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381 PARA LOS EXORCISTAS


381 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Están ahora nuevamente en la casa de Nazaret.

Esparcidos en el rellano de los olivos, en espera de separarse para ir a descansar.

Ya ha oscurecido y la luna se levanta tarde, así que han encendido una pequeña

hoguera para aclarar la noche;

Una noche tibia, «demasiado incluso» como sentencian los pescadores previendo

próximas lluvias.

Y es bonito estar allí, todos unidos:

las mujeres en el huerto florecido, alrededor de María;

los hombres aquí arriba.

Y en el borde del rellano, de forma que lo vean tanto éstos como aquéllas,

Jesús, respondiendo a uno o a otro, mientras las discípulas escuchan atentas.

Deben haber referido lo del epiléptico curado al pie del monte y todavía siguen los

comentarios al respecto.

Simón de Alfeo exclama:

–        ¡Vamos, que has hecho falta Tú!

¡Pero ni siquiera el ver que incluso sus exorcistas no podían nada,

a pesar de haber dicho que habían usado las fórmulas más fuertes,

ha convencido a esos cernícalos!

Dice, meneando la cabeza, el barquero Salomón:

–        Y no convencerán a sus escribas ni siquiera diciéndoles sus conclusiones.

–        ¡Ya, claro!

Me parecía que hablaban bien, ¿No es verdad?

Hermas agrega:

–        Muy bien.

Excluyeron todo tipo de sortilegio demoníaco en el poder de Jesús.

Y dijeron que se sintieron invadidos de profunda paz

cuando el Maestro hizo el milagro;

mientras que cuando sale de uno un poder malvado lo sienten como un sufrimiento

–        ¡Pero hay que ver qué espíritu más fuerte!

¡No se quería marchar!

Pero, ¿Cómo es que no lo tenía continuamente poseído?

–        ¿Era un espíritu rechazado, solitario?

¿O era tan santo el muchacho, que por sí mismo lo repelía?

Jesús responde espontáneamente:

–        He explicado varias veces que toda enfermedad,

siendo un tormento y un desorden, puede esconder a Satanás.

Y Satanás se puede esconder en una enfermedad, usarla, crearla, para atormentar y

hacer blasfemar contra Dios.

El niño era un enfermo, no un poseído.

Un alma pura.

Por eso con gran alegría la he liberado del astutísimo demonio,

que quería dominarla hasta el punto de hacerla impura.

Judas pregunta:

–        ¿Y por qué, si era una simple enfermedad,

no hemos podido resolverlo nosotros?

Tomás agrega: .

–      ¡Sí, eso!

Se comprende que los exorcistas, si no era un endemoniado,

no hayan podido hacer nada.

Pero nosotros..

Y Judas de Keriot que no ha encajado la afrenta de haber intentado muchas veces

con el muchacho

y haber obtenido sólo que cayera en un estado de agitación con convulsiones dice:

–        Pero nosotros…

Hasta parecía que se le empeorase.

¿Recuerdas, Felipe?

Tú que me ayudabas oíste y viste las burlas que me dirigía.

Me dijo incluso: «¡Vete! De los dos el más demonio eres tú».

Lo cual hizo que a mis espaldas se rieran los escribas.

Jesús pregunta como sin interés:

–        ¿Y ello te ha dolido?

–         ¡Claro que sí!

No es una cosa bonita que se burlen de uno.

Y no es útil cuando se es apóstol tuyo.

Se pierde autoridad.

Judas está tan ciego a la Verdad,

La posesión demoníaca perfecta, causada por la impenitencia y el egoísmo desenfrenado; provocan la ceguera moral, emocional y espiritual que Satanás necesita, para hacer capaces a sus instrumentos de cometer los más atroces crímenes…. 

que no reconoce que el Demonio le dió la razón, por la cual es un apóstol indigno...

–        Cuando uno tiene a Dios tiene autoridad,

aunque el mundo entero se burle, Judas de Simón.

–        De acuerdo.

Pero Tú aumenta, al menos en nosotros los apóstoles, el poder;

para no sufrir otra vez ciertas derrotas.

–        Ni es justo ni sería útil que Yo aumentara el poder.

Por vosotros mismos lo tenéis que hacer, para salir vencedores.

Si habéis fracasado ha sido por vuestra insuficiencia, y también por haber disminuido

cuanto os había dado, con elementos no santos que habéis querido añadir

esperando mayores triunfos.

Judas pregunta:

–        ¿Lo dices por mí, Señor?

–        Tú sabrás si lo mereces.

Hablo a todos.

Bartolomé pregunta:

–        ¿Pero entonces qué hay que tener para vencer a estos demonios?

–        Oración y ayuno.

No se necesita nada más.

Orad y ayunad.

Y no sólo en la carne.

Por eso bien está el que vuestro orgullo haya quedado en ayunas, sin ser satisfecho.

El orgullo saciado vuelve apáticas la mente y el alma.

Y la oración se hace tibia, inerte; de la misma forma que el cuerpo demasiado lleno

está somnoliento y pesado.

Y ahora vamos también nosotros al justo descanso. 

Que mañana al amanecer todos,

menos Mannahém y los discípulos pastores,

estén en el camino de Caná.

La paz sea con vosotros.

Y retiene a Isaac y a Mannahém y da particulares instrucciones para el día siguiente,

día de la partida para las discípulas y María,

que, junto con Simón de Alfeo, y Alfeo de Sara, empiezan el peregrinaje pascual. –

Pasaréis por Esdrelón para que Margziam vea al anciano.

Daréis a los labriegos la bolsa que por indicación mía os ha dado Judas de Keriot.

Y durante el viaje socorreréis a todos los pobres que os encontréis, con la otra que os

he dado hace poco.

Cuando lleguéis a Jerusalén, id a Betania

y decid que me esperen para la luna nueva Nisán.

Poco podré tardar a partir de ese día.

Os confío a la persona que más estimo y a las discípulas.

Pero estoy tranquilo de que estarán seguras.

Partid.

Nos volveremos a ver en Betania y estaremos bastante tiempo juntos.

Los bendice.

Y mientras ellos se alejan en la noche, salta hacia abajo, al huerto.

Y entra en casa, donde ya están las discípulas y su Madre,

que, con Margziam, están apretando los cordones de los fardos de viaje

y disponiendo todas las cosas para esta ausencia cuya duración no se conoc

375 PERSECUCION Y MARTIRIO


375 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

En la comitiva apostólica, ya no caminan.

Corren.

Corren con la nueva aurora, aún más esplendorosa y genuina que las anteriores;

adornada con todo un destellar de gotas de rocío que llueven, junto con pétalos

multicolores, sobre cabezas y prados.

Para poner tonalidades de flores deshojadas junto a las ya innumerables de las

florecillas de las márgenes y del interior, que se yerguen sobre sus tallos.

Y para encender nuevos diamantes en los hilos de hierba reciente.

Corren entre cantos de aves en celo y de brisa ligera, de risueñas aguas,

que suspiran o arpegian: pasando entre las ramas,

acariciando el heno y los cereales.

que crecen día tras día o fluyendo entre las márgenes,

Y alejándose, plegando delicadamente los tallos que tocan las límpidas aguas.

Corren como si fueran a un banquete de amor.

Incluso los mayores maduros como Felipe, Bartolomé, Mateo, el Zelote,

comparten la alegre prisa de los jóvenes.

Y lo mismo sucede entre los discípulos:

los más viejos emulan a los más jóvenes en andar deprisa.

No se ha secado todavía el rocío en los prados

cuando llegan a la zona de Betsaida

comprendida en el poco espacio que hay entre el lago, el río y el monte.

Y del bosque del monte, desciende por un sendero un jovencito corvo bajo el peso

de un haz de ramas.

Baja raudo, casi corriendo.

Por la postura no ve a los apóstoles…

Canta contento, corriendo así, bajo su haz de leña.

Cuando llega al camino principal, a la altura de las primeras casas de Betsaida,

deja caer al suelo su carga y se endereza para descansar.

Y echa hacia atrás sus cabellos oscuros.

Alto y fino, derecho, de cuerpo fuerte y extremidades ágiles y delgadas, también

fuertes: una bonita figura juvenil.

Andrés dice:

–        Es Margziam.

Pedro le responde:

–        ¿Estás mal de la cabeza?

Ése es un hombre ya.

Andrés pone abocinadas las manos en la boca y lo llama con fuerza.

El jovencito, que estaba agachándose para coger de nuevo la carga, tras haberse

ceñido bien con el cinturón la corta túnica, que apenas si le llega a las rodillas,

y que está abierta en el pecho, porque probablemente ya no cabe en ella…

Se vuelve en la dirección del reclamo y ve a Jesús, a Pedro y a los demás,

que lo están mirando,

parados junto a un grupo de sauces llorones que sueltan sus

frondas en las aguas de un ancho arroyo;

el último afluente del Jordán por la izquierda antes del lago de Galilea y situado

justamente en donde empieza el pueblo.

Deja caer el haz, alza los brazos,

y grita:

–        ¡Mi Señor! ¡Mi padre!.

Y se lanza de carrera.

Pero también Pedro se echa a correr,

vadea el arroyo sin quitarse siquiera las sandalias, limitándose a remangarse las

vestiduras, para correr luego por el camino polvoriento,

dejando las grandes señales húmedas de sus sandalias marcadas en el terreno seco

Se encuentran los dos exclamando:

–        ¡Padre mío!

–        ¡Hijo mío querido!

Están recíprocamente, el uno entre los brazos del otro.

Y verdaderamente, Margziam es tan alto como Pedro,

de forma que sus cabellos oscuros, durante el beso de amor, caen sobre el rostro de

Pedro; de todas formas, siendo esbelto, parece más alto que Pedro.

Pero Margziam se separa del dulce abrazo y prosigue su carrera hacia Jesús,

que ya está en esta parte del arroyo y viene caminando lentamente en medio de la

corona de los apóstoles.

Margziam cae a sus pies, con los brazos levantados,

y dice:

–        ¡Oh, mi Señor, bendice a tu siervo!

Mas Jesús se inclina, lo pone de pie, lo acerca a su corazón,

lo besa en las dos mejillas,

y le desea

–        «Continua paz y crecimiento en sabiduría y en gracia, en los caminos del Señor.

También los demás apóstoles saludan jovialmente al jovencito:

especialmente los que no lo veían desde hacía meses le manifiestan su contento

por su desarrollo.

¡Pero Pedro! ¡Ah, Pedro!…

¡Si lo hubiera procreado él, no se sentiría tan contento!

Da una vuelta alrededor de Margziam, lo mira, lo toca… 

Y pregunta a éste o a este otro:

–        ¿No es acaso guapo?

¿No está bien modelado?

¡Fijaos que derecho! ¡Qué pecho tan alto! ¡Qué piernas más derechas!…

Un poco delgado, con poco músculo todavía. ¡Pero promete!

¡Verdaderamente promete mucho!

¡Y la cara!

Observad y decidme si parece ahora esa criaturita que llevaba en brazos el año

pasado y me parecía como llevara un pajarillo:

desnutrido, apagado, triste, asustadizo…

¡Hay que ver Porfiria!

¡Verdaderamente lo ha hecho muy bien, con toda su miel, mantequilla, aceite,

huevos, hígado de pescado.

Merece que se lo diga inmediatamente.

Y Pedro pregunta a Jesús:

–         ¿Me dejas Maestro, ir donde está mi esposa?

Jesús responde: 

–        Ve, ve, Simón.

Yo iré pronto.

Margziam, todavía de la mano de Jesús,

dice

–        Maestro…

Estoy seguro de que mi padre encargará a mi madre que haga de comer.

Déjame dejarte para ayudarla…

–        Ve.

Y que Dios te bendiga por honrar a quienes son para ti padre y madre.

Margziam toma de nuevo su haz de leña, se lo carga, y se marcha corriendo,

da alcance a Pedro y camina al lado de él.

Bartolomé observa:

–         Parecen Abraham e Isaac subiendo el monte.

Simón Zelote dice:

–        ¡Pobre Margziam!

¡Sólo faltaría eso! Y Andrés agrega: 

–         ¡Y pobre hermano mío!

No sé si sería capaz de hacer de Abraham…

Jesús lo mira

luego mira la cabeza entrecana de Pedro, que se va distanciando al lado de su

Margziam,

y dice:

–        En verdad os digo que llegará un día en que Simón Pedro sentirá alegría al

saber que su Margziam ha sido encarcelado, herido, flagelado,

colocado ante el umbral de la muerte.

Y que se sentiría con fuerzas incluso de extenderlo con su propias manos sobre el

patíbulo para revestirlo de la púrpura de los Cielos.

Y para fecundar con la sangre del mártir la tierra;

envidioso y afligido sólo por un motivo: por no estar él en el lugar de su hijo

y subalterno, porque su elección como Jefe supremo de mi Iglesia le obligará a

reservarse para Ella hasta que Yo le diga:

«Ve a morir por ella»

Vosotros no conocéis todavía a Pedro.

Yo lo conozco.

Andrés pregunta:

–        ¿Prevés el martirio para Margziam y mi hermano?

–         ¿Te duele, Andrés?

–        No.

Lo que me duele es que no lo preveas también para mí.

–        En verdad, en verdad os digo que seréis revestidos todos de púrpura,

menos uno.

Todos inquieren:

–       ¿Quién? ¿Quién?

Jesús responde triste y solemne: 

–        Dejemos el silencio sobre el Dolor de Dios.   

Y todos callan atemorizados y pensativos

Entran en la primera calle de Betsaida, entre huertas llenas de plantas tiernas.

Pedro, con otros de Betsaida, está llevando a un ciego a la presencia de Jesús.

Margziam no está.

Sin duda se ha quedado a ayudar a Porfiria.

Con los de Betsaida y los padres del ciego,

hay muchos discípulos venidos a Betsaida

de Sicaminón y otras ciudades;

entre éstos, Esteban, Hermas, el sacerdote Juan y Juan el escriba y muchos otros.

Pedro explica: 

–        Te lo he traído, Señor.

Estaba aquí esperando desde hace varios días. 

 Mientras el ciego y sus padres entonan una nenia de

–        «¡Jesús, Hijo de David, piedad de nosotros!»,

«Pon tu mano en los ojos de mi hijo y verá»,

«¡Ten piedad de mí, Señor!

¡Yo creo ti!»

Jesús toma de la mano al ciego y retrocede con él unos metros para resguardarlo

del sol, que ya inunda la calle.

Lo arrima a la pared cubierta de follaje de una casa, la primera del pueblo.

Y Él se pone de frente.

Se moja de saliva los dos índices

y le restriega los párpados con los dedos húmedos;

luego le aprieta los ojos con las manos:

La base de la mano en la concavidad de las órbitas y los dedos abiertos

y metidos entre los cabellos del desdichado.

Así ora.

Luego le quita las manos.

Y le pregunta:

–        ¿Qué ves? 

El hombre responde:

–        Veo hombres

Son sin duda hombres.

Pero así me imaginaba los árboles vestidos de flores; pero son hombres, porque

andan y gesticulan en dirección a mí.

Jesús impone otra vez las manos y las vuelve a quitar,

Y dice:

–        ¿Y ahora?

–         ¡Ahora veo bien la diferencia entre los árboles plantados en la tierra

y estos hombres que me están mirando!... ¡Y te veo a Ti!

¡Que hermosura la tuya!

Tus ojos son iguales que el cielo y tus cabello parecen rayos de sol…

Y tu mirada y tu sonrisa son propios de Dios

¡Señor, te adoro!

Y se arrodilla para besarle la orla de su túnica.

Jesús le dice:

–        Levántate y ven adonde tu madre… 

Que durante tantos años ha sido para ti luz y consolación…

Y de la cual no conoces otra cosa sino el amor.

Lo toma de la mano y lo lleva a su madre,

que está arrodillada a algunos pasos de distancia, en actitud de adoración,

de la misma forma que antes estaba en actitud

de súplica.

Jesús le dice:

–        Levántate, mujer.

Aquí tienes a tu hijo, que ve la luz del día.

Quiera su corazón seguir la Luz eterna.

Ve a casa. Sed felices.

Y sed santos por agradecimiento a Dios.

Pero, al pasar por los pueblos,

no digáis a ninguno que te he curado, para que la

muchedumbre no se desplace aquí enseguida para impedirme ir a donde es justo

que vaya a llevar confirmación en la fe.

Y luz y alegría a otros hijos de mi Padre.

Y rápido, por un senderillo que discurre entre huertos,

se escabulle en dirección hacia la casa de Pedro,

donde entra saludando a Porfiria con su dulce saludo.

374 EL CAMINO DE LA CRUZ


374 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Pedro con el rostro profundamente preocupado…

Y escandalizado como los demás,

Toma de un brazo a Jesús, lo separa un poco,

y le dice en voz baja al oído:

–        ¡Pero, Señor…!

No digas esto. No está bien.

Ya ves que se escandalizan.

Decaes del concepto en que te tienen.

Por nada del mundo debes permitir esto.

Ya de por sí nunca te va a pasar nada semejante.

¿Por qué pensarlo como si fuera verdadero

Debes subir cada vez más en el concepto de los hombres, si te quieres afirmar;

debes terminar por ejemplo, con un último milagro,

como reducir a cenizas a tus enemigos.

Pero nunca degradarte hasta aparecer como un malhechor castigado.

Pedro parece un maestro o un padre afligido corrigiendo con amorosa angustia a un

hijo que ha dicho una necedad.

Jesús, que estaba un poco inclinado para escuchar el bisbiseo de Pedro,

se yergue severo, con rayos en los ojos.

Pero rayos de amargura, y grita fuerte, para que todos oigan,

y la lección sirva para todos:

–        ¡Aléjate de Mí!

¡Tú que en este momento eres un satanás

que me aconseja desistir de la obediencia a mi Padre!

¡Para esto he venido!

¡No para los honores!

Tú, aconsejándome la soberbia, la desobediencia y el rigor sin caridad,

tratas de seducirme al mal. ¡Vete!

¡Me escandalizas!

¿No comprendes que la grandeza no está en los honores sino en el sacrificio?

¡Y que nada importa aparecer a los ojos de los hombres como gusanos,

si Dios nos considera ángeles?

Tú, hombre ignorante, no comprendes lo que es grandeza y razón según Dios,.

Y ves, juzgas, sientes, hablas según el hombre.

El pobre Pedro queda anonadado por esta severa corrección;

se separa, compungido y rompe a llorar…

No es el llanto gozoso de pocos días antes;

sino el sollozo desolado de quien comprende que ha pecado y ha causado dolor a la

persona amada.

Jesús lo deja llorar.

Se descalza, se remanga las vestiduras y vadea el arroyo.

Los demás hacen lo mismo en silencio.

Ninguno se atreve a decir una palabra.

Al final de todos va el pobre Pedro, en vano consolado por Isaac y el Zelote.

Andrés se vuelve más de una vez y lo mira.

Y luego susurra algo a Juan, que está muy afligido;

pero Juan menea la cabeza en señal de negación.

Entonces Andrés se decide.

Se adelanta corriendo.

Alcanza a Jesús.

Lo llama suavemente, con visible temor: –

        ¡Maestro! ¡Maestro!…

Jesús deja que lo llame varias veces.

Al final se vuelve, severo

y pregunta:

–        ¿Qué quieres?

–        Maestro, mi hermano está compungido…

Llora…

–        Se lo ha merecido.

–        Es verdad, Señor.

Pero de todas formas es un hombre…

No puede hablar bien siempre.

–        Efectivamente, hoy ha hablado muy mal – responde Jesús.

Pero ya se le ve menos severo.

Y un atisbo de sonrisa dulcifica la mirada divina.

