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262 ESTRATEGIA SATÁNICA


262 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

La cena termina pronto.

Judas va a regar las flores del huerto, antes de que oscurezca.

Luego sale, dejando a María en la terraza, doblando la ropa que había puesto a secar.

Judas, tras saludar a Alfeo de Sara y a María Cleofás,

que están hablando en la puerta de la casa del primero…

Se dirige hacia la casa del arquisinagogo.

Además de seis ancianos, están presentes los dos primos de Jesús: José y Simón.

Después de los pomposos saludos, se sientan todos ceremoniosamente

en asientos adornados con almohadones.

Toman el fresco mientras beben agua anisada o de menta, que están muy  frescas,

porque la jarra metálica suda en la separación entre el líquido gélido y el aire, todavía caliente

a pesar de la brisa que procede de las colinas situadas al norte de Nazaret

y que mueve las copas de los árboles.

El sinagogo lo colma de honores,

y dice:

–      Estoy contento de que hayas aceptado nuestra invitación y estés aquí.

Eres joven.

Un poco de distracción, hace bien.

Judas contesta gentil:

–       No me atreví a venir antes, para no importunaros.

Sé que despreciáis a Jesús y a sus seguidores.

Varios contestan:

–      ¿Despreciar?

No. No creemos…

Estamos escépticos..,

–      Y heridos por sus..

–      Admitámoslo, ¿Por qué no?…

–      Y digámoslo claro.

–      Estamos heridos por sus verdades demasiado duras.

–      Nosotros creíamos que tú nos desdeñarías.

–      Y por eso no te invitábamos.

Judas objeta:

–      ¡Despreciaros yo! ¡No!

¡Todo lo contrario!

Os comprendo muy bien…

¿Cómo no? ¡Claro!

¡Bah! Estoy convencido de que acabará habiendo paz entre vosotros y Él.

A Él le conviene, igual que a vosotros.

A Él, porque tiene necesidad de todos.

Y a vosotros porque no os conviene que os llamen enemigos del Mesías.

José de Alfeo pregunta:

–      ¿Y crees tú que Él sea el Mesías?

No tiene nada de esa figura regia que nos ha sido profetizada.

Tal vez se debe a que lo vemos solo como carpintero…

¿Pero en qué aspecto es el Rey Libertador?

Judas toma su aire de escriba y declara

–      También David, sólo parecía un pastorcillo.

Vosotros sabéis que ni siquiera Salomón en toda su gloria,

Las heridas que te causa quien te quiere, son preferibles a los besos engañadores de quién te odia… Salomón

fue un rey tan grande como él.

Porque viéndolo bien Salomón no hizo otra cosa, que proseguir la obra de David.

Y jamás fue inspirado como él.

Pero David, ¡Considerad la figura de David! es gigantesca.

Con una realeza que toca el cielo.

No juzguéis pues los orígenes del Mesías, para dudar de su realeza.

David, pastor y rey. Jesús, carpintero y Rey.

El arquisinagogo, inclinando la cabeza,

le dice:

–       Hablas como un rabí.

Se ve que has sido educado en el Templo.

¿Podrías hacer saber al Sanedrín que yo, el arquisinagogo,

necesito ayuda del Templo para una cuestión privada?

Y Judas no puede evitar la presunción,

Judas con posesión diabólica perfecta, es instrumento del Mal, para realizar las obras de Amo…

uno de los síntomas más notorios de enorme egolatría;..

Compañera inseparable, de su profundo sentimiento de superioridad, 

tanto racial, como elitista, por razones de linaje y de ministerio...

–      ¡Pero claro que sí!

Seguro.

Con Eleazar, ¡Figuraos! que es casi mi hermano.

Y luego, José el Anciano, ¿Sabes? El rico de Arimatea.

Y el escriba Sadoc que era antes mi maestro…

Y luego… ¡Oh! ¡Ni hablar!…

Mis relaciones en el Templo son sólidas y demasiado importantes.

Mi familia sacerdotal, la fortaleció mi padre cuando celebraba rituales,

dentro del Lugar Santísimo, ante la Trinidad Sacrosanta…

Y… ¡bueno, no tienes sino que hablar y basta!

–       Entonces mañana serás mi huésped y hablaremos…

–      ¿Huésped?

No.

Yo no abandono a esa santa y dolorida mujer que es María.

Vine con el fin de hacerle compañía.

Simón de Alfeo, dice:

–      ¿Qué le pasa a nuestra pariente, que está sana y feliz en medio de su pobreza?

José de Alfeo confirma:

–     Sí. Nosotros no la abandonamos.

Mi madre siempre la cuida.

También yo y mi mujer.

Aunque no puedo perdonarle su debilidad para con su Hijo.

También fue lo que afligió a mi padre que murió por causa de Jesús<,

sólo con dos hijos suyos alrededor de su lecho.

¡Y luego!…

Pero todos los problemas de familia no se exponen a los cuatro vientos.

Termina con un suspiro

Judas lo apoya:

–      Tienes razón.

Se murmura en secreto, echándolo en un corazón amigo.

Pero así sucede con muchos dolores.

También yo tengo los míos de discípulo…

¡Pero no hablemos de ellos!

Simón pregunta:

–       ¡No, no, hablemos!

¿Qué sucede?

¿Complicaciones respecto a Jesús?

José dice:

–      ¿De qué se trata?

¿De qué se avergüencen de Jesús?

No aprobamos su conducta, pero seguimos siendo parientes suyos,

dispuestos a ponernos de su parte contra sus enemigos.

¡Habla!

Judas, en una camaleónica transformación,

es muy enfático:

–       ¿Complicaciones?

¡No, hombre, no!

Era una forma de expresarme…

Además, las penas de un discípulo son muchas.

No es sólo dolor por el modo como el Maestro trata con amigos y enemigos,

perjudicándose a sí mismo…

Sino también el ver que no lo aman.

Quisiera que todos vosotros le amarais…

–      ¿Y cómo?

¡Tú mismo lo dices!

¡Tiene un modo de hacer las cosas!…

El arquisinagogo, buscando justificarse,

dice:

–      No era así cuando estaba con su Madre.

¿No es verdad, todos vosotros?

Todos aprueban con gravedad.

Y todos hacen comentarios positivos del Jesús silencioso, manso, solitario, de otros tiempos.

Uno de los ancianos dice:

–      ¿Quién iba a pensar que se convertiría en el que es ahora?

Entonces todo era para su casa y para sus familiares.

¿Y ahora?

Judas lanza un suspiro y dice:

–       ¡Pobre mujer!

José grita:

–      ¿Qué sabes?

¡Habla!

–       No más de lo que tú no sepas.

¿Crees que le sea agradable el estar abandonada?

