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108 EXORCISMO Y CONVERSIÓN


108 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Jesús va caminando solo, casi rozando un seto de cácteas que, burlándose de todas las demás plantas desnudas,

resplandecen bajo el sol con sus carnosas paletas espinosas, en las que hay todavía algún fruto al que el tiempo ha dado un color rojo ladrillo.

O en que ya ríe alguna flor precoz amarilla con pinceladas de color bermellón.

Los apóstoles, detrás, cuchichean. Están molestos y ciertamente no van alabando al Maestro.

En un momento dado, Jesús se vuelve de repente,

Y dice:

–     Quien está pendiente del viento no siembra, quien está pendiente de las nubes no recoge nunca.

Es un refrán antiguo, pero Yo lo sigo.

Como podéis ver, donde temíais adversos vientos y no queríais deteneros, he encontrado terreno y modo de sembrar.

Y, a pesar de “vuestras” nubes, que conviene que lo oigáis, no está bien que las mostréis donde la Misericordia quiere mostrar su sol,

estoy seguro de haber cosechado ya.

Tomás replica:

–     Sí, pero ninguno te ha pedido un milagro.

¡Es una fe en ti muy extraña!

–     Tomás, ¿Crees que el hecho de pedir milagros es lo único que prueba que hay fe?

Te equivocas. Es todo lo contrario.

Quien quiere un milagro para poder creer patentiza que sin el milagro, prueba tangible, no creería.

Sin embargo quien, por la palabra de otro, dice “creo” muestra la máxima fe.

Tadeo protesta:

–     ¡Así que entonces los samaritanos son mejores que nosotros!

–     No estoy diciendo eso.

Pero en su estado de minoración espiritual, han mostrado tener una capacidad de comprender a Dios mucho mayor que la de los fieles de Palestina.

Esto os lo encontraréis muchas veces en vuestra vida.

Os ruego que os acordéis también de este episodio para saberos conducir sin prejuicios con las almas que se acerquen a la fe en el Cristo.

Santiago de Alfeo, amonesta:

–     De todas formas – perdona, Jesús, si te lo digo – ya te persigue mucho odio y dar pie a nuevas acusaciones creo que te perjudica.

Si los miembros del Sanedrín vinieran a saber que has tenido…

–     ¡Dilo, hombre!: “amor”, porque esto es lo que he tenido y tengo, Santiago.

Tú, que eres primo mío, comprenderás que en Mí no puede haber sino amor.

Te he mostrado cómo en mí sólo hay amor, incluso para con quienes me eran enemigos en mi familia y en mi tierra.

Y entonces, ¿No debía amar a éstos, que me han respetado a pesar de que no me conocían?

Los miembros del Sanedrín pueden hacer todo el mal que quieran,

pero la consideración de este futuro mal no cerrará las esclusas de mi amor omnipresente y omnioperante.

Pero además es que, aunque lo hiciera, ello no impediría al odio del Sanedrín encontrar motivos de acusación.  

Felipe agrega:

–     Sí, pero Maestro…

Pierdes tu tiempo en una ciudad idólatra, habiendo como hay muchos lugares en Israel que te esperan.

Dices que es necesario consagrar cada hora del día al Señor. ¿No son horas perdidas?

Jesús advierte:

–     Un día dedicado a reagrupar las ovejas extraviadas no es un día perdido, Felipe.

Está escrito: “Hace muchas oblaciones quien respeta la Ley… mas quien practica la misericordia ofrece un sacrificio”.

Está escrito: “Que tu ofrenda al Altísimo esté en proporción de cuanto te ha dado; ofrece con mirada alegre según tus facultades”.

Yo lo hago, amigo, y el tiempo empleado en el sacrificio no es un tiempo perdido.

Practico la misericordia y uso de las facultades recibidas ofreciendo mi trabajo a Dios. Tranquilos, por tanto.

Además, el que de vosotros, quería que hubieran pedido milagros para convencerse de que los de Sicar creían en Mí, va a quedar satisfecho.

Aquel hombre nos sigue, sin duda por algún motivo. Detengámonos.

Efectivamente, el hombre viene en dirección a ellos.

Se le ve encorvado bajo la carga de un voluminoso fardo que lleva malamente contrapesado sobre los hombros.

Al ver que el grupo de Jesús se ha detenido lo hace él también.

Pedro refunfuña:

–     Se ha parado porque ve que nos hemos dado cuenta de sus malas intenciones.

¡Son samaritanos!

Jesús cuestiona:

–     ¿Estás seguro, Pedro?

–     ¡Sin duda!

–     Pues entonces quedaos aquí. Yo me acerco.

–     No, Señor, eso no. Si vas Tú, también yo.

–     De acuerdo, ven.

Jesús se dirige hacia el hombre.

Pedro trota a su lado, entre curioso y hostil.

Llegados a pocos metros uno del otro,

Jesús dice:

–     ¿Hombre, qué quieres?

¿A quién buscas?

El hombre responde:

–     A Tí.

–     Y ¿Por qué no has venido a Mí cuando estaba en la ciudad?

–     No me atrevía…

Si en presencia de todos me hubieras rechazado, hubiera sufrido demasiado dolor y vergüenza.

–     Podrías haberme llamado cuando me quedé solo con los míos.

–     Mi deseo era acercarme a ti estando Tú solo, como Fotinai.

También yo, como ella, tengo un motivo importante para estar a solas contigo…

–     ¿Qué quieres?

¿Qué es lo que transportas con tanto esfuerzo sobre tus hombros?

–     Es mi mujer.

Un espíritu se ha adueñado de ella y la ha transformado en un cuerpo muerto y una inteligencia apagada.

Debo hasta darle la comida en la boca, vestirla, llevarla como a una niña pequeña.

Ocurrió de improviso, sin previa enfermedad… La llaman “la endemoniada”.

Todo esto me supone dolor, afanes, gastos. Mira.

El hombre pone en el suelo su fardo de inerte carne envuelta en un sayo como un saco.

Y descubre un rostro de mujer, todavía joven, que si no respirase se podría decir que está muerta: ojos cerrados, boca entreabierta.

Es el rostro de una persona que ha expirado o que estuviese en estado comatoso.

Jesús se agacha hacia la desdichada mujer que yace en el suelo, la mira, luego mira al hombre,

Y le dice:

–     ¿Crees que puedo hacerlo?…

¿Por qué lo crees?

–     Porque eres el Cristo.

–     Pero tú no has visto nada que lo pruebe.

–     Te he oído hablar. Me basta.

–     ¿Has oído, Pedro?

¿Qué piensas que debo hacer ante una fe tan genuina?

Pedro balbucea:

–     Pues… Maestro… Tú… Yo… Bueno, decide Tú.

Pedro está desconcertado.

–     Sí, ya he decidido.

Hombre, mira.

Jesús coge la mano de la mujer y ordena:

–     ¡Vete de ella! ¡Lo quiero!

La mujer, que hasta ese momento había permanecido inerte, se contrae en una horrenda convulsión, primero muda.

Luego acompañada de quejidos y gritos que terminan con uno más fuerte durante el cual, como quien se despierta de una pesadilla,

abre como platos los ojos que hasta ahora había mantenido cerrados.

Luego se tranquiliza y con cierto estupor, mira a su alrededor…

Fija primero sus ojos en Jesús – el Desconocido que le sonríe… -; luego mira a la tierra del camino en que yace…

Y a una mata nacida en el borde, en la que la cabezuela blanco-roja de las margaritas de los prados, coloca perlas ya próximas a abrirse en forma de radiado nimbo.

Mira al seto de cactáceas, al cielo, muy azul. Luego vuelve la mirada y ve a su marido… 

A este marido suyo que ansioso, la mira a su vez escudriñando todos sus movimientos.

Sonríe y recuperada completamente su libertad, se pone en pie como impulsada por un resorte para refugiarse en el pecho de su marido.

Éste, llorando, la acaricia y la abraza. 

Ella pregunta:

–     ¿Cómo es que estoy aquí?

¿Por qué? ¿Quién es este hombre?

El esposo contesta:

–     Es Jesús, el Mesías.

Estabas enferma y te ha curado. Dile que lo quieres.

–     ¡Oh…, sí! ¡Gracias!…

Pero, ¿Qué tenía? Mis niños… Simón… no recuerdo cosas de ayer, pero sí recuerdo que tengo hijos…

Jesús dice:

–     No es necesario que te acuerdes de ayer.

Acuérdate siempre del día de hoy. Sé buena. Adiós. Sed buenos y Dios estará con vosotros.

Y Jesús, seguido por la bendiciones de los dos, se retira rápido.

Llegado adonde están los demás, que se habían quedado al pie del seto, no les dirige la palabra.

Pero sí a Pedro:

–     ¿Y ahora, tú, que estabas seguro de que aquel hombre venía con malas intenciones, qué dices?

¡Simón, Simón! ¡Cuánto te falta todavía para ser perfecto!

¡Cuánto os falta! Tenéis, excepto una patente idolatría, todos los pecados de éstos. Y además soberbia en el juicio.

Tomemos nuestro alimento. No podemos llegar antes de la noche a donde quería.

Dormiremos en algún aprisco, si es que no encontramos nada mejor.

Los doce, con el sabor en su corazón de la corrección recibida, se sientan sin hablar y se disponen a comer.

El sol de este sereno día ilumina los campos, que descienden, formando suaves ondulaciones, hacia una llanura.

Después de comer, todavía permanecen un tiempo en el lugar, hasta que Jesús se pone en pie,

y dice:

–     Venid tú, Andrés y tú, Simón; quiero ver si aquella casa es amiga o enemiga.

Y se pone en movimiento.

Los otros permanecen en el lugar y guardan silencio hasta que,

Santiago de Alfeo le dice a Judas de Keriot:

–     ¿Pero esta que viene no es la mujer que estaba en Sicar?

Judas contesta:

–     Sí, es ella.

La reconozco por el vestido. ¿Qué querrá?

Pedro responde malhumorado:

–     Seguir su camino.

–     No.

Nos está mirando demasiado, protegiéndose los ojos del sol con la mano.

La observan hasta que llega cerca de ellos…

Y pregunta sumisa:

–    ¿Dónde está vuestro Maestro?

–     Se ha ido.

¿Por qué preguntas por Él?

–    Lo necesito…

Pedro replica cortante:

–     No se echa a perder con mujeres.

–     Ya lo sé.

Con mujeres, no; pero yo soy un alma de mujer que tiene necesidad de Él.

Tadeo le aconseja a Pedro que la deje quedarse.

Y responde a la mujer: 

–    Espera. Dentro de poco vuelve.

La mujer se retira a una curva del camino y allí se queda, en silencio.

Los apóstoles se desinteresan de ella.

Jesús, al poco tiempo regresa.

Pedro dice a la mujer:

–     Ahí está el Maestro.

Dile lo que quieras. ¡Apúrate!

La mujer ni siquiera le responde.

Va hasta los pies de Jesús y se prosterna hasta tocar el suelo.

Y guarda silencio.

Jesús pregunta:

–     Fotinai, ¿Qué quieres de Mí?

–     Tu ayuda, Señor.

Yo soy muy débil. No quiero pecar más. Esto se lo he dicho ya al hombre.

Pero, ahora que he dejado de pecar no sé nada más. Ignoro el bien.

¿Qué tengo que hacer? Dímelo Tú. Soy fango, pero tu pie pisa también el camino para ir a las almas.

Pisa mi fango, pero ven a mi alma con tu consejo.

Y cubriéndose el rostro, con las manos juntas, empieza a llorar.

Jesús le dice:

–     Seguirme como única mujer no es posible.

Si verdaderamente quieres no pecar y conocer la ciencia de no pecar, regresa a tu casa con espíritu de penitencia, y espera.

Llegará el día en que tú mujer, entre otras muchas, igualmente redimidas, podrás estar al lado de tu Redentor y aprender la ciencia del Bien.

Ve. No tengas miedo. Sé fiel a la voluntad que tienes ahora de no pecar. Adiós.

La mujer besa la tierra, se levanta y se retira caminando hacia atrás durante algunos metros.

Luego se vuelve hacia Sicar…

100 UN LLAMADO


100 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Jesús ha ido a dar las gracias, al administrador de las posesiones de Lázaro en Aguas Especiosas y a despedirse. 

El hombre le dice:

–      Señor, yo no he hecho sino cumplir con mi deber ante Dios, ante mi jefe y ante la honestidad de conciencia.

He estado atento a esa mujer durante este tiempo en que ha sido huésped mía, y siempre la he visto honesta. Habrá sido una pecadora.

Bien. Ahora no lo es. ¿Por qué razón tengo yo que indagar sobre un pasado que ella misma ha tachado para anularlo?

Yo tengo hijos en edad joven y no feos. Pues bien, no ha mostrado nunca su rostro, realmente muy hermoso, ni ha hecho oír su palabra.

Puedo decir que conocí el tono de su voz de plata, cuando gritó a causa de las heridas.

De hecho ella lo poco que pedía, siempre a mí o a mi mujer, lo susurraba tras su velo.

Y tan bajo que casi no se entendía.

Date cuenta de lo prudente que fue: cuando temió que su presencia pudiera ser causa de algún perjuicio, se marchó…

Yo le había prometido protección y ayuda. Y sin embargo, ella no quiso aprovecharlo. ¡No, así no se comportan las mujeres perdidas!

Yo rogaré por ella, como ha pedido; incluso sin este recuerdo. 

Y alarga hacia Jesús un valioso brazalete, cuajado de piedras preciosas…

Mientras agrega:  

–   Tenlo, Señor.

Empléalo como limosna para bien suyo. Dándola Tú, ciertamente, recibirá a cambio paz.

Ha sido el encargado quien ha hablado a Jesús y lo ha hecho respetuosamente.

Es un hombre todavía joven y de buena apariencia. rostro honesto y cuerpo recio.

Detrás de él hay seis galanes, jóvenes, parecidos al padre, seis rostros de aspecto franco e inteligente.

También está su esposa, una mujercita grácil y todo dulzura, que escucha a su marido como escucharía a un dios, asintiendo continuamente con la cabeza.

Jesús recibe el brazalete de oro y se lo pasa a Pedro diciendo:

–      Para los pobres.

Luego se dirige al encargado en estos términos:

–      No todos tienen tu rectitud en Israel.

Tú eres sabio, porque distingues el bien del mal y sigues el bien sin sopesar la utilidad humana que el cumplirlo pueda comportar.

En nombre del eterno Padre, te bendigo a ti, a tus hijos, a tu esposa y tu casa.

Manteneos siempre en esta disposición de espíritu y el Señor estará siempre con vosotros, y tendréis la vida eterna.

Yo ahora parto. Pero no quiere decir que no nos volvamos a ver nunca. Yo volveré… Y vosotros podréis siempre llegaros hasta Mí.

Por todo lo que habéis hecho por Mí y por esa pobre criatura, Dios os dé su paz.

El encargado, los hijos y por último, la mujer, se arrodillan y besan los pies de Jesús…  

El cual, tras un último gesto de bendición, se aleja con sus discípulos, dirigiéndose hacia el pueblo.  

Felipe pregunta:

–     ¿Y si están todavía esos granujas? 

Tadeo responde:

–     A nadie se le puede impedir que vaya por los caminos de la Tierra.

–     No.  Pero nosotros para ellos somos “anatema”.

–     ¡Déjalos, hombre! ¿Te preocupa?

Pedro refunfuña entre dientes:

–     Yo no me preocupo sino porque el Maestro no quiere violencia. Y ellos, que lo saben, se aprovechan…

Sin duda, piensa que Jesús, que está hablando con Simón y con el Iscariote, no está oyendo.

Pero sí ha oído y se vuelve, mitad severo, mitad sonriente…

Y dice:

–     ¿Tú crees que Yo vencería haciendo violencia?

Esto es un pobre sistema humano que sirve por un tiempo, para victorias de los hombres. 

¿Cuánto tiempo dura la opresión? Hasta que no produzca en los que la sufren, reacciones que al unirse, engendren una violencia mayor, que abate el atropello que existía antes.

No quiero un reino temporal. Quiero un Reino Eterno: el Reino de los Cielos. ¿Cuantas veces os lo he dicho? ¿Cuántas os lo deberé decir?

¿No lo entenderéis jamás? Sí. Vendrá el momento cuando lo entenderéis.

Pedro dice:

–      ¿Cuándo, Señor mío?

Tengo prisa por entender para ser menos ignorante.

–     ¿Cuándo? Cuando seáis triturados como el trigo entre las piedras del dolor y del arrepentimiento.

Podríais, es más, deberíais, entender antes. Pero para ello, deberíais quebrantar vuestra humanidad y dejar libre al espíritu…

Y no sabéis todavía, haceros esta violencia. Pero entenderéis… entenderéis.

Entonces entenderéis también cómo no podía hacer uso de la violencia, que es un medio humano, para instaurar el Reino de los Cielos: el Reino del espíritu.

Pero, mientras esto se cumple, no tengáis miedo.

Esos hombres que os preocupan no nos harán nada. Les basta con haberme arrojado.

Tomás advierte:

–      ¿No era más fácil mandar un recado al sinagogo para que viniese a la casa del administrador o que nos esperase en el camino principal?

–     ¡Oh! ¡Qué prudente estás hoy, Tomás mío!

Era más fácil pero no sería justo. Él ha demostrado heroísmo por Mí y se le injurió en su hogar por causa mía.

Es justo que Yo vaya a consolarlo a su casa.

Tomás se encoge de hombros y ya no habla más.

Ya se ve el pueblo, vasto pero de aspecto marcadamente rural, con casas entre huertos, que ahora están desnudos y con muchos apriscos.

Debe ser un lugar apto para el pastoreo, porque se oye por todas partes, un denso balar de rebaños que van a los pastos de la llanura o que vienen de ellos.

Tiene el consabido cruce de caminos con la plaza y su fuente en el centro en el lugar donde aquéllos confluyen.

Y ahí está la casa del jefe de la sinagoga.

Abre una mujer anciana con claros signos de llanto en su rostro.

No obstante, al ver al Señor experimenta un sentimiento de alegría y profiriendo palabras de bendición, se postra.

Jesús le dice:

–     Levántate, madre.

He venido para deciros adiós. ¿Dónde está tu hijo?

Ella señala una habitación en el fondo de la casa. 

Y dice:

–     Está allí…

 ¿Has venido a consolarlo? Yo no soy capaz…

–     Entonces, ¿Está afligido por algo?

¿Le duele el haberme defendido?

–     No, Señor.

Pero siente un escrúpulo. Bueno, Tú lo escucharás. Lo llamo.

–     No. Voy Yo. 

Y se vuelve hacia los discípulos diciendo:

Vosotros esperad aquí. Vamos, mujer.

Jesús recorre los pocos metros del vestíbulo, empuja la puerta, entra en la habitación.

Se acerca despacio a un hombre que está sentado, inclinado hacia el suelo, absorto en una dolorosa meditación.

Jesús lo saluda:

–     Paz a tí, Timoneo.

–     ¡Señor! ¡Tú!

–     Yo. ¿Por qué tan triste?

–     Señor… Yo… me han dicho que he pecado.

Me han dicho que soy anatema. Yo me examino… y no creo que lo sea. Pero ellos son los santos de Israel y yo el pobre jefe de la sinagoga.

Sin duda tienen razón. Yo ahora no me atrevo a levantar la mirada hacia el rostro airado de Dios, a pesar de que me sería muy necesario en este momento.

Yo le servía con verdadero amor. Trataba de darlo a conocer.

Ahora quedaré privado de este bien, porque el Sanedrín me ha maldecido. 

–      Pero, ¿Cuál es el dolor?

¿El de dejar de ser el jefe de la sinagoga? o ¿El de quedar imposibilitado para hablar de Dios?

–     Es precisamente esto, Maestro, lo que me produce dolor.

Supongo que cuando dices que si me duele el no ser jefe de la sinagoga te refieres a las ganancias y a los honores que ello conlleva.

Eso no me preocupa. Sólo tengo a mi madre. Ella es nativa de Aera y allí tiene una pequeña casa. Techo y sustento, para ella, hay.

Para mí… yo soy joven. Trabajaré. Pero ya jamás osaré hablar de Dios, pues he pecado.

–     ¿Por qué has pecado?

–     Dicen que soy cómplice del…

¡Señor…, no me hagas decirlo…!

–      No. Yo lo digo. Bueno, ni siquiera lo digo.

Yo y tú conocemos sus acusaciones. Y Yo y tú sabemos que no son ciertas. Por tanto, tú no has pecado. Yo te lo digo.

–       Entonces, ¿Puedo todavía levantar la mirada hacia el Omnipotente?

¿Todavía puedo…?

–      ¿Qué, hijo?

Jesús es todo dulzura mientras se inclina hacia el hombre, que se ha detenido bruscamente, como con miedo. 

