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71 LA IDOLATRÍA


Mount of Olives view from Solomon’s Temple grounds in Jerusalem, Israel

71 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Por la noche, Jesús está cenando con sus discípulos en la casita del olivar.

Intercambian comentarios de lo sucedido durante el día y de la curación de un leproso, cerca de los sepulcros de Betfagé.

Bartolomé, dice:

–     Había un centurión romano que observaba y me preguntó desde su caballo: ‘El Hombre a quién sigues, ¿Hace frecuentemente cosas similares? Y yo le dije que sí.  Y él me dijo:

–     Entonces es más grande que Esculapio y será más rico que Creso.

Y yo le contesté:

–     Será siempre pobre según el mundo; porque no recibe, sino que da. Y lo único que busca es llevar almas al conocimiento del Dios Verdadero.

El centurión me miró con tamaños ojos, lleno de admiración. Espoleó su caballo y partió al galope.

Tomás agrega:

–    Había también una mujer romana en su litera. Tenía las cortinas corridas y se asomaba furtivamente por ellas. Yo la vi.

Juan confirma:

–    Sí. Estaba cerca de la curva alta del camino. Había dado órdenes de detenerse cuando el leproso gritó: ‘¡Hijo de David, ten piedad de mí!’

Entonces recorrió la cortina y yo vi que te miró a través de una lente preciosa y se rió con ironía.

Pero cuando vio que Tú, sólo con tu Palabra la habías curado; me llamó y me preguntó: ‘Pero, ¿Ése es el que dicen que es el verdadero Mesías?’ respondí que sí.

‘¿Y es verdaderamente Bueno?’ Volví a decir que sí. ‘¿Estás tú con Él?’ Sí.

Pedro y Judas preguntan al mismo tiempo:

–     ¡Entonces la viste!

–    ¿Cómo era?

Juan contesta sencillamente:

–     Pues… una mujer.

Pedro ríe:

–    ¡Qué descubrimiento!

Iscariote insiste:

–    ¿Era bella? ¿Joven? ¿Rica?

–     Sí. Me parece que era joven y también hermosa.

Pero yo estaba mirando más bien a Jesús que a ella. Quería cerciorarme, cuando el Maestro se pusiera en camino.

Judas dice entre dientes:

–     ¡Estúpido!

Santiago de Zebedeo lo defiende:

–     ¿Por qué? Mi hermano no es un libertino en busca de aventuras.

Respondió por educación y no faltó a su primera cualidad.

Judas pregunta:

–     ¿Cuál?

–     La del discípulo que ama tan solo a su Maestro.

Judas irritado, inclina la cabeza.

Felipe dice:

–     Y luego… no es muy bueno que lo vean a uno hablar con los romanos.

Ya nos andan acusando de que somos galileos. Y por eso, menos puros que los judíos. Esto por nacimiento…

También nos acusan de detenernos en Tiberíades con demasiada frecuencia. Lugar de cita de los gentiles romanos, sirios, fenicios… y luego… ¡Oh! ¡De cuantas cosas nos acusan!

Jesús, que hasta ahora había permanecido callado;

Dice:

–    Eres bueno, Felipe.

Y pones un velo en la dureza de la verdad que dices. Porque sin velo, es ésta: ¡De cuantas cosas me acusan!

Iscariote corrobora:

–    En el fondo no están del todo equivocados. Demasiado contacto con los paganos. 

Jesús pregunta:

–   ¿Tienes tan solo por paganos a los que no tienen la Ley Mosaica?

–   ¿Y cuáles otros podrían ser?

–   Judas…

¿Puedes jurar por nuestro Dios, que no tienes paganismo en el corazón? ¿Puedes  jurar que no lo tengan los israelitas más sobresalientes?

–    Maestro, de los otros no lo sé. De mí… Puedo jurar.

–   ¿Qué cosa es para ti, el paganismo, según tu manera de pensar?

Judas replica con vehemencia:

–    Seguir a una religión que no es la verdadera. Adorar a otros dioses.

–   ¿Y cuáles son?

–    Los dioses de Grecia, Roma y de los egipcios.

En una palabra; los dioses de mil nombres y de seres que no existen; pero que según los paganos, llenan sus olimpos.

–   ¿Y ningún otro dios existe? ¿Sólo los olímpicos?

–   ¿Y Cuáles otros? ¿Acaso no son ya demasiados?

–   Demasiados. Sí. Demasiados.

Pero hay otros. Y a ellos, cada hombre les quema  incienso en los altares de su corazón.

También los sacerdotes; escribas, rabíes, saduceos y herodianos. Todos los de Israel. ¿No es verdad?

No sólo ellos; sino que hasta mis discípulos, lo hacen.

Todos replican vivamente:

–    ¡Ah! ¡Eso, no!

Jesús los mira a todos y dice:

–    ¿No?… Amigos… 

¿Quién de vosotros, no tiene un culto, o muchos cultos secretos?

Uno, tiene la belleza y la elegancia. El otro, el orgullo de su saber. Otro, inciensa la esperanza de llegar a ser humanamente grande.

Otro… adora todavía a la mujer. Otro; el dinero. Otro se postra delante de su saber.

Y habrá quién; con un egoísmo monstruoso, se adorará a sí mismo; en un auto idolatría, infernal.

 ¿De verdad queréis saber cuál es el ídolo que adoráis?…

Responderos a vosotros mismos: ‘¿En qué pienso cuando me levanto por las mañanas? ¿En qué pienso a lo largo del día?

¿En qué pienso, cuando me acuesto a descansar? ¿En qué pienso todos los días? ¡Los siete días, de la semana!

¿A QUIÉN LE ESTOY DEDICANDO MI VIDA?… 

La respuesta…

¡Es el nombre del ídolo de vuestro corazón! A quién le hemos entregado el dominio de nuestros pensamientos; es el nombre del ídolo al cual se está adorando… 

Y así sucesivamente…

En verdad os digo que no hay hombre que no esté manchado de idolatría.

¡¿Cómo entonces se puede desdeñar a los paganos?! Que lo son por desgracia; mientras que estando uno con el Dios Verdadero; permanece pagano por su voluntad…

Muchos exclaman al mismo tiempo:

–   Pero somos humanos, Maestro.

–   Es verdad. Entonces tened caridad para con los otros. Porque Yo la he tenido para todos. Y para eso he venido y vosotros no valéis más que Yo.

Judas objeta:

–    Pero entretanto nos acusan y a tu misión le ponen trabas.

–    Eso no importa. Seguiré adelante.

Pedro, dice:

–    A propósito de mujeres…

Desde que hablaste en Betania la primera vez; después de tu regreso a Judea; hay una mujer velada que siempre nos sigue.

Y la veo que te escucha detrás de un árbol o procurando pasar desapercibida, porque no habla con nadie. Ahora  la vi tres veces en Jerusalén.

Hoy le pregunté: ¿Necesitas algo? ¿Estás enferma? ¿Quieres una limosna…?

Y siempre negó con la cabeza.

Juan dice:

–    A mí me dijo un día: ‘¿En dónde vive Jesús?’ y le contesté: ‘En Get-Sammi’

Judas de Keriot exclama iracundo:

–   ¡Valiente bobo!

¡No debiste hacerlo! Debías haber dicho: ‘¡Descúbrete! ¡Hazte conocer y te lo diré!

Juan pregunta sencilla e inocentemente:

–    Pero… ¿Desde cuándo exigimos esas cosas?

Judas explica con impaciencia:

–    A los otros se les puede ver.

Ella está cubierta completamente con el velo. O es una espía o una leprosa. No debe seguirnos y enterarse.

Si es espía, es para hacer el mal. Tal vez el Sanedrín le paga por esto…

Pedro pregunta:

–    ¡Ah! ¿El Sanedrín usa estos medios? ¿Estás seguro?

–    Segurísimo. Estuve en el Templo y lo sé.

Pedro comenta:

–    ¡Qué belleza! Esto viene como anillo al dedo a lo que acaba de decir el Maestro…

Judas se pone rojo de ira e increpa:

–    ¿Qué?

–    Que también hay sacerdotes paganos.

–    ¿Qué tiene que ver esto con pagar a una espía?

–    ¡Qué si tiene!… ¿Por qué pagan?

Para aplastar al Mesías y triunfar ellos. Se ponen pues en el altar con sus puercas almas, bajo sus limpísimos vestidos. –responde Pedro convencido, con su buen juicio de iliterato.

Judas concluye:

–    Bien. En resumidas cuentas, esa mujer es un peligro para nosotros o para la gente.

Para la gente, si es leprosa. Para nosotros, si es espía.

Pedro replica:

–     Esto es: Para Él, en caso de que así fuese.

–     Pero si cae Él; nosotros también caemos.

–     ¡Ah! ¡Ah! ¡Ah! –ríe Pedro con perspicacia.

Y concluye: 

–    Y si cae uno, el ídolo se rompe en pedazos.

Y se pierde el tiempo, estima y tal vez hasta el pellejo. Y entonces… ¡Ah! ¡Ah!… entonces es mejor tratar de que no caiga… o retirarnos a tiempo…. ¿Verdad?

Yo al revés. ¡Mira!

Pedro abraza estrechamente a Jesús,

Y agrega:

–      Lo abrazo con todas mis fuerzas. Si cae pisoteado por los traidores de Dios, quiero caer con Él.

Juan dice muy triste:

–     No pensaba que había hecho tanto mal, Maestro.

Pégame. Maltrátame. Pero sálvate. ¡Ay de mí, si yo fuera la causa de tu muerte!… ¡Oh!…

¡Jamás volvería a tener paz! Me quedaría ciego de tanto llorar. ¿Qué he hecho?

¡Judas tiene razón! ¡Soy un tonto!…

–     ¿Entonces no he hecho mal?…

Jesús interviene:

–     No Juan. No lo eres e hiciste bien.

Déjala que venga siempre. Respetad su velo. Puede ser que lo use como defensa entre el pecado y la sed de redimirse.

¿Tenéis idea de qué causa ese llanto y ese pudor? Dijiste Juan; hijo de corazón de niño bueno, que un llanto continuo surcaría tu rostro si fueses causa de un mal mío.

Pues debes saber que cuando una conciencia, despertada de nuevo, comienza a roer una carne que fue pecado, para destruirla y triunfar con el espíritu, debe por fuerza consumir todo aquello que fue seducción de la carne,

Y la criatura sufre y lucha por vencerse en sus apetitos; envejece, languidece bajo la llamarada de este fuego taladrador.

Sólo después, completada la redención, se compone de nuevo una segunda, santa y más perfecta belleza…

Porque es entonces lo hermoso del alma lo que aflora por la mirada, a través de la sonrisa, de la voz, de la honesta dignidad de la frente sobre la cual se ha depositado y resplandece como diadema el Perdón de Dios.

–    ¿Entonces no hice mal?

–      No. Y tampoco Pedro. Dejadla.

Y ahora, que todos se vayan a descansar. Yo me quedo con Juan y Simón. Tengo que hablarles. Marchaos.

Los discípulos se retiran.

Quizás duermen en la almazara porque ciertamente no vuelven a Jerusalén, ya que las puertas están cerradas desde hace horas.

–     ¿Has dicho, Simón, que Lázaro te ha enviado a Isaac con Maximino hoy, mientras Yo estaba al lado de la torre de David. ¿Qué quería?

–    Quería decirte que Nicodemo está en su casa y que quería hablarte en secreto.

Me he tomado la libertad de decir: “Que venga. El Maestro lo esperará durante la noche”. Sólo tienes la noche para estar solo.

Por este motivo te he dicho: “Despide a todos, menos a Juan y a mí”.

Juan es necesario para ir al puente del Cedrón, a esperar a Nicodemo, que está en una de las casas de Lázaro, extramuros.

Yo hacía falta para explicar. ¿He hecho mal?

–      Hiciste bien. Juan, ve a esperarlo.

Se quedan solos Simón y Jesús; el cual está pensativo.

Simón respeta su silencio.

Pero de pronto lo rompe Jesús, como si terminase un coloquio interior…

Con los carismas de Oración y Profecía activos, también hacemos lo mismo y es cuando vivimos el Cielo en la Tierra…

Jesús es el Verdadero Templo y estaba orando mentalmente con su compañero y Huésped interno…

Cuando somos capaces de aprender a ORAR ASÍ, usando el CELULAR CELESTIAL…

Jamás podemos separarnos de Dios, ni siquiera cuando estamos casados y en plena luna de miel.

Porque el acto sexual es un rito sagrado. (Tobías 8, 4-8)

Tobías 8, La noche de Bodas de Tobías y Sara, Biblia Católica

Pero de pronto lo rompe Jesús, como si terminase un coloquio interior…

Y dice:

–     Sí. Está bien hacer así…

Sí. Está bien así. Isaac, Elías, los otros, son suficientes para mantener viva la Idea que se está conslidando entre los buenos y en los humildes.

Para los poderosos… hay otras levas. Está Lázaro, Cusa, José, y otros…

Pero los poderosos… no me aceptan. Temen y tiemblan por su poder.

Me iré lejos de este corazón judío que cada vez se muestra más hostil al Mesías.

Simón pregunta:

–     ¿Vamos a volver a Galilea?

–      No. Pero nos vamos lejos de Jerusalén.

Judea debe ser evangelizada; también ella es Israel. Pero aquí, ya ves… Todo sirve para acusarme.

Me retiro. Y esta es la segunda vez…

PAPA, SANTO Y PROFETA


LA PROFECÍA DE JUAN PABLO II DEL SURGIMIENTO DE UNA ANTI IGLESIA

En 1976 Juan Pablo II hizo una advertencia profética.

Habló sobre el ascenso de una “anti Iglesia” que predicaría un “anti Evangelio”.

El padre Linus Clovis de Vida Familiar Internacional dijo en el Foro de Vida en Roma, que ya está aquí.

Y que es indistinguible de la ideología secular, que ha derrocado tanto la ley natural como los Diez Mandamientos”.

“Este anti-Evangelio, que busca elevar la voluntad del individuo a consumir, al placer y al poder – disfrazado de ‘derechos humanos – ‘sobre la voluntad de Dios.

Es lo que fue rechazada por Cristo cuando fue tentado en el desierto..

Y HA VUELTO A APARECER, CON TODA SU SOBERBIA LUCIFERINA,

PARA PROMULGAR UNA ACTITUD NARCISISTA,

HEDONISTA QUE RECHAZA CUALQUIER LIMITACIÓN,

EXCEPTO LAS IMPUESTAS POR LAS LEYES HECHAS POR EL HOMBRE”, dijo.

Hoy presenciamos esa terrible batalla dentro de la Iglesia.

El Enemigo se ha infiltrado y ha creado el Caos. Todo esto lo previó Juan Pablo II en su profecía.

Un papa profundamente mariano: “TOTUS TUUS”

LA PROFECÍA DE JUAN PABLO II

En un discurso durante el Congreso Eucarístico de 1976 para la celebración del Bicentenario de la firma de la Declaración de la Independencia de EE.UU. dado por el Cardenal Wojtyla (Juan Pablo II), él dijo:

Ahora estamos parados frente a la mayor confrontación histórica que la humanidad ha experimentado alguna vez.

No creo que el gran círculo de la Sociedad Americana, o de todo el amplio círculo de la comunidad cristiana se dé cuenta de esto completamente.

Ahora nos enfrentamos a la confrontación final entre la Iglesia y la anti-iglesia, entre el Evangelio y el anti-evangelio, entre Cristo y el anticristo.

El enfrentamiento se encuentra dentro de los planes de la Divina Providencia. Está, por lo tanto, en el Plan de Dios, y debe ser un juicio que la Iglesia debe asumir y afrontar con valentía…

Tenemos que estar preparados para someternos a grandes pruebas en un futuro no muy lejano.

Pruebas que nos obligarán a estar dispuestos a renunciar a incluso nuestras vidas.

Y una entrega total de sí mismos a Cristo y para Cristo.

A través de sus oraciones y la mía, es posible aliviar esta aflicción, pero ya no es posible para evitarla que suceda.

¡Cuántas veces la renovación de la Iglesia ha sido a través de la sangre!

No va a ser diferente esta vez”.

Eso fue hace cuarenta y cuatro años.

Podemos seguir fingiendo que el mundo no está afectado por algo muy oscuro.

Que no hay nada sobrenatural por lo cual preocuparnos, y tampoco alegrarnos.

Podemos seguir creyendo que los tiempos presentes no son diferentes  que los tiempos de antes.

Pero Juan Pablo II hace que nuestras negaciones parezcan aún más ridículas, porque cuando nadie lo decía él ya lo profetizó.

ESTO YA ESTÁ AQUÍ DESPLEGADO

El padre Clovis dijo claramente en el Foro sobre la Vida en Roma, organizado por la Voz de la Familia, que si bien el aumento de la anti Iglesia ha estado ocurriendo lentamente pero de manera constante, durante los últimos años su velocidad ha sido especialmente notable.

“Durante el último medio siglo, ha habido una creciente crisis en la Iglesia, que surge tanto de una falta de enseñanza clara y sin ambigüedades.

Y a partir de un clima de disensión entre sacerdotes, religiosos y laicos.

Dentro de la Iglesia contemporánea, la Crisis ha llegado a su punto culminante, si no al punto de quiebre, por el rechazo velado a los paradigmas de Nuestro Señor.

Y el debilitamiento de las posiciones doctrinales establecidas por las prácticas pastorales”.

Indicó que hay una sensación entre los fieles católicos que “las cosas eclesiásticas y católicas se caen a pedazos”.

Y que “se ha desatado sobre la Iglesia una anarquía pastoral”

Dijo además que está trabajando dentro de la Iglesia un “poder oculto” que echa combustible a esta anarquía.

Clovis dice que el aumento de la anti Iglesia conlleva un asalto directo sobre el “pilar de la creación” y fundamento del orden social:

La verdad de la relación entre el hombre y la mujer tal como se expresa en el Matrimonio y la Familia.

Recordó que la hermana Lucía, una de las videntes de Fátima, dijo al final de su vida que la batalla final entre el Señor y el reino de Satanás se hará sobre el matrimonio y la familia”.

“Es bien sabido que cualquier manipulación de una piedra angular provoca el riesgo de colapso de todo el edificio”, dijo.

“La piedra angular, la célula básica de la sociedad es el Matrimonio y la Familia”.

Y la Anti  – Iglesia está trabajando para minar este fundamento.

‍“Con la aceptación tácita de la anticoncepción y el divorcio, el reciente abrazo ‘misericordioso’ a los divorciados que se han vuelto a casar

y el benigno visto bueno al ‘matrimonio‘ del mismo sexo, el fundamento está siendo manipulado y se ha llegado al punto omega”, dijo Clovis.