Otro de los ancianos afirma:

–      Si José hubiera vivido el tiempo que vivió vuestro padre, no habría sucedido eso.

Judas dice:

–      No lo creas, hombre.

Habría sido lo mismo.

Porque cuando se le meten a uno ciertas ideas.

Un siervo trae lámparas y las pone sobre la mesa, porque esta noche no hay luna,

aunque el cielo está cuajado de estrellas.

También traen bebidas y el arquisinagogo se apresura a ofrecerle a Judas.

Judas se pone de pie y dice:

–      Gracias pero no puedo entretenerme más.

Tengo mis obligaciones con María.

También los dos hijos de Alfeo se levantan.

–      Vamos contigo.

Es el mismo camino.

Y con muchos saludos se despiden.

Quedando sólo el arquisinagogo y los ancianos.

Las calles están desiertas y silenciosas.

De arriba de las casas baja un continuo hablar quedo de voces graves.

Los niños duermen ya en sus camitas:

faltan, por tanto, sus gorjeos de pajarillos alegres.

Con las voces, desde lo alto de las casas más ricas,

descienden leves resplandores de lámparas de aceite.

Los dos hijos de Alfeo y Judas caminan en silencio por un largo trecho…

Y luego José se detiene.

Toma del brazo a Judas,

y le dice:

–      Oye.

Veo que sabes algo que no quisiste decir en presencia de extraños.

Pero ahora debes hablar.

Soy el mayor de la casa y tengo el derecho y el deber de saberlo todo.

Judas responde:

–       Y yo fui con la intención de decíroslo…

Y de proteger al Maestro, a María, a nuestros hermanos y a vuestro nombre.

Es algo tan penoso de decirse, como de oírse.

Muy penosísimo hacerlo, porque me hará parecer un espía.

Mirad, os ruego que me comprendáis rectamente.

No es una delación.

No se trata de eso.

Es tan solo amor y prudencia.

Es amor y cordura, nada más.

Yo sé muchas cosas, que vosotros…

Bueno, la verdad es que no las ignoráis.

Las sé por mis amigos del Templo.

Y sé que son un peligro para Jesús y para el buen nombre de la familia.

He tratado de hacérselo entender al Maestro, pero no lo he conseguido.

Es más, cuanto más le aconsejo, Él actúa peor…

Y se busca cada vez más críticas y odios.

Ello porque es tan santo,

que no es capaz de comprender lo que es el mundo.

En fin, es triste ver sucumbir una cosa santa por la imprudencia de su fundador.

José insiste:

–      Pero bueno,

¿De qué se trata?

¡Dilo todo y nosotros nos haremos cargo!

¿No es verdad, Simón?

–     Ciertamente.

Pero me parece imposible que Jesús cometa imprudencias y haga cosas contrarias a su misión…

José explota:

–     ¡Pero si este buen joven que ama a Jesús lo dice!

¿Ves cómo eres?

Siempre el mismo.

Incierto, titubeante.

Me abandonas en el momento necesario.

Yo lucho solo contra toda la parentela.

¡Ni siquiera tienes compasión de nuestro nombre y de nuestro pobre hermano que va a la ruina!

Judas exclama:

–      ¡No!

¡Ir a la ruina, no!

¡Pero desprestigiándose, sí!

José insiste:

–     ¡Habla!

¡Habla te digo!

Mientras Simón calla perplejo…

Judas dice en voz baja:

–       Hablaría.

Si estuviera seguro de que no me mencionaríais ante Jesús…

¡Juradlo!

José dice:

–     Lo juramos sobre el Santo Velo.

¡Habla!

–       Lo que voy a decir no lo diréis ni siquiera a vuestra madre…

Y mucho menos a vuestros hermanos:

Judas Tadeo y Santiago

Simón confirma:

–      Tranquilízate respecto a nuestro silencio.

–     ¿Y no le diréis nada a María?

Para no causarle dolor.

Como yo lo hago.

Guardo silencio.

Es un deber tomar precauciones; aún para la paz de esta pobre madre…

José repite:

–      No diremos nada a nadie.

Te lo juramos.

Satanás se aprovecha de los celos de Judas.

Una pasión nacida de la envidia, la soberbia, el egoísmo desenfrenado…

Y que el apóstol infiel, no se preocupa por rechazar.

Satanás está furioso.   Y recurre a medidas extremas para detener a Jesús;

pues le está minando su poderío, de una forma implacable.

Y de este modo y por estos pecados,

Judas le da entrada y es su instrumento perfecto.

Porque en este momento, ya es el Príncipe del Mundo personificado en él,

el que continúa su estrategia demoledora, mezclando verdades envenenadas,

con mentiras astutísimas, para conseguir éxito en sus perversas maquinaciones…

Satanás-Judas sigue con su intriga:

–       Entonces escuchad:

Jesús no se limita a acercarse a los gentiles, publicanos y prostitutas.

A ofender a los fariseos

y a otras personas valiosas e importantes.

Ahora está haciendo todo al revés, con cosas verdaderamente absurdas.

Fijaos que fue a tierra de filisteos,

y nos hizo peregrinar con un macho cabrío negrísimo que le seguía.

Ahora ha aceptado aun filisteo por discípulo.

¿Y aquel niño que recogió?

¡No sabéis los comentarios que se hicieron!

Pocos días después fue una griega pagana.

Y por remate era una esclava que huyó de su patrón romano.

Luego, discursos que no concuerdan con la sabiduría del sentido común.

En resumidas cuentas, parece un loco que busca hacerse daño.

En tierras de filisteos se entrometió en una ceremonia de brujos

y se puso al tú por tú, con ellos.

Los venció.

Pero ya los escribas y los fariseos, lo comienzan a odiar.

¿Si estas cosas llegan a sus oídos, qué sucederá?

Tenéis el deber de intervenir…

De impedir y poner freno…

Simón dice:

–      Esto es grave.

Muy grave.

¿Pero cómo podíamos saberlo?

¡Estamos aquí!…

¿Y ahora?

¿Cómo podremos estar al tanto de lo que sucede

–     Y sin embargo es vuestro deber intervenir e impedir.

La Madre es madre y es muy buena.

No debéis abandonarlo en estas circunstancias.

Por Él y por el mundo.

Además.

Esto de seguir arrojando demonios…

Corre la voz de que se sirve de Belcebú.

Pensad si esto lo favorece.

¡Y además…!

Pero bueno.

¿Qué clase de rey podrá llegar a ser,

si las multitudes se ríen ya desde ahora o se escandalizan?

Simón pregunta incrédulo:

–       ¿Pero de veras hace cuánto dices?

–       Pregúntaselo a Él Mismo.

Os lo confirmará porque hasta de esto se jacta

–       Deberías avisarnos…

–      ¡Claro que lo haré!

