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520 El Buen Pastor


520 IMITAR A JESÚS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

432a Con los campesinos de Yocaná, cerca de Sefori.

Los apóstoles comentan…

Bartolomé:

–           ¡Cuánta gente!

Tomás:

–           ¡Han venido todos, incluso los niños!…

Andrés:

–           El Maestro estará contento…

Tadeo exclama:

–            ¡Ah, ahí está el Maestro!

Vamos a acercarnos.

Se unen al Maestro, que camina con dificultad por el prado.

Porque va apretujado entre los muchos que le rodean.

Cuando los apóstoles logran llegar hasta Él.

Jesús pregunta:

–           ¿Judas sigue todavía ausente?

–            Sí, Maestro.

Pero si quieres lo llamamos…

–           No hace falta.

Mi Voz lo alcanza en el lugar donde esté.

Y su conciencia, libre, le habla con su propia voz.

No es necesario añadir vuestras voces…

Para forzar una voluntad.

Venid, sentémonos aquí con estos hermanos nuestros.

Y perdonad si no he podido compartir con vosotros el pan,

en un ágape de amor.

Mientras se acercan al lugar designado,

todos recuerdan al soberbio apóstol rebelde.

Pues es de sobra conocidos su desprecio y su repudio

hacia éstos ínfimos de la sociedad judía: los siervos hebreos.

La SOBERBIA es el principal signo de la posesión demoníaca perfecta y NO PUEDE reverenciar a Dios, porque Satanás lo odia y a sus instrumentos, es lo que les trasmite…

Actitud que se agudizó el año pasado, en la anterior visita

cuando verificaron el castigo, en las tierras de Doras…

Pero ahora comparten el gozo de tener la Presencia del Dios Vivo.

¡Y eso es lo único que importa!

Se sientan en círculo con Jesús en el centro.

Quien quiere alrededor de Él a todos los niños.

Los cuales, se pegan a Él mimosos y con confianza.

Una mujer grita:

–          ¡Bendícelos, Señor!

Que vean lo que nosotros anhelamos ver.

¡La libertad de amarte!

Un anciano gime:

–          Sí.

Nos quitan incluso esa libertad.

No quieren ver grabadas tus palabras en nuestro espíritu.

Ahora nos impiden vernos.

Y te prohíben a Ti venir…

¡Ya no oiremos palabras santas!

Un hombre joven, se lamenta:

–          Abandonados así, nos volveremos pecadores.

Tú nos enseñabas el perdón…

Nos dabas tanto amor, que podíamos soportar la malevolencia del patrón…

Pero ahora…

Jesús dice:

–           No lloréis.

No os dejaré sin mi palabra.

Volveré, mientras pueda…

Varios dicen:

–           No, Maestro y Señor.

–           Él es malo.

–            Y también sus amigos.

–            Podrían dañarte…

Y por causa nuestra.

–            Nosotros hacemos el sacrificio de perderte;

pero no nos des el dolor de decir:

«Por nosotros lo prendieron»».

–           Sí, sálvate, Maestro.

Jesús dice:

–            No temáis.

Se lee en Jeremías (Jeremías 36)

cómo él mismo dijo a su secretario Baruc que escribiera lo que el Señor le dictaba.

Y que fuera a leer el escrito recibido a los que estaban reunidos en la casa del Señor;

leerlo en vez del profeta, que estaba preso y no podía ir.

Así voy a hacer Yo.

Muchos y fieles Baruc tengo entre mis apóstoles y discípulos.

Ellos vendrán a deciros la palabra del Señor…

Y no perecerán vuestras almas.

Y Yo no seré prendido por causa vuestra;

porque el Dios altísimo me ocultará a sus ojos…

Hasta que llegue la hora en que el Rey de Israel deba ser mostrado a las turbas,

para que el mundo entero lo conozca.

Y no temáis tampoco perder las palabras que hay en vosotros.

También en Jeremías se lee que, aun después de que Yoyaquim, rey de Judá

– el cual esperaba destruir las palabras eternas y veraces quemando el rollo –

destruyera el volumen.

El dictado de Dios permaneció,

porque el Señor mandó al profeta:

«Toma otro volumen

y escribe en él todas las cosas que había en el volumen quemado por el rey».

Y Jeremías dio un volumen a Baruc…

Un volumen sin escritura.

Y dictó nuevamente a su secretario las palabras eternas…

Además de otras más como complemento de las primeras,

porque el Señor remedia los estropicios humanos

cuando el remedio es un bien para las almas.

Y no permite que el odio anule lo que es obra de amor.

Ahora bien, aunque a Mí,

comparándome a un volumen lleno de verdades santas, me destruyeran…

¿Creéis que el Señor os dejaría perecer sin la ayuda de otros volúmenes?

En ellos estarán mis palabras y las de mis testigos,

que narrarán lo que Yo no voy a poder decir

por estar prisionero de la Violencia y ser destruido por ella.

¿Y creéis que lo que está impreso en el libro de vuestros corazones,

podrá borrarse por el paso del tiempo sobre las palabras?

No.

El ángel del Señor os las repetirá…

Y las mantendrá frescas en vuestros espíritus deseosos de Sabiduría.

Y no sólo eso, sino que os las explicará…

Y seréis sabios en la palabra de vuestro Maestro.

Vosotros selláis el amor a Mí con el dolor.

¿Puede acaso, perecer lo que resiste incluso la persecución?

No puede perecer.

Yo os lo digo.

El don de Dios no se cancela.

El pecado es lo único que lo anula.

Pero vosotros, ciertamente no queréis pecar…

¿No es verdad, amigos míos?  Muchos contestan:

–            No, Señor.

–            Significaría perderte también en la otra vida.

–           Pero nos harán pecar.

–           Nos ha impuesto que no salgamos ya más de las tierras el Sábado…

–           Y ya no volverá a haber Pascua para nosotros.

Así que pecaremos…

Jesús afirma:

–           No.

No pecaréis vosotros.

Pecará él.

Sólo él.

Él, que hace violencia al derecho de Dios y de los hijos de Dios,

de abrazarse y amarse en dulce coloquio de amor y enseñanza en el día del Señor.

–           Pero él hace reparación con muchos ayunos y dádivas.

Nosotros no podemos…

Porque ya es demasiado poca la comida,

en proporción al esfuerzo que hacemos…

Y no tenemos qué ofrecer…

Somos pobres…

–             Ofrecéis aquello que Dios aprecia:

Vuestro corazón.

Dice Isaías (58, 3 – 7) hablando en nombre de Dios a los falsos penitentes:

«En el día de vuestro ayuno aparece vuestra voluntad y oprimís a vuestros deudores.

Ayunáis para reñir, discutir y perversamente, pelear.

Dejad de ayunar como hasta hoy, para hacer oír en las alturas vuestros clamores.

¿Es éste, acaso, el ayuno que Yo deseo?

¿Que el hombre se limite a afligir durante un día su alma,

y castigue su cuerpo y duerma sobre la ceniza?

¿Vas a llamar a esto ayuno y día grato al Señor?

El ayuno que prefiero es otro.

Rompe las cadenas del pecado, disuelve las obligaciones que abruman;

da libertad a quien está oprimido, quita todo yugo.

Comparte tu pan con quien tiene hambre, acoge a los pobres y a los peregrinos,

viste a los desnudos y no desprecies a tu prójimo»

Pero Yocaná no hace esto.

Vosotros, por el trabajo que le hacéis y que lo hace rico, sois sus acreedores.

Y os trata peor que a deudores morosos.

Alzando la voz para amenazaros y la mano para golpearos.

No es misericordioso con vosotros y os desprecia por ser siervos.

Pero el siervo es tan hombre como el patrón.

Y si tiene el deber de servir,

tiene también el derecho a recibir lo necesario para un hombre;

tanto materialmente como en el espíritu.

No se honra el Sábado, aunque se pase en la sinagoga;

si ese mismo día el que lo practica pone cadenas

y da a sus hermanos áloe como bebida.

Celebrad vuestros sábados razonando entre vosotros acerca del Señor.

Y el Señor estará en medio de vosotros…

Perdonad y el Señor os glorificará.

Yo soy el buen Pastor y tengo piedad de todas las ovejas.

Pero sin duda, amo con especial amor,

a las que han recibido golpes de los pastores ídolos,

para que se alejen de mis caminos.

Para éstas, más que para ninguna otra, he venido.

Porque el Padre mío y vuestro me ha ordenado:

«Apacienta estas ovejas destinadas al matadero,

matadas sin piedad por sus amos, que las han vendido diciendo:

`¡Nos hemos enriquecido!’,

Y de las que no han tenido compasión los pastores».

Pues bien, apacentaré el rebaño destinado al matadero,

¡Oh pobres del rebaño!

Y abandonaré a sus iniquidades a los que os afligen

y afligen al Padre, que en sus hijos sufre.

Extenderé la mano hacia los pequeños de entre los hijos de Dios

y los atraeré hacia Mí para que tengan mi gloria.

Lo promete el Señor por la boca de los profetas

que celebran mi piedad y mi poder como Pastor.

Y os lo prometo Yo directamente a vosotros que me amáis.

Cuidaré de mi Rebaño.

A quienes acusen a las ovejas buenas de enturbiar el agua

y de deteriorar los pastos por venir a Mí, les diré:

«Retiraos.

Vosotros sois los que hacéis que falte el manantial y se agoste el pasto de mis hijos.

Pero Yo los he llevado a otros pastos y los seguiré llevando.

A los pastos que sacian el espíritu.

Os dejaré a vosotros el pasto para vuestros gruesos vientres,

dejaré el manantial amargo que habéis hecho manar vosotros.

Y Yo me iré con éstos, separando las verdaderas de las falsas ovejas de Dios;

ya nada atormentará a mis corderos,

sino que exultarán eternamente en los pastos del Cielo».

¡Perseverad, hijos amados!

Tened todavía un poco de paciencia, de la misma forma que la tengo Yo.

Sed fieles, haciendo lo que os permite el patrón injusto.

Y Dios juzgará que habéis hecho todo y por todo os premiará.

No odiéis, aunque todo se conjure para enseñaros a odiar.

Tened fe en Dios.

Ya visteis que Jonás fue liberado de su padecimiento y Yabés fue conducido al amor.

Como con el anciano y el niño,

lo mismo el Señor hará con vosotros:

en esta vida, parcialmente y en la otra, totalmente.

Lo único que os puedo dar son monedas,

para hacer menos dura vuestra condición material.

Os las doy.

Dáselas, Mateo.

Que se las repartan.

Son muchas, pero en todo caso pocas para vosotros que sois tantos…

Y que estáis tan necesitados.

No tengo otras cosas…

Otras cosas materiales.

Pero tengo mi amor, mi potencia de ser Hijo del Padre,

para pedir para vosotros los infinitos tesoros sobrenaturales

como consuelo de vuestros llantos y luz de vuestras brumas.

¡Oh, triste vida que Dios puede hacer luminosa!

¡Él sólo!

¡Sólo Él!…

Y digo: «Padre, te pido por éstos.

No te pido por los felices y ricos del mundo,

sino por estos que lo único que tienen es a Ti y a Mí.

Haz que asciendan tanto en los caminos del espíritu,

que encuentren toda consolación en nuestro Amor.

Y démonos a ellos con el amor, con todo nuestro amor infinito;

para cubrir de paz, serenidad y coraje sobrenaturales,

sus jornadas, sus ocupaciones,

de forma que, como enajenados del mundo por el amor nuestro,

puedan resistir su calvario…

Y después de la muerte, tenerte a Ti, a Nosotros, beatitud infinita».

Jesús, mientras oraba, ha ido poniéndose de pie

y librándose poco a poco de los niñitos que se habían dormido sobre Él.

En su Oración, su aspecto es majestuoso y dulce.

Ahora baja de nuevo los ojos,

diciendo:

–            Me marcho.

Es la hora, para que podáis volver a vuestras casas a tiempo.

Nos veremos todavía otra vez.

Y traeré a Margziam.

Pero, cuando ya no pueda volver…

Mi Espíritu estará siempre con vosotros.

Y estos apóstoles míos os amarán como Yo os he amado.

Deposite el Señor sobre vosotros su bendición.

Poneos en camino.

Y se inclina a acariciar a los niñitos, que duermen.

Y no opone resistencia a las expresiones de afecto de esta pobre turba,

que no sabe separarse de Él…

Pero al final, cada uno se pone en camino por su parte,

de forma que los dos grupos se separan mientras la Luna desciende.

Ramas encendidas deben dar algo de luz al camino.

Y el humo acre de las ramas aún ligeramente húmedas,

es una buena justificación del brillo de los ojos…

Judas los está esperando apoyado en un tronco.

Jesús lo mira y no dice nada.

Ni siquiera cuando Judas dice:

–          «Estoy mejor».

Siguen caminando durante la noche, como mejor pueden…

Luego con el alba, más ágilmente.

A la vista de un cuadrivio,

Jesús se detiene y dice:

–           Separémonos.

Conmigo vienen Tomás, Simón Zelote y mis hermanos.

Los otros irán al lago, a esperarme.

Judas dice:

–            Gracias, Maestro…

No me atrevía a pedírtelo.

Pero Tú me lo has facilitado.

Estoy verdaderamente cansado.

Sí lo permites, me detengo en Tiberíades…

Santiago de Zebedeo no se puede contener,

agregando:

–            En casa de un amigo.

Judas abre muchísimo los ojos…

Pero se limita a esto.

Jesús se apresura a decir:

–           Me basta con que el sábado vayas a Cafarnaúm con los compañeros.

Venid para que os bese a los que me dejáis.

Y con afecto, besa a los que se marchan,

dando a cada uno de ellos un consejo en voz baja…

Ninguno expresa objeción alguna.

Sólo Pedro, ya cuando se marcha, dice:

–            Ven pronto, Maestro.

los demás apoyan:

–           Sí, ven pronto.

Y Juan termina:

–             Estará muy triste el lago sin Ti.

Jesús los bendice una vez más.

Y promete:

–            ¡Pronto!

Todos se separan y se van…

512 El Hombre-Dios


512 IMITAR A JESÚS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

427 Bartolomé instruye a Áurea Gala.

Son tan precoces las albas estivas…

Que breve es el tiempo que media entre el ocaso de la Luna y la aparición del primer albor.

De manera que, a pesar de que hayan caminado ligeros;

la fase más oscura de la noche los sorprende todavía en las cercanías de Cesárea.

Y tampoco da suficiente luz una rama encendida de un arbusto espinoso.

Es necesario hacer un alto…

Incluso porque la jovencita, menos acostumbrada que ellos a caminar de noche;

tropieza a menudo en las piedras medio sepultadas en la arena, del camino.

Caminan rápido y todavía está oscuro en las cercanías de Cesárea.

Jesús dice:

–            Es mejor detenernos un poco.

La niña no ve y está cansada.

Castañeteando los dientes, mezclando hebreo y latín en un nuevo idioma, para hacerse entender…

La niña responde rápida:

–             No, no.

Si puedo…

Vámonos lejos, lejos, lejos…

Podría venir…

Por aquí pasamos para ir a esa casa.

Jesús trata de tranquilizarla:

–           Iremos detrás de aquellos árboles y nadie nos verá.

No tengas miedo.

Bartolomé, para darle ánimos,

dice:

–             No tengas miedo.

A estas horas, ese romano está debajo de la mesa, borracho como una cuba,

convertido en una sopa de vino…

Pedro agrega:

–             Y estás con nosotros.

¡Todos te queremos!

No permitiremos que te hagan daño.

¡Oh! ¡Somos doce hombres fuertes!…

Pedro, que apenas es un poco más alto que ella.

Él tan corpulento, cuánto grácil y delicada es ella.

Él quemado por el sol y ella blanca como alabastro.

¡Pobre florecita que fue criada para ser solamente estimulante, valiosa, admirada y más preciosa!

Entonces se escucha la voz llena de amor de Juan…

La jovencita, a la última luz de la improvisada antorcha;

Levanta sus maravillosos ojos azul verde como reflejo del mar,

con dos limpios iris aún brillantes por el llanto vertido con el terror de poco antes…

Es recelosa, pero, no obstante, de ellos se fía…

Juan le dice:

–           Eres una hermanita nuestra.

Y los hermanos defienden a sus hermanas.

Y cruza con ellos el arroyo seco que está pasado el camino.

Para entrar en una propiedad que termina allí en un tupido huerto.

Es noche oscura.

Cuando llegan a la arboleda,

se sientan y aguardan.

Los hombres se dormirían gustosos…

Pero a ella cualquier ruido la hace gritar.

Y el galope de un caballo la hace agarrarse convulsa al cuello de Bartolomé;

que quizás por parecer el más anciano, atrae su confianza y confidencia.

Por tanto es imposible dormir.

Bartolomé le dice:

–            No tengas miedo.

Cuando uno está con Jesús, nunca sucede una desgracia.

La niña contesta temblando:

–           ¿Por qué?

Mientras sigue todavía asida al cuello de Bartolomé.

–           Porque Jesús es Dios en la tierra.

Y Dios es más fuerte que los hombres.

–           ¿Dios?

¿Qué cosa es Dios?

Bartolomé exclama:

–         ¡Pobre criatura!

Pero, ¿Cómo te educaron?

¿No te enseñaron nada?…

La niña contesta:

–            Sí.

A conservar blanco el cutis.

brillante la cabellera.

A obedecer a los patrones.

A decir siempre que sí…

Pero yo no podía decir sí al romano…

Era feo y me daba miedo.

¡Todo el día tenía miedo!

En su casa siempre había unos ojos…

Siempre allí…

Cuando en el baño, en los vestidores dónde uno se viste;

en el cubiculum…

Siempre estaban unos ojos…

Y esas manos… ¡Oh!

¡Y si alguien no decía sí, era apaleado!…

Y comienza a llorar.

Jesús dice:

–               No lo serás más.

¡Ya no recibirás más palos!

Ya no está el romano.

Ni están sus manos…

Lo que hay es la paz…

Felipe comenta:

–           ¡Es una crueldad!

Cómo a bestias y peor todavía…

Porque a una bestia le enseñas su oficio.

Y los otros comentan:

             ¡Pero qué horror!

¡Como a animales de valor, no más que como a animales!

Y peor todavía…

Porque un animal sabe al menos que le enseñan a arar.

O a llevar la montura y el bocado porque ésa es su función.

Pero a esta criatura la lanzaron sin saber…

Ella responde:

–            Si hubiese sabido, me hubiera arrojado al mar.

Él decía: ‘Te haré feliz…’

Zelote dice:

–            De hecho te hizo feliz.

De una manera que nunca imaginó.

Feliz en la tierra y feliz en el Cielo.

conocer a Jesús, es la felicidad.

Hay un silencio en el que todos y cada uno,

meditan en las crueldades y los horrores del mundo.

Luego en voz baja, la niña le pregunta a Bartolomé:

–            ¿Me puedes decir que es Dios?

¿Y por qué Él es Dios?…

Después de una pausa agrega:

–            ¿Porque es hermoso y bueno?…

Bartolomé se siente atolondrado.

Se toma de la barba con perplejidad.

Y dice lleno de incertidumbre:

–            Dios…

¿Cómo haré para enseñarte a ti, que no tienes ninguna idea de religión en tu cabeza?

¿Qué estás vacía de toda idea religiosa?

–            ¿Religiosa?

¿Qué es?

Esto provoca otra pregunta todavía más complicada, para el abrumado apóstol:

–           ¿Qué cosa es religión?

Bartolomé decide pedir auxilio:

–           ¡Oh, que esto no me lo esperaba!…

¡Altísima Sabiduría!

¡Me siento como uno que se está ahogando en un gran mar!

¿Cómo me las arreglo ante esta sima?

¿Qué puedo hacer ante el abismo?

Jesús aconseja:

–          Lo que te parece difícil, es muy sencillo Bartolomé.

Es un abismo, sí.

Pero vacío…

Y puedes llenarlo con la Verdad.

Peor es cuando los abismos están llenos de fango, veneno, serpientes.

Habla con la sencillez con que hablarías a un niño pequeño.

Y ella te entenderá mejor, como no lo haría un adulto.

Bartolomé pregunta:

–           ¡Maestro!

¿Pero no podrías hacerlo Tú?

–           Podría.

Pero la niña aceptará más fácilmente las palabras de un semejante suyo:

que las mías que son de Dios.

Y por otra parte es que…

Os encontraréis en lo futuro ante estos abismos y los llenaréis de Mí.

Debéis pues aprender a hacerlo.

–          Es verdad.

Voy a intentarlo.

Lo probaré…

Después de pensarlo un poco, Bartolomé pregunta:

–            Oye niña, ¿Te acuerdas de tu mamá?

Ella sonríe y contesta:

–           Si, señor.

hace siete años que…

Que las flores florecen sin ella.

Pero antes estaba con ella.

–           Está bien.

¿La recuerdas?

¿La amas?

Ella solloza con un:

–          ¡Oh!

Y da un pequeño grito.

El acceso de llanto unido a la exclamación lo dice todo.

–             ¡Pobre criatura!

No llores.

¡Pobre niña!

Escucha:

Oye, el amor que tienes por tu mamita…

–              Y por mi papá y por mis hermanos…  -contesta sollozando.

