P EXPLICACIÓN DIDÁCTICA


Nuestro Señor Jesucristo me ha solicitado la adjunción de algunos comentarios que Él desea que hagan más clara la enseñanza que quiere compartir la Santísima Trinidad, para conocimiento de sus Apóstoles de los Últimos Tiempos,

Y que “sus Cristos actuales” entiendan la URGENCIA que encierran sus imploraciones de auxilio en que saciemos su sed de almas y también actuemos por nuestra supervivencia personal, por la inminencia del Aviso.  

Y además comprendamos mejor CÓMO debemos actuar, porque ya entramos al punto álgido de la Guerra Cósmica que se está librando entre las Huestes Celestiales y las infernales de Satanás, comandadas por el Anticristo.

De esta manera el resaltado azul señala nuestra tarea que debemos aprender, sin caer en escrúpulos absurdos, NI PÁNICO.

Como niños obedientes, somos escolares dispuestos…

EL PADRE PIO Y EL PURGATORIO

Cómo el Padre Pío Socorría a las Almas del Purgatorio

El Padre Pio tenía un conocimiento exacto del estado de un alma después de la muerte, incluyendo la duración del dolor hasta que llegaba a la purificación total.

El Padre Pío inculcaba el amor por las almas del purgatorio. Las almas iban a San Giovanni Rotondo a pedirle primero. Y luego a agradecerle a cuando ingresaban al Cielo.

Tuvo muchas visiones de almas purgantes que Jesús liberaba por sus oraciones y sufrimientos.

Veamos algunas anécdotas impresionantes.

Una anécdota es la de Fray Daniele que tuvo una experiencia Cercana a la Muerte. Y regresa a la tierra mediante la Intercesión del Padre Pío, con el propósito de hacer su Purgatorio en la Tierra.

En una historia conmovedora y llena de devoción.

ALGUNAS ANÉCDOTAS DEL PADRE PÍO Y LAS ALMAS DEL PURGATORIO

Todo el que se reunía con el Padre Pío parecía convencido de que tenía una conexión directa con el más allá. ‍Incluso le preguntaban acerca de un pariente o amigo muerto. 

Cuando sóis corredentores y os unís a Mí con el Amor de Fusión, (1) es cuando experimentáis el “Cielo en la Tierra” y al estar fundidos Conmigo, SOY YO EL QUE ACTÚO y contesto a vuestras inquietudes.

Era fascinante, siempre había una respuesta.

‍Gerardo De Caro tuvo largas conversaciones con el Padre Pío en 1943. En sus notas escritas testifica:

“El Padre Pio tenía un conocimiento exacto del estado de un alma después de la muerte, Incluyendo la duración del dolor hasta que llegaba a la purificación total”.

El padre Pío decía también: “Más almas de los muertos del purgatorio que de los vivos suben a esta montaña para asistir a mis misas y buscar mis oraciones”.

En 1922 el obispo Alberto Costa preguntó al Padre Pio si alguna vez había visto un alma en el Purgatorio y le contestó:

“He visto a tantas de ellas que no me asustan más”.

Un fraile testificó: 

Todos estábamos en el comedor cuando el Padre Pío llegó de repente y se dirigió a la puerta del convento. La abrió y comenzó a tener una conversación.

Los dos hermanos que fueron con él no vieron a nadie y empecé a pensar que algo podría estar mal con el Padre Pío. 

Cuando vuestra alma está viva y fusionada Conmigo, yo os abro el mundo espiritual y caminaís siguiendo mis Mociones, asi es como os convierto en “instrumentos” de nuestra Voluntad Sacratísima.

En el camino de regreso a la zona del comedor Padre Pío me explicó:

“No se preocupe. Yo estaba hablando con algunas almas en su camino desde el Purgatorio al Paraíso. Llegaron a agradecerme que los recordara hoy en la misa

El Padre Francesco Napolitano informó que en 1945, Fray Pedro entrando en su celda por la noche, vio a un joven fraile sentado en su escritorio, con la cabeza gacha como si estuviera meditando.

Le preguntó quién era, pero él desapareció.

Aterrorizado fue a ver al Padre Pío.