Observó cómo el secularismo ateo, que alimenta la anti-Iglesia, ha estado “trabajando para la desaparición de la familia, conducido por el espíritu de la ideología LGBT”

“Su cara pública es la ‘corrección política’ y su vestido de domingo es la inclusividad y no juzgar.

 Advirtió a los católicos cómo la Anti-Iglesia tratará de engañar a los fieles haciéndose pasar por la verdadera Iglesia”.

Tal como había profetizado Juan Pablo II hace más de 4 décadas.

Padre Linus Clovis

LA BATALLA DENTRO DE LA IGLESIA

“Es evidente que la Iglesia Católica y la anti Iglesia actualmente coexisten en el mismo espacio sacramental, litúrgico y jurídico.

Después de haberse hecho más fuerte, ahora está tratando de hacerse pasar por la verdadera Iglesia.

Induciendo o coaccionando a los fieles a ser adherentes, promotores y defensores de una ideología secular”.

Tal como lo sugirió Juan Pablo II los derechos del hombre suplantarán los derechos de Dios en el espacio de la verdadera Iglesia.

“Por lo tanto, los políticos que votan a favor del aborto y del “matrimonio” del mismo sexo serán bienvenidos en las filas de la comunión.

Esposos y esposas que han abandonado a sus cónyuges e hijos y entrado en relaciones adúlteras serán admitidos a los sacramentos;

Sacerdotes y teólogos que rechazan públicamente las doctrinas y la moral católica estarán en libertad de ejercer el ministerio;

Y se extenderá a la disidencia, mientras que los católicos fieles serán marginados, calumniados y desacreditados a cada paso”.

Y agregó un dato importante:

“Para lograr sus objetivos, la anti Iglesia, tiene la colaboración con los poderes seculares, usa la ley y los medios de comunicación para llevar a la sumisión a la verdadera Iglesia.

Con un hábil uso de los medios de comunicación, los activistas de la anti-Iglesia han logrado intimidar a los obispos, al clero y la mayor parte de la prensa católica llevándola al silencio.

Del mismo modo, los fieles laicos están aterrorizados por el miedo a la hostilidad, el ridículo y odio que caería sobre ellos en caso de oponerse a la imposición de la ideología LGBT”.

Y cita un ejemplo muy claro de este proceso:

“En 2015, la congregación de San Nicolás de Mira en la arquidiócesis de Dublín dio una ovación de pie a su párroco cuando declaró desde el púlpito que era homosexual.

Y los instó a apoyar al ‘matrimonio’ de personas del mismo sexo ?? en el referéndum irlandés”.

“Por lo tanto, la influencia opresiva de la anti-Iglesia se ve más claramente operando cuando una persona tiene miedo de defender abiertamente la revelación de Dios acerca de la homosexualidad, el aborto o la anticoncepción en su comunidad parroquial”.

VAT03 CIUDAD DEL VATICANO (VATICANO) 19/10/2012.- Vista general de los asistentes al Sínodo de Obispos celebrado hoy, viernes 19 de octubre de 2012 en Ciudad del Vaticano (Vaticano). EFE/Claudio Peri

LOS SACERDOTES Y OBISPOS SON EL CENTRO DEL ATAQUE

Además Clovis describió que los adherentes a la anti-Iglesia apuntan especialmente a los sacerdotes y obispos para que sean el remolque de la línea del anti Evangelio.

Sabiendo que una vez que estén en sumisión pueden influir en innumerables almas, llevándolas lejos de la verdadera Iglesia.

Sacerdotes y obispos son los líderes naturales de los laicos y están atrapados en la ampliación del miedo generado por la anti Iglesia.

Además, debido a la promesa de obediencia y respeto; el miedo, siendo reverencial, se agrava en gran medida.

Vemos así las filas divididas, su separación de la unidad y su espíritu evangelizador estigmatizado como proselitismo y sin sentido solemne”.

Además menciona que:

“Los buenos pastores fieles están siendo etiquetados como pequeños monstruos lanzando piedras a los pobres pecadores.

O que están tratando de reducir el Sacramento de la Reconciliación a una cámara de tortura.

O que están escondiéndose detrás de las enseñanzas de la Iglesia, sentados en la silla de Moisés y juzgando con superioridad y superficialidad”.

Más aún,

“A los sacerdotes se les dice que deben una disculpa a los homosexuales. Además, se les llama recitadores de oraciones y estigmatizan la asistencia frecuente a Misa y confesión frecuente como un demérito”

Clovis llama a la influencia de Francisco dentro de la Iglesia ‘una gran y verdadera bendición’, puesto que su enseñanza ambigua ha llevado a la anti-Iglesia a salir de las sombras y ponerse a la vista de todos los fieles.

Y esto da ahora a los fieles la posibilidad de discernir a cuál amo seguir.

Un conflicto oculto durante más de cien años se ha desatado en la Iglesia.

Un conflicto que puso de manifiesto de forma explícita el Papa León XIII, parcialmente contenido por San Pío X, pero desatado en el Vaticano II”.

Y agregó

La exhortación apostólica Amoris Laetitia es el catalizador que ha dividido no sólo a obispos y conferencias episcopales entre sí, sino a sacerdotes de sus obispos, y ha dejado a los laicos, ansiosos y confundidos”.

La ponencia del Padre Clovis tiene la virtud de poner en situación el despliegue actual que está teniendo la profecía de Juan pablo II.

“Y estamos en un punto en que cada uno de nosotros, como los ángeles tuvieron que decidirlo al principio, tendrá que decidir por sí mismo si prefiere seguir a Lucifer o a Cristo”.

LA ESTRATEGIA PARA APACIGUAR A DIOS

Ante esta situación el padre Clovis sugiere una estrategia.

“La estrategia requiere que, con el fin de ‘apaciguar a Dios, que está profundamente ofendido, deben ser satisfechas tres condiciones principales:

-una reforma de la moral con plena adhesión a las leyes naturales y divinas;

-la devoción de los Cinco Primeros Sábados. 

-la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María”.

Esto evitaría un mayor peligro en los tiempos que se aproximan.

“La Virgen, con preocupación maternal, advirtió de las consecuencias de ignorar Su mensaje: guerras, Rusia extendiendo sus errores, la Persecución de la Iglesia y del Santo Padre”.

“Ella, sin embargo, concluyó su mensaje con un vestigio de esperanza: ‘al final mi Corazón Inmaculado triunfará y se le dará un período de paz al mundo’”, agregó.

Clovis dijo que los católicos que buscan ser fieles a Cristo y a la Iglesia que Él fundó no tienen por qué tener miedo a la actual turbulencia que están presenciando.

“DEBEN RECONOCER QUE ‘NUESTRA LUCHA NO ES CONTRA LA SANGRE Y LA CARNE,

SINO CONTRA PRINCIPADOS, CONTRA POTESTADES, CONTRA LOS PODERES DE ESTE MUNDO DE TINIEBLAS,

CONTRA LAS HUESTES ESPIRITUALES DE MALDAD EN LAS REGIONES CELESTES’.

LUCHAMOS, COMO LOS APÓSTOLES,

TENIENDO A LOS MÁRTIRES COMO  NUESTROS MODELOS

Y JESUCRISTO MISMO COMO NUESTRA RECOMPENSA”, agregó.

70 INICIO DE LA PERSECUCIÓN


70 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

En el interior del Templo. Jesús está con los suyos, muy cerca del Lugar Santo, a donde sólo pueden entrar los sacerdotes.

Es un hermoso Patio, en donde oran los israelitas y donde solo los hombres pueden entrar. 

La tarde desciende a la hora temprana de un día nublado de Noviembre.

Entonces se oye un estrepitoso vocerío en que se escucha la voz estentórea y preocupada de un hombre que en latín dice blasfemias, mezclada con las altas y chillonas de los hebreos.

Es como la confusión de una lucha.

Y en el instante se oye una voz femenina que grita:

–     ¡Oh! ¡Dejadlo que pase! ¡Él dice que lo salvará!

El recogimiento del suntuoso Santuario, se interrumpe.

Hacia el lugar de donde provienen los gritos, muchas cabezas voltean.  Y también Judas de Keriot que está con los discípulos, la vuelve.

Como es muy alto; ve y dice:

–  ¡Es un soldado romano que lucha por entrar! ¡Está violando el lugar sagrado! ¡Horror!

Y muchos le hacen eco.

El romano grita:

–    ¡Dejadme pasar, perros judíos!

Aquí está Jesús. ¡Lo sé! ¡Lo quiero a Él! ¡No sé qué hacer con vuestras estúpidas piedras! El niño está muriendo y Él lo salvará. ¡Apartaos, bestias hipócritas! ¡Hienas!

Jesús, tan pronto como comprende que lo buscan a Él; al punto se dirige al Pórtico bajo el cual se oye el alboroto.  

Cuando llega a él, grita:

–     ¡Paz y respeto al lugar y a la hora de la Oferta!

Es el militar con el que habló en una ocasión, en la Puerta  de los Peces.

Y al ver Jesús le dice::

–      ¡Oh! ¡Jesús, salve! Soy Alejandro. ¡Largo de aquí perros!

Y Jesús, con voz tranquila dice:

–      Haceos a un lado. Llevaré a otra parte al pagano que no sabe lo que significa para nosotros este lugar.

El círculo se abre y Jesús llega a donde está el soldado que tiene la coraza ensangrentada.

 

Jesús, al verlo le dice:

–     ¿Estás herido? Ven. Aquí no podemos estar.

Y lo conduce a través de los pórticos, hasta el Patio de los Gentiles. 

Alejandro le explica:

–                 Yo no estoy herido. Es un niño…

Mi caballo cerca de la Torre Antonia, no obedeció el freno y lo atropelló. Le abrió la cabeza de una patada.

Prócoro, nuestro médico dijo: ‘No hay nada que hacer’. Yo no tengo la culpa. Pero me sucedió a mí y su madre está desesperada…

Como te vi pasar y sabía que venías aquí… pensé…’Prócoro no puede. Pero Él, sí’ y le dije: ‘Vamos mujer. Jesús lo curará.’

Pero me detuvieron estos locos. Y tal vez el niño ya está muerto.

Jesús pregunta:

–     ¿Dónde está?

–      Debajo de aquel pórtico. En los brazos de su madre.

–     Vamos.

Y Jesús casi corre, seguido por los suyos y por la gente curiosa.

En las gradas que dividen el pórtico; apoyada en una columna está una mujer deshecha, que llora por su hijo que está boqueando.

El niño tiene el color ceniciento. Los labios morados, semiabiertos, cosa característica en los que han recibido un golpe en el cerebro.

Tiene una venda en la cabeza. Sangre por la nuca y por la frente.

Alejandro advierte:

–     La cabeza está abierta por delante y por detrás.

Se ve el cerebro. A esta edad es tierno y el caballo, además de fuerte; tiene herraduras nuevas.

Jesús está cerca de la mujer que no dice una palabra; aturdida por el dolor, ante su hijo que está agonizando. Le pone la mano sobre la cabeza,

Y le dice con infinita dulzura:

–    No llores, mujer. Ten fe. Dame a tu hijo.

La mujer  mira atontada, la multitud maldice a los romanos y compadece al niño y a la madre.

Alejandro se encuentra atrapado entre la ira por las acusaciones injustas, la piedad y la esperanza.

Jesús se sienta junto a la mujer que es obvio que no reacciona.

Se inclina, toma entre sus manos la cabeza herida. Se inclina sobre la carita color de cera. Le da respiración de boca a boca. Pasa un momento…

Después se ve una sonrisa, que se percibe entre los cabellos que le han caído por delante. Se endereza.

El niño abre los ojitos e intenta sentarse.

La madre teme, pensando que sea el último estertor y grita aterrorizada, estrechándolo contra su corazón.

Jesús le indica:

–     Déjalo que camine, mujer. –extiende sus brazos con una sonrisa e invita- Niño, ven a Mí.

El niño, sin miedo alguno, se arroja en ellos y llora, no como si algo le doliera; sino por el miedo al recuerdo de algo acaecido.

Jesús le asegura:

–    Ya no está el caballo. No está. ¿Ves? Ya pasó todo. ¿Todavía te duele aquí?

El niño se abraza a Él y grita:

–   ¡No! ¡Pero tengo miedo! ¡Tengo miedo!

Jesús dice con calma:

–   ¿Lo ves, mujer? ¡No es más que miedo! Ya pasará. 

Mirando a los presentes, dice:

–     Traedme agua. La sangre y las vendas lo impresionan.

Luego ordena a su Predilecto:

–     Juan, dame una manzana. –después de recibirla, agrega- Toma, pequeñuelo. Come. Está sabrosa.

El niño la muerde con deleite.

El soldado Alejandro trae agua en el yelmo y al ver que Jesús trata de quitar la venda… grita:

–     ¡No! ¡Volverá a sangrar!…

La madre exclama al mismo tiempo:

–    ¡La cabeza está abierta!

Jesús sonríe y quita la venda. Una, dos, tres; ocho vueltas. Retira los hilos ensangrentados.

Desde la mitad de la frente hasta la nuca. En la parte derecha no hay más que un solo coágulo de sangre fresca en la cabellera del niño.

Jesús moja una venda y lava.

Alejandro insiste:

–     Pero debajo está la herida. Si quitas el coágulo; volverá a sangrar.

La madre se tapa los ojos para no ver.

Jesús lava, lava y lava. El coágulo se deshace. Ahora aparecen los cabellos limpios. Están húmedos, pero ya no hay herida.

También la frente está bien. Tan sólo queda la señal roja de la cicatriz.

La gente grita de admiración.

La mujer se atreve a mirar. Y cuando ve… no se detiene más. Se arroja sobre Jesús y lo abraza junto con el niño, llorando de alegría y de agradecimiento.

Jesús tolera esas expansiones y esas lágrimas.

Alejandro dice:

–     Te agradezco, Jesús. Me dolía haber matado a un inocente.

Jesús contesta:

–    Tuviste bondad y confianza. Adiós, Alejandro. Regresa a tu puesto.

Alejandro está para irse; cuando llegan como un ciclón, oficiales del Templo y sacerdotes.

El sacerdote que dirige le dice a Jesús:

–     El Sumo Sacerdote te intima a Ti y al pagano profanador por nuestro medio, para que pronto salgas del Templo.

Habéis turbado la Oferta del Incienso. Éste entró en el lugar de Israel. No es la primera vez que por tu causa hay confusión en el Templo.

El Sumo Sacerdote y con él, los ancianos de turno, te ordenan que no vuelvas a poner los pies aquí dentro. ¡Vete! Y quédate con tus paganos.

Alejandro; herido por el desprecio con el que los sacerdotes han dicho: ‘Paganos’,

responde:

–     Nosotros no somos perros.

Él dice que hay un solo Dios, Creador de los judíos y de los romanos. Si ésta es su Casa y Él me creó; puedo entrar también yo.

Mientras tanto Jesús que ha besado y entregado el niño a su madre.

Se pone de pie y dice:

–    ¡Calla, Alejandro! Yo hablo.

Y agrega mirando al que lo arroja:

–     Nadie puede prohibir a un fiel. A un verdadero israelita al que de ningún modo se le puede acusar de pecado, de orar junto al Santo.

El sacerdote encargado le increpa:

–     Pero de explicar en el Templo la Ley, sí.

Te has arrogado un derecho y ni siquiera lo has pedido. ¿Quién Eres? ¡Quién Eres! ¿Quién te conoce? ¿Cómo te atreves a usurpar un nombre y un puesto que no es tuyo?

  ¡Jesús los mira con unos ojos!…

Luego dice:

–    ¡Judas de Keriot! ¡Ven aquí!

A Judas no parece gustarle que lo llame.

Había tratado de eclipsarse en cuanto llegaron los sacerdotes y los oficiales del Templo.

Más tiene que obedecer, porque Pedro y Tadeo, lo empujan hacia delante.

Jesús dice:

–    Responde, Judas.

Y vosotros miradlo. ¿Le conocéis?… es del Templo… ¿Le conocéis?

A su pesar, tienen que reconocer que sí.

Jesús mira fijamente a Judas y le dice:

–    Judas, ¿Qué te pedí que hicieses, cuando hablé aquí por primera vez?

Y di también de qué te extrañaste y qué cosa dije al ver tu admiración. Habla y sé franco.

Judas está como cortado y habla con timidez:

–    Me dijo: ‘Llama al oficial de turno para que pueda pedirle permiso de enseñar’

Y dio su Nombre y prueba de su personalidad y de su tribu… y me admiré de ello, como de una formalidad inútil, porque se dice el Mesías.

Y Él me dijo: ‘Es necesario. Y cuando llegue mi hora recuerda que no he faltado al respeto al Templo; ni a sus oficiales.’

Ciertamente así dijo. Y debo decirlo por honor a la verdad.

Después de la segunda frase; con uno de esos gestos bruscos tan suyos y desconcertantes; ha tomado confianza y la última frase la dice con cierta arrogancia.

Un sacerdote le reprocha:

–     Me causa admiración que lo defiendas. Has traicionado la confianza que depositamos en ti.

Judas exclama iracundo:

–     ¡No he traicionado a nadie! ¡Cuántos de vosotros sois del Bautista!… Y… ¿Por eso sois traidores? Yo soy del Mesías y eso es todo.

Otro sacerdote replica con desprecio:

–     Con todo y eso. Éste no debe hablar aquí. Que venga como fiel. Es mucho para uno que se hace amigo de paganos; meretrices y publicanos…

Jesús interviene enérgica pero tranquilamente:

–     Respondedme a Mí entonces. ¿Quiénes son los ancianos de turno?

–     Doras y Félix, judíos. Joaquín de Cafarnaúm y José Itureo.

–     Entiendo. Vámonos.

Decid a los tres acusadores; porque el Itureo no ha podido acusar; que el Templo no es todo Israel e Israel no es todo el mundo.

Que la baba de los reptiles aunque sea mucha y venenosísima; no aplastará la Voz de Dios. Ni su veneno paralizará mi caminar entre los hombres, hasta que no sea la Hora.

Jesús se pone sobre los hombros su manto oscuro y sale en medio de los suyos.

Afuera del recinto del Templo; Alejandro, que ha sido testigo de la disputa; cuando llegan cerca de la Torre Antonia, le dice:

–     Lo lamento mucho. Que te vaya bien, Maestro. Y te pido perdón por haber sido la causa del pleito contra Ti.

Jesús le contesta tranquilo:

–     ¡Oh, no te preocupes! Buscaban un pretexto y lo encontraron.

Si no eras tú; hubiera sido otro… Vosotros en Roma, celebráis juegos en el Circo, con fieras y serpientes. ¿No es verdad?

Alejandro asiente con la cabeza y sin palabras.