Cuando vea algo raro, os lo mandaré avisar.

Pero os lo ruego: silencio ahora y siempre.

Silencio con todos.

–     Lo juraremos.

¿Cuándo te vas?

–      Después del sábado

Ya no hay razón para estar aquí.

He cumplido con mi deber.

José de Alfeo, dice:

–      Te lo agradecemos.

Ya decía yo que Él estaba cambiado.

Tú hermano, no me quisiste creer.

¿Ves que tenía razón?

Simón de Alfeo objeta:

–        Yo…

Me resisto a creerlo todavía.

Judas y Santiago no son unos tontos.

¿Por qué no nos han dicho nada?

¿Por qué no hacen algo, si suceden estas cosas?

Judas replica resentido:

–      Hombre,

¡No vas a decirme ahora que no crees en mis palabras!…

Simón responde:

–      ¡No!…

Pero… ¡Basta

Perdona que te lo diga: creeré cuando lo vea.

–       Está bien.

Pronto lo verás y me dirás: ‘Tenías razón’ bueno

Aquí está vuestra casa.

Os dejo.

Dios sea con vosotros.

José dice:

–      Dios sea contigo, Judas.

Y… ¡Oye

Tú tampoco digas esto a otros.

Está en juego, nuestra honra…

–      Ni siquiera me lo diré a mí mismo.

¡Adiós

Y se marcha caminando ligero.

Vuelve a entrar tranquilo a la casa.

Sube a la terraza, donde María está sentada, con las manos apoyadas sobre su regazo,

contemplando el cielo lleno de estrellas.

Y a la lucecilla de la lámpara que Judas prendió para subir por la escalera;

se ven dos hileritas de llanto, que descienden por las mejillas de María.

Judas pregunta con ansiedad:

–       ¿Estás llorando, Madre?

Ella contesta con dolor:

–      Porque me parece que el mundo está cargado con más insidias,

que cuantas estrellas hay en el cielo…

Repleto de asechanzas contra mi Jesús…

Judas la mira atento, turbado por sus palabras y no sabe qué hacer.

María termina suavemente:

–      Pero me da fuerzas el amor de los discípulos…

Amad mucho a mi Jesús.

Amadlo.

¿Quieres quedarte aquí, Judas?

Bajo mi habitación.

María Cleofás se fue a dormir, después de preparar la levadura para mañana.

–      Sí.

Aquí me quedo.

Aquí se está bien.

–      La paz sea contigo, Judas.

–      La paz sea contigo, María.

Y María se retira a su habitación.

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166 EXAMEN Y REVELACIÓN


166 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Al día siguiente, por la ruta cada vez más atestada de Jerusalén, un fuerte aguacero que cayó por la noche, ha dejado los caminos lodosos;

pero en cambio se ha llevado el polvo y el aire está muy limpio.

Los campos parecen jardines muy bien cuidados.

En la comitiva apostolica todos andan aprisa porque están muy descansados y porque el niño con sus sandalias nuevas, puede caminar mejor.

Y ahora que ya ha cobrado confianza, platica con todos y es conmovedor ver cómo este grupo de hombres, la mayoría sin hijos,

muestran un cariño paternal y lleno de cuidados, por el discípulo más pequeño de Jesús.

El hombre de Endor hace beber un huevo crudo al niño y le corta ramitas de hierbas silvestres.

Y se las da para calmarle la sed y que no tenga necesidad de beber mucha agua.

También le hace ver y contemplar los panoramas, para que no piense en el cansancio.

El antiguo pedagogo de Cintium, al que arruinó la maldad humana; vuelve a la vida por este niño que es una miseria como él.

Los amigos de la desgracia y de la amargura, se hinchan con una sonrisa de bondad.

Yabé no tiene ya el aspecto lastimero; trae sus sandalias nuevas y en su cara hay menos tristeza.

Ya le quitaron el aspecto salvaje de la vida de bestezuela, que por tantos meses llevó.

Y se ve muy limpiecito en medio de su pobreza.

También Juan de Endor es otro.

Su cara ha perdido la dureza y ahora es seria, pero sin infundir miedo.

Y estas dos piltrafas humanas que volvieron a la vida por la Bondad de Jesús, corresponden con amor por Él. 

Como un río que se va enriqueciendo cada vez más por nuevos afluentes, así la vía que conduce de Siquem a Jerusalén se va haciendo cada vez más espesa de gente,

en la medida en que los distintos pueblos, van aportando por los caminos secundarios, los fieles que van hacia la Ciudad santa;

ello ayuda bastante a Pedro a tener distraído al niño, que pasa sin darse cuenta, muy cerca de las colinas de su tierra natal,

bajo  cuyo terraplen deslizado, están sepultados sus padres. 

Los viajeros han dejado a su izquierda a Silo, enhiesta en la cumbre de su monte.

Tras largo camino interrumpen ahora su marcha, para descansar y comer.

Se detienen en un vasto y verde valle, que tiene un arroyo con murmullo de aguas puras y cristalinas.

Luego reanudan la marcha.

Atraviesan un monte calcáreo bastante pelado, sobre el cual incide sin misericordia el sol.

Luego empiezan a bajar  a través de una serie de viñedos que festonean las escarpadas de estos montes calcáreos soleados en sus cimas.

Pedro sonríe con perspicacia y hace una seña a Jesús, que también sonríe.

El niño no se da cuenta de nada, centrado como está en escuchar a Juan de Endor, que le está hablando de otras tierras que ha visto, en las que se dan uvas muy dulces;

las cuales, a pesar de serlo, no sirven tanto para vino, cuanto para dulces mejores que las tortas de miel.

Entonces llegan a una nueva subida, muy empinada…

La comitiva ha dejado el camino principal, polvoriento y lleno de gente y prefieren tomar este atajo boscoso.

Llegados a la cima, se ve ya claramente en la lejanía resplandecer un mar luminoso, suspendido sobre una conglomeración blanca:

que son un conjunto de esplendorosas casas encaladas.

Jesús llama a Yabé:

–    Ven. ¿Ves aquel punto de oro?

Es la Casa del Señor.

Allí vas a jurar obediencia a la Ley. ¿Pero la conoces bien?

Yabé contesta:

–   Mi mamá me hablaba de ella y mi padre me enseñaba los Mandamientos.

Sé leer. Y…

Tú dices que abrirás las Puertas de los Cielos.

¿No están cerradas por el Gran Pecado?

Mi mamá me decía que nadie podía entrar, hasta que no hubiese llegado el Perdón…

Y que los justos lo esperaban en el Limbo.  

–    Así es.

Pero luego iré al Padre, después de haber predicado la Palabra de Dios y… de haber obtenido el Perdón.

Entonces bajaré a llamar a todos los justos.