Lo que sucede, es que ante los ojos de Timoneo, Jesús ha sufrido una transformación espiritual…

A través del velo de su Carne, El Padre Celestial se está manifestando con su propia Persona, en la persona de Jesús y mira a Timoneo con infinita ternura…

El afligido hombre, ha servido con fidelidad en la sinagoga al Dios Trino al que ama sobre todas las cosas y Jesús es el Tabernáculo Viviente y purísimo, que le está concediendo un privilegio extraordinario…

Mirando a Jesús casi aterrorizado, al hombre le cuesta trabajo asimilar que a través de Jesús, pueda entrever la Presencia de…

Pero Jesús se lo confirma diciendo: 

–      ¿Qué? Mi Padre busca tu mirada, la quiere.

Y Yo quiero tu corazón y tu pensamiento. Sí, el Sanedrín descargará su mano sobre ti; Yo abro los brazos y digo: “Ven”.

¿Quieres ser un discípulo mío? Yo veo en ti todo lo necesario para ser un obrero del Dueño eterno.

Ven a mi viña….

–      ¿Lo dices en serio, Maestro?

Madre… ¿Estás oyendo? ¡Yo me siento feliz, madre! Yo… bendigo este sufrimiento porque me ha procurado este gozo tan inmenso. 

¡Celebrémoslo a lo grande, madre! Luego me iré con el Maestro y tú volverás a tu casa.

Voy enseguida, Señor mío; Tú, que me has librado de todo temor y dolor. Y también del miedo a Dios.

Jesús objeta:

–      No. Esperarás la palabra del Sanedrín, con corazón sereno y sin rencor.

Quédate en en tu puesto, mientras se te permita que sigas. Luego te juntarás conmigo en Nazaret o en Cafarnaúm.

Adiós. La paz sea contigo y con tu madre.

–     ¿No te vas a quedar un tiempo en mi casa?

–      No. Iré a casa de tu madre.

–      Es pueblo poco fiel.

–      Le enseñaré la fidelidad.

Adiós, madre. ¿Te sientes feliz ahora?

Jesús la acaricia, como hace siempre con las mujeres ancianas, a las cuales les da casi siempre el nombre de “madre”.

La mujer llora ahora, pero de felicidad…

–       Feliz, Señor. Había criado y educado a un varón para el Señor.

El Señor me lo toma como siervo de su Mesías. Bendito sea por ello el Señor. Bendito seas Tú que eres su Mesías.

Bendita sea la hora en que has venido aquí. Bendito sea mi hijo, que ha sido llamado a tu servicio.

–       Bendita sea la madre santa como Ana de Elcana.

La paz sea con vosotros.

Jesús sale, seguido de madre e hijo.

Se junta con sus discípulos, saluda una vez más y luego inicia el regreso hacia la Galilea.

UN TORO BANDERILLADO…


ignorancia mortal

El mayor obstáculo para los cristianos actuales es el ‘analfabetismo espiritual’ que provoca una tremenda confusión en la manera de ejercer la Fe que decimos profesar.

Lucifer ha realizado una estrategia tan perfecta, que abarca casi a todos los cristianos empezando por el clero y terminando por los laicos, nuestra ignorancia es casi completa y le estamos siguiendo el juego al Maligno,

para que éste aniquile nuestras almas de una forma tal, que estamos siendo arrollados y destruídos de muchas maneras sistemáticas e implacables… ¡Y ni siquiera nos damos cuenta!  

EL MUNDO EN PODER DEL MALIGNO

EL MUNDO ENTERO YACE EN PODER DEL MALIGNO (1Juan 5,19)

En efecto, ni siquiera advertimos como somos los mejores ayudantes para nuestra propia auto-destrucción. Con nuestra incredulidad en los Novísimos, (Muerte, Juicio, Infierno y Gloria)

y nuestro completo desconocimiento de lo que ES realmente el Pecado y lo que significa, (No solamente es una ofensa para Dios)

Las gravísimas consecuencias, (el Infierno es la última y definitiva) que afectan nuestra vida diaria y cómo aumenta nuestro sufrimiento y tormento personales, (Por eso tantos homicidios y suicidios).

En una próxima serie de artículos que estamos preparando, arrojaremos un poco de luz sobre todo esto, porque reforzaremos las enseñanzas del Señor en cuanto a los Mandamientos, los Sacramentos y las Bienaventuranzas.

Con los cuales entenderemos un poco más todas las incógnitas de nuestra existencia y nuestra misión.

000pecado y perdon

Se trata no solo de tener un conocimiento intelectual de nuestra religión, sino de una guía práctica que podamos aplicar a nuestra vida, para VIVIR Y GOZAR de nuestra relación personal con nuestro Dios Único y Trino.

Y hacer patente el vigor y el poder que hace ‘única’ nuestra religión cristiana.

Para quienes tienen poco tiempo de visitar nuestro Blog y no están familiarizados con nuestras páginas, como asistente y contacto de nuestra administración,

pueden conocerme un poco más en el relato que hicimos con el título ‘MI PARÁBOLA DE LOS TALENTOS’ publicada en tres segmentos el 30 de Septiembre de 2014.

Allí se complementa el relato de lo que se enterarán a continuación…

conjuro 2

A principios de este verano, uno de mis hijos me llevó al cine a la premier de la película “El Conjuro 2”

Y quedé muy sorprendida, porque me hizo rememorar un exorcismo que viví hace un poco más de dos décadas.

Todo fue como si lo hubieran copiado idéntico, excepto por una cosa: la actitud de los exorcistas.

Cuando mi hijo me preguntó:

–        ¿Te asustaste?’

Mi sincera respuesta lo sorprendió:

–     La película  me encantó. Me hizo recordar cuando era niña y mi padre nos llevaba a ver películas de vaqueros.

Sentí la misma emoción y lo único que no entiendo, es por qué ese miedo de los protagonistas cuando ya están metidos en el ruedo, enfrentándose a Satanás.

Mi hijo movió la cabeza, cómo diciendo: ‘sólo mi madre es capaz de una respuesta así.’

Y la verdad es que durante la proyección de la cinta, estaba como los niños, me emocioné tanto que sentía el impulso de meter mi cuchara y decirles  lo que no debían hacer…

Pero bueno, esto no es lo importante…

Después que regresamos a casa, el Señor me manifestó su deseo de que todo esto lo compartiera…

Y me lo confirmó, cuando nuestro director espiritual del grupo que trabajamos en este Blog, me dijo exactamente lo mismo.

“No temamos subir al calvario y morir por Jesús. ÉL YA NOS PUSO EL EJEMPLO…”

Bueno, estoy obedeciendo para honor y gloria de nuestro ABBA Santísimo…

Y en una serie de pequeños artículos que vamos a preparar, compartiré con uds. las experiencias que me han enseñado a transitar el Camino de la Cruz, siguiendo las huellas de Nuestro Salvador.

En lo personal me resulta un poco difícil, porque siempre he pensado que es más fácil desnudar el cuerpo que el alma.

Pero lo que menos importa es la vergüenza de exhibir mis lamentables metidas de pata hasta las anginas, en mis andanzas evangélicas.

Porque si con esto les muestro con mis errores, lo que no se debe hacer y a uds. les sirve para que también se enamoren y se entreguen sin reticencias en los brazos de nuestro Dios Amorosísimo,

habrá valido la pena para que cada uno escriba su propia y emocionante historia…

Porque como alguna vez dijo San Agustín:

enamorarse de Dios

ENAMORARSE de Dios, ES el más grande de los romances. BUSCARLO, la mayor de las aventuras; ENCONTRARLO, LA MAYOR DE LAS REALIZACIONES.

Era el atardecer primaveral de un día soleado y con pocas nubes.

Todos los habitantes de la posada familiar donde yo residía temporalmente, después del resquebrajamiento de mi matrimonio que había durado 19 años;

estaban pendientes de la noticia ininterrumpida del magnicidio de Luis Donaldo Colosio, el candidato presidencial a la regencia de mi amada patria mexicana…

Los últimos rayos del ocaso de un sol que se ocultaba, eran el velo que cubría mi rostro bañado de lágrimas; la única señal del intensísimo dolor de mi alma,

que me impedía participar del estupor que a  todos los mexicanos los había paralizado y seguían incrédulos las imágenes y los comentarios que inundaban todos los medios de comunicación…

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Estaba semi-recostada en una poltrona y me encontraba solitaria en la gran terraza- patio bordeada de jardineras, que hacían muy agradable y acogedor, aquel lugar.

Ordinariamente aquel era un estupendo sitio para leer o meditar, mientras contemplaba las copas de los muchos árboles que abundaban en todas las casas y jardines de la bella colonia que había sido mi barrio en los últimos años…

Pero yo no tenía ánimo para leer o filosofar.

Los sollozos me ahogaban y mis lágrimas hacían que fueran más brillantes los colores de aquel maravilloso crepúsculo, mientras yo me sentía la más infeliz de todas las creaturas.

Y de repente…

Una sensación muy conocida me asaltó… Los cabellos de mi nuca se levantaron y mi piel se erizó como la de las gallinas…

Me levanté de la poltrona donde estaba tumbada y me senté, totalmente alerta… Con mi rostro mojado, porque también mis lágrimas se interrumpieron bruscamente, esperé…

El Mundo pareció detenerse… Y una voz aterradoramente inconfundible pareció invadirlo todo totalmente…

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Con una majestuosidad avasalladora, me dijo:

–       Mujer… Yo soy el Amo de este MundoSi dejas de Combatirme… puedo cambiar tu destino. ¡Pero deja a Ese…!

Si te conviertes en mi aliada, dependiendo de tu docilidad hacia mí, también puedo convertirte en la reina más poderosa que haya existido jamás, porque yo soy el Arquitecto del Universo.

La seducción continuó con una lista interminable de promesas tan alucinantes, como el Personaje que las pronunciaba.

–           Serás la mujer más hermosa, deseada, rica, famosa y homenajeada.

Te daré juventud y una larga, larga vida… Aumentaré tu belleza y tu prestigio en la sociedad; pero ¡Deja a Ese!…

Tendrás Todo el éxito, la fama, el poder. TODOS te honrarán…

Y no habrá deseo que no te sea cumplido… ¡Pero deja a Ese!… Te Regresaré el amor de tu esposo, tu hogar, tus hijos… Y…

Un terremoto emocional me estaba estremeciendo…

De todas las cosas que me dijo, una sola hizo que sintiera como si el piso hubiera desaparecido bajo mis piés:

Te Regresaré el amor de tu esposo, tu hogar y tus hijos…”

Todo este episodio increíble, lo hubiera juzgado un delirio causado por una droga alucinógena si no fuera por dos cosas:

Una.- Las drogas nunca fueron un problema, porque ni siquiera las había probado.

Dos.- Había estado demasiadas veces luchando contra él y sabía perfectamente cómo se las gasta..

Y esa frase que retumbaba en todo mi ser, como una gigantesca campana que me estaba sacudiendo como no me había sucedido nunca antes: “Te regresaré…”

Un pensamiento cruzó mi mente como un relámpago: “Pero deja a Ese…” ‘¡Oh, No! ¿Y perderé a Jesús?

Los recupero a ellos, pero perderé a Jesús!...  

HONOR, GLORIA Y PODER

HONOR, GLORIA Y PODER

SÍ. ME HABÍA ADVERTIDO TRES VECES: ¡Deja a Ése!

Y ÉSE era el Amor de mi vida: Mi Señor y mi Dios Adorado. Mi Jesús Santísimo que era el que le daba sentido a toda mi existencia.

Habían pasado casi 13 años, desde el encuentro personal que había cambiado totalmente toda mi vida y se la había consagrado completita a mi Señor Jesucristo.

Al mismo tiempo que este recuerdo y estos pensamientos habían sido instantáneos, también retumbó como un trueno y veloz como el rayo, la frase esclarecedora: “TE REGRESARÉ…”

Estas palabras me abrieron un panorama nuevo sobre la amarguísima desgracia que había destruido mi mundo personal y había convertido mi vida en un negro pozo aciago de dolor…

dolor sufrimiento LLORANDO_1

Y fueron como una inyección de adrenalina que comenzó a correr por mis venas y me dieron una determinación cómo no la había sentido jamás.  Pensé: ‘Así que TÚ eres el Causante…’

Lentamente me puse de pie.

Y sé que quedamos frente a frente, aunque ignoro la estatura que él tiene…

Mientras mis puños cerrados clavaron mis uñas en la palma de mis manos en mi esfuerzo por contenerme, extrañamente no me sentía temerosa. Me sentía MUY enojada…

Si mi madre o mi familia hubieran estado cerca, sé que se hubieran asustado… porque María Félix me quedaba chiquita cuando la ira me hacía temblar como en aquel instante…

Yo siempre había pensado que mi hogar y mis hijos, me los había dado Dios.

Y mientras él continuaba con su arrogante exposición y su despliegue de desquiciantes promesas, yo estaba callada.

Luego se desarrolló el siguiente diálogo…

Cuando terminó con sus propuestas, me dijo:

Lucifer

–    ¿Qué me respondes? –Y lo sentí sonreir como los gatos que ya se desayunaron al ratón.

Con una calma que me sorprendió a mí misma, le contesté muy pausada:

–      Tu oferta es tan atractiva como la de los galanes que prometieron bajarme la luna y las estrellas cuando pretendían mi mano.

–      ¿¿¿???

–       La respuesta es ¡NO!

No tienes nada interesante que ofrecerme que sea más valioso que lo que ya tengo.

Pude sentir su Furia como si fuera una ola que me envolviera, sin embargo se dominó y continuó con cortesía.

Porque también puede ser extremadamente educado:

–      A ninguna mujer le había ofrecido lo que estoy dispuesto a darte a ti…

Dije que te devolvería el amor de tu esposo y a tus hijos.

Le respondí tajante:

–     La respuesta sigue siendo ¡NO!

Y te aclaro que no puedes devolverme lo que no te pertenece.

Desapareció la gentileza y sentí un escalofrío cuando repitió:

–     Piénsalo bien antes de volver a negarte.

Te reitero todas y cada una de las promesas que acabo de hacerte, si estás dispuesta a ser dócil conmigo. De lo contrario…

La amenaza permaneció flotante en el aire.

Y le dije contundente:

–      Lo único que quiero, no me lo puedes dar tú.

2lucifer (1)

–    ¿Qué es? ¡Dímelo! Estoy dispuesto a negociarlo…

–      Mi respuesta sigue siendo ¡NO!

Lo único que necesito y que me importa, es algo que tampoco puedes quitarme, porque ya lo poseo: El Amor de Jesús.

Y permíteme corregirte en un par de cosas:

Lo material no te lo discuto. Pero la vida no puedes alargarla, ni acortarla un solo día. Ese es un privilegio que le pertenece sólo a Dios.

Y mi familia, la consagré al Corazón Inmaculado de María Santísima, así que tampoco puedes disponer de ella como lo presumes.

Pude sentir la vibración de su impotencia y con una Cólera descomunal me advirtió:

–     Escúchame bien: este desprecio haré que lo pagues como ni siquiera te imaginas…

Haré que te pongas a temblar tan solo con escuchar mi nombre, Porque voy a quitarte TODO…

Así como te prometí la gloria, ahora te juro que voy a hacer que todo mundo te odie como a ninguna otra persona en este mundo.

Haré que todos se aparten de ti con desprecio y te saquen la vuelta con asco, como si fueras una vomitada…

Yo me erguí como no lo había hecho desde la última escaramuza, luciendo mi traje de gala…

escaramuza traje de gala

Y le respondí:

–      ¿Esta es la promesa por no haber aceptado tu banderita blanca de paz?

¿Tan duras han sido las vapuleadas…? Antes de que te vayas, yo también te prometo algo:

Aunque mi Santísimo Padre es Dios y Rey de Reyes, yo apenas me estoy educando…

Así que estoy muy lejos de ser una princesa con los modales adecuados. Lo siento por tí…

Pues yo también te advierto una cosa:

Sé qué eres un Arcángel, me lo proclamaste cuando te conocí.

Cada vez que tú te entrometas conmigo, haré que lo lamentes. Te garantizo que irás a pedirle Misericordia a mi Padre, para  que sea Él, el que te defienda de mí…

Porque también puedo hacer tu vida tan miserable, que si no sabes lo que es llorar; por mí derramarás tus primeras lágrimas, hasta que admitas que la mujercilla que soy ‘yo’, te sacó de quicio…

Y te arrepientas de haberte cruzado en mi camino… ¿Estamos claros?

La respuesta quedó ahogada por un repentino remolino cuyo viento casi me derribó sobre la poltrona.

Y mi brío pendenciero se esfumó al recordar su amenaza, pues de repente sentí como si alguien me hubiera golpeado muy fuerte en el estómago.

Poco después que él se fue, sentí a mi lado la inconfundible y dulce Presencia de Jesús que me envolvió con su Paz.

Aunque me sentí un poco avergonzada por como había tratado a su arcángel preferido y reflexioné que mi carácter impulsivo ya me había metido otra vez en problemas…

Decidí que no daría marcha atrás y ahora sería Lucifer el que TENÍA UN GRAN PROBLEMA CONMIGO y no al revés.

llorar idolor sufrimiento

Así que sin poder evitarlo, mis ojos se volvieron a inundar y con voz entrecortada por el llanto,

le pregunté lastimeramente a Jesús:

–     ¿Vas a dejar que haga conmigo todo lo que dijo…?

Y el Señor me contestó preguntándome:

–     Si se lo permito, ¿Dejarás de Amarme?

Un segundo golpe en el estómago me dejó casi sin aliento y con un enorme suspiro de resignación,

le contesté con cierto tono de derrota:

–     NO, mi Señor. Ayúdame a serte fiel eternamente.

La siguiente vez que visité a mi confesor y director espiritual, le relaté lo sucedido y él me dijo:

–     Del tamaño de la misión es la tentación.

Te conozco muy bien y estás tan acostumbrada a la vida extraordinaria, que no me sorprende nada todo lo que me has dicho.

Sólo que ahora debemos reforzar las defensas. Acabas de banderillar a un toro furioso y voy a tener que aumentar mis oraciones por tí…

torero

Este artículo fue publicado originalmente el 19 de Agosto de 2016 y para actualizarlo, sólo quiero agregar que el Arcángel Caído que lo protagoniza, ME CUMPLIÓ CON TODO Y COMAS, SU AMENAZA… 

Lo perdí TODO, menos a Dios. Así que él me volvió, infinitamente más rica y más feliz.

¿Cómo fué posible esto?

Aprendí a alabar enmedio de las lágrimas y al despojarme de TODO, la fusión con la Santísima Trinidad se fortaleció de tal forma, que ahora puedo testimoniarles esto:

Jesús me llena tanto de alegría, que lo único que me importa es agradecerles diariamente el enorme privilegio que me han dado en esta maravillosa misión, que me permite servirles viviendo el Cielo en la Tierra.

Pero yo también le cumplí a Lucifer y le seguiré cumpliendo hasta con mi último aliento, lo que yo le prometí…

Gracias Padre por cada marca y cada cicatríz que llevo en mi cuerpo y en mi alma, garantizando que la Lucha no ha sido fácil, pero Tú haz sido mi Fortaleza…

Estoy sentada en el parque que está junto a la casa donde ahora vivo, gracias al Amor de mi Señor que no me ha desamparado y que cubre todas mis necesidades, cómo sólo Él sabe hacerlo.

Mañana entra en vigor el “Botón de Emergencia” que el gobierno de Jalisco ha implementado por el recrudecimiento de la pandemia y las graves consecuencias que en materia de salud estamos viviendo.

No es un ‘toque de queda militar’ aunque se le parece mucho, porque se suspenderán las actividades económicas, culturales, religiosas, recreativas y deportivas.

Los restaurantes podrán ofrecer comida a domicilio y las plataformas que se dedican a esto podrán seguir operando.

“Soy Hija de Dios, CRUCIFICADA EN SU AMOR. Y guerrera del Dios Altísimo, para ARREBATARLE LAS ALMAS A SATANÁS…

Estoy viendo el Templo cerrado y siento mucha tristeza, por la manera en que le están funcionando las cosas a Lucifer, con estas jugarretas del Anticristo para forzarnos a renunciar a Dios.

Por lo que a mí concierne no me afecta tanto, porque desde que empezó la crisis estoy recibiendo la Eucaristía de manos de mi Ángel Custodio y la Santa Misa la veo por internet.

MILAGRO EUCARISTICO EN GARABANDAL

Pero siento un profundo dolor en mi corazón, al pensar en los que por falta de Fe y conversión, también están sufriendo anemia espiritual y están en peligro de morir, por los ataques satánicos.

Desde que me convertí, ya no puedo vivir sin la Oración profunda y la comunicación con el Cielo es constante y por eso no me siento sola, ni abandonada.

Estoy ayunando porque esta semana la Guerra Espiritual alcanzará un clímax, con la tremenda actividad de las Huestes Infernales, inclusive dentro del Vaticano.

En otros post les hablaremos de esto.

Por ahora es suficiente con esto, que la Paz del Señor Jesús, se quede en vuestros hogares y en los corazones…

UN TORO BANDERILLADO…


ignorancia mortal

El mayor obstáculo para los cristianos actuales es el ‘analfabetismo espiritual’ que provoca una tremenda confusión en la manera de ejercer la Fe que decimos profesar.

Lucifer ha realizado una estrategia tan perfecta, que abarca casi a todos los cristianos empezando por el clero y terminando por los laicos, nuestra ignorancia es casi completa y le estamos siguiendo el juego al Maligno,

para que éste aniquile nuestras almas de una forma tal, que estamos siendo arrollados y destruídos de muchas maneras sistemáticas e implacables… ¡Y ni siquiera nos damos cuenta!  

EL MUNDO EN PODER DEL MALIGNO

EL MUNDO ENTERO YACE EN PODER DEL MALIGNO (1Juan 5,19)

En efecto, ni siquiera advertimos como somos los mejores ayudantes para nuestra propia auto-destrucción. Con nuestra incredulidad en los Novísimos, (Muerte, Juicio, Infierno y Gloria)

y nuestro completo desconocimiento de lo que ES realmente el Pecado y lo que significa, (No solamente es una ofensa para Dios)

Las gravísimas consecuencias, (el Infierno es la última y definitiva) que afectan nuestra vida diaria y cómo aumenta nuestro sufrimiento y tormento personales, (Por eso tantos homicidios y suicidios).

En una próxima serie de artículos que estamos preparando, arrojaremos un poco de luz sobre todo esto, porque reforzaremos las enseñanzas del Señor en cuanto a los Mandamientos, los Sacramentos y las Bienaventuranzas.

Con los cuales entenderemos un poco más todas las incógnitas de nuestra existencia y nuestra misión.

000pecado y perdon

Se trata no solo de tener un conocimiento intelectual de nuestra religión, sino de una guía práctica que podamos aplicar a nuestra vida, para VIVIR Y GOZAR de nuestra relación personal con nuestro Dios Único y Trino.

Y hacer patente el vigor y el poder que hace ‘única’ nuestra religión cristiana.

Para quienes tienen poco tiempo de visitar nuestro Blog y no están familiarizados con nuestras páginas, como asistente y contacto de nuestra administración,

pueden conocerme un poco más en el relato que hicimos con el título ‘MI PARÁBOLA DE LOS TALENTOS’ publicada en tres segmentos el 30 de Septiembre de 2014.

Allí se complementa el relato de lo que se enterarán a continuación…

conjuro 2

A principios de este verano, uno de mis hijos me llevó al cine a la premier de la película “El Conjuro 2”

Y quedé muy sorprendida, porque me hizo rememorar un exorcismo que viví hace un poco más de dos décadas.

Todo fue como si lo hubieran copiado idéntico, excepto por una cosa: la actitud de los exorcistas.

Cuando mi hijo me preguntó:

–        ¿Te asustaste?’

Mi sincera respuesta lo sorprendió:

–     La película  me encantó. Me hizo recordar cuando era niña y mi padre nos llevaba a ver películas de vaqueros.

Sentí la misma emoción y lo único que no entiendo, es por qué ese miedo de los protagonistas cuando ya están metidos en el ruedo, enfrentándose a Satanás.

Mi hijo movió la cabeza, cómo diciendo: ‘sólo mi madre es capaz de una respuesta así.’

Y la verdad es que durante la proyección de la cinta, estaba como los niños, me emocioné tanto que sentía el impulso de meter mi cuchara y decirles  lo que no debían hacer…

Pero bueno, esto no es lo importante…

Después que regresamos a casa, el Señor me manifestó su deseo de que todo esto lo compartiera…

Y me lo confirmó, cuando nuestro director espiritual del grupo que trabajamos en este Blog, me dijo exactamente lo mismo.

“No temamos subir al calvario y morir por Jesús. ÉL YA NOS PUSO EL EJEMPLO…”

Bueno, estoy obedeciendo para honor y gloria de nuestro ABBA Santísimo…

Y en una serie de pequeños artículos que vamos a preparar, compartiré con uds. las experiencias que me han enseñado a transitar el Camino de la Cruz, siguiendo las huellas de Nuestro Salvador.

En lo personal me resulta un poco difícil, porque siempre he pensado que es más fácil desnudar el cuerpo que el alma.

Pero lo que menos importa es la vergüenza de exhibir mis lamentables metidas de pata hasta las anginas, en mis andanzas evangélicas.

Porque si con esto les muestro con mis errores, lo que no se debe hacer y a uds. les sirve para que también se enamoren y se entreguen sin reticencias en los brazos de nuestro Dios Amorosísimo,

habrá valido la pena para que cada uno escriba su propia y emocionante historia…

Porque como alguna vez dijo San Agustín:

enamorarse de Dios

ENAMORARSE de Dios, ES el más grande de los romances. BUSCARLO, la mayor de las aventuras; ENCONTRARLO, LA MAYOR DE LAS REALIZACIONES.

Era el atardecer primaveral de un día soleado y con pocas nubes.

Todos los habitantes de la posada familiar donde yo residía temporalmente, después del resquebrajamiento de mi matrimonio que había durado 19 años;

estaban pendientes de la noticia ininterrumpida del magnicidio de Luis Donaldo Colosio, el candidato presidencial a la regencia de mi amada patria mexicana…

Los últimos rayos del ocaso de un sol que se ocultaba, eran el velo que cubría mi rostro bañado de lágrimas; la única señal del intensísimo dolor de mi alma,

que me impedía participar del estupor que a  todos los mexicanos los había paralizado y seguían incrédulos las imágenes y los comentarios que inundaban todos los medios de comunicación…

luis-donaldo-colosio-y-carlos-salinas-de-gortari

Estaba semi-recostada en una poltrona y me encontraba solitaria en la gran terraza- patio bordeada de jardineras, que hacían muy agradable y acogedor, aquel lugar.

Ordinariamente aquel era un estupendo sitio para leer o meditar, mientras contemplaba las copas de los muchos árboles que abundaban en todas las casas y jardines de la bella colonia que había sido mi barrio en los últimos años…

Pero yo no tenía ánimo para leer o filosofar.

Los sollozos me ahogaban y mis lágrimas hacían que fueran más brillantes los colores de aquel maravilloso crepúsculo, mientras yo me sentía la más infeliz de todas las creaturas.

Y de repente…

Una sensación muy conocida me asaltó… Los cabellos de mi nuca se levantaron y mi piel se erizó como la de las gallinas…

Me levanté de la poltrona donde estaba tumbada y me senté, totalmente alerta… Con mi rostro mojado, porque también mis lágrimas se interrumpieron bruscamente, esperé…

El Mundo pareció detenerse… Y una voz aterradoramente inconfundible pareció invadirlo todo totalmente…

arcangel-arcangeles-lucifer-portador-de-luz

Con una majestuosidad avasalladora, me dijo:

–       Mujer… Yo soy el Amo de este MundoSi dejas de Combatirme… puedo cambiar tu destino. ¡Pero deja a Ese…!

Si te conviertes en mi aliada, dependiendo de tu docilidad hacia mí, también puedo convertirte en la reina más poderosa que haya existido jamás, porque yo soy el Arquitecto del Universo.

La seducción continuó con una lista interminable de promesas tan alucinantes, como el Personaje que las pronunciaba.

–           Serás la mujer más hermosa, deseada, rica, famosa y homenajeada.

Te daré juventud y una larga, larga vida… Aumentaré tu belleza y tu prestigio en la sociedad; pero ¡Deja a Ese!…

Tendrás Todo el éxito, la fama, el poder. TODOS te honrarán…

Y no habrá deseo que no te sea cumplido… ¡Pero deja a Ese!… Te Regresaré el amor de tu esposo, tu hogar, tus hijos… Y…

Un terremoto emocional me estaba estremeciendo…

De todas las cosas que me dijo, una sola hizo que sintiera como si el piso hubiera desaparecido bajo mis piés:

Te Regresaré el amor de tu esposo, tu hogar y tus hijos…”

Todo este episodio increíble, lo hubiera juzgado un delirio causado por una droga alucinógena si no fuera por dos cosas:

Una.- Las drogas nunca fueron un problema, porque ni siquiera las había probado.

Dos.- Había estado demasiadas veces luchando contra él y sabía perfectamente cómo se las gasta..

Y esa frase que retumbaba en todo mi ser, como una gigantesca campana que me estaba sacudiendo como no me había sucedido nunca antes: “Te regresaré…”

Un pensamiento cruzó mi mente como un relámpago: “Pero deja a Ese…” ‘¡Oh, No! ¿Y perderé a Jesús?

Los recupero a ellos, pero perderé a Jesús!...  

HONOR, GLORIA Y PODER

HONOR, GLORIA Y PODER

SÍ. ME HABÍA ADVERTIDO TRES VECES: ¡Deja a Ése!

Y ÉSE era el Amor de mi vida: Mi Señor y mi Dios Adorado. Mi Jesús Santísimo que era el que le daba sentido a toda mi existencia.

Habían pasado casi 13 años, desde el encuentro personal que había cambiado totalmente toda mi vida y se la había consagrado completita a mi Señor Jesucristo.

Al mismo tiempo que este recuerdo y estos pensamientos habían sido instantáneos, también retumbó como un trueno y veloz como el rayo, la frase esclarecedora: “TE REGRESARÉ…”

Estas palabras me abrieron un panorama nuevo sobre la amarguísima desgracia que había destruido mi mundo personal y había convertido mi vida en un negro pozo aciago de dolor…

dolor sufrimiento LLORANDO_1

Y fueron como una inyección de adrenalina que comenzó a correr por mis venas y me dieron una determinación cómo no la había sentido jamás.  Pensé: ‘Así que TÚ eres el Causante…’

Lentamente me puse de pie.

Y sé que quedamos frente a frente, aunque ignoro la estatura que él tiene…

Mientras mis puños cerrados clavaron mis uñas en la palma de mis manos en mi esfuerzo por contenerme, extrañamente no me sentía temerosa. Me sentía MUY enojada…

Si mi madre o mi familia hubieran estado cerca, sé que se hubieran asustado… porque María Félix me quedaba chiquita cuando la ira me hacía temblar como en aquel instante…

Yo siempre había pensado que mi hogar y mis hijos, me los había dado Dios.

Y mientras él continuaba con su arrogante exposición y su despliegue de desquiciantes promesas, yo estaba callada.

Luego se desarrolló el siguiente diálogo…

Cuando terminó con sus propuestas, me dijo:

Lucifer

–    ¿Qué me respondes? –Y lo sentí sonreir como los gatos que ya se desayunaron al ratón.

Con una calma que me sorprendió a mí misma, le contesté muy pausada:

–      Tu oferta es tan atractiva como la de los galanes que prometieron bajarme la luna y las estrellas cuando pretendían mi mano.

–      ¿¿¿???

–       La respuesta es ¡NO!

No tienes nada interesante que ofrecerme que sea más valioso que lo que ya tengo.

Pude sentir su Furia como si fuera una ola que me envolviera, sin embargo se dominó y continuó con cortesía.

Porque también puede ser extremadamente educado:

–      A ninguna mujer le había ofrecido lo que estoy dispuesto a darte a ti…

Dije que te devolvería el amor de tu esposo y a tus hijos.

Le respondí tajante:

–     La respuesta sigue siendo ¡NO!

Y te aclaro que no puedes devolverme lo que no te pertenece.

Desapareció la gentileza y sentí un escalofrío cuando repitió:

–     Piénsalo bien antes de volver a negarte.

Te reitero todas y cada una de las promesas que acabo de hacerte, si estás dispuesta a ser dócil conmigo. De lo contrario…

La amenaza permaneció flotante en el aire.

Y le dije contundente:

–      Lo único que quiero, no me lo puedes dar tú.

2lucifer (1)

–    ¿Qué es? ¡Dímelo! Estoy dispuesto a negociarlo…

–      Mi respuesta sigue siendo ¡NO!

Lo único que necesito y que me importa, es algo que tampoco puedes quitarme, porque ya lo poseo: El Amor de Jesús.

Y permíteme corregirte en un par de cosas:

Lo material no te lo discuto. Pero la vida no puedes alargarla, ni acortarla un solo día. Ese es un privilegio que le pertenece sólo a Dios.

Y mi familia, la consagré al Corazón Inmaculado de María Santísima, así que tampoco puedes disponer de ella como lo presumes.

Pude sentir la vibración de su impotencia y con una Cólera descomunal me advirtió:

–     Escúchame bien: este desprecio haré que lo pagues como ni siquiera te imaginas…

Haré que te pongas a temblar tan solo con escuchar mi nombre, Porque voy a quitarte TODO…

Así como te prometí la gloria, ahora te juro que voy a hacer que todo mundo te odie como a ninguna otra persona en este mundo.

Haré que todos se aparten de ti con desprecio y te saquen la vuelta con asco, como si fueras una vomitada…

Yo me erguí como no lo había hecho desde la última escaramuza, luciendo mi traje de gala…

escaramuza traje de gala

Y le respondí:

–      ¿Esta es la promesa por no haber aceptado tu banderita blanca de paz?

¿Tan duras han sido las vapuleadas…? Antes de que te vayas, yo también te prometo algo:

Aunque mi Santísimo Padre es Dios y Rey de Reyes, yo apenas me estoy educando…

Así que estoy muy lejos de ser una princesa con los modales adecuados. Lo siento por tí…

Pues yo también te advierto una cosa:

Sé qué eres un Arcángel, me lo proclamaste cuando te conocí.

Cada vez que tú te entrometas conmigo, haré que lo lamentes. Te garantizo que irás a pedirle Misericordia a mi Padre, para  que sea Él, el que te defienda de mí…

Porque también puedo hacer tu vida tan miserable, que si no sabes lo que es llorar; por mí derramarás tus primeras lágrimas, hasta que admitas que la mujercilla que soy ‘yo’, te sacó de quicio…

Y te arrepientas de haberte cruzado en mi camino… ¿Estamos claros?

La respuesta quedó ahogada por un repentino remolino cuyo viento casi me derribó sobre la poltrona.

Y mi brío pendenciero se esfumó al recordar su amenaza, pues de repente sentí como si alguien me hubiera golpeado muy fuerte en el estómago.

Poco después que él se fue, sentí a mi lado la inconfundible y dulce Presencia de Jesús que me envolvió con su Paz.

Aunque me sentí un poco avergonzada por como había tratado a su arcángel preferido y reflexioné que mi carácter impulsivo ya me había metido otra vez en problemas…

Decidí que no daría marcha atrás y ahora sería Lucifer el que TENÍA UN GRAN PROBLEMA CONMIGO y no al revés.

llorar idolor sufrimiento

Así que sin poder evitarlo, mis ojos se volvieron a inundar y con voz entrecortada por el llanto,

le pregunté lastimeramente a Jesús:

–     ¿Vas a dejar que haga conmigo todo lo que dijo…?

Y el Señor me contestó preguntándome:

–     Si se lo permito, ¿Dejarás de Amarme?

Un segundo golpe en el estómago me dejó casi sin aliento y con un enorme suspiro de resignación,

le contesté con cierto tono de derrota:

–     NO, mi Señor. Ayúdame a serte fiel eternamente.

La siguiente vez que visité a mi confesor y director espiritual, le relaté lo sucedido y él me dijo:

–     Del tamaño de la misión es la tentación.

Te conozco muy bien y estás tan acostumbrada a la vida extraordinaria, que no me sorprende nada todo lo que me has dicho.

Sólo que ahora debemos reforzar las defensas. Acabas de banderillar a un toro furioso y voy a tener que aumentar mis oraciones por tí…

torero

Este artículo fue publicado originalmente el 19 de Agosto de 2016 y para actualizarlo, sólo quiero agregar que el Arcángel Caído que lo protagoniza, ME CUMPLIÓ CON TODO Y COMAS, SU AMENAZA… 

Lo perdí TODO, menos a Dios. Así que él me volvió, infinitamente más rica y más feliz.

¿Cómo fué posible esto?

Aprendí a alabar enmedio de las lágrimas y al despojarme de TODO, la fusión con la Santísima Trinidad se fortaleció de tal forma, que ahora puedo testimoniarles esto:

Jesús me llena tanto de alegría, que lo único que me importa es agradecerles diariamente el enorme privilegio que me han dado en esta maravillosa misión, que me permite servirles viviendo el Cielo en la Tierra.

Pero yo también le cumplí a Lucifer y le seguiré cumpliendo hasta con mi último aliento, lo que yo le prometí…

Gracias Padre por cada marca y cada cicatríz que llevo en mi cuerpo y en mi alma, garantizando que la Lucha no ha sido fácil, pero Tú haz sido mi Fortaleza…

Estoy sentada en el parque que está junto a la casa donde ahora vivo, gracias al Amor de mi Señor que no me ha desamparado y que cubre todas mis necesidades, cómo sólo Él sabe hacerlo.

Mañana entra en vigor el “Botón de Emergencia” que el gobierno de Jalisco ha implementado por el recrudecimiento de la pandemia y las graves consecuencias que en materia de salud estamos viviendo.

No es un ‘toque de queda militar’ aunque se le parece mucho, porque se suspenderán las actividades económicas, culturales, religiosas, recreativas y deportivas.

Los restaurantes podrán ofrecer comida a domicilio y las plataformas que se dedican a esto podrán seguir operando.

“Soy Hija de Dios, CRUCIFICADA EN SU AMOR. Y guerrera del Dios Altísimo, para ARREBATARLE LAS ALMAS A SATANÁS…

Estoy viendo el Templo cerrado y siento mucha tristeza, por la manera en que le están funcionando las cosas a Lucifer, con estas jugarretas del Anticristo para forzarnos a renunciar a Dios.

Por lo que a mí concierne no me afecta tanto, porque desde que empezó la crisis estoy recibiendo la Eucaristía de manos de mi Ángel Custodio y la Santa Misa la veo por internet.

MILAGRO EUCARISTICO EN GARABANDAL

Pero siento un profundo dolor en mi corazón, al pensar en los que por falta de Fe y conversión, también están sufriendo anemia espiritual y están en peligro de morir, por los ataques satánicos.

Desde que me convertí, ya no puedo vivir sin la Oración profunda y la comunicación con el Cielo es constante y por eso no me siento sola, ni abandonada.

Estoy ayunando porque esta semana la Guerra Espiritual alcanzará un clímax, con la tremenda actividad de las Huestes Infernales, inclusive dentro del Vaticano.

En otros post les hablaremos de esto.

Por ahora es suficiente con esto, que la Paz del Señor Jesús, se quede en vuestros hogares y en los corazones…

86 “NO TENTARÁS AL SEÑOR, TU DIOS”


86 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Es un día frío de invierno. Hace sol y viento; el cielo está sereno, uniforme, sin el más mínimo vestigio de nubes.

Apenas está amaneciendo. Hay todavía una fina capa de escarcha, que esparce un polvo diamantífero sobre el suelo y sobre las hierbas.

Vienen hacia la casa tres hombres, que caminan con la seguridad de quien sabe a dónde dirigirse.

Llegando ven a Juan, que en ese momento atraviesa el patio cargado con unos cántaros de agua sacados del pozo, y lo llaman.

Juan se vuelve, deja las ánforas y dice:

–      ¿Vosotros aquí? ¡Bienvenidos!

El Maestro se alegrará al veros. Venid. Venid, antes de que llegue la gente. ¡Ahora viene mucha!…

Son los tres pastores discípulos de Juan Bautista: Simeón, Juan y Matías se van contentos detrás del apóstol. 

Cuando entran en la casa, van hasta la cocina, donde arde alegre un gran fuego de leña menuda, que expande un agradable olor a bosque y a laurel quemado.

Y  Juan dice:

–      Maestro, han venido tres amigos. Mira… 

Jesús los saluda:

–     Paz a vosotros, amigos míos. ¿Cómo es que venís a verme? ¿Le ha sucedido alguna desgracia al Bautista?

Simeón contesta:

–     No, Maestro. Hemos venido con permiso suyo.

Te envía saludos y dice que encomiendes a Dios, al león perseguido por los arqueros.

No se hace ilusiones respecto a su suerte futura, aunque por ahora sigue libre.

Está contento porque sabe que tienes muchos fieles, incluidos los que antes eran suyos.

Maestro… nosotros también lo deseamos vivamente, pero… no queremos abandonarlo ahora que lo persiguen. Compréndenos… 

Jesús afirma:

–     No sólo eso, sino que os bendigo por ello.

El Bautista merece todo respeto y amor.

Matías confirma:

–     Sí. Así es. El Bautista es grande y cada vez resalta más su figura.

Se parece al agave, que poco antes de morir produce el gran candelabro de la septiforme flor, lo ondea y perfuma.

Así es él. Y siempre dice: “Mi único deseo es volver a verlo…”. Verte a ti.

Nosotros hemos recogido este grito de su alma y te lo hemos venido a traer sin decírselo.

Otro pastor agrega: 

–     Él es “el Penitente”, “el Abstinente”. Su santo deseo de verte y de oírte lo consume.

Yo soy Tobías, ahora Matías. Creo que el arcángel dado a Tobiolo no sería distinto del Bautista; todo en él es sabiduría.

–     ¿Quién ha dicho que no lo volveré a ver?…

Pero, ¿Habéis venido sólo para esto? Es penoso caminar durante esta estación.

Hoy hace un tiempo sereno pero, hasta hace sólo tres días, ¡Cuánta lluvia por los caminos!

El pastor Juan explica:

–     No hemos venido sólo por esto.

Hace unos días vino Doras, el fariseo, a purificarse, pero el Bautista le negó el rito diciendo:

“No llega el agua a donde hay una costra tan grande de pecado. Uno sólo te puede perdonar: el Mesías”.

Entonces él dijo: “Iré a verlo. Quiero curarme. Creo que este mal es su maleficio”.

Y el Bautista lo arrojó de su presencia como lo habría hecho con Satanás.

Él, al irse, vio a Juan, lo conocía desde que Juan visitaba a Jonás, con quien estaba algo emparentado.

Y le dijo que venía, que todos iban, que había venido Manahén y hasta incluso venían los ‘lameculos’. “Agua Especiosa – decía – está llena de ilusos.

Ahora, si me cura y me retira la maldición de mis tierras, que están como excavadas por máquinas de guerra, por ejércitos de topos y gusanos.

Y una tropa de plagas que horadan los granos sembrados y roen las raíces de los árboles frutales y de las vides…

Y no hay nada que los detenga, me haré amigo suyo. Si no… ¡Ay de Él!”.

Nosotros le respondimos:

–       ¿Y vas con esta disposición de ánimo?”.

Y él respondió:

–       Pero ¿Quién cree en ese satanás?

Además, lo mismo que convive con las meretrices puede hacer alianza conmigo”.

Nosotros queríamos venir a decírtelo, para que pudieras saber a qué atenerte con Doras.

Jesús responde:

–     Ya está todo resuelto.

Los tres responden simultáneamente:

–     ¿Ya?

–     ¡Ah, es verdad!, Que él tiene carros y caballos y nosotros sólo las piernas.

–     ¿Cuándo ha venido?

–     Ayer.

–     ¿Y qué ha ocurrido?

–     Esto: que si queréis ocuparos de Doras podéis ir al duelo a su casa de Jerusalén.

Lo están preparando para la sepultura.

–     ¿Muerto?

–     Muerto. Aquí. Pero no hablemos de él.

–     Sí, Maestro… Sólo… dinos una cosa. ¿Es verdad cuanto dijo de Manahén?

–     Sí. ¿Os desagrada?

–     No, no…, nos alegra.

¡Cuánto le hemos hablado de ti en Maqueronte!

–     Y, ¿Qué otra cosa puede querer el apóstol sino que sea amado el Maestro?

–     Es lo que Juan quiere, y, con él, nosotros.

–     Hablas bien, Matías; la sabiduría está contigo.

–     Y… yo no lo creo, pero ahora la hemos visto…

Vino también a nosotros buscándote a Tí antes de los Tabernáculos.

Y le dijimos: “Quien tú buscas no está aquí, pero estará pronto en Jerusalén para los Tabernáculos”.

Eso le dijimos, porque el Bautista nos había dicho:

“¿Veis a esa pecadora?: es una costra de inmundicia; pero lleva dentro una llama a la que hay que alimentar.

Así, se avivará de tal modo que surgirá impetuosamente de debajo de la costra y todo arderá. Caerá la inmundicia y quedará sólo la llama”.

–     Eso dijo. Pero…

¿Es verdad que duerme aquí, como han venido a decirnos dos influyentes escribas?

Jesús rebate:

–     No.

Está en uno de los establos del capataz, a más de un estadio de aquí.

–     ¡Lenguas de infierno! ¿Has oído? ¡Y ellos!…

–     Dejadlos que hablen.

Los buenos no creen en sus palabras, sino en mis obras.

–     Esto lo dice también Juan.

Hace unos días, algunos discípulos suyos, nosotros presentes, le han dicho:

“Rabí, Aquel que estaba contigo al otro lado del Jordán, del que tú diste testimonio, ahora bautiza. Y todos van a Él; te vas a quedar sin fieles”.

A lo que Juan respondió:

–     ¡Dichoso mi oído, que oye esta noticia!

¡No sabéis qué alegría me dais! Sabed que el hombre no puede tomar nada si no le es dado del Cielo.

Vosotros podéis testificar que he dicho: `Yo no soy el Cristo, si no el que ha sido enviado delante para prepararle el camino’.

El hombre justo no se apropia de un nombre ajeno.

Y aunque otro hombre quisiera alabarle diciéndole: “eres ése”, es decir: el Santo, él responde: “No, realmente no es así; yo soy su siervo”.

Y de todas formas se alegra mucho de ello, porque dice:

“Se ve que me asemejo a Él un poco, si el hombre me puede confundir con Él”.

Y, ¿Qué desea la persona que ama sino parecerse a su amado? Sólo la esposa goza del esposo.

El paraninfo no podría gozar de ella, porque sería una inmoralidad y un hurto.

Pero el amigo del novio, que está cerca de él y escucha su palabra llena de júbilo nupcial, siente una alegría tan viva que podría compararse a la que hace dichosa a la virgen casada con él,

la cual en aquella palabra comienza ya a degustar la miel de las palabras nupciales. Esta es mi alegría, y es completa.

¿Y qué hace el amigo del novio, habiéndole servido durante meses y habiéndolo conducido a la esposa a casa?

Se retira y desaparece.

¡Así hago yo! ¡Así hago yo! Uno sólo queda, el esposo con la esposa: el Hombre con la Humanidad.

¡Oh, qué palabra más profunda! Es necesario que Él crezca y que yo merme.

Quien del Cielo viene está por encima de todos.

Patriarcas y Profetas desaparecen a su llegada, porque Él es como el Sol, que todo lo ilumina y su luz es tan viva que los astros y planetas sin luz se visten de ella.

Y los que aún no están apagados quedan anulados en el supremo esplendor del Sol.

Esto sucede porque Él viene del Cielo, mientras que los Patriarcas y los Profetas irán al Cielo, pero no vienen del Cielo.

Quien viene del Cielo es superior a todos.

Y anuncia lo que ha visto y oído. Pero ninguno de entre los que no tienden al Cielo, renegando de Dios por ello, podrá aceptar su testimonio.

Quien acepta el testimonio del que ha bajado del Cielo, con este acto suyo de creer, imprime un sello a su Fe en que Dios es verdadero y no una fábula exenta de verdad.

Y escucha a la Verdad porque su ánimo está deseoso de ella.

Porque Aquél a quien Dios ha enviado pronuncia palabras de Dios, pues Dios le da el Espíritu con plenitud,

Y el Espíritu dice: “Aquí estoy. Tómame; que quiero estar contigo, delicia de nuestro amor”.

Porque el Padre ama al Hijo sin medida y todas las cosas las ha puesto en su mano.

Por eso quien cree en el Hijo tiene la vida eterna; mas quien se niega a creer en el Hijo no verá la Vida.

Y la cólera de Dios permanecerá en él y sobre él”.

Matiás concluye:

–     Esto dijo. Estas palabras me las he grabado en mi mente para transmitírtelas.

–     Te lo agradezco y te alabo por ello.

El Profeta último de Israel no es Aquel que del Cielo baja;

Pero, por haber recibido el beneficio de los dones divinos ya desde el vientre de su madre, vosotros no lo sabéis

Por eso Yo os lo digo ahora: es el que más se acerca al Cielo.

Los tres dicen al mismo tiempo:

–     ¿Cómo?

–     ¿Cómo? ¡Háblanos!

–      Él dice de sí mismo: “Yo soy el pecador”.

Los tres pastores se muestran ansiosos de saber, así como también los discípulos.

Jesús explica:

–     Cuando la Madre me llevaba, de Mí-Dios estando encinta,

Fue a servir, porque es la Humilde y Amorosa, a la madre de Juan: prima suya por parte de madre, que había quedado embarazada en su vejez.

Ya el Bautista tenía su alma, porque estaba en el séptimo (tenía su alma, porque estaba en el séptimo mes de su formación.

Esta afirmación no excluye el que el alma sea infundida desde el primer instante de la concepción.

La primera persona en reconocer a Jesús “¡FUE UN NIÑO NO NACIDO!”

Lo que parece más bien, es que Jesús quiere rechazar la opinión de que el individuo reciba su alma en el momento del nacimiento…

O incluso, después de haber nacido, mes de su formación.

Y este brote de hombre, dentro del seno materno, saltó de alegría al oír la voz de la Esposa de Dios.

También en esto fue Precursor; precedió a los redimidos, porque de seno a seno se efundió la Gracia…

Y penetró.

Y cayó la Culpa original del alma del niño.

Por ello Yo digo que sobre la faz de la Tierra tres son los posesores de la Sabiduría, del mismo modo que en el Cielo Tres son los que son Sabiduría:

El Verbo, la Madre, el Precursor, en la Tierra; el Padre, el Hijo, el Espíritu Santo, en el Cielo.

Simeón afirma:

–     Nuestro corazón está henchido de estupor…

Casi como cuando se nos dijo: “Ha nacido el Mesías…”. Porque Tú eras la profundidad abisal de la misericordia y nuestro Juan lo es de la humildad.

–     Y mi Madre, de la pureza, de la gracia, de la caridad, de la obediencia, de la humildad, de toda virtud que sea de Dios y que Dios infunda a sus santos.

Santiago de Zebedeo dice:

–     Maestro, hay mucha gente.

Jesús los invita:

–     Vamos. Venid también vosotros.

Es muchísima la gente.

Jesús toma su lugar y saluda diciendo:

–      La Paz sea con vosotros.

Está sonriente como pocas veces.

La gente cuchichea y lo señala con gestos.

Hay mucha curiosidad en el ambiente.

Y Jesús empieza a hablar:

“No tentarás al Señor tu Dios”, está escrito.

Demasiadas veces se olvida este Mandamiento.

Se tienta a Dios cuando se le quiere imponer nuestra voluntad.

Se tienta a Dios cuando imprudentemente se actúa contra las reglas de la Ley, que es santa y perfecta y en su lado espiritual, el principal.

Se ocupa y se preocupa, también, de la carne que Dios ha creado.

Se tienta a Dios cuando, habiendo sido perdonados por Él, se vuelve a pecar.

Uno tienta a Dios cuando, habiendo recibido de Él un beneficio que pretendía ser un bien para sí, algo que le moviera hacia Dios, lo transforma en un daño.

Dios no es objeto de risa ni de burla.

Demasiadas veces sucede esto.

Ayer habéis presenciado el castigo que espera a quienes pretenden mofarse de Dios.

El eterno Dios, lleno de compasión con quien se arrepiente; se muestra por el contrario,

lleno de severidad con el impenitente que en manera alguna se modifica a sí mismo.

Vosotros venís a Mí para oír la palabra de Dios. Venís para obtener un milagro. Venís para obtener el perdón.

Y el Padre os da palabra, milagro y perdón.

Y Yo no echo de menos el Cielo, porque puedo daros milagros y perdón. Y puedo haceros conocer a Dios.

Ese hombre cayó ayer fulminado, como Nadab y Abiú, por el Fuego de la divina indignación.

De todas formas, absteneos de juzgarlo.

Que lo que ha sucedido, que ha sido un nuevo milagro, solamente os haga meditar acerca de cómo hay que actuar para tener a Dios como amigo.

Él quería el agua penitencial, pero sin espíritu sobrenatural; la quería por espíritu humano:

como una práctica mágica que le curase la enfermedad y lo liberase de la desventura.

El cuerpo y la cosecha: éstos eran sus fines, no su pobre alma, que no tenía valor para él. Lo valioso para él era la vida y el dinero.

Yo digo: “El corazón está donde está el tesoro, y el tesoro donde el corazón.

Por tanto, el tesoro está en el corazón”.

Él en el corazón tenía la sed de vivir y de tener mucho dinero. ¿Cómo obtenerlo?: Como fuera; incluso con el delito.

Pues bien, pedir así el bautismo ¿No era reírse de Dios y tentarlo?

Habría bastado el arrepentimiento sincero por su larga vida de pecado para proporcionarle una santa muerte.

Y lo justo en esta tierra.

Pero él era el impenitente. No habiendo amado nunca a nadie aparte de sí mismo, llegó a no amarse ni siquiera a sí mismo.

Porque el ODIO mata incluso el amor animal egoísta del hombre hacia sí mismo.

El llanto del arrepentimiento sincero habría debido ser su agua lustral. De la misma forma, para todos vosotros que estáis escuchando; porque sin pecado no hay nadie…

Y todos, por tanto, tenéis necesidad de esta agua que, exprimida por el corazón mismo, desciende y lava, da de nuevo la virginidad a quien ha sido profanado,

Levanta al abatido, da nuevo vigor a quien la culpa ha dejado exangüe.

Ese hombre se preocupaba sólo de la miseria de la tierra, cuando en realidad sólo una miseria debe apesadumbrar al hombre:

La eterna miseria de perder a Dios.

Ese hombre no dejaba de hacer las ofrendas rituales, mas no sabía ofrecer a Dios un sacrificio de espíritu;

es decir, alejarse del pecado, hacer penitencia, pedir con los hechos el perdón.

Una hipócrita ofrenda de riquezas mal adquiridas es como invitarle a Dios a que se haga cómplice de las malas acciones del hombre.

¿Es posible que esto suceda?

¿No es reírse de Dios el pretenderlo? Dios arroja de su presencia a quien dice: “he aquí que sacrifico”

y se consume internamente por continuar su pecado.

¿Ayuda, acaso, el ayuno corporal cuando el alma no ayuna del pecado?

Que la muerte de este hombre, que ha acontecido aquí, os haga meditar sobre las condiciones necesarias para gozar del aprecio de Dios.

Ahora, en su rico palacio, los familiares y las plañideras hacen duelo ante los restos mortales que dentro de poco serán conducidos al sepulcro.

¡Oh, verdadero duelo y verdaderos restos mortales!

¡Nada más que unos restos mortales! Nada más que un desconsolado duelo…

Porque el alma, precedente e irremisiblemente muerta, se verá para siempre separada de aquellos que amó por parentela y afinidad de ideas.

Aunque una misma morada los una eternamente, el ODIO que allí reina los dividirá.

Es así que entonces la muerte es verdadera separación.

Mejor sería que, en vez de los demás, fuese el propio hombre quien, teniendo muerta el alma, llorase por sí mismo; de modo que, por ese llanto de contrito y humilde corazón, le devolviera al alma la vida con el perdón de Dios.

Idos, sin odio ni comentarios, nada más que con humildad; como Yo que no con odio sino por justicia, he hablado de él.

La vida y la muerte son maestras para bien vivir y bien morir.

Y para conquistar la Vida sin muerte. La paz sea con vosotros.

No hay ni enfermos ni milagros.

y Pedro les dice a los tres discípulos del Bautista:

–       Lo siento por vosotros.

Y ellos contestan:

–     No es necesario.

Nosotros creemos sin ver.

Hemos tenido el milagro de su Natividad, que nos ha hecho creyentes.

Y ahora tenemos su palabra, que confirma nuestra Fe. Sólo pedimos servirle hasta el Cielo, como Jonás, hermano nuestro.

85 ¡NO MATARÁS!


85 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

El sinagogo del lugar, junto con muchísimos peregrinos; se han unido a las más de trescientas personas que escuchan atentas a Jesús,

que extensa y minuciosamente explica el Quinto Mandamiento:

–     … Se dijo ‘No matarás’.

Os pregunto: ¿Es solamente un pecado de homicidio? Al matar… ¿Sólo cometéis este único pecado?…

“No matarás”, está escrito. ¿A cuál de los dos grupos de Mandamientos pertenece éste?

¿”Al segundo”, decís? ¿Estáis seguros?

Otra pregunta: ¿Es un pecado que ofende a Dios o a la víctima? ¿Decís: “A la víctima’? ¿Estáis seguros de esto también?

Os hago una tercera pregunta: ¿Es sólo pecado de homicidio?

Al matar, ¿No cometéis más que este único pecado? ¿”Este sólo”, decís? ¿Ninguno tiene duda de ello?

Decid en voz alta vuestras respuestas. Que uno hable por todos vosotros, Yo espero.

Jesús se inclina a acariciar a una niña pequeña que se ha acercado a Él y que lo está mirando extática, olvidándose incluso de seguir mordisqueando la manzana que, para mantenerla quieta, le ha dado su madre.

Se pone en pie un anciano de aspecto grave y dice:

–      Escucha, Maestro.

Yo sirvo a la sinagoga desde hace mucho tiempo y me han dicho que hable en nombre de todos. Hablo pues.

Me parece, nos parece, que hemos respondido según justicia y según cuanto nos han enseñado.

Baso mi certidumbre en el capítulo de la Ley que habla del homicidio y de las agresiones físicas.

Tú sabes, de todas formas, para qué hemos venido: para ser aleccionados, porque reconocemos en ti sabiduría y verdad.

Por tanto, si me equivoco, ilumina mis tinieblas a fin de que el anciano siervo vaya a su Rey vestido de luz.

Y como conmigo, hazlo también con éstos, que son de mi rebaño y que han venido con su pastor a beber las fuentes de la Vida.

Y se inclina, antes de sentarse, con el máximo respeto.  

Jesús pregunta:

–     ¿Quién eres, padre?

–     Cleofás, de Emaús, tu siervo.

–     No mío, sino de Aquel que me ha enviado, porque debe dársele al Padre toda prioridad y todo amor en el Cielo, en la Tierra y en los corazones.

El primero que le tributa este honor es su Verbo, el cual toma y ofrece en la mesa sin defecto los corazones de los buenos como hace el sacerdote con los panes de la proposición.

Mas escucha, Cleofás, para que vayas a Dios enteramente iluminado conforme a tu santo deseo.

Para medir una culpa es necesario pensar en las circunstancias que la preceden, la preparan, la justifican, o la explican.

¿A quién he matado? ¿Qué he matado?, ¿Dónde? ¿Con qué medios? ¿Por qué he matado? ¿Cómo he matado? ¿Cuándo he matado?:

Éstas son las preguntas que debe hacerse quien ha matado, antes de presentarse a Dios para pedirle perdón.

¿A quién he matado? A un hombre. Yo digo: a un hombre.

No pienso ni considero si es rico o si es pobre, si es libre o si es esclavo.

Para Mí no existen esclavos u hombres de poder. Existen sólo hombres creados por un Único; por tanto, todos iguales.

En efecto, frente a la majestad de Dios es polvo hasta el más poderoso monarca de la Tierra

y ante sus ojos y ante los míos no existe sino una esclavitud: la del pecado, por tanto la de estar bajo Satanás.

La Ley antigua distingue entre libres y esclavos y entra en detalles acerca del hecho de matar en el acto o matar dejando sobrevivir un día o dos.

O también acerca de si la mujer encinta muere por el golpe recibido o si pierde la vida sólo su fruto.

Pero esto se dijo cuando estaba aún lejana la luz de la perfección.

Ahora se halla entre vosotros y dice: Quienquiera que mate a un semejante suyo peca.

Y no peca sólo con el hombre, sino también contra Dios. ¿Qué es el hombre?

El hombre es la criatura soberana que Dios ha creado para ser rey en la Creación.

Creado a su Imagen y Semejanza, dándole la semejanza según el espíritu, y la imagen extrayendo de su pensamiento perfecto esta perfecta imagen.

Observad el aire, la tierra y las aguas. ¿Acaso veis animal alguno o planta alguna que por muy hermosos que sean, igualen al hombre?

El animal corre, come, bebe, duerme, genera, trabaja, canta, vuela, se arrastra, trepa… pero no tiene la capacidad de hablar.

El hombre, como el animal, sabe correr y saltar.

Y en el salto es tan ágil que emula al ave. Sabe nadar, y nadando es tan veloz que semeja al pez.

Sabe arrastrarse como lo hace un reptil; sabe trepar asemejándose al simio; sabe cantar…

Y en esto se parece a los pájaros. Sabe engendrar y reproducirse… Pero, además, sabe hablar.

No digáis como objeción:

“Todo animal tiene su lenguaje”. Sí. Uno muge, otro bala, el otro rebuzna, el otro pía o gorjea… pero, desde el primer bovino al último, siempre tendrán al mismo y único mugido.

Y así igualmente el ovino balará hasta el fin del mundo y el burro rebuznará como rebuznó el primero.

Y el gorrión siempre emitirá su breve canto, mientras que la alondra y el ruiseñor cantarán el mismo himno al Sol…

La primera a la noche estrellada, el segundo aunque sea el último día de la Tierra, de la misma manera que saludaron al primer Sol y a la primera noche terrestre.

El hombre, por el contrario, debido a que no tiene sólo la campanilla y la lengua, sino que también tiene un conjunto de nervios centrados en el cerebro, sede del intelecto.

SABE, debido a ello captar las sensaciones nuevas y reflexionar en ellas y darles un nombre.

Adán puso por nombre “perro” a su amigo y llamó “león” a aquel que por su melena tupida y abundante, en una cara ligeramente barbada, se le parecía más.

Llamó “oveja” a la cordera que lo saludaba mansamente y llamó “pájaro” a esa flor de plumas que volaba como la mariposa y que además emitía dulce, un canto que ésta no posee.

Y andando el tiempo a lo largo de los siglos, los hijos de Adán siguieron creando nuevos nombres, a medida que “fueron conociendo” las obras de Dios en las criaturas.

O cuando por la chispa divina que hay en el hombre, engendraron además de otros hijos; cosas útiles o nocivas, para esos mismos hijos.

Si estaban con Dios o contra Dios: están con Dios quienes crean y llevan a cabo cosas buenas; están contra Dios quienes crean cosas que resultan maléficas para el prójimo.

Dios venga a los hijos suyos que han sido torturados por la MALDAD, en el ingenio humano.

El hombre es pues, la criatura predilecta de Dios. Aunque en la presente situación sea culpable, continúa siendo el más querido por Él:

Lo testifica el hecho de que haya enviado a su mismo Verbo, NO a un ángel, un arcángel, querubín o serafín, sino a su Verbo, revistiéndolo de la humana carne, para salvar al hombre.

Y no consideró indigna esta vestidura para hacer capaz de sufrir y expiar a Aquel que, por ser como Él purísimo Espíritu, no habría podido sufrir y expiar la culpa del hombre.

El Padre me dijo:

“Serás hombre: el Hombre.

Yo hice ya un HOMBRE PERFECTO, como todo lo que hago.

Había dispuesto para él una vida dulce, una dulcísima dormición, un beato despertar, una beatísima permanencia eterna en mi celeste Paraíso.

Pero como Tú sabes, en ese Paraíso no puede entrar nada contaminado, porque en él Yo-Nosotros, Dios Uno y Trino, tenemos un Trono.

Y ante este Trono no puede haber sino santidad. Yo Soy el que Soy.

Mi Divina Naturaleza, nuestra misteriosa Esencia, no puede ser conocida sino por aquellos que no tienen mancha.

Al presente, el hombre en Adán y por Adán, está sucio. Ve. Límpialo. Es mi deseo.

Serás Tú de ahora en adelante, el Hombre, el Primogénito. Porque serás el Primero en entrar aquí con carne mortal sin pecado, con alma sin culpa original.

Los que te han precedido sobre la faz de la Tierra, así como los que te seguirán, tendrán vida por tu muerte de Redentor”.

Sólo podía morir quien previamente hubiera nacido… Yo he nacido y moriré.

El hombre es la criatura predilecta de Dios.

Decidme: si un padre tiene muchos hijos y uno de ellos es su predilecto: La pupila de sus ojos y se lo matan…

¿No sufrirá más que si la víctima hubiera sido otro de sus hijos?

No debería ser así, porque el padre debería ser justo con todos sus hijos; pero de hecho así sucede. Y es porque el hombre es imperfecto.

Sin embargo, Dios lo puede hacer con justicia, porque el hombre es la única de las criaturas que tiene en común con el Padre Creador el alma espiritual…

Signo innegable de la Paternidad Divina.

¿Si se le mata un hijo a un padre, se ofende sólo al hijo?

¡NO! También al padre. En la carne al hijo; en el corazón, al padre: ambos son víctimas.

¿Matando a un hombre se ofende sólo al hombre? ¡NO!

También a Dios. En la carne, al hombre; en su  derecho, a Dios: sólo a Dios le corresponde el dar o quitar la vida y la muerte.

Matar es usar violencia contra Dios y contra el hombre.

Matar es penetrar en el dominio de Dios. Matar es faltar contra el Precepto del Amor.

EL QUINTO MANDAMIENTO DE LA LEY DE DIOS

Quien mata no ama a Dios, porque destruye una obra de sus manos: un hombre.

Quien mata no ama al prójimo, porque le priva al prójimo de aquello que el homicida quiere para sí: la vida.

Ved que así he dado respuesta a las dos primeras preguntas. ¿En dónde he agredido a mi víctima?

Se puede hacer en la calle, en casa de la víctima o atrayéndola a la propia casa. La agresión puede recaer en uno u otro órgano, causando mayor sufrimiento.

Puedo cometer incluso dos homicidios en uno, si la víctima es una mujer que tiene el seno grávido de su fruto.

Se puede matar en la calle sin tener intención de hacerlo. Un animal que se escape a nuestro control puede matar a un transeúnte; pero entonces en nosotros no hay premeditación.

Si por el contrario, uno va armado de puñal bajo las hipócritas vestiduras de lino a la casa de su enemigo.

Y sucede con frecuencia que es enemigo el que ha cometido la equivocación de ser mejor….

O lo invita a su casa, aparentemente por deferencia hacia él, y luego lo degüella y lo echa al pozo; entonces hay premeditación….

Y la culpa es completa en malicia, en crueldad, en violencia.  ¡SÍ! Si matando a la madre, mato también a su fruto.

Entonces Dios me pedirá cuentas de dos, porque el vientre que engendra a un nuevo hombre según el Precepto de Dios es sagrado; como lo es la pequeña vida que en aquél madura, a la que Dios ha dado un alma.

¿Qué medios he utilizado? En vano uno dirá: “No quería matar”, cuando en realidad iba armado con un arma segura.

En un momento de ira incluso las manos se transforman en arma… Y la piedra cogida del suelo o la rama arrancada del árbol.

Mas aquel que observa fríamente el puñal o el hacha y si cree que cortan poco, los afila… Y luego se los ciñe al cuerpo de forma que no se vean pero pueda empuñarlos con facilidad…

Y preparado de tal suerte va adonde su rival, ciertamente no podrá decir: “No había en mí deseo de agredir”.

Y aquel que prepara un veneno cogiendo hierbas y frutos venenosos y haciendo con ellos polvo o bebida, luego lo ofrece a la víctima como especia o como sidra,

ciertamente no podrá decir: “No quería matar”.

Y ahora escuchadme vosotras mujeres, tácitas e impunes asesinas de tantas vidas.

Separar de vuestro seno un fruto que crece en él, por el hecho de que provenga de culpable simiente o porque sea un vástago no deseado; una carga a vuestro lado.

O una carga para vuestra economía, también es matar.

Hay un solo modo de no tener esa carga: permanecer castas.

No unáis homicidio con lujuria, violencia con desobediencia; no creáis que Dios no ve porque el hombre no vea.

Dios ve todo y se acuerda de TODO. Tenedlo presente también vosotras.

¿Por qué he matado?

¡Oh, por cuántos porqués!

Desde el desequilibrio desencadenado en vosotros inesperadamente por una emoción violenta, como veros profanado el tálamo,

encontraros con un ladrón dentro de casa, un inmundo intento de violar a vuestra hija en la flor de la adolescencia…

Hasta el frío y meditado cálculo para liberarse de un testigo peligroso, de alguien que obstaculice el propio camino, de alguien a cuyo puesto se aspira o cuya riqueza se ambiciona:

Éstas y otras muchas parecidas, son las razones.

Pues bien, Dios puede conceder el perdón a quien, febril por el dolor asesina; más no se lo concede a quien lo hace por ambición de poder o para ganarse la estima de los demás.

Obrad siempre bien para no temer ni el ojo ni la palabra de nadie. Contentaos con lo vuestro para no aspirar a lo ajeno, hasta el punto de convertiros en asesinos por conseguir lo que es del prójimo.

¿Cómo he matado?

¿Ensañándome con la víctima aun después de la primera reacción impulsiva?

En algunas ocasiones el hombre no se puede frenar, porque Satanás lo impele al mal del mismo modo que el hondero lanza la piedra.

Pero, ¿Qué diríais de una piedra que habiendo dado en el blanco, volviera por sí misma a la honda para ser lanzada de nuevo y de nuevo golpear en su objetivo?

Diríais: “Está poseída por una fuerza mágica e infernal”.

Así es el hombre que da un segundo, un tercero, un décimo golpe, después del primero, con la misma saña.

Porque la ira desaparece para dar paso a la razón inmediatamente después del primer impulso, si éste obedece a un motivo en cierto modo justificable.

Mientras que por el contrario, la saña aumenta cuantos más golpes recibe la víctima en el verdadero asesino.

O sea, en el Satanás que no tiene ni puede tener piedad del hermano porque siendo un satanás, es ODIO

¿Cuándo he matado? ¿Durante el primer impulso? ¿Una vez que éste ha cesado? ¿Fingiendo haber perdonado, mientras que en realidad ha ido fermentando cada vez más el rencor?

¿O he esperado incluso años para cometer el asesinato, produciendo así un doble dolor al matar al padre a través de los hijos?

Así podéis ver cómo al matar se viola el primero y el segundo grupo de Mandamientos.

En efecto, al hacerlo os arrogáis el derecho de Dios y pisoteáis al prójimo.

Es pecado por tanto, contra Dios y contra el prójimo. Cometéis no sólo un pecado de homicidio, sino también de ira, de violencia, de soberbia, de desobediencia, de sacrilegio.

Y en ocasiones, si matáis para haceros con un puesto o con una bolsa, de codicia.

Y no aludo a ello, os lo explicaré mejor otro día. Y no se peca de homicidio sólo con un arma o con veneno; también calumniando.

Meditad en ello.

Y digo que el amo que da una paliza a un esclavo, pero con la astucia de que no se le muera entre sus manos, es doblemente culpable.

El hombre esclavo no es dinero del amo, es alma de su Dios. ¡Maldito sea, eternamente, quien lo trata peor que a un buey!

El rostro de Jesús está fulgurante y su voz truena.

Todos lo miran sorprendidos, porque antes hablaba con serenidad.

“Maldito sea. La Ley nueva abroga la dureza contra el esclavo, todavía justa cuando en el pueblo de Israel no había hipócritas que se fingían santos y agudizaban el ingenio sólo para sacar el máximo provecho y eludir la Ley de Dios.

Pero al presente, rebosando Israel de estos seres viperinos, que hacen lícito el placer sólo porque ellos son ellos, los miserables poderosos a quienes Dios mira con odio y asco.

Al presente Yo digo: ya no es así.

Caen los esclavos en los surcos o ante las piedras de molino; caen, con los huesos quebrantados, visibles los nervios, a causa del látigo.

Los acusan de falsos delitos para poderlos golpear, para justificar su propio sadismo satánico.

Hasta el milagro se usa como acusación para tener derecho a golpearlos.

Ni el poder de Dios, ni la santidad del esclavo convierte su alma retorcida. NO PUEDE SER CONVERTIDA.

El bien no entra donde hay saturación de mal. Pero Dios ve, y dice: “¡BASTA!”.

Demasiados son los Caínes que matan a los Abeles.

Y ¿Qué os pensáis, inmundos sepulcros blanqueados por fuera, por fuera cubiertos con las palabras de la Ley; mientras que por dentro se pasea el rey Satanás y pulula el satanismo más astuto, qué os pensáis?

¿Que es sólo Abel hijo de Adán? ¿Que el Señor mira benigno sólo a quienes no son esclavos de hombre, mientras que rechaza el único ofrecimiento que puede elevarle el esclavo, el de su honestidad sazonada de llanto?

¡NO! En verdad os digo que todo aquel que es justo es un Abel, aunque esté cargado de grilletes, aunque esté muriendo en la gleba o sangrando por vuestras flagelaciones.

En verdad os digo que son Caínes todos los injustos que le dan a Dios por orgullo, no por verdadero culto, lo que está inquinado con su pecar y manchado de sangre.

Profanadores del milagro. Profanadores del hombre, ¡ASESINOS! ¡SACRÍLEGOS! ¡FUERA!

 ¡Fuera de mi Presencia! ¡Basta! Yo digo: basta. Y puedo decirlo, porque soy la divina Palabra que traduce el Pensamiento divino. ¡FUERA!

Jesús, en pie. Erguido, sobre su tosca tarima, presenta un aspecto tan grave, que verdaderamente asusta.

Su brazo derecho extendido señalando a la puerta de salida; sus ojos, dos fuegos azules: parece fulminar a los pecadores presentes.

La niña pequeña que estaba a sus pies empieza a llorar y corre hacia donde está su mamá.

Los discípulos se miran sorprendidos y tratan de ver a quién va dirigida la invectiva.

La multitud se vuelve también con mirada interrogativa.

Por fin se descubre el enigma.

En el fondo, fuera de la puerta, semioculto tras un grupo de altos aldeanos, se deja ver Doras, aún más seco que antes.

Amarillo, lleno de arrugas, todo él nariz y mentón prominente. Lleva consigo un siervo que le ayuda a moverse, porque parece medio paralítico.

¿Quién podía verle entre la gente que está en el patio?

Osa hablar con su voz ronca:

–     ¿Me dices a mí? ¿Lo dices por mí?

Jesús ordena imperioso:

–     ¡Por ti, sí! ¡Sal de mi casa!

–     Salgo. Pero pronto ajustaremos las cuentas, no lo dudes.

–     ¿Pronto? ¡Enseguida!

 Te dije en su momento que el Dios del Sinaí te espera.

–     También a ti, maléfico, que a mí me has acarreado las enfermedades y a mis tierras los animales dañinos.

Volveremos a vernos, para gozo mío.

–     Sí. Y no te agradará el volver a verme, porque Yo te voy a juzgar.

–     ¡Ja! ¡Ja! mald… – Hace unos aspavientos, gorgotea…

Y cae.

El siervo grita:

–     ¡Ha muerto!

¡Ha muerto el patrón! ¡Bendito seas, Mesías, Vengador nuestro!

–     No Yo. Dios, Señor eterno.

Que ninguno se contamine: que sólo el siervo se ocupe de su patrón. Y sé bueno con su cuerpo. Sed buenos, vosotros todos, sus siervos.

No exultéis de alegría, con resentimiento por el caído, para no merecer condena.

Que Dios y el justo Jonás se os muestren siempre amigos y Yo con ellos. Adiós.

Pedro pregunta:

–     ¿Ha muerto porque Tú así lo has querido?

–     No. Pero el Padre ha entrado en Mí…

Es un misterio que no puedes entender. Sólo has de saber que no es lícito arremeter contra Dios.

Él, sin concurso ajeno, se toma venganza.

–     ¿Y no podrías decirle al Padre tuyo que hiciera morir a todos los que te odian?

–     ¡Calla! ¡Tú no sabes de qué espíritu eres! Yo soy Misericordia, no Venganza.

Se acerca el anciano de la sinagoga:

–     Maestro, has resuelto todos mis interrogantes, la luz está en mí.

Bendito seas. Ven a mi sinagoga. No le niegues a un pobre viejo tu palabra.

–     Iré. Vete en paz. El Señor está contigo.

Mientras la multitud se va yendo lentamente, todo termina.

84 EL BIEN, POR EL BIEN


84 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Al día siguiente, sigue lloviendo a cántaros y la era se ha convertido en una pequeña laguna, por la que flotan hojas secas; que arrastró el viento que silba y sacude puertas y ventanas.

El día es tan tempestuoso que no hay ningún peregrino.

En la cocina, para impedir que entre la lluvia, se deben tener cerradas, puertas y ventanas. Y por lo mismo está oscura y llena de humo.

Pedro sentencia:

–   Tenía razón Salomón.

Tres cosas arrojan fuera al hombre. La mujer pendenciera y ésa la dejé en Cafarnaúm; para que se peleara con los otros yernos.

La chimenea que echa humo y el techo que gotea. Y éstas dos cosas, las tenemos… Pero mañana me las arreglaré con esta chimenea.

Voy al techo… Y ustedes tres, (Santiago, Juan y Andrés) vengan conmigo y traigan piedras planas. Haremos un techo a la chimenea.

Tomás pregunta:

–    ¿Y dónde encontrarás las piedras planas?

–     En el cobertizo.

Si gotea allá, no se acaba el mundo. Pero aquí… ¿Te molesta que tus platillos no se decoren con más hollín?

–     ¡Bonito estaría!

¡Ojala se pueda hacer! ¡Mira cómo estoy tiznado! Me cae en la cabeza cuando estoy cerca del fuego.

Juan dice riéndose:

–    ¡Pareces un monstruo egipcio!

Efectivamente, Tomás tiene la cara pintada con extrañas figuras. Y siempre alegre. El mismo es el primero en reírse de ello.

Jesús también se ríe; porque al estar hablando, una nueva gota le cayó en la nariz y le ha puesto la punta negra.

Desde hace algún tiempo, Pedro ha cambiado mucho con Judas, se ha vuelto más amable…

Y éste le pregunta:

–   Tú que eres experto en el tiempo, ¿Qué piensas?…

Pedro contesta:

–   Ahora mismo te lo voy a decir. Voy a hacerla de astrólogo.

Pedro contesta al mismo tiempo que va hacia la puerta, sacando un poco el cuerpo y una mano.

sentencia:

–   Viento bajo y del sur. Caliente y neblina… ¡Hummm! Poco hay que…

Pedro calla. Despacio, vuelve a entrar. Casi cierra la puerta y atisba…

Varios le preguntan:

–   ¿Qué pasa?

–   ¿Qué es lo que hay?…

–   ¿Por qué cierras la puerta?

Pedro hace señas de que guarden silencio. Mira atentamente…

Luego dice en voz baja:

–   Es aquella mujer.

Ha bebido agua del pozo. Y recoge un poco de leña del patio. Está toda mojada. ¡No encenderá!…

Se va… Voy a seguirla. Quiero ver… -y sale cauteloso.

Tomás pregunta:

–   Pero, ¿Dónde puede quedarse para estar siempre cerca?

Mateo confirma:

–   Y… ¡Para estar aquí, con este tiempo!

Bartolomé aclara:

–   Ciertamente va al poblado. Porque anteayer estaba allí comprando pan.

Santiago de Alfeo, observa:

–  Tiene una constancia inaudita, en andar siempre velada.

Tomás concluye:

–  O un gran motivo.

Juan dice:

–  ¿Pero será precisamente esa de la que hablaba ayer, aquel judío?… son siempre tan falsos…

Jesús sigue en silencio, como si fuera sordo.

Todos lo miran con la certeza de que Él sabe; pero Él está trabajando un trozo de madera blanda con un cuchillo afilado.

Poco a poco, el trozo de madera se va transformando en un cómodo tenedor grande, para extraer las verduras del agua hirviendo.

Una vez que ha terminado ofrece el fruto de su trabajo a Tomás, que está plenamente dedicado a la cocina.

Tomás lo recibe y  le dice:

–    Eres muy bueno, Maestro.

Pero, ¿No nos dices quién es?

Jesús contesta con dulzura:

–   Un alma.

Solamente un alma. Para mí sois todos “almas”. Nada más. Hombres, mujeres, ancianos, niños: almas, almas, almas: almas cándidas, los párvulos;

almas azules, los niños; almas rosadas, los jóvenes; almas de oro, los justos; almas empecinadas, los pecadores. Pero, sólo almas, sólo almas.

Y Yo sonrío a las almas cándidas, porque me parece como si sonriera a los ángeles; descanso entre las flores rosadas y azules de los adolescentes buenos; me alegro de las almas tan valiosas de los justos.

Y me canso, sufriendo, para dar valor y esplendor a las almas de los pecadores. ¿Los rostros?… ¿Los cuerpos?… Nada. 

Para Mí, todos vosotros y lo que vienen, son almas. Las caras y los cuerpos, nada significan. Yo os reconozco por vuestras almas.

Tomás pregunta:

–     Y ella, ¿Qué alma es? 

–     Un alma menos curiosa que la de mis amigos, porque no indaga, no pregunta; va y viene, sin hablar y sin mirar.

–    Pero, ¿Qué alma tiene ella?…

–   Un alma menos curiosa que la de mis amigos.

Porque va y viene silenciosa y sin mirar.

Judas de Keriot pregunta:

–    Yo creía que era una mujer mala o leprosa.

Pero he cambiado de parecer, porque… Maestro, ¿Si te digo una cosa, no me regañas?

Y se acerca a Jesús y se apoya sobre sus rodillas. Humilde y bueno.

Mucho más hermoso; que cuando se porta pomposo y soberbio.

Jesús lo mira y responde:

–    No te regañaré. Habla…

–    Sé en dónde vive.

La seguí una tarde. Fingiendo que iba a sacar agua; porque me he dado cuenta que viene siempre al pozo, cuando ya está oscuro.

Una mañana encontré tirada una horquilla de plata; exactamente junto al brocal del pozo. Y comprendí que ella la había perdido.

Ella está en una chocita de leña, que hay en el bosque. ¡Está en ruinas!

La techó con ramas. No comprendo cómo puede soportar estar así. Apenas si cabría en ella, un perro grande o un asno pequeño.

La luna brillaba y no pude ver bien.

Está medio sepultada en las zarzas. Pero adentro… está vacía. Y no hay puertas. Por eso cambié de idea y me di cuenta, que no es una mala mujer. Ni es de mala vida…

–    No debiste hacerlo. Pero sé sincero. ¿No hiciste algo más?…

–    No, Maestro.

Hubiera querido verla. Porque desde Jericó la vi y me parece conocer su paso suave; con el que va veloz a donde quiere. Es flexible… y bella.

Se adivina a pesar de todos esos vestidos. Pero me atreví a espiarla cuando estaba acostada en la tierra. Esta vez no tenía el velo puesto; pero la respeté…

Jesús lo mira fijamente:

–   Y has sufrido.

Pero dijiste la verdad. Yo te digo que estoy contento contigo. Otra vez, te costará menos ser bueno. Todo consiste en dar el primer paso…

¡Muy bien, Judas! – y lo acaricia.

Pedro regresa:

–   ¡Pero, Maestro! ¡Esa mujer está loca!

¿Sabes dónde está? Cerca de la ribera del río; en una casita de madera bajo un matorral.

Tal vez algún tiempo sirvió a un pescador o guardabosques. ¿Quién sabe?

¡Jamás me hubiera imaginado que en aquel lugar  húmedo; metido en un foso; bajo una enramada de zarzas; se encontraba aquella pobre mujer y le dije:

–   ¡Habla y sé sincera! ¿Eres leprosa?…

Me respondió con voz apagada:

–   ¡No!

–   ¡Júralo!

–   Lo juro.

–   Mira que si lo eres y no dices.

Y vienes cerca de la casa… y llego a saber que eres inmunda; te hago lapidar. Pero si eres perseguida; ladrona o asesina. Y estás aquí por temor a nosotros…

¡No tengas miedo de nada! Sal de ahí. ¿No ves que estás en el agua? ¡Tienes hambre? ¡Estás temblando!

Soy viejo, ¿Lo ves? No te hago la corte. Viejo y honesto. Por esto, ¡Escúchame!… Así le dije. Pero no ha querido venir. La encontraremos muerta; porque está en el agua.

Jesús piensa. Mira las caras que lo contemplan.

Luego pregunta:

–   ¿Qué pensáis que se pueda hacer?

Simón contesta:

–    Maestro, Tú decide.

–    No. Quiero que vosotros juzguéis.

Se trata de algo en que vuestra honra, también está mezclada…. Y no debo violentar vuestro derecho de conservarla…

Simón dice:

–   En Nombre de la Misericordia digo; que no se le puede dejar ahí…

Bartolomé, dice:

–   Diría que hoy la llevemos al galerón.

¡Allí, van también los peregrinos!… ¡Y ella puede ir!…

Andrés dice:

–  ¡Caramba!

¡Es una criatura como todas las demás! Nuestro deber es ayudarla…

Mateo observa:

–    ¡Hoy no viene nadie!… Y por lo tanto…

Tadeo sugiere:

–    Propongo darle hospedaje por hoy.

Y mañana decirle al administrador. ¡Es un buen hombre!

Pedro exclama:

–   Tienes razón.

¡Bravo! ¡Y tiene tantas cuadras vacías!… ¡Una cuadra será un palacio, con respecto a ese barquichuelo que está haciendo agua!

Tomás dice con ansia:

–   ¡Ve a decírselo entonces!

Jesús observa:

–  Los jóvenes todavía no han hablado…

Los dos Santiagos  junto con Juan, dicen casi simultáneamente:

–  ¡Yo no tengo inconveniente!

–  Ayudémosla.

Dios sabe lo que hay en nuestro corazón.

–   ¡Para mí está bien lo que Tú hagas!…

Felipe observa:

–    La única desgracia sería que viniese un fariseo…

Entonces Judas de Keriot exclama:

–   ¡Oh! Aunque caminásemos sobre las nubes, ¿Crees que no nos acusarían?

No acusan a Dios porque está lejos. Pero si pudiesen tenerlo cerca, como lo tuvieron Abraham, Jacob y Moisés; le harían reproches. ¿Quién para ellos no tiene culpa?…

Jesús dice:

–  Si es así.

Id a decirle que venga a cobijarse bajo el galerón. Pedro, ve con Simón y Bartolomé. Sois viejos y haréis menos fuerza a la mujer.

Decidle que le daremos comida caliente y un vestido seco. El que dejó Isaac. ¿Veis que todo sirve? También un vestido que una mujer dio a un hombre…

Los jóvenes ríen al recordar la historia bufa de ese vestido en particular…

Los tres mayores se van y poco después regresan…

Bartolomé explica:

–   Nos costó trabajo convencerla; pero terminó por venir.

Pedro añade:

–  Le hemos jurado que no la perturbaremos de ningún modo.

Ahora le llevo paja y el vestido. Tomás, dame las verduras y un pan. No tiene ni siquiera para comer hoy.

Por otra parte, ¿Quién puede salir con este diluvio?

Y el buen Pedro sale con sus tesoros…

Jesús dice imperioso:

–   Y ahora, a todos doy una orden: por ningún motivo se va al galerón.

Mañana tomaremos las decisiones oportunas.

Acostumbramos a hacer el bien por el bien, sin curiosidades o deseos de recibir del bien realizado un motivo de diversión o cualquier otra cosa.

¿Lo veis? Os quejabais de que hoy no se haría nada útil. Hemos amado al prójimo. ¿Podíamos hacer algo mayor que esto?

Si – y así es – ésta mujer es una infeliz, ¿No podrá, acaso, nuestra ayuda proporcionarle un alivio, un calor, una protección mucho más profunda que el poco alimento, el mísero vestido, el techo sólido, que le hemos dado?

Si es una culpable, una pecadora, una criatura que busca a Dios, ¿Nuestro amor no será, acaso, la más hermosa lección, la más poderosa palabra, el más claro indicador del camino de Dios?

Mañana proveeremos.

Pedro entra y se pone a escuchar a su Maestro.

Jesús continúa:

–      Mirad, amigos. Muchos maestros tiene Israel, que no hacen más que hablar y hablar…

Bueno, pues las almas no cambian. ¿Por qué? Porque las almas no sólo oyen las palabras de sus maestros, sino que también ven sus acciones.

Pues bien, éstas destruyen a aquéllas. Y las almas se quedan en la posición en que estaban, si es que no retroceden incluso.

Mas cuando un maestro hace lo que dice y se comporta santamente en todas sus acciones, aunque sólo lleve a cabo acciones materiales, como dar un pan, un vestido, un lugar de alojamiento a la carne doliente del prójimo.

Obtiene el que las almas vayan adelante y lleguen a Dios, porque son sus mismas acciones las que dicen a los hermanos: “Dios existe; aquí está Dios”. ¡Oh…, el amor!

En verdad os digo que quien ama se salva a sí mismo y salva a los demás.

Pedro dice:

–   Es verdad, Maestro.

La mujer me dijo: ‘Sea Bendito el Salvador y Quién lo ha enviado. Y también todos vosotros que estáis con Él.’

¡Y me quería besar los pies a mí; hombre miserable! Y lloraba por debajo de su denso velo.

Pero ahora esperemos que no llegue ninguna de las celebridades de Jerusalén, porque a nosotros; ¿Quién nos salva?

Jesús dice:

–   Nuestra conciencia nos libra del juicio de nuestro Padre. Eso es suficiente.

Y ofrece y bendice los alimentos.

Todos se sientan a comer…

82 EL PRIMER EXORCISMO


82 IMITAR A JESÚS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Jesús está hoy con los nueve que se han quedado; los otros tres han salido para Jerusalén.

Tomás, siempre alegre, tiene que multiplicarse para atender a sus verduras y también a las otras incumbencias más espirituales.

Mientras que Pedro, Felipe, Bartolomé y Mateo se encargan de los peregrinos; los demás van al río para el bautismo ¡verdaderamente de penitencia, con el frío que hace!.

Jesús está todavía en su rincón, en la cocina.

Tomás trajina, pero guarda silencio para dejar tranquilo al Maestro.

En ese momento entra Andrés y dice:

–      Maestro, hay un enfermo que a mí me parece que convendría curarlo enseguida porque…

dicen que está loco, porque no son israelitas; nosotros diríamos que está poseído. Chilla, vocea, se retuerce… Ven a ver.

–     Ahora mismo. ¿Dónde está?

–     Todavía en el campo. ¿Oyes esos aullidos? Es él.

Parece un animal, pero es él. Debe ser un hombre rico porque el que lo acompaña va bien vestido.

Y al enfermo lo han bajado de un carro de mucho lujo muchos siervos. Debe ser pagano porque blasfema contra los dioses del Olimpo».

–     Vamos.

Tomás tiene curiosidad y dice:

–     Voy también yo a ver. – dejando de lado su preocupación por las verduras.

Salen y en vez de torcer hacia el río, tuercen hacia los campos que separan esta granja de la casa del capataz.

En medio de un prado donde antes pastaban unas ovejas que con el alboroto corrieron despavoridas, se diseminaron en todas las direcciones y los pastores y un perro, en vano las tratan de agrupar de nuevo.

Está un hombre al que tienen atado fuertemente y a pesar de todo, pega unos brincos de loco, gritando terriblemente y cada vez más fuerte a medida que Jesús se acerca.

Pedro, Felipe, Mateo y Natanael están allí cerca, perplejos, junto con muchos hombres, porque las mujeres tienen miedo y se alejaron.

Pedro dice:

–     ¿Has venido, Maestro? ¿Ves qué furia?

–     Ahora se le pasará.

–     Pero… es pagano, ¿Sabes?

–     ¿Y eso qué importancia tiene?

–     ¡Hombre!… ¡Por el alma!…

Jesús sonríe ligeramente y sigue avanzando; llegando hasta el grupo del loco, que cada vez se agita más.

Se separa del grupo uno que por sus vestiduras y por llevar el rostro rasurado manifiesta ser un romano…

Y saluda diciendo:

–      ¡Salve, Maestro! He oído hablar de Tí.

Eres más grande que Hipócrates en el arte de curar y que el simulacro de Esculapio, en obrar milagros con las enfermedades.

Porque sé esto, he venido. Mi hermano ya lo ves, está loco a causa de un misterioso mal. Ningún médico sabe lo que le pasa.

He ido con él al templo de Esculapio y ha salido aún más loco. En Tolemaida tengo un familiar, me envió un mensaje con una galera, decía que aquí había Uno que curaba a todos.

Y lo he traído. ¡Qué viaje más horroroso!

–     Merece premio.

–     Pero, mira, no somos ni siquiera prosélitos. Somos romanos, fieles a los dioses. Vosotros decís “paganos”. Somos de Síbaris, pero ahora estamos en Chipre.

–     Es verdad. Paganos sois.

–     Entonces… ¿Para nosotros nada? O tu Olimpo rechaza al nuestro o el nuestro al tuyo».

–     Mi Dios, Único y Trino reina, único y solo.

El romano muestra su total desconsuelo y dice:

–      He venido en vano.

–     ¿Por qué?

–      Porque yo soy de otro dios.

–     El alma es creada por Uno Solo.

–     ¿El alma?…

Jesús confirma:

–     El alma.

Esa cosa divina que Dios crea para cada uno de los hombres: compañera en la existencia, superviviente más allá de la existencia.

–     ¿Y dónde está?

–      En lo profundo del ‘yo‘.

Pero, a pesar de que esté, como cosa divina, en el interior del más sagrado templo, de ella se puede decir y digo “ella”, no ésta;

porque no es una cosa, sino un ente verdadero y digno de todo respeto, que no está contenida, sino que contiene.

El romano exclama sorprendido:

–     ¡Por Júpiter! ¿Eres filósofo?

–     Soy la Razón unida a Dios.

–     Creía que lo eras, por lo que decías…

–     ¿Y qué es la filosofía, cuando es verdadera y honesta, sino la elevación de la humana razón, hacia la Sabiduría y la Potencia infinitas, o sea, hacia Dios?

–     ¡Dios! ¡Dios!…

Ahí tengo a ese desdichado que me perturba, pero casi me olvido de su estado por escucharte a Tí, divino.

–     No lo soy como tú lo dices.

Tú llamas divino a quien supera lo humano; Yo digo que tal nombre debe darse sólo a Quién procede de Dios.

–     ¿Qué es Dios? ¿Acaso alguien lo ha visto?

–     Está escrito:

“¡A Tí, que nos formaste, salve! Cuando describo la perfección humana, la armonía de nuestro cuerpo, celebro tu gloria”.

Alguien dijo: “Tu bondad refulge en que has distribuido tus dones a todos los que viven para que todo hombre tuviera aquello que necesita.

Y tu sabiduría queda testificada por tus dones, como tu poder al cumplirse tus deseos”. ¿Reconoces estas palabras?

–     Si Minerva me ayuda…

Esas palabras son de Galeno. ¿Cómo es que las sabes? ¡Me maravillo!…

Jesús sonríe y responde:

–      Ven al Dios verdadero y su divino espíritu te hará docto en la “verdadera sabiduría y piedad, que es conocerte a tí mismo y dar culto de adoración a la Verdad”

–     ¡Pero si sigue siendo Galeno!

Ahora estoy seguro. No sólo eres médico y mago, sino también filósofo. ¿Por qué no vienes a Roma?

–      No soy ni médico ni mago ni filósofo, como tú dices.

Sino testimonio de Dios en la Tierra.

Y dirigiéndose a ellos, Jesús ordena a los siervos:   

–     ‘Traedme aquí al enfermo.

Entre gritos y forcejeos lo arrastran hasta allí.

Entonces mirando al romano:

–      ¿Ves? Dices que está loco.

Dices que ningún médico ha podido curarlo.

Es cierto: ningún médico, porque no está loco. Lo que sucede es que un ser infernal, así te hablo porque eres pagano, ha entrado en él.

–     Pero no tiene espíritu pitón.

Es más, dice sólo incoherencias.

–     Nosotros lo llamamos “demonio”, no pitón.

Está el que habla y el mudo, el que engaña con razones con apariencias de verdad y el que sólo crea desorden mental.

El primero de estos dos es el más completo y peligroso. Tu hermano tiene el segundo, pero ahora saldrá de él.

–     ¿Cómo?

–     El mismo te lo dirá.

Y con un imperio pleno de majestad,

Jesús ordena:

–     ¡Deja a este hombre! Vuelve a tu Abismo.

El hombre contesta con una voz gutural espeluznante:

–     Me marcho.

Contra Tí, demasiado débil es mi poder. Me echas y me amordazas. ¿Por qué siempre nos vences?…

El espíritu maligno ha hablado por la boca del hombre, el cual después de ello, se desploma como desmayado.

Jesús manifiesta con su acostumbrada mansedumbre:

–     Está curado. Soltadlo sin miedo.

El romano estaba con la boca abierta, totalmente pasmado. 

Y pregunta: 

–     ¿Curado?

¿Estás seguro? ¡Yo… yo te adoro!

El romano hace ademán de postrarse.

Pero Jesús lo detiene:

–     Levanta el espíritu.

En el Cielo está Dios. Adóralo a Él y ve hacia Él. Adiós.

El patricio objeta:

–     No. Así no.

Al menos toma.- le entrega un bolso, agregando- Permíteme que haga como haría con los sacerdotes de Esculapio.

Permíteme oírte hablar… Permíteme hablar de Tí en mi patria…

Jesús lo invita:

–     Hazlo.

Y ven con tu hermano.

El hombre caído ha dado un profundo suspiro y mira a su alrededor asombrado.,,

Y pregunta:

–     Pero, ¿Dónde estoy?

¡Esto no es Cintium! ¿Dónde está el mar.

Jesús hace un gesto para imponer silencio.

Y le contesta:

–     Sufrías…

Sufrías a causa de una fuerte fiebre y te han traído a otro clima.

Ahora estás mejor. Ven.

Todos van hacia el galerón donde estaba el establo, pero no todos conmovidos de la misma forma:

Porque así como hay quien admira, también hay quien critica la curación del pagano.

Jesús va hacia su púlpito improvisado en el pesebre y tiene en la primera fila de la asamblea a los romanos.

Y empieza a hablar:

–      “No os moleste el que cite un pequeño párrafo de los Reyes. (2 de Reyes 5)

En él se lee que, estando el rey de Siria preparado para la guerra contra Israel, tenía en su corte un hombre que era noble, grande y honrado de nombre Naamán, que estaba leproso.

Se lee igualmente que a este hombre, una jovencita de Israel convertida en esclava suya, porque se habían apoderado de ella los sirios, le dijo:

“Si mi señor hubiera ido al profeta que está en Samaria, sin duda le habría curado de la lepra”.

Enterado de esto, Naamán pidió licencia al rey y siguió el consejo de la joven.

El rey de Israel sin embargo, muy desasosegado, dijo: “¿Acaso soy Dios para que el rey de Siria me envíe a los enfermos? Esto es una trampa para provocar la guerra”.

Pero el profeta Eliseo, al enterarse del hecho, dijo: “Que venga a mí el leproso y yo lo curaré y sabrá que hay un profeta en Israel”.

Naamán fue entonces a donde Eliseo, pero Eliseo no lo recibió; simplemente le envió este mensaje: “Lávate siete veces en el Jordán y quedarás limpio”.

Esto enojó a Naamán, pareciéndole que en balde había hecho tanto camino. E indignado, se preparó para regresarse.

Pero los siervos le dijeron: “No te ha pedido más que lavarte siete veces y aunque te hubiera ordenado mucho más, deberías hacerlo, porque él es el profeta”.

Entonces Naamán cedió.

Fue, se lavó y recuperó la salud.

Jubiloso, retornó a donde el siervo de Dios y le dijo: “Ahora sé la verdad: no hay otro Dios sobre toda la Tierra, sino solamente el Dios de Israel”.

Y dado que Eliseo no quería dones, le pidió poder tomar al menos tanta tierra como para hacer un altar y poder hacer sacrificios sobre tierra de Israel, al Dios verdadero.

Sé que no todos vosotros aprobáis lo que he hecho. Sé también que no estoy obligado a justificarme ante vosotros.

Pero, puesto que os amo con amor verdadero, quiero que comprendáis mi gesto y de él aprendáis…

Y que desaparezca de vuestro ánimo todo sentido de crítica o de escándalo.

Aquí tenemos a dos súbditos de un estado pagano. Uno estaba enfermo. Se les dijo ciertamente por medio de Israel, a través de un pariente:

“Si fuerais al Mesías de Israel, Él sanaría al enfermo”. Y ellos han venido a Mí de muy lejos. Mayor aún su confianza que la de Naamán, porque nada sabían de Israel y del Mesías,

mientras el sirio por la cercanía de las naciones y por el continuo contacto con esclavos de Israel, ya sabía que en Israel estaba Dios, el verdadero Dios.

¿No conviene que ahora un hombre pagano pueda volver a su patria diciendo: “Verdaderamente en Israel hay un hombre de Dios y en Israel adoran al verdadero Dios”?

Yo no he dicho: “Lávate siete veces”. He hablado de Dios y del alma, dos cosas que ellos ignoran.

Y que conllevan, como bocas de manantial inagotable, los siete dones; porque donde existe el concepto de Dios y el de espíritu, y el deseo de llegar a ellos,

nacen los árboles de la Fe, Esperanza, Caridad, Justicia, Templanza, Fortaleza, Prudencia: virtudes que ignoran quienes de sus dioses no pueden copiar, sino las comunes pasiones humanas.

Humanas pero más licenciosas, dado que las cumplen seres supuestamente excelsos. Ahora ellos vuelven a su patria.

Y más que la alegría de haberles sido concedido lo que pedían está la de decir: “Sabemos que no somos bestias; que más allá de la vida hay todavía un futuro.

Sabemos que el verdadero Dios es Bondad y que por tanto, nos ama también a nosotros y nos socorre, para persuadirnos a que vayamos a El”.

–      ¿Acaso creéis, que son los únicos que ignoran la verdad?

Hace un rato, un discípulo mío pensaba que Yo no podía curar al enfermo por tener alma pagana.

Pero, ¿El alma qué es?, ¿De quién viene? El alma es la esencia espiritual del hombre, es la que creada de edad perfecta, reviste, acompaña, vivifica toda la vida de la carne.

Y continúa viviendo una vez desaparecida la carne, siendo como es, inmortal como Aquel que la crea: Dios.

Habiendo un solo Dios, no existen almas de paganos o almas de no paganos creadas por distintos dioses. Hay una sola Fuerza que crea las almas: la del Creador.

La del Dios nuestro, Único, Poderoso, Santo, Bueno que no tiene pasión alguna aparte del Amor. Caridad Perfecta enteramente espiritual.

Para que estos romanos me entiendan, del mismo modo que he dicho “caridad”, digo también “caridad enteramente moral”; porque son párvulos y desconocen por completo las palabras santas, no comprenden el concepto “espíritu”.

¿Que creéis? ¿Que he venido sólo para Israel? Yo Soy quien reunirá a las estirpes bajo un solo báculo: el del Cielo.

En verdad os digo que está cercano el tiempo en que muchos paganos dirán:

“Dejadnos tomar lo necesario para poder celebrar en nuestro suelo pagano, sacrificios al Dios verdadero, al Dios Uno y Trino”. Cuya Palabra Soy Yo.

Ahora ellos se marchan. Y van más convencidos que si Yo por el contrario, los hubiera humillado con mi desdén. Convencidos tanto por el milagro, como en mis palabras; sienten a Dios y esto es lo que dirán en su tierra.

Además os digo: ¿No era justo premiar tanta Fe?

Desorientados por los dictámenes de los médicos, desilusionados por los viajes inútiles a los templos, han sabido no obstante, seguir teniendo Fe para venir al Desconocido.

Al Gran Desconocido del mundo; al escarnecido, al Gran Escarnecido y Calumniado de Israel y decirle:

“Creo que podrás”.

El primer crisma de su nueva mentalidad les viene de este haber sabido creer.

Yo los he sanado no tanto de la enfermedad cuanto de su errada fe, porque he acercado sus labios a un cáliz que cuanto más se bebe de él, hace sentir más sed:

LA SED DE CONOCER AL DIOS VERDADERO.

He terminado.

A vosotros de Israel os digo: sabed tener Fe como han sabido éstos.

El romano se acerca con el hombre que ha sido curado.

Y dice:

–      Ya no me atrevo a decir “por Júpiter”.

Digo esto sí, que por mi honor de ciudadano romano, te juro que tendré esta sed. Ahora debo irme. Pero en adelante ¿Quién me dará de beber?

Jesús les dice:

–     Tu espíritu, el alma VIVA que ahora sabes que tienes; hasta cuando un enviado mío vaya a visitarte.

–     ¿Y Tú no?

–     Yo… Yo no.

Pero no estaré ausente, aun no estando presente.

Y dentro de poco más de dos años, te haré un Regalo mayor que la curación de éste que tú amabas.

Adiós a los dos. Sabed perseverar en este sentimiento de Fe.

El curado contesta:

–     Salve, Maestro; que el Dios verdadero te salve.

Los dos romanos se van y se oye que llaman a los siervos que están con el carro.

Un anciano dice en voz baja:

–     ¡Y ni siquiera sabían que tenían un alma! 

Jesús responde:

–     Sí, padre, y han sabido aceptar mi palabra mejor que muchos en Israel.

Ahora, dado que han ofrecido tanta limosna, favorezcamos a los pobres de Dios con doble y triple medida.

Y que los pobres rueguen por estos benefactores, más pobres que ellos mismos; para que lleguen a la verdadera, única riqueza: conocer a Dios.

La velada llora bajo su velo, que impide ver sus lágrimas, pero no oír sus sollozos.

Pedro dice:

–     Esa mujer está llorando.

Quizás es que no tiene ya dinero. ¿Se lo damos?

Jesús dice:

–     No llora por eso.

Pero, ve y dile esto: “Las patrias pasan, pero el Cielo permanece y es de quien sabe tener Fe. Dios es Bondad y por eso, ama también a los pecadores y te otorga favores para persuadirte de que vayas a Él”.

Ve, dile esto, y luego déjala llorar: es veneno que sale.

Pedro se acerca a la mujer, que ya se había encaminado hacia los campos.

La llama y ella regresa.

Cumplido el encargo, Pedro regresa sorprendido…

Y dice:

–     Se ha echado a llorar más fuerte. Yo creía que la iba a consolar…-

Y mira a Jesús.

El Maestro le responde:

–     Y efectivamente está consolada.

También la alegría provoca llanto.

–     ¡Mmm!… ¡Bueno!…

Mira, yo me quedaré contento cuando le vea el rostro. ¿La veré?».

–     El día del Juicio.

–     ¡Oh, divina Misericordia!

¡Pero para entonces habré muerto! y ¿Qué voy a hacer con saberlo? ¡Para entonces estaré ocupado mirando al Eterno!

–     Hazlo desde este momento; es la única cosa útil.

–     Sí… pero… Maestro, ¿Quién es?

Todos sueltan una carcajada…

Y siguen riendo con la respuesta de Jesús:

–     Si lo vuelves a preguntar, nos vamos de aquí inmediatamente; así te olvidas de ella.

–     No. Maestro. Pero… basta con que Tú te quedes…

Jesús sonríe y agrega:

–     Esa mujer, es una sobra y una primicia.

–     ¿Qué quieres decir? No entiendo.

Pero Jesús lo deja plantado y se marcha hacia el poblado.

Andrés explica:

–     Va a ver a Zacarías.

Tiene a su mujer agonizando. Me ha encargado a mí que se lo diga al Maestro.

Pedro exclama:

–     ¡Tú me sacas de quicio!

Sabes todo, haces todo y no me dices nunca nada. Eres más escurridizo y peor que un pez,

Pedro descarga sobre su hermano el chasco que se ha llevado.

Andrés trata de apaciguarlo:

–      Hermano, no te lo tomes a mal.

Tú hablas también por mí. Vamos a recoger nuestras redes. Ven.

Unos van hacia la derecha, otros hacia la izquierda, y todo termina.

 

D LA APOSTASÍA SACERDOTAL 1


CUMPLIMIENTO

EL ADULTERIO Y LA HOMOSEXUALIDAD,

BENDECIDOS POR LA FALSA IGLESIA.

Los dos temas centrales que discutió el Sínodo de la Familia fueron la comunión a los divorciados vueltos a casar y la bendición de las uniones del mismo sexo. 

Y eso se ha seguido amplificando.

En ambos temas se nota una rebelión contra lo que se ha entendido a través de todas las épocas como los Mandatos de Dios desde el Jardín del Edén.

La Iglesia se está viendo atacada y colonizada para que se abra al disfrute de sus pasiones.

Por más aberrantes y destructivas que sean.

Y por más que tengan consecuencias desastrosas para el futuro propio y de la humanidad.

LA PÉRDIDA DE AUTO-CONOCIMIENTO EN LA MODERNIDAD

La visión clásica y cristiana del hombre comienza con una auto-conocimiento de la naturaleza humana.

‍Que forma un cuerpo de sabiduría perenne y proporciona una unidad de la raza humana.

La modernidad, sin embargo, no ve que la naturaleza humana se rija por la razón, la ley natural, la ley divina o verdades evidentes universales.

El hombre moderno está sujeto únicamente a la ley hecha por el hombre, la voluntad de poder político reinante y las decisiones legales determinados por los tribunales.

‍Estas fuerzas políticas, judiciales e ideológicas, conspiran para erradicar todas las categorías morales y virtudes tradicionales que las sociedades civilizadas transmiten de una generación a otra.

‍Como el significado del matrimonio, la naturaleza de la familia, los ideales de la maternidad y la paternidad, la virtud de la castidad y la santidad de la vida.

La legalización del aborto y la eutanasia equivalen a la arrogancia: el hombre asumiendo que es un dios que determina lo que vive y muere.

‍La legalización de las uniones del mismo sexo repudia todas las leyes naturales, tanto morales como biológicas.

Y la ideología de género niega la evidencia de los cinco sentidos que determina masculino y femenino desde el momento del nacimiento.

El hombre moderno no posee ninguna norma de auto-conocimiento, está constantemente redefiniendo y reinventando las definiciones de la libertad, la igualdad y los derechos.

Para satisfacer los deseos de los ideólogos, que esperan que toda la estructura de la realidad de cabida a su versión imaginaria de una sociedad, en la que todas las aberraciones y perversiones utópicas se asuman como condición de la normativa.

Las versiones modernas de auto-conocimiento no sostienen que el hombre sea un animal racional o la imagen de Dios que posee libre albedrío.

La explicación de los trastornos morales es la razón de ser del determinismo biológico: ciertos individuos “nacen de esa manera”.

Hombres que piensan que son las mujeres y mujeres que creen que son hombres, que heredan estos rasgos psicológicos al nacer.

‍La visión moderna del hombre no reconoce el pecado griego de la arrogancia y el pecado mortal de orgullo.

‍Porque invierte o deshace todas las enseñanzas de la Sagrada Escritura:

-fomentando el divorcio por cualquier motivo (“No fue así desde el principio”)

-la defensa de la causa del control de la población (“Sed fecundos y multiplicaos”)

-la elección de la muerte sobre la vida (“he puesto delante la vida y la muerte, la bendición y la maldición; escoge, pues, la vida para ti y tu descendencia”).

El principio de la sabiduría comienza con el auto-conocimiento.

Si el hombre no es un animal racional, una imagen de Dios, un ser caído o una persona con libre albedrío, entonces él carece de una identidad humana y vive en la ignorancia oscura.

Entonces él se convierte en lo que él desee llamarse a sí mismo y se genera una criatura sin naturaleza, sin voluntad, sin la responsabilidad moral y sin propósito.

Se convierte en una entidad desconocida, un átomo sin forma de humanidad, una criatura amorfa sin la guía de la verdad, la ley o la razón.

‍En lugar de un cuerpo informado por un alma racional, el hombre se comporta como si no fuera más que “materia en movimiento”.

Sin las verdades evidentes de auto-conocimiento, el reino del caos en lugar de la ley eterna o la divina Providencia, gobierna un mundo regido por el azar, la locura y la ilegalidad en todas sus formas destructivas.

ESTO COMENZÓ CON EL MOVIMIENTO DEL PANSEXUALISMO

La Iglesia está llegando a ser permeada por esta nueva ideología, porque se está enfrentando a un desarrollo histórico que se fue dando en etapas.

Esto es el resultado del pansexualismo social que podemos rastrear aún antes de la revolución francesa, con la secularización de la sexualidad y la aparición del amor romántico.

Dando así, paso a la revolución sexual que culmina en los últimos años en la ideología de género, que es la madre directa del homosexualismo político que vemos actuando en occidente.    

El efecto de este pansexualismo ha sido:

1º) La reducción de la sexualidad a genitalidad o de la excitación sexual.

2º) El tratamiento de tal sexualidad como objeto de consumo.

3º) Y el reclamo de toda sexualidad como buena.

Así la sexualidad entendida como excitación genital se convierte en un fin en sí mismo.

‍Al punto que si en algún momento no se hace presente el reclamo sexual se vive como una carencia.

SE ELIMINA EL MISTERIO DE LA SEXUALIDAD

La sexualidad entonces deja de considerarse como un elemento con un contenido de misterio y de trascendencia que ha tenido hasta entonces en las culturas y todas las religiones, incluido el cristianismo.

Y cambia hacia una visión secularizada donde la sexualidad se valora como algo meramente mundano, bajo el dominio del hombre; como un elemento más de su naturaleza física.

Es un fenómeno sin precedentes en la historia de la humanidad, que ingresa por vez primera en el cristianismo con Lutero, que niega el valor sacramental del matrimonio.

Entonces llegamos a la primacía del “amor romántico”. Que mide la verdad propia del amor exclusivamente por su intensidad. Y centra el juicio moral en el estado afectivo del momento.

Con la consecuencia de  la pérdida de su valor en cuanto promesa de comunión.

Porque se pone el acento en el propio estado de ánimo y no en la construcción de una vida.

‍Pierde el sentido del tiempo como un elemento positivo del amor y, por el contrario, tiende a eternizar el momento actual.

‍Con este movimiento histórico se aceptan y se extienden los anticonceptivos y con ellos la sexualidad parece por fin haberse separado por un medio científico del peso de la fecundidad, pasando a quedar al arbitrio autónomo de la pareja.  

“Lo serio” de la sexualidad puede ser eliminado por un proceso técnico, de suerte que el significado procreativo de la misma pasaría a ser electivo y el único sentido intrínseco que le quedaría sería la comunicación afectiva o física.

‍Con este contenido, la sexualidad misma pasa a ser una realidad que cabe en un proyecto utilitario.

SE DESEMBOCA EN TEORÍA DE GÉNERO Y HOMOSEXUALISMO POLÍTICO

Y es entonces que aparece la denominada “teoría de género”, que se fundamenta en la consideración de que la sexualidad no es el desarrollo de un impulso natural, sino que se realiza según la propia voluntad.

‍No se habla de sexo masculino y femenino sino de “género”, para indicar que el sexo es biológico, pero el “género” es cultural.

‍Caben entonces otros “géneros” además del masculino y femenino, los que se manifiestan en los distintos tipos de homosexualidad.

‍Es así que arribamos a su expresión política y de movimiento militante.

Todos estos elementos pasan a configurar un bloque que va a circular en los tratados internacionales sobre la población o la mujer, sostenidos por medio neologismos terminológicos:

1º) “derechos sexuales”, que se identifican con la posibilidad de hacerlo fuera del ámbito matrimonial

2º) los “derechos reproductivos”, para la necesidad de limitar los nacimientos, por todos los medios posibles incluido el aborto, pues es el último recurso cuando los demás fallan;

3º) los “modelos familiares”, consideración ambigua de la familia, sin definir y abierta a la homosexualidad.

4º) la “igualdad de derechos”, que significa la protección especial de los homosexuales como grupo, con derechos por encima del resto de la población.

Bien, esta es una explicación socio histórica de las tendencias que están actuando.

¿Pero no habrá una causa detrás de esto que lleva al crecimiento y la hegemonía de de esta ideología de género?

UN HISTORIADOR SUECO DICE QUE TIENE UN ORIGEN SATÁNICO

La monumental tesis de doctorado, del historiador sueco de las religiones, Per Faxneld, publicada bajo el título Feminismo Satánico (Sorgenfrei y Molin, Estocolmo 2014).

Sostiene que las personas que están en los orígenes del feminismo, del homosexualismo y de la ideología de género, así como del socialismo, han citado explícitamente y confiaron en Satanás como el padre de sus ideas.

Esta indagación histórica coincide con la opinión del Cardenal Bergoglio, expresada en el 2010 cuando dijo que la ley argentina de ‘matrimonio’ homosexual y adopción,

se trata “de una ‘movida’ del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios”.

Faxneld distingue entre el satanismo en el sentido estricto que estudió en otras partes y que no es el tema de este libro  y el satanismo en el sentido más amplio.

En sentido estricto, el satanismo es la adoración por ritos religiosos, del personaje llamado Satanás en la Biblia, de gente que cree que existe y que se alían con él.

Satanismo en el sentido más amplio, es más bien la exaltación y promoción de Satanás por personas que no creen que existe.

Pero lo utilizan como símbolo de la aversión y el odio hacia el cristianismo, la Iglesia Católica, el orden social natural y cristiano.

El poeta masón italiano Giosuè Carducci (1835-1907), con su “Himno a Satán”, es citado por Faxneld como un ejemplo típico de satanismo en el sentido más amplio.

La historia muestra cómo se ha movilizado a Satanás.

En primer lugar por los socialistas, los comunistas y los anarquistas

Como un agente y motor de la rebelión contra las jerarquías tradicionales, la religión y la propiedad privada.

Se conocen las referencias a Satanás del fundador moderno del anarquismo Mikhail Bakunin (1814-1876).

Y del socialista Pierre-Joseph Proudhon (1809-1865).

‍Pero Faxneld añade algunos ejemplos menos conocidos.

La mayoría se han extraído del mundo socialista americano de principios del siglo XIX y XX y la socialdemocracia sueca.

La historia muestra la importancia – para esta lectura alternativa de la Biblia – de la Sociedad Teosófica, que distingue entre Satanás y Lucifer como una imagen del Mal.

‍De la cual viene una lectura positiva en clave gnóstica y la llamada novela gótica en inglesa y francesa.

En donde las figuras diabólicas se presentan como “malas”, pero terminan fascinando al lector, como es el caso de “Drácula” de Bram Stoker (1847-1912).

SU INFLUENCIA EN LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO

Esto nos lleva al tema central del libro, el “feminismo satánico” y el nacimiento de la ideología de género.

Con una prehistoria en la poesía romántica inglesa, la literatura radical en el siglo XIX proclama que Satanás, en el Jardín del Edén, le ofreció a Eva la oportunidad de deshacerse del control patriarcal de Dios y Adán.

Y debe ser celebrado y venerado como el libertador de las mujeres.

Satanás, como símbolo de la inversión y del derrocamiento, enseña a las mujeres y también los hombres, a elegir libremente su identidad de género, y también pone su sello en la elección homosexual.

LA RELECTURA DE LA BIBLIA EN SENTIDO INVERSO

El feminismo, la ideología de género y la promoción de la homosexualidad  especialmente femenina, pero en realidad también masculina han nacido, así como el socialismo y el comunismo, en una relectura contraria a las historias bíblicas de la revuelta de Lucifer y la tentación de Eva.

Diciendo que Dios estaba equivocado y que el diablo, presentado como un rebelde heroico para el orden establecido, tenía razón.

Esta interpretación fue en gran medida simbólica y propuesta por los intelectuales ateos para quienes ni Dios ni el diablo realmente existían.

‍Pero no sin ambigüedad, porque a menudo, a fuerza de hablar del diablo, algunos terminaron creyendo estar a su servicio.

‍El propósito de Faxneld no es crítico, es sólo documental.

‍Y sin embargo, al cierre de su libro uno tiene la impresión de que la investigación académica está confirmando la visión del cardenal Bergoglio, cuando en 2010 en la Argentina se introduce la ley del matrimonio y las adopciones gay.

El cardenal Jorge Mario Bergoglio, el actual Papa Francisco, escribió una famosa carta a las hermanas carmelitas de Buenos Aires.

En este texto, de fecha 22 de junio de 2010, el futuro Pontífice explicó que detrás de la ideología que genera las leyes sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo,

“también está la envida del demonio, por la que entró el pecado en el mundo, que arteramente pretende destruir la imagen de Dios: hombre y mujer que reciben el mandato de crecer, multiplicarse y dominar la tierra.

No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al Plan de Dios.

No se trata de un mero proyecto legislativo (éste es sólo el instrumento) sino de una “movida” del Padre de la Mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios”.

El Padre de la Mentira, para los cristianos, es Satanás.

El crecimiento del secularismo ha “abierto la ventana” a la magia negra, el satanismo y la creencia en lo oculto.

Es así que adquieren más predicamento:

El culto al demonio, luciferismo y misas negras, narcos satánicos y comuniones sacrílegas.

La proliferación del espiritismo, brujería, hechicería, astrología, ocultismo, fenómenos psíquicos y superstición, avistamiento de ovnis.

Y el aumento considerable de obsesiones y posesiones diabólicas;

Los signos e influencia satánica en los medios de comunicación y cada vez más públicamente, son señales claras de que hemos entrado en una de las tribulaciones,

que forman parte de la Gran Tribulación que está profetizada en la Biblia y por los santos de Dios a través de la historia.

El mayor truco del Diablo se ha dicho que es convencernos que no existe o que no es tan malo como lo pintan.

‍Nadie en su sano juicio podría exclamar, ‘¡Maligno, se tú mi bien!’.

Y con este criterio muchos de nosotros hemos tomado la costumbre de ignorar el Mal o no admitir su atrocidad.

Aunque ahora hemos llegado al punto, en que los signos satánicos se  han descarado total y más públicamente.

EL MAL ESTÁ A LA VUELTA DE LA ESQUINA

Cualquier persona que viva en una comunidad religiosa, cualquiera que seriamente intente rezar, tarde o temprano se encuentra con el Mal.

El diablo trata de socavarle a cada paso.

La Oración se vuelve difícil y entregarnos a algún apostolado activo parece mucho mejor.

‍¿Por qué no dejar la oración “inútil” y entregarnos a algo que beneficia claramente a los demás?

‍Ese es el diablo en su trabajo.

Las buenas personas son seducidas por las cosas buenas.

‍Apenas nos damos cuenta de que hemos abandonado a Dios y debilitado la comunidad.

‍Satanás viene en mil disfraces. 

Nuestro problema es que nos hemos vuelto ‘complacientes’.

Debido a que tendemos a no pensar en el Diablo en términos personales, asumimos que el Mal en realidad no puede hacernos daño.

Queremos una religión de Pascua, sin las luchas, el SUFRIMIENTO y los sacrificios del Jueves y el Viernes Santo.

‍Pero a pesar de que la victoria se gana en Cristo, tenemos que apropiarnos de ella para nosotros mismos.

Como el Papa comentó:

“No hay lugar a dudas, existe una batalla, una batalla en la que la salvación eterna de todos nosotros está en juego.”

¿POR QUÉ LOS JÓVENES COMIENZAN CON EL SATANISMO?

El experto en satanismo, Carlo Climati, denunció que:

“Cada día aumenta el número de jóvenes que se declaran seducidos por el diablo y la magia negra. Con la ilusión de vivir una vida sin reglas siguiendo a un “ángel rebelde”.

El satanismo destruye los valores universales que están escritos en el corazón de cada ser humano.

Crea confusión y una especie de sociedad al revés, donde el bien se vuelve mal y el Mal se vuelve Bien.

Considera que los jóvenes idealizan al diablo con un “ángel rebelde” y se dejan capturar por la ilusión de una vida aparentemente libre sin reglas, por una libertad engañosa que les lleva a un estado de dependencia y de esclavitud.

La moda satánica y del esoterismo se extiende por todo el mundo,

Por desgracia, la sociedad moderna está con frecuencia dominada por el relativismo moral y esto favorece la difusión del satanismo.

A menudo los jóvenes son víctimas de una soledad terrible, producto de la incomunicación y de situaciones familiares difíciles”.

Y encuentran en el esoterismo una solución fácil e inmediata a sus problemas y lo confunden con un juego.

En los últimos años los jóvenes han sufrido una especie de lavado de cerebro que los empuja a no tener miedo del mundo del ocultismo, con una fascinación mortal por los poderes sobrenaturales.

¿CÓMO COMIENZAN CON EL SATANISMO?

El padre José Antonio Fortea, sacerdote y especialista en demonología, explica que:

Los chicos suelen comenzar con el espiritismo y siempre en grupo.   Muchos empiezan incluso en primaria.

Más adelante se animan a comprar algún libro que les interesa, sobre ocultismo o esoterismo.

El último grado es el satanismo, que por supuesto no se encuentra en la esquina del barrio, pero sí en Internet”, asegura.

No existe una gran secta satánica, pero si pequeños grupos. En ellos aprenden cómo hacer ritos y terminan dando el paso en las ceremonias con culto de adoración satánica.

Sobre todo les gusta pedir favores sexuales y acaban haciendo alguna barbaridad.

El fenómeno del satanismo entre los adolescentes parte de una mezcla entre esoterismo y un tipo especial de música rock.

Estos grupos se rodean de toda una parafernalia satánico-sangrienta que en ocasiones haría palidecer al mismísimo Marilyn Manson.

Ellos aseguran que se trata simplemente de una “cuestión de estética”.

“Desde luego -continúa el padre Fortea- el efecto de esas letras es claramente negativo, incita al odio y a la violencia.

Quienes las escriben, suelen tener esas ideas.

Y a veces los chicos pueden estar cerca de cuatro horas diarias escuchando esas consignas; es normal que acaben por aceptarlas”.

LOS DESÓRDENES SEXUALES SON LA BASE DE LA BIBLIA SATÁNICA

La revolución contra la sexualidad humana natural y contra la sexualidad prescritas por la Biblia, son el punto de apoyo sobre el que ha estado creciendo el anticristianismo en las últimas décadas.

Hasta desembocar en lo que vemos hoy sobre la promoción de la homosexualidad llegando a los niños en los colegios.

Lo primero a tener en claro es que más allá de las apostasías imperantes, la revolución sexual hoy tiene su base en la promoción de la teoría de género y la homosexualidad.

Pero también es claro que tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento se declaran contra la homosexualidad.

Levítico 18:22 “No te echarás con varón como con mujer; es abominación”

Primera de 1 Corintios 6:9

“¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios?

No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones”

En el reciente libro La conciencia Gay: Descubriendo el corazón del Padre y la Mente de Cristo sobre la sexualidad, Landon Schott dedica un capítulo entero a la homosexualidad en la Biblia.

Y escribe: “en ninguno de los versículos en la Biblia se apoya el estilo de vida homosexual de ninguna manera. Ni en uno.

Si usted todavía está buscando una escritura que sea compatible con la homosexualidad necesita cerrar su Santa Biblia y abrir la biblia satánica

2 Timoteo 3 – Biblia de Jerusalen
Carácter de los hombres en los postreros días
1. Ten presente que en los últimos días sobrevendrán momentos difíciles;
2. los hombres serán egoístas, avaros, fanfarrones, soberbios, difamadores, rebeldes a los padres, ingratos, irreligiosos,
3. desnaturalizados, implacables, calumniadores, disolutos, despiadados, enemigos del bien,
4. traidores, temerarios, infatuados, más amantes de los placeres que de Dios,
5. que tendrán la apariencia de piedad, pero desmentirán su eficacia. Guárdate también de ellos.
6. A éstos pertenecen esos que se introducen en las casas y conquistan a mujerzuelas cargadas de pecados y agitadas por toda clase de pasiones,
7. que siempre están aprendiendo y no son capaces de llegar al pleno conocimiento de la verdad.
8. Del mismo modo que Jannés y Jambrés se enfrentaron a Moisés, así también estos se oponen a la verdad; son hombres de mente corrompida, descalificados en la fe.
9. Pero no progresarán más, porque su insensatez quedará patente a todos, como sucedió con la de aquéllos.

Lamentablemente esta convicción se ha perdido entre los católicos, incluso en los de Misa diaria.

Quienes comienzan por decir que la homosexualidad no es un desorden que hay que tratar, sino un tipo de sexualidad como cualquier otro.

Y terminan por sugerir que la Iglesia debe cambiar la doctrina y su Catecismo porque están fuera de época.

Pero Schott continúa:

“La existencia de Satanás se consuma en una misión:

Desafiar y burlarse de Dios, desafiar el orden de su creación y burlarse de sus órdenes…

La iglesia de Satán invierte el orden de la oración del Señor, diciendo al revés desafía a Dios:

Dios dice amor, la iglesia de Satán dice Odio.

Dios dice las relaciones heterosexuales, la iglesia de Satán dice relaciones homosexuales. 

Dios dice el matrimonio monógamo entre un hombre y una mujer, la iglesia de Satán dice la polígama y las relaciones sexuales abiertas;

Dios dio los Diez Mandamientos;

La iglesia de Satanás estableció su versión, llamándolos los Nueve Principios, que se muestran a continuación:

1 – Satán representa indulgencia en lugar de la abstinencia

2 – Satán representa la existencia vital en lugar de quimeras espirituales

3 – Satán representa la sabiduría sin mancha en lugar del auto engaño hipócrita

4 – Satán representa la amabilidad a aquellos que lo merecen, en lugar de amor desperdiciado

5 – Satán representa la venganza, en lugar de poner la otra mejilla

6 – Satán representa al hombre como otro animal a veces mejor, otras veces peor que aquellos que caminan en cuatro patas. Que a causa de su “desarrollo espiritual e intelectual divino”, se ha convertido en el animal más vicioso de todos

7 – Satán representa todos los así llamados pecados, ya que todos ellos llevan a la gratificación física, mental o emocional

8 – Satanás ha sido el mejor amigo que la Iglesia ha tenido y la ha mantenido en el negocio todos estos años.

9 – Al caminar en territorio abierto, no molestes a nadie.

Si alguien te molesta, pídele que se detenga.

Si no se detiene, destrúyelo.

Ahora considera los pasajes anteriores de la biblia satánica con las declaraciones de misión de la Campaña de Derechos Humanos de GLSEN (Gay, Lesbian and Straight Education Network):

Cada persona debe decidir por sí mismo qué tipo de actividad sexual se adapte mejor a sus necesidades individuales.

Puedes desarrollar cualquier forma de expresión sexual que desees, siempre y cuando no perjudique a nadie más.

Si todas las partes implicadas son adultos maduros que voluntariamente asumen total responsabilidad por sus acciones y se involucran voluntariamente en una determinada forma de expresión sexual,

aunque en general se considere tabú, entonces no hay razón para reprimir tus inclinaciones sexuales… No tienes una causa para suprimir tus preferencias sexuales.

El amor espiritual y el amor sexual pueden, pero no necesariamente, ir de la mano.

Estos mismos principios son los que se están extendiendo en los colegios con la educación sexual.‍

También Schott señala que:   “los practicantes homosexuales no son necesariamente demoníacos (o están poseídos por el demonio)

Pero necesitan desesperadamente de la Verdad de Cristo en el amor, así como la oración”.

Aun así, sigue siendo cierto que el pecado homosexual coincide con los propósitos de la biblia satánica.

LAS ARMAS CONTRA SATANÁS

Lo primero es convencerse que el Mal y el Demonio existen.

Joseph Ratzinger citando lo que dijo Pablo VI sobre el tema en la audiencia general del 15 de Noviembre de 1972 expresa:

“El Mal que existe en el mundo es el resultado de la intervención en nosotros y en nuestra sociedad de un agente oscuro y enemigo, el Demonio.

El Mal no es ya sólo una deficiencia, sino un ser vivo, espiritual, pervertido y pervertidor.

Terrible realidad, misteriosa y pavorosa”…

“El Demonio es el enemigo número uno, es el tentador por excelencia.

Sabemos que este ser oscuro y perturbador existe realmente y sigue actuando”…

“El tema del demonio y de la influencia que puede ejercer sería un capítulo muy importante de reflexión para la doctrina católica, pero actualmente es poco estudiado”.

Y Ratzinger añadía además:

“Digan lo que digan algunos teólogos superficiales, el Diablo es para la Fe cristiana, una presencia misteriosa pero real, no meramente simbólica, sino personal”…

“el hombre por sí solo no tiene fuerza suficiente para oponerse a Satanás, pero éste no es otro dios; unidos a Jesús, podemos estar ciertos de vencerlo.

Es Cristo, el “Dios cercano”, quien tiene el poder y la voluntad de liberarnos; por esto, el Evangelio es verdaderamente la Buena Nueva”

La segunda cosa a convencerse es lo que sostienen los exorcistas sobre la actividad actual del demonio:

En su último libro el Padre Amoth dice que una actividad actual del Demonio es hacer dudar a los jóvenes de su propio sexo.

¿Entonces cuales son las armas contra el Demonio?

Las mejores armas para usar contra el diablo son las que utilizamos durante la Cuaresma: la Oración, el Ayuno y la Penitencia.

La Oración golpea con fuerza la cabeza del diablo al afirmar que Dios es nuestro objetivo

Por desgracia, cuanto más tratamos de orar, más podemos esperar que Satanás trate de impedírnoslo.

El Ayuno afirma que la mundanidad, el tener más, no es el valor por el que elegimos vivir.

Eso va en contra del intento del diablo para hacernos materialistas.

En cuanto a la Penitencia, amar a los demás es precisamente lo menos que el diablo quiere ver en nosotros y nuestra mayor debilidad es evitar el sufrimiento y el sacrificio.

Si esta actividad demoníaca tiene eficacia entre quienes se consideran cristianos y CASI NO CREEN en el mundo sobrenatural, ni que decir de los amplios sectores de la sociedad que se van progresivamente descristianizando.

Y dentro de familias enteras que durante generaciones no han oído hablar de Dios.

Es ahí donde se hace más fuerte el satanismo.

80 CUARTO MANDAMIENTO


80 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA 

Es el mediodía de un invierno que comienza y en la soleada ribera del río Jordán,  los apóstoles han terminado su cometido asignado.

Vuelven Bartolomé y Mateo con los bautizados.

Jesús comienza a hablar:

“La paz sea con vosotros todos.

He pensado hablaros de Dios por la mañana, puesto que ahora venís aquí ya desde por la mañana y os es más cómodo partir al mediodía.

He pensado también hospedar a los peregrinos que no puedan volver a sus casas antes de que anochezca

Yo también soy peregrino y no poseo sino lo mínimo indispensable que la piedad de un amigo me ha dado.

Juan posee aún menos que Yo. Pero a Juan van personas sanas o simplemente poco enfermas, tullidos, ciegos, mudos; no moribundos o personas febriles, como vienen a Mí.

Van a él para bautismo de penitencia; a Mí venís también para curación de cuerpos. La Ley dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.

Yo pienso y digo: ¿Cómo mostraría mi amor hacia los hermanos, si cerrara mi corazón a sus necesidades, incluso físicas?

Y concluyo: les daré a ellos lo que me ha sido dado. Extendiendo la mano hacia los ricos, pediré para el pan de los pobres.

Desprendiéndome de mi propio lecho, acogeré en él a quien esté cansado o se sienta mal. Somos todos hermanos y el amor no se demuestra con palabras sino con hechos.

Aquel que cierra su corazón a su semejante tiene corazón de Caín. Aquel que no tiene amor es un rebelde respecto al precepto de Dios. Somos todos hermanos.

Y no obstante Yo veo, y vosotros veis que incluso dentro de las familias – donde la sangre común remarca, incluso consigo misma y con la carne, la hermandad que nos viene de Adán, hay odios o roces.

Los hermanos están contra los hermanos, los hijos contra los padres; los consortes, enemigos el uno del otro.

Pero, para no ser malvados hermanos siempre, y adúlteros esposos un día, hay que aprender ya desde la primera edad el respeto hacia la familia, que es el más pequeño y a la vez el más grande organismo del mundo:

el más pequeño respecto al organismo de una ciudad, de una región, de una nación, de un continente; pero el mayor porque es el más antiguo, pues lo puso Dios cuando aún el concepto de patria, de país, no existía,

viviendo sin embargo ya y siendo activo el núcleo familiar, manantial de la raza humana y de las distintas razas, pequeño reino en que el hombre es rey, la mujer reina, súbditos los hijos.

¿Puede acaso un reino dividido, en que sus habitantes entre sí son enemigos, subsistir? No puede.

Pues así, en verdad, una familia no subsiste si no hay obediencia, respeto, economía, buena voluntad, laboriosidad, amor.

“Honra al padre y a la madre” dice el Decálogo.

¿Cómo se honran? ¿Por qué se deben honrar?

Se honran con verdadera obediencia, con exacto amor, con confidente respeto, con un temor reverencial que no cierra las puertas a la confidencia,

como tampoco nos hace tratar a nuestros mayores como si fuéramos siervos e inferiores.

Se les debe honrar porque, después de Dios, quienes dan la vida y proveen a todas las necesidades materiales de la vida, los primeros maestros, los primeros amigos del joven ser nacido a este mundo, son el padre y la madre.

Se dice: “Que Dios te bendiga”; se dice: “Gracias” a aquel que nos recoge un objeto que se nos ha caído, o nos da un mendrugo de pan.

Pues entonces, ¿No vamos a decir, con amor, “que Dios te bendiga”, y “gracias”, a quienes se matan trabajando por darnos de comer,

o tejiendo nuestros vestidos y manteniéndolos limpios, a quienes se levantan para escrutar nuestro sueño, se niegan el descanso por cuidarnos, o nos hacen de su seno lecho en nuestros momentos más dolorosos de cansancio?

Son nuestros maestros. Al maestro se le teme y se le respeta. Mas éste nos toma cuando ya sabemos lo indispensable para sostenernos y nutrirnos y decir lo esencial,

y nos deja cuando la más ardua enseñanza de la vida, o sea, “el vivir”, aún se nos debe enseñar: y son el padre y la madre quienes nos preparan: para la escuela primero, para la vida después.

Son nuestros amigos. Mas, ¿Qué amigo puede ser más amigo que un padre, o más amiga que una madre? ¿Podéis tener miedo de ellos? ¿Podéis decir que él o ella os van a traicionar?

Bueno, pues ved cómo ese joven necio y esa muchacha aún más necia se buscan amigos entre los extraños, y cierran su corazón al padre y a la madre,

Y corrompen su mente y su corazón con contactos al menos imprudentes, si es que no son incluso culpables, motivo de lágrimas paternas y maternas, que hienden, como gotas de plomo fundido, el corazón de los padres.

Pero Yo os digo que esas lágrimas no caen en el polvo y en el olvido; Dios las recoge y las cuenta.

El martirio de un padre o de una madre pisoteados recibirá premio del Señor.

Así como tampoco será olvidado el acto de un hijo que somete a suplicio a su padre o a su madre, aunque éstos, en su doliente amor, supliquen piedad de Dios para su hijo culpable.

“Honra a tu padre y a tu madre si quieres vivir largamente sobre la Tierra” está escrito; “y eternamente en el Cielo”, añado.

¡Demasiado poco castigo sería el vivir poco aquí por haber ofendido a los padres! El más allá no es un cuento, y en el más allá se recibirá premio o castigo, según hayamos vivido.

Quien ofende a un padre o a una madre ofende a Dios, porque Dios ha mandado amarlos, y quien no ama peca; pierde, por tanto, así, más que la vida material, la verdadera vida:

EL CUARTO MANDAMIENTO DE LA LEY DE DIOS

le espera la muerte (es más, ya está en él, habiendo caído su alma en desgracia de su Señor); tiene ya en sí el delito porque hiere el amor más santo después de Dios;

tiene ya en sí los gérmenes de los futuros adulterios, porque de un mal hijo viene un pérfido esposo; tiene ya en sí los estímulos de la corrupción social,

porque de un hijo malo nace el futuro ladrón, el torvo y violento asesino, el frío usurero, el libertino seductor, el vividor cínico, el repugnante traidor de la patria, de los amigos, de los hijos, de la esposa, de todos.

¿Podéis, acaso, nutrir estima y confianza hacia quien ha sido capaz de traicionar el amor de una madre y burlarse de las canas de un padre?

Escuchad, no obstante, también esto: el deber de los hijos se corresponde con un parejo deber de los padres.

¡Maldición al hijo culpable… pero también para el culpable progenitor!

Haced que los hijos no puedan criticaros y copiaros en el mal. Haceos amar por haber dado amor con justicia y misericordia.

Dios es Misericordia. Los padres, que van sólo después de Dios, sean misericordia. Sed ejemplo y consuelo de los hijos. Sed paz y guía. Sed el primer amor de vuestros hijos.

Una madre es siempre la primera imagen de la esposa que querríamos. Un padre, para las hijas jovencitas, tiene el rostro que sueñan para el esposo.

Haced que, sobretodo, vuestros hijos e hijas elijan con sabia mano a sus recíprocos consortes pensando en la madre, en el padre, y deseando en el consorte lo que hay en el padre, en la madre: una virtud veraz.

Si tuviera que hablar hasta agotar el tema, no serían suficientes el día y la noche. Por ello, en atención a vosotros, concluyo.

El resto, que os lo manifieste el Espíritu eterno. Yo echo la simiente y sigo caminando. En los buenos, la semilla echará raíz y dará espiga.

Marchad. La paz sea con vosotros.”

Quien se marcha se va raudo, quien se queda entra en la tercera pieza y come su pan o el que ofrecen los discípulos en nombre de Dios.

Sobre rústicos apoyos han sido colocados unos tablones y paja donde pueden dormir los peregrinos.

La mujer velada se marcha con paso ágil; la otra, la que ya estaba llorando desde el principio y ha seguido llorando sin interrupción mientras Jesús hablaba, se mueve incierta y luego se decide a marcharse.

Jesús entra en la cocina para tomar alimento; pero apenas acaba de empezar a comer y ya le tocan a la puerta.

Se levanta Andrés, que está más cerca, y sale al patio.

Habla y luego vuelve:

–     Maestro, una mujer, la que lloraba, pregunta por ti. Dice que tiene que marcharse y que debe hablarte.  

Pedro exclama:

–     Pero en este plan ¿Cómo y cuándo come el Maestro? 

Felipe añade:

–     Debías haberle dicho que viniera más tarde.

Jesús ordena:

–     ¡Silencio! Luego como. Seguid vosotros.

Jesús sale.

La mujer está afuera.

–     Maestro… una palabra… Tú has dicho… ¡Oh…, ven detrás de la casa! ¡Es penoso manifestar mi dolor.

Jesús condesciende, sin decir palabra; se limita, una vez detrás de la casa,

a preguntar:

–     ¿Qué quieres de Mí?

–      Maestro… te he oído antes, cuando hablabas entre nosotros…

Y luego te he oído mientras predicabas. Parece como si hubieras hablado para mí. Has dicho que en toda enfermedad física o moral está Satanás… Yo tengo un hijo enfermo en su corazón.

¡Ojalá te hubiera oído cuando hablabas de los padres! Es mi tormento. Se ha desviado con malos compañeros y es… es exactamente como Tú dices… ladrón por ahora, en casa, pero…

Es un pendenciero… un avasallador… Siendo, como es, joven, se destruye con la lujuria y la crápula. Mi marido quiere echarlo de casa. Yo… yo soy su madre… y muero de dolor.

¿Ves cómo jadea mi pecho? Es el corazón que se me parte de tanto dolor. Desde ayer deseaba hablarte, porque… espero en ti, Dios mío; pero, no me atrevía a decir nada.

¡Es tan doloroso para una madre decir: “Tengo un hijo cruel”!…

La mujer llora, curvada y doliente, ante Jesús.

–     No llores más. Quedará curado de su mal.

–     Si pudiera oírte, sí; pero no quiere oírte. ¡Oh…, nunca sanará!

–     ¡¿Tienes fe tú por él?! ¿Tienes voluntad tú por él?

–     ¿Y me lo preguntas? Vengo de la Alta Perea para rogarte por él…

–     Pues entonces ve. Cuando llegues a tu casa, tu hijo te saldrá al encuentro arrepentido.

–     Pero, ¿Cómo?

–     ¿Cómo? ¿Crees que Dios no puede hacer lo que Yo pido?

Tu hijo está allí, Yo estoy aquí, pero Dios está en todas partes… y Yo le digo a Dios: “Padre, piedad por esta madre”. Y Dios hará tronar su llamada en el corazón de tu hijo.

Ve, mujer. Un día pasaré por las calles de tu ciudad, y tú, orgullosa de tu hijo, saldrás a recibirme con él.

Y cuando él llore sobre tus rodillas, pidiéndote perdón y contándote su misteriosa lucha, de la que salió con alma nueva, y te pregunte cómo sucedió, dile: “Por Jesús has nacido de nuevo al bien”.

Háblale de Mí. Si has venido a Mí, es señal de que conoces; haz que él conozca y me lleve en su pensamiento para tener consigo la fuerza salvadora.

Adiós. La paz a la madre que ha tenido Fe, al hijo que vuelve, al padre contento, a la familia restaurada. Ve.

La mujer se va en dirección al pueblo y todo termina.