–     Pues bien… Te digo que no hay fiera más cruel y engañosa, que el hombre que quiere matar a otro.

–     Y yo te digo que al servicio del César, he recorrido todas las regiones de Roma.

Pero entre los miles y miles de súbditos suyos; jamás he encontrado uno más Divino que Tú. ¡Ni siquiera nuestros dioses son divinos como Tú!

Vengativos, crueles, pendencieros, mentirosos… Tú Eres Bueno. Tú verdaderamente Eres el Hombre. Que te conserves bien, Maestro.

–     Adiós Alejandro. Prosigue en la Luz.

Alejandro se queda en la Torre Antonia y Jesús y los suyos siguen su camino…

EL INFIERNO EXISTE


Porqué la Incredulidad en el Infierno Lleva a la Pérdida de la Fe

No debemos basar nuestra moral en el miedo al Infierno sino en el amor a Dios, pero el temor a un castigo eterno nos ayudará a evitar aquello que nos causará un daño irreparable.

“El que desprecia el infierno o lo olvida, no escapará de él” decía San Juan Crisóstomo. No debemos basar nuestra moral en el miedo al Infierno sino en el amor a Dios.

Pero el temor a un castigo eterno nos ayudará a evitar aquello que nos causará un daño irreparable. Pensar en el infierno es saludable y provechoso en momentos de ceguera y debilidad.

Y automáticamente ellos nos lleva a pensar en el amor de Dios. El temor santo del Infierno ha hecho muchos santos, aquí traemos ejemplos de cómo funciona.

En la medida que occidente lo empezó a ver como una metáfora, se extinguió una de las fuerzas que hacía a la gente más respetuosa de la moral cristiana y aspirante a la santidad.

29. Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna.

Hay muchos testimonios de santos que gracias al temor santo al Infierno se convirtieron y luego fueron un ejemplo para los demás.

Acá traemos la historia de un beato franciscano que murió martirizado en 1922 y que ingresó a la vida religiosa gracias a un testimonio sobre el Infierno.

Y otro relato sobre cómo un hombre que debía estar muerto, apareció en la habitación de una dama, la tomó de la muñeca quemándola hasta el hueso, pronunciando estas palabras: “¡Hay un infierno!”

A San Padre Pío (1887-1968) una vez le preguntaron qué pensaba de las personas que no creen en el infierno. Él sabiamente respondió:  “Ellos creerán en el infierno cuando lleguen allí” .

EL SANTO TEMOR AL INFIERNO

Los que niegan el Infierno no conocen la Palabra de Dios. Se dejan llevar por un mundo que se burla u opta por ignorar las realidades más importantes.

‍Los que se burlan del Infierno también morirán, como todos y no podrán escapar la realidad. Dios quiere que todos estemos unidos con Él en el Cielo para toda la eternidad.

Sin embargo, en los Evangelios, Jesús habló a menudo del Infierno y del castigo eterno, al hablar de un lugar de “… tinieblas exteriores, donde habrá llanto y rechinar de dientes.”(Mateo 8:11-12)

12. mientras que los hijos del Reino serán echados a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes.»Mateo 8,

Y del castigo eterno de los sin compasión y las personas no caritativas colocadas a su izquierda en el Juicio, declarando: “Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el Diablo y sus ángeles.” (Mateo 25:41)

O también: “Si, pues, tu mano o tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo y arrójalo de ti. Más te vale entrar en la Vida manco o cojo que, con las dos manos o los dos pies, ser arrojado en el fuego eterno.

Y si tu ojo te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti. Más te vale entrar en la Vida con un solo ojo que, con los dos ojos, ser arrojado a la gehenna del fuego” (Mateo 18:8-9),

Y esto son sólo algunas de las muchas ocasiones en que Jesús habló del Infierno.

Además, la enseñanza del Infierno es un dogma infalible de la Iglesia Católica. ‍Es uno de las “cuatro últimas cosas” – el cielo, el infierno, la muerte y el castigo – que la Iglesia presenta a cada uno de nosotros para contemplar.

En resumen, Jesús y Su Iglesia siempre han fomentado un saludable temor al Infierno.

Y los que han estudiado la vida de los santos y otras personas piadosas han encontrado que la mayoría de ellos tenía un miedo muy saludable y beneficioso del Infierno,

que les inspiró y animó a luchar contra las tentaciones del Mal que se les presentaron.

EL CIELO Y EL INFIERNO SON DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA SEGÚN DIOS

El amor de Dios y el Cielo no tienen sentido sin creer también en la realidad y la posibilidad de Infierno.

‍Se trata de la libertad de elegirlo a Él o no, elegir el amor o el odio.

Creer en el Infierno hace que el cielo sea posible y no creer en el infierno hace que el cielo sea imposible.

De ahí que sin temor al Infierno no hay posibilidad de trabajar para el Cielo.

Hay un provervio que dice: “En el pecado se lleva la penitencia” y esta es una sentencia muy verídica.  Porque el pecado es su propio castigo.

‍La Iglesia nos enseña el bien y el mal para nuestro bien y nuestra protección.

La Santa Madre Iglesia, como toda buena madre, quiere ayudar a sus hijos a evitar caer en las trampas que le harán daño o le destruyan.

Si un padre advierte un hijo contra el uso de la marihuana, no es porque está tratando de echar a perder su diversión.

Sino porque sabe que hay una buena probabilidad de que vaya a perderse, a estropear su vida con tal adicción y herir a los demás en el proceso.

Creer en el Infierno, lejos de negar la bondad de Dios, la ilustra.

Con el fin de vivir en paz eternamente Dios nos ofrece alinearnos con Su voluntad.

Pero si un humano tiene la voluntad de oponerse se le abren las puertas del infierno, haciendo imposible el cielo; es uno u otro, los dos no pueden ser.

Basta con mirar a nuestra sociedad en estos días.

Me alegra saber que de todos los ególatras, YO SOY el mejor de TODOS

A medida que más y más personas se desconectan de Dios y de su Iglesia y viven de acuerdo con su libre voluntad, exigen que sus necesidades y deseos se cumplan a toda costa.

‍Todos conocemos gente así; aquellos que exigen la felicidad en sus propios términos y hacen a todos a su alrededor miserables.

Lo vemos todo el tiempo, aquellos que no se detendrán ante nada, destruyendo a cualquiera que se interponga en el camino de sus ambiciones.

‍¿Hay que creer que en el momento de la muerte cambiamos mágicamente y perdemos la personalidad que tuvimos en la Tierra y el libre albedrío y nos convertimos en robots en el Cielo?

¿No significaría que dejamos de ser lo que somos? ¿No ser;a que se hicieron acreedores de la Muerte Eterna?

A medida que más y más personas se separan de Dios y del orden moral, estamos viendo una imagen cada vez más degenerada en la Tierra.

un presagio de lo que va a ser su comportamiento en la eternidad. Estamos viendo literalmente un infierno en la Tierra.

Basta con mirar lo que está pasando con el ISIS en el Oriente Medio.

O con la exigencia de los nuevos derechos en occidente: Aborto, Homosexualidad, Eutanasia, Pornografía, Drogadicción, etc.

Un Dios bueno y justo no sólo no forzará la bondad en los que de manera vehemente se oponen a la misma, sino que no someterá sus voluntades depravadas por otra, para toda la Eternidad.

Eso simplemente no tiene sentido.

O Dios nos quita la libre voluntad (lo que nos hace humanos) y permite ir a todos al Cielo, independientemente de su comportamiento y el deseo de estar allí, sin respetar nuestro libre albedrío.

O Él nos permite elegir también a los demonios y aceptar nuestra elección de no querer estar en el Cielo por toda la Eternidad.

Irónico, ¿verdad?

Creer en el Infierno hace que el Cielo sea posible y no creer en el Infierno hace que el Cielo sea imposible.

Veamos dos ejemplo de conversión por comenzar a creer en el Infierno.

TESTIMONIO DEL BEATO RICARDO DE SANTA ANA

El Beato Ricardo de Santa Ana, fue un sacerdote franciscano martirizado al ser quemado en la hoguera en Nagasaki, Japón, en 1622.

La aparición célebre de un alma condenada fue atestiguada por el Beato Ricardo como la razón principal que le llevó a ingresar en los franciscanos.

El testimonio está relatado en tres obras:

Adrian Lyroeus documentado en su “Marianum Trisagium, Libro III”

 San Alfonso María de Ligorio, que también cita a los mismos hechos en sus “Glorias de María”

Y por último en “Los anales de las Misiones Franciscanas, para los años 1866-1867”.

Mientras el Beato Ricardo estaba viviendo en Bruselas en 1604 había dos jóvenes estudiantes que en vez de aplicarse al estudio, sólo pensaban en cómo vivir en el placer y el pecado.

Una noche entre otras, cuando había ido a caer en el pecado en una casa de prostitución, uno de los dos abandonó el lugar después de algún tiempo, dejando a su compañero en el pecado detrás de él.

Llegado a casa, estaba a punto de acostarse en la cama, cuando se acordó de que no había recitado aquel día los pocos “Ave María”,

que tenía la costumbre de decir todos los días desde la niñez en honor de la Santísima Virgen.

‍Mientras era vencido por el sueño, era muy difícil para él para recitar las oraciones cortas, sin embargo, hizo un esfuerzo y las dijo, aunque sin devoción.

Y luego se quedó dormido.

Construyendo la propia CONDENACIÓN

LLEGA SU AMIGO

Poco después oyó unos repentinos y groseros golpes en la puerta, e inmediatamente después vio ante sí a su compañero, desfigurado y horrible.

“¿Quién eres tú?” le dijo.

“¿Qué? ¿No me reconoces?”, respondió el joven infeliz.

“Pero, ¿cómo estás tan cambiado? Te ves como un diablo”

“¡Oh, ten misericordia de mí, porque estoy condenado!”

“¿Cómo es eso?”

“Bueno, al salir de esa casa maldita una persona mala saltó sobre mí y me estranguló.

Mi cuerpo se ha quedado en el medio de la calle, y mi alma está en el infierno.

Sabed, además, que el mismo castigo te esperaba, pero la Virgen te preservó, gracias a tus prácticas de recitar todos los días las tres Ave Marías en su honor.

Y bendito eres, si sabes cómo sacar provecho de esta información, que la Madre de Dios te da a través de mí”.

Los sufrimientos en el Purgatorio expían nuestros propios pecados, PERO YA NO TIENEN MÉRITOS DE CORREDENCIÓN, porque éstos se terminan con la muerte…

Cuando acabó estas palabras, el alma condenada abrió parcialmente su manto, y permitió que las llamas y los espíritus malignos que lo estaban atormentando se vieran.

Y desapareció.

LE LLEGA EL MENSAJE SOBRE SU VIDA

Entonces el joven, sollozando incontrolablemente, se arrojó de cara en el suelo y oró por mucho tiempo, dando gracias a la Santa Virgen María, su libertadora.

Mientras él estaba orando de esta manera comenzó a reflexionar sobre lo que debiera hacer para cambiar su vida.

Y en ese momento este joven del que habla Ricardo oyó sonar el timbre a maitines en el Monasterio Franciscano cercano.

En ese mismo momento gritó:

“Así que ahí es donde Dios me está llamando a hacer penitencia.”

Muy temprano a la mañana siguiente se fue al convento y le rogó al Padre Guardián que lo recibiera.

El Padre Guardián, que era muy consciente de su mala vida, no estaba en absoluto interesado en aceptarlo.

El joven estudiante, derramando un torrente de lágrimas, le relató todo lo que había ocurrido.

El buen sacerdote inmediatamente envió dos religiosos a la calle indicada y allí encontraron el cadáver del miserable joven.

El joven fue ingresado pronto como postulante entre los hermanos, a los que pronto edificó por una vida totalmente dedicada a la penitencia y a la reparación.

Fueron estos hechos terribles que tocaron la cuerda profunda del santo temor del Infierno, y la devoción a la Santísima Virgen en el propio Ricardo.Así que él también inmediatamente se consagró enteramente a Dios y a la Santísima Virgen en la misma orden en que el joven estudiante, tan maravillosamente protegido por María, acababa de ser recibido.

UNA VIUDA MUNDANA CON UN AMANTE

Este otro incidente es referido por un honorable sacerdote y superior de una comunidad religiosa. que tuvo los detalles de la historia a partir de una estrecha relación con una dama que fue quien se lo contó.

En el momento de este relato, el día de Navidad de 1859, esta persona aún estaba viva y tenía aproximadamente cuarenta años de edad.

Por lo tanto no se menciona ningún nombre en el registro de este evento para proteger la identidad de las personas.

‍La mujer de esta historia  estaba viviendo en Londres, en el invierno de 1847-1848. Ella era viuda, de alrededor de veintinueve años de edad, muy rica y mundana.

‍Entre los jóvenes que la visitaban estaba un joven de mala conducta que la cortejaba y con quien ella eventualmente cometió una serie de pecados.

Una noche estaba en la cama leyendo una novela cuando el reloj dio la una en punto.

Ella apagó la vela y estaba a punto de dormirse cuando para su gran sorpresa, se dio cuenta de un brillo extraño de la luz que venía de la puerta del salón, que se extendió poco a poco a su habitación.

HAY UN INFIERNO

Estupefacta en un primer momento y sin saber qué era aquello, comenzó a alarmarse.

Cuando vio que la puerta de la habitación se abría lentamente y el joven señor socio de sus desórdenes, entró en el cuarto.

Antes de que tuviera tiempo de decir una sola palabra, él la agarró por la muñeca izquierda, y con una voz silbante, le dijo en inglés: “¡Hay un infierno!”.‍

El dolor que de repente sintió en su brazo fue tan grande que inmediatamente se desmayó.

Cuando volvió en sí, alrededor de una media hora después, inmediatamente llamó a su doncella.

Esta última, al entrar, notó un fuerte olor a quemado.

Acercándose a su señora que estaba desesperada y casi no podía hablar,

notó de inmediato en la muñeca una quemadura tan profunda que el hueso estaba al descubierto, y la carne casi toda consumida.

Por otra parte, señaló que, desde la puerta del salón a la cama y de regreso de la cama a la misma puerta, la alfombra llevaba las marcas de pasos que habían quemado las fibras de la alfombra.

‍Según las instrucciones de su ama, ella abrió la puerta del salón y allí se encontró con más huellas sobre la alfombra.

SU AMANTE HABÍA MUERTO

Al día siguiente, la infeliz señora supo con un terror que fácil imaginar, que en esa misma noche, hacia la una de la mañana, su amigo había sido encontrado borracho medio muerto debajo de la mesa.

Y que sus sirvientes lo habían llevado a su habitación.

Y había muerto por intoxicación etílica en los brazos de ellos.

El sacerdote superior dijo en su relato que ella todavía está viva y que, para ocultar de la vista las huellas de su ominosa quemadura, lleva en la muñeca izquierda,

una joya como un brazalete y un anillo de oro ancho, del que ella no se despega de día o de noche.

‍Lo repito: tengo todos estos detalles de su pariente cercano, una cristiana seria, a cuya palabra presto la mayor creencia, dice el sacerdote.

De esta historia nunca se habla, incluso en la familia, y sólo se me confió a mí, suprimiendo todo nombre propio.

Fuentes: Foros de la Virgen María.

69 LA SEÑAL PROMETIDA


69 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Jesús camina a través de los montes hacia la fértil llanura.

Arimatea, está en una zona montañosa.

El camino desaparece por los recodos en el horizonte, en medio de una neblina baja que parece una extensión de agua interminable… 

Jesús está con Simón y Tomás. No lleva otros apóstoles consigo.

Pareciera que valora sabiamente los efectos de los tipos de personas con que debe tratar,

Llevando consigo, según los distintos ambientes, a aquellos que pueden ser aceptados sin crear demasiado contraste en el entorno requerido.

Van conversando sobre José de Arimatea.

Tomás parece conocerlo muy bien, porque señala las posesiones vastas y muy ricas que se extienden por la montaña,

especialmente por la parte de Jerusalén, siguiendo el camino que desde la capital viene hacia Arimatea y une después este lugar con Joppe.

También Tomás elogia las tierras que José posee a lo largo de los caminos de la llanura. 

Simón dice:

–      ¡Al menos aquí no se trata como animales a los hombres! ¡Oh…. ese Doras! 

Efectivamente, aquí los trabajadores están bien nutridos y bien vestidos. Y reflejan esa satisfacción, propia de quien se encuentra a gusto.

Los trabajadores lo saludan respetuosamente:

Al parecer, ya se ha corrido la voz del caminante que recorre los campos de Arimatea.

Y saben Quién ES el se acerca hacia la casa de su patrón; saben Quién es ese Hombre alto y apuesto. 

Lo observan y hacen comentarios en voz baja.

En el punto en que ya se ve la casa, hay un siervo de José, que se postra…

Y pregunta:

–     ¿Eres Tú el Rabí esperado?

–     Soy Yo – responde Jesús.

El hombre se despide con profundo respeto y se marcha corriendo para avisar a su patrón.

Luego otro lo conduce a través de un vastísimo jardín, hacia la casa que está circundada por una alta valla de siemprevivas y de árboles que por ahora no tienen mucho follaje.

El Anciano José de Arimatea, con sus amplias vestiduras y cintas, sale al encuentro de Jesús y se inclina profundamente, con los brazos cruzados sobre el pecho. 

No es el saludo humilde de quien reconoce en Jesús el Dios hecho Carne y que hace acto de sumisión postrándose, besando sus pies y la orla de la túnica; no es esto.

Pero, de todas formas, es una demostración de profundo respeto.

Jesús, igualmente, se inclina y da su saludo de paz.

José agrega:

–    Entra, Maestro. Me haces feliz al haber aceptado mi invitación. No esperaba tanta condescendencia de tu parte.

Jesús contesta con sencillez:

–   ¿Por qué? También voy a la casa de Lázaro y…

–    Lázaro es tu amigo. Y yo soy un desconocido.

–    Eres un alma que busca la Verdad. Por eso la Verdad no te rechaza.

–   ¿Eres Tú la Verdad?

–    Soy Camino, Vida y Verdad. Quien me ama y me sigue, tendrá el camino cierto; la vida bienaventurada y conocerá a Dios. Porque Dios, además de ser Amor y Justicia; es Verdad.

–   Eres un gran Doctor. Cada palabra tuya respira sabiduría.

Luego se dirige a Simón: 

–    Estoy contento de que tú también regreses a mi casa, después de tan larga ausencia.

Simón contesta:

–    No lo estuve porque quise. Tú sabes la suerte que tuve y cuán grande llanto hubo en la vida del pequeño Simón, a quién tu padre amaba.

–    Lo sé. Y creo que sabes que jamás dije nada contra ti.