–   ¿Y estará mi mamá con ellos?

–   Claro. Ella y tu padre.

–   ¡Oh! ¡Cuánto te quiero!

Y el niño lo abraza y lo besa emocionado.  

Jesús agrega

–   Ahora prosigamos a la Ciudad Santa a donde llegaremos mañana por la tarde.

¿Por qué tanta prisa? ¿Me lo puedes decir?

¿No sería lo mismo llegar pasado mañana?

–  No.

No sería lo mismo.

Porque mañana es la preparación de la Pascua y después del crepúsculo no se puede caminar más de 1,200 metros, porque ha empezado el sábado su descanso.

–   Luego, ¿Debemos de estar ociosos el sábado?

–   No. 

Se ruega al Altísimo Señor.

–  ¿Cómo se llama?

–  Adonai.

Pero sólo los santos pueden decir su Nombre.

–  También los niños buenos.

Dímelo si lo sabes.

–   Yeové.

–   ¡Ah, sí!

¿Y qué mandó?

–   Mandó santificar el sábado:

‘Trabajarás durante seis días, pero descansarás el séptimo.

2. y dio por concluida Dios en el séptimo día la labor que había hecho, y cesó en el día séptimo de toda la labor que hiciera. 3. Y bendijo Dios el día séptimo y lo santificó; porque en él cesó Dios de toda la obra creadora que Dios había hecho. Génesis 2

Y descansarás porque así lo hice Yo, después de la Creación.’

–  ¿Cómo?

¿Descansó el Señor? ¿Se había cansado de Crear? ¿Y propiamente creó Él?

¿Cómo lo sabes?

Yo sé que Dios nunca se cansa.

–   No se había cansado porque Dios no camina y no mueve los brazos.

Pero lo hizo para enseñar a Adán y a nosotros.

Y para tener un día en que pensemos en Él.

Él creó todo. Es verdad. Lo dice el Libro del Señor. 

–    ¿Escribió Él el Libro?

–   No.

Pero es la verdad.

Y hay que creerlo para no ir con el Demonio.

–   Me dijiste que Dios no camina.

Que no mueve los brazos. ¿Entonces cómo creó? ¿Cómo Es? ¿Una estatua?

–   NO, No es un ídolo.

Es Dios. Y Dios es… Dios es… Déjame pensar y acordarme cómo me decía mi mamá

Y mejor que ella: aquel hombre que iba en tu Nombre a encontrar a los pobres de Esdrelón…

Mi mamá me decía, para hacerme entender a Dios:

‘Dios es como mi amor por ti. No tiene cuerpo y con todo existe.’

Y aquel hombre, con una sonrisa dulce, decía:

“Dios es un Espíritu Eterno. Uno y Trino. Y la Segunda Persona ha tomado carne, por amor nuestro; por nosotros los pobres…

Y su Nombre… ¡Oh, Señor mío!… Ahora que me acuerdo…

 ¡ERES TÚ!

Y el niño sorprendido; se arroja en tierra y adora a Jesús…

Todos corren, creyendo que se ha caído..

Pero Jesús les hace una seña con su dedo en los labios.

Y luego dice:

–   Levántate Yabé.

Los niños no deben tener miedo de Mí.

El niño levanta con veneración profunda su cabeza y mira a Jesús con otros ojos.

Un poco atemorizado.

Jesús le sonríe…

Y le tiende la mano diciendo:

–   Eres un sabio, pequeño israelita.

Continuemos nuestra investigación. Ahora que me has reconocido, ¿Sabes si se habla de Mí en el Libro?

–   ¡Oh! ¡Claro, Señor!

Desde el principio hasta ahora. Él habla sólo de Ti. Tú Eres el Salvador Prometido.

Ahora entiendo por qué abrirás las Puertas del Limbo.

¡Oh, Señor! ¡Señor! ¿Y me quieres mucho?

–   Sí, Yabé.

–   Ya no me digas Yabé.

Dame un nombre que quiera decir que me amas; que me has salvado…

–    Escogeré el nombre junto con mi Madre.

¿Está bien

–   Pero que quiera significar esto.

Y me llamaré así desde el día en que me convierta en hijo de la Ley.

–   Desde aquel día así te llamarás.

Se detienen en un valle pequeño, fresco y abundante en aguas, para tomar sus alimentos.

Yabé ha quedado medio atolondrado con la revelación y come en silencio.

Con respeto profundo, acepta cualquier pedazo de pan que le ofrece Jesús.

Pero poco a poco, vuelve a su antigua manera de ser.

Sobre todo, después de haber jugado con Juan; mientras los demás descansan en la verde hierba.

Regresa a Jesús, junto con Juan que es todo sonrisas y los tres forman un círculo.

Jesús dice:

–    No me dijiste quién habla de Mí, en el Libro.   

–    Los profetas, Señor.

¡Oh!… me decía mi papá que eras el Cordero… ¡Oh!… Ahora comprendo.

El Cordero de Moisés… ¡Tú Eres la Pascua!…

Pero… el Mesías… ¡Será inmolado!… 

Su voz se quiebra y cuando está a punto de llorar.   

Jesús le pregunta:

–   Por ahora basta.

Oye… ¿Sabes los Mandamientos?

–   Sí, Señor.

Creo que los sé. Los repetía en el bosque, para no olvidarlos y para oír las palabras de mi mamá y de mi papá.

Pero no lloro más; porque ahora te tengo.

Juan se abraza a Jesús sonriendo:

–   ¡Son mis mismas palabras!

–   Todos los niños de corazón, hablan igual.

Sí, porque sus palabras provienen de una única sabiduría.

Bien, tenemos que ponernos en camino para llegar muy pronto a Berot. 

Juan llama a los compañeros y se reanuda la marcha hasta Berot, a través de una llanura no muy cultivada,

aunque tampoco completamente yerma como estaba el montecillo que salvaron después de Silo.  

La gente aumenta y el tiempo se pone amenazador.  

Jesús dice:

–     Aligeremos el paso, hay demasiados peregrinos… 

Tomarán al asalto los alojamientos y no quiero que caigáis enfermos.

Más tarde, antes de llegar a Jerusalén, el cielo está lluvioso…

Y Pedro lleva al niño sobre su espalda, cubierto con su manto.

A Pedro le gusta chapotear en las charcas.

Judas está nervioso y refunfuña:

–   ¿Podrías dejar de hacer eso?

Está nervioso por el agua que viene del cielo y rebota contra el suelo salpicando los vestidos.

Y esto lo ha dejado totalmente empapado, arruinando su cuidadosa apariencia y el agua le escurre por todas partes.

Juan de Endor clava su único ojo en el hermoso, gallardo y remilgado Judas,

y responde:

–   ¡Eh!