Andrés se siente más seguro y aumenta la peroración en pro de su hermano.

–      Pero Tú eres justo

Y sabes que el amor a Ti ha sido lo que le ha hecho caer…

–        El amor debe ser luz, no tinieblas.

Él lo ha hecho tinieblas y ha envuelto en ellas su espíritu.

–        Es verdad, Señor.

Pero las vendas se pueden quitar cuando se quiera.

No es como tener el espíritu mismo tenebroso.

Las vendas son lo externo; el espíritu es lo interno, el núcleo vivo…

El interior de mi hermano es bueno.

–        Que se quite entonces las vendas que se ha puesto. –

        ¡Lo hará, sin duda, Señor!

Ya lo está haciendo.

Vuélvete y mira: lo desfigurado que está por ese llanto que no consuelas Tú.

¿Por qué has sido tan severo con él?

–         Porque él tiene el deber de ser «el primero»

de la misma forma que le he dado el honor de serlo.

Quien mucho recibe, mucho debe dar.

–        ¡Es verdad, Señor, sí!

Pero, ¿No te acuerdas de María de Lázaro?,

¿De Juan de Endor?, ¿De Áglae?, ¿De la Beldad de Corozaín?, ¿De Leví?

A éstos les diste todo…

Y ellos todavía te habían dado sólo la intención de redimirse…

¡Señor!… Atendiste mi súplica por la Beldad de Corozaín y por Áglae…

¿No lo harías ahora por tu Simón y mi Simón, que ha pecado por amor a Ti?

Jesús baja su mirada hacia este hombre apacible que se vuelve intrépido y

apremiante en favor de su hermano, como lo fue, silenciosamente, en favor de Áglae

y de la Beldad de Corozaín.

Y su rostro resplandece de luz, al ordenar a Andrés:

–        Ve a llamar a tu hermano y tráemelo aquí

–        ¡Gracias, mi Señor! Voy…

Y se echa a correr, raudo como una golondrina.

Cuando llega con Pedro,

le dice:

–        ¡Ven, Simón!.

¡El Maestro ya no está irritado contigo!

Ven, que te lo quiere decir.

–        No, no.

Me da vergüenza…

Hace demasiado poco que me ha corregido…

Será que quiere que vaya para reprenderme otra vez…

–        ¡Qué mal lo conoces!

¡Venga, ven!

¿Piensas que yo te llevaría a otro sufrimiento?

Si no estuviera seguro de que te espera allí una alegría, no insistiría. Ven. 

 –        ¿Y qué le voy a decir? – dice Pedro.

Mientras se pone en marcha un poco recalcitrante, frenado por su humanidad,

aguijado por su espíritu, que no puede estar sin la indulgencia de Jesús y sin su amor

–         ¿Qué le voy a decir? – sigue preguntando.

–         ¡Nada, hombre!

¡Será suficiente con que le muestres tu rostro! – le dice su hermano animándolo.

Todos los discípulos, a medida que los dos hermanos los van adelantando, los miran

Y comprendiendo lo que sucede, sonríen.

Llegan donde Jesús.

Pero Pedro, al último momento, se detiene.

Andrés no se anda con pequeñeces.

Con un enérgico tirón, como los que da a la barca para empujarla al mar,

lo echa hacia adelante.

Jesús se detiene…

Pedro levanta la cara…

Jesús la baja…

Se miran…

Dos lagrimones se deslizan por las mejillas enrojecidas de Pedro…

Jesús le dice:

–        Ven aquí, niño grande irreflexivo;

para que te haga de padre enjugando este llanto. 

Y levanta su mano, en que es muy visible aún, la señal de la pedrada de Yiscal.

Y seca con sus dedos esas dos lágrimas.

Pedro todavía tembloroso,

pregunta: 

–         ¡Oh, Señor!

¿Me has perdonado?

Agarrando la mano de Jesús con las suyas…

Y mirándolo con unos ojos

como los de un perro fiel que desea obtener el perdón del amo resentido.

–        Nunca te he condenado…

–        Pero antes…

–        Te he amado.

Es amor no permitir que en ti arraiguen desviaciones de sentimiento y de

pensamiento.

Debes ser el primero en todo, Simón Pedro.

–        ¿Entonces…

Entonces me estimas todavía?

¿Me quieres contigo todavía?

No es que yo quiera el primer puesto, ¡Eh!

Me conformo con el último, pero estar contigo, a tu servicio…

Y morir verdaderamente a tu servicio mi Señor, mi Dios

Jesús le pasa el brazo por encima de los hombros

y lo estrecha contra su costado.

Entonces Simón, que no ha dejado suelta en todo este tiempo la otra mano de

Jesús, se la cubre de besos… dichoso.

Y susurra:

–        ¡Cuánto he sufrido!…

Gracias, Jesús.

–        Da las gracias más bien a tu hermano.

Y en el futuro lleva bien tu carga con justicia y heroísmo.

Vamos a esperar a los otros.

¿Dónde están?

Están parados en el lugar en que se encontraban, cuando Pedro alcanzó a Jesús,

para dejar libertad al Maestro de hablar a su apóstol humillado.

Jesús les hace señas para que se acerquen.

Con ellos hay un grupito de labriegos, que habían dejado de trabajar en los campos

para venir a hacer preguntas a los discípulos

Jesús, todavía con la mano en el hombro de Pedro,

dice:

–        Por lo que ha pasado….

Habéis entendido que estar a mi servicio es una cosa severa.

Le he reprendido a él.

Pero la corrección era para todos.

Porque los mismos sentimientos estaban en la mayoría de los corazones, formados

o en gestación.

Así os los he truncado.

Y quien todavía los cultiva,

muestra que no comprende mi Doctrina, ni mi Misión ni mi Persona.

He venido para ser Camino, Verdad y Vida.

Os doy la Verdad con lo que enseño.

Os aliso el Camino con mi sacrificio; os lo trazo e indico.

Pero la Vida os la doy con mi Muerte.

Y acordaos de que quien responde a mi llamado y se alista en mis filas para

cooperar en la redención del mundo, debe estar dispuesto a morir para dar a otros

la Vida.

Por tanto, quien quiera seguirme debe estar dispuesto a negarse a sí mismo,

al viejo yo con sus pasiones, tendencias, costumbres, tradiciones, pensamientos… 

Y seguirme con su nuevo yo.

Tome cada cual su cruz como Yo la tomaré.

La tome, aunque le parezca demasiado infamante.

Deje que el peso de su cruz triture a su yo humano, para liberar al yo espiritual,

al cual no produce horror la cruz; antes al contrario, le es apoyo y objeto de

veneración, porque el espíritu sabe y recuerda.

Y que me siga con su cruz.

¿Qué al final del camino le esperará la muerte ignominiosa como me espera a Mí?

No importa.

No se aflija;

antes al contrario, exulte por ello, porque la ignominia de la tierra, se transformará

en grande gloria en el Cielo;

mientras que será un deshonor la vileza frente a los heroísmos espirituales.

Siempre decís que queréis seguirme hasta la muerte.

Seguidme entonces.

Y os guiaré al Reino por un camino abrupto, pero santo y glorioso,

al final del cual conquistaréis la Vida eternamente inmutable.

Esto será «vivir».

Por el contrario, seguir los caminos del mundo y la carne es «morir».

De modo que quien quiera salvar su vida en esta tierra, la perderá;

mas aquel que pierda su vida en esta tierra por causa mía y por amor a mi

Evangelio la salvará.

Pensad esto:

¿De qué le servirá al hombre ganar todo el mundo, si luego pierde su alma?

Y otra cosa: guardaos bien, ahora y en el futuro,

de avergonzaros de mis palabras y acciones.

Eso también sería «morir».

Porque el que se avergüence de Mí y de mis palabras delante de esta generación

necia, adúltera y pecadora, de que he hablado, y esperando recibir su protección

y ganancia, la adule, renegando de Mí y de mi Doctrina

MATEO 7, 16

arrojando a las bocas inmundas de los cerdos y perros las perlas recibidas,

para recibir luego como paga, excrementos en vez de dinero, será juzgado por el

Hijo del hombre cuando venga en la gloria de su Padre, con los ángeles y santos, a

juzgar al mundo.

Él, entonces, se avergonzará de estos adúlteros y fornicadores;

de estos villanos y usureros.

Y los arrojará fuera de su Reino; porque no hay sitio en la Jerusalén celeste para

adúlteros, ruines, fornicadores, blasfemos y ladrones.

Y os digo en verdad, que algunos de mis discípulos y discípulas presentes no

experimentarán la muerte antes de haber visto la fundación del Reino de Dios.

Y ungido y coronado a su Rey.

El Reino de Dios vio sus comienzos el Viernes Santo, por los méritos de Cristo.

luego se afirmó con la Iglesia constituida

Pero no todos vieron esta creciente afirmación.

Reemprenden la marcha, hablando animadamente;

mientras el sol desciende lentamente en el cielo…

373 PRIMER ANUNCIO DE LA PASIÓN


373 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Jesús dejó la ciudad de Cesárea de Filipo con las primeras luces de la mañana,

porque ya queda lejos con sus montes y la llanura lo rodea de nuevo.

Se dirige hacia el lago de Merón para ir después hacia el de Genesaret.

Van con Él los apóstoles y todos los discípulos que estaban en Cesárea.

Pero una expedición tan numerosa por el camino no causa estupor a nadie,

porque ya se ven otras, dirigidas a Jerusalén, de israelitas o prosélitos, procedentes de

todos los lugares de la Diáspora, que desean pasar un tiempo en la Ciudad Santa

para escuchar a los rabíes y respirar largamente el aire del Templo.

Caminan a buena marcha, bajo un sol ya alto pero que todavía no molesta,

porque es un sol de primavera que juega con el follaje nuevo

y las frondas florecidas.

Y suscita flores, flores, flores por todas partes.

La llanura que precede al lago, toda ella, es una alfombra florecida.

La mirada, volviéndose hacia los montes que la circundan, ve a éstos remendados con

las matas cándidas, tenuemente róseas o de color rosa intenso, casi rojo,

de los diversos tipos de árboles frutales.

Y al pasar cerca de las raras casas de campesinos o de los talleres de herrador

esparcidos por el camino, la vista se alegra ante los primeros rosales florecidos,

en los huertos a lo largo de los setos o contra las tapias de las casas.

Simón Zelote observa: 

–        Los jardines de Juana deben estar todos en flor. 

También el huerto de Nazaret debe parecer un cesto lleno de flores.

Santiago de Alfeo dice:

–         María es la dulce abeja que va de rosal en rosal

de los rosales a los jazmines, que pronto florecerán;

a las azucenas, que ya tienen los capullos en el tallo.

Y tomará la rama del almendro, como hace siempre, junto con la del peral o del

granado, para ponerla en el ánfora de su habitación.

Cuando éramos niños le preguntábamos todos los años:

«¿Por qué tienes siempre ahí una rama de árbol en flor

y no metes en su lugar las primeras rosas?». 

Y Ella respondía:

«Porque en esos pétalos veo escrita una orden que me vino de Dios

y siento el aroma puro del aura celeste».

¿Te acuerdas, Judas?

Tadeo responde:

–        Sí. Me acuerdo.

Y recuerdo que, ya hombre, esperaba con ansia la primavera, para ver a María

caminar por su huerto bajo las nubes de sus árboles en flor y entre los setos de las

primeras rosas.

Nunca vi espectáculo más hermoso que esa eterna niña moviéndose evanescente

entre las flores y entre vuelos de palomas…

Tomás suplica:

–        ¡Oh, vamos pronto a verla, Señor!

¡Yo también quiero ver todo eso! 

Jesús responde:

–        Basta con que aceleremos el paso….

Y hagamos paradas breves, por las noches, para llegar a Nazaret a tiempo.

–        ¿Me das esta satisfacción verdaderamente, Señor?

–        Sí, Tomás.

Iremos a Betsaida todos y luego a Cafarnaúm.

Allí nos separaremos: nosotros vamos en la barca a Tiberíades y luego a Nazaret.

Así cada uno, salvo vosotros judíos, vamos a tomar los indumentos más ligeros.

El invierno ha concluido.

Juan parece cantar:

–        Sí.

Y nosotros vamos a decir a la Paloma:

«Álzate, apresúrate, amada mía; ven, porque el invierno ha pasado, la lluvia ha

terminado, las flores pueblan el suelo…

Álzate, amiga mía; ven, paloma escondida, muéstrame tu faz y deja que oiga tu voz». –

Pedro dice

–         ¡Sí señor!

¡Juan!

¡Pareces un enamorado cantando su canción a su amada!

Juan responde:

–        Lo estoy.

De María lo estoy.

No veré a otras mujeres que despierten mi amor.

Sólo María, la amada de todo mi ser.

Tomás dice:

–       También lo decía yo hace un mes.

¿Verdad, Señor? 

Mateo dice:

–        Yo creo que estamos todos enamorados de Ella.

¡Un amor tan alto, tan celestial!…

Como sólo esa Mujer puede inspirar.

Y el alma ama completamente su alma,

la mente ama y admira su intelecto,

la vista mira y se complace en su gracia pura, que embelesa sin producir agitación, 

como cuando se mira una flor…

María, la Belleza de la tierra y creo, la Belleza del Cielo…

Felipe agrega:

–         ¡Es verdad!

¡Es verdad!

Todos vemos en María cuanto de más dulce hay en la mujer: la niña pura y

la madre dulcísima;

y no se sabe por cuál de estas dos gracias se la ama…

Pedro sentencia:

–        Se la ama porque es «María».

¡Eso es! 

Jesús los ha estado oyendo hablar

y dice:

–          Todos habéis hablado bien.

Y Pedro muy bien.

A María se ama porque es «María».

Os dije, mientras íbamos a Cesárea, que solamente aquéllos que unan una fe perfecta

a un amor perfecto llegarán a conocer el verdadero significado de las palabras:

“Jesús, el Cristo, el Verbo, el Hijo de Dios y el Hijo del hombre».

Pero ahora os digo que hay otro nombre denso en significados.

Y es el de mi Madre.

Sólo aquellos que unan una perfecta fe a un perfecto amor llegarán a conocer el

verdadero significada del nombre «María», de la Madre del Hijo de Dios.

Y el verdadero significado empezará a aparecer claro para los verdaderos creyentes y

para los verdaderos amantes en una hora tremenda de tormento

cuando la Madre sea sometida a suplicio con su Hijo, cuando la Redentora redima

con el Redentor, a los ojos de todo el mundo y por todos los siglos de los siglos.

Mientras se detienen a orillas de un caudaloso arroyo,

en el que están bebiendo muchos discípulos.

Bartolomé pregunta:

–        ¿Cuándo?

Jesús responde evasivo:

–         Detengámonos aquí a compartir el pan.

El sol marca mediodía.

Al caer de la tarde, estaremos en el lago Merón.

Y podremos acortar el camino con unas barcas..

Se sientan todos sobre la tierna hierba, tibia de sol, de las orillas del arroyo.

Juan dice

–         Es una pena echar a perder estas flores tan delicadas.

Parecen pedacitos de cielo caídos aquí en los prados.

Son cientos y cientos de miosotis.

Santiago su hermano, lo consuela:

–        Renacerán más bonitas mañana.

Han florecido para hacer del suelo una sala de banquetes para su Señor. 

Jesús ofrece y bendice los alimentos y todos se ponen a comer alegremente.

Los discípulos, todos, como si fueran girasoles, miran en dirección a Jesús,

que está sentado en el centro de la fila de sus apóstoles.

La comida pronto termina, condimentada con serenidad y agua pura.

Pero, dado que Jesús permanece sentado, ninguno se mueve.

Es más, los discípulos se cambian de sitio para acercarse, para oír lo que dice Jesús

como respuesta a los apóstoles

que siguen preguntando sobre lo que había dicho  antes, de su Madre.

–          Sí.

Porque ser madre de mi carne ya sería una gran cosa.

Fijaos que se recuerda a Ana de Elcana

como madre de Samuel y él era sólo un profeta;

pues bien, la madre es recordada por haberlo engendrado.

Por tanto ya María sería recordada y con altísimas alabanzas, por haber dado al

mundo a Jesús el Salvador.

Pero ello sería poco, respecto a cuanto Dios exige de Ella, para completar la medida

requerida para la redención del mundo.

María no defraudará el deseo de Dios. 

Jamás lo ha defraudado.

Desde las demandas de amor total hasta las de sacrificio total.

Ella se ha entregado y se entregará.

Y cuando haya consumado el máximo sacrificio, conmigo por Mí, en favor del mundo,

los verdaderos fieles y los verdaderos amantes comprenderán el verdadero

significado de su Nombre.

Y por todos los siglos,

a todo verdadero fiel, a todo verdadero amante, le será concedido comprenderlo.

El Nombre de la Gran Madre, de la Santa Nutriz que lactará por todos los siglos a los

párvulos de Cristo con su llanto, para criarlos para la Vida de los Cielos.

Judas de Keriot, pregunta:

–        ¿Llanto, Señor?

¿Debe llorar tu Madre?

–        Todas las madres lloran.

La mía llorará más que ninguna otra

–        ¿Pero por qué?

Yo he hecho llorar a la mía alguna vez, porque no soy siempre un buen hijo.

¿Pero Tú?

No das nunca pesares a tu Madre.

–        No.

Efectivamente, como Hijo suyo, no le doy pesares.

Pero le daré muchos como Redentor.

Dos harán llorar con un llanto sin fin a mi Madre:

Yo, salvando a la Humanidad;

la Humanidad, con sus continuos pecados.

Todo hombre que haya vivido, que vive o que vivirá,

cuesta lágrimas a María.

Santiago de Zebedeo pregunta sorprendido:

–        ¿Pero por qué?

–        Porque todo hombre me cuesta torturas a Mí para redimirlo.

Bartolomé afirma seguro:

–        ¡Pero decir esto de los que ya han muerto o no han nacido todavía!

Te harán sufrir los vivos, los escribas, fariseos, saduceos, con sus acusaciones, sus

celos, sus mezquindades; pero más no.

–         También mataron a Juan Bautista…

Israel no ha matado sólo a este profeta, ni es el único sacerdote de la Voluntad eterna

matado por causa del odio de los que no obedecen a Dios.

Tadeo dice:

–        Pero Tú eres más que un profeta y que el mismo Bautista, tu Precursor.

Tú eres el Verbo de Dios.

Israel no levantará su mano contra Ti.

–        ¿Lo piensas así, hermano?

Estás en un error – le responde Jesús.

–        No. ¡No puede ser!

¡No puede suceder! ¡Dios no lo permitirá!

Sería degradar para siempre a su Cristo!

Judas Tadeo está tan agitado que se pone en pie.

Jesús también se levanta y lo mira fijamente a la cara palidecida, a los ojos sinceros.

Dice lentamente:

–        Y sin embargo así será.

Y baja el brazo derecho, que lo tenía alzado, como jurando.

Todos se ponen en pie y se arriman aún más a Él: una corona de caras afligidas.

Y más aún, incrédulas.

Una serie de comentarios recorre el grupo:

–        Si fuera así… tendría razón Judas Tadeo

–        Lo que le sucedió a Juan el Bautista fue una cosa mala,

pero exaltó al hombre, heroico hasta el final;

si le sucediera eso al Cristo sería disminuirlo.

–         Cristo puede ser perseguido, pero no degradado.

–        Tiene la unción de Dios.

–        ¿Y quién podría ya creer, si te vieran en poder de los hombres?

–        No lo permitiremos.

El único que permanece en silencio es Santiago de Alfeo.

Su hermano arremete contra él:

–        ¿No hablas?

¡No te mueves!

¡No oyes!