–   Sé todo. Mi fiel siervo me dijo que también a tí te debo el que mis posesiones fueran respetadas. Dios te lo premie.

–   Valía yo algo en el Sanedrín y lo emplee en ayudar según la justicia, a un amigo de mi casa.

El zelote reitera: 

–   Muchos eran amigos de mi casa. Y muchos eran algo, en el Sanedrín. Pero no todos fueron honrados como tú…

José mira al otro discípulo de Jesús e interroga:

–  ¿Y éste quién es? Me parece conocido. No recuerdo dónde…

Él sonríe y contesta complacido:

–  Soy Tomás, apodado Dídimo.

–   ¡Ah! ¡Ya!.. ¿Vive aún tu anciano padre?

–   Vive. Continúa con sus negocios, con mis hermanos. Lo abandoné por el Maestro; pero soy muy feliz por ello.

Simón dice:

–   Su padre es un verdadero israelita.

Y como ha llegado a creer que Jesús de Nazareth es el Mesías; es muy feliz al saber que su hijo es uno de los predilectos.

Conversando de esta forma, han llegado hasta la puerta principal de la casa.

Cuando están a punto de entrar,

José dice:

–    Entretuve a Lázaro. Está en la biblioteca.

Está leyendo un resumen de las últimas juntas del sanedrín. No quería quedarse, porque… sé bien que Tú también lo sabes.

Y no quería quedarse. Pero yo le dije: ‘No es justo que te avergüences así. En mi casa, nadie te ofenderá. Quédate. Quién se aísla, queda solo contra todo un mundo.

Y como en el mundo hay más malos que buenos; el que está solo siempre es derrotado y pisoteado. ¿Dije bien?

Jesús responde:

–    Dijiste bien y has hecho bien.

–   Maestro, hoy estará Nicodemo y… Gamaliel. ¿Te molesta?

–   ¿Cómo quieres que me moleste? Reconozco su saber.

–   Sí. Él también tiene deseos de verte y…

Pero está aferrado a sus ideas, ¿Sabes? Él dice que ya vio una vez al Mesías y que espera la señal que Él le prometió cuando se manifieste.

Pero también reconoce que Tú eres un hombre de Dios. No dice: ‘El Hombre de Dios’.

Sutilezas rabínicas. ¿Verdad? ¿No te ofendes? ¿No es así?

–   Sutilezas. Lo has dicho bien.

No hay que preocuparse. Los mejores se podarán a sí mismos, de todas las ramas inútiles, que no son más que follaje y que no dan ningún fruto. Y vendrán a Mí.

–      He querido referirte sus palabras porque, sin duda, te las repetirá a ti. Es auténtico – hace notar José.

–      Virtud rara y que aprecio mucho. 

–      Sí. Le he dicho también: “Pero, con el Maestro está Lázaro de Betania”.

Se lo he dicho porque…, sí, en suma, por causa de su hermana.

Pero Gamaliel ha respondido: “¿Ella está presente? ¿No? ¿Y entonces? Del vestido que no sigue en el fango el barro se desprende.

Lázaro se lo ha sacudido de sí, y no me contamina la túnica.

Además, juzgo que si a su casa va un hombre de Dios, puedo también tratarlo yo, Doctor de la Ley”.

–     Gamaliel juzga bien. Fariseo y doctor hasta la médula, pero todavía honesto y justo.

–     Me alegra oírtelo decir. Maestro mira, ahi viene Lázaro.

Lázaro se inclina hasta besar el borde de la túnica de Jesús.

Se siente dichoso de estar con Él, pero también se ve claramente que esperando a los convidados, está muy preocupado.

El pobre Lázaro a sus conocidas torturas, conocidas por los hombres por haber sido transmitidas por la historia, ha de añadir ésta desconocida y no meditada por la mayoría:

Su sufrimiento moral de ese tremendo aguijón que supone el pensamiento:

«¿Qué me dirá éste? ¿Qué piensa de mí? ¿Cómo me considera? ¿Me herirá con palabras o mirada de desprecio?».

Aguijón éste que atormenta a todos aquellos que tienen alguna deshonra en su familia y reciben el desprecio y el sarcasmo del ‘qué dirán’.

Han entrado en la grandiosa sala, en donde está la mesa ya preparada y  solo esperan a Gamaliel y a Nicodemo; porque los otros invitados ya han llegado y son presentados como:

Félix, Juan, Simón y Cornelio.

Se arma un alboroto entre los siervos, cuando llegan Nicodemo y Gamaliel.

El siempre imponente Gamaliel. El de espléndido vestido níveo, que lleva con regia majestad.

José se precipita a encontrarlo y el saludo que se dan, es de un pomposo respeto.

También se inclina ante Jesús y Él lo hace igual.

Nicodemo lo saluda:

–    El Señor sea contigo.

Jesús responde:

–   Y su paz siempre te acompañe.

Lázaro a su vez, también los saluda.

Gamaliel ocupa el centro de la mesa, entre Jesús y José.

Junto a Jesús, está Lázaro. Y junto a José, Nicodemo.

Empieza la comida y las preces rituales las recita Gamaliel, .

Luego de un intercambio oriental de cortesías, entre los principales personajes: Jesús, Gamaliel y José.

Gamaliel es un hombre de gran dignidad, pero no orgulloso. Prefiere escuchar que hablar.

Se ve que medita cada una de las palabras de Jesús. Y lo mira frecuentemente con sus negros, profundos y severos ojos.

Cuando Jesús se calla, porque el tema se ha agotado; Gamaliel, con una pregunta oportuna, enciende de nuevo la conversación.

Lázaro, al principio estaba un poco sin saber qué decir. Pero después que ha tomado confianza, participa en la conversación.

Hasta cuando la comida está por terminar, no hacen alusiones directas a la personalidad de Jesús.

Se prende entonces entre Félix y Lázaro, a quién se une a apoyarlo Nicodemo y también el escriba Juan;

una discusión acerca de los milagros y lo que pueden significar a favor o en contra del individuo.

Jesús guarda silencio. Se le nota una sonrisa hasta cierto punto misteriosa, pero no dice nada.

Gamaliel también calla. Tiene un codo apoyado sobre el lecho y mira intensamente a Jesús.

Parece que quisiera descifrar algún enigma sobrenatural escrito en la cara de Jesús o como si quisiera conocer sus pensamientos.

Félix sostiene que la santidad de Juan el Bautista es innegable.

Y de esta santidad de la que nadie discute, ni duda; saca una conclusión desfavorable para Jesús de Nazareth, autor de muchos y muy famosos milagros.

Concluye:

–    El milagro no es prueba de santidad, porque en la vida de Juan no los hay.

Y sin embargo nadie en Israel, lleva una vida igual a la suya. Para él no hay banquetes, ni amistades, ni comodidades.

Para él, los sufrimientos y las prisiones por el honor de la Ley. Para él, la soledad. Aunque sí tiene discípulos, no convive con ellos y encuentra culpas aún en los más honrados.

Y sobre todos truena… mientras… ¡Eh!… mientras el Maestro de Nazareth aquí presente, ha hecho grandes milagros, es verdad. Pero veo que a Él también le gusta lo que la vida ofrece.

No desdeña amistades… y perdona que te lo diga uno de los ancianos del Sanedrín:

Es muy fácil en perdonar en Nombre de Dios y en amar a los pecadores públicos y señalados con anatemas. No lo debería hacer, Jesús.

Jesús sonríe. Pero no habla.

Lázaro responde por Él:

–    Nuestro poderoso Señor es libre de dirigir a sus siervos, cómo y a donde quiera.

A Moisés le concedió el milagro. A Aarón su primer Pontífice, no se lo concedió. Y entonces, ¿Qué concluyes? ¿El uno más santo que el otro?

Félix responde:

–   Ciertamente. Así es.

–   Entonces el más santo es Jesús, que hace milagros.

Todo desorientado, Félix no sabe qué decir. Ya perdió la brújula.

Pero acude a un último subterfugio:

–    A Aarón se le había concedido el Pontificado. Era suficiente.

Nicodemo replica:

–    No amigo. El pontificado es un cargo santo; pero no es más que un cargo.

No siempre y no todos los pontífices de Israel han sido santos. Y sin embargo fueron pontífices, aunque no fuesen santos.

Entonces Félix exclama provocador:

–   ¡No querrás decir que el Sumo Sacerdote sea un hombre privado de Gracia!

El escriba Juan, interviene:

–   Félix. No entremos en el fuego que quema. Yo, tú, Gamaliel, José, Nicodemo… todos sabemos muchas cosas.

Félix se escandaliza:

–  ¡Pero, cómo!… ¡Pero, cómo!… ¡Gamaliel, interviene!

Los tres que la traen contra Félix dicen:

–   Si es justo, dirá la verdad que no quieres oír, ni reconocer.

José el Anciano, interviene y trata de poner paz.

Jesús no dice nada. Lo mismo hacen Tomás, Zelote y el otro Simón, amigo de José.

Gamaliel simula estar jugando con las cintas de su vestido. Pero mira de arriba abajo a Jesús.

Félix grita:

–   ¡Habla pues, Gamaliel!

Los otros tres dicen:

–   ¡Sí!

–   ¡Habla!

–   ¡Habla, Gamaliel!

Gamaliel respira profundamente y responde:

–   Yo digo: las debilidades de la familia se mantienen ocultas.

Félix se encrespa:

–   ¡Esa no es una respuesta! Parece como si confesases que hay culpas en la casa del Pontífice.

Los tres le replican:

–   Es boca de la que sale la verdad.

Gamaliel se corrige y se vuelve hacia Jesús:

–   Aquí está el Maestro que eclipsa a los más doctos. Que sea Él; el que hable sustanciosamente.

Jesús lo mira fijamente y luego dice despacio:

–   ¿Lo quieres? Obedezco.

Yo digo: el hombre es hombre. El cargo o misión está sobre el hombre. Pero el hombre revestido de un cargo, se hace capaz de cumplirlo como superhombre; cuando lleva una vida santa y tiene a Dios como Amigo.

Él es Quién dijo: ‘tú eres sacerdote según el orden que Yo te he dado’ ¿Qué cosa está escrita en el Racional? “Doctrina y Verdad” esto deberían tener los que son pontífices.

A la Doctrina se llega por medio de una meditación constante, dirigida a conocer al Sapientísimo.

A la Verdad, con fidelidad absoluta al bien. El que juega con el Mal, entra en la Mentira y pierde la Verdad.

Gamaliel no puede contenerse y exclama:

–   ¡Has respondido bien! Como un gran Rabí. Yo Gamaliel te lo digo: ¡Me ganas!

Félix estalla:

–   Entonces que Éste aclare porqué Aarón no hizo milagros y Moisés sí.

Jesús al punto responde:

–   Porque Moisés debía imponerse sobre la masa oscura, pesada y hasta contraria de los israelitas.

Y debía llegar a tener sobre ellos un ascendiente, para poder inclinarlos a hacer la Voluntad de Dios. El hombre es el eterno salvaje y el eterno niño se admira con lo que se sale de las reglas.

Eso es lo que es el milagro. Es una luz movida ante las pupilas cerradas. Es un sonido que resuena cerca de las orejas tapadas.

Despierta. Llama. Hasta que se diga: ‘Aquí está Dios’

Félix rebate:

–    Esto lo dices a tu favor.

–   ¿A mi favor? ¿Y en qué me favorece el hacer milagros?

¿Puedo parecer más alto, si pongo una hoja de hierba bajo mis pies? Así es el milagro con respecto a la santidad. Hubo santos que jamás hicieron milagros.

Hay magos y nigromantes que con fuerzas oscuras hacen prodigios, pero no son santos y ellos son unos demonios.

Yo seré Yo, aunque no hiciere más milagros.

Gamaliel aplaude aprobando:

–    ¡Perfectamente bien! ¡Eres grande, Jesús!

Félix pregunta con ansia a Gamaliel:

–   ¿Y quién es según tú, este ‘Grande’?

Gamaliel contesta:

–    El más grande Profeta que yo haya conocido. Tanto en obras como en palabras.

José dice:

–   Es el Mesías. Te lo digo Gamaliel, créelo. Tú eres sabio y justo.

Félix les dice a los dos con sarcasmo:

–   ¡Cómo! ¿Con que tú jefe de los judíos? ¿Tú, el Anciano, gloria nuestra?

¿Has caído en la idolatría por un hombre? ¿Quién te prueba que es el Mesías?

Yo no lo creeré jamás aunque lo vea hacer milagros. Pero ¿Por qué no hace uno delante de nosotros? ¡Díselo tú que lo alabas!

Y ¡También tú que lo defiendes!

José responde seriamente:

–   No lo invité para ser diversión de mis amigos. Y te ruego que recuerdes que eres mi huésped.

Félix, enojado y grosero; se levanta y se va.

Después de unos momentos, Jesús se dirige a Gamaliel:

–   ¿Y tú no me pides el milagro para creer?

El gran doctor le contesta:

–   No serán los milagros de un hombre de Dios, los que me quiten la espina dolorosa que llevo en el corazón, de tres preguntas que siempre han permanecido sin respuesta.

–   ¿Qué preguntas?

–    ¿Está vivo el Mesías? ¿Era Aquel?… ¿Es éste?

José exclama:

–    ¡El Es! Te lo digo, Gamaliel.

¿No lo sientes santo? ¿Diferente? ¿Poderoso? ¿Sí? ¿Entonces qué esperas para creer?

Gamaliel no responde a José y se dirige a Jesús:

–    Una vez… no te desagrade Jesús, si soy tenaz en mis ideas.

Una vez, cuando aún vivía el grande, el sabio Hilell. Yo creí y él conmigo, que el Mesías ya estaba en Israel. ¡Un gran resplandor del Sol Divino en aquel frío día, de un persistente invierno!

Era Pascua. El campesino temblaba por las mieses heladas. Yo dije después de haber oído sus palabras: ‘Israel está a salvo, ¡Desde hoy, abundancia en los campos y bendiciones en los corazones!

‘El Esperado se ha manifestado con su primer fulgor’ Y no me equivoqué.

Todos podéis recordar qué cosechas hubo aquel año de trece meses. Cosa que se repite en este año.

Varios dicen al mismo tiempo:

–   ¿Qué palabras oíste?

–   ¿Quién las dijo?

Gamaliel reponde:

–    Uno que era poco más que un Niño.

Pero Dios resplandecía en su inocente y apacible Rostro. Hace ya diecinueve años que pienso… que recuerdo… y trato de volver a oír aquella Voz.

Que hablaba palabras llenas de sabiduría. ¿En qué parte de la tierra está? Yo pienso que era Dios revestido como un niño para no aterrorizar al hombre.

Y como el rayo que instantáneamente recorre los cielos de oriente a poniente. De norte a sur. Él, el Divino, recorre con su vestidura de hermosa Misericordia,

con Voz y Rostro de Niño y pensamiento divino; la tierra para decir a los hombres: ‘Yo Soy’. Así pienso.

¿Cuándo regresará a Israel? ¿Cuándo? Y me digo: Cuando Israel sea un altar, para los pies de Dios.

Y mi corazón gime al ver la abyección de Israel. Y un dolor me dice que jamás sucederá. ¡Oh! ¡Dura respuesta!

¡Y verdadera! ¿Puede la Santidad descender en su Mesías, mientras exista en nosotros el Abominio?

Jesús responde:

–    Puede y lo hace, porque es Misericordia.

Gamaliel lo mira pensativo y le pregunta:

–    ¿Cuál es tu verdadero Nombre?

Y Jesús imponente, se levanta y con infinita Majestad, declara:

–   Yo Soy Quién Soy.

14. Dijo Dios a Moisés: «Yo soy el que soy.» Y añadió: «Así dirás a los israelitas: “Yo soy” me ha enviado a vosotros.»

El Pensamiento y la Palabra del Padre. Soy el Mesías del Señor.

Gamaliel lo mira con angustia.

Y dice:

–    ¿Tú? No lo puedo creer. Grande es tu santidad.

Pero Aquel Niño en quién creo; cuando estábamos en el Templo, dijo: ‘Yo daré una Señal.

Estas piedras bramarán cuando llegue mi Hora’. Espero esta Señal, para creer. ¿Me la puedes dar Tú, para persuadirme de que Eres el Esperado?

Los dos están de pie. Altos, majestuosos.

Uno con su vestido de lino muy blanco. Otro con el suyo de lana, de color rojo tinto oscuro. Uno de edad. El otro, joven.

Ambos de ojos dominadores y profundos, se miran fijamente; en un mutuo reconocimiento.

Entonces Jesús baja su brazo derecho que tenía sobre el pecho,

Y como si jurase exclama:

–    ¿Ésta señal aguardas? ¡Y la tendrás!

Repito las palabras de aquel día: ‘Las piedras del Templo del Señor, se estremecerán con mis últimas palabras’

Espera esa señal, Doctor de Israel. Hombre justo. Y luego cree, si quieres obtener perdón y salvación.

¡Serías bienaventurado si pudieses creer antes! Pero no puedes.

Siglos de creencias equivocadas de una promesa justa. Y nubes de orgullo, como muro se interponen para llegar a la Verdad y a la Fe.

–    Dices bien. Esperaré esa señal. ¡Adiós! ¡El Señor sea contigo!

–    Adiós, Gamaliel. Que el Espíritu Eterno te ilumine y te guíe.

Todos saludan a Gamaliel, que se va con Nicodemo, Juan y Simón, el sanedrista.

Se quedan Jesús, Lázaro, Tomás, Simón Zelote y Cornelio.

José dice con pesar:

–    ¡No se doblega!

Me gustaría que estuviese entre tus discípulos. Sería un peso decisivo en tu favor y no lo logro.

–    No te aflijas por ello.

. No hay influencia capaz de salvarme de la tempestad que se está preparando. Pero Gamaliel, si no se pliega a favor, tampoco lo hará contra Cristo. Es de los que esperan…

Todo termina.

P LA CRISIS DE FE


8. Os digo que les hará justicia pronto. Pero, cuando el Hijo del hombre venga, ¿ENCONTRARÁ LA FE SOBRE LA TIERRA? LUCAS 18»

PROFECÍAS Y REVELACIONES

LOS SANTOS ARCÁNGELES

26.08.2012

Somos Seres de paz, de amor, de bondad, de sensibilidad, tanto que, aunque seamos rechazados y no amados, continuamos nuestra encomienda.

El hombre requiere ser conducido, al acercarse acontecimientos que probarán la Fe y estremecerán las entrañas mediante la injusticia, la impiedad y la ausencia de Amor de parte del Engendro del Mal.

15.01.2014

Permanezcan alerta, y para esto deben mantener una Fe en un constante crecimiento, no pueden detenerse y pensar que la Fe que poseen en este instante es suficiente, ¡NO! 