¡Hay tantas cosas que no se deberían de hacer!

–   ¿Qué quieres decir?

–   Quiero decir que es inútil desear que los elementos nos respeten y sean delicados con nosotros…

Cuando nosotros no lo somos con nuestros semejantes.

Y en cosas que no son dos gotas de agua o salpicaduras de lodo.

–     Cierto.

Pero a mí me gusta andar bien presentado y entrar en la ciudad bien vestido y limpio.

Tengo muchas amistades y además de alta categoría.

–     Pues estáte atento a no caer.

–   ¿Me estás provocando?

–   ¡No, no! ¡Oh, nooo!

Pero es que soy veterano, como maestro… y como alumno.

Llevo toda mi vida aprendiendo.

Primero aprendí a vegetar, luego observé la vida, después conocí la amargura de la vida.

Ejercité una justicia inútil, la del “solo” contra Dios y contra la sociedad:

Dios me castigó con el remordimiento; la sociedad, con las cadenas.

Con lo cual, el ajusticiado, en el fondo, fui yo.

Finalmente ahora he aprendido, estoy aprendiendo a “vivir”.

Así que por mi condición de maestro y de alumno…

Comprendes que naturalmente me vienen ganas de repetir las lecciones

–   Pero yo soy el apóstol.

–   Y yo soy un desgraciado.

Ya lo sé y no debería atrevermea enseñarte a ti.

Pero mira, nunca se sabe lo que puede uno ser el día de mañana.

Tenía la idea de que moriría como un hombre honrado y un maestro respetado en Chipre.

Y me convertí en un homicida y un presidiario condenado a cadena perpetua.

Cuando levanté el puñal para vengarme, cuando arrastraba las cadenas odiando al universo;

si me hubieran dicho que sería discípulo del Santo, habría pensado que no estaban bien de la cabeza.

pues habría dudado de su estado mental.

Por eso quién sabe, a lo mejor puedo darte alguna lección buena a ti que eres apóstol.

Por mi experiencia no por santidad, que esto último ni siquiera me pasa por la mente.

Y sin embargo… lo ves.

–     Tiene razón ese romano al llamarte Diógenes.

–     Bien… sí.

Pero Diógenes buscaba al hombre y no lo encontró.

Yo sin embargo más afortunado que él, encontré sí, primero una serpiente donde creía que estaba la mujer…

Y un cuco donde veía al hombre que creí un amigo.  

Pero luego tras haber vagado muchos años, ya enloquecido por este conocimiento, he encontrado al Hombre, al Santo.

–     Yo no conozco otra sabiduría sino la de Israel.

–     Si es así, ya tienes con qué salvarte.

Pero ahora tienes también la ciencia o mejor, la sabiduría de Dios.

–     Es lo mismo.

–     ¡No, no!

Sería como comparar un día neblinoso con uno lleno de sol.

–     En definitiva, ¿Quieres darme lecciones?

Pues yo no me siento con ganas de ello.

–     ¡Déjame hablar!

Al principio, hablaba a los niños: se distraían.

Luego a los espectros: me maldecían.

Después a los pollos: eran mucho mejores que los dos primeros grupos, mucho mejores.

Ahora hablo conmigo mismo, porque todavía no puedo hablar con Dios.

¿Por qué quieres impedírmelo?

Tengo la vista reducida a la mitad, la vida quebrada por el esfuerzo hecho en las mina.

El corazón enfermo desde hace muchos años:

Deja al menos, que mi mente no se vuelva estéril.

–     Jesús es Dios.

–     Lo sé.

Lo creo más que tú, porque yo he renacido por obra suya, tú no.

Pero, aunque Él sea el Bueno, es siempre Él, o sea, Dios.

Y ese pobre desgraciado que soy yo no se atreve a tratarlo con la familiaridad con que tú lo tratas.

Le habla mi alma, pero los labios no se atreven…

El alma… y creo que Él siente cómo llora de amor agradecido y penitente. 

El alma que me imagino que la oye gritar de gratitud y de amor penitente.

Jesús interviene:

–   Es verdad, Juan.

Yo oigo tu alma. 

Judas enrojece de vergüenza.

El hombre de Endor de alegría.

Jesús agrega:

–    Oigo tu alma, es verdad.

Escucho el trabajo de tu inteligencia. Has hablado bien.

Cuando en Mí llegues a formarte, te ayudará mucho el haber sido maestro y alumno estudioso. Habla.

Habla también contigo mismo.

Judas advierte con aspereza:

–    Maestro, hace poco me dijiste que era malo hablar con el propio ‘yo’

–    Es verdad que lo dije.

Pero la razón es que tú, murmurabas con tu propio ‘yo’.

Este hombre no murmura, medita. Y con un fin bueno. Eso no hace daño.

La posesión demoníaca perfecta NO PUEDE reverenciar a Dios, porque Satanás lo odia y a sus instrumentos, es lo que les trasmite…

Judas replica de mal humor:

–    En resumidas cuentas, ¡Siempre estoy equivocado!

Jesús dice con calma:

–    No.

Lo que tienes es tedio y desasosiego en el corazón.

Considera que no siempre puede haber cielo sereno. Los campesinos desean la lluvia y también es caridad orar para que llueva.

También ella es caridad.

Pero mira, se ve un bonito arco iris, que describe su curva desde Atarot hasta Ramá.

Hemos sobrepasado Atarot, la triste hoz ha quedado atrás.

Aquí ya todo está cultivado y ríe bajoeste sol que rasga las nubes.

Cuando lleguemos a Rama estaremos a treinta y seis estadios de Jerusalén.  

Los esclavos de la Lujuria, SON ADORADORES DE ASMODEO…

Aparecerá de nuevo ante nuestra vista tras ese collado, que señala el lugar del horrendo acto de lujuria cometido por los guibeítas.

Tremenda cosa es que la carne haga presa…

No siempre puedes estar tranquilo. Cuando la carne muerde, es cosa horrible Judas…  

Con el carisma de la lectura de los corazones, Jesús le está diciendo lo que lo atormenta y el por qué de su ansiedad… 

Judas no responde.

Se retira chapoteando con coraje en los charcos.

Bartolomé pregunta:

–   ¿Qué le pasa hoy a ése?

–    Cállate.

Que Simón de Jonás no te oiga. Evitemos altercados y no envenenemos a Simón.

Está tan contento con su niño.

–     Es verdad, Maestro.

Pero no está bien. Se lo diré.

–   Es joven, Nathanael.

También tú lo fuiste…

–    Sí.

Pero no debe faltarte al respeto.

Sin querer ha levantado la voz,

y Pedro oye:

–    ¿Qué pasó?

¿Quién te faltó al respeto? ¿El nuevo discípulo?