El Padre Pio le acompañó de regreso a su celda y dijo:

“Ese joven fraile es un pobre principiante que está cumpliendo su Purgatorio en esta celda. Pero no se preocupe que no le molestará otra vez, y nunca le verá de nuevo”.

Yo me llevé a mi sufriente hijo, por la plegaria silenciosa e intercesora de mi poderoso instrumento, que no me negaba NADA de cuanto le solicitaba.

La vida de la Tierra es sólo un instante en la Eternidad y a veces permito que algunas almas vengan a solicitaros ayuda, para que recordéis esta realidad. 

En este momento están abiertas las Puertas del Infierno y TODOS sus habitantes andan dispersos por el mundo ayudando a las Huestes Infernales en la perdición de mis hijos.

Esto es muy patente por la proliferación de las nefastas invocaciones satánicas de mis pobres hijos engañados por el Mal.

La Justicia de Dios ES TERRIBLE, pero no olvidemos que su Misericordia también ES INFINITA.

(1) https://cronicadeunatraicion.com/2020/05/29/el-amor-de-fusion-1/

https://cronicadeunatraicion.com/2020/05/29/el-amor-de-fusion-2/

UN HOMBRE QUE PIDE MISAS AL PADRE PÍO PARA SALIR DEL PURGATORIO

Mientras estaba en el convento en una tarde de invierno después de una fuerte nevada, él estaba sentado junto a la chimenea una noche en la habitación, absorto en la Oración.

Cuando un anciano, vestido con una capa antigua todavía usada por los campesinos del sur de Italia, se sentó junto a él.

Respecto a este hombre dice el padre Pío:

No me podía imaginar cómo podría haber entrado en el convento en ese momento de la noche, ya que todas las puertas están bloqueadas.

Le pregunté: ¿Quién eres? ¿Qué quieres?”

El anciano le dijo:

“Padre Pío, soy Pietro Di Mauro, hijo de Nicolás, apodado Precoco. Yo morí en este convento el 18 de septiembre de 1908, en la celda número 4, cuando todavía era un asilo de pobres.

Una noche, mientras estaba en la cama, me quedé dormido con un cigarro encendido, el cual incendió el colchón y he muerto, asfixiado y quemado.‍

Todavía estoy en el purgatorio.

Necesito una Santa Misa con el fin de ser liberado. Dios permitió que yo venga a pedirle su ayuda.

De acuerdo con el Padre Pío, después de escucharlo, respondió:

Tenga la seguridad de que mañana celebraré la Santa Misa por su liberación.

Me levanté y le acompañé hasta la puerta del convento, para que pudiera salir y me di cuenta en ese momento, que la puerta estaba cerrada con llave.

La abrí y me despedí de él.

La luna iluminaba la plaza, cubierta de nieve.

Cuando yo ya no lo vi delante de mí, fui tomado por un sentimiento de miedo y cerré la puerta, volví a entrar en la habitación de invitados y me sentía débil.

Cuando experimentáis por primera vez el mundo sobrenatural y cuando NO PROFANÁIS con vuestra imprudencia mis Misterios, es lógico vuestro sobresalto.

Porque Soy un Padre Amoroso, es que envío a mis ángeles para que os vayan preparando al momento cuando decidiMos nuestra intervención más directa y podáis soportar un poco más nuestra Presencia. 

Unos días más tarde, el Padre Pío también contó la historia al padre Paolino.

‍Y los dos decidieron ir a la ciudad, donde miraron las estadísticas vitales para el año 1908.

Y encontraron el 18 de septiembre de ese año, un Pietro Di Mauro había de hecho, muerto de quemaduras y asfixia en la habitación número 4 en el convento, entonces utilizado como un hogar para personas sin hogar.

UN FRAILE CONDENADO AL PURGATORIO

Por la misma época, el Padre Pío le dijo a Fray Alberto de otra aparición de un alma del Purgatorio, que también se produjo en la misma época.

Él dijo:

Una noche, cuando estaba absorto en la Oración en el coro de la pequeña iglesia fui sacudido y perturbado por el sonido de pasos, y velas y jarrones de flores que se movían en el altar mayor.