SAN MIGUEL ARCÁNGEL

2.05.2015

La humanidad decae, la Fe de un verdadero y fiel apóstol debe alimentarse continuamente.

No por mantenerse dentro de la Iglesia son salvos, sino por dar testimonio hasta el último instante de vida.

3.11.2015

Es necesario que el hombre en este instante, para que se mantenga siendo fiel y verdadero a Nuestro Rey,

conozca a Nuestro Rey, no por lo que le comenten otros hermanos, no por lo que escuchen que otros hermanos han experimentado. 

ES NECESARIO QUE CADA UNO TENGA SU EXPERIENCIA PERSONAL CON NUESTRO REY. 

Es necesario ese encuentro de cada creatura con su Creador  para que la Fe sea invencible,

de lo contrario una Fe forjada sobre la experiencia, sobre la vivencia y sobre la Oración de otros, es una fe de arenas movedizas que en cualquier instante caerá y no se levantará más.

20.05.2016

El hombre actual cree expresarse con autoridad, y miente al no poseer ese conocimiento que se logra por medio de la Fe y la convicción,

ESA ADHESIÓN IMPORTANTÍSIMA Y FUSIÓN CON LA SANTÍSIMA TRINIDAD.

3.07.2016

De sitios lejanos llegarán a Europa, a América principalmente, criaturas inmorales, maliciosas, perversas, que como aves de rapiña se abalanzarán sobre los que confiesen la verdadera Fe en Cristo, nuestro Rey.

 Deseosos de aniquilar todo vestigio que recuerde a Cristo Rey, invadirán los lugares santos y tomarán gran botín, llevando el botín para grandes sacrilegios.

30.09.2018

Amados, la constancia, el esfuerzo, la Perseverancia, la Oración y el cumplimiento de la Ley Divina les da la fortaleza para mantenerse en los instantes difíciles.

La protección en sus hogares deben lograrla mediante la unidad a nuestro Rey y a nuestra Reina y Madre del Cielo.

 LA CONCIENCIA AL RECIBIR EL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO REY DEL UNIVERSO

LES DA LA FE Y FORTALEZA ESPIRITUAL

Para que ustedes sean luz en donde se encuentren.

La protección de cada uno es la relación espiritual que mantengan con la Trinidad Sacrosanta y con nuestra Reina y Madre,

los sacramentales les protegen en la medida en que cada uno de ustedes se encuentre en estado de Gracia, en la lucha permanente en contra del mal.

 Amados, algunas creaturas humanas dicen no ver, no sentir a Dios, han olvidado que la Fe se ejercita en la entrega de lo que aún no ven, pero saben que es verdad.

Y que Su Voluntad se manifiesta sobre Su Pueblo para conducirles a la Salvación Eterna.

1 DE SEPTIEMBRE DEL 2020

Solicito que la Bendición de la Trinidad sacrosanta se derrame sobre su pueblo,

REFORZANDO EN CADA UNO DE SUS HIJOS LA FE, SI DESEAN ACOGERLA.

 Llegó el momento en que la obediencia es imprescindible para la conversión; sin conversión la caridad es un monte empinado de gran altura difícil de escalar.

Llegó el momento en que es imprescindible LA FE PARA QUE NO DECAIGAN ni la espera les agobie (Cf. Heb 11,6),

Sino al contrario, disciernan y miren cuanto acontece con claridad.

Los embates naturales no son casualidades, como no son casualidades las pestes que el hombre crea por soberbia.

Todo este conjunto es consecuencia del mal obrar y actuar del hombre, que le señala el momento para que se preparen espiritualmente.

Pueblo de Dios:

Se alimentan para mantener con vida el cuerpo; de igual forma, sin la Oración, el Arrepentimiento y el Alimento Eucarístico no logran encontrar el Camino, la Verdad y la Vida.

Cuando no puedan recibir sacramentalmente a Nuestro Rey y Señor Jesucristo, (1) lo pueden vivir desde ese cofre interior (Cf. II Cor 4,7), en donde atesoran el Alimento Divino y gustarle para que no se debiliten.

Sean cautos, el Demonio con sus legiones se mantiene sobre la Humanidad a sabiendas de que esta oportunidad no la debe perder para arrebatar almas,

y miro a tantos hijos de Dios caer constantemente en las Trampas del Mal, doblegándoles y llevándoles a pensar que cuanto sucede es temporal.

¡La vida no volverá a ser la misma jamás!

La humanidad ha obedecido las directrices de la élite mundial y esta continuará azotando a la humanidad continuamente, dándoles cortos respiros.

El Pueblo de Dios es altanero, la iglesia de nuestro Rey y Señor jesucristo

SE AGOTA SIN SABER VIVIR DEL ESPÍRITU,

NO DISCIERNEN Y ACOGEN CON REGOCIJO LAS FALSAS NOVEDADES(Cf. Gal 1,8-9), despreciando la Voluntad Divina.

Llega el momento de la Purificación, la enfermedad toma otro rumbo y reaparece sobre la piel (*).

La humanidad cae una y otra vez, ES FLAGELADA por la ciencia mal empleada unida al Nuevo Orden Mundial empeñado en llevar a la inercia la espiritualidad que pueda existir en la Humanidad.

Pueblo de Dios:

Esta generación debe mantenerse postrada rostro en tierra ante la Misericordia Divina. El hombre no es digno de tan grande acto divino.

Oren hijos de Dios, oren por quienes son Perseguidos.

Oren Pueblo de Dios, oren para que la conciencia humana despierte y NO se someta al Demonio.

Oren Pueblo de Dios, oren por los que fallecen en estado de pecado, por los que abandonan a Nuestro Rey y Señor Jesucristo.

Pueblo de Dios, la Tierra se estremece como nunca antes y la Humanidad se confunde ante los hallazgos de la ciencia; que sin ser certeros,

los darán a conocer como ciertos,

DERRUMBANDO LA FE DE LOS HIJOS DE DIOS. 

Ustedes NO TEMAN, todas las Legiones Celestiales se encuentran a la espera de la Orden Divina para que se preparen constantemente. 

Como Pueblo de Dios mantienen una especial atención por parte de Dios Padre.

Siempre los fieles van a vencer, aunque sean pocas criaturas humanas, serán los fieles hasta el final de la batalla.

Bajo el mando de Nuestra Reina y Madre llegamos a rescatar al Resto Santo.

¡No teman! No desesperen por desear conocer la Voluntad Divina antes que sus hermanos, pueden caer en trampas.

Reina y Madre de los Últimos Tiempos, ten dentro de Tu Corazón al que te clama.

Con Mi Espada les abro paso hacia la permanencia en el Amor Divino.

 (*) La Santísima Virgen María ha indicado algunas plantas que favorecen el tratamiento de enfermedades de la piel, a saber: caléndula, artemisa, ortiga y geranio.  Leer aquí…

(1) Sobre la Sagrada Eucaristía …

Comentario del Instrumento 

Hermanos:

San Miguel nos alerta: EL CISMA se acerca dentro de la Iglesia de nuestro Rey y Señor Jesucristo. (2)

Los Signos de los Tiempos avanzan inexorablemente, hay que vivir en el Amor Divino para solicitar por adelantado a nuestro amado Cristo, la fuerza necesaria para mantenernos sin renunciar a la Salvación Eterna. 

No es solo saber lo que viene, sino discernirlo…

No es temer, sino mantener el valor que se desprende de la Cruz de nuestro Señor…No es alejarnos y escondernos, sino auxiliar a los hermanos y ser testigos verdaderos de la fortaleza que da el ser discípulo de Cristo. Amén. 

(2) Revelaciones sobre el Cisma de la Iglesia Católica…

5 DE SEPTIEMBRE DEL 2020

Amado Pueblo de Dios:

¡REGOCÍJENSE, FIELES DE DIOS!

¡REGOCÍJENSE, QUIENES SE ARREPIENTAN DE SUS ACTOS INDEBIDOS!

¡REGOCÍJENSE, AQUELLOS QUE SE NIEGUEN A ADENTRARSE EN LA TELARAÑA DEL MAL!

Criaturas religiosas son atrapadas por el Mal, enlodándoles en el fango que ensucia el alma; esto, al no ser espirituales.

Lo prohibido toma posesión del hombre, el que con complacencia camina sobre las densas y nauseabundas Tinieblas del Mal,

para extraviarse en el conjunto de sacrilegios con los que la Humanidad en este momento desprecia lo Divino.

LA CREACIÓN ES OBRA DE DIOS, NO DEL HOMBRE,

POR LO QUE LA MISMA CREACIÓN DESPLIEGA SU FUERZA MÁS TEMIBLE CONTRA EL HOMBRE,

PARA QUE EL HOMBRE VUELVA A DIOS

Y LE RECONOZCA COMO DUEÑO Y SOBERANO DE TODO LO CREADO.

Son el Pueblo de Dios, extraviado y confundido  (1), contaminado por el estiércol del Mal, al coquetear con el Mal…

Y permitirle suplantar lo Divino, renunciando así a ser verdaderos cristianos, celosos defensores de la verdadera doctrina.

¡NO ACEPTEN NOVEDADES!

Viven en medio de grandes eventos de toda índole, las rebeliones aumentan en la medida en que el hombre protesta contra el cautiverio.

Los medios de comunicación masiva son controlados por las grandes élites mundiales, embebidas en la supremacía de los poderosos sobre los débiles.

¡CUÁNTO DOLOR VIENE HACIA LA HUMANIDAD!

UNOS LO PADECERÁN PRIMERO Y OTROS DESPUÉS.

NO HABRÁ TIERRA SIN LAMENTO.

El hambre llegó en su caballo a tocar la Tierra…

Feroces plagas devoran extensiones de cultivos…

El agua inunda los cultivos en algunos lugares para sorpresa del hombre y en otros lugares el sol abrasador no permitirá que crezcan los cultivos…

¡Oh padecer de la Humanidad!

Vuelvan a nuestro Rey y Señor Jesucristo, adoren la Preciosa Sangre de nuestro Rey.

USTEDES, CRIATURAS DE FE, VIVAN CADA MOMENTO COMO SI FUESE EL ÚLTIMO.

EL TESORO DE LA CRISTIANDAD ES RESERVADO Y NEGADO AL PUEBLO DE DIOS.

En medio del caos del hombre ante la caída de la economía global, se impone el dragón con sus cabezas (Cf. Apoc 12,3; 13,1) privando a la cristiandad de lo que no les pueden roer. 

La élite que promueve al orden mundial (2) negocia con los países pequeños para marcarles el paso hacia el gobierno único, antes de que la economía caiga y tenga en sus garras a sus deudores.

Pueblo de Dios:

¿De dónde tan poca Fe en el PODER DIVINO?

TEMEN MORIR DE HAMBRE,

PERO NO TEMEN PERDER LA SALVACIÓN ETERNA

Pueblo de Dios:

La Tierra se estremece fuertemente y el mar se adentra en la tierra (3), permanezcan atentos ante tan devastadores terremotos, despierten no continúen dormidos.

Cuanto acontece es necesario, el hombre debe doblar rodillas y así comprender que debe ser espiritual para gustar de lo Divino, no sientan ser dueños de la Trinidad Sacrosanta,

aspiren a ser espirituales, luchen contra el ego humano mal empleado y sean humildes criaturas de Dios, poseedoras de gran amor y santidad.

Dos fuerzas luchan por las almas: el bien contra el Mal, ¿Quién posee el bien y quién posee el mal?… lo juzgan según lo que guardan en la conciencia.

Oren, reparen el mal cometido, amen al prójimo como a sí mismos, respeten la Ley Divina, sean verdaderos y no se alejen de Nuestra Reina y Madre de Cielos y Tierra.

El hombre sabio da de beber al sediento sin juzgar si es merecedor o no. ¡Hagan el bien que Cristo les depara el bien!

Llegará el Ángel de Paz como llega lo inesperado a la Tierra: sin que le esperen. Con la paz en su boca unirá corazones. (5)

 La humanidad recobrará con mayor fuerza la espiritualidad que ha perdido y se mirará renovada, por ello no le teman a la purificación, oren y mantengan la Fe,

Para que, como el Resto Fiel, sean libres por el Amor Divino y por el Triunfo del Corazón Inmaculado de nuestra Reina y Madre.

Oren, deseen el bien al hermano, sean amor y envíen ese amor hacia sus semejantes, deseen el bien.

La humanidad adúltera se mofa de lo divino adentrando en la Casa de Dios lo profano, este pecado es gravísimo a los Ojos de Dios.

Teman perder la Vida Eterna. 

Son protegidos por las Legiones Celestiales por Orden Divina.

No teman, no teman, no olviden hacer el bien, sean amor, no permitan que la impaciencia los lleve a ser soberbios.

¡NO TEMAN, HIJOS DE DIOS!

¡NO TEMAN!

Continúen en Fe, alimenten la Fe, cumplan la Ley Divina. (Cf. Mt 12,37-39)

Adoren a Dios en espíritu y verdad.

 (1) La gran confusión del hombre …

(2) Nuevo orden mundial …

(3) El gemir de tierra …

(4) El comunismo en el final de los tiempos …

(5) Revelaciones sobre el Ángel de Paz …

13 DE SEPTIEMBRE DEL 2020

Amado Pueblo de Dios:

En unidad, como Pueblo de Dios que camina sin desesperar ni perder la Fe, AVANCEN HACIA LA ETERNA FELICIDAD.

7. Entonces se entabló una batalla en el cielo: = Miguel = y sus Ángeles combatieron con el Dragón. También el Dragón y sus Ángeles combatieron,
8. pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos.
9. Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus Ángeles fueron arrojados con él. Apoc. 12

Vengo con mi espada en alto, en señal de que la Purificación de la Humanidad se acelera y es cruenta como el mismo pecado del hombre.

Tienen que vaciar el ego humano de cuanto les mantiene apegados a la necedad y la soberbia, tienen que aplicarse a sí mismos la corrección y vivir, obrar y actuar dentro de la fraternidad y el Amor Divino.

¡CAMBIEN!, NO MAÑANA, ¡SINO HOY!

En este preciso momento para que no vaguen solitarios cuando necesiten de sus hermanos. Todos necesitarán del auxilio de los hermanos ante la Purificación que llega.

LA TIERRA NO SERÁ PURIFICADA CON EL AGUA, SINO CON EL FUEGO,

ESE QUE EMANA DE LA TECNOLOGÍA CREADA PARA DESTRUIR SIN COMPASIÓN.

En este mundo devastado, agitado y agobiado, el hombre dirige su mirada y sus fuerzas mal encauzadas contra lo que representa lo Divino.

Por ello, Pueblo de Dios, mírense en el interior y transformen los constantes reproches que profieren contra Dios en un ¡GRACIAS, PADRE! porque me pules con Tu Amor.

¿Qué sucede en la Tierra en este momento?

Deben aprender a ser caridad, paz interior, amor, fe y esperanza para que reciban lo mismo.

¡Prepárense!, al hombre le es mayormente llevadero cuanto acontece si se mantiene en Dios,

no así quien se mantiene en su yo soy, estas criaturas se saturan con facilidad, no son amor y por su voluntad caminan solas.

Ustedes Pueblo de Dios, ACTÚEN YA EN USTEDES MISMOS,

ALIVIANEN EL CAMINO, PARA QUE ESTE NO SEA MÁS PESADO,

SINO AL CONTRARIO, UN CAMINO BENDECIDO POR LA FE Y EL AMOR A DIOS.

La Iglesia de Nuestro Rey y Señor Jesucristo exhala el Lamento, no se pierdan, no teman,

sean coherentes y tengan la seguridad de la protección de la Reina y Madre que se encuentra con ustedes para guiarles si se lo permiten.

¡CRIATURAS DE DIOS! SEAN CRIATURAS DE FE,

NO DEBEN FORJARSE SOBRE LO QUE DESEAN COMO CRIATURAS HUMANAS,

SINO SOBRE LA VOLUNTAD DIVINA.

¡ESTE ES EL MOMENTO PARA QUE CAMBIEN, SE CONVIERTAN Y SE PREPAREN 

PARA LO QUE SERÁ MÁS FUERTE,

DE ELLO DEPENDE CÓMO CONTINUARÁN VIVIENDO,

EN EL LAMENTO CONTINUO O EN LA VOLUNTAD DIVINA QUE LES DA PAZ.

No desean ser renovados, es más placentero el fango del “EGO” que la conversión basada en el sacrificio.

Me alegra saber que de todos los ególatras, YO SOY el mejor de TODOS

Pueblo de Dios:

La Guerra destila por varias vertientes sin dejar de mirar el centro de la cristiandad como objetivo para que las ovejas sean amedrentadas.

¡FE,  FE,  FE!

Escuchan al Etna rugir, despiertan los colosos y la Humanidad siendo presa de sí misma desespera.

Despierta Pueblo de Dios, despierta, que el hambre espiritual cabalga sobre la Tierra,

el hambre física cabalga (Cf. Apoc 6,2-8) anunciando a la Humanidad lo venidero.

LA FE MANTIENE A LA CRIATURA HUMANA INAMOVIBLE.

¿POSEEN FE?

Comentario deL Instrumento:

Hermanos:

Nuestro amado San Miguel Arcángel, en este llamado a la conversión, nos da un recorrido por diferentes escenarios en los que vive y vivirá la humanidad.

En cuanto avanza el transcurrir de los días, así se acerca el cumplimiento de las Revelaciones. 

LA HAMBRUNA LLEGA ANTE UN HOMBRE QUE RENIEGA DE DIOS Y LE CULPA DE CUANTO ACONTECE.

¿Será que se levantarán contra el Pueblo de Dios y le perseguirán al señalarle culpable de lo acaecido? 

San Miguel Arcángel me permitió mirar a un grupo de personas, todos hombres decidiendo el próximo paso a dar en cuanto al destino de la humanidad.

Una humanidad golpeada en la salud es más vulnerable para llevarle a la desesperación social y al caos.

SOMOS ADVERTIDOS,

NO CAIGAMOS EN LA DESESPERACIÓN.

https://www.revelacionesmarianas.com/FE.htm

P EGOLATRÍA DEL ‘YO SOY’


13.09.2020

Hermanos:

Comparto con ustedes los detalles que San Miguel Arcángel me enfatizó durante esta visión.

Terminado el Mensaje del 13 de septiembre, San Miguel colocó frente a mis ojos el globo terráqueo diferente a como lo podemos ver ahora por medio de los satélites, pues los colores eran diferentes.

San Miguel me dice:

Hija, ¿miras que la Tierra no posee el verdor al que estás acostumbrada y los mares han usurpado terreno?

 Yo asombrada asentí con mi cabeza en un movimiento de afirmación.