–             Sí.

Por tu familia…

El amor por tu familia.

Los pensamientos que guardas por ella.

El deseo que tienes de regresar a ella…

–            ¡Nunca más los veré…!

¡Ya nunca…!

–            Pero todo es algo que podría llamarse religión de la familia.

Las religiones, las ideas religiosas son el amor…

El pensamiento, el deseo de ir a donde está aquel o aquellos en quienes creemos;

a quienes amamos y anhelamos;

a quienes deseamos ver…

Ella señalando a Jesús,

pregunta:

–            Si yo creo en ese Dios que está allí.

¿Tendré una religión?…

¡Es muy fácil!

Bartolomé está totalmente desorientado:

–             ¡Bien!

¿Fácil qué cosa?…

¿Tener una religión o creer en ese Dios que está allí?

La niña dice convencida:

–            En ambas cosas…

Porque fácilmente se cree en un Dios Bueno, como el que está allí.

El romano me nombraba muchos y juraba.

Decía:

‘¡Por la diosa Venus!

¡Por el dios Júpiter!

¡Por el dios Cupido!

Han de ser dioses malos, porque él hacía cosas malas cuando los invocaba.

Pedro comenta en voz baja:

–            No es tan tonta la niña.

Ella dice:

–           Pero yo no sé todavía que cosa es Dios.

Veo que es un hombre como tú…

Entonces es un Hombre- Dios.

¿Y cómo se hace para comprenderlo?

¿En qué aspecto es más fuerte que todos?

No tiene ni espada, ni siervos…

Bartolomé suplica:

–           Maestro, ayúdame…

Jesús responde:

–           No, Nathanael.

Enseñas muy bien.

–           Lo dices porque eres bueno.

Busquemos otro modo de seguir adelante.

Se vuelve hacia la niña,

diciendo:

–         Oye niña…

Oye niña, Dios no es hombre…

Él es como una luz, una mirada, un sonido tan grandes, que llenan el cielo y la tierra e iluminan todo.

Y todo lo ve, instruye todo y a todo da órdenes…

Y en todas las cosas manda…

–            ¿También al romano?

Entonces no es un Dios bueno.

¡Tengo miedo!…

Bartolomé se apresura a aclarar:

–            Dios es bueno y da órdenes buenas.

A los hombres les ha prohibido armar guerras, hacer esclavos;

arrebatar a las hijitas de sus madres y espantar a las niñas…

Pero los hombres no siempre escuchan las órdenes de Dios.

Ella dice:

–            Pero tú, sí.

–            Yo sí.

–            Si es más fuerte que todos…

¿Por qué no se hace obedecer?

¿Y Cómo habla, si no es un hombre?

Bartolomé está perdido,

y exclama:

–           ¡Dios…!

¡Oh, Maestro!…

Jesús dice:

–           Sigue.

Sigue, Bartolomé.

Eres un maestro muy competente.

Sabes decir con gran simplicidad pensamientos muy profundos.

¿Y ahora ya no quieres seguir?…

¿Siendo un maestro tan sabio?

¿Y sabiendo decir con tanta sencillez los más altos pensamientos, tienes miedo?

¿No sabes que el Espíritu Santo está en los labios de los que enseñan la Justicia?

Bartolomé argumenta:

–            Parece fácil cuando se te escucha.

Todas tus palabras están aquí dentro.

¡Pero sacarlas afuera cuando se debe hacer lo que Tú haces!…

¡Oh, miseria de nosotros los humanos!

¡Maestros inútiles!

¡Ay, míseros de nosotros, pobres hombres!

¡Qué maestros de tres al cuarto!

–            El reconocer la nulidad propia,

predispone el corazón a la enseñanza del Espíritu Paráclito…

–          Está bien, Maestro…

De todas formas vamos a intentar seguir adelante.

Se vuelve hacia ella, mirándola con ternura,

diciendo:

–           Escucha, niña…

Dios es fuerte, fortísimo.

Más que César.

Más que todos los hombres juntos con sus ejércitos y sus máquinas de guerra…

Pero no es un amo despiadado que haga decir siempre que sí…

so pena del azote para quien no lo dice.

Dios es un Padre.

¿Te quería mucho tu padre?

–            ¡Mucho!

Me puso por nombre Áurea Gala, porque el oro es precioso.

Y Galia es mi patria.

Y decía que me amaba más que el oro que en otro tiempo tuvo…

Y más que a la patria…

–          ¿Te azotó tu padre?

Áurea Gala contesta:

–           No. Jamás.

Cuando no me portaba bien, me decía:

‘Pobrecita hija mía’ y lloraba.

–            ¡Eso!

Así hace Dios.

Es Padre, nos ama y llora si somos malos.

 

Pero no nos obliga a obedecerle.

Pero el que decide ser malo, un día será castigado con suplicios horrendos…

–           ¡Oh, qué bueno!

El dueño que me arrebató de mi madre y me llevó a la isla.

Y también el romano, irán a los suplicios.

¿Y lo veré?…

Esto es demasiado para el pobre Nathanael,

que contesta:

–           Tú verás de cerca a Dios, si crees en Él y eres buena.

Y para ser buena no debes odiar ni siquiera al romano.

–           ¿No?

¿Y cómo lograrlo?

–           Rogando por él.

–           ¿Qué es rogar?

–           Hablar con Dios diciéndole que lo amamos.

Y pidiéndole lo que necesitamos…

 Ella llevada por su coraje, con salvaje vehemencia,

exclama apasionadamente:

–          Pero, ¡Yo quiero que mis dueños tengan una mala muerte!

Bartolomé objeta:

–          No.

No debes…

Jesús no te amará si dices así.

–           ¿Por qué?

–           Porque no se debe odiar a quien nos ha hecho el mal.

–            Pero no puedo amarlos.

–           Pero puedes por ahora no pensar en ellos.

Trata de olvidarlos…

Luego, cuando Dios te instruya más…

Rogarás por ellos.

Decíamos pues, que Dios es Poderoso, pero deja a sus hijos en libertad de obrar.

Ella pregunta:

–           ¿Yo soy hija de Dios?…

¿Tengo dos padres?…

¿Cuántos hijos tiene Dios?…

Bartolomé contesta:

–          Todos los hombres son hijos de Dios, porque han sido hechos por Él.

¿Ves las estrellas allá arriba?

Las ha hecho Él.

¿Y estos árboles?

Los ha hecho Él.

¿Y la tierra donde estamos sentados?

¿Y aquel pájaro que canta?

¿Y el mar con su grandeza?

¡TODO!

¡Y a todos los hombres!

Y los hombres son más hijos que todo, porque son hijos por una cosa que se llama alma…

Y que es luz, sonido, mirada, no grandes como su luz, su sonido, su mirada, que llenan el Cielo y la Tierra;

pero hermosos de todas formas.

Y que no mueren nunca, como tampoco muere Él.

Porque es una partecita de Dios que es inmortal como Él.

            ¿Dónde está el alma?

¿Tengo yo también un alma?

–             Sí.

En tu corazón.

Y es la que te ha hecho comprender que el romano era malo.

Y ciertamente no te hará desear ser como él.

¿No es verdad?

–            Sí…

Áurea reflexiona después del titubeante si…

Y luego con firmeza dice:

–             ¡Sí!

Era como una voz de dentro y una necesidad de que alguien me auxiliara…

Y con otra voz aquí dentro – pero esta era mía – llamaba a mi mamá…

Porque no sabía que existía Dios, que existía Jesús…

Si lo hubiera sabido, le habría llamado a Él con aquella voz que tenía aquí dentro.

Jesús interviene:

–              Has comprendido bien, niña.

Y crecerás en la Luz.

Yo te lo aseguro.

Cree en el Dios verdadero.

Escucha la voz de tu alma alma en la que no existe todavía una sabiduría adquirida,

pero en la que tampoco existe mala voluntad…

Y encontrarás en Dios a un Padre.

Y en la muerte, que es un paso de la tierra al Cielo para los que creen en el Dios Verdadero y son buenos…

Encontrarás un lugar en el Cielo cerca de tu Señor.

Como ella se ha arrodillado delante de Él,

Jesús le pone su mano sobre la cabeza.

Áurea dice:

–           Cerca de Ti.

¡Qué bien se siente uno al estar contigo!

No te separes de mí, Jesús…

Ahora sé Quién Eres y por eso me arrodillo.

En Cesárea tuve miedo de hacerlo…

Me parecías sólo un hombre…

Ahora sé que Eres Dios escondido en un Hombre.

Y que para mí eres un Padre y un Protector…

Jesús agrega:

–           Y Salvador, Áurea Gala.

Ella exclama jubilosa:

–           Y Salvador.

¡Sí! Me salvaste…

–             Y te salvaré más.

Tendrás un nombre nuevo…

–            ¿Me quitas el nombre que me dio mi padre?

El amo en la isla me llamaba Aurea Quintilia, porque nos dividían por color y por número.

Porque yo era la quinta rubia así…

Pero ¿Por qué no me dejas el nombre que me dio mi padre?

–            No te lo quito.

Llevarás, añadido a tu antiguo nombre, el nombre nuevo, eterno».

Isaías 43 2 : «Yo nunca te dejaré»

–            ¿Cuál?

–             Cristiana.

Porque Cristo te salvó…

Comienza a alborear.

Vámonos.

Jesús se vuelve hacia su más anciano apóstol,

y agrega:

–           ¿Ves Nathanael qué es fácil hablar de Dios a los abismos vacíos?

Hablaste muy bien.

La niña se instruirá fácilmente.

Se formará rápidamente en la Verdad.

Y ordena con suavidad:

–           Sigue adelante con mis hermanos Áurea…

La niña obedece pero con temor.

Preferiría quedarse con Bartolomé, el cual comprende todo…

El apóstol le dice:

–           Voy enseguida.

Vete…

Obedece.

511 El Óbolo de Claudia


511 IMITAR A JESÚS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

426c La joven esclava salvada.

Pasan las horas.

Jesús está sentado sobre un malacate con las manos sobre las rodillas.

Ora…

Piensa… Espera.

No quita los ojos del camino que viene de la ciudad.

La luna está casi perpendicular y el mar retumba con mayor fuerza…

La Luna se eleva, levantándose cada vez más sobre el cielo estrellado.

Está perpendicular sobre la cabeza.

El mar retumba más fuerte y el agua del canal tiene un olor más intenso.

El cono de 1a Luna que hunde sus rayos en el mar se hace más amplio…

abrazando toda la balsa de agua que está frente a Jesús.

Y se pierde cada vez más lejano:

Senda de luz que desde los confines del mundo parece venir hacia Jesús, remontando el canal;

terminando en la balsa de la dársena.

La luna está casi perpendicular y el mar retumba con mayor fuerza…

Por el canal viene una barca pequeña, blanca.

Que avanza deslizándose, sin dejar huellas de su trayectoria,

en el camino de agua que se reconstruye después de su paso…

Remonta el canal…

Ya está en la dársena silenciosa.

Aborda.

Se detiene.

Y tres sombras bajan.

Son tres personas.

Un hombre musculoso, una mujer y una figura delicada, entre los dos.

Se dirigen hacia la casa del cordelero…

Jesús se levanta, para salir a su encuentro…

Va hacia ellos y los saluda diciendo:

–           La paz a vosotros.

¿A quién buscáis?

–            A ti, Maestro.

Responde Lidia mientras se descubre y se aproxima sola.

Y continúa:

«Claudia te ha servido.

Porque era una cosa justa y completamente moral.

señalándola, agrega:

Ésa es la muchacha.

Valeria, dentro de un poco la tomará como niñera de la pequeña Fausta.

Pero entretanto, te ruega que la tengas Tú.

Es más, que se la confíes a tu Madre o a la madre de tus parientes.

Es completamente pagana.

Bueno, peor que pagana.

El amo con quien ha crecido, la alimentó pero no le enseñó nada en absoluto…

Nunca ha oído hablar del Olimpo, ni de ninguna otra cosa.

Lo único que tiene es un terror loco hacia los hombres,

porque desde hace algunas horas, la vida se le ha descubierto totalmente….

Como es:

¡Cruel!

Y en toda su brutalidad,

Jesús pregunta:

–            ¡Oh!

¡Triste palabra!

¿Demasiado tarde?

–          No, materialmente…

Él la preparaba poco a poco…

Digamos… para su sacrilegio.

Y la niña está espantadísima…

Claudia ha tenido que dejarla durante toda la cena junto a ese sátiro.

Y sólo pudo intervenir cuando el vino le había nublado el pensamiento.

Haciéndole menos capáz para reflexionar.

No es necesario que te diga que si el hombre es un lúbrico en sus amores sensuales;

lo es mucho más cuando está ebrio…

Pero es solo entonces que se convierte en un juguete con el que se puede hacer lo que se quiera…

Y arrebatarle su tesoro.

Claudia se aprovechó del momento.

Ennio quiere regresar a Italia…

De la que salió porque perdió el favor imperial…

Claudia le prometió el regreso a cambio de la muchacha.

Reservándose para entrar en acción cuando el vino le hubiera hecho menos capaz de reflexionar.

Enio mordió el anzuelo…

Mañana cuando ya no esté borracho,

protestará, la buscará, hará su comedia…

Pero también mañana, Claudia buscará el modo de hacerlo callar.

Jesús protesta:

–             ¿Con la violencia?

¡No!…

Lidia sonríe con travesura:

–       ¡Oh, Maestro!

¡La violencia empleada con buen fin!…

Pero no será necesaria…

También Claudia se encargó de ‘ayudar’ a su marido a pasarla muy bien en la cena…

Y ahora Pilatos, que está inconsciente por el vino que digirió esta noche…

Está firmando y sellando la orden de que Ennio se presente en Roma…

¡Ah, ah!…

Y partirá en el primer buque militar.

Lo único, es que lo que hará Pilatos mañana…

Cuando esté todavía atontado por el mucho vino bebido esta noche…

Pero mientras tanto, es mejor que la niña esté en otra parte por precaución…

De que en cuanto a Pilatos se le pase la borrachera, se arrepienta y revoque la orden…

¡Es muy endeble!

Y es mejor así…

Para que la niña olvide las asquerosidades humanas…

¡Oh, Maestro!

Por este motivo fuimos a la cena.

Pero, ¡Es inconcebible!

¿Cómo hemos podido ir a esas orgías hasta hace pocos meses, sin sentir náusea?

Hemos huido de allí en cuanto hemos obtenido lo que queríamos…

Allá están todavía nuestros maridos, imitando a los brutos.

¡Qué náuseas, Maestro!

Y debemos recibirlos después…

Después que…

–          Sed austeras y pacientes.

Con vuestro ejemplo haréis mejores a vuestros maridos.

–          ¡Oh, no es posible!

Tú no sabes…

Livia llora más de coraje, que de dolor.

Jesús suspira.

Y ella continúa:

–          Claudia te manda decir que lo hizo para mostrarte:

que te venera como al Único Hombre que merece veneración…

Y quiere que te diga que te agradece,

haberle enseñado lo que vale un alma y lo que vale la pureza.

Lo recordará siempre…

¿Quieres ver a la niña?

–           Sí.

El hombre…

¿Quién es?

–           El númida mudo que emplea Claudia, para sus servicios secretos.

No hay ningún peligro de delación…

No tiene lengua.

Jesús repite:

–           ¡Infeliz!

Pero tampoco ahora hace el milagro.

Lidia va por la muchacha.

La toma de la mano y casi la lleva a rastras frente a Jesús.

Livia dice:

–           Sabe unas cuantas palabras latinas.

Judías casi ninguna.

Es una salvajita…

Que la eligieron únicamente como objeto de placer.

Y dirigiéndose a la niña:

–            No tengas miedo.

Dale las gracias.

Él fue el que te salvó.

Arrodíllate y bésale los pies.

¡Ea! ¡Hazlo!

¡No tengas miedo!

¡Ánimo!

¡No tiembles!…

¡Perdona, Maestro!

Está aterrorizada por las últimas caricias de Enio ya borracho…

Poniéndole su mano en la cabeza cubierta, con mucha compasión;

Jesús dice:

–           ¡Pobre niña!

¡No tengas miedo!

Te llevaré a casa de mi Madre, por algún tiempo.

A la casa de Mamá,

¿Entiendes?

Y tendrás muchos hermanos buenos…

¡No tengas miedo, hijita mía!

¿Qué hay en la voz de Jesús y en la mirada?

Todo: paz, seguridad, pureza, amor santo.

La jovencita lo siente;

echa hacia atrás el manto y la capucha para mirarlo mejor.

Y aparece el rostro delicado de una niña que se asoma a la pubertad…

Con la figurita grácil casi todavía niña;

de gracias inmaduras e inocente aspecto, aparece envuelta en una túnica demasiado ancha para ella…

Sus modales son sencillos.

Su expresión está llena de inocencia.

El vestido que trae le queda muy largo…

Livia dice:

–            Estaba casi desnuda.

Le puse lo primero que encontré.

Lleva otros en la alforja…

Jesús la mira con piedad e infinita compasión,

exclamando:

–          ¡Es una niña!

Y tomándola de la mano le pregunta- ¿Quieres venir conmigo?

La niña contesta:

–          Sí, patrón.

Jesús rebate:

–            No.

No soy tu patrón.

Dime Maestro.

Ella dice con más confianza:

–           Sí, Maestro.

Y una tímida sonrisa substituye a la expresión de miedo,

que había antes en el pálido rostro.

Jesús pregunta:

–          ¿Eres capaz de caminar mucho?

–           Sí, Maestro.

–           Después descansarás en la casa de mi Madre.

En mi casa, hasta que llegue Fausta.

Una niña a la que vas a querer mucho.

¿Quieres?…

–         ¡Oh, sí!

Y ella confiada, levanta sus bellísimos ojos verde-azul,

que lo miran asombrados bajo sus cejas color oro.

Y con un destello de terror que vuelve a turbar su mirada.

Se atreve a preguntar:

–          ¿Ya nunca más aquel amo?

Jesús repite su promesa:

–             ¡Jamás!

Poniendo su mano en su cabellera rubia.

Livia se despide:

–             Adiós, Maestro.

Dentro de pocos días iremos al lago.

Tal vez podremos verte una vez más.

Ruega por tus pobres discípulas romanas.

Jesús repica:

–          Gracias…

Vete en paz.

Adiós, Lidia.

Di a Claudia que éstas son las conquistas que pretendo y no otras.

Se vuelve  hacia la niña,

agregando:

–          Ven niña.

Partiremos inmediatamente.

La barca se aleja por el canal de la dársena…

Jesús llevándola de la mano, se asoma a la puerta del almacén llamando a los apóstoles.

Mientras 1a barca, sin dejar huella de su venida, regresa al mar abierto…

Jesús y los apóstoles, con la niña en medio del grupo, cubierta con un manto…

Van, por las callejuelas periféricas y desérticas,

hacia los campos…

509 El Profeta Romano


509 IMITAR A JESÚS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

426a Con las romanas en Cesárea Marítima. Profecía en Virgilio.

Jesús tiene un aspecto serio y pálido…

Y dice con una sonrisa de disculpa:

–           No es un lugar apropiado para ustedes.

Pero no dispongo de otra cosa.

Ellas se quitan el velo y el manto.

Y se descubre que son Plautina, Livia, Valeria y la liberta Álbula Domitila.

Plautina responde:

–             No vemos al lugar, sino Al que en estos momentos está en él.

Jesús sonríe y dice:

–             Por esto entiendo que pese a todo;

todavía me consideráis como a un hombre justo.

–             Y más que eso.

Y Claudia nos manda precisamente porque cree que eres más que un justo.

Y no toma en cuenta lo que se oyó…

Pero quiere tu confirmación al respecto, para tributarte doble veneración.

Y hacerlo con mayor razón.

–              O para no hacerlo si me muestro a ella como quisieron pintarme.

Pero decidle que  no hay nada de eso.

No tengo miras humanas.

Mi Ministerio y mi deseo es tan solo sobrenatural.

Y nada más.

Quiero, sí; reunir a todos los hombres en un solo reino.

¿A qué hombres?

¿A los que están hechos de carne y sangre?

¡No!

Eso lo dejo, materia frágil, cosa corruptible…

A las monarquías que pasan;

a los reinos que se tambalean.

Quiero reunir bajo mi único cetro, sólo los corazones de los hombres;

espíritus inmortales en un reino inmortal.

Cualquier otra versión la rechazo como contraria a mi Voluntad.

Quienquiera que sea que la haya dado.

Y os ruego que creáis y que digáis a quien os envía;

que la Verdad tiene solamente una palabra…

–           Tu apóstol habló con mucha seguridad.

–           Es un muchacho exaltado…

Y como a tal hay que escucharlo.

Plautina dice enojada:

–            ¡Pero te hace daño. !

¡Repréndelo!

¡Despídelo!

La negativa para rechazar el MUNDO es la señal más preocupante, de la posesión demoníaca perfecta…

Regáñalo…

Arrójalo de Ti…

–           ¿Entonces dónde estaría mi misericordia?

Él lo hace llevado de un amor equivocado.

¿No debo acaso compadecerlo?

¿Y qué cambiará si lo arrojo de Mí?

