206 EL DIOS RECHAZADO


206 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Cuando Jesús llega allí…

Sin siquiera saludarlo le dicen:

–    Así pues, continúas violando el sábado.

No obstante todos los reproches que se te han hecho.

¿Y así quieres que se te respete como a un enviado de Dios?

Jesús responde:

–     ¿Enviado?

Mucho más: como a su Hijo.

Porque Dios es mi Padre.

Si no me queréis respetar; no lo hagáis.

Pero Yo no dejaré de cumplir con mi Misión por esto…

¿Así que sigues violando el sábado, a pesar de todas las recriminaciones que se te están haciendo?

¿Y Tú quieres que se te respete como enviado de Dios

–    ¿Enviado?

Más que como enviado. Como Hijo, porque Dios es mi Padre.

Si no me queréis respetar, absteneos de hacerlo;

pero no por ello interrumpiré el cumplimiento de mi misión.

Dios no deja de actuar ni un instante.

Incluso en este momento mi Padre actúa.

Y Yo también, porque un buen hijo hace lo que hace su padre, y porque he venido al mundo para actuar.

Se va acercando gente para oír la disputa.

Entre estas personas hay algunos que conocen a Jesús, otros que han recibido de Él algún beneficio.

Otros que lo ven por primera vez.

Algunos lo quieren, otros lo odian, muchos son neutros.

Los apóstoles forman núcleo con el Maestro.

Margziam está asustado y pone una cara casi de llorar.

Entonces sigue una larga disputa en la que Jesús refuerza su Identidad.

Y los fariseos se empeñan en rechazarlo.

Los judíos (mezcla de escribas, fariseos y saduceos)

expresan a gritos su escándalo:

–    ¡Qué osadía!

–     ¡Se dice Hijo de Dios!

–    Sacrilegio!

–    ¡Dios es el que es y no tiene hijos!

–    ¡Pero hombre, llamad a Gamaliel!

–    ¡Llamad a Sadoq!

–     ¡Reunid a los rabíes!

–    ¡Que oigan esto y lo rebatan!  

Jesús dice con calma:

–    No os agitéis.

Llamadlos.

Os dirán, si es verdad que saben, que Dios es uno y trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Y que el Verbo o sea el Hijo del Pensamiento ha venido como estaba profetizado,;

para salvar del Pecado a Israel y al mundo.

El Verbo soy Yo.

Soy el Mesías anunciado.

No hay sacrilegio por tanto, si doy al Padre el nombre de Padre mío.

Vosotros os inquietáis;

porque hago milagros, porque con ello atraigo hacia Mí a las muchedumbres y las convenzo.

Me acusáis de ser un demonio porque obro prodigios.

Pero Belcebú está en el mundo desde hace siglos y verdaderamente, no le faltan devotos adoradores…

¿Y por qué no hace las obras que Yo hago?

La gente comenta bisbiseando:

–    ¡Es verdad!

¡Es verdad!

–    Nadie hace lo que Él.

Jesús continúa:

–    Os respondo Yo.

Es porque Yo sé lo que él no sabe y puedo lo que él no puede.

Si hago obras de Dios, es porque soy Hijo de Dios.

Uno por sí solo no puede hacer sino aquello que ha visto hacer.

Yo, que soy Hijo, siendo Uno con Él eternamente, no distinto ni en Naturaleza ni en Poder;

no puedo hacer sino lo que he visto hacer al Padre.

Todo lo que hace el Padre lo hago Yo también, que soy su Hijo.

Ni Belcebú ni otros pueden hacer lo que Yo hago, porque ni Belcebú ni los otros saben lo que Yo sé.

El Padre me ama a Mí, que soy su Hijo; me ama sin medida, como Yo lo amo.

Por ello me ha mostrado y me sigue mostrando todo lo que Él hace, para,que haga lo que Él hace:

Yo, en la tierra, en este tiempo de Gracia; El, en el Cielo, desde antes que el Tiempo existiera para la tierra.

La CONVERSIÓN, es la RESURRECCIÓN ESPIRITUAL

Y me mostrará obras cada vez mayores, para que Yo las haga

y vosotros os quedéis maravillados.

Su Pensamiento piensa inagotablemente

Yo lo imito cumpliendo inagotablemente aquello que el Padre piensa y con el pensamiento quiere.

Todavía no sabéis cuán inagotablemente crea el Amor.

Nosotros somos el Amor.

No hay limitaciones para Nosotros, ni hay cosa alguna que no pueda ser aplicada, en los tres grados del hombre:

el inferior, el superior, el espiritual.

En efecto, de la misma forma que el Padre resucita a los muertos y les devuelve la vida,

Yo, el Hijo, puedo dar la vida a quien quiero.

Es más, por el amor infinito del Padre al Hijo, tengo concedido no sólo devolver la vida a la parte inferior; 

sino también – y más aún – a la superior…

Liberando el pensamiento del hombre de los errores mentales y su corazón de las malas pasiones.

Y a la parte espiritual, devolviendo al espíritu su libertad del pecado;

porque el Padre no juzga a nadie, sino que ha dejado todo juicio en manos de su Hijo,

pues el Hijo es el que, con su propio sacrificio, ha comprado a la Humanidad para redimirla.

El Padre lo hace por justicia, porque es justo dar a quien con su moneda paga.

 Y para que todos honren al Hijo como ya honran al Padre.

Sabed que si separáis al Padre del Hijo o al Hijo del Padre…

Y no os acordáis del Amor, no amáis a Dios como se le debe amar, con verdad y sabiduría;

antes bien cometéis herejía porque dais culto a uno sólo mientras que son una admirable Trinidad.

Por tanto, el que no honra al Hijo es como si no honrase al Padre; 

porque el Padre, Dios, no acepta adoración a una sola parte de Sí; 

sino que quiere que se adore su Todo.

Quien no honra al Hijo no honra tampoco al Padre, que lo ha enviado por pensamiento perfecto de amor;

niega por tanto, que Dios sepa hacer obras justas.

En verdad os digo que quien escucha mi palabra y cree en Quien me ha enviado,

tiene la Vida Eterna y no será condenado.

Sino que pasará de muerte a vida, porque creer en Dios.

Y aceptar mi palabra quiere decir infundir en sí la Vida que no muere.

Llega la hora – para muchos ya ha llegado – en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios,

y aquel que la haya oído resonar, vivificadora, en el fondo de su corazón, vivirá.

Jesús, con el don de ciencia infusa mira fijamente a uno de los fariseos,

y pregunta: 

–     ¿Qué dices tú, escriba?

–    ¡Digo que los muertos no oyen y que estás desquiciado!

–    El Cielo te persuadirá de que no es así.

Y de que tu saber es cero respecto al de Dios.

¿Una LEYENDA más…?

Habéis humanizado de tal forma las cosas sobrenaturales,

que ya sólo dais a las palabras un significado inmediato y terreno.

Habéis enseñado la Haggada según fórmulas fijas, vuestras;

sin esforzaros en comprender las alegorías en su auténtica verdad.

Y ahora, en vuestro ánimo, cansado del agobio de una humanidad que triunfa sobre el espíritu,

no creéis ni siquiera en lo que enseñáis.

Y ésta es la razón que explica el que ya no podáis luchar contra las fuerzas ocultas.

La muerte de que hablo no es la de la carne, sino la del espíritu.

Vendrán los que oyen con sus oídos mi palabra y la acogen en su corazón y la ponen en práctica.

Éstos, aunque hayan muerto en el espíritu, volverán a vivir, pues mi Palabra es Vida que se infunde.

Y Yo la puedo dar a quien quiera, ya que poseo la perfección de la Vida;

porque así como el Padre tiene en Sí la Vida perfecta,

el Hijo recibió del Padre la Vida en Sí mismo, perfecta;

completa, eterna, inagotable y comunicable.

Junto con la Vida, el Padre me ha dado el poder de juzgar, porque el Hijo del Padre es el Hijo del hombre.

Y puede y debe juzgar al hombre.

No os maravilléis de esta primera resurrección – la espiritual – que realizo con mi Palabra.

Veréis otras más asombrosas todavía, más asombrosas para vuestros sentidos pesados;

porque en verdad os digo que no hay cosa mayor que la invisible – pero real – resurrección de un espíritu.

Se acerca la hora en que la voz del Hijo de Dios penetrará en los sepulcros…

Y todos los que están en ellos la oirán:

Quienes hicieron el bien saldrán para ir a la resurrección de la Vida eterna;

quienes hicieron el mal, a la resurrección de la condena eterna.

No digo que esto lo hago, y lo haré, por Mí mismo, sólo por mi propia voluntad; 

sino por la voluntad del Padre y la mía.

Hablo y juzgo según lo que escucho.

Y mi juicio es recto porque no busco mi voluntad, sino la del que me ha enviado.

Yo no estoy separado del Padre;

estoy en Él y El en Mí.

Conozco su Pensamiento y lo traduzco en palabras y en obras.

Vuestro espíritu incrédulo, que no quiere ver en Mí,

BLASFEMIA SATÁNICA ¡Quieren atribuirle a Dios sus propios pecados para justificar sus perversiones!

sino a un hombre semejante a todos vosotros; 

no puede aceptar lo que digo para dar testimonio de mí mismo.

Pues bien, hay otro que testifica en mi favor.

Vosotros decís que lo veneráis como a un gran profeta.

Yo sé que su testimonio es verdadero, pero vosotros, que decís que lo veneráis, no aceptáis su testimonio; 

porque no es conforme a vuestro pensamiento, que me es hostil.

No aceptáis el testimonio del hombre justo, del Profeta último de Israel,; 

porque en lo que os gusta decís que es simplemente un hombre y que puede equivocarse.

Habéis enviado a personas para que preguntasen a Juan; 

esperando que dijera de Mí lo que queríais, lo que pensáis de Mí, lo que queréis pensar de Mí.

Pero Juan ha dado un testimonio verdadero que no habéis podido aceptar.

Como el Profeta dice que Jesús de Nazaret es el Hijo de Dios;

vosotros, en el secreto de vuestros corazones, porque tenéis miedo al pueblo

decís del Profeta lo mismo que del Cristo: que está loco.

Bueno, Yo tampoco recibo testimonio del hombre, aunque éste sea el más santo de Israel.

Os digo: era la lámpara encendida y luminosa; 

pero vosotros poco tiempo habéis querido gozar de su luz;

cuando esta luz se ha proyectado sobre Mí, para daros a conocer la verdadera realidad del Cristo;

habéis dejado que pusieran la lámpara bajo el celemín y ya antes,

habéis levantado entre ella y vosotros una pared,

para no ver a su luz al Cristo del Señor.

Yo le agradezco a Juan su testimonio; también el Padre se lo agradece.

Juan, por este testimonio, recibirá un gran premio; por esto seguirá ardiendo en el Cielo;

será, de entre todos los hombres, el primer sol que resplandecerá arriba;

ardiendo como arderán todos los que hayan sido fieles a la Verdad.

Y hayan tenido hambre de Justicia.

De todas formas, dispongo de un testimonio mayor que el de Juan.

Este testimonio son mis obras, porque Yo hago las obras que el Padre me ha encargado.

Y ellas testifican que el Padre me ha enviado y me ha dado todo poder.

Así, el Padre mismo, que me ha enviado, es quien da testimonio en mi favor.

Vosotros nunca habéis oído su Voz ni visto su Rostro;

pero Yo lo he visto y lo veo, la he oído y la oigo.

En vosotros no mora su Palabra porque no creéis en su enviado.

Investigáis la Escritura porque creéis que podéis obtener, conociéndola, la Vida eterna.

¿No os percatáis de que son precisamente las Escrituras las que hablan de mí?

¿Por qué entonces, os obstináis en no venir a mí para tener la Vida?

Os lo diré:

porque rechazáis todo cuanto es contrario a vuestras enquistadas ideas.

Os falta humildad. No sois capaces de decir:

“Me he equivocado.

Éste, o este libro, están en lo cierto y yo en el error”.

Esto habéis hecho con Juan y esto hacéis con las Escrituras y con el Verbo, que os está hablando.

Ya no sois capaces ni de ver ni de entender; en efecto, estáis fajados de soberbia

y saturados de vuestras ensordecedoras voces.

¿Creéis que hablo así buscando ser glorificado por vosotros? No.

Habéis de saber que ni busco ni acepto gloria de los hombres.

Lo que busco y quiero es vuestra salvación eterna.

Ésta es la gloria que busco, mi gloria de Salvador;

.Isaias 63 1- 4

que no puede existir si no tengo espíritus salvados y que aumenta en la medida de los salvados que tengo;

que deben dármela los espíritus salvados y el Padre, Espíritu purísimo.

Pero vosotros no seréis salvados.

Os he conocido en lo que sois.

No tenéis en vosotros el amor de Dios.

No tenéis amor.

Por eso no venís al Amor, que os habla,.

Y no entraréis en el Reino del Amor.

Allí no os conocen.

os conoce el Padre, porque vosotros no me conocéis a mí, que estoy en el Padre.

No me queréis conocer.

Vengo en nombre del Padre mío y no me recibís;

pero, eso sí, estáis preparados para recibir a cualquiera que venga en nombre de sí mismo,;c

on tal de que diga lo que a vosotros os gusta.

¿Decís que sois espíritus de fe?

No, no lo sois.

¿Cómo vais a poder creer vosotros que os mendigáis la gloria unos a otros…

y no buscáis la gloria del Cielo, que sólo procede de Dios?

La gloria es la Verdad, no un juego de intereses que no pasan de este mundo; 

que lisonjean sólo a la humanidad viciosa de los degradados hijos de Adán.

No creáis que os voy a acusar delante del Padre. Otro os acusa:

ese Moisés en quien esperáis.

Os recriminará por no creer en él, dado que no creéis en Mí;

porque Moisés habló de Mí y vosotros no me reconocéis según lo que dejó escrito de Mí.

Si no creéis en las palabras de Moisés, el grande por quien juráis;

no podéis creer en mis palabras, en las palabras del Hijo del hombre, en quien no tenéis fe.

Esto es, humanamente hablando, lógico.

Pero es que aquí estamos en el campo del espíritu.

Y están siendo cotejadas vuestras almas.

Dios las observa a la luz de mis obras y coteja vuestras obras con lo que he venido a enseñar…

Y Dios os juzga.

 Yo me voy.

Por mucho tiempo no me volveréis a encontrar.

Y tened en cuenta que no es un triunfo vuestro;

sino un castigo. 

Y Jesús se abre paso entre la multitud…

En parte muda.

En parte expresiva (musitando su aprobación, sólo bisbiseando, por miedo a los fariseos),

Y se aleja.

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REINA DE LOS PROFETAS


LAS APARICIONES Y LAS REACCIONES DE SATANÁS

Rene Laurentín Explica por qué las Apariciones Marianas son Resistidas en la Iglesia

Hemos hablado de la contrariedad que causan las apariciones marianas en muchos ámbitos de la Iglesia;

pero el fenómeno es más de fondo.‍

Cuando en una parroquia sucede una aparición mariana, es profundamente traumático.

Y la primera reacción es negar su autenticidad, hasta ridiculizarla.

Piensa nomás en apariciones importantes como Lourdes o Guadalupe, todas se iniciaron con una resistencia de los curas.

Y ni que decir de las que vinieron luego del Concilio Vaticano II.

¿Por qué es esto?

¿Exceso de celo por separar la paja del trigo?

¿Temor de que alguien les diga que son demasiado crédulos?

¿Culpa reprimida por depositar toda la confianza en una religión, con una base enteramente sobrenatural?

Exceso de cientificismo?

¿O la herejía del minimismo mariano?

En este artículo tomamos los argumentos del Padre René Laurentín, el mayor mariólogo de la historia;

para explicar este fenómeno.

Y lo hacemos como un homenaje a su trabajo y a los frutos que dio para la iglesia.

QUIEN FUE EL PADRE RENÉ LAURENTÍN

El Padre René Laurentín, francés, murió a los 99 años.

El mayor mariólogo de todos los tiempos.

‍Vivió durante los 100 años de Fátima, una extraña coincidencia de un mariano 100 por ciento.

Sin embargo no estudió a fondo estas apariciones a pesar que fue llamado a hacerlo por la Iglesia portuguesa.

Pero él dijo que no porque había demasiadas pasiones políticas que, en su opinión, habrían obstaculizado su trabajo.

Pero fue el gran investigador de las apariciones de Lourdes, cuyos estudios pioneros sentaron la metodología para las investigaciones posteriores de todas las apariciones.

Y también fue el primero en aplicar la tecnología médica para investigar las apariciones de Medjugorje, de las que decía

“Estoy absolutamente seguro de que son verdad.

María no puede engañar a sus hijos que se pelan las rodillas en el Monte Kizevac”.

Además ha sido partidario de las apariciones de Salta, llegando incluso a destrabar el diferendo entre el Obispo de Salta.

Y los Servidores que apoyan las apariciones a María Livia, en uno de sus varios viajes a Argentina.

Fue consultor destacado del Concilio vaticano II.

‍No hay que olvidar que el capítulo final del documento conciliar Lumen Gentium fue prácticamente escrito por él.

Pero a pesar de ello, nunca se alineó con el espíritu del Concilio que sobrevoló después en la Iglesia.

Sino que denunció que los primeros diez años después de del Concilio la mariología sufrió un eclipse.

Que él sabiamente llamó “el invierno mariano” y cuyos argumentos veremos en este artículo.

Llegó a decir que si las apariciones de Lourdes hubieran sucedido hoy día, la Iglesia NO LAS APROBARÍA. 

‍Demostró con documentos en mano, que la devoción mariana se basa, no es un tipo de variación inaceptable de la genuina devoción cristiana…

Sino en un plan establecido desde el inicio por Dios, para guiarnos en la conversión.

Y dijo finalmente que el “invierno mariano” fue disuelto por el pueblo;

por el hecho de su devoción a las múltiples apariciones que luego envió el Cielo.

EL ‘CLAVO CALIENTE’ DE LAS APARICIONES MARIANAS PARA LA IGLESIA

Rene Laurentín dice que las apariciones parecen ser un tema clave en el cristianismo;

al punto que la Biblia se estructura sobre las apariciones mismas.

Dios habla y se aparece al patriarca Abraham, a Moisés y a los profetas.

A Jesucristo, a los apóstoles Pedro y Pablo… 

Y a otros cristianos en los Hechos de los Apóstoles.

En definitiva, de un extremo al otro de las Escrituras.

LAS APARICIONES DE CRISTO RESUCITADO

SON LA CULMINACIÓN Y EL CUMPLIMIENTO DEL EVANGELIO

Y, como enseña el apóstol Pablo (1 Cor 15), son el fundamento de la fe.

Las apariciones de la Virgen son el origen de muchos santuarios y peregrinaciones importantes.

(Guadalupe, Aparecida, La Salette, Lourdes, Fátima).

Y ocupan por diversas razones, una posición importante en la actualidad.

La literatura sobre las apariciones se ha incrementado en una escala sin precedentes, a partir del debate de los años 80.

Todo esto parece que les reserva un lugar de honor.

‍Pero aún permanecen en la Iglesia católica como un signo de contradicción (Lc 2,35).

“Cuando el niño aparece, el círculo de la familia aplaude con alegría”, escribió Víctor Hugo.

Cuando la Virgen se aparece, el círculo de la familia (la Iglesia) no aplaude;

sino que se ve perturbado e inquieto.

LAS APARICIONES SON PELIGROSAS Y DESCONFIABLES

En Lourdes, diez días después de la primera aparición, 21 de febrero de 1858;

la policía de la aldea coge a Bernadette Soubirous de la capa y la arrastra,

para presentarla al comisario de policía Jacomet para tempestuosos interrogatorios.

Y más tarde los del fiscal imperial Dutour y el juez Ribes.

‍El estado se movilizó para reprimir, del prefecto al ministro del emperador Napoleón III, que estaba de vacaciones en los Pirineos…

Y que se popularizó por poner fin a las barreras, los procesos y querellas administrativas, que se habían multiplicado durante el verano de 1858.

En Pontmain (1871) el General de Charrette amenazó a los niños con su sable.

En Fátima, a los jóvenes videntes se le ordenó que se retractaran.

Y fueron encarcelados después, para prevenir la aparición de 13 de agosto de 1917.

Y así sucesivamente, en una serie abundante de hechos.

‍En Lourdes, el 2 de marzo de 1858, durante su primera visita a la rectoría, Bernadette fue rechazada;

con uno de esos tonos de cólera que inflamaban al párroco Peyramale,

a pesar de que era un hombre de corazón, sobre todo atento a los pobres.