Pensé que alguien debía estar allí, y grité:

“¿Quién es?”

Nadie respondió.

Volviendo a la Oración, me molestaron de nuevo los mismos ruidos.

De hecho, esta vez tuve la impresión de que una de las velas, que estaba en frente de la estatua de Nuestra Señora de Gracia, había caído. Con ganas de ver lo que estaba sucediendo en el altar, me puse de pie, me acerqué a la reja.

Y vi, a la sombra de la luz de la lámpara del Tabernáculo, un hermano joven haciendo un poco de limpieza.

Yo pensé que él era el Padre Leone que estaba reestructurando el altar; y como ya era la hora de la cena, me acerqué a él y le dije:

“Padre Leone, vaya a cenar, no es tiempo para desempolvar y reparar el altar”.

En el TERCER NIVEL DEL PURGATORIO, SE SUFRE EL CALVARIO DE JESUS CON TODO EL RIGOR DE LA JUSTICIA DIVINA

Pero una voz que no era la voz del padre Leone me contestó:

“Yo no soy el Padre Leone”,

“¿Y quién es usted?”, le pregunté.

“Yo soy un hermano suyo que hice el noviciado aquí, mi misión era limpiar el altar durante el año del noviciado. Desgraciadamente en todo ese tiempo yo no reverencié a Jesús Sacramentado, Dios Todopoderoso, como debía haberlo hecho, mientras pasaba delante del altar.

Causando gran aflicción al Sacramento Santo por mí irreverencia. Puesto que El Señor se encontraba en el tabernáculo para ser honrado, alabado y adorado. Por este serio descuido, yo estoy todavía en el Purgatorio.

Ahora, Dios, por su misericordia infinita, me envió aquí para que usted decida el tiempo a partir del del que yo podré disfrutar del Paraíso.

Y para que Ud. cuide de mí.”

Yo creí haber sido generoso con esa alma en sufrimiento, por lo que exclamé:

“Usted estará mañana por la mañana en el Paraíso, cuando yo celebre la Santa Misa”.

Esa alma lloró: Cruel de mí, que malvado fui.

Entonces lloró y desapareció. 

Siempre poneos en los zapatos del que os esté solicitando algo, especialmente en el ámbito espiritual. Y AYUDADLES como os gustaría a vosotros ser ayudados, así no cometeréis pecados de omisión.

Esa queja me produjo una herida tan profunda en el corazón, la cual he sentido y sentiré durante toda mi vida. De hecho yo habría podido enviar esa alma inmediatamente al Cielo.

Pero yo lo condené a permanecer una noche más en las llamas del Purgatorio.

OTRAS ALMAS

La Señora Cleonice Morcaldi de San Giovanni Rotondo fue una hija espiritual del Padre Pío; a un mes de la muerte de su mamá, el Padre Pío le dijo:

“Esta mañana tu mamá ha volado al Paraíso, la he visto mientras estaba celebrando la Misa.”

Lo que quiere decir que tuvo la gentileza de ofrecer la misa por el descanso eterno de su alma.

SOLDADOS MUERTOS

En otras ocasiones, el Padre Pío recibió almas –incluyendo soldados muertos en la Segunda Guerra Mundial– quienes hacían cola para su intercesión.

Una vez, un monje que vivió con él visualizó soldados extraños cerca de la chimenea del padre.

‍Preguntándose cómo habían entrado, el Padre Pio le explicó, que no eran soldados, sino espíritus de fallecidos que se acercaban pidiendo ayuda en su camino a la otra vida.

LA GRACIA DE VIVIR EL PURGATORIO EN LA TIERRA:

El testimonio de un íntimo amigo del padre Pío.

Fray Daniele pensaba que después de morir pasaría un tiempo en el Purgatorio. Pero el Señor le llevó allí en vida para hacerle reflexionar, y luego su vida cambió en su regreso.

Esta es lo que ahora se llama una experiencia cercana a la muerte, donde la persona muere, es llevada al cielo, se le muestran los pecados y regresa a la vida profundamente cambiada.

Sólo que Fray Daniele regresa a la tierra con el propósito de hacer su Purgatorio en la Tierra.

La experiencia de Fray Daniele, compañero inseparable del P. Pío, nos hace saber que un momento en el Purgatorio es mucho tiempo.

Una hora en el Purgatorio parece una eternidad.

No parece, ES. Porque el Tiempo lo instituí para vosotros, después del Pecado Original.

El relato está tomado del libro “Omagio a Fray Daniele”.

Fray Daniele Natale

EL TUMOR Y LA INTERVENCIÓN DEL PADRE PÍO

Este es el relato de Fray Daniele:

Inmediatamente después de la guerra, me encontraba en San Giovanni Rotondo, mi pueblo nativo, en el mismo convento del P. Pío.

Un poco tiempo después comencé con algunos dolores en el aparato digestivo y me fui a una consulta médica. Y el médico me diagnosticó un mal incurable: un tumor.

Pensando ya en la muerte, fui a referírselo todo al Padre Pío, el que -después de haberme escuchado- bruscamente me dijo: “Opérate.”

Yo Fui el que decidi convertir este episodio en la vida de mi predilecto, EN UNA LECCIÓN SOBRENATURAL que os instruyera en las verdades con que vuestra INCREDULIDAD ha devastado sobre los LUGARES que componen una parte de mi Creación.

Permanecí confuso y reaccionando le dije:

Padre, no me vale la pena. El médico no me ha dado ninguna esperanza. Ahora sé que debo morir.”

“No importa lo que te ha dicho el médico: opérate, pero en Roma en tal clínica y con tal profesor.”

El Padre me dijo esto con tal fuerza y con tanta seguridad que le contesté:

“Si Padre, lo haré”.

Entonces él me miró con dulzura y conmovido, añadió:

“No temas, yo estaré siempre contigo”.

Cuando nos crucificamos y Dios nos convierte en corredentores, somos pararrayos de la Justicia Divina…

LA OPERACIÓN

A la mañana siguiente salí ya en viaje para Roma.

Y estando sentado en el tren advertí al lado mío una presencia misteriosa: era el Padre Pío que mantenía la promesa de estar conmigo.

La promesa la hiciMos los DOS. Recordad como en la fusion nos volveMos Uno cuando os donáis a nuestra Trinidad y cumplís con vuestro cumplimiento al Primer Mandamiento.

Cuando llegué a Roma supe que la clínica era “Regina Elena”, y que el profesor se llamaba Ricardo Moretti.

Hacia el atardecer ingresé en la clínica. Parecía que todos me esperaban, como si alguno hubiera anunciado mi llegada, y me acogieron inmediatamente.

A las 7 de la mañana estaba ya en la sala de operaciones.

Me prepararon la intervención.

A pesar de la anestesia, permanecí despierto y me encomendé al Señor con las mismas palabras que Él dirigía al Padre antes de morir: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”.

Comenzaron los médicos la intervención y yo sentía todo lo que hacían y escuchaba todo lo que decían.

Yo permití todo esto, porque así mi hijo al experimentar la diferencia entre el dolor terrenal y físico, del DOLOR SOBRENATURAL QUE EXPERIMENTA EL ALMA EN EL PURGATORIO…

Sufría dolores atroces pero no me lamentaba, al contrario, estaba contento de soportar tanto dolor que ofrecía a Jesús, ya que aquellos todos sufrimientos purificaban mi alma de mis pecados.

Un rato después me adormecí.

JUICIO Y CONDENA AL PURGATORIO

Cuando recobré la conciencia me dijeron que había estado tres días en coma antes de morir. 

El Día del Juicio ante el Tribunal de Cristo, seremos recompensados. O nuestras obras serán quemadas como la paja. Tal vez recibamos alguna recompensa, QUIZÁS NINGUNA.

En ese período me presenté delante del Trono de Dios.

Veía a Dios pero no como juez severo, sino como Padre afectuoso y lleno de amor.

Entonces comprendí que el Señor había hecho todo por amor hacia mí desde el primero al último instante de mi vida, amándome como si fuera la única criatura existente sobre la tierra.

No obstante me di cuenta también de que no solamente no me había cambiado este inmenso amor divino, sino que lo había descuidado totalmente.

Fui condenado a dos / tres horas de Purgatorio.

¿Pero cómo? -me pregunté- ¿Solamente dos / tres horas?

Y después podré quedarme siempre próximo a Dios eterno amor?

Di un salto de alegría y me sentía como hijo predilecto.

La visión desapareció y me volví a encontrar en el Purgatorio.

Las dos / tres horas de Purgatorio fueron dadas sobre todo por haber faltado al voto de pobreza, es decir, por haber conservado para mí unas pocas liras. 

En el INFIERNO, SE SUFRE EL CALVARIO DE JESUS CON TODO EL RIGOR DE LA JUSTICIA DIVINA

Mi Justicia es Perfecta como Yo. SOY EL AMOR. El que cumple mis Mandamientos vive bajo mi Protección y mi Amor en el Reino del Amor.

El que me rechaza, por su soberbia y su rencorosa venganza, VIVE Y VIVIRÁ en el Reino del Odio bajo el Yugo Riguroso de mi Divina Justicia, por eso mi Adversario está utilizando todos sus recursos para destruiros.

Vuestra Alma es una partícula de Mí y vosotros contribuís a destruirla con vuestras acciones. Si lográis salvaros del Abismo, en el Purgatorio CONOCERÉIS Y VIVIRÉIS mi Santa Justicia. (Mateo 5, 26) 

Con frecuencia me iba con la mochila en la espalda a pedir limosnas de puerta en puerta.

Hacía la compra todos los días para el convento. ‍

Todos me conocían y me querían bien.

Siempre que compraba alguna cosa me hacían descuentos.

Y aquellas pocas liras que recogía, en vez de entregárselas al superior, las conservaba para la correspondencia, para mis pequeñas necesidades y también para ayudar a los militares que llamaban a la puerta del convento.

LAS TRES HORAS EN EL PURGATORIO

El cuerpo espiritual es igual que el físico, pero con SENSIBILIDAD Y POTENCIAS DIVINAS…

Eran unos dolores terribles que no sabía de dónde venían, pero se sentía intensamente en los sentidos con los cuales había ofendido más a Dios en este mundo:

los ojos, la lengua… experimentaba mayor dolor y era una cosa increíble.

Lo mismo sucede en el Infierno, pero aumentado con el TREMENDO SUFRIMIENTO del Rigor de Mi Justicia Ofendida…

Y con el AGRAVANTE de la PREMEDITACIÓN en los pecados de la lujuria desenfrenada… TODO EL PLACER CONVERTIDO EN DOLOR, en los sistemas reproductores de vuestro cuerpo, que yo concebí santo…

la perfección de la CREACIÓN HUMANA por las Manos Divinas

Lo más sagrado con que doté a mis hijos, cuyo deleite deseaba regalaros y por eso OS LO DÍ y que, NO HABÉIS EXPERIMENTADO TODAVÍA…

Porque también eso os ha quitado mi Adversario….

Y os estáis degradando sin haber experimentado el placer sagrado con el que yo estaba por mimaros.

El cuerpo espiritual es igual que el físico, pero con SENSIBILIDAD Y POTENCIAS DIVINAS…

Pero en su Reino de Odio, SÍ OS ATORMENTARÁ con todas las potencias con qué os he dotado. Sufriréis lo que NO disfrutásteis, por su astucia maldita.

Porque allí abajo en el Purgatorio, uno se siente como si tuviese cuerpo y conoce / reconoce a los demás como sucede en el mundo.

Mientras tanto, aunque no había pasado más que unos instantes con aquellas penas, me parecía ya que fuera una eternidad.

Lo que más hace sufrir en el Purgatorio no es tanto el fuego -también muy intenso- sino aquel sentirse lejos de Dios.

Y lo que más aflige es haber tenido todos los medios a disposición para la salvación y no haber sabido aprovecharse de ellos.

Fue entonces cuando pensé ir a un hermano de mi convento para pedirle que rezara por mí que estaba en el Purgatorio.

Aquel hermano quedó maravillado porque sentía mi voz pero no me veía y me preguntó: “¿Dónde estás, porque no te veo?”

Yo insistía y viendo que no tenía otro medio para llegar a él, porque mis brazos se cruzaban pero no llegaban.

Tanto en el Infierno, como en el Purgatorio SÓIS ALMAS, además de varones y hembras.

Y la Justicia Ofendida por los pecados de Aborto los sufriréis por igual, ambos sexos, en vuestros cuerpos espirituales; con el DOLOR y el traumatismo sufrido por mis inocentes asesinados por vuestra malicia y vuestra impureza.

El “NO MATARÁS” martilleará también en vuestras cabezas con dolor infinito.

Todo esto que os digo, lo viviréis durante Mi Aviso…

Por eso os repito que OS PREPARÉIS, porque muchos serán los que no resistirán, NO REGRESARÁN y se quedarán en el LUGAR que habéis escogido con vuestras acciones…

Sólo entonces me di cuenta que estaba sin cuerpo.

En el TERCER NIVEL DEL PURGATORIO, SE SUFRE EL CALVARIO DE JESUS CON TODO EL RIGOR DE LA JUSTICIA DIVINA y los tormentos proporcionados por Satanás, merecidos por nuestro pecados

Me contenté con insistirle para que rezase mucho por mí y me sacara del Purgatorio.

¿Pero cómo? -me decía a mí mismo- ¿No debería estar solo dos / tres horas en el Purgatorio?

Y han transcurrido ya trescientos años.

Por lo menos así me parecía.

De repente se me aparece la Bienaventurada Virgen María y le pedí insistentemente, le supliqué diciéndole:

“¡Oh Santísima Virgen María, Madre de Dios, consígueme del Señor la gracia de volver a la tierra para vivir y trabajar solamente por amor de Dios!”.

En el Purgatorio sufrimos el Getsemaní y el Calvario SIN PALIATIVOS, TAL COMO LO SUFRIÓ JESÚS, por nuestra NEGATIVA TERRENAL a cooperar en La Redención

Acudí también ante el P. Pío e igualmente le supliqué:

“Por tus atroces dolores, por tus benditas llagas, padre Pío, ruega por mí a Dios para que me libere de estas llamas y me conceda continuar el Purgatorio en la tierra”.

Después no vi nada más, pero me di cuenta de que el Padre Pío hablaba a la Virgen.

Unos instantes después se me apareció nuevamente la Bienaventurada Virgen María: era Santa María de las Gracias, pero venía sin el Niño Jesús, inclinó la cabeza y me sonrió.

‍En aquel mismo momento volví a tomar posesión de mi cuerpo, abrí los ojos y extendí los brazos.

Después, con un movimiento brusco, me liberé de la sabana que me cubría.

‍Estaba contento, había recibido la gracia.

‍La Santísima Virgen me había escuchado.

SU VUELTA A LA VIDA EN LA TIERRA

Inmediatamente después los que me velaban y rezaban, asustadísimos, se precipitaron fuera de la sala a buscar enfermeros y doctores.

En pocos minutos la clínica estaba abarrotada de gente.

Todos creían que yo era un fantasma y decidieron cerrar bien las puertas y desaparecer, por cierto temor a los espíritus.

A la mañana siguiente me levanté muy pronto y me senté en una butaca.  

Los sufrimientos en el Purgatorio expían nuestros propios pecados, PERO YA NO TIENEN MÉRITOS DE CORREDENCIÓN, porque éstos se terminan con la muerte física…

A pesar de que la puerta estaba cuidadosamente vigilada, algunos lograron entrar y me pidieron les explicara lo que me había sucedido. 

Para tranquilizarles, les dije que estaba llegando el médico de guardia, al cual tenía que decir lo que me había pasado.

Corrientemente los médicos no llegaban antes de las diez, pero aquella mañana todavía no eran las siete y dije a los presentes:

“Mirad; el médico está llegando; ahora está aparcando el coche en tal puesto”.

Pero nadie me creía.

El Cuerpo Espiritual VIVIENTE, actúa con MIS Potencias.

Analizad TODO lo que os estoy instruyendo y entenderéis este suceso; porque es así como quiero trabajar en mis instrumentos que estáis leyendo esto…

Y yo continuaba diciéndole:

“Ahora está atravesando la carretera, lleva la chaqueta sobre el brazo y se pasa la mano por la cabeza como si estuviera preocupado, no sé que tendrá”…

Pero nadie daba crédito a mis palabras.

En la Tierra el Amor de Jesús DOSIFICA nuestro calvario, Y ÉL ES EL CIRENEO que nos ayuda a recorrer el Camino…

Entonces dije:

“Para que me creáis que no os miento, os confirmo que ahora el médico está subiendo en el ascensor y está para llamar a la puerta”.

Apenas había terminado de hablar, se abre la puerta y entró el médico quedando maravillados todos los presentes.

Con lágrimas en los ojos, el doctor dijo:

“Sí, ahora creo en Dios, creo en la Iglesia y creo en el Padre Pío…”.

Aquel médico que primero no creía o cuya fe era como agua de rosas, confesó que aquella noche no había logrado cerrar los ojos pensando en mi muerte, que él había comprobado, sin dar más explicaciones.

Dijo que a pesar del certificado de muerte que había escrito, había vuelto para cerciorarse qué era lo que había sucedido aquella noche que tantas pesadillas le había ocasionado.

Porque aquel muerto (que era yo) no era un muerto como los demás y efectivamente, no se había equivocado.

La experiencia vivida en el Purgatorio, le enseñó y lo impulsó fusionarse más y por eso…

DECIDIÓ VIVIR EL PURGATORIO EN LA TIERRA

Si unís vuestros sufrimientos a los Míos compartireMos nuestro Calvario y seréis acrisolados en la Tierra viviendo al mismo tiempo experiencias celestiales, que paliarán vuestros dolores y enjugarán vuestro llanto…

El sufrimiento es INEVITABLE, por eso lo mejor es santificarlo con la donacion voluntaria con la crucifixión de la voluntad.

Después de esta experiencia, Fray Daniele vivió verdaderamente el Purgatorio en esta tierra.

Purificándose a través de enfermedades, sufrimientos y dolores, conformándose siempre y en todo con la Voluntad de Dios.

Solamente recuerdo algunas intervenciones que sufrí: de próstata, coliscititis, aneurisma de la vena abdominal. Otra intervención después de un accidente callejero cerca de Bolonia. Prescindiendo ya de otros dolores no sólo físicos sino también morales.”

A la hermana Felicetta, que le preguntó cómo se sentía de salud, Fray Daniele le confió:

“Hermana mía, hace más de 40 años que no recuerdo que significa estar bien”.

Fray Daniele falleció el 6 de julio de 1994.

Mientras colocaban convenientemente sus restos mortales en la capilla de la Enfermería del Convento de los Hermanos Capuchinos, en San Giovanni Rotondo, se recitaba el Rosario en sufragio de su alma.

A algunos de los presentes les parecía que Fray Daniele moviera los labios, como para contestar al Ave María del Rosario”.

Después que el alma ya no estaba en el cuerpo de Fray Daniele, aun así, algunos de los presentes, veían como seguía orando al Señor.

“Y lo vieron más de uno.”

El cuerpo acostumbrado a tanta Oración, todavía permanecía como si estuviera bien vivo, aunque en ese mismo momento su alma ya gozaba de la presencia de Dios.

Se había convertido en instrumento de Oración, aun cuando su alma había quedado libre de aquel cuerpo bendecido por Dios.

La voz se difundió tan rápidamente, que el superior Padre Livio de Matteo para quedar tranquilo, quiso cerciorarse de que no se trataba de una muerte aparente.

Por este motivo hizo venir de la Casa Alivio del Sufrimiento próxima, al doctor Nicolás Silvestri, ayudante de Medicina Legal y al doctor José Pasanella, asistente también de medicina Legal.

Los cuales hicieron un electrocardiograma a Fray Daniele y le tomaron la temperatura, por lo cual confirmaron definitivamente su muerte.

Se cuenta también en la historia que ha habido personas que poco antes de morir, tuvieron deseos de pecar y acabaron en ruina perpetua.

Unos cuerpos se convierten en bendición y otros en maldición.

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