Se haría doble mal a sí mismo y me haría doble mal a Mí.

–             ¡Entonces para ti es como una bola atada al pie!…

Como una zancadilla constante…

–             Es para Mí un infeliz a quién tengo que redimir…

Plautina cae de rodillas con los brazos extendidos,

diciendo:

–             ¡Ah!

¡Maestro más grande que cualquier otro!

¡Qué fácil es tenerte por Santo, cuando se siente tu corazón en tus palabras!

¡Qué fácil es amarte y seguirte,

debido a esta caridad tuya, que es mayor que tu inteligencia!

Jesús objeta:

–            No mayor.

Sino que es más asequible y comprensible a vosotros…

Que tenéis vuestro intelecto estorbado por demasiados errores…

Y no tenéis la generosidad de despojarlo de todo…

Para acoger la Verdad.

Livia dice:

–           Tenéis razón.

Eres tan adivino como sabio.

–            La sabiduría, porque es una forma de santidad…

Da siempre luminosidad de juicio…

Ya sobre hechos pasados o presentes, ya sobre premoniciones…

Bien se trate de cosas.

O bien de la advertencia previa a hechos futuros.

–             Por esto vuestros profetas…

–             Eran unos santos.

Dios se comunicaba a ellos con una gran plenitud.

–             ¿Eran santos porque eran de Israel?

–              Por eso y porque fueron justos en sus acciones.

Pues no todo Israel es y ha sido santo, pese a ser Israel.

No es el pertenecer por casualidad a un pueblo o a una religión,

lo que puede hacer santos a los hombres.

Estas dos cosas pueden ayudar grandemente a serlo.

Pero no son el factor absoluto de la santidad.

–             ¿Cuál es ese factor?

–             La voluntad del hombre.

La voluntad que hace que las acciones del hombre sean santas, si es buena.

Perversas, si es mala.

–             Entonces entre nosotros puede ser que haya justos.

–             Así es.

Y no cabe duda de que entre vuestro antepasados hubo justos.

Y los hay entre los que viven actualmente.

Porque sería muy horrible que todo el mundo pagano, perteneciese a los demonios.

Quienes de entre vosotros se sienten atraídos hacia el Bien y la Verdad.

Sienten repugnancia hacia el vicio y la degradación que produce…

Y huyen de él y de las malas acciones que envilecen al hombre.

Creedme que estáis ya en el sendero de la justicia.

–            Entonces Claudia…

–            Sí.

Y vosotras también…

Perseverad.

–             Pero…

¿Si muriéramos antes de convertirnos a Tí?

¿Para qué serviría el haber sido virtuosas?

–             Dios es justo en el juzgar.

Pero, ¿Por qué aplazar el ingreso al Reino?

¿Por qué debéis dar la espalda al Dios Verdadero?

Las tres bajan la cabeza.

Sigue un silencio…

Y luego hacen la confesión que dará la clave de la crueldad romana…

Y su resistencia al cristianismo:

–            Porque nos parece que al hacerlo, traicionaríamos a la patria. 

–           Al revés.

La serviríais.

Pues la haríais moral y espiritualmente más grande.

Porque tendría la FUERZA, con la posesión y protección de Dios;

además de su ejército y sus riquezas.

Roma la Urbe del Mundo;

la Urbe de la Religión Universal…

Pensadlo…

Un silencio.

Luego Livia, encendida como una llama,

dice:

–           Maestro, hace tiempo te buscábamos a Tí, aun en los escritos de nuestro Virgilio.

Porque para nosotros tienen más valor las…

Profecías de los completamente vírgenes respecto a la fe de Israel,

que las de vuestros profetas…

En los cuales podemos ver la sugestión de creencias milenarias…

Y hemos discutido de ello…

Comparando las diversas personas que en todo tiempo, nación y religión, te han presentido.

Pero ninguno te sintió con tanta exactitud como nuestro Virgilio…

porque nadie mejor que él te presagió…

¡Cuánto hablamos aquel día con Diomedes el liberto griego…

astrólogo a quién quiere mucho Claudia!

El sostuvo que esto sucedió porque los tiempos eran más cercanos.

Y los astros lo decían con sus conjunciones…

Pero no nos convenció, porque…

En más de cincuenta años ningún otro sabio de todo el mundo ha hablado de Ti por noticia de los astros…

A pesar de estar más próximos aún a tu manifestación actual.

Para apoyar su tesis adujo el hecho de los tres Sabios de los tres países de Oriente,

que vinieron a adorarte cuando eras un infante.

Y con ello provocaron la matanza de la que la misma Roma se horrorizó;

pues cuando se supo, Augusto dijo:

Que Herodes era un cerdo sediento de sangre…’

Claudia exclamó: “

¡Hace falta el Maestro!

Nos diría la verdad.

Y el destino de nuestro más grande poeta…

Querrías decirnos para Claudia…

Algo que nos muestre que no estás irritado contra ella.

–             He comprendido su reacción de romana.

Y no le guardo ningún rencor.

Decidle que esté tranquila.

Y escuchad:

Virgilio no fue grande solo como poeta.

¿No es así?

–             ¡Oh, no!

También lo fue como hombre.

En medio de una sociedad que estaba corrompida y viciada…

Fue un faro de pureza espiritual.

Nadie lo vio lujurioso, ni amante de orgías, ni de costumbres licenciosas.

Sus escritos son castos y mucho más casto fue su corazón.

Tanto es así que en los lugares donde vivió, se le llamó ‘La doncella’,

para vergüenza de los viciosos y veneración de los buenos.

–            ¿Y en el alma pura de un hombre casto, no habrá podido reflejarse Dios…

aun cuando ese hombre fuese pagano?

La Virtud Perfecta, ¿No habrá amado al virtuoso?

Y si se le concedió amar y ver la Verdad debido a la belleza pura de su corazón…

¿No podrá haber tenido un fulgor de profecía?

¿De una profecía que no es más que la Verdad que se descubre…

a quién merece conocerla como premio e incentivo para una virtud mayor?

–             ¡Entonces profetizó de Ti!

–              Su inteligencia prendida en la pureza y en el genio;

logró ascender y conocer una página que se refiere a Mí.

Y puede llamársele al poeta pagano y justo…

Un hombre dotado de espíritu profético y anterior a Mí, por premio de sus virtudes.

Valeria y Plautina exclaman,

preguntando:

–           ¡Oh, nuestro Virgilio!

–          ¿Y tendrá algún premio?

–           Ya lo dije.

Dios es justo.

Pero vosotras no imitéis al poeta, deteniéndoos hasta donde él llegó.

Avanzad…

Porque la Verdad, no se os ha mostrado por intuición y en parte;

sino completa…

Y os ha hablado.

Plautina sin dar respuesta,

dice:

–           Gracias, Maestro.

Nos retiramos.

Claudia nos dijo que te preguntásemos si te puede ser útil en asuntos morales.

–            Y os mandó que me preguntaseis si soy un usurpador…

–            ¡Oh, Maestro!

¿Cómo lo sabes?

–            ¡Soy más que Virgilio y que los profetas!…

–            ¡Es verdad!

¡Todo es verdad!

¿Podemos servirte?

273 EL LASTRE DE LA RIQUEZA


273 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Es en la casa de Cafarnaúm, a la sombra de los árboles en el huerto umbrío,

temprano  por la matutina.

Los apóstoles se fueron a predicar.

Jesús cura a unos enfermos, acompañado de Mannaém.

Que ya no lleva ni el precioso cinturón ni la lámina de oro en la frente:

sujeta su túnica un cordón de lana; una cinta de tela, como la prenda que cubre su cabeza.

Jesús tiene descubierta la cabeza, como siempre cuando está en casa. 

Una vez que ha terminado de curar y de consolar a los enfermos,

sube con Manahén a la habitación alta.

Aunque parece que la canícula ha terminado, el sol todavía calienta implacable…

Se dirigen hacia la parte mas sombreada y fresca.

Y se  sientan los dos en la pequeña terraza de la ventana que mira al mont

Mannaém dice:

–       Dentro de poco empezará la vendimia.

Jesús le contesta:

–       Sí.

Luego vendrá la Fiesta de los Tabernáculos…

Y el invierno estará a las puertas.

¿Cuándo piensas partir?

–       ¡Mmm!…

De mi parte no me iría nunca…

Pero pienso en el Bautista.

Herodes es una persona débil.

Si se le sabe influir

Se le puede sugestionar para que haga el bien y si no se hace bueno;

por lo menos que no sea sanguinario.

Desgraciadamente son pocos los que le aconsejan bien.

¡Y esa mujer!… ¡Esa mujer!…

Yo quisiera estar aquí hasta que regresen tus apóstoles.

Aunque mi ascendencia ha disminuido, desde que saben que sigo los senderos del Bien.

Pero no me importa.

Quisiera tener la verdadera valentía, de saber abandonar todo para seguirte completamente,

como aquellos discípulos que estás esperando.

¿Lo lograré alguna vez?

Nosotros que no pertenecemos a la plebe, somos más obstinados para seguirte.

¿Por qué será?

–      Porque los tentáculos de las míseras riquezas os retienen.

–      Conozco a algunos que no son tan ricos, pero sí son doctos o están en camino de serlo.

Y tampoco vienen. 

–       También están retenidos por los tentáculos de las míseras riquezas.

No se es rico sólo de dinero.

Existe también la riqueza del saber.

Pocos llegan a la confesión de Salomón: «Vanidad de vanidades, todo es vanidad»,

considerada de nuevo y ampliada -no tanto materialmente cuanto en profundidad-

en Qohélet.

¿Lo recuerdas?

La ciencia humana es vanidad, porque aumentar sólo el humano saber

«es afán y aflicción de espíritu. 

Y quien multiplica la ciencia multiplica los afanes».

En verdad te digo que es así.

Como también digo que no sería así, si la ciencia humana estuviera sostenida y refrenada

por la sabiduría sobrenatural y el santo amor a Dios.

El placer es vanidad, porque no dura;

arde y rápido se desvanece dejando tras sí ceniza y vacío.

Los bienes acumulados con distintas habilidades son vanidad, para el hombre que muere,

porque con los bienes no puede evitar la muerte, y los deja a otros.

La mujer, contemplada como hembra y como tal apetecida, es vanidad.

De lo cual se concluye que lo único que no es vanidad es el santo temor de Dios

y la obediencia a sus Mandamientos.

O sea, la sabiduría del hombre, que no es sólo carne,

sino que posee la segunda naturaleza: la espiritual.

Solo el que logra ver la vanidad de todo lo mundano,

logra liberarse de cualquier tentáculo de pobres posesiones

e ir libre al encuentro del Sol.

–      ¡Quiero recordar estas palabras!

¡Cuánto me has dado en estos días

Ahora puedo ir entre la inmundicia de la corte, que les parece brillante solo a los necios.

Que parece poderosa y libre y es solo miseria, cárcel y oscuridad.

Me llevaré un tesoro que me permitirá vivir allí mejor, a la espera de lo superior.

Pero, ¿Llegaré alguna vez a esta meta sublime, que es pertenecerte totalmente?

–       Lo lograrás.

–       ¿Cuándo?

¿El año próximo?

¿Más adelante todavía?

¿O hasta que la ancianidad me haga prudente y sabio?

–        Lo lograrás.

-Llegarás… alcanzando la madurez de espíritu….

Perfección de voluntad y a una decisión perfecta

En el término de unas cuantas horas.

Y al decir esto, Jesús sonríe de una manera enigmática.  

Pues ha lanzado su mirada hacia el futuro y ve el heroísmo del que será capaz su discípulo.

Mannaém lo mira pensativo y escrutador…

Pero no pregunta nada más.

Después de un largo silencio que interrumpe Jesús,

al preguntar:

–        ¿Has estado alguna vez con Lázaro de Bethania?

–         No, Maestro.

Nos hemos encontrado algunas veces.

Puedo decir que no;

que si hubo algún encuentro, no puede llamarse amistad.

Ya sabes.

.

Yo con  Herodes, Herodes contra él…

Por tanto…

–        Ahora Lázaro te mirará más allá de estas cosas.

Te mirará en Dios…

Procura tratarlo como condiscípulo.

–        Lo haré si Tú así lo quieres…

Se oyen voces llenas de alarma en el huerto, que buscan al Maestro.

Preguntan con angustia:

–        ¡El Maestro!

–       ¡El Maestro!

–       ¿Está aquí?

Responde la voz cantarina de la dueña de la casa:

–        Está en la habitación de arriba.

¿Quiénes sois?

¿Estáis enfermos?

—       No. – 

         Somos discípulos de Juan. 

–       Y  queremos ver a Jesús de Nazaret.

Jesús se asoma por la ventana,

y dice:

—      Paz a vosotros…

Ellos levantan la cabeza  y los reconoce,

invitándoles:

–      ¡Oh!

¿Sois vosotros?

¡Venid! ¡Venid!

Sus  pasos apresurados suben por la escalera.

Son los tres pastores: Juan, Matías y Simeón.

Jesús deja la habitación y va a su encuentro a la terraza.

Manahén lo sigue.

Se encuentran justamente en el punto en que la escalera termina en la soleada terraza.

Los tres se arrodillan y besan el suelo.

Mientras Jesús los saluda.

–       La paz sea con vosotros…

Levantan la cabeza y muestran un rostro lleno de dolor.

Ni siquiera viendo a Jesús se sosiegan.

Su grito ahogado por el llanto:

–       ¡Oh, Maestro!

Juan habla en nombre de los demás:

–      Y ahora recógenos, Señor.

Porque somos tu herencia.

Y las lágrimas se deslizan por la cara del discípulo y de sus compañeros.

Jesús y Mannaém dan un solo grito:

–        ¿¡Juan!?

–        ¡Lo mataron…!

La noticia cae como un rayo que paraliza hasta el aire, en un silencio horrorizado.

Cuyo  enorme fragor cubre todos los ruidos del mundo,

a pesar de que haya sido pronunciada en voz muy baja.

Petrifica a quien la dice y a quien la oye.

Y se produce un rato de silencio tan profundo…

Que parece extenderse en su  profunda inmovilidad también en los animales,

las frondas y el aire,

Porque es como si la Tierra entera, para recoger esta palabra y sentir todo su horror,

suspendiera todo ruido  propio.

Queda suspendido el zureo de las palomas, truncada la flauta de un mirlo,

enmudecido el coro de los pajarillos.

Y como si de golpe se le hubiera roto el artilugio, una cigarra detiene su chirrido al improviso,

mientras se detiene el viento que, haciendo frufrú de seda y crujido de palos,

acariciaba las pámpanas y las hojas.

Jesús palidece.

Sus ojos se agrandan.

Vidrian por el llanto que se asoma.

Abre los brazos.

Su voz es más profunda, por el esfuerzo que hace para que sea firme y tranquila.

Y dice:

–       Paz al Mártir de la Justicia y a mi Precursor.

Cierra los ojos y los brazos sobre su pecho.

Su espíritu ora.

Entrando en contacto con el Espíritu de Dios y el de Juan  Bautista.

Mannaém no dice nada, no hace ningún gesto, ni se atreve ni a moverse.

Al revés de Jesús, se  pone colorado y la ira lo invade.

Se pone rígido y paralizado.

Toda su turbación se manifiesta en el movimiento mecánico de la mano derecha,

que sacude el cordón de la túnica y de la izquierda, que instintivamente busca el puñal

Pero no lo encuentra, porque se le olvidó que está desarmado.

Pues para poder ser discípulo del manso, es requisito para estar cerca del Mesías.

Y mueve la cabeza compadeciéndose de su fragilidad

y de sentirse tan impotente. 

Jesús recupera la Majestad Divina que le es habitual.

Y tan solo le queda una profunda tristeza, dulcificada con paz.

Con voz serena dice:

–       Venid.

Me lo contaréis.

De hoy en adelante me pertenecéis.

EVANGELIO DE SAN MARCOS

Capítulo 6

Muerte de Juan el Bautista

14. Se enteró el rey Herodes, pues su nombre se había hecho célebre. Algunos decían: «Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas.»

15. Otros decían: «Es Elías»; otros: «Es un profeta como los demás profetas.»

16. Al enterarse Herodes, dijo: «Aquel Juan, a quien yo decapité, ése ha resucitado.»

17. Es que Herodes era el que había enviado a prender a Juan y le había encadenado en la cárcel por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo, con quien Herodes se había casado.

18. Porque Juan decía a Herodes: «No te está permitido tener la mujer de tu hermano.»

19. Herodías le aborrecía y quería matarle, pero no podía,

20. pues Herodes temía a Juan, sabiendo que era hombre justo y santo, y le protegía; y al oírle, quedaba muy perplejo, y le escuchaba con gusto.

21. Y llegó el día oportuno, cuando Herodes, en su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a los tribunos y a los principales de Galilea.

22. Entró la hija de la misma Herodías, danzó, y gustó mucho a Herodes y a los comensales. El rey, entonces, dijo a la muchacha: «Pídeme lo que quieras y te lo daré.»

23. Y le juró: «Te daré lo que me pidas, hasta la mitad de mi reino.»

18. Porque Juan decía a Herodes: «No te está permitido tener la mujer de tu hermano.» 19. Herodías le aborrecía y quería matarle, pero no podía, Marcos 6

24. Salió la muchacha y preguntó a su madre: «¿Qué voy a pedir?» Y ella le dijo: «La cabeza de Juan el Bautista.»

25. Entrando al punto apresuradamente adonde estaba el rey, le pidió: «Quiero que ahora mismo me des, en una bandeja, la cabeza de Juan el Bautista.»

26. El rey se llenó de tristeza, pero no quiso desairarla a causa del juramento y de los comensales.

27. Y al instante mandó el rey a uno de su guardia, con orden de traerle la cabeza de Juan. Se fue y le decapitó en la cárcel

28. y trajo su cabeza en una bandeja, y se la dio a la muchacha, y la muchacha se la dio a su madre.

29. Al enterarse sus discípulos, vinieron a recoger el cadáver y le dieron sepultura.

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68 DIAGNÓSTICO DIVINO


68 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Es una mañana radiante en la plaza de Jericó; con sus árboles y sus mercaderes que vocean.

En una esquina está el alcabalero Zaqueo, ocupado en sus transacciones legales e ilegales.

También compra y vende cosas preciosas. Pesa e indica el valor de joyas y objetos de metales finos que le venden o le entregan en pago de contribuciones.

Toca el turno a una mujer delgada, que está toda cubierta con un fino manto rojizo y que lleva la cara velada.

Extiende su mano con un brazalete de oro y piedras preciosas. Se ve que es joven.

Sus pies están calzados con finas sandalias que dejan ver unos dedos y tobillos muy blancos y delicados. Entrega la joya sin decir palabra alguna…  

Recibe el dinero sin objetar y se va.

Detrás de ella está Judas de Keriot, que le ha observado atentamente y cuando ella está por irse le dice en voz baja y en griego, un piropo muy audaz.

Pero ella no responde y se va ligera.

Entonces Judas pregunta a Zaqueo:

–     ¿Quién es?

Zaqueo contesta:

–     No pregunto a los clientes su nombre. Sobre todo cuando son buenos como ésa.

–    ¿Es joven, verdad?

–     Así parece.

–     Es judía.

–     ¿Quién puede saberlo? ¡El oro brilla igual en todos los países!

–     Déjame ver el brazalete.

–     ¿Lo quieres comprar?

–      No.

–     Entonces nada. ¿Para qué lo quieres?

–     Quería ver si lograba saber quién es.

–    ¿Tanto te urge? ¿Eres nigromante que adivinas o perro de caza que perciba el olor?

¡Lárgate y cálmate! Viene velada. O es honrada, o infeliz o leprosa. Lo que sea, no hay nada que hacer.

Judas responde con desprecio:

–    ¡No tengo hambre de mujeres!

–    Así será. Pero con esa cara que tienes; no lo creo. ¡Bien! Si no quieres algo más, retírate. Tengo a otros a quién atender.

Judas se va enojado.

Llega con los mercaderes y pregunta a uno que vende pan y al de junto, que vende frutas; si conocen a la mujer que les acaba de comprar su mercancía, si saben en donde vive.

Ellos no lo saben y agregan:

–   Hace tiempo que viene cada dos o tres días. Pero ignoramos donde esté.

Judas está seguro que debe ser una extranjera, porque hay algo en ella que…

Además, aunque está toda cubierta, puede percibir en ella una belleza que lo atrae irresistiblemente.

Como los mercaderes no añaden más…

Judas insiste:

–    ¿Y cómo habla?

Los dos sueltan la carcajada y uno de ellos contesta:

–     Con la lengua.

Judas les increpa enojado:

–     ¡Sois unos imbéciles! –y se va apresurado…

¡A caer justamente en medio del grupo apostólico!

Jesús y los suyos han ido al mercado a comprar los víveres. La sorpresa es mutua… y no muy entusiasta.

Jesús solo murmura:

–      ¿Quién eres?

Y Judas masculla algo entre dientes.

Pedro explota en una clamorosa carcajada y dice:

–  Estoy ciego o incrédulo. No veo las viñas y no creo en el milagro.

Los compañeros le preguntan:

–     ¿Qué dices?

–      Digo la verdad. Aquí hay palmerales no hay viñedos.