‍Los videntes Pontmain fueron amenazados por el obispo de condenación eterna.

Las apariciones por lo tanto, son el argumento teológico menos científicamente estudiado, el más oculto y controversial.

Hay buenas y serias razones por las cuales las apariciones desorientan y son combatidas.

Cuando una aparición reúne a las masas como en Fátima, Lourdes,

la administración civil se moviliza, es normal.

El hecho es que una reunión masiva y apasionada al parecer perturbe el orden público.

El “principio de precaución”, le invita a ponerles fin;

aunque se puede incluso convertirlo a nuestro favor y canalizarlo.

‍El Estado responde como la naturaleza, de acuerdo con la aguda observación de Jacques Monod,

premio Nobel de biología, en su famoso libro “El azar y la necesidad”.

Cuando un caso (una mutación biológica) hace su aparición en un género, intervienen los mecanismos de rechazo;

para reducir la necesidad, eliminándolo o asimilándolo al orden repetitivo establecido de generación en generación.

Este principio universal y también se lleva a cabo en la gestión administrativa y social.

‍Y las soluciones son similares:

La eliminación o integración.

Por lo tanto, Guadalupe, Lourdes y Fátima se han convertido, después de la marginación inicial y la represión, en instituciones nacionales;

tanto en términos de religión como seculares.

Cada vidente de las apariciones que se comunica con el más allá;

es inaccesible para los ordinarios medios sensoriales.

‍Son por lo tanto, para la investigación universitaria, desconocidos.

Y todavía, si se centra en ellas, para reportarlo y encuadrarlo en su nivel, de acuerdo con el método científico;

la sociología o en la medicina no tienen en cuenta las supuestas causas sobrenaturales: el Buen Dios o el diablo.

‍Algunos las definen cómo historias de las cuales es necesario establecer la génesis interna y específica, sobre el plano literario o semiótico:

Un estudio de una tradición folklórica o de una estructura en que se examinan las variantes; pero sobre todo, los estereotipos.

Para otros, un número mucho menor (médicos y psicólogos) estos fenómenos que sólo el vidente percibe,

son fenómenos psicológicos que deben ser considerados como alucinaciones, sueños o fantasías.

‍Hasta ahora se ha pasado por alto el hecho de que los estudios de encefalografía han excluido estas tres explicaciones para los éxtasis.

‍Sin embargo, otros definen las apariciones como un fenómeno antropológico y tratan de ponerlos en esta imagen humana;

sin detenerse en la referencia personal incluso trascendente, que constituye el elemento esencial para los videntes.

¿Si las apariciones ocupan un lugar en la historia, de unos cuatro mil años; tal vez el enfoque actual no debería ser simplista,

cuando no difamatorio, en la confrontación con los videntes y los grupos humanos que les prestan atención?

El problema es complicado.

‍La medicina se ha convertido en una ciencia en el siglo XVI, cuando fundó la “etiología”: el estudio de las causas;

excluyendo las causas sobrenaturales, divinas o diabólicas, extrañas a nuestro cosmos.

Por esta razón, la mayoría de los médicos (incluso cristianos) se niegan a reconocer no sólo un “milagro” (cosa que no es de gran importancia,

sino también el carácter “inexplicable” de una curación.

‍Un científico, de hecho por principios, no abdica de su papel frente a lo incomprensible:

La búsqueda sin descanso hasta que encuentra la explicación: no existe lo inexplicable, sino sólo inexplicado.

El recurso de un “deus ex machina” es la negación misma del método científico.

‍En este marco, continúa incómodamente el estudio de las supuestas curaciones milagrosas:

revisadas por comités científicos en Lourdes o Roma: en vista de las causas de canonización, que requieren un dictamen de los milagros.

‍A pesar que los exorcistas testimonian extrañas enfermedades inexplicables, dialogan con los médicos;

sin que el estudio de estos fenómenos haya sido tratado científicamente.

‍Las consultas de la Iglesia para dar a los “milagros”, un estatus científico

se enfrentaron a esta dificultad:

Y con la misma complejidad del término “milagro” que los Evangelios llaman “señal” y/o prodigio (“sêmeia kai terata “).

En el 1900 se resolvieron los problemas a partir de principios a priori:

“Nunca he encontrado el alma sobre mi bisturí ” (un cirujano en 1900),

o también:

“He estado en el Cielo y no he visto a Dios” (Gagarin).

La ciencia actual, que trata de la relatividad, las relaciones de incertidumbre, etc,

Ha pasado del racionalismo simplista y el “cientificismo”,  a la racionalidad más abierta a lo desconocido.

Sin renunciar a la razón y a la exigencia de no admitir nada que no esté fundado y verificado por la experiencia.

LAS APARICIONES NO SON VISTAS CON OJOS BENIGNOS EN LA IGLESIA

Paradójicamente la Iglesia, que es una de las instituciones más reservadas para lo religioso y lo espiritual, es familiar a esos criterios.

Ahora, en todos los niveles, la pastoral normalmente sofoca las apariciones, causando tensiones y conflictos a menudo duros.

Hoy en día son numerosos, en Dozulé y San Damiano, en Medjugorje, o Damas/Soufanieh;

que la Iglesia ortodoxa local aceptó primero y luego rechazó.‍

Esta oposición y reserva de la Iglesia se basan en fundamentos de irrefutabilidad;

de los cuales es necesario tener pleno conocimiento y plena conciencia.

Ante esta imponente constatación: las apariciones no tienen su lugar entre las diversas disciplinas académicas

que juegan un papel importante en la Iglesia.

Las apariciones posteriores al Evangelio, son ignoradas por la teología dogmática.

No son el objeto de la “fe divina” sino de “fe humana”, escribió el futuro Papa Benedicto XIV en el siglo XVIII.

Son extra y sub teológicas, entonces marginales.

Seamos realistas.

La teología fundamental, las ignora.

No se encuentran entre los “diez lugares teológicos” que son las fuentes de la fe, de acuerdo con Melchor Cano (siglo XVI).

Ni siquiera se menciona en uno de los “lugares anexos” como “la filosofía, el derecho, la historia,” considerados como herramientas.

El primer Código de Derecho Canónico (1917) trataba negativamente este ámbito:

prohibía cualquier publicación de apariciones que no sean reconocidas.

Y castigaba con la excomunión a los transgresores.

‍Estos dos cánones fueron suprimidos el 14 de octubre de 1966 y el nuevo código, simplemente no habla más que apariciones.

En resumen, ya no son prohibidas, pero se han convertido en un hecho no-canónico.

Han bajado en la escala de valores de la Iglesia.

Y a pesar del interés que les otorgan muchos pastores y creyentes que reconocen los frutos, no han encontrado su lugar.

Y nunca han suscitado investigación de un calibre digno de este nombre entre los grandes teólogos.

Esto se debe a algunas razones fundamentales.

De acuerdo con el análisis de Karl Rahner, la tradicional marginación de las apariciones,

no es un reflejo elemental ni un mecanismo simple de rechazo administrativo.

Es causada por razones oficiales y fundamentales:

en primer lugar, las palabras de Jesucristo al apóstol Tomás.

Este discípulo no aceptaba la resurrección de Cristo:

Hasta que no meta mi dedo en sus heridas, no lo creeré”.

Jesús aparece e irónicamente le invita a hacerlo…

Y concluye: “Bienaventurados los que creen sin haber visto” (Jn 20, 29)

Cristo no es garantía de los videntes, sino de los creyentes.

Es la última de las bienaventuranzas, al término del último Evangelio, el cristiano no ve, cree en la palabra de Dios.

Cualquier excepción parece deplorable, a pesar de que las apariciones tienen un lugar considerable en el Nuevo Testamento.

Esto motiva la legítima oposición de la Iglesia a la doctrina de los grandes místicos y a los impulsos de la imaginación; es necesaria la prudencia.

Pero la “prudencia” no significa “desconfianza” o “pusilanimidad”, “rechazo” o “tergiversación”.

En cualquier caso la Iglesia, que considera esencial el Evangelio y los sacramentos, hace una gran reserva sobre la clarividencia de la otra vida.

Opone la certeza divina, fundada en la Palabra y la luz divina;

a las apariciones, ya que estas son sólo manifestaciones ocasionales y discutibles del poder divino.

‍A pesar de estas deficiencias, las apariciones son de gran importancia.

De hecho en la Iglesia, en muchos niveles y a muchos títulos.

LA BIBLIA ES UN TEJIDO DE VISIONES Y APARICIONES

El Nuevo Testamento comienza con la aparición de un ángel al sacerdote Zacarías (Lc 1,5-23),

El mensaje del ángel Gabriel a la Virgen María (Lc 1,25-38) y la de un ángel del Señor a los pastores de Navidad (Lc 2,8-19).‍

La Transfiguración de Cristo es acompañada por la aparición de Moisés y Elías (Mt 17,3),

asiste un ángel a Jesús durante su agonía (Lc 22,43).

Hay más: las manifestaciones visuales de Cristo resucitado a los apóstoles, aunque muy similares a las otras, desde el punto de vista fenomenológico y psicológico.

Se consideran como el fundamento de la fe, de acuerdo con el apóstol Pablo (1 Cor 15,1-53).

Uno puede preguntarse si no existe un cierto forzamiento, como una falta de lógica;

entre la devaluación sistemática de las apariciones actuales y la valorización dogmática de Cristo resucitado.

Las apariciones de Cristo también marcan la historia de la Iglesia primitiva: de Esteban (Hechos 7,56)

A Pedro, Pablo y otros, según los Hechos de los Apóstoles.

‍Algunas apariciones de la Virgen han establecido santuarios y peregrinaciones importantes de la Iglesia Católica, con la excepción de Roma.

Guadalupe, en México (más de 10 millones de peregrinos al año),

Aparecida en Brasil, Lourdes (5 millones de peregrinos al año), Fátima, y así sucesivamente.

Sin embargo, las apariciones han continuado en la Iglesia durante los siglos hasta hoy;

con una multiplicación sin precedentes en los Últimos Tiempos.

Es más, en los tiempos modernos – algo nuevo –…

Muchas apariciones tienen un significado profético, histórico y culturalmente innegable, duradero y significativo.

Guadalupe es considerada por los historiadores independientes,

como el fundamento del cristianismo de la cultura y la civilización mestiza del Nuevo Mundo; 

el continente católico donde reside la mitad de los bautizados de la Iglesia Romana.

La Salette (1846) ha movilizado a grandes espíritus: 

Pío IX, apoyó el reconocimiento de esta aparición, el Papa León XIII reconoció y apoyó a Melanie en sus tribulaciones…

Y en su exilio.

Lo mismo que muchos obispos, santos hoy beatificados y canonizados:

(Don Bosco, San Aníbal Di Francia) y una serie de otras personalidades destacadas del siglo XX:

Arthur Rimbaud, León Bloy, Jacques Maritain, Paul Claudel y Louis Massignon.

‍Lourdes devolvió el valor a la prioridad de los pobres según el Evangelio,

en el momento en el cual la capacidad electoral y cívica se medida por los ingresos, de acuerdo con la artificial lema ” Arricchitevi” (Guizot).

‍Bernadette Soubirous pertenecía a la familia más pobre de la ciudad…

La policía había detenido a su padre por la única razón de que “su estado de miseria

le hacía “presunto culpable” del “robo” de harina, cometido en la panadería Maisongrosse.

Y luego Fátima profetizó en 1917 el fin del Comunismo y la Persecución.

‍Pío XII y Juan Pablo II han sido repetidamente objeto de este mensaje.

‍Ordenaron a todos los obispos a la vez, la consagración pedida por Lucía.

Y otros compromisos que han asumido sin precedentes, haciendo revelar (a través de terceros, es cierto)

la visión del sol en el jardín del Vaticano (Pío XII) y el “secreto Fátima” (Juan Pablo II).

‍Las apariciones han tenido fuerte impacto en la vida pública, en todos los niveles.

‍Lourdes ha determinado la ruta de la red ferroviaria del sur de Francia.

El gobierno marxista de Yugoslavia, radicalmente opuesto a la de las apariciones de Medjugorje, había proyectado la construcción de un aeropuerto cercano.

‍Lourdes es un geiser de creatividad, ha promovido a gran escala el viaje de pacientes con parálisis, dependientes de diálisis

o de los pulmones, ciegos, locos, etc, con enormes beneficios al ser humano,

por las atenciones médicas, movilizando todos los años miles de ambulancias, enfermeras, médicos.

‍Estas apariciones han adquirido también una marca científica.

‍El examen de los videntes, a través del uso del electroencefalograma, utilizado por primera vez en Europa en 1984

y luego en América del Norte y América del Sur, ha revolucionado el conocimiento de que había del éxtasis.

Laurentín lo aplicó por primera vez al estudio de los videntes de Medjugorje.

Esta nueva interacción entre la ciencia contemporánea y las apariciones,

invita a tomar más plenamente las apariciones como un fenómeno humano, no sólo médico.

Sino también psicológico, también relacionadas con el campo del psicoanálisis,

la sociología de la religión, la etnología y la historia de la mentalidad.

‍En el momento ningún fenómeno está siendo excluido de la consideración científica

y todos deben ser investigados del modo más completo que sea posible.

‍¿No sería lo mejor para resolver el contraste entre la importancia de las apariciones

generadoras de una amplia literatura) y su devaluación o exclusión que hemos observado?

Esta tendencia a evitarlas, debida a la ambigüedad del fenómeno, exige superación,

sobre todo de la oposición radical en ideología de la Iglesia y del cientificismo que ha quedado superado.

LO QUE ESTA EN LA BASE Y VELADO POR UN SECRETO IMPLÍCITO

A Satanás no le conviene ser exhibido y desenmascarado…  

Las nuevas apariciones que confirman a las de la Salette, Fátima y Akita: que denuncian sus actividades en el interior del Vaticano….

JAMÁS VAN A SER APROBADAS

Hemos hablado de las de la contrariedad que causan las apariciones marianas en muchos ámbitos de la Iglesia,

pero el fenómeno es más de fondo.‍

Seguramente muchos de nosotros hayamos pasado por episodios con algunos sacerdotes y laicos;

que menosprecian la religiosidad popular, atacando las devociones populares en las últimas décadas.

Que hoy por hoy, es lo que mueve al pueblo y no las homilías muy sesudas y con muchas citas bíblicas o el “trabajo social de base”.

‍Mientras que han sido pocos sacerdotes que las han defendido, especialmente lo han hecho los párrocos más de pueblo.

Para complementar lo dicho por Laurentín, traemos otra opinión coincidente.

El cardenal Carlo María Viganó, Nuncio en EE.UU., ha hablado sobre esto y ha defendido la religiosidad popular.

La afirmación conciliar de la centralidad de la liturgia y la celebración eucarística llevó a bastantes pastores a suprimir muchas de las prácticas populares.

Basándose en que la piedad popular se manifiesta, en diversas circunstancias, bajo formas diferentes de las previstas por los textos litúrgicos oficiales.

Un obispo americano incluso fue tan lejos como para prohibir la Exposición del Santísimo Sacramento.

La reforma hizo hincapié en la mayor importancia que la Sagrada Escritura tenía que tener en la celebración litúrgica.

Como consecuencia, hubo una evaluación negativa de la escasa presencia bíblica en las manifestaciones populares,

muchas de las cuales son pobres en la teología y en las citas bíblicas, pero rica en sentimentalismo.

‍Fuente: Foros de la virgen María.

205 EL CAMALEÓN


05 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Jesús está en Jerusalén, cerca de la torre Antonia.

Todos los apóstoles, menos Judas de Keriot, están con Él. 

Bartolomé pregunta a sus compañeros:

–    ¿Qué habrá querido decir ese escriba con la frase:

“Un rebaño de terneros destinados a una vulgar carnicería?” 

Tomás responde:

–    Se habrá referido a algún negocio suyo.

–    No, nos señaló.

Lo ví bien.

La segunda frase confirmó la primera.

Pues sarcásticamente había dicho:

“Dentro de poco, el Cordero será trasquilado y luego, el degüello.”

Andrés confirma:

–   ¡Sí!

Yo también oí lo mismo.

Pedro dice:

–  ¡Ya!  ¡Bien!

Yo me muero de ansia por regresar y preguntar al escriba, si sabe algo de Judas de Keriot.

 

Santiago de Alfeo comenta:

–    ¿Y si no sabe nada?

Esta vez Judas no está con nosotros, porque de veras está enfermo.

Nosotros lo sabemos.  

Simón dice conciliador: 

–    Tal vez padeció mucho con el viaje.

Nosotros somos gente fuerte.

El está acostumbrado a vivir cómodamente aquí, entre el lujo y la riqueza del Templo.

Se cansa.

Pedro pregunta:

–    Así es como tú dices.

Pero ese escriba dijo:

‘En el grupo falta el camaleón’.

¿No es el camaleón el que cambia de color cada vez que se le antoja?

 

Zelote aconseja:

–     Es como tú dices, Simón.

Pero sin duda alguna se han referido a sus vestidos, siempre nuevos.

A él le gustan.

Está joven. Hay que comprenderlo.

Pedro concluye:

–    También esto es verdad.

Pero, ¡Qué frases tan curiosas!

Santiago de Zebedeo observa:

–     Parece siempre como si nos amenazaran…

Tadeo agrega:

–    La verdad es que nosotros sabemos que nos amenazan.

Y vemos amenazas también donde no hay.

Tomás concluye:

–    Y vemos faltas también donde no están.

Pedro agrega:

–     Bueno.

No por eso deja de haber sospecha.

Quién sabe cómo esté hoy, Judas.

Entretanto se la pasa bien en su paraíso, con sus angelitos cuidándolo.

También a mí me gustaría enfermarme, para tener todas esas comodidades…

Bartolomé responde:

–    Esperemos que pronto se alivie.

Es necesario terminar el viaje, porque los calores arrecian…

Andrés asegura:

–       ¡Oh! A Judas no le faltan cuidados.

Y luego, si le faltasen; ya pensaría el Maestro…

Santiago de Zebedeo dice:

–     Tenía mucha fiebre cuando lo dejamos.

Esa enfermedad le pegó tan de repente…

Mateo contesta:

–     Como siempre vienen.

Porque deben venir.

Pero yo no sé nada…

El Maestro no se preocupa por eso.

Si hubiese visto que era una cosa seria, no hubiera dejado el Palacio de Juana.

Realmente Jesús no está preocupado en absoluto.

Habla con Margziam y con Juan mientras camina y da limosnas.

Está explicando muchas cosas al niño, indicándole acá o allá, los diversos sitios del Templo.

Se dirige hacia el final de las murallas del ángulo nordeste,

donde hay mucha gente que está yendo a un lugar con muchas arquerías que precede a la puerta del Rebaño.

Va con Marziam, explicándole muchas cosas.

Atraviesan la Puerta del Rebaño y llegan al ángulo noreste del muro del Templo.

Hay un gran pórtico, en donde hay mucha gente.

Jesús explica:

–    Esta es la Probática.

La piscina de Betzaida.

Ahora tiene mucha agua, ¿Ves que tranquila está?

Dentro de poco verás que se mueve y que se levanta hasta llegar a aquella señal húmeda.

¿Lo ves?

Ahora baja el ángel del Señor, él da órdenes al agua de curar a quién se eche en ella.

¿Ves cuanta gente?

Pero mucho se distraen y no ven el primer movimiento…

Pero muchos se distraen y no ven el primer movimiento del agua.

O lo que pasa también es que los más fuertes sin caridad, impiden a los más débiles acercarse:

Jamás hay que distraerse ante los signos de Dios-

Es necesario tener el alma siempre vigilante, porque no se sabe nunca cuándo se manifiesta Dios…

O cuándo manda a su ángel.

Nunca ser egoístas, ni siquiera por la salud.

Muchas veces, por discutir por causa del derecho de precedencia o de la mayor o menor necesidad de unos u otros;

estos  desdichados pierden el beneficio de la venida angélica.

Margziam escucha muy atento.

Y mira el agua.

Luego pregunta:

–   ¿Se puede ver al Ángel?

Me gustaría.

–    Leví, un pastor de tu edad lo vio.

Mira bien y prepárate a alabarlo.

El niño se concentra en mirar el agua…

Y ya no se distrae.

Sus ojos van de la superficie del agua a la parte inmediatamente superior y viceversa.

Jesús mira al pequeño grupo de enfermos:

Ciegos, lisiados, paralíticos, que están esperando.

Los apóstoles también están atentos.

