651 El Seductor


IMITAR A JESÚS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

485b Jesús llega con los apóstoles a Betania 

Los apóstoles están ahora con Margziam y con casi todos los pastores.

Refiriendo las insistencias de los fariseos en saber acerca de Jesús.

Y dicen que eso los ha escamado tanto que ellos los discípulos,

han pensado en ponerse de guardia en todos los caminos que conducen hacia

el interior de Jerusalén, para avisar al Maestro.

Isaac refiere:

–               Efectivamente…

Estamos diseminados a algunos estadios de las Puertas,

en todos los accesos.

Judas, riendo con ironía,

manifiesta:
–                Maestro…

Ellos dicen que en la Puerta de Jaffa, había hoy medio Sanedrín.

Y discutían unos con otros porque algunos recordaban mis palabras de Enganním;

otros juraban que habían sabido que habías estado en Dotán,

otros por el contrario, decían que te habían visto en los aledaños de Efraím.

Y eso los ponía furiosos, al no saber ya donde estabas…

Y se ríe de la burla jugada a los enemigos del Maestro.

Jesús dice:
–                   Mañana me verán.

Judas objeta:

–                  No.

Mañana vamos nosotros.

Ya lo hemos concertado.

Todos en grupo y haciéndonos ver bien.

–                  No quiero.

Tú mentirías.

–                  Te juro que no mentiré.

Si no me dicen nada, no digo nada.

Si nos preguntan si estás con nosotros, diré:

«¿Y no veis que no está?

Y si quieren saber dónde estás, responderé:

«Buscadlo vosotros.

¿Cómo queréis que sepa yo dónde está el Maestro en este momento?»

Ciertamente no podré saber si estás en la casa, aquí por los huertos o qué sé dónde.

–               Judas, Judas, te he dicho…

–               Y yo te digo que tienes razón.

Pero esto mío no será sencillez de paloma, sino prudencia de serpiente.

Tú, la paloma;

yo, la serpiente.

Y juntos formaremos esa perfección que has enseñado.

Judas toma el tono que tiene Jesús cuando enseña,

imitando a la perfección al Maestro,

dice:

«Yo os envío como ovejas en medio de lobos.

Sed, pues prudentes como las serpientes y sencillos como las palomas…

No os preocupéis de qué responder,

porque en ese momento se os pondrá en los labios las palabras,

siendo así que no habláis vosotros, sino que habla en vosotros el Espíritu…

Cuando os persigan en una ciudad huid a otra,

hasta que venga el Reino del Hijo del hombre…

Las recuerdo y es la hora de aplicarlas.

Jesús objeta

–              No las he dicho así, ni dije sólo estas.

–              Por ahora, sólo es necesario recordar éstas.

Y decirlas así.

Sé lo que quieres decir.

Pero, si no está confirmada la fe en T, que es piedra en tu Reino…

No está bien el ponerse en manos de los enemigos.

Después…

Diremos y haremos lo demás…

Y la expresión de Judas es tan brillante de inteligencia y picardía, que conquista a todos…

Menos a Jesús, que suspira.

Es verdaderamente el hombre seductor al que nada le falta para triunfar sobre los hombres.

Jesús suspira y piensa…

Pero, sintiendo que no es del todo mala la medida propuesta por Judas, cede.

Y éste triunfante, formula todo su plan,

diciendo:

–              Nosotros pues, iremos mañana.

Y pasado mañana, hasta el día siguiente del sábado.

Estaremos en una cabaña hecha de ramas, en el valle del Cedrón,

como perfectos israelitas.

Ellos se cansarán de esperarte…

Y entonces irás.

Entretanto estarás aquí en paz, descansando.

Estás exhausto, Maestro mío.

Y nosotros esto no lo queremos.

Después de cerradas las puertas, uno de nosotros vendrá a decirte lo que hacen ellos.

¡Oh, será bonito verlos chasqueados!

Todos asienten y Jesús no opone resistencia.

Quizás el cansancio verdaderamente grande;

quizás el deseo de consolar a Lázaro, de darle todo el conforte antes de la lucha final;

contribuyen a que ceda.

Quizás también la necesidad real de mantenerse libre,

hasta que no se cumplan todas las obras que son necesarias

para que Israel no dude de su Naturaleza antes de juzgarlo como reo…

Lo cierto es que dice:

–                Pues así sea.

Pero no busquéis disputas.

Y evitad los embustes.

Mejor callad, pero no mintáis.

Ahora vámonos, que Martha nos llama.

Ven, Margziam.

Te encuentro con mejor aspecto…

Pasando un brazo en torno a los hombros del discípulo jovencito,

Se aleja hablando con él…

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