentos de salvación contenidos en la Iglesia…

2°- Prueba de Humildad y de Obediencia.

Exigidas por la Omnipotencia Divina. Consiste en que el hombre reconozca que Dios es Supremo Señor y Dueño de Todo y de todos. Y que a Él se le debe completa sumisión. Plena y absoluta Obediencia a su Voluntad y a su Ley.

3°- Prueba de AMOR.

Es exigida por la Misericordia Divina y en ella se encierra TODO.

Correspondiendo Al Infinito Amor de Dios, amándolo con todas las potencias de nuestro ser. Aceptamos la racionabilidad y cumplimos perfectamente las primeras dos partes. Los cristianos en el Bautismo, recibimos la Gracia santificante: la Fe, la Esperanza y la Caridad. Virtudes inseparables e indivisibles. Y con el Amor, LA CAPACIDAD DE AMAR. Y consiguientemente: LA DE SERVIR Y OBEDECER.

Amando A Dios con todas las fuerzas, no es posible dejarse influenciar por la vanidad, la falsedad, los espejismos, las lisonjas y las insidias del mundo. Este amor da la claridad para ver, como la vida humana es como una flor que se abre por la noche y se marchita al día siguiente. El Amor nos atrae y nos mueve hacia Él y Él se mueve hacia nosotros.

Del encuentro surgen efectos maravillosos y estupendos para el que decide amarlo y para las almas. Hay que amarlo hasta consumirnos por Él, igual que Él se ha consumido por nosotros. ESTA ES LA UNICA Y MARAVILLOSA RAZON DE NUESTRA EXISTENCIA Y DE NUESTRA VIDA.

Esta es la razón por la que hemos recibido el Don de la Existencia y Satanás no lo soporta. Por eso distorsiona la Misión y busca por todos los medios destrozar este propósito en todas las almas.

Dios ha creado al hombre libre y dotado de inteligencia, para poder discernir el Bien del Mal. Ha dado una voluntad soberana para que conociendo el Bien, se determine a Él como finalidad suprema de su vida. Dios no puede coartar la libertad, porque así nos convertiría en seres inferiores a los brutos, porque en las leyes que los rigen, también los ha creado libres. Los ciegos y los sordos voluntarios, comprenderán esto cuando sea demasiado tarde.

POR ESO HAY QUE IMITAR A CRISTO.

Ninguno fue más probado que Él. Ninguno como Él conoció la soledad, la incomprensión, el abandono. Desde aquellos celestes a los humanos. Ninguno padeció todos los dolores de toda especie, desde que abrió los ojos en la Gruta de Belén.

Dolores que fueron aumentando en amargura e intensidad; pero Él nunca reprochó al Padre por este océano de Dolor que lo circundaba. Cuando la vida terrenal es considerada y valorada como ‘PRUEBA’ de Fidelidad a la Fe; Fidelidad a la Ley y Fidelidad al Amor; la conclusión de esta Prueba, es el Juicio de Dios, del que nadie al igual que de la Muerte, puede escapar.

LA VIDA ES UN DON.

La vida siempre es de Dios. Él la ha dado y el hombre lo olvida con facilidad. Y se olvida de agradecerlo.

La Hora terrenal es solo un instante frente a la Eternidad. Y sobre esto quiere hacernos reflexionar la enfermedad…

Y hacia este fin debe dirigirse la Vida, después de recuperar la salud…

Hay que ocuparse de dar a lo que no muere, una jornada de paz. Si se reflexionara en esto, cuantas presas perdería el Infierno…

Pero por costumbre se hace mal uso de la salud que Él concede y de los años que agrega a la existencia para este fin…

La deshonestidad no consiste solamente en robar, mentir y perjudicar al prójimo. Es deshonestidad defraudar a Dios, de aquel respeto amoroso, que es deber del hombre hacia su Creador. Es deshonestidad usar sus dones para actos malvados. Todos sus dones y especialmente el Don de la Vida.

Se  hace mal uso de la vida que el Padre ha dado. Se hace mal uso del cuerpo en el cual alienta el alma. Templo reservado a Dios en el cual reside la mente que debería ser dirigida a comprender la Ley de Dios. Así como el corazón debería ser ocupado en amarla y practicarla.