El sol juguetea con los rayos de luz sobre el agua e iluminan los cinco portales que rodean las piscinas.

 

Margziam grita:

–    ¡Mira!…

El agua sube, se mueve, resplandece…

¡Qué luz! ¡El Ángel!… –y el niño se arrodilla.

Efectivamente, mientras se mueve el líquido del estanque;

que parece crecer como por una masa de agua repentinamente introducida que lo hincha.

Y que lo eleva hacia el borde, el agua resplandece como espejo puesto al sol.

Un destello cegador por un instante.

Rápido, un cojo se hecha el agua.

Y poco después sale con la pierna curada; que antes estaba tullida con una gran cicatriz.

Los demás se lamentan y pelean con el sanado, diciendo que él no estaba imposibilitado para el trabajo.

Y se arma una riña.

Jesús mira a su alrededor…

Y ve a un paralítico en su camilla, que llora en silencio.

Se le acerca y lo acaricia.

 

Y le pregunta:

–    ¿Lloras?

El hombre se lamenta:

–     Sí.

Ninguno piensa nunca en mí.

Estoy aquí.

Todos se curan, menos yo.

Hace treinta y ocho años que estoy acostado sobre mi espalda

He consumido todo.

Han muerto los míos.

 Ahora soy gravoso a un pariente lejano que me trae aquí por la mañana y viene a recogerme por la tarde…

¡Pero, cuánto le pesa hacerlo!

¡Yo quisiera morirme!

–    No desfallezcas.

¡Con tanta paciencia y fe como has tenido!…

Dios te escuchará.

–    Eso espero…

Pero a uno le vienen momentos de depresión.

Tú eres bueno, pero los demás…

Yo me esfuerzo en arrastrarme con mis manos hasta allí, cuando el agua se mueve;

pero siempre otros se me adelantan y cerca del borde no se puede estar.

Me aplastarían.

Y aunque estuviese allí,

¿Quién me cuidaría?

Si te hubiese visto antes, te lo habría pedido

Los que se curan podrían,como agradecimiento a Dios;

estar aquí para socorrer a los pobres hermanos…

–     Sí, deberían hacerlo.

De todas formas, no guardes rencor.

Ni siquiera lo piensan; no es por maldad;

la alegría de verse curados es lo que los hace egoístas.

Perdónalos…

–    Tú eres bueno.

No actuarías así.

Me esfuerzo en arrastrarme con las manos hasta allí,

cuando se agitan las aguas de la piscina.

Pero siempre se me adelanta alguno.

Y en el borde no puedo estar, porque me pisotearían.

Además, aunque estuviera allí,

¿Quién me sumergiría en el agua?

Si te hubiera visto antes, te lo habría pedido…

–    ¡Grande es tu deseo de curarte!

¡Pues, levántate!

¡Toma tu camilla y anda!

Jesús se ha erguido al dar la orden.

Y parece como si al enderezarse, levantase también al paralítico.

porque éste se pone en pie…

Y da uno, dos, tres pasos, casi incrédulo, detrás de Jesús, que se está marchando.

Pero, puesto que realmente camina, el hombre emite un grito que hace que todos se vuelvan.

–    ¿Quién eres?

¡En nombre de Dios, dímelo!

¿Eres el Ángel del Señor?

–    Estoy por encima de los ángeles.

Mi nombre es Piedad.

Ve en paz.

Todos se aglomeran.

Quieren ver.

Quieren hablar.

Quieren ser cuados.

Pero acude enseguida la guardia del Templo que vigilaba también la piscina-

Y disuelven ese remolino vocinglero de gente, amenazando con castigarlos.

El paralítico toma sus angarillas:

dos barras con dos pares de ruedecitas y una tela rasgada clavada en las barras…

Y se marcha muy contento;

Y le dice a Jesús gritando:

–     ¡Te volveré a ver!

¡No olvidaré tu nombre ni tu rostro!

Jesús, mezclándose con la muchedumbre, se va en otra dirección, hacia las murallas.

Mas, no ha rebasado todavía la última arquería, cuando ya se han acercado a Él;

como impulsados por un viento furioso…

Un grupo de judíos de las castas sacerdotales.

Todos aunados en el deseo de decir insolencias a Jesús.

Buscan, miran, escrutan, pero no logran comprender bien de qué se trata.

Y Jesús se  mezcla entre la gente y se va en dirección contraria.   

Mientras los fariseos contrariados, siguiendo indicaciones de la guardia…

Asaltan al pobre infeliz que ha sido curado…

Y le recriminan:

–    ¿Por qué transportas esta camilla?

–    Es sábado.

–    te es lícito.

El hombre los mira y dice: 

–   –    Yo no sé nada.

Lo que sí sé; es que quien me curó me dijo:

‘Toma tu camilla y camina’

 

Y el interrogatorio es implacable:

–     Se tratará de un demonio.

–     Porque te ordenó que violases el sábado.

–    ¿Cómo era?

–    ¿Quién era?

–     ¿Judío?

–     ¿Galileo?

El hombre sanado responde:

–    No lo sé.

Estaba aquí.

Me vio llorar y se me acercó.

Me habló. Me curó.

Y se fue con un niño de la mano.

Tal vez era su hijo…

 

–   ¿Un niño?

–    Entonces no es Él.

–    ¿Cómo dijo que se llamaba?

–    ¿No se lo preguntaste?

–    ¡No mientas!

–    Me dijo que se llamaba Piedad.

–    Eres un pedazo de alcornoque.

–    Eso no es un nombre.

El hombre se encoge de hombros y se va.

Los otros dicen:

–    Ciertamente era Él.

–    Los escribas lo vieron en el Templo.

–    ¡Pero Él no tiene hijos!

–    Y sin embargo es Él.

–     Estaba con sus discípulos.

–    Pero no estaba Judas.

–    Es al que conocemos bien.

–     Los otros pueden ser gente de cualquier parte.

–     No.

Te digo que eran ellos.

–    Si les faltaba el Camaleón,

¿Cómo puedes estar tan seguro?

 

La discusión continúa.

Jesús vuelve a entrar al Templo por el otro lado.

Los apóstoles lo siguen.

Mira a su alrededor…

Y encuentra a Jonathán el mayordomo de Juana, uno de los pastores.

Jonathán le dice:

–     Judas se encuentra mejor, Maestro.

La fiebre ha bajado.

Tu Mamá dice que espera venir para el próximo sábado.

–    Gracias Jonathán.

Has sido puntual.

–    No muy puntual.

Maximino el de Lázaro me entretuvo.

Te anda buscando.

Fue al Pórtico de Salomón.

–     Voy a alcanzarlo.

Mi paz sea contigo.

Y dala a mi Madre, a las discípulas y también a Judas.

Jesús, rápido va al Pórtico de Salomón.

Y encuentra al mayordomo de Lázaro.

Maximino le dice:

–   Lázaro se enteró de que estabas aquí.

Te quiere ver para decirte una cosa importante.

¿Irás?

–    Sin duda alguna y pronto.

Dile que me espere dentro de esta semana.

Después de despedir a Maximino, se dirige al Atrio de los Hebreos,

diciendo:

–   Vamos a orar.

Pues por eso vinimos aquí.

Se encuentra al paralítico curado que también ha venido a dar gracias al Señor.

Cuando lo descubre entre la multitud, lo saluda con alegría.

Y le cuenta lo que pasó en la piscina, después de su partida.

Termina diciendo:

–     Luego, uno de los que estaban fuera de sí por verme sano;

me dijo que Tú Eres el Mesías.

¿Es verdad?

–     Lo Soy.

Tu deber para con Dios es emplear la salud en buenas obras.

Estás curado.

Vete y no peques más, no te vaya a castigar Dios más todavía..

Vete en paz. Adiós.

–    Yo soy viejo… no sé nada…

Pero quisiera seguirte, para servirte y para saber.

¿Me aceptas?

–    No rechazo a nadie.

De todas formas, piénsalo antes de venir.

Si te decides, ven.

–    ¿A dónde?

No sé a dónde vas…

—    Por el mundo.

todas partes encontrarás discípulos que te guiarán a Mí.

Que el Señor te ilumine para lo mejor.

Y Jesús se dirige a orar.

Mientras tanto, los fariseos que vieron al curado hablar con Jesús.

Lo detienen para preguntarle si Él fue, el que lo curó.

Y luego se acercan hasta la escalera;

por la que tiene que bajar para pasar a los otros patios… 

Y poder salir del Templo.

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204 APÓSTOL DEL AMOR


204 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

La comitiva apostólica sufre un cambio en su séquito.

Ya no viene más el macho cabrío.

Y en su lugar vienen trotando una oveja y dos corderillos.

La oveja está gorda; las ubres llenas y los corderitos alegres.

Un minúsculo rebaño que, por su aspecto menos mágico que la negrísima cabra, da más alegría a todos.

Jesús dice:

–    Os había dicho que quería la cabrita para Margziam.

Para que fuese un pequeño pastor feliz..

En vez de la cabrita, dado que no queréis saber nada de cabras, han venido ovejas.

Y además blancas, exactamente como Pedro las soñaba.

Pero en lugar de ella; porque a vosotros no os gustaba, tenemos ovejas blancas…

¡Eh! Tal cual la soñaba Pedro…

Pedro confirma:

–    Tienes razón.

Me parecía que el macho cabrío nos arrastraba en pos de Belcebú.

Judas dice irritado:

–    Y de hecho…

Desde que estuvo con nosotros, nos pasaron cosas muy desagradables.

Era el sortilegio que nos perseguía.

Juan contesta calmadamente:

–    Entonces era un buen sortilegio. ¿No?

Nada malo nos sucedió.

Todos desaprueban, como recriminándolo por su ceguera:

–     ¿Pero no has visto cómo se han burlado de nosotros en Modín?

–     ¿Te parece nada la caída de mi hermano?…

–     Pues se podía haber hecho daño de verdad…

–     Y si se hubiera roto las piernas o la columna… 

–    ¿Cómo nos las hubiéramos arreglado para transportarlo?;

–    ¿Te ha parecido bonito el entreacto de ayer?

Juan dice: 

–    He visto todo.

Todo lo he considerado. Y he bendecido al Señor porque no nos ha sucedido nada malo.

El mal ha venido hacia nosotros, pero luego se ha alejado, como siempre.

El encuentro con el mal ha servido para dejar la simiente del bien, tanto en Modín como con los viñadores; 

que vinieron inmediatamente con la certeza de encontrar una persona al menos herida; 

arrepentidos por haberse comportado sin caridad, hasta el punto de que quisieron reparar el mal de alguna forma.

Y también con los ladrones de ayer noche, que no han hecho ningún mal.

Además, hemos ganado – bueno, Pedro nos ha conseguido

las ovejas a cambio del macho cabrío y como regalo por haber salido ilesos.

Por si fuera poco, ahora tenemos mucho dinero para los pobres:

Las bolsas que nos han dado los mercaderes y las ofrendas de las mujeres.

Además todos – y es lo que más valor tiene – han recibido la palabra de Jesús.

Zelote ratifica:

–   Juan tiene razón.

Tadeo agrega:

–    Parece que todo lo que hubiese sido malo se convirtió en un bien.

Voltea hacia Jesús,

y agrega:

–    Hermano, dime la verdad.

¿Tú sabías lo que nos iba a suceder?

«Da la impresión de que todo suceda por una clara cognición de las cosas venideras.

¡Mira que encontrarnos precisamente allí, con retraso por causa de mi caída,

junto a aquellas mujeres enjoyadas!

¡Con esos pastores de gordos rebaños, con esos mercaderes repletos de dinero!…

Todos ellos magníficas presas para los ladrones.

Hermano, dime la verdad, ¿Sabías que iba a suceder lo que ha sucedido? 

Jesús contesta:

–     Muchas veces os he dicho que leo en los corazones.

Y que cuando el Padre no dispone de otro modo; no ignoro lo que debe suceder.

Judas de Keriot le pregunta:

–    Entonces, ¿Por qué a veces cometes errores, como los de ir al encuentro de fariseos que son hostiles o de ciudadanos que no nos quieren?

Jesús lo mira fijamente, por unos segundos…

Y luego responde con calma:

–     No son errores.

Es algo inherente a mi misión.

Los enfermos tienen necesidad del Médico y los ignorantes del Maestro.

Algunas veces, unos y otros rechazan al Médico y al Maestro

Pero éstos, si son buenos médicos y buenos maestros,

siguen yendo a quienes los rechazan, porque es su deber…

Vosotros querríais que donde me presente se desvanezca toda resistencia.

Lo podría hacer. Pero no hago violencia a nadie.

Persuado.

La coacción se usa tan solo en casos muy excepcionales.

Y sólo cuando el espíritu iluminado por Dios; 

comprende que tal gesto puede servir para persuadir de que Dios existe y es el más fuerte.

O también en casos de salvación múltiple.

Pedro pregunta:

–   ¿Cómo ayer noche?

Judas de Keriot dice con significativo desprecio:

–     Los ladrones de anoche tuvieron miedo al vernos bien despiertos para recibirlos. 

Tomás objeta: 

–    No.

Las palabras los persuadieron.  

Felipe comenta: 

–    ¡Sí! ¡Estás listo!

¡Como si fueran tiernas almas que se dejan persuadir por dos palabras, aunque sean de Jesús!

¡Bien presente tengo aquella vez que nos asaltaron a toda mi familia, a mí…

y a muchos de Betsaida en el desfiladero de Adomín! 

Santiago de Zebedeo, pregunta:

–    Maestro, dime la verdad.

Desde ayer te lo quería preguntar.

¿Fueron en verdad tus palabras o tu voluntad, lo que hizo que no sucediera nada?

Jesús sonríe y calla.

Mateo responde:

–    Yo creo que fue su voluntad…

La que venció la dureza de esos corazones, para paralizarlos y así poder hablarles y salvarlos.

Andrés dice:

–    Yo también soy de esa opinión.

Por eso se quedó allí solo, mirando al bosque.

Los tenía subyugados con su mirada, con su confianza en ellos, sereno e inerme.

¡No tenía ni siquiera una estaca!… 

Pedro dice: 

–    Bien, de acuerdo. 

 Pero todas estas cosas es lo que decimos nosotros, son ideas nuestras.

Yo lo quiero saber del Maestro. 

Entonces se enciende un vivo debate, que Jesús permite; 

entre Bartolomé quien piensa que, habiendo declarado Jesús que no fuerza a nadie;

no habrá aplicado la violencia tampoco con estos ladrones,.

Y por otra parte Judas apoyado moderadamente por Tomás,

que dice que no puede creer que la mirada de un hombre tenga tanto poder.

Todos se muestran tenaces en su propia tesis, de forma que se elevan “síes” y “noes” discrepantes, violentos.

Juan, como Jesús, guarda silencio, sonríe con la cabeza inclinada (lo hace para disimular su sonrisa).

Pedro vuelve al asalto, porque ninguna de las razones de los compañeros lo convence.

Piensa que la mirada de Jesús es distinta que la de los otros hombres;

pero quiere saber si es por ser Jesús, el Mesías, o por ser Dios.

Iscariote apoyado ligeramente por Tomás,

dice:

–    No puedo creer que la mirada de un hombre tenga tanta fuerza.  

Mateo replica:

–  Esto y algo más.

Yo me convertí al contacto, primero de su mirada que de sus palabras.

Pedro dice:

–     ¡Está bien!

Pero esto lo decimos nosotros.

Son ideas nuestras.

Quiero saberlo del Maestro.

La mirada de Jesús es diferente a la de cualquier hombre.

Y pregunta: 

¿Es porque eres el Mesías?

O ¿Por qué eres siempre Dios? 

Jesús toma la palabra:

–    En verdad os digo que no solo Yo;

Sino cualquiera que esté unido íntimamente a Dios con una santidad, una pureza, una fe sin tacha;

podrá hacer esto y mucho más.

La mirada de un niño, si su espíritu está unido a Dios;

puede hacer que se desplomen los templos sin necesidad de imprimir ninguna sacudida como lo hizo Sansón;

puede ordenar la mansedumbre a las fieras y a los hombres-fiera;

rechazar la muerte, domeñar las enfermedades del espíritu.

De la misma forma, la palabra de un alma víctima corredentora,

fundida con el Señor e instrumento del Señor;

puede curar enfermedades, quitar el veneno a las serpientes, obrar cualquier milagro.

Porque Dios obra en él.Lo mismo que los hombres fieras, rechazar la muerte, derrotar las enfermedades del espíritu.

Pedro exclama:

–     ¡Ah! ¡He entendido!

Mira fijamente a Juan y luego concluye su razonamiento que tenía fermentando en su interior,

Agregando:

–     ¡Cierto!

Maestro, Tú lo has podido porque Eres Dios y porque Eres Hombre unido con Dios. 

Y lo mismo sucede con quién llega a estar fusionado por el amor con Dios.

¡He entendido perfectamente

Jesús lo mira y pregunta:

–    Pero, ¿No te preguntas acerca de la clave de esta unión y el secreto de este poder?

No todos lo alcanzan, incluso en el caso de hombres dotados de iguales capacidades.

–    ¡Exacto!

¿Dónde está la clave de esta fuerza para unirse a Dios y someter las cosas?

¿Es una oración, o quizás palabras secretas…?

Jesús responde: 

–    Hace poco Judas culpaba a la cabra de todos los momentos desagradables que han ocurrido.

Las bestias no traen ningún sortilegio consigo.

Arrojad de vosotros esas supersticiones que huelen a idolatría y que pueden acarrear males.

Los brujos obran prodigios porque al ser posesos de Satanás,

es el Arcángel caído que sigue siendo poderoso, el que obra los sortilegios.

Y así como no existen fórmulas para hacer brujerías,

así tampoco existen para hacer milagros. 

Tan solo existe el Amor.

Si Dios está en vosotros y lo poseéis de un modo pleno, por medio de un amor perfecto;.

El ojo se convierte en fuego o en un arma que desarma.

Y la palabra se hace poderosa. 

Como he dicho ayer por la noche, el Amor calma a los violentos y sacia a los codiciosos.

El Amor es Dios.

Con Dios en vosotros, plenamente poseída por el mérito de un amor perfecto;

vuestra mirada se transforma en fuego que quema todo ídolo y echa por tierra sus imágenes.

Y la palabra se transforma en potencia.

Y os digo, la mirada es entonces, arma que  desarma.

Dios, el Amor, es irresistible.

Sólo el demonio le resiste, porque es el Odio perfecto.

Y con él, los que son hijos suyos.

Los otros, los débiles, los que están subyugados por una pasión,

pero que no se han vendido voluntariamente al demonio, no lo resisten.

Sea cual sea su religión,o su abstención completa de fe.

Sea cual sea su bajeza espiritual, reciben el impacto del Amor, que es el gran Vencedor.

Trata de llegar a esto pronto… 

Y harás lo que hacen los hijos y portadores de Dios.

Pedro no quita los ojos de Juan.

También las inteligencias de Simón Zelote, los hijos de Alfeo, Santiago y Andrés,

se han despertado e indagan.

Santiago de Zebedeo dice: 

–    Pero entonces, Señor… 

 ¿Qué es lo que le ha acontecido a mi hermano?

Hablas de él.

¿Es él el muchacho que hace milagros?

Es eso?,

¿Es así? ¿Qué ha hecho?

–    Ha pasado una página del libro de la Vida, ha leído y ha conocido nuevos misterios.

Nada más.

Os ha precedido porque no se detiene a considerar cada uno de los obstáculos…

A sopesar cada dificultad, a calcular si compensa o no…

Ya no ve este mundo, ve la Luz y a ella va, sin momentos de pausa.

Dejadlo, dejadlo tranquilo.

Hay almas que arden más que otras.

No se debe poner dificultad a este fuego suyo que alegra y consume.

Hay que dejarlas arder, lo cual es al mismo tiempo sumo gozo y sumo esfuerzo.

Dios les concede momentos de noche;

porque sabe que el ardor mata a estas almas-flor,  si están expuestas a un sol continuo.

Dios concede silencio y místico rocío a estas almas-flor, como a las flores del campo.

Dejad descansar al atleta del amor cuando Dios lo deja descansar.

Imitad a los preparadores de los gimnastas…

que conceden a éstos el debido descanso…

Cuando lleguéis vosotros adonde él ha llegado…

Y más lejos, pues tanto vosotros como él llegaréis a más todavía…

Comprenderéis la necesidad de respeto, de silencio…

De penumbra que experimentan esas almas de las que el Amor se ha apropiado…

“¿Y ahora qué quieres que HAGAMOS Abba?