Y no puedo creer que Judas vendimie entre este polvo, sólo  porque es discípulo del Rabí.

Judas replica secamente:

–    Hace tiempo que la vendimia terminó.

Pedro concluye:

–   Y Keriot está muy lejos de aquí.

Judas se resiente:

–    Tú siempre me atacas. No me quieres.

–    No es eso. Soy menos tonto de lo que tú querrías.

Jesús interviene:

–    ¡Basta!

Está enojado y se vuelve hacia a Judas:   

–      No esperaba encontrarte aquí. Por lo menos pensé que llegarías a Jerusalén para la fiesta de los Tabernáculos.

Judas contesta apresurado:

–     Mañana me voy. Estaba esperando a un amigo de la familia que…

–    Te ruego. Es suficiente.

–    ¿No me crees, Maestro. Te juro que yo…

–    No te he preguntado nada. Y te ruego que no digas nada.

Estás aquí y basta. Puedes venir con nosotros, o ¿Tienes todavía otros negocios? Responde con franqueza.

–    No. He terminado. Ese tal vez ya no viene. Y yo voy a Jerusalén a la fiesta. Y Tú, ¿A dónde vas?

–    A Jerusalén.

–   ¿Hoy mismo?

–    Esta tarde estaré en Betania.

–    Entonces yo también voy.

–    Llegaremos hasta Betania.

Después, Santiago de Zebedeo y Tomás; irán a Get-Sammi a preparar nuestra llegada para todos nosotros. Y tú irás con ellos.

Jesús marca en tal forma las palabras, que no le deja ninguna alternativa a Judas.

Entonces Pedro pregunta:

–     ¿Y nosotros?

–     Tú, con mis primos y Mateo; iréis a dónde os enviaré, para regresar por la tarde.

Juan, Bartolomé, Simón y Felipe, se quedarán conmigo.

O sea; que irán por Betania a avisar que el Rabí ha llegado y que les hablará a las tres de la tarde.

Más tarde; aprisa por la campiña desierta; sopla el aire anunciador de la tempestad, no en el cielo sereno; sino en los corazones.

Todos lo presienten y avanzan en silencio.

Al llegar a Betania, viniendo de Jericó, la casa de Lázaro es de las primeras. Jesús despide al grupo que debe ir a Jerusalén.

Después manda al otro, que va hacia Belén.

Entretanto, Simón ha llamado en el cancel y los siervos lo abren. Uno de ellos le avisa a Lázaro y éste acude a recibirlos.

Judas de Keriot, que se había distanciado unos cuantos metros, regresa con una excusa y dice a Jesús:

–   Te he desagradado, Maestro. Lo entiendo. Perdóname.

Y mira ansiosamente a través del cancel abierto, por el cual se ve el jardín y la casa.

Jesús, le contesta:

–   Sí. Está bien. ¡Vete, vete! No hagas esperar a los compañeros.

Judas tiene que irse.

Y Pedro, hablando en voz baja dice:

–   Esperaba que hubiese cambio de órdenes. 

–   Esto jamás, Pedro. Sé lo que hago. Pero tú… compadece a este hombre.

–   Trataré. Pero no lo prometo. Adiós, Maestro. Ven, Mateo. Y también vosotros dos. Vámonos ligeritos.

Jesús los despide:

–    Mi Paz sea siempre con vosotros.

Y Jesús entra en la casa, con los cuatro restantes…

 Lázaro llega a recibirlos y Jesús los presenta.

Se dirigen hacia la casa. Bajo el grandioso portal hay una mujer.

Es alta, morena clara. Con un cuerpo armoniosamente grueso. De cabello negro y enormes ojos castaños de mirada dulce.

Su vestido es muy rico y elegante.

Cuando llegan hasta ella, Lázaro dice:

–    Esta es mi hermana, Maestro. Se llama Martha.

Es el consuelo y la honra de la familia. Y la alegría del pobre Lázaro. Antes era mi primera y única alegría. Pero ahora es la segunda; porque la primera eres Tú.

Martha se postra hasta el suelo y besa la orla del vestido de Jesús.

Él dice:

–  Paz a la buena hermana y a la mujer casta. ¡Levántate!

Martha se levanta y entra a la casa a dar órdenes para atender a los invitados.

Todos se quedan en una sala muy grande y lujosamente decorada.

Jesús y Lázaro se dirigen hacia la biblioteca, que parece ser el rincón favorito de Lázaro.

Lázaro dice:

–    Es mi paz… -refiriéndose a Martha.

Que anda supervisando que les sirvan viandas para deleitar a los recién llegados.

Y al decirlo, mira a Jesús.

Es una mirada investigadora que Jesús hace como si no la viera.

Lázaro pregunta:

–    ¿Y Jonás?

Jesús contesta:

–    Ha muerto.

–   ¿Muerto?… ¿Entonces?…

–    Lo tuve al final de su vida. Murió libre y feliz en mi casa, en Nazareth. Entre Yo y mi Madre.

–    ¡Doras te lo acabó antes de entregártelo!

–    Sí. Con cansarlo y también con golpearlo.

–   Es un demonio y te odia. Esa hiena odia a todo el mundo. ¡Y ni siquiera te conoce! ¿No te dijo que te odiaba?

–    Me lo dijo.

–    Desconfía de él, Jesús. Es capaz de todo.

Señor… ¿Qué te dijo Doras? ¿No te previno contra mí diciendo que me evitaras? ¿Puso en mal contigo al pobre Lázaro?

–    Creo que me conoces lo suficiente para comprender que Yo juzgo con justicia.

Y cuando amo; amo sin pensar si ese amor puede beneficiarme o perjudicarme, según los entenderes del mundo.

–   Pero este hombre es cruel y atroz en herir y en dañar.

Me molestó a mí también hace unos días. Vino aquí y me dijo… ¡Oh!… ya tengo bastantes penas para querer arrebatarme también de Ti. 

–     Soy el consuelo de los atormentados y también el compañero de los abandonados.

He venido a ti, también por esto.

–    ¡Ah! Entonces… ¿Sabes?… ¡Oh, vergüenza mía!

–     No. ¿Por qué tuya? Lo sé.

¿Y qué con ello? ¿Acaso te despreciaré porque sufres? Yo soy misericordia, paz, perdón y amor para todos. ¡Cuánto más para los inocentes! Tú no tienes el pecado por el que sufres.

¿Estaría bien que me ensañase contra ti, si tengo piedad también para ella?

–   ¿La has visto?

–    Sí. No llores.

Más Lázaro, con la cabeza reclinada sobre la mesa que también le sirve de escritorio, llora dolorosamente.

Martha se asoma y mira.

Jesús le hace señas de que se esté quieta y ella se retira, con lágrimas que le caen silenciosamente por el rostro.

Lázaro, poco a poco se calma y se humilla por su debilidad.

Jesús lo consuela y como desea retirarse un momento, sale al jardín.

Y pasea entre las veredas que están llenas de rosas purpúreas.

Pero después, Martha lo alcanza.

–    Maestro, ¿Lázaro te ha dicho…?

Jesús contesta:

–    Sí, Martha.

–     Lázaro no puede estar tranquilo desde que se enteró que tú lo sabes y que la viste.

–     ¿Cómo lo supo?

–    Primero, aquel hombre que estaba contigo y que dijo ser tu discípulo: aquel joven alto, de cabello castaño y sin barba.

Luego Doras. Éste abofetea con su desprecio. El otro… sólo dijo que la habías visto en el lago con sus amantes.

Martha llora amargamente.

Jesús dice:

–   ¡Pero no lloréis por esto! ¿Pensáis que ignoraba vuestra herida?

Lo sabía desde que estaba con el Padre… no te aflijas Martha. Levanta tu corazón y la frente.

Martha suplica:

–   Ruega por ella, Maestro.

Yo ruego, pero no sé perdonar completamente. Y tal vez el Eterno rechaza mi oración.

–   Has dicho bien. Es menester perdonar, para ser perdonados y escuchados.

Yo ruego por ella. Pero dame tu perdón y el de Lázaro. Dadme vuestro perdón completo, santo. Y Yo haré lo demás…

–   ¿Perdonar?… No podemos.

Nuestra madre murió de dolor por sus malas acciones. Y eran de poca importancia en comparación con las actuales.

Aún veo los tormentos que sufrió mi madre. Y también veo lo que sufre Lázaro.

–    Está enferma, Martha. Está loca. ¡Perdónala!

–     Está endemoniada, Maestro.

–   Y ¿Qué es la posesión diabólica, sino una enfermedad del espíritu contagiado por Satanás, hasta el punto de convertirse en un ser espiritual diabólico?

De otro modo, ¿Cómo explicarías ciertas perversiones en los humanos? Perversiones que hacen del hombre una bestia peor que cualquiera de ellas.

Más libidinosa que los monos en celo. ¿Que crean un ser híbrido en el que se funden el hombre, el animal y el Demonio?

Esta es la explicación de lo que nos deja estupefactos y es como una monstruosidad inexplicable, en tantas criaturas.

No llores. Perdona. Yo veo. Perdona porque ella está enferma.

Ella exclama angustiada:

–     Entonces, ¡Cúrala!

–     La curaré. Ten fe. Te haré feliz.

Perdona y di a Lázaro que lo haga. Perdónala. Vuélvela a amar.

Acércate a ella. Háblale como si fuese una como tú. Háblale de Mí…

–     ¿Cómo quieres que te entienda a Ti, que eres santo?

–     Parecerá que no comprende. Pero aún sólo mi Nombre es salvación.

Haz que piense en Mí y que me invoque. ¡Oh! ¡Satanás huye cuando en un corazón se piensa en mi Nombre! Sonríe Martha, ante esta esperanza.

En tu casa hay ahora llanto y dolor. Después… después habrá alegría y gloria.

Vete. Dilo a Lázaro. Mientras Yo, en la paz de este jardín, ruego al Padre por María y por vosotros.

Más tarde…

Lázaro dice a Jesús que para darlo a conocer, invitó a varios amigos que le son fieles.

Y a continuación le expone las características morales de cada uno:

–    José de Arimatea es un hombre justo y verdadero israelita.

Espera en Ti: el anunciado por los profetas. Pero no se atreve a decirlo, porque teme al Sanedrín, del que él forma parte.

Él mismo me ha pedido, poder venir a conocerte, para poder juzgar por sí mismo. Pues no le parece justo lo que dicen de Ti, tus enemigos.

Aunque desde Galilea han venido fariseos a acusarte de pecado. Pero José juzgó de este modo:

Quién obra milagros tiene a Dios consigo. Quién tiene a Dios, no puede estar en pecado. Antes bien, no puede ser otro que uno a quien Dios ama.”

Quiere verte en su casa de Arimatea. Me dijo que te lo dijera.

Te lo ruego. Escucha mi petición y la suya.

Jesús responde:

–    He venido para los pobres y para los que sufren en el alma y en el cuerpo; más que para los poderosos que ven en Mí, sólo un objeto de interés.

Iré a la casa de José.

Un discípulo mío; el que por curiosidad y por darse importancia que él mismo se deroga; el que vino aquí sin órdenes mías, es un joven a quien hay que compadecer.

Es testigo de mi respeto por las castas reinantes que se autoproclaman ‘Defensores de la Ley’ y dan a entender: ‘Las sustentadoras del Altísimo’.

¡Oh! Que el Eterno por Sí Solo se sustenta. Ninguno entre los doctores ha tenido igual respeto por los oficiales del Templo como Yo.

–     Lo sé. Y esto lo saben muchos. Lo llaman: ‘Hipocresía’

–     Cada quién da lo que tiene en sí, Lázaro.

–     Es verdad. Pero si vas a la casa de José, él querría que fuese el próximo sábado.

–     Iré. Se lo puedes comunicar.

–    También Nicodemo es bueno. Hasta me dijo… ¿Puedo decirte un juicio sobre uno de tus discípulos?

–    Dilo. Si es justo, justo dirá. Si es injusto, criticará una conversión. Porque el Espíritu da luz al espíritu del alma.

Si es hombre recto, el espíritu del hombre guiado por el Espíritu de Dios, tiene sabiduría sobrehumana y lee la verdad en los corazones.

Lázaro continúa:

–    Nicodemo me dijo: ‘No critico la presencia de los ignorantes, ni la de los publicanos entre los discípulos del Mesías. Pero no creo que sea digno de Él, siendo uno de los suyos

 Uno que no sabe si está a favor o en contra de Él. Parece un camaleón que toma el color del lugar en donde se encuentra…’

–    Es Iscariote. Lo sé.

Pero creedme todos: juventud es vino que fermenta y luego se purifica. Cuando fermenta se esponja y hace espuma.

Y se derrama por todas partes por la exuberancia de su fuerza. Viento de primavera que sopla por doquier y parece un loco, arrancador de hojas.

Pero es al que debemos agradecer que fecunde las flores. Judas es vino y viento. Malvado no lo es.

Su modo de ser desorienta y turba. Hasta molesta y hace sufrir. Pero no es del todo malvado. Es un potro de sangre ardiente.

Jesús se ha callado el juicio de uno de sus discípulos:

Es activo y servicial. Pero lleno de avaricia, de ambición, de envidia. Y no hace nada por combatir estas pasiones’

Lázaro sólo comenta:

–    Tú lo dices. Yo no soy competente para juzgarlo.

De él me ha quedado la amargura de haberme dicho que la habías visto…

–     Pero esa amargura se modera con la miel de ahora. Con mi promesa.

–    Sí. Pero recuerdo aquel momento. El sufrimiento no se olvida, aunque haya cesado.

–     ¡Lázaro! ¡Lázaro! Tú te turbas por muchas cosas. ¡Y tan mezquinas!

Deja que pasen los días. Pompas de aire que se esfuman y que no regresan con sus colores alegres o tristes. Mira el Cielo. No desaparece y es para los justos.

–     Sí, Maestro y amigo. No quiero juzgar porqué Judas está contigo. Ni porqué lo tienes. Rogaré porque no te haga daño.

Jesús sonríe y cambia el tema de la conversación…

53 LUZ Y SAL DE LA TIERRA


53 IMITAR A JESUS ES EL EJEMPLO QUE SALVA

Jesús y todos los suyos, ya son trece más Él, están siete en cada barca, en el lago de Galilea.

Jesús va en la barca de Pedro la primera, junto con Pedro, Andrés, Simón, José y los dos primos.

En la otra van los dos hijos de Zebedeo con Judas Iscariote, Felipe, Tomás, Natanael y Mateo.

Las barcas avanzan ligeras, con las velas desplegadas, impulsadas por un viento boreal que apenas encrespa el agua en pequeños pliegues, marcados por un hilo de espuma que dibuja un tul sobre el azul turquesa del hermoso lago sereno.

Avanzan, dejando detrás dos estelas que en la base confunden sus espumas, porque casi navegan emparejadas, con  la barca de Pedro apenas unos dos metros más adelante.

De barca a barca, a pocos metros la una de la otra, hay un intercambio de comentarios, noticias, en los cuales los galileos están ilustrando y explicando a los judíos los puntos del lago… 

Con todas sus carácterísticas particulares de los poblados que bordean las riberas; con su comercio, con las personalidades que allí residen, las distancias desde el lugar de partida y de llegada, entre Cafarnaúm y Tiberíades. 

Ahora las barcas no pescan, están sólo preparadas para el transporte de las personas, en un paseo donde los pescadores llevan la batuta del conocimiento marítimo y lo comparten alegremente con sus compañeros,

Jesús está sentado en la proa. Está disfrutando de la belleza que lo circunda, del silencio, del cielo despejado, del viento fresco que le acaricia el rostro, de las olas que con suave vaivén, mueven las barcas

y bañan las playas en las riberas verdes esparcidas entre los poblados, que lucen totalmente blancos y hermosos, enmarcados por las colinas en la lejanía. 

Porque son un verdadero deleite las bellezas que circundan en la Tierra Prometida, para el gozo de los que la contemplan…

Jesús está recargado sobre un montón de velas, con la cabeza inclinada sobre el espejo zafiro del hermoso lago reflejado en sus ojos y que se confunden en todo ese azul prístino de cielo y de mar.

Parece distraído a la conversación de los discípulos. 

Va totalmente absorto en sus pensamientos, muy hacia delante en la proa, como si lo único que le interesara es cuanto vive bajo la transparencia del agua. 

Pedro le pregunta dos veces que si el sol que ya está en su cenit, no le molesta. Luego le ofrece pan y queso.

Pero Jesús no quiere nada y Pedro lo deja en paz.

Un grupo de lujosas barcas de recreo, pequeñas y ligeras, adornadas con baldaquines de púrpura y mullidos cojines, se atraviesan en el camino que llevan las barcas de los pescadores.

Estrépito de música, risas y perfumes, pasan con ellas. Pues las hermosas mujeres, acompañadas con alegres romanos, palestinos, griegos y otras provincias del imperio, como lo indican sus lujosas vestiduras.

Son jóvenes, ricos y despreocupados, se deleitan con un derroche de alegría, entre un festin de viandas y licores.

Un joven griego delgado, espigado, moreno como una aceituna casi madura, lujosamente ataviado, con un vestido rojo corto, delimitado en la parte baja por una preciosa greca y sujeto a la cintura por un cinturón que es una obra maestra de orfebrería,  hablando en su idioma nativo…

Dice con gran homenaje:

–   ¿La Hélade es hermosa? Pero ni siquiera mi olímpica patria tiene este azul y estas flores.

En realidad no es extraño que las diosas la hayan abandonado para venir aquí. Arrojemos flores sobre las diosas, ¡Que ya no son griegas, sino judías!

Y esparce sobre las mujeres que van en su barca, pétalos de espléndidas rosas. Y avienta flores completas a la barca más cercana.

Un romano responde:

–    ¡Deshoja! ¡Arroja más, griego! Pues Venus está conmigo. Yo no desfloro. ¡Yo recojo las rosas de esta hermosa boca! ¡Es mucho más dulce!

Y se inclina a besar la boca entreabierta y sonriente de la bellísima rubia que tiene la cabeza entre sus piernas y va recostada entre cojines.

En este momento ya las barcas grandes tienen literalmente encima a las barcas pequeñas.

Y están a punto de chocar, tanto por la impericia de los bogadores, como por juego del viento.

Pedro grita muy enojado:

–     ¡Tened cuidado, si queréis seguir viviendo! – mientras vira, dando un golpe de pértiga para evitar la embestida.

Improperios de hombres y gritos espantados de las mujeres, se intercambian entre las barcas.

Los romanos insultan a los galileos:

–     ¡Alejaos, perros judíos!

Pedro, rojo como un gallo de pelea, de pie sobre el borde de la barca que se balancea; con las manos en la cintura, responde vivamente y no perdona a nadie. Ni a romanos, ni griegos, ni hebreos y hebreas.

Y especialmente a estas últimas les dedica un ramillete de floridos agravios que es mejor dejar en la pluma…

El altercado dura mientras la maraña de quillas y de remos, no se deshace.

Y cada quién se va por su camino.

Jesús no cambió de posición. Se quedó sentado y ausente. Sin mirar, ni decir nada. Ni a las barcas, ni a sus ocupantes.

Apoyado sobre el codo, sigue mirando la lejana ribera, como si no sucediese nada a su alrededor.  

Entonces a Él también le avientan una flor, que casi le pega en la cara y se oye una risa femenina.

Es la rubia del romano, que dice:

–   ¡También los dioses abandonaron el Olimpo! ¡Allí está Apolo, esperándome!…

Y suelta una cantarina carcajada, que resuena en un silencio  sepulcral…

TODOS han sido testigos del piropo y la insinuación…

Pero Él… Sin dirigirles siquiera una mirada… ¡NADA!

Jesús permanece impertérrito.  Apoyado sobre un codo, ha seguido mirando la ribera lejana como si nada sucediese.  

La rosa cae sobre las tablas y llega hasta los pies de Pedro que hierve como una caldera.

Cuando las barcas se alejan, la rubia se pone de pie y mira atentamente el sereno, inaccesible e indiferente rostro de Jesús; que parece tan lejano del mundo.

Y su carcajada cantarina, viaja por el aire como si tuviera amplificador.

El percance de tráfico marítimo se convierte en una anécdota más y…

Mientras los romanos comentan y las mujeres se regocijan con el incidente…

En las barcas hebreas,

Judas de Keriot pregunta:

–     Dime, Simón. Responde, tú que eres judío como yo. ¿Esa guapísima rubia que estaba en el regazo del romano, la que se ha puesto en pie hace poco, no es la hermana de Lázaro de Betania?

Simón Cananeo responde seco:

–     No sé nada. He vuelto al mundo de los vivos hace poco y esa mujer es joven.

Judas dice con ironía:

–     ¡Supongo que no irás a decirme que no conoces a Lázaro de Betania!

Sé perfectamente que eres amigo suyo y que has estado donde él con el Maestro.  

Simón responde cortante:

–    ¿Y si eso fuera así?

Judas permanece implacable:

–     Dado que es así, digo yo, tienes que conocer también a la pecadora que es hermana de Lázaro. ¡La conocen hasta las tumbas!