¡Defiende a Cristo contra sí mismo!

Santiago, por toda respuesta, se lleva las manos a la cara,

se separa bastante… 

Y llora.

–        ¡Es un estúpido! – sentencia su hermano.

Hermasteo le responde:

–         Quizás menos de lo que crees.

Y añade:

–         Ayer, explicando la profecía, el Maestro habló de un cuerpo deshecho que se

reintegra y de uno que por sí mismo se resucita.

Creo que uno no puede resucitar sin estar antes muerto.

Tadeo rebate:

–        Pero puede haber muerto de muerte natural, de vejez.

¡Y ya sería mucho para el Cristo!

Y muchos le dan la razón.

Simón Zelote observa:

–        Sí,

Pero entonces no sería una señal para esta generación,

que es mucho más vieja que Él. 

–        Ya.

Pero no está claro que hable de Sí mismo. – rebate Judas Tadeo,

Obstinado en su amor y respeto.

Isaac dice:

–        Ninguno que no sea el Hijo de Dios puede resucitarse a Sí mismo.

Así como tampoco ninguno que no sea el Hijo de Dios puede nacer como nació Él.

Yo lo digo, yo que vi su gloria natal.

Y el pastor testimonia con firmeza. 

Jesús, con los brazos cruzados, los ha escuchado mirándolos a medida que hablaban.

Ahora es Él el que hace ademán de hablar,

y dice:

–        El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres,

porque es el Hijo de Dios, sí,

pero también el Redentor del hombre.

Y no hay redención sin sufrimiento.

Mi sufrimiento será corporal, de la carne y de la sangre, para reparar los pecados de

la carne y de 1a sangre;

moral, para reparación de los pecados de la mente y las pasiones;

espiritual, para reparación de las culpas del espíritu.

Será completo.

Por tanto, a la hora establecida, me prenderán, en Jerusalén.

Y tras haber sufrido ya mucho por culpa de los Ancianos y de los Sumos Sacerdotes,

de los escribas y fariseos, seré condenado a una muerte infamante.

Y Dios no lo impedirá, porque así debe suceder

siendo Yo el Cordero de expiación por los pecados del mundo entero.

Y, en un mar de angustia, compartida por mi Madre y por otras pocas personas,

moriré en el patíbulo; y tres días después, por mi Voluntad Divina, por ella sola,

resucitaré a una vida eterna y gloriosa como Hombre y volveré a ser: Dios en el Cielo

con el Padre y el Espíritu. 

Pero antes tendré que padecer toda suerte de oprobios… 

Y sentir mi corazón traspasado por la Mentira y el Odio.

Un coro de gritos se eleva en el aire tibio y perfumado de primavera.

DILUVIO DE FUEGO 1


CUMPLIMIENTO

Se derrama una tercera colada de lava tras el derrumbe del flanco norte del volcán Cumbre Vieja, en La Palma

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La erupción ha arrasado 497 hectáreas, ha destruido 1.186 edificaciones y ha inutilizado 38,3 kilómetros de vías.

Una tercera colada de lava descendió la tarde de este sábado por el flanco norte del volcán Cumbre Vieja, en la isla canaria de La Palma, en España.

El espectacular río ardiente fue filmado por el geólogo Raúl Pérez, del Instituto Geológico y Minero de España.

Según el Instituto Volcanológico de Canarias (Involcán), el río de lava «está generando una tremenda destrucción a su paso» y dificulta el movimiento de sus equipos en la zona.

Sin embargo, el director técnico del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca), Miguel Ángel Morcuende, subrayó que todavía hay que evaluar los daños y llamó a «la tranquilidad», recoge el canal Antena 3.

De acuerdo a los últimos datos, la erupción del Cumbre Vieja, que dura ya tres semanas desde que empezara el 19 de septiembre, ha arrasado 497 hectáreas, ha destruido 1.186 edificaciones y ha inutilizado 38,3 kilómetros de vías.

Los ríos de lava del volcán Cumbre Vieja continúan ganándole terreno al mar en la isla española de La Palma

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En España, la lava del volcán Cumbre Vieja, que en la isla canaria de La Palma ha arrasado hasta el momento con más de 400 hectáreas y afectado a más de 1.000 edificaciones,
en su mayoría viviendas, continúa ganándole terreno al mar al entrar en contacto con el agua.
Los reportes indican que su cono principal se ha desprendido parcialmente, transformando la morfología de la montaña y determinando desde el sábado pasado más de 115 terremotos en la zona sur de la isla.

Espectaculares imágenes del terreno creado por el volcán de La Palma y la caída de una colada sobre las plataneras

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La erupción se mantiene después de 20 días y la lava ya ha arrasado más de 430 hectáreas.
Espectaculares imágenes del terreno creado por el volcán  de La Palma y la caída de una colada sobre las plataneras

Desde que comenzó la erupción del volcán de Cumbre Vieja en la isla española de La Palma, el pasado 19 de septiembre, la tragedia para parte de la población palmera

convive con espectaculares imágenes de este fenómeno de la naturaleza. Algunas de las más impactantes son las obtenidas por drones.

Así, este jueves el Instituto de Ciencias Marinas de la Naturaleza ofrecía una panorámica obtenida con uno de estos aparatos que permite observar desde el

crecimiento del delta formado por la lava que se precipita a las aguas oceánicas hasta toda la trayectoria de la colada desde su origen, la boca volcánica.

También el Instituto Geológico y Minero de España, organismo dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) del Ministerio de Ciencia e

Innovación de España, ha captado imágenes de esa isla baja o fajana que sigue ganándole terreno a las aguas atlánticas y que poco a poco comienza a enfriarse y solidificarse.

Desde que la primera colada encontrara el mar, nueve días después del comienzo de la erupción, la superficie formada supera ya las 38 hectáreas. El video del CSIC ha alcanzado en tan solo dos días mas de 128.000 reproducciones.

Los expertos continúan pendientes de la evolución de las emisiones de lava del volcán, a veinte días del inicio de la actividad, después de que este jueves una

segunda colada, surgida de un ramal de la principal, haya caído sobre el delta lávico provocado por la erupción el volcán Teneguía ocurrida en el año 1949, entre Los Guirres y El Charcón.

Ese nuevo ramal ha arrasado con depósitos y algunas edificaciones, así como con algunas superficies de cultivo de plátanos.

De hecho, también este evento ha sido recogido en una grabación del Instituto Geológico y Minero de España, en la que se puede observar la caída de esta colada sobre las plataneras de Las Hoyas.

 En las últimas horas se ha producido un empeoramiento de la calidad del aire en la zona aledaña a la erupción, con vientos débiles que dificultan la dispersión de
contaminantes, en concreto el dióxido de azufre (SO2) expulsado por las bocas eruptivas y por la lava que entra en contacto con las aguas marinas.

La dirección del viento dirige el penacho de cenizas y gases hacia el este, lo que ha impactado directamente en la operatividad del aeropuerto de La Palma.

La situación podría mantenerse hasta el sábado, según los expertos del Plan de Emergencias Volcánicas de Canarias (Pevolca).

La superficie arrasada por la lava ya supera las 431 hectáreas, manteniendo sepultados más de 26 kilómetros de carreteras,

infraestructuras y más de 1.000 edificaciones. Continúan evacuadas de la zona afectada alrededor de 6.000 personas.

Los expertos no descartan la aparición de nuevas bocas eruptivas en el volcán de La Palma

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Las coladas de lava expulsadas por el volcán Cumbre Vieja ya han cubierto una superficie de más de 413 hectáreas en la isla canaria.
Los expertos no descartan la aparición de nuevas bocas eruptivas en el volcán de La Palma

17 días después de que comenzara la erupción del volcán Cumbre Vieja en la isla española de La Palma, los expertos no descartan la aparición de nuevas bocas eruptivas.

Actualmente se observan varios centros activos en el interior del cráter principal y otros dos en el noroeste del lateral del cono.

El derrumbe parcial del lado norte del cono del volcán el domingo ha ocasionado que la emisión de lava sea más fluida.

Hasta el momento, la superficie total afectada por las coladas de lava supera las 413 hectáreas, con un perímetro de 36,3 kilómetros y una anchura de 1.250 metros en su parte más gruesa,

según el último informe del Departamento de Seguridad Nacional de España, que recaba datos del Gobierno de Canarias y el Instituto Geográfico Nacional.

Además, la isla baja o fajana formada por la lava que ha llegado al océano alcanza ya una extensión de 32,7 hectáreas,

mientras su tamaño continúa aumentando por la constante llegada del fluido incandescente.

La columna de gases y cenizas que expulsa continuamente el volcán alcanzó ayer una altura de 4.500 metros.

A pesar de ello, los expertos prevén condiciones meteorológicas favorables para la calidad del aire y para la navegación aérea.

Lo que sí se ha producido en las últimas horas es un ligero aumento de la sismicidad: en las últimas 24 horas se han registrado en la zona decenas de sismos, el más potente de ellos de magnitud 3,9.

En estas casi dos semanas y media, la erupción del Cumbre Vieja ha destruido más de mil edificaciones y provocado la evacuación de alrededor de 6.000 personas.

Para paliar los cuantiosos daños materiales, el Gobierno de España ha declarado a La Palma como zona catastrófica y ha aprobado un paquete de medidas entre las que destaca una partida presupuestaria de 230 millones de euros.

 El volcán de la isla española de La Palma continúa arrojando ríos de lava

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El Instituto Volcanológico de Canarias comunicó sobre el notable incremento de la actividad efusiva.
VIDEO: El volcán de la isla española de La Palma continúa arrojando ríos de lava

Continua la actividad volcánica del Cumbre Vieja en la isla canaria de La Palma, que entró en erupción el 19 de septiembre.

El Instituto Volcanológico de Canarias comunicó la noche del pasado domingo sobre el notable incremento de la actividad efusiva en la erupción.

Entre tanto, el 1 de octubre se abrió una nueva boca eruptiva en la base noroeste del volcán, generando dos nuevas coladas de lava que descienden hacia el oeste.

Identifican el esqueleto de un soldado romano de alto rango que participó en el rescate de civiles tras la erupción del Vesubio

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Varias elementos lo distinguían de otras osamentas desenterradas por los arqueólogos, en particular un cinturón de cuero y una espada con empuñadura de marfil.
Identifican el esqueleto de un soldado romano de alto rango que participó en el rescate de civiles tras la erupción del Vesubio

Tanto Pompeya como Herculano, situadas al sur de la actual ciudad italiana Nápoles, fueron arrasados ​​por la violenta erupción del Vesubio en el 79 d.C.,

cubriendo personas y casas con lava, barro y ceniza, preservándolas hasta que fueron descubiertas por los arqueólogos.

A principios la década de 1980, los investigadores encontraron en Herculano alrededor de trescientos esqueletos,

entre ellos el de un hombre que fue identificado en un primer momento como un soldado ordinario.

Sin embargo, los investigadores han llegado ahora a la conclusión de que el esqueleto de 2.000 años de antigüedad pertenecía a un oficial de alto rango

de la flota romana enviada en una misión de rescate para evacuar a los habitantes de ambas ciudades, condenadas por el desastre natural, reseña ANSA.

Cuando el esqueleto fue descubierto hace 30 años, varias elementos lo distinguían de otros cientos desenterrados por los arqueólogos, en particular un cinturón de cuero

y una espada con empuñadura de marfil, una daga decorada y una bolsa llena de monedas.

Aún así, el esqueleto fue puesto en exhibición permanente e identificado como un soldado genérico.

Un análisis profundo de los materiales reveló que el cinturón estuvo decorado en su día con las imágenes de un león y de un querubín hechos de plata y oro.

La vaina de la espada también llevaba una imagen decorativa de un escudo ovalado.

«Todas estas pistas sugieren que no era un simple soldado, sino que, con toda probabilidad, era un oficial de alto rango, incluso un pretoriano«,

explicó a NBC News Francesco Sirano, director del sitio arqueológico de Herculano, en referencia a las unidades de élite que servían como escolta personal de los emperadores romanos.

Según el experto, «los pretorianos llevaban escudos ovalados» y «las monedas que llevaba consigo eran casualmente la misma cantidad del salario mensual de un pretoriano».

Cualquiera que fuera el rango del oficial, Sirano señaló que no hay duda de que fue parte de la misión de rescate lanzada por la flota romana tras la erupción del Vesubio.

Corrientes de lava del volcán Pacaya en Guatemala afectan a siete comunidades y queman plantaciones de café y aguacate

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Aparte del desastre natural volcánico, se suman otras situaciones como los incendios forestales y la entrada de las temporadas de lluvia.
Corrientes de lava del volcán Pacaya en Guatemala afectan a siete comunidades y queman plantaciones de café y aguacate

La elevada actividad que mantiene el volcán Pacaya, en Guatemala, ha provocado que al menos siete comunidades cercanas se vean afectadas directamente por las distintas ramificaciones de corrientes de lava que alcanzan los 4 kilómetros.

De acuerdo al más reciente informe del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanologia, Meteorologia e Hidrología (Insivumeh) de Guatemala,

publicado en Twitter, el Pacaya se mantiene con alta actividad, originada principalmente por la efusión de lava a través  de fisuras que forman un flujo de lava de 3.700 metros de longitud total.

La lava, sostiene el reporte, ha quemado plantaciones de café, aguacate y otros tipos de vegetación.

En este momento se mueve en varias direcciones hacia las comunidades La Breña, La Finca, Campo Alegre, Finca El Gringo, El Patrocinio, El Rodeo y Buena Vista.

Los poblados más amenazados son El Patrocinio, El Rodeo y Buena Vista.

En el caso de la aldea El Patrocinio, el flujo de lava está a una distancia de 390 metros de las primeras casas y avanza; mientras que el otro frente activo se encuentra a 385

metros de la aldea El Rodeo, flujo obstruye el camino entre esa comunidad y la aldea Buena Vista.

No se descarta que aparezcan nuevos flujos de lava y columnas eruptivas mayores en los próximos días, pues el nivel de actividad volcánica es elevado y se mantiene con vibración interna asociada al ascenso de magma y flujo de lava.

Además, las cenizas volcánicas también afectan a otras poblaciones.

Otros dos volcanes con actividad preocupante

El Insivumeh advierte también sobre la actividad volcánica en el volcán de Fuego y el volcán Santiaguito.

Sobre el primero indica que registra explosiones «débiles, moderadas y algunas fuertes»; mientras que el Santiaguito presenta «explosiones débiles y moderadas».

Ambos lanzan ceniza gris que se esparce hacia otras localidades, entre ellas, El Porvenir, Alotenango, San Marcos, Loma Linda y Palajunoj.

Aparte del desastre natural originado por la actividad volcánica, se suman otras situaciones como los incendios forestales en las aldeas

Los Tujes, San Andrés Sajcabaja y Quiché; así como la entrada de las temporadas de lluvia y de lahares, que comienzan a provocar avalanchas en diversas barrancas y crecidas de ríos.

El Insivumeh advierte que las recientes lluvias pudieran provocar flujo de sedimento y agua en las laderas de los volcanes (lahares) hacia la tarde y noche, por lo que

decretó a los tres volcanes como zonas peligrosas para la actividad turística. Además, recomienda no ascender ni acampar en las mesetas de estos montes, debido a la caída de balísticos volcánicos (piedras expulsadas desde los cráteres).

Del mismo modo, advierte a las autoridades aeronáuticas tomar las previsiones pertinentes y sugiere a las autoridades locales mantener las labores correspondientes

para resguardar la vida de pobladores en las cercanías de los volcanes, sobre todo en las aldeas adyacentes al Pacaya.

Encuentran neuronas «perfectamente conservadas» en un cerebro vitrificado por la erupción del Vesubio

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Las células nerviosas parecen haber quedado intactas por cerca de 2.000 años gracias a que las altas temperaturas y el rápido enfriamiento convirtieron en vidrio los tejidos humanos.
Encuentran neuronas "perfectamente conservadas" en un cerebro vitrificado por la erupción del Vesubio

Un equipo de investigadores italianos ha descubierto neuronas «perfectamente conservadas» en el cerebro vitrificado de una de las víctimas que pereció debido

al calor extremo de la potente erupción del monte Vesubio hace casi 2.000 años, según anunció esta semana una de las universidades que participó en el estudio.

A principios de este año, los científicos dieron a conocer que habían encontrado tejido cerebral que curiosamente se convirtió en un material vítreo negro

a causa de las temperaturas abrasadoras de la lava y ceniza que emergía del volcán en el año 79.

Ahora, un análisis más minucioso ha encontrado en los restos la presencia de neuronas cerebrales que parecen intactas a pesar del paso del tie

Utilizando técnicas de microscopía electrónica de barrido y herramientas de procesamiento de imágenes, se hallaron una serie de estructuras que tienen la forma de neuronas y axones de un cerebro y parte de la médula espinal de una persona.

«El descubrimiento de tejido cerebral en restos humanos antiguos es un evento inusual, pero lo que es extremadamente raro es la preservación integral de las

estructuras neuronales de un sistema nervioso central desde hace 2.000 años», comentó Pier Paolo Petrone, autor principal del estudio y antropólogo forense de la Universidad Federico II de Nápoles.

Según los autores de la investigación, publicada en la revista PLOS ONE, la conservación fue posible gracias a que el tejido humano quedó convertido en vidrio.

«El proceso de vitrificación inducido por la erupción congeló las estructuras celulares del sistema nervioso central de esta víctima, preservándolas intactas hasta el día de hoy», agregó Petrone.

Además de las células nerviosas, los científicos también han podido encontrar otros elementos biológicos como proteínas de tejido cerebral, que demuestran que los restos no son solo una simple roca.

Los investigadores determinaron que para que el tejido cerebral quede vitrificado, debe haberse quemado rápidamente a una temperatura muy alta de unos 520° Celsius y luego enfriado rápidamente.

La erupción del Vesubio fue una de las más potentes de la historia humana, que diezmó las ciudades cercanas de Pompeya y Herculano.

Muchas de las víctimas fueron cubiertas por la ceniza volcánica, mientras que otras fueron incineradas por el abrasador calor volcánico

Continúa la erupción volcánica y se registra un nuevo sismo en la isla española de La Palma

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Hasta el momento, unos 6.000 vecinos ya han sido evacuados.
VIDEO: Continúa la erupción volcánica y se registra un nuevo sismo en la isla española de La Palma

En la isla española de La Palma, en el archipiélago de Canarias, continúa la erupción del volcán Cumbre Vieja, que comenzó la tarde del pasado domingo.

Desde entonces ocho bocas del volcán, situado al sur de la isla, no paran de expulsar lava.

Hasta el momento, unos 6.000 vecinos han sido evacuados en toda la isla debido a la erupción, la primera que se registra desde 1971, informan medios locales.

Se calcula que los ríos ardientes ya se han tragado más de un centenar de viviendas y otras infraestructuras, como alojamientos rurales, además de numerosas zonas de

cultivo agrícola, sector que es el sustento principal de una buena parte de los habitantes de la zona.

Entre las localidades más afectadas por la erupción se encuentran El Paso, Tamanca, Alcalá, El Paraíso, Todoque, Las Manchas y Tazacorte.

Por su parte, el Instituto Geográfico Nacional ha registrado la noche de este lunes un nuevo sismo de magnitud 3,8, con epicentro en el municipio de Tazacorte.

El presidente del gobierno de Canarias, Ángel Víctor Torres, afirmó este lunes que debido a la emergencia de protección civil, la región ha sido declarada zona catastrófica. 

Torres mantuvo reuniones con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien está en La Palma desde el domingo.

«Ahora mismo lo más importante es asegurar la seguridad» porque «el volcán sigue actuando», alertó Sánchez.