Y mira a Juan de Endor que discretamente se había retirado al comprender que Jesús corregía al apóstol…

Y  ahora está hablando con Santiago de Alfeo y Simón Zelote.

Jesús niega:

–   ¡Ni pensarlo!

Es respetuoso como una doncella.

–   ¡Ah, bien! Porque si no…

¡Eh! Su único ojo estaba en peligro.  Entonces…

Pedro mueve la cabeza afirmando:

–   ¡Entonces fue Judas! ¿Verdad?…

Jesús dice:

–   Oye Simón,

¿No podrías mejor ocuparte de tu pequeño?

Me lo quitaste y ahora quieres intervenir en una conversación amigable entre Bartolomé y yo.

¿No te parece que quieres hacer muchas cosas?

Jesús, con una sonrisa tranquila mira a Pedro que queda dudoso sobre lo que tiene que hacer…  

La tranquilidad con que sonríe Jesús es tanta, que Pedro siente vacilar su juicio.

Pedro mira a Bartolomé.

Pero éste levanta su cara aquilina hacia el cielo.

Y Pedro comprende que no hay nada que hacer y siente que se desvanece su sospecha.

La vista de la Ciudad ya cercana, visible en toda la belleza de sus colinas, olivares, casas…

Y especialmente del Templo.

Esta vista, que debía ser siempre fuente de emoción y de orgullo para los israelitas, acaba de distraerlo del todo.

Cuando llegan a la ciudad…

Todos, en un arroyuelo cercano se asean y se componen los vestidos.

Bajan las túnicas, pues las habían abolsado, se lavan los pies llenos de barro en un riachuelo de aguas claras.

Se arreglan el pelo, se cubren con sus mantos.

Y lo mismo hace Jesús.

La entrada en Jerusalén es lo más importante en la vida hebrea.

Presentarse ante estos muros en tiempo de fiesta era como presentarse ante un soberano.

La Ciudad santa era la “verdadera” reina de los israelitas; esto aparece con claridad este año que en esta vía consular, lo manifiestan las turbas y su comportamiento:

Los componentes de las distintas familias se disponen según un orden.

Las mujeres por su parte solas, los hombres en otro grupo, los niños entre ambos.

Pero todos serios y al mismo tiempo, tranquilos.

Algunos doblan el manto más usado y sacan otro nuevo de los fardos de viaje, se cambian las sandalias y  el paso se hace solemne, ya hierático. 

En cada grupo hay un solista que da el tono, se cantan himnos: los antiguos, gloriosos himnos de David…

Y la gente se mira con más bondad en los ojos, como más tiernos ahora que han visto la Casa de Dios.

Mirando a esta Casa santa, enorme cubo de mármol coronado por las cúpulas de oro, colocado como una perla en el centro del recinto majestuoso del Templo.

La comitiva apostólica se forma así:

Delante con el niño en medio, Jesús y Pedro.

Detrás de ellos Simón, Judas de Keriot y Juan; luego Andrés con Santiago de Zebedeo.

Y  entre ellos obligado por Andrés, Juan de Endor.

En la cuarta fila, los dos primos del Señor con Mateo.

Los últimos: Tomás, Felipe y Bartolomé.

Aquí es Jesús quien entona el canto.

Y lo hace con esa potente y preciosa Voz suya,

con un ligero tono de barítono que se armoniza con las vibraciones de tenor para hacerlas aún más preciosas.

Responden Judas tenor puro; Juan, de voz límpida propia de su muy joven edad.

Y las dos voces de barítono de los primos de Jesús,

Tomás  es muy bajo: un barítono tan profundo, que casi no se le puede catalogar como tal.

Los demás, dotados de voces menos hermosas acompañan entonados, pero en forma menos perceptible al coro lleno de los más virtuosos.

Los salmos son los ya conocidos, llamados graduales.

El pequeño Yabés – voz de ángel entre las recias de los hombres – canta muy bien porque lo conoce el salmo 122:

«Estoy alegre porque me han dicho: “Iremos a la casa lel Señor”».

Y verdaderamente su carita, tan triste pocos días antes, es todo un esplendor de alegría.

Ya están cerca de los muros, ya se ve la Puerta de los Peces y las calles están desbordantes de personas jubilosas.

Enseguida entrtan al Templo, para una primera oración.

Luego, la paz en la paz del Getsemaní, la cena y el descanso.

El viaje hacia Jerusalén ha terminado.

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P171 LA TIERRA PROMETIDA


REY Cristo-es-mi-creador5 DE SETIEMBRE DEL 2016

Amado Pueblo Mío:

¡No son hijos sin Madre!

MI MADRE ES A LA VEZ MADRE DE LA HUMANIDAD

madre nuestra

Y REINA Y SEÑORA DE TODO LO CREADO.

Acudan a Nuestra Madre, Ella les extiende Su Mano para que mantengan la fuerza necesaria en este instante y no se pierdan.

Mi Madre llega a darles Su Amor Materno para que ustedes, Mis fieles, sean los que lleven a sus hermanos la Buena Nueva de Mi Segunda Venida.

Amado Pueblo Mío:

La Conversión no llega sola o con el mínimo esfuerzo de parte del hombre.

conversion y arrepentimiento (2)

Quien desee de corazón alcanzar la salvación del alma, tiene que erradicar de su vida:

* los malos actos, los malos pensamientos, los malos deseos, la codicia, la avaricia, la desesperanza…

* la soberbia, la impaciencia, el anti-testimonio, la mentira, la maldad, el juzgar al prójimo…

* el negar el auxilio a su semejante, el temor, el desamor, los malos sentimientos, la intolerancia…

materialismo

* la competitividad, el afán por lo material, la negación a crecer en el espíritu…

* tiene que dejar de vivir del libre albedrío humano, tiene que sujetar la inteligencia a Mi Voluntad y a todo lo contrario a las Obras de Misericordia y a las Leyes Divinas, dentro de las que se encuentran los Sacramentos.

El hombre se mira únicamente el cuerpo físico: la piel con sus diferentes capas que la conforman, los ojos, la nariz, sus manos y pies; sin detenerse a dar gracias por la respiración, por disfrutar de la mirada, sin pensar en otros de sus hermanos que no poseen esas facultades.

minusválidos

El hombre no da gracias a Nuestra Trinidad por cuanto ejecuta continuamente el cuerpo humano.

El hombre actúa mecánicamente y cree que así puede convivir con su organismo espiritual. ¡Gran equivocación! Quien no alimenta su organismo espiritual, no crece y no se acerca a Mí con la rapidez que deben lograr todos Mis hijos.

En el actuar y obrar del hombre están plasmados Nuestro Obrar y Actuar. Dolorosamente, Mis hijos truncan y arruinan ese obrar y actuar en su organismo espiritual y debido a ello, no ascienden sino decaen, sin lograr vivir en Espíritu y Verdad, a Nuestra Semejanza.