Y a las que ha hecho instrumento suyo.

Y no penséis:

“Llegado ese momento querré darlo a conocer.

Juan se comporta como un necio, porque el alma del prójimo, como la de los niños,

desea la seducción de lo maravilloso”.

No.

Cuando lleguéis a ese estado, sentiréis el mismo deseo de silencio y penumbra que ahora siente Juan.

Cuando yo no esté ya con vosotros, acordaos de que,

teniendo que juzgar sobre una conversión o sobre una santidad exuberante

debéis tomar siempre como medida la humildad.

Si en alguien perdura el orgullo, no os hagáis ilusiones de que se haya convertido.

Y si en alguien; aun cuando sea tenido por ‘santo’, reina la soberbia;

estad seguros de que santo no es.

Podrá como charlatán e hipócrita, hacerse el santo y simular prodigios.  

Pero no es santo:

La apariencia es hipocresía; los prodigios, satanismo.

¿Habéis entendido?

-Sí, Maestro….

Todos, muy pensativos, guardan silencio.

Pero, aunque las bocas estén cerradas,

los pensamientos se adivinan con claridad a través de sus miradas y expresiones.

Los envuelve, como un éter tembloroso que emanase de ellos, un gran deseo de saber.

Simón Zelote se esfuerza en distraer a sus compañeros, para tener tiempo de aconsejarlos aparte; 

para insistir en que sepan callar.

Al parecer Simón Zelote tiene encargado este ministerio en el grupo apostólico;

es el moderador, el conciliador, el consejero de sus compañeros; 

además de ser un apóstol que comprende muy bien al Maestro.

En este momento está diciendo:

–    Estamos ya en las tierras de Juana.

Aquel pueblo que se ve en aquella cuna es Béter

Aquel palacio que está en aquella cima es su castillo natal.

¿No percibís este perfume del aire?

Son los rosales, que empiezan a perfumar bajo el sol de la mañana;

por la tarde es una exuberancia de aromas.

Pero ahora, con el frescor de la mañana es precioso verlos, aljofarados todavía de rocío;

como millones de diamantes desparramados sobre millones de corolas que florecen.

Cuando declina el sol recogen todas las flores que están completamente abiertas.

Venid. Os quiero mostrar desde una loma la vista de los rosales,

que desde la cima rebosan como en cascada…

Y van descendiendo por los rellanos de la otra ladera.

Una cascada de flores, que luego vuelve a subir como una ola, por las otras dos colinas.

Es un anfiteatro, un lago de flores.

¡Espléndido

El camino es más empinado, pero merece la pena ir, porque desde aquel borde se domina todo ese paraíso.

Llegaremos pronto también al castillo.

Juana vive allí libre, con sus campesinos, que es la única vigilancia de tanta copiosidad.

Pero quieren tanto a su ama, que hace de estos valles un edén de belleza y paz…

que son más eficientes que toda la guardia de Herodes.

Mira Maestro; mirad, amigos…

Y con el gesto indica un semicírculo de colinas invadido de rosales.

La mirada, en cualquier parte en que se deposite ve,

bajo altísimos árboles que tienen la función de proteger del viento, de los rayos de sol demasiado intensos…

Y de las granizadas, un sinfín de rosales.

El sol traspasa y el aire circula bajo este leve techo, que hace de velo pero no ahoga.

Y que los jardineros mantienen en las debidas condiciones:

debajo viven, felices, los más bellos rosales del mundo.

millares y millares de rosales de toda especie:

enanos, bajos, altos, altísimos; formando un matorral, como cojines recamados de flores al pie de los árboles. 

O esparcidos por los prados de verdísima hierba, formando setos a lo largo de los senderos…

y de los leves cursos de agua.

O en círculo alrededor de los estanques de riego que están  diseminados,

por este parque que comprende también colinas.

Enroscados en los troncos de los árboles y tendiendo de uno a otro…

sus cabelleras florecidas, para formar festones y guirnaldas.

Es una cosa realmente de sueño.

Todos los tamaños, las tonalidades, están representados.

Y se entremezclan colocando los colores marmóreos de las rosas de té,

al lado del sangriento ardor de otras corolas.

Y reinando soberanas por número, las verdaderas rosas del color de mejilla infantil

que va atenuándose hacia los bordes, hasta una tonalidad blanquecina rosácea

Todos quedan impresionados por tanta belleza. 

Felipe pregunta:

–     ¿Para que quiere todo esto? 

Tomás responde: 

–    Lo goza.  

Simón explica: 

–    No.

También saca esencias, con lo cual da trabajo a cientos de jardineros y de trabajadores de las prensas,

para extraer esencias.

Los romanos las solicitan con avidez.

Jonathán me lo decía mientras me mostraba las cuentas de la última recolección.

Pedro mira y dice:

–    Pero…

Ahí está María de Alfeo con el niño.

Nos han visto. Están llamando a las otras…

Así es.

Juana y las dos Marías, precedidas de Margziam, que baja corriendo,

con los brazos ya preparados para el abrazo…

Vienen deprisa, hacia Jesús y Pedro.

Se postran ante Jesús.

Jesus with his arms open and posing outdoors

Que las saluda sonriente,

y preguntando:

–    Paz a todas vosotras.

¿Dónde está mi Madre?

Juana responde: 

–    Entre los rosales, Maestro.

Está con Elisa, ¡Que está bien curada y puede afrontar el mundo y seguirte!

¡Gracias por haberte servido de mí para esto!

–    Gracias a ti, Juana.

¿Ves como era provechoso venir a Judea?

Y mirando al niño le entrega, 

diciendo: 

–    Margziam, estos regalos son para ti:

Este bonito muñeco y estas lindas ovejitas.

¿Te gustan?

El niño, de la alegría, se ha quedado sin respiración.

Se echa hacia Jesús, que se había agachado para darle el muñeco y se había quedado mirando su rostro.

Y se abraza a su cuello y lo besa con toda la vehemencia de que es capaz.

–    Así te harás manso como las ovejas. 

Y luego serás un buen pastor para los que crean en Jesús.

¿Verdad?

Margziam dice “sí, sí, sí” con la respiración entrecortada…

Y los ojos brillantes de alegría

–    Ahora ve donde Pedro.

Yo voy con mi Madre.

Veo allí una parte de su velo moviéndose a lo largo de un seto de rosas.

Y corre al encuentro de María. 

Y la recibe abrazándola contra su corazón a la altura de la curva del sendero.

Después del primer beso…

María, todavía jadeante,

explica:

–    Detrás viene Elisa…

He corrido para besarte…porque, Hijo mío, no besarte no podía…

Y besarte ante ella, no quería…

Está muy cambiada…

Pero el corazón sigue doliendo ante una alegría ajena, que a ella le ha sido negada para siempre.

Ahí viene

Elisa recorre veloz los últimos metros y se arrodilla para besar la túnica de Jesús.

Ya no es la mujer de trágica imagen de Betsur.

Ahora es una anciana austera, marcada por el dolor;

solemne por la huella que la pena ha dejado en su rostro y su mirada.

Elisa lo saluda: 

–    ¡Bendito seas, Maestro mío!   

¡Ahora y siempre, por haberme procurado de nuevo lo que había perdido!

Jesús responde: 

–    Paz cada vez mayor a ti, Elisa.

Me alegro de verte aquí.

Levántate

–    Yo también me alegro.

Tengo muchas cosas que decirte y que preguntarte, Señor.

–    Tendremos todo el tiempo que queramos…

Dado que pienso permanecer aquí unos días.

Ven, que quiero que conozcas a los condiscípulos.

–    ¡Oh!…,

¿Entonces has entendido ya lo que quería decirte?

¿Que quiero renacer a vida nueva: la tuya.

Tener de nuevo una familia: la tuya.

Unos hijos: los tuyos.

Como dijiste en mi casa, en Betsur, hablando de Noemí.

Yo soy una nueva Noemí gracias a ti, Señor mío.

¡Bendito seas por ello!

Ya no vivo afligida, ni soy infecunda.

Seré todavía madre.

Y si María lo permite, incluso un poco madre tuya; además de madre de los hijos de tu doctrina.

–    Sí, lo serás.

María no se sentirá celosa y Yo te querré de forma que no te arrepentirás de tu decisión.

Vamos ahora a ver a los que quieren decirte que te quieren como hermanos.

Y Jesús la toma de la mano y la lleva con su nueva familia.  

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El viaje en espera de Pentecostés ha terminado.

203 LA CONVERSIÓN DE DIMAS


203 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Han emprendido el regreso de la gira por tierras fenicias.

La comitiva se va adentrando cada vez más por unos valles que acometen el monte por caminos difíciles, pedregosos, estrechos.

Y suben y bajan, perdiendo horizontes, recuperándolos de nuevo, hasta que llegan a un valle profundo;

por una  bajada inclinadísima por la que, como dice Pedro, sólo la cabra se siente a gusto.

Luego se internan en el bosque para atravesarlo y bajar al valle donde está el camino que los llevará a Judea.

Se encuentran con peregrinos que van a Jerusalén, para la Fiesta de Pentecostés.

También con la caravana de una novia..

Entonces se paran a descansar y a comer junto a un manantial muy rico de aguas.

En un prado donde se detienen para comer, cerca del grupo apostólico…

Dos hombres conversan acerca de la riqueza que rodea al que será un fastuoso matrimonio, digno de la hija de un rey

Hay otras personas, diseminadas por los prados y las arboledas comiendo, como Jesús y los suyos.

Debe ser un lugar de descanso especialmente apreciado, por estar resguardado del viento y por disponer de prados esponjosos y agua.

Son peregrinos que van hacia Jerusalén, viajeros que se dirigen al Jordán, mercaderes de corderos destinados al Templo, pastores con sus rebaños.

Algunos hacen el viaje en cabalgaduras; la mayoría, a pie. 

Jesús dice. 

–     En el sitio al que vamos hablaré Yo.

Llega también la caravana nupcial toda ataviada festivamente.

Resplandecientes objetos de oro se entreven bajo el velo que envuelve a la novia, que apenas ha dejado de ser niña.

A su lado van dos matronas llenas de resplandores de pulseras y collares.

 Un hombre – quizás es el paraninfo – y dos siervos.

Han venido montados en asnos llenos de borlas y cascabeles.

Y ahora se retiran a un ángulo apartado para comer, como si tuvieran miedo a que la mirada de los presentes profanara a la novia.

El paraninfo monta guardia amenazador, mientras las mujeres comen.

Han despertado una viva curiosidad.

En efecto, con la disculpa de pedir sal, un cuchillo o un chorrito de vinagre; siempre hay alguno que se acerca a uno u otro;

para preguntar si conocen a la novia, si saben a dónde se dirige y otras muchas cosas interesantes de este tipo…

Hay uno que sabe de dónde viene y a dónde va.

Además parece muy contento de contarlo todo, estimulado por otro, que le alegra cada vez más la campanilla, echando en su copa vino generoso.

Salen a relucir a veces hasta los aspectos más secretos de las dos familias, del ajuar que la novia lleva en esos dos baúles…

o de las riquezas que esperan en la casa del novio, etc. etc.

Se sabe así que la novia es hija de un rico comerciante de Joppe y que se casa con el hijo de un rico comerciante de Jerusalén.

Que el novio se ha adelantado para ir adornando la casa nupcial, ante la inminencia de su llegada.

Y que el que la acompaña, el amigo del novio, es también hijo de un comerciante;

de Abraham, el que trabaja diamantes y otras gemas.

Mientras que el novio es orfebre y el padre de la novia es mercader de lana, telas, alfombras, cortinas…

Dado que el hablador está cerca del grupo apostólico,

Tomás oye y pregunta:

–     ¿Es Natanael de Leví el novio?

–     Sí, sí, es él.

¿Lo conoces?

–     Conozco bien a su padre…

Por una serie de tratos que hemos hecho; un poco menos a Natanael.

¡’Nupcias ricas!

–     ¡Y novia venturosa!

Cubierta de oro.

Abraham, pariente de la madre de la novia y padre del amigo del novio, ha hecho honor a su persona.

Y lo mismo el novio y su padre.

Se dice que en aquellas cajas hay un valor de muchos talentos de oro.

Pedro acompaña su admiración, con un significativo silbido. 

Y exclama

–     ¡Caramba!

Voy a ver más de cerca si la mercancía principal corresponde al resto. 

Y se levanta, junto con Tomás, para ir a dar una vueltecita en torno al grupo nupcial. 

Miran con detenimiento a las tres mujeres que son un amasijo de ropajes y velos,

bajo los cuales sobresalen manos y muñecas enjoyeladas o se traslucen brillos de pendientes y collares. 

Miran también al jactancioso personaje que tan matón se muestra; que parece debiera rechazar un asalto de corsarios contra la doncellita.

Mira también mal a los dos apóstoles.

Pero Tomás le ruega que salude de parte de Tomás, apodado Dídimo, a Natanael de Leví…

Y así se instaura la paz, hasta el punto de que mientras él habla,

la novia halla la manera de provocar admiración;

poniéndose en pie, de forma que manto y velo tengan su caída normal y quede patente toda la belleza de su cuerpo…

Y la elegancia de sus vestiduras, con toda su riqueza idolátrica.

Tendrá como mucho quince años. ¡Y qué ojos tan astutos!…

Se mueve con embeleso a pesar de la desaprobación de las matronas.

Se suelta las trenzas y se las vuelve a fijar con la ayuda de valiosas horquillas.

Se aprieta su cinturón de pedrería, se desata sus finas sandalias, se las quita y se las vuelve a poner…

Muy bien ceñidas a sus pies menudos, con hebillas de oro

Y mientras, encuentra la manera de mostrar su magnífica melena negra, sus bonitas manos, sus brazos delicados…

Su cintura estrecha, el pecho y las caderas bien modelados, los pies pequeños y perfectos… 

Así como todas las joyas, que tintinean y emiten destellos,

reflejando las últimas luces del día y las llamas de las primeras fogatas.

Pedro y Tomás regresan.

Tomás dice:

–     Es una muchacha bonita.

Pedro contesta haciendo gestos muy significativos.

–     Y una grandísima coqueta.

Lo que pienso es que tu amigo Natanael pronto sabrá que hay alguien que le mantiene caliente la cama…

Mientras él mantiene caliente el oro para trabajarlo.

Y su amigo es un perfecto estúpido:

¡Pues sí que la ha puesto en buenas manos a la novia!… 

 Pedro concluye, mientras se sienta junto a los compañeros

Cuando termina la comida… 

Bartolomé refunfuña:   

–    A mí no me ha gustado ese hombre que le tiraba de la lengua a ese otro estúpido.

En cuanto se enteró de todo lo que quería saber, se fue para el monte…

Estos lugares son peligrosos.

Además, el tiempo es ideal para lances de malhechores: 

Noches de luna, calor extenuante.

Y además, árboles frondosos. ¡Malo!…

Estos lugares son malos y es la ocasión oportuna para que los bandidos den un golpe…

No me gusta este sitio.

Hubiera sido mejor no detenerse. 

Pedro confirma 

–     ¡Y ese imbécil que ha hablado de todas esas riquezas!…

¡Y ese otro, que se hace el héroe y vigila las sombras; pero no ve los cuerpos verdaderos!…

Bueno, pues me voy a quedar vigilando yo donde las fogatas.

¿Quién viene conmigo?

Simón Zelote responde: 

–    Yo, Simón.

Que resisto bien el sueño.

Pasan las horas y quién no ronca, cabecea.

Jesús está en Oración.

Muchos del campo, especialmente los que viajan solos, se han levantado y se han marchado en pequeños grupos.

Quedan unos pastores con sus rebaños, la comitiva nupcial…

La comitiva apostólica y tres mercaderes de corderos que ya están durmiendo.

También la novia duerme ya, con las matronas, dentro de una tienda que les han montado los siervos.

Los apóstoles se buscan un sitio.

Jesús se retira solo, a hacer oración.

Los pastores encienden un fuerte fuego en el centro de la explanada enque están.

Pedro y Simón encienden otra hoguera cerca del sendero de la escarpa;

por la que el hombre que había provocado las sospechas de Bartolomé se había ocultado.

Pasan las horas y… quien no ronca cabecea.

Jesús ora.

El silencio es total.

Parece callar hasta el manantial que resplandece bajo la alta Luna, que ilumina perfectamente la explanada,;

mientras las zonas en pendiente quedan en sombra bajo el tupido follaje.

El perro que cuida los rebaños de unos pastores, gruñe.

Otro se pone alerta y también gruñe.

Un ruido imperceptible viene del bosque…

Otro perro grande de pastor se arquea amenazante.

Un pastor alza la cabeza.

El perro se pone tieso y eriza el pelo de la espalda;

atentísimo, en actitud de defensa y de escucha… 

Tiembla incluso con el gruñido sordo que hierve dentro de él y que se va haciendo más fuerte cada vez.

Simón levanta también la cabeza y da unos jalones a Pedro, que está adormilado.

Un leve rumor proviene del bosque.

El silencio es profundo.

Simón dice a Pedro:

–     Vamos por el Maestro.

El pastor despierta a sus compañeros.

Y el perro está cada vez, más inquieto.

Los apóstoles obedecen al Maestro y van en distintas direcciones.

Mientras, Jesús dice a los pastores:

–     Alimentad el fuego.

Que esté bien fuerte, que haga una llama muy viva.

Los pastores obedecen.Jesús, dado que los ve nerviosos,

dice:

–     No temáis.

No os robarán ni una sola vedija de lana.

Llamad a los que están durmiendo, a todos.

Decidles que vengan aquí sin hacer ruido.

Sobre todo a las mujeres y a los esclavos con los cofres.

Decidles que tal vez se trata de bandidos; pero no lo digáis a las mujeres.

A los hombres, nada más.

En esto llegan los mercaderes y dicen en tono bajo:

-¡    Ay, nos robarán nuestras mercancías y nuestras ganancias! 

Y añaden una verdadera letanía de improperios contra los gobernantes romanos y judíos;

porque no limpian el mundo de ladrones.

Jesús los conforta diciendo:

–     No temáis.

No perderéis ni una sola moneda.

Llegan las mujeres llorando, muy asustadas. 

Y  es que el valiente paraninfo, temblando con un miedo colosal… 

las aterroriza gimoteando:

-¡    Es la muerte!

¡La muerte a manos de los salteadores!

Jesús las consuela también a ellas,

diciendo:

–     No temáis.

No os tocarán ni siquiera con la mirada.

Y las pone en el centro de esta pequeña población de hombres espantados y de animales inquietos.

Jesús los conforta a todos y trata de tranquilizarlos.

Cuando todos se han despertado y se reúnen…

El murmullo del bosque no se puede oír con todo este alboroto.

Pero en el bosque están los bandidos,y se están acercando.

Los asnos rebuznan.

Los perros aúllan.

Las ovejas balan.

Los hombres maldicen.

Y están más aterrorizados que las mujeres.

Jesús está tranquilo, como si nada pasara

El ruido del bosque no se puede escuchar en medio de este alboroto.

Que los bandidos están en el bosque;

 lo denuncian las ramas que se quiebran…

O las piedras que ruedan…

Jesús ordena:

–    ¡Silencio!

Y lo dice en tal forma, que todos callan.

Jesús deja el lugar en que está y se va en dirección al bosque,…

Donde termina el prado, que comienza en el límite de la explanada.

Se vuelve hacia el bosque. con los brazos extendidos y…  

Toda la majestad que asume cuando realiza los grandes milagros...

Y empieza a hablar: 

“La maldita hambre del oro, empuja al hombre a los sentimientos más abyectos…

Con el oro se revela el hombre más que con otras cosas.

Observad cuánto mal siembra este metal con su cautivador e inútil brillo.

Tanta es su naturaleza infernal desde que el hombre es pecador, que Yo creo que el aire del Infierno es de color oro.

El Creador lo había dejado en las entrañas de ese enorme lapislázuli que es la Tierra,

Que existe por su voluntad creadora, para que le fuera útil al hombre con sus sale…

Y para que adornase sus templos.

Pero Satanás, besando los ojos de Eva y mordiendo el yo del hombre, inoculó un sabor maléfico en el inocente metal.

Desde ese momento, por el oro se mata y se peca. 

La mujer, por el oro, se hace coqueta y fácil para el pecado carnal.

El hombre, por él, se hace ladrón, usurpador, homicida, cruel para con su prójimo y para con la propia alma…

Porque la despoja de su verdadera herencia por darse una cosa efímera.

Cruel para con esa alma a la que roba el tesoro eterno, por unas pocas pepitas brillantes, que con la muerte habrán de abandonarse.