Seguido me dice:

La humanidad no ha aceptado que esta enfermedad que les aqueja fuertemente es producto de la codicia con la que algunos científicos y quienes gobiernan al mundo,

han utilizado para causar el mal y tomar como rehenes a la humanidad.

En este momento he de repetir lo que Nuestro Rey y Señor Jesucristo y Nuestra Reina y Madre les han repetido sobre el mal uso de la tecnología: este virus es prueba de ello.

El Mal estudió muy astutamente cómo acercar más al Pueblo de Dios hacia la tecnología, ya que será a través de ella que el Anticristo se dará a conocer ante toda la humanidad.

Es la realidad a la que han llevado a los niños, adolescentes y adultos con gran facilidad y sin que les parezca anormal.

Ahora sí se cumple lo que Nuestra Madre les había mencionado hace tantos años atrás: 

LOS HOGARES SE CONVERTIRÁN EN CAMPOS DE CONCENTRACIÓN MASIVOS…

Y eso está viviendo la Humanidad en general.

Esta nueva forma de enseñanza virtual que se ha levantado, ha sido con la aceptación y sumisión de la humanidad, esto produce alteración, violencia por doquier

y la Humanidad lo va viendo como algo normal, casi dicen que la violencia es algo necesario en este momento.

Ese es el peligro: que la muerte se enfrenta con el hombre cada instante en manos del semejante, sin que esto lleve a graves consecuencias.

Luego me mostró cómo la criatura humana se mira vacía, con poca Fe o nada de Fe, también miré parte de la humanidad con una llenura de luz y me dice San Miguel:

Es la llenura espiritual de los que formarán parte del Resto Santo.

Pude mirar largas filas para recoger alimentos de primera necesidad y en familias divididas.

Esto no es fácil, sino al contrario, vi como los ancianos en especial, son abandonados en las largas filas y despreciados por sus familias, ya que no son considerados necesarios.

Lo que realmente pude observar es la ley del más fuerte.

Y se cumple la Palabra de la Sagrada Escritura: Mateo 24, 8-15. 

7. Pues se levantará nación contra nación y reino contra reino, y habrá en diversos lugares hambre y terremotos.

8. Todo esto será el comienzo de los dolores de alumbramiento.

9. «Entonces os entregarán a la tortura y os matarán, y seréis odiados de todas las naciones por causa de mi nombre.

10. Muchos se escandalizarán entonces y se traicionarán y odiarán mutuamente.

11. Surgirán muchos falsos profetas, que engañarán a muchos.

12. Y al crecer cada vez más la iniquidad, la caridad de la mayoría se enfriará.

13. Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará.

14. «Se proclamará esta Buena Nueva del Reino en el mundo entero, para dar testimonio a todas las naciones. Y entonces vendrá el fin.

15. «Cuando veáis, pues, = la abominación de la desolación, = anunciada por el profeta Daniel, erigida en el Lugar Santo (el que lea, que entienda),

Me presentó San Miguel a cientos de criaturas humanas claudicando en la Fe, porque no se cumplen las Revelaciones ¡YA!

Luego me presenta esas mismas criaturas en la Tribulación gimiendo y suplicando el Auxilio Divino.

Vi un gran terremoto y vi al mar adentrarse en la tierra y los necios no se iban a los lugares altos, pereciendo ahogados. 

Vi cantidad de personas ahogadas a causa de un volcán que emerge del fondo marino y crea un tsunami.

El Cielo se puso grisáceo y los hombres corrían de un lugar a otro con terror y espanto, pero las criaturas de Fe se hincaban y extendían los brazos adorando a Dios.

Decían:

¡OH TIEMPO ESPERADO, DADNOS FE,

DIOS DE CIELOS Y TIERRA,

DANOS FE PARA LLEGAR HASTA EL FINAL!

A los días los noticieros anuncian que un súper volcán entró en erupción y ha provocado un clima tipo invernadero…
Se paralizan los vuelos y todo medio de transporte entre países…

Los templos se llenan de personas pidiendo confesión…

Y San Miguel me dice:

Hoy solicitan clemencia, ayer blasfemaban de Dios.

El hombre continúa altanero ante Dios, esta generación vive ante dos caminos:  el de la gracia y el de la esclavitud al pecado.

Habrá padecimientos en gran número de países, los habitantes se levantarán en contra de sus gobernantes, quienes dominan a la humanidad,

y no son los presidentes, sino los grandes masones que preparan el gobierno único, quienes gestan el caos en los países…

La guerra se anuncia y se inicia.

Y exclama San Miguel:

Criaturas humanas, no sean obstinadas, ¡CONVIÉRTANSE!, les mantienen cautivos para alejarles de la Trinidad Sacrosanta

y el hombre sin Dios se entrega al Demonio.

NO CONTINÚEN VIVIENDO DEL EGO HUMANO,

 Les mantiene ciegos, no les permite mirar y les lleva a vivir en la soberbia pisoteando a los semejantes.

San Miguel me dice:

Bienaventurados los pobres en espíritu, pues de ellos es el Reino de los Cielos.

Bienaventurados los que lloran, pues ellos serán consolados.

Bienaventurados los humildes, pues ellos heredarán la Tierra.

Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, pues ellos serán saciados.

Bienaventurados los misericordiosos, pues ellos recibirán Misericordia.

Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios.

Bienaventurados los que procuran la paz, pues ellos serán llamados hijos de Dios.

Bienaventurados aquellos que han sido Perseguidos por causa de la justicia, pues de ellos es el Reino de los Cielos.

Bienaventurados serán cuando los insulten y persigan, y digan todo género de mal contra ustedes falsamente, por causa de Mí.

Regocíjense y alégrense, porque la recompensa de ustedes en los Cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que ustedes.

San Miguel se aleja y solicita la perseverancia del Pueblo de Dios.

MENSAJE DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

13 DE SEPTIEMBRE DEL 2020

Amado Pueblo de Dios:

Reciban la Paz, el Amor y la Misericordia procedentes de la Trinidad Sacrosanta.

En unidad, como Pueblo de Dios que camina sin desesperar ni perder la Fe, AVANCEN HACIA LA ETERNA FELICIDAD.

En este momento más que en otros, deben tomar determinaciones que les alumbren y les abran el camino espiritual antes de que sea tarde y la costumbre les ciegue totalmente. 

 El Pueblo de Nuestro Rey y Señor Jesucristo es testarudo, hipócrita, presumido, soberbio y desobediente, por ello es que padece.

Les advertimos por Misericordia Divina sobre cuanto los lleva a perder la Vida Eterna y no lo toman para sí mismos, sino para los hermanos.

Vengo con mi Espada en alto,

EN SEÑAL DE QUE LA PURIFICACIÓN DE LA HUMANIDAD SE ACELERA

Y ES CRUENTA como el mismo pecado del hombre.

Tienen que vaciar el ego humano de cuanto les mantiene apegados a la necedad y la soberbia; tienen que aplicarse a sí mismos la corrección y vivir, obrar y actuar dentro de la fraternidad y el Amor Divino.

Dan lectura a estas Palabras, que por Voluntad Divina les dirijo, y creen que son para otros hermanos, he de decir que son para cada uno de los que las leen, son para tí, no para otro,

¡Ególatras de su propio dios! yo soy. 

Debido a ello no comparten el dolor ajeno, no sufren con el que sufre, no se alegran con el que se alegra, viven en una constante batalla con sus semejantes.

¡No! hijos de Dios, el actuar de esa forma les aleja de actuar y obrar a la manera de Nuestro Rey y Señor Jesucristo.

Y les arrastra con la corriente del mundo que ha perdido valores, sobre todo los espirituales, y de ahí, es el Caos en que se encuentran.

25. Os rociaré con agua pura y quedaréis purificados; de todas vuestras impurezas y de todas vuestras basuras os purificaré.
26. Y os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un espíritu nuevo, quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne.
27. Infundiré mi espíritu en vosotros y haré que os conduzcáis según mis preceptos y observéis y practiquéis mis normas.

¡CAMBIEN!, NO MAÑANA, ¡SINO HOY!

 en este preciso momento para que no vaguen solitarios cuando necesiten de sus hermanos. Todos necesitarán del auxilio de los hermanos ante la Purificación que llega.

Mediten:

LA TIERRA NO SERÁ PURIFICADA CON EL AGUA, SINO CON EL FUEGO,

ese que emana de la tecnología creada para destruir sin compasión.

En este mundo devastado, agitado y agobiado, el hombre dirige su mirada y sus fuerzas mal encauzadas contra lo que representa lo Divino;

por ello, Pueblo de Dios, mírense en el interior y transformen los constantes reproches que profieren contra Dios en un ¡GRACIAS, PADRE! porque me pules con Tu Amor.

¿Qué sucede en la Tierra en este momento?

Deben aprender a ser caridad, paz interior, Amor, Fe y Esperanza para que reciban lo mismo.  

Daniel cantaba esto ¡ADENTRO del horno encendido por los que querían su ruina!

¡PREPÁRENSE!, al hombre le es mayormente llevadero cuanto acontece si se mantiene en Dios.

No así quien se mantiene en su yo soy, estas criaturas se saturan con facilidad, no son amor y por su voluntad caminan solas.

Ustedes Pueblo de Dios, actúen ya en ustedes mismos, alivianen el camino, para que este no sea más pesado, sino al contrario, un camino bendecido por la Fe y el Amor a Dios.

Pueblo de Dios:

La Iglesia de Nuestro Rey y Señor Jesucristo exhala el lamento, no se pierdan, no teman, sean coherentes y tengan la seguridad de la protección de la Reina y Madre que se encuentra con ustedes para guiarles si se lo permiten.

Volcanes serán lamento para los hijos de Dios, no se descuiden, manténganse en alerta.

La Tierra se estremece con fuerza, las criaturas correrán hacia un extremo y hacia otro ante la fuerza de la Naturaleza.

¡Criaturas de Dios!

SEAN CRIATURAS DE FE, no deben forjarse sobre lo que desean como criaturas humanas, sino sobre la Voluntad Divina.

Amado Pueblo de Dios:

Este es el momento para que cambien, se conviertan y se preparen para lo que será más fuerte, de ello depende cómo continuarán viviendo, en el Lamento continuo o en la Voluntad Divina que les da Paz.

Confiar en Dios es tener la CERTEZA, de que Él tiene todo bajo control y que aunque la situación parezca imposible, ¡ÉL ES EL DIOS DE LOS IMPOSIBLES!…

No desean ser renovados, es más placentero el fango del “ego” que la conversión basada en el sacrificio.

Deben continuar Orando con el alma, potencias y sentidos, unificándose para Orar, sin dispersiones.

Las oraciones son necesarias para ustedes como Humanidad.

TENGAN PRESENTE QUE LA SAGRADA ESCRITURA ES FUERZA PARA LOS HIJOS DE DIOS,

LA EUCARISTÍA ES ALIMENTO PARA LOS HIJOS DE DIOS,

ALIMÉNTENSE ANTES DE QUE SE HAGA PRESENTE EL MISTERIO DE LA INIQUIDAD. (Cf. II Tes 2,7)

Pueblo de Dios:

La guerra destila por varias vertientes sin dejar de mirar el centro de la cristiandad como objetivo para que las ovejas sean amedrentadas.

¡FE, FE, FE!

Escuchan al Etna rugir, despiertan los colosos y la humanidad siendo presa de sí misma desespera.

¡CÓMO AÑORARÁN LOS TIEMPOS VIVIDOS!

¡CÓMO LAMENTARÁN TANTA IGNORANCIA EN LA QUE VIVIERON!

Despierta Pueblo de Dios, DESPIERTA, que el hambre espiritual cabalga sobre la Tierra, el hambre física cabalga (Cf. Apoc 6,2-8) anunciando a la Humanidad lo venidero.

LA FE MANTIENE A LA CRIATURA HUMANA INAMOVIBLE.

¿POSEEN FE?

Les bendigo.

¿QUIÉN ES COMO DIOS?
¡NADIE COMO DIOS!

San Miguel Arcángel

San Miguel Arcángel, defiéndenos en la lucha. Sé nuestro amparo contra la perversidad y acechanzas del demonio. Que Dios manifieste sobre él su poder, es nuestra humilde súplica. Y tú, oh Príncipe de la Milicia Celestial, con el poder que Dios te ha conferido, arroja al infierno a Satanás, y a los demás espíritus malignos que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

Comentario del Instrumento: 

Hermanos:

Nuestro amado San Miguel Arcángel, en este llamado a la conversión, nos da un recorrido por diferentes escenarios en los que vive y vivirá la humanidad.

En cuanto avanza el transcurrir de los días, así se acerca el cumplimiento de las Revelaciones. 

La hambruna llega ante un hombre que reniega de Dios y le culpa de cuanto acontece. ¿Será que se levantarán contra el Pueblo de Dios y le perseguirán al señalarle Culpable de lo acaecido?

San Miguel Arcángel me permitió mirar a un grupo de personas, todos hombres decidiendo el próximo paso a dar en cuanto al destino de la humanidad.

Una humanidad golpeada en la salud es más vulnerable para llevarle a la desesperación social y al caos.

Somos advertidos, NO caigamos en la desesperación.

Alimentémonos del Amor Trinitario y de nuestra Madre Santisima por cada uno de nosotros. Amén.

https://www.revelacionesmarianas.com/

64 UN SALUDO DIFERENTE


64 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

En  el llano de Esdrelón; un día medio nublado de finales de otoño, ha debido caer durante la noche una de las primeras lluvias de los tristes meses invernales, porque la tierra está mojada.

Sopla un viento calado que se lleva las hojas amarillentas y penetra hasta los huesos, con su frialdad cargada de humedad.

En los campos hay escasas yuntas de bueyes tirando del arado. Levantan fatigosamente la tierra densa y pesada de esta fértil llanura para prepararla a recibir la semilla.

Lo que es doloroso ver, que en ciertos lugares son los mismos hombres los que hacen el trabajo de los bueyes, empujando la reja del arado con toda la fuerza de sus brazos.

E incluso del pecho, apretando fuertemente los pies contra el suelo removido, trabajando como esclavos en esta operación que cansa incluso a los robustos novillos.

También Jesús los mira y se entristece tanto su rostro, que se le escapan silenciosas lágrimas y ruedan por sus mejillas.

Los discípulos, once porque Judas aún no ha vuelto y los pastores ya no están, hablan entre sí…

Y Pedro dice:

–     Pequeña, pobre, fatigosa es también la barca…

¡Pero cien veces mejor que este servicio de animales de tiro! 

Y pregunta:

–     Maestro, ¿Serán ya siervos de Doras?

Simón Zelote responde:

–     No lo creo.

Me parece que sus campos están al otro lado de aquellos árboles frutales. Todavía no los vemos.  

Pero Pedro, curioso siempre, deja el camino y va por un lindero entre dos parcelas.

En los bordes se han sentado un momento cuatro fatigados y sudorosos agricultores. Están jadeantes por el esfuerzo realizado.

Pedro les pregunta:

–     ¿Sois de Doras?

–     No. Pero somos de su pariente, de Jocanán. ¿Y tú quién eres?

–     Soy Simón de Jonás, pescador de Galilea hasta la luna de Ziv. Ahora, Pedro de Jesús de Nazaret, el Mesías de la Buena Nueva.

Pedro ha hablado con el respeto y la gloria con que uno diría: “Pertenezco al alto y divino César de Roma” y mucho más todavía.

Su honesto rostro resplandece por la alegría de profesarse de Jesús. 

Los cuatro infelices responden: 

–     ¡Oh, el Mesías! ¿Dónde, dónde está?

–     Aquél es. Aquél, alto y rubio, vestido de rojo oscuro. Aquél, el que mira ahora hacia aquí esperándome sonriente.

–     ¿Si fuéramos nosotros… nos rechazaría?

–     ¿Rechazaros? ¿Por qué?

Es el amigo de los desdichados, de los pobres, de los oprimidos, y me da la impresión de que vosotros… sí, realmente sois de ésos…

Los cuatro responden simultáneamente:

–     ¡Claro que lo somos!

–     ¡Y cómo! De todas formas, de ninguna manera como los de Doras. 

–    Al menos disponemos del pan que queramos. 

–     Y no nos azotan sino en el caso de que interrumpamos nuestro trabajo, pero…

Pedro cuestiona:

–     De modo que si ahora ese señorito de Jocanán os encuentra aquí hablando, os…

–     Nos azotaría como no lo hace ni con sus perros…

Pedro silba en modo significativo.

Luego dice:

–     Entonces será mejor así…

Y abocinando las manos en torno a la boca, llama fuerte:

–     “¡Maestro! ¡Ven aquí! ¡Que hay corazones que sufren y te necesitan!

Los cuatro exclaman:

–     ¿Pero qué estás diciendo?

–    ¿Él?

–    ¡¿Aquí, donde nosotros?!

–     !Pero si nosotros no somos más que unos despreciables siervos!

Los cuatro hombres están aterrorizados de tanta osadía. 

Pedro comenta riendo:

–      A nadie le gusta que lo azoten.

Y si pasa por aquí ese “distinguido” fariseo, no quisiera recibir yo también una ración… – mientras zarandea con su manota al más aterrorizado de los cuatro.

Jesús, con su largo paso, ya está llegando.

Los cuatro hombres no saben qué hacer.

Quisieran correr a su encuentro, pero el respeto los paraliza, son unos pobres individuos a quienes la maldad humana ha transformado en seres atemorizados de todo.

Caen rostro en tierra, adorando desde ahí al Mesías, que se acerca a ellos.

Y los saluda:

–      La paz a todos los que me anhelan.

El que me anhela, anhela el bien, y Yo lo quiero como a un amigo. Levantaos. ¿Quiénes sois?

Pero los cuatro apenas alzan el rostro del suelo, permaneciendo de rodillas y mudos.

Habla Pedro y dice:

–      Son cuatro siervos del fariseo Jocanán, familiar de Doras.

Querrían hablarte, pero… si llega él les dan de palos; por eso te he dicho: “Ven”.

Y volviéndose hacia los campesinos asustados, agrega:   

–     ¡Venga, muchachos, que no os come! Tened confianza. Considerad que es un amigo vuestro.

Finalmente el más osado balbucea:

–     Nosotros… nosotros sabemos de Tí… por Jonás… 

Jesús sonriendo con dulzura dice:

–     Por él vengo. Sé que me ha anunciado. ¿Qué sabéis de Mí?

–     Que eres el Mesías. Que te vio cuando eras niño.

Que los ángeles, con tu venida, cantaron la paz a los buenos. Que fuiste perseguido… pero que te salvaste, y que ahora has buscado a tus pastores y… y los quieres.