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Amado Pueblo Mío:

No han sido llamados por nuestra parte a vivir ni convivir con el pecado, sino a elevar los sentidos espirituales, que el pecado ha sujetado en todo hombre.

Hijos, no tienen que mantenerse atados al mínimo nivel en el plano espiritual, sino son llamados a ascender y despertar todo el organismo sobrenatural que poseen, para que capacite libremente al yo humano, y así éste sea más del Cielo que de la Tierra.

Pueblo Mío, LES ORDENO QUE TOMEN CON SERIEDAD ESTE MI LLAMADO, para que, con formalidad y urgencia, sean conscientes de la realidad en la que viven para el bien personal y comunitario, o de la lejanía que mantienen con Mi Casa.

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Cada uno es el gestor del destino del alma. Se encuentran ante dos caminos y la decisión es libre, pero a la vez debe ser alimentada por lo que el hombre puede desconocer, y por ello, negarse la Salvación Eterna.

En este Instante la Humanidad se acerca a vivir con mayor fuerza y potencia una variedad de eventos entre los que se encuentran las erupciones volcánicas

Las que son el resultado de una reacción fuerte, que logra crear un proceso con las sustancias volcánicas para que estas salgan con fuerza hacia afuera.

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NO ES A TRAVÉS DEL TEMOR COMO EL HOMBRE NOS LLEGA A AMAR

 El hombre ama a Nuestra Trinidad por la Verdad que nace de Nuestro Seno Trinitario, mas rogamos al hombre para que detenga la Ira y el deseo de venganza, que posee gran fuerza negativa.

El hombre ama Nuestra Trinidad porque vive Nuestro Auxilio, Nuestro Amor, Nuestra Protección cuando la razón humana no se cierra a Nuestra Verdad, que conlleva el Amor Divino manifiesto en cada detalle, no sólo en el hombre mismo, sino en todo lo Creado.

La Humanidad va tras las huellas de la novedad, sin razonar que la novedad le roba el alma.

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La novedad del pecado en su máxima expresión hace del hombre una criatura irreconocible, pues se ensaña contra sus mismos hermanos para extinguirlos.

La novedad del Mal, que se injerta en el que la acepta, lo transforma con el veneno de la maldad, con los peores pensamientos, los actos más abruptos y las herejías más grandes en la historia humana.

Amado Pueblo Mío, la novedad es la agresividad, es el experimentar cómo servirle a Satanás, rendirle culto hasta que éste toma posesión de la criatura humana y se adentra en el interior, dotándole de poder y atributos malévolos con los que la criatura cree poseerlo todo…

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Ignorando que el pensamiento no le pertenece al hombre cuando este se entrega a Satanás, ya que Satanás no respeta el libre albedrío, sino lo sujeta a sus malos intereses ya que su meta es el dominio sobre el hombre.

EL INSTANTE PASA, MIS HIJOS SE PIERDEN…
Y ¿DÓNDE ESTÁ LA ORDEN QUE HE DADO A MI IGLESIA PARA SALVAR ALMAS?

Oren hijos, oren por Ecuador, padecerá en su tierra y sus volcanes despertarán. 

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Oren hijos, oren por Grecia, se estremece la tierra y el suelo es invadido por el agua.

Oren, hijos Míos, del Universo se acerca la amenaza para la Humanidad, la mirarán acercarse. Mis hijos temerán.

Oren hijos, oren, la provocación en el mar dejará de ser provocación y un error desatará el horror. 

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Oren por Estados Unidos, la tierra se estremecerá con fuerza.

Oren por Japón, continúa contaminando a la Humanidad.

Amado Pueblo mío, el Demonio arremete contra mis hijos, lanza la seducción para que esta recorra la Tierra como el viento y Mis hijos sean presa de este pecado.

La Tierra será saturada por las infestaciones del Mal. Los hombres posesos por el Demonio recorrerán las calles abalanzándose a la matanza de gran cantidad de seres humanos.

hombres demonios

Las Familias son tenidas en la mira del Mal para desmembrarlas y disgregarlas. La unidad causa furia al Mal. Por esta razón, la desunión es un triunfo para el Mal. Poco a poco dispersa al hombre para que no viva en fraternidad.

Mi Pueblo unido y reunido en Mi Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, es iluminado por Mi Espíritu Santo.

De ahí la consciencia de que ser Mi Hijo no es una frase, sino el cumplimiento de Mis Preceptos y la Fe inmovible de que Mi Pueblo es la niña de Mis Ojos.

TIBIEZA

La Tibieza no es buena compañera, es la inclinación a conceder caprichos al yo humano para no comprometerse con el cumplimiento de la Verdad.

 ¡Pobres de Mis hijos, que se encuentren en la Tibieza!, serán vomitados de la Boca de Mi Padre.

¡Pueblo Mío, Amor de Mi Corazón! Llego a ti como Mendigo de Amor en este instante de verdad en que te hablo para que no te pierdas y regreses al camino de la Verdad que nuestro amor emana hacia la humanidad.

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A INSTANTES DE SER EXAMINADA POR NUESTRA DIVINIDAD (*)

Amén.

Su Jesús.

 (*) Referente al AVISO, leer…

http://www.revelacionesmarianas.com/

Agosto 16 de 2016

Las ovejas escuchan la Voz del Pastor y Le siguen.

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 Dice J. V.: Veo a Nuestro Señor Jesucristo reunirse aquí con nosotros, en nuestro grupo. Y viene caminando junto a Él una ovejita, viene con un gesto de una Paz tremenda y con la ovejita a Su lado, se ve Sencillo, se ve Bello.

Hijitos Míos, vengo a acompañaros, estoy aquí con vosotros. Esta ovejita significa la Paz, pero sobre todo la Obediencia. Las ovejas escuchan la Voz del Pastor y Le siguen, porque saben que el Pastor las cuida, las guía, las protege, las ama.

Yo quiero que vosotros seáis como esta ovejita que viene Conmigo. Yo quiero que Me acompañéis, que Me sigáis siempre. Que sigáis siempre escuchando Mi Voz, que confiéis plenamente en Mí, a pesar de que todo se vea alrededor semiobscuro, como lo veis ahora Conmigo (porque Lo veía caminar por un caminito semiobscuro).

ovejitas

No os preocupéis, Mis pequeños. Yo estaré con vosotros, porque vosotros habéis tratado de estar Conmigo y Yo ciertamente, consiento a Mis oveja.

Consiento a aquellos que se han apartado del Mundo y Me han preferido a Mí vuestro Dios para seguirMe, para amarMe, para buscar Mi Sabiduría, para buscar la Esencia de Mí, que Soy el Amor.