Vosotros, que por el oro pecáis, más o menos levemente, más o menos gravemente. 

Vosotros que cuanto más pecáis más os burláis de cuanto os enseñaron vuestra madre y vuestros maestros. 

Es decir, el hecho de que existe un premio y un castigo por las acciones realizadas durante la vida.   

Séptimo Mandamiento: “No robarás…”

¿No pensáis que por este pecado perderéis la protección de Dios, la vida eterna, la alegría?

¿Que tendréis remordimientos, que sentiréis la maldición de vuestro corazón?

¿Que el miedo será vuestro compañero?

¿El miedo al castigo humano, que al fin y al cabo no es nada, comparado con el miedo?

¡¿Santo miedo, al castigo divino, que deberíais tener y no tenéis?!

¿No pensáis que, por vuestros descalabros, si desembocan en verdaderos delitos, podéis sufrir un terrible fin?

¿Y un fin aún más terrible – por ser eterno – por los atropellos cometidos por amor al oro,

aun cuando no hayan producido derramamiento de sangre, si han pisoteado la ley del amor y del respeto al prójimo,

negando ayuda por avaricia al que padece hambre, robando puestos, dinero o en los pesos, por codicia?

No. Esto no lo pensáis. 

Mas bien decís:

“¡Todo eso son patrañas, patrañas que he aplastado bajo el peso de mi oro y ya no existen

“. No son patrañas, son verdades.

No digáis: “Cuando muera, todo se habrá acabado”. No.

Entonces todo empezará.

La otra vida no es el abismo sin pensamiento ni recuerdo del pasado vivido y sin aspiración a Dios

que vosotros creéis que será el tiempo de espera de la liberación del Redentor.

La otra vida es espera dichosa para los justos,

espera paciente para los purgantes,

espera horrenda para los réprobos.

Para los primeros, en el Limbo;

para los segundos, en el Purgatorio;

los últimos, en el Infierno.

La espera de los primeros cesará con la entrada en el Cielo siguiendo al Redentor;.

La de los segundos, una vez cumplida aquella hora, se verá más confortada de esperanza. 

Mas los terceros verán lobreguecer su terrible certeza de maldición eterna.

Pensadlo, vosotros que pecáis.

Nunca es tarde para enmendarse.

Cambiad con un verdadero arrepentimiento el veredicto que está siendo escrito en el Cielo para vosotros.

Que el Seol, para vosotros, no sea infierno sino, por voluntad vuestra, al  menos, penitente espera.

No tinieblas, sino crepúsculo de luz.

no angustia, sino nostalgia; no desesperación, sino esperanza.

Marchaos.

No tratéis de luchar contra Dios.

Él es el Fuerte y el Bueno. No pisoteéis el nombre de vuestros padres. 

Escuchad cómo gime ese manantial.

Su gemido es semejante al que desgarra el corazón de vuestras madres, al saber que sois unos asesinos.

Escuchad el silbido del viento en el desfiladero: parece amenazar y maldecir;

como os maldice vuestro padre por la vida que vivís.

Escuchad el quejumbroso alarido del remordimiento en vuestros corazones.

¿Por qué queréis sufrir, si podríais sentiros serenamente satisfechos con lo poco en esta tierra y con el todo en el Cielo?

¡Pacificad vuestro espíritu!

¡Devolved la paz a los que temen, a los que se ven obligados a temeros como a animales feroces!

¡Poned paz en vuestro corazón, desdichados malhechores!

Levantad vuestra mirada al Cielo, separad vuestros labios del venenoso alimento; 

purificaos las manos,

que chorrean sangre fraterna,

purificaos el corazón.

Yo tengo fe en vosotros, por eso os hablo;

aunque todo el mundo os odia y teme…

Yo ni os odio ni os temo; os tiendo la mano para deciros:

“Levantaos.

Venid.

Volved a reintegraros, mansos y hombres, entre los otros hombres”.

Un llamado al arrepentimiento a ‘los hombres sin conciencia,

cuyas manos chorrean sangre fraterna’.

Y que termina así:

–     Yo no os odio., ni os temo.

Os extiendo la mano y por eso digo a éstos:

“Regresad a donde estabais durmiendo, sin tener rencor contra vuestros hermanos.

Rogad por ellos. Yo me quedo aquí a mirarlos con ojos de amor y os juro que nada os sucederá.

Porque el Amor desarma a los violentos y harta a los avaros.

Sea bendito el Amor. Fuerza verdadera del mundo. Fuerza desconocida y poderosa.

Fuerza que es Dios.

Escondidos en el bosque, los hombres que esperaban obtener un buen botín, están totalmente desconcertados.

Gestas, el líder; está aterrorizado.

Porque una fuerza desconocida lo tiene paralizado…

Su miedo está lleno de ira.

Pero no puede hacer nada.

Su segundo en la banda:

Dimas…

Ha inclinado la cabeza y está llorando.

Cada una de las palabras de Jesús ha tocado su corazón y le ha revelado una gran verdad.

Se siente avergonzado e infinitamente desdichado…

Y volviéndose a todos,

Jesús termina diciendo:

–     Volved.

Volved. No tengáis miedo.

Allí ya no hay bandidos, sólo hombres asustados y hombres que lloran.

Quién llora no hace daño.

Quiera Dios que así permanezcan, como ahora son.

Sería su redención.

Los bandidos se retiran, como si una fuerza invisible los alejara de allí.

Los integrantes de la caravana vuelven a sus lugares.

Todos se quedan reflexionando en lo que han escuchado…

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EL TERCER PURGATORIO


Habla Dios Padre

Hijitos Míos, desde que sois pequeñitos, vosotros vais a la escuela, vais creciendo y vais aprendiendo de muchas materias.

Se va aumentando la base del conocimiento que primeramente os dieron vuestros padres, con el que luego vais tomando de la escuela,

de la universidad y luego de que vosotros mismos vais tomando de los libros.

¿Qué pasaría Mis pequeños, si después de tener todo ese conocimiento no hicierais nada?,

¿Qué os quedarais con el conocimiento, que no lo compartieras, que no trabajarais con lo que aprendisteis?

¿Para poder vivir del fruto de ese conocimiento?

Dirían que fue inútil en vuestra vida, que os hubierais llenado de tanto conocimiento;

aunque hubierais hecho una maestría o todavía más, un doctorado, para nada.

Lo mismo sucede en la vida espiritual.

Si vosotros os llenáis de Conocimiento y aún a pesar de que tuvierais por ejemplo, Mi Gracia

y que Yo os transmitiera directamente Conocimiento Divino, Sabiduría Divina,

leyerais infinidad de libros, que os llenarais de gran conocimiento religioso, un gran alimento para el alma;

Conócete, Acéptate, Supérate…” San Agustín de Hipona

si no dierais nada de esto, sería inútil, sería una pérdida de tiempo;

sería estéril vuestra vida espiritual y en vuestra vida humana.  

LA VIDA EN LA TIERRA ES LA OPORTUNIDAD

QUE TENÉIS PARA CONOCERME POR MEDIO DE LA FE

Y APRENDER A AMAR

PRACTICANDO ESE AMOR CON EL AMOR AL PRÓJIMO

Voy a esto, Mis pequeños:

Todo lo que obtenéis de Mí, si no lo ponéis en obras, de nada sirve lo que aprendísteis.

Es una obligación Divina dar a vuestros hermanos lo que Yo os doy,

tanto en las capacidades que vosotros tenéis en lo humano, como en lo espiritual.

Yo os las he regalado, Yo os las di para que vosotros las potencializárais.

Vosotros de ninguna forma podéis obtener capacidades si no habéis nacido con ellas.

Y si nacisteis con ellas, Yo os las di, Mis pequeños;

son Mis regalos para cada uno de vosotros.

Pero si el Conocimiento que se obtiene no se da, os repito:

es estéril vuestra vida y ahí es a donde os quiero llevar:

a las Obras de Misericordia.

Debéis dar el Conocimiento, debéis ayudar a vuestros hermanos, os debéis dar a vuestros hermanos.

Y de ésa forma, empezaréis a hacer dinámico todo Mi Amor y Conocimiento que Yo os doy;

para eso os mandé a Mi Hijo.

Os mandé a Mi Hijo, para que os enseñara todo esto. 

 Él, siendo Mi Hijo y siendo Dios, pudo haberse quedado en el Reino de los Cielos.

Pero Él, con todo ese Conocimiento Divino, os lo dio;

caminó entre los hombres, ahí está lo dinámico, convivió con gente de todos niveles para darse y para dar.

No mandó a ángeles, se pudo haber quedado aquí en el Reino de los Cielos, pudo haberMe pedido eso: 

mandar emisarios, ángeles que enseñaran a los hombres.

Pero Yo le pedí que bajara a la Tierra y que conviviera entre vosotros y ahí entra la primera parte del fruto del Amor, que es la humildad.

Si no tenéis humildad y ésa empieza Conmigo, con vuestro Dios, no sois nada.

El aceptó como Hijo Mío, en Obediencia, en Humildad Divina, convivir entre vosotros.

Todo un Dios inmenso, inconmensurable,

enseñándoos en su propia Persona lo que son las Virtudes, lo que es el Amor.

Aprendisteis del Maestro por excelencia.

Aprendiste de todo un Dios, cómo os debéis comportar.

Hubierais tenido pretexto de alguna forma, si Yo hubiera enviado otro tipo de emisario a enseñar a los hombres.

“Cuando sientas que ya no sirvas para nada, TODAVÍA PUEDES SER SANTO” San Agustín

No tendría la Perfección que tiene Mi Hijo.

Así no tenéis pretexto y por otro lado, tenéis el Conocimiento real y Divino;

en el cual no podéis tener ningún tipo de duda de lo que debéis hacer, para que también podáis ser perfectos.

Aquellos que han buscado ésa vida que dejo Mi Hijo, ésas Enseñanzas que él os dio;

encontraron la santidad, porque además se dieron igual que Él,

recibieron Sabiduría Divina, porque Me la pidieron,

porque Me buscaron,

porque hicieron a un lado el mundo y prefirieron la perla preciosa que Soy Yo, vuestro Dios.

Y al tener ésa perla preciosa, se dieron cuenta del tesoro tan grande y lo compartieron:

y a eso estáis llamados todos vosotros, Mis pequeños.

Podéis alcanzar la santidad y debéis alcanzarla para entrar fácilmente al Reino de los Cielos,

La santidad es hacer siempre con alegría, la VOLUNTAD DE DIOS

porque ningún alma entra al Reino de los Cielos si no es santa.

Os purificáis en la Tierra u os purificáis en el Purgatorio.

Pero tenéis que alcanzar la santidad para estar en el Reino de los Cielos.

Y si seguís el ejemplo de vida de Mi Hijo Jesucristo, es como alcanzareis la santidad en la Tierra.

Y podréis pasar fácilmente al Reino de los Cielos al momento en que Yo os mande llamar;

al final de vuestra vida, de vuestra misión en la Tierra.

Por eso os repito, el Conocimiento que se os da tiene que terminar en obras…

Y así es como alcanzareis fácilmente la santidad de vida.

Hijitos Míos, en las Escrituras, se os habla de que no podéis entrar a la fiesta, o sea, al Reino de los Cielos;

si no estáis bien arreglados, si vuestras ropas no están limpias y puras.

Y por eso, he Creado el Purgatorio; para que vosotros seáis purificados en él.

En el Purgatorio tenemos que APRENDER a AMAR HASTA ALCANZAR LA SANTIDAD, completamente SOLOS, sin la ayuda Divina…

Pero ciertamente, ahí conoceréis todo el daño que Me hicisteis y el que le hicisteis a vuestros hermanos.

Ciertamente tendréis la oportunidad, en el tiempo que Yo decida, para purificaros;

y para que os ganéis la entrada al Reino de los Cielos.

La estancia para algunos, será muy dolorosa;

otros, vivirán en la esperanza, en la alegría de saber que en cualquier momento, estarán Conmigo para siempre.

Mis pequeños, poco os acordáis del sufrimiento de las ánimas del Purgatorio;

poco hacéis para aliviar sus penas.

Si realmente os amarais, como decís que lo hacéis, debierais tener no solamente el alma de vuestros seres queridos;

sino también de todos vuestros hermanos de todo el Mundo, continuamente en vuestros pensamientos…

Y sobre todo, en los momentos en que podéis lograr para ellos, un alivio a sus dolores y penas.

En el Purgatorio sufrimos el Getsemaní y el Calvario SIN PALIATIVOS, TAL COMO LO SUFRIÓ JESÚS, por nuestra NEGATIVA TERRENAL a cooperar en La Redención

Habréis escuchado, una o varias veces, del sufrimiento que tienen las almas allí, en ése lugar de purificación.

Para que entendáis un poco esto, os quiero decir que así como vuestra alma, cuando está en vuestro cuerpo vivo, no puede gozar todo el gozo que Yo le puedo dar;

porque vuestro cuerpo no soportaría tanto gozo.

De igual manera, vuestra alma no podría vivir el sufrimiento de purificación que se sufre en el Purgatorio estando en vuestro cuerpo,

porque moriríais inmediatamente, os estoy hablando a nivel espiritual.

Cuando vuestra alma sale de vuestro cuerpo, vuestras potencias cambian,

se engrandecen, se vuelven también infinitas, porque si vosotros salisteis de Mí,

si Yo os creé a Imagen y Semejanza Mía, vuestra alma es infinita y vuestras potencias también.

Por eso no entendéis perfectamente, cuando os hablo de Amor,

porque estoy hablando de un Amor a nivel espiritual,

con potencias que vuestra mente humana y vuestras capacidades humanas, no pueden ni sentir ni imaginar,

porque vuestro cuerpo limita las potencias del alma.

Así como Mi Amor es el que se debiera manifestar en vosotros con gran potencia;

VUESTRA ALMA CUANDO SE LIBERA DEL CUERPO

ADQUIERE SUS POTENCIAS INFINITAS PARA AMAR

Y SER AMADA

Con la purificación es lo mismo, vuestra alma está libre ya de vuestro cuerpo y está en el Purgatorio.

Las penas, la purificación que tendréis ahí, es a nivel alma,

o sea, con vuestras potencias ya libres y

EL DOLOR ES INMENSO Y TREMENDO 

Os digo esto para que entendáis la gravedad y el dolor tan grande que se vive en el Purgatorio,

donde ciertamente, hay una esperanza de salir de ahí y que también ésa esperanza, ya a ciertos niveles,

va minimizando el dolor del padecimiento de purificación que tenéis.

De igual manera, quiero que entendáis el dolor que se vive en el Infierno.

También es infinito, como os dije, ya que vuestra alma es infinita…

y son dolores que vosotros no imagináis que puedan existir,

porque vuestras capacidades se ven minimizadas por vuestro cuerpo.

Hijitos Míos, os he dicho que son tiempos de mucho dolor.

Me causa mucho dolor el veros que no actuáis como verdaderos hermanos,

que no os cuidáis los unos a los otros, que no veis por el hermano abatido y sufriente,

que no veis por aquel que necesita de vuestra ayuda, tanto material como espiritual.

Y en este sentido Me quiero dirigir ahora hacia vuestras hermanas, las benditas ánimas del Purgatorio. 

Por esa apatía espiritual, ellas están sufriendo más;

Los sufrimientos en el Purgatorio expían nuestros propios pecados, PERO YA NO TIENEN MÉRITOS DE CORREDENCIÓN, porque éstos se terminan con la muerte…

porque ellas van saliendo del Purgatorio gracias a las Misas bien dichas y a vuestras oraciones.

Pero ya no hay mucho ni de lo uno ni de lo otro.

No hay Misas que tengan un valor alto, ni tampoco hay suficientes oraciones,

para que ellas puedan salir pronto del Lugar de Purificación.

Sabéis que el Dolor ahí es tremendo;

pero existe la esperanza de que en algún momento saldrán…

Y que gozarán eternamente en el Reino de los Cielos.

Pero mientras tanto su dolor es tremendo.

Muchos se imaginan que solamente es un paso, un momento en el que se estará en el Purgatorio.

Y en la gran mayoría de los casos, Mis pequeños, NO ES ASÍ. 

Sabed que hay diferentes niveles en el Purgatorio. 

El más bajo está prácticamente tocando el Infierno:

ES EL TERCER PURGATORIO.

Y ahí las almas son todavía tremendas, malas.

Pero, por alguna oración de alguien o por un hecho particular, esas almas se salvaron,

DE MANERA EXCEPCIONAL

Pero necesitan un tiempo más largo de purificación, que aquellas almas que trataron de estar toda su vida conMigo;

pero que no cumplieron totalmente todo lo necesario, para entrar al Reino de los Cielos al momento de su muerte.

La hermandad espiritual debe crecer en vosotros, Mis pequeños. 

Y debéis aprender a ver el dolor en vuestros hermanos y tratar de evitarlo en lo más que podáis;

así mismo tiene que ser con las Benditas ánimas del Purgatorio.

Vuestras oraciones intercediendo por ellas, vuestras misas ofrecidas con todo el amor hacia Mí, vuestro Padre, vuestro Dios;

El Amor aumenta con la Purificación. Cuando aumenta el Amor; disminuye el rigor de la Justicia Ofendida y aumenta el deseo para fundirnos con la Esencia Divina.

CON LA INTENCIÓN DE QUE SE PURIFIQUEN

Y CREZCAN PRONTO EN EL AMOR

SE PURIFIQUEN DE SU MALDAD

Y VAYAN SALIENDO DEL PURGATORIO

Penitencias, ayunos, sacrificios, buenas obras;

todo lo que podáis OFRECER para irle quitando Dolor a esos hermanos vuestros;

son necesarios para que ellas ya puedan gozar eternamente conMigo.

Pero necesitáis ser más conscientes de esta realidad espiritual;

no estarán un momento y ya saldrán.

Son tormentos fuertes según cómo vivieron en su vida.

En el Purgatorio se concientiza el pecado, en lo que fallasteis… 

Y además no solamente el Dolor que Me causasteis;

sino el que causasteis a vuestros hermanos y

TODO LO QUE ESE PECADO

LUEGO VA CAUSANDO ALREDEDOR VUESTRO

LAS CONSECUENCIAS UNIVERSALES

DE LO QUE NI SIQUIERA CONSIDERÁSTEIS FALTAS GRAVES

Toda acción tiene una reacción y a veces no veis esa reacción, que puede ser muy larga; 

que puede afectar a muchísimas almas.

Una palabra o una acción dicha en público que afecte a las almas;

ya con ello afectasteis a muchísimas almas y éstas, a la vez, quizá después lo proclamen a otros hermanos vuestros.

Y aquel que comete una falta así, que cause afectación espiritual a muchas almas;

tendrá que pagar por todo el daño causado a todas esas almas.

Y por eso su tiempo en el Purgatorio será mayor;

si es que llega al Purgatorio y no se pierde eternamente.

Por eso debéis cuidar vuestros pensamientos, vuestras palabras, vuestras obras, vuestras omisiones;

porque para mucha gente a vuestro al rededor, para muchas almas que os están observando;

podéis ser un buen ejemplo y ayudar a muchas almas a crecer en Virtud y en Amor;

pero podéis ser también un mal ejemplo y causar una destrucción espiritual;

A VECES TAN TREMENDA, QUE AFECTARÁ A MUCHAS ALMAS

 que quizá hasta se puedan perder eternamente, por culpa vuestra.

Tenéis que cuidaros, tenéis que cuidar vuestra forma de ser.

Os repito, vuestras palabras, obras, acciones, omisiones;

El Día del Juicio ante el Tribunal de Cristo, seremos recompensados. O nuestras obras serán quemadas como la paja. Tal vez recibamos alguna recompensa, QUIZÁS NINGUNA.

todo esto puede causar un mal a muchas almas y tendréis que responder por ellas

al momento de vuestro juicio.

Reparad, Mis pequeños, reparad por vuestras faltas pasadas; ciertamente perdonadas.

Pero el daño que habréis hecho a otras almas, eso tendrá que ser también purgado.

Cuidad pues Mis pequeños, cuidad vuestra alma y cuidad a vuestros hermanos;

ROGADME PORQUE PRONTO SALGAN DEL PURGATORIO.

Os repito, ahora el tiempo de Purgatorio es más largo, porque hay muy pocas almas que estén orando por ellas.

Son vuestros hermanos, lo que hagáis por ellas, tarde o temprano, también será un bien para vosotros;

porque un alma, que por vuestra intercesión sale del Purgatorio,

ELLA DESDE EL CIELO ME ROGARÁ POR VUESTRA SALIDA DE AHÍ,

Es un bien que os hacéis los unos a los otros.