El Ilustre Colegio Oficial de Geólogos (ICOG) señaló que «es imposible predecir con exactitud cuánto durará la erupción«.

Reabren la Casa de los Amantes en Pompeya 40 años después de que la destruyera un terremoto

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Los trabajos costaron más de 110 millones de dólares y permitieron realizar hallazgos significativos y sorprendentes.
Reabren la Casa de los Amantes en Pompeya 40 años después de que la destruyera un terremoto (FOTOS)

La Casa de los Amantes, uno de los lugares más espectaculares del sitio arqueológico de Pompeya (Campania, Italia), reabrió sus puertas el pasado 18 de febrero tras 40 años cerrada, reporta la agencia AFP.

Ese edificio construido en el siglo I a.C., el único de la zona que conservó el segundo piso durante la erupción del volcán Vesubio en el año 79, vuelve a ser seguro para los visitantes, quienes podrán admirar partes que anteriormente estaban ocultas.

El inmueble está decorado con frescos que representan escenas de la vida y paisajes idílicos con moluscos y peces.

Su nombre proviene de la inscripción en latín escrita en su entrada: ‘Los amantes son como abejas, pasan una vida dulce como la miel. Quería que fuera así’.

Esta restauración comenzó en 2013, contó con la participación de arqueólogos,

arquitectos, ingenieros, geólogos y antropólogos, incluyó trabajos en la Casa de la Nave Europa y la Casa del Huerto y costó alrededor de 110 millones de dólares.

Durante las reparaciones se produjeron varios hallazgos significativos y sorprendentes, como la aparición de un fresco con gladiadores «extremadamente realista».

Asimismo, una inscripción descubierta hace dos años ofreció datos sobre la fecha precisa en que la erupción del Vesubio devastó Pompeya.

Los volcanes Etna y Estrómboli hacen erupción el mismo día, arrojando lava y largas columnas de ceniza

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Hasta el momento, las autoridades italianas no han reportado víctimas ni daños materiales tras la actividad registrada.
VIDEOS: Los volcanes Etna y Estrómboli hacen erupción el mismo día, arrojando lava y largas columnas de ceniza

Este miércoles, los volcanes Etna y Estrómboli, ambos ubicados en la isla italiana de Sicilia, sorprendieron a los habitantes de la zona al registrar un aumento en su actividad, arrojando largas columnas de ceniza, lava y flujo piroclástico.

De acuerdo a reportes, el Etna, considerado el volcán activo más alto de Europa, registró un nuevo episodio eruptivo a primeras horas de la mañana.

Comenzó alrededor de las 02:40, con la reanudación de la actividad, caracterizada por erupciones explosivas separadas por periodos de calma, y concluyó minutos después de las 07:00.

Durante este periodo, el volcán arrojó lava y largas columnas de ceniza que pudieron ser apreciadas a varios kilómetros de distancia.

Horas más tarde, a las 14:51, el volcán Estrómboli, ubicado a unos 65 kilómetros al norte del extremo noreste de Sicilia, produjo un flujo piroclástico que se extendió por

más de 1 kilómetro sobre el mar, y expulsó una nube de ceniza que alcanzó una altura de entre 1,5 y 2 kilómetros.

Fotógrafa capta la estela de un meteoro sobre un volcán en plena erupción

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El video fue filmado con el uso de la cámara rápida en el Lejano Oriente ruso.
Fotógrafa capta la estela de un meteoro sobre un volcán en plena erupción (VIDEO, FOTO)

La reconocida fotógrafa rusa Marina Lystseva ha logrado filmar el volcán Kliuchevskoi en plena erupción, situado en la península de Kamchatka, en el Lejano Oriente ruso, al igual que el paso de un meteoro.

La mujer, que pasó toda la noche captando las estrellas y el flujo de lava del volcán, consiguió registrar los fenómenos naturales gracias a la cámara rápida, técnica que permite ver un suceso a mayor velocidad de la real.

«Aparté la vista para ver las constelaciones a espaldas y en ese momento el cielo fulguró como si fuera un relampagueo. Inicialmente, pensé que se trataba de un

relámpago en una nube volcánica, pero luego me explicaron que fue una ráfaga de meteoro», comentó Marina en su perfil en Instagram, prometiendo que publicará más fotos al respecto.

El Kliuchevskoi es un volcán de 4.750 metros de altitud, cubierto de nieve, considerado el más activo de la cadena de volcanes a lo largo de la península de Kamchatka.

El volcán más grande de Europa ofrece un espectáculo de ‘fuegos artificiales’

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Situado a 3.300 metros sobre el nivel del mar, el Etna ha registrado frecuentes erupciones en los últimos meses.
FOTOS, VIDEO: El volcán más grande de Europa ofrece un espectáculo de 'fuegos artificiales'

El volcán activo más grande de Europa, el Etna, ubicado en la isla de Sicilia (Italia), presentó esta semana actividad, tal y como se aprecia en fotos y videos compartidos en las redes sociales.

La erupción más fuerte se registró en octubre del año pasado y vino precedida de actividad sísmica.

En la ladera del volcán se registró un sismo cuyo hipocentro se localizó a una profundidad de 9 kilómetros.

Situado a 3.300 metros sobre el nivel del mar, Etna es el volcán activo más alto de Europa y en los últimos meses ha tenido frecuentes erupciones.

El volcán Popocatépetl registra tres erupciones en una mañana en México

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La tercera provocó una columna de humo y ceniza de al menos un kilómetro.
FOTOS: El volcán Popocatépetl registra tres erupciones en una mañana en México

El volcán Popocatépetl, situado cerca de Ciudad de México, registró durante la mañana de este viernes tres explosiones con emisión de ceniza, informa el Centro Nacional de Prevención de Desastres (Cenapred).

La primera erupción moderada se registró a las 04:58 y la segunda a las 05:07 horas. Según el organismo, desde el jueves se identificaron «215 exhalaciones acompañadas de gases volcánicos y en ocasiones de ceniza».

En las fotos, publicadas en las redes sociales, se puede ver una columna de humo y ceniza de al menos un kilómetro, que fue provocada por la tercera erupción a las 07:09.

El semáforo de alerta volcánica continúa en amarillo fase 2, por lo que el Cenapred recomendó no acercarse al volcán, y sobre todo al cráter.

Una enorme bola de fuego sobre los cielos de Alaska enciende las alarmas de alerta volcánica

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El paso del meteoro activó varios sistemas diseñados para detectar sonidos de baja frecuencia durante las erupciones volcánicas.
Una enorme bola de fuego sobre los cielos de Alaska enciende las alarmas de alerta volcánica

Un meteoro de gran tamaño iluminó en forma de bola los cielos del oeste de Alaska de fuego y activó varios sensores instalados para detectar la actividad volcánica, informó el Servicio Geológico de EE.UU. (USGS, por sus siglas en inglés).

Residentes locales reportaron el pasado 15 de octubre sobre el paso de un meteoro en varias zonas del estado estadounidense.

Un testigo lo describió como una «enorme bola de luz en el cielo», mientras que otro lo comparó a «fuegos artificiales» cuando se partió en cuatro.

Se cree que el objeto explotó en algún lugar sobre el este de la localidad de Kaltag, detallaron en un comunicado los expertos de la Unión Geofísica Estadounidense.

Durante el paso del objeto, seis alarmas de sensores que monitorean la actividad volcánica en la península de Kenai se activaron.

Estos sistemas están diseñados para analizar los cambios en la presión del aire y detectar sonidos de baja frecuencia durante las erupciones volcánicas.

Los especialistas del USGS señalaron que el evento también activó las alarmas del monte Spurr, un gran volcán de la zona que entró en erupción por última vez en 1992.

Sin embargo, dado que otros sistemas de monitoreo también se activaron, los especialistas rápidamente descartaron que hubiera una erupción en el volcánrecoge News Week.

Científicos del Observatorio de Volcanes de Alaska del USGS trabajaron con investigadores del Instituto Geofísico de Fairbanks de la Universidad de Alaska para

investigar la causa y que determinaron que el infrasonido, además de servir para detectar la actividad volcánica y explosiones, también es una buena herramienta

para medir la trayectoria de rocas espaciales que entran en la atmósfera de nuestro planeta.

«Normalmente no trabajo con meteoros, pero a menudo son muy buenas fuentes de infrasonidos para ayudar a comprender mejor el rendimiento de nuestras redes, y

creo que proporcionan información valiosa sobre los meteoros y los propios bólidos», comentó el científico David Fee.

Cómo el cambio climático podría afectar al géiser más famoso de Yellowstone

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Un reciente estudio reveló que una antigua sequía permitió crecer árboles sobre el montículo donde se encuentra el Old Faithful.
Cómo el cambio climático podría afectar al géiser más famoso de Yellowstone

Hace 800 años, Old Faithful, el géiser más famoso del Parque Nacional de Yellowstone (EE.UU.), conocido por lanzar chorros de agua caliente a decenas de metros de altura

a intervalos regulares de alrededor de 90 minutos, dejó de hacer erupción durante décadas debido a una severa sequía que afectó a la zona.

Ahora, el calentamiento global podría ponerlo nuevamente en pausa.

Recientemente, un grupo de geólogos estadounidenses descubrió madera petrificada en el montículo del Old Faithful. Debido a que los árboles no pueden

sobrevivir a las ráfagas de agua alcalina arrojadas por el géiser, el descubrimiento sugiere que sus erupciones regulares se detuvieron en algún punto,

probablemente, hacia el final de la llamada Anomalía del Clima Medieval, una época en la que muchos lugares del mundo experimentaron prolongados períodos de clima

cálido y seco. Los resultados de la investigación fueron publicados este 7 de septiembre en la revista AGU.

«Sabemos que Yellowstone era más cálido y seco. La línea superior de árboles estaba más arriba en las laderas y hay evidencia de más incendios durante ese período»,

explicó Cathy Whitlock, paleoclimatóloga de la Universidad Estatal de Montana. Los flujos de las corrientes de agua también fueron menores y las sequías extremas en la región se prolongaron durante décadas, añadió.

«Encontramos coronas de raíces en lo alto del montículo, y eso significa que cuando los árboles crecieron, el montículo del Old Faithful tenía aproximadamente la misma

estructura que tiene hoy», indicó por su parte Shaul Hurwitz, hidrólogo investigador del Servicio Geológico de EE. UU. y autor del estudio.

Los resultados de la investigación sugieren que debido al cambio climático y a las sequías cada vez más comunes en el oeste del país norteamericano, el Old

Faithful podría erupcionar con menos frecuencia en el futuro e incluso podría detenerse por completo.

Un satélite de la NASA capta una trepidante imagen del Krakatoa en erupción

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El color del penacho que se eleva sobre el cráter indica que el volcán expele vapor de agua y de gas, principalmente.
FOTO: Un satélite de la NASA capta una trepidante imagen del Krakatoa en erupción

El satélite de observación terrestre estadounidense Landsat 8, dirigido por la NASA y el Servicio Geológico de EE.UU., captó este lunes una imagen del penacho blanco que

se eleva sobre el cráter del volcán Krakatoa, ubicado en el mar entre las islas indonesias de Java y Sumatra.

La imagen obtenida por el Landsat 8 muestra una densa humareda de color blanco sobre el volcán, lo que indica que expulsa vapor de agua y gas, principalmente, ya que la presencia de ceniza, teñiría la nube de color gris o café.

La última explosión de actividad del volcán indonesio, ocurrida el pasado 11 de abril, se tradujo en la emisión de lava y en una columna de cenizas de hasta 500 metros de altura.

El Centro de Vulcanología y Mitigación de Riesgos Geológicos de Indonesia emitió una alerta de Nivel 2 sobre una escala de cuatro, lo que indica

«una perturbación elevada o creciente con un mayor potencial de erupción«, «un período de tiempo incierto» o «una erupción en marcha, pero con peligro limitado».

El Krakatoa es uno de los volcanes más famosos del mundo. Su primera erupción descrita en fuentes históricas se remonta al año 416, cuando,

según el ‘Libro de los reyes’ javanés, «el mundo entero fue sacudido» y la isla formada por el volcán «se rompió en pedazos y se hundió en lo más profundo de la tierra», causando un fuerte tsunami.

La última serie de grandes erupciones fue registrada en los años 2018 y 2019. Entonces, el tsunami generado por la actividad del volcán provocó la muerte de 431 personas.

Imágenes por satélite del volcán obtenidas después de la erupción muestran una laguna en el lugar donde antes se erigía una montaña volcánica de 340 metros de altura.

Entra en erupción el legendario volcán Krakatoa en Indonesia

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Entre 2018 y 2019, una serie de explosiones destruyeron la montaña volcánica y causaron un fuerte tsunami que mató a cientos de personas.
VIDEOS: Entra en erupción el legendario volcán Krakatoa en Indonesia

El volcán Krakatoa, ubicado en el mar entre las islas indonesias de Java y Sumatra, entró en erupción la noche de este viernes, informa el servicio vulcanológico del país.

La erupción resultó en la emisión de lava y una columna de cenizas de hasta 500 metros de altura.

Según la prensa local, la madrugada del sábado tuvieron lugar fuertes explosiones que se oyeron hasta en la capital del país, Yakarta, situada a 145 kilómetros del volcán.

En la Red se han difundido varias imágenes presuntamente grabadas durante la erupción.

El Krakatoa es uno de los volcanes más famosos del mundo. Su primera erupción descrita en fuentes históricas se remonta al año 416,

cuando, según el ‘Libro de los reyes’ javanés, «el mundo entero fue sacudido enormemente» y la isla formada por el volcán «se rompió en pedazos y se hundió en lo más profundo de la tierra», causando un fuerte tsunami.

La erupción más conocida se documentó en 1883. Como consecuencia de esa explosión, el cono del volcán

—que hasta entonces se elevaba unos 2.000 metros sobre el nivel del mar— quedó casi completamente destruido.

El estallido, equivalente a hasta 200 megatoneladas de TNT, fue 10.000 veces más intenso que el de la bomba de Hiroshima y generó un tsunami de 30 metros.

Decenas de miles de habitantes de islas vecinas murieron en el desastre, y las partículas emitidas en la atmósfera hicieron que el planeta se enfriara 0,4 ºC.

Sus efectos se notaron en lugares tan alejados como Noruega, donde el cielo se tiñó de color rojizo, un fenómeno que Edvard Munch plasmó en su famoso cuadro ‘El grito’.

La última serie de grandes erupciones fue registrada en los años 2018 y 2019. Entonces, el tsunami generado por la actividad del volcán provocó la muerte de 431 personas.

Imágenes satelitales del volcán obtenidas después de la erupción muestran una laguna en el lugar donde antes se erigía una montaña volcánica de 340 metros de altura

Ingenieros españoles consiguen convertir el calor volcánico en energía eléctrica con un pequeño dispositivo

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Investigadores de la Universidad de Navarra pusieron a la prueba su tecnología de generación termoeléctrica en las islas Canarias.
Ingenieros españoles consiguen convertir el calor volcánico en energía eléctrica con un pequeño dispositivo

Un grupo de ingenieros de la Universidad Pública de Navarra (España) ha creado un generador termoeléctrico que consideran completamente respetuoso con el medioambiente.

El invento aprovecha el calor de los volcanes para extraer energía útil.

Uno de estos dispositivos, que mide un metro de alto, fue instalado a finales de agosto en el Parque Nacional de Timanfaya, en la isla canaria de Lanzarote,

sobre una vasta anomalía geotérmica donde las temperaturas alcanzan hasta 500º C a solo dos metros de profundidad (en el área elegida rondan los 170º C).

Un artículo publicado este octubre en la revista Energy Conversion and Management recoge las propiedades físicas del entorno y de la propia instalación, cifrando en 682 megavatios la potencia anual que genera.

Los inventores ya habían comprobado que se trataba de una tecnología completamente viable tras instalar en diciembre pasado en otra isla del archipiélago, Tenerife, un pequeño prototipo junto al volcán Teide.

El aparato demostró su eficiencia y proveyó una corriente de medio vatio que se pudo transmitir a más de 14 kilómetros, según reportó el equipo en otro artículo, publicado anteriormente.

Los dispositivos construidos en Navarra captan el flujo térmico proveniente del subsuelo para que atraviese varios módulos con intercambiadores de calor situados en la parte superior del generador.

Estos módulos incluyen materiales superconductores y funcionan a base de cambios de fases, transformando en voltaje la diferencia de temperatura entre ambos lados.

A diferencia de los sistemas de producción de energía eléctrica convencionales, esta novedosa tecnología es capaz de generarla sin disponer de ninguna parte móvil,

«lo que se traduce en un dispositivo mucho más compacto, totalmente silencioso, muy robusto y fiable», según explicó la universidad en un comunicado en septiembre.

Eso hace que el aparato no precise de mantenimiento. Así, el primer prototipo funcionó durante más de ocho meses sin recibir asistencia alguna.

La potencia generada en Timanfaya equivale al consumo medio de 200 hogares españoles, calcularon los autores.

También podría hacer completamente autónoma una estación de monitoreo vulcánico, algo que hace a esta tecnología muy útil para instalaciones situadas en remotos territorios con volcanes activos.

Descubren que los incas sacrificaban a niños cuidadosamente seleccionados para servir de ofrenda a sus dioses en volcanes

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Esos menores se caracterizaban por su belleza y pureza, y los científicos aseguran que tenían una posición privilegiada en la sociedad.
Descubren que los incas sacrificaban a niños cuidadosamente seleccionados para servir de ofrenda a sus dioses en volcanes

Un equipo internacional de arqueólogos ha develado algunos de los secretos de los sacrificios humanos que, hace más de 500 años, realizaban los incas en sus

ceremonias religiosas, según un nuevo estudio publicado en la revista Archaeological and Anthropological Sciences.

Los investigadores determinaron que para los rituales del ‘Capacocha’, uno de los más importantes en el Imperio Inca, los sacerdotes ofrendaban a los volcanes

Ampato y Pichu-Pichu, en el departamento peruano de Arequipa, a niños y adolescentes bien desarrollados, que se caracterizaba por su belleza y pureza.

Con ese fin, a los menores ‘elegidos’ se los preparaba desde su nacimiento mediante una crianza y alimentación especial, y para el momento en que iban a ser entregados a los dioses debían consumir brebajes que los hacían entrar en trance.

Los incas creían que a las deidades les agradaría ese tipo de sacrificios humanos y a cambio les concederían bendiciones y prosperidad.

Edad y sexo de los ‘elegidos’

Los científicos estudiaron los restos de cinco personas, encontrados en áreas ceremoniales a más de 5.000 metros de altura, en las cumbres de

Ampato y Pichu-Pichu.

Los análisis de esos restos congelados y parcialmente momificados determinaron que correspondían a menores de entre tres y siete años de edad, en su mayoría niñas.

Además, se concluyó que las víctimas de esos sacrificios tuvieron antes posiciones privilegiadas y provenían de las clases sociales altas, puesto que estaban bien

alimentadas y tenían una tasa de crecimiento adecuada, en comparación con los menores de estratos sociales más bajos.

15 muertos, saqueos en una ciudad y miles de huidos tras la erupción del volcán Nyiragongo, uno de los más activos y peligrosos en África

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Este domingo, las autoridades informaron que el «flujo de lava ha perdido intensidad», pero advirtieron que el peligro aún persiste.
15 muertos, saqueos en una ciudad y miles de huidos tras la erupción del volcán Nyiragongo, uno de los más activos y peligrosos en África

Al menos 15 personas fallecieron en el este de la República Democrática del Congo mientras huían de la erupción del monte Nyiragongo, que comenzó este sábado, según informo el portavoz del Ejército congoleño, Guillaume Njike, recoge Reuters.