LA VIDA ES UNA GUERRA.

Satanás es la cabeza de sus pérfidas y malvadas legiones. Habiendo perdido su desafío lanzado contra Dios, juró desde lo más íntimo de su ser, Odio y Guerra a Dios y a la Obra de sus manos…

Después de haber ganado su primera gran batalla contra los primeros padres, la primera de una Gran Guerra sin cuartel. Batalla que aún está en curso y que no terminará hasta el fin de la vida del último hombre, en el Fin de los Tiempos.

Esta Guerra conducida con riqueza de inteligencia y de potencia, era del todo desproporcionada; pues entre la naturaleza angélica y la naturaleza humana, hay una gran disparidad de fuerzas y de inteligencia. Esto haría que la naturaleza humana, estuviera por siempre sometida a una extremadamente bárbara tiranía y sin la más mínima esperanza de resistencia alguna, ni en el tiempo, ni en la eternidad.

Toda la Humanidad se había hecho culpable, porque potencialmente, toda estaba en Adán y Eva. Y los hombres en lo personal, tanto en el tiempo como en la eternidad, habrían debido sufrir atrozmente por una culpa de la que personalmente, no eran responsables. Y esto repugnó a la Infinita Justicia Divina. Y por eso, Ella decretó el Misterio de la Encarnación y Redención Humana.

Dios es un Padre Amorosísimo…

Y cuando la jornada terrena del hombre fue convertida por Satanás en una lucha cruel; para que esta gran guerra no fuera dispareja y el hombre no estuviese solo, Dios puso a su lado a un ángel suyo, un Ángel Guardián. Siempre dispuesto y listo para intervenir cada vez que le sea solicitado.

Desgraciadamente la incredulidad hará que muy pocos recurran a él. ¡Cuántas veces el Ángel Custodio está obligado a la pasividad casi absoluta, a causa de esta incredulidad! Y cuantas veces se ven obligados a retirarse, para no asistir a la ruina que el hombre hace de sí mismo.

Dios como Padre Bueno y Amoroso, prepara a sus hijos para que emprendan este largo, tremendamente difícil viaje. Y en nuestro camino por la Tierra, avisando con anticipación las dificultades que el viaje conlleva y los peligros y obstáculos que encontraremos. Estas advertencias son precisamente porque Él no quiere que perezcamos, bajo las ruinas con las que Satanás sepulta todo lo que toca.

La tierra está envuelta en una marea de delitos, de blasfemias, de desobediencias a la Ley de Dios y el hombre naufraga en ella…

Los grandes y los pequeños cometen los mismos pecados…

Y esta es la Hora de la Potestad de las Tinieblas, que el hombre espontáneamente ha querido. Demasiada sangre se esparce sobre la Tierra por quienes han perdido hasta la noción más elemental del Bien y del Mal y son marionetas en manos de Satanás, deslumbrando y extraviando a los débiles.

Los tiranos gobiernan y es su tiranía de la que se sirve el Demonio para angustiar a sus súbditos, llevándolos a desconfiar sobre todo de Dios. Y los impíos más hostiles se vuelven acusando a Dios y dándole a Él el rencor que debe ser dado a quién ha ocasionado tanto mal: Satanás y las pasiones malvadas que provoca en los que no se cuidan…

Los frutos del rechazo de Dios, pueden verse en todo su trágico aspecto. Y mientras los hombres se deleitan con su hechizante sabor que los lleva a la desesperación y a la muerte, después de haberlos hecho desvariar en el miedo del mañana que los hace enloquecer…  Si se pudiese ver toda la verdad sobre el futuro que se aproxima, ningún hombre que no esté sostenido por Satanás resistiría. Por eso hay que apoyarnos en Jesús.

Los hombres pierden a Dios por su culpa y porque así lo quieren…

Cuando la Gracia muere, se pierde a Dios. Y es la Desolación. Y los pecadores muertos a la Gracia, no son felices. Parece que lo sean, pero no es así. Y esta Humanidad que fue creada por Amor, salvada por el Amor, pero que se ha vendido al Odio, por eso no puede ser feliz. La falta de amor, es la principal causa de su desdicha.