Cuando obráis en el amor, Mi Amor cae sobre todas las almas y os favorece a todos.

No desperdiciéis toda ocasión que tengáis para ayudar a vuestros hermanos, vivos y difuntos.

Y así iréis procurando con ello que vuestra salida del Purgatorio sea pronta.

Cuando el alma llega al Cielo, a vuestro Hogar, Mi Reino;

también tendréis un gozo, que en éstos momentos no os podéis imaginar.

Ciertamente, he dado a conocer estos gozos y estos sufrimientos a almas que escojo,

pero ni aún ellas os lo pueden explicar.

Ciertamente, son gozos y dolores tremendos, porque los viven a nivel espiritual y por eso no los entendéis.

Quedaos pues con esta explicación, de que vuestra alma fuera de vuestro cuerpo,

tiene gozos y dolores indecibles, inimaginables para vuestras pobres potencias humanas.

Amad y haced todo lo posible por vuestros hermanos que sufren indeciblemente en el Purgatorio

y uníos también a las alegrías tremendas, inimaginables, que vuestros hermanos están gozando en el Reino de los Cielos

y pedidles, a unos, ayuda para no seguir cayendo en faltas y que hagan que vuestra alma tenga que ser purificada más tiempo en el Purgatorio

Y a vuestros hermanos, en el Reino de los Cielos, pedidles que os ayuden a lograr llegar

a donde Yo, vuestro Padre y vuestro Dios, os espero;

para que viváis eternamente Conmigo.

Habla Nuestro Señor Jesucristo

Hijitos Míos, tened una gran devoción por las Benditas Almas del Purgatorio,

en estos tiempos muy necesitadas están;

porque no hay suficientes Misas y oraciones para poderlas sacar del Purgatorio, lo más pronto posible…

Y SUFREN

SUFREN MUCHÍSIMO

Que vuestras oraciones, vuestras Misas, el rezo del Santo Rosario y todo lo que podáis hacer por ellas;

les alcance un alivio pronto en el Reino de los Cielos,

para que puedan salir rápidamente, porque su sufrimiento es muy grande.

Ciertamente un alma en el Purgatorio, saldrá en un determinado tiempo;

pero también, dependiendo del nivel en el que se encuentre.

Hay niveles muy bajos y dolorosos, todavía cercanos al Infierno, en donde el alma sufre mucho;

están también atormentadas no por demonios, pero sí por su propio dolor.

El Purgatorio es un lugar de purificación y arrepentimiento.

Un tiempo de meditación en el cual, el alma se da cuenta de todo el mal que sus pecados causaron.

En el Purgatorio tenemos que APRENDER a AMAR HASTA ALCANZAR LA SANTIDAD, completamente SOLOS, sin la ayuda Divina…

Hay pecados que pueden hacer solamente daño a la persona que los comete;

pero hay pecados que causan mucho mal, porque muchas almas los toman como propios y los repiten.

Por eso, cuando os he pedido ser otros Cristos,

debéis ser almas de ejemplo, para que otras almas tomen el buen ejemplo que vosotros deis.

Y ese buen ejemplo les alcance su salvación eterna.

Pero si sois almas malas, que en lugar de dar un buen ejemplo,

dais un mal ejemplo, vais a causar mucho daño en muchos de vuestros hermanos.

Por eso, hay almas que pasan tanto tiempo en el Purgatorio;

porque afectaron a muchas almas que las vieron hacer tal o cual cosa, que era pecaminosa.

Y que ellos repitieron, causándoles hasta una muerte eterna o también, una estancia larga en el Purgatorio.

Tenéis que pensar en vuestro futuro, Mis pequeños.

Los sufrimientos en el Purgatorio expían nuestros propios pecados, PERO YA NO TIENEN MÉRITOS DE CORREDENCIÓN, porque éstos se terminan con la muerte…

Pero en vuestro futuro eterno, porque debéis cuidar vuestros actos, vuestras palabras, el ejemplo que deis a los demás.

Porque tendréis que pagar también, por lo malo que hagan otras almas, por el mal ejemplo que disteis.

Y que tomaron como propio y repitieron,

DAÑANDO A MUCHOS MÁS.  

Mientras estéis en la Tierra, reparad; haced penitencias, ayunos, por el bien de vuestra alma.

 Porque si por algún tiempo en vuestra vida, disteis mal ejemplo y muchos os vieron y repitieron ese mal ejemplo;

TENSRÉIS QUE PADECER POR VUESTROS PROPIOS PECADOS

Y POR EL MAL QUE HICIERON ESAS ALMAS

POR CAUSA VUESTRA

En cambio, os ganaréis más Gloria, más Amor, más cuidados Divinos;

cuando vuestros actos o vuestras palabras, fueron buenos;

disteis un buen ejemplo y ese buen ejemplo fue tomado también, por hermanos vuestros y lo repitieron.

Y a la vez, otras y muchas almas más lo volvieron a repetir.

Tendréis una corona de Gloria, porque fuisteis verdaderos Cristos enseñando el Bien;

fuisteis apóstoles Míos, porque eso es ser un apóstol,

ES SER OTRA IMAGEN MÍA ENTRE VUESTROS HERMANOS

Seréis muy recompensados por todo ese bien que causáis en otras almas.

Tened cuidado Mis pequeños, con lo que decís y hacéis, que puede ser bueno o malo,

para las almas que estén a vuestro alrededor.

Todo será Juzgado, nada se escapa a Mis Ojos.

Os repito, cuidad vuestro futuro eterno.

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El que en la tierra se ponga la Corona de Espinas… En el Cielo se pondrá la Corona de Gloria…

202 EL SECRETO DE JUAN


202 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Pasada Yabnia, las colinas, en dirección oeste-este respecto a la estrella polar, aumentan de altura;.

Más lejos se ven montañas que se yerguen cada vez más altas, más altas en la lejanía.   

Bajo la última claridad de la tarde, se dibujan los yugos verdes y violetas de las montañas de Judea.

El día ha declinado rápidamente, como sucede en los lugares meridionales.

De la orgía de rojo del ocaso, en menos de una hora se ha pasado al primer titilar de estrellas.

Parece imposible que la lumbrarada solar se haya apagado tan rápidamente.

Anulando el color sangre del cielo con una veladura, cada vez más densa, de amatista sanguíneo.

Y luego un malva que va palideciendo y haciéndose cada vez más transparente…

Para dejar entrever un cielo irreal no azul, sino verde pálido que poco después se ensombrece.

Para adquirir un color glauco como de avena nueva, preludio del añil que reinará en la noche. 

Recamándose de diamantes, como un manto regio.

Y las primeras estrellas sonríen ya por el oriente, junto a un cuarto de luna creciente.

La tierra exulta cada vez más, con hilaridad verdaderamente paradisíaca, bajo la luz de los astros y en el silencio de los hombres.

Ahora cantan las cosas que no pecan::

Los ruiseñores; las aguas con su arpegio; el follaje con su frufrú; los grillos lisonjeros.  

Los sapos, que hacen acompañamiento de oboe cantando al rocío.

Quizás cantan también arriba las estrellas (ellas están más cerca de los ángeles que nosotros)…

El calor ardiente se va desvaneciendo en el aire de la noche húmeda de rocío

¡Qué grato a la hierba, al hombre, a los animales!

Juan ha ido a buscar a los  apóstoles a Yabnia y vuelve con ellos…

Jesús los ha estado esperando al pie de una colina.  

Judas de Keriot le entrega unas bolsas con monedas y Jesús le da instrucciones sobre cómo repartirlas.

Detrás de Él está Juan, que tiene el macho cabrío y que guarda silencio,

entre Simón Zelote y Bartolomé,..

Que hablan de Yabnia, donde han demostrado su coraje Andrés y Felipe. 

Más atrás todavía, en grupo les siguen todos los demás.

Es un grupo vocinglero, que está haciendo un resumen de las aventuras corridas en tierras filisteas.

Y que muestra claramente su alegría por el ya próximo regreso a Judea para Pentecostés.

Felipe, muy cansado ya de la rápida marcha sobre arenas abrasadoras…    

Pregunta

–    Pero, ¿Vamos a ir inmediatamente?  

Eso ha dicho el Maestro.

Santiago de Alfeo responde: 

–    Ya lo has oído.   

Santiago de Zebedeo agrega: 

–    Mi hermano lo sabe, sin duda.

Pero parece como ido. Lo que han hecho durante estos cinco días es un misterio.

Pedro dice

–     Sí.

No aguanto más la curiosidad…

Al menos como premio por la… purga que hemos pasado en Yabnia.

Cinco días en que uno tenía que estar atento a cada una de las palabras que pronunciaba.

A cada mirada y a cada paso que daba, para no verse metido en un apuro.

Mateo está contento, 

y dice:  

–     Pero nos ha salido bien.

Ya empezamos a saber.

Felipe comenta: 

–     La verdad…

Yo me he echado a temblar dos o tres veces.

¡Ese bendito muchacho de Judas de Simón!…

¿Pero es que no va a aprender nunca a moderar sus maneras?

Andrés trata de justificarlo: 

–    Cuando sea viejo.

De todas formas, pensemos que lo hace con buen fin.

Ya oíste; el mismo Maestro lo ha dicho.

Lo hace por celo… 

Pedro exclama: 

–     ¡Venga hombre!

El Maestro ha dicho eso porque es la Bondad y la Prudencia, pero no creo que lo apruebe.

Tadeo objeta:   

–     Él no miente. 

–     No, mentir no.

Pero sabe dar a sus respuestas toda la prudencia que nosotros no sabemos dar.

Y dice la verdad sin hacer sangrar el corazón de ninguno.

Sin despertar resentimientos, sin dar pie a censuras.

¡Claro! ¡El es Él! – suspira Pedro.

Sigue una tregua de silencio mientras van caminando bajo la claridad cada vez más nítida de la luna.

Luego Pedro mia a Santiago de Zebedeo,

y le dice:

–     Mira a ver, llama a Juan.

No sé por qué no quiere estar con nosotros».

Tomás responde: 

–    Yo te lo puedo decir.

Porque sabe que si está con nosotros lo vamos a ahogar con nuestro deseo de saber.

Felipe confirma: 

–    ¡Claro!

Por eso va con los dos más prudentes y sabios.

Pedro insiste: 

–     Bueno, de todas maneras.

¡Anda, Santiago, inténtalo!» 

Entonces Santiago condescendiente, llama a Juan, tres veces.

Pero éste no oye o hace como que no oye.

El que se vuelve es Bartolomé.

Y Santiago le dice:

–     Di a mi hermano que venga.       

Y luego dice a Pedro:

–     «De todas formas no creo que averigüemos nada».

Juan, obediente, va donde ellos inmediatamente.

Y pregunta:

–     ¿Qué queréis?

Su hermano contesta: 

–     Saber si de aquí se va directamente a Judea.

–     Eso es lo que ha dicho el Maestro.

No quería casi retroceder desde Ecrón.

Quería mandarme a mí por vosotros, pero al final ha preferido venir hasta las últimas pendientes… 

Total, también por aquí se va a Judea.

–    ¿Hacia Modín?

–    Hacia Modín.

Tomás objeta: 

–    Es camino de malhechores…

Ya que esperan a las caravanas para asaltarlas; es inseguro.

–    Pero… ¡Yendo con Él!…

¡Nada se le resiste!…».

Juan levanta hacia el cielo un rostro extasiado quién sabe en qué recuerdos y sonríe.

Todos los presentes lo observan…

Y Pedro dice:

–    Juan, …

¿Tienes esa expresión porque estás leyendo una historia feliz en el cielo estrellado?

–     ¿Yo? No…

–     ¡Venga, hombre!

Hasta las piedras ven que estás lejos del mundo. Dinos lo que te ha sucedido en Ecrón.

–     Nada, Simón, nada.

Te lo aseguro.

Si hubiera sucedido algo penoso, no estaría contento.

–     No penoso, todo lo contrario…

¡Venga! ¡Habla!

–     ¡Pero si no tengo nada que contar que no haya dicho ya Él!

Han sido buenos.

´Propios de personas asombradas por los milagros.

Eso es todo.

Es exactamente como ha dicho Él. 

Pedro mueve la cabeza,

y dice: 

–     No…

No, no sabes mentir.

Eres limpio como agua de manantial.

No. Cambias de color.

Te conozco desde que eras niño. Jamás podrás mentir…

Por incapacidad de tu corazón, de tu pensamiento, de tu lengua…

Y hasta de tu piel, que cambia de color.

Por eso te quiero tanto y te he querido siempre mucho.

¡Venga, hombre, ven aquí, con tu viejo Simón de Jonás, con tu amigo!

¿Te acuerdas de cuando eras niño? Yo era ya un hombre.

¿Te acuerdas con qué mimo te trataba?

Querías oírme contar historias y querías barcas de corcho, “que no naufragaban nunca” – decías.

Y que te servían para ir lejos…

Como ahora, que te vas lejos y dejas en la orilla al pobre Simón.

Y tu barca no naufragará jamás.

Se aleja colmada de flores, como las que echabas a navegar de niño en Betsaida.

Para que el río las llevara al lago y se marcharan lejos.

¿Te acuerdas?

Juan, yo te quiero.

Todos te queremos.

Eres nuestra vela, nuestra barca que no naufraga; navegamos siguiendo tu estela.

¿Por qué no nos hablas del prodigio de Ecrón?

Pedro mientras hablaba tenía ceñida con un brazo la cintura de Juan;

el cual trata de eludir la pregunta,

diciendo:

–    Y tú, que eres la cabeza…

¿Por qué no hablas a las muchedumbres con esta intensidad persuasiva que usas conmigo?

Ellas necesitan que se las convenza, no yo.

–    Porque contigo me siento a mis anchas.

Yo te quiero a ti, a las muchedumbres no las conozco – dice Pedro como justificación.

–    Y no las amas.

Ése es tu error. Ámalas aunque no las conozcas.

Dite a ti mismo: “Son de nuestro Padre”.

Verás como te parecerá conocerlas y las amarás.

Ve en cada uno de los que componen esas muchedumbres a otro Juan…

–    ¡Parece fácil!

Como si tú niño eterno, pudieras ser intercambiado con las áspides o los puercoespines.

–     ¡Yo soy como todos!

Santiago de Zebedeo.

le contesta: 

–    No, hermano, no eres como todos.

Nosotros, excepto quizás Bartolomé, Andrés y el Zelote..

Habríamos dicho ya hasta a la hierba lo que nos hubiera sucedido que nos hiciera dichosos.

Tú sin embargo, guardas silencio.

Pero a mí, que soy tu hermano mayor, debes decírmelo.

Soy para ti como un padre.   

–     El Padre es Dios, el Hermano es Jesús, la Madre es María…

Santiago se inquieta y levanta la voz: 

–    ¿De forma que la sangre para ti ya no cuenta nada?

–     No te alteres.

Yo bendigo la sangre y el seno que me formaron: padre y madre.

Y te bendigo a ti, hermano de mi misma sangre.

Pero, a los primeros porque me han engendrado y sustentado para darme la posibilidad de seguir al Maestro, y a ti porque lo sigues.

A nuestra madre, desde que es discípula, la amo de dos formas: como hijo, con la carne y la sangre.

Y como condiscípulo suyo, con el espíritu.

¡Qué alegría estar unidos en el amor a Él!…

Jesús, al oír la voz nerviosa de Santiago, ha volteado a mirarlos. 

Y las últimas palabras lo iluminan acerca de la cuestión. 

Y dice. 

–    Dejad tranquilo a Juan.

Es inútil que lo atormentéis, tiene muchos puntos en común con mi Madre, no hablará.

Todos suplican; 

–     Pues entonces dilo Tú, Maestro.

–    Bien.

Mirad, he llevado conmigo a Juan porque era el más adecuado para lo que quería hacer.

A mí me ha servido de ayuda y él se ha perfeccionado.

Eso es.

Pedro, Santiago el hermano de Juan, Tomás y Judas Iscariote se miran.

Y desilusionados, tuercen un poco la boca.

Judas no se limita a quedar desilusionado,

y dice:

—     ¿Por qué perfeccionarlo a él si ya es el mejor?

Jesús le responde:

–    Tú dijiste:

“Cada uno tiene su modo, y lo usa”.

Yo tengo el mío. Juan el suyo, muy parecido al mío.

El mío no puede perfeccionarse, el suyo sí

Y esto es lo que quiero, porque es justo que sea así.

Así que por este motivo lo he tomado conmigo.

Necesitaba a uno que tuviera ese modo y ese corazón suyos.

Por tanto, ni malos humores ni curiosidad.

Vamos a Modín.

La noche está serena, fresca y luminosa.

Caminaremos mientras haya luna, luego dormiremos hasta el alba.

Llevaré a los dos Judas a venerar las tumbas de los Macabeos, cuyo nombre glorioso llevan.

Judas se alegra mucho y dice: 

–    ¿Solos contigo?

–    No.

Con todos

Pero la visita a la tumba de los Macabeos es para vosotros, para que los sepáis imitar sobrenaturalmente…

con luchas y victorias en un campo enteramente espiritual.

P LA BARCA DE LA MISERICORDIA


SAN MIGUEL ARCÁNGEL
Abril 05 de 2021

Pueblo de Dios:

Les bendigo con mi fidelidad hacia la Trinidad Sacrosanta.

Hijos del Altísimo:

VENGO A LLAMARLES A LA CONVERSIÓN.

La conversión es personal…

La decisión es personal…

La voluntad para abandonar los actos contrarios al bien del alma es personal…

La actitud y la disposición son personales.

..La fuerza de voluntad para cortar los pensamientos negativos, la pereza, el cansancio, la rutina;

así como para la obediencia:

ES PERSONAL…

A la vez dentro de las decisiones personales se encuentra el deseo de caminar en Fe y con certeza,

20. y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí; la vida que vivo al presente en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó a sí mismo por mí. Gálatas 2

transformando en una oportunidad para ofrecer las espinas diarias,

con amor y transformarlas en una oportunidad para aminorar las culpas personales

y acercarse al encuentro con Nuestro Señor y Rey Jesucristo. 

EL NO MIRARSE A SÍ MISMOS,

SINO EL BIEN DEL PRÓJIMO

LOS LLEVA CON MAYOR RAPIDEZ

AL CAMINO DE LA CONVERSIÓN:

EL AMAR A QUIEN NO LOS AMA, NO LES COMPRENDE,

ES UN BIEN PERSONAL.

Ustedes no han sido llamados para vivir de forma aislada la Fe,

sino para compartirla con sus hermanos, siendo testimonios del Amor Divino,

testimonios de fraternidad, para buscar el bien común,

siendo los que, al amparo de Nuestro Señor y Rey Jesucristo,

llevan la Fe personal a la comunidad y hacen el camino de los hermanos más llevadero

y a la vez transmiten ese deseo, de que

TODOS LLEGUEN A ALCANZAR LA CONVERSIÓN.

EN ESTE MOMENTO ES DE FUERZA MAYOR

LA BÚSQUEDA DE LA CONVERSIÓN.

ES UNA NECESIDAD, COMO EL AGUA

O EL ALIMENTO PARA EL CUERPO FÍSICO,

ASÍ ES LA CONVERSIÓN PARA EL ORGANISMO ESPIRITUAL. (Cf. Hch. 3,19) 

Como criaturas humanas es indispensable que analicen con seriedad,

profundicen y sean conscientes de la verdad actual que les ocultan

y de la realidad en la que se mueven para que siendo objetivos,

se preparen para las afrentas del Mal. 

YA HAN SIDO ALERTADOS SOBRE LO VENIDERO

Y AÚN ASÍ NO REACCIONAN

23. El habló así: «La cuarta bestia será un cuarto reino que habrá en la tierra, diferente de todos los reinos. Devorará toda la tierra, la aplastará y la pulverizará.
24. Y los diez cuernos: de este reino saldrán diez reyes, y otro saldrá después de ellos; será diferente de los primeros y derribará a tres reyes;
25. proferirá palabras contra el Altísimo y pondrá a prueba a los santos del Altísimo. Tratará de cambiar los tiempos y la ley, y los santos serán entregados en sus manos por un tiempo y tiempos y medio tiempo.
26. Pero el tribunal se sentará, y el dominio le será quitado, para ser destruido y aniquilado definitivamente. Daniel 7

CON LA URGENCIA DEL MOMENTO.