Esto lo decía ahora, esto último. Y nosotros pensábamos: si es bueno como para amar y buscar a unos pastores, sin duda también a nosotros nos querrá un poco…

Necesitamos verdaderamente a alguien que nos quiera…

–     Yo os quiero. ¿Sufrís mucho?

–     ¡Oh!… Pero más todavía los de Doras.

¡Si Jocanán nos encontrase aquí hablando!… Pero hoy está en Gerguesa. Todavía no ha vuelto de los Tabernáculos. 

No obstante, su intendente esta noche vendrá a medir el trabajo y luego nos dará la ración de alimento.

Pero no importa, recuperaremos el tiempo no descansando para la comida de la hora sexta.

Pedro pregunta:

–     Dime, muchacho. ¿No sería yo capaz de empujar ese apero? ¿Es un trabajo difícil? 

–     Difícil no, pero sí fatigoso. Se requiere fuerza.

–     La tengo. Déjame ver. Si soy capaz, tú hablas y yo hago de buey.

Entonces Pedro llama a los apóstoles: 

–     Tú, Juan, Andrés y Santiago, ¡Vengan!, a la lección.

Pasamos de los peces a los gusanos del suelo. ¡Hala!

Pedro pone su mano sobre el eje transversal del timón. Por cada arado hay dos hombres, uno a este lado, el otro al otro lado de la larga barra del timón.

Mira e imita todos los movimientos del campesino. Siendo fuerte y estando descansado, trabaja bien. El hombre lo alaba.

Pedro exclama contento:

–      Soy todo un maestro de la aradura.

Y da las instrucciones pertinentes: 

–      ¡Venga, Juan, ven aquí! Un toro y un novillo por arado.

En el otro. Santiago y el mudo ternero de mi hermano. ¡Venga! ¡Ah… eup!»

Los dos pares de aradores van parejos removiendo la tierra y trazando los surcos por el largo campo. Llegados al linde, vuelven el arado y hacen el nuevo surco.

Parece como si hubieran trabajado siempre en el campo.  

El más audáz de los siervos de Yocanán dice:

–     ¡Qué buenos son tus amigos! ¿Los has hecho tú así?

Jesús contesta:

–     Yo he dado una regla a su bondad.

Como tú haces con las tijeras de podar. Pero la bondad ya estaba en ellos. Ahora florece bien, porque hay quien la cuida.

–     También son humildes. ¡Amigos tuyos y servir así a unos pobres siervos…!

–     Conmigo sólo puede estar quien ama la humildad, la mansedumbre, la honestidad y el amor.

Sobre todo el amor, porque quien ama a Dios y al prójimo posee como consecuencia todas las virtudes y consigue el Cielo.

–     ¿Nosotros también podremos conseguirlo?

¿Nosotros que no tenemos tiempo para rezar, para ir al Templo, para ni siquiera levantar la cabeza del surco?

–     Responded: ¿Guardáis odio a quien tan duramente os trata? ¿Hay en vosotros rebelión y acusación contra Dios por haberos colocado entre los ínfimos de la Tierra?

–     ¡No, no, Maestro! Es nuestro destino.

Pero cuando cansados, nos dejamos caer sobre el jergón de paja, decimos: “Bien, pues el Dios de Abraham sabe que estamos tan agotados que no podemos decirle más que: ` ¡Bendito sea el Señor!”‘

También decimos: “Un día más hemos vivido sin pecar”… Ya sabes… podríamos robar un poquito, comer con el pan un fruto, o echar algo de aceite en las verduras cocidas.

Pero el patrón ha dicho:

A los siervos les basta el pan y las verduras cocidas y durante la recolección un poco de vinagre en el agua para calmar la sed y dar energía“.

Y nosotros lo hacemos. En fin… se podría estar peor.

–     Os digo que en verdad el Dios de Abraham sonríe por vuestros corazones, mientras que muestra rostro acerbo a quienes lo insultan en el Templo con engañosas oraciones mientras no aman a sus semejantes.

–     ¡Pero entre iguales se aman!

Al menos… eso parece, porque se veneran recíprocamente con regalos y reverencias. Es con nosotros con quienes no tienen amor.

Pero nosotros somos distintos de ellos, y es justo.

–     No. En el Reino del Padre mío no es justo, y distinto será el modo de juzgar.

No recibirán honores los ricos y poderosos por el hecho de serlo, sino sólo aquellos que hayan amado siempre a Dios, queriéndolo por encima de sí mismos y por encima de cualquier otra cosa, como el dinero, el poder, la mujer, la mesa.

Y amando a sus propios semejantes, que son todos los hombres, sean ricos o pobres, conocidos o desconocidos, doctos o sin cultura, buenos o malvados.

Sí, también hay que amar a los malvados. No por su maldad, sino por piedad hacia su alma, herida de muerte por ellos mismos. Hay que amarlos con un amor que suplique al Padre celeste curarlos y redimirlos.

En el Reino de los Cielos serán bienaventurados los que hayan honrado al Señor con verdad y justicia y hayan amado a los padres y a los familiares por respeto.

Los que no hayan robado en modo alguno ni nada, o sea, los que hayan dado y pretendido lo justo incluso en el trabajo de los servidores; los que no hayan matado ni reputaciones ni criaturas.

Y no hayan deseado matar, aunque los modos de actuar de los demás hayan sido crueles como para soliviantar el corazón en actitud desdeñosa y de sublevación;

Quienes no hayan jurado lo falso, dañando al prójimo y lesionando la verdad. Quienes no hayan cometido adulterio o cualquier otro acto vicioso carnal.

Quienes mansa y resignadamente hayan aceptado su suerte sin envidias hacia los demás.

De éstos es el Reino de los Cielos. El mendigo puede ser un rey bienaventurado allí arriba, mientras que el Tetrarca con su poder no será nada.

Es más, más que nada: será pasto de Satanás si ha actuado contra la Ley eterna del Decálogo.

Los hombres le están escuchando con la boca abierta de admiración.

Con Jesús están Bartolomé, Mateo, Simón, Felipe, Tomás, Santiago y Judas de Alfeo.

Los otros cuatro continúan su trabajo, colorados, sudorosos, pero alegres. Basta Pedro para tenerlos alegres a todos.

–     ¡Qué razón tenía Jonás llamándote Santo!

En Tí todo es santo: las palabras, la mirada, la sonrisa; ¡Jamás hemos sentido el alma tanto!

–     ¿Hace mucho que no veis a Jonás?

–     Desde que está enfermo.

–     ¿Enfermo?

–     Sí, Maestro. No puede más.

Antes a duras penas lograba moverse, después de las faenas estivas y de la vendimia ya realmente es que no se tiene en pie. Y a pesar de todo… le hace trabajar ese… ¡Oh…!

¡Dices que hay que amar a todos, pero es muy difícil amar a las hienas, y Doras es peor que una hiena!

–    Jonás lo ama…

–    Sí, Maestro. Pienso que es tan santo como aquéllos a quienes, por fidelidad al Señor Dios nuestro, han matado con martirio.

–    Dices bien. ¿Cómo te llamas?

Y señalando a sus compañeros: 

–    Miqueas y éste Saulo y éste Joel y éste Isaías.

–    Le recordaré vuestros nombres al Padre. ¿Y decís que Jonás se encuentra muy enfermo?

–    Sí, nada más terminar el trabajo se deja caer sobre el forraje y nosotros no lo vemos. Nos lo dicen otros siervos de Doras.

–    ¿Está trabajando a esta hora?

–     Si está en pie, sí. Debería estar al otro lado de aquel manzanar.

–    ¿Ha sido buena la cosecha de Doras?

–    Se ha hablado de ella en toda la región.

Los árboles estaban apuntalados porque los frutos tenían un tamaño verdaderamente milagroso.

Doras ha tenido que mandar hacer nuevos lagares, porque la uva, de tanta como había, no habrían podido meterla en los que se venían usando.

–     ¿Entonces Doras habrá premiado a su siervo?

–     ¿Premiado? ¡Señor, qué mal lo conoces!

–     Pero si Jonás me dijo que hace años le dio una paliza mortal por haber desaparecido algunos racimos.

Y que pasó a ser esclavo por deudas habiéndole acusado el patrón de pérdidas por la escasa cosecha. Este año, que ha tenido una abundancia milagrosa, habría debido premiarlo.

–     No. Lo azotó ferozmente, acusándole de no haber obtenido los años precedentes la misma abundancia por no haber cuidado la tierra como se debía.  

Mateo exclama: 

–     ¡Este hombre es una fiera salvaje! 

Jesús dice:

–     No. Es un hombre sin alma. Os dejo, hijos, con una bendición. ¿Tenéis pan y comida para hoy?

–     Tenemos este pan. 

Y sacan un pan oscuro de un talego que estaba en el suelo, se lo enseñan.  

–      Tomad mi comida. No tengo más que esto. Pero Yo hoy estaré en casa de Doras y…

–     ¿Tú en casa de Doras?

–     Sí. Para rescatar a Jonás. ¿No lo sabíais?

–     Aquí ninguno sabe nada.

Pero… no te fíes, Maestro; serás como una oveja en el antro del lobo.

–     No podrá hacerme nada. Tomad mi comida.

Se vuelve hacia sus discípulos diciendo:   

–     Santiago, da cuanto tenemos, incluso nuestro vino.

Que haya un poco de gozo también para vosotros, pobres amigos, en el alma y en el cuerpo. ¡Pedro, vámonos!

Pedro contesta;

–     Voy, Maestro. Sólo queda este surco por terminar.

Y corre hacia Jesús, congestionado por la fatiga. Se seca con el manto que se había quitado, se lo vuelve a poner y ríe contento.

Los cuatro no cesan de dar las gracias.

–     ¿Pasarás por aquí, Maestro?

–     Sí, esperadme. Saludaréis incluso a Jonás. ¿Podéis hacerlo?

–     ¡Claro! La tierra debía estar arada para la noche. Están hechos más de dos tercios de ella.   

–     ¡Y qué bien y qué rápido! 

–      ¡Son fuertes tus amigos!… 

–      Que Dios os bendiga. Hoy para nosotros es más que la fiesta de los Ázimos. 

–      ¡Que Dios os bendiga a todos, a todos, a todos!

Jesús va derecho hacia el huerto señalado, lo cruzan y llegan a los campos de Doras.

Más campesinos al arado o agachados para limpiar los surcos de las hierbas arrancadas; pero Jonás no está.

Reconocen a Jesús, y sin dejar de trabajar, lo saludan.

Jesús pregunta:

–      ¿Dónde está Jonás?  

Ellos contestan: 

–     Después de dos horas ha caído sobre el surco y lo han llevado a casa.

–     ¡Pobre Jonás! Poco tiempo más deberá sufrir.

–     Está realmente en las últimas. Jamás tendremos un amigo mejor.

Jesús responde:

–      Me tenéis a Mí en la Tierra y a él en el seno de Abraham.

Los muertos quieren a los vivos con dúplice amor: el propio y el que asumen estando con Dios, por tanto es un amor perfecto.

–     ¡Ve enseguida con él! ¡Que te vea ahora que sufre!

Jesús bendice y continúa su camino.

Los dicípulos preguntan:

–     ¿Y ahora qué piensas hacer?

–     ¿Qué le piensas decir a Doras? 

–     Voy a ir como si no supiera nada. Si se siente descubierto, es capaz de cebarse en Jonás y en sus siervos.  

Pedro dice a Simón cananeo:

–     Tiene razón tu amigo: es un chacal.

Simón contesta:

–     Lázaro siempre dice la verdad y nunca habla mal de nadie. ¡Cuando lo conozcas, lo querrás!

Siguen caminando hasta que se distingue la casa del fariseo.

Es una casa bien construida en medio de un huerto de árboles frutales, ya sin fruta.

Es una casa campirana rica y cómoda.

Pedro con Simón, van por delante para avisar.

Pedro y Simón se adelantan para avisar.  

Sale Doras.

Es un viejo de semblante duro, propio de un anciano avaricioso:

Con ojos irónicos, boca de sierpe que esboza bruscamente una sonrisa falsa, detrás de una barba más blanca que negra. 

Saluda a Jesús con un tono familiar y con clara ostentación de benevolencia:

–     Salud, Jesús. 

Jesús no dice: «Paz». Sólo responde:

–     Que ella vuelva a tí.

63 MADRE DEL AMOR


63 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Todos los campos de Galilea están en el festivo trabajo de la vendimia.

Los hombres, encaramados sobre altas escaleras, recogen uva de las pérgolas y de las parras; las mujeres, en cestos, sobre la cabeza, llevan racimos de oro y rubí a donde esperan los pisaúvas.

Cantos, risas, bromas corren de loma a loma, de huerto a huerto, junto al olor de mostos y a un gran zumbar de abejas que parecen ebrias de tan veloces y danzarinas

como van de los sarmientos aún restantes, aún ricos de racimos, a los cestos y a los tinos donde se pierden los granos, que ellas buscan, en el caldo turbio de los mostos.

Los niños cual faunos, pringados de zumo trinan como golondrinas corriendo por la hierba, por los patios, por los caminos.

Jesús se dirige hacia un pueblo que está a poca distancia del lago y que a pesar de ello, es de llanura.

Parece un amplio álveo entre dos lejanos sistemas montañosos orientados hacia el Norte.

La llanura está bien regada, porque la atraviesa el río Jordán.

Jesús pasa por la calzada principal.

Muchos lo saludan con el grito:

–     ¡Rabí! ¡Rabí!». Jesús pasa bendiciendo.

Antes de llegar al pueblo hay una rica propiedad, al principio de la cual un matrimonio anciano está esperando al Maestro.

El dueño del viñedo dice:

–      Entra. Cuando el trabajo cese, todos acudirán aquí para oírte.  

¡Cuánta alegría llevas contigo! Emana de ti y se extiende como la savia por los sarmientos. Y se transforma en vino de gozo para los corazones. ¿Aquélla es tu Madre? 

Jesús responde:

–     Es Ella. Os la he traído porque ahora también forma parte del grupo de mis discípulos.

El último en ser recibido, el primero en orden de fidelidad. Es el Apóstol. Me predicó aún antes de que Yo naciera… 

Luego se vuelve hacia María diciendo: 

–    Madre, ven. 

Un día – eran los primeros tiempos en que evangelizaba – esta madre fue tan dulce con tu Hijo cansado, que hizo que no llorase tu recuerdo. 

María dice:

–     Que el Señor te otorgue su don, mujer piadosa. 

La mujer contesta:

–     Ya lo poseo porque tengo al Mesías y te tengo a ti.  

El anciano invita:

–     Ven. La casa es fresca y la luz que hay en ella es moderada.  

Entran en una hermosa finca solariega.

El anciano conversando con Jesús y María conversando con la anfitriona.  

La anciana dice: 

–     Podrás descansar. Estarás fatigada.

–     Sólo me supone cansancio el odio del mundo.

Seguirlo y oírlo…! Ha sido mi deseo desde la más lejana infancia.

–     ¿Sabías que eras la futura Madre del Mesías?

–     ¡Oh, no!

Sí esperaba vivir tanto como para poder oírlo y servirle; última entre sus evangelizados, pero fiel, ¡Fiel!

–     Lo oyes y le sirves y eres la primera.

Yo también soy madre y tengo hijos sabios; cuando los oigo hablar, mi corazón salta de orgullo. ¿Qué sientes Tú oyéndolo a Él?

–     Un delicado éxtasis.

Me sumerjo en mi nada, y la Bondad – que es Él mismo – me eleva consigo.

Entonces veo con simple mirada la Verdad eterna y Ella se hace carne y sangre de mi espíritu.

–     ¡Bendito corazón tuyo!

Es puro, por ello comprende así al Verbo. Nosotros somos más duros porque estamos llenos de culpas…

–     Quisiera dar a todos mi corazón para esto, para que el amor fuera en ellos luz para comprender.

Porque, créelo, es el amor – y yo soy su Madre y por tanto en mí es natural el amor – lo que hace fácil toda empresa.

Las dos mujeres siguen hablando, la anciana junto a la muy joven, siempre muy joven Madre del Señor.  

Mientras, Jesús habla con el dueño de la casa, junto a los lagares, donde grupos y más grupos de vendimiadores vuelcan racimos y más racimos.

Los apóstoles, sentados a la sombra de una pérgola de jazmines, saborean con buen apetito uva y pan.

Ya declina el día y el trabajo cesa lentamente.

Todos los colonos están ya en el amplio patio rústico, donde hay un fuerte olor de uvas pisadas.

De casas cercanas vienen también otros campesinos.

Jesús sube por una pequeña escalera que da a un ala: una galería de arcos bajo la cual se conservan sacos de productos agrícolas y herramientas.

¡Cómo sonríe Jesús subiendo esos pocos peldaños! Lo veo sonreír entre el ondear de sus esponjosos cabellos agitados por una brisa vespertina.

¡Oh, su hermosa sonrisa tan luminosa!

La alegría de esta sonrisa entra en el corazón que cuando está triste es como ese vino de que hablaba el dueño de la casa, confortándolo.

Se vuelve. Se sienta en el último peldaño, en el punto más alto de la escalera, que se transforma en una tribuna para los más afortunados oyentes.

Es decir, para los dueños de la casa, para los apóstoles y para María, la cual, siempre humilde, ni siquiera había tratado de subir a ese puesto de honor, sino que la había conducido a él la señora.

Está sentada justamente un peldaño más abajo que Jesús, de manera que su cabeza está a la altura de las rodillas de su Hijo.

Y estando sentada de lado, Ella lo puede mirar a la cara, con su mirada de paloma enamorada. El delicado perfil de María destaca nítido como en un mármol contra el muro oscuro de la rústica galería.

Más abajo están los apóstoles y los dueños de la casa. En el patio, todos los aldeanos: unos en pie, otros sentados en el suelo, otros encaramados en los lagares o en las higueras que hay en los cuatro ángulos del patio.

Jesús habla lentamente, hundiendo la mano en un amplio saco de trigo colocado detrás de la espalda en María; parece como si estuviera jugando con esos granos o los estuviera acariciando con gusto,

mientras con la derecha gesticula sosegadamente:

–     Me han dicho: “Ven, Jesús, a bendecir el trabajo del hombre”. Heme aquí.

En nombre de Dios lo bendigo. Efectivamente, todo trabajo, si es honesto, merece bendición por parte del Señor eterno. Pero he dicho esto:

La primera condición para obtener de Dios bendición es ser honestos en todas las acciones.

Veamos juntos cuándo y cómo las acciones son honestas. Lo son cuando se cumplen teniendo presente en el espíritu al eterno Dios.

¿Puede acaso pecar uno que diga: “Dios me está mirando. Dios tiene sus ojos puestos en mí, y no pierde ni un detalle de mis acciones”? No. No puede.