El Odio rechaza al Amor. Dios es amor. La felicidad está basada en la Paz. Y ésta se encuentra solo en Dios.

¡Trágica y dramática responsabilidad del hombre, que durante su peregrinación terrena, se encuentra siempre en la alternativa de escoger!…

Pues ésta es verdaderamente nuestra Prueba. La lucha interior que necesariamente debemos sostener, es la razón de nuestra presencia en la Tierra. ¿A quién le daremos la victoria?…

La decisión es personal e irrevocable…

Por eso la vida es una guerra de todos los días, para poder pertenecer a Dios.

Hay que luchar como soldados bien armados y seguir luchando con Dios como nuestro Comandante Supremo. Las batallas parciales no tienen ninguna importancia, SI NO SE GANA LA GUERRA HASTA EL COMBATE FINAL.

El Enemigo es UNO, con muchas caras: el demonio, la carne, el mundo y el dinero.

Cualquier golpe por duro que sea, es solo una prueba. Satanás golpea para distorsionar la misión y el propósito aparente es dejarnos destrozados.

Hay que refugiarse en el Inmaculado Corazón de María y recordar que es solo una prueba que fortalecerá la virtud…

Jesús ha mostrado como debe ser usada la vida. Él ha explicado como somos Templos de Dios y como quiere vivir en nosotros. Pues Él ama vivir en el hombre, más que en templos de piedra y mármol.

IMITAR AL MAESTRO ES EL SECRETO QUE SALVA.

Quién quiere seguir a Jesús, no debe tener ansia de la vida, ni miedo por la vida. Y Jesús enseñará como se conquista la Vida Eterna y cómo hay que vencer a Satanás, en cada una de las trampas que nos tiende.

VIVIR   MURIENDO.

La vida nace de la muerte.

La muerte de la carne, no es la muerte material del cuerpo. Lo que debe morir, es lo animal y satánico infectado en el hombre a través de sus idolatrías. Y esto no muere mientras la carne está satisfecha y haya en el hombre mentira, orgullo, ira, soberbia, gula, avaricia, envidia y pereza.

Hay que morir diariamente en el sentido metafórico, porque el ‘yo’ humano, no está sino quebrado. Y esto no es muerte, es vida…

El espíritu debe triunfar sobre la muerte de lo ‘humano’ y esto es motivo de júbilo. La Infinita Misericordia de Dios provee todas las ayudas, para que el espíritu permanezca vencedor con la asistencia del Espíritu Santo.

La vida como Don de Dios, le pertenece solo a Él.

Con la existencia nos ha hecho nacer y nos conserva vivos. En la vida espiritual, con la Gracia y los Sacramentos, Él da la Vida para convertirnos y hacer de ella un instrumento de recreación del alma y de supercreación en la Deificación del espíritu.

Todo esto sucede cuando la usamos para servirlo.

Todos deberían estar ansiosos de servir a Dios, para volverse dignos de acoger en sí, la infusión vital del Consolador que viene con todos sus dones, pero quiere por trono un espíritu preparado y deseoso de Él.

El mundo rechaza a este Espíritu que hace a los hombres buenos.

Jesús es la Vida. ¡Cuanta Vida hay en Él y da Él! Vida Verdadera. Vida Santa. Vida Eterna. Vida Jubilosa. Con su Palabra, que es la Palabra del Padre y Amor del Espíritu.

Jesús obra para librar a las almas de la Perdición y con su Amor, cancela nuestros pecados, esperando en nosotros. ¿Qué debemos hacer?

Devolverle el amor por el Amor que recibimos de Él y convertirnos en ‘vivientes’

¿QUÉ ES ESTAR VIVOS?

Ser ‘vivientes’ o estar vivos, no quiere decir ser de este mundo: quiere decir pertenecer totalmente al Señor. Quiere decir poseer la Gracia y tener derecho al Cielo. ‘Vivo’ no es el que respira, come y duerme con el alma muerta: éste es un despojo putrefacto ya próximo a caer, como la rama podrida de una higuera, en la fosa cuyo fondo es el Infierno.