Las grandes potencias se mueven para ser partícipes de un enfrentamiento que culminará en la Tercera Guerra Mundial (1) ,

por ello es tan necesario la paz personal, para que ustedes marquen la diferencia siendo, criaturas portadoras del Amor Divino. 

Zonas costeras padecen por el levantamiento del agua sobre la Tierra.

La Tierra se estremece.

Todo lo creado reconoce que lo anticipado se cumple y que los hijos de Dios lo despreciaron. 

PUEBLO DE DIOS,

MANTÉNGANSE DENTRO DE LA COLUMNA EN MARCHA,

Formando ese muro fuerte, impenetrable, confiado a la Trinidad Sacrosanta y a la Protección Materna.

Según la Fe, son la ACTITUD y las PRIORIDADES. la PAZ del Señor nos sostiene y la SABIDURÍA fortalece nuestras decisiones...

El Mal no espera, el Pueblo de Dios es un incansable buscador de excusas;

para NO CUMPLIR lo que el Cielo les pide.

Miren con objetividad la realidad presente.

¿Hasta cuándo la criatura humana se va a mantener en el sometimiento?  

Oren, oren por Argentina, peligra el pueblo.

Oren, oren por Brasil, padece fuertemente.

Oren, oren por Estados Unidos, Italia y Rusia, padecen fuertemente.

Como Pueblo de Dios, manténganse dentro del verdadero Magisterio de la Iglesia de Nuestro Rey y Señor Jesucristo. 

Presten atención a la reacción de la Naturaleza en toda la Tierra. 

LA CONFUSIÓN (2) CRECE,

USTEDES MANTENGAN LA FE FIRME,

ROBUSTÉZCANLA CONSTANTEMENTE,

NO SEAN PASIVOS,

NO PERMITAN SER CONFUNDIDOS,

COMO ES CONFUNDIDO EL RESTO DE LA HUMANIDAD.

Mantengan  una alerta constante para ustedes. 

No permitan que les sellen con el microchip (3), será impuesto a la criatura humana.

Tengan presente que deben ser fuertes y firmes en la Fe;

para negarse a adquirir cuanto necesitan y salvar el alma. 

Sean criaturas de bien. 

Les bendigo en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. 

7. Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel  y sus Ángeles combatieron con el Dragón. También el Dragón y sus Ángeles combatieron,
8. pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos.
9. Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus Ángeles fueron arrojados con él. Apoc. 12

San Miguel Arcángel 

AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA
AVE MARÍA PURÍSIMA, SIN PECADO CONCEBIDA)

  1. Sobre la Tercera Guerra Mundial, leer…
  2. Sobre la confusión, leer…
  3. Sobre el microchip, leer…

Comentario del Instrumento

Hermanos (as): 

En este Llamado de San Miguel Arcángel sentimos y palpamos la premura de ser criaturas de conversión, es un Mensaje de gran profundidad. 

Sentimos la urgencia del dominio personal, del cambio interior para que no caigamos. 

Seamos criaturas necesitadas del amparo de nuestra Madre Santísima, crezcamos en la Fe y llevémosla a los hermanos. 

San Miguel nos dice que al hombre le sobran excusas, no seamos de esas criaturas, sino seamos decididos, convencidos y convertidos. 

Seamos expertos en el amor hacia nuestros semejantes y previsores con nuestras obras y actos de cuanto sucede en el mundo.   Amén.

https://www.revelacionesmarianas.com/index.htm

Abril 04 de 2021 3:15 P.M.

LLAMADO DE JESÚS DE LA MISERICORDIA A SU PUEBLO FIEL

Pueblo mío, mi Paz sea con vosotros

Hijos míos, días aciagos estáis ya viviendo.

Las malas noticias os acompañarán por vuestro paso por el Desierto de la Purificación.

Soy vuestro Jesús de la Misericordia, que con los brazos abiertos espera el regreso de las ovejas perdidas.

Corred hijos pródigos, no dejéis para el último momento vuestra conversión; 

porque quizás ya no podréis alcanzar la Barca de mi Misericordia.

Nunca antes se había visto tanta maldad y tanto pecado en la Tierra,

como sucede con esta generación de estos Últimos Tiempos;

PECADO Y MALDAD,

QUE ATEMORIZA HASTA LOS MISMOS INFIERNOS

En esta generación es donde más almas se han condenado y seguirán condenándose; 

por el modernismo, la apostasía, y ante todo por el alejamiento de Dios.

A medida que pasan los días, la maldad y el pecado se intensifican.

Pecar se volvió una costumbre para esta humanidad ingrata.

Es por esto, que estoy derramando mi Misericordia más abundantemente;

esperando que la inmensa mayoría de la Humanidad despierte y vuelva al Amor y Misericordia de Dios.

Me duele y entristece ver cómo las generaciones que van naciendo y creciendo, 

vienen ya marcadas con el sello de la maldad y el pecado;

la falta de amor y de caridad de los hombres de estos Últimos Tiempos,

es una afrenta a mi Amor y Misericordia

Los valores morales y espirituales están en decadencia por la falta de amor, diálogo, comprensión… 

Y ante todo por la falta de Dios en la mayoría de los hogares y familias.

Sufro viendo esta realidad en muchas familias de hoy,

donde los pastores del hogar no están asumiendo con responsabilidad y compromiso,

el don sagrado de amar, guiar y educar a sus hijos;

conforme a la enseñanza y cumplimiento de mis Santos Preceptos.

Mi Decálogo de Amor es olvidado y quebrantado a diario, por la inmensa mayoría de la humanidad.

Es por esto, por lo que los hogares, familias y sociedades, hoy van a la deriva.

La falta de amor y de Dios, en el corazón de esta humanidad es la causa de la decadencia moral y espiritual.

Mis Santos Preceptos son el Decálogo de Amor;

son la Ley que Dios os dio para que pudierais vivir en armonía con El y con vuestros hermanos.

El no cumplimiento de mis Preceptos, es el causante hoy de tanta maldad, pecado e injusticia.

¡Volved a Mí, Humanidad ingrata y pecadora;!

¡Retomad pastores de mi Iglesia y pastores del hogar, la enseñanza y cumplimiento de mis Preceptos;

para que el pecado y la maldad, dejen de reinar en este mundo!

Humanidad pecadora, soy vuestro Jesús de la Misericordia,

que espera por vosotros hasta la consumación del último segundo. 

Os estoy esperando con mis brazos abiertos, porque bien sabéis que no quiero veros morir eternamente.

¡Apresuraos, porque los segundos de mi Misericordia se están agotando!;

¡Y lo que viene después de mi Aviso y Milagro, es mi

Cuando nos crucificamos y Dios nos convierte en corredentores, somos pararrayos de la Justicia Divina…

JUSTICIA!

¡Y ella, no conoce de misericordia!

¡Hijos pródigos NO TEMÁIS!

Si os arrepentís de corazón de vuestros pecados y volvéis a Mí,

¡Os aseguro que os perdonaré y no volveré a recordar vuestros pecados por muy grandes que estos sean!

No olvidéis que soy más Padre que Juez.

Corred pues, para que podáis alcanzar la Barca de mi Misericordia.

Vuestro Padre, Jesús de la Infinita Misericordia

http://www.mensajesdelbuenpastorenoc.org/mensajesrecientes.html

201 PARÁBOLA DEL HIJO DEFORME


201  IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Los olivos, ante un vientecillo ligero, bambolean entre el verdeplata de sus ramas, sus ovales gotas de jade colgadas del sutil pecíolo.

Los solemnes nogales mantienen, duros y erguidos en su pedúnculo sus frutos y los van engrosando bajo la felpa del ruezno.

Los almendros están terminando de madurarlos, bajo el involucro que ya frunce su terciopelo y cambia de color.

Las vides abultan sus uvas; ya alguno que otro racimo, en posición favorablemente orientada;

anuncia tímidamente el topacio transparente y el futuro rubí del  grano maduro.

Las cácteas de la llanura o de las primeras pendientes, exultan por los adornos cada día que pasa más vivos;

de los óvalos de coral que un decorador alegre ha posado caprichosamente, en lo alto de las carnosas palas, que parecen manos,

muchas manos, dentro de fundas espinosas, que elevan al cielo los frutos que ellas mismas han nutrido y madurado.

Palmeras aisladas y tupidos algarrobos, recuerdan bastante a la cercana África:

Las primeras suenan las castañuelas de sus hojas duras, dispuestas en forma de peine curvo;

los otros se han vestido de esmalte verde oscuro.

Y están engallados, señoriales con ese vestido suyo tan hermoso.

Cabras bermejas y negras, altas, gráciles, de largos cuernos retorcidos y ojos  dulces y penetrantes, comen las cactáceas.

Asaltan las carnosas pitas: 

esos enormes pinceles de hojas duras y espesas que, semejantes a alcachofas abiertas;

desde el centro de su corazón, extraen poderosos el candelabro de siete brazos, digno de una catedral;

de su tallo gigante, en cuyo ápice flamea su flor amarilla y roja, de delicado perfume.

Los apóstoles preguntan:

—    ¿De Yabnia vamos a ir a Ecrón? 

Mientras van a través de unos feracísimos campos en que el trigo duerme su último sueño bajo el fuerte sol que lo ha madurado.

Extendido en gavillas por los campos segados y tristes, inmensos lechos de muerte; ahora que ya no están vestidos de espigas.

Sino poblados de despojos a la espera de ser transportados a otro lugar.

Mas, si los campos están desnudos, los manzanos se visten de fiesta, con sus frutos que se dan prisa en madurar…

Que pasan del verde duro del fruto aún demasiado joven al tierno, amarillento, rosado brillante como cera, del fruto que ya madura.

Y la piel elástica de los higos se rompe.

Y abren éstos su cofre, su dulcísimo cofre de fruto-flor.

Y muestran, tras la fisura verdeblanca o morada y blanca;

la gelatina transparente, salpicada de granitos más oscuros que la pulpa.

África y Europa se dan la mano vistiendo la tierra de bellezas vegetales.

En cuanto el grupo apostólico deja la llanura para tomar el sendero que trepa por una colina literalmente cubierta de viñedos.

Por esta pendiente rocosa que mira al mar.

Pendiente  calcárea, en la cual la uva es verdaderamente preciosa, por la mutación de su jugo en almíbar

El maravilloso mar de Juan, creado por Dios, deja ver su desmesurado manto de seda crespa y azul.

Y habla de lejanías, de infinito, de poder;

cantando con el cielo y el Sol: el trío de las glorias creadoras.

Y la llanura toda se abre, con toda su ondulada belleza de tímidas elevaciones de pocos metros,

que se alterna con zonas llanas y dunas de oro, hasta las ciudades y pueblos de la orilla del mar,

blancos en el marco azul.

Juan está extasiado…

Y susurra: 

–     ¡Qué hermosura!

¡Qué hermosura!  

Pedro dice: 

–    ¡Mi Señor!…

Este muchacho vive de azul; deberás destinarlo a ello.

¡Es como si viera a su amada cuando ve el mar! –

Como Pedro no ve mucha diferencia entre agua marina y lacustre; ríe con bondad.

Jesús responde: 

eL Apocalipsis de Patmos

–    Ya está destinado, Simón.

Todos tenéis ya vuestro destino.

–    ¡Pues qué bien!

Y a mí a dónde me vas a mandar?

–     ¡Ah, tú…!.

–     ¡Anda, dímelo!

–     A un lugar más grande que tu ciudad y la mía.

Y Magdala y Tiberíades juntas».

–     Pues me voy a perder.

–     No temas.

Parecerás una hormiga en un esqueleto de grandes dimensiones.

Pero, yendo y viniendo incansable, resucitarás a ese esqueleto.

–     No entiendo nada…

Martirio de san Pedro en la colina del Vaticano, capital del imperio romano.

Sé más explícito.

–     ¡Ya entenderás, ya entenderás!…

Y Jesús sonríe.  

Y todos lo asaltan preguntando lo mismo:

–     ¿Y yo?

–    ¿Y yo?

Todos quieren saber.

Están en la orilla guijarrosa de un torrente, que lleva todavía mucha agua en su centro.

Jesús se agacha y coge del suelo un puñado de grava muy fina;

la tira hacia arriba y cae diseminándose en todas las direcciones.

Dice:

–     Esto es lo que pienso hacer.

Mirad, sólo una piedrecita ha terminado entre mi pelo.

Pues bien, vosotros seréis diseminados así.

Santiago de Alfeo dice: 

–     Y Tú hermano, representas Palestina, ¿Verdad?

Y vuelve a preguntar: 

–     Quisiera saber quién será el que se quede en Palestina.

–     Ten esta piedrecita.

Martirio de Santiago el obispo de Jerusalén

Como recuerdo.

Y Jesús le da a su primo Santiago, el granito de grava que se le había quedado enredado entre sus cabellos.

Y sonríe. 

Pedro dice: 

–     ¡¿No podrías dejarme a mí en Palestina?

Yo soy el más indicado, porque soy el menos cultivado.

Y, en nuestra casa, más o menos me arreglo, ¡Pero fuera…! 

–     Pues al contrario.

Tú eres el menos indicado para quedarte aquí.

‘Tenéis un prejuicio contra el resto del mundo.

Creéis que es más fácil evangelizar en país de fieles que de idólatras y gentiles.

Y sin embargo, la realidad es exactamente la contraria.

Meditad en lo que nos ofrecen las clases altas de la verdadera Palestina.

Y aunque menos, también el pueblo común.

Pensad luego que aquí, lugar de odio al nombre “Palestina” y de desconocimiento del nombre “Dios” en su verdadera expresión.

Hemos sido acogidos al menos no peor que en Judea, Galilea o la Decápolis.

Reflexionad en esto y veréis como caen vuestros prejuicios.

Comprenderéis que es exacto esto que digo.

O sea, que es más fácil convencer a los que ignoran al Dios verdadero, que no a los del pueblo de Dios. 

Sutilmente idólatras; culpables, que orgullosamente se creen perfectos y que quieren seguir siendo como son.

¡Cuántas gemas, cuántas perlas ve mi mirada donde vosotros no veis sino tierra y mar!

La tierra de las multitudes que no son Palestina.

El mar de la Humanidad que no es Palestina: como mar,

no espera sino recibir a los buscadores de perlas, para  ofrecérselas;

como tierra, que escarben en ella, para dejarse arrebatar las gemas.

En todas partes hay tesoros, pero hay que buscarlos.

Todo terruño puede esconder un tesoro y dar alimento a una semilla.

Como también toda profundidad puede celar una perla.

¿O es que pretendéis que el mar revuelva su fondo con terribles borrascas, para arrancar de los placeles las  madreperlas

¿Y abrirlas con las embestidas de sus embravecidas olas, para ofrecerlas luego en la playa a los perezosos que no  quieren esforzarse.?  

O ¿A los pusilánimes que no quieren correr peligros?

¿Pretendéis acaso, que la tierra, sin semilla alguna, haga  crecer un árbol de un grano de arena para daros frutos?

No, amigos míos.

Es necesario esforzarse, trabajar, tener coraje.

Sobre  todo, huelgan los prejuicios.

Sé que desaprobáis quién más, quién menos, este viaje por tierras de filisteos.

Ni siquiera las glorias que estas tierras rememoran.

Las glorias de Israel que narran estos campos, fecundados con la sangre hebrea derramada para hacerlo grande.

O las ciudades arrebatadas una a una, de las manos de sus detentadores, para coronar a Judá y constituir una nación poderosa.

Ni siquiera ello basta, para despertar vuestra estima por este peregrinaje..

Ni siquiera es suficiente la idea de preparar el terreno, para recibir el Evangelio.

Y la esperanza de salvar espíritus.

No incluyo esta última entre las razones que someto a vuestra  consideración, para que veáis la justicia de este viaje.

Sería un pensamiento, hoy por hoy, demasiado alto para vosotros.

Si bien llegará el día en que lo comprendáis.

En aquel momento diréis:

“Creíamos que era un capricho, una pretensión, poco amor del Maestro para con nosotros,

el hacernos ir tan lejos por un camino largo y penoso.

Arriesgando pasar momentos muy desagradables.

Sin embargo, era amor, previsión; era allanarnos el camino, para ahora que ya no lo tenemos.

Y que nos sentimos  más desorientados; porque cuando estaba Él éramos como sarmientos que crecíamos en todas las direcciones;

pero sabiendo que la cepa nos nutría y que teníamos al lado, el palo robusto que nos podía sujetar.

Mientras que ahora somos sarmientos que deben crear por sí mismos una pérgola;

nutriéndose, sí, de la cepa de la vid, pero sin el madero en que apoyarse”.

Esto es lo que diréis.

Y entonces me lo agradeceréis.

Y, además…

¿Es que, acaso, no es hermoso ir dejando a nuestro paso destellos de luz en tierras envueltas en tinieblas?

¿Notas sonoras en corazones mudos, corolas celestiales en almas yermas como desiertos?

¿Perfumes de verdad para anular el hedor de la Mentira, sirviendo y dando gloria a Dios.

Y además hacerlo juntos así, Yo y vosotros.

Vosotros y Yo, el Maestro y los apóstoles, formando todos un solo corazón, un solo deseo, una sola voluntad?

¡Oh, que la esperanza, el deseo y el hambre de Dios consisten en querer que sea conocido y amado!

¡En querer reunir a todas las gentes bajo su dosel y que estén todos donde Él está!

¡Y son la misma esperanza, deseo y hambre de los espíritus;

los cuales no son de razas distintas sino de una sola: la creada por Dios!

Siendo todos hijos de Uno solo, tienen los mismos deseos, esperanzas, hambre, del Cielo, de la Verdad, del Amor real…

Se diría que siglos de error han cambiado el instinto de los espíritus, pero no es así.

El error envuelve a las mentes, porque éstas están fundidas con la carne

y se resienten del veneno inoculado por Satanás en el animal hombre.

De la misma forma, el error puede envolver también al corazón; pues como aquéllas, está injertado en la carne y se resiente de su veneno.

Una triple concupiscencia roe respectivamente la carne, el sentimiento y el pensamiento.

Mas el espíritu no está injertado en la carne.

Podrá sufrir un aturdimiento a causa de los golpes que le lanzan Satanás y la concupiscencia.

Podrá quedar casi ciego a causa de los baluartes carnales y de las salpicaduras de la sangre hirviente del animal-hombre en que ha sido infundido.

Sí, pero no cambiará su aspiración al Cielo, a Dios. No puede cambiar.

¿Veis el agua pura de este torrente?:

Ha descendido del cielo y al cielo tornará por evaporación de las aguas bajo el efecto del viento y el sol.

Baja y vuelve a subir.

El elemento no se consume sino que torna a los orígenes.

El espíritu torna a los orígenes.

Esta agua que corre entre las piedras si pudiera hablar, os diría que aspira a volver arriba, para que impulsada por el viento;

blanda, blanca, o rosada a la aurora, cobre encendido al ocaso, violeta como una flor en los crepúsculos ya estrellados,

surcar los hermosos campos del firmamento.

Os diría que querría ser tamiz para las estrellas que se asoman por los claros de los  cirros, para que recordasen a los hombres el Cielo.

O hacer de velo a la Luna para que no vea las fealdades nocturnas…

Sí, os diría que aspira a volver arriba, antes que estar aquí, encerrada entre los bordes de las orillas.

Amenazada de convertirse en barro, obligada a saber de los connubios de culebras y ranas;

cuando lo que desea vehementemente es la libertad solitaria de la atmósfera.

Lo mismo los espíritus.

Si tuvieran el valor de hablar, dirían todos lo mismo:

Si no miras a Dios, si no escuchas y no hablas de Dios, te secas y te mueres. ¡Vive para Dios!

“¡Dadnos a Dios! ¡Dadnos la Verdad!”.

Pero no lo dicen porque saben que el hombre no advierte, no comprende o ridiculiza esta súplica de los “grandes mendigos”

de los espíritus que con tremenda hambre – hambre de Verdad – buscan a Dios.

Estas gentes idólatras, estos romanos, estos ateos, estos desdichados que nos vamos encontrando en nuestro camino…

Y que siempre encontraréis, éstos que tienen denigrados sus deseos de Dios, por política, por egoísmo familiar,

o por herejía que radica en un corazón corrompido y prolifera en las naciones, éstos tienen hambre.

¡Tienen hambre! Y Yo, piedad de ellos.

¿Podría no sentir piedad Yo, que soy el que soy?

Si doy el alimento necesario por piedad, al hombre y al gorrión,

¿No habría de tener piedad con los espíritus a los que se han puesto obstáculos para ser del verdadero Dios?

Y que extienden sus brazos gritando:

“¡Tenemos hambre!’?

Muero interiormente y no sé por qué… ¡Tengo hambre de Dios!

¿Creéis que son malos, salvajes, incapaces de llegar a amar la religión de Dios y a Dios mismo?

Pues estáis en un error.

Son espíritus que esperan amor y luz.

Esta mañana nos ha despertado el balido agresivo del macho cabrío, que quería alejar a ese perro grande que ha venido a olfatearme.

Os habéis echado a reír al ver que orientaba sus cuernos amenazador hacia el perro,

tras haber roto la delgada cuerda con que estaba atado al árbol bajo el que dormíamos,

habiéndose puesto de un salto entre el perro y Yo,

sin pensar que en la desigual lucha por defenderme a mí, el maloso le habría podido atacar y lo habría degollado.

Pues lo mismo estos pueblos, que veis como machos cabríos salvajes…

Sabrán defender la fe de Cristo, una vez que hayan conocido que Cristo es Amor que los invita a seguirlo.

Sí, los invita.

Y vosotros debéis ayudarles a venir.

Escuchad una parábola.

Un hombre se casó y tuvo muchos hijos de su mujer.

Pero, uno de éstos nació con deformidades físicas.

Parecía además, de raza distinta.

El hombre lo consideró un deshonor y no lo amó, a pesar de que la criatura fuera inocente.

El niño creció desatendido, apartado con los últimos siervos ya que en efecto, se le juzgaba inferior a sus hermanos.

No tenía madre – pues había muerto al darle a luz – que pudiera moderar la dureza del padre.

O impedir la burla de sus hermanos.

O corregir las ideas equivocadas que nacían en la mente salvaje del niño:

Que una pequeña fiera mal soportada en la casa de los otros hijos bien queridos.

El niño, así se hizo hombre.

Entonces su razón, que aunque se hubiera desarrollado con retardo, había llegado a la madurez;

comprendió que no era ser hijo, vivir en las cuadras, recibir un mendrugo de pan y un andrajo.

Y nunca un beso, un palabra, una invitación a entrar en la casa paterna… Y sufría.

Sufría, lamentándose en su cuchitril: “¡Padre! ¡Padre!”.

Mordía su pan, pero continuaba la gran hambre de su corazón.

Se cubría con sus andrajos, pero seguía el gran frío de su corazón.

Tenía como amigos a los animales y a algunas personas compasivas del pueblo.

Pero su corazón estaba solo.

“¡Padre! ¡Padre!”… Lo oían gemir siempre así como fuera de sí; los siervos, los propios hermanos, sus paisanos.

Y lo llamaban “el loco”.

Por fin, un día uno de los siervos tuvo el coraje de ir a verlo.

Estaba casi convertido en una fiera y le dijo:

“¿Por qué no te arrojas a los pies de tu padre?”.

“Lo haría. Pero no me atrevo…”.

“¿Por qué no vienes a la casa?”

“Tengo miedo.”

“Pero, ¿Desearías hacerlo?”

“¡Sí, ciertamente! Es de esto de lo que tengo hambre.

Ésta es la causa del frío que paso, por eso me siento solo como en un desierto. 

Pero no sé cómo se vive en la casa de mi padre”.

Entonces el siervo bueno se puso a instruirle, a hacer que tuviera mejor aspecto…

A quitarle el terror a que su padre le tuviera aversión, diciéndole:

“Tu padre te querría a su lado, pero no sabe si tú lo quieres, porque siempre lo evitas…

Quita a tu padre el remordimiento de haber actuado demasiadoseveramente.

Y su dolor de verte errante

Ven. Tus hermanos tampoco tienen ya intención de burlarse de ti, porque les he referido tu dolor”.

Y así el pobre hijo, una tarde, guiado por el siervo bueno, fue a la puerta paterna…

Y gritó: “¡Padre, yo te quiero! ¡Déjame entrar!…”.

El padre que viejo y triste, pensaba en su pasado y en su futuro eterno, sintió un sobresalto cuando oyó esa voz.

Y dijo: “¡Oh, mi dolor se aplaca al fin, porque en la voz de mi hijo deforme, he oído la mía!

¡Y su amor prueba que es sangre de mi sangre y carne de mi carne!

Entre, pues, a ocupar su lugar junto a sus hermanos.

¡Bendito sea el siervo bueno que ha hecho posible que mi familia se completase, integrando al hijo repudiado con todos mis otros hijos!”.

Ésta es la parábola.

Ahora bien, al aplicarla debéis pensar que el Padre de los deformes espirituales:

Que son los cismáticos, los herejes, los separados, los pecadores voluntarios e impenitentes…

Dios, se ha visto obligado a la severidad por las deformidades voluntarias que ellos mismos han querido.

Pero su amor jamás ha abdicado.

Los espera. Llevadlos a él. Es vuestro deber.

Os he enseñado a decir: “Danos hoy nuestro pan, Padre nuestro”.

Pero, ¿Sabéis qué significa “nuestro”?

No quiere decir vuestro en el sentido de vosotros doce.

No es vuestro como discípulos de Cristo, sino vuestro como hombres.

He puesto en vuestros labios la Oración por TODOS.

Por todos los hombres:

Los presentes y los que vendrán; los que conocen a Dios y los que no lo conocen;

los que aman a Dios y a su Cristo.

2 Timoteo 3 – 5 Una religión sin vida…

Y los que no lo aman o lo aman mal.

Éste es vuestro ministerio.

Vosotros que conocéis a Dios, a su Cristo y los amáis, debéis orar por todos.

Os he dicho que mi Oración es universal, durará cuanto dure la tierra.

Pues bien, vosotros debéis orar universalmente…

Uniendo vuestras voces de apóstoles y vuestros corazones de discípulos, de la Iglesia de Jesús

a las voces y a los corazones de los que pertenezcan a otras iglesias, cristianas pero no apostólicas.

Y tenéis que insistir, porque sois hermanos.

Vosotros en la casa del Padre, ellos fuera de la casa del Padre común, con su hambre, su nostalgia…

Hasta que se les conceda, como a vosotros, el “Pan” verdadero, que es el Cristo del Señor, administrado en las mesas apostólicas.

No en otras, donde está mezclado con alimentos impuros.

Tenéis que insistir hasta que el Padre diga a estos hermanos “deformes”:

“Mi dolor se aplaca, porque en vosotros, en vuestra voz, he oído la voz y las palabras de mi Unigénito y Primogénito.

¡Benditos sean los siervos que os han traído a la Casa de vuestro Padre para que quedara completa mi Familia”.

Sois siervos de un Dios infinito y tenéis que poner la infinitud, en todas vuestras intenciones.

¿Habéis comprendido?

Ahí se ve Yabnia. 

En una ocasión pasó por este lugar el Arca para ir a Ecrón, pero esta ciudad no pudo custodiarla y la envió a Betsemes.

El Arca vuelve a Ecrón.

Juan, ven conmigo.

Vosotros quedaos en Yabnia.

Sabed reflexionar y hablar.

La paz esté con vosotros.

Y Jesús se marcha con Juan y con el macho cabrío.

El cual, balando, le sigue como un perro.

P VIERNES SANTO


PROFECÍAS Y REVELACIONES

Junio 7 de 2010 3:15 P.M.
Hijos míos, que mi paz esté con vosotros y permanezca siempre.

Orad y velad conmigo, porque

LA HORA DE LA TRAICIÓN ESTÁ CERCA.

Mi Iglesia será purificada y de esta purificación renacerá una nueva Iglesia:

Humilde, pobre, llena de caridad y fiel a mi Doctrina y a mi Evangelio.

Será como la iglesia de los primeros cristianos,

ya no habrá más cizaña que la corrompa, ni más impureza e infidelidad que la perviertan.

Los días que vienen serán de crisis en el interior de mi Iglesia,

habrá divisiones y separaciones entre obispos y cardenales,

Y TODO ESTO DESENCADENARÁ

UN CISMA ECLESIÁSTICO

Conoceréis a los traidores, aquellos que con sus ideologías contrarias a la fe y la doctrina,

han socavado los cimientos de mi Iglesia, y hoy como Judas,

LA ENTREGARÁN

AL PODER DE MI ADVERSARIO

 El caos se apoderará de todo el mundo católico;

MILLONES DE ALMAS SE PERDERÁN

POR CAUSA DE ESTE ESCÁNDALO

La fe de muchos se tambaleará y mi Iglesia parecerá que se derrumbará;

pero mi Madre y mi Amado Miguel, la sostendrán

para que las puertas del Infierno no prevalezcan contra Ella.

Los ataques vendrán de todos lados y los enemigos de mi Iglesia

harán un gran despliegue de esta noticia.

Pero de esta purificación se levantará una nueva Iglesia,

firme como la roca, que preparará y allanará con mi pueblo fiel

el camino de mi Próxima Venida.

No temáis hijos míos, todo esto tiene que pasar,

todas mis criaturas serán purificadas y mi Iglesia no será la excepción.

LAS FUERZAS DEL MAL

GUIADAS POR MI ADVERSARIO

PROFANARÁN MI SANTUARIO

Y LA SILLA DE MI PEDRO SERÁ OCUPADA

POR EL FALSO PROFETA

(Segunda Cara los Tesalonicenses 2, 3,4)“

Donde está el cadáver, allí se reunirán los buitres. (Mt. 24, 28).

El sello está por levantarse (Daniel 12,9) y el Tercer Secreto de Fátima está por revelarse;

LA TRAICIÓN Y LA CRISIS

EN EL INTERIOR DE MI IGLESIA,

TRAERÁ COMO CONSECUENCIA

UN COLAPSO ESPIRITUAL,

Peor que el estallido de una bomba nuclear.

MILLONES DE ALMAS PERDERÁN LA FE

Y ADORARÁN AL FALSO MESÍAS,

FALSO CRISTO Y FALSA IGLESIA

SIGUIENDO SU DOCTRINA DE ENGAÑO.

MI CORAZÓN SERÁ NUEVAMENTE

TRASPASADO POR LA LANZA DE LA TRAICIÓN

Me embarga el dolor y lágrimas de sangre corren por mis ojos,

al ver semejante ingratitud y TRAICIÓN de quienes decían ser mis familiares;

que juraron ser leales a la Doctrina de mi Iglesia y a mi Evangelio,

Y HOY COMO JUDAS ME TRAICIONAN

El Cielo está triste: mi Madre, mis Ángeles, mis Apóstoles,

mis Discípulos, mis Mártires y demás Criaturas Celestiales, lloraran conmigo

al ver la ingratitud de los míos aquí en la tierra.

Mis hijos predilectos y de mi Madre, que se dejaron seducir por mi Adversario,

que como los sumos sacerdotes y escribas

ENTREGARAN A MI IGLESIA

QUE SOY YO,

a la suerte de los malvados.

Se cumplen una vez más mis palabras:

“Los enemigos del Hijo del Hombre, son sus propios familiares”.

Hijos míos, orad por mis cardenales, obispos y sacerdotes, fieles a mi doctrina y a mi Evangelio,

PORQUE SU CALVARIO ESTÁ POR COMENZAR

La sangre de mis mártires de éstos Últimos Tiempos,

será mi Sangre por la cual purificaré mi Iglesia,

para que vuelva a ser campo florido y nunca más vuelva a crecer la cizaña.

Preparaos pues hijos míos, porque la Hora de la Purificación de mi Iglesia está por comenzar;

de nuevo os digo:  Orad y velad conmigo, para que no caigáis en tentación;

pues el espíritu está pronto, pero la carne es débil. (Mt.26,41).

Julio 11 de 2012 5:30 P.M.

La Noche está llegando, para muchos no va a haber despertar,

va a llegar su hora y seguirán dormidos.

SÓLO DESPERTARÁN EN LA ETERNIDAD

Y SERÁ PARA ELLOS

UNA PESADILLA SIN FIN

La inmensa mayoría de la humanidad continúa dándome la espalda y no la cara,

Me alegra saber que de todos los ególatras, YO SOY el mejor de TODOS

se sienten muy seguros en su soberbia;

se sienten muy seguros con sus bienes materiales.

¡Oh, qué ilusos sois, depositáis vuestra fe en las cosas de este mundo y sus vanidades.

Y os apartáis de Dios;

descuidáis lo más importante:

EL TESORO DE VUESTRA SALVACIÓN!.

Hijos míos, la vida en este mundo es frágil y pasajera, cada día camináis con la Muerte,

cada día os estáis muriendo un poco…

¡Recapacitad en lo que os estoy diciendo y preocupaos más bien por salvar vuestra verdadera vida!

¿DE QUÉ LE SIRVE AL HOMBRE GANAR EL MUNDO,

29. Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna. MATEO 5

SI ESTÁ PERDIENDO SU ALMA?

¿Qué daría el hombre a cambio de su alma?

Si supierais cuánto vale para Mí un alma;

si sólo quedara una fiel a Mí,

por esa sola alma gustoso volvería a ser Crucificado, volvería a morir.

Una sola alma que se me pierde estremece mi cuerpo y hace sangrar mi corazón; entonces,

¿NO OS HABÉIS PUESTO A PENSAR

EN EL DOLOR QUE TENGO QUE SOPORTAR

AL VER PERDERSE TANTAS ALMAS?.

Los lobos están dispersando mi Rebaño y lo están devorando;

mis ovejas están cayendo al despeñadero por falta de pastores que las orienten y atiendan a su balido.

¡Oh pastores infieles!

¿Qué me responderéis mañana cuando os pida cuentas por el pastoreo de mis ovejas?

MUCHOS PASTORES ME HAN TRAICIONADO

Y SE HAN DEJADO SEDUCIR POR MI ADVERSARIO:

HAN ABANDONADO EL TRAJE DE PASTOR Y SU CAYADO

Y SE HAN ENTREGADO A LOS PLACERES DE LA CARNE

Y A LAS VANIDADES DE ESTE MUNDO PASAJERO

Mi Adversario está profanando la Casa de mi Padre,

tiene a muchos de mis pastores como aliados que le están abriendo la puerta

para que se apodere de mi Casa y desaloje a mi Gran Pastor aquí en la tierra.

La profanación está cerca,

EL TRONO DE MI PEDRO

VA A SER USURPADO

Y EN ÉL SE SENTARÁ LA BESTIA

¡Pastores infieles, vuestros días están contados, pesados y medidos!

¡Vuestro tiempo ha llegado, lo que tenéis que hacer, hacedlo pronto!

Por vuestra TRAICIÓN e infidelidad volveré a subir al Calvario y nuevamente seré crucificado.

Mi Corazón está triste por la traición que recibiré de mis propios familiares.

PADRE MÍO,

SI ES POSIBLE APARTA DE MÍ ESTE CÁLIZ,

MAS NO SE HAGA MI VOLUNTAD,

SINO LA TUYA (MT 26, 39).

Ovejas de mi Rebaño, orad y velad conmigo, porque la Hora está cerca.

Me embarga la tristeza, el Hijo del Hombre va a ser entregado nuevamente en manos de los malvados.

Orad y velad para que no caigáis en tentación.

El espíritu está pronto, pero la carne es débil. (Mt 26, 41).

Agosto 10 de 2012 – 8:10 A.M.

La Noche está cerca, la noche es tiempo de justicia.

Apresuraos ovejas rebeldes, porque el tiempo se agota,

no dejéis para el último momento vuestra salvación.

El colapso espiritual está muy cerca y hará perder la fe de muchos tibios;

MILLONES DE ALMAS SE APARTARÁN

¿IGLESIA PROFUNDA O FALSA IGLESIA?

DE MI IGLESIA

PARA SEGUIR LAS ENSEÑANZAS DE LOS FUNDADORES

DE LA FALSA IGLESIA,

DONDE TODO SE PERMITIRÁ.

SERÁ LA IGLESIA DE LA PERDICIÓN

QUE LLEVARÁ A LAS ALMAS A LA MUERTE ETERNA.

¡Oh, cuánto está sufriendo mi Vicario por mantenerse firme en la silla de Pedro!

Las intrigas y divisiones están a punto de dar su fruto:

Los rebeldes buscan la forma de destronar al sucesor de Pedro,

para sentar al falso papa y así abrirle las puertas de la Casa de mi Padre a mi Adversario.

¡Cuánto sufro viendo la profanación de la Casa de mi Padre!

¡Mis Sagrarios serán ultrajados y mi Cuerpo pisoteado por los seguidores de mi Adversario!

¡Todas las Casas de mi Padre serán cerradas y mi culto diario será suspendido!

LOS REBELDES OCUPARÁN MIS CASAS

Y HARÁN REFORMAS

Sustituirán mis imágenes, las de mi Madre y mis discípulos, por falsos dioses.

Cambiarán la Doctrina de mi Iglesia

y sustituirán mi Cuerpo y mi Sangre, por un pedazo de pan

y mi culto diario, por asambleas. Hijos míos,

ALLÍ YA NO ESTARÉ YO

Absteneos de hacer parte de estos cultos.

No temáis, yo os enviaré a través de mi Madre sacerdotes fieles a Mí,

que celebrarán mi Santo Sacrificio y os darán de comer y de beber,

el verdadero Cuerpo y Sangre del Cordero de Dios.

Ovejas de mi Grey, sabed que cuando esto comience a suceder

debéis de empezar a buscar los refugios de mi Madre y los lugares a donde refugiaros;

alejaos de las cabeceras de las ciudades y pueblos,

porque como bien sabéis, será el tiempo de las persecuciones.

Hijos míos, muchos de vosotros seréis traicionados por vuestros propios familiares,

por eso debéis de estar en comunicación conmigo a través de mi Madre

María es Sagrario Viviente del Dios Vivo

y mis profetas de estos Últimos Tiempos,

para estar instruyéndoos cada día sobre la Voluntad de mi Padre.

Acordaos de lo que dice mi Palabra:

Heriré al pastor y las ovejas se dispersarán (Mt 26,31).

¡Oh, cuántos de los que hoy dicen serme fieles, mañana me abandonarán!

¡Y cuántos de los que no me conocen volverán a Mí!

Así se cumplirán mis palabras:

Muchos últimos serán primeros y muchos primeros serán últimos. (Mc 10.31).

En verdad, os digo:

Que sólo los que perseveren alcanzarán la Corona de la Vida.

10. No temas por lo que vas a sufrir: el Diablo va a meter a algunos de vosotros en la cárcel para que seáis tentados, y sufriréis una tribulación de diez días. Manténte fiel hasta la muerte y te daré la corona de la vida APOCALIPSIS 2

Si os apartáis de Mí, corréis el riesgo de perderos;

porque el Engañador os seducirá con sus mentiras y falsas promesas.

Y os desviará del camino para luego lanzaros al despeñadero.

El Nuevo Orden Mundial próximo a establecerse en la tierra será

EL GOBIERNO DE MI ADVERSARIO

Todo aquel que no se someta a sus leyes, será perseguido, torturado e incluso perderá la vida.

Todos aquellos que no se dejen imponer la Marca de la Bestia:

perderán todos sus bienes, trabajo, estudio, salud y libertad.

EL NUEVO ORDEN MUNDIAL

SE APODERARÁ DE TODOS LOS BIENES

DE MI PUEBLO FIEL

Habrá un censo de población a nivel mundial y la información que se recoja,

le servirá al Nuevo Orden para establecer qué población es católica y cristiana;

esto con el fin de ubicarlos,

para luego comenzar su persecución y exterminio.

Mis pequeños menores de edad pasarán a manos del estado

y sus padres perderán toda potestad sobre ellos.

Sabed pues que cuando sea decretado el Censo, debéis de huir;

os instruyo Pueblo mío, antes de que sucedan estos acontecimientos,

para que cuando lleguen ya estéis preparados y nada os coja por sorpresa.

Y no digáis que no estabais avisados.

Preparaos pues mi Iglesia Militante, porque las Trompetas están por sonar de nuevo;

Los grandes terremotos mueven el eje de la Tierra y ACORTAN ACELERANDO el tiempo

permaneced orantes y vigilantes, porque la Hora de vuestra libertad está cerca.

Arrepentíos y convertíos, organizad vuestras cuentas con Dios

y ponedle orden a vuestros hogares padres de familia,

para que cuando llegue el tiempo de mi Justicia…

Estéis con las lámparas encendidas y despiertos como las doncellas sensatas.

Y podáis cenar con vuestro Señor.

Mi Paz os dejo, mi Paz os doy. 

Soy vuestro Maestro, Jesús de Nazareth,

el Amado, que no es Amado.

http://www.mensajesdelbuenpastorenoc.org/