Porque pensar en Dios es un pensamiento saludable y le impide al hombre pecar más que cualquier amenaza humana. ¿Pero al eterno Dios se le debe sólo temer? No. Escuchad.

Os fue dicho: “Teme al Señor tu Dios”. Y los Patriarcas temblaron, y temblaron los Profetas cuando el Rostro de Dios, o un ángel del Señor, se apareció a sus espíritus justos.

Y ciertamente es verdad que en tiempo de cólera divina, la aparición de lo sobrenatural debe hacer temblar el corazón.

¿Quién, aun siendo puro como un párvulo, no tiembla ante el Poderoso, ante cuyo fulgor eterno están en actitud de adoración los ángeles, rostro en tierra en el aleluya paradisíaco?

Dios atenúa con un piadoso velo el insostenible fulgor de un ángel, para concederle al ojo humano poder mirarlo sin que se le queden abrasadas pupila y mente.

¿Qué será entonces ver a Dios? Pero esto es así mientras dura la ira.

Cuando ésta queda sustituida por la paz y el Dios de Israel dice:

“He jurado y mantengo mi pacto. He ahí a quien envío y soy Yo, aun no siendo Yo sino mi Palabra que se hace Carne para ser Redención”

Entonces el amor debe -suceder al temor, y sólo amor debe dársele al eterno Dios, con alegría; porque el tiempo de paz ha llegado para la Tierra.

La Paz ha llegado entre Dios y el hombre.

Cuando los primeros vientos de la primavera esparcen el polen de la flor de la vid, el agricultor debe temer aún, dado que la intemperie y los insectos pueden tenderle al fruto muchas insidias.

Más cuando llega la feliz hora de la vendimia, ¡Ah!, entonces cesa todo temor y el corazón se regocija por la certeza de la cosecha.

E1 Vástago de la estirpe de Jesé, habiendo sido previamente anunciado por las palabras de los Profetas, ha venido; ahora está entre vosotros.

Él es Racimo óptimo que os trae el zumo de la Sabiduría eterna y no pide sino ser cogido y exprimido y ser así Vino para los hombres.

Él es Vino de alegría sin fin para aquellos que se nutran con Él.

Pero, ¡Ay de aquellos que habiendo tenido a su alcance este Vino lo hayan rechazado!

¡Y tres veces desdichados aquellos que después de haberse nutrido con Él, lo hayan rechazado o mezclado en su interior con la comida de Satanás!

Y así vuelvo al primer concepto.

La primera condición para obtener la bendición de Dios, tanto en las obras del espíritu como en las del hombre, es la honestidad de propósitos.

Honesto es el que dice: “Sigo la Ley, no para obtener de ella alabanza por parte de los hombres, sino por fidelidad a Dios”.

Honesto es aquel que dice: “Sigo a Cristo, no por los milagros que hace, sino por los consejos que me da de vida eterna”.

Honesto es quien dice: “Trabajo, no por ávido lucro, sino porque también el trabajo ha sido puesto por Dios como medio de santificación por su valor formativo, mortificante, preservativo, elevante;

trabajo para poder ayudar a mi prójimo; trabajo para poder hacer resplandecer los prodigios de Dios, que de un granito minúsculo hace una macolla de espigas,

de una semilla de uva hace una gran cepa, de la semilla de un fruto hace un árbol.

Y de Mí, hombre, pobre nada, sacado de la nada por voluntad suya, hace un ayudante suyo en la obra infatigable de perpetuar los cereales, vides y árboles frutales, como en la de poblar la Tierra de hombres”.

Hay personas que trabajan como bestias, pero sin otra religión aparte de la de aumentar sus riquezas.  

¿Que muere de aprietos y cansancio delante de él el compañero que ha sido menos favorecido por la suerte? ¿Que se mueren de hambre los hijos de este miserable? ¿Y qué le importa al ávido acumulador de riquezas?

Hay otros todavía más duros, que no trabajan pero obligan a trabajar, y atesoran con el sudor ajeno.

Y hay otros que dilapidan lo que avaramente arrebatan al esfuerzo ajeno. En verdad, en éstos el trabajo no es honesto. Y no digáis: “Y a pesar de todo Dios los protege”.

No. No los protege. Hoy gozarán de una hora de triunfo, pero no pasará mucho tiempo sin que los alcance la severidad divina, que, en el tiempo o en la Eternidad, les recordará este precepto: 

“Yo soy el Señor tu Dios, ámame sobre todas las cosas y ama a tu prójimo como a ti mismo'”.

¡Oh, entonces, verdaderamente, si esas palabras resuenan eternamente, serán más tremendas que los rayos del Sinaí!

Muchas, demasiadas son las palabras que se os dicen. Yo os digo sólo éstas: “Amad a Dios. Amad al prójimo”.

Son como el trabajo que hace fecundo al sarmiento, realizado con la vid en primavera.

El amor a Dios y al prójimo es como la grada que limpia el suelo de las hierbas nocivas del egoísmo y de las malas pasiones.

Es como la azada que excava un círculo en torno a la cepa para que quede aislada del contagio de hierbas parásitas y nutrida con frescas aguas de riego;

es como cizalla que elimina lo superfluo para condensar la energía y dirigirla hacia donde dará fruto; es lazo que aprieta y sostiene junto al robusto palo;

es, finalmente, sol que madura los frutos de la buena voluntad haciendo de ellos frutos de vida eterna.

Exultáis ahora porque el año ha sido bueno, ricas las mieses y óptima la vendimia.

Pero en verdad os digo que este júbilo vuestro es menos que un diminuto granito de arena en relación con el júbilo sin medida que será vuestro cuando el eterno Padre os diga:

“Venid, fecundos sarmientos míos injertados en la verdadera Vid.

Vosotros os prestasteis a toda operación, aunque fuera penosa, con tal de dar abundante fruto, y ahora venís a Mí cuajados de los zumos dulces del amor a mí y al prójimo.

Floreced en mis jardines durante toda la eternidad”.

Tended a este eterno goce. Perseguid con fidelidad este bien. Agradecidos, bendecid al Eterno, que os ayuda a alcanzarlo.

Bendecidlo por la gracia de su Palabra, bendecidlo por la gracia de la buena cosecha.

Amad con gratitud al Señor y no tengáis miedo. Dios da el ciento por uno a quien le ama.

Jesús habría terminado, pero todos gritan:

–      ¡Bendícenos, bendícenos! ¡Danos tu bendición!

Jesús se levanta, extiende los brazos y dice con voz de trueno:

–      Que el Señor os bendiga y guarde, os muestre su faz y tenga piedad de vosotros. Que el Señor vuelva hacia vosotros su rostro y os dé su paz.

Que el nombre del Señor esté en vuestros corazones, en vuestras casas y en vuestros campos.

La multitud, la pequeña multitud reunida, prorrumpe en un griterío de alegría y de aclamaciones al Mesías, mas luego calla.

Y se abre para dejar pasar a una madre que lleva en brazos a un niño paralítico de unos diez años.

Ella lo coloca echado a los pies de la escalera, como si se lo ofreciera a Jesús. 

El anciano anfitrion explica:

–     Es una criada mía. Su hijo varón se cayó el año pasado desde la terraza y se partió la columna.

La dueña añade: 

–    Toda la vida tendrá que yacer sobre la espalda. Ha esperado en ti todos estos meses… 

Jesús indica:

–     Dile que se acerque.

Pero la pobre mujer está tan emocionada, que parece como si tuviera ella la parálisis. Tiembla toda y se le enredan los pies en el largo vestido al subir los altos escalones con su hijo en brazos.

María, piadosa, se pone en pie y baja hacia ella.

–     Ven. No temas. Mi Hijo te quiere.

Dame a tu niño. Así podrás subir mejor. Ven, hija. Yo también soy madre.

Y le toma al niño, al cual sonríe dulcemente. Luego sube con el peso de esta conmovedora carga sobre sus brazos.

La madre del niño la sigue, llorando.

Ya está María ante Jesús.

Se arrodilla y dice:

–     ¡Hijo! ¡Por esta madre!

No dice nada más.

Jesús ni siquiera solicita su consabido “¿Qué deseas que te haga? ¿Crees que puedo hacerlo?”. No.

Hoy sonríe y dice:

–      Mujer, ven aquí.

La mujer se coloca justo junto a María.

Jesús le pone una mano sobre la cabeza y se limita a decir: «Alégrate».

Aún no ha terminado de decir esta palabra y el niño, que hasta ahora había estado extendido como un cuerpo muerto, colgándole las piernas en brazos de María, se sienta como impulsado por un resorte…

Y prorrumpe en un grito de alegría « ¡Mamá!», y corre a refugiarse en el pecho materno.

Los gritos de hosanna parece como si quisieran penetrar en el cielo completamente rojo del atardecer.

La mujer, con su hijo apretado contra el corazón, no sabiendo qué decir,

Pregunta:

–     ¿Qué… qué tengo que hacer para decirte que soy feliz?

A lo que Jesús, que sigue acariciándola, contesta:

–     Ser buena, amar a Dios y a tu prójimo, educar en este amor a tu hijo.

Pero la mujer no se muestra todavía satisfecha. Quisiera… quisiera…

Y por fin, pide:

–     Dadle un beso Tú y tu Madre a mi niño.

Jesús se inclina y lo besa, y María también.

Y mientras la mujer se marcha feliz, entre las aclamaciones de un cortejo de amigos,

Jesús le explica a la dueña de casa:

–     No ha hecho falta más.

Él estaba en los brazos de mi Madre. Incluso sin mediar palabra alguna lo habría curado, porque Ella se siente feliz cuando puede consolar una aflicción.

Y Yo deseo hacerla feliz.

Entonces Jesús y María se intercambian una de esas miradas cuyo significado es tan profundo, que sólo quien las ha visto las puede entender.

UN APÓSTOL CELESTIAL


En China la Persecución no cesa y nuestros hermanitos, padecen con heroísmo la confesión de la Fe Cristiana.

Como Dios ama tanto a sus hijos, hubo una intervención directa del Cielo y con un Apóstol… ¡Sencillamente extraordinario! 

He aqui dos testimonios de cómo nuestro ABBA no nos abandona en las garras del Anticristo…

Dos Fantásticas CONVERSIONES Sobrenaturales en China

Las intervenciones del Cielo para la conversión tienen las formas más imprevisibles.

Y muchas se están operando hoy en China que será el país con más cantidad de cristianos en una década.

Traemos dos historias.

Una de una mujer que durante su vida estuvo esperando que la bautizaran; había sido catequizada por San José.

Y otra de una mujer que tuvo una experiencia cercana a la muerte, tuvo un mini juicio por Jesucristo y se convirtió.

FANTÁSTICA APARICIÓN Y CATEQUESIS DE SAN JOSÉ A UNA CHINA

El que presentamos es un caso muy especial.

‍Una anciana china agonizante, que no sabía leer, ni nada sobre el cristianismo.

Fue localizada por unos misioneros jesuitas y pidió que la bautizaran, mostrando un sorprendente conocimiento de los ritos católicos.

Al final resultó que había sido visitada por un enviado de Dios que la fue instruyendo a través de los años.

Ese parece que fue San José.

Dos misioneros jesuitas austríacos, el padre Gotsch y el hermano Gervasio, vivieron en China una experiencia única.

Gervasio, que había acompañado al Profesor Filchner a través del Tibet y en India, contó este hecho ocurrido en 1976.

Un día, en China meridional, estaba acompañando al P. Gotsch que había ido a asistir a un moribundo en Kaotai para administrarle los últimos sacramentos.

Atravesaron 200 km por caminos montañosos y colinas montados a caballo y llegaron después de 3 días a la casa de aquel hombre.

Demasiado tarde, porque éste ya había fallecido.

‍Emprendieron el camino de regreso luego de haberlo enterrado religiosamente.

A mitad del camino se encontraron con un joven que parecía estar esperándolos al borde del camino y que les pidió que lo siguieran a casa de su madre que estaba enferma.

Acompañaron a este joven hasta un pueblito que distaba 15 km de allí.

‍En una habitación extremadamente precaria, una mujer agonizaba.

Al ver al sacerdote, le preguntó:

      Extranjero, ¿Me contestarás la verdad a las preguntas que te haga?

–      Por supuesto, madre.

–     ¿Existe un Dios en el cual hay tres personas? ¿Existe otra vida, un lugar de felicidad para los buenos y un lugar de terror para los malos?

¿Es verdad que Dios vino a esta tierra para morir por los hombres y abrirles el lugar de felicidad?

Extranjero, ¿Es verdad todo eso?

Estupefacto, el sacerdote le respondió SI.

Pero ¿De quién había podido esta mujer aprender todo aquello?

La mujer continuó:

–      Traes agua contigo, entonces, ¡lávame (bautízame), para que pueda ir a aquel sitio de felicidad!

¿Cómo sabía que el sacerdote llevaba consigo agua para los bautismos?

‍Su actitud decidida era algo infantil y al mismo tiempo convincente.

El sacerdote le explico brevemente la liturgia y el sentido del Sacramento y luego la Bautizó.

‍La enferma, desbordante de alegría, todavía dijo:

–      También tienes contigo el pan. Ese es un pan especial porque Dios está adentro. ¡Dame de ese pan!

El padre extrajo de su bolso la hostia consagrada que llevaba consigo.

¡La enferma sabía que él tenía “El Pan”!

El sacerdote le explicó el sentido del Sacramento de la Eucaristía y le dio la comunión.

Le administró también los últimos sacramentos (la confesión de los pecados y la unción de los enfermos).

Después le dijo:

–      Hasta ahora fuiste tú quién hacías las preguntas. Ahora me toca a mí:

‍¿Quién te ha enseñado las verdades de la fe? ¿Has conocido a creyentes católicos o evangelistas?

–      No, extranjero.

–      Entonces ¿Has leído libros cristianos?

–      No sé leer, extranjero, y ni siquiera sabía que existían libros de ese tipo.

–       Entonces, ¿De dónde y de quién has recibido la noticia de la Fe?

San José, Terror de los Demonios

–       Siempre pensé que debía ser así y desde hace 10 años que vivo de esta forma.

También he instruido así a mis hijos y puedes lavarlos a todos (bautizarlos).

–       Pero ¿Sabías que íbamos a pasar hoy por aquí?

–       ¡Por supuesto!

‍Vi a un hombre en sueños. Él fue quien me dijo que enviara a mi hijo menor a la ruta a que llamara a los dos extranjeros que pasarían por allí.

También me dijo que me iban a “lavar” para ir al lugar de la felicidad después de la muerte.

Los misioneros estaban profundamente conmovidos.

La actitud de la mujer frente a la muerte era tan apacible que no dejaba lugar a duda.

‍Antes de partir, los misioneros le regalaron una estampa de san José, patrono de los moribundos.

‍Colmada de felicidad exclamó:

–     ¡Pero a éste, lo conozco!

Vino a verme muchas veces.

¡Es quien me dijo que mandara a mi hijo a la ruta para llamarlos!

¿Había tenido un sueño o san José verdaderamente había ido en persona a visitarla?

Ella no lo sabía.

Por otra parte, no importaba saberlo. ‍

Lo importante era que san José había instruido a la enferma.

Los misioneros se enteraron más tarde que la mujer había muerto aquella noche.

Hay otra interesante historia de conversión de una china llamada Mei.

Quien tuvo el mini-juicio en una experiencia cercana a la muerte, que muchos llaman la ‘iluminación de la conciencia”.

La historia es la siguiente.

Ella disfrutaba de la playa en el sur de China por primera vez en su vida.

Había sido abandonada por su esposo y era divorciada.

Estaba de vacaciones en la playa de Sanya con su novio, un hombre casado.

‍Su esposo la había abandonado inmediatamente después de tener familia. Y en su desesperación había manejado su vida en dirección equivocada.

Estaba sin trabajo, sin dinero, sin dignidad y este hombre casado se acercó a ella y la invitó a ir a la playa con él.

Era a la primera vez qué veía el mar y no tenía conocimiento de Dios.

Ella se había criado en el río Yangtse y era una nadadora capaz.

De repente estaba nadando y fue arrastrada mar adentro.

‍Ella sintió una mano sosteniéndole el tobillo, que la arrastraba hacia abajo en el agua, e hizo todo lo que pudo para nadar hasta la orilla pero no podía.

Trato de pedir Auxilio pero sintió una mano alrededor de su garganta que no le permitía gritar.

No podía hacer ningún ruido aunque su boca se movía y la mano la sostenía cada vez más fuerte.

‍De repente vio una cara en medio del remolino, y aunque nunca le enseñaron quién era el diablo, ahí lo identificó.

Se acercó a ella y le susurró “te voy a matar hoy”.

Ella pensó que estaba acabada y estaba muriendo.

Pensó en sus padres y en su hija, mientras trataba en vano de llegar a la orilla.

En un último arrebato gritó algo que ella no comprendió dijo “mi Dios…” con toda su fuerza, aunque no sabía que estaba diciendo.

Fue cuando los cielos se abrieron y descendió una paloma sobre ella que identificó como el Espíritu Santo, si bien no tenía ninguna información sobre la Biblia y sobre Espíritu Santo.

Y apareció un hombre alto con una túnica y un aura de luz.

Hizo un gesto y penetró un rayo de luz sobre ella y vio pasar su vida ante sus ojos como en una película, apreciando los pecados que había cometido.

Esto es lo que han experimentado muchos que tuvieron experiencias cercanas a la muerte y es un mini juicio a través de la iluminación de la conciencia.

Ella dice que no podía creer que “yo fuera a una persona tan pecadora y tan sucia”.

En ese momento ella quiso morir pero oyó una voz misericordiosa que le dijo:

“Mi hija has vuelto por fin. Te he estado esperando mucho tiempo”.

Entonces vio un amor puro que brotaba de los ojos de esa figura y ella le preguntó:

–       “¿Es para mí?”

Y la figura le respondió:

–       “Si es para ti, te amo y nunca pedí nada de ti”

Ella nunca había experimentado un amor tan grande e incondicional y se echó a llorar.

Pero aún estaba en peligro de ahogarse y oyó la voz que decía “ve a ayudarla”.

De repente apareció un hombre y la arrastró hasta la orilla poniéndola en la arena.

En ese momento ella pensó que se había encontrado con el Dios que no conocía ni sabía nada de Él.

Cuando regresó a su pueblo fue a una iglesia y pidió una Biblia, pero tuvo que esperar algunos meses porque las Biblias en China son escasas.

‍Cuando le llegó la Biblia después de un año, la empezó a leer desde el Génesis; todo le parecía extraño y difícil de entender.

‍En definitiva Mei tuvo una aparición o se la imaginó, no sabemos, y descubrió a Jesús en su corazón comenzando la peregrinación hacia el cristianismo en un medio hostil como China.

Mira el video relacionado a continuación.