Vivo es aquel que aunque esté agonizante en la carne, porque ‘vive muriendo’ POSEE LA VIDA y ‘muere amando’ porque prefiere perderlo todo, antes que perder a Dios.

Y su única preocupación es: mantenerse vivo, perseverando en no perder a Dios, que es la Vida.

Porque para ser verdadero hijo de Dios es necesario tener el alma y el espíritu vivos.

Dios arde en el deseo de hacer felices a sus hijos. Él quiere abrazarlos y enjugar su llanto. Él quiere saciar el hambre y la sed del corazón, de nuestras almas y de nuestros espíritus. Él siempre está cercano porque sabe que sus hijos sin Él, son infelices. Él espera encerrado en un poco de Pan, para asumir una forma visible a nuestra pesantez material.

Él desciende del Cielo como un dulce Tesoro, para mantener la Vida en sus hijos; para consolarlos; para sostenerlos y para nutrirlos; cumpliendo el deseo del Padre, que quiere salvar al Género Humano. Él ha dado su Sangre Santísima, para fortalecernos espiritualmente. El que se alimenta de ella y la invoca, se convierte en ‘vencedor’.

Estar vivos en el Señor, es la experiencia más grande en belleza, en alegría, en duración, en esplendor, en libertad y vitalidad. Usar los sentidos espirituales, guiados por el Espíritu Santo, ES UNA EXPERIENCIA SUBLIME. ‘Vivos’ en Dios Uno y Trino. Vivos en la Eternidad. Los que lo experimentan comprenden que es mejor sufrir aquí en la Tierra que en ninguna otra parte y aman la Cruz como el más excelso de los tronos.

Con el alma viva, SE CONVERSA, CON EL DIOS VIVO Y VERDADERO. El Espíritu santo, obra este prodigio…

El alma en Gracia posee el Amor. Y poseyendo el amor, posee a Dios: el Padre que la conserva. El Hijo que la amaestra. Y el Espíritu Santo que la ilumina. Y así se posee el Conocimiento, la Ciencia, la Sabiduría y la Luz.

Y de esta manera,  la Oración se convierte en el Núcleo Vital de nuestra existencia.

Su Palabra desciende a nutrir las almas que se entregan a Él. Y Jesús es el sacerdote y Guía de los que lo buscan. Y ellos no perecen en esa búsqueda de la Verdad, en las que muchos se pierden porque se niegan a creer y a amar el Evangelio.

Los vivientes del espíritu saben que lo único necesario es:

VIVIR SU PALABRA. CAMINAR SIGUIENDO SU PALABRA. EL NÚCLEO DE LA VIDA DEL ALMA ES: EL EVANGELIO.

¿CÓMO VIVIR LA VIDA VERDADERA?

Es necesario seguir el Camino del Espíritu, con firmeza y con calma. Ninguna ansia, ningún miedo. Hay que orar, escuchar, meditar, sufrir, trabajar, reposar siempre con el alma desposándose con Dios…

Él es un Huésped Perfecto. Sabe conversar y sabe callar, según ve si el que lo hospeda está en condiciones de poderlo o no, escuchar. Jesús es muy dulce al instruir. Amorosamente firme al mandar algo. Perfectamente amorosísimo al consolar. Y fortalece nuestras almas, de acuerdo al crecimiento y a las pruebas.

HAY QUE CONFIAR EN ÉL, CIEGAMENTE.

Por cuanto más el alma pueda amarlo, siempre es una medida minúscula, respecto a cuanto nos ama Él.

Dios llama para despertar a las almas y que ellas lo acojan. Se muestra afanoso para que lo conozcan y les pide el corazón, para hospedarse en él. Porque el corazón es el más bello Tabernáculo para Él. Y el alma se estremece de alegría cuando Dios se le acerca y palpita de amor, derritiéndose de dulzura y de arrepentimiento.

Cuando esto sucede, hay que secundar el impulso del alma, dejando toda diligencia por la carne. Hay que poner nuestra carne soberbia de rodillas y amar nuestra alma, dándole la vida con la conversión, que es la Resurrección espiritual.

Dios quiere que en la Resurrección Final, también nuestros cuerpos esplendan de Luz y de Belleza sobrenatural y eterna.

Acoger la Vida Divina quiere decir potenciar la propia vida del hombre a obras sobrenaturales. Y si el alma sabe consagrarse y conservarse llena de Gracia, tal como queda después de que recibe los Sacramentos del Bautismo y de la Confirmación, esta alma es solo un poco inferior a Dios… Y con esto está dicho todo.

Porque poseer la Gracia y nacer, crecer y robustecer el espíritu, nos convierte en dioses, porque la Gracia deifica. Y esto es lo que Jesús quiere, porque entonces querría decir: que su Sacrificio ha sido coronado por la victoria y realmente Él ha arrancado su imperio al Maligno, relegándolo a su Infierno, porque ya no hay corazones que lo acojan. Lo sepultaría en su Reino Maldito, sellándolo con una piedra y poniendo sobre ella el Trono de María, su Vencedora…

Para vivir la Vida de la Gracia, primero es necesario nacer de nuevo. Renunciar a nuestra vida de Pecado y a Satanás, con sus obras de destrucción y de muerte. Y decidirnos a conquistar el Amor y el Reino del Amor.

Y el Premio justifica el heroísmo…

Las almas que se quieren dar todas al Amor, siempre caen en el desprecio de los demás. Las almas llamadas a exhalar Amor, les son quitadas todas las cosas de la vida y les son dadas todas las soledades y también las necesidades.

Además de luchar con los obstáculos de otros quereres que intentan impedir al espíritu, que se entregue a su Dios. Pero el verdadero amante no toma en cuenta lo primero y no se asusta con lo segundo.

Y pone sobre todo lo que es su necesidad vital:

AMAR A SU DIOS SOBRE TODA LAS COSAS…

Pedro calla. En el aire resuena vibrante, la enseñanza de ese día…

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA,CONOCELA

48.- EL DETONANTE


En la villa de Marco Aurelio en Anzio, el obispo Ethan  sigue con la instrucción, hablando de la Pobreza de Espíritu. Después Acacio enseña la necesidad del Sacrificio, la Obediencia, la Penitencia y la Oración; más todas las cosas que son necesarias  para VIVIR MURIENDO.

Unos días después la doctrina finaliza cuando el obispo Leonardo habla de la Persecución y  dice:

–           Cuando deseen el Martirio para compartir la suerte de nuestro Redentor, entonces estarán listos para recibir el Bautismo.

Marco Aurelio mira a Margarita, la hermana mayor de Alexandra…

Y recuerda lo que Ethan le dijo a Petronio sobre las mujeres paganas. Al ver a esta hermosa virgen cristiana que también ha sido su maestra… Piensa en Popea Sabina, que abandonó a dos maridos por Nerón. En la lasciva Leticia y en Julia Mesalina…

Y glorifica a Dios desde el fondo de su corazón, por esta Doctrina Santa de la cual brotan mujeres virtuosas como lirios primaverales… Y bendice a Dios por haberle dado a Alexandra, junto con la maravillosa seguridad de que ella nunca lo engañará, ni lo traicionará.

Pasó el tiempo y llegó el día del Bautismo de Marco Aurelio. Cuando estuvo sumergido en el agua…

El Espíritu Santo le dijo:

“Pase lo que pase, ten Fe y confianza. Comprobarás cuanto te amo.”

En la fiesta que siguió a este acontecimiento; Leonardo, todavía con sus vestiduras y su jerarquía de obispo, se acerca a Sofía y le dice:

–           La Cruz ha vencido Sofía. Tú has sido mi maestra y no mi esposa… Tú me has liberado del mal, para llevarme a la Vida. Cuando el espíritu tenebroso que adoraba me confesó su impotencia, lo comprendí, pues me dijo: Ella vence por la Cruz y mi poder es nulo frente a ella. Su Dios Crucificado es más poderoso que todo el Infierno junto. Él me ha vencido muchas veces y siempre me vencerá. QUIEN CREE EN EL, ESTÁ A SALVO DE TODA INSIDIA. Solo quién en Él no cree y desprecia la Cruz, cae en nuestro poder y perece en nuestro Fuego.

Yo no quise ir a aquel fuego y quise conocer el Fuego del amor de Dios que te hace tan hermosa y tan pura. Tan poderosa y tan santa. Tú eres la madre del alma mía. Y puesto que eres como mi madre, en esta hora te ruego: nutre mi debilidad con tu fuerza, virgen pura; para que juntos vayamos a Dios.

Sofía se arrodilla ante él y le dice:

–          Tú ahora eres mi obispo, hermano mío. En el Nombre de Cristo nuestro Señor, absuélveme de todas mis culpas; para que más pura que los lirios, yo te preceda en la Gloria.

–           Yo te bendigo. No te absuelvo, porque no hay pecado en ti. Y tú perdona a tu hermano por todas las insidias que te tendió. Ruega por mí. Por todos los errores que cometí, para que Dios me guíe. Ya lo sabesnos espera el Martirio. 

Sofía sonríe y le dice dulcemente:

–           Con tu sangre y tu amor presente se lava todo rastro de errores pasados. Vayamos juntos a unir nuestro sacrificio al del Señor. Seremos hostias y estoy feliz de verte convertido en campeón. Tu palio, tu tonsura y nuestro amor por nuestro Dios, unirán nuestra sangre a la del Cordero, en el momento que Dios ha predeterminado. Daremos el combate final y venceremos otra vez, porque la Cruz está grabada en nuestro corazón y nuestra alma está crucificada en la Voluntad de nuestro Señor. ¿Ya sabes Leonardo mío, cuando saldremos para Antioquia?

El obispo contesta:

–           Marco Aurelio ya está bautizado. Nuestro trabajo aquí, está terminado. Se quedarán Junías y Margarita, a seguir instruyendo a los que quieran. Los demás seguiremos nuestro camino. En Antioquia tenemos que prepararlos a todos. Estoy muy contento. Te amo más que antes, virgen bella. Y refulges como una estrella en mi mente y en mi corazón, porque tú me has traído a la Luz.  Te llevo dentro de mí, pero ahora con el amor santo que nuestro Señor me ha dado para amarte… preciosa mía.

Sofía inclina la cabeza ruborizada y feliz…

El sol corre hacia su ocaso, bañando de luz las olas del mar en Anzio…

En el palacio de Nerón, Petronio obtiene nuevos triunfos sobre los demás cortesanos que con él se disputan el favor del César. La política es muy impredecible… La influencia de Tigelino ha decaído totalmente. Dentro de los palacios que en el mar azul reflejan sus fachadas, Nerón lleva una vida llena de fantasías helénicas.

Durante todo el día, el César y sus allegados declaman versos. Discurren acerca de su estructura y sus bellezas. Se recrean con sus giros elegantes. Conversan sobre música. Y alaban el genio griego que ha venido a embellecer la vida.

Y por todo esto Petronio,  de un refinamiento incomparable, superior  al de todos los demás cortesanos; elocuente, sutil, lleno de ingenio y buen gusto; hace que el César prefiera siempre su compañía…

Nerón comparte sus opiniones, le pide consejo sobre la composición poética y le manifiesta una amistad y un favoritismo muy marcado. Todo esto demuestra ante los demás cortesanos, que la influencia de Petronio ha alcanzado un triunfo supremo y que la amistad con el César, está más firme que nunca. Y hasta los que antaño mostraron su antipatía al exquisito epicúreo, empiezan ahora a agruparse a su alrededor y a competir por su favor.

Más de uno se alegró sinceramente de la preponderancia de Petronio, que es un hombre justo en sus juicios y recibe con escéptica sonrisa las adulaciones de sus enemigos de la víspera. Pero como no es vengativo y nunca ha empleado su poder en arruinar a los demás; pues aun cuando ha tenido la oportunidad de destruir al mismo Tigelino; solo se ha contentado con ridiculizarlo y hacer más patente su vulgaridad y su torpeza.

En Roma el Senado respira aliviado, pues ya hace tres meses que no se ha expedido ninguna sentencia de muerte. Y todos prefieren a un Nerón que busque el refinamiento en la elegancia y cultura de Petronio, un César extremadamente sibarita; a un tirano embrutecido por la crueldad e influenciado por Tigelino. Pues cuando se le presenta la ocasión de hacer a un lado a hombres a los que considera peligrosos por cualquier pretexto o simplemente le son antipáticos… Aprovecha la oportunidad para saquear propiedades, fallar juicios políticos, dar espectáculos sorprendentes por su pompa y mal gusto, que dan la ocasión de satisfacer los monstruosos caprichos del César.

Tigelino es un hábil maestro que está dispuesto a todo y es cuando se hace indispensable… Entre él y Haloto realizan las más crueles canalladas de la brutalidad de Nerón.

El mismo Tigelino se siente desconcertado y empieza a vacilar de si ya debiera darse por vencido, pues el César ha repetido en varias ocasiones que en toda Roma y entre todos sus cortesanos, solo hay dos espíritus capaces de comprenderse, porque son verdaderamente helénicos: él y Petronio.

La admirable habilidad del Árbitro se evidencia a cada paso y el César solo confía en él para sus juicios sobre su arte, que es lo único que le importa.

Y Petronio con su indiferencia habitual parece no dar importancia a su posición. Como de costumbre, se muestra indolente, escéptico y lleno de ingenio. Con frecuencia produce en quienes le rodean, la impresión de ser un hombre que se burla de sí mismo, de ellos, del César y del mundo entero. Hay momentos en que se atreve a criticar al mismo Nerón en su presencia, dejando a los demás pasmados; pensando que ha llegado demasiado lejos y está preparando su propia ruina.

Pero con su astucia insuperable, da un giro inesperado y magistral; transformando la crítica de tal forma, que redunda definitivamente en su provecho y se convierte en una alabanza. Por esto, Nerón lo estima cada día más.

En esos torneos de sutileza e ingenio, llena de admiración a los augustanos presentes y los deja convencidos de que no hay dificultad de la que él no sepa salir airoso y vencedor.

Una semana después de que Marco Aurelio regresara de Roma, el César leyó a su círculo de íntimos, algunos extractos de su canto al Incendio de Troya. Terminada la lectura y los ruidosos transportes de admiración de los oyentes.

Petronio, a quién el César interrogó con la mirada, respondió:

–           Malos versos. Buenos solos para el fuego.

Los presentes sintieron que el terror les paralizó el corazón. Jamás en toda su vida, había escuchado Nerón de ningún hombre, una sentencia semejante.

Séneca está expectante y asombrado.

El rostro de Tigelino irradia felicidad…

Pero Marco Aurelio palideció… Pensando que su tío, a quién jamás lo había visto ebrio, se había embriagado esta vez por completo o ha perdido la razón.

Nerón sin embargo, preguntó con voz melosa; en la cual temblaba una inflexión de vanidad más o menos hondamente herida:

–           ¿Qué defectos les encuentras?

Petronio dijo firme:

–          No les creas. – encarándose con él y señalando a los presentes- Esos nada comprenden. Me preguntas que defectos hay en tus versos. Si deseas escuchar la verdad, voy a decírtela. Tus versos serían dignos de Virgilio o de Ovidio. Del mismo Homero tal vez; más no dignos de ti. Pues tú eres más grande que ellos. El incendio que describes no arde lo suficiente. Tu fuego no quema lo bastante.

No escuches las lisonjas de Marcial. Si él hubiera escrito esos versos, yo le declararía un genio. Pero en tu caso es diferente. ¿Y sabes por qué? Porque tú puedes hacer cosas mejores. De una persona tan privilegiada por los dioses como tú, es justo esperar más. Ya no seas perezoso… Prefieres dormir después de la comida, en vez de trabajar. Tú eres capaz de producir una obra superior a cuantas haya conocido el Orbe entero hasta nuestros días. Y por esto te digo en tu presencia: ¡Escribe mejor!