Nueve personas murieron en accidentes de tráfico mientras la población se evacuaba de la ciudad de Goma, situada a unos 20 kilómetros del Nyiragongo, y sus suburbios,

mientras que cuatro de las víctimas son presos que intentaron escapar de una prisión de Goma durante la erupción y otras dos fallecieron a causa de las quemaduras sufridas.

La erupción del Nyiragongo se produjo cuando se abrieron fracturas en un costado del volcán, uno de los más peligrosos de África, lo que provocó flujos de lava en varias direcciones.

Ante la situación el Gobierno activó el plan de evacuación para Goma, durante la cual se registraron saqueos en la ciudad.

El flujo de lava hacia Goma se detuvo a unos cientos de metros de los límites de la ciudad, pero llegó a la carretera principal de la ciudad, aislándola por el norte.

En los suburbios más de 500 hogares quedaron destruidos.

Un flujo de lava separado que se dirigía hacia el este sobre un terreno despoblado en dirección a Ruanda también se detuvo.

El domingo, el portavoz del Gobierno, Patrick Muyaya, señaló que, según los datos de monitoreo, el «flujo de lava ha perdido intensidad».

No obstante, las autoridades advirtieron que el peligro aún persiste y que la actividad sísmica en el área podría causar más flujos de lava.

La erupción provocó pánico entre los residentes locales, que comenzaron a abandonar sus hogares dirigiéndose hacia la cercana frontera con Ruanda.

La Federación Internacional de la Cruz Roja estimó que entre 3.000 y 5.000 personas huyeron el sábado al país vecino, algunas de las cuales ya comenzaron a regresar el domingo.

  • El Nyiragongo es un volcán de 3.470 metros de altura cuya lava superfluida puede alcanzar velocidades de hasta 96 kilómetros por hora al descender por las laderas
  • Su anterior erupción fue el 17 de enero de 2002. Entonces provocó la muerte de 250 personas y dejó a 120.000 sin hogar después de que la lava cubriera casi toda la parte oriental de Goma, incluida la mitad de la pista de aterrizaje del aeropuerto
  • Su erupción más mortífera fue en 1977, cuando murieron más de 600 personas
  • A los observadores del volcán les preocupa que la actividad del Nyiragongo en los últimos cinco años refleje la de los años anteriores a las erupciones de 1977 y 2002

372 MILAGRO DE VIDA


372 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Terminada la comida en la casa hospitalaria,

Jesús sale con los doce, los discípulos

y el anciano dueño de la casa.

Vuelven al «manantial grande».

Pero no se detienen allí.

Siguen el camino siempre subiendo en dirección norte.

El camino que han tomado, aunque vaya muy cuesta arriba, es cómodo,

porque es un verdadero camino,

por el que pueden transitar incluso carros y cabalgaduras.

En su parte más alta, en la cima del monte,

hay un macizo castillo o fortaleza

si se prefiere, que causa estupor por su forma singular.

Parece formado por dos construcciones colocadas a algunos metros de desnivel

una de la otra, de manera que la más retrasada y al mismo tiempo la más belicosa,

está más alta que la otra, a la que domina y defiende.

Hay un alto y ancho muro, sobre el cual se levantan torres cuadradas,

bajas pero sólidas, entre las dos construcciones que, aun siendo así,

son una única construcción,

porque está rodeada por un único cerco de murallas

de bloques de piedra almohadillados, murallas derechas o un poco oblicuas en la

base para sostener mejor el peso del bastión.

Pero los dos lados norte y sur caen a pico, formando una unidad con el monte,

que está aislado y desciende también a pico por esos dos lados.

Y el lado oeste presentará las mismas características.

El anciano Benjamín, por ese sutil orgullo propio de todo ciudadano respecto a su

ciudad, ilustra el castillo del Tetrarca, que es además de castillo, lugar de defensa de

la ciudad, y enumera su belleza y fortaleza, su solidez, las comodidades de las

cisternas y pilones para e1 agua;

y del amplio espacio,

las facilidades de su vasto radio de visión, de su posición, etc. etc.

–        Los romanos también dicen que es bonito.

¡Y ellos entienden de castillos!… – termina el anciano.

Y añade:

–        «Conozco al administrador.

Por eso puedo entrar.

Os voy a enseñar el más amplio y bonito panorama de Palestina».

Jesús escucha benigno.

Los otros sonríen un poco:

¡Ellos que han visto tantos panoramas!..

Pero el anciano es tan bueno que no tienen corazón para contrariarlo y secundan su

deseo de mostrar cosas bonitas a Jesús.

Llegan a la cima.

La vista es verdaderamente bonita ya incluso desde la plazoleta que hay delante del

portón de entrada guarnecido de hierro.

Pero el anciano dice:

–          ¡Venid, venid!…

Dentro es más bonito.

Vamos a subir a la torre más alta de la ciudadela. Veréis…

Y penetran en el oscuro pasaje abierto

en la muralla de bastantes metros de anchura.

Van hasta un patio.

Allí están esperándolos el administrador y su familia.

Los dos amigos se saludan y el anciano explica el objeto de la visita. –

¡        El Rabí de Israel!

¡Qué pena que no esté Filipo!

Deseaba verlo, porque su fama ha llegado hasta aquí.

Filipo estima a los rabíes verdaderos,

porque son los únicos que han defendido sus derechos,

y también por desdén hacia Antipas, que no los estima.

¡Venid, venid!… 

El hombre, al principio, ha mirado un momento a Jesús;

luego ha decidido honrarlo con una reverencia digna de un rey.

Cruzan otro pasaje.

Aparece un segundo patio y una nueva poterna que da acceso a un tercer patio.

Pasado éste, hay una profunda cárcava y el murallón torreado de la ciudadela.

Caras curiosas de armígeros o domésticos se asoman por todas partes.

Entran en la ciudadela.

Y luego, por una estrecha escalera, suben al bastión, y de éste a una torre.

En la torre entran sólo Jesús y el administrador,

Benjamín y los doce.

Más no podrían, porque ya están apretados como sardinas.

Los otros se quedan en el bastión.

¡Qué vista, cuando desde la torre Jesús y los que están con Él,

salen a la terracita que corona la torre y asoman todos la cabeza

por el alto parapeto de bloques de piedra!

Asomándose hacia el precipicio que hay en este lado oeste,

el más alto del castillo, se ve toda Cesárea,

extendida a los pies de este monte y se ve bien,

porque ella tampoco es llana, sino que está construida sobre suaves ondulaciones.

Más allá de Cesárea, se extiende toda la fértil llanura que precede al lago Merón.

Y parece un pequeño mar de un verde tierno, con tornasoles de aguas de turquesas

claras, resplendentes en la vasta llanura glauca cual jirones de cielo sereno.

Y luego graciosas colinas dispuestas como collares de un esmeralda oscuro irisado

con la plata de los olivos, esparcidos acá o allá en los confines de la llanura.

Y penachos esponjosos de árboles que florecen…  

O bolas compactas de árboles ya florecidos…

Y, mirando hacia el norte y hacia oriente se ve el Líbano potente,

el Hermón que brilla bajo el sol con sus nieves perladas y los montes de Iturea;

y el valle del Jordán,

por la cavidad comprendida entre los collados del mar de Tiberíades

y los montes de la Galaunítida,

aparece en un atrevido recorte, para perderse luego en lejanías de ensueño.

Jesús exclama:

–        ¡Bonito!

¡Bonito! ¡Muy bonito!

Mientras mira con admiración y parece bendecir y querer abrazar estos lugares tan

hermosos con su rostro sonriente y sus brazos abiertos.

Y responde a los apóstoles, que piden una u otra explicación,

señalando los lugares donde han estado,

las comarcas y las direcciones en que éstas se encuentran.

Bartolomé dice:

–        Pero no veo el Jordán.  

Jesús explica:

 –         No lo ves… 

Pero está allá, en aquella extensión entre dos cadenas montañosas; al pie de esa de

poniente está el río.

Bajaremos por allí, porque la Perea y la Decápolis todavía esperan al Evangelizador.

Pero entretanto se vuelve, preguntando casi al aire, por un quejido largo, ahogado,

que no es la primera vez que hiere su oído.

Y mira al administrador como para preguntarle qué sucede.

El hombre explica:

–        Es una de las mujeres del castillo.

Una mujer casada. Va a tener un niño.

El primero y el último, porque su marido murió en las calendas de Kisléu.

No sé si vivirá siquiera, porque la mujer, desde que se ha quedado viuda,

no hace sino consumirse en llanto.

Es un espectro.

¿Oyes?

Ni siquiera tiene fuerza para gritar…

Claro que… viuda a los diecisiete años…

Y se querían mucho.

Mi mujer y su suegra le dicen: «En tu hijo tendrás de nuevo a Tobit».

Pero son palabras…

Bajan de la torre y pasan por los bastiones, admirando el lugar y el panorama.

Luego el administrador los invita ofreciéndoles unas bebidas y fruta a los visitantes;

Entran en una vasta habitación de la parte anterior del castillo,

a donde los siervos traen las cosas requeridas.

El quejido es más desgarrador y más cercano.

El administrador presenta disculpas por ello,

incluso porque el hecho tiene ocupada a su mujer

y no puede venir con el Maestro.

Pero al lamento de antes sigue un griterío aún más doloroso.

Y hace suspender en el aire las manos que traen la fruta o las copas en las bocas.

El administrador dice:

–        Voy a ver qué ha sucedido.

Y sale, mientras la cacofonía de gritos y llantos penetra aún más

intensamente por la puerta entreabierta.

Vuelve el administrador,

diciendo:

–        Se le ha muerto el niño nada más nacer…

¡Qué congoja!

Está tratando de reanimarlo con sus fuerzas huidizas…

Pero ya no respira. ¡Está negro!…

Y menea la cabeza, para concluir:

–        «¡Pobre Dorca!».

Jesús dice:

–        Tráeme al niño. 

–        ¡Pero si está muerto, Señor!         

–        Tráeme al niño, te digo.

Como está.

Y di a la madre que tenga fe.

El administrador se marcha corriendo.

Vuelve:

–        No quiere.

Dice que no se lo deja a nadie. Parece loca.

Dice que lo que queremos es quitárselo.

–          Llévame a la puerta de su habitación.

Que me vea.

–        Pero…

–         ¡No te preocupes!

Ya me purificaré después, si acaso…

Van raudos por un corredor oscuro hasta una puerta cerrada.

Jesús mismo la abre y se queda en el umbral,

frente a la cama, donde una liviana criatura alabastrina aprieta contra su corazón,

a una criaturita que no da señales de vida.

Jesús la saluda:

–         La paz a ti, Dorca.

Mírame. No llores.

Soy el Salvador. Dame a tu pequeñuelo…

Ella lo mira pasmada…

Y en el primer momento, al verlo, había apretado ferozmente

al recién nacido contra su corazón,

Pero algo en la Voz de Jesús,

hace que desaparezca la desesperación

y ahora lo mira con sus ojos acongojados y dementes,

se abren a una luz dolorosa pero llena de esperanza.

Cede a la criaturita envuelta en paños delicados a la mujer del administrador…

Y se queda allí, con las manos extendidas hacia delante, con la vida,

con la fe en sus ojos dilatados;

sorda a las súplicas de la suegra,

que querría ponerla cómoda sobre las almohadones,

Jesús toma el fardito de carnes semifrías y de paños.

Mantiene al pequeñuelo derecho por las axilas.

Apoya su boca en los minúsculos labios entreabiertos,

curvado hacia adelante porque la cabecita pende hacia atrás.

Sopla fuerte en la inerte garganta…

Está un instante con los labios apoyados en la boquita, luego se separa…

Y un piar de pajarillo tiembla en el aire inmóvil…

Un segundo, más fuerte… un tercero… 

Hasta que finalmente, se escucha un verdadero vagido mientras oscila la cabecita,

se agitan las manitas y los piececitos…

Y contemporáneamente, durante el largo, triunfal llanto del recién nacido,

toma color la cabecita pelada, la carita minúscula…

Le responde el grito de la madre:

–        ¡Hijo mío!

¡Mi amor! ¡La semilla de mi Tobit!

¡En el corazón!

¡En el corazón de tu mamá… para que muera feliz!…

Dice con un susurro que se apaga en un beso

y en una reacción comprensible de abandono.

Las mujeres gritan:

–        ¡Se muere! 

Jesús objeta:

–        No.

Entra en un merecido descanso.

Cuando se despierte, decidle que al niño le ponga por nombre Iesaí Tobit.

La paz sea con vosotras.

Cierra de nuevo, lentamente, la puerta.

Y se vuelve para regresar adonde estaba antes, adonde sus discípulos.

Pero están todos allí,

montón conmovido que ha presenciado y que ahora lo mira con maravilla.

Vuelven juntos al patio.

Saludan al estupefacto administrador, que no hace sino repetir

–        ¡Cuánto va a sentir el Tetrarca no haber estado!

Y emprenden de nuevo la bajada para volver a la ciudad.

Jesús pone la mano en el hombro del anciano Benjamín,

diciendo:

–        Te agradezco lo que nos has mostrado…

Y el haber sido la razón de un milagro…

371 LA SEÑAL DE JONÁS


327 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Debe ser una ciudad de reciente construcción, como Tiberíades y Ascalón.

Dispuesta en plano inclinado, culmina en la maciza fortaleza erizada de torres.

Está circundada por murallas ciclópeas. 

Y defendida por profundos fosos que reciben parte del agua de dos riachuelos

que, casi unidos antes formando un ángulo, se separan luego,

para fluir uno por fuera de la ciudad, el otro por dentro.

Y las bonitas calles, plazas, fuentes, el aire de moda romana en las construcciones

dicen que también aquí el obsequio servil de los Tetrarcas, pisoteando todo respeto

por las costumbres de la Patria, se ha manifestado.

La ciudad, quizás por ser nudo de importantes vías de primer orden

y rutas de caravanas dirigidas a Damasco, Tiro, Sefet y Tiberíades,

como indican en cada puerta los postes señaladores, está llena de movimiento

y de gente.

Gente a pie o a caballo y largas caravanas de asnos y camellos se cruzan en las calles

amplias y bien conservadas;

en las plazas, bajo los soportales o junto a las casas lujosas.

Junto a las termas, corrillos de negociantes o de ociosos, tratan de negocios u ocian en charloteos fatuos.

Jesús pregunta a Pedro: 

–        ¿Sabes dónde podremos encontrarlos?

Pedro responde: 

       Sí.

Me han dicho las personas a las que he preguntado, que los discípulos del Rabí

suelen reunirse a las horas de comer, en una casa de fieles israelitas,

que está cerca de la ciudadela.

Caesarea Philippi ruins at the Golan, Israel

Y me la han descrito.

No puedo equivocarme: una casa de Israel incluso en el aspecto externo.

Con una fachada sin ventanas exteriores y un portón alto con ventanillo;

en un lado del muro, una fuentecita;

las tapias altas del jardín prolongadas por dos lados en callejuelas;

una terraza llena de palomas, en el tejado.

–        Bien.

Entonces vamos…

Cruzan toda la ciudad hasta la ciudadela.

Llegan a la casa que buscaban.

Llaman.

Al ventanillo se asoma el rostro rugoso de una anciana.

Jesús se pone delante,

y saluda:

–        La paz sea contigo, mujer.

¿Han vuelto los discípulos del Rabí?

Ella dice:

–        No, hombre.

Están hacia la «fuente grande», con otros que han venido de muchos pueblos de la

otra orilla a buscar precisamente al Rabí.

Todos lo están esperando.

¿Tú también eres de ellos?

–        No.

Yo buscaba a los discípulos. –

        Entonces mira: ¿Ves aquella calle casi enfrente de la fuente?

Tómala y ve hacia arriba, hasta que te encuentres de frente un paredón de rocas

del que sale agua que cae en una especie de pilón. 

Y luego forma como un regato.

Por allí cerca los encontrarás.

¿Pero, vienes de lejos?

¿Quieres reposar?

¿Entrar aquí a esperarlos?

Si quieres llamo a mis señores.

¡Son buenos israelitas, eh!

Y creen en el Mesías

Son discípulos sólo por haberlo visto una vez en Jerusalén en el Templo.

Pero ahora los discípulos del Mesías los han instruido sobre Él y han hecho milagros aquí, porque…

–        Bien, buena mujer.

Volveré más tarde con los discípulos.

Paz a ti. Vuelve, vuelve a tus labores.

Dice Jesús con bondad, aunque también con autoridad para detener esa avalancha de palabras.

Se ponen de nuevo en marcha.

Los más jóvenes de los apóstoles se ríen con ganas por la escena de la mujer.

Y hacen sonreír también a Jesús.

Juan dice:

–        Maestro, parecía ella la «fuente grande». ¿No te parece?

Echaba palabras sin interrupción.

Y ha hecho de cada uno de nosotros un pilón que se hace regato al estar lleno de palabras…

Tadeo dice:

–        Sí.

Espero que los discípulos no hayan hecho milagros en su lengua…

Habría que decir: habéis hecho demasiado milagro.

Que, contrariamente a lo normal, se ríe con ganas.

Santiago de Zebedeo, dice:

–         ¡Lo mejor va a ser cuando nos vea volver y conozca al Maestro por lo que es!

¿Quién va a poderla callar?

Mateo por su parte, comenta:

–        No, no, se quedará muda de asombro.

Pedro añade: 

–        Alabaré al Altísimo si el asombro le paraliza la lengua.

Será porque estoy casi en ayunas…

Pero, la verdad, ese remolino de palabras me ha mareado – dice Pedro.

Tomás agrega:

–        ¡Y cómo gritaba!

¿Será que es sorda?

Judas añade:   

        No.

Creía que los sordos éramos nosotros. 

Jesús en tono semi-serio dice:   

–        Dejadla en paz.

¡Pobre viejecita!

Era buena y creyente.

Su corazón es tan generoso como su lengua. 

Juan suelta la carcajada y sin parar de reir, 

dice:

–          ¡Entonces, Maestro mío

¡Entonces esa anciana es generosa hasta el heroísmo!

Ya se puede ver la pared rocosa y calcárea.

Y también se oye el murmullo de las aguas que caen en el pilón.

Juan dice:

–        Éste es el regato.

Vamos a seguirlo… Ahí está la fuente… y allí..,

¡Benjamín! ¡Daniel! ¡Abel! ¡Felipe! ¡Hermasteo! ¡Estamos aquí!

¡Viene también el Maestro! – grita Juan a un nutrido grupo de hombres,

que están congregados en torno a uno que no se ve.

Pedro aconseja:

–        Calla, muchacho.

Que, si no, vas a ser tú también como esa vieja gallina

Los discípulos se han vuelto.

Han visto.

Y ver y lanzarse hacia abajo a saltos desde el escalón, ha sido todo uno

Cuando el grupo se disgrega, puede verse el compacto grupo, que con los discípulos,

que son muchos, también hay ya ancianos;

están mezclados habitantes de Quedes y del pueblo del sordomudo.

Deben haber tomado caminos más directos, porque han precedido al Maestro.

La alegría es mucha;

también las preguntas y respuestas.

Jesús, pacientemente, escucha y responde, hasta que, con otros dos, se ve venir al

delgado y risueño Isaac, cargado de provisiones.

Que dice:

–        Vamos a la casa hospitalaria, mi Señor.

Allí nos dirás lo que no hemos podido decir por no saberlo tampoco nosotros.

Éstos, los últimos en llegar, están con nosotros desde hace unas pocas horas.

Y quieren saber qué es para Ti la señal de Jonás que has prometido dar a la

generación malvada que te persigue

Jesús responde:

–        Se lo explicaré mientras vamos…

¡Ir! ¡Es fácil decirlo!

Como si un aroma de flores se hubiera esparcido por el aire y numerosas abejas

hubieran acudido, de todas partes viene gente, para unirse a los que ya están

alrededor de Jesús.

Isaac explica:

–        Son nuestros amigos.

Gente que ha creído y que te esperaba…

Uno de la muchedumbre, mientras señala a Isaac…

grita:

–           ¡Gente que de éstos!

¡Y de él en especial, han recibido beneficios! 

Isaac se pone rojo como la brasa.

Y casi excusándose, dice:

–        Pero yo soy el siervo, Él es el Señor.

¡Vosotros que esperáis, aquí tenéis al Maestro Jesús!

¡Entonces sí!

El ángulo tranquilo de Cesárea, un poco apartado por estar relegado a la periferia,

se transforma en un lugar más animado que un mercado.

Y también más rumoroso.

Voces de aleluya, aclamaciones, súplicas… de todo hay.

Jesús avanza muy lentamente, comprimido en esa tenaza de amor.

Pero sonríe y bendice.

Tan lentamente, que algunos tienen tiempo de marcharse corriendo a esparcir la noticia…

Y a volver con amigos o parientes, que traen a los niños y los aúpan, para que puedan

llegar, sin sufrir daño, hasta Jesús, el cual los acaricia y bendice.

Llegan así a la casa de antes.

Llaman.

La criada anciana de antes, al oír las voces, abre sin reserva alguna.

Pero… ve a Jesús en medio del gentío aclamador…

Y comprende…

Cae al suelo gimiendo:

–        ¡Piedad, mi Señor!

¡Tu sierva no te había conocido y no te había venerado!

–        No hay mal en ello, mujer.

No conocías al hombre, pero creías en Él.

Esto es lo que se requiere para ser amados por Dios.

Levántate y condúceme adonde tus señores.

La anciana obedece, toda temblorosa de respeto. 

Y ve a sus señores, también anonadados de respeto, literalmente contra la pared en el

fondo del vestíbulo un poco oscuro.

Los señala:

–        ¡Ahí están!

Jesús los saluda:

–        Paz a vosotros y a esta casa.

Os bendiga el Señor por vuestra fe en el Cristo y por vuestra caridad para con sus discípulos.

Dice Jesús yendo hacia los dos ancianos. 

Hacen un gesto de veneración y lo acompañan al vasto mirador,

donde tienen preparadas muchas mesas, bajo un tupido toldo.

La vista se extiende libre sobre Cesárea y los montes, que la ciudad tiene a sus espaldas y a los lados.

Las palomas trenzan vuelos desde la terraza al jardín, lleno de plantas en flor.

Mientras un siervo aumenta los puestos,

Isaac explica

–        ¡Benjamín y Ana no sólo nos reciben en su casa a nosotros,

sino también a todos los que vienen en busca de Ti!

Lo hacen en tu Nombre.

Jesús dice:

–        Que el Cielo los bendiga cada vez que lo hacen.

Ana la anciana, dice sencillamente:

–         Disponemos de medios y no tenemos herederos.

En el ocaso de la vida, adoptamos como hijos a los pobres del Señor.

Y Jesús le pone la mano en su encanecida cabeza,

diciendo:

–         Y esto te hace madre más que si hubieras concebido superabundantemente.

Mas ahora permitidme que explique a éstos lo que deseaban saber,

para poder despedir luego a los de la ciudad y sentarnos a la mesa.

La terraza está invadida de gente, que sigue entrando y apiñándose en los espacios libres.

Jesús está sentado en medio de una corona de niños,

que lo miran extáticos con sus ojazos inocentes.

Vuelve las espaldas a la mesa y sonríe a estos niños,

aunque esté hablando de un tema grave.

Parece como si leyera en sus caritas inocentes las palabras de la verdad solicitada. –

Escuchad.

La señal de Jonás, que prometí a los malos y que prometo también a vosotros,

no porque seáis malos, sino, al contrario, para que podáis creer con perfección

cuando la veáis cumplida, es ésta.

Como Jonás permaneció tres días en el vientre del monstruo marino

y luego fue restituido a la tierra para convertir y salvar a Nínive,

así será para el Hijo del hombre.

Para calmar las violentas olas de una grande, satánica tempestad,

los principales de Israel creerán útil sacrificar al Inocente.

Lo único que conseguirán será aumentar sus peligros, porque además del

conturbador Satanás, tendrán a Dios con su castigo tras el delito cometido.

Podrían triunfar contra la tempestad de Satanás creyendo en Mí.

Pero no lo hacen porque ven en Mí la razón de sus inquietudes, miedos, peligros y

desmentidas contra su insincera santidad.

Mas, llegada la hora, ese monstruo insaciable que es el vientre de la tierra,

que se traga a todo hombre que muere,

se abrirá de nuevo para restituir la Luz al mundo que renegó de ella.

4. Jonás comenzó a adentrarse en la ciudad, e hizo un día de camino proclamando: «Dentro de cuarenta días Nínive será destruida.»

He aquí, pues, que, como Jonás fue signo para los ninivitas,

de la potencia y misericordia del Señor,

así el Hijo del hombre lo será para esta generación;

con la diferencia de que Nínive se convirtió, mientras que Jerusalén no se convertirá,

porque está llena de esta generación malvada de que he hablado.

Por ello, la Reina del Mediodía se alzará el Día del Juicio contra los hombres de esta

generación y los condenará.

Porque ella vino, en su tiempo, desde los confines de la tierra para oír la sabiduría de

Salomón, mientras que esta generación, que me tiene presente, y siendo Yo mucho

más que Salomón, no quiere oírme.

Y me persigue y expele como a un leproso y a un pecador.

También los ninivitas, que se convirtieron con la predicación de un hombre,

se alzarán en el día del Juicio contra la generación malvada

que no se convierte al Señor su Dios.

Yo Soy más que un hombre, aunque se tratara de Jonás o cualquier otro Profeta.

Por tanto, daré la señal de Jonás a quien pide una señal sin posibles equívocos.

Más de una señal daré a quien no baja la frente proterva ante las pruebas ya dadas

de vidas que renacen por voluntad mía.

Daré todas las señales: tanto la de un cuerpo en descomposición que vuelve a vivir y

a recomponerse, como la de un Cuerpo que por sí solo se resucita

porque a su Espíritu le es dada la plenitud del poder.

Pero éstas no serán gracias.

No significarán aligeramiento de la situación.

Ni aquí ni en los libros eternos. Lo escrito escrito está.

Y, como piedras para una próxima lapidación, las pruebas se amontonarán: contra mí,

para perjudicarme sin lograrlo;

contra ellos, para arrollarlos eternamente con la condena de Dios a los incrédulos

malvados.

A esta señal de Jonás me refería.

¿Tenéis más cosas que preguntar?

–        No, Maestro.

Se lo comunicaremos a nuestro jefe de la sinagoga

que ha juzgado la señal prometida con juicio muy cercano a la verdad.

–        Matías es un justo.

La Verdad se revela a los justos como se revela a estos inocentes, que mejor que

nadie saben quién soy Yo.

Dejadme, antes de despedirme de vosotros, oír alabar la misericordia de Dios

por boca de los ángeles de la tierra.

Venid niños.

Los niños, que habían estado quietos con pena hasta ese momento, corren hacia Él. –

Decidme, criaturas sin malicia,

¿Para vosotros, cuál es mi señal?

–        Que eres bueno.

–        Que curas a mi mamá con tu Nombre.

–        Que quieres a todos.

–        Que ninguno puede ser tan guapo como Tú.

–        Que haces volverse bueno hasta al que era malo como mi padre.

Cada una de las boquitas infantiles, anuncia una dulce propiedad de Jesús.

Y testifica penas que Jesús ha transformado en sonrisas.

Pero el más simpático de todos es un pilluelo de unos cuatro años,

que trepa hasta el regazo de Jesús y se abraza a su cuello,

diciendo

–        Tu señal es que quieres a todos los niños y que los niños te quieren.

Así te quieren… – y abre lo más que puede sus bracitos regordetes y ríe,

para luego abrazarse otra vez al cuello de Jesús restregando su mejilla infantil

con la de Jesús, que lo besa,

y pregunta:

–        «Pero, ¿Por qué me queréis si no me habéis visto nunca antes de ahora?

–        Porque pareces el ángel del Señor.

–         Tú no lo has visto, pequeñuelo… – prueba Jesús, sonriendo.

El niño se queda un momento desorientado.

Pero luego se echa a reír, mostrando todos los dientecitos,

y dice:

–        ¡Pero lo ha visto bien mi alma!

Dice mi mamá que la tengo y está aquí.

Y Dios la ve y el alma ha visto a Dios y a los ángeles y los ve.

Y mi alma te conoce porque eres el Señor.

Jesús lo besa en la frente,

y dice:

–          Que te aumente, por este beso, la luz en el intelecto – y lo pone en el suelo.

El niño, entonces, corre donde su padre dando brincos,

teniendo la mano apretada contra la frente en el lugar en que ha sido besado.

Y grita:

–        «¡Vamos donde mamá, donde mamá!

Que bese aquí, donde ha besado el Señor y le vuelva la voz y no llore más.

Explican a Jesús que se trata de una mujer casada, enferma de la garganta,

deseosa de un milagro, pero que no lo habían realizado en ella los discípulos

los cuales no habrían podido curar ese mal, que no se podía tocar de tan profundo

como estaba.

Jesús dice: 

–        La curará el discípulo más pequeño, su hijito.

Ve en paz, hombre Y ten fe como tu hijo.

Dice mientras despide al padre del pequeñuelo

Besa a los otros niños, que se han quedado deseosos del mismo beso en la frente.

Y despide a los que viven en la ciudad.

Se quedan los discípulos, los de Quedes y los del otro lugar.

Mientras se espera la comida,

Jesús ordena la partida para el día siguiente, de todos los discípulos que habrán de

precederlo a Cafarnaúm para unirse con los otros procedentes de otros lugares. –

Tomaréis luego con vosotros a Salomé y a las mujeres e hijas de Nathanael y Felipe.

Y a Juana y Susana, según vais descendiendo hacia Nazaret.

Allí tomaréis con vosotros a mi Madre y a la madre de mis hermanos.

Y las acompañaréis a Betania, a la casa donde está José, en las tierras de Lázaro.

Nosotros iremos por la Decápolis.

Pedro pregunta:

–        ¿Y Margziam?

–        He dicho: «precededme a Cafarnaúm». No «id».

Pero desde Cafarnaúm podrán avisar a las mujeres de nuestra llegada, de modo que

estén preparadas cuando nosotros vayamos hacia Jerusalén por la Decápolis.

Margziam, que ya es un jovencito, irá con los discípulos escoltando a las mujeres…

–        Es que…

Quería llevar también a mi mujer, pobrecilla, a Jerusalén.

Siempre lo ha deseado y…

No ha ido nunca porque no quería yo problemas…

Pero este año querría darle esta satisfacción. ¡Es tan buena!

–        Pues sí, Simón.

Razón de más para que Margziam vaya con ella.

Harán lentamente el viaje y nos reuniremos de nuevo todos allí…

El anciano dueño de la casa dice:

–         ¿Tan poco tiempo aquí?

–        Padre, tengo todavía mucho que hacer.

Y quiero estar en Jerusalén al menos ocho días antes de la Pascua.

Ten en cuenta que la primera fase de la luna de Adar ya ha terminado…

–        Es verdad.

¡Pero tanto te he anhelado!…

Teniéndote, me parece estar en la luz del Cielo…

Y que esta luz se haya de apagar en cuanto te marches.

–        No, padre.

Te la dejaré en tu corazón. Y a tu esposa.

A toda esta casa hospitalaria.

Se sientan a las mesas y Jesús ofrece y bendice los alimentos,

que luego el siervo distribuye a las distintas mesas.

370 EL PRIMER PONTÍFICE


370 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

La llanura costea el Jordán antes de que éste vierta sus aguas en lago de Merón.

Un hermoso llano, en que, cada día que pasa, crecen más exuberantes los cereales

y van  floreciéndose los árboles frutales.

Los montes allende los cuales está Quedes, ahora quedan a espaldas de los

peregrinos, que con frío andan ligeros bajo las primeras luces del día,

mirando anhelantes al sol, que sube y buscándolo, apenas su rayo toca los prados

y acaricia el follaje.

Deben haber dormido al raso o cuando mucho en un pajar, porque las vestiduras

están arrugadas y conservan algunas pajuelas y hojas secas, que ellos se van

quitando según las van descubriendo con la luz más fuerte.

El río anuncia su presencia por su murmullo, que parece fuerte en medio del silencio

matutino del campo.

Y también por una densa hilera de árboles con hojas nuevas,

que tiemblan con la leve brisa de la mañana; pero todavía no se ve,

porque fluye profundo en la rasa llanura.

Cuando sus aguas azules, incrementadas por numerosos torrentes que bajan de los

montes occidentales, se ven brillar entre la hierba nueva de las márgenes,

se está casi en la orilla.

Jesús, que estaba solo, meditativo y que se había parado a esperarlos.

Cuando lo alcanzan, los apóstoles preguntan:

–        ¿Seguimos la orilla hasta el puente, o pasamos el río por aquí?

Jesús responde:

–        Mirad a ver si hay una barca para pasar.

Es mejor atravesar por aquí… 

Bartolomé ceñudo mirando a Judas,

observa:

–         Sí.

En el puente, que está justo en la vía para Cesárea Paneas,

podríamos encontrar otra

vez a algunos que hubieran seguido nuestra pista.

Judas, tranquilo y humilde,

explica:

–        No. No me mires mal.

Yo no sabía que íbamos a venir aquí y no he dicho nada.

Era fácil comprender que de Sefet Jesús iría a las tumbas de los rabíes y a Quedes.

Pero jamás habría imaginado que quisieran llegar hasta la capital de Filipo.

Por tanto, ellos lo ignoran.

Y no nos los encontraremos por culpa mía, ni por su voluntad.

A menos que tengan como guía a Belcebú.  

Bartolomé dice:

 –         Esto está bien.

Porque con cierta gente…

Hay que tener ojo y medir las palabras;

no dejar indicios de nuestros proyectos.

Tenemos que estar atentos a todo.

Si no, nuestra evangelización se transformará en un huir permanente.

Vuelven Juan y Andrés

Dicen:

–          Hemos encontrado dos barcas.

Nos pasan a una dracma por barca.

Vamos a bajar al borde.

Y en dos barquichuelas, en dos turnos, pasan a la otra orilla.

La llanura rasa y fértil los acoge también aquí.

Una llanura fértil y, sin embargo, poco poblada.

Sólo los campesinos que la cultivan tienen casa en ella.

Pedro observa:

–         ¡Mmm!

¿Cómo vamos a conseguir el pan?

Yo tengo hambre.

Y aquí… No tenemos ni siquiera las espigas filisteas…

Hierba y hojas, hojas y flores.

No soy una oveja ni una abeja. 

Sus compañeros sonríen ante su comentario.

Tadeo que iba más adelante, se vuelve y dice:

–         Compraremos pan en el próximo pueblo.

Santiago de Zebedeo concluye:

–        Siempre y cuando no nos hagan huir.

Jesús dice:

–        Absteneos, vosotros que decís que hay que estar atentos a todo;

de la levadura de los fariseos y saduceos;

que creo que la estáis tomando sin reflexionar en lo que de malo hacéis.

¡Tened cuidado!

¡Guardaos!

Los apóstoles se miran unos a otros…

Y cuchichean:

–         ¿Pero qué dice?

Han sido aquella mujer del sordomudo y el posadero de Quedes,

los que nos han dado el pan.

Y está todavía aquí; es el único que tenemos.

Y no sabemos si podremos encontrar pan que comprar para nuestra hambre.

¿Cómo dice, entonces, que compramos a saduceos y fariseos pan con su levadura?

Quizás no quiere que se compre en estos pueblos…

Jesús, que caminaba de nuevo solo adelante, se vuelve otra vez,

diciendo:

–           ¿Por qué tenéis miedo a quedaros sin pan para vuestra hambre?

Aunque aquí todos fueran saduceos y fariseos,

no os quedaríais sin comida por causa

de mi consejo.

No me refiero a la levadura del pan.

Por tanto, podéis comprar donde os parezca el pan para vuestros vientres.

Y, si nadie quisiera vendéroslo, igualmente no os quedaríais sin pan.

¿No os acordáis de los cinco panes con que comieron cinco mil personas?

¿No os acordáis que recogisteis doce cestas colmadas de los trozos sobrados?

Podría hacer para vosotros, que sois doce y tenéis un pan,

lo que hice para cinco mil con cinco panes.

¿No comprendéis a qué levadura aludo?

A la que fermenta en el corazón de los fariseos, saduceos y doctores, contra Mí.

Eso es odio, es herejía.

Y vosotros estáis yendo hacia el odio, como si hubiera entrado en vosotros parte de

la levadura farisaica.

No debemos odiar ni siquiera a nuestro enemigo.

No abráis siquiera una rendija a lo que no es Dios.

Tras el primero entrarían otros elementos contrarios a Dios.

Hay veces que, por excesivo deseo de combatir a los enemigos con las mismas armas,

uno termina pereciendo o vencido.

Y, una vez vencidos, podríais, por contacto, absorber sus doctrinas.

No. Tened caridad y prudencia.

No tenéis en vosotros todavía tanto, como para poder combatir estas doctrinas,

sin que ellas mismas os contaminen.

Porque también vosotros tenéis algunos de sus elementos, de los cuales uno es el  odio a ellos.

Os digo más: podrían cambiar de método para seduciros

y arrancaros de Mí, usando  con vosotros mil amabilidades,

mostrándose arrepentidos, deseosos de hacer la paz.

No debéis huir de ellos.

Pero, cuando quieran daros sus doctrinas, habréis de saber no acogerlas.

A esta levadura me refiero.

Es la malevolencia que va contra el amor.

Y las falsas doctrinas.

Os digo: sed prudentes.

Tomás pregunta:

–         ¿Esa señal que pedían los fariseos ayer tarde era «levadura” Maestro? 

Jesús responde: 

–          Era levadura y veneno.

–          Has hecho bien en no dársela.

–          Pero se la daré un día.

Varios preguntan curiosos:

–        ¿Cuándo? ¿Cuándo?

–        Un día…

–        ¿Y qué señal es?

Pedro pregunta:

–         ¿No nos lo dices ni siquiera a nosotros, tus apóstoles?

Para poder reconocerla inmediatamente.

–          Vosotros no deberíais necesitar una señal.

Santiago de Zebedeo replica con vehemencia:

–        ¡Bueno, no para poder creer en Ti!

No somos gente con muchos pensamientos.

Tenemos uno sólo: amarte a Tí. 

–         Pero, la gente….

Vosotros que tratáis con ella, así llanamente más que Yo,

sin el sentido de temor que Yo puedo infundir

¿Quién dice que Soy?

¿Y cómo define al Hijo del hombre?

Bartolomé argumenta:

–          Hay quien dice que Tú eres Jesús, o sea, el Cristo.

Y son los mejores;

los otros te consideran Profeta, otros sólo Rabí, y otros

– ya lo sabes – un loco y un endemoniado.

–           Pero hay alguno que usa para Ti el mismo nombre que Tú te das

y te llama: «Hijo del hombre».

–          Y algunos dicen también que no puede ser eso,

porque el Hijo del hombre es otra cosa muy distinta. 

Y esto no es siempre una cosa negativa;

porque, en el fondo, admiten que eres más que el Hijo del hombre:

eres el Hijo de Dios.

Otros, sin embargo, dicen que Tú no eres siquiera el Hijo del hombre;

sino un pobre hombre agitado por Satanás o a merced de la demencia.