Vosotros fuisteis creados para amar y ser amados. Muchos de vuestros hermanos no han comprendido esta Bendición tan grande: que es el don de la vida y que fuisteis creados como os dije, para amar y ser amados.

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Muchos han preferido seguir al Traidor, seguir a la Maldad. Ciertamente, han sido engañados por Satanás y les promete infinidad de cosas y caen en su mentira, caen en su maldad.

Yo Me di por todos vosotros, para recuperar principalmente a las almas que han caído en las mentiras de Satanás y para hacer crecer más a las almas.

 Que desde el primer momento en que fueron tocadas por Mi Amor, Me siguieron. Y así, elevarlas a grados muy altos de Amor, para que estéis más cerca de los Cielos. Que esto es una profundidad muy grande en el Amor.

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Como dicen las Escrituras, el que más da, recibirá más y vosotros habéis dado más que los demás, porque abristeis vuestro corazón al Amor. Y como dice también en las Escrituras, si vosotros dejasteis el Mundo por Mí, recibiréis mucho más que aquellos que son del Mundo.

Soy un Dios Justo, doy al que más da y vosotros sois de ellos.

Engrandeced vuestro amor hacia Mí, Mis pequeños. Seguid creciendo en el Amor, amaos los unos a los otros, que eso serán los Cielos Nuevos y las Tierras Nuevas. Amor inmenso hacia las almas, amor inmenso entre los hombres, amor inmenso de todo lo Creado hacia vosotros.

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Todo tiene vida, ya os lo he explicado. Le pedí a vuestros Primeros Padres que cuidaran de la Creación que tiene vida y el hombre se fue apartando de ésta Orden y de ese cuidado hacia todo lo Creado.

El hombre fue atacando a la Creación, la ha subyugado, la ha maltratado, la ha destruido… Y ahora, la Creación también se pone en contra del hombre.

Todo esto tiene que acabar, Mis pequeños. La Ley, que en un principio el hombre recibió de Mi Padre, no ha sido cumplida.

renacer espiritu santo

Y por eso tiene que haber un nuevo renacer, tanto para el hombre como para la Creación entera, incluyendo lo que existe en todo el Universo.

Todo salió de Nuestras Manos, todo salió de Nuestro Corazón y debéis ser uno con Nosotros. Todo volverá como al Principio, bello, santo, hermosísimo, como es todo lo que sale de Mí.

La Maldad será aplastada, será vencida y el hombre conocerá el Verdadero Amor de su Dios. Y veréis un nuevo resplandor en los Cielos, Vida Nueva, Vida Santa, Vida fraterna, Vida de Amor.

0amaos

Se cumplirá Mi Orden de Amaos los unos a los otros, como Yo os he amado y gozaréis con ello.

Os trataréis como verdaderos hermanos que sois. Ya no habrá luchas, ya no habrá egoísmos, os compartiréis de los dones que cada uno tenéis. Viviréis ayudándoos los unos a los otros, compartiendo los unos a los otros, creciendo los unos con los otros.

Y no solamente creciendo en cuerpo, sino creciendo en espíritu. Porque el Espíritu se va a derramar inmensamente sobre las almas escogidas, sobre las almas que aprendieron a separarse del Mundo. Que aprendieron a amar, aún a pesar de que el Mal, atacaba vuestro amor y no quería que creciera.

0prueba

Pero vosotros os mantuvisteis, a pesar del sufrimiento, a pesar de los ataques de Satanás. Por eso, sois almas que han triunfado, que vencieron al Mundo, que prefirieron estar con su Dios.

Hay tantas y tantas almas que Me han traicionado, que prefirieron vida de Mundo antes que estar Conmigo vuestro Dios, en Mi Santísima Trinidad.

Os Bendigo, Mis pequeños, contáis Conmigo plenamente en estos momentos de Gran Prueba, que ya la humanidad está viviendo y que pronto se verán momentos más fuertes de la Purificación.  

GRAN TRIBULACION

Pero aquél que ha vivido en Mí, será protegido por Mí. Vivirá en Mí. Y si morís, viviréis eternamente en Mí. Vuestra vida está asegurada desde ahora y para siempre, si os mantenéis en Mí.

Orad por vuestros hermanos que todavía se pueden salvar, Yo velaré por ellos, si es que ellos quieren regresar a Mí.

Un Nuevo Mundo os espera, Mis pequeños. No os preocupéis ya de nada. Pronto veréis cómo se os van a ir abriendo los Horizontes Eternos para vosotros, los que estáis Conmigo.

Y la paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento

Una Paz inmensa descenderá sobre vosotros y… AÚN A PESAR DE LO QUE ESTÉ SUCEDIENDO A VUESTRO ALREDEDOR, ésa Paz os llevará a estar plenamente Conmigo y a NO TEMER.

La Fe ya la tenéis, Mis pequeños. La Fe ha hecho ya su trabajo en vosotros, porque os  habéis mantenido en Mí, a pesar de que he sido muy atacado en estos tiempos; en que Mi Vida de Gracia, de Amor, Mi Presencia entre los hombres ha sido hecha a un lado.

Vosotros habéis mantenido Mi Presencia en la Tierra y los que están como vosotros alrededor del Mundo, también serán preservados.

0la fe en DIos y la confianza

Confiad, Mis pequeños, confiad en Mi Amor. Confiad en Mi Presencia Divina con vosotros y NO temáis, que Yo estaré con vosotros para ayudaros a pasar estos momentos. Os amo Mis pequeños, recibid Mis Bendiciones.

Así que no temáis hijitos Míos, a los ataques cada vez mayores del Mal porque Yo estaré con vosotros hasta el Fin de los Siglos.

Yo seguiré suscitando almas religiosas, almas que mantengan la vitalidad de Mi Iglesia, almas que den vida al enseñaros Mis Verdades y Mis deseos de salvación.

00cuerpo mistico

Yo haré crecer a Mi Iglesia en cada uno de vosotros, tanto como me lo permitáis. Vosotros sois Mi Iglesia, Sois y deberéis seguir siendo los depositarios de Mis Leyes de Amor y de Mis Verdades, para que sigan subsistiendo de edad en edad. DádMe vuestra vida y Yo os colmaré de Mi Vida.

Acudid a Nuestra Fuente de Vida y Amor que os puede proveer de todo lo que podáis necesitar para ése cambio en vuestras vidas y en vuestro corazón. El Amor todo lo puede, acudid a Él y no quedaréis defraudados.

Yo os amo infinitamente y os bendigo, en el Nombre de Mí Padre Eterno, en Mí Nombre, Vuestro Salvador Glorioso y en el del Amor Derramado y Purificador del Espíritu Santo.

bendicion_del_padre

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