Hace diez años que da que hablar de sí. Apenas fue púber, comenzó a ser ligera de cascos. ¡Pero, desde hace más de cuatro años!… No es posible que ignores el escándalo, aunque estuvieras en el «valle de los muertos».

Habló de ello toda Jerusalén.

Lázaro se encerró entonces en Betania. Bueno, hizo bien. Nadie habría vuelto a poner el pie en su espléndido palacio de Sión por el que ella iba y venía.

Quiero decir: ninguno que fuera santo. En los pueblos… ¡Ya se sabe!… Y además, ahora ella está por todas partes, menos en su casa… Ahora está de seguro, en Mágdala…

Tal vez encontró algún nuevo amor… ¿No respondes? ¿Puedes decirme que no es verdad?

–     No rebato. Callo.

–    ¿Entonces es ella? ¡Tú también la has reconocido!

Simón suspira, antes de responder:

–     La conocí cuando era niña y pura.

Ahora vuelvo a verla… No obstante, la reconozco. Impúdicamente reproduce la efigie de su madre, una santa.

–     Y entonces, ¿Por qué casi negabas que fuera la hermana de tu amigo?

–     Especialmente si somos honestos tratamos de mantener cubiertas nuestras llagas y las de aquellos que amamos.

Judas absorbe el inevitable golpe y se ríe forzadamente.

Pedro observa:

–     Así es, Simón. Y tú eres una persona honesta.

Judas insiste, dirigiéndose a Pedro:

–    ¿Y tú la reconociste? Seguro que vas a Mágdala a vender tus pescados. ¡¿Y quién sabe cuántas veces la habrás visto?! ¿Tú la habías reconocido?

Pedro contesta, con un dejo de fastidio:

–      Muchacho, debes saber que cuando uno tiene las espaldas cansadas por un trabajo honesto, las hembras no apetecen; se desea sólo el lecho honesto de nuestra esposa.  

Judas no se apacigua:

–     ¡Eh! ¡Pero lo bello a todos gusta! Al menos que no se vea otra cosa, se le mira.

–     ¿Para qué? ¿Para decir: ‘No es comida para tu mesa’?

De mi trabajo en el lago he aprendido varias cosas y una de ellas, es que peces de agua dulce y de fondo; no están hechos para agua salada ni vertiginosa.

–     ¿Qué quieres decir?

–      Quiero decir que cada uno debe estar en su lugar; para no morir de mala muerte.

–     ¿Te hacía morir la Magdalena?

–      No. Tengo el cuero duro. Pero ya que me lo dices. ¿Acaso tal vez, tú te sientes mal?

Incluso me habrías soportado a mí con tal de estar más cerca… Es tan cierto lo que digo, que me honras con tu palabra por gracia suya, después de tantos días de silencio. 

Judas exclama escandalizado:

–      ¿Yo? ¡Pero si ni siquiera me hubiera visto! Ella sólo miraba al Maestro!

–      ¡Ja!, ¡Ja!, ¡Ja! ¡Mentiroso! ¡Y dices que no estabas mirándola! ¿Cómo has podido ver a dónde miraba, sí no la estabas mirando?

Todos se ríen ante la fina observación irónica de Pedro; menos Judas, Jesús y el Zelote.

Jesús, que parecía que no oía; pone fin a la discusión preguntando a Pedro:

–     ¿Es aquello Tiberíades?

Pedro responde:

–      Sí, Maestro. Ahora llegamos.

Jesús señala una pequeña ensenada:

–      Espera. ¿Puedes meterte en aquel lugar tranquilo? Quiero hablaros solo a vosotros, antes de entrar en la ciudad.

Pedro contesta solícito:

–      Mido el fondo y te lo diré.

Pedro echa una pértiga larga y lentamente va hacia la playa.

Finalmente dice:

–    Se puede, Maestro. ¿Quieres que me acerque más?

Jesús responde:

–    Todo lo que puedas. Hay sombra y paz. Me gusta.

Pedro va hasta la ribera y como a unos quince metros,

Jesús le dice:

–     Detente.

Y a los de la otra barca:

–     Vosotros, acercaos lo más que podáis para oír.

Jesús deja su lugar y se sienta en el centro de la barca; de tal forma que todos le puedan oír:

–    ‘Escuchad:

Os parecerá que algunas veces no ponga atención a vuestras conversaciones y que por eso sea Yo, un Maestro descuidado, que no se preocupa de sus discípulos.

Tened en cuenta que mi alma no os abandona ni un instante.

¿Habéis visto a un médico cuando estudia a un enfermo de un mal que no conoce y que tiene síntomas raros?

No separa sus ojos de él. Después de haberlo visitado, lo vigila. Cuando duerme y cuando está despierto.

Por la mañana y por la tarde, cuando está callado y cuando habla; porque todo puede ser un medio y guía; para descifrar la enfermedad que oculta y curarla.

Os tengo unidos con hilos invisibles, pero sensibilísimos que están en Mí y me trasmiten aún las más leves vibraciones de vuestro ‘yo’.

Os dejo que penséis que sois libres, para que manifestéis cada vez más lo que sois. Cosa que sucede cuando un alumno o un maníaco, cree que el vigilante lo ha perdido de vista.

¿Qué sois? ¿Qué debéis ser? Sois la Sal de la Tierra. Y debéis ser la luz del mundo. Os escogí Yo…

Vosotros sois un grupo de personas, pero formáis un núcleo; o sea, una cosa sola.

Por tanto, sois un complejo que se forma como ente.

Y que debe ser estudiado en sus características singulares más o menos buenas, para formarlo; amalgamarlo, quitarle las aristas, enriquecer sus lados poliédricos y hacer de él una única cosa perfecta.

Por tanto, Yo os estudio; me sois objeto de estudio incluso cuando dormís.

La sal de la tierra
13. «Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres.

¿Qué sois vosotros? ¿Qué tenéis que llegar a ser? Vosotros sois la sal de la tierra; tales debéis llegar a ser: Sal de la Tierra.

Con la sal se preservan las carnes de la corrupción y no sólo la carne, sino muchos otros alimentos.  Pero, ¿Acaso podría la sal salar, si no fuera salada?

Yo quiero salar el mundo con vosotros, para sazonarlo de UN SABOR CELESTIAL. Pero, ¿Cómo podéis salar si me perdéis sabor?

¿Qué os hace perder sabor celeste? Lo que es humano.

El agua del mar, del verdadero mar, no es buena para beber por lo salada que es ¿No es verdad?

Y a pesar de todo, si uno coge una copa de agua de mar y la echa en una hidria de agua dulce puede beber, porque el agua de mar está tan diluida que ha perdido su acritud.

La Humanidad es como el agua dulce que se mezcla con vuestra salinidad celeste.

Aún más; suponiendo que se pudiera derivar un río del mar e introducirlo en el agua de este lago, ¿Acaso podrías volver a encontrar ese hilo de agua salada?

¡NO! Habría quedado perdido entre tanta agua dulce. Esto sucede con vosotros cuando sumergís vuestra misión, en mucha humanidad.

Sois hombres. Sí. Lo sé. Pero ¿Y Yo quién soy? Yo soy Aquel que tiene consigo toda la Fuerza.

Y ¿Qué hago Yo? Os comunico esta fuerza, puesto que os he llamado.

Pero ¿Para qué sirve que os la comunique si la desparramáis bajo avalanchas de carnalidad y de sentimientos humanos?

VOSOTROS SÓIS, DEBÉIS SER, LA LUZ DEL MUNDO. 

Os he elegido: Yo, Luz de Dios, entre los hombres; para continuar iluminando al Mundo una vez que YO haya vuelto al Padre.

Pero, ¿Podéis iluminar si no sois más que unos candiles apagados o humeantes? ¡NO!

Es más, con vuestro humo peor es el humo turbio, que la absoluta muerte de una mecha. Nublaís ese vestigio de luz que aún pueden tener los corazones.

¡OH, DESDICHADOS AQUELLOS QUE BUSCANDO A DIOS SE DIRIJAN A LOS APÓSTOLES

Y EN VEZ DE LUZ OBTENGAN HUMO!

SACARÁN DE ELLO ESCÁNDALO Y MUERTE.

AHORA BIEN, LOS APÓSTOLES INDIGNOS RECIBIRÁN MALDICIÓN Y CASTIGO

¡Habéis sido llamados para grandes cosas, pero al mismo tiempo tenéis un Grande, Tremendo Compromiso!

Acordaos de que aquel a quien más se le da más está obligado a dar.

Y a vosotros se os da el máximo, en instrucción y en don. Sois instruidos por mí, Verbo de Dios, y recibís de Dios el don de ser «los discípulos», o sea, los continuadores del Hijo de Dios.

Quisiera que esta elección vuestra fuera siempre objeto de vuestra meditación, y que continuarais escrutándoos y sopesándoos…

Y si uno siente que es apto SÓLO PARA SER FIEL – no quiero siquiera decir: «si uno no se siente más que pecador e impenitente».

Digo sólo: «si uno se siente apto para ser sólo un fiel» – pero no siente en sí nervio de apóstol, es mejor que se retire.

El mundo, para sus amantes, es muy vasto, bonito, suficiente, vario. Ofrece todas las flores y todos los frutos aptos para el vientre y para la sensualidad.

Yo no ofrezco más que una cosa: LA SANTIDAD. Ésta en la Tierra, es la cosa más angosta, pobre, abrupta, espinosa, perseguida que hay.

En el Cielo su angostura se vuelve inmensidad; su pobreza, riqueza; su espinosidad, alfombra florida; su escabrosidad, sendero liso y suave; SU PERSECUCIÓN, PAZ Y BEATITUD. 

Pero aquí, ser santo supone un esfuerzo heroico. Yo no os ofrezco más que esto.

¿Queréis permanecer conmigo? ¿No os sentís capaces de hacerlo? ¡Oh, no os miréis asombrados o apenados! Aún muchas veces me oiréis hacer esta pregunta.

Cuando la oigáis, pensad que mi Corazón al hacerla llora, porque se siente herido por vuestra sordera ante la vocación.

Examinaos, entonces…

Y luego juzgad con honestidad y sinceridad. Y DECIDID.  Decidid para no ser réprobos.

Decid: «Maestro, amigos, me doy cuenta de que no estoy hecho para este camino. Os doy un beso de despedida y os digo: rogad por mí». Mejor es esto que traicionar. Mejor esto…

¿Qué decís? ¿A quién, traicionar? ¿A quién? A Mí.

A mi causa, a la causa de Dios, porque Yo soy uno con el Padre, y a vosotros. Sí. Os traicionaríais. Traicionaríais vuestra alma, dándosela a Satanás.

¿Queréis seguir siendo hebreos? Pues Yo no os fuerzo a cambiar. PERO NO TRAICIONÉIS. No traicionéis a vuestra alma, al Cristo y a Dios.

Os juro que ni Yo ni mis fieles os criticarán, como tampoco os señalarán con el dedo para desprecio de las turbas fieles.

Hace poco un hermano vuestro ha dicho una gran sabiduría: «Nuestras llagas y las de los que amamos uno trata de mantenerlas escondidas».

Pues bien, quien se separase sería una llaga, una gangrena que nacida en nuestro organismo apostólico, se desprendería por necrosis completa; dejando un signo doloroso que con todo cuidado mantendríamos escondido.

No. No lloréis, vosotros los mejores, no lloréis. Yo no os guardo rencor, ni soy intransigente por veros tan lentos. Os acabo de tomar y no puedo pretender que seáis perfectos.

Pero es que ni siquiera lo pretenderé dentro de unos años, después de decir cien y doscientas veces inútilmente, las mismas cosas…

Es más, escuchad:

Pasados unos años seréis al menos algunos, menos ardorosos que ahora que sois neófitos.

La vida es así… la humanidad es así… Pierde el ímpetu después del arranque inicial. 

Jesús se levanta de repente y continúa:

PERO OS JURO QUE YO VENCERÉ.

Depurados por natural selección, fortificados por una mixtura sobrenatural vosotros, los mejores; seréis mis héroes, los héroes del Cristo, los héroes del Cielo.

«Oh Jesús Sacerdote, guarda a tus sacerdotes en el recinto de tu Corazón Sacratísimo, donde nadie pueda hacerles daño alguno; guarda puros sus labios, diariamente enrojecidos por tu Preciosísima Sangre. Entregamos en tus divinas manos a TODOS tus sacerdotes. Tú los conoces. Defiéndelos, Ayúdalos y SOSTENLOS, para que el Maligno no pueda tocarlos. Amén

EL PODER DE LOS CÉSARES SERÁ POLVO RESPECTO A LA REALEZA DE VUESTRO SACERDOCIO.

Vosotros pobres pescadores de Galilea; vosotros ignotos judíos, vosotros, números entre la masa de los hombres presentes, seréis más conocidos, aclamados, venerados, que César,

 Y que todos los Césares que tuvo y que tendrá la Tierra.

Vosotros conocidos, vosotros benditos en un próximo futuro y en el más remoto de los siglos, hasta el Fin del Mundo.

Para este sublime destino os elijo a vosotros, que sois honestos en la voluntad. Y para que seáis capaces de él, os doy las líneas esenciales de vuestro carácter de apóstoles.

Estad siempre vigilantes y preparados.

Vuestros lomos estén ceñidos, siempre ceñidos, y vuestras lámparas encendidas, como es propio de quienes de un momento a otro tienen que partir o acudir al encuentro de uno que llega.

Y LA VERDAD ES QUE VOSOTROS SÓIS…

Seréis hasta que la muerte os detenga, los incansables peregrinos que van en busca de los errantes.

Y hasta que la muerte la apague, vuestra lámpara debe ser mantenida alta y encendida para indicar el camino a los extraviados que van hacia el Redil de Cristo.

Tenéis que ser fieles al Dueño que os ha colocado en cabeza para este servicio.

Será premiado aquel siervo al que el Dueño encuentre siempre vigilante y la muerte sorprenda en estado de gracia.

No podéis, no debéis decir: «Soy joven. Tengo tiempo de hacer esto o aquello y luego pensar en el Dueño, en la muerte, en mi alma».

Mueren tanto los jóvenes como los viejos, los fuertes como los débiles.

Y viejos y jóvenes, fuertes y débiles, están igualmente sujetos al asalto de la Tentación.

Tened en cuenta que el alma puede morir antes que el cuerpo y podéis llevar en vuestro caminar sin saberlo, un alma putrefacta. ¡Es tan insensible el morir de un alma!

Como la muerte de una flor: sin un grito, sin una convulsión… Inclina sólo su llama como corola cansada y se apaga.

Después, mucho después alguna vez, inmediatamente después otras veces, el cuerpo advierte que lleva dentro un cadáver putrefacto y se vuelve loco de espanto.

Y SE MATA POR HUIR DE ESTE CONNUBIO…  

¡Oh, no huye! Cae exactamente con su alma agusanada sobre un bullir de sierpes en la Gehena.

No seáis deshonestos como intermediarios o leguleyos que se ponen de parte de dos clientes opuestos. No seáis falsos como los politicastros que llaman «amigo» a éste y a aquél, y luego son enemigos de ambos.

No penséis actuar de dos modos. De Dios nadie se burla. A Dios no se le engaña.

Comportaos con los hombres como os comportáis con Dios, porque una ofensa hecha a los hombres es como si hubiera sido hecha a Dios.

Desead ser vistos por Dios como deseáis ser vistos por los hombres. Sed humildes. No podéis acusar a vuestro Maestro de no serlo. Yo os doy el ejemplo. Haced como hago Yo.

Humildes, dulces, pacientes. El mundo se conquista con esto, no con violencia y fuerza.

Sed fuertes y violentos contra vuestros vicios, eso sí; arrancadlos de raíz, a costa incluso de dejaros desgarrados pedazos de corazón.

22. «La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, todo tu cuerpo estará luminoso;
23. pero si tu ojo está malo, todo tu cuerpo estará a oscuras. Y, si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá! Mateo 6

Hace unos días os he dicho que vigiléis las miradas, mas no lo sabéis hacer. Os digo: sería mejor que os quedarais ciegos arrancándoos los ojos libertinos que acabar siendo lujuriosos.

Sed sinceros. Yo soy Verdad en las cosas excelsas y en las humanas. Deseo que también vosotros seáis auténticos.

¿Por qué andarse con engaños conmigo o con los hermanos o con el prójimo? ¿Por qué jugar con engaño?

¿Tan orgullosos como sois, y no tenéis el orgullo de decir: «Quiero que no me puedan considerar mentiroso»?

Y sed auténticos con Dios. ¿Creéis que lo engañáis con formas de oraciones largas y vistosas? ¡Pobres hijos! ¡Dios ve el corazón! Haced el bien castamente.

Me refiero también a la limosna. Un publicano ha sabido hacerlo antes de su conversión. ¿Y vosotros no vais a saberlo hacer?

Sí, te alabo, Mateo, por la casta ofrenda semanal de la que sólo Yo y el Padre sabíamos que era tuya.

Y te cito como ejemplo. Esto también es castidad, amigos.

No descubrir vuestra bondad, de la misma forma que no desvestiríais a una hija vuestra adolescente ante los ojos de una multitud.

Sed vírgenes al hacer el bien. El acto bueno es virgen cuando resulta exento de connubio con pensamiento de alabanza y de estima, o exento de soberbia.

Sed fieles esposos de vuestra vocación a Dios. No podéis servir a dos señores. El lecho nupcial no puede acoger a dos esposas contemporáneamente.

Dios y Satanás no pueden compartir vuestros amorosos abrazos.

El hombre no puede, como tampoco lo pueden ni Dios ni Satanás, compartir un triple abrazo en antítesis entre los tres que se lo dan.

Manteneos al margen de hambre de oro, como de hambre de carne; de hambre de carne, como de hambre de poder.

12. = ¡Feliz = el hombre = que soporta = la prueba! Superada la prueba, recibirá la corona de la vida que ha prometido el Señor a los que le aman. 13. Ninguno, cuando sea probado, diga: «Es Dios quien me prueba»; porque Dios ni es probado por el mal ni prueba a nadie. 14. Sino que cada uno es probado por su propia concupiscencia que le arrastra y le seduce. 15. Después la concupiscencia, cuando ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, una vez consumado, engendra la muerte. Santiago 1

Satanás os ofrece esto. ¡Oh, sus falaces riquezas! Honores, éxito, poder, abundancias: mercados obscenos cuya moneda es vuestra alma.

Contentaos con lo poco. Dios os da lo necesario. Basta.

Esto os lo garantiza, de la misma forma que se lo garantiza al ave del cielo, y vosotros valéis mucho más que los pájaros.

Pero Dios quiere de vosotros confianza y sobriedad. Si tenéis confianza, no os defraudará: si tenéis sobriedad, su don diario os bastará.

No seáis paganos, siendo, de nombre, de Dios. Paganos son aquellos que, más que a Dios, aman el oro y el poder para aparecer como semidioses.

Sed santos y seréis semejantes a Dios eternamente. No seáis intransigentes. Todos sois pecadores; por tanto, quered ser con los demás como querríais que los demás fueran con vosotros: llenos de compasión y perdón.

No juzguéis. ¡Oh, no juzguéis! Ya veis – a pesar de que hace poco que estáis conmigo – cuántas veces, siendo inocente, he sido ilícitamente mal juzgado y acusado de pecados inexistentes.

El mal juicio es ofensa, y sólo los verdaderos santos no devuelven ofensa por ofensa.

Por tanto, absteneos de ofender para no ser ofendidos. Así no faltaréis ni a la caridad, ni a la santa, amable, suave humildad, la enemiga de Satanás junto con la castidad.

Perdonad, perdonad siempre. Decid: «Perdono, Padre, para que Tú perdones mis infinitos pecados».

Haceos mejores cada hora que pase, con paciencia, con firmeza, con heroicidad. ¿Quién puede deciros que llegar a ser bueno no sea penoso?

La castidad no es una cuestión fácil. Vas contracorriente todos los días. Aristóteles decía: «No hay conquista más grande, que la conquista de uno mismo. Es una libertad, la libertad de hacer lo correcto. La castidad es un entrenamiento. Le estoy siendo fiel a mi esposa, antes de conocerla… Eduardo Verástegui

Es más, os digo: es el mayor entre los esfuerzos.

Pero el premio en el Cielo; por tanto, merece la pena consumirse en este esfuerzo.

Y amad. ¡Oh!, ¿Qué palabra debería decir para induciros al amor? No existe ninguna que sea adecuada para convertiros a él, ¡Oh, pobres hombres a los que Satanás azuza!

Entonces, he aquí que Yo digo: «Padre, acelera la hora del lavacro. Esta tierra está seca. Este rebaño tuyo está enfermo. Pero hay un rocío que puede aplacar la aridez y limpiar.

Abre, abre su fuente. Ábreme a Mí, ábreme. Padre, Yo ardo por hacer tu deseo, que es el mío y el del Amor Eterno. ¡Padre!, ¡Padre!, Padre! Dirige tu mirada sobre tu Cordero y sé Tú su Sacrificador».

Jesús se manifiesta realmente inspirado.

Erguido en pie, con los -brazos extendidos en cruz, el rostro hacia el cielo, con el azul del lago detrás, con su vestido de lino, parece un arcángel orante.

P278 SÚPLICA PATERNAL


09 de Junio de 2019

Habla Dios Padre 
Hijitos Míos, os mentiría si os dijera  que las cosas se van a componer de repente.

No, Mis pequeños, habéis alimentado una Fuerza tremenda la cual, en vez de agradecéroslo, os desea destruir aún peor.

El Demonio existe y le habéis dado ahora ésta tremenda fuerza, por la forma en que venís viviendo de mucho tiempo hasta ahora.

No habéis escuchado Mi Clamor a través de los siglos en donde Yo os pedía volver a Mi y a Mis Leyes,

Las cuáles, si las hubieseis cumplido, le hubierais quitado fuerza al Mal, pero no ha sido así; desoísteis Mis ruegos.

Desoísteis  Mis advertencias y no obrasteis con sabiduría ni prudencia.Y por ello el Mal fue creciendo hasta llegarse a constituir el Monstruo que ahora estáis viviendo.

Su poder ahora es tremendo, es ahora la Bestia poderosa de la que se habla en el Apocalipsis y que el mundo actual adora.

Leed en las Escrituras como el Demonio empieza actuar  con la forma de serpiente en el Génesis y termina siendo en el Apocalipsis  como un enorme Dragón de 7 cabezas,

¡Ésta es la fuerza que le habéis dado, Mis pequeños!

Pudisteis haber detenido su poderío  si hubierais vivido Mis Leyes y Preceptos, pero los despreciasteis.

Pudisteis  haber construido el Reino de Dios en la Tierra y en vez de ello, le levantasteis un castillo al Maligno.Pudisteis  haber cultivado Mi Amor y así vivir en paz y con Mis Bendiciones Infinitas y preferisteis cultivar el Odio y las bajas pasiones,

¿Qué pasará ahora?

Jugasteis  con fuerzas tremendas. Fuisteis como el científico que construyó el Frankestein, el cual después al tener vida, se volvió contra su constructor y lo mató.

Estáis ahora viviendo los minutos anteriores en los cuales,  el Monstruo Satanás,

Se va a volver contra los que lo alimentaron y le dieron ése descomunal poder, va hacia TODOS VOSOTROS.

¡DETENED VUESTRO PASO! ¡MEDITAD!OBSERVAD DETENIDAMENTE. QUITAD DE VUESTROS OJOS ESE VELO

QUE OS ESTA CAUSANDO CEGUERA Y MENTIRA ESPIRITUAL

¡Y VED LOS ACONTECIMIENTOS REALES QUE ESTÁIS VIVIENDO!

La gente adulta dice:

Antiguamente se podía dejar las puertas de las casas y de los coches abiertos y no había ningún peligro.

Antiguamente se vivía más respeto entre la juventud y no había tantos divorcios entre los adultos.

Antiguamente se vivía más la moral y las buenas costumbres  en las familias y en la sociedad. Antiguamente se oraba más en familia y trataban de vivir un tiempo dedicado a Mí, vuestro Dios.

Antiguamente… Antiguamente…, etc. O sea que en lugar de haber ido mejorando como creéis, habéis ido empeorando y no os queréis dar cuenta.

Como os dije y os repito para que meditéis la gravedad del momento,

EL DRAGÓN ESTÁ POR DAR SU COLETAZO FINAL

Y SI NO OS VOLVÉIS A MÍ Y A MIS LEYES,

ÉSTE VA A SER TREMENDO,MUY DESTRUCTIVO, AVASALLADOR

La Destrucción irá de lo espiritual a lo material. Esto es, al destruir la espiritualidad de las almas, se sobrevendrá inevitablemente, la destrucción de todo lo creado.

Sólo en vosotros está el remedio, Yo no puedo actuar si no Me lo pedís y sólo os podré escuchar si vuestro corazón vive el Amor y lo desea dar a los demás.

La situación actual es muy grave,  Mis pequeños. Yo, como Padre vuestro, os tengo que hacer ver los Engaños que el Mal está urdiendo contra vosotros.

Os tengo que prevenir porque os amo, porque sois la perfección de Mi Obra de Creación y por eso el Maligno os ataca más, por Envidia a vosotros.

Pero Yo no os puedo obligar a reaccionar, esto debe venir de lo profundo de vuestro corazón.  Me duele y mucho, el que os estéis comportando así entre hermanos contra de Mí, vuestro Dios; porque habéis puesto en práctica los consejos de Mi Enemigo,

Pero a pesar de ello, os busco y os quiero salvar.

  Mi Amor es infinitamente más poderoso que el Mal que él despliega.

Estáis dejando de usar una fuerza poderosísima para vencerle y para volver todo a la normalidad –Mi Reino entre vosotros-, pero no la queréis usar.

¿Necesitáis que el verdugo os siga golpeando hasta que casi desfallezcáis para que volteéis hacia Mí?

La respuesta está en vosotros. Mientras más os tardéis y sigáis viviendo la vida actual que lleváis, el Maligno seguirá creciendo en poder; preparando su coartada final, la cual no va a ser nada agradable para vosotros.

¡VOLVED A LA ORACIÓN!

VOLVED AL ESTADO DE GRACIA.

VOLVED A LOS SACRAMENTOS

E INMEDIATAMENTE VEREIS EL CAMBIO, OS LO PROMETO!

  Yo os Bendigo en Mi Santo Nombre, en el de Mi Hijo y en el del Amor de Mi Santo Espíritu.EL INFIERNO REVELADO POR JESÚS 

“Una vez te hice ver al Monstruo de los abismos. Hoy te hablaré de su reino. No puedo tenerte siempre en el paraíso.

Recuerda que tú tienes la misión de evocar en los hermanos las verdades que han olvidado demasiado.

Pues en este olvido que en realidad ES DESPRECIO POR LAS VERDADES ETERNAS,

Por lo tanto, escribe esta página dolorosa. Luego tendrás consuelo. Es viernes por la noche.

Mientras escribes, mira a tu Jesús, que murió en la Cruz, entre tormentos tales que pueden compararse a los del Infierno,Y QUE QUISO ESA MUERTE

PARA SALVAR A LOS HOMBRES DE LA MUERTE

Los hombres de vuestro tiempo ya no creen en la existencia del Infierno.

Se han construido un más allá según el propio deseo, de tal modo que sea menos aterrador para su conciencia, merecedora de grandes castigos.

Como son discípulos relativamente fieles del Espíritu del Mal, saben que su conciencia retrocedería ante ciertas fechorías, si de verdad creyeran en el Infierno tal como lo enseña la Fe.

Saben que si cometieran esa fechoría, su conciencia volvería en sí misma y por el remordimiento, llegarían a arrepentirse.Por el miedo llegarían a arrepentirse y arrepintiéndose, encontrarían el camino para volver a Mí.

Su maldad, que les enseña Satanás -del que son siervos o esclavos, según su adhesión a los deseos e instigaciones del Maligno-, NO admite estos retrocesos y estos regresos.

Por eso, anula la creencia en el Infierno tal como es y construye otro -si es que se decide a hacerlo- que no es más que una pausa, para tomar impulso hacia nuevas elevaciones futuras.

E insiste en esta opinión hasta creer sacrílegamente que el mayor pecador de la Humanidad puede redimirse y llegar a Mí a través de fases sucesivas.

Hablo de Judas, el hijo predilecto de Satanás.

El Ladrón, tal como está escrito en el Evangelio; el que era concupiscente y ansioso de gloria humana, como Yo le defino.El Iscariote que, por la sed insaciable de la triple concupiscencia, se convirtió en mercante del Hijo de Dios y que me entregó a los verdugos por treinta monedas y la señal de un beso:

Un valor monetario irrisorio y un valor afectivo infinito.

No; si él fue el sacrílego por excelencia, Yo no lo soy. Si él fue el injusto por excelencia, Yo no lo soy. Si él fue quien con desprecio derramó mi Sangre, Yo no lo soy.

Perdonar a Judas sería un sacrilegio hacia mi Divinidad, que Traicionó.

Sería una injusticia hacia todos los demás hombres que en todo caso, son menos culpables que él y que aún así, son castigados por sus pecados;

Sería despreciar mi Sangre y sería en fin, faltar a mis Leyes.Yo, Dios Uno y Trino, he dicho que lo que está destinado al Infierno, quedará en él eternamente, porque de esa Muerte no se surge a una nueva resurrección.

He dicho que ese Fuego es Eterno y que acogerá a todos los que cometieron escándalos e iniquidades.

Y no creáis que esto dure hasta el momento del fin del mundo. No; al contrario.

Tras la tremenda reseña, esa morada de llanto y de tormento se hará más despiadada, porque el infernal solaz que aún se concede a sus huéspedes

Poder dañar a los vivos y ver precipitar en el Abismo a nuevos condenados, ya no será posible

Y la puerta del abominable reino de Satanás será remachada y clausurada por mis ángeles para siempre, PARA SIEMPRE. Será ése un SIEMPRE cuyo número de años no tiene número;

Un siempre tan ilimitado que, si los granillos de arena de todos los océanos de la Tierra se convirtieran en años, formarían menos de un día del mismo.

De esta inconmensurable Eternidad mía, hecha de luz y gloria en las alturas para los benditos; de tinieblas y horror en el Abismo para los malditos.

Te he dicho que el Purgatorio es Fuego de Amor. Y que el Infierno es Fuego de Rigor.

El Purgatorio es un lugar en el cual expiáis la carencia de amor hacia el Señor Dios vuestro, mientras pensáis en Dios,

cuya Esencia brilló ante vosotros en el instante del juicio particular y despertó en vosotros un incolmable deseo de poseerla.A través del amor conquistáis el Amor y por niveles de caridad cada vez más viva,

laváis vuestras vestiduras hasta hacerlas cándidas y brillantes para entrar en el Reino de la Luz, cuyos fulgores te hice ver días atrás.

El Infierno es un lugar en el cual el pensamiento de Dios, el recuerdo del Dios entrevisto en el juicio particular

NO es como para los que están en el Purgatorio, deseo santo, nostalgia dolorida más plena de Esperanza, esperanza colma de serena espera.

De segura paz, que será perfecta cuando llegue a convertirse en conquista de Dios,

Pero que ya va dando al espíritu que purga sus faltas, una jubilosa actividad purgativa porque cada pena, cada instante de pena, le acerca a Dios, su único amor.  En cambio en el Infierno, el recuerdo de Dios es remordimiento, es resquemor, es tormento, es ODIO.

Odio hacia Satanás, Odio hacia los hombres, Odio hacia sí mismos.

Tras haber adorado en la vida a Satanás en vez que a Mí, ahora que le poseen y ven su verdadero aspecto, que ya no se oculta bajo la hechicera sonrisa de la carne,

bajo el brillante refulgir del oro, bajo el poderoso signo de la supremacía,

AHORA LE ODIAN PORQUE ES LA CAUSA DE SU TORMENTO

Tras haber adorado a los hombres -olvidando su dignidad de hijos de Dios- hasta llegar a ser asesinos, ladrones, estafadores, mercaderes de inmundicias por ellos,Ahora que se encuentran con esos patrones por los que mataron, robaron, estafaron, vendieron el propio honor y el honor de tantas criaturas infelices, débiles, indefensas -que convirtieron en instrumento de la Lujuria,

un vicio que las bestias no conocen, pues es atributo del hombre envenenado por Satanás-, ahora, les Odian porque son la causa de su tormento.

Tras haber adorado a sí mismos otorgando todas las satisfacciones a la carne, a la sangre, a los siete apetitos de su carne y de su sangre

y haber pisoteado la Ley de Dios y la ley de la moralidad, ahora se odian porque ven que son la causa de su tormento.

La palabra “ODIO” tapiza ese reino inconmensurable; ruge en esas llamas; brama en las risotadas de los demonios; solloza y aúlla en los lamentos de los condenados;

Suena, suena y suena como una eterna campana que toca a rebato; retumba como un eterno cuerno pregonero de muerte.Colma todos los recovecos de esa cárcel; es por sí misma, tormento.

Porque cada sonido suyo renueva el recuerdo del Amor perdido para siempre, el remordimiento de haber querido perderlo, la desazón de no poder volver a verlo jamás.

Entre esas llamas, el alma muerta, a igual que los cuerpos arrojados a la hoguera o en un horno crematorio,

se retuerce y grita como si la animara de nuevo una energía vital y se despierta para comprender su error.

Y muere y renace a cada instante en medio de atroces sufrimientos,

porque el remordimiento la mata con una maldición y la muerte la vuelve a la vida para padecer un nuevo tormento.El Delito de haber traicionado a Dios en el tiempo terrenal, está integralmente frente al alma en la Eternidad.

El Error de haber rechazado a Dios en el tiempo terrenal, está presente integralmente para atormentarla, en la Eternidad.

En el Fuego, las llamas simulan los espectros de lo que adoraron en la vida terrena,

por medio de candentes pinceladas, las pasiones se presentan con las más apetitosas apariencias y vociferan. Vociferan su memento:

“Quisiste el fuego de las pasiones. Experimenta ahora el Fuego encendido por Dios, cuyo santo Fuego escarneciste”.

A Fuego corresponde fuego. En el Paraíso es fuego de amor perfecto. En el Purgatorio es fuego de amor Purificador.En el Infierno es fuego de Amor Ultrajado.

Dado que los electos amaron a la perfección, el Amor se da a ellos en su Perfección.

dado que los que están en el Purgatorio amaron débilmente, el Amor se hace llama para llevarles a la Perfección.

DADO QUE LOS MALDITOS ARDIERON EN TODOS LOS FUEGOS

MENOS QUE EN EL FUEGO DE DIOS

 El Fuego de la Ira de Dios les abrasa por la Eternidad. Y en ese fuego hay hielo.¡OH, NO PODÉIS IMAGINAR LO QUE ES EL INFIERNO!

Tomad fuego, llamas, hielo, aguas desbordantes, hambre, sueño, sed, heridas, enfermedades, plagas, muerte, es decir, todo lo que atormenta al hombre en la tierra,

Haced una única suma y multiplicadla millones de veces.Tendréis sólo una sombra de esa tremenda Verdad.

Al calor abrasador se mezcla el hielo sideral. Los condenados ardieron en todos los fuegos humanos y tuvieron únicamente hielo espiritual para con el Señor su Dios.

Y el hielo les espera para congelarles una vez que el fuego les haya sazonado como a los pescados puestos a asar en la brasa.¡Será debatirse en ese horror tenebroso en el que solamente se ilumina, por el reflejo del espíritu abrasado, el nombre del Pecado que les ha clavado en dicho Horror!

Será encontrar apoyo, en medio de ese revuelo de espíritus que se odian y se dañan recíprocamente, sólo en la desesperación que les enloquece y cada vez más les hace malditos.

Será nutrirse de esa desesperación, apoyarse en ella, matarse con ella.

Está dicho:

LA MUERTE NUTRIRÁ A LA MUERTE.

LA DESESPERACIÓN ES MUERTE

Y NUTRIRÁ A ESTOS MUERTOS ETERNAMENTEEn el Juicio Particular, la mirada de Jesús,

¡Qué fulgor es el relámpago de ofendido y doloroso enojo, cuando debe rechazar a los eternos impenitentes!

¡Qué terrible confusión experimenta el alma al comprender en un instante, el tremendo error que cometió!

Está delante de sí toda su vida, con los pecados que han matado su espíritu…

El espíritu no conoce más que una muerte de la que no se resucita.

Y el hombre impenitente contempla sin arrepentimiento lo que ha hecho: las gravísimas ofensas; las gracias recibidas; las oportunidades despreciadas; etc.

Puede ver simultáneamente la Luz Purísima del Altísimo y el cadáver putrefacto, deforme y asqueroso, del alma muerta por el pecado.Está ante el Bien perdido, que fue odiado como Enemigo.  Escarnecido o burlado. Negado como inútil e ilusorio… Quiso perderlo.

No quiere sentir remordimiento y mira con orgullo al que sigue rechazando, por la ausencia absoluta de Amor.

Jesús permanece callado y el alma por sí misma se aparta de Él;

Siendo precipitada por el mismo deseo de lanzarse y desaparecer de la vista de Dios; para poder maldecirle y odiarle.

Satanás la arrastra consigo hasta el Abismo tenebroso del Infierno.

Los Condenados forman parte del Infierno y no desean a Dios.El rechazo por Él los mantiene congelados en lo que voluntaria y libremente eligieron.

¿EN QUÉ CONSISTE LA CONDENACIÓN?

Todo lo creado por Dios ha sido hecho por Amor, con Amor, para amar en el Amor. Todos los seres creados por Dios, para ser felices deben amar.

A todo Condenado incluido Lucifer, Dios se retira de ellos y con Él, pierden la capacidad de amar.

Pero no les quita la necesidad de ser amados.

Y este es el tormento de todos los Condenados:

¡Querer amar y no poder hacerlo!  ¡Ansiar desesperadamente a Dios sabiéndole perdido para siempre!

¡Comprender que no se volverá a tenerlo jamás, después de haberlo conocido plenamente en el Juicio Particular! 

Y esto por toda la Eternidad.

EL INFIERNO ES EL FUEGO DEL RIGOR DE DIOS

El Purgatorio es fuego de amor. Y el Infierno es fuego de rigor.

El Purgatorio es el lugar en el cual pensando en Dios, cuya Esencia fue vista en el instante del juicio particular y despertó en el alma el insaciable deseo de poseerla.  Entonces se expían las faltas de amor por el Señor, Dios nuestro. A través del amor se conquista el Amor.

Y por  grados de Caridad cada vez más encendidos, se lavan las vestiduras hasta hacerlas cándidas y brillantes para entrar en el Reino de la Luz.

Si el Purgatorio es Fuego de Amor; el Infierno es Fuego de Rigor.

El Infierno es el Lugar en el cual el pensamiento de Dios, el recuerdo de Dios visto en el Juicio Particular, no es como para los Purgantes: santo deseo y nostalgia afligida; pero plena de esperanza.

Esperanza plena de tranquila espera; de segura paz que alcanzará la perfección cuando haya conquistado a Dios.

Pero que ya va dando al espíritu que purga sus faltas, una jubilosa actividad purgativa; porque cada pena, cada instante de pena, le acerca más a Dios, su único amor.

El Infierno es el Reino Maldito en el que todos los espíritus se odian y se dañan mutuamente, presas de la desesperación.

El recuerdo de Dios es remordimiento, es aversión, es condenación y odio.

Abismo de Tinieblas y de Odio:

Odio hacia Dios; Odio hacia Satanás; Odio hacia los hombres; Odio hacia sí mismos.

ODIO HACIA DIOS

Los condenados se agitan en la rabia del Bien Perdido.Y el alma tanto menos descanso siente  en su terrible tortura, cuanto más impíos fueron.

Con Dolores solo comparables a los de Jesús en el Viernes Santo, el dolor más grande es la sed de maldecir al Creador.

El alma imposibilitada para amar, se ve forzada a odiarle.

Y cuanto más lo maldice, más aumenta esa sed.

EL HAMBRE DE AMAR LAS CONSUME

El pensamiento de Dios y su recuerdo, es remordimiento y cólera, condenación y odio.

Imposibilitados para alabarlo, lo blasfeman y lo maldicen.ODIO HACIA SATANÁS

Que los tortura en todas las formas, porque es su mísero botín, el que ha puesto a su alcance el poder desfogar el Odio que lo consume contra Aquel que Odia sobre todas las cosas: los condenados.

Ellos ven la cruel realidad de su obstinada torpeza que los convirtió en sus esclavos por toda la Eternidad.

Después de haber adorado a Satanás en la vida, en lugar de a Dios;

ahora que lo poseen y lo ven en su verdadero aspecto, que ya no está velado bajo el encanto sonriente de la carne;

bajo el deslumbrante brillo del oro; bajo el poderoso signo de la supremacía;

AHORA LO ODIAN PORQUE ES LA CAUSA DE SU TORMENTO. ODIO HACIA LOS HOMBRES.

Impulsado por la Envidia que los hace aborrecerlos y desear dañar a los vivientes. Gritando de alegría al ver precipitarse a nuevos condenados en el tenebroso horror de su Reino de Odio.

Odio hacia los causantes de haber caído en aquel Abismo, propiciando las ocasiones que los hicieron pecar tan gravemente, para merecer semejante castigo.

Después de haber olvidado su dignidad de hijos de Dios; adorando a los hombres hasta hacerse asesinos, ladrones, estafadores, mercaderes de inmundicias, por ellos.

Encuentran además que sus amos por los cuales han matado, robado, estafado, vendido su propio honor y el honor de tantos infelices, débiles, indefensos.

Haciéndose instrumentos de vicios que las bestias no conocen… por la Lujuria, atributo del hombre envenenado por Satanás.Sin poseer ya un cuerpo físico, se sienten arder en todos los fuegos de las pasiones humanas y sus miembros son torturados con más fuerza que si lo tuvieran;

súper sensibles a sus necesidades, sin encontrar ningún alivio a su suplicio, porque son atizados por los Demonios a los que sirvió en vida.

Ahora los odian por ser la causa de su tormento.

ODIO HACIA SÍ MISMOS.

Por el recuerdo de los pecados cometidos que los impulsa a acusarse y a maldecirse al tenerlos siempre presentes;

así como las oportunidades rechazadas para obtener la Salvación.Después de haberse adorado a sí mismos; dando a la carne, a la sangre, a los siete apetitos de su ‘yo’ todas las satisfacciones;

pisoteando la Ley de Dios y de la moralidad; ahora se odian por ser la causa de su tormento.

ODIO Y DOLOR ETERNOS.

Llanto desesperado que hace rechinar los dientes de rabia. El alma muerta cruje en las llamas del Amor Agraviado, como aquellos cuerpos lanzados en una hoguera o un horno crematorio.

Se retuerce y chirría como animada por un nuevo movimiento vital y se despierta para comprender su error.

Y muere y renace a cada momento con sufrimientos atroces; porque el remordimiento la mata en una blasfemia y la muerte la vuelve a revivir para un nuevo tormento.Todo el Delito de haber traicionado a Dios, en el tiempo y en la Eternidad, está para su tormento presente y hace que su tortura sea más terrible.

El Fuego del Infierno es de tal naturaleza, que un solo reflejo del mismo, emanado por un condenado, puede hacer que arda un tronco, se derritan los metales o haya una combustión instantánea.

La palabra ODIO, tapiza y palpita aquel reino inmenso; ruge en aquellas llamas; brama en las risotadas de los Demonios; solloza y aúlla en los lamentos de los condenados.

Que es por sí misma un eterno suplicio, porque cada sonido suyo renueva el recuerdo del Amor Perdido para siempre;

Y el remordimiento de haberlo querido perder y la  aflicción de no volverlo a ver nunca más. El alma muerta entre aquellas llamas, como los cuerpos arrojados a la hoguera o en un horno crematorio, se contorsiona y grita como si estuviera animada por una energía vital y se despierta para comprender su error.

Y muere y renace constantemente en medio de sufrimientos atroces; porque el remordimiento la mata con una blasfemia y la muerte la vuelve  a la vida para padecer un nuevo tormento.

Todo el delito de haber traicionado a Dios en el tiempo terrenal, está frente al alma en la eternidad.

Todo el error de haber rechazado a Dios en el tiempo, está presente para su tormento por toda la eternidad.

En el Fuego, las llamas simulan fantasmas de lo que adoraron en vida.

Las pasiones se colorean en incandescentes pinceladas con los más apetitosos aspectos y rechinando, vociferan su recordatorio“Has querido el fuego de las pasiones. Ahora tienes el Fuego Encendido por Dios, de cuyo Santo Fuego te has burlado.”

Fuego responde a fuego. En el Paraíso es Fuego de Amor Perfecto.

En el Purgatorio es Fuego de Amor Purificador. En el Infierno es Fuego de Amor Ofendido.

Porque los elegidos amaron a la perfección, el Amor se dona a ellos en su Perfección.

Porque los Purgantes amaron tibiamente, el Amor se hace Flama, para llevarlos a la perfección.

Porque los malditos ardieron en todos los fuegos menos en el de Dios, el Fuego de la Ira de Dios, los arde en eterno.Así como no es posible describir el Paraíso con palabras humanas, así tampoco es posible describir el Infierno con palabras humanas.

Hay que tomar todo cuanto es tormento del hombre sobre la Tierra: fuego, llamas, hielo, aguas que sumergen, hambre, sed, heridas, sueño, enfermedades, llagas, muerte y sumarlos,

multiplicados millones de veces, con la tercera potencia aritmética. No tendremos más que un esbozo de aquella tremenda verdad. 

En el ardor insoportable estará mezclado el hielo sideral.

Los condenados ardieron en todos los fuegos humanos, teniendo únicamente hielo espiritual para el Señor su Dios.

Y el Hielo los espera para congelarlos después que el Fuego los haya sazonado como a los pescados puestos a asar sobre las brasas.

Tormento en el tormento es este pasar del ardor que derrite al hielo que congela.

A todos estos tormentos hay que añadir,  EL TORMENTO SUPREMO:

LA CRUZ Y EL CALVARIO

La Cruz y el Calvario aceptados con amor en la Tierra, hacen que el Dolor sea mitigado por Jesús que convertido en el Divino Cireneo, los va dosificando conforme el alma lo soporta.

Y su Amor hace que sean tan dulces, que el Dolor se llega a amar y se desea y se pide con amoroso anhelo.

De esta forma el tormento se convierte en una gloria. Una alegría que es tormento y un tormento que es alegría.

La Cruz y el Calvario que se rehuyó en la Tierra, porque tibiamente se amó; se deben sufrir en el Purgatorio, con toda la crudeza del alma separada de Dios y la anhelante espera. Es un dolor cuyo tormento es el pensamiento de cuán preferible hubiese sido  sufrir en la Tierra todos los sufrimientos posibles, pero apoyados en Dios.

Aquí el Dolor solamente lo mitigan las oraciones y los sufragios de la Iglesia Militante.

El tormento es esperanza y anhelante espera, mientras aprenden solos a amar y alcanzan la perfección.

La Cruz y el Calvario en el Infierno; son una réplica exacta y completa, del vivido por Jesús.

Y sin Él, el Infinito Dolor de la Condenación Eterna.

Así como como los justos en el Cielo van aumentando su perfección en la santidad y en el Amor;

CRUCIFICADOS Y ODIANDO. Es mejor ser corredentores y tener de Cireneo a Jesús. Aprender a Amar en la Tierra, nos ahorra mucho sufrimiento…

En el Infierno,  los condenados van aumentando su perfección en la Iniquidad y el Odio.

El alma es un cuerpo espiritual, con una sensibilidad más perfecta aún que el cuerpo físico.

Y este no es un lenguaje metafórico, porque las almas gravadas con las culpas cometidas; tienen una sensibilidad más grande, que la carne a la cual revistieron.

VOSOTROS NO SABÉIS Y NO CREÉIS…

MÁS EN VERDAD OS DIGO QUE OS CONVENDRÍA MÁS

SOPORTAR TODOS LOS TORMENTOS DE MIS MÁRTIRES QUE UNA SOLA HORA DE ESAS TORTURAS INFERNALES

La Oscuridad será el tercer tormento. Oscuridad material y oscuridad espiritual. ¡Estar para siempre en las Tinieblas, después de haber visto la Luz que es el Paraíso!

¡Y estar en el abrazo de las Tinieblas; después de haber visto la Luz y el Amor que es Dios!

¡Combatir en aquel horror tenebroso que solamente se ilumina con el reflejo del espíritu ardiente y al nombre del pecado por el cual fueron confinados en aquel Horror!

¡No encontrar apoyo en este revuelo de espíritus que se odian y perjudican recíprocamente; fortaleciéndose sólo en la Desesperación que los enloquece y cada vez les hace más y más malditos!

Nutrirse de ella, apoyarse en ella, matarse con ella.Lo he dicho: la muerte nutrirá a la Muerte. La Desesperación es muerte y alimentará a estos muertos por toda la eternidad.

Y ved que os lo digo Yo que he creado ese Lugar, para los Ángeles Rebeldes.

Cuando descendí a él, PARA SACAR DEL LIMBO a los que esperaban mi Venida, sentí horror de ese Horror.

Yo Dios, lo sentí… Yo Mismo…

Y si no hubiera sido porque lo que ha hecho Dios es inmutable por ser perfecto, habría intentado hacerlo menos atroz,

porque Yo soy el Amor y ese lugar horroroso produjo un infinito dolor en Mí; por lo que significa para las almas que se han equivocado y eligieron no amarme…

¡Y vosotros queréis ir allí!¡Oh hijos, reflexionad sobre esto que os digo!

A los enfermos se les da una amarga medicina; a los cancerosos se les cauteriza y cercena el mal. Ésta es para vosotros, enfermos y cancerosos, medicina y cauterio de cirujano.

No la rechacéis. Usadla para sanaros.

La vida no dura estos pocos días terrenos. La vida comienza cuando os parece que termina y ya no acaba más.

Haced que para vosotros la vida se deslice donde la luz y el júbilo de Dios embellecen la eternidad

y NO donde Satanás es el eterno Torturador”.

29. Si, pues, tu ojo derecho te es ocasión de pecado, sácatelo y arrójalo de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo sea arrojado a la gehenna.

30. Y si tu mano derecha te es ocasión de pecado, córtatela y arrójala de ti; más te conviene que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo vaya a la gehenna.(Mateo 5, 29 y 30)

F93 EL CREDO 12


SUBIÓ A LOS CIELOS

El Cielo es nuestro verdadero Hogar. Donde está nuestra verdadera Familia. Lo preside nuestro Padre Santísimo: la  Santísima Trinidad.

Tres Divinas Personas y un solo Dios Verdadero. Están rodeados por  los verdaderos hijos de la Luz. Y los más cercanos son los mártires, los que compartieron con Jesús su martirio en la Tierra, por la Persecución que soportaron a causa de su fidelidad a sus enseñanzas y a la misión a la que NO renunciaron a pesar de todas las pruebas que los acrisolaron, en la vida mortal que les tocó vivir, junto con los Patriarcas y los Apóstoles.

Son los bienaventurados en Cristo, el ejército de los marcados con la Sangre del Cordero. Una multitud que es Luz; una Luz que es canto, un canto que es adoración, una adoración que es beatitud.

A la izquierda están las filas de los confesores. A la derecha, la de los vírgenes que están junto con los mártires, pues el martirio devuelve la virginidad al alma, como si apenas hubiese sido creada. Todos visten de blanco, al igual que Jesús y María. Los atavíos de paño diamantino emanan Luz, al igual que los cuerpos y los rostros espiritualizados, que son jóvenes, bellos y perfectos.

Únicamente Jesús y María poseen un cuerpo de carne y espíritu vivo, palpitante, perfecto; sensible al tacto y al contacto, porque son cuerpos divinos y manifiestan la promesa de lo que serán los cuerpos humanos con la Resurrección de la Carne, con una edad joven y perfecta, plena de belleza.

Todos entonan un Aleluya que es incomparable en potencia y a la vez suave como una caricia. Y a cada ¡Hosanna! de la multitud, todo ríe y resplandece con más vivacidad.

Llegará la hora en que los muertos espirituales oigan la Voz del Hijo de Dios que proclama: “Así como el Padre resucita a los muertos y les devuelve la vida, así también el Hijo del Hombre la devuelve a quien quiere…” 

Y los que la oigan y que hicieron en bien, resucitarán para la Vida Eterna; más los que hicieron el mal, resucitarán para la Muerte Eterna.   Por eso el que ES ciencia y verdad, repite, insiste y jura que existe una sola y única vida de la carne y una única vida del espíritu. Esta vida se vive en una única jornada humana… NO EXISTE LA REENCARNACIÓN.

Y ésta es la única oportunidad que puede concedernos la resurrección del espíritu, por medio de la Conversión, pues cuando se insiste en permanecer muerto, lo único que queda es la Muerte Segunda en el Infierno.

¿QUÉ HACEN LAS ALMAS EN EL CIELO? ¿QUÉ ES EL CIELO?

El Cielo está más allá de la comprensión humana.

Una y otra vez oímos hablar de su belleza.

Una y otra vez oímos decir que aquellos que llegaron al Cielo están en un estado de completa satisfacción.

La Biblia habla muy poco del Cielo. Pero podemos aventurar más cosas a través de lo que han dicho quienes han tenido experiencias cercanas a la muerte…  

La Biblia, la tradición y las experiencias cercanas a la muerte coinciden que los habitantes del cielo están en el más alto nivel de bienestar.

Son consumidos por el Amor que va más allá de cualquier amor que alguna vez sintieron.

Ellos son felices. Son más que felices.

La alegría que sienten es un estado normal y constante.

No hay más dolor. No hay más sufrimiento. No hay más preocupación por el cuerpo.

No hay más preocupación por el dinero. Ya no hay necesidad de ropa o habitación y no hay más soledad.

En el cielo las almas aman con un amor desconocido en la esclavitud de la vida terrenal y se unen a los que les han precedido.

Y una cosa importante, quienes están allí no permanecen sin hacer nada – como podrían suponer algunos- interpretando literalmente que en nuestra vida eterna estaremos en la adoración permanente de Dios.Sino que algunos “viajeros” han visto a legiones de personas ocupadas investigando y trabajando, absortos en proyectos que parecían importantes.

¿QUÉ DICEN LOS VIDENTES ACERCA DEL CIELO?

Videntes de Medjugorje describen un gran espacio con una luz brillante que nunca se desvanece.

Una luz que no se refleja en los objetos sino que se irradia de ellos

No es como nada de la tierra.

También están los colores. El brillo, la textura y la variabilidad de los colores están más allá de colores tierra.

El color más hermoso de la tierra, el más increíble azul, no es más que una sombra de azul celestial.

Todo en la tierra es una mera sombra.

Las personas a menudo son vistas por los videntes llevando túnicas de color rosa, gris o amarillo, y esta es también la forma en que lo describen quienes tuvieron una experiencia cercana a la muerte: trajes que no son realmente de este mundo, descriptos como color pastel.

Hay música. Hay música celestial. 

Tampoco ella es como nada en la tierra. La música es de un coro real de ángeles y es una música hermosa, calmante y exaltante, un sonido que alaba a Dios constantemente.

Hay aromas exquisitos. Los olores están también más allá de la tierra.

QUE ES LO QUE HAY PARA VER EN EL CIELO

Hay magníficos valles, laderas, altiplanos, interminables praderas.
No hay desiertos.
Un lugar amplio y noble – la corona del mundo, y luego los más grandes, campos de hierba.
Hierbas de oro, flores azules, flores en dos pies de tallos, varas de oro, animales fantásticos (pero no mosquitos), pérgolas de vides.
Numerosas aves, mariposas enormes, animales que no son de la tierra, nuevas formas de vida.

Todos comparten la belleza.

“Los árboles, arbustos y flores eran perfectos.
No tenían hojas secas en ningún lugar.
La vegetación no se puede dañar.
.
No era sólo la belleza de las flores individuales lo que impresionaba, sino la forma en que se organizaba en los jardines y la forma en que se complementaban entre sí en color y tamaño”

“Una brizna de hierba arrancada de la “tierra”, comienza a crecer de nuevo cuando se deja caer hacia abajo”.

¿Fantasía? Incluso médicos describen esto con sus propios pinceles sobre el más allá. 

No hay muerte. No hay ramas u hojas muertas.

Algunos ven árboles frutales, otros grandes bosques de robles y olmos y árboles que no son familiares para los ojos terrenales. Todos imponentes y simétricos, acentuando la luz. “El tiempo no parecía importar“, dijo.

Otro hay que cita:

”Me sentí como si tuviera todo el tiempo del mundo para pasear por el camino y disfrutar de la sensación de paz y serenidad”.

Esa atmósfera etérea es la preparación para aún mayores realidades más altas.

El viaje es impresionante.

“Los que mueren van a diferentes estados o lugares y no se ven el uno al otro todo el tiempo”, dijo una niña llamada Daisy Dryden que ‘murió’ cuando niña ”pero todo lo bueno se encuentra en el estado de bienaventuranza”

LOS NIVELES DEL CIELO

Si hay muchas maneras de existir en el Infierno y el Purgatorio, también hay muchos niveles en el Cielo.

Podemos suponer que la Virgen se encuentra en la parte superior (que es por eso que no es inmediatamente prevalente en muchos episodios de este tipo).

Ella se encuentra en los niveles más altos.

Un hombre de Louisiana escribió acerca de un grave ataque al corazón – tan grave que los médicos tuvieron que inducir un coma y cuando lo hicieron, sus órganos se cerraron.  “Fui despertado no en este mundo”, dijo, “sino cara a cara con la Virgen que me dijo que NO era mi tiempo.”

Dónde está Ella, donde está Cristo, están también los más altos órdenes de ángeles.

LOS PAISAJES DEL CIELO

Otra persona, un médico cristiano llamado Richard Eby, se encontró con “un magnífico blanco, flores de cuatro pétalos” y música celestial que era muy diferente de todo lo que sabemos.

“En un abrir y cerrar descubrí por qué”, dijo.
“No tenía ritmo, venía de todas partes.
Me di cuenta de que mi vestido blanco, además emitía luz blanca y pura. Y cantaba en voz baja, igual que mi cuerpo, las flores, los árboles, las colinas, y cielo”
 (véase 1 Crónicas 16 :31-33)

Cuando el Dr. Eby le preguntó por qué la música no tenía ritmo, se le dijo que era porque en el cielo no hay tiempo para dividir en golpes.

El médico también registró un aroma delicado (una exquisita fragancia que nos recuerda el “olor de santidad”) y encontró que su cuerpo era transparente y auto-luminoso – sin peso y nebuloso.

Su túnica de seda se sentía rara.

El paisaje, “Se extendía por millas colina abajo de cielos despejados de un color nuevo para mí, de una luz de oro blanco iridiscente” escribió en un libro sobre su experiencia con Jesús.

“Árboles de hoja perenne perfectas cubrían las colinas que se elevaban desde el fondo del valle alfombrado de flores.

Los árboles parecían un poco al árbol de la vida, pero eran demasiado majestuosos y perfectos para ser terrenales”.

Dijo que la hierba, “crecía densa y sin una sola hoja rota.”

Esto es muy similar a una descripción antigua que dio el Papa Gregorio el Grande hace muchos siglos de un hombre llamado Esteban, que después de cruzar “el puente” se encontró con:

“prados deliciosos alfombrados con hierba verde y flores perfumadas.
Las praderas parecían ser lugares de encuentro para las personas vestidas de blanco.
Tal olor agradable llenaba el aire, al punto que el dulce aroma por sí era suficiente para satisfacer a los habitantes que paseaban allí.

En ese lugar cada uno tenía su propia vivienda independiente, llena de luz magnífica”

Hay cielos y lagos azules y una panoplia de flores mixtas, todo en oro o plata.

Las personas se ven muy, muy felices, porque el cielo está lleno de luz inmensa y todo el mundo lleva una sonrisa constante. Cuando hay edificios, no parecen tener barreras o muros. Hay lo que parece mármol, pero no de piedra real. No lo podemos imaginar en términos físicos.

Hay paisajes pero no son físicos. Son límites. Todo parece como diamantes y estrellas y en Medjugorje hubo descripciones similares.

El Cielo se describe como un lugar donde la gente siempre estaba cantando con los ángeles flotando por encima y la alegría en los rostros, de tal manera que va más allá de la representación.

La gente en el Cielo conoce la plenitud absoluta, dijo la vidente de Medjugorje Vicka.

“Los árboles, los prados, el cielo son totalmente diferentes a cualquier cosa en la tierra”,agregó la vidente Mirjana Soldo.

“Y la luz es mucho más brillante. El cielo es hermoso más allá de cualquier comparación posible con nada de lo que conocemos en la tierra.

(Las personas) estaban caminando en un hermoso parque. Ellos lo tienen todo. Ellos no necesitan ni quieren nada. Están totalmente satisfechos”

LAS REUNIONES CON LOS SERES QUERIDOS

Y luego están las reuniones con sus seres queridos.

“Vi a mi abuela a quien nunca había conocido”, dijo una mujer de Louisiana que tuvo una experiencia cercana a la muerte.

“Ella murió mucho antes de que yo naciera. Ella estaba sonriendo. Recuerdo que decía el Rosario. Nunca la había conocido, pero yo sabía que era ella.

Había algunos edificios. Todo era de oro y plata y joyas. Todo irradiaba. Y el olor ¡Oh! Todo estaba en una hermosa niebla.

No hay manera de que usted no vaya a querer estar delante de Dios, incluso con un poco de imperfección.

El Cielo es tan hermoso que no se desea ensuciar con cualquier cosa en su alma.

Había personas que cuidaban a los bebés en un lugar como una nursery. Usted sabe quiénes son, pero no se parecen a usted o a mí.”  “Me acuerdo que la Santísima Madre estaba allí y ella es absolutamente hermosa”, agregó esta mujer.
“Siempre pensé que era insignificante, pero ella me conocía. Había oído todas mis oraciones.
Y Cristo me mostró a los ángeles que me había enviado cuando yo necesitaba a alguien”

La gente en el cielo canta.

Tienen trabajo que hacer. No sé lo que estaban haciendo, pero todos estaban muy ocupados y todos eran muy felices. 

Todo el mundo estaba vestido de lo mismo, algo largo, blanco, rosa, azul , como túnicas.

Todos ellos parecían de la misma edad, en sus veinte o treinta años. Allí estaba mi abuela, que se veía muy joven y radiante. 

Vi un poco del trono de Dios. No se me permitió ver a Dios y sé por qué. No voy a ser capaz hasta que me juzgue un día.

Si la pequeña parte del trono que vi es una indicación del tamaño de Dios mismo, Él es enorm.

Y los ángeles que vi arrodillados allí alabando y cantándole a él eran enormes, y yo sólo podía ver una pequeña parte minúscula de la silla”.

COMO VIVE LA GENTE ALLÍ

“Pequeños caminos bordeados de flores llevan a los hogares individuales y las casas parecen ser pequeñas y ocupadas por miembros de la familia”, dijeron Lundahl y Widdison. O las familias ocupan regiones enteras. ¿Un día de campo celestial?

No hay la necesidad de alimentos como en la realidad física, pero aquellos en el Cielo pueden optar por “comer”, si así lo desean.

”Me sentí simplemente maravillosa”, dijo una mujer cuya muerte ocurrió en 1960.

”No sentí ningún dolor. 

Me sentí como un observador, flotando entre dos mundos, uno que conocía bien y otro que yo no sabía que existía. 

Con el tiempo, parecía que el techo estaba pavimentado con nubes azules y blancas, y el aire parecía salpicado de polvo de oro.

Llegaba a ser muy brillante”

LA ACTIVIDAD DE LA GENTE ALLÍ

Hay un paisaje pero luego, de manera espectacular, puede estar lo que parece una ciudad o serie de ciudades.  

Aquí es donde algunos han visto el lugar de balance.

Es donde otros han visto lo que parecía ser enormes bibliotecas – tan vastas como “sin fin” (como todos los edificios de Washington juntos, en palabras de uno)

Uno quien lo experimentó, llamado Dr. George Ritchie describió que la biblioteca que él veía como “del tamaño de toda la Universidad de Richmond”.
Donde él miraba en habitaciones llenas hasta el techo con documentos “en pergamino, arcilla, cuero, metal, papel”

El pensamiento vino a él (como a otras personas que han visto un lugar similar) que “los libros importantes del universo” se reunieron aquí.

Durante su experiencia el psiquiatra entró en otro “edificio” que parecía tener un ambiente silencioso y se sorprendió al ver a la gente en un pasillo.

”No podría decir si eran hombres o mujeres, jóvenes o viejos, porque todos estaban cubiertos de la cabeza a los pies con capas con capucha que me hicieron pensar vagamente en los monjes”, escribió.

”Pero el ambiente del lugar no era para nada como me imagino un monasterio. Era más como un centro de estudio enorme, tarareando con la emoción del gran descubrimiento”

Todo el mundo que pasaba en los pasillos anchos y en las escaleras curvas parecía atrapado en alguna actividad totalmente absorbente, no se intercambiaban muchas palabras entre ellos.

Y sin embargo, no se sentía hostilidad entre estos seres, en lugar de un distanciamiento había una concentración total.

Cualquier otra cosa que estas personas podrían hacer, parecía completa y supremamente altruista – absortos en algún propósito vasto, más allá de sí mismos.

A través de las puertas abiertas vislumbré enormes salas llenas de equipos complejos.

En varias de las habitaciones figuras encapuchadas se inclinaban sobre gráficos y diagramas complejos, o se sentaban a los mandos de elaboradas consolas con parpadeantes luces.

Yo me enorgullecía un poco sobre los inicios de una educación científica, en la universidad me había especializado en química y en biología, estudié física y cálculo.

Pero si esas eran actividades científicas de algún tipo, estaban mucho más allá de cualquier cosa que yo sabía, que ni siquiera podía adivinar en qué campo se encontraban.

De alguna manera sentí que algún vasto experimento estaba siendo perseguido, tal vez docenas y docenas de tales experimentos”

“Los ojos de la fe nos permiten ver que las ciudades celestiales y terrenales interpenetrarse y están intrínsecamente ordenadas entre sí, ya que ambas pertenecen a Dios Padre, que está ‘sobre todos, por todos y en todos’” dijo Benedicto XVI dijo en una academia pontificia.

Otros han visto almas ocupadas con tareas que no pudieron determinar.

Fuentes:

http://www.spiritdaily.org/heavenvision.htm

F79 LA FE VERDADERA Y SOBRENATURAL


Dios reconoce a sus siervos en aquellos que creen en Él y obedecen su Voluntad.

Los herederos le fueron prometidos a Abraham por su Fe. Y la herencia nos será dada por nuestra Fe.

Tener la Ley y no cumplirla porque NO se tiene Fe, ocasiona la pérdida del Reino Celestial.

¿Y cómo cumplir la Ley, si NO se cree en las verdades reveladas por Dios?

Cuando Premio y Castigo. Eternidad, Infierno, Paraíso, Resurrección de la Carne y Juicio Divino,

SON DESPRECIADOS COMO CUENTOS. Cuándo la DUDA sobre la existencia de Dios hace olvidar la Ley ¿De qué ayuda sirve conocer el Códice de la Vida?

¿Cuál escudo contra los fomes y las tentaciones queda…?

¿Si NO teniendo la Fe, ya nadie se cuida por vivir la Doctrina?

La Fe de Abraham, fue la Fe Perfecta.

El que tiene Fe no puede perecer. El que tiene Fe, tiene en sí el medio que le impide ofender irreparablemente al Padre.El que tiene Fe, cree en Jesús como Dios y le cree a Jesús, obedeciendo su Palabra.

El que tiene Fe cree en el Amor que ama y cree que tiene a Dios en sí.

El que tiene a Dios, está vivo espiritualmente y NO puede conocer la Muerte Eterna.

El que tiene Fe, conquista el Reino de Dios para su interior en la jornada terrena.

Y Dios es su Rey, su amigo, su Maestro, su Tesoro, Luz, Camino, Verdad, Vida.

Y en la otra Vida, eterna y beatífica posesión.

Quien cree, invoca al Señor y se salva.

Aprende a amar y a vivir en Dios, sirviéndole a la manera de que Él desea ser servido.

Y Él premia y espera a los que de modos diversos y con variedad de misiones; habiendo recibido de Él, los dones necesarios para realizarlas, las llevan a cabo con amor y con alegría.

¿CÓMO SE VIVE LA FE?

Las almas que están alejadas de Dios, están heridas. Lloran, sufren y arrastran fardos muy pesados; porque la tiranía de Satanás es muy feroz y muy cruel.

Y la Fe es como un bálsamo que medica a los intoxicados por el dolor.

¿Has venido para destruirnos. Yo te conozco quién eres, el Santo de Dios (Lucas 4:33-34).

Como pan que cae en un barril de miel que lo penetra de su dulzura, es el alma que cree firmemente en Él.

Aunque esté rodeada por el sufrimiento que entraña la lucha que debe sostener en su vida terrena.

NO BASTA CON CREER EN LA EXISTENCIA DE DIOS.

“Los demonios también creen y sin embargo tiemblan.”

 Hay que amar y obedecer su Doctrina.

FE Y ESPERANZA.

El hombre fue creado para amar y adorar a Dios.

El cuerpo humano, es un magnífico Templo Vivo que contiene un altar y sobre el altar debe estar Dios.

Pero Dios NO está donde hay corrupción.

Por esto el cuerpo del impuro tiene el altar consagrado pero sin Dios, porque en el corazón hay un ídolo: el Placer.

A TRAVES DE LA IMPUREZA ENTRA LA INCREDULIDAD.

El que vive entregado a los placeres ha destruido la Fe y por eso es imposible para él, aceptar las verdades reveladas en el Evangelio.

Con la lujuria del cuerpo, se destruye la Fe que Dios ha donado al alma al crearla. Y por eso el impuro solo cree en lo que puede aceptar y desmenuzar.

El Placer, es su dios. El materialismo, su vida. La muerte, su terror.

La lujuria fortalece la incredulidad. Ofusca la Fe, quita la Esperanza y destruye la Caridad.

El impuro NO conoce el amor verdadero y NO sabe amar. La lujuria nace del corazón y esclaviza al cuerpo.

El alma que NO es pura, no puede creer. NO puede conocer a Dios y mucho menos amarlo.

Porque para conocer a Dios verdaderamente, es preciso santificar el cuerpo que lo recibe.

Para purificar el altar que es el corazón, es preciso subir los escalones de las virtudes y hacer el sacrificio de la carnalidad.

Y desangrar las venas de la lujuria, hasta colocar la ofrenda: el alma.

Que víctima por el amor, se ofrece a Dios como un sacrificio vivo y santo.

Y que amando a Dios sobre todas las cosas, es capaz de decir:

‘Crucifícame Señor porque te amo y quiero agradecerte que dieras tu vida por mí, ofreciéndote la mía.’

La Fe siempre está unida a la Esperanza.

La rebeldía contra Dios: el Pecado, mata la Esperanza.

Y los que la pierden se burlan de las verdades eternas. No tienen Fe y menos Caridad.

Es una gran desgracia no creer y no seguir a Dios.

Se pierde la brújula de la vida y el hombre se vuelve ciego, con una ceguera peor que la física.

Y es entonces que se hacen presas fáciles de la desesperación.La virtud de la Esperanza consiste en suspirar constantemente por la posesión del Amado.

Trabajando por la Gloria de Dios y tratando de alcanzarlo siguiendo el Camino de la Cruz.

La esperanza ha sido puesta como puente que une la Fe y la Caridad, porque sin esperanza NO puede existir la Fe y sin esperanza, muere la Caridad.

Fe presupone Esperanza segura.

¿Cómo puede creer de llegar a Dios, si no se espera en su Bondad?

¿Cómo sostenerse en la vida, si no se espera en la eternidad?¿Cómo poder persistir en la Justicia, si no nos anima la esperanza de que a cada acción buena nuestra la vea Dios y que por ella nos premie?

El hombre tiene necesidad de esperar para poder amar.

Los desesperados dejan de amar.

El hombre espera, para poder creer y cree para amar.

La Esperanza hace dulce la vejez y le quita el terror a la muerte.La esperanza de ver a Dios hace soportable la vida.

El Mundo NO cree en Dios y por eso NO tiene Esperanza.

Está sumergido en la ‘Auto idolatría’.

El Mundo NO cree que Dios sea Padre Omnipotente y Amoroso.

El Mundo NO sabe tener humildad para volverse hacia Él, en busca de ayuda; mientras padece atormentado en manos de su Feroz Enemigo.

Si el Mundo supiese lo doloroso que es para Dios, no poder ayudarlos y hacerlos siempre felices, porque la falta de Fe abre un abismo entre Dios y el hombre.

EL PECADO ES UNA BARRERA INFRANQUEABLE…

PARA QUE LAS ORACIONES PUEDAN SER ESCUCHADAS Y RESPONDIDAS.

Han matado el amor. Donde impera el egoísmo, NO hay amor.

LA FE Y EL ABANDONO.

Lo único necesario para entender todo, es Dios. Todo lo que Él quiera darnos es un don al que NO tenemos derecho.

La experiencia más maravillosa para un alma, es llegar a ser un confidente de Dios y para llegar a vivirlo, es necesario el Abandono Total y con una Fe Absoluta.

Es la intimidad de los hijos con su Padre. Total y ciegamente abandonados al Padre que obra como Él quiera.

Y los hijos que se dejan conducir sin intentar saber siquiera hacia donde su Padre los conduce…

Porque se está plenamente seguro en su Infinita Bondad y en que Él solamente quiere nuestro bien.El que vigila en aumentar la Fe se convierte en un vencedor y aprende a amar a Dios.

Las pruebas de la vida hacen brillar el oro de nuestra fe.

El alma sabe que Dios le ama y conoce su Poder.

Dios conoce perfectamente al alma que creó y nunca permite pruebas que NO puedan soportar.

Cuanto más se ama, más se obtiene.

Amar es saber esperar y creer, sobre toda medida y sobre toda realidad por más contraria e imposible que parezca, respecto a la promesa recibida.

Los motivos de Dios, parecen a veces crueles y dolorosos…Pero Daniel nunca hubiese dejado testimonio del Poder de Dios, si Dios NO hubiese permitido que fuese arrojado al foso de los leones.

La Fe Perfecta es la que cree contra toda esperanza y la Fe se encuentra más fácilmente en el dolor, que en la alegría.

Es fácil creer y ser buenos, cuando la vida tiene una fluida placidez.

Pero hay que saber perseverar en las pruebas.El alma que ama, siempre acepta la Voluntad de Dios en su vida.

Su Fe aumenta aunque las circunstancias parezcan decirle que Dios la ha abandonado…

Y ella sigue amando a pesar de todo.

En el abandono de Dios, el alma enloquece de desesperación, para salvar a otros de sus desesperaciones.Y es en esos momentos cuando la Fe verdaderamente es el único soporte para resistir.

Hay que prenderse del Cielo, por más que parezca lejano.

Con las tres divinas virtudes, todo es más fácil, aún en las desventuras.

Porque el yugo de Dios es un yugo ligero que oprime solo la carne, pero deja libre el espíritu.

Cuando el alma aprende a conocer al Adversario y al mismo tiempo avanza en el conocimiento de Dios, todas las cosas se vuelven muy claras.

Y muy clara es también la pavorosa guerra espiritual en la que estamos envueltos todos.

A Jesús también lo tacharon de Loco.

Herodes lo vistió como un loco y lo paseó por las calles de Jerusalén, con el vestido blanco que era el símbolo de la locura.

Pero la perfidia de Satanás NO se detiene en que los demás nos señalen como desquiciados perdidos.

El tormento más doloroso es cuando se lanza con toda su artillería, para hacernos dudar de nosotros mismos…  

Y el alma recibe un tremendo y encarnizado bombardeo de dudas que NO dan tregua.

Como todos los demás ardides le han fallado, porque el alma resiste todos sus ataques desde el exterior. 

Y como no puede atraparnos de otra manera, empieza a insinuar que están equivocadas en la misión en que están trabajando y que no es más que un ‘yo’ desquiciado, el que pretende creerse un predilecto de Dios:

‘¿Cómo crees que Dios habría podido fijarse en ti?… Por favor. Eres estúpido ¿O qué?…

Y se lanza a fondo con lo que considera nuestras debilidades, tratando de desalentar para seguir adelante.¡Este es el momento de invocar a la Madre Santísima!

María siempre acude en nuestra defensa y Satanás huye de su Presencia, porque no la soporta…

La Vencedora es nuestra Madre y su protección es invaluable en los momentos del combate.

La alegría y la paz que comunica Jesús a nuestra alma, hacen que se disipe la tormenta y la Fe aumenta después de la tremenda sacudida.

No hay que olvidar que la DUDA es el primer paso para la desesperación.Y la Fe verdadera es la única salvación y la defensa para los dardos encendidos de Satanás que busca abatir con la Duda.

El que cree con todo, contempla la gloria de Dios.

Hay que pedir que nuestra fe humana, sea fortalecida con LA FE SOBRENATURAL.LA FE Y EL PODER.

El milagro es la prueba de la Presencia de Dios.

La santidad y los prodigios por el amor de Dios se unen para convencer a los hombres, de las verdades sobrenaturales contenidas en el Evangelio.

“En verdad os digo:

EL QUE CREA EN MÍ, HARÁ LAS MISMAS OBRAS QUE YO HAGO.Y HARÁ MAYORES AÚN, PORQUE YO VOY AL PADRE.” 

Dios, para apoyar las enseñanzas del Evangelio, realiza los prodigios y los milagros.

Dios concede este don del Espíritu Santo a quién Él quiere y solo la Justicia lo conserva con una vida santa.

Los milagros acompañan la predicación de la Palabra y su única finalidad es conquistar el alma para Dios.

Porque el milagro nació de la Bondad de Dios, que quiere sanar al hombre de manera integral.

El milagro es siempre prueba de la Presencia de Dios y NO puede realizarse donde hay Pecado y NO hay voluntad de arrepentimiento.

Los milagros son señales para los incrédulos y NO para que los santos se procuren comodidades.

De Dios viene el poder que hace los milagros y convierte al evangelizador en portador de la Bondad de Dios entre los hombres.

Las almas se acercan buscando la salud del cuerpo. La Palabra que evangeliza, concede la salud completa.

La salud del cuerpo debe ser la preparación, para la búsqueda de la salud del espíritu.

La verdadera Fe no pide milagros para creer. LA FE VERDADERA CREE, PARA OBTENER MILAGROS. Dios Está con quién lo ama. Jesús no fue exterminado porque se sujetó a la muerte.

Él es todavía más poderoso y para siempre, desde que Resucitó.

Nuestra santidad amará su Doctrina y debemos ser celosos de nuestra perfección y NO del don que Él nos ha trasmitido

Dios NO obra milagros donde hay Incredulidad y Odio.El exceso de carnalidad impide los milagros.

El que NO tiene la Fe que espera contra toda esperanza, NO obtiene milagros.

Porque es la falta de FE ACTIVA, lo que anula los milagros. Todo es posible para Dios.

Él lo único que exige al hombre para actuar, es Fe.

El hombre OBSTRUYE el Poder de Dios, con su Desconfianza.

El Espíritu Santo da una Fe intrépida, capaz de realizar las señales necesarias que convierten en testigos a los verdaderos cristianos…

Y los milagros suceden dentro de las pruebas más dolorosas. Jesús era amigo de Lázaro. En lugar de sanarlo, permitió que muriera…

Y así el Evangelio nos regala el más portentoso de los milagros de Jesús.

Las hermanas de Lázaro, esperaron contra toda esperanza y vieron a su hermano resucitado después de cuatro días en el sepulcro.

Ante semejante milagro, los humildes se arrodillaron y Adoraron a Dios en Jesús.

Los soberbios aumentaron su Odio y decidieron su Muerte.NO quisieron arrodillarse y por eso lo crucificaron.

El Milagro de la resurrección de Lázaro, debió convencer al Mundo de que Jesús es Dios.

Y en lugar de Adorarlo, lo mataron.

El Milagro de la Resurrección de Jesús y el de la Eucaristía, debieron convencer al Mundo de las verdades contenidas en el Evangelio:

Y el Mundo sigue obstinado en NO aceptarlo.

LA FE DEL ALMA HUMILDE,

San José Cupertino, el santo volador

ES LA FUENTE DE PODER.

Cuando Jesús resucitó a Lázaro, invocó la ayuda del Padre Celestial, para enseñarnos como la Oración es indispensable para obtenerlos de manera infalible.

Él agradeció el haber sido escuchado y dio la fórmula de los milagros: Humildad en la petición + Fe segura que actúa ante un público hostil y expectante + Agradecimiento rápido y anticipado, prueba firme de la Fe segura…

Lázaro recibió la Efusión vital de Dios.

Y la Vida retorna.La potencia del milagro emanaba de Jesús continuamente.

Él vino a traer a Dios a la Tierra, para llevar a los hombres a Dios y para abrir los diques del Amor que se habían cerrado desde el Pecado.

Y el amor se ha expandido desde entonces, desde el pequeño mundo de Palestina, para envolver toda la Tierra y toda la Humanidad.

Para el que sabe amar de manera absoluta y perfecta…

¿Cómo habrá amado Jesús a la tierra de Nazareth, de donde salió para Evangelizar al Mundo?  Y sin embargo fue la tierra más hostil y cerrada para sus ríos de Amor y Omnipotencia.

¿Cómo hubiera consolado sus miserias espirituales y físicas y cuanta Luz hubiera dado a los corazones si NO se hubieran opuesto la Incredulidad y el Odio?…

Nazareth fue el ejemplo de cómo estos dos obstáculos, impiden que la Gracia de Dios se derrame.La Incredulidad y el Odio rechazaron a la Divinidad, porque voluntariamente querían ser hombres sin Dios.

Los Fariseos negaron a Cristo como Mesías y mataron al Verbo de Dios.

¿Cómo es posible matar a Cristo en la actualidad?

Realizando el Deicidio voluntario…

En cada corazón que se niega a Reconocerlo, a arrepentirse, a convertirse…

Y DESPRECIANDO  el Precio Infinito que Él pagó por todas y cada una de las almas, rehusándose a aceptarlo como Salvador

Y decidiendo Odiarlo, en lugar de amarlo y amar su Doctrina.El noventa y nueve por ciento de los hombres vive como los fariseos de aquel tiempo y actúan con los mismos sistemas: Niegan que niegan a Dios.

Intereses, soberbia, dureza de corazón, lujuria, avaricia, gula.

Todos los egoísmos son la base de su vida y el código de sus acciones, mientras se golpean el pecho con fervientes apariencias de piedad. 

Considerándose ‘buenas personas’, mucho mejores que las demás.

Piden señales y aunque resucitara un muerto, NO lo aceptarían.  

Niegan a Dios, negando que lo nieguen.

Sofocan la Fe con el Racionalismo y la matan bajo las piedras de su ciencia.

El Mundo es enemigo del alma porque Satanás lo usa como una de sus principales armas para alejar al hombre de Dios, sumergiéndolo en la vorágine de sus seducciones.

Al Mundo se le vence con la Fe.

La Fe que certifica que Jesucristo nuestro Señor es Verdadero Dios y Verdadero Hombre.

Que por Amor nuestro tomó carne en el seno de María y nació no por obra humana, sino por Esponsales Divinos.

Murió por nosotros sobre la Cruz, para darnos toda su Preciosísima Sangre, pidiendo a cambio solo:CREER, ESPERAR, AMAR…  

A ÉL Y EN ÉL.

Jesucristo señaló el camino de regreso al Cielo, con sus huellas ensangrentadas.

Si queremos seguirlo: tendremos nuestro propio Baño de Sangre.

Niños cristianos MASACRADOS POR EL ESTADO ISLÁMICO

Sacerdotes católicos, ejecutados en Siria por el Estado Islámico

El que quiera elevarse deberá aprender a: MORIR… 

Genocidio en Oriente Medio: CRISTIANOS ORANDO POR SUS VERDUGOS

AMANDO.  

HERMANO EN CRISTO JESUS:

ANTES DE HABLAR MAL DE LA IGLESIA CATOLICA, – CONÓCELA