Como puedes ver, los pareceres son muchos y todos distintos.

Pero Jesús insiste:

–         ¿Pero, para la gente, entonces, quién es el Hijo del hombre?

Simón Zelote confirma:

–          Es un hombre que debe poseer todas las virtudes más hermosas del hombre,

Un hombre que reúna en sí todos los requisitos de la inteligencia,

sabiduría, gracia, que pensamos que tenía Adán

Y algunos, a estos requisitos, añaden el de no morir.

Ya sabes que circula la voz de que Juan Bautista no ha muerto;

sino solamente que ha sido transportado a otro lugar por los ángeles.

Y que Herodes, para no reconocerse vencido por Dios,

y más todavía Herodías,

han mostrado, como cadáver del Bautista, el cuerpo mutilado del siervo. ¡

Bueno, la gente dice tantas cosas!…

Por eso, hay muchos que piensan que el Hijo del hombre es Jeremías, Elías o

alguno de los Profetas.

E incluso el mismo Bautista, que tenía sabiduría y gracia.

Y se decía el Precursor del Cristo.

Cristo: el Ungido de Dios.

El Hijo del hombre: un gran hombre nacido del hombre.

Muchos no pueden admitir…

O no quieren admitirlo, que Dios haya podido enviar a su Hijo a la Tierra.

Tú ayer lo dijiste:

«Creerán sólo los que están convencidos de la infinita bondad de Dios».

Bartolomé añade:

–         Israel cree en el rigor de Dios más que en su bondad…

Zelote confirma:

–          Ya, claro.

Se sienten efectivamente tan indignos,

que juzgan imposible que Dios sea tan bueno

como para mandar a su Verbo a salvarlos.

El estado degradado de su alma, les es obstáculo para creerlo.

Y añade:

–        «Tú mismo dices que eres el Hijo de Dios y del hombre.

En efecto, en Tí mora toda gracia y sabiduría como hombre.

Y yo pienso que, realmente, uno que hubiera nacido de un Adán en gracia,

se habría parecido a Ti en belleza, inteligencia en todas las demás cualidades.

Y en Ti brilla Dios por la potencia.

¿Pero quiénes de los que se creen dioses y en su soberbia infinita, miden a Dios con

el patrón de sí mismos podrán creerlo?

Ellos, los crueles, los que odian, los rapaces, los impuros;

NO PUEDEN claro, pensar que Dios haya extendido su dulzura,

HASTA DARSE A SÍ MISMO PARA REDIMIRLOS…

Su amor hasta salvarlos, su generosidad hasta entregarse a merced del hombre,

su pureza hasta sacrificarse en medio de nosotros.

No pueden, no, siendo como son tan inexorables y escrupulosos,

en buscar y castigar las culpas.

Jesús insiste:

–        ¿Y vosotros quién decís que soy Yo?

Decidlo por vuestro juicio, sin más;

sin tener en cuenta ni mis palabras ni las de los demás.

Si estuvierais obligados a dar un juicio sobre Mí,

¿Qué diríais que soy?

Pedro grita:

–          ¡Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios Vivo!

Mientras se arrodilla con los brazos extendidos hacia arriba, hacia Jesús.

Y Jesús lo mira con una faz toda luz… 

Y se inclina a levantarlo de nuevo para abrazarlo,

y dice:

–         ¡Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás!

Porque esto no te lo ha revelado la carne ni la sangre,

sino mi Padre que está en los Cielos.

Desde el primer día que viniste a Mí te hiciste esta pregunta.

Y por ser sencillo y honesto, supiste comprender y aceptar,

la respuesta que te venía de los Cielos.

No viste manifestaciones sobrenaturales, como tu hermano, Juan y Santiago.

No conocías mi santidad de hijo, de obrero, de ciudadano,

como Judas y Santiago, mis hermanos.

No fuiste objeto de milagros ni los viste hacer, ni te di señal de poder;

como hice y vieron en el caso de Felipe, Natanael, Simón Cananeo, Tomás, Judas.

No fuiste subyugado por mi Voluntad como en el caso de Leví el publicano.

Y, no obstante, exclamaste: «¡El es el Cristo!»‘.

Desde la primera hora en que me viste, creíste.

Y nunca tu fe se ha tambaleado.

Por eso te llamé Cefas.

Y por esto, sobre ti, Piedra, edificaré mi Iglesia… 

Y las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella

A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos.

Lo que atares en la tierra será atado en los Cielos; lo que desatares en la tierra

será desatado en los Cielos.

Sí, hombre fiel y prudente, cuyo corazón he podido pulsar.

Y aquí, desde este momento, tú eres el Jefe y se te debe obediencia y respeto;

como a otro Yo mismo.

Esto le proclamo delante de todos vosotros.

Si Jesús hubiera aplastado a Pedro con una granizada de correcciones,

el llanto de Pedro no habría sido tan alto.

Llora todo convulso de sollozos, apoyada la cara en el pecho de Jesús.

Un llanto que encuentra paralelo sólo en aquél, incontenible;

de su dolor de haber renegado a Jesús

El de ahora está hecho de mil sentimientos humildes y buenos…

Otro poco del antiguo Simón, el pescador de Betsaida que, ante el primer anuncio

de su hermano, se había reído diciendo: « ¡El Mesías se te aparece a Ti!…

¡Precisamente!» incrédulo y jocoso

un poco mucho del antiguo Simón se desmorona bajo ese llanto,

para dejar aparecer, bajo la costra ahora más delgada de su humanidad,

cada vez más claramente, al Pedro Pontífice de la Iglesia de Cristo.

Cuando levanta la cara tímido, confuso, no sabe hacer sino un acto para decir todo,

para prometer todo,

para entregarse todo con renovada energía al nuevo ministerio:

echar sus cortos y musculosos brazos al cuello de Jesús.

Y obligarle a inclinarse más para besarlo, mezclando sus cabellos y su barba,

un poco híspidos y entrecanos,

con los cabellos y la barba, suaves y dorados, de Jesús.

Y luego lo mira, con una mirada de adoración, amorosa, suplicante;

de sus ojos un poco overos, brillantes y rojos de las lágrimas lloradas,

mientras tiene entre sus manos callosas, anchas, rudas;

cual si se tratara de un vaso del que fluyera licor vital,

el rostro ascético del Maestro,

inclinado hacia el suyo…

Y bebe, bebe, bebe dulzura y gracia, seguridad y fuerza, de ese rostro;

de esos ojos, de esa sonrisa…

Se separan por fin y reanudan la marcha hacia Cesárea de Filipo.

Jesús entonces dice a todos:

–         Pedro ha dicho la verdad.

Muchos la intuyen, vosotros la sabéis. 

Pero, por ahora, no digáis a nadie lo que es el Cristo, en la verdad completa

de lo que sabéis.

Dejad que Dios hable en los corazones como habla en el vuestro.

En verdad os digo que quienes a mis afirmaciones o a las vuestras,

añaden la fe perfecta y el perfecto amor;

llegan a saber el verdadero significado de las palabras `

Jesús, el Cristo, el Verbo, el Hijo del hombre y de Dios».

368 UN MILAGRO EN EL MILAGRO


368 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA.  

Es una mañana esplendorosa, que ilumina el camino montañoso,

por donde avanza la comitiva apostólica.

Jesús tiene vendada la mano y Santiago de Alfeo la frente.

Andrés cojea bastante y Santiago de Zebedeo no lleva el talego,

que ahora lo carga su hermano Juan.  

Jesús ha preguntado dos veces:

–        ¿Puedes seguir caminando, Andrés?

El apóstol contesta:

–        Sí, Maestro.

Camino mal por el vendaje.

Pero el dolor no es fuerte.

Y la segunda vez añade:

–        ¿Y tu mano, Maestro?

Jesús responde:

–        Una mano no es una pierna.

Está en descanso y duele poco.

Pedro observa:

–        ¡Mmm! Poco no creo.

Tan hinchada como está y tan abierta, hasta el hueso…

El aceite hace bien.

Pero quizás hubiera sido mejor si de ese ungüento de tu Madre,

le hubiéramos pedido un poco a…

Jesús ataja con rapidez:

–        A mi Madre.

Tienes razón – sintiendo lo que está para salir de los labios de Pedro.

El cual confuso, se pone colorado y mira con mirada desolada a su Jesús

tan desolada, que Él sonríe y apoya precisamente la mano herida,

encima del hombro de Pedro, para arrimársele a Sí. 

Diciéndole:

–        Te hará daño estar así.

No. Simón.

Tú me quieres y tu amor es un magnífico aceite saludable.

–        ¡Oh, entonces, si es por eso, ya deberías estar curado!

Hemos sufrido todos de verte tratado de ese modo.

Y hay quien ha llorado.

Pedro mira a Juan y a Andrés…

Mientras Jesús agrega:

–         Aceite y agua son buena medicina, pero el llanto de amor y piedad,

es más potente que cualquier otra cosa. ¿Veis?

Estoy mucho más alegre hoy que ayer.

Porque hoy sé cuán obedientes sois y cuánto me queréis.

TODOS…

Y Jesús los mira con su mirada dulce, en cuya ya habitual tristeza,

hay una tenue luz de alegría esta mañana.

Tadeo dice:

–         Pero qué hienas, ¡Eh!

¡Jamás he visto un odio como ése!

Debían ser todos judíos.

Jesús muy sereno, corrige:

–        No, hermano.

La región no tiene nada que ver.

El Odio es igual en todos los sitios.

Recuerda que en Nazaret, hace meses fui expulsado y me querían apedrear.

¿No te acuerdas?

Y ello sirve de consuelo de las palabras de Judas Tadeo para los que son judíos.

Tanto consuelo, que Judas dice:

–         ¡Ah, pero esto lo voy a decir!

¡Vaya que si lo voy a decir!

No estábamos haciendo nada malo.

No hemos reaccionado.

Y Él ha hablado lleno de amor al principio.

Han empezado a pedradas con nosotros, como si fuéramos serpientes.

Lo voy a decir.

Felipe pregunta:

–        ¿Y a quién se lo vas a decir, si están todos contra nosotros?

–        Yo sé a quién decírselo.

De momento, en cuanto vea a Esteban y a Hermas se los digo.

Lo sabrá enseguida Gamaliel.

Pero para Pascua se lo digo a quien yo me sé.

Voy a decir: «No es justo actuar así. Con vuestro furor sois ilegales.

Vosotros sois culpables, no Él»

Felipe aconseja:

–         Mejor sería que no te acercaras mucho a esos «señores»!…

Tengo la impresión de que para ellos tú también eres culpable.   

Judas concede:

–        Es verdad.

Mejor es que no vuelva a tener nunca contacto con ellos.

Sí. Es mejor.

Pero a Esteban sí se lo digo.

Es bueno y no envenena…

Jesús dice sereno y persuasivo:

–          ¡Déjalo, hombre, Judas!

No harías mejorar nada.

Yo he perdonado.

No pensemos más en ello.    

Los milagros NO SON para volver cómoda, la vida de los trabajadores de la Viña…

Dos veces que encuentran riachuelos, tanto Andrés como los dos Santiagos

se mojan las vendas que cubren sus contusiones.

Jesús no.

Prosigue tranquilo, como si no sintiera dolor.

Y sin embargo, el dolor debe ser notable, Si;

cuando se detienen para comer, debe pedir a Andrés que le parta el pan;

¡Sí! cuando se le desata una sandalia, debe decir a Mateo que se la ate de nuevo;

¡Sí!, sobre todo, al bajar por un atajo con un fuerte declive… 

Y yendo a chocar contra un tronco, porque su pie ha resbalado;

no puede reprimir un quejido;

Y se le pone otra vez roja de sangre la venda…

Tanto que en la primera casa de un pueblo, al que llegan hacia el crepúsculo… 

Se detienen.

Piden agua y aceite para medicarle la mano;

la cual, quitadas las vendas, aparece muy hinchada y de un color aturquesado,

en el dorso, con la herida rojiza en el centro.

Mientras esperan a que la mujer de la casa llegue con lo que han pedido… 

Se arriman todos a la mano herida para observarla…

Y hacen sus respectivos comentarios.

Pero Juan se retira un poco más allá, para esconder su llanto.

Jesús lo llama, diciendo:

–           Ven aquí.

No es una cosa grave. No llores.

Juan responde:

–         Lo sé.

Si lo tuviera yo, no lloraría.

PERO LO TIENES TÚ…  

Y no dices todo el daño que te hace esta amada mano,

que no ha dañado nunca a nadie.

Jesús le ha dejado la mano relajada.

Juan la acaricia dulcemente, en la punta de los dedos, en la muñeca.

TODO alrededor de la moradura.

Y la vuelve con dulzura;

para besar su palma y apoyar su mejilla en el cuenco de la mano…

Y dice:

–        «Está ardiendo…

¡Cuánto te debe doler! – y lágrimas de piedad caen sobre ella.

La mujer trae el agua y el aceite.

Con un pedazo de tela, Juan quiere limpiar la mano manchada de sangre;

con delicadeza, hace circular agua tibia sobre la parte herida;

luego la unge, la venda con unas tiras limpias de tela.

Y en el lazo pone un beso.

Jesús le coloca la otra mano en la cabeza, que tiene inclinada.

La mujer pregunta:

–        ¿Es tu hermano?

Juan responde:     

–         No.

Es mi Maestro, nuestro Maestro.

La mujer sigue preguntando, esta vez a los otros:

–         ¿De dónde venís?

–        Del Mar de Galilea.

–        ¡Lejos!

–        ¿Para qué?

–          Para predicar la Salud.

–          Es casi de noche.

Quedaos en mi casa.

Casa de pobres, pero de gente honrada.

Puedo daros leche en cuanto vuelvan mis hijos con las ovejas.

Mi marido os acogerá con gusto.

–         Gracias, mujer.

–         Si el Maestro quiere, nos quedamos aquí.

La mujer va a sus labores.

Mientras los apóstoles le preguntan a Jesús qué deben hacer.

–        Sí. Bien.

Mañana vamos a ir a Quedes y luego hacia Panéade.

He reflexionado, Bartolomé.

Conviene hacer como dices.

Me has dado un buen consejo.

Espero encontrar así a otros discípulos y enviarlos delante de Mí a Cafarnaúm.

Sé que a estas alturas ya deben haber estado algunos discípulos en Quedes,

entre los cuales están los tres pastores libaneses.

Vuelve la mujer y pregunta:

–         ¿Entonces?

–         Sí, buena mujer.

Pasamos aquí esta noche.

–         Y cenáis.

Aceptadlo. No me pesa.

Y además, algunos que son discípulos de ese Jesús de Galilea, al que llaman Mesías,

que hace tantos milagros y predica el Reino de Dios,

nos han enseñado la misericordia.

Pero El no ha venido nunca aquí.

Quizás porque estamos en los confines sirofenicios.

Pero sí han venido sus discípulos.

Y ya es mucho.

Para Pascua, los del pueblo queremos ir todos a Judea para ver si vemos a este Jesús.

Porque tenemos enfermos y los discípulos han curado a algunos, pero a otros no.

Y entre éstos está un hijo, joven, de un hermano de la mujer de mi cuñado.

Sonriendo, Jesús pregunta:

–        ¿Qué le pasa? –

–        Es… No habla y no oye.

Nació así.

Quizás un demonio entró en el vientre de la madre para hacerla desesperarse y sufrir.

Pero es bueno.

Un endemoniado no sería así.

Los discípulos han dicho que para él es necesario Jesús de Nazaret,

porque debe faltarle algo, y sólo este Jesús…

¡Ah, aquí están mis hijos y mi marido!

Y volviéndose hacia el esposo,

agrega:

Melquías, he acogido a estos peregrinos en nombre del Señor.

Estaba hablando de Leví…

Sara, ve pronto a ordeñar la leche,

y tú, Samuel, baja a la gruta por aceite y vino.

Y trae manzanas del desván.

Date prisa, Sara; preparamos las camas en las habitaciones altas.

Jesús dice:

–        No te afanes, mujer.

Estaremos bien en cualquier sitio.

¿Podría ver al hombre de que hablabas?

–        Sí… Pero…

¡Oh! ¡Señor! ¿No serás Tú el Nazareno?

Jesús dice con sencilléz.

–        Soy Yo.

La mujer cae de rodillas,

y grita:

–         ¡Melquías, Sara, Samuel!

¡Venid a adorar al Mesías!

¡Qué gran día! ¡Qué gran día!

¡Y yo lo tengo en mi casa!

¡Y estaba hablando con Él, así!

¡Y le he traído el agua para lavar la herida!… ¡Oh!…

Se ahoga de emoción.

Y corre a donde el barreño.

Lo ve vacío:

–        « ¿Por qué habéis tirado esa agua?

¡Era santa!

¡Melquías

¡El Mesías en nuestra casa!

–         Sí.

Pero tranquilízate, mujer.

Y no se lo digas a nadie.

Más bien, ve por el sordomudo y tráemelo… – dice Jesús sonriendo…

..Y pronto regresa Melquías con el joven sordomudo,

los parientes de él y medio pueblo al menos…

La madre del infeliz adora a Jesús,

y le suplica:

–         Sí, será como tú quieres.

Toma de la mano al sordomudo,

le separa un poco de la masa de personas que se apiña;

mientras los apóstoles, por compasión hacia la mano herida,

luchan por mantener a la gente separada.

Jesús arrima a Sí bien al sordomudo;

le pone los índices en las orejas y la lengua en los entreabiertos labios;

luego, alzando los ojos al cielo ya algo oscurecido,

expele su aliento sobre el rostro del sordomudo,

y grita fuertemente:

–          «¡Abríos!» y lo suelta.

El joven lo mira por un momento, mientras la gente cuchichea.

Es sorprendente el cambio de la cara del sordomudo:

primero apática y triste, ahora sorprendida y sonriente.

Se lleva las manos a las orejas.

Aprieta y suelta…

Se convence de que realmente oye..

Abre a boca y dice:

–          ¡Mamá! ¡Oigo!

¡Oh, Señor, yo te adoro!

Se apodera de la gente el entusiasmo habitual;

mucho más todavía, porque se preguntan:

–         ¿Y cómo puede saber hablar, si nunca, desde que nació, oyó palabra alguna?

¡Un milagro en el milagro!

Le ha soltado el habla y al mismo tiempo le ha enseñado a hablar.

¡Viva Jesús de Nazaret!

¡Hosanna al Santo, al Mesías!

Y se apiñan contra Él, que levanta su mano herida para bendecir,

mientras algunas personas, informadas por la mujer de la casa,

se mojan la cara y los miembros con las gotas de agua,

que habían quedado en el barreño.

Jesús los ve y grita:

–        Por vuestra fe, quedad todos curados.

Id a vuestras casas.

Sed buenos, honestos. Creed en la palabra del Evangelio.

Y conservad para vosotros lo que sabéis,

hasta que llegue la hora de proclamarlo en las plazas y por los caminos de la tierra.

Mi paz sea con vosotros.

Y entra en la amplia cocina, donde resplandece el fuego

y tiemblan las luces de dos lámparas.

364 UN GRAN PECADOR


364 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Sobre un arroyo que baja al lago Tiberíades, hay un puente.

Jesús y los suyos esperan a que lleguen los demás, bajo la sombra de la tupida

arboleda que hay en las riberas.

poco a poco van llegando y se unen alegres al Maestro y a sus compañeros.

Relatan todo lo sucedido en su viaje y los milagros que hicieron cada uno.

Cuando toca el turno a Judas de Keriot, dice:

–       Menos yo que no logré hacer nada.

Y al confesarlo se ve, que se siente avergonzado.

Santiago de Zebedeo le responde:

–         Te dijimos que la razón era porque teníamos ante nosotros a un gran pecador.

y luego explica:

¿Sabes Maestro?

Se trata de Jacobo que está muy enfermo y por eso te llama.

Y además porque teme a la muerte y al juicio de Dios.

Pero es más avaro que nunca.

Ahora que prevé una ruina en sus cosechas que destruyó el hielo.

Perdió toda la semilla.

Tampoco puede sembrar porque está enfermo y porque su sierva,

enflaquecida con el trabajo y el hambre, pues economiza la harina;

ya que tiene miedo de quedarse sin comer y no puede arar el campo.

Tal vez pecamos porque trabajamos todo el Viernes, más allá del crepúsculo.

Aramos una gran extensión de terreno.

Felipe, Juan y Andrés saben hacerlo.

También yo.

Fue un trabajo duro.

Simón, Mateo y Bartolomé venían detrás de nosotros;

limpiando los surcos de las plantas muertas.

Judas fue a pedir un  poco de semilla en tu Nombre…

Y le dieron semilla seleccionada.

Y al día siguiente la sembramos.

Por eso nos tardamos un poco.

Porque empezamos cuando el sol se ocultaba.

Que nos perdone el Eterno, por el motivo por el que pecamos.

Mientras tanto Judas se quedó con el enfermo para convertirlo.

Él sabe hablar mejor que nosotros.

Por lo menos así lo admiten Bartolomé y Zelote.

Pero Jacobo estuvo sordo a toda razón.

Quería que se le curara, porque la enfermedad le cuesta.

Se ponía furioso contra su sierva y para calmarlo, pues decía:

«Me convertiré si me curo’

Judas le impuso las manos;

pero sin ningún resultado.

Y nos lo dijo desalentado.

También nosotros lo intentamos, pero no obtuvimos ningún milagro.

Judas sostiene ahora que la razón es que está en desgracia ante Ti;

porque te ofendió y está avergonzado.

Nosotros creemos que es porque estábamos ante un pecador obstinado,

que pretende obtener todo lo que quiere.

Poniendo límites y dando órdenes aún a Dios.

¿Quién tiene la razón?

–        Vosotros siete.

Habéis dicho la verdad.

Andrés dice:

–        Lo que nos llena de tristeza es el estado del alma de Jacobo.

Y hubiera querido curarle más el alma que el cuerpo…

Jesús pregunta:

–          ¿Y Judas y Ana?

¿Cómo están sus campos?

Andrés responde:

–        Muy dañados.

Pero tienen recursos y ya está todo solucionado.

¡Pero ellos son buenos!

Ten. Te mandan este donativo y estos alimentos.

Esperan verte en alguna ocasión.

Lo que entristece es el estado espiritual de Jacob.

Habría deseado curarle el alma más que el cuerpo… .

–        ¿Y en los otros lugares?

Santiago de Zebedeo responde:

–       ¡Oh!

Mateo curó en el camino de Debaret, cerca del pueblo, a uno que tenía fiebres

y que volvía de un médico que lo había desahuciado.

Nos hospedamos en su casa y la fiebre no volvió desde la puesta del sol

hasta la aurora, y él afirmaba que se sentía bien y fuerte.

Luego, en Tiberíades, fue Andrés el que curó a un barquero,

que se había roto un hombro cayendo en el puente.

Le impuso las manos y el hombro quedó curado.

¡Imagínate! ¡El hombre! Nos quiso llevar sin pagar a Mágdala y a Cafarnaúm,

luego a Betsaida y allí se ha quedado;

porque allí están los discípulos Timoneo de Aera, Felipe de Arbela, Hermasteo

y Marcos de Josías, uno de los liberados del demonio cerca de Gamala.

Quiere ser discípulo también José el barquero…

Los niños, en casa de Juana, están bien.

Ya no parecen los mismos.

Estaban en el jardín jugando con Juana y Cusa…

–        Los he visto.

Yo también he pasado por allí.

Jesús dice:

–       Seguid.

Santiago continúa:

–        En Mágdala fue Bartolomé el que convirtió a un corazón vicioso

y curó un cuerpo vicioso.

¡Qué bien habló!

Explicó que el desorden del espíritu genera desorden en el cuerpo.

Y que toda concesión a la deshonestidad degenera en pérdida de la tranquilidad,

de la salud y al final del alma. 

Cuando lo vio arrepentido y convencido…

Le impuso las manos y el hombre quedó curado.

Querían retenernos en Mágdala.

Pero nosotros obedecimos: pasada la noche, proseguimos para Cafarnaúm.

Allí había cinco que pedían les concedieras una gracia.

Y ya estaban para marcharse desconsolados.

Los curamos.

No vimos a ninguno porque embarcamos de nuevo enseguida para Betsaida,

para evitar preguntas de Elí, Urías y sus compañeros.

‘¡En Betsaida!…

¡Cuenta tú, Andrés, a tu hermano!…

Termina tú Santiago de Zebedeo.

Santiago:

–        ¡Oh! ¡Maestro!

¡Simón! ¡Si vierais a Margziam!

¡No se le reconoce!…

Pedro exclama preguntando:

–         ¡Maldición!

¿Qué?, ¿Es mujer ahora?

Andrés reclama:

–        ¿Pero qué dices, hombre?

Es un jovencito muy apuesto, alto, delgado, porque ha crecido mucho…

¡Una cosa maravillosa!

Nos costó reconocerlo. Está tan alto como tu mujer y yo…

Pedro exulta de alegría;

al oír que su hijo adoptivo se ha desarrollado.

Y objeta:

–         ¡Hombre, ni yo ni tú ni Porfiria somos palmas!

Al máximo se nos podrá comparar con una zarza…

Andrés comenta:

–        Sí, hermano.

Pero en las Encenias, no más, era todavía un niñito escasamente desarrollado,

que apenas si nos llegaba a los hombros.

Ahora es verdaderamente un hombre joven, por la estatura, la voz y la gravedad.

Ha hecho como esas plantas que no crecen durante años y luego, al improviso,

se desarrollan de forma asombrosa.

Tu mujer ha estado muy ocupada en alargar túnicas o hacerlas nuevas.

Y las hace con dobladillos muy anchos y amplios pliegues en la cintura,

porque prevé, con razón, que Margziam seguirá creciendo.

Y en sabiduría crece todavía más.

Maestro, la humildad de Nathanael no te había dicho que durante casi dos meses

Bartolomé ha sido maestro del más pequeño y heroico de los discípulos,

que se levanta antes del amanecer para llevar a pastar a las ovejas,

cortar la leña, sacar agua, encender el fuego, barrer, hacer las compras

por amor a su mamá de adopción.

Y luego, por la tarde y hasta bien entrada le noche, estudia y escribe

como un pequeño doctor. ¡Fíjate!

Ha reunido a todos los niños de Betsaida,

y los sábados les imparte pequeñas lecciones evangélicas.

Así, los pequeños, excluidos de la sinagoga porque no molesten en las funciones,

tienen su jornada de oración como los mayores.

Me han dicho las madres que es bonito oírle hablar…

Que los niños lo quieren…

Y le obedecen con respeto y se hacen mejores, cada día más…

¡Qué discípulo más grande va a ser!

Pedro exclama maravillado:

–        ¡Pues fíjate!,

¡Fíjate! Yo… estoy emocionado…

¡Mi Margziam!

Pero ya también en Nazaret, ¿Eh?:

¡Qué heroísmo por… aquella niña! ¿Raquel, verdad?

Pedro se para a tiempo.

Y se pone como la púrpura por el miedo a haber dicho demasiado.

Por suerte, Jesús viene en su auxilio.

Y Judas está meditabundo, distraído…

0 finge estarlo.

Jesús dice:

–         Raquel.

Tienes buena memoria. Está curada.

Y sus campos producirán mucho trigo.

Hemos pasado por allí Yo y Santiago.

Mucho puede el sacrificio de un niño justo.

–        En Betsaida fue Santiago el que realizó un milagro en aquel pobre lisiado.

Y Mateo, por el camino, yendo a la casa de Jacob, curó a un niño.

Y precisamente hoy, en la plaza de aquel pueblecito que está al pie del puente,

Felipe y Juan han hecho curaciones: el primero a un enfermo de los ojos;

el segundo, a un niño endemoniado.

Jesús aprueba:

–         Lo habéis hecho todos bien.

Muy bien. Ahora vamos a ir hasta aquel pueblo de las laderas.

Nos detendremos en alguna casa para dormir.  J

Juan pregunta:

–        ¿Y tú, Maestro mío, qué has hecho?

¿Cómo está María?

¿Y la otra María? 

Jesús responde:

–        Están bien y os saludan a todos.

Están preparando túnicas y cuanto se necesita para el peregrinaje de primavera.

Están ya deseando que llegue, para estar con nosotros.

Juan afirma:

–        Susana y Juana y nuestra madre tienen la misma ansia. 

Bartolomé dice:

–         También mi mujer, con las hijas;

quiere ir este año, después de tantos, a Jerusalén.

Dice que nunca volverá a ser tan bonito como este año…

No sé por qué lo dice.

Pero ella sostiene que lo siente en el corazón.

Felipe agrega:

–          Entonces seguro que vendrá también la mía.

No me lo ha dicho…

Pero lo que hace Ana lo hace siempre María.

Simón Zelote pregunta:

–         ¿Y las hermanas de Lázaro?

Vosotros que las habéis visto…

Tomás responde:

–        Obedecen con sufrimiento a la orden del Maestro.

Y a la necesidad…

Lázaro está muy enfermo, ¿Verdad, Judas?

Casi siempre está en la cama.

Pero esperan con mucha ansia al Maestro.

Jesús dice:

–         Pronto será Pascua e iremos a casa de Lázaro.

–         ¿Pero Tú qué has hecho en Nazareth y Corozaín?

–         En Nazaret he saludado a los parientes y amigos.

Y a los parientes de los dos discípulos.

En Corozaín he hablado en la sinagoga y he curado a una mujer.

Nos hemos detenido donde la viuda.

Se le ha muerto la madre.

Un dolor y un alivio al mismo tiempo,

por los pocos recursos y por el tiempo que la asistencia a la enferma

quitaba del trabajo de la viuda, que se ha puesto a hilar por cuenta de terceros.

Pero ya no está desesperada.

Tiene asegurado lo necesario y se siente satisfecha con eso.

José va todas las mañanas donde un carpintero del Pozo de Jacob,

para aprender el oficio.

Mateo pregunta:

–        ¿Son mejores los de Corozaín?

Jesús confiesa con franqueza:

–        No, Mateo.

Son cada vez peores.

Y nos han tratado mal.

Los notables, es natural, no el pueblo llano.

Felipe dice:

–        Es un lugar muy poco recomendable.

No vuelvas.

–         Sería causa de dolor para el discípulo Elías, para la viuda y la mujer curada hoy.

Y las otras personas buenas.

Tomás agrega:

–        Sí.

Pero son tan pocos, que…

Yo no me ocuparía más de ese lugar.

Tú lo has dicho: «Es imposible de labrar»

Pedro dice:

–        Una cosa es la resina y otra los corazones.

Algo permanecerá, como semilla hundida bajo muchas glebas muy compactas.

Tardará mucho en nacer, pero, al final, nacerá.

Lo mismo Corozaín.

Un día nacerá lo que he sembrado.

No hay que desmoralizarse ante las primeras derrotas.

Jesús dice:

–        Oíd esta parábola.

Podría ser titulada: «La parábola del buen labrador».

Un rico tenía una grande y hermosa viña.

En ella había también higueras de distintas variedades.

A la viña se dedicaba un sirviente, experto viñador y podador de árboles frutales,

que cumplía con su deber con amor a su señor y a las plantas.

Todos los años, el rico, en el mejor período del año, iba reiteradas veces a su viña

para ver madurar las uvas y los higos.

Y probar estos frutos cogiéndolos de las plantas con sus manos.

Un día pues, se acercó a una higuera de muchísima calidad;

el único árbol de esa calidad que había en la viña.

Pero también aquel día, como en los dos años anteriores,

la encontró llena de follaje

y nada fruta.

Llamó al viñador y dijo:

«Hace tres años que vengo a buscar fruta a esta higuera y no encuentro sino hojas.

Se ve que el árbol ha terminado de dar frutos.

Córtalo, pues.

Es inútil que esté aquí ocupando sitio y ocupando tu tiempo, para después

no acabar en nada.

Córtala, échala al fuego, limpia de raíces el terreno.

Y en el lugar suyo planta un arbolito nuevo.

Dentro de algunos años dará fruto».

El viñador, que era paciente y amoroso, respondió:

«Tienes razón. Pero déjame todavía un año.

No corto el árbol.

Es más, con mayor dedicación aún, le cavaré el suelo de alrededor,

Lo abonaré, lo podaré.

¿Quién sabe, a lo mejor da todavía fruto?

Si después de esta última prueba no da fruto, obedeceré tu deseo y lo cortaré».

Corozaín es la higuera que no da frutos.

Yo soy el buen Labrador.

El rico impaciente sois vosotros.

Dejad actuar al buen Labrador.

Simón Zelote pregunta:

–        De acuerdo.

Pero tu parábola no concluye.

¿La higuera, al año siguiente, dio fruto?

–        No dio fruto y fue cortada.

Pero el labrador quedó justificado de haber cortado un árbol que todavía era joven

y pujante, porque había hecho todo su deber.

Yo también quiero ser justificado por aquellos a quienes tenga que meter la segur

y separarlos de mi viña, donde son árboles estériles o plantas venenosas,

cobijos de serpientes, acaparadores de jugos nutritivos, parásitos o elementos

tóxicos, que deterioran y dañan a los compañeros discípulos.

O bien, que entran sin haber sido llamados, reptando con sus malignas raíces

para proliferar en mi viña, rebeldes a todo injerto, venidos sólo para espiar,

menoscabar y hacer estéril mi campo.

A éstos los cortaré cuando todo haya sido intentado para convertirlos.

Por ahora, antes de la segur, alzo las tijeras y el cuchillo del podador,

desramo e injerto…

Será un trabajo duro, para Mí, que lo hago.

Y para los que lo sufran.Pero hay que hacerlo.

Para que se pueda decir en el Cielo: «Ha cumplido todo.

Pero ellos, cuanto más los ha podado, cuanto más ha injertado o removido la tierra

de alrededor o abonado, con sudor y lágrimas, fatiga y sangre;

ellos se han hecho cada vez más estériles y malos»…

Hemos llegado al pueblo. Id todos adelante y pedid alojamiento.

Tú, Judas de Keriot, quédate conmigo.

Se quedan solos y en la penumbra de la noche, caminan uno al lado del otro,

en el máximo silencio.

Por fin Jesús dice, como hablando consigo mismo:

–         Y no obstante, aunque se haya caído en desgracia de Dios

por haber infringido su Ley, siempre podemos volver a ser lo que éramos,

renunciando al pecado…

Judas no responde nada.

Jesús sigue:

–         Y si hemos comprendido que no podemos seguir recibiendo de Dios el poder,

porque Dios no está donde está Satanás,

con facilidad se puede solucionar, prefiriendo lo que Dios concede

a lo que quiere nuestra soberbia.

Judas calla.

Jesús – y ya están a la altura de la primera casa del pueblo.

Todavía, como hablando consigo mismo,

dice:

–         Y pensar que he sufrido áspera penitencia para que se enmiende

y torne al Padre suyo…

Judas se estremece, levanta la cabeza, lo mira…

Pero no dice nada.

También Jesús lo mira..

Y luego pregunta:

–        Judas,

¿A quién estoy hablando?

–        A mí, Maestro.

Por Ti,  ya no tengo poder.

Judas sabe «por qué» YA NO TIENE NINGÚN PODER...

Pero una cosa es SABERLO….

Y otra muy distinta, ES ADMITIRLO… 

Judas admite furioso:

Porque me lo has quitado para aumentárselo a Juan, a Simón, a Santiago,

A TODOS, excepto a mí.

¡No me amas, eso es lo que pasa!

Los apóstoles continúan relatando los milagros.

Y las conversiones que obtuvieron mientras van caminando.

Jesús dice:

–         Bueno.

Estamos enfrente del poblado.

Id todos a pedir hospedaje.

Menos Judas de Keriot, que se queda conmigo.

Cuando se quedan solos en la sombra del atardecer,

caminan juntos en el mayor silencio.

Finalmente, como si hablara consigo Mismo, Jesús dice:

–        Y sin embargo si se ha caído en desgracia de Dios,

por haber traspasado su Ley;

Se puede volver a ser lo que se era antes, renunciando al pecado

Judas no hace ningún comentario.

Jesús continúa:

–        Y si uno comprende que no tiene el poder de Dios;

porque Dios no está donde está Satanás.

Esto se puede remediar fácilmente…

Dando preferencia a lo que Dios concede y no a lo que nuestra soberbia pretende.

Judas no habla.

Jesús continúa:

–          Y pensar que he sufrido una áspera penitencia…

Para que él vuelva en sí y regrese a su Padre…

Judas tiene un sobresalto.

Levanta la cabeza.

Lo mira…

Pero no dice nada.

También Jesús lo mira…

Y luego pregunta:

–        Judas. ¿A quién he estado hablando?

Judas responde enojado:

–        A mí, Maestro.

Por tu culpa ya no tengo más poder.

Me lo quitaste para aumentar el de Juan, el de Simón, el de Santiago.

¡EL DE TODOS!…

¡Lo que pasa es que no me amas!

Y yo terminaré por no amarte y por maldecir la hora en que te amé.

Arruinándome ante los ojos del mundo, por causa de un rey imbécil 

que se deja vencer aún de la plebe.

No esperaba esto de Ti.

–        Ni tampoco Yo de Ti.

Pero no te he engañado.

Nunca te he forzado. ¿Por qué te quedaste a mi lado?

–         Porque te amo.

Ya no puedo separarme de Tí.

Me atraes y me causas repugnancia.

Te necesito como necesito el aire para respirar y…

¡Me causas miedo!…

¡Ah! ¡Soy un maldito!

¡Estoy condenado!

¿Por qué no me liberas del Demonio que me domina? ¡Tú que puedes!…  

La cara de Judas está amarilla, descompuesta, enloquecida.

Reflejando el miedo y el odio…

Jesús lo mira con tristeza y mucho Dolor…

Y dice:

–          Porque no hay arrepentimiento en Ti.

Estás lleno de rencor contra Dios;

como si Él fuera el culpable de tu pecado. 

Judas entre dientes, pronuncia una terrible blasfemia…

Los discípulos llegan,

y dicen:

–           Maestro.

Hemos encontrado alojamiento, repartidos en diferentes lugares…

–           Está bien.

Yo voy con Judas de Keriot.

Judas rechaza:

–           No.

Prefiero estar solo.

No me siento bien.

No te dejaría descansar.

–          Como quieras.

Entonces iré con Bartolomé.

Vosotros haced lo que queráis.

Mientras tanto vayamos a donde hay más lugar, para poder cenar juntos…

Nota importante:

Se les suplica incluir en sus oraciones a una ovejita que necesita una cirugía ocular,

para no perder la vista.

Y a un corderito, de nuestro grupo de oración, un padre de familia joven,

que necesita una prótesis de cadera, para poder seguir trabajando por ellos.

¡Que Dios N.S. les pague vuestra caridad….!

Y quién de vosotros quiera ayudarnos,

aportando una donación económica; para este propósito,

podrán hacerlo a través de éste link

https://paypal.me/cronicadeunatraicion?locale.x=es_XC

19. que nosotros tenemos como segura y sólida ancla de nuestra alma, y = que penetra hasta más allá del velo, =Hebreos 6