Petronio dijo estas palabras con aire negligente y en el que a la vez se confunden la burla y el reproche…

Más por los ojos del césar pasó como una ligera niebla de alegría y satisfacción. Luego dijo:

–           Los dioses me han dotado de un poco de talento, pero me han concedido también algo más valioso: un amigo leal y un crítico justiciero. Único hombre capaz de decirme la verdad en mi presencia. – y extendiendo la gorda mano cubierta de vello rojizo hasta un candelabro que estaba cerca,  intentó quemar el pergamino.

Pero Petronio se apoderó de él antes de que la llama lo tocase y dijo:

–           ¡No, no! Aun así como están, pertenecen a la humanidad. Déjamelos.

Nerón contestó abrazándolo:

–          Permite entonces que te los mande en un cilindro. –Y agregó- Verdaderamente tienes razón. Mi incendio de Troya no arde bastante y mi fuego no quema lo suficiente. Les falta pasión. Pero ya estaba satisfecho con llegar a la altura de Homero. Siempre me he visto cohibido por una especie de timidez y una apreciación modesta de mis facultades. Pero tú me has abierto los ojos. ¿Y sabes por qué es cierto lo que afirmas? Cuando un escultor talla la estatua de un dios, busca siempre un modelo. Y yo nunca lo tuve. Jamás he visto el incendio de un pueblo y es por eso que a mi descripción le falta veracidad. 

–           Por lo cual te digo que solo un gran artista, es capaz de comprender esto.

Nerón se quedó reflexionando y después de un rato dijo:

–           Contéstame una pregunta Petronio. ¿Sientes tú el incendio de Troya?

–          ¡Qué si lo siento! No, a fe mía. ¡Por Zeus! Y te diré por qué razón. Troya no hubiese sido destruida, si Prometeo no hubiese dado el fuego a los hombres y si los griegos no hubieran hecho la guerra a Príamo. Y Esquilo no habría escrito su Prometeo, de no existir el fuego. Así como sin la Guerra de Troya, Homero no habría escrito la Ilíada. Creo pues preferible, la existencia de Prometeo y de la Ilíada a la conservación de una ciudad pequeña y despreciable, en la cual estaría hoy un magistrado que te estaría fastidiando con las quejas de su administración.

El César dijo:

–          Esto es lo que se llama hablar razonablemente. Por el arte y la poesía, no solo es lícito, sino es justo y necesario sacrificarlo todo. ¡Dichosos los Aqueos que suministraron a Homero, el tema substancial de la Ilíada! Y ¡Dichoso Príamo que pudo contemplar la destrucción de su pueblo natal! En cuanto a mí… jamás he visto una ciudad envuelta en llamas.

A estas palabras siguió un denso silencio…

Después de unos minutos, se escuchó la voz insinuante de Tigelino:

–          Si ya te lo he dicho César: ordena y pondré fuego a Anzio. O bien… Si no quieres la destrucción de estos palacios y casas de campo, puedo ordenar que incendien los bosques de Ostia o edificar para ti en los montes Albanos, una ciudad de madera a la cual tú mismo pondrás fuego. ¿Esto es lo que deseas?

Nerón contestó desdeñoso:

–           ¿He de ponerme a contemplar el incendio de unas cuantas barracas de madera? Estás perdiendo el criterio y la iniciativa Tigelino. Y veo además que no atribuyes gran valor a mi talento, ni al mérito de mi incendio de Troya, si juzgas que cualquier sacrificio, está a mayor altura que él.

Esta respuesta dejó a Tigelino confundido…

Pero Nerón, como si deseara cambiar de tema, dijo después de unos momentos:

–           Está terminando el verano. ¡Qué malos olores ha de haber ahorita en Roma! Y sin embargo es necesario que volvamos allá, para asistir a las fiestas estivales.

Tigelino conoce demasiado bien a Nerón, para no comprender la sugerencia…

Después de un lapso apropiado, Tigelino replicó:

–           ¡Oh, César! Cuando se hayan retirado los augustanos, permite que hable contigo un momento a solas…

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONOCELA