35 UNA GUERRA DESIGUAL


Hago un llamado URGENTE a todo el mundo católico para que el próximo DOMINGO 9 de Agosto se lleve a cabo una jornada de ayuno y oración a nivel mundial con el rezo del rosario de mi Preciosísima Sangre y con el rezo del Exorcismo de San Miguel, de 12:00 am a 6:00 pm, pidiéndole al Padre Celestial por la protección de mis Templos, Santuarios y Lugares Santos, que están siendo destruidos y profanados por las fuerzas del Mal en este mundo.

35 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Se extiende la hondonada desertica en esta vasta soledad pedregosa.

Es un territorio tan abrasado que ha quedado reducido a polvo amarillento, que de vez en cuando el viento levanta en pequeños remolinos;

que parecen hálito de boca febril por lo seco y calientes que están y que son muy molestos, por el polvo que con ellos penetra en la nariz y en la faringe.

Muy raros se encuentran, algún pequeño matorral espinoso, que ha resistido en aquella desolación: parecen los restos de mechones de cabellos en la cabeza de un calvo.

Arriba, un cielo despiadadamente azul; abajo, el terreno árido; en torno, rocas y silencio. 

Es un lugar totalmente inhóspito en el que sobreviven  escasas plantas espinosas que tienen muy pocas hojas y algunos matorrales. 

Desde el momento en que decidieron quedarse, Judas que no está acostumbrado a sufrir ninguna incomodidad y jamás ha hecho ningún tipo de sacrificio personal, salvo los ayunos prescritos.

Ha sufrido terriblemente el paso de las horas…

Haciendo un recuento de todo lo que dejó atrás y lo que está ahora frente a él, en esta aventura que no está resultando para nada como lo esperaba…. 

Pero Satanás necesita enterarse de TODO lo que está haciendo Jesús. Y como en este apóstol tiene una posesión espiritual completa y perfecta por la soberbia y la maldad con que lo ha envenenado:

Y no está dispuesto a permitir que la comodidad egoísta de Judas, le arrebate la oportunidad inapreciable que obtuvo desde que el Maestro decidió incluirlo en el colegio apostólico.

E imponiendo su tiranía en el corazón del apóstol, la decisión de seguir adelante se fortalece, pues Judas está dispuesto a triunfar a como dé lugar…

Cuatro días después…

El mismo lugar del monte; sólo que ahora es de noche.

Una noche estrellada, con una belleza de cielo nocturno incomparable.

Las constelaciones mayores parecen racimos de diamantes, de claros topacios, de pálidos zafiros, suaves ópalos, tenues rubíes, en un radiante baño de luz.

Que titilan, se encienden y se apagan siempre más hermosas.

De vez en cuando una estrella fugaz raya el cielo y desaparece con rumbo desconocido en el horizonte. 

Los cuatro están sentados en círculo, a la entrada de la cueva.

Los restos de la hoguera ya son sólo un pequeño cúmulo de ardientes brasas, que con sus resplandores derraman su reflejo rojizo sobre los cuatro rostros.

Jesús está diciendo:

–     Sí, nuestra permanencia aquí ha terminado. Ésta. La mía duró cuarenta días…

La otra vez duró cuarenta días. Era todavía invierno en estas alturas y Yo, no tenía alimentos.

Fue un poco más difícil que esta vez. ¿No es así? Sé que habéis sufrido también en este tiempo.  

Lo poco que teníamos y que os daba no era nada, especialmente para el hambre de los jóvenes; era suficiente sólo para impedir que languidecierais.   

El agua, todavía más escasa.

El calor es tórrido durante el día; diréis que no hacía este calor en invierno; pero sí había un viento seco que bajaba quemando los pulmones desde aquella cima.

Y subía desde aquella hondonada cargado de polvo desértico y secaba más aún que este calor estival que se puede aliviar sorbiendo el jugo de estos frutos amargos ya casi maduros.

En cambio entonces el monte sólo proporcionaba viento y yerbas quemadas por el hielo en torno a las raquíticas  acacias.

No os he dado todo porque he reservado para el regreso los últimos panes y el último queso con el último odre…

¡Es hora de irnos!

Yo sé lo que fue el regreso, estando exhausto, en la soledad del desierto…

Recojamos nuestras cosas y pongámonos en camino.

La noche es aún más clara que la que nos condujo aquí. No hay luna, pero el cielo llueve luz. Vamos.  

Recordad este lugar, sabed recordar cómo se preparó Cristo y cómo se preparan los apóstoles, cuál es el modo que enseño de prepararse los apóstoles.

Se ponen en pie.

Simón hurga entre las brasas con una rama. Las reaviva y las extiende con el pie.

Echa encima algunas yerbas secas y en la llama enciende una rama de acacia que mantiene en alto a la entrada de la cueva. 

Mientras Judas y Juan recogen mantos, alforjas y unos pequeños odres de piel, de los que sólo uno está todavía lleno.

Luego apaga la rama contra la roca, carga su fardo y se pone el manto como todos, atándoselo a la cintura para que no moleste al andar.

Bajan sin más palabras uno detrás de otro por un sendero inclinadísimo, espantando a los pequeños animales que están comiendo las pocas yerbas que todavía resisten el sol.

El camino es largo e incómodo. Por fin llegan al llano.

Que sigue siendo arduo porque está lleno de piedras y lascas que se mueven traidoras bajo el pie, hiriéndolo incluso; porque la tierra reducida a polvo, las oculta y no se pueden evitar.

Aquí donde matorrales quemados, espinosos, arañan y dificultan el paso enganchándose en los bajos de las túnicas; pero es un camino más transitable.

Arriba las estrellas están cada vez más fulgurantes y hermosas.

Caminan por horas. 

La llanura es cada vez más estéril y triste.

En algunas grietas pequeñas del terreno, brillan luces fosforescentes, como si fueran brillantes sucios.

Juan se inclina a mirarlas…

Jesús explica:

–     Es la sal del subsuelo; está saturado de sal. Aflora con las aguas de primavera y después se seca. Por eso la vida no resiste aquí.

El mar Oriental, a través de profundas venas, esparce su muerte en muchos kilómetros a la redonda.

Sólo donde manantiales de agua dulce combaten su acción mordiente, es posible encontrar plantas… y también alivio.

Tan solo donde hay fuentecillas de agua dulce que le combaten, es posible encontrar algún refrigerio.

Siguen caminando y se detienen junto a un peñasco cóncavo que da un poco de refugio.

Jesús abre su alforja y dice:

–    Detengámonos aquí. Siéntense. Dentro de poco cantará el gallo.

Hemos caminado desde hace seis horas. Debéis tener hambre, sed y cansancio. 

Tomad. Comed y bebed sentados aquí en torno a mí, mientras os digo todavía otra cosa que vosotros transmitiréis a los amigos y al mundo.

Jesús abre su morral y ha sacado de ella pan y queso, lo corta y lo distribuye. De un odre sirve en un cuenco agua, y también la distribuye.

Judas pregunta:

-¿Tú no comes, Maestro?

-No. Yo os hablo. Oíd.

Hubo una vez un hombre que me preguntó si alguna vez había sido Yo tentado. Si había Yo pecado. Si jamás había Yo caído en tentación.

Y se admiró de que Yo el Mesías, hubiese pedido para resistir y para vencer, la ayuda del Padre, diciendo: “Padre, no me dejes caer en la tentación”».

Jesús continúa relatando su primer encuentro con Satanás y lo hace en voz baja, despacio, como si contase un hecho totalmente ignorado.

Judas baja la cabeza cohibido, como si estuviera molesto.

No es Judas, es Satanás hospedado en Judas que no puede asimilar el que un hombre, creatura muy inferior a él, lo haya vencido…

Pero los otros están tan centrados en mirar a Jesús, que eso les pasa desapercibido.

Jesús continúa:

–      Ahora amigos míos, podéis saber lo que tan solo superficialmente supo aquel hombre. 

Después del bautismo estaba limpio, pero no se está nunca suficientemente limpio respecto al Altísimo.

Y la humildad de decir “soy hombre y pecador” es ya bautismo que limpia al corazón.

Vine aquí. Me había llamado “el Cordero de Dios” aquel que santo y profeta, veía la Verdad y vio bajar al Espíritu sobre el Verbo y ungirle con su crisma de amor…

Mientras la Voz del Padre llenaba los cielos de su sonido diciendo: “He aquí a mi Hijo muy amado en quien me he complacido”.

Tú, Juan, estabas presente cuando el Bautista repitió las palabras…

Después del bautismo, a pesar de estar limpio por naturaleza y limpio por figura, quise “prepararme”.

Y por eso vine aquí.

Sí, Judas. Mírame, que mis ojos te digan lo que aún calla la boca. Mírame, Judas.

Mira a tu Maestro, que no se sintió superior al hombre por ser el Mesías.

Y que sabiendo que era el Hombre, quiso serlo en todo, excepto en condescender al mal. Eso es. Así.

Ahora Judas ha levantado la cara y mira a Jesús, que está frente a él.

Por su mirada pasa una sombra fugaz, antes de posar sus ojos atentos en su Maestro.

Con el Don del Discernimiento a veces Dios nos permite ver LA REALIDAD de lo que está sucediendo y cuando acontece que alguien muy querido nos apuñala el corazón…

O cuando los que nos ODIAN y nos perjudican, con este carisma también ‘vemos‘ QUIÉN ES el que verdaderamente nos atormenta y ¡Es mucho más fácil ejercer el PERDÓN!

La luz de las estrellas hace brillar los ojos de Jesús como si fueran dos estrellas fijas en un pálido rostro.

–     Para prepararse a ser maestro, hay que haber sido discípulo.

Yo, como Dios, sabía todo, con mi inteligencia, incluso, Yo podía comprender las luchas del hombre, por poder intelectivo e intelectualmente.

Pero un día algún pobre amigo mío, algún pobre hijo mío, habría podido decir y decirme: “Tú no sabes qué es ser hombre y tener percepción del sentido y pasiones”.

Habría sido un reproche justo.

Vine allí, a aquel monte, para prepararme no sólo a la misión,  sino también a la tentación. 

¿Veis? Aquí, donde vosotros estáis, Yo fui tentado. ¿Por quién? ¿Por un mortal? No. Demasiado débil habría sido su poder.

Yo fui tentado directamente por Satanás.  

Y he sentido todas las necesidades del que está en el mundo:

He tenido hambre, he sentido sed. He sentido el frío hiriente de la noche del desierto. 

Estaba agotado. Hacía cuarenta días que no probaba alimento. Sentí el cuerpo quebrantado por la falta de descanso en el lecho.

Y por las largas caminatas recorridas en condiciones de debilidad tal, hasta el punto de no poder dar un paso más.

Pero mientras estuve sumergido en la Oración, todo desaparecía con el gozo de hablar con Dios.

Más bien que desaparecer, el dolor se me hacía soportable.

Lo sentía como una molestia de la materia, de quien está en el mundo.

Porque Yo también tengo un cuerpo verdadero y está sujeto a todas las debilidades, igual que todos los cuerpos humanos.

Sí. Del hombre he tomado la primera y la segunda de las tres partes que le constituyen.

Y con el cuerpo, tengo un corazón. 

He tomado la materia con sus exigencias y lo moral con sus pasiones. Y, si por voluntad propia he doblegado en el momento de su nacimiento todas las pasiones no buenas,

He dejado que crecieran poderosas como cedros centenarios, las santas pasiones del amor filial, del amor patrio, de las amistades, del trabajo, de todo lo que es óptimo y santo.

Aquí sentí nostalgia de mi Madre lejana, aquí sentí necesidad de que Ella prodigara sus cuidados a mi fragilidad humana.

Aquí sentí renovarse el dolor de haberme separado de la única que me amaba perfectamente,

Aquí presentí el dolor que me está reservado y el dolor de su dolor; pobre Mamá, se le agotarán las lágrimas de tantas como deberá esparcir por su Hijo y por obra de los hombres.

Aquí sentí el cansancio del héroe y del asceta que en una hora de premonición se hace conocedor de la inutilidad de su esfuerzo…

He llorado la tristeza llamada ‘magia de Satanás’

No es pecado estar tristes si los momentos son dolorosos, es pecado ceder más allá de la tristeza y caer en inercia o desesperación.

Y Satanás enseguida acude cuando ve a uno caído en languidez de espíritu.

Vino. Bajo apariencia de benigno viajero. Toma siempre formas benignas…

Yo tenía hambre… y tenía mis treinta años en la sangre. Me ofreció su ayuda.

En primer lugar me dijo: “Di a estas piedras que se conviertan en pan”.

Pero antes… sí… antes me habló de la mujer… ¡Oh, él sabe hablar de ella, la conoce a fondo!

La corrompió primero, para hacerla su aliada de corrupción.

No soy sólo el Hijo de Dios, soy Jesús, el obrero de Nazaret.

A aquel hombre que me hablaba, preguntándome si conocía tentación y casi me acusaba de ser injustamente beato por no haber pecado, le dije:

“El acto se aplaca en la satisfacción. La tentación no rechazada no cae, sino que se hace más fuerte. Y a ello concurre Satanás azuzándola”.

Rechacé la tentación tanto del hambre de la mujer como del hambre del pan.

Y debéis saber que Satanás me presentaba la primera – y no estaba equivocado, humanamente hablando – como la mejor aliada para afirmarse en el mundo.

La Tentación, no vencida por mi respuesta: “no sólo de sentido vive el hombre”  me habló entonces de mi misión.

Quería seducir al Mesías después de haber tentado al Joven y me incitó a aniquilar a los indignos ministros del Templo con un milagro…

No se rebaja el milagro, llama del Cielo, a hacer de él un montón de lazos mimbreños para coronarse con ellos.

No se tienta a Dios pidiendo milagros para fines humanos.  

Esto quería Satanás. El motivo presentado era el pretexto, la verdad era: “Gloríate de ser el Mesías”; para llevarme a la otra concupiscencia, la del orgullo.

No vencido por mi “No tentarás al Señor tu Dios“, me insidió con la tercera fuerza de su naturaleza: el oro. ¡Oh, el oro!

Gran cosa el pan y mayor aún la mujer, para quien anhela el alimento o el placer; grandísima cosa es para el hombre la aclamación de las multitudes…

Por estas tres cosas, ¡Cuántos delitos se cometen! ¡Ah!, pero el oro… el oro…!

¡Llave que abre, círculo que suelda, es el alfa y el omega de noventa y nueve de cada cien de las acciones humanas!

Por el pan y la mujer, el hombre se hace ladrón; por el poder, homicida incluso; pero por el oro se hace idólatra.

Satanás, el rey del oro, me ofreció su oro a condición de que lo adorase…

Lo traspasé con las palabras eternas: “Adorarás sólo al Señor tu Dios”.

Aquí, aquí sucedió esto.

Jesús se ha puesto en pie.

En el marco de la naturaleza llana que le circunda y de la luz ligeramente fosforescente que llueve de las estrellas, parece más alto que de costumbre.

También los discípulos se levantan.

Jesús sigue hablando, mirando fija e intensamente a Judas,

Mientras continúa:

–      Entonces vinieron los ángeles del Señor…

El Hombre había vencido la triple batalla.

El Hombre sabía qué quería decir ser hombre y había vencido.

Estaba exhausto, la lucha había sido más agotadora que el largo ayuno…

Mas el espíritu descollaba en gran medida… Yo creo que ante este completarme como criatura dotada de cognición se estremecieron los Cielos.

Yo creo que desde ese momento vino a mí el poder de milagros.

Había sido Dios. Yo me había hecho el Hombre.

Ahora, venciendo al animal que estaba unido a la naturaleza del hombre, he aquí que Yo era el Hombre-Dios, lo soy.

Como Dios todo lo puedo, como Hombre todo lo conozco.

Haced también vosotros como Yo si queréis hacer lo que Yo hago. Y hacedlo en memoria mía.

Aquel hombre se maravillaba de que hubiera solicitado la ayuda del Padre. Y de que le hubiera rogado que no me dejara caer en tentación…

Es decir, que no me dejara a merced de la Tentación más allá de mis fuerzas.

Creo que aquel hombre ahora que sabe, ya no se asombrará. Actuad también vosotros así, en memoria mía y para vencer como Yo.

Y no dudéis nunca, viéndome fuerte en todas las tentaciones de la vida, victorioso en las batallas de los cinco sentidos.

Del sentido y del sentimiento, sobre mi naturaleza de verdadero Hombre (la que tengo además de mi naturaleza de Dios). Recordad todo esto.

Os había prometido llevaros a donde hubierais podido conocer al Maestro…

Desde el alba de su día, un alba pura como esta que está naciendo, hasta el mediodía de su vida; aquél del cual me alejé para ir hacia mi humana tarde…

Le dije a uno de vosotros: “Yo también me he preparado”; ahora veis que era verdad.

Os doy las gracias por haberme hecho compañía en este retorno al lugar natal y al lugar penitencial.

Los primeros contactos con el mundo me habían nauseado y desilusionado; es demasiado feo. Ahora mi alma está nutrida de la médula del león:

De la fusión con el Padre en la Oración y en la soledad. 

Puedo volver al mundo para coger de nuevo mi cruz, mi primera cruz de Redentor: la del contacto con el mundo.

Con el mundo en el que demasiado pocas son las almas cuyo nombre es María, cuyo nombre es Juan… Ahora escuchad;

tú especialmente, Juan:

–      Volvemos adonde mi Madre y los amigos. Os ruego que no le habléis a mi Madre de la dureza que han opuesto al amor de su Hijo; sufriría demasiado.

Sufrirá mucho, mucho, mucho… por esta crueldad del hombre… mas no le presentemos ya desde ahora el cáliz: ¡Será muy amargo, cuando le sea dado!

Tan amargo que, como un tóxico, le bajará serpenteando a las entrañas santas y a las venas y se las morderá y le helará el corazón.

¡Oh!, ¡no digáis a mi Madre que Belén y Hebrón me rechazaron como a un perro! ¡Tened piedad de Ella! Tú, Simón, eres anciano y bueno, eres un espíritu de reflexión y sé que no hablarás.

Tú, Judas, eres judío y no hablarás por orgullo regional. Mas tú Juan, tú, galileo y joven, no caigas en el pecado de orgullo, de crítica, de crueldad. Calla.

Más tarde… más tarde a los demás les dirás cuanto ahora te ruego que calles. También a los demás. Hay ya mucho que decir de las cosas del Cristo…

¿Por qué añadir lo que es de Satanás contra el Cristo? Amigos, ¿Me prometéis todo esto?

–      ¡Oh! ¡Maestro! ¡Claro que te lo prometemos, estate seguro!

–      Gracias. Vamos hasta aquel pequeño oasis acariciado por el camino que lleva al río. Allí hay un manantial, una cisterna llena de frescas aguas, sombra y verdura.

Podremos encontrar alimento y descanso hasta el anochecer. A la luz de las estrellas nos llegaremos hasta el río, hasta el vado.

Y esperaremos a José o nos uniremos a él en el caso de que ya haya vuelto. Vamos.

Y se ponen en camino, mientras el primer arrebol en el límite del Oriente dice que un nuevo día nace.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: